Alianza PC-PDC, ¿Un frente popular?

PUNTO FINAL
Año III. Nº 67
Martes 5 de noviembre de 1968

Análisis

ALIANZA PC-PDC, ¿UN FRENTE POPULAR?

EN el mes de octubre se intensificaron los rumores que hablan de un posible entendimiento electoral entre el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Comunista, no obstante que persiste la impresión general que no se producirá ninguna alteración del actual cuadro político antes de la elección general de parlamentarios, que se efectuará en marzo del próximo año.

Los rumores fueron alimentados por el informe que leyó ante el Consejo Nacional ampliado del Partido Demócrata Cristiano su presidente, el senador Renán Fuentealba. Este último manifestó: "Comencemos por afirmar que nosotros no rehuimos y, por el contrario, aceptamos y aún deseamos la unión de las fuerzas populares, la que consideramos de gran importancia para avanzar más decidida y velozmente en la revolución que deseamos".

Tanto el Partido Comunista como el Partido Demócrata Cristiano han hablado de "unidad popular" en un sentido amplio, pero sus planteamientos no han encontrado acogida dentro de los partidos Radical y Socialista, por eso es que ellos aparecen restringidos a las dos fuerzas que hablan del entendimiento.

El 29 de mayo pasado, el dirigente comunista Víctor Díaz dijo a nombre de su partido: "A fin de que el movimiento popular se abra paso, los comunistas no desahuciamos a priori a ninguna fuerza popular, no nos guiamos por prejuicios o por apreciaciones subjetivas, sino que buscamos tesonera e invariablemente a través de todas las contingencias, el aislamiento de los que se oponen a la solución de los problemas y a las transformaciones sociales".

Según los comunistas "el centro de la gran corriente que lucha por los cambios lo constituye el FRAP, es decir los Partidos Comunista y Socialista", pero en torno de él "más allá del FRAP también hay fuerzas que están por la realización de una política de cambios. Están, concretamente, por tal política el Partido Socialista Popular, el Partido Social Demócrata, la mayoría del Partido Radical y buena parte del Partido Demócrata Cristiano. Concretamente, somos partidarios de que en un momento oportuno todas estas fuerzas se entiendan para generar un Gobierno popular".

La aspiración comunista, así definida, ha encontrado dificultades. El presidente del Partido Radical, senador Hugo Miranda, no es partidario de un entendimiento con el Partido Demócrata Cristiano y tampoco lo es por el momento el Partido Socialista. Este radicalizó su línea política en el Congreso de Chillán y mantiene en pie el "frente de trabajadores", estrategia que no sale del campo de la abstracción, al igual que la Unión Socialista Popular, de la cual es líder el senador Raúl Ampuero. Las líneas de esas dos colectividades no coinciden con las condiciones necesarias para el entendimiento amplio propuesto por los comunistas.

La posición comunista encuentra apoyo franco del Partido Social Demócrata, cuyo presidente, el senador Luis Fernando Luengo, expresó en el Congreso Nacional de su colectividad, el 26 de mayo de este año, que "los socialdemócratas llamamos a la unidad real y efectiva a toda la izquierda chilena, para culminar una meta próxima y verdadera".

El presidente del P.D.C. ha reclamado por las alusiones que hacen los dirigentes comunistas y socialdemócratas sobre su colectividad, y al respecto expresó en el Consejo Nacional que se efectuó en Cartagena: "Declaramos que rechazamos enfáticamente todo intento de dividirnos o de instar a determinados grupos a pactar esa unidad al margen de los acuerdos oficiales y de las directivas centrales del partido".

El P.C. se apresuró a aclarar que no está interesado en dividir al P.D.C: "En estas condiciones queda perfectamente claro que la unidad del partido de gobierno está condicionada sobre todo a la aplicación de una política acorde con las exigencias de la mayoría del país".

Existe el antecedente del cambio de directiva que se produjo en el Partido Radical que dejó conforme a los Partidos Socialista y Comunista, más a este último que al primero, lo que no impidió que los socialistas recibieran públicamente y con beneplácito el apoyo radical en la elección complementaria de un senador por las provincias de O'Higgins y Colchagua. La composición social del Partido Radical no ha cambiado y aún existe en su seno un sector ligado a los intereses económicos norteamericanos y a la oligarquía chilena, pero ha variado su línea y su equipo dirigente. No debe olvidarse que los radicales apoyaron los Convenios del Cobre, que favorecieron a las empresas yanquis, conforme a su tradición de fuerza ligada a ellas, especialmente a la Anaconda.

Está visto que dentro de la izquierda tradicional el P.C. reconoce más abiertamente su anhelo de reflotar un bloque similar al del Frente Popular, aunque rechaza ese apelativo, porque sostiene que esa fórmula ya fue superada.

El P. C. se define como la "vanguardia del proletariado", pero no parece inclinado a admitir que este último debe tomar el poder.

En el Pleno del Comité Central del P.C, de mayo de 1968, Víctor Díaz, informante, dijo: "Lo que Chile necesita es generar un gobierno de nuevo tipo, un gobierno en el cual la participación de la clase obrera constituya una sólida garantía de un viraje fundamental en los rumbos de la nación".

No se trata que la clase obrera dirija el Gobierno de "nuevo tipo" sino que participe junto a otras fuerzas sociales. ¿Cuáles son éstas? De acuerdo con los documentos comunistas se trataría de la burguesía nacional, que según los socialistas no existe en Chile, y la pequeña burguesía. Esta última fue admitida por primera vez por el P.C. como fuerza que puede ayudar a los procesos revolucionarios en 1967, al reconocer que un sector importante de ella jugó un papel decisivo en la primera fase del proceso revolucionario en Cuba.

El presidente del P.D.C. acepta la llamada "unidad popular" pero la condiciona a dos proposiciones básicas: a) que el P.D.C. se convierta en vanguardia del nuevo movimiento izquierdista para lo cual comunistas y socialistas no pueden seguir operando como una combinación, y b) que el candidato presidencial sea un demócrata cristiano.

Renán Fuentealba es partidario de la pre-candidatura de Radomiro Tomic y es éste el que propicia el entendimiento con la izquierda porque siempre ha sostenido que sólo una coalición de tipo Frente Popular puede hacer un gobierno popular, que por supuesto él encabezará. Está claro que Tomic como representante típico de la burguesía, quiere conservar para ésta el control del gobierno y si acepta un entendimiento con fuerzas marxistas es porque está consciente que ellas han crecido y porque al meterlas dentro de un bloque las subordina al control burgués.

La coincidencia del P. C. con el P.S.D. y con el planteamiento de la mayoría del P.D.C. debe hacer pensar a la clase obrera, ya que si las fuerzas burguesas aceptan los contactos con otra que se define como revolucionaria es porque ellos son útiles a los intereses de la burguesía.

El P.D.C. hizo esfuerzos, mientras fue fuerte, por destruir a la Central Unica de Trabajadores (CUT); su retorno al seno de ésta puede interpretarse de dos modos: 1º— El P.D.C. baja la cabeza al comprobar que no pudo destruir al movimiento de los trabajadores; 2º— El P.D.C. retorna al movimiento organizado de los trabajadores para manipularlo y frenarlo aún más y porque está convencido que su meta no es destruir al régimen actual, sino buscar la fórmula para insertarse en él, asegurando su continuidad.

Renán Fuentealba declaró al diario conservador "El Mercurio" (27-10-68), que encuentra "desorientados" a los radicales y a los socialistas; luego agregó: "La verdad es que en este cuadro de la izquierda el único partido que está organizado y sabe lo que quiere es el Comunista". Este comentario se repite con frecuencia en La Moneda y en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Los comunistas califican de "aventureros" a todos los que no comparten sus posiciones dentro del movimiento izquierdista o revolucionario. Llevados por un comportamiento pragmático, que definen como realista, han realizado contactos con el P.D.C. en varias oportunidades, especialmente cuando el gobierno ha advertido que un movimiento gremial está a punto de favorecer a los "golpistas" o a los que aceptan las presiones expansionistas de los "gorilas" argentinos. Lo del "golpismo" es parte del cuento del mentiroso que anunciaba la presencia del lobo para asustar a los pastores.

Ha habido entendimiento entre el P.D.C. y el P.C. en el proceso reformista de la Universidad de Chile y en el frente periodístico (elecciones del Colegio Nacional y del Círculo de Santiago).

En el P.C. existe el convencimiento de que si Frei hubiese lanzado primero la reforma agraria y luego el proyecto de Convenios del Cobre habría modificado la reacción de las fuerzas no gobiernistas, ya que el sector izquierdista le habría apoyado. Fue el Partido Socialista el que precipitó la oposición a Frei. Inmediatamente después de confirmarse su triunfo, dijo el senador Raúl Ampuero que "le negaría la sal y el agua".

El P.C. fue arrastrado en ese momento por su aliado porque estaba abrumado por la fuerza de la canallesca, campaña anticomunista descargada durante la lucha presidencial.

El P.C. ha criticado varias actitudes de la política exterior de Frei, pero en líneas generales coincide con el juicio que sobre ella tiene el Partido Comunista de la URSS, el que por intermedio de su representante, el diario "Pravda", dijo en abril del año en curso: "La cosa es obligar a Chile a negarse a la política independiente que lleva a cabo y convertir este país en un satélite de Estados Unidos en el plano político". Queda en pie que la URSS estima que la política exterior del Gobierno de Frei es independiente, pese a la enconada actitud que ha mantenido contra Cuba, única nación socialista del continente, conforme a la presión norteamericana.

Al margen del resultado que surja del esfuerzo por revivir el Frente Popular, lo que queda por aclarar es si tiene algún valor revolucionario la llamada "unidad popular", en las condiciones expuestas por sus constructores. Se dice que lo más importante es impedir el triunfo del conservador Jorge Alessandri. No cabe la menor duda que ello agravaría los problemas económicos, políticos y sociales de Chile, pero eso no indica que la formación de un bloque heterogéneo, con fines electorales, sea el comienzo de la salvación del país.

Está claro que los movimientos chilenos, que se autodefinen como revolucionarios, constituidos en núcleos políticos organizados operan mecánicamente sin haber resuelto cuál es el proceso político que más le conviene a Chile en esta hora. Unos dicen que hay que realizar previamente la revolución democrático-burguesa y otros la niegan, pero ninguno ha determinado las condiciones que hay en Chile para impulsar un proceso verdaderamente revolucionario. El electoralismo con sus expresiones oportunistas es sólo una demostración externa del mecanicismo político.


Opiniones

UNA PERSPECTIVA ABERRANTE

EL Subsecretario General del Partido Socialista, Adonis Sepúlveda, fue consultado por PF para que se pronunciara acerca de los llamados a la "unidad popular" que se hacen desde el Partido Comunista y la democracia cristiana. La posición que asuman los socialistas puede alterar totalmente el cuadro de la izquierda chilena, ya sea ésta favorable a una alianza con comunistas y democratacristianos, o desfavorable. Hasta ahora, y desde 1958, la unidad popular se basaba en el entendimiento comunista-socialista. Pero las últimas reuniones plenarias de los partidos comunista y democrátacristiano entraron a revisar este concepto, para incorporar a él a sectores de la burguesía. Adonis Sepúlveda rechaza este nuevo entendimiento. Sin embargo, siendo sus razones de orden estratégico, es difícil que el Partido Comunista, que no comparte esa posición, prefiera sus aliados de ahora a un compromiso con democratacristianos y radicales, que le permite llegar al Gobierno en 1970. dentro de los términos fijados por su propia política.

A raíz del último Pleno del Partido de Gobierno celebrado en Cartagena, el país conoció la posibilidad formal de una alianza comunista-democratacristiana, ¿qué piensa usted de eso?

RESPUESTA: "Pienso que sería una perspectiva aberrante para las aspiraciones de los trabajadores, que ansían una verdadera revolución en Chile. Lo digo por el carácter da instrumento político de la burguesía que tiene la democracia cristiana. En cuatro años de Gobierno, este partido ha demostrado lo que es en sí, a pesar de sus pujos reformistas, de sus contradicciones internas y de los pinitos y olitas de sus sectores avanzados. Como partido, es de una filosofía esencialmente burguesa. Una alianza de este orden, convertida en Gobierno, sería una nueva frustración.

Desde luego, tal posibilidad colocaría al Partido Socialista y al Partido Comunista no sólo en planos diferenciados sino en barricadas diferentes y no creo que ello llegue a suceder, porque el PC se ha pronunciado negativamente frente a esta alternativa, aun cuando tal alternativa pareciera no ser absoluta".

¿Qué posición asume su partido ante el llamado de unidad con sectores progresistas hecho por el comunismo con vistas a elaborar un programa de Gobierno para 1970?

RESPUESTA: "Sobre esta materia nos hemos pronunciado permanentemente. No creemos que la lucha por el poder pueda darse dentro del cuadro de la institucionalidad burguesa. Las cabalas para conformar un objetivo presidencial para 1970, hoy día menos que nunca llegan al fondo de la problemática político-social del país.

En el presente, una política definitoria, que enfoque efectivamente el proceso revolucionario de la época actual, está más allá de la simple concepción de "derechas" o "izquierdas"; o de lo progresivo o lo reaccionario. Hay que trazar tajantemente una línea divisoria entre los que están por el sistema capitalista y los que persiguen un auténtico cambio del régimen, y, a nuestro juicio, esto último no puede lograrse pacíficamente. La vanguardia revolucionaria debe preparar a las masas para un enfrentamiento qué inevitablemente será violento.

Nuestra estrategia está centrada en este punto de vista y todo el desarrollo de nuestra política tiende a formar conciencia de que no hay otra salida.

Esta concepción rompe el esquema de prepararse para el 70, como objetivo final. Una política como la sustentada por el PS puede y debe desarrollarse buscando crear las condiciones adecuadas, las que pueden producirse antes, en o después del 70. Darse un programa para el 70 con sectores progresistas, creyendo que la simple suma aritmética de progresismo más desarrollismo más reformismo dará como resultado una solución a los problemas derivados de la naturaleza del sistema capitalista imperante, es, a nuestro juicio, desarmar ideológicamente a las masas y no prepararlas para la revolución. Estamos llanos a responder a una perspectiva como ésta, pero queda fuera de nuestra línea un agrupamiento simplemente progresista".

¿El FRAP es una realidad a estas alturas? ¿Se le puede considerar una salida política para la izquierda revolucionaria?

RESPUESTA: "Aunque a mal traer, el FRAP existe. Se manifiesta a distintos niveles v en variados frentes de lucha. A la vez que quedan siempre a la vista las diferencias entre socialistas y comunistas. Lamentablemente, no se puede evitar que las diferencias de fondo que separan a ambos partidos se reflejen en los frentes de lucha.

Nosotros consideramos que el FRAP es un instrumento de lucha de los partidos de la clase obrera, necesario y fundamental para movilizar políticamente a las masas hacia un enfrentamiento vertical con el orden imperante. En tal sentido, podría decirse que dada la agudización de las contradicciones del régimen, si ascenso de las masas, especialmente del campesinado, el FRAP es más necesario que antes. Pero a la vez, la situación actual exige que este organismo se afiance sobre bases más claras y definidas.

El FRAP debe redefinirse como el instrumento político para la conquista del poder. Esto exige no sólo un programa democrático burgués avanzado, "popular, antioligárquico y antimperialista propiamente tal, sino que la adopción de tácticas y métodos comunes que hagan factible para las actuales circunstancias la liquidación del orden vigente".

¿Su partido está cumpliendo la línea del Congreso de Chillán, si por una parte habla de vía armada y por otra se inscribe en las elecciones parlamentarias de marzo?

RESPUESTA: "Primero es necesario clarificar los acuerdos de ese Congreso. En lo sustancial, establecen que las clases sustentadoras del orden no entregarán pacíficamente el poder y han desatado la violencia para impedir el avance de las masas en el continente. Surge entonces, como una necesidad histórica, legítima, la violencia revolucionaria, concretizada en la vía armada para la conquista del poder. Esta concepción está planteada en términos estratégicos continentales, ya que el gendarme del orden en América latina es el imperialismo. Sin embargo, en cada país deben buscarse las formas precisas para materializar el enfrentamiento revolucionario contra el régimen, adecuándose a la realidad, pero a la vez no adaptándose a ella, sino persiguiendo su modificación con nuestra propia acción consciente.

Ubicado en esta línea y aplicándola a nuestra realidad, el Congreso de Chillán no excluyó la utilización de otras formas de lucha, tales como las reivindicativas y electorales, pero siempre supeditadas a la política de largo alcance del partido.

De manera que le respondo: se está cumpliendo con la línea de Chillán, de acuerdo con las posibilidades particulares del partido y de acuerdo con la realidad político-social del país. Y segundo, no hay tal incompatibilidad entre la línea de Chillán y nuestra participación electoral. Puede discutirse si esta posición es justa o no, pero, no se puede plantear que hay una trasgresión de los acuerdos de Chillán".

¿Cómo resolverá su partido la problemática de 1970 si se debate en la disyuntiva de vía electoral o vía armada?

RESPUESTA: "En primer lugar, es falso que el partido se debata en tal disyuntiva. El partido ha desechado definitivamente la vía pacífica para llegar al poder. Estamos por la vía armada. Pero es esquematismo y sectarismo hacer una antinomia entre participación en un acto eleccionario y vía armada, o confundir la concepción de que se puede llegar al poder por la vía del sufragio con la idea de la utilización de esos procesos políticos para objetivos revolucionarios. Yo le pregunto a la vez: ¿existe antinomia entre foco guerrillero y lucha de masas? Creo que no. Por otra parte, por qué la lucha de masas tiene que ser pacífica, legalista y conciliadora y no combativa, clasista y revolucionaria. Nosotros consideramos posible y necesario esto último.

Si partimos de la base de la necesidad de agudizar las contradicciones para llegar a un enfrentamiento social, las elecciones de 1970 serían un accidente, importante, pero un accidente en el proceso que vive el país. Si esto es así, a mi juicio el FRAP deberá dar una batalla, no por la presidencia de la República, sino para movilizar a las masas hacia sus objetivos históricos.

Una campaña de tal orden despertaría la violencia de las clases dominantes. A esa situación debe saber responder la izquierda revolucionaria.

Las experiencias que ha sufrido el socialismo, tanto por su participación en el pasado en alianzas híbridas, como por la campaña de 1964, que en los hechos significó la conducción pacífica y legalista de un proceso revolucionario en ascenso (que permitía todas las posibilidades para haberlo orientado hacia una revolución efectiva) y que llevó a las masas a un callejón sin salida, están demasiado vivas como para reincidir en el mismo camino y con iguales métodos".

A. C. A.


BOLSA DE GATOS

Aunque se afirma que los militares golpistas peruanos encabezados por el general Velasco Alvarado son más "integracionistas" que el derrocado Belaúnde Terry, el proyecto de complementar la economía del área andina continúa sufriendo muy serios tropiezos. En los primeros días de noviembre debían reunirse en Cartagena, Colombia, los representantes de los mandatarios de Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Colombia para ratificar el proyecto de la Corporación de Fomento Andino, pero la reunión ha debido ser postergada para diciembre y no se descarta que se posponga una vez más.

Las razones que se aducen son varias. Como causa inmediata se cita la realización de elecciones presidenciales en Venezuela, pero este pretexto esconde una enconada oposición de los industriales de ese país para integrarse con sus congéneres del área. La más seria valla de esta integración subregional reside por ahora en Bolivia y concretamente en el empeoramiento de las relaciones de ese país con Chile. La quema de banderas chilenas y encendidos discursos de altos militares del Altiplano con motivo del aniversario de la fundación de Antofagasta hicieron regresar a cero las fructíferas conversaciones del Canciller Valdés con su colega boliviano, el general Alcoreza, para mejorar las relaciones rotas por iniciativa boliviana en 1962.


Tribuna ideológica

ENTREVISTA CON HERBERT MARCUSE

Entrevista a Marcuse efectuada por Günther Busch y publicada en la revista
inglesa "New Left Review". Traducción de PF.

PRIMERA pregunta: Se dice que el concepto de Marx de la revolución, no puede afrontar los nuevos hechos de la sociedad industrial. Ha devenido en un anacronismo; no tiene ya ninguna base. La clase obrera, que en opinión de Marx es el sujeto histórico de todos los cataclismos sociales futuros, se ha disuelto a si misma como clase; el deseo de establecer un orden social cualitativamente diferente ha dado paso a la necesidad de mejores condiciones de trabajo, a más tiempo libre y más bienes materiales. En estas circunstancias, la vieja teoría de la revolución, que articulaba la miseria económica de una clase y enseñaba a los oprimidos a hablar, ha devenido impotente e irreal; ha dado su espalda a la realidad. Cualquiera que hable de revolución en estos días está seguramente contribuyendo a una mistificación.

Marcuse: De hecho, la idea de la revolución no es nunca una "mistificación". En general, la situación existente ha sido siempre mala: una fuerza que resiste las posibilidades reales de vencer la miseria y la inhumanidad . El hecho de que la revolución no tenga ya ninguna "base" identificable y ningún movimiento organizado del cual depender no elimina su necesidad. Pero, de veras, ¿no tiene hoy ninguna "base"? Ni el velo ideológico de la democracia pluralista ni el velo material de la productividad extravagante alteran el hecho de que, en el reino del capitalismo avanzado, el destino del hombre está determinado por el aparato de explotación agresivo y expansivo y las políticas vinculadas con él. Los derechos civiles que se permiten, y que están administrados en este sistema de dominación, no disminuyen la violencia de una opresión que ha hecho del mundo un infierno . En este momento, el infierno está concentrado en los campos de batalla del Vietnam y las demás tierras sacrificables del neo-colonialismo. Por supuesto la humanidad está concentrada allí también: no inmediatamente, en las luchas guerrilleras, que enfrentan el horror del conquistador con el horror de la defensa, sino, por la vía de muchas mediaciones, en la oportunidad de definir el límite interno del sistema dado a aquellos que en su pobreza y debilidad extremas han mantenido ya por años controlada la máquina más rica, más destructiva y tecnológicamente más desarrollada de todos los tiempos. Digo límite "interno" porque ya no hay un límite exterior para el sistema global del capitalismo avanzado; porque aún el desarrollo de los países socialistas, a despecho de todo el contraste en sus relaciones de producción, responde a la presión de la competencia mundial y a las necesidades de la coexistencia. Pero cualquier idea romántica del frente de liberación es incorrecta. La lucha guerrillera como tal no presenta ninguna amenaza mortal a aquel sistema: a largo plazo no puede resistir una "Solución Final" tecnológica. El sistema se reserva el derecho de decretar sí y cuándo alcanzará la "victoria" quemando y envenenando todo. La "Solución Final" en Vietnam sería la consolidación final del poder del capital, el que extendería más sus intereses con la ayuda de las dictaduras de los militares y de la propiedad, y forzaría a los países socialistas a una defensa más y más debilitante (o a una neutralidad impotente) .

Esta tendencia solamente puede romperse si la resistencia de las víctimas del neo-colonialismo encuentra apoyo en la misma "sociedad afluente", [1] en la metrópolis del capitalismo avanzado y en los países capitalistas más débiles, cuya independencia está amenazada por la metrópolis. (Volveré a la oposición en la metrópolis en mi respuesta a la pregunta 3). De todos modos, en los países capitalistas del continente europeo la pre-condición para la eficacia de una oposición sería continúa siendo la revitalización política del movimiento de la clase obrera en escala internacional.

Segunda pregunta: Uno de los aspectos sobresalientes de nuestra época es la gradual convergencia mutua del capitalismo y el socialismo. En ambos sistemas la industrialización avanzada ha alterado el proceso social y los métodos de producción.

El poder descansa con el aparato que administra la labor social y organiza su adaptación: la dominación, traducida en manipulación, casi no puede reconocerse como una dominación política y económica. Cada persona actúa de buena fe, con el solo deseo de actuar en respuesta a presiones generales. La concepción de libertad, en la que se inspiraron revolucionarios y revoluciones, ha sido, al parecer, puesta fuera de circulación en los modernos estados capitalistas y socialistas. Ha perdido finalmente el concepto de libertad su fuerza revolucionaria en la "sociedad manejada de masas".

Marcuse: La "gradual convergencia mutua del capitalismo y el socialismo" ha encontrado su expresión en el concepto cliché de la "sociedad tecnológica" o de la "sociedad industrial desarrollada". La usual crítica indignante a ese concepto es en sí misma ideológica. No debe ser más necesario enfatizar que no es la técnica, sino la organización social de las fuerzas productivas la que determina la diferencia entre los sistemas sociales. Pero aparece necesario repetir que la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y el control colectivo de los mismos no concluye esta diferencia, particularmente cuando este control es ejercido por una clase obrera cuyas necesidades y aspiraciones están dominadas por la imitación de la adaptación a las necesidades engendradas por el sistema capitalista. La coexistencia con el capitalismo avanzado está empujado a las sociedades socialistas hacia una competencia de vida o muerte —hacia una competencia en que el desarrollo de las fuerzas productivas y de las necesidades sociales están en una gran medida subordinadas a las exigencias político-diplomáticas y militares. Así, aquí como allá, la técnica está deviniendo en un medio de opresión injertado dentro del proceso de producción. Así, aquí como allá, la técnica, que todavía no se ha convertido en un medio de liberación, prescribe modos definidos de conducta dentro de y en relación al aparato de dominación. No obstante, continúa siendo cierto que la oportunidad para la liberación descansa donde los medios de producción han sido socializados. La economía política de los países socialistas necesita la paz, no la expansión agresiva.

Pero la competencia tecnológica y política en el desarrollo de las fuerzas de producción produce todavía otra tendencia que parece aun más perniciosa para el futuro. La presente constelación internacional está conduciendo a una oposición de intereses entre los países socialistas "viejos" estabilizados y tecnológicamente avanzados e industrializados, por un lado, y los "nuevos" y más pobres, por el otro. Los primeros están moviéndose en la categoría de poseedores; el comunismo revolucionario de los pobres al otro lado de la frontera puede bien aparecer a ellos como una hueva "revolución desde abajo" así como un peligro. No sólo para ellos, desde luego. Porgue la "sociedad afluente" también siente aquí el peligro: por mucho tiempo la "lucha contra el comunismo" norteamericana ha devenido en una lucha contra el comunismo de los más pobres.

Si es cierto que la "concepción de libertad, por la cual los revolucionarios y las revoluciones se inspiraron", está suprimida en los países industriales desarrollados con su creciente standard de vida, entonces es mucho más agudo y abierto donde los oprimidos se están rebelando contra el sistema. Es aquí donde el concepto revolucionario de libertad coincide con la necesidad de defender crudamente la propia vida: tanto en Vietnam como en los barrios bajos y gethos de los países ricos.

Tercera pregunta: En un ensayo de 1965 usted presentó la tesis que el capitalismo ha logrado conducir sus contradicciones en una "forma manipulable"; ha absorbido el "potencial revolucionario". ¿Significa esto que bajo las condiciones dadas es imposible combinar la teoría crítica y la práctica política? En otras palabras, ¿qué significa "revolucionario" en el contexto de una sociedad que, sin violencia, ha suprimido el pensamiento de la revolución y la necesidad de ella?

Marcuse: La manipulación de las contradicciones del capitalismo avanzado tiene su propia dinámica, cuya fuerza explosiva está hoy activa en la escalada de la guerra en Vietnam y en la expansión del capital norteamericano en Europa, América del Sur y Asia. No tiene sentido ver en esta tendencia las semillas de un conflicto armado entre los poderes capitalistas: el interés común vis a vis, el enemigo común, fuerza a los rivales a juntarse. Pero dentro de las naciones intereses particulares están insistiendo en la resistencia al capital norteamericano; la independencia nacional está de nuevo volviéndose un factor progresivo. Un retroceso del capital norteamericano —combinado con el desempleo creado por la creciente automatización— puede conducir a choques serios; socavaría la unificación de fuerzas antagónicas en los EE.UU. Es posible que las tendencias neo-fascistas pudieran entonces triunfar y que la mayoría de los obreros organizados las siguieran o se mantuvieran neutrales; asimismo, es también posible que la oposición creciera y se organizara.

En esta situación la oposición de la juventud norteamericana pudiera tener un efecto político. Esta oposición está libre de ideología o permeada de una honda desconfianza de toda ideología (incluyendo la ideología socialista); es una rebelión sexual, moral, intelectual y política, todo en uno. En este sentido es total, dirigida contra el sistema como un todo: es el asco de la "sociedad afluente", es la necesidad vital de romper las reglas de un juego mentiroso y sangriento —para dejar de cooperar más. Si esta gente joven detesta el sistema de necesidades prevalecientes y su siempre creciente masa de bienes, esto es porque observan y saben cuánto sacrificio, cuánta crueldad y estupidez contribuyen cada día a la reproducción del sistema. Esta gente joven no comparte más la necesidad represiva para bendecir y asegurar la dominación; en ellos tal vez está apareciendo una nueva conciencia, un nuevo tipo de persona con otro instinto de la realidad, de la vida y de la felicidad; ellos tienen un sentido de una libertad que no tiene nada que ver con, y no quiere ninguna relación con la libertad practicada en una sociedad senil. En pocas palabras, aquí está la "negación determinante" del sistema prevaleciente, pero carece de organización efectiva y es por sí misma incapaz de ejercer presión política decisiva. Solamente en alianza con las fuerzas que están resistiendo el sistema "desde afuera" puede una tal oposición devenir en una nueva vanguardia; si permanece aislada corre el riesgo de caer víctima de la inoculación y así del propio sistema.


Entrevista

UNA TÁCTICA PARA LA LUCHA CAMPESINA

EL diputado socialista Joel Marambio Páez, estuvo detenido y continúa procesado por el presunto delito de ofensas al Presidente de la República. La acción judicial contra Marambio la inició el gobierno a raíz de un discurso que el parlamentario pronunció en Santa Cruz (provincia de Colchagua), en un mitin campesino (PF Nº 65). Joel Marambio se ha distinguido como activo organizador de sindicatos campesinos en Colchagua, y durante los días que estuvo en prisión recibió la estimulante solidaridad de ese sector de trabajadores.

El parlamentario socialista considera que los campesinos chilenos constituyen —como en el resto de América latina— una fuerza revolucionaria potencial que hay que organizar en ese sentido. Sobre esa materia PF conversó con Marambio.

LA IMPORTANCIA DE LA LUCHA CAMPESINA

"Considero —dijo— que a partir de la revolución cubana ha quedado en claro la importancia que asumen los campesinos en la lucha revolucionaria continental. Hay que admitir que los partidos marxistas no supieron aquilatarlo oportunamente por el conocido apego a esquemas ortodoxos que se fraguaron en la realidad europea del siglo pasado. Esos esquemas atribuyen a la clase obrera el papel exclusivo de vanguardia en la lucha revolucionaria por el poder. Sin embargo, la estructura de la sociedad latinoamericana sitúa al campesinado en la base misma de la pirámide social. El status económico-social inferior del campesinado, hace posible el nivel de vida superior de los grupos sociales que viven en los centros urbanos. Se produce así una explotación colectiva de los campesinos, proceso al cual muchas veces no son ajenos los mismos proletarios industriales. Al campesinado no se le reconocen derechos que sí son respetados a otras clases, y en lo político se subestima a las clases campesinas, considerándolas ajenas al proceso revolucionario".

"Sin embargo —añade Joel Marambio —, en nuestro propio país los campesinos están demostrando todos los días lo erróneo e injusto de tales concepciones. Su lucha, ciertamente, ha inducido a meditaciones a los partidos marxistas, y ha preocupado principalmente al Partido Socialista que, en noviembre de 1967, en su congreso de Chillán, aprobó un informe de la comisión agraria y campesina, donde se plantea la estructuración política de los trabajadores del campo como fuerza revolucionaria de primera línea. El PS está trabajando desde hace algún tiempo con una concepción correcta del papel del campesino. Ya en el pleno nacional de enero de 1966, el recordado camarada Salomón Corbalán planteaba esta cuestión, otorgándole un lugar de preeminencia en la actividad del partido. Las clases que componen el campesinado (inquilinos, voluntarios, afuerinos, asentados, medieros, arrendatarios, etcétera) integran —a mi juicio— el conjunto potencialmente más apto para la acción de conquistar el poder por la vía revolucionaria".

"Hace diez años, en la campaña presidencial del FRAP, el campesinado chileno dio la gran sorpresa a los partidos marxistas por su masiva e inesperada identificación con la candidatura del compañero Allende. Lamentablemente los partidos siguieron operando en general en función de las viejas concepciones teóricas y de sus correspondientes prácticas políticas. No se captó en forma adecuada la incipiente manifestación de rebeldía campesina que se reflejó en aquellas elecciones. Pero la reacción sí se dio cuenta en el acto del fenómeno que estaba ocurriendo. La Democracia Cristiana y el imperialismo norteamericano pusieron en marcha una plataforma agraria que atajara en el período siguiente, 1964, la candidatura del FRAP. Tal como dijera el desaparecido senador Robert Kennedy a su regreso de una gira por América latina, en un informe al Congreso norteamericano: "Contrainsurgencia es reformas sociales bajo presión".

LA TÁCTICA DE LA DC

"La DC —agrega Marambio— ha empleado en el campo todo el ramillete de organismos estatales, aparte del Departamento Campesino del PDC, el Instituto de Educación Rural, la Misión de Ayuda Evangélica, Caritas Chile, Instituto de Humanismo Cristiano, Unión de Campesinos Cristianos, ANOC, Cuerpos de Paz de EE.UU., Alemania Federal y Bélgica, la Misión Económica de Estados Unidos y CARE. Sólo el Instituto de Educación Rural tiene recursos superiores a los 5.000 millones de pesos anuales. La acción combinada de estos contrarrevolucionarios modernos constituye quizás el esfuerzo más gigantesco de orden social que se ha visto en el país, destinado —como es lógico— a frustrar una verdadera revolución. Sin embargo, es peligroso jugar con el fuego que se esconde en las masas trabajadoras. El reformismo burgués contribuyó a desatar en el campo una fuerza nueva que está llamada a alterar en forma radical el inestable equilibrio social existente en Chile. La tierra está ahora al alcance de la mano de los campesinos, ellos han comprobado que los patrones son vulnerables y que tienen miedo; el derecho "natural" sobre la tierra ha sido cuestionado, la organización sindical demuestra cada día su fuerza si está orientada con sentido revolucionario".

"No obstante —añade—, si bien la DC introdujo una transformación en el campo, su política está fracasada desde el punto de vista de los intereses de los campesinos que, en creciente proporción, se dan cuenta que deben aplicar un "código de hecho" para lograr justicia. La reforma agraria se caracteriza por ser parcial e injusta para los campesinos en su conjunto. Su orientación evidente es crear un "colchón" de pequeños propietarios que amortigüe en el campo el proceso revolucionario. Pero al convertir en explotadores de sus propios compañeros a los escasos favorecidos con la reforma, ésta no logra consolidar una ideología pequeñoburguesa en el campo. Sólo consigue acentuar las contradicciones e iluminar para los campesinos el camino liberador del socialismo. En el campo se dice que "pica más fuerte la pulga flaca que la pulga gorda", y es lo que sucede con los nuevos propietarios en las zonas donde algo se ha hecho en materia de redistribución de tierra. Por otra parte, la creación de una capa de pequeños propietarios capitalistas, conlleva la necesidad de mantener un proletariado agrícola que venda su fuerza de trabajo. ¿Estarán de acuerdo aquellos que han sido destinados a proletarios con la división de tareas que pretende imponer la DC? Cada vez, en cambio, se abre paso con más fuerza la idea correcta de la explotación colectiva de la tierra, la nacionalización de la tierra como uno de los medios de producción, quizás el más importante, que será propiedad de todos los trabajadores bajo el socialismo".

"Debo recordar —agrega Joel Marambio— lo que decía el camarada Salomón Corbalán en ese pleno nacional de abril de 1966: "Pensamos que dentro del plano nacional y latinoamericano, si existe alguna coyuntura revolucionaria, una posibilidad de encender la mecha de la rebelión, es en el campo y no en el proletariado, ni de las minas ni de las industrias. Por otra parte, la izquierda, y particularmente nuestro partido, es débil en las zonas urbanas, en las zonas industriales". Esto, en mi opinión, sigue siendo válido. La posibilidad revolucionaria más concreta radica hoy en las masas campesinas que se movilizan por la reforma agraria pidiéndola ahora y en todo Chile. El gobierno democristiano está impedido de satisfacer esa demanda y ha entrado, como se aprecia fácilmente, a una posición defensiva, utiliza sus aparatos de represión para castigar a los campesinos y defender a los latifundistas. Los ejemplos abundan en el último año, y el más elocuente fue el del fundo San Miguel, de Aconcagua, donde más de cien campesinos fueron arrastrados a la cárcel por demandar un escudo diario más en sus salarios de hambre. El gobierno democristiano se ha ido. desenmascarando ante la masa campesina, y resulta cómico el planteamiento que hoy hace el PDC al prometer que a partir de 1970, si la izquierda le ayuda a mantenerse en el poder, va a hacer realidad sus promesas "revolucionarias" que en 1964 apoyó la derecha".

LA VERDADERA VANGUARDIA

"Una correcta táctica revolucionaria en el campo —agrega Marambio— haría posible en Chile la precedencia del foco político al foco militar, con lo cual este último nacería en condiciones más favorables. Claro está que las posibilidades revolucionarias no están reservadas a las clases más conscientes del campesinado. Pero de éstas puede emerger un movimiento que permita sacar de su quietismo v conformismo a los núcleos proletarios industriales e incorporarlos a la lucha revolucionaria por el poder político. De lo que se trata en este momento es de reconocer que la clase de vanguardia en la lucha revolucionaria, desde el punto de vista de la acción, es el campesinado, y que ésta deberá arrastrar al proletariado industrial mediante la creación de una coyuntura revolucionaria. La táctica que se plantea, como se ve, es el camino concreto para pasar de la lucha político-gremial a la lucha político-militar. De nada valen las declaraciones ultra-izquierdistas en favor de la lucha armada y en contra de las formas tradicionales de la lucha política, si no se especifica la táctica concreta de acción, las formas que asumirá la lucha, las soluciones de continuidad entre un estilo de lucha y otro, el camino a recorrer y sus diferentes etapas. El PS ha alcanzado bastante influencia campesina y en sus manos está el privilegio histórico de no fallar al movimiento revolucionario".

J. C. M.


Filosofía

LA IZQUIERDA SIN SUJETO

“En tanto que nosotros les decimos a los obreros: 'Vosotros tendréis que pasar por quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles y guerras nacionales, no meramente para cambiar vuestras condiciones, sino con el fin de cambiaros vosotros mismos y volveros aptos para el poder político’” . (Marx, 15 sep. 1850).

LA rigidez no es un atributo sólo de la derecha, así como el realismo no es una virtud que convenga siempre a la izquierda. Es fácil verificarlo: los que están a la izquierda —muchos de ellos— se complacen en hablar de las "leyes de la dialéctica", de las "leyes del desarrollo económico", de las "leyes de la lucha de clases" y de la "necesidad histórica de la revolución", todo lo cual encuentra su término en una certeza final: el necesario tránsito del capitalismo al socialismo. La lógica es aquí de hierro: cada revolución que triunfa confirma el determinismo de la historia. Pero ¿esta certeza es para nosotros suficiente? Porque, cabe preguntarse: cada revolución que no llega a realizarse, cada revolución que fracasa, ¿qué determinismo niega? ¿a cuenta de qué irracionalidad debe ser colocada? ¿quiere decir, en resumidas cuentas, que no era entonces necesaria?

Por ahora nuestra propia realidad nacional, así ordenada y regulada por esa necesidad teórica a la que también estaríamos sometidos, se niega tenazmente a seguirla sin más, para certificar lo cual basta una mera inspección de lo que a nuestro alrededor aparece dado. Pero lo dado, a pesar de que su rostro no sea el que promete la esperanza que racionalmente depositamos en él, para el optimismo obcecado de cierta izquierda tiene necesariamente que dejarse regular por estas leyes y esta necesidad exterior la cual, sin embargo, no alcanzamos a ver ni cómo ni cuándo orientarán y dirigirán un proceso que nada por ahora anuncia. ¿Deberán ellos, los optimistas, quedarse empecinadamente con la racionalidad, para permanecer nosotros, que señalamos la carencia, atados a lo irreductible, a lo irracional? El punto de partida es el siguiente: el "debe-ser" está, por definición, en este ser actual.

Hasta aquí se justifica la confianza en la razón. Pero confesamos lo que ellos no se atreven, lo que nos falta para dar término al proceso: que no sabemos cómo ponerla en marcha, cómo hacer para hacernos cargo y cumplir esta obligación de cuya realización estamos, unos y otros, todos pendientes.

Para salvar el escollo parecería que esta izquierda optimista también está teóricamente a cubierto y tiene a las "leyes de la dialéctica" de su lado: ¿acaso no hay —se dice— salto cualitativo del capitalismo al socialismo? Pero ni tanto ni tan poco: este salto no es un brinco que con la imaginación vayamos a pegar sobre el vacío. Ese salto imaginado es un tránsito real, que, de no ser enfrentado, encubre con su vacío el trabajo y la reflexión que todavía no fuimos capaces de crear.

Para no perturbar la certidumbre en la que se apoya la ineficacia de izquierda, y que de alguna manera nos alcanza su propio consuelo, ¿deberemos acaso ocultar el abismo que separa nuestras esperanzas de una realidad que no se deja guiar?

El hecho al cual llegamos, por demás decepcionante, es éste: por más que juntemos todas las racionalidades parciales de la izquierda, con todas ellas no hacemos una única racionalidad valedera. ¿No será esta inadecuación la que impide que la realidad vaya a la cita que nuestra racionalidad quiso darle?

Debería ser evidente que las interpretaciones teóricas reducidas a lo político-socio-económico no bastan para justificar el hecho de que la revolución, tan esperada entre nosotros no haya acudido a las innumerables citas que la izquierda le dio. ¿Qué agregar a la necesidad ya descubierta a nivel teórico en la experiencia histórica del marxismo para que sea efectivamente necesaria? ¿Cómo llenar ese déficit de realidad por donde las fuerzas represivas y la inercia de la burguesía desbaratan, entre nosotros, toda teoría revolucionaria? ¿Cómo producir esa síntesis que nos lleve al éxito, cuya fórmula racional el apriorismo revolucionario parecería habernos dado, pero que no nos llega con los detalles precisos que permitan encaminarla en la sensibilidad de nuestro propio proceso social? El problema sería éste: el marco "formal", teórico, de la revolución socialista, que juega para nosotros como un "a priori" —puesto que no surgió de nuestra experiencia sino de otra ajena— está ya dado, para todos, en su generalidad.

Pero su necesidad efectiva sólo aparecerá para nosotros "a posteriori", cuando nuestra experiencia lo certifique: cuando realmente la revolución se haya realizado. Pero si vamos viendo que la racionalidad ya dada, tal cual la recibimos, no nos sirve para hacer el pasaje a la revolución ¿para qué confiar en ella, podría preguntarse, puesto que sólo se la descubriría como necesaria sólo una vez que la revolución fuese hecha, pero mientras tanto no? Entre lo pensado y lo real estamos nosotros, absortos en el pasaje. Así sucede con la "novedad" que nos sorprende en cada revolución inesperada: estalla allí donde la necesidad racional, en la forma general con que la utilizamos, no establecía la imperiosidad de su surgimiento. ¿Cómo, entonces, fue posible? ¿Fue la suya una irrupción contra la razón? Y si no, ¿quién creó la nueva racionalidad de ese proceso innovador? ¿Cómo fue posible que nuestra racionalidad no lo contuviera?

No queremos negar la racionalidad marxista; sólo queremos mostrar que una racionalidad a medias es a veces más nefasta que la falta completa de racionalidad. Y por eso nos preguntamos: ¿no será que pensamos la revolución con una racionalidad inadecuada? ¿No será que vivimos la racionalidad aprendida del proceso revolucionario fuera del contexto humano en el que la racionalidad marxista desarrolla su pleno sentido? ¿No será que estamos pensando la razón sin meter el cuerpo en ella?

LEÓN ROZITCHNER


Tribuna

CONGRESO DE LA CUT

NOS hemos impuesto de la postergación del V Congreso Nacional de la Central Unica de Trabajadores, para la segunda quincena de noviembre. Uno de los principales motivos es dar tiempo a los sectores de trabajadores que militan en el Partido Demócrata Cristiano para reincorporarse a la CUT.

No podemos menos que respetar este acuerdo de la directiva de la CUT, dentro de los marcos de una auténtica democracia sindical, en el sentido de que deben abrirse las puertas para que los trabajadores del país sin timbres partidarios o sectarios, reconozcan filas en un solo organismo, a fin de que unidos puedan enfrentar al enemigo común de clase, el capitalismo, y la prepotencia subyugante del imperialismo norteamericano.

Esta finalidad perseguida por los dirigentes de la CUT es perfectamente lógica y plausible. Pero siempre que ella se conforme al principio fundamental, esto es que el sector de trabajadores que se reincorporan acepten y se sometan a los postulados que constituyen la razón de ser del organismo al que vuelven después de un alejamiento voluntario por motivos de tipo doctrinario.

La razón de ser de la CUT es la que se consigna en forma clara en la Declaración de Principios de su Congreso Constituyente (febrero de 1953). Dice: "Que la Central Unica de Trabajadores tiene como finalidad primordial la organización de todos los trabajadores de la ciudad y del campo, sin distinción de credos políticos o religiosos, de nacionalidad, color, sexo o edad, para la lucha contra la explotación del hombre por el hombre hasta llegar al socialismo integral".

Esto significa que los trabajadores organizados en la CUT deben reconocer en forma categórica la lucha de clases. Y toda lucha de clase involucra una posición política clasista y no partidista.

O sea, la toma del Poder por la clase trabajadora, significa la destrucción del régimen capitalista para implantar uno de justicia social, orientado, dirigido y administrado por los propios trabajadores. Este principio fundamental de la CUT implica el rechazo categórico a toda convivencia pacífica con sectores que constituyen la base y sostén del actual régimen.

En esa misma Declaración de Principios, que significó en aquella época el aglutinamiento monolítico de los explotados, se estableció con el objeto de que no hubiera dudas: "Que la Central Unica de Trabajadores considera que la lucha sindical es parte integrante del movimiento general de clase del proletariado y de las masas explotadas, y en esta virtud no puede ni debe permanecer neutral en la lucha social y debe asumir el rol de dirección que le corresponde. En consecuencia declara que los sindicatos son organismos de defensa de los intereses y fines de los trabajadores dentro del sistema capitalista. Pero al mismo tiempo son organismos de lucha clasista que se señalan como meta para la emancipación económica de los mismos, o sea, la transformación socialista de la sociedad, la abolición de las clases y la organización de la vida humana mediante la supresión del Estado opresor".

Estos principios básicos considerados por la clase trabajadora chilena hace más de quince años, tienen plena vigencia. El sindicalismo contemporáneo rechaza el legalismo y rompiendo los viejos esquemas dogmáticos se transforma en un sindicalismo revolucionario que a través de su acción lucha fundamentalmente por la destrucción del régimen capitalista y la implantación de la era de los trabajadores.

Sus métodos y procedimientos han de acomodarse y concordar con esta nueva actitud, dejando de mano la mendicidad legalista para ir a la acción directa de un enfrentamiento masivo que, en definitiva, determine quiénes mandan en el país; si los explotados o los explotadores, si las minorías plutocráticas o la inmensa mayoría de los creadores de riqueza.

El sindicalismo contemporáneo al adoptar esta actitud estima que "el socialismo parlamentario ha vivido de la ilusión de que los partidos son la expresión política de las clases y que éstas encuentran en el Parlamento el mecanismo registrador de sus fuerzas respectivas.

Mas la experiencia ha demostrado que los partidos, lejos de ser el calco de las clases, son una mezcla heterogénea de elementos prestados de todas las categorías sociales, y que no hay la menor relación entre la influencia política de los partidos socialistas y la potencia real de la clase obrera. En verdad el socialismo parlamentario no solamente no ha operado la escisión irreductible entre el proletariado y la burguesía, sino que se ha transformado en uno de los factores constitutivos del Estado y en uno de los agentes de "acción solidaria" en la democracia burguesa.

El sindicalismo por el contrario toma a la clase obrera en sus formaciones de combate, considerándola como la única clase que puede, por las condiciones de su vida y por las afirmaciones de su conciencia, quedar extraña a la sociedad burguesa".

A todas estas condiciones, derivadas de los principios fundamentales que significaron la creación de la CUT, deberán encuadrarse las organizaciones y sectores que la constituyen. Entendemos por lo tanto que los trabajadores, que por razones que no entramos a discutir pertenecen al Partido Demócrata Cristiano, han expresado su voluntad de reintegro a la CUT, y confesando sus viejos errores emprenden una nueva jornada enmarcados rígidamente a los principios anunciados.

Una auténtica y honrada unidad exige que rompan sus ligamentos con un partido que, amarrado a la burguesía y al imperialismo norteamericano, representa en estos momentos todas las taras de la caduca y vieja burguesía nacional.

Creemos por último que el meto, do de esta reincorporación no es precisamente el que reclama una práctica democrática sindical. Este arreglo no debió haberse realizado desde arriba y a través de manejos políticos, sino que debió hacerse con la asistencia sin condiciones al congreso de la CUT de los trabajadores democristianos. Los dirigentes de la Democracia Cristiana, tanto en el plano político como sindical acusaban a la CUT de haberse "politizado" en forma sectaria en una posición cerrada contra el Gobierno que sustentan ; defienden; y por una paradoja sin sentido, estos mismos dirigentes recurren exclusivamente a métodos político partidistas para ingresar al hogar común y a los cuadros de lucha de la CUT. "Queman lo que han adorado". En buena hora, pero es necesario señalar la inconsecuencia y que en el futuro los dirigentes de la clase trabajadora utilicen procedimientos más acordes con la democracia sindical y no sólo se atengan a conveniencias políticas de pactos realizados entre cuatro paredes. Una abierta democracia directa es la única que puede dar solidez y veracidad a la futura acción combativa del pueblo.

CLOTARIO BLEST R.


LOS MAPUCHES

SIENDO niño aprendí cosas de interés en la escuela primaria sobre nuestros antepasados; cómo eran, qué hacían y la importancia de esos hombres que dieron origen a esta patria.

Recuerdo que se nos exponía, que junto con el descubrimiento de América llegaron conquistadores, y que éstos se encontraron con otros hombres muy diferentes. Ellos, los araucanos, hombres de solidez física y agresivos, pero con una diferencia notoria en la posibilidad de defenderse de aquellos conquistadores, se batieron por sus tierras.

En la resistencia cayeron muchos indios que demostraron dignidad: Caupolicán, Lautaro, Galvarino... De cómo fueron esos hombres nos lo cuenta un español, Alonso de Ercilla, en "La Araucana". Una de las tiradas del poema expresa: Chile, fértil provincia y señalada / en la región antártica famosa / de remotas naciones respetada / por fuerte, principal y poderosa: La gente que produce es tan granada, / tan soberbia, gallarda y belicosa / que no ha sido por rey jamas regida / ni a extranjero dominio sometida.

Pero los araucanos se vieron obligados a integrarse a una nueva cultura que les trajo catolicismo y resignación. Fue una dependencia larga y cruel.

En la actualidad, las familias mapuches llevan una vida en comunidad; unidos explotan la poca tierra que poseen, en otros casos que son los menos, la familia explota su terreno que generalmente es de 1 a 3 hectáreas. Esto ocasiona grandes dificultades para cultivar. Se encuentran en lugares abruptos, pedregosos y en soledades desprovistas de toda asistencia.

Como factor determinante contra sus necesidades urgentes, está el aislamiento. Si en Temuco (Cautín), se pregunta por una reducción indígena, ella está entre 50 a 100 kilómetros hacia la costa o la cordillera. Además se presenta como serio inconveniente la escasez de caminos; donde los hay son calamitosos y cuando éstos se terminan comienzan los cerros por senderos que en épocas de mal tiempo se tornan inaccesibles.

Después de mucho trabajo e intentos por lograr establecer contactos con una familia mapuche, se participa de gran cordialidad: si se pide un vaso de agua, ésta será con harina tostada y fresca...

A poco uno se va dando cuenta del tipo de vivienda que habitan; el tipo más rudimentarios, llamado ruca, tiene forma circular y sus paredes y techo terminan en cono. Está cubierta por totoras o un tipo de paja que prensada impide el paso de agua. También hay otras de madera o adobes que forman paredes que terminan en gruesas vigas cubiertas de totora.

El vestuario que utilizan lo constituye el tipo de pantalón de mezclilla, generalmente muy gastado y remendado; el calzado es improvisado con llantas de neumáticos o utilizan zapatos plásticos. El uso de este tipo de zapatos lo determina la proximidad a algún pueblito, ya que es relativamente fácil conseguirlo porque es el calzado más barato. Pero aún así es difícil lo consiga un indígena. La posibilidad que obtenga dinero depende de muchos factores, uno de ellos que posea objetos para deshacerse y convertirlos en dinero; pero prefieren gastarlo en embriagarse con alcohol de pésima calidad. Cada pueblito vecino a familias mapuches, posee gran cantidad de cantinas.

Tal vez en esos lugares se olvidan en la borrachera, de lo duro que es vivir aislados del mundo.

La ignorancia es un problema agudo entre los mapuches. No hay posibilidad de incorporación a ningún tipo de instrucción. Escuelas sólo se ven muy próximas a las ciudades; pero las familias que viven a tantos kilómetros, consideran, y en verdad es así, que enviar un muchacho a estudiar significaría inestabilidad, peor que la acostumbrada, porque haría falta ma. no de obra.

La atención médica es otro problema: cuando un niño se enferma, es sacado del lugar donde duermen los familiares e introducido en un rincón o cuartucho, dejado a su suerte o a medicamentos cuyas características no siempre corresponden a la enfermedad que se quiere atacar.

Viviendo en estas condiciones, los mapuches se avienen a recibir todo lo que les sea útil. A veces tienen contacto con algún dirigente político que aparece en época de elección, y es entonces cuando pueden comunicar la realidad que experimentan.

Al participar con familias mapuches, poco a poco se van obteniendo nuevas experiencias. Se llega a la conclusión de que son fuertes: en el trabajo, en aspiraciones y en dignidad.

El mapuche pasa por etapas de angustia. De pronto se encuentra sin su terreno, porque en el Juzgado Indígena lo notifican que el Sr. Echeñique o Errázuriz o Valdivieso, estampó una denuncia, donde expresa que esa tierra en época de su abuelo perteneció a su familia... y que fue robada por mapuches.

Esta acción judicial contra el mapuche termina en que el "Señor" consigue lo que reclamaba y extiende su cerca una, dos, y quizás más hectáreas.

Las leyes impuestas por los terratenientes se prestan para humillarlos y saquear lo poco que estos campesinos poseen. Por ser indígenas saborean la amargura de una realidad que se extiende por toda la zona agraria en donde viven.

La población mapuche es la que recibe más duramente la acción de la oligarquía. En un movimiento que tienda a cambiar esta sociedad, tendrá una participación activa, aunque debe considerarse que madurez política le falta. La posibilidad de integrarse a un movimiento revolucionario no la ha visto demostrada. Sin embargo, su situación de explotados constituye una gran fuerza potencial.

"...Hay una clase social que por las condiciones subhumanas en que vive, constituye una fuerza potencial que, dirigida por los obreros y los intelectuales revolucionarios, tiene una importancia decisiva para la liberación nacional: los campesinos"... "...La población rural vive aún en más horribles condiciones de opresión y explotación". .. (2ª Declaración de La Habana).

La disposición del mapuche para enfrentar sacrificios es constante.

Es frecuente que el jefe de familia vaya con una carreta tirada por bueyes hacia la ciudad con objetos de artesanía que le permiten, mediante trueques o venta, conseguir trigo en especulativas bodegas.

Esos viajes por lo menos significan entre 15 y 20 días conduciendo una carreta hasta obtener lo requerido.

En materia de integración, hacen empeño por conseguirlo: en una oportunidad acompañé a un amigo mapuche por un trámite al Registro Civil en un pueblito llamado Cholchol, en Cautín. Mi amigo era un anciano, de 65 años más o menos; ya flaqueando seriamente llegó con un hijo, solicitando inscribirlo en la libreta de familia, que le dieran certificado de nacimiento y papel de antecedentes para que su hijo se fuera a la capital "a probar suerte", porque la situación no estaba como para que siguiera en la casa; las aves se habían terminado; la trilla estuvo mala; finalmente, él se moriría muy pronto...

El oficial del Registro Civil hizo el papeleo, averiguó detalles, puso timbres y... "a probar suerte". El joven mapuche tenía 15 años y no había estado nunca en la escuela.

Llegan a Santiago muchos jóvenes mapuches con las pretensiones de éste. Después de deambular, quizás uno, dos o más meses, consiguen entrar de ayudantes en una panadería o al lavado de vajillas en fuentes de soda. Las niñas trabajan como empleadas domésticas, lo más seguro.

En esta nueva vida todo es diferente para el mapuche. Se pierde el afecto de familia; se trabajan jornadas hasta de 15 horas diarias, y cuando se tiene oportunidad de ir a un cine o un parque, no faltara quien exclame: "indio bruto", "mapuche de m....".

JULIO MIRANDA LARENAS
Temuco


Universidad

LA UTE Y EL SUBDESARROLLO

LA Universidad Técnica del Estado vive en estos días una situación que, amén de su connotación dramática, no deja de evidenciar una llaga crónica del subdesarrollo: la imposibilidad material de cualquier país de América latina —a excepción de Cuba— de sostener dignamente su programa educacional. La regla y su excepción demuestran diáfanamente el grado de dominación del imperialismo norteamericano y también el grado de rechazo a este último.

PF entrevistó al rector de la UTE, Enrique Kirberg. Ingeniero y catedrático, llegó a la rectoría apoyado por el movimiento reformista, en especial por los estudiantes. En sus oficinas del segundo piso de la Avenida Ecuador, reseñó, en una larga conversación, el temible déficit financiero de la UTE, que amenaza con el cierre de algunos centros académicos, como perspectiva más inmediata, a lo que habría que sumar el deterioro consiguiente que en los próximos períodos haría peligrar la existencia misma de dicha universidad. El rector Kirberg, en una carta abierta, llamó ya en su ayuda a un "movimiento de opinión de la comunidad universitaria". Y los alumnos de la UTE comenzaron a tomar la calle para esclarecer a la opinión pública sobre el problema. Consideran urgente, "una movilización masiva, enérgica y combativa del estudiantado y la docencia de todas las universidades de Chile, para frustrar la táctica del imperialismo y la reacción, que consiste en golpear a cada uno por separado".

HIJOS Y ENTENADOS

"Como usted habrá podido apreciar, —comienza diciendo el rector Enrique Kirberg—, el desfinanciamiento que nos aflige es desolador. En los pocos meses que me he desempeñado como rector, he podido advertir una herencia financiera realmente nefasta. La UTE, y es penoso decirlo, constituye un "clavo" para sus proveedores a lo largo de todo el país. Debemos en todos los centros. Las deudas, hasta mediados de octubre, llegan a los 5.000.000 de escudos. Hemos calculado que para fin de año, de seguir con este ritmo, llegaremos a adeudar unos 11 millones de escudos. Por ejemplo, a Chilectra se le deben 300.000 escudos. Hemos recibido una carta de Chilectra en la que nos dice que "si no se satisfacía esa deuda se verían obligados a adoptar otras medidas" No se animan a decir que nos van a cortar el suministro de energía, lo que, al menos de acuerdo a lo que dice la ley, no pueden hacer. Imagínese usted: nuestra universidad tiene unos 16 mil alumnos inscritos, y unos dos mil docentes. El presupuesto para becarios insume 222.000 escudos mensualmente. En nuestra Escuela Sede de Temuco se ha cortado el suministro de carne para la alimentación de los becarios. El carnicero se presentó al director y le dijo: "Señor director: he tenido que cerrar mi carnicería puesto que los 12.000 escudos que necesito como capital para comprar mercadería, me los deben ustedes". En Antofagasta se deben otros 300.000 escudos. El pan sigue llegando porque, por suerte, el panadero es un ex-alumno y está en buena situación económica. De todos modos, sa ha considerado seriamente clausurar el curso lectivo en Antofagasta el 15 de noviembre por la imposibilidad de llegar a fin de año. Con ello se perjudicarán unos 120 estudiantes que están por graduarse, puesto que no podrían rendir los exámenes finales para optar al título. La situación no puede ser más caótica. No me gusta el pánico, pero serena y responsablemente, de no solucionarse las deudas que el gobierno tiene con la UTE, no tendremos otro camino que cerrar escuelas, laboratorios y todo lo que sea necesario. ¿Cómo va a poder estudiar un interno sin recibir la modesta asignación de su beca? Está archidemostrado que el que no come no tiene fuerza física ni para concentrarse en una cátedra ni para leer aplicadamente un apunte científico"...

P. F.: ¿Por qué justamente son las universidades estatales las más perjudicadas en los presupuestos nacionales?

Enrique Kirberg: Porque nuestro presupuesto no ha sido aumentado desde 1967 y para el 69 se anuncia la misma cifra. Queremos que el gobierno nos retribuya los 8 millones de escudos pasados que nos debe, además de reconsiderar el presupuesto en marcha. No tenemos reactivos y otros elementos químicos para los laboratorios. En nuestros talleres se carece de todo tipo de materiales: cobre, madera, combustible, etc. En el norte, la ENDESA ya nos ha amenazado con cortarnos el suministro. Y así por donde se mire, dificultades para pagar los sueldos a los docentes, dificultades por todos lados...

PF.: Usted acaba de entrevistarse con el Ministro de Educación, Máximo Pacheco, a raíz de estos problemas. ¿Qué le respondió?

Enrique Kirberg: Bueno... Te y simpatía. Me manifestó que este problema financiero no lo podía resolver él. Que pasaría todos los antecedentes al ministro de Hacienda. Me instó a que tuviéramos en cuenta la situación general qua atraviesa el país y que tratáramos de afrontar con serenidad y calma nuestras dificultades.

Es cierto. Las universidades estatales son una especie de cenicientas del presupuesto, y la UTE, por vaya a saber qué viejos prejuicios aristocratizantes, es una especie de paria. Será porque no producimos los tradicionales dirigentes políticos como las escuelas de leyes. Dentro del bajísimo porcentaje de estudiantes de extracción obrera en las universidades, la UTE absorbe casi toda esa cifra. El grueso del alumnado es de clase media baja. En cambio las universidades confesionales son niñas mimadas del presupuesto: la del Norte, la Santa María, las UU.CC. de Santiago y Valparaíso. A la U. Austral de Valdivia no le falta nada. Tantees así que mientras nosotros debamos cerrar nuestra sede en Punta Arenas, la U. Austral está por abrir escuelas en esa misma ciudad. ¿No es demasiado llamativo? Eso lo dice todo, creo".

EL JARRO DE LATA

Lo que transcribimos de las declaraciones de Enrique Kirberg a PF, deberá traducirlo el lector a otros términos, por razones obvias, recordando que se trata de un rector universitario. Hay una curiosidad, por decirlo con un eufemismo, en los medios informados. ¿Por qué justamente es la UTE la que llega a esta situación desesperante y por qué justamente en este momento? La filiación marxista de Enrique Kirberg es harto conocida, sobre todo por el señor Edward Kerry, embajador de los EE.UU., y por sus secuaces, norteamericanos o no. Entre el fárrago retórico "desarrolloso" que se ha expandido por los regímenes dependientes de USA en América latina, figuran, como hermosas dádivas, la difusión de centros de enseñanza básica y media, pero no la superior.

En el plano técnico, el resultado sería, a lo sumo, un florecimiento profuso de obreros calificados que engrosarían las bolsas del trabajo, aumentando la oferta de mano de obra, con la consiguiente reducción de los salarios y la elevación de la plusvalía. Ya que se habla tanto de desarrollo e industrialización, no se explica la política aplicada a la UTE, que podría convertirse en un régimen socialista, en el núcleo más importante de preparación de altos cuadros idóneos para un desarrollo industrial de fondo. En otros términos, el nivel educacional que no se atreven a superar los países dependientes, es el del "semianalfabetismo". No podrá haber un verdadero e intenso sistema educacional y universitario sin las mayorías en el poder.

"Tal como se nos presentaban las cosas, —agrega Enrique Kirberg— decidimos solicitar un préstamo bancario por un millón de escudos. Eso fue antes del lanzamiento de la carta abierta. El Banco Chile nos prestó 600.000 escudos y el resto lo solicitamos al Banco Osorno. No sé qué dirán después de la carta abierta.

Pese a la inmediatez y a las curas de emergencia con que se suelen parchar los agujeros más desdorosos de los países subdesarrollados, el verdadero calificativo sería otro. Pues no es otra cosa que mendicidad a lo que se ven compelidas universidades e instituciones de todo orden: hospitales, escuelas, liceos, etc.

Sería de desear que los alumnos de la UTE no deban salir por las calles munidos de alcancías a efectuar lastimosas colectas, como sucede con gremios en huelga, asistentes de hospitales y otros organismos de bien social.

Los estudiantes de UTE que PF tuvo oportunidad de entrevistar en las calles y en los predios del edificio universitario reiteraron manifiestamente la siguiente disposición:

"No queremos salir con el jarro de lata. La Universidad, la reforma y todo lo que sea, se conquistan luchando y no con discursos bonitos".

JULIO HUASI


Escándalo

TODO CHILE FINANCIÓ EL FILM DE BECKER

ENTRE un aviso de una fábrica de sostensenos y otro de un detergente para lavar loza, el locutor de la emisora anunció: "Ahora escucharán al Comandante en jefe del Ejército de Chile". De inmediato se oyó la voz del General Sergio Castillo Aránguiz, quien dijo que la película "Ayúdeme usted compadre" es un homenaje hermoso a las Fuerzas Armadas.

La voz del Comandante en Jefe del Ejército de Chile, con el aviso para la película mencionada se puede escuchar a cada instante en todas las emisoras del país y la misma propaganda se repite impresa en los diarios. También se oye otro aviso grabado por el Rector de la Universidad de Chile, agrónomo Ruy Barbosa, en el cual expresa: "La película es estupenda".

No faltan "compadres" para ayudar a Germán Becker, asesor de propaganda del Presidente Eduardo Frei.

En 1967 las Fuerzas Armadas se querellaron contra un senador de la República por considerar que sus juicios políticos les afectaban, sin embargo hasta ahora ningún uniformado ha protestado por el uso y el abuso que se hace del Comandante en Jefe del Ejército con fines comerciales. Ni qué hablar del Rector de la Universidad que con su declaración se coloca en franca pugna con los más preparados críticos cinematográficos que calificaron el film como un bodrio. La película fue rajada en "Clarín", "El Mercurio", "ultima Hora", "Las Ultimas Noticias", "La Segunda", "PEC" y "El Siglo".

Para calificar la película con objetividad los técnicos pasaron sobre barreras ideológicas y todos llegaron a un acuerdo común: el film es pésimo. Casi todos coincidieron en señalar que "no es cine".

Germán Becker pudo tener el recato de demorar el estreno con el propósito de esperar que se borrara la magnífica impresión que dejó el anterior estreno del cine nacional: "Lunes 1º, domingo 7". Pero su avidez por el dinero le llevó a lanzarlo casi encima del otro.

PUNTO FINAL no intenta competir con los críticos para enjuiciar el film del asesor publicitario personal del Presidente Eduardo Frei; su objetivo es revelar detalles de su realización, a los que en cualquier estado organizado y sin control de prensa habrían dado el carácter de un escándalo.

Germán Becker se ha reído del país y además sus carcajadas le cuestan dinero a todos los chilenos, porque en su film operó con valores que pertenecen a Chile y los usó con objetivos netamente comerciales. Para conseguirlo hizo valer su categoría de "compadre" del Presidente Eduardo Frei.

El film aparece producido por una sociedad titulada "Procine", que actualmente opera en Miraflores 515, 49 piso.

Uno de los socios de Germán Becker, es Julio Serrano Lamas, amigo personal, del Primer Mandatario y uno de los personajes más favorecidos por el actual régimen. Desde su puesto de director del Banco del Estado se le ve operar en diversos negocios privados, todos los cuales tienen éxito financiero.

Otro socio importante de Germán Becker es Ignacio Ruiz, quien desde su cargo de asesor subrogante de Difusión de la Presidencia de la República, abrió otras puertas para obtener mayores facilidades del aparato estatal. Ruiz dejó posteriormente el cargo de asesor que ocupa en la actualidad Claudio Orrego, pero antes de irse usó de su puesto en beneficio del negocio particular de Becker.

El costo del film se estima en un millón seiscientos mil escudos, sin tomar en cuenta el gasto que significó al país movilizar la Escuadra, la aviación militar y comercial, el Ejército, los Ferrocarriles del Estado, los que trabajaron GRATIS para que Germán Becker hiciera su negocio particular.

Si se cuantifican esos gastos el film pasa los cinco millones de escudos. Y esto es parte del escándalo que significa la realización del film "Ayúdeme usted compadre".

Al iniciar la empresa Germán Becker carecía de dinero propio y de conocimientos cinematográficos, pero en cambio contaba con el TOTAL APOYO de la Moneda.

Pudo trabajar con técnicos chilenos pero prefirió por razones comerciales de más largo alcance importar argentinos. Su asistente y verdadero director es el técnico argentino Jorge Mobaied. El jefe de producción era el argentino Alberto Parrilla. En cámara operaron los argentinos Roberto Mattersse y Aldo Lobotrico. En electricidad empleó al argentino Francisco Ricci. En maquillaje usó a los argentinos Juan Santulli y Carlos Suárez. En montaje estaban los argentinos Antonio Ripoll y Carlos Piaggio. Además contó con Rene Mujica, al que devolvió a Buenos Aires porque le criticaba mucho su falta de dominio en cuestiones cinematográficas.

A los argentinos se les arrendó una casa amoblada en calle Waterloo 130.

Para mover los asuntos de producción Germán Becker pidió a la CORFO que le enviara el funcionario Gustavo Solís de Ovando. El papel de CORFO es básico en la realización del film, ya que las operaciones financieras de Germán Becker fueron avaladas por esa institución del Estado.

El film fue realizado durante once semanas. Se inició la filmación en Chillán, luego se continuó en Santiago en el restaurante "Pollo Dorado", para seguir después en los estudios de Chile Film, de propiedad del Estado, en la capital. Un solo set de Chile Film costó 80 mil escudos.

A continuación se filmaron exteriores en Santiago y el equipo partió a Antofagasta. para retornar a Santiago y partir en seguida a Valparaíso. La última etapa se realizó en Magallanes.

La Dirección General de los Ferrocarriles del Estado puso dos trenes completos a disposición de Becker. Uno de ellos, formado por doce vagones, dormitorios, comedores y de carga, estuvo detenido catorce días en Chillán. Además de ese tren que servía de hotel para Germán Becker y su equipo, la Dirección General de Ferrocarriles realizó un intenso movimiento de trenes para escenas especiales que filmó el asesor del Presidente de la República. Otro tren fue detenido en Antofagasta para que sirviera de hotel a Becker y comitiva, mientras trabajaban en el mineral de Chuquicamata. La Dirección también colocó a disposición de Becker, durante dos meses, al ingeniero Alfonso Somella.

El cineasta contó además con un funcionario de la Dirección General de Investigaciones. Ricardo Palma, quien cobra sueldo de subinspector, que opera como su guardaespalda.

El viaje del equipo de la película hacia y desde Antofagasta se realizó en aviones de transporte de la Fuerza Aérea de Chile.

La empresa norteamericana Anaconda, beneficiada con los Convenios del Cobre, establecidos por el Gobierno de Frei, paralizó las faenas del mineral de Chuquicamata, para que en el fondo de él bailara un conjunto de ballet.

Germán Becker obtuvo permiso para filmar en colores las maniobras conjuntas de las Armadas de Chile y Japón. El asesor de propaganda del Presidente Frei fue hospedado en la cámara de almirante del crucero "O'Higgins".

A su asistente Alberto Parrilla, se le prohibió subir a los barcos de guerra de Chile, por su nacionalidad argentina. El celo de la Armada fue burlado por Becker. Con técnicos chilenos se filmó parte de las maniobras, el interior de los buques y de los submarinos, luego todo ese material fue enviado a Buenos Aires, para ser trabajado en los laboratorios argentinos "Alex", situados en calle Dragones 2250.

Después, al descubrir la maniobra, se resolvió retirar del film las escenas internas del submarino, pero ya había copia de ellas en Argentina.

Es conveniente recalcar que el material fílmico que Becker enviaba a Argentina y el que volvía de allá fue transportado en las valijas diplomáticas del Ministerio de Relaciones Exteriores, que fue usado con fines comerciales particulares. Esto es de extraordinaria gravedad porque el Gobierno chileno aparece comprometido ante autoridades extranjeras con un asunto comercial privado.

Una de las filmaciones importantes la realizó Germán Becker en la Cuesta de Chacabuco y para eso ordenó al Ministro de Defensa que le colocara a su disposición mil 200 hombres del Ejército, los que actuaron como extras de la película sin recibir un peso.

Intentó Becker darle a cada uno al término de la filmación un escudo "para una cervecita", pero eso fue rechazado por el jefe de las fuerzas que estimó ofensivo el gesto.

Becker llamó al Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea y éste dispuso que los aviones Hawker Hunter, a retroimpulso, se pusieran a disposición del asesor del Presidente Frei, para su película. La sola puesta en marcha de cada avión de ese tipo pasa de un millón de pesos. El costo fue cubierto por la FACH de acuerdo con su presupuesto.

Becker filmó un rodeo típico y para eso ordenó al vicepresidente de la Empresa de Comercio Agrícola (ECA) que entregara setenta novillos, los que devolvería después de la filmación. Como los animales perdieron peso en las pruebas, ECA exigió que se le pagara la suma de ocho mil escudos que Becker canceló con una letra, aún no descontada.

Para los trabajos de filmación y sonido Becker pidió a la Corporación Habitacional (CORHABIT) un jeep con chofer y equipos audiovisuales. Para no despertar sospechas se le borró al vehículo el escudo fiscal.

Estuvo al servicio de Becker durante dos meses y medio, sin costo ninguno para él, pero sí para el país.

En el film de Becker se movieron alrededor de setecientas personas, entre artistas principales y extras. En esta crónica PUNTO FINAL no se ocupará de las rentas de los artistas, pero sí señalará que en términos generales un extra cobra treinta escudos al día. Debe recordarse que sólo el Ejército puso gratis a disposición de Becker 1.200 soldados. El viaje a Magallanes se realizó en aviones de Línea Aérea Nacional. Los pasajes no fueron pagados con dinero.

Cuando el Presidente Eduardo Frei deje la Presidencia de la República y se encuentre, años más tarde, con el que fuera su asesor de propaganda, ambos se reirán recordando cómo el "gordo" le tomó el pelo a las Fuerzas Armadas, al Banco del Estado, al Ministerio de Relaciones, al Ministerio de Obras Públicas, a la CORFO, a Chile entero con su película "Ayúdeme usted compadre", la que realizó sin un peso o sea, como se dice en argot, "con la negra". Fatalmente todo ese esfuerzo nacional se invirtió en una pésima película. No se ha considerado en esta nota la importación de celuloide, libre de derechos, que constituye capítulo aparte.


Universidad

FECH: ELECCIÓN SIN FUTURO

LA dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, durante su primera administración de Gobierno, fue la que conoció con mayor rigor la combatividad de la Federación de Estudiantes de Chile. El papel político que jugó la FECH en el pasado superaba los márgenes de la Universidad. Hoy día, la FECH perdió esa capacidad hasta el punto de que su acción se ha borrado totalmente de la historia de los últimos años. El lugar que ocupaba la FECH en el escenario popular, ha sido reemplazado por los estudiantes del Instituto Pedagógico. Es fácil advertir cómo la información callejera identifica toda acción combativa de los estudiantes como obra de los alumnos del Pedagógico.

En poco menos de una semana, la FECH renovará su Directorio, o asamblea de delegados, y el Comité Ejecutivo. Por esta razón, el Grupo Demócratacristiano Universitario, que controla la Federación estudiantil sin contrapeso desde hace doce años, se reunió a puertas cerradas para analizar su gestión. De este debate surgió como primera preocupación de algunos sectores de la democracia cristiana universitaria la imagen que proyecta la FECH en el plano político nacional.

Muchos pre informes dejaron traslucir claramente un sentimiento de frustración política de las bases, por el sello que ha impuesto al organismo gremial la dirección democratacristiana.

Las criticas, principalmente del grupo democristiano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, se pueden resumir en tres puntos: 1) la FECH está aislada de las luchas de la clase trabajadora; 2) opera como un factor neutralizador del movimiento estudiantil; y 3) la DC Universitaria se ve arrastrada a esta situación por la "derechización" del Gobierno, al que está atada por lazos partidistas.

Estas críticas caracterizan la gestión del presidente de la FECH, Jorge Navarrete. Este se aleja de su cargo en medio del descontento de sus propios compañeros de fila, que le reprocharon en múltiples oportunidades su incondicionalidad excesiva al Ejecutivo.

Los informes de comisión de la reunión democratacristiana cayeron en manos de la Brigada Universitaria Socialista, cuya dirección política los dio a conocer. El pre informe del grupo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas dice: "La gran masa del pueblo, que apoyó al Gobierno, deja de sentirse representada por éste, con lo cual los gremios vuelven nuevamente a su lucha eterna, reivindicatoria. Este nuevo estado de cosas obliga al grupo DCU (democracia cristiana universitaria) a un cambio de actitud que lo lleva a colocarse en un campo neutral entre los intereses de la clase obrera y el hecho de ser Gobierno, convirtiéndose definitivamente en un grupo amorfo, que sigue ganando para sí la Federación por dar garantías de "independencia política" al alumnado, porque es capaz de administrar la FECH en mejor forma sin politizarla. El grupo DCU se preocupa de mantener la comunidad estudiantil lo más virgen posible de todo contacto con el acontecer político, para lo cual debe comenzar por desterrar de sus propios debates internos la discusión política".

Manejada de esta forma, la FECH presenta las características de un aparato burocratizado al máximo. Es una gran oficina de administración de asuntos gremiales y problemas propios de la vida universitaria, que no expresa ninguna de las grandes preocupaciones del estudiantado.

El pre-informe sobre organización, de los estudiantes Gabriel Gaspar, Gutemberg Martínez y Luis Magallón, agrega nuevos antecedentes de la realidad interna de su grupo político: "Todo esto se traduce en lo que hoy es la DCU: una maquinaria que cobra cierta efectividad en los períodos eleccionarios, que es incapaz de crear hechos políticos nuevos. Un grupo que no ha establecido una clara relación entre las tareas gremiales y las de carácter político".

Los mismos informes responsabilizan de esta situación al papel que ha jugado el gobierno. Lo acusan de inclinarse hacia la derecha, creando un "abismo ya insalvable con los sectores más conscientes del pueblo", y ven en eso el mayor obstáculo para poder desarrollarse como una avanzada estudiantil.

Estas contradicciones, sólo perceptibles por una minoría de la DCU, son espontáneas, pero la política de la FECH no lo es. Está inspirada en las normas que dicta la Asesoría de Asuntos Juveniles de la Presidencia de la República, a cargo de Marco Antonio Rocca, ex presidente de la FECH. Su aplicación está garantizada por el control personal que mantiene el asesor juvenil sobre los presidentes del organismo gremial universitario.

Estas normas son precisamente las que se presentan como críticas en los informes mencionados. Sus líneas generales están basadas en dos preceptos: 1) Las inquietudes políticas y sociales de los estudiantes deben ser canalizadas a través de los programas de desarrollo comunal del Gobierno: juntas de vecinos, asistencia técnico profesional, campamentos de verano, planes populares de construcción de viviendas y otros aspectos de la política de Promoción Popular; 2) La FECH debe ser alejada de toda acción que signifique agitación política. Este papel está reservado sólo para el partido. Ello significa que la FECH será sacada a la calle cuando lo determine el PDC. Así ocurrió con las manifestaciones antiparlamentarias, cuando el Congreso le negó a Frei el permiso para viajar a Estados Unidos, y con los grupos de choque que con apoyo policial ocuparon las, calles céntricas el 21 de mayo pasado, para impedir manifestaciones callejeras antigobiernistas mientras el Presidente Frei leía su mensaje ante el Congreso Pleno.

Los dirigentes universitarios distinguen tres etapas en la actividad social de las Federaciones estudiantiles. La primera, de caridad, donde los estudiantes participan en labores de beneficio social, como repartir la leche de Caritas, por ejemplo. La segunda, de asistencia técnica, donde los estudiantes asumen un papel paternalista frente a los trabajadores, con labores de ayuda profesional y participación en construcción de viviendas populares y actividades sanitarias, desarrolladas durante la época de vacaciones. Y la tercera, de agitación política, en la que los estudiantes entran a participar directamente y en todo momento en las luchas de los trabajadores, por ejemplo, con acciones solidarias combativas (barricadas frente al Instituto Pedagógico en apoyo a los campesinos de San Esteban).

La FECH se encuentra sólo en la segunda etapa y ha estado ausente de las luchas de masa de los últimos años, como la protesta estudiantil por la masacre de "El Salvador", el paro del 23 de noviembre y la solidaridad con el vasto movimiento campesino.

Si los estudiantes se han sumado a estas luchas, se debe a decisiones tomadas al margen del aparato burocrático de la FECH, y en algunos casos al margen de los propios partidos. La reforma universitaria no surgió del Comité Ejecutivo de la FECH, sino de la presión de las bases del alumnado de la Facultad de Filosofía y Educación.

La neutralidad impuesta por la DCU en la dirección de la FECH tiene por objeto mantener a los estudiantes ajenos a las luchas políticas creadas por el descontento popular. Esta neutralidad se ha acentuado en el último año, a medida que la rebelión estudiantil mundial toma un carácter más revolucionario y se dirige específicamente contra el sistema capitalista. La mayor efervescencia revolucionaria generada por la aparición de varios focos guerrilleros en el Continente, ha producido fuerte impacto entre los estudiantes chilenos, no sólo de la Universidad de Chile. Este descontento necesariamente tenía que desembocar en un rechazo al status de la FECH. Los estudiantes trasladan la discusión política a los centros de alumnos que no sufren la presión del gobierno central de la FECH, a las asambleas de curso, tratando de liberar la lucha estudiantil del aparato burocrático gremial. En este terreno se fortalecen los grupos más revolucionarios, como el MIR y la Brigada Universitaria Socialista.

POSICIÓN DE LA JC

Consciente del divorcio de la FECH con las bases universitarias, la juventud comunista tomó casi como tarea propia la de vitalizar la acción del aparato gremial antes de que pierda toda su vigencia y el movimiento estudiantil se encauce en otras direcciones. Así respaldó el acta que redactó Jorge Navarrete para institucionalizar el proceso de la reforma universitaria. Creados los organismos regulares de la reforma, las bases terminaron también por ser separadas de las grandes decisiones y comenzaron a mirar con un entusiasmo cada vez más discreto el movimiento reformista.

Posteriormente, recogiendo el deseo creciente de los estudiantes por participar en las acciones de los trabajadores, la Juventud Comunista propuso la incorporación formal de la FECH a la Central Unica de Trabajadores. Sin embargo el programa comunista define ahora, para las próximas elecciones, como meta principal de la FECH "afianzar la reforma universitaria". En ninguna parte, habla de politizar al movimiento estudiantil para sacarlo de su estancamiento, e incorporarlo a la lucha política nacional con un sentido revolucionario.

De esta manera, los jóvenes comunistas buscan, en última instancia vigorizar la FECH, para dar una expresión más convencional a la agitación estudiantil y quitar así posibilidades de desarrollo a prácticas como las que aplica el MIR o la Brigada Socialista.

La línea de los jóvenes comunistas es una sola en todas las universidades del país. En la Universidad Técnica, donde controlan la Federación, han impuesto una política gremialista, aunque no tan cerrada y ciega como la del grupo DC en la FECH. La única expresión de combatividad estudiantil en la UTE, es la lucha por el Presupuesto. El candidato comunista para presidente de la FECH es Sergio Ramos, dirigente de la Escuela de Economía que tuvo brillante participación en los Plenarios Nacionales de Reforma. Esta actitud de los jóvenes comunistas es perfectamente consecuente con la que sostiene su partido en el plano nacional, pero inhabilita toda posibilidad de entendimiento con el MIR y dificulta al máximo las relaciones con los socialistas. La JC envió una carta formal a la Brigada Universitaria Socialista, proponiendo la confección de una lista FRAP. Los comunistas dijeron en conferencia de prensa que no habían obtenido respuesta, lo que impidió un acuerdo. El secretario político de la BUS, Ramón Silva, consultado por PF acerca de los motivos para no hacer causa común con la JC, dijo:

"Durante el proceso de la reforma universitaria, comunistas y socialistas marchamos separados. Es más, los socialistas tuvimos que enfrentar al "contubernio FECH" de comunistas y democristianos. Este proceso mostró claramente que socialistas y comunistas tenemos concepciones distintas del cambio social. Nosotros nos planteamos como objetivo estratégico la revolución socialista y usamos como elementos tácticos todos los frentes de masa para ponerlos al servicio del logro de ese objetivo. En el plano nacional también marchamos separados y en él también se expresa el "contubernio" democristiano-comunista.

LO CONSECUENTE

Se vio ante el proyecto de reajuste y en el conflicto de Correos y Telégrafos, donde los socialistas fueron los únicos que se condujeron en forma política consecuente. Otro tanto ocurrió en la huelga del magisterio, donde los socialistas sufrimos en carne propia la intriga y la delación policial. Queremos recordar que cuando despertamos la solidaridad con los campesinos del fundo "San Miguel", no logramos el apoyo del sector comunista-democristiano, el que se opuso a la mayor participación de los estudiantes secundarios y universitarios. Nos resulta entonces extemporáneo hablar de unidad electoral, cuando en el transcurso de los últimos 15 meses no hemos tenido una unidad actuante".

Estas palabras de Ramón Silva nos llevaron a preguntarle si daba por desahuciado el FRAP. Respondió: "Nosotros no podemos desahuciar algo que no existe, ya que el FRAP a nivel juvenil, jamás ha existido. Ni menos a nivel universitario".

Tanto socialistas como miristas oponen al combate electoral el enfrentamiento ideológico. Sus apoderados son verdaderos "anti candidatos", que no piden votos sino mayor conciencia revolucionaria. Sergio Zorrilla, candidato del MIR, dijo a PF sobre el papel que le asigna el MIR al movimiento estudiantil:

"Primero, extraer cuadros para el partido de la revolución, y segundo, incorporar al transeúnte al movimiento estudiantil en el proceso de lucha de clases. Lo primero, para nosotros, ya es una realidad. La ligazón de los sectores estudiantiles en las tareas partidarias es algo que podemos comprobar a cada paso. Lo segundo, es un proceso que ha comenzado a coger a todas las universidades chilenas, y a pesar de no haber alcanzado la madurez de otros movimientos estudiantiles americanos y europeos, su desarrollo es cada vez más halagüeño".

En todo caso hay que señalar que la democracia cristiana no perderá el poder en la FECH por una competencia electoral. Su influencia se irá minando en la medida que se agudice la contradicción de "ser avanzada estudiantil, por un lado, y parte de un Gobierno que no satisface los anhelos populares, por otro". El desinflamiento democratacristiano vendrá antes o después, según el apoyo que siga prestándole la Juventud Comunista.

En una conferencia de prensa, al estilo parlamentario, con almuerzo en el Restaurant "Nuria", Jorge Navarrete y Jaime Ravinet, confesaron sonrientes su fórmula para mantenerse en el poder: "Todo consiste en saber trabajar con la gente", dijeron. Este estilo, deberá chocar inevitablemente con el combate ideológico y la acción callejera ("actitud moral revolucionaria e intransigencia en principios doctrinarios") que proponen los grupos revolucionarios para ganar el movimiento estudiantil, que hasta el momento se mantiene reducido a la exclusiva esfera de influencia de la Universidad.

AUGUSTO CARMONA A.


Notas:

1. Se refiere a los Estados Unidos. Marcuse utiliza aquí la expresión del norteamericano John Kenneth Galbraith, economista "liberal" de los monopolios. Para Galbraith la "sociedad afluente" —denominación con que designa a los Estados Unidos no tiene problemas de pobreza. Nota de PF.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02