Un "Escuadrón de la Muerte" tiene la policía chilena

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 96 de PUNTO FINAL
Martes 20 de enero de 1970.
Santiago – Chile

Un "Escuadrón de la Muerte" tiene la policía chilena

“A sangre y fuego eliminarán al MIR”. Con este título encabezó el semanario chileno VEA, de la empresa Zig-Zag, una información exclusiva aparecida en su último número del año pasado (VEA, 1.596- 31/12/69) en que anunció que "a partir del 5 de enero próximo investigaciones pondrá en marcha un comando cuya misión fundamental será combatir a los asaltantes de bancos (léase MIR) a sangre y fuego".

Dos días más tarde, el diario "El Mercurio", en su edición del viernes 2 de enero, amplió esta información con una entrevista al Prefecto Jefe de Investigaciones, Jorge Maluenda, 48 años, casado, quien declaró que "una Brigada contra Asaltos y Robos de Investigaciones comenzará a funcionar en la primera quincena de enero de 1970, una vez que los funcionarios encargados de integrarla terminen un curso especial para evitar los asaltos que causan conmoción pública". Maluenda agregó que "no tendremos ninguna contemplación, ya que los atracos cometidos por los elementos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, son iguales a los perpetrados por delincuentes comunes... y la Brigada tenderá a reprimirlos en la forma más drástica posible".

Para la revista VEA, la brigada tiene un apellido diferente. La llama Brigada de Servicios Especiales y el apelativo le sirve para comentar que ésta es "una denominación amplia, tan amplia, que puede englobar todo lo imaginable". Afirma que en los medios políticos donde se comentó la noticia "se le llegó a dar la característica de "comando de la muerte" al estilo de los que funcionan en Brasil" y que a sus integrantes "se les podrá aplicar la misma sigla —007— que tiene James Bond y que lo autorizan para matar".

EL ESCUADRÓN DE LA MUERTE

El Escuadrón de la Muerte (Escuadrao da Morte) o "comando de la muerte", que menciona VEA, es una organización criminal brasileña, integrada por elementos de la policía y aparentemente sin apoyo oficial que opera desde hace varios años principalmente en los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Guanabara, con un trágico saldo de más de mil muertos. El escudo del tenebroso grupo policial es un cráneo sobre las tibias entrecruzadas y las letras E. M.

La leyenda nació hace unos diez años cuando funcionaba en Brasil un escuadrón motorizado policial que ostentaba igual escudo y las mismas siglas que usa ahora el Escuadrón de la Muerte. En él se hizo tristemente famoso un detective llamado Milton Le Coq d'Oliveira, apodado "El Gringo", cuyas actividades se centraron en las "callampas" brasileñas, "favelas", donde asesinó a decenas de personas que vivían allí, por falta de empleo, muy ligadas al mundo del hampa.

Denuncias desde diversos sectores y una reacción de la opinión pública obligaron a la policía a disolver al escuadrón de Le Coq, pero éste y su grupo, retirados de la organización policial, siguieron actuando esta vez como "detectives privados", mezclándose en las luchas de las bandas de hampones a favor de un determinado bando, según fuera la paga. Los asesinatos aumentaron en tal' número que el entonces director de la Seguridad Pública, el general Amauri Kruel, decidió perseguir al "Gringo" y a sus hombres, que debieron replegarse a una inactividad relativa.

En esas circunstancias fue que Le Coq, sorprendido por uno de sus enemigos irreconciliables, un criminal conocido por "Cara de Cavalho" (Cara de Caballo) murió acribillado a balazos. Los amigos de Le Coq, muchos de ellos todavía en las filas policiales, juraron vengarlo. Al cabo de una persecución que duró cerca de un mes localizaron a "Cara de Caballo" y en un gigantesco tiroteo le dieron muerte, matando también a otras personas y dejando heridos a una decena de inocentes curiosos.

La cacería de "Cara de Caballo" fue encabezada por el ex-policía Euclides Nascimento, quien bautizó su grupo, que integraron numerosos agentes del antiguo Escuadrón Motorizado, con el nombre de Scuderie Detective Le Coq. Esta organización, que cuenta ya con unos 2.200 miembros en todo el Brasil, es la que utiliza las siglas E. M. con la calavera y las tibias cruzadas, es decir el Escuadrón de la Muerte. Un reportaje hecho por la revista francesa L'Express (24-VIII-69) asegura que en la criminal organización ahora actúan también agentes de policía, militares y magistrados y que su dirección la comparten Nascimento con el periodista David Nasser.

Para la revista O Cruzeiro las actividades del Escuadrón de la Muerte son planeadas en reuniones secretas, en diversas residencias de los miembros, donde se estudia hasta el más mínimo detalle de la cacería y muerte de las próximas víctimas. El Journal do Brasil afirma que los condenados son atrapados vivos y mantenidos secuestrados algunos días para ver si algún amigo influyente los reclama.

Sin embargo, Nasser y Nascimento, negaron en la revista Life del 16 de julio de 1969 que la Scuderie Detective Le Coq tenga algo que ver con el Escuadrón de la Muerte. En Brasil funcionan también otros órganos de represión "privados" como el llamado Comando de Caza a los Comunistas (CCC), que es una organización paramilitar de extrema derecha, y algunos "oficiales" como el siniestro Departamento de Orden Político y Social (DOPS) de largo y sangriento historial de persecución y crímenes contra elementos políticos, sindicales y estudiantiles que hacen oposición al régimen.

Resulta extraño que hasta ahora el gobierno dictatorial del Brasil no haya realizado ninguna detención que comprometa al Escuadrón de la Muerte ni menos que alguna persona determinada haya sido sindicada de pertenecer a él. El silencio oficial revela a las claras o una colusión evidente o una aparente satisfacción por ese tipo de actividades, que denunció en un mensaje clandestino el dirigente revolucionario, muerto por la policía en Sao Paulo, Carlos Marighella. En esa proclama Marighella se preguntaba: "¿Qué clase de orden quieren preservar los gorilas? ¿Los asesinatos de estudiantes en la plaza pública? ¿Los fusilamientos del Escuadrón de la Muerte? ¿Las torturas y apaleamientos en el DOPS (Departamento de Orden Político y Social) y en los cuarteles militares?".

HAY RESISTENCIA EN LA POLICÍA

Según VEA el "comando de la muerte" chileno funcionará "como toda organización de tipo secreto con un número clave que es el D-96" y estará integrado por treinta y un hombres, bajo el mando del comisario Pedro Jara Apablaza, ex jefe de la Tercera y Cuarta Judicial. De este jefe dependerán tres grupos de siete hombres, al mando de un inspector, que contará con la asesoría permanente de otros tres agentes de la Policía política para cada unidad.

Sin embargo, este escuadrón de la muerte criollo ha conocido ya dificultades. La primera fue la de encontrar jefes que se hicieran cargo de los tres grupos. Primitivamente habían sido nombrados el subcomisario Julio Rada, de la Primera Judicial; el inspector Pedro Espinoza, de la Brigada de Homicidios, y el inspector Francisco León Preller, de la Móvil. Los dos primeros declinaron ese "honor" y Francisco León renunció posteriormente.

La segunda dificultad —y que es la que ahora tiene en ascuas a Investigaciones —fue la que se originó el domingo 4 de enero (un día antes del anunciado debut oficial) cuando un espectacular allanamiento en el que participaron el "comando de la muerte" y otros miembros de la Policía Política fracasó ruidosamente. En esa ocasión unos cincuenta policía, fuertemente armados con modernas metralletas y pistolas ametralladoras y que se movilizaron en diez patrulleras, rodearon una casa de dos pisos en la calle Rosita Renard 1215, a unas dos cuadras de Avenida Ossa, en la comuna de Ñuñoa.

El poderoso destacamento policial —tal como lo anunciara en "El Mercurio" dos días antes el Prefecto Jefe de Santiago, Jorge Maluenda— actuó "sin contemplaciones", atropellando a los vecinos de las casas adyacentes, en cuyos domicilios se introdujo violentamente, sin orden judicial alguna, encerrando en sus habitaciones a los que se atrevieron a protestar y aconsejando brutalmente a algunas de las dueñas de casas "escóndase mejor, señora, y bien cubierta porque aquí van a haber tiros y muertos...".

En la casa allanada la policía no encontró resistencia. Se hallaban allí 18 jóvenes, tres de ellos mujeres, en su mayoría universitarios, estudiantes que celebraban una reunión de carácter político. El chalet había sido arrendado por el universitario Sergio Martínez para hacerlo funcionar como Jardín Infantil y colegio, a partir del período escolar que se inicia en marzo. Mientras tanto alojaba allí, transitoriamente, Róbinson Pérez, ex militante de la Juventud Comunista.

Los jóvenes en el momento del allanamiento policial discutían sobre política nacional y preparaban un asado para comerlo al mediodía. Nadie opuso resistencia a la entrada brutal de los elementos de choque del "comando" que rompieron a patadas la puerta de entrada y con sus armas los vidrios de algunas ventanas y, en aparatosa acción, colocaron a los muchachos con los brazos en alfo. apoyados en la pared, mientras los registraban inútilmente en busca de armas. El mismo fracaso tuvo la policía al registrar el resto del inmueble.

Todos los asistentes a la reunión fueron llevados detenidos al cuartel de Avenida Zañartu, donde la "gaffe" fue determinada en todas sus proporciones por el propio Director General de Investigaciones, que junto a otros jefes de la más alta jerarquía policial habían concurrido a presenciar esta primera acción del comando. El Director, Luis Jaspard Da Fonseca, comentó con exasperada amargura después de interrogar a los detenidos: "No sólo ninguno es del MIR, sino que además hay entre ellos varios comunistas...".

PELIGRA LIBERTAD DE REUNIÓN

Posteriormente se supo que la policía había actuado a raíz de un llamado telefónico de "un señor alemán" a quien le "había parecido que en la casa se hallaban reunidos los miristas prófugos, entre ellos Luciano Cruz y los hermanos Enríquez". Las consecuencias de la precipitada acción policial se registraron en el propio diario "El Mercurio", tres días después de ocurrida. Con su habitual intención, el periódico entrevistó al gerente del Banco Sudamericano, Sergio Vergara, sobre el enfrentamiento cooperativo a los asaltos. Vergara, quien habló como vocero de la Asociación de Bancos, calificó las acciones de "asaltos guerrilleros" y anunció que una comisión especial de esa organización estudiaba una acción coordinada con las autoridades policiales.

Sin embargo, Vergara eludió mencionar a Investigaciones y también a su "comando de la muerte", remitiéndose en cambio, singularmente, a la relación de la Asociación de Bancos con Carabineros. "Aspiramos —dijo— a que dentro del Cuerpo de Carabineros se forme un grupo especial entrenado para la protección de las instituciones financieras. Creemos que esto sería conveniente para el Cuerpo de Carabineros, para la actividad financiera del país y para la comunidad nacional, ya que al prestigio v la capacidad profesional de los carabineros, se agregaría un entrenamiento moderno y un estímulo para abarcar campos policiales bastante sofisticados".

Las declaraciones de Vergara vinieron a agregar un nuevo elemento en el cuadro represivo iniciado por Investigaciones. Al comando de la policía civil se añadirá este otro de la policía uniformada, que como lo ha probado en enfrentamientos de tan trágicos recuerdos como Puerto Montt no tiene por qué actuar ahora con resultados menos sangrientos que en esas ocasiones. Con escuadrones, brigadas o comandos de este tipo cualquier inocente reunión que se realice en Chile correrá el peligro de ser interrumpida porque a un vecino se le ocurra que en ella participan extremistas o porque haya visto en ella algún rostro que le recuerde vagamente un parecido con el de un mirista prófugo. Y entonces las interrupciones policiales, con elementos entrenados para usar armas de "gatillo blando", pueden tener consecuencias bastante más trágicas que la tragicomedia que vivieron el domingo 4 de enero los vecinos del Jardín Infantil de la calle Rosita Renard de la comuna de Ñuñoa.


Tribuna Ideológica

Estado y represión

EN artículos anteriores hemos tratado de desarrollar la noción marxista del Estado. Para efectuar ese análisis hemos considerado, fundamentalmente, la variabilidad en los funcionamientos de los aparatos del Estado: el aparato burocrático administrativo y el aparato represivo. El modo de funcionar de cada uno de estos aparatos caracteriza al Estado como tal, puesto que siendo las instituciones superestructurales correlativas a determinados niveles en el desarrollo de las relaciones sociales de producción, ellas son legalizadas e impuestas por los aparatos estatales.

Todo análisis marxista del Estado debe tomar siempre en cuenta los elementos represivos que actúan sobre la sociedad y entregar las herramientas teóricas que conduzcan a su enfrentamiento.

Si retornamos a los planteamientos elaborados por Engels en "El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado", podremos comprobar cómo ese autor considera que los cuerpos represivos fueron socialmente generados antes que el Estado en su conjunto, y ello ha sido así porque el desarrollo socioeconómico en las comunidades primitivas, habiéndose ya formado las primeras estratificaciones sociales, requería como el máximo imperativo para su crecimiento de la depredación y el pillaje institucionalizados. Conozcamos la formulación de Engels:

"La creciente densidad de la población requerirá lazos mas estrechos en el Interior y frente al exterior; la confederación de tribus consanguíneas llegó a ser en todas partes una necesidad, como lo fue muy pronto su fusión y la reunión de territorios de las distintas tribus en el territorio común del pueblo. El Jefe militar del pueblo —rex, basileus, thiudans— llegó a ser un funcionarlo Indispensable y permanente. La asamblea del pueblo se creó allí donde aún no existía. El jefe militar, el consejo y la asamblea del pueblo constituían los órganos de la democracia militar salida de la sociedad gentilicia. Y esta democracia era militar porque la guerra y la organización para la guerra constituían ya funciones regulares de la vida del pueblo. Los bienes de los vecinos excitaban la codicia de los pueblos, para quienes la adquisición de riquezas era ya uno de los primeros fines de la vida. Eran bárbaros: el saqueo les parecía más fácil y hasta más honroso que el trabajo productivo. La guerra, hecha anteriormente sólo para vengar la agresión o con el fin de extender un territorio que había llegado a ser insuficiente, se libraba ahora sin más propósito que el saqueo y se convirtió en industria permanente. (Federico Engels, "El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado", Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, pág. 189. Los subrayados son nuestros).

De esta cita de Engels, es posible extraer las siguientes conclusiones:

a. Que la guerra en las comunidades primitivas en vías de estratificación desempeña un rol económico de primera instancia. Mediante la adquisición de nuevos territorios, y por consiguiente, extendiéndose el radio de acción susceptible de ser explotado económicamente por la comunidad guerrera, como también el monto del botín usufructuado, se incrementa notoriamente el dominio jerárquico de la comunidad vencedora El vencido forma parte del botín v es reducido en calidad de esclavo a las labores productivas más expoliadoras y degradantes

Antes, pues, de que una sociedad estratificada diese lugar al aparecimiento del Estado, encontramos las organizaciones militares que cumplen objetivos económicos e incluso, la guerra "en sí", aparece cumpliendo un objetivo económico (la industria de la guerra según Engels). [1]

b. La sociedad organizada bajo una forma de democracia militar, condiciona instituciones jerárquicas que cumplen un rol definido en la conducción de la guerra. Las primeras instituciones sociales de poder que preceden al Estado, son paramilitares. Los jefes militares, aun no teniendo un control directo sobre los medios de producción, ejercen el poder "político"; todavía no aparece claramente definida la división en las funciones jerárquicas. Lo militar, lo político-administrativo, e incluso lo económico, residen en una sola entidad: el jefe guerrero; y esto sucedía porque la guerra cumplía a la vez funciones militares, políticas y económicas. Aquí, encontramos germinando al Estado; sus embriones son militares. Pero en esa llamada democracia militar, la fuerza no cumplía todavía funciones represivas en el seno de la comunidad en que se origina; ello sucederá cuando en virtud del desarrollo productivo y de la ampliación de las guerras, el jefe militar se transforme en propietario permanente de cosas y de hombres. En esa fase, las armas dejarán de proteger los intereses del conjunto de la comunidad y empezarán a proteger los intereses de los estratos propietarios en contra del resto de la comunidad expropiada.

Sería fácil, sin embargo, llegar a una conclusión falsa: que por surgir el aparato represivo antes que el Estado en su conjunto, lo militar actuaría en este caso como un determinante de lo económico, o si no que el desarrollo militar estimula el desarrollo productivo y no a la inversa. Engels en su polémica con Dühring debió enfrentarse a este problema.

Dühring ejemplificaba en forma un tanto ingenua con el caso literario de Róbinson Crusoe y su esclavo Viernes. Según Dühring. Róbinson Crusoe somete a Viernes gracias a la espada; por tanto, la fuerza represiva actúa en este caso como procreadora de una determinada relación social: esclavo-amo. De este modo es la violencia la que condiciona las relaciones sociales de producción. Engels intentará —parafraseando a Marx— "poner sobre los pies lo que Dühring pone de cabeza":

"Róbinson, "espada en mano", hace de Viernes su esclavo. Pero para lograrlo, Róbinson necesita de otra cosa que una espada. No todos pueden utilizar un esclavo; para estar en condiciones de servirse de él, es menester tener dos cosas a disposición: primero, los instrumentos de trabajo y los instrumentos que sirven para el trabajo del esclavo, y en segundo lugar, los medios Indispensables para su mantenimiento. Antes, pues, de que sea posible la esclavitud, es preciso haber alcanzado cierto grado de desarrollo en la producción y cierto grado de desigualdad en la repartición". (F. Engels, "El Anti Dühring". Buenos Aires, 1967, pág. 169).

De tal modo no es la propiedad privada la que se funda en la violencia, sino la violencia en la propiedad privada.

Engels, no obstante, buscando rebatir el determinismo militar de Dühring, llega a establecer un determinismo económico que, bien miradas las cosas, no combina con la realidad revolucionaria del pasado y del presente. De acuerdo a Engels, si el desarrollo productivo genera el desarrollo militar, se impondrá un dominio invencible por parte de aquellas potencias sociales y nacionales que logren desarrollar los factores productivos en mayor intensidad, puesto que la mucho más evolucionada tecnología militar de los sectores dominantes tornará poco menos que inexpugnables sus privilegios. Veamos:

El revólver supera, pues, a la espada; por donde él más pueril de los aficionados a los axiomas comprenderá sin duda que la violencia no es un simple acto de voluntad, sino que exige para manifestarse, condiciones previas, sumamente reales, es decir instrumentos, el más perfecto de los cuales supera al menos perfecto, y que es menester además que dichos instrumentos se produzcan; lo que quiere decir que el productor de los más perfectos instrumentos de violencia, esto es, de las armas más perfeccionadas triunfa del productor de armas menos perfectas; en una palabra, la victoria de las fuerzas descansa en la producción de armas, y como ésta a su vez se funda en la producción en general, la victoria de la fuerza se basa por tanto en "la potencia económica", en la "situación económica", en los medios materiales que tiene la fuerza a su disposición. (F. Engels, "El Anti Dühring", pág. 175, el subrayado es nuestro).

Es decir, siguiendo a Engels al pie de la letra, dejaríamos establecida la más perfecta ley de la selva; no quedaría otra alternativa que resignarse ante el imperativo de esta ley y esto, por la simple evidencia de que siempre los explotadores estarán mejor armados que los explotados. Por eso, si el marxismo en lugar de una ciencia fuera una doctrina, tendríamos que convenir, aplicando a Engels, que ni la revolución rusa, ni la china, ni la cubana, ni la desigual lucha de los vietnamitas, habrían sido posibles. Lenin, que por ser un revolucionario científico no era doctrinario, al comentar los triunfos del proletariado en la revolución rusa, disolvía, en una sola frase, el determinismo económico establecido por Engels:

Nuestro proletariado, débil por su escaso número, atormentado por las calamidades y las privaciones, venció porque su potencia reside en la fuerza moral. (V. Lenin, Obras Completas, T. XXXII, Buenos Aires, pág. 268, el subrayado es nuestro).

De la misma manera, un revolucionario contemporáneo, Frantz Fanón, al efectuar su crítica a los políticos reformistas que postergan todo enfrentamiento violento con las clases dirigentes en espera de que las potencias socialistas se vuelvan más poderosas que las capitalistas, refutaba de paso el determinismo económico prefijado por Engels:

"Para ellos (los reformistas) no hay dudas: todo intento de quebrar la opresión colonial mediante la fuerza es una conducta desesperada, una conducta suicida. Es que, en sus cerebros, los tanques de los colonos y los aviones de caza ocupan un lugar enorme. Cuando se les dice: hay que actuar, ven las bombas sobre sus cabezas, los tanques blindados avanzando por las carreteras, la metralla, la policía... y se quedan sentados. Desde un principio se sienten perdedores. Su incapacidad para triunfar por la violencia no necesita demostrarse, la asumen en su vida cotidiana y en sus maniobras. Se han quedado en la posición pueril que Engels adoptaba en su célebre polémica con esa montaña de puerilidad que era Dühring". (Frantz Fanón, "Los Condenados de la Tierra", México, 1963, pág. 56).

Si bien el incremento tecnológico de los armamentos forma parte del contexto general del desarrollo productivo, no hay una relación determinante entre potencia económica y potencia militar. Existen otros factores que deben ser tomados en cuenta como por ejemplo, la fuerza moral, la comunidad de objetivos, la imaginación creadora y la cohesión interna de los grupos.

FERNANDO MIRES


Denuncia

FEROCES TORTURAS APLICAN EN BRASIL

El Frente Brasileño de Informaciones ha hecho llegar a PF el siguiente relato de un preso político que fue torturado por los esbirros de la llamada "Operación Bandeirantes". El nombre de quien hace el relato se ha omitido por tratarse de una persona que actualmente está en libertad. Los demás nombres que figuran son verdaderos. Pertenecen a personas que siguen en la cárcel, pero que ya fueron torturadas hasta el límite de sus fuerzas. En la actualidad esperan sentencia de "tribunales" militares.

PF desea observar a sus lectores que los caracteres fascistas que alcanza la represión en Brasil, copiados de iguales métodos de los norteamericanos en Vietnam, parecen constituir la fórmula que el Imperialismo recomienda a los cuerpos policiales del continente. Aquí mismo en Chile, aunque en forma incipiente, las fuerzas represivas están ciñéndose a esos métodos.

UN mayor del ejército (llamado Valdir) comanda la Operación Bandeirantes en el Estado de Sao Paulo, que se divide en tres grupos. Cada uno trabaja 24 horas, descansa 48, y está subdividido en grupos de interrogatorio, capturas, investigaciones, etc.

Cada uno tiene su jefe que pertenece a una de las corporaciones que participan de la Operación. Normalmente el grupo de interrogatorio (torturadores) es comandado por un capitán del ejército. Los soldados sólo trabajan en da Operación Bandeirantes como carceleros, el resto del trabajo lo hacen sargentos, oficiales, investigadores y delegados.

Son estos últimos los que cuidan de las torturas. El preso esposado es arrastrado por una escalera, mientras los torturadores tratan de desequilibrarlo. Como está siendo tironeado de las esposas, una caída generalmente significa una muñeca quebrada.

Antenor Meyer, estudiante de leyes, después de haberse quebrado las dos piernas, fue arrastrado de esta forma y se quebró también la muñeca sobre la que cayó el peso de su cuerpo.

El preso es llevado a la sala de interrogatorios en un 2º piso. Después de golpes y puntapiés, se ordena al preso que se desvista.

Ya sin resistencia, le pegan hasta rasgarle la ropa que le es retirada a pedazos.

Desnudo es obligado a sentarse en el suelo, abrazándose las piernas. La mayoría de las veces, le pasan trozos de frazadas en los brazos y en las piernas para evitar que las cuerdas con que van a amarrarlo entren en la carne y dejen marcas visibles.

Le pasan un cordel debajo de las rodillas flectadas y sobre los brazos, a la altura de los codos. El preso es levantado y queda colgando entre dos caballetes de madera, de cerca de un metro y medio de altura. De esta forma, el peso del cuerpo queda suspendido por las articulaciones de brazos y piernas. Es entonces cuando entran en acción la máquina de choques eléctricos, los "cassetetes" y las "palmatorias".

Existen varios tipos de máquinas para torturar con electricidad. Fui víctima de cinco o seis tipos diferentes, pero la más usada es el teléfono de campaña del ejército. No estoy seguro pero me parece que funciona con corriente alterna. El voltaje con certeza es de 90 volts. Se usa también una máquina que da choques de 110 volts, un televisor parcialmente desmontado y la Silla del Dragón, en que los hilos eléctricos vienen directamente de la red normal de la casa. No sé si usan un transformador o cualquier cosa de ese tipo, pero estoy seguro que la electricidad viene directamente del enchufe normal de uso doméstico.

Si como es normal se usa el teléfono de campaña, de la pequeña caja salen dos hilos (polo positivo y polo negativo) amarrados a los puntos más sensibles del cuerpo humano. Uno de los polos es conectado a los dedos de los pies o manos, o hasta en la oreja, mientras que el otro cambia constantemente de lugar. Los puntos más usados son el pene, el ano, los labios, la lengua y la nariz. [2] El choque provoca un dolor violentísimo, indescriptible, y terribles contracciones musculares. Las contracciones son tan fuertes que, apoyado en las rodillas, el cuerpo se levanta en el "pau de arara", llegando casi a dar un giro completo sobre si mismo.

Cuando la máquina es desconectada para ser enseguida nuevamente accionada, los músculos se relajan y el cuerpo vuelve a la posición normal del "pau de arara". La violencia de los choques es tan grande, y tan fuerte la contracción de los músculos, que si los torturadores no llenan la boca del preso con trapos, la lengua se contrae y queda entre los molares. Eso hace que la persona muerda su propia lengua, casi triturándosela, lo que no le permite comer o hablar durante varios días. Las contracciones musculares y la posición en que la víctima es mantenida durante horas en el "pau de arara", hace que se pierda el dominio sobre la vejiga y los intestinos.

El torturado defeca y orina sin sentirlo. Durante el tiempo en que se está en el "pau de arara", los torturadores golpean a su víctima con lumas y palos (las "palmatorias"), tratando de alcanzar principalmente la planta de los pies, las nalgas, los muslos y la espalda.

Después de horas de este tratamiento, la víctima ya no siente las piernas o el bajo vientre. Todo se transforma en una masa que no obedece a los mandatos del cerebro, pero que duele terriblemente.

Creía que mis piernas estaban destrozadas, mutiladas, como si hubiera sido atropellado por una aplanadora. En este estado no se raciocina. Con extrema facilidad se pasa de la seminconsciencia a la inconsciencia total. Cuando el preso se desmaya los verdugos usan agua y descargas eléctricas para hacerlo volver en sí. Con el cuerpo mojado los efectos de los choques parecen multiplicados por diez.

Recibí dos horas y media de este tratamiento en la Operación Bandeirantes, y después en el antiguo DOPS, actual DEOPS de Sao Paulo, otras dos horas de iguales torturas. Creo que con algunos minutos más habría muerto. Pero otros presos de contextura física más robusta fueron torturados de esta forma por muchas horas más de lo que me fue reservado. Uno de ellos, CARLOS EDUARDO PERES PLEURY, antes de intentar suicidarse tuvo un síncope cardíaco cuando era torturado. Su corazón se paró y fue salvado de la muerte por un delegado de la DOPS que visitaba la Operación Bandeirantes y que lo reanimó con masajes al corazón. Está vivo y puede confirmar esto, como muchas otras personas, con excepción de VIRGILIO GOMES DA SILVA, muerto, y los que enloquecieron que son un número bastante elevado.

"JONAS" fue enterrado como indigente, pero en cajón de primera clase. El funeral de “JONAS” y su propia ropa negra de difunto, fueron regalo de sus asesinos, los agentes de la Operación Bandeirantes, que lo torturaron hasta la muerte el 29 de septiembre de 1969, como reconocimiento de su bravura.

Casi en el mismo instante en que "JONAS" bajaba a la fosa común el día 30, HILDA GOMES DA SILVA, esposa de VIRGILIO GOMES DA SILVA, estaba amarrada en la "Silla del Dragón", viendo su hijo de CUATRO MESES torturado por los hombres de la Operación Bandeirantes.

VIRGILIO GOMES DA SILVA era JONAS.

Esto sucedió en el cuartel general de la Operación Bandeirantes al fondo de la 34ª Delegación, en la calle Tutoia, en el barrio paulista que se llama paradojalmente Paraíso.

Es un edificio de dos pisos, separado de la 34ª Delegación por un amplio patio, guardado por soldados armados de ametralladoras y donde se estacionan los autos que usan los agentes en sus investigaciones.

Los presos quedan en celdas iguales, junto a las da la 34ª Delegación, en un ala de pequeños cuartos, sin luz y sin agua, con rejas de fierro en lugar de puertas. Para llegar al 29 piso donde queda la sala de los "interrogatorios", se necesita caminar cerca de 150 mts. atravesando dos puertas de acero, dos escaleras y varias divisiones de madera prensada que forman salitas.

El 29 de septiembre llovía y el patio no había sido asfaltado. Pero los gritos de las personas torturadas en la sala de interrogatorios no encontraban dificultad para atravesar las puertas, las paredes y el patio embarrado y llegar hasta las 3 celdas colectivas, con un término medio de 10 hombres en cada una.

Es difícil describir los gritos de los hombres torturados. Vienen involuntariamente del fondo de los pulmones, no pueden ser reproducidos, pero quien los escuchó, no los olvida jamás. Es imposible decir también todo lo que se siente cuando se es torturado.

Pero no es sólo dolor.

La sala es pequeña, tal vez dos metros por dos, y queda separada de las demás por una división de madera prensada de 2 metros de altura. De ahí para arriba hay un espacio libre y después el techo del amplio salón del 29 piso que fue dividido en salitas.

No hay sillones, ni mesas, los torturadores trabajan de pie. Sólo el "Sillón del Dragón", donde nadie se quiere sentar. Cuatro caballetes de madera, varios pedazos de tubos de metal, teléfonos de campaña del ejército, pedazos de palos, lumas, un balde de agua y una taza de aluminio, "palmatorias", cuerdas, pedazos de camisa y frazadas son el material de trabajo de los verdugos.

Este "material" fue usado en mi durante dos horas y media consecutivamente. Pero no existe límite de tiempo para las torturas. Eso, por sí solo, ya es una tortura.

CARLOS EDUARDO PERES FLEURY, estudiante, fue torturado durante tres horas en su primer día de prisión, cuatro horas en el segundo, cuando ya estaba más débil, tres horas y media en el tercero; el 4"? día no pudo ser torturado porque trató de suicidarse enterrándose una tijera en el pecho dos veces.

PAULO DE TARSO VENCESLAU, estudiante, fue torturado durante cuatro horas en su primer día de prisión y después tirado a la celda; doce horas más tarde, a la mañana siguiente, recibió cuatro horas más de "pau de arara", choques eléctricos y golpes.

MANOEL CIRILO DE OLIVEIRA NETO, estudiante, acusado del rapto del embajador yanqui Charles Burke Elbrick, fue torturado durante tres horas y media, después de haber viajado desde San Sebastián a Sao Paulo (1.250 km.s.), amarrado en la maleta de un automóvil. Cuando terminó la primera sesión lo llevaron a la celda, de donde salió media hora después para otras tres horas y media de tortura. La sesión sólo había sido interrumpida para que los verdugos comieran.

SUSUKI, un pintor, fue detenido en una calle de Osasco. Era acusado por un loco de pertenecer a la organización terrorista "Apolo 11", que no existe. Cuando fue detenido paseaba con su hijo de cuatro años. Los policías abandonaron el niño llorando en medio de la calle y llevaron a SUSUKI a la sala de torturas de la Operación Bandeirantes. Cuando algunos días después descubrieron que el denunciante era un loco, SUSUKI también había enloquecido.

TAKAO AMANO, estudiante, fue detenido durante un tiroteo en la calle Pamplona, al quedar herido en la pierna izquierda. Una hora después del tiroteo, sin haber recibido atención médica, TAKAO fue colgado en el "pau de arara" durante horas. Cada vez que recibía una descarga eléctrica, su sangre salpicaba las paredes y el suelo. Cuando lo llevaron al Hospital Militar estuvo días inconsciente. Un equipo de la Operación Bandeirantes, llevando un teléfono de campaña, visitó a TAKAO en el Hospital Militar para un interrogatorio. Fue torturado en su lecho en el hospital. Las "visitas" al enfermo se acabaron cuando un médico descubrió que los hombres de la Operación Bandeirantes llenaban la boca de TAKAO con pedazos de frazadas para que no gritara mientras era torturado. Un oficial protestó al director del hospital y TAKAO volvió a ser torturado días después, cuando los policías lo llevaron nuevamente a la Operación Bandeirantes. Las heridas se reabrieron y sólo cicatrizaron un mes después de la transferencia de TAKAO a la DOPS, donde no fue más torturado.

Con TAKAO fue detenido CARLOS LICHTSZTEIN, descendiente de austríacos, estudiante, 22 años de edad. CARLOS recibió dos tiros de Winchester 44 que le quebraron el fémur. Todavía sin haber recibido auxilio fue sometido a descargas eléctricas y a golpes.

Posteriormente, policías y militares de la Operación Bandeirantes, le enyesaron la pierna con el fémur astillado y la retorcían a la derecha y a la izquierda. Pasó varios días en estado de coma y quedará con una parte del cuerpo enyesado hasta marzo o abril de este año. Su pierna difícilmente se recuperará por completo.

¿Cuál es el límite de la tortura? El capitán GUIMARAES —todos los torturadores se tratan de GUIMARAES para evitar que los presos puedan llegar a saber sus verdaderos nombres— da el limite exacto para la tortura:

"Aquí tú eres todo nuestro. Nosotros te tenemos por cuanto tiempo sea necesario y vas a hablar. Aquí todo el mundo habla, o no habla más en ninguna parte. ¿Entendido?

Pero no es sólo para hablar que se maltrata y se dan golpes.

GUIMARAES XARA o GUIMARAES RISADINHA, nadie sabe cuál es su verdadero nombre pero cualquier preso puede identificarlo, golpea por placer. Cuando el jefe de su equipo de "interrogatorio" ya está cansado de dar golpes, GUIMARAES XARA pide siempre 15 minutos más. Normalmente es él quien controla la máquina de choques eléctricos en el turno de su equipo. Y siempre consigue sus 15 minutos de prórroga, porque en la Operación Bandeirantes sólo existe una regla: la tortura cotidiana, de rutina, que enloquece.

FRENTE BRASILEÑO DE INFORMACIONES


Notas:

1. Marx también comprendió el significado económico que encerraban las primeras organizaciones militares. En una carta enviada a Engels, anotaba:

"En general, el ejército es importante para el desarrollo económico. Por ejemplo, fue en el ejército donde primero se desarrolló en la antigüedad el sistema de salarlos. En forma similar, entre los romanos, el "peculium castrense" fue la primera forma legal en que fue reconocido el derecho a la transferencia de propiedad de quienes no eran padres de familia. Asimismo, el sistema de gremios entre la corporación de "Fabri". Aquí también se inicó el uso de maquinarla en gran escala. Aún el valor especial de los metales y su uso como moneda, parece estar basado originalmente... en su significación militar. La división del trabajo dentro de una rama, se llevó a cabo primero en los ejércitos. Toda la historia de las formas de la sociedad burguesa está sorprendentemente resumida aquí".

2. Como puede observarse, las torturas con electricidad se aplican en Brasil en la misma forma que lo hace Investigaciones en Chile. Al efecto, leer en PF declaraciones de Jorge Silva Luvecce y Mario Zuleta Peña. (N. de PF).


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02