Operación Unitas

PUNTO FINAL
Año II. Nº 37
Septiembre de 1967

OPERACIÓN UNITAS

QUIENES han convertido el Parlamento en epicentro de la acción política, alejándose cada vez más de una correcta lucha de masas, deben sentir desconcierto por lo ocurrido en el Senado con la Operación Unitas. Después de un delicado trabajo político se logró incorporar al Partido Radical a las fuerzas parlamentarias que este año votarían contra los ejercicios navales combinados con naves, submarinos y aviones norteamericanos y peruanos, en el litoral chileno. El FRAP y el PR hacen mayoría en el Senado y por lo tanto, por primera vez, en ocho años de Operaciones Unitas, ésta iba a ser rechazada. Sin embargo, el gobierno actuó a su modo. Retiró el proyecto del Senado y anunció que las maniobras navales se realizarían fuera de las aguas jurisdiccionales de Chile. Por lo tanto, no se requería autorización legislativa ya que las naves de guerra extranjeras se mantendrían fuera del mar territorial y sus tripulaciones no desembarcarían en territorio chileno.

A la mayoría parlamentaria que se preparaba a rechazar la Operación Unitas VIII no le quedó más alternativa que votar contra el mensaje del gobierno que retiraba el proyecto. Pero ello no tuvo ningún efecto real. Siguiendo prácticas legislativas el gobierno retiró la urgencia del proyecto, relegándolo en la tabla de asuntos que debe tratar el Senado. En síntesis: la Operación Unitas VIII se iniciará el 25 de septiembre aunque un sector de mayoría del Parlamento estaba dispuesto a votar en contra.

La enseñanza no puede ser más evidente. Demuestra que la lucha revolucionaria concebida en los moldes de la democracia par lamentarla, tiene escasas o ninguna posibilidad de hacer pesar sus puntos de vista antimperialistas. Según la teoría democrático-burguesa, la mayoría del Senado contra los ejercicios navales con la flota yanqui, demostraba a la vez que la mayoría del país no quiere que Chile sea una pieza más en el circuito de seguridad e intervención militar que EE.UU. ha construido en el continente. Sin embargo, como ese repudio sólo se manifestó de manera práctica en el recinto del Parlamento, el gobierno pudo fácilmente burlar esa voluntad. Fue —a lo más— un enfrentamiento de capacidades de maniobra en el sutil escenario del Congreso. Pero, bajo ningún aspecto fue un combate antimperialista de masas y, de hecho, no conmovió más que al pequeño sector del país que tiene alguna relación directa o indirecta con las actividades parlamentarias.

El gobierno democristiano —para hacer realidad la Operación Unitas— no sólo burló limpiamente la estólida madeja parlamentaria. Fue más allá y en actitud que delata su servilismo, sostuvo que las 200 millas náuticas —que Chile, Ecuador y Perú han venido reclamando desde hace años como mar territorial— es sólo para efectos de defensa de las riquezas pesqueras. ¡El gobierno no podía inferir a la Armada norteamericana el agravio de operar a más de 200 millas de la costa chilena! Para este efecto resucitó las tres millas marinas de mar territorial, o sea, lo que en el Siglo XVIII se conoció como del "tiro de cañón" ("la potestad de la tierra termina donde termina la de las armas"). Ante el argumento que de todos modos se necesitaba una ley autorizando la salida de tropas nacionales fuera del país, contestó el gobierno diciendo que los barcos son territorio nacional donde quiera se encuentren y que los marinos chilenos técnicamente no abandonarán suelo patrio.

Se llegó al extremo —poco antes de retirar el proyecto— de hacer llegar sugestivos mensajes a algunos senadores que votarían en contra. El senador radical Hugo Miranda reconoció este hecho en un foro de Radio Minería. En suma: este asunto de la Operación Unitas demuestra una vez más que las fuerzas populares sólo pueden hacer sentir su opinión e imponer acciones antimperialistas o antioligárquicas si se convencen que el Parlamento es sólo una tribuna de la que pueden derivarse algunos beneficios, pero que al ceñir su acción a esos estrechos límites tienden a castrar el verdadero contenido de la política de masas que afirman sostener.


¡Cuidado!

EL VERDADERO GORILA NO ESTÁ PRESO

"No hay ni habrá distingos acerca del origen de donde provengan los intentos subversivos ... Deberán cuidarse, pues, no sólo aquellas personas "distinguidas", que hasta ahora se creían a salvo de tales percances, sino también cualesquiera otras que, con disfraces populares, pretendan los mismos fines... Es profundamente alentador para el gobierno constatar la aprobación absolutamente unánime que, en lo substancial, ha encontrado su proceder. Todos los órganos de prensa, incluso aquellos que más encarnizadamente lo combaten, todos los partidos políticos, organismos juveniles, sindicales y de todo orden, han expresado su respaldo, o por lo menos su aprobación, a las medidas tomadas".

Diario de gobierno "La Nación", 2-9-67

ESTE artículo editorial de "La Nación" pudiera ser una de las claves para entender una maniobra que, según parece, se inició con un rapto de furor presidencial y que luego tomó características de hábil jugada política. Durante unos días el moderado gobierno del presidente Freí se permitió el lujo de engañar al país —al menos a un sector importante— con la imagen alentadora de una lucha a muerte con la Derecha. En el fondo sólo se estaba aplicando —en sus formas más suaves— la receta judicial que habitualmente se destina, en forma áspera e inhumana, contra las fuerzas políticas de Izquierda o las organizaciones de trabajadores. El 4 de septiembre —casi apagado el vendaval político que levantó la querella contra el Partido Nacional— el presidente Frei habló en la Población Santa Julia. Su tono ya era muy distinto. "Soy un amigo de ustedes —dijo—, que desde La Moneda siempre piensa en todo Chile, en todos los chilenos, incluso en los que me atacan con una pasión sin límites y a quienes aplico la mano dura de la justicia. No lo hago con odio sino con el mismo criterio con que el padre castiga a un hijo que se desvía".

Surgido a la vida política de las entrañas de la Derecha, el presidente Frei es ahora el padre afectuoso —pero firme y justo— de quienes, según la querella ante la Corte de Apelaciones, incitaban "a la revuelta, resistencia o derrocamiento del gobierno constituido".

Aun en el momento peor de su crisis de ira contra el PN, el presidente Frei no olvidó colocar en la declaración que redactó junto con el ministro Bernardo Leighton, una frase calculadora: la actitud de la directiva del PN "no puede ser compartida por los hombres respetables de la antigua Derecha chilena".

Tratamiento bien diferente recibieron, el 11 de marzo de 1965, los mineros de El Salvador que no pretendían derrocar al gobierno, sino simplemente hacer una huelga pacífica. La misma Ley de Seguridad Interior del Estado en que se basó la querella contra la directiva del PN, funcionó de diferente manera a fines de 1966, contra los trabajadores del Servicio Nacional de Salud, y a mediados de año en la huelga de Correos y Telégrafos. Para los dirigentes detenidos no hubo frases paternales. También eran hijos descarriados... pero hijos bastardos.

En lo esencial, el problema gobierno-PN fue un asunto de familia, bastante sucio, pero nada mas que la disputa entre dos sectores de una misma clase social, la que hoy manda en este país. Como suele ocurrir hasta en las mejores familias, la disputa adquirió virulencia, se dijeron cosas feas, el padre mandó tres días preso al hijo y le obligó a viajar en un carro celular entre la cárcel y los tribunales, pero nada más. La reconciliación está en marcha. En el futuro será un mal recuerdo, atenuado en el pensamiento de los dirigentes del PN por la gentileza con que fueron tratados en la Corte, que hasta quebró su rutina y trabajó un sábado en la tarde para otorgarles la libertad y proclamar que eran unos buenos muchachos, quizás algo desviados.

Quienes cayeron en la trampa del "complot" y se prepararon a defender con denuedo al gobierno legítimo, no tuvieron en cuenta las declaraciones del ministro Leighton a un reportero de la revista "PEC" —con el que acostumbra a reunirse "a discrepar"— al que dijo: "A mí los "golpes" no me asustan, vengan de donde vengan. Mientras yo esté aquí los golpistas deben andarse con cuidado... Si alguna vez debiera enfrentarme realmente a un peligro antidemocrático, cuente con que no llamaré al pueblo para defenderme: acudiré a la Fuerza Armada que en Chile es extraordinariamente eficiente." (1-9-67.)

Antes de detener a los dirigentes del PN, el gobierno apresó a un periodista argentino, Juan García Elorrio, director de la revista "Cristianismo y Revolución" y dirigente del Comando "Camilo Torres" del vecino país. García Elorrio pasó por Chile de regreso de la Conferencia de OLAS en La Habana, en una gira que tiene como finalidad proponer que el 15 de febrero del año próximo, al cumplirse el segundo aniversario de la muerte de Camilo Torres, se celebre un encuentro continental de los movimientos que en diversos países han adoptado el nombre y las ideas del cura-guerrillero. Para ese dirigente revolucionario no hubo demasiadas consideraciones. ¡Porque era verdaderamente peligroso!

Los dirigentes del PN son un grupo de señores con olor a naftalina que añoran el régimen portaliano y la dictadura de Ibáñez. Sus descoloridas estampas podrían servir de fondo borroso a una foto de auténticos "gorilas". Víctor García Garzena, presidente del PN, era el abogado de confianza del senador-empresario Pedro Ibáñez Ojeda, al momento de convertirse en "líder" político. Rubicundo, de un corpachón que delata su afición a la buena mesa, García Garzena hace las delicias de las fiestas familiares cantando romanzas e inspiradas arias de ópera. Es comprensible la brutal sorpresa que sentiría la madrugada del 31 de agosto cuando un grupo de policías entró en su casa y lo llevó detenido a Investigaciones. Sin excepción, los dirigentes del PN reconocerían luego que fueron tratados con toda consideración. En la casa de Engelberto Frías, secretario general del PN, hubo desconcierto. "El caballero está enfermo", dijeron a los agentes. Hubo consultas telefónicas y una orden: no molestar.

¿Dónde se ha visto mayor gentileza con personas empeñadas —según título de "La Nación"— en un "intento de subversión"? Cualquier dirigente sindical o político — por acusación mucho menor— estaría encantado de ser tratado con tanta delicadeza.

Entre sorprendidos y humillados, los dirigentes del PN fueron conducidos a Investigaciones. La declaración que habían entregado en la tarde del 30 de agosto, en esencia, no era más ni menos sediciosa que otras del mismo partido. PF Nº 36 comentó una señalando que a ningún partido u organismo de izquierda le sería permitido decir tales cosas. Pero la declaración que trajo a la directiva del PN estos dolores de cabeza, tuvo la desgracia de caer en manos del presidente Frei en momentos en que se hallaba a punto de perder la paciencia.

Su desagrado no era con el PN. con los agricultores que en el teatro Palet, de Talca, anunciaron que "correría sangre" si la reforma agraria no se hacía según sus intereses, ni con los banqueros "amenazados" por una reforma bancaria, ni con los empresarios a los que en el hotel Carrera renovó toda clase de seguridades (ver páginas 6 y 7). El presidente estaba molesto con el Partido... ¡Demócrata Cristiano! Días antes envió una insólita carta al presidente del PDC, Rafael Agustín Gumucio, quejándose de varias actitudes de la colectividad. Uno de los párrafos era en especial elocuente: "estoy al borde de la desesperación..." La recriminación presidencial tenía un origen preciso: la actividad de ciertos sectores democristianos, que en estos momentos influyen en la directiva, le entorpece la franca simpatía de Washington. Los indicios son muchos y demuestran que la "alternativa" que se pretendió construir en Chile para atajar la insurrección popular en el continente, ya no goza de incondicional apoyo en la capital del imperio. Radomiro Tomic, embajador en Washington, que espera en exilio dorado su turno, lo ha comprobado. El Departamento de Estado observó con alarma cómo la dirección de la Juventud, y después la del Partido Demócrata Cristiano, caían en manos de "rebeldes". El trasiego de 1.711 agentes de la CIA hacia Chile, entre enero y junio de este año —agentes más o menos individualizados en la embajada chilena-reafirman esa alarma. El que se quería gobierno-piloto en América Latina —para vender una "revolución en libertad" en amistosa convivencia entre las clases y entre éstas y el imperialismo—, está de capa caída. No es que los "rebeldes" del PDC, y mucho menos los "terceristas", sean la quintaesencia de la peligrosidad. Muchos jóvenes impulsivos de hoy pueden adormecerse en la ternura de un empleo burocrático. Muchos parlamentarios exigentes pueden aplacarse con un oportuno ascenso en los peldaños de la carrera política, unos cuantos viajes, unas cuantas pegas, obran milagros en esta materia. Pero lo malo es que detrás de muchos rebeldes entrecomillas, hay también rebeldes cristianos verdaderos, dispuestos a participar en la grande y hermosa aventura de la revolución.

El visible fracaso del "milagro chileno" —cuya primera reacción fue la burlona y provocadora actitud de la prensa conservadora de Río de Janeiro, Lima, Caracas y Buenos Aires— ha opacado la imagen internacional que era tan grata al mandatario chileno. Esos periódicos, lógicamente, son perritos falderos del imperialismo, y si le han perdido el respeto a Frei, es porque el amo les autorizó para ladrar. Lo mismo ocurre con el "gorila" fronterizo Onganía, que vuelve a las andadas en la zona austral, porque el Tío Sam se lo permite.

Ahora bien, objetivamente, Washington no tiene motivo serio todavía para autorizar el derrocamiento de Frei. Las relaciones de este gobierno con el imperialismo son óptimas en el plano político, económico y militar. El imperialismo tiene puras facilidades con el gobierno chileno.

La oligarquía financiera chilena tampoco puede quejarse. Basta recorrer los resultados de los balances de bancos y empresas de toda índole. PF lo ha venido haciendo y ellos demuestran que nunca como ahora la burguesía de este país ganó más dinero.

La reforma agraria, bajo el pretexto que no hay fondos, está de hecho paralizada. Las expropiaciones cumplidas por este gobierno se efectuaron con una ley que fue redactada y promulgada por el conservador gobierno de Alessandri. Aún en plena aplicación la nueva ley, la reforma agraria tendrá características que están muy lejos de adquirir rasgos confiscatorios. El propio ministro de Agricultura ha reconocido que jamás, como bajo este gobierno, se han otorgado precios más remunerativos para los productos agropecuarios. Los agricultores tienen —por lo tanto— razones sólo subjetivas para quejarse. En el fondo son los residuos de un feudalismo hosco, irreversiblemente fuera de época, los que protestan.

Aparte del acentuado descenso en la construcción (otra promesa más de este gobierno que se ha evaporado), la actividad industrial soporta bastante bien la "revolución en libertad".

¿Qué razón habría, entonces, para derrocar al gobierno? Las únicas que objetivamente podrían aspirar a ello son las masas interesadas en destruir el Estado burgués y en edificar una nueva sociedad libre de clases opresoras y de dominación extranjera. Sin embargo, los partidos más representativos de la clase obrera han manifestado categóricamente que están por la defensa de la constitucionalidad, por desarrollar el sistema democrático y por avanzar por el camino de los cambios.

Y, naturalmente, aun los sectores mayoritarios interesados en destruir el sistema para construir uno nuevo y mejor, no apelarían jamás al golpe de Estado. Por el contrario, en el último tiempo la mayoría de las huelgas de importancia, como la del SNS y de Correos y Telégrafos, se solucionaron precisamente echando a rodar el rumor del golpe en ciernes. Hasta qué punto los trabajadores han sacrificado sus legítimas expectativas para "salvar" el sistema democrático, lo prueba el solo ejemplo de los funcionarios de la Salud que hace unos días han recordado que esperan ya seis meses que camine una comisión tripartita encargada de resolver sus problemas. En casa del ministro del Interior, en diciembre del año pasado, se arregló la huelga de la Salud mientras en el aire político, mezclado con ambiente de Año Nuevo, circulaba el rumor del "golpe". Los dirigentes —duramente castigados por la Ley de Seguridad Interior del Estado— firmaron un acta en que se convino formar una comisión que estudiaría más adelante las soluciones definitivas. Eso fue la noche de Año Nuevo y hasta hace unos días la tal comisión no funcionaba. Los dirigentes gremiales consideran que esa larga tramitación constituye una provocación que tiene por objeto lanzarlos a un nuevo movimiento ... que precipitaría un golpe de Estado. Desde luego, se niegan a servir de instrumentos en propósitos sediciosos.

Si los propios explotados no quieren sino desarrollar la democracia, y sus partidos de clase "aplastar con energía toda aventura reaccionaria", ¿quiénes pueden dar el golpe?

La respuesta es de Perogrullo: los golpistas. Y para aplastar el frente común que se formaría en defensa de las libertades públicas, ellos necesitan usar la fuerza. ¿Quiénes tienen la fuerza? La respuesta es obvia. Si el gobierno en verdad creía en una amenaza sediciosa, es que tenía antecedentes que no mostró, antecedentes que complicaban a quienes están en situación idónea para derrocar un gobierno. ¿Acaso temía que la "incitación" (invitación, podría decirse también) a la subversión contagiara a las FF.AA.? Es muy improbable si se examina el pensamiento del ministro Leighton arriba reseñado y los frecuentes elogios presidenciales —el 4 de septiembre, tercer aniversario de su elección, recibió el saludo de los tres comandantes en jefe— a la lealtad y sentido profesional de las Fuerzas Armadas.

Entonces, o bien se cree que la "incitación" de los "momios" podía surtir efecto en las FF.AA., o se rechaza de plano la idea y con ello el peligro del golpe. Si es así, la conclusión lógica es que el gobierno, como fruto de su desesperación, lanzó un mandoble a un sector político insolente e intocado, se arrepintió en mitad de camino y le faltó poco para llorar en el hombro ajado y vejado del PN. Un gobierno que creyera realmente en la posibilidad de un golpe, sin duda, no llamaría en su auxilio a las FF.AA., como anticipaba Leighton a "PEC". Llamaría al pueblo y lo armaría como única forma de atajar el golpe. Lo otro sería el no por repetido menos trágico error de Bosch, Quadros, Goulart, Frondizi, Ulia, etcétera.

Pasada la crisis, el arrebato, Frei envió otra carta a Gumucio: para quejarse de un discurso de Rodrigo Ambrosio que en lo peor del "complot" pidió a los jóvenes democristianos que salieran a la calle a defender al gobierno... ya exigir un ataque a fondo a los intereses económicos de la Derecha. El gesto retrata al mandatario. Por eso creemos: el verdadero "gorila" anda suelto. La amenaza golpista se ejecutará en nuestro país cuando la burguesía y el imperialismo calculen que no queda otro remedio para aplastar la marea revolucionaria. Sin embargo, esa seguridad no debería atemorizar al pueblo ni contener su acción revolucionaria. Solamente debe inducirlo a prepararse para afrontarla. En caso contrario, jamás habrá golpe, pero tampoco habrá un gobierno revolucionario. Cada vez que la lucha de masas tome cuerpo, se presentará la amenaza golpista. Si las masas avanzan, el golpe se da. Si ellas retroceden, el "gorila" se guarda para mejor oportunidad. Si el golpe se da contra masas inermes, el resultado puede anticiparse desde ahora. ¿Qué hacer? Prepararse, rectificar, avanzar, combatir.

MANUEL CABIESES D.


Economía

LA SOFOFA SE LANZA AL ATAQUE

CUANDO un tipo toca la guitarra nadie puede equivocarse sobre cuál de los dos es el instrumento. En la conducción de un gobierno, en cambio, resulta difícil saber quién es el que toca y quién es el tocado. La historia reciente del país nos proporciona ilustrativos ejemplos.

A mediados de agosto la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) entregó una declaración que dio motivo a un largo cambio de notas, cartas, correcciones y desmentidos del ministro Molina.

La SOFOFA asegura que se está produciendo una seria contracción en la industria y que "la producción industrial ha experimentado una baja en el presente año". Molina dice que en los primeros meses de 1966 la producción creció mucho y que por eso "la comparación de esos meses de 1967 resulta más desfavorable que la tendencia probable del año".

POSICIÓN INDUSTRIAL

En la presentación de argumentos la SOFOFA fue mucho más concluyente que el Ministro: "el índice de producción física industrial de junio de 1967 señala una baja de 3.4 por ciento en relación con el mes anterior"... "si se promedian los Índices de los primeros 6 meses del presente año " se comparan con los de igual período de 1966, resulta un aumento de 2.7 por ciento, que es el más bajo de los últimos 7 años". Además, es posible comprobar que los despachos de cemento han disminuido en un 14 por ciento con respecto al año pasado y los de acero en un 15 por ciento.

El Ministro argumenta que las ventas reales de la industria en general han aumentado en un 10 por ciento, lo que confirmaría la existencia de una demanda alta.

Mientras se cruzaban las notas mencionadas, la SOFOFA atacaba por otro flanco. El vice del Banco Central se había jactado de lo bueno que estaba resultando el sistema llamado "línea de crédito según presupuesto de caja", que permite a dicho Banco tener un cierto control de las operaciones de las empresas que recurren a él. Pero la SOFOFA no lo dejó entusiasmarse: "la mencionada modalidad tiene inconvenientes importantes para la economía en conjunto y para la inmensa mayoría que permanece fuera del sistema"; y a continuación señala que están en conversaciones oficiales con representantes del Banco par analizar ese sistema.

Si la contracción se convierte en crisis y si los créditos pasan de unas manos a otras, se verá en los próximos meses. Entretanto queremos señalar que esas declaraciones, esas llamadas de atención de la organización empresarial al gobierno, tienen un sentido bastante más preciso y menos circunstancial de lo que parece.

REPASO DE LA SITUACIÓN

Volvamos algunos meses hacia atrás (para los efectos de la perspectiva).

En Marzo de 1967, con motivo de la elección para renovar parcialmente el Consejo de la SOFOFA, un "Comité" formado por empresarios de "criterio moderno, decidido y progresista" y con algún sentido de la publicidad, trató de captar los votos de sus colegas industriales a través de costosos avisos en los periódicos. Esta impúdica exhibición causó el enojo del grupo de industriales tradicionalistas, que movía sus influencias más discretamente, a través de "una circular enviada por correo, o sea en carácter interno, proponiendo una lista de nombres".

La embestida de los empresarios democristianos en esa ocasión no alcanzó a pasar la barrera del sonido y sólo consiguieron mejorar parcialmente su posición minorita. ria dentro de esa institución.

Sin embargo el remezón pareció estimular las glándulas de los sectores más enmohecidos de la SOFOFA, que aceitaron sus armaduras y salieron decididos a luchar con más bríos por sus "legítimos y sagrados derechos".

Por la voz de su presidente, Eugenio Heiremans, comenzaron por señalar en la Junta General de abril que "no existen reglas de juego y políticas definidas y por lo tanto la empresa privada está sometida a una permanente inestabilidad". Además, de igual a igual, invitaron al Presidente de la República: "no sigamos con contactos esporádicos. Tengamos un lugar de contacto que nos permita trabajar juntos".

Poco después, en su entrevista el 23 de mayo, señalaron que el señor Frei "nos ha llenado de optimismo cuando llama a todos los sectores a colaborar".

A su vez, convencidos de que, en el fondo, el programa del actual gobierno favorece a los empresarios, los que se agrupan en ASIMET declararon, a través de su presidente Sergio Markmann, que "es nuestro más ferviente deseo el contribuir al éxito de este programa, v lo vemos como la oportunidad de nuestra vida para lograr importantes avances". Claro que tiene que haber algunas condiciones ...

En su carta del 10 de agosto al Presidente Frei, el presidente Heiremans expresa "la esperanza de obtener definiciones precisas y una mayor claridad en las posiciones" ... ya que "las metas sólo podrán lograrse a través de un estímulo a la inversión privada" ... y en cambio "presenciamos con verdadero estupor cómo ciertas concepciones actuales propician distribuir antes que las producciones correspondientes estén aseguradas ..."

LA EMPRESA PRIVADA

Para darle una manito, otro presidente, el de la Confederación de la Producción y el Comercio, Sergio Silva Bascuñan, señala en Viña en la asamblea de las Cámaras de Comercio, que "numerosos y graves problemas afectan, en la época que vivimos, a la empresa privada" . . . "se diría que está en juego el régimen mismo de la empresa privada". Con alarma señala que importantes núcleos de opinión "democrática" propician que el Estado invada cada vez más "los campos económicos que no le corresponden".

Poco después, en las jornadas de estudio de ASIMET e ICARE, se refiere escandalizado al documento democristiano sobre una "vía no capitalista de desarrollo", en el cual cree ver la aniquilación de la empresa privada, y a la terrible declaración de la Convención del Partido Radical que señala que "los medios de producción deben ser del Estado".

En esas mismas jornadas, que se realizaron en el Salón de Gala del Hotel Carrera (¿sería ese el "lugar de contacto" que acordaron Heiremans y Frei?), se reunieron empresarios y representantes del gobierno: Sergio Markmann, Raúl Sáez, Sergio Silva, Fernando Aguirre, Eugenio Heiremans, Gabriel Valdés (adivine usted quiénes representan a la empresa y quiénes al gobierno: se dará premio).

Frente a todos ellos el Presidente de la República disipó muchas dudas: "es mi decisión como gobernante amparar y estimular a la empresa privada" . . . "el gobierno no cambiará el fundamento de su acción a este respecto, como no lo ha cambiado desde el primer día que llegó al poder".

Ni corto ni perezoso, Sergio Silva remachó: "los empresarios saben que cuentan así con el más eficaz de los apoyos, de tal suerte que las iniciativas que introducen temor y desconfianza no podrán prosperar mientras él sea Presidente".

¿"TATA" DE QUIEN?

Está bueno saberlo. Los trabajadores y las pobladoras de la democracia cristiana ya pueden ir buscándose otro "tata", porque éste, que estaba casado desde antes con la empresa privada, abandona definitivamente a sus niños. Si todavía conservan esperanzas, comparen las dulces palabras que dirige a los empresarios con las despectivas e injuriosas frases —que no olvidaremos— con que se refirió a los trabajadores muertos en El Salvador.

Volviendo a estas llamadas de atención de los empresarios al gobierno (o, si se quiera, ajuste de clavijas a la guitarra), podemos agregar que esa reacción de los productores nativos, aunque tenga algo de sabor local, no es completamente espontánea.

Hace poco más de un año míster Lincoln Gordon declaraba ante una asamblea de empresarios que la empresa privada, a pesar de haber desempeñado un papel importante en el desarrollo latinoamericano, "no es todavía, una institución aceptada y respetada", y recomendaba que se adoptaran medidas más enérgicas en su defensa.

Meses después, en mayo de este año, se reunió el CICYP (Consejo interamericano de Comercio y Producción) que dirige George Moore, presidente del First National City Bank. Representaron a Chile Sergio Gutiérrez, Jorge Ross, Recaredo Ossa, Carlos Urenda y Agustín Edwards.

Allí se planteó enfáticamente que a los empresarios privados les corresponde un papel esencial en el desarrollo y en la integración de América Latina y se decidió que se crearía, en el seno de la OEA una Junta Empresarial que participaría activa y efectivamente en la revisión periódica de los planes de gobierno para su presentación a la Alianza. Algo muy parecido aprobaron los empresarios cristianos en la reunión de la UNIAPAC.

Hay, como puede verse, una similitud de criterio muy estrecha. Ello no debe atribuirse a colonización mental. Es simplemente, como dicen Marx y Engels, que "el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa". Y ésta es la misma y piensa igual, en cualquier parte que ella viva.

RICARDO


Polémica

CRITICA LENGUAJE DE "PUNTO FINAL"

Estimado compañero Director:

Me atrevo a solicitarle la publicación de la carta que le adjunto, a pesar de lo extensa, pero se trata de un problema que preocupa a muchos amigos de la revista. Al mismo tiempo es fundamental para nosotros conocer la posición de la revista con respecto a lo planteado en la carta.

P.D. Como soy empleado público, le ruego en caso de publicar mi carta, que la firme con mis iniciales solamente, siempre que ello no vaya contra la ética de la revista.

SOY desde hace largos años integrante del movimiento popular chileno, y en carácter de tal, deseo expresarle algunas ideas que conciernen a la revista que usted dirige.

PUNTO FINAL es actualmente la única tribuna que tienen los sectores intelectuales progresistas en nuestro país, y que desde su inicio se ha caracterizado por mantener una posición de lucha frontal contra el imperialismo norteamericano. Igualmente PUNTO FINAL ha mantenido una campaña de denuncia y de desenmascaramiento de la raíz burguesa, oligárquica y proimperialista del gobierno demócratacristiano.

PUNTO FINAL ha intentado constituirse en una publicación que contribuya al esclarecimiento de las ideas para lograr una nueva orientación del movimiento popular, revalorizando el papel de la lucha armada como factor básico para el triunfo de la revolución chilena.

Todo lo anterior merece elogios y valoriza altamente el papel que juega la revista, si se considera el virtual monopolio de las publicaciones nacionales que están controladas por la reacción y el imperialismo o por sectores de izquierda que por motivos no explicables se niegan a impulsar un combate frontal contra los reaccionarios.

Por todo lo anterior consideramos que la responsabilidad que incumbe a la revista, en la lucha por una orientación auténticamente revolucionaria del movimiento popular chileno, es considerable. La revista tiene ya más de un año de existencia y de labor esclarecedora y creo que es el momento de comenzar a realizar un análisis a fondo del porqué de la actual orientación del movimiento popular.

A estas alturas y en los momentos en que las masas de nuestro país comienzan a desengañarse de las promesas de la "revolución en libertad", no podemos volver a repetir los errores que nos llevaron a la derrota de Septiembre de 1964. Cuando comienzan a desarrollarse con mayor fuerza los movimientos reivindicativos de las masas campesinas y obreras, seguramente comenzarán a aparecer también las amenazas de "golpe" militar, cuyo terreno publicitario está siendo preparado por la prensa reaccionaria. ¿Volveremos a servir de apaciguadores de las masas para evitar la ya tan manida amenaza de "golpe" y posibilitar la realización de elecciones en las condiciones que convengan a nuestros enemigos?

La división del Partido Socialista provocada en el fondo por el caudillismo de sus dirigentes, que se pelean "la candidatura" de 1970, los coqueteos del Partido Comunista con los radicales y el "baltrismo" para ir preparando la base de sustentación de la postulación de Baltra para "atajar" a Felipe Herrera, etc., nos muestra que toda esta politiquería pequeña sigue orientada siempre hacia un mismo norte: las elecciones.

Nada se hace para desarrollar un movimiento de masas sólido y combativo que desate una verdadera tempestad social a través de acciones decididas, tomas de tierras, huelgas, ocupación de fábricas, etc., y que haga tambalear la estructura del actual régimen. Un movimiento que culmine con la lucha armada, no ya como producto de la acción aislada de un grupo de jóvenes idealistas, sino como resultado de una decidida acción de las masas, ante las cuales el imperialismo y los reaccionarios se ven en la necesidad de "poner las bayonetas en el orden del día", como decía Lenin. por el contrario, la acción de los parlamentarios populares en las huelgas y conflictos, se reduce a servir de conciliadores, de apaciguadores del despertar de las masas. Todo lo limitan a mantener contactos, y a hacer diligencias ante autoridades, intendencias y ministerios, y aparecer ante los trabajadores como intermediarios legítimos entre sus reivindicaciones y los poderes públicos, para así pavimentar el camino de su "reelección".

Ante esta situación, creo que PUNTO FINAL debe comenzar un debate para desentrañar las causas reales de esta conducta en las filas de la izquierda.

Hay que preguntarse si esta línea de conducta es producto de un análisis erróneo pero honesto de nuestra realidad o si se debe al acatamiento servil de directivas dictadas desde lejos y que han provocado la ruptura de la cohesión de los movimientos progresistas en todo el mundo: "la vía pacífica". Hay que analizar si detrás de esta formulación no se oculta la posición oportunista de algunos que quieren conservar la comodidad que les otorga su calidad de parlamentarios, que perderían si una agudización de la lucha de clases pusiera en la ilegalidad al movimiento popular.

Hay que preguntarse si es que siguen "honestamente" equivocados los mismos hombres que nos condujeron a la derrota de Septiembre de 1964, los dirigentes que integraron al Comando de la Campaña a un reaccionario de la calaña de Amunátegui, los que nos prohibieron salir a la calle a protestar por la ruptura de relaciones con Cuba y que hoy, pese a sus "autocríticas" después de la derrota, continúan insistiendo en mantener una orientación seudorrevolucionaria y electoralista.

PUNTO FINAL, a juzgar por el tono y estilo de sus artículos, parece creer en la posibilidad de "dialogar" con los seudorrevolucionarios. Si así fuera, es porque los acepta como interlocutores válidos, a los cuales es posible sacar de su "error". Considero que esta es una equivocación peligrosa y que el procedimiento que debe seguirse para esclarecer las cosas es otro.

La posición de Lenin ante situación semejante fue muy distinta; combatió abiertamente a los derrotistas y pusilánimes y a los "teóricos del reformismo pacifico". El gran revolucionario jamás se mordió la lengua para calificar como se merecían a los "equivocados" al estilo de los nuestros. Kautsky fue duramente combatido por Lenin como cabeza visible del reformismo pacifista y ha pasado a la historia, gracias a Lenin, como "el renegado Kautsky", si queremos seguir el ejemplo de Lenin (como pretende PUNTO FINAL que lo cita a menudo), no debemos amedrentarnos en llamar a las cosas por su nombre, al pan pan y a los renegados, renegados.

Si PUNTO FINAL continúa soslayando el problema sin emplear un lenguaje claro y preciso, sin señalar cuáles son las causas verdaderas de la actual "equivocada" orientación de la izquierda, sin señalar a los responsables, sin luchar contra ellos, y por el contrario, pretende dialogar con los seudorrevolucionarios y no desenmascararlos, está sirviendo, no para el esclarecimiento de las ideas, sino para confundirlas, está sirviendo para encubrir a quienes ya han desertado de la revolución, para que todavía los seudorrevolucionarios responsables de la actual orientación sean tenidos como individuos "honestamente equivocados" y no como lo que realmente son, renegados de la revolución, elementos inútiles y nocivos que es necesario arrojar al desván de la historia.

Saluda atentamente al compañero Director,

G. S. P.

A modo de respuesta

PUBLICAMOS la carta del lector G. S. P. —identificado ante la redacción de PF— porque plantea una cuestión que a menudo es sometida verbalmente a los redactores de esta revista.

PF ha adoptado una determinada política editorial para las circunstancias actuales. Si el lector G. S. P. se toma la molestia de revisar la colección de la revista, comprobará que hemos acentuado firmemente un claro pensamiento revolucionario. El contenido de los materiales de información y comentarios que proporciona PF, ha ido subiendo en calidad ideológica al mismo ritmo que la revista encuentra aceptación y eco en la masa.

Cuando comenzamos esta tarea —si se compara con la experiencia que hemos alcanzado— estábamos operando en cierto modo a ciegas. No sospechábamos —por ejemplo— la enorme cantidad de chilenos que comparten la opinión de que la lucha por la conquista del poder reclama una urgente y profunda rectificación. Digámoslo sinceramente: creíamos hablar por una minoría insignificante. Un año en este bregar ha probado que, al contrario, existe en todos los niveles de la izquierda chilena, especialmente en su base, el deseo y voluntad de dinamizar la acción auténticamente revolucionaria. Se perfila una vanguardia que nos corresponde estimular y proveer de munición ideológica. Hay mucho que hacer en este sentido, en especial en la cohesión de esfuerzos y voluntad hoy dispersas o aisladas, dentro y fuera de los partidos.

Nuestra tarea inicial más importante ha sido —y en ello habrá que continuar— la entrega de materiales informativos e ideológicos que no encontraban en Chile un canal de difusión. En esto hemos sido todo lo amplios que requería el indispensable airear del pensamiento antimperialista y revolucionario en el país. El dogmatismo y el sectarismo han hecho demasiado daño. No quisimos contribuir con otro desacreditado planteamiento a enrarecer más el asfixiante medio en que languidecía la idea revolucionaria en Chile. Sin embargo, esa amplitud —que en ocasiones nos hace incurrir en errores— no ha eludido el compromiso vital que nos trazamos.

El lector G. S. P. quiere que PF llame las cosas por su nombre. El conjunto de nuestros artículos, precisamente, indica con toda claridad el pensamiento que intentamos divulgar. Admiramos —por cierto— la valiente actitud de Lenin cuando combatió sin escabullir palabras duras, la corriente que en su época trataba de frustrar el proceso revolucionario. Es un ejemplo digno de imitar. Sin embargo, no creemos que nuestro caso sea exactamente ese, y desde luego carecemos del genial vigor teórico e intelectual de Lenin. Menos aún podemos exhibir las credenciales revolucionarias que él ya contaba cuando combatió el reformismo.

Además existe otra cuestión, y es que algunos sectores en Chile se han desgastado durante años en una infructuosa —y a veces delirante— acción de descrédito contra organizaciones y dirigentes. No sufrimos el complejo de considerarlos intocables, pero la experiencia está a la vista, preferimos demandar la acción común antimperialista y antioligárquica, y el apoyo concreto a la lucha de liberación en el continente. El esclarecimiento ideológico es necesario y está en primer plano, pero debe acompañarse con la estructuración práctica de una vanguardia que, sin hacerse vanas ilusiones de los partidos, mire hacia atrás sin rencor y con la sola decisión de avanzar. ¿Qué adelantaríamos, en concreto, si nos dedicáramos a llamar "renegados", "inútiles" y "nocivos" a algunos dirigentes de la Izquierda? Si están equivocados honestamente o no, es cuestión que aclarará la lucha misma; en ese momento será legítimo —si nosotros cumplimos nuestro deber — emplear los calificativos más duros y concluyentes contra los derrotistas y pusilánimes.

PF


Exclusivo

UNA SOCIEDAD QUE ESTÁ PELIGROSAMENTE ENFERMA

DESDE la Abadía de Gethsemaní, en Kentucky, Estados Unidos, "solitario en el bosque", el monje trapense, filósofo y poeta Thomas Merton, habla ahora —en forma exclusiva— con "mis hermanos de Chile", a través de la revista PUNTO FINAL.

Merton nació en Francia en 1915, de padres artistas: uno inglés y otro norteamericano. Estudió en Estados Unidos, Francia, y en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. Trabajó como post graduado en la Universidad de Columbia de Nueva York. Ha escrito diversas obras de prosa y poesía, y ensayos filosóficos. Últimos títulos: Raids on the Unspeakable (Asaltos sobre lo indecible) y Conjectures of a Ghilty Bystander (Conjeturas de un espectador culpable). También es pintor. "Entré al monasterio en 1941, porque para mí la vida del monasterio es de protesta e iconoclasia. Esto no es simple, pues el monasterio es una institución. Se me conoce como crítico de las instituciones, incluyendo las católicas. Ahora vivo solitario en el bosque, pero mantengo contacto con grupos de poetas izquierdistas, pacifistas, "hippies", en todo el mundo. Aunque creo que tengo una obligación hacia la crítica e independencia no conformista, también reconozco que mis ideas políticas son limitadas y sin autoridad, especialmente en países lejanos al mío. No obstante puedo, al menos, hablar como un hermano a mis hermanos distantes. Mi posición es no dogmática, existencialista, cristiana en un sentido evangélico no conformista. Y se podría decir que mis ideas se aproximan al humanismo de alguien como Albert Camus. Aunque un terreno de misticismo y escatología me distinguen cortantemente de sus posiciones no religiosas. Sin embargo, diría que en muchos aspectos estoy más cerca de él que de los cristianos rígidamente doctrinarios, cuyo cristianismo es principalmente una celebración de la cultura "cristiana" burguesa y del statu quo".

P: ¿Qué piensa usted como poeta y monje trapense de nuestro mundo tecnológico. Qué avance y qué retroceso encuentra en la tecnología?

R: Ante todo la tecnología es un hecho y una necesidad de la vida moderna. Algunas veces se me acusa de negar esto. No creo que haya que tratar de mantener artificialmente procesos y valores arcaicos. Nunca concordé plenamente con la rueca de Ghandi, y sin embargo, la rueca era para Ghandi un símbolo de liberarse del dominio ejercido por las fábricas algodoneras de Manchester; es decir, un signo de protesta contra la alienación colonialista bajo el dominio de un poder industrial distante. La tecnología, por lo tanto, no es sólo un hecho sino también la llave en la lucha por el poder. La rapidez y sofisticación del crecimiento tecnológico significa mayor riqueza, mayor capacidad militar, un standard de vida más alto, pero más que nada el poder para explotar y dominar a los otros. Por otra parte, la tecnología enajena a aquellos que dependen de ella y que viven en función de ella. Adormece sus cualidades humanas y su perceptividad moral. Gradualmente todo se centra en el uso más eficiente de máquinas y técnicas de producción, y el estilo de vida, la cultura, el tiempo, y la manera de la existen, cia responden más y más a las necesidades de este mismo proceso tecnológico. Desafortunadamente, se supone demasiado a menudo que el proceso tecnológico es inevitablemente racional. Esto no es verdad. Resulta a veces altamente irracional, hasta el punto de que lo que es bueno para ese proceso puede ser ciertamente muy malo para los hombres. El gran físico Max Born ha dicho de los vuelos espaciales que ellos son "un triunfo del intelecto, pero un fracaso trágico de la razón". Yo no traigo esto como prueba de que los vuelos espaciales deban ser suspendidos. Pe. ro ciertamente en un mundo donde cerca de la mitad está cerca de la inanición, el dinero para los viajes espaciales podría ser empleado para mejores propósitos. Agrega Max Born: "el intelecto distingue entre lo posible y lo imposible; la razón distingue entre lo que tiene sentido y lo sin sentido". Como ha demostrado Jacques Ellul, una ley básica del proceso tecnológico es que una vez que una vía más efectiva y rápida resulta posible, resulta necesaria. Pero esto no quiere decir que esta nueva vía tenga más sentido. Puede ser absolutamente sin sentido: aunque tal vez; puede hacer que alguien gane dinero. La guerra en Vietnam ejemplifica esto.

Las irracionalidades no son sólo el resultado de los procesos económicos y sociales norteamericanos, sino más directamente el resultado de la tecnología y la mentalidad tecnológica americana. Sin embargo, uno de los hechos más significativos acerca del Vietnam es que prueba que la tecnología no es todopoderosa y muestra que hombres con rifles y granadas pueden resistir la máquina militar más poderosa y avanzada del mundo, cuando esa máquina corre contra la razón. Si Vietnam fuera menos primitivo, si dependiera de una fuerza aérea y tanques, tal vez hubiera sido destruido tal como los ejércitos árabes por Israel.

Existe el peligro que la tecnología se convierta en fin en sí misma. De este modo el hombre vendría a servir a sus máquinas, en vez de ser servido por ellas. Esto es completamente irracional. Carlitos Chaplin, a quien siempre he admirado como un crítico social, clasificó esto hace tiempo en Tiempos Modernos y otras películas. La pregunta es entonces ¿cómo controlamos la tecnología en vez de ser controlados por ella?

Mientras más corrupto sea un estado social más tiende a ser controlado por la tecnología

y no a controlarla. La conexión íntima entre tecnología y alienación es y se conservará como uno de los problemas cruciales que necesitaremos estudiar y dominar en nuestra Era. La tecnología significa poder y riqueza: pero les da mayor cantidad de poder y riqueza a aquellos que más esclavizadamente la sirven, olvidándose de los auténticos valores e intereses humanos, incluyendo su propia integridad humana.

La vida en USA muestra esto más allá de toda duda, pero desafortunadamente el resto del mundo secreta o abiertamente desea ser como los Estados Unidos. ¡Qué tragedia sería eso!

CRIMINALES "DECENTES"

P: ¿Qué piensa usted de la guerra de Vietnam y de la política de acción belicista que la administración Johnson ha desatado?

R: Es evidentemente una de las grandes tragedias y fracasos humanos del siglo XX: un signo de la bancarrota intelectual, política y moral de los Estados Unidos, que es al mismo tiempo el más formidable poder tecnológico y militar en la historia del mundo. Pero perderíamos la perspectiva si interpretáramos la guerra de Johnson como una repetición de la agresión de Hitler en la última guerra. Siempre estamos rezagados en una guerra en nuestra comprensión: la administración Johnson no está compuesta de gangsters nazis sino de "gente decente", que son capaces de hacer lo que hacen con toda estupidez y "buena fe", porque están totalmente enajenados por la sociedad tecnológica en la que viven.

No hay nada sorprendente acerca de la inhumanidad de gangsters y psicópatas tales como eran los líderes nazis. Es mucho más inquietante observar la inhumanidad e insensibilidad moral de gente común y "buena". Es decir, productos honrados y "que piensan rectamente" de nuestro medio industrial. Lo que esto significa es, naturalmente, que el sistema mismo es inhumano, deshonesto y cruel, a pesar de su idealismo de superficie y su celebración de cálidos valores humanos. La deshonra de esta civilización consiste en el hecho de estar prontos a negar la realidad en favor de un retrato imaginario del mundo, y de usar armas tecnológicas en defensa de la desilusión nacional. ¡Tal civilización defiende su paz interior y complacencia acudiendo al éxito de sus máquinas: si su tecnología tiene resultados, entonces sus ilusiones deben ser verdaderas después de todo!

No es un accidente que McNamara fuera entrenado como un gerente por la Ford. Y la producción masiva de la muerte lejana en un país tropical, se posibilita por el hecho de que estas mentes piensan no en términos de la humanidad sino de la eficiencia. Esto no está confinado a Norteamérica. Es común a todos los grandes poderes, incluyendo a Rusia y China. En nuestra época la inhumanidad no es el privilegio de la sociedad capitalista. Es el producto no sólo de la economía sino también de una existencia que está completamente mecanizada y organizada en vista de la eficiencia técnica. La guerra de Vietnam —como la guerra civil española,— es un signo apocalíptico. ¿Seremos capaces de comprenderlo?

Existe la protesta articulada en los Estados Unidos, pero esta protesta es inútil. Esto también es un asunto de gran significado. La voz humana de protesta no tiene significado cuando está contradicha por los computadores en el Pentágono.

P: ¿De qué modo puede el hombre de USA liberarse de la máquina y la violencia dirigidas contra él?

R: Este es un importante asunto para el cual no tengo respuesta y nadie lo conoce. Quien lo descubra y lo eche a andar será el hombre más grande del siglo XX. El odio extranjero a los Estados Unidos ha llegado a ser parte del mecanismo sicológico por medio del cual Estados Unidos legitimiza sus propios odios, sus propios temores engañosos, su propia culpa, sus propias ansiedades.

ESTADO POLICIAL "BENEVOLENTE"

P: ¿Cómo explica usted el paso de la línea no violenta de los negros en Estados Unidos (Martin Luther King) hacia la adopción de la resistencia armada que hemos visto recientemente en su país (Malcolm X, Mohammed Alí, Carmichael)?

R: Ante todo, la no violencia es un instrumento de comunicación extremadamente sofisticado y delicado que puede ser usado con eficacia sólo por una élite en ciertas circunstancias bien definidas en las que tiene que haber una posibilidad de comprensión mutua en un plano ético. La verdadera no violencia tiene que ser una forma de resistencia activa, y no sumisión meramente pasiva. La resistencia no violenta implica un fuerte dinamismo moral y en definitiva fe religiosa.

Cuando se trata de la masa de personas oprimidas que no están seguras de su propia identidad la no violencia resulta altamente confundidora.

Cuando la legislación de derechos civiles ganada a través de la acción no violenta fue deliberadamente ignorada por los blancos, entonces resultó evidente que la comunicación ya no era clara y, de hecho, significó que algunas de las básicas presuposiciones de la no violencia se habían roto. Una de éstas era la suposición de que los americanos eran básicamente seres cristianos y amantes de la paz. La guerra de Vietnam ha sacado a luz la injusticia, violencia y odio subliminales de la sociedad norteamericana. El negro ha llegado a la violencia y al odio de pura desesperación y para poder afirmarse a sí mismo en un nivel más primitivo. Es un modo de acusar a la hipocresía de los liberales norteamericanos. La gran pregunta es si esta violencia tiene un verdadero significado político o si es puro nihilismo o desesperación elemental.

Ciertamente una cosa es verdadera: su resultado puede ser mover a Estados Unidos más y más hacia la derecha. Una retirada del apoyo negro al Partido Demócrata, supuestamente "liberal", y la formación de su propio bloque político minoritario, podría resultar en la elección de un conservador americano y un paso más allá para que USA se convierta en una especie de estado policial "benevolente", lo que de hecho ya es de alguna manera.

ASUNTO FUNDAMENTAL

P: ¿Hasta qué punto puede la poesía liberar al ser humano, o por lo menos ayudarlo en su proceso de liberación, revolucionando, de raíz, la propia realidad de nuestros pueblos?

R: Este es el asunto fundamental: pero básicamente se trata de los auténticos signos y símbolos que tienen real y viva validez para un pueblo y una cultura específicas, signos y símbolos que el poeta debe sacar de las vivientes profundidades de la vida inconsciente de un pueblo. El mal destino de tantas revoluciones políticas es que demasiado a menudo han apelado a símbolos falsos, a signos artificiales que nada tienen que ver con la profundidad del ser del hombre, pero sólo buscan manipularlo exitosa y rápidamente en los intereses de alguna operación superficial.

La pobreza imaginativa de tanta política revolucionaria puede ser un signo de su oportunismo y su básica impotencia al ser su resultado no un real cambio revolucionario. Por otra parte hay tanta expresión poética que es meramente superficial. Hay convenciones de la vanguardia tal como hay convenciones de la conformidad. El problema es que el poeta se contenta en vivir con seguridad en un nivel trivial y puede jugar un "rol" relativamente fácil y creerse un "poeta" sin tener que llegar a la dificultad y al riesgo de ser un profeta. Pero para esto uno tiene que ser elegido, uno no se elige a sí mismo para el puesto de profeta ni tampoco es elegido para ello por un partido político o por la iglesia.

CON LOS "INADAPTADOS"

P: ¿Qué piensa usted acerca del hombre inútil ignorado por nuestra sociedad. Qué piensa de los iracundos y los inadaptados?

R: Evidentemente una de las formas tomadas por la protesta contra el "ídolo de la eficiencia" tendrá que ser el rechazo formal a ser útil. Esta protesta puede funcionar en diferentes niveles. En su nivel más profundo puede ser una protesta de personalismo auténtico basado en la verdad de que la persona es un fin en sí misma. No un medio para ser usado por otros. Pero esta "inutilidad" auténtica también se manifestará en una creatividad gratuita y espontánea que la justificará más allá del culto rígido e impuesto de causa y efecto mecánicos. En esta dimensión la protesta de "inutilidad" puede tener una especie de cualidad revolucionaria taoísta. Pero el taoísmo fácilmente degenera en mera inercia y quietismo. Y la protesta de la inutilidad, del resentimiento y la inadaptación puede convertirse en una mera excusa para ser flojo y taimado. Sin embargo, nunca olvidemos que Eichman fue un sirviente útil y eficiente de una sociedad tecnológica en la que estaba perfectamente adaptado, en la que funcionaba sin protesta, en la que celosamente manejó la compleja tecnología de la muerte.

No olvidemos los miles de policías eficientes que no protestan, que están perfectamente adaptados a la "sociedad", y satisfechos con el arte de extraer confesiones y de liquidar a aquellos que rehúsan conformarse. Si hay que elegir entre lo "útil" y lo "inútil", los "contentos" y los "iracundos", los "adaptados" y los "inadaptados", daré el beneficio de la duda, en cada caso, a la última categoría.

Es una buena cosa estar descontento e inadaptado en una sociedad aquejada por la pestilencia y que hace una virtud del hecho de no saber que está peligrosamente enferma.

HERNÁN LAVIN CERDA


Tribuna

UN MILLÓN DE DÓLARES DIARIOS

RESULTA verdaderamente paradojal, irritante y grotesco ciertos hechos protagonizados por los principales personeros de la "revolución en libertad".

Sin temor a equivocarnos afirmamos que el precio del cobre que se ha registrado durante el actual período presidencial, es el más espectacular y favorable que se haya logrado durante toda la historia del comercio del metal. Ello naturalmente no obedece a que el gobierno lo haya fijado en los niveles registrados. A lo menos si hubiese sido así, se habría sabido qué hacer con los mayores ingresos.

Se afirmó majaderamente que la "chilenización" del cobre sería "brutal", "sensacional", "fabulosa" para Chile; aun cuando el cobre se vendiera a 29 centavos de dólar la libra, Chile tendría cada año 131 millones de dólares adicionales. FALSO. Se afirmó que la compra en 80 millones de dólares de Braden era un precio justo y favorable a Chile. FALSO.

La verdad es que se regaló al monopolio Kennecott ese valor, porque con lo que se ha llevado de Chile se ha pagado miles de veces. Se le rebajó la tasa tributaria y se le regaló el valor que se le pagó por asociarse a ella. Por eso, este monopolio acusó recientemente las utilidades más sensacionales e históricas de su vida. En sólo 3 meses (29 trimestre 1967) logró una cifra neta récord (utilidades) de US$ 60.232.222. Milliken, el presidente del monopolio, con júbilo informó de ello y agregaba que "la venta del 51% de los intereses que la firma tiene en el yacimiento de El Teniente al Gobierno de Chile por 80 millones de dólares," significó una utilidad de 22.600.000 dólares".

El nuevo rico pagó el precio que le pidieron y perjudicó gravemente al país.

Radomiro Tomic, senador demócrata cristiano, negociador del cobre y embajador en EE.UU. de Johnson, haciendo gala de abundar en la riqueza y de representar allá los intereses de la "revolución en libertad", regaló en nombre del Gobierno de Frei, 20.000 dólares para una biblioteca que lleva el nombre de John F. Kennedy.

Debemos recordar que don Radomiro Tomic fue quien firmó en nombre del Gobierno de González Videla, los "sensacionales" e "históricos" Convenios de Washington. Convenios desahuciados al año de vigencia, porque habría sido suicida continuar con ellos.

Luego entró en vigencia la chilenización o el más sensacional regalo del nuevo rico a EE.UU., ocasión en que se pelearon la calidad de anfitrión desde radicales a ultraderechistas. Para completar esta desnacionalización y entrega sin precedente en la historia de Chile, se procedió a regalar 90.000 toneladas de cobre chileno a Johnson para seguir bombardeando a los vietnamitas. A eso le llaman "reserva estratégica". Mientras el precio del cobre en el Mercado Mundial alcanzó a niveles de 70, 75, 80 y más centavos de dólar la libra, este gobierno entregaba cobre a los masacradores de negros y asiáticos, a 36 centavos.

Tampoco podemos olvidar otro hecho sensacional. Chile nada en la abundancia y renuncia a los préstamos a que se hace acreedor ante el bondadoso EE.UU.

Es tal la abundancia, que ahora estos nuevos ricos pretenden autorizar la importación de miles de automóviles.

¿Es un sueño? ¡No! Salvo error u omisión, todo es verdad.

RAFAEL VALENZUELA


UN NUEVO RICO

ES una cifra que merece respeto, sin duda, pero hay que reconocer que es relativa. Al nivel de países es preciso examinar cada caso. La "ayuda" estadounidense a América Latina excede a esa cantidad, pero dispersa en todo un continente, distribuida por gobiernos venales, no alcanza ni siquiera a mal compensar lo que la metrópoli extrae acá desde diversas fuentes. Cuando en Argelia la guerra colonial empezó a demandar cantidades mayores a esa cifra, Argelia dejó de ser rentable bajo esa forma de relación: el fin de la guerra había comenzado. El presupuesto del USIS en todo el mundo a lo menos cuadriplica la cantidad referida; como un órgano de propaganda del imperio norteamericano a escala mundial usa una manera precisa de responder "al reto comunista". Con respecto a los gastos de la CIA en el extranjero se ofrecen varias cifras bastante abultadas, y se entiende: hay tanto que infiltrar, tanto que sobornar y corromper. Vietnam está significando al erario norteamericano, en este momento 70 millones de dólares diarios, lo que ha obligado a Johnson a aumentar en 10% los impuestos en su país.

¿Qué encontramos en contrapartida? Los cálculos más optimistas hacen llegar a cerca de un millón de dólares diarios la ayuda soviética a Vietnam y esta misma cantidad es la que se da como monto de la ayuda de ese país socialista a Cuba. Ambos, Vietnam y Cuba, son los más importantes focos revolucionarios del presente. Esta cifra sin duda corresponde a un esfuerzo real de la economía soviética, pero, ¿guarda ella proporción, si. quiera, con una competición real en el plano ideológico? ¿No está indicando claramente que la Unión Soviética no considera la posibilidad de golpear profundamente al imperialismo desde el tercer mundo, tal como lo postulan Che Guevara y toda una corriente de estrategia marxista?

Aún queda por examinar un argumento: "Unión soviética podría no proporcionar a estos países dicha ayuda". Perfectamente podría no hacerlo si estuviera dispuesta a renunciar a la mayor parte de su influjo y ascendiente en el movimiento revolucionario del tercer mundo, con lo que ello implica. Lo cual, al fin y al cabo, no resulta completamente improbable.

JORGE VERGARA E.


Testimonios

LA GUERRA DE GUERRILLAS

LA cuestión de las operaciones de guerrillas interesa vivamente a nuestro Partido y a la masa obrera. Hemos tratado ya varias veces someramente esta cuestión de un modo accidental y ahora nuestra intención es hacer una exposición más de conjunto de nuestras ideas.

Procedamos por orden.

"¿Cuáles deben ser las exigencias fundamentales de todo marxista en el análisis de la cuestión de las formas de lucha?".

En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo en que no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. Enemigo absoluto de toda fórmula abstracta, de toda receta doctrinaria, el marxismo exige que se preste mucha atención a la lucha de masas que está desarrollando, la cual, a medida que el movimiento se extiende, a medida que crece la conciencia de las masas, a medida que las crisis económicas y políticas se acentúan, engendra procedimientos, siempre nuevos y siempre más diversos de defensa y de ataque. Por esto, el marxismo no rechaza de plano ninguna forma de lucha. El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas practicables y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas las formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete.

En segundo lugar, el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea considerada desde un punto de vista absolutamente histórico. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta, es no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, la cultura nacional, las costumbres, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, que se hacen preponderantes, y en relación con esto se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, en el estado dado de su desenvolvimiento, significa abandonar completamente el terreno del marxismo.

Estos son los dos principios teóricos fundamentales que deben guiarnos.

¿ANARQUISMO, BLANQUISMO, TERRORISMO ... ?

El juicio que se emite habitualmente sobre la lucha en cuestión, se reduce a lo siguiente: esto es anarquismo, es blanquismo, es el antiguo terrorismo, son actos de individuos aislados de la masa que desmoralizan a los obreros, que apartan de ellos a los amplios círculos de la población, que desorganizan el movimiento, que perjudican a la revolución.

Nadie se atreverá a calificar de anarquismo, de blanquismo, de terrorismo, estas acciones. Pero, ¿por qué? Porque en este caso es evidente la relación entre esta nueva forma de lucha y la insurrección que ha tenido lugar en diciembre y que madura de nuevo. La propagación de la lucha de "guerrillas", precisamente después de diciembre, su relación con la agravación de la crisis no sólo económica, sino también política, son innegables. El viejo terrorismo ruso era obra del intelectual conspirador. Las expresiones de blanquismo y de anarquismo se les ocurren fácilmente a gentes que gustan de los clichés, pero en la atmósfera de insurrección es indudable que estas etiquetas aprendidas de memoria no tienen ningún valor.

¿Qué desorganiza más el movimiento: la falta de resistencia o la lucha organizada de los guerrilleros?

Las operaciones de guerrillas, se dice, desorganizan nuestro trabajo. ¿Qué es lo que desorganiza más el movimiento: la falta de resistencia o bien la lucha organizada de los guerrilleros?

No son las acciones de guerrillas las que desorganizan el movimiento, sino la debilidad del Partido, que no sabe tomar en sus manos la dirección de dichas acciones. He aquí por qué las anatemas habituales entre nosotros contra las acciones de guerrillas, coinciden con acciones de guerrillas clandestinas, accidentales, no organizadas, que realmente desorganizan el Partido. Incapaces de comprender las condiciones históricas que engendran esta lucha, somos igualmente incapaces de contrarrestar los aspectos negativos de la misma. La lucha no por eso deja de continuarse, pues la provocan potentes factores económicos y políticos. No tenemos fuerza para suprimir estos factores ni esta lucha. Nuestras quejas contra la lucha de guerrillas son quejas contra la debilidad de nuestro Partido en materia de insurrección.

Lo que hemos dicho de la desorganización corresponde igualmente a la desmoralización. No es la guerra de guerrillas lo que desmoraliza, sino el carácter inorganizado, desordenado, sin partido de las acciones de guerrillas. Las condenaciones y las imprecaciones con que se abruma a las acciones de guerrillas no nos evitan, ni mucho menos, esta innegable desmoralización, pues estas condenaciones e imprecaciones son absolutamente impotentes para detener un fenómeno provocado por causas económicas y políticas profundas. Se nos objetará que si somos incapaces de detener un fenómeno anormal y desmoralizador, esto no es una razón para que el Partido adopte procedimientos de lucha anormales y desmoralizadores. Pero tal objeción sería puramente liberal burguesa y no marxista, pues un marxista no puede considerar en general anormales y desmoralizadoras la guerra civil o la guerra de guerrillas, como una de sus formas. El marxista se coloca en el terreno de la lucha de clases y no en el de la paz social.

Es inadmisible condenar la guerra civil. El ideal es un partido de combate.

En ciertas épocas de crisis económicas y políticas agudas, la lucha de clases, al desenvolverse, se transforma en guerra civil abierta, es decir en lucha armada entre dos partes del pueblo. En tales períodos, el marxista está obligado a colocarse en el terreno de la guerra civil. Toda condenación moral de ésta es completamente inadmisible desde el punto de vista del marxismo.

En una época de guerra civil, el partido ideal del proletariado es un partido de combate. Esto es absolutamente incontrovertible. Admitimos perfectamente que desde el punto de vista de la guerra civil se puede demostrar, y se demuestra en efecto, la inconveniencia de unas u otras formas de guerra civil en uno u otro momento. Admitimos plenamente la crítica de las diversas formas de guerra civil desde el punto de vista de la conveniencia militar y estamos incondicionalmente de acuerdo en que, en esta cuestión, el voto decisivo corresponde a los militantes activos de cada localidad. Pero, en nombre de los principios del marxismo, exigimos absolutamente que nadie intente sustraerse al análisis de las condiciones de la guerra civil por medio de lugares comunes sobre el anarquismo, el blanquismo y el terrorismo.

Hay que acoger con espíritu crítico los argumentos relativos a la desorganización del movimiento a causa de la guerra de guerrillas. Toda forma nueva de lucha, que trae aparejados consigo nuevos peligros y nuevos sacrificios, "desorganiza", indefectiblemente, las organizaciones no preparadas para esta nueva forma de lucha. El paso a la agitación desorganizó nuestros antiguos círculos de propagandistas. Más tarde, el paso a las manifestaciones desorganizó nuestros comités. En toda guerra, cualquier operación lleva un cierto desorden a las filas de los combatientes. De esto no puede deducirse que no hay que combatir. De esto es preciso deducir que hay que aprender a combatir. Y nada más.

Cuando veo a socialdemócratas que declaran con soberbia y suficiencia: nosotros no somos anarquistas, ni ladrones, ni bandidos; estamos por encima de todo eso, rechazamos la guerra de guerrillas, me pregunto: ¿comprenden esas gentes lo que dicen? En todo el país hay encuentros armados y refriegas entre el gobierno archirreaccionario y la población. Es un fenómeno absolutamente inevitable en la fase actual de desarrollo de la revolución. Espontáneamente, sin organización —y, precisamente por eso, en formas a menudo poco afortunadas y malas—, la población reacciona también mediante colisiones y ataques armados. Estoy de acuerdo en que, a causa de la debilidad o de la falta de preparación de nuestra organización, podemos renunciar, en una localidad y en un momento dado, a colocar esta lucha espontánea bajo la dirección del Partido. Estoy de acuerdo en que esta cuestión debe ser resuelta por los militantes locales activos, que la transformación de organizaciones débiles y poco preparadas no es cosa fácil. Pero cuando veo a un teórico o a un publicista de la socialdemocracia que, en lugar de estar apenado por esta falta de preparación, repite con orgullosa suficiencia y entusiasmo narcisista las frases aprendidas en su primera juventud sobre el anarquismo, el blanquismo y el terrorismo, me causa una gran pena el ver rebajar así la doctrina más revolucionaria del mundo.

Todos los procedimientos de lucha, abandonados al curso espontáneo de los acontecimientos, se prostituyen.

Se dice que la guerra de guerrillas aproxima al proletariado consciente a la categoría de los vagabundos borrachines y degradados.

Todos, absolutamente todos los procedimientos de lucha, en la sociedad burguesa, aproximan el proletariado a las diversas capas no proletarias, situadas por encima o por debajo de él, y, abandonados al curso espontáneo de los acontecimientos, se desgastan, se pervierten, se prostituyen. Las huelgas, abandonadas al capricho de los acontecimientos, degeneran en "alianzas", en acuerdos entre patrones y obreros contra el consumidor. El Parlamento degenera en una casa de tolerancia en la que una banda de politicastros burgueses hace, al por mayor y al por menor, la trata de la "libertad popular", del "liberalismo", de la "democracia", del republicanismo, del anticlericalismo, del socialismo y de todas las demás mercancías de fácil colocación. La prensa se transforma en alcahueta barata, en instrumento de corrupción de las masas, de adulación grosera de los bajos instintos de la muchedumbre, etc., etc.

La socialdemocracia no conoce procedimientos de lucha universales que separen al proletariado con una muralla china de las capas situadas un poco más arriba o un poco más abajo de él. La socialdemocracia emplea, en diversas épocas, diversos procedimientos, rodeando siempre su aplicación de condiciones rigurosamente precisas en lo que concierne a la doctrina y la organización.

La socialdemocracia (el partido) debe proponerse, en la época en que la lucha de clases se exacerba hasta el punto de convertirse en guerra civil, no solamente tomar parte en esta guerra civil, sino también desempeñar la función dirigente en ella.

La socialdemocracia (el partido) debe educar y preparar a sus organizaciones de suerte que obren efectivamente como una parte beligerante, no dejando pasar ninguna ocasión de asestar un golpe a las fuerzas del adversario.

Esta es —no es posible negarlo— una tarea difícil, que no se puede resolver de la noche a la mañana. Lo mismo que todo el pueblo se reeduca y se instruye en la lucha en el curso de la guerra civil, nuestras organizaciones deben ser educadas, deben ser reorganizadas sobre la base de las lecciones dadas por la experiencia, a fin de estar a la altura de su misión.

Vladimir I. Lenin
Octubre de 1906.


Entrevista

TRES PREGUNTAS A MANUEL ROJAS

UN viejo capitán de barco que lleva el horizonte en las pupilas: eso me sugiere Manuel Rojas. ¿Y qué de raro si, entre sus múltiples oficios, fue cuidador de lanchas en Valparaíso?

"A pesar de mis piernas y de mis brazos, a pesar de mis pulmones y de mi estómago, a pesar de mi soledad y de mi hambre, parecía no existir para nadie. Me senté en la escalera del muelle y miré hacia el mar". ("Lanchas en la bahía").

Me gusta la idea de entrevistarlo, pertenece a esa familia de escritores, cuyo pensamiento está ligado a la vida del hombre común. Si no, ¿cómo existiría ese "Hijo de ladrón" con 7 ediciones en español, varias en inglés, alemán, yugoslavo y otras lenguas? (porque su obra alcanza proyecciones universales) ¿y cómo podría haber escrito ese cuento hondo y sencillo "El vaso de leche"?

Manuel Rojas ha andado por el mundo y ha conocido al Hombre. El mismo lo dice: "He conocido muchos hombres en un campamento, en una estación de ferrocarril, en una comisaría.... " Por eso, sus relatos trashuman verdad.

Y este premio Nacional de Literatura (1957) —que comenzó a escribir sin saber gramática y con una ortografía precaria— es quien responde a tres preguntas que le hago para PUNTO FINAL.

1.—P: Sería interesante saber qué obra suya está por publicarse y cuáles son sus proyectos literarios.

R: Trabajo en la cuarta novela de la tetralogía de "Hijo de ladrón". Se titulará "La oscura vida radiante". De esa primera novela ha salido últimamente una traducción en Alemania Oriental y en la otra Alemania acaba de aparecer una traducción de "Punta de rieles", con el título de "Chilenische Beichte".

2.— P: Ud. estuvo en Cuba y asistió al nacimiento de OLAS. ¿Qué podría decirnos al respecto? La reunión de OLAS acaba de terminar. ;.Cómo ve Ud. el panorama de América Latina, a partir de este momento?

R: Me fui a Cuba el 25 de diciembre de 1965 y nadie sabe lo que ese viaje significó para mi mujer y para mí. Cuatro días antes de esa fecha, Francisco Coloane fue a El Quisco, donde descansábamos, para comunicarnos que yo había sido invitado, dada mi condición de escritor independiente y por los partidos socialista y comunista, para participar, en calidad de observador, en la Conferencia de la Tricontinental que se celebraría en La Habana. Había un pasaje para mi mujer. Allá fuimos en un Air France que paró en Buenos Aires y en Dakar y que, en seguida, volando por la costa de África y atravesando el Mediterráneo, nos depositó en Orly. Nunca habíamos estado en Europa y el choque fue muy grande, para mí por lo menos, que nací a la vida literaria leyendo escritores franceses. Todas las calles y bulevares me recordaban el mundo de mi adolescencia, mundo imaginado, por cierto: Balzac, Víctor Hugo Zola, Anatole France, cuántos más. Después de una noche en París, con 4º bajo cero en el bulevar Malesherbes, partimos para Praga, 8º bajo cero, tinieblas, jamón, papas, cerveza. Dos días después volábamos hacia el oeste en un Cubana de Aviación, un turbo-hélice lleno de africanos, chinos, rusos, checos, búlgaros, bolivianos, peruanos, etc. Pasamos por encima de Londres que, en la noche iluminada, parecía una gigantesca centolla, nos detuvimos en Shannon (irlanda) y luego en Gander, Terranova, nieve y hielo, salimos de ahí en medio de la noche del norte y a las ocho de la mañana, tras haber atravesado el Atlántico de este a oeste y de norte a sur, volábamos sobre la Isla de Cuba, en donde permanecimos dos meses y medio, ya que después de la Tricontinental me quedé como miembro de jurado del Premio Casa de las Américas. Mi mujer lloró cuando desde el 129 piso del Hotel Habana Libre, miró la ciudad. Allí, en ese mismo hotel, presenciamos todo el desarrollo de la Conferencia, donde tomé parte en la Comisión Social y Cultural. Al final de la Conferencia vimos nacer la OLAS, que tanto revuelo ha causado en estos días y que, de seguro, seguirá causándolo. Su creador, el que tuvo la idea de crearla, fue Salvador Allende y la propuso a los cubanos con la oposición de los comunistas chilenos que formaban parte de la delegación de este país. La oposición, sin embargo, duró poco: cuando Fidel Castro, luego de varias reuniones en el Salón "Sierra Maestra", la dio por existente, la aceptó, en nombre de Cuba, ellos —los comunistas— también la aceptaron.

Alguien ha dicho que ha nacido una nueva Internacional y eso es cierto, pero ahora una Internacional para América Latina. Si el capitalismo y el imperialismo tienen sus organizaciones, públicas algunas, como la ONU, la OEA, la NATO; secretas otras, como la CIA, además de policías políticas y públicas y ejércitos y especialidades militares para combatir esto y combatir aquello, para pelear contra las guerrillas, contra los motines, contra las huelgas, contra las manifestaciones pacifistas, contra los negros, guardias nacionales, resguardadoras y defensoras todas del capitalismo y del imperialismo, no veo yo por qué el tercer mundo, el proletariado, los países colonizados o neocolonizados y los hombres de buena voluntad, los que desean cambios profundos en la economía, en la política, en la educación, en la administración, los que quieren que haya planificaciones nacionales, no individuales o de grupos, no van a poder tener la suya; la tienen por derecho propio. Los capitalistas y los imperialistas, los que viven, acumulan y dominan a la sombra de los regímenes burgueses, temen esta institución recién creada u organizada, y es lógico que teman perder las oportunidades y las ventajas que hoy tienen. Un peso muerto terrible ahoga a nuestros países y ese peso muerto es el de los hombres que no quieren que se mueva nada, que todo quede así, que este escudo o este dólar no se vaya en ninguna dirección que no sea la mía, que esta tierra no produzca a nadie que no sea yo, que no se eleven los sueldos, que no se haga reforma agraria, por favor, no muevan nada, así está todo muy bien, como ha estado durante tantos años. Pero eso debe de terminar alguna vez y, mientras más pronto, mejor.

Ahora hay dos fuerzas frente a frente y da gusto verlas, aunque no estén en igualdad de condiciones. Una tiene ejército, policía, dinero, poder. La otra no tiene más que entusiasmo, decisión y convicciones; pero en esta última no hay intereses, capitales, bonos, acciones o valores mobiliarios que entorpezcan su pensamiento y su acción. La lucha o las fuerzas están equiparadas, aunque la miseria, el descontento, la inflación, la cesantía, productos del capitalismo, ayudan a la segunda y trabajan en contra de la primera.

"Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás", dice el Eclesiastés. Algo más que un pan ha sido echado al agua del tiempo en América Latina y al cabo de un tiempo lo hallaremos. ¿Cómo será la lucha? Lo ignoro, aunque quisiera saberlo. ¿Abrirá el capitalismo o abrirá el imperialismo una brecha que alivie la tensión y la presión? Tampoco lo sé, más aún, no lo creo. Pero de lo que debemos estar seguros es que esas dos fuerzas pelearán hasta el último cartucho y más allá. Es una lucha a muerte.

3.—P: ¿Qué tareas inmediatas propone Ud. a los escritores y artistas para coadyuvar a la lucha general de los pueblos latinoamericanos, por su liberación?

R: Los escritores deberían escribir, por lo menos, un libro —pequeño si se quiere— que el pueblo que sepa leer, pueda conocer. Hay muchos problemas que los pobres y los trabajadores no ven muy claro. Por medio de fábulas, cuentos o diálogos, todo escrito con suma sencillez y con cierto tono, el escritor puede ayudar a esa gente a ver claro en ciertos problemas. En ese sentido, pienso hacer algo; pero quizás una vez que termine mi novela.

INÉS MORENO


A pesar de eso, nuestro escritor que, con escasas excepciones, surge del pueblo o de la baja clase media, no ha hecho ni hace lo que estimamos que un escritor debe hacer. De la manera que puede, casi siempre dolorosamente, llega a la consideración de sus connacionales y a veces de los lectores de otros países. En la mayor parte de los casos, sin embargo, olvida la clase de donde salió; sólo la utiliza como tema de sus creaciones literarias, olvidándose por completo de que él, que es una esencia de su pueblo, representante de su genio y de su gracia —gracia y genio que en el escritor se retinan— debe, tiene la obligación de luchar por defenderlo, no sólo con su pluma y su palabra, sino con todas las armas a que pueda recurrir; pagado por los burgueses y la clase alta, que son los únicos que pueden leerlo, ya que el pueblo bajo no sabe leer y, si sabe un poco, no le ha sido creado el hábito de leer libros —en ocasiones no se atreve a acercarse o entrar a una librería ni tiene dinero para adquirir libros—, el escritor olvida la defensa de su pueblo y, para vergüenza de muchos, a veces se alia a las fuerzas reaccionarias o es pagado por los agentes del capitalismo nacional o internacional. Un escritor de esta índole no puede ser un hombre cuyo ejemplo pueda seguirse. Es un traidor a su pueblo, por buen escritor que pueda estimársele. Porque la literatura no es un hecho aislado ni el escritor un ser que pueda, sin desvirtuarse, renegar de su origen y de su material de trabajo. Al hacerlo reniega de sí mismo como hombre moral y como real escritor.

Defender al pueblo, ayudarlo, dirigirlo, es una de nuestras responsabilidades ante América Latina y el mundo entero. ¿Cómo defenderlo, ayudarlo y dirigirlo? La mejor manera parece ser la de escribir, pero tal como están la novela y la poesía en nuestros países, no lo es. La novela y la poesía —el cuento todavía se salva— de la América Latina son cada día más confusas. Los novelistas imitan, en su técnica y en su expresión, a Faulkner o a Joyce o a otros escritores, y los poetas parecen hablar de asuntos que sólo ellos entienden, alejando así sus obras, a velocidades astronómicas, de los ojos del pueblo y casi de los del lector medio que ve que la novela y la poesía se transforman, poco a poco, en lectura para especialistas. Por otra parte, los temas de las novelas parecen ser cada día más abstractos y sus personajes más decadentes: juegos psicológicos, descubrimientos expresivos, entretenimientos casi de crucigrama, pequeñas sorpresas eruditas, enredos de quién habla, se calla, entra o sale; obras todas que los demás escritores entienden o no entienden, gozan o maldicen, pero que, desde el punto de vista de la responsabilidad del escritor ante su pueblo y ante el mundo, son inútiles. Si, así como está, el pueblo pudiera leer esas novelas, ocurrirían dos cosas: o no las entendería o no le importarían absolutamente nada."

MANUEL ROJAS
Fragmento del discurso pronunciado en el Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores.
Reproducido de la revista "Casa de las Américas", número 43


Análisis

LOS PERROS GUARDIANES SE DEFINEN

COMO etapa preliminar a un trabajo investigatorio acerca de la literatura chilena —consistente en una encuesta acerca del grado de interés que existe en la masa en relación a nuestra literatura —presentamos las respuestas de dos críticos nacionales frente a un cuestionario común basado en un trabajo de seminario realizado hace algún tiempo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad del Litoral -Argentina. Es interesante señalar que ante un cuestionario mas o menos semejante, tres jóvenes críticos argentinos (Noé Jitrik, Oscar Massota y Juan José Sebreli) señalaron en la revista "Literatura y Sociedad" ante la pregunta 2 sus preferencias por Blanchot, Sartre, Lukacs, Goldman, Bachelard y Marx. Ante la pregunta 4 manifestaron su optimismo por el papel que estaría cumpliendo la actual crítica argentina, aun cuando Massota indicó que era preciso cambiar la sociedad para poder cambiar de críticos. Los "perros guardianes" —como bautizara Paul Nizan a los críticos— cuyas respuestas damos, son Alfonso Calderón (38 años, colaborador de "Ercilla", miembro del Instituto de Literatura Chilena) y Ariel Dorfman (26 años, comentarista en el Canal 9, profesor en el Instituto Pedagógico). Guardaron silencio ante el citado cuestionario los críticos Pedro Lastra y Hernán Loyola.

Cuestionario:

1.— ¿Puede definir usted su actitud profesional ante el ejercicio de la crítica? Señalar el tiempo que le insume el ejercicio de la crítica; los beneficios económicos que le reporta; el prestigio profesional que usted mismo le asigna, y el que le asigna, en su entender, el medio ambiente,

2.— ¿En qué principios metodológicos sustenta su tarea de crítico? Indicar los críticos chilenos o extranjeros de su preferencia, o que hayan influido en su formación.

3.— ¿Qué influencia le asigna a la crítica actual sobre los autores chilenos?

4.— ¿Qué influencia le asigna a la crítica actual sobre los lectores de literatura chilena?

5.— En su opinión ¿qué órganos han realizado o realizan en nuestro país una labor crítica positiva?

6.— ¿Cree que la crítica oral —radio, televisión, foros— tiene más o menos importancia que la crítica escrita?

Respuestas:

ALFONSO CALDERÓN:

1.— Trabajo diariamente (8 a 10 horas) en torno a la literatura. "Mi descanso es el pelear". Vivo medianamente de ella, sin pena ni gloria. Como no soy hombre "societario", sino más bien un individualista desvergonzado y sin remisión, no asigno prestigio profesional a la literatura, ni me interesa. Cada mañana, al despertar, para curarme de toda vanidad me comparo con personas más inteligentes que yo. Repito en voz alta mis limitaciones, a modo de jaculatoria. Y a trabajar.

2.— Lectura atenta de los libros. Indagación sobre fuentes, métodos y procedimientos. Proceso comparativo. Estudios sobre rasgos generacionales y labor de zapa para agotar, en lo posible, todos los materiales bibliográficos sobre el autor. Ello para la crítica más sólida. Para la crítica semanal, volandera, un proceso de síntesis acompañado de recursos de orientación sobre la obra, en estilo ligero, directo que, pese al trabajo, produzca la idea de espontaneidad. En Chile, Latcham. En Francia, Albéres. En Inglaterra, Connolly.

3.— Ninguna a la que se encierra en la línea de los que Unamuno calificaba como legión abnegada de pincharranas, barrúntate, chas y cazavocablos. Un poco a la que sirva para concertar un diálogo con el novelista o el poeta auténticos.

4.— Si son impresionables, discreta. Si son verdaderamente sensatos les servirá para esclarecer la propia.

5.— Si positiva no es sinónimo de crítica cómplice o malevolencia encanallada, y el enjuiciador no debe apoyarse, para escribir, sobre la espalda doctrinaria del empleador, toda crítica auténticamente libre será eficaz y necesaria.

6.— Descreo del influjo "real" de la opinión crítica. Creo más bien en ella como un diálogo silencioso entre individuos para quienes la literatura es un ejercicio, como el de respirar, amar o alimentarse.

ARIEL DORFMAN:

1.— Tener libertad para ser fiel a uno mismo, para comunicarse con los otros, para cambiar, aunque sea un poco, el mundo. Es difícil conseguir esto en cualquier profesión y en la nuestra hay grandes peligros. Uno debe luchar para no ser devorado por la superficialidad o para no sucumbir a los minúsculos dientes de la comodidad disfrazada. El peligro de quedarse en las mismas fórmulas. O de permitir que la empresa determine la tendencia de la critica. Trampas por todas partes. Si uno se deja atrapar una vez, ya está perdido. Una actitud de permanente rebeldía, de constante búsqueda. Es la única manera de no envejecer.

El tiempo que me tarda hacer un comentario es considerable: no basta con leer el libro mismo, sino que uno debe conocer toda la producción anterior del autor así como sus predecesores y coetáneos, para poder juzgar al escritor evolutivamente, es decir, rastrear el desenvolvimiento de su arte, su progresiva toma de conciencia de sí mismo y de su mundo. Muchos se contentan con leer la solapa de los libros. La preocupación por la formación personal e intelectual debe ser un progreso continuo, ya que el crítico debe pensar y emocionarse frente a cada obra. Es fácil apoyarse en lugares comunes. Puede llegar a ser bastante neurotizante.

La crítica está pésimamente pagada en Chile. Con dos clases particulares saco más que con una semana de trabajo en un comentario. Fruto del desprecio que las empresas periodísticas tienen por nuestra labor. Lo poco que se saca es, sin embargo, una ayuda. Se pueden comprar los libros que uno comenta.

Me da considerable prestigio y muchos enemigos. Lo que importa es tener enemigos que lo respeten. ¿El medio ambiente? Depende. Hay medios donde es más importante: en la Universidad, en los círculos profesionales. Para los que sólo leen el Readers, claro los críticos son seres exóticos e innecesarios, que escriben sobre otra cosa, aún más rara e inútil, esa cosa que se llama literatura.

2.— Trato de combinar el método intrínseco, que estudia el mundo de la obra, con la búsqueda de los fundamentos ideológico-históricos del autor. Las minucias biográficas me parecen secundarias. En la Universidad, Jorge Guzmán Chávez me ha ayudado a comprender el sentido de la literatura. Muy importantes han sido también Cedomil Goic y Roque Esteban Scarpa. La lectura de Lukacs y Fischer me ha orientado. En América, admiro a Ángel Rama; en Chile, no podré olvidar jamás, el aliento de esa maravillosa persona, Pedro Lastra. La profunda iluminación de mi compañero de generación, Ronald Kay, es decisiva para mí.

3.— Desafortunadamente, los autores quieren encontrar en la crítica un eco de sus propias ideas. Alguien me alaba mucho... hasta que lo critico a él. Después vienen los ataques. Tiene que haber diálogo. Ejemplarizador es Hernán Lavín Cerda, que me pidió que criticara lo más sinceramente posible su poesía, ya que tenía interés en progresar. Ser un "intocable" es lo peor que le puede ocurrir a un escritor: se encierra en su propio universo y besa su imagen en el espejo. Muchas veces me duele escribir algo que pudiera herir a alguien. Pero pienso que si ese autor tiene pasta, entonces sabrá escuchar; si no tiene agallas para enfrentarse a sus limitaciones, entonces, peor para él. El crítico cumplió: le dio la oportunidad para ejercer su libertad.

4.— Poca. Y con cierta razón, porque en general el compadrazgo y la superficialidad dominan a los críticos, que no son sinceros. El público pierde confianza. La novela chilena es mala, en parte, debido a esto.

5,— Para PLAN Y PEC la cultura es importante. Las páginas literarias de "El Siglo" (miércoles) y "La Nación" (domingo) me parecen buenas. El ideal es "MARCHA" de Uruguay. Los diarios y revistas generalmente miran en menos lo artístico, asignándole poco espacio. En ERCILLA, nosotros estábamos cada vez más arrinconados. Los que leen libros pierden interés. Los otros, los no lectores, no cambian su actitud. Para que se lea más en Chile hay que reestructurar la enseñanza de la literatura en los liceos, que ahuyenta a los alumnos en vez de apasionarlos.

6.— El excelente programa de la Universidad Técnica prueba que se puede hacer mucho con la radio. La televisión podría ser una fuente importantísima, pero no se ha sabido aprovechar bien. La comercialización frivoliza los programas. Los foros son importantes, pero llegan a un público reducido. A la larga, lo escrito es más importante, ya que lo oral sólo puede difundir, pero no puede enseñar profundamente, cambiar la perspectiva del lector. Lo oral pasa, lo escrito queda.

VENZANO TORRES


Personajes

ILIA EHREMBURG, UNA ÉPOCA

ILIA Ehremburg dejó de respirar y comenzará a disputar la gran batalla por el olvido o la memoria. Ha muerto una de las figuras que han dado color a nuestra época, que es una de las que ha empleado más colores para pintarse a si misma. Fue uno de los escritores más leídos del siglo veinte. El espíritu de millones de obreros y militantes populares del mundo entero, se tiñó del clima que destilaba la literatura singular del joven inconformista Ilia Ehremburg. Hijo de una rica y religiosa familia judía de Rusia, estuvo por hacerse monje católico, en su pubertad. El espíritu de aquel larguirucho y atormentado muchacho era un caos en búsqueda de una verdad. Una verdad que redimiera al género humano. Luego se hace anarquista, en pos de la misma verdad. Comienza a escribir sus prosas acidas, corrosivas, que socavan al poder burgués. Pero lo que no es conocido es su intento de poeta. El libro "El Árbol" testimonia su tentativa, frustrada, según él mismo. Llevaba en la sangre ese don, esa condición de humor amargo, vitriolesco, iconoclasta. Al desencadenarse el primer vendaval liberador de nuestro siglo, la Revolución Soviética, Ehremburg —que quizá con aquella su mentalidad mística, ácrata, no podía entender a primer contacto el espíritu real de la ideología leninista—, se autoexila. Vive entonces en París, que se constituyó en algo así como en la patria oculta de su alma. Ciudad a la que amaría entre todas.

Contaba Raúl González Tuñón que hablando con Ehremburg en su casa de la URSS, mientras le enseñaba a tomar mate, le señaló la tangible posibilidad de que Francia se convirtiera en un país socialista. Ehremburg perdió la mirada entre las mil pipas y objetos que poblaban su departamento, y luego de unos pesados segundos respondió con una sonrisa picara y triste: "¿París socialista? ¡Qué lástima!" Acto seguido arrojó una pelota de papel a los secretarios que redactaban su correspondencia. Es cierto que como periodista fue una de las plumas más brillantes que punzaran al capitalismo. Pero es injusto que se le niegue superficialmente como novelista. Los personajes tragicómicos de "Julio Jurenito y sus Discípulos", el profundísimo perfil trazado sobre la personalidad de Gracus Babeuf, el más avanzado jacobino de la Revolución Francesa, en "La Caída de París", los dulces miserables de "La Callejuela de Moscú" con "esa casa color de albaricoque tierno", los rebeldes de "El Día Segundo", los resistentes y los colaboracionistas de esa gran rapsodia que son los dos tomos de "La Tempestad" y "La Novena Ola" (hemos visto en una cárcel latinoamericana, a todos los presos políticos inscritos en la "cola" para leerlos), el pintor panfletario de "El Deshielo" (y además de panfletario, servil), etc.

Es que Ehremburg, dentro del impuesto realismo socialista de la era staliniana —aún no desaparecido— fue uno de los que más lo rescató con su talento, junto con Fedin, Badel, Sholojov, etc. El cantor de la epopeya del Don —actualmente galardonado con el Nobel, que Sartre y Pasternak rechazaron— lo acusaba en uno de esos estériles y poco autónomos congresos de escritores de la URSS, de efectuar "danzas y contradanzas" en lo político. Quizá no estuvo errado. Ehremburg aceptó en los hechos el stalinismo. Lo constatable es que el autor de "Citroen 10 HP" escribió algunas cosas críticas sobre algunos de los crímenes del stalinismo, sólo después que fueron criticados en esferas dirigentes de su país. Asimismo se le reprochó su silencio cuando, renaciente un antiguo antisemitismo zarista, se fusiló a los escritores de origen judío Babel, Ferer, etc. Toda esa época que aún duele en el corazón de muchos revolucionarios. Como periodista fue insuperable. La prosa ígnea de "El porqué de la Victoria" será inolvidable. En ella llegó a clamar por la desaparición total del Estado germano. "Fábrica de Sueños" es otro de sus reportajes con altura de arte. Para nadie es un secreto que su "Citroen" influyó "Tiempos Modernos" de Chaplin. Cuando Picasso se negó a recibir al embajador soviético que le traía el Premio Lenin, fue a Ehremburg al único que aceptó, y en privado. Es recordada su altiva actitud con la policía en el aeropuerto de Los Cerrillos en Chile, 1954, al traer otro premio, el Stalin, para Neruda. Pero lo cierto es que, con silencios y dignidades, la casa de Ehremburg se convirtió en un pequeño reducto antidogmático. Shostakovich fue más intransigente en lo suyo, pero hacía música: las palabras tienen la virtud de no dejar lugar a dudas acerca de la valentía de un hombre. Y Ehremburg tuvo algunos silencios en sus palabras, pero también tuvo belleza, aunque es casi estéril criticarle los silencios. Otros los suelen cometer, sin estar agobiados por una historia y un período como a él le tocó transcurrir.


Análisis

LA SEGUNDA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

El 18 de septiembre de 1810 se constituyó en Chile la primera Junta de Gobierno. Se acostumbra celebrar esa fecha como el aniversario de la Independencia; sin embargo, en esa época todavía no se pensaba en un paso tan drástico. Más bien, los patriotas ambicionaban establecer un gobierno transitorio mientras recuperaba su libertad el cautivo rey de España Fernando VII, reconociendo, mientras tanto, la autoridad del Consejo de Regencia instalado en Cádiz.

Sólo diez años más tarde, el 12 de febrero de 1818, Bernardo O'Higgins, Director Supremo, promulgó el acta de la Independencia, que decía: "Hemos tenido a bien, en ejercicio del poder extraordinario con que para este caso particular nos han autorizado los pueblos, declarar solemnemente, a nombre de ellos, en presencia del Altísimo, y hacer saber a la gran confederación del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes forman de hecho y por derecho un estado libre, y quedan para siempre separados de la monarquía de España, con plena aptitud de adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses".

LOS PROTAGONISTAS

América tardó 15 años en independizarse de España. Desde 1809 hasta 1824, los patriotas combatieron a los ejércitos reales, a los que finalmente vencieron en la batalla de Ayacucho. Fue una guerra sangrienta, implacable. Fue una "guerra a muerte", como lo proclamó deliberadamente Bolívar, queriendo significar con ello su propósito de arriesgarlo todo y no flaquear ante ninguna circunstancia. Es la misma determinación que expresa O'Higgins: "Es ahora demasiado tarde para retroceder, aun si así lo deseara, aunque jamás he vacilado. Me he alistado bajo la bandera de mi patria, después de la más madura reflexión, y puedo asegurar a usted que jamás me arrepentiré, cualesquiera que sean las consecuencias".

La lucha se desarrolló simultáneamente en todo el continente, impidiendo la coordinación de las fuerzas hispánicas. Bolívar y Sucre en el norte, san Martín y O'Higgins en el sur arremetieron incansablemente contra el enemigo. Los revolucionarios tenían escasos recursos, muy pocas armas y soldados improvisados. Pero el coraje, la fe y la mística que movilizaba a esos hombres suplía sus deficiencias.

No conocieron el desaliento. Cien veces fueron derrotados y otras tantas reanudaron el combate con más bríos. La victoria fue el premio a su obcecación, a su perseverancia, a su determinación inquebrantable.

Los próceres de la independencia se sentían hijos de una patria común: América. Por eso, no sólo les interesaba liberar a sus propios pueblos, sino que a todo el continente. Desde el primer momento comprendieron que no podían vencer aisladamente y que para asegurar la independencia de un país había que libertarlos a todos y aniquilar completamente al ejército de la metrópoli.

La solidaridad era su divisa. Cuando los patriotas chilenos fueron derrotados y tuvieron que refugiarse en Argentina, San Martín organiza el Ejército de los Andes, en el cual se hermanan chilenos y argentinos. Juntos libran las batallas decisivas de Chacabuco y Maipú, que restauran y consolidan la independencia de Chile.

O'Higgins y San Martín preparan la Escuadra Libertadora para liberar a Perú.

El Director Supremo despide la expedición al mando de San Martín, con su célebre frase: Tres barquichuelos dieron a España el continente americano: esos cuatro buques se lo quitarán".

Desde Perú, las huestes de San Martín se unen a Sucre en Ecuador, para derrotar a los ejércitos españoles en la batalla de Pichincha.

Ante sus fracasos reiterados en Perú, San Martín abandona la empresa y le cede a Bolívar el honor de emancipar a Perú y Bolivia, porque está en mejor situación para lograrlo.

Después se diría de El Libertador: "En cuanto a los hechos militares de este general, puede decirse que le han merecido y con razón, ser considerado como el hombre más asombroso que haya producido América del Sur. Lo que le caracteriza, por sobre todo, y forma, por así decirlo, su sello especial, es una constancia a toda prueba que se endurecía contra las dificultades, sin dejarse jamás abatir por ellas, por grandes que fueran los peligros a que se hubiera arrojado su espíritu ardiente".

Bolívar, el vencedor de Boyacá y Carabobo, batallas en que selló la Independencia de Colombia y Venezuela, el genio cumbre de la liberación de América, puso en práctica esa concepción revolucionaria moderna que aconseja centralizar la dirección política y militar.

Fue el más brillante estratega y soldado, y también el estadista con visión más penetrante del futuro del continente. Tenía cabal conciencia de que la libertad de América no podía perdurar si sus pueblos seguían divididos. Por eso no sólo se empeñó en libertarlos, sino que en unirlos, convocando para tal efecto a sus representantes a un congreso en Panamá. Su idea no prosperó y,, desgraciadamente, se cumplieron sus vaticinios: "Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar a la América de miserias en nombre de la libertad".

CAMBIAMOS UN AMO POR OTROS

La separación de España no significó la verdadera independencia de Chile ni de los demás países americanos. A la dominación española siguió, primero, la inglesa y después la norteamericana.

Inglaterra y Estados Unidos ayudaron a la emancipación de las colonias, pero no por altruismo, sino pensando extender a ellas su hegemonía económica y política.

Cuando Gran. Bretaña reconoció a las nuevas naciones del continente, el político inglés Canning precisó el alcance de este hecho: "La acción está realizada, la garra está puesta. América española es libre, y si no manejamos mal nuestros asuntos, ella es inglesa". Por su parte, el Presidente Monroe, de Estados unidos, en 1823 formulaba en los siguientes términos la doctrina que lleva su nombre: "Se ha estimado que la ocasión es oportuna para afirmar como un principio en el cual están envueltos los derechos e intereses de los Estados Unidos, que los continentes americanos, en virtud de la libre e independiente condición que han asumido y mantienen, no pueden considerarse —de aquí en adelante— como campos para futura colonización por ninguna potencia europea".

Aparentemente, la doctrina Monroe exteriorizaba la determinación yanqui de reconocer y preservar la independencia de los nuevos Estados. Pero su verdadero objetivo era alejar del continente a las potencias europeas, para que el imperialismo norteamericano pudiera oportunamente y con tranquilidad, sin competencia, devorar a las frágiles y tiernas presas.

No obstante, Inglaterra estaba en esa época en mejores condiciones que Estados Unidos para influir en los destinos de las repúblicas americanas. Desde luego, les había prestado ayuda efectiva directa y material, en tanto que USA sólo les había brindado respaldo moral. Además, Inglaterra dominaba los mares y era la más poderosa y desarrollada nación capitalista.

Los ingleses controlaban el comercio exterior chileno, sus industrias mineras, especialmente el cobre, el cabotaje y la actividad mercantil interna a través de sus grandes empresas mayoristas. Prácticamente toda la economía nacional quedó subordinada a Inglaterra, que aprovechaba a nuestro país como importante mercado consumidor de artículos manufacturados y productos de materias primas. Además, Inglaterra era el único proveedor de ayuda financiera. Después de la Guerra del Pacífico, los capitalistas ingleses se apropiaron, casi sin inversión alguna, de las salitreras de las provincias del norte. La subyugación económica iba aparejada de constantes interferencias políticas. El presidente Balmaceda se propuso estimular el desarrollo industrial y defender las riquezas naturales de nuestro territorio. "Es verdad —dijo— que no debemos cerrar la puerta a la libre concurrencia y producción de salitre de Tarapacá, pero tampoco debemos consentir que aquella vasta y rica región sea convertida en una simple factoría extranjera". El imperialismo inglés, alarmado y viendo amagados sus intereses, se coludió con la oligarquía nacional y junto con ella desató la guerra civil que terminó con la deposición y el suicidio del más antimperialista de los mandatarios chilenos.

No es el único episodio de esta especie en América Latina. Cada vez que se han tratado de implantar políticas progresistas, las burguesías nacionales se han coludido con el imperialismo mandón de turno, para derrocar a los gobiernos que reivindican su soberanía. Los capitales yanquis se infiltraron en to. dos los ámbitos de la economía chilena. Monopolizaron el comercio exterior, se adueñaron de nuestras materias primas, controlaron las ramas más importantes de la actividad industrial y los servicios públicos. La sumisión a Estados Unidos es completa en el orden internacional, económico, financiero e incluso interno. Los arrestos de independencia no pueden exceder los límites en que lesionen los intereses norteamericanos u obstruyan su política. No podemos mantener ningún tipo de vinculación con Cuba, porque ellos lo prohíben.

Rompimos relaciones con los países socialistas cuando lo ordenaron y las restablecimos cuando lo permitieron. Pudimos comerciar con el mundo socialista cuando levantaron la prohibición. Estamos constreñidos a acatar los acuerdos de la OEA, manejada por Estados Unidos. Nuestra política económica es dictada por organismos controlados por ellos. No podemos confiscar ni expropiar sus bienes, porque nos amenazan con la intervención. Por eso, en vez de nacionalizar, tenemos que "chilenizar" el cobre, lo que significa multiplicar las granjerías a las empresas norteamericanas. Todavía no nos ha agredido militarmente, pero utiliza a los regímenes que nos rodean para amedrentarnos, hostigar al país y desatar o estimular conflictos fronterizos cada vez que pretendemos escapar a su rígido control.

INDEPENDENCIA FRUSTRADA

Después de 157 años de vida independiente, seguimos siendo colonia extranjera, peor aún es la suerte de la mayoría de los demás países americanos. Muchos de éstos han sido invadidos por ejércitos norteamericanos y en ellos existen gobernantes sumisos o tiranos abyectos con sus pueblos, pero dóciles frente al imperio.

Por eso los pueblos se alzan de nuevo para luchar contra sus opresores actuales y obtener su liberación definitiva. Cuba nos dio su ejemplo imperecedero. "Vivimos ya bajo el signo promisorio de la segunda guerra de independencia", dijo la OLAS. Los revolucionarios del presente se inspiran en las enseñanzas del pasado. Como ellos, sólo tienen una patria común y creen en la lucha armada y continental como única forma de derrotar a las oligarquías nacionales y al imperialismo. Pero esta vez los anima la resolución consciente de unir a sus pueblos, de no volver a enajenar su soberanía y de redimir a las masas explotadas.

JAIME FAIVOVICH.


Universidades

EL GESTO DEL PROFESOR HAUCK

EN momentos en que la Universidad de Concepción se conmovía con la huelga de alumnos de la Escuela de Sociología, estalló un movimiento individual que alcanzó resonancia: la solitaria huelga de hambre del profesor de idioma alemán, Winfried Hauck. La decisión del profesor Hauck fue calificada por el dirigente de la Federación de Estudiantes de la "U" penquista, Luciano Cruz, como "la primera posición viril por parte de un representante del sector do-

El profesor "Winfried Hauck, que efectuó su huelga de hambre en lo alto de una caseta de proyecciones cinematográficas, en el foro de la Universidad de Concepción, tuvo razones poderosas para ese gesto. El 5 de septiembre, él firmó una declaración señalando que sólo daría término a la huelga de hambre "cuando logre que los docentes de esta Universidad emitan una declaración pública de principios a través de la cual decididamente respalden los conceptos fundamentales que me han llevado a esta acción de protesta". Esos conceptos son: libertad de cátedra, democratización universitaria y pluralismo ideológico.

La decisión del profesor Hauck puso en relieve dramático las condiciones que imperan en la Universidad de Concepción. El mismo las destacó en su declaración: en los últimos meses —dijo—, la autoridad universitaria ha separado de sus cargos a docentes que no militan en la corriente ideológica del grupo de poder de esa Universidad (la Masonería). Fueron despedidos profesores cristianos de la Escuela de Leyes, profesores marxistas de la Escuela de Filosofía, un profesor de la Escuela de Sociología que se atrevió a desafiar al grupo de poder, etc.

"Esto revela claramente —puntualizó Hauck— el sometimiento de la Universidad a la penetración ideológica de elementos foráneos a la realidad nacional, como son el Departamento de Estado de los EE.UU., a través de los Cuerpos de Paz; la asistencia técnica de la Universidad de Minnesotta y la asistencia docente del Instituto de Intercambio Académico de la República Federal Alemana.

EL "AFFAIRE" HAUCK

El profesor Winfried Hauck Kolb, casado con una ciudadana negra, fue despedido del Departamento de Alemán de la Universidad de Concepción el 31 de agosto. La Universidad alegó que en esa fecha había terminado su contrato y que no se le renovó porque sus superiores jerárquicos hicieron una petición en ese sentido. El profesor Hauck, sin embargo, tiene otra versión que comparten los alumnos: "Por ser de la izquierda y casado con una negra —parece que para un alemán no hay mal peor—, la Universidad instigada por representantes de la colonia alemana residente en Concepción, no prorrogó mi contrato, ni siquiera para terminar el año académico de 1967. Hasta ahora no se ha encontrado ningún reemplazante calificado.

Paralelamente se rechazó la ocasión de contratar profesores de Alemania Democrática, que se ofrecieron para dar clases en Concepción. Tanto la Universidad de Rostock, como la Universidad

Carlos Marx de Leipzig, están dispuestas a colaborar con la de Concepción tanto en el campo docente como en el de la investigación científica, pero esto no se quiere aprovechar. ¿Por qué? Cuando vino el año pasado a Concepción el rector G. Müller. le recibió el decano de Física quien por sus compromisos con la colonia alemana y la RFA, boicoteó cualquier convenio concreto. Esto se hace para resaltar que la Universidad sólo tiene compromiso con la defensa de los "valores occidentales".

El profesor Hauck, al no renovarse su contrato, decidió iniciar en protesta la huelga de hambre. Se instaló en lo alto de una caseta de proyecciones en el foro de la Universidad penquista. Varios cartelones adosados a la caseta explicaban su actitud di rebeldía. Llevó consigo el saco de dormir, una lampara y libros. Los estudiantes comprendieron de inmediato el significado de su gesto y le llevaron mantas, una estufa revistas, etc. En las noches grupos de estudiantes de Hogar Central se turnaban para cantarle canciones acompañándose con guitarras. Grupos de partidarios y adversarios del gesto del profesor Hauck, formaron bulliciosos círculos que disputaban a viva voz en torno a la caseta de proyecciones. Desde lo alto, en oportunidades el profesor alemán también intervenía en las discusiones

Mientras el caso del profesor Hauck adquiría eco nacional, el cónsul de la RFA en Concepción, Tomás Ramelow, citado como nazi activo en el "Libro Pardo" que editó la República Democrática Alemana, gestionaba la expulsión del país del catedrático rebelde.

DECIR LA VERDAD

La verdad es que la Universidad de Concepción no renovó su contrato a Winfried Hauck porque éste, públicamente, señaló en repetidas oportunidades su admiración por el sistema que rige en la RDA. Los profesores que la RFA envía a América Latina, denunció Hauck, están obligados a hacer propaganda al régimen de Bonn y a denunciar las "penurias" de los alemanes orientales, el Muro de Berlín, etc.

"Hay que impedir —dijo Hauck explicando la misión de los profesores alemanes occidentales—, que la otra Alemania gane terreno en el ámbito internacional. Parece que el gran miedo que tiene Alemania Federal de su desafío, revela bien la inconsistencia y debilidad de sus esfuerzos democráticos. El objetivo de la "misión cultural" es impedir que la Alemania comunista gane terreno, defender los valores "sagrados" de la cultura y tradición occidental, exportar modelos culturales de otro contexto histórico-social para implantarlos en el Tercer Mundo, en fin, impedir con todo esto, indirectamente, que se llegue a una conciencia e independencia real. Esta misión cultural que se nos asigna, fortifica los bastiones yanquis en defensa de sus valores. La tarea de los diplomáticos y "misioneros" culturales y científicos es reforzada con viajes, becas y visitas a Alemania".

El viaje de Hauck a Chile, precisamente, se gestionó a través de viajes e invitaciones a autoridades universitarias y periodistas chilenos. Se le asignó la tarea de impedir que la RDA, a su vez, instalara un profesor de idioma en el Instituto de Lenguas.

LOS CUERPOS DE PAZ

Tareas similares se asignan a los "voluntarios" de los Cuerpos de Paz. El profesor Hauck ha dicho: "La función del Cuerpo de Paz es primordialmente paliativa, neutralizadora. Por eso el miembro del Cuerpo tiene que ser el buen gringo tontón, que no pregunta mucho, que no entiende mucho, que es de buena voluntad y dócil. El efecto es eficaz. La gente lo cree y piensa: "los yanquis no pueden ser tan malos como para tirar bombas, asesinar niños, mujeres, poblaciones enteras . . . ¡Miren estos jóvenes que nos ayudan más que nuestra propia gente! Viven con nosotros, se sacrifican, son muy buenas personas. . . "

Explicando su propio caso, el profesor Hauck contó que cuando el representante del Intercambio Académico Alemán visitó Concepción, recibió la petición de caracterizados miembros de la colonia alemana (H. Oelker, O. Wilhelm y F. Behn, entre otros) para que relevara al profesor de alemán por ser "izquierdista". A ese funcionario se le informó que Hauck no compartía la posición oficial de la RFA y que, por el contrario, trasuntaba abierta simpatía por la RDA. Esto ocurrió en noviembre y el profesor Hauck recibió un ultimátum para que regresara a Bonn lo antes posible. La embajada de Alemania Occidental no se atrevió, sin embargo, a pedir la cancelación del contrato de Hauck en la Universidad de Concepción ya que estaba demasiado fresco lo sucedido con algunos

Cuerpos de Paz norteamericanos que fueron enviados de regreso a Washington luego de protestar en una carta pública por la guerra en Vietnam.

Winfried Hauck ha dicho que los profesores extranjeros cuando llegan a Chile son advertidos que "no miren ni a la izquierda ni a la derecha". Y agrega: "Muchos hacen eso y no tienen problemas. Aprovechan de los privilegios que les brinda la burguesía nacional. Pero hay otros que se preguntan por qué hay tanta miseria en Chile y en América Latina. Es imposible quedarse fuera de la nueva realidad en que uno se encuentra. Uno se inquieta y busca respuestas para encontrar frases clisés: "el chileno es flojo, le gusta beber, es poco responsable..." La conciencia de algunos extranjeros se tranquiliza con esa clase de respuestas. Le pasa a muchos alemanes en Chile que no quieren pensar. Springer, el máximo empresario periodístico alemán, cuyas ganancias anuales se estiman en 15 millones de dólares, tenía un secreto: se daba cuenta desde el fin de la guerra que a los alemanes no les gusta pensar".

Hauck confiesa con la mirada en alto: "Yo no acepté esas respuestas ... En América Latina, en Chile, me hice izquierdista. Es cierto, no puede ser de otro modo ..."

G. R. W.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02