Revolución para atajar a Alessandri

PUNTO FINAL
Año III. Nº 76
Martes 11 de marzo de 1969

REVOLUCIÓN PARA ATAJAR A ALESSANDRI

A TRES AÑOS DE UNA MASACRE

EL 11 de marzo de 1966, hace tres años, el gobierno demócrata cristiano arrojó a un lado la careta de la "revolución en libertad". Sus fuerzas represivas asesinaron a cinco obreros y dos mujeres, dejando otras 34 personas heridas a bala. Esto ocurrió en el mineral de cobre El Salvador, propiedad de la compañía norteamericana Anaconda. El 23 de noviembre de 1967, el gobierno del PDC se anotó una segunda masacre obrera, esta vez en las calles de Santiago.

Recordemos brevemente qué sucedió hace tres años. Los obreros del mineral El Teniente mantenían una huelga de sesenta días que fue apoyada en forma solidaria por los mineros de El Salvador y Potrerillos. El gobierno hizo funcionar las "zonas de emergencia" en las provincias mineras, al frente de las cuales estaban militares. El jefe del departamento de Chañaral era el coronel Manuel Pinochet Sepúlveda. A las 10 de la mañana del 11 de marzo de 1966, el coronel Pinochet habló por radio con el Ministro de Defensa Nacional, Juan de Dios Carmona, que le dio el "conforme" para requisar el local del sindicato de El Salvador, donde se encontraban los mineros en huelga y sus mujeres. A las dos de la tarde una fuerza integrada por 45 soldados, 12 carabineros y 6 agentes de Investigaciones rodeó el local. Los mineros y las mujeres, desarmados, se negaron a abandonarlo. A un oficial se le fue un tiro que le hirió en la pierna. De inmediato se dio orden de abrir fuego a discreción. La masacre se había descargado.

Las fuerzas del "orden", actuando esta vez por cuenta del gobierno de la Democracia Cristiana, estaban velando por los intereses de una compañía norteamericana. En el escenario de la masacre quedaron, como mudos testigos, las cajas de munición con las manos entrelazadas de la Alianza para el Progreso y los casquillos de las balas 7,62 mm. de la NATO, huellas claras del invisible responsable, el imperialismo yanqui.

Vino la tradicional "investigación" de una comisión especial de la Cámara de Diputados que acumuló 300 páginas de un informe sin valor alguno. También se elaboró el no menos tradicional proyecto para ayudar económicamente a las familias de las víctimas. Dos años después salió del Congreso con modificaciones que también lo hacen casi inútil. Se pronunciaron los conocidos discursos, en el cementerio y en el Congreso. Y se cerró un nuevo capítulo de la dolorosa historia de la clase obrera chilena.

¿Qué pasó con los responsables?

El coronel Pinochet es ahora general. El ministro del Trabajo de la época, William Thayer Arteaga, es rector de la Universidad Austral. El ministro de Defensa Nacional ("yo recibí instrucciones", declaró Pinochet), Juan de Dios Carmona Peralta, es flamante senador por Tarapacá y Antofagasta. El ministro del Interior, Bernardo Leighton Guzmán, es diputado por el Primer Distrito de Santiago. El subsecretario de esa cartera, Juan Hamilton Depassier, es ahora senador por Magallanes, Aysén y Chiloé. El Presidente de la República, naturalmente, sigue siendo el Presidente de la República. La Anaconda, a su vez, sigue ganando a costa de Chile.

¿Y las víctimas?

Los muertos están en sus tumbas. Las familias quedaron sin padres. Algunos de los heridos están inválidos. La directiva sindical y casi cien trabajadores fueron despedidos del mineral. El informe de la comisión "investigadora" duerme en el Congreso. Hasta el día de la justicia, cuando la clase obrera chilena recobre su verdadera personalidad revolucionaria.

EL DIRECTOR


Estudiantes

LA UNIVERSIDAD: OBJETIVO MILITAR

LA opinión pública sigue desorientada respecto de la expulsión de los 14 profesores argentinos que se desempeñaban como catedráticos e investigadores de la Universidad de Chile.

Esto es explicable porque el gobierno mantiene ocultas las verdaderas razones que motivaron esta medida, a la que ha dado el carácter de secreto de Estado. En realidad no se atreve a informar al país de lo que ha sucedido, porque quedaría en posición inconfortable. De allí que esté interesado en que el episodio no se esclarezca.

Por otra parte, la mayoría de los medios de publicidad han mentido, tergiversado y distorsionado los hechos para crear una falsa imagen del comportamiento de los científicos extranjeros y justificar el procedimiento de las autoridades.

Sin embargo, por los, antecedentes que han trascendido, se infiere que éste es uno de los episodios más sórdidos y abominables que ha protagonizado el gobierno de Frei y uno de los acontecimientos de mayor gravedad que se han suscitado durante la actual Administración.

No estamos sólo en presencia de un conflicto entre el gobierno y la Universidad, aunque es cierto que se ha avasallado la autonomía universitaria y la libertad académica.

Se han atropellado los derechos humanos más elementales, puesto que se vejó a un grupo de científicos, a los cuales no se les formularon cargos concretos ni se les permitió defenderse de las falsas y calumniosas acusaciones de que fueron víctimas.

Se privó a la Universidad de un conjunto de intelectuales de alta calidad técnica, que contribuían al desarrollo científico del país. De esta manera se le dio en el gusto al gobierno de Onganía, que nunca miró con simpatía que docentes argentinos impulsaran el progreso de importantes ramas de la ciencia en Chile.

Chile dejó de ser el país democrático y libertario, último refugio en América latina, con excepción de Cuba, de los intelectuales perseguidos por regímenes despóticos o que emigran de sus patrias por la intervención militar de las Universidades.

En Argentina se ha estimulado la animosidad y el resentimiento contra nuestro país, lo que resulta muy del agrado de los sectores castrenses argentinos y favorece sus planes agresivos y expansionistas.

EL PODER MILITAR

Pero lo que reviste mayor gravedad es que las Fuerzas Armadas se han convertido en el poder decisivo y han demostrado que están en situación de imponerse a las autoridades civiles.

De acuerdo con la Constitución, la fuerza pública es esencialmente obediente y ningún cuerpo armado puede deliberar. Asimismo es nula toda resolución que acordare el Presidente de la República a presencia o requisición de un ejército o de un jefe al frente de fuerza armada.

Estas disposiciones ya no se aplican. Ahora es el gobierno el que obedece a las Fuerzas Armadas y es el Presidente de la República quien cumple decisiones previamente tomadas por los mandos militares.

Si hay algo que nadie discute y todos reconocen es que la expulsión de los profesores argentinos se resolvió primero por las Fuerzas Armadas y que el gobierno se limitó a aplicar este acuerdo, sin tener posibilidad de objetarlo o revocarlo.

Tanto Frei como Pérez Zujovic, Ministro del Interior, y Juan Achurra, Subsecretario de esa cartera, se negaron a proporcionar antecedentes a los dirigentes políticos y a las autoridades universitarias que los pidieron, escudándose en que no estaban en condiciones de revelar la orden de expulsión, porque ella había sido acordada por el Consejo Superior de la Seguridad Nacional (CONSUPSENA).

Lo normal es que las decisiones administrativas se dejen sin efecto por las mismas autoridades que las adoptan. Si algún funcionario civil hubiera determinado con entera independencia que los profesores argentinos debían abandonar el territorio nacional, ese mismo funcionario, llámese Presidente de la República o Ministro del Interior, podría haber modificado su decisión a la luz de nuevos antecedentes o mayor estudio. Pero ahora de nada valían esos estudios o antecedentes, porque ya había opinado y dado su veredicto ese Consejo Superior de la Seguridad Nacional. El Parlamento puede modificar o derogar las leyes que despacha. El Presidente puede vetar un proyecto aprobado por el Congreso. El Parlamento puede rechazar una iniciativa legal del Ejecutivo. El Poder Judicial puede declarar inconstitucional o inaplicable una ley sancionada por el Congreso y el Presidente de la República. Es decir, en este país cualquier cosa es posible, menos una: cambiar, discutir, pedir explicaciones sobre una decisión tomada por el Consejo Superior de la Seguridad Nacional. Es el poder supremo de Chile en estos momentos.

Frei anhela fortalecer las prerrogativas del Ejecutivo y con tal objeto ha enviado al Congreso un proyecto de reforma constitucional que le confiere al Presidente de la República facultades muy amplias en materia económica y social. Frei se siente prisionero del Congreso y no admite que éste resista sus planes y su política. Pero parece no darse cuenta de que en la actualidad más que prisionero del Congreso lo es del Consejo Superior de la Seguridad Nacional. ¿De qué le sirve a Frei o a cualquier otro Mandatario reclamar para sí tal cúmulo de atribuciones, si en definitiva está supeditado a otro organismo omnímodo?

Se equivocan o son ingenuos quienes piensan que en Chile todavía sigue intacta la institucionalidad, porque recién se han realizado elecciones parlamentarias aparentemente libres en las que han participado todos los partidos políticos.

Algunas dictaduras militares también se dan el lujo de convocar a elecciones, de admitir la existencia de partidos políticos y de permitir el funcionamiento de un Parlamento, pero siempre que no contradigan los propósitos o la voluntad de los caudillos militares.

En Chile, mientras los partidos políticos se entregaban de lleno a la campaña parlamentaria, no se percataron de que el Consejo Superior de la Seguridad Nacional se había erigido en la verdadera autoridad de la nación.

Y cuando hablamos del CONSUPSENA nos estamos refiriendo más concretamente a las Fuerzas Armadas.

Este organismo se creó en el gobierno de Jorge Alessandri, por el decreto con fuerza de ley Nº 181, y sus funciones consisten en velar por la seguridad nacional y adoptar las medidas tendientes a preservarla. Pero la seguridad nacional ha devenido en un concepto cada vez más político y menos militar; cada vez menos vinculado a la defensa de la soberanía y al resguardo de las fronteras, y cada vez más ligado a la represión interna. Por eso el CONSUPSENA, que originalmente se concibió como un órgano consultivo y asesor del gobierno en las cuestiones relacionadas con la defensa nacional, se ha transformado, especialmente bajo el gobierno de Frei, en una entidad política que no da consejos a la autoridad civil sino que imparte órdenes.

En teoría, el CONSUPSENA está integrado por igual número de autoridades civiles y militares. Las primeras son el Presidente de la República, los Ministros del Interior, Hacienda, Economía y Relaciones Exteriores, y las segundas, los Comandantes en Jefe de las tres ramas de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aviación), el Jefe del Estado Mayor y el Ministro de Defensa. En la práctica, funciona un Comité Permanente constituido por el Subsecretario del Interior, los personeros militares ya indicados, más los Directores de Investigaciones y Carabineros.

No es extraño, en consecuencia, que en el CONSUPSENA predomine el criterio y la opinión de las Fuerzas Armadas. Esto ocurriría de todas maneras, cualquiera que fuere el número de representantes militares, porque éstos no necesitan estar en mayoría para mandar. Tienen otros argumentos más persuasivos que el número.

Sería pueril culpar a las FF.AA. de estarse excediendo en sus atribuciones o de salirse de los marcos constitucionales. La responsabilidad recae fundamentalmente en la autoridad civil que les está brindando la oportunidad de deliberar, de suministrar antecedentes que nunca pueden ponerse en duda y de formular proposiciones que deben acatarse ante el peligro de agraviar o lastimar la epidermis siempre susceptible de los institutos armados y de sus jefes.

Las FF.AA. no hacen sino aplicar y utilizar, con el criterio rígido y autoritario que las caracteriza, el poder y las facultades que se les han otorgado.

Creado el órgano y reconocida su potestad, hay que atenerse a las consecuencias. Y ellas no son otras que una ingerencia creciente de las FF.AA. en las decisiones políticas y administrativas.

Con el pretexto de que los profesores argentinos constituían un peligro para la seguridad nacional, decidieron expulsarlos. Mañana podrán exigir la proscripción de algún partido político; pasado, el cierre de la Universidad; después, la clausura del Congreso y más tarde, quizás, la renuncia del propio Presidente de la República, para retener en sus manos la plenitud del poder, para afianzar al máximo la seguridad nacional.

Mientras la autoridad civil no entorpezca ni obstruya, sino que acate obsecuentemente las resoluciones del CONSUPSENA, es probable que las FF.AA. toleren el funcionamiento de las instituciones y el régimen democrático. No les importa mucho que haya Parlamento y Poder Ejecutivo civil, si nadie les disputa el poder.

¿Pero hasta dónde la autoridad civil puede admitir esta subordinación al poder militar paralelo que está funcionando? ¿Hasta dónde, por guardar las apariencias de que subsiste la democracia burguesa, la autoridad civil, los partidos y la ciudadanía pueden aceptar que se siga representando esta comedia en la que los depositarlos de la soberanía nacional están supeditados al poder militar.

Esta preeminencia del CONSUPSENA no es una invención nuestra, sino que ha sido reconocida por altos personeros de gobierno y por la mayoría de la prensa, no sólo de izquierda, como "Ultima Hora" y "El Siglo", sino también por voceros informativos de la Derecha, como "El Mercurio", "El Diario Ilustrado" y "PEC".

Nadie se ha preguntado cuál es el origen del CONSUPSENA. Es probable que algunos crean que se trata de un organismo original, que existe sólo en Chile. Pero no es así. La idea de establecerlo surgió en una de las periódicas reuniones de jefes de ejércitos latinoamericanos y de USA. En todos los países del continente hay entidades similares al CONSUPSENA chileno, que persiguen el doble objetivo de mantener un discreto control sobre la autoridad civil, aplicar los planes represivos internos y coordinar la acción represiva a escala continental. Todo ello disfrazado con la monserga de la seguridad nacional.

ESPÍAS IMAGINARIOS

¿Por qué las FF.AA. exigieron la expulsión de los profesores argentinos?

En un comienzo se dijo que el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), había pesquisado durante meses las actividades de esos académicos y había elaborado un voluminoso informe que acreditaba que ellos cumplían labores de espionaje al servicio del gobierno de Onganía. Nada mas fácil que explotar el chovinismo y la supuesta defensa de las fronteras y los intereses patrios. Sobre la base de estas informaciones oficiales, algunos órganos de prensa y comentaristas radiales dieron rienda suelta a su imaginación. Hubo una verdadera competencia de ridículas historias policiales, de intriga y suspenso. Algunos decían que a los argentinos los habían sorprendido transmitiendo informaciones secretas y confidenciales al Servicio de Inteligencia Militar argentino. Otros, que estaban detectando o llevándose el uranio chileno. Otros, que disfrazados de investigadores estaban haciendo prospecciones de minerales estratégicos, de instalaciones militares, de puertos y aeropuertos. Otros, que los argentinos habían paralizado las investigaciones nucleares y que entorpecían o postergaban otras; que habían desquiciado el trabajo en las Facultades de Ciencias, y Ciencias Físicas y Matemáticas; que controlaban algunos departamentos de estas Facultades; que estaban participando muy activamente en la reforma universitaria; que era peligroso para la seguridad nacional que orientaran y participaran en ciertas investigaciones consideradas reservadas o de valor estratégico, etc.

Pero todas estas patrañas, todas estas imputaciones francas o encubiertas, terminaron desvaneciéndose con más rapidez de lo que se inventaban.

El profesor Fernando Vargas, Presidente de la Comisión Central de Reforma, al salir de una reunión celebrada por autoridades universitarias con el Ministro del Interior, expresó a un periodista de "Ultimas Noticias":

"En relación a la medida de expulsión, (el Ministro) expresó que no había pruebas sobre nada. Porque sí pruebas hubiera, habría enviado a esta gente a la cárcel o los habría puesto en la frontera. Dijo el Ministro que no tenía pruebas, sino dudas, sospechas, que hacían aparecer a estas personas (los catedráticos argentinos) ejerciendo actividades no normales. Y esto cubre una amplia gama, a tal extremo que el Ministro reconoció que algunas actividades aparentemente secretas de estas personas podrían ser hasta "líos de faldas". Llegó al extremo de decir que si uno de ellos dejaba su auto a cierta distancia del lugar a que se dirigía, podía ser por razones no de espionaje, sino por motivos sentimentales. Es decir, son todas evidencias de carácter circunstancial que, probablemente, no signifiquen nada. Y eso lo reconoció el Ministro y dio el ejemplo que acabo de citar. Donde sus agentes veían un asunto de espionaje, había un asunto amoroso, y nada más. Pero el Ministro fue enfático al decir que, a pesar de sus dudas y de no tener pruebas —solamente sospechas—, él tenía que actuar".

Podrían citarse muchas otras declaraciones y reconocimientos similares de autoridades de gobierno, que corroboran que no había ningún cargo ni prueba concreta contra los profesores argentinos. Pero esto es innecesario, después de la categórica declaración del Consejo Universitario en la que, al mismo tiempo que se protesta por la conducta del gobierno y, en especial del Ministro del Interior, se sintetiza el planteamiento que le hizo Frei al Rector Ruy Barbosa, cuando conversó con él en el Palacio de Viña del Mar:

"Puntualizó el señor Presidente de la República que su resolución no envolvía imputarles actividades de espionaje y que se adoptaba en resguardo preventivo de la seguridad nacional, que en último término correspondía a él calificar y cautelar".

Detrás de esa fraseología ampulosa del Jefe del Estado se esconde su impotencia para oponerse a una resolución del CONSUPSENA, así como el reconocimiento de que no había ningún cargo contra los profesores argentinos, ni menos alguna prueba. Si hubieran cometido algún delito contra la seguridad interior o exterior del Estado, el gobierno, que no pierde oportunidad de querellarse contra todo el mundo, y que cuando no existe un delito o un responsable, lo fabrica, debería haber sometido a proceso a esos ciudadanos extranjeros. No se conoce hasta ahora ningún ejemplo de un gobierno que haya dejado marcharse de su territorio a espías de otra nación.

Todo se habría hecho, pues, sólo en resguardo preventivo de la seguridad nacional, o sea, por si acaso los profesores argentinos realizaban algún día tareas de espionaje. Por si acaso realizaban algún día investigaciones que podían servir a Argentina. Por si acaso esto y lo de más allá.

Con ese criterio, y en resguardo preventivo de la seguridad nacional, debería expulsarse a todos los argentinos residentes en Chile o a todos los bolivianos y peruanos que viven en las provincias de Tarapacá y Antofagasta. En cambio, sería más lógico y racional impedir todo contacto entre los militares chilenos y argentinos o entre los representantes de los Servicios de Inteligencia Militar de ambos países. O bien debería prohibirse que se realizaran maniobras conjuntas de las fuerzas navales de Chile, Perú y Estados Unidos. O bien, que hubiera instructores militares norteamericanos o bases aéreas yanquis en el territorio nacional o que una misión militar estuviera instalada nada menos que en un piso completo del Ministerio de Defensa Nacional, o que la CIA actuara desembozadamente o que los Cuerpos de Paz cumplieran sin ninguna dificultad su misión de espionaje.

Más absurdas aún aparecen las acusaciones de espionaje proferidas contra los profesores argentinos, cuando se conocen las condiciones en que salieron de la Universidad de Buenos Aires, cómo fueron contratados en Chile y las tareas específicas que ejecutaron.

Cuando el gobierno militar de Onganía resolvió intervenir las universidades argentinas, estos profesores y muchos otros catedráticos resistieron la intromisión castrense y se atrincheraron en sus planteles. ¿Qué hizo Onganía? Lanzó a la policía y al ejército contra los locales universitarios. Especialmente dura fue la represión contra los profesores de la Facultad de Ciencias a la cual pertenecían estos catedráticos, como lo divulgó ampliamente en esa época la prensa, la TV y el cine. Incluso, en el interior de la Facultad fueron objeto de un simulacro de fusilamiento y finalmente debieron salir por entre una fila de policías que los golpearon con sadismo. Después de eso, no sólo renunciaron ellos y centenares de otros profesores, sino que también rompieron toda vinculación con la dictadura que habían combatido y resistido.

¿Y quién los contrató en Chile?

Precisamente el Ministro de Educación de la época, Juan Gómez Millas, con el asentimiento del Presidente de la República y el beneplácito de los Decanos respectivos. Los profesores argentinos no engañaron a las autoridades políticas ni universitarias chilenas, las cuales los acogieron conociendo sus antecedentes científicos y políticos.

Y una vez en Chile, ¿qué actividades desplegaron?

Aquellas tareas docentes y de investigación que les asignaron las autoridades universitarias. Desde luego, ninguno de los profesores argentinos realizó trabajos relacionados con la energía nuclear, como lo han reconocido el Presidente de la Comisión Chilena de Energía Nuclear y todas las autoridades universitarias responsables.

Mucho se ha insistido en las labores que cumplían dos de los profesores argentinos, Herrera y Romero, cuya especialidad era la geología. Ambos explicaron en conferencia de prensa en qué consistía su trabajo.

Herrera expresó: "Una investigación universitaria es pública. La conocen los profesores, los estudiantes. No hay secretos. Además, el Consejo Nacional de Investigación Científica de Chile aporta con subsidios y conoce las investigaciones que se realizan. Por otra parte, soy miembro de la Unión Geológica Internacional y constantemente intercambiamos informaciones. Además, todos los datos están en las bibliotecas de la Facultad o del Instituto de Investigaciones Geológicas".

A su vez, el profesor Romero agregó que toda la investigación realizada sobre minerales fue por encargo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI), quien facilitó los estudios hechos sobre 400 ó 500 minerales a lo largo de Chile, los que fueron tabulados en el computador electrónico del Departamento de Geología. "Suponer que estudiamos minerales de carácter estratégico, sería suponer que ENAMI es cómplice de todos esos supuestos atentados".

Los restantes catedráticos efectuaban investigaciones en diversas ramas de la física, de la química y la biología.

Ninguna de estas investigaciones tenía carácter reservado o estratégico. Toda la labor investigadora se publicaba en revistas especializadas nacionales e internacionales. La Comisión Nacional de Investigación Científica, organismo de gobierno, otorgaba subsidio para estas investigaciones, lo que evidencia que las avalaba y consideraba convenientes para el desarrollo científico y los intereses del país.

Razones de espacio impiden reproducir las explicaciones y antecedentes proporcionados por los profesores afectados y las autoridades universitarias de las distintas Facultades y Departamentos en que se desempeñaban los catedráticos argentinos. Ellos son la prueba más irrefutable de su honestidad científica, de la seriedad de su trabajo, y del inestimable aporte que hicieron al desarrollo y al progreso científico del país.

Ni el gobierno ni el CONSUPSENA quisieron escuchar ni conocer estos antecedentes, porque sabían que eran irrebatibles y carecían de argumentos para desvirtuarlos.

LA TÉCNICA DEL GOLPE DE ESTADO

Por otra parte, ¿a quién compete determinar el carácter que deben tener las investigaciones? ¿Son las Fuerzas Armadas o la Universidad la que debe resolver sobre el particular? No nos cabe ninguna duda que la autonomía universitaria, la libertad académica y el desarrollo del país exigen que sean las universidades las que califiquen la naturaleza de las investigaciones. La ciencia debe estar al servicio de la cultura, del progreso, de toda la sociedad, y no puede depender de las estrechas concepciones militares, estratégicas o bélicas. Justamente la intelectualidad, los estudiantes, los catedráticos y científicos tanto en Europa como en los propios Estados Unidos están librando una lucha persistente contra los intentos de subordinar las universidades, los estudios, las investigaciones científicas, a las conveniencias y a los fines de la industria privada o a los requerimientos de las Fuerzas Armadas. La intelectualidad se rebela con creciente vigor y energía frente a la tendencia a usarla como instrumento del afán de lucro del empresario o de los propósitos destructivos de índole bélica. La ciencia debe estar exclusivamente al servicio del pueblo, y no de castas políticas, militares o económicas. Por lo demás ¿qué preparación o idoneidad tienen los militares para juzgar la importancia de una investigación, el sentido en que debe orientarse, la trascendencia social o económica que puede tener?

En seguida hay que destacar que en América latina las dictaduras militares atacan en primer término y con mayor rigor precisamente a las Facultades de Ciencias. Parece que hubiera un antagonismo insalvable entre militarismo y desarrollo científico. Por eso, dejar entregado a las Fuerzas Armadas la calificación y naturaleza de las investigaciones; aceptar cualquiera ingerencia del sector castrense en una materia tan compleja y especializada y técnica como es el tipo y carácter de la investigación científica es asestarle a ésta un golpe demoledor, es frenar el avance de los pueblos.

Ahora bien, si los profesores argentinos no eran espías, ni efectuaban investigaciones estratégicas, ni reservadas, ni prohibidas ¿por qué las Fuerzas Armadas se ensañaron con ellos hasta conseguir su expulsión?

En el Nº 15 de PUNTO FINAL se publicó un artículo titulado "Ejército se queda sin secretos", el cual adquiere en estos instantes plena actualidad. Allí se denunciaba la celebración en Chile de la Segunda Conferencia Bilateral de Inteligencia entre los Ejércitos de Chile y Argentina. Los temas principales de la reunión eran: "Apreciación conjunta de la situación subversiva en el cono sur" y "Medidas para intensificar el control del tránsito de agentes subversivos entre ambos países".

La crónica continuaba diciendo que hay un contacto estrecho de los servicios de espionaje y contraespionaje de las Fuerzas Armadas de todas las naciones latinoamericanas; que tanto el Pentágono como los servicios de espionaje norteamericanos "...han montado un intercambio de informaciones policíaco-políticas en todo el continente y que al Pentágono le interesa mantener los contactos estrechos entre las Fuerzas Armadas del continente, para perfeccionar una máquina de espionaje político".

Es evidente que para las Fuerzas Armadas este grupo de profesores argentinos, que habían participado activamente en las luchas universitarias de su país, que habían resistido con coraje la intromisión castrense en las Universidades argentinas, eran "agentes subversivos".

Por otra parte, en la VIII Conferencia de Ejércitos Americanos, celebrada en Río de Janeiro en octubre del año pasado, se puso especial énfasis en que el principal foco subversivo en nuestro continente lo constituían las Universidades y que, por lo tanta, las Fuerzas Armadas debían acentuar el control y la vigilancia da los reductos universitarios. Todos los personeros militares concordaron en que había que aplastar drásticamente los movimientos universitarios, limpiar las Universidades de los llamados elementos disolventes, limitar el desarrollo y ampliación de los centros universitarios, liquidar la autonomía universitaria, depurar los planteles universitarios de los alumnos o profesores extranjeros que tenían una ideología progresista o renovadora. En fin, allí se planificó la operación de cerco y aniquilamiento de las universidades en todo el continente y se apuntó a los universitarios y a los centros de enseñanza superior como los enemigos primordiales del orden establecido.

La estrategia delineada en Río de Janeiro se ha estado aplicando en todos los países de América latina. Ahora le está tocando el turno a Chile.

Las Fuerzas Armadas han comenzado su embestida contra los sectores más vulnerables de la comunidad universitaria, como son los profesores extranjeros, porque ellos están más desamparados desde el punto de vista legal.

Antes de esta arremetida contra los catedráticos argentinos habían existido reiteradas tentativas para expulsar del país a académicos de otras nacionalidades. Pero lo que ahora tuvo un carácter esporádico, se convirtió en una maniobra de gran envergadura contra la totalidad de los profesores argentinos contratados por la Universidad de Chile, que suman 82.

Porque, al comienzo, las Fuerzas Armadas se habían propuesto eliminar no sólo a 14, sino a los 82. Por esa razón el Ministro de Educación, Máximo Pacheco, le comunicó en forma intempestiva al Consejo Universitario que el gobierno carecía de recursos para seguir financiando el pago de las remuneraciones de TODOS los catedráticos argentinos.

Ante la decisión del Consejo Universitario de continuar pagándole a estos profesores con los fondos propios de la Universidad, las Fuerzas Armadas y el gobierno cambiaron de táctica.

Provocaron un enfrentamiento directo con la Universidad y decretaron la expulsión de 14 catedráticos, aprovechando que estudiantes y profesores estaban de vacaciones y presumiendo que, por lo mismo, los argentinos no tendrían, defensa.

¿Por qué estos 14? La lista se la entregaron a las Fuerzas Armadas y al gobierno elementos académicos chilenos indignos de seguir perteneciendo a la Universidad, que actuaron movidos por resentimientos personales, porque fueron desplazados de cargos o situaciones de poder que detentaban antes de la incorporación de los profesores argentinos. Sus nombres los conoce muy bien la comunidad universitaria y también los que han leído las cartas insidiosas que se han publicado en las columnas de "El Mercurio".

Pero las Fuerzas Armadas ni el CONSUPSENA se conformarán con este sacrificio de 14 valiosos científicos, sino que seguirán presionando para que se marche el resto de los catedráticos argentinos. Luego se buscarán otros pretextos para expulsar a otros profesores extranjeros. En seguida se idearán nuevas medidas para seguir barrenando la autonomía universitaria. Recién está comenzando la ofensiva contra la Universidad y la comunidad universitaria. Y no sólo se concentrará en la Universidad de Chile, sino que se extenderá a todas las Universidades del país.

Por rara casualidad, tanto en Argentina como en Brasil, las Fuerzas Armadas antes de derrocar a los Presidentes Ilia y Goulart los criticaron primero por su "condescendencia" frente a los universitarios y a la acción revolucionaria que se estaría realizando en las aulas universitarias. Y las presiones se fueron acentuando para que la autoridad civil interviniera las Universidades, destituyera a catedráticos y procediera sin contemplaciones contra los movimientos y organizaciones universitarios. Pero las Fuerzas Armadas nunca se sintieron satisfechas, a pesar de las concesiones de esos Mandatarios débiles, reformistas y conciliadores. Por eso los destituyeron, enarbolando como uno de los objetivos del golpe de Estado la necesidad imperiosa de intervenir las Universidades y silenciar a los universitarios.

¿Se está aplicando también en Chile la técnica tradicional del golpismo?

Desde hace mucho tiempo la amenaza de un golpe está penando en la vida política chilena. Muchas veces el fantasma se esgrime como un arma de amedrentamiento, que surte efecto. Cada vez que aumenta la tensión social, se saca a relucir el peligro de golpe, y entonces el movimiento popular se bate en retirada. No propiciamos esta actitud claudicante. Por el contrario, creemos que frente a la amenaza del golpe hay que impulsar la lucha en vez de atenuarla.

Consideramos también que las Fuerzas Armadas chilenas se están apartando cada vez más de sus labores estrictamente profesionales y están invadiendo un campo cada vez más amplio de la vida política, civil y universitaria.

No hay duda que este avance de las Fuerzas Armadas hacia objetivos no militares es alentado por la pasividad, el temor, la desorganización, la falta de resistencia y el divorcio que se observa entre la comunidad universitaria, la clase trabajadora y el movimiento popular.

La defensa de la autonomía universitaria y de la libertad académica incumben en primer lugar a la comunidad universitaria, pero no sólo a ella, sino también a los partidos políticos de izquierda y a las organizaciones clasistas.

La reanudación de la actividad universitaria debe ir acompañada de un análisis profundo de los hechos que desembocaron en la expulsión de los profesores argentinos, y de la resolución de impedir nuevas agresiones castrenses o civiles contra la Universidad. Hay que enjuiciar todo lo ocurrido: el comportamiento del gobierno y de las Fuerzas Armadas, como también de las autoridades universitarias, especialmente del Rector y del Secretario General de la Universidad, que no supieron ni quisieron defender el fuero y la dignidad universitarios, se sometieron a la voluntad presidencial y entregaron sin resistencia ni garantías a los catedráticos extranjeros. Es menester examinar también los errores tácticos cometidos en la defensa de los profesores argentinos, el aislamiento en que se vio la comunidad universitaria, la indiferencia de los partidos políticos, de los sectores sindicales y también de otros centros universitarios. Hay que terminar con este vacío de autoridad que se observa en la Universidad y que permite seguir gobernando ese centro de enseñanza superior a elementos contrarreformistas. Ni la comunidad universitaria ni el movimiento popular pueden quedar resignados ante una agresión tan artera y cobarde a la Universidad. Y, sobre todo, hay que prepararse y unirse para rechazar nuevos ataques que los sectores castrenses y reaccionarios están preparando contra todos los centros universitarios del país.

JAIME FAIVOVICH


Análisis

LA REVOLUCIÓN PUEDE ATAJAR A LOS MOMIOS

LA elección parlamentaria del 2 de marzo ha contribuido a despejar el panorama político. Las castas dominantes han redescubierto la fórmula que vienen aplicando cada seis años y que les permitirá en 1970 volver a traspasarse el poder entre ellas mismas. Como es habitual crearán previamente al pueblo la ilusión que tiene algo que decidir. Es la regla de oro de la democracia burguesa.

En 1964, el imperialismo norteamericano, la oligarquía financiera y la burguesía, o sea las tres fuerzas que sostienen el "orden" actual, entregaron la dirección política de la nación al partido Demócrata Cristiano. El candidato presidencial de ese partido, Eduardo Frei, obtuvo el 56,09% de los votos. El candidato de la izquierda, Salvador Allende, alcanzó el 38,93%.

Las más conocidas técnicas de guerra psicológica y los dólares yanquis y germano-occidentales aceitaron los engranajes de una maquinaría que es diariamente alabada por tirios y troyanos como una "perfecta democracia".

El reformismo del PDC, proimperialista y respetuoso de la burguesía, ha fracasado. Su cuota electoral se hizo sal y agua. En 1965 (elección parlamentaria) consiguió el 43,60% de los votos. En 1967 (elección de regidores) bajó al 36,43%. El pasado 2 de marzo (elección parlamentaria) sólo contabilizó el 29,7%.

Nada más lógico entonces que el poder vuelva a otro partido de la burguesía. Le toca al Partido Nacional, que no es más que la nueva fachada de los viejos partidos Liberal y Conservador, destrozados en 1965 por la racha democristiana. A la cabeza del PN aparece el ex Presidente de la República, Jorge Alessandri.

En 1964, el imperialismo y la burguesía levantaron inicialmente la candidatura del radical Julio Durán. Pero al observar que la carta reformista de Frei era más segura, se trasladaron con camas y petacas. No fue un acto desesperado, como pudiera creerse, sino frío, calculado, y se encuadró en ciertas condiciones específicas. El PDC aceptó el papel de percherón de los intereses que controlan el país. Ciertamente su gobierno ha cumplido con creces tal compromiso.

Para asegurar la victoria de Frei, los amos de Chile procedieron a mantener vigente da candidatura presidencial de Duran. Aunque sólo sacó un 4,98% de los votos, su presencia permitió segregar a una parte del electorado del Partido Radical y volcar su mayor contingente a la candidatura de Frei.

EL P.D.C. DEL 70 SERÁ EL P.R. DEL 64

En 1970 le tocará al PDC hacer el papel que en 1964 se le asignó al PR. Un vocero calificado de los dueños del país, "El Mercurio", mostró una punta de esa estrategia al día siguiente de la elección última. Dijo: "Parecen irrealizables las alianzas entre la democracia cristiana y sus varios antagonistas y la apertura de un camino sólo podría resultar de decantaciones de fuerzas dentro del partido oficial que clarifiquen la verdadera posición ocupada por él en la escena política nacional". Algunos publicistas democristianos están en la misma onda. "Picotón" (Ricardo Boizard) escribió: "Con todo, la DC sigue siendo la primera fuerza "mayoritaria del país..., creemos que la potencia de nuestro partido es suficientemente grande como para desentendernos de la sensibilidad esclerótica de los momios y nuestra fluida voluntad de servir al pueblo es suficientemente capaz de corregir algunos errores cometidos" ("Clarín", 5 de marzo).

Las fuerzas que hacen del PDC una marioneta más del imperialismo y la burguesía, harán todo lo posible porque ahora ese partido se mantenga unido, impidiendo se fracture. Será exaltado el chovinismo partidario y no se vacilará en escoger un candidato presidencial que, aunque no guste a sus sectores más derechistas, cumpla con el objetivo de retirar de la escena la cuota electoral que el PDC logre mantener en 1970.

Una interrogación resulta obvia: ¿Cómo es posible que agentes imperialistas, oligarcas y burgueses, que no son sino una ínfima minoría, logren imponer sus tácticas a la gran masa de trabajadores?

Esto ocurre porque esa minoría domina la superestructura económica, jurídica, cultural, religiosa, y militar del país. Casi todos los medios de comunicación de masas están en su poder. Por eso, aunque numéricamente son escasos, su influencia es muy vasta. Logran imponer su ideología a las masas, sin embargo, por una circunstancia favorable. Su fortaleza electoral y política se mantiene, dentro del esquema democrático-burgués, porque no se le opone una disputa revolucionaria por el poder. Los partidos marxistas-leninistas que afirman ser la vanguardia de las masas, han aceptado las reglas del juego burgués con la vana esperanza de desbancar a las fuerzas que lo controlan. Se ciñen a ese juego y desarrollan una estrategia enmarcada a las normas que fijan los sectores dominantes.

Jamás una clase en el poder ha creado un sistema político que permita a su antagonista crecer hasta el punto de desalojarla.

Es por eso que el proletariado en todo el mundo se ha armado de una doctrina revolucionaria, el marxismo-leninismo, y de tácticas adecuadas que le conduzcan a la toma del poder. Al lograrlo —invariablemente luchando con las armas—, la clase trabajadora establece su propia dictadura para liquidar los vestigios burgueses en la nueva sociedad que comienza a edificar. La dictadura de la burguesía es reemplazada por la dictadura del proletariado.

La izquierda tradicional, en cambio, ha aceptado en Chile participar en el juego ideado por la burguesía para establecer sus propias formas de relevo. Se ha creado así la ilusión perfecta de una democracia que muy pocos osan poner en tela de juicio. Las masacres obreras o la represión de sectores intelectuales revolucionarios, que se suceden en forma cíclica, no logran empañar esa imagen.

La aceptación por la izquierda tradicional de las leyes de este juego, ha contribuido en forma decisiva a crear una realidad política conservadora en el país. Ella se refleja continuamente en las elecciones y por eso el sistema sigue en uso. No merece dudas que cuando esa situación se altere, debido a la acción de una vanguardia realmente revolucionaria que encabece a las masas, la propia burguesía le pondrá fin al juego. La dictadura fascista pasará a reemplazar a la democracia burguesa.

TENDENCIA ELECTORAL ESTACIONARIA DE LA IZQUIERDA

Las cifras hasta ahora conocidas de la elección del 2 de marzo confirman la tendencia estacionaria de la izquierda electoral. El Partido Comunista tiene un 15,9%. En 1967 tenía el 15,09% y en 1965 el 12,73%. El Partido Socialista figura con el 14,5%. En 1967 era el 14,20% y en 1965 el 10,58%. A su cifra actual habría que agregar un 2,2% de la Unión Socialista Popular, grupo disidente que no logró representación parlamentaria. [1]

En el mejor de los casos se podría hablar de un leve crecimiento que aún está muy lejos de los mejores porcentajes alcanzados por esos partidos en 1947 y 1941, respectivamente, y en la elección presidencial de 1964.

En 1967, votaron 2.297.371 ciudadanos. El 2 de marzo lo hicieron 2.388.016. Se abstuvieron de votar 856.876 electores inscritos en los registros. El PC, que hace dos años había logrado 346.588 votos, consiguió ahora 380.721, o sea aumentó en 34.133 votos. El PS, que en 1967 reunió 326.155 votos, logró ahora 358.755 (considerando a la USP), o sea aumentó 32.600 votos.

Estos son —en base a cifras aún provisionales— los resultados de la elección del 2 de marzo que el PC ha definido como "una consolidación y desarrollo de las posiciones del Frente de Acción Popular, lo que se expresa en el avance del PC y en la fuerza demostrada por el PS...".

Es interesante anotar que los treinta y cuatro mil votos que aumentó el PC, poco más de la mitad los obtuvo en una provincia (Valparaíso) y que el resto del "crecimiento" debe distribuirse en las otras 24 provincias del país, incluyendo Santiago, donde se concentra un tercio del electorado. La gran masa urbana, donde están los contingentes obreros, es mucho más permeable a las posiciones conservadoras que el resto del país, según fluye de las estadísticas. La votación del PN —por ejemplo— es más alta en Santiago que en otras zonas. Ese partido reaccionario aumentó en 141.399 votos (335.713 en 1967 y 477.112 el 2 de marzo), pasando del 14,61% al 20%.

El PDC perdió 126.895 votos. En 1967 había logrado 836.959 y ahora sólo consiguió 710.064.

El Partido Radical que en 1967 había alcanzado 378.074 votos, bajó a 307.126, o sea perdió 70.948 votos (del 16,46% bajó al 12,9 por ciento).

Esta situación electoral no presenta ningún riesgo para los amos de Chile.

Aparte que la reciente campaña electoral demostró que la izquierda tradicional no utiliza tampoco estos eventos como una forma de crear conciencia revolucionaria [2] , lo cual ya comentamos en PF Nº 75, vino a confirmar que los vicios de estos procesos logran contaminar a la izquierda.

La propaganda desmesurada y carente de contenido político, el dinero que corrió caudaloso y el fraude que amaña resultados, ocuparon su habitual lugar preeminente.

Importantes núcleos de la población —hambreados y escépticos—, se dejan conquistar por candidatos que derrochan dinero, comida, regalos. Hubo candidatos (tanto democristianos como nacionales y radicales), cuyo despliegue de recursos financieros causa verdadera humillación a la conciencia sana del país.

PF está informado que a muchos candidatos se les abrió cuentas en agencias publicitarias y podían girar contra ellas casi sin límites con tal de asumir en sus campañas una clara actitud "democrática", o sea anticomunista.

Esperamos reunir antecedentes completos para denunciar esta nueva muestra del intervencionismo imperialista en las elecciones chilenas.

En cuanto al fraude: casi todos los casos que afectaron a partidos de izquierda pusieron ante las narices de sus dirigentes, otra vez, una rotunda verdad. Los resultados de las elecciones, especialmente si son estrechas, se pueden amañar fácilmente. "El que escruta, elige", se dice en Colombia. En nuestro país ocurre lo mismo. Las cifras oficiales —las cuales los propios partidos han enseñado a respetar— las entrega el Ministerio del Interior. En cualquier tipo de elección, incluyendo la presidencial, lo que proclama ese Ministerio es aceptado como válido. Después, claro, vienen las 'lamentaciones, los reclamos al Tribunal Calificador, los recuentos en los colegios escrutadores, etc. Pero todo eso es considerado pataleos de ahogado por una población domesticada por la ideología burguesa, enseñada a no poner en duda la honorabilidad de las instituciones de la burguesía.

Los dirigentes políticos saben que el fraude electoral se produce en Chile y que en una circunstancia dada, como ocurrió en 1958 por ejemplo, cuando el candidato popular "perdió" por 33.416 votos, es de suponer que las cifras y las actas serán manipuladas a fin de impedir la derrota de la clase dominante.

Las desventajas insuperables en definitiva en lo que se refiere a dinero y propaganda, y la seguridad que el fraude se cometerá en caso necesario, no logran conmover la estólida decisión de los dirigentes de izquierda de seguir "avanzando" por un camino que fue cegado previamente por la burguesía.

Ni siquiera el saber que aunque pudieran superarse todas esas vallas aún quedaría el muro de la dictadura "gorila", no altera la imperturbabilidad de dirigentes cuyo añejo optimismo resulta al menos conmovedor.

LA ABSTENCIÓN, UNA PROTESTA ELOCUENTE

Sin embargo, la duda comienza a penetrar en la masa. Es posible que la abstención o la anulación deliberada de votos (se registraron muchas cédulas marcadas "Che Guevara"), no sea del todo correcto. Pero es un signo de protesta elocuente.

La abstención llegó al 26,4% y entre votos en blanco y nulos se contaron 101.305. Estas cifras son las más altas de los últimos años. Quienes adoptaron estas actitudes no son ciertamente personas de izquierda en su totalidad. Pero los dirigentes políticos saben que una alta proporción de ciudadanos izquierdistas lo hicieron así como una manera de protestar por una conducción que va embotellando toda posibilidad de salida revolucionaria.

El fenómeno abstencionista fue previsto en una campaña que se distinguió por su frialdad. La izquierda tradicional llamo a votar y afirmó que la abstención le interesaba a la Derecha. Pero la verdad es distinta. Todos los sectores embarcados en el juego quieren que éste se mantenga y para eso es necesario que el pueblo siga creyendo en la utilidad de las lecciones. "El Mercurio" del 28 de febrero editorializaba sobre "El Deber de Votar", señalando que "... no votar conduce a abrir mejores perspectivas a los enemigos de la democracia". Términos más o menos son los mismos utilizados por "El Siglo" [3] . La revista "Topaze" que, a su vez pertenece al Ministro del Interior, también se alineó en la formulación de esos llamados.

El imperialismo norteamericano, la oligarquía financiera y la burguesía, directamente interesados en mantener el status, maniobran con vistas a 1970 valiéndose de los mecanismos que les facilita el sistema ideado por ellos.

La táctica a seguir aparece clara y tiene su base en las propias encuestas del moderado y conservador electorado nacional.

El desplazamiento hacia Jorge Alessandri tiene como base inicial el 20% electoral del PN. Pero no hay duda que el bajo nivel de conciencia política del electorado significará a esta altura un crecimiento aún mayor de ese partido. El oportunismo del que "no pierde el voto" es bastante conocido. A esto hay que añadir la aportación personal de electores del ex Presidente por el factor caudillista que se manifiesta de modo reiterado en las elecciones chilenas.

Tales encuestas señalan que aun cuando el PR permanezca en una posición de "izquierda", sobre 3o cual también hay reservas, más o menos un 60% de su clientela electoral se volcará) hacia Alessandri. Esto significará aproximadamente un 10% más de tajada electoral para Alessandri. Se calcula, además, que otro 10% provendrá del electorado democristiano. De ese modo, los estrategos electorales derechistas esperan hacer triunfar a Alessandri en 1970 con una cifra algo superior al 40%.

EL P.D.C. DE PARTIDO TAPÓN

Una victoria en esas condiciones exige un PDC unido y con candidato presidencial propio. Ese partido tiene la misión de hacer de tapón para que su candidato retenga el máximo posible de votos, entre un 10 y 15% del electorado.

Las fuerzas populares por la vía de un nuevo frente electoralista lograrían agrupar algo más del 30%, incluyendo al PC, PS, USP y Partido Social Demócrata. La cifra podría elevarse a un 36 o 37% con el aporte de lo que quede del PR.

El triunfo de Alessandri en esas circunstancias sería estrecho, tal como en 1958. pero admitido una vez que el Ministerio del Interior se lo comunique al país.

Un frente electoral absoluto que incluya desde el PDC hasta el PR, pasando por el PC, PS, etc., unidos bajo la consigna de "atajar a la Derecha", no tiene posibilidad de materializar. Por tres razones: 1º) las contradicciones entre los partidos —que representan clases e intereses— son insuperables y la unión electoral aparecería como simple oportunismo; 2º) los apetitos personales de candidatos que no resignarían su oportunidad; y 3º) los hombres de confianza del imperialismo y la burguesía en el sano de algunos de esos partidos se moverán de modo de impedirlo.

¿Cuál entonces es el camino? Nosotros consideramos que la lucha revolucionaria por el poder. Estimamos que los partidos marxistas-leninistas y sectores revolucionarios deben ponerse en marcha con esa orientación. Creemos que es el único camino. Lo hemos venido sosteniendo y la situación política actual nos convence aún más de la justeza del planteamiento. Ciertamente no consiste sólo en admitirlo como único camino. Por delante hay mil dificultades y una lucha muy larga. Pero cuanto antes empecemos, será mejor. Se ahorrarán muchas vidas que hoy terminan inútiles y no se malgastarán enormes energías que se queman en un esfuerzo destinado al fracaso.

P. F.


Premio Casa de las Américas

SKARMETA, NARRADOR EN ÓRBITA

ANTONIO Skármeta se encontraba disfrutando de unas vacaciones en Antofagasta, su ciudad natal, cuando supo la noticia de que el Jurado Internacional del Concurso Casa de las Américas de La Habana había otorgado el primer premio a su libro de relatos Desnudo en el Tejado.

Skármeta nació en 1940 en aquella ciudad nortina. Cursó estudios en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. En la actualidad es profesor de filosofía y desempeña también labores docentes en la Escuela de Periodismo de la "U" y en el Departamento de Castellano. Es redactor cultural de la revista "Ercilla". En 1967 se publicó su primer libro de cuentos, El Entusiasmo. Ha obtenido varios premios como el "Daniel Belmar", el "CRAV", y el auspiciado por el diario "El Sur" de Concepción. Es el segundo escritor chileno (el primero fue el poeta Enrique Lihn) que obtiene el máximo galardón en el Concurso Casa de las Américas.

PUNTO FINAL sostuvo una conversación con Skármeta. A continuación presentamos la serie de preguntas y respuestas:

P: —¿Qué importancia concede usted al Premio Casa de las Américas de La Habana? ¿Dónde se hallaba usted al conocer la noticia de que había sido premiado, y cuál fue su primera impresión?

R: —"El Premio Casa de las Américas, viene de lo que puede llamarse por la amplitud, categoría de los jurados y limpieza, la capital literaria de Hispanoamérica. Así como los mejores llegaban a la corte de Madrid hace cuatro siglos, hoy los artistas y escritores ven en La Habana un lugar donde se los recibe, se los respeta y quiere. Gran parte del aprecio que se tiene a la Revolución Cubana viene del apoyo que le brindan los mayores talentos del mundo. Mini-política aparte, no hay gobierno en América latina que haya tenido una política hacia los intelectuales como el de Cuba. En otras partes se les sigue considerando como bufones y mendigos, a los que hay que darles de vez en cuando un premio nacional. ¿Cómo le sintetizo la importancia que le concedo?

Es un premio limpio y humano, si es que el manoseo de la palabra aún dice algo.

Durante los inviernos me enredo en cuanta cosa. Por lo general en los veranos también. Pero este verano me encontraba perfeccionando mi soledad en una playa semi bárbara del norte de Chile. Lo supe tres días después que todo el mundo, de vuelta a Antofagasta. No tuve primera impresión, tuve pura reacción. Pateé baúles y perforé una guitarra de un manotazo. Durante tres noches ahogué la ansiedad bebiendo "pisco-tonics" en el bar "El Tatío". Vociferé los temas de Favio en medio de una concurrencia indulgente, y creo que aún sigo dichoso".

P: —¿Podría usted explicar de qué manera utiliza el humor dentro de sus cuentos que, últimamente, desarrollan situaciones dramáticas? ¿Cuáles son los riesgos y los aportes del humor?

R: —"El humor es uno de los caballos de Troya que tiene el escritor para convivir con sus lectores. El humor, no el chiste. Desformaliza el lenguaje y la mollera. Sólo cuando uno está dispuesto a burlarse un poco de sí mismo, puede realmente hablar en serio con los demás. Si en un cuento hay humor, es porque ese es un cuento grande, verdadero, angustiado, trágico, bello. Tome usted a Rulfo y Borges. En ellos el humor causa estragos. Son maestros. El único peligro que se me ocurre pueda tener el humor, es que de origen al humorista".

P: —¿Podría usted contar a los lectores de PP, sumariamente, de qué tratan sus relatos premiados bajo el título común de Desnudo en el tejado?

R: —No. La anécdota del cuento no es el cuento. Pero tampoco el sentido del cuento es el cuento. Lo que puedo decirle es que en ellos estoy metido hasta el fondo y con todo en la aventura de hacer una literatura importante y bella, empresa en la que he fracasado meticulosamente. Pero por pretensiones no me quedo. Ni modo, como dicen los mexicanos".

P: —¿Cómo une usted la estructura de un relato o mecánica con la emoción o aprehensión de personajes de la realidad? ¿Se puede conseguir estructurar una narración de asunto, digamos, modernísimo (por usar una palabra, aunque no muy feliz) mediante una forma clásica? ¿Qué es para usted una obra clásica; qué es para usted una obra no clásica?

R: —"Poco a poco a uno le va cayendo la chaucha en esto que usted llama la mecánica del cuento. Después de leer mucho y de escribir como malo de la cabeza, como si la sabiduría técnica se obtuviera entrando en el rito de escribir, uno empieza a entender que son cosas tales como "ritmo", "dosificación", "anti-clímax". Y cuando eso se aprende, hay que olvidarse rápido porque se trata de innovar en el género.

Por otra parte, yo escribo con la emoción encima, ahogado y tembleque, furioso, conmovido, enamorado, etc. Aun más, lo que más me importa en la literatura es el acto de la creación. Por eso no escribo el cuento hasta que la emoción está madura, porque no reviso casi nunca, o muy poco; sé que otros escritores aman la etapa del montaje. Yo prefiero escribir otro cuento a corregir uno que salga más o menos. Ahora he estado logrando algo tan paradojal como escribir con una ardorosa serenidad.

Obra clásica es toda obra que durante su lectura o al terminarla, no nos hace desear haber gastado el mismo tiempo en hacer el amor, escribir un cuento, ir al cine, a un partido de fútbol, a una fiesta, etc. La misma definición para película clásica, amor clásico, universidad clásica, etc.".

P: —¿En un continente como América latina, con cerca de un 50 por ciento de su población analfabeta y con mercados restringidos para la literatura, cuál cree usted debiera ser la forma de lucha de los escritores a fin de acabar con esta realidad adversa?

R: —"Hay dos aspectos en su pregunta. Analfabetismo y mercado. El primero obviamente es un problema de educación. En Chile se ha hecho progresos considerables en este aspecto. En primaria y secundaria. Por otra parte si la Reforma Universitaria sigue con el ímpetu con que partió y no se enreda en verbalismos políticos y deshonestidades, la Universidad puede vitalizar y distribuir la cultura a todos los sectores.

Hay otros países donde gobernantes inescrupulosos parecen interesados en dejar las cosas como están y parodian la democracia. En tal caso, los pueblos tienen el derecho de buscar los medios para darse el gobierno que los eduque.

Se ve claramente entonces que el "mercado del libro", expresión algo bastarda, se ampliará con la participación de las masas en el "consumo" cultural".

P: —¿Siente usted la necesidad de un cambio revolucionarlo, en Latinoamérica?

R: —Sí. Hasta donde se pueda hacer los cambios dentro de un régimen democrático, con participación votante de la masa, estimo que la democracia sigue siendo deseable. Me parece que grandes sectores de la población chilena están en este espíritu.

Muy distinto fue el caso de Cuba, por ejemplo, donde un régimen bárbaro, fue derrocado en beneficio de una masa que hasta entonces era vejada y sometida".

P: — Sus proyectos futuros. ¿Algún nuevo libro en preparación?

R: —"Estoy concluyendo una novela de "juventud" por llamarla de algún modo. De ahí en adelante me callaré unos tres o cuatro años y trabajaré como contratado en una novela de "algo más" que juventud", porque, como usted mismo dice, en literatura hispanoamericana el tejo está tirado muy alto".

HERNÁN LAVIN CERDA


Opiniones

LA UNIDAD POPULAR: POSIBILIDADES Y MÉTODOS

"Los comunistas reafirmamos la imprescindible necesidad de mantener y desarrollar la unidad socialista-comunista y de trabajar juntos por agrupar a otras fuerzas tras el objetivo supremo de generar cuanto antes en nuestro país un Gobierno Popular".

Luis Corvalán, secretario general del PC. 13/2/69.

LA presencia —después de las elecciones parlamentarias— de una nueva elección presidencial, plantea en la forma ambigua en que suelen debatirse estos problemas en nuestra izquierda, asuntos tan importantes como el de la conquista del poder y las formas y posibilidades que tiene "el pueblo" en tal empeño. Tácitamente, y a veces en forma expresa, se piensa en la "unidad popular", partiendo de la base "unitaria" que significan los partidos Comunista y Socialista aliados. Tras toda esta serie de consideraciones, hay muchos elementos débiles o mal planteados, aparte de que las relaciones entre tales partidos distan mucho de una situación de unidad real o de alianza, tanto por su indefinición genérica, como por las distintas posiciones concretas frente a numerosos e importantes problemas. Es por ello que en estos momentos existen dos posibilidades claras y distintas: persistir en una unidad superficial y vaga, o trazar las líneas básicas de una real unidad popular, con clarificación de los elementos que entran a unirse, con la determinación de los objetivos que vertebran la alianza, con las etapas de realización, etc.

Naturalmente quienes tienen que definir los términos de tal unidad, son los partidos que se unen. Pero nos parece conveniente reseñar ciertos aspectos necesarios que deben ser considerados para concretar una unidad basada en los principios. No basta la esperanza de la unidad, como se expresa en el llamado "Manifiesto del Pueblo" que propusiera recientemente el Partido Comunista: "Esperamos que todos los partidos y corrientes populares, por encima de sus diferencias y de la disputa por las bancas parlamentarias, convirtamos las luchas de los próximos meses en una gran jornada contra el imperialismo y la oligarquía, contra los reaccionarios, estén donde estén, y seamos capaces de crear nuevas y mejores condiciones para plasmar la necesaria unidad del pueblo trabajador".

EL PROLETARIADO SOLO NO PUEDE ACCEDER AL PODER

Lenin decía:

"No se puede triunfar sobre un adversario más poderoso sino mediante una extrema tensión de fuerzas y con la condición expresa de utilizar de la manera más minuciosa, más atenta, más circunspecta, más inteligente posible, la menor fisura entre los enemigos, las menores oposiciones de intereses entre las burguesías de los distintos países, entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía dentro de cada país, tanto como la menor posibilidad de asegurarse un aliado numéricamente fuerte, aunque éste sea un aliado temporal, vacilante, condicional, poco sólido y seguro... Quien no ha comprendido esta verdad no ha comprendido nada del marxismo, ni, en general, del socialismo científico contemporáneo. Quien no ha probado prácticamente, durante un período de tiempo bastante largo y en situaciones políticas muy variadas que sabe aplicar esta verdad en los hechos, no ha aprendido todavía a ayudar a la clase revolucionaria en su lucha por liberar de la explotación a toda la humanidad laboriosa. Y lo que se acaba de decir es válido tanto para la etapa que precede como para la que sigue a la conquista del poder político por el proletariado". [4]

Aunque pueda haber variado el contenido de clase de las alianzas propuestas por Lenin en este texto, nos parece que los principios de fondo aquí enunciados siguen siendo válidos para la época actual.

La necesidad de establecer alianzas surge de la incapacidad del proletariado para acceder por sí solo al poder.

LA ALIANZA: UNA UNIDAD CONTRADICTORIA

"El concepto de alianza es el de una unidad contradictoria y parcial entre clases sociales cuyos intereses son distintos u opuestos; existe, en la base de la alianza, necesariamente una unidad y una contradicción..." [5]

La posibilidad de definir tal concepto, nos señala que hay elementos genéricos, formales, que deben ser necesariamente considerados y puestos en juego, vertebrados, con el análisis de situaciones concretas, para elaborar una política que no ñeque ni de formalismo ni de espontaneísmo.

Para determinar el terreno de la alianza hay que conocer cuáles son los intereses objetivos de las clases, puesto que es variable la unidad y la contradicción de ellos en el seno de la alianza.

"En algunos casos los intereses objetivos de las dos clases son los mismos (la clase obrera y el campesinado trabajador), pero sus intereses objetivos a corto plazo pueden estar en contradicción (conflicto entre la acumulación campesina y la acumulación industrial...); cuando los intereses objetivos a corto plazo están en oposición, se puede pensar que es posible, en ciertas condiciones (en primer lugar, que haya comunidad de intereses a largo plazo) y límites, que una presión ideológica compense este antagonismo mediante una unidad subjetiva; pero lo inverso existe igualmente: en ciertos casos, la alianza es posible en función de intereses a largo plazo e inmediatos, pero se enfrenta a contradicciones subjetivas y a una representación deformada del interés de clases: así sucede con la adhesión ideológica del campesinado medio y de una parte del campesinado pobre al campesinado acomodado (mentalidad pequeño burguesa hostil a la ciudad, etc.). En otros tipos de alianza, los intereses objetivos a largo plazo son irremediablemente antagónicos, pero existe un interés objetivo inmediato común. Ejemplos: la alianza del proletariado y el gran capital internacional bajo la forma de concesiones; la alianza entre el proletariado y el capital ruso bajo la forma de desarrollo del comercio y de la industria privada. Aún en este caso el elemento subjetivo juega un papel importante determinando, en último término, si la unidad contradictoria va a terminar en una unidad o en una contradicción. El fracaso relativo de la política de concesiones, a pesar de todos los esfuerzos realizados por el poder soviético, se debió a la evaluación que hizo el capital internacional de los inconvenientes políticos y a largo plazo que serian la contrapartida de las ganancias inmediatas". [6]

ALIANZAS SI, PERO...

El marxismo-leninismo acepta, por lo tanto, la táctica de las alianzas, pero SOLO en determinadas condiciones.

Lenin es muy explícito acerca de este punto: "Todo el asunto consiste en saber aplicar esta táctica de tal modo que sirva para elevar y no para bajar la conciencia general del proletariado, su espíritu revolucionario, su capacidad para luchar y vencer". [7]

Para que la política de alianzas cumpla con este requisito fundamental debe plantearse siempre como algo temporal: mientras se perpetúa una determinada relación de fuerzas entre las diferentes clases o fracciones de clase que forman la alianza. Toda variación en esta relación de fuerzas debe conducir a una revisión de la política de alianzas.

Y estas alianzas temporales deben realizarse sin concesiones de principio, haciendo ver siempre a la clase obrera las contradicciones de intereses que existen con los aliados.

Mao Tse-tung ha denominado política de unión y de lucha a la política que debe guiar la conducta del proletariado en las alianzas.

Es necesario unirse para vencer al enemigo más poderoso, utilizando todas las contradicciones existentes en favor de la revolución, pero en esta unión con otras clases, el proletariado debe guardar una independencia organizativa, política e ideológica.

Pero, como esta unión se hace con fuerzas de diferente madurez revolucionaria, la actitud del proletariado no puede ser pasiva dentro de esta unidad, ni tampoco uniforme con todas las fuerzas en presencia. El proletariado debe tratar de desarrollar las fuerzas progresistas, ganar fuerzas de centro y aislar los elementos irreductibles. [8]

Por último, para que la alianza llegue a feliz término, es decir, para que cumpla con su objetivo revolucionario, debe estar dirigida por el partido del proletariado. Para que este partido logra dirigir la alianza no necesita ser cuantitativamente más numeroso que el resto de sus aliados, ni forzar a los otros a someterse a sus órdenes. Su iniciativa en el lanzamiento de consignas adecuadas al momento histórico, el entusiasmo y la abnegación en su cumplimiento, la unidad de su ideología y el rigor de su disciplina harán de él la fuerza dirigente de la alianza. [9]

EL FRENTE UNIDO: UNA FORMA DE ALIANZA

En los casos de las mayores revoluciones del presente siglo —en Rusia y China— marcadas con el signo imborrable del socialismo, los partidos de vanguardia plantearon en todo momento la necesidad de las alianzas con otras clases, especialmente con los trabajadores y pequeños propietarios del campo y la pequeña burguesía de las ciudades. Estas alianzas se hacían sobre la base del carácter temporal de ellas y el papel dirigente del proletariado, que mantenía en to do momento su independencia política. Por otro lado, debido al carácter inestable de los aliados del proletariado, la alianza no permanecía idéntica desde el principio al fin, desarrollando el proletariado sus potencialidades de fuerza social en el seno mismo de la alianza.

Una de las formas que ha adquirido la realización de las alianzas del proletariado, es la política del frente unido que se plantea de manera diferente en los países imperialistas y en los países sometidos, en los que pudiera incluir en casos históricos muy determinados a elementos de la "burguesía nacional". Este aspecto de la alianza está en el centro de la. discusión en América latina, donde el proletariado no ha alcanzado un alto desarrollo y, sobre todo, en los países en que el campesinado no ha alcanzado el nivel de fuerza social independiente y organizada.

Para la consecución de un frente unido se requiere un grado de maduración alto de las fuerzas políticas del proletariado, única posibilidad de que la alianza se haga en torno a sus posiciones y no a costas suya. En este sentido, la revolución antimperialista conlleva elementos socialistas, al hacer de la clase obrera —en el terreno político— el elemento principal de dirección y al estructurar —en el plano económico— la economía sobre la base de la confiscación de las empresas imperialistas y del capital financiero en beneficio de la república de nuevo tipo dirigida por la clase obrera.

A la vista de las consideraciones generales bosquejadas más arriba, la situación de la izquierda chilena aparece distante de estar en condiciones de estructurar una alianza sobre un terreno adecuado, ya que el proletariado no aparece unificado políticamente, ya que las luchas sindicales aparecen desprovistas de desarrollo político e ideológico, ya que los partidos populares se plantean más por el camino de "ahorrarle" experiencia política a las masas y se fortalecen los aparatos de represión del Estado burgués. En tanto no se desbroce el camino real de la unidad, el llamado del Partido Comunista permanecerá al nivel de la esperanza.

AURORA ALBA


Apuntes

¿QUIÉN ES MARXISTA-LENINISTA?

SENTIRSE revolucionario, amar la revolución, estar dispuesto a luchar por ella, a trabajar por ella, a sacrificarse por ella, es la primera condición para ser marxista-leninista.

Quien no se sienta revolucionario, quien no se sienta dispuesto a luchar por la revolución y a sacrificarse por ella no llegará "nunca a ser marxista-leninista.

Pero, naturalmente, no basta sentirse revolucionario para ser marxista-leninista.

Tampoco basta, para ser marxista-leninista estudiar teóricamente el marxismo-leninismo como ciencia, aunque todo marxista-leninista tiene que estudiar incansablemente la teoría.

El marxismo-leninismo no es sólo una ciencia; es también una tendencia política activa, combatiente, que pretende acelerar la transformación de la sociedad de modo que se elimine para siempre la explotación del hombre por el hombre, en todas sus formas y grados.

Como tendencia política, el marxismo-leninismo se basa en los principios científicamente establecidos por Marx, Engels y Lenin como guía de la lucha del proletariado contra el capitalismo y el imperialismo y por la construcción del socialismo y la edificación del comunismo.

Quien sostiene y defiende esos principios, los comprende y asimila y lucha consecuentemente por ellos, y de acuerdo con ellos lucha contra el imperialismo, el capitalismo y todas las formas de explotación del hombre por el hombre, y lucha y trabaja por la construcción del socialismo, es un marxista-leninista, aunque no haya agotado el conocimiento teórico del marxismo-leninismo como ciencia.

Quien, por el contrario, agota el conocimiento teórico del marxismo-leninismo como ciencia, pero no lo propague, no aplique ni defienda sus principios ni luche por ellos no puede ser llamado, en justicia, un marxista-leninista; puede ser un conocedor del marxismo-leninismo, pero no un marxista-leninista.

El marxismo-leninismo, en cuanto tendencia política se ha formado y se ha desarrollado en oposición y lucha contra la reacción, contra la democracia burguesa, contra el liberalismo, contra el anarquismo y sus tendencias aledañas, contra el reformismo, contra todas las variedades del oportunismo de derecha y del extremismo de izquierda, contra todo intento de considerar las cuestiones políticas —partidos, parlamentos, gobiernos, dictaduras, leyes, etc.— fuera de las clases o por encima de éstas y de su lucha.

Los marxistas-leninistas, en cuanto tendencia política, se oponen a la reacción en defensa de la democracia y se oponen a la democracia burguesa en defensa del poder revolucionario obrero-campesino; combaten el anarquismo y el liberalismo representativo del espíritu burgués y pequeñoburgués y le oponen la organización, la disciplina, la planificación representativas del espíritu proletario; combaten el oportunismo y el reformismo en todas sus manifestaciones y le oponen la combatividad, la firmeza revolucionaria, la intransigencia en defensa de los principios; combaten el extremismo como representación, casi siempre, del revolucionarismo pequeño-burgués, oscilante, inestable, incapaz de un prolongado esfuerzo organizado, sistemático y disciplinado en pro de la construcción del socialismo.

Un marxista-leninista parte siempre, como representante del proletariado, que es una clase universal, de las posiciones del internacionalismo proletario, de la unidad de los trabajadores del mundo.

BLAS ROCA
Abril, 1 de 1964


Tribuna teórica

EL CAMPESINADO, ¿ES UNA CLASE SOCIAL?

LA noción de campesinado se usa generalmente para señalar la población de la sociedad que vive del trabajo de la tierra. Para los fines del estudio de las clases y fuerzas revolucionarias es necesario pasar de este concepto descriptivo de campesinado a un concepto científico del mismo.

Esta tarea la realizaremos utilizando los instrumentos teóricos marxistas. Definiremos primeramente el campesinado a nivel del modo de producción (PF. Nº 42) para luego considerarlo a nivel de la formación social (PF. Nº 43).

CAMPESINADO Y MODO DE PRODUCCIÓN SERVIL

A nivel del modo de producción servil el campesinado corresponde a la clase explotada por los señores propietarios de la tierra, es decir, a los siervos cuyas características hemos definido en el artículo sobre el feudalismo (PF. Nº 72).

Por lo tanto, a este nivel la contradicción fundamental es: campesinado = siervos / señores "feudales".

La tendencia revolucionaria de este campesinado se dirige a destruir el régimen de posesión de la tierra basado en la servidumbre, es decir, a suprimir a los grandes propietarios (y, por lo tanto, todo tipo de renta "feudal": renta en trabajo, renta en productos y renta en dinero pre-capitalista, y a distribuir la tierra a los campesinos que la trabajan.

"La masa campesina reclama la tierra espontáneamente debido a lo aplastada que está por los latifundios feudales y no relaciona con el paso de la tierra al pueblo ninguna idea económica más o menos precisa. El campesinado no tiene sino una única reinvindicación: ... renovar, fortalecer, consolidar, extender la pequeña agricultura, hacerla dominante y eso es todo. El campesinado sólo ve el paso del latifundio a sus manos ... El campesino se deja guiar por el instinto de propietario". [10]

Por lo tanto, el espíritu revolucionario del campesinado que trabaja bajo el régimen de servidumbre se encuadra dentro de los límites de la revolución "democrático-burguesa".

Las consignas políticas que movilizarían a un campesinado con estas características podrían ser: "La tierra para los campesinos", "Reparto igualitario de la tierra", etc.

Por último, desde el punto de vista dinámico nos parece (y esto debería ser objeto de investigación) que el crecimiento o disminución de esta clase, a nivel del modo de producción servil, es decir, abstracto, puro, no estaría regido por leyes económicas propias a este modo de producción, sino por factores extraeconómicos: crecimiento vegetativo, guerras, epidemias, etc.

CAMPESINADO Y MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA

Debemos recordar aquí que cuando hablamos de modo de producción capitalista estamos pensando en un modo de producción puro en que el capitalismo se encuentra plenamente desarrollado tanto en la ciudad como en el campo.

A nivel del modo de producción capitalista, la noción de campesinado no corresponde a una clase determinada, sino a una fracción de clase, a una fracción del proletariado: el proletariado agrícola.

El proletariado agrícola es el trabajador de la tierra que no posee ningún medio de producción, es decir, que está desprovisto de tierra y de medios de trabajo. Para poder subsistir debe vender su fuerza de trabajo al empresario agrícola, quien es propietario tanto de la tierra como de los medios de trabajo.

A nivel del modo de producción capitalista la contradicción fundamental en el campo es: proletariado agrícola/capitalistas agrarios. Debido a que el desarrollo capitalista en el campo implica la utilización de una tecnología avanzada (máquinas, fertilizantes, rotación de terrenos) que requiere grandes capitales y que tiende a una aplicación creciente de formas de cooperación más o menos complejas al trabajo agrícola, el proletariado agrícola sabe que las condiciones objetivas de su trabajo le impiden plantear como reivindicación la propiedad privada de la tierra para cada uno de los que la trabajan.

El espíritu revolucionario de este campesinado tiende a la supresión de la explotación capitalista mediante el paso a la explotación colectiva de la tierra.

Las consignas revolucionarias que movilizarían a este "campesinado" no deberían girar, por lo tanto, alrededor del "reparto de la tierra" a los campesinos, sino alrededor del trabajo colectivo de la tierra destruyendo las trabas que existen para ello: la propiedad privada de la tierra y de los medios de trabajo utilizados en su cultivo.

La dinámica de esta fracción de clase varía según sea el estado de desarrollo del modo de producción capitalista. En la primera etapa, cuando las relaciones de producción capitalista empiezan a penetrar en el campo, esta fracción de clase tiende a crecer. Cada vez un mayor número de campesinos, sometidos hasta entonces a relaciones pre-capitalistas, tiende a pasar a engrosar las filas del proletariado agrícola. En la segunda etapa, de desarrollo ampliado del modo de producción capitalista en el campo, el proletariado agrícola tiende a disminuir en forma absoluta en relación a la población trabajadora global. La maquinización, y en general, la aplicación de una tecnología avanzada al trabajo agrícola tiende a producir una concentración de la tierra en pocas manos (una sola familia campesina utilizando las modernas máquinas agrícolas es capaz, ella sola, de cultivar la misma o más cantidad de tierra que la que trabajaban antes numerosos campesinos con las técnicas más atrasadas) y, por otra parte, tiende a liberar mano de obra, la que sólo encuentra trabajo saliendo del sector agrícola y pasando, por lo tanto, al sector industrial o de servicios, o como es el caso de la mayor parte de los países latinoamericanos, pasando a formar parte de un sector "marginal" que tiende a acrecentarse a medida que se desarrolla el capitalismo. [11]

CAMPESINADO A NIVEL DE LA FORMACIÓN SOCIAL

Cuando pasamos del nivel abstracto del modo de producción al nivel concreto de una formación social determinada, la noción de campesinado adquiere nuevas determinaciones que la enriquecen pero que a la vez la hacen menos claramente delimitable.

Consideremos tres casos de formaciones sociales según el papel que desempeña en ellas el modo de producción capitalista.

Caso 1.— En éste las relaciones de producción dominantes son todavía semi-serviles, aunque exista una producción importante dirigida al mercado capitalista. Aquí la contradicción principal sigue siendo la contradicción propia al modo de producción servil, cuyos efectos continúan dominando en las relaciones de producción agrarias, es decir: campesinado semi-siervo / grandes terratenientes.

Caso 2.— En éste existe una mezcla de las viejas relaciones de producción semi-serviles y de las nuevas relaciones de producción capitalistas, tendiendo estas últimas a acentuarse a medida que predomina el capitalismo en el campo. Este caso supone un desarrollo del capitalismo en el campo correspondiente a su primera etapa, aunque el modo capitalista de producción domine ya a nivel de la formación social global. En este caso existen dos tipos de contradicciones: a) campesinado semi-servil / terratenientes, y b) proletariado rural / capitalistas agrícolas.

"...existen en el campo ruso actualmente dos tipos de contradicciones de clase: primeramente entre los obreros agrícolas y los patrones rurales; en el segundo lugar, entre el campesinado en su conjunto y el conjunto de la clase de los propietarios de la tierra. La primera oposición crece y se desarrolla; la segunda disminuye poco a poco... Sin embargo, es precisamente la segunda oposición la que, para los socialdemócratas rusos tiene actualmente, la significación más esencial desde el punto de vista práctico". [12]

Caso 3.— En éste las relaciones capitalistas dominan tanto en el campo como en la ciudad. El campesinado propiamente tal (el pequeño productor agrícola) ya casi no existe. Aquí la contradicción principal se sitúa a nivel de: proletariado agrícola / capitalistas agrícolas.

De estos tres casos, el que nos interesa especialmente para definir el campesinado a nivel de la formación social es el segundo. El caso típico de transición de las relaciones de producción serviles a las relaciones de producción capitalistas.

Donde ha existido históricamente un régimen de producción basado en la servidumbre [13] , la abolición de los lazos serviles ha liberado a los antiguos siervos convirtiéndoles en pequeños productores más o menos independientes. Pero, la desaparición de la servidumbre no se debe a un azar o a la "buena voluntad" de los terratenientes sino a la presión ejercida internamente por los campesinos explotados y externamente por el capitalismo incipiente, que después de un cierto desarrollo urbano comienza a penetrar en el campo. La penetración del capitalismo en el campo produce un efecto desintegrador de esta clase, la que poco a poco va descomponiéndose en proletariado rural y burguesía rural. EL CAMPESINADO como clase de transición, es decir, como pequeño productor agrícola, tiende a desaparecer. Incapaz de competir con la producción capitalista en el mercado, debido a sus costos de producción más altos, va arruinándose y convirtiéndose en proletariado rural o emigrando a la ciudad, salvo algunos raros casos en que logra afirmarse y convertirse en campesinado rico, pasando a las filas de la burguesía rural.

Esta descomposición del campesinado es un proceso irreversible mientras dominen las leyes de la producción capitalista. Ningún "deseo" por mantener la pequeña producción es capaz de detener el proceso aunque sí pueden tomarse medidas para disminuir su velocidad.

En el próximo artículo veremos cuál es el papel de este campesinado en la revolución.

NEVA


Perspectivas

¿QUIÉN ES EL ENEMIGO INMEDIATO?

EL paisaje electoral chileno —que ahora tiene a la vista la carrera presidencial de 1970—, ha vuelto a traer a colación las posibilidades de un entendimiento de las fuerzas populares con sectores de la burguesía "nacional". Aunque ese camino ha mostrado varias veces que remata en un fracaso, hay sectores políticos de izquierda que continúan propugnándolo. PF considera conveniente, por eso, discutir tales perspectivas a la luz de la realidad nacional y de la experiencia acumulada a este respecto en América latina. Un buen aporte a la clarificación del tema nos parece este trabajo del profesor André Gunder Frank que fue presentado como ponencia en el congreso cultural que en enero de 1968 se efectuó en La Habana. Una versión ampliada de esta ponencia fue más tarde publicada bajo el título "Latinoamérica: subdesarrollo capitalista o revolución socialista", en algunas revistas latinoamericanas. André Gunder Frank es bastante conocido por sus estudios sobre el subdesarrollo y ha ejercido en universidades de México, Brasil y Chile.

1.— El enemigo inmediato de la Liberación Nacional de Latinoamérica, tácitamente es la burguesía propia en Brasil, Bolivia, México, etc., y la burguesía local en el campo latinoamericano.

2.— La estructura de clases latinoamericana fue formada y transformada por el desarrollo de la estructura colonial del capitalismo mundial, desde el mercantilismo hasta el imperialismo. A través de esta estructura colonial, las sucesivas metrópolis ibérica, británica y norteamericana han sometido a Latinoamérica a una explotación económica y dominación política que determinaron su actual estructura clasista y socio-cultural. La misma estructura colonial se extiende dentro de Latinoamérica, donde las metrópolis nacionales someten a sus centros provinciales, y éstos a los locales, a un semejante colonialismo interno. Puesto que las estructuras se interpenetran totalmente, la determinación de estructura de clases latinoamericana por la estructura colonial no quita que las contradicciones fundamentales en Latinoamérica sean "internas".

3.— Hoy la lucha antimperialista de Latinoamérica tiene que hacerse a través de la lucha de clases. La movilización popular contra el enemigo inmediato de clase a nivel local y nacional genera una confrontación con el enemigo principal imperialista, más fuerte que la movilización antimperialista directa; y la movilización nacionalista por medio de la alianza política de las "más amplias fuerzas antimperialistas" no desafía adecuadamente al enemigo inmediato clasista, y en general todavía ni siquiera resulta en la verdadera y precisa confrontación con el enemigo imperialista.

4.— La coincidencia estratégica de la lucha de clases y la lucha antimperialista y la precedencia táctica de la lucha de clases en Latinoamérica sobre la lucha antimperialista contra la burguesía metropolitana vale evidentemente para la lucha guerrillera, que debe empezar contra la burguesía del país; y vale también para la lucha ideológica que hay que dirigir no solamente contra el enemigo colonialista o imperialista, sino contra el enemigo de la clase criolla.

5.— La precedencia táctica de la lucha de clases sobre la lucha antimperialista estratégica se mostró en la Revolución Cubana y en la Revolución de Octubre entre otras y también en la lucha constitucionalista en Santo Domingo, donde el ataque inicial de las fuerzas populares contra su propia clase burguesa condujo inmediatamente a una verdadera confrontación con el imperialismo porque la interpenetración de la estructura colonial y la estructura de clase hace que la sobrevivencia del imperialismo dependa del mantenimiento de la estructura de clases capitalista en Latinoamérica así como en Asia y África (aunque también es cierto lo inverso).

6.— El propósito de la ponencia de la cual esta presentación es una síntesis es de sugerir cómo en Latinoamérica el estudio científico de la interpretación de las estructuras coloniales y de clases en el desarrollo histórico del capitalismo, en el nacionalismo burgués, en el imperialismo y en el campo ideológico permiten descubrir los eslabones débiles en la cadena clasista y colonial, para romperlos revolucionariamente.

7.— El examen científico de esta problemática lo tienen que hacer en primer término los propios intelectuales latinoamericanos y de otros países subdesarrollados. Los científicos sociales de la metrópoli capitalista y casi todos los marxistas, han enfocado el sistema capitalista en su manifestación metropolitana. Han considerado a Asia, África y América latina como meros anexos, sin apreciar adecuadamente el papel integral que tienen los pueblos —y las burguesías— de estos continentes en el sistema capitalista mundial.

8.— La estructura de clases latinoamericana y específicamente la estructura de clases rural, ha sido formada desde la conquista por el colonialismo externo e interno que convirtió a Latinoamérica en una economía de exportación que provee a la metrópoli de materias primas y de capital a cambio —muy desigual y explotador— de manufacturas.

9.— Si hay que buscar la revolución democrática burguesa en Latinoamérica, se debe buscarla durante los años 1830 a 1880 aproximadamente. Durante esta época casi toda Latinoamérica vivió una serie de guerras civiles que enfrentó a la vez a federalistas, provincianos, manufactureros, nacionalistas económicos y políticos, y liberales (pero no librecambistas) por un lado con unitaristas, metrópolis nacionales (en general portuarias), exportadores, importadores y agricultores, librecambistas latinoamericanos y la metrópolis inglesa o francesa por el otro lado. Los últimos triunfaron primero en el campo político y militar y después en el económico. Así desviaron lo que se podría llamar la revolución democrática-burguesa de Rosas (antes de que este federalista mudara a una política que en su esencia devino unitarista y entreguista) en Argentina, del Dr. Francia y de los López en el Paraguay, Rengifo y Balmaceda en Chile, Maua y Nabuco en Brasil, etc. Y esto frustró el desarrollo del capitalismo nacional propiciado por las provincias argentinas, Paraguay, partes de Chile, Antioquía en Colombia, Puebla y Querétaro en México, etc.

10.— El siguiente auge del capitalismo nacional y del nacionalismo burgués entre 1930 y 1955 surgió a base de necesidades y posibilidades económicas y políticas generadas por la gran depresión y la segunda guerra mundial en la metrópoli imperialista. El aflojamiento de los vínculos imperialistas dentro de la estructura colonial dio lugar a cambios en la estructura de clases latinoamericana y a los movimientos económicos, políticos e ideológicos asociados con Vargas, Perón, Cárdenas, Haya de la Torres, Aguirre Cerda, Betancourt, Figueres, Arévalo-Arbenz (y en otra parte del mismo sistema capitalista mundial, Ghandi y Nehru). Todos estos movimientos (y aquellos líderes como Betancourt y Ligueres que sobrevivieron) perdieron su impulso económico y político nacionalista con la recuperación del imperialismo, y con la reintensificación de sus lazos coloniales. En las condiciones actuales para la burguesía resulta utópico, y para el pueblo políticamente desastroso esperar la continuación o la renovación de este movimiento nacionalista burgués.

11.— El reestrechar de los lazos coloniales trajo la inversión y "ayuda" extranjera en Latinoamérica y los demás países neo-coloniales, donde vino a modificar importantemente el comercio exterior y la estructura económica nacional. El derrame del capital latinoamericano hacia la metrópoli generado por estas nuevas relaciones coloniales es varias veces mayor que la cifra de usa 2.000 millones al año que menciona la Segunda Declaración de La Habana y Fidel en algunos discursos recientes. El gasto de América latina sólo por concepto de servicios (remesa de utilidades, servicio de deuda exterior, donaciones, transporte y otros) excede de los US$ 6.900 millones anuales, que representan el 61 por ciento de su ingreso en divisas, o el 7 por ciento de su producto bruto nacional (PNB). Esto se puede comparar, por ejemplo, con todos los gastos para la educación, que representan sólo el 2.6 por ciento del PNB. El deterioro de las relaciones de intercambio desde los años 50 representa un 3 por ciento adicional del PNB, y la explotación de estas relaciones en el mejor de los casos representa otra pérdida incalculable. La mayor parte de las utilidades remitidas a la metrópoli imperialista, no son ganancias sobre el capital traído e invertido en Latinoamérica, sino sobre capital nacional que Latinoamérica pone a disposición de la empresa imperialista por medio de reinversiones de éstas, de préstamos bancarios, del mercado de valores, de compañías "mixtas", etc.

12.— Las compañías mixtas especialmente, donde se junta el empresario latinoamericano y hasta su gobierno (véase la "chilenización") con el monopolio norte, americano, requiere mayor estudio, porque crean una creciente dependencia económica, política, e ideológica de la burguesía latinoamericana. El monopolio tecnológico norteamericano tiene un creciente e inadecuadamente estudiado nuevo rol en esta relación colonial.

13.— Todos estos (actores y otros combinan para hacer que la llamada burguesía nacional no tenga siquiera existencia para no decir independencia, en Latinoamérica. La burguesía exportadora-importadora y agraria fue y sigue siendo una burguesía colonizada o "compradora". No parece posible que ningún sector de la burguesía latinoamericana pudiera reaccionar con cierta independencia en el caso de una renovada crisis imperialista, o siquiera aprovechar políticamente de una lucha interimperialista.

14.— El proletariado industrial ha sido sindicalizado por la burguesía y políticamente atado a la misma sobre todo al sector nacionalista durante su auge y el movimiento obrero, a menudo inclusive su sector nacionalista ha perdido poder y la crisis económica provocada por la penetración imperialista ha obligado a la burguesía a reducir el salario real de los trabajadores. ¿Podrá la burguesía mantener su dominio sobre el movimiento obrero, o se volverá éste más revolucionario?

15.— ¿Cómo determinar las relaciones de producción y el potencial político de la población "flotante" o "marginal", que a menudo constituye la mayoría de la población urbana en Latinoamérica? ¿Es esta población realmente un "lumpen proletariado" no organizable? A menudo el sector más reaccionario de la burguesía ha logrado el apoyo de muchos llamados "marginados". Pero en Caracas éstos han sido movilizados por la izquierda, y en Santo Domingo ellos llegaron a movilizar al Coronel Caamaño.

16.— La pequeña burguesía también ha sido políticamente muy volátil. ¿Serán más progresistas sus distintos sectores cuando su horizonte económico y social se estrecha, o se volverán más reaccionarios cuando se sientan amenazados por la proletarización?

17.— La estructura de clase rural, por la condición de colonia interna de este último sector, forma parte integral de la estructura de clase capitalista nacional e internacional. Cabe investigar las relaciones comerciales, financieras, y políticas del sector latifundista de la burguesía con otros sectores, puesto que muchos latifundistas derivan su ingreso quizás menos de la producción agrícola que de la explotación comercial, financiera y política que les permite su monopolio sobre la tierra. Ningún sector de la burguesía latinoamericana, es evidente, puede tener un verdadero interés económico o político en alterar la esencia de esta estructura colonial y de clases.

18.— En toda Latinoamérica, quienes trabajan la tierra se distinguen por tener ninguna o escasa propiedad de los medios de producción, lo cual permite su explotación por la burguesía dueña de los mismos. Varían las formas pero no la esencia de esta relación. ¿En qué proporción —en cada región determinada— son estos trabajadores, campesinos o proletarios agrícolas o qué y con qué matices? Grandes regiones de Brasil, Argentina, del Caribe, y aún de países indoamericanos, se caracterizan por lo que en realidad es un proletariado agrícola, e inclusive por uno que es sumamente móvil entre latifundios, regiones, y hasta países. Este no puede ni aspirar a un pedazo de tierra, y reclama mejores condiciones y seguridad de trabajo y salario. Allí y en otras zonas, millones de "campesinos" reúnen en sí, cada uno, varias relaciones de producción "capitalistas", "semifeudales", etc. pequeños campesinos, y hasta medieros, a menudo emplean mano de obra proletaria.

19.— Las revoluciones socialistas se han realizado en los puntos débiles de la estructura colonial del sistema imperialista (y no donde el proletariado industrial había conocido su mayor desarrollo). Hay que estudiar la interpenetración de la estructura de clases y la estructura colonial para encontrar los puntos débiles en los planos continental, nacional, regional y local. ¿Cómo podemos a partir de un análisis de la interpenetración de la estructura colonial y de clases, combinar la lucha rural con la urbana, la militar con la política e ideológica? Habrá que poner el análisis marxista de la sociedad latinoamericana al servicio de la lucha revolucionaria.

20.— Es tarea y responsabilidad del marxista latinoamericano (y de otros países subdesarrollados) la crítica ideológica y científica y el rechazo no sólo de la ideología y "ciencia" del imperialismo (actualmente en fuerte ofensiva en el continente), sino también de la versión revisada y propagada por la burguesía latinoamericana, no importa lo nacionalista o progresista que pueda parecer. En los últimos años, sectores nacionalislistas de la burguesía propiciaron —en el momento que su base económica ya estaba desapareciendo— la ideología y la ciencia económica y social creada por la CEPAL, el ILPES, el ISEB, el Instituto Torcuato di Tella y asociada con los nombres de Prebisch, Furtado, Sunkel, Pinto, Germani, González, Casanova y otros. Esta revisa la versión imperialista en cuanto reconoce alguna relación colonial entre la metrópoli y Latinoamérica. Pero no reconoce el imperialismo y su estructura colonial (se da la bienvenida a la inversión y "ayuda" extranjera, pidiendo apenas ciertas "medidas de seguridad"); no reconoce la estructura colonial interna (ya que considera a Latinoamérica como una economía y sociedad "dual", parte feudal y parte capitalista); y por supuesto desvía toda atención de la estructura de clases en Latinoamérica. El intelectual marxista y revolucionario en Latinoamérica forzosamente tiene que combatir esta ideología también, aunque ella aparezca progresista y venga dotada de un lenguaje aparentemente marxista. Pero no podrá hacerlo a base de los modelos "marxistas" números 14, 13, 12, según los cuales también Latinoamérica tiene una sociedad dual en la cual el sector "feudal" está todavía esperando su liberación por parte de una burguesía "nacional y antimperialista". Los marxistas tendrán que crear las ideas guías y revolucionarias que, según Fidel, reclama la revolución latinoamericana.

La claridad ideológica con respecto a estos problemas se vuelve esencial en el momento en que el movimiento revolucionario encuentra trabas temporales, porque entonces se necesita la firmeza ideológica para resistir las tentativas —siempre ofrecidas por la burguesía— de retroceder hacia una política reformista, postulando, por ejemplo, la supuesta posibilidad y necesidad de una "paz democrática" como en estos momentos lo hace el PCV. Para alcanzar esta claridad ideológica y teórica los marxistas tendrán que obrar en lo intelectual, pero no sólo en lo intelectual, según el ejemplo del Che, primero revolucionario y después intelectual.

21.— Seguir esta meta intelectual y revolucionaria, que es la responsabilidad del verdadero intelectual latinoamericano, y especialmente del marxista, implicará —como también lo encontró preciso el Che— salirse del marco institucional de la burguesía latinoamericana e imperialista. El intelectual latinoamericano —y esto vale para el escritor y artista tanto como para el científico social— tendrá que tomar conciencia del hecho que viene trabajando en el servicio de la burguesía. El tendrá que darse cuenta también que, mientras más agudas se tornan las contradicciones y más avanza el proceso revolucionario, menos permitirá la burguesía que el intelectual latinoamericano se aproveche de sus instituciones burguesas —Universidades, editoriales, prensa, etc.— para la elaboración de una teoría y práctica marxista verdaderamente revolucionaria. En algunas partes del continente, ya llegó la hora en que se cierran las puertas de las instituciones burguesas para el marxista; en las demás llegará luego. El intelectual y marxista latinoamericano tendrá que decidirse si se queda adentro, siguiendo al reformismo o afuera con el pueblo haciendo la revolución.

ANDRE GUNDER FRANK


Polémica

CHILE: ¿EL VOTO O EL FUSIL?

EN el suplemento a la edición Nº 73 de PUNTO FINAL, de 28 de enero último, Manuel Cabieses, bajo el título de "Chile: el voto o el fusil", hace un exhaustivo análisis de las elecciones en Chile y de la posibilidad escasa de que ellas sean algún día un medio al alcance de la izquierda para que conquiste el poder y pueda destruir el aparato burgués. Asimismo, analiza las diversas alternativas de la lucha armada en América latina y sus posibilidades actuales en Chile. El artículo citado no hace más que sintetizar la ya larga y definida posición revolucionaria de PF, al señalar como única alternativa para la izquierda latinoamericana el camino insurreccional o la vía armada.

En general, no podemos menos que estar de acuerdo con los planteamientos allí expuestos, aunque también nos reservamos el derecho a expresar algunas serias dudas y que pasamos a exponer.

Sostiene Cabieses que en un comienzo la vanguardia revolucionaria, al iniciar la acción insurreccional, tendrá que luchar sola con sus propios recursos, dándose su propio aparato de sostenimiento, no pudiendo contar con el apoyo frontal de la clase obrera y sí con el aporte de los sectores campesinos que puedan reaccionar "con mayor prontitud y energía".

La verdad es que no sabemos cómo será posible que dicha vanguardia se auto abastezca. En este aspecto recordamos a Debray: "en sus comienzos, el foco no podrá sobrevivir, sino en la medida en que obtenga el apoyo del campesinado ..." [14] . La verdad es que Cabieses no nos da mayores razones acerca de la posibilidad real de este ''auto-abastecimiento", ni tampoco nos explica en qué se basa para creer en el apoyo de los sectores campesinos para con la vanguardia guerrillera. En el artículo citado no se dan argumentos que prueben que el sector campesino esté mes maduro ideológicamente que los sectores obreros para reaccionar "con mayor prontitud y energía".

Cabieses cree también que no es conveniente ganar previamente a las masas ANTES de la iniciación de la lucha armada, ya que, según él, eso significaría una preciosa pérdida de tiempo, con creación de nuevos aparatos que entorpecerían la acción y burocratizarían el movimiento. Pero tampoco se nos dice cómo ganar a las masas DESPUÉS DE INICIADA la lucha armada. Si el tiempo invertido en ganar conciencias sería demasiado largo ¿cree Cabieses acaso que la lucha armada por eso va a ser más corta? Además, si se termina por reconocer que los partidos de la izquierda tradicional tienen gran ascendencia sobre las masas ¿cómo ganarlas entonces para la insurrección? Si las masas están "alienadas por la ideología burguesa" ¿cómo se explica aquello de que no es necesario en forma PREVIA la propaganda armada?

Debray nos dice que la lucha guerrillera "debe apoyarse en las masas o desaparecer; convencer a las masas de sus buenas razones ANTES de enrolarlas directamente, a fin de que la rebelión se convierta realmente por su reclutamiento y el origen de sus combatientes, en "guerra del pueblo". Y agrega: "Para convencer a las masas hay que dirigirse a ellas, es decir, dirigirles discursos, proclamas, explicaciones, en resumen, realizar un trabajo político, "un trabajo de masas". [15]

Claro está que dicho convencimiento no tiene por qué pretender adoctrinar al 80 ó 90 por ciento de la población, como opina Cabieses, para asegurar el éxito del levantamiento. Basta que entre los escogidos se encuentren los elementos más conscientes de los trabajadores, primando, por tanto, un criterio cualitativo y no cuantitativo. Pensamos con Fidel que debe reclutarse gente joven, entre aquellos que tengan "más seriedad, mes disposición, más vocación, más sincera disposición revolucionaria". [16]

Aunque Cabieses no lo dice expresamente, pareciera deducirse de su tesis que un grupo armado parte de la ciudad al campo, es decir, el viaje del "llano" a la "sierra". Cabe preguntarse: ¿qué acción revolucionaria se desarrollaría en la ciudad? ¿Los sectores proletarios urbanos sólo deben asumir el papel de cómodos espectadores?

Nos preguntamos si Cabieses está de acuerdo con las tesis de Debray, de que en un comienzo las guerrillas deben aislarse y rehuir el contacto con campesinos, por razones de seguridad. "Varias razones de buen sentido imponen la desconfianza respecto de la población civil y obligan, pues, a mantenerse alejados de ellos" [17] . La verdad es que resultará muy difícil, si no imposible, reclutar campesinos si no se les habla ni convence. [18]

Se advierten contradicciones: por un lado se nos dice que el electoralismo de los partidos de izquierda ha mellado su filo revolucionario, transformándolos en actitudes claramente reformistas y revisionistas; y por otro lado se nos dice que una organización revolucionaria, creadora del "foco político-social" deberá apoyarse precisamente en la estructura de esa izquierda calificada ya previamente de reformista.

Para el "despegue" de la lucha armada en Chile ¿son aplicables las tesis de Debray? ¿Hasta dónde son exactas? Nada nos dice Cabieses, aunque ya en una oportunidad manifestó sus simpatías por él. [19]

Según Cabieses, todas las condiciones están ya maduras y no hay más tiempo que perder para iniciar la acción insurreccional. Si al igual que en Chile, también las condiciones objetivas estaban maduras en Perú y Bolivia, ¿por qué fracasaron entonces los movimientos guerrilleros allí iniciados? ¿Por qué no maduraron también las condiciones subjetivas? ¿En qué se falló? [20] Naturalmente que me refiero al hecho de por qué fueron prácticamente exterminadas y no a la circunstancia o exigencia de que no hayan podido triunfar en tan poco tiempo. La exterminación de los focos de Guevara y De la Fuente, ¿significan acaso la exterminación de las teorías "debrayianas"? [21]

Volvemos al comienzo de la duda que nos angustia: ¿está Chile realmente maduro para iniciar la lucha armada? ¿No pesa demasiado, acaso, la discutible tesis de la "vía pacífica" del PC cuando expresa que "la posibilidad de que la clase obrera una a su alrededor a la mayoría del pueblo y llegue al poder, en una serie de países, por la vía pacífica, es hoy más factible que ayer en virtud de los profundos cambios operados en la situación internacional" [22] . O cuando se expresa con increíble sangre fría —¿ingenuidad o mala fe?— que "los comunistas preferimos obtener el poder para el pueblo por la vía pacífica, sin guerra civil. La realización de esta posibilidad responde a los intereses de la clase obrera y de todo el pueblo, a los intereses nacionales" [23] . ¿No pesa demasiado todo este nocivo lastre ideológico sobre la conciencia de miles de proletarios chilenos?

Por cierto que también debemos citar al PS, que en los últimos tiempos se muestra fervoroso partidario de la vía armada, aunque en la práctica ello no es obstáculo para seguir participando en el show electoral y seguir apuntalando así la ya desvencijada y corrompida sociedad burguesa.

Por eso, ¿basta con que exista explotación y miseria para que la "madurez insurreccional" se produzca? ¿No será cosa que llevados por el buen deseo, estemos substituyendo el marxismo por la espontaneidad? Estamos seguros que el odio espontáneo al imperialismo no conduciré por si solo a ninguna victoria. El revolucionario no sólo debe odiar todo tipo de explotación, sino que debe tener la seguridad de que ella puede ser eliminada y al mismo tiempo debe conocer las diversas formas cómo dicha explotación ha sido vencida en la historia. Estamos seguros que esa convicción-confianza-fe jamás podrá ser alcanzada por ninguna vanguardia exclusivamente militar [24] . Y esa confianza sólo puede darla una muy profunda conciencia política e ideológica. "Porque en da guerra, sobre todo en la guerra de esta clase, no bastan los fusiles. Y nunca han bastado, en buena teoría militar. Clausawitz, después de todo, hablaba de la guerra como la "continuación" de la política, y los políticos no suelen ser tan estúpidos como para confiar solamente en la fuerza". [25]

Todas las formas de lucha deberán combinarse y es necesario comprender que si bien los cuadros revolucionarios pueden formarse en la lucha armada, también se forman en la lucha política y también en la lucha ideológica. Cuando falta esa formación ideológica previa o ella es deficiente, "la lucha ideológica "espontánea" es realizada sobre la base de una ideología sometida a la influencia insuperable de la ideología de la clase burguesa". [26]

Si bien en la lucha armada caerán muchos cuadros valiosos del movimiento revolucionario, no queremos también que se cometan más errores y que haya más mártires. El sacrificio y coraje ejemplares de Ernesto Guevara, Camilo Torres, Luis de la Puente y Guillermo Lobatón alumbrarán siempre el camino de la lucha revolucionaria, pero también es sabio aprender de sus errores y no repetirlos.

Al "¿qué hacer?" de Lenin, agreguémosle el "¿cómo hacer?". Cabieses simplemente teoriza sobre la lucha armada, pero no nos da ninguna luz acerca del "cómo" formar concretamente la vanguardia revolucionaria. Por eso concluimos que "ya no basta con proclamar la necesidad de la lucha armada y convencernos de ello: esa batalla ya ha sido ganada. Ahora es necesario aprender cómo dar una exitosa lucha armada" [27]

MILITANTE PENQUISTA


ELECCIONES Y REVOLUCIÓN

Batista ganó las elecciones en Cuba cuando Fidel Castro ya estaba en la Sierra Maestra. El Zar eligió su Duma inmediatamente después de la revolución de 1905. Escoger entre Humphrey y Nixon no significa nada para los problemas reales de los Estados Unidos. Y el aparato del PRI en México gana regularmente todas las elecciones sin que, realmente, pase nada salvo la postergación de problemas que nadie discute, nadie atiende y que se acumulan peligrosamente. Porfirio Díaz celebró su olimpiada apoteósica en septiembre de 1910; en noviembre estalló la revolución. Las elecciones y la revolución, decididamente, son dos cosas bien distintas".

Respuesta de un estudiante parisino al novelista mexicano Carlos Fuentes, durante los días de la revuelta de mayo del año pasado en Francia. ("París, la Revolución de Mayo", por Carlos Fuentes. Ediciones ERA, México, 1968).


PUNTILLAZOS

Distinguido Director:

Algún tiempo atrás me permití llamar la atención sobre la inconsecuencia que implicaba el apoyo brindado por vuestro colaborador Sr. Juan Rivano a la candidatura de David Stlichkin a rector de la Universidad de Concepción. Sin ánimo de oficiar de Catón, pero sí con el derecho que me asiste como viejo lector y difusor de PF, quiero manifestar mi sorpresa al informarme que el señor Pedro Mira, decano de Bellas Artes, votó favorablemente el acuerdo Barbosa-Frei que, a la postre, significó la expulsión de los catedráticos trasandinos y el vergonzoso desmantelamiento del movimiento de resistencia que se mantenía en la Facultad de Ciencias y Artes Musicales.

Conocía al decano aludido a través de PF como un reformista a carta cabal y un marxista de nuevo tipo. Además, me enteré que los estudiantes revolucionarios de su Facultad se batieron a brazo partido para exaltarlo a tan alto cargo. ¿Y ahora? ¿Qué ha pasado? ¿Es que ya se tornó también un sensato más? ¿Es que confía en el patriotismo y sinceridad de los personeros de la burguesía? ¿Es que también cayó en la trampa de creer en "la palabra de honor" de duchos politiqueros? ¿Es que al igual que muchos jerarcas académicos no le importaba un rábano el coraje, la nobleza y el lúcido reformismo de los universitarios atrincherados en el Conservatorio?

La prensa capitalista lo expresó ya: "Por parte del Ejecutivo y de las autoridades universitarias —en último término—, como es tradición en el país, en el affaire de los catedráticos argentinos se impuso la sensatez".

Somos muchos los lectores de PF que queremos saber de la propia boca del señor Pedro Mira la confirmación de su ingreso al policlasista y multidoctrinal Movimiento de la Sensatez Nacional (MOSENA).

Atentamente, ÓSCAR MELLADO ORTIZ

Santiago

CONFESIÓN DE UN SOCIÓLOGO

SEÑOR Director:

Los últimos acontecimientos ocurridos a 14 profesores argentinos de la Universidad de Chile, mueven Indudablemente a manifestar un profundo repudio hacia los personeros del gobierno, eficaces representantes del sistema de represión latinoamericano, que promovieron dicha medida.

La supuesta "libertad" científica que se manifiesta en este país engaña al más preparado. Quienes dedicamos nuestros esfuerzos en tal tipo de trabajo podemos apreciar periódicamente la represión de que son víctimas nuestras actividades.

Es represión tanto lo ocurrido a estos profesores argentinos, como también es represión la dirección discriminatoria que adoptan las fuentes de financiamiento de Investigaciones científicas.

Como sociólogo me siento capacitado para decir que las principales actividades dentro de mi campo de estudio se orientan más a justificar el sistema y haciéndolo acaparan con mayor facilidad las fuentes de recursos y financiamiento otorgadas por organizaciones extranjeras, así como las concedidas por las autoridades nacionales.

Quienes duden de la extremada limitación que se cierne sobre el conocimiento de los científicos, pueden recordar, o simplemente de aquí en más, saber que fue justamente la sociología, aquella ciencia que posee la capacidad para poner en duda este tipo de sociedad, manifestar las contradicciones de la misma, quien arribó a América latina embarcada desde los Estados Unidos, país a quien le debemos lo que somos: una pobre miseria. La ciencia social de hoy día, en América latina es, como lo hubiera dicho Engels, la ciencia social burguesa. Lejos de ser neutral, la ciencia se ideologiza totalmente, adoptando como neutralidad lo que el sistema capitalista admite como defensa.

Lo que ha acontecido hasta la fecha con los 14 científicos argentinos es únicamente la demostración más cabal de que los científicos no gozamos de la libertad de nuestros conocimientos, ni de la posibilidad de poner a prueba y denunciar las contradicciones de la sociedad capitalista subdesarrollada de hoy en día. Por el contrario, somos determinados, y también explotados, por la clase dominante o quienes sean sus representantes, que utilizan nuestras capacidades para la defensa de sus intereses.

Los dólares han entrado también en nuestra tarea. Ellos han comprado las conciencias de los científicos más preparados. Han entorpecido, si no cortado, la posibilidad del crecimiento de una ciencia revolucionarla.

Los supuestos "intelectuales" de izquierda trabajan dentro de una también supuesta "libertad" científica en el ámbito de una ciencia "supuesta": la ciencia que ha perdido el sentido de crítica y denuncia, para ganarse el apoyo y prestigio concedidos por el capitalismo.

Cuando una sociedad como la chilena no resiste la crítica científica, cuando ella no puede ser pensada porque equivaldría a su ruina, convierte a sus científicos —los encargados de formular la ciencia revolucionaria— en meros técnicos de aplicación, bajo el resguardo de que la técnica siempre es una ideología de conservación y de progreso cuantitativo; o, nunca se sabe, transforma a la ciencia en ciencia pura, bajo el supuesto de que la pureza aleja de la realidad.

Hoy las clases dominantes de Chile desesperan ante el fracaso de estas dos medidas y, ante ello, esgrimen la represión manifiesta a sus científicos, no Importa su nacionalidad, capaces de poner en duda sus derechos adquiridos mediante sangre y "fusiles pedagógicos".

En las condiciones actuales, la ciencia burguesa debe ser superada por la superación de la realidad de donde surge, lo que nos exige la formulación de una teoría revolucionaria.

Valga el acontecimiento ocurrido como justificación para lo dicho; pero sobre todo valga como demostración de lo que la sociedad burguesa es capaz de hacer con los científicos, como simple ejemplo de lo que hace con los trabajadores.

Hasta el día en que nazcamos de una vez por todas, lo saluda atte.,

P.B.
Santiago

Señor Director:

La propaganda electoral de Bernardo Leighton, junto con enumerar sus desempeños públicos (diputado, ministro, vicepresidente, etc.), añadía que permanentemente y en todo instante este "prócer" ha mostrado inalterable respeto por "todos los chilenos".

Yo me permito preguntarle: ¿de qué nacionalidad son los operarios del mineral de El Salvador? Porque los mineros asesinados un aciago 11 de marzo no estaban protegidos por el mentado respeto de tan cristiano ministro y eran muchísimo más criollos que la camarilla de politiqueros de La Moneda.

Como encargado de la cartera de Interior, Leighton es responsable directo de ese genocidio que aún esta impune.

¿Renunció a su cargo al ocurrir el hecho que dejó tras sí sangre, viudas y huérfanos? ¿Se autocriticó públicamente? ¿Acudió al confesionario? ¡ No! ¡ Tres veces no! Como un discípulo de Maquiavelo y no de Cristo, se quedó en su cargo y ahora quiere engañar a la ciudadanía con su propaganda mentirosa.

"¡Respeto para todos!". ¡A otro perro con ese hueso! Señor Leighton, usted es el "hermano Bernardo", pero no es Abel, sino Caín.

ESTUDIANTE CAMILISTA
Universidad de Chile


La poruña

SIGUEN ECHÁNDOLE TIERRA AL NEGOCIADO HOTELERO

LA denuncia de PF Nº 73 sobre los oscuros negocios en que participó la Sociedad Inmobiliaria del Hotel Carrera para vender finalmente sus derechos sobre ese establecimiento y sobre el Hotel Cordillera a la Sheraton, una filial de la ITT, no ha sido aclarada plenamente. Una carta del Ministro Zaldívar (ver la Sección Correo) se refiere al asunto con una ligereza censurable, ya que no toca lo planteado por PF, vale decir la pasiva actitud de organismos fiscales frente a esa transacción.

La Sociedad Inmobiliaria Hotel Carrera está dirigida por el ex senador socialcristiano Carlos Vial Espantoso (de estrechas relaciones con el PDC) y ella no fue ajena a los dolosos manejos de la Hilton Corporation, arrendataria primitiva de dicho hotel, hasta que sus mandan tes en Chile huyeron dos me ses antes que el Banco Central los denunciara como violadores de la Ley de Cambios Internacionales, por el no retorno y liquidación de divisas,

UN CONTRALOR EN EE.UU.

PF ha sido informado que en esas transacciones habría en Estados Unidos un representante del señor Vial Espantoso que controla el monto de los sobreprecios y divisas que no ingresan al país a través de los turistas que pagan allá los servicios hoteleros que usan cuando contratan habitaciones en el Hotel Carrera. Sólo así se explica que la Sociedad no haya reclamado judicialmente por la menor renta recibida en el contrato de arrendamiento que tenía pactado con la Hilton.

Si bien finalmente el Banco Central denunció públicamente el negocio, toda gestión posterior ha quedado virtualmente paralizada por la diligencia gastada en Chile por los abogados de los consorcios norteamericanos Hilton y Sheraton, Eulogio Pérez Cotapos y Mario Diez, conjuntamente con el ex diputado alessandrista Sergio Diez. A esta actividad se agregaría la presión del Departamento de Estado dirigida a evitar sanciones contra la principal cadena hotelera norteamericana, para ocultar sus manejos ante la opinión del continente, donde administran numerosos hoteles.

EXTRAÑA ACTITUD DEL BC

En este sentido resulta extraña la paciente actitud del Banco Central que no mueve el asunto con la diligencia requerida. Este organismo que fue remolón para denunciar las violaciones a la Ley de Cambios Internacionales, también gastó gran complacencia al autorizar a la Sociedad Inmobiliaria la importación de casi el 90 por ciento de los muebles, menajes y otros elementos que se utilizarán en la construcción e instalación del Hotel Cordillera, sin reparar que en esos mismos momentos el Hotel Carrera, bajo la administración Hilton, no liquidaba ni un dólar por concepto de turismo.

Fue esa pasividad la que hizo resaltar PF, que extendió igual crítica a Impuestos Internos porque hasta el momento —al menos es lo que sabemos nosotros— no ha tomado ninguna resolución para intervenir y aplicar las sanciones correspondí antes a las evasiones tributarias que se cometieron por el mismo motivo en el Hotel Carrera. El señor Zaldívar, o en su defecto, el Director de Impuestos Internos, Jaime Ross, bien podrían explicar ese hecho.

Por lo que a nosotros nos toca, tampoco hasta ahora la CORFO ha desmentido su participación en lo que se refiere al aporte y aval que hizo en relación al Hotel Cordillera, y que alcanza a los 40 millones de escudos. Con esa inversión la CORFO aparece financiando a empresas norteamericanas de conocido poderío económico y sancionando la importación de una serie de elementos sanitarios v de construcción, que se fabrican en Chile, y con los que se alhajará el mencionado hotel y que por obra y gracia de la CORFO aparecen llegando al país como "aporte de capital".

Es el silencio en torno a todas estas investigaciones y actividades contraloras el que denunció PF, amén de la inmoralidad que significa aprobar un decreto —el 775— que será todo lo legal que se quiera, pero que favorece solamente a los capitales extranjeros.

¿QUÉ PASO CON EL TRASPASO?

Por otra parte, nadie ha dicho nada acerca de la responsabilidad que le cabe a la Sociedad Inmobiliaria del Hotel Carrera en el traspaso que hizo de sus acciones a firmas norteamericanas, ni mucho menos alguien se ha referido al pago de la mencionada negociación que la Sheraton hizo en dólares. El camino de la investigación señala a personeros que aparecen bien identificados en esta crónica y que tanto el Banco Central como Impuestos Internos pueden ubicar fácilmente para solicitarles algunas aclaraciones muy necesarias del asunto.

Seguir silenciando lo que ocurre en torno a estas negociaciones, es suponer que hay presiones tan fuertes sobre los organismos investigadores que hasta el propio Ministro de Hacienda ha preferido ignorarlas en su carta del 19 de enero a PF.

D.


Campesinos

UNIDAD PROLETARIA CONTRA LATIFUNDISTAS

PERDIDO en los repliegues de la política y politiquería electorales, que cubrieron los dos primeros meses del año, el pliego único de peticiones de los campesinos —agrupados en la Federación "El Triunfo Campesino" y la Confederación de Campesinos e Indígenas de Chile "Ranquil"— pasó inadvertido para la ciudadanía aunque su significación debe tornarse profunda en las próximas semanas.

La trascendencia del pliego único nacional estriba en que por primera vez inician una acción común sindicatos campesinos de inspiración cristiana y obreros agrícolas adscritos en general a sindicatos de corte marxista.

El pliego se ha transformado así en una respuesta de la masa campesina a una política lenta y contradictoria del gobierno de la Democracia Cristiana que enarboló las reivindicaciones para los hombres del campo como resorte básico de su programa gubernamental de seis años.

GOLPE AL PARALELISMO

El gobierno es un partidario permanente del paralelismo sindical. Aspira a controlar el movimiento campesino por medio de organizaciones verticales que compitan y derroten a los sindicatos independientes o adscritos a otras líneas políticas. En esta labor la jerarquía del PDC ha desarrollado un trabajo incesante, aunque su Departamento Nacional Campesino, a cuya cabeza estuvo Gonzalo Caceras, piensa las cosas de manera diferente.

En marzo de 1968, el Departamento Campesino demócrata cristiano, reunido en Rancagua, formuló un voto político en que reconocía el gran paso de avance que constituía la dictación de la ley de reforma agraria y señalaba con lealtad que "este proceso ha sido empujado por todos los campesinos chilenos con el apoyo de diversos sectores progresistas".

El mismo documento advertía que la reforma agraria encontraba sin embargo obstáculos en la "oligarquía latifundista" que ha "recurrido a todos los elementos reaccionarios para defender sus privilegios" y que "con su estrategia nacional e internacional pretende levantar una barrera para detener no sólo el avance campesino, sino también para mantener la estructura anquilosada de toda la sociedad".

Más tarde, cuando la Federación "El Triunfo Campesino" realizó un plenario en Curicó, los delegados estuvieron de acuerdo en que para obtener éxito en Ja tramitación de un pliego de peticiones, era indispensable una acción común y, por último, un "pliego único campesino" que engloba ahora a más de 50 mil hombres del campo.

El "paralelismo sindical", de esta manera, caía destrozado ante la necesidad de unión de los explotados de la tierra.

La Federación Campesina "Ranquil", por su parte, predicaba desde los primeros días de la dictación de la ley de sindicación campesina sobre la necesidad de una "unidad por la base", propósito que se hizo realidad más bien por la actitud de los rebeldes dirigentes campesinos democristianos.

PERIODO CONVULSO

En este mes de marzo, en abril y mayo vencen a lo largo de todo Chile las actas de avenimiento del año pasado que fijaron las remuneraciones para obreros agrícolas. Los nuevos pliegos, a no mediar la actitud belicosa y desafiante del llamado Sindicato de Empleadores Agrícolas (latifundistas), podrían lograrse a través de batallas individuales de cada sindicato de trabajadores. Pero es el caso que la derecha en general y la oligarquía rural en especial, se encuentran estimuladas por la marcha político-electoral del país y por el creciente desprestigio del gobierno que puso énfasis, exclusivamente verbal, en la cuestión agraria y en la reforma de la propiedad de la tierra.

Esta actitud de la derecha obligó a los campesinos a la unidad de acción y a plantear el conflicto salarial no a nivel de fundo, sino a nivel nacional.

Las discusiones por los aumentos para el obrero agrícola pasan ahora por todos los trámites legales. Dirigentes democristianos y dirigentes marxistas conversan con las autoridades y procuran un arreglo conforme a cánones en boga desde hace largo tiempo en el ámbito del proletariado urbano.

En el campo, entretanto, los latifundistas se abroquelan en sus posiciones y se advierte en su Sindicato de Empleadores al menos dos tendencias: los "duros", que juegan la carta alessandrista y que promovieron los "tacos" en el camino longitudinal sur a mediados de enero pasado y que no aceptan ni siquiera los sindicatos de obreros agrícolas como entidades independientes con voz propia, y los agricultores que están dispuestos a conversar con sus obreros y a evitar, por todos los medios, una huelga general que estremecería al país.

Los "duros", que han ganado considerable fuerza en los últimos meses, se disponen a luchar. Los campesinos, por su parte, al ritmo actual de los acontecimientos, bien podrían verse forzados a luchar fuera de las oficinas públicas y Ministerios.

Los meses que se avecinan son, para los dirigentes de los obreros agrícolas, un período convulso y plagado de tensiones. Un momento en que la lucha de clases en el campo puede adquirir inusitada violencia.

La sequía, lejos de afectar a un buen número de patronos, los ha beneficiado. El gobierno, que ha utilizado la sequía que azota al país como argumento para un porcentaje abrumador de sus desaciertos, corrió a socorrer a los latifundistas cuando la escasez de lluvias adquirió caracteres alarmantes. El Banco del Estado les concedió créditos especiales para mejoras en los campos, para la construcción de pozos y la adquisición de bombas de agua, para hacer cercos y caminos de acceso. Muchas de estas obras no han llegado a realizarse, aunque los créditos y su cancelación siguen los ritmos prescritos.

Pero la sequía, sin embargo, ha servido a los latifundistas como pretexto para echar de sus predios a un número alarmante de trabajadores agrícolas, refugiándose en una de las doce excepciones que admite la ley para la llamada "inamovilidad" de los trabajadores del campo. El argumento es el de "fuerza mayor" en muchos casos y en otros se arroja del trabajo hasta a dirigentes sindicales por faltar un día a sus labores.

Todas estas circunstancias, además de la incumplida promesa de hacer 100 mil nuevos propietarios campesinos, tiene sobre ascuas a una masa laboral que por haber despertado recientemente, posee una colosal rebeldía y un empuje revolucionario que se muestra diluido en las ciudades.

PRUEBA DE FUEGO

Para el gobierno y en particular para el Presidente Frei, que gusta de presentarse como amigo de los campesinos, el pliego único de los obreros agrícolas, que agitará al país desde la provincia de Coquimbo hasta Llanquihue, constituye una prueba de fuego.

El conocido argumento de que el movimiento envuelve una "maniobra política" de la oposición, será difícil de aplicar en este caso porque en el conflicto aparecen en lugar caracterizado dirigentes que militan en el Partido Demócrata Cristiano.

Y el gobierno, pese a cualquier subterfugio, deberá ponerse a favor o en contra de los campesinos.

En instantes en que la lucha no es abierta en el campo, el régimen que, en efecto, quiso hacer una reforma agraria pero que no tuvo pantalones para ello, puede mostrarse ante la masa de obreros agrícolas como su amigo, paternalista, pero en todo caso de cierta confianza. Ahora, sin embargo, la situación tiende a ponerse en blanco y negro, creando así un problema que para un gabinete que tiene como hombre fuerte a Pérez Zujovic, puede tornarse en el principal quebradero de cabeza de los próximos meses.

La tensión en el campo, creada desde el momento mismo en que el régimen hizo suyas las ideas de Reforma Agraria, permitió que se desarrollaran dirigentes campesinos cada vez más radicales.

En el voto político del Departamento Nacional Campesino de la Democracia Cristiana del año pasado, se dijo de manera rotunda: "Los campesinos democristianos sostenemos que la Reforma Agraria y la sindicalización campesinas aisladas y absorbidas por el sistema capitalista, serán medidas de corte reformista y en el fondo reaccionarias, ya que afianzarán el capitalismo en vez de destruirlo. Por ello creemos que el único camino para la revolución es ubicar la reforma agraria en un contexto de desarrollo no capitalista".

Este lenguaje de 1968 es quizás hoy mes radical e incluso puede advertirse ahora un tono colérico. No en vano, desde entonces, han caído cuadros democristianos radicalizados, como el vicepresidente de INDAP, Jacques Chonchol, y el Director Nacional del Departamento Nacional Campesino del PDC, Gonzalo Cáceres, a quien se le pasó al tribunal de disciplina y se le aserró incansablemente el piso mientras fue candidato a diputado por la provincia de Colchagua.

Hay, pues, sangre en el ojo entre los dirigentes de base del partido de Gobierno y los jerarcas de esa colectividad política, sobre todo en el campo.

Desde otro ángulo, el latifundio dispara indiscriminadamente contra el movimiento campesino marxista y el democristiano. Estos disparos, que alguna vez pudieran ser de auténtico plomo, ayudan a solidificar una unión de clase que surge casi espontáneamente en el campo, mientras en las ciudades no sa divisa por ninguna parte, excepto en los casos aislados de uno u otro sindicato.

En los predios expropiados en virtud de la ley de reforma agraria, entretanto, se originan problemas nuevos que crean en el campesinado una creciente desconfianza por el proceso que conduce el gobierno.

El pliego único campesino, debido al actual contexto de la vida rural, no es sólo un documento de carácter economicista que exija mayores salarios para que los sindicatos retocen tranquilamente por otros doce meses. Lleva incorporado de una manera no escrita, el deseo de los hombres del campo de que se expropien todas las haciendas del país y se haga realidad una "revolución agraria".

Cuando un obrero de la ciudad hace una huelga para mejorar su salario, la obtención de algunos escudos más constituye su meta definitiva. Desmantelados los propósitos superiores de la revolución o la incautación de una industria, el obrero despolítizado se conforma con migajas.

En el campo, aunque el pliego único pide también aumentos de salarios, la meta de los campesinos va lejos y plantea la expropiación de los latifundios lo que de por sí configura una actitud revolucionaria y de desafío abierto al status.

RAFAEL PINO


Notas:

1. Para mayores antecedentes sobre la votación izquierdista desde 1929, ver separata PF Nº 73.

2. Hubo un candidato comunista cuyos intelectuales adherentes ofrecían "teatro psicodélico" y análisis del problema de los OVNIS para reunir fondos

3. Por lo demás, el PC pudo esta vez publicar propaganda de sus candidatos en las costosas páginas de "El Mercurio" y demás diarios del Clan Edwards

4. Lenin. La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo, pp. 66-67, Ed. Fr.

5. Robert Linhart.— La N.E.P.: Analyse de quelques caractéristiques de la phase de transition, eu: Etudes de planification socialiste, Nº 3, marzo 1966, p. 170.

6. Ob. cit., pp. 170-171.

7. La enfermedad Infantil..., p. 71.

8. Tche-Po-ta.— La teoría de Mao Tse-tung sobre la Revolución China.

9. Mao-Tse.Tung. Las tareas del PC chino en el periodo de resistencia al Japón, 3 de mayo, 1937.

10. Lenin. El programa agrario de la social democracia rusa. O. C. t. 13, p. 310, ed. fr.

11. Ver artículo: Venezuela, un caso típico de desempleo, en PF Nº 72. pp. 14-15.

12. Lenin. El partido obrero y el campesinado, Obras Completas, t. 4, p. 440, ed. Fr.

13. El campesinado libre puede surgir también de la abolición de los lazos de esclavitud, o de la disolución de la comunidad primitiva.

14. R. Debray, "El Castrismo: la gran marcha de América Latina", supl. PF 30, junio de 1967, pág. 21.

15. R. Debray, "¿Revolución en la Revolución?", Cuadernos de la Revista "Casa de las Américas", La Habana, 1967, pág. 38.

16. F. Castro, "El Partido Marxista-Leninista", Ediciones la Rosa Blindada, Bs. As, 1965, pág. 56.

17. R. Debray, "¿Revolución en la Revolución?", pág. 35.

18. Peter Worsley, "Teoría revolucionaria, el Che Guevara y Debray", Monthly Review Nº 56, noviembre 1968, pág. 44.

19. M. Cabieses, "En defensa de Debray", PF 49, 27 febrero 68, pp. 24-27.

20. Paul Sweezy y Leo Huberman, "La estrategia de la lucha armada", Monthly Review Nº 36, marzo de 1967, pp. 34.35.

21. Clea Silva, "Los errores de la teoría del foco: análisis critico de la obra de Régis Debray", M. Review Nº 45, dic. 1967, p. 47.

22. Luis Corvalán, "Acerca de la vía pacifica", p. 16, en "Nuestra vía revolucionaria", Santiago, 1964.

23. "Programa del PC de Chile", Santiago, 1962, p. 41.

24. Clea Silva, ob. cit., p. 52.

25. Peter Worsley, ob. cit., pág. 37.

26. Louis Althusser, "La filosofía como arma de la revolución", Ediciones Pasado y Presente, Córdoba, 1968, pág. 65.

27. Paul Sweezy y Leo Huberman, ob. cit., pág. 36.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02