El Poder Joven brota en Chile

PUNTO FINAL
Año II. Nº 56
Martes 4 de junio de 1968

EL “PODER JOVEN” BROTA EN CHILE

EL PLANTEAMIENTO de un nuevo tipo de lucha protagonizado por los jóvenes, es un fenómeno que hoy conmueve al mundo. El reguero de pólvora que se encendió hace dos años en Alemania Occidental se extendió en forma muy rápida a otras partes de Europa, incluso a la España esclavizada por el régimen de Franco, y, particularmente, a Francia. Es en Francia, donde ese movimiento, que en su forma inicial, asumió las características de una pugna de generaciones, encuentra en estos momentos su más alta expresión. Sectores de la prensa mundial han bautizado a este movimiento que hoy recorre el mundo como el "Poder Joven". Quizás sea una simplificación. Pero representa una verdad. Son los jóvenes estudiantes, los jóvenes obreros, los jóvenes intelectuales y técnicos, los jóvenes campesinos, los que están irrumpiendo en la historia. A quienes, desde el campo de la izquierda, se asustan e intentan descalificar este movimiento, los propios jóvenes les están contestando de modo afirmativo. Lo hacen ligando el empuje y decisión de su lucha a las razones más profundas del movimiento revolucionario internacional. Es la ideología proletaria, rupturista con la inmovilidad y la sociedad de privilegios, la que domina y orienta este movimiento del "Poder Joven". En Francia, los jóvenes estudiantes —enarbolando como símbolos revolucionarios a Che Guevara, Ho Chi Minh, Mao Tse Tung, Lenin y las gloriosas banderas rojas— desataron un proceso que se afinca en las propias entrañas de la clase obrera. El movimiento ha prendido entre los obreros, tomando de ellos la fuerza de clase que lo hace poderoso y pone en jaque la aparente fortaleza de la sociedad burguesa. En Chile —entretanto— también comienza a desarrollarse con más fuerza una tendencia hacia ese tipo de nueva izquierda, beligerante, ajena a todo compromiso que no sea el que tiene todo revolucionario. Aunque todavía entrabado —por ejemplo en el plano universitario—, ese movimiento existe y PF le dedica en este numero gran atención, mostrando a la vez la expresión de las luchas Juveniles en otras partes del mundo.

EL DIRECTOR


Polémica

CONTRA EL MATONAJE POLÍTICO

LA humanidad asiste al espectáculo que ofrecen macizos conglomerados sociales que protagonizan pujantes movimientos que tienden a modificar el curso de la historia. Chile mismo es el escenario de un complejo e interesante movimiento estudiantil, que sin alcanzar las proyecciones de otros que se desarrollan en Europa y Estados Unidos, parece llamado a alterar la monotonía conservadora de la nación. Hay tantos temas apasionantes que exigen una interpretación, que forzosamente resulta mezquino para PUNTO FINAL ocuparse de un articulejo de poca monta que lleva la firma del diputado Orlando Millas, pero es obligado dedicarle algunas líneas porque está escrito en el órgano oficial de un partido que representa a un vasto y noble conglomerado social, de respetable tradición, y porque, además, es indispensable salirle al paso a un tipo de prepotencia que no puede confundirse con la firmeza doctrinaria, y que encuentra una justa definición en el argot: matonaje, y en este caso matonaje político.

El diputado Orlando Millas busca desde hace muchos años un golpe de estado para Chile y hasta ahora no lo encuentra. Ya en diciembre de 1960, redactó otro articulejo en la revista "Principios", órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista, que llamó "El golpismo y los golpistas". No es el único que ha redactado sobre la materia y además vale la pena agregar que mucho ha hablado al respecto en una infinidad de actos públicos. Podría decirse, parafraseando su lenguaje, que es un profesional del anti-golpismo o del golpismo, porque bueno es consignar que si no existiera permanentemente el anuncio de maniobras de carácter golpista poco tendría que decir en su literatura, lo que delataría su raída formación ideológica.

El 22 de mayo, el diputado Orlando Millas publicó un párrafo que llamó "PUNTO FINAL, revista golpista", en el que deliberadamente escamotea la verdad para sacar a relucir su lenguaje para-golpista.

En esto de los golpes de estado, Orlando Millas evoca a aquel mentirosillo pastor que engañaba constantemente a los mayores con sus falsas alarmas sobre la presencia del lobo en las inmediaciones del lugar donde retozaba su rebaño. No es extraño que, para justificar sus engañosos anuncios, mienta deliberadamente sobre lo que PUNTO FINAL dijo respecto a la crisis política que se produjo entre los últimos días de abril y la segunda quincena del mes de mayo.

PUNTO FINAL no desea y por lo tanto no alienta ninguna manifestación de carácter golpista, por el contrario las rechaza, pero tampoco se siente obligado a aceptar como suyas todas las tácticas que se fijen las fuerzas políticas con las que coincide en sus planteamientos filosóficos o doctrinarios básicos. PUNTO FINAL no disponía en la primera quincena de mayo de antecedentes objetivos que le permitieran determinar que efectivamente se estaba preparando un golpe de estado. Los que aseguraban que las maniobras sediciosas estaban en marcha, no aportaron antecedentes ciertos sobre ellas, aun cuando no podía desconocerse que en los momentos en que se rumoreaba la posibilidad de un golpe de estado se advertían manifestaciones sospechosas pero informes. Pese a esa realidad, el diputado Orlando Millas acusó a PUNTO FINAL de "ambientar al golpe de estado para desalentar a los que se oponen a él". (¿Temor a que lo desalienten personalmente?).

En su párrafo, el diputado Millas abandona la lógica para estampar arbitrariamente sus ataques contra PUNTO FINAL y contra sus redactores, a los cuales inserta en "grupúsculos" de corte anticomunista.

El diputado Orlando Millas es un personaje para el psicoanálisis y él lo sabe. Está consciente que tiene las taras del converso que se esfuerza denodadamente por borrar todo vestigio del pasado, lo que precisa para poder escalar hasta donde anhela. El está en el Partido Comunista, pero no es comunista. Ha sido durante muchos años activo funcionario porque tiene vitalidad para desarrollar una intensa actividad, pero no ha logrado en 30 años de militancia meter dentro de su cuerpo el humanismo que concibió el genial Carlos Marx. Se dice revolucionario pero hasta ahora no hay un antecedente que avale esa afirmación.

Militó en el Partido Socialista, fue incluso Secretario General de su Juventud y dentro de ella se remarcó por sus posiciones trotskistas. En 1939, abandonó esa colectividad para formar con un grupo de ex socialistas un "grupúsculo" que se llamó Partido Socialista de Trabajadores desde el cual pasó más tarde al Partido Comunista.

Un día él y varios de sus compañeros, ya fuera del Partido Socialista, al que atacaría con fiereza más tarde, decidieron ingresar al Partido Comunista; cuando los otros dieron el paso se encontraron con la sorpresa que su compañero Millas se les había anticipado y ya les había fabricado una "ficha" en la nueva tienda. Así entendía la lealtad.

Se caracterizó como un bolchevique del más puro corte staliniano, pero cuando el vigésimo Congreso del Partido Comunista de la URSS condenó la conducta política de José Stalin, Orlando Millas se pasó al sector de los críticos del líder fallecido y ni siquiera se impuso un esbozo de autocrítica. Lejos de renunciar a las responsabilidades que había ganado como stalinista las mantuvo como declarado crítico de José Stalin.

En febrero de 1959, escribió en la revista "Principios": "El justo planteamiento del camarada Mao Tse Tung de que el imperialismo yanqui es un tigre de papel se ha hecho más claro y evidente en nuestros países a la luz del derrumbe de la bestial tiranía de Batista, ahijado predilecto de Wall Street". Nadie le ha oído explicar por qué ahora considera que no es justa la tesis china sobre el carácter del imperialismo como "tigre de papel", pero hace juramentos de enemigo de Mao.

El diputado Millas habló en Berlín, en septiembre de 1967, sobre la obra cumbre de Carlos Marx "El Capital", en un seminario internacional, y allí atacó a los pequeños burgueses que aportan elementos desviacionistas al movimiento proletario. Es posible que los alemanes y los delegados de los cuarenta y siete Partidos Comunistas presentes en la reunión hayan pensado que ese rollizo parlamentario era un auténtico proletario chileno.

Orlando Millas, sin embargo, proviene de una familia de pequeños burgueses acomodados, y su padre era un devoto de la Iglesia Católica que solía llevarle cada domingo en la mañana a misa para que comulgara.. Es casi seguro que ahí plasmó su personalidad de "beato".

Es posible que alguien con un sentido esquematista diga que las taras del diputado Millas, que el Partido Comunista no ha logrado extirparle, provienen de su origen pequeño burgués. Eso se podría resolver a través del psicoanálisis y de un examen metabólico. Aparentemente repudia el culto a la personalidad, lo que no le impide mantener el culto permanente a la suya propia.

El se propone, incansable, para representar al Partido en los foros radiales, de la televisión, en las concentraciones públicas, en el Congreso. En las reuniones internas es difícil quitarle la palabra e incluso se ha forjado un estilo atolondrado que matiza con abundante saliva para impedir que alguien le corte su parlamento prolongado. En el instante en que alguno de sus compañeros o cualquier interlocutor intenta meter una frase, porque él ha cortado la suya para poder recoger oxígeno, dice casi sin aliento: "...y luego"...

Lucha por aparecer en las fotografías y cada noche llega hasta la redacción del diario "El Siglo" para insertar un párrafo en el cual se ensalza algún acto suyo. Su afán por realzarse contrasta con la actitud modesta de un proletario auténtico como Oscar Astudillo, Subsecretario General del P.C. Se encanta cuando algún político, no importa que sea derechista, le dice que ha estado muy bien. En septiembre de 1965 hizo insertar en la revista "Principios" el discurso que pronunció en la Cámara de Diputados sobre un proyecto de reforma constitucional y al final de él reprodujo las siguientes frases: "He dicho. (Varios señores diputados: ¡Muy bien! Aplausos en la Sala)". No pierde oportunidad para avasallar a los compañeros con su verborrea.

Hay algunas actividades del diputado Orlando Millas que exigen algo más que el psicoanálisis, el juicio político. En una oportunidad, aparentemente llevado por su afán exhibicionista desencadenó una polémica con el entonces Secretario General del Partido Socialista, senador Raúl Ampuero, con el que rivaliza desde cuando ambos militaban en la Juventud Socialista. Una acción como la suya, protagonizada por cualquiera otro que no tenga la capacidad de imponer su posición sobre sus compañeros, pudo ser calificada como una provocación. Ampuero era el dirigente de un partido aliado.

En julio de 1966 desarrolló otra provocación que comprometió en el exterior la línea del Partido. El diputado Millas, que asistía en Cuba a los actos celebratorios del décimo tercer aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, abandonó intempestivamente La Habana luego de hacer declaraciones estridentes contra el Primer Ministro Fidel Castro, héroe de la Revolución Latinoamericana. Hasta ahora no se sabe por cuenta de quién el diputado hizo esa provocación, pero se tiene la certeza que no fue por la del Partido Comunista de Chile, que lo desautorizó a su llegada. El diputado Orlando Millas introduce los malsanos gérmenes del revisionismo en el Partido Comunista. En párrafo del diario "El Siglo" que motivó esta réplica, Millas dice que PUNTO FINAL en su edición titulada: "El golpe tiene su hora" sentó un "criterio orientado a desarmar ideológicamente a la clase obrera, al pueblo, a la Izquierda y al conjunto de las fuerzas democráticas". Si Millas menciona a la clase obrera, al pueblo y a la Izquierda, ¿a qué sectores incluye en los llamados fuerzas democráticas? ¿Es que considera democráticas a las fuerzas derechistas que mantienen un régimen injusto para el pueblo, mediante el uso de la legalidad existente impuesta justamente por ellas? ¿Es que Millas está conforme con la democracia actual? Todo indica que lo está; total, donde más se luce es en el Parlamento.

El Primer Ministro Fidel Castro dijo al comentar la provocación de Millas en Cuba: "Un llamado —y tal vez él crea, incluso tal vez lo sea— comunista llamado... ¿Cómo se llama? Creo que Millas... Nosotros expusimos nuestra posición el 26 de julio. El señor Milla, o Millas, coincidiendo con el señor Frei —y, ¡qué lejos llegamos por ese camino!— se sintió con derecho a increpar con ácidas palabras nuestros pronunciamientos. ¡Allá él! No son los únicos en Chile, los únicos elementos seudorrevolucionarios, hay otros que también se han lanzado con una serie de diatribas, dicen que desde posiciones revolucionarias. Ya discutiremos y a su debido tiempo arreglaremos cuentas con estos farsantes también". .

Es seguro que Orlando Millas pedirá solidaridad a sus compañeros a los cuales intentará convencer que esta respuesta es una muestra de anticomunismo, ocultando mañosamente que se le ha replicado a su dolosa interpretación del verdadero pensamiento de PUNTO FINAL.

El tiempo devolverá a Orlando Millas al lugar desde donde nunca debió salir y entonces ganará validez esta frase que él mismo escribió como un anticipado epitafio para su tumba política: "El desarrollo de masas del Partido implica el peligro de que se infiltren elementos de descomposición y hasta de que asuman a veces transitoriamente cargos de responsabilidad quienes no merecen la confianza de sus camaradas pero, es este mismo desarrollo de masas una garantía de que, permaneciendo fiel a su carácter de Partido obrero, acentúe su fisonomía y ponga a prueba a todos sus cuadros, eliminando la escoria y forjando como el acero a los revolucionarios". Cuando ese día llegue los comunistas entenderán muchos de los actos de ahora de Millas, los que por el momento resultan inexplicables.

P. F.


Análisis

EL "PODER JOVEN" BROTA EN CHILE

CUANDO PF cerraba esta edición, el movimiento estudiantil que irrumpió en la Universidad de Chile, demandando profundas reformas, comenzaba a ser devorado por la máquina política tradicional. Las esferas directivas de los universitarios chilenos, al parecer, tratando de evitar la repetición en el país de fenómenos juveniles como los que suceden en Francia, Bélgica, Alemania Occidental, Italia y aun España, llegaron a un acuerdo moderador. El presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), Jorge Navarrete, democristiano, reveló la preocupación que dominaba a esos dirigentes: "No queremos —dijo— transformar la universidad de Chile en una Universidad de Caracas, donde los alumnos arreglan sus problemas con los cañones de sus fusiles. Tampoco queremos que los alumnos usen la Universidad para dar una guerrilla urbana".

Por su parte, el dirigente de los estudiantes comunistas. Carlos Cerda, había señalado en "El Siglo" el rechazo de su colectividad a la consigna del "Poder Joven", que por repercusión de los hechos europeos, venía aplicándose en la prensa al movimiento estudiantil chileno.

En la madrugada del miércoles 29 de mayo, se llegó a un acuerdo de la mayoría de las corrientes políticas que actúan dentro de la "U". En el Comité Ejecutivo de la FECH tienen representación: la Democracia Cristiana (mayoría de 6 vocales), los Partidos Comunista (3), Socialista (1), y Radical (1).

Los jóvenes socialistas, según parece, no aceptarían el acuerdo en definitiva. Un sector político que no suscribió el acuerdo concertado en la Casa Central de la Universidad, fue el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), cuyos dirigentes —24 horas después— lo denunciaron, sosteniendo que la intención del compromiso político-estudiantil era "institucionalizar" la lucha por las reformas, escamoteando su sentido revolucionario.

El sector democristiano, mayoritario en la FECH, negoció con otros sectores políticos desde una posición de fuerza. La mayoría de las escuelas, incluyendo la Casa Central de la Universidad, estaban en su poder. La toma de la Casa Central —junto con radicales— se produjo horas después que el Rector de la "U", Eugenio González Rojas, socialista, renunciara en forma indeclinable a su cargo. El vacío de poder (el Rector interino, Ruy Barbosa, catedrático de agronomía, sólo asumió el 28 de mayo, luego de fracasar las gestiones del Consejo Universitario para que Eugenio González retirara su renuncia), fue llenado por los dirigentes democristianos de la FECH.

La toma de la Casa Central de la "U" se hizo por ellos sin consultar a las demás fuerzas políticas, aunque después ofrecieron permitir la incorporación de otros jóvenes, incluso del MIR. Al justificar su acción, dijeron que lo habían hecho para evitar que "grupos extremistas" se les adelantaran. En otras partes, como en las Escuelas de Leyes y de Educadoras de Párvulos, los grupos de choque democristianos desataron la violencia, para desalojar o impedir el acceso de jóvenes de izquierda.

En menos de tres días fueron tomadas 16 escuelas universitarias. En Leyes, el grupo de choque democristiano actuó en conjunto con jóvenes radicales, para desalojar a un grupo del MIR que se había tomado el local. El decano, Eugenio Velasco Letelier, radical, una de las cabezas visibles del sector conservador, que se opone a las reformas drásticas en la Universidad, y candidato a reemplazar al Rector González Rojas, autorizó al "grupo de rescate" para que usara la violencia y rompiera vidrios avaluados en 30 millones de pesos, a fin de entrar a la escuela y desalojar a los "extremistas".

En la Escuela de Educadoras de Párvulos, tomada por 12 muchachas, la suerte fue adversa al equipo de choque de la DC. La reconquistaron por breve tiempo: hasta que llegó un grupo de salvamento izquierdista procedente del Instituto Pedagógico. La reyerta fue violenta y terminó con una derrota DC.

Sin embargo, subsistía la duda sobre si los jóvenes socialistas aceptarían en definitiva acatar un convenio político que abandona en manos democristianas la dirección de un movimiento juvenil que, como en Europa, podría alcanzar niveles más definidos si estuviera encabezado por una firme vanguardia revolucionaria. Para "El Mercurio", por ejemplo, la perspectiva de que el "Poder Joven" cobre impulso en Chile enmarcado en una ideología de clase, arrancó suspiros de malestar: "Desde que esa ideología —escribió— actúa total o parcialmente en las mentalidades, la fe cívica que sustenta nuestras leyes tambalea". Para el vocero de los intereses norteamericanos y oligárquicos, lo peligroso es —en realidad— que los jóvenes, rebasando las directivas políticas apegadas al status, pierdan por completo la "fe cívica", como ha sucedido en Europa.

En Brasil —entretanto— un sacerdote, Doelino Caetano Valiati señalaba: "La protesta de los jóvenes no proviene de las "centrales subversivas". Es auténtica y fuerte, y, más que eso, justa, pues los jóvenes no pueden dialogar con representantes de un mundo que no los comprende", y el vespertino "Ultima Hora" añadía a su vez: "Todo lo viejo cruje y todo lo nuevo empieza a convertirse en las grandes ansias de las masas. Nunca conoció nuestro país un proceso más dramático y tan decisivo".

En alguna medida —antes de verse envuelto en tortuosos arreglos políticos subalternos que, en definitiva, tienden a neutralizar la protesta juvenil—, el movimiento de los universitarios chilenos se extendió a sectores de trabajadores. Los funcionarios de la Universidad, agrupados en su organización gremial, APEUCH, respaldaron el co-gobierno y expresaron sus esperanzas de que el movimiento en marcha entroncara con la lucha general de la clase trabajadora por modificar a fondo el sistema social y económico imperante en el país.

Los empleados del Canal 9 de TV, propiedad de la Universidad, a su vez, cuyas instalaciones fueron tomadas por los jóvenes, solidarizaron con los estudiantes y lanzaron sus propias demandas, exigiendo la salida de algunas autoridades y pidiendo la modificación del régimen de trabajo en ese organismo. Los estudiantes —que habían llegado a un acuerdo con el Rector subrogante para reanudar las transmisiones del Canal 9—, supeditaron, a su vez, la solución definitiva a la aceptación de las demandas de los trabajadores.

Entretanto, entre bastidores, la fuerza juvenil inicialmente desatada en la Facultad de Filosofía y Educación, cuya intervención para morigerar las reformas fue acordada por la mayoría reaccionaria del Consejo Universitario (formado por los decanos de las distintas Facultades), era recapturada por fuerzas políticas tradicionales. La renuncia del Rector Eugenio González, producto del mencionado acuerdo de intervención, contra el cual votó en el Consejo, comenzó a manejarse en términos ya habituales en la política criolla, o sea, en un reparto de poder en que a cada sector toca algo y nadie queda fuera de la mesa.

El movimiento reformista —sobre el cual ha informado PF en otras oportunidades—, nació en la Facultad de Filosofía y Educación. Alcanzó un nivel de marcha segura con la elección de nuevo decano, para lo cual fue designado el historiador Hernán Ramírez Necochea, comunista.

Aplicando de hecho ciertos aspectos de la reforma, Ramírez Necochea empezó a dirigir en lo institucional de su Facultad un proceso que generó nuevas fuerzas en el plano estudiantil. Lo irreversible del proceso fue destacado por el Decano Ramírez cuando afirmó, luego del acuerdo del Consejo Universitario de intervenir la Facultad de Filosofía y Educación, "estimo que, de todos modos, la Universidad va a ser puesta en una situación conflictiva al fin de la cual, pienso, se reconocerá la necesidad de que el estudiantado participe en la elección de las autoridades".

La renuncia del Rector González Rojas —culminación lógica de una maniobra consumada en el Consejo universitario por radicales, democristianos y nacionales—, desató el apetito por el control de la Universidad de Chile, uno de los centros de poder importantes del país.

La DC busca desde hace tiempo hacerse de la rectoría de la Universidad, e incluso se afirma que su candidato es el ex embajador en Moscú y actual Ministro de Educación, Máximo Pacheco. El Partido Radical también tiene sus cartas: Eugenio Velasco, Decano de Leyes, miembro del ala derecha radical, y Enrique Silva Cimma, ex Contralor General de la República, profesor de derecho, con mejor ambiente en los círculos de izquierda.

Ambos son amigos personales del Presidente Frei que anteriormente les ha ofrecido, respectivamente, la Contraloría General de la República y un ministerio.

El Decano de Ciencias Físicas y Matemáticas, Enrique d'Etigny, es el candidato de la ultra derecha. Tanto Velasco como d'Etigny aceptaron —sin cargos en la conciencia— formar parte de la comisión reorganizadora de la Facultad de Filosofía y Educación (7.500 alumnos, la más importante de la Universidad). El tercer miembro de la comisión, Amador Neghme, Decano de Medicina, sintió vergüenza y renunció.

A la postre se vio que el acuerdo de reorganizar aquella Facultad también formaba parte de una maniobra política destinada a producir otro reparto de poder. El pacto político suscrito a nivel del Comité Ejecutivo de la FECH se tradujo, horas después, en una insólita decisión: el Consejo Universitario dejaba sin efecto la reorganización de Filosofía y Educación —que había desatado el conflicto y era el origen de la renuncia del Rector González—. A cambio de ello, el Decano Ramírez Necochea se comprometió a que la Facultad "se acogerá estrictamente a las decisiones del Consejo Universitario". El reaccionario Consejo tomó esta vez su acuerdo por unanimidad. No había pasado nada, salvo la renuncia del Rector. En adelante el programa de reformas podía caminar por un túnel de intereses ajenos al movimiento juvenil, fuerza peligrosa puesta bajo control institucional.

La renuncia del Rector Eugenio González creó una situación nueva que a la vez impulsó el ritmo del movimiento juvenil a través de la ocupación de nuevas escuelas. Sin embargo, en el plano puramente político, se advirtió que la salida de González creaba condiciones para que la DC se acercara al control de la Universidad; el camino en esa dirección se ha ido pavimentando a través de una sostenida campaña de prensa contra la Facultad de Filosofía y Educación, en especial, y el conjunto de la Universidad, intentando probar que necesita autoridades conservadoras para evitar se convierta en un "foco", como en Venezuela, o en motor de la lucha social, como en Europa. En nombre de la "unidad", y por cierto bajo la esperanza del reparto de poder, algunas fuerzas de izquierda han caído en el garlito del entendimiento y la conciliación con la DC.

Sin embargo, dentro de la propia juventud democristiana hay diferencias serias de apreciación en torno al problema universitario. Hace tres semanas, en Millahue, los jóvenes gobiernistas del sector que maneja la FECH, se vieron en dificultades en una reunión de la Juventud Democristiana Universitaria. Desde luego, fue elegido nuevo presidente de la JDCU el "rebelde" Jaime Estévez, del sector "rebelde", y se designó a José Joaquín Brunner, redactor de la revista jesuita "Mensaje" como nuevo presidente de la Unión de Federaciones Universitarias de Chile (UFUCH).

Tanto Estévez como Brunner son identificados junto al grupo que se está moviendo en torno al ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Miguel Ángel Solar. Este sostiene puntos de vista en algún sentido más radicales que los del presidente de la Juventud Democristiana, Rodrigo Ambrosio, actual candidato a diputado por Bío-Bío. A mediados de junio se elegirán nuevas autoridades partidistas de la Juventud Democristiana.

En cambio, el grupo que dirige la FECH se orienta a través de la corriente "tercerista", de un oficialismo atemperado con raras actitudes de independencia. El actual presidente de la FECH, Jorge Navarrete, es secundado de cerca por "terceristas" como Pedro Felipe Ramírez, Antonio Cavalla, Juan Enrique Miquel, Jorge Leiva y Jaime Ravinet, este último vicepresidente de la FECH.

La embajada de los EE.UU. ha seguido atenta el movimiento estudiantil. Un activo agente, de nombre latino, Aurelio Fernández, que actúa bajo la cubierta del Instituto Chileno-Norteamericano de Cultura, sostiene frecuentes reuniones con los dirigentes democristianos de la FECH. Fernández es recomendado en Washington a los estudiantes chilenos que usan becas norteamericanas. En Chile, el agente yanqui proporciona esas becas, y además, muestra enorme generosidad para ayudar con libros, máquinas de escribir, mimeógrafos, papel, y cuanto sea necesario, a los jóvenes estudiantes que acceden a "comprender" el rol de EE.UU. en la política latinoamericana.

La embajada norteamericana —depositaría de los informes de Fernández— debe haber recibido con satisfacción el oportuno cierre de la válvula de la agitación juvenil que significó el acuerdo a que llegaron la mayoría de las fuerzas políticas en la FECH.

Sin embargo, en definitiva, será difícil que la lucha de los sectores jóvenes del país, pueda ser desviada. Es quizás una paradoja que en el politizado ambiente universitario, resulte casi natural que se produzcan conciliaciones y transacciones, en el juego habitual de reparto de influencias y cargos. Una muestra de esas características la proporcionan las campañas electorales de FECH, en las que se repiten —casi calcados— los vicios del sistema en el plano nacional.

Pero, de todos modos. Chile —un país con población mayoritaria juvenil— no estará mucho tiempo al margen del espectacular proceso de pujanza revolucionaria que protagonizan los jóvenes en todo el mundo. Dentro de la propia Universidad hay sectores no comprometidos con el sistema que siguen librando la lucha por una auténtica reforma, y que la entienden unida a un proceso revolucionario colectivo, de carácter nacional. Son fuerzas que rompen en todas partes con el sindicato político y que pugnan por expresarse de modo organizado. Aún más: sus planteamientos rupturistas encuentran indudable eco en la masa, donde se comprende que no se trata de divisionismo. sino de algo más serio: del proceso emergente de una vanguardia sin compromisos con el pasado ni ataduras con el sistema.


Opinión

UN SABLE PESA MÁS QUE LA PLUMA

MINUTOS antes de pronunciarse en el Senado respecto a las Facultades Extraordinarias solicitadas por el gobierno democratacristiano para mejorar la situación económica de los personales de las Fuerzas Armadas, el senador radical Jonás Gómez manifestó que las votaría en contra porque a su juicio no podía aceptarse la presión ejercida sobre el Parlamento. No obstante el anuncio, las Facultades Extraordinarias fueron concedidas al gobierno del Presidente Eduardo Frei el que ahora puede disfrutar de ellas gracias a los votos aportados por los atribulados senadores de la oposición, sumados a los oficialistas.

Los personales de las Fuerzas Armadas habían ganado la primera fase de una guerra no declarada sin necesidad de desenvainar un solo sable. Les bastó como en 1924 producir ruido con ellos.

La historia enseña que un hecho real vale más que mil explicaciones. La opinión pública chilena comprendió que el sector castrense, "el gremio uniformado" como lo bautizó el periodista de la revista "Ercilla", Luis Hernández Parker, están en condiciones de imponer una conducta a los poderes Ejecutivo y Legislativo. Respecto al Poder Judicial no tienen problemas, porque los uniformados poseen uno propio, el que justamente llevo a la cárcel por primera vez a un senador, el socialista Carlos Altamirano, quien debió cumplir una condena de sesenta y un día.

Un sector de las Fuerzas Armadas presionó para obtener un mejoramiento económico de las rentas de su personal y el Presidente Eduardo Frei debió apresurarse a acceder a las demandas; de paso eliminó del Ministerio de Defensa a su hombre de confianza, el abogado Juan de Dios Carmona, y a cuatro generales de ejército, entre ellos al Comandante en Jefe.

En los momentos en que los militares hicieron sus exigencias, varios gremios civiles planteaban sus propias reivindicaciones. Figuraba en el grupo el magisterio, a quien se le había burlado el compromiso contraído oficialmente por el gobierno democratacristiano en la Ley 16.617.

Las exigencias uniformadas influyeron en los otros movimientos gremiales, ya que los sectores políticos que tienen alta representación en el frente laboral optaron por buscar una pronta solución a los conflictos planteados en el sector civil para evitar que ellos contribuyeran a aumentar la inquietud política creada por las demandas castrenses.

La opinión pública pudo presenciar cómo el gobierno democratacristiano y el Parlamento, después, ponían en una balanza, en un platillo las exigencias económicas de los grupos castrenses y en el otro las reivindicaciones de los gremios del magisterio, postal, de Línea Aérea Nacional, etc.

El Presidente Eduardo Frei hizo trascender a los círculos políticos que la situación legal estaba seriamente amagada por las manifestaciones de inquietud castrense. Días después el senador socialista Carlos Altamirano diría en una concentración al salir de la cárcel: "Este gobierno cree que representa a la mayoría del país, de acuerdo con el resultado electoral de 1964. Se equivoca deliberadamente: en 1964 no ganó un partido único, el Demócrata Cristiano; se impuso el terror. Desde entonces Frei chantajea a todos los chilenos. Chantajea a los derechistas con el "golpe de Estado comunista o castrista" y chantajea a los comunistas con el "golpe de Estado gorila".

Sobre si existió o no el efectivo peligro de un golpe de Estado todavía se discute en los cenáculos políticos. Lo concreto es que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo se apresuraron a despachar Facultades Extraordinarias para que el Presidente Eduardo Frei forje un estatuto especial para las Fuerzas Armadas, dentro del cual mejorará las rentas de sus personales.

La situación económica de los personales de las Fuerzas Armadas es efectivamente mala, no obstante que ellos acaban de obtener un reajuste de acuerdo con la Ley que acaba de promulgarse, luego de un largo debate entre La Moneda y los parlamentarios. También lo es la de los profesores, la de los trabajadores del sector fiscal, la de los funcionarios del Servicio Nacional de Salud, la de los médicos, la de los empleados y obreros de Correos y Telégrafos. Pero frente a los conflictos suscitados entre los trabajadores de los servicios mencionados, el gobierno caminó con lentitud, con el claro propósito de provocar la quiebra de los movimientos reivindicativos, merced al agotamiento físico de sus protagonistas.

La Moneda buscó una solución urgente y eficaz para los problemas económicos de los personales de las Fuerzas Armadas, de Carabineros y de Investigaciones. Se apresuró a anticipar el pago de las rentas del mes de mayo antes del 21, día considerado crítico, porque para esa fecha el Presidente debía salir a la calle a enfrentarse con un pueblo aplastado por la inflación, la falta de dinero y los impuestos.

La diferente actitud adoptada frente a cada problema económico se transformó en una lección objetiva incluso para aquellos que suelen decir que los izquierdistas exageran cuando hablan de los gobiernos que sólo se ocupan de dar buen trato a los que pueden encajar dentro de sus sistemas represivos.

Un profesor, por cuyas manos pasan las futuras generaciones, tiene menor importancia para el gobierno democratacristiano que el que en sus manos tiene un arma.

En el siglo XVII, el Rey Luis XIV de Francia, hizo grabar sobre sus cañones la frase: "El último argumento de los reyes". Es errado pensar que los gobiernos burgueses hacen concesiones a los sectores armados para evitar una reacción airada de ellos, las hacen conscientes que deben mantener su dispositivo armado pronto para proteger los intereses de la clase que representa. Esa es la verdadera preocupación del Presidente Eduardo Frei.

JUAN MANUEL


Tribuna Teórica

PRENSA REVOLUCIONARIA

"Privada de conocimientos la clase obrera no es nada". Lenin

EN los artículos sobre la ideología hemos dado los elementos teóricos para entender esta afirmación tan radical de Lenin. Si volvemos a insistir sobre este punto es porque creemos que es uno de los puntos más olvidados por todos aquellos que tratan de diagnosticar La situación del proletariado contemporáneo, tanto en los países desarrollados como en los países "subdesarrollados", y aunque parezca paradójico, es un punto que olvidan aun aquellos partidos que declaran ser las vanguardias del proletariado.

Privada de la teoría científica marxista, la clase obrera no es nada, o si es algo, no es sino una hija menor de la burguesía, que a falta de una personalidad propia no hace sino imitar y luchar por las aspiraciones propias a sus mayores. Es necesario, por lo tanto, que la teoría marxista penetre en la clase obrera. Es necesario UNIR, FUNDIR la teoría marxista con el movimiento obrero. Pero esta unión no se da espontáneamente, ni definitivamente, de una vez por todas. Debemos vigilar siempre que esta unión sea realizada correctamente en la práctica. Para que ella fructifique en un movimiento verdaderamente revolucionario debemos vigilar, 1º) que sea realmente la teoría científica de Marx (y no teorías pseudo-marxistas: reformistas, idealistas, etc.) la que sea puesta a disposición del proletariado para guiarlo en su lucha revolucionaria; 2º) que la teoría científica marxista tenga acceso real en el proletariado, es decir que sea realmente difundida en la clase obrera, especialmente entre sus elementos más avanzados. En un sentido muy general, que luego trataremos de concretizar, estas son las CONDICIONES de la fusión de la teoría marxista y el movimiento obrero. Ahora nos cabe preguntar: ¿quiénes son los ACTORES de esta fusión?

EL PODER DE LA IDEOLOGÍA

No cabe duda que esta fusión no puede ser realizada sino por una organización política, por mínima que ella sea, al servicio del proletariado. Basta pensar en el enorme poder que tienen las clases dominantes para difundir y hacer dominar su ideología: periódicos, revistas, programas de radio y televisión, cines, etc., sin hablar de todo el aparato educacional. ¿Cómo hacer frente a esta avanzada ideológica constante de las clases dominantes sin una organización de militantes revolucionarios que a la fuerza de la ideología dominante oponga la fortaleza de una organización que se sabe poseedora de la teoría que refleja los intereses más profundos, los verdaderos intereses de la clase del proletariado, y que por ello no tiene más objetivo que difundir esta teoría en el seno del movimiento obrero y de los trabajadores en general, despertándolos del sueño del reformismo al mostrarles sus verdaderos objetivos de lucha, y no sólo despertándolos, sino llamándolos a organizarse en un "ejército" capaz de llegar a dar un día el golpe decisivo al enemigo?

Veamos ahora cuáles son los MEDIOS más eficaces que pueden utilizar las organizaciones marxista-leninistas para difundir la teoría marxista en el movimiento obrero. Existen dos límites que fijan el campo dentro del cual ellos pueden variar. Por una parte un límite externo: el impuesto por las clases dominantes que controlan la mayor parte de los medios de información y de educación, sea a nivel del contenido mismo de la información presionando de diversas maneras para deformar en su favor o silenciar lo que va contra sus intereses, sea a nivel de la impresión poniendo grandes dificultades a las publicaciones revolucionarias que no tienen su imprenta propia, sea a nivel de la difusión boicoteando a través de una distribución mal hecha o con retraso, etc.

UNA LINEA CLARA

Si se quiere difundir ideas revolucionarias tratando de jugar dentro de los límites fijados por las clases dominantes, seguramente, o mas bien, necesariamente, se caerá en concesiones que harán peligrar su línea revolucionaria.

No debemos olvidar que en las épocas de relativa paz social, la lucha de clases se juega fundamentalmente en el campo ideológico, y la paz social se mantendrá sólo si se logra convencer a los oprimidos mediante la difusión masiva de la ideología dominante, de que no tienen por qué quejarse de su situación que, o bien no es mala, o bien tiene todas las perspectivas de abrirse a un bienestar futuro. Por otra parte, existe un límite interno a la misma organización revolucionaria: el escaso número de militantes revolucionarios en relación a la masa obrera y campesina en la cual hay que realizar esta labor de difusión de la teoría marxista. Es imposible pensar, por ejemplo, en una difusión oral, persona a persona; la acción personal nunca sería suficiente y, por otra parte, sería difícil asegurar en todos los militantes un adecuado nivel de formación para hacer una difusión realmente eficaz. Es necesario buscar medios de difusión que tengan en cuenta estos dos límites, y es aquí donde aparece el papel fundamental de la prensa para una organización marxista-leninista.

¿POR DÓNDE COMENZAR?

Es interesante recordar que en 1901, es decir, en los primeros años de la formación del partido social-demócrata ruso que todavía estaba a un nivel de trabajo más bien "artesanal', local, de grupos distribuidos en diversas regiones del país, sin mayor contacto los unos con los otros, etc., Lenin plantea la necesidad de crear una organización fuerte, disciplinada, abarcando todo el país, teniendo una misma orientación política e ideológica. ¿Por dónde comenzar? Su respuesta es: la creación de un periódico político para todo el país. ¿Por qué comenzar por allí? Lenin nos responde en forma precisa. Porque un periódico político revolucionario no es sólo un propagandista colectivo (es decir, un difusor de la teoría marxista y de la forma en que, desde su punto de vista, se puede enfrentar las diversas situaciones), ni sólo un agitador colectivo (es decir, una publicación que, a través de la difusión de las experiencias locales de lucha de clases: huelgas, conflictos callejeros, tomas de terreno, etc., moviliza a los oprimidos contra los opresores), sino que al mismo tiempo que propagandista y agitador, es un organizador colectivo.

Es como el andamiaje que se construye alrededor del edificio en construcción, cuya función es permitir la comunicación entre las diversas partes del edificio, el traslado de materiales, etc. Un periódico político revolucionario requiere de la existencia de una organización que sea capaz de conseguir un financiamiento militante, que sea capaz de conseguir material informativo de los diferentes aspectos locales de la lucha de clases a través de la información sistemática de los militantes insertados en las masas, que sea capaz de difundir en forma militante la publicación haciéndola llegar a todos los centros obreros y campesinos, que sea capaz de mantener su funcionamiento aun en las épocas de ilegalidad, que esté siempre preparada para pasar de la legalidad a la ilegalidad. Es en este sentido que todo periódico político revolucionario es un ORGANIZADOR COLECTIVO, y como tal un gran medio de formación de cuadros revolucionarios.

UN PERIÓDICO REVOLUCIONARIO

¿Cuál debería ser el contenido de un periódico político revolucionario? Para contestar a esta pregunta debemos recordar, que, en principio, él representa el único medio de difusión de la teoría marxista en el movimiento obrero, y que, por lo tanto, no puede limitarse a describir las distintas formas en que se manifiesta la lucha de clases. Una prensa puramente descriptiva, narrativa, que se limita a seguir el movimiento espontáneo de las masas carece de todo papel revolucionario. Difunde lo que existe, no transforma nada. La prensa para ser revolucionaria tiene que tener una orientación formativa, educativa, difusora de la teoría marxista, ella ES EL ÓRGANO TEÓRICO MAS EFICAZ EN LA EDUCACIÓN DE LA CLASE OBRERA. ¿Cómo realizar esta labor educativa?

1º—Refiriéndose a problemas teóricos generales y a los problemas que presenta la aplicación del marxismo a la realidad de su país.

2º—Informando acerca del movimiento obrero mundial, su historia y su presente.

3º—Examinando las cuestiones políticas interiores y exteriores.

4º—Informando acerca de la situación de la clase obrera y trabajadora, en general, en todas las ramas económicas, las modalidades y circunstancias de su despertar.

5º—Informar acerca de los otros grupos sociales revolucionarios, sus tendencias, sus realizaciones prácticas.

¿A quiénes debe ir dirigido preferentemente este periódico? ¿Se debe hacer un periódico para intelectuales y otro para obreros?

Lenin desaprobaba fuertemente cualquier plan que tendiera a publicar en el periódico obrero exclusivamente aquello relacionado directa e inmediatamente con el movimiento obrero espontáneo, reservando al órgano destinado a los intelectuales todo lo relacionado a la teoría del socialismo, a la ciencia, a la política, a la organización del partido, etc., ya que para educar al proletariado es necesario relacionar todos los aspectos concretos y todas las manifestaciones concretas del movimiento obrero a estas cuestiones, "es necesario aclarar mediante la teoría cada hecho particular". [1]

Por lo tanto, no debe existir un periódico para intelectuales y otro para los obreros. Debe existir un periódico dirigido a la masa revolucionaria, pero, ¿a qué nivel de esta masa? Podemos dividir la masa revolucionaria en: avanzada, media y retrasada. La prensa marxista-leninista debe dirigirse fundamentalmente al primer grupo, hablar un lenguaje que le sea comprensible. Lenin decía lo siguiente: "...Debemos preocuparnos principalmente de elevar los obreros al nivel de revolucionarios y de ningún modo bajar a nivel de la "masa obrera" como lo desean los economistas..." La masa obrera no llegará a adquirir una conciencia revolucionaria sino cuando existan al interior mismo de la clase obrera elementos avanzados, bien formados, capaces de jugar el papel de propagandistas y agitadores en sus respectivos medios.

NEVA


Tribuna

UNIDAD SÍ, CONFUSIÓN NO

LOS síntomas o conjeturas, artificiales o no, de un golpe de estado, contrapusieron una vez más las dos concepciones estratégicas que orientan la conducta de los partidos Comunista y Socialista. El PC, a través de su comisión política, formuló la siguiente declaración (7 de mayo): "Cualquiera que sea su procedencia o la bandera que enarbole, no puede caber duda que un golpe de estado sería una aventura, constituiría un atentado al régimen democrático, estaría dirigido contra el pueblo y causaría grave daño a la nación chilena.

"El Partido Comunista hace un llamado a todos los partidarios de la democracia, de las libertades públicas y de la independencia nacional para cerrar filas sin demora a fin de encarar y derrotar este peligro ... El PC invoca la responsabilidad de todos los patriotas para poner, en esta hora, por encima de cualquiera otra consideración, los intereses superiores de Chile."

El PC precisa pues, en primer término, un hecho claro: el régimen democrático chileno se encuentra en peligro, hay que defenderlo. "La contradicción que en este instante se resuelve es entre fascismo y régimen democrático-burgués, y en esa disputa la clase obrera y el pueblo tienen no sólo una palabra que dar sino un destacado papel que jugar, puesto que están interesados en la subsistencia de un régimen que facilite el proceso de acumulación de fuerzas para avanzar por el camino del progreso". (Entrevista de "Ultima Hora", 11 de mayo, a Julieta Campusano.)

A esta posición, el PS ha replicado: "A juicio del Partido Socialista, la situación ha llegado a un nivel en el que ya no se puede pensar en los términos tradicionales de defensa de las garantías democráticas o de la institucionalidad burguesa, términos que en el pasado han implicado un retroceso en las luchas de los trabajadores y que hoy representa una falsía.

"En efecto, las garantías democráticas no han existido para los trabajadores asesinados en El Salvador, ni el 23 de noviembre, ni para los dirigentes sindicales procesados o encarcelados, ni para el senador Carlos Altamirano preso, ni para los trabajadores en huelga bárbaramente apaleados por la fuerza pública. Nos parece una absurda paradoja combatir a un gobierno permanentemente por impotente e inepto, para tener que apuntalarlo cuando por el peso de sus errores no tiene cómo sostenerse." (Declaración de su Comisión Política.)

No se puede impugnar esta sólida opinión de los socialistas en los términos que lo hizo Luis Corvalán en su discurso del Caupolicán, al calificar como "deformación antihumanista llevar el odio al gobierno al extremo de desear que caiga, a pesar de que es claro que hoy caería en peores manos".

No hay odio a Frei y su régimen, ni deseo que caiga en manos "gorilas" en la posición del socialismo. Simplemente hay consecuencia con la realidad social y política chilena, y una justa aplicación del marxismo-leninismo.

¿Cabe llamar a los trabajadores meramente a defender un régimen al cual la izquierda desde hace años ha descalificado como realmente democrático, acusado de antipopular y en el que (discurso de Luis Corvalán) "... se han remachado las cadenas que nos atan al capitalismo imperialista."?

El socialismo responde que no. Ante la necesidad imperiosa de enfrentar al gorilismo, el PS señala a la movilización del pueblo objetivos superiores a la mera defensa de un régimen que no es el suyo. Frente al peligro golpista, no se debe actuar para conservar, sino para transformar lo existente, para irrumpir desde el quietismo frustrador del juego politiquero actual hacia un efectivo quehacer revolucionario.

Dice el PS: "En tal circunstancia, a las vanguardias revolucionarias les corresponde buscar las formas de hacer efectiva la alternativa de poder a través de la lucha de los trabajadores... en desarrollar un impulso orgánico de todas las fuerzas revolucionarias y realmente antiimperialistas, destinado a conjugar esa posibilidad, sobrepasando las añejas estructuras institucionales y partidistas comprometidas con el orden establecido. Por eso llamamos a las masas trabajadoras a organizarse y movilizarse en la defensa de sus propios intereses y a tomar todas las medidas que tiendan a mejorar su situación y a alcanzar los cambios revolucionarios que han de cimentar las bases para una solución definitiva de sus problemas..."

Esta orientación del socialismo otorga perspectivas distintas para una posible lucha en la cual, si de arriesgar los valores más sentidos del hombre se trata, como la libertad, la seguridad personal, o la vida misma, se debe ir tras cambiar revolucionariamente el sistema y no simplemente apuntalar a la Democracia Cristiana como un mal menor.

Esto por supuesto no significa, como se ve, desear que caiga este gobierno en peores manos, sino en las manos transformadoras del proletariado.

Significa acometer esta tarea histórica en los términos urgentes y dramáticos que la realidad chilena reclama. Significa situar a las fuerzas populares agresivamente tras la conquista del poder.

Y significa, además, otra cosa esencial. En la lucha conjugada que el socialismo plantea en contra del golpismo y por la traslación del poder político a las vanguardias revolucionarias, resulta vano "invocar la responsabilidad de todos los patriotas para poner, en esta hora, por encima de cualquiera otra consideración, los intereses superiores de Chile" o llamar a "todos los partidarios de la democracia y de la independencia nacional".

Los partidos y clases comprometidas con el status capitalista no depondrán sus consideraciones particulares por el país.

Los "intereses superiores de Chile" serán siempre sus propios intereses para los grupos sociales dominantes, dependientes del imperialismo. De modo que jamás coincidirán con los intereses antagónicos del pueblo explotado. Fue en nombre de estos intereses superiores de la patria que se aplicó la Ley de Defensa de la Democracia, por los radicales; en nombre de ellos, la burguesía ha apoyado los regímenes gorilas en todo el continente; y en nombre de estos mismos intereses, el actual gobierno democristiano reprime los movimientos reivindicativos, aplasta las organizaciones gremiales que desafían el "principio de autoridad", y suscribe leoninos convenios con el imperialismo yanqui para la explotación de nuestras riquezas.

Por eso el PS atribuye la responsabilidad de una oposición realista a las intentonas golpistas solamente a los sectores revolucionarios del país, a los trabajadores que, si bien no cuentan con los fusiles, poseen por ahora, a través de su unidad, el poder inmenso de su movilización sindical. Sus luchas reivindicativas, al desarrollarse y ampliarse, les demuestra la vastedad de este poder y su eficacia para avanzar. De ahí la importancia de anteponerlas a cualquiera otra consideración.

Por último, nada más justo que el llamado a la unidad socialista-comunista formulado por Luis Corvalán en su discurso del Caupolicán. Coincidimos con él que "... una desinteligencia entre comunistas y socialistas en momentos tan críticos podría ser fatal para la gran tarea de impedir el golpe o de aplastarlo y pasar adelante". Creemos que en los momentos decisivos, dicha unidad operará eficazmente por la fuerza de los hechos, básicamente por la identidad social de los cuadros de cada partido. Pero en todo caso, resulta útil señalar que se deteriora la unidad cuando se dan alas a las maquinaciones reaccionarias que pretenden presentar al socialismo escindido y se le otorga al grupo expulsado de Ampuero una publicidad y trato político exagerado en relación a su nula representatividad popular.

ARNOLDO CAMÚ VELOSO


ESTUDIANTES Y REVOLUCIÓN

OBSERVANDO la situación chilena en la actualidad, saliendo después del marco nacional y acercándonos a los últimos acontecimientos políticos europeos, veremos que un elemento ya conocido se incorpora con más decisión a la lucha de clases.

En efecto, el estudiantado va tomando, especialmente en los países de la Europa occidental, posiciones cada vez más radicales, más revolucionarias. Y a la vez es lamentable ver la juventud de países supuestamente socialistas, como Polonia y Checoslovaquia, que día a día van tomando alineamientos más derechistas, más decadentes. Los desórdenes estudiantiles en Varsovia son un ejemplo, y los desfiles pidiendo que cese la ayuda de Vietnam del Norte al FLN del Sur, que se llevaron a efecto en Praga, otro ejemplo de la regresión hacia la derecha de esos estados "socialistas" con ritmo de jazz.

Se ve la diferencia esencial entre la Vieja y la Nueva Izquierda. La izquierda tradicional espera un hundimiento histórico inevitable en la sociedad actual de los países capitalistas. La Nueva Izquierda no sólo lo espera, sino que lo prepara. La vieja izquierda ve su tarea en la preparación de la sociedad para aceptar el socialismo, pero no comprende —o no desea comprender— la necesidad del derrocamiento del actual orden. Ellos construyen partidos contra el capitalismo, para después caer en un reformismo estrecho, pueril y obstinado, que tratan de disculpar con una profunda fraseología marxista, para caer en errores tan elocuentes como el PC chileno, que llama a la unidad nacional —olvidando los principios desde luego— para defender una supuesta "democracia", absolutamente inexistente.

Creemos que el papel de los estudiantes, si bien es importante, no tendría ninguna trascendencia si no contara con el apoyo de las masas trabajadoras. Creemos en una función del estudiantado similar al detonador de una bomba de alto poder, que no es otra que la clase trabajadora. Pero hoy —y es fácil comprobarlo— la clase trabajadora está adormecida por el economicismo revisionista de los partidos reformistas. Nuestra labor como estudiantes, como revolucionarios marxistas, es preparar un campo de penetración entre la clase obrera e inculcar esforzadamente los principios de la lucha revolucionaria, hacer claridad sobre las situaciones concretas, empleando un acabado análisis marxista de las situaciones específicas.

Creemos que éste será un año fuerte en captación de militancia para los grupos de la Nueva Izquierda, sobre todo entre el estudiantado medio. Es urgente hoy crear cuadros político-militares entre el estudiantado secundario, ya que podrían aportar una experiencia decisiva en condiciones de lucha armada. Nos parece conveniente dejar esclarecido el avance ideológico entre los estudiantes de la enseñanza media que, ya librados de la democracia cristiana, es preciso que se libren de la influencia revisionista para asumir posiciones rectamente revolucionarias.

PAOLO LONGONE
estudiante secundario Santiago


Reformas

LA POMADA MILAGROSA

CADA vez que aumentan las tensiones sociales o se agudizan los problemas económicos, surgen voces de diferentes sectores proponiendo modificaciones a la Carta Fundamental. La reforma constitucional se exhibe como panacea, del mismo modo que los charlatanes pregonan las bondades de una pomada milagrosa apta para curar todos los males.

En julio de 1964, Jorge Alessandri envió al parlamento un proyecto de enmiendas constitucionales, que ni siquiera alcanzó a ser discutido por el Congreso. Meses más tarde, al comienzo de su administración, Frei patrocinó otra iniciativa que contenía planteamientos similares, con ligeras variantes. Fue aprobada por la Cámara de Diputados y pasó al Senado, donde sigue pendiente. En su mensaje del 21 de mayo, Frei resucitó las reformas constitucionales, precisando cuáles debían ser tratadas con prioridad, desglosándolas o separándolas del voluminoso texto original.

La Comisión Política del PC, anticipándose al discurso presidencial ante el Congreso Pleno, convocó a una conferencia de prensa, el 17 de mayo, para ofrecer sus propias reformas constitucionales, destacando la trascendencia que ellas tienen para la marcha del país. Los dirigentes comunistas, que se muestran muy activos y realizan ímprobos esfuerzos por mantenerse en el primer plano de la actualidad, ser los árbitros de la situación política y formar frentes amplios que aglutinen a marxistas, católicos y masones, estimaron seguramente que el tema de las reformas constitucionales se adaptaba bien a estos propósitos, y se apresuraron a exponerlo antes que alguien les arrebatara la primicia.

Para obtener el respaldo de las otras fuerzas políticas con las cuales les interesa comulgar, propician la aprobación de aquellas reformas que cuentan con bendición universal.

Según la versión que se dio de esa reunión, un periodista preguntó: "¿No constituyen estas proposiciones un parche a la Constitución?" Naturalmente, no recibió una respuesta esclarecedora.

Sea o no simple coincidencia, trátese o no de un caso de telepatía o parapsicología, el hecho es que los dirigentes comunistas se han colocado en la misma onda de Frei y, como él, están convertidos en promotores de venta de las reformas constitucionales.

En esta ola de euforia reformista, otros partidos de izquierda, como la Unión Socialista Popular, han ido más lejos, auspiciando la convocatoria a una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Carta Fundamental.

RECETA EQUIVOCADA

Pero las dificultades del país no se resuelven con este remedio ficticio. Lo primero que hay que hacer frente a un enfermo es determinar el verdadero origen de sus dolencias. La receta, para que surta efecto, debe estar precedida por un diagnóstico certero, y éste, en el caso de Chile y del resto de América Latina, no puede ser otro que la crisis completa del régimen. No es sólo el fracaso del gobierno de la Democracia Cristiana lo que el país está constatando, sino que la esterilidad de todo un sistema. El capitalismo es incapaz de promover el desarrollo económico y de otorgar a las masas el bienestar que reclaman. La propiedad privada de la tierra y de los medios de producción, los monopolios, la explotación de nuestras riquezas naturales por capitales y empresas extranjeras, el manejo y dirección de nuestra política económica por organismos financieros norteamericanos, la dependencia de nuestro comercio exterior del mercado yanqui, son algunos de los factores esenciales del estancamiento, de la falencia y de la bancarrota económica.

Mientras no se remuevan las estructuras vigentes, mientras no se edifique la sociedad sobre nuevas bases, mientras no se suplante el capitalismo por el socialismo, no habrá forma de salir del atolladero. Subsistirá la injusticia social, la efervescencia gremial, la penuria fiscal, la declinación económica del país.

Frei, la Democracia Cristiana y los demás grupos de la burguesía prefieren ignorar esa realidad y continuar dándose vueltas en el círculo vicioso de las reformas.

INUTILIDAD DE SOLUCIONES JURÍDICAS

¿Cuáles son las reformas que propicia?

1. Agilizar y acelerar la tramitación de las leyes.

Es cierto que el sistema legislativo es lento y engorroso, y que las leyes parecen arcas de Noé, que contienen normas sobre las más variadas materias, pero, aunque se abrevie su tramitación y se circunscriban sus disposiciones, no por eso servirán para remediar los problemas. Lo que vale de las leyes es su contenido, los intereses que atacan y los derechos que protegen. En la sociedad capitalista la legislación lleva el sello clasista. La clase dominante, explotadora, privilegiada y coludida con el imperialismo, es la que tiene mayoría para legislar y para imponer su criterio.

2. Establecer modalidades especiales para el despacho de la ley anual de reajustes.

No es necesario consignar en la Constitución disposiciones sobre el particular. Basta con implantar el reajuste automático.

3. Conferir al Ejecutivo la iniciativa exclusiva para los proyectos previsionales y de au mento de remuneraciones de los trabajadores del sector privado.

Frei navega contra la corriente. Hay que democratizar el poder y no hacerlo más autoritario, reducir las facultades presidenciales y no ampliarlas. El desea adquirir el monopolio de la legislación previsional para liquidar los beneficios ya alcanzados e impedir que se amplíen los existentes. Asimismo, con el pretexto de combatir la inflación, intenta establecer por ley topes máximos para el reajuste de las rentas del sector privado, lo que significa suprimir el derecho de huelga. En suma, equivale a reforzar el papel del Estado como tutor y guardaespalda de los capitalistas.

4. Fijar un procedimiento para dirimir los conflictos que se produzcan entre el parlamento y el Ejecutivo.

Estas divergencias se pueden resolver mediante el veto, del cual abusa el presidente. Por lo general, en las disensiones entre Congreso y Gobierno, éste representa la posición más adversa a los intereses populares. El plebiscito o la disolución del parlamento no son los medios adecuados para sortear las diferencias, porque el presidente cuenta con poderosos resortes para torcer o inclinar a su favor la conciencia ciudadana.

De aceptarse este predicamento, tendría que ser hasta sus últimas consecuencias, lo que implicaría, incluso, la abdicación del presidente si la consulta popular le es adversa. Pero más importante y más grave que el conflicto entre Presidente y Congreso es el que existe permanentemente entre el pueblo y los gobernantes. Estos actúan a su arbitrio durante su mandato y prescinden de los deseos, necesidades y aspiraciones de las masas.

LA INMOVILIDAD DE LA DEMOCRACIA

Es explicable que Frei trate de salir del paso con las reformas constitucionales, pero es sorprendente que algunos sectores de izquierda lo secunden en esta farsa.

Los dirigentes comunistas justifican su devoción constitucionalista, afirmando que hay que romper la rutina y la inmovilidad de la democracia para evitar que se pudra como las aguas estancadas. Es extraño y sospechoso escuchar estas palabras en un comunista. Los revisionistas alemanes planteaban lo mismo. Para ellos lo fundamental era el movimiento, la evolución pacífica, sin trastornos.

Decían que la democracia burguesa ofrecía la posibilidad de sucesivas reformas legales que irían abriendo el camino al socialismo, que podría triunfar sin lucha, por la vía electoral, por el consentimiento de la mayoría. Terminaron en arrenquines y lacayos de la burguesía.

Tampoco es exacto que la democracia chilena permanezca inmóvil. Hay un proceso de lucha constante de los obreros, de los empleados, de los campesinos, de los estudiantes. Las recientes jornadas del magisterio y de otros gremios, y las que protagonizan ahora los universitarios, lo están demostrando. Si bien el combate es fragmentario, aislado, esencialmente reivindicacionista y sin una orientación revolucionaria, va acerando la combatividad de la gente, le va aportando experiencias, la va ayudando a madurar y a percatarse de quiénes son sus enemigos, cuál es el verdadero objetivo de su acción y los nuevos métodos que debe emplear. La movilidad de la democracia no se mide por el número de leyes o de reformas constitucionales o de indicaciones presentadas a los proyectos. El trabajo parlamentario puede ser muy intenso, la labor legislativa muy ardua y productiva, pero la democracia estará inerte si el pueblo permanece abúlico, indiferente, confiado y satisfecho con lo que le den los gobernantes o los empresarios, o esperanzado en las bondades del régimen.

El papel de los partidos populares es el de clarificar la lucha de las masas, impulsándola y encauzándola hacia la conquista del poder, para cambiar el sistema. Para eso debe prepararlas y aleccionarlas.

La labor de los partidos que se dicen vanguardia de la clase trabajadora, no consiste en aderezar el sistema capitalista, depurarlo, engalanarlo, perfeccionarlo para que luzca mejor. Lo que ellos persiguen o debieran perseguir no es el mejoramiento del régimen, sino que su sustitución. Por eso no les corresponde a ellos comportarse como abanderados y panegiristas de las reformas constitucionales. Esta actitud contribuye a encubrir la podredumbre del sistema, desmoraliza a las masas y las narcotiza.

Cuando los líderes populares ponen tanto énfasis en las reformas constitucionales, engañan a las masas, haciéndolas creer que por ese camino y no a través de la lucha por el poder lograrán satisfacer sus anhelos. El reformismo constitucional o legal conduce al conformismo popular.

Además, no sólo importa el articulado de la Constitución, sino que el criterio y la conciencia de los gobernantes. ¿Acaso no se modificó recientemente la Constitución para realizar la reforma agraria? Sin embargo, ésta se halla casi detenida o avanza imperceptiblemente, porque el gobierno no quiere aplicarla y concilia con los terratenientes, porque la oligarquía niega los recursos para financiarla y la Corte Suprema encuentra subterfugios para obstaculizarla y amparar a los propietarios.

Sólo prosperan aquellas reformas inocuas y tolerables para la burguesía. Por eso, tampoco se justifica que los partidos de izquierda preconicen la convocatoria a una Asamblea Constituyente. En las actuales condiciones, sin un cambio de la correlación de fuerzas, tal organismo, igual que el parlamento actual o futuro, sería dominado o controlado por los sectores de la burguesía. Y la Constitución que de allí emergiera reflejaría su modo de pensar, su ideología y sus intereses. Hay que invertir el orden. Primero es indispensable que el pueblo conquiste el poder. Sólo entonces tendrá resonancia y valor redactar una nueva Constitución.

JAIME FAIVOVICH


Notas:

1. Proyecto de declaración del Iskra y de la Zaria, t. 4.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02