El dilema de marzo: avanzar o transar

PUNTO FINAL
Año VII. Nº 178
Martes 27 de febrero de 1973

Editorial

CUESTIÓN ESENCIAL

LA elección del próximo 4 de marzo tiene una especial significación para la clase trabajadora. Será una medición de fuerzas entre la Unidad Popular y la confederación que integran los partidos reaccionarios. Hablando en el estadio Nacional, ante una impresionante manifestación de masas, el presidente Allende dijo el 5 de febrero: "la cuestión esencial de nuestros días, es lograr que la dirección política del país sea totalmente conquistada por los trabajadores; para esta tarea, el pueblo y su gobierno necesitan realizar la más profunda transformación en las instituciones políticas, administrativas y económicas que conoce nuestra historia. Tenemos que hacer retroceder la especulación, el acaparamiento, la inflación; hacer posible el crecimiento económico sin interrupción. Un solo camino hay para eso: ¡Todo el poder para los trabajadores y el pueblo!" Justamente, ese es el problema fundamental que se plantea en estos días. Necesario es decir, en todo caso, que no contribuyen a ese propósito las limitaciones que simultáneamente se imponen a las JAP o a otros órganos germinales de poder que surgen de las masas, como tampoco ayudan las concesiones a la burguesía que encierran proyectos como el del ministro Millas, enérgicamente repudiado por los obreros fabriles de Santiago.

Al conservar intactas las fuerzas que le permitieron ganar en septiembre de 1970, o al aumentar el porcentaje de votos obtenido entonces, la clase trabajadora estará manifestando claramente su voluntad de avanzar. Más aún si la votación popular favorece a los sectores políticos que dentro de la UP han mantenido consecuencia con el objetivo programático central: iniciar la construcción del socialismo.

No cabe duda, sin embargo, que la reacción tratará de imponer al gobierno un mayor nivel de concesiones y que incluso amenazará derrocarlo. Si bien es cierto que en ambos bandos electorales hay sectores que buscan un entendimiento, el carácter del antagonismo social es tan irreconciliable que convertiría cualquier acuerdo en simple aplazamiento de la disputa por el poder. El marco en que se desenvuelve la situación nacional sólo admite una solución: ¡todo el poder para los trabajadores!

PF


Análisis

EL DILEMA DE MARZO: AVANZAR O TRANSAR

SEA cual fuere el resultado de la elección parlamentaria del 4 de marzo, esa coyuntura traerá la declaración de "guerra a muerte" entre las clases antagónicas que protagonizan el proceso chileno.

La burguesía y el proletariado, en efecto, aun cuando carecen de dirección política central que oriente sus luchas, están conscientes que se avecinan los tiempos de la gran definición.

El relativo equilibrio de fuerzas, ligeramente favorable a la burguesía, que presenta el cuadro político-social de Chile, no tiene perspectivas reales de prolongarse indefinidamente. La estabilidad en el filo de la navaja que caracteriza de alguna manera el estado de la lucha de clases en el país, se basa en una situación que será resuelta el 4 de marzo. El punto de equilibrio está constituido por la falta de una dirección hegemónica en ambos bandos y por el rol arbitral que han asumido las fuerzas armadas. La elección parlamentaria va a resolver ambas cuestiones.

Por una parte dirimirá el asunto de la dirección única en el campo de las fuerzas políticas. En el seno de la derecha, la pugna radica en dos estilos de conducción que persiguen el mismo objetivo: arrancar de raíz el esquema socialista que los trabajadores intentan llevar adelante.

En la izquierda la carencia de un mando reconocido por todos los sectores para llevar adelante el proceso, ha tenido como consecuencia un estancamiento que las propias masas resolverán el 4 de marzo al apoyar a una u otra de las tendencias principales en juego, representadas por los partidos Comunista y Socialista.

La materia de fondo que está en disputa es el poder y aun cuando su control no lo alcanzarán los trabajadores el 4 de marzo, el resultado electoral reordenará las líneas de combate. Todo parece indicar, desde ya, que la izquierda obtendrá una alta votación, superior al porcentaje alcanzado en septiembre de 1970.

EL ROL DE LAS FF.AA.

La otra cuestión que resolverá la próxima elección es el papel que en definitiva van a jugar en este proceso las fuerzas armadas. Ellas se verán obligadas a escoger bando en un dilema que hasta ahora, aparentemente, han venido rehuyendo. La actitud de prescindencia política de las fuerzas armadas, es cada vez menos convincente. Los representantes de las tres ramas castrenses, encabezados por el comandante en jefe del ejército, se incorporaron al gabinete en noviembre. Desde entonces el peso de su creciente influencia se ha manifestado, fundamentalmente, en mantener a prudente distancia a los contendores para evitar que choquen antes de marzo, pero el balance de estos cuatro meses de co-gobierno reveja que las fuerzas armadas no han sido simples testigos. Tampoco su accionar se ha limitado a sostener al gobierno constitucional que se vio seriamente desafiado en octubre del año pasado por los gremios patronales y partidos derechistas. Los jefes de los institutos armados, en realidad, han ido algo más allá. Han logrado imponer una línea de conducta que, en cierto modo, favorece tanto a uno de los sectores políticos de la burguesía —el conducido por Frei desde el puente de mando de la Democracia Cristiana—, como a la corriente que en el seno del gobierno busca un entendimiento que garantice la paz social y, por ende, la estabilidad del régimen. Esto hace suponer que el "puente de plata" (como se define a los mediadores en el lenguaje político tradicional), podría esta vez ser construido por un batallón de zapadores y no precisamente por políticos profesionales.

Las escaramuzas que han precedido la batalla electoral de marzo refuerzan la idea, no obstante, que la posibilidad de un nuevo armisticio como el obtenido en octubre gracias a la instancia militar es muy escasa. En el mejor de los casos sólo podría tener un carácter transitorio que, sin duda, abriría un período de confusión y desorden en las filas de los partidos políticos con los inevitables cambios de direcciones, reubicaciones y hasta quiebres orgánicos.

CONTRADICCIONES DE CLASE

Efectivamente, las contradicciones que traería aparejado un posible entendimiento —tácito o explícito— entre fuerzas políticas reformistas, insertas en ambos bandos, son de tal magnitud que sólo pueden concebirse en el marco de una situación presidida por una fuerza ambivalente, como sería el caso de las fuerzas armadas. Pero eso sería trasladar al propio seno de las fuerzas armadas el conflicto social, obligándolas finalmente a tomar una opción, a imponerla en sus propias filas y a hacerla respetar por el conjunto de la sociedad.

Los ministros militares han podido operar, hasta ahora, mediante el recurso relativamente sencillo de presionar con sus renuncias. En definitiva, sólo uno de ellos se marchó, siendo reemplazado por su institución —la marina— pero bastó esa simple presión para rectificar el rumbo en un sentido que acentuó todavía más el desnivel favorable a la burguesía en la precaria situación de equilibrio que se vive desde octubre.

El proyecto del gobierno anunciado por el ministro de Economía, Orlando Millas, la limitación del radio de acción de las JAP (impuesta en los hechos por la coerción del cuerpo de carabineros), la anulación de las sanciones contra funcionarios mezclados en el paro de octubre, el reajuste de precios a los productos de la papelera, la devolución de la radio Agricultura de Los Angeles, la destitución de funcionarios que apoyaban la distribución directa de alimentos en las poblaciones, la devolución de industrias requisadas, etc., forman un paquete de medidas que dejan sentir un inconfundible aire marcial.

POLÉMICA PC — PS

No obstante, estos hechos tienen un elevado costo para la izquierda. Hicieron aflorar una polémica pública entre los partidos Comunista y Socialista, en la cual este último probó que el "proyecto Millas" no sólo pretende devolver industrias intervenidas, poniéndole un corsé de acero al modelo primitivo de área social de la economía, sino que, además, ofrece condiciones mucho mejores de pago a los antiguos propietarios de las fábricas que serían estatizadas definitivamente.

Las cartas que se cruzaron públicamente los secretarios generales del PC y PS, dejan en claro una absoluta divergencia política entre ambos partidos. Esta situación, aun cuando incluye una clarificación ideológica necesaria, no es como para batir palmas desde el punto de vista de los intereses generales del proceso. La polémica PC-PS tiene un aspecto positivo y trascendente: marca a fuego el campo en que se mueven reformistas y revolucionarios. Seguramente, a un plazo más o menos breve, permitirá una reagrupación de fuerzas que sea útil al proceso revolucionario, pero, entre tanto, deja en evidencia que la izquierda sufre el mismo fenómeno que afecta a la derecha y que ha logrado neutralizar el avance de ambos bandos. Se trata de la carencia de una dirección hegemónica que dé al conjunto de las fuerzas una conducción efectiva. Que eso ocurra en la derecha es excelente, pero no es lo mismo en el caso de la izquierda.

Los partidos de izquierda tienen en las manos un instrumento que podría ser muy útil para apoyar las luchas de la clase trabajadora: el gobierno. La ofensiva reaccionaria de octubre cerró una fase de evidente debilidad en el manejo de ese instrumento. ¡La Izquierda ha tenido que compartirlo con las fuerzas armadas que rehusan hasta ahora identificarse con la UP y comprometerse francamente con las aspiraciones revolucionarias de la clase trabajadora. La única manera visible de volver a empuñar con firmeza el instrumento gobierno reside en lo que el propio presidente Allende caracterizó en el mitin de la UP en el Estadio Nacional con la frase: "¡Todo el poder para los trabajadores y el pueblo!".

La elección del 4 de marzo dará respaldo dentro de la UP a quienes, como el PS, sostienen que es la hora de avanzar sin transacciones, o a quienes —como el PC— plantean un método progresivo en base a determinadas concesiones de franco contenido reformista y que presuntamente serían sólo retrocesos tácticos.

FRACASO DEL REFORMISMO

A mediados del año pasado, dentro del gobierno se produjo una correlación de fuerzas favorable a los sectores más contemporizadores. El nuevo esquema que comenzó a aplicarse casi de inmediato con la remoción del ministro de Economía, Pedro Vuskovic, está contenido en un extenso artículo titulado "La clase obrera en las condiciones del gobierno popular" que el diario "El Siglo" publicó el 5 de junio [1] . Su autor fue el miembro de la comisión política del PC, Orlando Millas, actual ministro de Economía. El viraje consistió, básicamente, en sostener que la clase obrera se estaba quedando sola y que debía realizar una política de concesiones para aislar a su vez a la gran burguesía monopólica y al imperialismo. El esquema trazado por Millas, abrió la posibilidad de oficializar los contactos que venían haciéndose con el Partido Demócrata Cristiano y definió una política económica que pretendía anular los efectos producidos por las "transgresiones" de izquierda al Programa de la UP.

Sin embargo, el "plan Millas" llevó directamente a la crisis que se inició en agosto y que casi culminó en octubre con la guerra civil; produjo una inflación del 163% (este año será mucho más aguda) que convierte en sal y agua la redistribución del ingreso, impuso la participación de las fuerzas armadas en el gabinete y les entregó resortes fundamentales de la conducción económica, y tuvo como consecuencia indirecta la irrupción en escena del desabastecimiento, las colas y el mercado negro; paralizó la reforma agraria y mantiene pendiente la amenaza de devolver industrias intervenidas y de "achicar" el área social de la economía. Estos han sido, poco más o menos, los efectos prácticos de una política reformista aplicada sin vacilaciones y que, desde luego, no sólo "transgredió" el Programa de la UP sino que, además, lo hirió de muerte.

LOS MILITARES Y LA POLÍTICA

Hemos recibido la siguiente carta que consideramos de interés reproducir para conocimiento de los lectores de PF:

Señor
Coronel (r) don Alberto LABBE Troncoso
Partido CONFEDERACIÓN DEMOCRÁTICA
Presente

Señor Coronel:

La lucha política de los que pugnan por conquistar un sillón en el H. Parlamento y que implica una marejada propagandística circense, tropical, demagógica y tremendamente ofensiva para un pueblo pobre, pretende, en medio de encendidas declaraciones y arengas chauvinistas, sepultar en el olvido humillaciones y vejámenes inferidos, no hace mucho, a los institutos de la Defensa Nacional por los que hoy, con hipocresía abismante, hablan de reconstrucción y quiebran lanzas por las FF.AA., a las que sus aliados, por su parce, las fuerzas conservadoras, han mantenido tradicionalmente en un enclaustramiento ideológico, sometidas a la interdicción política y privadas del pleno ejercicio de los mínimos derechos ciudadanos.

Mi respuesta a su llamado publicitado en el diario "El Mercurio" de 11 febrero 1973 en el denominado Bando Nº l, en mi doble condición de ciudadano elector de la provincia de Santiago y de ex-militar, es de repudio a su candidatura, la de un alto oficial de ejército en retiro que aparece políticamente coludido con los que han demostrado su respeto hacia las FF.AA. con actitudes inicuas y acciones ignominiosas.

Cuando el régimen del Presidente Frei, de triste recuerdo, expiraba, la Democracia Cristiana culminó con "broche de oro" sus seis años de política de afrenta y de desamparo militar. En efecto, cuando el ocaso freísta se acercaba, un Teniente-Coronel, un Capitán y dos Suboficiales de nuestro Ejército, todos en servicio activo en ese entonces, eran detenidos, previo allanamiento de sus domicilios particulares, por personal de la policía civil y conducidos de uniforme, de ese mismo al que todos elevan loas y alabanzas, en patrulleras de Investigaciones al Cuartel General de ese Servicio, tal cual si se tratara de vulgares lanzas, cogoteros o asesinos. Más tarde, ante el estupor de los que fueron testigos de cómo los prepotentes jerarcas democratacristianos demostraban su respeto por la dignidad de las instituciones armadas, por el uniforme y por la jurisdicción militar misma, los cuatro militares detenidos eran liberados al comprobarse su inocencia en los hechos investigados, pero el ultraje y el agravio se habían consumado.

Estos señores, que en sus desconocidos planes de reconstrucción nacional con seguridad tendrán considerado la comisión de nuevas tropelías del mismo tipo relatado, son los mismos a los que Ud. públicamente agradece el que le permitan aspirar, en estrecha alianza, a un sillón senatorial por Santiago.

En cuanto a las fuerzas conservadoras, que lo cuentan entre sus militantes y a quienes los integrantes de las FF.AA. deben los tabúes políticos impuestos que coartan su plena libertad, no se necesita ser demasiado perspicaz para comprender que, por osas mismas razones, Ud. sólo representa en el presente un instrumento útil para sus planes al que están dispuestos a exprimir política y explotar publicitariamente para fortalecer sus posiciones bajo consignas patrioteras, como su propaganda lo demuestra. Basta preguntar dónde están hoy los militares en retiro que ayer sirvieron de comparsa a la Derecha.

Los que nos hemos liberado del enclaustramiento ideológico al que por mucho tiempo nos vimos sometidos hemos descubierto, tras dura y difícil experiencia, un horizonte más amplio donde los conceptos de Patria, Democracia, Libertad y Soberanía adquieren significados que van mucho más allá que los impuestos y limitados por el interés político tradicional. En contacto más directo con concepciones políticas, económicas y sociales y despojados del característico autoritarismo militar como única solución, hemos comprendido que sólo la izquierda ofrece metas nobles, patriotas y verdaderamente justas.

No soy militante ni adicto a la Unidad Popular, pero, como muchos, pienso que las fallas y errores de los dirigentes oficialistas no implican, en ningún caso, sufragar en las próximas elecciones por la Derecha, como tampoco implican una distorsión en los altos fines perseguidos por la izquierda, sino sólo un retardo en la consecución de ellos, ya que a medida que el proceso hacia el socialismo se vaya consolidando esos malos dirigentes irán siendo reemplazados por otros, más capaces, más idóneos y con una amplia visión nacional y de conjunto.

No pretendo obtener una respuesta de su parte, ya que sería utópico pensar hacerlo descender de su mesiánico pedestal hasta la modesta altura de un ciudadano común y corriente. Esta carta es más bien un llamado a los ex-miembros de las FF.AA. y de Orden para que despierten de su letargo y luchen, junto a los que se han organizadoen el COMANDO REVOLUCIONARIO OBRERO MILITAR (CROM), en pro de una nueva legislacin para las FF.AA. y por la destruccin de mitos y tabúes erigidos por los que pretenden especular con las instituciones de laDefensa Nacional.

La verdadera participacin militar en el proceso nacional comenzará slo cuando se le otorgue a todo el personaluniformado, sin ninguna discriminacin, el mínimo derecho que hoy hasta el analfabeto usufructúa, el derecho aelegir a nuestros gobernantes y, por ende, a decidir el futuro de la patria.

Sin otro particular le saluda.

VICTOR CATALAN POLANCO
Ex-Teniente de Ejército
Alumno Vespertino U. de Chile Casilla 9928 Santiago

UN NUEVO PROGRAMA

En efecto, por donde se le mire, aludir hoy al Programa como una rígida pauta de acción, es una simple utopía. Ya sea para remontar el proceso y avanzar, ó para llegar a un entendimiento implícito con sectores de la burguesía, quizás representados políticamente por la Democracia Cristiana, se necesita un nuevo programa. Ya sea uno que recoja las necesidades de la clase trabajadora, o uno que concilie los intereses de clases antagónicas. Peno que resuelva un empate esterilizador.

Esto último, si bien puede cuajar a nivel de fracciones de clase, cualquiera sea la nomenclatura política que escoja, resulta impracticable al nivel del conjunto. Un ejemplo concreto es la justa reacción que tuvieron los obreros de los Cordones Industriales y de los Comandos Comunales al repudiar el "proyecto Millas", o el planteamiento que impulsan los Consejos Comunales Campesinos para expropiar los fundos superiores a 40 hectáreas y remover la estudiada inercia de los organismos estatales del agro.

En lo que respecta a la burguesía y a sus capas aliadas, ocurre lo mismo. Sin perjuicio que sectores vinculados a organismos empresariales, como la Cámara de la Construcción, Sociedad de Fomento Fabril y Confederación de la Producción y el Comercio, que han retomado la conducción que en octubre ejercieron los transportistas y comerciantes, pudieran ver con buenos ojos un acuerdo implícito que evite el enfrentamiento y salve así la estructura del Estado burgués, cuya dirección les interesa recuperar por completo, a la UP (suponiendo que el conjunto de partidos aceptara esa "solución") le resulta imposible entenderse, a su vez, con el conjunto de la burguesía y sus agentes políticos.

El Partido Nacional, a través de dirigentes suyos que a la vez son periodistas, denunció los contactos que parlamentarios democristianos sostenían con representantes del gobierno. Estos últimos —a diferencia de lo que sucedió con los contactos celebrados a mediados del año pasado—, se vieron obligados a desmentir "categóricamente" esas relaciones.

Es evidente, por lo demás, que el propio Frei —que seguramente afirmará en marzo su condición de líder de la oposición—, no está en disposición de fracturar el apoyo cohesionado que necesita de la burguesía. Su programa electoral de "reconstrucción nacional", no se diferencia estratégicamente para nada del programa que agita el PN en la derecha.

La "reconstrucción" de Frei no es sino la restauración plena de la dominación capitalista-burguesa en Chile. Tal restauración no puede hacerse sino en choque abierto con la clase trabajadora que ha mostrado suficiente decisión para no dejarse arrebatar las posiciones que de alguna forma ya controla.

Por otra parte, un acuerdo implícito entre la burguesía y el sector reformista de la UP, con la bendición de las fuerzas armadas, no es practicable sino al costo de la fractura-ción de partidos de izquierda y la represión del movimiento obrero.

AVANZAR SIN VACILACIÓN

La clase trabajadora tiene, sin embargo, la posibilidad concreta de avanzar, apoyándose en sus vanguardias políticas, aprovechando las fisuras que la disputa por la hegemonía abre en el campo enemigo, sacando de su error a los sectores de trabajadores hoy engañados por el reformismo, y tratando de ganar a las fuerzas armadas para articular una política que interprete de verdad los intereses de los trabajadores que son irreconciliables con los de la burguesía.

MANUEL CABIESES DONOSO


Entrevista

VACILACIÓN PROLETARIA DERIVA EN EL FASCISMO

DURANTE quince años Víctor Barberis ejerció como médico pediatra. Hoy es miembro del Comité Central del Partido Socialista y uno de los tres candidatos que esa colectividad postula en el Primer Distrito de Santiago. Además de su quehacer político, el doctor Barberis es actualmente psiquiatra de adolescentes, docente e investigador de la Universidad de Chile y presidente de la Comisión Nacional Científica y Tecnológica, CONICIT.

La entrevista se realiza en una habitación de lo que era su consultorio hoy, transformada en comando de la campaña.

Doctor Barberis, ¿qué significado le da usted a la próxima elección parlamentaria, en el contexto de agudización de la lucha de clases que vive Chile?

—"En primer lugar pienso que la elección es trascendente porque por primera vez el acto electoral no expresa, como en otras oportunidades, una competencia entre partidos tradicionales con una izquierda agitativa en la oposición sino que, por el contrario, hoy expresa el conflicto de clases que se vive en el país desde el 4 de septiembre. En segundo lugar, tenemos que darle el marco justo en el sentido que no define el pleito del poder. Incluso, mientras mejor le vaya elec-toralmente a la izquierda, probablemente más se agudice la lucha de clases. La historia de los dos años de gobierno han demostrado que mientras la derecha se ve más acorralada o incluso vencida, dentro de sus propias reglas del juego, como es el caso de una. elección parlamentaria, más tiende a pasar a posiciones de tipo fascista. En tercer lugar, tampoco podemos considerar la elección como expresión de mayorías y minorías definitivas por cuanto sólo está inscrito el 35 por ciento de obreros y campesinos, o sea no se expresan en ella las mayorías y las minorías en términos sociales.

En síntesis, para nosotros es una buena tribuna para la difusión y la propaganda de la ideología revolucionaria y del programa del partido en la etapa de transición. Por otra parte, desde el punto de vista del resultado, una buena votación de izquierda en cierta medida neutraliza las intentonas extrapólitlcas, golpistas, de sectores de la derecha.

La reacción ha planteado por una parte que el resultado electoral debe permitir el cambio del gobierno, según nacionales, o la redefinición del mismo según demócrata-cristianos; para ei partido Comunista se trata de obtener un parlamento para el pueblo ¿Qué perspectiva le da usted al resultado?

—"La posición de los nacionales es clara, ellos juegan una doble estrategia. Por una parte tratar de obtener los dos tercios para buscar la salida constitucional del gobierno y si ello no ocurre, como no va a ocurrir, derribarlo extralegalmente utilizando este período como acumulación de fuerzas. La Democracia Cristiana, expresión reformista de la burguesía, partido ambivalente de expresión hipócrita y velada, plantea que la derrota de la izquierda significa redefinición del gobierno y en consecuencia rectificar el programa o sea renunciar a la posibilidad de construcción del socialismo, eso también está claro. En cuanto a la magnitud que el partido Comunista le da al parlamento, creo que existe un error cualitativo de fondo, al plantear que hay que ganar un parlamento para el pueblo, ya que eso implícitamente significa que a través de la legalidad se podría pasar al socialismo y la historia enseña que incluso las izquierdas que han ganado el parlamento, por muy buenas intenciones que hayan tenido, han sido simplemente derribadas por la fuerza, como es el caso de España. Por ello, aun cuando aritméticamente la izquierda ganara el parlamento y pretendiera un cambio pacífico o legal hacia una nueva sociedad, siempre estaría la presencia de la fuerza social, física y militar de la burguesía para oponerse por la fuerza al avance de las masas. Creo que enfocarlo de otra manera es un error histórico y como dijo Santayana, según creo, "quienes olvidan las lecciones de la historia están condenados a vivirlas de nuevo". En cuanto al partido Socialista nosotros pensamos que es muy probable que no lleguemos a la mayoría absoluta, por razones que daba antes. Pero para nosotros la política no depende de la aritmética. Ninguna revolución triunfante ha esperado la mitad más uno para pasar al socialismo. No la esperó Lenin ni la esperó Fidel Castro.

¿Qué piensa sobre la proposición de derecho a voto para suboficiales, clases y soldados, quizás ya no en la perspectiva de marzo sino como formulación general?

—"Pienso que el hecho de que en Chile voten los oficiales y no voten suboficiales, clases y soldados, es una expresión de la estratificación de clases que el capitalismo ha impuesto a este país. Por otra parte los propios altos mandos de las fuerzas armadas, al hablar que los soldados son el pueblo con uniforme, están reconociendo la calidad de ciudadanos a todos los integrantes de las fuerzas armadas y por lo tanto el derecho que como tales puedan expresarse con el voto.

Los Consejos Comunales Campesinos son ya una realidad en varias provincias del país; en las ciudades los Consejos Comunales o los coordinadores también han surgido y tienen expresiones concretas. ¿Cómo los ve usted en la perspectiva del poder popular o la dualidad de poder?

—El proceso chileno, y aquí repito lo que dije en el foro de la Unctad, publicado por PF, tiene una particularidad respecto a otros procesos o proyectos revolucionarios al socialismo, y es que nació sin dualidad de poder. En otras situaciones ha existido un poder formal y bajo él, un poder real que es el poder de la masa, de los obreros y las clases aliadas, que en definitiva ha tomado el conjunto del poder. En Chile yo creo que el poder popular surge a partir de octubre, cuando se hace patente que la parte de poder que el gobierno maneja era insuficiente para enfrentar al resto de la legalidad burguesa. Ahora, este poder popular no fue inventado por ninguna mente esclarecida sino que fue la respuesta de una clase frente a una emergencia social. Nosotros pensamos que se trata de una respuesta histórica frente al poder de la burguesía y por lo tanto la respuesta concreta de la izquierda debe ser fortalecer el poder popular y generarlo en aquellas áreas donde aún no ha surgido como expresión real. Este poder popular no puede ser una sucursal administrativa del gobierno. No sería poder popular ni cumpliría su rol. Pero tampoco creo debe entrar en contradicción con el gobierno popular en la medida que este gobierno aún expresa intereses de la mayoría de los explotados. Pienso que el desarrollo del poder popular es la única alternativa frente al poder burgués, más aún cuando en los hechos la burguesía ha creado un poder dual ya que además de manejar el poder que durante más de un siglo ha controlado en el país (parlamento, justicia, etc.), crea sus bandas armadas, su poder femenino, sus frentes gremiales, etc. La izquierda debe tener por su parte una estrategia leninista y prepararse para todas las formas de lucha, legal o ilegal, pacífica o armada, política tradicional o extrapolítica y en ese contexto el poder popular y su desarrollo pasan a primer plano".

La reacción ha hecho caudal sobre la declaración hecha por el secretario general del partido Socialista, Carlos Altamirano, en cuanto a la ineludibilidad de un enfrentamiento de clases en Chile. ¿Qué respuesta daría usted a esto?

—"La derecha mediante sus medios de comunicación, que siempre ha manejado hábilmente, trata de crear la imagen de que la izquierda y las masas buscan el enfrentamiento. La verdad es que lo que asegura el triunfo de las revoluciones no es la tendencia de un pueblo a matar. El pueblo nunca tiende a matar porque siempre representa lo mejor de la moral de un país. Lo que asegura el triunfo de una revolución es la decisión del pueblo a morir por sus ideales. Nuestro punto de vista al respecto es muy claro. Nosotros no estamos por desatar un enfrentamiento armado de clases. Estamos por responder a la violencia fascista de la burguesía con la violencia revolucionaria de las masas".

En el último período se han producido una serie de coincidencias políticas y acciones conjuntas a nivel de masas entre el partido socialista, la Izquierda Cristiana y el MIR. ¿Qué alcances le da usted a este hecho?

—"Desde luego, el hecho es cierto. El Partido Socialista, la Izquierda Cristiana y el MIR, están coincidiendo sin que exista ningún diálogo escondido entre dirigentes ni cosas parecidas. Es decir están coincidiendo frente a hechos sociales. O sea, es una coincidencia auténtica, no es el producto de conversaciones ni pactos en altas cumbres. Ahora, esto era un hecho esperable y no se trataba de ser pitonisos. La Izquierda Cristiana viene expresando, más allá que sea grande o pequeña, la radicalización de sectores de la pequeña burguesía urbana que tratan de recuperar la legitimidad revolucionaria del cristianismo. El Partido Socialista, si bien expresa en parte a los obreros industriales, ha venido expresando en Chile durante los últimos años a capas aún más pobres que los obreros industriales, a campesinos y pobladores, a los sectores más en el subsuelo de la sociedad capitalista y que por lo tanto están más radicalizados, más explosivos. Por otro lado, el MIR ha tendido a expresar o expresa dos vertientes, por un lado la rebeldía estudiantil que cuestiona violentamente la institucionalidad y por otro lado expresa también a los sectores más miserables y pobres de la sociedad chilena, los pobladores. Y esto expresa una realidad de América latina. La izquierda revolucionaria en América latina, la que está dispuesta a chocar violentamente contra la burguesía y el imperialismo, ya no es sólo la clase obrera tradicional en términos europeos, sino que es la conjugación de los sectores más explotados por el capitalismo y el imperialismo en América latina.

"Por otra parte respecto a los alcances: el compañero Altamirano lo ha dicho. No es que se esté creando un bloque deliberado contra el partido Comunista o destinado a aislarlo. Menciono al Partido Comunista porque cuando uno dice están convergiendo el Partido Socialista, la izquierda Cristiana y el MIR, está suponiendo entonces que el Partido Comunista está quedando aislado. Pero es que la cosa trasciende acuerdos o pactos de directivas. En la medida que se profundiza el proceso chileno, en la medida que hay un proceso revolucionario en marcha, el brazo de la revolución va apartando, decantando a los que quieren marchar más lento de los que marchan con mayor decisión. Y esto se expresa naturalmente en los partidos políticos. Y es claro que entre los partidos Comunista y Socialista se ha producido una clara divergencia. Divergencia que no apunta a un problema secundario, sino que a un problema de fondo: la salida que tiene la crisis chilena, la salida que tiene el gobierno popular asediado por el imperialismo y sin una clara y concreta ayuda del campo socialista. Esto supone apoyarse básicamente en las fuerzas internas, en la potencialidad revolucionaria de la clase obrera, campesina y las capas pobres de la ciudad.

JOSÉ CARRASCO T.


Entrevista

LA DERECHA PREPARA EL ENFRENTAMIENTO

EN 1971 el acercamiento de la Democracia Cristiana y la derecha hicieron público su vínculo capital. Ante esa identificación, ya indudable y por demás pública, numerosos dirigentes y militantes de base abandonaron el PDC, repudiando la maniobra final de un acercamiento contra el que venían luchando desde que esa colectividad era el partido de gobierno. Entre esos dirigentes figuró el diputado por el Primer Distrito de Santiago, Luis Maira, quien fuera gestor de la ley que concedió derecho a voto a los jóvenes de 18 años y a los analfabetos.

Autor de la tesis de "Vía no capitalista de desarrollo" —aceptada por el II Congreso de la DC en 1966—, Maira patrocinó varios proyectos de leyes —reforma bancaria, reforma de las sociedades anónimas— que hirieron a la derecha, y encabezó batallas de igual efecto, como la del sobreprecio del cobre (1968), rechazada por el gobierno de Frei. Durante la campaña de 1970, alineado con su partido junto a Radomiro Tomic, y miembro entonces de la Comisión Política del PDC, su influencia fue decisiva en la formulación de la línea antiderechista y anticapitalista de ese programa presidencial.

El 71 y producida la situación esbozada en el párrafo inicial, Luis Maira se volcó a la estructuración de la Organización de la Izquierda Cristiana, que nuclea a los cristianos que optaron por la construcción del socialismo, en la ineludible alternativa (capitalismo o socialismo) que presenta el proceso chileno. Luis Maira, candidato a una tercera reelección por el Primer Distrito, e impulsor del Partido Federado de la Unidad Popular, respondió a seis interrogantes planteadas por PUNTO FINAL.

PF: Usted ha señalado que vivimos "el período más difícil de la transición" y que el primer deber de la Unidad Popular debe ser plantear con franqueza la salida que esta situación tiene y plantear derechamente a todos los chilenos que la solución consiste en avanzar para resolver las contradicciones y no, como pretende la derecha, en volver atrás a pretexto de ello. ¿Cuál salida debe plantear la UP? ¿Cuáles son las fórmulas de "avanzar para resolver las contradicciones"?

MAIRA: Efectivamente hice esa afirmación y creo que ella se ajusta a lo que acontece actualmente en Chile. Con ese juicio nosotros queremos expresar que las propias peculiaridades del desarrollo político de nuestro país tornan más áspero el conflicto entre los defensores de los intereses capitalistas y los partidarios de la nueva sociedad, permitiendo que los primeros dispongan de grandes recursos y posibilidades para dificultar el avance del pueblo.

Concretamente si al comienzo del gobierno del presidente Allende, y como el fruto de la paralogizaron o la coordinación insuficiente de los enemigos del proceso fue posible emplear parte de la legalidad heredada para impulsar algunos cambios, ahora el comando central que agrupa a los adversarios de la revolución es uno solo y dispone todas sus piezas con sentido de conjunto, no dejando ningún "resquicio" para que el gobierno pueda cumplir normalmente su tarea, incluso cerrando aquellos que en un principio se había logrado abrir.

—Las dificultades del momento actual, pueden buscar un doble tipo de causas. Primero, las dificultades inherentes a toda transformación social; cuando la tierra y las fábricas cambian de manos, y pasan a ser administradas por personas que, realizando la producción con su esfuerzo directo, habían estado privadas del acceso a la información interna de las empresas y que además carecían de la experiencia concreta de dirigirlas, es natural que en la primera época a estos nuevos administradores se les produzcan desajustes en la actividad productiva. Creo que es lo que nos está pasando, como también creo que en un plazo corto estas dificultades deben superarse. El segundo problema dice relación con la constitución de una dirección central contrarrevolucionaria. Esta dirección es fuerte, cuenta con muchos recursos financieros todavía y tiene un importante apoyo, tanto interno como externo. De ahí que desafíe en forma cada día más abierta la legitimidad del gobierno sin que sus dirigentes oculten su pretensión de ponerle término por cualquier medio. El intento de golpe empresarial de octubre es una prueba de ello; los anuncios de .farpa y la derecha de desencadenar el enfrentamiento después de las elecciones de marzo, cualquiera sea su resultado, son otra demostración.

AVANZAR SIN DEBILIDADES

—Frente a ese jaque ¿Qué debe hacer la izquierda? A nuestro Juicio una política correcta es la que enfrenta derechamente la naturaleza de esta situación. En ese sentido nos hemos esforzado por introducir desde hace un buen tiempo la preocupación dentro de la izquierda por lo que se debe hacer "después de marzo", lo que equivale a decir desde el momento mismo de la elección para adelante. Somos partidarios de avanzar, entre otras cosas porque ninguna concesión, por importante que fuera, tranquilizaría a los enemigos del gobierno o a una parte de ellos. Aceptar sus condiciones es sólo darles pie para que pongan nuevas condiciones indefinidamente.

—El avance en el momento actual se liga a una serie de tareas concretas, inmediatas. Fortalecer la organización popular, porque en la base de la sociedad es en el único lugar donde el gobierno puede encontrar la fuerza suficiente para resolver la pugna planteada en el interior del aparato del Estado. Coordinar eficazmente las tareas de las diferentes organizaciones de trabajadores, para aumentar la fuerza de su acción y desarrollar aquellos aparatos críticos y fisca-lizadores que deben venir de las masas. Plantear la expropiación de los excedentes que han obtenido en estos años los grandes capitalistas y que son la fuente de financiamiento del capitalismo especulativo que agobia a los trabajadores y a las dueñas de casa. Fortalecer el área de propiedad social, agrupando a todas las industrias estratégicas que deban dar una base de sustentación material al proyecto socialista en Chile. Mejorar la calidad de la dirección de la Unidad Popular, permitiendo que a través de la unidad de criterios estratégicos-tácticos, que deben surgir después de una efectiva lucha ideológica, se canalicen todas las energías del pueblo y de sus partidos.

PF: La derecha ha variado sus tácticas políticas en los dos últimos años. ¿Puede usted caracterizar estas diversas tácticas? ¿Ha variado el objetivo concreto?

MAIRA: Desde el mismo día en que la Unidad Popular consiguió la presidencia de la República, la derecha viene persiguiendo un mismo objetivo: impedir que Chile se convierta en un país socialista. Para ello buscaron primero a través de toda clase de maniobras y actos terroristas que Salvador Allende no asumiera su cargo. Una vez que fracasaron en ese objetivo, la tarea que se han asignado es derrocarlo. En eso están.

—En la búsqueda de la caída del gobierno de la Unidad Popular nos parece que se pueden descubrir diversos momentos de la actividad reaccionaria, en función de los medios a que acuden para alcanzar tal propósito.

—Primero, se emplea la conjura militar. Hay por lo menos dos complots que quedaron en pública evidencia: el que se desbarató por la muerte del general Schneider y el que relató con lujo de detalles, sin ningún pudor, el ex mayor Arturo Marshall en Bolivia, luego de asilarse políticamente en esa "respetable democracia".

—Una vez que los intentos militares demostraron su ineficacia, la derecha buscó "el golpe empresarial" esto es, la caída del gobierno mediante la paralización de toda la actividad económica. En octubre los "gremialistas" se sintieron con fuerzas suficientes para dejar a Chile sin producción y sin servicios. Naturalmente, si esto hubiera ocurrido, el gobierno no habría podido resistir mucho tiempo. Pero nuevamente se equivocaron, y los trabajadores les dieron una lección que difícilmente podrán olvidar.

—Alternativamente, la derecha ha echado mano a otros recursos para enfrentar al gobierno de la UP: desbordar la Constitución destituyendo a las autoridades designadas por el presidente de la República. La culminación de ese tipo de maniobras es naturalmente una acusación constitucional exitosa contra el presidente; algo que podría ser caracterizado como un "golpe legal". Unos pocos derechistas piensan que eso podrá hacerse después de marzo gracias a los resultados que allí obtengan. Creo, sin embargo, que esa gente está completamente equivocada, y de ello tienen conciencia la mayoría de los dirigentes del PN. Estos ya no hablan de acusación constitucional. Hablan como Jarpa, simplemente, de "cambiar lo antes posible al gobierno marxista". Aunque no conocemos los detalles, tenemos información que detrás de esas 'pa-

labras hay una efectiva preparación del enfrentamiento, luego del 4 de marzo. Los candidatos derechistas les han confiado a algunas organizaciones de mujeres que las llamarán a rebelarse contra Allende después del 4 de marzo. Me inclino a creer que ahora la derecha intentará más bien combinar y graduar todos los métodos que hasta ahora ha empleado sin éxito, porque en algunos de sus dirigentes se advierte un cierto optimismo en orden a que están próximos a un "fin de fiesta" en que la totalidad del elenco contrarrevolucionario salga exitosamente a escena.

DERECHO A VOTO A LOS SOLDADOS

PF: ¿Cree usted que los suboficiales, clases y soldados de las Fuerzas Armadas deben tener derecho a voto, al igual que los oficiales?

MAIRA: Siempre lo he creído así. Ya en la reforma constitucional de 1965, recuerdo que patrociné una indicación para conceder derecho a voto a todos los soldados. Esta cuestión me parece de principios, en orden á asegurar la expresión democrática de todos los sectores del país sin excepción. Ahora, desde el punto de vista cuantitativo, naturalmente que se trata de un contingente electoral limitado en relación al cuerpo electoral total, puesto que con esa innovación sólo se daría derecho a voto a unos 60 mil uniformados. Por lo mismo, creo que esta es una medida que no debiera tener grandes dificultades para poder ser puesta en práctica.

PF: Respecto a la crisis de octubre: ¿cuáles son las experiencias políticas básicas que ella dejó? ¿Cuáles son sus consecuencias?

MAIRA: En cuanto a la caracterización ya la he hecho: un intento fallido de golpe patronal. Este tuvo características tan evidentes que desempeñó una función pedagógica insustituible frente a los trabajadores. Al llevar el conflicto de clases a su punto más agudo, la ofensiva empresarial de octubre permitió grandes avances en la conciencia del pueblo. Hizo evidentes para muchos los peligros del fascismo. Puso de manifiesto cuáles eran concretamente los intereses que promovían la restauración capitalista. Obligó a la reflexión a muchos trabajadores arrastrados por el verbalismo de la directiva democratacristiana.

Los acontecimientos de octubre dejaron frutos concretos para el pueblo y para el gobierno de la Unidad Popular. El gobierno, enfrentado a una situación de emergencia, debió desarrollar con rapidez las piezas más rudimentarias de su aparato. Así se logró poner en marcha, en pocos días, una estructura de distribución y una de transportes d'e la que hasta entonces se careció.

Naturalmente que sólo en forma elemental, pero allí quedó un embrión para algo que se puede y se debe desarrollar. El pueblo fortaleció enormemente sus organizaciones y alcanzó a través de los Comandos Comunales de Trabajadores un nivel de coordinación y eficacia hasta entonces desconocido. En términos gráficos, además, los trabajadores en sus puestos dejaron definitivamente en claro quiénes son los que hacen producir a Chile.

—Por eso, comparto la conclusión de los que estiman que en esos 26 días, la izquierda aprendió más que en muchos años. Por lo mismo si ahora intentan un "nuevo octubre" se van a encontrar con un pueblo adiestrado y seguro de su capacidad y con un gobierno que tendrá más experiencia para hacer caminar al país.

LAS CONVERSACIONES CON WASHINGTON

PF: Ud. participó en las conversaciones realizadas en diciembre pasado, con personeros del gobierno de Washington, en torno a las relaciones chileno-norteamericanas. ¿Es usted partidario de una contemporización con el imperialismo?

MAIRA: Creo que las relaciones con los Estados Unidos, igual que las que pueden mantenerse con la derecha interna, no pueden depender de la voluntad de nadie, sino de los intereses objetivos que el proceso pone en juego. No sólo yo, sino nadie de la izquierda puede ser partidario de una contemporización con el imperialismo, puesto que el programa de la Unidad Popular define como un rasgo sustantivo de la experiencia chilena su carácter antimperialista. La expresión concreta de la voluntad de cumplir esta disposición me parece que se puede encontrar en la salida de los grandes consorcios norteamericanos del cobre, del hierro y el salitre y en la determinación de una política industrial que se apoya en el esfuerzo interno y en la inversión pública y no en la llegada de capitales norteamericanos como ocurría anteriormente.

—Ahora, el objetivo de las conversaciones me parece que está ligado no a la posibilidad' de un ablandamiento de la posición de Chile, sino a la precisión de criterios que nos permitan definir la naturaleza del conflicto planteado entre nuestro país y los Estados Unidos. Esto apunta precisamente a la segunda parte de la pregunta. Lo que los representantes de Chile hacen en estas discusiones es una demostración de la legitimidad y justicia de la "doctrina Allende", relativa a las rentabilidades excesivas. Es un alegato destinado a demostrar que el asunto de las indemnizaciones del cobre es un caso cerrado, conforme a nuestro derecho interno, y por tanto inamovible. Pero, que los criterios que aplica el gobierno de Chile se ajustan a los principios de la resolución Nº 1.803 de la ONU puesto que siempre existe una indemnización, aunque no haya pago en dinero; el criterio chileno de determinar la indemnización de las empresas extranjeras nacionalizadas sobre la base de considerar el conjunto de sus actividades en nuestro país, es perfectamente legítimo y estamos en condiciones de sostenerlo en cualquier parte.

RELACIONES CHILENO-NORTEAMERICANAS

PF: ¿Cuál es su opinión exacta sobre la eventual aplicación del Tratado Bryan para solventar los problemas entre Chile y los Estados Unidos?

MAIRA: Este Tratado Bryan-Suárez Mujica tiene sólo una característica que lo hace interesante de considerar: es el único instrumento bilateral vigente entre Chile y los Estados Unidos. En lo demás presenta todas las características de un texto elaborado en 1914, cuando predominaban otras circunstancias en el cuadro internacional. El problema de su eventual aplicación es algo que por ahora no se encuentra suficientemente formalizado y que sólo podrá estarlo en la próxima rueda de discusiones con los norteamericanos. Me parece conveniente insistir, eso sí, en que es muy difícil tener opinión respecto a la aplicación de un instrumento internacional sin conocer la determinación exacta de las materias que se podrían entregar al conocimiento de la Comisión Investigadora de cinco miembros, que el texto de ese tratado consagra. En todo caso me parece evidente que la posibilidad de considerar la puesta en práctica de este mecanismo excluye de plano las cuestiones relativas a los criterios de indemnización determinados por el derecho interno de Chile frente a los consorcios norteamericanos del cobre.

En las discusiones entre Chile y los Estados Unidos sigue habiendo un problema de fondo: la naturaleza específica de la política antimperialista de Chile. Resulta evidente que, a estas alturas, es Indispensable un balance definitivo para determinar nuestra conducta futura. Hasta ahora sólo hemos vivido entregando respuestas ante situaciones concretas que plantean algunas veces las empresas nacionalizadas —como ocurre con los embargos del cobre— y otras los propios representantes del gobierno norteamericano, tal como ocurre con los organismos internacionales de crédito o en el Club de París.

—Es evidente que ha llegado el momento de ver todas estas situaciones en una perspectiva global y eso, me parece, es lo que se va a determinar entre marzo y mayo, tanto en las discusiones directas como en los debates que se llevarán a efecto en París. Estamos próximos a un período de definiciones trascendentales, y eso es algo que naturalmente interesa a todo el pueblo chileno y en especial a las fuerzas de izquierda.

MARÍA EUGENIA SAÚL


Denuncia

JUSTICIA SIN VENDA NI BALANZA

"Los jueces son personalmente responsables por los delitos de cohecho, falta de observancia de las leyes que reglan el proceso, y, en general, por toda prevaricación o torcida administración de justicia. La ley determinará los casos y el modo de hacer efectiva esta responsabilidad".

(Art. 84. Constitución Política de Chile).

"Los jueces permanecerán en sus cargos durante su buen comportamiento. ..".

(Art. 85. Constitución Política de Chile).

A las 15 horas del jueves 8 de febrero de este año, un modesto funcionario de la Ilustrísima Corte Suprema de Justicia entró a la Caja de Empleados Públicos y periodistas, en Alameda 1353, y se apersonó al Departamento de Beneficios, sección Jubilaciones. Ahí entregó un "poder" y momentos después pusieron en sus manos 13 cheques que en total sumaron UN MIL SEISCIENTOS CINCUENTA MILLONES DE PESOS (Eº 1.650.000.—). Era el monto de las jubilaciones de enero de los severos ministros en ejercicio del más alto tribunal del país. Dicho beneficio, que totaliza en el año alrededor de VEINTE MIL MILLONES DE PESOS (Eº 20.000.000.—), corresponde a las pensiones de jubilación como abogados, que cobran mensualmente los altos magistrados y que exceden el tope de 20 sueldos vitales, fijados como renta máxima, por la ley Nº 17.416.

Esa misma ley estableció sanciones para sus infractores. Ellas van aparte de la restitución de los fondos, desde el pago de una multa de CINCUENTA VECES el valor de lo indebidamente cobrado, hasta la destitución.

Dieciséis días antes de esta gestión económica, los jueces de la Corte Suprema habían cumplido otra función importante. El lunes 22 de enero el Pleno de la Suprema abrió sus puertas para recibir el juramento de 64 nuevos jóvenes abogados. La solemnidad del acto impedía que algunos de los flamantes profesionales fuera a "prometer", previamente se les hizo saber que, sin alternativa, debían contestar "¡Sí, juro!". Rubricado este trámite el secretario general del Colegio de Abogados recibió a los jóvenes colegas con un discurso alienante que comenzó destacando el peligro existente "para el Estado de derecho en estos momentos difíciles que vive el país".

Los magistrados aprobaban satisfechos.

El presidente de la Corte Suprema, al entregar su título a un hijo del ex diputado conservador, abogado de empresas y actual dirigente del PN, Edmundo Eluchans, le expresó: "Conozco mucho a su papá. Me alegro de tenerlo aquí, hará brillante carrera". Un egresado sin "pedigrée" fue ignorado.

 Cuatro días más tarde (26/1/73) el Pleno de la Corte Suprema celebró nueva solemne reunión. Esta vez fue para acordar sanciones contra el ministro de la Corte de Apelaciones de La Serena, Oscar Alvarez Gallardo, se le acusó de "instigar la creación de "tribunales vecinales", porque éstos figuran en el "Plan de Realizaciones para una mejor Administración de Justicia" redactado por una comisión asesora del Ministerio del ramo que nombró el gobierno y que presidió el ministro Alvarez. La severa Corte Suprema resolvió que el ministro Oscar Alvarez "no tiene el buen comportamiento para permanecer en el cargo". Ese es el paso inicial para removerlo.

Dos semanas más tarde —pese a estar en receso— la Corte Suprema debió otra vez preocuparse. En esta ocasión fue para imponerse del dictamen del fiscal subrogante del Tribunal, Servando Jordán López (ex presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago) que declara parcial y contradictorio el fallo de la Corte Marcial por el cual se rebaja a Roberto Viaux Marambio la pena de 20 años de prisión a sólo dos años, dejándolo a las puertas de la libertad.

Estos hechos (PF los desmenuzará a continuación) reafirman la condición de clase, de instrumento de la burguesía, y la carencia de probidad de la justicia chilena. Cuatro actitudes en menos de un mes demuestran que la administración de la justicia debe ser regimentada acorde con el proceso de transición al socialismo que se plantea en el país. Surge la evidente necesidad de crear nuevas formas, de abajo hacia arriba con la participación honesta del pueblo. Sólo así esa administración de justicia no se ejercería como otro elemento de presión contra los pobres, al servicio de los intereses de la clase dominante.

COBRO INDEBIDO

El 28 de diciembre de 1972 el Congreso despachó, para promulgación o veto, al Ejecutivo, el proyecto que crea la Corte de Apelaciones de Puerto Montt. El senado en su sesión Nº 57 de ese día aprobó la CONDONACIÓN de las sumas percibidas por miembros del Poder Judicial por sobre el límite de veinte sueldos vitales, fijados como tope por la referida ley.

El presidente de la Corte Suprema había alegado en la Comisión de Legislación, Constitución y justicia que cuando se dictó la ley fijando ese sueldo tope, los miembros del Poder Judicial que percibían jubilación como abogados, sostuvieron que ella no debería considerarse para los efectos de esa limitación de renta. Así, continuaron con el cobro de esas jubilaciones.

En marzo de 1971 la Contraloría dictaminó que la ley no "hace distingos" e impuso la obligación de devolver el monto de las jubilaciones percibidas "durante un año y medio".

Sólo cumplieron con ese dictamen y con la ley Nº 17.416, el magistrado Ramiro Méndez y el fiscal Urbano Marín. El resto ha seguido cobrando hasta el reciente mes de enero. El último cobro de los trece ministros de la Suprema fue por Eº 1.650.000.

El proyecto despachado por el Parlamento condonó al poder Judicial el pago por cobro indebido de estas jubilaciones. La disposición surgió de las gestiones realizadas por los magistrados ante los parlamentarios de oposición. Esos parlamentarios pidieron al gobierno el patrocinio para dicha norma, lo que les fue otorgado, pero, ei Ejecutivo envió el 3 de febrero —fecha de vencimiento del plazo— el veto a dicho proyecto. En este veto se condona sólo la mitad de lo que han cobrado indebidamente los jueces, desde la fecha del dictamen de la Contraloría, marzo de 1971. También establece la obligatoriedad de los magistrados de rendir cuenta de las sumas percibidas para gastos de representación. Este veto no gustó al Poder Judicial. Si el Congreso llegara a aprobar el veto significaría que los trece ministros de la Corte Suprema y la mayoría de los de la Corte de Apelaciones de Santiago tendrían que devolver a la Caja de EE. PP. y PP., o a la Tesorería General de la República, alrededor de CINCUENTA MILLONES DE ESCUDOS COBRADOS INDEBIDAMENTE al Fondo de Jubilaciones, Montepíos y Pensiones, de los imponentes del sector de Empleados Públicos. Esto, sin considerar la sanción establecida por la Ley Nº 17.416 de "multa de 50 veces el valor de lo indebidamente percibido" y hasta destitución.

Resulta obvio que a los miembros de la ilustrísima Corte Suprema no podría atribuírseles desconocimiento de la Ley.

Aparte de todos los ministros de la Suprema también siguen cobrando jubilación los ministros de la Corte de Apelaciones Julio Aparicio, Gustavo Chamorro, Rubén Galecio, Emilio Ulloa y los fiscales Wenceslao Olate y Luis Hermosilla. El ministro Enrique Paillás también excede la disposición legal sobre tope de rentas. Recibe emolumentos como miembro de la Corte Marcial y como profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, en la cátedra de Derecho Procesal.- En igual situación está el ministro de la Corte Marcial, Hernán Cereceda.

Si el Congreso rechaza el veto del Ejecutivo, —que debió exigir la devolución total en vez de condonar el 50 por ciento de las sumas percibidas indebidamente—, se fortalecería más aún, en este estado de derecho, que tanto defienden los poderes Legislativo y Judicial, el imperio de la "Ley del Embudo". Ya hay gestiones judiciales para obtener con la derecha el quórum de dos tercios que rechace el veto.

EL "CASO ALVAREZ"

El viernes 26 de enero la Corte Suprema, en pleno, acordó remover al ministro de la Corte de Apelaciones de La Serena, el probo y eficiente magistrado Oscar Alvarez Gallardo. La noticia se filtró y fue publicada por "El Mercurio". Al día siguiente ese diario debió insertar un desmentido del fiscal de la Suprema en el sentido que el acuerdo no era de remoción.

El alto tribunal utilizó un mañoso subterfugio para poner en la berlina al ministro Alvarez. Resolvió que este magistrado "no tiene buen comportamiento para permanecer en el cargo" y se le sancionó con censura por escrito. Esta martingala es el primer paso para buscar "a posteriori" la justificación "legal" que permita REMOVER a ese juez.

Como motivo aparente la Corte Suprema señala que el ministro Alvarez habría puesto en terna para relator de la Corte de La Serena al juez Guillermo Herrera. Este está sindicado como "izquierdista" por la ecuánime Corte Suprema, la que obstaculizaba su nombramiento. En esas condiciones, la terna fue enviada directamente al gobierno y éste designó relator al juez Guillermo Herrera, para la Corte Suprema hay más "sangre en el ojo" contra el ministro Oscar Alvarez. A comienzos de 1971 el gobierno nombró una comisión de cinco destacados magistrados para asesorar al ministerio de Justicia en la redacción de un "Plan de realizaciones para una mejor administración de Justicia". Era un proyecto de reestructuración del Poder Judicial pedido por los jueces conscientes del clasismo y arbitraria administración de la justicia vigente.

La referida "comisión asesora", después de meses de labor, presidida por el ministro Oscar Alvarez Gallardo, emitió su informe. Entre las numerosas proposiciones, el punto 6, obliga a cada uno de los ministros de la Corte Suprema a viajar cada cuatro meses a las Cortes de Apelaciones para vigilar la corrección de la justicia. En el punto 10 se plantea la creación de los Tribunales Vecinales. Estos estarían compuestos por tres miembros en cada unidad vecinal, elegidos por votación directa de los ciudadanos y reelegibles. Tendrían competencia sobre asuntos relacionados con el orden, tranquilidad, seguridad, higiene y moralidad vecinales. Actuarían por procedimiento oral en audiencias públicas y las sanciones que aplicarían consistirían en reprimenda, privada o pública, suspensión de derechos vecinales, multas a beneficio de la unidad vecinal y arrestos hasta por cinco días.

Como esa comisión asesora estuvo presidida por el ministro Alvarez, la Corte Suprema centró sus fuegos sobre él. Se le acusó con sordina de propugnar los Tribunales populares. De esta manera, la Ilustrísima Corte inició nueva embestida contra los magistrados adversos a la injusta "justicia" de clase, se trata de eliminar a los ansiosos de transformar este aparato judicial, actualmente al servicio de la clase dominante, en un instrumento que les garantice defensa a los pobres del campo y de la ciudad. Esta concepción emana de que el actual sistema judicial no puede transformarse por la superestructura, sino que debe alcanzarse una administración de justicia que nazca del pueblo mismo, como corresponde en un proceso de cambios.

La severa Corte Suprema comenzó por descabezar toda iniciativa, sindicando de "mal comportamiento" al presidente de la comisión proponente de la reestructuración, el ministro Oscar Alvarez. Luego acordará su remoción. El ministro Alvarez ostenta brillante y honesta trayectoria. Fue secretario y juez de Departamento, relator de la Corte de Apelaciones de Santiago, juez del primer Juzgado del Crimen de Santiago, casi por ocho años, y distinguido con la medalla "Al mejor juez de Chile". Fue nombrado, por concurso, ministro de la Corte de Apelaciones de La Serena, cargo del cual ahora se persigue removerlo. Esta resolución contrasta con la tolerancia de la C. S. frente al escándalo promovido por ministros de la Corte, jueces y altos funcionarios judiciales de Iquique. a éstos se les comprobó implicancia en contrabando, evasión tributaria, vinculaciones con el tráfico de drogas, venalidad, prevaricación y otras hierbas. El presidente de esa Corte corrompida, el ministro Ignacio Apolonio Alarcón, jubilo libre de polvo y paja; otro ministro, Sergio Cuevas Torrealba, fue trasladado, después de veinte días de suspensión; el ministro Eduardo Araya, recibió "amonestación privada" y traslado; el fiscal Raúl Arancibia tuvo "censura por escrito" y traslado. Finalmente al juez Mario Acuña Riquelme se le sancionó con dos meses de suspensión. A ninguno de éstos —pese a que no son todos— la Corte Suprema calificó de "no haber tenido buen comportamiento". En consecuencia, sobro ellos no pesa una pronta remoción. Dicha sanción la establece para estos casos la Constitución Política del Estado, en su Art. 85— Para la Ilustrísima Corte Suprema estos jueces son integérrimos.

SUMA Y SIGUE...

La medida contra el ministro Oscar Alvarez corresponde a una escalada que ya alcanzó a tres ministros de la Corte del Trabajo. Al parecer, se trata de impedir que en los Tribunales del Trabajo actúen magistrados que no son incondicionales de los patrones. Los ministros de la Corte del Trabajo caídos en desgracia presentan la común característica de haber sufrido la revocación en la Suprema de todos sus fallos que favorecían a obreros y campesinos.

ALICIA HERRERA— Es la primera mujer que alcanzó por méritos propios la jerarquía de ministro de Corte del Trabajo. Esposa del miembro del Comité Central y de la Comisión política del Partido Socialista, candidato a diputado, Alejandro Jiliberto. La ministro Herrera fue calificada por los jerarcas de la Suprema en "lista 3". Al repetirle esta calificación la obligan a dejar la judicatura. En el mejor de los casos, quedaría impedida de ascender a la Corte Suprema, si la pusieran en "lista 2".

JUAN GONZÁLEZ.— Ministro de la Corte del Trabajo de Santiago, se ha negado reiteradamente a firmar fallos adversos a los trabajadores para beneficiar patrones. La Suprema lo calificó también en "lista 3".

AGUSTÍN BRUCE.— Ministro de la Corte del Trabajo de Santiago, fue calificado en "lista 2" por las mismas razones del anterior. Con esta calificación le quedó cortada toda expectativa. Sólo podrá permanecer en el cargo. No tendrá posibilidad de ascenso.

Hay otros casos dignos de ser considerados para medir la ecuanimidad y prestancia de la Corte Suprema, uno de ellos:

MARÍA LUZ HIRIART.—Secretaria del Juzgado de Copiapó, debió desempeñarse como juez subrogante del Tribunal. En juicio incoado por los trabajadores contra el empresario minero y candidato a parlamentario de la burguesía, Orlando Poblete, la juez falló contra el patrón reaccionario, condenó a Poblete a pagar todas las imposiciones que había escamoteado a los obreros y a cancelar una multa, más las costas. La Corte Suprema sancionó con "amonestación por escrito" a la magistrado subrogante, advirtiéndole "mayor cuidado futuro".

OTRA CAÍDA...

El ministro de la Corte Marcial, Enrique Paillás, —profesor de la Escuela de Derecho, en Derecho Procesal, de la Universidad de Chile— no ha sido calificado por la Corte Suprema de "no haber tenido buen comportamiento". El ministro Paillás excede también y no ha devuelto —igual que todos los magistrados del más alto Tribunal— el tope de los 20 sueldos vitales, fijado por la ley Nº 17.416. También ha infringido el Artículo 84 de la Constitución política.

El ministro Paillás fue denunciado por sus alumnos de haber anunciado en su clase que votaría afirmativamente por la excarcelación del reo Roberto Viaux Marambio, responsable e instigador de la muerte del general Rene Schneider. La familia del ultimado comandante en jefe del ejército, recusó a Paillás cuando la Corte Marcial debía pronunciarse sobre la apelación del reo viaux a la condena de 20 años de reclusión, según sentencia del fiscal militar, Fernando Lyon. La Corte Suprema no dio lugar a la recusación. El ministro Enrique Paillás, presidente de la Corte Marcial, cumplió lo anunciado y conjuntamente con el ministro Eduardo Bravo Ulloa y el auditor del ejército, Camilo Vial, falló en segunda instancia para revocar la sentencia a 20 años de reclusión y reemplazarla por una pena de ... ¡dos años para Roberto Viaux! Este fallo significaba abrir las puertas de la cárcel para Viaux. Paillás había cumplido su anuncio de excarcelación para el reo.

El miércoles 31 de enero el fiscal subrogante de la Corte Suprema, Servando Jordán López emitió un dictamen revelador del escándalo en las prácticas de administración de justicia. El fiscal Jordán declara viciado el fallo de la Corte Marcial y pide su anulación retrotrayendo el proceso a la sentencia dictada por el fiscal militar. En el supuesto caso que la Corte Suprema apruebe el dictamen de Servando Jordán, ex presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago— una nueva Corte Marcial deberá conocer cualquiera otra apelación. Esto comprueba que había que recusar a Enrique Paillás, lo que no fue aceptado por los severos magistrados de la Suprema.

El fiscal subrogante de la Suprema, Servando Jordán, en su dictamen acusa a la Corte Marcial: "Existen en la sentencia consideraciones que se encuentran en pugna, contradictorias, opuestas entre sí, lo que da como resultado que esos fundamentos se anulen recíprocamente". Establece que esa sentencia de segunda instancia "no fue emitida de acuerdo a las leyes". También Jordán fundamentado en numerosas disposiciones, precisa que es previsible el mayor daño cuando a una persona se la secuestra". Así, demuele jurídicamente la pretendida irresponsabilidad de Viaux en el asesinato del general Schneider. Jordán da el golpe de gracia cuando reafirma que "la responsabilidad, que como autor cabe a los reos en el delito, se haya suficientemente establecida".

El dictamen responsable, honesto y jurídicamente fundamentado del fiscal Servando Jordán dejó al descubierto la martingala jugada por Paillás y sus socios en favor del reo. Al pedir la invalidación de la sentencia de la Corte Marcial, Servando Jordán se apoya en terminantes disposiciones de los Códigos de Procedimiento Penal y de Justicia Militar.

La sucesión de arbitrariedades, vicios e ilegalidades detectadas en menos de un mes de actuaciones de la Ilustrísima Corte Suprema de Justicia, llama a interrogar: ¿Qué juez puede juzgar a la "justicia" vigente? ... Dentro de un proceso revolucionario, sólo el poder popular.

HÉCTOR SUAREZ BASTIDAS


Análisis

¿LA DERECHA CHILENA ES NACIONALISTA?

"...Para determinar su condición jurídica no influye la denominación que le den las partes, sino que la que corresponde a su propia esencia y naturaleza".

(Corte Suprema, 28 de diciembre de 1921. Gaceta de los Tribunales, 1921, 2º semestre,

Nº 113, pág. 531; Revista de Derecho y Jurisprudencia, Sección 1º, pag. 391).

"...Para calificar la situación jurídica de las partes hay que atender más a la esencia que al nombre que ellas puedan dar a las convenciones que suscriban".

(Corte del Trabajo de Santiago, 1º de octubre de 1946,

Revista de Derecho y Jurisprudencia, Tomo 4º, sección 3º, pág. 37).

LOS lectores de medios de información política no pueden menos que mostrar perplejidad frente al término "nacionalismo". La ultrarreacción criolla recurre a él a menudo: el movimiento fascista "Patria y Libertad" se denomina a sí mismo “nacionalista”; un regidor de Santiago, candidato a senador por el Partido Nacional —y no pocos personeros de dicha organización política; dicen, en cuanta oportunidad se les presenta, que ellos oponen a la posición "marxista" del gobierno de Allende otra eminentemente "nacionalista". Pero, por otra parte, los comentaristas de izquierda aplauden toda actitud "nacionalista" de algún país dependiente que se alza contra el imperialismo opresor; el socialismo árabe se proclama abiertamente "nacionalista" y, en nuestros países latinoamericanos, no faltan las colectividades o combinaciones de izquierda (v.gr. la "Nueva Fuerza" venezolana) que reclaman la realización de una política "nacionalista". Incluso, no faltando aquellos que han sostenido que el triunfo de la Unidad Popular en Chile no es sino un caso más en el despertar o renacer "nacionalista" que se observa en toda América latina.

¿QUE SE ENTIENDE POR NACIONALISMO?

Los ejemplos que acabamos de dar ponen de manifiesto que el mismo término es empleado en diversos sentidos (por no decir en opuestos sentidos). Luego, creemos que es de absoluta necesidad precisar el real significado del concepto "nacionalismo".

El profesor Pedro Godoy, en una obra de uso escolar ("Ciencias sociales", 4º Año Medio, Plan Científico. Pedro Godoy y Emerson Roach. Talleres Arancibia Hnos. Santiago, 1971) expresa: "Más que una ideología es una idea-fuerza que exalta a la nación como ente de categoría ética superior. Posee un denso fermento emocional y se convierte en acción política cuando se le adscribe un programa. Si el liberalismo atinge al individuo, el nacionalismo se liga a una colectividad que posee en común la raza, la lengua, la religión y un pasado —a menudo— de gloria".

No hay que confundir el nacionalismo con el simple apego al suelo natal, que en grado variable ha existido durante toda la historia. Para que haya nacionalismo tiene que haber clara conciencia de que todos los habitantes de ese suelo tienen una "nacionalidad" y forman una sola "nación", que va mucho más allá que los atomizados feudos medioevales o que el concepto de la monarquía absoluta que identificaba al Estado con la persona del monarca.

Debemos, en relación a lo anterior, anotar que el nacionalismo es un fenómeno relativamente reciente. Sólo en el siglo XIX, en Europa y América, y en el siglo XX, en Asia y África, aparece esta idea-fuerza; recién en estos siglos los pueblos se identificaron con la nación, lucharon por la independencia y/o la unidad nacional Desde entonces las masas van a sentir que forman una nación, es decir, que se encuentran ligadas por la sangre y la cultura, que tienen un pasado y un destino común. "Y el nacionalismo —anota Pedro Godoy, obra citada— fue el fluido que aglutinó a la ciudadanía contra el imperialismo foráneo y sus colaboradores nativos.

Francia jacobina tumba a la monarquía denunciando su contubernio con Austria y Prusia y lanza a sus juventudes a combatir contra los ejércitos extranjeros, entonando la Marsellesa. Italia se integra, aplastando a la nobleza, al Papado, a las monarquías comarcales y a los imperialismos para fundar el Estado nacional. Alemania casi simultáneamente ejecuta idéntica faena y logra el mismo fruto. Los países balcánicos se sacuden del yugo de Austria y de Turquía, logrando la independencia.

Tampoco hay que confundir el nacionalismo con el patrioterismo o chauvinismo. El nacionalismo es eminentemente creador y revolucionario; impulsa a corregir, a reformar, a modificar, a transformar la realidad nacional, para hacerla menos imperfecta. El patrioterismo sumerge al país en un paraíso onírico, mientras los imperialistas extranjeros y la plutocracia nativa continúan oprimiéndolo y expoliándolo.

El nacionalismo, por consiguiente, no es simple amor al terruño, ni chauvinismo. Recién cuando el patriotismo adquiere conciencia política se convierte en nacionalismo.

EL NACIONALISMO EN AMÉRICA LATINA

El nacionalismo "es un fenómeno histórico y, por lo tanto, determinado por las ideas políticas y la estructura social de los diversos países donde cobra raíces" (Hans Kohn). Luego, el nacionalismo no es el mismo en todos los países y en todo tiempo.

En los países que se ha dado en llamar el "Tercer Mundo", surge como un fenómeno de insurgencia nacional de los pueblos oprimidos, de afirmación de su nacionalidad y proclamación de su independencia. Es —como se ha dicho— "la honda de David en manos de los pueblos diminutos o infradesarrollados contra el Goliat de las superpotencias".

Es así como el "nacionalismo" en nuestra América ibera tiene un ámbito continental, pues la nación cubre la totalidad del continente, desde el río Bravo al Cabo de Hornos. Mal se puede, en consecuencia, hablar de "nacionalismo" chileno, argentino, mexicano, hondureño, etc., sino que de nacionalismo continental, según el acierto feliz que tuvo, al intitular una de sus obras, Joaquín Edwards Bello. "Argentinismo cerrado y mexicanismo estrecho —afirmaba el mexicano José Vasconcelos, el mismo que llamara desde el país azteca a nuestra Gabriela Mistral— son recursos del imperialismo que nos acecha. Adoptarlos sería traicionarnos; al contrario, un nacionalismo racial continental, nos convierte en herederos del ideal económico español, que sólo entre nosotros podría cumplirse" (Ver "Bolivarismo y Monroísmo").

Ya en 1818, el Libertador Bolívar decía: "Una debe ser la patria de lodos los sudamericanos ya que en todo poseemos una perfecta unidad. Es una idea grandiosa pretender constituir en el Nuevo Mundo una sola nación, con un vínculo que ligue sus partes entre sí. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, deberá tener un gobierno que confederase los diversos Estados que hayan de fundarse. ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!"

Es así como, en el presente siglo, Vasconcelos opone al monroísmo el bolivarismo; el latinoamericanismo al panamericanismo —o interamericanismo, como se le denomina actualmente—, fórmulas hipócritas que tienden a meter en el mismo saco a los latinoamericanos con los yanquis, al tiburón junto con las sardinas. Más tarde el argentino Manuel Ugarte hablaría de la "Patria Grande", esto es, la patria de todos aquellos nacidos en América latina.

LA IZQUIERDA Y EL NACIONALISMO

Entre los círculos de izquierda de nuestro país existe cierta renuencia a hablar o definirse de nacionalistas, olvidando que el sentimiento nacionalista es la mejor valla que tienen los pueblos de los países subdesarrollados frente al imperialismo. No tienen en cuenta estos izquierdistas la frase de Lenin, ante el II Congreso de la Internacional: "El que no favorece al nacionalismo de los países oprimidos favorece, indefectiblemente, el nacionalismo del país opresor".

El socialista Federico Klein, uno de nuestros izquierdistas que no tiene titubeos en hablar de nacionalismo, dice en una de sus obras ("Las nacionalizaciones y la Democracia Cristiana". Prensa Latinoamericana. Santiago, 1964): "El nacionalismo que hoy conmueve a los pueblos dominados tiene, sin embargo, un ingrediente más importante que la mera aspiración a la independencia política. Los líderes auténticos del mundo subdesarrollado comprenden que si el móvil esencial de los países imperialistas fue el de apoderarse de sus riquezas y mercados, la lucha por la independencia debe tener, por su parte, como objetivo fundamental la reivindicación de esas riquezas y mercados; la recuperación de las materias primas, industrias, servicios y comercio, hoy en manos de capitalistas foráneos". "La nacionalización constituye, así, el fenómeno más característico y el corolario lógico de la lucha por la independencia"... "Este nacionalismo político y económico es el hecho más vivo y más dinámico que sacude al mundo actual. El hizo posible el despertar de la India, la revolución china, la reconquista del canal de Suez por Egipto, la construcción socialista de Yugoslavia, la épica liberación de Argelia, la indomable voluntad cubana. Sin esta nueva conciencia de patria, de solar y destino propios que entraña el nacionalismo de los pueblos explotados, sería inconcebible el dramático proceso de los últimos veinticinco años de la historia mundial".

Teniendo como meta la liberación de los pueblos, no es de extrañar que en la humanidad sumergida el nacionalismo se mixture con el socialismo: ambos se oponen al imperialismo, al colonialismo y al neocolonialismo; ambos cuestionan la praxis liberal ("anarquismo de los ricos"), y ambos luchan por la emancipación política y económica. "Todos los ..nacionalistas afroasiáticos y sudamericanos —apunta el profesor Godoy— se autodenominan izquierdistas y los menos tímidos, socialistas".

Si ante una América latina disgregada y balcanizada, se levanta el ideal de su integración revolucionaria; si ante la penetración imperialista en nuestras tierras se lucha actualmente por su liberación, quizás el día de mañana la Patria Grande será una realidad y Bolívar no habría arado en el mar.

EL NACIONALISMO Y LA REVOLUCIÓN CUBANA

Si observamos el pasado reciente en nuestra América latina no podríamos menos que destacar el sentimiento nacionalista que inflamara a la Revolución Cubana. Su lema "¡Patria o Muerte!, Venceremos!", así lo revela. Y una vez triunfante la Revolución y establecida la República Socialista en la isla caribeña, el Comandante Fidel Castro, en la Primera Declaración de La Habana (1960) proclamaría: "La Asamblea General del Pueblo de Cuba rechaza la Doctrina de Monroe y por ello frente al hipócrita panamericanismo, que es sólo predominio de los monopolios yanquis, proclama el latinoamericanismo libertador que late en Martí y en Benito Juárez"; en tanto que Ernesto Che Guevara revitalizaba el ideal bolivariano al decir que en nuestros países "lengua, costumbres, religión, amo "común los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América y la rebelión marcha aceleradamente en ella"; y en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York (1964), seguiría las mejores tradiciones del nacionalismo latinoamericano al señalar: "He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie" (Ver PUNTO FINAL Nº 168, 10 de octubre 1972).

Y ya que nos estamos refiriendo a la Revolución Cubana, debemos consignar que ésta ha provocado un interesante fenómeno en América latina: la radicalización de los movimientos nacionalistas y populares de nuestro continente. La experiencia cubana ha dejado como valiosa enseñanza que oponerse al imperialismo significa enfrentar todo el orden social vigente del cual aquél es el gendarme armado: enfrentarse al imperialismo es, en la práctica, ubicarse junto a todos los pueblos del Tercer Mundo que combaten en contra suya y aspiran a un futuro mejor. No es posible en la actualidad mantener una posición antimperialista limitada a ciertos aspectos, pues los gobiernos que así lo pretenden se verán fatalmente obligados a capitular frente al imperio o serán derrotados finalmente por las fuerzas sociales cuyos intereses amenaza, lógica consecuencia del hecho de no ser estas fuerzas otra cosa que meras administradoras, por cuenta ajena, del orden político-social vigente en sus respectivos países, agentes de una política contrarrevolucionaria de alcance continental, dirigida por un super-estado hemisférico. Los hechos permiten afirmar enfáticamente que quien o quienes quieren hacer la revolución en América latina encontrarán al imperialismo oponiéndose, y quien se opone al imperialismo necesariamente terminará por hacer la revolución.

Lo anterior explica la transformación de vastos movimientos nacionalistas en diversos países situados al sur del río Bravo, que de simplemente populistas han devenido en revolucionarios, y explica, igualmente, por qué en la vecina república Argentina las bases del peronismo —o por lo menos la Juventud y el ala izquierda de ella— hablan abiertamente de la necesidad de construir una patria socialista. Ello hace comprender igualmente que el caudillo castrense de la revolución nacionalista peruana, general Juan Velasco Alvarado, exprese: "No queremos ser más los perros guardianes de la oligarquía y del imperialismo" y que en sus discursos (v.gr. el dicho con motivo de la breve estadía del presidente Allende en Perú) hable de socialismo. Teniendo en cuenta estos antecedentes, algunos comentaristas señalan que, por rumbos distintos, el fidelismo y el velasquismo han puesto al continente en la órbita de la hora actual: la consecución de la segunda independencia. Evitar que la US Embassy, en cada país, sea un efectivo "gobierno invisible", y hacer que la soberanía de nuestras naciones sea, en verdad, real.

Este fenómeno —el encuentro entre nacionalismo y socialismo—, también se da en nuestro continente en un sentido inverso: el marxismo se ha ido latinoamericanizando, va adquiriendo como propios los viejos postulados y raíces del nacionalismo bolivariano, o sea, del latinoamericanismo. Es así como en Venezuela, el dirigente guerrillero Douglas Bravo, proclamara en 1967: "La América latina —la nación latinoamericana, la gran república de América latina— posee 220 millones de habitantes, bastante más que Estados Unidos. Tienen en común su propio pasado histórico, tienen el mismo lenguaje, tienen costumbres y hábitos similares. La composición etnológica, es decir, la población desde el punto de vista de la raza es casi igual... Desde el punto de vista económico sufren los mismos problemas, las mismas vicisitudes. Tienen un mismo enemigo común: las. oligarquías y los imperialismos. En todo caso estas ideas no son originales, poseen un antecedente histórico en el gran estratega de la liberación, Simón Bolívar". Otro ejemplo, más cercano a nosotros, lo tenemos en el periodista-guerrillero Elmo Catalán, quien en 1970 escribía: "No soy extranjero en Bolivia, ni seré extranjero en ningún lugar de Latinoamérica. Extranjeros son los imperialistas y sus sirvientes nativos. Me siento más patriota que el más patriota de los bolivianos. He aceptado todas las obligaciones de ciudadano y exigido un solo derecho: el de combatir por su liberación. Para nosotros, "la Patria es América" como lo proclamara Bolívar en los campos de batalla". Por último citemos las palabras de un socialista argentino, Jorge Abelardo Ramos, dirigente de Frente de Izquierda Popular: "...El fin es reedificar la Patria Grande mediante una revolución que no conozca fronteras y se corone con un nuevo Ayacucho... Las que aspiramos no sólo a implantar la justicia social, sino también —y simultáneamente— a recuperar la autodeterminación política, y a restaurar la personalidad cultural de la nación latinoamericana, hemos ya fusionado la doctrina de Marx con el mensaje de Bolívar". (1969).

LA DERECHA Y EL NACIONALISMO

La propaganda de la derecha ha pretendido vestir a la reacción de un ropaje "nacionalista". Sus organizaciones — en especial el P.N. y "Patria y Libertad", en nuestro país— serían, de acuerdo a dicha propaganda, las "reservas de la nacionalidad", el último dique al comunismo "internacional", los que con sin igual intransigencia combatirían a las "ideologías exóticas" que se han "enquistado" en nuestro país.

Debemos examinar estas afirmaciones.

En un documento oficial elaborado por el Departamento de Estudios Políticos de la DC y publicado por la Editorial del Pacífico bajo el título "ABC de la Democracia Cristiana", se contienen las respuestas a diferentes preguntas relacionadas con temas políticos. La pregunta Nº 71 dice: "¿Qué piensa el PDC del nacionalismo?", y la respuesta no es otra que ésta: "Lo rechaza enérgicamente". Esta premisa doctrinaria encontró su más rotunda confirmación cuando dicho partido estuvo en el gobierno: en los momentos en que surgían liberadoras diversas corrientes nacionalistas y revolucionarias en todos los pueblos sojuzgados, la Democracia Cristiana, desde el Poder, abría de par en par las puertas al capitalismo extranjero; firmaba los convenios del cobre, los que acentuaron aún más nuestra dependencia, y seguía una política entreguista y claudicante.

En cuanto a la ultrarreacción, representante in discutida de las clases privilegiadas —clases tradicionales ligadas a la monoproducción y a la monocultura y burguesías importadoras y exportadoras—, debemos señalar que en el Tercer Mundo, y en consecuencia en América latina, éstas han sido "vendepatrias, en otras palabras, yanaconas. Gobiernan en contubernio con los imperialismos, mientras hipotecan la economía y descastan la cultura" (Pedro Godoy, obra citada). Al comprender sus dirigentes que la lucha contra el orden internacional, creado por las grandes potencias, está íntimamente vinculada en la hora presente a la batalla que libra el pueblo, en el interior de cada país, contra las oligarquías dominantes, se entregan sin el menor pudor al imperialismo para defender sus propios intereses.

Claro ejemplo de lo afirmado lo tenemos en el caso de Chile, donde frente a un gobierno que ha nacionalizado el cobre y recuperado las principales riquezas extractivas (salitre, hierro y carbón), que lucha por sacar al país de su actual condición de dependencia, que mantiene una posición digna e independiente en materia internacional —sin aceptar tutelas extrañas— y que ha dado especial importancia a nuestras manifestaciones culturales, las fuerzas demonacionales, y sus apéndices, han mantenido —y mal podía ser de otro modo— la más encarnizada y cerrada oposición.

Pero eso no es todo. Diversos autores han puesto de manifiesto que el socialismo no es en América latina un artículo de importación ni menos una mercadería de contrabando. Si bien no en la forma exacta como se le concibe hoy, es innegable que antes de la Conquista hispana existió en el Incanato una curiosa praxis socialista, sin contar que ya bajo el dominio español se dieron numerosas experiencias de utopismo socialista, tales como la del sacerdote Vasco de Quiroga (el "Tata Vasco") en la diócesis de Michoacán (México) o el de las misiones jesuitas en el Paraguay. Asimismo, es conveniente recordar que siete años antes de la Revolución Rusa, tuvo lugar la Revolución Mexicana, durante la cual se fundaron Repúblicas Socialistas en Baja California y Yucatán, y si bien no lograron consolidarse, constituyen una prueba irrefutable de que en América latina se ha dado un socialismo autóctono y que la doctrina socialista no es —como algunos afirman por ignorancia o mala fe— una ideología foránea.

Las fuerzas oligárquicas mal pueden, en consecuencia, posar de nacionalistas: nada han hecho por sacar al país de su condición de dependencia; no se suman a la lucha contra la penetración económica y cultural foránea, sus intereses no son los de las mayorías nacionales; desprecian nuestra música, nuestro folclore y nuestro arte vernáculo; son aliadas del imperialismo y sólo exhiben un patológico afán imitativo de lo extranjero, especialmente de lo norteamericano, que ya en 1911 denunciara el uruguayo Rodó, bautizándola como "nordomanía". La acción imperialista que se manifiesta a través de un perseverante esfuerzo por deformar nuestra cultura y adaptarnos a sus formas de vida, no le preocupa en lo más mínimo, confirmando lo afirmado en 1910, no por un autor marxista, sino por el historiador Francisco Antonio Encina, en el sentido de que existe una relación evidente entre la crisis moral y la decadencia de la nacionalidad, al mismo tiempo que una pertinaz "penetración interna del alma nacional por civilizaciones más fuertes" ("Nuestra inferioridad económica". Reedición. Ed. Universitaria. Santiago, 1955).

Estas fuerzas oligárquicas —y las fuerzas políticas que las representan— constituyen la antipatria, aunque —como señala P. Godoy— sea "típico, al menos en Chile, que los super-momios se disfracen de nacionalistas; son —como manifestara un humorista— nazionalistas con Z".

RENE BALART CONTRERAS


Pronósticos

IZQUIERDA SACARÁ MÁS SENADORES Y DIPUTADOS

 

“ ... En esta lucha del gobierno y del pueblo por la aplicación del Programa, la trinchera política de la burguesía —el Parlamento— ha sido una barrera tenazmente opuesta a los cambios”.

"Es la labor destructiva de la mayoría del Congreso la que debe ser masivamente rechazada por el pueblo en las elecciones de marzo. Estas elecciones representan, pues, un enjuiciamiento del Parlamento y de ningún modo un plebiscito".

(Plataforma de Gobierno del Partido de la Unidad Popular).

LAS elecciones parlamentarias del 4 de marzo, en sí, no tienen un significado decisivo. Constituyen una de las tantas formas en que se da la permanente confrontación entre los sectores privilegiados y las masas populares.

Su importancia reside, más que todo, en su carácter movilizador y organizador del pueblo. Pero, además, del avance o retroceso que en ellas tengan las colectividades de izquierda, dependerá en gran parte la pronta realización de urgentes medidas revolucionarias.

Por eso conviene analizar las posibilidades de los partidos de izquierda, a la luz de variados antecedentes.

Políticos de derecha insisten en forma majadera en un hipotético deterioro de las fuerzas izquierdistas, que se podría palpar en derrotas en elecciones sindicales, estudiantiles y parlamentarias extraordinarias.

Una costosa propaganda magnifica los problemas de desabastecimiento —que sin duda son una realidad—, y culpa a la política económica de la Unidad Popular. Las elecciones serían por consiguiente un plebiscito en que la ciudadanía se pronunciaría respecto a dicha política.

Creemos que este deterioro — de haberse producido— no tiene las características que, confundiendo sus deseos con la realidad, algunos quieren asignarle.

Un examen de las elecciones que han tenido lugar en grandes organizaciones sindicales y estudiantiles, pone de manifiesto que todas ellas han sido ganadas por la izquierda. Lo anterior no es una simple afirmación antojadiza. Basta mirar el cuadro adjunto para verificar lo que decimos.

Según la derecha, en las elecciones extraordinarias la unidad Popular habría tenido aplastantes derrotas.

Veamos la realidad: desde el 3 de noviembre de 1970, fecha en que Salvador Allende se hizo cargo de la presidencia de la República, han tenido lugar elecciones extraordinarias en 8 provincias: Chiloé, Aysén, Magallanes, Valparaíso, O'Higgins, Colchagua, Linares y Coquimbo. En la mitad de dichas provincias han triunfado las candidaturas de izquierda.

En cuanto a los porcentajes podemos constatar que no existe ninguna diferencia apreciable entre las fuerzas de izquierda y las de oposición: en las ocho provincias, la Unidad Popular obtuvo 313.080 votos (49%) y la oposición 326.571 (51%).

EL DESABASTECIMIENTO

En un artículo que publicó PUNTO FINAL (ver "Documentos" del Nº 176) se demostró que Chile había sido siempre un país desabastecido, que las grandes masas populares —los pobres de la ciudad y del campo—, no tenían acceso a la cuota mínima de alimentos necesarios, y que el alto costo de las mercaderías, en relación a sus salarios, les impedía tener acceso a productos indispensables.

De ahí el déficit de proteínas y calorías; el retraso del crecimiento; la disminución de resistencia frente a las enfermedades; la avitaminosis y el raquitismo, y la gran tasa de mortalidad infantil —que ahora, precisamente, bajo el gobierno popular, ha disminuido—, que caracterizaban desde un punto de vista médico-social a nuestro pueblo.

PF puso de manifiesto que la política gubernativa fue romper el racionamiento impuesto a las clases populares por el dinero. Dio más capacidad adquisitiva a las masas trabajadoras. Con este objeto, se puso en ejecución una política de redistribución del ingreso, cuyo resultado fue que en 1971 (para 1972 todavía no hay datos definitivos), el 66% del producto geográfico bruto fue percibido por quienes viven de un sueldo o salario y sólo el 34% por los patrones. Esta política trajo como consecuencia una expansión sin precedentes del consumo, a la vez que el rápido aumento de la demanda de alimentos trajo aparejado un crecimiento de las necesidades de transporte, almacenamiento, servicios portuarios, etc. Estas dificultades inherentes a la expansión del consumo, fueron aprovechadas por los círculos monopólicos para recupera el ingreso empresarial por la vía de la especulación.

ELECCIONES SINDICALES Y ESTUDIANTILES EN 1972.

Fecha de elección

Organismo sindical y estudiantil

Presidente

30-mayo-72

Central Unica de Trabajadores (CUT)

Luis Figueroa (UP)

6-julio-72

Federación de Estudiantes (FECH)

Alejandro Rojas (UP)

23-julio-72

Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC)

Héctor Lagos (UP)

13-agosto-72

Federación Nacional Industrial Minera

Alamiro Guzmán (UP)

15-novbre.-72

Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES)

Camilo Escalona (UP)

17-novbre.-72

Federación de Estudiantes U. Técnica (FEUT)

Osiel Núñez (UP)

7-dicbre.-72

Federación de Estudiantes U. Concepción (FEC)

Enrique Sepúlveda (UP)

22-dicbre.-72

Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE)

E. Escobar (UP)

Como puede observarse, en estos organismos han triunfado —en elecciones directas o en congresos nacionales— los candidatos de Izquierda. Sólo en la FEUC (Universidad Católica) no obtuvo la victoria, entre las federaciones estudiantiles de importancia, un candidato izquierdista, y entre los organismos de trabajadores sólo el divisionismo impidió que triunfara un representante de las fuerzas de avanzada en la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATS), no obstante constituir ellos clara mayoría.

Al mismo tiempo, los grandes capitalistas no invertían ni reparaban el aparato productivo.

Sus utilidades las gastaron en viajes, lujos y diversiones; o en comprar dólares y —en su mayor parte— en comprar bienes de uso y consumo, creando el mercado negro de estos artículos.

El alza de precios de los alimentos en el mercado internacional, el menor precio del cobre, la obstrucción parlamentaria a planes gubernativos, han agravado la situación y favorecido las tentativas de la derecha de crear el caos económico. A esta acción no es ajena la CIA, interesada en el derrocamiento del gobierno popular.

Basta observar quiénes son los que especulan o acaparan; recordar su color político; ver cuáles órganos informativos los defienden, para comprender quiénes son los responsables del mercado negro. Ninguna propaganda multimillonaria, pagada por los mismos responsables, podrá demostrar lo contrario.

Otros hechos a considerar para cualquier pronóstico son: el endurecimiento de las posiciones de izquierda y derecha, los nuevos inscritos, la magnitud de las concentraciones y los resultados obtenidos en anteriores elecciones generales.

En relación al endurecimiento de las posiciones de izquierda y derecha cabe señalar que la tensión que se puede observar en la vida política ha producido una radicalización que favorece a los sectores más definidos; en el caso de la izquierda, es fácil comprobarlo en los Cordones Industriales que rodean Santiago.

Elemento catalizador de la radicalización de las masas trabajadoras fue el paro patronal de octubre; la movilización popular permitió desbaratar las maniobras sediciosas e hizo que las masas tomaran conciencia de su poder. Este elemento, creemos, es un factor que influirá decisivamente en los comicios de marzo.

Como consecuencia de esta radicalización, los sectores de la izquierda revolucionaria se han definido frente a la elección: el MIR participa activamente en el acto electoral apoyando a candidatos de la Unidad Popular, en especial del partido Socialista y la Izquierda Cristiana. La Unión Socialista Popular ha celebrado diversos pactos con colectividades de la UP y, no obstante ir en lista separada, puede afirmarse que constituye un solo frente con los partidos de gobierno, contra la reacción.

En cuanto a los nuevos inscritos, suman unos 880.000, cifra bastante alta si se considera que el total de electores es de cerca de 4.600.000, o sea, los nuevos inscritos alcanzan el 18,8%.

Proporcionalmente, los nuevos inscritos son numerosos en la 8ª Agrupación provincial (Bio-Bío, 29,6%; Malleco, 25,1%, y Cautín, 20,4%), y corresponden a nuestro juicio, en gran parte, a mapuches que votarán por candidatos que Integran listas de la UP. En la 7ª Agrupación provincial (no renueva senadores) estos porcentajes son: Nuble, 24,9% (campesinos); Concepción, 19,5%, y Arauco, 29,6%; debido al alto número de nuevos inscritos en la zona minera, en el caso de Arauco puede determinar que la oposición no saque ningún diputado. En la 6ª Agrupación (Curicó, 24%; Talca, 23,5%; Maule, 26,3% y Linares 25,7%), debe haber una gruesa proporción de campesinos que se inscribieron por primera vez, los mismos que hicieron fracasar el paro de octubre. En otras provincias los nuevos inscritos: Coquimbo (22,6%), Valdivia (22,1%) y Aysén (20,8%), o sea zonas donde ha habido fuerte despertar campesino. Basados en el factor nuevos inscritos, creemos que en la mayoría de las provincias nombradas, lejos de haber deterioro de las fuerzas de izquierda, estas aumentarán apreciablemente su poderío electoral.

Creemos, pues, que carecen de base los optimistas cálculos de voceros y dirigentes de la CODE y que, por el contrario, no es aventurado suponer que la izquierda ha descontado los 30 mil votos que, según las elecciones de regidores de 1971, la separaban de la oposición.

EXPECTATIVAS ELECTORALES DE LA IZQUIERDA

En la elección presidencial de 1970, Salvador Allende obtuvo el 36,2% de los votos emitidos (considerando nulos y en blanco); en tanto que en las elecciones municipales de 1971 la izquierda (incluida la USP) alcanzó el 49,6%, contra el 48,2% de la oposición (el resto: 0,9% los independientes y 1,3% nulos y en blanco).

Los círculos más "duros" de la oposición insisten en que obtendrán una victoria "aplastante", no faltando aquellos que sostienen que obtendrán nada menos que los 2/3 del congreso.

Ello, sin embargo, es imposible: en las agrupaciones provinciales en que se renuevan senadores, por ejemplo, basta que la Unidad Popular obtenga el 34% (contra el 66%. de la CODE) para que asegure 2 senadores de un total de 5. Pero la realidad es algo diferente, es casi seguro que la izquierda aumentará su representación parlamentaria (recuérdese que en 1969, cada partido presentó listas separadas de candidatos a diputado, lo que favoreció a la DC) y será la Unidad Popular la combinación que estará más próxima a sacar 4 senadores en una Agrupación provincial (Atacama y Coquimbo).

Otro elemento de juicio lo constituye el resultado de las elecciones parlamentarias de 1869 (antes de la elección presidencial), donde los partidos Radical, Comunista y Socialista, obtuvieron en conjunto el 42% de la votación; la USP el 2,2% y la Democracia Cristiana, el PN y el Padena, 51,7%. Desde esa fecha el partido Radical ha visto desprenderse de su seno a la Democracia Radical y al PIR. Pero ello está compensado por el fortalecimiento de los partidos Socialista y Comunista; el surgimiento del MAPU y la izquierda Cristiana, que afectará la potencialidad del PDC (constátese la creciente disminución de votos experimentada por éste en las últimas elecciones: 44,9% en 1965; 36,3% en 1967; 29,8% en 1969; 27,8% en 1970 y 25.7% en 1971).

Si ponderamos estos antecedentes, podemos afirmar que es muy difícil que la votación de la izquierda (UP y USP) baje del 44,2% obtenido en las elecciones parlamentarias de 1969.

El electorado podrá juzgar la conducta obstruccionista del Congreso (la labor del Ejecutivo será recién juzgada en las elecciones de 1976), y es por ello que cada parlamentario de oposición que no salga reelegido será una muestra elocuente del repudio a la actual mayoría derechista y cada nuevo diputado o senador que elija la izquierda será un paso adelante en la lucha popular.

Si bien es cierto que mediante estas elecciones no se van a solucionar problemas fundamentales, pues solución definitiva no habrá hasta que se dilucide el problema del Poder, nadie puede negar su importancia.

Si gana la izquierda, podrá avanzarse con firmeza hacia tareas concretas que señala la plataforma de gobierno del partido de la Unidad Popular: conquistar el poder para la clase obrera, los trabajadores y el pueblo; asegurar el desarrollo económico al servicio del pueblo, y afianzar la independencia y la liberación definitiva de nuestra patria.

PRONÓSTICOS

No es fácil hacer pronósticos. Sin embargo, creemos posible hacer los siguientes que no son aventurados:

En SENADORES: la Izquierda tiene asegurados 12 de los 25 senadores que se renuevan (actualmente tiene 9 en dichas Agrupaciones provinciales) y posibilidades ciertas de elegir un senador mas. Ellos serían:

Atacama y Coquimbo: Luis Aguilera (PS), Julieta Campusano (PC) y Hugo Miranda (PR).

Santiago: Carlos Altamirano (PS) y Volodia Teitelboim (PC).

Curicó, Talca, Linares y Maule: Erich Schnake (PS) y Alejandro Toro (PC).

Bío-Bío, Malleco y Cautín: Jaime Suárez (PS) y otro que podría ser Luis Fernando Luengo (PR) o Ernesto Araneda (PC).

Chiloé, Aysén y Magallanes: Adonis Sepúlveda (PS), Carlos Morales (PR) y Luis Godoy (PC).

En DIPUTADOS: la izquierda aumentará ostensiblemente el número de parlamentarlos. De un total de 150 tiene asegurados 62 (actualmente tiene 55) y posibilidades ciertas de elegir otros 8, más otros tantos con relativas posibilidades.

Tarapacá: (elige 4) V. Atencio (PC) y O. Viciani (PC), con posibilidades de elegir otro más si se alcanza al 60% de los votos.

Antofagasta: (elige 7) R. Soto (PR), H. Robles (PC). Vila Rojas (PC) y un cuarto diputado que sería socialista o socialista popular.

Atacama: (elige 2) Seguro uno (para sacar el 2º habría que doblar a la lista de la oposición).

Coquimbo: (7) C. Fuentealba (PR), A. Altamirano (PC). A. Jiliberto (PS) y S. Araya (API), pudiendo ser desplazada esta última por un segundo socialista (Nahmías).

Aconcagua: (3) Asegurado uno (socialista o comunista).

Valparaíso: (12) L. Guastavino (PC), un PR, un PS. otros 2 PC y el 69 diputado sería disputado entre J. E. Vega (MAPU) y O. Giannini (IC)

Stgo. l.er Distrito: (18) P. Aravena (PC), G. Marín (PC), A. Rojas (PC), Barberis (PS), C. Lazo (PS), I. Lagno (PR). L. Maira (IC) y un 8? diputado (Viera-Gallo del Mapu o Allende. PS).

Stgo. 2º Distrito: (5) L. Allende (PS) y E. Aranibar (PC) Con muchas posibilidades E. Rojas (MAPU) o J. Silva Solar (IC).

Stgo. 3.er Distrito: (5) J. Insunza (PC), M. Palestro (PS) y con posibilidades ciertas J. M. Insulza (MAPU) o N. Yankovic (IC).

Stgo. 49 Distrito: (5) M. Núñez (PS), M. Baltra (PC) y con muchas posibilidades un tercero, que sería M. Igualt (API).

O'Higgins: (6) W. Chávez (PC), H. Olivares (PS) y E. Leyton (PR).

Colchagua: (4) Joel Marambio (PS) y J. Codelia (MAPU).

Curicó: (3) H. Martínez (PS). Con relativas posibilidades otro. '

Talca: (5) G. Muñoz (PS), un PC y con posibilidades un PR.

Maule: (3) L. Escobar (API) y con relativas posibilidades un UP del API (Facuse).

Linares: (4) Villalobos (PS) y con posibilidades ciertas J. Morales (PR) o el candidato del MAPU.

Ñuble-San Carlos: (3) Seguro uno: J. Reyes (PS) o el candidato radical.

Ñuble-Chillán: (5) A. Jarpa (PR), T. Arancibia (MAPU) y con ciertas posibilidades Jaramillo (IC) o un 29 PR.

Concepción: (9) O. Cantuarias (PR), I. Quintana (PC), F. Agurto (PC), M. Rodríguez (PS) y dos más que podrían ser O.Garretón (MAPU), Espinoza (PS). L. Fuentealba (PC) o V. Careaga (IC).

Arauco: (2) Seguro uno (PC) y grandes posibilidades de elegir el segundo.

Río-Bío: (4) A. Pérez (PS) y L. Tejeda (PC).

Malleco: (6) D. Paine (IC), un PR.

Cautín: (10) A. Millape (IC). un PR, un PS y un PR. Con ciertas posibilidades un MAPU.

Valdivia: (5) 2 PS y otro de la lista UP.

Osorno: (3) Seguro uno: C. Bongcam (PS) o un PR.

Llanquihue: (3) A. Ruiz (PS) y con muchas posibilidades otro UP.

Chiloé: (3) Un PR.

Aysén: (2) Uno UP, con ciertas posibilidades el candidato de la USP.

Magallanes: (2) C. González (PS); con ciertas posibilidades H. Ulloa (USP).

De acuerdo con estos cálculos una victoria de la izquierda es difícil, pero no imposible. Conspiran contra estas posibilidades dos factores: 1º) Que no vaya totalmente unida, ya que en varias provincias junto a la lista de la UP va otra de la USP. Al margen de la mayor o menor votación de los socialistas populares, esto tendrá efectos negativos en los resultados, perdiéndose, a lo mejor, más de un candidato izquierdista por esta causa; y 2º) La circunstancia de que para la determinación de los elegidos en cada provincia (uno por cada 30 mil habitantes o fracción que no baje de 15 mil) está vigente —salvo en casos especiales—, el censo de 1930, esto es, cuando Chile tenía una población de 4.200.000 habitantes. Es así como en el Tercer Distrito de Santiago, con un millón y medio de habitantes, se eligen 5 diputados, menos que en Antofagasta, Coquimbo, O'Higgins, Ñuble, Malleco y Cautín. Con razón el ex senador Raúl Ampuero ha escrito: "Este hecho de apariencia tan simple, se proyecta en monstruosas deformaciones del veredicto democrático".

R. B. C.


Tribuna

LA LARGA MARCHA DE LOS RADICALES

EL radicalismo es un movimiento de larga -y obstinada- presencia en el panorama político chileno. Con altibajos, ha tenido permanencia parlamentaria y electoral a través de más de 100 años.

Durante esa trayectoria, podríamos observar dos "épocas" muy diferentes: el período del parlamentarismo liberal, de la democracia burguesa "pura", en que el PR mantiene cierta homogeneidad al no enfrentarse con los problemas básicos de la sociedad. Extenderíamos este período hasta la década de los años 30, en que la agudización de los conflictos sociales y el surgimiento poderoso del movimiento obrero, comienzan a develar las profundas contradicciones de clase que conlleva el radicalismo.

Numerosos militantes no apoyan a Aguirre Cerda, asustados por el posible carácter del programa y la alianza con partidos obreros. En el transcurso del gobierno frentepopulista afloran con mayor claridad las diferencias; en el período de Ríos la crisis es evidente, para explotar en el lapso inmediato.

LA GRAN TRAICIÓN

Con González Videla culmina el camino del radicalismo hacia la trinchera de clase de la burguesía. Responsabilidad personal y de la poderosa fuerza reaccionaria infiltrada en el partido. Vendrán, entonces, largos años de lucrativa comisión de servicios a la oligarquía, con leves esbozos de grupos que propician algunos compromisos reivindicativos con la clase obrera.

Pero aún el PR debe participar en el gobierno ultraderechista de Alessandri, integrando el "frente democrático". La descomposición del mismo deja al PR en uno de sus peores momentos, con un candidato presidencial —Durán— que no sólo constituye un "saludo a la bandera", sino que un pingüe negocio para sus gestores y una ayuda poderosa al imperialismo y la reacción criolla.

El desastre electoral fortalece a quienes luchan por llevar el partido a la izquierda; entre ellos, están los que anhelan una definición de clase; también políticos ambiciosos que ven el viaje a la izquierda como una manera de construir el "partido grande" que colme sus aspiraciones personales amparadas en la "garantía y aval de la democracia chilena".

La convención de 1965 lo lleva a la "neutralidad", abandonando el frente democrático. Surge la tendencia de "constituir una nueva alternativa entre los extremos"; la "gran fuerza centrista", etc.

Será esa misma época el punto de aglutinamiento del primer grupo que adquiera conscientemente definición de clase, con un método de análisis científico —el materialismo histórico—, dotado de estrategia propia y de un programa profundo de acción interna y externa. Así, del seno de la añeja Juventud Radical, surge —con características políticas propias— la Juventud Radical Revolucionaria.

COMPROMISO CON LA REVOLUCIÓN

Desde el primer momento, la naciente JRR declara que "primero está el compromiso con la clase obrera y la revolución, tras el socialismo, y después cualquier ligazón partidaria". Consciente del peligro que constituye para jóvenes de incipiente formación ideológica y política el cúmulo de vicios reunidos por el viejo partido, se dota el surgente movimiento de una estructura orgánica, sólida e independiente del aparato oficial.

La novel dirección de la JRR aumenta su influencia en el radicalismo, arrastrando sectores adultos —trabajadores y mujeres— que encuentran una identificación de clase, aunque coexistiendo como "aliados tácticos" con elementos oportunistas que con el tiempo mostrarán su verdadero rostro político.

Al hacerse más violento el enfrentamiento interno y lograrse "la unidad de la izquierda" surgen las primeras deserciones: Durán y Cía. constituyen la Democracia Radical.

Con tal necesaria depuración, el radicalismo se suma a la naciente Unidad Popular: presenta un precandidato —Baltra— a la mesa redonda; participa tibiamente en la redacción del programa presidencial; aporta algo en el trabajo electoral del candidato Allende.

Indudablemente no estuvieron todos los que eran; los que no se jugaron, pronto rebelarían su naturaleza reaccionaria. La depuración distaba mucho de terminar.

DESPUÉS DE 1970, NUEVAS CONDICIONES

A partir de los resultados de septiembre de 1970, se presentan nuevas condiciones para el movimiento popular chileno. Ha sonado la hora de concretar el programa, derribar instituciones del sistema burgués, herir intereses de la burguesía, golpear al imperialismo, abrir las bases para la construcción socialista, entregar el poder a los trabajadores y sus vanguardias de clase.

Este camino es el escogido, señalado y apoyado por las masas. Este camino es temido por los vacilantes, reformistas y oportunistas.

De nuevo el radicalismo criollo, sacudido por su "sino pluriclasista", se inquieta; conversa con sectores extra Unidad Popular; fragua la nueva traición; pretende llevarse hasta el timbre y la campanilla junto a los enemigos de la clase trabajadora que lesiona con profundidad sus intereses.

Se nacionalizan riquezas básicas; se expropian industrias constituyéndose el área social; se interviene la banca privada; se agiliza y profundiza la reforma agraria. Se dan otros pasos que, de conjunto, van golpeando al imperialismo y la burguesía nacional monopolista. El oportunismo, que no esperaba esto, se desespera, ya que confiaba en la tradición de olvidar, frenar o traicionar los programas electorales. No podía cumplir, a cabalidad, su tarea de "caballo de Troya" en el movimiento popular. El imperialismo notifica a Bossay que ha ido demasiado lejos; al "profesor" Baltra que reniegue de su pasado; que hay que derribar a Allende y acumular fuerzas "democráticas". Debían poner al radicalismo al servicio de la reacción, sin reparar en gastos.

Es necesario anotar otro hecho; en los primeros meses de gobierno, numerosos militantes, incluyendo la "brigada 5 de septiembre" de frondosa composición, accedieron a cargos en la Administración Pública. De inmediato conformó un grupo de poder interno fortalecido por su poderío económico e influencia burocrática.

En la convención radical de 1971, los reaccionarios se juegan por entero, para cumplir el mandato del imperialismo, topándose con el bloque JRR-trabajadores, por una parte, y con el sector de funcionarios, por otra. Sus objetivos, huelga decirlo, conocían diferentes motivaciones. La burocracia, ganada por las prebendas que entrega la alta situación administrativa, se juega incluso agresivamente contra los neorreaccionarios de Bossay, Baltra y Cía., actitud que habrían de rectificar con brusquedad. Su rol comienza a surgir, con evidencia, en la actualidad.

Mientras tanto, el "proceso chileno" continúa. Pasada la euforia inicial comienzan los problemas. La reacción, utilizando los cuantiosos recursos del imperialismo, crea problemas al gobierno. Este pierde ofensiva; no entrega participación directa a los trabajadores. La situación es tensa; se agudiza de día en día; el enfrentamiento de clases gana cuerpo. Para los radicales, de corte antiguo, los tiempos corren tempestuosos; les hace pensar, nuevamente, en el abrigo del "partido grande".

CONVENCIÓN DE LA "UNIDAD"

En el verano de 1971, los reaccionarios enquistados y el frondoso oportunismo convocan a una convención extraordinaria; los motiva la "unidad" basada en el cambio sustancial de los términos, contenidos y objetivos de la Declaración de Principios, pretexto político que diera nacimiento al PIR.

La coincidencia ideológica y de intereses de quienes, circunstancialmente, se ubican en trincheras distintas, se hace cada vez más manifiesta.

El retiro del PIR del gobierno —producto de su estrecha relación con los intereses de la reacción y el imperialismo— provoca la ruptura formal entre aquellos que, compartiendo sus posiciones, se resisten a abandonar sus "responsabilidades ejecutivas" y la cuota de poder que ejercen y quienes, por convicción de clase, complotan contra el intento de avanzar hacia la transformación profunda del sistema capitalista.

Frustrados los intentos unitarios, el radicalismo queda en la indefinición, sin tácticas ni estrategias evidentes, salvo las granjerías personales. Se conserva el equipo dirigente, integrado por los mismos que, horas antes, planeaban la traición al gobierno, a la Unidad Popular, a la clase trabajadora, al intento de derribar estructuras obsoletas e iniciar la vía hacia el socialismo.

Cuando el movimiento popular analice sus errores, condene el burocratismo y la ineficiencia, la venalidad y el lastre de muchos hombres de gobierno, tendrá que detenerse a pensar en aquellos de posiciones tan controvertidas, tan distantes de una honesta posición revolucionaria.

PANORAMA EN MARZO DE 1973

A tres años de Administración, el proceso se topa con dificultades evidentes; algunas, acción del sabotaje derechista, y otras, fruto de las propias vacilaciones de la alianza de clase que es la Unidad Popular. Y la mano del imperialismo y sus agentes, siempre presente, viva, ágil, cohesionadora, ofensiva.

Las elecciones de marzo —como resultado de la estrategia de la propia UP—, son una dura prueba para el movimiento popular. Por ende, para el cuantitativamente debilitado partido Radical. Conscientes de ello, los afanes "unitarios" resucitan. Su primer intento público se da en La Serena. El traidor Gabriel González se abraza con Baltraidor; el péndulo llora en el pecho del hombre de las textiles; Duran y Bossay olvidan resquemores para salvar la democracia y la institucionalidad... La máquina comienza a caminar.

Los sectores revolucionarios del radicalismo se ponen en pie de alerta. Temen una nueva coyuntura que materialice los fallidos Intentos de hace un año. Sobre todo, sin olvidar que los protagonistas son los mismos. Los mismos que trataron de impedir el acceso al gobierno; los mismos que han frenado el proceso; los mismos que conversan con la DC y el PN; los mismos amanuenses del imperialismo y la burguesía, distribuidos en los tres segmentos del radicalismo.

A nuestro juicio, la depuración no ha terminado. Ella, debe darse ahora. Después no habrá tiempo para arrepentimientos ni lamentaciones. Si el radicalismo, o los que tienen clara definición de clase, que están por la revolución y el socialismo, desean aportar o estar en el proceso, deben reagruparse. No en torno a los traidores de siempre, sino junto a la clase obrera, a sus vanguardias, para defender y profundizar la experiencia chilena que construya efectivamente la nueva sociedad.

FRANCISCO PÉREZ


Polémica

¿SINDICATO AGRÍCOLA O CONSEJO CAMPESINO?

LA discusión en torno al rol que juega el sindicato de trabajadores agrícolas dentro del Consejo Campesino, y la relación de ambos, pareciera haber adquirido nuevas dimensiones después del Encuentro Nacional de Consejos Campesinos elegidos por las bases, realizado en Chillán a fines de enero pasado.

Durante largo tiempo la discusión política y la acción práctica se vio enfrascada en un callejón de inútiles discrepancias acerca de qué organización tendría características superiores. Por un lado, hubo compañeros que sistemáticamente boicotearon la constitución y el funcionamiento de los Consejos Campesinos. Esta posición fue mantenida; y todavía lo es, por el PC.

El otro extremo se presentó en aquellos compañeros que afirmaban que una vez constituido el Consejo, el sindicato perdía toda razón de ser.

El resultado práctico de esta polémica fue poco halagador: bajo el gobierno popular los sindicatos no recibieron una verdadera orientación que les permitiera conducir revolucionariamente a los trabajadores agrícolas, y tampoco se permitió que los Consejos Campesinos lograran adquirir un verdadero poder de decisión.

Los sindicatos pasaron a transformarse, poco a poco, en organizaciones formales sin acción^ práctica, agudizándose esta situación por las expropiaciones masivas, que de hecho significaron un fuerte alejamiento de grandes masas de obreros de los sindicatos. Esto se traduce hoy en un fuerte desfinanciamiento de los sindicatos, y en una carencia casi absoluta de acciones movilizadoras en contra de la burguesía y el imperialismo.

Los Consejos Campesinos tampoco han logrado hasta hoy cumplir con los objetivos que impulsaron su nacimiento: unir la acción práctica de las diversas capas del campo en torno a su liberación económica. La burocracia estatal ha mantenido constantemente su ofensiva contra los Consejos, y donde ha podido, ha tratado de hundirlos, de transformarlos en meros instrumentos de ayuda para cumplir los servicios indispensables.

Además, si los partidos políticos de vanguardia han tenido grandes dificultades para conducir los sindicatos, mucho mayor ha sido la deficiencia de orientación política revolucionaria hacia los Consejos, algo que se agrava por la tenaz oposición de tendencias revisionistas en contra de ellos. Justamente para discutir la forma de superar esta nefasta actitud y tratar de superar las deficiencias y los errores cometidos, se impulsó la realización de un Encuentro Nacional de los Consejos como el de Chillán. El encuentro debió haber sido patrocinado y orientado por la Unidad Popular, pero el PC se opuso, por lo que la organización recayó casi exclusivamente sobre el PS. apoyado por el MAPU y otras fuerzas.

La Confederación "Ranquil" no participó como tal. Al encuentro asistieron sólo los dirigentes socialistas de ella. Sólo la "Unidad Obrero-Campesina" participó oficialmente.

Así, desde un principio, se planteó nuevamente la dificultad de que una importante fuerza de izquierda se marginara de la discusión que tenía por objeto esclarecer las divergencias y plantear hacia el futuro las tareas comunes y discutir las formas de llevarlas a cabo.

EL PRONUNCIAMIENTO DEL ENCUENTRO

Los delegados del Encuentro definieron su posición en una comisión que estudió las relaciones entre el sindicato y los Consejos. Esta comisión, presidida por Félix Huentelaf, del MCR, y cuyo relator fue Oscar de la Fuente, secretario general de la Ranquil, criticó el actual estado de los sindicatos, como también de los Consejos. Allí se dijo:

"Ni los sindicatos han jugado el papel de impulsar la formación de los Consejos Comunales campesinos, ni los Consejos han funcionado como quisiéramos. Es así que no han participado en la determinación de los predios que deben expropiarse, en la fijación de precios, en la comercialización, la capacitación, la lucha contra la burocracia, etc. Por el contrario, algunas federaciones y sindicatos han impedido la constitución y fortalecimiento de los Consejos, y en muchos casos éstos han sido víctimas de la burocracia y de las desviaciones de los funcionarios y el paternalismo estatal".

Sin embargo, visualizando plenamente el estado actual de los sindicatos y las evidentes fallas de conducción política que hacia ellos han tenido los diferentes partidos de la UP, se insistió correctamente en la definición del papel que deben jugar los sindicatos dentro de los Consejos Campesinos. La conclusión es:

"Con el propósito de evitar divagaciones que en nada conducen a la unidad de los trabajadores, estimamos indispensable dejar claramente establecido que los sindicatos campesinos son la organización que agrupa a los obreros agrícolas cuyas condiciones de trabajo hacen que sean un sector de trabajadores de la tierra con características de clase explotada claramente definida. Por esta razón son ellos los más avanzados ideológicamente e identifican con más precisión a sus enemigos de clase. De tal forma, son los sindicatos los que tienen que cumplir la tarea de ser vanguardia de los Consejos Comunales Campesinos y para tal objetivo deben adecuarse para que asuman las responsabilidades que la clase les asigna".

Esta conclusión del Encuentro fue sintetizada posteriormente por el ministro de Agricultura, Rolando Calderón, en su discurso de clausura. En ese sentido el Encuentro marcó un paso decisivo, poniendo término a una discusión que poco brindó en avance y mucho dio en frenos, boicot y equivocaciones.

Pero no sólo frente al rol del sindicato se pronunció el Encuentro, sino también al rol del Consejo Campesino, caracterizándolo como "instrumento destinado a unir las fuerzas de las diversas capas sociales de los trabajadores de la tierra, para ir resolviendo en la práctica los grandes problemas de los pequeños propietarios, mapuches, colonos, afuerinos, obreros agrícolas, cesantes, trabajadores de temporada, etc., y por este camino ir aislando, atacando y derrotando a nuestros enemigos de clase: los burgueses agrarios, los burgueses industriales, los capitalistas nacionales, el Estado capitalista y el imperialismo".

El Consejo Campesino es así el instrumento de las diversas capas de los trabajadores del campo para luchar en común contra el enemigo de clase y el imperialismo. El Consejo se transforma, no a través de una definición teórica, sino a través de una práctica correcta, en un instrumento de lucha por la liberación de la explotación capitalista e imperialista.

La vanguardia dentro del Consejo, así plantean las conclusiones del Encuentro de Chillán, debe ser el sindicato de trabajadores agrícolas. Pero no el sindicato tal como existe actualmente. No el sindicato burocratizado, dormido, desvinculado de sus bases, sino el sindicato que ha sufrido la más rotunda crítica. Un sindicato que debe elevarse infinitamente por sobre su estado actual, un sindicato que debe cumplir verdaderamente con su papel revolucionario, para cumplir con las "responsabilidades que la clase le asigna".

CRITICAS AL ENCUENTRO

Las conclusiones a las que llegaron los representantes de las 22 provincias que asistieron al Encuentro, permiten reorientar el trabajo práctico de las organizaciones de masa de los trabajadores del campo. Ellas permiten superar posiciones teóricas equivocadas y reiniciar un trabajo en los frentes de masa que supere su actual nivel orgánico.

Y, sin embargo, justamente estas conclusiones despertaron un enorme recelo, que se manifestó en un artículo de Héctor Suárez publicado por PF en el número anterior. En ese artículo todo el Encuentro aparece "cocinado" por un "equipo de burócratas estatales", a cuya cabeza estaría Rolando Calderón, con el sólo objeto de hacer participar en él a las confederaciones campesinas, y de definirse en contra de los Consejos y a favor de los sindicatos.

La realidad dista mucho de las preocupaciones expresadas. No hubo pronunciamientos de burócratas en contra de los Consejos, ni mangoneo a favor de los sindicatos. Las conclusiones a las que se llegó lo demuestran: en ningún momento se aplaudió la labor de los sindicatos, en ningún momento se presentó a los sindicatos como "organización superior". Y en ningún momento se dijo que los Consejos serían organizaciones inferiores.

Todo lo contrario. Con una conciencia revolucionaria mucho más avanzada que la que se imagina Héctor Suárez, los delegados reunidos en Chillán sometieron a una dura crítica a las organizaciones que, como instrumentos de la lucha de clase, tienen los trabajadores del campo. Con una conciencia mucho más realista de lo que supone Suárez, los delegados buscaron la forma de superar las dificultades que a partir de concepciones erradas se ha estado sometiendo a las organizaciones de masa del campo, y aclararon cuál debe ser el papel de cada una de ellas dentro de un solo contexto: la lucha de clase y la revolución.

Los delegados reunidos en Chillán habrían rechazado inmediatamente cualquier intento de imponer definiciones, de imponer voluntades, tal como criticaron abiertamente al PC por no haber participado en el Encuentro, de haberse negado a la discusión, de no haberse expuesto a la crítica.

Igualmente, los delegados criticaron abiertamente a los pocos consejeros de Cautín que se retiraron antes de que comenzara el Encuentro, aduciendo discrepancias formales y no políticas, como pretende hacer aparecer Héctor Suárez en su artículo. Y a los consejeros de Talca que se retiraron se les dejó ir sin preocupación, porque eran todos demócratacristianos que venían a la orden del encargado de la comisión agraria DC en la zona.

Los delegados tampoco aplaudieron a ojos cerrados la nueva política agraria planteada allí por Calderón, porque después de dos años de promesas incumplidas el escepticismo y la crítica frente al aparato estatal necesariamente han prevalecido. Y por suerte han prevalecido. Pero los delegados no habrían llegado nunca al extremo de rechazar aquella política acusando, como lo sugiere Suárez, a Calderón de estar a la cabeza de un equipo de burócratas estatales.

Lo que se discutió en el Encuentro de Chillán fue la forma concreta en la que los trabajadores del campo deben llevar adelante la lucha revolucionaria. Lo que allí se discutió fueron las tareas revolucionarias que los trabajadores tienen que cumplir, y cómo cumplirlas.

Héctor Suárez y los que como él piensan, pueden estar tranquilos. Los trabajadores del campo han logrado una conciencia lo suficientemente alta como para no ir a Encuentros en los que se discuta la forma de "limitar la ya agudizada lucha de clases". Para eso, los trabajadores tienen demasiado desarrollado su sentido realista.

ALEX SCHUBERT
(CONACHO)


Notas:

1. Reproducido en PF Nº 160.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02