"Fiducia" prepara baño de sangre


Confidencial

"Fiducia" prepara baño de sangre en los fundos

LA lucha por la liberación económica y política de Latinoamérica se ha vuelto candente, ostensible y directa, hasta el punto de constituir el principal tema político en las repúblicas donde todavía no ha surgido el golpe militar o la guerrilla. Sólo los inefables partidos centristas quieren seguir jugando a la gallinita ciega.

En Brasil, en Argentina y en Chile funciona a la luz del día la organización manejada desde Sao Paulo por Plinio Correa de Oliveira, su ideólogo, autor de numerosos escritos, que contribuyó poderosamente al golpe de Castello Branco. Esta organización se denomina en Argentina "Cruzada", y en Chile "Fiducia".

La mejor demostración de que la izquierda latinoamericana marcha, en general, sobre una correcta línea de unidad en razón de la similaridad de la situación en todos nuestros países, es que sus enemigos también se han unido.

Los grupos ultraconservadores de las capitales latinoamericanas fueron, en el pasado, estrictamente nacionales y enemigos entre sí. La enemistad y guerra entre los feudatarios, es una de las características sobresalientes del sistema feudal. Hoy se organizan internacionalmente bajo las consignas de defender sus propiedades agrícolas (libro Reforma agraria, cuestión de conciencia, de Plinio Correa de Oliveira); de llevar a cabo por cualquier medio la contrarrevolución racista y capitalista (libro Revolución y contrarrevolución, de Plinio Correa de Oliveira), y de usar la religión católica como un auténtico opio del pueblo (libro La libertad de la Iglesia en el Estado comunista, de Plinio Correa de Oliveira).

Bajo la dirección de Fablo Vidigal Xavier da Silveira, delegado de la organización "Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición", a quien nuestro Ministro del Interior hizo poner más o menos silenciosamente en la frontera, "Fiducia" llevó a cabo un estudio sociológico de Chile, llegando a la conclusión de que le era difícil romper el sentir reformista democrático de la población de las provincias centrales, desde Copiapó al Bío-Bío ("el casco hispánico" de Chile, como dicen ellos), pero que el capitalismo aristocrático santiaguino, conservador y nacional, puede ser fácilmente excitado a asumir una actitud represiva anti revolucionaria si el movimiento parte desde los intereses extranjeros ubicados en la minería del Norte Grande y desde los terratenientes "alemanes" de Cautín, Valdivia, Osorno y Llanquihue, que representan la extrema posición racista conservadora frente a las potencialmente peligrosas poblaciones indígenas o criollo-indigenizadas de esas regiones, que han sido explotadas sin miramientos durante toda nuestra historia.

Se conocen los detalles de la "Operación Norte": todos los artículos de la prensa de derecha advirtiendo a la minería extranjera sobre el peligro que acecha a su "sagrado" derecho de propiedad. Queremos revelar la "Operación Sur". Últimamente, más o menos treinta jóvenes de "Fiducia", fervorosos y dedicados, con ayuda de grabaciones y diapositivas, visitan a los agricultores descendientes de alemanes para convencerlos de que su propiedad, lo único que tienen, se encuentra en peligro. "Fiducia", en realidad, prepara un baño de sangre en el sur, excitando el racismo y el temor de los agricultores.

Por primera vez un movimiento político se permite clasificar a nuestra ciudadanía en indios, criollos y burgueses, cargando cada denominación de un sentido valorativo racial y regional, sin tener en cuenta la realidad unitaria y la igualdad legal conquistadas por nuestro pueblo.

El provincianismo de las clases chilenas que se autodenominaron "aristocracia" —digámoslo claro: porque sí, o porque tenían dinero— se ha complacido, desde los lejanos tiempos en que nos visitó María Graham, en explicarle a todo el mundo que ellos son los franceses, los alemanes, los ingleses o los suizos de Latinoamérica, incomparablemente civilizados en la Alameda de las Delicias. En la actitud de esta gente insegura y pretenciosa, egoísta, obcecada, inculta o ridícula, en su mayoría siempre frívola, ha habido tradicionalmente un cierto principio de racismo.

El caso es que hoy la vieja siutiquería resucita como consigna. ¿Cómo no comprenderlo a través de la declaración del presidente de la rama universitaria del Partido Nacional, candidato a regidor por Ñuñoa, alumno de la Escuela de Economía de la "U". Alfonso Tapia y Salazar, que en un artículo de la revista "Hermes" del Centro de Alumnos de dicha Escuela, ha manifestado su convicción racista y antilatinoamericana, que corresponde exactamente al sentir de la organización "Fiducia" y a la línea de la revista "P. E. C"?

Creemos que poco a poco tomará calor la lucha que hoy vemos surgir en las sociedades agrícolas, las escuelas universitarias y el clero y que mañana, cuando lo¿ Intelectuales fascistas así le dispongan, irá invadiendo poco a poco todo nuestro sistema institucional.

Sergio Lacy


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02