Hay una izquierda insatisfecha en la propia DC


Opiniones

Hay una izquierda insatisfecha en la propia DC

En la reciente elección de consejeros nacionales de la Democracia Cristiana el "sector de izquierda" tuvo un repunte y un nuevo valor pasó a engrosar las filas de los "doctrinarios", que capitanean Alberto Jerez y Julio Silva Solar. Se trata del joven sociólogo Rodrigo Ambrosio, titulado en 1963 en la Universidad Católica y con dos años de estudio en la Universidad de Lovaina, Bélgica.

Los planteamientos de Ambrosio disgustaron en la ocasión que fueron conocidos por el Presidente de la República. Frei dijo de él: "ese jovencito, que estudió en Europa, no crea que vendrá a enseñarme a mí".

PUNTO FINAL sometió a la consideración de Rodrigo Ambrosio las tres preguntas siguientes, sobre importantes cuestiones que afectan al partido de Gobierno.

PUNTO FINAL: ¿Qué perspectiva ve Ud. para la "izquierda" demócrata cristiana después del pasado Congreso Nacional donde se impuso la tesis "oficialista" de Patricio Aylwin?

—El trabajo de una "izquierda" en la Democracia Cristiana no puede ser concebido como el trabajo de una fracción, sino como el de una vanguardia que trata de recuperar para el Partido su identidad original —popular y revolucionaria— y desarrollarla eficazmente en el país de 1966.

La experiencia del poder ha provocado una enorme desorientación en el Partido, ha roto su sentido de continuidad histórica. Las preocupaciones de mera gestión pasaron a ser predominantes, el equilibrio de poderes fue alterado en beneficio de grupos tecnocráticos, el lenguaje se sobrecargó de tecnicismos.

Dos actitudes típicas han aflorado en esta situación. El empiricismo, magistral en las cifras, obsesionado por la eficacia y en el fondo profundamente conservador; y el doctrinarismo, magistral en los textos, obsesionado por la verdad, y en el fondo evasivo. La base del Partido no quiere dejarse encerrar ni en el solo presente ni en el solo pasado que unos y otros representan.

Por eso nosotros queremos trabajar una visión histórica que dé al Partido memoria y conciencia, fidelidad a su intención primera y a su circunstancia presente. Sólo así se puede entender la posibilidad de que el PDC sea un partido revolucionario hoy. Y en esta tarea las nuevas generaciones, los sectores populares y lo que podría llamarse hacia el futuro una izquierda demócratacristiana tienen un rol fundamental.

En este contexto, la vía de desarrollo no-capitalista, acuerdo central del último Congreso, es un instrumento político y pedagógico que abre una perspectiva muy fecunda al trabajo de estos grupos. Pero evidentemente no es en el plano de la conciencia sino en el de la realidad social que deberán resolverse los conflictos del Partido, que le den a la postre una nueva fisonomía.

PUNTO FINAL: ¿Cuál es su opinión sobre la principal conclusión del Congreso de su Partido, que señala que la democracia cristiana impulsará su revolución a través de vías no-capitalistas, pero sin atentar contra la esencia del régimen?

—La vía de desarrollo no-capitalista pretende resolver la contradicción aparente entre una dinámica económica que garantice un crecimiento acelerado y equilibrado de la producción y una dinámica social que cree formas sociales nuevas llamadas a hacerse cada vez más importantes y decisivas en el conjunto de la sociedad.

Esta vía debiera caracterizarse, a nuestro juicio:

—Por la remoción de los obstáculos estructurales que representan la dominación de la oligarquía y el imperialismo;

—Por la organización y consolidación de un sector cooperativo pujante en las ramas o empresas de baja densidad tecnológica (agricultura, comercio, artesanado, pequeña industria);

—Por la extensión y consolidación de un sector de economía pública que cubra posiciones claves del sistema económico, y comande y controle los proyectos decisivos;

—Por la activación plena de las fuerzas productivas del sector capitalista, dentro de un área bien delimitada y en condiciones de mutuo interés;

—Por el papel directivo del Estado, a través de la planificación general de la economía y del sector de economía pública, en orden a una máxima racionalidad en el empleo de recursos y una positiva regulación de los sectores de la economía.

Esta conceptualización —relativamente nueva en el Partido, pero con antecedentes concretos en la política agraria de estos dos años— puede considerarse un triunfo de los sectores más avanzados del Partido, y de la juventud en particular. Aquellos que habían mirado despectivamente, a veces inquisitorialmente, estas tentativas, se vieron finalmente obligados a adoptar, si no el método de análisis, al menos el lenguaje.

La formulación de esta vía no garantiza automáticamente una política en el mismo sentido, pero da al Partido una matriz que, en medio de la marea de proyectos y planes, se hacía cada vez más importante para situar las fuerzas en presencia, discutir las grandes líneas y presionar en un sentido coherentemente revolucionario.

PUNTO FINAL: Como consejero nacional de la Democracia Cristiana, ¿cuál es su juicio frente al Gobierno del Presidente Frei y, específicamente, frente al desarrollo que ha logrado la llamada "revolución en libertad"?

—Dos años de gobierno demócrata-cristiano han abierto, sin duda, un proceso de cambios políticos, económicos y sociales, que constituyen las fases preliminares de una definitiva transformación revolucionaria de la sociedad. De manera especial cabe subrayar la nueva (legislación de Reforma Agraria, el proyecto de sindicalización campesina, la política audaz y creadora de CORA, todo lo cual ha desatado un profundo movimiento de liberación campesina.

Sin embargo, este proceso no ha tomado todavía ni la orientación ni la velocidad necesarias como para hacerse irreversible. El retraimiento de las inversiones privadas, los rumores de golpe militar, la intranquilidad que suscitan ciertas huelgas, etc., demuestran de manera patente la enorme fragilidad del proceso de cambios que hemos iniciado.

La oligarquía latifundiaria sigue aún en pie y ha logrado movilizar en su defensa a casi todos los sectores empresariales. Los obstáculos puestos a la Reforma Agraria son tan grandes que el Gobierno deberá hacer gigantescos esfuerzos para poder cumplir con las metas que nos habíamos trazado. Las enormes concentraciones financieras cobijadas en los bancos y en las sociedades anónimas siguen operando a su amaño y amenazando boicotear el plan de desarrollo en que el Gobierno está empeñado. Los poderosos grupos ubicados en el comercio exterior, distribución del gas licuado y otros rubros especulativos siguen abusando y enriqueciéndose de manera ilegítima.

El estancamiento de la producción, al cual está conduciendo el sector privado, puede tener graves repercusiones en la tasa de desocupación, en las inversiones sociales del Gobierno (especialmente en viviendas), y en un endeudamiento externo intolerable.

Por todo esto, nosotros pensamos que los años próximos deben ser de una profunda y drástica consolidación del proceso. Mientras la oligarquía y el imperialismo, que han bloqueado desde siempre el desarrollo económico del país y el' ascenso social de las masas, no sean combatidos frontalmente, la Revolución en Libertad estará permanentemente amenazada.

AUGUSTO CARMONA


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02