La quiebra del PDC: hablan los rebeldes

PUNTO FINAL
Año III. Nº 79
Martes 20 de mayo de 1969

LA QUIEBRA DEL PDC: HABLAN LOS REBELDES

El Consejo de Redacción de PUNTO FINAL, en vista de las numerosas querellas lanzadas por el gobierno que desde varios ángulos pretenden silenciar esta tribuna del pensamiento revolucionario, y considerando que debido al método jurídico vigente, esas querellas afectan en especial la persona del compañero Manuel Cabieses Donoso, impidiéndole ejercer libremente su cargo de director de PF, resolvió liberarlo de sus funciones.

En su reemplazo fue designado el compañero Mario Díaz Barrientos, miembro del Consejo de Redacción, quien ha pasado a desempeñar la dirección titular de PF.

La sustitución del compañero Cabieses —que seguirá actuando dentro del Consejo de Redacción— se prolongará en tanto persista la situación que obligó a tomar esta medida.

La designación del compañero Díaz no significa otra cosa que fortalecer y profundizar la línea de PF que, en defensa de su derecho a seguir editándose sin coacción, está dispuesto a enfrentar todo atentado contra la divulgación del pensamiento revolucionario.

EL CONSEJO DE REDACCIÓN DE "PUNTO FINAL"


DECLARACIÓN

EN la edición del martes 6 de mayo del año en curso, la revista PUNTO FINAL insertó una carta cuyo autor se identifica con las iniciales S.T.E., de Valdivia, en la cual se emiten opiniones sobre el Poder Judicial y específicamente sobre algunos magistrados, entre ellos el Ministro de la Corte Suprema Eduardo Ortíz Sandoval.

PUNTO FINAL, consecuente con una línea que se impuso desde su fundación, se siente obligado a explicar su posición respecto a esa carta publicada en la Sección "Correo" y al contenido de ella.

La citada Sección constituye una tribuna abierta en la cual se incluye la correspondencia de personas que emiten opiniones, las que no forzosamente representan el pensamiento de PF. Ha ocurrido en varias oportunidades que algunas cartas contienen incluso críticas y hasta ataques a la posición de nuestra revista. Esta aclaración no pretende eludir la responsabilidad que el Consejo de Redacción asume sobre todo cuanto se publica en cada edición, la que reclama consecuente con los principios que orientan a sus miembros y a PF.

En el caso específico de la carta aludida, que fue insertada bajo el título "La Justicia en Chile", PF no comparte el juicio emitido por el autor de ella sobre el Ministro de la Corte Suprema, don Eduardo Ortíz Sandoval.

La crítica que PF hace a la administración de justicia corresponde a una posición de principios y en algunas fases ella ha coincidido con las que ya han planteado los propios integrantes de los Tribunales de Justicia, como su carácter anticuado y anacrónico respecto a la realidad social del país, pero en ningún caso le puede llevar a reconocer como suya la generalización que plantea el autor de la carta aludida. PF critica al Poder Judicial como lo hace con las demás instituciones del actual Estado burgués porque considera que el comportamiento de ellas se encuadra en la defensa de ese sistema.

La filosofía que orienta a los miembros del Consejo de Redacción de PF les exige analizar con rigor objetivo los acontecimientos sociales y la conducta personal de los que en ellos participan. En el caso específico del magistrado Eduardo Ortíz Sandoval y del ex magistrado Rafael Fontecilla, PF no solidariza con el remitido que origina esta aclaración y les da a título de desagravio esta explicación.

PF está dispuesto a enfrentar las consecuencias de la publicación de la carta aludida, pero considera un deber moral el aclarar su pensamiento sobre el asunto y consignar las explicaciones que se dan.

EL CONSEJO DE REDACCIÓN DE "PUNTO FINAL"


Política nacional

COYUNTURA FAVORABLE PARA LA IZQUIERDA

"Tenemos una izquierda prehistórica"
Inscripción en la Facultad de Ciencias Políticas, París, mayo de 1968

FRENTE a la izquierda chilena surge una coyuntura política favorable. Consiste en el surgimiento de fuerzas que pugnan por romper el esquema inmovilizador, el empate político y social, que ha venido frustrando el proceso revolucionario. Pero se corre grave riesgo de dejar escapar la oportunidad. La incorporación a la lucha de sectores que provienen del campo cristiano, y que acuden a la cita despojados de dogmatismo puede convertirse en sal y agua si se intenta reducirla al "cahuineo" del Congreso Nacional o explotarla en beneficio de la elección presidencial de 1970.

El pragmatismo que distingue la acción política en nuestro país haría natural la siguiente pregunta: ¿para qué sirve esa coyuntura? Si no sirve para dominar las mesas del Congreso, si no puede usarse para la campaña electoral del año próximo ¿para qué sirve?

El sindicato político que maneja el juego —esencialmente parlamentario— puede inferir un daño irreparable esta vez. Su ceguera profesional para apreciar el fenómeno que empieza a despuntar en el país, o su real empeño en frustrar ese proceso, que a fin de cuentas es casi lo mismo, debe ser esclarecido cueste lo que cueste.

Esta última tarea corresponde asumirla a una izquierda revolucionaria que por desgracia sigue fragmentada y víctima de disensiones en su seno.

Lamentablemente no es un hogar limpio y ordenado el que los sectores vanguardistas pueden ofrecer en estos momentos a los rebeldes que emigran de la Democracia Cristiana o a los católicos que irrumpen a través de la Iglesia Joven. Los grupos que han dado un paso al frente hacia el campo revolucionario, sin embargo, tendrán que cavar sus trincheras en las líneas de fuego que aquellos procedentes del marxismo ya han trazado.

Los problemas de estos últimos muchas veces se originan en traumas ideológicos sufridos en la cuna partidaria. El sectarismo, la desconfianza, el dogmatismo, suelen ser la fuente de estériles discusiones y maniobras.

Pero nadie puede cerrar los ojos a una evidencia política, cual es el surgimiento en Chile, desde hace pocos años, de un movimiento de orientación revolucionaria que busca romper el empate político y social. Todavía fragmentado, a veces anárquico en su expresión, corroído en ciertos ángulos por angustiosos rencores, tiene no obstante un sello de calidad ideológica y de pureza en sus objetivos que van impulsando su propio desarrollo y crecimiento.

A esta izquierda revolucionaria-marxista, sin domicilio fijo, le corresponde acoger a la izquierda revolucionaria-cristiana, impidiendo que el agua se escape entre los dedos de la izquierda tradicional. No todos los que abandonan la DC, por cierto, seguirán ese camino. Hay muchos que simplemente postulan posiciones progresistas y que se fueron del PDC porque no soportaban la franca postura derechista de ese partido, pero entre los jóvenes y campesinos que se rebelaron se cuenta una mayoría dispuesta a incorporarse a tareas revolucionarias auténticas.

En esta etapa los sectores que están claros en que hay que escoger entre el voto o el fusil deben impulsar, según creemos, una actividad organizativa y de agitación que rompa el empate político y social. En esta fase elegir el camino consiste, esencialmente, en contentarse con modernizar y democratizar la superestructura, o luchar por liquidarla a fin de levantar una nueva sociedad sobre nuevas bases. Lo primero es el camino reformista que ofrece la izquierda tradicional que invita, en lo jurídico, a elaborar un nuevo texto constitucional; en lo político a instalar mesas de "izquierda" en el Congreso y a formar un frente electoral para 1970; en lo económico a despachar leyes de mejoramientos salariales, etc.

Esos objetivos, aun en su pobreza, pudieran ser significativos si no existiera, como existe, una coyuntura política favorable para impulsar un movimiento revolucionario profundo y vasto y que, por añadidura, desde ya proclama una meta socialista.

La soberbia que hay detrás de los denuestos contra los "grupúsculos", de parte de quienes olvidan su propio origen y que desconocen la función catalizadora de las minorías activas, desarticula por el momento la posibilidad de un diálogo creador en la izquierda.

Sin embargo, lo que es peor, esa izquierda institucionalizada que defiende a brazo partido la esencia del status y cuya conversión sólo puede esperarse como resultado del crecimiento y entrada en combate de los sectores revolucionarios, tiene capacidad orgánica y peso político específico para frustrar el proceso de incorporación de nuevos sectores sociales al trabajo revolucionario.

Hace tres años observábamos cómo la labor mezquina de personeros de izquierda, miembros del sindicato político, había logrado apagar y reducir al mínimo la influencia beneficiosa de la Revolución Cubana. [1]

El mismo método de zapa se usó para anular la actividad que OLAS pudo desarrollar en el país incorporando al pueblo a la solidaridad revolucionaria activa, acentuando con ello el antimperialismo, ingrediente revolucionario imprescindible.

Más allá de discrepancias tácticas o estratégicas habría que acusar a los responsables de tales maniobras de asumir una actitud cegatona, contrarrevolucionaria, que ejercida en forma constante y sobre toda clase de terreno político, ha contribuido a estructurar un esquema en el cual la iniciativa y capacidad de maniobra están reservadas a la burguesía y al imperialismo.

La manera de romper ese esquema, precisamente, consiste en estimular la decantación de posiciones, en librar las batallas políticas bajo las normas de la lucha de clases que, en nuestro país, dependiente y tributario de los Estados Unidos, asume las proporciones de una lucha de liberación nacional.

Para amparar actitudes conciliadoras y reformistas se acude muchas veces al subterfugio nada honorable de echar la culpa a la propia clase obrera. Sería ella la responsable de una actitud conservadora y de un comportamiento ideológico que se ajusta al estereotipo pequeño burgués. Numerosos estudios sociológicos (y otros no tan científicos) realizados sobre el campo sindical chileno, apuntan en esa dirección. Pero la lamentable realidad que esos estudios reflejan —en especial en cuanto a la ausencia de ambición de poder en sectores obreros organizados—, está señalando justamente que la actitud de la izquierda debe ser otra.

La función política tiene un aspecto práctico en cuanto opera sobre realidades concretas. Pero asume también contornos éticos (y en este caso ético-revolucionarios y no idealistas), cuando quienes ejercen esa función profesan una doctrina revolucionaria.

Desde Marx en adelante, hasta nuestros días con Fidel Castro, se ha sostenido con razón que los revolucionarios no se avergüenzan de proclamarse tales, no esconden sus propósitos, no disfrazan sus intenciones. Este es el aspecto ético de la acción política que sólo tiene un límite y es el que fija la seguridad de la propia tarea revolucionaria. En ese sentido, el pragmatismo, la sensatez aplaudida por la burguesía, el justo término medio, la conciliación para obtener migajas, han logrado impregnar de ambigüedad la actividad y contornos ideológicos de la izquierda tradicional. [2] Las masas se han visto por lo tanto desasistidas de conducción revolucionaria, carentes de ejemplo a seguir.

La ideología revolucionaria, sabemos, tiene que ser inyectada en las masas, no es inherente a ellas mismas, y para eso existen los partidos revolucionarios. Si éstos no cumplen su papel, si vuelcan su esfuerzo a labores que ostensiblemente conducen a fortalecer la sociedad burguesa, aunque sea democratizándola en lo posible, si conducen a las masas en una redondilla infinita de acciones aceptadas por el sistema porque no lo deterioran, mal se puede esperar que la conducta generalizada del pueblo sea otra que una tendencia reiterada a soluciones de equilibrio, reaccionarias en esencia, como las que ahora fortalecen el eventual retorno de la Derecha tradicional.

Si las nuevas promociones que pasan a integrarse al campo revolucionario son capturadas en las redes de una política fosilizada y pasan a desgastarse en su juego habitual, no quedaría nada a corto plazo del fermento de rebelión, aun no articulada, que despunta por todos lados.

Pero en cambio la coyuntura actual ofrece toda una rica gama de posibilidades si estos sectores se vuelcan, como se proponen, a la difusión de la ideología revolucionaria, a la coordinación de "grupúsculos" y sectores avanzados de algunos partidos, y a la elevación por estos métodos del nivel de lucha de los trabajadores del campo y las ciudades. Si junto con ello se fortalece el aparato revolucionario propiamente tal, mediante la selección de cuadros aptos, se habrá aprovechado de manera fructuosa esta coyuntura.

Un frente de revolucionarios que se proyecte por sobre las marcas que el sistema impone al sindicato político, está hoy en mejor situación de prosperar. Eso exige en algún modo volver las espaldas a las instituciones en que se desarrolla la política habitual y dirigirse de cara hacia las masas. Afortunadamente hay sectores dentro de la propia izquierda tradicional que perciben que el cuadro empieza a evolucionar, al margen de compromisos que, como las mesas del Congreso o la elección de 1970, obligan a acomodos carentes de principios y por lo tanto de verdadero contenido revolucionario, inútiles para ganar respaldo del pueblo.

MANUEL CABIESES DONOSO.


Entrevista

IGLESIA JOVEN ESTÁ CON LA REVOLUCIÓN

DESPUÉS de la toma de la Catedral de Santiago, el 11 de agosto de 1968, el "Movimiento Iglesia Joven" vivió un extenso período de clarificación interna. Una vez ocurrido aquel inevitable proceso, este Movimiento de recuperación de los cristianos jóvenes del auténtico sentimiento de redención del Evangelio, ha venido desarrollando diversas acciones en el plano religioso y social. PF se puso en contacto con el Presidente del "Movimiento Iglesia Joven", Leonardo Jeffs Castro, a fin de conocer los postulados del grupo que va consolidándose. Jeffs tiene 30 años, es casado, padre de dos hijos, profesor de Historia y Geografía ("próximamente, pues preparo en la actualidad mi tesis sobre el papel liberador de la iglesia en Latinoamérica"), y funcionario del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Fue elegido presidente del Movimiento en la Jornada del 29 y 30 de marzo en una asamblea general de los miembros de "Iglesia Joven", conjuntamente con el resto de la directiva: Pedro Donoso, Vicepresidente; Antonieta Saa, Secretaria General; Hugo Cancino, encargado del Departamento de Estudios, y José María Arrieta, encargado del Departamento de Comunicaciones.

A continuación reproducimos el diálogo entre Leonardo Jeffs y PF:

¿Cómo y cuándo nació el Movimiento "Iglesia Joven"? ¿Qué fines persigue?

—El Movimiento "Iglesia Joven" nació con la Toma de la Catedral de Santiago, el 11 de agosto del año pasado. La toma de la Catedral fue el resultado de la inquietud de muchos cristianos por la falta de compromiso de la Iglesia —como institución— en el mundo actual.

Nuestro lema "Por una Iglesia junto al pueblo y su lucha", resumía y resume nuestra inquietud.

Los fines de nuestro Movimiento se sintetizan en luchar por la liberación del hombre, de todos los hombres. Lo anterior se pretende realizar a través de los siguientes objetivos: a) Luchar por la Reforma de la Iglesia para que toda la Iglesia, autoridades y pueblo, nos comprometamos, de acuerdo con el Evangelio, día a día, con los explotados, con los oprimidos, b) Denunciar todo aquello que en la Sociedad aplasta al hombre y anunciar las bases de la Nueva Sociedad, c) Ayudarnos, a través de nuestras comunidades, a comprometernos cada uno en la tarea revolucionaria, a través del Sindicato, del gremio, de la junta de vecinos, del Partido o grupo revolucionario.

¿Qué posibilidad real de unión, en la práctica, hay de que el Movimiento Iglesia Joven pueda llegar a unirse a otros movimientos juveniles, surgidos principalmente en las universidades, —católicos de izquierda, MIR, socialistas, rebeldes demócrata cristianos, etc.— y que se inclinan por una solución socialista para la crisis que vive nuestro país? ¿Pueden llegar todos a marchar unidos tras ese objetivo?

—Si bien el Movimiento Iglesia Joven es un movimiento de Iglesia y no un partido o un movimiento político, por nuestros propios fines no podemos desentendernos de la unión de los cristianos con todos aquellos que propician la revolución.

Alentamos la participación de los cristianos en la revolución. Postulamos el diálogo cristiano-marxista en la práctica, en la lucha. Propiciamos la opción libre de los cristianos a través de los partidos o movimientos revolucionarios, llámense MIR, Movimiento "Camilo Torres" u otros, siempre que den garantía de respeto a las creencias cristianas. Decimos "no" a los partidos de cristianos solos.

Creemos en el socialismo y que la nueva sociedad será socialista; postulamos que los cristianos no sólo debemos participar en la revolución, sino que, además, en la edificación de la Nueva Sociedad.

Para nosotros, la Revolución va más allá de la pura transformación de las estructuras económicas; pensamos que hay que construir el Hombre Nuevo con el que soñó el Che Guevara.

A nuestro juicio, la Nueva Sociedad no debe congelarse en formas burocráticas que signifiquen nuevas alienaciones; la Revolución debe crear al Hombre Crítico y a la vez fraterno.

Los cristianos debemos llegar al socialismo no para instalarnos. El cristianismo significa una actitud revolucionaria permanente.

OBLIGACIÓN REVOLUCIONARIA

Hay quienes dicen que la mayor parte de los integrantes del Movimiento Iglesia Joven no son cristianos, sino marxistas que estarían tratando de inmiscuirse tácticamente en los asuntos de la Iglesia, a fin de socavarla por dentro. ¿Qué puede Ud. decir al respecto?

—Si el hecho de que nos estemos preocupando y comprometiéndonos en el Cambio, es "exclusividad" de los marxistas, seríamos todos marxistas. Pero creemos y estamos convencidos de que también es una obligación, y más que una obligación es una exigencia para vivir el Evangelio, el estar comprometidos en la historia del hombre.

Afirmamos que todas estas calificaciones de tildarnos como marxistas responden exclusivamente a los intereses de la derecha económica, de seguir instrumentalizando al cristianismo para sus mezquinos fines y tratar por todos los medios de ocultar y acallar la obligación de los cristianos de participar en la Revolución.

Por otro lado, el Evangelio nos exige una Renovación, una conversión permanente de nuestra iglesia y eso no es socavarla sino hacerla vivir de verdad; no hacerlo es momificarla.

¿Con qué cantidad de laicos y de religiosos cuenta el Movimiento que Ud. preside? ¿Existe una organización jerárquica dentro de Uds.? ¿Quién designa a los directivos? ¿Tienen representantes y organización en el resto del país?

—Difícil es precisar el número de participantes del Movimiento; cada día hay un número mayor de adhesiones. Nuestro Movimiento representa una corriente de pensamiento y acción que no se podría contabilizar.

Tenemos una organización; nos expresamos organizadamente. Los participantes del Movimiento se expresan a través de comunidades; la suma de comunidades constituye la Asamblea que cada seis meses, en una Jornada, revisa la labor realizada y puntualiza los objetivos. La Asamblea elige a los miembros del Comité Directivo. El Comité Directivo está compuesto actualmente por un Presidente, el suscrito; un Vicepresidente, Pedro Donoso; una Secretaria General, María Antonieta Saa; y los encargados de los Departamentos de Estudios y Comunicaciones, Hugo Cancino y José María Arrieta, respectivamente. Existe además un Consejo Consultivo compuesto por representantes de las comunidades.

Nuestro Movimiento cuenta con adhesiones de las diferentes provincias del país. En Valparaíso existe un Movimiento similar, denominado Movimiento Iglesia del Pueblo; para agosto se consulta un encuentro nacional.

CRISTIANOS AUTÉNTICOS

Algunos miembros de Iglesia Joven han declarado públicamente que el Che Guevara y Camilo Torres vivieron una encarnada vida cristiana, más intensamente que muchos católicos que frecuentan la misa y la comunión. ¿Qué podría Ud. argumentar sobre esta materia?

—Nosotros creemos que el testimonio de Camilo Torres y el Che Guevara son expresiones de un auténtico cristianismo. Ellos han demostrado que la búsqueda del amor para todos significa sacrificios, y con su propia vida han señalado que "nadie ama más a sus amigos que el que da la vida por sus amigos".

Queremos recordar lo que dijo Santiago Apóstol: "Hermanos míos, ¿de qué sirve que alguien diga que tiene fe, si no hace nada bueno? ¿Puede acaso salvarlo esa fe?. Supongamos que a algún hermano o hermana le faltan la ropa y la comida necesaria para el día y que uno de Uds. le dice: "Que te vaya bien, tápate del frío y come"; pero no le da lo que necesita para el cuerpo, ¿de qué sirve eso? Así pasa con la fe; si no se demuestra con lo que la persona hace, la fe por sí sola es una cosa muerta".

¿Cree Ud. que la Iglesia Católica chilena está comprometida con el destino de redención y liberación del pueblo chileno?

—Como Institución no. Pero hay vanguardias dentro del pueblo cristiano que asumen prácticamente el deber no cumplido por la Iglesia como cuerpo, con la represión y el repudio de la gran parte de la jerarquía y de muchos cristianos. Es necesario recordar aquí a los cristianos que sufren como en los tiempos primitivos, en la carne y en el espíritu, la represión; para sólo enumerar algunos casos, en países "católicos" como España, Brasil, Argentina, Perú, etc.

Queremos rendirles, al terminar, a estos hermanos nuestros, un homenaje de solidaridad y admiración.

HERNÁN LAVIN CERDA


Obreros

CARTA AL PRESIDENTE DE LA CUT

Estimado compañero presidente:

Como parte integrante de la clase trabajadora chilena, los miembros del Movimiento Iglesia Joven han acordado dirigirse a usted, con el objeto de presentarle la profunda inquietud de sus bases ante la dolorosa y desconcertante prolongación del proceso judicial en contra de los trabajadores de la firma SABA, que ha obligado a sus familiares a declarar una huelga de hambre dentro del recinto del Congreso Nacional y que ya lleva 19 días.

En consideración a lo expuesto, es que sugerimos con todo respeto a usted y a la Directiva de la CUT, que se adopten medidas drásticas para poner término a tal estado de cosas. Para ello debería realizarse, como primer acto, un "Paro" dentro de la provincia de Santiago, de todos los trabajadores de los sectores público y privado. En seguida, si esta advertencia es desoída, preparar y realizar un "Paro" nacional, cuya duración dependería del cumplimiento total de su finalidad.

Si nuestra petición que —sin lugar a dudas— la suscribirían todos nuestros hermanos de clase en el país, no es considerada como corresponde, se sentaría el más funesto de los precedentes; con ello se cumpliría íntegramente el objetivo que tuvieron las organizaciones gremiales del capitalismo y que no es otro que dar un ejemplar castigo a quienes tienen la osadía de desafiar su prepotencia y soberbia.

COMITÉ DIRECTIVO MOVIMIENTO "IGLESIA JOVEN".

UNA DRAMÁTICA HUELGA DE HAMBRE

AL momento de despachar esta crónica se cumplían diecinueve días de huelga de hambre de un grupo de mujeres en los jardines del Congreso Nacional (ver PF Nº 78). Ellas, parientes de los obreros de la fábrica SABA detenidos en el Anexo de la Cárcel Pública, protestan por la forma en que tanto el gobierno como los tribunales se han ensañado con ese grupo de trabajadores.

Como se sabe, un incendio ocurrido en julio de 1968 en la fábrica de artículos electrónicos SABA, fue atribuido a los obreros que ocupaban la industria; los trabajadores, después de una huelga legal de 43 días, apelaron a ese método para doblegar la negativa patronal de concederles un reajuste de salarios. El ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, mandó al Grupo Móvil de Carabineros a desalojar la fábrica y, según todos los indicios, las bombas lacrimógenas que precedieron el asalto policial provocaron el incendio al hacer combustión en material inflamable.

Tanto el gobierno como los tribunales quisieron hacer un escarmiento con el grupo de detenidos para desalentar en la clase obrera futuras tomas de fábricas, descritas como acciones de "guerrilla urbana". Durante varios meses los 19 obreros de SABA han permanecido encarcelados, desplegándose en torno a ellos una solidaridad mínima. Sin embargo, reiteradas publicaciones sobre el caso, entre otras de PF, esclareciendo la situación que afecta a los detenidos, logró hacer variar la situación. Numerosos organismos de trabajadores y estudiantes comenzaron a reaccionar y solidarizaron de modo activo con los obreros de SABA.

Pero la solidaridad más conmovedora para los prisioneros vino de sus propias madres y esposas que, desoyendo la opinión en contrario de los detenidos, iniciaron una huelga de hambre en los jardines del Congreso Nacional.

En la huelga de hambre toman parte las siguientes mujeres: Sara Rodríguez (de 78 años, abuela del detenido Juan Jaque Gandón), Regina Mardones (madre de Enrique González Mardones), Irma Olguín (madre de Luis Guerra Olguín), María Reyes (esposa del anterior), Rosa Cisternas (esposa de Pedro Rosales González, presidente del sindicato), Juana Castillo (madre de José Chavarría que quedó en libertad pero ella siguió la huelga de hambre por no abandonar a sus compañeras), Olga Osorio (madre de Roberto Avalos), Edith Madrid (esposa de Rafael Ortega), Ercilia Madrid (hermana de la anterior), Margarita Martínez (madre de Roberto Muñoz) y Bernarda Várela (madre de Luis Catalán Várela).

El gesto de las mujeres logró conmover a vastos sectores de trabajadores y estudiantes que incorporaron a sus actividades la exigencia. de libertad incondicional de los detenidos. Día y noche han llegado delegaciones a los jardines del Congreso Nacional para alentar a las mujeres y manifestarles su solidaridad.

El año pasado, mujeres funcionarlas de Correos y Telégrafos estuvieron once días en huelga de hambre en ese mismo lugar. Finalmente su movimiento de protesta triunfó, doblegando la insensibilidad oficial acosada por el repudio de la opinión pública.

RESPUESTA DE LOS OBREROS

Mientras la huelga de hambre de las heroicas mujeres se realiza en los jardines del Congreso Nacional, los obreros presos desde hace diez meses en el Anexo de la Cárcel Pública eran calumniados en avisos que la industria SABA publicó en casi toda la prensa, tratando de salvar su responsabilidad en el suceso que conmovía a la clase trabajadora. Los obreros contestaron estos avisos con la siguiente declaración que confirma muchos de los antecedentes ya entregados por PF:

"Los 16 trabajadores presos de la industria SABA, nos hacemos el deber de responder a la gran variedad de mentiras y falsedades vertidas por la empresa en millonarias publicaciones en los diarios. Por tal motivo pasamos a puntualizar lo siguiente:

1º— Aprovechándose de nuestra ignorancia en materias judiciales, el ministro sumariante [3] nos hizo firmar declaraciones sin leerlas y bajo todo tipo de presiones; se nos amenazaba por ejemplo que si no firmábamos seríamos enviados nuevamente incomunicados. Cuando nos enteramos de que teníamos derecho a leer las declaraciones que nos hacían firmar, el ministro nos trataba de insolentes y nos señalaba que él no tenía tiempo para perder.

2º— Las afirmaciones hechas por la empresa en la prensa en el sentido de que los obreros teníamos frazadas impregnadas con líquidos inflamables carece de toda veracidad. Basta señalar para demostrar su falsedad que la diputada Laura Allende fue la misma noche del incendio a la comisaría de Cerrillos a pedir se le mostraran y devolvieran las frazadas confiscadas por el Grupo Móvil y se negaron a hacerlo. La verdad es que Carabineros, en repugnante colusión con la empresa, trasladó nuestras frazadas al día siguiente al local de la fábrica en donde las impregnaron con líquidos inflamables para fabricar una prueba en nuestra contra. Igual cosa hicieron con huaipes y fieltros que hablan en la industria.

3º— En tercer lugar y como claro testimonio de las mentiras de la policía y de los industriales rechazamos en forma enérgica la afirmación que hacen los ejecutivos de la fábrica SABA de que el Grupo Móvil de Carabineros no lanzó bombas lacrimógenas al invadir la fábrica. Basta señalar que dentro del sumario figuran declaraciones de carabineros del Grupo Móvil que reconocen haber lanzado dichas bombas. ¿Por qué los jefes del Grupo Móvil niegan este hecho? ¿Por qué desconocen algo de lo que fueron testigos numerosas personas y aún varios parlamentarios? Sin duda porque en ese hecho está la verdadera causa del incendio de la industria. Como si estos testimonios fueran pocos, desapareció también "misteriosamente" una película del Canal 13 en que aparecía toda la brutalidad que usaron los carabineros y los elementos que utilizaron para su ataque en nuestra contra.

4º— En relación con lo que afirman los industriales en el sentido que habríamos amenazado en carteles con incendiar la industria si nos desalojaban, debemos decir que sólo lo hicimos con la intención de presionar para evitar el desalojo. Este hecho prueba, precisamente, tanto nuestra inocencia como la siniestra maniobra de que hemos sido víctimas por parte de los industriales. Si hubiéramos tenido la real intención de quemar la industria, ¿habríamos puesto carteles anunciando eso para que luego nos culparan? La verdad es que la parte patronal se aprovechó de esos carteles para urdir su complot en nuestra contra. ¿Puede alguien pensar que nosotros, los trabajadores, que pedíamos mejores salarios, hubiéramos estado dispuestos a quemar nuestra propia fuente de trabajo?

5º— En relación con las acusaciones que hacen los empresarios de que nuestro abogado habría demorado el proceso, creemos que él personalmente dará respuesta a dichos cargos que se le inmutan. Nosotros nos limitaremos a señalar la falsedad de los industriales de SABA en el sentido que el abogado de ellos sólo demoró 5 días en presentar la acusación, teniendo 13 días para ello. Lo que no dicen es que el sumario fue cerrado el día 6 de enero y solamente fuimos notificados el día 11 de febrero. El abogado patronal tuvo, por lo tanto, más de 30 días para acusar. El abogado patronal, además, durante toda la etapa del sumario, dispuso libremente del expediente y no así nuestro abogado. Esto deja en evidencia una vez más la parcialidad y mala intención con que actuó el Ministro Sumariante.

6º— Queremos denunciar, por último, para que se vea cómo actúa la justicia, que dos compañeros nuestros fueron falsamente puestos en libertad por el Ministro y en el momento mismo en que abandonaban el juzgado fueron detenidos por Investigaciones. Fueron luego salvajemente flagelados en el Cuartel de Investigaciones y sometidos a toda clase de torturas. Posteriormente, semi-inconsciente y en medio de amenazas, se obligó a nuestro compañero Héctor Riquelme Vargas a que firmara declaraciones en nuestra contra. El propio abogado de los industriales se hizo pasar por sicólogo de Investigaciones y redactó la declaración que se obligó, en estado seminconsciente, a firmar a nuestro compañero.

Creemos que estos antecedentes que entregamos son suficientes para deshacer las mentiras de los industriales y rubricar el inmenso clamor que existe en la conciencia de nuestros compañeros de clase que exigen a la brevedad nuestra libertad incondicional".

Firman los dieciséis trabajadores de la industria SABA, detenidos.


DECLARACIÓN PUBLICA DE LA FACULTAD DE BELLAS ARTES

"El Consejo Superior de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile tomó conocimiento de la detención arbitrarla y flagelación brutal, que le ocasionó lesiones graves que lo han impedido físicamente, de que fue objeto el día 19 de Mayo por elementos represivos de la policía política y uniformada el compañero VÍCTOR HUGO NÚÑEZ, Presidente del Centro de Alumnos del Departamento de Plástica y Ayudante de la Cátedra de Escultura de este organismo; ante este hecho declara:

1º— Su mas enérgica protesta y repudio por estos actos no ya inusitados, puesto que se repiten con frecuencia, descargando los agentes represivos su furia sobre los miembros de la Universidad de Chile que, consecuentes con su declaración de principios participan activamente en las reivindicaciones sociales de los trabajadores de este país.

2º— Ponemos en conocimiento de la opinión pública este hecho que forma parte de un vasto plan preconcebido de represión que día a día adquiere mayores proporciones en su afán de intimidar a los miembros reformistas de la Universidad de Chile y frenar toda posibilidad de un cambio en el status social.

3º— Alertamos a la opinión pública de la campaña sanguinaria que en contra de los grupos estudiantiles se ha desplegado últimamente, es hora ya de que cesen estos actos criminales de violencia en contra de elementos que sólo luchan por un ideal, y en cambio, viertan sus represiones de fuerza y fuego en contra de la delincuencia que día a día asola en mayor aumento el país, en perfecta tolerancia y complicidad de las autoridades".


Reforma agraria

EL GOBIERNO SALVÓ A LOS LATIFUNDISTAS

DESDE un comienzo se pudo prever que la intención del gobierno democristiano no era romper la estructura agraria para formar una sociedad nutrida por nuevos valores y modernas formas de relaciones de producción. Por el contrario, su intención fue crear condiciones para salvar la propiedad privada de los fundos. De ahí que toda la política agraria de la DC se redujo, en realidad, a producir el paso de una etapa de fundos cerrados, con bajos niveles tecnológicos y de gran desperdicio de recursos, a otra etapa de fundos abiertos, con mayor asimilación de técnicas, más modernizados, que pudieran aumentar la producción y la participación campesina en los ingresos.

El esquema de la DC era por lo tanto transformar los fundos tradicionales y "semi-feudales" en modernas explotaciones, que pudieran mejorar la situación del campesinado. Desde los créditos agrícolas de CORFO hasta los sindicatos de una Comuna cualquiera, debían desempeñar un papel en el paso de una etapa a otra.

En favor de este loable esquema burgués, que calmaba la conciencia de muchos dirigentes, el gobierno de la DC ha gastado importantes recursos nacionales. Ignorantes de las leyes que rigen los procesos sociales, las medidas que tomaron para poner en movimiento ese esquema produjeron dos hechos sociales que no pudieron predecir: las masas campesinas empeoraron su situación y los dueños de fundos adoptaron una modernización superficial, dirigida a evitar las medidas que el gobierno desataba contra ellos.

Veamos con más profundidad las medidas que tomó el gobierno para apresurar el paso de una etapa a otra, y cómo los patrones desviaron la acción del gobierno y la volvieron contra los campesinos.

De una parte tomó dos medidas simultáneas para impulsar la modernización de los fundos, y de otra, fortaleció las políticas para financiar y asistir dicha modernización.

La primera medida fue la reforma agraria orientada a la expropiación de fundos abandonados. Según últimos datos de CORA, el 66% de los predios afectados estaban abandonados o mal explotados. De esta manera, expropiar fundos abandonados representa una medida estratégica para presionar por la modernización de otros que están en esa situación. Por tanto, fundo que se moderniza queda a salvo de la reforma agraria.

La segunda medida que tomó la DC para modernizar los predios fue la sindicalización campesina. Como la situación en el campo era conflictiva y la experiencia cubana penaba en los ideólogos de la DC, fue necesario introducir algunas variantes en la sindicalización campesina. Se requería que el Estado (INDAP) controlara gran parte de los sindicatos, y luego, incrustara a los campesinos organizados en el proceso en que estaba interesado el gobierno, esto es, pasar de una etapa a la otra.

A esta finalidad obedeció el paralelismo sindical, por el cual el gobierno pudo controlar la dirección de una gran parte de los sindicatos. Hoy día INDAP controla unos 25 mil campesinos en cooperativas, unos 50 mil en sindicatos y casi 100 mil pequeños propietarios en Comités de Créditos. Es decir, acaudilla cerca de las 8/10 partes de los campesinos organizados.

De este modo, se cumplió la primera tarea del gobierno: establecer el paralelismo sindical como condición previa para controlar la dirección de los sindicatos que formaba. Ahora veamos cómo los sindicatos ayudan a la modernización de los fundos.

Los patrones tenían organizadas sus empresas tradicionales sobre la base de una remuneración que era pagada en gran medida en especies y sólo una pequeña parte en dinero. Con la disminución de las regalías, con el aumento de la remuneración en dinero y con la lluvia de pliegos de peticiones por reajustes de los salarios, los patrones vieron que sus empresas tradicionales no podían resistir estas nuevas condiciones. Las huelgas campesinas se multiplicaron y las tomas de fundos —por razones de salarios— también crecieron.

Entonces los patrones estuvieron obligados a incorporar tecnología, especialmente maquinaria, para abaratar los costos de la mano de obra mediante bruscas reducciones de la mano de obra permanente en los fundos.

Y aquí viene el gran fracaso del esquema de la burguesía DC, pues los patrones no se modernizaron para racionalizar la empresa, sino que incorporaron maquinaria y cultivos pensando siempre en eliminar mano de obra permanente y temporal.

(En el Valle de Aconcagua, por cada 5 has. nuevas de plantación han aumentado en 5 los afuerinos. En otros fundos que ocupaban hace poco 50 obreros, por ejemplo en la siega de trigo, hoy día con una automotriz sólo ocupan 2 ó 3 hombres y el resto queda sin trabajo).

Este proceso de desarraigo del campesino del trabajo estable para luego sustituirlo por la mecanización, se repite en casi todos los fundos del país.

Por tanto, debido a los aumentos nominales de los salarios los patrones fatalmente han tenido que modificar superficialmente sus empresas, adoptando esta especie de falsa modernización con el fin simultáneo de eliminar y sustituir mano de obra.

El gobierno además de tomar estas dos medidas para presionar por la modernización de los fundos, fortaleció también las medidas para financiar y asistir dicha modernización. De ahí que el gobierno duplicó los créditos que daba el Banco del Estado (de Eº 12.000 promedio que recibía cada agricultor en 1964, subió en 1968 a Eº 22.870, en moneda de este último año), y más que triplicó los préstamos de CORFO (de Eº 15.800 que recibía cada productor en 1964, subió a Eº 50.700 en 1968 en moneda de este último año). Además puso a disposición de las instituciones públicas que atienden al latifundio el 75% de los agrónomos y veterinarios que trabajan en el sector estatal. Más aún, de 41.8 millones de escudos que se distribuyeron en 1966 a las cooperativas del sector agrícola, el 87% fue a parar a cooperativas patronales. Y todavía mas; regó en forma casi gratuita las tierras de los fundos. Por ejemplo en la provincia de Linares, se terminó el tranque Digua que regará unas 25.000 has., de las cuales el 90% se encuentran en los fundos de latifundistas.

Por consiguiente, el gobierno se jugó entero por socorrer a los latifundistas de la situación que el propio gobierno les había creado, con el fin de que se modernizaran.

En un comienzo los patrones no comprendieron la estrategia de la DC y lanzaron campañas contra la "agitación"; la SNA tuvo fuertes crisis internas. Pero, al correr del tiempo vieron que los sindicatos sólo presionaban por salarios y que la reforma agraria se reducía a la expropiación de fundos abandonados. Comprendieron, entonces, que debían modernizarse de una forma tal que les permitiera reducir la mano de obra, y además, quedar fuera de la reforma agraria. La mecanización de faenas desempeñó ese milagroso papel, por cuanto redujo la mano de obra y aparentó modernización.

Pese a haber contado con todas las condiciones para racionalizar la empresa la incapacidad empresarial de los patrones hizo que les importara un comino el desarrollo económico y social, por cuanto no les hacía falta. Sólo se preocuparon de desviar la ingenua arremetida de la DC, para continuar en el monopolio de las tierras y de los recursos del Estado y para aumentar sus ganancias, aunque fuera sobre la base del empeoramiento de las condiciones de los campesinos.

La mecanización está costando millones y millones de escudos y la única fuente de ingreso de los patrones para pagarla es aquella parte del trabajo campesino de la que se apropia sin retribuirle nada, o sea, la plusvalía. De ahí que, mientras más máquinas tengan y menos campesinos trabajen en los fundos, más bajos serán los costos de producción y más altas las utilidades, o sea, la plusvalía que arrebatan a los obreros.

En consecuencia, lo que implica para la clase campesina asalariada los mayores gastos en mecanización, es su empobrecimiento, el corrosivo deterioro de su capital humano.

¿Y qué están haciendo los patrones para empobrecerla? Simplemente han desviado las presiones que desatan las medidas de gobierno hacia un tipo de mecanización que fatalmente elimina gente de los fundos y, enseguida, los reemplazan por maquinarias.

De ahí para adelante viene un proceso cada vez más rápido y más regresivo en contra de los campesinos: hay en el campo cada vez más gente para trabajos ocasionales, eso aumenta entre ellos la competencia y bajan los salarios; así podemos observar que los trabajos más duros y marginales son los más mal pagados, justamente realizados por afuerinos; Por su condición nómada la gran mayoría queda fuera de los sindicatos, de modo que carecen de respaldo para regatear el precio de su fuerza de trabajo; y, además, por carecer de tierras y de residencia estable quedan, también, fuera de los Comités de Créditos de INDAP y de las Cooperativas Campesinas.

En consecuencia la burguesía demócrata cristiana al introducir en el viejo cuadro social agrícola las presiones analizadas, lejos de liquidar al latifundio le tendió la mano, a costa de sumergir más hondo la situación campesina. ¡Y la responsabilidad histórica de semejante proceso pertenece por entero a la Democracia Cristiana!

VÍCTOR VEA


Declaraciones

EL PROBLEMA DE LAS RELACIONES CON CUBA

EL presidente de la delegación de Cuba al 13º período de sesiones de la CEPAL, Ministro Carlos Rafael Rodríguez, sostuvo una larga conferencia de prensa en Lima con periodistas de todos los sectores políticos peruanos y con los representantes de las agencias cablegráficas extranjeras, en la que abordó los temas más variados de la actualidad latinoamericana, la revolución cubana y las actividades de los movimientos de liberación nacional del continente. Fue más de un centenar de preguntas las que contestó el Ministro Rodríguez, muchas de las cuales han tenido ya difusión mundial a través de diversos órganos de prensa.

El primer tema fue tocado por el corresponsal de la Agencia Reuter, quien formuló la siguiente pregunta:

PERIODISTA.— Señor Ministro, se habla últimamente de la posibilidad de una reanudación de relaciones de Cuba con varios países. Se menciona específicamente incluso a los Estados Unidos y a varios países latinoamericanos. ¿Hay algo de cierto en esto y cuál es el proceso? ¿Qué perspectivas hay?

—El problema de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba —para comenzar por la situación más compleja y tensa— Cuba no lo considera como un asunto bilateral. Nosotros nos enfrentamos a los Estados Unidos no sólo porque los Estados Unidos han sido nuestro opresor tradicional, porque nos bloquea y nos agrede, y organiza contra nosotros actividades como la de Playa Girón —que en estos días es el octavo aniversario de su derrota— sino por la política general de los Estados Unidos en el mundo, como representante principal de una concepción y de una política imperialistas. Si los Estados Unidos quisieran resolver de una manera bilateral su diferendo con Cuba, eso solo no bastaría para establecer relaciones con nuestra Patria. Mientras los Estados Unidos sean el agresor de Vietnam, y mientras estén asesinando a los vietnamitas en una guerra desigual; mientras los Estados Unidos tengan hacia la América latina la posición que se expone muy claramente en el incidente con la EPC y la actitud del gobierno de los Estados Unidos; es decir, mientras los Estados Unidos sean los representantes de una política imperialista activa y agresiva, a Cuba no le interesa ni le puede interesar establecer tales relaciones, ni las establecerá, en ningún caso.

Esa es la posición oficial del gobierno de nuestro país.

Con respecto a la América latina, tendríamos que recordar, como lo hicimos en la Conferencia, que no fue Cuba la que rompió relaciones con el conjunto de países de la América latina que no tienen relaciones con nosotros, sino que Cuba fue expulsada, en la reunión de Punta del Este de 1962, de la Organización de los Estados Americanos; y que posteriormente se produjeron rompimientos de relaciones, por parte de países que siguieron manteniendo en aquella oportunidad relaciones.

Para que Cuba considere la posibilidad de reanudación de relaciones con un país latinoamericano, tendrían que producirse cambios, no de parte de Cuba sino de parte de los gobiernos que quieran establecer tales relaciones. Es decir, Cuba sólo estaría dispuesta a entrar en relaciones con aquellos gobiernos de la América latina que se decidan a desacatar la dirección política de los Estados Unidos y que se decidan a aplicar una política independiente.

Podríamos mencionar nuestras relaciones con México, como un ejemplo. México desacató lo que era evidentemente un dictado norteamericano y mantuvo sus relaciones con Cuba; es una actitud que consideramos ejemplar, sin que esto necesariamente identifique la política de Cuba y la política de México, de una parte y de la otra. Por eso repito, categóricamente: nuestro país considera las relaciones con la América latina un problema no de Cuba sino de los gobiernos latinoamericanos, que son los que deben demostrar que están en condiciones de poder reiniciar este tipo de relaciones, por su actitud práctica.

Hay algunos gobernantes de la América latina que han hablado de establecer relaciones con Cuba "siempre que Cuba haga esto, y lo otro, y lo de más allá". Cuba no va a modificar su actitud para entrar en negociación con ningún gobierno de la América latina. La actitud de Cuba la encontramos justificada, es una actitud de amistad hacia todos los pueblos de América latina, es una actitud que corresponde, a nuestro juicio, a los intereses de todos los pueblos de América latina. Nosotros no hemos roto relaciones con la mayor parte de los gobiernos de estos pueblos y, por consiguiente, estamos en condiciones de establecer claramente esta posición.

No sé si esto es suficientemente explícito...

PERIODISTA.— Señor Ministro —United Press—: Se acusa al régimen del Primer Ministro Fidel Castro de fomentar activamente las guerrillas en algunos países latinoamericanos, concretamente en Venezuela. ¿Cuál es la actitud oficial de su gobierno respecto a esas posiciones?

—Con relación a estos problemas, quisiéramos distinguir dos aspectos de la cuestión: primero, la concepción teórica de Cuba de la lucha revolucionaria en América latina, y segundo, los problemas concretos de las acusaciones de que hemos sido objeto.

En cuanto al primer aspecto, es evidente que Cuba tiene la concepción —y lo ha expresado de maneras muy diversas, en foros internacionales, como la OLAS y la Conferencia Tricontinental— de que para el desarrollo del proceso revolucionarlo de la mayor parte de los países de la América latina la lucha armada es el instrumento fundamental. Nosotros continuamos teniendo esa concepción.

Muchas veces ha sido interpretada esta posición erróneamente, como un criterio según el que para el progreso revolucionario de cada uno de los países de América latina sería inevitable la lucha armada.

Nosotros consideramos que puede haber casos excepcionales, y en algunos momentos específicos los propios dirigentes de nuestro partido y el gobierno y el propio compañero Fidel Castro personalmente han hablado del Uruguay como tal posibilidad; en otros casos se han mencionado posibilidades en otros países.

Es natural que consideremos también que en las condiciones específicas de América latina se puede dar hasta la eventualidad de posibles victorias electorales —y este es el caso hipotético de Chile— en que fuerzas auténticamente revolucionarias alcancen los votos suficientes para obtener el poder, y pensamos nosotros que dentro de una coyuntura tal se verá el caso, que no ha sido la primera vez en América latina y en el mundo, de que los que se oponen a las transformaciones que América latina necesita, corten el proceso electoral después de realizado para dar un golpe de Estado. Lo hemos conocido muchas veces. Y en otras oportunidades que los gobiernos electos democráticamente sean desalojados violentamente por fuerzas armadas reaccionarias —y los militares de la América latina, los militares clásicos, son muy dados a este tipo de pronunciamientos— y por consiguiente tendríamos así el caso en que la lucha armada tendría que realizarse después de una victoria electoral.

Por lo cual, como se ve, nuestro enfoque estratégico parece justificado en la mayor parte de los países.

Esa concepción, naturalmente, corresponde a los pueblos realizarla. Cuba estimula la guerra de guerrillas... —apunten bien, porque va una segunda parte, y no pongan mañana sólo en el periódico: "Cuba estimula la guerra de guerrillas", porque son muchos los periodistas que van a desmentirlos— ¿En qué forma Cuba estimula la guerra de guerrillas? Pues porque la historia de la lucha guerrillera en nuestro país le dio a los pueblos de América latina la confianza de que a través de la lucha de guerrillas se podría lograr una victoria.

Antes de Cuba, esto parecía inconcebible. Incluso fue inconcebible para nosotros, dirigentes marxistas antes de la Revolución, que nunca postulamos la guerra de guerrillas como un instrumento para nuestro país. De modo que debemos confesar que no nos sorprende que otros lo sigan considerando imposible todavía, aunque la experiencia cubana es bastante rotunda en ese sentido.

Esa es la estimulación cubana a la guerra de guerrillas, no otra. Es decir, que las acusaciones sobre la participación directa del Estado cubano en tales guerrillas no ha podido ni podrá ser demostrada. ¿Que movimientos . guerrilleros han tenido la simpatía, el aliento y el apoyo de Cuba? Lo tendrán en la lucha contra oligarquías y gobiernos reaccionarios, y contra el imperialismo.

No olvidemos que San Martín y Bolívar no eran peruanos, y que son héroes de Perú. No olvidemos que Bolívar quiso ir a combatir a Cuba, y si no lo logró no fue porque no estuviera en su ánimo, sino que le desesperó el no poder realizarlo prácticamente. Por eso nosotros consideramos como un orgullo para Cuba que ciudadanos cubanos hayan querido compartir con otros latinoamericanos una batalla que es común, la batalla por la independencia de América latina. Y no sólo no nos arrepentimos de ello, sino que los consideramos nuestros héroes, porque entendemos que han cumplido el mismo deber que Máximo Gómez cumplió combatiendo durante treinta años por la independencia de Cuba, siendo dominicano, y terminando por ser el jefe supremo, el generalísimo del Ejército Revolucionario que realizó la independencia frustrada por la intervención imperialista en nuestro país, en la lucha contra España.

De modo que en ese sentido situamos nosotros la actitud de Cuba hacia la lucha de emancipación de la América latina.

PERIODISTA— ¿Sobre la acusación directa que se le hace en Venezuela, ha habido guerrilleros cubanos que hayan sido capturados como en Falcón?

—Han presentado, de los que desembarcaron, a cubanos. Uno de ellos, Antonio Briones, murió, y repito que estamos orgullosos y lo consideramos como un héroe de nuestro país. Pero murió no en una expedición del Estado cubano, murió en una operación de revolucionarios venezolanos, como murió Flor Crombet en una operación de revolucionarios cubanos en 1895, y como murieron decenas de latinoamericanos en tierras que no eran la suya, antes y después de la Revolución Cubana.

Esta es una tradición americana, y no sé por qué algunos se asustan después de haberla proclamado mucho tiempo, entre ellos los dirigentes de Acción Democrática, el derrotado partido que gobernó en Venezuela. Si se revisan las actitudes del señor Leoni y de ... —no podríamos llamarlo con justicia "señor"— de Rómulo Betancourt, en sus etapas iniciales antes de llegar al poder, se encontrará mucha doctrina latinoamericana que, desde luego, nunca llevaron a la práctica, porque la diferencia entre los revolucionarios y los oportunistas es que los revolucionarios mueren por sus ideas y los oportunistas hablan sin morir, se conservan "para la eternidad".


Prensa extranjera

POLÉMICA ENTRE DOS PERIODISTAS COMUNISTAS

A propósito del conflicto chino-soviético el comentarista de la agencia de prensa soviética NOVOSTI, Georges Dadiants, envió a la sección Tribuna Internacional del diario francés "Le Monde" un artículo bajo el título "La frontera que defendemos" y que apareció en el periódico el 2 de abril pasado. Los términos del análisis de Dadiants provocaron una respuesta del jefe de cables de "L'Unitá", órgano del Partido Comunista italiano, Alberto Jacoviello, qué publicó "Le Monde" en su edición del 8 de abril. Ambos documentos —el artículo y la carta.— reflejan interesantes puntos de vista, que PF pone en conocimiento de sus lectores.

El artículo de Dadiants es el siguiente:

LA FRONTERA QUE DEFENDEMOS

Para algunos en Occidente los incidentes en el río Ussuri no son más que la manifestación de un conflicto ideológico entre "dos variedades de comunismo" que no les toca sino que desde muy lejos. Esta falsa premisa sirve de base a deducciones políticas y estratégicas erróneas. El "Washington Post" habla con una satisfacción que no trata de disimular del "enfrentamiento" de dos "gigantes comunistas". "El Occidente —escribe el "New York Post"— puede permitirse el lujo de seguir con los brazos cruzados y admirar este espectáculo". El "Washington Daily News" va más lejos todavía: propone al gobierno de los Estados Unidos "lanzar" a China contra la Unión Soviética. Esta posición no tiene nada de nuevo. A comienzos de la guerra germano-soviética hubo políticos en los Estados Unidos que se regocijaron de la agresión alemana contra la URSS, estimando que su propio rol sería el de simples espectadores, mientras esos dos países librarían una lucha a muerte. Recordemos que su miopía no evitó al mundo la catástrofe de Pearl Harbour.

Es tal vez todavía prematuro trazar un paralelo entre la China maoísta y la Alemania hitlerista. Pero está fuera de toda duda que las contradicciones entre la dirección china, por una parte, y las fuerzas de la paz, del progreso y del socialismo, de las cuales la Unión Soviética es la base, por la otra, han sobrepasado desde hace largo tiempo el cuadro del conflicto ideológico inicial. No es la ideología marxista la que determina la línea de la política exterior de los maoístas. Su política nacionalista de gran potencia marca una ruptura total con el marxismo. Después de un arreglo de cuentas con los comunistas chinos durante la "revolución cultural", mediante el terror, y después, de haber minado con su política económica las bases mismas de la construcción del socialismo en la República Popular China, el grupo de Mao Tse-tung impone ahora al país un régimen militarista, inherente a todos los sistemas reaccionarlos. Envenena la conciencia de las masas inculcándoles el veneno del chovinismo y del nacionalismo a fin de crear en el país un ambiente que le permita reafirmar su dominación. Las aventuras políticas externas son parte integrante de esta línea, dirigida a instaurar una dictadura militar y burocrática en el interior del país..

Los maoístas reivindican una parte importante del Extremo Oriente soviético y de la Siberia bajo el pretexto de que ella ha sido "arrancada" por los zares rusos a los emperadores chinos, hace ya más de un siglo. Al hacerlo, el gobierno de Pekín olvida ciertamente que esas tierras no han sido jamás propiamente chinas. Ellas solamente han estado sometidas a la política de expansión de la dinastía Manchú después de su conquista de China en el siglo XVIII. Con argumentos de este género es muy fácil demostrar que China posee actualmente inmensas extensiones de territorios no chinos. Por lo que sabemos la Gran Muralla china, sin embargo, jamás ha bordeado el río Ussuri.

El objetivo político es sin duda sembrar la discordia en las filas del movimiento comunista internacional, en particular tratar de obstaculizar la convocatoria de la conferencia de los partidos comunistas y obreros prevista para el mes de mayo. Pero se tiene la impresión que las provocaciones en la frontera chino-soviética no alcanzarán su objetivo porque ellas no hacen sino aislar aun más a China. Las consideraciones de política interna juegan también un rol nada despreciable: la histeria antisoviética, desencadenada la víspera del congreso del PCCH tiene por fin concretar definitivamente la política nacionalista y chovinista de Mao Tse-tung, y ayudar a la dirección de Pekín a deshacerse de todos los adversarios de la famosa "revolución cultural".

Pero los objetivos no son la única cosa que importa. Lo importante es que para alcanzarlos se haya recurrido al método de las provocaciones armadas, a la agresión contra los pueblos vecinos. El ataque contra la frontera soviética no es el único ejemplo. El conflicto chino-hindú habla probado ya que la China maoísta da preferencia a los medios no pacíficos para arreglar los litigios internacionales. El aventurerismo belicista chino, apoyado en teoría en una interpretación desnaturalizada del marxismo, se convierte en un factor alarmante en la vida internacional, sobre todo si se sabe que China se está transformando en la quinta potencia nuclear. Prosiguiendo sus provocaciones armadas contra la URSS y obstaculizando en todo lo posible cualquier arreglo pacífico en Asia (incluido Vietnam), China podrá en los próximos años desarrollar una actividad particularmente intensa en India, Birmania, Tailandia o Laos. Un diario italiano señala que la actual dirección china reivindica territorios que pertenecen no solamente a la URSS sino también al Nepal, a Birmania, Vietnam, Laos, Cambodia, Tailandia y a otros países. ¿Quién nos garantiza que la "actividad" del grupo maoísta no sobrepasará las fronteras del continente asiático? Recordemos que el militarismo nipón disponía de reservas humanas mucho más limitadas que el chovinismo chino de gran potencia. Nosotros no hemos identificado jamás al grupo de Mao

con el pueblo chino. El peligro que significa hoy día China viene de la ideología y la política belicistas del maoísmo, igual que el peligro que representaron antes la Alemania hitlerista y el Japón militarista venían de la ideología y de la política del fascismo.

En este sentido la frontera que la Unión Soviética defiende en la actualidad a lo largo de 6.500 kilómetros no es solamente la frontera chino-soviética.

Los cadáveres desfigurados de los guardias fronterizos soviéticos que la han defendido en el río Ussuri deben hacer reflexionar a quienes se sienten inclinados a regocijarse por este "enfrentamiento de dos gigantes" y a los que todavía se hacen ilusiones sobre la pertenencia del grupo de Mao Tse-tung al mundo socialista.

LA RESPUESTA DE "L'UNITÁ"

La carta respuesta de Alberto Jacoviello, jefe de cables de "L'Unitá", es la siguiente:

"No me gusta ni me ha gustado jamás polemizar con un periodista soviético. Pero después de leer el artículo del señor Dadiants no he resistido al deseo de responderle, a título puramente personal.

Y ello por una sola razón: para permitir al señor Dadiants que se dé cuenta, de la manera más directa, que hay hombres a los cuales no se les puede, ciertamente, reprochar ser menos comunistas que él y que sin embargo rechazan sus afirmaciones de la manera más clara. Agrego que esta actitud concierne al conjunto de lo que ha escrito el señor Dadiants. Por mi parte yo no he encontrado en todo ello ni un solo elemento aceptable, razonable y aun, simplemente, realista.

Su artículo, por ejemplo, se asombra que los diarios norteamericanos se regocijen por el conflicto chino-soviético. ¿Por qué deberían entristecerse? Un conflicto entre los dos más grandes países socialistas es algo que los norteamericanos deben precisamente tratar de provocar, y no se ve verdaderamente por qué deberían conmoverse. El periodista soviético, por el contrario, se asombra y trata de hacer comprender a los norteamericanos de qué lado se encuentra su interés: del lado de la amistad hacia la URSS y de la hostilidad frente a China.

Jamás, en verdad, se había leído un consejo tan poco realista de parte de un periodista soviético. Pero el señor Dadiants no sem limita a eso. No vacila en agregar que la manera de actuar de los norteamericanos recuerda el comportamiento de ciertos políticos de ultramar en el momento de la agresión de Hitler contra la URSS. Púdicamente, es cierto, agrega: "que es tal vez todavía prematuro trazar un paralelo entre la China maoísta y la Alemania hitlerista". Pero este "pudor" no hace más que plantear el problema y en consecuencia establecer el paralelo que le parece prematuro avanzar.

Quisiera preguntarle al señor Dadiants ¿a quién cree convencer con "argumentos" de esta factura? y si no se da cuenta, por el contrario, que hiere profundamente a todos los comunistas que sin aprobar la política de China, conservan al menos un sentido elemental de la realidad y saben por lo tanto hacer la distinción entre la Alemania nazi y la "China maoísta".

Naturalmente que comprendo muy bien que los soviéticos estén preocupados del segundo frente político e ideológico abierto por China. Pero me resulta difícil aceptar que el único medio de batirse en este segundo frente consista en lanzar invitaciones a una especie de cruzada contra lo que antes se llamaba el "peligro amarillo". El señor Dadiants escribe que el soldado soviético no defiende solamente a la Unión Soviética en el frente del Ussuri. Defender la patria es un deber elemental y es legítimo que el señor Dadiants lo recuerde. ¿Pero puede precisar exactamente las otras causas que, a su juicio, la URSS defiende en el Ussuri?

Por último me gustaría señalar al señor Dadiants que entre los "diarios italianos" que han "revelado" que "China reivindica no solamente territorios que pertenecen a la URSS sino también al Nepal, Birmania, Laos, Cambodia y a Tailandia" se encuentran diarios reaccionarios. Me guardaré naturalmente de acusar al señor Dadiants de estar de acuerdo con los reaccionarios italianos. Pero es también mi derecho el esperar que después de esta breve aclaración mi colega soviético no me expulsará del marxismo-leninismo. Sé sin embargo que el señor Dadiants no es un novato en este género de empresas desafortunadas: ¿no fue él, en efecto, el que escribió un artículo en que pretendía, a propósito de la intervención en Checoslovaquia, dar lecciones a los comunistas franceses?". [4]


CARTA A LAS DIRECTIVAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Señor Presidente o Secretario General.

Estimado señor:

Nos permitimos dirigirnos a usted —y por su digno intermedio a los miembros de la directiva de su partido—, con el objeto de presentarle la profunda inquietud de todos los componentes del Movimiento "IGLESIA JOVEN", de la inexplicable prolongación del proceso y encarcelamiento de los trabajadores de la firma SABA. Hecho que ha significado el doloroso espectáculo, ante la faz de) país, de la huelga de hambre de los familiares de estos compañeros, que se prolonga ya por diecinueve días.

Estimamos, señor presidente, que es urgente adoptar medidas drásticas para poner término a tal estado de cosas. Creemos que su colectividad política —a través de su representación parlamentaria— está en condiciones de aportar un gran caudal de esfuerzo, fervor y combatividad. Sabemos que si todos los partidos políticos —o su gran mayoría— se proponen alcanzar un objetivo determinado y concreto —debidamente coordinados— éste, sin lugar a dudas, es alcanzado a corto plazo. Esta es, precisamente, la petición que nos permitimos formularle con todo respeto, pero a la vez, con la responsable energía que exigen las circunstancias actuales.

Estamos ciertos de interpretar a todos nuestros hermanos de clase en el país, y aunque nuestra organización no tiene un carácter específicamente "político" —tal como este término es entendido en nuestro medio— actuamos dentro del ámbito de la política nacional de "clase explotada". Como tales, es que creemos tener el derecho de dirigirnos a usted en el sentido indicado en estas líneas.

Saluda atentamente a Ud.,

COMITÉ DIRECTIVO MOVIMIENTO "IGLESIA JOVEN".

NOTA.— Esta carta fue enviada a las directivas de los partidos Socialista de Chile, Comunista, Radical, Demócrata Cristiano, Social Demócrata y Unión Socialista Popular.


Tribuna teórica

LENIN Y EL PARLAMENTO

"En la democracia burguesa por medio de mil trucos, tanto más ingeniosos y eficaces cuando más desarrollada está la democracia "pura", los capitalistas excluyen a las masas de la participación en el gobierno, de la libertad de reunión y de prensa, etc. El Poder Soviético es el primero del mundo —mejor dicho el segundo, porque la Comuna de París empezó a hacer lo mismo— que incorpora al gobierno a las masas explotadas. Mil obstáculos impiden a las masas trabajadoras participar en el parlamento burgués —que nunca resuelve las cuestiones más importantes de la democracia burguesa: las resuelven la Bolsa, los bancos— y los obreros saben y sienten, ven y perciben claramente que el parlamento burgués es una institución extraña, un instrumento de opresión de los proletarios por la burguesía, una institución de una clase hostil de una minoría de explotadores". (V. Lenin, La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky, Obras Escogidas, tomo IV, pág. 34).

"Mientras no tengáis fuerza para disolver el parlamento burgués y cualquiera otra institución reaccionaria, estáis obligados a trabajar en el interior de dichas instituciones. precisamente porque hay todavía en ellas obreros engañados por el clero y el ambiente aldeano. De lo contrario corréis el riesgo de convertiros en simples charlatanes". (V. Lenin, La Enfermedad Infantil del "Izquierdismo" en el Comunismo, Obras Escogidas, tomo IV, pág. 289).

LAS dos citas que encabezan el presente artículo son abiertamente contradictorias; a primera vista pareciera que la una estuviera rebatiendo a la otra. Podríamos entonces preguntarnos: ¿Es que existe contradicción en Lenin?

Si consideráramos la manera como usualmente es citado Lenin, tendríamos que llegar a una lamentable respuesta afirmativa. La cita de Lenin hoy sirve lo mismo para un barrido que para un fregado, tanto a los rusos como a los chinos, para decir sí y para decir no.

Pero la culpa de toda esta confusión no la tiene Lenin.

La culpa la tienen aquellos que piensan que el leninismo es una doctrina. Toda doctrina es un sistema de preceptos estáticos cuyo objetivo es guiar la práctica y en este sentido el leninismo no puede ser considerado una doctrina. El mismo Lenin en su olvidado e imperativo llamado a la organización, "Qué Hacer", planteaba incansablemente la necesidad de teorías que emergieran de la práctica y actuaran en función de ella; de ahí que cada idea de Lenin deba ser considerada en relación al contorno histórico de donde emerge y para el que actúa. Lo contrario es convertir a Lenin en una especie de profeta y esto es lo mismo que separarlo del marxismo.

La teoría de Lenin iba surgiendo en la medida en que los problemas aparecían en el camino; el gran revolucionario no tenía tiempo para salirse de la realidad inmediata, y frente a cada situación específica extraía conclusiones, combatiendo las desviaciones de todo tipo que se presentaban. Pero no era un pragmático, porque el pragmático hace de la práctica su única teoría (es decir, la niega) y Lenin siempre teorizó de acuerdo a una práctica y practicó de acuerdo a una teoría.

La teoría leninista implica la aplicación de las leyes del materialismo histórico a situaciones específicas. Esto no quiere decir —como es de suponer— que deba prescindirse de las útiles citas leninistas. El problema se presenta cuando se trata de dar a las citas el carácter de sentencias.

Para analizar las posiciones de Lenin frente a un problema tan contemporáneo como es el parlamentarismo, hay antes que nada que tener presentes el desarrollo de las fuerzas productivas en la Rusia prerrevolucionaria.

Lenin, en un trabajo escrito en noviembre de 1914, sintetizaba de esta manera las tareas de los revolucionarios rusos frente a la realidad socioeconómica del país:

"En Rusia, las tareas de la socialdemocracia /.........../ donde no se ha llevado aún a su término la revolución burguesa, deben ser, lo mismo que antes, las tres condiciones fundamentales de la transformación democrática consecuente: República democrática —con plena igualdad de derecho de todas las nacionalidades y derecho a la autodeterminación—, confiscación de las propiedades de los terratenientes y jornada de ocho horas. Pero en todos los países avanzados, la guerra ha puesto a la orden del día la consigna de la revolución socialista, que resultará tanto más urgente cuanto más pesen sobre los hombros del proletariado las cargas de la guerra, cuanto más activo haya de ser su papel en la reconstrucción de Europa después de la barbarle "patriótica" contemporánea, dados los gigantescos progresos técnicos del gran capitalismo. (V. Lenin, La Guerra y la Social democracia en Rusia, Obras Escogidas, tomo II, pág. 313, el subrayado es nuestro).

No obstante hay que distinguir dentro del contexto del leninismo, obras que contienen un mayor nivel de abstracción y en donde es posible aprehender el pensamiento de Lenin más en su generalidad que en su particularidad. Dentro de este contexto debemos distinguir el "Materialismo y Empirocriticismo" en el campo de la filosofía, el "Imperialismo, fase Superior del Capitalismo" en el campo socioeconómico y "El Estado y la Revolución" en el campo de la teoría política.

Este esquema, basado en las etapas escalonadas que debían conducir al socialismo, tenía sin duda plena vigencia en la Rusia prerrevolucionaria, dado que en el país prevalecían una serie de antagonismos entre la burguesía y los grandes latifundistas amparados en los remanentes de la autocracia zarista. Recordemos que ya Marx, al analizar los sucesos de la Comuna de París, había llegado a esta importante conclusión:

"la república no significa en general más que la forma de la subversión de la sociedad burguesa y no su forma conservadora de vida". (Marx y Engels, Obras Escogidas, tomo I, pág. 358).

Y el establecimiento de una república democráticoburguesa aparecía como una manera de iniciar un movimiento cuya meta iba mucho más allá de los estrechos marcos democráticoburgueses: la construcción del socialismo. Pero para alcanzar las metas iniciales, era necesario emplear una multiplicidad en las formas de lucha, incluyendo dentro de esta multiplicidad la lucha parlamentaria. En este sentido, el parlamentarismo fue concebido por Lenin como una táctica, nunca como una estrategia. Se debía utilizar al Parlamento, pero para destruirlo.

"está probado que aun unas semanas antes del triunfo de la República Soviética, aun después de este triunfo, la participación en un parlamento democrático burgués, no sólo no perjudica al proletariado revolucionario, sino que le facilita la posibilidad de hacer ver a las masas atrasadas por qué semejantes parlamentos merecen ser disueltos, facilita el éxito de su disolución, facilita la eliminación política del parlamentarismo burgués". (V. Lenin, La Enfermedad Infantil del "Izquierdismo" en el Comunismo, Obras Escogidas, tomo IV, pag. 290. El subrayado es nuestro).

El polémico trabajo de Lenin, la "Enfermedad Infantil del "Izquierdismo" en el Comunismo" que ha sido comúnmente considerado como una apología del parlamentarismo y una especie de biblia para el reformismo, es sobre todo un enfoque táctico de las diversas fases que ofrecía el proceso revolucionario ruso. El parlamento utilizado por el proletariado debería ser el instrumento burgués para la revolución democráticoburguesa. Nunca más que eso.

En todos los textos anteriores a la "Enfermedad Infantil ..." Lenin condenó abiertamente al parlamentarismo, cuyos máximos defensores se encontraban guarecidos en la socialdemocracia alemana.

La coyuntura que dejó al descubierto el oportunismo parlamentarista, fue la Primera Guerra Mundial. Hasta antes de 1914 ese oportunismo se encontraba latente y Lenin debió combatir a un enemigo solapado, el que sólo se manifestaba a través de tendencias teóricas. Pero con el estallido de la guerra, la traición en casi todos los sectores de la II Internacional fue tan evidente que sólo podía resolverse con la inmediata ruptura. Con toda razón Lenin escribió en cierta ocasión:

"La guerra tiene muchas veces la ventaja de poner al descubierto lo podrido y dejar a un lado los convencionalismos. (V. Lenin, El Oportunismo y la Bancarrota de la II Internacional, Obras Escogidas, tomo III, pag. 328).

Y de la misma manera, en la Historia del PCUS se puede leer lo siguiente:

"Siguiendo a los partidos burgueses, casi todos los partidos de la II Internacional que se consideraban representantes del proletariado, se pronunciaron en pro de la guerra, a despecho de los intereses de clase de los obreros. Los socialistas alemanes que durante largos años habían sido un partido de vanguardia de la II Internacional, votaron en el Parlamento por la concesión de créditos de guerra al gobierno. Los representantes del Partido Socialista Francés, así como los socialistas de Inglaterra y Bélgica, no sólo votaron los créditos de guerra, sino que entraron a formar parte de los gobiernos burgueses reaccionarlos para prestarles su concurso en la guerra". (Historia del PCUS, Moscú, 1960, pag. 212).

La guerra pues, para los oportunistas de la II Internacional no fue sino un pretexto para que cristalizaran las tendencias parlamentaristas en toda su plenitud. Los representantes de esta tendencia iban a convertir al Parlamento burgués en el centro de toda su actividad, en su único fin.

¿Existe entonces contradicción en Lenin con respecto al problema del parlamentarismo?

Si tenemos en cuenta que el parlamentarismo para Lenin sólo era válido para impulsar una revolución democrático-burguesa y absolutamente inaceptable en cuanto tendía a convertirse en el objetivo central de la lucha revolucionaria, comprobaremos que la contradicción es tan sólo una apariencia falsa, que resulta de un corte arbitrario de las ideas cuando se intenta despojarlas de su exacto sentido original.

FERNANDO MIRES
Concepción


Reportaje

VIETNAM: LA GUERRA NO HA TERMINADO

SE levantó, dio vuelta a la mesa y prendió al cuello de mi guayabera una pequeña insignia metálica con la bandera del FNL. Sonrió, con esa sonrisa dolida pero luminosa que sólo he visto en labios de su pueblo; dijo en francés:

—Ahora tú eres un vietcong;.

Sonreímos ya los dos, viendo la palabra que alguien quiso inventar despreciativa, crecer a fuerza de sangre, coraje y metralla, hasta instalarse luminosa y vibrante en el centro de este mundo. Es enero de 1968; Carlos Varela y yo hemos oído, sentados a la mesa del desayuno antes del comienzo de las sesiones de trabajo, a los delegados de Vietnam del Sur en el Congreso Cultural de La Habana, diciéndonos de la guerra, de la muerte, de la victoria cada vez más cercana. Loin de Vietnam, sí, pero también y a la vez muy cerca, hablando con estos hombres que han dejado el pincel húmedo o la página no escrita para empuñar el fusil, en esta isla que vibra hora por hora con la lucha de sus hermanos.

Ahora, más de un año después, en una modesta casita de Marianao, otro vietcong me cuenta su historia. Es Huynh Van Ba, encargado de negocios del FNL en Cuba; su mismo cargo avala la consideración que se le otorga en los círculos diplomáticos como uno de los más representativos dirigentes vietnamitas. Sereno, fino y sólido a un tiempo, habla con gestos breves y expresión precisa. En su tono hay la misma firmeza y la misma dignidad con que, hace un año, uno de sus compatriotas me habló de su casa y su familia borradas a miles de kilómetros de distancia, pero hay también algo más. Porque, hoy, Van Ba puede hablar con la tranquila seguridad de la victoria definitiva de Vietnam.

En la modesta casita de Marianao, el rostro recortado contra el fondo de un dibujo de Van Troi arengando a los patriotas ante el pelotón de fusilamiento, Van Ba habla de Vietnam, de la agresión norteamericana, de la victoria próxima y decisiva:

—Si vinieran ladrones a su casa a robar y a asesinar a su familia, ¿qué haría usted? Claro que dice pelear contra esos ladrones para impedir que le roben y maten a sus familiares, luchar y echarlos de su casa. Cuando usted pelea contra estos ladrones, ellos le dicen entonces que usted es un belicista; entraron a su casa para robar pero dicen que son representantes de la justicia. Usted tiene el pleno derecho de expulsar a estos ladrones, luchar hasta que se alejen de su casa, y los ocupantes de las casas vecinas también tienen el derecho de ayudarlo a luchar contra los ladrones. Cuando usted está a punto de echarlos enteramente de su casa, cuando los ha hecho ya retroceder hasta la puerta de su casa, los ladrones dicen entonces que debe cesar la lucha y pretenden negociar con usted. Como ve, resulta muy claro para cualquiera lo que hay de lógico y lo que hay de absurdo en esta situación. Y esta es la verdad sobre Vietnam: debido a la presencia norteamericana en Vietnam del Sur, nuestro pueblo tuvo que levantarse para luchar. Esta lucha es lógica e inevitable y constituye nuestro derecho más sagrado e inalienable. Hasta hoy que están derrotados, los norteamericanos siguen diciendo que no han agredido a Vietnam del Sur, cuando la verdad rompe los ojos. Ahora, ante la inminencia de la derrota, dicen que hay que cesar la guerra: lo que pretenden es que les dejemos tiempo suficiente para recuperarse y reanudar la agresión contra el pueblo vietnamita. Ese es el propósito norteamericano al aceptar la conferencia cuatripartida de París.

¿EL FNL no cree pues en las conversaciones de París?

—El propósito norteamericano en la conferencia cuatripartita de París no es bueno. Muchas personas se han equivocado y creen en la buena voluntad de los norteamericanos, creen que ellos van a resolver el problema de Vietnam pacíficamente en París. Esto es un gran equívoco. El único propósito de los norteamericanos es ganar tiempo para recuperarse y volver a pelear contra nosotros. Si nosotros no seguimos luchando y todo el mundo no nos sigue ayudando, los yanquis tendrán tiempo para recuperarse de su derrota y volver a agredirnos. Si nosotros venimos a la conferencia de París es para demostrar nuestra buena voluntad. Pero hay que señalar que ellos aceptaron la conferencia de París sólo cuando se enfrentaron a la evidencia de su derrota. Si ellos no estuvieran derrotados, no habrían aceptado las conversaciones de París. Usted recuerda que antes dijeron que para iniciar conversaciones el vietcong debería dejar las armas. Ahora han tenido que suspender incondicionalmente sus bombardeos contra el Norte y aceptar la presencia del FNL en la conferencia de París. Esto demuestra que están derrotados, derrotados en el campo de batalla de Vietnam del Sur, derrotados en su propio país y derrotados en el mundo entero. No sólo sufren una derrota militar sino que asisten a la pérdida de su prestigio político en la escena mundial como consecuencia de su criminal agresión contra Vietnam. Y sin embargo todavía no quieren renunciar a sus propósitos de agresión. En París siguen demostrando su obstinación y su angustia, y no quieren poner fin a su guerra de agresión. Se niegan a aceptar una solución política a los problemas de Vietnam de acuerdo a los intereses del pueblo vietnamita, al deseo del pueblo vietnamita y del propio pueblo norteamericano y a la demanda de los pueblos del mundo entero. Actualmente ellos están acelerando su guerra de agresión en Vietnam del Sur, intensificando sus bombardeos y sus crímenes contra la población vietnamita. Los aviones norteamericanos, especialmente los B-52, arrojan diariamente miles y miles de bombas sobre las aldeas de Vietnam del Sur, que quedan completamente arrasadas; las tropas norteamericanas, con su programa de "pacificación acelerada", continúan arrasando las poblaciones y asesinando a miles de civiles, niños y ancianos, siguiendo su política de "matarlo todo, destruirlo todo, quemarlo todo". Incluso en Saigón han lanzado cantidades de bombas. Especialmente durante las festividades del Tet no han dejado tranquila a la población.

Van Ba habla ahora del Tet, el año nuevo lunar, tradición milenaria de su pueblo. Durante el Tet, los vietnamitas hacen largas peregrinaciones hasta sus aldeas natales, vistiendo las mejores de sus pobres ropas, gastando todo lo poco que han logrado ahorrar durante el año para esta ocasión, en que rinden culto a sus antepasados. Obviamente, el respeto hacia esas tradiciones sería irrealizable en un país en guerra si las treguas anuales no son cumplidas por ambos bandos. Para las FAPL, ejército del pueblo, tales treguas no obedecen a necesidades políticas o estratégicas, sino al respeto hacia las creencias y sentimientos del pueblo que representan y que, en esencia, son. Los militares norteamericanos, en base a una excluyente paranoia belicista, aducen que las treguas del Tet dan lugar a movilizaciones y reagrupamientos tácticos del vietcong; para ellos, las tradiciones vietnamitas nada significan: en el peor de los casos, para los soberbios WASPS que dan las órdenes (pese al 23% de negros en filas norteamericanas), apenas si son costumbres ridículas de un pueblo "atrasado", cuya cultura empero antecede en siglos al american way of life. La consigna yanqui es, pues, matar y destruir, con Tet o sin él: después de todo, para ellos, todo vietnamita es un vietcong.

Pero tampoco este crimen puede ser cometido impunemente. Serena, suavemente, mirando hacia la ventana entornada por la que se cuela la luz de la tarde, Van Ba dice:

—Los yanquis nunca han dejado tranquilos a los habitantes de Vietnam del Sur durante el Tet. El año pasado, tras la violación por parte de los yanquis de la tregua decretada en ocasión del Tet, el FNL lanzó su ofensiva general con el objetivo de castigar al agresor norteamericano por los crímenes realizados. La ofensiva ha sido y es una victoria del pueblo vietnamita. El Tet pasado ha iniciado una nueva etapa en la lucha de nuestro pueblo que ha determinado la derrota segura de la agresión norteamericana. Para nosotros esta etapa implica que somos capaces de derrotar a la agresión norteamericana. Del Tet pasado a este es toda una sola ofensiva. Esa ofensiva comprende distintas oleadas, algunas fuertes, otras regulares, pero oleadas continuas y constantes, una tras otra. Imagine usted una ola tras otra contra una ribera que, ante la fuerza de esas olas, va a derrumbarse. Ese es el propósito de la ofensiva general, que marcha hacia la victoria total contra la agresión y hacia el logro de nuestro objetivo: liberar al Sur, defender al Norte y avanzar hacia la reunificación definitiva.

Los cables continúan, minuto a minuto, alcanzando noticias. De entre ellas, una significativa: en 1968, el número de desertores en filas norteamericanas ha alcanzado un récord absoluto; contando los desertores entre los alistados para marchar a Vietnam y los que abandonan otros emplazamientos militares norteamericanos ante el temor de ser transferidos al sudeste asiático, suman cincuenta y tres mil. Es decir, en términos estadísticos, durante 1968 desertó un soldado norteamericano cada diez minutos. Las causas de este fenómeno no nacen exclusivamente de la objeción individual contra una guerra criminal y sin sentido; se encuentran también y sobre todo en el miedo que provoca una guerra ya perdida. Porque la derrota norteamericana en Vietnam no es solo política o moral, ni obedece sólo a la erosión interna del imperio que las cifras de deserción ilustran ajustadamente; la derrota norteamericana es, además, mensurable en términos militares muy concretos. En las palabras de Van Ba:

—Del Tet pasado a éste, sin contar las acciones desatadas en la última semana, las FAPL han puesto fuera de combate a seiscientos treinta mil enemigos, entre los cuales doscientos treinta mil yanquis y satélites. Cien mil soldados títeres han desertado y han vuelto a sus aldeas; una parte se ha incorporado a las filas populares. Desde el punto de vista militar, puede decirse que las FAPL han puesto fuera de combate una brigada completa, siete regimientos y destacamentos, ochocientos diecisiete batallones, dieciocho agrupamientos de carros blindados, quinientas setenta compañías, así' como seis mil aviones yanquis, trece mil carros militares, de los cuales siete mil tanques y carros blindados; mil barcos hundidos, mil cien cañones pesados destruidos, setecientos depósitos de gasolina y municiones destruidos e incendiados, setecientos puentes derruidos, mil quinientos puestos militares destruidos u obligados a rendirse. Actualmente los yanquis no pueden cubrir estas pérdidas, tanto humanas como materiales. Vea las cifras: en 1965, tras haber fracasado en la "guerra especial", los yanquis comienzan su "guerra local" con el desembarco masivo de tropas en Vietnam del Sur; ese año traen doscientos mil soldados de una vez. En 1966-67 traen otro contingente de doscientos mil soldados, después del fracaso de su primera contraofensiva de la estación seca de 1965-66. Como se ve, no era una guerra muy fácil. Otra vez fracasaron. Precisamente en ese momento iniciamos la ofensiva general de las FAPL. Entonces, no ya de una vez, sino poco a poco, lograron desembarcar sólo 50.000 nuevos soldados. Y con toda esa fuerza no consiguen derrotar al pueblo vietnamita.

El FNL participa de la conferencia cuatripartita de París, pero la guerra popular contra la agresión no ha cesado, desde el momento que tampoco ha cesado la agresión norteamericana. Tal actitud obedece, como lo explica Van Ba, a una posición consecuente de principios; ¿cuáles son, en este contexto, las alternativas que se abren ante Vietnam?

—Para resolver el problema de Vietnam seriamente, los norteamericanos deben atenerse a la declaración de cinco puntos del FNL, que podría resumirse así: 1) Vietnam del Sur está resuelto a luchar por la realización de sus derechos sagrados: independencia, democracia, paz, neutralidad y prosperidad, y proceder hacia la reunificación pacífica de la Patria; 2) Los imperialistas norteamericanos deben poner fin a la guerra de agresión a Vietnam, retirar de Vietnam del Sur todas las tropas norteamericanas y satélites y todo su material de guerra, así como liquidar todas las bases militares norteamericanas en Vietnam del Sur; 3) Los asuntos internos de Vietnam del Sur deben ser arreglados por la población sudvietnamita misma, según el Programa Político del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, sin ingerencia extranjera. Con la formación de un gobierno de amplia coalición nacional y democrática y la organización de elecciones generales libres en Vietnam del Sur; 4) La reunificación de Vietnam será realizada gradualmente por el pueblo vietnamita de ambas zonas, por medios pacíficos, sobre la base de las discusiones y del acuerdo mutuo entre las dos zonas, sin ingerencia extranjera; 5) Vietnam del Sur practicará una política exterior de paz y neutralidad: la no participación en alianza militar con los países extranjeros bajo ninguna forma, establecimiento de relaciones de amistad con todos los países, sobre la base de los cinco principios de coexistencia pacífica, establecimiento de relaciones de buena voluntad con el Reino de Cambodia sobre la base del respeto a la independencia, la soberanía, la neutralidad y la integridad territorial de Cambodia en sus actuales fronteras, y con Laos sobre la base del respeto a los Acuerdos de Ginebra de 1962 sobre Laos. Para lograr esto, los Estados Unidos deben poner fin a su guerra de agresión contra Vietnam, retirar, incondicionalmente todas sus tropas y las de los países satélites del territorio de Vietnam del Sur, dejando al pueblo vietnamita que resuelva sus problemas según el programa del FNL, sin interferencia extranjera.

Mientras estas condiciones no se cumplan, el pueblo vietnamita tiene derecho a pelear contra el agresor en todo su territorio: en el Norte, en el Sur, en cualquier rincón de Vietnam hasta que no quede un solo agresor. Este es el derecho más sagrado y más justo; nadie puede impedir que lo ejerzamos, ni siquiera los agresores yanquis. Nunca accedimos a lo que los norteamericanos llaman "reciprocidad"; ese es un viejo alegato yanqui: el de que ante la suspensión de los bombardeos contra el Norte nosotros debíamos dejar las armas. Eso es un engaño de los yanquis. Los Estados Unidos son los agresores y por lo tanto son ellos quienes deben cesar su agresión; los combatientes contra la agresión tenemos el derecho a combatir hasta que la agresión cese. Por cada batalla que libremos seremos más fuertes y más victorias lograremos y más victorias lograrán los pueblos de América latina y los pueblos de todo el mundo. Mientras más sigan la agresión, tanto más derrotas sufrirán los yanquis y serán más aislados. Queremos expresar nuestro saludo y nuestro agradecimiento al pueblo de Chile por su apoyo a la lucha del pueblo vietnamita.

En este contexto, los analistas occidentales pueden levantar (de hecho están levantando) montañas de especulaciones políticas: sobre el chantaje —despistado y, por lo tanto, frustrado— de Estados Unidos, que procura detener la ofensiva de las FAPL agitando la amenaza de reiniciar los bombardeos contra Vietnam del Norte; sobre las maniobras del régimen de Saigón amagando abandonar las conversaciones de París al verse desbordado por la ofensiva patriótica; sobre la eventual incidencia de estos movimientos en el tablero de las grandes potencias. Pero un hecho irreversible e irrebatible se dibuja por encima de toda posible especulación: Vietnam es uno solo, pese a la división que intenta imponer el imperio; la agresión continúa; la guerra no ha cesado; el pueblo vietnamita avanza hacia la victoria total. Respondiendo a una de mis preguntas, Van Ba lo resume con precisión y sin eufemismos:

—¿Cree el FNL que Estados Unidos acepte los cinco puntos como base para poner fin a la guerra en la conferencia de París?

—Nosotros no podemos contestar esa pregunta: ese es un problema de ellos. Pero acepten o no los norteamericanos dar el paso de la retirada total e incondicional de sus tropas del territorio de Vietnam del Sur, su derrota es inevitable. Si de verdad Estados Unidos tiene buena voluntad, aceptará las condiciones en la conferencia de París; si no lo hacen, de todas maneras están derrotados. Si no en París, el pueblo vietnamita lo conseguirá en el campo de batalla. Para Estados Unidos sólo queda un. camino: la retirada total e incondicional; si no quieren dar ese paso, serán expulsados. Tenemos suficientes fuerzas para lograrlo: se lo hemos demostrado a ellos, a nosotros mismos y al mundo entero.

—¿Cómo puede el pueblo chileno ayudar al pueblo de Vietnam del Sur en esta etapa de su combate contra la agresión?

—En diversos grados y de diversa manera. Una manera de ayudar al pueblo de Vietnam es ampliar y profundizar la demanda para que Estados Unidos ponga fin a su agresión con la retirada total e incondicional de sus tropas de nuestro territorio; cuanto más se profundice y se amplíe este sentimiento en las masas chilenas, mejor se ayudará a Vietnam. Claro que también se puede ayudar a nuestro pueblo materialmente; este tipo de apoyo sigue siendo necesario para nuestra lucha: la guerra no ha terminado. Y por cierto la manera más alta de ayudar a Vietnam es cumplir la consigna del Che de "crear dos, tres, muchos Vietnam".

CARLOS NÚÑEZ
La Habana (Especial para PF)


Libros

Rivano, vocación desmistificadora

EL destino del pensamiento en un país colonizado como el nuestro parece ser la complicidad. Se visualiza el defecto, la injusticia y la explotación, sobre la que se cimenta nuestra "convivencia democrática", pero se prefiere callar, atenuar o distorsionar. Rivano a través de su obra quiebra ese determinismo, quiere que la reflexión se levante entre nosotros como conciencia de la dependencia, como inclemente análisis de las ilusiones que alimentan la impotencia y el temor. No es la suya ideología de mercado que los comerciantes difundan para salud de sus negocios. Se trata aquí de la crítica del conformismo de cualquier bando; del examen demoledor de las palabras vacías que complacen y permiten la autosatisfacción ilusoria. Se trata aquí de perseguir los mitos de la chilenidad: nuestro individualismo fraseológico, nuestro prurito de la inteligencia, nuestras ilusiones de ingreso a la Historia Universal por la vía de la Cultura, etc. Se trata de poner en movimiento la categoría ya clásica de la enajenación y mostrarla aquí presente en nuestros actos, en los discursos de los gobernantes de turno, sosteniendo la substancia de nuestras ensoñaciones colectivas o personales.

Porque no bastaba ya hablar de enajenación en general, o de la alienación en la filosofía, la religión, el derecho o la mercancía —asuntos que por lo demás había tratado el mismo Rivano en obras anteriores—. Era preciso descender a otras formas que son propias de nuestro medio y cuyo poder narcotizante es quizá mayor que el de las formas anteriores. De este modo la existencia chilena se muestra como un amasijo de miseria, impotencia y viejos mitos importados, careciendo así de eje y sentido, semejante a los movimientos compulsivos de los bailes de los borrachos.

Porque lo que hay sin atenuantes es una relación de doble servidumbre: somos a la vez vasallos del imperio y siervos de la "burguesía nacional"; los condenados de la tierra y la plebe del país. Y es desde esta experiencia material-espiritual desde donde se levanta la reflexión de "Cultura de la servidumbre". Es desde esta experiencia desde donde se rechaza toda doctrina de derecha o de izquierda que sobre ella no se afinque, buscando ser la crítica de esa relación y el esbozo de la acción liberalizadora. Desde este punto de partida concreto se examinan las doctrinas de lo más granado del marxismo europeo: Marcuse, Gorz y Althusser. Se muestra que este neomarxismo en nada cumple para nosotros este papel concientizador; que constituyen estas doctrinas nuevas formas del pesimismo siendo a la vez, cuando se las mira en conexión a la vida material desde la que han surgido, la expresión misma de una Europa Occidental que prefiere la mantención y acrecentamiento de su standard a cualquier camino humanista; que prefiere negar él sentido mismo de la obra de Marx (Véase "El Capital", t., I y "Sobre el Colonialismo") para ponerlo al servicio de su hartazgo y su antihumanismo práctico.

Rivano muestra que la liberación es exclusivamente nuestra responsabilidad, que no hay lugar a esperanzas en la marcha inevitable de la historia o en la ayuda externa; lo que se hará, en buena parte, surgirá de la superación de nuestra impotencia actual y de nuestro temor. Muestra que el marxismo debe ser nuestra ideología y que sólo por ella encontraremos el camino y la inspiración en orden a conducirnos de manera inteligente, valerosa y realista en la gran tarea.

"Cultura de la servidumbre" disgustará a muchos que sentirán que el autor no ha callado, que ha penetrado en lo que hay de importante y decisivo en nuestra situación; que sentirán que no es la invitación a la mala fe y el sueño en vigilia a que estamos acostumbrados. Pero habrá también otros quienes sabrán escuchar, que tendrán el valor de someter sus ilusiones y quimeras al examen racional que propone Rivano; serán de aquellos que alcanzando la convicción del engaño en que hemos estado viviendo y la torpeza de nuestra acción renovadora y estremecidos de vergüenza por nuestro sometimiento, empezarán a convertirse en la vanguardia que nuestro pueblo requiere.

JORGE VERGARA
Santiago


Crítica

Visión marxista de la historia chilena

APARECIÓ el tomo II (lamentablemente la tapa no lo indica) de la Interpretación Marxista de la Historia de Chile, por Luis Vitale (Santiago, Prensa Latinoamericana, 1969, Eº 25).

Este volumen lleva el subtítulo de La Colonia y la Revolución de 1810 y comprende ocho capítulos.

Este tomo sobre la época colonial es de suma importancia, porque dentro de sus 213 páginas se logra un análisis muy completo de la temática colonial chilena dentro de una visión muy amplia del desarrollo de la historia mundial.

Su importancia reside también en su calidad original, polémica y desmistificadora. Donde la ortodoxia, tanto marxista como burguesa, supone que la España de la Conquista fue feudal, Vitale sostiene que fue capitalista. Donde la ortodoxia califica a Chile de semifeudal, Vitale lo niega y sobre todo en su análisis del régimen de trabajo descubre otra cara de la realidad chilena. Mientras otros historiadores han tratado a Chile, por comisión u omisión de otras facetas, como un país esencialmente agrícola, Vitale igual que Marcelo Segal hace hincapié en la producción y exportación minera a lo largo de la historia de Chile. Donde otros han encontrado solamente una burguesía —o aun sólo una "oligarquía"— comercial en Chile, Vitale muestra cómo la producción agrícola y sobre todo la minera que fue el objeto del comercio, dio lugar al desarrollo de una burguesía productora. Cuando la historiografía conservadora les ha restado todo papel significativo y progresista a las clases populares e indígenas de Chile, Vitale reconoce el papel progresista de ellas y subraya su lucha por la independencia de Chile.

LECCIONES PARA EL FUTURO

Además la obra de Vitale no trata de hacer una simple historia del pasado, sino que busca las lecciones que ésta ofrece para el futuro. Del análisis de la Independencia del siglo pasado se desprende el continentalismo esencial de la lucha por la independencia actual, que Bolívar resumió en las palabras "la patria es América". Y en el análisis de las luchas populares e indígenas del pasado, encierra sus enseñanzas acerca de la estrategia y táctica de la lucha actual. Si hay que criticar al autor, lo es porque tanto insiste en sus tesis, que vuelve a repetir una y otra vez sus afirmaciones acerca de la importancia de la minería, de la burguesía productora y otras. Pero si se toma en cuenta que un sinnúmero de otros autores repiten tesis erróneas sin jamás molestarse de fundamentarlas en los hechos (porque los hechos los desconfirmarían), también se justifica la repetición por Vitale, quien fundamenta su fructífero análisis en los hechos históricos, mediante el examen de casi medio centenar de fuentes documentales y más de doscientas obras sobre la época.

El primer capítulo sobre el carácter monoproductor de la colonización capitalista colonial y dependiente de Chile y América por España enfrenta la "leyenda negra" mediante la cual los ingleses querían desprestigiar la actuación española comparada con la propia y la "leyenda rosa" de los hispanófilos y católicos, abogado en Chile por Jaime Eyzaguirre, que alega la bondad de la colonización española. Rechazando ambas leyendas, Vitale parte de la realidad capitalista de la península ibérica, ya analizada en el tomo I, y sostiene que "la colonización española incorpora a nuestro continente al mundo capitalista en formación. Esto no es una mera valoración; es un hecho... De esa época arranca el carácter deformado de nuestra economía monoproductora. De ahí emerge el Chile primordialmente minero. Durante la Colonia se origina la propiedad privada de los medios de producción y el fenómeno de la concentración de la tierra. Allí surgen las clases sociales que dan importancia a la Revolución política y formal de 1810. De aquella época, en fin, data esa burguesía criolla que por su carácter dependiente será incapaz de realizar las tareas democrático-burguesas durante los siglos XIX y XX". Pero a diferencia de otros autores, Vitale no ubica esta dependencia e incapacidad burguesa solamente en una relación comercial: "Nuestro capitalismo incipiente no estaba determinado exclusivamente por el tráfico de los comerciantes, que eran sólo una parte del sistema, sino por el establecimiento de un régimen de producción de materias primas" (cursivas en el original).

EVOLUCIÓN ECONÓMICA EN LA COLONIA

El segundo capítulo resume la evolución económica durante los 270 años de la Colonia. Reseña la constante transformación de la economía y de la sociedad chilena, muestra la falsedad de la óptica tan común que ve un Chile y Latinoamérica colonial meramente estático. La Conquista, como Vitale lo demostró en el tomo primero, comienza con la minería y las primeras ciudades se fundan cerca de yacimientos de oro. Además la explotación de las riquezas mineras que los españoles emprenden se basan, tanto en el conocimiento de la ubicación de los yacimientos como en la técnica indígena para aprovecharlos, puesto que los españoles carecían de ambos. Y por supuesto se basa en el trabajo y en un principio, aun en su organización. Es decir, que la economía chilena del siglo XVI se basa fundamentalmente en el desarrollo productivo que los indígenas habían logrado antes de la llegada de los españoles, que apenas supieron imponerse militar, política, económica, social y culturalmente para aprovecharse del trabajo y conocimiento indígena. En el siglo XVII la minería decae, pero vive un renovado auge en la segunda mitad del XVIII. Mientras tanto, crece primero la economía ganadera en el XVII —también importante para la exportación— y la triguera que comienza a imponerse a partir de 1800, pero sin sobrepasar jamás en importancia, según Vitale, a la minera. No obstante, Vitale muestra, como ya lo demostraron Góngora, Sepúlveda, Baraona y otros, que basta el desarrollo agrícola para la exportación, para formar y asentar un sistema de propiedad latifundista de la tierra que adquiere un carácter monopolista que no tenía durante los dos primeros siglos de la Colonia. La producción manufacturera crece durante el siglo XVII, pero se ve seriamente debilitada a fines del XVIII por la competencia extranjera, primero a través del contrabando y después por el comercio libre.

ANÁLISIS DEL RÉGIMEN DE TRABAJO

Una de las partes más originales del trabajo, es su análisis del régimen de trabajo, de las clases sociales, del estado y demás instituciones en los capítulos III, IV y V. Aunque dedica quizá más de lo necesario al surgimiento de la encomienda como un régimen de trabajo y no de la propiedad de la tierra, por ser este un asunto ya establecido sobre todo por historiadores mexicanos, Vitale hace una contribución al discutir la sobrevivencia de la encomienda —y más de la encomienda de servicio que él califica más esclavista que feudal —en Chile más allá de México y Perú. Ni el cuatequil o la mita, que en estas regiones reemplazaron la encomienda, ni los "pueblos de indios" surgieron en Chile porque la disponibilidad y organización indígena no lo permitió. Con esto, hace hincapié en el hecho que los regímenes de trabajo no fueron importados ni impuestos según la voluntad de los españoles, sino que surgieron y se mantuvieron conforme a las posibilidades y necesidades productivas, comerciales y sobre todo de disponibilidad de mano de obra en cada lugar y momento. Esto mismo vale en la Guerra de Arauco, que sirvió para cazar indígenas en el sur y para enviarlos a trabajar más al norte, y vale en el surgimiento del inquilinaje, tal como ya lo analizó Góngora en el siglo XVIII como régimen de trabajo adecuado para la nueva producción triguera con destino a la exportación. No obstante, Vitale no logra explicar satisfactoriamente el porqué del reemplazo de la encomienda por otros regímenes de trabajo en el siglo XVIII que como el trabajo asalariado en minas, obrajes, obras publicas, etc. —lo enfatiza— ya habían surgido y convivido con la encomienda en el XVII y XVIII.

Las clases sociales se formaron a base de la estructura económica y el régimen de trabajo. Los títulos de nobleza y mayorazgos —a menudo considerados rasgos feudales— fueron comprados por la burguesía productora y comercial con dinero adquirido en estas actividades. "El sector más importante —vuelve a insistir— no está constituido por los comerciantes, sino por los mineros y terratenientes..., las capas burguesas se entremezclan y combinan desde el inicio de la colonización. Los mineros son al mismo tiempo terratenientes y comerciantes. A su vez, los latifundistas se convierten en comerciantes y éstos en mineros y dueños de fundos". No obstante, al fin del siglo XVIII se produce cierta divergencia entre el ala burguesa más ligada a la metrópoli y la más criolla, que se reflejará en el movimiento independentista. La alta burguesía, representante de la burguesía española, tuvo a su servicio la Real Audiencia y otras instituciones estatales. La burguesía criolla y extranjera económicamente arraigada en Chile hizo representar sus intereses —no siempre convergentes con las de la otra ala de la burguesía— por el cabildo. "El cabildo —señala el autor— era el organismo encargado de regular el comercio, los precios, los salarios y el abastecimiento de la ciudad... Otorgaba monopolio de fabricación... Se ocupaba también de defender los intereses de los latifundistas trigueros..." La pequeña burguesía, a menudo ignorada o subestimada por los historiadores, y el artesanado se hacen presentes en el relato, que muestra además la pugna entre el último y el representante de la gran burguesía comercial que fue el cabildo. También se hace presente el proletariado, que ya recibió atención en la discusión que Vítale hace del régimen de trabajo asalariado. Lo mismo vale para el campesinado.

La evolución económica, social y política de Chile no puede comprenderse, según Vitale, sino dentro del marco del desarrollo del sistema capitalista mundial. Este fue en gran medida responsable por la declinación española a raíz de su colonización económica por extranjeros. A la vez el comercio de contrabando entre éstos y las colonias españolas y las reformas Borbónicas del último tercio del siglo XVIII que, demasiado tarde, trataron de contrarrestar este desarrollo histórico, perjudicaron la artesanía y manufactura chilenas y favorecieron los sectores de la burguesía chilena y latinoamericana mas ligadas a la producción y exportación de productos agrícolas y mineros.

LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN DE 1810

Vitale encuentra las causas fundamentales de la Independencia y de la Revolución de 1810 en estos cambios económicos y en los intereses políticos resultantes. Pero antes de emprender su propio análisis, examina y rechaza la interpretación liberal que atribuye la independencia a la influencia ideológica que los liberales posteriormente hicieron suya; la interpretación católica, representada en Chile también por Eyzaguirre, que niega la influencia liberal y pretende encontrar una influencia igualmente filosófica en la propia España; la "racista" (denominación quizás no de las más felices) que Vitale atribuye a Francisco Encina, quien hizo hincapié en la antipatía entre criollos y gachupines; y la de Hernán Ramírez Necochea (la cual no denomina), según la cual la independencia fue una revolución burguesa.

La interpretación de Vitale, que puede considerarse otro de sus aportes más importantes, puede resumirse en sus propias palabras (págs. 156/172): "La causa esencial de la Revolución de 1810 fue la existencia de una clase social cuyos intereses entraron en contradicción con el sistema de dominación impuesto por la metrópoli. Esa clase social fue la burguesía criolla. Controlaba a fines de la colonia las principales fuentes de riqueza, pero el gobierno seguía en manos de los representantes de la monarquía española. Esta contradicción... es el motor que pone en movimiento el proceso revolucionario de 1810... Mientras la burguesía criolla necesitaba encontrar nuevos mercados, la corona española restringía las exportaciones de acuerdo a las necesidades exclusivas del comercio peninsular. Mientras la burguesía criolla aspiraba a comprar productos manufacturados a menor precio, el imperio imponía la obligación de consumir las mercaderías que los comerciantes españoles vendían a precios recargados. Mientras los nativos exigían la rebaja de impuesto, España imponía nuevos tributos. Mientras la burguesía criolla exigía que el excedente económico y el capital acumulado quedaban en América latina, el imperio español se llevaba gran parte del excedente y del capital circulante. La burguesía criolla aspiraba a tomar el poder, porque el Gobierno significaba el dominio de la aduana, del estanco, de las rentas fiscales, de los altos puestos públicos, del ejército y del aparato estatal, del cual dependían las leyes sobre impuestos de exportación e importación. El cambio de poder no significaba la transformación social. La burguesía criolla perseguía que los anteriores negocios de la corona pasaran en adelante a ser suyos. De ahí el carácter esencialmente político y formal de la Independencia... Sería un error considerar las demandas de tipo económico en forma aislada y separada... Lo que impulsa a la Revolución de 1810 es el conjunto de reivindicaciones que presenta una burguesía dispuesta a tomar el poder..."

LA SOCIAL BURGUESÍA DIRIGENTE

"La verdad —sea dicha de una vez por todas— es que los hombres que dirigieron la Revolución de 1810 eran en su mayoría de extracción social burguesa. En Argentina... En Paraguay... En Uruguay... En Venezuela... En Chile, a la cabeza del movimiento de 1810 figuraron los terratenientes, mineros y comerciantes más acaudalados. El caudillo más destacado en el período 1810.11, Juan Martínez de Rozas, era el hombre más rico de la colonia. Comerciante, agricultor y abogado... Bernardo O'Higgins era terrateniente, poseedor de una gran fortuna, heredada de su padre... Mateo de Toro y Zambrano, presidente de la Primera Junta, había adquirido con gran parte de su fortuna el título de Conde de la Conquista... José Antonio de Rojas, uno de los más esclarecidos dirigentes de la Revolución de 1810, era un acaudalado minero... Los Carrera constituían una de las familias más acomodadas de Santiago... Los Larraínes..., eran comerciantes y agricultores... Manuel de Salas,... José Miguel Infante tenían inversiones en el sector minero principalmente ... Los mayorazgos tuvieron una destacada participación en 1810...

"Esta burguesía criolla utilizó a su manera y a la medida de sus intereses las ideas liberales del siglo XVIII... La misma terminología liberal era utilizada en función de intereses de clases distintos. Mientras en Europa el liberalismo servía cómo instrumento de la burguesía industrial contra los terratenientes, aquí era utilizado por los terratenientes y mineros contra el monopolio español. Allá servía para el proteccionismo industrial, acá para el libre comercio".

No obstante esta dirección del movimiento de 1810 por la burguesía criolla en función de sus propios intereses, no dejaron de participar —como también lo señala— el pueblo e intereses foráneos, principalmente los de Inglaterra y Estados Unidos. Esta confluencia y contradicción de las diversas capas sociales dentro de un movimiento independentista, cuyas consecuencias para el asentamiento del poder burgués y posteriormente imperialista, seguramente se examinará en un próximo tomo de la obra y las tendencias continentalistas —Bolívar llegó de Venezuela hasta Ecuador y San Martín de Argentina hasta Perú— como su fracaso posterior y su análisis por Vitale, no dejan de cobrar una renovada significación en la época actual de la lucha por la liberación de la condición humana, que Latinoamérica y Chile heredaron de esta historia en nivel mundial, continental y nacional.

A. G. F.


Tribuna

LA VERDADERA CARA DE LA JUSTICIA

I. Generalidades. Los Dioses, la Diosa Justicia. Sus bases y premisas. Sus sacerdotes: los jueces.

LA principal importancia de los tiempos presentes no radica, indudablemente, en los avances científicos y tecnológicos, sino lo que empujado por ellos o junto a éstos ha significado para el ente social hombre, el conocimiento de si mismo y de su propio valer. Inmerso en el conglomerado humano, apoyado en éste y alzado sobre él, ha vislumbrado y observa atentamente los verdaderos sostenes de la vida humana: la fuerza del sentimiento colectivo y el poder superior de su pensamiento.

Consecuentemente ha observado, asimismo, los escollos que hechos surgir en su espíritu separan las conciencias humanas y precisado el mérito justo de aquellos Dioses y principios que sirven de base a la permanencia del temor reverencial de las mayorías.

Uno a uno están así condenados a decrecer a su exacta medida los conceptos burgueses de la sociedad actual que, santificados por la mansedumbre que trae consigo el desconocimiento, se erigen como bastiones retardatarios de la evolución humana y como diques que le impiden situarse en su nivel real, al individuo común.

Del mismo modo y en la misma medida que la rebeldía natural que llevó el saber de la mente del hombre a repudiar la esclavitud, la divinidad de los gobernantes —emperadores y reyes—, la facultad del acreedor para disponer de la persona física de su deudor, la infalibilidad de los jerarcas de su religión, está posesionándose de su situación frente a la intangibilidad supuesta a otras instituciones y liberándose del sometimiento y estorbo de su creencia significa a la relación de los seres entre sí.

En resumen, podría decirse que está en vías de extinguirse la fuerza de la luz que emana de los símbolos que mantienen al hombre común prosternado y ciego. Y más que ciego, solo.

Uno de esos Dioses o Símbolos, nos interesa particularmente: la Diosa Justicia. Nuestra formación jurídica romanista (única que reciben en las aulas universitarias los estudiantes de derecho, pese al pomposo nombre de la facultad de serlo de Ciencias Jurídicas y Sociales), nos conduce a recordar que tal Diosa nos viene de la voz latina "Iustitia". Para la religión católica, constituye la Justicia una de las virtudes cardinales: la de aceptar con conformidad los designios de Dios.

La magia —religiosa— de la justicia, muestra a la Diosa con los rasgos distintivos de una mujer regordeta y remolona que porta una balanza: de esas que sirvieron al comienzo del agio y para enriquecer a los primitivos comerciantes, pues pesaban "ad bultuum tuun" o "al tun tun", según la jerga popular. También lleva una espada, que esgrime en defensa del principio económico —qué duda cabe— que sustenta. Y una venda cubre sus ojos: es ciega. La picardía está —lo sabemos— en que no es sorda.

No son ciegos, además, sus sacerdotes —los jueces— quienes eligen muy bien, entre gentes sencillas y humildes a aquellos que deben servir en la ceremonia del sacrificio de sangre en el drama del destino. Es lo grato a la Diosa. Porque, ¡oh! cosa curiosa, en este país los poderosos no delinquen.

Las bases actuales del sistema Judicial nuestro se inspiran y tienen su origen, en lo político, en el otrora progresista y hoy vetusto sistema de la división tripartita de poderes de Montesquieu.

Carlos de Secondat, Montesquieu, Barón de la Bréde, nacido en 1689, cuyos principios no pueden ser invocados hoy por mentalidades que estén adaptadas al progreso del mundo, pensó atribuir al judicial la misma importancia que concedió a los otros dos poderes. Pero, en la realidad práctica, privó a los Jueces de toda función creadora del derecho y lo redujo a ser "la boca que pronuncia las palabras de la Ley".

Con igual criterio sostuvo como proposición la idea de un Poder Judicial autónomo; pero ya en su misma formulación incluyó (como lo hace ver Duguit) a la Justicia en el Poder Ejecutivo.

En el tiempo presente, aun en países atrasados, se habla de la "diversificación de las funciones estatales", pues se considera que el Poder es único y los Servicios que de él dimanan, de acuerdo al concepto concentrado de la Soberanía del Estado, no se hallan separados o en contraposición, sino, por el contrario, están coordinados y cooperan entre sí. Uno de estos Servicios del Estado es el Judicial.

Su fin primordial no es ni puede ser otro que el de resolver los conflictos que surgen con motivo de la convivencia, de la relación humana. Asegurar la permanencia de los valores reales y estables de la comunidad.

Siendo una herramienta —de las más importantes y vitales— del Estado, el Servicio Judicial debe velar y hacer cumplir hasta sus últimos objetivos las disposiciones destinadas al ordenamiento social. En este predicamento, resultaría inaceptable la posición que, como norma general, han adoptado nuestros tribunales frente a las leyes de reforma agraria y arrendamiento.

A su vez, los miembros integrantes de este Servicio deben concitar el aprecio de la ciudadanía, haciéndole sentir que pertenecen a la masa formada por ella, que están plenos de humanidad y que actúan no en la búsqueda de lo que tal o cual persona dijo sobre determinado asunto, sino cuál es la verdad misma de éste de lo planteado, y de qué modo esta verdad sirve mejor a la colectividad. Así como a los abogados les corresponde "persuadir", la labor específica del juez es "resolver" con verdadera justicia.

II. Fin de la Justicia. El Juez frente al conflicto. Formulismos. Nuevos elementos que deben concurrir.

Como corolario del párrafo anterior, conviene insistir en que el juez moderno debe alejar de su pensamiento aquel mezquino y precario concepto que sostiene que su deber se limita a "dar a cada uno lo que es suyo". Los nuevos conocimientos y la experiencia deben servirle para "conocer y resolver" con humanidad y sentido social los asuntos sometidos a su dictamen. De esta suerte, si se cuestiona, por ejemplo, en el campo privado, el dominio de vacunas importadas para precaver medicamentosamente una epidemia, no hurgará tanto lo que conviene a la restitución de esa mercadería a su dueño, como aquello que le permita manifestar de qué modo y en qué poder van ellas a prestar mejor servicio colectivo. La equidad y el concepto de que a los bienes que depara la vida corresponde darles el mejor fin natural y social de que estos son capaces, debe constituir la razón de ser de la administración judiciaria en la materia.

La permanente vigencia de formulismos primitivos que se encuentran en la esencia y en el trámite del proceso, destruyen en éste toda iniciativa que venga de los jueces o de los que somos abogados en él. Parece que incluso, mata cualquier asomo de inteligencia o atisbo de perspicacia. El formulismo, adentrado en el sistema judicial imperante, se presenta como un verdadero Código de Rutina, frío, implacable, envidioso y, lo que aterra, postergador.

Al final de cada proceso o expediente: un fallo, una sentencia. Inmensa, tediosa, llena de galimatías y lugares comunes. La torta. El postre sorpresivo del indigesto festín.

Dos palabras más para este fallo. Representa no tanto el sentir o pensamiento convencido de quien lo emite, como el estricto cumplimiento de un "Auto Acordado" dispuesto por la Corte Suprema hace cincuenta años —casi medio siglo— y que nadie ha sido capaz de superar o corregir. A propósito, un colega español a quien mostré una deleitosa sentencia de esta clase, sonriendo, me dijo solamente: "Cuando el chocolate está chirlo, debe batirse y batirse para sacar taza llena: mucha espuma y poco chocolate".

Las clases sociales, turiferarias —y profitadoras— de este denominado Poder Público Independiente, quisieron que éste desempeñe su ceremonial sagrado en edificios lóbregos y cavernarios. Y al Juez oficiante, para hacerlo inaccesible a los demás, lo empinó, subiéndolo sobre una tarima. Se supone por ellos, que así demostrarían hallarse "sobre" o "más arriba" de los hombres y de los negocios que llegan hasta él.

Nadie ni nada le quita, sin embargo, lo que realmente es: un paramento extraño, deshumanizado y amedrentador.

La justicia debe seguir la evolución constante que marca el progreso. A esta altura de las cosas, no le es aquí bastante la modificación de los códigos substancialmente individualistas. Hay que barrer con ellos.

Porque el llamado orden jurídico institucional y privado tiene ana estructura que se basa en las más profundas desigualdades: fueros, tribunales especiales para juzgar a determinados ciudadanos —con la excusa que su posición es especial o puede con ella subyugar a sus juzgadores—, exenciones, etc.

Las inmundas cárceles nuestras, modelo de la degradación que reporta el sistema, demuestra y exhibe, sin requerir otro argumento, que el patrimonio jurídico y social del hombre común ha estado ausente en todas las deliberaciones de las leyes que se aplican. Resulta, por esto, lógico el desprestigio que ha alcanzado a las instituciones de Derecho y a los hombres que las administran.

Hay historia y tradición en esto que se afirma. La nobleza estaba exenta de comparecer ante los jueces y sus delitos únicamente podían ser sancionados —o perdonados— por el Rey. Entre nosotros, la Justicia burguesa jamás condenó a doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, alias "La Quintrala", asaz, linajuda y noble como asesina dama.

Impuesto un nuevo y moderno orden social, dictados sus estatutos —la revolución hace la ley—, el juez lucubrante que en el Olimpo de sus meditaciones, espera la "frase feliz o novedosa" que ha de poner en su sentencia, no tendrá nada que hacer en un procedimiento ágil, oral, en el que el funcionario deberá actuar con prontitud, "dentro" del problema y "entre" los interesados, teniendo en vista la bella fraternidad y el interés colectivos.

En próximos artículos examinaremos los principios generales del Derecho o de relación y los tribunales particularmente.

EFRAIN (Abogado)


EL ANTI ARTÍCULO

Primero que nada deseo expresar mi entusiasta aprobación por la iniciativa de la aparición de "Prensa Firme" como un intento de mantener en pie la Tribuna de la Revolución que fuera derribada con el proceso a PUNTO FINAL. Seguramente ésta será la suerte en el futuro de las publicaciones de esta índole que aparezcan en el país y me atrevería decir que sería miope de parte de los revolucionarios no abrir los ojos ante la evidente realidad que significa el cierre de los canales de difusión de la sociedad burguesa para los planteamientos de real carácter revolucionarlo.

Naturalmente que en la lucha de clases (y esto no es un misterio para nadie) se llega fatalmente a un momento en que se hace imposible la coexistencia de opresores y oprimidos en todos los niveles de la vida social, incluso en aspectos netamente superestructurales como son la prensa, la cultura, etc. Es ese momento precisamente el que marca el estallido de la lucha sin cuartel y el que define a quiénes están realmente por la revolución y quiénes no (aunque sus palabras digan mil veces lo contrario). Nuevamente la historia hace de implacable definidora de hombres: son sus actos los que definen a un individuo y no sus meras palabras. Digo esto porque en Chile la revolución se ha hecho mil veces... detrás de una máquina de escribir, pero son muy pocos los actos revolucionarlos por parte de los supuestos miembros de la vanguardia del proletariado. Muy por el contrario, en nuestro país estos actos han venido de la actitud espontánea y desorganizada de las masas, que como se sabe no pueden ir muy lejos. La vanguardia es imprescindible. La historia de Chile muestra innumerables casos — ejemplo: la Escuela Santa María, Ranquil. 2 de abril, las tres masacres de Frei, la J. M. Caro, etc., en resumen: PURAS MASACRES. De un lado la fuerza represiva armada hasta los dientes y protegida por la ley burguesa, del otro el pueblo trabajador armado con tarjetas de registro electoral ¿Y la vanguardia? ¡Desapareció como por encanto! Eso sí qué se hará presente en un sinnúmero de publicaciones posteriores a la masacre respectiva.

Se ha llegado hasta el extremo, en algunos casos, de establecer una "Estrategia de la Revolución" con todo lujo de detalles y expresada en hojas y hojas oficio escritas a máquina. El único problema con dichas "Estrategias", es que del papel no han salido nunca y han quedado flotando en el limbo mental de algunos pseudo teóricos de la revolución enfrascados en interminables discusiones, tratando de imponer planteamientos "deducidos" de la realidad cuando ellos mismos han sido incapaces de actuar fuera de medios pequeñoburgueses o burocráticos (donde la revolución es siempre eso y nada más: un agradable tema de conversación).

De más estaría analizar el papel del reformismo de izquierda en nuestro país, pues es ya demasiado conocida su impotencia y castración política congénita, que lo ha llevado a estar en la actualidad en la trinchera de la contrarrevolución. Pero nada mejor que la acción revolucionaria para desenmascarar a todo tipo de traidores y cobardes. Las masas verán entonces quién está en las instituciones dirigentes y cuál es y ha sido su papel y procederá a enterrarlos definitivamente. Claro está que con puras palabras no se demostrará nada. Como dijera Lenin: "No basta autotitularse vanguardia para serlo, hay que demostrarlo "en la realidad concreta".

Chile ostenta el poco honroso título de ser el país de las "publicaciones revolucionarias", mientras que nuestros hermanos del Continente están ya comprometidos con SUS LUCHAS REVOLUCIONARIAS, dando la cuota de sangre y sacrificio de que hablara el Che y, es realmente lamentable el espectáculo que ofrecen algunos supuestos "revolucionarios" chilenos, en quienes se ve un claro temor de romper definitivamente con el sistema burgués en un acto que los comprometa con la revolución. Difícilmente arriesgarán su vida en el combate quienes no han tenido la mínima valentía personal de rechazar, consecuentemente con su pensamiento, al sistema con sus prejuicios y esquemas sociales.

¿Acaso no ha llegado el momento de tomar la revolución en serio? ¿Puede haber intelectuales revolucionarios fuera de la revolución?

Se podrá decir: "¡Claro, pero primero hay que hacer conciencia en las masas!"

A las masas no se les puede engañar indefinidamente. Naturalmente que los que salen ganando en definitiva son el imperialismo y sus títeres. La conciencia surgirá cuando los revolucionarios HAGAN LA REVOLUCIÓN de una vez por todas, con hechos y no con pura palabrería y declaraciones de prensa.

La hora de la lucha armada sonó hace rato en América latina, y nuestro país no ha participado aún en ella y es una necesidad imperiosa que lo haga ya. Que no se interprete mal lo que digo. No se trata de salir a disparar a las calles hoy mismo, más bien, si existe una estrategia, de lo que se trata es de trabajar en función de ella, lo que corresponde a una verdadera vanguardia. No es de revolucionario escudarse detrás de las masas (o sea de las masacres eventuales) para seguir el proceso insurreccional y luego tratar de ponerse "en la cresta de la ola" cuando todo está definido. El papel del revolucionario es, por el contrario, ir al frente de ella y conducir el proceso con los riesgos y sacrificios que implica. Si Fidel Castro hubiera actuado con la cobarde y timorata actitud de algunos seudorrevolucionarios, nunca habría llevado a cabo el desembarco del "Granma". Fidel y el Che fueron consecuentes hasta el último: ¡FUERON A COMBATIR!, mientras otros se contentaban con escribir virtuosos artículos en algunas revistas de los exilados en Miami.

Se ha hablado, hasta el cansancio de canalizar el proceso de lucha de clases a través de la violencia. Sin embargo, se siguen publicando artículos en los cuales se insiste en que "la violencia revolucionaria es sólo una respuesta a la violencia reaccionaria". Tomada esta frase en su contexto real, significa necesariamente la aprobación de una política de autodefensa que ha sido refutada por los hechos en muchos países latinoamericanos. En términos simples, se trata de esperar que el enemigo golpee primero para golpear entonces, con lo cual se menoscaba todo el empuje histórico de las clases revolucionarias, que sin iniciativa pierden su carácter de fuerza motriz de la historia. ¡La violencia es un arma legítima de los oprimidos y es indigno ocultar su carácter auténtico y director del proceso! De lo que se trata es de destruir el sistema burgués y no de esperar a que éste nos destruya a nosotros para empezar a pensar en la posibilidad de defenderse.

Por otra parte, curiosas las opiniones del señor Faivovich en el sentido de que "en el proceso contra PF están de por medio las libertades de expresión y de pensamiento y que si ellas son barrenadas, muy poca vida le quedará a nuestro sistema democrático". ¿"Nuestro" sistema? ¿De qué le sirve al pueblo defender al sistema de su propia explotación? ¿Libertades de expresión y de pensamiento? Sí, siempre que no hieran los intereses de la burguesía y el imperialismo.

Desgraciadamente el señor Faivovich parece pensar totalmente ajeno a la lucha de clases. Los revolucionarios nos negamos rotundamente a defender este sistema. Lo que sí haremos es destruirlo y no tenemos por qué ocultar nuestro propósito.

La democracia burguesa es democracia para los que tienen un auto último modelo, casa en Viña, viajes al extranjero, los hijos en el Grange School, etc., pero no les hablen de democracia a los hambrientos y oprimidos.

UN FUTURO COMBATIENTE DEL EJERCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL DE CHILE


Personajes

LA REALIDAD EN EL TEATRO

“NO tengo casa ni auto”, aclara de inmediato para que no se lo confunda con un autor de éxito. Hiber Conteris, nacido en Uruguay en 1933, acaba de ver estrenada su obra El Asesinato de Malcolm X en dos versiones simultáneas: la del teatro "El Galpón" de Montevideo y la llevada a escena por el ICTUS de Santiago.

La obra mereció un premio en el concurso Casa de las Américas 1966. PF conversó en Santiago con el autor, al que ya conocía como periodista de "Marcha".

"Soy —en Montevideo— profesor de enseñanza secundaria. Dicto literatura hispanoamericana". Sonríe maliciosamente: "la que establece el programa oficial. Profesaba la religión metodista, pero sufrí una profunda crisis de conciencia y dejé de creer en el hecho religioso. El vacío que dejó mi fe religiosa lo fue llenando el marxismo. El golpe decisivo para mi espíritu, lo constituyó la Revolución Cubana. Yo era un militante religioso. Pertenecía al Consejo Mundial de Iglesias, trabajé con los curas obreros en Sao Paulo y estuve dos años alfabetizando en Bolivia. De pronto, la revolución triunfante me hizo pensar que lo que hacía no servía para nada. Cuba me demostraba con hechos la posibilidad de enfrentar al imperialismo y vencerlo. Me hizo ver que la revolución socialista era una fórmula real, posible y necesaria para liberar a los seres humanos de su humillación, en nuestra propia Latinoamérica. Los dos meses más importantes de mi vida los pasé en Cuba, donde participé del Congreso Cultural de La Habana y como jurado del concurso Casa de las Américas de 1968. ¿Mi radicalización como marxista? Se debió al espectáculo que brindaba el fracaso parlamentario de la izquierda, enferma de hipocresía y obnubilada ante la que se llama "burguesía nacional". En mi caso, mi realización como escritor —él es autor, además, de novelas y cuentos— se da estrechamente ligada a mi realización de hombre político. Un escritor latinoamericano no puede escapar al trabajo político de signo revolucionario. Confieso que esto me toma mucho más tiempo que escribir".

Dialogamos acerca de la obra estrenada, "Malcolm X". Hiber Conteris se manifiesta desilusionado del montaje escénico efectuado por el ICTUS con dirección de Jaime Celedón. A su entender, los agregados y cortes que éste hiciera a la obra, empequeñecen y superficializan la proyección histórica del líder revolucionario negro. PF asistió a un intercambio de puntos de vista entre autor y director la misma noche del estreno. Se suscitó entre ambos una diferencia para apreciar cómo debía encararse la encarnación teatral del transcurso revolucionario de Malcolm X, asunto que, partiendo aparentemente de lo formal, trasciende plenamente a lo ideológico.

"Se habla mucho, dice Conteris, acerca del papel que debe jugar el escritor en las luchas de liberación de los pueblos. Se esquematizan los conceptos hasta incurrir en el antimarxismo en nombre del marxismo. No hay ni puede haber decretos para todos. Yo creo que es un problema de temperamento. Hay creadores intelectuales que sienten la necesidad insoslayable de sumergirse en cuerpo y alma en la lucha revolucionaria, incluso tomando las armas. Hay otros que no. Se requiere un altísimo grado de sensibilidad activa, pues de no ser así la sensibilidad puede convertirse en sentimentalismo gratuito. Existe este contorno, la presión del medio burgués e imperialista que intenta lógicamente venalizar a los escritores y comprometerlos con su decadencia histórica. Se intenta con fórmulas sicológicas universales —dentro del universo del capitalismo: la búsqueda de status, dinero, prestigio, y todo lo que pueda incitar a un individuo a corromperse. En un creador, a mayor grado de sensibilidad corresponde una mayor necesidad de transformación de la realidad. Como marxista, no me basta conocer y comprender la realidad, me sentiría incumplido: necesito y debo transformarla. La superación de todo esto es la militancia revolucionaria integral. Un escritor, un médico, no pueden crear libremente mientras se humilla, explota y hambrea a la mayoría de la sociedad: su condición humana está cuestionada. Para solucionar esa contradicción debe actuar políticamente. Dentro de la sociedad capitalista, su primer tarea debe ser derrocarla y transformarla. Ya en el socialismo su tarea debe ser la revolución en lo cultural, crear una conciencia crítica, lo que es un gran triunfo de la Revolución Cubana. Una revolución es tal cuando libera y no contiene ni reprime la energía creadora, ni sofoca el espíritu crítico. El teatro es también una forma de conciencia".

J. H.


Teatro

LUCHA DE CLASES SUBE A ESCENA

EL estreno de Viet-Rock por el elenco del ITUCH, abre una nueva vía para el movimiento teatral chileno, vía que sistemáticamente se evitó transitar hasta hoy. La puesta en escena del libreto de la autora norteamericana Megan Terry ha sido rica en conflictos ideológicos, escollos que la excelente dirección de Víctor Jara fue sorteando uno a uno.

Esa especie de guión escénico que es Viet-Rock, resulta en esencia un prototipo de la ideología confusa que sustenta una corriente de opinión de los EE.UU., donde se mixturan el pacifismo abstracto y un liberalismo de gran potencia. Víctor Jara supo enfrentar ciertas ambigüedades y momentos subjetivamente dudosos de la obra, como un director lúcido ante sus propias raíces con un mundo sometido al imperialismo.

Una decidida seriedad, trabajo y disciplina se confabulan para convertir su dirección en un alto acontecimiento estético. Han desaparecido —al menos en Viet-Rock— antiguas rémoras que deformaban la autenticidad de otros trabajos del ITUCH. PF entrevistó a Víctor Jara, con el propósito de dilucidar ciertas sospechas que alentábamos sobre algunos pasajes del texto original, sospechas que resultaron plenamente confirmadas.

DIFERENCIAS IDEOLÓGICAS

"Acepté esta obra —señala V. J.— pues me pareció fascinante por lo aprovechable. Provocaba nuevos desafíos a la imaginación de un director. La autora no sobrepasa un primitivo pacifismo norteamericano. No ve al imperialismo de su país con los ojos con que lo vemos los chilenos y latinoamericanos, amén de muchos compatriotas suyos. En muchas escenas tuve que invertir prácticamente la interpretación ideológica de Megan Terry. Nosotros no somos norteamericanos y no tenemos por qué incurrir en las distorsiones de la autora".

Lo cierto es que en varios instantes, la relación autor-director (Terry-Jara) se transforma en oposición dialéctica, y es la intransigencia ideológica de Jara la que va superando firmemente algunos groseros contrabandos del original: "En el primer acto —prosigue— Megan Terry quería en la escena del encuentro entre yanquis con población sud-vietnamita, que las mujeres nativas se fueran colgadas de los cuellos de los soldados extranjeros. He aquí la primera diferencia ideológica que tuvimos con el texto. Al final del primer acto, en la escena del tribunal de investigaciones norteamericanas, el original presentaba al testigo indio aullando con la mano en la boca, como en los bodrios de Hollywood. Luego, Megan Terry quería que el testigo negro fuera un superfanfarrón. Lo ridiculiza cruelmente. La testigo madre-vietnamita es diseñada por Terry como una señora que se presenta muda ante el tribunal restregándose minuciosamente las palmas, hasta que un yanqui le pregunta si quiere lavarse las manos. Todo esto podría ser resentimiento racial o concesión al fascismo inficionado en la mente del norteamericano medio.

Para nosotros, constituyó fundamentalmente una posición ideológica errónea y perversa, sin importarnos si era inocente o ingenua. En Chile no lo íbamos a dejar pasar. Pero la escena más pérfida es aquella en que un comandante vietcong y su amante torturan a un "pobre" norteamericano. El colmo de la falacia histórica. Todo eso fue desterrado y puesto en su lugar. Hay norteamericanos aparentemente progresistas que no pueden liberarse de su visión torcida —y en el fondo imperialista— del tercer mundo".

La dirección de Jara es la típica obra artística e ideológicamente débil, embellecida y depurada por la puesta en escena. Hecho que no tiene que ver con la casualidad: al presente, el autor está quedando a la zaga del teatro contemporáneo, que más de una vez debe inventar sus textos: el teatro documental es una de las pruebas.

UN TEATRO CON PARTIDO

"¿La nueva fisonomía del elenco? —responde Jara a una pregunta de PF — El 75% del reparto está integrado por actores jóvenes recién egresados de la escuela. Alicia Quiroga —una de las traductoras de Viet-Rock— da un ejemplo de amor al teatro y disciplina al sumarse a la homogeneidad del conjunto. En cuanto al teatro chileno, creo que hasta ahora hemos sido excesivamente miedosos. Es hora de que nuestro teatro encarne escénicamente la violencia de la lucha de clases en Chile. Ojalá se escribiera una buena obra sobre la masacre de Puerto Montt. Debemos encarar la lucha de clases en forma definitiva, firme y audaz. No quiero montar un espectáculo burgués para seudo-intelectuales. El teatro en Chile debe tomar partido claramente; no podemos seguir al margen de la política".

JULIO HUASI


Opiniones

UN CRISTO ARMADO PARA "IGLESIA JOVEN

LA prensa y radio han informado ampliamente sobre los hechos ocurridos el domingo 4 de mayo en la Iglesia de El Bosque con motivo de la consagración como Obispo del señor Ismael Errázuriz Gandarillas.

La Iglesia Joven, cuya finalidad fundamental es el retorno al primitivo cristianismo basado en la fraternidad de todos los hombres y, por lo tanto, en la igualdad y comunidad de bienes, no acepta que se sigan vulnerando gravemente las normas, tradiciones y costumbres de aquella Iglesia.

Durante los primeros siglos del cristianismo los jefes u obispos de las comunidades cristianas eran designados por el "pueblo cristiano", no eran impuestos por la autoridad a través de decretos o bulas pontificias venidas de muy lejos y sin otros antecedentes que los proporcionados por terceras personas, todas ellas componentes de la alta burguesía, o ligadas fuertemente al régimen de explotación que sufre la clase trabajadora en nuestro país. .

Jamás se ha consultado al obrero, al empleado o al campesino cristiano para la designación de sus "pastores", y es así como a estos altos cargos llegan, por lo general, los apellidos "vinosos", como los Errázuriz, los Gandarillas, los Valdivieso, los Salas, etc.

La Iglesia Joven, el domingo 4 de mayo, al concurrir a la consagración del nuevo Obispo objetó, durante la ceremonia, este procedimiento antidemocrático y por lo tanto anticristiano, obteniendo como respuesta la violencia ejercitada por un grupo de "nazifiducianos", todo ello con la anuencia y regocijo de la autoridad eclesiástica, representada en ese momento por la casi totalidad de los Obispos de Chile, presididos por el Cardenal-Arzobispo de Santiago.

Los que condenan la violencia para alcanzar un mendrugo de pan para los pobres, que representan auténticamente a Cristo en la tierra, para los que luchan por tener un pedazo de tierra donde levantar su rancho, para los que "tienen hambre y sed de justicia", no tienen el menor escrúpulo de conciencia al organizar la violencia en contra de quienes solicitan se vuelva a la tradición cristiana en que los Obispos deben ser elegidos por la comunidad cristiana.

La posición de la Iglesia Joven está fundamentada en los documentos de los Padres de la Iglesia y en una de las fuentes de revelación que es la tradición de la Iglesia.

La autoridad eclesiástica antes de rasgar sus vestiduras por estos hechos justos y legítimos, debe mirar la viga en su propio ojo y no la paja en el ajeno. ¿Qué han dicho o dijeron estos representantes de la Iglesia cuando los gobiernos, en virtud de protocolos diplomáticos designaban de hecho a los obispos de nuestro país y de muchos otros? ¿Acaso esos gobiernos poseían el Espíritu Santo para ejercer ese derecho? ¿Acaso el Emperador de Austria-Hungría, en su tiempo, no tenía la misión divina de "vetar" la designación de los Sumos Pontífices? ¿Acaso los reyes o príncipes de esta tierra no eran los designados para determinar los sucesores del humilde obrero de Galilea?

En esta forma se estructuró la Iglesia Católica durante 18 siglos y hoy se condena a quienes exigen que sólo la comunidad cristiana tiene esta facultad, la que sólo es realizada externamente por la autoridad competente.

No se crea que este problema interno de la Iglesia es baladí. Es un problema que está afectando hondamente al cristianismo y los síntomas de este profundo malestar se están palpando en todo el mundo a través de la rebelión de numerosos grupos de sacerdotes y de no pocos Obispos.

La Iglesia Joven no constituye una nueva Iglesia y no pretende ser reconocida oficialmente por la jerarquía eclesiástica (ello constituiría un absurdo que sólo cabe en el cerebro de un señor Gómez Ugarte, que formuló declaraciones a las "Ultimas Noticias", hija putativa de "El Mercurio"). Es lamentable que aún algunos miembros del clero persistan en su actitud de fieles acólitos de la oligarquía económica de este país, de vulgares sirvientes de aquellos a quienes Cristo fulminó con palabras de fuego. "Hipócritas y fariseos, les decía, que por fuera aparecéis limpios y por dentro estáis llenos de carroña e inmundicia, como los sepulcros blanqueados". Hasta hace muy pocos años la jerarquía eclesiástica en nuestro país era gobernada por el ex Partido Conservador y los que no pensaban como sus dirigentes eran prácticamente excomulgados y hasta se les impedía realizar labores específicamente religiosas, como ocurrió el año 1928 al clausurarse la Capilla de Jesús Obrero ubicada en la Casa Nº 1 del Pueblo, por el solo hecho de llamarse "Jesús Obrero". Los sacerdotes que no se sometían a este régimen de distorsión sacrílega y simoníaca del cristianismo, eran perseguidos cruelmente como ocurrió con el Padre Fernando Vives Solar, al ser relegado en tres ocasiones fuera del país y con el presbítero Guillermo Viviani al ser suspendido de sus funciones eclesiásticas por el "delito" de ser el capellán de "Jesús Obrero".

Nunca el pueblo trabajador, los pobres y los humildes fueron apoyados decidida y valientemente por los fariseos: o callaban o aplaudían toda acción que significara aplastar la voz del pueblo. No nos extrañemos, por lo tanto, que el marxismo nos llamara "opio del pueblo", cuando lo éramos en realidad predicando la humildad y la resignación ante la injusticia y los atropellos, cuando los predicadores llegaban en las épocas de misiones a los fundos y a las haciendas a decir a los campesinos que en esta tierra debíamos acatar la voluntad de Dios, sometiéndonos a la pobreza y a la miseria y reverenciar al patrón como representante de Dios en la tierra.

Los campesinos veían que su patrón, el explotador, el que los tenía muertos de hambre y en la mas absoluta miseria, se llamaba "cristiano" y contaba con todo el aprecio y el respeto de los curitas. Esta imagen objetiva del cristiano-católico, totalmente reñida con la imagen auténtica de la doctrina de Cristo, trajo como necesaria y lógica consecuencia, no sólo el alejamiento del pueblo de la Iglesia Católica, sino que el odio de ésta hacia esa institución.

De ahí se originó la pugna entre marxismo y cristianismo oficial. Pugna y diferencias nacidas, como lo hemos visto, por una deformación substancial de la doctrina de Cristo, siendo que ambas coinciden plenamente en sus objetivos fundamentales, cuales son la redención integral del pueblo, la desaparición de las clases sociales, la igualdad y comunidad de bienes según la necesidad de cada persona o núcleo familiar, en una palabra alcanzar la felicidad del hombre en esta tierra y no sólo esperanzarlo en un cielo en el cual volvería a encontrarse con sus explotadores y victimarios.

Si la finalidad del marxismo y el cristianismo tal como lo enseñara Cristo, son la misma, no lo son menos los métodos y procedimientos para alcanzar estos objetivos. Ya no se discute en el ámbito cristiano al legítimo ejercicio de la violencia ante la violencia del régimen capitalista. A la violencia institucionalizada del régimen debemos oponer la violencia del pueblo trabajador.

La Iglesia Joven y el pueblo cristiano y. todos los trabajadores de nuestra patria pueden exclamar como el héroe de Niko Kanzantzakis en "Cristo de nuevo crucificado": "Nuestro Cristo es pobre, está perseguido, llama a las puertas y nadie le abre. Vuestro Cristo es un rico poderoso que se tutea con las autoridades. Atranca su puerta para comer sin dar una migaja a nadie. Vuestro Cristo tiene el vientre lleno y proclama complacido: este mundo es justo, honesto, compasivo, a mí me agrada. Quienquiera haga un gesto para invertir este orden, será excomulgado. Nuestro Cristo, en cambio, es un desharrapado que, al contemplar los cuerpos hambrientos y las almas angustiadas, exclama: ESTE MUNDO ES INJUSTO, DESHONESTO, CRUEL; PRECISO ES QUE PEREZCA".

Para los cristianos, como para los marxistas, las figuras heroicas del Che Guevara y del Padre Camilo Torres son los símbolos vivos y vigentes de nuestra acción futura. La oligarquía económica y su régimen deben perecer. Para ello es necesario aunar nuestros esfuerzos, nuestra fe y nuestro sacrificio, debemos actuar dejando de lado el estupefaciente de la discusión bizantina, del malabarismo dialéctico y silogístico, lanzándonos a la acción sin esperar otra retribución que la crucifixión. La lucha de clase explotada contra clase explotadora es una lucha política por la toma del poder; pero una lucha de política de "clase explotada" y no política exclusivamente partidista o electorera. La clase nos une, la política-partidista nos divide. Esta unidad de clase es perfectamente posible y necesaria a través de la organización sindical y gremial revolucionarias. La absurda mentalidad sindical o gremial legalista debe ser reemplazada por la acción revolucionaria dentro de la fábrica, la empresa, la oficina o cualquier sitio de trabajo. Que los políticos profesionales comprendan definitivamente que ellos no podrán hacer la revolución del pueblo en este país, ni en ningún país latinoamericano, y que para ello es necesario dejar paso libre al pueblo trabajador que, actuando como clase explotada, es capaz de arrollar todas las dificultades y tropiezos que se pongan en su camino.

La Iglesia Joven no pretende ser una institución más, ni menos una colectividad político-partidista. Intimamente asimilada y confundida con el pueblo puede exclamar ante sus hermanos de clase con legítimo derecho que el alma humana busca la verdad a través del cristianismo, sin intermediarios falsos y engañosos que "cristianos" jerarquizados introdujeron en él; quisiera unirse a Cristo directamente. La indignidad de los cristianos ha sido la causa del olvido de Cristo y el renacimiento cristiano será, ante todo, una aproximación a Cristo, hacia su verdad, libre de toda traba y sin las interpretaciones interesadas y farisaicas que han hecho del cristianismo un enemigo del pueblo. Ha llegado el momento en que el cristiano dejará de ser un obstáculo en el camino del cristianismo que es pueblo explotado y masacrado. La Iglesia Joven puede decir: no somos el ejército de la violencia, sino que somos el ejército de las víctimas de la injusticia, y a la violencia de aquélla opondremos nuestra propia violencia, como lo hiciera Cristo al arrojar a los mercaderes del Templo de Dios, armado de un látigo.

¿Qué puede lograr la justicia, cómo puede imponerse en un mundo injusto y desvergonzado si no está armada? Nosotros, dice la Iglesia Joven, armaremos la Justicia, puesto que ellos arman, y muy bien su injusticia. Cristo no es solamente un cordero, es también un león. Y como león es como vendrá hoy con nosotros. Si Cristo descendiese hoy a la tierra, a un mundo como éste ¿qué crees que llevaría sobre los hombros? ¿Una cruz? NO, llevaría una metralleta.

CLOTARIO BLEST R.


Crónica

"AFFAIRE" DE LOS DÓLARES HACE TEMBLAR A LA OLIGARQUÍA

POCAS veces se había conocido el caso de víctimas de un robo que imploraran a todos los santos que el delito no fuera descubierto. Ese fue el drama que vivieron durante 40 días los ejecutivos de la firma de corredores de la Bolsa, "Swett y Eyzaguirre", y un florido ramillete de traficantes en dólares "negros", algunos de los cuales han ido a conocer por primera vez los rigores de la vida carcelaria. Para aumentar más su tragedia los causantes de tanta zozobra a estos empingorotados personajes de nuestro mundo social y financiero fueron unos modestos delincuentes, absolutamente incapaces de entender el botín que habían logrado al violentar la caja de fondos de los magnates "Swett y Eyzaguirre". Es que este delito del tráfico ilegal de moneda no es propio de rotos, es para gente bien. Hasta en esto se expresa la lucha de clases y una vez más se demuestra que la alta burguesía tiene los pies de barro y toda su prepotencia puede ser aventada con facilidad. Basta un poco de decisión de sus contrarios o una simple jugada de la mala suerte. En este caso que ha apasionado a la opinión pública, la causa fue esta última: mala suerte, acompañada de la incultura de todos los integrantes de una banda de "monreros", dirigida por un delincuente habitual apodado "El Patas de Loro".

Parece cosa de película, pero la causa determinante de los infortunios de estos encopetados millonarios, que ganaban sumas suculentas aprovechando la venta ilegal de dólares, fue este personaje anónimo que sólo el hampa y la policía conocían como "El Patas de Loro". Su nombre verdadero es José Basoalto Basoalto, tiene veintiocho años de edad, es padre de dos hijos y vive en una casita modestísima allá por "La Vuelta del Padre", en los alrededores de Huechuraba.

Nada tiene que ver con Vitacura, El Golf, Las Condes y otros barrios de los millonarios que hoy fueron arrastrados a la cárcel por su culpa. Es cierto también que "El Patas de Loro" no actuó movido por un sentimiento de rebeldía social, sino por el simple y sencillo afán de birlarse algunos escudos, como lo prescribe su oficio de monrero profesional.

Ahora, unos y otros, delincuentes con y sin cuello y corbata están tras las rejas. Para "El Patas de Loro", ningún abogado. Para los profitadores de los dólares sucios, los mejores expertos en argucias legales. Estos estarán maldiciendo al pobre José Basoalto y éste, a su vez, estará maldiciendo su falta de preparación que lo hizo desperdiciar un botín que en manos de otro delincuente más refinado lo hubiera convertido también en un fachoso millonario, tal como los que él, sin pretenderlo, envió a la Cárcel Pública.

"El Patas de Loro" había conseguido su libertad bajo fianza, después de cumplir parte de una condena por robo con fractura. La policía lo detuvo cuando vendió algunas de las especies robadas. Una vez que consiguió su libertad condicional, se hizo un juramento: "Nunca más robaré especies, porque por ahí me pillan. Ahora sólo le haré empeño a la plata pura y simple. Esa no deja huellas".

Sin embargo, a los pocos días, se vio en la dura necesidad de conseguir dinero de cualquier manera para poder mantener a su familia. Formó una banda de monreros que robaron en 80 departamentos del Barrio Alto. En casi todos ellos entraron rompiendo los vidrios de las ventanas. Los miembros de la banda cayeron presos, menos "El Patas de Loro". Ahí volvió a insistir en su decisión primitiva, de no robar más especies. Y entonces, consciente de su incultura, decidió asociarse con un hombre "preparado". Este fue Hernán Duarte García, de 50 años de edad, alias "El Coipo". Lucía un título impresionante: sexto año de humanidades y había rendido brillantemente la prueba de aptitud académica en el ramo de "estafa".

El problema para "El Patas de Loro" era que toda la policía lo andaba buscando para que respondiera por los robos en el Barrio Alto. Como la policía es rutinaria, de todas las unidades policiales iban a buscarlo a la misma hora. Naturalmente "El Patas de Loro" no estaba nunca en su casa en los amaneceres; simplemente se aparecía alrededor de las 10 de la mañana. Mientras, continuaba buscando la manera de dar un buen golpe que le llenara los bolsillos de escudos. Un amigo que trabajaba en el edificio de la Bolsa de Comercio le dio un dato que le pareció sustancioso: robar la caja de fondos de una extraña oficinita que "Swett y Eyzaguirre" arrendaban en el segundo piso de la Bolsa. Esa era la razón por la cual las veces que la policía o Impuestos Internos visitaron las elegantes oficinas que estos corredores tienen en la calle Nueva York, no encontraron nada que tuviera visos de ilegalidad. La madre del cordero estaba en atravesar la estrecha calle y subir hasta esa modesta oficina (un verdadero "sucucho") donde había una caja de fondos que almacenaba documentos verdaderamente comprometedores, especialmente comprobantes de tráficos ilegales en moneda extranjera.

"El Patas de Loro" entró a la oficinita de marras en la noche del 18 de abril. Con una sierra de acero cortó uno de los goznes de la caja de fondos y luego la palanqueó hasta que pudo abrirla perfectamente. En su interior encontró un montón de documentos y sólo seiscientos escudos. Para el fue un botín miserable. Sólo en "materiales" tuvo que invertir alrededor de cien escudos y los seiscientos que robó debió distribuirlos entre seis cómplices más. Al "Coipo" le hizo entrega de ese "lote de papeles" para que este intelectual del delito descubriera una manera de sacarle provecho. Entre esa documentación iban alrededor de cincuenta cheques en dólares que, en total, sumaron una cantidad de 330.000 dólares.

Pero "El Coipo" no supo entender de qué se trataba. Noche a noche sacaba los cheques y los colocaba en su mesa de comer, tratando de buscarles una interpretación convertible en dinero. Pero no podía encontrarla. Había veces que los barajaba como un mazo de naipes, a ver si la suerte le señalaba el camino que tanto ansiaba. Tanto los examinaba que estuvo a punto de inventar una especie de "solitario" con ellos y en esos ajetreos se encontraba cuando apareció la policía y le requisó el fajo de cheques. Todos ellos estaban escritos en inglés y tenían un timbre grande que decía "Paid". Es decir, ya habían sido pagados. Y eso era lo que el pobre "Coipo" no podía entender. El sabía que si alguien gira un cheque y el banco lo paga, hasta ahí no más llega el asunto. Después, al girador le entregan un estado de su cuenta corriente para que pueda controlar los documentos que ha girado; pero los cheques propiamente tales quedan en poder del banco. Así es en Chile, pero no en Estados Unidos, donde las instituciones bancarias sólo conservan un microfilm de los cheques que reciben y éstos son remitidos a los correspondientes giradores. De lo contrario, tendrían que tener barracas especiales para conservar tantos miles de cheques que reciben a diario.

En cuanto a la policía (la Brigada de Homicidios, específicamente) se encontró con esta sorpresa que no figuraba en sus cálculos y que no andaba buscando. La BH investigaba uno de los varios crímenes impunes de los últimos tiempos: el asesinato del polaco de apellido Toporowitz (calle San Pablo), interrogando a uno de los sospechosos de tal delito, éste le dijo a uno de sus aprehensores: "Yo no tengo nada que ver con esta muerte, pero sí sé algo que le va a interesar: el que está robando las cajas de fondo es el "Patas de Loro".

Era un buen dato porque estos robos de cajas de fondos constituyen otro quebradero de cabeza para la policía. Últimamente han podido establecerse tres tipos de "estilos" empleados por estos especialistas en cajas fuertes: los que aserran los goznes, los que usan dinamita para abrirlas (hay 4 casos) y los que simplemente se llevan las cajas para abrirlas con más tranquilidad en otra parte (hay tres casos). "El Patas de Loro" aplicaba el primer estilo.

Entonces, la BH decidió innovar en las diarias visitas que Investigaciones hacía a la casa de este delincuente. No fue al amanecer sino que apareció como a las 10 de la mañana. "El Patas de Loro" acababa de llegar. Nada más simple. Al rato, caía "El Coipo", con su montón de cheques. Y ahí empezó a asomar el primer hilo que conduciría al descubrimiento de uno de los delitos más sonados de los últimos lustros.

El Banco Central se hizo parte en el asunto y la Corte designó un Ministro en Visita. A las pocas horas, expidió 19 órdenes de detención, algunas de las cuales afectaron a poderosos personajes del mundo financiero: el industrial Teófilo Yarur, el gerente del Banco Francés e Italiano, los corredores Guillermo Beckdorf Swett y su tío James Swett Carvallo, etc.

El delito consiste en la infracción a la Ley del Oro, que prohíbe la transacción entre particulares de moneda extranjera. Es un delito inexcarcelable, cuya pena fluctúa entre 541 días a 5 años y consulta una multa equivalente a cinco veces el monto del delito (en este caso, alrededor de un millón seiscientos mil dólares).

Estos 330.000 dólares descubiertos, corresponden a transacciones realizadas en un lapso de 45 días. Algunos expertos estiman que el monto total de las transacciones ilegales en dólares que se efectúan en Chile alcanzan a unos 12 millones al año. La mayoría se realiza a través de corredores de la Bolsa, de los cuales la firma "Swett y Eyzaguirre" era la más fuerte y poderosa. Otra pequeña cantidad se transa en lugares públicos, como los cafés "Haití" y "Do Brasil".

En su mayor parte, quienes venden los dólares en este mercado negro son miembros del Cuerpo Diplomático, funcionarios de empresas o instituciones extranjeras, empleados de las compañías norteamericanas, etc. Con el estallido de este escándalo, es probable que estas transacciones ilegales se dificulten por un tiempo, pero no por eso van a terminar. El Banco Central piensa que una buena conquista sería convencer a estas empresas y compañías extranjeras que a sus empleados en Chile les paguen la renta en dos mitades: una en dólares y otra en escudos. Así se limitaría en gran parte este flujo de dólares "negros", muchos de los cuales son adquiridos por quienes están exportando sus bienes a países estimados más "seguros", como Suiza y Estados Unidos.

La ley establece un galardón equivalente al 20 por ciento de la multa a quienes denuncien un delito de esta especie. En el caso presente, se considera que este galardón corresponderá a los detectives de la BH. ¿Y "El Patas de Loro" y "El Coipo"? De ellos nadie se acordará, desgraciada e injustamente.


EL PODER DE LA IGNORANCIA

ALREDEDOR de 8 mil periódicos que se editan hoy en el mundo lanzan una tirada diaria de 300 millones de ejemplares, mientras más de 155 agencias de noticias recogen anualmente millones de informaciones que son distribuidas a diferentes medios de expresión. Una ciencia y una técnica cada día perfeccionadas producen un avance sin precedentes en todos los medios de comunicación. Pero ¿quiénes son los beneficiados y los desfavorecidos por tal desarrollo? A poco de escudriñar en las estadísticas se comprueba que el Tercer Mundo, en este aspecto, camina a la zaga, lo que no es más que un corolario de su subdesarrollo económico.

Los europeos leen el 30% de los diarios de todo el mundo; los norteamericanos (59 millones de ejemplares diarios) el 23%, en tanto que los habitantes de África, Asia y América latina, que representan más del 70% de la población mundial, sólo adquieren el 26% de los periódicos. Un centenar de países de estos tres continentes —habitados por más de 200 millones de personas— aún no logran el mínimo de 10 diarios, 5 receptores de radios y dos plazas en salas de cines, por cada 100 habitantes, que son las cifras establecidas como un mínimo aceptable desde el punto de vista cultural por la UNESCO.

No es ninguna casualidad histórica, sino una causalidad, la que motiva este hecho, pues aquéllas son precisamente las regiones mundiales víctimas del colonialismo, de la dependencia económica. Aunque hay matices, porque mientras el promedio de los diarios es de 10 por cada 100 habitantes del mundo, esta cifra en América del Sur es de 8, en Asía 4 y en África poco más de uno.

El problema para América latina —aunque igualmente dramático— es de calidad y no de cantidad. Aquí la prensa nace junto con la lucha independentista a comienzos del siglo pasado. Al liberarse Mali en 1960, no había allí una decena de periodistas. Cuando, hace sólo un par de años, en Camerún se editaban los diarios a mimeógrafo, "El Espectador", de Bogotá, se distribuía ya mediante helicópteros que operaban desde el helipuerto ubicado en las terrazas de la imprenta.

La ignorancia, la desinformación, que es la alienación por antonomasia, son aliados indispensables del imperio y en América latina son tan visibles como en Asia y África, a pesar del aparente desarrollo de los medios de comunicación. O más bien a causa precisamente de este avance.

"Necesito algunas resmas de papel para escribir y para hacer cartuchos". La célebre frase de Artigas dicha en 1815 sintetiza la realidad de que la propaganda política es tan vital como la propia lucha armada. (De lo cual es en nuestros días una prueba ejemplar el combate liberador del pueblo vietnamita). En la época contemporánea fue el propio Lenin, entre otros pensadores, quien desarrolló la tesis de que los medios de comunicación —en cualquier sociedad— son instrumentos de poder.

En América latina aquella es una verdad mayúscula. Desde la guerra hispano-norteamericana, "fabricada" en gran parte por la prensa yanqui, pasando luego por las innumerables agresiones a nuestros países, para terminar en hechos ápices de nuestros días como la Revolución Cubana y la invasión a la República Dominicana, la opinión pública del subcontinente ha leído, escuchado o visto lo que deseaban los dominadores.

Reflejo de las clases dominantes, los medios de comunicación se encargan diariamente de moldear la opinión pública y en ello, como en la economía, rige la alianza del imperio con las burguesías criollas. La visión de la realidad local y mundial del lector latinoamericano es el falaz y tendencioso análisis que le proporcionan las agencias norteamericanas y la "gran prensa" criolla que viven en perfecta simbiosis en defensa del status.

La United Press y la Associated Press abastecen de noticias a unos mil clientes en América latina. Alrededor de quince millones de ejemplares diarios que leen 45 millones de personas. El análisis de "un día da la gran prensa latinoamericana" —el 30 de junio de 1965— realizado por el periodista venezolano Díaz Rangel, comprobó que el 72% de la información cablegráfica fue entregado por AP y UPI. Chile no escapa al cuadro. El examen de los cables insertados en 9 diarios que se editaban en Santiago en 1967 demostró que en Una semana publicaron 1.238 informaciones de agencias de países capitalistas (605 de UPI y AP) contra 102 de agencias de naciones socialistas. De esta última cifra, 98 fueron publicados en el diario "El Siglo", órgano del Partido Comunista, aunque este periódico insertó también en forma mayoritaria cables de UPI.

Chile es presentado a menudo como ejemplo de "libertad de prensa", afirmación que se desvanece si se sabe que los periódicos de los grupos económicos dominantes llegan a unos TRES millones de lectores, mientras la prensa contraria al status no pasa de 200 mil lectores.

Agregúese a esto la devastadora potencia propagandística de la radio y del cine —Hollywood ocupa el 64% de las pantallas en la América del Sur, el 82% en la zona del Caribe— y se tendrá el cuadro completo de una población que desde el punto de vista de la comunicación vive en un mundo irreal, inventado con precisos objetivos políticos.

De esta manera, la desinformación, desde México en el norte, hasta Chile en el extremo austral, se ha convertido hoy en un drama del hombre americano tan grave como el propio analfabetismo.

HERNÁN URIBE O.


Notas:

1. "El empate político", "Ultima Hora", 14-7-66.

2. Ver "La ambigüedad política", A. Olivares, PF 78.

3. Se refieren al Ministro de la Corte de Apelaciones, Guillermo Novoa Justrov. N. de PF.

4. N. de la R.— La alusión del jefe de cables de "L'Unitá" se refiere a un sorprendente alegato que el mismo periodista soviético —Georges Dadiants— publicó en "Le Monde", del 20 de septiembre de 1968, en favor de la intervención soviética en Checoslovaquia, en la misma sección "Tribuna Internacional" en que apareció su artículo sobre los incidentes chino-soviéticos.


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