Perú: la otra cara del golpe

PUNTO FINAL
Año III. Nº 66
Martes 22 octubre de 1968

PERÚ:
LA OTRA CARA DEL GOLPE

EL "MOWAG" Y LOS COGOTOROS

EN la madrugada del sábado 26 de octubre fueron asaltados "cogoteados") por delincuentes, dos pilotos de la empresa aérea británica BUA, que se encontraban de paso en Santiago, por motivos de trabajo. El Cuerpo de Carabineros reconoce que no dispone de los medios necesarios para resguardar la seguridad de los transeúntes, ni siquiera, en el centro de la capital. Sin embargo, desde mayo de 1966 cuenta, por gracia del Gobierno democristiano, con carros livianos blindados marca "Mowag" de fabricación suiza y patente alemana. Fueron comprados para disolver manifestaciones políticas y sociales. La revista "Carabineros de Chile" dice que la eficacia de estos vehículos quedó demostrada con ocasión del "Paro Nacional del día jueves 23 de noviembre de 1967, en el cual el personal pudo actuar —tanto las tripulaciones como la infantería— sin resultados de lesiones para carabineros ni daños materiales en los vehículos, pudiendo alcanzar posiciones frente a manifestantes que repelían la acción policial con piedras y otros objetos arrojadizos, lo que no habría sido posible de no mediar su protección". Es conveniente recordar que durante ese día de protesta gremial murieron por lo menos cinco civiles, uno de los cuales era un niño de 10 años.

El "Mowag" es un vehículo blindado con chapa de acero, rápido y de gran desplazamiento. No le entran balas. Tiene un motor de 8 cilindros en V, con potencia de 200 HP. Cuatro velocidades y marcha atrás. Tracción en las cuatro ruedas y puede desplazarse a 140 kilómetros por hora. Posee un equipo de radio con cuatro frecuencias. Tiene armamento automático y disuasivos químicos, y pueden montársele en torreta armas anticarros. Ruedas a prueba de balas. Es capaz de ascender por terrenos que tengan pendiente de hasta 45 grados. Puede pasar sobre el fuego. Puede derribar barricadas y murallas de cierta consistencia. La revista "Carabineros de Chile" no revela el precio de cada vehículo, como tampoco hace hincapié en la distorsión evidente que se ha producido en la función policial como consecuencia de su dedicación a la acción represiva.


Informe especial

"NASSERISMO" DE UTILERÍA EN PERÚ

Al derrocar a Belaúnde, los Jefes de las FF.AA. peruanas dieron a conocer un "Estatuto del Gobierno Revolucionario" firmado por el general Ernesto Montagne, comandante del ejército; vicealmirante Raúl Ríos Pardo de Zela, comandante de la Marina; y teniente general Alberto López Causillas, comandante de la Aeronáutica.

El artículo 2º del Estatuto, señala las finalidades del golpe, que serían las siguientes:

"a) Transformar la estructura del Estado, haciéndola más dinámica y eficiente para una mejor acción de gobierno.

b) Promover a superiores niveles de vida, compatibles con la dignidad de la persona humana, a los sectores menos favorecidos de la población, realizando la transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales del país.

c) Imprimir a los actos de gobierno un sentido nacionalista e independiente sustentado en la firme defensa de la soberanía y dignidad nacionales.

d) Moralizar al país en todos los campos de la actividad nacional y restablecer plenamente el principio de autoridad, el respeto a la Ley y el imperio de la Justicia.

e) Promover la unión, concordia e integración de los peruanos, fortaleciendo la conciencia nacional".

LIMA (Especial para PF).— El "ideólogo" del golpe militar en Perú fue el general Ernesto Montagne Sánchez, comandante del ejército, y su "ideología" puede definirse a través de las características con que él mismo describió el movimiento que derrocó al incompetente Belaúnde:

a) hay que atajar la subversión castrista; b) La democracia representativa, como se venía practicando en Perú, es incapaz en definitiva de atajarla, porque los civiles carecen de idoneidad y prestigio; c) los militares con nueva mentalidad —que hoy se definen en el ámbito continental como "desarrollistas" y que se inspiran en recetas de CEPAL— deben asumir el control del país para frustrar o aplastar, según sea el caso, a los elementos que alientan la subversión; y d) hay un determinado tipo de inversiones extranjeras —como las de la International Petroleum en La Brea y Pariñas— que desprestigian lo positivo de la aportación de capital extranjero, y eso debe corregirse en beneficio tanto del desarrollo del país como de las legítimas ventajas de los inversionistas.

El general Montagne, verdadero jefe del golpe, fue el delegado peruano a la Octava Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA), en Río de Janeiro, y quien propuso la cooperación hemisférica para reprimir la "subversión", particularmente de la población juvenil del continente.

El general Juan Velasco Alvarado, actual presidente de la Junta Militar, que se desempeña como jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. peruanas, fue levantado de su cama para que asumiera el poder, mientras Belaúnde era trasladado —sin zapatos— desde el Palacio de Pizarro a un cuartel militar como etapa previa del exilio. Velasco Alvarado es un hombre de acción más que un estratega político. Goza de prestigio en la masa de las FF.AA. porque empezó desde abajo, como soldado raso. Los soldados peruanos profesan natural antipatía a sus oficiales que en los altos rangos pertenecen a la clase aristocrática. Debe recordarse el ambiente de la escuela militar de este país, descrito por Vargas Llosa en su novela "La ciudad y los perros". El general Montagne, por ejemplo, pertenece a esa élite social que dirige las FF.AA. y de la cual Velasco Alvarado es rara excepción.

La mayoría de los oficiales peruanos han sido formados en academias norteamericanas, tanto en Fort Gulick (Panamá), como en centros militares dentro del propio territorio de EE.UU. De ahí que resulte sospechosa la insistencia de las agencias norteamericanas en definir como "nasseristas" a los autores del golpe. Es cierto que en determinado nivel del ejército —y fueron precisamente los coroneles los que fraguaron el golpe y se lo entregaron listo a sus generales-predominan tendencias nacionalistas, pero estas son claramente de derecha.

Es ingenuo advertir rasgos antimperialistas en el golpe peruano. La medida tomada respecto a los yacimientos e instalaciones de La Brea y Pariñas, y la refinería de Talara, obedece a razones muy distintas. La estatización —recibida con júbilo en el país— no afecta de modo vital las inversiones norteamericanas y ni siquiera recupera para la nación el control del petróleo. La misma International Petroleum Company (IPC) posee la mitad de las acciones de Lobitos, fuerte empresa petrolera cuya otra parte es controlada por la firma británica Burmah Oil.

La poderosa Gulf Oil norteamericana anunció después de la medida tomada contra IPC, que aumentará substancialmente sus inversiones en Perú. Lo mismo se apresuró a anunciar la Marcona Mining, explotadora yanqui del hierro, y, como si fuera poco, al Fondo Monetario Internacional dijo que prestaría 75 millones de dólares al gobierno militar. Por otra parte, instituciones bancarias norteamericanas se han comprometido a cubrir gran parte de los 150 millones de dólares de deuda externa refinanciados para dar un respiro al nuevo gobierno con sus acreedores del exterior.

Los militares falsamente descritos como "nasseristas", sustentan un pensamiento que es nacionalista hasta los márgenes del desarrollismo que propugna la CEPAL. Pero no van más allá y aún dentro de esa línea se inclinan por una posición definidamente contra-revolucionaria.

El "desarrollismo" —que para el caso de los militares peruanos se convierte en una verdadera ideología—, permitía largamente la decisión adoptada respecto a La Brea y Pariñas. Los manejos de la IPC eran un escándalo nacional desde 1924, y terminaron por arrastrar al despeñadero al propio Belaúnde. El derrocado mandatario había prometido al pueblo arreglar ese entuerto en término de tres meses y se demoró exactamente cinco años en producir un contrato con la IPC que favorecía al consorcio yanqui (ver págs. 36-37). Para un país herido por largos años de desparpajo imperialista, el contrato Belaúnde-IPC fue la gota que rebasó la paciencia pública con un gobierno corrompido e ineficaz. Los militares escogieron con mucho tino a la IPC como el chivo expiatorio porque sabían muy bien que esa compañía era el símbolo de la corrupción política. Tal como las compañías del cobre en Chile, la IPC era la empresa que sobornaba políticos, intelectuales, funcionarios y que hacía parlamentarios o nombraba gabinetes ministeriales. De los abusos de IPC están conscientes hasta en Washington y es revelador, al respecto, que EE.UU. no moviera un dedo para defender a Belaúnde.

El embajador peruano ante la Casa Blanca, Celso Pastor, cuñado de Belaúnde, renunció a las 24 horas del golpe porque tuvo claro que Washington no haría nada en beneficio de su pariente.

En Nueva York, durante la asamblea general de la ONU, los cancilleres latinoamericanos se pusieron de acuerdo sobre el reconocimiento de la junta del general Velasco Alvarado luego de mirarle la cara al norteamericano Dean Rusk.

Es pueril creer que el gobierno militar peruano pueda subsistir sin el apoyo de EE.UU. La deuda externa llega a los mil millones de dólares y el déficit del presupuesto fiscal del año pasado alcanzó a los 120 millones de dólares.

Cuando Belaúnde fue sacado a medio vestirse del Palacio de Pizarro, dejó tras suyo una situación presupuestaria amenazante. En el fondo él debe haberse sentido aliviado porque sabía que no tenía manera de encuadrar este año el presupuesto nacional a las exigencias del FMI y de las agencias crediticias internacionales.

Belaúnde estaba sentado en la cúspide de una crisis que empezó a caminar con mayor velocidad en septiembre del año pasado, luego de la devaluación del sol. Hay quienes piensan —por eso— que él no estaba ignorante del golpe que se fraguaba en los cuarteles. La presencia en el actual Gabinete de tres militares íntimos amigos suyos parece confirmar la teoría.

La irrupción de los militares en el primer plano político, salvo en la juventud no ha sido mal acogida, incluyendo a sectores partidarios, mucho menos luego del tajo que cortó el nudo gordiano de La Brea y Pariñas. El general Montagne Sánchez, verdadero hombre fuerte, tiene contactos y goza de simpatías en círculos políticos. La estatización de IPC fue apoyada sin reservas por todos los sectores y, en alguna forma, ese apoyo también significó respaldo a la Junta Militar. Dentro del APRA —que estaba a las puertas de alcanzar el poder en las próximas elecciones—, las medidas militares han contado con el apoyo de Andrés Towsend, Luis Alberto Sánchez y Ramiro Prialé, dirigentes connotados; lo mismo ha ocurrido con Héctor Cornejo Cha vez, del PDC, y con Edgardo Seoane, jefe de la corriente de Acción Popular que se apartó de Belaúnde. El PC y el Frente de Liberación Nacional también han dado muestras de simpatía, y aunque ambas organizaciones tienen escasa fuerza, su actitud es significativa.

El APRA se ha frustrado una vez más en su intento de llegar al poder. Esta vez navegaba con viento a favor ya que su conducta le ha granjeado ayuda irrestricta de EE.UU.

La campaña presidencial de Víctor Raúl Haya de la Torre, el anquilosado líder aprista, gozaba como en 1962 del apoyo económico norteamericano. A cambio de eso el APRA sustenta posiciones que son muy parecidas a las del PDC chileno o Acción Democrática de Venezuela.

La debacle económico-política a que Belaúnde llevaba al Perú, estaba haciendo crecer el descontento popular; los sectores moralizantes de la pequeña burguesía se llamaban a escándalo y la influencia política de la izquierda revolucionaria crecía en los sectores estudiantiles y en muchos sectores populares. La salida inmediata era el golpe, sin esperar el inevitable triunfo del APRA en junio de 1969. El APRA y las FF.AA. son los únicos sectores políticos organizados en Perú, y estas últimas lo perciben como un problema de competitividad. El rápido deterioro del régimen belaúndista hacía preveer que la insurgencia popular no tardarla. El ejército, entonces, se adelantó al APRA. Pero tanto una como otra fuerza sostienen una postura pro-imperialista y luego del golpe de efecto de la estatización de La Brea y Pariñas, la Junta se apresuró a reiterar toda la clase de garantías al capital extranjero, particularmente al norteamericano.

Es visible, entonces, que el "nasserismo" presunto del ejército peruano sólo llegará hasta el punto ya anotado. El siguiente paso que debe dar la Junta Militar, y que tampoco significará un movimiento antimperialista, es la apertura de relaciones diplomáticas y comerciales (estas últimas menos intensas) con algunos países socialistas, entre ellos la URSS y Checoslovaquia que ya han manifestado su fuerte deseo de concretar esa posibilidad. Debe recordarse que Argentina de Onganía y Brasil de Costa e Silva las tienen y para una mentalidad "desarrollista" como la del régimen que encabeza el general Velasco Alvarado, nada sería tan natural como imitarlos.


Análisis

REFORMA QUE PIERDE IMPULSO

UN año cumple el proceso de reforma de la Universidad de Chile, desde que en octubre de 1967 los alumnos de la Facultad de Filosofía clavaran las primeras banderas por el co-gobierno, participando en la elección de nuevas autoridades. Aun cuando el proceso no ha culminado, es posible hacer un balance que permita conocer sus resultados, principalmente desde el punto de vista político.

Se pueden distinguir tres etapas en el desarrollo del movimiento de reforma de la Universidad de Chile:

Primero, la reforma surge en el Instituto Pedagógico como una solución técnica a un estado generalizado de estancamiento docente y de irregularidades administrativas.

De común acuerdo, profesores y estudiantes de la Facultad de Filosofía eligen nuevas autoridades al margen del reglamento universitario vigente, para comenzar a aplicar soluciones a sus problemas.

En la segunda etapa, que se desarrolla a partir de abril del presente año, la rebelión contra el orden universitario antiguo, representado por el Consejo de Decanos, se extiende a toda la Universidad y da paso a un debate ideológico, que cuestiona la estructura de poder y pide una redefinición de principios. De la discusión académica, la reforma pasó al debate político. Este debate prende con fuerza entre los estudiantes y los profesores jóvenes (auxiliares y ayudantes de cátedra), haciendo que el movimiento reformista se vuelva incontenible, aun cuando no se ve claro qué dirección tomará.

La movilización estudiantil, en la cual participan activamente los profesores reformistas, llega a su apogeo con la toma de todas las escuelas, las oficinas centrales y la estación de televisión de la Universidad. El tono de las proclamas estudiantiles sube al máximo y el movimiento amenaza traspasar las esferas estrictamente universitarias y convertirse en un problema nacional, obligando a los partidos a tomar posiciones. La rebelión estudiantil de Francia y Alemania Occidental, identificada como la irrupción del "poder joven", hace sentir su influencia en los universitarios chilenos, que dirigen sus ataques al status económico y social del país.

La reacción contra las viejas estructuras universitarias, como reflejo del sistema nacional, puede servir de llave para una agitación política de mayor envergadura.

Pero finalmente, esta posibilidad se frustra. Luego de dos meses de caos, mayo y junio, las fuerzas mayoritarias del estudiantado, comunistas y democratacristianos, llegan a un acuerdo para institucionalizar la reforma.

La tercera etapa corresponde a esta institucionalización. Se inicia formalmente con el Acta de Acuerdo de la FECH, firmada por radicales, democristianos, comunistas y el propio Consejo Universitario, en ese entonces de clara mayoría conservadora, antireformista. Esa etapa es la que actualmente vive el movimiento.

El acta de la FECH crea comisiones, la Comisión Central de Reforma y el Plenario Nacional de Reforma. Es decir, mecanismos regulares que ordenen el proceso y generen la discusión de arriba hacia abajo para evitar desbordes.

La discusión vuelve a problemas estrictamente académicos, pasando a un segundo plano los aspectos ideológicos y políticos.

Aun cuando el Plenario, celebrado en septiembre, no pudo llegar a acuerdo en muchas materias, es posible determinar por su reacción el carácter que tomará en definitiva la reforma de la Universidad de Chile.

Por ejemplo, el Plenario no aceptó la participación en un 12 por ciento de los trabajadores (personal no académico) en la generación del poder universitario. Asimismo, no dio su acuerdo a la tesis del profesor Eduardo Novoa Monreal (cristiano de tendencia de izquierda) sobre declaración de principios de la nueva Universidad.

Esta tesis es la que expresa con mayor fuerza el carácter revolucionario de una Universidad nacional, que debe responder a la realidad de un país subdesarrollado. Está cimentada en tres principios básicos, que la reforma enarboló teóricamente en sus primeros momentos. Ellos son: democracia universitaria, docencia libre y crítica "y compromiso real con las transformaciones sociales.

Persigue transformar la Universidad hasta el punto de ponerla abiertamente al servicio de la revolución.

Esta posición fue rechazada por Jorge Navarrete, presidente democristiano de la FECH, que declaró que la Universidad "no será una barricada política, como sucede con otras de latinoamérica".

La tesis opuesta, compartida por socialistas y miristas, plantea una Universidad que desarrolle un quehacer académico, en la docencia y la investigación, favorable en todo momento al cambio social revolucionario. En este sentido, el co-gobierno toma un significado distinto al de la simple colaboración, y sirve para que estudiantes y trabajadores impulsen y fiscalicen el cumplimiento de esta nueva orientación.

De otra manera, en el entendido de los sectores avanzados, los cambios académicos serán nada más que una modernización de la Universidad para lograr mayor eficiencia, tanto en sus aspectos docentes como administrativos. Sin contenido político revolucionario, la reforma no logra alterar el papel que juega la Universidad como instrumento de dominio del régimen burgués-capitalista.

Es en esta última dirección hacia donde parece dirigirse la reforma de la Universidad de Chile, según el desarrollo observado hasta ahora.

La tesis del profesor Eduardo Novoa coincide con las primeras posiciones. Algunos puntos destacados de su texto, así lo demuestran:

"Los universitarios que integramos la Universidad de Chile hemos tomado conciencia de que conforme solamente con una actividad científica, técnica, artística o cultural, sería una forma de contribuir a que se mantenga el "status" social vigente, cuyo repudio es el primer origen de la Reforma y cuya total sustitución es su más genuina meta".

"De ahí que insistamos en la necesidad de plantear como reflexión fundamental, la situación actual de nuestra sociedad, para luego enunciar la función que corresponde a la Universidad de Chile en esta etapa de la vida del país".

De esta relación entre misión de la Universidad y realidad nacional, Novoa deduce sus proposiciones de principios:

La reforma universitaria debe ser total y abarcar tanto las funciones y fines de la Universidad de Chile, como su estructura académica y sus estructuras de poder.

Las funciones de investigación, docencia y extensión que corresponden a la Universidad de Chile deben cumplirse en forma de hacer posible la más rápida creación de una nueva sociedad que permita la liberación y el desarrollo integral del hombre. La Corporación debe asumir como urgente tarea la de preparar hombres con mentalidad adecuada a esta sociedad.

Otro punto de las proposiciones del profesor Novoa, dice: "En este compromiso (con la transformación social), entendemos a la Universidad nacional reformada como profundamente revolucionaria y como la conciencia crítica de los problemas económico-sociales y culturales del país. A ella corresponde poner al descubierto la explotación, la miseria y los mecanismos de enajenación de la cultura, y ser factor dinámico y radicalizador de los cambios sociales".

El documento del profesor Novoa fue calificado de "panfleto político" por su colega Claudio Véliz, director del Instituto de Estudios Internacionales.

La inhibición, interesada o no, frente al rol político que debe desempeñar la Universidad, terminó por ganar las bancas de una amplia gama de profesores definidos como cientificistas, entre los cuales figuraban muchos independientes de izquierda, como Fernando Vargas, presidente de ADIEX.

En este ambiente de rechazo a un pronunciamiento político más acentuado en que se encuentra la reforma en su etapa final, la Democracia Cristiana se entroniza con gran facilidad, ganando posiciones ideológicas y de poder (Navarrete se encuentra casi en la cúspide del poder universitario transitorio) que en otras condiciones no habría logrado.

En la reunión del Plenario trató de pasar casi íntegro el proyecto del gobierno sobre educación superior, disfrazado bajo un informe de comisión, pero sufrió una elocuente derrota cuando finalmente el informe fue rechazado por amplia mayoría. Pero en esa misma ocasión, el Plenario, donde tienen mayoría los comunistas y democristianos, rechazó, a la vez, un pronunciamiento concreto en contra del proyecto del gobierno.

En esta ambigüedad, los pronunciamientos políticos se pierden y termina por imponerse un criterio académico y tecnicista, cuya dirección obligada es la de encerrar la reforma en los marcos del gremialismo universitario.

Estas conclusiones son posibles de adelantar a pesar que muchas de las materias que trató el Plenario quedaron sujetas al acuerdo final de un referéndum, que debe realizarse en estos días.

A pesar de las críticas que despierta en los sectores más conscientes de la Universidad el curso que toma la reforma se reconocen tres logros básicos de ella: 1) democratización en la generación del poder (co-gobierno); 2) descentralización del poder universitario, a través de una nueva estructura académica, levantada sobre departamentos, como nueva unidad básica de enseñanza (departamentos que son autónomos en lo académico y administrativo); y 3) apertura, difusa en la teoría y que se desvanece en la práctica, hacia la problemática socio-económica del país.

Una "Universidad Nacional, Democrática, Autónoma y Crítica" son los postulados que elige finalmente la reforma. Pero sin que hasta el momento esté claro si incluso esos postulados se van a cumplir. Fuera del problema del presupuesto, que el movimiento de reforma no ha encarado en ningún momento, está la situación que crea la penetración norteamericana en la enseñanza superior, como otro capítulo que quedó aislado de la reforma.

Contra lo que se esperaba, la reforma no aparece claramente definida y comprometida como un movimiento antimperialista, como primera posición para desarrollar los principios de la Universidad crítica.

Para el futuro muchos aspectos de la reforma aparecen como una incógnita. La estabilidad e institucionalización del movimiento están basadas en el entendimiento comunista-democristiano y en el panorama político universitario no se ven fuerzas capaces de romperlo. Las próximas elecciones en la FECH permitirán, quizás, a los partidos medir los frutos que obtuvieron de su comportamiento durante el proceso reformista.

AUGUSTO CARMONA A.


Tribuna ideológica

ESTRUCTURA DE CLASES Y FORMACIÓN SOCIAL

HASTA el momento nos hemos referido al concepto marxista de clase social situándonos en un nivel abstracto: el de modo de producción.

Antes de empezar una nueva etapa en la precisión de este concepto, resumiremos los puntos esenciales ya tratados.

Hemos visto:

1º Que las clases sociales son grupos de individuos, en que uno puede apropiarse del trabajo del otro a causa del lugar diferente que ocupan en la estructura económica de un modo de producción determinado, lugar que está fijado fundamentalmente por la forma específica en que estos grupos se relacionan con los medios de producción (propiedad, posesión efectiva, etcétera). (PP número 62.)

2º Que en estas relaciones intervienen elementos supraestructurales (tanto en su origen como en su reproducción. (PF Nº 62.)

3º Que a este nivel sólo existen dos clases sociales antagónicas. (PF Nº 63.)

4º Que es importante considerar estas clases desde un punto de vista dinámico, es decir, la forma en que se desarrollan a medida que se reproduce el régimen de producción que les da origen. (Crecimiento del proletariado, reducción de la burguesía). (PF Nº 63.)

5º Que no todos los individuos de una sociedad deben necesariamente estar situados en una de las dos clases antagónicas. Existen grupos sociales que no forman parte de una clase social. (PF Nº 64.)

6º Que las clases pueden dividirse en fracciones de clase. (PF Nº 64.)

7º Que no deben confundirse los intereses espontáneos inmediatos que pueden manifestar los individuos de una clase con los intereses de clase en sentido estricto. (PF Nº 65.)

8º Que se debe distinguir entre la conciencia psicológica (inmediata) de una clase y la conciencia objetiva de clase, expresión consciente del interés de clase. (PF Nº 65.)

9º Que el instinto de clase no llega en forma directa a transformarse en conciencia de clase debido a la acción deformante de la ideología dominante. (PF Nº 65.)

Después de resumir brevemente los puntos tratados en los artículos anteriores, podemos pasar a estudiar las clases sociales al nivel de una formación social, es decir, de una realidad social históricamente determinada (como Chile, Brasil, etcétera).

Ya sabemos que una formación social está formada por una combinación de diferentes modos de producción (PF Nº 43). Esta complejidad de la estructura social tiene sus repercusiones en las clases sociales. Veamos qué ocurre con ellas.

ESTRUCTURA DE CLASES

Llamamos estructura de clases a la articulación de las diferentes clases y fracciones de clase en los diversos niveles (económico, político e ideológico) de una formación social.

Esta estructura de clases constituye, no una simple yuxtaposición de las clases típicas de cada uno de los modos de producción que se encuentran presentes en ella, sino una articulación original de estas clases que sufren así nuevas determinaciones.

En esta articulación de un cierto número de clases en una formación social determinada, encontramos siempre: una clase o fracción de clase dominante, y clases y fracciones de clase dominadas.

La estructura de clases a nivel de la formación social, engloba además determinaciones exteriores a la simple combinación de los modos de producción: no sólo se combinan de una manera original las clases antagónicas de cada modo de producción presente en la formación social, sino que al mismo tiempo surgen nuevas clases que tienen un carácter transitorio, por ejemplo, el campesinado (pequeño productor agrícola) que surge al suprimirse el régimen de producción basado en la servidumbre y que tiende a desaparecer a medida que se desarrolla el capitalismo en el campo convirtiéndose en su mayor parte en proletariado agrícola o emigrando a la ciudad.

Por lo tanto, para realizar un análisis completo de la estructura de clases de una formación social determinada, debemos considerar, además de las clases típicas de los modos de producción presentes, las clases de transición. Por otra parte, no debemos olvidar que cada una de estas clases sufre modificaciones . al estar articulada a todas las demás y jugar un papel dominante o subordinado en esta articulación.

Apliquemos lo dicho hasta aquí a una formación social dominante capitalista, es decir, a una formación social en la que, a nivel de la producción de bienes materiales, domina el sistema capitalista de producción, subordinando de una u otra manera a los otros modos de producción de bienes materiales que coexisten con él y sirviendo de base a una estructura ideológica y política complejas.

LA CLASE CAPITALISTA EN UNA FORMACIÓN SOCIAL DOMINANTE CAPITALISTA

La clase dominante en el modo de producción capitalista pasa a ser la clase que domina en la formación social, haciendo que sus intereses de clase prevalezcan sobre los intereses de todas las otras clases. El carácter mismo de dominante la hace adquirir nuevas determinaciones que se encontraban ausentes a nivel del modo de producción puro. Ella deberá, en efecto, mantener relaciones de explotación, de colaboración, de lucha política, etcétera, no sólo con el proletariado, sino también con las otras clases de la formación social. Esto implica que ella tenga, en el seno mismo de la estructura de clases, instrumentos nuevos (económicos, políticos e ideológicos) que le permitan asegurar y perpetuar su dominación.

En una formación social dominante capitalista, la clase capitalista dominante debe:

—Reproducir la relación de explotación original (capitalista/proletariado).

—Extender esta dominación a otras clases o capas de Ja estructura de clases (capitalista/pequeño-productor).

—Impedir toda ingerencia o hacer alianzas con la antigua clase dominante (terratenientes/capitalistas).

Es este conjunto de relaciones lo que le permite reproducirse como clase dominante y desarrollar su dominación.

Veamos cómo se manifiestan estas relaciones en los tres niveles de la formación social:

En el nivel económico, como efecto de la economía de mercado y del desarrollo de las fuerzas productivas al interior de las empresas capitalistas, el artesanado tiende, por ejemplo, a desaparecer habiendo permitido al capitalista una sobrexplotación previa. El campesinado, salvo algunas escasas excepciones, tiende a transformarse en proletariado agrícola o a emigrar a la ciudad, ya que su pequeña explotación deja de ser rentable frente a la gran explotación capitalista, etc.

En el nivel político, por ejemplo, surge la necesidad de intervención política para reproducir las condiciones de explotación, cosa que formalmente, a nivel del modo de producción puro parecía no ser necesaria.

"La burguesía, que va ascendiendo, pero que aún no ha triunfado del todo, necesita y emplea todavía el poder del Estado para "regular" los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los límites que conviene a los fabricantes de plusvalía, y para alargar la jornada de trabajo y mantener al mismo obrero en el grado normal de subordinación". [1]

Por otra, no siempre la dominación de una clase en la estructura de clase implica que sea esta misma clase la que domine políticamente. A veces pueden producirse desplazamientos. Una clase que por su situación en la estructura económica domina en la estructura de clases de una formación social determinada, puede abandonar el poder político a otra clase para conservar el dominio en la estructura económica, lo que a su vez determina su dominio en la estructura social.

Marx analiza este fenómeno en el 18 Brumario:

"... la burguesía reconoce que su propio interés la obliga a sustraerse a los peligros del "self-gobernament"; que para restablecer la calma en el país es necesario poner la calma en su propio parlamento burgués; que para conservar intacto su poder social, debe renunciar a su poder político; que los burgueses no pueden continuar explotando a las otras clases y gozando tranquilamente de la propiedad, de la familia, de la religión y del orden, sino a condición de que su clase sea condenada a la misma inexistencia política que las otras clases."

Por lo tanto, la posición específica que la burguesía ocupa cada vez en la estructura de clases, es lo que determina el carácter que tomará su intervención a nivel político. En este caso el de una retirada como único medio de asegurar el orden, que permanece siendo el orden burgués. Por ello se puede caracterizar la dictadura de Bonaparte como una dictadura burguesa.

Por último, en el nivel ideológico, la ideología de la clase dominante tiende a defender el orden social, que no es sino el orden que ella ha establecido para reproducir su dominación. No es extraño observar a través de la historia, que ideas que han sido rechazadas en una época determinada por la burguesía, como el control de la natalidad, sean aceptadas y fomentadas años después para evitar la explosión demográfica que, aumentando los insatisfechos con el régimen, llegarían a ponerlo en peligro.

NEVA

LAS CONCEPCIONES LIBERAL Y MARXISTA
DE LA LUCHA DE CLASES

"TODA LUCHA DE clases es una lucha política. Es sabido que estas palabras de Marx, de hondo sentido, fueron comprendidas erróneamente por los oportunistas, que intentaron falsearlas, subyugados por las ideas liberales. Entre los oportunistas figuraban, por ejemplo, los "economistas", hermanos mayores de los liquidadores. Los "economistas" suponían que cualquier choque entre las clases constituye ya una lucha política. Por eso aceptaban la "lucha de clases", la lucha por el kopek, y no querían ver la existencia de una forma superior, más desarrollada y nacional de lucha de clases por la política. Los "economistas" reconocían, por lo tanto, la lucha de clases en su forma embrionaria, y no la aceptaban en su aspecto más desarrollado. Dicho de otro modo, los "economistas" admitían en la lucha de clases sólo lo que era más tolerable desde el punto de vista de la burguesía liberal, se negaban a ir más lejos que los liberales y rechazaban una lucha de clases más elevada. Inaceptable para los liberales. De este modo, los "economistas" se convirtieron en políticos liberales obreros. De este modo, los "economistas" repudiaron la concepción marxista, revolucionaria, de la lucha de clases".

"Sigamos. No basta con que la lucha de clases sólo sea auténtica, consecuente y elevada cuando abarca la política. También en política cabe limitarse a pequeños detalles y cabe calar más hondo, hasta los cimientos. El marxismo proclama que la lucha de clases cobra pleno desarrollo y es "nacional" únicamente cuando no sólo abarca la política, sino que toma de ella lo más esencial: la organización del poder del Estado".

"Por el contrario, el liberalismo, cuando el movimiento obrero ha adquirido cierto vigor, no se decide ya a repudiar la lucha de clases, pero pro. cura empequeñecer, mutilar y castrar la concepción de la lucha de clases. Está dispuesto a aceptar también la lucha de clases en el terreno de la política, con la sola condición de que aquélla no abarque a la organización del poder del Estado. Es fácil comprender cuáles son los Intereses de clase de la burguesía que originan esta deformación liberal del concepto de la lucha de clases".

V. I. Lenin. Prosveschenie, núm. 5, mayo de 1913. Obras Completas, Tomo 19, p. 113 y 114.


Opiniones

OFENSIVA CONTRA LA CIA YANQUI

PERIÓDICAMENTE se pone de actualidad la CIA (Agencia Central de Inteligencia yanqui) a causa de alguna siniestra actuación o del estallido de un escándalo internacional en que aparece comprometida. Hace poco Cuba anunció la detención de un nuevo grupo de espías y saboteadores de la CIA que operaba en su territorio. Anteriormente, el ex Ministro de Gobierno de Bolivia, Antonio Arguedas, provocó revuelo al romper con la CIA, a la que había estado ligado, y denunciar sus actividades. También reveló que en Chile había sido interrogado por agentes de la CIA y que éstos disfrutaban de prerrogativas, poderes e influencias insospechadas.

Esos antecedentes concuerdan con muchos otros que se han ido acumulando y que prueban el grado de penetración de la CIA, la amplitud, persistencia y peligrosidad de sus operaciones en nuestro territorio y la vasta red de agentes nacionales y extranjeros que están a su servicio. Sin embargo, salvo en algunos sectores muy politizados, en el resto de la ciudadanía no hay conciencia clara de la tremenda potencialidad de esta organización, de la gravedad y profundidad de su ingerencia en el país y de la necesidad de desenmascararla, vigilarla y combatirla.

ESPECIALIDADES DE LA CIA

La Agencia Central de Inteligencia se creó hace 21 años, por la Ley de Seguridad Nacional, del 18 de septiembre de 1947, durante la administración del Presidente Harry S. Truman.

Su misión consiste en recoger, coordinar y analizar información secreta extranjera, o sea, es el organismo encargado del espionaje.

Además, cumple cualquiera otra función que tenga por objeto preservar la dominación política y económica de Estados Unidos en otros países, asegurar en ellos la supervivencia o el restablecimiento del capitalismo, mantenerlos dentro de la órbita o esfera de influencia del imperialismo, defender las inversiones o los capitales norteamericanos en el exterior, desplazar a otros monopolios extranjeros, impedir la formación de movimientos de liberación o reprimirlos, bloquear el acceso al Poder de los partidos de Izquierda, obstruir la aplicación de reformas económicas o sociales que perjudiquen a los monopolios, terratenientes o empresarios, provocar perturbaciones en los países socialistas, etcétera.

Con estos fines, tiene facultades omnímodas para desarrollar las llamadas operaciones especiales, que van desde el soborno, el sabotaje y el asesinato político, hasta el golpe de Estado y la invasión armada, pasando por otra serie de modalidades.

La CIA organizó y dirigió el golpe que provocó la caída del Premier de Irán, Mohammed Mossadegh, que había nacionalizado la compañía Anglo-Iranian Oil, y rescatado la refinería de Abadán en el Golfo Pérsico.

Derrocó al Presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, que estaba aplicando la reforma agraria, resistida por la United Fruit Company, y otra serie de iniciativas para mejorar las condiciones de vida de su pueblo. La CIA adiestró y apertrechó en territorio de Honduras a los mercenarios del coronel Castillo Armas que invadieron y bombardearon Guatemala.

Se atribuye a la CIA el asesinato posterior de Castillo Armas.

En 1954, la CIA respaldó un complot para desalojar de su cargo al Presidente de Costa Rica, José Figueres. En 1958, intentó derrocar al Presidente Sukarno, de Indonesia.

En 1960 comenzó a preparar la invasión de Cuba, estableciendo un campo de adiestramiento en Guatemala, en terrenos de propiedad del General Miguel Idígoras Fuentes, el sucesor de Castillo Armas. La expedición fue financiada por la CIA y terminó con el desastre de Playa Girón, un año más tarde.

La CIA instaló en Vietnam del Sur a Ngo Dinh Diem y luego, cuando dejó de serle útil, lo derribó y lo asesinó, junto con su hermano.

Estrechamente vinculada con la oligarquía brasilera y el ejército, la CIA derribó a Joao Goulart, que acababa de promulgar una débil ley de reforma agraria y estaba auspiciando otras medidas económicas que alarmaron al imperio yanqui.

La CIA ha estado mezclada, además, en todos los cuartelazos que se han sucedido en América Latina desde la década del 50.

Cuando los pueblos de África se liberaron, tuvieron gobiernos populares y progresistas. Hoy no queda casi ninguno. La CIA ha transformado el África en una impresionante dictadura militar.

El presupuesto de la CIA es uno de los secretos más celosamente guardados, pero el año 1963 se calculaba en cuatro mil millones de dólares al año. Su personal se estimaba en 200.000 funcionarios, sin contar los innumerables agentes que está reclutando continuamente en los diferentes países.

Es el único servicio que no está sujeto a control ni fiscalización por el Congreso ni por ningún otro poder, ni le rinde cuentas a nadie.

La CIA elabora sus planes con entera autonomía y prescindiendo muchas veces del criterio o de la política del Departamento de Estado o del propio Presidente, los que suelen enterarse de algunas operaciones cuando ya están en marcha o a punto de llevarse a efecto o cuando ya se han ejecutado. Esto no libera de responsabilidad a los gobernantes norteamericanos, quienes siempre han respaldado los planes de la CIA contra otros países, aunque no los hayan discutido ni evaluado previamente.

De hecho, es la CIA la que dirige y traza la política exterior norteamericana; también orienta y encauza la política interna a través de los hombres claves que tiene destacados en los partidos, en el Congreso, en el gobierno, en las Universidades, en los sindicatos, en las fuerzas armadas, en el círculo de las finanzas y de los negocios. La CIA está vinculada a los sectores más conservadores y retardatarios de USA y es su ideología la que trata de imponer dentro y fuera del Imperio.

En la embajada norteamericana en Chile hay funcionarios de la CIA disfrazados de consejeros, secretarios, agregados culturales o de prensa. Mandan más que el embajador, establecen sus propios contactos, maniobran, intrigan, apoyan o desprestigian al gobierno según sea su apreciación de la política interna y en consonancia con los designios de la Agencia Central de Inteligencia. Las informaciones que envían a EE.UU. los agentes de la CIA son más decisivas que las del embajador.

El gobierno no ignora, seguramente, las actividades de la CIA, pero las tolera o le da facilidades para su actuación en la creencia de que lo ayuda a detectar y descubrir lo que piensan, lo que hacen o intentan hacer los partidos y movimientos de Izquierda. Pero comete un error. Si bien la CIA trabaja especialmente contra la Izquierda, también espía al gobierno. Se desplaza con mucha habilidad para conocer el pensamiento del Presidente, de sus Ministros y de las principales autoridades, frente a los principales problemas económicos, políticos, sociales e internacionales. Se informa con antelación, por diversos canales, de cuáles son los propósitos e inclinaciones del gobierno y se moviliza rápida y efectivamente a fin de paralizar o hacer fracasar las medidas que le parecen más avanzadas. La CIA tiene muchos medios —imperceptibles para los propios gobernantes— de presionar, de desviar, de postergar, de proponer, de sugerir, de conducir la política de cualquier gobierno.

También se ha especializado en derrocar gobernantes. Desconfía de los gobiernos reformistas y democráticos y complota permanentemente contra ellos, aprovechándose de cualquiera coyuntura o de su debilidad para sustituirlos. Tiene preferencia por los militares, porque los considera más seguros y dóciles.

¿Quién asegura que la CIA no repetirá en Chile su trayectoria?

INFILTRACIÓN Y PRECAUCIONES

La CIA no desaprovecha ninguna oportunidad que se le presenta para infiltrarse en los partidos, en las organizaciones sindicales y estudiantiles para dividirlas o dirigirlas por elementos de su confianza o pesar en sus decisiones o conocer lo que sucede en el interior de todas estas entidades.

Existen fundadas presunciones de que el PC boliviano estaba penetrado por la CIA y de que ésta se percató de la presencia del Che Guevara y de la existencia de las guerrillas aun antes de que comenzara la lucha. ¿Cuántos partidos están infiltrados? ¿Cuántas guerrillas han fracasado o cuántas batallas se han perdido por excesiva confianza? ¿Cuántos combatientes han muerto por excesiva locuacidad o por traición de agentes emboscados de la CIA?

Los partidos de izquierda y los movimientos revolucionarios en Chile y América latina se encuentran ante un enemigo poderoso que no escatima ni repara en medios para aventarlos o socavarlos.

¿Cómo se selecciona a los militantes de los partidos de izquierda? ¿Cualquiera que declare su adhesión a sus postulados puede ingresar? ¿Se realiza una investigación previa para cerciorarse de que es un elemento de confianza? ¿Se mantiene una actitud vigilante para asegurarse de su permanente lealtad? ¿Se exige a los militantes discreción sobre los asuntos de interés que se discuten en los partidos? ¿Se tiene el cuidado de alejar a los militantes sospechosos? ¿Se adoptan iguales medidas de seguridad con los dirigentes intermedios y superiores? Si no hay plena confianza en los cuadros no se puede pasar a formas superiores de lucha.

La CIA dispone de recursos inagotables para sobornar y comprar agentes. Asimismo, cuenta con los medios técnicos más perfeccionados para cumplir su labor de espionaje. No sólo hay que preocuparse de las personas, sino también de los lugares de reunión, de los sitios donde se conversa, de las informaciones que se transmiten, de la custodia de documentos importantes.

No facilitemos la tarea de la CIA por infidencias, falta de sigilo o negligencia.

Partidos, trabajadores, estudiantes, todos los chilenos no comprometidos con el imperialismo deberían lanzar una sostenida ofensiva contra la CIA, sus agentes, sus reductos. Hay que arrebatarles su disfraz de funcionarios diplomáticos, de turistas, de inocentes industriales, ejecutivos de empresas o comerciantes, de altruistas miembros del cuerpo de paz, de filósofos, sociólogos, economistas o funcionarios de organismos internacionales. Hay que denunciar a los agentes nacionales y extranjeros de la CIA dondequiera que se les ubique, y también sus métodos de penetración. El gobierno también debería participar en esta cruzada contra la CIA, porque no escapa a sus sórdidas actividades y también porque dispone de más antecedentes y posibilidades de descubrir sus madrigueras. Deberíamos constituir nuestra propia oficina de recopilación, coordinación y centralización de información secreta de la CIA.

JAIME FAIVOVICH.


Reportaje

OBREROS EN LA CÁRCEL

VEINTIOCHO obreros están encarcelados desde hace más de dos meses por encargo del gobierno, que en esta forma vela por los intereses de poderosos industriales. Son los obreros de la firma Wagner, Stein y CIA. Ltda., representante en Chile de los productos electrónicos Saba, acusados de provocar el incendio que el día 30 de julio pasado destruyó parte del local de esa industria.

En esa oportunidad se desató una verdadera campaña en contra de esos trabajadores auspiciada por el gerente de la firma, Bernardo Opperman, la SOFOFA, la Confederación de la Producción y el Comercio, la prensa derechista y por el gobierno democristiano, que hizo suya la causa de los empresarios. En forma inexplicable un sector de izquierda tradicional se apresuró a negar solidaridad a los obreros presos.

PF entrevistó en el Anexo Cárcel de Capuchinos a la directiva sindical que preside Pedro Rosales González, y estableció la inocencia de los obreros respecto al incendio, a la vez que obtuvo una serie de datos sospechosos en cuanto a los posibles verdaderos culpables.

UN DÉFICIT MÁS QUE SOSPECHOSO

El panorama es tanto más oscuro si se toma en cuenta que a la fecha del siniestro la firma Wagner Stein tenía un déficit de setecientos millones de pesos.

El 1º de junio pasado se hizo efectiva la huelga legal de los 160 obreros de la industria, luego de fracasar las gestiones para obtener un 57 por ciento de aumento en los salarios y otras regalías. Al promediar la huelga el gerente Bernardo Opperman (que a esa fecha había renunciado como consecuencia de su deficiente administración) ordenó retirar gran cantidad de material acumulado en las bodegas con el objeto de reducir las pérdidas y dio instrucciones a los empleados para que desarrollaran el trabajo de los obreros. El Comité de Huelga, haciendo uso de sus derechos, trató de impedir que se continuara trabajando, ya que la suspensión de labores estaba declarada legalmente. Esto motivó que Opperman presentara una demanda contra la directiva sindical ante las autoridades del Trabajo, solicitando la caducación de contratos y la pérdida del fuero de los dirigentes. Estos hechos impulsaron a los trabajadores a tomarse el local. lo que se llevó a efecto el 22 de julio.

Pero las conversaciones entre obreros y patrones prosiguieron en la Dirección del Trabajo, y a los pocos, días se hablaba ya de firmar el acta de avenimiento. Ante un rumor de que la gerencia había pedido una orden de desalojo al Ministerio del interior, la directiva del sindicato se entrevistó en la tarde del 30 de julio con el jefe del Departamento de Conflictos, Salustio Montalva. Éste les aseguró que no existía tal orden y la directiva se dirigió entonces a comunicar la noticia a sus compañeros que hacían turno en el local de la fábrica, en Piloto Lazo 120 (Maipú). Eran las 17.30 horas cuando Pedro Rosales y sus compañeros abandonaron el lugar.

Alrededor de las 19 horas se hizo presente el Grupo Móvil de Carabineros, con 120 de sus efectivos armados y portando la orden de desalojo. Momentos más tarde llegaba también la diputada socialista Laura Allende, quien fue testigo de los hechos que se desencadenaron después. La parlamentaria trató de impedir que se consumara el atropello y pidió al jefe de Carabineros que esperara a la directiva sindical, pero ésta no logró ser ubicada. A las 20.30 horas, el mayordomo de la industria, Sergio Hahn Cabezas, entregó las llaves de la fábrica a los carabineros. Éstos, sin embargo, prefirieron entrar por la fuerza rompiendo puertas y cuanto encontraron a su paso. Otros, desde la calle, lanzaron bombas lacrimógenas al interior del local. Las bombas reventaron con estrépito causando pánico entre los quince obreros que en ese momento cumplían uno de los turnos. Los obreros sólo atinaron a huir por los techos hasta perderse en la densa humareda provocada por las bombas, sin que hasta ese momento estallase el incendio.

¿QUIÉN PROVOCÓ EL INCENDIO?

Cuando los obreros habían huido y Carabineros se encontraba aún en el interior del local, aparecieron las llamas que consumieron totalmente las bodegas y las secciones de mecánica y televisores. ¿Quién provocó el incendio? De la respuesta a esta interrogante depende que 28 obreros sean "secados" en la cárcel, o bien, que quede en descubierto uno de los más grandes fraudes propiciado por una empresa extranjera que se ha forjado una verdadera fortuna en nuestro país.

Guillermo Cienfuegos, abogado de los trabajadores, pudo constatar que las bombas lacrimógenas empleadas por los carabineros ese día corresponden al tipo M7 AZ —CS-1026-43-144, de fabricación alemana. En el texto de instrucciones sobre el uso de este material represivo, se advierte que no deben ser lanzadas en recinto cerrado porque a los cinco segundos de ser sacadas de su envase se calientan al rojo vivo. Este hecho abre numerosas posibilidades de que hayan sido las bombas las que, indirectamente, provocaron el incendio.

Por otra parte, Pedro Rosales y sus compañeros pudieron comprobar días antes del incendio, que toda la parte trasera de la industria había sido electrificada por orden del gerente Opperman. Por rara coincidencia, fue ésta precisamente la parte que se quemó y que corresponde a bodega, mecánica y televisores.

TAMBORES MUY MISTERIOSOS

Además, antes de que los obreros se tomaran el local, manos desconocidas colocaron allí tambores con parafina, que no son de uso habitual en la fábrica. Este material inflamable pudo ser también el causante del incendio, pero la justicia aún no ha establecido quién colocó en ese lugar los tambores. Según los dirigentes, esas "manos misteriosas" podrían corresponder al mayordomo Hahn, quien era el único que permanecía en la industria durante los días de la huelga, antes de la ocupación del local.

Estos antecedentes hacen aparecer como muy dudosa la acusación contra los obreros. Aun más, Carabineros se ha negado hasta el momento a presentar ante el juez un informe requerido por éste y que se refiere al tipo de material empleado durante el desalojo.

Otro dato curioso es que en los lugares donde se produjo el incendio, no se quemó ningún televisor ni material de valor, por cuanto éste había sido retirado previamente por los empleados, obedeciendo órdenes de Opperman. "¿De qué cuantiosas pérdidas se quejan entonces?", se preguntan ahora los obreros... La respuesta es clara: no hubo tales pérdidas. El noticiario Emelco filmó, sin embargo, un corto donde aparecían decenas de aparatos de televisión presuntamente "destrozados " por los trabajadores en huelga. Esos aparatos en realidad corresponden a un cementerio de televisores dados de baja que se amontonan en la parte trasera de la fábrica.

Pero la policía sin tomar en cuenta la justicia o injusticia del caso, procedió a detener no sólo a los obreros en huelga, sino a sus familiares, amigos y hasta a algunas personas ajenas a la fábrica que se encontraban mirando el incendio.

ENCARCELACIONES ARBITRARIAS

Una hora antes del desalojo Carabineros detuvo en los alrededores de la fábrica a Luis Catalán, Juan Jaque, Mario Carrasco, José Cárter y José Echavarría, obreros de Wagner Stein que venían de visitar a sus compañeros. Todos ellos observaron los incidentes y luego el incendio ... desde el interior del furgón policial. Sin embargo aún permanecen encarcelados. Después del incendio la policía detuvo a otros 23 trabajadores, entre ellos a Teresa Guerra, obrera, que desde antes de producirse la huelga estaba con permiso médico por haber contraído la silicosis.

Otra obrera, Luisa Catalán, estuvo varios días detenida por el delito de haber ido a visitar a su hermano Luis, también obrero de esa fábrica, que estaba en la cárcel acusado de participar en el incendio.

Los miembros de la directiva sindical, que integran además de Rosales, Claudio Sandoval. Luis Guerra Olguín y Roberto Muñoz Martínez, y por el Comité de Huelga, Patricio Cortés, estuvieron veinte días incomunicados a raíz de este proceso. De ellos sólo tres han sido puestos en libertad por falta de antecedentes en su contra. Además, con posterioridad al incendio, la empresa ha despedido a 90 obreros, sin autorización de la Dirección del Trabajo.

La gerencia, sin embargo, ha presentado ante el gobierno un panorama desolador de pérdidas que adjudica al incendio. Con este pretexto ha conseguido del Banco Central la apertura de nuevos créditos para importar material con el objeto de recuperar lo "perdido". El gobierno, temeroso de que la Derecha lo acuse de falta de cooperación, ha abierto una vez más la bolsa. Temeroso también de ser acusado de debilidad, ha desatado nuevamente la "mano dura" contra los obreros.

Así ha dejado satisfechos a los empresarios de Wagner, Stein y CIA., a quienes ha concedido aún más de lo que esperaban. Los obreros presos, entretanto, esperan que se haga justicia, y para ello han solicitado a los tribunales que la investigación se lleve a cabo en la forma más exhaustiva posible. De esta manera quieren comprobar que son totalmente inocentes.

C. CORREA M.


Testimonio

LA ÚLTIMA TRINCHERA DEL CHE

EL REPORTAJE que se publica en estas páginas fue elaborado especialmente para PF por el estudiante boliviano Tomás Molina Céspedes, de Cochabamba. La redacción de PF sintetizó los rasgos más sobresalientes de ese trabajo, que tiene el mérito de dar a conocer aspectos geográficos y humanos de una zona de Bolivia que el ejército mantiene bloqueada. En agosto fue detenido el corresponsal de "Times-Life", Moisés García, y en septiembre dos periodistas franceses, todos ellos acusados de recorrer sin autorización la zona de La Higuera, donde hace un año fue asesinado Che Guevara.

EL escenario en que se desarrollaron las guerrillas en Bolivia comprende dos zonas: la de Ñancahuazú, tropical y selvática, donde se iniciaron las acciones, y la otra, más bien montañosa y árida, como la quebrada del Churo, donde éstas terminaron. El territorio que las separa abarca la jurisdicción de tres departamentos: Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba. En el primero las guerrillas tuvieron su principal centro de operaciones y los dos últimos sirvieron de escenario secundario para sus desplazamientos.

En las estribaciones de la cordillera de los Andes que corre hacia oriente hasta perderse en la selva boliviana, en terreno montañoso y despejado, se encuentra el pueblo de Vallegrande, capital de la provincia del mismo nombre. Está a 260 kilómetros de Santa Cruz y a 380 de Cochabamba. Su principal vía de comunicación es una carretera no pavimentada, que se desprende de la vía troncal Cochabamba-Santa Cruz a la altura del pueblo de Mataral.

De Vallegrande hacia el sur —que comprende la zona de los últimos combates guerrilleros— hay una angosta y polvorienta carretera que llega hasta la población de Alto Seco, pasando por un punto cercano a Pucará, distante más o menos 80 kilómetros. De estas dos poblaciones en adelante, todo es sendero de herradura. El viajero cubre las distancias a pie y en el mejor de los casos a lomo de bestia. La región es inhóspita.

Es difícil llegar hasta el lugar en que se desarrollaron las guerrillas, no tanto por lo accidentado del terreno, cuanto porque existe una terminante prohibición militar para visitarla. Después de la muerte del Che, los últimos lugares que él pisó al mando de su debilitada guerrilla, han sido bloqueados en los puntos de acceso por fuerzas del ejército. El estrecho camino que conduce a Pucará, Alto Seco, Jahuay y La Higuera, se halla controlado. Los corregidores (alcaldes) de esos pueblos están instruidos para denunciar la presencia de cualquier sospechoso. Un ambiente de temor unido a un seco hermetismo reina en esta región. La gente vive con "sicosis guerrillera". Se les ha persuadido de que "los comunistas van a volver de un momento a otro para vengarse" y que "no tendrán piedad". La gente se muestra ahora exageradamente cautelosa y reservada.

A mediados de septiembre partí de Cochabamba rumbo a Vallegrande acompañado de José Luis Ancieta (estudiante de leyes, y aficionado a la fotografía), comprometidos a agotar esfuerzos con tal de cumplir nuestro objetivo.

Nos llevaba el interés de conocer la quebrada del Churo, sacar fotografías, hacer algunas investigaciones del terreno y sobre todo entrevistar al guía que permitió al ejército localizar y apresar al Che. Este guía, Francisco Herrera, es un anciano natural de Jahuey. Nuestros amigos de Vallegrande nos contaron que después de la muerte del Che, ha sido víctima de angustioso complejo, que le produce insomnios y pesadillas. Manifestaba que denunció al Che sin pensar que lo entregaba a la muerte.

Ibamos disfrazados de vaqueros a la usanza de la región: abarcas, sombrero alón, lazo enrollado en bandolera y un pequeño bolsón echado al hombro. Con lenta y dificultosa marcha por lo abrupto del terreno subimos y bajamos cerros, siguiendo una senda estrecha. Marchábamos al borde de profundos precipicios; el terreno es rocoso y seco. Una irregular vegetación cubre el fondo de las quebradas por las que generalmente corre un arroyo, al que se desciende forzadamente para comenzar la subida del siguiente cerro. Después de 6 horas de caminata, llegamos a una cumbre desde la que se divisaba el villorrio de Jahuey. Tal como estaba convenido, los guías debían quedarse en ese lugar, porque corrían riesgo de ser delatados por algún conocido del pueblito. Uno de ellos nos señaló desde lo alto la casa del viejo Herrera.

Jahuey son 12 casitas de adobe con techo de paja, distribuidas en forma muy dispersa en la falda del cerro.

El pedregoso caminito que seguíamos baja en espiral. Era mediodía. Nos acercábamos a la primera casita. Recordé cuando conversé con amigos de La Paz y les puse en conocimiento de mi proyecto de viaje. Uno me contó una historia que acrecentó mi entusiasmo. Era acerca de un viejo de este caserío llamado Francisco Herrera, que sirvió de guía al ejército en su última acción con los guerrilleros.

Según referencias consignadas por el Che en el último día de su Diario, a mediodía se encontró con una vieja que pastaba sus chivas y a las 17.30 horas reanudó la marcha por las quebradas rumbo a Jahuey.

Debido a la imposibilidad de seguir adelante por el cansancio, la obscuridad y lo accidentado del terreno, acampó a las 2 de la mañana en la quebrada del Churo.

Un joven campesino que regaba a esa hora un pequeño sembradío de papas, escuchó ruido de pisadas, voces, y hasta, dice, el olor característico del humo de cigarrillos. Inmediatamente pensó en los guerrilleros, cuya cercanía era alertada diariamente por los soldados. Se escabulló entre las sombras, tomó la senda más corta y se fue a Jahuey. Una vez allí llamó a los vecinos y les comunicó la llegada de los guerrilleros a la quebrada del Churo.

Con temor y reservadas opiniones —temor al ejército y a los guerrilleros—, no atinaron a tomar una rápida determinación, hasta que hizo escuchar su autorizada voz Francisco Herrera, padre del corregidor de Jahuey. Les dijo: "Debemos denunciar de inmediato la presencia de esa gente; no podemos seguir alimentando gratis a los soldados que a diario vienen en busca de víveres, se comen lo poco que tenemos, y nos dejan sin nada, y todo por las correrías de esos guerrilleros". Dicho esto se encaminó junto con dos personas rumbo a La Higuera (localidad más poblada que Jahuey, y distante 5 kilómetros).

Las autoridades militares que escucharon atentamente su relato, pidieron refuerzos a Vallegrande, mientras con 80 soldados se dirigían a la quebrada del Churo. Herrera iba adelante. El ejército tomó las previsiones necesarias y antes de que amaneciera comenzó a tender un cerco en torno al lugar.

En el patio de la casa de los Herrera, una mujer de raída vestimenta, sentada sobre un cuero, tejía una frazada de "cayto" de vivos colores, en un telar de rústicos soportes. Cerca de ella, otra mujer hacía labores de cocina. Las saludé en voz alta y pregunté si tenían vaquillas en venta; casi sin dejar de trabajar, la primera mujer contestó que no. Nuevamente pregunté si sus vecinos tenían ganado para vender. Dejó el filudo hueso de tejer y me dijo que en ese lugar era muy difícil encontrar ganado en venta. Me quejé de estar muy cansado. Sentándome, agregué que habíamos caminado toda la mañana sin éxito en nuestra empresa; le pedí nos invitara un poco de agua y así poco a poco, pareció mejorar el ambiente de frialdad con que nos recibieron. Mientras bebía del pequeño vaso que me alcanzaron, salió de la choza un hombre de marcadas arrugas en la cara, de tez morena, un sombrero metido hasta los ojos, encorvada la espalda, y una fruncida cicatriz en la mejilla derecha. Interiormente supe de quién se trataba; tal como me lo habían descrito antes, no podía ser otro que Francisco Herrera.

A pleno sol se sentó sobre un tronco que había en el patio. Charlando sobre cosas sin importancia, me acerqué a él y me acomodé a su lado. La conversación se hizo amistosa. Después de unos minutos nos trajeron huevos hervidos, un poco de mote y la tradicional "Hakjua".

En estas circunstancias creí llegado el momento oportuno para bucear los secretos que guardaba el viejo sobre las guerrillas. Me miró con cautela. Insistí en mi pregunta y con calma y cachaza empezó a relatarme lo que sabía. Se refirió a la muerte de "Coco" Peredo en las cercanías de La Higuera. Parecía saber de memoria los nombres y apodos de los guerrilleros. "El Inti", "El Chino", me decía, como si se tratase de familiares suyos. Poco a poco fue llegando a puntos de mi interés. Pregunté qué sabía sobre cierta vieja que pastando sus chivas se encontró de improviso con los guerrilleros. "¡Ah, sí, la Florencia, es mi familiar", dijo. ¿Y dónde vive?, pregunté. Levantó su mano y con el dedo extendido —como si se tratase apenas de unos metros— señaló una alejada loma.

Siguiendo su relato, habló del muchacho que había oído la llegada de los guerrilleros a Ja quebrada del Churo y la posterior denuncia que fue a hacer al pueblo. Habría querido interrogarlo larga y pacientemente, pero corría peligro de despertar sus sospechas. Sin embargo, le lancé preguntas indirectas para obligarle a relatar su intervención en la captura del Che. En síntesis, tratando de justificar su denuncia, me dijo: "Eramos autoridad y teníamos que denunciar". Nos contó muchas otras cosas sobre lo acontecido en la quebrada y en La Higuera y confirmó lo nunca desmentido: que el Che fue tomado prisionero vivo, ligeramente herido.

Herrera manifestó su disgusto, porque los 50.000 pesos, ofrecidos por el general Barrientos por la captura del Che, no beneficiaron al poblado o a las personas que cooperaron directamente en la captura del comandante guerrillero.

Cuando parecía haber terminado su narración, le pregunté dónde quedaba la quebrada del Yuro; "del Churo dirá", me corrigió. Señalando hacia los cerros dijo: "más o menos a un kilómetro de aquí".

Al manifestarle nuestro deseo de conocerla, dudó un poco. Le dije que era simple curiosidad y que estábamos dispuestos a pagar su molestia. Asintió y entró al único cuarto de su vivienda, se puso un saco y nos hizo señas de que lo siguiéramos.

El panorama de la quebrada del Churo contradice la idea que nos habíamos formado. Sus flancos laterales son amplios y poco a poco van cerrándose en forma de cono, presentando de trecho en trecho ligeros planos regularmente horizontales, en el fondo hay un arroyo con grandes piedras redondeadas, que producen pequeños saltos de agua y un curso serpenteante. Como consecuencia de la humedad crece vegetación de regular altura que, a medida que escala las faldas disminuye en verdor y tamaño para terminar en ligeros arbustos, que luego se confunden con la paja brava, vegetación pobre y rala, que es característica en la zona montañosa.

Llegamos al arroyo y Herrera detuvo su marcha para orientarse. Nos dijo que el lugar que buscábamos se encontraba más arriba, por lo que debíamos remontar el arroyo siguiendo el cauce. El —con paso lento pero seguro— iba adelante. De momento se detenía para decir que toda esa zona que recorríamos fue ocupada hace un año por el grueso del ejército, mientras en la altura se apostaron estratégicamente algunos soldados que lograban controlar cualquier movimiento de los guerrilleros que intentaban escalar la montaña para romper el cerco que se les había tendido.

Para no dar continuos rodeos nos veíamos obligados a pasar por encima de enormes peñascos. De repente Herrera se detuvo frente a dos pequeños árboles que se alzaban en medio del arroyo. Miró detenidamente y luego con voz firme dijo: "Sí, éste es el lugar; aquí fue tomado preso el Che".

Estábamos con la impresión de que el lugar tenía muchas cosas que decirnos. En silencio nos fuimos despojando de los objetos que llevábamos, depositándolos encima de una piedra, rendidos de cansancio.

Herrera reanudó su relato.

Señalando las rocas detrás de los pequeños árboles, nos dijo que ahí se hablan atrincherado el Che con algunos hombres, y que un poco más arriba se ubicaron los demás guerrilleros: "Desde temprano comenzó un nutrido tiroteo, el ejército les metía mortero y mortero para obligarles a salir. Yo me encontraba más abajo, cuando más o menos a esta hora (14 p. m.) vi que varios soldados y oficiales traían a un hombre con barba crecida que cojeaba agarrado de dos soldados; de los pies le chorreaba sangre que bajaba de una herida de más arriba; los oficiales discutían queriendo ponerse de acuerdo, hasta que decidieron llevarlo rumbo a La Higuera. De inmediato se comunicaron por radio con ese lugar; luego, siempre agarrado por dos soldados, al Che lo llevaron rumbo a ese poblado".

"Después —añade— muchos jefes militares han venido a conocer esto y los soldados que lo apresaron han señalado este lugar como el sitio preciso donde estaba el Che. Dicen que quería salir del arroyo arrastrando el cuerpo herido de un guerrillero, momento en que un impacto de bala le hizo volar su fusil, circunstancia en que fue intimidado a entregarse".

Sentimos la necesidad de mayor soltura para tomar algunas fotos, lo que no era posible en presencia de Herrera. Pretextando deseos de bañarnos en el arroyo, le propusimos se adelantara. Le expresé mis agradecimientos y le cancelé lo prometido. Herrera recibió la paga demostrando desconfianza por nuestra conducta.

Examinamos detenidamente aquel lugar y en el árbol más cercano a la accidental trinchera encontramos las huellas de dos impactos de bala. Desde aquel lugar examinamos el panorama para llegar a una conclusión: el sitio era ideal para una emboscada; materialmente imposible de escapar; el mismo viejo Herrera comentando la fuga de los sobrevivientes nos dijo que había sido un verdadero milagro, porque la captura del Che había aflojado la estricta vigilancia de los senderos.

Sólo quien haya visitado este sitio podrá apreciar el sacrificio de esos hombres. Con las columnas de soldados que les pisaban los talones obligándoles a largas y penosas caminatas, con el ambiente hostil y nada adecuado para guerrillas de estos lugares. A cada paso está el peligro y es muy difícil pasar inadvertido. Son terrenos despejados donde, desde una regular altura, se puede controlar el movimiento de personas a varios kilómetros de distancia.

RECORDANDO AL CHE

Nuestra jornada tocaba a su fin con los resplandores del crepúsculo. Bajo la luz de los últimos rayos del poniente llegamos a la cumbre, y allí nos reunimos con nuestros guías.

Evocando el recuerdo del desenlace de las guerrillas retornó a nuestra imaginación la figura del Che con la barba crecida, sudorosa la frente, atacado por el asma, macilento por largas caminatas, pero fusil en mano, seguro de la justicia de su causa.

¿Aventura romántica la del Che? No, con seguridad que rebasa los marcos de simple aventura.

¿Habrá muerto el ideal libertario del Che en la quebrada del Churo? El silencio de las montañas, la aridez del paisaje, el tosco erial de esa quebrada, más la indiferencia de la gente que vive por aquí parecen responder que sí. Pero frente a esa respuesta surge el rechazo de una gran interrogante: ¿Acaso pueden morir así los grandes ideales que encarnó el Che, o habrá fructificado su ejemplo?

TOMAS MOLINA CÉSPEDES
Enviado especial


Tribuna

LOCOMOCIÓN E IMPERIALISMO

UN análisis un tanto simplista, si se quiere, de los principales problemas que afectan y torturan a la población de Chile, y de Santiago en especial, nos da el siguiente orden para presentarlos:

a) La deforestación y la erosión del territorio. El país se nos va acabando, materialmente; los desiertos avanzan hacia zonas que hasta no hace mucho eran regables y cultivables, los ríos se embancan, el clima se hace más seco. La historia y la prehistoria nos enseñan cómo naciones ricas y poderosas fenecieron por la tala de sus bosques, y ese parece ser, si las cosas siguiesen como hasta ahora, el destino de Chile. Ocurre que las inversiones en reforestación de montañas, en la lucha contra el desierto, por la recuperación del clima adecuado, no son de rentabilidad inmediata, y los capitales se Interesan solamente por lo que deje máxima ganancia en el mínimo plazo de tiempo. Y los gobiernos están en manos de los capitalistas...

b) Falta de fuentes de trabajo y producción. Una plaga de cesantes disfrazados de calugueros. de charlatanes, de fruteros ambulantes, de comisionistas, de vendedores de un cuanto hay, constituye la palmaria prueba de que faltan fuentes de trabajo productivo. Como los salarios en la industria y agricultura son inferiores a las rentas que estos "comerciantes" se consiguen con sus actividades parasitarias, se les va creando un hábito de vida marginado de toda labor productiva.

Faltan Industrias, falta trabajo en la agricultura, especialmente, y falta el gobierno popular que. Junto con establecer esas fuentes de trabajo, obligue a la población parasitaria a que nos referimos, y que hace multitudes en las calles, a integrarse a la producción. Como se ha hecho en Cuba.

c) La movilización colectiva de pasajeros y el tránsito. Para el santiaguino que no tiene auto, el suplicio cotidiano de la locomoción es el problema Nº 1.

Existe una empresa fiscal de locomoción urbana, que presta modestos servicios en Santiago, Valparaíso, Concepción y Antofagasta. Creada en 1945 durante la administración Ríos Morales, sucedió a la Cía. de Tranvías Eléctricos, y poco a poco suprimió éstos para adquirir buses a petróleo. En 1948 se trajeron 200 trolebuses, la última palabra en esa época en materia de transporte de pasajeros. Pero después de aquello, los gobiernos (el mismo de G. González, el de Ibáñez, el de J. Alessandri, y el actual), dedicaron sus mejores desvelos no a mantener o mejorar la ETC. sino que a favorecer la llamada empresa privada de movilización.

No es el caso, aquí, de ver cómo la "nacionalización" de la Cía. de Tranvías constituyó un nada despreciable negocio para sus antiguos dueños, desde luego gringos. Cabe citar, sí, que hubo un Director de la flamante empresa fiscal, llamada entonces E.N.T., que se empeñó con muy atinado criterio en ampliar y mejorar los servicios de tranvías eléctricos, dejando de mano en lo posible la adquisición de máquinas de combustión interna; se llamó don Manuel Vergara Imás, y naturalmente sus planes fueron difamados y no lograron hacerse realidad. Los carritos fueron muriendo poco a poco...

La administración misma de la ENT, ahora ETCE, siempre dejó bastante lugar a críticas bien fundamentadas. Favoritismo politiquero en la promoción del personal y en su contratación, pérdida por robo de repuestos, de lubricantes, etc. Gastos inoficiosos en comisiones de presuntos técnicos enviados al extranjero a "estudiar" las calidades de nuevos omnibuses a adquirir, los que a veces llegaban con taras inconcebibles luego de esos "estudios técnicos, como fue el caso de los Mitsubishi Fuso, cuyos deficientes frenos ocasionaron numerosos desastres en Santiago.

Administrada con criterio de parcela politiquera, plagada de irregularidades e injusticias internas, la ETCE, a pesar de tanta falla, es superior a la mal llamada empresa privada de locomoción.

Existen horarios que deben ser respetados con cierta aproximación; se exige una mínima preparación cultural de los choferes para ser contratados; hay un personal especializado de obreros para la revisión, y talleres y depósitos dedicados exclusivamente a los vehículos de la ETCE. Y lo más importante, es que sus omnibuses han sido construidos específicamente para el transporte de pasajeros, firmes, seguros, de fácil manejo, de modo que bastaría una aplicación estricta de los reglamentos para que el servicio fuera de una total eficiencia.

En la locomoción particular, en cambio, cada empresario hace lo que le viene en gana con sus máquinas; no existe ni un asomo de disciplina, solamente prima el interés del lucro, sin que interese al comerciante en acarreo de gente la seguridad ni la comodidad del público. Los contactos y los influjos que los autobuseros tienen y siempre han tenido en todos los niveles de la administración, los convierten en un poder intocable. El personal de choferes no puede considerarse, a mi juicio, como integrante de la clase trabajadora explotada, pues son en la práctica socios menores de los dueños de omnibuses, ya que sus ingresos están basados en una comisión del 20% sobre la entrada bruta. (Hay choferes que ganan 1.800 escudos al mes, trabajando 8 horas con descansos; muchos son los que financian de su bolsillo al famoso arrenquín, o pioneta para los boletos, que es un zanganillo que viaja echado junto a él cobrando y atento a los bolsillos de los pasajeros "giles", como ellos les llaman a los distraídos). Desde el punto de vista social, de la lucha de clases, estos elementos siempre estuvieron y están contra el pueblo, dispuestos a hacer huelgas privadas para lograr alzas de tarifas de las que ellos profitarán porcentualmente. La maffia de los empresarios no tolera la presencia de dirigentes honestos o "levantiscos", eliminándolos muy pronto de todas las líneas; de ahí que puedan surgir solamente los del tipo Ibáñez King, distinguido caballero al cual bien se conoce en Chile por su "capacidad de luchador obrero, honesto a carta cabal, sacrificado por su gremio, digno de todo respeto". No estamos indicando el grado de su capacidad, desde luego.

Los empresarios autobuseros requieren de un personal servil y dócil, no afecto a tendencias revolucionarias, apolitizado totalmente; de ahí que la calidad moral misma de los choferes sea, por lo general, de una notoria deficiencia. Si suelen abstenerse de cometer infracciones graves, e incluso delitos a veces, no es por conciencia social, por respeto a la reglamentación, por la seguridad de peatones o pasajeros, sino que porque "los pacos están muy bravos", o porque "los partes están muy caros", o "porque hay verdes ahí a la vuelta". Además, es de sobra conocida la tolerancia que para estos señores tiene la policía uniformada, tolerancia derivada de ciertos pequeños favores que el carabinero recibe del chofer, tales como pararle en cualquier parte, etc., y del hecho de que poseen pase libre aun estando francos. Esta franquicia de que no gozan profesores o médicos, personal sanitario en funciones o policía civil, ubica en ese aspecto a Carabineros en un sector privilegiado de la población.

Y bueno, ¿dónde entra a tallar el imperialismo en todo este problema?

Entra en el carburador, precisamente. Y entra en el cárter del aceite. Y en los repuestos para motor, que periódicamente deben adquirirse.

Los trolebuses, medios cómodos, silenciosos, SILENCIOSOS, que NO ECHAN HUMO NI GASES NOCIVOS; seguros, espaciosos, se mueven por electricidad. La corriente eléctrica la produce el agua chile, na, o el carbón chileno, en Chile. Chilectra podría nacionalizarse en serio en cualquier momento que un gobierno de avanzada lo quisiese hacer. Entonces, en los trolebuses no hay negocio para la Esso o la Shell. Los trolebuses casi no precisan de repuestos, sus piezas en el 94% se hacen en el país. Y eso no representa ganancias para la General Motors, la Ford o la Chrysler Corp.

Además, el personal de la ETCE, a pesar de sus muchas fallas, tiene sus organizaciones gremiales bien constituidas, relativamente politiza, das, o fácilmente politizables hacia una línea de izquierda auténtica. Y eso no es conveniente para los guardianes de los intereses de esas Companys que todos sabemos dónde están y qué cargos ocupan.

Por esas razones, son parte de los mismos 200 trolebuses que se adquirieron en 1948, hace ya 20 años, los que prestan servicios. Nunca más se compraron troles, pese a todas sus Incontables ventajas, algunas de las cuales hemos detallado. La de la economía de divisas por combustibles o lubricantes, repuestos, etc., no es la menor, desde luego. Esta misma economía de divisas, que es ventaja para Chile, es perjuicio para las Companys que usufructúan indirectamente de la movilización a bencina o a petróleo. No puede pasarse por alto tampoco, en lo relativo a la mal llamada "empresa privada" de movilización, o sea a los comerciantes en acarreo de gente, los aportes nada despreciables que ellos hacen en cada campaña electoral, para casi todos los candidatos. ("Una sola línea de taxibuses, vulgo "liebres", la 12 Macul, aportó en 1964 más de Eº 12.500 de ese año para cierta candidatura presidencial; y no fueron defraudados...).

Los micreros reajustan año a año sus tarifas, y siempre alegan que pierden dinero; el servicio es malo, pésimo; el personal en gran parte inadecuado para tales labores; los empresarios engordan y adquieren nuevos "micros" con sus "pérdidas"; el público sufre y aguanta, con ovina pasividad.

Las autoridades sostienen que la locomoción mejoró mucho, y que sigue mejorando. Las compañías petroleras siguen sacando ganancias fabulosas de nuestro esquilmado país. Y ciertos "revolucionarios", —perdón por el exceso de comillas—, siguen gritando que todo esto va a cambiar... después de las elecciones. Y, al decir de cualquier chofer, "si no te gusta te vay en auto, pooo..."

MARIO ESPINOZA B.
Santiago


Festival

CINE PARA LIBERAR AL CONTINENTE

EL hecho de que América Latina es un continente en guerra contra el imperialismo norteamericano fue la tesis que, en el fondo, presidió el Festival Latinoamericano de Cine Documental celebrado en Mérida (Venezuela), a fines de septiembre pasado. De tal concepto medular se desprendieron valiosas conclusiones a que arribaron los participantes y la nueva orientación que éstos imprimirán a sus trabajos cinematográficos. Puede decirse que la revolución llegó al cine latinoamericano. En otras palabras, el cine de nuestro continente se integra en el gran movimiento renovador que está remeciendo al continente entero y muy especialmente a sus cuadros juveniles.

Este Festival no fue organizado a la manera habitual, estilo "hollywoodense", que pretende encandilar más con los ajetreos amorosos de las artistas que con la calidad de las cintas que se exhiben. Hubo una sola y gran "estrella": América Latina. Mejor dicho: la revolución liberadora continental. A partir de este Festival, el cinematografista latinoamericano se dispone a ocupar su puesto de combate en esta gran guerra continental. Una cámara, honradez y coraje es todo lo que necesita.

Estos hechos explican, obviamente, el por qué la "gran prensa" silenció este evento, no obstante que, repetimos, participaron en él cineastas de todos los países del Continente. En cuanto a Cuba, debido a que el gobierno de Leoni teme hasta el olor de un cubano, no pudo asistir ningún director de cine, pero cuatro de sus películas fueron exhibidas cosechando aplausos: "Cerro Pelado", "Now", "Hasta la Victoria Siempre" y "Golpeando la Selva".

LOS UNIVERSITARIOS

El Festival no fue organizado por ninguna empresa distribuidora o consorcio turístico. Fue patrocinado y dirigido por la Universidad de Los Andes (Mérida) y se celebró con la participación directa de los alumnos de ese plantel. Las películas se exhibían todos los días (mañana y tarde) en el Cine Mérida y también en el Auditorium de la Universidad.

Inmediatamente después se abrían foros en los que participaban directamente los universitarios. Así, fue el torneo más "vivo" de cuantos se han celebrado hasta la fecha. En líneas generales, puede decirse que las películas que ganaban los mayores aplausos eran aquellas que propiciaban la lucha de liberación de los pueblos del continente. Las otras, las que se quedaban en lamentaciones, las que pretendían objetivos turísticos o simplemente folklóricos, eran públicamente desdeñadas y muchas de ellas ni siquiera alcanzaron a proyectarse en su totalidad. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, con "Kukuli", una película peruana que muestra la pobreza de los indios de la zona cuzqueña, sin entregar ninguna solución.

De la misma manera fueron rechazadas las películas que pretendían ofrecer un deslavado "mensaje", apenas esbozando una crítica social, sin impulsar a la acción directa para corregir realmente los males que en cierta medida presenta. Aquí se pidió un mensaje claro: el que no sólo denuncie la realidad social, sino que designe a los verdaderos culpables y señale un camino idóneo para derrotarlos.

El Festival de Mérida radicalizó la conciencia del cinematografista latinoamericano. Al establecer que el continente está en guerra, expresó que quien no asuma su papel se sitúa claramente en la barricada contraria. Fue un Festival sin términos medios.

Hasta ahora, los cinematografistas latinoamericanos no partían ni buscaban definirse ideológicamente; sólo se situaban en posiciones emocionales, que ningún temor podían causar al régimen establecido. Más bien, este régimen se encargaba de cultivarlas, para presentarlas como especímenes raros de su fauna criolla.

UN ARMA DE COMBATE

De Chile asistió Miguel Littin, joven director de televisión y de cine (acaba de terminar la filmación de "El Chacal de Nahueltoro"). Littin dice:

—El cine debe ser un arma de combate en esta lucha de liberación. Todos tenemos que tomar los puestos que nos corresponden y, por lo tanto, nosotros, los cinematografistas, debemos hacer la publicidad de la guerra. Debemos mostrar claramente lo que está ocurriendo en nuestros pueblos, debemos coadyuvar a la toma de conciencia antimperialista, al estallido de la verdadera revolución liberadora.

El criterio que expresa Miguel Littin fue el que predominó en el Festival. Motorizados por este mismo impulso se creó el Frente Continental del Cine de Liberación, que tendrá como una de sus metas principales hacer la "contrainformación" al sistema imperante, salirle al camino a la espesa barrera ideológica que los grandes intereses han tendido sobre las mentes de los pueblos latinoamericanos. Este Frente tendrá seccionales en los distintos países. En gran medida, su labor deberá ser clandestina, porque el imperialismo tratará de extirpar de raíz el nuevo y neurálgico frente que se le ha abierto en este convulsionado continente.

DOCUMENTALES VERDADEROS

Littin asigna una extraordinaria importancia al criterio que se impuso en el Festival en el sentido de desdeñar el concepto clásico de "cine-espectáculo" para reemplazarlo por el auténtico cine-documental. Reconoce haberse asombrado al comprobar cómo en el cine latinoamericano existen sectores importantes que han sido capaces de seguir una evolución ideológica tan rápida. Este es el cine que ahora no se conforma con otra cosa que no sea la incitación a la revolución.

Un ejemplo de este nuevo cine lo dieron los mejicanos, durante los recientes sucesos que han ensangrentado a la generación estudiantil de ese país. Todos los días, en las universidades y otros centros de masas, se proyectaban películas filmadas momentos antes, que mostraban la verdadera cara de los sucesos sangrientos y barrenaban, de esa elocuente manera, los comunicados falsos que emitía el gobierno y que la prensa recogía con gran despliegue.

"LA HORA DE LOS HORNOS"

El Festival instituyó tres premios, todos los cuales fueron considerados de igual valor. El boliviano Jorge Sanjinés fue premiado por toda su producción cinematográfica y especialmente por "Revolución", una cinta en la que, además de exponer las condiciones de miseria y de explotación que sufre el pueblo de Bolivia, enseña que el único camino que éste tiene para superar su condición es tomar conciencia revolucionaria junto con el fusil, es decir, una película que sin tapujos preconiza la lucha armada; el cubano Santiago Alvarez también fue premiado en consideración al conjunto de su obra en pro de la revolución latinoamericana, y el argentino Fernando Exequiel Solar, recibió un premio por su reciente película (dura alrededor de seis horas), cuyo título, "La Hora de los Hornos", fue inspirado por una frase de Martí que significa el advenimiento de la hora de la lucha armada para derrotar al imperialismo.

Miguel Littin habla de "La Hora de los Hornos":

—Es una película simplemente extraordinaria. Fue proyectada el último día del Festival y ella cumple plenamente con el principio de hacer un cine que no sólo muestre la pobreza y la miseria, sino que señale a los culpables con sus nombres y apellidos. Mucha gente dirá que este cine es más que nada un "panfleto"... No vale la pena ni hay' tiempo para discutir acerca de esto. En todo caso se trata de un panfleto de gran calidad cinematográfica, de alto nivel artístico. Ahora, naturalmente, es un cine que rompe el sistema, que trasgrede el "status"... Para una película así no hay circuito comercial que se interese. Pero sí es aplaudida por las masas obreras y estudiantiles, porque es capaz de mostrar con claridad y valentía las verdaderas ligazones entre la oligarquía y el imperialismo norteamericano.

Miguel Littin llevó al Festival su película "La Tierra Ajena". Es un documental de siete minutos en el que trata de mostrar aspectos de la miseria y el contraste que predomina en Santiago, enfatizando en la situación de la niñez abandonada. Según Littin esta película ya se quedó atrás: "corresponde a una época anterior, porque no ofrece ninguna solución. Es decir, no llama a la revolución".

EL CHE Y CAMILO TORRES

Dos figuras latinoamericanas fueron las más aplaudidas durante el desarrollo del Festival: Che Guevara y Camilo Torres. Ellas son las que impregnan el espíritu de la juventud universitaria venezolana, a pesar de que el gobierno de ese país despliega una persecución despiadada contra todos los que están llevando a la práctica lo que indican sus posiciones ideológicas.

—¿Cómo no iba a ser un Festival impresionante "vivo" —señala Miguel Littin— si muchos de los universitarios que intervenían en los foros, planteando la necesidad de la lucha armada, a los pocos días hacían realidad lo que pregonaban y se iban a las montañas a combatir?... Ejemplos como ése vimos muchos, y realmente nos asombró.

CONCLUSIONES

Al finalizar el evento, los realizadores cinematográficos estimaron que se había llegado a conclusiones de interés para sus trabajos futuros. Tales conclusiones fueron consignadas en un documento especial. Algunas de ellas son las siguientes:

—"No hay en América Latina espacio para la expectación, ni para la pasividad o el conformismo, ni para la inocencia. Una y otro son sólo formas de complicidad con el imperialismo.

"Toda actividad intelectual que no sirva a la lucha de liberación nacional es fácilmente digerida por el opresor y absorbida por el gran pozo séptico que es la cultura del actual sistema.

"Nuestro compromiso como hombres de cine y como individuos de un país dependiente no es ni con la cultura universal, ni con el arte universal, ni con el hombre en abstracto. Es, ante todo, con la liberación de nuestra patria, con la liberación del hombre latinoamericano.

"A diferencia de las grandes naciones, en nuestros países la información no existe. Vegeta una seudoinformación que el neocolonialismo maneja hábilmente para ocultar a los pueblos su propia realidad y negar así su existencia. Provocar información, destacar testimonios que conduzcan al descubrimiento de nuestra realidad, asume objetivamente en Latinoamérica una importancia revolucionaria".


Espectáculos

ESCÁNDALO NACIONAL

EL compadre al que Germán Becker pidió, ayuda para hacer su película, tiene que ser un compadre muy poderoso. De otro modo no se explica que el barbudo y rubicundo asesor de publicidad del Presidente de la República, haya conseguido lo que ningún otro productor de cine: transformar una película en un escándalo nacional; conseguir que para filmar un mal clásico universitario, haya dispuesto de cerca de dos mil millones de pesos en efectivo, sin contar otros gastos que —gracias al "compadre"— no son contabilizados.

¿Cómo, si no fuera con ayuda de muy poderosas influencias, se habría conseguido movilizar a la Escuadra nacional, a los Cóndores de Plata de la aviación, y cómo, si no fuera por obra y gracia de algún compadre muy milagroso, se podría haber paralizado la mina de cobre de Chuquicamata para que el señor Becker ofreciera el espectáculo del ballet Pucará, danzando en las profundidades de la mina?

Se habla de hacer economías, se pone el grito en el cielo porque un cantante colérico se lleva dólares del país, y se señala que con esa plata se podrían haber construido algunas escuelas o un hospital. Pero nadie pregunta de dónde sacó la plata para hacer su película Germán Becker, o cuántas escuelas y hospitales se podrían construir con ese dinero, o cuánto cuesta movilizar a la Armada, a la Aviación y al Ejército, paralizar Chuqui o Sewell, para dar en el gusto a algún compadre que tiene delirio de grandeza y que no puede olvidar los años en que volcaba su "talento artístico" en la realización de clásicos universitarios.

Porque eso es "Ayúdeme usted, compadre": un clásico universitario en escenarios naturales, a un costo escandaloso, de mala calidad cinematográfica, y donde el único "ayudado" es el propio Becker. Para el público sólo se ofrece un despliegue de chauvinismo, un Chile color de rosa como tal vez lo ve Becker desde su casa de cerro Calán, un Chile de huasos bien alimentados y mejor vestidos, de centros de madres donde la única preocupación es la organización de un rodeo; un Chile donde se canta y baila en las minas, y donde los destructores navegan para que Gloria Simonetti cante el Himno de la Marina sobre cubierta.

Claro que no todo le salió a pedir de boca al experto en propaganda. En su afán de utilizar a las Fuerzas Armadas y disponer de ellas a su antojo, Becker encontró dos tropiezos que no pudo solucionar ni con ayuda del compadre. El primero se presentó cuando filmó el interior del submarino "Simpson". La película debía revelarse en Buenos Aires, donde los militares argentinos estaban muy interesados en conocer hasta en sus mínimos detalles el funcionamiento de nuestros submarinos. Esa escena fue cortada posteriormente para evitar más comentarios en torno a la película, a la que los democristianos tienen obligación de aplaudir. El segundo obstáculo se lo pusieron las propias Fuerzas Armadas. Dos mil hombres del Ejército fueron puestos a disposición de Becker para que filmara una escena en el monumento a Chacabuco e hiciera llorar a dos presuntos veteranos del 79.

Finalizado el rodaje de la escena, Becker formó a los militares y les repartió un escudo a cada uno "para una pílsener". El oficial a cargo de los militares ordenó que el dinero fuera reunido en una manta y luego se lo entregó a Becker junto con algunas expresiones muy castizas.

Pero fuera de estas pequeñas molestias, lo demás anduvo sobre ruedas. El favorito de esta corte dispuso del transporte gratuito por LAN y FF.CC. a cambio de abundante propaganda en la película. Lo mismo algunas firmas comerciales que recibieron generoso trato publicitario a cambio de algunos favores como transporte, combustible y alojamiento.

En resumen, una película mala, donde no debe intervenir la censura cinematográfica, sino la Contraloría General de la República, que debe investigar de dónde salió el dinero para financiar "Ayúdeme usted, compadre", y cómo se financiaron los gastos fiscales que demanda la movilización de tropas, aviones y barcos. Esa sí que sería una ayuda, una ayuda al país entero y no a un solo compadre.


Puntillazos

CAÍN O ABEL VALDÉS

A los 62 años Abel Valdés Acuña, director de El Diario Ilustrado, declaró con énfasis ante las cámaras de televisión, que ha acatado con fervor y disciplina la orden del Papa Paulo Sexto de no usar píldoras anticonceptivas, porque es un católico obediente. Si el abogado fuese consecuente con su espíritu cristiano debería, además, abstenerse de proferir calumnias de acuerdo con lo establecido en el octavo mandamiento. Sin embargo, en un editorial publicado por su diario el 14 de octubre, se dijo: "La revista "Punto Final", que se publica cada quince días y que se financiaría desde el extranjero ...". Abel Valdés calumnia, pero carece del coraje suficiente para encarar lo que escribe. Prefiere usar la expresión "se financiaría desde el extranjero", con lo que consigue sembrar la sospecha artera, sin comprometerse virilmente.

Abel Valdés vierte la calumnia en un editorial titulado "Llamado a la subversión", cuyo objetivo específico es pedir sanciones de todo orden contra los redactores de Punto Final, a los que llama "delincuentes". Así entiende el cristianismo este Abel que bien merece llamarse Caín.

Punto Final no se atemoriza de los "abeles" que pululan en los sectores que desean mantener el actual régimen económico y social, pero considera indispensable desnudar al cobarde que al reconocer su incapacidad personal para proteger los bienes económicos que le cayeron del cielo, clama al gobierno, al cual combate por inspirar la reforma agraria, que "no sea indiferente" y persiga a los redactores de esta revista.

El 31 de agosto del año en curso, Abel en su diario estimuló a la Dirección General de Investigaciones para que iniciara una querella contra Punto Final.

¿De dónde viene esta inquina de Abel contra Punto Final? Para encontrar el motivo de ella fue necesario reconstituir su vida.

Fue funcionario público hasta 1931, año en que consiguió un diploma de abogado. Ese año, fecha en que Ibáñez fue derribado por la ultra derecha, Abel empezó a escribir notas en el diario "El Mercurio", las que siguió escribiendo hasta marzo de 1958, fecha en que el mismo Carlos Ibáñez, convertido por segunda vez en Presidente de la República, lo transformó en ministro de Agricultura. "El Mercurio", vieja celestina de la política, atacó y aplaudió a Ibáñez durante sus dos gobiernos conforme a sus conveniencias, y ahí estuvo Abel en el coro a la hora de los ditirambos y en la hora de las diatribas. Cuando Ibáñez le llamó al gabinete era la época en que "El Mercurio" estaba en contra suya, por eso Abel fue despedido, lo que le importó poco porque ya había conseguido trepar otro peldaño, y podía pasear en carroza, conforme a la vocación que le impone su cara de cochero de casa grande.

¿Qué podía hacer en el Ministerio de Agricultura un abogado que había actuado como defensor de la Bolsa de Comercio y de empresas privadas no agrarias? Para el cargo Abel tenía un mérito. Figuraba en la lista de herederos del que fuera poderoso latifundista radical Cristóbal Sáenz, y como propietario de predios agrícolas podía posar de "técnico".

Abel era militante en esa época del Partido Conservador, pero esa calidad la olvidó en el mismo instante en que Ibáñez, que mucho conocía a los hombres, le mandó llamar para que ocupara un ministerio.

Es bueno recordar la anécdota de la época. El mismo día en que Abel se presentaba con un temo azul recién planchado a la oficina del mismo hombre que tanto atacara, salían del despacho presidencial los dirigentes del Partido Conservador encabezados por su presidente, Jorge Prieto, los que se sorprendieron al encontrarlo en la antesala.

—El presidente me ha llamado, pero no sé para qué cosa —balbuceó.

Horas después los dirigentes conservadores se enteraban que su correligionario había jurado como ministro de Agricultura sin consulta previa a su colectividad, lo que le valió la expulsión. Ibáñez, una vez más se había servido de un individuo ambicioso e inconsecuente para hacerle una picardía a los derechistas. Así trató Abel a sus hermanos de partido. No cabe la menor duda de que es Caín. Sin embargo hoy está nuevamente al servicio de "El Diario Ilustrado", reducto de la misma derecha que le vejó con publicidad en marzo de 1958.

Abel dice en su editorial calumnioso, que Punto Final "en numerosas ediciones ha atacado en forma reiterada y constante al Ejército de Chile, a las Fuerzas Armadas y a los miembros de estas instituciones, que tienen la misión específica, entre otras, de respaldar la organización del gobierno constituido". Nada dice de su eliminación de la Academia de Guerra, decidida justamente por el "gobierno constituido" que actualmente está en La Moneda, que le acusó de alentar maniobras subversivas en el Ejército.

Si Abel Valdés no hubiese adquirido la rentable categoría de príncipe consorte, a esta altura sería todavía empleado en la Contraloría General de la República, porque el gremio periodístico se ha negado a acogerle entre sus filas. No debe olvidarse que no hace mucho el Colegio Regional de periodistas solicitó su expulsión por actitudes reñidas con los principios de la ética profesional.


Informe especial

LOS GOLPES Y EL PENTÁGONO

LIMA (Especial para PF).— Los golpes militares en Perú y Panamá, hay que entenderlos en el contexto general de la política que el Pentágono norteamericano desarrolla en América latina. Quizás nada más elocuente que el siguiente artículo del general Robert W. Porter, jefe del Comando Meridional norteamericano con sede en la Zona del Canal de Panamá. El original apareció en el número de enero de 1968 de "Transition". publicación trimestral del Instituto del Servicio Exterior del Departamento de Estado y corresponde a una adaptación del discurso pronunciado por el general Porter en octubre de 1967 ante la reunión anual de la Asociación del Ejército de Estados Unidos. Una versión resumida apareció en "Military Review", desde donde la toma PF. Porter es muy conocido en América latina, ya que ha visitado todos los países del área y mantiene contactos personales con altos Jefes militares latinoamericanos.

DESDE que asumí el Comando Meridional Norteamericano (USSOUTHCOM), hace dos años y medio, me preocupo cada vez más con las ideas distorsionadas y los equívocos que prevalecen en grandes sectores de la opinión pública norteamericana respecto a América latina. Es de vital importancia que todos conozcamos esta región con la cual tenemos tantos intereses comunes, militares, económicos y sociales.

Uno de los principales objetivos del comunismo consiste en desacreditar y posteriormente destruir las fuerzas armadas latinoamericanas. En esa intensa campaña de descrédito contra los militares, los comunistas y sus inocentes seguidores se valen de una cierta antipatía innata de algunos sectores de la población latinoamericana en relación a las fuerzas armadas. Esta antipatía es el resultado de un pasado de dominación militar, muchas veces arbitraria, en diferentes países.

Se debe entender claramente, no obstante, que la mayoría de esos casos de tiranía son consecuencia de un tipo peculiar de jefe o caudillo que normalmente surgía en las fuerzas armadas y que, naturalmente, se apoyaba en ellas para permanecer en el poder. Fidel Castro es un nuevo tipo de caudillo que de la misma forma se apoya en las fuerzas armadas, pero es mucho más peligroso porque forma parte del movimiento comunista internacional.

Las fuerzas armadas latinoamericanas adquieren profunda conciencia social y gran interés en ayudar al desarrollo de las respectivas naciones. Además de ser extremadamente patrióticas y generalmente progresistas, las instituciones militares son la única fuerza capaz de garantizar la estabilidad, y frustrar la agresión comunista.

Excluyéndose México, todo el territorio de América Central y del Sur fue colocado —por la Junta de Jefes del Estado Mayor de los Estados Unidos— a cargo del USSOUTHCOM, excepto en lo referente a la defensa aérea y a la protección de las comunicaciones marítimas. Además, la jurisdicción del USSOUTHCOM comprende a México, las repúblicas insulares de las Indias Occidentales, tales como República Dominicana y Jamaica, para misiones de instrucción y asistencia militar. Se trata de un área enorme y diversificada que no puede ser tratada como una entidad homogénea; cada uno de los 20 países o territorios tienen problemas distintos y diversos recursos con que enfrentarlos.

Las siguientes son las principales misiones de USSOUTHCOM: defensa del Canal de Panamá, administración del Programa de Asistencia Militar (PAM) en los países de América latina, participación norteamericana en los ejercicios de defensa del hemisferio, actividades de mapas y cartografía, operaciones de socorro con ocasión de calamidades, y actividades de salvataje y seguridad.

La eficiencia operacional del Comando fue aumentada por la reciente consolidación de las diversas fuerzas armadas norteamericanas existentes en América latina. En cada país existe la organización conocida como Grupo Militar Norteamericano (MILGP). En general son concentradas en el MILGP las funciones administrativas, la programación del PAM y el planeamiento global. Esto tiene por objeto liberar las secciones subordinadas (ejército, marina y aviación) para que puedan dedicarse íntegramente a su misión principal de instrucción y asesoramiento.

Tenemos MILGP en 17 países latinoamericanos. Su dotación varia desde 5 hombres en Panamá hasta 103 en Brasil, lo que es poco si se considera la extensión del territorio.

Los comandantes del MILGP se ligan directamente conmigo y son también los principales asesores militares del respectivo embajador norteamericano.

La preocupación principal del MILGP es ayudar a las fuerzas armadas locales a desarrollar su capacidad de seguridad interna.

Los intereses permanentes de EE.UU. en América latina derivan de la posición geográfica y del potencial económico y estratégico del área. Es de particular significación el istmo centroamericano a través del cual se construyó el Canal de Panamá, pues domina vías de comunicación terrestres, marítimas y aéreas entre América del Norte y del Sur; permite el acceso por rutas relativamente defendibles a las materias primas de América del Sur y controla la navegación entre ésta y el continente norteamericano.

El extremo meridional de América del Sur —incluyendo Tierra del Fuego, el Estrecho de Drake y el Estrecho de Magallanes— asume cada año mayor importancia estratégica. Se trata de una región vital para el comercio mundial, consecuencia del creciente número de los gigantescos barcos mercantes y de guerra que, debido a limitaciones del Canal de Panamá, deberán usar esos pasajes acuáticos naturales. El año pasado cerca de 400 embarcaciones de alta mar transitaron por el Estrecho de Magallanes y este número continúa creciendo.

Después de Canadá y de Europa Occidental, América Latina es la región en la cual está invertida la mayor cantidad de capital privado norteamericano. A pesar, de los crecientes avances tecnológicos en el ramo de los sintéticos, continuará siendo importante el acceso norteamericano a las materias primas latinoamericanas. América latina era considerada un "oasis de paz", lo que permitía a Estados Unidos dedicar sus principales esfuerzos y el grueso de sus recursos a áreas más amenazadas de Europa y Asia. Con el surgimiento de Castro como caudillo en Cuba, tal situación cambió por completo.

América latina es un blanco de primer orden para el comunismo. Deplorables condiciones de vida en algunas áreas, explotación de los pueblos, estagnación económica, pobreza generalizada y una inicua distribución de tierras y riquezas, son algunos factores que hacen a América latina altamente susceptible a la explotación comunista.

Este problema se agrava por las actuales previsiones de Naciones Unidas con respecto al crecimiento de la población. De acuerdo a estas estimaciones, la población de América latina crecerá cerca del 3% al año en la próxima década, tasa de crecimiento mayor a la de cualquier otra región del mundo. En el año 2.000 la población latinoamericana probablemente excederá los 600 millones de habitantes. Una tal explosión demográfica impondrá crecientes obligaciones a los gobiernos débiles y a las economías subdesarrolladas.

Los objetivos comunistas no tienen plazo fijo y su doctrina predica la necesidad de una lucha prolongada. Sus objetivos a largo plazo han sido constantes en América latina: asumir el control de los gobiernos, aislar y destruir a Estados Unidos. Durante los últimos años un gran esfuerzo ha sido dedicado al establecimiento de la estructura insurreccional en muchos países latinoamericanos.

Con la absorción de Cuba por el grupo soviético se hizo aún más agudo el peligro del comunismo en el hemisferio Occidental. No obstante que en los últimos años la URSS parecía más "conservadora" en sus tentativas de conquista ideológica de las masas, Castro, que depende de los rusos para sobrevivir, ha intensificado el apoyo de Cuba a la insurrección y a las actividades guerrilleras. Está usando ahora el organismo especial que los comunistas crearon durante la Conferencia Tricontinental de La Habana de 1966, denominado Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Fue ideada para dar forma y control más estrecho a la red de guerrillas dispersas en el hemisferio.

Los actuales revolucionarios en América latina son fanáticos y totalmente partidarios de la lucha armada. Se frustraron los esfuerzos sustanciales empleados para eliminarlos y se encuentran preparados para una campaña ardua y prolongada. Se inspiran en el ejemplo cubano y en los nuevos principios revolucionarios de Castro, claramente descritos en el libro de Régis Debray "Revolución en la Revolución".

Debray, preso el año pasado en Bolivia, escribió lo que podría denominarse el "Mein Kampff" comunista para América latina. El libro llama al abandono de las tácticas puramente políticas, despreciando el terrorismo urbano y concentrando sus preferencias en pequeños grupos móviles guerrilleros, bajo un comando unificado de actuación preferente en el campo. Indica claramente que el comunismo volvió a considerar la guerra de guerrillas como la principal estrategia revolucionaria para la conquista del poder en América latina.

Para tener éxito, el primer objetivo de la guerrilla debe ser la destrucción de las fuerzas armadas que sustentan al gobierno. Debray admite lo difícil de esta tarea y culpa a las misiones militares norteamericanas el hacerla aún más difícil. Reconoce que Estados Unidos por medio de la asistencia militar, por el asesoramiento y abastecimiento de equipos, está fortaleciendo a las fuerzas armadas de América latina.

Enviando sus experimentados guerrilleros a luchar en Venezuela y en Bolivia, Castro cambió por completo la naturaleza de la insurrección comunista en América latina. Después de la captura de algunos de estos cubanos, Castro anunció ruidosamente por Radio Habana el completo apoyo de Cuba a la lucha armada por la supremacía en América latina, mediante la insurrección. La muerte reciente del Comandante Ernesto Che Guevara en Bolivia, muestra el grado de compromiso de Fidel Castro.

La doctrina comunista para la guerrilla en América latina se relaciona estrechamente con la tesis de China Comunista para la insurrección en las áreas rurales, tal como la expuso el Mariscal Lin Piao.

La Alianza para el Progreso, piedra angular de la política norteamericana en América latina, es un plan fabuloso y atrevido; pero ningún programa de desarrollo social y económico podrá florecer en un clima de tumulto e inestabilidad interna. Por lo tanto, si deseamos fomentar la evolución dinámica de fuerzas que favorezcan el desarrollo ordenado, necesitamos primero ayudar al establecimiento de la seguridad interna; requerimos de estabilidad política en los países latinoamericanos, en el grado necesario para proporcionar a la Alianza para el Progreso un ambiente compatible.

Los principales objetivos de la estrategia militar de Estados Unidos sa traducen en que los países latinoamericanos tengan capacidad para mantener su seguridad interna y en que las instituciones armadas permanezcan apolíticas, apoyando a los gobiernos democráticamente electos, contribuyendo así a la estabilidad y al desarrollo.

El programa de asistencia militar forma parte de la estrategia de Estados Unidos. Por medio de la asistencia militar nos empeñamos en establecer como dispositivo militar latinoamericano, fuerzas terrestres reducidas, pero móviles y de rápida reacción. Con esa asistencia damos apoyo aéreo y naval a las fuerzas defensivas. A todas ellas procuramos dar equipo moderno y adecuado y realmente necesario para enfrentar con éxito la creciente amenaza insurreccional.

Con el fin de facilitar el empleo coordinado de esas fuerzas de segundad interna, estamos procurando también fomentar la cooperación regional, ayudando en la organización de centros integrados de comando y control. También fomentamos el establecimiento de normas de acción homogéneas y la realización de ejercicios conjuntos.

También por medio de la asistencia militar, Estados Unidos ha expandido sustancialmente su apoyo a los programas de acción cívica como un medio de mejorar la imagen de las fuerzas armadas y de aumentar su capacidad para promover el desarrollo económico y social. Al mismo tiempo la acción cívica ha contribuido a la seguridad interna, pues disminuye la posibilidad de sitios de protección segura para grupos insurreccionales en áreas lejanas, y por el mejoramiento de la capacidad de búsqueda de información por las fuerzas de seguridad internas.

Otra importante contribución de la asistencia militar en el fortalecimiento de las fuerzas armadas latinoamericanas, es la instrucción ofrecida a personal seleccionado en nuestros cursos militares en Estados Unidos y en la Zona del Canal de Panamá. Desde la segunda guerra mundial cerca de 30.000 latinoamericanos realizaron cursos predominantemente técnicos en la Zona del Canal.

Toda la instrucción en la Zona del Canal se da en español y portugués. Además del incremento de los conocimientos profesionales de las fuerzas armadas latinoamericanas, tales cursos sirven para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y América latina. Dólar por dólar esta ayuda en materia de instrucción, es el mejor dividendo entre todas nuestras inversiones en asistencia militar en América latina.

Desgraciadamente hay un mal entendido en el pensamiento del pueblo norteamericano con respecto al término "SEGURIDAD INTERNA" y de los objetivos buscados por la asistencia militar de Estados Unidos. Para muchos, la asistencia militar para la seguridad interna, constituye intromisión indebida en los asuntos internos de las Repúblicas latinoamericanas.

Datos del Real Instituto de Asuntos Internacionales de Londres, revelan que América latina gasta en la defensa menos que cualquier otra área. Las naciones africanas, por ejemplo, gastan en término medio más del 3% de su producto bruto anual, en tanto que América latina incluida Cuba, gasta apenas 2%. La tasa de Cuba separada, sería del orden de 7,2%.

También, según el referido Instituto, el equipo de todas las fuerzas terrestres y aéreas de América latina es virtualmente anticuado, poseyendo Cuba el 60% de todos los aviones latinoamericanos de uso bélico.

Los presupuestos de defensa en América latina, generalmente constituyen una pequeña parte de los recursos nacionales. Alcanzan apenas cerca del 11,9% de los presupuestos nacionales en el año fiscal de 1965, y alrededor del 13,6% en el año 1966.

Debe recalcarse que las fuerzas armadas de América latina, además de los fines principales de defensa, utilizan esos limitados recursos en una serie de funciones que en otros países están a cargo de organismos civiles.

De todos los gastos militares de los países de América latina, apenas cerca del 5% corresponde a la subvención de asistencia militar norteamericana, y esta parte, no obstante, es la que se dedica en gran medida a la modernización de los equipos, alcanzando entre el 50 y el 90% en varios casos.

El equipo moderno entregado por los Estados Unidos ha aumentado las posibilidades de seguridad interna en esas naciones, al mismo tiempo que las habilita a destinar más recursos al desarrollo nacional.

Las perspectivas para el hemisferio occidental no están completamente libres de obstáculos. Durante un futuro previsible, nuestro hemisferio continuará siendo acosado por problemas económicos, políticos y sociales. La mayor campaña comunista en América latina aún está por venir. Los datos recogidos en la conferencia de OLAS en La Habana, indican una intensificación de los esfuerzos insurreccionales. Para el USSOUTHCOM esto significa mayores responsabilidades y más operaciones en el futuro.

Para enfrentar tales desafíos, pretendemos continuar fortificando nuestras estrechas relaciones con las fuerzas armadas latinoamericanas. Continuaremos también estimulando un más profundo entendimiento y cooperación entre civiles y militares latinoamericanos, en la consecución de los objetivos económicos y sociales de la Alianza para el Progreso.


Notas:

1. El Capital, Libro I, pp. 627-628.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02