Ché Guevara en Chile

PUNTO FINAL
Año II. Nº41
Martes 7 de Noviembre de 1967

HACE 50 años, bajo la conducción de los bolcheviques, la clase obrera tomó el poder en Rusia. Culminaba así la primera fase de un proceso que continuaría con la construcción del socialismo. Hoy la Unión Soviética es una potencia que marcha a la vanguardia en ese terreno, rumbo a la meta del comunismo. Sus triunfos y conquistas en medio siglo de Revolución, pertenecen al orgulloso acervo de los revolucionarios de todo el mundo.

Su tesón y genio teórico v dirigente, así como su robusta confianza en el pueblo, señalan a Lenin como guía indiscutido de esta histórica jornada. En efecto, fue Lenin a la cabeza de auténticos revolucionarios, quien hizo posible la Revolución de Octubre. El socialismo en boga a comienzos de siglo, a través de sus más autorizados intérpretes, descartaba la revolución para Rusia, pronunciándose, más bien, por desarrollar primero el capitalismo. Lenin supo descubrir pronto el equívoco conciliador y burgués del postulado y se dio a la tarea de construir un partido verdaderamente revolucionario. A fines de 1900 nació la "Iskra" (La Chispa) que fue el núcleo organizador. Acusado en forma pertinaz de "jacobinismo", "ultraizquierdista" y de "blanquismo", Lenin formó la vanguardia sin arredrarse por los epítetos y esclareciendo en aguda polémica el papel de sus adversarios. Aun así, y hasta pocos meses antes de la Revolución, los mencheviques y sus teorías —bautizadas como "liquidadoras" por Lenin— seguían siendo mayoría. En el momento crucial de la toma del poder entre los propios bolcheviques se alzaron voces prestigiosas para juzgar con escepticismo el paso que proponía Lenin.

Sin embargo, su vigor revolucionario se impuso y el pueblo encontró en él al líder que requería. 50 años de éxitos en el camino del socialismo en su patria, y la extensión de sus ideas a todos los rincones del mundo, incluyendo América Latina, son el monumento vivo y palpitante al creador de la moderna teoría revolucionaria.


Tribunales

LA JUSTICIA ENJUICIADA

LA Cámara de Diputados se convertirá transitoriamente en Tribunal para juzgar a los Ministros de la Corte Suprema. La acusación fue presentada por el Partido Socialista y suscrita por parlamentarios de esta colectividad y de los partidos comunista y socialdemócrata. En la redacción participaron abogados socialistas e independientes.

Si la acusación es aprobada, los Ministros quedan suspendidos de sus cargos y el juicio prosigue, en segunda instancia, en el Senado. Si esta Corporación confirma el fallo de la Cámara, la Corte Suprema se quedará sin Ministros.

Sin embargo, la composición política de la Cámara permite vaticinar el rechazo de la acusación. El Gobierno apoya a la Corte Suprema, aunque en otras ocasiones los dirigentes de la Democracia Cristiana han solidarizado y coincidido con las críticas que se le formulan ahora a ese Tribunal. Para el sector progresista de la DC es evidente que cualquiera legislación que preconice cambios económicos, sociales o estructurales efectivos será desvirtuada por la interpretación de la Corte Suprema o declarada inconstitucional. Incluso, tanto en el programa jurídico de la candidatura de Freí, como en el proyecto de reforma constitucional que éste envió al Congreso después de asumir el Mando, existen disposiciones que demuestran el propósito de alterar la composición de la Corte Suprema. Pero ésos eran otros tiempos y otros ímpetus. Ahora, desahuciado por el Gobierno el. desarrollo no capitalista, e interesado éste en contar con la colaboración de un Poder Judicial que lo secunde en su política de mano dura frente al movimiento popular y gremial, prefiere una Corte Suprema conservadora.

El Tribunal Supremo fue acusado constitucionalmente, por primera vez, en 1868, cuando lo presidía Manuel Montt. La acusación prosperó en la Cámara, pero los Ministros fueron absueltos por el Senado.

Promotor e iniciador de la acusación fue el entonces diputado por La Unión, Vicente San-fuentes Torres, quien la fundamentó así:

"Se dice que se piensa desprestigiar al Poder Judicial, pero deberá decirse que se trata de moralizarlo... Se dice que vengo a desprestigiar al Poder Judicial, y yo digo: ¿Qué obra más santa que desprestigiar a criminales que después de anegar en sangre la vida de la República durante diez años están todavía en el Poder Judicial...? Más culpable sería la nación, sabiendo que el Poder Judicial se había desmoralizado, se había corrompido completamente por haber sido invadido por hombres indignos, no tratase de depurarlo arrojando de él a los que lo degradan y dejase impunemente sus crímenes. Eso sí que sería pernicioso para el país". Posteriormente, los "Supremos" fueron sometidos a juicio político en 1931, a la caída de Ibáñez, por haber respaldado y aceptado los decretos-leyes dictados y los crímenes políticos cometidos por el Gobierno "gorila" de la época.

LOS INTOCABLES

Como dice el libelo acusatorio, los Ministros de la Corte Suprema forman una casta intocable.

Los jueces retienen sus cargos mientras dure su buen comportamiento. En cualquier instante la Corte Suprema puede declarar que un subalterno ha tenido mal comportamiento, y removerlo de sus funciones. Pero esta regla no rige para los miembros del más alto Tribunal.

La Constitución establece que todos los jueces son personalmente responsables por los delitos de cohecho, falta de observancia de las leyes que reglan el proceso y, en general, por toda prevaricación o torcida administración de justicia, dejando entregada a la ley la forma de hacer efectiva esta responsabilidad.

Pero la ley, el Código Orgánico de Tribunales, estableció una salvedad. Excluyó a los Ministros de la Corte Suprema de cualquiera sanción penal por los delitos que cometan en el ejercicio de sus funciones.

Los "Supremos" son perpetuos. Permanecen en sus cargos hasta que mueren o jubilan voluntariamente.

La acusación constitucional es, teóricamente, la única arma para castigarlos cuando abusan de su poder. Sin embargo, en la práctica, ni siquiera ésta es una herramienta eficaz, pues las mayorías parlamentarias los protegen.

Los Ministros sólo pueden ser acusados por notable abandono de sus deberes, expresión que ha sido interpretada en sentido muy restringido.

Algunos consideran que incurren en esta causal sólo cuando faltan a sus obligaciones administrativas, es decir, cuando no fallan las causas, no vigilan la conducta de sus subordinados, no visitan las cárceles, no asisten a las audiencias o llegan atrasados a ellas.

Según este criterio, sería absolutamente improcedente la actual acusación. En cambio, sus autores sustentan la tesis, basada en precedentes y antecedentes jurídicos, de que los magistrados pueden ser acusados por "prevaricación, cohecho, torcida administración de justicia e incumplimiento de las funciones fiscalizadoras, correccionales y demás que le encomiendan la Constitución y las leyes". O sea, cuando no aplican rectamente la ley, cuando a sabiendas dictan resoluciones injustas, cuando no administran justicia con equidad.

Fue ésa la doctrina que sustentó la Cámara de Diputados en 1868.

La misma tesis planteó Carlos Vicuña Fuentes en 1931.

Esta fue también la posición de la Democracia Cristiana en 1961, cuando acusó constitucionalmente a los Ministros integrantes del Tribunal Calificador de Elecciones, entre ellos al actual Presidente de la Corte Suprema, por notable abandono de deberes, debido a una serie de actos atrabiliarios, como manifiesta parcialidad, violación de garantías procesales, atropello a las leyes, y otros, mediante los cuales habrían despojado de su triunfo al candidato a senador Juan de Dios Carmona.

LOS CAPÍTULOS DE LA ACUSACIÓN

Ahora la Izquierda considera que debe abrirse un proceso contra la Corte Suprema y el Poder Judicial para denunciar sus arbitrariedades, sus vicios, sus errores, sus imperfecciones, sus demasías, sus delitos.

El motivo inmediato de la acusación es el fallo que desaforó al senador Carlos Altamirano por el supuesto delito de apología de la violencia en que habría incurrido al divulgar una ideología, un pensamiento revolucionario: la estrategia y táctica concebida por Cuba para la liberación de América Latina.

La acusación califica esa sentencia de "aberrante, antijurídica y antihistórica". Pretende proscribir la ideología marxista y restringir la libertad de opinión y de pensamiento. Los acusadores comparan estos métodos de la Corte Suprema con los que emplean las más oscuras tiranías. La interpretación dada a la Ley de Seguridad Interior del Estado está reñida con nuestras tradiciones y es incompatible con las normas constitucionales.

"La Corte Suprema —agrega el libelo— le ha quitado al orden social vigente hasta el valor que pudiera tener de permitirle al pueblo luchar por cambiar la sociedad por medios legales".

Sin embargo, pese a la gravedad de este fallo, el caso Altamirano ocupa un espacio reducido en las 81 carillas de la acusación.

Ello se explica, porque este episodio representa sólo la culminación de los atropellos, agravios e injusticias perpetrados por la Corte Suprema, que se han ido acumulando a través del tiempo, que han permanecido ocultos o se han silenciado. Por eso se dice que la acusación "interpreta al hombre común, vejado, discriminado y aplastado" por el Poder Judicial.

Es un intento serio de sistematizar y precisar hechos y cargos contra la Corte Suprema.

Se ha arrogado atribuciones políticas y pretende aherrojar el pensamiento.

Ha desvirtuado la letra y el espíritu de la legislación del trabajo.

Ha desnaturalizado las leyes de arrendamiento, amparando las actitudes ilícitas de los arrendadores y desconociendo los derechos de los arrendatarios.

Ha tolerado, a sabiendas, la aplicación de la tortura, la flagelación, la detención indebida, innecesaria y prolongada en las causas criminales.

Al respecto, el libelo recuerda el drama de la joven universitaria Magaly Honorato, detenida como rehén en un proceso por Ley de Seguridad Interior del Estado. Aunque no tenia ninguna responsabilidad en los hechos investigados, fue torturada, humillada, tratada con refinada crueldad, hasta el extremo que se suicidó al ser sobreseída y recobrar su libertad.

Ha dado validez jurídica a los contratos leyes, que la Constitución no reconoce. Estos son leyes que se refieren a compromisos suscritos entre el Estado y particulares o empresas privadas. En consecuencia, podrían ser modificadas o derogadas por una ley posterior. Sin embargo, la Corte Suprema ha sentado la peregrina jurisprudencia de que no pueden alterarse por el legislador, sin acuerdo de las personas naturales o jurídicas implicadas. De esa manera ha favorecido especialmente a las compañías extranjeras, que se han asegurado franquicias por largos años. Es el paladín de los intereses de los capitalistas, de los empresarios, de los monopolios, de los agricultores. Es un escollo y un lastre para el progreso. Pretende embalsamar la legislación y el régimen vigente.

Es el brazo jurídico y opresor de la oligarquía. Al igual que la clase minoritaria y privilegiada que representa, está en guerra contra los trabajadores, contra los explotados, contra el avance y la libertad.

El análisis no es exhaustivo. El pueblo tendrá que completar lo que falta, en el curso de este proceso público del cual la acusación es sólo el comienzo.

La acusación refuta argumentos esgrimidos por algunos sectores.

"No cambiará el carácter clasista de la justicia, pero ahora se trata de castigar trasgresiones concretas para obligar a la Corte Suprema a encuadrarse dentro de las normas legales, y advertirle que la Izquierda no le permitirá maniobrar contra el pueblo, que combatirá sus abusos y luchará por impedir todo retroceso democrático en el país.

No existe incongruencia entre el hecho de suscribir una ideología revolucionaria y utilizar los mecanismos que ofrece el sistema para preservar ciertos valores universales.

"No sólo tenemos la obligación de luchar por la implantación de una nueva sociedad —dicen los acusadores— sino defender al pueblo en este sistema, mientras él subsiste".

JAIME FAIVOVICH


Aniversario

LA DERECHA PERDIÓ LA ELECCIÓN PERO GANÓ UN PRESIDENTE

EN octubre de 1965 los valores de la Bolsa de Comercio de Santiago caían vertiginosamente en medio de la alarma de los que consideran que ella es barómetro de la economía nacional.

Los personeros del equipo económico del novel Gobierno democristiano sonreían con desdén ante las acuciantes preguntas de los inquietos hombres de negocios:

—¿No se dan cuenta lo peligroso que es que la Bolsa se venga al suelo?

Los personeros de Gobierno respondían:

—La Bolsa no constituye ningún indicativo responsable, por el contrario, en ella se reflejan sólo las maniobras especulativas.

Eso ocurría en 1965, en la época en que el Gobierno anunciaba que además metería en cintura a los latifundistas con una reforma agraria profunda.

Dos anos más tarde, en octubre de 1967, el Presidente Frei recibió a los directivos de la Bolsa de Comercio de Santiago para señalarles que estaba muy preocupado por la caída de Tos valores que allí se transan. El mandatario expresó en la entrevista con el directorio de la institución bursátil:

—Temo que algún financista extranjero pueda comprar las acciones de las más importantes empresas nacionales, profitando de su bajo precio en la Bolsa; es conveniente que ellas recuperen su precio normal.

Y.... OTRA MÁS

En 1967 Frei concurrió a la apertura de la exposición que anualmente patrocina la Sociedad Nacional de Agricultura, reducto típico de los latifundistas criollos, y el texto del discurso de su Presidente, el ex senador liberal Hugo Zepeda, caracterizado enemigo del actual Gobierno, se publicó íntegro en el diario oficialista "La Nación". ¡Han cambiado los tiempos!

La Derecha sonríe, otro Presidente cae en sus brazos. Una vez más se cumple lo que un día expresara como sentencia el financista Guillermo del Pedregal: "Las elecciones presidenciales las gana la Izquierda, pero los Gobiernos los gana la Derecha".

Eduardo Frei considera cerrada su experiencia de reformista, con la que consiguiera despertar la curiosidad de los más escépticos observadores extranjeros.

En la mitad de su mandato presidencial Frei se convierte en un gobernante tradicional. Su pensamiento lo delata su hombre de confianza, el senador Patricio Aylwin, democristiano, que en la carta que envió a los miembros de la Junta Nacional de su Partido para criticar el "Informe Político-Técnico" redactado por una comisión que presidió Jacques Chonchol, escribió: "El razonamiento del "informe" en esta materia demuestra, a mi juicio, una falta abismante del más elemental sentido de la realidad".

En 1967, Eduardo Frei ya no pretende ser el "revolucionario en libertad" sino el Presidente del "sentido común", el hombre de criterio, el "realista" que renuncia a la gran empresa para evitar, según dice Aylwin, por cuyos labios habla el Primer Mandatario, que "ella sea puesta en peligro por nosotros mismos a causa de una abismante incomprensión de la realidad".

Si el Presidente Frei hubiese sido en algún minuto de su vida un revolucionario, sabría que la realidad es conservadora y que para cambiar las estructuras de una sociedad hay que destruir la realidad existente para reemplazarla por otra, impuesta por los verdaderos revolucionarios.

SIEMPRE EL VIEJO ESQUEMA

El Presidente Frei prefiere el viejo esquema y al buscarlo recurre a la Derecha tradicional que sonríe con el tono paternal que emplean los progenitores para recibir al hijo pródigo. No es raro escuchar en las oficinas de los principales ejecutivos del Banco Chile, que no ha sido tocado por el Gobierno democristiano, que es agradable ver cómo "Frei ha sentado cabeza". Con ironía, en el Partido Nacional se dice: "Frei se torna juicioso".

Para doblegar el anhelo reformista que Frei exhibiera en la primera fase de su administración, la Derecha sacó a relucir una sola palabra: "Desconfianza", y ella, repetida en millares de oportunidades, impresionó al gobernante que, angustiado, buscó una réplica.

Frei comprendió que para recuperar la bendición derechista era necesario "dar confianza". La reacción violenta del 11 de marzo de 1966, contra los mineros en huelga en El Salvador, satisfizo en parte a la Derecha. Sus personeros señalaron que el Gobierno democristiano no sería "trajinado por los rotos", pero la acción produjo mayor satisfacción en Estados Unidos, porque representó un freno a la capacidad de lucha de los mineros que trabajan para las compañías norteamericanas del cobre.

La acción de El Salvador no bastó para calmar la ambición derechista. Los personeros conservadores se encargaron de insistir en que aún perduraba la desconfianza en los sectores inversionistas nacionales y extranjeros. Ese argumento pesó sobre Frei, quien se propuso recuperar su confianza, a cualquier precio.

TREGUA POLÍTICA CON INTENCIÓN

El 21 de mayo de 1966, Frei ofreció una "tregua" política. La frase produjo relativa confusión en los grupos menos avisados, pero la Derecha entendió que se trataba de un recado dirigido a ella. Un revolucionario no pide tregua, si el Presidente democristiano la planteaba era porque estaba decidido a renunciar a su calidad de improvisado reformista. Desde entonces Frei ha buscado la "confianza" de la Derecha y ésta, coquetonamente, simula desentenderse de los afanes del Presidente aun cuando muchos de. sus personeros han participado en reuniones en La Moneda en las cuales el gobernante les ha pedido que "den consejos" que "sugieran soluciones".

En el mes de agosto de 1967, el Presidente Frei inició una nueva fase de la operación confianza". Buscó el apoyo de ciertos radicales del sector más conservador tentándolos con ofertas ministeriales.

La Derecha no está dispuesta a jugarse en La Moneda por Frei, porque está convencida que este último está obligado a hacer por ella todo lo necesario para dar "confianza".

Puede que esto último demuestre el error político del primer Mandatario. Se ha esforzado en buscar el apoyo de la Derecha cuando ésta tiene la certeza que la debilidad del mandatario le impide realizar otro tipo de Gobierno que no sea de carácter conservador.

OTRO ACERCAMIENTO

Frei se acerca a la Derecha luego de comprobar un descalabro electoral en abril de 1967 (elecciones de regidores), cuando su Ministro de Hacienda anuncia que hay un fuerte déficit en la Caja Fiscal, y en los momentos en que el Ministro de Relaciones Exteriores sostiene que "hay una conspiración internacional contra el Gobierno", que la revista oficialista "Ercilla" describe como "un cerco contra Chile".

Frei se ha encargado de realzar las dificultades de su administración para justificar el desplazamiento hacia la Derecha.

Las estadísticas marcan la caída de la producción, la otrora potente industria constructora está carcomida por la crisis y una cesantía que se desprende de ella se pasea como fantasma por el país. El dólar oficial sube, no con la misma velocidad con que lo hace el "dólar negro" (sobre diez escudos), pero marca una devaluación progresiva que, además de señalar los síntomas de especulación, delata el proceso inflacionista que determina la derrota de una política de estabilización.

Si Frei hubiese buscado el apoyo derechista en los primeros meses de su Gobierno, cuando era fuerte, habría podido exigir un buen precio, pero ahora es él quien lo ruega y por lo tanto es su obligación otorgar ventajas. El Presidente ha caído en una trampa política que le han montado la Derecha tradicional no sólo chilena, sino latinoamericana, y el Gobierno de los Estados Unidos.

El Ministro de Relaciones Exteriores se siente obligado a asumir un rol anti-cubano, similar al que desempeñan los Gobiernos de Venezuela y Colombia con los cuales hizo alianza en la última reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En las condiciones actuales es casi imposible que Frei pueda negociar el apoyo de la Derecha".

UNA TRAMPA GENERAL

Un examen de la personalidad del Presidente y de los personeros que le rodean permite determinar que todos han caído en la trampa sin resistencia.

El Jefe del Estado mantuvo antes de llegar al poder estrecha relación con grupos derechistas y en el exterior buscó siempre el respaldo de los norteamericanos.

Aceptó, como candidato presidencial, que tanto los derechistas criollos como los intereses económicos externos convirtieran su campaña en una ofensiva declarada contra la Izquierda, bajo el disfraz de una acción anti-comunista.

Esa enconada campaña le cerró, una vez triunfante, toda posibilidad de un acercamiento con la totalidad de la Izquierda para impulsar un programa reformista. Si bien un sector de esta última se situó en una posición moderada, la mayoría de los izquierdistas no olvidó los agravios de la ofensiva anticomunista.

Los militantes de Izquierda, más fríos, aunque superaron el resentimiento que les ocasionó la furia anticomunista, no pudieron confiar en el Presidente y su Gobierno, porque advirtieron que esa ofensiva no sólo estuvo dirigida a conquistar los votos de los sectores menos conscientes, sino que delató las características fascistoides de los principales personeros del movimiento gobiernista.

Es conveniente señalar que en este movimiento no tuvo participación principal el Partido Democristiano, el cual, según lo expresara un diputado de esa colectividad, fue durante la campaña electoral un campo de operaciones donde se desataron las experiencias de un plan antipopular preparado en Estados unidos.

Aislado de la Izquierda, receloso del sector más avanzado de su propio Partido, agobiado por las consecuencias causadas por los errores de su Gobierno, Eduardo Frei es a esta altura algo más que un mandatario en busca de apoyo; es virtualmente como lo fueron, gustosa o involuntariamente, sus antecesores, un prisionero de la Derecha y de la política norteamericana. Ha entrado sólo en la celda, temeroso de caer en una política audaz, que no se aviene con su temperamento conservador, ha echado llave por dentro y luego la ha tirado afuera, para quedar prisionero.


Entelequia

LA OLAS CHILENA, UN FANTASMA REAL

EN millares de oportunidades se ha recurrido a las frases iniciales del Manifiesto Comunista para describir el terror de los reaccionarios ante un hecho político. El fantasma del comunismo a la sazón se perfilaba como un espectro creciente e inatacable. No es extraño, entonces, que en Chile un senador haya recurrido al símil para explicar lo que ocurre con la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Pero, la imagen utilizada por Volodia Teitelboim resultó desafortunada, puesto que aquí la OLAS ha devenido —valga la contradicción aparente— un "auténtico" fantasma.

Transcurridos tres meses desde la reunión, en La Habana, de la Primera Conferencia de OLAS, la opinión pública carece de antecedentes acerca de la existencia del Comité Nacional chileno. (CN) Este no ha reaccionado ni siquiera ante la muerte heroica del comandante Ernesto Ché Guevara. La causa de esta situación es muy simple: dicho Comité Nacional, en la práctica, no existe.

La historia de OLAS en Chile es breve. Divergencias entre socialistas y comunistas impidieron durante meses la formación del CN. Mientras los primeros preconizaban ampliar el organismo con fuerzas no miembros del FRAP, los segundos sostuvieron la tesis de un CN integrado exclusivamente por el PC y el PS. Luego, se llegó a la ya clásica transacción de estilo nacional: constituido el comité, se declaró que en el futuro se ampliaría. Es decir, todos contentos, pues además esto ocurría sólo un mes antes de la fecha fijada para la Primera Conferencia. En la cita de La Habana, las discrepancias se acentuaron y la delegación chilena tuvo serios problemas. El reglamento establecía un solo voto por delegación. Todo indica que la controversia entre los actuales integrantes de la OLAS chilena se ha agudizado después de la reunión de La Habana.

PELEA CON LA SOMBRA

Mientras tanto, los medios publicitarios locales proimperialistas continúan su campaña anti-OLAS. Para ello han contado con la colaboración del propio Presidente Frei y de todo el aparato estatal. Editoriales, discursos, procesos, lanzan anatemas diarias y como culminación, se resucita el Consejo Superior de Seguridad Nacional (CONSUSENA) al cual le nace una criatura policial, un comité antisubversivo permanente. Todas las fuerzas del orden se movilizan en contra de OLAS que es casi una entelequia. Desde luego que esto lo sabe muy bien el régimen imperante. El 24 de octubre el Canciller Gabriel Valdés declaró a "La Segunda" al referirse a OLAS: "En Chile tenemos esa intervención, porque tenemos una democracia sólida e instituciones respetables y seguras". Lo que para el canciller es motivo de agrado, constituye un problema dramático y vital para los sectores antimperialistas y la responsabilidad de él, recae, naturalmente, sobre los partidos que organizaron el CN de OLAS.

El artículo Nº1 de los Estatutos de OLAS que se refiere a las finalidades, señala: "a) Propiciar e impulsar la unidad de los movimientos y organizaciones antimperialistas en el seno de cada uno de los países de América Latina; b) Propiciar e impulsar la unidad de los movimientos y organizaciones antimperialistas de todos los pueblos del continente; c) Apoyar por todos los medios a su alcance a los pueblos de América Latina en lucha contra el imperialismo y el colonialismo especialmente a los que se encuentran en lucha armada; d) Coordinar la lucha contra el imperialismo norteamericano para lograr una respuesta conjunta de los pueblos latinoamericanos a su estrategia continental; e) Impulsar la solidaridad de los pueblos latinoamericanos con los movimientos de liberación nacional de Asia y África y con los movimientos progresistas de todo el mundo."

PROBLEMA DEFINITORIO

La tarea es grande y urgente y los que adhieren verbalmente a OLAS deberían transformar las palabras en hechos. Sin embargo, la situación actual de OLAS en Chile es muy difícil. Su inactividad no se debe a la casualidad, sino a razones poderosas. La primera y fundamental es que existe una contradicción entre algunos principios generales de OLAS y los que sustentan algunos de los integrantes del CN chileno.

Como es natural, los Estatutos de OLAS señalan que tendrán derecho a integrar los Comités Nacionales aquellos organismos que acepten la Declaración General de la Primera Conferencia. En Chile, mientras el Partido Socialista no ha aclarado completamente si suscribe íntegra dicha Declaración, el Partido Comunista ha expresado con claridad su divergencia con algunos puntos de ella. Tales, por ejemplo, los números 5, 6 y 7 que afirman: "Que la lucha revolucionaria armada constituye la línea fundamental de la revolución en América Latina; que todas las demás formas de lucha deben servir y no retrasar el desarrollo de la línea fundamental que es la lucha armada; que para la mayoría de los países del continente el problema de organizar, iniciar, desarrollar y culminar la lucha armada constituye hoy la tarea inmediata y fundamental del movimiento revolucionario: que en aquellos países en que esta tarea no está planteada de modo inmediato de todas formas han de considerarla como una perspectiva inevitable én el desarrollo de la lucha revolucionaria en su país".

En sucesivos congresos, el Partido Comunista de Chile ha trazado una línea política que —dicho esto sin ánimo peyorativo— es precisamente la contraria de la que fluye de los párrafos transcritos. Como es fácil deducir, ni los principios de OLAS, ni la línea del PC, pueden ser objeto de la "transacción a la chilena" imperante en el medio político nacional. El problema es de definición.

TERGIVERSACIONES

OLAS nació como una necesaria réplica revolucionaria opuesta a la estrategia global del imperialismo. Así lo comprendieron de inmediato los combatientes antimperialistas de primera línea, los vietnamitas. El diario "Nhan Dan", órgano del Partido de los Trabajadores del Vietnam, escribió en agosto: "Estamos convencidos de que el éxito de la Conferencia de OLAS desarrollará la magnitud del bloque solidario de los 200 millones de latinoamericanos impulsando la revolución en América Latina hacia nuevas y grandes victorias". Sin embargo, aunque entre los revolucionarios vietnamitas, OLAS es comprendida en su verdadero contenido, no se puede ocultar que sectores de izquierda, por ejemplo en Chile, deslizan el comentario de que OLAS pretende dirigir la revolución y la lucha política en cada país. Esta no es más que una tergiversación acerca de los principios y estatutos de OLAS.

A esta gente habría que recordarle lo que Haydée Santamaría (Presidente de la primera Conferencia) declaró en septiembre pasado ante la televisión de La Habana. Dijo:

"Para los cubanos está muy claro que la OLAS no tiene por qué dirigir la lucha armada en cada país, porque eso no se puede hacer por correo ni por decreto."

HERNÁN URIBE


Testimonios

CUANDO EL CHÉ ESTUVO EN CHILE

EL "DIARIO AUSTRAL" de Temuco, publicó el martes 19 de febrero de 1951, la siguiente información: "Desde ayer se encuentra en Temuco el doctor en bioquímica, señor Alberto Granados, y el estudiante del séptimo año de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, señor Ernesto Guevara Serna, quienes cumplen un raid en motocicleta con el propósito de visitar los principales países latinoamericanos. Los raidistas partieron de la provincia de Córdoba el 29 de diciembre y después de recorrer todo el norte argentino, pasaron a Chile por Peulla y luego visitaron Petrohué, Osorno y Valdivia, punto este último de donde partieron ayer mismo a Temuco. Efectúan el viaje en una moto".

Agregaba el periódico chileno que "los científicos visitantes son especialistas en leprología y otros tipos de enfermedades derivadas de este terrible mal". Añadía que "los señores Granados y Guevara, quienes efectúan esta gira por sus propios medios económicos, tienen especial inquietud por conocer de cerca el leprosorio chileno de Rapa Nui. En consecuencia una vez en Valparaíso, los médicos visitantes se pondrán en contacto con los dirigentes de la Sociedad de Amigos de la Isla de Pascua, con el fin de estudiar la posibilidad de visitar ese lejano leprosorio de nuestra isla del Pacífico. Los raidistas científicos desean terminar su gira en Venezuela. Terminada su visita de un día a Temuco, los señores Granados y Guevara seguirán hoy en la mañana viaje a Concepción".

Era 1951. En Chile gobernaba González Videla. En Cuba, Carlos Prío Socarras, que al año siguiente sería derrocado por Batista. Un mes después, Jacobo Arbenz asumiría la Presidencia de Guatemala en la que sólo duraría tres años. En Argentina, Perón, no imaginaba su brusco ocaso de 1955.

El bioquímico Alberto Granados fue uno de los mejores amigos de la juventud del Ché. Compañero de aventuras y de viajes, Granados se fue a trabajar a Cuba cuando triunfó la Revolución.

Cuando el Ché se sentía cansado, le pedía a Manresa, su secretario, que le ubicara a Granados para conversar un poco. Llegado éste, necesariamente, se cumplía con el rito de preparar mate para hacer más agradable la conversación. El afecto recíproco y los recuerdos de juventud hacían siempre grata su charla. Tan notorio resultaba esto, que Manresa cuando lo veía muy cansado o el momento le parecía oportuno, espontáneamente y por propia iniciativa localizaba a Granados y lo invitaba a ver al Ché.

DE ARGENTINA A VENEZUELA EN MOTO

Alberto Granados y Ernesto Guevara se conocieron en 1941. El primero era mayor (actualmente 45 años) y Guevara estudiaba humanidades con un hermano de Granados.

Se conocieron en una comisaría de Córdoba, donde Granados estaba detenido junto con otros estudiantes. Su hermano Tomás fue a llevarle la comida y lo acompañaba su amigo Guevara. Conversaron y Granados sugirió que los estudiantes salieran a la calle a protestar por la detención de sus compañeros. Ernesto Guevara contestó: "—Qué va, Alberto, salir a la calle para que la policía te corra a bastonazos, eso sí que no. Yo salgo únicamente si me dan un "bufoso".

Guevara y Granados pensaron hacer un viaje en moto a través del continente. Y pusieron manos a la obra. Pero la moto en que viajaban no resistió. Granados recuerda: "En Chile, poco antes de llegar a Santiago, cuando todavía no recorríamos ni la octava parte de cuanto queríamos conocer, la moto se negó a seguir andando y con mucho dolor la encerramos en la tienda de campaña y la dejamos en un rinconcito y seguimos el viaje a pie".

EN CHUQUICAMATA

"Caminando sin dinero, llegamos a las puertas de la mina Chuquicamata que explota en Chile la Anaconda Copper. ¡Qué lejos estaban de pensar Anaconda y sus secuaces que a principios de 1952, en su garita de guardia, estuvo durmiendo con los pies apoyados sobre las botas de un carabinero, el que luego haría temblar al imperialismo yanqui: el Comandante Ernesto Ché Guevara".

Enseguida ambos pasaron al Perú. Conocieron el leprosorio de San Pablo, a orillas del Amazonas. En Machu-Picchu permanecieron varios días. Eran asiduos de la biblioteca, "lugar muy económico para viajeros pobres, y además bastante abrigado". Un día, tomando mate entre las ruinas incaicas, conversaban sobre la revolución que necesita América Latina. Guevara dijo: "¿Hacer la revolución sin tirar tiros...? ¿Estás loco?".

En barco viajaron hasta Iquitos, donde Guevara sufrió un ataque de asma debido a la alergia que sufría al ingerir pescado, único alimento que había allí. Estuvo unos días hospitalizado. Luego siguieron al leprosorio de San Pablo donde permanecieron un tiempo, ganándose el afecto de los enfermos. Los mismos leprosos les construyeron una balsa (que bautizaron "Mambo-Tango") para que cruzaran el Amazonas. Así llegaron hasta Colombia. Arribaron al puerto de Leticia donde trabajaron como entrenadores de fútbol. Con el dinero que ganaron siguieron en avión a Bogotá. En autobús —más tarde— continuaron hasta Cúcuta, en la frontera con Venezuela, país al que cruzaron el 14 de julio de 1952. Granados consiguió trabajo en Caracas y Guevara halló a un amigo de su familia que tenía un avión para transportar caballos de carrera. Los amigos se separaron porque Guevara había prometido a su madre regresar a Buenos Aires a graduarse. No volverían a verse hasta julio de 1960, en el Banco Nacional de Cuba, cuya dirección ocupaba el Ché.

En marzo de 1953 (a cuatro meses del Asalto al Cuartel Moncada en Cuba), el Ché se graduó de médico. De inmediato emprendió un nuevo viaje para encontrarse con Granados que trabajaba en el leprosorio de Cabo Blanco en Venezuela.

A BOLIVIA

En la estación Retiro, de Buenos Aires, el Ché tomó un tren que lo llevó hasta La Paz, en Bolivia. Luego atravesó el Lago Titicaca y siguió a lo largo de la costa hacia Venezuela. En Guayaquil, sin embargo, se encontró con el abogado Ricardo Rojo, que se había exilado de Argentina luego de fugarse espectacularmente de la cárcel. Cuando el Ché le contó su intención de llegar a Venezuela, Rojo contestó: "Pero Guevara, ¿cómo te vas a ir a Venezuela, un país que sólo sirve para juntar dólares? Vente conmigo a Guatemala, que allí sí se está llevando a cabo una verdadera revolución social". Guevara aceptó y le envió a Granados una nota: "Petiso: me voy para Guatemala. Después te escribo".

Antes de partir de Cuba por última vez, rumbo a la misión revolucionaria en que perdería la vida, el Ché le envió un libro a su amigo Granados con esta dedicatoria:

"No sé qué dejarte de recuerdo. Te obligo, pues, a internarte en la caña de azúcar. Mi casa rodante tendrá dos patas otra vez y mis sueños no tendrán fronteras, hasta que las balas digan al menos. Te espero, gitano sedentario, cuando el olor a pólvora amaine. Un abrazo a todos ustedes, inclúyeme a Tomás.

CHE".


Tribuna

A PROPÓSITO DE LA UNIDAD

Sr. Director:

Las dos cartas que aparecen en la sección "Puntillazos" de PF Nº 39, se suman a los innumerables desmentidos y protestas por algunos artículos de su revista. Creemos que ya es hora de que Ud. piense que algo anda mal en PF.

En este mismo plan de protesta le escribimos para señalarle lo que significan las calumnias que se vierten contra los militantes comunistas en el artículo "La polémica del PS - PC", bajo el epígrafe jesuita de "Análisis". Todo el artículo tiene la intención, convenientemente disfrazada, de estimular recelos y meter cuñas en la unidad del FRAP. Pero a lo que queríamos referirnos particularmente es al contenido de la página 10, segunda columna, del artículo mencionado. Allí se calumnia a los militantes comunistas párrafo por medio. Comenzamos de atrás para adelante, pues lo segundo nos toca directamente como estudiantes de la U. de Concepción de paso por Santiago, a raíz de nuestro conflicto. De paso le decimos que somos comunistas, cansados ya de la cháchara y la farsantería de la entidad donde estábamos hace unos meses.

Dice PF Nº 39, que el PC, a diferencia del PS, "ha repudiado" las acciones de la huelga de la U. de Concepción y agrega que el PC "las califica de aventureras y peligrosas..." y otras insidias. Bien sabe usted que los estudiantes comunistas somos la cabeza de este gran movimiento de democratización de las universidades; habrá oído hablar de la tesis 2 levantada por nosotros en la U. de Chile y sabe también que no con la boca, sino con los hechos, conduciendo a todos los estudiantes, logramos con apoyo unitario de la izquierda, hacer realidad esta reforma en la Facultad de Filosofía de santiago. Sabe también que el PC ha declarado que es inherente a la lucha de las masas los grados de aguda violencia que a veces ella adquiere. Sabiendo esto, ¿cómo puede mentir así? ¿Qué dirigente comunista que usted pueda nombrar ha dicho que la lucha universitaria por la democratización es "aventurera y peligrosa"?

La otra mentira, digna de Chamudes y no de una revista que se precia de izquierdista, es que el PC quería votar a "favor del viaje de Frei a USA", pero después se habría echado atrás y votó en contra. ¿Por qué ese esmero en querer meterle el dedo en la boca a sus lectores? ¿Acaso cree usted, señor Director, que las cosas no se saben y oportunamente? ¡Qué falta de respeto! Que se sepa: el acuerdo de oponerse al viaje de Frei, según lo saben todos, lo tomaron conjuntamente PC y PS, semanas antes de la votación y acordaron declararlo oportunamente por razones tácticas de mayor resonancia. Un vespertino de Santiago cayó en la indiscreción de publicarlo, lo que obligó al PS a confirmarlo por su parte, en tanto que el PC se atuvo a confirmar el voto contrario en el plazo convenido. Eso fue todo. Pero ustedes que lo saben de sobra y muy de cerca, no resisten la tentación de calumniarnos a los comunistas.

J. C. A., M. A. R., Barrio Universitario, Concepción.

NOTA.—Como petición especial y seguros de que lo harán, rogamos poner sólo las iniciales de nosotros por razones comprensibles de policía.

N. del D.—De acuerdo a sus deseos, publicamos su carta sólo con iniciales. Pero, a nuestra vez, hemos eliminado ciertos calificativos que ustedes utilizan y que lejos de posibilitar la discusión la tornan imposible. En primer lugar, el artículo a que hacen referencia no tiene propósito escondido alguno. Es muy claro. Sólo puede interpretarse de la manera que ustedes lo hacen si se prohíbe, dogmática y abusivamente, a la gente de izquierda de este país analizar la real situación del movimiento revolucionario y de sus instrumentos políticos, entre ellos el FRAP.

Ustedes confiesan que hace unos meses estaban en otra "entidad" donde se cansaron de "la cháchara y la farsantería". Es posible que esa experiencia les haya resultado traumatizante y eso explicaría ciertos adjetivos que utilizan en su carta y que parecen postizos, más allá de sus verdaderas intenciones que adivinamos como el deseo de discutir con PF de igual a igual y con mutuo respeto. Ustedes se equivocan en la cita que hacen del artículo de PF. Señalamos que "mientras el Partido Socialista ha observado con simpatía acciones como la emprendida por los estudiantes de la Universidad de Concepción, que incluso secuestraron por algunas horas a un carabinero, el Partido Comunista las ha repudiado, calificándolas de aventureras y peligrosas para la supervivencia de las libertades democráticas".

Así fue como se planteó el asunto a nivel de ambas directivas. Por lo demás, "El Siglo" ha condenado determinados aspectos de la lucha en Concepción, como el "secuestro" del carabinero y el reemplazo de la bandera de la U por la de Cuba, en homenaje al Ché (ver ese diario, 25/10/67). Si ustedes leen con cuidado de marxistas-leninistas el artículo de PF —y no con ira de conversos—, convendrán que elogia la unidad de principios, la unidad revolucionaria en el FRAP.

Señala hechos reales, como son las manifestaciones "que estallan más allá de las fuerzas tradicionales de la Izquierda"; indica que a partir de la Revolución Cubana se han desatado nuevas fuerzas y se han creado otras estrategias que rebate la ortodoxia revolucionaria, y concluye señalando: "La unidad popular como contraposición pura al caos en el frente revolucionario reivindica su importancia, pero lo que está en debate es cómo ella se asegura su supervivencia sin desconocer el nuevo espectro vital que emerge en América Latina". Estos hechos — que no sólo ocurren en Chile— los admiten, estudian y discuten los personeros más destacados del pensamiento político. Sólo una equivocada interpretación del papel que se asigna a las masas, puede restarlas en el caso chileno de este debate definitorio.


Polémica

¿SÓLO "FRENTE" DE TRABAJADORES?

EN el Nº 35 de Punto Final, su colaborador permanente Jaime Faivovich cuestionaba la vigencia de la línea política del Frente de Trabajadores, auspiciada desde hace años por el Partido Socialista. Lo hacía con aquella inquietud de honestidad ideológica propia de quienes desesperan por un remozamiento de la actividad política de la izquierda, y en mérito de variadas razones, ponía en duda la eficacia de esta línea por constituir básicamente una estrategia electoral.

En otro número de esta revista ha contestado Víctor Mena, afirmando en forma rotunda que el Frente de Trabajadores tiene plena vigencia y constituye la estrategia única del movimiento popular chileno. Es indudable que en el análisis de este articulista está ausente la utilización del método esencial del marxismo para comprender y enfrentar toda realidad social o natural, que es la dialéctica.

La dialéctica nos enseña —empleando palabras de Engels— que no hay nada absoluto, definitivo, ni sagrado; ve en todas las cosas el sello de inevitable decadencia, y nada puede resistir a su influencia más que el proceso continuo de nacimiento y desaparición, la perpetua ascensión de un grado inferior a otro superior. Es ésta una perspectiva ineludible para comprender el acontecer social y político e influir en él. Pretender que concepciones como la del Frente de Trabajadores deben seguir, después de 20 años, iluminando a su sólo conjuro la actividad de la izquierda revolucionaria, significa simplemente, que para los que así piensan, en Chile no ha pasado nada y las condiciones políticas, económicas y sociales de la década del 50, perduran inmutables.

SENTIDO DEL FRENTE DE TRABAJADORES

El Frente de Trabajadores fue impulsado por el socialismo desde principios de los años 50 para convertir a la clase trabajadora en dueña absoluta de su quehacer y destino político, en principal agente de la transformación del régimen capitalista y semifeudal de Chile. Esto que para muchos hoy puede constituir una perogrullada marxista, en la praxis de esa época no lo era. La vida política de entonces refulgía bajo la constelación de los partidos burgueses y sus astros: Alessandri, Aguirre Cerda, J. A. Ríos, Barros Jarpa, Opazo, González Videla, Duhalde, Ibáñez, etc. El poderío de esos partidos era aplastante: el Partido Conservador postulaba sus propios candidatos a la Presidencia de la República (F. Alessandri en 1946), el P. Liberal controlaba gran parte de las bancas parlamentarias, junto con el radicalismo que constituía el pivote de toda aspiración política de izquierda y esperanza demagógica para vastos sectores de trabajadores y pequeña burguesía. Los partidos obreros se debatían entre el fraccionalismo desencadenado por el oportunismo de algunos mal llamados "socialistas" y la represión anticomunista desatada con la Ley de Defensa de la Democracia.

Era audaz, pues, sostener en esas condiciones —en pleno auge de la muletilla del rol progresista de la burguesía latinoamericana— posiciones como las que, elaboradamente, empezó a agitar el socialismo chileno, al indicar "la ineptitud histórica de la burguesía chilena para promover nuestro desarrollo económico, por su debilidad orgánica, su carencia de empuje renovador, su alianza con el imperialismo y la oligarquía, su tendencia al monopolio y su dependencia de la acción y recursos del Estado". Asimismo alertó despiadadamente sobre "la ineptitud histórica de las clases medias (dirigidas por el Partido Radical) para dirigir el proceso social chileno y para integrar, como tales, un solo frente permanente de lucha con las fuerzas sociales interesadas en la destrucción del orden establecido con el cual dichas clases se hallan comprometidas".

Y esta política de denuncia simultánea de la incapacidad burguesa para dirigir o intervenir en la liberación de nuestro pueblo, y de exaltación de la clase trabajadora agrupada en sus partidos como la única apta para asumir ese rol, cumplió su finalidad, aún en el marco institucional que fue desarrollada.

Efectivamente, como señaló J. Faivovich, esta política independizó a los partidos marxistas de los de extracción burguesa, los acostumbró a confiar en sus propias energías, los transformó en conductores indiscutidos de la clase trabajadora, pasando ésta a auto dirigirse políticamente. De este modo, el movimiento popular chileno se convirtió en uno de los mas importantes conglomerados políticos del país (atrás quedó la derecha y el radicalismo), dejando de ser trampolín y satélite del P. Radical y constituyéndose en un hecho macizo, incorporado a la lucha política y una alternativa seria de poder.

NUEVA REALIDAD

Pero han transcurrido casi dos décadas. En el plano continental, Cuba socialista ha provocado dos efectos importantes: ha demostrado, por una parte, a las masas oprimidas que la conquista del poder político y el socialismo ES ALGO POSIBLE. Más aún, ha provocado una impaciencia incontenible que hace mandar al diablo la politiquería y la "democracia occidental", con sus esperanzas falsas en caudillos como Frei, Belaúnde, Figueres. Por otro lado, el fantasma de la Revolución Cubana recorre a todos los gobiernos de América Latina y ha configurado una nueva realidad: ya no se puede sorprender a nadie. Ni a la gran burguesía que enfrenta con violencia a la revolución (Venezuela, Colombia, Guatemala), que se liga al imperialismo y al latifundio para combatir al pueblo y que genera ese subproducto llamado "gorilismo" que vela arma al brazo en defensa del estatus imperial (Argentina, Brasil, Bolivia, etc.); ni al imperialismo, que aprendió la lección cubana y que no volverá a ser tomado de sorpresa en parte alguna (Perú, Santo Domingo).

En Chile, dos campañas presidenciales si bien han configurado una izquierda potente electoral y demostrado una adhesión inmensa de las masas a la idea del socialismo y la revolución, han indicado también la impotencia de los trabajadores y los explotados para aspirar al poder a través de elecciones realizadas bajo las viciadas reglas de juego de la democracia burguesa. La D. Cristiana tomó las riendas del poder y vivimos inmovilizados políticamente bajo un régimen como el de Frei, entregado a igual que los anteriores al imperialismo yanqui, masacrador de obreros mineros, que sin escrúpulos reprime las huelgas y movimientos progresistas, encarcela parlamentarios populares, y con la complicidad de los Tribunales de Justicia y el pleno empleo de los resortes del poder impide día a día la utilización de los medios "pacíficos" e institucionales de lucha por el poder político a los partidos de clase obrera.

En estas CONDICIONES continentales y nacionales, y ante el deber como revolucionarios de hacer la revolución AHORA, ¿podemos con Víctor Mena respondernos con la panacea del Frente de Trabajadores, concebido en las condiciones de hace más de 15 años? El señala que una aplicación "consecuente" de la estrategia de F. de Trabajadores crea condiciones para la lucha revolucionaria de liberación nacional y popular; obliga a la burguesía a mostrar su desnudez reaccionaria, a exponer la farsa idealizada de la "democracia representativa", y al Estado como aparato de represión, etc.

¡Pero si esto se viene diciendo desde hace años y quizás más de un millón de chilenos (engrosados con los frustrados de la "revolución en libertad") han adquirido conciencia de tales hechos JUSTAMENTE por la aplicación del F. de Trabajadores en todos los terrenos! ¡Cuántas izquierdas latinoamericanas no quisieran poseer este caudal de masas con tan fundamental bagaje ideológico para el asalto al "orden" constituido!

Por tanto, AHORA se trata de ir más allá de "crear condiciones", de "mostrar" la cara de la burguesía, de "exponer" farsas, blá, blá, blá y de ganar la mitad más uno de los votos. Basta de hacer pedagogía con el empleo de la esperanza de los que tienen hambre hoy. Se trata de emplear en la acción revolucionaria, en todos los terrenos, aquel potencial inmenso de energía de nuestros obreros, campesinos, juventudes, capas medias resueltas, que se dilapida día a día creando los anticuerpos de la frustración y el resentimiento.

El Frente de Trabajadores sirvió y sirve como el primer piso de una casa compuesta de dos. Hay que construir el segundo piso asentándose en el primero. Esta tarea se confunde con la estrategia común de los pueblos de América contra la que desarrolla el imperialismo y que se delineó en la Conferencia de OLAS en Cuba. Implica echar por la borda los gastados métodos de la "institucionalidad", y la concepción y aplicación de LAS ACCIONES MAS DIRECTAS para asaltar el poder burgués.

Frente a este trazo grueso de lo que debe ser una conducta revolucionaria (que por supuesto exige más sacrificios que los de una campaña a diputado como la de Víctor Mena en 1961), hay variadas respuestas y actitudes. Una muy valiosa es la de la militancia socialista que en sus cientos de núcleos se preparan para poner en el orden del día del próximo Congreso de Chillán el cumplimiento cabal de los acuerdos de OLAS.

Otros, sólo propician CAMBIOS con ACCIONES comunes con la burguesía, que sólo ayer los aplastó y eliminó lo mejor de sus cuadros con la Ley de Defensa de la "Democracia". Y por último, aquéllos que calificándose de "revolucionarios" con un oportunismo incurable, sólo atinan a elaborar documentos o escribir artículos abstrusos y retóricos (como éste de Mena y los del ampuerismo), que por supuesto nada aportan para la acción que hoy se reclama, por mucho que citen a Debray.

Para mejor entenderlos, son útiles las palabras de Fidel en el discurso de clausura de la Conferencia de la OLAS (Punto Final Nº 37): ". . . La literatura política revolucionaria debiera remozarse, porque a fuerza de repetir clisés, frasecitas y palabritas, que se vienen repitiendo desde hace 35 años, no se conquista a nadie, no se gana a nadie. Hay veces que los documentos políticos llamados marxistas dan la impresión de que se va a un archivo y se pide un modelo; modelo 14, modelo 13, modelo 12, todos iguales con la misma palabrería, que lógicamente es un lenguaje incapaz de expresar situaciones reales. Y muchas veces los documentos están divorciados de la vida, y a muchas gentes les dicen que es esto el marxismo... ¿Y en qué se diferencia de un catecismo, de una letanía y de un rosario? Y todo el que se sienta en pose de marxista se siente casi en la obligación de ir a buscar el modelo del manifiesto tal y más cual, y usted lee 25 manifiestos de 25 organizaciones diferentes y son iguales, tomados de modelo, no convencen a nadie. Y NADA MAS LEJOS DEL PENSAMIENTO Y DEL ESTILO DEL FUNDADOR DEL MARXISMO, que la palabrería hueca, que la camisa de fuerza obligada para expresar ideas".

ARNOLDO CAMÚ VELOSO


Planteamiento

REVOLUCIÓN NACIONAL VS. REVOLUCIÓN CONTINENTAL

LAS guerras de la independencia del siglo pasado tuvieron en América Latina un marcado carácter continental. La situación de hoy sería distinta —se dice— por las siguientes razones:

a) En ese tiempo no estaban constituidos los Estados nacionales y prácticamente no había fronteras geográficas, sino imprecisos lindes de las administraciones coloniales que abarcaban varias de las actuales repúblicas. Por lo mismo, en los ejércitos de la independencia ¡había oficiales y soldados que participaron en la liberación de uno y otro pueblo del continente.

b) Con la independencia y el desarrollo desigual del capitalismo se formaron los Estados nacionales y se delimitaron sus fronteras. El desarrollo desigual del capitalismo hizo que, en el marco general del subdesarrollo de América Latina, existan diferencias entre los países que la componen en cuanto al grado de desenvolvimiento económico, político y social.

Las razones anteriores —se dice— determinarían el carácter nacional de las revoluciones del continente, la diversidad de formas y la diferencia de tiempo en la liberación de los pueblos latinoamericanos.

LA FORMACIÓN DE LOS ESTADOS NACIONALES

Sería iluso negar la existencia de Estados nacionales en el continente y el influjo de sus demarcaciones políticas en la conciencia de los pueblos.

Se ha dicho que las trece colonias que en Norteamérica se liberaron simultáneamente del yugo de Inglaterra hacia fines del siglo antepasado hablaban la misma lengua, tenían las mismas costumbres, las mismas leyes, profesaban casi la misma religión y luchaban contra un enemigo común, razones todas ellas suficientemente poderosas para unirlas entre sí y consolidarlas en una sola nación. El caso de las colonias españolas, a despecho de reunir esos mismos ingredientes, fue distinto debido a la debilidad de la clase capitalista, a las fuertes tendencias al aislamiento de los terratenientes, a la dispersión territorial de las colonias y a la falta de vías terrestres de comunicación, todo lo cual se convirtió en una fuerte barrera contra la unidad continental. Las fuerzas desintegradoras, esencialmente feudales, llevaron demasiado lejos la división política de América Latina, perjudicando de manera Torpe y mezquina los intereses económicos y políticos de sus pueblos. Muchas burguesías latinoamericanas lamentan, ahora, la actual atomización y suelen mirar este aspecto con mayor audacia que algunos revolucionarios. Cuando las burguesías promueven un mayor desarrollo aspiran a ensanchar el mercado para sus productos, sus apetitos trascienden el límite de sus fronteras, y tienden a diluir los lindes de sus administraciones para abrir paso a las integraciones acariciadas.

Es también el caso de las burguesías de países muy pequeños que aspiran a un mayor desarrollo mediante una integración que les proporcione un mercado más atrayente y compatible con las nuevas exigencias tecnológicas del desarrollo. En uno y otro caso esta tendencia de las burguesías resulta mas presionante por su incapacidad para ensanchar sus mercados mediante una verdadera reforma agraria, temerosas como están de desencadenar un proceso en contra de sus intereses de clase. No es el momento de señalar las falacias y peligros de estas integraciones burguesas, efectuadas con la complacencia interesada del imperialismo. Pero no resulta inoportuno alertar que a esta inclinación integracionista de la burguesía no debería responderse sólo de una manera negativa, sino oponiendo acaso una nueva y positiva forma de integración de los pueblos, hecha en su beneficio.

En ciertas partes del continente, la ampulosa y grave respetabilidad que en determinados sectores populares suele conferirse a la influencia de la presente división política en la conciencia popular, suele estar influida por el pensamiento de burguesías locales que abrigan temores de las burguesías vecinas o tienen remordimientos de conciencia con ellas. Por lo demás, ni siquiera ahora, con la formación de los Estados nacionales y el desarrollo del capitalismo latinoamericano puede decirse que las burguesías latinoamericanas hayan delimitado ni aceptado definitivamente sus fronteras.

No parecería ser este el momento de decir "de esta agua no beberé". Tampoco se trata de postular, adelantándose a los acontecimientos, integraciones futuras en el contexto de los actuales Estados nacionales del continente. Pero esta posibilidad no está excluida ni debe temerse si es llevada a cabo por los pueblos. Históricamente, los Estados nacionales del continente se formaron dentro del juego de las contradicciones entre las fuerzas feudales y capitalistas de la época, y no existen razones a priori para afirmar que los pueblos de América Latina deban convalidar, necesariamente, esa situación. Acaso en el futuro cierto tipo de integración resulte una forma de resolver problemas económicos y de defensa comunes, y hasta una serie de problemas políticos graves que han dejado a nuestros pueblos las burguesías latinoamericanas, siempre presionadas por el imperialismo. Problemas como los que existen actualmente entre Perú y Ecuador; Venezuela y Guayana; entre Bolivia y Paraguay; entre Chile y Argentina; entre Perú y Bolivia con Chile; entre Brasil con Paraguay, Bolivia, Perú. Colombia, Venezuela y las Guayanas; entre Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay; etc., podría plantearse de nueva y mejor forma después del triunfo de una lucha de liberación en común. Eliminados los actuales intereses de clase y la influencia siempre presente del imperialismo, podrían estudiarse y resolverse estos problemas de manera más objetiva y conveniente para los intereses de todos nuestros pueblos.

Esto podría resultar estimulado por la presencia de un poderoso enemigo común, que exigirá de la unión de todas nuestras fuerzas como condición indispensable para su derrota. La presencia de este poderoso enemigo común puede actuar como una fuerza aglutinante no despreciable, del mismo modo que la poderosa y agresiva Inglaterra de la época jugó un papel determinante en la unidad de las colonias inglesas de Norteamérica. Ese no fue el raso de América Latina inmediatamente después de su liberación de España. Esta última había perdido buena parte de su poder e influencia ante el pujante desarrollo del capitalismo inglés y el avance de Francia, cuyos ejércitos napoleónicos marchaban sobre la decadente España.

Refiriéndose a este problema, Douglas Bravo ha dicho: "La Nación de América Latina, la Gran República de América Latina, tiene 220 millones de habitantes; mucho más que los norteamericanos. Los habitantes de esta Gran República tienen de común su propio pasado histórico, casi el mismo lenguaje, iguales costumbres, similares hábitos. Hay una idiosincrasia casi igual para los antes desde México hasta la Patagonia. Desde el punto de vista económico sufren los mismos problemas, las mismas vicisitudes, el mismo atraso cultural y económico, y tenemos el mismo enemigo común: las oligarquías y el imperialismo". Podría agregarse que contamos también con combatientes comunes.

¿FRONTERAS GEOGRÁFICAS O RAZONES POLÍTICO-MILITARES?

Con todo, no es exactamente la línea divisoria lo que está en el centro de la discusión.

Las altas cumbres de los Andes están hoy en el mismo sitio que ayer, y aún esperan por la linea que habría de trazarse en la divisoria de las aguas. Estaban allí, y poco más o menos servían de colosal frontera natural entre Chile y Argentina, frontera que San Martín no pudo ignorar cuando saliendo del "atlántico" virreinato de La Plata cruzó hacia la Capitanía General de Chile, que formaba parte del "pacífico" virreinato del Perú, lejano y bien distinto del que procedía el Libertador.

Cuando Bolívar y San Martín cruzaron las fronteras para lleva lucha liberadora a otros pueblos hermanos no fue precisamente porque las fronteras geográficas de la época hubieran sido “imprecisos lindes” de las administraciones coloniales y no se hubieran percatado cuando los traspasaron. No. Llevaron la lucha emancipadora más allá de sus fronteras por razones político-militares bien comprensibles y universalmente reconocidas. Hay sobradas razones para decir que hoy día también existen razones político-militares comprensibles para emprender una lucha en común, que eventualmente trascienda los límites de las fronteras, aunque no se trata, claro está, de reeditar la lucha continental de nuestra independencia exactamente en su forma, lugar y grado.

Como prueba de que en el pasado el asunto de la imprecisión de los límites resultó subsidiario, puede citarse el caso de las islas de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. No obstante contar con fronteras claramente definidas dadas por su propio carácter insular, el dominicano Máximo Gómez se unió a los revolucionarios cubanos de las guerras de independencia de 1868 y 1895. llegando a ostentar la jefatura del Ejército de Oriente, primero, y el rango de generalísimo de las fuerzas independentistas, poco más tarde. No obstante igual circunstancia —según refiere la Segunda Declaración de La Habana—, el propio año 1895, vísperas de su muerte, y cuando ya se habían formado todos los Estados nacionales del continente, Martí alertaba sobre la necesidad "de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América". Poco antes Martí, refiriéndose a la comunidad de intereses entre Puerto Rico y Cuba había manifestado que ambos eran de un mismo pájaro las dos alas.

HOY, CON MAYOR RAZÓN QUE AYER

Contrariamente a lo que algunos creen, hay razones para suponer que, en la actualidad, existen poderosos motivos para que la continentalización de la lucha emancipadora se presente ahora como más factible que a principios del siglo pasado. Por aquella época no existía integración de ningún género entre los cuatro virreinatos españoles y aún menos de éstos con el Brasil. Cada ano estaba directamente unido a España y constituía poco más o menos una unidad en sí. España, temiendo el desarrollo social común y la solidaridad entre posesiones, suprimía o restringía deliberadamente el comercio intercolonial y evitaba todo tipo de contactos e integraciones, razón por la cual las comunidades coloniales mantenían insignificantes relaciones entre sí. Las carreteras y los transportes terrestres eran virtualmente inexistentes; tan sólo lentas travesías marítimas y para los fines bien precisos permitidos (por España y Portugal. Lo que hoy se conoce como comunicaciones no existía. Hoy día hay un contacto y una solidaridad regional y continental infinitamente superiores: se dispone de carreteras, transportes y comunicaciones de todo tipo. Vivimos la era de los medios de difusión. Las ideas del internacionalismo proletario resultan hoy, con el marxismo, mucho más desarrolladas y generalizadas.

Sería pues una lamentable paradoja que hoy se gastaran esfuerzos en teorizar en contra de esta lucha común en el continente precisamente por parte de aquellos que han divulgado el marxismo y el internacionalismo proletario. En el propio Manifiesto Comunista —de mediados del siglo pasado— aprendimos que los comunistas se diferencian precisamente de los demás partidos proletarios, primero, en que "en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad"; y segundo, en que "en las diferentes fases del desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto".

PARTICIPACIÓN EN LA LIBERACIÓN

Se acepta que Bolívar, Sucre, San Martín, O'Higgins, no sólo lucharon por la independencia de sus respectivos países, sino también por la libertad de los demás pueblos de América; se reconoce que en los ejércitos de la independencia había oficiales y soldados que participaron en la liberación de uno y otro pueblo del continente, pero —se dice— la situación actual es distinta.

No podríamos extendernos demasiado acerca de la presente participación —en los ejércitos revolucionarios de nuestra segunda independencia— de oficiales y soldados de distintos pueblos del continente en luchas de liberación más allá de sus fronteras. Es temprano para emitir juicios definitivos en una lucha que recién se inicia. Pero, a despecho de su corta historia, ya puede decirse que el argentino Che Guevara participó en la guerra de liberación de Cuba como el lugarteniente más próximo de Fidel Castro. La primera ley dictada por el Gobierno Revolucionario de Cuba fue para otorgar al Che, formalmente, la ciudadanía cubana, que ya ostentaba de hecho, y que estaba inscrita en el corazón de todos los cubanos. (La Primera Conferencia Latinoamericana de Solidaridad, con participación de movimientos revolucionarios de 27 países, a raíz del último gesto internacionalista del che lo proclamó públicamente "ciudadano de honor de Latinoamérica"). Hasta la partida del Che de Cuba, este argentino fue prácticamente el segundo líder de la Revolución Cubana. En seguida fue a luchar nuevamente junto a sus compatriotas latinoamericanos, en Bolivia, donde cayó combatiendo.

Es fácil detectar en esta conducta heroica del Che un profundo sabor bolivariano y el mismo proposito de liberación continental frente al nuevo enemigo común. Este fenómeno no debería ser subestimado, como parecería ocurrir en ciertos sectores. Salvando las diferencias históricas, en uno y otro caso —Bolívar y Che Guevara— constituyen recias personalidades políticas de su tiempo que proyectan su filosofía, su talento militar y su conducta más allá de sus fronteras. Uno y otro dotados de capacidad política y militar para proyectar una dirección centralizada y única en el medio mismo de la acción revolucionaria. El propio Debray lo había previsto mucho antes: "Cuando el Che Guevara reaparezca no sería aventurado afirmar que estará al frente de un movimiento guerrillero como jefe político y militar indiscutido".

Por su parte, Douglas Bravo también señala que el movimiento liberador de América Latina está entrando a la etapa de la unidad continental en que "patriotas venezolanos puedan ir a Colombia, o patriotas colombianos puedan ir a Bolivia, o patriotas bolivianos puedan ir a Cuba, o patriotas cubanos puedan ir a cualquier parte del territorio de América Latina".

Douglas Bravo no ha vacilado en afirmar que "en nuestro movimiento de liberación han participado y vienen participando combatientes de varias nacionalidades", y ha citado el caso de algunos mártires: Quirife, dirigente guerrillero de los llanos de Venezuela, nacido en Colombia, donde ya había sido guerrillero; Germán Lorenzo, guerrillero con tres años en Colombia, muerto en combate en el Estado Falcón; Raúl Rubio, nacido en Cuba, muerto en Falcón; Rafael Menéndez, obrero español, muerto en el Frente "José Leonardo Chirinos"; García Aucejo, científico español, muerto en Caracas en combate contra la DIGEPOL; Guillermo Lapp, argentino, muerto en combate en el Estado Falcón.

Según se sabe, las opiniones del Comandante Fabio Vásquez, que encabeza la lucha de liberación en Colombia, son aproximadamente las mismas. En reciente mensaje a la Conferencia Latinoamericana de Solidaridad reiteraba: "Es inaplazable la integración de un organismo que coordine con eficacia la necesaria solidaridad de los movimientos revolucionarios armados del continente. Que sea —frente a la descarada intervención y agresión norteamericana— un organismo serio que interprete cabalmente los derechos de los pueblos a unir sus esfuerzos y experiencias, sus recursos y capacidades en la lucha antimperialista por su independencia definitiva. Solamente si esta Conferencia refleja la realidad de la lucha armada revolucionaria como principal característica continental y toma decisiones consecuentes, habrá cumplido su más importante cometido". "¡Viva la insurrección latinoamericana!".

Es pertinente y oportuno recordar aquí que cuando un cubano cayó recientemente en las playas de Venezuela luchando por la liberación de ese país, el Comité Central del PC de Cuba dijo en su declaración de 18 de mayo: "Si fuese cierta la noticia de que el joven cubano Antonio Briones Montoto cayó por ayudar a los revolucionarios, nuestro Partido y nuestro pueblo se solidarizan profundamente con su gesto altruista, revolucionario, internacionalista y heroico. Dar la vida por servir a la Revolución venezolana no sólo está dentro de la más pura concepción marxista-leninista, sino también acorde con la más hermosa tradición de Bolívar y la nación venezolana, cuyos hijos lucharon y murieron por la independencia de muchos otros pueblos hermanos de este continente".

Un vocero tan autorizado en cuestiones de lucha de liberación latinoamericana como fue Ernesto Che Guevara dijo en su reciente mensaje a la Tricontinental: "En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan ya los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo "internacional americano", mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.

Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempo que, dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. En el marco de esas luchas de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios".

No se trata pues de opiniones ni de hechos sin importancia. Unas y otros conducen a pensar nuevamente en el marcado carácter continental de las luchas liberadoras de América Latina, a semejanza de las guerras de independencia del siglo pasado, o cuando menos, deberían inducir a los escépticos a sopesar con seriedad esta alternativa, que no puede desestimarse con ligereza. No es ocioso recordar que para los revolucionarios, especialmente para aquéllos que se sirven del marxismo para sus análisis y apreciaciones, en los fenómenos sociales apuntados no es su magnitud actual y transitoria lo que interesa, sino la tendencia de su" desarrollo, que ya puede apreciarse con clara nitidez.

DESARROLLO DESIGUAL HOY COMO AYER

En cuanto a la ley del desarrollo desigual del capitalismo que se invoca como otra razón para determinar la diversidad de formas y la diferencia de tiempo en la liberación de los pueblos latinoamericanos, conviene recordar que la ley del desarrollo desigual de la sociedad no se hace presente solamente en el capitalismo, sino también en todas las sociedades de clase o modos de producción que le precedieron.

Producto de la influencia de esta ley existen hoy, ciertamente, diferencias de desarrollo entre los países latinoamericanos. También las hubo en el pasado, sin que ello determinara una diversidad de formas y una diferencia de tiempo en la liberación de los pueblos.

A principios del siglo pasado las diferencias entre Chile y Perú, Bolivia y México, Argentina y Ecuador eran tanto o más grandes que las que existen hoy entre Argentina y Paraguay, Venezuela y Ecuador, Sao Paulo y el Nordeste de Brasil. El grado de desarrollo económico de las distintas colonias variaba grandemente al finalizar el período colonial e iniciarse la lucha revolucionaria por la independencia en los pueblos del continente. En la época en que las trece colonias inglesas se independizaron, para convertirse posteriormente en los Estados Unidos, las colonias de América Latina tenían cien años más de fundadas y habían aprovechado esa ventaja (aunque malamente como consecuencia del trasplante de las formas feudales de producción peninsulares). En 1776, año de la Declaración de la independencia, la ciudad de Nueva York sólo tenía 12.000 habitantes en tanto que La Habana tenía 76.000 y Ciudad de México 90.000. Las trece colonias tenían 3.5 millones de habitantes, en tanto que América Latina tenía unos 20 millones. Estas diferencias no les impidieron preparar, iniciar, desarrollar y culminar victoriosamente un proceso revolucionario de independencia en forma contemporánea, coordinada, mancomunada y continental.

El desarrollo desigual del capitalismo en los países latinoamericanos no puede, pues, invocarse hoy sin más trámite, como un nuevo elemento que, por sí solo, debería diferenciar, cualitativamente, las formas y oportunidad de la lucha. Hoy como ayer resulta más difícil, sangriento y doloroso cortarle la cola al perro metropolitano a trozos: teoría y práctica están de acuerdo en que es mejor y más provechoso un solo corte.

No todos piensan hoy de igual modo. Bien vale tener presente la sabia filosofía revolucionaria de los que combaten, y que piensan junto al Che: "Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está allí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes, y esos golpes nos unirán, hoy mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen, a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos".

PF


Cultura y revolución

"¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!"

"Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista, apoyado
en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida".
(Ernesto Che Guevara, La sierra y el llano, 1961).

Traicionaríamos la figura del Ché si bordeáramos su espíritu con las flores de rigor de la izquierda chilena porque el revolucionario muerto en la lucha fue el espíritu de la rebelión y no de la melancolía más o menos formal de buena crianza. El caso es que el mejor homenaje que podemos rendirle aquéllos que llegamos a la edad política mediante el fascinante impacto de la Revolución Cubana, es haciendo útil su muerte en el sentido de la responsabilidad que nos cabe por cobardía o por lo que sea al no haber aplicado la enseñanza que toda revolución arroja al mundo: la revolución es posible. Pero resulta que el grito de guerra del Ché cayó en el vacío en nuestro medio por obra y gracia de un maquiavelismo al revés que a fuerza de cuestionar los medios políticos tiene extraviado hasta ahora los objetivos revolucionarios de la lucha. Ojalá esta apreciación sea equivocada, sin embargo, los hechos hablan por sí solos. Mientras un aguerrido grupo dirigido por el Ché combatía contra los rangers en las selvas bolivianas, nosotros como buenos señores jugábamos a las palabras cruzadas haciendo de una política llamada de izquierda un mero juego de salón. Bastaría mirar hacia atrás los últimos meses (o años) para encontrar quizás sin ningún esfuerzo los manoseados debates de una izquierda treintaiochista obsesionada de una manera u otra por la conquista tradicional del poder. Esos políticos de profesión son tanto más responsables que cualquiera en el hecho imposible pero cierto del aislamiento criminal a que fuera llevado este héroe de nuestro tiempo. La fuerza de su ejemplo nos debe servir en adelante tanto para comprender de una vez que la lucha en nuestro continente es una sola como también la dramática enseñanza de que la falta de auténtica solidaridad crea los muertos que luego se lloran.

A objeto de describir mejor la personalidad del Ché, hemos elegido algunos pasajes —quizá demasiado fugaces por razones de espacio— correspondientes a escritores cuyas páginas de análisis o de creación sirven de testimonio acerca del ilustre revolucionario que hoy recordamos.


"Pero me gustaba sentir cómo con el fin de esa jornada de batracio se me empezaban a ordenar las ideas, y cómo la muerte, más probable que nunca, no sería ya un balazo al azar en plena ciénaga sino una operación dialéctica en seco, perfectamente orquestada por las partes en juego. El ejército debía controlar la carretera, cercando los pantanos a la espera de que apareciéramos de a dos o de a tres, liquidados por el barro y las alimañas, el hambre. Ahora todo se veía clarísimo, tenía otra vez los puntos cardinales en el bolsillo, me hacía reír, sentirme tan vivo y tan despierto al borde del epílogo. Nada podía resultarme más gracioso que hacer rabiar a Roberto recitándole al oído unos versos del viejo Pancho que le parecían abominables". (Julio Cortázar, cuento "Reunión" en Todos los fuegos el fuego, Sudamericana, 1966).


"Se abrió una puerta y Simone de Beauvoir y yo entramos: la impresión desapareció. Un oficial rebelde, cubierto con una boina, me esperaba: tenía barba y los cabellos largos como los soldados del vestíbulo, pero su rostro terso y dispuesto, me pareció natural era Guevara. ¿Salía de la ducha? ¿Por qué no? Lo cierto es que había empezado a trabajar muy temprano la víspera, almorzado y comido en su despacho, recibido a visitantes y que esperaba recibir a otros después de mí. Oí que la puerta se cerraba a mi espalda y perdí a la vez el recuerdo de mi viejo cansancio y la noción de la hora. En aquel despacho no entra la noche: en aquellos hombres en plena vigilia, al mejor de ellos, dormir no les parece una necesidad natural sino una rutina de la cual se han librado más o menos. No sé cuándo descansan Guevara y sus compañeros. Supongo que depende: el rendimiento decide; si baja, se detienen. Pero de todas maneras, ya que buscan en sus vidas horas baldías, es normal que primero las arranquen a los latifundios del sueño" (Jean Paul Sartre, capítulo "El horario de las “tres ocho” de Huracán sobre el azúcar, uno, 1960).


"Era noche cerrada cuando topamos con la retaguardia del Che. A la luz de los faroles del yip vi los primeros hombres de la Sierra Maestra. Eran distintos a los del Escambray. Los pelos muy largos y revueltos. Las barbas ajadas. Las ropas y los zapatos deshechos. Hablaban con acento oriental, eran gráciles y manejaban con soltura las armas, como si fueran parte de sí mismos.

Tuvimos que dejar el yip; el camino era ahora demasiado quebrado. Seguimos a pie. Por aquella zona había llovido y los zapatos se hundían en el fango. Cada vez nos cruzábamos con más gente de la tropa del Che. Nieves y los suyos los miraban respetuosos. Se vieron las luces de varias casas. Una posta nos cerraba el paso. Nos identificamos y uno de los hombres fue hasta las casas y volvió. Nos dejaron pasar. En lo que era el batey, en la noche oscura, había una hoguera encendida; a su alrededor, varios hombres. Nos acercamos. Llevaba en la mente la imagen del Ché, la que había visto publicada en los periódicos. Ninguna de aquellas caras era esa cara. Pero había un hombre regularmente fornido, que vestía una boina sobre su pelo muy largo. La barba no era muy tupida. Vestía una capa negra y la camisa abierta. Las llamas de la hoguera y el bigote, que caía a ambos lados de la boca, le daban un aspecto chinesco. Pensé en Gengis Khan. Así debieron de haber sido aquellos tiempos. Las sombras que proyectaba la hoguera danzaban en su rostro, dándole expresiones siempre cambiantes, fantásticas.

Fijó su mirada en mí:

—Soy Sierra —dije.

Por toda respuesta se sonrió, mientras nos dábamos la mano. Había venido mucha gente de los alrededores, que lo rodeaban, que le hablaban. No se mostraron dispuestos a que mi presencia los interrumpiera. Me hice a un lado. Llegaron nuevas gentes y la cosa se complicaba. Me fui a orinar y luego me senté en una piedra. Había gran confusión; mucha gente iba y venía. Entonces vino Nieves y me dijo que el Ché me esperaba. Lo seguí hasta la sala de uno de los bohíos.

Recostado en un taburete, en un rincón, estaba el Ché, comiendo.

—¿No tienes hambre? —me preguntó.

—No mucha.

—No importa. El guerrillero debe comer siempre que encuentre comida, porque nunca sabe qué viene después".

(Enrique Oltusky, capítulo "Gente del llano", en Revista Casa de las Americas, Año VII, Nº 40, enero-febrero 1967).


PÁGINAS DEL CHÉ

"La historia tiene características parecidas en toda América Latina: los gobiernos dictatoriales representan una pequeña minoría y suben por un golpe de Estado; los gobiernos democráticos de amplia base popular ascienden laboriosamente y, muchas veces, antes de asumir el poder ya están estigmatizados por la serie de concesiones previas que han debido hacer para mantenerse. Y, aunque la Revolución Cubana marca, en ese sentido, una excepción en toda América, era preciso señalar los antecedentes de todo este proceso, pues el que esto escribe, llevado y traído por las olas de los movimientos sociales que convulsionan a América, tuvo oportunidad de conocer, debido a estas causas, a otro exilado americano: a Fidel Castro.

Lo conocí en una de esas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche —en la madrugada— era yo uno de los futuros expedicionarios. Pero me interesa aclarar cómo y por qué conocí en México al actual Jefe del Gobierno en Cuba. Fue en el reflujo de los gobiernos democráticos en 1954, cuando la última democracia revolucionaria americana que se mantenía en pie en esta área —la de Jacobo Arbenz Guzmán— sucumbía ante la agresión meditada, fría, llevada a cabo por los Estados Unidos de Norteamérica tras la cortina de humo de su propaganda continental. Su cabeza visible era el Secretario de Estado, Foster Dulles, que por rara coincidencia también era abogado y accionista de la United Fruit Company, la principal empresa imperialista existente en Guatemala.

De allí regresaba uno en derrota, unido por el dolor a todos los guatemaltecos, esperando, buscando la forma de rehacer un porvenir para aquella patria angustiada. Y Fidel venía a México a buscar un terreno neutral donde preparar a sus hombres para el gran impulso. Ya se había producido una escisión interna, luego del asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, separándose todos los de ánimo flojo, todos los que por uno u otro motivo se incorporaron a partidos políticos o grupos revolucionarios, que exigían menos sacrificio. Ya las nuevas promociones ingresaban en las flamantes filas del llamado "Movimiento 26 de Julio", fecha que marcaba el ataque al Cuartel Moncada, en 1953. (Ché Guevara, "Una revolución que comienza", Pensamiento Critico, Nº 6, julio 1967).


"Nuestra pequeña guerrilla de extracción ciudadana empezó a colocarse de sombreros de yarey; el pueblo perdía el miedo, se decidía a la lucha, tomaba decididamente el camino de su redención. En este cambio coincidía nuestra política hacia el campesinado y nuestros triunfos militares que nos mostraban ya como una fuerza imbatible en la Sierra Maestra.

Puestos en la disyuntiva, todos los campesinos eligieron el camino de la Revolución. El cambio de carácter de que hablábamos antes se mostraba ahora en toda su plenitud: la guerra era un hecho, doloroso sí, pero transitorio; la guerra era un estado definitivo dentro del cual el individuo debía adaptarse para subsistir. Cuando la población campesina lo comprendió, inició las tareas para afrontar las circunstancias adversas que se presentarían.

Los campesinos volvieron a sus conucos abandonados, suspendieron el sacrificio de sus animales guardándolos para épocas peores y se adaptaron también a los ametrallamientos salvajes, creando cada familia su propio refugio individual.

Se habituaron también a las periódicas fugas de las zonas de guerra, con familias, ganado y enseres, dejando al enemigo sólo el bohío para que cebaran su odio convirtiéndolo en cenizas. Se habituaron a la reconstrucción sobre las ruinas humeantes de su antigua vivienda, en quejas, sólo con odio concentrado y voluntad de vencer.

Cuando se inició el reparto de reses para luchar contra el cerco alimenticio de la dictadura, cuidaron sus animales con amorosa solicitud y trabajaron en grupos, estableciendo de hecho cooperativas para trasladar el ganado a lugar seguro, donando también sus potreros y sus animales de carga al esfuerzo común.

Es un nuevo milagro de la Revolución: el individualista acérrimo que cuidaba celosamente los límites de su propiedad y de su derecho propio se unía, por imposición de la guerra, al gran esfuerzo común de la lucha. Pero hay un milagro más grande. Es el reencuentro del campesino cubano con su alegría habitual, dentro de las zonas liberadas". (Che Guevara, "Guerra y población campesina" Lunes de Revolución, Nº 19, julio 1959).


"No tengan nunca miedo, los que son jóvenes, jóvenes de espíritu sobre todo, preocuparse de lo que hay que hacer para agradar. Simplemente hacer lo que sea necesario, lo que luzca lógico en un momento dado. Allí la juventud será dirigente". (Che Guevara, "Sobre la juventud" - Arauco, Nº 58, Año V -Noviembre 1964).


"Leí el capítulo de "Pléyade" como quien busca la fotografía de un lugar conocido; sin embargo, no lo encontré. Da la impresión de que usted nunca hubiera estado en la Sierra y ni siquiera hubiera hablado con los actores de aquel momento. Si me permite, fraternalmente debo decirle que no me parece que usted haya captado en toda su profundidad la grandeza de aquel momento.

Le apunto esto como una impresión, no como una crítica literaria; simplemente, como alguien que al buscar su imagen en una foto vieja, recuerdo de un grupo de amigos, por ejemplo, encuentre que alguna falla técnica, o el tiempo, ha dejado irreconocibles a los fotografiados.

Si le sirve de algo esta observación, me alegro; si no, no tome a mal mi franqueza. No sé cuál es su edad, ni su vocación de escritor; la única pasión que me guía en el campo que usted transita, es transmitir la verdad (no me confunda con un defensor a ultranza del realismo socialista). Desde ese punto de vista miro todo". (Che Guevara, carta a Juan Ángel Cardi, 1963, PP Nº 19-Diciembre 1966).

"Tal vez le interese saber que uno de los dos o tres libros que tengo en mi cabecera es "El Ciervo"; pocas veces puedo leerlo, porque todavía en Cuba dormir o descansar, simplemente es un pecado de lesa dirigencia. El otro día asistí a un acto de gran significación para mí. La sala estaba atestada de obreros entusiastas y había un clima de hombre nuevo en el ambiente. Me afloró una gota del poeta fracasado que llevo dentro y recurrí a usted, para polemizar a la distancia. Es mi homenaje; le ruego que así lo interprete. Si se siente tentado por el desafío, la invitación vale". (Che Guevara, carta al poeta español León Felipe, 1964, PF Nº 19 - Diciembre 1966).


Dentro del panorama de la literatura latinoamericana no solamente Julio Cortázar ha escrito sobre la vida y acción del Ché. Lo han hecho también Carlos Fuentes, Ezequiel Martínez Estrada, Gonzalo Rojas, Carlos Martínez Moreno, Abelardo Castillo, Alejo Carpentier, Mario Benedetti, entre otros. Aparte de Jean Paul Sartre en la literatura europea, debemos recordar a Simone de Beauvoir, Italo Calvino, Juan Goytisolo, Jean Daniel, etc.

El escritor boliviano Alcides Arguedas publicó en 1929 el libro Los caudillos bárbaros y en el primer capítulo dice: "El soldado que con tanta audacia se había colocado en el primer plano de los sucesos, carecía de toda noción de las funciones de gobierno y ni siquiera encarnaba algún principio doctrinario, ni estaba apoyado por nadie que por su cuenta hubiese enarbolado una bandera arrastrando tras sí las simpatías populares". La citada descripción nada tiene que ver con el general René Barrientos. Corresponde al general Mariano Melgarejo pero exhala en el tiempo un tufo que obliga a recordar a nuestro contemporáneo Barrientos, de triste fama.

Introducción, notas y selección de textos de VENZANO TORRES


Lucha universitaria

UN CLAN CONTRA LA SANTA MARÍA

Treinta y cinco días enteró la lucha que llevan a cabo los estudiantes de la Universidad Santa María de Valparaíso para lograr la democratización de esa corporación, dominada por un grupo de poder en manos del clan Edwards. El conflicto, terminado satisfactoriamente el que sostenían los alumnos de la Universidad Técnica del Estado es el último que resta dentro del cuadro del victorioso movimiento universitario nacional que ya ganó batallas en la Universidad Católica de Valparaíso, en la Universidad de Concepción, en la Universidad Católica de Santiago y en el Pedagógico de la Universidad de Chile.

Los estudiantes porteños, sin embargo, han encontrado su camino cubierto de grandes obstáculos. No en vano el clan Edwards ha extremado todas sus precauciones para .seguir manteniendo su influencia en ese establecimiento universitario, cuya tuición ejerce desde que le cayera en mano la administración de un cuantioso legado dejado en 1920 por el acaudalado empresario chileno Federico Santa María. A la ocupación de los locales universitarios, el monopolio de los Edwards ha respondido duramente. Los estudiantes enfrentan una querella ante la justicia criminal por "apropiación ilegítima de la propiedad privada" y desde hace dos semanas un virtual bloqueo material que los ha privado de combustibles, a raíz de la decisión de la Shell de no seguir aprovisionándolos de ellos, y de productos lácteos, por la negativa de la Unión Lechera de Aconcagua de proporcionárselos de acuerdo con un viejo contrato. En ambos casos ha sido la mano del grupo de poder la que actuó para estrangular, como sea, un movimiento reivindicativo de justas aspiraciones.

En el plano universitario la Federación de Estudiantes de la USM ha sido amenazada con el cierre del año académico, con el adelanto de las fechas de los exámenes y, también, con la eventual ocupación policial del establecimiento.

UN CASO INCREÍBLE

Los alumnos estiman que la realidad de la Universidad Santa María en lo académico y funcional está errada en la concepción de su misión, es totalitaria y estática, y está mal planificada. Su lucha va dirigida a lograr el cambio de los caracteres y principios que deben orientar la acción universitaria y a que la Universidad sea comunitaria, dialogante y pluralista, para lo cual debe democratizarse y convertirse en autónoma.

Pero el más grave escollo que han hallado los estudiantes está justamente en el Consejo Directivo compuesto por once miembros, en el que tienen gestión importante los reemplazantes de los albaceas del filántropo Santa María, que ahora son Agustín Edwards, Jorge Ross y Carlos Urenda. Sin los votos de estas tres personas no pueden ser elegidos ni el Rector ni el vicerrector ni el administrador general ni los decanos de las facultades ni los consejeros técnicos. Igualmente el trío influye en la administración de los bienes de la Universidad y en su organización interna.

Para los alumnos es improcedente que todas estas funciones, importantes en la comunidad universitaria, estén en manos de personas que no son docentes, investigadores ni estudiantes. La orientación dada en lo educacional a los profesionales naturalmente obedece a los intereses de ese grupo. Claudio Rojas, presidente de la Federación de la USM dijo a Punto Final: "Nuestra preparación no incluye disciplinas humanistas, que desarrollen la capacidad reflexiva sobre los problemas sociales e individuales y la actitud del profesional ante ellos. Además, desconocemos la realidad económica y técnica del país. Los programas de estudios se encaminan a formar "siervos serviles" al servicio de la empresa industrial privada. Dentro de una gran empresa como esta de la que forma parte la universidad, se ha desarrollado esta producción de profesionales para sustentar sus otras industrias con el objetivo primero de que aquellos sean aptos para adaptarse a la explotación que se plantea en ellas".

OSCUROS MANEJOS

Los estudiantes conocen ahora en detalle los manejos que provocó el legado de Federico Santa María quien designó en 1920 para ejecutar sus disposiciones testamentarias como albaceas a Agustín Edwards Mac Clure (abuelo del actual Edwards), a Juan Brown Caces, a Carlos Van Buren y a Andrew Geddes. Tres años más tarde los albaceas obtuvieron la posesión efectiva de un fondo que apareció extrañamente recortado por una serie de millonarias deudas que, inesperadamente, surgieron en la fortuna del magnate. Con todo, el monto quedó reducido a la no despreciable suma de 84 millones de pesos de esa época, equivalentes a treinta o cuarenta millones de dólares.

El Fisco no se convenció de la bondad de esta reducción, que había afectado más o menos en un 20 por ciento el legado, y se querelló contra los albaceas que aseguraron que habían tenido que cancelar deudas contraídas con el Banco Anglo-Sudamericano de Londres y con la empresa McAnally, Inglish & Littlejohn. ascendientes a 21 millones 828 mil pesos. Los defensores públicos exigieron que esos dineros fueran devueltos, por cuanto el testamento no especificaba en ninguna parte que la supuesta deuda fuera hereditaria.

Edwards superó el inconveniente presentando una serie de recibos extendidos por los inesperados acreedores, que aseguraron que las tales deudas les habían sido pagadas escrupulosamente por los albaceas.

La gestión de éstos se dirigió entonces a cumplir la voluntad de Santa María y nació así la Universidad Técnica del mismo nombre. Por estos "desinteresados" trabajos los ejecutores testamentarios se hicieron pagar la estratosférica suma de aquellos tiempos de cinco millones 612 mil pesos. Si hubieran querido, con ese dinero los albaceas podrían haber comprado en 1926 mil automóviles.

Los acontecimientos posteriores mostraron que en la administración del dinero también se torció la intención del filántropo ya que — así lo informa la segunda memoria de la Fundación en 1930— en vez de invertirlo en la construcción exclusiva de establecimientos educacionales lo utilizaron en las siguientes adquisiciones:

Compañía Industrial: cien mil acciones.
Compañía de Cervecerías Unidas: cien mil acciones.
Compañía de Refinería de Azúcar de Viña: 104 mil 750 acciones.
Compañía Chilena de Tabacos: sesenta mil acciones.
Compañía de Seguros "La Chilena Consolidada", 56 mil acciones.
Banco de Chile: tres mil acciones.
Banco Central de Chile: cien acciones.
Banco Hipotecario de Chile: 500 acciones.
Cemento Melón: cinco mil acciones.
Sociedad Explotadora "Tierra del Fuego": diez mil acciones.

Esta inversión, distraída de la suma que integraba el legado, sirvió al clan Edwards para iniciar su penetración en la economía nacional e integrar hoy veinte grandes consorcios y controlar otros 41, con un capital social de 427 millones de escudos, que representa más del 20 por ciento del total de acciones del país.

Mientras estas cifras crecían por este lado, la administración Edwards iba reduciendo sus inversiones en la propia universidad, que en estos momentos recibe de la fundación dineros que le alcanzan a financiar solamente un 12 por ciento de su presupuesto; el resto, 88% corre de cuenta del Estado.

LA REBELIÓN

Ninguno de estos hechos ha escapado al conocimiento de la Federación de Estudiantes de la USM, cuya rebelión apunta directamente tanto a la reforma de las estructuras docentes de esa corporación como a la dilucidación de su administración que, como se ve, afecta profundamente los intereses nacionales.

Los alumnos recuerdan que Santa María expresó "igualmente dispongo que el gobierno, dirección y administración de la Escuela de Artes y Oficios y Colegio de ingenieros, así en lo científico como en lo económico, pertenezcan a un Consejo formado por el cuerpo de profesores de la Escuela y del Colegio y por mis albaceas mientras vivan..." para insistir que la realidad actual está en abierta contradicción con el espíritu del testamento.

Para ellos, el Consejo Directivo se ha convertido en una "dirección omnipotente, que no es generada por la comunidad, que aplica su propia concepción de Universidad y que se autogenera sin permitir una renovación en sí misma e impide la participación de los componentes del establecimiento en la orientación y realización de su destino".

Las consecuencias de este sistema, según los alumnos, se han expresado "en una atrofia del interés y disposición de búsqueda, del espíritu crítico, del desarrollo de los mecanismos de comunicación, de la capacidad creadora y del desarrollo de un compromiso social de las personas".

De allí que la Federación sostenga "su firme convicción que no se logrará un cambio sustancial de la actual situación, si los miembros de la comunidad universitaria sobre las bases de un diálogo que lleve a decisiones de conjunto, no se plantean y resuelven en un sentido positivo la estructura de autoridad que nuestra universidad necesita, sobre los principios que hemos sustentado y seguiremos manteniendo".

La solución estudiantil comprende la designación de una Comisión Tripartita de carácter resolutivo, integrada en un 50% por profesores; un 25% por alumnos y un 25% por miembros del Consejo Directivo. Esta comisión designará las autoridades universitarias y en el hecho será la verdadera gestadora de los poderes económicos, administrativos y docentes de la Universidad.

La respuesta de las autoridades, vale decir del trío que es la autoridad omnipotente, ha sido un "no" rotundo. Ha aceptado la designación de una comisión tripartita, que no tendrá carácter resolutivo. El propio Rector ha reconocido que él no tiene atribuciones para decidir y ha enviado a los representantes de los alumnos a conversar con los verdaderos gestadores del poder universitario: Agustín Edwards, Jorge Ross y Carlos Urenda. Para éstos la solución puede demorar y cuando llegó el momento de las conversaciones directas, Edwards se ausentó a Puerto Rico y Ross, a los Estados Unidos. Tras una ausencia de veinte días regresaron la semana pasada, pero hasta ahora aún no reciben a los estudiantes. Prometieron hacerlo cuando los alumnos vuelvan a clases y devuelvan el local de la USM. Y eso no están dispuestos a realizarlo los alumnos.

VÍCTOR VACCARO


Economía

LA ESTAFA DE LOS "CHIRIBONOS"

EL derroche fiscal y el fracaso de los planes anti-inflacionistas, convencieron al Ministro de Hacienda, Sergio Molina, que la única solución económica son los "chiribonos".

Molina expuso por primera vez los fundamentos de esta política congelatoria, al reunirse con técnicos de la Alianza para el Progreso el año pasado en Washington. En esa ocasión, la idea de Molina fue bendecida, pero no hubo ambiente político en Chile para aplicarla.

Este año, sin embargo, la cosa parece diferente. Los técnicos del Ejecutivo han detectado un panorama económico y financiero diferente y desolador. Las presiones inflacionarias no han podido ser contenidas y a sólo nueve meses, el costo de la vida ha subido más de un veinte por ciento, a pesar de los mecanismos que se utilizan para falsear el índice que mide la inflación.

Además de este factor, el déficit fiscal se ha agudizado en forma alarmante. En el primer semestre de este año, el Fisco contrajo deudas superiores a 500 millones de escudos (dos veces el rendimiento del impuesto patrimonial), y esas deudas están afectando toda la producción nacional.

Los contratistas de obras públicas, por ejemplo, han acumulado documentos impagos del Fisco, por más de diez millones de escudos. La CORFO dejó de recibir aportes fiscales, por más de doscientos millones, y el Ministerio de Obras Públicas tiene un déficit superior a los cien millones.

Esta falencia fiscal es injustificable, ya que en este primer semestre del año, los rendimientos tributarios han sido fabulosos.

El Banco Central, informa en su último Boletín Estadístico del enorme aumento de los ingresos fiscales. Por ejemplo, los percibidos a través de Tesorería en el primer semestre aumentaron un 24 por ciento. La tributación directa aumentó un 33% y los impuestos provenientes del cobre crecieron en un 116 por ciento. Los impuestos a la compraventa también subieron, logrando un incremento de un 25 por ciento, en tanto que los impuestos a la producción aumentaron en un veinte por ciento.

Estos porcentajes superan con creces incrementos inflacionarios detectados por organismos oficiales. Es decir, se ha producido un aumento notable de ingresos fiscales, lo que en el caso del cobre no tiene precedentes. Además, el gobierno disminuyó sus reservas en dólares en más de 70 millones, lo que ha significado mayores recursos en escudos, pues parte de esos dólares han tenido que ser vendidos en el mercado nacional.

Este extraordinario incremento de ingresos ha sido despilfarrado en un nivel sin precedentes, ya que ninguna inversión de importancia ha sido concretada por el Fisco.

Como la Caja Fiscal es un tonel sin fondo, el Ministro de Hacienda se encuentra ahora en una situación difícil: 1) no tiene recursos para pagar un aumento de sueldos justos para 1968; 2) no tiene recursos para realizar inversiones productivas; y 3) no tiene ningún plan concreto y eficiente para detener la inflación. El fracaso, por lo tanto, es absoluto y como única solución se encontró a los "chiribonos".

Estos "chiribonos" (cuya idea básica es otorgar la mitad del reajuste en dinero y el resto en documentos financieros) han despertado lógicamente una gran resistencia entre los trabajadores.

De inmediato surge una pregunta clara. Si el gobierno no tiene dinero para pagar un reajuste completo a los funcionarios públicos, ¿con qué dinero piensa respaldar los "chiribonos"?

Esta sola idea confirma los peores presentimientos, en el sentido que los "chiribonos" no tienen ninguna seriedad. Los gremios han comprendido de inmediato, que esta idea de reajustar las rentas con documentos es profundamente reaccionaria. Ello significa un duro impacto al nivel de vida nacional, que actualmente es muy bajo.

Los diputados democristianos, en sus reuniones con el Ministro de Hacienda, propusieron que la idea de "chiribonos" sea empleada nada más que con los sueldos altos. Para ello propusieron el límite de tres vitales, para comenzar a aplicar esta contribución forzosa.

El propio Ministro se encargó de destruir esta posibilidad con un argumento descarnado. En Chile el ochenta por ciento de los trabajadores ganan menos de tres vitales y si se los quiere dejar al margen de este tributo, el impuesto en sí perderá significación.

El Ministro espera recaudar mil millones de escudos con sus "chiribonos" y como se ve, el grueso de esa contribución será hecha por trabajadores que ganan menos de tres vitales mensuales, nivel de renta que es insuficiente debido a los altos precios nacionales.

El gobierno ha utilizado toda clase de alambicados raciocinios para justificar los "chiribonos". Ha dicho, por ejemplo, que si el país no realiza un gran esfuerzo de inversiones, será necesario pedirle al capital extranjero que se encargue de administrar el país.

La idea es demagógica a todas luces pues lo único que ha tratado de hacer el Ejecutivo hasta ahora, es lograr que el capital foráneo se interese en Chile, para lo cual ha otorgado franquicias irritantes. El caso más notable lo constituyen las inversiones cupríferas donde a cambio de nuevas facilidades tributarias las compañías Kennecott y Anaconda, se han comprometido a realizar nuevos aportes.

El capital extranjero, sin embargo, ha reaccionado en forma muy diferente a lo que esperaba el Fisco. El Ejecutivo no puede ocultar su decepción por esta situación. Un informe no divulgado del Ministerio de Hacienda revela el siguiente panorama:

1—El año 1963, las inversiones extranjeras en Chile alcanzaron a 130,5 millones de dólares. De ese total, 43,3 millones ingresaron a través del Banco Central y el resto, 87,2 millones, lo hicieron acogiéndose al DFL 258, más conocido como Estatuto del Inversionista.

2—El año 1964, con la elección presidencial como principal elemento de análisis, las inversiones extranjeras disminuyeron bastante y sólo totalizaron 70,6 millones. De esos. 53.6 millones ingresaron a través del Banco Central y 15 millones acogidos al DFL 258.

3—El año 1965, el gobierno chileno desató su gran campaña para atraer inversionistas. Los esfuerzos, sin embarco, fueron un fracaso registrándose una de las cifras más bajas de inversión extranjera en la historia del país. En total, sólo llegaron 48,6 millones de dólares de los cuales 36,3 millones ingresaron a través de mecanismos del Banco Central, y 12,3 millones por el DFL 258.

4—El año 1966, una vez que el gobierno democristiano demostró su raíz derechista, las inversiones extranjeras se recuperaron, pero sin alcanzar los niveles previos a 1963. El año pasado el total de la inversión extranjera llegó a 82,4 millones de dólares; de los cuales 60,3 millones ingresaron por el Banco, y 22,1 a través del DFL 258. 5—Finalmente, durante el presente año la situación se mantiene sin variaciones importantes. En los siete primeros meses del año, el total de inversiones foráneas alcanzaba a 41,6 millones de dólares de los cuales 36,3 millones corresponden a aportes realizados a través del Banco Central y el resto al DFL 258. En síntesis, el nivel de inversiones extranjeras se mantiene bajo, sin compensar los grandes esfuerzos que ha hecho el Ejecutivo para convertir a Chile en el "paraíso del inversionista".

Esta realidad ha hecho volver los ojos del gobierno hacia los "chiribonos". El reajuste con bonos de ahorro estaba incluido en el programa del desaparecido economista Jorge Ahumada, quien lo propuso al comenzar la actual Administración. La idea no fue aceptada por la impopularidad política que acarreaba y por las esperanzas que existían en un programa económico que al final fracasó en toda la línea. En las circunstancias actuales, en que el gobierno se encuentra en una encrucijada sin salvación, los "chiribonos" se esgrimen nuevamente, pero sin que nadie crea en ellos.

En los últimos meses, la economía chilena se ha visto afectada por una seria baja en el poder de compra de la gran masa consumidora. Esto ha sido confirmado por estadísticas empresariales. Las ventas industriales se han derrumbado; el comercio está afectado por una crisis seria. La producción de cemento se ha estancado y la producción de acero, solamente se ha mantenido por las exportaciones que hace CAP a mercados latinoamericanos con fuertes pérdidas financieras.

Los propios empresarios han detectado un derrumbe en el poder de compra de la gente. Los "chiribonos" acentuarán el estancamiento, pues en lugar de devolver a los asalariados el poder de compra perdido por la inflación, agudizarán ese déficit ante las alzas que se avecinan.

ALFONSO BRAVO R.


Debate

EL RIDÍCULO Y LOS TEÓSOFOS DE LA GUERRILLA

LA ridiculización no es un arma nueva en la política. La caricatura y el chiste político se han usado a través de los siglos para rebajar el prestigio de los enemigos y en otros casos, utilizados con mayor nobleza, han sido elementos preciosos para denunciar la injusticia, desnudar a los políticos inmorales, contribuir a la toma de conciencia de los males de un sistema.

En Chile la burguesía ha creado algo así como una doctrina del ridículo para convencer especialmente a los desposeídos que deben evitar caer en situaciones grotescas, aunque sean útiles para su causa, porque ellas les convertirán en el hazmerreír ante el chileno medio, que tiene como característica esencial un "extraordinario sentido común".

Esto del "sentido común" de los chilenos es otro hábil recurso de la burguesía para convencer especialmente a los más débiles, que hay ciertas acciones que no deben emprenderse porque atentan contra la ''ponderación" natural de los habitantes del país.

En España los nobles suelen hacer la apología del "pobre digno", para destacar como cualidad de su pueblo un afán de adecuarse a la miseria con "extraordinaria decencia". Incluso surgen cada cierto tiempo expresiones literarias en las que se elogia al aldeano "que lleva con elegancia su traje cargado de remiendos".

Carlos Marx, uno de los humanistas más esclarecidos de la historia, legó a los desposeídos del mundo un método para rebelarse contra la miseria y desde entonces éstos, convencidos de la verdad de la "lucha de clases", pugnan por todas las vías para conquistar el poder e implantar desde él la nueva sociedad.

A Carlos Marx, la clase dominante, privilegiada, no le perdona que haya despertado a los desposeídos, destruyendo el mito estúpido de la "miseria digna" con el cual ella podría continuar en el poder.

EL MIEDO AL RIDÍCULO

La transformación de la miseria en una cualidad es una caricatura histórica que se emplea para narcotizar al pueblo. Así como también es una caricatura canallesca la que tiende a convertir al hombre de pueblo de Chile en un "gentleman" que no puede trasgredir el "sentido común", que es presentado como condición natural de los habitantes del país, aunque intente hacerlo por un desesperado afán de mejorar su existencia y la de los suyos.

La burguesía repite con majadería, que el chileno por sobre todas las cosas detesta "caer en el ridículo", porque es un ser "ponderado", dotado de un "sentido común" que le distingue de otros seres y conglomerados humanos del continente.

La reiteración de tan falso valor ha terminado por transformarse en una consigna que penetra en la vida política como contrabando y logra inmovilizar en muchos casos a los personeros que militan en el campo revolucionario.

Es usual entre dirigentes revolucionarios, dudar antes de emprender una acción luego de pensar si ella podrá ser juzgada como "ridícula" por el resto del país. Siempre surgirá la voz del que recordará el "sentido común", el que en muchos casos terminará por imponerse frustrando la autenticidad de la acción propuesta.

¿Es efectivo que el pueblo teme a "caer en el ridículo"? Si efectivamente anida ese temor en su pensamiento, no es como consecuencia directa de su voluntad sino como expresión de un reflejo condicionado que le ha forjado la burguesía. Es otra expresión de su alienación.

El obrero que le hace el amor a su mujer en el mismo cuarto en que duermen todos sus hijos, porque carece de otros para ellos, es víctima de las relajaciones que le impone su existencia mísera y poco puede pensar en el "sentido común" y en el "temor al ridículo".

La promiscuidad en que se desenvuelve la vida de la mayoría de los seres desposeídos del llamado "Tercer mundo" expone a cada instante al hombre a situaciones, no tan sólo ridículas, sino contrarias a su propia dignidad.

Un obrero comiendo su almuerzo en un tablón en lo alto de una construcción, ofrece para el burgués desaprensivo que ama la buena mesa, una imagen ridícula. La mujer de pueblo que debe desnudarse en público en el desmantelado policlínico de su barrio, para ser examinada en medio de una manada por el médico, tampoco puede pensar en las limitaciones que impone el "temor al ridículo".

Los trabajadores que cada día deben hacer piruetas para poder colgarse de un autobús que los lleva al hogar, de vuelta de una pesada etapa de labor, no están en condiciones de elegir entre una situación cómoda, digna y la ridícula que les impone la necesidad.

Si se dijera que las situaciones ridículas son aquellas que rebajan la dignidad del hombre, puede decirse a ciencia cierta que la clase dominante chilena expone a cada instante a los hombres, mujeres y niños, de la clase explotada de este país, a toda suerte de manifestaciones atentatorias contra su dignidad.

La burguesía a través de su prensa, poderosa, evita mencionar todas esas manifestaciones como "ridículas"; sólo se preocupare cuidar el "buen sentido de los chilenos", de recordar su "sentido del ridículo" cuando el pueblo hastiado se empeña en realizar alguna acción para lograr una conquista.

En el mes de abril de 1957, centenares de habitantes de las poblaciones callampas de Santiago se mezclaron en los incidentes que habían estallado entre estudiantes y policías, para expresar su propia protesta. Se les ametralló y muchos de ellos murieron en las calles de la capital.

La prensa burguesa, las autoridades de la clase dominante, proclamaron que esos inusitados acontecimientos colocaban a Chile en una "situación ridícula" dentro del concierto de las naciones civilizadas y se extrañaron que los habitantes de este país hubiesen perdido "por un momento su natural ponderación".

Los propios partidos izquierdistas se sintieron abochornados por ese estallido popular y desde entonces nadie ha intentado hacer un análisis serio de él, porque escapó a las características del juego político formal. Con insistencia se habló de la presencia de forajidos en los disturbios y con acento catedrático más de un líder izquierdista los definió como representantes del "lumpen" y no faltó quien los mencionara como "agentes provocadores" que le "hicieron el juego al enemigo".

Se ha preferido olvidar esos episodios contradictorios con el "sentido del ridículo" nacional, que es necesario mantener en alto.

UN EJEMPLO

En el año 1959 llegó a Chile, con motivo de la realización en este país de la Quinta Conferencia de Cancilleres de la OEA, un avión, tripulado por cubanos, que venían a defender las posiciones de la Revolución que acababan de imponer en su patria. A la cabeza de ellos estaba el Ministro de Defensa de Cuba, Comandante Raúl Castro.

El ingreso del avión y de sus tripulantes fue objetado por las autoridades locales, porque no guardaba observancia total de las normas legales existentes en Chile.

La prensa burguesa se encargó de presentar ese suceso como "una experiencia que contrastaba con el sentido común de los chilenos" y lo destacó para establecer la diferencia entre esos "barbudos alocados" y los habitantes de este país tan aferrados al "sentido del ridículo" que les impide "caer en excesos".

Hubo cuidado para esconder el dramatismo que había detrás de esa intempestiva llegada de Raúl Castro y los "barbudos", porque él habría alertado al pueblo chileno sobre las primeras manifestaciones anticubanas que estaba poniendo en marcha el Gobierno norteamericano.

En esa época ya Cuba empezaba a sentir el comienzo de la política agresiva de la gran potencia norteamericana, que ha alcanzado su culminación en la invasión de Bahía Cochinos y en el criminal bloqueo que se mantiene contra la isla.

La burguesía chilena ha contribuido a acentuar la caricatura que el Gobierno y los intereses económicos de los Estados Unidos han trazado sobre la Revolución Cubana, para evitar que ésta se consolide como el mejor ejemplo para los pueblos del continente.

Se ha ridiculizado al Primer Ministro Fidel Castro, sus actos y en general a todo el brillante proceso revolucionario cubano, y no puede negarse que la tarea ha sido desarrollada con habilidad, como que incluso personeros de la Izquierda chilena, sin pensarlo dos veces se han tragado ese contrabando preparado por sus enemigos.

MANIOBRA BURGUESA

La ridiculización se ha extendido en Chile a los revolucionarios que comparten la tesis de la Revolución Cubana. Lo que es más lamentable personeros y partidos de la Izquierda que discrepan con la estrategia y la táctica esbozada por esa Revolución se han sumado a la burguesía en su tarea de desprestigiar a sus partidarios.

Es natural que la burguesía use la caricatura como arma política para impedir que la Revolución Cubana sea conocida, pero es grave que los revolucionarios que no comparten sus puntos de vista, en lugar de discutirlos con argumentos se plieguen a la acción de los seguidores de la política norteamericana para descalificar con expresiones peyorativas a los revolucionarios que defienden los postulados del más importante proceso revolucionario del continente.

COINCIDENCIAS

Desde hace algún tiempo se viene llamando con sorna "guerrilleros" a los partidarios de la tesis que se impuso en la Primera Conferencia de la OLAS. La expresión se emplea con sentido caricaturesco para socavar su dignidad. Se ha producido una extraña coincidencia entre el sector revolucionario que discrepa con el pensamiento del Comandante Fidel Castro y la burguesía proimperialista de Chile.

Esta coincidencia ha quedado de manifiesto, con notoriedad, después de constatarse el lamentable sacrificio del Comandante Ernesto "Ché" Guevara. Como era de esperar, una vez conocida la infausta noticia, se ha descargado sobre los que compartimos sus posiciones, una campaña que tiene como principal objetivo presentar a los que sostenemos que lo básico es proponerse la conquista del poder como "guerrilleros de café" o "teósofos de las guerrillas".

Bien saben los que alientan esa campaña que es aplaudida por la burguesía que los que compartimos las posiciones del Comandante Guevara, entre los cuales se cuenta la revista PUNTO FINAL, no estamos proponiendo aventuras sino planteando la observancia de una posición revolucionaria consecuente. En lugar de abrir una discusión sobre esto último, se ha escogido la adjetivación sin contenido, destinada a desprestigiar al adversario.

Hay una distancia entre la labor de hacer conciencia sobre el verdadero rol que ha asumido el imperialismo como enemigo armado de todo movimiento de liberación latinoamérica no que obliga a responderle con las armas, y el comienzo de la lucha armada. Eso lo saben los que emplean la caricatura como arma política, pero no obstante persisten con malintencionada majadería a desafiarnos, a los que compartimos la posición revolucionaria de Cuba, a que partamos de inmediato a la "guerrilla". A ésta se llegará inevitablemente y los caricaturistas lo saben, porque está claro que el imperialismo no se entregará mansamente a los revolucionarios, por lo que su ridiculización sólo favorece a la estrategia publicitaria de los que deben ser sus verdaderos enemigos.

AUGUSTO OLIVARES


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02