La izquierda afina la puntería


La izquierda afina la puntería

EN EL MES de octubre se han celebrado reuniones plenarias de los Comités Centrales del Partido Socialista, primero, y del Partido Comunista, luego. No es secreto que ambas colectividades sustentan determinadas posiciones no coincidentes. Estas reuniones lo han dejado de manifiesto. Sin embargo, por encima de las diferencias sobresale el deseo común de una rectificación, de corregir el rumbo, de afinar la puntería de la acción revolucionaria.

Nos une, han dicho los jefes comunistas y socialistas, el deseo de hacer la revolución en Chile.

Esa es la cuestión básica. Ninguno de los dos partidos de la Izquierda chilena están en una posición que se pueda interpretar como una actitud de restarse a la obligación primaria de todo revolucionario. Existe el ánimo y la conciencia de cuál es el papel que está llamado a cumplir un partido marxista-leninista en la actual coyuntura latinoamericana.

Las diferencias socialistas-comunistas provienen más bien de factores externos, aunque también, en alguna medida, de situaciones criollas, típicas y hasta personales.

En lo externo es imposible dejar de observar el daño que ha producido, como en otros países, la polémica ideológica Moscú-Pekín.

También pesaba en las relaciones comunistas - socialistas, la actitud que asumió un parlamentario del PC en La Habana, el 26 de julio. El diputado Orlando Millas protestó públicamente por el discurso del Comandante Fidel Castro. En cambio, el senador socialista Salvador Allende solidarizó con el enjuiciamiento de la realidad latinoamericana hecho por Fidel, aunque advirtió oportunamente que ciertas cuestiones de forma serían explotadas a fondo por la prensa reaccionaria de Chile.

Este asunto ha quedado corregido en el Pleno del PC, reconociendo la Comisión Política que el diputado Millas actuó de manera desafortunada. La honesta admisión de este serio error coloca en mejor pie las relaciones del PC chileno con el PC cubano. Sin embargo, subsisten discrepancias con el Partido cubano respecto al enfoque que éste hace de la situación chilena. Hay, en todo caso, el espíritu de discutir en un plano fraternal y a través de procedimientos adecuados.

Cabe observar, de todos modos, que la situación chilena a dos años de gobierno democristiano, se encuadra cada vez más al juicio reiteradamente sostenido por Fidel

Por cierto, el PC y el PS han abandonado cualquier esperanza en el carácter reformista del régimen. Los plenos han constatado el fracaso de la fórmula democristiana que pudo contar acaso en algún instante con el beneplácito de sectores de izquierda. Hay matices de diferencia entre ambos partidos en esta cuestión. Mientras el PS niega, por ejemplo, toda capacidad a la burguesía para realizar cambios estructurales, el PC señala que en torno a la clase obrera deben agruparse amplias fuerzas, comprendidos sectores de la burguesía y fracciones populares que hoy siguen la orientación del PDC o del Partido Radical. Pero como se ve, en el fondo, hay coincidencia en colocar a la clase obrera a cargo de la dirección del proceso.

En ambas reuniones plenarias se hicieron críticas al excesivo apego a las fórmulas legalistas y parlamentarias de lucha. Se decidió corregir esta situación que —a ojos vista— entraba seriamente el desarrollo de un movimiento con perspectivas revolucionarias.

Ciertamente queda mucho por discutir y aclarar. Las Comisiones Políticas del PS y PC resolvieron reunirse para iniciar esa tarea impostergable. Sin embargo, es creencia generalizada que esas discusiones de alto nivel deben ir acompañadas por una acción revolucionaria sostenida, de clara y firme dirección. La discusión no debe postergar la lucha, sino realizarse al calor de ella. El mejor método de sembrar conciencia revolucionaria, de fortalecer la unidad y de adelantar etapas, es el combate de masas. Las esperanzas están depositadas en el PC y el PS, en la claridad de su dirección, y en la firmeza de su actitud.


El MUI de Concepción

La existencia de una Izquierda de avanzada, agrupada en el MUI, combativa y consecuente en sus posiciones revolucionarias, mayoritarias en el seno de la izquierda local, que, en la práctica, dirige las luchas estudiantiles de la Universidad de Concepción, es un hecho que no puede ser objeto de un análisis superfluo, ya que golpea la conciencia de los revolucionarios chilenos, y es una experiencia cuyos resultados indudablemente ayudarán al desarrollo de una izquierda unida en torno a principios, combativa y consecuente en su acción.

Actualmente el MUI agrupa a la gran mayoría de los independientes de izquierda, al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al Grupo de Avanzada Marxista (GRAMA) y a la Vanguardia Revolucionaria Marxista VRML

El MUI se gestó a fines de 1963, al hacer impacto en el seno de la izquierda universitaria de Concepción las divergencias surgidas en el movimiento comunista internacional. Ello se concretó con la aparición de grupos organizados, disidentes con las posiciones del FRAP, que en esos momentos, deslumbrado con el espejismo del 64, abandonaba posiciones, renegaba de la Revolución Cubana y trataba de hacer conciencia del "triunfo" de la "Revolución Pacífica" más bien que de la necesidad de una verdadera revolución.

Sin embargo, los izquierdistas más conscientes, sin perder de vista al enemigo de clase (la DC) y la necesidad de la revolución, abogaron por la unidad de la izquierda en base a principios, lo que llevó a la mayoría de los militantes de las juventudes de los partidos del FRAP a presionar en sus bases, cuyas directivas eran contrarias a la unidad. Los grupos de la nueva Izquierda y los independientes hicieron lo suyo. Se impuso, por último, a fines de 1964, el criterio unitario. Sin duda que la izquierda dio un gran paso en la Universidad de Concepción, principalmente por el hecho que las bases comunistas y socialistas, pasando por sobre las directivas, se dispusieron a enfrentar en el plano universitario, con un sentido revolucionario, a la DC, bastión de la reacción y de los intereses del capital extranjero.

En esta forma, se llegó a la estructuración del Movimiento Universitario de Izquierda, MUI, integrado por los militantes de las juventudes del PC, PS, GRAMA, MIR, VRM y por los independientes de izquierda. Entre sus principios básicos destacan: la solidaridad con el campo socialista; el apoyo militante a la Revolución Cubana y a todos los movimientos de liberación nacional; un antimperialismo consecuente; la necesidad de la revolución chilena; y la lucha por la reforma de las estructuras de la Universidad.

En su funcionamiento, el poder máximo lo sustenta la asamblea de universitarios de izquierda, de la cual fluyen las decisiones y cuya responsabilidad de realización queda en manos del Comité Ejecutivo. El principio básico de organización del MUI es, por consiguiente, una democracia revolucionaria, esto es, que las decisiones, en último término, no son tomadas por las directivas a espaldas de la masa, sino que por la masa misma en forma directa.

La necesidad imperiosa de un frente estudiantil de este tipo se vio demostrada con el nuevo carácter que tomó la lucha estudiantil adormecida por años. Ello se expresó en la lucha contra las alzas en abril de 1965, en que durante días los universitarios de Concepción enfrentaron las fuerzas represivas del Gobierno; la lucha en defensa de la autonomía territorial de la Universidad, violada por estas mismas fuerzas represivas; la lucha por un mayor presupuesto, opacada por la traición demo-cristiana; la lucha contra el imperialismo norteamericano, expresada en el repudio violento que tuvo el senador Robert Kennedy en su visita a Concepción, lo cual demostró ante Chile y el mundo que en nuestro país no todos somos esclavos.

Sin embargo, en este camino ascendente el MUI sufrió un traspié: ante 3a elección de FEC del año 1965, al decidir la asamblea llevar como candidato a presidente al dirigente más destacado y capaz de todos los universitarios penquistas, las direcciones del PC y PS obligaron a sus militantes a romper el MUI, porque en esos momentos preferían a un DC presidente de la FEC, antes que un revolucionario que escapaba a su control. Fue así como la DC triunfó en esas elecciones, en circunstancias que yendo la izquierda unida se habría obtenido la primera Federación universitaria izquierdista en pleno régimen demo-cristiano (cifras DC: 1.100; MUI: 820; PC: 196; PS: 130).

Sabemos los revolucionarios que la unidad es necesaria para el triunfo de la revolución; pero una unidad bien entendida en base a principios revolucionarios. Pero también sabemos que esta unidad no es absolutamente indispensable para hacer la revolución.

El MUI tiene sus puertas abiertas para conseguir la unidad de los universitarios de izquierda, militantes o no de los partidos del FRAP. Vemos con satisfacción que existen algunos sectores dentro del PS, en especial su Juventud, que se están pronunciando en los hechos por un acercamiento a nuestras posiciones.

JUAN JOSÉ.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02