El Poder Popular y los Comandos de Trabajadores

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 175 de PUNTO FINAL
Martes 16 de enero de 1973
Santiago – Chile

FORO POLÍTICO

EL PODER POPULAR Y LOS COMANDOS DE TRABAJADORES

Organizado por el sindicato de trabajadores del diario "Clarín" se efectuó en la Casa de la Cultura "Gabriela Mistral" (ex edificio de la UNCTAD), un foro sobre el poder popular y los Comandos Comunales de Trabajadores. Participaron en el foro Luis Maira, de la Izquierda Cristiana; Víctor Barberis, del Partido Socialista; Pablo Richard, del movimiento Cristianos por el Socialismo; Miguel Enríquez, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria; y Óscar Garretón, del MAPU.

Debido a su enorme interés y actualidad, al profundizar en temas que esta revista ha venido abordando, PF reproduce la versión de ese foro, tomada de una grabación magnetofónica.

Documento

INTERVENCIÓN DE LUIS MAIRA,
DE LA IZQUIERDA CRISTIANA

Compañeras, compañeros:

Quisiera al iniciar nuestra participación en esta discusión colectiva, hacer llegar en nombre de nuestra organización, un saludo al Sindicato de Trabajadores de "Clarín", que celebra su semana sindical y dentro de ella programa esta discusión, por su preocupación unitaria, por habernos puesto la oportunidad para debatir un tema de fondo, y poder plantear a través de representantes de las diferentes fuerzas de la izquierda del país un debate que si concita la presencia que vemos esta tarde, es precisamente por la exigencia de que sea un debate distinto, diferente de los que son ya tradicionales y que esterilizan la posibilidad de esclarecer las cuestiones sustantivas para nuestro proceso.

Por eso, yo entiendo que esta discusión no es sólo un cambio de ideas entre las personas que están en la tribuna. Sino, fundamentalmente, una oportunidad para recibir, después del intercambio de ideas, las opiniones, las objeciones, las rectificaciones o las confirmaciones de nuestros juicios por parte de todos los compañeros que están aquí participando.

Entrando al tema propuesto que es: el poder popular y las organizaciones de trabajadores luego de la crisis de octubre, yo creo que el problema puede ser situado y abordado a partir de la descripción del que, probablemente, sea uno de los fenómenos más característicos de la etapa política que hoy vive nuestro país. El conflicto entre el poder institucional y el poder social, el poder de los trabajadores. Es este un fenómeno que no tiene nada de casual, y que constituye algo necesario y característico en un momento como el que se vive en Chile. El que dentro del aparato del Estado, dentro de la estructura de poder tradicional consagrada en la vieja Constitución de 1925, fuerzas populares sean capaces de ganar el control y el ejercicio de una de las franjas de poder, de uno de los órganos de poder del Estado, pero al mismo tiempo son violentamente rechazados, contradichos, enfrentados por el resto de esa estructura de poder.

Al aparecer esa contradicción, ese conflicto que hoy se vive en la estructura de poder del Estado, en la estructura institucional, se plantea el problema de la aparición de un poder popular. De un poder popular que surge obviamente en la base del pueblo, que se da formas propias y características de organización para resolver sus problemas inmediatos, para imponer al conjunto de la sociedad sus propios intereses de clase. Lo que no es todavía un poder popular consolidado, victorioso, capaz de ejercitar el control pleno del aparato del Estado en su conjunto y en forma más característica y peculiar con aquellos sectores de la estructura de poder vigente que controlan los reaccionarios.

El surgimiento de esta organización popular, sigue en Chile las características de un proceso revolucionario. Es dinámica, es progresiva, es experimental. No nace de una manera organizada y sistemática. Tienta, busca, apunta encontrar sus formas correctas de expresión y organización. Pasa por momentos de prueba y fallas iniciales. Y va descubriendo en el curso de su propio camino la forma más adecuada para estructurarse y poder cumplir los objetivos que a sí misma se señala. Hay al respecto tantos y tantos testimonios, no sólo desde el punto de las cifras, de cómo han crecido las organizaciones de los trabajadores, y las organizaciones populares en un sentido más amplio desde 1970 hasta hoy. Sino, precisamente, de la forma aparentemente casual, sorpresiva, en que el pueblo inventa las formas de organizarse para dar sus luchas, para resolver sus problemas. Con ocasión de esta discusión revisaba un trabajo de sistematización de datos recientemente hecho por el compañero Jorge Gusti sobre las JAP, donde el compañero verifica, trabajando con toda la información de prensa y los datos internos de las organizaciones para el control de los abastecimientos y precios, cómo el surgimiento de la estructura misma de las Juntas de Abastecimientos y Precios no es otra cosa que una respuesta propuesta el 29 de julio de 1971, según sus datos, en una reunión efectuada en el Estadio Chile por sectores femeninos de la UP, que discuten sus problemas con el ministro de Economía, Pedro Vuskovic.

Compañeras dueñas de casa que ya empiezan a vivir el problema del desabastecimiento, de la especulación, de la creación del mercado negro por parte de los grupos de comerciantes más conspicuos de la alta y mediana burguesía. Y que frente al surgimiento de problemas que comienzan a influir y que las afectan de manera directa, plantean la necesidad de crear un organismo que no estaba en el programa de la UP, que no estaba en la discusión previa de los otros partidos de la izquierda y que surge como una respuesta de los afectados en el campo de la especulación para organizarse, para responder para evitar las maniobras de la derecha y los sectores capitalistas de ese sector. Y lo propio, por si hubiera la necesidad de abundar en las demostraciones, es lo que ocurre durante la crisis de octubre. El paro patronal fracasado de octubre es la mayor incubadora de organizaciones populares que ha habido nunca en Chile. Los que por las razones de funciones que desempeñábamos en ese momento, tuvimos que tener contacto durante los días del agudo enfrentamiento de clases que ahí se planteó y de la maniobra patronal, pudimos realmente de manera directa verificar cómo se edificaba, cómo se solidificaba, cómo se fortalecía día a día, por la iniciativa de los trabajadores, expresada en la base, la calidad, la eficiencia y la actividad de sus organizaciones. Y el tema principal que hoy discutimos, la existencia de los Comandos Comunales de Trabajadores, no es sino el análisis de una consecuencia, de un producto arrojado precisamente por la lucha de esos días.

Los Comandos Comunales de Trabajadores no fueron tampoco el producto de una anticipación teórica, fueron en su expresión y en su diseminación y desarrollo, manifestación muy viva de la inquietud de los propios trabajadores en sus distintos organismos de clase, que entienden que para enfrentar a un comando unido y poderoso de la derecha es indispensable que la izquierda, que sus organismos políticos, que su organización social, haga lo propio y alcance un grado de unidad y eficiencia que la magnitud del desafío hasta entonces no. había hecho indispensable en ese grado tan dramático y tan urgente. Y los Comandos Comunales de Trabajadores, aquí están los testimonios, expresados en la última revista "Chile Hoy" por dirigentes de todos los partidos, surgen precisamente como una respuesta proletaria, popular, de base. Este es un hecho que nos coloca, entonces, en relación con un segundo tópico que debe ser analizado en esta polémica, en este cambio de ideas, y que no es indiferente para la suerte de la revolución chilena y que es planteado con la mayor franqueza porque aparece como el producto objetivo de lo ocurrido en estos 24 meses. Se verifica un desequilibrio creciente entre la dirección política y la base. Mientras los trabajadores, mientras los que sostienen la tarea de la creación de la riqueza social aprenden y maduran en el curso del proceso, son capaces de ascender, de asumir nuevas tareas, de elevar el grado de su conciencia, de aproximarse a nuevos sacrificios, a nuevas exigencias y nuevas responsabilidades, en una medida importante la dirección política, los dirigentes de los partidos asumen, asumimos, una conducta que no es diferente del todo de la que esos dirigentes tenían antes de la conquista del poder, antes del triunfo del 4 de septiembre del 70. Este es un fenómeno que el análisis y el estudio de todas las experiencias revolucionarias y de tránsito hacia el socialismo comprueba, pero que en Chile constituye una brecha más dramática, más clara, mayor que en otras experiencias. Precisamente con las características que singularizan la lucha actual de Chile, en el cual los dirigentes de las vanguardias políticas, los dirigentes de los partidos que integran la UP, en especial, deben desarrollar su trabajo sin abandonar los empleos en que tradicionalmente se desenvolvieron y en este sentido es bastante difícil que aprendan y se coloquen a la altura de las nuevas formas de organización que en la producción y en la estructura económica surgen cuando la naturaleza misma de posibilidades nos sigue manteniendo atados en forma importante al trabajo que realizábamos antes de haber obtenido el control del gobierno, la dirección del poder. Y esto es algo que si en períodos de relativa normalidad se torna manifiesto y es posible que cualquiera lo verifique, en períodos en los cuales el enfrentamiento de clases, el conflicto social alcanza sus manifestaciones más agudas, se torna también mayor y es una brecha que tiende a ensancharse con las peligrosas consecuencias que este desequilibrio puede acarrear, por eso, hay un conjunto de problemas teóricos y prácticos al mismo tiempo que surgen en relación a la aparición de las nuevas organizaciones populares y a la estructuración de formas de poder popular. Es imposible, en el curso del tiempo que este debate nos proporciona, abordarlos en una forma exhaustiva y sistemática, pero al menos me parece conveniente plantearla en su forma más esencial.

El proceso chileno obliga a plantear de una manera original y creadora las relaciones tradicionales entre el partido, la revolución y la clase; con la peculiar característica de que en el caso chileno no estamos frente a un partido único capaz de dar dirección sistemática y orgánica a la marcha de los trabajadores en la conquista del Estado, sino que frente a diversas vanguardias que deben coordinarse para poder hacer eficaz su acción. Parece evidente que octubre es un episodio lleno de enseñanzas que nos obligan, ala luz de lo que allí ocurrió, a reformular ahora prácticamente el problema de la alianza de clases, cuya necesidad se advirtió ya en el curso de los primeros meses del gobierno de la UP. El programa de la UP habla teóricamente de un encuentro, de una alianza social entre el pueblo y las capas medias. La experiencia lo aprendió en estos meses, la naturaleza del enfrentamiento que enseñaba ya que no podía ser entre el pueblo y todas las capas medias. Octubre constituye un test que nos indica uno por uno qué integrantes de la pequeña y mediana burguesía, quiénes pueden ser considerados amigos y quiénes enemigos del proceso de transformaciones y avances en Chile. Y nosotros decimos a este respecto que octubre tiene la virtud de la claridad, porque permite definir en términos claros la alianza de clases y junto al pueblo, junto a los trabajadores, sitúa a todos aquellos sectores patriotas, progresistas, independientes, que son capaces de entender que cuando la burguesía llama a paralizar el país están dispuestos a seguir trabajando.

Las organizaciones que surgen del proceso, como los Comandos Comunales de Trabajadores, cuya naturaleza intentaremos precisar en la segunda vuelta desde el punto de vista de nuestra opinión, deben ser fortalecidos, deben ser mantenidos, deben ser desarrollados con amplitud para que cumplan con el papel crítico y antiburocrático con respecto de la marcha del proceso. Porque, y con esto termino mi primera intervención, si algo enseñan estos dos años del gobierno del presidente Allende y de trabajo de la UP, es que realmente aquí es posible una confluencia en la cual, integrando perspectivas humanistas, integrando visiones del hombre, del mundo y la historia, dispuestos a trabajar por abrir cauces al proceso revolucionario, sumando a cristianos, a marxistas y a personas que estén dispuestas a trabajar en perspectivas revolucionarias, es posible aplicar en forma realmente unitaria y creadora la ideología del proletariado, que es realmente el marco y el punto de referencia para hacer eficaz nuestra acción, para construir desde la base el poder popular y para asegurar la estructuración y el avance hacia un Estado de trabajadores.

INTERVENCIÓN DE PABLO RICHARD,
MIEMBRO DEL GRUPO CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO

Compañeras y compañeros:

Yo represento o trato de representar a Cristianos por el Socialismo, que no es un partido político. Los Cristianos por el Socialismo reconocen vanguardia en los partidos proletarios y están en los partidos proletarios. Somos, simplemente, la expresión social de los cristianos que están luchando en las poblaciones, fábricas y fundos como clase obrera y junto a la clase obrera y el pueblo. Somas cristianos y estamos por el socialismo porque el cristianismo desde los inicios fue siempre la religión de los esclavos y la religión de los explotados del imperio. Hoy día ese imperio contra el cual se levantaron los cristianos en los primeros siglos, ha crecido y se constituye hoy en poder burgués, el poder de los dueños de fábricas y fundos, el poder del imperialismo; éstos han constituido un sistema de violencia institucionalizada, que es el Capitalismo dependiente y subdesarrollado. Nosotros vemos en las poblaciones, en las fábricas o fundos, cómo este sistema de violencia institucionalizada asesina niños, embrutece a la juventud con ídolos y gloria, condena a muchos al hambre, la desnutrición y el analfabetismo, esclaviza a los trabajadores, discrimina y siembra el odio. Los responsables de todos estos males que constatamos en nuestros lugares de trabajo, los responsables son los dueños de los medios de producción y el instrumento que los responsables de la violencia institucionalizada han creado es el Estado burgués, que durante siglo y medio han ido construyendo laboriosamente. Este es el poder burgués de los dueños de las fábricas y los fundos. Frente al poder burgués y sus instrumentos de dominación se alzan ochenta y más años de lucha obrera: Recabarren, Elías Lafferte, Clotario Blest y miles y miles de obreros y campesinos. Y como un paso fundamental e importante en la lucha obrera en esta larga lucha contra el poder burgués, se conquista el 4 de septiembre una parte del aparato del Estado.

Los cristianos que nacimos luchando contra el imperio romano iremos ahora a morir si es preciso junto a la clase obrera, contra el poder de los dueños de las fábricas y los fundos, contra el poder del imperialismo. Engels comparaba las primeras comunidades cristianas con grupos obreros socialistas. Veía cómo las comunidades cristianas, en sus oxigenes, eran comunidades de esclavos, de explotados, que se rebelaban contra el imperio y por eso eran echados a la arena a desafiar a los leones. Por todo esto, los cristianos debemos hoy día estar junto a la clase obrera en sus ochenta y más años de lucha, lucha que desde sus inicios se propuso destruir el sistema capitalista y construir una sociedad justa y fraternal. La fuerza acumulada en estos ochenta años de lucha triunfó el 4 de septiembre y en su camino hacia el poder total para los trabajadores y el pueblo empieza a generar hoy día, frente al poder burgués e imperialista como un instrumento más de la clase, como un instrumento de poder de clase, los Comandos Comunales.

Queremos denunciar aquí, como Cristianos por el Socialismo, frente a las masas, a todos aquellos burgueses y explotadores que, escondiéndose en el nombre de cristianos o en una fraseología cristiana, traicionan al pueblo y por lo tanto traicionan su cristianismo. Me refiero a todos aquellos burgueses y explotadores que usan políticamente, sociológicamente, el nombre de cristianos que se dicen demócratas y cristianos; no se puede servir, y eso es lo que denuncio, a quienes se dicen cristianos, les diría yo que no se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y al dinero, no se puede servir al Cristo que vive en el pueblo y a los explotadores que viven del dinero amontonado con la sangre y el sudor de los pobres de Chile. Quisiera denunciar todo el uso que se hizo del cristianismo contra los pobres, el uso que se hizo del cristianismo contra la clase trabajadora, por ejemplo en "Tele-Trece". Todo el uso que hizo el cristianismo en tal forma que traiciona lo más esencial del cristianismo, el uso que hizo del cristianismo el diario "Tribuna". Ya van más o menos 25 artículos donde quieren fundamentar con el cristianismo la resistencia civil. Incluso han usado del sentimiento religioso popular. Han usado incluso el rosario, las procesiones, han querido meter a la Virgen del Carmen como militante del PN. Estos señores que se dicen cristianos y que nosotros como grupo, como Cristianos por el Socialismo, sentimos un deber como cristianos y por nuestra opción por el socialismo, denunciar a estos señores que hablan de justicia y absuelven a un asesino. Hablan de libertad, que está amenazada la libertad, cuando para los trabajadores con los cuales convivimos no ha habido libertad en cuatro siglos de vida. Se escandalizan de que ahora se discrimine, qué hipocresía, como ellos han discriminado durante siglos, acusan en forma bastante farisaica de sembrar el odio, que ahora los marxistas siembran el odio, cuando ellos han construido durante un siglo un sistema de violencia institucionalizada. Acusan ahora con la misma actitud farisaica que dicen que los marxistas dividen al país, cuando ellos han gozado de la división del país durante mucho tiempo. Frente a los enemigos de los pobres debemos unirnos. Todos los pobladores y los obreros, todos los campesinos y los obreros, todos los estudiantes y los obreros, todas las mujeres y los obreros, en esa unidad está nuestra fuerza. Por eso saludamos a los Comandos Comunales y como un paso hacia esa unidad saludamos también la realización de este foro.

A nosotros nos ha tocado muchas veces hacer la experiencia, y trabajamos principalmente en poblaciones, cómo los pobladores, especialmente la juventud, o las mujeres y muchos otros trabajadores que no trabajan en las grandes industrias, que están en la pequeña industria o incluso que son cesantes, cómo no tienen ninguna bandera de lucha, cómo no tienen voz, no tienen voto, no saben por qué luchar, son engañados por la ideología burguesa, por el poder burgués. Por eso saludamos que ahora en los Comandos tengamos la posibilidad de expresar la voz de estos pobladores, mujeres, estudiantes y también pequeña burguesía que no tienen bandera de lucha, todos los cesantes ahí en los Comandos, ahí se da la unión, ahí tenemos fuerza y es por eso que nos parece muy importante desde el punto de vista de nuestra experiencia; estamos presentes en más de 600 poblaciones a lo largo de todo Chile y cuando surgieron los Comandos saludamos esta iniciativa porque realmente se podían agrupar, junto a la clase obrera, que es la motriz del proceso en la construcción del socialismo, todos estos sectores que no tienen bandera de lucha. Es ahí donde se da la unión entre estudiantes y obreros, entre pobladores y obreros, entre mujeres y otras personas que están marginadas de este proceso de construcción del socialismo; ahí en los Comandos tenemos la oportunidad de unirnos y de expresar nuestra voz.

Por eso queremos felicitar al sindicato de "Clarín" por esta iniciativa; ojalá pudieran realizarse todas las semanas en algún sindicato, en algún Comité Coordinador, organizarse estos foros, entre los dirigentes políticos y entre los dirigentes obreros de los Comandos Comunales. Sobre temas diferentes, temas no faltan, el interés que ha habido hoy por este foro demuestra que es algo necesario. Agradecemos entonces al sindicato de "Clarín" por esta iniciativa, y pedimos a los dirigentes de los Comandos que sigan organizando estos foros, creemos que así realmente vamos reforzando nuestras esperanzas en este socialismo por el cual todos luchamos; no debemos perder de vista nuestra meta, el socialismo es posible. No hace mucho volvimos un grupo de sacerdotes de la isla de Cuba, primer territorio libre de América; en Cuba nos dimos cuenta que el socialismo es posible, que es liberador. No debemos perder esa meta, y luchar por esa meta desde las bases, especialmente en los Comandos Comunales de Trabajadores.

INTERVENCIÓN DE MIGUEL ENRÍQUEZ,
DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Compañeras y compañeros:

Queremos empezar por donde terminó el compañero.

Queremos empezar por agradecer al sindicato de trabajadores de "Clarín" la realización del foro, felicitarlos y agradecerles. Es extraño realmente y poco frecuente que nos inviten a nosotros, al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a participar en foros con otras organizaciones políticas.

No es extraño eso si, que haya sido un sindicato de trabajadores, el que haya tomado la iniciativa.

El tema propuesto por los compañeros trabajadores de "Clarín" es el tema probablemente fundamental en discusión hoy día: el problema de la lucha por el poder, llamado aquí popular, y toda lucha política es en última instancia una lucha por el poder, y la otra parte la lucha por los Comandos Comunales, que es la forma concreta que está asumiendo acá la lucha por el poder, o una de las formas.

La única limitación que tendremos y por eso tendremos que galopar sobre los temas, será el problema del tiempo.

Pensamos que no es posible hablar de lucha por el poder o del poder popular "sin hablar del Estado. Del Estado burgués, del aparato del Estado capitalista.

No diremos ni aportaremos ninguna novedad teórica pero ocurre un poco en Chile que la suma de tácticas, la flexibilidad táctica va rayando en oportunismo, y es poco frecuente recordar cuál es la esencia real de las cosas y cómo realmente se ordenan las fuerzas y los aparatos dentro de una sociedad.

El Estado es en esencia un instrumento de dominación de clase. Busca y ejerce fundamentalmente una coerción, se trata de mantener una mayoría explotada dominada por una minoría explotadora. Lo hace a través de dos formas fundamentales: formas represivas: allí están las masacres —Pisagua para los que lo olvidan—, los desalojos, la represión policial o militar en sus distintas instancias, y tiene también componentes y formas ideológicas que son la moral, el derecho, la legalidad, etc. Todo allí está construido justamente para mantener la explotación y la dominación de una clase por otra. Tiene varios componentes, entre ellos está el aparato ejecutivo, está el aparato armado, verdadero esqueleto de aparato del Estado, las FF.AA., está el aparato burocrático, está el parlamento, está la justicia y una serie de otros componentes, cada uno encargado de específicas funciones. La base fundamental de el en la sociedad capitalista es el Estado de derecho que se consagra por escrito en la llamada Constitución, en las leyes. Por escrito se representan los intereses de una minoría para explotar a una mayoría, por escrito se consagra el derecho a la represión y a la explotación de una mayoría por una minoría. La Constitución, y no hay ningún teórico capaz de demostrar lo contrario, no representa los intereses de la nación, de todo el pueblo, representa los intereses de una minoría, y está y existe en función de explotar, reprimir y mantener la dominación de una minoría sobre una mayoría. El Estado sufrió transformaciones en el caso particular chileno; tiene por un lado características específicas y por otro sufrió modificaciones con el ascenso del gobierno de la UP. En Chile, el Estado es también un aparato de coerción de clase. En Chile eso sí, adopta al mismo tiempo una determinada forma, la forma más elevada de Estado burgués, la forma en la cual la dictadura de la burguesía sobre el proletariado se expresa en la forma de democracia representativa y Chile es uno de los países que ha logrado generar una de las más estables y sólidas.

No sólo eso, el Estado chileno también por muchas razones tuvo un enorme crecimiento en décadas pasadas, crecimiento que se aceleró durante el gobierno de Freí y en particular durante el gobierno de Allende. A fines de la década del 60, finalizando el gobierno de Frei, distintas otras causas que sería largo de exponer acá, hicieron que estas formas representativas, estas formas democráticas de expresión de la dictadura de la burguesía sobre el proletariado dejaran de ser tan democráticas, y fue acercándose a democracias representativas un tanto más represivas. Y fueron haciéndose más coercitivos los mecanismos de dominación política al interior de este país y ahí está la "mano dura" de Pérez Zújovic, las masacres de Frei, las torturas, la represión, los decretos de reanudación de faenas, fenómeno general expresado en múltiples formas en los últimos años del gobierno de Frei. Esto era por muchas otras razones que a los finales iban germinando y generando lo que después Iba a cristalizarse: un período prerrevolucionario.

Entraban en crisis las clases dominantes al mismo tiempo que se producía un marcado, notorio y cualitativo ascenso de las luchas del pueblo, encabezadas por la clase obrera, que fundamentalmente cuestionaban el sistema de dominación mismo; ya no sólo se trataba de la lucha entre fracciones de la burguesía. Este período generó un momento en su desarrollo. La formulación y configuración de las características de este período que llamamos prerrevolucionario cristalizó un momento, que fue generado por causas que van mucho más allá de algunos partidos o de algunas conducciones particulares: el gobierno de la UP.

Se produjo a partir de la generación de ese gobierno una particular situación en Chile. El aparato del Estado siguió siendo un instrumento de dominación capitalista y burguesa pero sufrió importantes modificaciones. Al interior de su cúspide, en la parte más alta de él, en el poder Ejecutivo, se instaló una fuerza social, un frente político que no representaba los intereses de la clase dominante y, al contrario, tenía fundamentales contradicciones con ella. El resto del sistema eso sí, siguió establecido para lo cual había sido construido, y siguió funcionando. Siguió siendo el aparato del Estado capitalista que tenía insertado dentro de sí un componente que estaba ocupado por otros sectores sociales, por otros frentes políticos. Para el resto de los componentes del aparato del Estado, la norma de conducta siguió siendo la norma de conducta del aparato del Estado capitalista.

Allí se fortaleció, en determinados componentes del aparato del Estado, la clase dominante. En el Parlamento, en la Justicia, en la Contraloría, etc.

A partir de eso comenzó una lucha denodada al interior del aparato del Estado, a la vez que se daba en el conjunto de la sociedad, por definir cuál era la clase y cuáles eran los intereses que hegemonizaban el control del aparato del Estado. Pero esta lucha se daba sobre ciertas garantías y sobre ciertos marcos. Los marcos los establecía el respeto a la legalidad, el respeto a la Constitución, el respeto a aquella formulación por escrito de dominio de la burguesía. Podía operar y moverse el pueblo, podían moverse las fuerzas políticas, incluso teniendo en la cúspide del aparato del Estado, el control de ella, fuerzas que no eran de la clase dominante, siempre que lo hicieran dentro de determinados moldes y marcos del sistema de dominación capitalista. Ese fue el carácter de las garantías constitucionales exigidas por la DC en el Parlamento. La lectura de ellas establece claramente cómo puede diferenciarse lo que es el sistema de dominación capitalista de lo que es el ejercicio o el dominio de un sector o una parte del aparato del Estado. Esas mismas garantías son lo que otros han llamado "el Moscú", como Claudio Orrego Vicuña, ideólogo DC que ha levantado la defensa de la legalidad, la defensa de los partidos políticos, la defensa de la educación privada, la defensa y el establecer la permanencia intacta de las FF.AA., de la propiedad privada, son considerados el Moscú, a partir del cual había que dar cualquier batalla por defenderlo, desde el punto de vista de la burguesía.

Andrés Zaldívar lo llamaba en entrevista de prensa "los pilares de la democracia", eran los pilares de la dictadura de la burguesía.

Cuál era en esa peculiar situación la tarea que los revolucionarios debimos y debieron proponerse otros. Fundamentalmente desarrollar la política concreta que permitiera hacer madurar un período prerrevolucionario a una situación revolucionaria y que luchara teniendo como objetivo fundamental la conquista del poder.

Todo esto entendido en la particular forma que adoptaba la lucha de clases en Chile.

No se trataba de ir conquistando el poder por pedazos, como quién corta un salchichón en pedazos, y cada cuota que se va ganando o conquistando es una supuesta cuota de poder.

El hecho de conquistar el gobierno no permitía hablar de una cuota de poder al interior de la sociedad. Más bien decimos son posiciones que son valorables y hay que valorarlas como positivas, a partir de las cuales puede realmente combatirse, si se colocan en sentido correcto, por la conquista del poder. Pero no puede entenderse que toda posición que se tome en el aparato del Estado es una cuota de poder que se va tomando. Por la vía de la caricatura podríamos llegar incluso a decir que cuando Recabarren era diputado, hace muchas décadas, había ya una cuota de poder en manos .del proletariado, o cuando tenemos a un suboficial de izquierda tenemos una cuota de poder al interior del aparato del Estado. Y si exageramos esto, cuando tenemos una oficina pública que controlamos, o tenemos algún funcionario público, tendríamos otra rebanada del salchichón llamado poder.

Nosotros no estamos con esto subvalorando lo que puede entenderse como el uso del instrumento que pudiera haberse hecho del gobierno en manos de fuerzas de izquierda, ni mucho menos. Pensamos que era de verdad un poderoso instrumento que, orientado en sentido correcto, pudo haber permitido avanzar mucho, o por lo menos más de lo que realmente se avanzó. ¿Qué entendíamos que había que hacer? Entendíamos que había que acumular fuerzas y la fuerza no se podía encontrar al interior del aparato del Estado. Esa fuerza no estaba en los pasillos del Congreso, en los pasillos del ministerio; esos eran instrumentos, posiciones que, colocadas al servicio de la búsqueda de la fuerza en la fuente fundamental, el movimiento de masas, podían permitir acumular realmente la fuerza suficiente y revertir la correlación de fuerzas a favor del pueblo. Esa era la tarea fundamental, es la tarea fundamental, y la relación entre el movimiento de masas y el gobierno debió haber sido y debe ser el uso del instrumento gobierno al servicio de las luchas del pueblo. Para acumular esa fuerza al interior del pueblo. No en su freno, no al contrario, el movimiento de masas detrás y teniendo al gobierno de la UP como meta única, incluso última en oportunidad. ¿Cómo entendíamos que eso podía hacerse? Había que levantar un programa y hacer las adecuaciones al programa de la UP que fueran necesarias. Después habrían de emerger programas adecuados. Había, al mismo tiempo que las tareas políticas, las alianzas, las movilizaciones del pueblo, que identificar a los enemigos políticos y no confundirlos, y para andar rápido no ahondo sobre eso, había a la vez, y aquí llegamos a los Comandos Comunales, que ir estructurando al interior de esta particular situación, órganos autónomos del pueblo, órganos autónomos de clase, que fueran independientes del aparato del Estado e independientes de las clases dominantes. Esos órganos autónomos son los que empiezan hoy a germinar en los Comandos Comunales. Esta no es una tarea que esté permanentemente planteada en cualquier país, en cualquier momento; pero en un período prerrevolucionario es justamente una de las tareas fundamentales y la herramienta fundamental, y no el gobierno, que permitía acumular la fuerza y realmente caminar hacia la conquista del Poder. Se trataba de organizaciones que fueran independientes de las clases dominantes, de la burguesía. Se trataba de organizaciones de masas que fueran independientes del aparato del Estado y no que estuvieran sujetas a él. Sin temores y pacateces de ningún tipo, dicho claramente, caminar germinalmente hacia la dualidad de poder, que es el único camino que realmente podría ir construyendo un poder alternativo. Dicho por decreto, arbitrariamente y artificialmente y no entendiendo que es un problema que tiene que germinar progresivamente y de acuerdo a las correlaciones de fuerzas y al tenor de la fuerza que se acumule, es evidentemente una sinrazón. Pero puesto en la realidad concreta, como octubre lo demostró, era un camino posible y al que las masas estaban más que dispuestas y están hoy más que dispuestas. Esto era, más o menos, lo que entendíamos por las tareas que había que levantar alrededor de los Comandos Comunales. No podía ser hecho por decreto, no podía ser hecho artificialmente, no se podía tratar de plantear como tarea inmediata el asalto al poder, eso era caer en ultraizquierdismo, nadie lo ha planteado así.

Tampoco, y estamos todos de acuerdo, esos órganos tenían que tener como eje una política contra el gobierno, ni mucho menos. Pero tampoco podía, a partir de que se había conquistado el gobierno, confundir en el hecho y en la práctica y trabajar sobre la base de que se había conquistado el poder o cuotas de aquel salchichón de poder. En particular, pensamos que la generación de los Comandos Comunales tiene que estar regida por una orientación de este tipo. Establecer como algunos quieren establecer los Comandos Comunales, no como embriones de poder, sino como organismos dependientes del aparato del Estado y subordinados a él, es justamente anular su desarrollo. La polémica no está puesta en que tienen que desarrollarse contra el gobierno o a favor del gobierno, la política tiene que ser otra, cómo se articula la utilización del instrumento del gobierno independizado de la generación de órganos de poder progresivo al interior del movimiento de masas y la resultante de ambos factores e instrumentos puede permitirnos realmente avanzar.

Había que hacerlo entendiendo realmente cuál era la situación particular que teníamos. Santiago no era Petrogrado, ni el año 72 tenía mucho que ver con 1917, pero algo tenía que ver. No había acá una crisis general del sistema en la cual las tareas que los bolcheviques entonces se plantearon estuvieran a la orden del día; pero sí las líneas esenciales del desarrollo de la lucha de clases, en los períodos fundamentalmente definidos, si que tenían un hilo conductor similar. Había que hacerlo en Chile entendiendo que permanecía el sistema de dominación capitalista y que el Estado burgués existía como tal. Entendiendo a la vez que dentro de aquel aparato del Estado habían posiciones ganadas por fuerzas políticas que no eran de la clase dominante, que el gobierno estaba en manos de la izquierda; y había que entender también que se daba un movimiento de masas, con la clase obrera como vanguardia en ascenso y a la ofensiva en términos globales, y por tanto, que era posible plantearse la generación de estos organismos autónomos. Entendiendo que esto iba a establecer contradicciones con el aparato del Estado y con el sistema de dominación. Pero allí no cabía vacilación. Si de revolución estábamos hablando, y ese es el objetivo, así entendíamos la generación de los Consejos Comunales de Trabajadores.

Llamábamos y llamamos a los Consejos Comunales de Trabajadores, aquellos organismos en los que ya cristalizan tareas de poder. No es la situación de hoy día, hoy hablamos de Comités Coordinadores o Comandos Comunales en los cuales van germinando recién coordinaciones, incluso muchas de ellas todavía en una fase burocrática y que todavía no logran ser democráticas y convocar al conjunto del pueblo.

¿Por qué entendíamos esto de esta manera? Entendíamos que en el caso particular de muchas sociedades latinoamericanas y en particular de Chile, decir alianza obrero-campesina era insuficiente, y había que establecer también la alianza con los que llamábamos los "pobres de la ciudad", y la única forma que teníamos de incorporarlos, o forma más factible que teníamos presente, era la posibilidad de incorporarlos a través de lo que llamábamos los Consejos Comunales. En segundo lugar, entendíamos que el pueblo estaba fragmentado, que la clase obrera estaba dividida por la unidad de producción y que estaba el pueblo fragmentado por sector social, que los pobladores no estaban unidos a los obreros, que la clase obrera no podía ser vanguardia de las clases en forma global y plena en la medida en que estaban fragmentados campesinos de obreros, pobladores de obreros, estudiantes de obreros, que había que buscar un mecanismo unificador de todo el pueblo, un mecanismo que, al mismo tiempo que unificara, que incorporara a capas que estaban más retrasadas o que estaban pasivas, esto es lo que planteábamos alrededor de los Consejos Comunales. A partir de eso entendíamos que se podían plantear las tareas del control del aparato burocrático del Estado, en las cuales se levantara y reconociera la contradicción fundamental que había y hay entre el movimiento de masas y el aparato del Estado, entendido como el aparato burocrático del Estado, las tareas y la lucha antiburocrática que el pueblo vive minuto a minuto en la salud, en la vivienda, en la educación, y del cual se defiende y tiene el derecho y el deber de combatir, y es la única forma también de incorporar fuerzas y capas del pueblo. Esto entendíamos que eran las tareas que tenían que plantearse alrededor de la generación de este tipo de organismos. Allí se encontraría la fuerza y la conciencia para enfrentar a la burguesía, por un lado, y para ir generando órganos de poder; y esto manejando la contradicción de que en la realidad el aparato del Estado capitalista estaba aún allí, que había un gobierno de izquierda, eso era real, y que al mismo tiempo teníamos que generar esos organismos.

La crisis de octubre, y galopo un tanto, pues ya se termina mi tiempo, hizo evidente todo esto. Ante la ofensiva patronal, la clase obrera y el pueblo dieron un enorme. salto adelante, un gigantesco paso adelante. Antes habían germinado algunos factores de estos en las crisis de agosto y septiembre. En la crisis de octubre tomaron en sus manos el aparato productivo casi en su totalidad, demostraron que los patrones estaban de más, como formulaban nuestras consignas; establecieron control obrero sobre una enorme parte del aparato productivo y distributivo, rompieron la polaridad gobierno-oposición y lograron establecer una polaridad de clases, aislando a la DC de la base obrera que había logrado ganar en el período anterior. Se levantaron programas y adecuaciones programáticas conocidas como el Pliego del Pueblo y el Manifiesto del Pueblo; embrionariamente surgían síntomas de una contraofensiva popular que debió haber sido la senda fundamental a partir de la cual debió ser orientado el movimiento de izquierda y el pueblo después de la crisis de octubre. Pero la crisis de conducción y las vacilaciones reformistas hicieron que esto no se estableciera.

Habiendo germinado órganos, germinalmente de poder local en un ascenso que era característico del período, pero que acá tomaba connotaciones importantes, habiéndose generado más de medio centenar de Comandos Comunales que abrían embrionariamente la generación de un poder popular, la conducción reformista que predominó, y no fuimos capaces de revertiría, estableció lo contrario, buscó una salida distinta; el gabinete, el llamado por ellos gabinete cívico-militar, por nosotros UP-generales.

El reformismo fundamentalmente planteó y logró predominar en las fuerzas de izquierda y sabemos que en esto tuvo que "predominar" porque el conjunto de la fuerza de izquierda no participaba de esto y levantó la fórmula de lo que llamábamos gabinete UP-generales. ¿Qué estaba realmente haciendo? Aceptando imposiciones de la clase dominante o de fracciones de ella; no caía el gobierno, pero al mismo tiempo, eso sí, se consolidaba el sistema de dominación burgués.

Las fuerzas armadas son un componente del aparato del Estado burgués y en este momento, a partir de particulares situaciones que se han dado en Chile, se han ido independizando o autonomizando, como algunos llaman, de la representación del jarpismo o del freismo, y se levantan como sacerdotes defensores del Estado de derecho, de la legalidad, del sistema de dominación capitalista, y esa es la realidad, y esto es lo que se ha estado consagrando de hecho, a partir de la generación del gabinete UP-generales. Esto para nosotros no significa tener que decir que "el gobierno es burgués", ni "abajo el gobierno", ni tampoco "abajo los ministros militares". Decimos que eso es un problema que la táctica tiene que resolver. Pero debe reconocerse que lo que se estaba consolidando eran el Moscú de Orrego, los pilares de Zaldívar, o el Estado de derecho, como lo ha llamado el mismo ministro del Interior; y al interior de él había que devolver determinadas fábricas, había que "no hacer antimperialismo" contra el gobierno norteamericano sino que contra algunas empresas, había que levantar no la lucha por un poder popular, sino algunas transformaciones económicas, se estaba consolidando el sistema de dominación capitalista, se estaban sentando las reglas del juego en las que el pueblo tenía que dar su lucha.

Nosotros no dejamos de valorar posiciones, especialmente del PS y de la IC, que favorecieron y apoyaron la generación de Comandos Comunales desde su partida, también entendemos lo hizo después el MAPU, incluso el PC. Todas ellas las consideramos positivas aun cuando con algunos de ellos tenemos todavía diferencias en la forma y en la adecuación que deben tomar en su desarrollo.

Las consecuencias de lo que llamamos nosotros el cambio de carácter del gobierno, para nosotros consiste fundamentalmente en que el eje del gobierno se ha desplazado, se ha resoldado o se intenta resoldar el aparato del Estado, se intenta, por tanto, se intenta impedir el desarrollo de un poder popular. Se intenta resoldar el aparato del Estado y un sistema de dominación. Esto dificultará el desarrollo de un poder popular y debe ser entendido así; no significa que lo señala en definitiva. Esto también es independiente de que valoremos declaraciones de determinadas altas jerarquías militares que podamos considerar positivas, pero la ubicación que las fuerzas armadas históricamente están tomando y que objetivamente tienen en estos instantes es la que describimos; y llamarse a engaño a partir de una u otra declaración es no entender la esencia de las cosas y de lo que ha ocurrido. Terminemos diciendo una cosa, la generación de este gabinete y la formulación de las vertientes que tomará el desarrollo de la lucha de clases en Chile en los próximos meses pasarán importantemente por el fenómeno electoral y esto guarda relación con la generación de un poder popular. En concreto, para nosotros, el problema de la importancia de las elecciones no puede llamar a confundir a nadie y no puede llamarse a engaño a nadie. Por la vía electoral nadie puede conquistar el poder, pero sí es un hecho que en determinadas oportunidades es posible hacer uso de las elecciones como instrumento táctico que fortalezca las luchas del pueblo por la conquista del poder. En la particular situación de Chile, las elecciones de marzo tendrán importancia y serán fundamentales por la convocatoria que generarán y también por las consecuencias que puedan tener. Desde ese punto de vista planteamos la necesidad de que tanto los revolucionarios como el pueblo participen dentro de ella, pero sobre la base de dos cuestiones: la primera de ellas que lo hagan a partir y levantando un programa que sea un programa que quiebre las polaridades de oposición-gobierno y que levante polaridades y enfrentamientos de clase, y le quite el apoyo popular a la burguesía. Y por el otro, que declare no la consolidación del sistema de dominación burgués, no el apoyo o el aplauso al Parlamento, sino la lucha por la Asamblea del Pueblo, coronación final del desarrollo progresivo de los Comandos Comunales. Eso es todo.

VÍCTOR BARBERIS, DEL PARTIDO SOCIALISTA

Todas las revoluciones de la historia, triunfantes o no, han llevado en su vientre el poder dual.

Todas las clases que han insurgido por el poder, han llevado en su seno el germen de la dualidad de Poder, puesto que han hablado en nombre de la nación para poder vencer.

La burguesía hace algunos siglos lanzó la consigna de libertad, igualdad y fraternidad para arrastrar tras sí no sólo a su clase, sino para arrastrar tras sí a los sectores más pobres de la sociedad francesa: a los artesanos y a los obreros nacientes.

Y hubo allí una dualidad de poder. Hubo ahí una izquierda —si se me permite la licencia de lenguaje— la izquierda de Robespierre, que fracasa en su intento de llevar la revolución burguesa más allá de los marcos que la historia le permitía.

En el caso concreto de las revoluciones al socialismo, todas aquellas que irán triunfado, o que han sido denotadas, porque no olvidemos compañeros que no todas han sido triunfantes, el fenómeno ha. sido aún más claro. En el caso de la Revolución Rusa, el Soviet frente al gobierno provisional. En el caso de la Revolución Cubana, c! ejército serrano frente a la pequeña burguesía que tal vez puede simbolizar el ex presidente Urrutia, que la acompaña en un trecho, pero la frena cuando la revolución no se detiene en los limites democráticos, sino que avanza hacia la revolución obrera y socialista.

Hay también casos de revoluciones con poder dual, en que la revolución ha sido derrotada; el caso de Alemania: los soviets de Baviera, alzamiento heroico pero frustrado. Los soviets de Hungría, aplastados por la burguesía y por los ejércitos extranjeros.

Y yo quiero traer aquí estos recuerdos históricos no por hacer academia, sino por que pienso que cuando la izquierda se plantea —y debe plantearse — la perspectiva de la dualidad de poder, y la creación del poder popular, tiene que recordar que tiene que enfocarlo en términos objetivos, leninistas, vale decir científicos.

Tiene que entender que cuando se comienza a crear el poder dual, la aventura tiene que llegar hasta el fin; y el poder dual y el poder popular sólo tienen la alternativa de vencer o de morir. Y que es justo, entonces. examinar, no sólo las condiciones generales, teóricas, en que se está dando, sino las condiciones concretas en que se da. la inserción de la concepción general del poder dual, en las condiciones concretas del caso chileno.

Quiero decir que mi partido ha dicho —y lo reitera ahora a través mío— que no hay dos socialismos. No hay dos vías al socialismo. Entiende mi partido que el socialismo no significa expropiar las fuentes de producción, ni planificar la economía. Que el camino al socialismo sólo se garantiza por la hegemonía del proletariado, por el cambio del carácter de clase de un Estado. El avance al socialismo, o el grado socialista de un gobierno, y así lo entiende mi partido, no lo mide sólo el grado de bienestar que esté entregando a los trabajadores, sino el grado de control que los trabajadores están ejerciendo sobre el Estado.

Vale decir, nosotros rechazamos la concepción de aprovechar o heredar el Estado burgués para aprovecharlo técnicamente mejor, para los intereses de la clase obrera, sino que planteamos la transformación revolucionaria del Estado burgués, en Estado al servicio de la clase obrera en la etapa de transición hacia el socialismo.

Si nosotros aplicamos y asimilamos ésta, que es una verdad mundial, al caso chileno, nos encontramos con que hay tres particularidades que diferencian la revolución chilena do otros intentos victoriosos o frustrados hacia el socialismo.

Y lo diferencian no en el contenido de fondo, que recién he dejado establecido claramente, sino en cuanto a las singularidades propias en que se da.

En primer lugar, se tiene el acceso a parte del poder por una vía no insurreccional. Por una vía que podríamos llamar política, que es una palabra más neutral y menos polémica. En segundo lugar, el hecho de que el acceso a parte del poder, como la propia palabra lo está diciendo, deje intacto al resto de la institucionalidad burguesa, ha hecho que esa porte del poder se debata, tratando de quebrar al resto de la institucionalidad burguesa, pero en el curso concreto de la realidad y de la vida de los últimos meses, ellos han ido demostrando que la parte de poder que la burguesía maneja, no sólo se está demostrando capaz de frenar muchas veces nuestro avance, sino muchas veces incluso capaz de reprimirnos; incluso por la vía de un ejemplo, podría yo decir que en términos aritméticos, la cantidad de perseguidos en los tribunales de Justicia —que estén dentro o fuera de las rejas no importa, pero la cantidad de perseguidos por la Justicia—, que sabemos que es una justicia de clase, representa un número mucho mayor entre los elementos de izquierda que los de la derecha. Y esa sola cifra aritmética bastaría más que muchas intervenciones literarias, para demostrar la fuerza que la institucionalidad burguesa tiene no sólo para frenar, sino para inhibir el avance del gobierno popular y el proceso de transición hacia el socialismo. La segunda característica del proceso chileno y que lo singulariza, es la presencia de un gobierno popular, que no nace con dualidad de poder, de un gobierno que nace por una vía no insurreccional, por una vía electoral, pero apoyado por los partidos hegemónicos de la clase obrera y campesina.

Estoy enumerando el hecho para luego enlazarlo, posteriormente, pero lo dejo planteado porque entiendo que así lo es objetivamente. El gobierno popular representa —aún cuando su generación sea no insurreccional— el polo obrero-campesino, y por tanto es el representante de la mayoría de los explotados.

La tercera característica del caso chileno, y que le da su complejidad extrema, cuando queremos definir la forma y la génesis del poder popular, está dada por el hecho —y a ello se refirió especialmente el compañero Maira— que a diferencia de las otras revoluciones al socialismo que la historia ha conocido, no nace con dualidad de poder. No nace, como en febrero del 17, el gobierno burgués junto al Soviet, ni nace como en la epopeya serrana, la vanguardia marxista consciente junto al pequeñoburgués arrastrado por la imagen Idealista de la libertad. Nace sin dualidad de poder. Y esa dualidad de poder, como los compañeros han dicho, y especialmente el compañero Maira, no la ha inventado ningún cerebro esclarecido, ni de los partidos de la UP, ni de los partidos revolucionarios que no están en la UP. La dualidad de poder, y la necesidad de estructurar un poder popular para defender mejor que los juristas o los abogados el gobierno popular del enfrentamiento con la burguesía, lo ha ido creando la praxis social.

La verdad es que en el programa de la UP, se hacía una alusión formal —pero por lo menos existía— pero ha sido básicamente la praxis social concreta la que ha ido creando, abriéndole camino a la idea de la necesidad de estructurar el poder popular, junto a la parte de poder que se maneja desde el punto de vista formal.

Y sin embargo, yo diría, aventurando una idea muy audaz, que tal vez la dualidad de poder existió un poquito en algunas mentes, porque hubo muchos que votaron el 4 de septiembre, y en buena hora, por el gobierno popular, atisbando como efectivamente ha ocurrido que no sería un gobierno tradicional más. que el estatuto de garantías no seria camisa de fuerza a las masas, sino que lejos de ser un freno abriría un vendaval social capaz de quebrar la estructura formal del Estado democrático-burgués.

Pensamos nosotros que el poder popular es necesario, pero que hay que tener cuidado si realmente se es marxista, y ser marxista no significa sólo saber marxismo, y esto no es una critica para nadie, podría ser para mí mismo, sino aplicarlo en la realidad concreta para que tome su vigencia científica y su realidad viva, que el poder popular debe nacer sin caer en las dos desviaciones ultimatistas, que prácticamente harían de él una ficción o un desastre: la desviación burocrática y la desviación idealista. Me explico.

El poder popular lo concibe el partido como la organización de las fuerzas del pueblo, empujada, organizada y dirigida por sus vanguardias políticas revolucionarias. No lo concibe como un organismo de apoyo al gobierno: no puede ser una sucursal de la Dirinco en que los compañeros trabajen ad-honorem para los órganos del Estado después de las 5 de la tarde, porque eso no es poder popular hacia la revolución, sino que es trabajo voluntario al servicio del trabajo funcionario. Pero tampoco puede ser, compañeros, un poder que nazca planteándose la colisión con el gobierno popular. Porque sería caer en una analogía mecánica, mecanicista, acientífica, y por tanto, no marxista. Sería desconocer que el gobierno popular, en lo grueso, en lo vital, en lo sustantivo, ha embestido contra el pasado, contra la burguesía, contra el imperialismo. Está cumpliendo un programa de transición que incluye objetivos socialistas, y no es un gobierno al cual le estén temblando las manos ni las piernas, ni esté pensando en la trastienda traicionar a los trabajadores.

Eso me lleva, compañeros, a insistir en que el partido piensa que el poder popular es necesario, y no sólo piensa en su cabecita, sino que ha instruido a su militancia —como de pasada lo recordaba el compañero Enríquez— para en conjunto con todas aquellas fuerzas de la UP que comparten esta interpretación de la transición, estructurar el poder popular en el campo y la ciudad, pero sin caer en la desviación idealista que significaría dirigirlo, como un brulote competitivo contra el gobierno popular, representativo de la mayoría de los explotados del campo y la ciudad.

Pensamos nosotros que ese poder popular tiene de partida tareas muy concretas.

Nosotros luchamos, compañeros, y cuando oigo nosotros incluyo a todos los presentes y a los que no están, a todos los que están por el socialismo, luchamos por erradicar una serie de vicios del pasado y de deformaciones que han ocurrido en todas las revoluciones —incluso en las con mayúsculas—, porque hasta las vanguardias más resueltas, y hasta los diligentes más leales de algún modo están contaminados también por el medio de! pasado en la medida que han pasado toda una vida inmersos en él. Tienen de partida, los Comandos Comunales, o cualquier nombre que adopte la forma de poder popular, tienen de partida el problema de luchar contra los vicios que arrastra el propio proceso, no porque lo insufle, sino porque es la herencia del pasado capitalista. Tiene que luchar contra la tendencia a la resistencia de la inteligencia de los planificadores. a transferir el poder de planificación y de dirección a les trabajadores. Tiene que luchar contra la inercia sindical —no porque los sindicatos sean enemigos nuestros— sino porque toda una vieja generación sindical, educada en la línea del economicismo, es arrastrada por el proceso, marcha con lentitud, y se resiste muchas veces a generar de su seno los órganos de la participación, un poco cogida todavía por la vieja línea economicista de enfrentar al patrón.

Como lo vemos en los propios organismos del área social, en que la transferencia del poder se ha producido, pero la actitud de muchos sindicatos sigue siendo puramente reivindicacionista, porque aún no logra entender que ya no está al frente el patrón explotador, sino que está el Estado gobernando en nombre de la mayoría del pueblo.

En segundo lugar, y voy a tratar de sintetizar al máximo, tienen que aprender estos Comandos Comunales a gobernar. Los compañeros han hecho enormes esfuerzos en muchas comunas de Santiago, y han promovido realmente la creación de los Comandos Comunales de abajo arriba, no con verticalidad, con autenticidad.

Sin embargo, esos Comandos Comunales cuando se enfrentan a un problema concreto, cuando un camión está revendiendo aceite, y creando un mercado negro, ya ni siquiera negro sino blanco en plena calle, los Comandos Comunales, a veces, tienen la tendencia a ir a recurrir a los organismos del Estado, desmintiendo ellos mismos el sentido que deben adquirir.

Por tanto, pensamos que su segunda gran línea es aprender también a gobernar, es aprender a ejercer el poder local, en coordinación con el gobierno popular, y no en sumisión a él, ni tampoco en competición.

Y en tercer lugar, la tercera línea gruesa que divisamos como partido, y es la enseñanza de estos dos años, es comenzar a acumular la suficiente capacidad de poder ideológico, político y físico, para el enfrentamiento inevitable.

No es que yo venga aquí a ser el profeta del enfrentamiento. Nadie podría decir cuál es el curso que las aguas van a seguir si derramamos 1.000 toneladas de agua desde el Aconcagua al mar. Pero sí sabemos que las aguas fatalmente van a ir al mar. Y sabemos que el enfrentamiento es inevitable. Y la tercera tarea de los Comandos Comunales y del poder popular es la acumulación de la capacidad suficiente de poder ideológico, político y físico para prepararse.

Y lo digo, compañeros, y con esto termino, por una razón que no es populista sino que es lógica y es dialéctica. Nosotros estamos pensando ahora en el poder popular. La derecha, no sólo lo está pensando sino que lo ha estructurado.

La derecha confió en que el Estado burgués iba a ser capaz de maniatar las manos del gobierno popular y del pueblo, y la vida le demostró que no.

Y entonces "ha surgido el "poder femenino", el "poder gremial", el "frente nacional de profesionales", etc. En el fondo son órganos de poder antipopular. Es decir, existe ya el poder dual de la burguesía. La parte de poder que maneja formalmente y las falanges fascistas, y los órganos que ellos están creando, preparándose para un enfrentamiento. Mal podría, entonces, el Partido Socialista inhibir la creación de los órganos de poder popular, sino por el contrario los estimula y los fortalece, tratando de mantenerlos y enfocarlos dentro de una conducta leninista, rechazando el idealismo, la desviación idealista y la desviación burocrática.

Porque el PS, y espero que mis palabras las confirmará la historia, como hasta ahora ha venido ocurriendo, cumplirá con lo prometido en el programa de la UP: construir el socialismo en esta generación.

ÓSCAR GARRETÓN, del MAPU

Compañeros y compañeras:

En primer lugar, gracias a los compañeros de "Clarín" por la invitación, y no solamente por el hecho de estar aquí, sino que porque creemos que en estos momentos importantes de la lucha del pueblo, la lucha ideológica en el seno de la izquierda juega un papel importante, de manera que la unidad en la acción surja no solamente de coincidencias puntuales, sino que de la posibilidad de discutir claramente cuáles son las tareas que hoy día el pueblo tiene que emprender.

Ahora, el tema que los compañeros nos pusieron no es un tema poco ambicioso. Es el tema de hoy día en Chile. Es el tema de la lucha por el poder.

El MAPU piensa que la revolución en Chile es una tarea de hoy, que es un proceso socialista, y que es un proceso ininterrumpido. Y quiero explicar esto, porque a partir de algunas de estas consideraciones vamos a poder ir llegando al problema de los Comandos y al problema del poder popular.

Quiero explicar esto, porque no hay unanimidad en la izquierda frente a esto. Y ciertamente se expresan, en muchos sectores de la izquierda, concepciones de tipo gradualista, o por etapas, que piensan que es posible separar hoy día tareas como la destrucción de los monopolios o tareas antimperialistas, dejando tareas socialistas y de la construcción del Estado popular, para otra etapa.

Nosotros creemos que de la realidad misma de hoy, surge que es imposible pensar, y la historia tendrá que corregir esas desviaciones, que son desviaciones de derecha. Tendrá que corregir esas desviaciones porque muestra en la práctica que el avance que la clase obrera y el pueblo han logrado en este tiempo, solamente se puede defender, y se puede transformar en triunfo definitivo para el pueblo, en la medida que avancemos realmente a la conquista del poder, a la construcción del Estado popular. Hoy día cualquier frente que nosotros tomemos nos indica eso. Nadie podría pensar hoy día, por ejemplo, que el hecho de haber dado una batalla antimperialista en el cobre, o haber construido una parte del área de propiedad social, nos indica que es posible detenerse para ordenar la casa, limpiarla un poco, sanear algunos problemas que se han creado, arreglar los estucos del terremoto, y después continuar. Eso no es así. La práctica misma nos va demostrando día a día que hoy. en ese frente que yo quiero ejemplificar, solamente a través de un control popular es posible realmente defender los intereses del pueblo, los intereses de los trabajadores. Hoy día no hay ningún problema que afecte a los trabajadores que sea un problema fundamentalmente técnico. Son problemas políticos, derivados de la lucha que el pueblo está dando. Y las tareas socialistas, las tareas de control de masas, las tareas de poder popular, son hoy las tareas principales. Y sin ellas, es imposible defender las otras.

Por mucho que se haya avanzado en algunas tareas antimonopólicas, por mucho que el pueblo haya podido ganar, está claro que está sujeto el pueblo a perder sus garantías conquistadas, si no avanza hacia el socialismo. Y eso se demuestra en cada uno de los problemas concretos, no es una abstracción. Eso se demuestra en batallas tan concretas como la lucha diaria que hoy día el pueblo está dando en la Salud, y en cada uno de los frentes en que los problemas del pueblo están presentes.

Y en ese sentido, yo creo que el problema de la conquista del poder presente hoy día, está claro que pasa fundamentalmente por la constitución de todas las formas de poder popular.

El gobierno es un instrumento fundamental, conquistado por la clase obrera y el pueblo. Pero nosotros no llegamos al gobierno para administrarlo, ni creemos que la tarea termina una vez que hayamos conquistado el Parlamento, o que hayamos conquistado el poder Judicial. Porque la suma de esos poderes son todavía el Estado burgués en el cual hemos conquistado el gobierno, pero que no es esa la tarea que queremos, sino la tarea de construir en Chile un Estado popular.

El gobierno es en Chile, hoy día, un instrumento. Quizás sea el principal instrumento que la clase obrera haya conquistado en este tiempo. Pero no es más que eso: un instrumento para apoyar el poder de masas, para desarrollar el poder masas, para crear ese poder, que es el que en definitiva tiene la clave para la construcción del socialismo en nuestro país.

Yo creo que esos dos elementos: el elemento principal del poder popular, y el gobierno como instrumento, tienen que ser considerados en el análisis.

Cualquier intento de confundir el gobierno con la conquista del poder indudablemente nos trae desviaciones de derecha. Indudablemente significa, naturalmente por la inercia de ese pensamiento, necesariamente pretender quedarnos aquí, con este gobierno, que es un gobierno que obviamente no responde, ni ha sido creado por el pueblo, con los trabajadores, sino que ha sido conquistado hoy día por el pueblo y los trabajadores.

Sería una desviación de derecha, una desviación que podemos llamar burocrática, pero que no expresa todo lo que está allí, desconocer el papel fundamental del poder de masas. Igualmente, sería una desviación de izquierda negar el rol que el gobierno ha jugado y juega, en el desarrollo de ese poder popular.

Los Comandos Comunales Populares hay que verlos en esa perspectiva; nosotros entendemos que por allí pasa fundamentalmente, al igual que en todas las formas de poder popular, la clave de la conquista del poder.

Hemos estado con esos Comandos, y estaremos hacia adelante con ellos. Estuvimos en la creación de muchos de esos Comandos junto con otros compañeros.

Creemos que son fundamentales hoy día, y resumen en sí mismos la singularidad de la lucha.

Y creo que la mayor virtud de la experiencia de octubre, con respecto a los Comandos Comunales, es que no habiendo una dirección política suficientemente desarrollada para impulsarlos, en el hecho las masas crearon esas organizaciones, como forma de defensa y de ataque, frente a las maniobras de la reacción.

Cuando los enfrentamientos con la burguesía, y con aquellos que la sirven, llegan a momentos culminantes, en la práctica se demostró que estas formas de organización jugaban un papel fundamental.

Yo entiendo, como muchos compañeros aquí lo han señalado, si no todos, que el problema del enfrentamiento hoy día está presente.

No es un problema de vías. Como decía un compañero, no es un problema ferroviario. Es un problema de realidades. Y es un problema en el cual hoy día, el mas pequeño hecho, el más pequeño enfrentamiento local, desata a nivel de todo el país por el nivel alcanzado por la lucha, hoy día en Chile, enfrentamientos que toman caracteres impensados al comienzo de esas luchas. Y aunque haya sido excusa, el caso de esa empresa de transportes de Aysén. hay que pensar, al nivel que ha llegado la lucha en Chile, como para que una excusa en Aysén, perdido allá en el sur de Chile, precipite hoy día en nuestro país, una crisis y un enfrentamiento como el que hubo en octubre.

De esa lucha surgen con fuerza los Comandos Comunales. Sus tareas surgen de esa realidad, y las enfrentan todas. Enfrentan las tareas de defensa, que en ese momento aparecían como principales, y eran principales; asumen tareas de salud, asumen tareas de distinto tipo. Su origen fue variado, la experiencia, fue distinta. Pero la práctica enseñó al pueblo allí que tenía que realizar esa organización.

En unas partes, se organizó a partir probablemente de organizaciones de pobladores, como surgió en muchos lugares. En otros lugares surgió de otra manera. Yo me recuerdo aquí, por ejemplo, y lo cito —no como una anécdota, sino como una experiencia para los Comandos Populares— me recuerdo casos de Tomé, donde allí a partir de las industrias textiles se constituyó ese Comando, cuando empezó el paro del comercio de Tomé.

Los trabajadores textiles dijeron: les damos 6 horas para abrir los locales, si no los abrimos nosotros. Y se acabó el paro del comercio.

Esa fuerza expresada allí, creo que es una lección para nosotros. Porque nos muestra que allí estaba la clave para enfrentar a los enemigos del pueblo.

Y por eso, el desarrollo de los organismos de este poder popular, que son los Comandos Comunales, son hoy una tarea importante, más que eso, yo diría que son una tarea principal.

Nosotros creemos que la realidad exige desarrollar todas las formas de control social que el pueblo puede darse. Los Comandos populares en los cuales la realidad objetiva hace asumir labores, por ejemplo, como las de defensa, que aparecieron como principales en el momento de la crisis de octubre, no podemos dejar que desaparezcan. Tenemos que a partir de tareas concretas, que se plantean allí en esos Comandos, desarrollarlos en las distintas tareas que se tienen, que señalaba el compañero Barberis con los cuales estoy de acuerdo y por lo cual no quiero abundar más en ello.

No basta sin embargo, con esas formas. Hoy, la tarea de control de masas, de desarrollo de la lucha de masas, es una tarea principal para todas las fuerzas de izquierda. Los cordones industriales, que no son exactamente los Comandos populares, fueron una experiencia rica durante la crisis de octubre, que nosotros tenemos que desarrollar en este tiempo. Las tareas de masas pasan por crear hoy día todas las formas que ese poder popular tiene. La lucha ideológica en ese sentido, y lo digo porque estamos en este momento discutiendo y conversando sobre las luchas que el pueblo tiene que dar no son solamente luchas de escritorio, sino que son luchas de masas.

Y como no se trata solamente de indicar tareas en torno a los Comandos populares, yo tengo que referirme aquí, porque también son tareas de masas, para esos Comandos y para las organizaciones, tareas que hoy día el pueblo tiene que emprender.

El fallo de Viaux nos da la oportunidad, a la clase obrera y al pueblo, de realizar una lucha ideológica de denuncia a uno de esos segmentos del Estado burgués que ha estado actuando en contra del pueblo.

Hoy como nunca, se dan las condiciones para que la Justicia entera esté sentada en el banquillo, y el pueblo sea el gran tribunal que la juzgue. El juicio de Viaux para el pueblo ya terminó y está condenado. El pueblo no iba a cambiar su criterio, ni la clase obrera iba a cambiar su criterio, porque el fallo de una Corte Marcial, y de la mayoría de jueces civiles allí, diera cualquier pena al general Viaux.

Hoy día lo que está en juego, es que a partir de ese fallo, se siente ante el tribunal del pueblo la Justicia chilena y esa es una tarea, para los Comandos populares, es una tarea para cada asamblea de fábrica, es una tarea para cada organización donde el pueblo vive, trabaja y se desarrolla.

Y en esas organizaciones, donde está la defensa, donde están los problemas de abastecimiento, también en el seno de ellos, está la lucha ideológica, él desarrollo de la conciencia de masas, a partir de las tareas, y a partir de las luchas que en concreto el pueblo se está dando. Yo creo, compañeros, que ninguna de estas tareas está ajena a las formas de poder popular.

El compañero Enríquez citaba el caso de la campaña, yo quiero citarla también. Yo creo realmente que en el balance de esa campaña está claro que no puede tener como resultante, el que nosotros veamos cuántos sillones más o menos logró el pueblo, por importante que sea quitarle esa trinchera a la burguesía. Yo creo que esa es una victoria por la que hay que luchar. Pero la otra victoria es que esa campaña, en la medida que se da en un sentido revolucionario, nos permite, hoy día. darla en medio de las luchas que el pueblo está dando. Y campaña es aplastar a la burguesía del paro de octubre, campaña es formar los Comandos Comunales, campaña es desarrollar todas las formas de poder de masas, campaña es estar en las luchas que cada día el pueblo está desarrollando. Los momentos hacia adelante, compañeros, y nosotros como partido lo creemos así, van a ser duros para el pueblo. El hecho que nosotros avancemos en esas tareas —y no nos queda otra alternativa que avanzar-porqué si no, la otra posibilidad es la derrota, la otra posibilidad no es el empate, la otra posibilidad es perder, pero el mismo hecho de avanzar significa que también nuestros enemigos van a avanzar hacia adelante sin cuartel. Creemos que estas formas de organización como los Comandos populares, y creemos que hoy día el desarrollo de todas las formas de poder popular son la clave de la victoria, y que la clave de la victoria no es un problema de esta generación solamente.

El problema hoy de enfrentarse a la burguesía, y el problema de construir el Estado popular, es una tarea para nosotros, de estos años, no solamente de estas generaciones.

Y en esas tareas, es en las que tenemos que lograr la unidad de todo el pueblo, de la izquierda, su capacidad para aliar junto a ellos a los sectores que nosotros podamos acumular en contra de sus enemigos, para así llegar a la conquista del poder, con el poder de masas que tenemos que estar creando, y de los cuales los Comandos populares, obviamente, son uno de los elementos principales.

Muchas gracias.

Segunda intervención de
LUIS MAIRA (IC)

Compañeros, yo tengo la impresión de que en la primera vuelta pusimos bastante énfasis en problemas de diagnóstico.

En la segunda, por tanto, debemos caer muy derechamente en algunas conclusiones y proposiciones.

Primer punto: El problema del poder obliga a descubrir algunas nuevas verdades.

Una de ellas, a nuestro juicio, es que en Chile, por la naturaleza misma del proceso que se vive, con tanta intensidad como el conflicto entre el pueblo, frente a la burguesía y el imperialismo, la propia naturaleza del proceso agudiza un enfrentamiento extremadamente crítico entre el pueblo y la burocracia. Y bajo el nombre de burocracia, por cierto, no entendemos a los agentes superiores del Estado, sino a todo aquel aparato tradicional que frustra, por razones de su propia concepción, y por falta de solidaridad con los sectores sociales más activos, las posibilidades de expresión de las inquietudes del pueblo. Frente a esos dos conflictos, cada día mas vivos, más presentes, pensamos que el pueblo tiene ya el poder suficiente para enfrentar el problema de la conquista del poder, y para resolverlo positivamente.

Lo tiene, por dos tipos de consideraciones: primero, por la multiplicación cuantitativa de la organización popular, producida en los últimos años, y segundo, porque el pueblo aprende mucho más que sus enemigos, en el curso del enfrentamiento. Y octubre, es desde esa perspectiva, la suprema lección recibida por las organizaciones populares chilenas, y el periodo más intenso de nutrición y aprendizaje.

Por tanto, si el pueblo tiene poder suficiente para influir hoy cualitativamente de una manera creciente en la marcha de la sociedad chilena, el problema es intensificar la eficacia, la calidad, la cantidad de su acción.

Y a esto se liga específicamente el fortalecimiento de los Comandos Comunales de Trabajadores.

El problema de los Comandos Comunales de Trabajadores es el descubrimiento y la puesta en práctica de un mecanismo específico, para expresar, para manifestar, para permitir que golpee al máximo de su intensidad, la fuerza, el poder y la organización ya alcanzada por la clase obrera y sus aliados. Por eso, el problema de los Comandos Comunales, quisiéramos discutirlo en una perspectiva muy amplia, unitaria, definiendo exactamente el papel y la función que hoy les cabe.

Nosotros quisiéramos manifestar a este respecto que el problema de los Comandos Comunales es un problema que se liga a algo que ya se ha hecho presente en esta discusión: el problema de la conducción política, de la unidad de dirección, de la unidad de mando para el avance de la revolución chilena.

No es posible —dicen muchos— y uno tiende a creerlo cada vez más. que sin partido que exprese los intereses de los sectores favorables al proyecto socialista, se avance al socialismo. Pero al menos hoy —decimos nosotros— esa tarea, esa necesidad, se expresa en un grado de coordinación eficaz de todas las vanguardias que expresan los intereses del proletariado chileno.

En términos concretos, este fue el papel que visualizábamos en el mes de febrero, cuando dimos la lucha por la creación de la Federación de la UP.

Creemos que aquí hay mucho que avanzar, que estamos mucho más cerca del comienzo que de la meta. Pero que aún así era posible —y por eso lo hemos planteado en estos días— conseguir resoluciones específicas de esa Federación para darle respaldo a la idea de fortalecer en los términos más unitarios los Comandos Comunales de Trabajadores.

Por eso hemos propuesto, hace aproximadamente una semana —y se ha resuelto positivamente en el día de ayer por parte del conjunto de las direcciones políticas que están presentes en la Federación de la UP—. que sin perjuicio de las tareas electorales, pero con una prioridad preferente e inmediata, que no puede ir más allá del mes de enero, todos los partidos tomen el compromiso, los afiliados a la UP, de desplegar el máximo de esfuerzo para la constitución en todas las comunas de Chile de los Comandos Comunales de Trabajadores.

Y esta es una tarea que no se deja para después de marzo, que se aborda desde ahora, que se enfrenta desde ahora, y que se cumple desde ahora, porque al ser un acuerdo de la dirección superior de la Federación de la UP, es un acuerdo que obliga a todos y a cada uno de los partidos y a todos y a cada uno de los militantes que la integran. Por eso, yo diría que estos Comandos Comunales de Trabajadores deben constituirse en el período inmediato y más próximo en los organismos de coordinación y multiplicación del esfuerzo de la organización popular ya crecida, pero aislada hasta hoy. Son el puño superior con el cual el pueblo golpea a sus enemigos. Y los golpea donde están, en el plano más próximo y más concreto, en cada comuna, en cada centro de trabajo, en cada lugar en que se plantea el conflicto social o el enfrentamiento de clases. No sólo golpeando al imperialismo y a la gran burguesía, golpeando también sus ramificaciones y prolongaciones. Golpeando también a sus aliados con nombre y con rostro que son los que enfrentan todos los días los trabajadores. Por eso, en síntesis, creemos en la posibilidad de establecer en todas las comunas del país los Comandos Comunales de Trabajadores. No sólo lo creemos, estimamos que es una necesidad impostergable, y que es un deber prioritario.

Creemos en la amplitud de su dirección. Creemos en la necesidad de que ahí se incorporen las organizaciones populares y sociales, sin ningún tipo de discriminación. Creemos que los Comandos de Trabajadores están llamados a desempeñar un rol dinamizador, de avance, especialmente por cuanto desligados del aparato del Estado, pueden desempeñar, en el punto máximo de eficacia, un papel crítico frente a la burocracia, frente al sectarismo. Creemos que el problema del poder no es nunca un problema para después. Es un problema de todo el día y de todos los días. Puede ser probablemente una larga lucha, pero es una lucha que jamás se puede postergar ni un solo instante. Por eso, entendemos que la organización, la puesta en marcha, el funcionamiento eficaz de los Comandos Comunales de Trabajadores, son hoy la expresión más concreta y más directa de la lucha del pueblo chileno por el poder. Lucha que adquiere un carácter nacional progresivo, y por tanto entendemos que el problema de la estructura nueva del Estado es la culminación de un largo proceso, en el cual el pueblo y sus organizaciones, la clase obrera y su lucha, van avanzando cada día, van conquistando posiciones cada día, van arrinconando cada día, y expropiando terreno a sus enemigos mayores y menores.

Creo, finalmente, y con esto termino, porque sé que el tiempo en esta segunda vuelta es más escaso aún que en la primera —quizás si éstos y muchos otros temas dieran lugar para otros encuentros y otras reuniones en que estén, naturalmente, otros expositores—.

Pero para redondear, me parece importante concluir diciendo que esta tarea exige, realmente, un esfuerzo de unidad.

Ese ha sido, quizás por nuestra procedencia espiritual uno de nuestros énfasis. Creemos que, en último término, el título de revolucionario nadie lo recibe por una concesión graciosa, sino que sólo se conquista al final del proceso, al final de la lucha. Y que el pueblo chileno conquistará el socialismo a través de una lucha larga, difícil, pero posible si es unitaria. Por eso nuestro énfasis, al terminar nuestra intervención en este debate, es que el trabajo en los Comandos Comunales de Trabajadores, debe estar animado por este esfuerzo unitario. Debe hacer entender a todos los que estamos aquí qué, por encima de nuestros partidos, está la clase obrera, y está la revolución. Que por encima de las organizaciones y las vanguardias está la necesidad de sumar a las vanguardias. Y que en último término, cualesquiera que sean nuestras diferencias, por importantes y respetables que lo sean en el plano ideológico o programático, siempre será mayor nuestra coincidencia y nuestro énfasis y nuestra vehemencia, para enfrentar y derrotar a los que por años y por siglos han consagrado en nuestra patria la explotación y la dependencia.

PABLO RICHARD,
DE CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO

Nosotros, como dijimos antes, como Cristianos por el Socialismo, como grupo, no somos un grupo político, sino que los cristianos están en los partidos, pero como grupo nosotros reconocemos vanguardia en los partidos proletarios.

Y es por eso que he dejado a disposición del señor moderador, del compañero moderador, estos minutos. Solamente quisiera decir una pequeña palabra, pensando en los palos que me van a llegar mañana.

A muchos de nosotros nos acusan de clericalismo de izquierda. Esto es absurdo. Es un absurdo, porque la revolución se justifica por si misma. Las luchas del proletariado se justifican por sí mismas. No necesitan de capellanes, de curas o teólogos. Es la derecha la que necesita de capellanes y de teólogos. El proletariado no los necesita. Necesita revolucionarios.

Nosotros queremos integrarnos, nosotros quisiéramos integrarnos, sin más derecho, sin más deber que cualquier otro revolucionario, a los partidos proletarios. Pero no queremos hacer el papel de teólogos o de capellanes. El pueblo no los necesita, necesita revolucionarios. Y en ese sentido el clericalismo de izquierda es absurdo. Los cristianos, en la medida que asumamos, y debemos asumirlo en la lucha, el marxismo-leninismo, en esa misma medida, en la medida que asumamos ese instrumento del proletariado que es el marxismo-leninismo, en esa misma medida será imposible el clericalismo de izquierda. Eso no más quisiera decir, compañeros.

Muchas gracias.

MIGUEL ENRÍQUEZ, DEL MIR

Compañeros, quiero en primer lugar agradecer al compañero Richard por el tiempo que le robamos. De inmediato quiero aprovechar los pocos minutos de que disponemos estableciendo por lo menos dos cosas que creo que son importantes.

La primera de ellas es que la coincidencia vista acá, en función del desarrollo y las formas de organización del pueblo y los objetivos políticos, es mucho más importante de lo que pudiéramos haber pensado.

Augura, se podría decir, una posibilidad seria de abrir un camino más o menos sólido hacia la conquista del poder. La verdad, eso sí, es que aquí no estamos todos.

Lo que quisiéramos en segundo lugar establecer es que, al mismo tiempo que valoramos esto, no le pidamos al pueblo, a partir de los Comandos Comunales, lo que los partidos poli-ticos de la izquierda no precisan.

Y nos parece que es importante que se aclare acá. Aquí probablemente vamos a poner la nota amarga, en términos de no estar tan de acuerdo todos, quién sabe, pero nos parece básico establecerlo.

La verdad es que sobre los Comandos Comunales y la generación del poder popular en Chile, hay dos estrategias planteadas: una, que denominamos reformista, y otra, revolucionaria.

Esto que aquí puede parecer teórico, o propio de foro, es dramático para los obreros del FTR, o de los distintos partidos de la izquierda, socialistas, comunistas, de las distintas fábricas, que están amenazadas de ser desalojadas y devueltas a sus patrones, o algunas de ellas ya han sido desalojadas. La apreciación que se tome, en la generación de los Comandos Comunales y su relación con el gobierno por tanto, toma una importancia que nos parece obliga entrar a precisarlo.

En primer lugar, sobre los Comandos Comunales hay dos formas de desarrollarlos. Yo creo que las alternativas no son la idealista y la burocrática. Son, si están o no subordinados al aparato burocrático del Estado, al aparato del Estado burgués, o si son autónomos.

Si se construyen como formas que caminan hacia la conquista del poder, y por tanto hacia la destrucción del Estado, o si están subordinados al aparato del Estado, y por tanto, a todas las negociaciones, conciliaciones y contradicciones que se den al interior de los distintos componentes del aparato del Estado controlado por distintas fuerzas sociales. Nos parece que esto es básico de entender. Dentro de esto, de si la generación de los Comandos es democrática o es burocrática.

En segundo lugar, establecer que esto es fundamentalmente importante hoy día, con el nuevo gobierno que hoy tenemos. Sería, en otro período quién sabe discutible, quién sabe, probablemente no. En este minuto es crucial. Si alguien dice —si todos decimos— que el control del ejecutivo y del gobierno es un instrumento importante, nosotros remarcamos, es tan importante, que puesto en un sentido o en otro, puede significar un avance o un retroceso enorme. Y es en lo que tenemos que estar vigilantes en este instante. Decíamos recién —rápidamente antes— que el gobierno había cambiado, que se había levantado, de parte de una fracción al interior del gobierno, la defensa del orden burgués, que el eje del gobierno había cambiado. Ya no eran sólo los partidos de la izquierda, eran los partidos de la izquierda, más las FF.AA.

Esto, que parece teórico, decimos, es dramático.

Es dramático para los obreros de las industrias electrónicas de Arica, que están seriamente amenazados de desalojo y de tener que devolver sus empresas. [1]

Es dramático para los obreros de las constructoras, que están amenazados también de tener que devolver sus empresas, por las concesiones hechas en la solución del paro.

Fue y es dramático, para los obreros del diario "El Sur" de Concepción, que fueron desalojados policialmente y hay tres de ellos presos.

O sea, esto que parece una disquisición teórica, establece el camino y el curso posible que puede tomar la generación de un poder popular, o el afirmamiento de un poder burocrático. Esto para nosotros, debe ser precisado.

Y no se resuelve el problema por tanto, al solo establecer el apoyo a los Comandos Comunales.

La forma y la relación que tomen con el gobierno, su autonomía o su dependencia, el hecho que estén subordinados o no a los intendentes y gobernadores, el hecho que sean generados democráticamente o burocráticamente, establece el curso que puedan tomar, y si en realidad, a partir de ellos, vamos a generar un poder popular o vamos a estar más bien contribuyendo de alguna forma a frenar y debilitar el avance de las masas por la vía de la coordinación más eficiente; incorporándolos, de hecho, al sistema de dominación con todas las contradicciones que en este momento tiene a su interior, de acuerdo a las distintas fuerzas que controlan los distintos componentes del aparato del Estado.

O sea, para nosotros nace por tanto la necesidad por encima del acuerdo global que valoramos como positivo, la necesidad de establecer los campos y separar las aguas.

Entre las concepciones que consideramos en este aspecto vinculadas a otras evidentemente reformistas, y las que son revolucionarias.

Nosotros sabemos que en estos problemas de las constructoras, de las electrónicas, del diario "El Sur", hay distintas apreciaciones dentro del gobierno, dentro de la UP en particular, y en general dentro de la izquierda. Pero nos parece que en la forma y generación del poder popular, estos problemas que aparecen como consecuencia en el camino y en el desarrollo de los Comandos Comunales, tomarán prioritaria importancia. Nosotros no estamos llamando ni a luchar contra el gobierno, ni a hacer caer al gobierno, ni colocar los Comandos Comunales en contradicción fundamental con el gobierno. Pero si con el aparato burocrático del Estado. Única forma de generar poder popular.

Nosotros llamamos no a combatir al gobierno, sino a combatir todas las concesiones y todas las regresiones y todos los retrocesos. A apoyar aquellas medidas que puedan resultar positivas y que puedan fortalecer el avance del pueblo. Estamos llamando al pueblo a recuperar iniciativa. Propia iniciativa. A confiar más en sus propias fuerzas, dado el carácter del nuevo gabinete. Llamamos en esencia, a continuar el avance, sobre la base del desarrollo de los Comandos Comunales y este nuevo programa que ha ido surgiendo durante la crisis de octubre, llamado Manifiesto del Pueblo, Pliego del Pueblo o Programa del Pueblo.

Pero lo que contiene dentro de sí seguirá enriqueciéndose con todas las reivindicaciones e intereses de los distintos sectores del pueblo. Nos parece que. aunque aparezca como quebrando la armonía, nos parece de hecho que, sé bien por qué están aquí algunas fuerzas de la izquierda y hay otras que no lo están, nos parece que la polémica se está dando al rojo vivo, al interior de determinadas empresas, determinados sectores y áreas geográficas. Nos parece que el problema debe ser delimitado, y debe establecerse lo que se llama una política revolucionaria en la construcción y generación de un poder alternativo, de un poder popular. Y como en un momento dado, la política reformista puede adecuarse a la generación y a la fuerza que el pueblo tuvo para imponer los Comandos Comunales. Porque no estuvieron todas las fuerzas de la izquierda de acuerdo, y fue una batalla que la clase obrera y las capas aliadas dieron al interior de las comunas en Chile, hasta que lograron finalmente vencer las resistencias.

Pero hoy día hay adecuaciones que, si bien formalmente aparecen saludando y apoyando la generación de los Comandos, están embrionariamente ya al nacimiento de ellos, abortando su perspectiva, el carácter revolucionario que puedan tomar.

Nada más, para no tomarme tiempo de más.

VÍCTOR BARBERIS, DEL PARTIDO SOCIALISTA

Compañeros, por lanzarme de una zambullida al problema de fondo, omití un aspecto no sólo formal, sino que tiene importancia para nosotros como partido. Es explicar ante ustedes la ausencia del compañero Secretario General, Carlos Altamirano, quién era oficialmente el invitado, pero que debió partir a San Antonio por un problema urgente partidario.

Dadas esas explicaciones, yo quisiera aprovechar los minutos que me restan para aclarar un aspecto que por la velocidad con que debí terminar impuesta por el cronómetro, tal vez quedó un tanto confuso.

Yo estaba planteando para profundizar esta discusión sobre la necesidad de la creación del poder popular y del poder dual, entendido dentro de los marcos de mi primera intervención, que en este momento la burguesía ya lo está estructurando; desde el punto de vista, si Uds. quieren, puramente ideológico, es la trayectoria clásica de las burguesías de todos los países cuando ya les resulta impotente el manejo del Estado burgués para la consecución de sus fines, como clase, desde el punto de vista económico, social y político.

Hasta ahora la burguesía está utilizando parte del poder burgués que aún domina. Pero simultáneamente, está creando órganos de poder propio, formas de organización social, y formas de organización social con poder físico, con poder militar, capaces de reemplazar con mayor eficiencia al poder Judicial o al poder Legislativo si éstos le resultan impotentes para frenar el avance del proceso chileno. Esta no es una originalidad ni es tampoco una peculiaridad de vías chilenas, porque vías chilenas al socialismo o al fascismo no existen.

Es una simple repetición, una fotocopia, dentro del territorio nuestro, de la trayectoria del fascismo europeo. El comenzó por el descrédito de las organizaciones de la propia democracia burguesa. Mussolini y José Antonio Primo de Rivera, los grandes ideólogos del fascismo, siempre plantearon el cuestionar la democracia formal simultáneamente con el cuestionamiento del marxismo y del socialismo y la creación de formas propias de poder.

Hoy día en Chile, mientras nosotros discutimos entre los partidos de la izquierda revolucionaria, resulta que la burguesía ha creado ya en los hechos el poder dual. Y la verdad, como alguien ha dicho, las elecciones de marzo, victoriosas o derrotadas por la izquierda, no paralizarán la lucha de clases, por el contrario, la agudizan. Y por eso yo puse el tono en que una de las tareas fundamentales de los Comandos Comunales era prepararse para una agudización violenta de la lucha de clases después de marzo, que adquiere un tono ahora más flexible y más suave en el período pre-electoral. Pero que, indiscutiblemente, al elevarse violentamente después de marzo, puesto que cualquiera que sea el llamado resultado de las urnas —como dicen los periodistas tradicionales—, no ha de detenerse la lucha de clases en Chile, como Josué, en la Biblia, pudo parar el sol. En cuanto a la definición que aquí se plantea de los embriones o formas de poder popular, en realidad ese es el problema crucial.

Cuando yo me he planteado desde lo negativo: no a la desviación burocrática, no a un poder popular ad-honorem o seguidista del Estado, y no a un poder popular competitivo, he estado planteándome también desde lo afirmativo: el poder popular evidentemente debe nacer de abajo arriba.

La experiencia de los Consejos Campesinos ha sido una experiencia negativa para la izquierda. La experiencia de crear los Consejos Campesinos santificando las organizaciones estatales burocráticas —excepto lo ocurrido en Cautín, en que justamente el alzamiento de la insurrección campesina, destruyó el estilo y los creó de abajo arriba—, ha hecho que, en el fondo, los Consejos Campesinos no hayan llegado, no hayan advenido a ser realmente formas de poder popular. Y el partido está, evidentemente, porque su génesis sea democrática, sea de abajo a arriba, pero que tenga una conducción política. Porque, también compañeros, ninguna revolución de la historia ha podido ser victoriosa sin vanguardia. Tenemos numerosos ejemplos de alzamientos heroicos y llenos de nobleza; pero sin vanguardia, compañeros, no hay victoria y terminan en amotinamientos trágicos para la clase obrera. Por eso estamos con la construcción de abajo arriba. Estamos con la democratización de los aparatos de poder. Pero estamos también por la conducción de los cuadros responsables, de los cuadros impregnados en la filosofía revolucionaria.

Yo quiero terminar, compañeros, recogiendo algo que dijo el compañero de Cristianos por el Socialismo: yo creo —y me va a perdonar que le enmiende un poco la plana— que él no está trayendo el cristianismo a la revolución. Los Cristianos por el Socialismo, la verdad es que están devolviéndole al cristianismo su legitimidad. El propio Cristo, su maestro, planteó más de una vez que venía a traer la guerra y no la paz. E incluso planteó que si era necesario para abrirle paso a los principios en los cuales él creía, que eran populares, democráticos y revolucionarios para su época, había que hundir la espada entre la hermana y el hermano. Por tanto, yo quiero decirle, y saludar al compañero de Cristianos por el Socialismo, que él no trae el cristianismo al socialismo, sino que le devuelve al cristianismo su legitimidad revolucionaria. Yo quiero terminar, compañeros, planteando que este foro no va a resolver el problema, todos los problemas de las contradicciones que subyacen dentro de las fuerzas de la UP y de las que desde fuera de la UP también empujan el proceso revolucionario.

Pero sí creo que esto que hoy día pueden parecer graves contradicciones, se va diluyendo frente al riesgo. Y tal como en Cuba, todas las tendencias revolucionarias, en algún instante, hicieron de sus contradicciones catedrales monumentales, imposible de superar, se fundieron en una sola vanguardia cuando la flota norteamericana estaba a 30 millas. Y en la crisis de octubre, en cierta medida, codo a codo los revolucionarios de todos los partidos pasaron por encima de sus banderas para defender lo que era suyo, el gobierno popular, y para devolverle a la burguesía golpe por golpe y destruir el Estado burgués si era necesario el enfrentamiento.

Yo pienso que así va a ocurrir en Chile: no sé cómo ni cuándo. Pero sí afirmo que en lo que respecta al PS, nosotros pensamos que esas contradicciones son contradicciones menores; que lo importante es que el tejido social de este país está roto; que ya es imposible reconstruirlo o por el fascismo o por el socialismo. Y que la unidad de los revolucionarios tendrá que garantizar que la reconstrucción de Chile será por el lado del socialismo, empujado por la clase obrera, su legítima vanguardia.

ÓSCAR GARRETÓN, DEL MAPU

Compañeros:

La verdad es que yo estuve tomando nota de las intervenciones de otros compañeros: sin embargo, a partir de lo que aquí se ha hablado, resulta claro que, en lo fundamental, hay de hecho un acuerdo entre los que están aquí en esta mesa.

Yo quiero, a partir de eso, referirme a algunos puntos. Porque entiendo que llega de alguna manera para nosotros la hora de las conclusiones y de la acción.

Yo creo que está claro, para todos espero que sea así, que ese poder popular, hoy día elemento fundamental de la conquista del poder, tiene como su enemigo al poder de la burguesía.

Está claro que el enemigo de ese poder popular, no es el gobierno popular. Es el poder de la burguesía. Sin embargo, eso nos lleva ciertamente al problema de la relación de los Comandos con el gobierno. Allí nosotros pensamos que más allá de la voluntad de algunos, voluntad que consideramos incorrecta, en todo caso, esta claro que esos Comandos no son, ni podrán ser, subordinados al gobierno.

Nosotros entendemos que los Comandos Comunales son organismos de la clase obrera y el pueblo, y en los cuáles se tiene que expresar, para que tengan realmente el carácter revolucionario que se ha planteado, una hegemonía de la clase obrera al interior de ellos.

El rol del gobierno, como instrumento, vinculado a ellos, nos crea, a los partidos proletarios de la Unidad Popular, una responsabilidad importante.

Yo entiendo, y lo entendemos así, que partidos o funcionarios, con la inercia del aparato mismo, pueden llegar a entender, o a pretender, que los Comandos Populares y todas las formas de organización de masas, sean subordinadas al aparato de gobierno.

Si lo que aquí se ha dicho tiene un sentido en la práctica, y tiene una consecuencia en la práctica, nosotros entendemos que esa relación con el gobierno no es una relación de dependencia, sino que es una relación en que aprovechemos este instrumento principal conquistado por la clase obrera, para traspasar ese poder, esa fuerza que este instrumento tiene, a manos de todo el pueblo, a manos de la clase obrera. Y es una responsabilidad de esos partidos proletarios de la Unidad Popular.

Hoy día esa tarea es más importante que nunca. Lo hemos dicho todos, todos estamos de acuerdo en eso.

Yo creo que de esta reunión de los compañeros trabajadores de "Clarín", lo que corresponde no es que salga una simple visión —"bueno, pucha, estos gallos están más o menos de acuerdo en esta cuestión, ¿ah?"—, sino que salga algo más que eso. Yo entiendo que si queremos hacer de la voluntad de los trabajadores de "Clarín", una voluntad real, lo que corresponde decir al terminar, no es sólo agradecer a los compañeros de "Clarín" la invitación, sino que decir que la tarea de aquellos que hemos planteado que estamos por la creación de los Comandos Comunales, es construir los Comandos Comunales. Y con eso quiero terminar.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Luego de terminadas las intervenciones de los expositores en el foro organizado por "Clarín", se formularon a éstos diversas preguntas. A continuación publicamos algunas de las respuestas.

MODERADOR: Le corresponde entonces la palabra al compañero de la IC.

LUIS MAIRA: Compañeros, yo no tengo muchas preguntas y creo que se pueden contestar rápidamente, de modo que creo que en mis cinco minutos puedo también dar respuesta al cuestionario del Comité Coordinador Comunal de La Granja. Porque creo entre otras cosas, que la formulación de las cuestiones que ahí están planteadas, resumen muy bien el sentido de conclusión que debe tener ésta última parte de la discusión.

La primera pregunta es: ¿qué relación ve Ud. entre los Comandos Comunales y el Aparato del Estado? La respuesta es muy breve: ninguna ... es evidente que las organizaciones que ahí se forman son organizaciones sociales y populares y no pueden tener ningún vínculo de subordinación o dependencia con el Estado, máxime atendidas las características que en esta misma discusión se han descrito.

La segunda pregunta es: ¿los Comités Coordinadores Comunales y el gobierno, qué relación ve Ud. entre ambos?

Yo creo haber contestado esta pregunta, pero quisiera reafirmarlo. Nosotros creemos que para que cumplan correctamente su papel, los Comandos Comunales de Trabajadores deben ser autónomos del gobierno. Deben cumplir un papel de fiscalización, deben velar por el cabal cumplimiento de las metas para abrir paso a las transformaciones que el Gobierno señala. Pero no resulta conveniente ni tolerable, y ese es nuestro criterio, que en su seno participen y trabajen las autoridades de Gobierno. Eso desnaturaliza el sentido del diálogo y la relación que debe existir precisamente, para la mayor riqueza del trabajo de los Comandos, entre las estructuras del Comando y las autoridades.

Tercero: ¿qué relación ve Ud. entre los C.C. y la CUT?

Nuestra respuesta es: que dentro de los C.C, uno de los organismos llamados a desempeñar un papel significativo es el sector sindical, los trabajadores organizados. No entendemos, y en eso coincidimos con lo que expresaba Garretón, los C.C. como exclusivamente la suma de la organización sindical de los trabajadores, sino como organismos aún más amplios, que sean capaces de sumar todas las formas creativas, originales que el pueblo en sus distintas manifestaciones se da, tanto en el nivel vecinal, en las tareas del abastecimiento, en la tarea amplia de la organización pública.

Por eso creemos que los C.C. deben no sólo estar abiertos a sus organizaciones ya existentes, sino a las que el pueblo pueda crear en el curso de sus luchas.

Concretamente, respecto de la CUT, pensamos que debe existir una gran flexibilidad, porque los C.C. deben adaptarse con bastante libertad en cada comuna. Y esto es lo que enseña la experiencia para darse la organización interna que resulte más conveniente a su realidad. Es probable que en algunas partes resulte conveniente y útil que la propia estructura de la CUT, por la escala y el tamaño de la comuna esté presente. Pero es muy probable que en muchas comunas sea importante establecer, y conveniente, la representación directa de los dirigentes sindicales de base y esa debe ser una fórmula que debe estar permanentemente planteada buscando precisamente una fórmula más eficaz para el trabajo del Comando en relación a la realidad de la comuna que va a enfrentar.

La segunda pregunta que plantea este cuestionario: ¿en qué medida el nuevo carácter que toma el Gobierno al incluir a los generales en el Gabinete, afecta al desarrollo de los C.C. y a la relación que el Gobierno pretende establecer con ello?

Yo creo aquí que se puede suscribir lo expresado por Garretón; haría un solo agregado y como el movimiento se prueba andando, lo importante es que todos los partidos expresen su voluntad política a escala nacional, comuna por comuna, en todas las provincias del país y vayamos rápidamente a contestar esta pregunta, con la constitución y el funcionamiento de los C.C.

Tercero: ¿Cómo entiende Ud. la función de los C.C. respecto de la unidad de la izquierda y del pueblo?

Nosotros vemos fundamentalmente el funcionamiento de los C.C. como órganos de coordinación, tal como lo describía en mi segunda intervención, del conjunto de las organizaciones del pueblo.

Por tanto creemos que en ellos no cabe ningún tipo de exclusión ni calificación y que todos los que estén dispuestos a luchar por objetivos revolucionarios y a cumplir las tareas que en cada instante señale la orden del día del movimiento popular y de los destacamentos revolucionarios: ellos tienen un lugar ahí y deben estar presentes.

Esto se vincula con algunas de las preguntas específicas y comienzo precisamente por ellas. El compañero Jorge Vera y Juan Valdés preguntan ¿Cuándo Ud. habla de unidad política, incluye a las fuerzas revolucionarias que no están en la UP o a las que puedan ir surgiendo en esta fase prerrevolucionaria?

La respuesta es muy simple: sí.

La IC cree, y lo ha dicho desde que nació, que es indispensable el éxito del proceso, para asegurar dentro de él la hegemonía del proletariado, para garantizar la corrección de su condición, para afianzar la dirección política correcta, para darle al proceso una dirección económica adecuada que hoy no tiene, y para asegurar la existencia de un plan. Para todo eso es indispensable la suma de los esfuerzos de todos los revolucionarios y nosotros trabajamos por esa unidad, por ese entendimiento también sin discriminaciones y creemos haber dado más de un testimonio en el curso de nuestra breve vida y pese a que nuestra organización es pequeña, para trabajar consecuentemente en esa línea y no detenernos sólo en el plano de las afirmaciones verbales.

Otra pregunta dice referencia a ¿cuál fue la posición de la IC frente a la constitución del Gabinete UP-generales?

La respuesta yo creo que el compañero la puede encontrar en los periódicos de la época, pero yo no tengo problema para resumir cual fue nuestra postura, que fue por lo demás conocida.

Nosotros manifestamos que no nos parecía conveniente, precisamente trabajando con rigor dentro de la concepción de usar inteligentemente los mecanismos institucionales actuales, concepción que siempre hemos compartido, dar a un cuerpo, que esa organización constitucional describe como subordinado, como dependiente y como no deliberante, el carácter de colaborador de una tarea política. Así de simple fue nuestro racionamiento.

Pensamos que el cumplimiento de esa tarea, hasta ahora garantizada, hecho que queremos destacar y que nos parece conveniente resaltar, de que las FF. AA. no tienen un papel deliberante dentro del Gabinete de la UP, se preserva mejor, se defiende mejor, se garantiza mejor, evitando que ellos participen en tareas que necesariamente implican un grado de resolución acerca de problemas políticos. Esa fue nuestra opinión. Opinión que no primó y la correlación de fuerzas internas y la decisión del Presidente llevó a la constitución del Gabinete y a la IC la llevó a la actitud que también asumió y públicamente explicó al país.

Ahora creemos que frente a ese hecho hay que pronunciarse y tener una actitud también y la hemos expresado con mucha claridad.

Dada la naturaleza del gabinete cívico-militar y dadas las finalidades que originaron su constitución, creemos conveniente que este Gabinete sea un Gabinete de tipo transitorio, y hemos planteado públicamente en una reunión en que nuestro Secretario General ha expresado la opinión de nuestra Comisión Política: pensamos que la constitución del actual Gabinete, dados los objetivos que justificaron su constitución, se legitima hasta el mes de marzo y en marzo el Presidente debe hacer uso de sus atribuciones, para proceder a la designación de un Gabinete en el cual no estén presentes ministros militares.

MODERADOR: El Compañero Pablo Richard no va a hacer uso de su tiempo; continuamos entonces con el representante del MIR, Miguel Enríquez.

MIGUEL ENRÍQUEZ, (MIR)

Compañeros, yo voy a ser o voy a tratar de ser lo más breve posible. A mi me hicieron 17 preguntas, es un poco un exceso y vamos por tanto a hablar un poco rápido y tratando de contestar sólo aquellas cuestiones que nos parecen fundamentales.

En segundo lugar, al hacerlo así queremos establecer que nuestra opinión es la opinión de nuestra organización sobre cada uno de los distintos problemas.

La primera de ellas. Nos preguntan ¿cuál es la relación entre los Comandos Comunales y el aparato del Estado?

Nosotros pensamos que es de fundamental contradicción y lucha, y no hay posibilidad ninguna de subordinación, so pena de hacer desaparecer la perspectiva de la generación de un poder alternativo. Esto es, no podrá haber ningún tipo de relación de subordinación, sino que al contrario la generación de los C.C. en la perspectiva será la lucha en contra del aparato del Estado burgués.

En segundo lugar. Desde el punto de vista de la relación con el Gobierno (aquí hay varias preguntas que me voy a poder saltar, que hacen referencia a esto), ¿cuál es la relación que tienen que tener los C.C. con el Gobierno? En general, pensamos que tampoco deben ser subordinados, ni deben estar relacionados directamente. Hay un proyecto planteado, en términos que en la cúspide de ellos se ubiquen gobernadores e intendentes. Somos contrarios a ello y nos parece que es la subordinación de los C.C. al Gobierno.

Ahora esto que en general nos interesa precisar, en particular nos interesa precisarlo mucho más después de la constitución del Gabinete UP-Generales.

La verdad es que la sola existencia de los C.C. no desmiente la idea de que el nuevo Gobierno y la presencia de las FF. AA. al interior del Gabinete, van a dificultar su desarrollo. Que lo impidan es otra cosa. Pero tenemos que sumar muchas más fuerzas y habrá que crear nuevas condiciones para siquiera poder volver a las condiciones que teníamos antes de la formación de este Gabinete. Nos explicamos:

Qué queremos decir con esto, y muy rápidamente expuesto, ¿qué posibilidades tienen los obreros de las industrias electrónicas de Arica de ejercer poder si están siendo amenazados de desalojo? ¿que poder están ejerciendo los obreros del diario "El Sur", que fueron desalojados policialmente y tres dirigentes de ellos están presos? ¿qué poder pueden ejercer los obreros de la construcción que están siendo amenazados de tener que devolver las industrias a los patrones que las paralizaron en la "crisis de octubre"?: poco, parece que bastante poco.

El problema es que la generación de un poder popular, la generación de un poder dual en perspectiva, está planteado no sólo sobre la base de la conciencia de la clase obrera. No todos los movimientos que producen ascenso de las luchas de la clase obrera y sus capas aliadas, no todos los ascensos de las movilizaciones de masas generan dualidad de poder. Es necesario, para que se genere dualidad de poder, que esté planteada una crisis de dominación y en concreto, que el aparato del Estado esté en crisis; y en concreto que la clase dominante esté en crisis y que esta crisis se proyecte a que el aparato de Estado entre en crisis, como estaba antes del nuevo Gabinete y como todavía está con el nuevo Gabinete. Pero está comenzando a resoldar su crisis, a partir de la inclusión de los militares. Y este es el problema en perspectiva, o sea. la posibilidad de que el poder popular se genere, tendrá que ser ahora, combatiendo contra el resoldamiento del Estado, contra el resoldamiento del poder del aparato de dominación burgués. Esa es la tarea planteada, que es una dificultad adicional, y no una cualquiera ni menor. Ese es el problema planteado en términos de la perspectiva.

Otra cosa es que no lo alcance a hacer con velocidad y fuerza suficiente, que no alcance a resoldarse el aparato del Estado, no alcance a superar en velocidad, extensión y profundidad el desarrollo que tome la lucha de clases, la fuerza que tenga la clase obrera, como sea capaz de sellar su alianza con las otras capas y se generen C.C. con mayor velocidad, que asuman rápidamente en extensión y profundidad tareas de poder.

Desde el punto de vista de como influye la inclusión de los militares al interior del Gobierno y en la generación de los C.C, creo que lo hemos precisado ya.

Del punto de vista de ¿qué rol cumplen los C.C. en la unidad de la izquierda y del pueblo?

En primer lugar, todo órgano de poder dual y todo órgano que pretenda generar poder popular, poder alternativo, en concreto, tiene como condición básica la unidad del pueblo. Si no la logra bajo la conducción de la clase obrera, en ese caso no hay poder popular. O sea creemos que eso es básico.

Pero a su vez, para lograr estos mismos objetivos, es imprescindible que el conjunto de las fuerzas que ofrecen conducción al pueblo, estén al interior de esos Comandos. Pero no en paz y armonía, sino en denodado combate ideológico, que por encima de la unidad del pueblo, al interior de estos Comandos, se dé el combate ideológico, la lucha —a nuestro entender— que debe ser implacable contra el reformismo, contra cualquier desviación reformista que atenta, no a la constitución orgánica, formal de un Comando Comunal, sino a la generación de un poder alternativo, de una dualidad de poder en Chile. Esa es la relación que entendemos entre izquierda, pueblo y Comando Comunal.

En cuanto a las posibilidades de una nueva alianza política en la izquierda, nosotros pensamos que germinalmente ya está naciendo. No pasa por el quiebre de la UP en estos momentos, pero sí pasa por la coincidencia expresada, puntualmente acá, en varias intervenciones. Está pasando por la unidad que están encontrando determinados sectores, bajo algunas aproximaciones ideológicas, que no las hace idénticas, pero que en la política práctica coinciden y empujan en un mismo sentido en común, a lo largo de todo el país. Compañeras socialistas, de la IC, del MAPU, JRR están encontrando en conjunto con el MIR también, la coincidencia en una cantidad de tareas, entre ellas, a veces, el levantamiento del programa; otras veces sobre formas de luchas; otras veces sobre la dirección obrera en las empresas nacionalizadas; otras veces sobre el control obrero de la pequeña y mediana industria; otras veces para la constitución de un Comando Comunal. O sea, en todos los rangos y niveles en que la política de aproximación revolucionaria, al menos, se va dando, hay una serie de coincidencias. Y pensamos que esa alianza en concreto fue la que posibilitó que germinaran los Comandos Comunales, que de otra forma probablemente no habrían surgido. Porque no nacieron tan espontáneamente, si bien no tuvieron conducción nacional de algunos partidos de la izquierda. La tuvieron nacional de algunos partidos y local de otros y esa fue la razón de cómo nacieron y se generaron los Comandos Comunales.

Un compañero preguntaba ¿por qué al PC lo ataca la clase dominante a pesar de que nosotros digamos que su dirección desarrolla o ejerce una política fundamentalmente reformista?

Pensamos que no hay contradicción en eso. En concreto el reformismo es la introducción de la ideología de la pequeña burguesía en la clase obrera y es usado por la clase dominante en los períodos de normalidad. En los períodos prerrevolucionarios no lo necesitan para eso y usan otras formas: fascistoides, goriloides o cualquiera de las formas de ofensiva de la clase dominante. Sólo así podría explicarse que partidos reformistas pelearon en España, por ejemplo, denodadamente en contra de la clase dominante. O sea el solo hecho de ser reformistas —si uno no quiere caer en el doctrinarismo— puede perfectamente colocarlo en la trinchera, y está en la trinchera en situaciones de este tipo, del campo do los trabajadores en contra del enemigo.

Puede cumplir otro rol, que es desarticular, confundir, desarmar al pueblo, pero no necesariamente deja de estar en el campo de los trabajadores en enfrentamientos cruciales. Y la práctica diaria acá, con la misma práctica y política del Gobierno de la UP, con todas sus limitaciones, lo evidencia. La historia de la guerra civil española lo cristaliza más claramente aún. Del punto de vista de ¿cómo los Comandos Comunales pueden generarse —si pretenden, en perspectiva, como poder dual, destruir el aparato del Estado—. en plena hegemonía del aparato del Estado burgués? Es que también el problema de los períodos de la lucha de clases hace variar el problema. Si bien estamos frente a un Estado burgués, estamos frente a un Estado burgués en crisis y en el marco de esa crisis, que es expresión de la crisis de la clase dominante, es donde justamente se está dando además el ascenso de las luchas de la clase obrera y sus capas aliadas, a partir de las cuales y en ese rango podemos generar, por esa fisura, el desarrollo de un poder dual en perspectiva. No podemos decir que la sola constitución de un Comando Comunal hoy día sea poder dual, ni mucho menos. Lo serán en la misma medida que vaya siendo poder alternativo al del Estado burgués y en la misma medida final en la cual pasa a la ofensiva y pueda destruir el Estado burgués y levantar como forma de Estado, la dictadura del proletariado.

Del punto de vista de cuáles fueron los errores que el MIR cometió: muchos, enormes. Pero su línea esencial pensarnos que fue básicamente correcta.

Que el Gabinete militar impide o no la generación de Comandos Comunales y por qué nosotros no planteamos que se genere el poder dual sin estar los militares en el gobierno. Eso es lo que dice una pregunta con una rectificación posterior.

En esencia, estableciendo que nos opusimos al Gabinete UP-generales. No pesábamos al interior del gobierno, ni somos parte del gobierno, pero nos opusimos a ese Gabinete, por las razones que ya hemos expuesto.

Levantamos una política, que es una política en que establecemos una relación. Lo que llamamos una nueva relación que es una relación de vigilancia con el nuevo gobierno que creemos que se origina. Y una relación no de combate irrestricto, permanente y a todo, sino una relación de vigilancia. Una relación que apoya todo aquello que a partir de ese gobierno y de acuerdo a la correlación interna de fuerzas que se dé allá, pueda permitir el fortalecimiento de las luchas del pueblo y que rechaza, combate y denuncia cualquier concesión. Pensamos que ir más allá sería caer en doctrinarismo, que lo que veamos como perspectiva, lo quisiéramos ver hoy cristalizado. Y eso aún no es así.

¿Qué papel le asignamos a las capas medias? Brevemente expuesto también. Sería también muy largo exponerlo, por lo menos como lo vemos nosotros, pero en general pensamos que en la pequeña burguesía pueden haber capas a las cuales habrá que neutralizar y haya capas a las cuales hay que ganar a la alianza revolucionaria. En segundo lugar, que de acuerdo al curso que toma el desarrollo de las revoluciones, las capas medias más bien llamadas pequeña burguesía propietaria y no propietaria, pueden tomar distinto comportamiento. Y hay períodos prerrevolucionarios que madurando rápidamente a revolucionarios, parten a las capas medias o a la pequeña burguesía y con velocidades e imponen las condiciones del proletariado, caso de la revolución rusa.

Ahora hay otros períodos en que no madurando el período prerrevolucionario a situación revolucionaria y no conquistando el proletariado rápidamente el poder, la pequeña burguesía sufre un proceso que hemos llamado, digamos en forma simple, de enardecimiento, de activación política. Se cohesiona, se organiza. En algunos países han sido capaces de levantar partido político y aliados con el gran capital después incluso ejercen el poder: caso del nacismo.

En otros países hacen de coro del gorilismo: caso de Brasil.

Caso de Chile: el problema por lo menos está presente en términos de que la pequeña burguesía, fundamentalmente su fracción propietaria, está cohesionada, organizada y con una fuerza que incluso pone condiciones, por lo menos, a los partidos de la clase dominante, a la vez que establecen alianzas con ella. Hay otras capas, fundamentalmente las capas asalariadas de la pequeña burguesía, los más bajos estratos, que están ganados por la izquierda. Son los trabajadores de la Salud, del SUTE. Hay fuerza enorme en ese terreno.

Hay mucho más todavía que aspirar a incorporar o ganar. Es más, también están trabajando de hecho, el conjunto de la izquierda y nosotros hasta donde podemos, en ganar también pequeña burguesía propietaria para poderla incorporar a la alianza.

El problema es cómo se hace esa alianza. Si esa alianza se hace fortaleciendo el papel de vanguardia de la clase obrera y generando el poder dual para enfrentar al aparato del Estado o se hace con concesiones de tipo económico. O sea se le incorpora al terreno de la lucha de clases en los terrenos fundamentales o se le comienzan a hacer concesiones de tipo económico, vía por la cual nada se obtuvo, que es otro problema. O sea en cuanto a la importancia de ella, sus fracciones, que pudiéramos neutralizar o pudiéramos ganar nadie lo desconoce, menos en un país Como Chile, que tiene un tremendo desarrollo en lo que es la pequeña burguesía.

En cuanto al carácter del Gabinete UP-generales, si esta es una concesión y si envuelve un compromiso político o constitucional. Es de hecho, a nuestro entender, una concesión.

En segundo lugar si es o no un compromiso constitucional, es justamente una buena forma de expresarlo. Establece un compromiso con una fuerza que dice públicamente y claramente que está defendiendo el Estado de derecho, la paz social. Eso es exactamente lo contrario a lo que las revoluciones levantan como tarea, como meta y como objetivo.

Del punto de vista de las elecciones de marzo, yo creo que ya perfilábamos nuestra política. Para nosotros las elecciones no entregan el poder a quienes participen en ellas, pero sí son instrumentos tácticos que se pueden utilizar para fortalecer las luchas del pueblo y avanzar hacia la conquista del poder. Su utilización en este caso concreto la hace enormemente importante desde el punto de vista de las consecuencias y las perspectivas abiertas a partir de las elecciones de marzo. Nosotros por lo menos como política, vamos a participar con actividad electoral sobre la base de condicionarlo al levantamiento de un programa, el programa que hemos llamado el Programa del Pueblo y al problema de impulsar los Comandos Comunales y a una serie de consideraciones que iremos precisando en muy corto plazo.

En cuanto a la ausencia del PC, ¿si fue o no por eludir el enfrentamiento ideológico? Yo creo que Uds. deben sacar sus propias conclusiones.


Documento

LOS CONVENIOS CUBANO-SOVIÉTICOS,
UN EJEMPLO DE INTERNACIONALISMO

El pasado 3 de enero, el Comandante Fidel Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, habló a su país a través de una cadena de radio y televisión, informando al pueblo acerca de los convenios económicos suscritos con la Unión Soviética. La siguiente es una versión taquigráfica de las palabras de Fidel Castro:

“COMO ustedes conocen, en días pásala dos nosotros visitamos la Unión Soviética, integrando la delegación de nuestro partido y de nuestro gobierno al 50 aniversario de la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sobre la gran calidad de los actos, de la conmemoración general, sobre la trascendencia de esa conmemoración y sobre la participación de nuestra delegación, nuestra prensa ha hablado ampliamente. En esta ocasión de nuestra visita a la Unión Soviética, el día 28 de diciembre nuestra delegación suscribió con la dirección del partido y del gobierno soviéticos una serie de acuerdos económicos. Es sobre esto, precisamente, que nosotros queremos informar al pueblo en la noche de hoy.

Se suscribieron cinco convenios económicos. Voy a explicar el contenido de estos convenios. El primer convenio entre el Gobierno Revolucionarlo de la República de Cuba y el Gobierno de la URSS, es sobre la postergación de los pagos por los créditos concedidos al Gobierno Revolucionario de la República de Cuba. Es decir, este primer convenio se refiere a la refinanciación de la deuda nuestra con la Unión Soviética. Les voy a leer los artículos principales:

“El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, han concluido el presente convenio sobre lo siguiente:

“Artículo lº— El Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, accediendo al deseo del Gobierno Revolucionario de la República de Cuba, expresa su conformidad en prorrogar los pagos que corresponden al Gobierno Revolucionario de la República de Cuba durante los años 1973 a 1985 para la amortización de los créditos otorgados a Cuba hasta el primero de enero de 1973, para equilibrar las cuentas reciprocas sobre el intercambio comercial y prestar ayuda técnica y económica, incluyendo los intereses que serán devengados durante el año 1972, según los convenios cubano-soviéticos, protocolos y cartas de las partes, relacionados en el anexo adjunto al presente convenio.

"Artículo 2º— La deuda que se originare hasta el primero de enero de 1986 por los créditos otorgados según los convenios, protocolos y cartas enumerados en el anexo adjunto al presente convenio, más los intereses devengados en el año 1972, serán amortizados mediante el pago de cuotas anuales similares durante 25 años a partir del primero de enero de 1986. Al mismo tiempo, los pagos en cada año calendario se efectuarán mediante, cuotas iguales trimestrales.

"Articulo 3º— Los intereses devénganles por los créditos otorgados según los convenios, protocolos y cartas enumerados en el presente Convenio, serán suspendidos desde el primero de enero de 1973, hasta la total amortización de los créditos mencionados".

El segundo convenio es sobre el otorgamiento de créditos por el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas al Gobierno Revolucionario de la República de Cuba.

Comienza así:

"El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, deseosos de contribuir al desarrollo ulterior de las relaciones comerciales y profundizar las relaciones económicas a largo plazo existentes entre ambas partes, en beneficio común de las mismas, en atención a que la concesión de créditos a largo plazo a la República de Cuba contribuirá a la estabilidad de su desarrollo económico, y guiándose por los principios de la solidaridad internacional y cooperación amistosa, han convenido lo siguiente:"

Después viene el artículo primero en virtud del cual se conceden los créditos correspondientes a 1973, 1974 y 1975, para cubrir los desbalances comerciales calculados por ambas partes, sin tasas de interés alguna.

"Artículo 2º— El crédito otorgado de acuerdo con el artículo 19 del presente convenio, será utilizado en los años 1973 a 1975 en tres cuotas aproximadamente iguales para cubrir el saldo a favor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en la cuenta convenio con fecha primero de enero de 1974, 1975 y 1976, por el exceso previsto del valor de las entregas de mercancías y servicios soviéticos, sobre el valor de las entradas de mercancías y servicios cubanos en 1973, 1974 y 1975, según el convenio de suministros recíprocos de mercancías entre la República de Cuba y la URSS para el período de 1973 a 1975 firmados en el día de hoy, y los protocolos sobre el intercambio comercial entre ambos países correspondiente a los expresados años.

La ascendencia de los créditos que han de utilizarse en 1973, 1974 y 1975, será estimada durante las negociaciones de los protocolos sobre el intercambio comercial entre ambos países para dichos años.

El artículo tercero se refiere a la forma en que se harán las operaciones entre el Banco Nacional de Cuba y el Banco de Estado de la URSS.

"Artículo 4º— La amortización del crédito otorgado conforme al Articulo 1º del presente convenio se realizará por el Gobierno de la República de Cuba mediante el pago de cuotas anuales iguales durante 25 años, comenzando el primero de enero de 1986. Al mismo tiempo, los pagos en cada año calendario se efectuarán mediante cuotas trimestrales iguales.

"Articulo 5º— La amortización del crédito se realizará con el Gobierno de la República de Cuba mediante el suministro a la URSS de mercancías y servicios que la parte cubana pueda ofrecer y que a la parte soviética le interesen, según las condiciones de los convenios comerciales y de pagos que rigieron entre las partes durante el periodo de amortización del crédito y/o mediante la transferencia de moneda libremente convertible".

Como ustedes pueden apreciar, el primer convenio se refiere a las deudas contraídas desde el comienzo de la revolución prácticamente hasta enero de 1973. Estas deudas se transfieren para el año 1986, y para pagar después durante 25 años y sin interés alguno.

El segundo convenio se refiere a las deudas que necesariamente se contraerán en los próximos tres años, motivado por los desbalances comerciales entre Cuba y la Unión Soviética, debido al hecho de que las importaciones que nosotros recibimos de la Unión Soviética son mucho mayores que las exportaciones que nosotros podemos hacer a la URSS.

El tercer convenio es un convenio de suministros mutuos de mercancías entre la República de Cuba y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas durante 1973 a 1975. Este convenio en concreto se refiere a las listas de mercancías que la Unión Soviética exportará a Cuba en los próximos tres años, y las mercancías que Cuba exportará a la Unión Soviética en los próximos tres años.

El cuarto convenio trata sobre la colaboración económica y técnica.

"El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, partiendo de las relaciones amistosas existentes entre la República de Cuba y la Unión Soviética, guiándose por la aspiración mutua de ampliar y fortalecer la colaboración económica y técnica entre ambos países, han firmado el presente convenio sobre lo que a continuación se consigna:

"Articulo 1º— El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas colaborarán, durante los años 1973 a 1975, en el desarrollo de la industria textil, del níquel, energética y refinación de petróleo, del transporte, las comunicaciones, la introducción de la computación electrónica en la economía nacional, de la mecanización de la zafra, de las plantas de reparaciones de automóviles, de los trabajos de prospección geológica, del riego y de los recursos hidráulicos, así como también en la formación de los cuadros nacionales cubanos.

"Las obras y trabajos en cuya ejecución colaborarán los organismos cubanos y soviéticos se relacionan en el anexo uno al presente convenio.

"La colaboración entre ambos gobiernos para la ejecución de estas obras será continuada en los años subsiguientes.

"Articulo 2º— A fin de prestar la asistencia técnica prevista en el Articulo uno del presente convento, las organizaciones soviéticas asegurarán el cumplimiento de los trabajos de proyecto y de investigación, el suministro a la República de Cuba, bajo las condiciones CIF puertos cubanos, de los equipos y materiales, así como también enviarán a la República de Cuba a los especialistas soviéticos para brindar asistencia técnica en el montaje, ajuste y puesta en marcha de tos equipos suministrados por la URSS y para llevar a cabo los trabajos de prospección geológica y de otra Índole, y recibirán a los especialistas y obreros cubanos para la capacitación industrial y técnica.

"Artículo 3º— Los organismos cubanos asegurarán por su cuenta el cumplimiento de los trabajos de construcción y montaje, de prospección geológica y otros —el suministro de los materiales disponibles en la República de Cuba— tomarán las medidas para efectuar la selección y capacitación del personal técnico, incluyendo a los cuadros dirigentes designados.

Para la construcción, la ejecución de trabajos y la operación normal de las obras previstas en el Articulo uno del presente convenio.

"Artículo 4º— Para financiar tos trabajos de proyectos, los equipos y materiales suministrados para la construcción, rehabilitación, modernización de las obras y para la ejecución de los trabajos previstos en el Artículo uno del presente convenio, el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas Concederá al Gobierno Revolucionario de la República de Cuba un crédito por el valor de hasta trescientos millones de rublos. "Articulo 5º— El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba amortizará el crédito otorgado de acuerdo al Artículo cuatro del presente convenio, durante 25 años, en anualidades iguales, a partir del primero de enero de 1976.

"Las sumas del crédito, utilizadas después del primero de enero de 1976, serán amortizadas por la parte cubana a partir del primero de enero del año siguiente al año de utilización de la parte respectiva del crédito. Los pagos, en el transcurso de cada año calendario, se efectuarán en sumas trimestrales iguales a los intereses, según el crédito, se calcularán a partir de la fecha de la utilización de la parte correspondiente del crédito y se pagarán dentro del primer trimestre del año subsiguiente al año por el cual los mismos están calculados.

"Artículo 6º— La amortización del crédito y el pago de los intereses bajo el mismo, se efectuará por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba mediante el suministro a la URSS de las mercancías cubanas, bajo las condiciones establecidas en los vigentes convenios cubano-soviéticos comercial y de pagos.

"Relación de las obras y trabajos en cuya ejecución colaborarán tos organismos cubanos y soviéticos.

"1.— Construcción de dos nuevas plantas textiles.

"2.— Reconstrucción de las siete plantas textiles existentes.

"3.— Reparación general y reconstrucción de las plantas de níquel actuales en Moa y Nicaro, con la ampliación de su base minera.

"4.— Construcción de la primera etapa del combinado minero-metalúrgico de Punta Gorda, para la producción de níquel y cobalto (en concreción), de una capacidad de 30 mil toneladas-año de níquel y cobalto, calculado en metal, trabajos de proyectos y otros trabajos preparativos.

"5.— Construcción de una planta termoeléctrica en Isla de Pinos, de una potencia de miles de KV.

"6.— Construcción de una línea de transmisión de energía eléctrica de 220 KV, con una extensión de hasta 150 kilómetros.

"7.— Suministro de tos equipos y materiales fabricados en la URSS para las líneas de transmisión de energía eléctrica de 110 KV, con una extensión de hasta 300 kilómetros, y diez subestaciones y 900 kilómetros de líneas de 33 mil kilómetros que serán proyectadas por los organismos cubanos, y también otros equipos, por acuerdo entre las organizaciones soviéticas y cubanas, para el desarrollo de las redes de distribución.

"8.— Creación de un taller central de reparaciones de plantas termoeléctricas y transformadores, así como preparación de recomendaciones para organizar la explotación de las»redes energéticas y la construcción de obras relacionadas con las redes.

"9.— Organización de la dirección centralizada del sistema energético.

"10.— Construcción de una línea de cables subterráneos de transmisión eléctrica de 110 KV, de 1.700 metros de extensión.

"11.— Ampliación de capacidades para refinación de petróleo y para producción de aceites y lubricantes, incluyendo el suministro de equipos para una instalación de destilación atmosférica, con capacidad de refinación de 900 mil toneladas anuales y para la transportación de asfalto.

"12.— Construcción de almacenes de gas y productos del petróleo.

"13.— Confección de un esquema de desarrollo integral del transporte de la República de Cuba.

"14.— Proyección y reconstrucción de la vía férrea entre La Habana y Santiago de Cuba, incluyendo el suministro de los equipos para la extracción y clasificación de piedras.

"15.— Proyección y construcción de una planta de fabricación de traviesas de hormigón armado, incluyendo el suministro de los equipos para producir fijaciones de carrilles.

"16.— Reconstrucción de los puertos de la República de Cuba, incluyendo la reconstrucción de dos muelles de atraque en el puerto de La Habana y uno en el puerto de Cien-fuegos. Elaboración de un proyecto técnico para la construcción de una instalación para la recepción de petróleo y de un proyecto técnico para la construcción de una terminal de manipulación de containers, así como también el suministro de tos equipos para las instalaciones portuarias existentes y para la base técnica de reparaciones de equipos portuarios.

"17.— Construcción de una línea de comunicación entre La Habana y Santiago de Cuba.

"18.— Reconstrucción de la base técnica de la televisión, (segunda etapa).

"19.— Introducción de la computación electrónica en la economía nacional, incluyendo la organización de la producción de piezas de repuesto para reparar instrumentos de medición.

"20.— Construcción de una planta de producción y ensamblaje de combinadas de corte y alza de la caña de azúcar, con una capacidad anual de hasta 600 unidades, y rehabilitación de la fábrica de carretas, con una capacidad de tres mil carretas al año.

"21.— Reconstrucción de la planta de reparación automotriz "Amistad Cubano-Soviética".

"22.— Construcción de dos nuevas plantas para la reparación de camiones.

"23.— Confección de un esquema de desarrollo y localización de plantas de reparación automotriz en la República de Cuba.

"24.— Continuación de los trabajos de prospección geológica sobre minerales sólidos útiles y petróleo.

"25.— Continuación de los trabajos de regadío y drenaje de los suelos, explotación de los sistemas de riego, y confección del esquema general de aprovechamiento de los recursos hidráulicos de Cuba.

"26.— Creación de centros de enseñanza y escuelas de capacitación técnica para Ja formación de los cuadros nacionales para las ramas básicas de la industria y la agricultura.

"27.— Planta de producción y ensamblaje de televisores y receptores de transistores.

"Nota aclaratoria: las capacidades de las obras y los volúmenes de los trabajos serán precisados por las organizaciones cubanas y soviéticas durante el estudio de los proyectos".

"La distribución aproximada de estos créditos entre las cifras de rublos: rehabilitación Nícaro y Moa, 52 millones; transporte ferroviario. 35 millones; talleres automotrices, 10 millones; electricidad, 50 millones; industria petrolera, 15 millones; puertos, 12 millones; riego y drenaje, 10 millones; prospección geológica, 15 millones; complejo Punta Gorda. 15 millones; mecanización de la caña, 10 millones; planta de producción y ensamblaje de radios y televisores, está por precisar".

Aquí no están incluidas las tres unidades termoeléctricas nuevas de Mariel, que se van a construir de ahora a 1975, porque estas tres unidades de Mariel de 100 mil KV cada una. estaban incluidas en un anterior convenio de crédito.

El quinto convenio se refiere a precios de azúcar y níquel:

"El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, deseosos de contribuir al desarrollo ulterior de las relaciones comerciales y profundizar las relaciones económicas entre ambos países, considerando que las exportaciones de azúcar y níquel tienen gran importancia para el comercio exterior de la República de Cuba, con el fin de crear las condiciones para estimular la producción de azúcar y níquel en Cuba y para eliminar la influencia de las fluctuaciones de coyuntura de sus precios en el mercado mundial sobre la economía de la República de Cuba, han llegado a acuerdo sobre lo siguiente:

"Artículo 1º— Para el azúcar crudo envasado a suministrar por la República de Cuba a la Unión de Repúblicas Socialistas soviéticas durante los años de 1973 a 1980, se establece el precio de 200 rublos por tonelada métrica POB estibado puertos cubanos". Esto equivale aproximadamente a once centavos de dólar por libra de azúcar.

"Artículo 2º— Para los productos con contenido de níquel más cobalto a suministrar por la República de Cuba a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en los años 1973 a 1980 se establece el precio de 4.500 rublos por tonelada métrica de níquel más cobalto contenidos en el producto FOB estibado puertos cubanos". Esto equivale aproximadamente a unos cinco mil dólares por tonelada.

Este es el contenido de los acuerdos.

Nosotros queremos, brevemente, explicar la importancia de los mismos.

En primer lugar, nosotros creemos que tienen una gran trascendencia estos acuerdos en todos los sentidos. Pero si tomamos en cuenta la situación internacional, la situación de la inmensa mayoría del mundo integrada por países de economía atrasada, los llamados países subdesarrollados —o países en vías de desarrollo, como prefieren llamarlos otros— éstos tienen problemas muy serlos, sumamente agudos acerca de cómo resolver las cuestiones del desarrollo en la situación actual.

Estos problemas están relacionados con distintos aspectos de la cuestión. Uno de los aspectos más serios, más graves que tiene hoy el mundo subdesarrollado es el problema de la deuda exterior, debido al hecho de que por imperiosas necesidades de desarrollo, y en ocasiones incluso de supervivencia, se han visto en la necesidad de ir adquiriendo progresivamente una serie de compromisos y de ir incrementando notablemente su deuda exterior.

De esa situación son muy pocos países los que han podido librarse; únicamente países que, por ejemplo, tienen grandes producciones de petróleo. Hay países subdesarrollados, que son grandes productores de petróleo.

El petróleo tiene internacionalmente un precio muy alto. Al precio que se vende hoy la tonelada de petróleo en el mundo es más o menos igual que si nosotros vendiéramos el azúcar a veinte o veinticinco centavos. Con una diferencia: que el petróleo, una vez que se han descubierto los yacimientos y se han puesto en explotación, tiene muy poco costo de explotación y emplea muy pocos hombres.

Los demás países que tienen que depender del azúcar o del café o de algunos productos minerales que no son el petróleo, tienen una situación sumamente difícil. En el caso nuestro tenemos la situación de la dependencia de nuestras exportaciones y de nuestra economía de la producción azucarera, que tradicionalmente ha empleado algo más de medio millón de hombres en su producción. Es decir, una producción que en las condiciones en que la encontró la revolución se basaba en una agricultura no mecanizada, no existían siquiera en el mundo las máquinas para los cortes de caña, un trabajo absolutamente manual y de muy baja productividad por hombre.

Esa situación la tienen también los demás países que dependen de este tipo de producciones. Y en consecuencia, la situación ha sido en estos años para ellos de un gran endeudamiento.

Ustedes recordarán cómo algunos años después de la revolución cubana surgió la "famosa" Alianza para el Progreso, en virtud de la cual, y como resultado única y exclusivamente de la revolución cubana, los imperialistas trataron de introducir en América Latina algunas reformas y otorgaron determinadas cantidades de créditos.

Al cabo de estos años el resultado es que los países latinoamericanos se endeudaron en 20 mil millones de dólares más con Estados Unidos.

Recordarán, cuando la visita del compañero Salvador Allende, cómo él explicó que el mundo subdesarrollado tenía una deuda ascendente a 75 mil millones de dólares. Estos créditos concedidos por los gobiernos capitalistas y también por los gobiernos imperialistas, suelen ser créditos en general a corto plazo y con intereses muy elevados. Allende explicaba que la situación de los países sub-desarrollados con respecto a la deuda exterior era muy grave, que en las condiciones actuales era prácticamente imposible que los países subdesarrollados pudieran satisfacer esa enorme deuda que pesaba sobre ellos.

En el caso de Chile veíamos, por ejemplo, que uno de los problemas más graves en su situación actual es una deuda ascendente aproximadamente a 4 mil millones de dólares que contrajeron los gobiernos anteriores, sobre todo el gobierno que precedió a Allende, incluso deudas que se contrajeron cuando los precios del cobre ascendían a más de 70 centavos la libra. Y ese es uno de los problemas más serios que tiene Chile, en una situación en que se ve obligado a acudir a la refinanciación de su deuda exterior puesto que no le alcanzan los recursos para pagar su deuda. Y es ahí precisamente uno de los puntos donde el imperialismo se aprovecha para tratar de asfixiar económicamente a Chile.

La mayor parte de los pueblos de América Latina tienen una enorme deuda exterior. Y todos estos problemas se plantean en las reuniones internacionales en busca de soluciones, soluciones que, hasta el momento, no aparecen por ninguna parte.

Otro de los problemas que tienen los países subdesarrollados es la cuestión de los créditos para el desarrollo. No sólo la deuda, sino los créditos para su ulterior desarrollo. En general, esos créditos en el mundo capitalista son escasos, además son a corto plazo y son créditos con intereses muy altos.

Nosotros, desgraciadamente, en ocasiones tenemos que adquirir equipos e instalaciones industriales en el área capitalista, y los créditos son con altos intereses y a plazos cortos -cinco años y, por excepción, en algunos casos hemos obtenido hasta ocho años—. En ese aspecto se manifiesta mucho la presión del imperialismo en todas partes, y durante muchos años incluso logró que a Cuba no se le concediera crédito de ninguna clase prácticamente en ningún país capitalista. Después, a medida que su influencia en el mundo fue perdiendo peso, se abrieron en cierto modo las puertas del crédito capitalista a Cuba, pero en general son esas las condiciones para Cuba y para los demás países: de alto interés y a corto plazo.

Otro problema muy serio para los países subdesarrollados es el problema del intercambio desigual, que consiste en el hecho de que los productos del mundo industrializado tienen cada año más precio. Eso se puede apreciar en cualquier artículo: desde un ómnibus, un equipo de construcción cualquiera, un transporte cualquiera, una instalación industrial cualquiera. Todos esos productos, las materias primas y los demás artículos del mundo industrializado, aumentan de precio anualmente.

Si nosotros comparamos los precios ahora con los precios de hace 10 años, nos encontramos que esos productos prácticamente valen el doble, cuestan ahora el doble que hace diez años cualquiera de ellos, sobre todo los equipos y las instalaciones industriales. En cambio, los productos de los países subdesarrollados, que por lo general son productos primarios o algunas producciones agrícolas, suelen tener cada año menos precio. Por ejemplo, durante varios años los precios del azúcar estuvieron por debajo de tres centavos. Después, con el convenio azucarero la situación mejoró y los precios estaban alrededor de cuatro centavos. En general, precios por debajo de los costos de producción. Eso fue con el convenio azucarero. Y en los últimos dos años, con motivo de escaseces, de una situación coyuntural, el precio del azúcar subió. Ahora está bastante alto.

Ahora nosotros no vendemos el azúcar a los precios que aparecen en el mercado mundial de más de nueve centavos. Ahora lo tenemos que vender a menos de siete de acuerdo con las propias cláusulas del convenio azucarero.

Pero la situación ha sido así con el azúcar durante todos estos años, y lo mismo ocurre a los demás países productores de azúcar o de otros productos agrícolas: café, cacao, etc.

Este es el problema que se ha dado en llamar el problema del intercambio desigual. Es una cuestión que aparece también en todas las conferencias económicas de carácter internacional, en todos los organismos de las Naciones Unidas. Uno de los temas que más se debate.

Estos son problemas muy serios que preocupan hoy a una gran parte del mundo, y que no tienen hasta ahora solución y no aparece la solución por ninguna parte.

A la luz de estos hechos es como podemos valorar la importancia que tienen estos acuerdos suscritos con la Unión Soviética.

En primer lugar, sobré la deuda exterior, es decir, los créditos: tanto créditos comerciales —para satisfacer el desbalance comercial que hemos tenido todos estos años— como los créditos para el desarrollo, las deudas contraídas por estos conceptos se pospone su pago hasta el primero de enero de 1986, es decir, para dentro de 13 años, para pagar con productos cubanos en 25 años y, además, sin ningún interés a partir del momento de la suscripción de estos acuerdos. Es decir, una fórmula óptima para abordar el espinoso problema de la deuda exterior, problema agobiante hoy para la inmensa mayoría del mundo.

En segundo lugar nuevos créditos con relación al intercambio comercial para los futuros años en que nosotros necesitamos créditos comerciales para compensar el intercambio. De nuevo se trata esta cuestión de una manera óptima: se le facilitan a Cuba los créditos necesarios para la importación de la mercancía que requiere anualmente de la Unión. Soviética en los próximos tres años —y son cantidades grandes—, y del mismo modo se pospone su pago para 1986, para pagar en 25 años, y no devengarán interés alguno.

Por otro lado, créditos no comerciales, sino créditos para nuevas inversiones, créditos para el desarrollo. Se nos conceden los créditos con un interés muy bajo y para pagar en 25 años —no en cuatro, ni en cinco, ni en diez, ni en quince: ¡Para pagar en 25 años! Otra fórmula realmente ideal para abordar los problemas del desarrollo para cualquier país en las condiciones de Cuba.

por último, con relación a nuestros productos, a nuestras exportaciones principales, la Unión Soviética nos concede precios altamente satisfactorios. Se elevan considerablemente los precios que nos venían pagando, por el azúcar que eran superiores al precio promedio del morcado mundial y nos garantiza esos precios en el futuro, precios equivalentes a 11 centavos la libra. ¿Qué significa esto? Que por cada millón de toneladas que exportamos recibiremos aproximadamente 100 millones más de pesos. ¡Por cada millón de toneladas! La diferencia entre el precio que existía es de algo más de seis centavos, a estos precios actuales, lo mismo ocurre con el níquel. Los precios promedios de estos años han estado entre dos y tres mil dólares la tonelada en el mercado mundial, y ellos nos conceden precios aproximadamente de cinco mil dólares por tonelada.

Con el níquel nosotros hemos tenido siempre muchas dificultades para la venta en el mercado mundial, porque los imperialistas yanquis ejercen una gran presión sobre todos los productores de acero del mundo capitalista y de todos los consumidores de níquel del mundo capitalista, presiones que llegan, incluso, a prohibir la importación de aceros o de artículos elaborados con níquel cubano, prohíben la importación en Estados Unidos. Con esa medida ellos han estado obstaculizando sistemáticamente nuestra venta de níquel en el mercado mundial, afectando nuestros ingresos en divisas convertibles y afectando el desarrollo de esta producción.

Es otra solución óptima al agudo problema del intercambio desigual. De modo que los productos fundamentales de la exportación de Cuba reciben un considerable incremento de precios, que nos permite elaborar nuestros planes sobre bases económicas sólidas.

Además, en virtud de estos acuerdos se Iniciará en los próximos tres años la construcción de una nueva planta de níquel, que tendrá una capacidad de producción de 30 mil toneladas. La actual producción de nuestras dos plantas —la de Nícaro, que es una planta que lleva muchos años en producción, y la de Moa, que no estaba terminada al triunfo de la revolución— es entre ambas de aproximadamente 36 mil toneladas de níquel. Con esta nueva planta que construiremos con la colaboración de la Unión Soviética, tendremos una instalación capaz de producir 30 mil toneladas más, y que empezará a construirse en los próximos tres años. Por eso del crédito de 300 millones se asignan solamente 15 millones, porque se trata del comienzo del desarrollo del níquel.

Pero, además, y por iniciativa de la Unión Soviética, se esta discutiendo con los países del CAME la construcción de instalaciones adicionales capaces de producir 60 mil toneladas más. De modo que se está contemplando la posibilidad real de incrementar nuestra producción de níquel a 90 mil toneladas, por encima de la actual producción de 36 mil toneladas.

Esas instalaciones adicionales se harían con la cooperación de los países del CAME en su conjunto. Permitirá al fin y al cabo encontrar una fórmula para desarrollar esta riqueza mineral de Cuba.

Nuestro país tiene de las mayores reservas de níquel del mundo, pero, sin embargo, las instalaciones para la explotación del níquel son sumamente costosas. Son muy grandes las inversiones. Se calcula que las inversiones para producir 90 mil toneladas de níquel ascenderán aproximadamente a 600 millones. Esto sin contar, desde luego, viviendas e instalaciones sociales que hay que hacer, fuentes energéticas, etc., en fin, solamente inversión directa en las instalaciones para producir 90 mil toneladas de níquel, el cálculo es aproximadamente 600 millones.

Para nuestro país con sus propios recursos sería virtualmente imposible acometer semejante desarrollo. Y ahora se contempla trabajar intensamente en esos desarrollos con la cooperación de la URSS y de los países del CAME para alcanzar esa producción adicional que, al precio de 5 mil dólares, indicaría exportaciones de más de 400 millones por año, con esos incrementos de níquel.

Debemos señalar una cosa muy importante, y es que la iniciativa para la solución de estos problemas partió fundamentalmente de la propia unión Soviética, considerando nuestros problemas objetivos, nuestras dificultades, por las características de la economía cubana, nuestra dependencia de la producción azucarera, y de unos pocos productos —como se señala en el convenio— y los inconvenientes que plantea para nuestro país el bloqueo económico.

De manera que se adoptan estos acuerdos fundamentalmente por iniciativa de la propia Unión Soviética.

Nosotros creemos que esto tendrá, a la larga, una repercusión grande, puesto que señala un camino. No quiere decir que se vaya a encontrar la solución, porque es muy difícil concebir que el mundo capitalista, el mundo imperialista, vaya a darle un tratamiento a los problemas del mundo subdesarrollado que so parezca en lo más mínimo a este tratamiento que recibimos nosotros en las relaciones económicas con la Unión Soviética, pero de todas maneras esta es una respuesta concreta y clara a problemas muy agudos del mundo y constituyen una forma verdaderamente ideal, una forma ejemplar, de relaciones económicas entre un país industrializado y un país pobre y subdesarrollado como es nuestro país.

Constituye también, a nuestro juicio, un ejemplo sin precedentes, puesto que nosotros creemos que no existe ningún precedente en la historia de tales relaciones económicas, entre la URSS y un pequeño país como Cuba, dadas las condiciones en que Cuba ha tenido que luchar por su vida, a 90 millas de Estados Unidos, y soportando durante todos estos años — desde el triunfo de la revolución prácticamente— un bloqueo criminal por parte de Estados Unidos.

Es cierto que la Unión Soviética tiene en cuenta las especiales circunstancias de Cuba —país pequeño, que no posee recursos económicos fáciles y que tiene que ganarse el pan en condiciones desfavorables—, tiene en cuenta esta situación de bloqueo, y tomando en cuenta esas circunstancias establece este tipo de colaboración económica con nosotros. Pero no existe, a nuestro juicio, ningún precedente en la historia de la humanidad de tan generosas relaciones.

Nosotros recordamos las relaciones exteriores de nuestro país antes del triunfo de la revolución. Las inversiones de Estados Unidos se apoderaron de nuestros recursos naturales, se apoderaron de nuestras industrias y nos explotaron durante tanto tiempo, aquellas condiciones ominosas que establecieron en nuestro país.

Y recientemente el compañero Allende nos recordaba también lo que había sucedido en Chile, cómo las compañías imperialistas habían invertido 18 ó 20 millones de dólares hace algo más de 40 años, y habían extraído del país ganancias por 4 mil millones de dólares. Ese es el tipo de relaciones que imponen a los pauses el capitalismo y el imperialismo.

Nosotros consideramos que esto constituye un ejemplo de actitud internacionalista, de actitud generosa, de actitud fraternal sin precedentes. Y de actitud verdaderamente desinteresada.

Por eso es poco lo que puede decirse, puesto que los convenios por sí mismos y su contenido expresan la importancia que tiene para un país en las condiciones de Cuba, y la importancia que tiene para el mundo como cuestión de principios.

Creemos también que tienen una gran importancia do orden moral para nosotros estos convenios, puesto que en la medida en que se expresa el espíritu internacionalista hacia nuestro pueblo, en un grado tan alto como se expresa el espíritu de la Unión soviética hacia nosotros, en la misma medida nosotros debemos desarrollar nuestra propia conciencia internacionalista.

Y, desde luego, nuestro pueblo ha dado manifestaciones incuestionables de ese espíritu.

y las dio en días recientes con dos ejemplos: primero, con la respuesta rápida y desinteresada con relación a nuestra cooperación con el hermano pueblo de Chile. De la misma forma, nuestro pueblo da una rápida respuesta, que implica fundamentalmente una actitud moral de ayuda al hermano pueblo de Nicaragua, en los momentos en que es víctima de una gran catástrofe natural.

Hace apenas unas semanas, nuestro equipo de béisbol se encontraba en Managua participando del campeonato mundial, y —apenas unos días después— se produce la catástrofe en Nicaragua.

Por eso nosotros, haciendo un alto o dejando a un lado toda consideración de orden político y pensando en los sufrimientos del pueblo nicaragüense, hemos también hecho nuestro aporte, en la medida de nuestras posibilidades, enviando nuestros equipos médicos, enviando medicamentos y enviando algunos alimentos a Managua, que implican fundamentalmente una posición de principio y una actitud moral de solidaridad hacia un pueblo latinoamericano hermano.

Creemos que de la misma forma que se manifiesta hacia nuestro país el espíritu internacionalista, nosotros debemos tomar conciencia plena de este hecho, para que sirva de fundamento y de base al desarropo de nuestra propia conciencia internacionalista, a nuestro espíritu de solidaridad con relación a los demás pueblos.

No quieren decir estos convenios, que nosotros hemos enumerado, que el camino del desarrollo de Cuba sea un camino fácil.

No habrá camino fácil para el desarrollo de ningún país.

Otros países pueden contar con recursos fáciles repito: el caso de los países petroleros. Hay países que tienen verdaderos mares de petróleo en el subsuelo, aunque —desgraciadamente para los pueblos de muchos de esos países que poseen grandes recursos naturales— esos recursos están en manos, en muchos casos, de compañías imperialistas, que son las que extraen las ganancias fundamentales.

No habrá camino fácil para el desarrollo de ningún país, ni tampoco —por supuesto— habrá caminos fáciles para nosotros.

Esto significa que nosotros, apoyándonos en la ayuda exterior, indispensable para el desarrollo de una nación en las condiciones de Cuba, contamos con bases sólidas para nuestro desarrollo: bases sólidas en los precios de los artículos fundamentales de nuestra exportación al campo socialista, bases sólidas en los créditos para llevar a cabo nuestro trabajo en los próximos años. Pero significa también un deber moral muy grande que, en la medida en que nosotros recibimos del exterior una gran ayuda, estamos en la obligación de hacer nuestro máximo esfuerzo.

En Cuba dependemos de unos pocos productos de exportación: el azúcar, el níquel, el tabaco, y en los últimos años, con el desarrollo de la flota pesquera, se ha desarrollado otro renglón de exportación, que son los productos del mar.

De modo que tenemos fundamentalmente cuatro artículos, de los cuales dependen las exportaciones de Cuba. Y en cambio, nuestras importaciones se elevan a miles de renglones: en suministros generales, en materias primas, en equipos. Son miles de renglones lo que nuestro país necesita importar todos los años, una gran parte son procedentes de los países socialistas y otra parte, menor, pero de relativa consideración, procedente del área capitalista. Y todos esos artículos hay que comprarlos, transportarlos desde miles y miles de kilómetros, traerlos a nuestro país para su empleo.

Eso establece la necesidad de ahorrar esas materias primas, de cuidar los equipos, su mantenimiento, las instalaciones industriales.

Es un deber moral insoslayable de nuestro pueblo. Es un deber moral hacer el uso óptimo de esta ayuda exterior que nosotros recibimos. Es una conclusión que debemos sacar de estos hechos.

En los últimos años, sobre todo a partir de 1970 en respuesta al llamado del 26 do julio de ese año —debemos decir—, realmente un gran número de actividades han mejorado considerablemente. Podría señalarse que en casi todos los campos hay una gran mejora de la actividad y del trabajo: en el año 1971, más todavía en el año 1972. Eso se observa en las cifras de producciones que se han estado publicando por nuestra prensa, en los grandes incrementos que se han logrado, sobre todo en algunas ramas.

Naturalmente que estos incrementos tienen sus limitantes, y tienen sus limitantes en las capacidades instaladas que existen en nuestro país, y algunas de nuestras industrias están realmente trabajando al tope de su capacidad. Y tiene también su limitación, sobre todo, en las materias primas que nuestro país tiene que importar para muchas de sus producciones. De modo que nuestras posibilidades de incremento no son, ni mucho menos, posibilidades ilimitadas, ni son posibilidades fáciles, pero debemos tener en cuenta que, efectivamente, nuestros trabajadores han hecho un gran esfuerzo en los últimos años. También ha mejorado la organización, ha mejorado la eficiencia administrativa y ha mejorado el trabajo en general.

Se está trabajando con mucha más calidad, con mucha más seriedad.

Pero esto no debe constituir un motivo para que nos sintamos satisfechos, ni creamos que hemos hecho el máximo de esfuerzo. En algunas actividades se ha hecho un esfuerzo máximo, en otras no se ha hecho un esfuerzo tan óptimo.

Lo alcanzado nos señala a todos el deber de seguir marchando por el camino del esfuerzo en los años futuros, de seguir luchando por la productividad del trabajo, por la eficiencia, para desarrollar rigurosamente los controles, desarrollar rigurosamente la contabilidad de nuestras actividades económicas, desarrollar la conciencia de la necesidad de ahorro, del ahorro en todos los aspectos y de los mantenimientos y del cuidado de nuestros equipos productivos.

Ese es el camino por el cual debemos marchar en los años venideros, que —repito— no será un camino fácil, no habrá camino fácil.

Los próximos años serán también años de esfuerzo, de sacrificio y de lucha, puesto que por delante nuestro pueblo tiene todavía, como muchos otros pueblos, la cuestión decisiva de su desarrollo y tiene que llevar a cabo ese desarrollo en condiciones difíciles.

Desde luego que estas noticias que nosotros estamos transmitiendo en la noche de hoy son noticias muy alentadoras, son noticias muy positivas, que sirvan de aliento a nuestro pueblo, sirvan de estímulo en su lucha y en su trabajo, que sirvan de estímulo a la formación de su conciencia política, de su conciencia socialista, de su conciencia comunista, de su espíritu internacionalista, de su espíritu revolucionario, porque vuelvo a repetir que nuestra revolución ha podido contar con una extraordinaria ayuda exterior, ayuda procedente fundamentalmente de la Unión Soviética, que quién sabe cuántos sufrimientos ha ahorrado a nuestro país, en medio del bloqueo feroz de los imperialistas yanquis, un país de economía históricamente tan deformada como Cuba, sin recursos fáciles, amenazado por aire, mar y tierra, además de las agresiones económicas.

Quien sabe los sufrimientos enormes que nuestro pueblo habría tenido que pagar por su revolución si no hubiese recibido una ayuda exterior de la magnitud de la que ha recibido nuestro pueblo, y que nos ha permitido primero sobrevivir durante los primeros años, fortalecernos en el campo militar, desarrollar considerablemente nuestra conciencia y nuestra cultura política y crear las condiciones que tenemos en estos momentos para los años futuros, aparte de la posibilidad de haber incrementado considerablemente estos años los servicios a nuestro pueblo, como han sido sobre todo los servicios educacionales y los servicios médicos, las actividades culturales, las actividades deportivas, en fin, los gigantescos avances que en esos terrenos hemos tenido en estos años.

Y en los años venideros marcharemos todavía a un mejor ritmo, gracias a las condiciones que se han creado y que disponemos en este momento.

Hemos podido hacer eso, sin duda de ninguna clase, porque hemos tenido por un lado un gran enemigo, un poderoso enemigo, un enemigo despiadado, inescrupuloso, cuyos hechos —la vida diaria— lo demuestra, como lo ha demostrado en los bárbaros, salvajes y criminales ataques al pueblo de Vietnam, que han merecido la condenación y la repulsa de la opinión mundial. Es decir, que no se puede ni en un ápice subestimar la peligrosidad de ese enemigo, su falta de escrúpulos, demostrado en estos hechos a que nos hemos referido. Ante el asombro del mundo, como una medida de fuerza, de violencia, en medio de las negociaciones de paz llevar a cabo los bombardeos que ha realizado sobre las ciudades, y sobre todo sobre la capital de la República Democrática de Vietnam.

Teníamos por un lado el mundo conmovido por el terremoto que tuvo lugar en Nicaragua. Desde muchos países del mundo tenían lugar los envíos de medicamentos y de alimentos, por un lado, y por el otro, horrores aún mayores, pérdidas de vida mayores, destrucción todavía mayor, iban causando sistemáticamente los imperialistas yanquis sobre el pueblo de Vietnam.

Nos demuestra qué clase de enemigo hemos tenido nosotros, y qué esfuerzo ese enemigo ha hecho por aplastarnos, sobre todo en el terreno económico —los esfuerzos que hizo al principio de la revolución en el terreno militar—, la amenaza que ha estado pendiendo durante todos estos años, y los enormes esfuerzos que en ese sentido hemos tenido que hacer para sobrevivir.

Y por otro lado, hemos tenido la contrapartida: un amigo, un verdadero amigo, que ha actuado con nosotros con un grado tan alto de generosidad, de desinterés y de fraternidad.

Verdaderamente, por eso nosotros hemos dicho que la revolución cubana surge en un momento, en el momento exacto —ni un minuto antes— en que la correlación internacional de fuerzas, los grandes cambios que estaban teniendo lugar en el mundo, hicieran posible nuestra realidad de hoy.

Hay que decir que nuestro pueblo ha puesto de su parte su entusiasmo, su fe revolucionaria, su decisión de luchar, su decisión de morir, por un lado, Y que afortunadamente eso encontró, por otra parte, la circunstancia de que nuestro país, el primer país que iniciaba la senda del socialismo en América Latina pudo contar con una nueva correlación de fuerzas, de grandes cambios en la correlación de fuerzas en el mundo y de una extraordinaria y generosa ayuda exterior.

Creo que las relaciones entre la Unión Soviética y Cuba pasarán a la historia como modelo de relaciones verdaderamente fraternales, verdaderamente internacionalistas y verdaderamente revolucionarias.

Eso es todo.

Muchas gracias.


Notas:

1. Las industrias electrónicas de Arica, en efecto, fueron devueltas en el curso del mes de enero. (N. de PF.)


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02