Nació el Teatro de la CUT


Teatro

Nació el Teatro de la CUT

UN 21 de diciembre de 1907, la clase obrera chilena fue masacrada en Iquique. Mil quinientos muertos, todos juntos. Sesenta años después, la CUT inaugura un grupo teatral y estrena el drama "SANTA MARÍA", de Elizardo Rojas, que historia el suceso. Teatro Carlos Carióla. Escenario y platea fundamentalmente obreras. PUNTO FINAL cree que es un acontecimiento cultural e ideológico importante, trascendente. Deja una página abierta de un número ya cerrado. Abre Fidelma Allende, secretaria de Educación y Cultura de la CUT: "No queremos solamente luchar por las reivindicaciones económicas, sino también hacer una conciencia ideológica... el imperialismo usa todos los medios para penetrar sus Ideas en nuestra clase... nosotros también apelaremos ... nuestro teatro también será una forma de lucha". Se anuncian premios del concurso CUT en ensayo, cuento, poesía. El público, sin conocer las obras, ovaciona. Se comprende el sentido cuando se repite la ovación para los gremios en huelga. Corre un aire clasista, subjetivamente revolucionario por la sala del Carióla. Se abre el telón. El "Canto a la Pampa" comienza a recordar el crimen histórico universal de la burguesía en el poder. Como en 1907 en Iquique, cayeron en El Salvador en 1966, en Cuba, caen ahora en Vietnam. Los obreros del caliche mueren como moscas, indefensos, sin justicia aún "los tristes parias del capital". No nos queremos concentrar en el hecho estético. Quizá haya esquematismos, pero hay autenticidad. Falta desarrollo coherente y dramático, sobra convicción. No hay una verdadera valoración de ritmo, silencios, pero en más de un pasaje hay teatro vivo. A veces hay texto declamativo, estereotipo, algo de "realismo socialista". Pero a veces una frase abre como un cuchillo al espectador. Nos negamos a la definición de teatro "obrero" o drama "social". Como cuando se dice "arte popular". Tales son giros usados por "críticos" reaccionarios para significar que no alcanza a ser arte. Si el arte es auténtico, universal, humanista, o como se le llame, la clase obrera no tiene problemas receptivos. Tales problemas se los imaginan ciertos pequeños burgueses que se entrometen de intermediarios entre la cultura y la clase obrera. Como mentores. No se los necesita. Se corre el peligro de caer en el obrerismo, el populismo. No hacen falta. Refiriéndose al artista y al arte que tienen un contacto directo, ideológica y estéticamente, con el pueblo, en 1958 nos prevenía Nicolás Guillen, y podía hacerlo: "Es como caminar al filo de un abismo en cuyo fondo brama sordamente la vulgaridad". Lo esencial de este suceso es que hay una temática que se libera de la profusión de conflictos pequeños y aleatorios de canas medias. Hay suficiente definición ideológica como para que el burgués se confunda y aplauda su liquidación. No es hay "happening". Es el nacimiento auspicioso del teatro de una central obrera unitaria. No hubo burgueses comprando originales a precios de plusvalía y sangre. Además, la obra sale de cierta confusión ideológica existente. En un long-play de "Lonquimay" -cuya dignidad revelara PUNTO FINAL Nº 18-, Richard Rojas, hermano de Elizaldo, dice en "Canción de Paz" "... ahoguemos nuestros odios ... ". En "Santa María" se demuestra que para la clase obrera eso es imposible. "¡Si la directiva tiene miedo, que se quede!", grita el coro salitrero a sus dirigentes indecisos, que se oponían a la marcha al puerto. Una mujer del pueblo, con su niño muerto en brazos (para los que piensen en melodrama, reiteramos que los asesinados fueron 1.500), exclama: "¿ ... Y la. patria? .. . ¿La patria es pa'ustedes, nomás? ... ¿Y nosotros nos jodimos?" ... El nombre sobrecogedor de Recabarren entra bajo las costillas del público.

El Teatro CUT es asesorado por un convenio con. la U. de Chile. Tiene largos planes de estudio teatral. Y de trabajo, sin el cual puede surgir una nueva y diletante promoción de axilas ilustradas, . que luego se aparten de su clase y engrosen los cafés de barbudos inútiles. "Somos todos obreros", dice un obrero actor. "Somos ideológicamente conscientes de lo que hacemos", agrega otro. Un actor, dirigente vitivinícola, niega que la obra tenga contenido revolucionario, asustado por la palabra. Preguntamos: "Y cuando dicen "pido venganza por el pampino que allá en Iquique supo morir", ¿qué quiere decir?". Silencio. "¿Cómo y cuándo la "venganza"?. Alexis Guzmán, codirector con Rojas, responde como el rayo: "Haciendo la revolución". Agrega: "No queremos hacer un mal teatro para obreros". Un buen actor para pulir: Patricio Villanueva. Un hermoso instrumento en manos de la CUT. Digno de la pasión más ferviente y delicada. El acontecimiento fue conmovedor. Desgarrante, por su singularidad. Teatro para recordar el pasado y el futuro, no para olvidar. Sobre todo el futuro.

JULIO HUASI


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02