Las Mujeres: ¿Un freno para la Revolución?


Encuesta

LAS MUJERES
¿Un freno para la Revolución?

TRADICIONALMENTE la mujer ha venido entregando su apoyo político a los Gobiernos conservadores del país (ver estadística aparte). Ello se ha atribuido a la educación moral que reciben y a la propaganda anticomunista. La situación representa un serio problema para los partidos de izquierda; se ha llegado a decir que la mujer está "parando" en Chile la revolución. Al lado de un importante contingente de mujeres que participan en el movimiento popular, existe una mayoría dentro de la clase trabajadora, que no lo hace. Esto plantea tres cuestiones:

1) ¿Por qué la mayoría de las mujeres en Chile se restan a las ideas socialistas y, por el contrario, han determinado la derrota de los partidos populares en las dos últimas elecciones presidenciales? ¿Ha sido falla de los partidos del FRAP?;

2) ¿La mujer chilena está preparada para un proceso revolucionario o aún se mueve dentro de valores conservadores, a pesar de una situación económica conflictiva?;

3) ¿Cuál debe ser la participación de la mujer en la revolución que necesita el país para cambiar su estructura económico social?

"Punto Final" realizó una encuesta entre mujeres de izquierda, en torno a estos tres puntos precisos, que toman actualidad al acercarse las elecciones de regidores, donde las mujeres representarán el 50% del electorado.

La senadora comunista Julieta Campusano se abstuvo de responder, lo cual lamentamos. Manifestó a "Punto Final" que "la revista indirectamente ataca al partido al que yo pertenezco y por el cual guardo consideración". Por este motivo —añadió— se veía impedida de contestar nuestro cuestionario.

La diputado socialista Carmen Lazo contestó:

1.— Considero que la mayoría de las mujeres no se han pronunciado en favor de las ideas socialistas por diferentes factores, entre los cuelas, el más importante es la influencia que la Iglesia Católica ha tenido como deformadora de la mentalidad de la mujer chilena. Muchas comentan, por ejemplo, muy emocionadas, la actitud del Papa Pablo VI cuando pide una tregua de Navidad para el Vietnam, pero muy pocas piensan que la matanza, según ese criterio, puede seguir tranquilamente después de Navidad. El error de los partidos de izquierda fue subestimar durante muchos años la significación de la mujer en la lucha política.

2.— Por la razón antes dicha, considero que, en general, la mujer no está preparada para un proceso revolucionario, y, la nefasta influencia que ejerce sobre la mujer del lumpen proletario la Democracia Cristiana a través de su política paternalista, obstaculiza de manera cierta un decantado proceso revolucionario.

3.— Para que en nuestro país se destruyan definitivamente las actuales estructuras socio económicas es indispensable la participación de la mujer que emerge del proletariado y de los sectores más esclarecidos de la clase media.

La periodista independiente de Izquierda, redactora de la revista "Réplica", Frida Modak respondió así a "Punto Final":

1.— En verdad no se podría hablar de una sola razón porque se trata de un asunto complejo sobre el que se podría decir mucho. Creo eso sí, que ha existido una falla en los partidos de izquierda que han tratado de llegar hasta la mujer y de motivarla fundamentalmente a base de planteamientos doctrinarios muy generales y no siempre claros y comprensibles para todas. En la práctica eso ha significado dar la batalla en el terreno que le conviene al enemigo que controla los medios de difusión y los centros de poder, los que utiliza para lanzar ofensivas como las que todos conocemos y en las que todo recurso es permitido.

A esto debe agregarse que durante mucho tiempo los partidos populares subestimaron las tareas de orden práctico en lo relativo a la organización femenina, lo que les habría permitido a las mujeres formarse una imagen real del socialismo. Cuando reaccionaron, ya la Democracia Cristiana había logrado montar su maquinaria destinada a impedir que la mujer se rebele contra el medio con. servador en que se forma y desenvuelve.

2.— Por todas las características propias de una sociedad como la nuestra, la mujer chilena se mueve dentro de valores conservadores. Esto se debe precisamente a. que su situación económica es conflictiva. La inseguridad propia del sistema capitalista hace que sea reacia a los cambios radicales, sobre todo cuando no tiene bien claro cuál es la perspectiva que se le ofrece. Por lo demás, éste es un fenómeno que se observa también en grandes naciones de Europa Occidental. Sin embargo, la mujer chilena tiene una capacidad de lu. oha y un potencial de rebeldía que, bien orientados, la llevarán a incorporarse al proceso revolucionario.

3.—La participación femenina debe ser plena. En primer lugar porque la mujer, cuando no se incorpora a la lucha revolucionaria, frena al hombre. En segundo lugar porque la mujer chilena, cuando emprende una tarea, es por lo general más tenaz y responsable que el varón. Esta no es una opinión de corte feminista, sino que corresponde a hechos probados y es una de las cualidades que se le reconocen y admiran a nuestras mujeres en el exterior.

Irma Malebrán Christie, dirigenta del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) respondió:

1—Las ideas del socialismo científico, del marxismo-leninismo, ganarán al pueblo a través de la acción revolucionaria, de la lucha de clases y no mediante el juego intrascendente de la escaramuza parlamentaria.

Las mujeres trabajadoras (y no "la mujer" en abstracto), que sufren la doble opresión y explotación del capitalismo y de la estructura familiar burguesa patriarcal, se han colocado invariablemente en la vanguardia de la lucha emancipadora.

Las mujeres explotadas son realistas. No quieren gastar su pólvora revolucionaria en los gallinazos que aspiran a un sillón municipal o parlamentario. Para ganarlas a una conciencia socialista, no hay otro camino que impulsarlas a la acción y al combate.

2.—Ni las mujeres trabajadoras, ni el pueblo han sido "preparados" para un proceso revolucionario, para el socialismo. Al contrario, la burguesía se empeña en "prepararlas" para mantener su sistema de explotación. Les inyecta el opio religioso por toneladas. Trata de pervertir su sano instinto de clase medían, te una propaganda reaccionaria masiva.

Las mujeres serán ganadas para la revolución socialista cuando un Movimiento de Izquierda Revolucionaria dé libre curso a su contenida protesta, y a través de la praxis revolucionaria las libere de las telarañas de la subordinación al hombre, de la mansedumbre tradicional, del opio de la religión y de la carencia de un gran fin revolucionario inalcanzable.

3.—La mujer trabajadora participará ardorosamente en la lucha social cuando vea y sienta que está luchando, realmente, por iguales derechos en el trabajo que el hombre, cuando se decida a conquistar la igualdad de derechos civiles, cuando pueda organizar racionalmente una familia sin trabas conservado, ras, cuando avizore la conquista de un lugar en el mundo para sus hijos.

Así ha sucedido en las revoluciones socialistas de Rusia, de China, de Cuba. Y eso fue lo que arrojó al combate a las mujeres en Argelia, en Vietnam y en África. La mujer trabajadora chilena tomará audazmente este mismo camino, dejando a un lado el estéril parlamentarismo con su "vía pacífica", cuando sienta y vea que las masas populares irrumpen hacia la historia para conquistar el poder político y el socialismo a través de una insurrección armada.

Ximena Cannobbio Salas


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02