El Tío Sam y sus dos candidatos

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 86
Martes 26 de agosto de 1969

Editorial

UN ALERTA JUSTIFICADO

LOS acontecimientos ocurridos en las dos últimas semanas han avalado con plenitud el alerta lanzado por esta revista en torno a la sedición derechista y a la aplicación de la violencia por los latifundistas. Los grandes hacendados han llevado al terreno de los hechos su declaración de "pasar a la ofensiva" y las víctimas de la agresión se anotan hoy no solamente entre los campesinos que batanan por reivindicaciones económicas mínimas. El ataque a periodistas de un diario que es, por antonomasia, el defensor más decidido del orden burgués —"El Mercurio"— demuestra hasta qué punto los dueños de la tierra sienten que pueden actuar en la más absoluta impunidad.

Agrupados en organizaciones poderosas, la Sociedad Nacional de Agricultura o el Sindicato de Empleadores Agrícolas, los hacendados están decididos a destruir cualquier acción campesina que ellos siempre calificarán de rebeldía. Aunque los trabajadores agrícolas cuentan hoy únicamente con una incipiente organización sindical y las normas que rigen el sistema de trabajo en el campo favorecen ampliamente a los patrones, estos últimos intentan hacer de juez y parte. A raíz de una huelga legal en fundos de la zona de Melipilla. se ha visto en acción a una sincronizada organización armada del latifundio. Esta organización está bien provista de armas, de entrenamiento y de gente decidida que, como en toda entidad de este tipo, se ha dado una estructura paramilitar.

La guardia blanca terrateniente cuenta con muchos factores a su favor. En primer término el hecho de que sus miembros son los detentores del poder real, el económico, apenas tocado por la tímida reforma agraria democristiana. Cuenta, en seguida, con la complicidad del Gobierno actual que es, por sobre todo, un defensor del sistema, y como corolario, con la impunidad más desenfadada.

Ante estos hechos que son de una evidencia abrumadora, en cuanto a su realidad y a su carácter, los campesinos y los trabajadores sólo tienen el camino de la unidad, pero de una unidad combativa, dinámica y que responda con las mismas armas a la violencia reaccionaria. Y esto no se logrará mientras las organizaciones que hoy se dicen de vanguardia, se empecinen en un juego electoral o en tanto que las juventudes de izquierda gasten algo de sus energías en la acumulación de zapatos para iniciar largas marchas que se desarrollan en los mismos instantes en que los latifundistas —mediante la fuerza y la acción directa— están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias para derrotar al movimiento campesino.

EL DIRECTOR


Política nacional

EL TÍO SAM Y SUS DOS CANDIDATOS

A las tres y media de la tarde del viernes 15 de agosto el teléfono que comunica, a La Moneda con el Palacio Presidencial de Viña del Mar, sonó en este último y el Presidente Eduardo Frei que fumaba un voluminoso tabaco se aprestó para atender el llamado. Este lo hacía Juanito, encargado por el gobernante de ajustarle cuentas a su correligionario Radomiro Tomic.

Frei oyó complacido el mensaje, que no le sorprendió. Tomic había besado el suelo y estaba resuelto a no insistir en los planteamientos que había formulado en una conferencia de prensa y en la televisión respecto a la necesidad de nacionalizar totalmente, "y sin apellidos" el cobre. Sin sorprenderse Frei agradeció el trabajo de Juanito y retorno a su cómodo sillón para continuar bebiendo el buen cognac francés que le esperaba en una copa de fino cristal. El Presidente no estaba solo, jamás lo está en Viña del Mar. Por el contrario, siempre se hace rodear por una masa considerable de amigos y parientes, por eso pudo comentar con ellos "la rendición del yugoslavo".

Juanito no era otro que el senador Juan de Dios Carmona, el mismo que jugó un amargo rol en la masacre de mineros del cobre en El Salvador y a quien el Presidente llama así con el tono afectuoso que usan los "grandes señores" para tratar a su valet. Lo del amargo rol fue recordado en sesión pública por el senador comunista Jorge Montes, sin que Juanito atinara a asumir su defensa. Pero lo que le falta en coraje para encarar situaciones como la que le creó su colega en el Parlamento le sobra en eficiencia para cumplir misiones de confianza del Presidente Frei.

Carmona fue designado por Frei para domar a Tomic, pero la rendición de este último no puede atribuírsele al senador sino al gobernante que hizo sentir sobre el exembajador en Estados Unidos la peor amenaza que puede formulársele a un candidato: no habrá dinero para la campaña.

A las seis y media de la tarde del mismo 15 de agosto, Radomiro Tomic participó en el show que fue montado detalladamente en un cuarto del Hotel Carrera durante la mañana y las primeras horas de la tarde de ese día.

Radomiro Tomic, vehemente improvisador, debió leer un desteñido discurso ante los quinientos miembros de la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano, congregados para proclamar al candidato presidencial. No pudo saltarse ni una coma, conforme al compromiso. En el discurso renunció en público, en el cual se contaban los periodistas, a su empeño de impulsar la nacionalización total del cobre, bajo el imperio del actual Gobierno.

Jaime Castillo, que aparentemente dormitaba a su lado como un Buda antes del paso del plumero, controlaba palabra por palabra el discurso que leía Tomic. Para dar énfasis a un texto deslucido el candidato levantó las manos con todos los dedos abiertos, como un boxeador al cual acaban de librarle de las vendas. Era la caricatura del orador vehemente. Eso lo captaron varios de sus partidarios que en represalia por su rendición quisieron impedir que Castillo y Juan Hamilton, otro de los de confianza de Frei, formaran en la directiva "integrada e integradora" de la que habló Tomic. Esa oposición estuvo a punto de echar a rodar todo el trabajo realizado en el Hotel Carrera y que culminó en uno de los toilettes del primer piso del edificio que ocupa el PDC Ahí en ese íntimo lugar los negociadores de la "operación candidato", Carmona, el senador Benjamín Prado, el exvicepresidente de la República Bernardo Leighton, el exdiputado Eduardo Cerda y otros, superaron la crisis, la que se disipó cuando uno de ellos sentado sobre la tapa del servicio higiénico escribió la lista completa de la nueva directiva, que encabeza, justamente, el parlamentario Prado, hombre de confianza de Tomic y de Frei.

El viernes 8 de agosto, una semana antes de esa trabajosa "operación candidato", Eduardo Frei envió una carta a Radomiro Tomic en la cual le advirtió que en caso de persistir en su afán "nacionalizador" él pediría a sus Ministros que le dejaran en libertad de acción para formar un Gobierno ajeno al Partido Demócrata Cristiano. En la carta, Frei, poseído del histrionismo que le ha dado popularidad ante la masa, agregó que incluso se presentaría ante el Senado para hacer dejación de su alta investidura.

Cuentan que la carta impresionó mucho a Tomic, a pesar de que su contenido le había sido transmitido antes por varios de los parlamentarios que Frei llamó ese mismo viernes a La Moneda para informarles de sus dos decisiones.

Tomic aceptó que se buscara una fórmula de transacción y designó como su embajador a Benjamín Prado, mientras que Frei hizo lo propio con Carmona.

Otra carta estuvo a punto de precipitar la crisis cuando la solución ya estaba pronta. La envió Jaime Castillo y en ella el Presidente del PDC reiteraba a Tomic la decisión de no entregar la directiva. El exembajador en Estados Unidos se sorprendió: "Nunca pensé que un intelectual frío como Jaime pudiera acumular tanta pasión".

La impasse de la carta se superó pronto. Había mucho interés para conseguir ese efecto. Castillo explicó que la carta fue concebida antes del comienzo de la negociación y frente a ésta ya no tenía validez. No obstante a esa altura Radomiro Tomic, como un potro que está a punto de ser domado, pero que todavía guarda potencia, dio un corcovo y anunció su renuncia a la candidatura. Ya antes lo había hecho y en público por lo que su reacción no preocupó a La Moneda. Frei sabía a esa altura que seguía teniendo en sus manos el arma más poderosa: el financiamiento para la campaña presidencial de la Democracia Cristiana.

La renuncia de Tomic circuló en las primeras horas de la tarde del jueves 14 de agosto e incluso dio motivo a chistes que se oyeron en la sesión del Senado de ese día, pero veinticuatro horas después el exembajador en Estados Unidos había resuelto las diferencias y estaba listo para transformarse en el candidato exclusivo de su Partido. Ya no hablaba de la unidad popular, que tanto indigestó a Frei. No debe olvidarse que el Presidente en una de sus escasas entrevistas de prensa dijo a la opinión pública que no puede hablarse sinceramente de una alianza del PDC con el Partido Comunista. Pese a esa advertencia que estuvo dirigida a Tomic, este último insistía ante sus partidarios en que mantenía contactos con comunistas tan destacados como el poeta Pablo Neruda. Incluso dio importancia a una conversación casual que sostuvo con el miembro de la Comisión Política del PC senador Jorge Montes.

Hay veinticuatro horas en la vida de Tomic que fue necesario detectar para comprender su rendición. En ese lapso Tomic entendió que una candidatura presidencial necesita financiamiento.

La candidatura de Tomic podrá recurrir a las siguientes fuentes de financiamiento: la oligarquía monopolista, las empresas imperialistas, la oligarquía agraria, las organizaciones de corte imperialista de Alemania, Holanda, Bélgica y especialmente de Estados Unidos, el Gobierno norteamericano, el financiamiento del Gobierno de Frei y otros Gobiernos. Todos ellos juntos formaron la caja electoral de la candidatura democratacristiana en 1964, pero ahora hay otro postulante que recurrirá a las mismas fuentes: Jorge Alessandri.

Si Tomic persistía en teñir su postulación con ribetes reformistas perdía los posibles recursos de la oligarquía agraria, de las empresas imperialistas norteamericanas, especialmente las del cobre, y si más encima se disputaba con Frei perdía el apoyo del Gobierno. Siempre es bueno apostar al caballo del comisario.

El Presidente Frei dejó que Tomic se revolviera como potrillo, pero no le toleró sus arrestos de potro. En la hora de la verdad le hizo sentir el peso del poder económico. Radomiro Tomic que supo mantener buenas relaciones con un Gobierno no democristiano, como el de Gabriel González, radical, se convenció que bien podía entenderse con un Gobierno de un correligionario.

La rendición no le asegura sin embargo el triunfo. Ahora, domado, entra en la segunda fase de su lucha hacia el poder. Debe concursar al lado de Jorge Alessandri por el título de "Mr. Derecha 1970".

¿Cuál de los dos dará mayores garantías a la oligarquía chilena y a los intereses imperialistas?

Washington guarda silencio. El Embajador Edward Korry, fue confirmado en su cargo, lo que indica que la Casa Blanca cree que su representante es el hombre adecuado para elegir con criterio, conforme a los intereses norteamericanos. ¡Basta con sorpresas como la del Perú! El Tío Sam desea seguridad y por eso como ya lo hiciera durante la Segunda Guerra Mundial ha estampado frente a las casas de Radomiro Tomic y Jorge Alessandri el superconocido cartel: "A usted lo necesito".

El Embajador norteamericano no ha desahuciado a nadie, todavía. Si bien falta un año para la lucha presidencial, quedan muchas escaramuzas en la marcha. Por el momento Washington está satisfecho con el trabajo que se realizó sobre Tomic. Merced a él el candidato sintió el impacto de la amenaza financiera.

Washington observa por el momento el movimiento de la izquierda tradicional que busca un candidato único. Dependerá del comportamiento de la Izquierda para definir la suerte de Jorge Alessandri y Radomiro Tomic.

El alessandrismo no desea alejarse del Tío Sam, que le recuerda ese tío rico de los dibujos animados de Walt Disney: tacaño pero preciso en la dádiva, cuando abre la faltriquera. El sobrino diputado Gustavo Alessandri lanzó su discurso anticomunista en la Cámara, con el cual el alessandrismo advirtió que el estilo "independentista" de su tío, 1958-1964, tiene sus variaciones.

Washington está tranquilo. En la reserva está el resentido movimiento de los contrarreformistas de la ultra-derecha con los estandartes y las togas de Fiducia, con la agresividad de los latifundistas y con la preparación paramilitar de Chile-Libre, que continúa regentada por el Presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio Jorge Fontaine, con un hermano suyo como amo periodístico del diario "El Mercurio".

La escalada de la ultraderecha (asaltos en Melipilla, durante la huelga campesina, ataque a periodistas en Curicó, con motivo de otra huelga), es un síntoma grato para Washington. En Chile aún hay reservas, si los políticos de corte liberal persisten en sacarle tajadas a los intereses del imperialismo.

Tomic vino de Washington con la consigna de desteñir aún más a la Izquierda tradicional, ofreciéndose como candidato de la "unidad popular", edificada en torno al Partido Demócrata Cristiano. Un parlamentario democristiano dijo que Tomic con su formidable oratoria es capaz de conquistar la Presidencia o vender un buzón, la Torre Eiffel o el Parque Cousiño pero no logró vender su producto a la Izquierda pese a que la "culebra" que importó de Estados Unidos era bastante efectista.


Aniversario

LOS TRES AÑOS DE PUNTO FINAL

QUIEN maneja los órganos de expresión, dirige y orienta la opinión pública, regula el pensamiento, la acción y la conducta de un pueblo. La prensa es un instrumento poderoso de la burguesía para domesticar la voluntad de las masas. La misión de la prensa burguesa es mantener el conformismo, la quietud, la docilidad, la aceptación resignada y sumisa del sistema vigente. En Chile, como en cualquier otro país capitalista, los medios de difusión pertenecen o están controlados por el sector empresarial o por grandes monopolios que, al mismo tiempo que lucran con la información, la ponen al servicio de la clase dominante y de su patrón principal, el imperialismo. La prensa independiente es una rara excepción y más escasa aún es aquella de tendencia izquierdista. En general, es difícil sacar una nueva publicación, máxime si ésta es de índole política y tiene una posición ideológica definida. Más ardua es la tarea de editar un periódico marxista revolucionario. Sin embargo, el milagro se produjo. Hace tres años nació "Punto Final', publicación que interpretaba las inquietudes revolucionarias latentes en la juventud y en la izquierda, pero que no tenían posibilidades de expresarse ni siquiera en los periódicos de este conglomerado político.

Lo que faltaba, precisamente, era una publicación izquierdista que pudiera hablar francamente, sin compromisos con la Izquierda tradicional.

Hemos mantenido una actitud independiente y crítica frente a la Izquierda. Por esa razón la revista ha sido objeto de ataques a veces enconados y siempre injustos. Pero no tenemos prejuicios ni animosidad contra los partidos populares.

Si bien la revista no está ligada ni amarrada a la Izquierda ni a sus esquemas, en cambio está comprometida con las luchas de liberación que libran los pueblos en todos los continentes, y, muy en especial, en América latina.

La lucha revolucionaria de los guerrilleros latinoamericanos, cuyos ecos llegaban a nuestro país débiles y distorsionados por las agencias cablegráficas imperialistas, fue realzada y ampliamente destacada en nuestras páginas.

En ellas se ha divulgado el pensamiento revolucionario, se ha difundido y estimulado la acción revolucionaria y se ha denunciado la agresión, la rapiña y la penetración imperialista.

''Punto Final", recogiendo la esencia y la herencia revolucionaria del marxismo ha tomado posición al lado de quienes proclaman que en Chile como en los demás países del continente sólo los pueblos podrán derrotar al imperialismo y a las clases dominantes, y conquistar el Poder a través de la lucha armada.

La naturaleza reaccionaria y opresora del Gobierno ha quedado al descubierto con los reiterados abusos de poder, las persecuciones políticas e ideológicas, las violentas represiones policiales y las masacres de que han sido víctimas los trabajadores, los estudiantes y los campesinos.

Hemos ejercido una fiscalización permanente, veraz e implacable de todos esos actos condenables del Gobierno, y denunciamos sin eufemismos los interminables y abultados escándalos de esta administración, así como los fraudes, las especulaciones y los negociados en que han participado algunos connotados personajes de la Democracia Cristiana o vinculados a ella.

También hemos enjuiciado con severidad el comportamiento de ciertas instituciones intocables del sistema, a las que se acostumbra venerar irreflexivamente y que aparecen rodeadas de un hálito de respetabilidad, prescindencia, imparcialidad, decoro y corrección, pero que deberían estar sujetas al análisis crítico de la ciudadanía.

En su breve y combativa existencia, "Punto Final" ha debido encarar más de diez procesos. En orden correlativo, se han querellado contra la revista: el Cuerpo de Carabineros, el Ejército, el Partido Demócrata Cristiano, el Ministro y el Subsecretario del Interior y la Corte Suprema.

El Director General de Carabineros ha sido el más perseverante y encarnizado enemigo de "Punto Final", y el que con mayor frecuencia nos ha arrastrado a los Tribunales.

Los hechos por los cuales se ha querellado contra "Punto Final" son de conocimiento general y han merecido la condena casi unánime del país.

El Cuerpo de Carabineros ha adquirido un potencial bélico tan grande, que se ha elevado de categoría: de servicio policial se ha convertido en fuerza militar; hasta ha pretendido desempeñar funciones que están reservadas a las Fuerzas Armadas. Este desborde de funciones y de armamento causa profundo malestar en los Institutos Armados, que así lo han representado públicamente. Todo ese fabuloso poder agresivo lo descarga periódicamente el Cuerpo de Carabineros contra los estudiantes, trabajadores y campesinos. Lejos de cuidar la vida de los ciudadanos, ese Servicio es actualmente un peligro y una amenaza constante para ellos.

El Grupo Móvil de Carabineros es un verdadero equipo de "boinas verdes", por la ferocidad, el ensañamiento y la perversidad con que aplica las órdenes represivas. Su actuación ha provocado tanto odio en el pueblo que todos los sectores piden su disolución. Quizás algún día los estudiantes y los trabajadores no tengan otra alternativa que tomar venganza por sí mismos. Ya hubo un tiempo en que el resentimiento contra Carabineros era tan intenso, que los funcionarios del Servicio no se atrevían a circular de día por las calles. El Director de Carabineros parece empeñado en apresurar el regreso a esa época. Esto es lo que la revista ha dicho del Cuerpo de Carabineros, interpretando la opinión mayoritaria del país. Asimismo, hemos revelado algunas irregularidades en organismos asistenciales de la institución, y abusos frecuentes que las autoridades del Cuerpo cometen contra funcionarios subalternos.

Y el Ejército, ¿por qué nos procesó?

Oportunamente denunciamos la existencia de secretas y misteriosas instalaciones y bases militares norteamericanas en territorio chileno, en las inmediaciones del balneario de Santo Domingo y en la isla de Pascua, y el rol humillante que los yanquis les asignaban en esos recintos a nuestros soldados.

Exhibimos, también, antecedentes muy concretos que demostraban que las Fuerzas Armadas se estaban apartando de sus funciones profesionales.

Los Altos Mandos asisten periódicamente a reuniones interamericanas de Jefes de Estados Mayores en que se tratan temas políticos y se adoptan resoluciones de esta naturaleza. También se efectúan contactos entre representantes de los Servicios Secretos del Ejército chileno y de las FF.AA. de países limítrofes, como Argentina, para intercambiar informaciones y experiencias, lo que provoca justificadas aprensiones. Constantemente se están enviando contingentes militares chilenos a adiestrarse en escuelas antiguerrilleras norteamericanas. Las autoridades militares plantean y deciden cuestiones políticas en el Consejo Superior de la Seguridad Nacional ('CONSUPSENA). que es una especie de gobierno invisible que está pesando cada vez más en las determinaciones del Poder Civil. Bajo la asesoría y la influencia norteamericanas, la preparación militar se orienta ahora, más que a preservar nuestras fronteras, a reprimir una eventual subversión interna y a aplastar cualquier movimiento popular que ponga en peligro el sistema imperante. El Ministro de Defensa Nacional hace declaraciones públicas de marcado acento político, contra los partidos y organizaciones de Izquierda. Hace algún tiempo los Oficiales se reunieron para plantear sus reivindicaciones económicas y presionaron al Gobierno para que las acogiera, como cualquier organismo gremial, con la diferencia de que a los trabajadores no se les escucha porque no hacen ruido de sables.

Pero el proceso más bullado contra la revista "Punto Final" fue el que se instruyó con motivo de la edición Nº 77, del 25 de marzo del presente año.

Días antes había ocurrido la masacre de Pampa Irigoin, en Puerto Montt.

"Punto Final" publicó un amplio reportaje de los luctuosos sucesos, señaló el grado de culpabilidad que cabía a las distintas autoridades y agregó algo que estaba en la conciencia de todos: "Señor Frei, Ud. es responsable ...".

Inmediatamente el Gobierno puso en marcha un plan para silenciar a la revista. Los más diversos funcionarios se disputaban la preferencia para querellarse. No faltó, por supuesto, el inefable Director General de Carabineros. También lo hizo el Subsecretario del Interior. Y el Ministro del Interior, en nombre del Gobierno y del Presidente de la República, pidió a la Corte de Apelaciones que procesara a la revista por todos los delitos contemplados en la Ley de Seguridad Interior. A petición del Gobierno, la edición fue requisada y se suspendió la publicación de la revista por un mes. Nuestro Director, Manuel Cabieses, fue encarcelado. Todo el Consejo de Redacción y la mayoría de los colaboradores desfiló por los Tribunales y se libró de la cárcel por la ecuanimidad y ponderación del Ministro Sumariante.

En esos momentos difíciles, pudimos constatar el arraigo, la simpatía y el cariño que había por la revista. La solidaridad brotó a borbotones, tanto en el país como en el extranjero. Un grupo de periodistas amigos y que concordaban con la orientación ideológica de la revista, no aceptaron la mordaza impuesta a "Punto Final" y decidieron sacar una publicación similar, "Prensa Firme", mientras aquélla no pudiera circular. El Gobierno intentó también suprimir la nueva revista, pero fracasó.

En definitiva, los Tribunales reconocieron que la edición sobre los sucesos de Puerto Montt no había incurrido en ningún delito. Pero como el Gobierno estaba decidido a sancionar a "Punto Final", la acusó de haber hecho la apología de la violencia en números anteriores. Esta vez el Gobierno tuvo éxito y Manuel Cabieses fue condenado por ese delito a 300 días de reclusión, que está cumpliendo en libertad condicional. En Chile, "Punto Final". En Argentina, "Primera Plana". En Chile, Frei, un civil. En Argentina, Onganía, un militar. En ambos países se persigue con igual intensidad a la prensa y se reprime con similar violencia a los trabajadores y estudiantes. La dictadura no siempre está vestida de uniforme.

En este aniversario de la revista, reiteramos nuestra decisión de seguir luchando por la revolución y contra este régimen corrompido, arbitrario y abusador, sin vacilaciones y arrostrando todos los riesgos.

JAIME FAIVOVICH


PUNTILLAZOS

ENCICLOPEDIA PARA LA BODEGA

MAS de 50 mil ejemplares de una lujosa enciclopedia (352 páginas, grabados a todo color) descansan en bodegas del Instituto de Desarrollo Agropecuario, cuya Oficina de Difusión cometió un "ligero" error. El costo no ha sido posible evaluarlo por PF.

La obra titulada "El Campesino y el Saber" fue impresa a todo trapo en España y lleva un prólogo firmado de puño y letra por el Presidente Frei, cuya policromada fotografía es la primera en asomarse en las páginas del libro.

La culpa de que la enciclopedia de INDAP no haya circulado entre los campesinos, a los cuales está dirigida, la tiene un mapa que figura en la página 45. Para ilustrar la guerra contra la Confederación, se insertó en esa página un mapa que muestra a Bolivia con un extenso litoral. Los impresores españoles no tenían por qué reparar en el error aunque se supone que las pruebas del libro fueron revisadas por los dos funcionarios que INDAP envió a España para contratar la edición de la obra. El asunto fue advertido cuando la enciclopedia estaba lista para ser repartida a los campesinos y la edición completa (más de 50.000 ejemplares) quedó congelada seguramente para siempre.

La pérdida de la enciclopedia también será un rudo golpe para la candidatura presidencial de Tomic. El lujoso libro iba a ser entregado en forma gratuita junto con los "atentos saludos" del candidato continuista. Se sabe que se está preparando una organización campesina a la medida del candidato, tal como en 1964 se formó el Movimiento Nacional de Liberación Campesina (MONALICA) para Frei. Ahora han inventado el Frente Campesino de Liberación (FRECAL) para Tomic. El jefe de CORA, Rafael Moreno, que hace seis años tuvo a su cargo al MONALICA repetirá su hazaña con el FRECAL. La enciclopedia que INDAP mandó a imprimir en España era una de las piezas vitales de la propaganda masiva que el oficialismo lanzará en el campo.

La dirección literaria y el equipo de redacción de la enciclopedia campesina estuvo a cargo del escritor Guillermo Blanco y la coordinación general de la obra en manos de Jaime Busquet y Fernando Mery.

Guillermo Blanco redactó personalmente los capítulos I y XX; el primero es el que contiene el mapa defectuoso que liquidó la obra.

Los escasos antecedentes que PF logró reunir, señalan que los impresores españoles —Santillana— cobraron religiosamente sus honorarios.

El más frustrado debe ser el Jefe del Estado, cuyo prólogo colocaba la enciclopedia con paternal solicitud política en manos campesinas. "En mi caminar a lo largo de Chile —señalaba— muchas veces ustedes me han recibido como a un amigo. Es como amigo que quisiera invitarlos desde estas primeras páginas a abrir este libro y a leerlo con atención. Sé que les será útil y que muchas veces al volver de su trabajo podrán consultarlo para resolver algún problema o para que les sirva de compañía. Este es nuestro propósito al entregárselos".

En cambio estará feliz el expresidente Jorge Alessandri, cuyo gobierno era descrito en frías nueve líneas de la enciclopedia campesina y con una bucólica observación : "Al acercarse el fin del gobierno de Alessandri, la inflación se portó como un animal porfiado y volvió a asomar la cabeza". Tampoco habría agradado seguramente a Alessandri el dibujo de su rostro, avejentado y duro, que incluía la pág. 64 del libro y que contrasta con una foto —dos páginas más adelante— de un Frei juvenil y animoso.

MACAUREL


Tribuna ideológica

LA ANATOMÍA DEL ESTADO

SI la Crítica a la Filosofía del Estado de Hegel es un extremo del análisis de Marx relativo al Estado, el otro extremo no lo escribió Marx... lo escribió Engels. Sin embargo, Marx había acariciado por mucho tiempo la idea de realizar un estudio exhaustivo del Estado a través de los diferentes estadios de la historia, y de la misma manera que su camarada Engels, pensaba basarse en los trabajos de Lewis H. Morgan (Ancien Society, or Researches in the Lines of Human Progresa from Savagery through Barbarism to Civilization). Por eso, al escribir el Prefacio al Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, Engels afirmaba:

"Las siguientes paginas vienen a ser, en cierto sentido, la ejecución de un testamento. Carlos Marx se disponía a exponer personalmente los resultados de las investigaciones de Morgan en relación a las conclusiones de su (hasta cierto punto puedo llamarlo nuestro) análisis materialista de la historia, para esclarecer así, y sólo así, todo su alance. En América, Morgan descubrió de nuevo, y a su modo, la teoría materialista de la historia, descubierta por Marx cuarenta años antes, y guiándose de ella, llegó a contraponer la barbarle y la civilización, a los mismos resultados esenciales que Marx". (P. Engels, El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado. Moscú, Ediciones en Lenguas Extranjeras, pág. 3).

Engels utilizó como base para su trabajo el guión de la obra de L. Morgan, La Sociedad Antigua, elaborado por Marx, pero el origen va mucho más allá de una mera recopilación de materiales. Es una obra clásica de un clásico del marxismo y con toda probabilidad el análisis más lúcido relativo al desarrollo general de las sociedades desde las comunidades primitivas hasta el surgimiento de las estratificaciones clasistas. La materia prima de este trabajo fue elaborada por Morgan primero y por Marx después, pero el proceso y las deducciones de la investigación científica llevan el apellido de Engels.

La concepción Engeliana del Estado nace después de haber sido estudiados el nacimiento, el desarrollo y la extinción de los clanes (gens), estudio que no fue realizado en abstracto sino que siguiendo las nociones generales del materialismo histórico aplicado a los diferentes estadios socioculturales. En la medida en que las unidades gentilicias entraban en contradicción con las comunidades tribales, o en la medida en que las últimas ya no podían contener en su seno a las primeras por cuanto habían aparecido estratificaciones de jerarquía que expresaban poder material sobre los hombres y sobre las cosas, se hacía necesario, según Engels, un tercer poder.

"que puesto aparentemente por encima de las clases en lucha, suprimiera sus conflictos abiertos y no permitiera la lucha de clases más que en el terreno económico, bajo la forma llamada legal. El régimen gentilicio era ya algo caduco. Fue destruido por la división del trabajo que dividió la sociedad en clases, y reemplazado por el Estado". (F. Engels, op. cit., pág. 195).

Vale la pena detenerse en el concepto del tercer poder. A primera vista pareciera que se sigue aquí un planeamiento dialéctico en donde la oposición existente entre dos fuerzas engendraría una síntesis que se afirmaría en sí misma, un tercer poder, fruto de las contradicciones entre los explotados y los explotadores, e independiente de esa contradicción. Pero en la concepción engeliana no hay nada de eso. El tercer poder que representa el Estado no tiene nada que ver con la concepción estatista tan cara al buen burgués a quien el Estado se le aparece como un organismo administrativo separado de las clases. Este culto (filisteo) del Estado no es sino el culto de una clase social dominante a su propia dominación, la exaltación de su propia fuerza y de la facultad de ejercerla en contra de los explotados. El tercer poder es sólo una apariencia del Estado, una de las tantas enajenaciones fetichistas que genera la estratificación social y en donde el Estado, creado para el exclusivo servició de una clase en sus necesidades opresoras, termina apareciendo como un organismo mediador entre las clases. El buen burgués estatista se esmera en conservar esta apariencia y en tanto el divino derecho de su propiedad no corra ningún peligro, se somete gustoso a las leyes y deberes ciudadanos que el Estado demande. Desde un punto de vista real y objetivo, hemos de convenir en que este tercer poder no es sino la maquinaria organizada para la represión por parte de los explotadores. De tal manera que este concepto aparece en el Origen atendiendo a un mero sentido figurado y así lo confirman las siguientes palabras de Engels:

"Así pues el Estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera de la sociedad, tampoco es la "realidad de la idea moral" "ni la imagen y la realidad de la razón" como afirma Hegel". (F. Engels, op. cit., pág. 196, el subrayado es nuestro).

Si para la burguesía y sus teóricos la noción de un tercer poder debe ser entendida en su sentido literal, para Engels era sólo la firma mistificadora que adquiría el Estado en manos de las clases dominantes. Nunca, según la concepción marxista, el Estado carece de sujeto, por muy alejado, independiente e imparcial que en momentos dados pueda aparecer con respecto a la sociedad. Y esto porque el Estado

"Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables que es impotente para conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque y a mantenerlo en los limites del "orden" y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado". (F. Engels, op. cit., pág. 196, el subrayado es nuestro).

El Estado no es un tercer poder que resuelva las contradicciones de la sociedad por cuanto es la expresión de esas mismas contradicciones.

Tomando como base las conclusiones anotadas, Engels pudo ordenar los elementos generales a todo tipo de Estado, y para tal efecto debió realizar un proceso de abstracción, separando al Estado de las realidades específicas que analizó (surgimiento del Estado en Atenas, en Roma y entre los germanos) pasando desde lo particular a lo general.

Intentaremos ahora una simplificación esquemática de los elementos del Estado. [1]

1) TERRITORIO; 2) POBLACIÓN: propietarios (explotadores) y no propietarios (explotados); 3) FUERZA PUBLICA (ejército militar y policial, cárceles e instituciones represivas de todo género); 4) CONTRIBUCIONES (ejército de funcionarios o burocracia administrativa).

El primero de los elementos anotados, el territorio, es consustancial al concepto de Estado. Sin embargo, esto que nos parece una cosa tan natural, constituyó un proceso que como lo demostrara Engels en su Origen, demoró largos años. En efecto: la génesis histórica de la división territorial como expresión de agrupaciones sociales sólo fue posible desde el momento "en que las antiguas asociaciones gentilicias constituidas y sostenidas por vínculos de sangre" habíanse vuelto "insuficientes en gran parte, porque suponían la unión de los asociados con un territorio determinado, lo cual había dejado de suceder desde largo tiempo atrás" (F. Engels, op. cit. pág. 196).

En relación al segundo elemento, nos hemos permitido una leve transgresión al orden explicativo que entregara Engels en el Origen, y esto, para facilitar la explicación didáctica. Engels anota como segundo elemento (o característica) del Estado, la Fuerza Pública, puesto que —por haberlo tratado en páginas anteriores— daba como supuesta en su enumeración la división social entre explotadores y explotados. Esta división jerárquica, en verdad, puede ser considerado el elemento primario del Estado ya que en virtud del surgimiento histórico fue posible el surgimiento histórico del Estado. Sin una división del trabajo, de la propiedad privada y por tanto de la misma sociedad no habría tenido lugar (no habría tenido razón de ser, más bien) la formación del Estado, de la misma manera que el desaparecimiento de las divisiones anotadas sólo es posible con el desaparecimiento del Estado y viceversa. Más todavía, la división de la sociedad en explotadores y explotados es la que asegura y posibilita la división jerárquica en los ejércitos militares-policíacos y administrativos, ya que

"en la mayor parte de los Estados históricos los derechos concedidos a los ciudadanos se gradúan con arreglo a su fortuna, y con ello se declara expresamente que el Estado es un organismo para proteger a la clase que posee contra la desposeída". (P. Engels, op. cit., pág. 199).

El segundo y el tercer elementos conforman, por así decirlo, los aparatos del Estado. No debemos olvidar por supuesto, que tanto el uno como el otro se encuentran internamente relacionados. Así, el aparato burocrático - administrativo tiene como principal objetivo el de recaudar los fondos materiales (generalmente en forma de impuestos) para el sostenimiento del aparato represivo, como también para su propio sostenimiento. El aparato represivo por su parte, cuyo papel es el de proteger a los explotadores en contra de los explotados, aparece en su forma mistificada, como un defensor de las instituciones públicas (léase aparato burocrático-administrativo). La interrelación recíproca de los elementos anotados varía también de acuerdo a una serie de factores; por ejemplo, en una sociedad donde los excedentes de producción permiten satisfacer conjuntamente a las necesidades suntuarias de los explotadores y determinadas necesidades primarias de los explotados, es posible que el aparato represivo y por tanto el aparato burocrático administrativo no ejerzan toda su presión sobre la sociedad y que el Estado se parezca más a su apariencia mediadora. En todo caso, los elementos del Estado nunca se anulan; lo que varía —y eso depende de la diferencia entre explotadores y explotados— es la forma en que funcionan los aparatos del Estado, esto es, los gobiernos. Podemos así convenir en que los cambios en el gobierno o de gobierno implican cuando más un cambio en la forma de funcionamiento de los mecanismos del Estado; pero todo cambio de Estado implica, y al mismo tiempo exige como condición previa, un cambio en el contenido mismo de la sociedad: la revolución de sus fuerzas internas.

La composición del Estado que nos mostrara Engels en su Origen revela la relación íntima que existe entre la expropiación del producto del trabajo social con las instituciones que aparentemente rigen los destinos de la sociedad en general. En virtud de este análisis se hizo posible para el marxismo el plantearse como objetivo central de su práctica —que es la práctica revolucionaria del proletariado— el aniquilamiento del estado burgués contemporáneo. Engels, adelantaba esta tarea histórica:

"Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el Estado. La sociedad reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales, enviará toda la maquinaria del Estado al lugar que entonces ha de corresponderle: al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce". (P. Engels, op. cit., pág. 201).

FERNANDO MIRES


Planteamientos

NUEVAS METAS PARA LA UNIÓN DE ESTUDIANTES

EN la medida en que las condiciones históricas que dieron origen a determinadas organizaciones son superadas, éstas devienen inútiles. La pura voluntad de los hombres no es capaz de mantenerlas. Es el caso de la Unión de Federaciones Universitarias de Chile (UFUCH).

La realidad histórica del presente plantea al movimiento estudiantil la necesidad de generar nuevas estructuras orgánicas que le permitan hacer reales los objetivos surgidos en su seno.

Los objetivos estratégicos del movimiento estudiantil están determinados por su papel de fuerza social y política subalterna, incorporada al bloque histórico de clases y fuerzas sociales constituido en base a la alianza obrero-campesina, bajo la hegemonía del proletariado. Este bloque histórico es el sujeto revolucionario en nuestras sociedades. Desde el punto de vista en que estamos enfocando el problema, se deduce que las tareas del movimiento estudiantil —desde la materialización de los intereses corporativos hasta la materialización de los procesos de reforma— deben expresar en su nivel las lineas concretas de esta política.

La necesidad de crear una nueva organización de los estudiantes a nivel nacional que reemplace a la UFUCH, surgió hace algunos años en el caso de Concepción como proyecto de los grupos de izquierda (MIR y JS) que veían la necesidad de crear nuevos canales orgánicos que permitieran la expresión de las tendencias revolucionarias cada vez más radicales surgidas en el movimiento estudiantil. Los sectores de vanguardia enfocaban sus problemas y tareas no ya desde el punto de vista de sus intereses particulares, como categoría social, sino desde el punto de vista de la sociedad global, es decir, en función de los intereses del bloque histórico de clases y fuerzas, sujeto social y político dé la transformación revolucionaria de nuestra sociedad dependiente, semi-colonial y atrasada.

La nueva forma orgánica que se postula corresponde a una nueva correlación de fuerzas emergente y en expansión en el seno del movimiento estudiantil, que buscan convertirse en la fuerza hegemónica. La nueva organización de los estudiantes a nivel nacional, UNECH, es pensada como una organización que debe permitir la materialización de una política revolucionaria como política hegemónica del movimiento.

El papel que le corresponda jugar al movimiento estudiantil y a sus organizaciones, dependerá por una parte de las características histórico-estructurales de la sociedad global en cuyo seno actúa el bloque obrero campesino y por otra de la naturaleza del movimiento estudiantil como fuerza social subalterna, del grado de organización, homogeneidad y autoconciencia que haya alcanzado.

El movimiento estudiantil es en un primer nivel una fuerza social heterogénea susceptible de medirse objetivamente en cuanto a su existencia cuantitativa, su distribución geográfica, por universidades, especialidades, su origen social, etc., estableciendo algunas diferencias internas.

Esto permite saber si existen las condiciones para que esta fuerza se transforme en una fuerza importante en el plano político y si es materialmente posible que sus organizaciones tengan una significación importante.

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y REFORMA UNIVERSITARIA

Desde el grito de Córdoba, la lucha por la reforma universitaria y la preocupación por las relaciones entre universidad y sociedad ha sido una constante en la historia nacional y latino-americana. Ayer los estudiantes fueron instrumentalizados por el sistema, hoy los estudiantes buscan las formas de escapar a esa utilización.

Las luchas por la reforma se dan siempre en el marco de la formación social creada por la última revolución, es decir las reformas no son sino la consecuencia de los desarrollos internos de cada formación. (Recordemos de paso que ninguna formación social desaparece hasta tanto no haya tratado sus posibilidades internas de evolución). Las reformas tienen por tanto un valor táctico en la lucha revolucionaria; sin embargo, en el plano de reforma de la superestructura hay una cierta autonomía relativa, que permite incorporar objetivos revolucionarios, que cumplen una función en la lucha del bloque histórico obrero-campesino.

La reforma universitaria como la que hoy vivimos, es impulsada estructuralmente por un desfasaje producido entre el sistema productivo y el sistema educativo nacional. Históricamente, a partir del momento en que el imperialismo empieza a invertir en la industria interna, tanto el imperialismo como la burguesía ven la necesidad de modernizar las estructuras académicas de las universidades chilenas y especialmente de crear infraestructuras de investigación. Esta modernización inducida a partir de los centros metropolitanos, se realiza en forma velada con el consentimiento del gobierno y de las altas jerarquías; se basa en el apoyo financiero de Fundaciones norteamericanas como la Ford, Kellog, Rockefeller, y en la asesoría de expertos. La base social de apoyo de este proyecto de las universidades está en lo que podemos denominar el grupo de ha tecnocracia académica, de los académicos puros, de los científicos puros, que identifican la reforma con una mayor racionalización y eficiencia de la institución universitaria, modernización de los métodos pedagógicos que elevan los estándares académicos y científicos: profesor de dedicación "full time", número reducido de alumnos por profesor, etc. Esto en el plano interno de la universidad. Esta tendencia a la modernización se expresa con mayor fuerza en el momento en que los estudiantes inauguran oficialmente a través de la violencia el período de la reforma actual de las universidades chilenas. La tendencia modernizante postula en las relaciones entre universidad y sociedad, la adecuación de la universidad a los requerimientos de la sociedad moderna, de la sociedad que se industrializa con el aporte del capital extranjero, marginalizando a los sectores mayoritarios de la sociedad. Así la universidad se convertiría en una institución cada vez más dependiente y en instrumento de mantención del sistema de explotación existente. Pero la presión de las capas medias y la pequeña burguesía en el plano interno y externo a la universidad, va a dar la base social para impulsar un nuevo proyecto del más puro corte reformista, el proyecto democratizante. El problema del poder aparece como el tema central de este proyecto, y es pensado como el elemento que debe permitir la materialización de una efectiva democratización interna, una efectiva democratización hacia afuera y una participación en la democratización de la sociedad. La democratización interna implica la participación de todos los estamentos de la comunidad universitaria en la generación de autoridades, control, toma de decisiones, fijación de políticas, etc.

En el aspecto docente persigue la fijación de un sistema efectivo de reclutamiento del personal docente, acompañado de un sistema de calificaciones o de periodicidad de las cátedras.

En cuanto a planes y programas de estudios: se postula modernizar los planes y programas y elevar el nivel científico y técnico de los cuadros especializados que el país requiere. Se impulsa la investigación científica ligada al problema nacional. Se plantea la necesidad de una planificación nacional de la enseñanza.

La democratización hacia afuera persigue, por una parte, la ampliación de las matrículas, la transformación del sistema de selección y por sobre todo la transformación del carácter de la extensión universitaria, que debe ampliarse y orientarse hacia todos los sectores sociales, especialmente hacia el sector obrero. La democratización en la sociedad supone que la universidad puede intervenir de alguna forma en la eliminación gradual de los factores estructurales antidemocráticos que existen en las sociedades globales. El proyecto democratizante requiere para su realización de un cierto grado de autonomía. Este proyecto supone un desarrollo lineal de la sociedad que puede llevar por transformaciones estructurales graduales a una situación en que la sociedad global alcance un grado mayor de democratización real. El proyecto es impulsado por todas los sectores sociales reformistas; con él concuerdan, con ciertas diferencias, democratacristianos, radicales y, por sobre todo, los comunistas, que intentan incorporar las universidades al servicio de su política reformista, utilizándolas tanto como institución social, como fuente de reclutamiento de una base social de apoyo, entre los intelectuales y estudiantes reformistas, que satisfacen sus intereses corporativos y sus preocupaciones moralistas por el pueblo. Por último, como consecuencia de la radicalización de la lucha de clases que se refleja en el plano universitario, en el surgimiento de sectores estudiantiles de vanguardia que se identifican con los intereses del bloque histórico obrero-campesino, se genera un tercer proyecto de reforma que podemos señalar como "modelo revolucionario". El núcleo de las formulaciones de este modelo está en las relaciones entre la universidad y la sociedad en una sociedad dependiente y atrasada. Los problemas de la reforma universitaria son encarados desde el punto de vista de la sociedad global y de las tendencias de transformación que desarrolla el bloque obrero-estudiantil. En este sentido, universidad y sociedad siempre estarán en permanente conflicto, porque el objetivo es transformar la universidad en una universidad crítica y militante, que coloque todo su poder institucional al servicio de la impugnación permanente del sistema. La posibilidad de que esto ocurra efectivamente dependerá de las condiciones estructurales del poder, dentro y fuera de la universidad.

Por ello cobra especial importancia, para esta perspectiva, el problema del poder en la universidad y el problema de lograr la máxima autonomía para cumplir sus funciones. En este proyecto también son incorporados los modelos reformistas: modernista y democratizante. Pero está absolutamente claro que la democratización real es sólo posible dentro del marco de la nueva sociedad, de la sociedad socialista. La continuidad histórica del desarrollo de la institución universitaria exige el cumplimiento de estas tareas reformistas de corte democrático burgués. Pero sobre todo en la función de consenso que la universidad debe realizar, se puede, en base a autonomía relativa y a la correlación interna de fuerzas, especialmente el poder del movimiento estudiantil, hacer que la universidad juegue un rol revolucionario en tareas reducidas y dentro de límites estrechos. Esta última tendencia ha estado representada por el MIR, el BUS y el MAPU en el último tiempo.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y LA UNECH

Una organización llega a ser históricamente necesaria cuando tiene un objetivo preciso y permanente, y cuando las condiciones para su materialización ya existen a lo menos en germen. Creemos que esos requisitos están configurados para el nacimiento de la Unión Nacional de Estudiantes. Su objetivo no puede ser otro que el de coordinar, impulsar y dirigir la lucha revolucionaria de los estudiantes, a escala nacional. Es decir, la UNECH no puede constituirse como expresión y como instrumento de los intereses puramente corporativos de los estudiantes sino que, por el contrario, debe ser una unión que exprese la unidad política de los estudiantes en el seno del bloque histórico obrero-campesino. La UNECH debe hacer más efectiva, elevando su potencial al coordinar fuerzas hasta, ahora dispersas, la praxis del movimiento estudiantil revolucionario que actúa como una fuerza social subalterna, pero importante en la lucha revolucionaria de obreros y campesinos. La lucha por la revolución socialista, tarea de obreros, campesinos y estudiantes, será impulsada a nivel de UNECH a través de una serie de pasos tácticos que tienen por objeto incorporar a sectores más amplios a la lucha, mediante la movilización permanente, la agitación constante, las acciones directas. La unidad obrero-estudiantil-campesina se desarrollará en la lucha misma, lucha que la UNECH deberá impulsar a escala nacional.

En el plano de la reforma universitaria, corresponderá a la UNECH radicalizar la reforma, orientándola hacia la materialización de lo que hemos llamado el modelo revolucionario, que es el único que expresa en este nivel concreto los intereses reales de obreros y campesinos, escapando a la instrumentalización de la burguesía y del imperialismo. El modelo modernizante y democratizante, el último con una forma democrática, como su nombre lo indica, están diseñados para implementar los objetivos de la burguesía, en esta etapa histórica del capitalismo nacional. Desarrollismo, cambios estructurales, reforma pretendida como modernización, es el lenguaje que utiliza hoy la burguesía para incorporar a su política a las capas medias, a la pequeña burguesía, a sectores obreros y al movimiento estudiantil en el plano universitario. Sólo ha cambiado la forma de la instrumentalización.

Una organización que una a los estudiantes a nivel nacional es también proyecto de otras fuerzas políticas que aspiran a controlar esta fuerza para sumarla a su poder total en el seno de la democracia burguesa o para aumentar su poder de negociación en el sistema.

La UNECH corre el peligro de nacer como una estructura que institucionalice el poder conflictivo y disruptivo del movimiento estudiantil frente al sistema, una organización burocrática que cumpla una función domesticadora, orientando a los estudiantes hacia tareas puramente reformistas.

Pero las tendencias de dar una orientación revolucionaria a la UNECH son fuertes en el seno del movimiento estudiantil, y constituyen en este momento las fuerzas que pueden imponer una hegemonía política revolucionaria en el seno de esa fuerza social heterogénea que constituyen los estudiantes como grupo, de la capacidad y audacia políticas de los dirigentes del MIR, de la JS y del MAPU dependerá la viabilidad de una UNECH revolucionaria, de una UNECH que sea capaz de realizar las tareas de la reforma universitaria, según el modelo revolucionario de una UNECH que se integre a las luchas del bloque histórico de obreros y campesinos, de una UNECH que movilice revolucionariamente a los estudiantes y que sea un instrumento efectivo en el proceso de la lucha de clase. Para imprimir esta dirección a la UNECH es necesaria la constitución de un frente revolucionario en este nivel. La UNECH para que sea efectiva deberá basarse en la democracia directa, en la elección universal de sus dirigentes, en un estilo de dirección no burocrático, que conduzca a las masas estudiantiles a emplear toda su fuerza, toda su capacidad en las luchas corporativas inmediatas y en la lucha estratégica por la revolución socialista.

"Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha". Estamos viviendo la era de la revolución descolonizadora, estamos empezando a construir nuestra propia descolonización, nuestra segunda, verdadera y definitiva independencia; es duro el precio de construir la libertad, es duro el precio de construir el socialismo. En la hora de la construcción de la UNECH, estamos por el camino revolucionario, otros están también en este camino, pero otros están definitivamente en el camino del reformismo.

¡Por una UNECH revolucionaria!

NELSON GUTIÉRREZ,
Presidente de la Federación de Estudiantes de Concepción.


Política de la cultura

LIBROS Y ZAFRAS

DESDE 1966 el setenta por ciento de los libros impresos en Cuba son distribuidos gratuitamente, especialmente en el sector estudiantil y campesino. En su interior llevan una tarjeta con la siguiente leyenda: "Este libro tiene un gran valor, por eso se te entrega gratuitamente. Vale por el trabajo acumulado que significan los conocimientos que encierra; por las horas de esfuerzo invertidas en confeccionarlo; porque sintetiza un paso de avance en la lucha del hombre por ser tal. Su mayor valor estará dado, sin embargo, por el uso que tú hagas de él. Porque estamos seguros de ese uso, y por su gran valor, se te entrega gratuitamente".

Es decir, ese libro no es brindado como un regalo demagógico, sino que es conferido como una responsabilidad, un bien de uso creador, como una máquina o un fusil. En esa simple tarjeta, sociólogos, educadores, antropólogos e historiadores pueden rastrear simientes y cimientos de un hombre nuevo y desalienado. La nueva sociedad cubana, al apropiarse soberanamente de todo el activo económico para ponerlo en marcha sobre nuevas bases, toma asimismo el poder sobre toda la herencia y el presente cultural de la humanidad para distribuirlo entre el pueblo liberado. Decía Fidel Castro sobre la propiedad intelectual: "¿Quién le paga a Cervantes sus derechos de propiedad intelectual? ¿Quién le paga a Shakespeare? ¿Quién le paga a los que inventaron el alfabeto, a los que inventaron los números, la aritmética, las matemáticas...? Nosotros proclamamos que consideramos todos los acontecimientos técnicos un patrimonio al cual tiene derecho toda la humanidad, y al que tienen especialmente derecho los pueblos que han sido los pueblos más explotados".

A partir de ese momento se introduce en el lenguaje cotidiano de la isla revolucionaria la frase "fusilar un libro", que significa editarlo en 50.000 ejemplares como mínimo liberándolo al mismo tiempo de la avidez de la poderosa industria privada internacional del libro, que se sacia entre nosotros. Así es como pueden aparecer en Cuba 100.000 ejemplares de El Quijote ilustrados con grabados de Doré y dibujos de Picasso. El organismo encargado de llevar a efecto lo que podríamos denominar "reforma editorial" es el Instituto del Libro, en el cual desaparece todo vestigio capitalista, ya sea en la confección del catálogo como en la comercialización.

No habiendo una sola compañía norteamericana ni un solo "capitalista nacional o privado" en la isla, pueden, en 1967, aparecer 8.000.000 de ejemplares de los mejores títulos de literatura y ciencias, contra los escasos 600.000 que aparecen en Chile, que, para más datos, tiene una población mayor. En 1968, de un tiraje planificado en 10 millones, se publicaron 13.066.147, discriminados así:

Textos educacionales, científicos, técnicos y auxiliares 9.381.003, Arte y literatura 683.393, Ciencias sociales 580.700. Literatura infantil 761.021, Ediciones deportivas 22.079, Cuadernos de divulgación científica popular 127.806, Ediciones "Huracán" 510.425.

Esta última serie se inserta en lo que los "trust" yanquis del libro denominaron "paperback", con la diferencia que no obtienen plusvalía de ella, como de las colecciones de basura policial-sexual que nos obligan a importar. El tiraje global planeado para 1969. supera los 15 millones de ejemplares de títulos "fusilados".

Si se comparan estas cifras con los 500 ejemplares por título que se publicaban antes de la Revolución —amén de las innumerables "ediciones del autor", que siguen penando en el resto de Latinoamérica—, podría decirse, parafraseando a Brecht, que "es necesaria una revolución aunque más no sea que para que exista cultura".

Cuando una nación se libera del imperialismo, uno de los consumos que primero se incrementan es el de papel para libros, pero también cambia el objetivo de la tinta que los imprime: en Cuba no se edita un solo tomo ni de Bond ni de Corin Tellado. Entonces, Gabriel García Márquez no podría quejarse allí —como lo hace aquí— contra la voracidad de editores, distribuidores y libreros "privados": "Los escritores de éxito somos como vacas lecheras de las cuales vive medio mundo".

Otro dato que puede iluminar las diferencias entre la dependencia y la liberación cultural: de los 53 escritores latinoamericanos invitados al Encuentro auspiciado por la Cancillería chilena y la SECH, sólo seis han sido editados en Chile, que sepamos.

Pero casi todos los invitados han sido publicados en Cuba, país al que viajan a menudo y con el que sostienen una natural comunicación cultural como creadores. Podría variarse la frase de Goethe: "Di tu palabra, pero rómpete".

JULIO HUASI


Tribuna

POLÍTICA JUDICIAL

EL catedrático Jorge Palacios, que fuera detenido sin motivo real alguno y enviado a Concepción al tribunal que investiga presuntas actividades sediciosas, está admirado de la falta de respeto que los administradores de la ley, jueces y policías, dispensan a los ciudadanos, en circunstancia que tanto alarde se hace de independencia política y de que se vive en un régimen devoto de la libertad y el derecho, ¿cuál libertad, y de quiénes? ¿Cuál derecho?

Pese a que, procesalmente, en el caso de Palacios habría bastado una citación a un tribunal de éste, su domicilio, que habría recogido su declaración por exhorto, al profesor aludido se le arrancó de su vida diaria, se le vejó en su dignidad y se le encarceló por varios días, para después sin ningún nuevo antecedente otorgarle, de oficio, una libertad que no había sido impetrada, bajo fianza. En realidad es una maraña inexplicable, una actitud de los tribunales que no tiene, en honor a la verdad, exacto asidero en la ley y que, como otros muchos procesos (el que se sigue contra el diputado Luis Espinoza, por ejemplo, dejado en libertad por falta de méritos y sin que se alegara alguno, detenido y sumariado pocas horas después), tienen su origen en razones políticas e históricas.

La crueldad que es connatural al egoísmo humano condujo a organizaciones sociales anteriores a concebir la propiedad de un hombre sobre otros hombres, llegando a divinizarse la esclavitud; concepto —de propiedad— que se extendió a otros bienes comunes que se dijeron eran susceptibles de "aprobación particular". Todo ello se construyó en uso de "la potestad gubernamental" y mediante la dictación de las leyes correspondientes.

Pero no fue ésto todo: irrumpió el hombre común, aquel que "toda vez que vuelve sobre sí mismo, experimenta la certeza de los lazos que lo unen a la comunidad humana" (Jean Moureaux), y aquellos que tenían como propósito función, el de preservar su poder y los intereses de la clase o grupo gobernante, debieron recurrir a nuevos arbitrios y obtener la cooperación de otras voluntades.

Se crearon los tribunales, como delegatarios del Rey o Monarca, "en esa cosa de administrar justicia". Su misión era ante el pueblo, pues "la nobleza" estaba exenta de comparecer ante ellos y sus delitos "se purgaban" sólo frente al Soberano (con pago de multas). Puede que de ahí proceda, realmente, su denominación de "tribunales ordinarios".

Contó con esto el Soberano, con los más leales y sumisos servidores y con un órgano estatal preocupado de hacer cumplir sus órdenes. En su avance institucional, los tribunales se convirtieron, al decir de Diguit, "en la boca de la ley".

Esta boca puede, como tal —mediante la interpretación de ella— conseguir de la ley el efecto que desee, le basta, a veces, con ponerse "chueca".

Dos nombramientos: el gobierno, —Soberano que nos rige— ha hecho últimamente dos importantes designaciones de jueces. Dos propuestas del más alto tribunal, significativas por sí solas del criterio inquisitivo, prepotente y dominador que lo guía, ha permitido al gobierno del señor Frei despreciar "el mejor derecho" de una treintena de funcionarios en cada caso y colocar como "bocas" supraimportantes de la ley a dos de los más reaccionarios elementos con que cuenta la judicatura.

La más elevada de éstas designaciones recayó en un funcionario mayor de setenta años, jubilado como ministro de Corte y también como abogado (goza en consecuencia de dos jubilaciones y un sueldo) y que reingresó al Servicio únicamente en 1961 (permaneció desde 1932 ejerciendo activamente su profesión de abogado en estudio hoy a cargo de dos hijos suyos). Su nombre recuerda la triste historia político-judicial que envolvió a Magaly Honorato, la niña que se suicidó no sin antes contar en carta que en copia fotostática tenemos a la vista, las crueldades de que se le hizo víctima.

Son muestras los nombramientos judiciales, en general, de una determinación muy sostenida de transformar el Servicio en el último baluarte y el bastión más firme de lo que resta de la ultrarreacción chilena. Nos viene a memoria el caso de un juez de esta ciudad que permaneció veinte años en su cargo, pese a sus méritos reconocidos, y vino a ascender sólo cuando por fortuna arribó a su juzgado un litigio que tramitó y falló, en el que era parte, como representante de la demanda, otro alto funcionario, de superior jerarquía. Antes permaneció ignorado.

Posiblemente no se ajuste a la redacción de este artículo, pero vienen a cuento aquellos versos del folklore centroamericano que dicen:

Esta vida es un relajo
en forma de gallinero
en que el que sube primero,
se caga en el que está abajo.
Mas, si se sube un guanajo
(pavo muy grande)
de peso no muy ligero,
entonces se rompe el gajo.
Y también se va al carajo
el que subió primero.

DELITOS Y PROCESOS:

La investigación sicológica dispone de dos métodos fundamentales: la observación y la experimentación.

La primera recae sobre los actos vitales y las manifestaciones verbales de los seres humanos. Son los índices reveladores de determinados procesos síquicos.

Si observamos la pasividad, el nirvana en que viven las autoridades judiciales dentro de su desvencijada estructura, frente a sus procedimientos inocuos y enmarañados, sus fatigosos y arremilgados fallos; su despreocupación por el respeto debido a los abogados (los que esperamos tardes enteras las vistas de causas que salen a la postre en trámites que pueden ser materia de medidas para mejor resolver) debemos concluir que están sitúa, das en un mundo —que aunque les sea feliz— está ya ido.

Pero cabe preguntar: ¿Hasta qué punto este deleitoso bien pasar sirve de incentivo a las actividades antisociales y abruma de preocupación a la ciudadanía?

Tenemos —hasta el momento en que escribimos— que parece que nuestros delincuentes, pese a la atrofia mental que produce la subalimentación en que nos desarrollamos, han descubierto "el crimen perfecto". Se trata del homicidio y robo a mujeres solitarias, perpetrados en casas y departamentos de estas damas con una frecuencia y desparpajo abismantes.

Para la investigación de tan atroces delitos no hay, sin embargo, designaciones de ministros en visita ni abundante pesquisa judicial. Hay déficit de funcionarios para esto, pues toda la atención judicial y policíaca está pendiente del "merengue" político, golosina que permite "amistarse" con miembros del Poder Ejecutivo y con políticos importantes.

Escapa a este objetivo el proceso de "la marihuana", de amplia publicidad, transformado en "el crimen social último" y cuya tramitación es útil que se observe, pues hasta este instante no nos ha dado la noticia acerca de quiénes son los "traficantes" y "profitadores" de este vicio, sino que relatos y confesiones de "los fumadores", extraídas y descritas con una "morbosidad vulgar", desconocida hasta hoy en nuestro medio. Presenta un cuadro de exhibicionismo dañino desde todo punto, pues el conocimiento de "las sensaciones y conducta" de esta clase de enfermos es cosa que puede encontrarse en cualquier rudimentario libro médico, en circunstancias que lo que interesa a la opinión pública es saber qué capital comprometido o comerciante vil propugna por el vicio.

Sabemos, sin embargo, que lo que empuja e incrementa esta plaga social, entre las cuales ninguna causa tanta miseria entre nosotros como el alcoholismo, es la difícil coexistencia, la dureza del medio en que se desenvuelve nuestra juventud (sin seguridad de alcanzar enseñanza universitaria, trabajo pronto o destino seguro), y más que todo, el deber absurdo que le impone el medio de "vencer en la vida", esto es sobrepasar egoístamente a los otros, sin otra consideración. Los pretendidos triunfos personales —con olvido absoluto de la colectividad—, el desprecio por el trabajo corriente, conduce a la vivencia emocional negativa y a una actitud de cobarde evasión, de angustia vital que predispone a la neurosis prematura y al uso de éstos que aparecen como remedios: cocaína, morfina, opio, alcoholismo, etc.

El trabajo creador colectivo útil para la sociedad es el medio más importante para obtener una enmienda en esta crisis por la que atraviesa la Juventud de estos países seudocapitalistas. La buena educación por el trabajo, en las escuelas, la seguridad de un real destino, deberá constituir la linea rectificadora que proporcione un auténtico gobierno popular.

EFRAIN
Abogado

UNA PATRIA MUTILADA

CON el fino escalpelo de una acerada lógica y pertrechado en documentos históricos y jurídicos irrefutables, Manuel Hormazábal Y., coronel (r) del Ejército de Chile e ingeniero geógrafo, disecciona una tragedia nacional: Chile ha sufrido, en menos de cien años, cinco desmembraciones territoriales debido a la indecisión y miopía de nuestra diplomacia, como asimismo por el permanente afán expansionista de las castas gobernantes burguesas y militaristas argentinas. Por ello, el libro recientemente aparecido, cuyo autor es Manuel Hormazábal, exhibe, con justa razón, tan agobiante y demoledor titulo: CHILE: UNA PATRIA MUTILADA.

Afincados en la polvorienta ruta de la historia, podemos señalar que Chile según el mapa geográfico oficial de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1775) limitaba con los ¡océanos Atlántico y Pacífico! Eramos una potencia que extendía sus brazos en dos mares y su territorio se empinaba, con desplante y gallardía, sobre los dos millones de kilómetros cuadrados.

Estas líneas están cinceladas para el conocimiento del pueblo chileno: Chile ha perdido un millón trescientos mil kilómetros cuadrados de superficie que nos ha arrebatado Argentina con malas artes y sin títulos jurídicos o históricos de ninguna especie. Es así como las cinco mutilaciones territoriales las señalaremos:

1.— Por el tratado de limites de 1881, suscrito con Argentina, Chile entregó la Patagonia y una parte de la isla de Tierra del Fuego, aceptando además dejar limitada o comprometida su soberanía en el Estrecho de Magallanes.

Fue cedido un millón de kilómetros cuadrados, o sea, una y media vez la superficie actual de Chile descontando su territorio antártico.

Defendieron los derechos de Chile sobre la Patagonia los chilenos Vicente Pérez Rosales, Amunátegui y Varas, como el gran canciller Adolfo Ibáñez y trituraron nuestros títulos y justos derechos los miopes José Victorino Lastarria, Vicuña Mackenna, los hermanos Matta, Isidoro Errázuriz, Arteaga Alemparte, Santa María, Aníbal Pinto, etc.

2.— En 1892 y 1893 durante la Presidencia de don Jorge Montt, siendo Ministro de Relaciones Exteriores don Isidoro Errázuriz, se entregó por obra del perito Barros Arana a la Argentina una franja longitudinal de más o menos 2,9 kilómetros de anchura (seiscientos veinte kilómetros cuadrados) en toda la extensión de la isla, de Tierra del Fuego, lo que equivale aproximadamente al Canal de Beagle en toda la extensión de su brazo oriental: Cabo San Pío-Isla Gordon.

3.— Debido al arbitraje del Ministro norteamericano William J. Buchanan, de marzo de 1899, se regaló a Argentina la Puna de Atacama, con una superficie mayor que la provincia de Tarapacá.

4.— Por el Laudo Arbitral del 20 de noviembre de 1902 dictado por S. M. Británica el rey Eduardo VII, el que era viciado en su aspecto técnico y Jurídico, Chile tuvo que ceder a Argentina cuarenta mil kilómetros cuadrados de superficie, o sea, la superficie de la provincia de Coquimbo.

5.— Por el Laudo Arbitral del 9 de diciembre de 1966, dictado por S. M. Británica la Reina Isabel II, se vio obligado a entregar a Argentina gran parte de su territorio en la reglón de los valles llamados Palena-California, regada por el Río Palena, su tributario el río El Salto y los afluentes de este último: Río Engaño, Valle Hondo, etc.

Dejamos claramente establecido que todas estas "mutilaciones" territoriales han sido hechas por gobiernos reaccionarios los que en nombre de la Patria —que jamás han sentido— también han regalado a vil precio todas nuestras riquezas mineras al imperialismo opresor.

Constituye un imperativo de cultura y de conciencia nacional que las fuerzas populares de Chile lean este libro tan importante de Manuel Hormazábal que porta tan trágico como verídico título: CHILE: UNA PATRIA MUTILADA.

HERNÁN MUNITA CONTRERAS

LA NUEVA IZQUIERDA

¿QUÉ es lo que más teme el imperialismo? La juventud. La técnica ha perfeccionado el sistema eléctrico. Las radios tienen gran potencia, la TV también es un medio que llega más fácil (en algunos casos) a los hogares. Sabiendo esto los lacayos del imperialismo, previa publicidad, lanzan al mercado a aulladores que son convertidos en "cantantes". Esto sirve de opio para un sector de la juventud.

Los tontos creen que en Chile hay libertad y democracia, teniendo una mayoría de prensa venal a su favor, la burguesía vendepatria (sea radical, conservadora, liberal, democristiana) atropella y viola la dignidad de las personas. En América latina y Chile también hay dirigentes que son partidarios de las elecciones, critican a los movimientos guerrilleros haciéndole un flaco favor al pueblo, y apuntalando al imperialismo. Cansados de estos seudorrevolucionarios surgen los movimientos que siguen el ejem. pío de otros hermanos que luchan en las montañas o ciudades contra los explotadores.

Estos patriotas mediante la lucha armada liberarán a sus respectivos pueblos. Demorarán 2, 5 ó 10 años, pero los liberarán y echarán al imperialismo, deber de toda persona que ame a su patria, ame a los pueblos de América y al socialismo. Estos movimientos que luchan contra los opresores están formando algo que algunos dirigentes revisionistas olvidaron hace mucho tiempo: el internacionalismo proletario que se vio en Bolivia, que se ve en Latinoamérica toda, cuando el estudiante pelea junto al obrero.

Se ha formado la NUEVA IZQUIERDA, que empezó en Sierra Maestra y se extiende a la juventud latinoamericana que piensa y razona.

A Chile ¿ha llegado la NUEVA IZQUIERDA? Sí, ha llegado y no es una moda. Se ha visto en la ayuda a los campesinos de San Miguel, en la lucha por la libertad de los obreros de SABA, la lucha de CHILLÁN, la persecución que se hace a los revolucionarios tratando de culparlos por el asalto a un "periodista", tratarán de culparlos por la bomba que la policía política arrojó a los Tribunales en Concepción, buscando directores, profesores, alumnos, rectores para la "escuela de guerrillas", etc. La NUEVA IZQUIERDA es esperanza de los pobres, son los que siguen el ejemplo de los patriotas cubanos, del Comandante de América, Che Guevara, los que desenmascaran a los seudorrevolucionarios; son los que siguen los planteamientos de Lenin. UNIR A LOS OBREROS DE LAS CIUDADES CON LOS CAMPESINOS. Pelear codo a codo con los explotados del campo, o soportar el asedio de los mercenarios cuando los obreros ocupen las fábricas en la ciudad.

Los revolucionarios siempre tendrán que luchar; cuando se eche al imperialismo y sus lacayos habrá que reconstruir el país saqueado por sinvergüenzas y ladrones que usaban de las palabras "libertad-democracia". Estar atento y en guardia contra los contrarrevolucionarios, contra los que dirán "vamos muy rápido" y contra los revisionistas que al verse descubiertos tratarán de dividir al partido revolucionario.

La discreción, la paciencia y la valentía en la hora de las acciones será una de las armas valiosas con que los revolucionarios irán triunfando y captando el apoyo de sectores cansados de la demagogia freísta y electorera. La unión de los campesinos y obreros y otros sectores de explotados tendrá que ser muy estrecha, pues los contrarrevolucionarios seguirán luchando para volver al poder y seguir cometiendo saqueos. El Partido Revolucionario no tendrá que desligarse de las masas y desenmascarar a los oportunistas que antes ponían trabas a la revolución y después, al veda triunfante, tratarán de aprovecharse, sin tener respeto por los obreros muer, tos, heridos y flagelados que ocasiona la burguesía en su larga y moribunda dominación.

LEÓNIDAS GODOY
Santiago


Reportaje

NEUROSIS EN EL GRUPO MÓVIL

“ELLOS no se arriesgan y nos mandan a nosotros pueblo contra pueblo”.

La frase angustiada salió de los labios de un hombre joven. En su acento desesperado había el deseo de encontrar la causa de su amargura.

El relato dramático de un carabinero miembro del Grupo Móvil reveló a un médico especialista el estado mental de los hombres encargados de reprimir violentamente las protestas del pueblo.

El especialista pudo comprobar que estos policías viven en constante estado de tensión, inseguridad y un temor permanente de perder la vida. El siquiatra conocedor de uno de estos casos lo relató a PF escondiendo desde luego la identidad de su paciente, pero mostrando el problema en todas sus facetas.

Esta es la historia de Juan. Hijo de gasfiter, pese a su origen modesto logró llegar al segundo año de humanidades. Como muchos hijos de familias humildes debió empezar a trabajar cuando apenas tenía quince años. El muchacho deseaba un porvenir menos sacrificado que el de sus padres y pronto logró ingresar a Carabineros.

Se casó con Lucía, una muchacha modista. Ambos iniciaron una vida esforzada para lograr un standard económico más elevado. El fue destinado al Grupo Móvil, donde obtuvo un sueldo superior al de un carabinero común y corriente. Dos niños vinieron a completar la vida de la joven pareja. Del barrio obrero pasaron a una población nueva. Hicieron realidad el sueño del refrigerador, el televisor y otros artículos de consumo burgués.

NEUROSIS

Sin embargo, un paulatino cambio empezó a operarse en el joven policía. El padre y esposo ejemplar se transformó en el verdugo de su familia. Para sorpresa de ésta, el carabinero noche a noche llegaba totalmente borracho y torturaba de palabra a la esposa y a los niños. En el hogar de Juan se había iniciado un período de terror.

La primera valla fue vencer la resistencia del policía para que fuera atendido por un médico especialista. Fue su madre quien lo convenció de la necesidad de un examen siquiátrico. El carabinero temía hacerlo al margen del Grupo Móvil. Pero pronto se dio cuenta de que su mal avanzaba y que nadie fuera de su familia se interesaba por su salud mental.

La visita al siquiatra se hizo con la cautela del caso y la primera sesión reveló un extremo nerviosismo, insomnio, mal genio e irritabilidad. El relato de Juan demostró claramente un cuadro de neurosis por exceso de tensión y embriaguez de origen patológico.

De los diálogos producidos entre el enfermo y el especialista, podemos reproducir los siguientes:

SIQUIATRA: "¿Qué siente usted cuando debe enfrentarse a grupos que protestan violentamente en la calle?".

JUAN: "Una mezcla de rabia y de miedo. Rabia porque los jefes nos mandan al sacrificio, mientras ellos se quedan seguros en la Cuca. Ellos sólo se limitan a dar órdenes. Miedo porque ya me hirieron una vez. Al enfrentarnos a esos grupos lo hacemos a sabiendas que podemos morir. Vivimos con el temor permanente de perder la vida".

SIQUIATRA: "¿Usted siente rabia contra sus jefes, solamente porque ellos no corren ningún riesgo?".

JUAN: "También por otras cosas. Hay una disciplina absurda. Estamos sobrentrenados. Hay exceso de actividad. Cuando no estamos en la calle en tareas de represión se nos llama en cualquier momento para actividades de emergencia.

Durante las conversaciones del siquiatra con el carabinero quedó en evidencia el resentimiento de éste contra sus jefes por la disciplina que calificó de "absurda".

El médico también descubrió algo que no es común a todos los carabineros del Grupo Móvil, pero que en Juan es una realidad: éste ha adquirido conciencia de lo que representa su trabajo. Esto se deduce cuando afirma: "Ellos no se arriesgan y nos mandan a nosotros pueblo contra pueblo".

SENTIMIENTO DE CULPA

Otro síntoma de la enfermedad de Juan es un permanente sentimiento de culpa que se manifiesta en sus relaciones con los vecinos.

Frente a la casa de Juan, quien vive en una población de clase media baja, habitan dos estudiantes. Son los hijos de un matrimonio comunista. Para el carabinero la palabra "comunista" es sinónimo de protesta. Los estudiantes se han enfrentado a su vecino en la lucha callejera y cada vez que lo ven sonríen irónicamente.

Desde que se emborracha son frecuentes las peleas entre Juan y los padres de los estudiantes. Las discusiones son generalmente provocadas por Juan, quien en estado intemperante, después de discutir con su familia, sale a altas horas de la noche a insultar a sus vecinos comunistas.

SIQUIATRA: "¿Se ha tratado de explicar alguna vez por qué pelea constantemente con las personas que lo rodean?".

JUAN: "Pienso que me miran con desprecio. Pero no sólo me pasa con mis vecinos. Me parece que todos me señalan con el dedo como si fuera una persona distinta al resto".

Luego explica que durante sus borracheras se siente capaz de enfrentarlos. Cuando está sano y bueno y pasa cerca de sus vecinos le domina un sentimiento de vergüenza y de culpa. El mismo se pregunta: "¿por qué tengo que ser el enemigo de ellos?".

AGRESIVIDAD

Cuando no es la lucha callejera o la tensa espera a que se produzcan disturbios, los carabineros del Grupo Móvil deben viajar de un lugar a otro y permanecer muchas horas vigilantes en misiones especiales.

En otras palabras, el carabinero del Grupo Móvil se encuentra en constante estado de tensión y demasiado entrenado para sus labores.

Este estado —según el médico— se traduce en agresividad y violencia incontenible que se descargan en los momentos que se enfrenta a los grupos que debe reprimir.

La confusión, irritabilidad, insomnio y mal genio que padece este tipo de funcionario no son tratados por los médicos del Grupo Móvil, ni por los especialistas de la Institución. A juicio del siquiatra que examinó a Juan la mayoría de los integrantes del GM recurren al licor como una forma de recobrar su equilibrio emocional. En su trato diario, los carabineros se "loquean" entre ellos. Es una forma de ironizar sus propios problemas; sin embargo, en el fondo ese tratamiento refleja una dramática realidad.

El estado anímico de los carabineros del GM puede producir fácilmente cuadros de violencia, reflejo de una descarga de agresividad. En ese caso son capaces de llegar al suicidio y al homicidio.

Es evidente que hay un gran ocultamiento de lo que sucede internamente en el GM. Se sabe de numerosos carabineros que han sido enviados al Hospital Psiquiátrico. hechos que se han guardado en el más absoluto secreto.

La desgracia para estos funcionarios es que no reciben la atención ni el tratamiento que necesitan. Generalmente son dados de alta para continuar viviendo en el estado de temor al que ya están acostumbrados.

ÚNICA SALIDA

La solución para el problema de Juan y de muchos de sus compañeras es dejar el GM. Frente a esta posibilidad, Juan insiste en que para él no hay salida:

—Tengo apenas segundo año de humanidades. Gano novecientos escudos. ¿Dónde encontraría un trabajo en el que me pagaran igual?

El carabinero no desea bajar de nivel económico. El, junto a su esposa, logró comodidades que jamás soñó. Le resulta desagradable volver a la época en que como modesto hijo de obrero conoció la incertidumbre de la miseria.

—Estoy en el filo de la navaja —reflexiona con amargura. Es como estar metido en un zapato chino.

Para el médico, el caso de Juan adquiere caracteres patéticos al tener éste conciencia de su realidad. El licor es el único que logra hacerle olvidar los lemas del Grupo Móvil.

Las frases clisés: "sea firme, use su buen criterio, tenga tacto, ejercite el control de si mismo" suenan huecas frente al temor de perder la vida; frente al sentimiento de culpa de golpear al que protesta; frente a la confusión que lo domina y frente al deseo de descargar su agresividad sobre los seres que le rodean.

— Estoy en contra de todos. ¿Hasta cuándo deberé vivir este martirio?

El caso de Juan no tiene solución dentro del sistema vigente.

CAMILO DE LA SERNA


Estudiantes

EXPERIENCIA DE LUCHA EN LA "U" PORTEÑA

El dirigente estudiantil Raúl Squadritto M., ex presidente de la Federación de Estudiantes (FECH) de Valparaíso, sostuvo una conversación con PUNTO FINAL. Squadritto renunció a su cargo de presidente de la FECH-V como producto de divergencias con determinados sectores políticos (él pertenece al MAPU) respecto a la conducción del movimiento por mayor presupuesto para la sede en Valparaíso de la Universidad de Chile. Al renunciar dirigió un documento polémico a las bases estudiantiles, el que ha provocado discusión entre Juventudes de distintos partidos. PF quiso conocer directamente los planteamientos de Raúl Squadritto y este es el dialogo con el dirigente estudiantil:

¿Cuáles fueron los motivos de su renuncia?

Principalmente para desenmascarar a quienes estaban utilizando al movimiento estudiantil para sus intereses partidistas y egoístas; para hacer conciencia en el estudiantado del fracaso de un movimiento que estaba destruido por la traición y el engaño de quienes se dicen reformistas o "revolucionarios". Renunciamos porque aceptamos reconocer fracasos hoy, para triunfar en el momento definitivo; porque no podíamos seguir al frente de un movimiento que otros intentaron negociar, desfigurar y desmoralizar.

¿Qué caracterizó, en forma distintiva, el movimiento que Uds. encabezaron?

Esta pregunta fue casi la misma que nos tuvimos que plantear cuando comenzaba el movimiento —mediados de mayo—: ¿qué puede y debe distinguir a este movimiento por mayor presupuesto, eterna lucha en las universidades chilenas, y que se repite año a año, con características casi idénticas? Razones había para preguntárselo: había que ser eficaz en la lucha, había que ser consecuente y honesto, había que ser revolucionario. Es decir, no podíamos dar una lucha meramente reivindicativa. Nosotros sabíamos, y ahora lo sabemos mejor que nunca, que ni las autoridades (el vicerrector Araya y el secretario general Martínez), ni algunos dirigentes estudiantiles (comunistas y democristianos) estaban planteando seria y honestamente la lucha. Había entonces que cumplir algunos requisitos para obligarnos y obligar a los vacilantes que no querían arriesgar el "control" de la universidad al dar una lucha firme. El objetivo inmediato de nuestra lucha no podía ser un pretexto, había que determinar el problema del presupuesto clara y exactamente para evitar ser "desviados" a una comisión dilatoria y burocrática.

Por otro lado, la lucha por el presupuesto debía rebasar ese objetivo inmediato, puesto que las causas del problema no estaban sólo en la falta de dinero, sino más allá: en el sistema que da lugar a gobiernos reformistas y convierte a las estructuras atrasadas de nuestros países en bestias famélicas que luchan entre ellas por aprovechar de alguna manera los desperdicios del imperialismo. No podíamos pedir, sino luchar, no podíamos hablar de "más plata" solamente. Porque, ¿qué íbamos a decir a un obrero, campesino, poblador, que ganan poco más o poco menos del vital? ¿Compañero: ayúdenos a conseguir los millones que a la universidad le faltan? Existe una contradicción que debe resolver cada universitario. A ningún poblador, campesino ni obrero, podíamos invitarlo a dar la lucha contándole la verdad a medias. Nosotros estamos conscientes de las limitaciones que tenemos como universitarios, como intelectuales de extracción burguesa. Quizá si más "motivadora" es la verdad a medias en algunas ocasiones, pero a la larga no llegamos donde queremos ir. No lleva a la Revolución, no forma revolucionarios, no es estratégica, no es honesta.

Nuestra característica principal estaba pues en la búsqueda para incorporar a nuestra lucha a sectores potencialmente más combativos; búsqueda por incorporarnos de esta manera nosotros mismos a la realidad que viven los campesinos, obreros y pobladores. Ejemplos: Sedamar y Provien. Allí tratábamos de dar una pelea juntos. Ellos precisamente comprendieron esto. El sindicato Sedamar tiene un problema que no se arregla con más plata ni con una intervención bondadosa del gobierno pagando las deudas a los accionistas tiburones para que los trabajadores tengan "empresa comunitaria". Se trata de ir a la raíz del capitalismo. Eso es lo que hay que aniquilar. Solamente una revolución puede hacer eso. Por otro lado, los pobladores de Provien están dando una lucha parecida, ven cómo el reformismo ha creado un Plan Habitacional que sólo sirve para dejar de herencia el pago de dividendos de casas que jamás pueden pagar en vida. Los compañeros campesinos de Mantagua dan una lucha semejante, quieren la Reforma Agraria, pero ésta no llega.

En resumen, hemos encontrado cómo luchar hoy, cómo madurar junto a los únicos que pueden hacer la revolución, y hemos aprendido que detrás del verbalismo de algunos compañeros existe una fidelidad a líneas ajenas a la realidad concreta; traicionan por tanto las posibilidades de una lucha más franca, más combativa, más eficaz, más revolucionaria.

¿Cómo actuaron y qué posiciones y actitudes adoptaron los diversos grupos políticos y sectores de la Universidad en el movimiento presupuestario?

Para abreviar, podría expresar sintéticamente lo siguiente respecto de cada grupo:

—Las autoridades de la Sede: negociantes, dobles y solapados para aparecer revolucionarios y a la vez conciliar y pactar con el enemigo y la reacción "mercurial"; vacilantes y fieles guardadores de la legalidad y el orden establecido.

—El gobierno democristiano: dilatador y tramitador para solucionar las urgencias nacionales; elegante para sacar de la manga y negociar soluciones que sólo contentan a los reaccionarios de costumbre; expresión fiel y guardián de los intereses de un sistema caduco.

—Los estudiantes comunistas: celosos defensores de sus autoridades y cuidadosos en evitar ir a las luchas callejeras y al enfrentamiento con el Grupo Móvil; en definitiva, versión juvenil de las actuaciones de las autoridades comunistas.

—Los académicos: suficientemente "revolucionarios" como para movilizarse sin ir a la huelga ni a la lucha callejera y cobrar sus sueldos puntualmente; suficientemente leales para ocultar —mediante declaración pública— las acciones contra la reacción "mercurial" por parte de los estudiantes, cuando nosotros no teníamos temores ni disculpas que dar por aparecer autores de algo que efectivamente habíamos realizado (me refiero a un ataque al local de "El Mercurio" en Valparaíso);

—La D.C.U.: callados observadores, atacados por el infantilismo de izquierda, producto tal vez del conflicto entre las posiciones ambiguas y derechizantes de su partido y las propias; algunas de las cuales han aparecido de izquierda;

—MAPU-BUS-MIR: verdaderos sostenedores del movimiento, aunque un poco ingenuos en confiar inicialmente en las posiciones "revolucionarias" de los comunistas tradicionales.

¿Cuál es su pensamiento en torno a la unidad popular, a partir de la experiencia del movimiento estudiantil en Valparaíso?

Me hago una reflexión: ¿es la Unidad Popular...

... un slogan? Sí.

... una alianza de grupos antimperialistas? Quizás sí.

... un frente de lucha práctico para combatir el imperialismo y las burguesías nacionales? Quizás no.

... un método de lucha? Rotundamente no.

¿Qué nos interesa a nosotros los estudiantes que estamos en esta lucha, y que ya sabemos cómo orientarnos de manera correcta en el próximo reventón de esta "reforma universitaria" en Valparaíso?

No queremos estar con los slogans que "venden" (o compran según el caso).

Las alianzas... sí. Cuando se trate de aislar a los momios y fuerzas reformistas, e ir definitivamente al enfrentamiento con el imperialismo y sus expresiones nacionales.

No, si va a devenir en un frente que una vez en el poder creará una burocracia, una nueva "revolución en libertad" que retrase el momento definitivo, la lucha definitiva.

Nos interesa el método de lucha. Ir creando situaciones insostenibles a los vacilantes para que de una vez por todas se enfrenten a los contrarrevolucionarios: momios y reformistas. ¿Cómo llegar nosotros mismos a ser auténticos revolucionarios? De la única manera posible: haciendo la Revolución. Todo eso lo están asumiendo los jóvenes de izquierda de este país, honestos y consecuentes, que cada día son más.

Nuestras actitudes deben ser una bofetada a los profesionales de la política, los eternos esperantes de que se den las condiciones para la revolución, a los que lo explican todo, a los escolásticos que han hecho del marxismo una iglesia seudorrevolucionaria, a los dogmáticos, a los sectarios, a los economicistas. A todos ellos, y sus admiradores, debemos barrer. A sus métodos, sobre todo. Es posible que no expliquemos bien las cosas, que no seamos "políticos", pero estamos aprendiendo a transformar las cosas, y nosotros mismos.

Mi opinión es, entonces, esta unidad popular la están haciendo demasiado desde arriba, demasiado desde líneas electorales, demasiado desde líneas teóricas aparentemente correctas. Es posible conquistar el poder por vía electoral con una alianza así, pero ¿podremos construir una Revolución? Los jóvenes no podemos dejarlo depender de los Comités Centrales. Y podemos sí aportar nuestra experiencia en luchas concretas, donde hay que analizar situaciones concretas y darles salidas concretas, trabajando desde las bases.

Creo que es preciso dejar el pellejo en este empeño, antes que encontrarnos un día con que nuestros Comités y Comisiones Políticas y otros, ya se han muerto de viejos esperando. Y nosotros no tengamos nada: ni una experiencia útil, ni cómo luchar, ni con quién, y frente a nosotros un imperialismo cada vez más hábil, fantasmal, pero no por eso menos activo.


Diálogos

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

A poco de inaugurado oficialmente el Encuentro Latinoamericano de Escritores el lunes 18 de agosto, ya pudieron detectarse algunas de las pautas que movieron el inusitado esfuerzo oficial, encarnado en este caso por los ministerios de Relaciones Exteriores y el de Educación.

Las palabras que el Ministro Máximo Pacheco pronunciara en el acto inaugural del Teatro Municipal, son una pieza maestra para analizar un nuevo estilo político que al parecer un grupo de la élite gobernante está dispuesto a desarrollar. No fue el discurso común que suele aburrir en la generalidad de los actos oficiales del continente, donde el gobernante suele vanagloriarse y adjudicarse todas las nimiedades realizadas por su clase desde que está en el poder, lo que en estos pagos supone ya un siglo y medio. El ministro Pacheco en cambio, con una corriente de sensibilidad y comprensión no habituales hacia el trabajo literario, sólo se permitió deslizar algo muy caro a su corazón: las bondades y la necesidad fatal de "la sociedad pluralista", vieja quimera de Jacques Maritain que trató de concretar John Kennedy y que constituye el delirio demagógico de cuanto reformista burgués —y algunas veces "marxista"— flote por estas superficies. Y el único cemento con que —teóricamente, nada más— pueden adherirse las dispares fuerzas de tal sociedad, que no cesan de repelerse sangrientamente dando malignamente la razón a Lenin, es —y así lo explícito el ministro de educación y exembajador en la URSS— ni más ni menos que el diálogo.

LOS QUE DIALOGAN Y LOS QUE NO PUEDEN HACERLO

A pesar de todo, el inteligente y cálido discurso fue proferido ante una sala llena de huecos. El canciller Valdés mostraba su efigie en el proscenio y el candidato presidencial democratacristiano Radomiro Tomic —exembajador en los Estados Unidos— fulguraba su sonrisa en primera fila. De 53 escritores invitados, sólo habían arribado la mitad, numerosos críticos y editores entre ellos. Si bien estuvieron ausentes Cortázar, García Márquez, Sábato y los escritores cubanos entre otros, Vargas Llosa dispensaba su cinematográfica sonrisa y sus autógrafos a una masa de niñas bien que habían adquirido sus libros diez minutos antes apurando a los empleados que abrían las librerías en esa mañana de lunes.

Un periodista logró preguntar al excelente autor de La Casa Verde las razones de sus recientes contratos profesorales en la Universidad de Washington —la de los Peace Corps— y en la del "estado asociado" de Puerto Rico, pero un flujo idólatra de mujeres elegantes y caramente vestidas lo rescató de la molestia, en medio de un revuelo de joyas y perfumes a quinientos escudos el frasco mínimo. El periodista, con evidente malhumor y resentimiento maleducado, farfulló algo acerca de que ese olor no era el mismo de las indias desnutridas connacionales de M. V. L.

Pero ninguna incitación publicitaria ni foro pudo arrancar de la habitación 325 del hotel Crillón a Juan Carlos Onetti, quizá el mejor narrador entre los concurrentes al encuentro. Prefirió leer un libro de Nicholas Blake —que le pareció malo— y al cierre de esta edición estaba sumergido en El Sueño Americano de Norman Mailer (Zig-Zag, 1969).

La conmovedora introversión del uruguayo Onetti resultó preferible —al juicio de un corresponsal argentino— al revolucionarismo labial de algunos literatos que, sin embargo, se esforzaban por acercarse a cuanto ministro, editor, periodista de la revista "Paula" o notabilidad de cualquier índole circulaba en las adyacencias.

PROTOCOLO VERSALLESCO

La prensa contabilizó en los primeros días del encuentro no menos de una decena de cócteles, almuerzos y comidas protocolares a las que fueron arreados los escritores invitados. Asimismo el astuto mundillo periodístico no dejó de advertir que prácticamente todo el contacto público de los escritores —foros, charlas— fue diseñado por los organizadores en las zonas de residencia aristocráticas o más modestamente siúticas (Providencia, Las Condes, Ñuñoa). Fueron especialmente los periodistas chilenos —no todos, es cierto— quienes señalaron la ausencia total de un programa que contemplara el contacto vivo de dichos escritores con los estudiantes —su público potencial y menos diletante— y los obreros más esclarecidos.

Paradojalmente, lo que pudo o debió haber escrito El Siglo o Ultima Hora, fue dicho por Clarín en la columna de Eugenio Lira Massi. Este columnista expresó que el 90 por ciento de los escritores era de filiación izquierdista. Acto seguido cotejó esto con el vasto programa protocolar y se preguntó por qué no eran llevados —o iban por su cuenta— a las zonas populares que presumiblemente son más caras a su sensibilidad.

En una charla informal, un grupo de estudiantes universitarios señaló a algunos escritores que el diálogo que les ofrecía la clase gobernante no era el mismo que ésta entabla con los sectores populares, interiorizándolos sobre algunas masacres habidas. En esa conversación fuera de programa surgió que, mientras el imperialismo está pacientemente empeñado en edificar un diálogo con los escritores del continente —contratos de Vargas Llosa, por ejemplo— habla con balas a obreros y estudiantes, que, incapaces de escribir libros, pretenden escribir la palabra liberación en la historia actual. Desfilaron en esa charla singular los "diálogos" unilaterales de Santo Domingo, Mina El Salvador, Plaza de Tlatelolco, Puerto Montt, Córdoba, etc.

A todo esto las copas y las sonrisas amables iban y venían. Con posterioridad al acto oficial del teatro Municipal hubo un cóctel en el Salón Dorado del mismo y luego un almuerzo ofrecido por el ministro Pacheco en el hotel Crillón a unas 160 personas. En la cabecera, uno junto a otro, se pudo ver al ministro citado, su par de Bolivia, Walter Montenegro y a la atractiva novelista Marta Traba. Cuando se advirtió lo que seguía al sur de su extrema minifalda, un periodista chusco murmuró: "Qué hermosos libros".

Finalizado este primer almuerzo, el subsecretario de Educación, Ernesto Livacic, infligió a los presentes un plomizo discurso en el que citó a "el español José Balmes", lapsus por el sacerdote-filósofo del siglo 19 de nombre Jaime. A continuación el uruguayo Ángel Rama —crítico y editor— trenzó una liviana y simpática humorada que hizo enrojecer de hilaridad al ministro Pacheco.

Cuando un grupo de estudiantes invitó a Rama a visitar una fábrica tomada por sus obreros, el intelectual se disculpó aduciendo que su medio era la cultura y la universidad y que su "alternancia estaba entre los estudiantes y no entre los obreros".

LA RISA DE PABLO DE ROKHA

Al día siguiente (miércoles 20) se inauguró en da Biblioteca Nacional la Exposición del Libro Chileno, una muestra interesante. Pocos escritores sin embargo se hicieron presentes en la misma. Los escritores soviéticos donaron libros. Se pudo ver al Rector de la Universidad Técnica, Enrique Kirberg, al senador comunista Volodia Teitelboim, mientras el ministro Pacheco tomado del brazo de Ángel Rama, era asesorado por éste —un entendido en la materia— ante las ediciones de los libros de Pablo Neruda, a la vez que ambos eran perseguidos implacablemente por los focos y las cámaras de la televisión y los noticieros oficiales. Un sagaz y conocido ensayista y periodista peruano, viendo el retrato de Pablo de Rokha, destiló con veneno: "Parece un gran cadáver que se está riendo de todo".

Como si Kafka hubiera resucitado de súbito y escribiera apuradamente un sainete, se desarrolló el martes 19 en el hemiciclo de la Cámara de Diputados un encuentro entre los escritores y representantes de los bloques parlamentarios. Miembros de ambos bandos reconocieron que eso "no servía de nada" Ángel Rama se alegró allí de poder decir ciertas palabras prohibidas en su país, con su reconocida capacidad oratoria.

Llamó poderosamente la atención de la prensa la ausencia en las ceremonias referidas del novelista Carlos Droguett, quizá otro "aquejado de profundidad y dignidad literarias", como alguien lo defendió.

Un enviado especial trasandino se lamentó de "la pobreza intelectual, polémica y de número" de las comisiones constituidas el miércoles para abordar el primer punto del temario, algo que, al cierre de esta edición, parecía tener poca importancia en este encuentro.

Muy poco buscado por los flashes y los diletantes, se vio acurrucado en sillones desde donde miraba todo con cierta perplejidad, al prosista español Camilo José Cela, otro escritor que prefiere no posar de izquierdismo ni de franquismo. Entre otras aberraciones que los maliciosos presuntamente descubrieron, figura la invitación a último momento del escritor nacional. Manuel Rojas, olvidado por la SECH.

En un foro —pero entre el público— ignoto y anónimo escuchaba pacientemente el poeta chileno Alfonso Alcalde (El Panorama Ante Nosotros, Nascimento, 1969), quien debió conseguir prestada una tarjeta para poder presenciar los gestos de sus pares. Juan Rulfo, el maestro de Pedro Páramo, erró grotescamente, cuando dijo que ningún escritor latinoamericano "se atreve a decir la verdad" y que "el escritor es un ser cobarde". Quizá hablara de sí mismo. Su compatriota Octavio Paz se atrevió a decir la verdad sobre la masacre de Tlatelolco y renunció como embajador de Méjico en la India. El poeta Octavio Paz —invitado— no concurrió a este encuentro. Con lo que se perdió el almuerzo que ofreció plenariamente su colega Pablo Neruda en su residencia de Isla Negra.

Pese a todo, resultaba estremecedor contemplar a muchos escritores reunidos en distintas ceremonias, más aproximadas a la crónica social que a la literatura o el debate intelectual. No se puede omitir consignar que allí había grandes creadores, que habían dejado los restos de sus espíritus y hasta sus pellejos sobre el papel. Todo esto mucho antes que llegara la voracidad de los editores que, aconsejados por sus mentores capitalistas europeos y norteamericanos, habían descubierto las nuevas delicias y piraterías del "boom".

Se podía compendiar entre los concurrentes, sin distinción de edades o generaciones, la quizá más completa colección de tics nerviosos y rostros estragados por tanta celebración imaginativa, que en el mejor de los casos no les redituaría ni la milésima parte de los lucros del más mínimo capitalista. El riesgo del escritor latinoamericano no puede consistir en lo económico, ya que su hambre es segura por muchos años más; sus riesgos son fundamentalmente ideológicos y políticos.

El imperialismo no precisa de estos escritores sus ficciones e imágenes, sólo le interesa el valor político que sus nombres pueden agregar al escudo de las clases dominantes. No es casual que hayan importado más los nombres vendibles del mercado actual, que los verdaderos talentos que puedan existir en América latina, un continente —exceptuando a Cuba— exprimido y masacrado por USA y sus aliados del "área de operaciones".

ALBATROS


Notas:

1. En realidad Engels no habla de elementos sino de características del Estado. Pero atendiendo a que esas características componen la totalidad del Estado no cometemos ninguna alteración al hablar de elementos.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02