Grieta en la izquierda

PUNTO FINAL
Año I. Nº 34
Agosto de 1967

“EL DEBER DE TODO REVOLUCIONARIO ES HACER LA REVOLUCIÓN”

SE ha iniciado en La Habana la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de América Latina. El imperialismo norteamericano ha redoblado su agresividad con motivo de esta reunión en la capital del Primer Territorio Libre de América. Eso equivale a comprobar que la conferencia cuenta con el apoyo y respaldo de las masas oprimidas del continente. El imperialismo se ha movilizado (y movido sus peones) justamente porque entiende la proyección y trascendencia de esa conferencia. Sabe que su enemigo más implacable y peligroso es el pensamiento revolucionario que hoy gana apoyo en América Latina y que plantea el enfrentamiento armado y continental contra el imperialismo.

Los imperialistas desearían que los pueblos que oprimen se mantengan desunidos. Que los movimientos de liberación nacional — si surgen— operen separados, sin coordinación táctica ni estratégica. Que la lucha se esterilice en cuestiones secundarias y burocráticas. Que los partidos y movimientos de izquierda se fragmenten y anquilosen en un marasmo de rencillas personales, egoísmos y fruslerías.

Eso es lo que quieren los imperialistas.

Pero los pueblos desean otra cosa. Quieren que sus vanguardias irrumpan combativas; que cesen las escaramuzas sin sentido ni futuro; que enarbolando la bandera que nuestros próceres alzaron en 1810, se inicie la lucha de liberación; que los revolucionarios dejen a un lado lo subalterno y fútil para encarar lo importante y urgente; que golpeando todos a una y en todas partes, se rompan las cadenas.

Los pueblos de América Latina quieren combatir para que el imperialismo no pueda, como ahora, dedicarse tranquilo a estrangular al Vietnam heroico y ejemplar.

La hora ha sonado y ya se lucha en Venezuela, Guatemala, Colombia y —junto a nosotros— en Bolivia. Son las barricadas del antimperialismo que están llamando, como en el siglo pasado, a todos los patriotas de América Latina.

El imperialismo se da cuenta de lo que le espera. De ahí su odio a la revolución cubana, que hoy sirve de norte luminoso a las esperanzas y esfuerzos continentales, por eso su empeño en preparar nuevas sanciones contra Cuba y en bloquear los caminos que llevan a la isla. Debido a eso el empeño gastado en impedir que la Conferencia de La Habana reuniera a todos sus delegados. A eso también se deben sus hábiles maniobras para sembrar la desconfianza, estimular a los vacilantes y quebrantar los movimientos populares.

Pero el imperialismo no ha conseguido sus propósitos.

La Conferencia de La Habana ha iniciado sus deliberaciones y el estudio de los acuerdos que hagan, realidad su lema: "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución".

La Conferencia que dará sus estatutos a la OLAS y señalará el carácter de una auténtica solidaridad revolucionaria, recibe en estos instantes el saludo combativo y esperanzado de las masas del continente. Nunca como ahora el camino de la revolución se había mostrado más nítido y sugerente para los latinoamericanos.


Política Nacional

GRIETA EN LA IZQUIERDA EN EL PEOR MOMENTO

A partir del 1º de julio de este año, las aduanas chilenas contabilizaron notable aumento del número de visitantes norteamericanos. Casi en los mismos instantes en que el Gobierno del Presidente Frei negaba las visas a algunos jóvenes vietnamitas, invitados a Chile a participar en una marcha de solidaridad con su pueblo, crecía considerablemente la cantidad de norteamericanos que llegaban a Santiago por vía aérea.

El "turismo" norteamericano es normalmente intenso pero su agudización llamó la atención, incluso a los familiarizados con el negocio.

La mayoría de los visitantes son "observadores" de las más variadas organizaciones que desean auscultar el fenómeno que se ha desencadenado en Chile en los últimos días y que se caracteriza por un deslizamiento del país hacia posiciones de Izquierda.

El fenómeno despertó severa inquietud en el Gobierno de los Estados Unidos, que ya había recogido ciertas prevenciones de voceros de los intereses norteamericanos que operan en Chile, especialmente de la empresa minera Anaconda Copper. Lo cierto es que hasta el instante en que ocho parlamentarios encabezados por el senador Raúl Ampuero abandonaron una reunión plenaria del Comité Central del Partido Socialista, precipitando una seria crisis en esa colectividad, la izquierda institucional chilena se veía fortalecida a tal punto que empezaba a ser natural que se pronosticara su ascenso al poder en 1970.

El repunte izquierdista superaba las contradicciones que se mueven dentro del movimiento avanzado chileno y especialmente dentro del sector que se autodefine como revolucionario, y permitía mostrar hacia el exterior un bloque pujante.

Dos acontecimientos ajenos a la Izquierda institucionalizada, registrados a partir de los primeros días de julio, contribuyeron a fortalecer esa imagen.

Un movimiento interno de jóvenes radicales, gestado durante los últimos años, asomó a la superficie de su colectividad durante la última Convención Nacional del Partido Radical y se impuso implantando una línea izquierdizante, congruente con el acuerdo anterior a ese torneo que determinó el apoyo radical a la postulación senatorial de la doctora María Elena Carrera, candidata socialista que resultó elegida en O'Higgins y Colchagua.

El Consejo Nacional del Partido Demócrata Cristiano, presidido por el oficialista senador Patricio Aylwin, resolvió pronunciarse sobre la instalación en Chile de una filial de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuya existencia fue propuesta en enero de 1966 en La Habana por el senador socialista chileno Salvador Allende.

El acuerdo del Consejo Nacional, consecuente con la posición asumida por los democristianos en el pasado, antes de llegar al poder con Frei, proclamó que el PDC "no se opone al funcionamiento de OLAS en Chile..."

En otra parte del documento el Consejo Nacional democristiano dijo: "El PDC sostiene la vía democrática como el mejor camino para el desarrollo de los pueblos en su lucha contra todo imperialismo y por superar el atraso, la explotación y la miseria. Admite, sin embargo, conforme a sus principios, que en casos de Gobiernos que desconocen los derechos fundamentales de las personas y del pueblo, sin dejar salida democrática posible, es legítimo defender esos derechos por la vía de la insurrección armada".

Aun cuando el acuerdo diluía la responsabilidad del imperialismo en el atraso de los pueblos latinoamericanos, era lo suficientemente claro frente a la insurrección armada popular, como para objetar su sentido avanzado.

Posteriormente, dentro del PDC se produjo la elección de la nueva directiva de la Juventud que arrojó un neto triunfo para el sociólogo Rodrigo Ambrosio, personero representativo del "sector avanzado" o "rebelde". Días después una comisión compuesta por siete democristianos, encabezados por el Vicepresidente del instituto de Desarrollo Agropecuario, Jacques Chonchol, anunció que había terminado la labor que le fue encomendada por la Junta Nacional del PDC, entregando su informe de 117 páginas para orientar un programa "de desarrollo no capitalista", hecho que molestó abiertamente al personalista Presidente Frei.

Con esos antecedentes internos el Partido Demócrata Cristiano desembocó en su Junta Nacional, la que terminó con el triunfo categórico de la corriente no oficialista, representada por los grupos "rebelde" y "tercerista", sostenedores del informe antes citado; se impuso una directiva encabezada por lo más caracterizado del sector izquierdista: Rafael Agustín Gumucio, Alberto Jerez y Julio Silva, a los que se sumaron los "terceristas" Bosco Parra y Sergio Fernández Aguayo.

Los desplazamientos de los partidos Radical y Demócrata Cristiano hacia posiciones izquierdizantes, inquietó a la Casa Blanca y a los inversionistas norteamericanos y. por supuesto, alarmó al Presidente Frei que parece decidido a terminar la segunda parte de su mandato, que se iniciará en noviembre próximo, con una clara orientación derechista.

No cabe la menor duda que fue el documento del Consejo Nacional del PDC relativo a OLAS el que más alarmó a los norteamericanos.

La política norteamericana puede ser definida en cualquier film corriente de los Estados Unidos: es una política que divide al mundo, a la humanidad, entre buenos y malos. Los buenos son, por supuesto, los norteamericanos y los que aceptan su política; los malos, todos los que la rechazan o ponen en duda.

Dentro de tan esquemática e interesada división, los "malos" en América Latina son todos los que desean desarrollar a sus países al margen de la presión económica norteamericana al considerar que ésta se contrapone abiertamente al interés de cada pueblo del continente.

Para los norteamericanos la Revolución Cubana es el símbolo de la perversidad porque ella nacionalizó todos los bienes y desalojó los intereses norteamericanos. De ahí que todo movimiento que tenga tendencia nacionalista o socialista es enemigo de los intereses norteamericanos.

Los norteamericanos a través de su publicidad han convencido a los latinoamericanos menos avisados que su "ayuda" es decisiva y que sin ella no se puede vivir. Todo movimiento de liberación nacional latinoamericano es contrario a ese plan propagandístico.

La decisión del Consejo Nacional del Partido Demócrata Cristiano de bendecir cierto tipo de movimientos liberadores populares tuvo que chocar forzosamente con la política oficial norteamericana.

Para Estados Unidos es de enorme importancia que los movimientos latinoamericanos que tienden a liberarse de su acción perturbadora se mantengan en departamentos estancos y que, incluso, se agudicen las contradicciones que entre ellos se suscitan como consecuencia de la diversidad de matices con que encaran la lucha popular.

Para ese plan el deslizamiento del radicalismo hacia posiciones de Izquierda, el acuerdo del consejo Nacional del Partido Demócrata Cristiano y el vuelco de esa misma colectividad hacia una línea progresista son elementos nocivos y peligrosos. Ello explica la invasión de "observadores" norteamericanos interesados en conocer los orígenes de este fenómeno, al cual puede sumarse la publicación del documento del Secretario General del Partido Comunista, Luis Corvalán, con posiciones más amplias frente a otros sectores que se han comprometido en la lucha antimperialista.

Por el momento los encargados de imponer la política norteamericana en Chile no divisan manifestaciones de insurrección armada pero se preocupan que la Izquierda no llegue al poder por la vía electoral.

Las tendencias observadas al término del primer semestre permitían anticipar un posible entendimiento de las fuerzas políticas que en el año 1936 formaron el bloque llamado Frente popular, creado para combatir en el plano exterior al fascismo y en el plano interno a la oligarquía que conservaba su propósito de aplastar las manifestaciones de ascenso de la pequeña burguesía (clase media), surgidos en la turbulenta década de 1920.

El resultado de la Convención Nacional del Partido Radical, congruente con el apoyo brindado en el Senado a la Mesa del socialista Salvador Allende y del socialdemócrata Luis Fernando Luengo, y el entregado a la postulación senatorial de la candidata socialista María Elena Carrera, afirmaba la impresión de una aproximación del radicalismo al Frente de Acción popular.

Los sectores que estiman que la vía electoral constituye un opio que adormece la verdadera capacidad de lucha popular, miraban con escepticismo esa aproximación pero objetivamente no pueden desconocer que desde el punto de vista formal ella podía asumir el carácter de una alternativa de poder para 1970.

Esto último constituye el gran dilema para el movimiento revolucionario chileno y para los de otras naciones del continente.

El debatido asunto de las "condiciones dadas" para los procesos revolucionarios divide a los que pueden promoverlos.

Aun cuando la experiencia indica que Estados Unidos no aceptará el triunfo de un Gobierno popular, aunque cuente con el auténtico apoyo de la mayoría de un país (casos: Guatemala en 1954; Cuba en 1961; Santo Domingo en 1965); hay quienes persisten en la búsqueda, una vez más, del poder por la vía electoral.

Eso es un asunto que sólo encontrará respuesta en la acción, en la práctica; por el momento interesa advertir que la prédica y el ejemplo de la Izquierda criolla, durante años, ha terminado por convencer a vastos sectores del país que las fórmulas de Gobierno, conservadora o reformista no ofrecen solución a la problemática nacional.

El fracaso estrepitoso del Gobierno democristiano ha determinado la derrota de la corriente oficialista dentro del Partido Demócrata Cristiano y la búsqueda del PR de una alternativa socializante.

La importancia de los últimos hechos políticos, acaecidos en Chile, que tanto alarman a los gobernantes norteamericanos, radica en un planteamiento simple: el socialismo es una alternativa para vastos sectores de ciudadanos chilenos. El problema radica en encontrar el camino para llegar al socialismo. El debate sobre la vía insurreccional armada y la vía electoral se mantiene como el más importante y decisivo.

AUGUSTO OLIVARES B.


Análisis

LA OLAS DESATA UNA TEMPESTAD POLÍTICA

EL 31 de julio se inauguró en La Habana la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), con la participación de delegados de los partidos populares y de los movimientos de liberación del continente. No concurren el Partido Comunista de Venezuela ni las dos fracciones en que está dividido el comunismo brasileño.

En representación de Chile asisten sólo personeros de los partidos Socialista y Comunista.

El temario de la reunión incluye cuatro puntos: lucha antimperialista en América Latina; posición y acción común frente a la intervención político-militar y a la penetración económica e ideológica del imperialismo en América Latina; solidaridad de los pueblos latinoamericanos con las luchas de liberación nacional; y estatutos de la OLAS.

Esta entidad se creó en La Habana, en enero de 1966, inmediatamente después de clausurada la Conferencia Tricontinental. La iniciativa correspondió a la delegación socialista que concurrió a este torneo, integrada por Salvador Allende y Clodomiro Almeyda.

Según el documento constitutivo, OLAS estaba destinada a unir, coordinar e impulsar la lucha antimperialista en América Latina, y debía utilizar todos los medios a su alcance para apoyar los movimientos de liberación.

Diversos factores contribuyeron a retrasar la instalación de OLAS en nuestro país. Primero, las preocupaciones político-electorales y el desinterés de los partidos del FRAP. Segundo, las discrepancias entre socialistas y comunistas respecto al carácter de la nueva organización y a su amplitud. El PC objetó la incorporación de movimientos ajenos al FRAP, como el Partido Socialista Revolucionario, el MIR, la Vanguardia Marxista Revolucionaria, Espartaco, Camilo Torres y otros, reservándose derecho a veto.

Por eso, el Comité chileno se formó recién a fines de junio y quedó circunscrito a socialistas y comunistas.

Para que OLAS pueda cumplir su papel de baluarte antimperialista, es preciso abandonar el sectarismo y deponer las rivalidades, rencores y odiosidades que han dividido, esterilizado y desprestigiado a la Izquierda. La OLAS debe ser el organismo aglutinador de todas las fuerzas auténticamente antimperialistas. De lo contrario, está condenada prematuramente al fracaso o sólo podrá ejecutar una acción limitada o simbólica.

El imperialismo norteamericano, que ve en la unidad y en la solidaridad de los pueblos de América Latina, el comienzo del fin de su hegemonía y dominación en el continente, ha montado contra OLAS una virulenta campaña internacional y nacional. Esta arreció después de conocerse la declaración del PDC.

INTRIGAS IMPERIALISTAS CONTRA OLAS

Un portavoz del Departamento de Estado la calificó de "sorprendente". En iguales términos editorializó el diario "New York Times", el cual se lamentó de que la democracia cristiana "hasta tuvo palabras favorables para la guerra de guerrillas". Por ello, estima que "están minando" a Frei en su propio partido. Dice que la posición del PDC "parece implicar un apoyo a los movimientos subversivos" y pronostica que le puede crear "serios problemas políticos internos y externos al Presidente Frei". Agrega que éste "está profundamente molesto por la declaración de su partido y que puede verse obligado a clarificar su posición personal, aun a costa de dividirlo".

Pero el imperialismo no sólo actuó directamente para presionar al Gobierno, sino que utilizó una vez más a los gobernantes y a los políticos venezolanos.

El Canciller Ignacio Iribarren Borges, manifestó "que su Gobierno fue desagradablemente sorprendido por este acontecimiento. Es inexplicable e inconcebible para nosotros —añadió— cómo Chile puede permitir que opere OLAS en su país, cuando su objetivo desembozado tiende a ayudar a la subversión y a estimular la intervención en el resto del Continente".

El líder del Partido Social Cristiano de Venezuela, y actual candidato a la presidencia de ese país, Rafael Caldera, cablegrafió a Frei y al Consejo del PDC chileno, manifestando que estaba "desconcertado" y que era necesario clarificar el asunto.

La revista venezolana "Momento" consideró la instalación de OLAS en Chile como una "bofetada a Venezuela" y propuso la ruptura de relaciones con nuestro país.

El diario "La República", afecto al Gobierno, previno que la conducta de la democracia cristiana podía "poner en peligro las buenas relaciones que existen entre ambos países".

También se sumó a la intriga la prensa de otras naciones latinoamericanas.

"La Tribuna", diario aprista, sostuvo que el establecimiento en Chile de OLAS tiene justamente alarmados a los países que en este momento son objeto de ataque de las "guerrillas comunistas" y a los qué pueden serlo en el futuro no lejano.

"El Comercio", de Lima, afirmó que "el comunismo ha encontrado las puertas abiertas en Chile".

A las amenazas verbales, se sucedieron las de índole militar. El diputado aprista Ricardo Temoche anunció que Perú le ha entregado recursos a sus fuerzas armadas para que no estén desprevenidas ante el armamentismo chileno. Acusó a la democracia cristiana de haber iniciado la carrera armamentista en América Latina y de conspirar contra el desarrollo económico-social del Perú.

"La Prensa", de Buenos Aires, manifestó que el Gobierno de Chile olvida los tratados de solidaridad interamericana y amenaza la solidez del bloque de países del Pacífico.

Hasta la lejana Guatemala protestó, y el diario "El Imparcial", de esa ciudad, expresó que la instalación en Chile de la OLAS ha provocado alarma, desconcierto y preocupación en América Latina y representa una nueva resquebrajadura en la solidaridad Interamericana, que se agrega a la de México.

Para tranquilizar al Departamento de Estado, el ex presidente de la democracia cristiana, Patricio Aylwin, el propio Frei y el Embajador en Washington, formularon declaraciones morigerando el alcance de los planteamientos del PDC.

Frei aprovechó el discurso que pronunció con motivo de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, para clarificar su posición personal, como lo anticipó el "New York Times", y puso énfasis en su decisión de impedir la violencia. Dijo: "No habrá violencia aquí, porque el Presidente de la República cortará de raíz todo Intento de subvertir el orden nacional. Yo no puedo juzgar intenciones, sino los actos, pero política y moralmente les condeno. No permitiré que desde Chile se agite cualquiera forma de acción o de violencia que interfiera o perturbe la vida de otros países, en especial de Latinoamérica, o a sus gobiernos constituidos".

Radomiro Tomic, en carta al "New York Times" se disculpa por las intenciones que le atribuyen a su partido. Afirma que éste rechaza la "criminal temeridad de quienes buscan el camino de la violencia", ratifica que el PDC nunca ha dicho que está de acuerdo con OLAS y reproduce expresiones de Frei, en el sentido que no tiene medios legales para impedir que instituciones como OLAS sean instaladas en Chile, pero que moralmente las condena.

La Derecha chilena, que desea recuperar su prestigio ante Estados Unidos, también se ha sumado a estas maniobras para obligar a retractarse a la democracia cristiana, coaccionar a Frei e instar al Gobierno a que impida el funcionamiento de OLAS.

El diputado Patricio Phillips declaró que el Partido Nacional estaba dispuesto a proporcionar al Gobierno las herramientas legales para proscribir y reprimir a la OLAS. Agregó que "miles de personas están dispuestas a formar un movimiento para combatirla en cualquier terreno". Esto se interpretó como la intención de revivir las guardias blancas por los sectores reaccionarios.

Por su parte, el senador Francisco Búlnes presentó una censura contra la Mesa del Senado. Ella se fundó en la participación de Salvador Allende en el Comité de OLAS; pero el verdadero móvil fue forzar una definición de los partidos Radical y Demócrata Cristiano sobre este organismo.

Frei y varios parlamentarios de Gobierno presionaron al nuevo Consejo Nacional, presidido por Gumucio, para que el PDC apoyara la censura, como un medio de mostrarlo públicamente en una actitud de repudio a OLAS y a los movimientos revolucionarios.

ESCOLLOS FUTUROS DE OLAS

Es presumible que después de la Primera Conferencia de OLAS, el imperialismo y la reacción intensifiquen su embestida contra esta entidad. Dos días después de la clausura de ese evento revolucionario, se reunirán los Cancilleres americanos para conocer de la denuncia formulada por Venezuela contra Cuba por la supuesta ayuda que estaría prestando a las guerrillas que operan en ese país. Estados Unidos considerará propicia la ocasión para compeler a los gobiernos a adoptar medidas coercitivas más drásticas contra todos los movimientos revolucionarios. La existencia de OLAS está amparada en Chile por la Constitución, que consagra el derecho de asociación. Tampoco puede ser objeto de sanciones, porque la ley penal sólo puede aplicarse a los actos delictuosos. Sin embargo, ya el Partido Nacional ha sostenido que la actual Ley de Seguridad Interior del Estado podría aplicarse contra OLAS. A su vez, "El Mercurio" en un editorial dice: "No es la primera vez que los grupos democráticos aguardan pasivamente su supresión. La historia demuestra que este inmovilismo se ha pagado caro, y que cuando se abrieron los ojos ante el peligro ya era demasiado tarde". Esto es una incitación al Gobierno para que se aparte de las normas jurídicas.

Pero éste no es el único obstáculo que encara OLAS.

Pueden surgir otras dificultades provenientes de la actitud" que asuman los partidos comunistas.

Pocos días antes de la Conferencia de OLAS se han reunido dirigentes de los partidos comunistas de Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela, y han emitido declaraciones muy similares.

En todas ellas se alude a la convocatoria de una próxima conferencia de partidos comunistas latinoamericanos. Esta idea es naturalmente plausible, porque contribuiría a fortalecer la unidad de esas colectividades y coordinar sus esfuerzos para tonificar y acentuar la lucha antlmperrallsta. Pero detrás de esa iniciativa se vislumbra el propósito de crear una entidad paralela a OLAS que la mayoría de los partidos comunistas aceptan con desgano, reservas y reticencias.

Las divergencias ocurridas en el Partido Socialista, que culminaron con la expulsión de dos senadores y la suspensión de otros parlamentarios, ha debilitado a la colectividad que ha demostrado una posición revolucionaria y de vanguardia más consecuente. Todavía alentamos la esperanza de que sé encuentre el camino apropiado para superar esas diferencias y restablecer la unidad.

El imperialismo y la oligarquía quieren presentar a OLAS como la organización encargada de promover la agitación y la guerra de guerrillas; montar la subversión comunista en el hemisferio; alentar, la insurrección; fomentar la revolución; derrocar a los gobiernos.

Volodia Teitelbolm, dirigente comunista, ha dicho que OLAS no es el Estado Mayor de la revolución, sino que es la organización de solidaridad latinoamericana.

OLAS no dirigirá la revolución, pero sí puér de convertirse en un arma formidable para promover, coordinar y estimular la lucha antimperialista, y para encauzar la solidaridad activa y combatiente con los pueblos que están decidiendo con las armas sus destinos y los del continente.

JAIME FAIVOVICH


Entrevista

AMPUERO PRONOSTICA: PR NO APOYARÁ AL FRAP

EL Comité Central del Partido Socialista expulsó a los senadores Raúl Ampuero Díaz y a Tomás Chadwick Valdés, y sancionó con suspensiones de un año a un mes a seis diputados. Ese grupo de parlamentarios, encabezados por Ampuero, presentó un ultimátum al reciente Pleno celebrado por el CC socialista; el documento —que observaba una serie de cuestiones reglamentarias— fue rechazado y se abrió un proceso que culminó con las medidas señaladas. Este serio problema, que afecta al PS, tendrá repercusiones sobre la izquierda chilena que todavía son difíciles de medir.

PF entregó un cuestionario al senador Ampuero con el propósito de esclarecer la posición política suya y de quienes lo acompañan. Sus respuestas son las que se incluyen en estas páginas.

El PS —fundado el 19 de abril de 1933, en base a distintos movimientos socialistas que existían en esa época y que dirigían Eugenio Matte Hurtado, Carlos A. Martínez, Marmaduke Grove, Eugenio González Rojas, Oscar Schnake, Arturo Bianchi, etcétera— ha conocido difíciles situaciones. Bajo el gobierno del Frente Popular un sector disidente fundó el Partido Socialista de Trabajadores, muchos de cuyos dirigentes y militantes se incorporaron luego al Partido Comunista, en el que hoy desempeñan cargos directivos y parlamentarios. Más tarde, bajo el gobierno del presidente Ríos, se formó el Partido Socialista Auténtico, dirigido por Grove. En 1948 se produjo otra escisión, de la cual surgieron el Partido Socialista de Chile y el Partido Socialista Popular. El PSP apoyó la candidatura de Ibáñez en 1952, y el PSCH postuló al doctor Salvador Allende, con apoyo comunista. El PSP acordó, en 1955, la oposición a Ibáñez, y en 1957 se efectuó un congreso que unificó a las dos corrientes; al año siguiente, el PS presentó la candidatura presidencial de Allende, con apoyo comunista, que fue derrotada por escaso margen de 34.000 votos, por Jorge Alessandri. En 1964, nuevamente el PS postuló al candidato presidencial de la izquierda, que fue el doctor Allende. Desde su unificación, en 1957, el PS ha sido, junto con el PC, un firme baluarte del FRAP, que en la elección presidencial pasada logró aglutinar a un significativo sector de electores independientes. En la actualidad, la directiva socialista que dirige el senador Aniceto Rodríguez Arenas, mantiene una posición en el plano internacional que la acerca ideológicamente a los movimientos de liberación que luchan en el continente,

AMPUERO

Raúl Ampuero, abogado, nacido en Ancud hace 50 años, es senador por Tarapacá y Antofagasta. Su padre era radical y él ingresó al PS en 1934. Fue secretario general de la Juventud a la que en 1937 representó en un congreso mundial celebrado en Nueva York. En 1946 se convirtió en secretario general del PSP y en 1953 fue elegido senador, siendo reelegido en 1961. Desde ese año hasta 1965. volvió a desempeñarse como secretario general del PS unificado, y en tal calidad participó en la dirección de la campaña presidencial del 64.

Las siguientes son las respuestas que Ampuero dio al cuestionario de PF:

1. ¿Podría precisar los aspectos políticos de sus discrepancias con el Comité Central del Partido Socialista?

"Es difícil determinar los puntos específicos de estas divergencias, porque el Comité Central constituye una curiosa alianza entro un grupo infantilista de izquierda, que querría hacer la revolución, pero que carece de capacidad organizativa y de ascendiente político para hacerla, y otro grupo con alguna influencia sobre sectores de la opinión pública, ñero que jamás intentará realizarla. En suma," una coalición híbrida y oportunista entre los que quieren y no pueden, y los que pueden y no quieren.

Como se trata, entonces, de una dirección política escindida, de dos cabezas, nuestras discrepancias se refieren, preferentemente a su comportamiento contradictorio, a una persistente inconsecuencia entre las palabras y los hechos, a cierto estilo tartarinesco, que paulatinamente contribuye a crear la imagen de que el Partido Socialista es un "tigre de papel". No obstante, los acontecimientos políticos han ido comprometiendo a las dos alas del Comité Central en una serie de renuncios comunes que tienden a fundar el éxito de la política socialista en los triunfos meramente electorales y, en lo sustantivo, a consumía una alianza política con el Partido Radical, restableciendo, con treinta años de retraso, la estrategia que dio vida al Frente Popular.

Por mucho que se afirme que el apoyo radical sería gratuito, los hechos demuestran lo contrario. Desde que el Partido Radical, "espontáneamente y sin condiciones" ofreciera su apoyo a la doctora Carrera, nunca más se habló de los convenios del cobre en el curso de esa campaña. Hallándose presentes en las tribunas altos personeros radicales, habrían sido, por supuesto, como mentar la soga en casa del ahorcado.

En el orden internacional nuestras críticas se dirigen a señalar la falta de una política verdadera. Es cierto que los emisarios del Comité Central cruzan con frecuencia los continentes y los océanos para materializar nuestra solidaridad con los pueblos que construyen el socialismo o que luchan por su liberación; pero, desgraciadamente, no llevan ninguna línea, ninguna concepción, ningún aporte ideológico que señale nuestra presencia en el mundo de la revolución.

Pocos partidos marxistas han hecho un esfuerzo más seria que el nuestro por librarse de la tentación de buscar modelos en las experiencias extranjeras, para adoptarlos mecánicamente. La victoria de cada revolución produce un impacto tan hondo en la sensibilidad de los pueblos oprimidos que, inevitablemente, surge el propósito político de imitarla con la mayor fidelidad. Se olvida, como alguna vez lo subrayó el Che Guevara, que toda revolución es una obra de creación política, intransferible a cualquier otro terreno social o a cualquier otra época o momento histórico. Esto parece haberlo olvidado nuestro CC.

Ante la dramática fragmentación del movimiento revolucionario y antimperialista mundial, fruto y herencia del monolitismo anterior, propiciamos desde hace años una "integración democrática" de las tendencias y partidos que lo constituyen siempre que dispongan de un alto grado de representatividad. Nos hemos pronunciado contra el "cosmopolitismo", esto es, contra el reemplazo de una política que debe ser el resultado del análisis y la prospección marxista sobre la realidad concreta de cada país, por una importación servil de estrategias y métodos que obedecen a realidades distintas."

2. ¿A qué se debe que usted no contestara la carta del senador Allende en que lo invitó a que ambos renunciaran a toda postulación presidencial?

"Es cuestión de proporciones y de estilo. De proporciones, porque estoy muy lejos de suponer que el cisma que amenaza al socialismo se deba fundamentalmente a animosidades personales, aunque, por supuesto, como protagonistas de los hechos políticos, no se pueda prescindir de los individuos. De estilo, porque me parece reñido con el respeto más elemental hacia el partido y los trabajadores, que cualquiera de nosotros se sienta "ungido" candidato a la Presidencia por una decisión personal y subjetiva. Sólo quien se siente dueño de un derecho divino a la Presidencia de la República, puede formular proposiciones de ese tipo."

3. ¿Cree usted que el FRAP debería rechazar el apoyo del Partido Radical en la próxima elección presidencial? ¿Por qué?

"La pregunta me parece mal formulada. Tal vez debería plantearse así: ¿Apoyará el Partido Radical al FRAP en la próxima elección presidencial?

Le contestaría: Si el FRAP se mantiene fiel a su programa antimperialista, a su concepción de clase y a su inspiración revolucionaria, el partido Radical no apoyará al FRAP. Solamente podría hacerlo en la medida que el FRAP abandone este terreno para adoptar las banderas de un reformismo enfermizo e impotente, segura antesala de nuestra incorporación al mundo gorila que se extiende a lo largo y lo ancho de América."

4. En ocasiones se ha referido usted a los "vaticanos ideológicos", ¿le lleva eso a rechazar por igual la orientación que fluye de todas las experiencias revolucionarias triunfantes?

"Al revés. Al rechazar los "vaticanos ideológicos", lo que estoy promoviendo es una utilización racional, amplia, marxista, de todas las enseñanzas que puedan derivarse de las experiencias de otros pueblos, reelaboradas al calor de nuestras propias luchas y de nuestra propia historia.

La revolución no es una mera "técnica" militar, independiente del espacio y el tiempo, sino un proceso social. La tarea de los marxistas es conducirlo, ayudados por una concepción científica del desarrollo de cada país."

5. ¿Cuál es su pensamiento respecto a la revolución cubana? ¿Considera erróneo o justo el planteamiento de que sólo la lucha armada, guerrillera básicamente, conquistará el poder para el pueblo?

"La revolución cubana, para mí, es el acontecimiento político de mayor trascendencia ocurrido en América Latina en el presente siglo. Creo, asimismo, que el tránsito del capitalismo al socialismo tendrá que adquirir, en una u otra fase de la lucha, un carácter violento. Por eso Marx hablaba de la violencia como "partera" de la historia.

Lo que no comparto es la idea de que la guerrilla sea la forma, la técnica o la estrategia insustituible para operar el cambio revolucionario. Hablo, especialmente, del caso chileno, podría dar muchas razones militares y sociológicas para fundamentar mi opinión, pero no creo que.pueda hacerlo en los reducidos términos de esta entrevista. Aquí, a mi modo de ver, no habrá revolución sin la presencia activa de las masas.

Tampoco comparto la idealización de la violencia —a la manera de Sorel o de Fanón— cuando algunos pretenden elevarla a la condición de fin en sí, rechazando su calidad de mero instrumento de la historia, Pienso que, por ese camino, el profundo carácter humanista del socialismo corre el riesgo de perecer."

6. ¿Qué papel atribuye usted" a OLAS en Chile?

"Todavía ignoro el papel de OLAS en Chile. En el hecho, es una Comisión de Solidaridad Internacional del FRAP. En la medida que apoye los movimientos de liberación del extranjero, cumplirá una función útil y contribuirá a "hacer madurar la conciencia internacionalista en el pueblo chileno; pero, esa tarea no necesitaba de un órgano especial, formalmente independiente del Frente de Acción popular.

Es obvio que carece de toda autoridad en la orientación del movimiento popular nacional, de modo que el escándalo producido por la derecha en torno a OLAS, sólo obedece a propósitos de agitación reaccionaria, contra la izquierda y contra la revolución cubana."


Frente a la violencia

FREI: SIEMPRE HAY BALAS PARA LOS POBRES

EL lunes 19 de noviembre de 1962 una huelga nacional ordenada por la Central Única de Trabajadores (CUT) en apoyo a peticiones de diversos gremios, fue alterada por una masacre en la que cayeron muertos seis habitantes de la Población José María Caro, de Santiago, abatidos por disparos de elementos de las Fuerzas Armadas..

Cuarenta y ocho horas después, el Senado, en sesión ordinaria, se ocupó del suceso que ensombrecía la vida chilena. El entonces senador socialista Luis Quinteros Tricot expresó: "Pues bien, el lunes, ¿qué hicieron los pobladores? Ante la falta de sentimiento de clase de la mayoría de un gremio, al cual nosotros, los senadores de oposición hemos prestado ayuda —me refiero al gremio ferroviario— se limitaron a poner durmientes en la línea férrea que cruza la población. ¡Ese fue todo el atentado! No había ni la sombra de una posibilidad de descarrilamiento de los trenes ni de una catástrofe. Tan así es, que ayer mismo dos muchachos levantaron algunos durmientes para que el senador que habla pudiera transitar con su automóvil. Era cuestión de hacerlo, nada más. Sin embargo, ese acto despertó el pánico de las autoridades y determinó la muerte de seis humildes habitantes."

El entonces senador liberal (hoy independiente de derecha) Sergio Sepúlveda, defendió la acción emprendida por el gobierno. En una fase de su intervención en el Senado, expresó: "A la cuenta de la Izquierda deben cargarse todos estos muertos y heridos."

En medio del tenso debate suscitado se alzó la voz del senador democristiano Eduardo Frei Montalva, quien dijo: "Anteayer llegué a la población; me informaron que acababa de retirarse el Honorable señor Allende y me dijeron: "Igual que usted, ha venido a pedirnos serenidad." A un grupo de pobladores les pedí: "Retírense, hombres, de a línea (se refiere a la vía férrea); puede haber una desgracia." Y ellos me respondieron: "¿No cree que es mejor morir luego que morir de a poco, tal como estamos viviendo?" También se me acercaron mujeres, que me decían: "Vea, señor, no nos han sacado jamás la basura; observe cómo se encuentran las calles; vivimos en el barro; nos comen los bichos. ¿No somos chilenos, como usted, senador?"

Luego Frei, con la voz siempre encendida, agregó: "¿Qué respuesta les puedo dar a ellos, como chileno, como hombre y —excúsenme, señores senadores— como cristiano? ¿Hemos hecho lo que debíamos? ¿Diremos que este país no tenía o no tiene capacidad para darles un poco más de lo que poseen?"

El discurso del senador democristiano Eduardo Frei fue tan vibrante, que el entonces senador conservador Francisco Bulnes Sanfuentes (hoy nacional), personero típico de la plutocracia criolla, expresó al intervenir en el debate: "Por último, quiero referirme al cuadro de miseria que, con una emoción que respeto y comparto, pintó hace poco el Honorable señor Frei."

Eduardo Frei, entonces el más brillante de los cuatro senadores del partido democristiano, no se había conformado con hacer un relato emocionado del drama vivido por los pobladores de la José María Caro. Su discurso respiraba rebeldía, tanta que en un instante llegó a justificar la respuesta violenta de los castigados vecinos: "Esas personas viven como sabemos que están viviendo. Sufren como sabemos que están sufriendo. Con ellos — su pobreza lo exige— se debe tener exquisita prudencia. ¡El castigo para su protesta! Si nosotros estuviéramos en el caso de ellos, ¿seríamos tan moderados? ¿Cuál es el castigo? A la primera actuación, siempre hay balas para los pobres. Y yo pregunto: ¿Estamos construyendo en este país algo positivo o acumulando en esa gente un sedimento de odio que mañana nadie podrá contener, ningún partido político ni ningún hombre? Yo les miraba las caras y —lo digo francamente, señor presidente— sentía vergüenza y congoja. A veces no tenía valor ni para sentir rabia."

En 1962, Eduardo Frei, líder de la Democracia Cristiana chilena y latinoamericana, justificaba la violencia popular en el Senado chileno, luego de vivir una experiencia dolorosa en un rincón de Santiago, que hoy conserva casi la misma imagen que entonces encontró el parlamentario que se convirtió el 4 de septiembre de 1964 en Presidente de la República.

Frei no sólo estaba convencido en 1962 que el pueblo tiene derecho a rebelarse, sino que se empeñaba en convencer de su tesis a los demás senadores, incluso a los de la recalcitrante derecha criolla: "Y encima de su sufrimiento, no comencemos a mirar los códigos y sus incisos; no entremos a analizar si se lanzaron primero unas piedras o que los carabineros no iban a disparar porque sí. Yo voy más adentro."

Eduardo Frei, desde su pedestal de cristiano y hombre apegado al derecho, en esa sesión reveló que "los códigos y sus incisos" eran insensibles y estrechos para captar el verdadero problema de un pueblo que se rebela.

Frei entonces intuía la insurgencia del pueblo, e incluso justificaba la violencia: "¿No cree que es mejor morir luego que morir de a poco, tal como estamos viviendo?"

Cinco años después Eduardo Frei convertido en Presidente de la República, alarmado por las presiones externas contra un acuerdo político de su partido democristiano, que se definió favorablemente frente a la insurgencia armada de algunos pueblos, dijo por cadena nacional de emisoras y televisión: "Amigos míos, yo tengo que decirles, que la hora no es fácil. Hay algunos que quieren proyectar la violencia en la vida de la nación. Yo quiero decir hoy, solemnemente, ante el pueblo de Chile, ante sus instituciones y ante los representantes de los países amigos, no habrá violencia aquí, porque el Presidente de la República, con el respaldo de Chile y de instituciones, cortará de raíz todo intento de subvertir el orden nacional."

Eduardo Frei, parado en una tribuna especial, en la Plaza de la Constitución, el domingo 16 de julio de 1967, hablaba del orden nacional. Cinco años antes, el mismo Eduardo Frei definía así el orden nacional: "Mírese desde cualquier ángulo político o ideológico, no puede ser conveniente para el país un unen social y económico que permite, en la ciudad de Santiago, el surgimiento de enormes "ghettos". Es así como, en un cuarto de hora, cualquier ciudadano puede trasladarse desde el Congreso Nacional a una región que parece pertenecer a otro mundo. Cuando uno visita esa población, no comprende cómo sus moradores tienen confianza y abrigan todavía alguna esperanza."

En noviembre de 1962, Eduardo Frei no sólo protestaba contra una actuación ocasional de elementos representativos del gobierno conservador de Jorge Alessandri, que habían exterminado seis vecinos de la Población José María Caro y herido a muchos otros; llevaba su rebeldía contra el sistema imperante, eso estaba claro en las palabras de su discurso en el Senado: "Reclamo contra un régimen, contra un sistema, no por demagogia, como lo dirán algunos. Vivo en el barrio alto. Cuando paso por la avenida Apoquindo, la encuentro preciosa y me alegro, con egoísmo, de vivir en una ciudad bella. Pero cuando, en diez minutos de viaje en automóvil, llego a la Población José María Caro y veo la tierra porque hasta la cabeza la tenía color plomo—; cuando observo a los niños, digo: ¿Hay derecho para que algunos estemos en Europa, y otros, en un cuarto de hora de viaje, estén dentro del África? ¡No hay derecho! Y ante esa gente, ¿para qué entramos en detalles, como es el error de poner unos durmientes para obstruir la línea? A mi juicio, es necesario tener cuidado con ellos, porque la autoridad debe respetar a esa gente, por la cual todos hemos hecho tan poco y ante la cual tenemos mucha fuerza, pero escaso ascendiente moral."

Cinco años después de esas frases de Frei, su partido aprobó, en reunión del Consejo Nacional, un acuerdo sobre la formación en Chile de una filial de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en el cual se expresa: "El Partido Demócrata Cristiano no cree que deba atribuirse a Fidel Castro y a la Tricontinental de La Habana, todas las guerrillas o subversiones que se producen en América. Este fenómeno obedece a causas más profundas que dicen relación con la miseria y la desesperación de millones de seres humanos sumidos en el subdesarrollo, manejados por dictadores militares y explotados por las oligarquías nacionales o intereses extranjeros. Hubo guerrillas antes de Castro y seguirían existiendo si terminara el actual régimen cubano. En ciertos casos, la subversión es alentada por cristianos de avanzada."

La declaración del PDC guarda la linea que Eduardo Frei tenía en 1962 cuando, incluso, justificaba la violencia por "encima de los códigos y de los incisos", en la época en que no creía en las estadísticas oficiales sobre inflación, porque según él no podían "seguir enarbolando las estadísticas pretendiendo ignorar que somos padres de familia, para decir que la vida ha subido un 15 o un 17 por ciento. ¿Es esa la experiencia de nuestros propios hogares? ¿No estamos sacando la cuenta de la carne, del almacén, de la ropa, de los libros, de todo lo que constituye los gastos de una casa? ¿Creemos que esa gente puede comer y vivir con mil pesos?"

En abril de 1965 la República Dominicana fue invadida por 45.000 "marines" norteamericanos que desataron un genocidio que no tuvo sanción de la ONU ni de la OEA. El gobierno democristiano de Chile repudió la agresión y, de acuerdo con sus informaciones, señaló que el sector castigado por Estados Unidos no estaba dirigido por marxistas, sino por católicos, e incluso por militantes de la Democracia Cristiana.

Frei ganó respetabilidad en Europa oriental y occidental por su gesto. No podía esperar el reconocimiento de los gobernantes de los países latinoamericanos, incondicionales de la política oficial norteamericana.

En 1965, Frei viajó a Europa y la prensa de ese continente le saludó como a uno de los escasos gobernantes independientes de América Latina.

Sin embargo, en julio de 1967, Frei, bajo la presión de una campaña artificial de propaganda, orientada, financiada y dirigida desde los Estados Unidos, renuncia a su pasado para anunciar ante los diplomáticos acreditados en Chile, su repudio oficial a la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Los observadores diplomáticos consideraron exagerado el pronunciamiento de Frei, aun cuando comprendieron que correspondía a su deseo de calmar a los "gorilas" vecinos y a los departamentos de Estado y Defensa (Pentágono) de EE.UU.

No cabe la menor duda que La Moneda debe haber leído con satisfacción la información del matutino "El Mercurio", que ha orientado en Chile la campaña contra OLAS, del viernes 21 de julio del año en curso, bajo el titular: "En relación con OLAS. Bien recibida en Estados Unidos la declaración de Frei". Para conseguir ese elogio, Eduardo Frei debió renunciar a su pasado y olvidar su elogio a la violencia, cuando ella tiene origen popular.

PLUTARCO


Fuerzas Armadas

¿GOLPISMO O UN PROBLEMA ECONÓMICO?

DESDE hace un cuarto de siglo las FF. AA. chilenas no han derrocado gobiernos civiles para gobernar ellas, mérito que es preciso reconocer en un continente donde el cuartelazo y el golpe son pan de cada día. Pero los partidos políticos —aunque se niegan a reconocerlo— viven temerosos que eso ocurra.

En los últimos días ha recrudecido ese miedo y aunque al hablar de golpismo se evita nombrar a las FF.AA. —¿y quién sino podría dar un golpe?—, lo objetivo es que en su fuero interno hay mucho de intencionado halago cuando los dirigentes políticos elogian el apego a la institucionalidad de los soldados chilenos.

El tabú que rodea a las FF.AA. es una de las muchas paradojas chilenas. Los temas relacionados con ellos son tratados con pinzas, para no disgustarlos. Muy pocos se atreven a hacer uso del derecho de examinar públicamente la situación y orientación de las FF.AA.

PUNTO FINAL —por ejemplo— está procesada ante la Justicia Militar por revelar el peligroso grado de penetración alcanzado por Estados Unidos en el seno del ejército. No menos de tres mil oficiales chilenos han sido entrenados en las escuelas antiguerrilleras norteamericanas. Ahora mismo existe un batallón de "boinas negras", réplica criolla de los "boinas verdes" yanquis. Las Misiones militares de EE.UU. superan en número al personal civil de la embajada norteamericana en Santiago. Los miembros de esas Misiones tienen oficinas en el edificio del Ministerio de Defensa Nacional y acceso constante a los altos mandos de las FF.AA.

El adoctrinamiento de oficiales chilenos en el extranjero; las disposiciones ominosas del Pacto Militar; la participación en maniobras aéreas y navales conjuntas y en conferencias especializadas que se reúnen bajo la égida del Pentágono, sirven para que Estados Unidos ejerza una influencia malsana en las FF.AA. chilenas, alineándolas en la ideología y estrategia de Washington. PF lo ha dicho y lo repite porque es su deber.

El senador socialista Carlos Altamirano ha examinado estos mismos asuntos que preocupan a todo chileno patriota. La respuesta han sido las querellas presentadas en su contra por el Gobierno (ver PF Nº 33).

Los rumores golpistas (el sólo sonido mortecino de la palabra "golpe" atemoriza a muchos que viven encantados exaltando las virtudes democráticas del país), forman parte de la campaña contra la OLAS, orquestada desde Washington. Órganos de prensa reaccionarios, como "El Mercurio" y la revista "PEC" rivalizan en humor fúnebre tratando de obligar a la Izquierda a replegarse con intencionados artículos que, ora celebran las "bondades" del vecino Onganía, ora estimulan a los sectores más derechistas incrustados en las FF.AA. para que se sientan "disgustados" y "preocupados" porque la ideología revolucionaria toma cuerpo en el país. Esconden su maniobra detrás de cínicos reportajes "patrióticos" y procastrenses.

Con intención represiva — que en vez de amedrentar al pueblo debería llevarlo a fortalecer su derecho a grandes cambios sociales—, se pretende arrastrar a las FF.AA. a una aventura. Los que juegan a convertirlas nuevamente en instrumentos odiosos en defensa del injusto statu quo, serán los más perjudicados a la larga cuando sus privilegios sean liquidados por la mayoría nacional.

SITUACIÓN ECONÓMICA

Desde luego son esos mismos sectores antipopulares, los que mantienen tensa la cuerda económica en las FF.AA.

En las FF.AA. existe un problema económico. Tal como ocurre con los trabajadores del país, el problema de los bajos sueldos adquiere en ellas relieve dramático en ciertos niveles de sus escalafones.

Un cuadro anexo muestra los sueldos actuales en las FF.AA. que si se comparan con las rentas de otros servicios públicos, resultan exiguos. Este problema merece solución justa.

No se trata —por temor— de convertir a las FF.AA. en privilegiadas, sino de encarar una cuestión que, utilizada mañosamente por la reacción, pudiera tomar ribetes peligrosos.

Además, el asunto afecta directamente a la defensa nacional. En las FF. AA. se está produciendo un éxodo en masa de oficiales que prefieren, luego de adquirir conocimientos técnicos relacionados con la industria, trabajar en actividades civiles, donde encuentran mejores remuneraciones.

Para impedir este éxodo, en 1953 se dictó el decreto Nº 209 qué fijó en 15 años el tiempo de servicio en las FF. AA. para gozar de pensión de retiro. Sin embargo, el problema subsistió y el 16 de agosto de 1966 se dictó un nuevo decreto (publicado en el Boletín Oficial del Ejército Nº 33), que elevó a 20 años el tiempo mínimo de servicio en las FF.AA. y Carabineros para recibir pensión de retiro. 15 de esos 20 años de servicios deben ser efectivos según el sistema de cómputo de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional. El decreto de 1966, sin embargo, estableció que ese lapso de 15 años efectivos sería sólo de diez para el personal ingresado con anterioridad al 19 de enero de 1957.

Quedó un resquicio para que centenares de oficiales y suboficiales mayores —como ha ocurrido— presentaran sus expedientes de retiro. En el hecho, se han estado paralizando con diversos ardides esos retiros para evitar que las FF.AA. queden despobladas de personal técnico superior.

En la Armada y en la Fuerza Aérea las remuneraciones son algo mejores por una bonificación de embarque y vuelo que afecta a ese personal. Sin embargo, las rentas básicas son las mismas.

UNA EXCEPCIÓN

En el ejército, en realidad, el único alto oficial que puede sentirse satisfecho es el Comandante en Jefe cuyo sueldo base es de Eº 2.352,88. Sin embargo, cualquier gerente de una empresa particular importante gana tres veces más.

El Comandante en Jefe es de la confianza personal del Presidente de la República. Dispone además del sueldo, de casa (una residencia en la calle Antonio Varas), comida, gastos de representación, viajes al exterior y la consejería de varias instituciones.

El último Comandante en Jefe, general Bernardino Parada Moreno, designado embajador en Paraguay (fue aprobada su designación por el Senado cuando todavía seguía siendo, técnicamente, jefe del ejército), recibió un premio del Gobierno.

Si el general Parada hubiese pasado a retiro como Comandante en Jefe, su pensión se formaría de la siguiente manera:

Sueldo base (Ley 16.617): Eº 11.292; más 7 quinquenios (145%), o sea, 16.373,40; más bonificación profesional (20%), E9 5.532; total: Eº 33.197,40. Su pensión mensual habría sido de Eº 2.766.

En cambio, como embajador, podrá acogerse a retiro de acuerdo a la ley 15.721, con renta de Ministro de Estado, o sea Eº 42.480 anuales. Su pensión mensual entonces será de Eº 3.540.

Sin embargo, (sólo un oficial cada cierto número de años puede llegar a Comandante en Jefe que, más que un grado jerárquico, es administrativo y circunstancial.

LOS OFICIALES

Un capitán con 20 años de servicios gana sólo Eº 898,11 al mes. Un mayor con 25 años en las filas apenas logra empinarse sobre los mil escudos al mes (poco más de 160 dólares). Esto explica el interés por los viajes que Estados Unidos ofrece generoso. Aparte de su sueldo, los oficiales y la tropa reciben una asignación de rancho (en víveres en la Armada, en dinero en otras reparticiones), equivalente a unos 35 escudos mensuales (6 dólares). Con ello deben cubrir su comida cuando están de guardia.

Los descuentos —aparte de los previsionales— son variados: acción de casino, acción de bienestar, seguro de vida, fomento de casinos, cuotas de clubes (militar, naval y aéreo); representan algo así como el 5 por ciento de los sueldos. Las gratificaciones de zona, generalmente bajas, no se computan para la jubilación, aunque ese sistema rige en algunas escalas de la Administración Civil.

LOS JUBILADOS

El personal militar retirado está en peores condiciones. Aún quedan millares de pensionados y montepiados que no han percibido un centavo de la Ley de Revalorización de Pensiones (1965), y otros sólo han recibido el 50 por ciento de lo que les corresponde. Tampoco recibieron el aumento de 10% para 1967 de la Ley 16.617. A los jubilados se les descuenta el 8% para financiar el sistema.

El desahucio (18 meses para el personal civil y 12 meses para el militar), es en realidad un préstamo que el militar —o su familia, si fallece— debe retornar a la Caja.

Se especula a veces con la bonificación profesional de 20% que beneficia a las FF.AA.

La perciben los funcionarios en actividad sólo desde 1966. En cambio, el personal con más de 30 años de servicio y en retiro antes del 19 de enero de 1967, recibe esta bonificación en tres parcialidades. La perciben íntegra los que se retiraron a partir de enero de este año. En líneas generales, este es el problema económico en las FF.AA. Como se ve es un asunto que debe encararse sin complejos y en busca de una solución, tal como se examinan los problemas e inquietudes de otros sectores de trabajadores del Estado.


PUNTILLAZOS

AL TÍO SAM SE LE SUELTA LA LENGUA

LA Moneda guardó silencio ante la trascripción que hizo en el Senado el parlamentario radical Exequiel González Madariaga de un comentario del diario norteamericano "The New York Times", en el cual se dice que la candidatura presidencial de Eduardo Frei "fue apoyada por dólares yanquis y montones de pesos chilenos".

El acucioso y combativo senador de cabellera cana y de verbo mordaz, tradujo ante el Senado una información del diario norteamericano "The New York Times", que no fue desmentido oportunamente por La Moneda.

Exequiel González Madariaga dijo que el mencionado matutino, de enorme influencia en el mundo occidental, reveló que "un cálculo estimativo revela que los democratacristianos obtuvieron alrededor de un millón de dólares mensuales, durante muchos meses, de fuentes norteamericanas, más una suma estimada entre 18 y 20 millones de dólares de los democratacristianos de Alemania Federal, Italia y Bélgica,".

González Madariaga leyó el siguiente párrafo de "The New York Times": "En Washington convenció a la Casa Blanca y al Departamento de Estado que los Estados Unidos debían respaldarlo; convenció también a los hombres de negocios de Wall Street. ¡NO! —continuó argumentando— No nacionalizaremos las minas de cobre (casi todas de propiedad norteamericana), pero anhelamos que ellos se conviertan en nuestros socios. No expropiaremos toda la tierra, sino que redistribuiremos la que se encuentra en abandono y nosotros estamos convencidos de que lo que tomaremos producirá alimentos. Sí, aumentaremos los impuestos, pero ustedes naturalmente pueden verificar que los impuestos están en la actualidad ridículamente bajos, de manera que a ningún hombre bien inspirado puede importarle."

COMO OPERA LA CIA

EN su libro "El Cuarto Piso", el embajador norteamericano Earl E. T. Smith, revela que en las representaciones diplomáticas de los Estados Unidos trabajan funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en tareas de espionaje del país donde están acreditadas.

Earl E. T. Smith fue el embajador de Estados Unidos en Cuba que encontró la Revolución cuando triunfó en 1959. El diplomático, furioso por el triunfo y afianzamiento del proceso revolucionario que encabezó Fidel Castro, escribió sus memorias de embajador, con el propósito de responsabilizar a 1 Departamento de Estado del éxito de los guerrilleros.

En la página 37 de su libro "El Cuarto Piso", Smith cuenta detalles del levantamiento en la base naval de Cienfuegos, en septiembre de 1957. Al respecto el diplomático escribe: "La información sobre la revuelta nos llegó por medio de nuestro agente número 2 de la CIA en la Embajada ..."

En la misma página el diplomático agrega: "Aunque todos los funcionarios norteamericanos, cualquiera que fuese el servicio al que estuvieran comisionados, trabajan a las órdenes del embajador y deben informarle a él, no supe nada de las actividades de este agente de la CIA. Obró por cuenta propia. Dudo que el Secretario de Estado haya sido informado sobre este incidente."

No obstante que los hombres de la CIA operan por cuenta de su servicio, atienden tareas de espionaje que les encomiendan los diplomáticos como lo revela el propio Earl Smith cuando dice en la página 38 de su obra: "En septiembre de 1957, le pedí al jefe de la sección de la CIA agregada a la Embajada, que revisara las cifras sobre la fuerza del Partido Comunista en Cuba, tanto en lo que se refería a sus miembros como a los simpatizantes de los comunistas."

La autonomía de los agentes de espionaje de la CIA en las embajadas norteamericanas, queda de manifiesto en esta frase del libro de Smith: "Este funcionario fue transferido más tarde a otro puesto. La decisión la tomaron en Washington, por propia voluntad de la CIA, porque ya había estado mucho tiempo en la Embajada de La Habana."

Respecto a la intervención de los norteamericanos en los asuntos internos de los países donde mantienen representaciones diplomáticas, el embajador Smith revela en la página 40 de su libro: "Varios meses después de que ocupé el puesto de jefe de la misión en La Habana, envié un telegrama a Allen Dulles, director de la CIA, con la siguiente indicación: ."Para ser leído únicamente por Allen Dulles." El telegrama recomendaba poner un agente entre los primeros oficiales de las fuerzas de Fidel Castro, que entonces se ocultaban en las montañas de la Sierra Maestra, de manera que la CIA pudiera estar informada sobre el grado de infiltración comunista y sobre el grado de dominio comunista en el movimiento castrista (Movimiento 26 de Julio)."


Análisis

¿POLÍTICA DE MASAS PARA NO HACER NADA?

FRENTE a los inevitables tropiezos del movimiento popular chileno conducido por cauces tradicionales —tan conocidos como estériles—, a menudo se escuchan invocaciones de que es necesario emprender una "política de masas", de que es imprescindible recurrir a la "lucha de masas".

Sin menospreciar la importancia y el papel de las masas, hay que tener cuidado de no dejarse llevar por la frecuente falta de contenido concreto de la ampulosa palabra "masas", invocada por el "verbo revolucionario". Detrás de la invocación a "las masas" a menudo pueden ocultarse una falta de análisis profundo de la experiencia política, la inoperancia de los partidos de vanguardia, su falta de determinación para ejercer efectivamente el papel de vanguardia, la incapacidad de los dirigentes, su falta de audacia revolucionaria, etcétera.

Las masas por sí solas no harán la revolución. Las masas —espontáneamente o a través de sus organizaciones— juegan un importantísimo papel: colaboran durante el proceso revolucionario en la medida del desarrollo de su conciencia, despertada por la propia lucha de las vanguardias revolucionarias; dan el puntillazo final de la revolución, que es el momento en que el triunfo revolucionario es inapelable e irreversible, etcétera. Pero, con todo, las masas solas no hacen ni pueden hacer la revolución. En su momento, las masas actuarán, y de manera determinante, pero para ello hace falta, primero, un catalizador, la vanguardia revolucionaria, que cumple un papel casi autónomo en un período. La vanguardia, que es el pequeño motor que pone en marcha el gran motor de las masas, cumple una tarea irrenunciable y crucialmente importante. No requiere ser, necesariamente, muy grande, pero sí efectiva; requiere más bien de calidad que de cantidad; no debe esperar por las masas ni aspirar a contar con ellas en cada una de sus manifestaciones revolucionarias, sobre todo en las primeras. Aquí también puede ocasionar 'trastornos y retrasos el oportunismo: la preocupación de estar con las masas en todas y en cada una de sus acciones puede conducir a las vanguardias a separarse de las masas, a largo plazo; las ventajas a corto plazo de una política de masas "inmediatista", puede alejar en definitiva a las masas de la revolución y de su propia "vanguardia".

El verbo en torno a las masas, a fuer de repetido y mal entendido, resulta estéril, vaciado de contenido. Deberíamos gastar mayor esfuerzo en destacar y perfilar mejor el papel de la vanguardia revolucionaria y de sus dirigentes, teniendo siempre en vista, claro está, a las masas, a justando nuestra política en favor de la causa final de estas últimas. Es probable, incluso, que las masas no entiendan desde el primer momento que se defienden sus intereses fundamentales, pero pronto entenderán de manera definitiva e irreversible. Precisamente las vanguardias deben enseñar a las masas que no deben luchar por migajas, sino por la conquista del poder político.

Por lo demás, sería más justo hablar de una "política para las masas", que de una "política de masas". Toda la lucha revolucionaria y cada una de sus manifestaciones constituyen, y deben constituir, una política para las masas, inclusive ciertas actitudes individuales o de grupos pueden corresponder perfectamente a una política para las masas. Hacer una política de masas no significa, necesariamente, ir en todo momento con las masas detrás, ni mucho menos esperar que las masas se adelanten para atreverse a actuar. Las vanguardias revolucionarias no deben esperar que las masas saquen las castañas del fuego, no deben escudarse detrás de las masas a manera de protección, sino a la inversa.

INDEFENSIÓN DE LAS MASAS

Ciertos tipos de acciones de masas, como manifestaciones públicas, huelgas, tomas de terrenos por parte de pobladores, tomas de tierras por los campesinos, huelgas generales y elecciones... han demostrado en nuestro medio sus limitaciones.

A la indefensión de las masas se opone el poder casi sin límites y, si es necesario, la violencia organizada del sistema. Este cuenta con mil y una expresiones de poder y, en su caso, con la fuerza represiva. Las propias masas han aprendido esto en carne propia, y así se explica que muchas acciones "de masas", como huelgas, tomas de terrenos y tierras, deriven cada vez más, y a poco andar, a la mesa de negociaciones en las antesalas de los ministerios, con las necesarias intervenciones de parlamentarios populares, y aún del gobierno..., a fin de impedir la agresión a las masas. Se ha difundido tanto el sistema, que muchas veces los parlamentarios progresistas son avisados con la debida anticipación, a fin de que interpongan oportunamente su presencia física en el lugar de los hechos e impidan la represión con las masas. Paradojalmente, en estas circunstancias viene resultando cada vez más necesaria la intervención de los buenos oficios de políticos y parlamentarios y cada vez menos determinante la fuerza de las masas, debido precisamente a su indefensión.

¿Al poder a través de elecciones? "Y cuando se habla de poder por la vía electoral, nuestra pregunta es siempre la misma: Si un movimiento popular ocupa el gobierno de un país por amplia votación popular y resuelve, consecuentemente, iniciar las grandes transformaciones sociales que constituyen el programa por el cual triunfó, ¿no entraría en conflicto inmediatamente con las clases reaccionarias de ese país?, ¿no ha sido siempre el ejército el instrumento de opresión de esa clase? si es así, es lógico razonar que ese ejército tomará partido por su clase y entrará en conflicto con el gobierno constituido, puede ser derribado ese gobierno mediante un golpe de Estado más o menos incruento y volver a empezar el juego de nunca acabar; puede a su vez, el ejército opresor, ser derrotado mediante la acción popular armada en apoyo de su gobierno; lo que nos parece difícil es que las Fuerzas Armadas acepten de buen grado reformas sociales profundas y se resignen mansamente a su liquidación como casta". (Che Guevara: "Cuba: excepción histórica o vanguardia de la lucha anticolonialista".)

¿QUIÉN PONE LAS VÍCTIMAS?

En cuanto a las huelgas, ¿y quien podría enseñarnos sobre este particular?, resultaría ilustrativo conocer un hecho —mantenido en bastante secreto hasta ahora— relatado por su principal protagonista, donde se verá la debilidad de la huelga, y lo que es muy importante, la actitud de nuestras fuerzas armadas en estos casos. En mayo de 1941, debía efectuarse un paro ferroviario con el que, se suponía, solidarizarían los demás servicios de utilidad pública. El día anterior al paro, el ministro del Interior de la época —relatado por él mismo— convocó a una reunión de autoridades a su despacho: "el ministro de Defensa, Juvenal Hernández; el director general de Ferrocarriles, Jorge Guerra Squella; el comandante en jefe del Ejército, general Oscar Escudero Otárola; el comandante en jefe de la Segunda División, general Arturo Espinoza Mujica; el general Tomás Argomedo Maturana; el director general de Carabineros, general Osear Reeves Leiva, y el director general de Investigaciones, Osvaldo Sagües Olivares". Abierta la reunión, el ministro del Interior recordó la matanza del Seguro Obrero, agregando que hasta ese momento se discutía sobre el verdadero responsable de la misma, y añadió textualmente:

—"Esta vez, señores, no va a ocurrir lo mismo. Se sabrá de antemano quién es el autor... En el oficio que pongo en manos del ministro de Defensa y que lleva mi firma, muy clara, están las instrucciones que el gobierno les da, por mi intermedio, para afrontar el paro ferroviario de mañana, que está sincronizado con un movimiento subversivo de impensadas consecuencias".

"Las instrucciones eran las siguientes: esa misma tarde, a las siete, el Servicio de Investigaciones detendría a todos los miembros de las directivas sindicales. Carabineros vigilarían desde la misma hora, estrechamente, a todos los maquinistas, en forma que, de grado o por fuerza, tuvieran que comparecer a tomar sus puestos a la hora consultada en los itinerarios. Si había necesidad de arrancarlos de sus hogares y llevarlos amarrados, se haría sin vacilaciones. Todo maquinista que a la hora de itinerario no hiciera partir su tren, sería en el acto fusilado en el asiento de su máquina".

"Se produjo un silencio helado, escalofriante. De improviso el general Arturo Espinoza se puso de pie y pidiéndoles permiso para hablar, a sus superiores jerárquioos, me dijo con una emoción que se le dibujaba en el rostro:

—"Permítame, señor ministro, que interpretando el sentir de todos mis camaradas del Ejército, exprese que, al fin, hay gobierno en Chile. Era lo que hacía falta, máxima energía, máximo sentido de la responsabilidad. Puede usted, señor ministro, contar con la más decidida cooperación de mis compañeros de armas".

"A continuación me puse de pie y, después de darle las gracias al general Espinoza, manifesté:

—"No hay nada más que hablar, señores. Ahora, cada cual a cumplir con su deber".

"Nunca, como ese día, los trenes corrieron con mayor regularidad en cuanto a exactitud de los itinerarios."

Para mayores detalles, ver "Chile entre dos Alessandri, memorias políticas", de Arturo Olavarría Bravo, tomo I, páginas 505 a 511, Editorial Nascimento, 1962.

¿Combate de masas contra las alzas? Recordemos los luctuosos sucesos del 2 de abril de 1957. Las masas, adueñadas virtualmente de las calles de Santiago, protestan airadamente contra el alza de la locomoción. Entretanto, los políticos prolongaban demasiado las conversaciones buscando fórmulas de arreglo y de transacción. "Ante el giro de los hechos —expresa textualmente el presidente Ibáñez— no esperé más. Puse fin a los conciliábulos. Decreté Estado de Sitio y ordené que el Ejército tomara a su cargo el control de la población. Al jefe de la guarnición le di cuatro horas para que pacificara Santiago, manifestándole que sería relevado si no lo conseguía. En la noche de ese día ya todo estaba tranquilo." Dice su biógrafo y ex ministro Luis Correa Prieto: "Cuando las pasiones se desbordan, presidente, sólo puede detenerse la turbulencia con mano firme. Agregaría "con botas y espuelas"... Parece que la humanidad ha avanzado muy poco en cuanto a las reacciones de la muchedumbre" ("El Presidente Ibáñez").

El resultado de la "batalla de Santiago" como dio en llamarla el general Gamboa, es conocido; lo que nunca pudo conocerse a ciencia cierta, fue el número de muertos: en círculos oficiales se hablaba de una veintena y en círculos no oficiales el número de muertos se hacía subir hasta un centenar.

Así responde la burguesía a estas expresiones de la lucha de masas. ¿Manifestaciones? La joven Ramona Parra cae en la Plaza Bulnes junto a cinco de sus compañeros. ¿Huelgas?: seis muertos en la Población José María Caro —durante Jorge Alessandri—; ocho muertos en el mineral El Salvador —durante Eduardo Frei—, para no citar las matanzas de la Escuela Santa María, de San Gregorio, de La Coruña y tantas otras.

¿POR QUE TRIUNFAN ALGUNAS REIVINDICACIONES?

No siempre los movimientos de masas fracasan en la lucha por sus reivindicaciones. Veamos también un ejemplo histórico ilustrativo de esta circunstancia, que podría enseñarnos por qué...

En 1924 la oficialidad del ejército y de la escuadra se mostraba quejosa de sus bajos sueldos y de eventuales retrasos producidos en el pago, mientras a la sazón permanecían detenidos en el Congreso proyectos gubernativos de mejoramiento de sueldos de las fuerzas armadas y de la administración civil.

La oficialidad joven de la guarnición de Santiago acordó asistir a las galerías del Senado en señal de muda protesta por el despacho de la dieta parlamentaria. El 3 de septiembre concurrieron 56 oficiales, quienes requeridos por el ministro de la Guerra, Gaspar Mora Sotomayor, para que abandonaran el local, lo hicieron con ruido de sables y de voces.

El 4 de septiembre los oficiales constituyeron un "Comité Militar Deliberante", y el día 5 enviaron una comisión a entrevistarse con el presidente Alessandri. De esta reunión resultó el "acuerdo" de obtener del Congreso la pronta aprobación de las leyes de sueldos que esperaban aprobación del Parlamento.

El Ministerio en funciones —Aguirre Cerda y Briones Luco— renunció el mismo día ante el nuevo giro de los acontecimientos, y fue reemplazado por un gabinete que organizó el general Luis Altamirano, inspector general del ejército, que pasó a ocupar la cartera del Interior. Lo integraban, además, el almirante Nef en Hacienda, el general Bennett en Guerra y Marina, y otros.

Tres dias después, el 8 de septiembre, el Congreso aprobaba sobre tabla los dieciséis proyectos de ley que se le presentaron. Salvo la protesta de Guillermo Bañados en el Senado, y de Pedro León Ugalde en la Cámara, todos fueron tramitados y comunicados al Ejecutivo en el mismo día...

Incidentalmente, Alessandri, al entrar en acuerdo con los militares había creído que éstos volverían a sus labores profesionales; pero el comité Militar Deliberante continuó en funciones y exigió la disolución del Congreso y la depuración política y administrativa del país. El presidente Alessandri abandonó La Moneda a altas horas de la madrugada y se refugió en la Embajada de los Estados Unidos. Las fuerzas armadas asumían la totalidad del poder.

LA REACCIÓN CHILENA SI CONOCE LA IMPORTANCIA
DE LA FUERZA EN POLÍTICA

En Chile, los reaccionarios, con claro instinto de clase, siempre han comprendido mucho mejor que los "revolucionarios" el rol de la fuerza en política.

Normalmente, usaron en su beneficio a las fuerzas armadas organizadas, y cuando por diversas circunstancias perdieron el control de las mismas, buscaron su sustituto en otra fuerza que estuviera bajo su control. Un ejemplo: la Guardia Cívica creada por Portales para contener el militarismo de la época y consolidar la "república pelucona", milicia que llegó a contar con 25.000 hombres, siendo el propio portales comandante de un regimiento. Otro ejemplo: la Milicia Republicana de 1932-36, durante el segundo período de Alessandri, que se creó para restablecer el régimen civil y mantener la obediencia de las fuerzas armadas, cuyo control se había perdido. Esta organización reaccionaria armada se comprometía a "defender por las armas el régimen constitucional impidiendo toda alteración del orden público", y llegó a contar con 50.000 voluntarios armados y disciplinados, distribuidos en regimientos a lo largo del país. Ambas organizaciones armadas tuvieron un carácter oficial, como el actual

Cuerpo de Bomberos, acerca de cuyo papel de rompehuelgas y guardias blancos en potencia no hablaremos aquí, como no sea para recordar que los bomberos de Iquique, al mando del dueño de oficina salitrera John Lockett, tuvieron a su cargo la macabra tarea de recoger en los carretones de basura de la ciudad los 2.000 cadáveres obreros, aún tibios, diseminados en la vía pública, en el antejardín, en la azotea, en el patio y en las salas de clase de la Escuela Santa María, inmediatamente después de concluida la matanza ordenada por el intendente de Iquique, Carlos Eastman, y ejecutada bárbaramente por el general Roberto Silva Renard. En su género, esta masacre es el espectáculo más sangriento y dantesco que registra la historia de América Latina.

Por otra parte, de manera oficiosa, la reacción chilena ha apelado también a cierto tipo de organizaciones armadas del tipo "guardias blancos". El nacismo criollo de preguerra, con sus "Tropas de Asalto", es un ejemplo, influido por el curso de los acontecimientos internacionales. Más tarde, durante el primer período del gobierno de González Videla —según expresa el ex Presidente del ACHA— a raíz de "la inquietud pública provocada por la designación de ministros de filiación comunista, hecho que ocurría por primera vez en la historia del país" surgió la Acción Chilena Anticomunista, "ACHA". Padres de la criatura, entre otros, fueron Raúl Marín Balmaceda, Prat Echaurren, Olavarría y Avendaño Montt (este último pariente del Presidente que ordenara la matanza de la Escuela Santa María de Iquique). "No era posible modificar la voluntad del Presidente González Videla, obligándolo a deshacerse de la colaboración comunista en sus tareas gubernativas; pero, en cambio, era perfectamente viable prepararse para hacer frente a la secta internacional tan pronto como intentara adueñarse del gobierno", escribe su fundador y primer presidente. Y añade Arturo Olavarría: "Y la mejor manera de prepararse, el medio más eficaz para aniquilar al comunismo en ese caso, era armarse (!), formar un ejército cívico poderosamente armado que fuera capaz de destruir cualquiera iniciativa contraria al orden social e institucional de la república". Aparte de las personas nombradas, los primeros cargos directivos estuvieron en manos de un curioso zoológico de reaccionarios y socialdemócratas, que conviene recordar y tener presente: Oscar Schnake Vergara, Rafael Pacheco Sty, Hernán Figueroa Anguita (dirigente de las guardias blancas bomberiles), Julio Duran Neumann, Desiderio Arenas Aguiar, general Jorge Berguño Meneses, general Eduardo Maldonado, coronel Ramón Alvarez Goldsack y, naturalmente, Sergio Fernández Larraín, Julio Pereira Larraín, Héctor Correa Letelier, Jaime Bulnes Sanfuentes, Mario Montero Schmidt, Osvaldo de Castro Ortúzar, José Lazo Pérez Cotapos, Francisco Huneeus Gana, Gregorio Lira, Guillermo Izquierdo Araya, Luis Undurraga Correa, Carlos Cruz Eyzaguirre y otros apellidos sonoros.

"Se tomó en arrendamiento un espacioso local en la Avenida Bdo. O'Higgins que se destinó a "Cuartel General", y se inició inmediatamente la conscripción de voluntarios con gran éxito y entusiasmo. El coronel Ramón Alvarez Goldsack (Jefe de Acción) y el comandante de aviación Lorenzo Redondo, estudiaron y pusieron en práctica un magnífico plan de organización, conforme a este plan, ACHA fue dividida en siete "bases" o regimientos, dos de las cuales eran "céleres", vale decir, rápidas. La Base Célere 1 estuvo formada por estudiantes universitarios; la Base Célere 2 por jóvenes empleados particulares, siendo comandada la primera por el teniente de ejército Esteban Rojas, y la segunda, por Santiago García Velasco. Las Bases 1, 2, 3, 4 y 5 correspondían a los diversos barrios de la ciudad, correlativamente al Centro, Recoleta e Independencia, Quinta Normal, Matadero y Barrio Alto, y fueron comandadas en un principio por el comandante de aviación Lorenzo Redondo, coronel Fernando Cabezón Díaz, coronel Horacio Bórquez, comandante Eduardo López Donoso y Guillermo Matte Hurtado, respectivamente. Julia Pinto Geraldo comandó la Base Femenina creada posteriormente".

"El servicio de cirugía de guerra de la Institución, compuesto por numerosos y distinguidos médicos, estuvo dirigido por el prestigioso profesor universitario y notable cirujano, doctor Félix de Amesti Zurita".

"Pronto ACHA contó con varios miles de voluntarios enrolados en sus Bases y comenzó también a extenderse por las provincias. Nuestras reuniones eran cuidadosamente vigiladas por el Servicio de Investigaciones, por orden del gobierno, que temía que esta fuerza cívica armada desembocara en un movimiento de rebelión contra el Presidente de la República y sus ministros comunistas".

"Se hicieron numerosos ejercicios y maniobras, tanto diurnas como nocturnas. Contábamos con ametralladoras y fusiles de la fenecida Milicia Republicana, granadas de mano, carabinas y pistolas". Posteriormente, "gracias al esfuerzo desplegado por los consejeros Luis Eyzaguirre Infante y Carlos Cruz Eyzaguirre, que reunieron una regular suma de dinero, adquirimos fusiles, carabinas, pistolas y gran cantidad de municiones".

"El vuelco dado por el Presidente González Videla en su política con los comunistas, a quienes echó de su lado y declaró una guerra sin cuartel, persiguiéndolos sin misericordia", extinguió paulatinamente al ACHA, pero su lección y las propias armas están ahí para todos los que quieren verla y aprender de ella. (Ver "Chile entre dos Alessandri, memorias políticas" de Arturo Olavarría Bravo, Tomo I).

¿CONQUISTAR EL PODER POR LA ACCIÓN DE LAS MASAS?

Esgrimir la consigna de "hacia la conquista del poder por la acción de las masas", como lo hacen Codovilla y el PC argentino, no es hacer ningún contrapeso serio al golpismo; y ello sin detenerse a considerar de qué tipo de acción de masas es capaz hoy el PC argentino ... —ha señalado justamente Régis Debray—. La experiencia ha demostrado que toda huelga general —para señalar una alta expresión de acción de masas— cuando no desemboca en un tipo de huelga insurreccional tiende a ser frenada o quebrada por la violencia. Pero una huelga insurreccional (tomando esta palabra, mítica en tiempo de paz, al pie de la letra) supone armas y una organización de milicias y de cuadros de dirección que no van a salir de la acción de masas por un milagro de espontaneidad... Las masas obreras abandonadas a sí mismas, es decir, abandonadas a la dirección de la burguesía, son llevadas al reformismo. Las masas como tales no se baten en las calles, ni se dan un programa de acción, ni saben burlar las innumerables expresiones actuales de las policías políticas, tareas todas éstas que Lenin recomendaba en 1902 a los aprendices de revolucionarios.

Sobre este punto, es esclarecedor lo que señala Régis Debray en "El Castrismo: La Gran, Marcha de América Latina". (Ver PF Nº 30, Separata, Pág. 4).

¡BRASIL: OTRO FALSO CAMINO!

Al falso camino del PC argentino se suma el falso camino del PC brasileño. Si no entendemos bien las limitaciones de una "política de masas" verbalista y estrecha, podemos conducir al movimiento popular a un callejón sin salida, a una derrota y, lo que es peor, seremos incapaces de sacarlo del atolladero. Poco más o menos ésto es lo que ha ocurrido en Brasil. Veamos su experiencia aleccionadora, remitiéndonos a las declaraciones del propio Luis Carlos Prestes, Secretario General del PC brasileño, formuladas a "El Siglo", avaladas y publicadas por éste el 27 de noviembre de 1966.

Sumariamente, las razones invocadas por Prestes para "explicar" el paralizante y ejemplar fracaso de la política del PC en Brasil son: "Los sectores de Brizóla, sin tomar en consideración la realidad objetiva ni el nivel de conciencia y organización de los trabajadores, precipitaron el conflicto"... en circunstancias en que "estábamos todavía en un proceso de acumulación de fuerzas y muy lejos de haber conquistado la mayoría... para las posiciones revolucionarias" ... (Nótese el sentido cuantitativo de la política de masas y la actitud de espera frente a estas últimas). Y continúa: "Se formularon "crecientes exigencias al gobierno encabezado por la burguesía nacional", de manera que "nuestro golpe principal resultó dirigido contra nuestro aliado burgués". Todo lo anterior dio "base de masas para el golpe reaccionario, que levantó la bandera de la defensa de la legalidad constitucional amenazada".

Fue en esta situación —agrega— que vino el golpe gorila-imperialista del 19 de abril de 1964, en que "nuestro Partido juzgó más acertado evitar la lucha en vez de aceptar un combate en condiciones desventajosas para la clase obrera"... con lo que el Partido nos (!) "salvó de una aventura sangrienta", de "una trampa de vanguardia" (aunque no logró salvarlos del descrédito). "Exageramos nuestra propia fuerza y subestimamos la del enemigo, convirtiéndonos en víctimas del subjetivismo y la prisa pequeño-burguesa".

¡Vaya explicación "revolucionaria" de un partido de "vanguardia"! ... La responsabilidad recae, pues, en el espíritu revolucionario de Brizola y de otros sectores que comunicaron al Partido "prisa pequeño-burguesa". ¡Pero si el PC brasileño y otros partidos afines del continente han vivido clamando por el espíritu revolucionario de la burguesía nacional —generalmente ausente— y cuando por casualidad surge ese espíritu revolucionario, entonces, la culpa la tiene precisamente el espíritu revolucionario de la burguesía nacional! ¡Qué clase de dialéctica!

En ningún sitio destaca Prestes la bochornosa insolvencia revolucionaria en que se condujo el PC brasileño, absolutamente incapaz y carente de preparación y de audacia para hacer frente a la previsible violencia reaccionaria e imperialista, precisamente por haberse entregado en cuerpo y alma a los cabildeos de una política pacifista, ajena por completo a la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones. Refiriéndose precisamente al embate gorila e imperialista que derrocó a Goulart en Brasil sin combate por parte de las fuerzas populares organizadas, el Primer Secretario del Partido comunista uruguayo, Rodney Arismendi, manifestó a fines de abril recién pasado que Brasil "pudo tener una proyección inmensa y una puerta hacia el futuro si el pueblo brasileño se hubiera defendido y hubiera enfrentado a sus opresores". Y agrega: "La correlación de fuerzas fue tal, que si las organizaciones populares y patrióticas y democráticas hubieran levantado la bandera del combate, Brasil hubiera ardido como una antorcha gigantesca llamando a la lucha a todo el continente, con o sin intervención norteamericana".

Hay más, advertido oportunamente Prestes por terceros de lo que ya parecería un golpe inminente, rechazó esa posibilidad, subestimando la alternativa aproximadamente del siguiente modo: "No se asusten, prácticamente estamos en el poder, existen fuerzas democráticas dentro del ejército, las masas están con el gobierno y con nosotros y, si se atrevieran a dar un golpe, lanzaríamos las masas a la calle y sería prontamente liquidado". ¿Las masas? ¿Y con qué? ¿Qué fue de su "vanguardia" política? El PC brasileño demostró, en los hechos, no ser un partido de vanguardia, y no puede ahora reclamar ese titulo, asistiendo, impasible, a elecciones impuestas por los imperialistas para "legalizar" a sus gorilas. "¿Acaso no es el papel de un partido, política y técnicamente preparado, hacer frente a circunstancias tales como el golpe y la represión subsiguiente (y la forma más conveniente sin duda no es la manifestación ni el combate de calles en centros urbanos paralizados por la represión militar), enfrentamiento gracias al cual entrarán en acción las masas protegidas y guiadas por esta vanguardia, aun cuando pueden transcurrir meses antes de que las "masas" recobren su confianza en sí mismas y pierdan el temor al golpe militar? El papel de un obrero portuario o de un ferroviario (los dos sindicatos que más trataron de resistir en Río) no es el de ir a hacerse matar solos en la calle, sin armas ni objetivos definidos y, sobre todo, sin dirección, cuando sus dirigentes políticos han desaparecido o tratan con el gabinete de Goulart acerca de las condiciones del repliegue" (Debray).

Y todo lo anterior es doblemente grave cuando él mismo habla en nombre de un Partido "experimentado y responsable" y cuando el propio Prestes es un viejo comunista que debe conocer estas cosas, y las conoce, puesto que afirma textualmente: Siempre que un movimiento democrático y popular alcanza cierto nivel y amenaza los intereses de los monopolios imperialistas y la reacción interna, el imperialismo norteamericano pone en acción a sus agentes, quienes dirigen los golpes militares, victoriosos por lo general". No resulta lícito pensar que el señor Prestes haya aprendido esta lección recientemente, en carne propia. Se trata de una lección tan vieja como el marxismo. Pero hay todavía más; a pesar de este reconocimiento suyo, todo parece indicar que el señor Prestes —después del fracaso— se dispusiera a iniciar de nuevo una segunda vuelta de "masas".

Frente a esta situación, imposible dejar de recordar las palabras del Che Guevara:

"Luchar solamente por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa sin plantearse, en cambio, el problema del poder revolucionario, es luchar por retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las clases sociales dominantes; es, en todo caso, luchar por el establecimiento de unos grilletes que tengan en su punta una bola menos pesada para el presidiario". ("Guerra de Guerrillas: Un Método".)

Y ni siquiera necesitamos ir tan lejos. Un "rebelde" democristiano, en octubre de 1966, ha dicho públicamente al país, y al propio embajador gorila brasileño: "Latinoamérica debe adoptar una política más combativa en contra del imperialismo norteamericano y de aquellos gobiernos que se apoyan en él. Existen países en los cuales las guerrillas se justifican plenamente, como es el caso de la legítima actitud que le corresponde al pueblo brasileño frente al gobierno del gorila que lo avasalla". ¿Está el Sr. Prestes a la derecha del "rebelde" democristiano Alberto Jerez? ¿O el Sr. Jerez será otro "aventurero" con "prisa pequeño-burguesa"?

Es deber de todos los revolucionarios pulverizar las estúpidas posiciones seudorrevolucionarias de los señores de la paciencia y de las "grandes masas", muchísimo más ahora cuando se cuenta con el ejemplo triunfante de Cuba revolucionaria, con el fracaso ejemplar del propio Brasil, con la amarga experiencia de Santo Domingo, y con el afianzamiento inequívoco de los que luchan en Venezuela (Douglas Bravo), en Guatemala, en Colombia y más reciente y gloriosamente en Bolivia; ahora que "es imposible dejar de pensar en el ejemplo que constituye la propia vida del Che", según ha manifestado el PC uruguayo que, por cierto, ha demostrado una conducta política bien diferente a la del PC chileno en estas y otras importantes cuestiones del movimiento revolucionario de América Latina.

J. B. M.


Polémica

LOS ERRORES DEL REALISMO SOCIALISTA

LOS caminos están cerrados; hay un camino. La cultura que "es la cultura de la imaginación, donde es posible hacer todo lo que se quiera", según palabras del pintor Roberto Matta, también está cerrada. No hay un arte de hipótesis, de exploración en todas las direcciones, de invención de humanismo en la ruptura de cadenas. El fin es un condicionante, no una apertura. Es un esquema. Tuvo un nombre: Realismo Socialista. Aún quedan huellas, y profundas, y hasta sangrientas. Pero la reacción de hoy, tanto de intelectuales progresistas como socialistas, es a muerte contra esta corriente que habló de dialéctica con un idealismo y naturalismo de la peor especie. En voz o santo y seña del realismo socialista se escribió en la URSS la más mala de las novelerías, casi por treinta años; y una tristísima poesía, y qué feroz pintura.

Se partió de un modelo ideal con el que se compara la realidad viva: pintar como existente lo que debiera ser. Idealizar la vida. Más que realismo es un deformismo o un "clasicismo socialista". Este clasicismo tiene un fondo conservador.

Una cita de Herbert Read, aparecida en el libro del argentino Ernesto Sábato, El escritor y sus fantasmas, editado en Aguilar, en 1963: "Herbert Read —señala Sábato— dice, con razón, que el problema que plantea el realismo socialista es un falso problema, ya que no hay más que dos formas de arte: el bueno y el malo. El arte bueno es siempre una síntesis dialéctica de lo real y lo irreal, de la razón y de la imaginación. Al ignorar esta contradicción, al querer forzarla en favor de una sola de las antinomias, el realismo socialista deja de ser dialéctico y vuelve a una especie de idealismo. Trata de imponer un objetivo intelectual y doctrinario al arte."

Hubo un instante que duró décadas, en que los teóricos de esta corriente —según el primer número de la revista Literatura Soviética, artículo del crítico V. Kemenov: realismo socialista "genialmente definido por J. Stalin"— consideraron a los productos estéticos salidos de este esquema, no como un alto en el camino (de todos modos trágico), sino como "la más perfecta expresión de un arte de vanguardia".

Los excesos llegaron a tal punto, que en ese primer número de Literatura Soviética, se decía: "pasarán los años, y las generaciones venideras que al estudiar la historia de la cultura burguesa de la época del imperialismo tengan que trabar conocimiento con la obra de Picasso y Sartre, Jacques Lipschitz, Paul Nash, Henry Moore, Joan Miró, Maurice Grabes y otros por el estilo, invitarán a un psiquiatra y no a un crítico de arte para que sistematice su producción. Pero hoy, para vergüenza de la humanidad, son aceptadas por mucha gente de Europa y América como manifestaciones de cultura completamente normales estas "obras" degeneradas de la pintura y de la escultura ..." A línea seguida, livianamente, se lee: "en el arte burgués de hoy están reflejadas con especial vigor las concepciones reaccionarias más características: el antirrealismo, que niega la significación de la realidad objetiva, su existencia, sus leyes y la posibilidad de su conocimiento; el antihumanismo, que aborda el tema "hombre" en forma destinada a matar todo lo que existe de humano en él; el irracionalismo, negación de la fuerza del pensamiento, de la conciencia, de la claridad lógica de las ideas, que sustituye por el triunfo del misticismo, de la subconsciencia, de la paranoia".

El tiempo pasó, pero las generaciones venideras no solicitaron asesoría de psiquiatras de ningún tipo para examinar las obras de Picasso o de Sartre. Vino la época del deshielo, pero "como si fuera poca toda la nieve que ha caído... ", el reflejo condicionado que surgió a causa del realismo socialista todavía vive.

Curiosamente, la victoria fue, sin embargo, al revés. Aunque en verdad no sea tan curioso si nos atenemos a un simple precepto dialéctico (Contradicción, movimiento o búsqueda —en este caso— perpetuo) señalado por los propios teóricos de estética marxista. El realismo socialista fue un aborto marxista; lo menos revolucionario. Bien dijo el chileno Matta en 1963, en La Habana: "Sin búsqueda no hay nada. Detesto hablar de caminos, hablar de caminos es hablar de reglas, excluir lo que queda a ambos lados. Prefiero hablar de exploración". Y: "el realismo socialista resultó del error de dar una solución apresurada a lo que debía ser el arte revolucionario."

Que la fantasía reemplace al dos más dos son cuatro. "Provocando —dice Matta— una imagen que al principio puede parecer absurda, puede llegarse a una realidad". Exploración y más exploración, sin prejuicios; apertura de hipótesis. Dice Siniaski, escritor ruso que cumple condena por un reflejo condicionado: "¡Ojalá las imágenes de Hoffman, Dostoievski, Goya, Chagall y Maiakovsky, el más realista socialista de todos, junto con las de tantos otros realistas, nos enseñen a ser veraces con ayuda de la fantasía más absurda!"

HERNÁN LAVIN CERDA


Tribuna

MITOLOGÍA DEMOCRISTIANA

ERAN los primeros años del gobierno Alessandri cuando Kennedy popularizó la nueva "ideología": "Estados Unidos es un país en donde en forma permanente se realiza una revolución. Por esta razón debe apoyar las demandas de los pueblos latinoamericanos para un cambio social, económico y político radicales, siempre que la revolución sea constructiva y sirva sus nobles y altos fines".

La orden estaba dada. En cada país había que buscar el "socio". En Chile se llamó Frei. Por supuesto, el "socio" cree que Chile al igual que Estados Unidos vive una "revolución" permanente, que los conflictos de clase no existen, que se trata sólo de malentendidos y que para solucionarlos está esa brillante "hipótesis" de las clases "herodianas". La "hipótesis" la creó la organización jesuítica el año 62 (ver edición especial de "Mensaje": "La revolución en América Latina"). Con Toynbee e imaginación explican que los herodianos son los partidarios de Herodes, odiado por el pueblo judio por su sujeción a Roma. A su vez, los romanos despreciaban su condición de judío. Según la "hipótesis", Herodes podría haber encarnado la rebelión judía. Hoy la oligarquía monopolizaría el odio correspondléndole comprender que llegó el día de redimir a los explotados. Como se ve, inofensivo, angélico y hasta simpático al dar a los malos la oportunidad de redimirse.

Al mismo tiempo el yanqui pedía un entendimiento con los "new managers". Según un documento de la época kennediana, se les describe como una de "las fuerzas potencialmente más importantes y hábiles para estimular la organización y motivación en América Latina". Se agregaba: "se les encuentra en casi todos los países y tendrán un significativo efecto en los años futuros". Más adelante: "Han sido objeto de una fuerte presión proveniente de la Iglesia Católica para hacer acción social y entienden la situación más claramente que sus padres y en muchos casos reconocen que la revolución no es sólo inevitable sino deseable. Dudan sin embargo en cuanto a que el desarrollo revolucionario pueda ser constructivo y armonioso con sus propios intereses". Como se ve, ya el otro "socio" comprendía que no todo era color rosa. El autor del informe era George C. Lodge, ex Secretario Adjunto para los Asuntos Laborales en la División de Asuntos Internacionales de la Administración Kennedy. En la época que estuvo en el cargo, Lodge tuvo oportunidad de conocer otros eventuales buenos "socios". El futuro no iba a desmentirlo en sus apreciaciones. Escribiendo el año 66, ahora como Director de Departamento en la Escuela de Administración de Negocios para Graduados de Harvard, decía: "La importancia de esta revolución se aclara de las palabras de Roger Vekemans, S.J., sociólogo, director del Centro de investigaciones y de Acción Social en Chile, consejero íntimo del Presidente Frei y líder intelectual del movimiento social católico en América Latina". El mismo Lodge escribe de otro de sus interlocutores de la época kennediana, el argentino Emilio Máspero, líder de la CLASC, como "comprensiblemente resentido por el exclusivo acceso que ORIT tiene a los fondos de los Estados Unidos". Así, como buenos "socios", la cuestión terminaba en una simple discusión sobre fondos que para estos "revolucionarios" hacían menos simpática la compañía del yanqui.

Con el gobierno de Frei se cierran las discusiones y comienza la planificación de la estrategia. En otras palabras se inicia la construcción de la "sociedad moderna" y del "entendimiento social". A tres años de la experiencia los "socios" pueden sacar cuentas. Ahora la miseria tiene cara nueva: es el "hombre-Caritas". La "sociedad moderna" con su cuota de electrónica, siderurgia y autos, incita a los socios latinoamericanos a la integración. Claro está que la máquina se atasca y los consejeros de Johnson prueban en varios frentes. Documentos confidenciales del Pentágono han alentado acciones futuras "especiales", además de Chile, en Venezuela, Colombia y Brasil. Investigadores del Departamento de Estado vinculados a planes Camelot de la época kennediana, como Howard Wriggins, han elaborado una tipología política para naciones en vía de modernizarse, dentro de los esquemas de "seguridad nacional" de los Estados Unidos, lo que en buen romance significa: "sepamos a quién ayudamos y los dividendos que obtenemos". En eso trabajan mano a mano el Departamento de Estado y el Pentágono. Documentos oficiales de grupos e instituciones revelan los canales que ha tomado la operación en nuestro país. Bajo el título de "proyectos específicos", la Fundación Ford y el BID han alentado inversiones "civiles" de infraestructura ideológica y material, integradas en planes militares destinados a eliminar eventuales focos de descontento e insurrección. Especial mención en esta área de proyectos específicos merece un informe sometido al Pentágono por John C. Ausland, antiguo asesor de Kennedy durante la crisis de Berlín. Al conocer estos hechos se comprende que, al margen de los discursos, de las instituciones, las polémicas y los personajes oficiales, se esconde una estrategia moderna, organizada y dirigida a los sectores más insospechados. La voz de orden fueron tradicionalmente los dólares o simplemente las armas. Cuando unos y otros perdieron su eficiencia los estrategos entendieron que había que socavar los espíritus. Así nació la mitología democristiana. Está por verse si el "socio" en Chile ha cumplido lo que de él se esperaba.

HÉCTOR VEGA TAPIA.


Literatura

¿SE MUERE LA POESÍA?

UN fantasma recorre el mundo (permítaseme la paráfrasis), al menos el mundo de los poetas. Es el fantasma de la crisis, el espectro augurador que anuncia, perentorio, la muerte de la poesía como forma eficaz de arte. Personalmente, soy receloso frente a esta palabra, crisis, pero como interesado directo en el asunto que ella califica, he podido comprobar en más de una oportunidad el hecho de que los mismos poetas manifiesten el temor de estar empecinados en un trabajo de Sísifo más. Las causas, de variada gama, caben dentro de una sola tonalidad, un poco gris, a decir verdad: la ausencia de lectores, de compradores de libros de poesía y el desmedro progresivo del volumen de "entendedores" de poesía. Si bien se acepta para la poesía un pasado esplendoroso, se le niega un presente y aun la felicidad de un futuro, cualquiera que él sea. Crisis, aquí significaría agonía de muerte, de muerte natural, desfallecimiento mortal de su propia esencia.

Razón suficiente de insomnio es ésta para quienes hemos irrumpido en esta peculiar forma de arte con un ánimo transfigurador. A la vaguedad de los diversos diagnósticos dispersos en declaraciones de prensa, en acápites menguadísimos en medio de "reseñas" literarias, se contrapone lo que, a mi juicio, constituye el mejor análisis, el más objetivo y científico de los conocidos, y que está contenido en un libro: "Poesía y Sociedad".

George Mounin, su autor, es un conocido crítico literario francés, profesor de lingüística literaria y estudioso de los problemas de la poesía. Ávido lector de ella, Mounin se ha propuesto en esta obra la faena de desmontar pieza a pieza, en un análisis sociológico, la maquinaria causal de esta crisis. "Porque amo de tal modo la poesía —nos dice Mounin ya en la introducción a su estudio—, si yo fuese un verdadero crítico con vara alta, me parece que retornaría continuamente al problema esencial de la poesía actual, el por qué no se la lee." Y luego: "Hoy la cuestión palpitante en la vida de la poesía, la encierra esta dramática pregunta: ¿es mortal la poesía?"

EL SÍNTOMA

En los primeros capítulos de un estudio sobremanera objetivo y dinámico, Mounin sitúa el síntoma: "en el análisis de las ediciones comparadas, no entre poeta y poeta, sino entre poeta y novelista, entre novelista y vulgarizador, entre poeta y best-seller." Nada" es aquí perentorio, sin embargo; pese a la cuantiosa información que bastaría a cualquier liviano de ánimo para lapidar el género poético actual, Mounin se limita a señalar realidades, a incitar a la meditación objetiva del asunto y a continuar junto a él el análisis.

Los capítulos siguientes constituyen un esfuerzo por desplazar sucesivamente la responsabilidad de esta crisis. ¿Culpa del público, de la enseñanza, de los editores, de las técnicas de propaganda masiva? ¿O de los poetas, de los críticos? Todos en cierto modo, y sólo en cierto modo, tienen manos en el asunto, y cada una de las causas que estos casos en particular sugieren, tiene una justificación adecuada.

Ya en el capítulo IX sólo queda una posibilidad de inculpación: la historia es culpable de la crisis de la poesía. Inmediatamente el análisis de Mounin llama a detenerse en esta afirmación que encierra en sí la médula del problema.

Nos retrotrae al postulado estético hegeliano relativo a la muerte natural del arte, y en consecuencia de la poesía, por constituir éste una especie de etapa del. conocimiento, la etapa juvenil, en el desarrollo del espíritu. Por su parte, Hegel mismo —anota Mounin— habría anticipado la creciente intelectualización del placer estético en un proceso que culminaría con su transformación en inteligencia fría, juicio puro, al ser el arte un movimiento histórico en la adquisición de conciencia del mundo por parte de la humanidad. Sin embargo, Mounin nos sale al paso y nos hace observar que a un siglo y medio de redactada la Estética de Hegel, su pronóstico no se ha hecho en nada evidente. El ansia de placer estético ha aumentado en extensión y en intensidad.

EL CASO DE LA POESÍA

En lo que atañe a la poesía, el resultado es otro. Hay efectivamente una disminución, ya que no sólo un estancamiento, de la "ración" de alimento poético que por vía de la literatura debiera corresponder a nuestro tiempo. De aquí que el análisis de una posible mortalidad de la poesía .no resulte descabellado.

"¿Y si la poesía, tal como tradicionalmente la conocemos —nos pregunta y se pregunta el autor— no fuese, por ejemplo, sino una forma de alimento poético, históricamente bien condicionado, susceptible de desaparecer con las condiciones que le dieron vida, en provecho de otras formas de nutrición poética?" La pregunta anterior encierra de veras el nudo de la cuestión planteada y es también el argumento más utilizado en el pronóstico de la muerte de la poesía. Ella determinaría el modo de ser mortal de la poesía, es decir, el desplazamiento de la necesidad de poesía hacia otras formas del goce estético (cine, fotografía, música popular, espectáculos masivos, etcétera), y el consiguiente aniquilamiento de la poesía-género literario. Esta idea, que en el hecho pertenece a otro autor francés, J. Monnerot, suscita algunas objeciones de planteamiento que el mismo autor pone en cuestión.

"Quizás es incorrecto —advierte— considerar a la muerte, o al retroceso de ciertos vehículos tradicionales del placer poético, a la muerte de determinados géneros o de algunas formas tradicionales del placer poético, como la muerte de la poesía."

Así, en el capítulo X del libro mencionado, "¿Muerte de la poesía?", Mounin acerca el lente al caso particular de la poesía francesa.

Rehace el camino histórico de ella, en breves líneas, a la luz de una idea aplicable a toda poesía: "Lo que denominamos poesía no nació como deleite, sino como instrumento. Toda historia ulterior de la poesía será la historia de los cambios de uso y de destino de ese instrumento... será la historia de una extracción cada día más refinada de la vitamina emocional que estaba diluida en esa enorme masa de conocimientos "positivos" oralmente trasmitidos como tales". De lo anterior es fácil deducir un cierto agotamiento de sus formas de trasmisión "muy intelectualizadas de las que siempre es vehículo un lenguaje escrito consumido mediante lectura individual".

Otros párrafos seleccionados de este libro nos permitirán ordenar los elementos del problema desde nuestra propia perspectiva.

En el capítulo anteriormente citado, Mounin nos hace ver que "sólo muy lentamente, aun después del siglo XVI, los hombres aprendieron a buscar "la poesía" para hallar en ella cada día más conscientemente, la vitamina poética que contiene. Y todo arte poético, desde Racine hasta el surrealismo, parece haber consistido en buscar concentraciones cada vez mayores de ese elemento específico de toda poesía, demasiado diluido para un gusto por la poesía que cada día estaba más consciente de esa búsqueda.

Por eliminación de toda finalidad didáctica, narrativa, moralista, retórica, mnemotécnica, la poesía ha llegado a ser cada día más poesía. La poesía en elevada dosis, poesía en estado puro, ha sido un invento continuo."

Más adelante, Mounin agrega que "la poesía, en su destino..., parece haber sido al principio más tributaria de sus medios de difusión que de su propia calidad. El divorcio entre el reducido público de una poesía cada día más erudita y más escrita, por una parte, y el enorme público de la poesía que permaneció siempre popular, oral y cantada, comenzó hace mil años. Al aspecto contemporáneo de ese divorcio histórico, lo llamamos crisis de la poesía".

NUEVAS FORMAS

En el último capítulo, ¿Eternidad de la poesía?, retoma la afirmación anterior y nos especifica que lo que parece estar en vías de desaparición es cierta forma de poesía a la cual estábamos habituados y que considerábamos de esencia eterna. En el hecho, nuestra sociedad ha logrado difundir y poner en absoluta vigencia una serie de lenguajes de cultura visual, que tienen con respecto a la poesía una ventaja indiscutible: poder producir y recrear las emociones que se buscan en lo estético con mayor violencia cuantitativa y con mayor eficacia. A ello habría que agregar otro hecho determinante. La poesía es un lenguaje que hay que aprender y que sólo muy pocos están dispuestos a hacerlo. Ante la utilización de "lo poético", del sentido poético, por otros lenguajes estéticos, la poesía ha afinado el suyo y lo ha vuelto completamente otro. Lo que hoy es poesía, sólo puede ser captado en sus nuevas formas, las que a su vez han necesitado concentrar en sí cada vez más aquella "vitamina emocional" de que nos habla Mounin y en la cual consiste la vibración poética.

De este modo, quien aprendiera a ver en la poesía actual, lograría reencontrar la necesidad con el órgano de su satisfacción.

Para Mounin, la poesía no puede desaparecer, no puede morir, por estar ella "unida a la naturaleza de las cosas del lenguaje"; imaginar su muerte es aceptar la muerte de todo lenguaje articulado. La lingüística juega del lado de la poesía en el planteamiento de esta "crisis".

Tal vez la fe que Mounin manifiesta en la poesía no alcance a ser del todo intensa con respecto a la "poesía en verso". No lo dice, pero se deja adivinar que esa forma agotada podría ser la versificada.

Este ha sido en Chile el talón de Aquiles de la idea de poesía.

Algunos poetas han declarado dudar de la poesía como hábito vigmte y han dejado caer su duda especialmente sobre las formas versificadas.

El tema es largo. Mi intención sólo consiste en crear una leve incitación a conversarlo por escrito.

Mi posición frente a lo expuesto es también compleja. Pero en suma, puedo decir sin beatería poética de ninguna especie, que en Chile, al menos, la poesía así como nosotros la conocemos y la hacemos, bien vale una misa.

WALDO ROJAS


Vivienda

¿PUEDE USTED TENER UNA CASA...?

EXTRAÑOS avisos aparecieron en la prensa antes del 24 de julio de 1967. "O usted paga un impuesto... o beneficia a su personal", amenazaba uno, mientras otro prometía "un 97 por ciento de utilidad, por concepto de reajustes y dividendos, libre de toda clase de impuestos", para los empresarios que depositaran en esa Asociación. Un tercero reprochaba: "señor empresario, usted ha dejado de ganar en los últimos años 175 por. ciento por reajustes y dividendos. ¡Deposite ahora mismo!". Algunos ocupaban hasta una página completa.

Se trataba de una especie de competencia de pesca. Quién se conseguía más empresarios para que depositaran el 5 por ciento de sus utilidades, que puede ser utilizado como ahorro previo para viviendas para los trabajadores de las empresas y que permite a los empresarios obtener razonables dividendos.

Los pescadores del 5 por ciento eran, como puede adivinarse, los dinámicos piratas de la nueva ola: Empresas constructoras y Asociaciones de Ahorro y Préstamo. Para ellos, sin embargo, hay otra pesca más menuda, pero mucho más numerosa, que da mayores utilidades. Las empresas que depositaron el 5 por ciento no son más de 14.000 y muchas de ellas están relacionadas con las Asociaciones, de manera que se pasan los billetes de mano a mano con tanta facilidad y elegancia como si estuvieran jugando bridge.

Las verdaderas víctimas de estos voraces son los 200.000 depositantes que acumulan pacientemente sus ahorros con la esperanza de tener algún lejano día una casa en que vivir. Esto explica que los depósitos de esas asociaciones aumentaran desde 3 millones de escudos a fines de 1961 hasta 76 millones en diciembre de 1964 y a 284 millones a fines de 1966.

Mucho se ha escrito sobre el fabuloso negocio que han hecho las Asociaciones con el dinero de sus depositantes (véase, por ejemplo, PF Nº 25). Agreguemos ahora algunos datos, tomados de los balances de estos organismos, indicando especialmente lo que se refiere a los más importantes.

Si examinamos los "excedentes" producidos en los últimos dos años por el conjunto de las Asociaciones, veremos que han aumentado desde 3.7 millones de escudos hasta unos 6.4 millones de escudos. Es decir que las utilidades, después de descontar provisiones y castigos, han aumentado en un 70 por ciento en el último año. ¡Pocas empresas pueden jactarse de haber obtenido resultados parecidos!

Las utilidades totales son aún más altas. Una parte de ellas no aparece porque va al Fondo de Reservas, que ha venido creciendo en forma impresionante. Partiendo de cero ha llegado hasta 14.8 millones de escudos al 30 de junio del año pasado y aumentó a unos 23.8 millones de escudos al 30 de junio de 1967, lo que representa un 60 por ciento sólo en el último año.

Tal como en el caso de los bancos comerciales (ver PF Nº 33), entre las Asociaciones hay un pequeño grupo que controla un alto porcentaje de los totales. Ellas son Ahorromet, O'Higgins, Calicanto, Casapropia, Casas Chile y Libertad y en ellas se encuentran precisamente algunos destacados revolucionarios en libertad.

Veamos cómo han aumentado las utilidades de estos "buenos muchachos":

Sólo esas seis Asociaciones obtienen más del 80 por ciento de los excedentes del sistema y, como puede verse, algunas de ellas duplicaron con creces sus utilidades.

Lo mismo ha pasado con los Fondos de Reservas.

Las seis Asociaciones mayores aumentaron su Fondo de Reservas en un 61 por ciento en el último año y continúan representando el 75 por ciento del capital total del sistema de ahorro y préstamo.

Las Memorias que acompañan a los balances están llenas de frases de auto-satisfacción por los brillantes resultados financieros obtenidos.

Casapropia, que preside Francisco Soza Cousiño, creador de la millonada ENACO y Presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, señala con orgullo que ocupa el primer lugar en la colocación de valores hipotecarios reajustables. Libertad, que preside Pablo Gumucio Vives y que tenía de Director hasta el 30 de junio a Enrique Krauss, Subsecretario del Interior, explica que iniciaron gestiones ante un consorcio de Asociaciones de Estados Unidos, a fin de convenir la venta de un millón de dólares en créditos de su cartera hipotecaria. Calicanto, que tiene como Directores a conocidos latifundistas de la zona central, declara que su desarrollo "ha sido notable en su corto período de existencia". Igualmente muestra su contento Casas Chile, que dirigen Jorge Sánchez Ugarte, relacionado con Caritas y el poco caritativo Wolfgang Wallisfurth, (aunque obtuvo para INVICA un préstamo del BID por 2 millones de dólares no tuvo lástima en expulsar a las 1.200 familias desesperadas de Barrancas que ocuparon terrenos de ese organismo en marzo último).

Todo esto es el resultado de una operación muy bien planeada, en que el equipo freísta ha llevado el volante.

El conocido "barril millonario" Sergio Torretti, cuando era presidente de la Cachico declaró sin ninguna modestia (ni prudencia) a la Revista de la Construcción que "el Plan Habitacional propuesto por la Cámara Chilena de la Construcción, ...fue adoptado por el actual gobierno en sus rasgos esenciales".

Sin embargo, a pesar de esta fraternidad empresarios-gobierno y de sus buenos resultados, hay momentos en que los planes fallan. Nadie ignora que en este momento la construcción se encuentra en crisis. El despiltarro fiscal en otros aspectos ha obligado a descuidar los aportes al sistema de A. y P. y es así como ha disminuido bruscamente la ayuda.

Francisco Soza declaraba en abril de este año, como presidente de la Cachico, que "nos enfrentamos a un momento crítico para la construcción" y añadía: "llamaremos con insistencia a todos los sectores del país a enrolarse en esta maravillosa faena que es la de construir".

A mediados de junio, vistosos avisos de la Cámara citaban una declaración de los Ministros de Hacienda y Vivienda en que "el, Gobierno reitera públicamente su voluntad de mantener inalterables las exenciones de impuestos del DFL-2" y llaman a la iniciativa privada a "'movilizar sus recursos en un nuevo y decidido esfuerzo en pro del desarrollo del Plan Habitacional". Un nuevo sacrificio por la patria ($$$). Podrán de nuevo construirse modestas y económicas Torres de Tajamar para nuevos "pobladores".

Al margen del sistema de ahorro y préstamos, pero sosteniéndolo, siguen esperando 200.000 depositantes. La mayoría de ellos son personas de escasos recursos que raras veces consiguen obtener un préstamo. De los concedidos hasta ahora, el 84 por ciento correspondieron a personas con ingreso mensual superior a 2 sueldos vitales.

Más allá de ellos todavía, hay muchos otros que no pueden ahorrar un sólo centesimo y que, afortunadamente, ni siquiera han pensado en recurrir a una Asociación de Ahorro y Préstamos.

Alrededor de 2.000.000 de personas ocupadas ganan menos de 2 sueldos vitales, según puede deducirse de la Muestra Nacional de Hogares. Son ellos los que necesitan viviendas, son ellos los que viven en poblaciones callampas, en conventillos, en chozas. Los planes habitacionales hechos por empresarios, para favorecer a los empresarios, no los toman en cuenta.

RICARDO.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02