Los 'duros' llevan a Frei hacia el fascismo


Ediciones Punto Final. Nº 21
Santiago de Chile, Enero de 1967.

La humillación ajena

QUIZÁS el mejor servicio que el señor Frei ha prestado al imperialismo norteamericano ha sido desviar hacia su propia persona el significado de la votación en el Senado que rechazó (23 x 15) su viaje a Washington.

En realidad los distintos sectores políticos que volaron contra el permiso que constitucionalmente debe obtener el Primer Mandatario para abandonar el territorio nacional criticaron duramente la política norteamericana. En este sentido —como en muchos otros — la oposición no es un todo homogéneo. El Partido Nacional —cámara de oxigeno que ha permitido sobrevivir a liberales y conservadores—, está en una posición adversa a Washington por sus propios motivos. Tiene celos del romance que viven la Casa Blanca y la Democracia Cristiana. El gigante rubio abandonó hace mucho tiempo a la vieja Derecha chilena y sus favores se derraman hoy generosos sobre la joven y entusiasta DC.

El Partido Radical en busca de una orientación segura para su oportunista brújula política— se sumó al rechazo porque evidentemente divisa en el FRAP la posibilidad de resarcir sus derrotas. Pero, además, el PR tiene motivos concretos de molestia contra el imperialismo, entre ellos la situación ventajosa en que el Gobierno ha dejado a los inversionistas yanquis respecto a los industriales, comerciantes y propietarios nacionales.

La posición antimperialista del FRAP es demasiado conocida como para Insistir. Sus votos contra el permiso para que el señor Frei viajara a Estados Unidos respondieron a una actitud de principios, clara, ceñida a una estrategia que marca a esa fuerza política como la única de contenido revolucionario en el país.

Basta leer los discursos pronunciados en el Senado. en la oportunidad que comentamos, para darse cuenta que el grueso de las criticas enfilaron hacia el imperialismo.

Fue Johnson el gran derrotado. Por motivos distintos todos los partidos, salvo el de Gobierno, naturalmente. coincidieron en que era inconveniente que el Presidente de Chile fuera a estrechar la mano del genocida de Vietnam. del individuo que ordenó la invasión de Santo Domingo, del que permitió la masacre de estudiantes panameños, del que mantiene el bloqueo de Cuba, del que ha proclamado la "doctrina" que lleva su nombre y que bajo el respaldo de las armas ha notificado a América Latina que no debe intentar darse un gobierno independiente, soberano y socialista, como el de Cuba.

Pero el señor Frei, en un gesto que el imperialismo debiera apreciar de manera explícita, tomó en sus hombros el peso del rechazo. Aún más. actuando de manera habilidosa —para los intereses políticos norteamericanos . obligó a su partido, que presume de antimperialismo, a actuar públicamente en defensa.. . del viaje a Washington. Los jóvenes democristianos entre los cuales, seguramente, hay muchos que quisieran una revolución de verdad, fueron lanzados a las calles para protestar violentamente porque. .. a Frei no lo dejaban ir a Washington. Rodeado de banqueros y empresarios. íntimamente conectados con Estados Unidos, el señor Frei alentó manifestaciones de repudio contra el Senado que, en el fondo, ocultaban con una cortina emocional el verdadero significado del rechazo. Los senadores norteamericanos, en cambio, estuvieron mucho más claros y desde un comienzo vieron que el auténtico ofendido era Johnson. Así lo dijeron claramente. Las únicas que no lo entendieron fueron las bases democristianas. manejadas como juguetes por los amigos y protectores en Chile del prestigio de Johnson, que prefirieron cargar ellos con una humillación que correspondía al jefe del gobierno yanqui.


Actualidad

LOS "DUROS" LLEVAN A FREI HACIA EL FASCISMO

"LA CÁMARA supone la existencia de un mundo que nosotros hemos derrumbado; supone pluralidad de partidos y, a menudo, maniobras de "ataque a la diligencia". Desde el día en que nosotros hemos anulado esta pluralidad, la Cámara de Diputados ha perdido su razón de ser".

(fragmento del discurso pronunciado por el líder del fascismo italiano Benito Mussolini, el 14 de noviembre de 1933).

"PERO EN UN MOMENTO dado la Cámara tendrá que decidir su propio destino. ¿Acaso habrá fascistas dispuestos a derramar sus lágrimas ante esta hipótesis?". (Palabras del mismo discurso).

EL decidido enfrentamiento entre , "constitucionalistas" y "duros" desató una dramática lucha en el interior del Partido Democristiano en la semana del 16 al 22 de enero, de la cual la opinión pública ha tenido escasas referencias.

El enfrentamiento estalló al mediodía del martes 17 de enero, luego que la mayoría no democristiana del Senado rechazó el permiso constitucional pedido por el Presidente Freí para viajar a los Estados Unidos. Conocido el resultado parlamentario el sector "duro" inició una ofensiva profunda sobre el Primer Mandatario para impulsarlo a reprimir, incluso con recursos extra-legales a los sectores políticos que no comparten la posición del partido único de Gobierno.

El ambiente de desconcierto y confusión que imperaba en La Moneda, luego de la decisión del Senado, favoreció la posición extremista de los "duros" que insistían en castigar a los opositores.

Aun cuando el conflicto político aparecía planteado entre el Gobierno y la Oposición, el sector "constitucionalista" del Partido Democristiano advirtió que el peligro mayor para la vida nacional no radicaba en esa pugna sino en el interior de su propia colectividad donde los "duros" presionaban en pro de una salida extra-legal.

El miércoles por la noche un grupo de vehementes partidarios del Presidente Frei, improvisó una pequeña manifestación frente a La Moneda. El Primer Mandatario se asomó a uno de los balcones del Palacio para agradecer los saludos de sus adherentes, pero no habló, según expresiones de personeros presidenciales, porque hasta ese momento no había adoptado ninguna posición y porque el grupo era muy insignificante. Aunque pequeño, el grupo realizó posteriormente desfiles que culminaron con el asalto a la sede del Partido Radical, en calle Agustinas, en el centro de la capital.

Veinticuatro horas después manifestantes "freístas" desataron atentados contra el edificio del Banco Chile (representativo de la oligarquía financiera , contra los diarios "Ultima Hora" (izquierdista» y "El Diario Ilustrado" (derechista) ambos de oposición. Después se registraría el asalto contra la sede del Partido Socialista en Iquique, y contra la sede del Partido Radical (opositor), en Angol. Esta última operación fue dirigida por un candidato a regidor del Partido Democristiano quien guardaba en el momento de ser allanado su domicilio, elementos como dinamita, para preparar bombas similares a la usada en el asalto de la casa radical.

La inquietud en el sector "constitucionalista" aumentó. Sus miembros en conversaciones internas reconocieron que tanto las presiones sobre Frei. como los atentados, eran obra de los fascistas que mantienen una fracción dentro de su colectividad.

Todos esos elementos aparecen bajo la consigna de la "mano dura", la misma que se convirtió en slogan de la campaña del P.D.C. en la elección complementaria de un diputado, realizada en Valparaíso, en marzo del año pasado.

Esa política culminó en 1966 con un enfrentamiento entre militares, carabineros y mineros del cobre, en El Salvador, que costó a estos últimos ocho muertos. Entre éstos se contaron dos mujeres que nada tenían que ver con la acción de las tropas de Gobierno.

La dramática lucha interna del partido único de Gobierno, se concentró en torno a la figura del fundador de la Falange Nacional, de la cual surgiría el Partido Democristiano, Bernardo Leighton Guzmán, actual Ministro del Interior. Los "duros" exigían su salida, para reemplazarlo por el Ministro de Defensa. Juan de Dios Carmona Peralta, quien justamente estuvo al frente de la operación de marzo del año pasado en el mineral de El Salvador. Los "constitucionalistas" se propusieron defender a Leighton.

El sector "duro" propuso amedrentar a los sectores que no comparten la posición del Gobierno con un Gabinete de militares, para lo cual se llamó a La Moneda a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, los que abandonaron su marginalidad respecto a la política para ingresar en esta última como si fuesen dirigentes de un Partido.

Los "constitucionalistas" se fijaron la tarea de impedir la estructuración de un Gabinete militar, para mantener en el cargo de Ministro del Interior a Bernardo Leighton, personaje ponderado y profundamente democrático. Treinta y dos años después de haber fundado la Falange Nacional, Leighton mantenía la misma línea democrática y una vez más se estrellaba con los que de un modo u otro han perseguido la formación del partido único, capaz de crear un Estado totalitario.

El periodista Ricardo Boizard recuerda en su libro La Democracia Cristiana en Chile que en una oportunidad en 1935 "le dieron en Talca una bofetada a Bernardo Leighton. Bernardo perdonaba todo esto..." y a continuación, en la misma obra, esa reacción suya la pone en contradicción con la que otros correligionarios asumieron: "Se dieron a la tarea de organizar un cuerpo militarizado para defenderse. .."

La corriente fascistizante de la Falange Nacional no pudo imponerse sobre la línea que preconizaba su fundador, Bernardo Leighton, pero 31 años más tarde renacería, robustecida por otras corrientes recogidas a lo largo del paso del Partido Democristiano por la historia política de Chile. Para una mejor comprensión de la lucha interna que sacude a la Democracia Cristiana en 1967, es indispensable remontarse a sus orígenes, para buscar en ellos los antecedentes de muchas actitudes actuales de sus más caracterizados personeros.

El nombre de la Falange Nacional fue copiado del que le dio a su movimiento el líder fascista español José Antonio Primo de Rivera. El periodista Ricardo Boizard (obra citada), al referirse a los comienzos de la Falange formada en Chile pinta así a uno de sus forjadores: "Manuel Garretón era, a la vez, un pensador y un activista. Volvió de Europa en 1934 con un bagaje de confusas experiencias traídas de Italia y España. De Mussolini sacó la idea persistente del corporativismo; de Gil Robles el amor al orden constitucional; de Antonio Primo de Rivera, el apóstol del falangismo español, una palabra que le pareció contundente. Todo eso digerido y vaciado en la mente de sus compañeros de lucha, formaría la savia de la Falange chilena".

El español Gil Robles, líder de la Derecha, era constitucionalista, pero nada serio hizo para impedir que los "cuatro generales" se alzaran contra la República en 1936.

En un discurso pronunciado en Madrid para definir a la Falange Española, su líder Primo de Rivera, expresó: "El movimiento de hoy, no que no es partido, sino que es movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo la Derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la Izquierda es en el fondo el deseo de subvertir una organización económica aunque al subvertirla se arrastren muchas de esas cosas buenas".

En Chile la Falange recogió ese espíritu del fascista Primo de Rivera. La Falange chilena estaba por encima de los partidos de Derecha e Izquierda. Ricardo Boizard al mencionar el origen del emblema del Partido, la Flecha Roja, dice en la página 186 de su libro La Democracia Cristiana en Chile: "De ahí nació la flecha roja e Ignacio Palma, con sus no muy expertas manos de dibujante, pero con un espíritu visionario, fue trazando en un papel ese instrumento de combate y dos barreras que le cortaban el camino. Las barreras eran la Izquierda y la Derecha". Más adelante agrega: "He aquí lo que significa la Flecha Roja: traspasar la Derecha y la Izquierda y llegar inflexiblemente a lo que se ha dado en llamar la Revolución Cristiana".

Justamente esa posición "inflexible" que menciona Boizard fue la que llevó al Presidente Frei a permitir el fracaso de su permiso constitucional, sin haber intentado una seria negociación con los otros partidos políticos. En esa gestión parlamentaria se impuso la posición sectaria y por lo tanto aislacionista del grupo "duro" del Partido Democristiano, la que forzosamente estaba condenada al fracaso por carecer el Gobierno de mayoría en el Senado.

No obstante, el Presidente Frei no recurrió a la negociación con otras fuerzas políticas, a la que debió recurrir cualquier gobernante democrático-burgués. Al constatarse el fracaso, los "duros" eligieron como víctima propiciatoria dentro del Gobierno al Ministro del Interior. Leighton, convirtiéndole en el símbolo de una "política conciliadora'' derrotada, lo que no era justo porque a él no se le permitió negociar oportunamente para obtener el permiso constitucional. Hay observadores acuciosos que se resisten, todavía, a aceptar la denominación de fascista para el sector "duro" del P.D.C.; por esa razón es más conveniente hablar del grupo de la "mano dura", expresión que envuelve a los fascistas propiamente tales y a los que marchan inconscientemente a esa posición.

La incorporación de los viejos tercios del desaparecido Partido Agrario Laborista robusteció la línea fascista dentro del P.D.C. Muchos de ellos incluso, militaron en el extinguido Partido Nazi, que operó en Chile hasta 1940.

Uno de los teóricos del sector avanzado del P.D.C. dice que bajo la expresión de "mano dura" se encuentran desde los fascistas hasta aquéllos que por inmadurez ideológica no logran encontrar el verdadero papel que deben desarrollar en la acción política.

Entre estos últimos se cuentan los que han llegado a la Democracia Cristiana atraídos por la novedad despertada por el movimiento, los que ignoran los verdaderos fundamentos de su ideología, hasta aquellos elementos antiguos, que conservan una actitud pasional, por lo tanto irreflexiva, frente a los sectores desde donde se desmembraron en el instante de nacer la Falange Nacional. Se refieren a los personaros salidos de la Derecha que han librado una constante lucha con los que se quedaron en ella.

En un plano más moderno no puede olvidarse la presencia de los empresarios que se han enriquecido en los últimos años, Edmundo Pérez Z., Sergio Torretti y Daniel Sotta y que aspiran a desplazar a los grupos privilegiados tradicionales.

Un personero del P.D.C. expresó que no hay que olvidar al sector anticomunista que es considerable, el cual se niega a admitir la actitud flexible que el Partido Comunista ha observado frente al Gobierno de Frei. Muchos de los fascistizantes sostienen que son izquierdistas, y todos hablan de la "revolución en libertad".

El escritor italiano Paolo Alatri, en su obra Los orígenes del fascismo, dice: "Las primeras formulaciones del programa fascista tenían un tono y un contenido netamente revolucionario; no obstante, ello no engañó a los observadores políticos más atentos, ni a esas capas sociales plutocráticas que no se opusieron jamás al fascismo, y que bien pronto comenzaron incluso a ayudarlo".

El Partido Democristiano ha llegado a la encrucijada y debe escoger camino. Una tregua surgida luego de la batalla dramática librada en su seno, puede ser interrumpida después de la disolución del Parlamento. Los "duros" a la larga han impuesto su línea. Ellos persiguen obtener en las elecciones generales la mayoría absoluta para gobernar solos. Es el primer paso hacia el "Estado totalitario". En los veintiséis meses de Gobierno el P.D.C. ha mostrado sus tendencias absorbentes: control de los medios informativos, dominio de la organización de pobladores, destrucción de las organizaciones sindicales, apoyo en la Iglesia Católica y facilidades para que ésta se imponga como religión exclusiva de los chilenos, desarrollo de una maquinaria de propaganda en Chile y en el exterior. A todo esto se suma ahora la disolución del Parlamento clásico para reemplazarlo por uno donde no tenga oposición.

¿Está consciente Frei de que marcha hacia el fascismo?

AUGUSTO OLIVARES B


Opiniones

Proceso a la Democracia Cristiana

EL rechazo por el Senado del permiso constitucional para que el Presidente viajara a Estados Unidos, provocó dos reacciones concretas del Ejecutivo: la promulgación del proyecto de reforma del derecho de propiedad en términos diferentes a lo aprobado por el Congreso Pleno, y la presentación de una iniciativa para disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones generales de diputados y senadores.

Este proyecto contiene las siguientes ideas esenciales: 1º faculta en lo sucesivo a cualquier Presidente para disolver el Congreso una sola vez durante su período; 2º establece la renovación Integral del Senado cada ocho años; 3º prescinde del actual Congreso y llama a reemplazarlo por otro que se elegiría dos o tres meses después de publicada la reforma.

El proyecto contradice todos los principios constitucionales conocidos.

La disolución del Congreso es una prerrogativa que tienen los Jefes de Estado en un régimen parlamentario en que el Presidente o el Monarca es una figura decorativa o simbólica, sin poder efectivo. El verdadero gobernante es el Primer Ministro, asesorado por su Gabinete. El Ministerio se mantiene mientras cuenta con la confianza de la mayoría de la Cámara política y debe dimitir cuando pierde ese respaldo. En ese evento, o cuando no puede formarse una mayoría estable, se llama a nuevas elecciones. Si su resultado es adverso, asume el Gobierno el partido o combinación triunfante.

RÉGIMEN PRESIDENCIAL

En nuestro país existe un régimen presidencial acentuado. El Presidente de la República dispone de excesivas atribuciones, casi omnímodas. Paulatinamente se ha ido despojando al Congreso de sus facultades, para traspasárselas al Ejecutivo, lo que ha producido un desequilibrio entre ambos Poderes. En el hecho, el Parlamento ha quedado supeditado al Ejecutivo. La reforma propuesta intensifica esta subordinación y consagra una dictadura unipersonal.

Por eso el proyecto es inaceptable tal como está concebido, aunque se justifique una consulta popular en las actuales circunstancias.

No se puede injertar en el sistema presidencial una modalidad propia del parlamentarismo. Es más lógico y consecuente Implantar el régimen parlamentario, podándolo de sus imperfecciones, abusos y vicios.

Si no se desea alterar la forma de gobierno y se busca sólo uniformar la fisonomía política de los mandatarios populares, es racional que se dé al pueblo la oportunidad de cambiar en un acto cívico a todas las autoridades: Presidente de la República, parlamentarios y regidores.

O bien, si se pretende obtener un pronunciamiento categórico de la ciudadanía sobre la gestión política de este Gobierno, hay que acatar su voluntad. En consecuencia, si el resultado de las urnas le es desfavorable, el Jefe de Estado debe presentar su renuncia y convocar a nuevas elecciones presidenciales.

El Presidente Frei ha dicho que el país encara una crisis institucional debido a que el Senado despacha con lentitud los proyectos del Ejecutivo y obstruye su labor.

Afirmó después, en tono admonitorio, que la reforma propuesta será su último y definitivo esfuerzo para superar esta situación por los cauces democráticos.

De sus palabras parece deducirse que si no se acepta su gesto de clemencia, se colocará al margen de la Constitución.

O sea, el Congreso entra a ocuparse de esta enmienda a la Carta Fundamental bajo la amenaza de una ruptura del régimen democrático. Esta notificación no puede pasar inadvertida para la izquierda, por cuanto altera el cuadro que ha condicionado su acción política: la posibilidad de alcanzar el Poder por la vía electoral en un sistema que respete la difusión de sus ideas.

VIEJA CANTINELA

El señor Frei no es el primer Presidente que culpa al Congreso de impedirle gobernar. Sus predecesores han repetido lo mismo, a pesar de que han dispuesto de holgadas mayorías en ambas ramas para tramitar sus iniciativas legales.

Incluso con un Senado antagónico, el Ejecutivo posee herramientas constitucionales para acelerar el despacho de las leyes que le interesan. No las ha usado por sus vacilaciones y contradicciones. Desde luego, puede pedir la urgencia para cualquier proyecto, ¿o que obliga a las distintas ramas del Congreso a discutirlo dentro de plazos perentorios.

Está expuesto, si, como cualquier gobernante, a que se le rechacen o modifiquen sus iniciativas. Pero esta contingencia es propia de la democracia, que el señor Frei y su partido se comprometieron a mantener.

El Presidente, en cambio, no admite que se le contradiga. Exige un Parlamento incondicional como requisito para realizar su programa.

Este planteamiento es equivocado.

La raíz de los males no radica en la lentitud del Congreso, ni en la supuesta obstrucción del Senado.

Aun cuando el señor Frei cumpla su sueño de controlar ambas ramas del Congreso, su Administración debe terminar en el más estruendoso y deplorable fracaso.

La causa esencial de la paralización del Gobierno, de su inoperancia y estancamiento, consiste en que se circunscribe a reparar la fachada del sistema económico y social, en vez de demolerlo. No toca la estructura capitalista. En lugar de redistribuir la riqueza, sólo ha redistribuido la Administración Pública y el control de las empresas, de las sociedades anónimas, de los monopolios, en favor de sus adeptos. En vez de conectarse con el pueblo, se ha entroncado con el capital nacional y extranjero.

LA VERDADERA CRISIS

Lo que está en crisis es el sistema capitalista, y mientras él no se sustituya, esto repercutirá en el aparato jurídico y en el funcionamiento de los Poderes Públicos. La crisis institucional es el efecto y no la causa del fenómeno.

Se engaña, pues, al pueblo cuando se le pretende convencer que la sustitución de un Parlamento por otro es la receta mágica para pavimentar el desarrollo económico y promover el bienestar social.

Un Congreso con mayoría oficialista no resolverá nada, si no se modifica la orientación del Gobierno en un sentido popular, anticapitalista y antimperialista.

Se intenta plantear la próxima contienda electoral como una definición entre un Senado opositor y un Gobierno realizador y dinámico que no puede avanzar por las maniobras de esa rama legislativa.

Habrá que invertir ese enfoque.

Los comicios deben convertirse en un proceso al Gobierno democratacristiano. A su política laboral represiva y divisionista; a su política económica impuesta por los banqueros internacionales; a su política financiera y tributaria, que ha favorecido y otorgado franquicias excepcionales a los grandes monopolios nacionales y extranjeros; a su política internacional, que se ha apartado de su línea independiente para sumarse a la de Estados Unidos.

Proceso a un Gobierno que se disfraza de reformista para salvar al capitalismo y aquietar los impulsos auténticamente revolucionarios del pueblo.

Proceso a un Gobierno que se autocalifica de popular y se entiende con la Derecha para recoger sus votos en las elecciones, para suavizar sus proyectos y para perpetuar la hegemonía económica norteamericana en Chile.

Si la Izquierda decide afrontar el proceso electoral, debe hacerlo sólidamente unida, con sus banderas completamente desplegadas, mostrando sus verdaderos perfiles, sin ocultar sus objetivos y sus ideas, sin renuncios ni consideraciones oportunistas.

ALTERNATIVA REAL

La alternativa es: capitalismo reformista o socialismo. Aquél ha demostrado su fracaso; el futuro pertenece a éste.

¿Entendimiento? Sí, con todos los que quieran avanzar en esa dirección.

Pero cuidado con ilusionarse demasiado.

Siempre persiste el peligro de que al movimiento popular le cierren el paso, lo combatan encarnizadamente, le desfiguren su pensamiento y hasta le desconozcan su triunfo.

Hay que asegurar la corrección y pureza de éste o de cualquier proceso electoral. Esto implica imparcialidad del Gobierno y de sus personeros. Acceso en iguales condiciones de todos los sectores y partidos poli ticos a los medios de difusión y propaganda. Estricta limitación y control de los gastos electorales.

Sin embargo, hay que estar conscientes de que este sistema y la democracia burguesa no ofrecerán jamás garantías suficientes a las fuerzas populares. La radio, la prensa y la televisión continuarán total o parcialmente inalcanzables. El Gobierno intervendrá a fondo, porque la Democracia Cristiana se juega el Poder. En cierta medida, estos comicios retrotraen la situación política al año 1964, con la diferencia de que la carta de la Democracia Cristiana está probada y desechada en vastos sectores populares que apostaron a ella, por eso, ahora la Iglesia, la Democracia Cristiana internacional y Estados Unidos, se jugarán más a fondo para salvarla.

JAIME FAIVOVICH


QUIEREN ENCARCELAR A "PUNTO FINAL"

EL Fiscal Militar Francisco Saavedra, que instruye el proceso contra PUNTO FINAL, pidió la pena de 60 días de prisión contra nuestros compañeros Manuel Cabieses y Augusto Olivares, director y redactor de la revista. La Justicia Militar está procesando a PUNTO FINAL por las informaciones y planteamientos contenidos en el número 15 de esta publicación. El Juez Militar, que es el Jefe de la Guarnición de Santiago, general Juan Bancalari, debe dictar el fallo definitivo. Como lo hemos dicho otras veces: este proceso —ni otros— afectarán en absoluto nuestra decisión de poner al descubierto la odiosa penetración del imperialismo norteamericano en nuestras FF.AA., Universidades, liceos, en la economía y hasta en la religión. Pensamos que al hacerlo así cumplimos una alta finalidad patriótica: alertar a los chilenos para poner un dique al avasallamiento colonialista de que es víctima el país.


Proletariado y clase media

LA consideración de este tema plantea, desde el comienzo, una interrogante básica: ¿Existe alguna diferencia fundamental entre el proletariado y la clase media? Si atendemos a la participación en el proceso productor, proletariado y clase media viven de la venta de su fuerza de trabajo. En otras palabras, ocupan una misma posición de clase: no tienen vínculos directos con los medios de producción, ni derecho preferente sobre los frutos de la propiedad. Dicho aún de otro modo, proletariado y clase media forman parte de la clase trabajadora. O sea, sus componentes son asalariados. Mientras que la fuerza de trabajo del obrero se incorpora en bienes materiales, la del empleado o profesional, por ejemplo, lo hace en bienes inmateriales o servicios. En consecuencia, sus intereses objetivos son semejantes, pues tanto los del obrero como los del empleado se contraponen con los intereses del empresario o capitalista que, en su afán de ganancia o lucro, trata de reducir el costo o remuneración del trabajo. Por tanto, la clase media no está colocada entre el capital y el trabajo, sino que forma parte de este último y soporta todos los rigores del sistema capitalista. El carácter intermedio de la clase media deriva, sobre todo, de que aun cuando tiene una posición de clase análoga a la del obrero, goza de un género de vida que le acerca al burgués, es decir, al dueño de los medios de producción. Como dice Halbwachs, de ahí que siempre los sectores medios se encuentren sujetos a la atracción de dos polos opuestos. De este hecho provienen sus oscilaciones y vacilaciones.

Por razones obvias, las clases poseedoras tratan de impedir que los sectores medios adquieran clara conciencia de sus verdaderos intereses y se esfuerzan por alejarlos del proletariado recurriendo, muchas voces, a los artificios de una propaganda encaminada a crear el pavor frente a cambios que sólo afectan a las clases dominantes y que en nada perjudican a la clase media.

Cuando se trata de despertar la conciencia de la clase media, a fin de reintegrarla al seno de los intereses comunes a todos los asalariados planteándole, en lo inmediato, tareas políticas y económicas que preparen el camino para el advenimiento de una sociedad socialista, se está contribuyendo a alterar sustancial-mente el cuadro de las condiciones dadas y a recuperar la clase media para la causa popular. Tal cuadro será muy distinto el día en que la clase trabajadora, como un todo, reconozca los intereses objetivos que la unen. En efecto, el establecimiento de un nuevo orden social seria mucho más fácil si la clase media, consciente de sus conveniencias, negara su apoyo y respaldo a las clases y sectores privilegiados.

Reconocer el papel que le ha correspondido y le debería seguir correspondiendo desempeñar a la clase media en el proceso progresivo del desarrollo económico y social de Chile, no significa negar la fuerza creadora del proletariado en las grandes transformaciones. Esta idea ya la expuse en uno de los capítulos de mi libro "Tres países del mundo socialista", escrito en 1962, después de mi primera visita a la Unión Soviética, Alemania oriental y Yugoslavia.

La clase trabajadora, desvinculada de la propiedad sobre los medios de producción, posee la independencia que se necesita para derribar las estructuras que, aunque vetustas, permanecen en pie debido, en parte, a la acción defensiva de las minorías que se benefician con ellas y, también, por obra y gracia de quienes piensan que su suerte está ligada, de una u otra manera, a la armazón, crujiente y bamboleante, pero que, sin embargo, logra así prolongar su existencia. Por eso la historia enseña que siempre las reformas profundas sólo fueron posibles por el esfuerzo creador del pueblo. Uno de los principales actores en la revolución de octubre, dice que "la historia de la revolución es, ante todo, el relato de la irrupción violenta de las masas en el dominio donde se regulan sus propios destinos". La revolución francesa no habría podido, tampoco, dar origen al orden capitalista y burgués sin que mediara la dictadura jacobina que, apoyándose resueltamente en la clase trabajadora, despejó Francia de las supervivencias medioevales y creó las condiciones propicias para el rápido auge del capitalismo, que significó un avance con respecto al régimen feudal.

La experiencia de los países socialistas demuestra que nada puede reemplazar el dinamismo de un pueblo que asume, verdaderamente, la dirección y responsabilidad supremas de su destino. Puede que el resorte vital del desarrollo económico consista en las capacidades que brotan cuando la clase trabajadora adquiere el convencimiento de que está construyendo una nueva sociedad dentro de la cual sus sacrificios no van a redundar sino en provecho y beneficio para ella misma. La edificación social supone la participación activa del proletariado y, en general, de toda la clase trabajadora.

ALBERTO BALTRA CORTES


Perfiles

En defensa de Balmaceda

EL 19 de septiembre de 1891, el mismo día que terminaba su período presidencial don José Manuel Balmaceda Fernández, acorralado por sus enemigos —la aristocracia, la Iglesia, la oligarquía y el imperialismo—, puso fin a su vida con un pistoletazo en la sien derecha.

En enero de ese año, poco después de la sublevación de la escuadra, había escrito a un amigo: "Hay un grupo a quien trabaja el oro extranjero y que ha corrompido a muchas personas".

El 19 de enero de 1967 don Eduardo Frei Montalva, hablando a un mitin de sus parciales en la Plaza de la Constitución, ha hecho un parangón desafortunado entre sus dificultades políticas, que le han impedido viajar a Washington, y las que tuvo que arrostrar Balmaceda al precio de una sangrienta guerra civil, y de su propia vida.

El Presidente Frei abusó de la buena fe de su auditorio, Quizás arrastrado por el impulso demagógico de su oratoria. Las diferencias entre él y el Presidente Balmaceda son abismales, y en honor de la exactitud histórica, conviene recordar por qué el pueblo chileno conserva en tan justo sitial al Presidente mártir.

LAICO Y ANTIOLIGARCA

Balmaceda, en efecto, tuvo un temperamento romántico —bastante alejado del pragmatismo puesto en boga por la Democracia Cristiana —, pero además una conciencia que para la época y circunstancias en que le tocó actuar podría calificarse de antimperialista. Como Ministro de Relaciones Exteriores de Santa María, conoció las intromisiones del Departamento de Estado norteamericano. El protocolo Balmaceda-Trescot puso término en Viña del Mar a las intervenciones en el conflicto chileno-peruano de Hurlbut, el agente diplomático que Blaine, Secretario de Estado de EE.UU., mantenía en Lima.

Aunque en su gobierno Balmaceda hizo esfuerzos para normalizar las relaciones con la iglesia católica, jamás abdicó el pensamiento que en el gabinete de Santa María le llevó a firmar las leyes del registro y matrimonio civiles. Como Mandatario dio un gran impulso a la educación fiscal, construyendo cerca de trescientas escuelas y aumentando en 30.000 el número de alumnos; creó numerosos liceos, fundó el Instituto Pedagógico, inauguró la nueva Escuela de Medicina e instaló escuelas técnicas y de minería. En una palabra, aumentó la influencia del Estado en la educación, proceso que hoy está siendo revertido.

Por estas razones, el clero fue uno de sus más grandes enemigos. Los curas alentaron la insurrección y, como lo señala Encina, muchos gritaban alborozados desde el púlpito cuando terminó la contienda: "¡Abajo el Champudo...! ¡Cayó el Champudo!"

Aunque en su primer Gabinete figuraron personas como el banquero Agustín Edwards Ross (más tarde su enemigo), Balmaceda profesaba aguda desconfianza a la aristocracia a la que él mismo pertenecía) y detestaba a la oligarquía financiera. No olvidaba a los banqueros y prestamistas que casi lo arruinaron en su juventud.

Al promediar la conspiración en su contra, sin duda Balmaceda cometió errores graves. Se rodeó de ministros como Domingo Godoy, un ex juez del crimen, que sancionaron abusos y atropellos muy graves. Pero básicamente su lucha era con una oligarquía ya en franca alianza con el imperialismo inglés.

ANTIMPERIALISTA

Así como hoy son la Anaconda y la Kennecott, la Koppers e IBEC. los puntales imperialistas asentados en Chile, en la época de Balmaceda era Mr. John Thomas North. el "rey del salitre". North y su socio, Robert Harvey, ayudados por el Banco de Valparaíso, se apoderaron de los más ricos yacimientos de salitre. Pero Mr. North no sólo controlaba esa riqueza básica, también era dueño de todo el complejo del negocio: los ferrocarriles (Nitrate Railways Co. Ltd.), el alumbrado público y el agua potable, el abastecimiento de alimentos (Nitrate provisión Supply Co.), el comercio de acciones (Nitrate General Investment Trust Co. Ltd.), el transporte marítimo (Nitrate Producers Steamship Co. Ltd.), el ramo bancario (Bank of Tarapaca and London Ltd.), etc. El abogado en Chile de estos intereses era el más conspicuo parlamentario opositor a Balmaceda. Julio Zegers, que en el colmo de la indignación, cuando Balmaceda rompió el monopolio ferrocarrilero de North. que era la llave del control del salitre, pidió en la cámara de Diputados que se declarara acéfala la Presidencia de la República por "demencia" del Mandatario.

Fracasados sus abogados y gestores, el propio Mr. North viajó a Chile, no sin antes ofrecer en el hotel Metropole de Londres, una fiesta que le costó 10.000 libras esterlinas y en la que apareció disfrazado de Enrique VIII. Llegó rumboso a Valparaíso, ofreciendo bailes y comidas a la crema de la oligarquía criolla, y se trasladó a Santiago para intentar la compra de las últimas reservas salitreras que le quedaban al Estado. Para "ablandar" a Balmaceda le envió de regalo dos finos caballos reproductores, que éste rechazó. Mr. North fracasó, pero su dinero sirvió para fomentar la guerra civil que en agosto de 1891 derrocaría a Balmaceda y que al mes siguiente lo llevaría al suicidio en la Legación argentina. El pueblo sólo tardó cinco años -cuando los restos de Balmaceda fueron llevados al mausoleo de la familia— en exteriorizar el dolor de haber perdido a un Mandatario patriota y visionario, el primero que planteó en Chile la nacionalización de las industrias y que intentó quebrar el poder del imperialismo.

La diferencia entre Balmaceda y lo que hoy ocurre, está a la vista.

MACAUREL


El prestigio

¿QUÉ es el prestigio? En este último tiempo se ha pronunciado con excesiva profusión esta palabra para decir que debemos conservarlo, que nuestro país debe conservarlo, que tuvo gran prestigio o que lo tiene, que lo tiene tal partido y que tal otro no lo tiene o lo está perdiendo, etc. Y parecería por todas estas opiniones que el prestigio no sería otra cosa que la manifestación de la estimación o el odio que muchos puedan sentir hacia el prestigiado o el desprestigiado.

Pero una palabra que se vuelve vaga pasa a constituir un verdadero estorbo dentro del pensamiento, porque introduce toda una confusión en las ideas, del mismo modo que la buena definición de una palabra importante las aclara y las hace, muchas veces, luminosas. Por esto conviene saber exactamente lo que es el prestigio y en qué consiste.

En primer lugar, no puede ser prestigioso ningún ser que arrastre consigo un engaño o falsedad. El prestigio marcha siempre unido con la idea de verdad, y se puede decir, con razón, que la suprema verdad es en sí misma el supremo prestigio.

El prestigio, por lo tanto, acompaña siempre a lo auténtico, a lo que sugiere ser lo que verdaderamente es. y resulta, en consecuencia, completamente confiable. Lo falaz, lo pasajero, lo inconsecuente, lo que hoy es y mañana no será, lo que no se mantiene dentro de una norma porque tuerce su rumbo cada día, no puede tener prestigio, y por eso es un falso prestigio el que se suele atribuir a la riqueza que tan fácilmente se pierde, a las buenas maneras que tan fácilmente se fingen, a las posiciones encumbradas de que tan fácilmente se cae, al ropaje que tan fácilmente se cambia o a los puros discursos en que tan fácilmente se miente.

Uno de los modos más frecuentes que proponen los publicitarios para conseguir hoy en día el prestigio es la propaganda, inculcar en el público, por medio de toda suerte de avisos, slogans y carteles, que algo tiene prestigio. Esto es todo lo contrario del prestigio, porque la sola apariencia es lo contrario de la verdad y, sin verdad auténtica, la palabra prestigio carece de sentido.

El mismo engaño de la propaganda es usado con frecuencia por los poderosos, para convencer a los demás que tan sólo sus formas y maneras de hablar y negociar otorgan prestigio. Así arrastran a su trampa a los débiles e ingenuos y liquidan al desdichado enemigo que, ávido de estimación, cae en el renuncio de su propio ser.

Cuando un contrario, un competidor o alguien que desea conquistarnos nos diga que estamos adquiriendo prestigio, ¡cuidado, mucho cuidado! ¡Puede ser que en ese momento preciso estemos dejando de ser lo que somos, vistiéndonos con ropas ajenas y consiguiendo todo lo contrario de lo que buscarnos!

Cada ser, cada hombre, cada entidad lleva dentro de sí mismo su propio, prestigio, que no es otra cosa que la verdad de su propia naturaleza. Mientras no se finja ser lo que no se es, mientras no se caiga en lo subrepticio y engañoso, no se puede perder el prestigio. No existe una clase prestigiosa, un partido prestigioso, una nación prestigiosa de por sí, no existe tampoco nada que de por sí se encuentre desprestigiado, ni nadie puede conferir a nadie el prestigio. El prestigio es sólo la verdad, la verdad de cada ser, de cada hombre, de cada clase y de cada entidad.

Lo que decimos no niega en modo alguno que haya de existir una atenta preocupación por la forma. Por el contrario, la forma externa debe siempre preocuparnos, pero no en el sentido de ser una forma cualquiera, impuesta por los convencionalismos, la moda o la imitación. Nuestro cuidado debe centrarse en que la forma externa corresponda exactamente a la verdad interior. Evitar lo disfrazado y revelar en la forma externa lo interior, es darse y conseguir el verdadero prestigio.

No nos preocupemos, pues, de mirar tanto los termómetros de la propaganda o de la opinión dirigidas para averiguar si nuestro país tiene prestigio o no lo tiene, ni menos para saber si alguna persona o partido lo tiene o lo está perdiendo. Contemplemos tan sólo cómo la entidad o persona se nos reveía a lo largo del tiempo, qué nos dijo ayer y qué nos dice hoy, cuál fue su antigua actitud y cuál su actual postura. Si hay concordancia y no ha habido disfraz, dentro de la evolución de lo humano, habrá prestigio. En caso contrario, simple y puramente no lo habrá y, lo que se ha demostrado falso, estará definitivamente condenado.

SERGIO LACY


Hace 30 años
Las Brigadas Internacionales frente al fascismo

SE cumplieron 30 años de la creación de las Brigadas Internacionales, en acción por primera vez el 7 de noviembre de 1936, cuando los tres primeros batallones de la Undécima Brigada Internacional ocuparon posiciones en la Casa de Campo en Madrid bajo el fuego de las avanzadas franquistas que ya cantaban su primera importante victoria en la Guerra Civil española.

Los voluntarios extranjeros habían llegado a Madrid a fines de Octubre del 36, y su desfile por las calles de una ciudad sitiada por las tropas de asalto franquistas produjo viva impresión en los madrileñas que aclamándolos a los gritos de "No pasarán", iban a ayudarles a convertir su capital en el baluarte de la libertad.

Mientras estallaban los vivas al paso de los "Internacionales" que llevaban sobre su hombro izquierdo "máuseres" alemanes o checos, las mujeres, y hasta los niños, levantaban barricadas en los puentes del Manzanares, la única defensa natural de la ciudad. Después de la caída del Alcázar de Toledo, el frente guardado por los milicianos inexpertos y casi sin armas había cedido y las cuatro columnas blindadas franquistas que avanzaban desde el sur, el oeste y el norte se habían infiltrado por la brecha abierta entre el Tajo y la sierra de Gredos. Ya el tronar de la artillería del general Varela se oía claramente en la Puerta del Sol, en pleno corazón de Madrid. Los observadores del ejército Insurgente, instalados en el cerro Garabitas, pequeña colina que se levantaba en el centro de la Casa de Campo, afinaban la puntería sobre la Telefónica, el único rascacielo madrileño, donde estaba instalada la central de teléfonos de la capital.

Por su parte la aviación franquista había entrado en acción, pero por primera vez desde el comienzo de la guerra civil el cielo no le pertenecía. Los cazas rusos (veinticinco aviones que había entregado la URSS en Octubre, de los que llegaron 24, en noviembre) del tipo "Katiuska", a los que los españoles bautizaron rápidamente los "chatos" en razón de su fuselaje achatado, o "moscas" por su pequeño tamaño, acababan de despegar de aeródromos improvisados — Getafe y Cuatro Vientos estaban bajo el fuego de los cañones franquistas— para enfrentar a los "Fokke-Wulf" y "Heinkel" alemanes y a los "Savoia" y "Fiat" italianos. Mientras tanto las tropas llegaban al frente en tranvías y por el "metro".

El desfile de los voluntarios y los combates aéreos dieron a la población madrileña una moral a toda prueba. No había en Madrid nadie que no estuviera convencido que el enemigo iba a ser rechazado hasta Toledo, el mismo día en que en el extranjero, algunos diarios anunciaban ya a grandes titulares "Madrid liberado por Franco".

No. Madrid no estaba aún en manos de Franco, pero tampoco estaba liberado de los horrores de la guerra, porque el sitio iba a durar veintinueve meses. Los primeros batallones de las brigadas que llegaron a atrincherarse en la Ciudad Universitaria, en la Casa de Campo, en las alturas de San Isidro y en Carabanchel. debieron multiplicarse para ir a batirse en cualquier parte donde las divisiones nacionalistas o italianas, apoyadas por los técnicos alemanes de la Legión Cóndor amenazaban romper el frente: en Málaga, en Guadalajara, en Teruel.

Esta batalla por Madrid iba a enfrentar por largo tiempo al ejército republicano y al de los facciosos en una guerra de terrible desgaste. Pero si para los españoles fue una atroz guerra fratricida, los episodios de esta "guerra romántica" que Malraux y Hemingway conocieron muy de cerca, resultaron una especie de "avant-premiere" del conflicto mundial que debía estallar cinco meses después de la victoria de los franquistas.

En una escala diferente, también, la batalla puede ser comparada con Verdún y Stalingrado, con sus combates encarnizados cuerpo a cuerpo por la toma de un puente fortificado, la defensa de las riberas del Jarama y los asaltos casa por casa, piso por piso, de la Ciudad Universitaria.

Las unidades de ambos bandos se encontraron mezcladas en una confusión extrema después de las audaces maniobras de desbordamiento o de infiltraciones por el sur (Cerro de los Angeles), por el oeste (Brunete) y por el noroeste (Guadalajara). Fue en Brúñete donde los alemanes del batallón Thaelman rompieron el cerco de los blindados italianos apoyados por los aviones enviados por Hitler. mientras que en Guadalajara los antifascistas italianos del batallón Garibaldi, después de derrumbar el frente al canto de "Bandiera Rossa", deshicieron en pedazos a los "camisas negras".

Porque si los rebeldes, al desencadenarse el movimiento, habían ganado para su causa a la totalidad del ejército de África y casi todos los regimientos de la península, se habían beneficiado también con la ayuda oficial de los gobiernos italiano, alemán y portugués. Mussolini, desde el comienzo, envió a sus aviadores que establecieron sus bases en las islas de Mallorca e Ibiza, desde donde comenzaron a bombardear los grandes puertos del Levante y Cataluña; y luego cuatro divisiones regulares: "Littorio", "Flechas Negras", "Verdes" y "Azules".

Hitler puso a la disposición de la Junta de Burgos la Legión Cóndor, que reunía en total seis mil técnicos de artillería, del ejército blindado, de la aviación, la Inteligencia y las comunicaciones. Los tanques pudieron así ejercitarse —especialmente luego de la caída de Teruel, en la desembocadura del Ebro y que debía cortar en dos la zona republicana— en la táctica de la guerra relámpago.

En cuanto a los portugueses enviaron veinte mil voluntarios agrupados en la Legión Viriato.

La ayuda soviética no tomó jamás la forma de una intervención militar abierta, como la de los italianos y la de los alemanes. En cambio, tomando la iniciativa de la constitución de las siete brigadas internacionales, el Komintern impuso a los veinticinco batallones de estas unidades los cuadros y los comisarios elegidos por los partidos comunistas de los cincuenta y tres países representados. Entre ellos se encuentran los nombres más conocidos de la III Internacional y si el actual Mariscal Tito no sirvió jamás en las filas, aquel a quien se le conoció bajo el nombre de Josip Broz, organizó en Francia la primera estación de paso de los voluntarios de Europa Central y de los Balcanes.

El 5 de julio de 1938, el Comité de No-Intervención, creado el 14 de septiembre de 1937, en Nyon, decidió de acuerdo con una proposición del gobierno británico proceder, bajo su control, al retiro proporcional de los voluntarios extranjeros de los dos bandos. El 21 de septiembre siguiente, el Dr. Negrin, jefe del gobierno republicano, declaró a la Sociedad de las Naciones que "aceptaba el retiro inmediato de todos los combatientes no españoles que tomaban parte en la lucha en las filas republicanas". Al día siguiente, Mussolini ordenó el retiro de una de sus divisiones comprometida en el frente del Ebro. El 23 de septiembre, en plena batalla contra esta misma división italiana, las brigadas internacionales fueron relevadas por unidades de reclutas catalanes.

El 28 de octubre de 1938, los sobrevivientes de las batallas de Madrid, Málaga, Guadalajara, Brunete, Teruel y el Ebro, desfilaron sin armas por las calles de Barcelona, sobre una alfombra de flores y bajo una lluvia de "confettis". Sin embargo, aquellos cuyos países vivían bajo un régimen dictatorial y que no podían regresar a su patria fueron integrados en el ejército republicano, después de haber recibido la nacionalidad española. Durante otros cinco meses deberían seguir batiéndose en el seno de un ejército en retirada, hasta alcanzar en marzo de 1939 la frontera francesa en Perthus y Bourg-Madame.

Desde su creación en Albacete, a fines de octubre de 1936, las Brigadas Internacionales habían proporcionado cerca de cuarenta mil combatientes a la República Española. Más de cinco mil de ellos cayeron en combate. Entre éstos los franceses fueron los más numerosos y los más severamente diezmados: de un efectivo de diez mil hombres, tres mil fueron muertos. Su 14ª Brigada, la "Marsellesa", que mandaba el coronel Dumont, fue citada a menudo en la orden del día junto con los antifascistas alemanes (cinco mil voluntarios) y los italianos (tres mil trescientos cincuenta). Algunos de estos veteranos deberían más tarde dar que hablar en la liberación de París o en las filas de la división Leclerc o en la resistencia, como el coronel Fabien, quien fue el teniente Pierre Georges en la "Marsellesa" y el coronel Rol-Tanguy, ex-comisario político de la 14ª Brigada.


Polémica

Las huelgas: escuela de guerra del proletariado

EN UN PRIMER artículo escrito para "PUNTO FINAL", Jaime Faivovich ha volcado una inquietud generalizada entre quienes participan de un modo u otro en el movimiento gremial chileno, y que dice relación con las perspectivas de la acción sindical en la hora presente ante los embates duros y muchas veces despiadados del actual Gobierno. Si bien hay mucho de verdad en el análisis hecho por él, no es menos cierto que expuso conceptos que pueden acarrear confusión, en circunstancias que en el estado actual del sindicalismo chileno se precisa de la mayor claridad y rigor ideológico para el trazado de nuevos y dinámicos cauces de acción obrera.

Empieza el autor señalando con certeza que el resultado de los últimos conflictos laborales ha sido desfavorable para los gremios afectados porque, o no han conseguido imponer sus pretensiones económicas o han debido admitir la exoneración o procesamiento de sus dirigentes, o ambas cosas a la vez; y que la debilidad de muchas organizaciones ha constituido un saldo normal de tales conflictos. Con mucha razón, exige un indispensable análisis o replanteamiento de los métodos de lucha con prescindencia de perjuicios, consignas o esquemas manidos, lo que constituye una iniciativa del todo meritoria entre nosotros, en que ya sea por rutina en algunos, incapacidad en otros y falta de independencia intelectual en los más, siempre se evitan o ignoran las críticas de fondo a fenómenos de importancia para el movimiento popular.

Sin embargo, al entrar al análisis propuesto, Faivovich deja de lado enfoques vitales al abocarse a este tema y utiliza otros de vigencia ulterior al estado actual del sindicalismo chileno. Veamos.

CONFLICTOS

Aludiendo a los últimos sucesos huelguísticos, se refiere a los factores condicionantes de la huelga, y apunta que los efectos y resultados de la huelga como arma principal de lucha de los trabajadores dependen de la habilidad de quienes la usan, de la convicción y decisión de quienes la emplean, de la oportunidad, de la fuerza numérica, de la moral combatiente y de que los trabajadores tengan claridad sobre cuál es la meta final que quieren alcanzar. Argumenta que esta claridad es lo más importante, porque determina el énfasis y grado de combatividad de las luchas sociales. La claridad consiste en que los trabajadores deben saber con precisión que para solucionar sus males deben cambiar el régimen capitalista opresor, y de acuerdo a esta gran perspectiva política deben trazar su estrategia en el enfrentamiento con la clase patronal. Así, la huelga no debe limitarse a respaldar planteamientos reivindicativos inmediatos solamente, sino que debe proyectarse para posibilitar la gran aspiración política de la clase trabajadora.

ROL DE LOS TRABAJADORES

Lo básico del artículo que comentamos es analizar los métodos de lucha de los trabajadores, especialmente la huelga, en vista por supuesto de superar su eficacia y utilidad. Pero se asigna a la clase trabajadora como condición de mayor positivismo en su acción una perspectiva —más bien una obligación— que en la hora actual no puede asumir ni tener cuando se trata de sus luchas reivindicativas. ¿Habrían los trabajadores del cobre obtenido otro resultado que la matanza de El Salvador si en su huelga hubieran ido tras la "justa aspiración política de la clase trabajadora" como es la nacionalización de las minas? Es evidente que tamaño objetivo sobrepasa ahora la capacidad combativa de los mineros de El Salvador, no obstante constituir la solución radical para sus problemas.

Cierto es que cambiar el régimen político y económico debe ser la gran perspectiva de la clase trabajadora. Siendo esto lo fundamental, en vez de afirmar como Faivovich que las huelgas serán exitosas en la medida que tiendan a impulsar esa perspectiva, cabe más bien indagar: ¿qué rol juegan las huelgas en la gran misión histórica de transformar esta sociedad capitalista? En virtud de esta indagación, el juzgamiento de la huelga como instrumento básico de lucha resultará mucho más ajustado.

Aprovechamos el mismo artículo que comentamos para dar contestación a tal interrogante. A lo largo de su comentario, Faivovich asigna deberes imperiosos al trabajador: debe saber que en este régimen nunca podrá obtener salarios justos, debe saber que los monopolios y el imperialismo impiden el progreso económico y social de la gran mayoría del país, debe saber que el Gobierno es un aliado de los poderosos, del capital; y debe saber, en suma, que hay que destruir hasta los cimientos de este régimen político y económico para instaurar una justicia social definitiva, y un sistema socialista en que los trabajadores sean los verdaderos amos de su destino. Y con todo este bagaje de conocimientos, el trabajador debe ir a la huelga, convirtiéndola en un medio para cambiar el régimen político e instaurar el socialismo.

LENIN DECÍA...

Pues bien, resulta que todo aquel conjunto de conocimientos que el trabajador debe tener para abolir radicalmente su condición de explotado y trazar una nueva estrategia frontal en contra de las bases de este régimen, no los adquiere ni en los libros, ni en la prensa o radio (todos medios controlados por la burguesía) sino que en gran medida a través y por la lucha reivindicativa cotidiana, en el enfrenta miento violento con el patrón o con el Estado-patrón en procura de mejores condiciones inmediatas de vida. El trabajador en principio ignora las leyes profundas del orden social que determinan su explotación inicua. Sólo tiende vagamente a intuir su condición de explotado, condición que la sociedad burguesa disfraza o cubre con el manto de las leyes, la institucionalizad, el orden constituido, los designios de Dios, etc. Pero a través de las huelgas, todo un mundo nuevo se desarrolla a sus ojos. Ya lo describía Lenin:

"La huelga enseña a los obreros a comprender dónde radica la fuerza de los patrones y donde la de los obreros, enseña a pensar no sólo en su patrón ni en sus camaradas próximos, sino en todos los patrones, en toda la clase capitalista y en toda la clase obrera. Cada huelga hace que los obreros concentren toda la atención y todos los esfuerzos en una u otra de las condiciones en que está colocada la clase obrera, en qué consiste la presión del capital y con qué medios se puede luchar contra esta presión. Cada huelga enriquece la experiencia de toda la clase obrera.. . y significan el comienzo de la lucha contra la estructura capitalista de la sociedad."

Y así, tras cada huelga "asoma la hidra de la revolución". Durante cada huelga crece y se desarrolla en los obreros la conciencia de que toda la clase capitalista y el Gobierno representante de ella son sus enemigos y que en su contra debe ser dirigida la lucha. Más aún, se desarrolla intensamente en la conciencia obrera la idea del socialismo, la idea de un mundo dirigido por quienes descubren poseer la fuerza y la capacidad para mandar y dejar de ser explotados.

LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA

Pero no todo lo anterior se produce espontáneamente. Es indudable que en el desarrollo de las luchas reivindicativas. los sectores más conscientes de los trabajadores destacarán a los ojos de sus compañeros de clase la naturaleza cruel e implacable del sistema capitalista que ellos empiezan a sentir en carne propia; la estrecha relación del Estado y las autoridades con este sistema y la necesidad de una lucha global y de fondo para la eliminación de la opresión social. Pero estos sectores conscientes deberán saber, como escribía Jorge Sorel, el destacado sindicalista francés, que tales revueltas contra el capitalismo no determinan enteramente el porvenir del proletariado. Tal porvenir se prepara por la confluencia de diversos factores adicionales como la acción de los partidos socialistas y de clase que inculcan ideas revolucionarias.

Queda pues destacado el aspecto político más cotidiano de la huelga, que constituye así una "escuela de guerra" para la clase obrera, pero sin ser la guerra misma. Los grandes objetivos de los trabajadores, que se identifican con la revolución misma, como la liquidación del latifundio y la repartición justa de las tierras, la nacionalización de la banca o las minas no pueden plantearse como fines y factores de triunfo en luchas aisladas, sino que constituyen deberes del conjunto de la clase trabajadora y de sus partidos de clase en que aquélla se organiza para su liberación. En un momento histórico dado, seguramente la estrategia de la clase trabajadora para la toma del poder contemplará a las huelgas, como arma contundente de lucha y de triunfo, porque ya conocerá de su eficacia, de sus efectos paralizantes de la economía capitalista, del miedo y desconcierto que causan en la burguesía.

LA COYUNTURA PRECISA

Ahora bien, el aprovechamiento histórico de esta arma ocurrirá inevitablemente cuando la sociedad entre en una convulsión revolucionaria en cuyo acaecimiento la misma clase trabajadora, consciente o inconscientemente, deba haber jugado el rol protagónico precisamente a través de las muchas veces despreciadas luchas o huelgas reivindicativas, sin móviles políticos directos. Así ¿cómo olvidar por ejemplo, la influencia vital de la acción reivindicativa de las masas asalariadas españolas en el acceso al poder republicano de los partidos obreros? ¿La Revolución de Octubre no fue acaso el aprovechamiento inteligente de la desesperación del pueblo ruso por falta de pan y de trabajo y de sus energías desatadas primitivamente tras la satisfacción de necesidades elementales?

Mientras tales convulsiones revolucionarias no acaezcan, la impaciencia o el desaliento por direcciones equivocadas políticamente, no puede llevarnos a menoscabar la importancia profunda de la lucha laboral diaria. Hay que recordar que "la táctica del proletariado debe tener en cuenta, en cada grado del desarrollo, en cada momento, la dialéctica objetivamente inevitable de la historia humana de que en los grandes procesos históricos, veinte años son igual a un día, si bien luego pueden ser días en que se condensen veinte años; de una parte, utilizando las épocas de estancamiento político o de la llamada evolución "pacífica" ...para desarrollar la conciencia, la fuerza y la capacidad combativa de la clase avanzada; y de otra parte, encauzando toda esta labor de utilización hacia la "meta final" del movimiento de esa clase capacitándola para resolver prácticamente las grandes tareas al llegar los grandes días en que se condensen veinte años." (Lenin, "La táctica de la lucha do clase del proletariado", Marx, Correspondencia, t. III. pág. 127).

LUCHA DE MASAS

Se debe pues, objetivizando la exacta dimensión de las luchas reivindicativas, exigir la máxima preocupación de todos los revolucionarios por el destino de esa lucha, demandar para ella la preferencia increíble que emplean muchas veces los partidos populares en actividades parlamentarias o "republicanas" que en nada desarrollan la combatividad y la conciencia de las masas para su abordaje final al poder burgués, y que sólo contribuyen a dilapidar todo lo forjado en este aspecto en el pasado por generaciones enteras de trabajadores.

ARNOLDO CAMU V.


Política de precios

Pelos en la leche

EL Ministro de Agricultura, en aviso pagado aparecido en "El Mercurio" bajo el título de POLÍTICA LECHERA, decía entre otras cosas:

"se otorgó a la leche un alza de precios de un 60 por ciento en 1965 y un 53 por ciento adicional en 1966... Con estos reajustes el precio de la leche, que en 1964 era el más bajo de los últimos años, pasó a ser uno de los mas altos".

El 4 de enero de 1967 otro aviso publicado por el mismo Ministro con el titulo PRECIO DEL TRIGO señala:

"El gobierno del Presidente Freí aumentó el precio del trigo en 42.9 por ciento en el año 1965... en el año 1966 el aumento fue de 30,3 por ciento. .. el reajuste para el trigo este año de 1967 ha sido de 14,7 por ciento".

Como consecuencia de estas alzas, señala el Ministro que:

"El precio fijado para el trigo) para la cosecha del año agrícola 1966-67 será el más alto de los últimos 15 años, expresado en términos reales".

Además el Ministro reafirma:

"este no es sólo el caso del trigo sino el de todos los productos agrícolas considerados en particular y en conjunto. Baste citar, a guisa de ejemplo, el caso de la leche, cuyo precio... en el año 1966 alcanzó el nivel más alto de los últimos 30 años y esto por decisión deliberada del actual gobierno".

En resumen, el Ministro asegura que el precio de la leche es ahora el más alto de los últimos 30 años, que el precio del trigo es el más alto de los últimos 15 años y que lo mismo sucede con todos los productos agrícolas que, como se sabe, son la base de la alimentación. Todos esos precios están expresados en términos reales, de manera que son comparables.

Esos aumentos de precios tienen por objeto, según el Ministro, estimular a los "empresarios progresistas". Afirma que "el gobierno siempre ha tenido una política de puertas abiertas para todos los empresarios" y recuerda la jira que hizo tres meses atrás con el Ministro de Economía para explicar su política directamente a los productores. Esta tierna preocupación por los empresarios contrasta con las violentas reacciones del gobierno frente a los planteamientos de los trabajadores.

La Comisión Técnica de la CUT demostró hace ya un año, sin que nadie hasta ahora haya podido decir lo contrario, que tanto el sueldo vital como el salario mínimo industrial y el salario mínimo agrícola son ahora menores, en términos reales, de lo que fueron hace 15 años. Con el reajuste anunciado por el gobierno para 1967 los niveles de remuneraciones serán aún más bajos.

En consecuencia, las familias chilenas reciben ahora remuneraciones que valen menos frente a alimentos que cuestan más.

Por eso no puede extrañarnos que la mortalidad infantil siga siendo en Chile una de las más altas del mundo; que los informes médicos revelen una gradual disminución del peso y la estatura de los estudiantes chilenos; que nuestra población, en suma, vaya debilitándose lentamente. Todos los últimos estudios que se han hecho lo confirman.

Véase, "a guisa de ejemplo", los resultados de una reciente encuesta realizada por el Centro de Estudios Socio-económicos de la Universidad de Chile referente a la comida que consumen los diferentes grupos de familias santiaguinas. (Las encuestas de este tipo nos merecen poca confianza, pero aunque ellas suavizan la realidad no pueden ocultarla del todo).

El "grupo alto" de familias señala estar satisfecha con su alimentación casi en un 100 por ciento, en tanto que el "grupo bajo" indica un 69 por ciento de familias insatisfechas. En ese mismo "grupo bajo" hay un 85 por ciento de familias que no consumen leche con el desayuno y en el "grupo medio inferior" es un 60 por ciento el que no consume leche. No es necesario agregar que esos dos grupos, formados por trabajadores y sus familias, constituyen la mayoría de la población. Ellos son las víctimas de una política que congela las remuneraciones y que eleva los precios de los alimentos a los niveles más altos.

Esta es la triste realidad nacional. Mientras los nuevos grupos de ambiciosos empresarios demócratacristianos y sus socios norteamericanos se enriquecen, los niños de los trabajadores chilenos siguen sufriendo los efectos del hambre y la desnutrición. Todo esto, como dice el Ministro de Agricultura: ..."por decisión deliberada del actual gobierno".

RICARDO.


La vida real

Un día cualquiera en una "callampa"

UN espectáculo que deprime espera a los viajeros que regresan a la capital desde Viña del Mar, cuando el tren hace su entrada en la ciudad. La población callampa "Nueva Matucana" obliga a los pasajeros a desviar la vista. Sólo los curiosos se resuelven a observar, desde las ventanillas del tren, protegidos por la velocidad y la distancia, las increíbles casuchas de esa población, en la que "viven" alrededor de 35 mil personas.

Un día cualquiera en esa población no es igual a un día cualquiera a quince cuadras de distancia. En el Congreso, en La Moneda, en los Ministerios, en las sedes de los partidos, los hombres hablan un lenguaje distinto, actúan de manera distinta, tienen distintos estímulos y diversos valores morales y éticos. Sin embargo, constantemente en estos lugares se habla del "pueblo". Es difícil que, cuando esta palabra se pronuncia, la imaginación pueda ensamblar con la realidad que impera en la "Nueva Matucana". No obstante, ahí también vive el pueblo.

UN DÍA MARTES

El martes 10 de enero, por ejemplo, fue un día cualquiera en la "Nueva Matucana". Si a algunos habitantes de dicha población ese día les recuerda algo, será cualquier cosa menos la muerte de "El Pavlova Chico". Ese fue un día cualquiera, porque la muerte de un "callampero" no distingue a un día de otro.

La muerte de "El Pavlova Chico" tiene valor de testimonio precisamente por eso, porque este niño era uno de los tantos "callamperos". Ni más ni menos que otros. De manera que lo que a él ocurrió le está sucediendo en estos momentos a miles de niños santiaguinos que "hierven" en las callampas de la capital.

LA HISTORIA

La historia sucinta es la siguiente (veamos si ella coincide con la de otro niño de 13 años que Ud. lector conozca: "El Pavlova Chico" era lanza; ya tenía ficha policial y su frágil contextura había conocido más de una "visita" a Investigaciones. Pero, como la mayoría de esos niños son lanzas o cogoteros, no significaba ningún título especial. Tenía que ganarse la vida y, sobre todo, hacerse un "cartel" de guapo. En ese ambiente de jungla, hay que ser muy guapo para llegar a viejo. Y para ascender como guapo es preciso realizar hazañas; en primer lugar, hay que dominar a las mujeres. Esto ya "El Pavlova Chico" sabía como hacerlo. Sencillamente, cuando una niña le gustaba, se le iba de frentón a reducirla. Sin requiebros ni argucias romanticonas; no tenía tiempo para esas cosas. Iba a lo "concreto": duro y al hueso. Una de sus conquistas preferidas era "La Loca Silvia" (Silvia Camus, 14 años, retardada mental). Por ella perdió la vida.

A las 22 horas de ese martes 10 de enero. "El Pavlova Chico" se encontraba bebiendo en la quinta de recreo "Santa Cecilia" (ubicada en la misma población), i unto a sus compinches "El Tarántula" (le dicen así porque quedó tuerto a consecuencia de una riña a puñal). "El Pelado" y "El Cabeza de Cambucho". Todas menores de 15 años.

Frente a la quinta pasó "La Loca Silvia" rumbo a la casa de unos familiares donde velaban los restos de su tío José, que acababa de pasar, realmente, a mejor vida. "El Pavlova Chico" se paró de la mesa, se arremangó los pantalones, le dio una cinematográfica chupada a su cigarrillo y salió a la calle con paso de compadrito. A "La Loca Silvia" no le habló; la agarró del cuello y trató de meterla al interior de la quinta. La muchacha logró zafarse y se defendió con piedras.

Entró a tallar "El Tarántula". Se le fue por detrás a "La Loca Silvia", la tomó de los brazos y consiguió inmovilizarla. Entonces, "El Pavlova Chico" sacó una hoja de afeitar y le cortó la cara repetidas veces.

—"Pa que sepai, "Loquita", quien es tu firmeza ..."

"La Loca Silvia" llegó sangrando al velorio. Su hermano. Víctor Manuel Camus Donoso (17 años, alias "El Lacho de la Perra", apodo que ahorra mayores explicaciones), fue a cobrar la deuda. Bastaron unos poros minutos. Manejaba el cuchillo mejor que el agresor de su hermana. Varios tajos en el abdomen y la yugular rebanada. Vino una ambulancia, recogió el cuerpo del niño, botado a veinte metros de la quinta de recreo, y se lo llevó a la Posta 3. Murió en el camino.

"El Lacho de la Perra" regresó al velorio. Y entre muerto y muerto pasó la noche, sin hablar más del asunto. La pesquisa policial no tuvo grandes alternativas, y ya los detectives se olvidaron del hecho. Y en la "Nueva Matucana" nadie habla de "El Pavlova Chico", ni nadie se preocupa de "El Lacho de la Perra", que está en prisión, aprendiendo nuevas fases de la carrera delictual.

En algunos diarios el caso apenas mereció unas breves líneas; en esos días había mucha preocupación por comprobar si los nuevos aparatos electrónicos serían capaces de calibrar exactamente los resultados del examen de aptitud académica que debieron rendir los muchachos que postularon a la Universidad.


Teatro

"Recuento

".. .ahora tiene la palabra el camarada máuser..."
Vladimiro Maiakosky.

EL recuento en el Teatro Talía no fue total: es criticable la no inclusión del drama de El Salvador, ya que es evidente un silencio universal sobre el tema. Ni siquiera la previsible enunciación oportunista. De vez en cuando un tímido susurro dialéctico, al pasar.

Desfilan ante el espectador las masacres obreras de Antofagasta (Ferroviarios, 1906), Iquique (salitre, 1907), Valparaíso (portuarios, 1903), Puerto Natales (frigoríficos, 1919-1920), La Coruña —el mejor escrito— (salitre, 1920) y Lonquimay (campesinos, 1934).

La técnica de Recuento es un calco de las Historias para ser contadas del argentino Osvaldo Dragún. Lo singular y lo mejor en Elizaldo Rojas es que se atreve con una temática a la que muchos escapan.

Viene bien en un momento en que en nuestra América muerta de hambre, artistas de izquierda juegan a las muñecas, hay revistas que se llaman Saber Comer y poetas de rapacidad pantagruélica cocinan poemas culinarios. Ya que en veinte días el Teatro CUT estrenó dos obras de Rojas, nos preguntamos: ¿es Rojas un dramaturgo? Creemos que puede y debe serlo. Tiene algo que aportar, su tema es auténtico, desde adentro. Pero el arte no se hace sólo con buenas intenciones. Habría que terminar con el lloriqueo quejoso cuando la clase obrera es protagonista. Máxime en 1967, con Cuba al norte. Puede parecer que se imprecara a la burguesía: "Ay, por qué son tan malos con nosotros". Entonces, en lugar del teatro revolucionario que se busca podemos caer en una liturgia escénica. Y que el mundo siga andando.

Tal como en la historia, en el arte también hay que pasar de la actitud defensiva a la ofensiva, sin temor a tomar la iniciativa. La obra, con su sucesión de matanzas obreras, es obsesiva, no da tregua. Se ve "el poder armado de los poderosos", de los "hijos del pijerío enarbolando banderas perfumadas" para conservar su "egoísta riqueza" (frase anarcoide de fin de siglo). "O morimos como perros o morimos como hombres", dice un personaje. Pero en esta década en América se dice "venceremos". Uno piensa en toda la historia de los pueblos, España, Cuba, Argelia, Vietnam, y se pregunta: ¿Hasta cuándo esta calesita infernal, este círculo vicioso donde siempre los vencidos y humillados (salvo donde se luchó por la liberación)?

Recuento es la pasión y muerte de la clase obrera chilena. Pero no la resurrección. El arte puede anticipar la historia, incluso empujarla, pero nunca sustituirla. Si no, Maiakosky debió escribir su primer poema revolucionario recién el 8 de noviembre de 1917. Dice bien Orlando Rodríguez que Rojas hizo crónica de los hechos; ahora debe interpretarlos. No hay ningún decreto que rece que el de la CUT deba ser un teatro inferior. Podría ser el mejor. Depende de las ambiciones estéticas de sus integrantes y responsables.

Dirección y actores, por respeto al público, deben superarse al máximo, estudiar, autocriticarse, no caer en ningún momento en el teatro de aficionados. Porque el Teatro CUT es una posibilidad insólita de crear un gran y rico movimiento artístico y cultural, una apertura ideológica que puede y debe profundizarse. Pero con arte. Que no se desmoralicen ante la falta de ayuda y comprensión de "arriba". Ya llegarán, oportunamente, como siempre, con los éxitos. El artista como el revolucionario debe confiar ante todo en su propio esfuerzo. Es lo único que rompe murallas y sorderas: los hechos consumados.

Dice un milenario proverbio oriental "No hay definición que pueda explicar qué es el amor a quien nunca lo probó". Si no, el artista regala responsabilidades y poderes, se subordina como un hijo crónico a un crónico papá. Cuando alguien debe aportar con algo, se le exige, se lo obliga.

Muy bien puesta la música y la guitarra de Richard Rojas. Mala la sincronización del sonido. Adriano Castillo levanta la obra. Debe estudiar, superarse como el resto. ¿No puede el Teatro CUT enriquecerse con otros elementos más maduros, disconformes con el teatro casi siempre banal que están haciendo, y que se consustancien con su espíritu ideológico?

Creemos que sí.

JULIO HUASI.


Radio

El opio del melodrama

PERIÓDICAMENTE se anuncian en los teatros de barrio las representaciones de "comedias" o "dramas" que se han estado transmitiendo, a razón de un episodio de media hora por día, en las radios más escuchadas por el público denominado "de nivel socio-económico C" por las agencias publicitarias; vale decir, por los sectores populares. Sus títulos —"Yo maté a mi madre", "¿Dónde está mi hijo?", "Un rincón en el Cielo", etc.— suelen indicar la naturaleza melodramática de su contenido. Pero aparte de los problemas del mal gusto y del más barato sentimentalismo, estas obras plantean otro problema: el de su base ideológica.

El esquema se mantiene invariable a lo largo de los años. Figura central es siempre un personaje femenino, cuyas peripecias buscan la inmediata identificación de las auditoras: una mujer de origen humilde, que es traicionada por "un rico", tiene hijos ilegítimos que la desprecian y maltratan, es injustamente acusada de crímenes o robos, va a dar a veces a un prostíbulo y toca el fondo de la degradación humana antes de "redimirse". A lo largo de todos sus sufrimientos, mantiene una gran nobleza de espíritu, perdona a sus ofensores, se sacrifica interminablemente por sus hijos, busca consuelo en la religión, y, finalmente, triunfa sobre todos sus enemigos, se casa con un "rico bueno" y Dios la recompensa por todos sus dolores. La vieja leyenda de la Cenicienta, pero con algunas variantes.

Lo esencial del caso es que la heroína encuentra la salvación a través de una sola cualidad: su resignación, su total ausencia de rebeldía, su eterna —y, al final, cumplida— esperanza de que Dios y los poderosos le brindarán la felicidad que la vida le ha negado. Y esta filosofía, expresada en la forma más directa e inconfundible, resulta tanto más peligrosa cuanto mayor es la identificación de las espectadoras con la protagonista; identificación que, como puede comprobarlo cualquiera que asiste a una representación teatral de este tipo, es instantánea y total.

El público femenino vive las aventuras y desgracias de la heroína en carne propia; llora con ella, se emociona con sus declaraciones, vibra con sus sufrimientos y acepta a ojos cerrados las soluciones que conforman el inevitable final feliz. La tesis central les parece perfectamente adaptable a sus propias vidas: la Tierra es un valle de lágrimas, y si una se resigna humildemente a sufrir miserias e injusticias, llegará el momento en que Dios hará que el rico se vuelva generoso y solucione todos los problemas. Si así le ocurrió a la heroína, que debió soportar una serie inacabable de las más monstruosas tragedias, ¿por qué no ha de suceder lo mismo con la espectadora Fulana de Tal, cuyo marido está cesante, cuyos hijos subalimentados mueren en la infancia o crecen sin acceso a la educación, cuyo hogar es un inmundo cubil de latas viejas en una población callampa? La clave: humildad, paciencia y resignación. Dios proveerá. 

Desde luego, nadie pretende que este tipo de melodramas tradicionales se transformen, de la noche a la mañana, en vehículos de ideas que ayuden a la formación de una conciencia de clase. (Si así ocurriera, ninguna "comedia radial" tendría la posibilidad de obtener el auspicio comercial que financia su transmisión y su posterior puesta en escena.) Pero sí sería interesante que alguna vez se vislumbrara, en medio del tráfago de madrecitas abandonadas, hijos crueles y millonarios generosos, la posibilidad de utilizar este medio tan difundido y efectivo para dar una visión más realista del mundo a las millares de mujeres para quienes constituye, prácticamente, su única entretención.

¿Por qué no señalar alguna vez que el camino del triunfo no es el de la resignación, sino el de la lucha? Ninguna de estas heroínas se sobrepone a sus infortunios o derrota la miseria gracias al trabajo o a la educación; se las muestra siempre como semianalfabetas, alejadas de todo interés cultural, y se subraya esta característica como una virtud. Además, ¿por qué el camino a la redención final suele pasar por el salón de un lujoso prostíbulo, con asiladas elegantes y cubiertas de joyas, y clientes generosos? ¿Qué es, exactamente, lo que estas obras tratan de decir a su público?

Y, no nos equivoquemos: llegan a un público amplísimo, receptivo, lo suficientemente ingenuo como para creer a pies juntillas que las aventuras de la heroína son un fiel reflejo de la vida real, y que cosas similares pueden algún día, en menor medida, ocurrirles a ellas o a sus hijas. Además de pervertir el gusto de las espectadoras, estas obras deforman toda su actitud ante la vida.

Es muy probable que ni los artistas que las interpretan, ni los actores-empresarios que realizan estos montajes, hayan comprendido claramente que estos melodramas son un arma más de la burguesía, destinadas a sojuzgar a las clases trabajadoras.

La mayoría de los libretos se basan muy libremente en viejos melodramas, generalmente originarios de centroamérica y de la Cuba prerrevolucionaria. No es casual su exaltación de la mentalidad de esclavo; corresponde a una época histórica y una zona geográfica perfectamente delineadas. Su difusión entre nosotros representa un peligroso contrabando ideológico antipopular, de cuya efectividad muy pocos parecen haberse percatado.

CRISTINA MARAMBIO


Análisis

La ENAP: una empresa cautiva

EL petróleo ha pasado a convertirse en una materia prima de importancia decisiva. Mediante la destilación fraccionada del petróleo, pueden obtenerse productos como el keroseno, la bencina, el metano, butano y propano. pero, además, mediante acciones químicas muy complejas, estos productos pueden transformarse en una enorme variedad de sustancias, tales como solventes industriales, pesticidas, materias plásticas y caucho sintético. Es decir, el petróleo es la base de una pujante industria química con proyecciones ilimitadas, incluso más: se piensa que en el futuro, el petróleo no será utilizado tanto como combustible, sino como materia básica de la industria química lo que, incluso, permitirá al hombre extraer calorías para su propia alimentación.

Por esta razón y por la importancia estratégica del petróleo en el campo de los combustibles, es que en torno a estoa riqueza se ha levantado una maraña de intereses, en su mayor parte controlados por consorcios internacionales. En el Medio Oriente y en forma más próxima, en Venezuela, las grandes compañías productoras como la Esso, Shell y otras, han adquirido una importancia política extraordinaria por el solo hecho de controlar esa riqueza.

En Chile, en cambio, la producción petrolífera ha logrado mantenerse en manos del Estado, aunque en torno a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), se ha levantado una telaraña tan grande de intereses, que no es aventurado señalar que actualmente ENAP es una empresa cautiva.

ORÍGENES

El año 1943 se inició en Chile el impulso estatal a la producción petrolera. Ese año la Corporación de Fomento comienza los primeros trabajos de exploración en la zona de Magallanes, los que tienen éxito el 29 de diciembre de 1945, al descubrirse el primer yacimiento en la región.

En 1950. el Estado crea la Empresa Nacional de Petróleo encargada de la exploración, explotación y refinación del combustible. Sin embargo, el Estado, presionado por los organismos crediticios internacionales y por los consorcios privados, dictó una cláusula prohibiendo a ENAP distribuir su producción a los consumidores. De esta manera, las faenas distributivas, que son las que dejan la mayor ganancia, quedaron vedadas para ENAP y pasaron a ser controladas por compañías privadas.

ENAP, de esta manera, ha estado maniatada, lo que le ha impedido mantener un ritmo constante de crecimiento. Básicamente, su acción actual se concentra en la producción de combustibles y gas licuado, pero en conjunto estas operaciones le dejan una pérdida cuantiosa. Los combustibles son producidos por ENAP en la provincia de Magallanes y transportados al centro del país para ser refinados en la planta que la propia ENAP posee en Concón. Posteriormente, estos productos refinados y listos para la venta, son entregados a las firmas Copec, Shell y Esso. En los últimos años, ENAP ha bajado en forma considerable el precio de los combustibles, lo que ha significado ganancias extras para las firmas distribuidoras. Con el gas licuado ha pasado lo mismo. ENAP lo entrega a las firmas distribuidoras (Gaseo, Abastible y Codigás en Santiago) al precio de 125 pesos el kilo. Las firmas privadas lo distribuyen a los consumidores a 700 pesos el kilo, a pesar de que la tarea de distribución tiene un costo insignificante. ENAP perdía el año pasado cerca de 200 escudos por cada tonelada de gas licuado debido a los bajos precios a que vendía su producción a las empresas privadas. Esta pérdida desaparecería automáticamente si ENAP estuviese facultada para distribuir a los consumidores el gas licuado.

DECADENCIA

Por las razones anotadas, ENAP no tiene en la actualidad capital suficiente para explorar y aumentar su producción, la que ha comenzado a descender desde 1965. Esta decadencia de ENAP, provocada por la entrega silenciosa de la empresa a los consorcios privados, ha dejado abiertas las puertas del petróleo chileno a los consorcios privados. Por un lado, las faenas exploratorias están actualmente controladas por firmas extranjeras. Por el otro, la futura industria petroquímica —destinada a continuar el proceso de aprovechamiento de los derivados del petróleo— será entregada en bandeja al capital foráneo, con lo cual se habrá concretado la desnacionalización de esta industria. Actualmente la Fluor Company de los Estados Unidos tiene el control de los estudios relacionados con la industria petroquímica y ha exigido al gobierno el 75% de la nueva industria.

HISTORIA

Sin embargo, la entrega de ENAP a los capitales privados no es un hecho reciente. El proceso es bastante largo, y algunos de sus detalles los examinaremos a continuación:

—Desde un comienzo, los trabajos de ENAP estuvieron controlados, o, en último caso, estrechamente vinculados con firmas extranjeras, en especial norteamericanas. En 1945, la CORFO firmó un contrato de asesoramiento con la United Enginnering Co., de USA, para explorar las arenas sedimentarias de Magallanes, pocos meses después, el mismo trabajo fue encomendado a la Livermore Corporation, también de USA, para explorar la Isla Grande de Tierra del Fuego.

—El año 1950, la ENAP entregó a la Hudson Enginering, de Texas, la construcción de una planta refinadora de petróleo en Manantiales, que estaba destinada a cubrir las necesidades de combustibles para la exploración de la zona.

—El petróleo producido en Magallanes es embarcado a través del terminal Gregorio, en grandes embarcaciones, y transportado hasta la refinería de Concón. Nuevamente aquí el capital privado encuentra un negocio espléndido. La SONAP (controlada por Copec, Esso y Shell) y la Interocean Gas, firman contratos con ENAP para transportar el petróleo crudo y el gas licuado. Los altos fletes pagados por ENAP permiten a estas empresas navieras una poderosa expansión. En los últimos años estas firmas han adquirido barcos en el extranjero, para lo cual han contado con avales del Fisco. Estos mismos avales pudo usarlos ENAP y haber pagado esas embarcaciones con el ahorro de las fletes.

—En 1950 la CORFO pidió a la Universal Products Oil los primeros estudios para la instalación de una refinería de petróleo en Concón, con objeto de retinar allí el petróleo nacional transportado de Magallanes, o bien el crudo adquirido en Venezuela. El diseño final de la planta fue encomendado a la Kellog, de Estados Unidos, con un costo superior a los 35 millones de dólares. La planta incluye un terminal petrolífero en Quintero, desde donde el petróleo es transportado por tuberías hasta Concón.

—El petróleo venezolano se compra con el objeto de asegurar el abastecimiento nacional y es entregado a ENAP en forma exclusiva por la Esso Export Co., firma subsidiaria de la Esso Standard Oil. del grupo Rockefeller de Estados Unidos.

—Para transportar el petróleo ya refinado desde Concón hasta Maipú. cerca de Santiago, la ENAP mandó construir un oleoducto de 120 kilómetros. La obra fue ejecutada por la Sigdo-Koppers (firma subsidiaria de la Koppers norteamericana, una de las principales accionistas de CAP). Los trabajos de construcción del oleoducto fueron dirigidos por dos conocidos nuestros; Domingo Santa María (Ministro de Economía) y Sergio Ossa Pretot (consejero de Promoción Popular). Los cálculos, sin embargo, resultaron errados y el oleoducto apareció donde no debía, lo que obligó a modificar los planas. Posteriormente, el Gobierno metió a ENAP en otro "brillante negocio" al obligarla a ingresar a SONACOL (Sociedad Nacional de Oleoductos). Este organismo controlado en un 74% por la Esso y la Copec, tiene ahora el control del importante oleoducto Concón-Maipú, que asegura la distribución del combustible en la provincia de Santiago.

—En la refinería de Concón, ENAP produce un subproducto llamado Pitch, que se vende a la firma Protexa a muy bajo precio. Protexa -que elabora asfalto— se ha instalado en las proximidades de Concón, y está realizando un negocio fabuloso, si ENAP aprovechara el subproducto Pitch para elaborar su propio asfalto, estaría en condiciones de entregar al mercado 200.000 metros cúbicos anuales. Sin embargo no lo hace, y la firma Protexa —cuyo gerente general es Sergio Vergara, del Banco Sudamericano—. está realizando excelente negocio.

— La Esso, que también se lleva la parte del león en la venta de combustibles producidos por ENAP es, sin duda, el consorcio petrolero más grande del mundo. Está manejado por el grupo Rockefeller y tiene intereses en casi todo el mundo. Hace algunas semanas, el Consejo de Minas del Estado descubrió que la Esso estaba "adulterando" los combustibles en el país. La firma, que ha sabido rodearse de buenos abogados —entre ellos un tío del actual Subsecretario de Hacienda, Andrés Zaldívar—, no tuvo dificultades para sacarse de encima la sanción correspondiente.

- El golpe final al petróleo chileno se está preparando. El Gobierno realiza consultas con los grandes consorcios petroleros para interesarlos en la instalación de la industria petroquímica, de una importancia estratégica decisiva. El plan petroquímico consiste en levantar cuatro complejos en la zona de Concepción; complejo aromático, complejo acetaldehido, complejo amoniacal y complejo
etilénico. Solamente en este último complejo, el Fisco se reservara el 50% de las acciones
de la unidad. En el resto, el predominio del capital foráneo será completo. Como ya señalamos, los estudios previos están controlados por la Fluor Co., de Estados Unidos. La industria petroquímica requiere inversiones cercanas a los 120 millones de dólares, en un plazo de cinco a seis añas, que pondrán los monopolios internacionales, porque saben lo productivo del negocio.

ALFONSO BRAVO R.


REGALOS POSTERGADOS

 

QUINCE DÍAS antes de tratar el Congreso el permiso constitucional para que Frei viajara a USA, un edecán de la Presidencia ordenó a la Casa Fath (Huérfanos con Ahumada) una caja para habanos y una bandeja, ambas de plata. La primera era un regalo para Johnson y la segunda para Dean Rusk. Los regalos llevaban grabados el escudo de la Presidencia de la República y la firma del Primer Mandatario chileno. Cuando se dio por inminente el rechazo por el acuerdo tomado por el CEN radical, el dueño de la joyería hizo nerviosas consultas a La Moneda respecto a si proseguía el trabajo de grabado. La contestación fue categórica; sí.

A las 16 horas del martes, día de la votación, contraorden; no corrían los regalos. Se llamó al grabador para que paralizara su trabajo. A las 19 horas, desde la Presidencia se pidió que el trabajo continuara, dejando en blanco solamente la fecha.

(La caja de puros para Johnson viene en estuche de cuero azul, forrada en raso. La bandeja de plata para Rusk es monumental. La firma original de Frei aparece en ambas como dedicatoria a sus buenos amigos del Norte.)


Planteamiento

FUNDAMENTOS PARA UNA CRITICA A LA IZQUIERDA

A nuestro parecer, la crítica política no está debidamente configurada en Chile. Generalmente se esgrime en controversias de diferentes bandos y lleva bien marcado el signo del antagonismo. Pero una crítica (que podríamos llamar autocrítica), hecha por hambres del mismo sector enjuiciado, prácticamente no existe en el país. Menos aún una crítica —honrada y objetiva— a la Izquierda chilena, materia que nos preocupa en estos momentos.

Tal enjuiciamiento constituye una empresa riesgosa. Difícilmente será bien interpretada. Por muchas razones, especialmente porque el grueso de las opiniones que se vierten en relación al movimiento de izquierda tienen un autor descalificado da reacción) y un origen y un fin deleznables (el anticomunismo). Todos los demás enjuiciamientos se aquilatan al por mayor, a través de este mismo patrón.

Una critica honrada y objetiva descarta de antemano aquella que proviene de los sectores reaccionarios (gran burguesía y proimperialistas), de la neoderecha o democracia cristiana, y de aquellos grupos o individuos sueltos que sirven, conscientes o no, a las capas mencionadas a cambio de una paga, o como resultado de una deficiencia, distorsión o desorientación ideológicas. Tales juicios no pueden ser útiles al movimiento popular —motivo y fin de una crítica objetiva— por más que vengan envueltos en seductor ropaje objetivo y se presente protestando imparcialidad, independencia y apoliticismo.

No es fácil evaluar este último tipo, de crítica seudo objetiva y seudo honrada, y separarla de aquella auténtica que estamos tratando de fundamentar. Sobre todo para la gran masa no politizada, para la llamada opinión pública en sus variados niveles de educación y cultura, secularmente aplastada por una sistemática campaña de desinformación y desorientación.

Particularmente, es difícil hallar el verdadero origen a una crítica de la izquierda que mezcla, hábilmente dosificados, elementos objetivos y subjetivos, ciertas y falsos. Precisamente por esta difícil aquilatación —que en todo caso deja de serlo tras un acertado examen dialéctico— es que un enjuiciamiento verdaderamente honrado y objetivo, se convierte en tarea riesgosa, malamente interpretada y, lo que es fatal, corre peligro de no cumplir sus bien intencionados propósitos. Hacerlo significa iniciar un peregrinaje casi solitario por un sendero de cabra montañesa, en que poco cuesta despeñarse, convirtiéndose inconscientemente en enemigo de esos intereses que se afirma defender. Cuesta mucho menos ser prontuariado en los archivos políticos como anticomunista, oportunista, aventurero o contrarrevolucionario. O de serlo efectivamente, sin darse cuenta exacta.

UNA CRITICA ¿A NOMBRE DE QUIEN?

Otro aspecto del problema es: Una crítica ¿a nombre de quién? Evidentemente, más que a título personal, en el nombre de esa gran masa de chilenos no militantes —o ex militantes— de los partidos populares, independientes, consecuentes en su posición de izquierda, cuya gravitación en el desarrollo del movimiento popular chileno es demasiado fuerte para vedar su opinión y para nutrirlos con simples retazos informativos del proceso en que también participan.

Al señalar que se trata de sectores "independientes", estamos tácitamente expresando —conviene recalcarlo— que tal independentismo sólo es valedero en función de una militancia partidaria —en la que no participan por variadas razones—, no así de sus sólidos compromisos con un ideario que puede ser progresista, democrático y hasta revolucionario con niveles marxistas. Gentes de extracción proletaria, o de la pequeña y mediana burguesías que se identifican con socialistas y comunistas —"compañeros de ruta" suele llamarlos despectivamente la reacción—, que comparten sus principios, que votan por sus candidatos, asisten a sus mítines, cooperan en sus campañas, luchan junto a ellos en los comités de solidaridad y en los sindicatos. Gentes, en fin, que se han ido llenando de interrogantes en la medida en que los partidos populares no han querido o no han podido aclararlos oportuna y ampliamente.

UNA CRITICA ¿DE QUE?

Otra pregunta; ¿Qué es lo que se pretende enjuiciar de la Izquierda?

Esto exige una explicación previa. Una posición que estamos intentando esquematizar nada tiene que ver, salvo etimológicamente, con la llamada "libertad de crítica" —especie de crítica "con ventilador"— que Lenin condenara y calificara de "nueva variedad del oportunismo". Tampoco corresponde a la "actitud crítica" que desde los tiempos del socialista alemán Eduardo Bernstein, padre del revisionismo, se pretende asumir frente al marxismo "viejo, dogmático", según cita Lenin.

Un enjuiciamiento extrapartidario a la Izquierda, cuando es honrado y objetivo, puede estar equivocado, mal enfocado, débil o desordenadamente formulado, pero nadie tiene derecho a condenarlo en primera instancia como oportunista, ni revisionista, ni menos como anticomunista, simplemente porque no sea compartido por los enjuiciados, y sin antes demostrar también honrada y objetivamente que esa crítica se ajusta a tales calificativos.

Una crítica política, en los términos que planteamos, puede ser hostil a un vicio, a un error, a una debilidad de un partido marxista, pero jamás hostil al marxismo mismo. Calificar, o descalificar a éste, es propio de anticomunistas, pero no de quienes intenten aquella crítica objetiva, la que deberá tener presente en todo momento que está ante la doctrina científica y revolucionaria más avanzada de la humanidad, "todopoderosa porque es exacta", al decir de Lenin.

Puntualizando, creemos que esta apreciación critica debe apuntar fundamentalmente a la práctica del movimiento de izquierda, a la correspondencia entre la teoría revolucionaria y la práctica revolucionaria, ya se trate de dirigentes, de partidos, de la prensa izquierdista, y trazada con ecuánime equilibrio que valorice en un mismo plano lo positivo y lo negativo de los hechos enjuiciados.

Una crítica de esta naturaleza deberá recoger esas apreciaciones circulantes que constituyen el pan cotidiano de discusiones en los sectores izquierdistas —incluso partidarios—, esas amarguras y desalientos, esas impaciencias y temores, a las que será preciso seguir audazmente la pista hasta detectar el hecho objetivo que las origina.

Por otra parte, un enjuiciamiento semejante deberá ser esbozado con altura, y en profundidad, sobre aspectos trascendentes, enfilado al tronco de los hechos y no a las ramas. Tampoco ésta deberá entenderse como una simple enumeración crítica, sin encauzamiento previo, sin un riguroso proceso de análisis de cada uno de los hechos.

Y, finalmente, en este aspecto habrá que cuidarse del lenguaje estridente y agrio que restará valor a la crítica o aparecerá como biombo para ocultar ideas y argumentos haraposos.

NECESIDAD DE UNA CRITICA

La Izquierda chilena necesita un enjuiciamiento objetivo extrapartidario. No es presuntuosidad nuestra señalar que la crítica y la autocrítica, utilizada por los partidos de izquierda, aparece como insuficiente, débil, limitada, y —lo que es más grave— casi inútil en sus resultados generales. Quizás por un mal uso o abuso, estos dos grandes elementos de corrección y superación han devenido en una especie de ritual muy semejante a la confesión de los católicos, que "limpian" su conciencia al precio de unos cuantos sermones y penitencias.

Hay errores, vicios y debilidades en la Izquierda chilena que al repetirse con alarmante frecuencia están entorpeciendo el proceso revolucionario chileno. Muchos otros han sido superados, a veces con ejemplar energía, pero son numerosos los que han subsistido —o renacido— indemnes e inmunes.

Por otra parte, hay cuestiones y problemas de la Izquierda que no son encarados —desde uno u otro lado— con la debida energía y claridad, acaso por una especie de falso pudor político, por un equivocado concepto de lo que es la unidad entre partidos hermanos o aliados, ya sea en el plano nacional o internacional.

No estamos planteando con esto que todo debate entre partidos populares tenga que ser necesariamente público. Pero hay ciertos problemas que exigen no sólo un pronunciamiento de las comisiones políticas, sino que un esclarecimiento a todos los niveles de la Izquierda, en la que tendrá que tomarse en cuenta, naturalmente, a los independientes.

Hace algún tiempo, un cruce polémico de cartas entre el PC y el PS mostró un buen ejemplo de este tipo de enjuiciamiento que estamos bosquejando. Más útil y más valioso que muchos editoriales y declaraciones conjuntas.

Y no importa que "el enemigo se aproveche". El enemigo se ha estado aprovechando más de este temor, y le ha hecho rendir mayores frutos que los que ha conseguido difundiendo y explotando a su amaño las diferencias y discrepancias públicas de la Izquierda. Ese enemigo ha sabido utilizar con mayores beneficios ciertas declaraciones ambiguas, ciertas formulaciones unitarias dichas entre dientes, el silencio de la Izquierda frente a hechos que necesitan urgente esclarecimiento, y las posiciones y posturas equivocas de algunos dirigentes.

EL PRECIO DE LA CRITICA

Justo es plantear también que quien intente hacer una crítica a la Izquierda, debe reunir ciertas condiciones básicas. En primer lugar, que no tenga "tejado de vidrio" según la gráfica expresión en boga en medios políticos; en otros términos, que su vida no ofrezca las triza duras y oscuridades —desde un punto de vista político y moral— de ciertos seudo izquierdistas que han intentado ya hacer un enjuiciamiento a los partidos populares, cuyas observaciones resuman resentimiento y revanchismo.

En segundo lugar, hay que tener la suficiente entereza y el "cuero duro" para afrontar los riesgos que se vendrán encima, pues toda crítica, cuando tiene el sabor de la censura, hiere cuando es justa, y ofende cuando es falsa e injusta.

Las repercusiones de una crítica política objetiva, hecha al movimiento popular de América Latina por Fidel Castro en uno de sus discursos, acogida con alborozo por la reacción y con frialdad por la Izquierda, mostró a un alto nivel los riesgos a que nos referimos.

No obstante, se trata de un riesgo que es necesario correr, aunque teniendo presente en todo momento que no se trata de presumir de estrategos ni de censores, sino de entregar un modesto aporte al esclarecimiento de ciertos problemas políticos e ideológicos que afectan al proceso revolucionario chileno.

ROBERTO SOUZA


¿Se aplicará?
Reforma Agraria: un cajón de sastre"

SI el Gobierno no pisa el freno, el proyecto sobre Reforma Agraria pudiera ser ley en la primera quincena de febrero. En buena medida, esta iniciativa no ha salido antes del Congreso debido a las maniobras de los propios parlamentarios del Gobierno o, por lo menos, de un sector de ellos. El Gobierno sostiene que la Reforma Agraria es la otra "viga maestra" de su armazón política. Sin embarco, la tramitación de ella demuestra claramente las contradicciones que existen en el seno del partido oficialista, las que hacen que normalmente se aprecie una gran distancia entre sus declaraciones y los hechos concretos.

Dos tipos de tramitaciones ha tenido este proyecto: una lenta y llena de tropiezos; otra acelerada. Cualquiera pudiera pensar que la primera se efectuó en el campo donde el Gobierno debe luchar contra una mayoría adversa y que la segunda correspondió a la etapa en la cual el proyecto entró en un terreno donde la Democracia Cristiana dominaba sin contrapeso. El cuadro es exacto, sólo que es precisamente al revés. Ha sido en la Cámara de Diputados donde el proyecto se empantanó durante nueve meses, porque a muchos diputados de Gobierno —en la hora de las definiciones, aunque éstas sean tibias— les aflora su sentido de clase y se muestran impermeables a los arrestos levemente reformistas.

En cambio, el proyecto se motorizó cuando llegó al Senado, porque las Comisiones Unidas designadas para debatirlo trabajaron en forma rápida, presididas por el socialista Salomón Corbalán. Además de demorarse mucho menos que los diputados, los comités del Senado acordaron interrumpir el receso parlamentario precisamente para despachar este proyecto, junto con el veto presidencial al derecho de propiedad.

 OTRA "VIGA MAESTRA"

La nueva ley sobre Reforma Agraria contará con 335 articulas. En ellos hay de todo, como en un cajón de sastre. Desde conceptos que estimulan el desarrollo social, hasta iniciativas que protegen grandes intereses económicos. De ninguna manera puede pensarse que será la solución que se requiere para el tremendo problema del agro chileno. Sin embargo, mirado en su conjunto, tampoco puede dejar de reconocerse que significa un paso adelante en relación con la situación que actualmente impera en nuestros campos.

Publicitariamente, la Democracia Cristiana ha tratado de presentar este proyecto como "revolucionario". En este sentido, lo menos que puede decirse es que si esta afirmación es sincera, ella demuestra una vez más el curioso concepto que el partido de Gobierno tiene sobre lo que debe ser una revolución. Muchos errores del oficialismo —y muchos intencionados "olvidos" de las promesas electorales— han querido justificarse en la ausencia de esta "viga maestra". Desde el punto de vista revolucionario, esta viga es tan maestra como fue la del cobre.

UNA HERRAMIENTA

Una ley de Reforma Agraria no define por sí misma el carácter de un sistema de Gobierno. Entre otras cosas, hay que recordar que en Chile ha habido "reformas agrarias", bastante risibles por lo demás. En Israel, por ejemplo, se aplica una reforma agraria de contenido más profundo que el que tendrá la ley chilena. Pero todavía a nadie se le ha ocurrido sostener que Israel pertenece al mundo socialista. En América también se conocen experiencias similares, aunque de distintos efectos: México y Bolivia, por ejemplo.

La Reforma Agraria no es privativa de un régimen socialista, aunque todos ellos la han aplicado como una de sus primeras medidas, por tratarse de una herramienta moderna y eficaz para promover el desarrollo económico

EFECTOS SOCIALES

De todas maneras, se espera que esta ley provoque determinados efectos en la masa campesina. Es tradicional que en los discursos politiqueros se hable del "despertar" de la masa campesina. Este, precisamente, pudiera ser el gran efecto de esta ley. Mirado así el problema, presenta mayor interés desde el punto de vista social que desde el netamente económico, aunque en este último sentido tampoco puede desdeñarse su importancia.

El proyecto, sin duda, correspondió al criterio del sector "izquierdista" de la Democracia Cristiana. Desde sus inicios, el vicepresidente de INDAP, Jacques Chonchol, dijo que era partidario de una reforma agraria "drástica, rápida y masiva". Pero este primitivo impulso fue morigerado a medida que avanzaba la discusión en la Cámara de Diputados, donde algunos representantes de la Democracia Cristiana se coaligaron con la Derecha para limar el proyecto.

En líneas generales, es evidente que muchos de los conceptos defendidos por el Ministro Trivelli y por los funcionarios Jacques Chonchol y Rafael Moreno, encontraron mayor acogida en los sectores de Izquierda que en el propio seno de la Democracia Cristiana. Nuevamente en este sentido se apreció la lucha de posiciones en el interior del partido oficialista. Para salir adelante, aplicó su clásica política pendular, es decir, se balanceó desde la extrema derecha hasta los partidos de izquierda para conseguir una reforma agraria que jamás dejará de ser "reforma".

A pocos días de terminar esta larga tramitación parlamentaria (el proyecto se presentó a la Cámara de Diputados en octubre de 1965), sigue más vigente que nunca la consigna que continuará movilizando a la masa campesina: "la tierra para el que la trabaja".

PUNTOS SENSIBLES

Por muy apretada que pretenda ser una síntesis sobre la nueva ley de Reforma Agraria, resulta imprescindible hacer una breve mención de sus aspectos más esenciales, como son la cabida mínima que tendrán los predios no afectados, el problema de los asentamientos y el tipo de propiedad que se tratará de implantar.

La discusión más agitada que se produjo durante la tramitación del proyecto, se refirió al problema de la cabida. La Izquierda propuso que el mínimo se fijara en 40 hectáreas de riego básico. La Democracia Cristiana defendió el doble: 80 hectáreas. Este último fue el criterio que primó. Para los partidos de izquierda, un predio de 80 hectáreas de riego básico corresponde a una gran propiedad agrícola.

Hay que decir, también, que la ley dejará la puerta abierta para que estas 80 hectáreas puedan aumentar a 320, si se cumplen determinados requisitos que dicen relación, especialmente, con los salarios, la participación en las utilidades y el tipo de explotación. Por ahí se colarán las grandes empresas agrícolas. Definitivamente se salvaron también las empresas vitivinícolas integradas. Son ocho sociedades anónimas que producen los vinos "de marca". También se introdujo un artículo que permitirá que personas ajenas al campesinado, acogidas al sistema de Ahorro y Préstamo, puedan constituirse en beneficiarios de la reforma agraria. Desde luego, los beneficiarios inmediatos serán los jerarcas de estas asociaciones de ahorro y préstamo que, por coincidencia, pertenecen en su gran mayoría a los democristianos.

LOS ASENTAMIENTOS

Los parlamentarios de Izquierda insistieron en que en la nueva ley quedara consagrada la obligatoriedad de los asentamientos campesinos. Hasta ahora, esta experiencia la venia realizando la CORA, de acuerdo con sus atribuciones. El Ministro Trivelli dio a conocer los resultados de las investigaciones practicadas por el Instituto de Economía y Planificación de la Universidad de Chile sobre algunos de los asentamientos en la provincia de Coquimbo. Además de demostrar que en todos ellos se obtuvo un aumento en la cantidad del terreno explotado, se probó que el ingreso anual de los grupos familiares subió de una manera extraordinaria. En Ovalle, por ejemplo, el ingreso del "asentado" representa un 450% superior al salario mínimo en la zona; en Choapa, significa un 667%.

PROPIEDAD COMUNITARIA

La inconsecuencia doctrinaria de la Democracia Cristiana ha llegado a convertirse en clásica. En la discusión de la Reforma Agraria se demostró una vez más, con el agravante de que afectó a la médula misma de su concepción filosófica: la propiedad comunitaria. Si bien es cierto que sus ideólogos más conspicuos no consiguen ponerse de acuerdo respecto de lo que debe entenderse por propiedad comunitaria, por lo menos era de esperar que lo que dijeron hace algunos años (durante Alessandri) lo ratificaran ahora en este proyecto. Ocurrió el hecho paradojal de que la iniciativa para incorporar el principio que establece el tipo de propiedad comunitaria se debió al senador socialista Salomón Corbalán. Para ello, el senador no necesitó elaborar una nueva definición, sino que se limitó a reproducir lo que la Democracia Cristiana propuso como contraproyecto a la reforma agraria que patrocinó Alessandri.

Y ahora, si algún curioso quiere enterarse de lo que significa el concepto de propiedad comunitaria, puede remitirse a la nueva ley de Reforma Agraria, que en la letra r de su artículo l9 dice: "Propiedad comunitaria: aquella que pertenece en común a varias personas naturales que la trabajan personalmente, o a una cooperativa formada por ellas, todas las cuales constituyen una comunidad humana y económica, cada miembro contribuye con su esfuerzo personal al trabajo común y participa del producto que se obtenga en función de la naturaleza y aporte del trabajo que realice".

Este principio, que la DC lo había enarbolado como una "viga maestra" de su patrimonio ideológico, resultó postergado finalmente, porque sus propios sostenedores prefirieron ubicar en un lugar preferencial a la propiedad individual. Es decir, la primera propiedad que entregue la Reforma Agraria no será comunitaria, sino individual, una nueva demostración de la inconsecuencia doctrinaria del partido de Gobierno.

UN CHEQUE EN BLANCO

En el fondo, la nueva ley no será una reforma agraria en sí, sino una autorización al Presidente de la República para que éste haga la reforma agraria. Es una especie de cheque en blanco que deberá llenar el Primer Mandatario. El valor que tiene es que, ahora, ya no habrá excusas para no hacer la reforma agraria. Ahora la DC tendrá una herramienta; si no la aplica, la responsabilidad será exclusivamente suya.

El senador Salomón Corbalán expresó esta realidad cuando dijo: "La Reforma Agraria va a ser realidad en la misma medida en que los campesinos luchen por la tierra. En definitiva, la verdadera Reforma Agraria será hecha por los propios campesinos".


Opio campesino

Los títeres de la CORA

LA Corporación de la Reforma Agraria decidió llevar el arte a los campesinos y ofreció un suculento contrato a la compañía de títeres de José Ferrari (100 mil pesos por actuación y 35 mil diarios de viático).

Ferrari recibió el primer premio en su especialidad en el último festival de teatro organizado por la Universidad de Chile. Es un artista con suficientes galardones como para prestigiar el programa cultural de la CORA.

Pero curiosamente, Ferrari no aceptó el ofrecimiento, a pesar de las ventajas económicas que le reportaba. Las razones, como se verá, tienen mucho que ver con eso que se llama dignidad del artista, problema que, al parecer, está fuera de la comprensión de los asesores de CORA.

UN PROGRAMA CULTURAL

El contrato para Ferrari comprendía una gira por el país, especialmente las zonas campesinas. En cada lugar sería atendido por las autoridades de la CORA "con todos los honores".

Se le pedía eso sí, que en las presentaciones incluyera un cuento que educara al campesino. Ferrari hasta este punto estaba más que contento. Ganaría "buena plata" y contribuiría a la educación del campesinado. Era demasiado bueno para creerlo y preguntó más detalles.

Efectivamente había otros detallitos. Los asesores literarios de CORA le ayudarían en su labor artística-pedagógica, entregándole cada vez una pauta para sus libretos, lo que tenía la "ventaja" de basarse en el conocimiento que posee la institución del hombre del campo.

La pauta contenía 4 puntos, considerados fundamentales para llenar las lagunas en la educación del campesino.

Ellos son:
1) Que no pidan tierras.
2) Que no aspiren a constituirse en dueños de ninguna propiedad.
3) El que quiera tener tierra tiene que comprarla y, para ello, debe ahorrar en el Banco del Estado.
4) Que no esperen que todo lo haga el Estado; cada uno debe aprender a arreglárselas por su cuenta.

El programa cultural de la CORA le pareció a Ferrari que más bien llenaba vacíos de la reforma agraria del Gobierno democristiano antes que educar al campesino. Lo rechazó, según propia confesión, porque le pareció "algo monstruoso", si se tiene en cuenta la enorme influencia que ejerce en la mente sana de los campesinos cualquier cuento representado por esos maravillosos seres de trapo y cartón que son los títeres.

Eso lo sabe bien la CORA democristiana que tiene todo un plan de difusión cultural, abarcando el canto, la música, los títeres, el teatro y hasta clases y exposiciones de pintura, sin contar los "Tele-Club" del Canal 13 de la Universidad Católica que también entran en esta cruzada pedagógica en el campo.

De la Sección Difusión Folklórica de CORA es ampliamente conocido el programa "Chile ríe y canta", que se transmite por radio y que también organiza giras a provincia, montando sensacionales shows de coros, que empiezan por lo general con "Brilla el sol...".

Son las técnicas modernas de propaganda masiva que enseñan cómo hasta detrás de la más digna de las funciones, el arte, puede estar la propaganda política, esta vez sirviendo a la clase dominante en su esfuerzo por domesticar la mente en rebelión del campesino y tranquilizar la inquietud por su miseria. A José Ferrari le dijeron que si se arrepentía, podía volver. Los asesores de CORA tienen plena confianza en que ya aparecerá un "artista" dispuesto a enseñar con títeres a los campesinos que no deben aspirar a ser dueños de la tierra que trabajan.

AUGUSTO CARMONA.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02