La reacción tiene santos en la corte

PUNTO FINAL
Año II. Nº 38
Septiembre de 1967

EL PODER BURGUÉS

EL fallo de la Corte Suprema que desaforó y sometió a proceso al senador socialista Carlos Altamirano, acusado de hacer "apología de la violencia", es parte de una acción ofensiva iniciada contra el movimiento revolucionario por la clase gobernante, la burguesía. No puede analizarse, por lo tanto, aislado de otros hechos, como la creación del comité permanente "antisubversivo", dependiente del Consejo Superior de Seguridad Nacional. Tanto en ese Consejo como en el comité ad hoc destinado a "impedir que desde el territorio nacional pueda proporcionarse ayuda, de cualquier orden, a los movimientos subversivos que existen en otros países sudamericanos", tienen mayoría las FF.AA. De hecho, sus jefes participan ahora en un organismo deliberativo de carácter político.

Lo preside el ministro de Defensa Nacional, y hay que recordar que su hechura ideológica lo situó al frente de la política de "mano dura" el año pasado, cuya máxima expresión fue la masacre de mineros de El Salvador. Ha sido ese ministro el que reconoció que el Consejo de Seguridad Nacional y el comité especial "antisubversivo" son la respuesta del gobierno chileno a la OLAS. A su vez, el canciller admitió ("El Mercurio", 14-9-67) que esas medidas "aclararían" la posición del gobierno en la Conferencia de la OEA contra Cuba.

Estos hechos, unidos al proceso contra el senador Altamirano, muestran al Poder Burgués (Gobierno-Tribunales-FF.AA.) en clara actitud de reto. El fallo de la Corte Suprema es inicuo al convertir en delito "el ánimo dirigido a destacar, extender el conocimiento y alabar los sistemas y métodos adoptados en Cuba para obtener por medio de procedimientos violentos los cambios o reformas políticas, económicas o sociales en que el actual régimen apoya su acción." La querella instigada por el gobierno, el fallo de la Suprema, la creación del comité político-militar "antisubversivo", etc., se unen delineando el cuerpo represivo del poder Burgués que se defiende atacando. Cualquier debilidad de los revolucionarios chilenos, se pagará muy caro en el futuro. No es hora de retroceder ni una pulgada. Corresponde afrontar a pie firme la responsabilidad solidaria que tenemos con Cuba y con los movimientos de liberación que ya combaten en el continente. Es falsa la teoría adormecedora de que el principal deber sea garantizar las libertades "democráticas". La Corte Suprema y el gobierno, a través del Consejo de Seguridad Nacional, han declarado fuera de la ley al movimiento revolucionario. El principal deber, entonces, es enfrentar al Poder Burgués y luchar por reemplazarlo por un Poder Popular. Las reglas del juego las está rompiendo la clase dominante, y es ingenuo invocar normas que el adversario no está dispuesto a respetar.


J. I. ("El Siglo", 16.9-67) hace el más sensacional hallazgo de su carrera: ¡PF censuró a Lenin! Ello le sirve para dedicarnos otra página completa de su periódico, aunque esta vez resulta mucho más útil para sus lectores porque reproduce entero un artículo de Lenin que no es citado frecuentemente por los J. I. La acusación de "censura" (¡la hace quien dedica todo su tiempo a censurar el pensamiento revolucionario en el periódico que él dirige!), se basa en el artículo "La guerra de guerrillas", escrito por Lenin en 1906, y publicado en versión resumida en nuestra edición Nº 37. ¿Porqué lo hicimos? La respuesta la proporciona el propio J. I. cuando señala: "extraer de allí (del artículo de Lenin) lo que tiene una validez general es ante todo la forma de aproximarse y aprehender la realidad política. Así se da validez al aserto marxista de que el marxismo no es dogma sino guía para la acción". PF, justamente, tomó del artículo de Lenin (y lo seguirá haciendo) lo que tiene una validez general, proyectada a través del tiempo. Los escritos de Lenin se basan, regularmente, en situaciones concretas que le tocó afrontar. Fue no sólo un pensador genial sino también un activo publicista revolucionario. A sus Obras Completas no tiene acceso permanente la gran masa en Chile. Los talmudistas al estilo de J. I. pretenden sepultar su pensamiento y convertir a Lenin en un "icono inofensivo". P.F., en cambio, quiere rescatar su ideario revolucionario que se conserva actual y vigoroso. Sólo los J. I. pueden sentir pánico —lo comprendemos— por la utilización periodística que PF hace del espíritu revolucionario de Lenin.


Planteamientos

LA REACCIÓN TIENE SANTOS EN LA CORTE

LA Corte Suprema está integrada por 13 Ministros. No pueden intervenir en política, pero usan camiseta con los emblemas de los distintos partidos. Algunos son democratacristianos, otros radicales y la mayoría conservadores o nacionales. Ninguno es de Izquierda.

¿Cómo llegan a la cúspide de su carrera? Además de sus conocimientos jurídicos, el factor complementario o decisivo para el ascenso es de carácter político. Los nombra el Presidente de la República, quien selecciona de la quina confeccionada por la propia Corte, a aquel postulante que tiene más afinidad política con el Gobierno de la época. A veces, muy a menudo, la designación está determinada por la severidad que han demostrado, cuando eran todavía Ministros de Corte de Apelaciones, para instruir procesos políticos.

Los "Supremos" exigen a sus subalternos absoluta prescindencia política. Cuando descubren a alguno con ideas avanzadas, lo excluyen de la judicatura para que no cunda el mal ejemplo. Esto no significa que todos los funcionarios del Poder Judicial sean retrógrados. En los distintos escalafones sobreviven muchos con mentalidad renovadora, pero deben cuidarse de evidenciarla.

Poco después de finalizada la campaña presidencial del 64, los SUPREMOS destituyeron a un meritorio magistrado, el Juez de Letras de Mayor Cuantía de Valdivia, Raúl Guzmán Llanos. Fue encargado de sumariarlo el Ministro Israel Bórquez. Este reconoció expresamente la idoneidad, eficiencia y capacidad del juez. El único cargo concreto en su contra —ni siquiera comprobado— fue el de haber mostrado simpatía hacia el abanderado del FRAP y el Partido Socialista. Por esta sola herejía la Corte Suprema lo exoneró. El hecho provocó profunda indignación en la mayoría del Poder Judicial, pero el brote de rebeldía fue sofocado con amenazas de sanciones. Carlos Altamirano, al enterarse de lo ocurrido y de los procedimientos vejatorios y parciales empleados por el Ministro Sumariante, denunció el episodio en el Senado, censuró al señor Bórquez y criticó ciertas actuaciones de la Corte Suprema. Algún tiempo después, el mismo Ministro Bórquez redactó el fallo que desaforó al Senador. ¿Coincidencia o venganza? Juzgue Ud. En verdad, para despejar toda duda, aquel Ministro debió haberse inhabilitado para participar en la vista de la causa contra Altamirano y, con mayor razón, para escribir la sentencia.

Sin embargo, los Supremos no son tan estrictos entre ellos.

Algunos son militantes activos y belicosos en organismos de naturaleza política. Es el caso, por ejemplo, del Presidente de la corte Suprema, Osvaldo Illanes, quien desde hace años pertenece a una entidad jurídica proimperialista: el Comité Internacional de Juristas de Ginebra, en cuya calidad ha hecho pública y reiterada manifestación de fe antimarxista y antiizquierdista. Es el mismo Ministro que hace pocos años fue objeto de una acusación constitucional por lo que se estimó desafortunada actuación en el Tribunal Calificador de Elecciones en el "affaire" Maurás-Carmona, en que se proclamó al primero como Senador electo por las. provincias del Norte, en circunstancias que el resultado había sido muy parejo.

Se dice que la Corte Suprema se limita a aplicar la ley. Esto es relativo. La ley puede interpretarse con un sentido social o individualista, en beneficio de la colectividad o en favor de los grupos privilegiados. En esto influye la posición de los jueces. Los Ministros del Tribunal Supremo están identificados con la clase dominante, y con el sistema. Por eso manejan la ley con un sentido conservador y regresivo. Sus fallos tienden a salvaguardar el régimen y los intereses de la clase que representan. Toda legislación que. pretende innovar, restringir los privilegios o debilitar las instituciones o principios en que descansa la estructura social, se estrella contra la incomprensión de la Corte Suprema.

En primer término está la defensa de la propiedad privada. Cualquiera disposición legal que menoscabe en lo más mínimo los derechos del propietario, está condenada al fracaso. La corte Suprema la declara inconstitucional.

Los empresarios, los capitalistas, los terratenientes saben que tienen en los Ministros de la Corte Suprema sus más elocuentes e intransigentes defensores. Esto no significa que haya colusión ni concierto previo entre ellos, sino que la Suprema los considera los puntales del orden establecido y, como tales, acreedores de la máxima protección y seguridad.

Por esta razón casi toda la legislación social dictada para favorecer a los sectores proletarios se convierte en letra muerta. Las sentencias de los tribunales del Trabajo, dictadas con un sentido renovador, son revocadas o desvirtuadas por los SUPREMOS cuando conocen de ellas por la vía del recurso de queja.

La Corte Suprema fue consecuente al acoger, por una parte, el amparo de los dirigentes del Partido Nacional y desaforar, en cambio, al Senador Carlos Altamirano por los delitos de injuria al Presidente de la República, ofensas a las Fuerzas Armadas y apología de doctrinas que propugnen la violencia como medio de lograr cambios políticos, económicos y sociales.

No se podía esperar que procesara a los personeros políticos de la clase dominante. Las leyes represivas, como la de Seguridad Interior del Estado, en concepto de la Corte Suprema, no se han dictado para aplicarse a esos ciudadanos, que son devotos partidarios del régimen. Algunos sostienen que el Gobierno se abstuvo deliberadamente de suministrar todos los antecedentes acusadores que poseía. Tal vez así ocurrió, lo que probaría que ese proceso fue sólo una farsa o una reacción temperamental de Frei frente a sus aliados de otrora que contribuyeron a su triunfo.

Pero es probable que si el Ejecutivo se hubiera empeñado a fondo en esa querella, ésta tampoco habría prosperado. Para el Tribunal Supremo, ningún miembro de la reacción puede conspirar, ni participar en actos sediciosos o subversivos. A lo sumo pueden incurrir en ciertas "exageraciones en el lenguaje", pero no atentar contra un sistema que les pertenece y del cual usufructúan exclusivamente. En último término, un Golpe de Estado sólo es un cambio de autoridades, pero el régimen se mantiene y eso es lo importante ...

Al parecer, para los Supremos la violencia sólo es peligrosa cuando a través de ella se propugnan transformaciones esenciales, pero no es censurable ni delictual cuando se emplea para someter al pueblo que lucha por sus derechos, o para imponer la tranquilidad que los empresarios necesitan para continuar expoliando a los trabajadores y acumulando riqueza.

No es extraño, por consiguiente, que un fallo memorable de los Tribunales chilenos haya dicho que el partido nacista "representa el concepto opuesto a las teorías disolventes o revolucionarias, pues sus componentes apoyan Gobiernos que mantienen principios de la más rígida autoridad" y que, por consiguiente, "los miembros del Partido Nacional Socialista no cometen delito alguno por el hecho de estar constituidos como partido ni por usar uniforme, porque no se propone implantar en la República un régimen opuesto a la democracia". Esta sentencia se dictó en 1937, en plena euforia fascista.

Treinta años más tarde, la Corte Suprema absuelve a los dirigentes del Partido Nacional, a pesar de que hacen la apología desembozada de los regímenes militares y los propone como panacea para Chile.

La Corte Suprema ha elevado a la categoría de delito la difusión de las ideas. Se ha erigido en censor del pensamiento, arrogándose atribuciones que no tiene, atropellando las garantías individuales y los derechos humanos, como también la inviolabilidad de que gozan los parlamentarios para expresar sus opiniones.

Nuestro pueblo no necesita tutores, porque es mayor de edad y tiene madurez cívica. Le asiste el derecho a saber que el pueblo cubano se liberó, conquistó el Poder, derrocó a la burguesía, implantó trascendentales reformas económicas, políticas y sociales, abolió la propiedad privada y la esclavitud asalariada mediante la lucha armada. Los chilenos tenemos derecho a conocer las experiencias de todos los pueblos y a opinar sobre ellas. Si esta libertad es coartada por una autocracia judicial nos rebelaremos para restaurar una auténtica democracia. Los Ministros de la Corte Suprema pueden comulgar con el régimen imperante y repudiar la revolución cubana, porque ello corresponde a su formación ideológica y a su extracción social, pero carecen de facultades para exigir que la mayoría del país suscriba sus concepciones reaccionarias.

El fallo de la Corte Suprema es una agresión y una provocación a todo el movimiento popular, a todo el pensamiento marxista y revolucionario, pocas veces el Tribunal Supremo se había abanderizado tanto frente a un problema político. Pocas veces se había conocido una resolución tan política y tan poco jurídica.

La actuación de la Suprema confirma el juicio que una vez emitió el Senador de la Democracia Cristiana, Renán Fuentealba: "Los Tribunales están sometidos a presiones sociales e influencias políticas y no son sino el reflejo de las condiciones de vida de un orden llamado a desaparecer".

Pero cometeríamos un error si centráramos la crítica sólo en la Corte Suprema. Ella actuó a instancias del Gobierno. Fue éste el que se querelló contra Altamirano y, cuando la Corte de Apelaciones desestimó el desafuero por el delito de apología de la violencia, el Ejecutivo recurrió ante el Tribunal Supremo, el cual premió los desvelos del Gobierno, aplicando la ley liberticida.

Luego, el Presidente de la República es el primer y principal responsable de este atropello a las ideas. El Gobierno está embarcado en una verdadera escalada represiva. El desafuero de Altamirano se produce después de reiteradas y sucesivas amenazas contra OLAS y cualquier intento de expresar solidaridad activa con los movimientos de liberación latinoamericanos. En seguida, se constituye el Consejo Superior de Seguridad Nacional, especie de Gabinete paralelo, con representantes de las tres ramas de las FF.AA., de Carabineros e investigaciones, y presidido por el Ministro de Defensa. El resguardo del orden público le corresponde al Ministerio del interior. Sin embargo, por encima de él, se monta ahora este tenebroso dispositivo, cuya misión es establecer una red de soplonaje y el control militar policial para combatir a la Izquierda, circunscribir su acción e impedir o espiar los contactos con las fuerzas revolucionarias del continente. Es decir, nos vamos acercando peligrosamente a ese tipo de gobierno fuerte que añora y recomienda la derecha golpista. Cada día nos vamos pareciendo más a las dictaduras que nos rodean. Todas estas medidas se adoptan para tranquilizar al imperialismo.

El Gobierno de Frei no conseguirá saciarlo, pero sí logrará quedarse en la más absoluta orfandad, lo que puede ser la antesala de su derrocamiento por la oligarquía. Por eso se justifica la preocupación de los sectores democráticos y progresistas de la Democracia Cristiana, encabezados por su actual directiva, que ven alejarse cada vez más al Gobierno de su partido, del pueblo, de la "vía no capitalista de desarrollo".

Estos hechos deben sacudir a la Izquierda y mantenerla alerta, preparada si es necesario para la lucha, porque cualquier día nos podemos despertar regidos por un sistema no democrático.

La izquierda debería demostrar desde ya que está dispuesta a contener estos desbordes del Gobierno y del Poder Judicial con actitudes diferentes a las habituales. Mientras la izquierda continúe enclaustrada en el Parlamento, perdiendo su tiempo en minucias reformistas y en protestar en sesiones especiales de la Cámara, qué no se realizan, o del Senado, que no tienen repercusión, o del Congreso Pleno, que no trascienden, la escalada represiva continuará. Sólo un movimiento popular combativo, decidido, unido y revolucionario en sus métodos, podrá alterar el cuadro político en su favor.

JAIME FAIVOVICH


Análisis

EN AMÉRICA LATINA NO RIGE LA COEXISTENCIA PACÍFICA

EL fallo emitido por la Corte Suprema en el proceso que se instruye por cuenta del gobierno democristiano de Eduardo Frei en contra del senador socialista Carlos Altamirano, hace impracticable en Chile la tesis de la coexistencia pacífica.

En un país en el cual sus grupos dirigentes persisten en afianzarle su carácter legalista, un fallo de la Corte Suprema tiene una fuerza vigorosa que sólo puede ser puesta en duda por aquellos sectores que sinceramente estén decididos a destruir con urgencia el orden establecido por la casta económica gobernante.

En una sentencia, que el Partido Socialista ha calificado como un "fallo político", la Corte Suprema ha determinado que constituye un delito "extender el conocimiento" sobre la revolución cubana.

Se sostiene que la Corte Suprema se ha limitado a aplicar casi literalmente el artículo sexto de la ley 12.927 sobre Seguridad del Estado, y no han faltado los que sostienen que la responsabilidad sobre la aplicación de tan drástica legislación no recae sobre el más alto tribunal, sino sobre el gobierno que la solicita. Esos mismos dicen que el artículo sexto estaba ahí desde que el Parlamento, con votos de los partidos políticos lo incluyó en la mencionada ley para desplazar a la Ley de Defensa de la Democracia impuesta bajo el gobierno radical de Gabriel González y a la que popularmente se conoció como la "Ley Maldita". Con esa advertencia señalan que la responsabilidad de la aplicación del artículo sexto recae sobre el gobierno democristiano, formado justamente por personeros que en el pasado se pronunciaron en contra de las manifestaciones atentatorias a la libertad de expresión, lo que es justo.

La discusión desde un comienzo asumió un carácter bizantino, y en ella han participado con celo jurídico militantes caracterizados de la Izquierda que, al parecer, por momentos han olvidado el carácter clasista del Estado chileno, en el cual se confunden dos de los tres poderes públicos que han impuesto el rigor de la Ley sobre Seguridad del Estado.

La Izquierda organizada, por motivos tácticos, no se muestra dispuesta a reconocer la acción emprendida contra uno de sus miembros más representativos, como un auténtico desafío del sistema. Ha optado por aceptar una fórmula transaccional que, si bien no aportará ninguna solución importante, al menos tiene la ventaja de distanciar por algún tiempo el dramatismo de un enfrentamiento que sus adversarios están dispuestos a provocar conscientes de su real poderío.

La fórmula propuesta por el centrismo político consulta la derogación del artículo sexto de la Ley sobre Seguridad del Estado, el que en su letra d) expresa: "Cometen delito contra el orden público: los que hagan la apología o propaganda de doctrinas, sistemas o métodos que propugnen el crimen o la violencia en cualquiera dé sus formas, como medios para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales."

Conforme a un planteamiento simplista, la derogación del artículo sexto retrocedería la situación al punto anterior a la decisión del gobierno democristiano de perseguir a uno de sus más enconados críticos, el senador socialista Carlos Altamirano.

La fórmula recuerda un tanto un viejo chiste alemán, cuyo protagonista, el inefable don Otto, resolvió vender el sofá que había sido utilizado por su mujer para engañarlo con un amigo.

Si se elimina el artículo sexto, el gobierno democristiano encontrará otras armas jurídicas para respaldar su acción contra la Izquierda; no admitir esta realidad, sería suponer que la casta gobernante ha decidido participar en una lucha leal con sus adversarios de clase, fenómeno no conocido hasta ahora en la historia de América Latina.

Baste recordar la experiencia registrada durante la pasada campaña presidencial, en la cual el grupo dominante aceptó incluso la intromisión extranjera para impedir que un socialista ganara legítimamente el gobierno.

El francés Adolfo Thiers no vaciló en entenderse con sus enemigos alemanes en 1871, un año después de haber librado contra ellos una guerra cruenta para aplastar el movimiento popular de la "Comuna de París". "A pesar de que Alemania saqueaba a Francia tan inicuamente, la burguesía gala se puso de acuerdo con las tropas de Bismarck para luchar juntos contra la Comuna de París".

Son muchos los casos en que la historia señala que la burguesía de un país no ha vacilado en crear falsos conflictos fronterizos para distraer al pueblo de sus obligaciones de clase, abusando de su natural generosidad patriótica que no es justamente la característica de los grupos dominantes. En Chile se puede recordar la aventura que se creó en 1920 para impedir el triunfo del populismo con Arturo Alessandri Palma, y a la que se le ha pasado a llamar irónicamente "La guerra de don Ladislao", porque fue un político conservador, Ladislao Errázuriz, el que la alentó por encargo de los sectores oligárquicos.

Para contener a los movimientos de liberación, el grupo dominante chileno utilizará los recursos legales mientras ellos le proporcionen las herramientas adecuadas, pero no vacilará en pasar sobre el límite de la legalidad si le resultan débiles.

GUERRA FRÍA

El gobierno democristiano ha encontrado en esta oportunidad la herramienta legal precisa para anularle un representante parlamentario al partido Socialista y para advertirles a todas las fuerzas dé Izquierda que la guerra fría está definitivamente planteada.

Esto no significa que antes de la acción contra el senador Carlos Altamirano la guerra fría estaba fuera del cuadro criollo. La guerra fría ha estado .permanentemente en vigencia en América Latina por decisión expresa de la política oficial de los Estados Unidos, que controla la vida y la muerte de los habitantes de este continente.

Al término de la segunda guerra mundial, Estados unidos impuso en todo el mundo la guerra fría como una fórmula para impedir que el socialismo se extendiera como lo previo Carlos Marx. Dentro de su propio territorio, las autoridades norteamericanas no vacilaron en extender los efectos de la guerra fría, que se caracterizó por la existencia del negro proceso del "macartismo", que desencadenó la "caza de brujas" que simbolizó el dramaturgo Arthur Miller en su obra "Las brujas de Salem".

La creación de pactos militares regionales, de los cuales el más significativo fue el de la NATO, en Europa, representó la fase más aguda de una estrategia obscurantista y altamente peligrosa para la humanidad.

Los grupos económicos europeos, reconstituidos por el Plan Marshall, aceptaron la política belicista norteamericana pese al terror que ella imponía en los destruidos pueblos de su continente, para impedir que el socialismo que venía del este se extendiera sobre Alemania, Francia e Italia, países donde el Partido Comunista había alcanzado extraordinario prestigio.

LA COEXISTENCIA

La Unión Soviética, consciente de la responsabilidad que le cabía en la preservación de la paz, lanzó su gigantesca estrategia conocida como la política de coexistencia pacífica.

Es una política que concibe el desarrollo económico y social de las naciones sobre la base de la coexistencia de los sistemas más antagónicos: el capitalismo, que alcanza en algunas naciones su estado superior: el imperialismo, y el socialismo que se propone llevar al hombre a la sociedad comunista.

La Unión Soviética ha hecho esfuerzos sinceros y positivos para impedir la política belicista de Estados Unidos, pero debe admitirse que en América Latina este último país ha logrado mantener sin contrapeso los términos más crueles de la guerra fría, por lo que debe encararse la situación de este continente en términos distintos a los que sirven para analizar la situación en otras partes del mundo.

El triunfo de la revolución cubana demostró pronto que Estados Unidos no había cedido el paso en América Latina a la coexistencia pacífica. En 1960, luego de una serie de abiertas provocaciones y agresiones contra el nuevo régimen surgido en Cuba, Estados Unidos impuso en la OEA la ilegalidad del socialismo.

Un año más tarde el presidente John Kennedy autorizó la invasión contra Cuba, para derrocar al régimen allí existente, luego de proclamarlo contrario a sus intereses. Sólo el fracaso de esa agresión militar impidió que se consumara el propósito norteamericano, pero ello no contuvo la estrategia.

En enero de 1962. Estados Unidos nuevamente utilizó a la OEA para afianzar la guerra fría en el continente. En la Conferencia de Cancilleres celebrada en Punta del Este, excluyó a Cuba del sistema Interamericano y descreo sobre la pequeña nación un bloqueo económico destinado a liquidar por hambre a su pueblo.

En agosto de 1961, el mismo presidente John Kennedy, siempre dentro de los términos de la guerra fría, creó un mecanismo publicitario al que denominó "Alianza para el Progreso". De acuerdo con él la política de asistencia financiera norteamericana sólo atendería a aquellos países cuyos gobiernos hicieran esfuerzos para contener al socialismo.

¿En qué forma podía jugar la coexistencia pacífica en el continente? Hubo quienes con ingenuidad expresaron que Estados Unidos se había convencido que el mejor camino para competir con el socialismo marchaba por el desarrollo económico y social, lo que podía interpretarse con simpleza como la aceptación del desafío lanzado por el gobierno cubano a los restantes de América Latina.

En 1963, la política oficial norteamericana, a través de sus múltiples mecanismos de intervención, derribó a más de cinco gobernantes civiles del continente, a los que acusó de permitir el libre juego de los comunistas.

En tres años, entre 1962 y 1965, fueron derribados: Arturo Frondizi, acusado de haber recibido en Buenos Aires al ministro de industrias de Cuba, Ernesto Guevara; Joao Goulart, responsabilizado de permitir la existencia de un movimiento populista; Ramón Villeda Morales, cuestionado por sus vecinos militares del Caribe por no perseguir con mayor saña a los revolucionarios hondureños; Juan Bosch, José M. Velasco Ibarra, Carlos Julio Arosemena. A todos ellos se les derribó por el mismo motivo: no atacar con mayor fiereza a los movimientos de liberación.

En abril de 1965, las propias tropas norteamericanas invadieron la pequeña República Dominicana. ¿El justificativo de tan repulsiva acción? Estados Unidos proclamó ante el mundo que en esa nación se estaba desarrollando un movimiento comunista que conquistaría el poder. En 1966 fue derribado el gobierno civil de Argentina, de Arturo Illia; su lugar fue ocupado por el general Juan Carlos Onganía, el mismo que poco antes había proclamado en Brasil la necesidad de establecer la coordinación definitiva de los militares del continente a través de una "Fuerza Interamericana de Paz" para aplastar cualquier asomo de insurrección latinoamericana. Para hacer ese planteamiento el general debió pasar por sobre la tradición nacionalista de los grupos castrenses que siempre han buscado diferenciarse en el plano internacional del no menos expansionista sector castrense de Brasil.

La guerra fría no se ha terminado en este continente, y en la actualidad es más activa que hace diez años. No cabe la menor duda que ha contribuido a dinamizarla la vitalidad de la revolución cubana, pero no puede desconocerse que es también la consecuencia de los retrocesos que Estados Unidos sufre en otros sectores del mundo y de los impulsos auténticamente revolucionarios de vigorosos grupos que emergen en el continente.

LAS RELACIONES

Por momentos se pensó que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre naciones socialistas y algunos gobiernos latinoamericanos, así como el aflojamiento de la tirantez entre la unión Soviética y Estados Unidos, abriría posibilidades a la coexistencia pacífica en el continente, pero no ha pasado mucho tiempo sin que se pueda demostrar que el primero de los procesos ha quedado prácticamente congelado conforme a las instrucciones que el Departamento de Estado norteamericano imparte a través de sus agentes.

Si bien Estados Unidos ha aceptado el establecimiento y mantención de relaciones diplomáticas y comerciales de algunos gobiernos latinoamericanos con naciones socialistas, no ha permitido que ellas se desarrollen con vitalidad, lo que ha conseguido evitar merced a un aparato de control policíaco-militar, al cual no escapa ninguna nación de su "patio trasero".

A los ciudadanos de los países socialistas les resulta difícil obtener visas para viajar incluso a naciones con las cuales sus gobiernos mantienen relaciones.

Estados Unidos ejerce dominio absoluto en América Latina a través de mecanismos: a) financieros, como el Fondo Monetario Internacional, la Agencia Internacional de Desarrollo; b) militares, impuestos por el Pentágono que, sin necesidad de la discutida "Fuerza interamericana de Paz", mantiene la coordinación de las fuerzas militares de todas las naciones; c) policiales, supervigilados por el FBI o la CIA; d) seudoculturales, que aseguran su tuición sobre el movimiento universitario mediante prebendas que otorgan las fundaciones; e) políticos, supervigilados por el Departamento de Estado, la OEA y variados elementos como los "Voluntarios de la paz", los religiosos norteamericanos, etcétera.

Todo el aparato norteamericano está coordinado para atender una sola estrategia: asegurar la dominación de Estados Unidos sobre el continente, mediante la destrucción de cualquier asomo de independencia, esté o no orientado por revolucionarios de pensamiento marxista.

El fallo de la Corte Suprema, basado en una Ley del Estado, ha confirmado la posición norteamericana, en el cuadro chileno.

¿Puede pensarse en Chile en la aplicación de la tesis de la coexistencia pacífica?

VERDADERO DESAFÍO

El Partido Socialista está enfrentado a un desafío impuesto por la guerra fría. El valeroso senador socialista Carlos Altamirano ha sido procesado por exponer en un aula universitaria, la estrategia que los revolucionarios cubanos han delineado para este continente.

El mismo fallo de la Corte Suprema reconoce que el senador sólo se propuso la tarea de "explicar, aunque someramente, la nueva estrategia de lucha planteada por Cuba para enfrentar a los imperialistas", pero luego los nueve altos magistrados que lo emitieron agregan: "...no es lo menos que a través de toda la exposición se advierte el ánimo dirigido a destacar, extender el conocimiento y alabar los sistemas y métodos adoptados en Cuba para obtener por medio de procedimientos violentos los cambios o reformas políticas, económicas o sociales en que el actual régimen de gobierno apoya su acción."

Días antes de emitir ese fallo "torquemadista", la Corte Suprema había rechazado la detención de tres dirigentes del ultraconservador Partido Nacional, decidida por el mismo gobierno democristiano, el que les acusó de "incitar a la subversión".

La premura con que operó el gobierno para detener a los dirigentes ultraderechistas, indica que sus más altos personeros determinaron que no había otro procedimiento para contener una acción que ponía en peligro su estabilidad.

parece obvio que el gobierno carece de pruebas más concluyentes para afirmar su acción contra esos personeros ultraderechistas, pero si se deja correr la imaginación y se admite la eventualidad que ellos efectivamente encabezaban una conspiración, hay que reconocer que su "golpe" no alteraría el cuadro socio-económico de Chile, cuando más desplazaría a un grupo de la clase dominante por otro más conservador.

En cambio, las palabras del senador Carlos Altamirano provocan la reacción enérgica del aparato estatal, porque éste no está dispuesto a admitir ni siquiera el diálogo político, cuando lo enfrenta con los sustentadores de una filosofía antagónica a la clase imperante.

Puede argumentarse que el sector dominante acepta el diálogo político, por ejemplo en el Parlamento, y que incluso admite la existencia de publicaciones que representan posiciones de la Izquierda y que critican al gobierno, y que sólo reacciona airado cuando surge un asomo de auténtica rebeldía.

El aparato estatal acepta el juego sindical, pero no vacila en reaccionar con violencia como lo hizo en el mineral de El Salvador, en el cual fueron ultimados seis mineros y dos mujeres, que sostenían una huelga de apoyo a sus compañeros del mineral de El Teniente.

Está claro que el diálogo así planteado supone un grado de contemporización del aparato dominante, que desaparece en cuanto este último lo determina.

En tales condiciones, la Izquierda aparece obligada a operar con enorme cautela para no despertar la ira del sector dominante, el que cuenta con los más modernos medios represivos, que perfecciona a cada instante, en la misma medida en que el movimiento popular se queda atrás con sus métodos tradicionales de lucha.

En otra escala de valores políticos, el diálogo de la Izquierda con el grupo dominante observa características similares a las que este último pone en juego para dialogar con el poderoso vecino del norte.

Se puede fijar en Chile el precio para el cobre que exporta, pero debe respetarse el precio que fija el gobierno norteamericano cuando lo pide para sus objetivos militares, como ocurrió con la venta de 90.000 toneladas a una tarifa netamente inferior a la que imperaba en el mercado mundial.

Es posible que se señale que toda duda sobre la validez de la coexistencia pacífica en América Latina, está determinada por una posición aventurera incubada en la cabeza de un provocador que no vacila en barrenar la paz mundial.

Está claro que la estrategia de la coexistencia pacífica fue concebida en términos generosos, pero no puede desconocerse la realidad latinoamericana.

Cuba no ha buscado la guerra. Ella fue llevada a sus propias costas con irresponsabilidad por Estados Unidos. Cuba soporta un bloqueo de guerra en una época de paz. Las ciudades vietnamitas son bombardeadas cada día, y millares de sus ciudadanos mueren víctimas de la acción violenta de los norteamericanos. Hay niños en Vietnam que no ven la luz del día, metidos en cuevas. La República Democrática Popular de Corea fue prácticamente arrasada. En Bolivia, país golpeado ayer por los "barones del estaño", con millares de mineros muertos hoy, es el campo de operaciones de un ejército entrenado por los norteamericanos que pretenden impedir la liberación del pueblo.

EL CASO CHILENO

Frente a ese panorama sangriento, puede decirse que en Chile todo es distinto, porque aquí se impone el buen sentido legalista; pero no puede pasar inadvertido, como un hecho político más, la decisión de privar de sus derechos parlamentarios a un personero socialista por expresar su pensamiento, aunque el acontecimiento está basado en un juego jurídico.

Chile está bajo los efectos de la guerra fría. El ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Valdés, ha justificado la puesta en marcha de un comité permanente de carácter netamente policial, para reprimir las acciones más decididas que pueda asumir la Izquierda, señalando que es necesario destruir la imagen que de Chile se ha formado en el exterior.

Eso indica que la acción contra la Izquierda no es la consecuencia de manifestaciones internas, sino de presiones externas.

El gobierno del presidente Frei ha hablado de una conspiración internacional de prensa contra Chile, y la ha identificado con los manejos de los sectores ultraderechistas de Chile.

No se ha responsabilizado de esa conspiración, en la cual no es ajeno el gobierno militar argentino, que a su vez es movido desde Washington, a la prensa de los países socialistas; sin embargo, la reacción oficial ha determinado la formación de un comité permanente, integrado por miembros de las Fuerzas Armadas, a las cuales no se ha vacilado en llevar a situaciones políticas, y por personeros policiales, cuyo objetivo, según el ministro de Defensa Nacional, es responder a la naciente Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuya acción aún no asoma en Chile.

Esta reacción corresponde a una típica acción de la guerra fría, y no es difícil predecir que en las futuras pueden verse afectadas las relaciones diplomáticas y comerciales con los países socialistas.

Todavía no se han cumplido veinte años del instante en que el ex Presidente radical Gabriel González decidió iniciar una ofensiva en gran escala en contra del socialismo que le llevó incluso a romper las relaciones con los países socialistas, con los cuales acababa de establecerlas, luego de comprometer a sus personeros diplomáticos en una farsa policial.

Esa ofensiva sorprendió al movimiento popular chileno desguarnecido. El valeroso Partido Comunista sufrió una persecución directa, en la cual no estuvieron ausentes hasta los campos de concentración (Pisagua, Isla Mocha, etc).

González justificó esa represión con un argumento que la historia recibirá con una carcajada. Según él, la Tercera Guerra Mundial era inminente, y el conflicto no podía sorprenderlo, acompañado de los comunistas y lejos de la política norteamericana. La Tercera Guerra no vino, pero González reafirmó en Chile los efectos de la guerra fría, los cuales, con altibajos, se han mantenido hasta ahora, en que se acentúan con características que responsablemente no pueden predecirse, pero que inevitablemente llevarán a la Izquierda a escoger entre la defensiva o una ofensiva vigorosa.

AUGUSTO OLIVARES B.


Polémica

VIGENCIA PLENA DEL FRENTE DE TRABAJADORES

EN estas mismas páginas, y bajo el título de "¿Tiene vigencia el Frente de Trabajadores?" (P. F. Nº 35), se han formulado algunas observaciones que merecen alcances.

Nos referiremos a estos y otros puntos pertinentes:

LA ALIANZA CON LA BURGUESÍA EN NUESTRO CONTINENTE

1.—La alianza con la burguesía, en nuestros "subdesarrollados" países, es una tesis que cada vez cuenta con menos adeptos y es una alternativa popular rotunda y definitivamente cancelada, no sólo por la experiencia práctica de las Izquierdas, sino que, entre otros, recién —¡inoportuna reactualización!— por los últimos acuerdos de la Primera Conferencia de OLAS (que ha publicado el número 36 de P. F.).

Para los sectores conscientes y verdadera, mente revolucionarios de la Izquierda latinoamericana ya no hay dudas que la burguesía de nuestros países está suficientemente subordinada, comprometida, consustanciada con los intereses del imperialismo y, como clases dominantes, naturalmente, por una parte, no están en condiciones de enfrentar a ese imperialismo y, por otra, no podrán ya contribuir a realizar, ya no la "revolución democrático-burguesa" (concepción actual, mente anacrónica en la concepción estratégica de algunos partidos populares), sino siquiera la elemental reforma agraria que nuestra realidad estructural reclama, la planificación económico-social más primaria y el empuje al desarrollo integral de nuestros pueblos dentro de marcos racionales desde el punto de vista capitalista.

Los propios intentos reformistas —desde luego avalados por el imperialismo yanqui— demuestran, no sólo el fracaso, sino también la absoluta incapacidad de las burguesías latinoamericanas para coadyuvar siquiera, como fuerzas sociales y políticas, a la obtención de algunas de las conquistas "democrático-burguesas".

Por lo demás ¿qué demuestra la experiencia de los partidos de la clase trabajadora que no estaban desarrollando aún la lucha armada (nótese lo subrayado)?. Cuando han llegado al poder como partícipes de una alianza de clases, la burguesía ha llevado en el propio seno de ella el germen del golpe de estado reaccionario y ha empujado los elementos necesarios para el desplazamiento de los partidos especialmente marxistas de su participación en el poder, con la consiguiente política represiva y la frustración de las masas (casos: Guatemala, Bolivia, Brasil con Goulart, Chile con González Videla, p. ej., etc., etc.).

Por otra parte, la alianza de "clases patrióticas" para enfrentar al imperialismo —al menos en la etapa no revolucionaria—, con la burguesía presente entre ellas (como muy bien recuerda M. Cabieses, en el propio número de P. F. en que aparece el articulo que comentamos: "Allende-Ampuero, ¿o la Revolución?"), indudablemente impone su sello, "como ha ocurrido siempre en toda alianza que le permite acceso". Y, como en tales alianzas o en tales repartos de poder, obviamente subsiste el poder de la burguesía —financiero, político, militar, administrativo, publicitario, etc.— (porque, por supuesto, si así no ocurriese o si ese no fuese el precio, no habría tal alianza), nos encontramos con la rotativa escena del "flujo y reflujo", del "ascenso y descenso", organización y desorganización, vida legal plena y represión, como etapas cíclicas de las masas populares en los tradicionales cuadros políticos de muchos de nuestros países.

UNA CONTRADICCIÓN PRÁCTICA

Pero, pongámonos en la realidad política, práctica y concreta en el presente chileno. ¿Cuáles serían las fuerzas políticas de la burguesía que estarían en condiciones de integrar en las actuales circunstancias el mentado "Frente Revolucionario de Liberación"?. Hay que hacer notar que ese Frente lleva implícitos dos elementos primordiales: revolucionario, es decir, destinado a sustituir el sistema vigente, a modificar de raíz la estructura económico-social del país y las instituciones que le sirven de soporte y sustentación; y liberador, o sea, fundamental y derechamente antimperialista, con propósitos de rescate revolucionario de las riquezas, empresas y bienes, hoy en manos del monopolio extranjero, fundamentalmente yanqui.

Esas fuerzas políticas serían ¿el PR, la DC?. Nos parece que para un Frente de tales caracteres desde luego no puede contarse con ellas, que han demostrado y están demostrando, por encima de sus "rebeldías" y sus "izquierdismos", su incapacidad congénita y la sujeción histórica a la alternativa imperialista, al orden de cosas e instituciones vigentes.

2.—Entonces bien, ¿significa ello que el movimiento popular debe encerrarse en sus puras estructuras de clase y rechazar cualquier aporte de los sectores más avanzados, procliveniente revolucionarios o revolucionarios de las capas medias de la burguesía (profesionales, intelectuales, estudiantes de izquierda, especialmente)?. Desde luego que no. Y ya Lenin alertaba sobre el infantilismo y el sectarismo de izquierda.

¿Por qué el movimiento popular, tal como en 1958 y en alguna medida en 1964 —para mencionar sólo confrontaciones electorales, por ser más ejemplarizadoras—, no puede ganar a los sectores antes mencionados, planteándose como alternativa la lucha decisiva por un gobierno popular, socialista y revolucionario?.

Es decir, de lo que se trata es desencajar, desprender y en definitiva ganar para la causa revolucionaria de los trabajadores al mayor número de sectores de la burguesía media, pero no pactar con las fuerzas políticas que las representan; porque esas fuerzas políticas interpretan, de cualquier forma, los intereses de la burguesía como clase, y porque, en la medida que se "pacte" estará fructificando la conciliación, la tergiversación de los objetivos frontales de los oprimidos, y se estará vitalizando, oxigenando o resucitando a aquéllas. Igualmente, se estará manteniendo la idealización de algunos sectores medios y populares en su carácter y posibilidades progresistas y de alternativa política o solución inmediatista, reformista o "populista".

La negación a las mencionadas alianzas con la burguesía como clase y con los partidos políticos que de una u otra manera la representan, no tiene nada que ver, por cierto, con la participación en la dirección o en el seno del movimiento popular de sectores de la pequeña burguesía revolucionaria. Hecho evidente, histórico y hasta necesario.

La manera de liquidar las alternativas reformistas y las ilusiones de las masas en ellas es, precisamente, liquidar a las fuerzas políticas "progresistas" y, para ello, lo primero y fundamental es levantar la alternativa, la posibilidad y fortalecer la perspectiva, de conquistar el poder para el movimiento revolucionario y socialista.

EL F. DE T.: UNA ESTRATEGIA REVOLUCIONARIA

3.—Se ha planteado que la estrategia de F. de T. no tiene actualmente vigencia y que "es esencialmente una estrategia electoral".

En primer lugar, la estrategia de F. de T. tiene actual, plena y reiterada vigencia; tal vez hoy más que ayer, como luego trataremos de explicar. En segundo lugar, que algunos lo han entendido sólo como una estrategia electoral, distorsionando así su profundo y verdadero carácter clasista y revolucionario.

La estrategia de F. de T. —cuyos primeros esbozos tienen su origen en las promociones juveniles socialistas en 1954—- vino a constituir una adecuada comprensión de la necesidad de combinar dialécticamente, conforme a la realidad chilena, la utilización de las posibilidades electorales con la lucha revolucionaria. Y su contenido intrínseco se encuentra en la necesidad de agudizar la lucha de clases, enfrentar las fuerzas económicas, sociales y políticas opuestas en la sociedad chilena, crear factores conflictivos en el seno de ésta y, en definitiva, romper el statu quo, la verdadera congelación de la lucha de clases, el empate social, el equilibrio de clases, la indefinición política subsistentes en el cuadro chileno. Por eso el F. de T. es una política de clase, de ruptura, de violencia social y política, de reto a la burguesía. Y, en ese sentido, actualmente tiene plena validez y renovada vigencia. ¿O es que se piensa que en nuestra país no es necesario y urgente crear los factores conflictivos, las condiciones pre revolucionarias y "manifestar" las condiciones objetivas existentes aquí como en todos los países del Continente (léanse: la 2ª Declaración de La Habana, acuerdos de OLAS, etc.)?'. ¿No es menester romper el statu quo o empate social, insuflar las tensiones sociales, agudizar la lucha de clases y, por último, favorecer la creación de condiciones propicias para la insurgencia revolucionaria?.

Y aquí convendría preguntarse cómo se favorece la creación de condiciones o del "foco" revolucionarios en Chile: si llevando al máximo el enfrentamiento de las clases y fuerzas políticas opuestas, y conduciendo a un estado social y político conmocional, o propiciando el entendimiento de clases o la alianza con las "burguesías patrióticas".

De esta suerte, a través de una aplicación consecuente de la estrategia de F. de T., se trata de crear condiciones para la lucha revolucionaria de liberación nacional y popular; de posibilitar enfrentamientos sociales como forma de generar circunstancias pre revolucionarias; de obligar a la burguesía a mostrar toda su desnudez reaccionaria, de exponer la farsa idealizada de la "democracia representativa" y a los arbitrios a que es capaz de llegar la clase dominante y el imperialismo; de mostrar y descubrir ante las masas la herramienta del Estado burgués, como aparato de opresión y contención del proceso liberador en marcha; etc.

UNA CONFUSIÓN NOTORIA

Para puntualizar más los conceptos y contribuir de paso a esclarecer una confusión notoria del autor del artículo que comentamos, conviene todavía tener presente lo siguiente:

Una cosa es la estrategia anterior al desencadenamiento del proceso revolucionario propiamente tal (de creación de condiciones pre-revolucionarias y de favorecer la agudización del proceso social), y otra es la estrategia producido el fenómeno revolucionario (se inicia o está en marcha el proceso revolucionario, la Revolución misma). A esta última etapa es a la que se refiere, y especifica claramente, R. Debray cuando dice que: "La lucha de liberación nacional, de carácter antimperialista no debe plantearse sólo bajo la égida de la clase obrera, como quiera que la lucha requiere de un carácter amplio y nacional". Y naturalmente lo hace cuando analiza las características que deben revestir el "foco" o proceso revolucionario insurreccional. Por eso dice, también: "Ciertamente, un foco guerrillero no puede nacer de la nada, en un momento de reflujo, sino que debe ser la culminación de una crisis política; y asilándose en Lenin, agrega, "la revolución debe apoyarse en la clase más avanzada... y debe apoyarse en el ascenso revolucionario del pueblo". Además, señala que es difícil, "después de Cuba, integrar a una fracción importante de la burguesía nacional a un frente antimperialista", y, además, que "este frente no puede constituirse más que en la práctica de la lucha revolucionaria". Finalmente el mismo Debray reafirma que se debe "inaugurar la guerra revolucionaria sobre la base más amplia posible", una vez que se hayan agotado las posibilidades democráticas. ("El Castrismo: La Gran Marcha...").

VÍCTOR SERGIO MENA V.


Entrevista

MONEGAL DE LOS ESPÍRITUS

El látigo de Cristo no se ve aparecer por ningún lado.

Waldo Rojas, Príncipe de Naipes, 1966.

ROSTRO pétreo, cuya tez morena, su aire joven, pero cansado, acicalado por una fiera raya de peineta, dividiendo la pretensión en dos cachetadas de pelo engominado, hacen a primera vista de Emir Rodríguez Monegal un cantante de tango rioplatense, un señor melancólico que pasea la mirada, pero que de pronto dice "mi única valentía es no aceptar las barricadas", deshaciendo así la imagen provisoria para dar paso a límites más reales.

Hablamos del conocido director de la revista Mundo Nuevo, crítico uruguayo de 46 años, autor de varios libros, cuya controvertida presencia al mando de dicha publicación, ha motivado las más diversas denuncias, tales como propiciador de la penetración imperialista en el campo de la cultura latinoamericana, agente directo o indirecto de la Central de Inteligencia (CIA). Emir Rodríguez Monegal se acomoda mejor en el sillón de felpa y explica de una manera untuosa ante el entrevistados "Mi presencia en Chile obedece al hecho que ILARI (Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales) ha efectuado su reunión anual, eligiendo como sede a Santiago de Chile en esta oportunidad." [1]

El crítico uruguayo a continuación levanta su mano, acariciando su rostro magullado, iluminado de pronto por un pálido y enfermo rayo de sol que se cuela por el cortinado de la ventana. Le preguntamos con una sonrisa qué le ha ocurrido: "Anoche fui golpeado mientras cenaba con mis amigos chilenos; a Dios gracias ellos supieron acompañarme con su amistad." [2]

Le insinúo como respuesta que, debido a sus actividades, lo ocurrido la noche anterior debe considerarlo como gaje de oficio: "Pero un buen día me saldré aburriendo y mandaré todo al carajo", contesta. El ruido de la calle Agustinas acompaña nuestra conversación que ahora trato de apurar debido a que Rodríguez Monegal en la misma mañana debe viajar a Isla Negra, a casa de Pablo Neruda, "pero no lo diga, porque no deseo comprometer a mi amigo".

FORD PONE LAS PLATAS

Ahora contesta barriendo con su mirada mi libreta de apuntes: "Solamente la Fundación Ford financia esta revista, claro está, la CIA colaboró con Cuadernos, pero constituye una acusación de desplazamiento identificar a dicha revista con la mía, así también como confundir a Germán Arciniegas conmigo."

Le repito conceptos emitidos por Ángel Rama sobre la función corruptora que ejercería Mundo Nuevo sobre los escritores e intelectuales latinoamericanos, [3] provocando en Rodríguez Monegal una actitud airada que se traduce en cierto temblor de voz: "No me inspira ninguna confianza la opinión de ese señor Rama, pero volviendo a lo mismo, deseo dejar planteado algo." Le interrumpo para recordarle, además, cierto artículo reciente de Mario Vargas Llosa, aparecido en Primera Plana: "Acerca de las tareas de la CIA en este terreno, yo mismo, entienda, yo mismo he escrito con mayores detalles que Vargas Llosa. Aunque bien, sí, de acuerdo, hubo participación de la CIA en nuestra revista, pero eso ya ha terminado; de ahí el aporte actual de la Fundación Ford a través de ILARI."

¿Qué quería decir usted hace un momento? —le señalo al terminar de copiar las últimas líneas. "Ah, sí, debemos saber distinguir. Porque en el fondo estamos hablando del anticomunismo. Hay diferencias en el anticomunismo, es decir, entre los anticomunistas. Los hay de buena fe, cito a Malraux, Camus, Koestler, a los cuales respeto por su eficacia y limpieza de procedimientos. Los otros, para qué citar nombres, esos son los estalinistas al revés, tipos a sueldo, venales, corruptos."

No soporto más y le disparo en qué categoría se ubica él, pero me contesta sacándole el cuerpo a la pregunta: "En Uruguay, llamamos a los comunistas "cretinos útiles", se parecen mucho a los últimos que recién le citaba, especialmente porque este tipo de gente ha impedido el diálogo en el campo cultural."

Viene ahora un largo silencio que yo aprovecho en revisar las respuestas de Rodríguez Monegal estampadas en mi libreta: "mi revista rechaza las definiciones políticas", "no puedo dar nombres de autores chilenos que colaborarán en el futuro".

COLABORADORES AMISTOSOS

Repito en voz alta esta última frase del crítico uruguayo y me contesta: "Una carpeta llena de colaboraciones que me llevo de aquí, es la mejor respuesta de que la revista y mi persona gozan de simpatía en los medios intelectuales chilenos." Deja pasar la frase como una humillación y luego me remata: "Tanto a usted, como así también a sus compañeros de generación, los invito a colaborar en nuestras páginas. Se lo he dicho, la revista no tiene limitaciones de tipo ideológico." Desahogo mi negativa planteándole algunas posiciones básicas que impiden de manera abrupta cualquier tipo de contacto con la revista Mundo Nuevo, pero de nuevo insiste: "En todo caso, puede haber amistad literaria", largándome yo a reír con ganas porque no conozco la amistad de ese tipo.

VENZANO TORRES


Análisis

EL RETORNO AL MARXISMO

MARTA Harnecker, psicóloga, egresada de la Universidad Católica de Santiago, viajó en septiembre de 1963 a Francia, becada por el gobierno francés. Allá conoce las obras del filósofo marxista Louis Althusser que la introducen en el estudio serio y desprejuiciado del marxismo. Desde hace ya más de dos años trabaja en este terreno orientada directamente por el filósofo francés. Acaba de llegar a Chile, traducido y con una introducción de Marta Harnecker, el libro "La revolución teórica de Marx" (título en francés: "Pour Marx"), editado por Siglo XXI, México.

El nombre de Althusser ha llegado a A. L. muy ligado al de Régis Debray. ¿Qué sabe Ud. de las relaciones entre ese pensador y Régis?

"Althusser es el filósofo marxista mas riguroso y de mayor prestigio actualmente en Francia. Es secretario y profesor de filosofía de la Escuela Normal Superior de Hombres, plantel educacional que ha formado a la mayor parte de los grandes pensadores y científicos franceses. Régis, alumno de esta Escuela, seguía sus cursos y seminarios con gran interés. Sentía una gran admiración por él. En 1964 cuando lo conocí, me dijo: los dos más grandes pensadores de la izquierda francesa son Sartre y Althusser. Fue este último quien lo impulsó a escribir sobre su larga experiencia en A. L.

Pero su relación no se traduce a la de admirador admirado, va más lejos, eran muy amigos. Al llegar a Cuba como profesor de filosofía, Régis hace una verdadera campaña de difusión de sus obras. No cabe duda que Althusser es el filósofo marxista más apreciado actualmente en ese país.

Sin embargo, a pesar de esta relación tan estrecha que une a maestro y discípulo, no creo que Régis emplee en sus obras, especialmente en la última "¿Revolución en la Revolución?", el rigor de análisis de su maestro. No sería extraño que Althusser considerara insuficientemente demostradas las tesis fundamentales de ese libro debido a que, previamente, no se ha hecho un análisis histórico y socio-económico de las condiciones de A. L. que justifiquen dichas afirmaciones".

¿Podría decirse que Althusser es el filósofo de mayor prestigio actualmente en Francia?

"No puede negarse que la importancia y la seriedad de las reflexiones de este pensador lo han situado en el centro del debate filosófico en Francia. Publicaciones como "Le Nouvel Observateur" y "La Quinzaine"; revistas como Les Temps Modernes y Esprit le dedican artículos y números especiales; la "Nouvelle Critique" inicia una polémica partiendo de su artículo Marxismo y Humanismo, en la que participan más de nueve filósofos marxistas franceses. En las cátedras universitarias (Goldmann, Lefebvre, Villar, etc.), se discuten sus ideas. Esta polémica ha pasado del campo filosófico al campo político, al interior del partido comunista francés. Desgraciadamente, este debate ha permanecido hasta aquí, salvo algunas excepciones importantes, en parte estéril, debido a las grandes resistencias ideológicas que sus tesis han encontrado. Es necesario agregar que muchos de los que han intervenido no han estudiado seriamente sus libros, por lo demás difíciles, y debido a ello han formulado críticas superficiales que no resisten un examen más profundo.

Por otra parte, sus obras están siendo traducidas a varios idiomas: español, inglés, alemán, italiano, griego, árabe, etc. En A. L. ha sido Cuba la primera en difundirlas. En Francia, su pensamiento ha sido acogido con entusiasmo por los estudiantes latinoamericanos de izquierda; muchos de ellos, como es mi caso, han llegado al marxismo a través de sus obras".

¿Cuál considera Ud. que es el aporte funda, mental de Althusser?

"Considero que la obra de Althusser es uno de los estudios más serios que se han realizado del iniciador del marxismo y de los esfuerzos teóricos que se han inspirado en su obra. Nos redescubre a Marx en todo su vigor. Al hombre que dio origen al hecho más trascendental de los últimos tiempos: el despertar organizado de la clase obrera que rompe sus cadenas y empieza, al fin, a construir el socialismo. Al Marx revolucionario, destructor de mitos y de verdades impuestas, cuyo único dogma es un anti-dogma: el análisis objetivo, científico de la realidad que permita romper las apariencias para llegar a com. prender el mecanismo que la explica y que explicándola hace posible su transformación.

Las reflexiones de Althusser se centran en problemas filosóficos esenciales al marxismo y haciéndolo nos procuran instrumentos teóricos nuevos y fundamentales. El autor nos conduce a dejar de lado los manuales clásicos que en su esfuerzo pedagógico, bien o mal intencionado, presentan el marxismo en forma simplificada y dogmática dando origen a la mayor parte de los malos entendidos que reinan, no sólo entre sus adversarios sino entre sus propios adeptos. Las citas célebres ya no son suficientes, es necesario realizar una lectura crítica a partir de las fuentes mismas. Volver a Marx es la única forma de combatir el marxismo "religioso", aquel que se impone como un dogma y se cree poseedor de toda la verdad".

¿Por qué volver a Marx? ¿Acaso en el transcurso de un siglo no ha sido superado su pensamiento?

"Citaré aquí al mismo Althusser [4] : "Sabemos que se necesita una revolución para que el mundo "cambie de base". Pero después de la revolución es necesario realizar una lucha extremadamente larga y dura, en lo político y en lo ideológico, para establecer, consolidar y hacer triunfar la nueva sociedad. Ocurre lo mismo en el mundo del pensamiento. Después de una revolución teórica es necesario, todavía, una lucha extremadamente larga y dura en lo teórico y lo ideológico para establecer, hacer conocer y hacer triunfar el nuevo pensamiento, sobre todo si se trata de un pensamiento que funda una nueva ideología y una nueva práctica política. Antes de que triunfe esta larga lucha, la revolución en la sociedad como la revolución en el pensamiento corren un gran peligro: el de morir ahogadas bajo el antiguo mundo y de caer directa o indirectamente bajo su ley".

Althusser muestra cómo los propios partidarios de Marx, al reducir el pensamiento del autor a esquemas evolucionistas o humanistas, declaran de hecho que Marx no ha aportado nada nuevo en la filosofía ni, por lo tanto, en la ciencia. Estos marxistas reducen la prodigiosa novedad de Marx a formas de pensamiento existentes, corrientes, evidentes, es decir, a formas de la ideología teórica dominante, por lo tanto, a la ideología, al servicio de la clase dominante, El gran aporte de Marx ha sido darnos instrumentos teóricos para el estudio de las sociedades humanas. Instrumentos que deben ser aplicados en forma creadora por los investigadores de las realidades concretas. Mientras más dominan ellos estos instrumentos, más fecundos serán sus análisis. Volver a Marx significa, para Althusser, redescubrir toda esa riqueza instrumental, sobre la cual ni Marx, ni Lenin, ni Mao, han tenido el tiempo de reflexionar y explicitar, y que es lo único que permite pasar de la contemplación a la transformación del mundo".

¿Cuáles son los temas fundamentales trata, dos en La revolución teórica de Marx?

"Para no alargarme prefiero contestar en forma de preguntas: ¿Puede hablarse de una unidad en el pensamiento de Marx desde su juventud hasta su madurez? o ¿existe una ruptura fundamental en algún momento de su trayecto que marca el nacimiento de un pensamiento verdaderamente original? ¿La dialéctica marxista es una mera inversión de la dialéctica hegeliana: poner sobre los pies lo que anda cabeza abajo? ¿Es la economía lo que explica todo el desarrollo de las sociedades? ¿Cómo explicar entonces las revoluciones rusa, china, cubana que tuvieron lugar en países donde el capitalismo estaba menos desarrollado? ¿Se trata de excepciones históricas? En la teoría marxista, ¿se puede considerar el conocimiento como un mero reflejo de la realidad? ¿Puede hablarse de un humanismo marxista?"

Hemos sabido que el partido comunista francés acusa a Althusser de teórico. ¿Qué piensa Ud.?

"Acusar a Althusser de teórico es olvidar la importancia que tiene la teoría revolucionaria en la acción revolucionaria. Podríamos preguntarnos ¿no es debido a que son demasiado "prácticos" que algunos partidos comunistas han dejado de promover acciones verdaderamente revolucionarias? Acusar a Althusser de teórico es como acusar a Marx de teórico por haber escrito, antes del Capital, la Introducción a la crítica de la economía política, texto fundamentalmente metodológico en el que reflexiona sobre los instrumentos teóricos que le permitirán realizar su estudio sobre el modo de producción capitalista. Es como atacar a Lenin por teórico porque en un momento determinado dejó de escribir sobre la política inmediata y la organización de la vanguardia revolucionaria en Rusia, para dedicarse a escribir Materialismo y Empiriocriticismo".

¿Podría Ud. decirnos algo sobre el tema del humanismo marxista, ya que parece ser que éste es el punto más criticado en la obra de Althusser?

"Si quisiéramos resumir el pensamiento del autor sobre el tema, podríamos decir que: para servir a los hombres reales, Marx no "fabrica" una teoría basada sobre una idea moral, religiosa o filosófica del hombre. Su esfuerzo se dirige a comprender las leyes que determinan la existencia real de los hombres que viven en las sociedades. Por lo tanto, debe partir de nociones científicas que permitan comprender los mecanismos de las sociedades humanas y de su historia, de las nociones del materialismo histórico (modo de producción, fuerzas productivas, relaciones sociales de la producción, relaciones jurídico. políticas, relaciones ideológicas, etc.). Para servir a los hombres reales, Marx no debe partir, en lo que se refiere al conocimiento, de los conceptos de hombre, de naturaleza humana, de libertad, de conciencia, etc. En este sentido, teóricamente hablando, el marxismo no es un humanismo, no reposa sobre el concepto de hombre. Pero justamente porque el marxismo no es teóricamente hablando un humanismo, puede producir el conocimiento de las sociedades humanas, de las leyes de la lucha de clase y proporcionar los medios para suprimir los sufrimientos huma, nos producidos por este modo de producción, dominado actualmente por el imperialismo norteamericano: la explotación de clase, la guerra y todos sus horrores".

Usted que parece tan entusiasmada con Althusser, ¿no tiene ninguna crítica que hacerle?

"Hay algo que desconcierta al lector de Althusser: muchas veces los problemas por él enunciados no son agotados en sus desarrollos teóricos. Uno se da cuenta que se encuentra frente al filósofo que vislumbra muchos problemas, pero que todavía no es capaz de responder a todos ellos. Pero, en este sentido creo que puede aplicarse al autor lo que él mismo dice de Marx: Althusser no pretende haber dicho todo —no sólo porque le ha faltando tiempo sino porque "decirlo todo" no tiene sentido para un investigador científico; Sólo una religión pretende "decirlo todo". Una teoría científica tiene siempre, por definición, por el contrario, nuevas cosas que decir ya que no existe sino para descubrir en sus soluciones mismas tantos o más problemas de los que ella ha resuelto".

S. T. B.


Paréntesis

“PUNTO FINAL” CONTESTA A UNA CALUMNIA

EL diario "El Siglo", del 8 de septiembre, dedica un artículo de una página al tema: "Consejero yanqui, colaborador de PUNTO FINAL". Lo firma el señor Jorge Inzunza, que es director del diario y miembro de la Comisión Política del Partido Comunista.

Como otros artículos ramplones y obtusos que el mismo individuo ha firmado con su nombre o seudónimo para atacar a PUNTO FINAL y a miembros de la redacción de la revista, éste no merecería comentario de nuestra parte si no incurriera en la mañosa utilización de argumentos para presentarnos en una actitud que no nos corresponde. Contestaremos, pues, por respeto a los militantes del Partido Comunista, al pueblo de la Unión Soviética y al movimiento revolucionario chileno.

Aunque ellos posiblemente conocen la enfermiza personalidad de Inzunza, un burócrata sediento de poder, pudiera ocurrir que sus torcidas elucubraciones indujeran a involuntario error a sectores que merecen conocer la verdad.

Por cierto, la calidad de aduanero ideológico que se abroga Inzunza, no nos hace confundir en ningún momento su mezquina estatura humana con el partido al cual pertenece. Inzunza pontifica a nombre del "movimiento obrero" —que no lo conoce y al cual no pertenece—, y por extensión, del Partido Comunista. Nosotros nos resistimos a reconocerle tal calidad, precisamente, porque creemos que la clase obrera y las bases del PC no tienen identidad alguna con un sujeto que ni pertenece a esa clase, ni representa su verdadera ideología revolucionaria. Cuando más él puede hablar en nombre de la tendencia oportunista de un reducido grupo de personas que giran a cuenta de la "ideología del proletariado", y cuya desconfianza en el potencial revolucionario de las masas se refleja en la conducta reformista y conciliadora, seguidista, vacilante y burguesa que ha embotellado la lucha popular en nuestro país.

GERASSI, ¿COLABORADOR?

La trama que utiliza Inzunza para sancochar su parto "ideológico", es el artículo "La URSS y la revolución", de John Gerassi, publicado en PF Nº 36. Se quiere dar la impresión que PF sorprendió a sus lectores porque Gerassi es autor de un libro ("The Great Fear in Latin America") que, según Inzunza, sostiene la política intervencionista norteamericana en el continente; y por otra parte, que la publicación de ese artículo demostraría que PF es antisoviética.

En un esfuerzo de imaginación —que sabemos apreciar, conocidas sus pobres dotes naturales—, Inzunza quiere hacer creer que PF presentó a Gerassi como un "ultrarrevolucionario". Malabarismos retóricos como el suyo han ganado a los inzunzillas una triste fama para los que en los medios izquierdistas chilenos actúan como tontos de remate, fuleros o beatos de una idea que no comprenden ni practican de verdad, y de la cual profitan.

EL "ANTISOVIETISMO"

Pero vamos a la cuestión de fondo: el "antisovietismo" de PF. Nosotros, como todas las personas progresistas y revolucionarias del mundo, admiramos a la Unión Soviética. Nos consideramos amigos de la URSS y nos preparamos, como toda publicación avanzada, a celebrar el 50º aniversario de su revolución. Sin embargo, ser admirador y amigo de la URSS es una cuestión, incluso de principios revolucionarios, y ser obsecuente repetidor de versículos dogmáticos, es otra bien distinta.

Los "amigos" de la URSS, al estilo de Inzunza, han dado muchas piruetas y cabriolas como para convencernos con una acrobacia más. ¡Vaya "amigos" que callan y ocultan los errores de la URSS! ¿O, acaso, la URSS no puede cometer errores y no está en el derecho de sus amigos el representárselos?

"Amigos" de la URSS como Inzunza son resabios de la tremenda deformación que sufrieron el marxismo-leninismo y las relaciones entre partidos y estados socialistas, después de la muerte de Lenin.

El PCUS tuvo el valor histórico en su 20º Congreso de amputar sus miembros enfermos. Pero los graves vicios que engendró el estalinismo persisten en gran medida en algunos países de América Latina. Esos vicios permiten que sujetos como Inzunza, ambiciosos de profesión, habituados a llevar el amén y a repetir como loros consignas carentes de significado real, se encumbren en las organizaciones —pasando a lle ... méritos auténticos y efectiva lealtad a los principios— Desde influyentes cargos esos tipos derraman la cuota de odio y de veneno que albergan contra los auténticos revolucionarios de dentro y fuera del partido. Como consecuencia lógica, esos burócratas oportunistas cubren sus magras humanidades ideológicas con el antifaz de "amigos" de la URSS. Ningún estado ni ideología podría sentirse satisfechos con la "amistad" de incondicionales, cul.... ta de sinceridad los hace dar vueltas de carnero una y otra ves. Aunque ellos no se cansan de salir de una afirmación para c..> una contradicción, y así de manera indefinida.

"Amigos" de la URSS, tamp...ertamente, lo fueron aquellos que en lo peor de los abusos c...la democracia revolucionaria en el PCUS, y agazapados detrás de ideas de Trotsky, involucraron en sus ataques al estalinismo el cuerpo general del Partido Comunista y del propio pueblo ...co, que se mantuvieron sanos y listos para su rescate histórico.

Por cierto, no faltan los ...res de esa pobre norma de conducta de los "amigos" de la URSS. Marginados de la iglesia oficial, abren su propia capilla para rendir culto, ahora, a Mao Tse-tung. También ellos son cu... "amigos" de China Popular.

Desde luego, nosotros no re...emos autoridad a unos ni a otros para otorgar credenciales ...ra excomulgar a nadie como revolucionario. Consideramos qu... revolucionarios serán los que hagan la revolución, y que desde ya trabajen en esa dirección leal y francamente.

PF mantendrá su derecho a...inar la política de las potencias socialistas con plena independencia, sin enajenar por ello su adhesión sincera a las naciones ....an precedido a nuestro pueblo en la acción revolucionaria. En ....rea —como hasta ahora— no sólo usaremos nuestros propios ...los, sino también todo material que estimemos importante ...ar para que nuestros lectores formen su propia opinión.

No siempre los artículos que publicamos reflejan el criterio de la revista. Así ocurre con algunos aspectos del artículo de Gerassi. Sin embargo, la materia de fondo de ese artículo la compartimos. La política de coexistencia pacífica de la URSS —que tiene su punto extremo en la tolerancia d ....erante conflicto de Vietnam, donde Estados Unidos interviene con todo su peso bélico—, es una cuestión que preocupa a los revolucionarios del mundo y a la opinión pública universal. La polémica en torno a esta cuestión se desarrolla en todos los puntos del globo. Sólo avestruces políticos pueden eludir el asunto bajo una espesa nube de alabanzas a la URSS y con el meticuloso ocultamiento de toda información que ponga en tela de juicio esa política.

La cuestión de la coexistencia pacífica —que adquirió renovada actualidad después de la entrevista de Glassboro, entre el premier Kosiguin y el presidente Johnson tiene incidencia insoslayable en América Latina. Se ha trad ...o prácticamente en el interés del gobierno soviético en mante ... o abrir relaciones financieras con gobiernos que aherrojan y ...guen a las vanguardias revolucionarias de sus pueblos. No e ...n discusión que la ampliación de relaciones diplomáticas y comerciales de la URSS, radica en el interés legítimo del Estado soviético, que durante largos años conoció las penurias del aislamiento y el bloqueo. Pero la ayuda financiera y técnica a gobiernos reaccionarios —en algunos casos simple oferta, en otros desgraciada realidad— es un asunto que lastima seriamente al movimiento revolucionario latinoamericano, y sobre el cual se puede opinar sin enajenación alguna.

Una y otra, cosa, la coexistencia pacífica con el imperialismo norteamericano y el grado de confianza que importa relacionarse y ayudar a las burguesías latinoamericanas, pudieran romper definitivamente la imagen de la URSS entre los revolucionarios del continente si éstos no tuvieran una fe sin límites en que hablando francamente el problema y representándolo a la URSS con igual franqueza, más tarde o más temprano se producirá una rectificación saludable.

En América Latina —como sucede en África, Medio Oriente y en gran parte de Asia—, el principal enemigo de los pueblos es el imperialismo norteamericano, y su aliado natural es la burguesía. En nuestro continente se ha iniciado una lucha a muerte contra el imperialismo yanqui, que muy pronto se las verá con dos y tres Vietnam. Aquí no hay lugar para la coexistencia pacífica con el explotador y asesino de pueblos. Por cierto, tampoco existe posibilidad real de avance revolucionario del brazo con la burguesía local, alienada al dominio económico, político y militar del imperialismo.

Eso está claro para muchos revolucionarios latinoamericanos, y PF comparte la posición. No es culpa de nadie si los inzunzillas se manejan de otro modo. La tarea de cobrar las cuentas —si hay que cobrarlas— estará en manos de otros, de los que concluyan una lucha que será larga y dolorosa.

Ningún aprendiz de pope, y menos un Inzunza cuya acción revolucionaria es por completo desconocida, distinguiéndose más bien por planteamientos conservadores y melifluos, podrá desanimar con anatemas y exorcismos a los revolucionarios chilenos. El terrorismo ideológico que él pretende aplicar, dentro y fuera de su partido, utilizando en forma arbitraria un instrumento que le ha confiado, sin saberlo, la clase obrera, encontrará la respuesta altiva que merece.

PF publicó el artículo de Gerassi (reproducido de la revista progresista norteamericana "The Minority of One") con una reseña sobre el autor. Los lectores de PF son adultos en edad mental (salvo excepciones como la que estamos comentando). No necesitan que Inzunza les explique que "Time", "Newsweek" y "The New York Times" (a los que perteneció Gerassi) representan al imperialismo yanqui. Basta que se les informe —como hizo PF— para que formen su propio cuadro.

Quizás Inzunza intenta presumir de conocimientos sobre la prensa norteamericana. Debe conocerla bastante bien como fruto de sus viajes a la metrópoli imperial en misiones, sin duda, de alto interés para la clase trabajadora norteamericana y chilena.

Otra argucia de Inzunza —hacemos el beneficio de otorgarle esa categoría— es presentar a Gerassi como "colaborador" de PF. Es posible que el periodista yanqui ni siquiera esté enterado de la polvareda que levantó la reproducción de su artículo en nuestra sección "Prensa Extranjera".

Tal como lo dimos a conocer, Gerassi es en la actualidad redactor de asuntos latinoamericanos de la revista "Ramparts", cuya edición de marzo de 1967 denunció las conexiones de la CIA con la Asociación Nacional de Estudiantes de EE.UU. "El Siglo" utilizó en forma abundante, en esa oportunidad, las informaciones de "Ramparts", sin prevenir a sus lectores que uno de los redactores de la publicación era John Gerassi. No tenía por qué hacerlo, desde luego; lo que interesaba a "El Siglo" era la denuncia contra la CIA. ¿Por qué, entonces, si a PF interesaba el artículo "La URSS y la revolución" tenía que reproducir también el libro de Gerassi "The Great Fear in Latin America" del mismo autor. Inzunza reproduce frases de ese libro para descalificar al "colaborador" de PF. Esfuerzo inútil como la mayoría de los afanes en que se empeña Inzunza. El supone que "puede ser que hasta intenten defenderlo, para defenderse". Supone mal —lo que desacredita el olfato político que debiera poseer si desea seguir posando de "delfín" oficial. Sin embargo, como conocemos los métodos de Inzunza, verificaremos si ese libro es tal como él dice.

Las fuentes de información norteamericana —que de pronto le causan asco a Inzunza— no son rechazadas de ordinario por el periódico que él dirige. El mismo día en que aparece su farragoso artículo, "El Siglo" publica 27 noticias de la UPI contra 6 de la TASS. Puede suponerse legítimamente que Inzunza considera más idónea a la agencia yanqui que a la soviética. ¿Y de ahí concluir que el director de "El Siglo" es antisoviético? Estúpido; semejante cosa sólo podría ocurrírsele a un Inzunza.

LOS "COJONES" DE FIDEL Y EL CHE

Inzunza —perdido en el pantano de una fraseología huera— intenta recapturar la atención de sus lectores hacia el final del artículo. Hace un amago de utilizar un lenguaje castizo, y textualmente anota: "Cada pueblo tiene que hacer su propia revolución, librar sus propias luchas, pagar el precio de su victoria. Esto lo entienden todos, menos los provocadores y los que escudan su afán revolucionario en los cojones de Fidel, el Che Guevara y otros luchadores."

La primera parte del párrafo no vacilamos en suscribirla, e invitamos a Inzunza a trabajar de verdad por ponerla en práctica, o sea, a impulsar la revolución.

En cuanto a lo segundo, Inzunza sabe bien que ningún redactor de PF necesita escudarse en los cojones de Fidel o el Che. Los tenemos propios y bien puestos.

En cambio, Inzunza oculta no sólo los cojones, sino todo el cuerpo de Fidel y el Che. Los lectores de "El Siglo" hace tiempo que perdieron la instructiva posibilidad de leer los discursos de Fidel y otros documentos de la revolución cubana. Lo mismo puede decirse del Che, cuyo último documento a la Tricontinental (PF Nº 27) no existió jamás si los revolucionarios chilenos se informaran sólo por "El Siglo". Para qué hablar de las resoluciones de la OLAS. Ninguna mereció los honores de su publicación en el diario que dirige Inzunza que, en cambio, concede tan prominente espacio a los cables de UPI.

Como se ve, si alguien le ha visto los cojones a Fidel y al Che, son los inzunzillas. Allá ellos.

Algunos lectores se preguntarán acertadamente: ¿Por qué PF rompe su norma habitual de no contestar ataques sucios?

Bien, lo hacemos por dos motivos: uno, las inepcias de Inzunza colmaron toda medida tolerable, y dos, repetimos, porque no lo consideramos a él como genuino representante ni de "El Siglo" ni del Partido Comunista.

REVOLUCIONARIO CON PERSEGUIDORA

¿Quién es el petimetre que pontifica por cuenta de la "clase obrera"? Es un "orejero" que a fuerza del más puro arribismo ha conseguido una situación influyente. Jamás fue un luchador social. Su papel como estudiante era marchar junto a sus compañeros más decididos para soplar la consigna: "¡Cuidado con las provocaciones, compañero!" La masa jamás lo ha elegido espontáneamente para cargo alguno. Su máxima aspiración es convertirse en "revolucionario con perseguidora". En ese sentido, en las últimas elecciones de parlamentarios, fue protagonista de un incidente que retrata de cuerpo entero sus ideales. Merced a su influencia de "orejero", consiguió se le incluyera en la lista de candidatos a diputados. Se le destinó a Chillan donde su "trabajo de masas" consistió, fundamentalmente, en instigar medidas contra dirigentes regionales del PC y en boicotear —en su propio beneficio— la genuina popularidad de una compañera conocida por su lealtad a la causa popular. Los desaguisados del "delfín" concluyeron en una escena frente al comité central con una frase que lo retrata: "Tú ya eres regidora, ¡déjame a mi ser diputado!" Los curtidos dirigentes, molestos por tal exhibición de ambiciones, rechazaron seguir considerando el problema "ideológico" que planteaba Inzunza.

¡De esta laya es el pon tífica que nos sale al camino! Este arribista —que hace "carrera política" a costa de sus servicios como consejero y correveidile— es el que pretende exorcizar al pensamiento auténticamente revolucionario. Lo que en verdad pretende es impedir que los militantes del PC, que tienen derecho a informarse ampliamente y a formar sus propias opiniones, lean PF. Inzunza —que el año pasado, a cuenta de "orejero", fue escogido para dictar un informe, que se anunció injustificadamente como "extraordinario", a un pleno del PC— está consciente que PF es acogido hoy en el seno del movimiento revolucionario chileno con mucha mayor atención que el diario que él dirige.

Finalmente, debemos decir que nos alegra que Inzunza haya publicado la carta que nuestro director envió al personal de "El Siglo" con motivo del aniversario del periódico, el pasado mes de agosto. No nos referiríamos a ese aspecto si no fuera porque, a juicio de muchos amigos de PF fue una torpe ingenuidad ratificar nuestra línea, mantenida durante un año, aun en medio de otros sucios ataques de Inzunza, de no considerarlo a él —y mucho menos al partido al que infortunadamente él dirige— como nuestro verdadero enemigo. Seguimos creyendo lo mismo. "El Siglo" y el Partido Comunista, entendidos ambos en su realidad amplia y vital, no son nuestros adversarios.

Nuestros enemigos son el imperialismo y la burguesía. El reformismo y el oportunismo. La conciliación y el seguidismo. Contra ellos venimos disparando desde hace un año. Nuestra carta de congratulación a "El Siglo" la mantenemos, y nos alegra que inzunza la haya publicado, para que se enteren de ella quienes no tienen acceso a la oscura gaveta donde él guarda su colección de agravios, rencores y odios.

En cuanto al propio Inzunza, también le deseamos éxitos. Como los que él merece. Sin duda, después de su frustrada escaramuza electoral en Chillán, ambiciona más que nunca un sillón de diputado, aunque sea a costa de la popularidad ajena. Más adelante vendrá la pecha por el confortable sillón de senador y, en el camino, el colmo de todas sus aspiraciones como "dirigente": la secretaría general. Pero tenemos una pequeña duda: creemos que la marcha del proceso revolucionario en Chile, a pesar de cuanto haga Inzunza en contrario, no le va a permitir hacer realidad sus ambiciosos sueños.

REVISTA "PUNTO FINAL"
[nota ed.dig.: el PDF usado como fuente contenía trozos ilegibles que han sido resaltados en amarillo]


La traducción de Gerassi

Señor Manuel Cabieses
Director de “Punto Final”
Presente

Señor director:

TRATÉ de leer con absoluta objetividad el artículo de Jorge Inzunza aparecido en "El Siglo" de ayer, lectura desagradable debido a la vulgaridad de su lenguaje. Acepto y sostengo su derecho a exponer su pensamiento (lo que no hace él respecto de los derechos de otros), pero hay ciertas deliberadas distorsiones de la verdad que no puedo dejar pasar sin comentario.

El mismo título: "Consejero yanqui, colaborador de "Punto Final", está calculado para que parezca que el señor Gerassi escribe para la revista "Punto Final", lo cual es falso. El artículo de Gerassi fue escrito para la revista estadounidense "The Minority of One", tal como se explicaba ampliamente en la nota al pie del artículo reproducido en PF. Además, mediante frases como "Guerassi (sic) y sus amigos de "Punto Final", "los Guerassi y los puntofinalistas", "el colaborador de "Punto Final", etcétera, el director de "El Siglo" pretende dejar establecida una vinculación entre la revista "Punto Final" y el señor John Gerassi, de los Estados Unidos de Norteamérica. A continuación de estas acrobacias verbales, el señor Inzunza no sólo insinúa sino que dice claramente que el señor Gerassi está al servicio de la CIA, y, por lo tanto, también lo está la revista "The Minority of One". Repudio enérgicamente esta acusación, que me parece falsa e injuriosa. Pero el señor Inzunza no se detiene ahí. No. Insinúa que, como consecuencia de haber publicado el artículo de Gerassi, "Punto Final" coopera con la CIA. Y eso no lo pienso aceptar, puesto que esta revista probablemente ni se habría enterado de la existencia del artículo de Gerassi si yo no lo hubiese traducido y ofrecido a dicha revista como una muestra del pensamiento de ciertos grupos de la izquierda estadounidense. Y en esa calidad fue publicado en las páginas de "Punto Final". Gerassi en ningún momento ha entrado en contacto con "Punto Final". Considero que el ataque a PF de parte del director de "El Siglo" fue desmesurado e injustificado. En cuanto al contenido del artículo de Gerassi, no requiere la defensa de nadie; y respecto del reproche que se le hace a Gerassi de haber sido director de "Time" y "Newsweek", debo agregar que, desgraciadamente, los mejores periodistas estadounidenses no se han formado en "The Daily Worker". Que no vaya a creer nadie que con esto desprecio a los que escriben en el diario comunista de USA, quienes han tenido la valentía de hacer sacrificios y sufrir innumerables represiones en su lucha antimperialista. No es eso. Me refiero exclusivamente a su calidad periodística, la cual considero pobre debido al tono panfletario que emplean.

El señor Inzunza padece, a mi modo de ver, del grave defecto —defecto que, por lo demás, es compartido por mucha gente de su misma línea— de estimar que cualquier punto de vista que esté fuera de la línea del PC no puede ser considerado como auténticamente de izquierda. Es por eso que su sarcasmo no conoce límites cuando coloca la palabra izquierdista entre comillas al referirse a "Punto Final". ¿Por qué insiste en catalogar a toda persona que no esté de acuerdo con la política de la URSS como anticomunista y enemigo del pueblo soviético? Con el señor Inzunza no existe la posibilidad de examinar, discutir, corregir o criticar dentro de la izquierda. Sencillamente, no puede haber nunca ninguna falla porque, según parece sostener, su izquierda es infalible. La autocensura no tiene derecho de existir. Yo, en cambio, sostengo que nadie es infalible, y agradezco a "Punto Final" que haya permitido la reproducción del artículo de Gerassi en sus páginas bajo el calificativo de "Prensa extranjera".

Por último, quisiera citar al señor M. S. Arnoni, director de "The Minority of One", valiente publicación de izquierda de los EE.UU. Anticipándome a cualquier tentativa del señor Inzunza para desprestigiar al señor Arnoni (puesto que parece que está empeñado en tratar de desprestigiar a todos los que no piensan como él), debo decir que éste estuvo seis años en Auschwitz en manos de los nazis, que allí vio morir a su familia, que ha sido siempre consecuente con la izquierda y con la lucha contra el imperialismo norteamericano. ¿Acaso un hombre con esos antecedentes estaría dirigiendo una revista que colabora con la CIA? ¿Acaso un hombre con esos antecedentes estaría apoyando la actual política fascista de los EE.UU.? Arnoni dice: "¿Qué es lo que hay de tan sagrado, intocable o superhumano en la política soviética que tiene que ser tratada como la única política nacional libre de la crítica de extranjeros, incluso de los extranjeros amigos de la URSS?". A mi juicio, el éxito de la construcción del socialismo depende en gran parte de que la izquierda no pierda su capacidad de autocrítica.

Ya que me siento responsable por lo ocurrido, espero que esta carta sirva para aclarar las injustas y erróneas acusaciones de "El Siglo" contra PF, debidas a la publicación de mi traducción.

Le saluda atentamente,

JULIANNE CLARK


Poesía

DOS POETAS PERTURBADOS

RAZÓN tiene Mario Benedetti al señalar, en el número correspondiente a julio-agosto de la revista Casa de las Américas, el modo de influir de César Vallejo en la actual poesía que se está escribiendo en lengua castellana, particularmente en América Latina.

Benedetti dice que el tratamiento que le da Vallejo a la palabra consiste en violentarla, haciéndole decir y aceptar por la fuerza un nuevo y desacostumbrado sentido... Vallejo obliga a la palabra a ser y decir algo que no figuraba en su sentido estricto ... El combate que Vallejo libra con la palabra, tiene la extraña armonía de su temperamento anárquico, disentidor, pero no posee obligatoriamente una armonía literaria, dicho sea esto en el más ortodoxo de sus sentidos ... El lenguaje de Vallejo no es lujo, sino disputada necesidad. Ese modo de influir, de que habla Benedetti, se observa, naturalmente, en la nueva poesía chilena. Y se observa —estoy pensando en Omar Lara, nacido en 1941, y que acaba de editar su segundo libro Los Enemigos, Ediciones Mimbre, 1967— no solamente en cuanto a la utilización de las palabras dentro de su instrumento o lenguaje, sino también como establece el mismo Benedetti, dentro de una irradiación de actitudes, o sea, después de todo, en un contexto moral. Y esa misma preocupación moral, aunque en un tono sintácticamente menos vallejiano, se da también, a veces casi imperceptible, en la inicial poesía de Manuel Silvacevedo —nacido en 1942— a través de su libro Perturbaciones, Ediciones Renovación, 1967. El yo minimizado y hasta ridículo que vemos en la casi totalidad de la poesía joven, tiene justamente a la poesía de César Vallejo como un antecedente. El yo de Vallejo es dolorido, enjuto, huesudo; un poeta —dice Fernando Alegría— que le dio el golpe bajo a la retórica romántico-modernista hispanoamericana, al sensualismo y al sentimentalismo de medio pelo... En un momento en que aún subsistía en la poesía americana —hablo de la época de Vallejo— un yoísmo desmesurado, una actitud poética de Olimpo.

Pero estos dos jóvenes poetas, Lara y Silvacevedo, abdican, o simplemente han nacido con un yo mínimo en el cuerpo. En Los Enemigos, de Omar Lara, ni siquiera está el yo. En Perturbaciones, de Manuel Silvacevedo. el yo-poeta es arrasado, ridículamente. Dice la segunda estrofa del poema Las Sillas: Esta es mi cabeza —tronó el poeta/ parapetado debajo de las mesas—/ y las sillas, unas piadosas sin embargo,/ lo ajusticiaron moliéndolo en el piano.

Mientras Silvacevedo presenta violentísimas imágenes: asociación generalmente de palabras plácidas, tranquilas (o que sugieren idea de suavidad, de no hay peligro) con elementos o palabras que sugieren violencia, o por lo menos aspereza —... al compás de la vieja melodía/ cuyo encanto es ahora como una bofetada, o: el sofá caminando en la sala como un mulo, o: nuestro sobresalto les hacía/ abalanzarse a los cuartos alegres como búfalos/ colgándose de lámparas y puertas;—, Omar Lara presenta una poesía conceptual, con un mayor orden lógico, sintáctico, que en su primer libro Argumento del día, de 1964, donde se apreciaba menor organicidad, menor unidad, mayor aspereza, donde poemas como El Hijo (sin duda uno de los mejores de este autor) filiaban más claramente a Omar Lara con el peruano Vallejo.

La poesía de Lara en Los Enemigos presenta a un poeta que se sale del ambiente familiar-infancia para mostrar, acosado, como en peligro, al poeta dentro de un ambiente familiar-adulto. Ha pasado mucha sangre (o amor) bajo estos puentes, y hay numerosos enemigos y enemigas. Como detrás de un velo, aparentemente estática, contenida sin dar, por lo común, esa sensación, Lara ataca de entrada a su enemigo, pero los últimos dos versos del poema dan el sentido original, desoladamente humano, —vallejiano por lo mismo, aunque no lo sea en su totalidad— que ya se ve en el libro Argumento del día.

Escribe Omar Lara en el primer poema, El Enemigo, de su libro Los Enemigos: Es cierto que estoy prisionero/ de algunas palabras precipitadas/ y terribles/ que proferí a propósito/ de alguien./ Alguien/ con quien nos hicimos valientemente daño/ y al que abrazaría de inmediato/ si lo tuviera a mi lado/.

La dimensión humana de este poema es evidente y, a diferencia de los otros poemas del libro, su ejecución es más limpia, debido a lo cual la comunicación con el lector es más completa y concreta. No hay aquí una abstracción que pueda llevar al poema, peligrosamente, hacia un neo-hermetismo que termine por deshumanizarlo. Existe una abstracción pero no existe en El Enemigo un poema abstracto. Está en la línea de El Hijo, hijo que —como un rescate de lo humano en la poesía de Lara— aparece también en Segundo nacimiento de Julieta, último poema de Los Enemigos: ... Vuelvo al hijo que se nos viene/ de no sé cuánto amor atrás... obligándonos a prepararle/ su pequeño espacio...

En alguna medida Manuel Silvacevedo está igualmente perturbado por similares enemigos. Pero la actitud de Silvacevedo es de mayor rebeldía y presenta mayor combate. Posiblemente la lucha sea ganada por el poeta. Su poesía inédita indica una ruptura liberadora con aquellas enemigas perturbaciones. Las perturbaciones iniciales de Silvacevedo son de círculo-familiar-de infancia.

Enemigos fecundan la poesía de Lara, pero no ofrecen una posibilidad total de salvación. No obstante, el poeta de Valdivia se ha valido óptimamente de los enemigos, hasta hoy. Silvacevedo rompe con el círculo familiar-de infancia y en su trabajo inédito se abre hacia una poesía contemporánea, crítica, irónica, sarcástica, pero no por ello menos compleja. Antiliteraria.

ROUND


Teatro

LA FIACA", O LA ESCLAVITUD COTIDIANA

EN el Teatro ICTUS se estrenó "La Fiaca", obra en dos actos del autor argentino Ricardo Talesnik. En el lenguaje popular argentino fiaca quiere decir flojera, ausencia de voluntad de trabajar.

El estilo de esta obra se inserta en el género del grotesco, que llevara a un esplendor aún no superado su creador, Armando Discépolo ("Stéfano", "Mateo", etc.).

Podría decirse que el grotesco surgió como estilo decantador del sainete, evitando su populismo, su pintura exterior colorida y abigarrada. El grotesco procura particularizar en lo ideológico, lo conceptual, desprendiéndose de la hojarasca pintoresca. Trabaja con la condición del ridículo de los personajes y con la capacidad y necesidad de risa de los espectadores, pero entre carcajada y carcajada destila un contraste amargo, revela el pozo profundo de los seres y las cosas.

Representa a la vez una superación técnica del sainete al trabajar con menor cantidad de personajes, encarando con mayor deliberación la interioridad sicológica y conflictual de cada uno de ellos. A su vez, Armando Discépolo fue influido por la dramaturgia pirandelliana y por la literatura rusa del siglo XIX, amén del realismo costumbrista argentino.

Expresado gráficamente, el grotesco indaga en la falsa alegría del payaso, en los sueños inalcanzables de los humildes y en su trágica realidad. La cara empolvada de Sharim sobre el final de la obra (un acierto de maquillaje) lo atestigua. Y aquí es donde el grotesco se entronca con la constante bufonesca, con la crueldad satírica del teatro universal. Y en este sentido, la obra de Discépolo es antológica. La anécdota de Talesnik en "La Fiaca", es sencillísima: un empleado de oficina decide no trabajar por "fiaca", pero el hambre lo hará volver al yugo, como un caballo de noria. Pero estructuró inteligentemente la obra, basó con un sólido espíritu conceptual la letra. Con un lenguaje universal, para todo público, va llevando la historia a un desenlace inevitable.

Sus personajes respiran autenticidad, la miseria de las quimeras y alienaciones de la baja pequeñaburguesía que son los empleados oficinescos, que en nuestra época se van asemejando más a los trabajadores industriales por la mecanización de sus tareas, aunque sin alcanzar su conciencia de clase.

Todo un hallazgo resulta el personaje de Peralta, (Luis Melo), el amigo del protagonista, Néstor (Nissim Sharim), a pesar de su antigua existencia en este tipo de literatura. Llama la atención en la puesta de escena dirigida por Jaime Celedón, el conocimiento y la fluidez con que trata el grotesco y los personajes de Buenos Aires, sin caer en la maquietta. Bien resuelta la escenografía de Carlos Muñoz, verista pero penetrante, acertada en las tonalidades grises, en el habitat derruido de la capa social enfocada.

Luis Melo hace una verdadera creación con su personaje. Dotado de una rica facultad de mimo, no la parcializa, la ennoblece con la integridad del actor, y tiene la sagacidad —dada su gama de recursos— de no sobreactuar. Ya lo habíamos visto en "Humor para gente seria" de Jules Pfeiffer. Fue muy bien elegido para hacer ese papel, era quizá el tipo insustituible.

Nissim Sharim realiza un trabajo francamente extraordinario, en lo físico y en lo dramático. El suyo es de esos papeles codiciados y envidiados por los actores. Quizá en algún momento lo hace facilista, empujado por la aceptación del público, corriendo el riesgo de caer en el "sketch". Pero en líneas generales, transmite la densidad tragicómica de Néstor, en un plano de gran trabajo.

Inés Moreno realiza un personaje bien delineado, haciendo buen uso de su voz rica y de su temperamento. Quizá Marcelo Romo en su "relacionador humano" deba desarrollar más, aunque lo hace en un nivel digno. Pero son redundantes, innecesarios, sus tics de párpados y otras muecas faciales sin funcionalidad, formales.

Diana Sauz no alcanza el oficio y la ductilidad del resto del elenco. Es palpable su "trac" frente al público, su dureza de movimientos y emisión vocal, que sabotean su total inmersión en el juego teatral. Algunos "gags" efectistas de uso inmemorial en los escenarios, no pertenecen al texto, pero pueden ser lícitos siempre que no rompan la línea general del concepto escénico de la obra.

Talesnik contó en Chile con un excelente equipo de actores, que demuestran una vez más la vieja ley de que el actor puede hermosear todas las posibilidades de un libreto. Para el autor, este es un estreno mundial. No es estridente decirlo ya que es seguro que "La Fiaca" integrará más de un repertorio.

JULIO HUASI


Tribuna

EL CAMINO DE UNA ESCALADA

EL sainete protagonizado por el gobierno y los momios ha tenido la virtud de mostrar ciertos hechos, como la política sindical y el programa económico del gobierno para los próximos meses, bajo la luz de una escalada que se prepara contra la nueva estrategia que OLAS señala a los movimientos de trabajadores en América Latina. La escalada se inicia en los momentos en que la oligarquía gubernativa busca desesperadamente preservar un status de indemnidad y control de la situación. Se sabe que la escalada represiva se lanzará como la defensa del régimen institucional contra cualquier fuerza de izquierda o de derecha que lo' amenace. Para el gobierno, la derecha son los nacionales y basta un manotazo y el sainete. La izquierda, esto es los grupos o partidos que han adherido al llamado de OLAS, es más difícil liquidarla. Ya la juventud del PDC entendió el juego y denunció a Frei, expresándole que para ellos defender el régimen institucional era "impulsar la reforma agraria,. tramitar en forma expedita la reforma bancaria, terminar con la concentración del poder financiero que da a la oligarquía su poder". Jóvenes de ese partido en hechos de profunda pedagogía social habían ganado un movimiento por la democratización de la Universidad Católica, demostrando el principio que no había gobierno posible sin autoridad y que esta última emanaba de los gobernados y terminaba cuando estos últimos le retiraban su confianza. El movimiento representa una lección objetiva de primera importancia en la estrategia fundamental de los movimientos populares. La cuestión que aquellos jóvenes planteaban tiene vigencia todavía puesto que la escalada se inicia justamente en nombre de la autoridad y de las tareas que el gobierno decide imponer al país en sus planes económicos y en nombre de aquélla. Ahora, ¿de qué manera la oligarquía planea su propia indemnidad?

Veamos los hechos sobre los cuales construye el programa de su escalada.

Las inversiones del sector público están virtualmente paralizadas. Se ha acentuado la tendencia que ya se había insinuado en forma alarmante en el segundo semestre del año 66 en que el presupuesto de Caja estuvo financiado en más de un 70% por fondos externos. El ritmo decreciente en la capitalización de las empresas ha alcanzado niveles aún más bajos que los del año 65. Encuestas oficiales revelan que las grandes empresas han podido mantener sus rubros de capitalización (más de un 90% de éstos) sólo recurriendo al endeudamiento externo que en los últimos tres años supera los 150 millones de dólares. La nueva "distribución del ingreso" no ha tocado a la oligarquía empresarial urbana, puesto que se ha hecho sobre la base de subvenciones y créditos. Las presiones inflacionarias han correspondido a las demandas de los nuevos sectores de la oligarquía urbana, accediendo a posiciones de poder y de compromiso social: es la "pecha" por los DFL2 con 140 m2, o las Torres de Tajamar, los viajes al extranjero, los televisores, los autos y las inversiones remunerativas, etcétera. Como después de servirse de los créditos externos los mendrugos del compromiso social no alcanzan para todos, la cacareada redistribución a los campesinos no ha operado. Estos han entendido la burla y ya declararon en Colchagua que "este será el último año en que los pliegos pondrán el acento en el reajuste salarial". Entendieron la burla y en adelante los movimientos serán por la tierra que trabajan. En conclusión, el ablandamiento preliminar a la escalada se ha producido con el compromiso social de los pocos que acceden con plenos derechos y los otros que pueden alentar alguna expectativa aunque sea al costo de los más. Aparentemente se ha producido una trizadura en el frente del gobierno pues a la declaración de los jóvenes siguió una de Gumucio en que llamó a aprovechar la ocasión favorable para "acentuar el proceso de cambios estructurales con el apoyo de todas las fuerzas políticas partidarias de realizarlos". La declaración fue hecha después que Molina explicó los "cambios estructurales" que el gobierno propone y está por verse lo que ella significa. Es en el programa que leyó Molina y los hechos que lo preceden en donde está la formulación más clara de la escalada que el gobierno efectuará en los próximos meses. Según la terminología standard del gobierno todo comienza con una invocación al desarrollo y a una carnada de 250 millones de dólares que financiarán los nuevos planes industriales (celulosa, petroquímica, siderurgia e industria automotriz). Como sólo un traidor se puede oponer a planes de desarrollo el gobierno insiste mucho en ellos y advierte inmediatamente, que no se puede repetir la experiencia de los últimos tres años cuando los salarios subieron en un 40% y la producción sólo en un 20%. Lo que en el fondo contradice la argumentación justificativa de la inversión que según Molina son los efectos multiplicativos de la inversión. El gobierno sabe que no producirá ningún efecto multiplicativo, sabe que sin empresas productoras de bienes de capital en el mejor de los casos las nuevas inversiones implicarán la presencia de monopolios extranjeros para lucrar a costa de las mayores inversiones y que el país deberá pagarlas por esta razón a un precio doblemente mayor. Por último el gobierno sabe que es a la especulación y a las utilidades de los monopolios que la izquierda se opondrá y no al desarrollo.

La escalada comienza en nombre del desarrollo, luego proseguirá, atribuyendo a los trabajadores (sin darnos a conocer su importancia relativa en el pago de la remuneración de factores) los mayores incrementos de costo. Esa justificación hipócrita y denunciada muchas veces por los trabajadores será la base de la política represiva. El gobierno sabe que en ese mismo momento estará planteando la primera etapa del recrudecimiento en la tensión y las condiciones de una virtual guerra social.

HÉCTOR VEGA TAPIA


UNA CARTA SIN RESPUESTA

DESPUÉS de oír declaraciones formuladas por el senador Raúl Ampuero Díaz, y de leer íntegramente la carta que el senador Salvador Allende, dirigió al primero, mi conciencia de socialista militante me ha decidido a expresar mi opinión, que por modesta que sea refleja el sentir de miles de hombres y mujeres de nuestro querido Chile que observan con tristeza que el socialismo se divida y que ello ocurra a través de hombres que fueron sus mejores conductores.

Por sobre los hombres por importantes que sean, esta el ideario político maravilloso que es para el pueblo todo, la existencia del Partido Socialista.

Así como la palabra revolución no ha tenido ni tendrá jamás apellidos —y esto el pueblo lo intuye perfectamente—, así el socialismo jamás podrá tenerlos. Se es o no socialista, se es o no marxista.

La carta de Allende, que no tuvo respuesta por descortesía o por inestabilidad emocional del destinatario, contiene planteamientos muy serios y profundos con relación a la lucha emancipadora del imperialismo yanqui, en la cual todos los militantes y simpatizantes de los movimientos de avanzada estamos, en una forma u otra, comprometidos.

¿Acaso en el siglo pasado los grupos dirigidos por O'Higgins, San Martín, Bolívar, Sucre, y tantos otros, no se unieron en un ideal común de libertad política?. También en esa hora hubo caudillos como Carrera que no aceptó tal actitud unitaria y produjo grupos antagónicos.

La carta aludida plantea concreta y tajantemente al senador Ampuero que por la unidad del partido Socialista, pieza fundamental del FRAP, se debe sacrificar cualquier posición personal o de grupo y le hace ver que se está jugando el destino de la revolución antimperialista, y lo insta a meditar patrióticamente sobre estas trascendentales materias. Y en un gesto que lo enaltece, Allende le ofrece renunciar a cualquier actividad en el Partido e incluso a renunciar también a cualquier posible postulación presidencial a priori.

Ese gesto de Allende tiene el sello de un hombre que es desde mucho el líder indiscutible de la Izquierda y que ha alcanzado estatura continental. ¡Esa actitud de Allende, muchos verdaderos socialistas no la olvidaremos jamás!

Como en todo partido marxista debe existir una disciplina interna y externa muy firme, si ésta se pierde, el partido pierde su condición de tal. Viene el caos y la angustia y desesperanza para el modesto militante que lee día a día expresiones como ésta en los diarios: "rebelión de Arica a Magallanes en el socialismo". Del problema interno del Partido, el militante o simpatizante poblador u obrero sólo conoce declaraciones y contradeclaraciones que se hacen por prensa y radio. ¿Qué estragos producirán en los millares de campesinos, mujeres y obreros sin instrucción política que miraban al Partido como el defensor más decidido y auténtico de su clase, ante el engaño, hambre y desocupación que día a día golpea en sus modestos hogares?. Esto me da una pena inmensa. ¡Tanto que soñaron no ser más pasto del engaño sistemático, sobre todo en el momento actual, que si alguna ayuda les llega no es solidaria, sino aquella con espíritu de limosna entregada por falsos cristianos que explotan la fe que en ellos existe!.

Uno de los días más emocionantes de mi vida y que me quebró como a muchos frente a lo irreparable, fue cuando acompañamos al inolvidable Salomón Corbalán González hasta el cementerio, y oímos en la rotonda, el homenaje preñado de lágrimas de todos los dirigentes allí presentes y a ese sencillo campesino que dijo: "Compañero Salomón, nos dejaste ahora que más te necesitábamos, tú nos enseñaste muchas cosas, viviste con nosotros en nuestras chozas durante semanas, noches y días nos defendiste del patrón ... ¿Quién nos defenderá ahora?".

Palabra que yo lloré como un niño y muchos otros también. Ahí se encontraban Salvador Allende, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez, Eugenio González, entre tantas figuras del Partido.

¡Qué hermoso ejemplo dejó ese gigante socialista, caído en la lucha por sus camaradas campesinos! Yo miraba a mi alrededor y me decía: ¡Qué grande es el Partido!, y que orgullo sentía de ser socialista.

Esto que yo sentí en esos instantes dramáticos, creo que también lo sintieron muchos porque ante la desgracia uno se une más a los suyos; todos esos recuerdos de nada han valido para ayudar a serenar los espíritus de los que de una u otra forma han destrozado el Partido por el cual murió recientemente, sólo ayer, el gran Corbalán González. ¡Unos se han ido dando su vida por su ideal y su partido, dejando un ejemplo imperecedero para las generaciones que vienen! En cambio otros se van de él sin dejar nada.

Por mi parte seguiré siendo hasta mi muerte socialista, idealista y, tal vez, ingenuo, pero sin apellidos y sin caudillos.

¡Los hombres desaparecen, sólo la idea perdura!

Hugo Dreckmann Wittig
Carnet de militante
Nº 19.013, año 1960, extendido por el entonces Secretario General Raúl Ampuero Díaz.


Informe especial

CÓMO VEN A FREI EN WASHINGTON

LOS hombres de negocios chilenos que reciben la revista especializada de Hanson, encuentran en ella una forma de conocer los puntos de vista de Washington mirados desde un ángulo crítico, los comentarios que hizo esa revista ("The Hanson's Latin America Letter"), en su número del 2 de septiembre, a un artículo del "Manchester Guardian", de Londres, provocaron sonrisas satisfechas en algunos empresarios y financistas de corte tradicional, y en cambio preocuparon seriamente al equipo de gobierno chileno.

El artículo al que nos referimos dice: "El coqueteo norteamericano con Frei, está efectivamente llegando a su final" ... Manchester Guardian.

"El punto de vista de Londres: El "Manchester Guardian" ofrece una sombría visión de la situación en Chile, que es defectuosa en algunos aspectos, informa que: 1) los hombres de negocios chilenos están asustados por la deteriorada situación económica y por la posibilidad de un nuevo intento comunista de apoderarse del gobierno en las elecciones de 1970; 2) las autoridades de Washington han perdido la fe en el presidente Frei y ahora reconocen que fueron engañados al apoyar a "una caña débil"; 3) los democratacristianos han perdido su atractivo; 4) la Embajada de USA, de ahora en adelante se preocupará de reforzar a la Derecha; 5) así ha terminado una era para Chile —y no solamente para Chile, sino para toda América Latina—. Este análisis requiere algunas ampliaciones para ser de utilidad, al menos para los inversionistas norteamericanos.

1. El punto de vista de Washington la política de inversiones.—Frei fue considerado por Washington como "una caña débil" mucho tiempo antes de que perdiera el control de su propio partido. Su tratamiento excesivamente generoso hacia cinco firmas norteamericanas fue tan falto de equilibrio y de juicio, y fue tan perjudicial para los intereses de Chile —y para los intereses de largo plazo de las relaciones chileno-norteamericanas—, que casi provocó la hilaridad de Washington. Históricamente, ningún gobierno de derecha había tratado a las empresas norteamericanas con la generosidad con que lo hizo Frei en los "convenios" que firmó. Como un típico demagogo, Frei cayó por culpa de su misma propaganda: él identificó los intereses de USA y la política de USA con la Anaconda, la ITT, etcétera, a las que los demagogos han atacado duro y parejo, y pensó congraciarse concediendo favores a esas compañías.

Intelectualmente, fracasó, pues no comprendió que los aumentos de producción podrían haberse logrado a través de esas mismas compañías sin el gasto de 500 millones de dólares. Ningún gobierno de derecha se hubiera equivocado tan gravemente por tales falsos conceptos. Fue el mal uso de fondos a través de esas prioridades equivocadas, lo que arruinó las reformas de que Frei había hablado tan largamente, por su parte, tuvo la cortedad de visión de pensar que era el dinero de los contribuyentes de USA el que estaba malgastando, pero ya que el dinero pudo haberse empleado en fines más apropiados, fue Chile quien resultó perjudicado en primer lugar.

Si realmente, como el "Guardian" sugiere, "las reformas están ahora siendo dejadas de lado y el reforzamiento de la Derecha está en perspectiva", ningún inversionista puede esperar un tratamiento tan bueno de la Derecha como el que recibieron las cinco grandes del presidente Frei. La Derecha no podría hacerlo.

2. El punto de vista de Washington: los militares.—A pesar de las ruidosas protestas de Frei acerca de los despilfarros del gasto militar y de su intención de adoptar prioridades superiores durante su período, el secretario de Estado de USA ha dicho al Senado, el 14 de julio, que la proporción de los gastos totales del gobierno de Chile, que se dedica a los gastos militares, ha aumentado en un 11% en 1966, comparado con 1960. El 16 de agosto se informó al Senado que las entregas efectivas de ayuda militar de USA solicitadas por Chile eran, en 1966, más altas que nunca: 110% más altas que en 1961, 40% más altas que en 1963.

Además, ya que fue Chile quien desató la carrera armamentista en la costa occidental con su anuncio de que compraría 20 millones de dólares del más moderno armamento aéreo, Frei aparece en esto también como un ejemplo de liberal enfermo de verborrea.

En 1966 la ayuda militar entregada a Chile sólo fue inferior a la entregada a Brasil. Lo mismo sucedió en todo el periodo 1950-66, cuando fue además superior al total entregado a Colombia, con sus muchos y largos problemas de guerrillas.

3. El punto de vista de Washington: la política fiscal.—En cuanto al deterioro económico, Frei había proclamado el 29 de octubre (1966) que "si no podemos derrotar a la inflación, no se nos debía permitir permanecer en nuestro cargo." En esos mismos días su ministro de Economía anunció que el gobierno parecía a punto de sucumbir a la inflación.

Pero el proceder de Frei no fue diferente en teoría de los anteriores intentos de estabilización gradual. No hay tampoco indicios de que una política más certera pueda surgir del reconocimiento del deterioro durante la "nueva era". En 1965 y 1966 los aumentos de salarios habían excedido los niveles fijados, pero las demandas de aumento no cesaron, a pesar de que los salarios reales parecían aumentar. Ahora, con precios que presionan fuertemente al trabajador, esas demandas deben intensificarse, cualquiera que sea el régimen en el poder.

4. El punto de vista de Washington: ¿Se verán afectadas las donaciones?—Más importante, quizás, es saber que el flujo de donaciones y préstamos "suaves" de Washington podría verse afectado. En mayo de 1967, el administrador de la AID informó al Congreso que el programa de ayuda para Chile "está planeado en forma decreciente para los próximos cinco o seis años." Ya se sabía que el precio del cobre no se mantendrá. Este programa de ayuda cada vez menor, iba a depender de un "progreso continuado en la estabilización de precios." No es seguro si los datos sobre precios pueden ser ahora manipulados para dar por lo menos una apariencia de "progreso".

5. Si las dificultades que se esperan van a desarrollarse cuando el precio del cobre esté por los 40 centavos, en pleno descenso, y si al mismo tiempo la AID no pudiera encontrar ni siquiera algunos indicios de "progreso continuado en la estabilización de los precios", teóricamente Chile estaría en muy mal pie.

Y si, según el análisis del "Guardian", la era de tolerancia hacia el fracaso de Frei está llegando a su final, esto podría significar serias dificultades para Chile. Por otra parte, todo lo que este país podía hacer por la Anaconda, la ITT y las otras tres compañías, ya lo ha hecho. Del punto de vista financiero, no le queda ningún poder para negociar en el nuevo régimen, porque Frei ya ha entregado todo lo que le podían pedir.

Queda, sin embargo, el hecho de que, tal como Frei llegó empujado por una ola de ayuda de USA encaminada a evitar que los comunistas triunfaran en las urnas —algo que nunca había sucedido antes— la unión de USA con la Derecha significa para Chile exactamente lo mismo que la unión con Frei, que se tradujo en la derrota de la extrema izquierda en la oportunidad anterior.

Lo que el "Guardian" llama "la reconstrucción por parte de USA de sus tradicionales puentes hacia sus tradicionales amigos (la Derecha)," no significa nada más que los puentes que los demócrata-cristianos construyeron anteriormente.

El aumento de los gastos militares que hizo Frei es probable que se mantenga o crezca, habrá menos ofrecimientos llamativos a los inversionistas extranjeros, porque ya han sido demasiado ampliados por Frei, y la política de estabilización gradual, que ha fracasado repetidamente, es poco probable que se altere.

Si realmente hay en perspectiva una nueva "era", no será más provechosa para el inversionista extranjero de lo que ha sido la de Frei."


Reportaje

LA REBELIÓN DE LA JUVENTUD

CUANDO el Consejo Superior de Seguridad Nacional se constituyó el 13 de este mes, los violentos choques entre universitarios y carabineros ocurridos en Concepción días antes, fueron tema obligado de las conversaciones.

El ministro de Defensa Nacional, Juan Carmona, al ser consultado en esa oportunidad por los comentaristas políticos, no quiso dar mayor importancia al asunto. Aun cuando él también fue sacado de su lecho en la madrugada del sábado 9 por nerviosas llamadas telefónicas.

En la tarde de ese día, los alumnos de la Universidad de Concepción enfrentaron durante cinco horas a la policía uniformada. En la noche, más de un centenar de ellos se mantenían atrincherados en edificios del Barrio Universitario y tenían a un carabinero de rehén.

La lucha callejera dejó un saldo de 16 funcionarios policiales y cinco jóvenes lesionados; 16 detenidos y destrozos en los edificios del diario "El Sur", en el Servicio Informativo de los Estados Unidos, la Casa del Arte, la Casa de la Federación de Estudiantes, la plaza Perú y en vehículos policiales.

Carabineros aumentó en 1.500 el número de sus efectivos en Concepción, y la policía civil duplicó sus hombres. Sin embargo, la represión policial no amedrentó a los jóvenes. La Democracia Cristiana universitaria demandó la destitución del intendente de la provincia, Alfonso Urrejola.

Además, junto a los otros grupos políticos organizó la resistencia en la Ciudad Universitaria. La Escuela de Química y Farmacia se convirtió en un verdadero cuartel general. Bajo la dirección de jóvenes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), desde socialistas a nacionales, con la sola excepción de los comunistas, construyeron barricadas y se apertrecharon para rechazar cualquier intento de desalojo.

Como los universitarios se mostraban dispuestos a no deponer su actitud ni a entregar al rehén, mientras no se pusiera en libertad a sus compañeros detenidos, los dirigentes provinciales del PDC se vieron obligados a ofrecer su mediación y firmar un convenio en que se comprometían a gestionar la libertad inmediata de los estudiantes.

La "U" penquista, aunque se financia en gran parte con aportes fiscales y a través de los recursos que otorga la Lotería de Concepción, mantiene convenios con organismos internacionales como el BID y fundaciones norteamericanas, entre las que se destaca la Ford Foundation.

El último préstamo concedido a la Universidad por el Banco interamericano de Desarrollo asciende a 1.200.000 dólares. La "ayuda" de la Ford la señala el mismo rector, Ignacio González, en la memoria del establecimiento: "Es conocida de ustedes la generosidad con que la Fundación Ford ha ayudado a esta Universidad, primero, con un aporte de 500.000 dólares, que le permitieron a la administración anterior la creación de los cuatro institutos centrales de ciencias básicas, y luego con 900.000, hace tres años, que se han traducido en el plan Minnesota-Concepción ... "

Estos convenios, destinados siempre a desarrollar ciertos "proyectos específicos", están encaminados a favorecer en última instancia a quienes otorgan las ayudas y a aquellos que las administran desde el directorio de la Universidad, que para mayor comodidad han creado la llamada Corporación Industrial para el Desarrollo Regional (CIDERE).

De más está decir que para llevar sin tropiezos sus planes, el grupo dominante debe desarrollar una verdadera represión en la Casa de Estudios. Se hace una rigurosa selección del personal que ingresa (los "tres puntos" son la mejor recomendación). Se expulsa a profesores marxistas o de una ideología diferente a la oficial (Francisco Ugarte, Ramón Menanteau, Winfried Hauck...). O simplemente se recurre a otros medios. De aproximadamente sesenta profesores que se beca anualmente, un 60% va a Estados unidos.

No obstante todo este esfuerzo, destinado a mantener la actual estructura y, por lo mismo, a consolidar la dependencia, se está viendo debilitado por la fuerza del movimiento estudiantil. La lucha de los alumnos ha logrado atraer la participación de los docentes. Lo que no es fácil en la U. de Concepción.

Por otro lado, este movimiento es impulsado por un grupo político que goza de gran simpatía entre los universitarios penquistas. El Movimiento de Izquierda Revolucionaria, en la práctica dio comienzo a esta lucha a mediados del año pasado, y ahora sus militantes han logrado dar nueva vida al enfrentamiento, expulsando a los agentes del Cuerpo de Paz norteamericano, primero, y llevando hasta el final su lucha por la reestructuración del instituto Central de Sociología.

De esto se dan perfecta cuenta los directivos de la corporación universitaria. El vicerrector, Rene Cánovas, señaló en una oportunidad: "El MIR, a pesar de ser un grupo pequeño, tiene gente muy astuta y decidida, lo que lo hace muy peligroso." De ahí a "prevenir" a sus incondicionales de este peligro, sólo hubo un paso.

Eso explica que en la asamblea de la Asociación del Personal Docente y Administrativo del viernes 8 (en la misma tarde de los incidentes), muchas voces gritaran ¡fuera! cuando el secretario de la FEC y militante del MIR, Luciano Cruz, luego de fugarse del cuartel de policía donde se le había detenido, acudió a exponerles las razones del movimiento estudiantil.

Cuatro días más tarde, sin embargo, la asamblea de la Asociación resolvió efectuar un congreso extraordinario con la participación de los estudiantes, a pesar de que ese mismo día el rector Ignacio González, llamó a una reunión urgente a quince profesores de su confianza. Entre esos docentes se contaban los abogados Bernardo Gesche, Mario Cerda Medina y Luis Herrera Reyes.

La sesión se desenvolvió fuera de todo protocolo. Ignacio González, un hombre pequeño y tímido (como lo definió el periodista Andrew J. Giass, en "Post"), quería mostrarse duro. Herrera Reyes le secundaba virulento: "Durante años no se ha hecho otra cosa que ceder. Aquí están los resultados. Hay que reprimirlos con la mayor violencia. Hasta hacerlos reventar."

Y el directorio, que es generado teóricamente por una asamblea de socios, pero que se reserva el derecho de aceptar a los nuevos miembros de esa asamblea, decidió hacerlo así.

Con la misma soltura con que adopta sus decisiones docentes y administrativas, el organismo, formado principalmente por gerentes, formuló denuncias por daños y robos contra la propiedad del establecimiento; el claro propósito era desprestigiar a los dirigentes estudiantiles y tratar de silenciarlos.

Pero los yanquis, que vuelven a ver que su "experimento chileno" no les sale tan tranquilo, mandaron a buscar inmediatamente al experto que dirige la "planificación" en el plantel. Héctor Vera Lamperein, jefe de la Oficina de Planificación de la "U", emprendió vuelo urgente a Washington. Dos días después era llamado en iguales condiciones a USA el director de la Escuela Universitaria General (Curso Propedéutico "aconsejado" desde los EE.UU.), Emilio Ginouvés.

Los estudiantes, por su lado, no pierden sus objetivos: universidad donde esté garantizado el pluralismo ideológico, donde el poder se genere en forma democrática, sin ayudas condicionadas, ABIERTA. Y su grito de guerra volverá a resonar en las calles de Concepción; "¡Cátedra libre, Universidad libre, para pueblos libres!"

RICARDO CIFUENTES
Concepción


ENCUESTA A LOS JÓVENES

PF intentará profundizar en el sentido y propósitos de las luchas de los jóvenes. Con ese propósito inició una encuesta que —en esta ocasión— contesta Luciano Cruz, dirigente de la Federación de Estudiantes de la "U" de Concepción.

Luciano Cruz dijo;

"Al hacer un análisis de este tema, debemos tener cuidado de no confundir una situación que obedece principalmente a una situación de crisis de planteamientos positivos antes que a una lucha "de generaciones", como aparentemente se creería en un estudio superficial e impolítico del asunto.

Los jóvenes, principalmente a través de la Universidad, se han identificado y comprometido con una posición que comprende, desde matices de un reformismo consecuente hasta posiciones revolucionarias que entroncan directamente con las directivas políticas determinadas por la dinámica revolucionaria de Latinoamérica, Asia y África. La Universidad, históricamente, ha sido el órgano receptivo y sensible por excelencia. Es allí donde se polarizan con mayor fuerza las corrientes políticas y sociales que se manifiestan, tal vez más difusamente, a un nivel general.

No debemos olvidar que es en la Universidad donde primero se dan, orgánicamente, los planteamientos y acciones políticas que han constituido a los grupos y partidos, que hoy día han hecho suyos programas revolucionarios insurreccionales. Debemos tener presente que la Universidad en el plano continental ha sido el proveedor por excelencia de los cuadros políticos e, incluso, de los cuadros militares que en el presente dirigen la lucha insurreccional. Es incontable el número de profesionales y estudiantes que se han plegado a la Revolución, cubriendo los requerimientos de cuadros y directivas. Su mayor posibilidad de acceso al debate político-teórico ha traído por consecuencia una pronta y efectiva —y en ocasiones, decisiva— toma de posiciones en la práctica de una política revolucionaria.

Sin embargo, paralelamente con una juventud que se está jugando por entero, tenemos sectores cuya existencia nos revela que, en absoluto, la juventud es un todo político. Aquí también tenemos a la "derecha" de ese reformismo consecuente que describíamos, una juventud que va desde posiciones de indiferencia hacia el acontecer social y político, hasta posiciones de franco rechazo de valores revolucionarios o, incluso, de los meramente reformistas. Tal es el ejemplo de la reacción universitaria encabezada por la gente de los centros de Leyes y Agronomía y la reformista Universidad Católica.

Por otro lado, observamos que la crisis política general no sólo afecta a los sectores de la juventud (o, precisamente, de la Universidad). La constante "migración" de viejos cuadros políticos comunistas y socialistas hacia posiciones de insurgencia revolucionaria, observada en zonas tan "controladas" por el reformismo, como es la zona del carbón, las actuales posiciones de antiguos militantes y miembros del Comité Central del Partido Socialista, etc., nos están indicando la crisis generalizada, que está rebalsando los marcos de una inquietud de la juventud "naturalmente inconformista".

Lo que se observa actualmente en Chile y en Latinoamérica, no es tanto una "rebelión de la juventud", sino una crisis política de proporciones, producto dialéctico de la dinámica política actual, donde Cuba y su Revolución ha jugado el papel principal y decisivo: ser, inevitablemente, el elemento vital del juicio político. Es frente a esta crisis donde se está decidiendo el rol de rebeldía revolucionaria de nuestra juventud.

UN ESTUDIANTE SECUNDARIO

Paolo Longone, presidente del gobierno estudiantil del Liceo "Darío Salas", de Santiago, opinó:

"Hoy se ve con optimismo, cómo dentro de los sectores más combativos de la juventud va anidando una nueva concepción respecto a nuestra sociedad, en cuanto a la manera de lograr los cambios estructurales que ella necesita. El estudiantado, en particular el estudiantado secundario, va tomando conciencia de nuestro actual status, de su podredumbre, de la necesidad de una acción transformadora en él, a raíz de sus propios problemas. El escolar medio, antes abúlico y desinteresado, hoy gira en torno a nuevas tendencias, a nuevas concepciones políticas. Y se va gestando silenciosa, pero firme, una nueva gran corriente que, inevitablemente, desembocará en un poderoso movimiento estudiantil revolucionario, en un movimiento, no tan pacifista y conciliador, como el de la actual Federación Secundaria, sino en un movimiento verdaderamente preocupado por la solución de los problemas del estudiante.

Los viejos líderes están caducos. Las condiciones, cada día, más agudas, más peligrosas, requieren de individuos dinámicos, auténticamente revolucionarios, no politiqueros de asambleas, expertos en lograr una cantidad de votos, pero ineficaces en cuanto se trata de llevar adelante la lucha callejera contra las fuerzas represivas. Y están caducos porque ya la masa no los sigue, cansada de tantas conciliaciones y arreglos silenciosos. La gente va tras aquéllos que en realidad ve destacarse como luchadores valientes, porque instintivamente sabe que ese es su camino. Al estudiante secundario, es necesario mostrarle un camino para que emprenda su marcha revolucionaria. No esperar con calma musulmana que las masas caigan en conclusiones más profundas, como por arte de magia, porque eso no sucede. No se deben aplicar criterios dogmáticos, esquemas rígidos, inaplicables a nuestra realidad.

Hay quienes dicen que al estudiante secundario no debe planteársele en forma abierta el problema de la Revolución. Depende. No es necesario vociferar en todas direcciones con gritos de revolución. Para impulsar la revolución basta impulsar la lucha contra el actual régimen, contra la actual educación, con una táctica antigobiernista, no con enfoques pura, mente gremiales, sino dándole a todo esto un cariz político.

Del estudiantado secundario saldrán los nuevos líderes de la izquierda marxista, de la educación media deben seleccionarse los mejores cuadros para apurar, en la medida de lo posible, el proceso de la lucha armada. Y cada día son, en nuestro medio, más los individuos que comprenden claramente que la nueva sociedad sólo puede nacer después de una guerra prolongada entre las clases dominantes y los revolucionarios.

La vieja izquierda va perdiendo terreno. En forma gradual, paulatina, pero segura. No es necesario atacar tan furibundos a estos partidos y dirigentes absolutos. El proceso de la lucha misma va decantando cuidadosamente a los elementos honrados, de los que tienden a conciliar y retroceden.

Revolucionario es el que en estos momentos se define a favor de la lucha armada como vía de acceso al poder, porque ahí está la piedra angular de todas las divergencias, de todas las lacras y problemas. Las elecciones ya cumplieron su papel histórico que era Justamente demostrar la ineficiencia de ellas para lograr los cambios. Ahora se requieren nuevos métodos y agilidad, gente joven, entregada en verdad al trabajo de la agitación y la propaganda revolucionaria.

Los nuevos líderes son cada vez más jóvenes, más desprejuiciados y abiertos a toda sugerencia favorable. Los nuevos dirigentes deben combinar en sí mismos lo político y lo militar porque así lo exigen las condiciones de América Latina. Ya no hay hombres que sólo se ocupen de lo político o sólo de lo militar. La unión de ambos conceptos es básica para formar verdaderos cuadros dispuestos a dar una lucha irreconciliable a la burguesía, al imperialismo y a todas las tendencias conciliadoras y revisionistas".


Política

FREI SE RÍE DEL PDC

EL miércoles 6 de septiembre, el presidente Frei aceptó desprenderse de Domingo Santa María que ocupaba el Ministerio de Economía, y de inmediato puso en su lugar a su amigo personal, Edmundo Pérez Zujovic, a quien le correspondió, siete días después, el miércoles 13 de septiembre, participar en la insólita y trascendental reunión del Consejo Superior de la Seguridad Nacional (CONSUSENA).

Santa María presentó su renuncia en el mes de agosto, pero Frei postergó un pronunciamiento hasta el miércoles 6 de septiembre. Un día antes, el ministro de Economía le recordó al presidente su renuncia, agregándole que deseaba que le diera curso cuanto antes, a lo que Frei repuso que le rogaba 72 horas de plazo (hasta el viernes próximo), porque estaba abrumado por otros problemas que exigían solución inmediata.

El ministro aceptó la petición de su amigo personal, con el cual ha estado unido por casi una vida, y mantuvo en secreto su conversación, por lo que no pudo menos que sorprenderse al ser enterado que en la misma noche del martes 5 de septiembre algunos comentaristas radiales, que tienen entrada franca a La Moneda, anunciaban su renuncia.

Al día siguiente, el presidente Frei llamó a los dirigentes democristianos y les comunicó que "en vista de la publicidad" dada a una conversación privada con su ministro de Economía, no le quedaba más camino que aceptar de inmediato su renuncia.

El caso evoca un tanto el trato que el llamado "Benefactor" de Santo Domingo daba a sus ministros.

Rafael Leónidas Trujillo solía escribir artículos en la prensa, que firmaba con seudónimo, para atacar a algún ministro. Todos sabían que en la prensa dominicana nadie podía criticar a un personero de gobierno si no era el propio "Benefactor"; no obstante, luego de repetir los ataques, este terminaba por "aceptarle" la renuncia al ministro puesto en la picota, atendiendo al "clamor público".

Hubo quienes superficialmente atribuyeron la salida de Santa María al fracaso de la política de estabilización de precios, pero la verdad es que ese fenómeno no influyó en la decisión presidencial. El ex ministro cayó en desgracia a partir del último Congreso Nacional del PDC, en el cual apoyó la llamada corriente "tercerista", especialmente a su principal personero, el diputado Bosco Parra.

Posteriormente, Santa María se pronunció favorablemente frente al informe político-técnico, que el canciller Gabriel Valdés, con su frivolidad característica calificó de "psico-técnico", sin siquiera haber ojeado sus páginas. El 16 de julio, Santa María tuvo un seno roce con el Presidente, en su casa de calle Hinderburg, cuando Frei estalló furioso por la elección de la actual directiva "rebelde-tercerista" del PDC.

Fue el asesor de planificación del Presidente, Alvaro Marfán, el que se encargó de jabonar el piso para que Santa María cayera con un cuestionario alusivo al contenido del informe político-técnico, que tanta urticaria causó a La Moneda, por proponer una vía no-capitalista de desarrollo. El ex ministro lo respondió, dándole la razón en gran medida al documento.

Un ministro que no compartiera ciento por ciento la personalista posición del Presidente, no podía continuar en el Gabinete, sobre todo cuando Frei se aprestaba a dar pasos destinados a alejarse definitivamente de su partido.

El 13 de septiembre el presidente Frei, sin previo aviso a su partido, convocó al CONSUSENA, organismo creado bajo el gobierno conservador de Jorge Alessandri, y que integran cinco ministros de Estado, los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el, jefe del Estado Mayor.

Frei llevó más allá su acción individualista, en la cual incorporó a las Fuerzas Armadas, con la creación de un comité permanente de carácter netamente político-policial, en el cual ingresaron por la puerta falsa (no los autoriza el DFL 181), el director general de Carabineros y el director general de Investigaciones. Desde ese momento el Presidente pasó a gobernar sin ninguna consideración especial por el PDC.

Para la integración de ese Consejo Superior, era vital, que el díscolo Santa María fuera reemplazado por un hombre de confianza del Presidente, como Edmundo Pérez Zujovic.

En el Gabinete de Frei figura desde su médico personal hasta su amigo más íntimo, Pérez Zujovic.

La designación de Pérez y Ossa Pretot, así como la convocatoria del CONSUSENA, fueron duros golpes para el PDC. Pérez Zujovic es enemigo personal del presidente del PDC, el senador Rafael Agustín Gumucio.

Es probable, si se señala que las relaciones entre La Moneda y el PDC están cortadas, que la primera haga un desmentido, pero lo concreto es que las decisiones importantes las toma sin ni siquiera notificarlas previamente a los dirigentes democristianos.


Notas:

1. Reunión en la cual participaron una veintena de personas de conocida filiación anticomunista: Benito Milla (uruguayo), Héctor Murena (argentino). Intervinieron, entre otros, los chilenos Luis Oyarzún, Martín Cerda, Cristian Hunneus.

2. Nicanor Parra, Pedro Lastra, Hernán Loyola, Fernando Alegría, Braulio Arenas, Ariel Dorfman, Cristian Hunneus, Mario Rodríguez, Antonio Avaria

3. 200 dólares: fragmento de novela, artículo de 10 carillas; 100 dólares: conjunto breve de poemas, etcétera.

4. "Sur le travail théorique. Difficultés et ressources". La Pensée Nº 132, abril 1967, p.13.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02