Fin de un mito: La "chilenización"


Ediciones Punto Final. Nº 24
Santiago de Chile, Marzo de 1967.

La "chilenización"

UNO por uno van cayendo destrozados los mitos de propaganda que fabricó la Democracia Cristiana. Quizás el mayor fraude ha sido la "chilenización" de las minas de cobre. El Presidente Frei llamó "históricos" y "sensacionales" los convenios negociados con la Kennecott, Anaconda y Cerro Corporation. No vaciló en anunciarlos como la "viga maestra" del futuro desarrollo económico del país y como el mejor "regalo" para los chilenos en la Navidad de 1964.

No se tardó en comprobar que los convenios y la tal "chilenización" eran el más ventajoso negocio encontrado por las compañías norteamericanas para acrecentar sus utilidades.

El propio vicepresidente de la Braden copper, filial en Chile de la Kennecott, Robert Haldeman, reconoció que su compañía hace tiempo viene practicando este tipo de "asociación" en otros países para proteger sus inversiones. Los partidos populares lograron esclarecer ante un gran sector ciudadano los verdaderos alcances de los convenios del cobre. Pero son ahora los propios democristianos los que empiezan a percibir que la "chilenización" del Presidente Frei tiene tanto de realidad como la fantasmal "revolución en libertad". El PDC ha pedido la reorganización de la Corporación del Cobre, y no oculta su malestar contra uno de los íntimos presidenciales, Javier Lagarrigue Arlegui, vicepresidente de esa Corporación, y uno de los negociadores de los convenios (los otros fueron Radomiro Tomic y Raúl Sáez). "Happy" Lagarrigue —como le llaman en círculos de Gobierno— no sólo negoció los convenios. Aceptó un contrato de administración que dejaba a la Kennecott el manejo de una sociedad en la que el Estado aparece con el 51% de las acciones. Lagarrigue no objetó que la Kennecott siguiera manejando la mina El Teniente por veinte años. A Nueva York viajó Raúl Sáez y volvió con un trofeo: la reducción a 11 años de ese plazo y el crédito de diez millones de dólares del Eximbank. Pero está en la conciencia del país que el contrato de administración no sólo deja el control al "socio" minoritario —la Kennecott—, sino que entrega a ésta el resorte vital para prolongar su administración por el tiempo que desee. La compañía norteamericana determinará los costos de importación de los medios de producción, la amortización de inversiones, la comercialización del metal, la operación técnica de la mina, el manejo de la contabilidad (la verdadera, la que se lleva en Nueva York en las oficinas para cuyo mantenimiento se destina el 2% del precio del cobre), etc. El señor Frei es el responsable del enorme fraude de la "chilenización", y su directo colaborador, Lagarrigue, comparte tal responsabilidad histórica. Se entiende así, que el primero proteja tan ardientemente al segundo. La remoción de Lagarrigue significaría, en verdad, un golpe directo al propio Mandatario.


Millonarios en libertad

Pubill desplumó al Banco del Estado

"Saludo a un gran revolucionario y artista de la vida del pollo,
cuyo resultado ha de beneficiar a todo el mundo,
y saludo al anfitrión que ha puesto en práctica
las teorías de un profesor.
Firmado: Walt W. Rostow".

CUANDO el joven catalán Luis Pubill Carne dejó Barcelona rumbo a Chile, en 1920, no pensó que aquí, en nuestra tierra, el futuro habría de depararle tan gratas alabanzas, como la que encabeza esta crónica y que escribió en el libro de visitantes de La Cartuja, Walt Rostow, asesor de Kennedy y pasajero de un helicóptero que se posó en los primeros meses de 1965 sobre el césped de la elegante y exclusiva cancha de 9 hoyos de golf que rodea la mansión. Y es que a los 18 años, por muy frondosa y generosa que sea la imaginación juvenil Luis Pubill, nacido un 23 de marzo en Cataluña, España, sólo tenía en mente poner el mayor espacio posible entre él y la Madre Patria para huir al peligroso servicio militar en Marruecos y construir una vida plácida en el Nuevo Mundo.

Cuatro años le bastaron para integrar un pequeño capital e instalar, allá por calle San Pablo abajo, al lado del teatro O'Higgins, una pastelería, donde la fama de las buenas tortas amasadas habría de proporcionarle la base para dar juego a sus ambiciones. Premonitoria actividad que más de algún suspicaz, posteriormente, compararía con maliciosa y criolla metáfora a la abundante fortuna que amasaría años más tarde. Porque el joven y activo pastelero no se quedó entre la harina, los confites y la crema chantilly. Ni pensarlo. Luis Pubill fue mucho más allá y clavando su mirada en el futuro minero de Chile hurgó los planos de unas pertenencias mineras de Andacollo, cambió las batidoras, los moldes y los hornos por palos, picos y azadones y se convirtió en flamante minero en el Norte Chico.

Duro oficio aquél en que el pesado trabajo requería de un socio de toda su confianza. Por eso, con el sentido familiar que habría de poner después para fundar un clan de campanillas en Chile, trajo al país en 1925 a uno de sus hermanos, Salvador Pubill Carne. Sin embargo, ni su actividad ni la ayuda fraternal impidieron que las minas de Andacollo redujeran su capital a cero y quedara con las faltriqueras tan vacías como cuando llegó a Chile en los tiempos del "Cielito Lindo".

"Pastelero a tus pasteles" dice el refrán y lo cierto, hay que reconocerlo, es que los hermanos Pubill tenían mucho más habilidad para la confección de tortas que para la minería. Retornando al negocio de los alimentos se sintieron de nuevo en su esfera de acción y, recuperados, pronto crearon la Sociedad "Pubill Hnos." que fundó los establecimientos Oriente y, luego, amplió su actividad instalando los Establecimientos Waldorf. La nueva sociedad navegaba viento en popa y en ese mar de prosperidad la encontró un tercer hombre, Salvador Pubill Cireda, a quien la generosidad de su tío Luis lo hizo cruzar en 1935, con pasaje pagado, el Gran Charco hasta las costas chilenas.

El éxito del Oriente-Waldorf dio millonaria fortuna a los tíos y al sobrino y permitió a Luis disponer de su parte para cumplir otro anhelo que, como revancha a la aridez y magrura del Norte Chico, le hizo olvidar el traspiés que había tenido por esas tierras. En 1948, compró 23 hectáreas de terreno a orillas del estero de Angostura y a pocos metros de San Francisco de Mostazal, a 65 kmts. de Santiago. La propiedad, de un actor que recordará siempre el teatro nacional, Alejandro Flores, tenía varias casas antiguas y junto a ellas la Capilla de La Cartuja, ubicada en un lomaje, llena de reliquias coloniales que su primer dueño había juntado con dedicación de poeta y gusto de soñador.

Allí Luis Pubill dio rienda suelta a su espíritu de pionero y convirtió el sitio en un gran parque, modernizó la casa señorial, la rodeó de una cancha de golf, donde aprendió a jugar nada menos que el Presidente Frei, y dedicó 13 hectáreas a realizar la "revolución del pollo", mientras el novel jugador de golf utilizaba el resto del país para echar las bases de su "revolución en libertad".

En La Cartuja, por obra y gracia de don Luis, tomó carta de nacionalización el pollo "Broiler", base de una fabulosa industria que habría de superar la historia de la "gallina de los huevos de oro". La "broilerización" de Chile se extendió rápidamente del área del Oriente y del Waldorf a todos los confines del territorio nacional. Más de 7.000 kilos diarios de carne de ave salían de La Cartuja, mientras desde La Moneda un agradecido jugador de golf pavimentaba su mercado, racionando en el país la carne de vacuno que había sido hasta entonces elemento básico en la alimentación chilena.

Los subproductos del "Broiler" hacían otros milagros. Con los desperdicios de la faena-ción de los pollos se engordaban más de dos mil chanchos, mientras que con la- sangre, en la granja, se iniciaba la reproducción de la trucha asalmonada con alevines traídos de Río Blanco y sembrados en grandes estanques de concreto, con movimiento mecánico de agua para incorporar oxígeno, que hacían juego con una laguna artificial donde se criaban más de 6.000 patos de leche. Matizando esta plebeya crianza de aves, otra rama más aristocrática —cisnes de cuello negro, flamencos y avestruces—, ponía blasones reales a La Cartuja.

Pero Luis Pubill no se quedó allí. El clima regalado de la región daba para mucho más. Y así fue como instaló un criadero de rosas, otro de gladiolos y un tercero de claveles, que se ampliaron en tal forma que ya en 1966 habían unas 10 mil plantas. A la producción de flores siguió la de céspedes. En los jardines, una sola variedad de césped traída del Japón, produjo 10 mil metros cuadrados con un valor comercial cercano a los siete mil millones de pesos.

Con esta cifra de negocios, Luis Pubill se sintió reconfortado y adquirió en 1965, otras 150 hectáreas de lomajes y cerros para desarrollar su "plan auquénido" y en donde ya pacen algunos cientos de alpacas, llamas y vicuñas. Por las dudas, valorizó los terrenos con una plantación de 20 mil almendros.

El poder económico estaba logrado. La ambición de los Pubill apuntó entonces a otro lado.

Tamaño negocio, unido al del Oriente y el Waldorf, requería de eficientes relaciones públicas. El clan Pubill halló al hombre adecuado: Manuel Sánchez Astete. Joven, simpático, muy ligado a la aristocracia tradicional, ex falangista y oportuno democratacristiano, el "pije" Sánchez, como le dicen sus amigos, ubicó pronto a sus patrones en el "área" Frei. El mismo era un buen amigo del entonces senador, a través de las relaciones que lo unían a todo el equipo que comandaba la Editorial del Pacífico, y, entonces, resultó natural e inocente la invitación que llevó por primera vez al político a La Cartuja. Allí quedó sellada una amistad profunda que se robusteció durante la campaña electoral cuando Eduardo Frei, al regreso de cada una de sus giras políticas, partía a descansar en el maravilloso ambiente de La Cartuja. Allí también el clan Pubill se hizo profundamente freísta y echó las bases de su poder político.

Mientras tanto el hábil Sánchez Astete se movía en otro plano. Salvador Pubill Cireda, el sobrino, soltero hasta entonces, resultaba una atractiva pieza en este complicado ajedrez, donde cada movida era pensada con detención, y el relacionador público cumplió una función delicada. Presentó al rico industrial a una aristocrática dama y el matrimonio Salvador Pubill Cireda y Verónica Tocornal Astoreca se consumó al cabo de un tiempo, abriendo así al clan catalán las puertas del poder social.

Ya los Pubill estaban en el centro de la actividad nacional, pero Luis, enamorado de La Cartuja, sólo quería seguir allí y pedía lo dejaran con sus planes a cambio de mantener sus arcas abiertas para la campaña electoral. Su hermano Salvador había probado que "no tenía dedos para el piano" y sólo el sobrino, Salvador Pubill Cireda, mostraba las dotes necesarias para capitalizar en otros dividendos esta cuantiosa fortuna.

El candidato pesó la generosidad y la capacidad y se quedó con las dos. Dio a Luis Pubill su afecto y a su sobrino su confianza absoluta, entregándole la administración de la cuantiosa ayuda en dólares y marcos occidentales que le llegaba del extranjero, aunque, ingrato, tuviera que dejar de lado a su viejo mecenas de antaño, el antofagastino Edmundo Pérez Zujovic, a quien conociera en los tiempos en que él mismo trabajaba en el Norte para Osvaldo de Castro.

Fue así como el sobrino Salvador administró exclusivamente las "platas" democristianas —las extranjeras y las que se recolectaron en Chile—, de la última elección presidencial. Terminada ésta, con el resultado que se conoce, lo "único" que obtuvo fue el cargo de Director del Banco del Estado. Allí también llegó como relacionador público, Manuel Sánchez Astete.

Corría el año 1965. Luis Pubill, desligado del Oriente, que había entregado a su hermano Salvador, y del Waldorf, que había vendido a otro compatriota, soñaba e invertía en La Cartuja. Su sobrino, con generosa ayuda en créditos-dólares de la CORFO y con oportunas subvenciones y apoyo del Banco del Estado, ayudaba a salir de la crisis provocada en 1964 y 1965, por el desaparecimiento de la anchoveta, a su empresa pesquera "Arica", que había fundado hacía mucho tiempo con la esperanza de producir perlas sintéticas ("majóricas", le dice él). Eduardo Frei, ya Presidente de Chile, perfeccionaba su golf en las canchas de Viña del Mar de una de las escuelas de la Armada, para llegar a La Cartuja y ganarle a su "compadre" Luis. El panorama no hacía presagiar la tormenta que se desencadenó en 1966.

Los amigos dicen que fue un "espejismo bucólico" el que lo obsesionó; sus íntimos lo absuelven diciendo que estaba "cu-cu", aunque los mordaces estiman que terminó por "broilerizarse" él mismo y estaba "pío pío". Lo cierto es que el embrujo de La Cartuja, llevó a Luis Pubill a contraer deudas por ocho mil millones de pesos en su afán de producir más y mejor, de los cuales debe cinco mil millones al Banco del Estado y el resto a la CORFO. Después de Andacollo, ésta fue su segunda derrota, aunque hoy la esté matizando en mejores condiciones que antes, en España, donde huyó por considerarlo más adecuado el Consejo de Familia.

Un consejo con un "generalísimo" muy amigo y opinante que estimó que era mejor se arreglara todo mientras don Luis estaba en España, donde su pasado franquista y su presente amistad personal con Franco (le regaló una vicuña el año pasado) le daba seguridades.

Por el momento, hay ya una solución práctica. La Feria "La Rural", a quien la intervención del Estado en el problema de la carne casi dejó tan desplumada como un "broiler", compró La Cartuja con pasivo y todo, garantizándole una renta vitalicia a don Luis. La operación la dirigió un abogado de "La Rural", Hernán Mujica, uno de los que manejan la Feria y que son partidarios de que esa sociedad deje de mano definitivamente el negocio de la carne. De acuerdo con esa política, y dirigida por el mismo grupo, estuvo a punto de finiquitarse recientemente una millonaria operación entre "La Rural" y la ECA. Por ella ésta compraba una serie de ferias que la sociedad tiene en el sur. Así la ECA pensaba regularizar el precio de la carne en pie, pero la operación fue desahuciada el 2 de marzo. Las bondades de la negociación de "La Rural" se han reflejado en la Bolsa: sus acciones que valían —muy depreciadas— entre 12 y 13 pesos, llegaron a 22.

Pese al escándalo sigue el silencio oficial y Salvador Pubill Cireda se mantiene como Director del Banco del Estado, aunque por un lado tenga que resolver los problemas que dejó su tío y por el otro deba actuar como defensor del Banco. Por su parte, el amigo íntimo de la familia continúa jugando al golf, olvidado de que las condiciones del juego han cambiado. En efecto, La Cartuja que tenía una cancha con nueve hoyos ahora tiene diez: el último, por cuenta del Banco del Estado.

D.


La masacre de El Salvador

No murieron en vano

SOBRE un estante, en uno de los pasillos del tercer piso de la Cámara de Diputadas, donde se encuentran las salas de comisiones, se llenan de polvo rumas de cuadernillos impresos que contienen una historia inconclusa. Son las actas de la Comisión Especial investigadora encargada "de establecer las causas y determinar las responsabilidades de los sucesos ocurridos en el mineral de El Salvador", el 11 de marzo de 1966.

Ese día 11 de marzo, a las 14 horas, se escribió el primer "hecho de sangre" en el prontuario político del actual Gobierno y de la Democracia Cristiana. Así se condecoró indeleblemente para la historia lo que los hombres de Gobierno y los frenéticos del partido llamaron la política de la "mano dura". Los que llegaron al poder prometiendo justicia social, respeto a los sindicatos y "buena plata", habían convertido artificialmente un conflicto legal de los obreros del cobre de El Teniente, iniciado en octubre de 1965, en un embrollo jurídico y social destinado a destruir la dirección de la Confederación de Trabajadores del Cobre, a descabezar los sindicatos de trabajadores de esa industria y a crear las condiciones para demoler la Central Única de Trabajadores, a fin de erigir como tutora y conductora del movimiento sindical a una nueva Central formada a base de las organizaciones sindicales paralelas dominadas por los democratacristianos. Habían encarcelado a Oscar Núñez, secretario general de la CUT. En aquella ocasión, Núñez dijo: "La revolución en libertad se ha quitado la careta. El reformismo de las palabras se ha convertido en el reaccionarismo de los hechos".

La huelga de El Teniente, entre sus muchas secuelas después de más de sesenta días de duración, originó una huelga de solidaridad de los trabajadores de El Salvador y potrerillos, en febrero de 1966.

El Gobierno tuvo en sus manos la solución del conflicto muchas veces; pero, el Presidente Frei, su Círculo de Hierro y el Ministro del Trabajo, William Thayer, no deseaban una solución. En sus mentes había madurado la idea de que era una ocasión propicia para descalabrar la lucha reivindicativa de los trabajadores organizados, que ponía en peligro la programación económico-social de sueldos y salarios recortados.

ESE DÍA

El jefe de la plaza del departamento de Chañaral, coronel de ejército Manuel Pinochet Sepúlveda, habló, a las 10 de la mañana, con el Ministro de Defensa Nacional, Juan de Dios Carmona, y le informó que se proponía requisar con la fuerza armada los locales sindicales de los trabajadores de la mina El Salvador. "El Ministro de Defensa Nacional me dio su aceptación, es decir, me dio el conforme", declaró más tarde.

El Gobierno sabía perfectamente que los trabajadores en huelga mantenían ocupados, en forma permanente, sus locales por un legítimo concepto de defensa de clase. Sabía que allí reinaba la calma y la tranquilidad, y que aparte de las asambleas democráticas normales, el resto del tiempo lo empleaban los obreros y empleados en preparar la olla común para el personal soltero, y en entretenimientos.

La declaración de la zona de emergencia databa de noviembre de 1965, fecha en que se produjo el primer paro solidario; pero, se reactualizó en el mes de febrero. ¿Cuál fue la calamidad pública que motivó esa declaración de zona de emergencia? En el primer período se mantuvo la libertad de reunión de los obreros y empleados, a pesar de que también estaban en huelga ilegal; pero, luego se dispuso la aprehensión de los dirigentes, se autorizó el allanamiento y la incautación de domicilios, la deportación en masa fuera del mineral de más de un centenar de trabajadores y la ocupación de los sindicatos profesionales e industriales de Potrerillos y El Salvador. ¿Por qué se tomaron estas medidas extremas en esta oportunidad? El coronel Pinochet respondió: "Esos son problemas del Gobierno. Yo no conozco las razones. Esto no es problema mío".

—¿Quiere decir, entonces, señor comandante, que esta vez recibió orden del Gobierno para proceder de esa manera?

—Yo recibí instrucciones.

Así están los hechos estampados en la historia.

La intervención militar representó quince días de guerra sicológica. Lo que siguió fue un acto de irracional brutalidad. Cuarenta y cinco hombres de tropa del Ejército armados con fusiles Máuser y fusiles SEA, estas últimas armas "automáticas, de tiro rápido, mortíferas", protegidos por 12 carabineros y 6 agentes de Investigaciones, también premunidos de armas de fuego, intentaron apoderarse del local del sindicato obrero. Comandados por un capitán de ejército y varios oficiales, comenzaron por lanzar bombas lacrimógenas a los que estaban encerrados. De pronto el capitán —dijo que escuchó un tiro de revólver— dio orden de hacer fuego. Cayeron los primeros muertos y heridos. El coronel Pinochet suspendió la orden de tomar el local; pero, en lugar de retirar la tropa, ordenó al capitán que se mantuviera en el lugar. En un momento de nerviosismo, la tropa hizo nuevas descargas. En total se dispararon alrededor de 1.700 balas, munición que se llevó al mineral en cajas que conservaban las etiquetas de fabricación norteamericana.

En síntesis, un oficial de Carabineros herido de una pedrada, el capitán de Ejército baleado en una pierna con su propia arma, un conscripto herido con un objeto contundente, dos mujeres del pueblo muertas, cinco obreros muertos y 34 obreros heridos a bala.

Al día siguiente, el Gobierno emitió un comunicado elaborado por el Ministro de Defensa, J. de Dios Carmona, que resultó a la postre un conjunto impresionante de mentiras y de imputaciones calumniosas.

Sólo varios días después, el Gobierno aceptó dar una solución al conflicto; pero, se consumaron sin remedio los atentados contra las direcciones sindicales.

La heroica resistencia de los obreros de El Salvador, su indomable decisión de no dejarse amedrentar ni aún después de la masacre, representó la derrota de la política de la "mano dura" y el fracaso de las ansias gobiernistas de destruir la organización sindical de clase para reemplazarla por una organización amaestrada.

El 1º de mayo de 1956, el vociferante Comando Nacional de Trabajadores, que había preparado un acto masivo en la Plaza Bulnes para brindar tribuna al presidente, no pudo Juntar 2.000 personas, a pesar de que se hizo una movilización a todo bombo en la provincia central y zonas adyacentes. El Presidente prefirió quedarse en La Moneda.

El Gobierno creyó que podría apoderarse de las direcciones sindicales en el cobre, y realizó apresuradas elecciones de reemplazo. La Democracia Cristiana fue barrida en los principales sindicatos y, fundamentalmente, en El Salvador. La unidad sindical se fortaleció, y al presentarse los nuevos pliegos de peticiones, los mineros de El Salvador volvieron a dar una nueva prueba de firmeza.

Los democratacristianos han ido perdiendo posiciones paulatinamente en el movimiento sindical chileno. Desaparecieran en la dirección del Sindicato industrial de Huachipato, acero; fueron derrotados en los centros fabriles, incluso en Mademsa, donde tenían plaza fuerte. Perdieron la dirección del Sindicato Empleados de Algarrobo, extracción de hierro; fueron batidos en Chuquicamata y otros centros del cobre, y perdieron el control en Correos y Telégrafos. Los expulsaron de la dirección de los hospitales San Borja y del Salvador, etc.

¿Por qué ha ocurrido esto? Porque el movimiento sindical chileno, con todas sus debilidades, tiene una virtud: es un movimiento con una tradición clasista. No lo penetran a fondo las ideologías extrañas. Mientras en Argentina y otros países de América Latina hacen estragos las tendencias reformistas y economistas, en Chile la unidad sindical está basada en una formidable conciencia de clase. Los depositarios de esta tradición son los trabajadores, mineros e industriales, y los proletarios en general.

¿Significa esto que el Gobierno demócrata cristiano ha abandonado su obsesión de buscar el paralelismo sindical? No; en absoluto. Significa, simplemente, que la firme lucha del proletariado nacional ha obligado al Gobierno democratacristiano a marcar un compás de espera. Pero, la tendencia al paralelismo sigue latente. Lo prueba el amparo a las organizaciones financiadas por la AFL-CIO y la CIA (Confederación Nacional de Trabajadores, FEGRECH y FOSL), el apoyo desembozado a las organizaciones montadas por los jesuítas y democratacristianos con financiamiento europeo (MTJTCH, ASICH, UNOC, A N O C, Confederación de Campesinos Cristianos y Federación de Campesinos Independientes).

El Gobierno sigue alentando el paralelismo en el proyecto de modificación del Libro III del Código del Trabajo. Busca fórmulas más sutiles, como la redacción del artículo 1º de la nueva Ley de Sindicación Campesina, pero, como el proletariado industrial aparece imbatible frente al divisionismo, se orienta de preferencia a los sectores inorganizados y a los campesinos, incluso, por recientes demostraciones, queda en evidencia que el Gobierno constata que la estructura actual del movimiento sindical, determinada por la anticuada legislación social, le sirve. Entonces alienta el paralelismo, fomentando la creación de sindicatos profesionales en oposición a los grandes sindicatos industriales. Más aún, el Ministro Thayer hasta ha cambiado de táctica. Ahora se abre al diálogo con los dirigentes de la propia CUT y de los grandes sindicatos, se muestra más receptivo a sus proposiciones; pero, en el fondo, el sueño de dividir al movimiento sindical no ha desaparecido. Por eso es que el movimiento sindical chileno necesita mantenerse alerta y vigilante, porque sus enemigos están activos y en permanente acecho.

Las 300 páginas de inútil bla, bla, bla parlamentario, que se llenan de polvo en un tercer piso de la Cámara, la "investigación" estancada y la tramitación del proyecto de ayuda material a las familias de las víctimas y a los heridos de El Salvador, son el símbolo de métodos que nada tienen que ver con la lucha de clases. El establecimiento político quedó en paz con su conciencia, y nada más. Por eso, los sindicatos y los trabajadores tienen que tomar la solución de sus problemas en sus propias manos.

En el plano solidario, lo más concreto y efectivo fue una ayuda rápida que no salió del Congreso ni del Ejecutivo. Fue el brazo solidario y generoso del pueblo cubano, fue un gran gesto de Fidel Castro, que permitió a los heridos y familiares de los muertos, recibir ayuda material, casas, becas de estudio y hasta oportunidades de trabajo, junto a esa ayuda, estuvo, también, la infaltable solidaridad proletaria nacional.

Al conmemorarse el primer aniversario de la masacre de El Salvador, era necesario hacer este recuerdo y este recuento.

FERNANDO MURILLO V.


Informe especial

El terror: arma electoral del PDC

EL jueves 19 de enero los funcionarios de la Caja de Empleados Particulares estaban advertidos que debían participar en la concentración pública que se realizaría ese mismo día en la Plaza de la Constitución, en la cual el Presidente Frei daría respuesta a la decisión del Senado de no concederle permiso para que viajara a Estados Unidos.

En las inmediaciones de la hora clave, los funcionarios se formaron en los pasillos de la Caja, encabezados por el ágil gerente general Sergio Gatica, quien puso a prueba el buen humor y la lealtad política de sus subalternos. Dando un salto el jefe empezó a gritar:

—El que no salta es radical.

De inmediato los funcionarios empezaron a rebotar mientras repetían en todos los tonos:

—El que no salta es radical.

Al día siguiente varias funcionarías se quejaron del malestar físico que les produjo el ejercicio violento.

El hecho auténtico retrata el clima que vive el país en la era democristiana. El terror domina a todos los sectores, acrecentándose durante el actual proceso electoral.

Un importante industrial textil, que ha rogado que se oculte su nombre, fue llamado por un diputado democristiano encargado de recoger fondos para el partido, para comunicarle que se estimaba que su aporte financiero a la campaña era muy bajo, lo cual le afectaría en la tramitación de un crédito en el Banco del Estado.

El caso fue conocido por el senador radical Julio Durán, porque el industrial es amigo personal suyo, y al comentarlo manifestó: "No me extraña la persecución. Acaban de cancelarle su cargo a mi mujer en la industria PLANSA".

El industrial, de origen árabe, está aterrado por la divulgación de su caso, ya que teme una represalia mayor.

En los primeros días de marzo el asesor de publicidad de La Moneda, Germán Becker, le comunicó al ejecutivo de una radioemisora que efectivamente él había dado orden de suspender la entrega de propaganda del Estado, que controla, porque en su programación existe un espacio periodístico que no es adicto al Gobierno.

Un agricultor sureño, militante del Partido Nacional, le explicó a un dirigente de su colectividad, que aun cuando está decidido a apoyar al candidato a regidor designado por la directiva, no podrá aparecer en las tribunas públicas junto a él, porque se le ha avisado que si lo hace se le suspenderán los créditos agrícolas y será incluido en la primera lista de expropiaciones.

Curiosamente, impera en Chile un clima de terror sicológico similar al conocido en las más sangrientas dictaduras latinoamericanas sin que pueda ser medido con toda su intensidad en la superficie. Podría señalarse que en el país existe un "terror blanco", que no alcanza a destruir la imagen de la nación ultrademocrática, en la cual incluso opera una prensa de oposición con expresiones tan caracterizadas como los diarios "El Siglo", "El Diario Ilustrado", "Ultima Hora" y la revista PUNTO FINAL.

La tendencia del Partido Democristiano de imponer en el país un partido único, ha creado una maquinaria de presiones tan poderosa, que incluso aplasta a sus propios militantes.

Para los periodistas es usual que algunos diputados, que no comparten todos los puntos de vista del actual Gobierno, les pidan que no los citen en sus informaciones, porque ello los coloca en situación difícil. Incluso algunos parlamentarios rehúsan aparecer en público junto a periodistas de los escasos órganos no gobiernistas.

El presidente Frei personalmente presiona al Canal 9 de televisión de la Universidad de Chile, cada vez que se le informa que se le ha dado tribuna a algún opositor que ha criticado a su gestión. Así ocurrió en el mes de enero, luego de difundirse el programa periodístico "A Ocho columnas", en el cual algunos parlamentarios de oposición formularon críticas al Gobierno.

La decisión del Presidente de la República de dividir al país en dos bandos, uno de los cuales sólo está formado por democristianos, marca el término de una de las tradiciones burguesas de Chile, la que determinaba su alto grado de convivencia. Durante años los chilenos se han felicitado de vivir en un país "de buenos amigos". El nuevo estilo impuesto por el presidente Frei recuerda el slogan que lanzó el general Perón en la Argentina: "Los que no están conmigo, están contra mí". La convivencia está rota.

En el instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) se hizo circular un comunicado en el cual se lee: "Los traidores a la revolución también se encuentran encubiertos en nuestra institución". El documento marcó allí el comienzo de la caza de brujas.

Planteada públicamente la decisión del Presidente Frei de convertirse en generalísimo de la campaña electoral del partido único de gobierno, el clima de terror sicológico saltó de su posición solapada a la superficie.

El gobernador del Departamento Pedro Aguirre Cerda, en Santiago, ordenó retirar la

propaganda del candidato socialista a regidor, Tito Palestro, de las casas particulares de la Población Isabel Riquelme, porque de acuerdo con su criterio, la autorización para colocarla debe ser otorgada por la Corporación de la Vivienda (CORVI), porque los vecinos son sólo arrendatarios de los inmuebles. La descripción de estas situaciones puede resultar irreal para el lector poco avisado, pero para los que de un modo u otro han sentido la presión del Gobierno la verán como un retrato exacto. El clima de terror existe y es el que lleva incluso a personas que votaron por el actual Presidente Frei, a exclamar:

—Ojalá alguien les pare el carro a estos prepotentes.

La presencia de este aparato represivo, que opera con precisión, frialdad y disimulo jesuítico, ha terminado por deformar la verdadera imagen de la acción de gobierno. Para millares de personas, que pueden haber sido beneficiadas por actos oficiales, lo más detestable en la actualidad es el régimen de terror que se manifiesta de mil modos, y eso los lleva a olvidar las acciones positivas.

Diríase que la fuerte influencia clerical sobre La Moneda es la que le ha dado el tono al aparato represivo. Opera con sistemas difíciles de detectar, pero eficaces. Por ejemplo el cambio de jefe de los servicios informativos en una radioemisora se produce de un modo aparentemente natural, pero detrás de la operación hay toda una maniobra fraguada en La Moneda por el asesor Germán Becker y su equipo.

El jefe del Departamento de Televisión de la Oficina de informaciones y Radio de la Presidencia, llamó a un periodista que trabajó para esa repartición en 1965, y le rogó que firmara planillas de sueldos por los meses de 1966, a lo que el reportero se opuso. Se le explicó que su acción no lo afectaría, pero en cambio sí le podría crear dificultades la negativa.

Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores fue eliminado de la planta en 48 horas, acusado de haber festejado públicamente en su oficina la decisión del Senado de rechazar el permiso constitucional para que Frei viajara a los Estados Unidos.

Posiblemente lo que mejor retrate el clima de terror impuesto en el país por el Gobierno democristiano, es el caso de Isla de Pascua, la que pasó de tierra del edén a infierno.

Isla de Pascua, ocupada en gran parte por las Fuerzas Armadas norteamericanas, con la venia del Gobierno de Frei (ver PUNTO FINAL Nº 11), tiene en la actualidad la más alta cuota de carabineros por habitante. Los pascuenses incluso han amenazado con quejarse a las Naciones Unidas si se insiste en obligarlos a votar por una lista única democristiana en la próxima elección de regidores. Ellos no desean mezclarse en política, pero La Moneda quiere mostrar la isla como una avanzada democristiana en la Polinesia, para presionar a los pascuenses, el Ministro de Defensa Nacional hizo un viaje costosísimo en un DC-6 de la FACH a la isla, en vísperas de la elección. En los primeros días de marzo, carabineros agredieron al candidato a regidor del Partido Comunista, Waldo Arévalo, quien debió ser hospitalizado. Horas después otros policías atacaron a tiros a un grupo de jóvenes comunistas que pintaban un letrero en una casa particular, con la autorización de su propietario. El hecho ocurrió en la Población San Ramón, de La Cisterna, santiago.

Al término de la concentración que el Partido Radical organizó en el teatro Caupolicán, carabineros asaltaron la sede de esa colectividad política en calle Agustinas 620, en Santiago. En la refriega resultaron 16 radicales lesionados.

La decisión del Presidente Frei de dirigir personalmente la campaña electoral de su partido, ha radicalizado el proceso político en la Democracia cristiana. Cada intendente, cada gobernador, cada jefe de servicio, es un soldado de la causa del partido. Están conscientes que en la elección les va algo de la vida.

Al clima de terror físico, denunciado por personeros políticos y por algunos órganos de prensa, y al clima de terror sicológico, difícil de auscultar como consecuencia de la misma disposición atemorizada de los afectados, se suma la presión ejercida por el Gobierno en todos los niveles.

La presión crediticia afecta a industriales que no se muestran generosos con la caja electoral del partido único; la presión de las dádivas y las promesas aplasta a los sectores modestos que los dirigentes gubernativos han bautizado "marginales".

La prensa destacó, en la primera semana de marzo, que el Gobierno ordenó desaduanar 133 toneladas de ropa enviada a Chile en 1965, con motivo del terremoto. El hecho llamó la atención, porque las especies regaladas , al país estaban atochadas en la Aduana y sólo se ordenó retirarlas en vísperas de la elección general de regidores. La ropa forma parte de las dádivas electorales del PDC.

El Ministro de la Vivienda promete entrega de más terrenos de la dilatada "Operación Sitio", y en Arica el jefe de Bienes Nacionales, José García Castelblanco, no se limita a proclamar como funcionario a los candidatos a regidores del partido de Gobierno, sino que ofrece terrenos fiscales a los que voten por él.

A los campesinos se les prometen tierras, en las futuras expropiaciones.

Cáritas juega un papel importante en la campaña. Ha doblado la cuota de reparto de alimentos entregada en el primer semestre de 1966, que alcanzó a 7.577.661 kilos repartidos a 793.594 personas.

El Secretario General de Gobierno, Raúl Troncoso, repartió una circular confidencial entre sus subalternos en la cual fija las horas que deberán dedicar a la campaña electoral de los candidatos del Gobierno.

La presión ejercida sobre los chilenos en esta campaña, es superior a la que se descargó sobre ellos en la campaña presidencial de 1964, porque en esa ocasión el Gobierno no tenía candidato propio.

PLUTARCO


Revelaciones

El Cardenal abrió camino en Chile al Bank of América

LA compra del Banco Italiano, que opera en Chile, por cuenta del más poderoso banco privado del mundo, el Bank of America, preocupó personalmente al Cardenal Raúl Silva Henríquez, la mayor autoridad de la Iglesia Católica chilena.

La operación fue manejada por su sobrino clemente Silva Silva, quien representó al Bank of América y a los intereses económicos de la Iglesia Católica de Chile.

A los 35 años, el abogado Clemente Silva Silva, chileno, natural de Valdivia, tenía en sus manos el manejo de los cuantiosos recursos que mueve en Chile la orden salesiana, a la cual pertenece su tío el cardenal. A los 42 años, Silva Silva es el encargado de cautelar jurídicamente los incalculables recursos de toda la Iglesia Católica de Chile.

Clemente Silva Silva estuvo a punto de quedar girando en la órbita de los jesuítas, como alumno, en su niñez, del Colegio San Ignacio, pero más tarde su tío se encargó de pastorearlo hacia la orden salesiana, matriculándolo en Santiago, en el Colegio Patrocinio de San José. Clemente Silva hizo sus estudios superiores en la Universidad Católica, recibiendo su título de abogado en 1951, luego de ser aprobada su memoria: "Sociedades anónimas civiles y comerciales ante la legislación tributaria".

El porvenir del joven profesional delineado como estaba era, por lo tanto, seguro. Su tío le designó abogado de la Fundación Obra de Don Bosco. Luego fue nombrado abogado de la Asociación Canal Cocalán, también ligada a los intereses económicos de un sector de la curia.

El abogado Silva es hijo de un hermano del cardenal: el magistrado Armando Silva Henríquez, que ha desarrollado una meteórica carrera en el poder Judicial.

El magistrado Silva Henríquez no cuenta con simpatía dentro de los tribunales, porque merced a sus poderosas influencias clericales, logró pasar "de la calle" a cargos importantes en la judicatura hasta convertirse en Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago. De un momento a otro se le promoverá a Ministro de la Corte Suprema.

Su hijo ha incursionado con mayor felicidad en el mundo de los negocios. En diciembre de 1966 estaba convertido en el representante en Chile del más poderoso banco del mundo: el Bank of América, el cual hasta ese mes operaba en el país por intermedio del Banco de Chile. A fines de diciembre se filtró que el abogado Clemente Silva Silva gestionaba la compra del Banco Italiano de Chile, con sede en Valparaíso, por cuenta del banco norteamericano. Desde ese momento se desató una enconada pugna de intereses. Varios accionistas del Banco Italiano, enterados que el interesado en comprar su institución era el más poderoso banco norteamericano, pidieron un mayor precio por sus valores. El jueves 26 de enero la Junta de Accionistas del Banco Italiano rechazó la transacción, para presionar a los compradores. El Bank of America ante la negativa elevó su oferta de compra de 6.650.000 escudos a 7.226.000 sin conseguir doblegar la resistencia de los adversarios de la operación.

El presidente del Banco Italiano es Renato da Milano, pero el principal accionista es Carlos Gellona.

El Bank of América es, en la actualidad, la más poderosa institución financiera privada con asiento en California, hasta donde llegó en el siglo pasado un inmigrante italiano de apellido Giannini, quien logró amasar una cuantiosa fortuna, la que volcó en la creación del banco. Este último compite en la actualidad con las poderosas instituciones financieras privadas Chase Manhattan Bank y The First National City Bank, ambas norteamericanas. Estos tres complejos financieros han sobrepasado los límites norteamericanos y luchan en todos los rincones del mundo por la conquista de los mercados. Recientemente el Bank of América intentó comprar el Banco Español, de Buenos Aires.

La operación en Chile de compra del Banco Italiano despertó el interés de algunos dormidos accionistas que advirtieron que en poco tiempo las acciones subieron de siete centésimos a diecinueve centésimos, pronto las ofertas elevaron aun más el precio de las acciones hasta hacerlas llegar a 25 centésimos.

En el mes de enero se cruzó en el camino del Bank of América, el Banco del Trabajo de Chile, el que por intermedio de su abogado, el ex diputado conservador Edmundo Eluchans, ofreció al equipo dirigente del Banco Italiano la suma de 200.000 escudos más sobre cualquiera oferta que se le hiciera en Chile o en el extranjero. Pronto se advirtió que esa operación carecía de respaldo efectivo, y el sobrino del cardenal volvió a la carga hasta conseguir en la última semana de febrera que se confirmara la venta. El Bank of América finiquitará la operación en cuanto se le entregue el 75% del total de las acciones del Banco Italiano.

La Iglesia Católica chilena estaba especialmente interesada en la operación, porque una gruesa cantidad de sus poderosos medios financieros están depositados en el Bank of América. Ello explica la presencia del sobrino del cardenal en las gestiones de compra. En la operación se han confundido los intereses financieros norteamericanos, que desean controlar en Chile la deuda de 130 millones de dólares, que mantienen los sectores no estatales, y los de la Iglesia Católica, que anhelaban tener una sucursal de su banco en el país.

Consumada la multimillonaria operación, el cardenal y su sobrino partieron, en la primera semana de marzo, a Talca, a descansar por algunos días.


Opiniones

La revolución electoral

MIENTRAS otros pueblos hermanos de América Latina y del mundo luchan con las armas por su liberación, nosotros seguimos tratando de hacer la revolución en las urnas. Voto en ristre, la Izquierda pretende llegar algún día al Poder. Cree todavía en las bondades de la democracia representativa, en el libre y honorable juego democrático, en que todos los partidos tienen iguales posibilidades de ser gobierno. Para eso sólo deben perseverar y empeñarse en convencer a los ciudadanos que su programa y su ideología son los más convenientes para el país. Así se logra, con paciencia y con el tiempo, el ansiado respaldo mayoritario en los comicios. La mayoría electoral da las llaves del Poder. ¿Para qué derramar sangre? ¿Por qué no evitar sufrimientos y sacrificios innecesarios? Las cédulas electorales no matan ni hieren, ni destruyen los bienes, pero pueden ser tanto o más efectivas que los fusiles y las balas. Cada voto que disparan las masas en favor de la izquierda, es un impacto al plexo del imperialismo, de la oligarquía, de los monopolios, de la burguesía decadente y corrompida.

Cada elección es una trascendental batalla en que se obtienen tonificantes triunfos morales, se avanza por el camino democrático hacia el control de las instituciones fundamentales del Estado y se debilita al adversario. También hay derrotas electorales, pero ellas, al contrario de las que se experimentan en los combates armados, nunca son decisivas. No es difícil rehacerse de los infortunios del sufragio y afrontar las próximas elecciones mejor preparados. El análisis certero y en profundidad que se efectúa después de cada contienda electoral, permite sacar útiles experiencias, detectar y corregir las fallas y degradar o separar a los dirigentes y cuadros ineptos.

Un elector nunca desaparece físicamente, a menos que fallezca de muerte natural o por accidente. Por ello es recuperable. Las elecciones no sólo brindan la oportunidad de que retornen a las filas de la Izquierda los ocasionales desertores, sino que, mediante la prédica abnegada, atraen a la causa popular a valiosos y numerosos destacamentos de electores que por equivocación se han alistado en los ejércitos de sus enemigos de clase.

Esta vez, los efectivos de la Izquierda se aprestan para participar en la batalla de los municipios. Los "veteranos" de tantas lides electorales y los nuevos reclutas del movimiento popular se lanzarán con renovados bríos a la conquista de las corporaciones edilicias.

Otra ventaja de las elecciones sobre la lucha armada, es que los jefes pueden desplazarse libremente. También pueden revistar sus tropas, exhortarlas y estimularlas al combate, fortalecer y mejorar sus posiciones, incorporar y preparar rápidamente a nuevos contingentes, sin interferencias y públicamente. La publicidad es imprescindible, son públicas las arengas y los objetivos de la lucha. Así se asegura que las huestes lleguen bien apertrechadas ideológicamente.

Una rápida hojeada a la propaganda demuestra la profundidad y claridad de los juicios que se emiten.

¡Qué estocadas más apabullantes al imperialismo!

¡De qué modo tan agudo se desmenuza la esencia explotadora del capitalismo!

¡Cómo se le enrostran al Gobierno sus claudicaciones y su contubernio con el poder económico!

Sobre todo, qué magnífica síntesis de la posición revolucionarla de la Izquierda: ábrase camino al Poder sufragando por los candidatos a regidores.

¡Con qué entusiasmo acudirán a votar los guerrilleros electores, a sabiendas que esto los acerca a la conquista del poder!

¡Después de controlar las municipalidades, les será fácil tomarse el Parlamento y más sencillo aún será el asalto a La Moneda!

Todo esto y mucho más le garantiza la revolución electoral.

Claro que la publicidad tiene sus inconvenientes, porque ella depende de los recursos y de los medios de difusión de que se dispone. En ese sentido, los ejércitos enemigos, la Democracia Cristiana y la Derecha, están en situación óptima, pues controlan prácticamente toda la prensa y la radio, y cuentan con fabulosas cajas electorales. En el caso de la Democracia Cristiana, los pródigos aportes provienen de tantos militantes que se han enriquecido gracias a su ejemplar laboriosidad, abnegación y sacrificio por el país durante éstos últimos dos años. También contribuye, en forma precaria, la empobrecida Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Lo que falta lo pone el imperio norteamericano, cuyas arcas se han tonificado desde que nuestro patriótico Gobierno renunció a los préstamos del "stand by" y de la AID. Cuando los electores se resisten a enrolarse bajo el emblema de la flecha roja, hay otros métodos persuasivos: la dádiva generosa. Para ello se utilizan los recursos del erario y se aprovecha el espíritu benefactor que anima a tantas organizaciones desinteresadas que se dedican a la caridad. Además, toca la casualidad de que el generalísimo de las tropas cristianas es un ciudadano muy versado en el arte de la guerra electoral. Por algo consiguió ocupar la Primera Magistratura. Desde su alto sitial tiende emboscadas y afina su puntería, especialmente contra las columnas de la Izquierda.

No importa que las huestes izquierdistas no se apoderen de todos los municipios. Tampoco Fidel Castro conquistó el cuartel Moncada en la primera tentativa. Se tomarán, por lo menos, algunas municipalidades y se infiltrarán en las restantes. Progresivamente se controlarán todas.

Tampoco importa mucho que estos bastiones municipales carezcan de gran valor estratégico, pues previamente se les ha despojado de sus atribuciones y de sus fuentes de ingreso, de modo que es bien escasa la utilidad que pueden prestar al pueblo.

Las dos vanguardias de la Izquierda están enfrascadas en una emulación fraternal, para sacar más regidores y exhibir al final de la fragorosa, pero incruenta contienda, más cápsulas electorales. Concretamente, una de las vanguardias aspira a convertirse en la segunda fuerza política del país. Esto tiene especial significación, porque los ejércitos más poderosos están mejor dotados para imponerse en la revolución electoral.

Pero existe un peligro: que todas las demás fuerzas políticas se unan para contener crecimiento tan prodigioso y recurran a diversos y repudiables subterfugios legales para hostilizar, reprimir o realizar campañas punitivas contra el audaz entrometido que pretenda ubicarse en un lugar tan espectacular en el "ranking" electoral. No se puede abusar tanto del limpio y entretenido juego democrático electoral. Este funciona bien siempre que la Izquierda sea modesta en sus pretensiones. Sólo las fuerzas respetuosas del régimen institucional tienen derecho a escalar posiciones. Los ejércitos marxistas deben conformarse con representar un porcentaje prudente del electorado. Se les respeta si se mantienen dentro de esos márgenes. De lo contrario, se unen los ejércitos que representan el imperio y la oligarquía, como ocurrió en 1964, o se dicta una ley de defensa de la democracia, como sucedió en 1947, o se alteran las reglas y leyes electorales, o se intenta dividir a las fuerzas de Izquierda. Finalmente, si ninguna de estas medidas da resultado, se utilizan los sables y fusiles de verdad, sea para prevenir o precaver el acceso de la Izquierda al Poder, sea para derribarla si logra conquistarlo legítimamente.

Pero estas perspectivas, muy reales, parecen no perturbar el sueño idílico de la Izquierda, ni atenuar sus esperanzas cifradas en la revolución electoral.

Mientras tanto, no se puede faltar a la cita en el campo de batalla. La ausencia de los ejércitos izquierdistas restaría brillo a tan memorable jornada.

La fecha es ideal.

El 2 de abril es simbólico en las luchas del pueblo. En un día como ese, hace varios años, las multitudes enardecidas y hastiadas de la institucionalidad opresora, agobiadas por sus problemas económicos, desafiaron a las fuerzas encargadas del orden público y las obligaron a replegarse. Sin más armas que sus puños, su coraje y unas cuantas piedras, desahogaron su cólera reprimida. Hasta se hubieran tomado el Poder si hubieran estado predispuestas, organizadas y encauzadas a ese fin. Pero procedieron sin la ponderada orientación de las vanguardias del movimiento popular; ni siquiera las consultaron. La Izquierda no confía en estos métodos tan violentos, prefiere la revolución electoral.

Pues bien, si aquel 2 de abril de 1957, las huestes populares desorganizadas hicieron temblar a las autoridades de la época, ahora nuestros aguerridos electores harán temblar este régimen capitalista, pues disponen para ello de un arma muy potente e invencible: el voto.

¡A las urnas pues el 2 de abril, a luchar con heroísmo singular por el triunfo de los candidatos de la Izquierda!

¡A las urnas, a volcar vuestras ansias revolucionarias!

¡A las urnas para asegurar el éxito de la revolución electoral, que preserva la paz interna, da una salida democrática a la crisis y fortalece el prestigio de Chile en medio de esta América convulsionada por auténticos guerrilleros!

JAIME FAIVOVICH


BECKER GESTIONA VENTA DE CHATARRA

Desde hace dos meses Germán Becker, padre del publicista Germán Becker Ureta, brazo derecho del Presidente Frei, insiste en que ENAMI le compre una partida de chatarra de cobre para refinarla electrolíticamente y destinarla al consumo del mercado chileno.

ENAMI ha determinado que la chatarra ofrecida no reúne condiciones para ser sometida al proceso de refinación por electrólisis. La refinación electrolítica se aplica al cobre blíster que posee un alto grado de pureza. La chatarra ofrecida por Germán Becker padre, contiene una alta cuota de impurezas, especialmente plomo.

Si ENAMI adquiriera la chatarra, Becker tendría que fundirla previamente para luego intentar refinarla. Esa alternativa es descartada por Becker padre, quien insiste en que su mercadería está en condiciones de ser refinada electrolíticamente de inmediato.

El improvisado vendedor ofrece la chatarra a un precio similar al cobre listo para ser sometido a refinación. Si ENAMI, dominada por las fuertes presiones de La Moneda, aceptara fundir la chatarra, Becker tendría que fijarle al proceso una maquila más alta que la estipulada a otros productos.

La "operación Becker padre" sería una de las tantas que se intentan en el complejo mundo de la comercialización minera, si no existiera de por medio la presencia del Asesor de Difusión de la Presidencia de la República, Germán Becker Ureta, quien acompaña a su padre en las presiones sobre ENAMI y también sobre la Corporación del Cobre, ya que esta última tiene previamente que autorizar la "importación" de chatarra. Operaciones similares sólo son autorizadas cuando el mercado interno carece de ofertas de cobre.

Germán Becker padre tiene en su poder aproximadamente 500 toneladas de chatarra que desea vender a ENAMI a 1.500 dólares la tonelada, como si se tratara del mejor cobre, y que le entregó la Braden Copper, filial de la Kennecott.


Cartas

Estudiantes chilenos denuncian a la CIA

LOS estudiantes chilenos Edmundo Villarroel, presidente electo del Centro de Alumnos de la Escuela de Periodismo, y Arturo Sáez, secretario general del Centro de Alumnos del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, abandonaron abruptamente los EE.UU. al comprobar que el Departamento de Estado, y presumiblemente la CIA, financiaban la gira de un grupo de 15 estudiantes chilenos. Villarroel y Sáez integraban una delegación de estudiantes chilenos invitados por la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Austin (Texas). Ambos son socialistas; en el grupo también fueron dos comunistas. Pero en su mayoría, la delegación estuvo integrada por democristianos. El pretexto de la visita a Austin y la gira por EE.UU. fue suscribir un convenio de "intercambio" entre estudiantes chilenos y norteamericanos. Villarroel y Sáez abandonaron los EE.UU., negando su aprobación a cualquier convenio de esa naturaleza. Los motivos de su súbito regreso a Santiago (el resto de la delegación permaneció en USA), lo expusieron en una carta a Cliff Drummond, presidente de la Asociación de Estudiantes de Austin. El texto de esa carta, es el siguiente:

"Con fecha 18 de enero del presente año, Ud. a nombre de la Asociación de Estudiantes, invitó al Centro de Alumnos del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, a asistir a un encuentro de dirigentes estudiantiles para discutir un posible intercambio entre ambas instituciones. En la misma oportunidad se hizo extensiva esta invitación a representantes de la Escuela de Periodismo de Santiago y a estudiantes del Pedagógico de Valparaíso.

A pesar de que aceptamos esta invitación con gran reserva, pues conocemos la política imperialista de su gobierno, vinimos a EE.UU. a buscar la posibilidad de entablar un diálogo directo con el pueblo norteamericano. Después de haber permanecido un mes en este país, hemos podido comprobar que la Asociación de Estudiantes es una institución reaccionaria, carente de representatividad, y dócil instrumento de los dictados del Departamento de Estado. Los estudiantes chilenos consideramos inútil el diálogo con organismos como el que Ud. dirige, que, con una actitud irresponsable, viven al margen del proceso histórico.

Al iniciarse las discusiones entre nuestras delegaciones, señalamos invariablemente nuestra oposición a cualquier tipo de intercambio, con organizaciones que en el campo estudiantil son el fiel reflejo de la acción imperialista del gobierno norteamericano.

Durante nuestra permanencia en EE.UU., tuvimos conocimiento del gran revuelo producido por la denuncia realizada por la prensa, que señaló las repudiables relaciones existentes entre la Asociación Nacional de Estudiantes y la CIA. Posteriormente se comprobó que ésta se ha infiltrado en la mayoría de las agrupaciones estudiantiles, financiando su funcionamiento. En tales circunstancias, como dirigentes universitarios de izquierda, no podemos aceptar siquiera la posibilidad de abrir las puertas de nuestra Universidad a los agentes del imperialismo.

El 2 de marzo, el señor J. Líster, funcionario del Departamento de Estado, que viajara expresamente desde Washington a esta Universidad, tuvo la osadía de exponer la criminal política del gobierno de EE.UU. Sus insolentes conceptos fueron rechazados enérgicamente por los dirigentes de izquierda de la Escuela de Periodismo. Al ser emplazado el señor Líster, para que respondiera acerca de las relaciones existentes entre el Departamento de Estado y los intercambios estudiantiles, reconoció que éste financiaba parte importante del programa. Excluyéndose solamente a los dirigentes de periodismo que, según dijo, eran invitados por la Escuela de Comunicaciones. Más tarde el señor Sam Johnson, funcionario de la Oficina Internacional, reconoció la veracidad de tal afirmación.

Para nosotros este hecho confirma la subordinación de la Asociación de Estudiantes a los dictados del gobierno de L. B. Johnson. Con esto se termina de configurar un cuadro que por su significación nos lleva a repudiar a la Asociación de Estudiantes. Consecuentes con nuestra posición, hacemos inmediato abandono del país.

Queremos dialogar. Pero no aceptamos los compromisos con organizaciones indolentes que permiten el desarrollo de toda una política antidemocrática, que se manifiesta en infinidad de hechos, como en la segregación racial, en el criminal bloqueo a Cuba, en la sangrienta invasión a Santo Domingo y en el apoyo incondicional a las dictaduras militares de todo el mundo. Nosotros estamos por la libertad de los pueblos y es por ello que nos identificamos con la gloriosa lucha del pueblo vietnamita en contra de la agresión norteamericana. Su organización no ha hecho nada para evitar que la juventud norteamericana muera en Vietnam en una guerra que no comparte ni comprende. No nos pidan el diálogo entonces.

Finalmente queremos expresar que nuestro repudio a su organización, en ningún caso significa negarnos a dialogar con el movimiento progresista del pueblo norteamericano, con el cual nos sentimos identificados en su lucha contra el imperialismo.

Por eso es necesario que Ud. sepa que ahora que volvemos a Chile estamos mucho más conscientes que la lucha en contra del capitalismo no debe ni puede tener cuartel.

Sin más,

Arturo Sáez Ch., Secretario General, Centro de Alumnos Instituto Pedagógico; Edmundo Villarroel I., Presidente Electo, Centro de Alumnos Escuela de Periodismo.


Alternativa revolucionaria y anticomunismo

ESTA visto que para algunos voceros oficiales de la Izquierda, no puede existir más crítica y autocrítica que la impulsada cautelosamente por sus obispales palabras. Se ha llegado a establecer una ortodoxia partidista sobre estrategia y táctica revolucionarias, frente a la cual todo punto de vista discrepante se convierte en herejía. Surge entonces frente al anticomunismo reaccionario de la Derecha, la calificación temeraria de un "anticomunismo de izquierda". Las adjetivaciones menudean cuando se trata de singularizar determinadas actitudes de independencia crítica, pretendiendo desautorizarlas frente a la opinión pública.

No puede tacharse lealmente de anticomunismo el afán orientador de quienes pretenden contribuir al esclarecimiento de una estrategia y una táctica de acción política, que en estos instantes se comprueba punto menos que fracasado para la conducción del movimiento popular.

El sentido de este fracaso lo podemos palpar en el resultado de la campaña presidencial de 1964. La conciencia social del pueblo chileno, manifestada a través de sus capas medias y de algunos sectores del proletariado, demostró su permeabilidad al ideario demócratacristiano. Los anhelos de cambio de estas capas sociales, su sincera manifestación en contra de un ambiente económico-social insostenible, se vació en esta alternativa que para ellos era la posibilidad de un nuevo orden, sin los riesgos del comunismo. Porque el anticomunismo real y concreto, no el fantasma que se pretende levantar interesadamente, constituyó una ofensiva de fácil acceso en sus conciencias despolitizadas.

La falta de ascendiente revolucionario serio en el movimiento popular es una realidad palpable, gestada a través de un proceso de acción política cuya responsabilidad cae fundamentalmente en los partidos populares. Prácticamente, a partir de la muerte de Luis Emilio Recabarren, genuino y cabal revolucionario, no ha habido en Chile la proyección seria de una verdadera política revolucionaria en el seno de la clase trabajadora. La Confederación de Trabajadores de Chile, organizada a poco de nacer el Partido Socialista y bajo su dirección política, dio a la estrategia sindical el carácter de una lucha reivindicativa que minó sus impulsos revolucionarios y desvirtuó su acción. La toma de poder político no constituyó nunca una aspiración básica y central que obligara a postergar toda acción de interés meramente contingente.

La conciencia social de la clase trabajadora se fue modelando paulatinamente en la atmósfera de un conjunto de aspiraciones contradictorias, en las que se confundían el interés de lograr elementalmente mejoras de los niveles de vida material, con la necesidad de librar una acción electo-parlamentaria que asegurara el triunfo de las candidaturas de izquierda, para lograr las reformas legislativas que hicieran posibles dichas mejoras. Fue una lucha en el seno de la democracia burguesa, y respetando las reglas de juego de la burguesía.

Una ideología reformista fue lentamente insuflándose en la conciencia de los trabajadores. A ello se le denomina hoy, "madurez constitucionalista y democrática del pueblo chileno".

A una alianza de las fuerzas populares y pequeño-burguesas de clase media unidas por un programa común, destinadas a alcanzar algunas conquistas y reformas de carácter económico-social, se le denominó Frente Popular en 1936. El Partido Radical conformó y dio expresión política a una clase media de espíritu laico y librepensadora, captando para sí a grandes sectores de la población, en los que los partidos populares no habían juzgado conveniente proyectar una acción decisiva. La tendencia abiertamente reformista y pequeño-burguesa del P. Radical, actuó negativamente a través del Frente Popular confirmando la necesidad de la acción política electo-parlamentaria, como un camino, y como un instrumento para la solución de los problemas económico-sociales.

La burguesía ha sabido llevar a los partidos populares a sus canchas de juego. La Izquierda se transforma así en una masa gelatinosa y deformable, constituida en una institución necesaria a la burguesía. Necesaria para mantener el prestigio democrático y constitucionalista de nuestro sistema jurídico, y la fama, que la propia burguesía ha echado a correr por el mundo sobre la respetuosa actitud democrático-constitucional del chileno.

Los partidos populares cayeron en la trampa, y se fueron por todos los rincones del país expresando que las condiciones materiales y sociales no están dadas en Chile para hacer la revolución. Hace treinta años que se está repitiendo esto. ¿No es, acaso, la confirmación en la conciencia de las masas de una imposibilidad revolucionaria?.

El advenimiento de la Democracia Cristiana no es así un fenómeno aislado. Surge de un campo de cultivo abonado equivocadamente por la izquierda que no desea reconocer sus errores.

MANUEL ESPINOZA ORELLANA


Vietnam

La URSS reparte cartas en el juego

LOS cables de las agencias norteamericanas publicados en la prensa nacional, han dado especial énfasis al hecho de que los guerrilleros del Vietcong utilizaron "por vez primera" cohetes de largo alcance de fabricación soviética, en su ataque del 27 de febrero a la base norteamericana de Da Nang, en donde hubo 92 muertos y heridos. Hasta entonces habían preferido especular sobre la retención del armamento soviético cedido en ayuda al Vietnam en la frontera china, ponderando la circunstancia de acuerdo a la evolución del conflicto chino-soviético.

La realidad ha probado, sin embargo, ser diferente, y ahora los expertos norteamericanos comienzan a descubrir dos hechos que juzgan ya como muy importantes. El primero es que la ayuda soviética crece, día a día. En efecto, según el "U. S. News and World Report", en un artículo en que da detalles técnicos proporcionados por el Ministerio de Defensa norteamericano, hay una inquietud real por el hecho de que los barcos rusos que llegan al puerto de Haiphong, no transportan solamente, como se creía, víveres, equipo, piezas de repuesto o material para las fábricas, sino que también armas en muy buen estado, baterías antiaéreas ultramodernas y cohetes. Pero, lo que es sugestivo, el articulista agrega que el volumen de aprovisionamiento supera los cálculos de bodegaje que se puedan inferir del número de barcos soviéticos llegados al Vietnam del Norte y detectados cuidadosamente por los ojos vigilantes de la 7ª Flota, por lo que hay que convenir que hay otra vía de abastecimiento, que no puede ser más que la terrestre, que viene de la Unión Soviética cruzando por territorio chino.

Los estrategas del Pentágono se están preguntando ahora, ante esta manifestación tan concreta de la solidaridad soviética, si su enemigo más poderoso en el Vietnam no será efectivamente la URSS, en vez de China, como se creía antes, y si no habrá llegado la hora de terminar con la prohibición de bombardear los navíos rusos, que se mantiene vigente, a los aviadores norteamericanos.

El segundo hecho resulta aún más sorprendente. En Washington, hasta ahora, se negaba toda posibilidad de diálogo con el Vietcong (FNL). El análisis oficial en ese sentido estimaba que si se intimidaba a China y se ponía de rodillas al Vietnam del Norte, el Vietcong se moriría de asfixia natural y podría llegarse a una situación del tipo surcoreano. Ello implicaba, lógicamente, un gobierno fuerte en Saigón, pero esa condición no se logró en el pasado y tampoco se cumple hoy. Suponía también una unidad del pueblo survietnamita en torno al miedo al comunismo: esta unidad sigue siendo un mito. Por último, se consideraba como cierta la dependencia total del Vietcong frente a Vietnam del Norte. Sobre este punto, los expertos norteamericanos ahora abrigan mayores, dudas. Los interrogatorios a los prisioneros han revelado lo específico de la lucha del Vietcong, la autonomía de su organización y la originalidad de sus objetivos. Ciertos oficiales de inteligencia norteamericanos han llegado hasta declarar que incluso hay pequeños conflictos entre el Norte y el Sur sobre la manera de combatir y, especialmente, sobre la manera de llevar algún día una eventual negociación. Los norvietnamitas sostienen que la reunificación de los dos Vietnam debe ser uno de los primeros objetivos de las negociaciones. El Vietcong, en cambio, considera que la reunificación es un asunto que sólo un gobierno independiente del Vietnam del Sur podría abordar una vez que hayan cesado las hostilidades y se haya cumplido la evacuación de las fuerzas norteamericanas. Además los observadores han descubierto ahora (ver PF Nº 15, Documentos) que en el gobierno de Frente Popular del Vietcong hay numerosos no comunistas.

Estos dos hechos —la gran ayuda soviética y el interés de discutir con el Vietcong— han llevado a algunas personalidades importantes del Ministerio de Defensa en Washington, a iniciar una "revisión sorprendente" de la actual estrategia.

Las preguntas que se hacen son parecidas. ¿De qué nos sirve seguir especulando sobre chinos y soviéticos si los rusos ayudan cada vez más al Vietnam? ¿Qué utilidad tiene seguir bombardeando el Vietnam del Norte si ello no provocará el derrumbe del Vietcong?

OTRO ELEMENTO SORPRENDENTE

Mientras estas dudas sobre el conflicto vietnamita despiertan nuevas ansiedades en Washington, en Moscú acaba de firmarse un acuerdo entre la Panamerican Airways y la Aeroflot soviética. Según él, comenzará a funcionar una línea aérea directa entre Moscú y Nueva York a partir de mayo próximo. El establecimiento de este nuevo contacto —semanal al comienzo y luego dos veces por semana— permitirá desarrollar los intercambios turísticos entre ambos países. Pero, sobre todo, facilitará los viajes de los hombres de negocios norteamericanos a la URSS y los de los funcionarios soviéticos del Import-Export a Estados Unidos.

Porque hay un deseo evidente de aumentar los intercambios comerciales entre ambos países. La AMTORG (organización soviética del comercio exterior con los Estados Unidos) publicó hace una semana una doble página de aviso en el "New York Times" para explicar a los "businessman" yanquis, que tienen interés en comerciar con la URSS, cómo hacerlo para tener éxito en ese gigantesco mercado.

En esa misma ocasión dos millonarios declararon abiertamente, en Nueva York, su deseo de aumentar el volumen de los intercambios con el Este. Las declaraciones de uno de ellos —Cyrus Eaton— no tienen nada de sorprendentes: ha sido uno de los pioneros del comercio con la URSS, por la cual nunca ha ocultado sus simpatías. Pero que el segundo —David Rockefeller— haya preconizado un acercamiento económico y financiero con Moscú, ya es mucho más significativo. David es la cabeza indiscutida de la riquísima familia Rockefeller y, entre otras cosas, presidente del Chase Manhattan Bank —uno de los principales bancos norteamericanos—, además de controlar poderosos intereses en todos los sectores industriales y financieros de EE.UU., particularmente en los petroleros. La Standard Oil (Esso) pertenece a la familia Rockefeller.

Ya en octubre pasado el Presidente Johnson había decidido reducir la lista de productos "estratégicos", cuya exportación a Europa oriental estaba prohibida o limitada. También autorizó garantías gubernamentales a los créditos comerciales, a corto plazo, a los países del Este y, recientemente, en el momento en que Polonia tuvo ciertas dificultades para arreglar sus deudas en dólares, acordó facilidades a ese país.

De una manera general, tanto en los círculos de negocios como en los oficiales gubernativos de Washington, se comprende qué inmenso mercado constituirían la Unión Soviética y las democracias populares. Hay conciencia que por ahora los Estados Unidos tienen un gran retraso frente a sus competidores de Europa occidental.

Claro que el comercio norteamericano-soviético prácticamente se ha doblado en volumen entre 1962 y 1965, pasando de unos 30 a unos 60 millones de dólares. Incluso subió en 1966, alcanzando a 80 millones de dólares (para los nueve primeros meses) contra 45 millones de dólares para el mismo período del año precedente.

Sin embargo, todas estas cifras apenas si representan más del 10% del monto global de los intercambios entre la Europa occidental y la oriental. Hasta ahora ninguna firma norteamericana ha logrado un contrato tan importante como el que firmó FIAT en Moscú. Y, naturalmente que quienes se deben sentir más amargados en este sentido tienen que ser la Ford o la General Motors, que pasan por algunas dificultades por el debilitamiento del mercado automovilístico yanqui.

OTRA VEZ VIETNAM

El principal obstáculo para el desarrollo de los intercambios entre Estados Unidos y Europa oriental, no es de orden económico y financiero: es de orden político. Mientras dure la guerra del Vietnam, ni Washington ni Moscú podrán comprometerse a fondo en una política de cooperación abierta; sería incomprensible para muchos.

Pero la voluntad de coexistencia pacífica entre ambas potencias existe, y no se revela solamente en sus relaciones de negocios. También hay matices en las relaciones internacionales. La "no intervención" soviética consolida la posición occidental en muchos lugares del globo, particularmente tensos. En Irak y en Siria, por ejemplo, Moscú se ha cuidado de atizar el conflicto que enfrenta a los gobiernos de Bagdad y Damasco con la Irak Petroleum Company. Incluso en el momento más culminante de la crisis, cuando Irak y Siria trataban de demostrar que ellos podrían fácilmente vender su petróleo, los soviéticos ofrecieron sólo discretos contratos de compra.

En el Congo, igualmente, la URSS ha evitado tomar una posición clara en el conflicto que opuso al gobierno de Mobutu con la Unión Minera del Alto Katanga: ni ofreció comprar el cobre sometido a embargo por el consorcio capitalista belga ni tampoco comprometió el envío de técnicos para reemplazar a los ingenieros belgas.

En América Latina (ver PF Nº 18) la posición soviética no es menos cautelosa. En los últimos dos meses ha concedido créditos a Chile —en abierta pugna con Cuba—; aumentó su ayuda al gobierno dictatorial de Castello Branco, en Brasil, y en estos momentos considera con especial interés reabrir sus relaciones con Colombia y concederle un abundante préstamo en dólares.

CLAROS


Conflicto olvidado

La guerra en Laos

LAS fuerzas armadas revolucionarias de Laos han propinado un duro golpe a los agresores imperialistas norteamericanos al desbaratar todos sus esfuerzos para abrir un corredor entre Tailandia y Vietnam del Sur mediante la ocupación del Laos Central e Inferior.

Después de la estación seca de 1965 a 1966, el ejército y pueblo laotino de la región liberada ha asegurado firmemente esa zona en sus manos y ha unido las provincias noroccidentales como Sam Nua y Xieng Khoang. En la vasta área liberada de Laos, que equivale a las tres quintas partes del país y a la mitad de la población total, la producción de bienes y la lucha armada tuvo un ascenso marcado durante el año 1966 y el primer mes de 1967.

En enero de este año se cumplieron 11 años de la fundación del Frente Patriótico de Laos, más conocido en el mundo entero como el Neo Lao Haksat. En esa oportunidad, el recuento de la lucha armada permitió saber que habían sido derribados más de 400 aviones norteamericanos, que fueron aniquilados más de 6.300 soldados enemigos, sin considerar los heridos, y capturadas más de tres mil armas.

Laos está situado en la península indochina, rodeado por Camboya, Tailandia, Birmania, China y Vietnam. Es un país de 231 mil kilómetros cuadrados de superficie con un largo superior a 1.000 kilómetros entre los 14 y 22,5 grados de latitud norte. Su importancia estratégica es considerable por cuanto es una verdadera plataforma que domina la península, formada por grandes montañas y selvas. La cordillera indochina sirve de frontera natural entre Laos y Vietnam. La ladera occidental de esta cordillera forma vastas planicies de 700 a 1.200 metros de altura, y numerosas llanuras que ocupan el fondo de los valles. Además está cubierto por una amplia red hidrográfica, y el Mekong lo atraviesa de norte a sur, constituyendo la base de una gran red de comunicaciones.

Los laotinos hicieron la guerra de liberación contra los franceses. En 1954, los nueve países participantes en la Conferencia de Ginebra, entre ellos Francia y Estados Unidos, reconocieron solemnemente la independencia, soberanía, unidad e integridad territorial de Laos. El Ejército Pathet Laos, que había sido el victorioso en la lucha por la independencia, aceptó reagruparse en dos provincias, para facilitar la realización de elecciones libres y llegar a formar un Gobierno Nacional.

Esta última perspectiva disgustó a los imperialistas norteamericanos, que desde 1951 estaban interviniendo en Laos. Desde entonces hasta hoy, han realizado toda clase de maniobras para dividir a Laos y destruir el Gobierno Nacional Tripartito que se formó como consecuencia de un acuerdo especial que se logró en Zurich en 1961 y que fue firmado en la Llanura de las Jarras. Amparándose en la actividad de elementos derechistas, se introdujeron en el país con asesores militares y finalmente se han dado a la tarea de dar plena ayuda militar al sector derechista encabezado por el Príncipe Suana Phouma procurando separar al Neo Lao Haksat de los elementos neutralistas del coronel Deuane. Suvana Phouma ha pasado a ser, de este modo, el vocero del imperialismo.

Con estas maniobras, los norteamericanos han extendido a Laos la guerra del Vietnam. Desde abril de 1965 iniciaron los bombardeos de la zona liberada con aviones norteamericanos y tailandeses y han dirigido ataques e incursiones piratas en los cuales no sólo utilizan a los títeres, sino que a unidades norteamericanas y tailandesas. Además han tratado de aniquilar la producción lanzando gases y materias destructivas.

El Neo Lao Haksat, cuyo líder máximo es el Príncipe Shuophanouvong, y cuyo secretario general es Phoumi Vongvichit, es una organización que se ha desarrollado sin cesar en la zona liberada y en todo Laos, y es el núcleo que dirige la resistencia. El mayor éxito político alcanzado por Neo Lao Haksat, recientemente, fue un acuerdo con los neutralistas el cual se concretó el año pasado al celebrar el 20º aniversario de la proclamación de la independencia de Laos en una Conferencia Política Nacional Consultiva entre el Neo Lao Haksat y las Fuerzas Neutralistas Patrióticas. La conferencia llegó a una completa unidad de puntos de vista para la solución del problema laotino actual y acerca de la política y tareas de la lucha contra el imperialismo norteamericano. La Conferencia llegó a la conclusión de que Laos debe resolver sus problemas internos por su propia cuenta y que los imperialistas norteamericanos deben suspender sus acciones agresivas, permitir la restauración del Gobierno Nacional Tripartito con plena autoridad y retirarse del país.

F. M.


Golpear, no plañir

FUE en plena Comuna de París, 1871, que Arthur Rimbaud lanzó su poema "Le Forgeron" (El Herrero). Se puede decir que es el primer poema revolucionario de nuestra era. La clase obrera en él es protagonista, sin el falseamiento del populismo. Nosotros suena en los versos irreductibles. "Yo es otro", decía Rimbaud. Esta poética preanuncia a Maiacosky.

Cúspide aún no superada de la poesía, Rimbaud es hoy tan poco leído entre nosotros como César Vallejo, que murió de inanición en París, con aguacero, 1938.

Fedor Kellin, el veterano traductor soviético, le decía en su país a Raúl González Tuñón: "Si Gorki hubiera sabido el daño que haría con eso del "realismo socialista", quizás se lo hubiera callado".

La estética marxista es ya famosa por lo incipiente y poco desarrollada. La filosofía de Lucacks se detuvo en Balzac y Mann, llegando hasta Kafka. Este esquema es retomado por Guido Aristarco, el ensayista cinematográfico y exegeta de Visconti. No se puede decir que Garaudy es un esteta. Los apuntes veloces de Gramsci hechos en la prisión mussoliniana entran en el campo de la política de la cultura más que en la estética. Mariátegui abordó con dignidad y altura el problema en los momentos eme se lo permitieron otras facetas de la lucha. Pero es extrañamente no reeditado y más de una vez, cuando lo fue parcialmente, era expurgado, peligro que siempre correrá Mariátegui.

Marx, Engels y Lenin opinaron, como Piéjanov y Stalin. "Literatura y Revolución" de Trotsky intenta un estudio más profundo, pero en el capítulo referente a Maiacosky es evidente que le busca la quinta pata al poeta, que nunca fue un gato. Están fuera de tema los abortos de Zhdanov, Shelepin, Iliechev, Jrushov, etc. Filósofos de la talla de Lefebvre escribieron en idioma zhdanoviano en su momento. Queda Sartre con su audacia y apasionamiento, pero no llenó el vacío. Quizás hayan influido las épocas oscuras del movimiento.... marxista para que la estética haya devenido tan raquítica, cuando no cobarde y servil. Un servilismo crea otro y el verdadero estudio marxista le es extraño y hostil. Las danzas y contradanzas inexplicables de tantos intelectuales marxistas quedarán para una historia del absurdo y el miedo. Nuestra generación esperó a veces la iluminación de alguno de ellos, pero su palabra no se produjo, la luz no se hizo y tuvimos que alumbrarnos con nuestros propios fósforos. La cuestión es que nos encontramos con que debíamos armar nuestras lámparas. Y no nos hizo ningún daño, todo lo contrario.

Hay más estética marxista en "Tiempos Modernos" de Chaplin o en "Guernica" de Picasso, que en todos los tratados (pocos) y la subliteratura (mucha) deyectada en su nombre. Bordeando la fosa del empirismo, los verdaderos artistas revolucionarios han debido convertirse en estetas marxistas. Debieron iluminar ellos mismos su propia obra.

Estamos en la época de oro del reportaje más que del ensayo. Tal artista está necesariamente obligado a ser un profundo ideólogo. No un "magister" pero sí un lúcido. No hay manuales que le ayuden a ganar tiempo. Sólo su obra y la lucha por la liberación de los pueblos, si es que está totalmente soldado en ella. Es fácilmente advertible que en nuestro tiempo no son muchos los artistas marxistas universalmente entregados a su obra, como un Vallejo o un Maiacosky. Beethoven llegó a comer en un rincón con las puras manos y hubiera tocado el acordeón en las esquinas como los ciegos con tal de no abandonar su arte.

Alguna vez el marxismo deberá abordar conceptos tales como destino. Hoy muchos amoldan su arte a su vida y no al revés. Pretenden todo el manjar burgués y el resultado es un mal poemita de cuando en vez. No por eso dejan de turistear "revolucionariamente", poblar congresos inútiles. En los países subdesarrollados hay que elegir: o el arte o el bienestar. Así como la tierra debe ser de quien la trabaja, el arte es de quienes realmente lo crean. El futuro es siempre cruel con los que "crean" cuando les queda cómodo. Ni el polvo de sus versos la América tendrá.

El auténtico creador revolucionario, o mejor, quien trata de serlo, es innegable que vive días y calles lacerantes, angustiosas. Su obra, la lucha, los segundos oficios para malcomer, — los conflictos afectivos y la anormalidad para fundar una familia por su condición de "out-sider", de marginado para muchos, su lucha por mantenerse sereno e incólume, no son nada graciosos. En fin, su estética depende sólo de él. Necesita de toda su fuerza e ideología, ésta como suma de toda su sensibilidad, talento, espíritu y actitud real frente al y con el mundo. Y golpear, no plañir.

JULIO HUASI.


Análisis

Los cancilleres y el Tío

LA Conferencia de Cancilleres que terminó hace poco en Buenos Aires, nos proporciona nuevas muestras de las fuerzas ciegas que manejan el poder en el continente latinoamericano.

En primer lugar, miremos el común denominador de las que se llaman nuestras veinte cancillerías; su característica común que las diferencia de todas las demás cancillerías del mundo, de las de Europa, Asia, África y Oceanía, y por qué no también de la propia cancillería vaticana.

Todos los Ministerios de Relaciones del mundo miran a los Estados Unidos como un Estado peligroso, el más reaccionario, capitalista, antisocial y racista de los gobiernos, conquistador sin escrúpulos de mercados, mantenedor absoluto de la amenaza atómica, peligroso agresor y culpable de la criminal guerra de Vietnam, que constituye el mayor peligro para la paz del mundo.

Todas las cancillerías tratan con los Estados Unidos sabiendo y haciendo saber que así lo consideran, y sin dejar en ningún momento de apelar a todo género de fórmulas para moderarlo.

Los veinte cancilleres ignoran todo, y su fraseología y su diplomacia consiste en halagar al tío, con toneladas y toneladas de mermelada pegajosa.

Hay dos tipos de gobiernos en Latinoamérica: el de los ex revolucionarios o reformistas que se ponen al servicio de los Estados Unidos y el de los militaristas feudales que buscan la manera de conservar su régimen bajo la protección de los EE.UU.

El Departamento de Estado norteamericano coquetea con unos y con otros. Sabe perfectamente que ambos métodos tienen ventajas, inconvenientes y peligros, y juega a las alternativas de su lucha.

Miremos, como ejemplo del sistema militarista feudal, la posición del gobierno de Argentina míe atrajo a sus similares formando voto de minoría en la Conferencia.

Ventaja para los Estados Unidos era, en la posición transandina, la idea de convertir al conjunto de los ejércitos latinoamericanos en una policía de seguridad para aplastar todo intento contra el orden existente, para intervenir en cualquier parte donde se anunciara o estallara una subversión.

Pero el inconveniente y el peligro estaba también muy a la vista. Argentina no renunciaba a su nacionalismo y pretendía inclusive transformar a todos los ejércitos latinoamericanos en una sola fuerza militar deliberante, cuya eventual ruptura imprevisible con el Pentágono podría producirse en cualquier momento por obra de algún general audaz, y significaba, lisa y llanamente, lanzar a los norteamericanos al mar por todas las costas de América, para colmo, ya había existido en Argentina un general Perón que. loco o cuerdo, devolvió a Washington a míster Braden. como lanzado por bombarda inmensa. Es poco probable que esto llegara a suceder. Contra semejante acontecimiento funciona una mentalidad, una propaganda y un sistema completo de soborno. Pero Washington considera pequeña toda cautela, porque ya ha visto muchas veces muertos cargando adobes.

El otro caso también reúne inconvenientes v ventajas. Los ex revolucionarios y reformistas han dado, en general, buenos resultados para Washington. Se espera de ellos que descargando sus ínfulas sobre las viejas aristocracias y burguesías feudales, exciten las ansias de instrucción y progreso de los pueblos latinoamericanos para arrastrarlos hasta una posición accesible a las ofertas de mayores consumos, porque Estado? Unidos descubrió ya, en los tiempos de Mr. Franklin Delano Roosevelt, que la explotación colonial de masas de esclavos resultaba menos remunerativa que la explotación colonial de masas ingenuas y alienadas de consumidores.

Desde que se convirtió a la nueva teoría el ex independentista Luis Muñoz Marín, la isla de Puerto Rico se convirtió en el laboratorio y vitrina de la nueva teoría. Allí se reeducaron José Figueres y Rómulo Betancourt; de allí sacó Kennedy la Alianza para el Progreso y su director Teodoro Moscoso, y sutilmente, por los conductos del aire intelectual, la idea convirtió a los apristas y al demócrata Belaúnde, y vino a posarse en las oficinas de campaña de nuestra "revolución en libertad".

Pero estos reformistas tienen sus peligros. Es preciso que no fallen en dejar de ser demócratas, porque bajo un régimen de libertad ciudadana florece la izquierda socialista.

De esta última clase de hombres fue el triunfo en la Conferencia de Buenos Aires, pero no lo consiguieron fácilmente. Se vieron forzados a preparar proyectos que significaran una buena garantía para Washington.

Bajo el título de "mercado común", tuvieron que jurar que abrirían totalmente en los próximos años el mercado de consumo latinoamericano. Tuvieron que asegurar que se harían socios los de cada país con el capital norteamericano invertido en los otros países, formando una red de intereses protectores del sistema yanqui, y tuvieron, por último, que renunciar a toda revisión de los aranceles mediante los cuales Estados Unidos duplica el negocio de su comercio con América Latina y crea su propio proteccionismo.

Estados Unidos, en cambio, no renunció a la doctrina Johnson, que consiste en arrojar del poder "manu militari" a cualquiera que se porte mal.

SERGIO LACY


Fellini y la estética

CARLOS MARX decía que el arte es la más intensa alegría que el hombre se proporciona a sí mismo. Esta premisa que mantiene total vigencia, significa que. tanto en los problemas de creación artística como en los de apreciación estética, la mecánica emocional del ser humano juega un papel preponderante.

Muchos creadores de nuestra época así lo han entendido; o, por lo menos, intuido. Federico Fellini, el gran cineasta itálico, nos da un ejemplo —a través de sus producciones— del referido aserto. Los sentimientos y emociones que experimenta el espectador contemplando sus películas, están íntimamente ligados a "la alegría más grande que el hombre se proporciona a si mismo".

Los personajes y situaciones que maneja Fellini en sus films no están en absoluto marginados de los grandes problemas del hombre ni de la sociedad. Sostener lo contrario, implica necesariamente poseer un concepto estrecho y mezquino de nuestras urgencias vitales. Es cierto que su línea estética aparece vinculada con más fuerza al plano individual, de búsqueda interior e introspección, que al documental socio-político al estilo de un Rossi (Saqueo a la ciudad). Pero ello no autoriza a nadie para evaluar peyorativamente el arte de Fellini a pretexto del "compromiso del artista con la sociedad" ; de "la miseria que existe en el mundo capitalista", de que es "un intelectual difícil" y de tantas estereotipias que suelen usarse.

En sus mejores películas, como La calle (La Strada) y 8 y medio (dos films tal vez no superados hasta el momento) Fellini nos muestra al ser humano, enfrentando sus angustias vitales y sus conflictos internos. Pero, no por ello, escamotea, en momento alguno, la relación de estas angustias y conflictos con el medio social en que se mueven sus creaturas. Lo que, sí, deja establecido, es su repudio al planteo mecanicista y fetichista de que "las soluciones sociales", resuelven automáticamente estos conflictos interiores. El mismo Sartre lo expresó con claridad:

"El mundo sigue a oscuras. Somos como animales que han sufrido el golpe de una catástrofe...". Pero de pronto descubrí que la alienación, la explotación del hombre por el hombre, la desnutrición, relegaban al último plano el mal metafísico. Un ciudadano soviético —un escritor adicto al régimen— me dijo una vez: "cuando reine el comunismo (es decir el bienestar para todos) comenzará la verdadera tragedia del hombre: Su finitud". Es injusto pensar que sólo son válidas las manifestaciones del arte didáctico; o aquellas que apuntan a una problemática fundamentalmente socio-política. Incluso en un mundo hambriento como el nuestro, el hombre precisa vincularse con creadores como Fellini que, en forma intransigente y radical, se plantean el problema de la liberación del hombre en un plano rigurosamente artístico. Liberar al hombre de su soledad, de su angustia, de su egoísmo, de sus prejuicios, de sus represiones, constituyen constantes en la producción del artista, que nos preocupan. Se podría afirmar que Fellini contribuye como pocos creadores a la liberación espiritual del hombre, a través de sus intentos de ampliación de conciencia.

Pero, aun los grandes creadores, suelen tropezar. Tanto en La Calle como en la Dolce Vita, había perfecta consonancia entre lenguaje cinematográfico y elementos conceptuales. Igual cosa ocurrió con Fellini, 8 y medio, con el agregado de que en este último film, el cineasta logró dicha armonía, trabajando con ideas, sentimientos y sensaciones más complejas y, por tanto, más difíciles de expresar cinematográficamente. El resultado fue realmente asombroso y no será exagerado afirmar que se trata de una de las mejores producciones que el cine nos haya entregado en muchos años.

En Julieta de los espíritus, no ocurre lo mismo. No podría sostenerse que se trata de una mala película; pero, al nivel de Fellini, constituye un tropiezo —con momentos de gran calidad cinematográfica— pero tropiezo al fin y al cabo. Parece tratarse aquí de la versión femenina de su 8 y medio; pero también parece que Fellini esta vez no buceó en profundidad en el alma de su protagonista. La unilateralidad conflictiva de ésta (inhibiciones sexuales y caracteriales) no se compadece en momento alguno con el rico juego de imágenes cinematográficas que se le brinda al espectador. Las intercalaciones oníricas, de ensoñación, de anhelos imaginativos, que causaran tan grande impacto en su 8 y medio, parecen no encontrar en Julieta de los espíritus suficiente justificación conceptual y problemática; esto determina que en muchos momentos del film, estas secuencias queden reducidas a meros artificios formales y a simbolizaciones frustradas. Tampoco se justifica en Julieta, su esperpéntica visión de la sexualidad femenina que parece calcada de 8 y medio. Pero mientras en ésta tal enfoque aparece plenamente legitimado a través de un tratamiento expresionista; en aquélla, tal tratamiento se torna artificioso e inauténtico.

NISSIM SHARIM.


Crítica

Apogeo de la chabacanería

ES evidente que la radiotelefonía nacional se debate entre el fracaso y la chabacanería. Esta situación queda nítidamente ejemplificada entre las 14 y 17 horas, cuando las principales emisoras de la capital se dedican, con sin igual fruición, a la presentación de los más desopilantes radioteatros, en los cuales se plantean —sin solución de continuidad— los más absurdos problemas de nuestro tiempo.

Son muchos —y de los más variados matices— los personajes que desfilan por los espacios que se destinan a la emisión de estos esplendentes bodrios que atosigan los oídos de las amables radioescuchas. A nadie parece importarle que todo esté hecho en aras de un comercio innoble y que se caracteriza por apelar a los más primarios sentimientos folletinescos de la población.

Es a través del gusto popular que se cometen los más condenables crímenes contra la cultura. Y todos en este país sabemos que los señores de la ARCHI (la Asociación de Radiodifusores) se enjuagan la boca, en cada aniversario, con esa palabrita tan a mal traer. Es lógico que dentro de toda esta situación hay excepciones que salvan el malgastado prestigio de la radiotelefonía nacional. Pero esas excepciones no alcanzan a borrar la imagen de frustración que se advierte en las diarias programaciones de las emisoras nacionales.

Hace ya mucho tiempo que se olvidó el sentido creador; mucho más de la mitad de las radios sólo dedican sus transmisiones a emitir discos abominables que adulan el mal gusto de sus audiencias, en las cuales hacen su agosto los llamados disc-jockeys, que sólo destacan las grabaciones que les interesa a ellos y a través de las cuales deforman el gusto de sus auditores.

Y qué decir de algunos programas aparentemente humorísticos, verdaderos monumentos a la chabacanería organizada. En este sentido, a pesar de ciertas reiteraciones, sólo Jorge Romero (Firulete) acomete con dignidad su labor.

Radioteatros, grabaciones, programas humorísticos, etc., son la panacea de las emisoras chilenas, cuyos ejecutivos parecen no haber captado que se viven otros momentos y que el mundo ha evolucionado ya lo bastante como para seguir repitiendo historias que habrían hecho la delicia de Carolina Invernizzio, o seguir machacando los oídos con discos que no tienen otro mérito que su estridencia. Es hora que se dé un vuelco fundamental en este sentido.

Lo curioso, sin embargo, es que muchos de estos programas aparecen auspiciados por las boletas de compraventa, que se han transformado en un verdadero sostén económico de la radiotelefonía nacional; es decir, Impuestos Internos, en forma directa por lo demás, es responsable de la extensión del mal gusto nacional. Y al decir impuestos internos, se está aludiendo a uno de los organismos gubernamentales de mayor importancia en el país. Es fácil sacar algunas conclusiones en este sentido.

La indiscriminada cesión de canales que se hizo durante muchos años y la absoluta privatización de la radiotelefonía, han sido —al margen de otros problemas— los vehículos fundamentales que han determinado esta insostenible situación. En este caso, la cantidad no se transformó en calidad; por el contrario, contribuyó de manera cierta a desvitalizar uno de los medios más efectivos de lo que el sociólogo Adorno llama cultura de masas.

Y es a partir de ese desmadejado concepto que tenemos que entender el papel que juega la radiotelefonía en cualquier lugar del mundo.

Puede aparecer como majadero insistir en estos aspectos, pero es casi imposible eludir un tema que se plantea como esencial en este momento.

También el bajo nivel que se observa en los demás rubros de la radiotelefonía nacional, alcanza a ciertos programas periodísticos que han proliferado últimamente y que se solazan en utilizar un lenguaje "popular" y "nacional", y que sólo es un mal remedo del habla del pueblo. En este caso se aplica un slogan que ha sido famoso en Hollywood durante muchos años y que señala sin rubor: "No somos nosotros los encargados de elevar el nivel del público; debemos bajar el nivel de las masas para que no nos repudien".

Toda esa falsa "sociología" es la que parecen haber adoptado los hombres que dirigen las emisoras chilenas (insistimos que con claras y estimulantes excepciones) y que aplican sin sistematización de ningún orden. "Nosotros damos lo que el público exige", es la consigna de la hora actual. Sin embargo, hace ya dos largos años una encuesta realizada por el instituto de Sociología de la U. de Chile, determinó que las preferencias del público se inclinaban manifiestamente hacia la música folklórica y no, como creían los disc-jockeys y otros ortodoxos "especialistas" a la música popular.

Mientras tanto, el radioteatro se ha adueñado de las tardes santiaguinas; es decir, asistimos al apogeo de la chabacanería y del mal gusto envasado en cintas magnéticas.

CARLOS OSSA


Teatro

“Libertad... Libertad”

LA actividad del ICTUS es permanente, junto con desmontar "El cepillo de dientes" de Jorge Díaz (cien representaciones a teatro lleno) el escenario cambia de fisonomía. Se levantan tarimas, creando el ambiente para su próximo estreno: "Libertad ... Libertad" (sus autores, dos brasileños: Rangel y Fernández).

Mientras el director de la obra, Claudio di Girolamo, concede unos minutos de descanso para tomar café, PUNTO FINAL pidió a Jaime Celedón (director del ICTUS y uno de sus actores) una breve conversación.

—¿PUNTO FINAL? ... ¡Por supuesto! La leo siempre con mucho interés.

P.: ¿Por qué decidieron montar "Libertad ... Libertad"?

R.: En un orden de prioridad, el ICTUS busca en las obras que representa -fundamentalmente- que su contenido sea actual y verdadero. Si a ello podemos conseguir una presentación que formalmente sea novedosa, experimental y que explore nuevas modalidades de expresión teatral, tanto mejor. "Libertad... Libertad" reúne estos y otros requisitos.

Soy un gran admirador del nuevo teatro brasileño. Creo que nos llevan mucha ventaja en la búsqueda auténtica de un nuevo tipo de teatro, auténticamente latinoamericano. En Chile, aún estamos muy apegados a los moldes europeizantes del teatro, lo que se escribe, en su gran mayoría, se hace "al estilo de ... ".

Estuve en Brasil y tuve la oportunidad de trabajar con autores y actores de "Libertad... Libertad". Conocí muy de cerca la sorda lucha que libran los intelectuales contra la dictadura, y la obra que representaremos ahora, de Rangel y Fernández, es la expresión más auténtica de la audacia y talento de los creadores libres, frente a la ceguera y oscurantismo del régimen militar.

P.: ¿Podría adelantarnos algo acerca de las características de la obra misma, su autor y su proyección hacia el público que asiste habitualmente al teatro La Comedia?

R.: Esta no es una obra de teatro convencional. Es una pieza directa con participación activa de actores, cantantes y músicos. Y, ¿por qué no desearlo?... del público directamente. Es una experiencia total. En Chile no se ha montado antes nada parecido, formalmente por lo menos, en los últimos veinte años. El tema es uno solo: la libertad. Los actores muestran al espectador la importancia de la libertad, sus luchas, sus quiebras, sus hombres y, finalmente, su triunfo, a través de toda la historia. La obra está ubicada en una posición objetiva, en cuanto a la historia; pero, evidentemente, comprometida frente a todo intento de conculcación de la libertad. Rangel y Fernández defienden una posición humanista de la historia, anti "ismos".

P.: ¿Qué factores determinan la elección del repertorio del ICTUS?

R.: En líneas generales, ya insinué esta respuesta en la primera pregunta. Ahondando más, diré solamente que el ICTUS está al servicio de las grandes inquietudes e interrogantes del mundo de hoy, y trata de seleccionar a aquellos autores que nos puedan mostrar un camino o un enfoque que tiende a romper con la comodidad y el quietismo de una mentalidad conformista y tradicional. El teatro es un arte de ideas. Buscamos aquéllas que nos muestran un poco el mañana.

P.: Siendo usted un hombre de teatro y, como tal, ¿está su actividad ligada al medio social y político que viven Chile y el mundo?

R.: El artista convive en un mundo en que su sensibilidad, tarde o temprano, ha de transformarlo en un "sobreviviente". Esta particularidad hace imprescindible que el hombre de teatro sea un elemento "vivo" en la sociedad en que le tocó existir. Nadie puede ser ajeno a ello. El creador termina por identificarse con el hombre mismo. Nosotros en el teatro tenemos por profesión representar la vida del hombre. Como tal, me definiría, esencialmente, como humanista. Pertenezco al partido Demócrata Cristiano desde 1947, porque su filosofía está inspirada en el amor al hombre, como centro y sujeto de cambios. Ese principio me lleva siempre a simpatizar con muchos trabajadores del espíritu que, estando en otras tiendas políticas, luchan con igual vehemencia y cariño por una nueva estructura social. No creo que un artista necesite, por definición, ser "anti" nada. Su posición creadora es tan evidentemente "pro una nueva sociedad", que todos formamos una sola y grande familia. En Chile, desgraciadamente, seguimos siendo los eternos postergados.

P.: La obra "Libertad... Libertad", ¿cumple un cometido en este aspecto?

R.: Sí. Siempre es bueno hablar de la libertad. Chile es un oasis, pero muy cerca tenemos a los Stroessner, Onganías, Castello Brancos ... Pero nosotros formamos parte del mundo y, lo que pasa en él, debe afirmarnos a continuar siempre en el camino que nos hemos trazado. Este es el único privilegio que, en Chile, ningún régimen debe alterar.


Llamamiento a los intelectuales chilenos

LOS integrantes del Consejo de Colaboración de la revista Casa de las Américas, reunidos en La Habana entre el 5 y el 8 de enero de este año para debatir cuestiones relativas a la revista, decidieron dar a conocer la siguiente declaración:

"Todo escritor latinoamericano responsable tiene hoy conciencia de que está enfrentando una nueva situación. Entre los factores que la determinan se cuenta la reordenación de fuerzas tanto en el campo socialista como en el capitalista, y de manera primordial la reciente ofensiva norteamericana en el plano cultural, destinada a neutralizar, dividir o ganar para su causa a nuestros intelectuales. Tal ofensiva se hace patente en hechos como los Planes Camelot, Simpático, Numismático; el financiamiento por la CIA de investigaciones sociológicas; la contratación por el Departamento de Defensa de estudios académicos, a través de fundaciones y universidades; la adquisición de editoriales y revistas; las actividades del ILARI, dependencia del Congreso por la Libertad de la Cultura; la acción de los Cuerpos de Paz...

Lo nuevo de esta situación y, sobre todo, de las tácticas que en ella se están aplicando, tenía que provocar necesariamente un desconcierto parcial con respecto a las actitudes que nos toca asumir y defender, por eso, y pese a las legítimas diferencias de opinión que puedan existir entre los escritores de izquierda, tenemos la convicción de que todos ellos sienten la necesidad de entablar un diálogo lo más abierto y amplio posible con el objeto de articular los principios que permitan hacer frente a esa ofensiva y establecer un denominador común de acción.

Es obvio que la América Latina, como el Tercer Mundo en su conjunto, requiere una urgente transformación de sus estructuras socioeconómicas, que, al favorecer un pleno desarrollo en todos los campos, haga posible en la esfera de la creación esa libertad sin la cual ningún intelectual puede cumplir plenamente su tarea. A los pueblos del continente les toca llevar a cabo esa revolución de acuerdo con sus tradiciones, sus concepciones sociales y sus circunstancias históricas, incluso ejerciendo el legítimo derecho a la lucha armada como ha hecho Cuba y están haciendo otros pueblos.

El militarismo con sus métodos habituales, y la Alianza para el Progreso con mayor sutileza, tratan de malograr esa revolución o de encauzarla con miras a sus propios fines. En el plano cultural, tanto la Alianza como la O.E.A., instrumentos de la nueva política de los Estados Unidos, intentan desde hace algún tiempo colocar a nuestros intelectuales en una disyuntiva, ofreciéndoles posibilidades y abriéndoles perspectivas frente a cuya verdadera naturaleza tenemos el deber de poner en guardia a los escritores y a los artistas.

Si en cualquier circunstancia el intelectual está vinculado con las aspiraciones profundas de la comunidad en que vive, y que se expresan directa o indirectamente en su obra, entendemos que ese vínculo es todavía mayor en países subdesarrollados como los nuestros, sometidos a la acción del imperialismo norteamericano, de las oligarquías nativas y de las extorsiones económicas de los países altamente industrializados. Esa explotación se traduce en la miseria y el analfabetismo de las grandes masas, y frente a ella nuestros escritores están llamados a ser la voz, en el plano de la cultura, de esos desposeídos. No puede extrañar, pues, que dadas las condiciones imperantes, muchos de nuestros intelectuales hayan despertado a una responsabilidad que antes era frecuente evadir, y que otros asuman actitudes cada vez más militantes, al punto de combatir, sufrir prisión o exilio, o verse condenado al silencio en sus propios países, de la misma manera que se busca aislar a nuestros pueblos entre sí mediante un abierto o disimulado bloqueo cultural.

Nadie ignora que las poblaciones latinoamericanas están siendo sometidas diariamente a una campaña que deforma la verdad, las conciencias y los valores, y que utiliza para ello los múltiples medios de la industria cultural; cierto cine, radio, televisión, prensa, etc., son los medios masivos, y por desgracia eficaces, con los que se destruyen o adulteran las creaciones auténticamente originales y se sume a las masas en la apatía, la trivialidad o el consentimiento. A nosotros nos toca combatir ese arte, degradado porque es él, y no ninguna forma verdadera de arte o de literatura, el que aleja a nuestros pueblos de sus fuentes más profundas y los vuelve vulnerables a esa penetración cultural que precede a la que intentará acabar con su soberanía y su libertad.

Más que nunca es el momento de decir hasta qué punto estamos convencidos de que la más irrestricta libertad creadora es atributo capital de la revolución a que aspiramos, y que por eso no rechazamos ninguna técnica, ningún procedimiento, ninguna forma de aproximación a las diversas zonas de la realidad. Creemos que el más alto rigor y la más extrema calidad de la labor intelectual y artística son siempre revolucionarios, porque constituyen el alimento del futuro y dan a la causa del hombre su exigente hermosura, rodo arte genuino sirve a esa causa y debe ser estimulado y defendido, independientemente muchas veces de los propósitos de su autor pero al mismo tiempo postulamos la necesidad, igualmente imperiosa, de que el escritor asuma su responsabilidad social y participe con su obra, o con lo que las circunstancias puedan señalarle, en la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos.

Esa lucha puede librarla el escritor en muchos frentes, y uno de ellos es el imprescindible intercambio con las diversas culturas latinoamericanas o de otras regiones y, en el plano inmediato, con el contacto directo a través de traducciones, coloquios y otras tareas de reciprocidad y enlace cultural. Pero este diálogo, que como tal presupone reconocer y expresar concepciones diferentes y aun opuestas, sólo puede establecerse bajo condiciones precisas, máxime cuando las fuerzas son tan desiguales. No se puede dialogar con quien trata de usar a los escritores en favor de inaceptables intereses, neutralizando su libertad y su plena solidaridad con la lucha de los pueblos del continente. Sólo en una situación real de igualdad y respeto puede efectuarse este intercambio cultural. Por estos motivos, consideramos que es hoy más necesaria que nunca la unidad de los escritores latinoamericanos de izquierda: nunca como ahora, cuando el peligro de la intervención armada que se ha ejercido en Santo Domingo está pendiente sobre nosotros, y cuando todos los días es salvajemente bombardeado Vietnam, ha sido más urgente una lucha coordinada contra el enemigo común de nuestra América. Esa situación hace necesario el intercambio de experiencias entre los escritores de la América Latina en una gran asamblea. Y aun pensamos que junto con ellos deberían reunirse los escritores africanos y asiáticos, porque más allá de las diferencias de lengua y de cultura, todos encaramos situaciones semejantes. Por eso concluimos con un llamamiento a los intelectuales de los países sub-desarrollados para que concurran a un debate sobre su problemática en esta hora, que es la hora de nuestra América, de todo el Tercer Mundo".

La Habana, 1967.

Emmanuel Carballo (México); Julio Cortázar (Argentina); Roque Dalton (El Salvador); Rene Depestre (Haití); Edmundo Desnoes (Cuba); Roberto Fernández Retamar (Cuba); Ambrosio Fornet (Cuba); Manuel Galich (Guatemala); Lisandro Otero (Cuba); Graziella Pogolotti (Cuba); Ángel Rama (Uruguay); Mario Vargas Llosa (Perú); David Viñas (Argentina), jorge Zalamea (Colombia), no ha podido llegar a Cuba.


Informe especial

El escándalo del gas licuado

A pesar de intensas campañas de prensa y de la acción de sectores políticos, sigue el escándalo del gas licuado.

Un estudio oficial, elaborado por el actual Gobierno, reconoce que el gas que la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP) entrega a 148 pesos el kilo a los monopolios distribuidores, se vende al público consumidor a más de 700 pesos.

Aunque se ha escrito mucho sobre gas licuado, aún quedan elementos que no se han divulgado y que esconden ramificaciones sin duda sorprendentes.

PUNTO FINAL dará a conocer antecedentes nuevos del problema, muchos de los cuales han sido extraídos de un informe oficial elaborado por el Gobierno, y que permanece encarpetado en el Ministerio de Minería, en la CORFO y en la Dirección de Servicios Eléctricos y de Gas.

El informe fue redactado por una comisión presidida por Juan Hamilton, actual Ministro de la Vivienda; Enrique Vial, gerente de CORFO en Nueva York, y otros seis representantes de organismos fiscales.

HISTORIA

El auge del gas licuado comenzó en 1956, aproximadamente, cuando se organizaron las primeras firmas distribuidoras del producto y comenzó una propaganda en gran escala para dar a conocer las bondades del nueva combustible.

La empresa encargada de extraerlo es ENAP, cuyo centro de producción se encuentra en Tierra del Fuego, provincia de Magallanes. El gas es embarcado en grandes vapores gaseros de la SONAP, Interoceánica y otras empresas navieras, y transportado hasta Concón, donde se almacena.

Sólo hasta allí se prolonga la labor de ENAP en relación al consumo interno. Ella está impedida de distribuir en el mercado chileno los artículos que produce, y por eso entrega el gas licuado a grandes empresas privadas para que lo repartan a los consumidores.

La ENAP, según cálculos recientes, pierde más de Eº 30 por cada tonelada que produce. Además de gastar fuertes sumas en la producción de gas, tiene que pagar en dólares el transporte del producto desde Magallanes a Concón. (Por cada tonelada cancela 16 dólares en transporte marítimo.) Lo más sorprendente es que las empresas que realizan el transporte, son prácticamente las mismas que se han apoderado de la distribución del producto en las ciudades, lo que está señalando un escándalo bochornoso. COPEC, por ejemplo, del clan Bulnes, participa en la firma naviera SONAP, que hace el gran negocio transportando combustible desde Magallanes. COPEC vuelve a aparecer posteriormente distribuyendo los productos de ENAP, y controla tres oleoductos, para distribuir el gas licuado, COPEC cambia su nombre por Abastible, una de las empresas más poderosas en su especialidad.

Si ENAP exportara el producto en lugar de venderlo a precio vil a los distribuidores privados, obtendría ganancias siderales. La tonelada de gas cuesta, en estos momentos en el mercado internacional, más de 30 dólares. Tiene gran demanda y ENAP podría colocar su producción en Argentina, Brasil y Perú, sin problemas. Pero como está maniatada a intereses monopólicos, no puede hacer nada para destruir el círculo vicioso en que se encuentra.

(Al respecto, es conveniente anotar una cosa: PUNTO FINAL denunció en el artículo "ENAP: una empresa cautiva", publicado en el número 21, que esta empresa estatal entregaba el subproducto "PITCH", a la firma PROTEXA, que lo utiliza, sin gran esfuerzo, para producir asfalto. Lo increíble en ese caso, es que PROTEXA era una competidora de ENAP, y en la práctica la estaba esquilmando. Hace pocos días se supo que ENAP decidió terminar con esta absurda situación, cortando el suministro de la materia prima y decidiéndose a producir ella misma el asfalto que el país necesita. Ojalá que esta decisión no sea torcida por los intereses de siempre. "El Mercurio" ya puso el grito en el cielo por la decisión de la ENAP.)

EL NEGOCIO

Lo que primero llama la atención, es la enorme diferencia que existe entre el precio de venta de ENAP y lo que pagan los consumidores. Esta fuerte discrepancia es justificada por las firmas distribuidoras con una escala de costos "típica", en la que llama la atención un hecho significativo: los costos de distribución de las firmas privadas (que alcanzan a 280 pesos por kilo) casi duplican el precio de venta que tiene la ENAP para el gas licuado. Es decir, las firmas privadas cobran el doble que ENAP por una tarea infinitamente menos importante en el proceso de producción y consumo. Las empresas, además, han ido logrando una serie de recargos en los precios del gas, lo que aumenta la rentabilidad del negocio.

En medio de una maraña estadística difícil de penetrar, destacan otros hechos grotescos.

LOS BALONES

Una de las partes más sutiles en el negocio del gas licuado se encuentra en la comercialización de los cilindros (de acero en que se vende el producto al público.

Los cilindros son de propiedad de los distribuidores, aunque cualquier consumidor que trate de hacerse cliente de una firma distribuidora, tiene que pagar una garantía equivalente al valor de costo de estos aparatos. Aquí comienzan las novedades:

1. En el precio del gas licuado al público existe un recargo —bastante grande— destinado a la revisión, reposición y reparación de los cilindros de acero. Cuando se hicieron los primeros cálculos para fijar precio al gas, se estableció que los cilindros tendrían una vida útil de cinco años y que serían revisados periódicamente. Esto último no ha sucedido jamás. Para que la empresa distribuidora recuperara su inversión en cilindros, el precio de estos aparatos se dividió en cinco períodos y se recargó en esa proporción el precio del gas licuado.

Los cilindros, sin embargo, en lugar de durar cinco años, duraron mucho más y la mayoría siguen siendo utilizados a pesar del peligro de explosiones y escapes, lo que ya ha sucedido. Las empresas, por lo tanto, recuperaron en cinco años el capital invertido en cilindros, lo volvieron a recuperar al cabo de los cinco años siguientes y lo siguen recuperando ahora, sin que el Gobierno haya modificado la situación.

2. Las firmas distribuidoras —como ya señalamos— cobran una garantía a sus clientes, equivalente al valor del cilindro, cuando éstos comienzan a utilizar los servicios de una agencia vendedora. Si una persona, posteriormente, quiere devolver los cilindros y recuperar su garantía, recibe en el momento de efectuar la operación su pago primitivo, sin compensaciones por la inflación, lo que constituye otro hecho irregular.

3. Esta situación se ha visto agudizada porque cada firma distribuidora ha elaborado tipos especiales de cilindros y de reguladores de gas, lo que hace imposible el intercambio de estos aparatos. Ello deja sujeto al consumidor a los arbitrios de la compañía distribuidora, la que ejerce de esa manera un dominio monopólico aunque en teoría existe libertad para cambiar de abastecedor. En la práctica este cambio es difícil, ya que la persona debe estar dispuesta y en situación de realizar una inversión fuerte para volver a pagar la fianza por los cilindros, cambiar todo su sistema regulador de gas licuado e invertir dinero en una serie de gabelas que las propias compañías han inventado, sin que el Ejecutivo intervenga.

CONCESIONES

Existen otros hechos que sólo destacaremos en esta oportunidad someramente. El negocio del gas licuado se ha ido haciendo tan complejo y es de utilidades tan seguras y fabulosas, que ha despertado los apetitos de una serie de empresas. Es interesante destacar que en la constitución de las principales compañías distribuidoras aparecen ahora firmas que son a la vez productoras de los artefactos que funcionan con gas licuado. Tal es el caso, por ejemplo, de Abastible, que funciona con capitales de COPEC y de Mademsa, firma productora de cocinas, estufas y otros aparatos.

El hecho que el precio del gas licuado sea cerca de un 30% más barato que el de cañería, ha provocado un desplazamiento extraordinario de consumidores.

Según cálculos extraoficiales, si ese desplazamiento continúa al ritmo actual, en diez años más o tal vez menos, el consumo del gas de cañería habrá llegado a un nivel insignificante.

El gas de cañería se produce en base a la combustión del carbón, y su producción se encuentra controlada en Santiago y Valparaíso por una poderosa compañía que funciona bajo la sigla de GASCO.

GASCO ha sabido maniobrar con habilidad, y junto a Abastible y Codigás, controla también la distribución del gas licuado en Santiago.

Las tres firmas mencionadas son las más importantes en el negocio, y se reparten casi el 70% del mercado consumidor.

Para evitar que el consumo de gas licuado continúe creciendo, el Gobierno ha decidido que los edificios públicos se conecten a las redes de gas de cañería en los lugares en que éstas existan. Esa disposición no rige, sin embargo, para las construcciones privadas.

ALFONSO BRAVO R.


Informe especial

LA ELECCIÓN COMO ESTUPEFACIENTE

"Cada año que se acelere la liberación de América
significaría millones de niños que se salven para la vida;
millones de inteligencias que se salven para la cultura,
infinitos caudales de dolor que se ahorrarían a los pueblos".
(Segunda Declaración de La Habana, febrero 4 de 1962).

TODA proximidad de elecciones nos recuerda un extraño virus que se produce en los tabacales: la llamada enfermedad "mosaico del tabaco". Este virus forma diminutos cristales que al colocarse sobre una hoja de la planta reviven y desarrollan una actividad prodigiosa, siendo capaces de destruir plantaciones enteras. La imagen parece valedera —en su primera parte— para resumir la impresión que nos deja la agitada y clamorosa actividad electoral que despliegan los partidos populares.

Otro aspecto del mismo problema es la condición del termómetro que se asigna a las consultas electorales para medir el potencial partidario y luego, el papel principal que se les hace jugar en la llamada "vía pacífica" de la revolución chilena, así como la inveterada inclinación a medir en porcentajes eleccionarios el flujo y reflujo del movimiento popular chileno.

En el primer aspecto parece innegable que la "nicotiana tabacum" es para el "mosaico del tabaco" lo que las elecciones son para los partidos populares de Izquierda. Ya se trate de comunistas o socialistas, es admirable el derroche de energía y talento de candidatos, dirigentes y militantes, así como la exaltación publicitaria de la campaña. Todo el cuerpo y alma partidarios se ponen en tensión para culminar un proceso que no se inició con la simple designación de los postulantes, sino mucho antes, tal vez desde el momento en que comenzaron a apagarse los últimos comentarios y cálculos de la elección anterior. Este papel oxigenante que desempeñan las elecciones en las vísceras de los partidos populares, no causaría extrañeza ni preocupación si ese mismo desborde vitalista constituyera el diapasón de todos y cada uno de los actos partidarios respecto a todos y cada uno de los puntos de sus respectivos programas, y durante los 365 días del año.

Los otros dos aspectos del problema —el papel termométrico de las elecciones y su importancia en la revolución chilena— conducen como cuestión previa a un refrescamiento de los resultados electorales obtenidos por los partidos de Izquierda, para este caso nos hemos remitido a las elecciones de diputados desde 1925 hasta la fecha, estimadas como el mejor índice para una evaluación de la fuerza partidaria.

PARTIDO COMUNISTA

1925. Participó en alianza con el Partido Demócrata y la Unión Social Republicana de Asalariados de Chile obteniendo, en conjunto, 58.658 votos y 22 diputados.

1937. Actuó como Partido Nacional Democrático con otras fuerzas políticas, obteniendo 17.162 votos (4,2% del total de votantes). No eligió diputados.

1941. Participó como Partido Progresista Nacional con otras fuerzas: 53.144 votos (11,8 por ciento); 16 diputados.

1945. Actuó como Partido Progresista Nacional con otras fuerzas: 46.133 votos (10,3%); 15 diputados.

(En las elecciones de 1949, 1953 y 1957 no participó por estar ¡legalizado por la Ley de Defensa de la Democracia.)

1961. Alcanzó 157.572 votos (11,8%), eligiendo 16 diputados.

1965. Obtuvo 290.635 votos (12,4%), eligiendo 18 diputados.

PARTIDO SOCIALISTA

1925. No participó.

1932. Considerando en conjunto a los partidos Nueva Acción Pública, Socialista de Chile y Socialista Unificado: 18.642 votos (5,7%) y 6 diputados.

1937. Participó como Partido Socialista de Chile: 46.050 votos (11,2%) y 19 diputados.

1941. Como Partido Socialista de Chile: 75.500 votos (16,7%) y 15 diputados. (No se consideró el Partido Socialista de Trabajadores, fracción disidente que obtuvo esa única vez 12.527 votos.)

1945. Partidos Socialista de Chile y Socialista Auténtico en conjunto: 57.418 votos (12,8 por ciento) y 9 diputados.

1949. Partidos Socialista de Chile, Auténtico y Popular: 43.432 votos (9,3%) y 12 diputados.

1953. Partidos Socialista de Chile y Popular: 109.897 votos (14,1%) y 29 diputados.

1957. Partidos Socialista de Chile y Popular: 93.787 votos (10,7%) y 11 diputados.

1961. Como Partido Socialista, después de unificarse en 1957: 149.122 votos (11,1%) y 12 diputados.

1965. Alcanzó 241.593 votos (10,3%) y 15 diputados.

De este cuadro electoral pueden deducirse algunas conclusiones que no han sido tomadas en cuenta en los frecuentes análisis que acostumbran hacer los voceros habituales de la Izquierda:

1. El Partido Comunista tiene una fuerza electoral superior a su aliado el Partido Socialista, y se advierte un constante incremento. El PS, por el contrario, ha ido disminuyendo su capital electoral.

2. En cuarenta años de vía pacífica, comunistas y socialistas, en conjunto, han llegado a representar a 532.228 ciudadanos, o sea, el 22,7% de fuerzas políticas que llamaremos "puras", para distinguirlas de aquellas otras que han confluido en comicios presidenciales. (En las elecciones de 1964, esta fuerza izquierdista sumó 977.902 votos, el 38,6 por ciento de los votantes.)

3. Al cabo de esas cuatro décadas, las demás fuerzas políticas no marxistas, desde el centro a la derecha reúnen, en conjunto, 1.814.230 ciudadanos, o sea, el 77,3% de los votantes en la elección parlamentaria de 1965. Todas ellas constituyen, a nuestro juicio, la reserva activa y potencial de la reacción y el imperialismo para los efectos electorales presentes y futuros, salvo un pequeño porcentaje (1,4% que resulta de los votos que ganó el PC y perdió el PS en 1965), que se vierte hacia los partidos marxistas.

UN MAGRO BALANCE

La aparente negatividad de estas deducciones y el magro balance de cuarenta años de luchas electorales del movimiento popular chileno, no implica desconocer otros triunfos y otros avances izquierdistas, especialmente en el terreno gremial. Pero creemos que un partido marxista en un país capitalista no puede estar continuamente mirando hacia atrás para solazarse con el camino recorrido, sino que, al contrario, todo balance revolucionario debe hacerse fundamentalmente en relación con lo que falta por hacer, que en Chile es mucho, si se tiene presente que el objetivo fundamental es la conquista del poder político para el pueblo. Satisfacerse con los frugales porcentajes de aumento que va dejando cada elección —algo así como las migas del gran pan que se va comiendo la vieja y nueva reacción—, más que ingenuidad e infantilismo, revelan estancamiento, ausencia de audacia e imaginación, espíritu menguante. Y quienes comulguen satisfechos en el reclinatorio electoral no pueden, naturalmente, llamarse revolucionarios. En tal caso, los comicios electorales están produciendo los efectos de un poderoso estupefaciente colectivo, que a muchos dirigentes y militantes de la Izquierda los lleva al delirio de sentirse revolucionarios y de intentar hacer creer a los demás que transitan una senda revolucionaria. Lamentablemente, eso está ocurriendo en Chile.

VICIO REPUDIABLE

No estamos negando el papel progresista y hasta revolucionario que puedan jugar las elecciones dentro de los esquemas tradicionales de las luchas del movimiento popular chileno. La obtención de una mayor cuota parlamentaria y municipal como tribuna de los partidos populares, es una aspiración lícita; pero, desde el momento en que el problema electoral absorbe el 90% de los jugos vitales de cada partido en una forma casi permanente e indefinida, el asunto pierde lo que pueda tener de progresista y revolucionario, para convertirse en un vicio repudiable.

¿Por qué esa misma afiebrada devoción electoral, en cantidad y calidad, no se despliega también respecto a Vietnam, por ejemplo, o para combatir las alzas? ¿Es que uno o dos afiches, unos cuantos actos públicos, algún folleto y uno que otro discurso parlamentario, una vez al año (para los aniversarios) bastan para cumplir nuestra solidaridad con el heroico pueblo vietnamita? ¿Es que ganar un nuevo regidor en Achao o en Huara tiene más importancia que demostrar, cada día y cada hora, en todas las formas posibles, nuestro odio contra el imperialismo norteamericano?

¿Será mucho plantear esto a los partidos de Izquierda chilenos?

Al cabo de cuarenta años de luchas electorales, comunistas y socialistas han llegado a tener, en conjunto, 11 senadores, 33 diputados y 255 regidores. Mientras tanto, en esas mismas cuatro décadas, 1.600.000 niños chilenos han muerto a causa de la desnutrición y de enfermedades curables. ¿Cuántos más morirán —a razón de 40.000 al año, según el SNS— desde aquí hasta cuando triunfe la revolución chilena a través de la bucólica senda elegida por la vanguardia del movimiento popular?

ROBERTO SOUZA


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02