Tomic otro “Bluff”


INFORME ESPECIAL

TOMIC OTRO “BLUFF”

YA NADIE discute en el sector dirigente del Partido Democristiano que el actual Embajador de Chile en los Estados Unidos, Radomiro Tomic, desea desembarazarse de la política del Gobierno del Presidente Frei. El diplomático, estimado como el líder número dos de la Democracia Cristiana criolla, no oculta su oposición a la Administración que le mantiene en Washington como representante ante la Casa Blanca. Los viajeros que retornan de Estados Unidos y que han conversado con Tomic señalan que éste exterioriza con facilidad su crítica a diversos actos del Presidente Frei. Incluso se sabe que calificó de innecesario su encuentro en Bogotá con los Presidentes de Venezuela y Colombia, por considerar que ambos sostienen una política conservadora en sus respectivos países.

Varios dirigentes democristianos se preguntan qué móviles impulsan a Tomic a buscar un enfrentamiento interno con el Presidente Eduardo Frei, pese a que éste también parece convencido de la necesidad de postularlo como candidato presidencial en 1970. ¿Es que Tomic considera que el Gobierno de Frei se descapitaliza con excesiva velocidad? Sólo esta duda podría explicar la opositora conducta de Tomic, que le podría llevar a perder el apoyo de la poderosa maquinaria económica y política que monta el Jefe del Estado para asegurar el poder por largo tiempo para la Democracia Cristiana.

Podría justificarse su posición si se piensa que él estima que sólo con una posición izquierdizante se puede conservar el poder por la vía legal en 1970. Si efectivamente tiene tal convencimiento habría que buscar el equipo democristiano con que Tomic piensa hacer una política populista.

Un examen de las posiciones de las tres corrientes principales que dividen internamente al P.D.C. señala que a Tomic le quedan sólo dos alternativas, luego de descartarse a la oficialista, que apoya incondicionalmente al Presidente Frei y su gestión. Una alternativa tiene como líder al diputado Bosco Parra quien siempre ha expresado en círculos íntimos sus dudas sobre la sinceridad del actual Embajador en USA. La tercera alternativa la encabezan el senador Rafael Agustín Gumucio y los diputados Alberto Jerez y Julio Silva. Estos dos últimos han distanciado progresivamente su meta de la perseguida hasta ahora por Tomic.

En los últimos contactos suyos con el diplomático se han marcado profundas diferencias, aun cuando muchos recuerdan que fue él quien propuso en la pasada campaña presidencial el reemplazo de Frei por otro candidato presidencial que aunara a la Izquierda con el Partido Democristiano. Pero también evocan esa escaramuza atribuyéndole a su interés izquierdizante la íntima esperanza de ser él el candidato unitario a la Presidencia.

Nada más difícil que seguir la trayectoria política de Radomiro Tomic para poder hacer un diagnóstico de su actual posición.

En el momento de agudizarse las contradicciones entre el Partido Conservador y un grupo de jóvenes de esa colectividad que perseguían una orientación adversa a la impuesta por los dirigentes pelucones, Radomiro Tomic se mostró partidario de quedarse en la vieja colectividad para "tomar el poder desde adentro". Fue Manuel Garretón quien decidió el alejamiento de su grupo del Partido Conservador para crear una nueva colectividad que pasaría a llamarse Falange Nacional. Tomic se mostraba entonces como un joven inquieto, pero moderado.

En 1945 Tomic se estrellaría con el ex Ministro del Trabajo del Gobierno de Arturo Alessandri, Bernardo Leighton, en la convención de la Falange realizada en Valparaíso, en el local del Sindicato de Peluqueros. Leighton actuaba como líder de la corriente "proletarista" dispuesta a buscar el entendimiento con la Izquierda a través de una orientación más avanzada para la Falange. Tomic venció a Leighton en una estrecha votación, como líder de la corriente moderada que propugnaba por el mantenimiento de su colectividad dentro del medio cristiano para quitarle fuerzas al viejo Partido Conservador.

Un año más tarde Tomic consiguió que la Falange apoyara la postulación del conservador socialcristiano Edo. Cruz Coke, impidiendo que ella se sumara a las fuerzas que respaldaban la candidatura de Izquierda de Gabriel González.

Poco tiempo después, Tomic abandonaría la política activa señalando que lo hacía porque: a) tenía mala salud; b) tenía una familia demasiado numerosa que atender; y c) carecía de vocación política.

En 1958 Tomic no aceptó ser el "generalísimo" de la campaña presidencial de Eduardo Frei. Un año más tarde viajó a Cuba para observar de cerca las características de la Revolución que encabezaba Fidel Castro.

Retornó entusiasmado con ese decisivo proceso histórico y en un foro realizado en la Federación de Estudiantes de Chile defendió con ardor la conducta asumida por los revolucionarios cubanos. Dos años más tarde retornó al Parlamento convertido en un senador de marcada posición avanzada.

Con brillante oratoria planteó el 18 de julio de 1961 en el Senado "una política para el cobre". Fue entonces cuando popularizó la palabra "chilenizar" que convirtió en un concepto. En esa ocasión dijo: "La aspiración a chilenizar la gran minería no debe pues, por ningún motivo, ser estimada como una medida persecutoria en contra de las empresas norteamericanas que han invertido y desarrollado la industria cuprera hasta ahora, ni menos como una iniciativa hostil a los Estados Unidos. No es ésta su finalidad". En medio de la fraseología manejada con cautela no se deslizó ninguna crítica objetiva a la actitud rapaz de las compañías. No se refirió a las utilidades sacadas del país. Tampoco aludió a los dólares que no retornan a Chile. El objetivo básico de ese discurso estaba conseguido: crear una palabra diversionista que publicitariamente pudiera enfrentarse con la "nacionalización" propuesta por la Izquierda, pero sin herir la susceptibilidad de los norteamericanos.

CAUTELA CON USA

Mucha cautela con los Estados Unidos no obstante que él en ese mismo discurso expresó: "El desequilibrio entre el aumento de los precios de los productos que exportamos y el precio de los productos que importamos, implicó para América Latina una pérdida de diez mil millones de dólares en el decenio 1950-60; espantoso drenaje de riqueza, cuatro veces más grande que el total de las sumas percibidas a título de préstamos, ayudas y donaciones de parte de los Estados unidos en los últimos 15 años".

Tomic se cuidaba de aparecer como un crítico acerado de la política exterior de los Estados Unidos, para no separar a su Partido de los sectores contrarios a ella. El 14 de enero de 1964, al referirse a las agresiones militares norteamericanas contra Panamá dijo en el Senado: "La existencia de bases militares extranjeras en territorio de Estados soberanos de América Latina representa una herida siempre abierta en la dignidad nacional de cada uno de esos pueblos; víctimas de la obscura herencia del garrote imperialista".

El 4 de diciembre de 1962, al discutirse en el Senado el permiso constitucional al Presidente Jorge Alessandri, para dirigirse a los Estados Unidos, Tomic expresó: "En la presente coyuntura mundial, la solidaridad política, diplomática, económica y militar pacta da y vigente entre los Estados Unidos y los veinte Estados latinoamericanos —19 después de la exclusión de Cuba— sirve en lo fundamental los intereses de la política mundial de los Estados Unidos; pero considera en forma proporcionada los intereses nacionales de los países latinoamericanos, que son dominantemente de orden económico y social, más que militar, y de orden continental, más que mundial".

Pero el crítico Tomic se apresuró a rendir un homenaje a Kennedy, en el Senado, dos días después de su asesinato, no obstante que bajo su mandato se bloqueó económicamente a Cuba y se ordenó la agresión militar que fue abortada en Playa Girón por el pueblo cubano en abril de 1961.

El 11 de agosto de 1964, al condenar la ruptura de relaciones de Chile con Cuba, dispuesta por el Gobierno conservador de Jorge Alessandri, Tomic dijo en el Senado: "Si uno avanza en el aspecto político, ¡qué espectáculo más deplorable comprobar el nivel de conducción de la política exterior de América Latina! De hoy en adelante, todo lo que tenga que ver con Cuba ha sido entregado a la dirección de Estados Unidos, al Departamento de Estado".

Un enfoque objetivo, frío, realista, de la verdadera razón que tuvo América Latina para romper relaciones con Cuba; pero meses después el mismo crítico Tomic pidió que se le designase Embajador en Estados Unidos.

Su petición desalentó a millares de sus partidarios y enfrió el aprecio de muchos de sus compañeros de ruta. Para escapar de la participación directa en el Gobierno de Frei pidió una representación diplomática ante la Casa Blanca, consciente que tendría que ser el simple puente en las pocas ecuánimes relaciones entre su país y Estados Unidos. Sin embargo un año después crearía la expresión "escapista" para criticar a sus correligionarios que empezaban a pensar en la elección presidencial de 1970.

En junio del 67, Tomic volverá a Chile. Metido otra vez en la lucha política activa, ¿estará en condiciones de repetir lo que dijo el 28 de diciembre de 1961?; "En Chile asistimos al fracaso del sistema capitalista".

A su retorno a Chile, Tomic se encontrará con el capitalismo vivo, lo que indica que el P. D. C. no está dispuesto a liquidarlo. Por el contrario, Frei y su equipo están empeñados en reemplazar a los capitalistas tradicionales, por su propio equipo de empresarios, que forman la "nueva clase".

AUGUSTO OLIVARES.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02