Respuesta al Presidente Frei


Respuesta al Presidente

EL Presidente Frei, en su Mensaje pronunciado en vísperas de Navidad, dijo que el paro de los trabajadores de la Salud fue orientado políticamente, para crear resistencia en contra del Gobierno constituido.

Fundamentó su denuncia en un artículo de "Punto Final", titulado "Nueva orientación de las luchas gremiales".

Dos conceptos de esta publicación merecieron especialmente la reprobación presidencial. Primero, que la meta de la clase trabajadora debe ser destruir hasta sus cimientos el régimen capitalista; segundo, que las huelgas deben ser políticas.

¿De qué se escandaliza el Jefe de Estado?

La Democracia Cristiana y su líder libraron la campaña presidencial, proclamándose adversarios irreconciliables de este régimen. Muchos así lo creyeron ingenuamente. Hoy deben sentirse frustrados, amargados y defraudados.

En la hora de la verdad, el caudillo de la "revolución en libertad" se ha confesado defensor y paladín del capitalismo. Nos congratulamos de haber provocado esta definición.

¿Qué es la Revolución, sino el cambio total del sistema imperante? Si se repudia esta premisa esencial, la revolución es una farsa, un engaño.

El discurso presidencial confirma que la Democracia Cristiana es un simple gendarme del capitalismo, con un nuevo uniforme.

La sorpresa del Jefe de Estado pareciera revelar que recién se percata de que existe la lucha de clases entre los asalariados, oprimidos y explotados, y los capitalistas, sus opresores y expoliadores.

Si la lucha de clases es una realidad, si el bienestar de los trabajadores depende de la extinción del capitalismo, si la abolición de este régimen es su objetivo, las huelgas son políticas. Porque la huelga es un enfrenta miento de clases. Es una de las formas de lucha de los trabajadores contra la avidez de los capitalistas. Es un arma destinada a mellar el poder económico de la clase sostenedora del capitalismo y, por consiguiente, a debilitar a este régimen y a fortalecer el espíritu combativo del proletariado.

El Gobierno es la expresión política de la clase dominante. Por eso, frente a una huelga asume la defensa de los capitalistas, de sus empresas, de su bolsillo, de sus utilidades, de la propiedad privada. Por eso procura restringir o coartar el derecho de huelga o reprimir a los huelguistas.

Las huelgas clarifican el pensamiento de la clase trabajadora respecto del Gobierno. Incluso los gobiernos más paternalistas y populistas, que aparentan representar los intereses de los trabajadores, llegado el momento de las definiciones se desenmascaran y sirven de escuderos de los capitalistas.

Dice el Presidente que quiere fortalecer las organizaciones sindicales; sin embargo, embiste constantemente contra ellas y sus dirigentes.

Considera lógico que los gremios planteen sus problemas y alega que los respeta; pero en la práctica se niega a escucharlos y los persigue.

Sostiene que defiende el derecho de huelga, pero promueve iniciativas legales para prohibir y suprimir las huelgas, y aplica persistentemente la Ley de Seguridad Interior del Estado.

Asume la defensa de los intereses patronales en los conflictos del sector privado. Ahí están como ejemplo acusador la actitud del Gobierno en las huelgas de la Compañía de Cervecerías Unidas, de Cemento Melón, de El Teniente, del Banco de Chile, de los campesinos, etc.

Si todas las huelgas son políticas por las razones ya expresadas, despojamos al Gobierno de un argumento al que siempre ha recurrido para anatematizar determinados conflictos. Si las huelgas manifiestan una rebeldía contra el régimen establecido y las fuerzas, sectores o instituciones que lo apuntalan, todas son políticas y no cabe hacer discriminaciones respecto de ninguna en especial.

El paro de la Salud fue justo. Todos concuerdan en que es el gremio peor remunerado y el que trabaja en condiciones más precarias. El Gobierno le había prometido un tratamiento especial y, en cambio, lo dejó en peor situación que al resto de la Administración Pública, excluyéndolos de la escala única.

La rebeldía del gremio no la provocaron los políticos, sino que el incumplimiento .de las promesas del Gobierno. El gremio de la Salud no olvida que sus escasas conquistas económicas y sociales las ha conseguido sólo a través de la huelga. Ningún gobierno le ha resuelto sos problemas en forma espontánea, ni se ha ofrecido voluntariamente para proporcionarle los recursos necesarios.

La huelga de la Salud no fue más ni menos política que todas las huelgas. El Presidente ha distorsionado nuestro planteamiento doctrinario para sacar premisas equivocadas y desacreditar el conflicto.

Este movimiento no estuvo orientado a resistir al Gobierno constituido. Un solo gremio no puede derribar un régimen por grande que sea su voluntad de nacerlo.

El desenlace del movimiento demuestra que el Presidente era el equivocado.

En todo caso, nos halaga la preocupación del Gobierno por nuestras opiniones. Si se polemiza con PUNTO FINAL, es porque nuestra prédica es justa, y por eso mismo debe tener resonancia.

No pretendemos pontificar, sino hablar con franqueza y sin inhibiciones. Nuestras páginas están abiertas al diálogo.

JAIME FAIVOVICH


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02