Un crujido que resuena en el país

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 90
Martes 28 de octubre de 1969

CRUJIÓ EL SISTEMA

LOS sucesos del 21 de octubre —que obligaron al gobierno a suscribir un acuerdo aceptando demandas económicas y profesionales del ejército— recién están siendo conocidos y analizados por la opinión pública. La rígida censura que impuso el gobierno, deformando la realidad, y la carencia de información propia de quienes conducen la acción política y gremial de las masas, creó una situación falsa que empieza a disiparse.

En un momento dado, la inescrupulosa maniobra del gobierno y el equivocado análisis de ciertos sectores políticos, pudo provocar un trágico enfrentamiento de la población inerme con el ejército, todo esto bajo el equivocado esquema de estar luchando contra un golpe "gorila"'que nunca existió.

El gobierno democristiano —desacreditado y en el ocaso da su período— pudo momentáneamente fortalecerse con el apoyo indiscriminado de trabajadores y explotadores, partidos de derecha e izquierda, sindicatos de obreros y de empleadores, actuando los sectores populares bajo el impacto de raciocinios puramente emocionales de algunas directivas políticas.

Lo ocurrido —en nuestra opinión— es una nueva manifestación de la crisis del sistema. El ha comenzado a crujir dando muestras inequívocas de una crisis de conjunto. Retardar ose proceso irreversible sólo puede interesar a los que están incorporados al sistema y que se benefician de él.

La lucha de los explotados —que adquiere diversas expresiones—, ya sean éstos uniformados o civiles, es una sola. Los chilenos que visten uniforme son tan explotados por el actual sistema —aunque no todos ellos lo vean con claridad—, como el chileno obrero, campesino, empleado o estudiante. La lucha, pues, no es entre ellos sino del conjunto de los explotados contra el sistema.

Hay que evitar enfrentamientos o divisiones que sólo benefician a una minoría y a su aliado imperialista. No debe continuarse la torpe y suicida política de regalarle a la reacción —para que continúe utilizándolo como aparato represivo— al sector de chile nos que visten uniforme. Los soldados —aquellos que lo comprendan de modo patriótico— tienen un papel que jugar junto a los obre ros y campesinos, no contra ellos. Altos conceptos —como la Patria y la Soberanía Nacional— no deben seguir siendo manoseados por una minoría insaciable que los utiliza en usufructo. Patria y defensa de una auténtica soberanía, son bienes comunes de las mayorías que luchan por levantar en Chile una sociedad justa.

PF


Análisis

UN CRUJIDO QUE RESUENA EN EL PAÍS

EL gobierno democristiano estuvo a punto —hace una semana— de provocar la cuarta masacre de su periodo, estimulando un enfrentamiento del pueblo con el ejército que pudo tener trágicas consecuencias.

El "record" del gobierno registraba hasta ese momento 26 víctimas entre obreros, pobladores, mujeres y estudiantes en masacres sucesivas ocurridas a partir de 1966 en el mineral El Salvador, en Arica, en las calles de Santiago, en una población de Puerto Montt y en Copiapó.

En la mañana del 21 de este mes, ese mismo gobierno —acorralado por exigencias militares— llamó al pueblo a salir a las calles a defender el régimen... naturalmente con las manos vacías.

Algunos sectores comprometidos en la conservación del sistema, cayeron de cabeza en la trampa. Se empeñaron en movilizar a las masas contra un hecho que con buena o mala voluntad difícilmente podría describirse como golpe de Estado.

Mientras se gastaban tales esfuerzos —que de fructificar pudieron ensangrentar al país—, el gobierno capitalizaba esas gestiones en su beneficio. Dictó el Estado de Sitio —o sea la suspensión de las garantías constitucionales—; implantó una férrea censura sobre las informaciones y, mientras sembraba el pavor, se dio a la tarea de negociar secretamente con los militares "rebeldes", terminando por aceptar los planteamientos de los uniformados y presentando su derrota como un triunfo gracias a su total control sobre los medios de difusión.

En términos de los torpes desplazamientos habituales de la política gubernativa, pudiera aparecer esto como un síntoma de habilidad. Pero calificarlo en esa forma no sólo sería generoso —lo cual puede concederse de modo gratuito—, sino también expresión de debilidad y confusión.

Las maniobras del gobierno para usufructuar del "apoyo nacional", tienen un significado de cinismo político. En efecto, para fortalecer la deteriorada imagen del gobierno, cuyo período está en vísperas de concluir en forma abúlica y rutinaria, se jugó en forma criminal con la buena fe de la población y se intentó provocar un enfrentamiento de masas inermes con tropas dotadas de poderoso armamento. ¿Fue esto deliberado? Parece que si.

LARGA PROVOCACIÓN

Para llegar a un punto conflictivo —que pudo sumir al país en una guerra civil—, el gobierno dilató durante meses la solución al conocido problema económico de las FF.AA. Los soldados —como el resto de la población— son victimas de las pésimas condiciones que aplastan a los asalariados.

Hace un año —mayo de 1968—, la situación económica de las FF.AA. ya era critica y la amenaza de renuncia colectiva de los oficiales de la Guarnición de Santiago, provocó la remoción del entonces Ministro de Defensa Nacional, Juan de Dios Carmona, y del Comandante en Jefe del Ejército.

El gobierno encontró en esa oportunidad un buen componedor en la persona del general en retiro Tulio Marambio, que asumió la cartera de Defensa. Se comprometió ante los oficiales a solucionar el problema en un plazo de 60 días. Otro general, Sergio Castillo Aránguiz, contribuyó a calmar la inquietud asumiendo la Comandancia en Jefe del Ejército.

La palabra empeñada —por razones comprensibles derivadas de sus tradiciones—, constituye para los militares una cuestión de honor básica. Los generales Marambio y Castillo, que asumían los mandos, tomaron compromiso bajo palabra, ante los oficiales de la Guarnición reunidos hace más de un año en la Escuela Militar, de solucionar el problema. El incumplimiento de la promesa, además de la eliminación de las filas de oficiales que se habían distinguido en la protesta, fue incubando en el ejército el conflicto que hizo crisis en la madrugada del 21 de octubre, cuando el general Roberto Viaux Marambio, ex comandante en jefe de la Primera División del Ejército (Antofagasta), instaló un "cuartel rebelde" en el Regimiento de Artillería "Tacna" de Santiago. Alrededor de 170 oficiales de diversos regimientos de la Guarnición, un grupo considerable de suboficiales y tropa, acompañaron al general Viaux en un movimiento que, desde el primer instante, proclamó "absoluta lealtad a Su Excelencia el Presidente de la República", exigiendo en cambio inmediata solución al viejo problema económico y la salida de quienes, según ellos, no habían cumplido la palabra empeñada.

¿QUIÉN GANÓ?

Fue evidente, a pesar del control del gobierno sobre los medios informativos, que el movimiento contaba con el apoyo de numerosa oficialidad y contingente de suboficiales y tropa. ¿Cuánto? Es imposible saberlo pero puede deducirse de algunos hechos: a) el gobierno se vio en la necesidad de negociar, incluyendo la firma de un documento que según el general Viaux será divulgado si no se cumple lo pactado; b) a las pocas horas de darse por terminado el movimiento —mediante la lectura por cadena nacional de radio y TV de una declaración del general Viaux— el ministro de Defensa Nacional, Tulio Marambio, fue reemplazado por un civil, el ministro de Obras Públicas, Sergio Ossa Pretot; c) el general Viaux se fue tranquilamente a su casa, donde permanecía arrestado "bajo palabra de honor", sujeto a un sumario ante la Fiscalía Militar de Santiago, lo mismo que algunos de los oficiales que lo secundaron y que continuaban en sus puestos; y d) al cierre de esta edición se anunciaba el envío al Congreso Nacional de un proyecto de ley de reajuste especial de los sueldos de las FF.AA., además de otras medidas acordadas en el documento, presuntamente entre ellas el cambio del Comandante en Jefe del Ejército, y, desde luego, un estudio para entregar recursos destinados a modernizar el equipo del ejército.

Sin embargo, el hecho más significativo fue que durante casi 24 horas que duró la "toma" del Regimiento Tacna, los militares rebeldes no fueron atacados por otras unidades y, al contrario, se hizo visible que existía un acuerdo de no combatir entre sí.

El sector donde está ubicado el Tacna —frente al Parque Cousiño, a tiro de cañón del palacio de gobierno—, fue rodeado por fuerzas de la Escuela de Infantería de San Bernardo y del Regimiento Buin. Pero no hubo enfrentamiento alguno y en cambio sí existió confraternización de oficiales "rebeldes" y "leales". El único tiroteo —que produjo 14 civiles heridos— se produjo cuando a uno de los soldados "leales" se le fue un disparo y cundió en esas filas el nerviosismo.

En el interior del Regimiento Tacna, en esos precisos momentos se encontraba el Jefe de la Guarnición, general Alfredo Mahn (que es también el Juez Militar al que tocará dictar fallo en el sumario contra los rebeldes), y el Subsecretario de Salud Pública, Patricio Silva, que fue el negociador político que representó al presidente Frei, aceptado en esa calidad por los militares ya que es médico de los servicios sanitarios del ejército.

¿GOLPE DE ESTADO?

Al comienzo de este análisis hemos puesto en duda que se tratara de un golpe de Estado, versión que proporcionó el engranaje propagandístico del gobierno y que recogieron algunos sectores políticos.

Dejemos de lado, si se quiere, las declaraciones del general Roberto Viaux Marambio, que apareció encabezando el movimiento. En todo caso debe mencionarse que tanto los documentos que se le conocen, como sus declaraciones a los periodistas, insisten en el respeto a la autoridad constitucional del Presidente de la República. Desde luego el manifiesto mediante el cual Viaux anunció el término del conflicto, y que el gobierno se vio obligado a transmitir por cadena nacional de radio y TV a las 4.10 de la madrugada del día 22, señala en su punto primero:

"Dejo expresa constancia de nuestra absoluta lealtad a S.E. el Presidente de la República y acatamiento a los poderes constituidos".

El mismo documento insiste en su punto cuarto en el carácter exclusivamente profesional del problema:

"Nuestras aspiraciones de corte absolutamente militar pretenden alcanzar la solución de los problemas institucionales que inciden en los medios materiales y humanos; obtener remuneraciones dignas y concordantes con la importancia de las funciones que cumplen los miembros de la institución y restablecer el ejercicio del mando en la plenitud de sus prerrogativas y acción dinámica creadora".

Añade que "existe la necesidad de evitar al país trastornos que podrían ser irreparables" y señala: "Reconozco la preocupación y firme decisión de S. E. el Presidente de la República para solucionar los aspectos anteriormente enunciados".

Convendría, creemos, hacer un breve recuento de cómo se originó el acto de "rebeldía" que tuvo lugar en el regimiento Tacna.

El 18 de septiembre pasado un batallón del regimiento Yungay de San Felipe, al mando del mayor Arturo Marshall, llegó atrasado a la formación que debía rendir honores al Presidente de la República en el Te Deum de las Fiestas Patrias. Según se supo después, esto era una forma de manifestar el desagrado que existía en el Ejército por la larga tramitación del problema económico. En los primeros días de octubre el mayor Marshall, dos capitanes, un teniente y dos subtenientes, todos del regimiento Yungay, fueron llamados a retiro después de un sumario que se instruyó para determinar responsabilidades en aquel hecho. El asunto, sin embargo, fue el síntoma de que la situación económica en el Ejército había vuelto a entrar en crisis, después de las promesas incumplidas formuladas hace un año. Para calmar el malestar, el Gobierno echó mano a 32 millones de escudos y ordenó pagar el 10 de octubre un préstamo a los 63 mil funcionarios de las FF.AA. y del Cuerpo de Carabineros. El préstamo —que luego se anunció discretamente que sería condonado— consistió en una suma que oscilaba entre 200 y mil escudos. Este "préstamo" fue interpretado como una propina vejatoria por la mayoría de los oficiales. En el Cuerpo de Carabineros siete oficiales fueron arrestados e incomunicados y sometidos a sumario por negarse en forma airada a recibirlo.

En esos mismos días el general Viaux, en ese momento comandante de la Primera División del Ejército en Antofagasta, redactó una carta dirigida al Presidente de la República en la cual planteó que existía suma urgencia en solucionar: "a) la falta de medios a fin de permitir a la institución poder cumplir con la misión para la cual fue creada"; y "b) el problema económico", señalando que este último también afectaba a la Armada Nacional, Fuerza Aérea, Cuerpo de Carabineros e Investigaciones.

EL MANIFIESTO DE VIAUX

Este es el manifiesto que el general Roberto Viaux Marambio imprimió en hojas volantes durante la ocupación del cuartel del Regimiento Tacna, el 21 de este mes, explicando los propósitos del movimiento que encabezó:

"A LA OPINIÓN PUBLICA:

Después de escuchar lo aseverado en cadena nacional por las diferentes radioemisoras, puedo asegurar al pueblo de Chile lo siguiente:

1) La acción emprendida en la mañana de hoy por las diferentes Unidades de la Guarnición de Santiago, se refiere netamente a un aspecto militar-profesional.

2) Dejamos expresa constancia de nuestra absoluta lealtad a S. E. el Presidente de la República.

3) Dejamos constancia que no tenemos concomitancia con partido político alguno ni tratamos de cambiar ni atentar contra las Instituciones Fundamentales de la República y sus poderes constituidos.

4) Jamás hemos pensado en ir en contra de los gremios, sindicatos o cualquiera organización de nuestro pueblo, porque el Ejército es el pueblo mismo.

5) Lo que deseamos es regresar luego a la normalidad, a fin de poder continuar con nuestras labores profesionales en una forma digna.

6) Reiteramos incansable y serenamente al pueblo de Chile que nuestra actuación es algo enteramente de orden interno de la Institución y no va dirigida en contra de nadie, por lo que se pide mantener la tranquilidad y la confianza que siempre se ha depositado en el Ejército de la Patria".

(Fdo.) ROBERTO VIAUX MARAMBIO
General de Brigada

El general Viaux dijo en su carta que "esta situación económica desastrosa la ha hecho presente el Comandante en jefe de la Primera División del Ejército al señor Comandante en Jefe del Ejército tres veces este año". Indicó que el 26 de mayo había entregado al comandante en Jefe del Ejército una lista comparativa con los sueldos de otros servicios públicos "en la que quedaba en evidencia lo irrisorio del "salario militar". La última oportunidad —añadía— había ocurrido el 2 de octubre "ocasión en que además de entregarle una proposición de escala de sueldos y hablarle extensamente de los problemas institucionales, le solicité una autorización para hablar con el señor Ministro de Defensa y posteriormente ante el Presidente de la República".

El 16 de octubre, sin embargo, el Comandante en Jefe del Ejército llamó a retiro al general Viaux haciendo uso de una facultad presidencial y se le ordenó entregar el mando de la primera División en el plazo de 24 horas. Esta decisión encendió la mecha del polvorín. El general Viaux, en sus demandas de mejoramiento económico para el ejército, que no fueron escuchadas, no hablaba por si solo sino que representaba al menos a la oficialidad de la Primera División, una de las más poderosas e importantes del país. Esos oficiales le habían entregado un documento con la firma de todos ellos respaldándolo para el caso de que en sus gestiones fuese destituido o se le aplicara alguna sanción. El documento —que fue calificado de apócrifo por el gobierno— fue publicado el 17 de octubre en algunos diarios de la empresa "El Mercurio", entre ellos "La Segunda" de Santiago, que tituló: "Ejército del norte exige al gobierno reponer al general Viaux". La publicación del documento que respaldaba a Viaux desencadenó diversas medidas del gobierno para silenciar a los órganos de prensa entre ellos la requisición del periódico y procesos contra sus directores responsables.

El 20 de octubre el general Viaux regresó de Antofagasta declarando a su llegada a Santiago que el Comandante en Jefe del Ejército lo había llamado para "mostrarle unos documentos" y especificó: "No he entregado ningún mando porque no he recibido ningún comunicado oficial o decreto supremo que así me lo ordenara".

En medios militares se recogió ese mismo día la versión de que Viaux sería detenido y sometido a un sumario. En la madrugada siguiente el general se instaló al frente de un grupo de oficiales en el Regimiento Tacna. El primer comunicado del gobierno denunciando este hecho, agregaba que el exmayor Marshall había sido detenido en el Regimiento Yungay cuando intentaba sublevar esa unidad. Posteriormente se comprobó que Marshall había sido detenido en el Regimiento Guardia Vieja de Los Andes, en circunstancias no determinadas y sin que su acción tuviera vinculación aparente con el movimiento de la mayoría de la oficialidad que había estallado en Santiago.

No existe ningún documento ni declaración periodística de algún oficial —ya no sólo el general viaux— que desconozca la autoridad constitucional del Presidente de la República.

EL REGIMIENTO "TOMADO"

Un grupo numeroso de periodistas permaneció en el interior del regimiento Tacna durante todo el día 21, entre ellos reporteros de PF, y pudo comprobar que la situación que allí se desarrollaba era muy diferente a la que el gobierno daba cuenta en sus numerosos comunicados.

Desde luego existía absoluta tranquilidad; salvo los oficiales encargados de la vigilancia, la mayoría no portaba armas y muchos de ellos dialogaban con el público que durante algunas horas del día se estacionó frente a esa unidad a curiosear. En sus conversaciones con los periodistas, los oficiales dejaron una impresión que se podría resumir en: a) todos ellos insistían en la calidad gremial de su movimiento y para ese efecto muchos mostraban hasta sus últimos recibos de sueldos para probar que eran razonables sus demandas de mejoramiento económico; b) insistían en que bajo ningún concepto combatirían con sus compañeros de armas que no estuvieran de acuerdo con el movimiento, aunque subrayaban que el 85% de los oficiales y suboficiales secundaban su actitud; c) señalaban, además, que por ningún motivo dispararían contra el pueblo y ponían de relieve su amargura porque algunos sectores políticos, aparentemente, incitaran al pueblo a aplastar el "golpe"; d) aseguraban que no tenían relación con partido político alguno pero que estaban dispuestos a informar a todo dirigente político, sindical o estudiantil que quisiera llegar hasta el regimiento Tacna; e) no hubo ningún oficial consultado por los periodistas que dejara de condenar cualquier intento golpista insistiendo en que acataban la autoridad de los poderes legítimos (muchos de ellos dijeron que si en algún momento se planteaba tomarse el poder se irían a sus casas); f) los oficiales afirmaban unánimemente que si el gobierno encontraba apoyo real en alguna unidad del ejército ellos se entregarían prisioneros sin oponer resistencia y que si la masa llegaba hasta el cuartel con el ánimo de desalojarlos, ellos tomarían sus armas y se retirarían sin disparar.

Un oficial explicó gráficamente la situación: "Esto es el equivalente a una huelga en el plano obrero o estudiantil. Cuando se agotan las gestiones de avenimiento los trabajadores o los estudiantes se declaran en huelga y a veces se toman las fábricas o las escuelas. Nosotros nos hemos tomado este cuartel como una manera de hacer público nuestro problema que ya no admite más tramitación".

LA CRISIS DEL SISTEMA

Estos son a grandes rasgos los hechos descarnados.

Si bien nos parece que es excesivo llamar "golpe de estado" a lo ocurrido el martes 21, el hecho tiene una importancia todavía mayor y más profunda. Es la crisis del sistema que alcanza también a las FF.AA. del mismo modo que al pueblo en general. Para los que tratan de entender sin prejuicios —y la experiencia internacional reciente es aleccionadora— lo que ha sucedido en el Ejército, está claro que se encuentra en desarrollo un proceso de incalculables proyecciones y que pudiera ser de significativa influencia en la marcha de los sucesos que configurarán una futura salida revolucionaria en nuestro país.

Aunque el Estado burgués se esfuerce, como es lógico, por esconder la crisis que alcanza a todo el sistema, incluyendo su aparato armado, de hecho se ha roto un tabú. Los sectores más alertos de la opinión pública se han dado cuenta que en los institutos armados se ha dise-. nado una situación que es común a la de todos los trabajadores del país. Lo mismo sucede en otro soporte fundamental del Estado, cual es el Poder Judicial, asunto que tratamos en otras páginas de esta edición.

Los militares, como bien observaba el editorial del diario "El Siglo" del 19 de septiembre pasado, "son, esencialmente, trabajadores que, como el resto de ellos, necesitan un tratamiento económico adecuado" y por eso es "una torpe política de defensa de los menguados intereses del imperialismo y la oligarquía ... lanzar a las instituciones armadas del país en un conflicto contra los trabajadores, los estudiantes y los mejores representantes del espíritu creador de nuestro país".

Sin embargo, en los sucesos del pasado 21 de octubre no hubo, por desgracia, de parte de la izquierda en su conjunto una actitud consecuente con esas ideas fundamentales. Salvo la excepción a medias del Partido Socialista, que ya había emitido en fecha reciente un documento analítico del problema económico de las FF.AA. y que esta vez advirtió que su antigolpismo no significa defender el sistema, la reacción generalizada fue de pánico y de repetición mecánica de esquemas que si bien teóricamente correctos no correspondía con exactitud a la realidad que se encaraba. Desde luego un golpe de Estado gorila debe ser encarado por todos los sectores democráticos y también por los revolucionarios que aspiran a transformar la democracia burguesa en una democracia socialista. Con todas sus imperfecciones el sistema democrático burgués permite el desarrollo de algunas manifestaciones que si bien son anexas al proceso revolucionario concreto, tienen una importancia evidente, pero en este caso se estaba —y se continuará estando— frente a un hecho distinto al gorilismo. En el seno de las FF.AA. particularmente en la oficialidad joven, la clase proletarizada de los suboficiales y tropa se reproduce con características peculiares el mismo cuadro de lucha de clases que es general al conjunto de nuestra sociedad. Ignorar esa realidad y aun más, entregar gratuitamente en brazos de la derecha esas tendencias que por ahora se expresan solamente en el plano "economicista", no sólo es una manifestación de ceguera política sino también de estupidez en todo el sentido de la palabra. Los oficiales jóvenes, los suboficiales y la tropa, corroídos por el drama económico que afecta a la inmensa mayoría de nuestro pueblo, no tienen por qué alinearse junto a los explotadores que los usan para defender a sangre y fuego sus privilegios. Al contrario, su lugar natural está junto a las clases revolucionarias que luchan por liquidar las viejas e injustas estructuras predominantes.

En ese sentido, el crujido que ha resonado en todo el país debe ser oído con atención por las fuerzas revolucionarias y actuar al respecto con la agilidad y la ductilidad de esta coyuntura que se ha presentado al margen de la acción —e incluso de la comprensión— de la izquierda.

PF


Análisis

LA REBELIÓN DE LOS JUECES

ESTE último tiempo han estado bastante activos dos gremios muy importantes: las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial, dando un ejemplo al resto de los trabajadores de combatividad y espíritu de lucha para obtener la satisfacción de sus reivindicaciones.

Respecto de la situación de los funcionarios judiciales, cabe formular las siguientes consideraciones.

Como cualquier otro asalariado o trabajador, tienen derecho a percibir remuneraciones que les permitan vivir en condiciones humanas.

Sus actuales ingresos son insuficientes y esto está provocando serias perturbaciones en el funcionamiento de este órgano del Estado, puesto que algunos se han visto obligados a abandonar su carrera para dedicarse al libre ejercicio de la profesión de abogados o a otras actividades más lucrativas que les permitan obtener rentas compatibles con sus necesidades. Por otra parte, resulta difícil llenar las vacantes pues ha disminuido apreciablemente el interés por postular a los cargos, especialmente de los grados más bajos, ya que la carrera judicial no ofrece expectativas ni incentivos.

Igual que el resto de los servidores públicos, lo mismo que los empleados del sector particular y los obreros, han sufrido el impacto de la inflación, de la política económica del gobierno y de la insensibilidad del Ejecutivo para remediar oportunamente la pérdida del poder adquisitivo de sueldos y salarios.

Del mismo modo que todos los trabajadores del país, comprueban que este sistema se muestra incapaz no ya para elevar su nivel de vida, sino que siquiera para conservarlo.

Han dejado de ser un sector privilegiado y están corriendo la misma suerte y soportando las mismas injusticias que toda la clase trabajadora.

Sus rentas, como las de todo el sector público, van quedando rezagadas en relación con las que paga el sector privado.

Incluso dentro de la propia Administración Pública existen desniveles inadmisibles.

Los funcionarios judiciales encomendaron a una oficina técnica (MARPLAN) que realizara un estudio comparado de las remuneraciones asignadas a las diferentes categorías del Poder Judicial y de otros servicios públicos. Según sus conclusiones, los empleados de varias reparticiones perciben ingresos superiores a los que tienen los funcionarios de la judicatura. Es justo que postulen a una nivelación de rentas. Pero todos los demás trabajadores del Estado tienen también el legítimo derecho a que sus remuneraciones se equiparen con las de los organismos fiscales que reciben el trato más favorable.

De acuerdo con ese mismo estudio, para que los funcionarios judiciales recuperen la situación económica que tenían antes, es indispensable que sus rentas se reajusten en un 60%. Es ésta una demostración más de que las cifras del índice oficial del costo de la vida están falseadas. El propio Poder Judicial le está indicando al gobierno cuál debe ser el verdadero porcentaje de reajuste para todos los trabajadores del país.

Dentro del Poder Judicial existen desigualdades irritantes, que deben corregirse. Es lógico que haya diferencias de rentas entre los distintos grados, pero siempre que no impliquen injusticias ni odiosas discriminaciones. Desgraciadamente, todos los reajustes especiales que se han concedido en el pasado al Poder Judicial, tienden a mantener esta situación, pues han favorecido especialmente a los funcionarios de los grados superiores. Tal hecho contradice los propios argumentos que dan los funcionarios judiciales para reclamar mayores entradas. Para proveer los cargos de Ministro de Corte Suprema o de Cortes de Apelaciones sobran postulantes. En cambio, faltan o escasean los interesados para ocupar las funciones de oficiales, secretarios, jueces y relatores. En consecuencia, a estos grados y escalafones deben asignárseles los mayores porcentajes de reajustes. El actual sistema de rentas del Poder Judicial establece de hecho diferencias clasistas entre sus diversos funcionarios.

La mayoría de éstos o son pobres de solemnidad o viven en condiciones muy precarias. La Corte Suprema constituye la aristocracia o la oligarquía económica del Poder Judicial, El resto es puro pueblo y clase media. Que en buena hora los magistrados "supremos" gocen de buenas rentas, siempre que todos sus subordinados no padezcan hambre y privaciones. Por otra parte, quienes organizan promueven e impulsan estos movimientos reivindicativos del poder Judicial son en su mayoría funcionarios de grados medios e inferiores. Pero cuando llega la hora del reparto de los beneficios, los "supremos" se quedan con la tajada del león y los otros con la parte del ratón.

Ha llamado la atención la forma en que el Poder Judicial ha planteado sus peticiones. Ya no se observa en sus funcionarios la moderación, la mesura, la ponderación y hasta la resignación que eran habituales en ellos. Ya no esperan que el Gobierno se apiade y tome la iniciativa. Ya no piden sino que exigen. Ya no se conforman con los cálculos y los ofrecimientos del Gobierno sino que hacen sus propios estudios y los someten e imponen al Ejecutivo. Ya no se conforman con las excusas del Gobierno sino que lo amenazan: o cede o atiende su petitorio o habrá trabajo lento o paralización total.

No criticamos al Poder Judicial por este nuevo comportamiento. Por el contrario, lo comprendemos y lo aplaudimos, porque es el único lenguaje que entiende el Gobierno y el único que puede dar resultado.

Pero sí reclamamos que haya consecuencia entre esta actitud y la que adopta el Poder Judicial con otros gremios que, también arrastrados por su desesperación económica, adoptan posiciones similares.

¡Cuántas veces estos mismos funcionarios judiciales que ahora preconizan estos métodos para hacer triunfar sus reivindicaciones, han procesado y condenado a trabajadores de otros gremios que han tenido una conducta similar! ¿Qué ascendiente tendrán en el futuro para sancionar a quienes luchan contra la injusticia social, por mejores condiciones de vida, por mayores sueldos y salarios?

La clase trabajadora solidariza con el movimiento gremial de los funcionarios judiciales. La clase trabajadora no los considera delincuentes porque presionan al Gobierno, incitan al paro de las actividades judiciales y amenazan a los poderes constituidos. La clase trabajadora no los procesará ni los sancionará si mañana deciden declarar una huelga. La clase trabajadora no les va a regatear el porcentaje de reajuste que están reclamando los jueces. Para la clase trabajadora es legítimo cualquier medio, cualesquiera forma de lucha que aplica un gremio.

Pero los estudiantes, los obreros, los empleados públicos y particulares tienen derecho a pedirle al Poder Judicial un comportamiento similar con ellos cuando estén empeñados en sus propias acciones reivindicativas.

Es lógico e inevitable que los funcionarios judiciales pidan el apoyo de la prensa y recurran a ella para divulgar e informar a la opinión pública acerca de la situación que les preocupa. Y es natural también que los periodistas les brinden su más amplia ayuda y colaboración. Pero son esos mismos periodistas y es esa misma prensa a la que el Poder Judicial castiga implacable y duramente y no siempre en forma justificada, hasta el extremo que el periodismo se ha convertido en una profesión bastante arriesgada.

Por esta intolerancia judicial, son pocos los periodistas que todavía no han sido encargados reos o encarcelados o condenados con severidad. Y ¿por qué? Casi siempre por cumplir con su deber y obligación ineludible de informar de los hechos que ocurren, de los problemas que afectan o interesan a otros, a instituciones, a gremios, a la ciudadanía entera, o por divulgar opiniones y pensamientos.

En estos mismos instantes, se procesa a periodistas por el delito de informar sobre acontecimientos estrictamente profesionales o gremiales que se estaban desarrollando en el seno de las Fuerzas Armadas, sobre el malestar que había entre sus miembros por su desmedrada situación económica. ¿Por qué es delito divulgar estas noticias cuando se refieren a las instituciones armadas y no lo es cuando atañen al Poder Judicial?

La crisis del Poder Judicial no se circunscribe sólo al problema económico. El malestar que existe entre sus integrantes no va a desaparecer aun cuando se satisfagan todas sus demandas económicas. Desde luego, porque ya está probado que el rápido deterioro del poder adquisitivo de los sueldos y salarios tornan al poco tiempo ilusorios los reajustes. Los trabajadores judiciales también se están convenciendo de que la falla radica en el sistema imperante y quizás algún día

terminen incorporándose a la falange creciente de chilenos que combaten por sustituirlo. Todos aquellos que propician el cambio del sistema son solidarios con los trabajadores judiciales como con todos los trabajadores. ¿Por qué se ensañan tanto, entonces, algunos magistrados contra los que combaten a esta sociedad, a la clase dominante? ¿Por qué se siguen identificando tanto algunos funcionarios judiciales con la clase social que detenta el poder político y económico y que es responsable del progresivo deterioro de. las condiciones de vida de todos los trabajadores? ¿Por qué el Poder Judicial sigue impartiendo una justicia clasista cuando los intereses de la mayoría de sus miembros chocan con la clase dominante y por su extracción, sus problemas y sus angustias económicas debiera identificarse más con los sectores explotados y desposeídos? ¿Por qué no castiga al rico con la misma severidad que al pobre? ¿Por qué no tiene con el pobre la misma benevolencia que con el rico?

No podemos —por falta de espacio— analizar otros problemas que también interesan a los funcionarios judiciales y a todo el país. Son los que se refieren a la generación misma del Poder Judicial, a los abusos y humillaciones a que dan lugar los nombramientos y ascensos, a la integridad y honradez de sus miembros, al tratamiento vejatorio y hostil que los subalternos reciben de sus superiores, especialmente de los "supremos", a la falta de medios adecuados para administrar justicia en forma rápida, eficiente y expedita, a la insensibilidad de la propia Corte Suprema para considerar y resolver los problemas del servicio y de su personal, etcétera.

Se acostumbra decir que los pilares en que descansa el orden establecido son las Fuerzas Armadas, la policía uniformada y civil y el Poder Judicial. La ola de inquietud, de descontento y hasta de rebeldía que sacude también a todas estas instituciones, es un síntoma muy elocuente de la magnitud de la crisis que afecta a todo el sistema imperante.

JAIME FAIVOVICH


Entrevista

EL DETERIORO DEL POLÍTICO PROFESIONAL

“TUS cuestionarios siempre llegaban cuando yo ya me había ido”, me dijo hace algunos días el escritor uruguayo Mario Benedetti, horas antes de abandonar Chile de regreso a Montevideo, pasando por Lima. Y es cierto. En 1967 le envié los primeros cuestionarios que no llegaron a destino. Primero a La Habana, y ya se había ido; después a Montevideo, y también se había ido. Un repentino viaje suyo a un Congreso Panafricano en Argelia y, de vuelta, al fin nos encontramos. "Ahora sí —me dice, sonriendo— te traigo las respuestas"

Mario Benedetti, considerado uno de los escritores latinoamericanos más importantes, nació en Paso de los Toros, Uruguay, el 14 de septiembre de 1920. Ha sido periodista, taquígrafo y tenedor de libros. En 1968/69 organizó y dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, en La Habana. Ha editado más de 30 títulos, entre los cuales destacan: Inventario 67, en poesía; Montevideanos y La muerte y otras sorpresas, en cuento; Quién de nosotros, La tregua y Gracias por el fuego, en novela; El país de la cola de paja, en ensayo; Literatura uruguaya del siglo XX y Letras del continente mestizo, en crítica literaria; Cuaderno cubano, en testimonio; Ida y vuelta y El reportaje, en teatro; y Mejor es meneallo, en humorismo. Actualmente trabaja en la editorial uruguaya ARCA, junto a Ángel Rama.

El orden de la conversación —por escrito— entre PF y Mario Benedetti fue el siguiente:

En uno de sus artículos periodísticos: "Ideas y actitudes en circulación", usted advierte sobre el "deterioro del político profesional" en América latina. ¿Podría explicar a los lectores de Punto Final en qué hechos sociopolíticos reales ocurridos últimamente se basó usted para emitir ese juicio? ¿De qué modo es posible superar esa esclerosis en la que parece haber caído la profesionalización de la política?

La base teórica de la democracia liberal tiene sin duda aspectos positivos y es evidente que constituyó una etapa importante en el proceso histórico de América latina. Pero en los últimos años ha quedado demostrado que el sistema no ofrece en absoluto garantías de justicia social, de independencia económica, de impulso hacia el desarrollo. La democracia liberal es un mecanismo que paulatinamente se ha ido gastando, corrompiendo, envileciendo y ha pasado a ser un aparato indefenso y servicial cada vez que el Imperio decide convertirlo en su instrumento. ¿De qué sirve que el voto popular sea el que aparentemente decide aún, en dos o tres países de América latina, el ascenso al poder de determinadas figuras políticas, si este voto es inexorablemente condicionado, presionado, inmovilizado, embretado por una propaganda abrumadora, calumniosa e hipócrita que falsea todo planteo e impide que el ciudadano medio llegue a una opinión propia, legítima, mediante el balance de todos los elementos de juicio? En mi país, por ejemplo, se sigue hablando de la democracia representativa como si en verdad existiera. Hasta hace poco existía sólo la cascara, pero ahora hasta esa cascara está cayendo: la Asamblea General ha sido sencillamente ridiculizada por la prepotencia del Ejecutivo. Ahora bien, ¿cómo puede el ciudadano manejarse limpiamente frente a las opciones posibles, si el gobierno impide no sólo la opinión (salvo que sea obsecuentemente adicta) sino también la información? En el mejor estilo del avestruz, parece creer que prohibiendo que las cosas se nombren, esas mismas cosas van a dejar automáticamente de existir. Se prohíbe, por ejemplo, mencionar en la prensa la palabra tupamaros, pero no sé de ningún personaje gubernamental que se haya interrogado a sí mismo acerca de cuáles pueden ser sus propias culpas y las de sus congéneres en el trazado de esa ruta nacional que conduce a lo que ellos denominan la "subversión extremista". En cualquiera de sus declaraciones, más o menos histéricas, su lema repetitivo es "acabar con la subversión", pero nunca los he visto dispuestos a hacer el mínimo sacrificio para acabar con los desequilibrios sociales, la corrupción a alto nivel, la vergonzosa entrega del patrimonio nacional, la sagrada protección de sus dividendos (son políticos y banqueros; políticos y latifundistas). ¿Como no va a deteriorarse el político profesional si sus hechos son, casi sin excepción, el negativo de sus promesas?

Desde hace décadas juegan toda su suerte a una carta decisiva: la amnesia del pueblo, pero ahora resulta que ese mismo pueblo parece estar recuperando su memoria, y los recuerdos emergentes pasan a ser un letal diagnóstico para el político profesional. ¿De qué modo es posible superar esa esclerosis? Pues ya está casi dicho en lo anterior: refrescando la memoria del pueblo. El resto (como la historia mediata o inmediata lo demuestra) corre por su cuenta.

Mucho se habla, desde las variantes ideológicas de la izquierda (especialmente desde el sector de los intelectuales) sobre la necesidad de mantener una vigilante adhesión crítica respecto de cualquier revolución en marcha. ¿Cómo entiende usted que debe ser esa adhesión crítica?

Espero que lo que hoy se denomina adhesión crítica no vaya a convertirse en sinónimo de la histeria crítica del intelectual que se dice revolucionario pero es poco más que un liberal. El peor trauma que dejó el estalinismo en la vida intelectual contemporánea, es un miedo irracional a todo aquello que de algún modo parezca amenazar la libertad creadora. El intelectual no entra a analizar tales síntomas; simplemente se encrespa. Todo es explicable, ya que el estalinismo significó una triste época en las relaciones del socialismo con ciertas zonas del arte y la cultura. Pero ese espanto no debe llevarnos a crear fantasmas, a erigirnos en prematuros fiscales de la historia.

Además, creo que hay un matiz que señalar: el intelectual no tiene la exclusividad ni de la adhesión ni de la crítica. A ambas tiene derecho, por supuesto, pero como integrante de una colectividad revolucionaria, y no exclusivamente como miembro de un clan reducido, de una masonería del intelecto. Al intelectual que viene del mundo liberal y allí ha adquirido no sólo su equipaje cultural sino también sus prejuicios y alergias, le hace falta muy a menudo una cura de modestia. La vanidad es y será todavía por mucho tiempo nuestro flanco más débil, la zona de nuestro territorio más propicia para que el enemigo la convierta en base de sus operaciones, de su penetración. Por eso, el intelectual que verdaderamente se considera revolucionario no debe dejar dudas, cuando ejerce la crítica, ni frente a los demás ni frente a sí mismo, de que sus dos pies se apoyan en la revolución y no en alguna franja de sumisa neutralidad.

Desde su visión de escritor-testigo, ¿podría darnos una interpretación desmistificada y desmistificadora de la realidad actual (sociopolíticocultural) de su país, el Uruguay?

Mi país vive actualmente un instante decisivo. Por fin la reacción (que hasta hace pocos años había sido muy hábil para ocultar sus verdaderos propósitos) se ha quitado la mascara. El país está quedando desnudo, y eso es bueno. La paciencia de la gente se esta acabando, y eso es mejor aún, ya que los grandes dividendos que el imperialismo ha extraído de nuestra América se han basado a menudo en la paciencia de los pueblos. Ya era hora de que ésta se agotara. La estructura del Uruguay es una estructura vencida, corrompida. Pero es bueno establecer el distingo: no están vencidas ni corrompidas las posibilidades (ni económicas ni humanas) del país.

¿Qué es para usted un intelectual revolucionario?

Tal vez el que se inscribe en la ejemplar síntesis de Sartre: La verdadera cultura es la revolución", pero que, después de lograda esa transformación, se inscribe en otra síntesis (que aquí propongo): "La verdadera revolución es la cultura". Parecen frases contradictorias, pero en realidad son sólo complementarias.

¿Que es para usted una obra literaria revolucionaria?

Me imagino que usted se refiere al plano político más que al estético.

En ese caso sería la que de algún modo (que a veces puede ser tangencial o indirecto) sirve a la revolución; aquella que, ademas de su texto, además de sus palabras, es refrendada por una actitud.

¿A qué atribuye la demora en el aparecimiento de una estética socialista?

Sencillamente a que es un problema del demonio. Creo que el único camino para conjugar las necesidades y urgencias de una revolución, con la imprescindible libertad creadora, es inventar una nueva relación entre el socialismo y la cultura, una relación que no puede ser ni la instaurada por el estalinismo ni tampoco la enarbolada como estandarte por los adalides de la libertad burguesa. De todos modos, esa nueva relación no podrá ser inventada por los intelectuales a solas ni por los políticos a solas; deben inventarla juntos.

¿Hay avances a nivel superestructural en Cuba que estarían advirtiendo sobre el surgimiento de una estética socialista? ¿Cuáles son aquellos avances, los vivió usted o no los vivió en su permanencia en la isla socialista?

Más que para el estricto presente, el año 1968 ha sido muy importante para el futuro cultural de Cuba. Fue un año difícil, conflictivo, donde se cometieron algunos errores pero también se pusieron por primera vez sobre el tapete algunos temas fundamentales de esa nueva relación que mencioné hace un momento. Tengo la impresión de que quedó bastante claro que, de ahora en adelante, la actitud del intelectual, como integrante de una sociedad revolucionaria, coloreará inevitablemente no sólo las posibles interpretaciones de su obra sino también la reacción de su lector-interlocutor. El arte es muchas veces ambiguo, casi por esencia; pues bien, lo que dará un rumbo, un sentido, un color a esa ambigüedad legítima, será (así al menos me parece) la actitud cívica, la actitud como ente social del artista. Claro que esta no es una definición tajante, ni siquiera como pronóstico personal. Uno de los mayores atractivos que tiene para mí la actual realidad cubana es su formidable capacidad de reajuste, de autoaprendizaje, de soluciones nuevas, imaginativas. Los intelectuales latinoamericanos (especialmente los que viven en Europa) no siempre pueden seguir ese ritmo vertiginoso (les cuesta entender, por ejemplo, que si bien en el mundo capitalista los errores suelen durar siglos, en una revolución, en cambio, pueden durar apenas 24 horas) y se aferran a viejos cánones liberales, como si temieran que, al caducar éstos, el mundo no tuviera más remedio que derrumbarse.

En última instancia, lo que podría derrumbarse sería el mundo liberal (y ya es hora), pero yo personalmente creo que la revolución no es la última palabra de una catástrofe sino la primera de una nueva dimensión comunitaria, de un nuevo sentido de la condición humana, y que en esa nueva dimensión y en ese nuevo sentido el intelectual va a sentirse más realizado que nunca. Me parece que cuando una revolución como la cubana lanza al ruedo problemas fundamentales de la cultura, con una loable voluntad de repensarlos y resolverlos, la reacción más revolucionaria del intelectual debería ser la de archivar definitivamente los viejos prejuicios, y extraer de sí mismo nuevas fuerzas para colaborar (no sólo con sus colegas, no sólo con los otros miembros del clan intelectual, sino con todo su contorno) en la búsqueda de las nuevas respuestas.

HERNÁN LAVIN CERDA


Polémica

COOPERATIVAS EN EL SISTEMA CAPITALISTA

A propósito de los asentamientos y de ciertas cooperativas de producción que han surgido en el sector industrial se han producido discusiones entre los grupos políticos de izquierda y en la CUT.

Proponemos iniciar un debate acerca de este tema y queremos iniciarlo planteando algunos elementos teóricos que puedan servir para canalizarlo.

I.— LAS COOPERATIVAS DE PRODUCCIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO

1) Desarrollo capitalista dependiente y cooperativas.

Con el desarrollo del capitalismo las pequeñas industrias tienden a desaparecer debido a que son incapaces de competir con las industrias más desarrolladas. Son incapaces de competir porque sus costos de producción son más altos debido al menor grado de tecnificación de sus medios de trabajo. Una pequeña industria de delantales que trabaja con máquinas de coser a pedal no puede competir en costos de producción con una industria del mismo tipo que trabaja con máquinas de coser eléctricas. La primera industria produce mucho menos delantales por día que la segunda, por lo tanto, cada delantal contiene en él materializadas más horas de trabajo, lo que explica su costo de producción más alto.

La desaparición de la pequeña industria es un efecto de la ley de la acumulación capitalista. Para poder ganar más, objetivo final de todo capitalista, se necesita bajar los costos de producción. Con ello se pueden lograr dos objetivos: 1º) ganarse el mercado vendiendo a precios algo más bajos que el resto de los competidores, o 2º) si se vende al mismo precio que los demás, obtener una ganancia extraordinaria por cada unidad vendida. Pero como para bajar los costos es necesario intensificar la productividad del trabajo mediante una mayor mecanización de la industria, se necesita cada vez una mayor cantidad de capital para poder hacerlo, surgiendo así la tendencia a la concentración de capitales y a la desaparición de la pequeña industria.

En los países dependientes, esta tendencia a la desaparición de la pequeña industria se agudiza debido a la necesidad de que las grandes industrias introduzcan niveles tecnológicos muy avanzados, para poder competir en el mercado internacional. No existe un paso gradual, como ocurre en los países capitalistas clásicos, del trabajo artesanal a la manufactura y de ésta a la gran industria, de manera que la disolución de las pequeñas industrias sea algo relativamente normal. En este país se producen grandes saltos tecnológicos. Se pasa de técnicas muy atrasadas a la implantación de las técnicas más modernas con la consiguiente destrucción de todas las empresas artesanas, semi-artesanales y pequeñas manufacturas de esa rama de producción, que son incapaces de enfrentar el rápido aumento de productividad de las grandes empresas.

La desaparición de la pequeña industria se ve, por lo tanto, acelerada en los países dependientes, y junto con ello, surge un sector creciente de población "marginal", es decir de población que no encuentra trabajo, debido a que las industrias altamente tecnificadas requieren mucho menos mano de obra que las pequeñas industrias de tipo artesanal.

Ahora bien, en esta tendencia a la desintegración de las pequeñas industrias las cooperativas de producción representan un pequeño freno temporal. Como los trabajadores cooperados están dispuestos a trabajar sin obtener ganancias, pueden competir, durante un cierto tiempo, con mayor facilidad, con los precios más bajos de las grandes industrias. Venden sus productos al precio del costo de producción, cosa que no aceptarla ningún capitalista ya que el único objetivo de su existencia es obtener la mayor ganancia posible, o por lo menos, la ganancia media.

Por lo tanto, si se considera, a partir de lo expuesto anteriormente, la situación y el significado de las cooperativas de producción que se establecen en la pequeña y mediana industria, podemos comprender por qué el gran capital puede llegar a aceptar la existencia de ellas.

Por una parte, ellas tienden a solucionar de alguna manera el grave problema de la desocupación, contribuyendo a eliminar así un elemento importante de presión contra el sistema.

Por otra parte, a las grandes empresas les interesa que sigan existiendo las pequeñas empresas, sean estas empresas privadas o cooperativas, ya que así el gobierno se ve obligado a establecer una política de protección de estas empresas, fijándose el precio de los artículos al nivel que les sea conveniente, es decir, a un precio que les permita, a pesar de sus costos más elevados, obtener al menos la ganancia media. De esta manera, las grandes empresas monopólicas que producen a costos más bajos, logran obtener una ganancia extraordinaria.

Pero esta aceptación, por parte del gran capital, no es absoluta. Las grandes industrias sólo aceptan las cooperativas de producción en sectores económicos que les son complementarios, jamás permiten que ellas se establezcan en áreas estratégicas.

Por lo tanto, objetivamente, las cooperativas de producción, desde el punto de vista económico, ayudan a mantener el sistema capitalista. No son, en ningún caso, un obstáculo para su desarrollo y serán suprimidas apenas empiecen a representar una traba para éste.

2) Consideraciones acerca de las posibilidades económicas de mantener con éxito las cooperativas de producción.

Partimos del supuesto de que los trabajadores de las cooperativas ganan lo suficiente como para mantenerse ellos y sus familias de acuerdo a las necesidades actuales de la sociedad en que viven. Es decir, que se les paga, como dice Marx, el valor de su fuerza de trabajo. No tendría sentido crear cooperativas para que los cooperados ganen menos de lo mínimo que ganan los mismos obreros.

Siendo las cooperativas de producción, como dice Rosa Luxemburgo "un ser bisexuado en la economía capitalista: una producción socializada en pequeña dimensión dentro de un intercambio capitalista", sus posibilidades y límites económicos dependen fundamentalmente de la forma en que las leyes del mercado capitalista las afectan.

La cooperativa debe vencer las siguientes dificultades económicas:

1º) Obtener el capital necesario para producir en buenas condiciones.

2º) Obtener las materias primas y los medios de trabajo (o sus repuestos).

3º) Lograr colocar en el mercado sus productos.

Si las grandes industrias y el Estado capitalista quieren boicotear a las cooperativas basta que toquen uno de estos resortes o los tres al mismo tiempo: negar los créditos necesarios, no vender las materias primas y los medios de producción necesarios, no comprar o bajar los precios de sus productos para impedir que los productos de las cooperativas se vendan, para producirle grandes dificultades, la mayor parte de las veces insalvables.

Por otra parte, para poder competir en el mercado a largo plazo no pueden desligarse de las leyes de la acumulación capitalista. No pueden quedarse en la simple reproducción de los medios de producción, necesitan poder disponer de capitales cada vez mayores para poder competir con las grandes industrias. Si no perfeccionan técnicamente sus medios de producción, no podrán competir en precios con estas industrias y para ello necesitan capital. Por otra parte, a medida que se desarrolla técnicamente, la empresa cooperativa tiende a necesitar menos mano de obra, lo que provoca un problema interno respecto a los cooperados.

Este sometimiento a las leyes del funcionamiento capitalista hace que las cooperativas de producción se orienten hacia el máximo rendimiento productivo que para ello deban usar todos los procedimientos de las empresas capitalistas.

Las consideraciones expuestas en estos dos puntos pueden hacernos comprender mejor la afirmación de Lenin de que "en un Estado capitalista, las cooperativas son instituciones capitalistas colectivas".

II— LAS COOPERATIVAS DE PRODUCCIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA POLÍTICO

A pesar de que pensamos que no se puede negar el carácter de "empresas capitalistas colectivas" a las cooperativas si se las considera desde el punto de vista económico, nos parece que no por ello debe desconocerse su importante significación política. Desde este punto de vista las cooperativas cumplen o pueden cumplir las siguientes funciones:

1º) Constituyen una brecha abierta dentro del sistema capitalista ya que demuestran en los hechos que los trabajadores, para producir, pueden prescindir de los capitalistas.

2º) Pueden constituir una buena escuela de formación de cuadros obreros preparados en la gestión económica (siempre que se siga una política de formación de nuevos cuadros y no de contratación de personal especializado que solucione el problema técnico pero que no cumpla este papel de formación.

3º) Pueden constituir una buena escuela de formación de cuadros políticos y ser un núcleo de encuentro y de difusión de las ideas revolucionarias en el medio obrero. Para que ello ocurra, para que las ideas revolucionarias triunfen sobre toda la mentalidad capitalista e individualista a la que el sistema los inclina, la formación política de los cooperados debe estar centrada fundamentalmente en hacerla comprender que la solución de los problemas de la clase obrera no está en crear cada vez más cooperativas de producción, sino en la toma del poder político por el proletariado. Sólo así se logrará establecer el sistema cooperativo a lo largo de todo el país.

NEVA


Tribuna ideológica

EL SOCIALISMO Y EL ESTADO

COMO anotábamos en un artículo anterior, Lenin combatió denodadamente las posiciones reformistas que negando la necesidad proletaria de aniquilar al Estado burgués, negaban al mismo tiempo la posibilidad de instaurar la dictadura revolucionaria del proletariado. Los reformistas preconizaban la más abierta conciliación de clases, considerando al Estado como una entidad desprovista de contenido interno y hablando de su presunta "extinción" (adulterando incluso a Engels, quien había señalado la extinción del Estado burgués; pero después de su destrucción), eludían todo compromiso revolucionario.

Reivindicando la noción engeliana del Estado, Lenin demostró en teoría y buscó reafirmarlo en la práctica, que la extinción no precedía sino que era posterior a la destrucción del Estado burgués. De esta manera, para Lenin la concepción del Estado proletario era la de un Estado en proceso de extinción, la que sólo podía ser posible con el completo aniquilamiento de la contrarrevolución burguesa.

Pero Lenin no tuvo oportunidad de abordar la segunda parte del problema, esto es, cuando la dictadura del poder proletario, en lugar de asegurar los mecanismos de su extinción se estratifica. Este problema representa hoy en día uno de los más complejos derivados en la construcción del socialismo. Intentaremos esbozarlo a continuación.

La clase obrera toma el poder con el objeto de utilizar su dominación política para acabar con el capitalismo y construir el socialismo y esto requiere, en primer lugar, una transformación radical de la economía.

De ahí que el modo socialista de producción, al contrario de todos los anteriores, no puede surgir por sí mismo, espontáneamente, del seno de la sociedad vieja. Para crearlo se requieren los esfuerzos conscientes y dirigidos de la clase obrera, llegada al poder. y de sus aliadas.

En la vida de cada país, la transformación socialista de la economía exige un período de transición. (Otto V. Kuusinen y otros. Manual del Marxismo-Leninismo, Buenos Aires, 1961, pág. 518).

De donde desprendemos que el período de transición (o Estado socialista, o fase inferior del comunismo) debe durar tanto como dure la construcción de una economía socialista, o lo que es lo mismo: mientras en el socialismo subsistan los aparatos del Estado, quiere decir que aún no ha sido consolidada una economía de tipo socialista.

Para cumplir el objetivo de construir una sociedad nueva, en sus más diversos niveles, los aparatos estatales, ahora controlados por el proletariado, deben ser mantenidos y esto implica la mantención de dos aparatos fundamentales inherentes a todo tipo de Estado: el aparato burocrático administrativo y el aparato represivo. (Ver nuestro artículo titulado "La anatomía del Estado", PF Nº86).

Ahora bien, si la burocracia administrativa y el ejército permanente se mantienen "eternamente" en sus funciones dentro de la sociedad socialista, significa que están perfeccionando o por lo menos manteniendo una maquinaria que aunque esté siendo utilizada por el proletariado, es siempre una maquinaria burguesa.

Por tanto, en la primera fase de la sociedad comunista (a la que suele darse el nombre de socialismo) no se suprime completamente el "derecho burgués"; se suprime sólo parcialmente, sólo a la medida de la transformación económica ya alcanzada, es decir, sólo en lo que se refiere a los medios de producción. El "derecho burgués" reconoce la propiedad privada de los individuos sobre los medios de producción. El socialismo los convierte en propiedad social. En este sentido —y sólo en este sentido — desaparece el "derecho burgués". (V. Lenin, Obras Escogidas, El Estado y la Revolución, pág. 212).

De donde se deduce que bajo el comunismo no sólo subsiste durante un cierto tiempo el derecho burgués, sino que ¡subsiste incluso el Estado burgués sin burguesía! (V. Lenin, op. cit., pág. 216).

Recordemos incluso que Marx, al analizar los acontecimientos revolucionarios de Francia, había observado que todas las revoluciones han perfeccionado la maquinaria del Estado y que el problema era destruirla.

El perfeccionamiento del Estado ha sido llevado a sus formas más sutiles por intermedio de la burguesía, clase que ha mantenido la adoración cultista a los funcionarios administrativos y militares (y así, los jerarcas burócratas y militares resultan más parasitarios que los propios burgueses, ya que estos últimos mantienen a los primeros a fin de conservar su tranquilidad social).

Pero a diferencia con el capitalismo que subsiste en virtud de sus contradicciones, el socialismo tiene como función eliminar estas contradicciones, y en la medida en que ellas van siendo eliminadas, los representantes del Estado tienen menos objetivos que cumplir, pierden su razón de ser, ha llegado la hora de su extinción, de su desaparecimiento definitivo como funcionarios de un Estado que se hace cada vez más innecesario. Aquí conviene analizar un problema que se nos presenta como contradictorio.

La mayoría de los informes, textos y estadísticas que nos llegan de los países socialistas, dan por sentado la construcción planificada de la economía socialista. Sin poner en tela de juicio —la con toda seguridad verídica información que nos llega— resalta por otra parte el hecho de que el Estado, en la mayoría de esos países socialistas, lejos de desaparecer o entrar en un proceso de extinción, se encuentra más fortalecido que nunca. Es decir, habiéndose dado las condiciones materiales para el desaparecimiento del Estado, éste ha seguido subsistiendo, independientemente de esas condiciones materiales. En lugar de entrar en vías de extinción, la maquinaria estatal ha sido otra vez perfeccionada.

La estratificación de los aparatos estatales representa hoy en día una de las contradicciones más ostensibles en las sociedades socialistas más desarrolladas y es, sin lugar a dudas, un índice que permite evaluar los conflictos —muy similares a conflictos sociales— que se presentan en el socialismo a . un nivel nacional e internacional.

Si se leen cuidadosamente los textos y artículos de Lenin dedicados a la construcción del socialismo, veremos que siempre se encontraba alerta en contra de la posibilidad de burocratización en los cuadros funcionarios del Partido (que en el socialismo asume funciones estatales). Advertía Lenin:

Hay que depurar al Partido de los granujas, de los elementos burocratizados, de los comunistas que no sean honrados, que no sean firmes y de los mencheviques que han revocado su "fachada", pero que en el interior siguen siendo mencheviques. (V. Lenin, Acerca de la depuración del Partido, Tomo IV, pág. 459).

La separación del Partido y, desde luego, la separación del Estado con respecto a la masa, tuvo su máxima expresión en la URSS durante la dictadura stalinista, período que tiene una trascendencia que va mucho más allá de la que pudo haber tenido la persona de Stalin.

Para explicar esta coyuntura histórica en que el Estado socialista se separa de la sociedad, existen dos versiones:

Una, la explicación subjetivista que atribuye todos los fenómenos y acontecimientos de la época staliniana a la persona de Stalin (a esta explicación se han adherido la casi totalidad de las directivas de los diversos partidos comunistas). Resulta evidente que el stalinismo no podía desaparecer removiendo a determinadas personas, estuvieran ellas vivas o muertas. El problema va mucho más allá y en buenas cuentas depende de la organización jerárquica de los aparatos estatales. Es un problema de estructura orgánica en las instituciones socialistas de poder, antes que un problema de individuos. El mismo culto a Stalin no era sino el culto a una maquinaria estatal por naturaleza represiva y de la cual Stalin sólo era su expresión gubernativa y visible.

La otra interpretación es la que podríamos llamar mecanicista ya que considera a todo el fenómeno del stalinismo como un derivado de la industrialización, que a su vez, jugaría un rol determinante. Así, para industrializar a la URSS, había que restringir el consumo de las masas y para restringir el consumo de las masas había que incentivar en un sentido compulsivo los aparatos burocráticos y militares hasta que la industrialización fuera una realidad y pudiera nuevamente elevarse el consumo, etc. Esta segunda interpretación, a diferencia de la primera que atribuye el curso de los procesos a los deseos y a la personalidad de los personajes, niega toda participación de los mismos en el proceso histórico, convirtiéndolos en elementos pasivos de un hecho económico.

Las dos interpretaciones se anulan por ser incompletas; por no tomar en cuenta que tanto los factores subjetivos de la personalidad humana como los puramente objetivos pertenecientes a la infraestructura social, se tornan insuficientes como modelos explicativos desde el momento en que no se analiza además la línea programática que aborda tanto los problemas estratégicos y tácticos en la construcción del socialismo.

Si el Estado socialista se estratifica, significa que el desarrollo del socialismo hacia formas sociales superiores se encuentra también estratificado.

La masa, que no puede expresarse a través de organismos que por su naturaleza estática le son antagónicos, asume generalmente actitudes hostiles frente al Estado, actitudes que fácilmente desembocan en una hostilidad hacia el sistema en general. Ejemplo: los brotes en germen y en desarrollo que han aparecido y que con toda seguridad seguirán apareciendo en las llamadas democracias populares.

La permanente y sofocada hostilidad en contra del funcionarismo del Partido tiende a manifestarse en la pérdida progresiva de los valores revolucionarios, en la despolitización de las masas y en la admiración sin condiciones al "mundo libre".

Si se ha llegado a este círculo vicioso en que un Estado que exprese las contradicciones de la sociedad, debe, en sus intentos por eliminarlas, autoafirmarse como Estado, la situación no es nada de edificante ni promisoria; a un Estado estratificado corresponde una masa social en la que predominan tendencias regresivas y viceversa.

Sin el impulso revolucionario de una masa a la que los burócratas han despojado de las posibilidades sociales de participación activa, los funcionarios de Partido y/o de gobierno, comienzan a actuar como meros administradores económicos (o economicistas).

Sobre una base planificada de producción socialista, se erige entonces una superestructura de valores burgueses, los que a la larga entran a repercutir en la misma producción económica, tanto en su forma interna como en las relaciones económicas internacionales con el imperialismo.

La supresión del Estado o por lo menos la supresión de las trabas que conspiran a su extinción paulatina, es la tarea, todavía socialmente revolucionaria, que corresponde realizar en los países socialistas, tarea que, vista desde su proyección histórica, es cualitativamente superior a las tareas de los revolucionarios de los países capitalistas, superior por cuanto la extinción del Estado abre por fin las puertas hacia el comunismo, de la misma manera que su consolidación se las cierra. El futuro dirá si estos Estados podrán extinguirse siendo absorbidos por la sociedad o si las contradicciones internas dentro del socialismo habrán alcanzado tal grado de antagonismos, que el Estado necesitará, nuevamente, ser destruido.

FERNANDO MIRES


LAS ANDANZAS DE LA CIA EN CHILE

EL LTC (Land Tenant Center), de la Universidad de Wisconsin, es un organismo que revela un gran interés por América latina en general y Chile en particular. El LTC tiene una oficina en nuestro país, que actualmente trabaja en el estudio de algunos proyectos con el Instituto de Desarrollo de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Valparaíso. Este Instituto estaba dirigido por Enrique Molina, ex estudiante de Wisconsin y actual Vicerrector de la UC de Santiago. Molina, desde su actual cargo, continúa manifestando su interés por el Instituto de Desarrollo de Ciencias Sociales y por los convenios que éste mantiene con su ex casa de estudios.

El jefe del LTC en Chile —y a cargo del proyecto mencionado— es Joe Thomas. junto a otro norteamericano, Dan Stuart (casado con una hija del Decano Eugenio Velasco) y el paraguayo Rubens Medina, quien estuvo un tiempo en Wisconsin preparándose para reemplazar a Thomas en la jefatura del LTC.Chile. Al proyecto también están incorporados dos chilenos: Patricio Bofil y un tal Fuenzalida. Este proyecto dice relación con los Derechos de Agua y con los conocidos estudios sociológicos (recuérdese el Plan Camelot).

Pero la médula del asunto está en un proyecto sobre poblaciones marginales. Este aborda problemas de composición de poblaciones migrantes, distancias de migración, pautas de migración, motivaciones y ajuste social de los migrantes a la ciudad. En esta última parte del proyecto, los norteamericanos plantean abiertamente algunas hipótesis políticas. Según quienes han leído el texto completo del proyecto, el imperialismo está más interesado en estos momentos en los pobladores que en los campesinos, a los que supone más "neutralizados".

El hombre clave de este trabajo es el norteamericano Eugene Havens. Se hace llamar "sociólogo del desarrollo". Trabajó un tiempo como consejero del Ejército de USA en Latinoamérica.

También residió un tiempo en Colombia donde trabajó, en investigaciones sobre poblaciones marginales. Estos trabajos los financió la Mid West University (a su vez financiada por la Fundación Ford, que parece tener especial interés en los "marginales". Ver páginas 100-101 del libro "Chile Invadido"). A las órdenes de Havens trabaja un estudiante colombiano que se está doctorando con un estudio sobre poblaciones marginales.

El proyecto "chileno" costará 5 millones y medio de dólares, que serán aportados por AID. Por su parte la Universidad Católica de Valparaíso ya está enviando gente a Wisconsin para que se "entrene".

Y sigue el LTC. Otro de sus hombres claves es Terry L. McCoy, autor de una tesis sobre "Agrarian Reform in Chile 1962-1968". La obra lleva un subtítulo: "Un estudio sobre Procesos de Desarrollo". En ella, Mc Coy pretende avalar el programa de Reforma Agraria del gobierno DC. Otra de las obras de Mc Coy se llama "La Toma de Los Cristales", donde con manifiesta alegría sostiene que "la izquierda chilena muestra contradicciones que le impiden desestabilizar el sistema".

Mc Coy está una vez más en Chile, para "recoger datos".

Ojo con él.

Y no sólo con él. También con Ted Cook, a quien viene recomendado, agente del IDF (International Development Foundation) para Chile.

¿Quién se acuerda de Alejandro Portes? Un cubano nacionalizado norteamericano, quien durante un tiempo viajó a Chile para realizar algunas "Investigaciones sociológicas".

Portes regresó a Wisconsin muy molesto porque PF reveló algunas intimidades de su seudoinvestigación, que dejaban en descubierto el verdadero papel de agente imperialista que cumplió en nuestro país. Sin embargo, Portes había tomado la precaución de mandar algunos de sus "datos" a Wisconsin, antes que la denuncia de PF lo hiciera desistir de su trabajo. En mayo, estos datos ya estaban en Wisconsin, junto a otros que se llevó el profesor Don Johnson, de Sociología Rural de esa Universidad, quien, a su regreso de Brasil, pasó por Santiago para llevarse el material acumulado por Portes. La Revista del Domingo de "El Mercurio" elogió el trabajo de Portes. Lo mismo hizo Claudio Orrego, consejero presidencial, en el diario gobiernista "La Tarde".

Joseph Mesterhausser, checoslovaco residente en USA, logró un buen trabajo en su país de adopción. El es Foreign Student Adviser de la Universidad de Minnesota (Consejero de estudiantes extranjeros), lo que le permite cumplir a las mil maravillas con su verdadero papel de agente de la CIA y mantener un férreo control sobre los extranjeros que van a estudiar a esa Universidad norteamericana.

Mesterhausser estuvo también a cargo de algunos trabajos en Assia Foundation (intermediaria de la CIA, según el "Washington Post"), en Afganistán. Su curriculum también registra algunos trabajos sobre insurgencia y contrainsurgencia en Filipinas y esos mismos estudios los aplica a los estudiantes extranjeros de Minnesota.

Mesterhausser estuvo a cargo de los programas de intercambio con la Universidad de Concepción. Estos programas finalizaron y, después de la Reforma, no han vuelto a renovarse.

Wayne Ringlein, economista del Departamento de Agricultura de la Universidad de Maryland. Trabajó en Perú y Ecuador en estudios sobre "Cooperativismo Agrícola" que aparecieron curiosamente ligados a la International Development Foundation (IDF).

En junio pasado llegó a Chile, interesado en estudiar y prevenir "explosiones producidas por el desempleo en el campo o en las poblaciones marginales". Además Ringlein está estudiando el rol económico de los sindicatos campesinos.

Ringlein es un "gringo" pintoresco. Cuando le han hecho ver que es raro que un economista se interese por campos que aparecen bastante alejados de su especialidad, responde que se trata del "aprovechamiento interdisciplinario", y cuando su interlocutor levanta las cejas manifestando incredulidad, habla de su "interés por ayudar a los pobres".

Ringlein mantiene contactos con el LTC, que debe proporcionarle toda clase de ayuda. A sus íntimos ha confiado que él es mucho más inteligente que Portes y que PF no lo cogerá por ningún motivo. Además ha anunciado su interés por "colaborar" con la Corporación de Reforma Agraria.

En los últimos tres años del gobierno democristiano, la agencia norteamericana IDF (International Development Foundation), ha quintuplicado la "ayuda" que presta a Chile. Mientras en 1965 el presupuesto de la IDF para Chile ascendía a 70 millones de dólares, en 1968 llegó a los 365 millones de dólares.

La IDF, financiada por la AID (Agencia Internacional de Desarrollo), es una pantalla de la CIA y trabaja especialmente con la UCC (Unión de Campesinos Cristianos), ANOC (Asociación Nacional de Obreros Cristianos), CNC y CECANE, que son otros organismos ligados al trabajo rural del PDC.

Y un dato adicional: un tercio del presupuesto total de IDF para América latina, está destinado al Chile democristiano.


Reseñas

"LA IZQUIERDA EN PUNTO MUERTO"

RAÚL Ampuero Díaz, autor del libro "La izquierda en punto muerto" (229 páginas, Editorial Orbe), fue durante muchos años una figura descollante del Partido Socialista. Hasta 1957 dirigió la fracción conocida como Socialista Popular que ese año se fusionó con el sector llamado Socialista de Chile. Al reconstituirse el Partido Socialista, Ampuero pasó a ocupar posiciones claves, no sólo como senador —cargo parlamentario que conservó por muchos años—, sino como dirigente. Fue Secretario General hasta el congreso de Linares (1965), donde fue desplazado y pasó a encabezar una minoría que se mantuvo dentro del PS hasta mediados de 1967. Ese año abandonó el PS junto a otros parlamentarios y dirigentes, pasando a constituir la Unión Socialista Popular.

Gran parte de su libro está destinada a explicar, precisamente, las razones que llevaron a la formación de la USP. En el ánimo del lector —creemos— queda la sensación que primaron aspectos personales en el trasmudo de ese capítulo del socialismo chileno.

Sin embargo, al margen de esas incidencias que ocupan quizás demasiado espacio, el libro de Ampuero constituye un buen y polémico aporte al estudio de la conducta de la izquierda, tarea que está todavía por abordarse en sus diversos ángulos.

Según su diagnóstico, "el FRAP padece una suerte de senectud precoz, en suma, que se expresa en las cualidades relevantes del "allendismo", entendido como sintomatología global y no como denominación peyorativa: eclecticismo' congénito, irrefrenable vocación electoral, formalismo programático, superficialidad teórica, repulsión a la crítica".

"El enfoque erróneo del problema —escribe Ampuero— se agrava por la inclinación a estimar que la elección del 70 resolverá las actuales controversias dentro del esquema "democrático" habitual".

Según Ampuero la opción de la izquierda o es una alianza electoral —como la que actualmente se discute—, o es un frente revolucionario. "De esta decisión —afirma— depende que la izquierda salga del punto muerto o continúe desgarrándose en una crisis progresiva".

A nuestro juicio, uno de los capítulos más importantes del libro de Ampuero es el titulado "América en estado de sitio", en que el autor se refiere al control que el Pentágono ejerce sobre los ejércitos latinoamericanos. Critica la incapacidad de la izquierda para romper el tabú con que la burguesía ha rodeado los problemas militares y delinea lo que podría ser una correcta política popular: "a) Restablecer el carácter nacional de las fuerzas armadas y b) adoptar formas adecuadas de control democrático sobre nuestra defensa nacional". Ampuero propugna independizar al país y a las FF.AA. de los compromisos con la OEA y el Pentágono. "Las FF.AA. —sostiene— son el brazo armado del país, del pueblo, no una milicia al servicio del Presidente o del Ejecutivo. Salvo asuntos comprensiblemente confidenciales o secretos por su naturaleza, su orientación doctrinal, su régimen interno y sus lazos con la vida económica y civil, son temas que no pueden sustraerse al conocimiento de los representantes de la nación ni de la opinión pública".

J. S.




UNA REVISTA AL BORDE DE LA HOGUERA

HA aparecido el último número de la Revista de Filosofía. Este volumen, dedicado a la Reforma Universitaria, quedará como el documento más completo sobre este proceso. Los redactores evitaron caer en el detallismo de la mera crónica y centraron su análisis en los puntos esenciales. Las proposiciones sobre una Reforma Universitaria consistente, están asentadas sobre argumentos elaborados con claridad que sorprende en una revista de tradición más bien hermética.

La dureza polémica de algunos artículos —recuerdan algunos la punzante ironía de Marx— crea un clima del todo inusitado. La generación joven parece con ganas de hablar y lo hace con una agresividad prometedora, en cuanto amenaza barrer a corto andar toda la mitología academicista de los "adalides de nuestra cultura".

A la exposición, crítica y perspectivas de la Reforma Universitaria se une la idea que ve en la Universidad crítica sólo una astucia —crítica desatada versus critica establecida— de una burocracia que trata de apropiarse la Universidad creando nuevas estructuras —desalojo estructural.

Estas nuevas formas de ruda franqueza han significado la iniciativa de algunas personas —entre las que se destacan los señores Claudio Duran y Eduardo Carrasco— para quitar de circulación la revista comentada. Curioso, se trata de hombres jóvenes que se dicen de izquierda y que pertenecen al Departamento de Filosofía.


Documentos

DECLARACIONES PARA LA HISTORIA

LAS reacciones de los partidos políticos y otras organizaciones, frente a los acontecimientos ocurridos el martes pasado con motivo del pronunciamiento militar, servirán sin duda de antecedente a los estudiosos para calificar una conducta que, con algunas excepciones, merecerá un análisis detenido de los historiadores. Para ese efecto, PF incluye en estas páginas los textos oficiales de gran parte de esas declaraciones:

EL PARTIDO NACIONAL

"El Partido Nacional apoya el régimen constitucional y solicita al Gobierno que use su poder en forma atinada y constructiva.

"El Partido Nacional es un partido de orden y ha realizado siempre sus actividades dentro de la Constitución y dentro de la ley. Ha señalado con franqueza los errores y ha censurado el criterio partidista, pasional y revanchista que impera en el Gobierno; pero esto no significa que propicie soluciones extraconstitucionales.

"Hemos dicho, y lo repetimos ahora, que es conveniente para el país que el Gobierno demócrata, cristiano complete su período y que el pueblo pueda juzgar con libertad los resultados de esta experiencia.

"Hemos dicho, y lo repetimos ahora, que aspiramos a constituir un gobierno que emane de la voluntad popular, fuerte dentro de la Ley, independiente, moderno y eficiente, que gobierne para todos los chilenos, que impulse una nueva etapa de expansión económica, aprovechando todas las capacidades e iniciativas y que realice un vasto y urgente plan de desarrollo social.

"Un Gobierno de este carácter solucionará los problemas de la Defensa Nacional".

Por la Mesa Directiva del Partido Nacional,

(Fdos.) Engelberto Frías Morán, secretario general; Sergio O. Jarpa Reyes, presidente.

PARTIDO COMUNISTA

"Se ha iniciado una acción sediciosa que se orienta a la liquidación de las libertades democráticas conquistadas por la clase obrera y el pueblo. Esto no es un conflicto entre civiles y militares ni entre el Gobierno de Frei y la oposición, sino una amenaza contra la patria y contra el derecho del pueblo a abrirse paso a la conquista de un Gobierno popular.

"La sedición y el golpe de estado en marcha han sido posibles por la conciliación del Gobierno democristiano con los enemigos seculares de nuestro pueblo.

"Estos, con los que se ha concillado, son ahora los que están detrás del alzamiento, los generales civiles del golpe de estado.

"Lo que pretenden los momios del Partido Nacional, entre ellos antiguos nazis, al promover la sedición, es totalmente opuesto a las legítimas aspiraciones de todos los sectores del pueblo. El golpe de estado no lleva a la solución de los justos anhelos de los personales de las Fuerzas Armadas.

"Debe ponerse término a la conciliación. Exigimos medidas enérgicas contra la reacción que traiciona a Chile. Llamamos a la movilización de la clase obrera, de los campesinos, de los pobladores, de los estudiantes y de todos los chilenos dispuestos a defender sus derechos.

"La Comisión Política, Partido Comunista de Chile".

EL PARTIDO SOCIALISTA

"Ante los acontecimientos que está viviendo el país como consecuencia del pronunciamiento reciente de sectores de las Fuerzas Armadas, el Partido Socialista declara:

1.— La posición del Partido Socialista, en relación al problema global de las Fuerzas Armadas, fue oportuna y claramente manifestada. Hemos defendido siempre las justas aspiraciones de carácter económico, profesional y técnico de nuestros institutos militares, al mismo tiempo que hemos propugnado que ellos —como parte integrante y viva del pueblo— se incorporen al proceso de cambios radicales que nuestra sociedad exige perentoriamente.

2.— Así como el Gobierno de la democracia cristiana se mostró incapaz de resolver los agudos problemas económicos de los trabajadores en su conjunto, así también fue incapaz de satisfacer las demandas económicas y profesionales de las Fuerzas Armadas.

3.— Esta absoluta incapacidad del actual Gobierno plantea una situación de vacancia política que amenaza con llevar al país al caos.

4.— Este vacío de poder intenta ser llenado por la derecha política y por el imperialismo. A semejante intento el Partido Socialista se opone decidida y violentamente y plantea la necesidad de que este vacío sea llenado por las fuerzas del pueblo expresadas a través de sus partidos y organizaciones de clase.

5.— El Partido Socialista llama a los trabajadores no a defender la institucionalidad burguesa sino a movilizarse para imponer sus reivindicaciones sociales y políticas amenazadas por las fuerzas reaccionarias que pretenden utilizar al movimiento reivindicativo militar, a través de una política destinada a:

1.— Reajustar las remuneraciones de la totalidad de los trabajadores y de las Fuerzas Armadas;
2.— Congelar inmediatamente los precios bajo control de las organizaciones populares;
3.— Nacionalizar el cobre y el hierro;
4.— Nacionalizar los bancos privados, los seguros y los monopolios de la producción y distribución, y
5.— Radicalizar la reforma agraria.

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO SOCIALISTA".

DEMOCRACIA CRISTIANA

El Partido Demócrata Cristiano, por intermedio de su presidente, el senador Benjamín Prado, entregó la siguiente declaración pública:

"Tal como lo he declarado hace pocos minutos desde la Plaza de la Constitución, creo que es el pueblo de Chile el que tiene que salir ahora a la calle, creo que son los jóvenes chilenos, las mujeres y los trabajadores, los intelectuales, los estudiantes, que tienen que salir a la calle a defender, mucho más que una consigna política o que una idea política, a defender un régimen. 150 años de tradición se han roto porque un grupo de militares que no representan la voluntad del pueblo de Chile han querido vulnerar el valor más grande que es el valor histórico en que se ha construido el pueblo: la libertad.

"En consecuencia, es el pueblo chileno entero el que tiene que abandonar su vida normal, ése es el llamado que estamos haciendo. No hablo, en consecuencia, ni como senador ni como presidente del PDC, hablo como chileno. Esta patria no es una patria de golpistas, no es una patria de asonadas, es una patria de democracia. Aquí se tiene libertad física y de conciencia, aquí no se mata a nadie, aquí podemos convivir hombres que tenemos credos distintos y que tenemos convicciones políticas distintas, eso es lo que se está rompiendo, es ese valor fundamental el que el pueblo chileno, todo el pueblo chileno tiene que defender con su voz, con su brazo y con su decisión. Acabo de hacer un llamado y lo repito. Y como digo, hablo como chileno, el llamado es: "Chilenos, paralicemos el país, paralicemos las fábricas, paralicemos las industrias, paralicemos los transportes, paralicemos las minas, salgamos a protestar, salgamos a defender la libertad..".

DECLARACIÓN DEL PARTIDO RADICAL

El Partido Radical entregó esta declaración:

"El Partido Radical ha tomado conocimiento de los graves hechos que han perturbado la tranquilidad del país en el orden institucional en el día de hoy y, respecto de ellos, declara lo siguiente:

1.— En conocimiento de un acto de indisciplina de un grupo de las Fuerzas Armadas, como reacción a una medida administrativa, el Partido Radical emitió una declaración con fecha 16 de octubre, en la que señalamos que ella tenía alcances más profundos y proyecciones de extrema gravedad. Los hechos hoy han demostrado que teníamos razón.

2.— Responsabilizábamos en ella al Gobierno de la democracia cristiana por dilatar la solución de un problema que debió haber, se enfrentado con resolución y justicia en favor de las Fuerzas Armadas, otorgándoles un reajuste compensatorio que les permitiera vivir en forma digna.

Esta misma actitud es la que se mantiene respecto del resto de los trabajadores del país, lo que provoca la natural inquietud de todos los asalariados en su afán de conseguir un mejor sistema de vida.

El Partido Radical estima justas las peticiones de mejoramiento económico y declara que es responsabilidad de este Gobierno resolverlas con prontitud.

3.— Contrasta esta actitud del Gobierno con la posición complaciente respecto de la derecha económica y política, que ha estado configurando diversos estímulos para la alteración institucional del país.

4.— Ante el conato subversivo de hoy, el Partido Radical declara su inquebrantable adhesión al sistema democrático de Gobierno y su oposición a todo golpe de Estado, cualquiera sea su origen.

El Partido Radical declara, sin embargo, que esta clara actitud del radicalismo no puede confundirse con un acto de respaldo al Gobierno de la democracia cristiana ni al Presidente Frei.

Concurrimos hoy al Ministerio del Interior invitados por el Ministro respectivo para informarnos de la situación y expresar nuestra opinión sobre la grave crisis institucional. Puntualizamos en ella nuestra clara y firme actitud de evitar que elementos golpistas, favorecidos por la incompetencia, insensibilidad e irresponsabilidad de este Gobierno, logren la ruptura de nuestras estructuras sociales. En tal sentido, llamamos al país a defender la constitucionalidad y el régimen democrático sin que ello signifique defender la gestión ineficaz de este Gobierno, quien deberá responder ante el país de la actual situación económica y social.

5.— Estimamos que sólo un gobierno popular podrá solucionar nuestros graves problemas económicos y declaramos que el Partido Radical hará el máximo de esfuerzos para lograr que las fuerzas de izquierda y de avanzada del país conquisten el Poder".

LA CONFEDERACIÓN DE LA PRODUCCIÓN Y DEL COMERCIO

La Confederación de la Producción y del Comercio, luego de la entrevista sostenida con el Presidente de la República, dio a la publicidad la siguiente declaración oficial:

"Ante los graves acontecimientos que vive el país, la directiva de la Confederación de la Producción y del Comercio, en sesión extraordinaria, acordó:

Concurrir a La Moneda y hacer presente de inmediato el más absoluto respaldo a las autoridades constitucionales, conscientes de que el régimen democrático es el único que garantiza el normal desenvolvimiento de las actividades nacionales.

Jorge Fontaine Aldunate, presi. dente de la Confederación de la Producción y del Comercio.
Pedro Menéndez Préndez, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril.
Luis Correa P., presidente de la Cámara Central de Comercio.
Benjamín Matte G., presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura.
Francisco Cuevas M.. presidente de la Sociedad Nacional de Minería.
Carlos Lagos M., presidente de la Cámara Chilena de la Construcción.

Santiago, 21 de octubre de 1969".

LA CUT

El Plenario de Federaciones y el CDN de la CUT, emitieron un Comunicado Oficial de Prensa, en que expresan textualmente:

"Reunido el Consejo Directivo Nacional de la Central Unica de Trabajadores y el Plenario de todas las Federaciones Nacionales del movimiento sindical chileno, se resolvió por unanimidad declarar un Paro Nacional indefinido, con ocupación de las faenas, fábricas, Plantas y Servicios Fundamentales, en rechazo al movimiento sedicioso producido en el día de hoy.

"El Consejo Directivo Nacional de la CUT, ordenará en la fecha oportuna la supresión de este paro.

"La clase trabajadora chilena defenderá con firmeza sus intereses y derechos más sagrados en cualquier circunstancia exigiendo la solución de los problemas más urgentes de los trabajadores.

"La movilización de los trabajadores conjuntamente con los estudiantes, campesinos, pobladores y fuerzas políticas populares permitirá detener el golpe reaccionario y asegurar el logro de los objetivos de fondo de los trabajadores chilenos".

IGLESIA CATÓLICA

El Departamento de Opinión Pública del Arzobispado de Santiago entregó la siguiente declaración oficial:

"Cierta de interpretar el sentir democrático del pueblo de Chile en estos momentos de conmoción pública, la Iglesia de Santiago, por encima de ideologías y partidismos políticos, hace oír su decidido llamado:

—Solidaridad con el régimen institucional libremente escogido.

—Vigilancia para la defensa de los derechos ciudadanos.

—Patriotismo responsable, que impida estériles enfrentamientos entre hermanos.

—Patriotismo responsable también, que anime y acelere la construcción de un Chile libre y justo para todos.

(Fdos.) Ismael Errázuriz G., Obispo Auxiliar; Fernando Ariztía R., Obispo Auxiliar; Jorge Gómez U., Vicario General; Rafael Maroto P., Vicario Episcopal; Javier Bascuñan V., Vicario Episcopal; Ignacio Ortúzar R., Vicario Episcopal; René Vio V., Vicario Episcopal".

EL COBRE

"La Confederación de Trabajado, res del Cobre, declara:

1.— Frente a la grave situación que vive el país el Consejo Directivo de la CTC ordena a sus sindicatos bases de la Gran Minería del Cobre, paralizar de inmediato sus labores con ocupación de las industrias, como manera de que los trabajadores controlen y determinen los acontecimientos en favor de la libertad y los intereses del pueblo bajo la dirección de la CUT.

2.— Rechazar los intentos golpistas, vengan de donde vengan: derechista, imperialista, terrateniente en contra de la Constitución, derecho de reunión, asociación y huelga que impida al pueblo y a los trabajadores determinar su propio destino.

3.— En consecuencia, los sindicatos del cobre deberán mantenerse firmes e inamovibles en las industrias hasta nuevas instrucciones de este directorio de acuerdo al curso que tomen los acontecimientos".

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE FREI

EL martes 21 el Presidente de la República Eduardo Frei, se dirigió, por cadena nacional de emisoras y televisión a toda la ciudadanía.

"El país está informado de que un general de la República, llamado a retiro, se ha colocado en abierta rebelión contra la autoridad y los mandos militares y contra el régimen legal y democrático y el Gobierno de la República, legítima expresión de la voluntad popular.

Esto ha ocurrido en el Regimiento Tacna, donde algunos grupos sostienen su acción. Estallidos de menor importancia, que han sido de inmediato controlados, revelan que esta tentativa tenía otras proyecciones.

Quiero decir al país que las Fuerzas Armadas en su conjunto permanecen como siempre respetuosas de la ley y del régimen institucional, leales al Presidente de la República y fieles a las tradiciones que le han dado honor, seguridad interior y exterior a la República, y un prestigio que es un capital invaluable y que conforma el perfil y la imagen de Chile en el mundo entero.

Aquí no se puede jugar con la libertad y la democracia por un grupo que atenta contra el prestigio del Ejército y de las Fuerzas Armadas. No se puede jugar con la voluntad nacional.

He recibido en la mañana a la Mesa de ambas ramas del Congreso. Hace poco estuvieron aquí los rectores de todas las universidades de Chile, quienes vinieron a expresar en nombre de la comunidad universitaria su firme adhesión al régimen democrático.

Han venido la Central Unica de Trabajadores; las confederaciones de sindicatos campesinos, y acabo de recibir al presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, acompañado de un numeroso grupo de industriales y otros grupos representativos de toda la actividad nacional, y cientos de organizaciones están desfilando masivamente frente a La Moneda.

En todo el país se moviliza el pueblo para defender, por encima de cualquier posición política o ideológica, un valor supremo: la libertad y el régimen democrático representativo.

El pueblo, al hacer estas manifestaciones, solidariza con las Fuerzas Armadas respetuosas de la ley, que están dispuestas a someter a los que han faltado".


Crónica

13 OBREROS HUYEN DE LA "JUSTICIA"

TRECE obreros —que pertenecieron a la fábrica SABA de Wagner, Stein y Cía. S. A. C.— se han sumado a los chilenos que por causas legítimas están hoy ocultos, eludiendo a la policía y a los tribunales.

Tal como se preveía, la "Justicia" aplicó a los obreros de SABA sentencias que sirvan de escarmiento al conjunto de la clase obrera. Fueron condenados por incendio, violación de domicilio y usurpación de inmueble de la fábrica SABA, ubicada en calle Piloto Lazo 120 de Maipú.

Los hechos, como se recordará, ocurrieron el 30 de julio de 1968; un grupo de obreros de SABA se tomó la industria como una manera de presionar por la solución de la huelga legal que mantenían por espacio de 43 días en medio de la absoluta indiferencia de las autoridades. El entonces ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, envió al Grupo Móvil de Carabineros a desalojar la fábrica. Los carabineros utilizaron gran cantidad de granadas de gases y de humo, algunas de gran poder calorífero, produciéndose de esa manera un incendio que destruyó parte de la industria. En el interior de ella (armaduría de radios, tocadiscos y televisores) había una apreciable cantidad de elementos susceptibles de entrar en combustión al contacto con el calor que generaban las bombas lanzadas por el Grupo Móvil. El Grupo Móvil usó granadas lacrimógenas del tipo M7 AZ-CS-1026-43-144, de fabricación alemana, entre cuyas instrucciones figura la de no arrojarlas en recintos cerrados porque se calientan al rojo vivo y pueden causar incendio.

Sin embargo, 28 obreros —de los 160 de la industria— fueron procesados por "incendio", mientras la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) y la Confederación de la Producción y el Comercio, respaldados por la prensa derechista exigían "sanciones ejemplares". Las demandas de los sectores patronales fueron acogidas por el gobierno democristiano que pidió a la Corte de Apelaciones la designación de un Ministro en Visita, lo cual recayó en el magistrado Guillermo Novoa Justrow.

Durante nueve meses, el ministro Novoa Justrow mantuvo en la cárcel a los 28 procesados que sólo obtuvieron la libertad bajo fianza después de una intensa movilización obrero - estudiantil. La solidaridad con los obreros de SABA [1] se vio reforzada a fines de abril de este año con una dramática huelga de hambre de sus mujeres en los jardines del Congreso Nacional. El gobierno y los tribunales se vieron forzados a otorgar la libertad provisional de los obreros, mientras en las calles cobraba cuerpo una vigorosa protesta obrero-estudiantil.

Sin embargo, el proceso siguió adelante y el ministro Novoa Justrow emitió su fallo que, sin duda, es un escarmiento en toda la línea para desalentar cualquier acción obrera que rompa el esquema consentido por el sistema.

A 17 años de reclusión fue condenado Patricio Cortés Díaz, por el delito de incendio, además de 800 días por violación de domicilio y Eº 100 de multa por usurpación de inmueble. Cortés era miembro del comité de huelga y el "jefe" a juicio del magistrado.

A 15 años de reclusión fueron condenados Pedro Rosales González, Claudio Hernán Sandoval Araneda, Luis Roberto Guerra Olguín, Luis Catalán Várela y Héctor Riquelme Vargas. Los tres primeros eran miembros de la directiva del sindicato de los obreros de SABA y ni siquiera estaban en la industria cuando comenzó el incendio.

A Luis Catalán Várela y a Roberto Guerra Olguín, la pena les aumenta en 2 años de reclusión por violación de domicilio, o sea son condenados a un total de 17 años de presidio.

A 11 años de reclusión fue condenado Pedro Pablo Canales Chaparro, y a 10 años y un día: Juan Jaque Grandón, Mario Carrasco Briones, Juan Enrique González Mardones, Roberto Avalos Osorio, Sergio Cárter Báez y Antonio Mejías Fuentes.

Contra todos ellos se dictó orden de aprehensión, ya que según las normas deben esperar en prisión el resultado de la apelación cuando la sentencia de primera instancia es superior a cinco años de presidio.

También fueron condenados Roberto Muñoz Martínez a 3 años de reclusión, José Chavarría Castillo, Juan Tobar Rojas y Segundo Ortega Rozet a 541 días, y José Cárter Báez a 281 días.

El Ministro Novoa Justrow cerró el proceso Nº 68.107 contra los obreros de SABA y —cumplido su deber— dejó al 7º Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía la tarea de continuar el procedimiento contra el grupo de trabajadores.

Los trece obreros condenados a penas superiores a cinco años de presidio, han decidido no entregarse a una "Justicia" que mostró sin ambages su verdadero rostro revanchista. La policía los busca para detenerlos pero hasta ahora han logrado eludirla, sumándose a los chilenos que hoy viven en forma clandestina.

Las sentencias contra los obreros de SABA son la lápida que pone la "Justicia" a un caso que conmovió a trabajadores y estudiantes. Una vez más el Grupo Móvil de Carabineros sale indemne de un hecho que fue el resultado de su brutalidad habitual contra pobladores, obreros y estudiantes.

Los culpables a los ojos vendados de la "Justicia", vienen a ser las víctimas.

En Puerto Montt, por ejemplo, en marzo de este año, los carabineros atacaron a balazos a pobladores indefensos, causando diez víctimas.

Los parientes de las víctimas se querellaron ante la Justicia Militar contra los jefes policiales y la tropa que perpetró ese homicidio colectivo. El Fiscal Mitchelson, encargado de sustanciar el proceso, fue el mismo que instruyó el sumario por los luctuosos sucesos ocurridos en el mineral El Salvador en 1966. Aquí y allá la misma parodia de juicio. Se sabía de antemano lo que iba a ocurrir. Ningún interés en investigar. Se omitieron deliberadamente las diligencias solicitadas por los querellantes. Y por resolución de fecha 2 de septiembre de 1969, el Juez Militar, General José Larraln Cuevas, confirmó el dictamen del Fiscal que sobreseyó en esa causa, o sea, llegó a la conclusión de que la fuerza pública actuó correctamente. Para la Justicia Militar y para el gobierno era fundamental salvar, una vez más, el prestigio del Cuerpo de Carabineros. La vida de unos cuantos pobladores no tiene valor ni significación.

Hace poco presenciamos en la capital los imponentes funerales de un pacífico cuida-dano, funcionario de la Municipalidad de San Miguel, Pedro Opazo. Un carabinero le lanzó, a corta distancia, una bomba lacrimógena de alto poder explosivo y destructivo. El artefacto le estalló en la cabeza y le voló el cráneo, durante el desarrollo de manifestaciones estudiantiles en esa comuna, en las que el occiso no participaba. El responsable quedará también sin castigo.

En fecha reciente, la ciudad de Copiapó concurrió en masa al sepelio de un estudiante del Instituto Comercial. Una bala disparada por carabineros se alojó en su cerebro y segó la vida del joven Carlos Enrique Adonis Montagno. Junto a él la fuerza policial baleó por la espalda y dejó gravemente lesionadas a otras cuatro personas, la mayoría también estudiantes.

Hace algún tiempo fue asesinado en la apartada localidad de Llifén, provincia de Valdivia, el regidor y periodista Ernesto Cárdenas Bustamante, militante del Partido Radical. El hecho causó revuelo y conmoción no sólo por la personalidad de la víctima sino por la filiación de los criminales y el móvil del delito. Cárdenas había venido denunciando, valiente y tenazmente, el comportamiento de las fuerzas policiales de la zona: atropellos y actos arbitrarios, contrabando y protección de personajes que se dedicaban a diversas actividades ilícitas. Había que silenciar al osado periodista y hombre público que amagaba el negocio lucrativo de los agentes del orden y los constreñía a encuadrarse dentro de la ley y el respeto a los derechos ciudadanos. Los carabineros Felizardo Loncomilla y Leonel Burgos fueron los encargados de eliminar al fiscalizador implacable que era Cárdenas. Lo mataron con la complicidad de la noche y empleando ese refinado ensañamiento que suele emplear en sus actuaciones la fuerza pública. La venganza estaba consumada. El Ministro de la Corte de Valdivia, Edgardo Pineda, después de una acuciosa investigación, acreditó la participación de esos "policías" en el crimen y los condenó a 12 y 8 años de presidio, respectivamente. Durante la tramitación del proceso, el Ministro Pineda tuvo que soportar no sólo la falta de cooperación de los demás funcionarios policiales, quienes así solidarizaban con los criminales, sino que también su hostilidad y agresividad. Incluso, en cierta oportunidad, con un pretexto baladí le desconocieron su investidura y lo llevaron detenido para vejarlo, amedrentarlo y advertirle que Carabineros no acepta la sujeción a ninguna ley ni autoridad, ni siquiera a la Justicia, y que sus miembros son intocables y no están sometidos al control de nadie.

Pero lo que la fuerza policial no consiguió con el Ministro Pineda lo obtuvo finalmente con la Corte de Valdivia, que hace apenas unos días absolvió a los carabineros inculpados.

Los tribunales son otra parte importante del rodaje represivo del sistema. Lo prueban en forma elocuente las condenas aplicadas a los obreros de SABA.

¿Cuál es el destino de ellos? Desde mayo —cuando quedaron en libertad bajo fianza—, han tratado inútilmente de encontrar trabajo. Pero están en las "listas negras" de todas las industrias. Incluso los "empresarios progresistas" les han negado trabajo.

Algunos partidos políticos, interesados en su suerte, impulsaron un proyecto de ley de amnistía. En caso óptimo sólo alcanza a amnistiar ese proyecto las penas por "usurpación del inmueble" (multas) y "violación de domicilio" (hasta 2 años de reclusión). Pero deja en pie la acusación principal: el incendio, por la cual se condena, incluso, a obreros que han probado que no estaban en la industria cuando se produjo la violenta intervención del Grupo Móvil de Carabineros.

J. C. M.


Polémica

PRIMER "ASENTAMIENTO" INDUSTRIAL EN SANTIAGO

UN centenar de trabajadores chilenos construyen desde hace diez meses una isla socialista en medio del mar de explotación y falta de alternativas nuevas que caracteriza al movimiento sindical y revolucionario chileno.

El suceso, conocido por unos pocos, ha generado violentas controversias, ha sido distorsionado y ocultado, precisamente porque cuestiona las tradicionales formas de combate gremial, rompe muchos mitos y abre un camino diferente a la lucha de clases, planteada hasta ahora sobre esquemas rígidos, obsoletos, que han llevado paulatinamente a los asalariados a un estado de creciente indefensión.

Cuando el 13 de noviembre del año pasado los 126 trabajadores de la industria "Andrés Hidalgo y Cía." que fabrica postes de alumbrado, instalaciones de alta y baja tensión para poblaciones y motores y bombas de agua, declararon la huelga porque el empresario les adeudaba 150 mil escudos en salarios, gratificaciones y asignaciones familiares y alrededor de 600 mil escudos en derechos previsionales que no habían sido cancelados a diferentes cajas, el conflicto no se diferenciaba de los centenares de enfrentamientos similares obreros con explotadores.

Durante 39 días, los operarios, siguiendo las antiguas "reglas del juego", permanecieron fuera de la industria, en una carpa, mientras los dirigentes hacían largas antesalas en la Inspección y Dirección del Trabajo, en la CUT, en el Parlamento. Se habían firmado convenios de pago que pese a ser suscritos ante las autoridades laborales, el patrón incumplió sistemáticamente. A las quejas de los afectados, siempre se contestó: "no tenemos los medios legales para hacer cumplir lo pactado al empresario".

Una sola cosa era diferente. Los obreros y empleados de Hidalgo decidieron la paralización una vez que formaron un "sindicato de trabajadores", pasando por encima de la artimaña legal que consiste en dividir a los asalariados en obreros y empleados, debilitando sus posibilidades de lucha.

La inútil tramitación los convenció de que por ese camino no tendrían más alternativa que quedar cesantes o rendirse al patrón. Por ello comenzaron a preparar las condiciones para desarrollar una novedosa y al parecer utópica estrategia: recuperar para los trabajadores los medios de producción en el marco de una sociedad capitalista.

Estaba reciente la experiencia de los trabajadores de SABA. Los empresarios de la SOFOFA y el gobierno habían desencadenado una tremenda represión contra los obreros, como una forma de desalentar su ejemplo revolucionario.

El análisis del caso SABA fue abordado profundamente por los trabajadores de "Hidalgo y Cía.". Si bien ha significado un auge en la lucha general revolucionaria por el enorme movimiento solidario obrero-estudiantil que se desarrolló en torno a él, desde el punto de vista de las formas de lucha sindicales específicas, es decir, como alternativa a seguir por los asalariados industriales en su enfrentamiento con los capitalistas, adoleció de algunos errores que deben ser examinados y superados.

La ocupación de la fábrica era un método correcto, pero necesariamente debía esperarse la reacción de los empresarios, el gobierno y el poder judicial, comprometidos todos con la defensa del status que estaba siendo cuestionado en sus raíces mismas.

El aislamiento en que se desarrolló el conflicto, que no fue buscado por los obreros sino determinado principalmente por una incomprensión e incapacidad de la CUT para asimilar rápidamente nuevas formas de lucha, fue la principal debilidad. Cuando se produjo el ataque policial, cuyas bombas lacrimógenas provocaron las llamas, los trabajadores estaban solos, abandonados a su suerte.

Entendieron los obreros de "Hidalgo", que esto no podía repetirse. Durante los 39 días que permanecieron en huelga fuera de la industria, se ganaron el apoyo de las poblaciones y de sus compañeros de otras industrias del popular sector de Santa Rosa y Departamental, de campesinos y estudiantes. Organizaron cursos, foros y charlas, explicaron los motivos del conflicto, incorporaron a su lucha a amplios sectores, concientizaron a los propios protagonistas de la pelea, que hasta entonces sólo tenían como objetivo claro combatir porque a fines de semana se les pagaran sus miserables salarios.

Ya maduras las condiciones para un paso firme hacia la toma en sus manos de la fábrica, el propietario mismo proporcionó la coyuntura. Aconsejado por un inspector del trabaio, resolvió el cierre definitivo de la industria. Pretendió desmantelar las instalaciones y sacar materiales, protegido por carabineros. La alarma se difundió rápidamente y centenares de mujeres de la Población Nueva Palena y trabajadores, desbarataron la maniobra. El 22 de diciembre, a las 4 de la mañana, y en una operación que duró 4 minutos, los trabajadores ocuparon su industria. Algunas horas después, el Grupo Móvil estaba listo para el asalto. Pero esta vez la situación era distinta. Un mar humano rodeaba la fábrica, defendiendo a los luchadores de primera fila que estaban encerrados dentro. Junto a ellos estuvo la diputada socialista Laura Allende y otros parlamentarios de izquierda. Los carabineros guardaron sus bombas y armas y se retiraron.

A partir de ese momento, el proceso se aceleró. Tomaron los trabajadores la producción a su cargo, se comprometieron a cancelar las deudas a los acreedores y formaron un solo frente con sus compañeros de otras industrias que les proporcionan materias primas, de manera de impedir que los empresarios intentaran paralizarla con un boicot.

Después de diez meses, la "isla socialista" se ha consolidado. El camino, recorrido ha sido durísimo y lleno de dificultades. El gobierno, que en un principio ofreció créditos y ayuda técnica, los ha negado. La SOFOFA ha tratado infructuosamente de estrangular la experiencia, mientras el antiguo propietario, Andrés Hidalgo, respaldado por los empresarios que ven en el ejemplo de COOTRALACO (asi se llama la cooperativa formada por los trabajadores) una amenaza cierta para sus mezquinos intereses, desencadenó una guerra de querellas y procesos que han sido neutralizados.

De los 128 trabajadores que laboraban en la industria antes del conflicto, ahora trabajan allí 90. Los demás, debido a los problemas económicos que han enfrentado, están en "comisión de servicio" en otras empresas. COOTRALACO vende su producción directamente a los asentamientos campesinos, a los pobladores y —aprovechando las contradicciones del sistema— a algunas empresas importantes.

En la misma fábrica se ha organizado un policlínico y una clínica dental, que dan atención gratuita, servida por profesionales revolucionarios, a los trabajadores, sus familias y los pobladores del contorno. Está en marcha una "cadena de solidaridad" que consiste en recaudar fondos para sostener primero a COOTRALACO, quienes posteriormente prestarán su auxilio económico a otros compañeros que sigan su mismo camino.

(Pero lo más importante ha sido el cambio operado en los propios trabajadores que en la práctica destruyeron todos los mitos inventados por la burguesía, como su "incapacidad técnica y directiva", la "irresponsabilidad" y la "anarquía". Cada uno de ellos se siente un hombre nuevo, formado en el desinterés personal, el sacrificio por los principios de clase, en la conciencia de la importancia revolucionaria de la lucha acometida.

No obstante, en los círculos políticos y sindicales tradicionales no se comprende el proceso y sus objetivos y desde esas trincheras hermanas se han lanzado acusaciones y manifestado reservas. Se afirma, por ejemplo, que se está engañando a la clase obrera, que se trata de un "mini-socialismo" o "socialismo utópico", que con ello se favorece al capitalismo y se distrae a los trabajadores de sus verdaderos objetivos, que para unos son las elecciones de 1970 y para otros la insurrección armada.

A todos ellos, los trabajadores de COOTRALACO responden: "Quien no entienda los grandes cambios que se han operado en nuestra sociedad, mejor que no se llame revolucionario, ya que esto requiere sobre todo analizar la realidad, desechar el dogma y ser objetivo. El control obrero de la producción no le resuelve ningún problema a la burguesía, al contrario, le crea otro muchísimo más grave. Si se estuviera planteando como un elemento de conciliación de clases, si se buscara salvar las industrias para entregarlas nuevamente a los patrones, si se pretendiera hacer verdaderas sociedades anónimas con los obreros, entonces sí que se estaría poniendo parches a un sistema que se derrumba, se estaría traicionando los intereses de los trabajadores".

"A quienes dicen que el verdadero objetivo de los obreros es elegir un "gobierno popular" el 70, nosotros les respondemos que los trabajadores están YA eligiendo SU gobierno, que ya le están disputando el poder a la burguesía a nivel de industrias. Por lo demás, el único poder en Chile capacitado para hacer justicia al pueblo, no es un gobierno A ni un gobierno B. Es el propio pueblo organizado".

"A quienes dicen que el verdadero objetivo es la insurrección, nosotros les contestamos que no se trata de arengar a los obreros diciéndoles "sed insurrectos", y asunto concluido. Hay una labor de educación a través de la lucha y toda una labor de formulación de objetivos concretos, porque no es posible guiar la lucha del pueblo por principios etéreos, hay que guiarla por objetivos definidos".

También se les ha imputado ser sostenedores de "una vía pacífica para llegar al socialismo".

Replican: "Esto es falso. No creemos que multiplicando industrias controladas por obreros se llegue al socialismo. Aun más, la experiencia indica que los obreros, al mantener este movimiento, comprenden la esencia reaccionaria del estado burgués, al comprobar en la práctica la actitud del gobierno hacia ellos. Lejos de creer en un transito pacífico, se van dando cuenta de que la única manera de arreglar las cosas es acabar con este estado mayor de la burguesía que es el gobierno".

Puntualizan que el proceso que viven les ha permitido probar dos cosas: "lº—Que los obreros son capaces de administrar las industrias, que no es necesario que haya un patrón y que el día de mañana serán capaces de administrar este país.

Los obreros que hoy controlan su industria son los gobernantes del futuro.

2º—Se le está quitando la base de sustentación al poder de la burguesía, que es su propiedad sobre los medios de producción. La burguesía controla el gobierno y el país porque tiene el poder económico: quitárselo significa quitarle el poder".

Otra objeción de fondo es la que asegura que COOTRALACO es un caso excepcional, que no tiene proyección en la lucha sindical general, que ese camino no es factible porque el sistema no permitirá la proliferación del ejemplo.

Esto último depende de la decisión de los trabajadores. En cuanto a la "excepcionalidad" de COOTRALACO, hay que tomar en cuenta que la crisis generada por el desarrollo subcapitalista del país ha repercutido fundamentalmente en la mediana y pequeña industria. En la actualidad más de un centenar de ese tipo de empresarios está en quiebra. Deben salarios, imposiciones y desfallecen con la "gimnasia bancaria" y las carreras para huir de los acreedores. Las huelgas se prolongan inhumanamente y terminan con avenimientos que perjudican a los asalariados. Los pequeños y medianos industriales están marginados del abundante crédito que se otorga a los monopolios. Miles de trabajadores están amenazados por la cesantía.

Para todos ellos, la experiencia de COOTRALACO tiene plena vigencia. Ahora reducidos a luchas reivindicativas estériles, pueden transformarse en activos centros revolucionarios que resquebrajen todo el sistema capitalista, al mismo tiempo que se preparan para etapas más avanzadas para la conquista y construcción de un gobierno socialista. Llama la atención que la misma "excepcionalidad" que se le quiere adjudicar a la Revolución Cubana, en el plano continental, sea agitada por quienes dicen representar los intereses de la clase obrera.

Waldo Leiva, 42 años, mecánico tornero, presidente y administrador de COOTRALACO, antiguo cuadro sindical del Partido Socialista, resumió las experiencias acumuladas:

—"En COOTRALACO se han vivido tres etapas. La primera, del conflicto tradicional que se reducía a luchar por cobrar los sueldos, de un patrón que capitalizó nuestra miseria y nos explotó durante 15 años. Hidalgo se transformó de contratista de Chilectra en industrial y con sus utilidades se compró un hotel en Coyhaique, un fundo maderero y una carnicería. Nuestra verdadera lucha comenzó con el sindicato único. La segunda etapa se inició con el cierre y la toma de la industria. Planteamos la explotación por los trabajadores de ésta. El problema era cómo administrarla. No creemos en el cooperativismo, es una organización neutra que se asimila al sistema socioeconómico en que funciona. Nuestra posición es el establecimiento de la empresa de los trabajadores.

—"Formamos un consejo de administración, formado por 5 trabajadores elegidos entre todos. Los problemas de cualquier tipo se discuten en asambleas generales y se hace lo que acuerda la mayoría.

—"La tercera etapa, que estamos desarrollando, se inicia con la convicción de que nuestra experiencia puede extenderse y contribuir al proceso revolucionario chileno. Significa estructurar la lucha contra la burguesía y el imperialismo en la seguridad que ésta tendrá una expresión armada. Se trata de debilitar la propiedad privada, que es un dique de contención a los cambios de fondo. Cada COOTRALACO que se cree, perfora ese dique. Si estuviéramos aislados de las masas seríamos absorbidos por el sistema.

—"Estamos comprometidos ante los trabajadores a tener que triunfar. Para nuestros detractores, nuestro fracaso no sería debido a que el sistema nos asfixió sino a que la forma de lucha es impracticable.

—'En COOTRALACO se ha creado una nueva moral, los dirigentes no dejan de ser trabajadores. Ninguno se ha subido el sueldo. Son los primeros en el sacrificio y los últimos en el beneficio.

—"Se han destruido varios mitos. Se han eliminado los esquemas, todo se discute colectivamente. Hemos demostrado que no es cierta la cacareada "incapacidad" o "irresponsabilidad" de los trabajadores chilenos. Cuando es preciso se labora día y noche. Un gran porcentaje del trabajo es voluntario. El sindicato ha cambiado —dentro de nosotros— su papel. Reemplazado por todos en la administración y dirección, cumple una labor de control y orientación. Cuida que se cumplan los acuerdos. La Asamblea juzga las faltas que se cometan y aplica las sanciones que todos estiman adecuadas.

—"Nuestra plataforma de apoyo está principalmente en el campo. Los campesinos nos conocen como "el primer asentamiento industrial de Chile".

—"Cada industria que se quita a un patrón es un bastión más que se quita a la burguesía hacia la conquista del poder político por los trabajadores.

—"Entre nosotros no se pregunta de qué partido eres. Nuestra definición es si se está con los trabajadores o en contra de ellos en la práctica. No aceptamos que las diferencias ideológicas nos paralicen. Estamos cuestionando el gremialismo tradicional, la lucha dentro del código del trabajo, instrumento de explotación de la burguesía.

—"Creemos que la huelga meramente reivindicativa ya no defiende efectivamente los intereses de la clase obrera. Impulsamos la ocupación de las fábricas con un trabajo de masas previo y luego de saber claramente qué se va a hacer dentro de ella. Estamos dispuestos a apoyar a todos nuestros compañeros que cuestionen el sistema.

—"Nuestra acción será violenta o no violenta en la medida de la resistencia que encontremos en la burguesía. Rechazamos el cuento de que no se puede hacer nada fuera de las reglas del juego impuesto por los explotadores. Hemos seguido el ejemplo de los compañeros cubanos. Ellos hicieron la revolución socialista.

A los que vengan de atrás les va a costar más pero se han echado a andar. Como los cubanos nos hemos mantenido a la ofensiva. Si nos detenemos comenzamos a retroceder.

—"El capital de nuestra empresa es único e indivisible. Nos mantendremos como trabajadores, unidos firmemente.

—"El movimiento sindical está en crisis. No en su capacidad de lucha sino en su dirección. La dirección ha sido absorbida por el sistema. Sus métodos son burocráticos y parlamentaristas. No son capaces de entregar nuevas formas de lucha.

—"Cuando ocupamos la fábrica, la CUT se opuso, advirtiéndonos que "les va a pasar lo mismo que en SABA". Creemos que los trabajadores deben participar directamente en la determinación de sus formas de lucha, aportando y enriqueciendo éstas en la práctica, en la acción. Esa es nuestra experiencia. Por eso exhortamos a nuestros compañeros a "crear dos, tres ... muchos COOTRALACO".

VÍCTOR VACCARO


Notas:

1. Para más antecedentes sobre este caso, ver PF a partir del Nº 66. octubre de 1968 a mayo de 1969.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02