¿A qué préstamos se renuncia?


Aclaración

¿A qué préstamos se renuncia?

EDUARDO Frei se apresuró a informar que no irá a Estados Unidos a pedir dólares, como tradicionalmente lo hacen sus colegas latinoamericanos. Hablando por cadena nacional obligatoria de radio y TV, anunció el 21 de diciembre que su Gobierno no necesitaba recurrir a préstamos externos para financiar el presupuesto de inversiones de 1967. Y se refirió especialmente a los créditos de la Agencia Internacional de Desarrollo.

Los ciudadanos que nada entienden de esas complejas cuestiones se felicitaron de tener un Presidente que daba con las puertas en las narices a los prestamistas y usureros norteamericanos. Pero fue el propio Ministro de Hacienda, Sergio Molina —que es un técnico más que un político—, quien tuvo que aclarar el informe presidencial:

"Algunas personas —dijo Molina— han entendido y otras han querido entender que el anuncio formulado por el Presidente Frei sobre los préstamos externos significa que nuestro país no solicitará ningún tipo de créditos al exterior. Esto no corresponde a la verdad".

¿Y cual es la verdad? Es simple: el país seguirá endeudándose en el exterior, especialmente en Estados Unidos, como tradicionalmente lo vienen haciendo todos los Gobiernos.

También se mantiene otra "tradición": la política financiera sigue dictándola el Fondo Monetario Internacional.

Lo que ocurre con los préstamos norteamericanos es una cuestión puramente formal. La AID prestaba todos los años 80 millones de dólares para financiar el presupuesto fiscal de inversiones y el Fondo Monetario Internacional otorgaba un "stand by" por 36 millones de dólares destinado a equilibrar la balanza de pagos del Banco Central.

Los norteamericanos no prestarán este año ni los 80 millones de la AID ni los 36 millones del FMI, debido a que no hubo acuerdo para desvalorizar el escudo en la reciente visita de los "inspectores" del Fondo. El Gobierno prescindirá de esos aportes norteamericanos debido a que el excelente precio del cobre en el mercado mundial le permitirá cubrir algunos compromisos en divisas.

Lo que Frei no dijo es que a consecuencia de la "abstención" de los créditos norteamericanos, el presupuesto fiscal de 1967 se recortará en 140 millones de escudos. Como éste es un dato "técnico" y no político, lo entregó Molina.

La reducción del presupuesto fiscal alcanzará al 2% y afectará por igual a las inversiones y los gastos.

El Fisco financiará el presupuesto "recortado" con los recursos ordinarios y 40 millones de dólares que extraordinariamente están en poder del Banco Central gracias al alto precio del cobre. La intensificación de la agresión norteamericana en Vietnam —y la consiguiente demanda de materia prima para la industria bélica— es un factor imprevisto para los planificadores del "desarrollo" nacional.

La deuda externa de Chile —que Alessandri dejó en 1.800 millones de dólares— aumentó en 100 millones de dólares en 1966. Pero este año deben pagarse las amortizaciones de los préstamos a corto y mediano plazo contratados por Frei. También en 19 6 7 comienzan a pagarse las amortizaciones postergadas en 1965 y 1966, gracias a la renegociación de la deuda externa conseguida por la misión Tomic que viajó por el planeta antes que Eduardo Frei asumiera el mando.

Y Sergio Molina dejó bien en claro qué es lo que "corresponde a la verdad". Es decir, que la "revolución" seguirá pidiendo a Estados Unidos. La AID, el BID y otras fuentes de crédito entregarán préstamos para "proyectos específicos". Esto significa que si el Gobierno proyecta construir un camino, la AID proporcionará los dólares para la construcción de ése y no otro camino.

Los 80 millones que prestaría la ALD corresponden a una de sus líneas de crédito. Cuando la AID —o cualquier otro organismo norteamericano— presta dólares exige que sean gastados en aquello para lo que se pidió. Incluso manda periódicamente a sus inspectores. Por ejemplo, el Sistema Nacional de Ahorros y préstamos —que partió con un crédito AID— es revisado periódicamente por los funcionarios norteamericanos pagados por Washington.

El Gobierno tiene la seguridad de seguir recibiendo dólares para "proyectos específicos". Sergio Molina fue categórico y citó el caso de los caminos transversales. "Que quede bien en claro —dijo— que el país no renuncia a los créditos externos".

Financiamiento de un "proyecto específico" es el préstamo de 100 millones de dólares —superior al crédito de 80 millones a que "renunció" el Gobierno— otorgado a la ENDESA para la construcción de la Central Hidroeléctrica de El Toro. Y en los próximos meses se pedirán créditos para otros "proyectos específicos": desarrollo de la agricultura (beneficiarios: CORA e INDAP) y "expansión adicional de la enseñanza profesional y técnica".

La "renuncia" a los excedentes agrícolas norteamericanos es otro problema. Estados Unidos simplemente no tiene excedentes agrícolas: las cosechas no han sido buenas. Los pocos granos y cereales se envían a la India y el régimen de Nguyen Cao Ky, dos ahijados de Lyndon Baines Johnson.

ERNESTO CARMONA.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02