Concorde: monstruo de cien cabezas


Informe especial

Concorde: monstruo de cien cabezas

PARA algunos constituye u«i misterio el hecho de que el actual mandatario goce aún de simpatías en ciertos sectores populares de la población, especialmente en los barrios modestos, hoy bautizados como "marginales", incluso ha causado estupor que, a pesar de la política del gobierno que tiende a favorecer a los poderosos y se aplique "la mano dura" contra los trabajadores, en los actos públicos organizados por el oficialismo, el grueso de los asistentes esté formado por gente modesta.

Todo esto tiene una explicación clara, y en ello no hay nada extraterreno. La Iglesia que, junto al imperialismo, se juega una de sus últimas cartas con el gobierno demócrata-cristiano, ha modernizado sus métodos, y ahora practica en gran escala el adormecimiento de un vasto sector popular y profundiza aún más su política paternalista.

Desde hace bastantes años un sector del clero ha sentado sus reales en las poblaciones que forman la periferia del Gran Santiago. Junto a la capilla han creado centros de reparto gratuito de alimentos y vestuarios. Han destacado profesionales de todo tipo, y junto a la dádiva va la prédica contra el socialismo. Ellos fueron las que lograron que las capas más pobres creyesen que si el 4 de septiembre de 1964 hubiese triunfado Salvador Allende, a las madres se les habría arrebatado sus hijos; que al modesto zapatero remendón le habrían sido quitadas sus herramientas, etc.

Una vez ya en el gobierno los grupos clericales de mayor influencia, especialmente los jesuítas, dieron comienzo a la tarea de centralizar todas estas actividades.

EL MONSTRUO DE CIEN CABEZAS

Para ello crearon el CONCORDE (Corporación Coordinadora para el Desarrollo Popular). Dirigentes de esta entidad expresaron a PUNTO FINAL que "la coordinación es la respuesta efectiva a la marginalidad". Al ser interrogados sobre lo que entendían por marginalidad, señalaron que era "esa ausencia espiritual y física de gran parte de nuestros compatriotas en la gestión común por lograr el BIEN COMÚN y particular de los frutos del esfuerzo colectivo".

En este organismo, CONCORDE, están agrupadas 18 organizaciones, divididas en tres sectores: 1) Organizaciones populares; 2) Instituciones de Educación, y 3) Instituciones de Servicio.

Humberto Molina, arquitecto, 32 años, soltero, e Ignacio Rau, abogado. 26 años, casado, funcionarios de CONCORDE, definen así los objetivos de este enorme aparato de penetración:

CONCORDE —dijeron— tiene como objetivo "el desarrollo popular a través de organismos del sector privado"; concretaron que su finalidad es "representar a las instituciones y organizaciones miembros en las programas comunes ante organismos públicos, privados, nacionales y extranjeros".

QUIENES SON

Los integrantes del CONCORDE están divididos en tres sectores. El primero de ellos lo constituyen cinco "organizaciones populares":

1. ASIOH (Acción Sindical Chilena) y CCT (Confederación Cristiana de Trabajadores).

2. ANOC (Asociación Nacional de Organizaciones Campesinas), que cuenta con 30 funcionarios y extiende sus actividades desde Aconcagua a Valdivia.

3. UCC (Unión de Campesinos Cristianos», que "cuenta con 38 asesores en terreno", que actúan en la zona comprendida entre Aconcagua y Linares.

4. MCI (Movimiento Campesino Independiente), que tiene 42 asesores repartidos entre las provincias de Atacama a Osorno.

5. CENAFO (Central Nacional de Pobladores), que solamente en Santiago tiene funcionarios preocupados de controlar 120 Juntas de Vecinos, 60 Centros de Madres y 40 Centros Culturales.

EL SEGUNDO GRUPO

A este sector corresponden las llamadas Instituciones de Educación. En primer lugar figura el Instituto de Capacitación Sindical y Social que está destinado a "dar formación a los trabajadores, basada en los principios doctrinarios del social-cristianismo para una eficaz acción en lo económico y en lo social".

A continuación figura la Corporación Instituto de Educación Popular, que "ha sido puesta a disposición de los sectores urbanos populares de Chile, como un organismo intermedio particular entre el Estado y el pueblo, y también una organización de formación de mentalidades que, sin pretender organizar grupos determinados desea, a través de sus actividades, ir formando criterios de acuerdo a la orientación humanista que da".

Según las líderes de CONCORDE, esta corporación cuenta con 500 profesores e imparte enseñanzas a más de 10.000 alumnos adultos.

En tercer término está la Fundación de Cultura Popular de Talca, que mantiene "dos escuelas normales, bajo la tutela docente de la Universidad Católica, en las ciudades de Talca y Los Angeles".

En este grupo figura también el Instituto de Promoción Cívica que, según sus dirigentes, "es una herramienta de la revolución chilena, cuyos objetivos apuntan hacia:

a) La creación de una nueva mentalidad en todo el pueblo;

b) Detectar líderes potenciales en la comunidad y procurar su capacitación en el aspecto comunitario, económico y gremial.

c) Influir directa o indirectamente en el nuevo enfoque educacional, a fin de estimular la nueva cultura del pueblo".

Para darse cuenta del peligro que encierran las actividades de este organismo, que depende de católicos franceses (grupo Emaus), baste decir que tienen dedicados veinte funcionarios atendiendo 150 poblaciones de Santiago, Concepción y Temuco. Todos ellos forman "líderes potenciales" y tratan de "influir, directa o indirectamente, en el nuevo enfoque educacional".

El "Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación" (CIDE) es otro de los organismos agrupados en el CONCORDE, que reconoce su labor de penetración, al decir en forma pública que "hasta ahora ha efectuado investigación sobre el problema cualitativo de la enseñanza particular e inversiones en educación y ha colaborado en aspectos técnicos con diversos organismos responsables en el campo de la educación privada. Para ello —dice con orgullo— ha contado con la ayuda del Instituto de Desarrollo, de la Fundación Ford y de UNESCO".

AMPLIO RADIO DE ACCIÓN

Los métodos más modernos de penetración masiva son utilizados por los miembros del CONCORDE, lo que también indica la cantidad de medios económicos con los cuales se desenvuelve. Un caso digno de destacarse es la acción que desarrolla el "Instituto Carlos Casanueva" que desarrolló su actividad hacia "niños, adolescentes en situación de estudio y a los padres de familia", a través del Colegio Finis Terrae, donde cuenta con un equipo de treinta profesores, dos orientadores, dos psicólogos, personal directivo y de consulta.

Para las áreas cívico-política (organismos vecinales y comunitarios) y vecinal (centros de madres y padres) "la docencia se realiza a través del Departamento de Acción Social, que cuenta con 23 profesores".

"Todo este programa de acción —señala CONCORDE— para las distintas áreas de docencia social, se realiza, con algunas vanantes, a través de programas de televisión (Canal 13). teleclubes, centros juveniles, de padres, de madres, formación de dirigentes y otros".

Según los dirigentes del Instituto Carlos Casanueva. "en el conjunto de las tres áreas en las que se indican actividades, se calcula que se llegará en el año 1966 a alrededor de 62.000 personas a nivel de base (sin contar los programas de TV: 150.000 espectadores) y se pasaría de 100.000 en 1967 (con 400.000 espectadores en TV)".

Gran parte de la acción que desarrolla este instituto en el área familiar (centros de madres y centros de padres) se realiza con el financiamiento de la Consejería de Promoción Popular, la Federación Nacional de Padres y Apoderados, Cajas de Compensación (de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, de la Cámara de la Construcción, etc.).

Con el apoyo económico de la Agencia para el Desarrollo internacional (AID), controlada por intereses norteamericanos, se creó en diciembre de 1963 el Instituto Chileno de Educación Cooperativa, que también milita en el CONCORDE. Aquí existen agrupadas cooperativas formadas por trabajadores, como la Cooperativa de Empleados Particulares, la Cooperativa de los Empleados del Servicio Nacional de Salud (COPEBENE), junto a organismos claramente patrocinados por Norteamérica, como es el Instituto de Educación Rural, el Instituto de Promoción del Trabajo, etcétera.

FINANCIAMIENTO EXTERNO

Humberto Molina e Ignacio Rau, jefes del Departamento de Programas y Proyectos del CONCORDE, no fueron muy claros para explicar cómo se financia esta enorme mole con centenares de tentáculos. Reconocieron que existen convenios con la Consejería de Promoción Popular "para la formación de líderes de poblaciones y que la Promoción Popular da financiamiento para estos programas". Claro que agregaron que "el programa de cada institución tiene que estar de acuerdo con los programas de gobierno".

Al insistírseles sobre el aspecto monetario, reiteraron que el financiamiento se hace con "cuotas de incorporación de los organismos miembros", pero que ello "es relativo, depende del movimiento de las instituciones".

Sin embargo, en un desmentido que pretendieron hacer a un matutino, los jefes del CONCORDE expresaron que "sólo administramos y coordinamos algunos proyectos de desarrollo social elaborados por CONCORDE, a petición de las organizaciones e instituciones miembros, financiados ya sea por Alemania, Francia, Bélgica, Holanda o cualquier otro país que desee financiar proyectos específicos".

A confesión de parte, relevo de pruebas. Aunque se les quedó en el tintero la ayuda recibida de la Ford y la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID).

LUIS MUÑOZ


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02