El modelo soviético no sirve para la revolución chilena

PUNTO FINAL
Año III. Nº 70
Martes 17 de diciembre de 1968

ALTAMIRANO:
EL MODELO SOVIÉTICO NO SIRVE PARA LA REVOLUCIÓN CHILENA

UN BANCO PARA LA FAMILIA

CUENTAN que durante el sitio de El Alcázar de Toledo, registrado en medio de la Guerra Civil de España (1936-1939), se le ofreció al general franquista Moscardó la vida de su hijo, que estaba prisionero, a cambio del retiro de sus tropas. Desde el otro lado del teléfono el militar se despidió de su primogénito señalándole que no podía, como soldado, abandonar su línea. Aunque reaccionario, Moscardó tenía un concepto preciso del afecto familiar y de las obligaciones de soldado.

Si el Presidente Eduardo Frei hubiese leído la historia española se habría encontrado con ese caso y con otro protagonizado por Guzmán el Bueno y a lo mejor le habría dicho a su hermano Arturo que no usara de la influencia del apellido para conseguir tratos económicos y financieros preferenciales.

Mas no ha ocurrido así y el contador Arturo Frei Montalva es hoy, después de haber vivido años negros de miseria en la ciudad de Córdoba, donde se radicó contra su voluntad después de 1958, un hombre afortunado.

En un reportaje que se publica en esta edición el contador Arturo Frei, que no es agricultor, aparece como tal recibiendo un fuerte crédito del Banco del Estado. No es el único, se mencionan muchas más cosas, pero el suyo se cita como un símbolo del nepotismo.

PUNTO FINAL a través de las revelaciones del abogado socialista Erich Schnacke entrega ahora datos sobre la anormal conducta de los encargados de manejar el Banco del Estado, que como su nombre lo indica es una institución que pertenece en cierta medida a todos los chilenos. Sin embargo, los recursos del Banco se manejan como si fueran propios del Partido Demócrata Cristiano y de los hombres que transitoriamente gobiernan el país.

En la separata se incluye un extenso ensayo del senador Carlos Altamirano, Secretario General subrogante del Partido Socialista, en el que se vacía el pensamiento político del líder y parlamentario. Culmina el documento con un llamado a la construcción de una teoría revolucionaria para América latina y Chile.

El senador considera caducados para América latina los modelos ideológicos y políticos de la Unión Soviética y la República Popular China y establece que para que los pueblos de esta región del globo puedan liberarse deben escoger la lucha armada como vía y como estrategia la continentalización de ella. A su juicio, sólo así puede vencerse al imperialismo y llevar a América latina al socialismo.

EL DIRECTOR


Revelación

CHILE, UNA FALSA DEMOCRACIA

ERAN las 9 de la noche del martes 19 de noviembre. Nos disponíamos a subir al auto estacionado en Purísima con Andrés Bello, cuando nos rodearon cuatro detectives y nos obligaron a exhibirles lo que llevábamos en el interior del vehículo. Los "tiras" se habían bajado de un automóvil particular Studebaker Lark (para despistar ya no usan los habituales furgones) que se detuvo sorpresivamente delante del nuestro. Mientras revisaban el interior del vehículo, llegó al lugar, con gran estridencia y sonido de sirenas, una patrullera del Servicio de Investigaciones, de la cual se bajaron varios agentes con revólver en mano para reforzar a nuestros aprehensores. De allí nos llevaron al Cuartel de General Mackenna, donde nos interrogaron hasta las 7 de la mañana del miércoles. Primero, el interrogatorio estuvo a cargo de Emilio Oelckers y Hernán Romero, Director General y Jefe del Departamento de Informaciones (Policía Política), respectivamente. Después intervinieron otros detectives.

Así relatan su detención Norman Gamboa, dirigente de los Trabajadores de la Salud y delegado al Congreso de la CUT; José Mora, empleado del Hospital Barros Luco y Patricio Figueroa, profesor de historia en el Instituto Pedagógico y egresado de la escuela de Sociología.

OTRO DETENIDO

Tres días más tarde, los de la PP. detenían en la casa de sus padres, amenazándolo con dispararle si no se entregaba, al Presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Bellas Artes y Director del Museo de Arte Popular, Iván Salazar.

El arresto fue absolutamente atrabiliario, pues no se había iniciado ningún proceso en contra de estes jóvenes, algunos militantes y otros simpatizantes del MIR.

Las detenciones arbitrarias de ciudadanos por los funcionarios de Investigaciones son tan frecuentes y reiteradas, que se han constituido en la norma general, como si en el país imperara una dictadura o estuvieran en vigencia leyes de facultades extraordinarias o de Estado de Sitio.

Y las víctimas no son sólo los dirigentes políticos o sindicales, sino que especialmente la gente modesta. Investigaciones se comporta en forma abusiva e ilegítima de todas maneras, sea que se esté pesquisando un delito político o un delito común.

Este último tiempo la Policía Política se aprovecha de cualquiera coyuntura para hacer redadas de estudiantes, trabajadores y militantes del MIR, del Partido Socialista y de otros grupos de Izquierda, a los cuales tiene constantemente vigilados. El interrogatorio a que se somete a estas personas le permite a Investigaciones formar un fichero de los miembros de estas agrupaciones, de sus actividades, de sus propósitos, de su ideología y de las coincidencias y discrepancias en el campo de la Izquierda. También le sirve para mantener informada a la CIA, algunos de cuyos representantes en Chile asisten a veces a estas indagaciones y, en otras oportunidades, ni siquiera necesitan molestarse, porque funcionarios de Investigaciones les ponen a su alcance toda la documentación disponible.

HÁBIL INTERROGATORIO

No siempre la policía consigue su objetivo, como lo demuestra, por ejemplo, el siguiente diálogo:

—De modo que tú no eres mirista. Aquí todos dicen lo mismo. ¡Esto ya parece circo! ¡Esto es el colmo! ¡Esto tiene que terminar! Apuesto a que tú tampoco conoces más militantes del partido ...

—Naturalmente que conozco a algunos, pero son muy pocos.

—¿A quiénes conoces?

—A Antonio, al "flaco", al "negro", a uno que le dicen el "chico"...

—Todos estos "huevones" dan los mismos nombres. Después otros van a dar los de ustedes, porque ya los conocemos...

Investigaciones no teme proceder por su cuenta y al margen de la ley, y cada día actúa en forma más abusiva y cínica, porque se siente respaldada por el Gobierno y los Tribunales, que toleran y estimulan estos atropellos a las garantías individuales, y le aseguran permanente impunidad.

TORTURAS

Habitualmente los detectives recurren a la tortura y a las flagelaciones para obtener los antecedentes que buscan. Puñetes en el estómago y en la cabeza, patadas en los testículos, golpes de corriente en los órganos genitales, suspensión con la cabeza hacia abajo, golpes brutales en el cuerpo con laques forrados en paños humedecidos para que no dejen rastros. Cada vez se ponen más sádicos. En algunos casos interrogan desnudos a los detenidos. Otras veces les ponen un palo en la boca y les echan excremento. También recurren al sistema de los rehenes. Detienen a la esposa o a la novia y la golpean o la vejan y humillan, o bien inventan que aquélla o ésta tienen relaciones íntimas con tal o cual compañero, para que el detenido delate a su amigo.

LOS POBRES

El trato que se dispensa al detenido depende del grado de protección que éste tenga por su situación económica y familiar, por la posibilidad de ser asistido por un abogado, por el respaldo de una organización política o gremial, etc. La gente más modesta y desamparada, sea que la arresten por un delito político o común, es la que sufre las peores depravaciones. La amedrentan diciendole que la próxima vez se ensañarán con más violencia en su contra, si habla y denuncia los inhumanos procedimientos que ha tenido que soportar. ¿Y quién le cree a los torturados?

Desde luego ningún tribunal se molesta en escuchar los reclamos de los afectados. Si

éstos piden un examen médico, éste se prolonga deliberadamente, para que no aparezcan indicios cuando intervenga el facultativo. Por lo demás, muchos jueces consideran la tortura como un procedimiento normal, que los ayuda en su investigación, porque le pasan al detenido con el máximo de información recogida por la policía. ¿Para qué desperdiciar un método tan efectivo, piensan algunos magistrados?

Por otra parte, los mismos jueces e, incluso, los Ministros de Corte, cuando les toca conocer de algún proceso por infracción de la Ley de Seguridad Interior del Estado, también aplican la tortura, no física, sino psíquica. El arma favorita es la incomunicación, que a veces se prolonga indefinidamente.

En la prensa, en la opinión pública, en los partidos políticos, en el Parlamento y en las autoridades ejecutivas, se observa bastante indiferencia ante estos atropellos a la dignidad y a los derechos del hombre.

DENUNCIAR

Ha llegado el momento de reaccionar y denunciar implacablemente estos métodos trogloditas. Aunque sólo sea por la propia seguridad personal, porque cualquier individuo está expuesto a ser arrestado ilegítimamente por Investigaciones y a experimentar sus desalmados métodos de ablandamiento y persuasión, todos deben sentir como un problema propio el de los abusos que comete la policía y luchar por combatirlos y extirparlos. Podría ser aleccionador y efectivo, por ejemplo, abrir un gran proceso público recopilando todos los antecedentes, pruebas y testimonios disponibles para desenmascarar a los responsables y exigir su castigo. La otra solución, que puede ser quizás más útil, es la de que los afectados en libertad se hagan justicia por sí mismos.

Cuando una persona es detenida ilegítimamente, por autoridad que no tiene facultad para hacerlo o fuera de los casos previstos por la ley o con infracción de las formalidades legales o sin que haya mérito o antecedentes que lo justifiquen, puede recurrir de amparo.

De acuerdo con la ley, el recurso de amparo debe fallarse en 24 horas. Sin embargo, el que se presentó en favor de estos cuatro jóvenes vinculados al MIR, se falló cinco días más tarde. La lentitud e ineficacia de la justicia es exasperante.

Si una persona que ha sido privada de su libertad injustamente tiene que esperar cinco días para recuperarla, quiere decir que está en la mayor indefensión y que ningún ciudadano puede sentirse protegido.

FUERA DE LA LEY

Los tribunales sienten olímpico desprecio por la libertad y por los reiterados atropellos a las garantías individuales, a la Constitución y a la ley. Pero no siempre. Porque cuando los afectados son personeros o intereses de la burguesía, entonces sí que actúan rápidamente y se preocupan de cautelarlos y defenderlos.

La libertad del rico es más valiosa para los tribunales que la del pobre; la de un derechista, más fundamental que la de un izquierdista. ¿Y la de un revolucionario? Ese no merece ninguna consideración, hay que aplastarlo porque pone en peligro la institucionalidad. Con ese criterio actúan los

Podrá mejorarse la administración de justicia y hacerla más expedita, pero esperar que los tribunales procedan imparcial e indiscriminadamente, que protejan con el mismo énfasis los derechos de todos los ciudadanos, cualquiera que sea su ideología o su condición social, es una utopía. En un régimen capitalista, la función esencial del Poder Judicial es servir a la clase social que está en el Poder, o sea, a la burguesía. Esto es inevitable. No habrá justicia para el pueblo, sino cuando éste sea el dueño del Poder. Mientras tanto es conveniente por lo menos analizar cada caso concreto para exhibir las lacras de la justicia y mostrar la farsa de esta democracia burguesa.

A LA MEXICANA

En la Constitución mexicana existe el llamado delito de disolución social, que se utiliza para perseguir, arrestar y procesar a cualquiera persona que critique el sistema o a las autoridades o que propicie un cambio social, político o económico. México se contabiliza entre las repúblicas democráticas de América latina. Sin embargo, allí, existe de hecho una dictadura impuesta por el partido oficial, que domina sin contrapeso en todas las esferas: políticas, económicas, sindicales.

Una de las reivindicaciones del heroico movimiento estudiantil mexicano es ehminar el delito de disolución social, que sirve de pretexto para amordazar y encarcelar a todos los que intenten apartarse del criterio, del pensamiento, de la voluntad o de la doctrina oficialista.

En Chile está ocurriendo un fenómeno similar.

En la Ley de Seguridad Interior del Estado hay un artículo que sanciona a los que hagan la apología o propaganda de doctrinas, sistemas o métodos que propugnen el crimen o la violencia en cualquiera de sus formas, como medios para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales. Es el llamado delito de apología de la violencia.

Fue por este delito que se desaforó y encarceló al Senador socialista Carlos Altamirano. Es el mismo que se le imputa ahora a los jóvenes "miristas".

P. D. C. CONTENTO

El Gobierno demócratacristiano y los Tribunales están aplicando cada vez con mayor frecuencia esa disposición de la Ley de Seguridad Interior del Estado y le están dando un alcance y un significado tan vasto, que cualquiera opinión contraria al orden establecido o cualquiera acción de protesta o rebeldía, aun cuando no sea armada, puede encuadrarse en ese delito.

Una manifestación callejera de estudiantes o trabajadores para pedir más recursos para la Universidad o para protestar contra un reajuste mezquino, puede ser considerada una forma de violencia.

Todos los que vendan o posean libros en que se exponga la ideología marxista, pueden ser sancionados. Con mayor razón los que difundan estas ideas, sean comunistas, socialistas, miristas, etc.

Todos los que propicien la sustitución del régimen capitalista por formas más justas de convivencia, aunque ni siquiera preconicen la implantación del socialismo, pasan a la categoría de delincuentes.

INQUISICIÓN

Las pastorales, encíclicas y demás documentos y declaraciones de la Iglesia Católica, que denuncian el egoísmo, los privilegios y la insensibilidad del capitalismo, y que incluso justifican en ciertos casos el empleo de la violencia por los pueblos, incurren en el delito, y sus autores pueden ser encarcelados.

Todos los dirigentes y militantes de la propia Democracia Cristiana, que se identifican como rebeldes o terceristas, que propugnan y defienden la vía no capitalista de desarrollo, en discursos, reuniones, asambleas y acuerdos han cometido también el delito de apología de la violencia.

Este artículo de la ley ya citada, utilizado por gobernantes atrabiliarios, insensatos y descriteriados puede servir, como está ocurriendo actualmente, para suprimir la libertad de opinión, de pensamiento y de expresión oral o escrita, para eliminar a los partidos de oposición de izquierda, para impedir la difusión y la confrontación de ideas revolucionarias, para silenciar, incluso, a los propios militantes del partido oficial que repudian la política de sus dirigentes y de los personeros de Gobierno.

REACCIONAR

Por eso, los sectores progresistas, revolucionarios de izquierda, los estudiantes y trabajadores, no pueden ni deben permanecer insensibles ante este tipo de procesos por la Ley de Seguridad Interior del Estado, cualesquiera que sean los grupos políticos o las personas afectadas. Ayer fue un Senador socialista, hoy son cuatro jóvenes estudiantes y trabajadores, mañana serán militantes comunistas o demócratacristianos o católicos y cualquier ciudadano que plantee una posición de avanzada, aunque no sea revolucionaria. El peligro pende sobre todas las fuerzas progresistas.

Pero no es suficiente repudiar a las autoridades de Gobierno que formulan las denuncias ante la Justicia, ni al Poder Judicial, que las acoge con excepcional celeridad y beneplácito. No bastan las declaraciones ni los discursos encendidos. Sería necesario organizar un gran movimiento que recurra a todas las formas de lucha para imponer por lo menos el respeto a la legalidad burguesa y a la Constitución vigente, para eliminar la legislación represiva, especialmente las disposiciones de la Ley de Seguridad Interior del Estado que coartan la libre difusión de las ideas, para terminar con los abusos de la policía y las arbitrariedades del Poder Judicial.

JAIME FAIVOVICH.


Tribuna teórica

LA LUCHA DE CLASES

"Fue precisamente Marx el primero que descubrió la gran ley que rige la marcha de la historia, la ley según la cual todas las luchas históricas, ya se desarrollen en el terreno político, en el religioso, en el filosófico o en otro terreno ideológico cualquiera, no son, en realidad, más que la expresión más o menos clara de luchas entre clases sociales, y que la existencia, y por tanto también los choques de estas clases, están condicionadas a su vez, por el grado de desarrollo de la situación económica, por el modo de su producción y de su cambio, condicionado por ésta. Dicha ley... tiene para la historia la misma importancia que la ley de la transformación de la energía para las Ciencias Naturales..." [1]

MARX no descubrió las clases sociales ni la lucha de clases. Su gran aporte fue pasar de la descripción de la existencia de las clases sociales al conocimiento del origen de estas clases y, por lo tanto, pudo darnos la LEY que rige la lucha de clases.

¿QUE SE ENTIENDE POR LUCHA DE CLASES?

Pero, ¿qué se entiende por lucha de clases? ¿Se llama lucha de clases al enfrentamiento que se producá entre los obreros de una fábrica o profesión y sus patrones?

Veamos cómo Lenin responde a esta pregunta:

"No, no son más que sus débiles comienzos. La lucha de los obraros se convierte en lucha de clase solamente cuando los representantes avanzados de la clase obrera de un país adquieren conciencia de que forman una clase obrera única y emprenden la lucha no contra patrones aislados, sino contra toda la clase capitalista y contra el gobierno que apoya a esa clase. Sólo cuando cada obrero se considera miembro de toda la clase obrera, cuando ve en su pequeña lucha cotidiana contra un patrono o funcionario una lucha contra toda la burguesía y contra todo el gobierno, sólo entonces su lucha se transforma en lucha de clase". [2]

Se llama LUCHA DE CLASES al enfrentamiento que se produce entre dos clases antagónicas, cuando éstas luchan por sus intereses de clase.

De la misma manera en que existen intereses espontáneos inmediatos que no constituyen los verdaderos intereses de clase, existen luchas parciales o luchas con objetivos reducidos que no constituyen verdaderas luchas de clase.

La lucha de clases aparece cuando una clase se opone a otra en la acción, y, por lo tanto, sólo aparece en un determinado momento del desarrollo de una sociedad. En otras fases de su evolución la lucha de clase puede aparecer sólo en germen, como en el caso de luchas aisladas entre los obreros de algunas fábricas y sus patrones, o en las luchas que, aunque movilizan a toda la clase, no logran elevar la lucha hasta el nivel de sus propios intereses de clase; o como una lucha oculta, latente, cuando no existe lucha abierta sino descontento latente, oposición sorda. [3]

LA SOLA LUCHA ECONÓMICA NO ES UNA LUCHA DE CLASES

De lo dicho anteriormente se deduce que la lucha económica, es decir, la resistencia que oponen las clases explotadas a las clases explotadoras, a nivel económico, y que en la sociedad capitalista toman el nombre de lucha profesional, sindical o tradeunionista, no es una lucha de clases.

Lenin define de la siguiente manera la lucha económica del proletariado:

"La lucha económica es la lucha colectiva de los obreros contra los patronos por conseguir condiciones ventajosas de venta de la fuerza de trabajo, por mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros. Esta lucha es, necesariamente, una lucha profesional, porque las condiciones de trabajo son en extremo variadas en los distintos oficios y, por lo tanto, la lucha por la mejora de estas condiciones tiene que hacerse forzosamente por oficios". [4]

La lucha económica para pasar al nivel de lucha de clases debe ligarse indisolublemente a la lucha política.

Marx afirma en el Manifiesto Comunista que "toda lucha de clases es una lucha política" y Lenin interpretando a Marx decía: "el movimiento obrero supera el estado embrionario o infantil y se convierte en movimiento da clase solamente cuando pasa a la lucha política. [5]

¿QUE SE ENTIENDE POR LUCHA POLÍTICA?

Veamos lo que dice Lenin al respecto:

"Toda lucha de clases es una lucha política. Es sabido que estas palabras de Marx, de hondo sentido, fueron comprendidas erróneamente por los oportunistas, que intentaron falsearlas, subyugados por las ideas liberales. Entre los oportunistas figuraban, por ejemplo, los "economistas", hermanos mayores de los liquidadores. Los "economistas" suponían que cualquier choque entre las clases constituye ya una lucha política. Por eso reconocían como "lucha de clases" la lucha por cinco kopeks para cada rublo, no queriendo ver la existencia de una forma superior, más desarrollada y más nacional de lucha de clases por la política. Los "economistas" reconocían, por tanto, la lucha de clases en su forma embrionaria, no aceptándola en su aspecto más desarrollado. Dicho de otro modo, los "economistas" admitían únicamente en la lucha de clases lo que era más tolerable desde el punto de vista de la burguesía liberal, rehusando ir más lejos que los liberales y rechazando una lucha de clases más elevada, inaceptable para los liberales. De este modo los "economistas" se convirtieron en políticos liberales obreros y repudiaron con ello la concepción marxista, revolucionaria, de la lucha de clases.

Sigamos. No basta con que la lucha de clases sólo sea auténtica, consecuente y elevada cuando abarca la política. También en política cabe limitarse a pequeños detalles y cabe calar más hondo, hasta los cimientos. El marxismo proclama que la lucha de clases cobra pleno desarrollo y es "nacional" únicamente cuando no sólo abarca la política, sino que toma de ella lo más esencial: la organización del poder del Estado.

Por el contrario, el liberalismo, cuando el movimiento obrero ha adquirido cierto vigor, no se decide ya a repudiar la lucha de clases, pero procura empequeñecer, mutilar y castrar la concepción de la lucha de clases. El liberalismo está dispuesto a aceptar también la lucha de clase en el terreno de la política, con la sola condición de que aquella no abarque a la organización del poder del Estado. Es fácil comprender cuáles son los intereses de la clase burguesa que originan esta deformación liberal del concepto de la lucha de clase". [6]

CONCLUSIÓN

Ahora bien, afirmar que la lucha económica, abandonada a sí misma, no constituye una lucha de clases, no implica negar la importancia que tiene la lucha económica. La necesidad de este tipo de lucha fue reconocida, desde el principio, por el marxismo.

Marx y Engels criticaban a los socialistas utópicos por su desprecio por este tipo de lucha. En la resolución del Congreso de la Asociación de Trabajadores de 1866 se ponía en guardia contra dos desviaciones: exagerar su importancia y subestimarla.

La lucha de clases debe fusionar necesariamente en un todo la lucha económica y la lucha política, y podríamos agregar, la lucha ideológica.

Según sea el estado actual de la coyuntura política, uno de estos niveles de lucha jugará el papel dominante, pero no por ello deberán abandonarse los otros niveles de lucha.

Por último, "la lucha espontánea del proletariado no se convertirá en su verdadera "lucha de clases" mientras esta lucha no sea dirigida por una fuerte organización de revolucionarios".

La expresión más completa de la lucha de clases es la lucha de los partidos políticos —que representan siempre los intereses de una clase determinada. Hacer prueba de espíritu sin partido es, por lo tanto, mostrarse neutro en la lucha de clases, pero la indiferencia frente a esta lucha no implica abandono de ella, ni abstención, ni neutralidad, implica un apoyo tácito al más fuerte, al que domina. [7]

NEVA


Planteamientos

EL PROGRAMA MILITAR DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA

LOS socialistas, si no dejan de serlo, no pueden estar contra toda guerra. En primer lugar, los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias. La burguesía de las "grandes" potencias imperialistas es hoy reaccionaria de pies a cabeza, y nosotros reconocemos que la guerra que ahora hace esa burguesía es una guerra reaccionaria, esclavista y criminal. Pero, ¿qué podría decirse de una guerra contra esa burguesía, de una guerra, por ejemplo, de los pueblos que esa, burguesía oprime y que de ella dependen, o de los pueblos coloniales, por su liberación? En las tesis del grupo La internacional leemos: "En la época de este imperialismo desenfrenado ya no puede haber guerras nacionales de ninguna clase", afirmación evidentemente errónea.

La historia del siglo XX, el siglo del "imperialismo desenfrenado", está llena de guerras coloniales. Pero lo que nosotros, los europeos, opresores imperialistas de ¿a mayoría de los pueblos del mundo, con el repugnante chovinismo europeo que nos es peculiar, llamamos "guerras coloniales", son a menudo guerras nacionales o insurrecciones nacionales de esos pueblos oprimidos. Una de las propiedades más esenciales del imperialismo consiste, precisamente, en que acelera el desarrollo del capitalismo en los países más atrasados, ampliando, y recrudeciendo así la lucha contra la opresión nacional. Esto es un hecho. Y de él se deduce inevitablemente que, en muchos casos, el imperialismo tiene que engendrar guerras nacionales. Rosa Luxemburgo, que en un folleto suyo defiende las "tesis" arriba mencionadas, dice que en la época imperialista toda guerra nacional contra tina de las grandes potencias imperialistas conduce a la intervención de otra gran potencia también imperialista, que compite con la primera, y que, de este modo, toda guerra nacional se convierte en guerra imperialista. Mas, también este argumento es falso. Eso puede suceder, pero no siempre sucede así. Muchas guerras coloniales, entre 1900 y 1914, han seguido otro camino. Y sería sencillamente ridículo decir que, después de la guerra actual, si termina pon un agotamiento extremo de los países beligerantes, "no puede" haber "ninguna" guerra nacional, progresiva, revolucionaria, contra las grandes potencias.

Negar toda posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente falso, erróneo a todas luces desde el punto de vista histórico y equivalente en la práctica al chovinismo europeo: ¡nosotros, que pertenecemos a naciones que oprimen a centenares de millones de personas en Europa, en África, en Asia, etc., tenemos que decir a los pueblos oprimidos que su guerra contra "nuestras" naciones es "imposible"!

GUERRAS CIVILES

En segundo lugar, las guerras civiles también son guerras. Quien admita la lucha de clases no puede menos de admitir las guerras civiles, que en toda sociedad de clases representan la continuación, el desarrollo y el recrudecimiento —naturales y en determinadas circunstancias inevitables— de la lucha de clases. Todas las grandes revoluciones lo confirman. Negar las guerras civiles u olvidarlas sería caer en un oportunismo extremo y renegar de la revolución socialista.

En tercer lugar, el socialismo triunfante en un país no excluye en modo alguno, de golpe, todas las guerras en general. Al contrario, das presupone. El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. De otro modo no puede ser bajo el régimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultáneamente en todos los países. Empezará triunfando en uno o en varios países, y los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o pre burgueses. Esto no sólo habrá de provocar rozamientos, sino incluso la tendencia directa de la burguesía de los demás países a aplastar al proletariado triunfante del Estado Socialista. En tales casos, la guerra sería, de nuestra parte, una guerra legítima y justa. Sería una guerra por el socialismo, por liberar de la burguesía a los otros pueblos. Engels tenía completa razón cuando reconocía inequívocamente la posibilidad de "guerras defensivas" del socialismo ya triunfante. Se refería precisamente a la defensa del proletariado triunfante contra la burguesía de los demás países.

EL PODER BURGUÉS

Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país, serán imposibles las guerras. Y desde un punto de vista científico, sería completamente erróneo y antirrevolucionario pasar por alto o velar lo que tiene precisamente más importancia: el aplastamiento de la resistencia de la burguesía, que es lo más difícil, do que más lucha exige durante el paso al socialismo. Los popes "sociales" y los oportunistas están siempre dispuestos a soñar con un futuro socialismo pacífico, pero se distinguen de los revolucionarios precisamente en que no quieren pensar siquiera en la encarnizada lucha de clases y en las guerras de clases para alcanzar ese bello porvenir.

Desde el punto de vista teórico sería totalmente erróneo olvidar que toda guerra no es más que la continuación de la política por otros medios. La actual guerra imperialista es la continuación de la política imperialista de dos grupos de grandes potencias, y esa política es originada y nutrida por el conjunto de las relaciones de la época imperialista. Pero esta misma época ha de originar y nutrir también, inevitablemente, la política de lucha contra la opresión nacional y de lucha del proletariado contra la burguesía, y por ello mismo, la posibilidad y la inestabilidad, en primer lugar, de las insurrecciones y de las guerras nacionales revolucionarias, en segundo lugar, de las guerras y de las insurrecciones del proletariado contra la burguesía, en tercer lugar, de la fusión de los dos tipos de guerras revolucionarias, etc.

DESARMAR A LA BURGUESÍA

A lo dicho hay que añadir la siguiente consideración de carácter general.

Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida sólo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases —ya se funde en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado—, la clase opresora está| armada. No sólo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental, que apenas si hay necesidad de detenerse especialmente en ella. Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas.

El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista. ¡Y ante semejante hecho se propone a los revolucionarios que planteen la "reivindicación" del "desarme"! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía.

ILUSIÓN DEL DESARME

Si la guerra actual sólo despierta en los reaccionarios socialistas cristianos y en los jeremías pequeños burgueses susto y horror, repugnancia hacia todo empleo de las armas, hacia la sangre, la muerte, etc., nosotros, en cambio, debemos decir: la sociedad capitalista ha sido y es siempre un horror sin fin. Y si ahora la guerra actual, la más reaccionaria de todas las guerras, prepara a esa sociedad un fin con horror, no tenemos ningún motivo para entregarnos a la desesperación. Y en una época en que, a la vista de todo el mundo, se está preparando por la misma burguesía la única guerra legítima y revolucionaria, a saber: la guerra civil contra la burguesía imperialista, la "reivindicación" del desarme, o mejor dicho, la ilusión del desarme es única y exclusivamente, por su significado objetivo, una prueba de desesperación.

APRENDE A DISPARAR

La militarización penetra ahora toda la vida social. El imperialismo es una lucha encarnizada de las grandes potencias por el reparto y da redistribución del mundo, y por ello tiene que conducir inevitablemente a un reforzamiento de la militarización en todos los países, incluso en los neutrales y pequeños. ¿Qué harán frente a esto las mujeres proletarias? ¿Limitarse a maldecir toda guerra y todo lo militar, limitarse a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto seras grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos, los obreros de otros países, como sucede en la guerra actuad, y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación, a la miseria y a las guerras, no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola".

De renunciar a esta propaganda, precisamente a esta propaganda, en relación con la guerra actual, mejor es no decir más palabras solemnes sobre la revolución internacional, sobre la revolución socialista, sobre la guerra contra la guerra.

LA VORÁGINE

El desarme como idea social —es decir, como idea engendrada por determinado ambiente social, como idea capaz de actuar sobre determinado medio social, y no como simple extravagancia de un individuo— tiene su origen, evidentemente, en las condiciones particulares de vida, "tranquila" como excepción, de algunos Estados pequeños, que durante un período bastante largo han estado al margen del sangriento camino mundial de las guerras y que confían en que podrán seguir apartados de él. Para convencerse de ello, basta reflexionar, por ejemplo, en los argumentos de los partidarios del desarme en Noruega: "Somos un país pequeño, nuestro ejército es pequeño, nada podemos hacer contra las grandes potencias" (y por ello nada pueden hacer tampoco si se les impone por la fuerza una alianza imperialista con uno u otro grupo de grandes potencias)..., "queremos seguir en paz en nuestro apartado rinconcito y proseguir nuestra política pueblerina, exigir el desarme, tribunales de arbitraje obligatorios, una neutralidad permanente (¿"permanente", como la de Bélgica?), etc."

La mezquina aspiración de los pequeños Estados a quedarse al margen, el deseo pequeño burgués de estar lo más lejos posible de las grandes batallas de la historia mundial, de aprovechar su situación relativamente monopolista para seguir en una pasividad acorchada, tal es la situación social objetiva que puede asegurar cierto éxito y cierta difusión a la idea del desarme en algunos pequeños Estados. Claro que semejante aspiración es reaccionaria y descansa toda ella en ilusiones, pues el imperialismo, de uno u otro modo, arrastra a los pequeños Estados a la vorágine de la economía mundial y de la política mundial.

V. I. Lenin
Septiembre de 1916.


Testimonio

ENRIQUE LIHN HABLA DE CUBA Y DE CHILE

EL poeta Enrique Lihn, ausente del país desde hacía algunos años, ha regresado después del largo viaje que constituye haber vivido en Cuba durante casi dos años y antes en Francia, en el primero trabajando en la Casa de las Américas y en el otro país en la Radio-Televisión Francesa. La voluntad de remisión del entrevistado infiere en esta experiencia que si pertenece aparentemente al orden de la biografía, tiene la cualidad de desarrollarse en el ámbito de la literatura como acontecimiento de una poesía de paso, usando una expresión afiliada al mundo poético de dicho creador. Esta entrevista refleja la posición desmistificadora que Enrique Lihn ha sabido mantener desde su hora más temprana y la adhesión crítica suya a los diversos planteamientos bajo los cuales se conduce hoy la ideología de izquierda tanto en la política como en la cultura, concede a su palabra de poeta una condición insobornable en el uso de la verdad. Ganador en 1966 del Concurso Casa de las Américas por el libro "Poesía de paso", durante el presente año fue publicada en Buenos Aires su colección de cuentos "Agua de arroz" y próximamente saldrá a la circulación "Escrito en La Habana" editado en México.

P.) ¿Cuáles fueron las razones más profundas que motivaron su alejamiento del país?

R.) Ninguna en particular, es decir, la acumulación de todas ellas. Y uno o dos estímulos inmediatos —primeramente una beca de la UNESCO, luego el Premio Casa de las Américas— que me ayudaron a ver claro en mi sedentarismo. Pura inercia. A los 34 años —cuando ya todos iban y venían por el mundo, digo la gente de mi generación— yo era un aldeano vagamente vergonzante. Y como siempre pica el amor propio, prefería observar con escepticismo esos desplazamientos.

Había quienes de regreso en Chile eran los mismos de antes. Espero que a mí me haya ocurrido lo mismo de otra manera. Pienso en los tontos que pasan, intactos, de un mundo al otro. Pero, en fin, qué se puede esperar de un chileno que no viaje. Cualesquiera pueden ser los pretextos: "el pago de Chile", la frustración, la asfixia, la falta de oportunidades, etc.: el país es generoso en esos motivos de alejamiento. Detrás de ello está la razón real. Vivimos en una isla, en la época de los viajes interestelares y de un irreversible proceso de concientización del hombre y de sus problemas a nivel planetario, en una época de confrontación de mundos políticos. Nuestro primer impulso es el de salir volando de la cuna. Nuestro último tic nervioso es el del hombre que perdió, en cada ocasión, la oportunidad de viajar. Algo que se hace con el pulgar y el índice como para encender una especie de luz.

P.) ¿De qué modo observa, por lo tanto, el exilio europeo que a veces adopta el escritor latinoamericano?

R.) Según y cómo: yo me habría "exiliado" por unos años más, y quizá vuelva a hacerlo. Julio Cortázar, por ejemplo, no ha dejado de ser un argentino, pero es ya demasiado europeo y así ha llegado a encarnar acaso al argentino quintaesenciado. Otros trabajan en Europa, como él, con una óptica literaria más adaptada que la suya a los objetivos locales. El distanciamiento, en cualquier caso, parece ser una condición indispensable para dar en el blanco. Prueba de ello, en el pasado: César Vallejo. Mientras un escritor latinoamericano —trabaje donde traba je—, no renuncie ni a su autenticidad ni a su lengua no dejará de mirar — quieras que no a su paisito de origen, al barrio de su infancia, a su mamá, a su papá, a su gente, a los problemas de su gente y, por este camino, digamos, al Tercer Mundo. Otra cosa es hacer en Europa literatura latinoamericana, de exportación, tanteando las posibilidades del mercado.

El negocio literario siempre arruina a la literatura aunque reporte al escritor pingües ganancias.

El exilio europeo afina al escritor latinoamericano. Mala suerte si lo adelgaza o lo infla o lo rompe. En cierto modo todos somos sustituibles.

P.) ¿Y en cuanto a Estados Unidos adonde el escritor latinoamericano llega a veces mediante becas, contratos de trabajo o invitaciones?

R.) Estoy contra los viajes a Estados Unidos, aunque no me propongo juzgar aquí, como un Júpiter tonante, a todos los que han aceptado por a, b ó c razones, becas, contratos de trabajo e invitaciones a ese país. Lo que resulta muy evidente es que se practica una política no demasiado hábil, en ocasiones grosera, de ablandamiento de los intelectuales por parte del gobierno norteamericano. Se unta a medio mundo, indiscriminadamente, la mano y en la puerta del servicio, de manera que no cabe la menor duda acerca del sentido global de esa política que distingue al oportunista vulgar del apreciado escritor de izquierda bien situado en su campo cultural respectivo, pero aquejado de dudas aprovechables y que contempla —esa estrategia— un margen de pérdida, en la seguridad de que siempre saldrá ganando en el balance final. La mayor parte de mis amigos que han hecho clases de literatura en Estados Unidos no las podrían hacer impunemente en una universidad chilena, sin que el alumnado los descalificara por ignorantes. No son sus conocimientos los que importan allá: se les está tratando de comprar el nombre y la lengua.

La cosa, en general, da resultados. A los que regresan de Estados Unidos y dicen haber limpiado el polvo de las sandalias, yo los invito a formar un frente cultural antimperialista veamos.

P.) Durante más de un año estuvo Ud. en Francia y en su libro "Poesía de paso" ha quedado el testimonio de dicha experiencia: ¿significaría que la autobiografía representa de alguna manera una obsesión en su perspectiva de creador? Tampoco podemos olvidar que el libro "Escrito en La Habana" contiene la misma perspectiva autobiográfica (o de confesión).

R.) Autobiografía, confesión, experiencia, imposible disociar estos elementos unos de otros. Yo no comprendo una escritura que se confunda con la música de las esferas, que no acompañe al individuo de situación en situación. El surrealismo nos ha marcado, el existencialismo, y eso. Pero el supuesto de este tipo de escritura está en que el individuo es infra y suprapersonal, que el yo individual y el yo colectivo se tocan en el punto mismo en que se hace poesía. El subjetivismo total es una falacia justificable en otra sociedad, en otra época.

Tengo más y más la impresión de escribir de otros para otros. No de todos. Contra muchos.

P.) El segundo país donde más tiempo permaneció Ud. fue Cuba. Constituyó, a la vez, la primera experiencia suya en un país socialista: ¿dicha experiencia justificó los motivos de su alejamiento de Chile?

R.) ¿Que es lo que ha ocurrido realmente en Chile en este período de la "revolución en libertad"? Quiero respuestas veraces, vengan de donde vinieran. Sé que se vive aquí un momento interesante ¿pero dónde están los cambios? Por todas partes la enajenación material, el sentimiento de frustración, el optimismo iluso o el escepticismo más radical que se confunde con el humor negro. Desde este ángulo no se le puede negar nada a Cuba o casi nada. Allá se hizo la revolución sin adjetivos y con objetivos claros y distintos, en relación a la supuesta que habría en Chile, cartesiana. Con todos los inconvenientes que eso puede traer a un país subdesarrollado y acosado. Quizá con otros que segrega el sistema, pero ¿en medio de qué inconvenientes no vivimos aquí y cuáles son las ventajas de nuestro sistema?

P.) La literatura cubana actual, resultado estético y político de la transformación habida en la sociedad cubana a partir de la Revolución, ¿ofrece a Ud. una respuesta clara de la función que debe cumplir el escritor dentro de la superestructura de una sociedad?

R.) En este momento Cuba lucha por resolver problemas económicos, de base, y el peligro estaría en la determinación voluntarista e ideologizante de las superestructuras que supuestamente corresponden a "un país subdesarrollado en revolución". Los nuevos escritores cubanos trabajan, necesariamente, al descampado, en un terreno difícil. Muchos de ellos no han terminado aún de formarse y ya están obligados por la coyuntura histórica a resolver el problema más difícil de una literatura: el de su relación con la política. Hay peligros inmediatos para la configuración de una cultura revolucionaria, el conformismo: sustituir la literatura por la apologética. O el de replegarse al "mundo interior", a la neutralidad de las ficciones. La literatura cubana joven no ha seguido una trayectoria homogénea. Oscila entre posiciones dispares. Le falta una definición colectiva de su función o de sus funciones. Tendríamos que hablar de casos individuales. "Memorias del subdesarrollo", de Edmundo Desnoes, constituye un caso de sinceridad "pequeño burguesa": un intelectual que se queda en Cuba distancia irónicamente su entorno, pero se esfuerza por asimilarse a la nueva sociedad. Jesús Díaz, en el libro "Los años duros", y en otros cuentos, desafía a la moral sexual tradicionalista injertada en la revolución. Últimamente, Norberto Fuentes, en los "Condenados del Condado" presenta un cuadró a la vez poético y realista, desmistificando el encuentro entre el ejército y los alzados en el Escambray. Están los poetas. Cito primeramente el caso de Heberto Padilla, autor de "Fuera de juego".

P.) Los cables de agencias norteamericanas han afirmado que Heberto Padilla estaría hoy detenido a raíz de una polémica existente debido a la deserción de Guillermo Cabrera Infante. Si bien dichas agencias mienten a diario, es indudable que la polémica existe desde el momento que revistas como "El Caimán Barbudo" han concedido tribuna a este problema. ¿Qué antecedentes podría entregar Ud?

R.) Las agencias norteamericanas mienten mejor aun cuando las mentiras pueden pasar bajo la especie de la verosimilitud. Cuando yo partí de Cuba, hace quince días atrás, Heberto Padilla, reciente ganador del Premio de Poesía de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, había sido objeto de una "paracrítica" por parte de la revista "Verda Olivo", órgano de expresión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero asistía regularmente a su trabajo en Casa de las Américas, y se preparaba para publicar un documento revolucionario de enfrentamiento con Cabrera Infante por cuya deserción fue sorprendido, al igual que muchos intelectuales cubanos. El documento de Heberto Padilla llevaba algunos meses de escrito, pero el poeta había esperado a que se publicaran, antes de darlo a conocimiento, las declaraciones de Cabrera Infante. En cuanto a su libro, estaba en prensa y habrá aparecí do en estos días, pero lamentablemente con una advertencia al lector firmada por una comisión de la UNEAC, en el sentido de que se trata de una obra políticamente conflictiva, aunque acompañado el libro también de las opiniones favorables de los miembros del jurado: Lezama Lima, Tallet, Díaz Martínez, Cohen y César Calvo. Contra un juicio crítico que evidentemente representa —aunque groseramente— una de las tendencias de la Revolución, la de sofocar las voces discrepantes que surjan en el campo intelectual y la de asimilar este mismo campo al de las tareas revolucionarias de base, el libro de Padilla es uno de los testimonios más lúcidos y apasionados que se hayan arrojado desde la fase actual de la Revolución Cubana sobre la cual no cabe hablar ya en los términos de una publicidad eufemística para los tontos o para los ilusos. La defensa del "caso Padilla", supraindividual, significativo, tiene que nacerse desde la Revolución misma, con la sana intención de que en el seno de ésta se mantenga la correspondencia entre la imagen de sí misma que ella ha proyectado al mundo y su realidad interna, imagen que le ha granjeado la simpatía necesaria de las clases medias, estudiantes, e intelectuales de Latinoamérica, y de los intelectuales europeos. Justamente en Chile —para no ir más lejos— y en esta revista misma se publicó uno de los poemas cuestionados de Padilla —"El discurso del método"— que Ud., Venzano Torres, le atribuyó a Lezama Lima como un ejemplo de auténtica poesía revolucionaria. La confusión nos hizo pensar en Cuba por una serle de razones anecdóticas y largas de explicar, entre ellas se podría citar que Padilla impugnó en 1960 a Lezama y que ahora lo admira como todos nosotros. Lo importante es que la poesía de Padilla se identifica, fuera de Cuba, con el carácter firme e independiente, crítico y autocrítico de la Revolución Cubana. Las agencias norteamericanas no tendrán la razón. De parte de la Revolución sería una muestra de debilidad el adherirse a las opiniones de "Verde Olivo", en lugar de reafirmar su confianza en sus cuadros intelectuales, en sus auténticos compañeros de ruta.

P.) El libro "Escrito en La Habana", próximo a aparecer en las Ediciones Era, ¿podría explicar cómo surgió, sería la continuación de "Poesía de paso" en su desarrollo hacia la realidad ajena?

R.) En una primera versión fragmentaria, aparecida en la revista "Unión", el poema se titulaba "Escrito en La Habana". Es su nombre secreto ahora, no es un canto, una adhesión a esa ciudad sobre la cual me atrevería a decir que la amo. El poema es de radicación. Yo no estuve allí en la realidad ni estaré allí de paso. Tendré que volver a ella o recordarla minuciosamente, "poesía de paso" es un libro hecho desde Europa donde siempre me sentí como un fantasma o como el cerdo de los reflejos condicionados que renuncia a la manzana cuando le levantan el cristal que lo separa de ella. Escrito en Cuba es un poema de urgencia mucho más desnudo y menos distante de la realidad en que se funda y que devora y por la que es devorado. Es mi experiencia más "inolvidable" de la vida y de la poesía y de sus correspondientes interrelaciones.

P.) Hoy, de regreso a Chile, ¿considera Ud. que los viejos fantasmas de nuestra realidad continúan activos?

R.) Todos, y otros más, y otros menos, pero en el fondo los mismos. Habría que exorcisarlos. ¿Cómo?

VENZANO TORRES


Debate

CUBA Y LOS ESCRITORES CUBANOS

EN el número 65 de PF hice algunos comentarios sobre la actitud de Heberto Padilla, el poeta cubano, con respecto al libro "Tres tristes tigres" y a su autor, Guillermo Cabrera Infante. Condené, en esos comentarios, las declaraciones sobre Cuba del ex agregado cultural en Bruselas y protesté, en especial, de la afirmación de que Heberto Padilla sufría persecución por haber hecho esa defensa.

Continúo creyendo lo mismo, me gustaría seguir creyendo lo mismo.

En un cable fechado en Nueva York y recientemente publicado en un diario de esta ciudad, se afirma que se ha iniciado en Cuba una "revolución cultural" dirigida contra los escritores que, presumiblemente, no siguen una predeterminada línea ideológica, estética o política, línea que sería fijada por el CC del PC cubano o por el propio Fidel Castro, portavoz de ese PC.

Quisiera creer que es una mentira tan grande como la de Cabrera Infante.

A los que conocemos a los escritores cubanos que trabajan hoy en su país y para su país, se nos hace muy difícil creer esos cuentos. En el caso de Heberto Padilla el único que podría hacerlo perseguir sería Lisandro Otero, vice-director de Cultura y autor del libro "Pasión de Urbino", libro al que Padilla comparó con el (mal) libro de Cabrera Infante "para ilustrar... las diferencias que existen entre el talento literario y la ramplonería" (frase innecesaria e hiriente, que pudo haber ofendido al autor de "La Situación"). Pero tampoco parece posible. Tal como lo recordamos, Lisandro Otero parecería incapaz de hacer perseguir a otro escritor cubano que lo hiriese... literariamente.

Un año atrás, en un artículo sobre Lisandro Otero, cité algunas de las palabras escritas por él para contestar las escritas por Emmanuel Carballo sobre los escritores cubanos. Citaré algunas de esas mismas palabras: "En 1961, el desarrollo del sectarismo provocó en muchos escritores el temor a la reproducción en nuestro país de las experiencias dogmáticas y las coacciones burocráticas a las expresiones artísticas de otros . países socialistas... De esas inquietudes surgieron unas conversaciones de nuestros escritores y artistas con el Primer Ministro Fidel Castro y el Presidente Osvaldo Dorticós, y algunos de nuestros principales dirigentes. Todos expresamos muy abiertamente nuestras opiniones. Allí Fidel Castro pronunció sus "Palabras a los intelectuales", en las que expuso la política cultural para esa etapa: Dentro de la Revolución, todo. Fuera de la Revolución, nada... Frente a los que propugnaban que la literatura debía tener como meta la presentación de una realidad edulcorada, optimista, sin conflictos, recreativa, defendimos que el arte es uno de los medios que el hombre posee para crearse una conciencia de sí mismo. No es medio de escape, sino enfrentamiento a los problemas... Un escritor, tanto en el capitalismo como en el socialismo, debe tratar de crear en palabras una representación del mundo y de las relaciones entre los hombres con ese mundo y entre sí mismos. Mediante esa representación contribuye, en última instancia, al proceso cognoscitivo del hombre y su circunstancia, que es también el objeto de la ciencia y de la filosofía".

¿Puede un hombre, un escritor que piensa de ese modo, perseguir a otro escritor porque no sigue una línea cualquiera? Parece muy difícil. Sin embargo, en un número de "Granma" del 20 de octubre recién pasado encuentro una noticia que me inquieta un poco (digo inquietar por decir algo, mejor sería decir que me llama la atención). Se celebró en Cienfuegos el Primer Encuentro Nacional de Escritores y Artistas Plásticos Noveles, y ahí, Lisandro Otero, vicedirector del Consejo Nacional de Cultura, sintetizó, en la clausura de ese Encuentro, las ideas del mismo: "El escritor de nuestros días debe situar sus conocimientos al servicio de la sociedad en que vive. No basta con expresar la Revolución; hay que edificarla también... Es nuestro deber contribuir con el máximo esfuerzo a que el arte no sea un hecho aislado, sino que se extienda masivamente y que forme parte de la educación integral que ha de caracterizar al hombre nuevo...". Finalmente, Otero recomendó a los escritores jóvenes y revolucionarios "ocupar sus puestos en la sociedad, sirviéndola, volcándose en las calles, en los campos, en las industrias, no sólo como testigos pasivos, sino como actores también".

¿Qué diferencia hay entre estas declaraciones y las anteriores? Dejo que los lectores las busquen. Además, que las comparen con ¡la siguiente: "Nuestros trabajadores de la literatura y el arte tienen que cumplir esta tarea; tienen que cambiar de posición, pasarse gradualmente al lado de los obreros, campesinos y soldados, al lado del proletariado, adentrándose en ellos, incorporándose a la lucha práctica y estudiando el marxismo y la sociedad. Sólo así podremos crear una literatura y un arte verdaderamente al servicio de los obreros, campesinos y soldados, una literatura y un arte verdaderamente proletarios". (Mao Tse-tung: "Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte", mayo de 1942).

La mayoría de los escritores de lengua española, y aun los de lenguas extranjeras, sean o no comunistas y con tal de que no estén ya mineralizados, son ardientes partidarios de la Revolución Cubana; por lo que respecta a los de América latina, miran a Cuba y a su Revolución como a las niñas de sus ojos, conocen a los escritores cubanos y saben cómo son y lo que piensan; a veces, cómo se conducen. Y los escritores cubanos saben eso, sean o no vice-directores de Cultura o de cualquier otro organismo, y saben algo más: que cualquiera injustificada represión contra alguno de ellos empañará lamentablemente la visión de Cuba que está en las mentes y en los corazones de los escritores de América latina.

¿Tiene esto alguna importancia? Puede tenerla y puede no tenerla. Por lo que a mí toca, creo que la Revolución Cubana debe crear lo que necesita. El escritor, por lo demás, no es importante en Cuba. La importancia está puesta en el pueblo: para él se hizo la Revolución, él la está afirmando con su pasión y con su trabajo. Hay que crear escritores para ese pueblo y Cuba terminará haciéndolos, creándolos. Lo triste será perseguir a alguno. El escritor representa la sensibilidad de un pueblo, su esencia, ¿y quién podrá mirar con aquiescencia la persecución de una sensibilidad, de una esencia? Sólo los insensibles.

Esperamos, sin embargo, que todo sea mentira y que lo único cierto siga siendo la Revolución.

MANUEL ROJAS
Santiago, 29 de noviembre, 68.


Crítica

GOBIERNO NO HA HECHO LA REFORMA AGRARIA

LAS prácticas reformistas democristianas en las expropiaciones de latifundios y en los asentamientos campesinos han desarrollado un cúmulo de contradicciones que hacen imperativo medidas drásticas para eliminar radicalmente y sin ambigüedades el sistema latifundiario.

Un balance sobre lo hecho en reforma agraria en Chile así como un vistazo sobre el papel de la CORA en los asentamientos campesinos, permite comprender tanto la estrechez del proceso como su confusa marcha.

En efecto, en cuatro años de gobierno democratacristiano, sólo se han expropiado 645 fundos con una superficie de un millón 248 mil 647 hectáreas, de un total de 10.300 latifundios existentes en el país, que abarcan 22 millones 500 mil hectáreas. En los fundos expropiados se han constituido 266 asentamientos para 8.921 familias campesinas. Si se considera que las tierras que deberían expropiarse según la ley no son sólo esos 10.300 latifundios, sino en general todas las propiedades que excedan de 80 hectáreas de riego básicas, se advierte que la diferencia entre la superficie expropiada total y la expropiable es todavía mayor.

Por otra parte, las expropiaciones realizadas están dispersas en el territorio nacional y tienen un evidente carácter anárquico, adquiriéndose fundos aislados en zonas no integradas entre sí y que van de un extremo del país a otro. De esta manera se ha desconocido, de partida, que el latifundio es una realidad geográfica, económica y social, cuya destrucción requiere la ejecución de un plan total, masivo y sistemático por áreas agrícolas.

En cuanto a la velocidad de la reforma agraria, baste decir que se está constituyendo un promedio de 84 asentamientos por año, lo que significa que se necesitarían dos siglos y treinta y ocho años para constituir en asentamientos a las 20 mil grandes y medianas propiedades que hay en Chile. Se están asentando anualmente 3.144 familias, por lo cual para entregar a 100 campesinos la tierra prometida por el Gobierno, se necesitarán más de 30 años. Y para satisfacer a los 350 mil trabajadores agrícolas de la nación, se requerirían 111 años.

Pero no son sólo los procedimientos y velocidad de la reforma agraria demócrata-

cristiana los que la tornan ilusoria en las condiciones actuales, sino que existen además agravantes derivados de la manera cómo se distribuye el crédito agrícola en el país. El Banco del Estado de Chile y la Corporación de Fomento de la Producción, que otorgan el 90 por ciento de los créditos para la agricultura, lo canalizan ofreciendo ocho décimas partes al latifundio. La CORA e INDAP, por su parte, disponen en conjunto sólo de un décimo del total de créditos agrícolas para los asentamientos y los eventuales pequeños propietarios.

Respecto a la estructura del mercado agrícola —productos, insumos, precios, créditos, etc.—, se mantiene la profunda división de las clases sociales en el campo: mientras en el mercado del latifundio hay abundantes créditos, altos precios, asistencia técnica adecuada, en el mercado correspondiente a las pequeñas economías campesinas aparece la interminable hilera de los intermediarios locales, orientados a controlar la producción de los campesinos pobres; los precios son bajos; los préstamos son caros, y no se respetan las normas convencionales de peso, medida, calidad, etc. De este modo, las tres cuartas partes de la población rural vende barato sus productos y compra caro los alimentos y servicios que necesita, y el déficit lo salda con préstamos usurarios de las casas comerciales, bodegas, molinos y patrones. En este marco se desenvuelve el asentamiento, no para eliminar radicalmente esta estructura del mercado, sino para robustecerla, poniéndose del lado de las grandes agencias de comercialización y abastecimiento. El Estado sirve así de enlace entre esas agencias monopolistas y los asentamientos..

Sin embargo, es en la realización de los asentamientos donde mejor se aprecia la falacia de la reforma agraria democratacristiana. Esa etapa transitoria tiene por objeto, en general, entrenar al asentado para sus futuras responsabilidades; construir la infraestructura necesaria para la explotación de los predios y crear condiciones para la formación de cooperativas.

¿Qué ha ocurrido en la práctica? Las finalidades esenciales del asentamiento no se han cumplido en forma alguna. Los campesinos han debido luchar constantemente contra los errores y la ineficacia de la pretendida dirección técnica, comercial y administrativa de CORA. Esta ha ejercido una dirección paternalista y burocrática de los asentamientos, ha frustrado la acción directa de los campesinos a través de los Comités de asentamiento y ha buscado ventajas propias, ajenas a los objetivos mismos de esta explotación experimental. En efecto, la prepotencia de los técnicos de CORA; el predominio de éstos con la ayuda de las autoridades gubernativas; el control de la asistencia técnica, del crédito y de la comercialización; la acción de los activistas democratacristianos; la neutralización de la acción e impulso sindicalista; el limitado nivel cultural de los campesinos y la novedad misma de la experiencia, han permitido que los asentamientos se manejen, en general, burocráticamente, con toda la torpeza, irresponsabilidad y los errores consiguientes. En esta forma, para los asentados, CORA ha pasado a ser un simple nuevo patrón.

La ley de reforma agraria —con ese fariseísmo de la legalidad burguesa— puso un arma poderosa en manos de CORA y del Gobierno: el derecho a seleccionar a los futuros asignatarios de tierras. A esto se añade que la ley ha privado del derecho a ser asignatario al campesino que haya ocupado con violencia un predio. Es decir, se priva de tierras precisamente al que se singularizó en la lucha por la instauración del asentamiento. Esta arma es terrible si se considera que la pretensión de dividir los asentamientos en unidades familiares provocara la erradicación de entre el 25 y el 40 por ciento de los actuales asentados. O sea, mientras existía el latifundio, toda su población trabajadora vivía mal, pero vivía de la explotación del fundo. Al expropiar éste, CORA resiste la explotación colectiva que permitiría vivir mejor a toda la masa allí radicada, sin excluir a nadie. En cambio se provoca una selección forzosa. Este mecanismo actúa como medio de división del campesinado, que está constantemente bajo la amenaza de ser desalojado y expulsado de las tierras en que siempre vivió y trabajó.

La forma en que se ejerce la gestión burocrática de los asentamientos y las inepcias y los errores que cotidianamente observan los asentados, han despertado todo género de dudas, interrogantes y recelos. Los campesinos, que no pueden distinguir entre el falso reformismo democristiano y la auténtica revolución agraria, se suman en la confusión y entran a desconfiar, a fardo cerrado, de la llamada "reforma agraria". En esta forma pasan a ser fáciles víctimas de los manejos de los latifundistas, deseosos éstos de apoyarse en tanto dislate para presentar como un mal menor su explotación secular.

¿Qué cabe concluir cuando faltan dos años para el término del Gobierno del señor Frei, respecto de su reforma agraria y de la acción gubernativa frente a los campesinos y los latifundistas?

En primer término, que la reforma agraria demócrata-cristiana nunca ha sido tal. Jamás se propuso destruir en su totalidad la estructura latifundista cambiando en forma radical el sistema de la tenencia de la tierra y eliminando las formas retardatarias de explotación imperantes en la agricultura, para así realizar una transformación verdadera y profunda de la situación económica y social del campo incorporando a todos los campesinos a un nivel de vida digno y sacando al país de su subdesarrollo agrícola.

El propósito último de la reforma agraria demócrata-cristiana fue constituir 100 mil pequeños propietarios destinados a fortalecer la propiedad privada y apuntalar el régimen capitalista en el campo. En esta forma se intentaba atenuar las contradicciones sociales, engrosando a la pequeña burguesía rural, que haría de amortiguador entre el latifundista y el campesinado sin tierras, misérrimo y explotado. Se confiaba así evitar un estallido revolucionario de las masas campesinas oprimidas, que al destruir a la capa latifundista abrieran paso a un cambio en la estructura social vigente en todo el país. La Democracia Cristiana desempeñaba así un papel de reformador burgués.

Esta posición que ha sido la médula de la práctica democristiana en el campo chileno no podía sino fortalecer su conocida ambigüedad. Los resultados están hoy a la vista y comienza ya la venganza del latifundio contra los atisbos de reforma agraria. En este sentido, frente a la tolerancia gubernativa y haciendo tabla rasa de la ley de inamovilidad, los latifundistas han estado despidiendo permanentemente a los trabajadores agrícolas de sus fundos. Preparan hoy sus acciones para rematar a la reforma agraria que pudo ser y no fue y realizan una campaña de desprestigio contra la idea misma de las expropiaciones de tierras que constituyen, sin embargo, la única vía para dignificar al campesino y llevar a la agricultura en Chile a los niveles modernos que exige nuestro tiempo.

Dra. MARÍA ELENA CARRERA
Senadora P. S.

La senadora Carrera ha dedicado gran parte de su obra política al estudio y atención de los problemas de los campesinos. Una labor similar había cumplido el que fuera su marido, el senador Salomón Corbalán, quien falleció en 1967.


Tribuna

¿DENUNCIA O PERSECUCIÓN?

EN LA EDICIÓN número 69 de PUNTO FINAL, se insertó un comentario al libro "Chile invadido", del periodista comunista Eduardo Labarca, y dentro de él se recogió una mención que el autor hace sobre el profesor universitario Marcelo Segall, quien envió la siguiente carta:

Santiago, 4 de diciembre de 1968.
Señor Director,
PUNTO FINAL.
De mi consideración:

Como he sido aludido en el número 68 de PF, me permito enviarle esta carta para su publicación.

Es triste que en un libro escrito al parecer con fines laudables —descubrir los agentes extranjeros— surja calumnia. Pero, ello no es novedoso cuando se trata de escritos firmados por gacetilleros del reformismo. Cada, vez que preparan el clima para una nueva traición lo preceden con un enmascaramiento sutil y con una preparación indispensable: aniquilar moral y en público a sus posibles desenmascaradores. Como preparan una mascarada electoral y es conocido que yo preparo para su impresión la historia de la colaboración de clases, del reparto pacifico de cargos electorales, universitarios y sindicales; primero con la burguesía radical y hoy con la democratacristiana, era necesario detener la verdad histórica con una denuncia calumniosa previa. Y colocada en la forma más hábil y tendenciosa posible: en un contexto de datos antimperialistas.

Es una antigua costumbre del reformismo atacar a los revolucionarlos con las máximas infamias. En mi caso es un honor inmerecido, inmodesto, pero honor al fin, recibir el mismo trato que recibieron de los reformistas los grandes maestros y conductores. Lenin fue acusado por los social patriotas de agente alemán; Marx, por los social reformistas, de agente francés; Rosa Luxemburgo, por los social patriotas alemanes de agente aliado; Recabarren, por los oportunistas de su tiempo, de vendido al oro peruano, etc. Sin embargo, estos procedimientos infames fueron bromas infantiles comparados con las calumnias y crímenes efectuados por Stalin y sus secuaces de los diferentes países. Trotsky fue acusado sucesivamente de espía fascista, nipón, nazi y norteamericano de acuerdo a los problemas políticos internacionales del momento. Las mismas acusaciones tuvieron que soportar hasta su asesinato casi todos los sobrevivientes de la generación de 1917. En verdad, sólo escapó uno: Stalin. En el resto del mundo sucedió lo mismo: el héroe y gran escritor Paul Nizan debió ser reivindicado por Jean Paul Sartre. En Chile, los hijos de Stalin dentro de las posibilidades nacionales efectuaron y efectúan el mismo sistema de ataque. Para todos es conocido cómo en el anterior Congreso de la CUT fue ofendido en forma soez y lanzándole monedas, el viejo y heroico Clotario Blest. Lo mismo es por todos conocido que el diario "El Siglo" acusó a Fidel Castro de aventurero y provocador en la época del Granma. Por todo esto, no me preocupo de la basura lanzada por un periodista de "El Siglo" en mi contra. Sin embargo, cuando PUNTO FINAL, órgano de la juventud revolucionaria, de cierta manera se hizo eco de una calumnia publicada de encargo por Labarca o por complejo antitrotskista, según los términos de su redactor, me veo obligado a responder.

El problema central en la actualidad es evidente y claro: como es imposible seguir negándose a mirar de frente la realidad continental se recurre a una doble táctica, cuando se es reformista. Por una parte, efectuar denuncias verbales o impresas de los "invasores" y no actuar en los hechos concretos y reales. Y, por otra parte, junto con expresar una serie de verdades conocidas, lanzar calumnias y chismes escogidos tanto para ocultar la inacción como para velar los compromisos y la colaboración pacífica. La creciente lucha antimperialista pone en peligro su tranquilidad burocrática, sus casas CORVI, sus cargos parlamentarios y sus turismos internacionales y, en consecuencia, todavía que permita evitar esos riesgos es útil y conveniente. Y nada más fácil que liquidar de cualquier manera a los posibles portavoces de la actitud revolucionaria auténtica. El sistema de los maquiavelistas fue siempre el mismo: calumniad, calumniad, inventad, inventad, que algo queda. En particular, estas tácticas recaen sobre el hombre de pluma: por escribir su Yo Acuso a los anti-dreyfusard, Zola debió refugiarse en Inglaterra y por redactar Bilbao su panfleto anticolonial debió irse a Francia.

Los ataques a mis trabajos han sido permanentes y jamás con argumentos o ideas, sino con insultos y calumnias. Me he tenido que defender en dos frentes opuestos: contra la derecha y contra cierta "izquierda". En general, tienen el mismo origen: he herido intereses y posiciones. "El Mercurio" de Santiago y "El Sur" de Concepción a la derecha, y "El Siglo" y "Aurora" entre los revisionistas. Hace más de una década. Millas me acusó de todo: agente nazi, provocador trotskista, etc., por mi Desarrollo del Capitalismo en Chile. El fondo real es el siguiente: mi libro prueba que el capitalismo chileno es incapaz históricamente de tener una actitud progresista auténtica en la época del socialismo. Y con ello, miné la base ideológica de la colaboración de clases, llámese Frente Popular, Vía Electoral o Frente Pacifista de Liberación. Después, en 1965. mi Exposición de UN SIGLO DE VIDA CHILENA, presentada en todo el país por la Universidad de Chile, colocó al desnudo la realidad política, social, económica e histórica de la nación. Y, sobre todo, exhibió las múltiples tentativas precursoras de la Toma del Poder por las clases explotadas, dando fin al mito de la estabilidad constitucional y democrática de la República de Chile en su historia. Recordar la República de los Libres de La Serena y en Concepción en 1851; recordar la toma guerrillera de Concepción en 1859; recordar la semana roja de la capital en 1905; recordar el asalto al cuartel de Copiapó en 1931; recordar el levantamiento de Lonquimay; recordar la rebelión de la Armada y el 4 de Junio de Grove, cooperan a mostrar el verdadero camino histórico chileno hacia su transformación social. Desde luego, en todos mis trabajos y publicaciones no tengo temor alguno en presentar a los oportunistas y aprovechadores de la derecha, el centro y la izquierda verbal como en verdad son. Todos en aparente conflicto y polémica parlamentaria y periodística; pero en la realidad final, en el fondo, en simple diálogo de recíproco y calculado interés.

Frente a las acusaciones por encargo o interesadas, están mi obra y las luchas concretas de mis alumnos.

MARCELO SEGALL
Universidad de Chile-Universidad Técnica.
Y hasta el año pasado también profesor de un colegio nocturno.


Táctica

MANIOBRAS MILITARES PARA CONFLICTOS MADE IN CASA

EL dueño de la hacienda "Mallermo", situada en la zona de Linares y Maule, el terrateniente Julio Pereira, ex Ministro de Defensa del gobierno conservador de Jorge Alessandri, prestó gustoso sus terrenos para que el Ejército y la Aviación hicieran una demostración de tiro de combate con munición de guerra, que fue presenciada por el Presidente de la República y el Estado Mayor, como fase final de las recientes maniobras militares de instrucción realizadas en la región. La colaboración de los agricultores de las provincias de Colchagua a Maule, fue amplia con el Ejército, cuyo comandante en jefe, general Sergio Castillo, la resaltó en su discurso de clausura de las maniobras. El sector patronal de la tierra tiene motivos particulares para desear que la tropa practique en zonas rurales montañosas y pobladas, como la elegida, especialmente si opera acompañada del cuerpo de comandos, instruidos preferentemente para enfrentar levantamientos armados de población campesina o urbana. La tensión en el campo se agudizó en el último año, y más que en ninguna otra zona del país, entre las provincias de Colchagua y Ñuble, marco de las maniobras que pusieron fin al período de instrucción militar 1968. Los latifundistas del sector están en pie de guerra y existen fuertes rumores de nuevos conflictos campesinos.

Las maniobras 1968 cumplieron con el objetivo principal: demostrar que el Ejército y la Aviación (que empleó aviones cazas ultrasónicos) están preparados para cualquier eventualidad de la guerra moderna, exceptuando la atómica, pero incluida la guerra de guerrillas en el campo. Con anterioridad, el Presidente Frei había asistido a un juego de guerra, en la Academia de Guerra, que consistió en mostrar teóricamente cómo las Fuerzas Especiales apoyadas por unidades regulares, aplastaban un levantamiento de las poblaciones marginales del Sur de Santiago. (PF Nº 68). Aun cuando las maniobras fueron planteadas como acciones en que se enfrentan dos ejércitos regulares, despertó mayor interés lo que estos ejércitos ofrecen para enfrentar conflictos internos.

Durante las maniobras se hizo latente la falta de recursos, para encarar conflictos externos, especialmente si se los compara con los que poseen las fuerzas armadas vecinas.

Para enfrentar conflictos internos el Ejército mostró estar equipado con los adelantos más modernos. Las únicas novedades exhibidas en estas maniobras fueron las bombas de napalm y los paracaidistas ("boinas negras") o infantería aerotransportada. Elementos vinculados directamente a la lucha antiguerrillera en el mundo.

El general Sergio Castillo dijo que se hacía necesario aplicar "modernas concepciones tácticas y nuevos medios que era imprescindible probar". Se trataba principalmente de integrar el equipo de "comandos" a una movilización militar masiva. (En las maniobras participaron alrededor de 10 mil hombres, pertenecientes a 4 divisiones. La tropa fue equipada en su totalidad con fusiles SIG, de la NATO, semiautomáticos, para combates de corto y largo alcance. Las maniobras desarrollaron una situación militar prefijada: un bando inferior en número (los rojos) sería atacado por los azules, superior en cantidad y medios. Los "rojos" se atrincheraron en la quebrada del lugar (Quebrada Honda), de donde fueron sacados por el equipo azul, que aplicó la táctica del cerco y logró arrinconar en sus últimas posiciones a los rivales. Ambos "partidos" contaban con cuerpos de "comandos", que eran lanzados en paracaídas durante la noche o enviados por tierra en labores de incursión y sabotaje a la retaguardia enemiga. Su actividad fue permanente en los diez días de ejercicios y su misión básica fue conquistar nuevas posiciones. Los "comandos" realizaban labor de tipo guerrillero con su movimiento constante dentro de la acción de los dos ejércitos. Según la revista "Vea", sólo se permitió la "guerrilla regular", por la "presencia de población civil". De todos modos, esta población, que tomaba partido en favor de uno u otro bando, se enteró rápidamente de la fiereza y combatividad de los "boinas negras".

Hubo satisfacción general en el Gobierno y el Ejército por el resultado de las operaciones. El terreno de las maniobras permitió probar la capacidad de desplazamiento de los "boinas negras'' y del resto de la tropa en una geografía irregular, reconocida como similar al escenario típico que pudiera elegir una acción campesina armada. Se trata de una zona de lomajes, salpicada de quebradas y barrancos, que facilitan la huida, cubiertos de abundante vegetación, principalmente de arbustos espinosos de gran altura. Las maniobras abarcaron un radio de 140 kilómetros de largo, por 40 de ancho, en la zona comprendida entre los ríos Mataquito y Maule, cerca de la Cordillera de Nahuelbuta, donde el Ejército denunció el año pasado la presencia de preparativos de un foco guerrillero. El Cuartel General de Operaciones fue situado en el balneario de Pichilemu.

AUGUSTO CARMONA A.


Denuncia

GOBIERNO PREPARA UN FRAUDE ESTADÍSTICO

EL gobierno demócrata-cristiano fue presionado desde el extranjero, para que obtuviera un descenso en el índice que mide la inflación en Chile. El ministro de hacienda, Andrés Zaldívar, cuando visitó los Estados Unidos negociando créditos externos, se comprometió a rebajar el volumen de gastos fiscales durante el próximo año. El Ejecutivo, para reducir esos desembolsos, hace descender artificialmente el índice de precios, lo que permitirá reducir de manera apreciable los reajustes de sueldos que benefician a empleados y obreros.

Las tensiones inflacionarias han alcanzado un ritmo muy fuerte en Chile debido a varias razones. Los expertos estiman que las alzas de precios se explican: 1) por el estancamiento económico del país, lo que se refleja en la disminución del producto por persona; 2) por los reajustes constantes del valor del dólar, lo que está elevando continuamente los costos de producción en el país; 3) por el descenso da la producción agrícola, lo que está causando aumentos en todos los precios alimenticios. Este fenómeno se ha visto agudizado por la fuerte sequía que afecta a gran parte del territorio nacional.

En los once primeros meses, el ritmo de aumento de los precios alcanzó al fuerte porcentaje de 28,5 por ciento, uno de los más intensos de los últimos años. Cálculos realizados por expertos oficiales indicaban que el crecimiento de los precios llegaría a un nivel cercano al 30 por ciento a fines de 1968, pero es muy posible que ese porcentaje sea rebajado en forma apreciable por el Ejecutivo.

En una sesión del Comité Económico, realizada a finas de noviembre, el Ejecutivo acordó poner en práctica un plan destinado a reducir del 30 al 26 por ciento el ritmo de incremento de los precios en el presente año.

Para lograr este objetivo se utilizó un plan muy parecido al puesto en práctica durante 1966, cuando también se logró una reducción artificial en el ritmo inflacionario.

En esa oportunidad se logró rebajar del 21 al 17 por ciento el ritmo de incremento de la inflación, disminuyendo por decreto el precio de las papas, las que tienen una fuerte influencia en el índice del costo de vida.

Para provocar el descenso en el mercado interno, el ejecutivo importó el año 1966 una fuerte partida de papas desde Argentina y Polonia, vendiéndola a precios rebajados. El mecanismo, lógicamente es pasajero y sólo tiene repercusiones estadísticas, sin representar un mejoramiento en la difícil situación de los consumidores.

MANIOBRA

En el presente año, el plan del gobierno tiene alcances más vastos. Para provocar un descenso rápido en el índice de precios, el gobierno decidió rebajar los precios de tres artículos alimenticios que tienen una fuerte ponderación en el índice. Esos productos son la carne de vacuno, la cebolla y la papa.

La rebaja de la carne afecta solamente a los llamados "cortes populares", que son los que toma en cuenta la Dirección de Estadística para realizar sus cálculos mensuales sobre la evolución de los precios.

Algunas variedades de carnes como la posta, el asiento y otros, no se encuentran con facilidad en las carnicerías, ya que el distribuidor del producto no está en condiciones de vender el alimento a la cotización fijada por el gobierno.

Los precios políticos fijados para estos alimentos, provocaron su desaparición en el mercado.

El gobierno justificó las graves irregularidades que han ocurrido en el mercado alimenticio, culpando a la sequía.

PRESIONES

El Ejecutivo ha tenido que aceptar, nuevamente, las presiones de los organismos internacionales, al programar su política económica. El ministro de hacienda está negociando en el extranjero cerca de 400 millones de dólares en préstamos, con los cuales espera apuntalar la débil economía chilena durante 1969.

La obtención de esos recursos ha obligado al Ejecutivo a suscribir compromisos muy severos, entre los cuales figura la reducción del poder de compra de los asalariados.

La Moneda no podrá ofrecer un reajuste inferior al alza de los precios a los trabajadores chilenos, porque esa política representa un suicidio en vísperas de la elección parlamentaria de marzo de 1969.

La rebaja artificial del índice de precios, significa reducir el monto de los reajustes para 1969 y por lo tanto, un descenso real en el nivel de vida de los trabajadores chilenos.

El descenso artificial programado en el índice de precios, que se concretará en diciembre, será una carta de triunfo que esgrimirá el ministro de hacienda, Andrés Zaldívar, en sus gestiones frente a organismos internacionales.

Zaldívar se propone suscribir en las próximas semanas un nuevo convenio con el Fondo Monetario, para financiar la balanza de pagos del país durante el próximo año.

Las transacciones de Chile con el extranjero, sufrirán el próximo año un quebranto debido a un posible descenso en el precio del cobre y a los fuertes compromisos que el gobierno tendrá que cubrir en el exterior.

La deuda externa chilena, que se calcula superior a los dos mil seiscientos millones de dólares, exigirá en 1969 desembolsos cercanos a los 200 millones de dólares, debido a las amortizaciones e intereses que es necesario pagar por esos créditos.

El sucesor de Frei se enfrentará con un panorama poco alentador. La recesión económica que empezó en 1967, se ha mantenido en 1968. El boletín de Cuentas Nacionales de ODEPLAN reconoce la recesión.

ALFONSO BRAVO


Negocios

"PIRAÑAS" DEL PDC DEVORAN AL BANCO DEL ESTADO

COMO de un hecho que no merecía mayor interés informó cierta prensa sobre el acuerdo que el Consejo del Banco del Estado adoptó, a principios de este mes, en el sentido de suspender la concesión de créditos. Cualquier mal pensado hubiera podido suponer que si no prestaba dinero, era porque el Banco no tenía qué prestar, puesto que los créditos constituyen una función habitual y normal en una institución bancaria. Y si hubiera supuesto, quizás este mal pensado habría estado en lo cierto, porque horas después, el abogado socialista Erich Schnake Silva (candidato a diputado por el primer distrito de Santiago) hacía su sensacional denuncia, acusando a la democracia cristiana de saquear al principal organismo bancario estatal.

PRIVILEGIOS

Schnake afirma que una suma superior a los veinte mil millones de escudos se han entregado a favoritos del régimen, sin que éstos hayan ofrecido otra garantía que su condición de democristianos o de millonarios que giran en la órbita del oficialismo. Lo más grave es que esta denuncia significa que los personeros están profitando del dinero de todos los chilenos. Aquí no se trata de un poderoso industrial que tiene su banco propio (como Edwards el que lleva su nombre; Yarur, el Crédito e Inversiones; Picó Cañas, el Español, etc.) y que obtiene ganancias suculentas afirmado en las especulaciones que hace con su propio capital o de las empresas que domina.

El caso del Banco del Estado es más grave, porque las enormes ganancias que se está llevando el grupo de privilegiados representa una exacción al esfuerzo que hace el país entero, puesto que el principal ahorrante del Banco del Estado es precisamente el fisco.

Por lo demás, en la denuncia del abogado Schnake aparece con claridad que gran parte de los millones de escudos que se han destinado a estos profitadores, no tiene nada que ver con las actividades verdaderamente dedicadas a la producción industrial, agrícola o minera. Las personas y organismos directamente beneficiados con estos préstamos son personajes de actual influencia política y con evidentes santos en la corte.

UN "NEO-AGRICULTOR"

El caso de Arturo Frei Montalva es un buen ejemplo. En este año, apareció con un capital de 15 millones de pesos. Ningún pequeño productor, ningún esforzado campesino, ningún artesano emprendedor, con un capital semejante, pudiera soñar siquiera con conseguir un crédito bancario que superara al veinticinco por ciento de su capital (menos de cuatro millones de pesos y después de peregrinar días y días por los pasillos del Banco y luego de haberse conseguido un aval que garantizara el pago de su deuda). Arturo Frei Montalva, con sus quince millones obtuvo cincuenta y dos millones directamente y además le concedieron veintinueve mil seiscientos escudos más (como deudor indirecto, es decir, avalando a terceros). Total, el 30 de junio de este año había obtenido la suma de ochenta y seis millones seiscientos mil pesos. Y no ofreció ninguna garantía, aparte de su parentesco directo con el Primer Mandatario. Además, pretextó ser "agricultor", lo que sí constituye una novedad, porque hasta ahora nadie le había conocido la menor inclinación por las labores del agro.

Bajo este disfraz del "crédito agrícola", el Banco del Estado aparece desplazando una suma de alrededor de cuatrocientos mil millones de pesos a agricultores privados; es decir, una cantidad suficiente para entonar de una manera definitiva la aplicación de la reforma agraria se dedica, precisamente, a pertrechar a quienes deben ser objeto de esta ley. Lógicamente, el gobierno aparece por un lado asustando a los terratenientes con la Cora y el Indap y por el otro, apuntalándolos con el Banco del Estado. Nuevamente se demuestra la doble cara del gobierno y la ambigüedad de sus procedimientos; se comprueba, también, el poco deseo que tiene de aplicar realmente la reforma agraria.

No sólo los agricultores están ansiosos de recibir créditos bancarios. También lo están los industriales, muchos de los cuales no pertenecen a la lista de apadrinados del régimen, porque fueron precisamente los desplazados del gobierno anterior que piensan retornar en gloria y majestad al anca de Jorge Alessandri y con indisimulables ganas de tomarse desquite con las "pirañas" de turno. Estos industriales han puesto el grito en el cielo precisamente por la falta de créditos. Han creado una verdadera psicosis de angustia crediticia. Sostienen que los créditos no son concedidos en el nivel suficiente para contrapesar el alza de los costos de producción. Si esto es verdad, quiere decir que ello no ocurre con los personajes denunciados por Erich Schnake.

En todo caso, el empresario de corte "alessandrista" tiene protección en otros bancos; para su subsistencia tiene que vincularse con alguno de los clanes que dominan los bancos privados. Precisamente, el Banco del Estado fue creado con el objeto de contrarrestar el peso terriblemente opresor que ejercía la banca privada sobre el desarrollo económico del país. Fue una de las medidas más celebradas del gobierno de Ibáñez y los socialistas estuvieron presentando su creación como una gran conquista popular. Los hechos habrán probado que esto no pasó de ser una nueva demostración del idealismo reformista que embargó a ciertas colectividades de arraigo popular. Al quedar intactas las clases sociales, el poder financiero del Banco del Estado no salió de la burguesía. Lo más que ocurrió fue una especie de "enroque" entre burgueses. Ahora es un sector de la burguesía el que profita de estos inmensos beneficios a costa de la enorme mayoría del país.

LAS "HAMBRES ATRASADAS"

Y esto que pasó con la democracia cristiana era algo muy fácil de prever. Ha sucedido con ella exactamente lo mismo que con todos los partidos de extracción burguesa. Que hayan subido al poder con "hambres atrasadas" hizo más evidente su afán de enriquecimiento veloz, al amparo del poder político. Y que ahora las sumas sean mayores que hace años atrás, durante otros regímenes, no significa que tengan las uñas más largas, sino que es el país que ha crecido y los fondos públicos también han aumentado. Por eso las cantidades que ahora se deslizan hacia las chequeras privadas cuesta más escribirlas, pero son más o menos semejantes a las que se esfumaron en administraciones anteriores.

La denuncia del abogado Schnake tiene muchas otras derivaciones. Una de las más importantes es la que señala que los créditos concedidos, muchos de los cuales no tienen la menor garantía que los respalde, no son reajustables. Esto quiere decir que la desvalorización monetaria, que avanza a pasos de gigante, también favorece enormemente a los beneficiarios de esta danza de millones. Sin embargo, a comienzos de este mes de diciembre, el Consejo del Banco acordó que sí serán reajustables los créditos para operaciones hipotecarias hasta por un máximo de veinte mil escudos. Este reajuste debe hacerse de acuerdo con el alza del costo de vida. Naturalmente, ello sólo puede perjudicar al beneficiario pequeño, al modesto empleado que pide un crédito para construirse una casa o acomodar una mejora. Pero al opulento, a ese no le ocurre nada.

Otra derivación interesante que pudiera tener la explosiva denuncia del abogado Schnake sería el análisis comprobado de cuántos han sido los millones que el Banco del Estado condonó a sus deudores, sin enviarlos a Cobranza Judicial como lo exige la práctica bancaria. Se asegura que esta cantidad sobrepasa los cinco mil millones de pesos y que la mayoría de estos favorecidos son "gentes del régimen", quienes sólo se limitaron a estirar la mano y no se preocuparon más de pagar.

También los datos recogidos por Schnake sirven para detectar cómo se mueven las influencias bancarias cuando el gobierno debe enfrentar un compromiso electoral. Entonces, se recurre al cohecho a escalas provinciales, si la elección es de un parlamentario, y a escala nacional, si se trata de un presidente. Valga el siguiente ejemplo: para la elección de Bío-Bío, Malleco y Cautín (y la siguiente elección de un diputado, provocada por la muerte de Venancio Coñuepán), el Banco del Estado repartió en esas tres provincias (a partir del 30 de junio del año pasado), la suma de veinticinco mil novecientos treinta y ocho millones y doscientos mil pesos Eº 25.938.200.—).

Apenas el abogado Erich Schnake formuló su denuncia, se empezaron a mover peones con el fin de descalificarlo ante la opinión pública. Es decir, se pretendió emplear el expediente más simplista: desprestigiar a quien tiene una posición contraria sin preocuparse de demostrar que se está en la razón. Pero a las víctimas de este escándalo —que es el país entero, con la sola excepción de los millonarios de la DC— no les interesa juzgar al abogado Schnake; lo que sí le interesa es que se aclare este asunto del Banco del Estado. Que Schnake haya procedido en tal o cual forma movido por el afán de levantar su candidatura a diputado no quiere decir que sus denuncias estén mal fundamentadas. El tiene copias fotostáticas de todos los documentos que respaldan sus acusaciones. Y son éstas acusaciones las que el país quiere que se respondan. El vicepresidente del Banco del Estado, Roberto Infante, por ejemplo, podría explicar la razón por la cual la "Comunidad González Bañares" declara un capital de cuatrocientos ochenta y ocho millones de pesos y recibió este año la suma de dos mil seiscientos noventa y seis millones, directamente, en platita contante y sonante. El debería explicar personalmente esta operación porque resulta que esta "comunidad" pertenece a dos personas, una de las cuales es su esposa y la otra es su cuñada.

También sería conveniente que el Ministro del interior, Edmundo Pérez Zujovic, aclarara que no tiene nada que ver con la pesquera "Guanaye S. A.", que declaró (en 1968) un capital de tres mil doscientos diecisiete escudos y recibió un total de cuatro mil setecientos noventa y cuatro escudos, además de otra suma (por concepto de avales) ascendente a 142 mil escudos. Total recibido: cuatro mil novecientos treinta y seis millones de pesos. Si el señor Pérez Zujovic no tiene relación con esta empresa privilegiada, entonces valdría la pena saber quién puede usar tamaña influencia para conseguirse un crédito tan grande. Porque conviene tener presente que no ofreció ninguna garantía.

Y así tantos personajes de esta nueva oligarquía que ha surgido en los últimos cuatro años. Un buen representante de ella es el Sr. Pablo Gumucio Vives, quien este año acusaba un capital de cincuenta millones y quinientos mil pesos y se consiguió créditos por setecientos noventa y siete millones (directamente), además de trescientos cuarenta y cinco millones que pellizcó como deudor indirecto. Total: mil trescientos cuarenta y dos millones de pesos. ¡Y con un capital de sólo 50 millones y medio! Y el mismo señor Gumucio vuelve a repetir la gracia a través de una de las empresas que controla: Promoción de Viviendas. Con un capital de 256 millones 300 mil pesos, le dieron un préstamo de mil doscientos doce millones (directamente), además de 405 millones 900 mil pesos, por concepto de deuda indirecta. Total: 1.417.900 millones de pesos. Casi seis veces el capital declarado. Es mucha suerte para un hombre solo...


Notas:

1. F. Engels.— Prefacio a El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Obras Escogidas, T. I, p. 232.

2. Lenin. Nuestra tarea inmediata, T. 4, págs. 195.196, ed. rusa.

3. Boukharine.— La teoría del materialismo histórico. (Manual popular de sociología marxista). Ediciones Anthropos, París, 1967.

4. Lenin.— ¿Qué hacer?, p. 168.

5. A propósito de la "Profesión de Joi", T. 4, ed. rusa, p. 264.

6. La concepción liberal y marxista de la lucha de clases, T. 19, págs. 97.98, ed. rusa.

7. El partido socialista y el revolucionarismo sin partido, T. 10, p. 75, ed. francesa.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02