El falso dilema del Congreso PC


Análisis

El falso dilema del Congreso PC

LOS actuales dirigentes del partido Comunista se autodefinieron como pacientes, pero advirtieron que pierden la paciencia frente a los izquierdistas, sobre los cuales se concentró el fuego principal de la artillería de su Congreso Nº 14. Jorge Insunza, miembro de la Comisión Política, reelegido, tuvo en sus manos la intervención más importante en la clausura del torneo comunista, y desde tan alto sitial disparó principalmente sobre los sectores revolucionarios, no controlados por su Partido: "El izquierdismo se expresa como tendencia más o menos extendida y en las nuevas fuerzas, se manifiesta en algunos partidos de izquierda y es bandera de acción de grupos de resentidos anticomunistas que actúan desde posiciones ultrarrevolucionarias. Se traduce en fraseología revolucionaria, en exhortaciones irresponsables a la lucha armada, en la tendencia a restringir arbitrariamente el campo de alianzas del proletariado. Los comunistas diferenciamos nítidamente las fuerzas que se dejan seducir por la frase revolucionaria y por la impaciencia, de los grupúsculos anticomunistas".

La elección de Jorge Insunza para dar a conocer las resoluciones políticas del Congreso Nº 14 del PC de Chile no fue accidental. El diario "El Siglo" consignó en su edición del 27 de noviembre que al diputado e ingeniero se le designó para intervenir en el Congreso sobre el tema: izquierdismo, y al respecto el orador expresó: "En este sentido el izquierdismo se convierte en el peligro temporalmente principal que en el seno del movimiento popular debemos enfrentar para posibilitar la unidad de estas fuerzas".

La lucha contra los revolucionarios que no militan en el PC pasó a convertirse en la palabra de orden como quedó demostrado al ser transformado el senador del MAPU, Rafael Agustín Gumucio, en el único no comunista que intervino en el Congreso que mereció ser comentado por los oradores que le sucedieron en la tribuna. El poeta Pablo Neruda dijo: "Por eso, el Congreso de nuestro Partido se conmovió con las palabras del senador Gumucio cuando advirtió, con serenidad y claridad, este peligro. Citó sus palabras y las repito como si fueran mías: "Respecto al ultraizquierdismo creemos que hay que cerrarles el paso porque es el peor obstáculo que el proceso de la unidad lleva en su seno. El ultraizquierdismo puede hacer fracasar a la unidad popular. Hoy día, o peor todavía mañana estando en el poder. Es el producto, como lo dijo Corvalán, del peor snobismo intelectual que actúa de espalda al pueblo. Pienso que la unidad popular ganaría mucho en consistencia y homogeneidad si existiera la decisión de prescindir de estos activistas de la división".

LAS CITAS DEL POETA

Jorge Insunza, operando como sociólogo pero con la regla de cálculo de ingeniero en la mano dice que este problema es una consecuencia de la incorporación de "grandes grupos sociales" al proceso de destrucción del status y acota que "las capas pequeño burguesas y burguesas" traen al movimiento popular "una carga de ideas y tendencias extrañas, reformistas o izquierdistas".

Uno de esos elementos es el senador Rafael Agustín Gumucio, vinculado a la burguesía chilena que ayudó a montar el gobierno reaccionario de Eduardo Frei, del que se desvinculó junto a otros democratacristianos. Pero su lastre burgués no inquieta al poeta Neruda quien al citar palabras del parlamentario reformista dijo que las repetía "como si fueran mías".

El poeta Neruda criticó a los izquierdistas, aguijoneado por el mal recuerdo de las críticas que a él se le hicieron después de una ambiciosa gira por Estados Unidos y naciones latinoamericanas, en una de las cuales un gobernante, típicamente reaccionario, que fue derrocado posteriormente por un "golpe" de militares nacionalistas, le condecoró con publicidad, proceso que determinó la protesta de la intelectualidad cubana, que no puede olvidar que el Expresidente peruano Belaúnde Terry mantenía en esos momentos a varios patriotas presos, mientras bajo tierra recién empezaban a descomponerse los cadáveres de guerrilleros como Luis de la Puente, asesinados por el régimen condecorador.

En el acto de clausura del Congreso hubo tres oradores y ninguno fue representativo de la clase proletaria, lo que no tiene importancia si su valoración dentro del movimiento popular se hace con sentido revolucionario y no con el esquematismo simplón del ingeniero Insunza que piensa con ingenuidad que la clase obrera se satisface con halagos verbales.

Hasta el instante en que la Revolución Cubana insurgió en el proceso americano y mundial, un esquematismo, como el usado por Insunza, se mantenía sin discusión y era corriente ver a burgueses o pequeñoburgueses que ingresaban a los procesos revolucionarios que buscaban su "proletarización" personal como si ese fenómeno resultara del cambio del cuello y corbata por el overol de trabajo.

EL DILEMA REAL

Desde Cuba Fidel Castro y los otros dirigentes revolucionarios han planteado el dilema americano sobre sus verdaderos términos: "Revolución o no Revolución", y frente a él el esquematismo de Insunza y Corvalán se estrella sin contenido.

Los revolucionarios cubanos no abrieron un censo sobre la extracción social de los patriotas que se sumaron al proceso por ellos iniciado, sino que se dedicaron a descubrir y desarrollar sus condiciones revolucionarias.

En Chile, los actuales dirigentes del Partido Comunista abocan al movimiento popular al dilema "golpe de Estado o legalidad burguesa" y por supuesto distorsionan Ja problemática del proceso revolucionario. Con un falso dilema como el señalado se explica que el máximo dirigente de los trabajadores organizados, el diputado comunista Luis Figueroa, haya podido decir públicamente: "La plataforma de lucha de la CUT no es obra de "cerebros mágicos", ella corresponde al estudio, por largo tiempo, de los sindicatos, federaciones, conferencias, plenarios y congresos realizados a través del país. Esta contiene exigencias mínimas. No estamos pidiendo mayores salarios, sólo que se nos entregue lo que hemos perdido por la inflación de la cual no somos culpables los trabajadores, sino los consorcios internacionales que día a día se llevan la mayor parte de las utilidades" (El Siglo, 27-XI-69).

Una clase trabajadora que habla con tal tono mendicante por boca de uno de sus líderes, que previamente ha reconocido en 'el Congreso de su Partido que éste es quien dirige la Central Única de Trabajadores, no tiene en la mira de su arma de lucha la revolución.

Las negociaciones realizadas en el último tiempo entre el gobierno democratacristiano y los dirigentes de la CUT, destinadas a determinar el monto del reajuste de sueldos y salarios para 1970, estuvieron dominadas por el falso dilema y eso explica que fueran los líderes de los trabajadores los más interesados en mantenerlas en secreto, para rodear finalmente de gran espectacularidad el acuerdo. El desinhibido Ministro de Hacienda cuenta entre sonrisas en las casas donde habita la oligarquía chilena que tanto él como el "cabezón" Rojas (así llama al Ministro del interior), les repetían en cada entrevista a los dirigentes de la CUT que "la situación militar es muy crítica", lo que aplacaba los ímpetus reivindicacionistas de los líderes gremiales.

La existencia de revolucionarios que no son controlados por los actuales dirigentes del PC explica también el interés de estos últimos por exterminarlos, por cualquier medio, como ya ocurrió en Venezuela, Bolivia, Guatemala. Hay un permanente desafío a la verdad revolucionaria y eso no calza dentro del esquema de entregar sin debate la vanguardia del movimiento popular al equipo que ahora dirige al Partido Comunista.

Fidel Castro lo dijo y repite: La vanguardia se conquista en la lucha, no por decreto.

Si ella es conquistada por el PC, PUNTO FINAL estará a su lado.

CHOVINISMO PARTIDARIO

Cuando PUNTO FINAL salió a la circulación pública, sus redactores ofrecieron sus páginas a los dirigentes comunistas y éstos las rechazaron sin explicación. Pero muy luego surgieron ataques contra la nueva publicación porque ella, situada dentro del campo revolucionario, no reconocía calidad de vanguardia al grupo que reclamaba ese privilegio. Con los ataques se desvaneció la posibilidad del debate ideológico y para sepultarlo en definitiva y anatemizar a los que lo proponían surgieron personas como el diputado Orlando Millas, que apela sin restricciones al chauvinismo partidario, bautizando de anticomunista a todo revolucionario que no someta su acción a la dirigencia suya o de otros líderes.

El Congreso número 14 eludió los problemas auténticos de la Revolución chilena, lo que es lamentado por los revolucionarios de otras tiendas que reconocen el valor que representa la organización del partido Comunista y la importancia que dentro de él tiene la militancia de los trabajadores. Si una fuerza tan organizada como el PC fuera orientada hacia la revolución, retirando a sus valiosos cuadros, especialmente los obreros, de la lucha economicista de cada fin de año, a esta altura la burguesía, en crisis total, no se sentiría tan segura en el poder a pesar de su desastre interno.

En los días en que se desarrollaba el Congreso comunista estallaba con escándalo otra manifestación de la legalidad burguesa. El Poder Judicial, pieza vital del aparato represivo del Estado, se sumaba a las protestas expresadas por los pronunciamientos militares. La legalidad burguesa puede subsistir en Chile, como en Uruguay, sobre una dictadura encubierta, en la que son perseguidos los más resueltos revolucionarios.

NUEVO ANATEMA

Para distraer a las masas trabajadoras, en el Congreso número 14 se creó otro anatema, al que se convirtió en un seudodesviacionismo: el antisovietismo. Frente a él se pretende colocar al pueblo como si se tratara de uno de sus problemas vitales.

Las críticas a la actual dirigencia del primer Estado socialista han surgido dentro del campo socialista y las formulan revolucionarios como el Primer Ministro coreano Kim II Sung, quien se fogueó en las guerrillas y sacó al país de la postración en que lo mantenían los oligarcas nacionales y los imperialistas japoneses y norteamericanos con las armas en la mano.

La crítica a otro equipo de dirigentes del Estado soviético las formularon sus sucesores en el Vigésimo Congreso del Partido Comunista de la URSS y por ese motivo no se puede decir que cayeron en el "antisovietismo".

El Partido Comunista de Chile tiene un organismo fuerte y vital, pero su cabeza no puede seguir ensombrecida por las anteojeras, que les impiden a sus militantes ver la realidad revolucionaria. Deben recuperar la energía que les caracterizó en los años en que un gran luchador, Luis Emilio Recabarren, inició en el norte su batalla sin cuartel contra los ricos y los gringos.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02