1970: Adiós Mr. Frei

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 95
Martes 6 de enero de 1970

Editorial

HASTA NUNCA, SEÑOR FREI...

RESTAN todavía algunos meses para escribir el definitivo epitafio político sobre el gobierno del presidente Eduardo Frei y de su partido, la Democracia Cristiana. Mas, al comenzar éste el último año de su administración, hay ya de sobra elementos de juicio como para proclamar el rotundo fracaso del ensayo reformista autotítulado "Revolución en Libertad". Algunas páginas de esta edición están precisamente dedicadas a ese objetivo, ya que tanto la elección del Sr. Frei como el desarrollo de su gobierno dejan lecciones que la ciudadanía no debería olvidar.

La falacia de aquella pretendida "revolución" ha quedado al desnudo en estos cinco años de administración democristiana porque los hechos se han impuesto sobre una machacona propaganda acerca de supuestos avances en los factores económicos y sociales. Las bases estructurales en las que se asienta el régimen de explotadores y explotados que impera en este país no ha variado un ápice y, antes que eso, se comprueba el paulatino desnivel de los ingresos.

Una inflación desatada remacha la disminución del standard de vida de la mayoría de los habitantes del país, los asalariados, en tanto que una deuda exterior que se empina a los tres mil millones de dólares, acrecienta la dependencia económica de la nación a intereses foráneos. En fin, una frase lapidaria de una periodista norteamericana sintetiza la opinión de analistas objetivos acerca de la política oficial de estos años en relación con los monopolios yanquis: "Con aliados independientes como Frei en Chile, Washington no necesita "títeres ...".

Sin embargo, en 1964 el actual presidente democristiano fue elegido por una holgada mayoría de votos. Una publicidad multimillonaria, adocenadora de las mentes y con la utilización de todos los medios de comunicación masiva, fue el factor determinante. En 1964, como lo ha hecho siempre, la clase dominante de este país usó y abusó de los recursos que posee para mantenerse en el Poder. En otras palabras, el pueblo fue engañado al llevarlo a practicar un sistema supuestamente democrático, como es el de las elecciones al estilo burgués, que ha sido creado justamente con ese objetivo de fraude.

Hoy ya no es necesario emplear muchas palabras para debelar el fracaso de la "revolución en libertad", pero sí es legítimo subrayar que, aunque los hechos que determinaron la victoria democristiana no han variado sustancialmente, son muchos los partidos — y entre ellos los de origen obrero— que continúan proclamando la posibilidad de alcanzar el Poder político a través de elecciones que, desde su origen, advierten el fraude para los asalariados.

La insistencia en esta política, a sabiendas destinada a la derrota, es también una forma de engaño o, cuando menos, de autoengaño.

El pueblo de Chile dice este año adiós al Sr. Frei, pero el sufrimiento que ha acumulado bajo su gobierno le señala con claridad que no puede repetir la experiencia electoralista de 1964.

PF


Análisis

1970: ADIÓS MR. FREI

SI se examinan las últimas declaraciones de las principales organizaciones que agrupan a los capitalistas que operan en Chile, podrá pensarse que el Gobierno democratacristiano de Eduardo Frei es progresista y que como tal dañó los intereses de esos sectores. Más aún, si se toman como verdaderos los conceptos anticapitalistas expresados por el candidato presidencial del Partido Demócrata Cristiano, Radomiro Tomic, habrá que concluir que tanto este último como Frei son los peones avanzados del socialismo.

Las declaraciones de la Sociedad de Fomento Fabril y de la Confederación de la Producción y del Comercio hay que juzgarlas al calor del ambiente preelectoral que ha presidido los acontecimientos de los últimos meses en Chile. Frei no es candidato a la reelección y por lo tanto es un "rey muerto" o agonizante, por lo que debe prepararse la estrategia para buscar un nuevo rey.

En ningún momento puede pensarse que los capitalistas chilenos y extranjeros han roto sus relaciones con Frei y su Gobierno. Por el contrario, se sabe que el Departamento de Estado norteamericano sigue considerando al Presidente democratacristiano como jefe de un Gobierno al cual debe considerarse como amigo sincero. Tampoco se ha modificado el juicio respecto a Radomiro Tomic, no obstante que algunos norteamericanos le critican tanto en Estados Unidos como en Chile.

Si se analiza el Gobierno de Frei de acuerdo con las estadísticas económicas puede admitirse que por lo menos un sector capitalista de Chile esté disconforme con su acción, pero si se recuerda lo que ocurría en 1963 y en 1964 tendrá que reconocerse que el gobernante democratacristiano cumplió con la tarea de impedir el acceso de la Izquierda al poder.

En el año que termina el exministro de Economía, Enrique Krauss, dijo que se ha advertido un aumento de las inversiones extranjeras en Chile. El actual generalísimo de la candidatura de Radomiro Tomic no señaló que el aumento está determinado particularmente por las inversiones norteamericanas.

Al cierre de 1969 se marcaron las características de una contracción de la deformada economía de Chile, provocada esencialmente por la calda vertical de la industria de la construcción. Esto último fue determinado justamente por las directivas norteamericanas, dadas en 1966 al exministro de Hacienda Sergio Molina, uno de los hombres que cuenta con la confianza completa de Estados Unidos. El otro es Raúl Sáez. Ambos son piezas fuertes del Gobierno de Frei.

Frei no surgió como una esperanza popular; fue el producto de una inversión cuantiosa hecha en publicidad, destinada a cortar la carrera de la Izquierda hacia la Moneda.

Existe una cuota de capitalistas que ha sido afectada por algunas orientaciones de la política económica del Gobierno democratacristiano, suma de las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y de los intereses del fuerte grupo económico que apoyó a Frei desde que se vislumbró como líder político, pero la mayoría de los capitalistas importantes mantiene su capacidad financiera.

Ha habido desplazamientos dentro del bloque capitalista. La irrupción en los negocios del poderoso equipo de Carlos Vial Espantoso, que logró desplazar a tradicionales intereses en el Banco Chile, es una prueba de la lucha entre capitalistas, pero en ningún momento puede decirse que como consecuencia de la pugna se benefició el sector asalariado, el que tuvo una franca pérdida en la distribución del ingreso nacional bajo el Gobierno democratacristiano.

Los ataques a Frei de los sectores capitalistas, deben tomarse como consecuencia de las luchas entre grupos financieros, de las que surgen las protestas de los que resultan derrotados.

No es correcto pensar que con Frei se produjo una quiebra total en la linea del capitalismo tradicional. Frei tiene como Ministro a Máximo Pacheco, que es familiar de Jorge Alessandri, representante caracterizado de la oligarquía tradicional y el encargado del manejo de las relaciones entre Eduardo Frei y los capitalistas privados es el ingeniero Raúl Devés, también pariente de Alessandri. Devés forma en el trío afortunado Devés, Del Río, Torretti, ligado a los intereses financieros de la Iglesia Católica. La influencia de Devés, casado con una hija de Arturo Matte Larraín, poderoso cuñado de Jorge Alessandri, es decisiva en el Gobierno de Frei.

Es cierto que han surgido otros intereses económicos con la presencia de Frei en la Moneda. Los intereses que representa en Europa el poderoso e improvisado diplomático Sergio Figueroa Tagle, están más cerca de los que mueve el clan Frei y Salvador Lluch, transformado en el verdadero zar de los negocios bajo la actual administración, y no está cerca de las finanzas tradicionales del clan Alessandri. Pero estos intereses ¿sufrirán daños si Frei deja el poder en manos del conservador Jorge Alessandri? Entre esos intereses están los de Edmundo Pérez Zujovic, compadre del Presidente Frei, quien hizo su fortuna bajo otros gobiernos, es claro que con la ayuda siempre eficiente del actual mandatario.

Hay quienes piensan que las decisiones políticas en la Derecha las toman los políticos. Pero estos últimos son los voceros e instrumentos de los grupos financieros nacionales y extranjeros. En 1964 la decisión de retirar a Julio Durán como candidato a la Presidencia de la República no la tomó el Partido Radical sino un grupo que encabezó el banquero Gabriel González, que representa a los intereses del poderoso Banco Francés e Italiano para la América del Sur.

En la actualidad el Presidente Frei es algo más que el líder de la Democracia Cristiana, es el líder de un fuerte equipo financiero que tiene intereses en las nacientes industrias petroquímica y automotriz. Estas últimas están ligadas al destino de los procesos integracionistas, como el Pacto Andino y ALALC. Ello explica que el negociador más importante en esas dos áreas sea el poderoso hombre de negocios Salvador Lluch, ligado estrechamente al Presidente Frei.

Con el advenimiento de la Democracia Cristiana al poder subió en la escala económica un sector social que ya había amasado fortunas bajo otras administraciones. No puede tomarse en cuenta en este proceso a los pequeños burgueses que con prácticas regulares o no consiguieron elevar su standard de vida, como ocurrió con el actual vicepresidente de la Caja de Empleados Particulares, Roberto León Alquinta, que de modesto dirigente de los empleados bancarios se ha transformado en terrateniente. Ellos han colocado la salsa del pintoresquismo arribista como en otros Gobiernos lo hicieron los radicales o los agrario-laboristas, pero los verdaderos intereses financieros importantes están por sobre sus cabezas. Para muchos de esos personajes el Gobierno Frei ha sido la era del Rey Midas, pero su enriquecimiento no es el que asegura la estructura capitalista y dependiente de Chile, sino que ella está determinada por la consolidación del imperialismo norteamericano y de la capacidad de los monopolios.

Los intereses norteamericanos, alemanes y otros y los de los capitalistas chilenos no pueden menos que agradecer a Frei su gestión. Si no hubiesen estado conformes habrían estimulado los pronunciamientos militares que menudearon en 1969. Está claro que tanto Estados Unidos como los capitalistas de Chile meditaron bastante sobre la ventaja o la inconveniencia de un golpe militar. Su veredicto fue contrario a él. Eso indica que bajo un Gobierno burgués como el existente, sus intereses están protegidos.

Basta recordar el rigor que se aplicó contra los trabajadores de la industria Saba, a los que acusó de incendiar la fábrica en que laboraban, de lo que en parte los libraron los sectores que lucharon por su defensa, incluyendo entre ellos a las valerosas mujeres que declararon una huelga de hambre para conseguir la libertad de sus familiares encarcelados.

En 1969 el Gobierno mostró su "mano dura" con un Ministro del Interior, surgido justamente de los sectores capitalistas, Edmundo Pérez Zujovic, quien ordenó la sangrienta represión de Puerto Montt (9 de marzo): 10 muertos y más de treinta heridos.

Las policías civil y uniformada descargaron las más violentas represiones sobre los grupos revolucionarios, los estudiantes y los trabajadores que se esforzaron por romper el empate determinado por las tácticas moderadas de los partidos izquierdistas.

Miles de delitos comunes quedaron sin investigarse, pero la policía civil exhibió su eficiencia en el esclarecimiento de las acciones en las cuales participaron los revolucionarios (expropiaciones del MIR, allanamiento espectacular de la Universidad de Concepción).

Tanto los intereses económicos extranjeros como los de Chile tienen sobrados motivos para estar agradecidos del Gobierno de Frei. En 1965 el Ministro del Trabajo de la época pugnó por quebrar la resistencia de la fuerte Confederación de Trabajadores del Cobre y no vaciló en precipitar una sangrienta represión en el mineral de El Salvador (marzo 1966: 6 muertos y más de treinta heridos).

En 1970 se librará una intensa lucha por la sucesión presidencial. La Izquierda saldrá nuevamente con su honda de David a pelear con los fuertes grupos financieros, que aun no han resuelto el nombre de su auténtico candidato. Puede ser Jorge Alessandri, Radomiro Tomic o bien un tercero.

Al dejar la presidencia en 1970, Frei podrá escuchar un sonoro: "Good bye Mr. Frei thank you".

P. F.


Sindicatos

NUEVAS FORMAS DE LUCHA BUSCA LA CLASE OBRERA

EL acuerdo firmado entre la CUT y el gobierno democratacristiano está lejos de imponer la paz social en el país, como han querido diversos personeros oficiales. Es fácil advertir en las declaraciones públicas de ministros y subsecretarios la intención de influir en los trabajadores elogiando ese acuerdo como ejemplo de cordura que es necesario imitar en todos los niveles. La firma de los dirigentes de la CUT avala el compromiso como un documento irrefutable. El ministro de Justicia, Gustavo Lagos, reprochó la conducta de los trabajadores del Poder Judicial, en los días de la exitosa huelga de este sector, comparándola con la posición adoptada por la directiva de la CUT. El subsecretario del Interior, Juan Achurra, respondió los violentos ataques del presidente de la Confederación del Comercio y la Producción, Jorge Fontaine, señalando que en el país hay "paz social" y que prueba de ello es el acuerdo con la CUT. Pero la realidad del obrero chileno sigue imponiendo situaciones de lucha al margen de cualquier arreglo, por alto que sea el nivel en que éste se haya tomado. El acuerdo CUT-gobierno de hecho ha sido esgrimido por sectores interesados en usarlo como una llave de conciliación que mitigue el choque de clases.

Ejemplo de ello son las huelgas que al cierre de esta edición mantenían en el llamado "cordón industrial" de Macul. En el último mes, posterior al acuerdo CUT-gobierno, surgieron en ese sector brotes de rebeldía obrera que se desarrollan dentro de modalidades de lucha que, sin ser novedosas, están dejando de lado la tramitación legalista de los conflictos.

En esta oportunidad no trataremos la huelga en la industria FENSA, la más conocida por el público (PF Nº 93). Queremos llamar la atención de otros dos conflictos, menores en cuanto a su efecto en la economía, pero igualmente importantes por su aporte a la combatividad de la clase obrera.

El 1º de noviembre, en la noche, el industrial y próspero hombre de negocios Amado Paredes Cárdenas, recibió un telegrama en su casa, donde se le comunicaba la formación del sindicato en la Carrocería METALPAR, de su propiedad, con 137 obreros. La manufacturera de estructuras metálicas tiene 5 años de existencia, pero hasta la fecha Amado Paredes manejaba a sus operarios sin dificultades, poniendo las condiciones de trabajo que más convenían a sus utilidades.

Mediante la compra de los dirigentes que se insinuaban entre los obreros y otros métodos, el industrial desbarató todo empeño de sindicalización. Sorpresivamente, estos esfuerzos que en ocasiones significaron desembolsos económicos, se vieron frustrados la noche del 19 de noviembre de 1969. El sindicato estaba legalizado y la reacción patronal no se hizo esperar: despidió sin más trámites a cuatro miembros de la directiva. La medida no surtió efecto: una reunión ampliada realizada fuera de la fábrica, decidió tomarse el local de la industria.

A una medida de fuerza del patrón, los obreros respondieron con un golpe mayor, dirigido a afectar los intereses materiales del industrial, en una lucha de clases que se presentaba claramente, sin ambages, en ese pequeño reino del capital privado. Los obreros dieron además un importante paso, al convertir la lucha economicista de los primeros días en un movimiento de mayor contenido ideológico, a partir de la toma de la fábrica. Esta medida se adoptó cuando los obreros, que aún no estaban sindicalizados, gestionaban un pliego de peticiones ante la Junta de Conciliación del Trabajo. La Junta rechazó el pliego porque había un acta anterior por la cual los salarios que pedían ser mejorados regían hasta marzo de 1970. Sólo entonces, los trabajadores se enteraron de los términos de un arreglo que un año atrás aceptaron confiadamente. La compra de dirigentes para llegar a acuerdos a espaldas de las asambleas, era el método preferido por el industrial para resolver los conflictos gremiales. Todo lo cual le era más fácil cuando no existía un sindicato organizado en forma. Los obreros perdieron la lucha por el aumento de salarios, antes de iniciarla. Se vieron burlados y el engaño motivó para la acción hasta a los más moderados. El sindicato nació como única forma de defensa de sus intereses y tomó su fuerza, principalmente, de la reacción contra los vicios de las negociaciones privadas con el patrón, al margen de las bases. Amado Paredes, acostumbrado al lenguaje del dinero, reaccionó contrariado y optó por despedir a la directiva, intentando borrar de un manotazo una organización que entorpecía sus cálculos.

Los dirigentes despedidos: Veniero Medell, presidente, Joel Caro Orbenes, tesorero, Oscar Fuentes y Jorge Price, directores. Posteriormente, el industrial agregó a la lista a Francisco Cortés, otro director. Las razones invocadas fueron la uno y dos de la Ley de "Inamovilidad", que se refieren a caducación de contrato por atropello a la autoridad empresarial. Para esto último, Paredes invocó una discusión que tuvo con los cuatro primeros dirigentes días antes del conflicto.

Después el industrial hizo llegar un notario hasta METALPAR comunicando el despido de todos los operarios de la carrocería. Ninguno de ellos firmó la notificación. Los dirigentes explican que al tomarse la fábrica estaban conscientes que iniciaban una lucha en defensa de la conquista recién adquirida y que el pliego económico pasaba a un segundo plano, postergado probablemente para este mes de enero.

El sindicato demandó al industrial por despido injustificado de personal, y actualmente la querella está en el Segundo Juzgado del Trabajo. El objetivo del movimiento es básicamente la reincorporación al trabajo de los dirigentes despedidos. Estos obreros perciben salarios de 70 a 150 escudos semanales. La fábrica fue tomada por los trabajadores el 17 de noviembre pasado.

El presidente del sindicato, Veniero Medell, explicó a PF cómo se produjo la adhesión en torno a un movimiento que rebasa los marcos económicos. Señaló que se trata de una directiva sindical nueva, con dirigentes jóvenes, (él mismo tiene sólo 21 años), que impuso una política combativa, sin claudicaciones y un estilo de conducción basado en la voz de las asambleas. Esta política tuvo eco en otros sectores, especialmente estudiantiles, lo que a su vez anima a los trabajadores de METALPAR a seguir su movimiento. La colaboración estudiantil es un aspecto que resalta en la corta historia del sindicato de la carrocería de calle Vicente Pérez Rosales. Un grupo de estudiantes del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, agrupados en el Comité de Solidaridad Gremial que reúne a diversas corrientes de la izquierda revolucionaria y a sectores cristianos avanzados, hizo suya la causa de los obreros de METALPAR y participa junto a ellos en la toma de la fábrica. El dirigente obrero Francisco Cortés dijo a PF que la alianza obrero-estudiantil tiene aún muchos vacíos en el país. Surtiría mayor efecto, señaló, si realmente existiera una unidad más amplia a lo largo de Chile.

Hasta ahora son pocos los estudiantes que tienen real interés en la lucha de los obreros, agregó Cortés (23 años, director del sindicato de METALPAR). "Muchos vienen a las fábricas a sentir emociones, a mirar lo que pasa, pero nada más. Pero su papel es otro: deben concientizar al obrero y hacerle ver el papel importante que juegan en la sociedad. El movimiento obrero-estudiantil debe ser nacional y una palanca de peso para sacar de la explotación a los trabajadores".

El sentido crítico es una característica de los dirigentes del sindicato METALPAR. Francisco Cortés cree que la lucha sindical en el país es limitada. "Hasta el momento, dice, los obreros seguimos siendo postergados dentro de esta sociedad. Los trabajadores no tenemos unidad y la falta de esta unidad hace que nuestra lucha sea limitada. Todavía dentro del movimiento obrero se lucha por grupitos y sólo para esos grupos. Es necesario conseguir verdadera unidad para pasar a la ofensiva. No creo que nuestra lucha sea pacífica, ojalá lo fuera, pero no lo creo real, porque la clase dominante no entregará el poder a la buena. La lucha de los trabajadores, en algunos casos, es sangrienta. Pero si el trabajador está decidido tiene que dar la pelea como venga, como lo hacemos nosotros aquí adentro, que no cederemos con Grupo Móvil o sin Grupo Móvil: ese espíritu es el que nos alienta y la gente sabe que no estamos abandonados".

Los dirigentes del sindicato METALPAR expresaron a PF que hay desconcierto y frustración en la clase trabajadora.

Señalaron que muchos obreros de la pequeña y mediana industria manufacturera (que es la que abunda en el sector Macul y La Reina) no desarrollan ninguna acción porque no tienen quién los guíe. "Nosotros mismos, dijeron, no teníamos una idea clara del manejo de nuestro problema hasta que vinieron el consejero provincial de la CUT, Joel Huaquiñir, y los estudiantes. Hoy día podemos agregar, señalaron, que ha crecido el espíritu colectivo en nuestro sindicato, la concientización de cada uno de nosotros y que hay una mayor conciencia de clase para enfrentar los problemas particulares y nacionales".

Las palabras de estos dirigentes se ven confirmadas en el conflicto de los obreros de la industria textil ARRIGONI HERMANOS, ubicada en Las Dalias, al interior de Macul con 79 obreros. Sin experiencia sindical ninguna, iniciaron el 19 de diciembre una huelga legal por un pliego de peticiones de un 60 por ciento de reajuste.

Su experiencia y la falta de asesoría tuvieron resultados. Ayudados por cinco policías civiles, los industriales (tres hermanos que se destacan como dirigentes de la rama ciclística del Club Audax Italiano), hicieron firmar a cuatro obreros, dos de ellos dirigentes sindicales, la "renuncia voluntaria" a su trabajo. Explícitamente, el documento firmado reconocía una acusación de robo hecha por los patrones. Para esta acusación, traducida posteriormente en una querella criminal contra los obreros, los hermanos Arrigoni montaron una burda comedia, alertados sobre la declaración de la huelga.

Hicieron entrar a la policía a la fábrica y acusaron a los operarios de robo de materiales, investigaciones negó la autenticidad de los funcionarios. Estos obligaron a golpes a los dirigentes Orlando Muñoz y Rene Oyarzún a firmar la "renuncia". La falta de instrucción sindical o de cualquier tipo de combatividad, se apreció mayormente el mismo día que se declaró la huelga. Los industriales sacaron del local gran parte de la maquinaria para montarla en otro sitio. De esta forma, la huelga perdió gran parte de efectividad. Cuando conversaron con PF, los obreros de Arrigoni Hermanos dijeron que sólo contaban con la ayuda de los estudiantes del Instituto Pedagógico. "Ellos son nuestro gran apoyo, dijeron, nos enseñan en asuntos sindicales que a veces no entendemos, pues ninguno de nosotros tiene experiencia. Sólo sabemos, agregan, que no podemos volver a la fábrica derrotados, mejor es irse y esta huelga seguirá hasta ganar el pliego". El aumento que piden es de 60 por ciento para salarios de 46 a 150 escudos, a lo que se suma la falta total de seguridad en el trabajo y el incumplimiento de leyes sociales.

A. C.


Planteamientos

EL EJÉRCITO EN EL PENSAMIENTO LENINISTA

EN la separata del número anterior publicamos una síntesis del trabajo de Lenin "La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky", cuya enorme actualidad es general a la obra del genial revolucionarlo. Ahora reproducimos otros párrafos tomados de la misma obra.

"Tomad las leyes fundamentales de los Estados contemporáneos, tomad la manera cómo son regidos, la libertad de reunión o de imprenta, la "igualdad de los ciudadanos ante la ley", y veréis a cada paso la hipocresía de la democracia burguesa, que tan bien conoce todo obrero honrado y consciente. No hay Estado, incluso el mes democrático, cuya Constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., "en caso de alteración del orden", en realidad, en caso de que la clase explotada "altere" su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos. Kautsky calla, por ejemplo, lo que los burgueses más democráticos y republicanos hacen contra los obreros en huelga".

"¡Oh, erudición! ¡Oh, refinado servilismo ante la burguesía! ¡Oh, civilizada manera de reptar ante los capitalistas y lamerles las botas! Si yo fuera Krupp... le pagaría al señor Kautsky millones, le recompensaría con besos de Judas...".

"El proletariado lucha para derribar a la burguesía imperialista mediante la revolución; la pequeñaburguesía propugna el "perfeccionamiento" reformista del imperialismo, la adaptación a él, sometiéndose a él. Cuando Kautsky era todavía marxista, por ejemplo en 1909, al escribir El camino del poder, defendía la idea de que la revolución era inevitable en caso de guerra, hablaba de la proximidad de una era de revoluciones. El Manifiesto de Basilea de 1912 habla clara y terminantemente de la revolución proletaria derivada de la guerra imperialista entre los grupos alemán e inglés, que fue precisamente la que estalló en 1914. Y en 1918, cuando han comenzado las revoluciones derivadas de la guerra, en vez de explicar su carácter inevitable, en vez de meditar y concebir hasta el fin la táctica revolucionaria, los medios y los procedimientos de prepararse para la revolución, Kautsky se dedica a llamar internacionalismo a la táctica reformista de los mencheviques. ¿No es esto una apostasía?".

"Kautsky elogia a los mencheviques porque insistieron en que se mantuviera el ejército en disposición de combate. A los bolcheviques les censura el haber aumentado la "desorganización del ejército". Esto significa elogiar al reformismo y la subordinación a la burguesía imperialista, censurar la revolución y renegar de ella, porque mantener bajo Kerenski la disposición de combate significaba y era conservar el ejército con los mandos burgueses".

"Sin "desorganización" del ejército no se ha producido ni puede producirse ninguna gran revolución. Porque el ejército es el instrumento más fosilizado en que se apoya el viejo régimen, el baluarte más petrificado de la disciplina burguesa y de la dominación del capital, del mantenimiento y la formación de la mansedumbre servil y la sumisión de los trabajadores ante el capital. La contrarrevolución no ha tolerado ni pudo tolerar jamás que junto al ejército existieran obreros armados. En Francia —escribía Engels—, después de cada revolución estaban aún armados los obreros: "por eso, el desarme de los obreros era el primer mandamiento de los burgueses que se hallaban al frente del Estado". Los obreros armados eran germen de un ejército nuevo, la célula orgánica de un nuevo régimen social. Aplastar esta célula, impedir su crecimiento, era el primer mandamiento de la burguesía. El primer mandamiento de toda revolución triunfante —Marx y Engels lo han subrayado muchas veces— ha sido deshacer el viejo ejército, disolverlo y reemplazarlo por un ejército nuevo. La clase social nueva que se alza a la conquista del poder, no ha podido nunca ni ahora puede conseguir ese poder ni afianzarse en él sin descomponer por completo el antiguo ejército...; sin formar poco a poco, en dura guerra civil, el nuevo ejército, la nueva disciplina, la nueva organización militar de una nueva clase. El historiador Kautsky lo comprende antes. El renegado Kautsky lo ha olvidado".


Polémica

¿POR QUÉ LA CLASE OBRERA NO LUCHA POR EL PODER?

PARA comprender en forma acertada los factores que hacen posible que las luchas de la clase obrera chilena se mantengan en la etapa del economismo, no pasando a su nivel más alto, la lucha política por el poder, debemos analizarlos por separado, uno a uno, aunque reconociendo que están íntimamente ligados en un solo proceso.

Decíamos en el artículo anterior (PF Nº 93), que el primer factor importante que mantenía a la clase obrera en las luchas económicas, sin poner en peligro el sistema político imperante, era que los sindicatos habían perdido su autonomía y su independencia en el instante mismo en que su enemigo fundamental, la burguesía, les dio patente de legalidad y mediante diversas leyes del Código del Trabajo les encuadró en el marco de. las luchas legales, reglamentadas por la propia burguesía, con el objeto de lograr la paz social, la conciliación entre el capital y el trabajo.

UN BOTÓN DE MUESTRA

Es la propia burguesía quien reconoce este hecho a través de un libro escrito en el año 1926 por Moisés Poblete (La Organización Sindical en Chile); éste confiesa lo siguiente: "El movimiento de asociación profesional venía desde muy hondo y muy lejos. Las medidas de represión contra éste han resultado absolutamente ineficaces. Más aun han tenido invariablemente consecuencias funestas; las de convertir asociaciones públicas, que viven a la luz del día y sujetas directa o indirectamente a la vigilancia del Estado, en asociaciones secretas que viven a la sombra y en el misterio, al margen de las leyes comunes y que tarde o temprano se hacen conspiradoras permanentes contra el orden público y social" (página 7).

"El verdadero sindicalismo es por esencia gremial o profesional; persigue fines inmediatos y concretos relacionados principalmente con las mejoras de las condiciones de trabajo en las profesiones u oficios a los que pertenecen los asociados y, por último, sus actividades se ejercitan dentro de los límites infranqueables marcados por las leyes de cada país a la acción lícita de las asociaciones profesionales" (página 11).

Moisés Poblete trata al sindicalismo revolucionario como "esta parte podrida del gran árbol de la asociación profesional"; dice que "éste tiende a hacerse intergremial e internacional" (pag. 12) y sostiene que "las asociaciones intergremiales tienden a deslizarse por el plano inclinado de las ideas subversivas y revolucionarias" (página 13).

Hemos citado el libro de Moisés Poblete por ser él uno de los que elaboró el Código del Trabajo en Chile.

¿Podemos confiar en la libertad y autonomía de las organizaciones sindicales cuando su razón de ser, su esencia de clase ha sido capada por la burguesía y el toro de lidia ha sido convertido en buey?

La experiencia nos demuestra que no existe libertad sindical, si por ello entendemos el que la clase obrera tenga derecho a dar a sus organizaciones un contenido de clase, una política revolucionaria y un objetivo revolucionario.

EL CASO DE LOS OBREROS DE SABA

Toda lucha que se dé a nivel sindical y que vaya más allá de lo permitido por la burguesía, automáticamente se transforma en ilegal y atentatoria contra las "libertades democráticas" del sistema vigente; y si todavía va un poco más allá y atenta, por casualidad o en forma consciente, contra el sistema creando efervescencia política, despertando la solidaridad de otros gremios, recibe sin compasión el peso de la represión más brutal. Tenemos el ejemplo vivo de esto en la persecución desatada en contra de los obreros de SABA.

Esto indica, además, que para los revolucionarios no existe la libertad de organización gremial, y por lo mismo, no existe libertad para organizarse políticamente y llevar a la práctica a través de los sindicatos la política independiente del proletariado; por independencia política entendemos no entrar en compromisos con la burguesía, luchar en el terreno que nosotros elijamos con todas las ventajas a nuestro favor, en otras palabras, que nos permita luchar a nuestro modo y no al que nos imponga la burguesía.

Para nosotros la independencia política significa libertad plena de organización, movilización y métodos de lucha. Y esto no existe si pretendemos buscarlo dentro de los marcos en que se practica la política tradicional burguesa.

La "libertad política" en el juego tradicional existe sólo para aquellos que han aceptado la legalidad a costa de renunciar a los objetivos revolucionarios de la política de clase del proletariado. Existe para aquellos "respetuosos" de la Constitución Política del Estado burgués y de las leyes al servicio de la política de clase de la burguesía.

El partido proletario, la vanguardia de clase de éste, deberá buscar la forma de aplicar su política independiente a través de la organización que le permita llevar a la práctica tal política independiente; si no puede hacerlo plenamente a través de la organización sindical, por los motivos expuestos, deberá encontrar el lugar y la forma de realizar su misión.

Si existen obstáculos para librar la lucha política, la vanguardia política debe barrer con esos obstáculos a través de la guerra, de la lucha armada.

Si para los revolucionarios no existe libertad política y les está cerrado el camino para aplicar su política independiente a través de las organizaciones tradicionales, como son los sindicatos, deben conquistar esa libertad política y el derecho a aplicar su política independiente con el fusil.

En esto debemos aprender también del enemigo: ellos tienen fusiles, tienen ejército y por eso tienen libertad para imponer su política de clase e impedirnos a nosotros practicar nuestra política de clase.

CONCLUSIONES

Lo expuesto nos lleva a las siguientes conclusiones frente al primer factor que analizamos en el primer artículo:

a) Al perder su autonomía y su independencia, el sindicato o mejor dicho la organización sindical de carácter revolucionario a través de la cual el proletariado lleva adelante su lucha política por derrocar el poder de la burguesía, ha perdido su libertad. Esto hace de él una herramienta útil a largo plazo, pero inservible como camino de lucha política que ponga en jaque el sistema imperante.

b) Su papel dirigente de la revolución, el proletariado lo ejerce fundamentalmente a través de su vanguardia política de clase, el partido de la revolución.

c) El instrumento u organización fundamental de masas a través de la cual el proletariado, representado por su vanguardia política de clase, el partido de la revolución, lleva adelante la lucha política por el derrocamiento de la burguesía y la construcción de una nueva sociedad, es el ejército del pueblo construido en todo un proceso de lucha prolongada.

Sólo siguiendo este camino, el único posible que nos ha dejado la burguesía al cerrar nuestras posibilidades de lucha política en las organizaciones de clase bajo su control legal, será posible transformar la lucha económica de la clase obrera en lucha política revolucionaria por la transformación de esta sociedad burguesa en descomposición, en la nueva sociedad socialista del proletariado.

TRABAJADOR MANUAL


Tribuna

LA DEFENSA DE LA UNIDAD POPULAR

NO es sensato evitar la vía electoral y ahora que nos enfrentamos a una contienda presidencial no son armas útiles ni la abstención, ni el neutralismo o la apatía. Miles de chilenos estamos decepcionados por la sucesión en el poder de demagogos y tránsfugas que, a la postre, sólo han favorecido los intereses de la oligarquía y del imperialismo, con excepción de Aguirre Cerda y Ríos. Mas, tales demasías no autorizan nuestra abulia porque ésta se puede trocar en complicidad con el orden tradicional y espúreo.

Aprendices de magos financieros han creído que basta con aumentar la producción y con regular fríamente el poder adquisitivo de los asalariados para encimar el país al bienestar. En buen romance, incentivar la producción significa dentro de la "democracia económica" alentar por todos los medios a los capitalistas y trasladar el peso de la tributación a las masas consumidoras. Así ¿quién no recuerda a Jorge Prat, el inventor del impuesto a la compraventa, gravamen lanzado con carácter "transitorio"? ¿Quién se olvida de Wachholtz, de Jorge Alessandri el creador del "escudo" en paridad con el dólar, el chantaje del siglo? ¿Quién dejará de recordar al Ruca Vergara, al impertérrito sabio Sáez y a estos aventajados discípulos del Fondo Monetario como Molina y Zaldívar?

Para los editorialistas del capitalismo la inflación se detiene reduciendo los gastos "que inciden en los costos" —¡y ya lo anuncia el señor Ministro!— inevitablemente frenando los salarios. En cuanto al índice del costo de la vida se domeña retirando del mercado los artículos que generan el alza. Y si aún la inflación prosigue, tómese ya como un mal endémico. Hasta el Primer Mandatario se atuvo a la receta (página 87 del Quinto Mensaje); he aquí sus palabras: "los que pierden son los que menos tienen. Los reajustes, por muy altos que sean, no contribuyen finalmente a mejorar el poder adquisitivo de los sueldos y salarios. Los precios ganan la carrera".

¡El rico está salvo!

Empero, ya cabe harina en otros costales. Alberto Baltra (un óptimo ministro para Allende) en su libro "Crecimiento Económico de América latina" señala que "en los países subdesarrollados no parece posible pensar que el ahorro pueda acrecentarse reduciendo el consumo de las clases con rentas bajas o medianas, cuyos niveles de vida son ya mezquinos. En muchos de nuestros países tales clases, o por lo menos amplios sectores de ellas, lindan con el mínimo de la subsistencia y suena a sarcasmo pedirles que compriman aún más sus consumos. Hay, sin embargo, posibilidad de recoger cuantiosos ahorros en las clases que gozan de altos ingresos".

Esa aberración que los más débiles paguen el dolce farniente de los poderosos —hasta los bonos CAR contribuyen a ello cuando su producido se transfiere a un Heiremanns para que obtenga el 200% de utilidad en una propuesta de vagones ferroviarios—, tiene a las puertas un término tajante: la supresión del capitalismo, batalla que comenzará con la extinción de los monopolios, de los latifundios y de las inversiones norteamericanas lesivas a la economía y al honor del país.

Expresamos en "Punto Final" 9-IX-69 que "en la izquierda la mejor bandera se llama todavía Salvador Allende" y que éste no necesita recomendaciones.

Los partidos populares se vienen reuniendo para elaborar el programa socialista de gobierno. Tras su aprobación irrumpe el nombramiento del candidato único presidencial. Pues bien, a este respecto la revista "Punto Final" reflexiona lo que sigue: "sobre la miseria del pueblo se edifican cada seis años las ilusiones que constituyen la médula de los programas electorales" (pág. 4, Nº 91). Sin detenernos a conceptuar el grado de admiración que sus periodistas manifiestan de continuo por las "expropiaciones" de los ultrarrevolucionarios y otras tropelías que ellos ponen por encima de la acción regular y de una salida democrática del statu, vamos a preguntar: ¿son semejantes los programas de la derecha, de la Democracia Cristiana, de la izquierda? ¿No preconizan las dos primeras la preservación del régimen de libre empresa, sustancia del capitalismo desbocado?

Y bien, la izquierda se proveyó de un rotundo programa anticapitalista hace seis años.

Actualizando el referido programa, el P. Comunista señala en el título VI de sus planteamientos para el desarrollo social, del proyecto de programa sometido a su Congreso Nacional reciente, lo que sigue: "Para terminar con los estragos provocados por el imperialismo, los monopolios y los terratenientes, que han convertido la economía chilena en un negocio de clase o de grupo, resulta indispensable desarrollar una economía planificada. En dicho proceso el sector público será la palanca básica con la plena participación de los trabajadores. Defendemos las empresas estatales existentes y propiciamos su desarrollo y ampliación. Proponemos eliminar de su dirección a los personeros del capital privado nacional o extranjero y que el ingreso a ella esté libre de todo favoritismo partidista. En cuanto a los recursos para el desarrollo económico provendrán de los excedentes de las empresas nacionalizadas, del aprovechamiento del nuevo sistema bancario, de créditos externos no condicionados y de un régimen tributarlo eficiente y equitativo. Este debe tender a liberar de impuestos a las categorías de rentas más bajas. Reclamamos sueldos, salarios y pensiones efectivamente vitales para todos los trabajadores de la ciudad y del campo, garantizando el poder adquisitivo".

El P. Demócrata Cristiano en connubio con la Derecha, ora política o económica, y utilizando a fondo los recursos persuasivos de los dólares, más las bolsas Caritas y de la Alianza para el Progreso, achacaron en 1964 un esquema de terror a un probable régimen popular de corte marxista. Desde María de la Cruz a Juana Castro, desde el púlpito de la Iglesia y en el reverso de las estampas sagradas, desde el candidato hasta el último promotor popular, todos a una atribuyeron a la candidatura de la izquierda el montaje de una terrible inquisición. Con índice acusador radicales "democráticos" de la carnada de González Videla se sumaron al alboroto anticomunista; como un médium uno de tales caballeros veía cuajarones de sangre con el aplauso de Mr. Jova.

No es imperativo que la única salida sea mancharse las manos con sangre de compatriotas, siguiendo la mano dura de San Gregorio, Iquique, El Salvador, Puerto Montt, para imponer justicia plena, para hinchar el pan doméstico de abundancia, porque hay además una vía pacífica drástica y serena. No se trata tampoco de trocar a los Luciano Cruz en una especie de Mahatma Gandhi, líder de la resistencia pasiva, pero asimismo hay que ganarles su tremendo coraje y su rebeldía patriótica en una campaña de integración global de la izquierda marxista, depurada de rencillas y rencores internos.

UN SOCIALISMO CHILENO

Se arrojan denuestos contra el modelo soviético de socialismo, en prensa y tribuna, orientados por marxistas a la violeta, muy nacionalistas e indoamericanistas. Haya de la Torre encabezó el aprismo peruano con arrestos parecidos dentro de doctrinas socialistas antimarxistas; pues bien, su nacionalismo debió estar vano porque el patriota que dirige hoy el derrotero de la nación hermana, el general Velasco, no solicitó mayor ayuda a esa veleta de sonrosadas posaderas. ¡Cuidémonos del chauvinismo!

Tampoco el integracionismo de Valdés Subercaseaux servirá gran cosa a la evolución económica del proletariado indoamericano. La exportación de refrigeradores, de champaña, el intercambio de televisores, de coches de la General Motors del "Grupo Andino" no persigue la elevación del desarrollo económico de las masas nativas en la misma medida que el robustecimiento de los trust y de los capitanes fabriles, cada día mejor equipados de máquinas automáticas para DESPLAZAR AL OBRERO. Pero si bien el régimen capitalista moderno lleva en su seno la propia destrucción generada por el parto de un super capitalismo, muy otra es la suerte del proletariado en un régimen marxista porque en éste, el asalariado pone a su servicio la automatización industrial y las conquistas tecnológicas, al par que usufructúa de la plusvalía tanto como el Estado que, asimismo, LE PERTENECE INTEGRALMENTE. De este modo el hombre recobra su conciencia espiritual, despierta a la certidumbre que "los objetos de los impulsos son el bien, que el poder y la libertad son cosas idénticas" como señaló Engels.

En síntesis, el antimarxismo constituye una posición contra natura, puesto que el bienestar del pueblo es como una ley de la naturaleza.

El dilema "democracia o comunismo" envuelve una tesis para longevos. Con respecto al hallazgo autóctono de Tomic que "es irremediablemente tarde para toda ilusión de sacar a Chile del subdesarrollo tratando de conciliar la democracia y el capitalismo, que en este país son inconciliables" no corresponde tal proclamación a la línea política de quien contribuyó a legislar en el desmantelamiento de la cordillera mineral a favor de la Kennecott y ANACONDA, de quien se mantuvo hermético en la sesión del salitre a la Lautaro Nitrate en "chilenización" sui géneris; de quien guardó mutismo ante el zarpazo de la "nacionalización pactada"; de quien todavía utiliza el símbolo de la flecha roja del falangismo franquista, DE LA TERCERA POSICIÓN.

En la tercera posición caminan juntitos el señor Primer Magistrado y su delfín, más el totalitarismo, Wall Street, el Pentágono con su satélite la CÍA y los adiestrados Cuerpos de Paz. Ni qué decir tiene que el expresidente Alessandri se suma amablemente a esa cuadrilla contra el socialismo chileno, contra el socialismo soviético, de Cuba, del Vietnam heroico, de China. Contra ellos ha de levantarse como un solo hombre el pueblo marxista de Chile, el socialismo ejemplarizador de Recabarren, de Lafferte, de Eugenio Matte Hurtado, de Grove, de Neruda, de Allende.

La Unidad Popular lleva involucrado un concepto ético insoslayable: la lealtad, precisamente "la lealtad recíproca" invocada por Orlando Millas en el Congreso del P. Comunista.

Esta lealtad que exige buen criterio a las fuerzas populares en la elección del abanderado único, debe ir más allá que la contienda presidencial. Debe traducirse en devoción a los postulados del socialismo marxista. En tal terreno el pluripartidismo de hoy ha de ceder paso al gobierno de un solo, gigante e inexpugnable partido de la revolución.

ALFONSO ROSS
Santiago


Prensa extranjera

"ALIADOS COMO FREI HACEN INNECESARIOS LOS TÍTERES"

AL comenzar el último año del actual gobierno democristiano, conviene mencionar algunos juicios que esta experiencia reformista —que quiso presentarse como modelo al continente— ha merecido a observadores extranjeros.

Ya no se trata sólo de que nosotros opinemos que ha resultado un fracaso. Lo interesante es que tal juicio lo comparten muchas personas fuera del país.

"Cualesquiera que hayan sido los "defectos" históricos de la estructura socio-económica chilena, Frei tenía mucho a su favor al comienzo: además del creciente precio del cobre, llegó al poder con un impresionante mandato popular y con total apoyo moral y material de los Estados Unidos que dejaba bastante campo de maniobra, especialmente cuando la única alternativa a Frei en 1964 era el candidato socialista-comunista. Es a raíz de las posibilidades que tenía ante sí —o que así parecía en 1964— y a raíz de las grandes esperanzas que despertaron sus promesas, que los fracasos de la "revolución en libertad" se vuelven mas serios".

Este párrafo pertenece al extenso artículo "Estancamiento en libertad — El experimento Frei en Chile" de Susanne Bodenheimer, publicado originalmente en inglés en NACLA Newsletter, Vol. II, febrero 1969, órgano del North American Congress on Latin America, y reproducido en "Revista de revistas", Caracas, septiembre de 1969.

La periodista norteamericana hace un detenido análisis de la economía dependiente de nuestro país. Concluye, como es obvio, que la "ayuda" extranjera no ha sido utilizada para independizar sino que ha contribuido a hacer mes específico el carácter de esa dependencia.

"Aun donde la ayuda no está explícitamente condicionada en contratos a compañías norteamericanas —dice refiriéndose a los préstamos de la AID—, ha sido usada para los beneficios de estas últimas. Para citar un solo ejemplo: bajo la influencia de una firma constructora de barcos norteamericana, la Marine Design and Construction Company de Seattle, la AID convenció al gobierno chileno para hacer una inversión considerable en la industria pesquera en al norte de Chile. En base a un estudio de posibilidades norteamericano, y contra la opinión de las Naciones Unidas, el gobierno chileno llevó a cabo el proyecto —con resultados desastrosos tanto política como financieramente para Chile (una pérdida estimada de 60 millones de dólares), pero con ganancias cuantiosas para la compañía norteamericana constructora de barcos".

¿ALIADO O TÍTERE?

Debe recordarse que el periodista Barnard Collier publicó en "The New York Times" (19-2-67) que la candidatura democristiana en 1964 fue estimulada con cerca de un millón de dólares mensuales, procedentes de fuentes norteamericanas, y aproximadamente de 18 a 20 millones de dólares de Alemania Occidental, Italia y Bélgica (PF Nº 88, separata, pág. 10).

La periodista Susanne Bodenheimer observa también la "manipulación norteamericana de la política doméstica chilena" y señala que un elemento conservador, como el representante Otto Passman (demócrata de Luisiana), ha señalado que "los fondos de la AID se utilizan para ampliar las campañas políticas de los democratacristianos para las elecciones 1969-70. La tolerancia de Frei a la intervención norteamericana debe ser grande cuando los conservadores de Washington se sienten obligados a denunciarla (aunque sus propias preferencias serían simplemente que la "asistencia" norteamericana se orientase de otra manera).

Internacionalmente, el régimen de Frei parece dispuesto a remolcar la línea para Washington en todo asunto salvo la intervención militar directa (por ejemplo la invasión a la República Dominicana de 1965 que Chile condenó fuertemente, y la proyectada "Fuerza Interamericana de Paz").

"A pesar de las promesas electorales de buscar la mejoría de las relaciones con Cuba, las relaciones diplomáticas no se han reanudado. Con aliados independientes como Frei en Chile, Washington no necesita "títeres" (Subrayado de PF).

En relación a la política exterior democristiana, James Petras escribe en "New Left Review" de Londres:

"Debido a la demagogia democratacristiana se cree erradamente que los demócratas cristianos apoyan una política extranjera "independiente" o "progresista". Las palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Gabriel Valdés, podrían corregir ese malentendido. Sobre Vietnam: "Debo recordar y apoyar la posición de los Estados Unidos, del Reino Unido y de los países no-alineados, así como la del Secretario General de las Naciones Unidas, que puede expresarse en las palabras utilizadas por el presidente Johnson cuando dice: "Hemos dicho que estamos preparados para negociar en cualquier parte y cualquier momento, añadiendo que: El pueblo de Vietnam del Sur debe tener el derecho a elegir, el derecho a decidir su propio destino, en elecciones libres en el Sur o en todo Vietnam. Estamos agradecidos que esta decisión fuese tan decisivamente repetida por el señor Goldberg hace unos días aquí en esta Asamblea. Su petición debe ser oída y aceptada".

"Respecto a las elecciones dominicanas —agrega Petras— en las cuales Bosch ni siquiera pudo abandonar su casa en el campo por miedo a que lo matasen, como sucedía con docenas de católicos e izquierdistas, los militares derechistas restaurados en el poder por los marines norteamericanos, Valdés dijo: "Las Naciones Unidas también hicieron un esfuerzo positivo hacia la paz en el doloroso conflicto que el pueblo de la República Dominicana sufrió en su lucha por la libertad —una lucha que, afortunadamente, encontró una solución política que permitirá a este país hermano elegir su propio gobierno. Esta era la solución que Chile quería desde el primer momento".

REFORMA O REVOLUCIÓN

"Es precisamente —continúa Petras— a causa de las obligaciones de Frei y a su dependencia de los Estados Unidos, su política de apoyar las grandes élites financieras y negociantes, que ha fracasado de todas formas en representar a las clases urbana y rural que piden cambios básicos. Chile —presentado como el modelo más "avanzado" de democracia burguesa y reformismo capitalista de América latina— simplemente confirma la ley del continente: sólo la revolución socialista de masas librará a los pobres de su explotación de siglos".

James Petras también observa que "el programa de desarrollo de Frei se ha vuelto cada vez más dependiente del financiamiento extranjero, las fuentes externas responden al 7 por ciento en 1965 y al 15 por ciento en 1967".

LA "CHILENIZACION"

Susanne Bodenheimer, después de analizar los convenios de "chilenización" del cobre, concluyendo que son negativos para el interés de nuestro país, añade:

"Sea cual fuere la situación mientras los precios del cobre se mantienen altos, no hay duda de que Chile hubiera ganado mucho más nacionalizando las compañías y compensándolas en términos que al menos beneficiaran tanto a Chile como a las compañías. No hay duda de que esto podría haber significado la pérdida de un mercado considerable para el cobre chileno, pero no una catástrofe total; pues se exportaba en 1950 más del 50 por ciento del cobre chileno a los Estados Unidos, mientras que en 1966 bajó al 36 por ciento (el 60 por ciento va a Europa Occidental). Es más, debido a dificultades políticas en otras naciones abastecedoras de cobre como Zambia y Rodesia, y al creciente empleo norteamericano del cobre para la guerra de Vietnam, es posible que los Estados Unidos hubieran tenido que comprar algún cobre chileno aun cuando estuviese contaminado por la nacionalización".

LA IZQUIERDA

La misma periodista señala en cuanto a la Izquierda chilena:

"La izquierda chilena es casi única en América latina en que su problema principal sea el de definir un camino revolucionario, mientras se mantiene legal y disfruta de una libertad de acción relativa. Han habido, claro está, casos graves de represión política como el encarcelamiento del senador socialista Altamirano, y las violentas acciones militares contra manifestaciones estudiantiles y trabajadores en huelga y campesinos en varias ocasiones; pero por muy serias que sean, son incidentes y no parte de un patrón regular de represión continua y cotidiana contra la izquierda, como en otros países latino americanos. Las campañas contra la izquierda se llevan a cabo en un nivel más sutil en Chile, por los medios de comunicación de masas, casi todos los cuales están controlados por el Sistema, y otros canales de propaganda como los utilizados en las elecciones de 1964. El hecho de que el gobierno de Frei tenga muy poca sangre en sus manos [1] y la existencia de las formas de la democracia, han hecho evidentemente la vida más fácil para la Izquierda, pero también han dado lugar a ciertas ilusiones por parte de la Izquierda, que han complicado su tarea".

"La Izquierda chilena —anota más adelante— está tan dedicada a sus labores cotidianas como oposición parlamentaria, logrando legislación beneficiosa para sus adeptos, que ha descuidado sus tareas de largo alcance... Por otra parte, al igual que el PDC, la Izquierda es cada vez menos capaz de satisfacer las exigencias de su juventud con el resultado de que algunos han formado grupos revolucionarios separa dos".

J. C. M.


Chillán

VIOLENCIA POLICIAL CONTRA POBLADORES

LA inoperancia de los funcionarios del Ministerio de la Vivienda y la enervante tramitación mantenida por las autoridades sobre los pobladores, ha originado en no más de un mes (noviembre a diciembre del año pasado), cuatro tomas de terrenos en el plano regulador urbano de Chillán.

Las tomas han sido bautizadas como "Luis Emilio Recabarren", "Población Violeta Parra", "Camilo Torres" y "Huambalí". Las tres primeras en el sector poniente de la ciudad, en tierras del fundo "Las Vegas" de propiedad municipal. La última sobre hectáreas que posee Corhabit y que, debido a la tramitación burocrática, fueron tomadas por los pobladores chillanejos.

Las tres primeras se efectuaron en un clima de tensión que no derivó en estallidos de violencia. Sólo en la toma de los terrenos de "Huambalí" las fuerzas de carabineros perdieron el control y se descargaron en contra del alcalde de Chillán, el médico socialista Nicolás García Moreno, quien a causa de los golpes tuvo un principio de conmoción cerebral. Al ser trasladado a Santiago, el examen radiográfico determinó la existencia de una lesión o hemorragia sub-perióstica en el cráneo. También fue brutalmente golpeado por carabineros al mando del sargento Barahona, el Secretario Provincial de la Central Unica de Trabajadores, Augusto Jiménez.

LA VIOLENCIA

Los hechos comenzaron en la madrugada del lunes 22 de diciembre del año recién pasado, cuando 150 desesperadas familias sin casa se tomaron los terrenos del fundo "Huambalí" en Chillán. Al conocer la noticia, carabineros rodeó a los pobladores y estableció un cerco sobre ellos, con la intención de desalojarlos por la fuerza. A las seis de la mañana llegaron al lugar el alcalde García Moreno y el Secretario Provincial de la CUT, Jiménez, ambos de filiación socialista.

"Le hice saber de inmediato al sargento Barahona —explicó a PF el doctor García Moreno— que me dejara ingresar a los terrenos a fin de conversar con los pobladores y ver la manera de evitar un enfrentamiento que podría tener consecuencias gravísimas. Le dije al propio sargento que era fundamental que su gente, es decir los carabineros, mantuvieran en todo momento la calma para no producir una nueva matanza al estilo Puerto Montt. Sin embargo, el sargento adoptó una postura intransigente. Nos dijo que tenía órdenes superiores de no dejarnos pasar, usted está hablando con el alcalde de Chillán, le dije; debe dejarme entrar. No lo dejaré, me respondió. Ahí comenzó el forcejeo. Carabineros empezó a agredirnos; caí a tierra, sentí los primeros golpes y luego perdí el conocimiento; solamente vine a recuperarlo arriba del furgón policial, cuando junto a mi compañero Augusto Jiménez nos llevaban detenidos".

El matonaje policial produjo verdadero impacto entre los habitantes de Chillán. Pobladores y campesinos manifestaron su repudio e hicieron saber a las autoridades de gobierno que no volverán a permitir la brutalidad policial.

HECHOR DETRÁS DEL JUEZ

Por encima del sargento Barahona está el mayor de Carabineros Omar González, quien en la práctica ejerce un cacicazgo dentro de la institución y dicta órdenes siniestras en contra de pobladores, estudiantes y trabajadores. Tanto el alcalde de Chillán como el Secretario Provincial de la CUT, en un acto grotesco, están a disposición de la Fiscalía Militar por "agresión a Carabineros", y en libertad bajo fianza de 200 escudos.

Junto a ellos están siendo procesados cuatro dirigentes de los pobladores que en la madrugada del 22 de diciembre se tomaron los terrenos del fundo "Huambalí". Estos dirigentes, libres también bajo fianza, son sometidos a proceso por "toma ilegal de terrenos".

Lo irónico y paradojal es que el propio mayor de Carabineros, Omar González, oficia ahora de fiscal militar: el hechor detrás del juez. González tiene tanta "sensibilidad social" que hace algún tiempo señaló a algunas autoridades, entre las cuales se hallaba el alcalde García Moreno, que la más adecuada forma de solucionar los conflictos sociales "es a balazo limpio, al estilo de los militares argentinos en los sucesos de mayo en Córdoba; eliminando unos cuantos revoltosos se acaban los problemas".

ENSEÑANZAS

El alcalde García Moreno explicó a PF que las tramitaciones burocráticas y la cesantía creciente están desesperando a la población de Chillán. Si no se solucionan los conflictos "la situación puede tornarse explosiva", dijo.

De los sucesos ocurridos en "Huambalí", a juicio del alcalde de Chillán, pueden extraerse dos consecuencias sobre las cuales hay que tomar conciencia: 1) Que la autoridad municipal no vale para nada y es absolutamente decorativa; no es respetada por las fuerzas de represión cuando aquélla trata de acabar con el burocratismo y la tramitación a fin de que el pueblo obtenga lo que le pertenece; y 2) Que en base a la lucha unida, los pobladores pueden ganar la batalla.

El alcalde sostiene esto último pensando en que en estos momentos hay 570 familias situadas en "Huambalí" y ocupan 13 de las 24 hectáreas. El Intendente de Chillán, Roberto Casanueva, no sólo no ha ordenado desalojarlas sino que permitió el ingreso a los terrenos de nuevos pobladores.

H. L.
Chillán


MARX Y LAS COOPERATIVAS DE PRODUCCIÓN

Este resumen de la posición de Marx se encuentra en el libro de Vigostki: "Le livre qui vit dans les siecles".

Analizando el movimiento cooperativo en las condiciones del capitalismo, Marx escribía: "Consideramos que el movimiento cooperativo es una de las fuerzas transformadoras de la sociedad contemporánea fundada sobre el antagonismo de clases. Este movimiento presta un gran servicio debido a que demuestra, en los hechos, que es posible reemplazar el sistema despótico actual de la sumisión del trabajo al capital, que engendra el pauperismo, por un sistema republicano y una asociación vivificante de productores libres e iguales...

Recomendamos a los obreros organizar de preferencia la producción cooperativa en lugar del comercio cooperativo. Este último no toca sino la superficie del régimen económico actual, la primera destruye sus bases". En el libro III de El Capital y en "Historia crítica de la teoría de la plusvalía", Marx se refiere muchas veces a las fábricas cooperativas obreras de Inglaterra, las que demuestran que el capitalismo no es ya más un personaje indispensable para la producción.

En el "Discurso inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores", Marx examina el movimiento cooperativo y especialmente las fábricas cooperativas, como una victoria de la "economía política del trabajo sobre la economía política de la propiedad". "El valor de estas grandes experiencias sociales, subrayaba Marx, no debe ser despreciado. Mostraron en los hechos, y no con puros argumentos, que la producción a gran escala y al nivel de exigencia de la ciencia moderna podía prescindir de una clase de patrones que emplea a una clase de asalariados; mostraron que no era necesario, para la producción, que el instrumento de trabajo estuviera monopolizado y sirviera de instrumento de dominación y de extorsión contra el trabajador mismo: mostraron que, como el trabajo esclavo, como el trabajo siervo, el trabajo asalariado no era sino una forma transitoria e inferior, destinada a desaparecer delante del trabajo asociado, ejecutado con ánimo, en la alegría y la buena voluntad".

Las fábricas cooperativas de los trabajadores en Inglaterra confirmaban una conclusión importante de la teoría económica de Marx: que los elementos del modo comunista de producción maduran en el seno del mismo capitalismo...

...Sin embargo, Marx previene a los trabajadores diciendo que "por muy excelente que fuera en principio, que por muy útil que se mostrara en la aplicación, el trabajo cooperativo limitado estrechamente a esfuerzos accidentales y particulares de los obreros no podría parar jamás el desarrollo, en proporción geométrica, del monopolio, ni liberar a las masas, ni aligerar, aunque sólo fuera un poco, el peso de su miseria". Sólo la conquista del poder político por la clase obrera permitirá el desarrollo del trabajo cooperativo a nivel de toda la nación, es decir, liberar verdaderamente a las masas laboriosas.


PUNTILLAZOS

EL CRISTIANO DEBE HACER LA REVOLUCIÓN

En la noche de Navidad recién pasada, el Movimiento "Iglesia Joven" distribuyó en los templos el siguiente manifiesto:

QUEREMOS invitarles a reflexionar lúcidamente sobre la significación auténtica de la Navidad. Aspiramos que esta meditación nos lleve a una profunda reconversión de nuestras vidas de acuerdo a los valores evangélicos, a una ruptura con esta sociedad hipócritamente cristiana, institucionalizadora de la violencia de los ricos contra los pobres, fundada en la explotación del hombre por el hombre.

La Navidad, que recuerda el nacimiento de Cristo, quien denunció las injusticias de su tiempo, perdió su contenido. La Iglesia jerárquica sacralizó estas injusticias y se ligó al poder y a la riqueza a las que aún se mantiene unida.

Cristo no vino a predicar una imposible conciliación entre opresores y oprimidos, sino la lucha. —"No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz sino espada" (San Mateo, X, 34). La Navidad, signo de redención, ha sido prostituida por los mercaderes cuya riqueza está roída por el orín" como dice Santiago Apóstol (Stgo., ap. V, 3).

El periodo navideño se ha convertido en una gran feria de venus que les reporta fabulosos beneficios a los dueños de la "sociedad de consumo". La imagen de Cristo pobre se pierde en la vorágine propagandística, en las lujosas vitrinas que abastecen las "cristianas" mansiones de la burguesía, mientras el pueblo rumia su miseria y se aleja de un Cristo que "come en la mesa del patrón".

Los ideólogos de la burguesía y los predicadores de la Iglesia jerárquica nos atosigarán de citas evangélicas e hipócritas llamados al "amor fraterno", a los hombres de buena voluntad, a la paz en la tierra, etc.

¿Saben ellos que el amor es imposible en una sociedad profundamente dividida en clases irreconciliables, que la fraternidad se frustra cuando una minoría parasitaria vive a expensas del trabajo de los oprimidos? ¿Es acaso posible la paz en la tierra que reclama el Papa Pablo, en la medida que exista el imperialismo norteamericano que segrega la violencia en el Tercer Mundo?

Nuestros obispos nos llamaron hace algunos días a defender "nuestra convivencia democrática" (Declaración del Comité Permanente del Episcopado de Chile, diciembre 12 de 1969). Sin duda alguna nuestros pastores, que ya no interpretan al rebaño, se hacen solidarios de este sistema que ellos denominan "convivencia democrática", pero que en la práctica reprime violentamente a los trabajadores, encarcela y tortura a estudiantes e intelectuales, persigue a través de la siniestra policía política a los militantes revolucionarlos. ¿Es esto acaso la "convivencia democrática"?

Nuestro Episcopado de este modo se hace cómplice de la "violencia establecida", no ha tenido el coraje de cumplir la exigencia evangélica de amparar y solidarizar con aquellos que sufren la tortura y la persecución de la justicia de los ricos, por dar testimonio del amor para todos. Ni una palabra, ni un gesto de solidaridad con los millares de sacerdotes, religiosas y laicos torturados, encarcelados y perseguidos por las dictaduras brasileña, uruguaya y argentina. No nos convencerán con más declaraciones y palabras que sólo tienden a crear la imagen publicitaria de una Iglesia de los pobres. El silencio de la jerarquía, su complicidad con la violencia de los opresores que torturan, no impedirán que el pueblo cristiano sea fiel al testimonio evangélico de Camilo Torres. Asumiremos la revolución en toda la dimensión de nuestras vidas hasta llegar a dar la vida por nuestro prójimo explotado, que para San Juan Apóstol es la máxima expresión del Amor.

La grave situación que vive nuestra patria es la crisis de un sistema, crisis que no podrá ser resuelta por las clases opresoras. La única alternativa de cambio verdadero nace de la insurgencia de los obreros, campesinos, estudiantes y soldados patriotas. Nos comprometemos con las auténticas vanguardias que están dispuestas a cumplir con el deber de todo revolucionarlo: hacer la revolución.

Reafirmamos en esta Navidad, signo de liberación, nuestra solidaridad combatiente con los obreros que ocupan fábricas, con los campesinos que se toman las tierras que se les prometieron, con los obreros que rompen los diques de sus direcciones reformistas y timoratas, con los estudiantes e intelectuales que sufren la tortura y la persecución por su fidelidad a la clase oprimida, con los verdaderos revolucionarlos que expropian a los expropiadores para financiar los instrumentos de la revolución.

Proclamamos que nuestro compromiso leal y fraterno deberá conducirnos a la construcción de una patria soberana y socialista.

¡Llamamos a todos nuestros hermanos, a los sacerdotes y religiosas a responder al imperativo histórico de la revolución como la única forma de lograr el Amor para todos.

EL DEBER DE TODO CRISTIANO ES SER REVOLUCIONARIO.
EL DEBER DE TODO REVOLUCIONARIO ES HACER LA REVOLUCIÓN.

MOVIMIENTO IGLESIA JOVEN


Notas:

1. Esta apreciación de la periodista es susceptible de discusión. El record del gobierno de Frei anota 26 muertos en tres masacres: El Salvador, Santiago y Puerto Montt. Además, han recrudecido las detenciones y allanamientos ilegales, las flagelaciones y torturas de presos políticos, etc. (Nota de PF).


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02