Fraude Aduanero para financiar al PDC

PUNTO FINAL
Año III. Nº 72
Martes 14 de enero de 1969

FRAUDE ADUANERO PARA FINANCIAR LA CAJA ELECTORAL GOBIERNISTA

1969

NUESTRA primera edición de 1969 es buena oportunidad para analizar la misión que ha cumplido PF y los propósitos que alienta al comenzar el año.

Estamos conscientes que PF es una revista que amigos y enemigos leen con mucho cuidado. Eso nos obliga a poner en tensión constante nuestras capacidades. Es seguro que no siempre hemos estado a la altura de la causa que defendemos. Trabajamos en esta trinchera ideológica y periodística por la revolución que liberará a nuestro país y a toda América latina. Es una empresa muy grande la que han planteado como desafío insoslayable el imperialismo norteamericano y las burguesías "nacionales" a los revolucionarios latinoamericanos. El estímulo del ejemplo cubano, sin embargo, y la clarificación que al calor de su presencia se ha producido, constituyen un aliciente del que hasta hace diez años, cuando campeaban teorías reformistas, se carecía en el continente.

PF está inserto en una corriente ideológica —el marxismo-leninismo— que ama los grandes desafíos y que en los últimos 50 años ha logrado victorias que parecían imposibles. Esto nos permite alzarnos sobre nuestras propias limitaciones para sentirnos capaces de cumplir el papel que nos hemos asignado en esta etapa.

Nuestra independencia da todo partido político, sin embargo, acarrea algunas desventajas. Es difícil concebir una publicación revolucionaria desligada de un grupo político determinado que exprese a través de ella su línea y le procure, a la vez, material de información y los colaboradores militantes que le son necesarios. Pensamos, en todo caso, que en la actual coyuntura política de nuestro país, en que existe una gran crisis de la izquierda tradicional y en que surgen nuevos grupos que tratan de constituirse en vanguardias revolucionarias, una revista independiente como PF, dispuesta a acoger en sus páginas todos los trabajos e ideas que contribuyan a hacer avanzar la causa revolucionaria, puede desempeñar un importante papel informador y servir de tribuna política a las agrupaciones de izquierda.

Examinando nuestra labor, creemos que PF ha mantenido una clara posición antiimperialista y antiburguesa. Ha defendido sin vacilar la estrategia de lucha armada como la única salida revolucionaria para América latina. Sin embargo, debemos reconocer que no ha podido llenar el gran vacío que existe en Chile entre la estrategia general de lucha armada y las tácticas concretas a seguir para conducir a las masas populares por el camino revolucionario. En este sentido PF no hace sino reflejar la gran falla de los partidos y grupos de izquierda del país. En algunas oportunidades la posición de la revista es confundida con artículos que representan opiniones personales y que son publicados como contribución al debate político o ideológico. En ocasiones, asimismo, hemos utilizado un estilo polémico que fue la explicable respuesta a la bajeza de algunos ataques, cuando en realidad lo que nos interesa es analizar en forma crítica las posiciones políticas y las fallas de estructura de los partidos o grupos de izquierda.

Al iniciar este nuevo año queremos que nuestros lectores sepan que estamos conscientes de nuestros defectos y que tomaremos medidas para superarnos. Queremos entregar a la izquierda chilena la máxima información acerca de la realidad nacional y del estado actual de las diferentes fuerzas sociales. En esta tarea los lectores pueden convertirse en colaboradores al nivel de la investigación científica o periodística de esos problemas. Hacemos una invitación franca a todos los sectores partidarios de la revolución, donde quiera se encuentren militando, para sumarse al equipo de la revista en este empeño de examinar las tácticas concretas que hagan avanzar a las masas y a sus vanguardias por el camino de la revolución. Estamos abiertos al diálogo constructivo de revolucionarios, sin dejar de sustentar nuestras propias posiciones, anteponiendo a todo el interés específico de impulsar en Chile el proceso de liberación.

EL DIRECTOR


Testimonios

LA POLICÍA POLÍTICA AGUZA LA INTELIGENCIA

ENTRE 1965 y 1968, la Policía Política ha desarrollado una eficaz labor de información que debiera hacer meditar a los partidos y grupos de izquierda sobre sus rudimentarias medidas de seguridad. Si bien el debate en la izquierda criolla sobre el "qué hacer" revolucionario no concluye aún, el Departamento de Informaciones (ex Policía Política), así como las secciones de inteligencia del Ejército y Policía, tienen zanjada la cuestión hace bastante tiempo. Ellos no descansan en la tarea de innovar sus técnicas de control político, con miras a hacer frente a una lucha clandestina, en cualquiera de las formas que se barajan actualmente en América latina. Aún cuando formalmente la actividad política del país se desenvuelve en tiempo de paz, las directivas policiales están operando según una época de preludio de guerra interna.

Este cambio se advirtió por primera vez cuando la rama política de la Dirección General de Investigaciones se transformó en el Departamento de Informaciones. La medida tuvo por objeto colocar la policía civil en la órbita del programa de contrainsurgencia que exporta y reedita periódicamente Estados Unidos. Una de las exigencias del programa es integrar bajo una política centralizada los servicios nacionales de seguridad interior.

En Chile esta coordinación está a cargo del Consejo Nacional de Seguridad, creado bajo el actual Gobierno. La policía civil coopera fundamentalmente en la labor de información, que ha pasado a ser la tarea más importante en la etapa de prevención política. El abogado Arturo Yussef dijo en 1965, alegando en el primer proceso al terrorismo, que el verdadero móvil de las pesquisas policiales es "catalogar, conforme a los deseos del Departamento de Estado norteamericano a los nuevos personajes que se han incorporado al movimiento de la avanzada política de Chile". Y agregó: "Es por encargo de la Policía de los Estados Unidos y del Departamento de Estado de ese país que la policía chilena infla el proceso al terrorismo para tener oportunidad de fichar y refichar a los personeros de la izquierda, con el propósito de contener cualquier asomo de guerrillas". En su alegato, presentado a fines de marzo de 1965, el abogado Yussef reveló que desde el 1º de enero de ese año se había detenido arbitrariamente a más de cien personas, "a muchas de las cuales se ha vejado y flagelado".

En la actualidad, el Gobierno norteamericano guiado por los expertos que analizan las experiencias contraguerrilleras en el mundo, aconseja no ahorrar esfuerzos económicos ni humanos en la pesquisa de individuos, movimientos u organizaciones sindicales sospechosas de originar un brote subversivo de cualquier tipo.

La policía chilena se ha esforzado al máximo en esta tarea, bajo la administración democristiana. En el primer año del régimen continuaba operando con el trato duro. La tortura física es considerada por el criterio clásico policial como el medio más efectivo para obtener información. Este trato dejó huellas trágicas, que en su oportunidad horrorizaron al país. La profesora Magaly Honorato se suicidó, ante la posibilidad de volver a las mazmorras del Cuartel de Investigaciones, donde fue torturada y vejada, física y moralmente. Dejó una carta-denuncia al Juez sumariante del proceso, Jorge Cerruti, que fue olvidada rápidamente. El doctor Carlos Ramos, detenido en el primer proceso, envió una carta al periodista Augusto Olivares, que fue interceptada por la policía, para impedir su publicidad. La carta fue incorporada al sumario judicial. En los primeros párrafos dice: "Hace cuarenta días la Policía Política y la CÍA están actuando impunemente en nuestro país. El 5 de febrero (1965) fue detenida mi compañera Magaly Honorato. Durante ochenta horas fue ultrajada, y torturada por Investigaciones. Sólo el día 8 de febrero se le pasó a los Tribunales. A ratos en las noches la dejaban en la "patilla", junto a los delincuentes habituales, homosexuales y prostitutas, para "ablandarla". Se ha detenido a innúmeras personas por "estar complicadas" con los "terroristas". Muchas de ellas son soltadas después de ser golpeadas, sin siquiera presentarlas a los Tribunales. Incluso se ha detenido a niños, hermanos de los implicados en los sucesos de año nuevo. Hay compañeros enfermos, con traumatismos encéfalocraneanos".

Igualmente revelador de los procedimientos policiales chilenos, es el diario que escribió la modista Rebeca Astorga, durante su secuestro de diez días, al que puso fin la intervención del ex senador Luis Quinteros Tricot. Copiamos un pasaje textual: "...aquel jueves 4 de febrero, todo era tranquilo. La ventana de mi casa estaba abierta de par en par, ya que el calor sobrepasaba los 30 grados. Mi pequeña (se refiere a su hija Elizabeth, de once años) llegaba de comprar azúcar en el almacén de la esquina, y al llegar dejó la puerta junta. Eran las cinco y media de la tarde, y todo estaba preparado para tomar onces. Al tomar el azucarero para vaciar el azúcar, apareció un hombre en la ventana y saltando por ella penetró en mi casa, a éste le siguió otro, y otro. Y de pronto creí estar soñando, entraban hombres por puerta y ventanas. ¿Cuántos eran? Francamente aun hoy no lo sé. Un hombre colorín me insultó y me acusó de tener un hombre escondido. Mi cabeza era un torbellino. Sólo atiné a decir: ¡pero nó!, no hay nadie, vean, estoy sola. En aquel momento mi hija con los ojos desorbitados por el miedo corrió llorando a abrazarse de mí. ¡Me la arrancaron a tirones! diciéndose unos a otros que no hablara con la chiquilla".

Rebeca Astorga fue conducida ese mismo día a Investigaciones para ser interrogada sobre el paradero de un arrendatario de la casa. Escribió: "Parecían locos, todos gritaban juntos, me preguntaban una cosa y otra, y al responderles, venía otro para decirme que yo había dicho otra cosa. ¡Estaba aterrorizada! ¿Era eso Investigaciones, o la casa de orates? ¿Qué hacer? ¿Cómo convencerles que yo no sabía dónde estaba, que no era su amante? ¿Por qué lo buscaban? Sabía que sometían a la gente a talas torturas físicas, que gente inocente se declaraba culpable para escapar al castigo. Cuando se cansaron de gritarme y tironearme ma dejaron parada durante dos largas horas, sin permitir que me apoyara en ningún lado, ni siquiera en la pared. Yo tenía tacos altos y mis piernas empezaron a hincharse".

Después la modista fue interrogada personalmente por el prefecto Hernán Romero, y luego enviada a su casa, con su hija y su madre, que la esperaban a la salida. Las tres fueron encerradas en la casa, calle Andes 3755, en el suburbio sur de Santiago, durante diez días, mientras dos hombres montaban guardia en el interior, relevándose cada seis horas, a la espera del arrendatario sospechoso de "terrorista". Rebeca Astorga relata: "No podíamos salir de la casa, y para comprar lo mes necesario un agente acompañaba a mi hijita a las compras sin permitirle hablar con nadie. Estábamos prisioneras dentro de nuestro propio hogar. Ya no nos quedaba dinero y a veces sólo podíamos cocer unas papas para comer. Mientras nosotras sufríamos este calvario, los agentes se sentían en su casa, hacían uso de mis cosas como si los dueños de casa fueran ellos. Mis nervios y los de mi hija estaban rotos, llorábamos tanto que nuestros ojos estaban siempre hinchados".

Cuidando siempre la labor de información, la Dirección de Investigaciones introdujo importantes cambios en sus métodos de interrogatorios, tanto para el delincuente común, como para los detenidos políticos. La revista "El Reportero" informó sobre la Orden del Día de Investigaciones, fechada el 28 de junio de 1968, que dice; "En vista de la necesidad de elevar constantemente el nivel profesional y científico de los funcionarios, la Dirección General de los Servicios ha dispuesto el desarrollo de un seminario de estudio, cuya finalidad es el enfoque de los antecedentes fundamentales y prácticos que conforman un ordenado interrogatorio policial". Uno de los primeros alumnos del seminario, fue el prefecto y jefe del Departamento de Informaciones, Hernán Romero, contra el cual está pendiente todavía la querella presentada (por Rebeca Astorga por detención arbitraria. El seminario lo dirigió el Jefe del Departamento Criminológico, Hernán Tuane, profesor de la Escuela de Sicología de la Universidad de Chile. Tuane fue expulsado de la Universidad Católica por el movimiento estudiantil de reforma, debido al uso que hacía de su profesión.

Tuane es el primero en aplicar en Chile lo que" se llama "método del desconcierto", preferido de la ex Gestapo alemana. Sicológicamente, el método puede explicarse como la "disociación del yo". Es decir, el detenido pierde la visión real de lo que lo rodea, y por lo tanto pierde la seguridad en sí mismo, y es capaz de aceptar el papel de otro sujeto, en este caso un criminal o un peligroso "terrorista". En una demostración ante las autoridades, el profesor Tuane hizo sentarse a su pesquisado en una silla inexistente. En otra ocasión, cuidadosamente silenciada, Tuane anunció con 24 horas de anticipación la confesión de un "criminal", que luego resultó ser inocente, como el sicólogo sabía.

El interrogatorio sicológico no significa que la policía haya suavizado su trato. En casos calificados, se llega al mal trato físico y aún a la tortura abierta, si es necesario. El hecho sobresaliente del cambio en los métodos policiales, reside en una nueva apreciación y valorización del detenido y situación política del momento. La policía aplica a este momento, el esquema de una etapa "presubversiva", donde es necesario adelantarse a los hechos. No necesita aniquilar ni destruir a los cuadros revolucionarios; esta etapa corresponde a la lucha abierta y desencadenada, como en Uruguay, Argentina, Brasil o México. Basada en la falta de vivencia existencial de una situación revolucionaria, la policía encuentra en los estudiantes y dirigentes sindicales una actitud mental más floja, que facilita su tarea. Es a los factores sicológicos a los que está dirigido el interrogatorio da la escuela de Tuane. Los relatos de algunos detenidos así lo demuestran. Uno de ellos, dice: "En un momento lo despojan a uno de la ropa y lo dejan desnudo, sentado en una silla, provocando sensaciones de furor y vergüenza, que oscurecen el juicio. Los policías, mientras tanto, se mueven alrededor gritando, insultando, golpeando de tanto en tanto en lugares escogidos del cuerpo. De pronto ponen de pie al detenido y lo vuelven contra la pared, golpeándole las piernas en permanente hostigamiento. Viene un intervalo, salen todos y quedan dos que conversan y conversan con uno, para impedirle reflexionar, y adquieren un tono amistoso. De repente entra otro, que sin pausa aplica golpes y bofetadas y lo hace salir, para conducirlo a otra oficina, donde sigue el interrogatorio, pero sobre aspectos más generales, como nombre, edad, profesión, etc. Esto repetidas veces, haciéndolo pasearse, por varios pisos y galerías, amenazando conducirlo a una suerte de tortura mayor. Nuevos interrogatorios: ¿qué hizo en tal fecha?, ¿conoce a tal?, ¿es suyo este papel? Un golpe, insultos. Luego otra vez, con uno o dos que hablan insistentemente y que pretenden hacerse pasar por amistosos. Han pasado ya cerca de doce horas. Comienzan a ofrecer comida o cama, mencioné índole con sugerencias o con burlas. Luego a otra oficina y nuevos interrogatorios". Un segundo relato hecho por separado, revela que los interrogatorios sa realizan bajo un mismo esquema: "Uno de ellos hacia preguntas en tono reposado, otro las mismas preguntas o parecidas en tono violento, otro en tono conminatorio, otro en tono de ayuda. Pienso que actuaban así para tratar de descubrir el lado más débil de la personalidad. En varias ocasiones recurrieron a la mentira, como por ejemplo: "se le vio en tal parte, con tal persona", que uno no conoce, o "usted hizo tal cosa en tal día", cosas que uno no ha hecho, o "se encontró tal papel que le compromete", o tal persona dijo tal cosa. El interrogatorio se realizó en un ambiente intimidador. Recuerdo que siempre aparecían individuos que se acercaban agresivamente luciendo revólveres y laques y se retiraban sin concretar nada; puertas que se cerraban violentamente; sillas que se dejaban caer, todo destinado a crear tensión en el interrogado, que permita vencer su resistencia. Recurren a burlas, a ironías, a gruesas humillaciones tendientes a desarmar el yo. Tratan de crear contradicciones haciendo referencias a la patria, a los deberes civiles. Permanentemente están cambiando de lenguaje para pasar al tono persuasivo que invita a la colaboración, o amenazan con la familia, con el ambiente social, la profesión, con lo que pueden hacer en ese sentido: "su madre podría ser traída", "si en su trabajo se les informara".

El trato duro no está excluido, como dijimos antes. A los estudiantes Jorge Valdés y Jorge Huechecona se les golpeó brutalmente y se les aplicó corriente eléctrica, con la máquina conocida como la "cuncuna", por los movimientos que provoca en la víctima. Los golpes les fueron proporcionados con elementos contundentes envueltos en sacos mojados, y en medio de baños de agua fría, a pesar de lo cual no pudieron evitar los hematomas. El abogado Julio Stuardo presentó una denuncia formal contra el policía que vigilaba la casa de la esposa del tornero Jorge Tiznado y que una noche trató de violarla.

Ninguno de los numerosos detenidos políticos bajo el Gobierno de Frei ha sido declarado culpable.

Es evidente que estas redadas justificadas con denuncias sobre "planes subversivos" persiguen hacerse del mayor caudal de informaciones. En el cuartel de General Mackenna existe un abultado archivo con fichas completas de Ja vida de dirigentes universitarios, desde la infancia. Muchos detenidos han sido sorprendidos con relatos de pasajes da su vida, casi olvidados por ellos mismos.

Estos son los puntos de un esquema de interrogatorio ordenado por el prefecto Romero: 1) datos personales; 2) actividad desarrollada desde la infancia al presente; 3) vida política; 4) por qué ingresó al partido que pertenece; 5) la actividad que desarrolla en ese partido; 6) conocimiento de la organización de su partido y de sus militantes; 7) cómo ingresó a la organización; 8) conocimiento de los otros detenidos; 9) participación de los implicados en los hechos de que se les acusa. En todos y cada uno de estos puntos, se están pidiendo sin cesar nombres y direcciones.

La información reunida hasta ahora es altamente apreciable. He podido ver fichas que registran minuto a minuto las 24 horas de la vida de un dirigente.

Un papel olvidado, un nombre, una dirección, caen siempre bien en la policía. El seminario del profesor Tuane enseña a conocer las características mentales del estudiante medio de la Universidad y de la secundaria. Los clasifica según el nivel intelectual, grado de independencia de la familia, formación política, nivel social. De esta manera, los interrogatorios seguirán un camino más fácil. La Policía Política va tejiendo así su red, pacientemente, ante la mirada incrédula y a veces irónica de la izquierda que continúa faltando en su trabajo a las más elementales normas de seguridad. Especialmente en los medios estudiantiles no existe preparación para hacer frente a los interrogatorios de nuevo estilo de la antigua PP.

AUGUSTO CARMONA A.


Denuncias

FRAUDE ADUANERO ENTONA LA CAJA ELECTORAL DC

DIEZ MIL millones de pesos, que fueron a entonar la millonaria caja electoral que ha juntado el gobierno en su búsqueda de "un parlamento para Frei", le costó a la Industria Manufacturera S.A.C. e I. "Nun y Germán" obtener un trato "diferente" en los juicios por fraude aduanero y fraude tributario que le siguen la Aduana y el Departamento de Investigaciones de Delitos Tributarios.

La gigantesca millonada, sin embargo, es sólo una gota de agua en el sideral presupuesto electoral democristiano, que acaba de entregar propaganda disfrazada a las radios nacionales por un valor de 30 mil millones de pesos. Los avisos que incluyen este gasto deben ir camuflados porque la ley electoral dispone para la propaganda de los candidatos a senadores y diputados un plazo de sólo 15 días, previos a la elección y que se cuentan del 2 de marzo para atrás. Sin embargo, el legislador no previno la promoción indirecta, que agobiará a los auditores a partir de esta semana ensalzando con lenguaje camuflado las virtudes personales de los candidatos y los "éxitos" que el PDC ha logrado en el curso de los últimos cuatro años de gobierno.

Los dulces y almibarados conceptos que atocharán la radiotelefonía nacional, ocultarán, sin embargo, un hondo y ácido resentimiento que la distribución irregular de los 30 mil millones ha provocado en algunas emisoras, que se sienten poco favorecidas por los programas contratados.

En todo caso hay más amargura, resentimiento y miedo en la firma Nun y Germán, que bien puede decir que está financiando ella sola la tercera parte de ese presupuesto como purgatorio previo que pueda librarla del abismo al que pueden precipitarla los delitos que ya le comprobaron la aduana e impuestos internos, y cuyas penas valen mucho más que la migaja que pagó al gobierno.

Nun y Germán es una firma armadora de los automóviles "Simca 1000" y "Dodge Dart", que integra con piezas nacionales y del convenio ALALC para beneficiarse de la exención del 200 por ciento de impuestos tributarios que afectan a los vehículos motorizados armados en Chile.

La firma partió en sus actividades armando "Volvos" para después limitarse a los "Simcas" y "Dodges", y naturalmente su dependencia se volcó a la industria francesa productora de los primeros, pero que en el hecho es una filial de la "Chrysler" que también fabrica los "Dodge Dart".

El fraude en si es de una estructura muy simple: Nun y Germán no integró el 50 por ciento de sus automóviles con piezas nacionales o del convenio ALALC; sólo lo hizo en un 45 por ciento reemplazando el saldo con piezas importadas. Para ello internó fraudulentamente al país, en cajones acreditados con doble documentación, piezas importadas que debían ser de integración nacional. Vulgarmente podría decirse que "contrabandeó" piezas francesas, especialmente, amortiguadores, soportes, depósitos de líquidos de freno, molduras, collarines, parachoques, etc. que hoy caminan, sin haber pagado impuestos, por las rutas nacionales en los compactos "Simcas" 1967 y en los coquetos "Dodge Dart" 1968.

Fue la Aduana la primera que hizo la denuncia en Arica contra Nun y Germán. La armaduría dispone allí de un almacén particular ubicado en la Carretera Panamericana, lote 2 del sector industrial de ese departamento. Mientras la sorpresa hacia cavilar a los ejecutivos, una segunda denuncia, esta vez de la Dirección Zonal de Impuestos Internos, los enfrentó a una dramática y poco venturosa realidad. Los sabuesos de los servicios investigadores de ambas reparticiones, —Resguardo y Policía Aduanera y Departamento de Delitos Tributarios— se hicieron presentes en el almacén particular y en los recintos portuarios ariqueños, revisando con lupa cajones y documentación, a partir del 18 de octubre pasado.

La conclusión de la investigación fue rápida y mostró un sorprendente y doble fraude aduanero y tributario. Toda la producción de "Simca 1000" de 1967 y toda la de "Dodge Dart" de los meses transcurridos hasta entonces de 1968, habla sido dolosamente integrada. La integración alcanzaba a sólo un 45 por ciento en vez del 50% fijado para las exenciones tributarias.

Un primer inventario de 800 cajones estableció que en la mayoría de ellos había piezas que, debiendo ser de integración nacional, eran francesas y norteamericanas. Los expertos calcularon aproximadamente un fraude en lo tributario que supera los 100 millones de escudos, mientras que hasta el momento —aún no está terminado el aforo— el fraude aduanero alcanza a otros 100 millones de escudos.

Si bien este total podría sumar doscientos millones de escudos (doscientos mil millones de pesos), son más cuantiosas todavía las multas y penas para los infractores. Baste decir que ellas se elevan entre uno y cinco veces lo defraudado, por concepto de evasión aduanera (mil millones de escudos) y multas siderales, amén de penas de prisión inexcarcelables, por los delitos tributarios.

Hay también pendientes sobre la firma Nun y Germán otros castigos legales que se derivan de la falsificación probada en la doble documentación acreditada en la internación de las piezas importadas, y de la evidente violación a la Ley de Cambios Internacionales, de la que tendrá que hacerse cargo el Banco Central.

LA JUSTICIA DE LOS NEGOCIOS

EL DESPIDO de 120 obreros de la Shell, dejó una vez más al descubierto cómo la justicia burguesa da la razón a los poderosos.

Al justificar ante el Ministerio del Trabajo esta medida, la Shell adujo la "difícil situación económica que afecta a la empresa", que le obligaba a una reestructuración del personal.

Un obrero afectado, planteó la denuncia ante el Juzgado y luego ante la Corte del Trabajo, cuyos dictámenes dieron la razón a los trabajadores, tomando en cuenta el balance de la firma que indica un margen de ganancias de 20.285.448.67 escudos. De un capital autorizado y pagado de 14.084.000 escudos, se obtuvo una utilidad liquida de Eº 4.306.053,21, lo que equivale a más del 30 por ciento de utilidad sobre el capital.

Posteriormente, la Corte del Trabajo sentenció que los obreros debían ser reintegrados con pago de indemnizaciones, pero la Corte Suprema, conociendo estos hechos, acogió un recurso de queja presentado por la Shell, en contra de los ministros de la Corte del Trabajo, y anuló la sentencia de este tribunal.

La Corte Suprema sentenció que "la empresa se encuentra ante un proceso real y radical de re. organización de su estructura, no puesta por mero capricho, sino que forzada por las difíciles condiciones económicas en que actualmente se desenvuelven los negocios".

La investigación terminó en lo que se refiere a su aspecto comprobativo y la aduana entregó ya su paquete de cargos al Tribunal Aduanero de Valparaíso en los primeros días de noviembre. El fallo deberá llegar en segunda instancia a la Fiscalía aduanera, que seguramente enviará los antecedentes a la justicia ordinaria.

Impuestos Internos por su parte ya ha configurado los cargos legales, encapotando de preñadas amenazas el futuro comercial de Nun y Germán.

Los afectados, por su parte, no han estado ociosos y se han movido y se mueven angustiosamente en todos los niveles. Encargaron de su defensa al abogado Luis Mackenna, en cuya compañía apareció otro profesional de nombre Zaldívar que incluso pretendió usar la sinonimia con el Ministro de Hacienda para presionar a los investigadores.

Los abogados de Nun y Germán han basado sus actividades en un alegato que dramatiza el hecho de que la investigación les impide trabajar y que la acción contralora los perjudica comercialmente, lo que en última instancia puede provocar el cierre de la armaduría con la consiguiente cesantía y paralización de la entrega de vehículos.

Paralelamente la "Chrysler" —propietaria de "Simca" francesa y de "Dodge" norteamericana—, ha movido poderosas influencias en las que también está presente la embalada de los Estados Unidos. Ha llegado a blandir la amenaza de que retirará los aportes de capital que habla comprometido para la instalación de una nueva industria automotriz.

Los abogados se quedaron con un palmo de narices cuando una comisión investigadora solicitada por la Aduana e Impuestos Internos encontró otra cantidad de cajones, depositados en los sectores portuarios de Arica, que Nun y Germán no habían retirado de aduana y que contenían más piezas y partes importadas que, naturalmente, debían ser de integración nacional. Los ejecutivos no pudieron explicar ante la comisión —en la que también había representantes de la industria motriz ariqueña— el no retiro de esos cajones.

Las evidencias ubican en detalle el fraude. En efecto los cajones con piezas importadas que sirvieron para el fraude llegaron entre otros en los barcos siguientes: "Stámos", griego, que trajo 266 cajones, con un monto de US$ 35.867,82 el 3 de enero de 1967; el "Hornsee" que trajo 259 cajones con partes para armar "Simca 1000" el 24 de septiembre; y el "Anjou" que trajo otros 97 cajones. Se supone que unos 1.300 automóviles Simca y Dodge Dart fueron armados en condiciones fraudulentas.

El negro futuro de Nun y Germán movió a los ejecutivos a buscar protección política para evitar su ruina a corto plazo. Los angustiosos propietarios ofrecieron "este mundo y el otro" para escapar a las fabulosas multas que se ciernen sobre ellos, y la propia Chrysler también intervino en negociaciones reservadas y a muy alto nivel que llegaron a una transacción, no muy salomónica por supuesto, pero que dejará contentos a los infractores y a los políticos, aunque puede echar un manto de desprestigio a servicios tan idóneos como la Aduana e Impuestos Internos.

Diez mil millones de pesos ingresaron ya a las cajas democristianas, como cuota para asegurar que las gestiones legales no irán a concretarse en las multas previstas por las disposiciones vigentes y que pueden sumar unos mil quinientos millones de escudos (15.000 millones de pesos), amén de penas de prisión para los ejecutivos, sólo por concepto de fraudes tributarios y aduaneros. Habrá multas pero muy reducidas y se hará la vista gorda en las denuncias sobre falsificación de documentos públicos y la Ley de Cambios Internacionales.

Los técnicos electorales de la DC estiman que los Simca 1000 y los Dodge Dart, pueden asegurar por lo menos una veintena de diputados democristianos, si se calcula a un costo promedio de 500 millones de pesos cada candidatura. Naturalmente que este aporte electoral no es el único recibido por el partido de gobierno. Hay otros fondos que la longitud de esta crónica no permite integrar, tanto por su valor como por las personas e instituciones comprometidas en las "donaciones voluntarias". Sin embargo, PF puede asegurar que seguirá informando de ello en próximas ediciones.

D.


Polémica

"DESPUÉS DE GUEVARA": ¿EL FRENTE POPULAR?

EL novelista Guillermo Atías, está lejos de obtener en su libro [1] el presunto objetivo de la obra: "contribuir en la medida de su modesto alcance al noble propósito expresado por el Comandante Guevara pocos meses antes de su muerte". Se refiere al mensaje del Che a la Tricontinental: "Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha...".

Atías comprueba que existe una "división ideológica que se ha ido gestando entre las fuerzas antimperialistas"; y que la controversia "no sólo ha violentado la convivencia y la camaradería, sino que también, al presente, atenta ya contra principios de mínima lealtad entre revolucionarios". Se queja —con justa razón— que ello significa "un debilitamiento del frente antimperialista" y que de algún modo la controversia ideológica favorece al imperialismo yanqui.

Su libro, sin embargo, es un nuevo servicio que en ese orden se hace al imperialismo. De ningún modo favorece al movimiento revolucionario y ni siquiera a las posiciones de la izquierda tradicional que Atías defiende sin brillo ni profundidad. El encono y estilo ramplón que usa para atacar los planteamientos de la Revolución Cubana, las tergiversaciones en que incurre a cada paso, la saña que pone en su ataque a las ideas de Régis Debray, reprochándole incluso su condición de francés ("hay que vivir en América latina para conocer sus problemas... Tal vez no baste ser un apasionado escritor francés para compenetrarse de toda su complejidad..."), la debilidad ideológica común a todo el libro, decepcionan en un escritor que aparece ligado a la lucha política y al marxismo. Todo esto sin parar mientes en el engañoso cuanto atractivo título de la obra, que en parte alguna analiza el "después de Guevara" que sirve de anzuelo en la portada.

La semblanza del autor, "destacado novelista de la generación de 1938", en la contra portada del libro, quizás ayude a comprender su posición ideológica. El mismo informa: "soy un hombre sin registro político o, si se quiere, "un sin partido", aunque yo no me sienta así..." Agrega: "En mi juventud participé en las luchas del Frente Popular, el que llegó al poder en Chile en 1938, y, como la mayoría, creía alcanzar entonces los umbrales del socialismo ... Pero continuamos luchando como en aquellos lejanos días por derribar el muro que los encargados de defenderlo hacen cada vez más sólido..."

"Llevamos —dice— el socialismo en la sangre", proclamando un orgullo muy justo. Pero añade en seguida que se conforma con que "nuestro papel tenga que limitarse a la preparación de un porvenir".

Luego de quejarse que no obstante "dirigir una revista de orientación de izquierda", no recibió invitación para asistir a la Conferencia de la OLAS, cuenta que compró un pasaje a plazos en la KLM que lo llevó a Cuba "por la costa del Pacífico con escala en México". Pero no está seguro ahora "si el dispendio ha sido enteramente compensado".

Su duda proviene de los resultados de la Conferencia que le decepcionaron. El era un "espectador no alineado", pero estaba en conocimiento de entretelones que le permitían esperar "un gran esfuerzo unitario".

En julio de 1967, era un "espectador con derecho a esperar la unidad", pues su "admiración y adhesión a las fuerzas revolucionarias de "mi" continente las he conservado en todo momento". En especial su adhesión es para el "PC de mi patria", cuya historia "conozco tan de cerca". O sea, Atías se sintió estafado. La Conferencia no compensó el dispendio en que él había incurrido.

En homenaje a la hospitalidad cubana, reconoce que una vez que los organizadores de la Conferencia conocieron su revista "tomaron de inmediato por cuanta propia" su estada, y hasta "se me facilitó la compañía del estudiante Boris Castillo".

A partir de la página 23, ambienta al lector en el hotel Capri de La Habana, donde antaño funcionó el casino de George Raft. Aquí demuestra algunas de las dotes que quizás posee como novelista del 38.

Describe el mundillo de los periodistas ("era yo un indigente en cuanto a informaciones que, por lo demás, no necesitaba..."; "careciendo casi de amigos, a simple vista debe haberse notado que no era yo del oficio...", "a veces por azar me caía una perla"). Los periodistas eran "perros de caza, alegres, ingeniosos... reyezuelos...". "Más de alguno provocaba envidias al hacerse acompañar por una hermosa cubana".

Atías incurre en lo que un periodista de oficio, sólo toma en consideración como síntoma: acoge rumores. Las páginas de su libro están llenas de rumores, algunos de "cierto peso".

Hasta la captura de agentes de la CIA, encargados de asesinar a Fidel Castro, sirve a Atías para registrar observaciones prestadas: "Todo muy a lo James Bond, como comentó alguien".

En la página 30, nos enteramos con sorpresa, que había otro motivo en su viaje a Cuba. El "atractivo principal que nos hizo viajar a Cuba", dice, fue "ver y escuchar a Fidel Castro, uno de los hombres más célebres de estos tiempos". Le impresionaron "los pintorescos uniformes que usan" los guerrilleros, "sus barbas, su romanticismo...". Pero le desagradó lo que dijo Fidel Castro en el Teatro Chaplin, al clausurar la Conferencia de OLAS, en especial cuando atacó a los que aceptan el orden draconiano que ha impuesto el imperialismo en el continente. Eso lo consideró Atías una alusión personal al uruguayo Rodney Arismendi y al chileno Jorge Montes. ¿Por qué? "¿Quiénes si no ellos podían ser los que junto con invocar el marxismo-leninismo, aceptaban, sin embargo, el "sometimiento al orden draconiano del imperialismo"?

Atías describe como una "pequeña tensión "ionesquiana", la que vibraba en el Teatro Chaplin, mientras hablaba Fidel, enrostrando a los seudorrevolucionarios y a la dirección derechista del partido comunista venezolano, cuyas declaraciones anticubanas habían publicado los "gusanos" en Miami.

Según Atías, Fidel Castro pudo usar ese lenguaje en una reunión secreta, pero no en una asamblea pública. Al orador, asegura, le faltó "altura continental" y eso se debería a "que pasa por un momento errado de su carrera política".

La vena del novelista Atías, le hace intentar una explicación psicológica de las razones que asisten a la política cubana. Según él "un demonio ha estado presente en la actitud cubana respecto a sus aliados naturales: el demonio de la originalidad...".

Los cubanos querrían demostrar que no son comunistas como los demás. "...Un psicoanalista burgués de la escuela freudiana advertiría... rastros patentes del complejo de Edipo". Claro, lo diría un psicoanalista burgués, no Atías, pero él lo escribe.

Aunque él condena los "comentarios pequeños y espesos", no vacila en adulterar la historia cuando afirma que los dirigentes cubanos fueron los primaros en atacar a los comunistas venezolanos, lo cual sería producto de "cierta inmodestia o soberbia cubana, fruto tal vez de la admirable gestión que han realizado". Los cubanos habrían violado también las "normas de convivencia revolucionaria", por ejemplo, cuando castigaron "con el desprecio a un dirigente como el diputado chileno Orlando Millas", usando con él "medios tan descalificados", Quizás por andar cazando rumores en el Capri o paseando por La Rampa. ("A poco de llegar, ya se ha hecho uno de pantalones livianos y de una camisa de diseño original... Agregúese un "tabaco" desmesurado y se verá a otro habanero más circulando por La Rampa..."), no se enteró de la provocación contrarrevolucionaria que el diputado Millas montó en La Habana. [2]

Con alguna buena voluntad puede encontrarse una segunda parte "política" en el libro. Está dedicado a refutar pasajes de la obra "¿Revolución en la Revolución?" de Régis Debray.

Un psicoanalista burgués, seguramente, descubriría que el motivo profundo del autor ha sido atacar las tesis cubanas, sublimando la fobia que le produce la lucha armada. En síntesis, Atías postula que "la lucha armada no lleva a la victoria con la rapidez pensada" y que dentro de algún tiempo —cuando la tesis de vía armada iguale en edad (y en eficacia) a la vía pacífica— ya no podrán los "ultrarrevolucionarios" seguir burlándose de los partidarios del electoralismo.

Según Atías —y en esto comparte los puntos de vista de la OEA—, Cuba debería abandonar el internacionalismo revolucionario ("romanticismo militante") para dedicarse a preparar "una nueva Constitución, elecciones nacionales, una planificación económica más rigurosa". Lo mismo pone el gobierno de Washington como condición para "aceptar" nuevamente a Cuba en la "comunidad interamericana". Pero el reloj político de Atías —que se detuvo al parecer en el 38— considera que esas son "obligaciones todas ellas de una sociedad marxista".

Atías dice hablar en nombre de "un sector mayoritario de la izquierda latinoamericana" que se opondría a la lucha armada. Intenta demostrarlo esgrimiendo como argumento la pasividad de las masas que así respaldarían a la izquierda tradicional, rechazando a los "románticos".

Defiende el pacifismo como un camino que no es breve ni seductor, pero que no es ilusorio ni conduce al abismo. Desgraciadamente no puede mostrar un solo ejemplo de su aseveración y en cambio rebate con puro viento una realidad demostrada en Cuba, URSS, China, Vietnam, Corea, Argelia, etc.

Nos habría gustado encontrar en su libro una argumentación seria y un análisis profundo, como así también una mayor mesura en el lenguaje para inducir a un diálogo provechoso. No basta despachar el libro de Debray acusando a su autor de "francés" o de poseer un "estrafalario bagaje de ideas". Ni puede sostenerse seriamente que la tesis de lucha armada constituya una invitación a "una especie de guerra santa, bajo cuyas banderas han de incorporarse esos 200 millones de fanáticos latinoamericanos tras los pasos de un líder que va blandiendo su gigantesco sable". Una novela treintaochista es posible escribirla de ese modo, al desgaire. Pero no un libro de análisis político —en un momento definitorio de América Latina—, presentándolo bajo un título tan atractivo. La pobreza ideológica de la obra impide discutirla seriamente, contrastar tesis con argumentos sólidos. Es una lástima que alguien que lleva "el socialismo en la sangre" haga perder el tiempo en esta forma a quienes se acercan a su libro con el interés de encontrar una crítica seria a la vía armada.

MACAUREL.


Tribuna teórica

EL RÉGIMEN DE PRODUCCIÓN FEUDAL

EN una serie de artículos anteriores [3] hemos estado desarrollando el concepto marxista de clases sociales. Hemos visto como se define este concepto a nivel del modo de producción y luego cuales son las nuevas determinaciones que sufre a nivel de la formación social y de la coyuntura política, para terminar analizando algunos aspectos de la lucha de clases.

Después de este estudio acerca del concepto de clases sociales en general, creemos conveniente detenernos en el análisis de algunas clases en particular como, por ejemplo, el campesinado, el proletariado, la burguesía, etc.

Empezaremos analizando el "campesinado" debido al lugar preponderante que este grupo social ocupa en la coyuntura política y teórica actual del movimiento revolucionario latinoamericano.

Para desarrollar este tema seguiremos el siguiente esquema:

lº—¿Qué se entiende por "feudalismo"? Características de la transición del feudalismo al capitalismo; 2º—El campesinado como clase de transición; 3º—Los efectos de la penetración del capitalismo en el campo; 4º—El papel revolucionario del campesinado y sus límites; 5º—La renta capitalista de la tierra y los programas de reforma agraria.

Mucho se discute si en América latina ha existido o no un régimen de producción de tipo feudal. Podemos distinguir tres posiciones frente a este problema. La primera, sostenida por la mayor parte de los partidos comunistas sostiene que en América latina existió un régimen de producción de tipo feudal que, en la etapa actual, está en proceso de desintegración, pero del que todavía existen muchas "sobrevivencias". La segunda afirme que en América latina no ha existido nunca un régimen de producción de tipo feudal debido a que desde la colonia se estableció un intercambio de tipo capitalista imperialista entre la metrópolis (España y Portugal) y los diferentes países latinoamericanos. André Gunder Frank es uno de los autores que ha desarrollado en forma más explícita esta tesis en su libro: Capitalismo y subdesarrollo en América latina [4] . Por último, existe una tercera posición que reconociendo que en América latina no ha existido nunca un régimen de producción comparable al sistema feudal de Europa occidental no puede, sin embargo, dejar de constatar que en gran parte del campo latinoamericano existen todavía relaciones de producción que no son propiamente capitalistas. A estas relaciones se las ha llamado "relaciones de tipo pre-capitalistas" para distinguirlas de las relaciones de tipo feudal.

Antes de pronunciarnos por alguna de estas posiciones pensamos que es importante precisar lo que se entiende por "feudalismo".

Lo que hasta ahora se ha llamado corrientemente "modo de producción feudal" se caracteriza por estar basado en una economía predominantemente agrícola en la cual el campesino (productor directo) está obligado a satisfacer ciertas exigencias económicas del señor propietario de la tierra, exigencias que pueden adoptar la forma de servicios que deben ser prestados (trabajo de la tierra del señor, etc.) o de rentas que deben ser pagadas, especialmente en productos. Las fuerzas coercitivas que obligan al campesino a trabajar para el propietario de la tierra pueden tener diferentes orígenes: jurídico-político (la fuerza militar que poseen los señores, cierto tipo de procedimientos jurídicos) o ideológico (la fuerza de la costumbre, ideas religiosas, etc.). [5]

En el modo de producción feudal la tierra representa el medio de producción más importante y es, por lo tanto, en torno a ella que se establecen las relaciones sociales de producción.

La clase dominante del modo de producción "feudal" tiene la propiedad de la tierra.

Es importante aclarar aquí que la PROPIEDAD de tipo feudal no tiene las mismas características que la propiedad de tipo capitalista. En algunos países europeos existían, por ejemplo, diversos grados de propiedad sobre la tierra dependientes del lugar que ocupaba el señor en la jerarquía social de la época: "propiedad eminente pero no efectiva de los personajes más poderosos sobre dominios inmensos, propiedad más directa pero no absoluta, ya que estaba ligada a servicios y juramentos en manos de Tos señores pequeños y medianos. Esta jerarquía de derechos iba, poco a poco, imponiéndose hasta la base, es decir, hasta el nivel de los campesinos que explotaban la tierra, los que no gozaban sino de una posesión más o menos precaria del suelo". [6]

En otros casos la propiedad de la tierra pertenecía directamente al Estado. En El programa agrario de la social-democracia rusa de 1905-1907, Lenin habla de un "feudalismo de Estado" que correspondería a lo que se ha llamado también "modo de producción asiático".

Por otra parte Marx mismo, refiriéndose a la servidumbre, habla de un régimen de producción donde los productores directos no tienen que ver directamente con propietarios particulares, sino que tienen que ver directamente con el Estado, como en Asia donde el propietario es al mismo tiempo el soberano. [7]

Ahora bien, las tierras que pertenecían a los señores o al Estado eran divididas de tal manera que los señores conservaban en sus manos sólo una parte de éstas y la parte restante era concedida ("atribuida", "distribuida", "repartida", "dada") a los campesinos. A veces, éstos además de la tierra recibían algunos medios de producción.

¿Cuál era la situación del campesino frente a esta tierra que le había sido concedida?

El campesino poseía la tierra, disponía de ella, podía cultivar lo que estimase conveniente y los frutos de su trabajo le pertenecían.

Además de poseer la tierra era propietario de sus medios de trabajo de carácter rudimentario y fabricados por él mismo. Y como se trataba de unidad de producción de tipo individual el campesino controlaba todo el proceso de producción. Era capaz de producir sin recurrir a ninguna dirección externa.

El campesino tenía, por lo tanto, al mismo tiempo que la posesión de la tierra, la "posesión efectiva" del proceso de producción. Esta situación lo distingue absolutamente del obrero industrial que al mismo tiempo que está demunido de todo medio de producción, es absolutamente incapaz de controlar el proceso de producción global del cual él no es sino un eslabón ciego.

El campesino, al tener todo lo que necesita para poder sobrevivir él y su familia (tierra, instrumentos de trabajo, semillas, conocimientos técnicos rudimentarios, etc.) no tiene ninguna razón económica para ir a trabajar la tierra del señor o para darle a éste parte de sus frutos. Si lo hace es debido a una coacción extra-económica ejercida por el propietario de la tierra.

"Si el señor no gozara de una autoridad directa sobre la persona del campesino, no podría hacer trabajar para él un hombre provisto de un pedazo de tierra que explota él mismo. Era necesaria una "coacción extra-económica" como decía Marx definiendo ese régimen económico. Las formas y los grados de esta coacción pueden ser muy variados ...". [8]

Veamos ahora el texto mismo de Marx: "... Es evidente que bajo todas las formas en que el trabajador directo es "poseedor" de los medios de producción y condiciones de trabajo necesarios para la producción de sus propios medios de subsistencia, la relación de propiedad tiene que manifestarse a la par como relación directa de dominio y de servidumbre y el productor directo, por consiguiente, como un hombre privado de libertad: carencia de libertad que puede ir desde la servidumbre de la gleba hasta el deber de abonar simplemente un tributo al señor. El productor directo se halla así, según el supuesto de que se parte, en posesión de sus propios medios de producción, de las condiciones objetivas de trabajo necesarias para la realización de su trabajo y para la creación de sus medios de subsistencia: efectúa su trabajo agrícola como la industria doméstico-rural con él relacionada, por su propia cuenta... En estas condiciones, sólo la coacción extraeconómica, cualquiera sea la forma que revista, puede arrancar a estos productores el trabajo sobrante para el terrateniente nominal". [9]

Es, por lo tanto, el mismo sistema económico "feudal" que se caracteriza desde el punto de vista de las relaciones sociales de producción por la separación de la propiedad y de la posesión de la tierra, quedando esta última en manos de los campesinos, y desde el punto de vista de las relaciones técnicas de producción, por un control o apropiación efectiva del trabajo por parte del campesino, es este mismo sistema económico el que hace surgir la necesidad de una coacción extraeconómica que obligue al campesino a cumplir sus compromisos con el terrateniente.

".. .ya que tiene una parcela, no irá a hacer el trabajo en la tierra del señor sino obligado y forzado. Aquí el sistema económico engendra una "coacción extraeconómica": la servidumbre, la dependencia jurídica, el hecho de que los explotados no gocen de derechos cívicos, etc.". [10]

En el sistema económico capitalista, por el contrario, el trabajador directo no podría sobrevivir si no ofreciera su fuerza de trabajo al capitalista. Por una parte no posee ningún medio de producción que le permita trabajar por cuenta propia, y por otra parte, suponiendo que poseyera estos medios, no podría producir en forma individual ya que sus productos no podrían competir en el mercado con los productos del sistema capitalista (precios más bajos por aumento de productividad del trabajo). En el sistema capitalista, por lo tanto, son razones directamente económicas las que mueven a los trabajadores a enrolarse en las fábricas como obreros. Nadie los presiona, son ellos quienes, para no morir de hambre deben "voluntariamente" enrolarse en las filas del proletariado.

NEVA.


Crítica

ARTE Y REVOLUCIÓN

LOS "operadores psicológicos" de la CIA incrustados tras los teletipos de la AP, UPI y otras agencias de prensa, sufrieron recientemente una cruel frustración. En los medios intelectuales de La Habana se libró una polémica a raíz de los premios de poesía y teatro otorgados por sendos jurados de la UNEAC' (Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos) a Heberto Padilla y Antón Arrufat respectivamente. Las obras premiadas fueron juzgadas por el directorio de la UNEAC como construidas sobre elementos ideológicos ajenos y hasta contrarios a la esencia y la realidad históricas de la Revolución Cubana. Tal juicio fue adjuntado como prólogo a la edición de ambas obras (PF Nº 71), cuando los mercenarios dactilógrafos de la CIA esperaban su prohibición y se aprestaban a derramar folletines envenenados por sus canales habituales, llamados en Chile El Mercurio, The Pec o de otras maneras.

La publicación sin demora de las obras polemizadas, dejó a los susodichos escribas con los dedos agarrotados sobre el teclado. La Revolución conquistaba una nueva victoria y la provocación fue estrangulada en su vientre. El discutido poeta Heberto Padilla continúa con sus tareas en la UNEAC y en el centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas. Por ende, quienes ya comenzaban a abrir sus labios venales para proferir los consabidos motes de "stalinismo", "dictadura" y "persecución", debieron atragantarse apresuradamente a riesgo de despeñarse en el ridículo. Algo quedaba muy claro: la Cuba actual es el polo opuesto al burocratismo y la estolidez practicadas en otras latitudes.

Aún más: por la fuerza y la serenidad implícitas en la actitud de la Revolución, muchos poemas del conflictivo libro de Padilla aparecieron como deformaciones enfermizas y desubicadas y ya no se podían sostener por sí mismos: no eran veraces y menos creíbles. El poemario de Heberto Padilla —de un digno nivel formal aunque con reminiscencias vallejianas— no es precisamente el canto de un poeta revolucionario, pero no por ello en Cuba —ni fuera de ella— ninguna persona con auténtica sensibilidad revolucionaria ha de pisarlo en el suelo. La Cuba que él recrea en poesía no existe salvo en los chismes de la gusanería dispersa por América latina, en las bocanadas de la propaganda de USA o en los cotorreos feminoides de ciertos pitucos de "izquierda". Algo anduvo mal en el espíritu y en los ojos del poeta Padilla que, justo es decirlo, también logra auténticas zonas poéticas cuando se libera de cierta falsa conciencia y pre-disposición errónea. Con todo, a Padilla poeta se le escapa la Revolución entre los dedos, cuando ella es una realidad estremecedora y universal como para que un poeta latinoamericano —y cubano— la ignore.

Para irritar aún más a los redactores de la CIA, el semanario argentino Primera Plana (30-12-68) publica una respuesta lapidaria de Padilla al novelista Guillermo Cabrera Infante, quien desde Londres y por la misma publicación volcara un chabacano gusanismo contra la Revolución.

Si bien en Cuba la polémica transcurrió con las garantías y los matices inherentes al original estilo revolucionario de la isla, fuera de ella se revolvieron los antiguos gallineros del "stalinismo" y el "liberalismo", que cacarearon manidas y polvorientas retóricas, incapaces de entender que los métodos revolucionarios latinoamericanos no tienen nada que

ver con los viejos modelos y manuales. Usurparon el caso Padilla pretendiendo adecuarlo a sus dogmatismos. El mismo Padilla los dejó sin argumentos. Nada le conviene más a un liberal que un enemigo stalinista: hasta lo cultiva. Con él justifica su reformismo antimarxista.

Lo sucedido permite reiterar que el intelectual de "izquierda" —por aristocratismo, comodidad, cobardía, sublimidad histérica o arribismo— no tiene el más mínimo derecho a jugar muy atildadamente a observador del proceso revolucionario. No puede ser su fiscal si no es su protagonista. Puede y debe ser su constructor lúcido, apasionado y crítico.

Asimismo puede suceder que viejas capillas "culturales" de "exclusivos" o ya constituidas masonerías de codiciosos o deformes logren acaparar situaciones relativamente importantes en el nuevo sistema, practicando sus antiguos manejos amiguistas —o cooperativismo de Yoes egoístas—, entrando velozmente en contradicción con la estructura revolucionaria. Igualmente peligrosos y dañinos son los panegiristas "revolucionarios", mediocridades que adoptan la forma del servilismo y el himno pindárico para situarse mejor. Ni una cosa ni otra puede aceptar el armazón de la Revolución Cubana, como tampoco su organismo puede tolerar la presencia de ningún parásito ni usufructuador ocioso de la lucha, el trabajo y el sacrificio del pueblo, el partido revolucionario y las fuerzas armadas que están edificando y defendiendo el socialismo a 90 escasas millas del imperialismo, férreamente bloqueados por éste y enfrentando con altivez polémicas internacionales con todas sus consecuencias económicas concretas.

La mano de la revolución puede ser firmemente delicada y contenida porque es fuerte y en cualquier momento puede ceñirse sobre el cuello de un enemigo convicto. Toda histeria, pánico o brutalidad le es extraña y contraproducente y la experiencia histórica del socialismo en el poder nos brinda un rico caudal crítico. La revolución resuelve la alienante contradicción entre "intelectual" y "obrero" o "militante" heredada del pasado. Toda sobrevivencia "anti-intelectual" o "anti-obrera" le resulta perniciosa y deposita gérmenes retrógrados en el cuerpo social, que pueden incluso engangrenar un miembro si no son extirpados a tiempo. La mascullación y el comadreo de café habidos entre intelectuales de "izquierda", sólo prueban que estos siguen plácidamente como espectadores fuera del proceso.

JULIO HUASI


Polémica

¡DEMOCRISTIANOS, A DEFINIRSE!

EN el número anterior de PF apareció un artículo de Jaime Faivovich que podríamos resumir utilizando su mismo título: La vía no capitalista de desarrollo es una: NUEVA FORMULA PARA ENGAÑAR A LAS MASAS. Después de hacer un extracto de las distintas posiciones que aparecieron en la polémica iniciada por "El Mercurio" sobre este tema, mostrándonos en breves líneas las contradicciones internas propias al carácter pluriclasista del PDC por una parte, y el carácter reformista de los planteamientos del PC por otra, extrae una serie de conclusiones una de las cuales queremos comentar aquí: "No es precisamente una vía revolucionaria sino reformista. Puede variar la intensidad y profundidad de las reformas, pero en esencia mantiene la estructura capitalista basada en la propiedad privada de los medios de producción, en el lucro y en la explotación del trabajo asalariado".

Para discutir esta conclusión de Jaime Faivovich —como para continuar el debate propuesto por PF— creemos indispensable precisar el terreno en que este debe situarse.

Pensamos que la discusión podría situarse a dos niveles:

1º) A un nivel general abstracto: ¿Existe o no la necesidad de una transición gradual al socialismo en los países subdesarrollados? Y, en caso de reconocerse esta necesidad, ¿puede separarse la estrategia política de la estrategia económica en esta fase de transición?

2º) A un nivel particular concreto: estudio crítico de los programas concretos de "desarrollo no capitalista" presentados por los partidos o fracciones de partido.

Volvamos ahora a la afirmación de Faivovich: "... la vía no capitalista... es una vía reformista...". Nos parece que aquí se hace una afirmación a nivel general abstracto: "toda vía no capitalista es una vía reformista", tomándose como punto de partida ciertos datos que pertenecen a distintos niveles: el informe político-técnico del PDC que pertenece al nivel particular concreto; las declaraciones de Cademártori en la revista Principios, y el documento firmado por la dirección sindical, campesina y juvenil de la DC que se sitúan al nivel de los planteamientos teóricos generales

Aceptemos provisoriamente [11] que el informe político-técnico del PDC tiene un contenido "reformista" por las razones que Faivovich señala: "consiste principalmente en la ejecución de ciertos controles sobre la economía que no modifican el régimen de propiedad ni alteran el estatuto de la empresa privada". Ahora bien, esta acusación ¿puede aplicarse en el mismo sentido a los otros dos datos? Pensamos que no.

Un tipo de transición del capitalismo al socialismo que en un primer momento acepte la colaboración de un sector capitalista, siempre que éste esté subordinado al sector estatal en manos de un gobierno revolucionario popular, nos parece perfectamente aceptable desde el punto de vista de la teoría marxista, y es, por lo demás el camino que siguieron la revolución china y la revolución cubana, y aun la revolución rusa en el período de la N. E. P. (nueva política económica).

No es a nivel económico donde parece situarse el reformismo de la vía no capitalista planteada por el partido comunista, es a nivel de la estrategia política para realizar esta transformación económica: "—La vía no capitalista procede en aquellos países en que no existen condiciones que permitirían pasar mediante una rápida y drástica revolución directamente a la construcción socialista. —Las controversias que se produzcan en el gobierno entre las diversas fuerzas políticas comprometidas en la vía no capitalista se resuelven por medios pacíficos y democráticos. La unidad de las clases populares; el entendimiento de las fuerzas políticas que están en un gobierno antimperialista y antioligárquico, democrático y popular, dispuesto a imponer la vía no capitalista son requisitos esenciales para el éxito de esta tarea". [12]

El reformismo de este planteamiento del PC radica fundamentalmente en la negación de la necesidad de una revolución social que se apodere del aparato de Estado burgués destruyendo sus órganos represivos y transformándolo en un aparato capaz de realizar en forma consecuente la transición del capitalismo al socialismo.

En este sentido el documento surgido de los sectores más avanzados de la DC nos parece mucho más progresista que la posición planteada por el PC, ya que plantea en forma clara la necesidad de una revolución social violenta que suprima el aparato represivo del Estado burgués, la necesidad de una estrategia política correlativa a la estrategia económica, aunque después caiga en una afirmación un tanto contradictoria: la posibilidad de separar ambas estrategias y limitarse a una discusión de la estrategia económica.

¿Cómo explicarse esta contradicción?

Creemos que existe una razón importante: quienes plantean esta estrategia económica forman parte de un partido pluriclasista que de ninguna manera, puede considerarse un partido del proletariado. Se trata de un grupo de dirigentes jóvenes, que ha estado en contacto con sectores obreros y campesinos lo que lo ha conducido a una radicalización política, evolucionando ideológicamente hacia el marxismo. Este grupo ha llegado, por lo tanto, a posiciones ideológicas proletarias pero no cuenta con el instrumento político —un partido de tipo proletario— que le permita realizar sus planteamientos ideológicos. ¿Qué estrategia política pueden proponer los dirigentes "marxistas" de un partido pluri-clasista dominado por la ideología burguesa que sirve, en última instancia, los intereses del capitalismo y del imperialismo? Este es el desafío que se plantea a este grupo de democratacristianos de avanzada. Esperamos su respuesta.

I. R. A.


EL CAPITALISMO, ¿SE REJUVENECE?

EL capitalismo en el curso de su desarrollo ha debido inventar medios para adaptar sus estructuras al desarrollo de las fuerzas productivas; así cuando el nivel de las fuerzas productivas hace que el capital de un individuo o de una familia ya no sea suficiente para poner en obra las fuerzas productivas, el cuadro estrecho de la propiedad individual fue ampliado por la sociedad por acciones y reemplazado por la propiedad colectiva de los capitalistas; de la misma manera hoy, la propiedad de Estado permite una adaptación que no excede, sin embargo, los límites de la relación capitalista. Cuando fuerzas productivas gigantes no pueden ser explotadas con un beneficio normal, entonces suelen intervenir medidas de nacionalización. Se nacionalizan aquellos sectores de mayor composición orgánica del capital, de tal modo que la igualación de la cuota de ganancia se realice entre capitales de menor composición orgánica dando por resultado una cuota de ganancia más alta para estos capitales.

Por otro lado, las esferas nacionalizadas: energía, transportes, etc., sirven a todas las ramas capitalista y, por lo tanto, los capitalistas tienen interés en que la producción de estas esferas sea abundante, regular y barata. Una tal intervención del Estado no tiene por objetivo someter el capital a una dirección central, sino liberar aún más su iniciativa, reforzar su autonomía, permitirle continuar su búsqueda del máximo de beneficio.

EL CAPITALISMO DE ESTADO ¿UN EMBRIÓN SOCIALISTA?

El capitalismo de Estado, tomado en el sentido de sector nacionalizado, puede, si se hace abstracción de las relaciones que mantiene con el resto del capitalismo, dar la ilusión de ser un embrión de sector socialista. Pero el capitalismo de Estado designa, de hecho, una realidad que engloba en una misma estructura el sector capitalista privado y el sector capitalista de Estado.

El sector nacionalizado, por la función especial que cumple en el capitalismo actual permite que el capital reconozca el carácter social de las fuerzas productivas, permaneciendo, sin embargo, en los límites de la producción capitalista. El capitalismo de Estado no es un sistema de producción socialista que se desarrolla en el seno da un sistema de producción capitalista, sino que es la forma actual que adquiere la subordinación del Estado a los intereses del capital. Sólo un conocimiento de las leyes generales del modo de producción capitalista permite distinguir los límites exactos entre los cuales pueden darse las variaciones del sistema. Son las leyes generales las que fijan los límites y es el Estado quien defiende su realización. Entre estos límites se extiende el campo de acción da la política burguesa, cuyo objeto es jugar sobre las variaciones posibles dentro de estos límites. La política del proletariado consiste, por el contrario, en acumular fuerzas en la lucha para preparar las condiciones de supresión de los límites Impuestos por la dictadura del capital.

El capitalismo monopolista de Estado en los países imperialistas o el capitalismo de Estado en los países "subdesarrollados", es la forma actual del desarrollo capitalista. Aunque estos sistemas se mantengan dentro de los límites da la estructura capitalista de producción no dejan de significar una preparación importante para el socialismo.

En este sentido Lenin decía: "La guerra imperialista señala la víspera de la revolución socialista. No sólo porque sus horrores engendran la insurrección proletaria —ninguna insurrección podría crear el socialismo si no estuviera todavía económicamente maduro—, sino porque el capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, la antecámara del socialismo, la etapa histórica que ninguna etapa intermedia separa del socialismo. [13]

Este texto ha sido frecuentemente utilizado por los partidos comunistas para defender posiciones reformistas. Las teoría? de las llamadas "reformas estructurales", o de "la modificación de los equilibrios internos del Estado" o del "pluripartidismo" son teorías que aceptan que sin una revolución socialista que entregue el poder estatal al proletariado pueden surgir gradualmente relaciones de producción socialistas y que los intereses básicos del proletariado pueden ser satisfechos sin una revolución política que reemplace la dictadura de la burguesía por la dictadura del proletariado. [14]

Lo que olvidan o, más bien, lo que silencian estas teorías, es que Lenin sostiene que esta antecámara del socialismo sólo es un verdadero paso al socialismo cuando se establece "un Estado verdaderamente democrático y revolucionario", cuando las fuerzas revolucionarias llegan al poder.

DANIEL CUMPLIDO


Notas:

1. "Después de Guevara", Ediciones PLAN, Santiago.

2. Por lo demás, Atías hace una elogiosa entrevista a Millas en el último número de su revista PLAN. Aunque el PC parece no compartir las tesis ultraderechistas de Atías, "El Siglo" que en su oportunidad se negó a publicar avisos pagados del Diario del Che Guevara en Bolivia, ha publicado numerosos avisos del libro de Atías, desconcertando a los militantes comunistas sobre el contenido reaccionarlo de la obra.

3. Nºs 58, 60, 62, 63, 64, 65, 66, 68, 70 y 71.

4. Capitalism and underdevelopment in Latin America. Monthly Review Press, New York and London, 1967. Ver también Luis Vitale: América Latina ¿feudal o capitalista? ¿Revolución burguesa o Revolución Socialista?, en revista Estrategia, Julio 1966.

5. Ver Sweezy, Dobb, ...Takahashi... La transición del feudalismo al capitalismo. Ed. Ciencia Nueva, Madrid, 1967, pp. 66.67.

6. Parain.— Evolución del sistema feudal. Cahiers du CERN, Nº 59, 1968, p. 8.

7. Marx.— El Capital, Libro III, p. 733.

8. Lenin.— El desarrollo del capitalismo en Rusia, p. 189.

9. El Capital, Libro III, p. 732.

10. Lenin. La cuestión agraria en Rusia a fines del siglo XIX, T. 15, ed. fr., pp. 83-84.

11. Si un sector de la DC sigue utilizando como bandera el Informe político-técnico, sería conveniente entrar en una discusión más detallada de su contenido.

12. Ver PF Nº 71, p. 4. (El subrayado es nuestro), cita correspondiente al articulo de Cademártori en "Principios".

13. Lenin. La catástrofe inminente y los medios para conjurarla. O. Completas, t. 25, p. 390, ed. fr.

14. Méndez, Santiago. Revista Causa Marxista-leninista, Nº 2, 2 Julio-agosto, 1968, p. 93.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02