Allende responde a Ampuero

PUNTO FINAL
Año I. Nº 35
Agosto de 1967

LUCHA ARMADA Y LUCHA GUERRILLERA

LA Conferencia de la OLAS no concedió un salvoconducto especial al movimiento popular chileno para que continuara discurriendo por la vía electoral, bajo la ilusión de que, al final del camino, se encontrará con el poder político.

En un instante de la Conferencia, sin embargo, pudo pensarse que existía el ánimo de establecer esta excepción (y hacerla extensiva a Uruguay), sobre todo cuando se conoció la posición de la delegación de Cuba en una frase de su informe: "Hablar hoy de la lucha guerrillera en Chile o en Uruguay, es tan disparatado y absurdo, como negar esta posibilidad en Venezuela, Colombia, Bolivia, Brasil, Guatemala o Perú." En párrafos anteriores, este informe sostenía: "No puede concebirse una táctica revolucionaria idéntica en Chile, Uruguay o Costa Rica, a la que podríamos elaborar para Brasil, Colombia, Venezuela, Guatemala, Perú o Bolivia."

Estos conceptos motivaron debates de elevado contenido ideológico y abrieron oportunidad para aclarar uno de los temas más interesantes: la diferencia entre el concepto de lucha armada y el de lucha guerrillera.

Si en algunos documentos o intervenciones de dirigentes revolucionarios, estos conceptos se emitían para significar una misma cosa, a partir de esta Conferencia de OLAS, quedaron perfectamente delimitados. Por lo tanto, y en lo que se refiere concretamente a Chile y Uruguay, la excepción dice relación directa con la "lucha guerrillera" y no con la lucha armada.

En torno de estos conceptos, la Conferencia aprobó dos premisas fundamentales: a) el proceso de la conquista del poder político en América Latina sólo puede desarrollarse a través de la lucha armada, entendiéndose América Latina en su conjunto, puesto que hay una sola gran estructura política que abarca todo el continente, de manera que los poderes nacionales son meras delegaciones de esta superentidad, radicada en Estados Unidos; b) por lo tanto, ningún país está marginado de este cuadro político continental y, en consecuencia, no existen procesos aislados; ninguno puede decir que tiene una "vía propia" para capturar el poder político. En palabras más simples, la lucha de uno es la lucha de todos los países latinoamericanos.

Ahora bien, la forma en que esta concepción se exprese en cada país dependerá de las características de éstos. En la mayoría prevalecerá la lucha guerrillera, pero habrá otros en que situaciones particulares harán posible una prelación revolucionaria distinta. En todo caso, se trata de problemas de hecho, que corresponde resolver a los revolucionarios de cada país.

Lo anterior no quiere significar que la Conferencia de OLAS desestimara el rol que puede Jugar la "lucha de masas".

Respecto de ésta, reconoció su importancia, estableciendo que, si bien ella no puede provocar la caída del poder político que combate, contribuye a debilitarlo. Pero, y esto es lo fundamental, todas estas formas de lucha "no armada" deben organizarse y canalizarse en función de la lucha armada.

El delegado socialista a la Conferencia, Clodomiro Almeyda, proyectando esta concepción a la realidad política chilena, señaló a PUNTO FINAL la incidencia que tendrá en su propio Partido Socialista:

"En el próximo congreso del partido —dijo— tenemos que estudiar este problema. Desde luego, me parece que nos obligará a adecuar una táctica que se compagine con la estrategia que hemos aprobado en la Conferencia de OLAS. En mi opinión, hay una consecuencia indudable: el Partido Socialista deberá marginarse de los procesos electorales concebidos como una vía de acceso al poder." "Y aunque nosotros quisiéramos sostener lo contrario —declaró Almeyda— no sacaríamos nada, porque el imperialismo norteamericano ya ha declarado enfáticamente cuál es su estrategia, especialmente a través de la llamada "Doctrina Johnson"."

CARLOS JORQUERA T.
La Habana


Conferencia

AVANCE DEL PROCESO REVOLUCIONARIO

LOS delegados de los partidos y movimientos revolucionarios de 27 países y colonias de América Latina, acreditados en la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), resolvieron en La Habana coordinar la lucha contra la acción política, militar, económica y cultural de los Estados Unidos.

En la Conferencia de la OLAS hubo unanimidad para opinar que los movimientos nacionales que luchan por destruir el dominio norteamericano se enfrentan con un enemigo poderoso que ha logrado coordinar una estrategia común en todo el continente.

En los debates suscitados en el Hotel "Habana Libre", sede de la Conferencia, se señaló que la lucha contra el poderoso enemigo norteamericano asume características diversas en cada país pero los delegados coincidieron en que la victoria definitiva sólo se conseguirá a través de la "lucha armada".

Estados Unidos, según los delegados, ha creado un amplio y poderoso aparato para asegurar sus inversiones económicas, favorecer sus operaciones comerciales y acentuar su penetración ideológica. Para afianzar esos objetivos los gobernantes norteamericanos han perfeccionado el complejo aparato policial y militar en el cual se confunden sus propios ejecutivos con los existentes en cada nación o colonia de América Latina.

La conferencia de la OLAS definió a Estados Unidos como un "super-estado" al servicio del cual son sometidos los Estados latinoamericanos y sus gobernantes.

Desde el instante en que se anunció la decisión de crear un organismo coordinador de la acción de los movimientos revolucionarios latinoamericanos, se descargó sobre éstos una fuerte campaña publicitaria organizada en Estados Unidos, destinada a impedir su formación.

El camino recorrido por los partidos y movimientos revolucionarios y de izquierda del continente, desde el anuncio de la creación de OLAS (enero de 1966), hasta el comienzo de su primera Conferencia (julio de 1967), fue áspero. En el seno de ellos surgieron variadas contradicciones que llevaron a pensar a los más eclécticos que el movimiento revolucionario latinoamericano no estaba maduro para encarar una empresa tan ambiciosa como la prepuesta por sus autores.

Los observadores admitieron que la sola iniciación de la Primera Conferencia representó un avance para el proceso revolucionario, porque indicaba la decisión de la mayoría de los dirigentes de buscar colectivamente una estrategia común para encarar al enemigo más poderoso.

A simple vista podía decirse que la diferencia principal planteada en el seno del movimiento revolucionario latinoamericano giraba en torno a las dos vías establecidas para la lucha contra la acción político-militar de los Estados Unidos y de los sectores conservadores de cada país: la vía pacífica y la vía armada.

El brote de un nuevo "foco guerrillero" en el continente, en Bolivia, que se ha sumado a los tres ya existentes y afianzados (Guatemala, Venezuela y Colombia) robusteció a los que reconocen a la "lucha armada" como la única capaz de derrotar al poderoso aparato norteamericano. Sin embargo, el sector moderado no abandonó su posición y, además, mantuvo su decisión de participar en la reunión de OLAS.

Esa decisión de los moderados tuvo importancia para la unidad de la OLAS y demostró que en su seno podían coexistir los abonados a las dos vías.

En las primeras escaramuzas de la reunión de La Habana pudo apreciarse que el sector definido en favor de la "lucha armada" era mayoritario, fenómeno que entusiasmó a los más impulsivos pero que no alteró la serenidad de los delegados cubanos, los que pese a su decidida adhesión a esa vía, expresaron su propósito de contribuir a la adopción de acuerdos unitarios, que sin arriesgar sus principios, conformaran a los moderados.

La primera fase de la reunión de La Habana fue polémica y en un instante se temió la deserción de por lo menos uno de los movimientos acreditados, que protestó por las críticas formuladas a la conducta del Partido Comunista de Venezuela, lo que no se produjo, acentuándose el sentido unitario de la OLAS, pese a las diferencias que se advertían a esa altura.

El Partido Comunista de Venezuela fue uno de los excluidos de la reunión por sus ataques a Cuba y su decisión de romper la unidad de la "lucha armada" en su país, para retornar a la vía electoral. El Partido Comunista de Argentina fue invitado a la Conferencia pero resolvió no participar.

En la reunión hubo otros ausentes "no comunistas" que fueron justamente excluidos a petición de algunos Partidos Comunistas.

La inasistencia de algunos partidos y movimientos no afectó la representatividad de la OLAS, que consiguió reunir a la casi totalidad de los representantes del movimiento revolucionario latinoamericano. Eso lo entendió la prensa norteamericana que acreditó a sus más especializados personeros para seguir de cerca el desarrollo de las deliberaciones.

La presencia de figuras del periodismo mundial, como Wilfred Burchett, K. S. Karol, James Reston, y otros, constituyó el primer reconocimiento periodístico de la trascendencia de la cita habanera.

La Conferencia tuvo una doble condición que contribuyó a rodearla de expectación: fue una reunión pública y en gran medida clandestina, ya que un número considerable de sus protagonistas se acreditó con nombre supuesto, para evitar las represalias norteamericanas al retornar a sus países de origen.

Las comisiones de trabajo operaron sobre las tesis preparadas por la comisión organizadora para los cuatro puntos de la agenda. Punto número uno: "La lucha revolucionaria antimperialista en América Latina". Su labor fue definir la estrategia común para la lucha armada contra la acción de los Estados Unidos. Punto número dos: "Posición y acción común frente a la intervención político-militar y la penetración económica e ideológica del imperialismo en América Latina".

Esta comisión determinó que el imperialismo norteamericano tiene una estrategia común para perpetuar su dominio en el continente. Hizo un recuento y un análisis de los medios que usa Estados unidos para desarrollar la estrategia común. Punto número tres: "La solidaridad de los pueblos latinoamericanos con las luchas de liberación nacional". La tarea de la comisión fue determinar las formas de solidaridad que deben desarrollar los movimientos revolucionarios para "continentalizar" la acción contra el aparato norteamericano. Se determinó que la fase superior de la solidaridad es la "lucha armada" ya que ésta, al desarrollarse, exige a EE.UU. distraer parte de sus efectivos policíacos-militares en un nuevo frente con lo cual gana terreno la tesis del Comandante Ernesto Che Guevara de la necesidad de "crear dos, tres o más Vietnam". Punto número cuatro: "Estatuto de la OLAS". Esta comisión junto a la número uno fueron consideradas las más importantes. Su objetivo fue afianzar el aparato colectivo revolucionario lo que se tradujo en la creación del comité permanente, que coordinará la lucha en sus diversas formas. La comisión número uno determinó que debe forjarse una estrategia común basada esencialmente en la "lucha armada". Sus debates fueron los de más alto nivel ideológico.

En un examen superficial del desarrollo de la Conferencia puede decirse que dentro de ella se marcaron dos posiciones, las que fueron definidas por los periodistas norteamericanos como "dura" y "moderada"; sin embargo, un análisis profundo permite señalar que se dibujaron variados matices en el cuadro general que conformaron los delegados.

Por momentos se vio una acción más coordinada de algunos delegados comunistas, especialmente cuando se esforzaron por impedir que se condenara la línea del Partido Comunista de Venezuela, o bien que se aprobara un voto brasileño destinado a repudiar la ayuda que se pueda brindar a los gobiernos latinoamericanos que desarrollan acciones represivas contra los movimientos populares, lo que fue interpretado como una crítica a los países socialistas de Europa.

pese a las naturales contradicciones la Conferencia de la OLAS pudo superar las diferencias. Se considera que un serio aporte al éxito de la reunión y a la unidad lo hizo la delegación anfitriona por intermedio del Presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós, quien dijo al inaugurarla: "Cuba no pretende ejercer en el seno del movimiento revolucionario de América Latina un papel hegemónico y de dirigente".

Algunos delegados comunistas se habían anticipado a señalar que ellos rechazaban cualquier proposición que tendiera a crear una dirección política para el movimiento latinoamericano que se pretendía coordinar en la Conferencia. Esos mismos delegados señalaron que estaban dispuestos a apoyar la formación de un organismo continental que coordinara la solidaridad.

La Conferencia fue más lejos. Los delegados revelaron su decisión de tomar la ofensiva en el continente, para sobrepasar la conformidad de los movimientos o partidos que aún no han concretado una estrategia para la conquista del poder.

La reunión de la OLAS representa un avance cualitativo en el proceso de maduración ideológica de los grupos dirigentes del movimiento revolucionario y progresista de América Latina.

Es posible que la reacción del aparato represivo norteamericano contribuya a precipitar esa maduración o a arrastrar a la lucha decisiva a los moderados.

Lo que queda por verse es si la coexistencia pacifica podrá sobrevivir en América Latina una vez que empiecen a concretarse las acciones previstas en la "continentalización de la lucha armada", y se aplique el principio de que "la obligación de todo revolucionario es hacer la revolución".

AUGUSTO OLIVARES B.
La Habana.


Dice Allende:

"EL CAMINO A SEGUIR DEPENDERÁ DE LA ACCIÓN IMPERIALISTA"

PARA la actual generación de chilenos el nombre de Salvador Allende Gossens es sinónimo de una posición política de izquierda. En tres oportunidades —a partir de 1952— ha representado a las fuerzas políticas e independientes progresistas como candidato a la Presidencia de la República. En la actualidad es Presidente del Senado en una combinación política-administrativa que tiene al Frente de Acción Popular (FRAP) y al Partido Radical como soportes básicos. Hay quienes divisan en ese hecho —y en los acuerdos de la última Convención Nacional del PR— la eventual formación de un bloque electoral de centro-izquierda para la elección presidencial de 1970.

Nacido en Valparaíso en 1908, Allende es hijo y nieto de militantes radicales. Su padre Salvador Allende Castro, fue abogado chileno en el Comité de Queja para el Plebiscito de Tacna y Arica. Su abuelo, Ramón Allende Padín, fue diputado y senador del Partido Radical.

La acción política de Allende comenzó como dirigente estudiantil en el Centro de Medicina y en la Federación de Estudiantes, de la que fue vicepresidente. Sus primeras lecciones de teoría revolucionaria las recibió de un carpintero anarquista, Ignacio Dimarche, en Valparaíso; que tuvo notable influencia en algunos personeros de esa época. Participó en las acciones estudiantiles de 1931 contra la dictadura de Ibáñez. Titulado médico en 1933, Allende trabajó en la Asistencia Pública de Valparaíso y por sus actividades políticas fue relegado, en 1935, a Caldera. Participó en la fundación del Partido Socialista en el que ha militado toda su vida. En dos oportunidades ocupó la secretaría general del PS y tomó parte, en 1937; en la fundación del Frente Popular (PR-PSPC), eme logró elegir Presidente de la República a don Pedro Aguirre Cerda. Diputado por Valparaíso en 1937, fue designado Ministro de Salubridad dos años más tarde, cargo desde el que propugnó diversas iniciativas de trascendencia nacional. Más tarde fue director de la Caja de Seguro Obrero y regresó a la acción parlamentaria como senador. Durante cinco años fue Vicepresidente del Senado y también presidió el Colegio Médico. En 1952, fue candidato presidencial de un sector del socialismo el Partido Socialista Popular que dirigía el cenador Ampuero apoyó a Ibáñez), y de los comunistas, en una lucha electoral claramente destinada al fracaso. Seis años más tarde, gn 1958, como candidato del FRAP estuvo a punto de ganar la elección, y en 1964 su nombre volvió a ser levantado como candidato por el movimiento popular.

PUNTO FINAL —en un intento por esclarecer a sus lectores la crisis que vive el socialismo chileno— entrevistó, en su edición pasada al senador Raúl Ampuero, expulsado del PS y que ha anunciado la formación del PSP. En esta oportunidad ofrecemos el diálogo que PF sostuvo con el Dr. Allende.

1.— ¿Qué le impulsó a escribir su carta de 6 de julio al senador Ampuero, proponiéndole que "pública y solemnemente" declararan que "Ud. y yo no postulamos ni postularemos a ser candidatos a la Presidencia de la República"? ¿Cree Ud. que, rechazada esa carta por el senador Ampuero, ambos están liberados de todo compromiso respecto de una candidatura presidencial?

—"Escribí al senador Ampuero porque quería representarle algunas cosas que me parecen fundamentales: que la lucha por el poder interno, al margen de todo contenido político doctrinario, no tiene justificación de especie alguna en ningún Partido, mucho menos el Socialista; quería recordarle que no ha habido ni un solo acto ni una sola declaración mía que estuviera al margen de la línea fijada en el Congreso de Linares; que no he sido miembro de la directiva del Partido ni de su Comisión Política desde hace más de diez años, y quería hacerle ver también que se pueden cumplir tareas de responsabilidad nacional sin pertenecer a las esferas directivas.

Si respondo directamente a la pregunta de PUNTO FINAL, he de decir que me esforzaba con mi carta evitar, por todos los medios, una actitud fraccionalista y, por lo tanto, defender la unidad del Partido y dar muestras, además, de una actitud también genuinamente socialista, al margen de cualquier personalismo.

Existía, igualmente, la conciencia de que algunos de los parciales del senador Ampuero actuaban en contra de la disciplina partidaria en función de la eventual candidatura de éste a la Presidencia de la República. Los propios manejos del senador autorizaban para pensar que él incurría en los mismos procedimientos. Su falta de respuesta a mi carta y los comentarios que ha formulado respecto de ella así lo han ratificado.

Fundamentalmente, procedí como lo hice, por la trascendencia negativa respecto del proceso de liberación nacional y de la lucha contra el imperialismo, que atribuyo a que el Partido Socialista aparezca víctima de disidencias. El fratricidio político no escapa a los caracteres de todo fratricidio.

En una comunicación de la fracción del senador Ampuero se afirmó que los problemas surgidos en el Partido provenían en buena medida de mis afanes presidenciales. Y aun que se trata de una aseveración torpe e intencionada, pensé que mi proposición allanaba un camino para impedir lo que a mí me parece perjudicial en extremo para las finalidades por las cuales ha venido luchando nuestro pueblo con tanto esfuerzo por años y años. Formulé al senador Ampuero una sugestión directa, extraña a segundas intenciones. El pueblo y mis compañeros socialistas me conocen y saben cuál es mi manera de actuar, ya que jamás me he colocado al margen de los humanos, cobijándome tras una fisonomía remota e inescrutable, cuyas grandezas y miserias nadie logra descubrir.

Respecto de la segunda parte de su pregunta, reitero lo que he aseverado. Ya antes de los acontecimientos promovidos por el senador Ampuero había expuesto a la directiva socialista mi sentir personal, idéntico al criterio exteriorizado en mi carta".

2.— ¿Considera Ud. que un bloque electoral formado por el FRAP y el Partido Radical podría ganar la elección de 1970? ¿Enfrentaría con éxito tal gobierno la conspiración de la CÍA, de la reacción criolla y la intervención del Pentágono?

—"Como lo he dicho y lo sostengo, América Latina se encuentra en una ebullición revolucionaria intensa y en este proceso el imperialismo se sitúa a la ofensiva o a la defensiva, según las circunstancias, pero siempre dentro de la gran línea de cerrar todos los caminos que conduzcan a nuestra liberación.

Por eso, hay que imprimir a la lucha revolucionaria no sólo carácter de lucha armada ni excluir tampoco la vía electoral. Si el camino electoral se hace practicable, hay de todos modos que asignarle un auténtico sentido revolucionario y antimperialista tan absoluto como definitivo. La lucha eleccionaria tiene que ser un medio para que el máximo de nuestra gente adquiera conciencia de nuestra realidad y sepa que no hay posibilidades de desarrollo económico ni de progreso social si no se rectifican a fondo nuestras estructuras. Se trata de que se cree el convencimiento profundo de que hay que romper en su totalidad el statu quo y erradicar el imperialismo.

Sostengo que en Chile debe agruparse sobre la columna vertebral del FRAP y su programa, un amplio conglomerado de todas las fuerzas antimperialistas. No excluye esta concepción la línea de frente de trabajadores, que yo no conceptúo como de contenido simplemente obrerista. Es útil recordar sobre este aspecto lo que ha planteado el Secretario General del Partido Comunista acerca de la pequeña burguesía.

Uno se pregunta dónde va el senador Ampuero si atenta contra el Partido Socialista y dispara al Partido Comunista y también contra otras fuerzas que tendrán que asumir una clara definición antimperialista. En resumen, hay en su posición una actitud insular de vanidad suprema o de un dramático complejo de inferioridad.

Respecto del segundo punto de su pregunta, afirmo que si el pueblo alcanza conciencia cabal de lo que es una lucha revolucionaria, toda batalla electoral adquiere ese contenido. En tales circunstancias, la derrota no es derrota y el triunfo no implica sólo alcanzar el Gobierno sino lo que es definitivo: conquistar el poder.

Un pueblo hecho gobierno es capaz de resistir con decisión invencible de revolucionario al imperialismo y sus agentes".

3.— ¿Considera Ud. inevitable o no el enfrentamiento armado con el imperialismo en América Latina? ¿Tendrán los chilenos que llegar a ese extremo o nuestro país se presta para otro tipo de lucha?

"Los métodos por usar y el camino a seguir dependerán de la acción que el imperialismo y la reacción asuman. A la violencia reaccionaria, se opondrá la violencia revolucionaria. En todo momento hay que tener en cuenta que se marcha directamente hacia el socialismo, expectativa que tiene que herir brutalmente a intereses nacionales e internacionales poderosísimos.

Si se mira el continente y se considera la actitud del imperialismo y de las fuerzas reaccionarias, surge la preeminencia de la lucha armada. Sin embargo, hay que insistir que cada país tiene su propia realidad y adecua a ella su propia táctica aunque haya una estrategia similar global.

Nacionalmente y si se aceptara como única vía la lucha armada habría que someter a ella toda la política. Sostengo que nadie puede ser instigador de guerrillas. Quien se halle convencido que ése es el único camino debe actuar consecuentemente y asumir la responsabilidad respectiva. Si en Chile se cerraran todos los caminos que puede recorrer el pueblo para conquistar el poder, ésta sería mi actitud.

OLAS, he dicho, no será el estado mayor guerrillero, pero sí el más duro y eficiente medio de lucha contra el imperialismo y sus servidores. Será un organismo vivo, dinámico: informador, coordinador y de amplia solidaridad con los movimientos de liberación. Proyectará su labor revolucionaria en escala continental sin ser por cierto un organismo supranacional ejecutivo".


Conferencia

OPINIÓN DEL PC CHILENO

ASPECTOS del discurso pronunciado en La Habana por el senador comunista Volodia Teitelboim, jefe de la delegación chilena que asistió a la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de América Latina:

"Aquí hablamos por la vanguardia de la revolución chilena, el FRAP, que tiene más de diez años de existencia y cada día se torna más fuerte. Constituido por los partidos Socialista y Comunista, tenemos principios comunes y también algunas diferencias. Sustentamos a veces, frente a los fenómenos políticos y sociales, interpretaciones diversas, puntos de vista dialécticamente contradictorios que se discuten de manera sistemática y fraternal, y se superan, logrando acuerdos fecundos, alcanzando una integración en el pensamiento y la acción a nivel superior. Nos mantenemos unidos porque discutimos en ese estilo, poniendo por encima de todo los valores comunes de nuestro deber revolucionario".

"En la actualidad, el tema quemante de la política chilena es el de la OLAS. El imperialismo y sus agentes han montado con dicho pretexto una intriga con que se pretende impedir la unidad popular, sentar en el banquillo de los acusados a los partidos revolucionarios, anular los mandatos de sus representantes y ambientar las peores aventuras antidemocráticas.

Nuestros partidos y el pueblo han salido al encuentro de la conjura con decisión resuelta, pasando a la ofensiva. Y hoy vienen aquí para decir que estamos de lleno con el movimiento de solidaridad de los pueblos de América Latina, aunque le duela mucho al imperialismo yanqui, al presidente Frei y a la reacción chilena".

Estamos convencidos de que el choque de los pueblos latinoamericanos contra el imperialismo es inevitable, está en desarrollo. Bajo diversas formas, América Latina vive una nueva etapa en la lucha accidentada de su liberación nacional y social, rumbo al socialismo.

Salta a la vista que el gran antagonista de nuestros pueblos trata de impedir el derrumbe de su imperio pactando con los gobiernos a su servicio una red de alianzas, aprisionando a toda nuestra América en un verdadero sistema-trampa de pactos y misiones militares, escuelas de lucha antiguerrillera, formación de entidades agresivas especiales, nudos ciegos, eslabones sangrientos en la cadena de una intervención sistematizada.

A la ingerencia económica, política, cultural, en los diversos órdenes del Estado y de la sociedad, se ha sumado, poniéndola en primer término, como eje de toda su acción, la intervención militar. Kennedy y Johnson supeditaron toda su estrategia latinoamericana a la necesidad de terminar con la pesadilla que perturba las noches y los días del imperialismo en América: la revolución cubana. Su objetivo es hacer imposible una nueva Cuba en el continente, contener el estallido de la revolución, aunque sea al precio de la invasión, como en Playa Girón, Santo Domingo y de la muerte masiva y cotidiana, como desde hace ocho años sucede en Vietnam.

Y sin embargo, habrá nuevas Cuba en el continente. Cada pueblo luchará y no cesará su batalla por su independencia, por su revolución. Y finalmente ésta triunfará en todos los países del continente".

Frente a la tabla rasa que el imperialismo hace del principio de autodeterminación y de no intervención, no cabe a las fuerzas revolucionarias del continente otro camino que el de dar una dimensión nueva a su entrañable solidaridad, proyectándola a niveles más elevados, llegando hasta la participación directa en las luchas de otros pueblos hermanos si éstos así lo desean y lo pide el movimiento revolucionario de esos países, colocándose bajo sus órdenes".

"Si mañana como lo preveía aquí mismo el compañero Dorticós, el imperialismo norteamericano desencadena contra nuestro pueblo la lucha armada, nadie se engañe creyendo que este pueblo pondrá la otra mejilla. El pueblo chileno ofrecerá a la violencia reaccionaria, no la mansedumbre evangélica, sino la decisión de su coraje. Contestará como es debido. Dará su respuesta condigna, dramáticamente inevitable, como nos decía ayer Dorticós, el de la violencia patriótica, revolucionaria. Y será como es ahora, en otro plano, también una lucha de masas, de centenares de miles de patriotas de la ciudad y del campo de nuestro Chile, que no nació para ser esclavo como no nació para ello nuestra América.

Por eso la vanguardia revolucionaria del pueblo chileno, el FRAP, llama a todo nuestro pueblo y lo organiza a conciencia para la batalla de hoy y de mañana, cualesquiera que sean las formas y avatares que determine la historia de nuestros días tormentosos.

Tengan por cierto, compañeros de Cuba y de América, que el pueblo chileno no será remiso al cumplimiento de su deber: barrer al imperialismo yanqui de nuestro suelo. Nos asiste a la vez plena fe de que en un trance como el previsto, el pueblo chileno no estará solo, sino que contará con la solidaridad de la OLAS, de todos los pueblos hermanos del continente, de la revolución cubana, de los países socialistas, de las naciones liberadas de África y Asia".


Conferencia

Marx y Lenin viven en la Revolución Latinoamericana

Palabras pronunciadas por el presidente de la delegación de Cuba, Armando Hart Dávalos, en la Primera Conferencia Latinoamericana de Solidaridad

QUEREMOS expresar las ideas fundamentales de nuestra delegación sobre el objetivo de la Conferencia. Las organizaciones aquí representadas, nos hemos dado cita para elaborar una estrategia común de lucha contra el imperialismo. La delegación cubana representa a un partido revolucionario. Nuestras tesis estarán sustentadas en la ideología de Marx y Lenin.

Somos herederos de una hermosa tradición revolucionaria y solidaria entre los pueblos de tres continentes. Tenemos que ser fieles a esa tradición.

Carlos Marx decía, en plena época de la comuna de París, que el objetivo de la revolución popular consistía en destruir la máquina burocrática militar del Estado y reemplazarla por el pueblo armado.

Lenin afirmó más tarde que en este pensamiento estaba la enseñanza fundamental de Marx con relación a las tareas del proletariado en la revolución, en cuanto al Estado.

Nuestra delegación considera que la experiencia histórica ha confirmado estas afirmaciones de Marx y de Lenin.

Consideramos que estos planteamientos de Marx y de Lenin son necesarios analizarlos en el orden teórico y en cuanto a sus consecuencias prácticas. En las condiciones de América Latina, ¿cómo pueden crearse las fuerzas armadas del pueblo que sustituyan al aparato burocrático y militar del Estado? ¿Cómo puede el pueblo apoderarse de las armas y destruir al Estado burgués y proimperialista?

La experiencia histórica de los últimos cuarenta años y la realidad de las situaciones que ha debido afrontar el movimiento revolucionario latinoamericano, ponen de manifiesto que para lograr ese objetivo en América Latina, deben tenerse en cuenta las siguientes particularidades:

Las fuerzas armadas del pueblo deben surgir, organizarse y forjarse en el curso y como consecuencia de la guerra revolucionaria por la conquista del poder.

La organización de los ejércitos populares y la propia lucha armada, en las particularidades de América Latina, se convierten en un instrumento contra el sistema de opresión.

El escenario fundamental donde puede desarrollarse la lucha revolucionaria no es la ciudad, sino el campo. No son las regiones urbanas, sino las zonas rurales y montañosas. La organización de los ejércitos de liberación, embrión del pueblo armado, y la acción de dichos ejércitos, es una respuesta de los países subdesarrollados a los problemas planteados por Carlos Marx y por Lenin, cuando señalaron la necesidad de reemplazar el aparato burocrático y militar del Estado por el pueblo armado. Esta respuesta se fundamenta en nuestra tradición histórica, realidad a que también tenemos que enfrentarnos.

Por otra parte, queremos señalar que en América Latina hay condiciones para el desarrollo de la revolución. Esta afirmación se formula para la mayoría de los países del continente, es decir, para la casi totalidad de ellos y como estrategia de tipo continental y global. En las particularidades de algunos países, esta afirmación no podría hacerse de un modo tan categórico. Es necesario, por otra parte, que dejemos esclarecido lo que queremos decir cuando hablamos de condiciones revolucionarias. En algunas oportunidades se ha confundido nuestra afirmación de que hay condiciones con la concepción leninista de situación revolucionaria. Cuando hablamos de condiciones, no nos estamos refiriendo a lo que en el criterio estricto de Lenin se señalaba como situación revolucionaria, si nos atenemos a lo que Lenin llamó situación revolucionaria, podríamos concluir de que no existe tal situación en el continente. Ahora bien, en América Latina hay condiciones económicas, sociales y políticas para crear, con el desarrollo de la guerra popular, situaciones revolucionarias.

En síntesis, en un orden continental y para la mayoría de los países, existen condiciones en el siguiente sentido:

Para iniciar y desarrollar una guerra revolucionaria contra el poder de las oligarquías y el imperialismo.

Para que el ejército del pueblo, surgido en medio de esa guerra revolucionaria, a mediano o largo plazo, alcance el poder.

Esta formulación no se hace con un criterio subjetivo. Se trata de una afirmación basada en un simple análisis histórico. Lo afirmamos porque la experiencia lo confirma. Nuestra seguridad en la victoria de los pueblos de América se fundamenta en las experiencias de la lucha contra el sistema colonial, neocolonial e imperialista. Estas luchas enseñan que cuando los pueblos se han decidido a combatir y han tenido a su frente una dirección capaz, audaz y firme, han obtenido la victoria. El sistema neocolonialista e imperialista será destruido por idénticas razones por las cuales el sistema imperialista ha sido vencido en una serie de países de los tres continentes subdesarrollados.

Por ello afirmamos, categóricamente, que el imperialismo no podrá aplastar el movimiento revolucionario en América. Las contradicciones internas en el seno del sistema capitalista y de los propios Estados Unidos, favorecen también el desarrollo de la revolución.

El éxito de la lucha revolucionaria se puede comprobar si se piensa en la situación que se le creará a los gobiernos títeres y a los ejércitos de las oligarquías, cuando las fuerzas revolucionarias alcancen en el continente el poder que hoy dispone el movimiento revolucionario en Vietnam del Sur. Si un país de 170.000 kms2, con 14 millones de habitantes. como Vietnam del Sur, está enfrentándose, victoriosamente, al imperialismo, un continente de 250 millones de habitantes lo puede hacer y con muchísimas más razones. En América Latina la cuestión de la solidaridad con Cuba se ha planteado como uno de los grandes deberes internacionales. Queremos decir que la mejor solidaridad con Cuba es desarrollar la revolución en cada país.

En el momento actual, y en el orden mundial, hay un gran deber en apoyar y ayudar, decisivamente, a la lucha del pueblo vietnamita. Pero aquí podríamos decir lo mismo que afirmaron los representantes de Vietnam en las intervenciones de ayer, sobre la manera de ayudar al pueblo vietnamita y a la propia revolución.

Pretender acusar a Cuba de hacer la revolución en los distintos países de América, equivale a desconocer lo que es una verdadera revolución. Queremos para América Latina una revolución que será más grande que la propia revolución cubana. Sabemos lo que es una revolución. Las revoluciones no se dirigen desde afuera, ¡las hacen los pueblos de cada país y las dirigen los revolucionarios dentro de cada país! La revolución cubana ha defendido con énfasis la necesidad y la posibilidad de la lucha armada revolucionaria. Serán los combatientes revolucionarios de cada pueblo los que la lleven adelante. Serán las masas desposeídas de cada pueblo las que harán la revolución. La revolución latinoamericana será más grande que la revolución cubana. Cuba sólo tendrá el honor histórico de haber enseñado un camino, de haber mostrado una experiencia. Los cubanos defendemos esa experiencia y nos abrazamos a ella. No sólo por ser nuestra, sino fundamentalmente por ser latinoamericana.

La experiencia de la revolución cubana está a la disposición de los pueblos de América. Y no para que los revolucionarios cubanos impongamos nuestro criterio, sino para que los pueblos de América encuentren un camino, el camino de la revolución de América Latina.

Las condiciones están dadas. Se trata de una tarea de nuestra generación. ¿De qué depende ahora el éxito en esa tarea? Esencialmente de lo siguiente:

De que seamos capaces de desarrollar la revolución en cada uno de nuestros países; es decir, que cada uno de los movimientos revolucionarios vea su propia lucha como parte de la lucha de los pueblos del continente.

De que encontremos el camino acertado y los métodos de lucha correctos.

De la capacidad de los revolucionarios para combatir y para dirigir la actividad política y militar del movimiento revolucionario.

El primer deber de los revolucionarios es hacer la revolución en sus propios países; dirigirla eficazmente a la victoria.

Los pueblos de América tienen fuerza, energía y talento para emprender con éxito el camino hacia la victoria. De los revolucionarios depende, esencialmente, que sepamos encontrar el camino, que tengamos la decisión, el valor y la inteligencia necesarios para marchar hacia adelante. De los combatientes de cada país, de las vanguardias revolucionarias surgidas en la lucha y por la lucha, depende esencialmente, que podamos alcanzar la victoria. La realidad económica, social y política brinda posibilidades para la revolución.

Los hombres y mujeres revolucionarios de América, son los encargados de aprovechar hasta el máximo esas posibilidades y desarrollar la revolución.

Solamente podrá llamarse vanguardia a los que hagan esa revolución. Los que sean capaces de dirigirla; si la hacen, nadie les discutirá su condición de vanguardia, como nadie discute hoy que los bolcheviques fueron la vanguardia del gran octubre, cuyo cincuentenario conmemoramos este año.

La lucha de los pueblos de América merece el sacrificio y el esfuerzo de nuestra generación. Esta lucha tendrá el respeto de todos los hombres modestos del mundo, porque está inspirada en las corrientes filosóficas, científicas y políticas más avanzadas de la época. Porque constituye un derecho irrenunciable de los millones de hombres y mujeres que viven en la mayor y más espantosa miseria, que viven en la incultura, en la ignorancia y en la explotación.

Nuestra lucha merece el respaldo entusiasta de todos los hombres honestos del mundo, porque es necesaria y justa. Porque constituye la liberación de 250 millones de seres humanos y porque hará un aporte decisivo al progreso de todo el mundo.

La revolución latinoamericana está en marcha y mostrará al mundo el verdadero carácter y la dignidad de nuestros pueblos. Con una historia rica en heroísmo y con una brillante tradición revolucionaria, nos hemos visto esclavizados por las castas latifundistas, por la gran burguesía y el imperialismo, cuyo sistema de opresión ha impedido a las masas irredentas de indios, siervos, obreros, pequeños agricultores, trabajadores manuales y desempleados de este continente, disfrutar de una vida mejor a la que tienen derecho y a la que llegarán por las condiciones de valor, heroicidad y trabajo demostrados a través de nuestra historia. Con una inmensa riqueza, hemos vivido en la pobreza.

Con una historia cuajada de heroísmo y un acervo cultural extraordinario, hemos tenido que contemplar las calumnias y deformaciones que acerca de América han lanzado al mundo los reaccionarios y el imperialismo. Las oligarquías de burgueses y terratenientes de América Latina no pueden representar al continente de Bolívar, San Martín, O'Higgins, Juárez, Sucre y Martí.

Las oligarquías explotadoras que entregaron nuestras minas, nuestras tierras, nuestro comercio y todas nuestras riquezas al control del amo extranjero, no pueden ser representantes de los pueblos oprimidos de América.

La decadencia y la corrupción de las clases explotadoras nativas, no pueden representar a un conjunto de pueblos revolucionarios y combatientes que han visto con dolor y con amargura cómo se invoca su nombre para traicionarlo y para engañarlo.

La visión distorsionada de América será borrada para siempre con el avance triunfal de la revolución. Los pueblos de América muestran con el triunfo de la revolución cubana, cuál es su verdadero carácter y su genuina forma de ser. Porque el pueblo de Cuba es parte de los pueblos de América. Pueblos que combaten a lo largo y a lo ancho del continente a la tiranía y al imperialismo.

Nuestros pueblos son los de Emiliano Zapata, César Augusto Sandino, José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Pedro Albizú Campos, Camilo Cienfuegos, Luis Augusto Turcios Lima, Luis de la Puente Uceda, Camilo Torres, y tantos y tantos mártires más.

Hace ya más de 150 años que nuestra América entera se puso en pie. Los hombres y mujeres de este continente decidieron entonces que era preferible la muerte a vivir bajo la opresión extranjera.

Este ha sido nuestro camino. Generaciones enteras de latinoamericanos vivieron en la explotación y en el olvido más espantoso. Soñando con una tierra que les perteneció y con un futuro mejor que nunca vieron realizarse. Esto no ocurrirá jamás. Ha llegado la hora de la revolución. No sólo que estamos de pie, sino que debemos también estar unidos. Ha sonado para América la segunda y definitiva independencia, la hora de decidir en las selvas y las montañas, en las ciudades y las fábricas, fusil en mano, el porvenir de nuestras patrias y el futuro de América Latina.

Somos parte de esa gran humanidad, que, como afirmara la Segunda Declaración de La Habana: . . . "ha dicho ¡basta! y ha echado a andar y su marcha de gigantes no se detendrá jamás hasta alcanzar la verdadera independencia". "¡El deber de todo revolucionario es hacer la revolución!".

"¡Vivan los pueblos de América Latina! ¡Vivan los pueblos de Asia y África! ¡Vivan todos los pueblos del mundo!

"¡Patria o Muerte, Venceremos!".


Correspondencia especial

CUBA COMBATIRÁ SOLA

EN los altos círculos políticos y diplomáticos latinoamericanos, sobre todo entre los que se mueven por los contornos de la OEA, transita desde hace tiempo una versión que ellos utilizan como sedante para calmar los nervios ante la irrupción de la insurgencia revolucionaria. Tal versión afirma que el "ejemplo de Cuba" no volverá a repetirse en el continente, porque los países latinoamericanos se encuentran a una distancia tan grande de las naciones socialistas —especialmente de la URSS—, que no les será posible recibir la ayuda necesaria para enfrentar militarmente al poderío de EE.UU.

Los "especialistas" latinoamericanos gozan precisando en el mapa las distancias entre sus respectivos países y la URSS. Sostienen que para la Unión Soviética fue relativamente fácil ayudar a Cuba, debido a que ésta es una isla, pero que ya no estaría en las mismas condiciones para estirar su solidaridad material hasta otro país que se libere del imperialismo. De todo este andamiaje teórico, astutamente apuntalado desde Washington, pretenden desprender otra consecuencia optimista para ellos: Cuba tendría que moderar su "furia" revolucionaria, de lo contrario, se enajenaría el apoyo soviético, lo que la obligaría a buscar una fórmula que le permitiera un "modus vivendi" con Estados Unidos.

FALLA SUSTANCIAL

Esta versión ha sido elevada a la categoría de tesis política por los círculos interesados. Pero falla por su base. Y es que Cuba está dispuesta a combatir sola. Y no sólo está dispuesta, sino que se prepara, minuto a minuto, para combatir sola. Está resuelta a enfrentar al imperialismo con sus propias fuerzas. Si la tesis de marras contara con un fondo razonable, ello no tendría más consecuencia que la de impulsar a Cuba a acelerar más sus preparativos para defenderse de un ataque del imperialismo.

Es evidente que la reciente visita de Alexei Kosiguin a Cuba sirvió para avivar la creencia de que se entraba a un período de apaciguamiento en la explosiva situación entre la isla y el imperialismo norteamericano, especialmente, porque los detalles de las conversaciones entre el gobernante soviético y los dirigentes de la revolución cubana se han mantenido en el secreto más impenetrable. Moscú no ha emitido ninguna declaración oficial al respecto, y el primer ministro Fidel Castro tampoco se refirió a este asunto en los dos importantes discursos pronunciados en santiago de Cuba, celebrado el 26 de julio, y en la inauguración de las obras de la Gran Tierra.

Esta inescrutabilidad trató de ser horadada por los norteamericanos cuando el vicepresidente de Estados Unidos, Humphrey, recibió instrucciones de declarar en Alaska, que Johnson había pedido a Kosiguin que "disuadiera a Fidel Castro de exportar a América Latina la revolución cubana", agregando: "parece que lo ha hecho muy firmemente."

REVOLUCIÓN SIN PAPA

Sólo dos hechos objetivos se conocen en relación con la visita de Kosiguin a Cuba (después de entrevistarse con Johnson): su llegada y su despedida. La primera fue notablemente fría, casi "polar". La segunda fue más calurosa, con demostraciones populares. Esto pudo hacer pensar que Kosiguin había conseguido su objetivo, que Humphrey dijo la verdad. Sin embargo, recientemente se han producido en Cuba dos discursos muy importantes que apuntan en una dirección contraria, barrenando la temprana satisfacción del vicepresidente norteamericano: uno fue el que dijera el 24 de julio, el comandante Raúl Castro (segundo secretario del Comité Central del PC cubano), y el otro, el que pronunciara, dos días más tarde, el primer ministro Fidel Castro.

Tanto uno como el otro insisten en reafirmar la plena soberanía de la revolución cubana para dirigir su conducta internacional. Raúl Castro, inmediatamente después de manifestar que "las relaciones entre Cuba y la URSS sólo pueden existir sobre la base del más estricto respeto mutuo y absoluta independencia", acentuó que "nosotros no tenemos papá, la revolución cubana no tiene papá". Fidel Castro fue más explícito cuando afirmó: "No vamos a hablar de correlaciones de fuerzas entre el imperialismo y nosotros. No vamos a hablar de cuántos aviones pueden poner sobre nuestras cabezas, ni cuántos soldados; no vamos a hablar del apoyo exterior, que nosotros sabemos que estamos a miles de millas de cualquier país que nos pueda dar cualquier ayuda exterior y tenemos que acostumbrarnos a la idea de que vamos a combatir solos. Si los imperialistas creen que nosotros seguimos una línea revolucionaria a costa ajena, están equivocados."

Raúl Castro, en su discurso del 24 de julio, había puntualizado: "Nosotros nos hacemos una pregunta: ¿Debe la seguridad de un pueblo, que en este caso es su propia existencia, depender exclusivamente del apoyo exterior? Pensamos que no. ¿Por qué? Porque eso traería a nuestro pueblo la peligrosa costumbre de que otros resuelvan nuestros problemas."

DISYUNTIVA

Desde su nacimiento, a la revolución cubana se la trató de enfrentar a la disyuntiva de escoger entre el camino de convertirse en una especie de "Suiza" del sistema socialista en el continente, y el de constituirse en un motor de la revolución antimperialista. Lógicamente, el primero es el recomendado por los bomberos del incendio social. El segundo es la proyección natural de la revolución que se iniciara en la Sierra Maestra. En todo caso, después de ocho años de gobierno revolucionario, es evidente que Cuba se expresa en estas dos formas: como un elocuente ejemplo del ritmo de progreso que puede alcanzar un país subdesarrollado al impulso de un régimen socialista verdadero, y como vanguardia combativa en el enfrentamiento contra Estados Unidos.

El 27 de julio de este año, inaugurando las extraordinarias obras en la zona más alejada de la isla (la Gran Tierra), Fidel Castro expresó: "Nosotros —a nadie le quepa la menor duda y ustedes lo pueden afirmar en cualquier parte sin temor a equivocarse— vamos a salir del subdesarrollo y vamos a salir de una manera fulminante.

Y el año pasado (23 de mayo), con motivo del asesinato de un guardia fronterizo cubano, en la zona de Guantánamo, cometido por soldados norteamericanos, Raúl Castro puntualizó: "Sabemos que el imperialismo es poderoso, pero no invencible. Sabemos que es fuerte, pero conocemos dónde tiene su "talón de Aquiles". Sabemos cuál es su punto más vulnerable, y hacia esa dirección, no es que empecemos a golpear ahora, sino que continuaremos golpeando con más fuerza que antes. Eso quiere decir que redoblaremos nuestros esfuerzos para seguir brindando la ayuda que sea necesaria y podamos dar, o esté a nuestro alcance dar, a todos los movimientos de liberación de América, Asia y África."

En esa misma oportunidad, Raúl Castro (que también es ministro de las Fuerzas Armadas) comunicó que Cuba estaba en condiciones de movilizar medio millón de hombres antes de doce horas. Esta impresionante eficiencia militar deberá ir aumentando con el transcurso de los meses. Hace ya más de un año de ese discurso de Raúl Castro, de lo que puede desprenderse que en este aspecto ha debido producirse un progreso notable. En todo caso, lo que está claro para cualquier observador desapasionado, es que Cuba, con menos de ocho millones de habitantes, cuenta con un poder militar superior al que pudiera reunir todo el resto de los países latinoamericanos. Esto no significa, naturalmente, que Cuba pudiera "derrotar" a EE.UU., en términos bélicos clásicos, pero sí significa que Estados Unidos no puede atacar impunemente a Cuba y que lo que ocurra aquí, en esta isla, será muy diferente a lo que sucedió en Santo Domingo.

EJERCITO GUERRILLERO

En tal sentido, los cubanos se ponen en todos los casos y adoptan todas las precauciones. Ya en la oportunidad mencionada (23 de mayo de 1966), Raúl Castro había dicho: "Suponiendo que nosotros solos —país pequeño, de poca población, de pocos recursos, aislado y rodeado de enemigos— tuviésemos que enfrentarnos solos al poderoso imperialismo yanqui, después de una resistencia como jamás se han encontrado, ¿creen ellos que la lucha habría concluido cuando ocuparan el país? ¡No! ... No es un secreto para ellos las decenas y decenas de miles de diferentes tipos de armas ligeras que tenemos depositadas estratégicamente en muchos lugares del país."

En su discurso del 26 de julio de este año, Fidel Castro redondeó la sensacional declaración de su hermano, cuando señaló: "Nosotros poseemos un ejército regular poderoso; pero, ese ejército regular poderoso, junto a las enseñanzas de la guerra moderna y del despliegue y de las tácticas de una tropa regular convencional en los tiempos modernos, no debe jamás olvidar su concepción de ejército revolucionario, su concepción guerrillera, su origen guerrillero. ¡Y mientras haya un hombre con un fusil, hay el germen de un ejército guerrillero!" Más adelante, en ese mismo discurso, enfatizó: "Ya la política de este país —¡sópase y recuérdese!— si en cualquier circunstancia nos vemos en la necesidad de enfrentarnos en una guerra patriótica contra un agresor, es que emplearemos la guerra regular y emplearemos la guerra irregular."

De manera, pues, que resultan con las piernas muy cortas las teorías que circulan por el mundo tratando de hacer aparecer a Cuba como "convertida", de que debe atenuar su pasión revolucionaria para conformarse con el papel de "vitrina". Este país no bajará su guardia ni será remiso en el cumplimiento de su deber de solidaridad combatiente con los que luchan realmente por la liberación de sus pueblos.

FRASE PROHIBIDA

Es evidente, por otro lado, que algunos quisieran una revolución más aplacada, menos vigorosa ... menos "revolución", en definitiva. Esa es una fórmula que deben buscarla en otras partes, porque en esta isla no se produce. Aquí no ocurrirá lo del Cercano Oriente. En Cuba no se ordenará jamás detener el fuego, mientras quede un invasor, ni se escucharan consejos en este sentido. Ya Fidel Castro fue suficientemente claro cuando afirmó el 26 de julio, en medio de aplausos y gritos enfervorizados:

"Hay una frase que por una cuestión de profundos principios estará abolida para siempre de la terminología de esta revolución, y es la frase: alto el fuego.

Alto el fuego no se pronunciará jamás en este país, mientras una sola pulgada del territorio esté ocupada por algún invasor. ¡Recuérdese esto bien, y recuérdese siempre! ¡Y quien pronuncie estas palabras en este país, sólo podrá ser calificado de traidor, pronuncíela quien la pronuncie! Y esa orden jamás deberá ser obedecida, ordénelo quien lo ordene. Y ésta será la orden que nunca jamás se cumplirá en este país."

CARLOS JORQUERA TOLOSA
La Habana


Análisis

ALLENDE ... AMPUERO ¿O LA REVOLUCIÓN?

LOS senadores Salvador Allende y Raúl Ampuero, seguramente no tienen responsabilidad que esto ocurra. Pero muchos de sus admiradores políticos reducen el problema suscitado en el Partido Socialista a una pugna de ambiciones.

"Allende ha sido tres veces candidato a la Presidencia de la República y quiere seguir siéndolo. Ahora le toca a Ampuero".

"Ampuero divide al PS porque quiere ser candidato presidencial. Su obsesión es liquidar políticamente a Allende".

Varios comentaristas de la política nacional han recogido esta falsa imagen. No contribuyó a disiparla —por cierto— la carta que Allende envió a Ampuero, invitándolo a que depusieran toda pretensión presidencialista.

Pero los que alientan esta falsa imagen del problema socialista están equivocados.

No es posible inferir a Allende y Ampuero el agravio de suponer que les mueven tales ambiciones.

En 1967, la suerte del antimperialismo chileno no puede jugarse con cartas marcadas al estilo de los viejos tahúres de la política criolla.

Somos contemporáneos de la primera revolución socialista latinoamericana. Vivimos bajo el mismo sol que ilumina la epopeya vietnamita. Respiramos el mismo aire y hablamos la misma lengua que el Che Guevara, César Montes, Douglas Bravo, Manuel Marulanda, Fabio Vásquez, Coco Peredo y tantos otros que se juegan la vida para liberar a sus pueblos.

Es cierto que en alguna medida, Chile vive enclaustrado y que es el rincón austral del mundo.

Un rincón no sólo geográfico.

El eco de las grandes hazañas de nuestra época tarda en llegar a conmovernos.

Pero si esa circunstancia puede explicar ciertas características sociales del medio chileno, no es atenuante para los revolucionarios. Ellos no pueden ir a la zaga, no les está permitido sumergirse en la modorra ideológica, no deben permanecer aislados ni enfrascarse en cuestiones de menguada proyección.

Para los chilenos que desean la revolución (y quieren actuar para conseguirla), la fractura sufrida por el Partido socialista es lamentable de verdad.

Esos chilenos, seguramente, no están ni con Allende ni con Ampuero tal como apuestan los gariteros de la política.

Están con los dos si ambos contribuyen a que avance el movimiento revolucionario. Estarán con uno de ellos —el más consecuente y leal— si el otro defecciona. Y no estarán con ninguno si optaran por el cómodo juego de las intrigas electoralistas.

Allende y Ampuero pertenecen a una generación de dirigentes populares que va cediendo paso a nuevos cuadros surgidos del proletariado y de la pequeña burguesía revolucionaria.

Ambos —y su trayectoria revela el desarrollo político nacional— proceden de familias cuyos jefes eran radicales. Los dos se hicieron socialistas cuando serlo significaba abrazar una causa socialdemócrata, avanzada para la época, por cierto, que libró hermosas luchas por asegurar y profundizar libertades y garantías democrático-burguesas en el país.

Ambos han vivido la evolución del socialismo chileno que ha radicalizado su pensamiento, vigorizándolo con el leninismo y más tarde con el "castrismo".

El Partido Socialista es hoy — por sobre limitaciones más bien heredadas y contradicciones fruto del procesamiento y búsqueda de una estrategia correcta—, un partido que tiende a ubicarse en las primeras trincheras de una ideología y concepción revolucionarias que prenden a nivel continental.

Allende y Ampuero han jugado importante papel en la difusión y fortalecimiento de las ideas de izquierda. El primero ha sido candidato presidencial de los mejores sectores de nuestro pueblo. Ha encarnado en esas circunstancias el deseo rebelde de justicia que anida en el corazón de las masas. Lo ha hecho con dignidad y ha estado a la altura de lo que se le exigía en esos instantes. Al contrario de lo que ocurrió con otros políticos de su generación —en Chile y en el resto de América Latina—, que perdieron la pátina de marxismo con el remezón cubano, Allende mantiene un grado de lealtad ideológica a la revolución que lo convierte frecuentemente en blanco de los peores ataques de la reacción.

Ampuero ha sido un eficaz dirigente político que se ha preparado con seria tenacidad para jugar ese papel. Pero no seríamos francos si no dijéramos que, a nuestro juicio, su posición es mucho más contradictoria que la del Comité Central que él critica, y que su pensamiento se acerca en varios ángulos a una tendencia socialdemócrata (ver entrevista en PP Nº 34).

Desde luego, creemos que Ampuero sostiene una posición honesta. Pero no coincidimos con ella y opinamos que parece escoger un camino ya superado en América Latina. Sin duda, muchas de sus críticas políticas son justas y razonables pero tomadas en conjunto se inclinan peligrosamente a revivir un estilo político herrumbroso.

En definitiva: Allende y Ampuero son valiosos para la izquierda solamente en función de la revolución.

La revolución es más importante que los dos y sólo el tiempo dirá cuál la sirvió mejor.

VOTAR, VOTAR Y VOTAR

El dilema chileno se va resolviendo por cauces superiores a mezquinos personalismos.

Desde luego, despunta un pensamiento que no volverá a mirar las elecciones como una solución en sí o como un mejunje que puede prepararse juntando toda clase de elementos con tal de aumentar el número de votos.

Aparecen cada vez más ridiculas actitudes como la de Luis Carlos Prestes, Secretario General del PC brasileño, que refiriéndose a las elecciones de diputados bajo la dictadura del desaparecido Castelo Branco, afirmaba: "pese a todas las restricciones impuestas al ejercicio del derecho de votar, los comunistas aconsejan al electorado que vote", a pesar que él mismo reconocía que "las listas electorales han quedado reducidas casi exclusivamente a las listas formadas por reaccionarios indignos de recibir votos del pueblo", en cuyos casos —agregaba— "le hemos pedido votar en blanco . . . pues el voto es obligatorio y el elector remiso está sujeto a multas y otras sanciones civiles ..." ("El Siglo", 27-11-66).

Hay fuerzas que pugnan en Chile por mantener los procesos electorales al nivel de competencias deportivas que gana el "mejor", o a exaltarlos como la más elevada forma de la lucha de mesas.

"L'Humanité" y "Pravda" editorializaron saludando el clamoroso triunfo de la justa línea del PC chileno en las elecciones de regidores de este año (del 12,38 al 15,41%), y llamando la atención sobre la falsa postura de los "seudorrevolucionarios" y "ultraizquierdistas", a quienes lanzaron a la cara el resultado electoral: habría quedado demostrado que "se triunfa" no sólo con las armas...

Esta orientación de votar en cualquier circunstancia, votar aprovechando el ejercicio de las libertades burguesas, votar en plena dictadura gorila con elecciones impuestas y amañadas, votar voluntariamente, porque nos gusta; votar obligatoriamente, porque hay "multas" . . . pero siempre votar, aun, como en el caso brasileño, cuando es el propio imperialismo el interesado en legalizar la dictadura, choca con el pensamiento revolucionario que domina hoy en América Latina.

Las próximas elecciones en Chile deberán librarse bajo un nuevo signo y estilo. Están condenados al fracaso los que piensen que todavía valen los viejos métodos y las luchas electorales desprovistas de auténtico sentido revolucionario.

Lenin hablaba de "filisteísmo" cuando imprecaba de manera acerba a los oportunistas del movimiento obrero, a los que embellecían la democracia burguesa, a los que olvidaban que "la esclavitud asalariada es el destino reservado al pueblo, incluso bajo la república burguesa más democrática". Agregaba el gran maestro revolucionario: "Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento; he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino también en las repúblicas más democráticas". El mismo genial inspirador de las revoluciones modernas acusaba riguroso: "El oportunista ha perdido la costumbre de pensar siquiera en la revolución del proletariado", y examinaba el caso de Alemania donde la "legalidad constitucional se mantuvo durante un tiempo asombrosamente largo y persistente, casi medio siglo (1871-1914), y durante este tiempo la social-democracia supo hacer muchísimo más que en los otros países para "utilizar la legalidad" y organizar en partido político a una parte más considerable de los obreros que en ningún otro país del mundo". Y añadía: "¿a cuánto asciende esta parte de los esclavos asalariados políticamente conscientes y activos? ... ¡De 15 millones de obreros asalariados, el partido socialdemócrata cuenta con un millón de miembros! ¡De 15 millones de obreros, hay tres millones sindical-mente organizados!".

Y los socialdemócratas eran los revolucionarios oficiales de la época, los que "olvidan, relegan a un segundo plano, tergiversan el aspecto revolucionario de esta doctrina (el marxismo), su espíritu revolucionario. Hacen pasar a primer plano, ensalzan lo que es o parece ser aceptable para la burguesía" (Lenin, "El Estado y la Revolución").

En América Latina, sin embargo, se está operando la reivindicación de aquellos revolucionarios que, al decir de Marx, "tomaban el cielo por asalto". Este es un fenómeno al que no puede escapar Chile y por lo tanto no es aventurado afirmar que las futuras batallas, incluyendo elecciones, van a requerir de un contenido y propósito muy ajeno al cubileteo tradicional.

DEMOCRACIA NACIONAL

En 1960, en Moscú, se reunieron los representantes de 81 partidos comunistas. Se firmó una declaración que preconizaba la lucha por la formación de Estados de democracia nacional. Fue diseñado lo que se entendía por tal y, en el hecho, el artículo del senador Luis Corvalán, Secretario General del PC chileno (reproducido en PF Nº 33), parece estar basado en esas ideas cuando plantea' un camino para Chile. El senador Corvalán señala a "algunos sectores de la burguesía nacional" entre las "fuerzas motrices de la revolución en América Latina", y aunque más adelante registra "la merma de las posibilidades revolucionarias de la burguesía", y anota que "la burguesía latinoamericana ya no es capaz de encabezar los procesos revolucionarios", afirma que en el repudio contra el imperialismo participan "vastos sectores de la burguesía no monopolista". Asimismo valoriza de modo explícito la inclinación hacia la izquierda del Partido Radical (que "no tiene porvenir sino en función de algún eventual entendimiento con el FRAP") y de varios diputados y no pocos militantes demócrata-cristianos que "se pronuncian por el socialismo".

Se trata, pues, de alcanzar para chile un Estado de "democracia nacional". Veamos en qué consiste según la declaración de los 81.

—Un Estado que defienda consecuentemente su independencia política y económica, que luche contra el imperialismo, los bloques militares, y las bases militares dentro de su territorio.

—Que luche contra las nuevas formas de colonialismo y la penetración del capital imperialista, que repudie los métodos dictatoriales y despóticos de gobierno.

—Que el pueblo goce de amplios derechos y libertades democráticas y de la posibilidad de llevar a cabo otras reivindicaciones en el dominio de las transformaciones democráticas y sociales y de participar en la elaboración de la política del país.

Dejemos de lado la tentación de demostrar que el actual no es en absoluto un Estado de democracia nacional. Estaríamos en cambio luchando por alcanzar uno. A. Sobolev dice que aquél no es el Estado de una clase, ni el de dos clases (obreros y campesinos) sino uno que encarna "los intereses de toda la parte patriótica de la nación, la cual habrá de reprimir a las clases reaccionarlas derrocadas. La dirección política de la vida de la sociedad será ejercida por el conjunto de las clases patrióticas, por el bloaue de los partidos democráticos, y no por una clase o por un partido . . . ". ("Nouvelle Review Internationale", febrero 1962 citado por Gerard Chaliand, "Pensamiento Crítico" Nº 2-3, La Habana, marzo-abril 67). El senador Corvalán señala que los comunistas chilenos "desde hace varios años venimos sosteniendo la idea de un régimen popular pluripartidista", al igual que el PC francés y el PC italiano.

Sobolev, sin embargo, no escapa a la tentación de hablar de las "clases reaccionarias derrocadas" a las que habrá que "reprimir".

Pues bien, ¿puede derrocarse en Chile a las clases reaccionarias mediante una elección y reprimirlas con el gobierno de una alianza de partidos y de clases? ¿Podrá reprimirse también a la "burguesía no monopolista" o ella llevará su repudio al imperialismo al grado de soportar la eliminación de sus privilegios y su desaparición como clase?

Otra duda que asalta es si la burguesía presente entre las "clases patrióticas" no impondrá su sello al sistema, como ha ocurrido siempre en toda alianza que le permite acceso.

Y estas cuestiones, aparte del hecho grueso: son desconocidas las burguesías de América Latina que no tengan un carácter dependiente del imperialismo. La burguesía nacional en Chile —mercantilista y burocrática— es en realidad una adherencia cada vez más ligada al imperialismo.

Indonesia y Ghana eran considerados países de "democracia nacional". Brasil, bajo Goulart pudo serlo.

Pero el sistema sólo conoce fracasos como ejemplos.

¿Será necesario malgastar espacio para intentar demostrar que en América Latina cualquier Estado que luche contra el imperialismo, los bloques militares, las nuevas formas de colonialismo y la penetración del capital imperialista, está condenado a servir de banquete a los buitres de la CIA si no se afirma —como Cuba— en una revolución verdadera?

A nuestro juicio el dilema en Chile es tan claro como en el resto del continente. Puede, desde luego, asumir características propias, modalidades diferentes y un ritmo distinto, pero desembocará en lo mismo. Desde luego no compartimos las posiciones delirantes de algunos y creemos —por el contrario— que es hora de callar y hacer, los desplantes carentes de respaldo real desilusionan a las masas y las echan en brazos del oportunismo reformista.

Esto sin perjuicio —por cierto— de mantener viva la lucha ideológica necesaria para esclarecer el camino. Que es el de la revolución.

M. CABIESES DONOSO


IDEOLOGÍA DEL DESARROLLO

CON seguridad los antecedentes aquí utilizados no constituyen secreto alguno; no obstante, creemos nos permitirán esbozar brevemente algunas consideraciones en torno al desarrollo económico en su función ideológica, esto es, señalar el modo cómo el desarrollo de los países "pobres" se convierte en un expediente para su no desarrollo, o dicho de otra forma, cómo el desarrollo del subdesarrollo no es otra cosa que una panacea más, inventada por el imperialismo para la perpetuación de su dominio.

Hoy el mundo entero habla del desarrollo como si se tratara de una cruzada de filantropía en la que todos quisieran participar, especialmente las grandes naciones capitalistas. De este modo se oculta la contradicción mundial entre países pobres y países ricos, entre el desarrollo y el sub-dcsarrollo, tras el velo de la "comunión de intereses". Así como el concepto de economía o riqueza nacional oculta la existencia de intereses opuestos entre obreros y capitalistas en el seno de cada país, el desarrollo y la integración económica con colaboración norteamericana pretende demostrar que existiría comunidad de beneficios entre los países ricos y los países pobres, en el plano mundial. [1]

De tal manera que a las inversiones-préstamos yanquis se les denomina "ayuda" y a la estrategia general de consolidación y creación de nuevos mercados para el imperialismo se le llama con el inocente nombre de "integración y desarrollo" de los países de Latinoamérica.

No insistiremos sobre los datos económicos tan conocidos sobre los que nos basamos, baste sólo prestar atención a las palabras de inocencia y desesperación de los participantes latinoamericanos en la última reunión del C.I.E.S., con las que solicitan (a los yanquis y obviamente sin éxito) entre otras cosas, que los empréstitos se hagan en condiciones más favorables y que no se les exija comprar solamente a la nación que aporta el dinero. Asimismo señalan la necesidad de exportar nuestras manufacturas porque entienden que "los empréstitos endeudan y el comercio enriquece" (no hay nada que hacer, son unos genios nuestros economistas).

Pero la verdad es muy otra. Como dice Paul Baran: "lo decisivo es que el desarrollo económico de los países subdesarrollados es profundamente adverso a los intereses dominantes de los países capitalistas más avanzados" [2] . Un verdadero desarrollo económico en Latinoamérica significa para el imperialismo la pérdida de sus más importantes fuentes de materias primas, así como de extensas zonas de inversión y consumo de sus manufacturas, junto a la liquidación de gigantescas reservas de mano de obra barata o altamente calificada también barata, como es la que aportan nuestras Universidades.

Por otra parte el desarrollo preconizado por las naciones capitalistas exige y presupone la aplicación de un esquema de desarrollo gradual lento que es, de hecho, irrealizable, pues para poner en pie de desarrollo a un país o a un continente se necesita la utilización de todos sus recursos productivos, cosa no realizable dentro de una economía o un sistema de economías dependientes "en donde cualquier incremento pequeño de la producción es absorbido por el rápido crecimiento de la población, por el despilfarro de recursos de las clases dirigentes y en especial por el retiro de ganancias que llevan a cabo sistemáticamente los inversionistas extranjeros".

La ideología del desarrollo necesita, en orden a mantener oculta su verdadera naturaleza, achacar a diversos factores "externos" las causas del subdesarrollo. Por ejemplo, se nos dice que para escapar al estancamiento necesitamos más hombres con "un alto coeficiente de dinamismo" (según lo concluye una reciente encuesta norteamericana), lo que equivale a decir, en un lenguaje más académico, que si no progresamos es de puro dormidos y flojos que somos. Por supuesto, de pasada la encuesta de marras nos dice que las naciones desarrolladas están plagadas de "hombres dinámicos".

También va ligado el mito del desarrollo a la táctica de los neo-maltusianos, padres del control de la natalidad, quienes sostienen que la miseria de nuestros pueblos se debe a que la población crece en un ritmo que supera con mucho a nuestra capacidad productora de alimentos. Nadie discute que la población crece más rápidamente que la producción en las naciones pobres; lo que sí se discute es que ésta sea la causa de la miseria. Baste con señalar que la más elemental comparación estadística demuestra que la pobreza de los países no tiene que ver necesariamente con su densidad de población pero sí directamente con "la explotación extractiva de sus recursos para el mercado mundial capitalista".

La estrategia del desarrollo y la integración no representa más que el supremo esfuerzo de los países ricos de crear un capitalismo a la moda e impedir así la emancipación económica y social de las naciones sujetas a las diversas formas de dominación imperialista, y con ello frustrar su verdadero desarrollo económico.

HERMES


Arte

ROBERTO MATTA, EL AMOR Y LA REVOLUCIÓN...

CUANDO el 26 de julio por la noche Roberto Matta se levantó de su modesta ubicación en el proscenio del Salón de Honor de la Universidad de Chile para dirigirse al público, los periodistas desplegaron sus lápices y cámaras. Cuando aún no estaban listos, Roberto Matta ya concluía su "disertación". No habían pasado 30 segundos. Pero fue la más ovacionada. Y la más sentida de las que precedieron al poeta Guillén, incluidas las sedantes sonatas de Teleman. Dijo el pintor: "Aquí se habló de Cuba... De las lecciones que se desprenden de sus zafras, su alfabetización, en fin, sus grandes éxitos... Pero yo creo, entonces, que la máxima lección que nos dan es que debemos, antes que nada, aprender a hacer la revolución." Eso fue todo.

ADEMAS... UN ARTISTA REVOLUCIONARIO

Allí mismo concertamos la entrevista. Nacido de un modo impar —el 11 del 11 de 1911—, Matta es uno de los más grandes pintores y muralistas del mundo. Y un gran artista revolucionario, cosa poco frecuente. Matta habla en períodos, en ciclos lúcidos y caóticos, inagotables, una especie de lenguaje joyceano. Para preguntarle algo, hay que cortar el ciclo como con un cuchillo. Matta es su pintura. Dice mucho porque tiene un mundo interior poético riquísimo, desbordante, por su boca diluvian centellas, los mil sujetos de su espíritu. Para tomarlo, la mente y el lápiz deben seguirlo a velocidad del rayo.

Esto nos dijo: "Mira, entonces voy a decirte algunas cosas que no pude decir anoche... Hay que aprender a hacer la revolución. ¿Qué otra cosa se puede decir? Hay que dejar definitivamente el arte burgués... Hago un arte revolucionario para llegar a ser un hombre socialista, lo que debemos ser todos ... Mira, anota esto: (Aquí se acomoda, se tiende entero, aumenta el énfasis, lo que ya es mucho) La revolución se puede hacer... ¡Hay que hacerla! ... Es como el amor... El amor no se dice, se hace. ¿Cómo es ese refrán oriental que me contaste? ¡Ah, sí!: no hay definición que pueda explicar qué es el amor a quien no lo conoce... Por desgracia hay quienes no lo quieren conocer. Creer en la revolución es creer en el amor...

LAS "HERRAMIENTAS" QUE SIRVEN

Y viceversa... Es creer en las fuerzas sin límites del hombre. Para cambiar las cosas ... El juego, oye, el "juego" (repite), ese maldito juego. Y para eso hay que pensar en las "herramientas"... Dime tú cuáles son (no espera respuesta). Son las masas, el pueblo... Esa juventud maravillosa que anda por ahí... como te dijera... Sí, saliéndose de la piel por hacer la revolución ... Cuba es bella, es alegre. Dime tú por qué. Pues porque "la hicieron". Y si tú me hablas de las "herramientas" (no dijimos nada). ¿Eh? ¿Me entiendes?... No hay que tener miedo, no hay que ser tan "racional". Hay que pensar en eso (las "herramientas") ... Es como un médico que no piense en el cuerpo humano. .. ¿Te imaginas tú? Ah, quiero decirte algo importante: todas esas calumnias que dicen de Fidel... Y esos reproches. Me avergüenzan a mí, por pudor ajeno... Algunos, tú y yo sabemos quiénes, lo tratan de "loco"... Bah ... También lo dicen del artista... Si Fidel es "loco", ojalá toda la humanidad estuviera "loca". Entonces ser feliz... Te lo digo, muy feliz... Fidel es un ser poético, todos ellos son así... En el estadio del hospital de locos en La Habana, escribieron: "AMÉRICA LATINA, LEVÁNTATE Y ANDA"... Para mi los locos son __ los que no hacen la revolución... Y los revolucionarios, los poetas, los creadores, son los verdaderos cuerdos. En esto hay una tremenda confusión... Habría que hacer nuevamente el elogio de la locura, como Erasmo, si están planteadas así las cosas. ¿Sabes a quién le cuesta entender a Fidel? A quien no es capaz de sentirlo ... Nos cuesta entender a Cuba con nuestra psicología "no revolucionada"... Es que hay una oposición entre el pensamiento excesivamente racional y el pensamiento poético ... Esa gente tan solemne y seria que profiere como un papa exactitudes inexactas... Cuánta distancia hay entre una cosa y su palabra... No sé cómo decirlo... Para emancipar —esta es la palabra— hace falta un emancipador... Y el pueblo cubano lo tuvo, fue Fidel... Se habla de castrismo... No se puede definirlo ... Es una cosa que no tiene palabras, y eso que no tiene palabras, es lo nuevo... El castrismo hay que entenderlo poéticamente. Cuando venía en el avión me entero que los guerrilleros bolivianos asaltaron un cuartel... Es el Moncada boliviano. La poesía, lo nuevo en América. El amor, oye. Hay tantas calumnias ... No hay propaganda que valga, son los pueblos los que descubren la revolución ... No le voy a hacer la propaganda del amor a mi hija... ella lo descubrirá. El amor, la revolución, son inevitables. Cuando se descubre, todo lo que se ponga en contra está perdido, se vuelve pasado. Como cuando hablan del surrealismo... Si es el surrealismo el que descubre mejor la realidad... Un "realista" dogmático —y tú sabes que hay muchos, no sólo en arte, ¿me entiendes?— resulta un ciego, no ve nada, y menos eso que llaman la realidad..."

LA PINTURA DE ROBERTO

Aquí ha llegado el instante de cortar el ciclo de su pensamiento "poético", para hablar un poco de su pintura. Matta queda perplejo, como un niño al que le arrancaran su juguete. Vimos sus dos inmensos cuadros expuestos en el patio de la U. Bellos, usando directamente los contornos, con colores no usuales, sorpresivos. Como la adolescencia del color. Y los monstruos y los ángeles del siglo veinte. Y de súbito, la explosión de su alma, en chorros potentes, parabólicos. Pareciera que en cualquier momento va a volar de su silla como un astronauta:

"Mira. Tú has visto los cuadros que están en la U. En uno quise reflejar esos seres grandiosos que sobrevuelan la humanidad, la encandilan, para que cambie, para que ame, haga la revolución. Se llama "Los Malditos Encandiladores". Marat lo fue en la revolución francesa y Trotsky en la rusa. Hablando de Marat, ¿tú sabes que en París no hay ninguna calle con su nombre? Y el "Marat" que pintó David está en Bruselas, y el gobierno belga se lo quiere devolver al francés y éste no lo quiere... Tú sabes: encandila. Molesta. Terremotea la retina. Quiero pintar aquí. Me ofrecieron en La Granja. Pero tengo que hacer ocho cuadros para la comuna de Bologna, en Italia. Son de diez metros por tres y medio... En Europa expongo en las plazas, en manifestaciones caupolicánicas. Soy un muralista cesante. Por eso no pinto en las paredes. Hago murales enrrollables. ¿Qué me has dicho de los elementos abstractos? De acuerdo. Hasta el pan es una abstracción de harina, agua y sal... (Y el panadero, Roberto. Ríe como "loco", con fruición) ¡Claro!, el "maldito" panadero. Fidel me pidió que pinte la Escuela de San Andrés. Vieras qué maravilla es eso. Algo nuevo en medio del campo. Una escuela inmensa, piloto. Yo pensé: o hago otro Matta, o hago también yo algo nuevo, algo piloto. Entonces Fidel me dio carta blanca. Trabajé con cabros. Tenía miedo de los resentimientos que tanto abundan en nuestro mundo oprimido. Los cabros me dijeron: "Eso ya no existe entre nosotros". Lo que hice allí es "Para Que La Libertad No Se Transforme En Estatua". El otro cuadro de la U se llama "Enfrentando Las Flechas".

HACER LA REVOLUCIÓN ES EXPONERSE

Amo los seres que se exponen a las flechas. Hacer la revolución es exponerse. Lo demás, en fin, no es vivir... Como en otras épocas se decía de un hombre sin Dios, habría que decirlo hoy de un hombre sin Revolución. Hay que crear la erótica de la Revolución... Hay que crear el gran partido unido para la revolución (subraya "para") ... Y a ese partido hay que infectarlo de poesía... Todo habría que infectarlo de poesía... Víctor Hugo caminaba de París a Dreux, 80 kilómetros, para ver a una novia. Sólo las piedras no aman. Fidel es esa soldadura "enamorosa", el verbo, el catalizador de la revolución... Lo que necesita toda dictadura del proletariado ... Viviendo oprimidos bajo el "mundo opresor", algunos corazones se burocratizan... El revolucionario no se puede sentar. Si se sienta se convierte en cenizas. Fidel me dijo que el Che va a aparecer. El Che es un elemento imburocratizable. Parece mítico, pero es la encarnación de lo humano. Es necesario, útil, hace falta. La primera vez que llegué a Cuba, dije a los diarios: "No comprendo cómo a Guillen lo sentaron tras un escritorio." Al día siguiente me llama Guillen y me dice, todo feliz: "Gracias, chico, gracias. ¿Así que me van a sacar del escritorio?"...

SE ME OLVIDO QUE SOY NEGRO

Una vez le pregunté al chofer, un cubano negro, si tenía problemas por ser negro. Puso unos ojos como si le preguntara si estuvo en Marte, y me dijo: "Chico, se me había olvidado" ... El Che no se sienta, todos ellos están bien parados ... Algún día de estos va a aparecer... Toda revolución tiene un elemento errante, el poeta. Cuando la CIA dice que la revolución viene de Cuba, nos está tratando de imbéciles... ¿O se cree que nosotros no podemos hacer la revolución?... Y los partidos, oye, deben ser pacientes con los "poetas", no les queda otra. ¿Te dije ya que hay que hacerla, como el amor?..."

Sacamos nuevamente el "cuchillo" para cortar el ciclo. Queremos saber algo más sobre la pintura de Roberto Matta y sobre Ernesto Guevara. Los cigarrillos se encienden, Roberto habla, con pasión. Y algo que se puede llamar solamente ternura. Nosotros anotamos. Roberto explica su universo, mejor dicho: su sistema universal. Quiere pintar la vida. Todo lo que la embellece. Todo lo que la ensucia. A los malditos, a los encandiladores, a los pueblos, a los que se sientan, el agua, la tierra, el cielo, el fuego, el más allá y el más acá. La razón y la poesía, la más universal de las razones. Es raro: jamás dice la palabra pintura. Matta siempre dice poesía. Y siempre dice amor, creación, poesía, y mil veces amor, para designar la revolución. Nos cuenta, como si estuviera haciendo un hijo, acerca del carácter solar del arte revolucionario. Por eso pintó a Vietnam. Por eso pinta y cambia la vida y encandila. Alguien dijo de su pintura que "habla". Nosotros creemos que ilumina, enciende. Lo último que nos dice, repetido y bello como una ola, es: "Hay que hacer, pon eso, la revolución como el amor, ¿no?" Sí.

JULIO HUASI


Polémica

CHILE, ¿UNA EXCEPCIÓN?

"A mí el mundo no me da cuartel... No hay en el mundo un pobre tipo linchado, un pobre hombre torturado, en el que no sea yo asesinado y humillado." (Césaire)

¿ES erróneo o justo el planteamiento de que sólo la lucha armada, guerrillera básicamente, conquistará el poder para el pueblo? En el último tiempo, dirigentes de izquierda han abierto un debate sobre esta cuestión, conmovidos, fundamentalmente, por la lucha continental antimperialista que triunfó en Cuba y prendió en el corazón de otros pueblos de Latinoamérica. Recientemente (PF Nº 34) un senador que anuncia la formación de un nuevo partido "revolucionario", ha declarado:

"... no comparto la idea de que la guerrilla sea la forma, la técnica o la estrategia insustituible para operar el cambio revolucionario. Hablo especialmente del caso chileno."

Más adelante agrega:

"Tampoco comparto la idealización de la violencia —a la manera de Sorel o de Fanón— cuando algunos pretenden elevarla a la condición de fin en sí, rechazando su calidad de mero instrumento de la historia. Pienso que, por ese camino, el profundo carácter humanista del socialismo corre el riesgo de perecer."

En la hora de las definiciones americanas, las opiniones de los mandatarios de la izquierda cobran mayor realce y valor. Cuando el presidente Johnson ha declarado que no permitirá ningún gobierno en nuestro continente que altere el status que Estados Unidos ha impuesto, cuando presidentes sumisos o reformistas que están lejos de la revolución (Frondizi, Illia, Goulart, Bosch, etc.) son derribados para colocar a títeres del Departamento de Estado, cuando Washington otorga autorización para que funcionen gobiernos pseudo democráticos, pero atados por cordón umbilical a la OEA, al Fondo Monetario, al BID, al EXIMBANK, ¿qué otro camino queda si se proscribe la guerrilla como única salida? ¿Elecciones presidenciales? ¿Lucha de masas al estilo bolchevique? ¿Huelga general?

FRACASO DE LAS ELECCIONES

En Chile están fracasadas definitivamente las elecciones presidenciales, incluso el Partido Socialista reconoció que si Allende hubiese triunfado en 1964, era improbable que Estados Unidos se hubiese resignado a entregar el poder al candidato popular. La lucha de masas, en su forma tradicional, ha desembocado en un franco economicismo, despolitizado, lejos de la meta fundamental: la captura del poder total para los trabajadores.

La lucha armada, a nuestro juicio, es el único camino seguro y definitivo para alcanzar la liberación. Así lo ha demostrado Cuba y la misma ruta heroica han escogido Venezuela, Colombia, Guatemala y Bolivia. Si definitivamente la lucha armada es la única vía que queda, la guerrilla es el instrumento insustituible para operar el cambio revolucionario. Frantz Fanón, el revolucionario argelino, ha sintetizado así la ucha de su pueblo: [3]

"Esta repulsa por las soluciones evolutivas, este menosprecio por las "etapas" que desvían el torrente revolucionario y hacen olvidar al pueblo su voluntad inquebrantable de tomarlo todo en sus manos inmediatamente, a fin de que todo cambie, constituyen la característica fundamental de la lucha del pueblo argelino."

TORRENTE REVOLUCIONARIO

Es lo que está sucediendo en América Latina. Las soluciones evolutivas no tienen destino. Todas las "etapas" fueron quemadas. El torrente revolucionario corre impetuoso por el cauce continental, porque la lucha no es chilena: es latinoamericana. De manera que es antirrevolucionario colocar a Chile como una isla desmembrada de este vasto escenario donde se desarrolla, cruenta, la nueva guerra de liberación de nuestros pueblos.

La violencia revolucionaria, ¿mata el carácter humanista del socialismo? Jean Paul Sartre, en su prólogo a "Los condenados de la tierra", afirma:

"¡Qué bello predicar la no violencia!: ¡Ni víctimas ni verdugos! ¡Vamos! ... Compréndanlo de una vez: si la violencia acaba de empezar, si la explotación y la opresión no han existido jamás sobre la Tierra, quizá la pregonada "no violencia" podría poner fin a la querella. Pero si el régimen todo y hasta sus ideas sobre la no violencia están condicionados por una opresión milenaria, su pasividad no sirve sino para alinearlos del lado de los opresores."

Camilo Torres [4] , comandante guerrillero colombiano, miembro del ELN, asesinado por las fuerzas represivas del "democrático" presidente Lleras Restrepo, afirmó:

"La violencia estableció un nuevo sistema de gobierno informal en las áreas campesinas donde surgió. Aunque sería difícil determinar el porcentaje de antiguos líderes tradicionales o gamonales dentro del nuevo liderazgo guerrillero, es evidente que muchos de estos nuevos jefes no hubieran nunca logrado el poder que adquirieron por medio de la violencia, dentro de las estructuras normales de ascenso social.

Los campesinos a quienes había sido vedada toda posibilidad de influjo en el gobierno de su propio destino y de los destinos del país, encontraron en las diversas escalas del nuevo poder establecido por la violencia, la oportunidad de ascender."

CUADRO TRADICIONAL

Contrapuesto a este ascenso democrático, generado en la lucha armada, está el cuadro tradicional que defienden algunos políticos chilenos. Camilo Torres afirmó:

"... especialmente en los países subdesarrollados, el criterio económico de los que otorgan los puestos, influye predominantemente por y con el criterio político. Esto produce el hecho de que en estos países, gran parte de la lucha política esté motivada por la perspectiva del botín burocrático y de que la ideología política de los empleados oficiales siga los vaivenes de los resultados electorales y políticos en general."

Como se puede apreciar, aunque someramente por lo constreñido del espacio, la violencia, lejos de decapitar el humanismo socialista, genera democracia auténtica. ¿Cómo estar, entonces, contra las guerrillas? ¿Por qué proscribirlas para Chile, cuando somos partes del contingente humano que está entregando su vida en las diversas latitudes de Latinoamérica?

"El arma de un combatiente, dice Sartre, es su humanidad; pues en el primer tiempo de la rebelión hay que matar: abatir a un europeo es matar dos pájaros de un tiro, suprimir al mismo tiempo a un opresor y a un oprimido; quedan como saldo un hombre muerto y un hombre libre."

QUEREMOS SER HOMBRES LIBRES

Una defensa, también, para Fanón, en la frase de Maurice Maschino, periodista y escritor francés, que participó en el movimiento liberador del pueblo argelino: [5]

"La pretendida violencia de Fanón es una leyenda íntegramente inventada por los periodistas de la izquierda mundana... Lo que ellos llaman violencia, sólo es un rigor doctrinal, una exigencia absoluta de claridad y de honestidad, un rechazo radical de las transacciones."

Y una última cuestión referente a OLAS. El parlamentario mencionado afirma que "en la medida que apoye los movimientos de liberación del extranjero, cumplirá una función útil..." y que "carece de toda autoridad en la orientación del movimiento popular nacional..."

Si este planteamiento se aplicara en escala continental, la OLAS peruana tendría que apoyar los movimientos de liberación extranjero; la argentina, también; la mejicana, por lo consiguiente. De esta manera, ninguna OLAS nacional sería vanguardia de su propio movimiento liberador. Absurdo. Para nosotros, OLAS, evidentemente, tendrá autoridad en Chile y debe ser la vanguardia de la lucha armada. OLAS, por lo tanto, en un futuro muy próximo debe ser el instrumento que aporte recursos humanos, económicos y militares a la revolución continental y, naturalmente, a Chile.

CARLOS SAN MARTIN - CARLOS BRAIN - PEDRO SOTO
dirigentes bancarios socialistas


Entrevista

GUILLEN RECHAZA LA COEXISTENCIA DE INTELECTUALES

EL poeta cubano Nicolás Guillen estuvo unos días en Chile. Recibió todo el aprecio de que goza en nuestro país la revolución cubana. Junto con ello percibió la admiración y solidaridad de un importante sector de intelectuales chilenos por la actitud honesta, vertical, orgullosamente revolucionaria, sin claudicaciones, de los escritores y artistas de Cuba.

Nicolás Guillen compartió muchos momentos gratos con los redactores de PUNTO FINAL, y antes de marcharse sostuvo un diálogo con PF para entregarlo a nuestros lectores. Es el siguiente:

1) A su juicio ¿cuál debe ser la actitud del intelectual frente a la revolución? ¿Cree usted que la coexistencia pacífica que se preconiza en política internacional debe tener también el eco correspondiente en la creación literaria, especialmente en el llamado "tercer mundo"?

"De pleno apoyo. También de cuidadosa vigilancia. El imperialismo se vale de un vasto y sutil sistema de inteligencia para penetrar en la cultura de los pueblos aún no desarrollados, desarticulándola. En América Latina el ejemplo más dramático y evi. dente es el de Puerto Rico. Un país bilingüe anglo-español, que cada día se halla menos en posesión de su herencia hispana, absorbida por la influencia yanqui. Lo grave es que hay escritores de buena fe que caen en la trampa imperialista, como si fuera posible aislar lo político y económico de lo cultural, es decir la creación literaria y artística sin contar con el medio que la condiciona. Y para los pueblos del "tercer mundo" este medio es el de la lucha antimperialista, sin posibilidad de coexistencia."

2) ¿Cuál es su juicio respecto al realismo socialista?

"Creo que es una fórmula no exenta de ingenuidad para inventar escritores y artistas sin talento. De nada habría valido ella a un Gorki, a un Tolstoi, a un Sholojov sin el quid divinum del poder creador, que no hay fórmula que lo dé ... "

3) ¿Qué nuevos rumbos cree usted que podría tomar la llamada poesía social o política, que al parecer —en nuestro idioma— ha sido casi agotada por la poesía nerudiana?

"La poesía social o política debe ser ante todo poesía. Lo demás viene por añadidura. El sentido literario de la obra de arte ha de desprenderse de la obra misma, sin que aparezca o se vea la filiación política del autor. Como usted ve, no se trata para mí de un "nuevo rumbo", pues esto se está diciendo desde los días de Engels, y él mismo lo dejó bien en claro. Estoy contra el cartel, el editorial rimado, el populismo sin pueblo y el poco más o menos, que siempre es menos que más. Exijo el cuidado implacable de la forma, el respeto al lector y desde luego el respeto que el autor debe guardarse a sí mismo."

4) ¿Qué preocupaciones tiene hoy el escritor cubano? ¿No cree usted que la revolución es un fenómeno demasiado complejo, aún no interpretado por sus intelectuales a su verdadera altura?

"Impulsar la revolución e interpretarla fielmente. Los intelectuales cubanos no nos sentimos una cosa aparte de la revolución, y en su inmensa mayoría están ligados a ella desde antes de la victoria. La revolución es un proceso cambiante, complejo, pero no "demasiado" para un intelectual porque ello significaría que es incapaz de medirlo y expresarlo, cosa que no ocurre en Cuba. El propio Fidel, hablando en términos más generales, es decir no circunscribiendo el problema a una clase o a una capa de la sociedad, ha dicho que la revolución es a veces más grande que nosotros, y ello es verdad. Pero está lejos de significar que sea esa una situación permanente o definitiva."

5) ¿Puede, a su juicio, participar un escritor progresista en un concurso auspiciado por un país que tiene un gobierno reaccionario? Por ejemplo, ¿puede viajar y convivir en USA un artista revolucionario y desarrollar actividades que en última instancia podrían servir para uso anti revolucionario?

"Por lo menos no debe. Sin embargo, no olvidemos que hay concursos a los que el escritor no asiste por sí. Su obra, ya impresa y editada, es escogida por un jurado, independientemente de la voluntad del autor, y la premia si la estima digna de ello. En ese caso, el autor (es lo que yo haría) debe renunciar al premio cuando el régimen político bajo el cual se efectuó el certamen es incompatible con su formación y su actitud progresista como escritor. Por otra parte, no creo que un escritor realmente revolucionario pueda sentirse cómodo en Estados Unidos (y nada digamos si es negro . . .) Su presencia sería utilizada por el imperialismo como un medio de desorientar a la opinión pública, al pueblo, haciendo pensar en la desaparición de la guerra fría en ese campo, cuando constituye el fondo de la política de penetración cultural norteamericana en nuestros países y, en general, en los países subdesarrollados."

6) Explique al público chileno el alcance de la decisión del gobierno cubano sobre los derechos de autor. ¿Qué actitud han tomado los intelectuales de su país respecto a sus derechos de autor en el extranjero?

"Cuba no está dispuesta a morir de inanición cultural, como no lo estuvo a morir de hambre pura y simple. El bloqueo imperialista hace difícil la importación de libros en las cantidades que el pueblo necesita, sobre todo los de índole técnica. La revolución los toma donde los encuentra y los pone a disposición de las masas. Si con esto se lesionan los intereses de los autores, la culpa no es del gobierno cubano, sino del imperialismo, que lleva hasta ese extremo su bárbara voluntad de aislarnos. En un discurso reciente Fidel Castro hizo ese planteamiento, y añadió que como una compensación los escritores cubanos estaban seguramente dispuestos a renunciar a sus derechos en aquellos países donde Cuba encontrara libros que tomar y dar al pueblo por encima del bloqueo imperial. La respuesta de los intelectuales cubanos no se hizo esperar y fue positiva. Yo creo que la medida es correctísima con vista a los antecedentes que acabo de exponer. Los que se rebelan contra La Habana debieran hacerlo mejor contra Washington, contra el imperialismo, no contra la revolución."

HERNÁN LAVIN CERDA.


Universidades

LUCHA EN LA UC NORTEÑA

CINCUENTA días, aproximadamente, duró la huelga de los alumnos de la Universidad Católica de Valparaíso. El conflicto planteó ante el país la crisis que viven las Universidades confesionales. En un corto espacio de tiempo las Universidades Católicas de Valparaíso y Santiago han desnudado frente al país su estructura oligárquica de clase, y sus ataduras a las directivas del Vaticano.

Los estudiantes de Valparaíso libraron una recia batalla para democratizar la UC portería.

Fueron apoyados con un paro nacional de universitarios que decretó la UFUCH (Unión de Federaciones Universitarias de Chile).

La recia batalla de los estudiantes de Valparaíso se topó con la tozuda intransigencia del Arzobispo de Valparaíso, Monseñor Emilio Tagle Covarrubias, "Gran Canciller" de la Universidad.

Los estudiantes se lanzaron a la huelga pidiendo la elección del Rector en forma democrática, un aumento de la representación estudiantil en el Claustro Pleno y la reforma del sistema interno de la UC de Valparaíso, que democratizara su estructura feudal.

El gobierno democristiano tomó partido por el Obispado y el martes Io de agosto una manifestación estudiantil fue agredida por Carabineros. La agresión de la policía dejó un saldo de 24 muchachos heridos. El Intendente de Valparaíso, Enrique Vicente, que lanzó a los carabineros contra los estudiantes, fue protegido por La Moneda que se negó a destituirlo. La juventud democristiana del puerto, producidos los graves incidentes, telegrafió al Ministro del interior solicitando la remoción del intendente y del secretario-abogado, Eduardo Niño. Este telegrama, despachado en las últimas horas de la noche del 1º de agosto, no fue cursado por el telegrafista de turno, que dio aviso al Intendente de Valparaíso de su contenido. Con una orden verbal, el Intendente impidió que fuera cursado y llegara a poder del Ministro del Interior, Bernardo Leighton.

La censura telegráfica a los estudiantes de la UC porteña no impidió que la juventud democristiana hiciera llegar de todos modos su protesta al Ministro del Interior. Pero el Jefe del Gabinete respaldó la brutal acción de los Carabineros.

Un profesor de la Facultad de Agronomía, Otto Vogel, visitó al Ministro Leighton para informarle que la mayoría de los profesores respaldaban el movimiento de los estudiantes.

El profesor Vogel dijo que el intendente y el secretario-abogado eludieron deliberadamente conceder el permiso que los estudiantes solicitaban para marchar a la Plaza Victoria. Los jóvenes querían hacer uso de su derecho constitucional de manifestar pacíficamente. Pero el intendente Enrique Vicente —que también es profesor de la UC— se escondió a fin de crear el pretexto para lanzar los carabineros a reprimir la manifestación pacífica de los estudiantes. Una muchacha fue arrastrada de los cabellos por el suelo. Al presidente del Centro de Agronomía, Crescendo Figueroa, los carabineros le pegaron salvajemente, quebrándole un brazo. Otros veinte estudiantes sufrieron lesiones. Este ha sido el peor incidente entre Carabineros y estudiantes entre lo que va corrido de la actual Administración.

En su lucha contra el feudalismo encarnado en la UC de Valparaíso por el Obispo Emilio Tagle, y el Rector Arturo Zavala Rojas, los estudiantes y gran parte de los profesores contaron con apoyo de los organismos de trabajadores y de estudiantes de todo el país.

En La Universidad de Concepción también se produjeron incidentes cuando los alumnos levantaron barricadas frente a la Escuela Universitaria General, local donde funcionan los cursos de filosofía, historia y geografía y sociología. Los estudiantes de Concepción, aparte de solidarizar con los de Valparaíso, plantearon su propio movimiento destinado a expulsar de la Universidad a los "voluntarios" del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos.

En Santiago, los alumnos de la enseñanza media fueron a la huelga el 4 de agosto pidiendo la construcción de locales y solidarizando con los estudiantes porteños. Frente al Ministerio de Educación se produjeron incidentes con Carabineros cuando éstos quisieron disolver violentamente la manifestación.

Los diarios de derecha, particularmente "El Mercurio" y "Las Ultimas Noticias", trataron de aumentar la violencia contra los ocho mil alumnos universitarios de Valparaíso, mediante intencionadas informaciones que hacían aparecer el conflicto como una "guerrilla estudiantil". En el curso de la huelga de los estudiantes porteños, se pidió la salida del Decano de Derecho, Eugenio Cornejo Fuller, y la restitución en sus cargos de los miembros del Consejo Superior de la Universidad destituidos por el "Gran Canciller".

El Obispo Tagle Covarrubias, justificando su intransigencia, señaló en varias oportunidades que las reformas que exigían los alumnos deben ser aprobadas previamente en Roma. Es decir, dejó al descubierto una vez más que las Universidades Católicas que operan en Chile dependen directamente de las decisiones del Vaticano, aunque el grueso de sus presupuestos está formado por aportes del Estado chileno. El Vicerrector de la UC de Valparaíso, Fernando Molina, apoyó el movimiento de los estudiantes junto con 103 profesores. La actitud de Molina y demás profesores fue reconocida expresamente por la Federación de Estudiantes de la UC de Valparaíso que preside Luciano Ambrosio. Un pequeño grupo de alumnos, dirigidos por Francisco Viñuela de la Vega, se refugió detrás del "Movimiento de Estudiantes de la Universidad" (MEU), para boicotear el movimiento de sus compañeros. Sin embargo, el MEU (al que Luciano Ambrosio llamó "estúpidos uterinos"), no encontró eco en el estudiantado. Su líder declaró a la prensa derechista: "Este es el comienzo del caos nacional ..."

El conservador diario "Las Ultimas Noticias" (5-8-67), llegó a decir con falso entusiasmo: "La llama revolucionaria arde en las universidades chilenas", en una información que tituló: "Guerrilla estudiantil surge en el puerto".

El conflicto de la UC de Valparaíso entronca directamente en la crisis que están sufriendo las Universidades Católicas de América Latina. Los jesuitas anunciaron que se ocuparán del tema en su revista "Mensaje" y adelantaron que publicarán la llamada "Declaración de Buga", que fue elaborada en una reunión de expertos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), celebrada en Buga, Colombia. Ese documento señala: "Todo monarquismo sea estatal, eclesiástico o de cualquier otro género, contradice el ser mismo de la Universidad", y afirma que las autoridades universitarias deben ser elegidas por las "células vivas" que son el conjunto profesor-alumno.

Hay voces jesuitas que sostienen que las Universidades Católicas no serían necesarias y que la Iglesia debe luchar porque se establezcan Facultades de Teología en las universidades del Estado.

Un destacado líder de la llamada "izquierda católica" brasileña, dijo el año pasado en una reunión organizada por la Federación Nacional Cristiana de Estudiantes de los Estados Unidos, en Stony Point, lo siguiente: "Los estudiantes latinoamericanos sienten hoy la contradicción de dos conclusiones que surgen cuando se analiza la situación: la primera es que la revolución radical no es un deseo sino una realidad; la segunda, que tal revolución radical es imposible". Esta afirmación de Luis Alberto De Souza es reveladora de la frustración que penetra en los medios estudiantiles católicos de América Latina. Mientras la mayoría de las Universidades estatales se han convertido en valerosos focos de la lucha antimperialista y antioligárquica, en las Universidades dependientes de Roma se vive comparativamente en la Edad Media. En esa misma reunión de Stony Point, Jorge Lara-Braud, de México, dijo: "Santo Domingo es el símbolo del derrumbe de cualquier confianza por parte de los latinoamericanos sobre la posibilidad de cualquier modus vivendi con los Estados Unidos, aunque obviamente las élites rechazan esta idea cuando la ven escrita sobre las paredes. En 1964 hubo un cierto optimismo por alguna grieta producida en el edificio del poder. Pero Santo Domingo fortaleció a las élites dependientes de los Estados Unidos". En Chile las Universidades están fuertemente penetradas por las Fundaciones norteamericanas y corrompidas por el uso de investigaciones técnicas y académicas por la CIA. El peso de esa penetración lo sufren las universidades privadas, como la Católica. Sin embargo, ninguno de sus máximos personeros se atreve a decir lo que manifestara el colombiano Gonzalo Castillo en una reciente reunión de latinoamericanos y norteamericanos en Pittsburgh: "Me siento emocionalmente incapaz de hablar en inglés", al referirse al malestar que se siente en América Latina por la intervención constante de los Estados Unidos en las universidades latinoamericanas.

XIMENA CANNOBIO


DESMIENTEN AL SENADOR AMPUERO

Señor Director:

En relación a la entrevista al senador Raúl Ampuero, que publican en su último número, me parece necesario hacer la siguiente aclaración:

1. En un pasaje de la respuesta a la primera pregunta se lee: "Desde que el Partido Radical, "espontáneamente y sin condiciones" ofreciera su apoyo a la doctora Carrera, nunca más se habló de los convenios del cobre en el curso de la campaña".

Tal afirmación constituye una mentira. En todos los actos de la campaña cumplimos orgullosamentc con la tarea de honor de formar conciencia antimperialista. Esta conducta no fue sólo de la candidata, sino de todos los personeros políticos de las fuerzas que nos respaldaban. Esta actitud nuestra con respecto a los convenios del cobre puede ser corroborada por los miles de ciudadanos que nos escucharon.

2. Cuando se falta a la verdad sobre hechos objetivos y apreciados por dos provincias, como lo ha hecho el señor Ampuero, cualquiera argumentación, por brillante que sea, no merece respeto ni confianza.

Lo saluda muy atentamente,

MARÍA ELENA CARRERA


Análisis

TAJAMARES Y CALLAMPAS

LOS pobres somos necesarios —me dijo una vez el viejo cuidador de un edificio—, porque si no existiéramos no podría haber ricos".

Este criterio simple y desengañado permite interpretar muchas cosas qué están pasando en Chile, entre ellas lo que se refiere al tan discutido DFL 2.

Está a la vista. Usted abre "El Mercurio" y le sorprenden unos hermosos dibujos arquitectónicos. El edificio Providencia-Manuel Montt, que construye DESCO, el edificio Moneda que construye BANINCO, el edificio Dieciocho que construye NEUT LATOUR, el Tropicana, el Javiera Carrera y muchos otros más. En cualquiera de ellos usted puede encontrar departamentos por unos 70 a 90 millones de pesos. Si usted prefiere el aire libre, verá que puede conseguir bungalows y chalets por 140 a 200 millones. Todos tienen "finas terminaciones", algunos tienen piscinas, terrazas, pérgolas, antenas de FM y TV, etcétera. Tal como las Torres de Tajamar, todos disfrutan de los beneficios del DFL 2, lo que significa que están exentos de contribuciones, de impuesto global complementario y de impuesto de herencia, además de tener renta libre de controles.

LAS FRANQUICIAS Y LAS VIVIENDAS

Entre todos esos vistosos avisos, datos de una discusión parlamentaria. ¿Deben mantenerse esas franquicias o sería mejor eliminarlas o, por lo menos, modificarlas?

La Cámara Chilena de la Construcción se moviliza. Ataca, presiona, "no vamos a permitir que nos echen a perder el negocio", parecen decir. Señalan que la cesantía en la construcción es cada vez más alta y que las viviendas iniciadas son cada vez menos. Que el sector privado necesita estímulos para seguir construyendo.

Sin embargo, si estudiamos serenamente la situación, veremos que los problemas principales no han sido planteados con suficiente claridad.

Es cierto que el sector privado, que ha estado construyendo con bastante uniformidad unas 15.000 viviendas anuales, ha disminuido el ritmo en 1967, pero no lo ha hecho en forma violenta.

Lo realmente alarmante es que el sector público, que inició 36.500 viviendas en 1965, debió bajar la puntería a 13.400 viviendas en 1966, y en este año que llevamos a medio recorrer, es probable que no alcance a iniciar ni siquiera 10.000. La Corporación de la Vivienda, que contrató 26.200 viviendas en 1965, bajó esa cantidad a 7.350 en 1966, y en los primeros meses de este año ha contratado solamente 860 viviendas.

Tan impresionante como este descenso en el volumen de viviendas, es el cambio en los tipos de viviendas contratadas.

Durante 1965, el 54% eran viviendas medias y superiores, y el 46% eran mínimas: en 1966, el 23% fueron mínimas y en 1967 lo son solamente el 4%. Esto significa que la disminución en las contrataciones ha afectado especialmente a las viviendas mínimas, que son las destinadas a loa grupos de población de ingresos más bajos.

POLÍTICA EXTRANJERA

¿A qué se debe esa brusca disminución en la acción estatal? ¿Es una de las características vacilaciones de un gobierno oportunista, que varía su orientación según sean los golpes que le propinen los grupos de presión? ¿O es un retorno a la castidad después de los desbordes demagógicos del primer año de gobierno?

Parece innegable que los mal elaborados planes y el despilfarro de recursos han sido factores determinantes, pero más importante aun ha sido el sometimiento ante la fuerza de "convencimiento" de los contralores extranjeros.

Cuando la delegación del gobierno de Chile presentó en noviembre del año pasado sus informes a la Alianza para el Progreso, recibió junto con algunas golosinas y palmadas cariñosas, un buen tirón de orejas.

"Las perspectivas del programa habitacional no son alentadoras", les dijeron. "Las actuales metas son demasiado elevadas y deberían modificarse".

"El gobierno debería establecer como uno de los objetivos primordiales del sector público el estimular un mayor grado de iniciativa y autonomía de parte del sector privado. Se debería procurar que el sector privado se hiciera cargo de una mayor proporción de construcciones de tipo mediano y superior".

En cuanto a las aspiraciones de los grupos de menores ingresos, les recomendaron en forma despiadada:

"Cuando se trate de programas de emergencia como la Operación Sitio, se debe prever la posibilidad de que el gobierno recupere los terrenos, mediante el empleo de contratos de arrendamiento y otros recursos similares.

Las demoras en el reembolso de las deudas, son una importante causa de descapitalización ... Este problema habrá de subsistir mientras no se impongan verdaderos castigos, a fin de obtener el pago; por ejemplo, nunca se ha recurrido al desahucio como arma para tal fin".

LETANÍA DE HAMILTON

Estos desalmados consejeros de la Alianza (con el gobierno de Chile) para el Progreso (de los Estados Unidos) parecen tener una poderosa influencia. Como un eco lejano el ministro Hamilton recita ahora: "Se ha reconocido a los particulares que invierten capitales y colaboran en la tarea de edificar viviendas económicas, diversos beneficios tributarios"... "esos mismos capitales obtendrían probablemente mayores utilidades, seguridad y liquidez en otras inversiones que libremente puedan hacer". "Esta y no otra es la razón de fondo que ha tenido el presidente

Frei para asegurar que mantendrá inalterables las franquicias de que gozan las viviendas acogidas al DFL 2". Junto con esto se abandona la construcción de viviendas realmente económicas a través de las instituciones del sector público.

No se trata, entonces, de buscar en forma directa y decidida una solución para "el angustioso problema de la vivienda". Se trata de resolverlo en forma indirecta, ofreciendo a los inversionistas tentadoras utilidades, seguridad y liquidez. La vivienda deja de ser "un factor de progreso social" para convertirse en un buen negocio.

CRISIS DEL SISTEMA

Este fue el criterio "capitalista" del gobierno anterior y sigue siendo el criterio del gobierno actual. Y es precisamente allí donde se ha puesto en evidencia con mayor prontitud su fracaso, que es algo más que el fracaso de un gobierno. Es la crisis de un sistema que basa su acción en estímulos utilitarios.

En este caso puede verse claramente como el sistema encuentra en su propia estructura capitalista las limitaciones que impiden resolver los problemas de la población: para que se construyan viviendas es necesario que los inversionistas obtengan utilidades; para esto hay que ofrecerles rebajas de impuestos. Los inversionistas aprovechan esas rebajas y construyen viviendas lujosas, que dan mayores utilidades, y el sector público no puede construir viviendas económicas, porque sus ingresos son menores.

De aquí que, en este sistema, las Torres de Tajamar, símbolo de la vivienda de lujo, y las poblaciones callampas, dependan unas de otras. Si se construyen aquéllas, deben permanecer éstas y para que éstas puedan ser reemplazadas por verdaderas viviendas, sería necesario que se dejaran de construir edificios lujosos.

Este no es un problema que pueda resolverse con leyes o discusiones par lamentarías, sino utilizando inteligentemente y con justicia los recursos del país. El gobierno actual no puede hacerlo y solamente se da vueltas sobre sí mismo.

GANANCIAS IMPERIALISTAS

Mientras el perro trata de morderse la cola, hay otros que disfrutan de las ventajas del sistema capitalista. Por ejemplo, Frank Milliken, presidente de la Kennecott Copper Co., que anunció hace pocos días un nuevo record en las utilidades de la empresa, atribuyéndolas a mejores precios y mayores utilidades de las operaciones chilenas. "La venta del 51% de los intereses de la firma en el yacimiento de El Teniente al gobierno de Chile, significó —según dijo— una utilidad extra de 27,6 millones de dólares". Pero eso fue sólo una parte pequeña. Las utilidades de las empresas de la gran minería del cobre, que en 1965 fueron de 44 millones de dólares, aumentaron en 1966 a 89 millones, y se calcula que llegarán a 110 millones de dólares en 1967.

Con los 110 millones de dólares, que esas empresas obtendrán este año, se podrían edificar 50.000 viviendas de las llamadas mínimas, o 30 mil viviendas medianas.

El último préstamo del BID por seis millones de dólares, conseguido a través de largas y penosas negociaciones, parece bastante lastimoso y ridículo frente a los 110 millones que se llevan estos aprovechados "socios".

Si agregamos a lo que se llevan las empresas extranjeras las utilidades de los empresarios nacionales, veremos que en el país hay una cantidad de recursos considerable, pero esos recursos son utilizados, hoy como ayer, para beneficio de unos pocos.

¿Cómo podrían enriquecerse los monopolios norteamericanos y los Edwards, los Ross, los correa, los Soza Cousiño, los Pérez Zujovic, los Gumucio Vives y tantos otros, si no fuera por los incontables trabajadores que día a día entregan su trabajo por un salario miserable, con el que pueden alimentar apenas a la familia que los espera en el conventillo o en la población?

¿Qué sería de ellos si un día los trabajadores decidieran recuperar lo que se les arrebata para construir las viviendas luminosas que sus niños, como todos los niños, merecen?

RICARDO


Política Nacional

¿TIENE VIGENCIA EL FRENTE DE TRABAJADORES?

PARECE que el Partido Socialista llevara en su seno el virus de la división. El sector ampuerista anunció que próximamente celebrará un Congreso Nacional Constituyente para reflotar el Partido Socialista Popular.

El grupo disidente acusa al Comité Central de abolir la democracia interna y abandonar la línea política de Frente de Trabajadores.

Estos cargos han sido rechazados por la directiva.

El Frente de Trabajadores se ha convertido en un dogma socialista. Sin embargo, es un concepto ambiguo, insuficientemente desarrollado y elaborado, apenas conocido, comprendido y digerido por los militantes, la masa y la opinión pública. Por eso cada socialista lo interpreta a su manera.

Fue aprobado como línea oficial del antiguo Partido Socialista Popular, en el Congreso de Valparaíso de 1955. Posteriormente, lo ratificaron el Congreso de Unidad de 1957 y todos los congresos siguientes, incluso el último celebrado en Linares en 1965.

¿QUE ES EL FRENTE DE TRABAJADORES?

El Frente de Trabajadores descansa en dos premisas.

La burguesía nacional está comprometida y vinculada con el imperialismo, el latifundio, el gran capital ban-cario, industrial y comercial. Luego, está inhabilitada para conducir y participar en la lucha antimperialista y antifeudal, y para promover las transformaciones y el desarrollo que el país necesita, pues ello afecta sus propios intereses de clase. Los partidos centristas, como el Radical y la Democracia Cristiana, están infiltrados o dominados por la burguesía, o coludidos con ella.

Debido a estas características de la burguesía, no es aplicable en Chile la tesis de que se puede llegar al socialismo a través de una etapa previa, la revolución democrática burguesa, en que la burguesía tiene un rol preponderante y decisivo.

La experiencia de los gobiernos radicales y de la administración Ibáñez, probó que los partidos proletarios no pueden confiar en la burguesía.

Las únicas fuerzas que están en condiciones de actuar contra el viejo orden, son los trabajadores. Sólo ellos pueden construir una sociedad de nuevo tipo, que suprima nuestra dependencia del imperialismo, modifique el régimen de explotación feudal de la tierra y establezca relaciones de producción socialistas cada vez más avanzadas.

El Frente de Trabajadores es la unidad del proletariado de la ciudad y del campo, y de la intelectualidad revolucionaria para imponer formas socialistas en la vida colectiva. Ellos, que son la única clase no comprometida, deben encabezar la lucha contra el orden burgués, desahuciando toda colaboración con la burguesía y los partidos que la representan políticamente.

El Frente de Trabajadores se contrapone al Frente de Liberación Nacional sustentado por los comunistas. Estos han defendido la formación de un bloque amplio que incluya a algunos partidos de la burguesía, especialmente al Partido Radical. En el movimiento popular han chocado permanentemente estas dos consignas, pero ha predominado la posición socialista, a pesar de la resistencia del PC.

La política de Frente de Trabaj adores consolidó la unidad socialista-comunista, independizó a los partidos marxistas de los de extracción burguesa, los acostumbró a confiar en sus propias fuerzas y los transformó en conductores de la clase trabajadora. El movimiento popular tuvo que precisar sus objetivos y sus metas, debió definirse cada vez más y adquirió personalidad. Se convirtió en uno de los más importantes conglomerados políticos del país y del continente. Dejó de ser trampolín y satélite del Partido Radical y aspiró a la conquista del poder para las masas.

ESTRATEGIA ELECTORAL

Pero, a pesar de su ropaje y fundamentación revolucionaria, el Frente de Trabajadores es esencialmente una estrategia electoral. Esto lo hace vulnerable.

Es obvio que una combinación política basada en los partidos proletarios no tendrá acceso al poder por la vía electoral, aun cuando toda la clase trabajadora se uniera detrás de un candidato popular, porque lo impedirán el imperialismo y la oligarquía.

Sin embargo, suponerle a las masas tan alto grado de madurez es puro idealismo. Los hechos demuestran que la burguesía es capaz de atraer a numerosos sectores asalariados, de neutralizarlos o separarlos del movimiento popular.

Entonces, es bien poco lo que se gana con mantener aislados a los trabajadores y preocuparse de que no se contaminen con la burguesía.

Lo más que puede obtenerse es que cada seis años recobren sus esperanzas de vencer en las urnas y luego sufran nuevas frustraciones.

También es una inconsecuencia defender con tanto ardor el Frente de Trabajadores y dividir el partido que constituye uno de los pilares del aglutinamiento de la clase trabajadora. ¿Con qué trabajadores se va a unir el nuevo Partido Socialista Popular? ¿Con los comunistas? Por lealtad hacia su aliado oficial, el PC no podría entenderse con el sector ampuerista. ¿Con los trabajadores democristianos o radicales? Aun si fuera posible, el nuevo PSP no sería conductor, sino apéndice de esas fuerzas.

Por otra parte, la división del Partido Socialista debilita dentro del FRAP las posibilidades de aplicar la línea del Frente de Trabajadores, tanto porque el Partido Comunista pesará más en sus decisiones, como porque se habrá restringido el núcleo en torno al cual deben converger los demás trabajadores.

Si se confía en las elecciones como el camino viable para conquistar el poder, el Frente de Trabajadores es una insensatez, porque los partidos populares necesitan el aporte de los sufragios de los sectores burgueses.

Esta conjunción de fuerzas proletarias y de la burguesía podría triunfar en determinadas circunstancias, pero esto no significaría ni la conquista del poder ni la revolución. Porque, o tendría que transarse el programa o se correría el riesgo del cuartelazo o la intervención yanqui.

El camino electoral deja irremediablemente "embotellados" a los partidos de vanguardia y a la clase trabajadora, sea que concurran a los comicios solos o acompañados de los vapuleados burgueses.

RESULTADOS PRÁCTICOS

Las ventajas de una teoría se aprecian por sus resultados prácticos. En doce años, el Frente de Trabajadores ha sido incapaz de dar una salida a las masas.

Además, nunca se ha podido aplicar en forma estricta. Por el FRAP han pasado diversos partidos no proletarios, especialmente en los períodos de actividad electoral.

¿A qué ha quedado reducido el Frente de Trabajadores?

Se ha convertido en algo tan negativo y sectario como es el repudio al Partido Radical, como si el destino del movimiento popular y del proceso revolucionario dependiera fundamentalmente de las relaciones con esa agrupación política.

Pero ni siquiera ese rechazo al radicalismo ha sido tan categórico y constante. Si el Partido Radical hubiera aceptado apoyar al candidato del FRAP en las dos últimas campañas presidenciales, se hubiera admitido su colaboración. Y esta actitud tolerante la han tenido ambas corrientes del socialismo.

LINEA SUPERADA

Definitivamente, la línea de Frente de Trabajadores puede haber sido útil en una etapa de nuestra evolución política, pero ha sido superada por los nuevos acontecimientos y el enfoque distinto de las luchas políticas.

Cada vez se afianza más en la Izquierda la convicción de que la conquista del poder para hacer la revolución y no para instaurar un régimen reformista, no se conseguirá por la vía electoral.

Aunque haya discrepancias en cuanto a la oportunidad y los métodos o la táctica, la acción armada es inevitable en cierta etapa. Entonces, las combinaciones político-electorales carecen de importancia. No resolverán nada.

Las líneas políticas con fines electorales dejan de ser útiles y pierden toda trascendencia. Lo decisivo es la preparación para la lucha no electoral, y la ayuda a los combatientes latinoamericanos.

Por otra parte, la acción revolucionaria y antiimperialista, hacia la cual deberán volcarse en el futuro los sectores populares, se caracteriza por su amplitud. Choca también, en consecuencia, con el espíritu restrictivo del Frente de Trabajadores. UN FRENTE REVOLUCIONARIO DE LIBERACIÓN está más de acuerdo con los tiempos y la realidad.

JAIME FAIVOVICH


Conferencia

ALTAMIRANO: ADIÓS AL ELECTORALISMO

SI bien para algunos revolucionarios, Chile constituye un país excepcional en el continente, los socialistas chilenos piensan que no escapa de las características generales que configuran el proceso de desarrollo latinoamericano y que, más tarde o más temprano, también será incluido en el cuadro continental determinado por la ubicación de la lucha armada como única salida revolucionaria". Este fue uno de los conceptos medulares expuestos por el senador socialista Carlos Altamirano, en la conferencia de prensa que ofreció en La Habana el 4 de agosto, la que se prolongó durante una hora y media y a la que asistieron numerosos periodistas extranjeros acreditados a la Primera Conferencia de OLAS.

El senador Altamirano reconoció que existen algunas discrepancias entre socialistas y comunistas respecto a problemas del desarrollo revolucionario de Chile, de América y del mundo. "Estas discrepancias —explicó— emanan en términos generales, del hecho de que el PS, siendo un partido marxista, no pertenece a los 83 partidos comunistas que existen en el mundo. Y en términos particulares, también manifiesta diferencias respecto a la solidaridad que debe existir entre los movimientos revolucionarios latinoamericanos".

En el caso concreto de OLAS, Altamirano explicó que la posición comunista se dirige a obtener que la OLAS sea destinada a coordinar la solidaridad entre los pueblos que luchan por su liberación, mientras que los socialistas consideran que OLAS no sólo debe coordinar dicha acción, sino buscar caminos para una estrategia común en la lucha antiimperialista.

Agregó que no creía que tales discrepancias pudieran provocar la ruptura del FRAP, pero asignó a este organismo objetivos meramente electorales, que en Chile han ido adquiriendo carácter tradicional. Esto, a juicio de Altamirano, se debe en gran medida al hecho de que el PS ha radicalizado su línea política, de manera que hoy resulta muy difícil concebir una lucha electoral en las condiciones que se dio la de 1964.

Puntualizó que esto no significaba descartar la participación en procesos electorales, pero en todo caso, ello siempre sería bajo una concepción y un contenido político distintos a los de 1964.

Los siguientes, son algunos conceptos del senador socialista en su conferencia de prensa:

—"En definitiva la gran pugna entre los pueblos sometidos al imperialismo y las naciones imperialistas se resuelve por la vía armada".

—"Ya no es compartida por la gran mayoría de las organizaciones revolucionarias chilenas, la concepción de que existe una solución revolucionaria a través de la llamada "vía pacífica".

—"El reto fundamental que afronta el imperialismo norteamericano no proviene tanto del enfrentamiento con la URSS y especialmente con el mundo socialista, como de la sublevación de los pueblos subdesarrollados y sumergidos. La antigua polarización entre Washington y Moscú ha sido reemplazada por Washington-Hanoi-Habana".

—"El imperialismo norteamericano ha creado algo más que una estrategia común para enfrentar a los movimientos liberadores del continente. Ha creado la estructura de un estado supra nacional, un super estado con sus propios ministerios; de tal manera que los presidentes de las naciones latinoamericanas ejercen, en definitiva, el poder "por delegación" del amo imperialista". Explicó que los ministros de Hacienda siguen las ordenanzas del Fondo Monetario Internacional; los cancilleres, las del Departamento de Estado; y los ejércitos "son simples segmentos del gran aparato represivo que Estados Unidos ha montado y sigue montando en América Latina".

—"En Latinoamérica se produce una pugna frente a una gran alternativa que puede sintetizarse en dos nombres: Bolívar y Monroe. Para el primero, América Latina es una nación deshecha en 20 repúblicas; para Monroe estas 20 repúblicas deshechas existen para servir a una sola gran nación: Estados Unidos. OLAS ha reivindicado la gran bandera americanista de Bolívar".

—Respecto de los convenios celebrados por la URSS con gobiernos no socialistas, Altamirano expresó su opinión personal en el sentido de que para formular una posición política, es previo determinar que en los países que reciben la ayuda soviética existen o no destacamentos armados combatiendo. "Resulta muy fuerte para las vanguardias que luchan en las montañas comprobar que la URSS aporta ayuda para mantener a las burguesías locales y a los latifundistas nativos".

—"No hemos dicho nunca que la vía arma da debe estallar simultáneamente en todos los países latinoamericanos, sino que la oportunidad para ello será determinada por las peculiaridades de cada país".

—En cuanto a los problemas contingentes de la política chilena, el senador socialista declaró que la derrota sufrida por la izquierda en 1964 había cerrado un ciclo, el cual estuvo determinado por el acento que el movimiento popular ponía en el aspecto electoral de su lucha.

—Por eso los socialistas no piensan revivir el Frente Popular de 1938 ("una estrategia planteada por el Partido Comunista, en el plano mundial, para derrotar al fascismo"). Enfatizó que tampoco existe una alianza entre el FRAP y el Partido Radical. "Una alianza futura con el radicalismo no resolvería el problema del poder en Chile", dijo.

CARLOS JORQUERA TOLOSA
La Habana


Notas:

1. Un ejemplo claro de esta ideología lo muestra el espíritu de los convenios del cobre suscritos por el Gobierno democristiano; si los yanquis acceden a duplicar la producción cuprífera, tanto ellos como nosotros resultamos favorecidos. De más está repetir que no se trata de esta relación. SI producen más tributando menos por tonelada, ganan aun más ellos y perdemos nosotros.

2. Paul Baran: "La Economía Política del Crecimiento", F.C.E., páginas 28, 30, 270.

3. "Por la Revolución Africana"

4. "La violencia y los cambios sociales"

5. "Frantz Fanón: el itinerario de la generosidad", por Maurice Maschino.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02