Cómo y de qué manera se divide a un Partido de Izquierda

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 180 de PUNTO FINAL
Martes 27 de marzo de 1973.
Santiago – Chile

CÓMO Y DE QUÉ MANERA SE DIVIDE A UN PARTIDO DE IZQUIERDA

LA CRISIS DEL MAPU

PARA comprender con mayor claridad lo que ha ocurrido en el MAPU, joven partido integrante de la Unidad Popular, es necesario analizar mas allá de los hechos recientes, la historia del MAPU; su definición a partir del 2º congreso nacional efectuado hace tres meses, y finalmente, la ruptura e intento de división del partido encabezada por Jaime Gazmuri, Enrique Correa, ex secretario y ex subsecretario general de la Comisión Política anterior, desplazada por el 2º congreso), y Fernando Flores (actual ministro de Hacienda).

Está claro que la historia del desarrollo interno del MAPU echa luz sobre el "golpe" de Gazmuri. Sin embargo, la audacia y la seguridad en la planificación de los acontecimientos demuestran que "no están solos". La mano del centrismo actúa con la fuerza de sus medios de comunicación y su influencia burocrática. No es de extrañar, entonces, que el grupo de Gazmuri gaste en una semana de publicidad más de lo que el MAPU gastó en la reciente campaña electoral. Tampoco extraña la ausencia de información o la tergiversación sobre el partido dirigido por Garretón, en diarios como " Puro Chile", "El Siglo", radio Portales, etc.

Los medios de comunicación de la UP (salvo algunas excepciones relativas) han cometido el error de ir más allá de la tergiversación político-informativa de la realidad. Han cometido el error de reconocer, a través de la información publicada, un método de singular legitimación de fracciones y no de partidos al interior de la Unidad Popular.

Han desconocido los organismos superiores de la organización partidaria, han pasado sobre la instancia máxima: el congreso nacional, han hecho "tabla rasa" de las bases y sus mandatos. Han legitimado la posibilidad de que cualquier grupo o fracción de un partido pueda dar un "golpe" y desconocer la estructura partidaria, proclamándose a sí mismos, por minoritarios que sean, el verdadero partido.

"Nosotros somos el aperitivo —dijo Oscar Garretón, secretario general del MAPU refiriéndose a este hecho—, el banquete está por venir al interior de la izquierda".

Y esto sucedía en el PR al cierre de esta edición.


EL GOLPE

Vamos a los hechos concretos día a día:

A las 3 A.M. del miércoles 7 un grupo de dirigentes y militantes del MAPU se toman los locales de la Dirección Central del partido y la radio Sargento Candelaria, recientemente adquirida. Encabezan la toma: Jaime Gazmuri, Enrique Correa, Eduardo Rojas y Fernando Flores. Durante la mañana las radios, especialmente Portales, informan de un Pleno Extraordinario del MAPU que habría expulsado a 15 miembros de la Comisión Política, entre ellos a Eduardo Aquevedo, subsecretario general, acusados de "ultraizquierdistas". Gazmuri informa en conferencia de prensa a mediodía que el Pleno realizado contó con 33 miembros del Comité Central y 13 secretarios regionales. Luego hace entrega de la lista de expulsados: Rodrigo González.

Gonzalo Ojeda, Rene Román, Rene Plaza y Kalki Glauser, de la Comisión Política; y Javier Ureta, Rodrigo Rivas, Fernando Robles, Luis Magallón, Alejandro Bahamondes, Carlos Pulgar, Carlos Lagos, Alfonso Néspolo y Leopoldo Vega, miembros del Comité Central. La situación de Oscar Garretón queda en suspenso, dice Gazmuri, hasta que se tome una decisión, ya que se encuentra en Concepción. Mientras tanto, Gazmuri toma el cargo de secretario general subrogante.

El fraude que esta actuación involucra, dejando de lado las desviaciones stalinistas que implica el método y lo altamente inconveniente que es para la UP desde un punto de vista político, es casi ridículo. Al famoso Pleno no asisten más de 16 personas de un total de 65 del Comité Central, y no más de 30 del total de 92 del Pleno que reúne también a los secretarios políticos regionales. Como dijera Eduardo Aquevedo, subsecretario general del MAPU, "muchos de los que citan como asistentes simplemente no tenían idea de que el supuesto Pleno estuviera siquiera convocado. No lo sabía ni la mayoría de la Comisión Política, ni la mayoría del Comité Central, ni la mayoría de los regionales. Ni siquiera tenían idea de él el secretario general, Oscar Garretón, ni los dos subsecretarios. En segundo lugar, es absolutamente imposible pretender que las enunciadas expulsiones tengan el más mínimo fundamento legal o estatutario. Allí se establece que las expulsiones de miembros del C.C. (y de la Comisión Política, por consiguiente) deben ser aprobadas por los dos tercios del Pleno del Comité Central. Y allí como a ellos les consta ni siquiera estaban en condiciones de reunir la simple mayoría".

El ministro Flores, de Hacienda, y Mario Montanari, subsecretario de Agricultura, presentan sus renuncias al presidente Allende en vista de la "situación confusa por la cual atraviesa el partido". Son rechazadas, lo que produce comentarios en torno a la intromisión del presidente en la vida interna de uno de los partidos de la Unidad Popular.

Mientras tanto, el secretario general, Oscar Garretón, llama desde Concepción y rechaza la actitud cobarde y divisionista del grupo Gazmuri e informa que viaja inmediatamente a Santiago a tomar su cargo.

Jueves 8: La fracción Gazmuri anuncia en conferencia de prensa que Oscar Garretón ha sido expulsado y reemplazado por Jaime Gazmuri. El partido MAPU llama para ese mismo día a un Pleno Extraordinario al cual asisten 43 miembros del comité Central de los 65 y 22 secretarios políticos regionales, de un total de 27. Por unanimidad, el Pleno luego de recibir la información acuerda la expulsión de los principales implicados en el "golpe" dado al partido por el grupo fraccionalista.

Mientras tanto la prensa ha tomado posiciones. Hay un bloqueo de todos los medios informativos de la Unidad Popular, salvo radio Corporación y "La Nación". "El Siglo" y "Puro Chile" cometen la imprudencia de abanderizarse con Gazmuri, lo mismo que "Clarín".

Domingo 11: El MAPU se reúne en el Teatro Caupolicán, mientras la fracción de Gazmuri se reúne en el Estadio Chile. Órganos de prensa que estuvieron en ambos eventos señalaron enfáticamente la diferencia en cuanto a la calidad de ambos actos. El informe de Investigaciones dio una cifra de 4.200 personas para el Estadio Chile y 8.000 para el Caupolicán. En el acto habla Garretón y explica a la militancia los hechos. A pesar de que el acto comenzó alrededor de las 11, y Garretón termina de hablar a las tres de la tarde, nadie se mueve de sus asientos. Al concluir, el MAPU marcha por las calles del centro, agitando sus consignas.

Lunes 12: la semana comienza con una reunión en el Comité Político de la Unidad Popular, donde se analiza la situación del MAPU a pedido de su secretario general, Oscar Garretón. Por intermedio de sus representantes, el partido Socialista y la Izquierda Cristiana se pronuncian sin vacilar por un problema de principios: sus organizaciones reconocen a los partidos legítimamente instituidos y no a cualquier fracción que aparezca por ahí y se abrogue el nombre de todo un partido. El partido Comunista dice que su Comisión Política "aún no ha discutido el asunto" y por lo tanto no puede pronunciarse; el API informa que no se mete en los asuntos internos de otros partidos, y por su parte el representante del partido Radical hace un llamado a la "unidad de las dos fracciones", conformando los tres, como era de esperar, el bloque contra el MAPU. En todo caso, la Unidad Popular resuelve recomendar a su directiva que trabaje por lograr "la reunificación del MAPU", otorgándole tiempo hasta el lunes 19, para "que vea este asunto". El MAPU aceptó esta solución sobre la base del respeto a su congreso y a la directiva elegida en esa oportunidad.

Jueves 15: El secretariado nacional del MIR ofrece una conferencia de prensa, y su secretario general, Miguel Enríquez, anuncia el reconocimiento de la directiva oficial del MAPU, denunciando a la vez las maniobras del reformismo.

Viernes 16: Oscar Garretón se entrevista con el ministro del Interior, Carlos Prats. Este mismo día Garretón inscribe en el Registro Electoral a la nueva directiva del MAPU, con lo cual se entrará a un juicio con la fracción, que había hecho lo mismo con anterioridad. Esa misma tarde, Garretón se reúne con dos seccionales del partido en el teatro Alcázar, donde da a conocer los últimos acontecimientos políticos.

Al cierre de esta edición, como mencionamos anteriormente, los editoriales de algunos órganos de izquierda tenían otro tono. Las informaciones incluían, por lo menos, alguna información sobre Garretón y el MAPU.

Sin embargo, este "recoger cañuela" puede bien ser interpretado como un aspecto circunstancial ya que el fondo del problema permanece vigente, tanto en la UP como en el resto de la izquierda. Lo que está en discusión hoy día no es el MAPU sino la línea estratégica y política que sustenta la fracción Gazmuri y la política del MAPU: una centrista, la segunda revolucionaria.


ENTREVISTA A ÓSCAR GUILLERMO GARRETÓN

El secretario general del MAPU, Oscar Guillermo Garretón, dialogó con PUNTO FINAL durante dos horas, en la sede regional de esa colectividad política.

Al iniciar la conversación, Garretón —también diputado electo por Concepción— definió los orígenes de la situación planteada en su partido dos días después de la jornada electoral del 4 de marzo.

PF: ¿Qué explicación tiene la crisis en el MAPU?

O. G. G.:— "La crisis y su fondo no tenemos que explicarla nosotros sino ellos, que la provocaron, entregándola en bandeja a la derecha. En todo caso hay dos tipos de problemas.

En primer término, el problema político derivado de diferencias en cuanto a la evaluación del proceso y la forma que debería actuarse. En la práctica esas diferencias se habían demostrado como superables y la mejor prueba de ello, fueron las decisiones tomadas en el congreso del partido. Hubo tres definiciones:

a) La posición del MAPU frente a la política económica del gobierno, expuesta por el ministro Flores, frente a la cual hubo unanimidad; b) La línea antimperialista del partido y la plataforma política antimperialista, también acordadas por unanimidad; y c) La plataforma política de la campaña electoral.

Existían, entonces, bases de unidad claras, salvo que ellos hayan hecho una auto-critica de esas políticas y las hayan considerado "ultraizquierdistas" o que el "ultraizquierdismo" sea un fenómeno postelectoral, que se les vino encima de repente.

El segundo problema que también puede haber es una relación subjetiva de desconfianza y eso destruye a los partidos. Se requiere una base de confianza con la militancia y en caso contrario se destruye el partido. Creo que existía esa desconfianza.

PF: La fecha elegida para hacer detonar esta crisis o bien, la fecha en que ella en definitiva detona —48 horas después de las elecciones— ¿fue a su juicio intencional?

O G. G.:— Creo que el 4 de marzo el pueblo obtuvo una gran victoria, porque aunque les parezca raro a los matemáticos, no les debe parecer raro a los políticos: el 44 por ciento de la UP vale más que el 54 por ciento de la oposición. Vale más porque esas elecciones se dan en condiciones difíciles y ese fue el grave error de la derecha, pensar que el desabastecimiento y la inflación iban a ser el horno para cocinar votos. Así nace el sueño de los dos tercios. Los resultados los dejan paralogizados, porque, aunque esas deficiencias existen —es cierto que hay desabastecimiento, es cierto que hay inflación— la derecha no dice por qué hay esos problemas y el pueblo sí sabe las razones y para cualquiera que no sea un ciego, lo que ese 44 por ciento dijo al gobierno no fue que estaba satisfecho con el desabastecimiento y la inflación —el pueblo no es masoquista— sino dijo que sabía, con mayor o con menor conciencia, que la lucha se estaba dando contra el imperialismo y los patrones, y la solución no está en devolver al país al imperialismo y Pos patrones, sino en seguir adelante con la Unidad Popular. Esta es entonces una gran base granítica, dadas las condiciones en que se dan las elecciones, para poder avanzar y el hecho que la Unidad Popular se esté desgastando, en su pugna interna, objetivamente, significa favorecer a la derecha, porque en una alternativa menor la paralogiza por un tiempo y en una alternativa mayor, puede salir rota la Unidad Popular.

—En segundo lugar, estas elecciones son una derrota para la derecha porque nosotros podemos hacer mucho con el 44 por ciento; ella no puede hacer nada con su 54 por ciento, dentro de los marcos legales. La CODE no tiene ningún destino político. Podía tener el 56 o el 57 por ciento, y habría sido igual. No hay un empate institucional, sino, por el contrario, la UP tiene condiciones óptimas para avanzar. A la derecha le queda como alternativa o el golpe militar o atacar a la UP por dentro, sea para romperla, sea para intentar seducirla con un golpe de timón.

—En ese contexto, ellos eligen la fecha para la toma de locales del MAPU y está claro que, sean cuáles sean las palabras, en los hechos ellos hoy han paralizado a la Unidad Popular en sus posibilidades de Ofensiva, porque hoy, la UP, en vez de estar discutiendo las tareas para avanzar, se encuentra desgastada en su pugna interna.

—La gran pregunta que el pueblo entero se hace es si la alineación política que tiende a producirse en torno al hecho del MAPU es un simple fruto de una inercia o si intencionalmente el MAPU es el aperitivo de un largo banquete.

PF: ¿Concretamente, estima usted que la acción del grupo divisionista tendía, en el fondo, a propiciar las negociaciones entre el PC y el Gobierno y ciertos sectores de la Democracia Cristiana que se sabe son proclives a una alianza de esa naturaleza?

O. G. G.:— Yo creo que eso tendrán que decirlo los pasos futuros que siga el conflicto en la UP y para eso será necesario analizar no sólo lo que ocurre en el MAPU, sino en el resto de los partidos de la Unidad Popular. Independientemente de quién sea el que conversa en la Unidad Popular, si buscan resolver la discusión política en la Unidad Popular por la vía de la represión de aquellas posiciones que plantean seguir un proceso ininterrumpido hacia el socialismo, objetivamente se favorecen aquellas posiciones que plantean un proceso por etapas, de manera gradual y que pretenden detenerse hoy día en alguna forma —por lo demás imposible— en un capitalismo de Estado.

PF.— ¿La actitud de algunos partidos políticos en relación al reconocimiento de la directiva legítima del MAPU, transgredió, a su juicio, los principios marxista-leninistas de respeto por las conducciones que esas agrupaciones se dan democráticamente?

O G. G.:— El pronunciamiento del partido Socialista y de la Izquierda Cristiana indican una consecuencia con sus principios y el deseo objetivo de no destruir a la Unidad Popular. Nosotros creemos que ese es un principio que no es ni siquiera marxista-leninista, sino un principio mínimo de convivencia entre los partidos políticos que no quieren convertir a la Unidad Popular en una montonera.

En ese plano, el partido Comunista, el partido Radical y el API se pronuncian en este mismo sentido.

Nosotros no entendemos el apoyo del partido Socialista ni el de la Izquierda Cristiana como una mayor simpatía hacia nosotros, sino que ellos tienen su línea política y no renunciarán por tanto a plantearla con sus coincidencias y sus discrepancias con el MAPU. Lo que ellos sí plantean es que esas discusiones deben hacerse en el marco de respeto a lo que legítima y soberanamente cada partido se plantea.

Yo espero que otros partidos hagan lo mismo. En todo caso, hay posiciones diversas: el partido Comunista quedó de estudiar mayores antecedentes; el partido Radical fue uno de los que insistió en la necesidad de una gestión previa de Rafael Agustín Gumucio para buscar una reunificación.

PF.— ¿Esa reunificación era ya imposible?

O. G. G.:— Nosotros respondimos a Gumucio que aunque vemos muy difícil la reunificación —por no decir imposible—, nosotros estamos dispuestos a conversar sobre la base de que se reconozca por ellos el congreso del MAPU y sus acuerdos en cuanto al programa del partido, sus estatutos y su dirección. Si ellos no aceptan esas condiciones, puede ser una conversación muy interesante entre dos grupos de izquierda, pero no será una discusión del MAPU y en todo caso, mientras se realicen esas conversaciones, el MAPU no cambiará una coma de los acuerdos que tomó en torno a la situación planteada.

PF.— Salvo una o dos excepciones, los medios de comunicación de la izquierda bloquearon prácticamente las informaciones que proporcionaba, en las primeras instancias del conflicto, la dirección del MAPU ¿A qué atribuye usted ese bloqueo?

O. G. G.:— En primer lugar, muchos medios fueron confundidos por la audacia de la maniobra de Gazmuri. En segundo lugar, quienes controlan esos medios en vez de seguir un criterio de principios, se cargaron según sus coincidencias políticas, y no actuaron según el criterio de principios. Ello significa querer resolver la lucha ideológica dentro de la Unidad Popular por la vía de la represión de algunas posiciones.

PF.— ¿Cuál es la situación exacta de radio Candelaria?

O. G. G.:— La radio Candelaria es una radio del MAPU y aunque esté a nombre de algunas perdonas, la radio sigue siendo del partido. Por ello, es un nuevo acto de usurpación el que "ellos" se hayan apoderado de la. radio, como también es un acto que los refleja de cuerpo entero, el que hayan despedido a tres militantes del partido que repudiaron la maniobra divisionista. Reprodujeron así los viejos métodos de persecución que la reacción utilizó, en el pasado, contra los trabajadores.

MEDICIÓN DE RESPALDO AL MAPU

PF.— Analicemos ahora el respaldo efectivo de las bases que la dirección del partido tiene. Se ha sostenido que ese respaldo no es claro en el sector obrero-campesino del partido. ¿Es efectivo esto o no?

O. G. G.:— No, ellos se han aprovechado de datos superestructurales para dar una versión. Es, en primer lugar, efectivo que los dirigentes que están en la Central Única de Trabajadores (CUT) están con el grupo disidente y también que está con ellos la mayoría de la dirección de la Confederación Obrero-Campesina. Sin embargo, a nivel sindical, la situación es muy distinta.

La Confederación de Unidad Obrero-Campesina (CUOC) comprende 15 federaciones campesinas y tiene diez dirigentes. Los dirigentes nacionales, salvo uno, están con el sector disidente, pero de las federaciones campesinas, que son los organismos que generan esos dirigentes, 11 federaciones están con la directiva del MAPU, dos están aún dudosas y tres con ellos.

—Puedo señalarle, concretamente, que están con el MAPU las federaciones de Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valparaíso, O'Higgins, Colchagua, Linares, Ñuble, Concepción, Cautín y Osorno. Malleco está dudoso. Con "ellos" están las federaciones de Talca y Llanquihue.

PF.— ¿Cuál es la situación de las bases de Santiago?

O. G. G.:— En Santiago y en el sector campesino el MAPU tiene poco poder. Lo controlan los sectores socialista y comunista. Pero la federación en Santiago está apoyando la línea de la dirección del partido. Están alineados con la dirección los cuatro regionales de Santiago, los tres territoriales —norte, centro y sur— y el regional juvenil.

PF.— ¿Hubo por parte del grupo disidente un trabajo previo en las bases para empujarlas a su lado al momento de la crisis?

O. G. G.:— De hecho, fue así. Hubo trabajo previo. Pero por los resultados se ha visto que el partido, salvo excepciones, mantiene su consecuencia marxista-leninista y su estructura de cuadros que todos los militantes que ingresaron al partido se comprometieron a respetar.

PF.— Usted mencionó, días atrás, en la asamblea con los trabajadores de los medios de comunicación, discrepancias entre el MAPU y el MIR, pero también coincidencias. ¿Puede resumirlas?

O. G. G.:— Sí. Nosotros estamos dispuestos a realizar acciones conjuntas con todos aquellos que comparten tareas consideradas prioritarias para la Unidad Popular y la izquierda y al mismo tiempo estamos dispuestos a dar la lucha ideológica contra conductas que estimamos no correctas: así, luchamos contra desviaciones de derecha y desviaciones de izquierda.

—Contra desviaciones de derecha que pretenden Contener el proceso en el nivel que hoy se encuentra. Me refiero, por ejemplo, a que no se aplique con fuerza la política económica que anunció el ministro Fernando Flores. Esa política es central desde el punto de vista ideológico, no como batalla técnica sino como la batalla para la conquista del poder.

—También luchamos contra las desviaciones de izquierda, la principal de la cuales es la calificación del gobierno como reformista y las consecuencias que derivan de ello.

—Creemos que coexisten posiciones políticas diferentes y mientras algunas plantean un proceso ininterrumpido al socialismo, hay otras que plantean un proceso gradual. Sin embargo, nosotros, que compartimos la primera posición (proceso ininterrumpido al socialismo), creemos que tenemos el tiempo a nuestro favor porque hoy los hechos mismos demuestran la consecuencia de esa posición, y en ese sentido en el gobierno existen voluntad, fuerza y potencialidad revolucionaria.

—De la consideración que el gobierno es reformista se deriva la consecuencia de que es necesario reagrupar las fuerzas revolucionarias de dentro y fuera de la UP. Nosotros creemos que esa también es una posición ultraizquierdista, que desconoce la realidad porque significa desconocer la potencialidad revolucionaria de la clase obrera y el pueblo, la dinámica de la historia a partir de hechos provocados por la UP que le obligan a avanzar más allá, y en tercer lugar, porque ese polo alternativo significa emprender la conquista del poder sin el gobierno e incluso con políticas antagónicas al gobierno, en la medida que el gobierno es considerado reformista y hay que combatirlo. También significa emprender esa conquista sin el partido Comunista y sin una parte del partido Socialista. Eso significa cancelar, en los hechos, la posibilidad de la conquista del poder. Ese polo no es alternativo de conducción de la Unidad Popular, es una simple ilusión, pero peligrosa. Peligrosa porque su política consecuente debería ser tratar de romper la Unidad Popular.

PF.— ¿No se detecta una contradicción en su anterior respuesta? ¿Usted estima necesario aprovechar la "potencialidad revolucionaria del pueblo" y preguntamos, a su juicio, las medidas generales adoptadas por el gobierno, vistas en un contexto total, han tendido a aprovechar o a frenar esa potencialidad revolucionaria con la que usted cuenta para el proceso?

O. G. G.:— Aunque a partir del cónclave de la Unidad Popular en Lo Curro, se observa una hegemonía de tendencias que buscan, de hecho, detener, sin embargo, los hechos son tan porfiados que, aunque si bien se intenta una política económica como el proyecto de ley Millas-Matus, ella fracasa, y surge, como política de gobierno, la que entrega Fernando Flores. Ello muestra la contradicción entre los intentos de detener y los de avanzar ininterrumpidamente, aunque los hechos no permiten todavía que se imponga una conducción que garantice que esa política se llevará a la práctica con decisión.

PF.— ¿Cuáles son las tareas prioritarias que el MAPU propone en esta instancia política?

O. G. G.:— La tarea de desarrollar el poder popular es la número uno en esta etapa y ella está vinculada con las tareas económicas. Implementar la política económica que, en nombre del gobierno, entregó al país el ministro Flores. Ella implica desde la formación del área de propiedad social en la producción y distribución de modo que se garantice el control sobre los productos esenciales y su flujo por canales que lleguen a las masas, hasta el control por los trabajadores de la dirección de las empresas y el aparato planificador del Estado.

—En el área privada propugnamos la formación de Comités de vigilancia, que vigilen la producción, resguarden la normalidad en las empresas y controlen el destino de los productos. Y, a nivel poblacional, el desarrollo de las JAP y el control del abastecimiento.

—A partir de ello, debe irse al desarrollo de formas cualitativas mayores de organización como los encuentros sectoriales de trabajadores, los cordones industriales y por sobre todo, los comandos comunales. En esas tareas estamos dispuestos a trabajar con todos los partidos de izquierda que están en esa línea.

—En el campo, estamos por el desarrollo de las organizaciones campesinas y la dictación de una nueva ley de reforma agraria que rebaje la cabida a 40 hectáreas básicas. Además, por la formación de centros de abastecimiento rural.

—Creemos también que hay que desarrollar con fuerza tareas antimperialistas en esta etapa. En este sentido saludamos los esfuerzos realizados por el comando de trabajadores de la empresa ITT en Chile, que lucha por la nacionalización, sin pago, de todos los bienes de la ITT en nuestro país y, consecuentemente, nuestra militancia agitará, a nivel de bases, nuestra plataforma antimperialista de diez puntos. (Ver más adelante).

PF.— En cuanto a la posición del MAPU en la orientación que deba tener la política externa de Chile, quisiéramos que hiciera usted referencia a tres puntos: a) las actuales conversaciones chileno-norteamericanas; b) el problema de las indemnizaciones (en el sentido que existirían grupos proclives dentro de la UP a pagarlas); y c) en materia del tratamiento dado en los Estados Unidos a las agencias del gobierno chileno.

O. G. G.:— La posición, que fue unánime del MAPU, es que sabemos que el imperialismo es el enemigo más poderoso que "tiene la revolución chilena y la historia enseña que es un enemigo del cual no hay que descuidarse. Sabemos que el imperialismo sólo cede cuando ve ante sí el peligro de una derrota. Esta es la experiencia de Vietnam, de Cuba y de todos los pueblos que han luchado contra él.

—En ese sentido entendemos que las conversaciones con Estados Unidos, que se desarrollan ahora, no pueden hacernos pensar que el imperialismo está por un "modus vivendi" con el gobierno de la Unidad Popular. Porque en Chile la cuestión del poder NO está resuelta, y por lo tanto, el imperialismo siempre se jugará por tratar de atacar al gobierno de la Unidad Popular o plantearle condiciones inaceptables.

—Nosotros creemos que las conversaciones son positivas, no dependiendo de un problema de principios... si conversamos o no... sino sobre qué base se conversa y creemos que hay dos condiciones previas en la conversación. Primero: sobre el cobre no hay más que discutir. El cobre es chileno. Segundo: que Estados Unidos termine su agresión porque, de no ser así, en el hecho, significaría sostener una relación en la cual Chile se mantendría con una soga al cuello y no tiene sentido realizarla.

—En cuanto al último punto que usted menciona, se debe destacar que dentro de las decenas de agresiones desatadas por el imperialismo contra Chile, desde septiembre de 1970, hay una a la cual no se ha dado mucha publicidad, se refiere al carácter dado por el gobierno norteamericano a las oficinas del gobierno chileno en territorio de Estados Unidos. El gobierno norteamericano les ha dado carácter de "agencias de potencia extranjera", lo que, de acuerdo a la ley norteamericana, significa que el FBI puede revisarlas. Esta situación es inaceptable y nosotros planteamos que se les dé en Chile, a las oficinas norteamericanas, el mismo trato que se da en Estados Unidos a las" nuestras.


PLATAFORMA ANTIMPERIALISTA DEL MAPU

El siguiente es el capítulo referido a la acción antimperialista, contenido en la plataforma política levantada por el MAPU para las elecciones de marzo y a la que hace referencia en la entrevista otorgada a Punto Final, el secretario general de ese partido, Oscar Guillermo Garretón:

"El imperialismo es el enemigo principal de nuestro pueblo y de todos los pueblos del mundo.

En 1973, año en que debe definirse en todos los planos el enfrentamiento con el imperialismo, año en que debe decidirse si el vencedor será el pueblo de Chile o el imperialismo, la lucha con el agresor extranjero deberá intensificarse.

El MAPU plantea al pueblo, a la UP, a toda la izquierda, y se compromete a impulsar la plataforma siguiente:

1º. Defensa de nuestro cobre nacionalizado.

El cobre es chileno y nada ni nadie puede obligarnos a devolverlo o a pagar indemnización alguna.

Nadie paga por lo que es propio.

2º. Exigir del Congreso Nacional, en base al proyecto enviado por el Gobierno, el pronto despacho de la ley que nacionaliza la Compañía de Teléfonos, de propiedad de la ITT, y la ampliación de esa legislación con el fin de expropiar todos los bienes que la ITT tiene en nuestro país.

Dicha expropiación, dada la actitud agresora de la compañía imperialista, debe ser sin compensación de ningún tipo.

3º. Rechazar y denunciar ante las masas las presiones ejercidas por el Gobierno de los Estados Unidos destinadas a impedir que nuestro país pueda servir la deuda externa contraída por los gobiernos anteriores de Chile con otras naciones.

4º. Rechazar y denunciar ante el pueblo las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos a través de los organismos internacionales de créditos.

5º. Suspensión inmediata del pago de la deuda externa a Estados Unidos, mientras el imperialismo norteamericano mantenga su agresión económica en contra de Chile.

6º. Confiscación inmediata de aquellos bienes de las empresas norteamericanas que se sumen a la política de agresión del Gobierno de ese país.

7º. Expulsar del país a aquellos ciudadanos norteamericanos que realizan actividades contrarias a los intereses, la soberanía y la seguridad del país. De igual manera, prohibir el funcionamiento de instituciones aparentemente altruistas, pero que en la realidad cumplen labores antinacionales y de espionaje, como son, por ejemplo, los llamados Cuerpos de Paz.

8º. Dar en Chile a las oficinas y misiones comerciales de Estados Unidos un trato recíproco al que reciben las nuestras en ese país.

9º. Revisar todos los pactos o compromisos bilaterales contraídos por nuestro país con Estados Unidos, en caso de que su Gobierno mantenga su agresión a Chile.

10º. Acentuar y profundizar la batalla por la defensa de nuestras divisas. Constituye una tarea antimperialista, una tarea patriótica de primer orden, el ahorro de divisas en la adquisición de repuestos mediante su fabricación en Chile; a través del ahorro de materias primas importadas; a través del aumento de nuestra producción agropecuaria.

Ganar la batalla de la producción en el campo y la ciudad es un triunfo patriótico sobre el imperialismo yanqui.

11º. Acrecentar y elevar a primer plano nuestra solidaridad con la lucha de los pueblos contra el imperialismo norteamericano, especialmente con la heroica lucha de los pueblos de Vietnam, Camboya y Laos. La expresión más alta de nuestra solidaridad con la lucha de esos pueblos contra el agresor yanqui debe ser, en todo caso, el desarrollo y profundización de nuestro propio proceso revolucionario, conquistando acá el poder y construyendo el socialismo. Los éxitos en nuestro combate contra el imperialismo serán nuevas estacas clavadas en el corazón de los explotadores de todos los pueblos oprimidos del mundo".


CARTA PUBLICA DEL MAPU A LA UP

Compañero
Rafael Agustín Gumucio
Presidente del Partido de la UP
Presente.

Compañeros:

La situación que en el MAPU provocó un grupo divisionista, aunque es problema interno de nuestro partido, coloca al conjunto de la UP frente a una definición cuyas repercusiones pueden ser decisivas para el futuro de nuestros partidos y sus normas de convivencia.

En concreto, creemos que esta situación plantea la imperiosa necesidad que los partidos se pronuncien con claridad acerca del criterio que para esta situación u otras similares del futuro adoptará la UP en cuanto al reconocimiento de los partidos integrantes y sus dirigentes legítimos.

El MAPU, uno de los fundadores de la UP, realizó en noviembre de 1972 su II Congreso Nacional, cuya legitimidad fue reconocida por ustedes y por los partidos obreros del mundo entero que participaron en nuestros debates.

En ese II Congreso Nacional, el MAPU eligió un Comité Central de sesenta y cinco miembros, y al finalizar, los partidos de la UP asistieron al acto del Estadio Santa Laura, ratificando con su presencia el respeto a las decisiones del MAPU. En ese mismo acto escucharon la palabra del nuevo Secretario General, Oscar Garretón, a quien además felicitaron por su designación.

En los meses posteriores al Congreso, hasta hoy, el compañero Presidente, la UP y Chile entero han reconocido la legitimidad incuestionable de la nueva directiva del MAPU. Fueron, por lo demás, innumerables las reuniones de jefes de partidos de la UP, donde la voz del partido fue llevada por su Secretario General, o por quienes lo representaban. Más allá de la mayor o menor coincidencia política con nuestras posiciones, a ningún partido de la UP se le pasó por la mente poner en duda la validez y autoridad de las decisiones que soberanamente el MAPU tomaba en sus organismos regulares.

Sin embargo, en esta semana un grupo de militantes de nuestro partido —hoy expulsados— ha pretendido cuestionar lo que nadie ha puesto en duda: la legitimidad de las decisiones tomadas por los organismos del MAPU.

Una minoría divisionista pretendió arrogarse la autoridad del pleno del Comité Central y pretendió "de facto" adoptar decisiones inaceptables.

Nuestra posición es que resulta un precedente de proyecciones incalculables que la UP permanezca indefinida frente a estos procedimientos, o los avale. Eso significaría consagrar el criterio de que las relaciones entre partidos se rigen, no por una política de principios, de respeto a ellos, sino por otras razones.

La necesidad de definir un criterio ya se presentó cuando un grupo divisionista abandonó el partido Radical, para formar luego el PIR. Hoy, ante la repetición de estos hechos esta definición es impostergable.

La UP, a nuestro juicio, sólo puede reconocer a quienes legítimamente representan a los organismos máximos de cada uno de los partidos integrantes de nuestra alianza. Para el reconocimiento de estos organismos hay elementos de evidencia y constatación universales, que se manifiestan en actos y eventos partidarios de alta significación, como los congresos, plenos, convenciones u otros unánimemente aceptados por los respectivos partidos y de conocimiento público.

Nos parecería un grave error el que se aceptaran otros criterios que no fueran los que representan la legitimidad dentro de cada partido. Nos parecería más grave aún que por uno u otro motivo de carácter particular se establecieran criterios de reconocimiento circunstanciales, propios de cada ocasión y acordes con la conveniencia o simpatías de cada agrupación.

Muy por el contrario, estamos por una política de principios., que es la única que puede garantizar el respeto mutuo y la seguridad de una alianza que se rige por normas claras y categóricas, normas que no hacen depender de las eventualidades del momento la fortaleza de la unidad en torno a una política común, y regida por un programa y por un pacto político como el que hemos definido en diciembre de 1969 y a comienzos de 1970, y que nos proporcionaron la base para el gran triunfo de septiembre.

El MAPU, su dirección, las definiciones programáticas del Segundo Congreso, mantienen imperturbablemente la línea de adhesión a la UP y al gobierno que contribuimos a elegir y desarrollar.

Dentro de este marco de unidad programática, el MAPU no renunció nunca, al igual que los otros partidos, a su autonomía, y a su perfil propio, a la elaboración de su línea política. Es así como después del triunfo, realizamos nuestro Primer Congreso, y en diciembre de 1972, nuestro II Congreso, eligiendo cada vez nuestras direcciones, las cuales fueron unánimemente respetadas, tanto internamente como fuera de nuestro partido.

Creemos que así seguirá siendo en el futuro. Ya hemos extirpado de nuestro partido los elementos fracciónales y divisionistas, y lo seguiremos haciendo con todos aquellos que no respeten nuestras definiciones programáticas o nuestra unidad de dirección.

Ello es tanto más legítimo cuanto que la abrumadora mayoría de los dirigentes y de las bases de nuestro partido han repudiado siempre el divisionismo, porque él está reñido con los métodos y conductas permanentes de la clase obrera.

Por las razones que hemos aducido, creemos de la mayor urgencia ratificar en la UP los principios que hemos delineado, y por ello solicitamos a cada partido y al conjunto de la UP, la realización de una discusión que tenga como tema de fondo este problema de la relación entre nuestros partidos, y de los criterios de principio acerca de su mutuo reconocimiento.

De este modo, podremos fijar una norma común, válida para todos, que proporcione seguridad y firmeza a nuestra alianza, fortaleciéndola más allá de cualquier situación contingente.

Con saludos revolucionarios,

ÓSCAR GUILLERMO GARRETÓN
Secretario General del MAPU.


ALGUNOS ANTECEDENTES
ACERCA DEL DESARROLLO HISTÓRICO DEL MAPU

Podemos distinguir en el MAPU tres períodos fundamentales. El primero, que parte desde su fundación, en mayo-agosto de 1969, y que termina con la realización del Primer Congreso Nacional (noviembre de 1970); un segundo período desde esa fecha hasta el II Congreso Nacional (diciembre de 1972); y un tercer período a partir de entonces hasta la marginación y expulsión del partido de la fracción reformista de Gazmuri, el 7 de marzo reciente. Un documento del MAPU explica:

"1) El antecedente inmediato y la columna vertebral del MAPU de ese período era la izquierda "rebelde" que rompe en mayo de 1969 con el PDC. Pues bien, esta no es otra cosa que "pequeña burguesía radicalizada". En lo ideológico, esto se expresaba en su heterogeneidad, es decir, en la coexistencia de sectores "cristianos" o pseudo-cristianos con sectores pre-marxistas. En lo político, también en su heterogeneidad, en la coexistencia de sectores con posiciones reformistas y sectores con posiciones revolucionarias o "izquierdistas".

2) El MAPU no podía ser, en su primer período, mucho más que una reproducción corregida y ampliada del "rebeldismo". Y de hecho no lo fue. En rigor, y a despecho de cualquier interpretación más o menos "romántica" y subjetiva, ningún sector o grupo estaba ideológicamente preparado para asumir, impulsar e imponer en el seno de la naciente organización (en el terreno ideológico, político y orgánico) las posiciones del proletariado, esto es, el marxismo-leninismo.

3) Hubo un sector, sin embargo, que "intuía" y que buscaba con honestidad la ideología de la clase obrera, que trataba de acercarse a ella y asumirla, y que estaba integrado principalmente por los equipos que Condujeron a la JDC durante 1967-1969. Sin embargo, se trataba de un sector estrictamente "pre-marxista", fuertemente influido por posiciones pequeño-burguesas. Era un sector de gran capacidad orgánica y notable sensibilidad política. Era el sector que "hacía el trabajo" dentro del partido.

4) Era otro sector, sin embargo, el que controlaba formalmente el naciente partido: un sector socialdemócrata y reformista, también pequeño-burgués. Era el grupo que le daba al MAPU la "imagen" externa, imagen de izquierda, pero también de "ponderación" y "seriedad". Era un sector ideológicamente débil y políticamente sin arraigo en la base del partido. Era un sector que fundaba, pues, su fuerza en factores como el "caudillismo", el "prestigio" público, la capacidad de maniobras, etc. En esto radicaba, al mismo tiempo, buena parte de su precariedad.

5) Ambos sectores entraron en conflicto apenas se constituyó el MAPU (conflicto que se arrastraba desde los tiempos del "rebeldismo"). El núcleo revolucionario debió organizarse fraccionalmente para disputar el control del Partido al otro sector. La lucha culminó en el I Congreso, en noviembre de 1970, con la derrota del sector pequeño burgués-reformista y con el ascenso a la dirección del partido de los sectores revolucionarios (aún pre-marxistas y pequeño-burgueses).

En suma, el MAPU fue durante su primera etapa una organización fundamentalmente pequeño burguesa tanto en el plano ideológico como político y orgánico. Su lucha interna y su desarrollo se dieron, en lo básico, dentro de los marcos ideológicos de la pequeña burguesía. Tal es la escueta verdad que es necesario tener presente acerca de ese período, si es que pretendemos reconstruir la historia del MAPU sin mitos y sin falsificaciones.

8. El segundo gran período del desarrollo histórico del MAPU es el que empieza con el I Congreso Nacional y que se extiende hasta el II Congreso. Sin lugar a dudas, es ésta la etapa más fecunda del desarrollo histórico del partido.

Un nuevo contexto histórico viene a cambiar la "problemática" interna, modifica el sentido de la lucha ideológica en el seno del partido y los "alineamientos" de fuerzas correspondientes. La realidad política, es decir, la lucha de clases, impone al partido exigencias nuevas y diferentes. El carácter del gobierno popular, las nuevas formas de la lucha de masas, la cuestión del poder, etc., son ahora los temas en torno a los cuales es necesario discutir y definir posiciones. El partido, a través de su Dirección, debe pues responder frente a las nuevas urgencias tácticas y de hecho responde. El problema, sin embargo, no era simplemente responder, sino cómo responder. Y sólo habían dos modos generales de hacerlo: un modo pequeño-burgués y otro proletario. ¿De qué manera lo hizo la Dirección del MAPU?

9. La forma de enfrentar y responder a las exigencias que planteaban las masas y la lucha revolucionaria en Chile por parte de la Dirección, desde el l.er Congreso hasta el 2º Congreso, es lo que determina el desarrollo general del partido en el plano orgánico, político e ideológico, y su situación actual y sus problemas.

En la medida de que la Dirección del partido elegida en el I Congreso no era aún hegemónicamente marxista-leninista (a menos que reemplacemos la verdad por los mitos); y en la medida de que las concepciones estratégicas aprobadas en dicho Congreso adolecían de manifiestas insuficiencias, errores y debilidades (desde un punto de vista proletario, es decir, marxista-leninista), en esa medida la Dirección del partido estaba de por sí incapacitada para enfrentar y responder a las. nuevas exigencias de la lucha de clases de una manera revolucionaria y proletaria. El partido y la Dirección no estaban armados ideológicamente para hacerlo. Un salto cualitativo en el plano ideológico y estratégico era indispensable para asumir un rol no pequeño burgués, en la etapa que se iniciaba.

10. El desenvolvimiento del MAPU durante los últimos dos años ha estado pues condicionado por los factores señalados anteriormente.

Sobre la base de una interpretación más o menos correcta del "estado de ánimo" de las masas (y no siempre ni necesariamente de sus intereses de clase), y en el marco de un ascenso global del movimiento de masas, el partido crece y se extiende extraordinariamente en lo cuantitativo. El MAPU, en esos casi dos años, se implanta sólidamente entre las masas obreras de la ciudad y del campo. Su organización se desarrolla. Se forman nuevos regionales y se fortalecen los existentes.

Políticamente, sin embargo la Dirección aquella es sobrepasada por el desarrollo de la lucha de masas. El partido no llega a ser percibido por las masas como el principal destacamento conductor o, siquiera, como uno de los más importantes y decisivos. En este sentido, el rol del partido resulta objetivamente subalterno. Es, para muchos, un importante "núcleo de reflexión y elaboración", pero no una vanguardia proletaria y revolucionaria. La Dirección del partido era, en consecuencia, políticamente débil desde un punto de vista proletario. ¿Cómo explicar este hecho, que la propia Dirección debió por lo demás reconocer? ¿Incapacidad personal de los integrantes de la Dirección? Evidentemente, no. La explicación fundamental debía buscarse en el terreno ideológico.

11. Debe indicarse al Tercer Pleno de la Dirección Nacional (28, 29 y 30 de mayo de 1971) como el punto de inicio de las divergencias ideológicas y políticas significativas durante la segunda fase. En los Plenos posteriores (IV y V) las divergencias se reiteraron y profundizaron. En el Pleno Extraordinario de fines de julio del año pasado, la situación hace crisis, situación que se reproduce más o menos aproximadamente en los meses siguientes en relación con el Regional Norte-Costa y que se expresa en el Pleno número VI, en los primeros días de noviembre.

¿Cuál ha sido el desarrollo aproximado de tales discrepancias? Veamos, en síntesis:

I.— Tercer Pleno, mayo de 1971: se plantea por primera vez el problema del Estado.

II.— Cuarto Pleno, diciembre de 1971: relación entre los problemas orgánicos y políticos del partido. Debilidades estratégicas del partido y de la Unidad Popular.

III.— Sucesos de mayo en Concepción: concepción de las movilizaciones de masas y carácter de la crisis de dirección en la UP.

IV— Quinto Pleno, junio de 1972: Caracterización de la situación, significado de la política "consolidacionista" del PC y tipo de hegemonía dentro de la UP y del gobierno (hegemonía revolucionaria o centrista);

V. Pleno Extraordinario, julio de 1972: Significado de la Asamblea del Pueblo en Concepción, significado del Poder popular y forma de construcción de este Poder. Es decir, nuevamente el problema en debate es el del Estado y del Poder planteado ya en el Tercer Pleno, en mayo de 1971.

VI.— Sexto Pleno, octubre de 1972: La crisis de octubre. Análisis de la coyuntura, causas y consecuencias.

VII— Julio, octubre de 1972: Carácter y significado de las sanciones en contra de dos regionales calificados de "ultras": el Regional Concepción y el Regional Santiago Norte-Costa. Relación entre dichas sanciones y la lucha interna del partido.

Tal ha sido aproximadamente la forma en que se plantearon los problemas internos del partido desde el punto de vista de su desarrollo hasta el II Congreso Nacional. Ahora bien, ¿Cómo podrían sintetizarse los problemas o discrepancias desde el punto de vista ideológico y político? Creemos que del modo siguiente:

I.— Caracterización del proceso revolucionario chileno (cuestión del Poder, tareas estratégicas, fuerzas motrices, vía estratégica, hegemonía proletaria, etc.).

II.— Caracterización del gobierno popular (significado, tareas, etc.).

III.— Alternativas estratégicas actuales (centrismo —"Democracia Avanzada"— fascismo o socialismo).

IV— El Partido Revolucionario del Proletariado (actitud hacia la UP, hacia el PC, rol del MAPU).

12. El II Congreso del MAPU fue la ocasión en que se enfrentaron globalmente las dos grandes tendencias que se habían gestado y desarrollado en su seno. La tendencia reformista y pequeñoburguesa, por un lado, y la tendencia proletaria y leninista, por el otro.

La primera se presenta al Congreso con un proyecto de programa (denominado Proyecto 1, elaborado por el subsecretario de entonces, Enrique Correa. La segunda tendencia lo hace con un proyecto (conocido dentro del partido como Proyecto 2, elaborado colectivamente por Gonzalo Ojeda, Rodrigo González, Kalki Glauser y Eduardo Aquevedo, todos ellos ligados de alguna manera a los regionales más poderosos y representativos del partido). El Proyecto 2 incluía, además, una crítica global al proyecto de la Comisión Política de ese entonces. (Dicha crítica se denominó POR UN PARTIDO REALMENTE PROLETARIO, y se adjunta al final de esta reseña).

Pues bien, el Congreso finaliza con un amplio triunfo de los sectores de izquierda y proletarios del MAPU. Estos representaron más del 60% del total de los delegados (1.500). Se aprobó el Proyecto 2, se aprobaron nuevos Estatutos y se eligió un Comité Central de 65 miembros titulares, de los cuales 38 representaban a la mayoría y 27 a la minoría. El Comité Central, a su vez, eligió una Comisión Política de 15 miembros, con 9 de mayoría y 6 de minoría. Fue la mayoría del Comité Central, en fin, la que eligió a Oscar Garretón como secretario general del MAPU.

Así queda cerrada esta segunda gran etapa de la historia del MAPU.

13. La última fase es la que se inaugura al clausurarse el II Congreso y que se extiende hasta los días recientes.

Los hechos básicos de este último período son, en síntesis:

— el trabajo obstruccionista del grupo de minoría, dentro de todos los organismos de dirección del partido desde el día siguiente del Congreso.

— la organización y el comportamiento fraccional de un sector de la minoría desde mediados de diciembre de 1972 hasta el mismo 7 de marzo pasado, distribuyendo sus cuadros fracciónales a lo largo del país, operando sincronizadamente con la minoría de la Comisión Política (Gazmuri, Correa) donde naturalmente radicaba el núcleo central de la fracción.

— el impulso, por parte de la fracción, de campañas de desprestigio contra los dirigentes de la mayoría del partido.

— la proliferación de actos de indisciplina en algunos regionales del país (en Santiago, sobre todo), tendientes a romper la unidad de mando y de dirección, y a limitar la eficacia de los organismos dirigentes del partido.

— las denuncias desde sectores y militantes de base acerca de actividades fracciónales dentro de algunos comités locales y regionales por parte de dirigentes ligados a la minoría derrotada en el Congreso. Esto empieza a ocurrir a mediados de enero.

— la Comisión Nacional de Control y Cuadros recibe tales denuncias y empieza a investigar a fines de enero.

— la Comisión política aprueba por unanimidad una plataforma antimperíalista y una plataforma general de campaña que incluye a la anterior, logrando subordinar ideológicamente al sector de minoría, y después de una discusión prolongada deliberadamente, dicha plataforma (que se adjunta y reproduce al final) expresa en lenguaje simple las principales tareas políticas del proletariado para este período.

— A fines de febrero, cuando hablan ya en la Comisión Nacional de Control y Cuadros más de 40 "casos" acusados de indisciplina y de actividades fracciónales, el propio grupo fraccional empieza a acusar a la Dirección de estar actuando "represivamente". Las investigaciones siguen adelante y ya a principios de marzo la red fraccional estaba prácticamente identificada y al descubierto.

— El 2 de marzo El Mercurio publica un Informe aprobado por la Comisión Política del partido para la discusión interna. El ministro Fernando Flores, que había cometido reiterados actos de indisciplina y desacato a la dirección, y que estaba actuando también orgánicamente con la fracción, se apresura a declarar públicamente su desacuerdo con dicho informe. Fernando Flores atropello así, consciente y deliberadamente, normas elementales de disciplina partidaria. Por cierto, estaba cumpliendo instrucciones del centro fraccional, que desesperado ante el desarrollo de las investigaciones en Control y Cuadros, necesitaba urgentemente crear "hechos políticos" que permitieran acelerar el desenlace de la lucha interna.

— La Comisión Política, el mismo día de la elección, el 4 de marzo, adoptó el acuerdo de convocar a una reunión del Comité Central para el viernes 9 de marzo, con el propósito de analizar el resultado electoral y la situación interna del partido. Allí se darían a conocer los resultados de las investigaciones de la Comisión de Control y Cuadros y otros antecedentes especiales que entregaría la Comisión Política acerca del problema interno.

— La fracción se desesperó. Pensó equivocadamente que se expulsaría a algunos de sus integrantes. No era ese el propósito de la Dirección. Tampoco era posible, pues, a pesar de haber una mayoría clara en contra de la fracción en todos los organismos de Dirección y en el Comité Central, no había los dos tercios necesarios. Allí sólo se haría la denuncia política del problema, pero Gazmuri estaba ya resuelto a marginarse del partido y a intentar su división. Eso es lo que trataron de hacer el 7 de marzo y los días siguientes, con grandes y poderosos apoyos externos. Su fracaso empiezan ya ha reconocerlo públicamente ellos y sus aliados.


UN DOCUMENTO REVELADOR

En el Segundo Congreso del MAPU las posiciones se definen en torno a dos documentos.

Entregamos aquí parte del que sirvió de base para la elaboración del Programa definitivo surgido de ese evento y que contiene los lineamientos principales de la actual línea política del MAPU:

POR UN PARTIDO REALMENTE PROLETARIO
(Crítica al Proyecto Uno de Programa)

Introducción

"El propósito de este documento es criticar algunos de los aspectos más relevantes del Proyecto Uno de Programa entregado para la discusión previa al Congreso Nacional. No se trata, por lo tanto, de una crítica exhaustiva. Muchas cuestiones quedan sin ser examinadas y criticadas.

Criticar dicho Proyecto, aunque fuera de manera insuficiente, nos ha parecido una necesidad y una obligación. Se trata, en efecto, de un documento que expresa las posiciones de un sector importante de nuestro Partido, del sector que hasta ahora ha predominado dentro de su Dirección. Pero, además, se trata de un documento que expone una línea política que, de ser adoptada por el Partido, lo mantendría ideológica y políticamente desarmado e incapacitado para entregar una dirección proletaria y revolucionaria a las masas.

El MAPU ha jugado hasta hoy un rol importante aunque secundario en el desarrollo de las luchas obreras y de masas. Ello ha sido así, principalmente, por las debilidades e insuficiencias ideológicas en su Dirección, por la ausencia de una línea estratégica coherente y proletaria. El Proyecto Uno de Programa no hace otra cosa que consagrar o preservar esa misma precariedad ideológica. Reitera, en lo central, las mismas posiciones y contradicciones vigentes hasta hoy. Por consiguiente, tiende a ratificar la misma función subalterna desempeñada por el MAPU hasta el presente.

Si lo anterior es grave, más lo es todavía el hecho de que, en consecuencia, nuestro Partido quedaría objetivamente al margen de las grandes tareas actuales del proletariado: construir su vanguardia, edificar su Partido, y simultáneamente, luchar por el poder y el socialismo.

El MAPU debe constituirse, a breve plazo, en el destacamento más decisivo y fundamental del proletariado chileno. En el destacamento marxista-leninista más consecuente. Pues bien, una de las condiciones imprescindibles de ello es combatir y derrotar en su seno las posiciones o tesis centrales expresadas en el Proyecto Uno de Programa. Por lo tanto, ayudar a ese objetivo es otro de los propósitos de este documento.

I.— Acerca del Carácter de la Revolución Chilena.

1. La caracterización de la revolución chilena que el Proyecto de Programa Número Uno nos presenta adolece de confusiones y contradicciones evidentes. En él se mezclan afirmaciones correctas con otras claramente inaceptables o incorrectas.

2. En dicho Proyecto, en efecto, se afirma que "la revolución chilena tiene un carácter socialista" (Tesis 41). En esto estamos todos de acuerdo. Pero el problema no es estar de acuerdo con el apellido que le pongamos a nuestra revolución, sino qué se quiere decir cuando se afirma que es socialista. El problema es saber de qué clase de socialismo se nos está hablando y cómo se llega a él. Pues bien, aquí es donde el Documento empieza a fallar. Porque afirma, al mismo tiempo, que es "la destrucción de los monopolios" lo que "abrirá las puertas a la construcción del socialismo en Chile". Sostiene que "al destruir los monopolios y terminar con el dominio que sobre Chile ha establecido el capital imperialista, se está hiriendo de muerte al capitalismo", debido a que "en las condiciones actuales chilenas, el capitalismo no puede subsistir sin monopolios y sin un consistente apoyo del capital extranjero imperialista". (Tesis 39).

Estas últimas afirmaciones son claramente erróneas e incorrectas. ¿Por qué?

3. Nadie duda de que al expropiar los monopolios y nacionalizar las empresas yanquis se está dando un gran paso adelante, se está avanzando por un camino que puede conducir a la destrucción del capitalismo y a la construcción del socialismo en nuestra patria. Pero eso no significa, de manera alguna, que se esté "hiriendo de muerte al capitalismo". La historia reciente ha demostrado que en países tan subdesarrollados y dependientes como lo es Chile "en las condiciones actuales", el capitalismo puede subsistir perfectamente bien "sin monopolios" y "sin un consistente apoyo" del capital imperialista. Hay países en que se han estatizado todas las empresas importantes, se ha terminado con los monopolios y se han roto los lazos con el imperialismo, sin que por eso el capitalismo haya desaparecido. Lejos de ello, se ha fortalecido, al entrar en una nueva forma de capitalismo de Estado sin monopolios privados, que le permite emplear mecanismos más eficientes de planificación capitalista de la economía. Estos regímenes se han denominado "democracias nacionales" o "democracias avanzadas", cuyo ejemplo más ilustrativo es Egipto, desde la "revolución" de Gamal Abdel Nasser. Por su parte, la república africana de Ghana demostró de manera trágica los límites y debilidades de estos regímenes. Lo mismo puede decirse de Indonesia.

¿Por qué esto es así? Porque es posible destruir los monopolios sin destruir el Estado burgués, y porque sin demoler el Estado Burgués e instaurar un nuevo Estado, un Estado Popular a través del cual el proletariado ejerza su dictadura, el capitalismo como régimen sigue funcionando. Sin destrucción del Estado burgués no hay capitalismo "herido de muerte". Sin destrucción del Estado burgués y construcción de otro nuevo no hay construcción del socialismo, aunque se expropien todos los monopolios y latifundios, y se nacionalicen todas las riquezas básicas.

4. ¿Qué es, entonces, lo que asegura o define el "carácter socialista" de la revolución? En primer lugar, la conquista del Poder por el proletariado, es decir, la destrucción del Estado burgués y la construcción de otro diferente, el Poder Popular. En segundo lugar, la expropiación y socialización de los medios de producción básicos, y la forma democrática de la relación entre dirigentes y dirigidos. En otras palabras, para asegurar el "carácter socialista" de la revolución el proceso no debe ser sólo antimonopolista, sino también anticapitalista, y esto se asegura, antes que nada, al resolver revolucionariamente el problema del Estado y del Poder, sin lo cual ninguna socialización es posible.

5. Ahora bien, como ocurre que en el Proyecto de Programa Número Uno se plantea incorrectamente el problema del Estado y del Poder, todas las afirmaciones que se hacen acerca del "carácter socialista" de la revolución y acerca de su desarrollo "ininterrumpido" no pasan de ser hermosas definiciones y lindas palabras. La línea política que nos ofrece el Proyecto 1, es pues, contradictoria e incoherente.

II.— Acerca del Problema del Estado y el Poder

6. La cuestión más importante y definitoria del Proyecto 1, la que deja más en claro su verdadero carácter y orientación, es la que tiene que ver con el Problema del Estado y del Poder. Es aquí donde la ambigüedad y las contradicciones son más evidentes y más graves.

7. Se nos dice por un lado, en efecto, que "la tarea central para iniciar este proceso es la de cambiar el contenido de clases del Estado, convertirlo de instrumento de la dictadura de la burguesía en la más elevada expresión de la dictadura del proletariado. Esta transformación no es posible sino mediante la destrucción del Estado burgués... Rechazamos la alusión reformista de que la transformación de la sociedad pueda llevarse a cabo sin este requisito indispensable" (Tesis 23). Luego se expresa: "La victoria en la lucha por el poder de la clase obrera y sus aliados dará como resultado la destrucción del Estado burgués y la construcción en su lugar de un Estado Popular con hegemonía proletaria; en otras palabras, una forma específica de dictadura proletaria... La victoria sólo será posible si la alianza del pueblo construye un poder alternativo" (Tesis 42 y 44).

Más allá de ciertas confusiones o errores secundarios, las afirmaciones anteriores son en general correctas. Las aceptamos y las aplaudimos.

8. Sin embargo, el autor o los autores del Proyecto 1 dan, en las líneas siguientes, un tremendo salto atrás. Consciente o inconscientemente rectifican el contenido de sus anteriores palabras. Veamos como lo hacen.

9. Primera contra-afirmación: "Ha alcanzado una parte del poder una coalición popular ... que principalmente se propone la tarea de conquistar el poder a partir de la nueva posición ganada: el Gobierno...; posesión del Gobierno que asume así... el carácter de principal centro de poder conquistado hasta hoy por el proletariado y sus aliados" (Tesis 49 y 59).

¿Qué significan estas expresiones del Proyecto 1? Significan algo muy claro y que muy poco tiene que ver con el marxismo: que a juicio de los que suscribieron dicho Proyecto, "conquistar el poder" es más o menos sinónimo de ocupación del Estado burgués por parte del proletariado; que "conquistar el poder" constituye un proceso gradual en que primero se gana tal parte del Estado o Poder burgués (por ejemplo la rama ejecutiva) y después, progresivamente, las demás partes (el Parlamento, el Judicial, etc.); significan que, a su juicio, es posible separar en el tiempo el proceso de destrucción de tal aparato y el proceso de construcción del nuevo poder y Estado alternativo.

Ahora bien, tales concepciones acerca del Poder son falsas y, por supuesto, completamente ajenas y contrarias al marxismo-leninismo.

10. Segunda contra-afirmación: "La existencia del Gobierno Popular lleva a su máxima expresión la dualidad de poderes que entran en contradicción en Chile... Estas tareas serán posibles sobre la base de extender a todos los ámbitos de la vida nacional el poder popular que el Gobierno expresa en su máximo nivel...; no habrá poder popular sin un Gobierno que lo exprese de manera principal ,..; el poder popular alternativo y opuesto al de las viejas clases separa y divide en su interior al Estado burgués, gracias a la posesión del Gobierno que asume así... el carácter de principal centro de poder conquistado hasta hoy por el proletariado y sus aliados". (Tesis 48, 52, 59).

He aquí nuevas afirmaciones falsas, que echan por tierra las tesis correctas señaladas al comienzo (Tesis 23, 42 y 44 indicadas en el punto 7 nuestro). Se sugiere, en efecto, que antes del Gobierno Popular ya existía una situación de doble poder, que ahora sólo es llevada a su "máxima expresión". Esto no es efectivo. El poder doble o alternativo del proletariado frente al de la burguesía sólo comienza a gestarse después de septiembre de 1970 y de un modo sólo embrionario. ¿Qué órganos, qué instituciones expresaban antes de 1970 ese poder popular, ese contra-poder? ¿Acaso se insinúa el disparate de que organismos gremiales como la CUT o destacamentos políticos populares eran la forma de manifestarse de tal poder antes de aquella fecha?

Sin embargo, aún más grave es la afirmación de que el Gobierno es hoy la "máxima expresión" del poder popular naciente, y que en virtud de su existencia se habría instaurado una situación de "doble poder" dentro del Estado burgués que lo "separa y divide en su interior".

Naturalmente, eso es imposible. Lo más que podría ocurrir es que el Gobierno comenzase a dejar de ser parte del Estado burgués, rompiéndolo así de hecho. Pero tal cosa es impensable sin que cambie la forma de funcionamiento del Gobierno, una forma en que las decisiones son tomadas por los altos funcionarios al margen de todo control de masa, y que es entre otras cosas lo que hace del Gobierno una parte del Estado burgués. Ahora bien, romper esa forma burguesa de funcionamiento implica subordinar el Gobierno a un Poder Popular de masas existente fuera de él. Cualquiera expresión significativa de poder popular, como lo demuestran todas las revoluciones contemporáneas, es por definición alternativa al poder burgués, ajena y exterior a él, autónoma respecto a la institucionalidad burguesa, dependiente sólo de la fuerza y capacidad de combate de las masas, etc... El mero hecho de que la UP o el proletariado controlen el Gobierno, no significa en modo alguno de que cambie su carácter de clase o se "independice" del Estado burgués del cual es integrante, es decir, no significa que se haya transformado en un "centro de poder" popular, en un órgano de poder popular con las características primarias que éstos deben tener y que ya indicábamos antes.

11. Tercera contra-afirmación: "la ilusión reformista, de que en Chile sería posible destruir el Estado burgués y el poder capitalista sin pasar por una etapa de dictadura del proletariado ... La utilización de la legalidad burguesa, si no existe una dirección política clara, puede conducir a desviaciones legalistas ... que no se plantee las tareas de transformar y posteriormente destruir esta legalidad. Estas desviaciones, de prevalecer, terminarían por empantanar y paralizar el curso del proceso revolucionario" (Tesis 58 y 60).

¿Qué se nos quiere decir con esto? ¿Que la destrucción del Estado burgués es posterior a la instauración de la dictadura del proletariado, y no un proceso simultáneo e incluso previo en muchos aspectos, como lo muestra la historia y el ABC del marxismo? ¿Se pretende acaso que el proletariado puede ejercer su dominio o dictadura de clase a través del viejo aparato estatal de la burguesía, y no a través, necesariamente, de un Estado nuevo, de un Estado proletario y popular?

Se nos habla de "transformar y posteriormente destruir" la legalidad burguesa. Dicho así, tal cosa parece correcta. Pero si uno se atiene al conjunto del Proyecto 1 para interpretar su sentido, entonces resulta claro que esta afirmación está orientada a avalar la tesis de una etapa previa de la conquista del poder en que se trata sólo de reformar la institucionalidad vigente sin simultáneamente ir destruyéndola. Pero no es posible avanzar un paso en la conquista del poder sin destruir el Estado burgués, es decir, sin reemplazar las viejas instituciones u órganos de ese Estado, sin construir nuevos órganos e instituciones a través de los cuales la clase obrera y las masas ejerzan su dominio. Todo lo cual no impide, simultáneamente, volver en contra de la burguesía las armas institucionales y jurídicas que ella misma ha creado. Usarlas precisamente para destruir el viejo Estado.

Plantear la "transformación" de la institucionalidad burguesa, esto es, del Estado vigente, como una supuesta "etapa revolucionaria" previa a su destrucción, significa plantear el desarrollo de las luchas del proletariado fundamentalmente dentro de los marcos de dicha institucionalidad, eludiendo sistemáticamente su ruptura, buscando su modificación fundamentalmente "desde adentro", asignándole una importancia estratégica tanto al respeto como al uso de esa institucionalidad. En otras palabras, se trataría de dar vida a un camino básicamente gradualista, legalista y reformista hacia el socialismo. Pues bien, un camino semejante conduciría a cualquier parte menos al socialismo. Con toda seguridad ayudaría a la burguesía a consolidar su dictadura de clase sobre el proletariado y el pueblo.

12. Los tres aspectos señalados hasta aquí del Proyecto 1, que dicen relación con la cuestión del Poder, dejan de manifiesto (cada uno de ellos, pero sobre todo el conjunto) la existencia de concepciones e “ilusiones reformistas” que condicionan inevitablemente la orientación global del Documento. La línea política que fluye del Proyecto 1 expresa ciertamente dichas "ilusiones" o "desviaciones legalistas" que, como acertadamente se señala en él, "de prevalecer, terminaría por empantanar y paralizar el curso del proceso revolucionario" (Tesis 60). Precisamente por esta razón es que criticamos y estamos en completo desacuerdo con las tesis centrales del Proyecto 1. Por esta razón es que consideramos un deber proletario insoslayable combatirlas con mucha fraternidad pero con absoluta franqueza. Porque estamos convencidos, en efecto, que "de prevalecer, terminarían por empantanar y paralizar" también la acción de nuestro propio Partido.

13. El Proyecto 1 demuestra, además, que las simples afirmaciones generales no son en absoluto suficientes para formular una línea estratégica y táctica acertada. Demuestra que no es suficiente, por ejemplo, hablar de "poder popular", "dictadura del proletariado", "destrucción del Estado burgués", etc., sin guardar completa o fundamental coherencia con las afirmaciones particulares, con las expresiones concretas que traducen lo general.

Por eso es que el Proyecto 1 es un documento ambiguo, contradictorio e incoherente en lo que al problema del Poder se refiere, así como respecto a otros asuntos.

III.— Acerca del significado y tareas del Gobierno Popular

14. Las concepciones acerca del carácter de la revolución chilena y acerca del Poder que se exponen en el Proyecto 1 tienen, necesariamente, una manifestación concreta en lo que se refiere al Gobierno Popular, a su significado y tareas. Aquí se expresan y traducen dichas concepciones. Aquí las "ilusiones reformistas" se vinculan y se enfrentan más directamente con la realidad.

15. Se nos dice: "Ha alcanzado una parte del poder una coalición popular... que principalmente se propone la tarea de conquistar el poder a partir de la nueva posición ganada: el Gobierno" (Tesis 4º). Nosotros sostenemos y repetimos: no, no hemos alcanzado una parte del poder en el sentido en que el Proyecto 1 lo plantea, es decir, una parte del Poder que el proletariado necesita para construir el socialismo, sino una parte del poder burgués. El Gobierno no es un órgano o "centro de poder popular", por el sólo hecho de que esté hoy controlado o manejado por la izquierda y por la UP.

16. La conquista del Gobierno no es pues la conquista de "una parte del poder" a partir de la cual sea ahora posible conquistar otras "partes" hasta llegar a disponer de "todo el poder". Esta es, repetimos, una "ilusión reformista" y gradualista. La conquista del Gobierno significó, estrictamente, que la izquierda ganó el derecho legal de disponer y utilizar la rama Ejecutiva del Estado y Poder burgués, a partir de la cual podría y puede luchar ventajosamente (respecto a la situación anterior) por conquistar efectivamente el Poder para el proletariado y el pueblo, es decir, por destruir el Estado burgués y construir simultáneamente un nuevo poder y un nuevo Estado.

17. Por lo tanto, no debe mistificarse. No debe asignársele al Gobierno un significado o un carácter que no tiene. No debe subestimarse su importancia ni tampoco exagerarla.

Sin embargo, en el Proyecto 1 se mistifica. Se le da al Gobierno un carácter que no tiene y, por consecuencia, se le atribuyen tareas que no puede cumplir y se le restan otras que debería cumplir.

18. A diferencia de lo que plantea dicho Proyecto, el Gobierno es un instrumento al servicio del proletariado en la medida de que actúa en función de la destrucción de las instituciones del Estado capitalista; en la medida de que impulsa y apoya la constitución de nuevas instituciones u órganos de poder, es decir, en la medida de que ayuda a crear y desarrollar un doble poder sostenido fundamentalmente en las fuerzas de las masas; en la medida, además, de que facilita, estimula y apoya la movilización constante de los trabajadores de la ciudad y del campo, subordinando a dicha movilización el uso de los aparatos burocráticos del Estado para golpear a los enemigos; en la medida, por lo tanto, de que realmente es utilizado para conquistar el Poder y empezar la edificación del socialismo.

IV.— Acerca de la relación entre Acumulación de Fuerzas y Línea Estratégica

19. En el Proyecto 1 se plantea la cuestión de la "acumulación de fuerzas" o "modificación de la correlación de fuerzas" en favor del proletariado de una manera también incorrecta. Se expresa, por ejemplo: "la primera tarea a cumplir es la de alterar la correlación de fuerzas en favor del pueblo: para ello es indispensable ampliar y fortalecer la alianza de clase que sustenta al Gobierno, de tal manera que en ella jueguen su rol todos los sectores objetivamente interpretados por el programa de la UP". (Tesis 51). Se agrega después: "Hay importantes sectores de la clase obrera y de los trabajadores en general que están todavía bajo la influencia del enemigo; es indispensable, derrotando el sectarismo, atraer a esos sectores a las verdaderas posiciones de su clase. La lucha ideológica y el trabajo en común, la participación en las múltiples tareas del Gobierno y las masas crearán un terreno favorable a que ello sea posible" (Tesis 51).

20. Es decir, a juicio de los autores del Proyecto 1 se acumula fuerzas en favor del proletariado y del pueblo, fundamentalmente: 1) ampliando la alianza hacia la burguesía pequeña y mediana ("sectores objetivamente interpretados por el programa de la UP"); 2) atrayendo a sectores obreros y de trabajadores en general a través del combate contra el sectarismo y a través de la participación en las tareas de Gobierno (o apoyándose en éstas).

Nosotros preguntamos: ¿cómo se amplía la alianza hacia dichos "sectores medios"? ¿Haciendo más concesiones económicas y políticas que las que se han hecho hasta hoy? ¿Es principalmente un problema de sectarismo el que explica que algunos sectores de obreros o trabajadores no estén con el Gobierno? ¿a qué se debe la falta de participación de dichos sectores obreros en las tareas de Gobierno hasta hoy? ¿sólo o principalmente a problemas de sectarismo o de burocratismo?

21. Creemos que los consejos que se dan en el Proyecto 1 para "acumular fuerzas" se han mostrado ya como ineficaces e incluso negativos durante estos 2 años. En la práctica, en lugar de "acumulación" ha habido deterioro. Sectores medios que estuvieron originalmente con el Gobierno hoy apoyan a las fuerzas de la contrarrevolución. Sectores del proletariado y del subproletariado que deberían estar en posiciones de izquierda, hoy luchan junto a partidos burgueses. Es decir, en vez de haberse modificado la correlación de fuerzas en favor de la clase obrera se ha modificado en favor de la burguesía, pese a haberse denunciado reiteradamente el sectarismo, pese a haberse hecho mil y una concesión a la burguesía pequeña y mediana y a otros sectores medios para atraerlos hacia las posiciones de la izquierda.

Pero la política seguida por la UP para acumular fuerzas, que no es diferente a la que recomienda el Proyecto 1, ha tenido otra característica. En efecto, la pasividad, neutralización o alejamiento de algunos sectores proletarios o subproletarios respecto del Gobierno ha resultado ser cada vez más una consecuencia de la propia política y del empeño infructuoso de la UP por ganar a los sectores medios señalados. ¿Podía tener otro efecto el freno sistemático puesto por el Gobierno y la UP a las movilizaciones de masas o la obstaculización directa o indirecta a la creación y desarrollo del poder popular? Es decir, por lograr la adhesión de las "capas medias" se ha detenido el avance de las masas proletarias y subproletarias. Como consecuencia de ello, el apoyo político de las "capas medias" a la burguesía monopólica y a la derecha en general se ha fortalecido y, simultáneamente, la adhesión del proletariado y del subproletariado al Gobierno se ha debilitado.

2. ¿Qué lecciones elementales resultan dé lo anterior? La primera lección es que la estrategia para "acumular fuerzas" desarrollada por la UP hasta hoy y recomendada ahora en el Proyecto 1 es una estrategia fracasada.

Segundo, que la causa fundamental de la ineptitud de dicha política para "acumular fuerzas" no radica en una supuesta "mala aplicación" sino en las debilidades, insuficiencias y contradicciones de la línea estratégica general que está detrás de ella. Tercero, que sólo una modificación significativa de la línea estratégica hegemónica dentro de la UP permitirá iniciar un proceso real de acumulación de fuerzas en favor del proletariado.

23. Hay, pues, una relación muy estrecha entre proceso de acumulación de fuerzas y línea estratégica. Sólo una línea estratégica proletaria, marxista-leninista, permite desarrollar una política correcta de alianzas, ganar fuerzas entre los sectores medios, fortalecer el apoyo del proletariado y de otras capas "pobres", neutralizar a otros sectores, etc. Una línea estratégica incorrecta, en cambio, sólo es eficiente para ayudar al enemigo a acumular fuerzas. La UP ha demostrado esto con excesiva claridad durante los 2 años recientes. El Proyecto 1, por su parte, no hace sino reafirmar la misma línea estratégica incorrecta desarrollada por la UP durante estos 2 años y, al mismo tiempo, reiterar una línea de acumulación de fuerzas fracasada en todos los planos.


ESCLARECIMIENTO NECESARIO

Estos antecedentes entregados a los lectores de Punto Final tienen como objetivo aportar al esclarecimiento tanto político como informativo de lo que está sucediendo en el MAPU y, de manera indirecta, en la Unidad Popular.

Obedece a una política de fortalecimiento de la discusión ideológica al interior de la izquierda, contrapuesta a una política represiva que anula toda posibilidad de enriquecimiento del proceso a través de los aportes que puedan otorgar los partidos y movimientos comprometidos con el socialismo y la lucha por la liberación de nuestro pueblo.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02