La mujer y la política

PUNTO FINAL
Año VII. Nº 174
Martes 2 de enero de 1973

LA MUJER Y LA POLÍTICA: UN ANÁLISIS A FONDO

Editorial

EL gobierno de la República Democrática de Vietnam lanzó el 21 de diciembre un dramático llamado "a los pueblos y gobiernos de la Unión Soviética, China y otros países socialistas hermanos, a los pueblos y gobiernos amantes de la paz y la justicia, y al pueblo norteamericano, a detener a tiempo las garras criminales de la Administración Nixon".

El llamado de Vietnam debe ser escuchado y la respuesta no sólo deben ser "severas advertencias" al gobierno yanqui. Vietnam necesita hoy algo que ha venido cayendo en desuso o que se aplica de manera incompleta: el internacionalismo proletario. A estas alturas del desarrollo económico y militar del campo socialista, del que Vietnam forma parte, resulta incomprensible el salvaje bombardeo aéreo contra Hanoi, Haiphong y otras ciudades vietnamitas. La ferocidad alevosa de la Administración Nixon contra una nación pequeña y pobre no tiene parangón en la historia. Para los pueblos que recién inician la esforzada lucha por la independencia y el socialismo, resulta desalentador verificar el nivel de agresividad que es capaz de descargar el imperialismo contra la República Democrática de Vietnam.

No obstante, el pueblo vietnamita sigue derrochando coraje y muchos aviones yanquis —incluyendo los poderosos B-52— han sido derribados. Tanto el gobierno de Hanoi, como el Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Sudvietnam, interpretando el sentir de sus pueblos, han declarado solemnemente que combatirán hasta la victoria total.

El imperialismo —que el 20 de octubre debió firmar con Vietnam un acuerdo para poner fin a la guerra pero que, en cambio, reinició los salvajes bombardeos—, ha dejado al desnudo su cínico desprecio por las naciones pequeñas y la absoluta carencia de honor de su palabra. Esto también es una lección para pueblos como el nuestro, que hoy tienen conflictos con el imperialismo. Con el gobierno yanqui sólo se puede negociar como lo hacen los vietnamitas: denunciando sin tregua sus arteros procedimientos y combatiéndolo en todos los frentes. Ninguna persona sensata, amante de la paz y de la independencia de las naciones, puede considerar seriamente, después de la vil maniobra de Washington contra Vietnam, que es posible otorgar algún grado de crédito a las falsas intenciones conciliadoras que proclama la Casa Blanca. El imperialismo sigue siendo el principal enemigo de la Humanidad y debe ser tratado como tal.

PF


Política

¿CAMBIA EL GOBIERNO SI PIERDE EN MARZO?

UN fantasma recorre los países pequeños y pobres: el fantasma del reformismo.

El reformismo se ha convertido, en los hechos, en una exclusa para desviar el curso del torrente revolucionario de los pueblos.

Manipulado desde diferentes ángulos ideológicos, el reformismo se agita como la última carta de salvación del sistema capitalista. Aunque tiene su origen de clase en la burguesía, el reformismo encuentra adeptos en otros sectores que lo acomodan a sus propias necesidades. Se produce así una confluencia de intereses tácticos en el seno de la fórmula reformista. Esta desactiva el potencial antagónico de clases que, de otro modo, marcharían al enfrentamiento. El resultado natural es el entendimiento de los agentes políticos del reformismo de derecha y de izquierda. Los primeros buscan engañar a las masas explotadas y someterlas al dominio de la burguesía y del imperialismo. Los segundos aceptan ese engaño bajo el supuesto de acumular fuerzas y de elegir el momento adecuado para liquidar cuentas cuya existencia no niegan.

Unos y otros, sin embargo, van perdiendo la confianza de las clases que representan. El reformismo en cualquiera de sus formas es perfectamente inútil para resolver los verdaderos problemas de las masas. El reformismo aparece fuerte hoy en el mundo. Pero su apariencia no corresponde a la realidad. Los trabajadores, una y otra vez burlados, vuelven sus ojos hacia el camino trazado por Marx, Engels y Lenin. El socialismo es la meta por la que luchan cientos de millones de seres humanos en América latina, Asia y África. El socialismo es para las masas pobres y explotadas del llamado Tercer Mundo, la única fórmula capaz de arrancarlas de la miseria y la incultura. Los cantos de sirena del reformismo no producen —en el mejor de los casos— más que efectos hipnóticos pasajeros. Las masas despiertan al fin y continúan luchando por el socialismo, sin hacer caso a las falsas promesas del reformismo. Los vietnamitas lo han dicho con elocuencia: "La revolución es un camino lleno de delicias y flores perfumadas. El oportunismo es como un pestilente pantano. Nosotros, los comunistas, debemos persistir en la revolución y no en la reconciliación". [1]

LUCHA DE CLASES A NIVEL NACIONAL

Ya sea como en el caso vietnamita, en un enfrentamiento de clases a nivel militar e internacional —entre una pequeña nación explotada y el capitalismo imperialista—, ya sea en el caso de las masas trabajadoras que se enfrentan a sus propias burguesías, como en Chile, la naturaleza del conflicto es idéntica y la opción del pueblo es una sola: combatir.

En el combate está su única esperanza cierta de triunfo. Para eso la clase explotada o la pequeña nación agredida deben reafirmar su independencia revolucionaria. No pueden subordinar su lucha a las necesidades tácticas o estratégicas de otras capas sociales o de otras naciones más poderosas. Los vietnamitas, por ejemplo, interpretando legítimamente la voluntad de las naciones pobres y pequeñas, han reafirmado "la voluntad de los pueblos del Tercer Mundo de hacerse dueños de su propio destino, en contra de los intentos norteamericanos de arreglar los problemas internacionales con otros países sin tener en cuenta los intereses y aspiraciones de estos pueblos". [2]

Otro tanto ocurre con las clases explotadas en el interior de los países capitalistas. En el caso del Tercer Mundo, se trata de clases doblemente explotadas: por sus propias burguesías y por el imperialismo yanqui. Una doble explotación que no hace más fuerte ni más terrorífico al enemigo pero que debe tomarse en cuenta para delinear una política revolucionaria correcta de combate.

EL CASO CHILENO

En nuestro caso —el de Chile— estamos viendo como la combinación de fuerzas del enemigo interno y externo dificulta todavía más la lucha de nuestro pueblo por el socialismo.

El objetivo de los trabajadores chilenos es el mismo de sus hermanos de clase de cualquier país explotado del mundo. Pero en Chile esta lucha adquiere características sumamente complejas que, a veces, suelen confundir la meta, haciendo oscuro el camino o alejando en vez de acentuar los objetivos tácticos.

La supresión de la explotación y la construcción de una nueva sociedad, es cierto, no es cuestión de un día. "Este objetivo —señalaba Lenin— no puede alcanzarse de un golpe: ello exige un período de transición bastante largo del capitalismo al socialismo, tanto porque reorganizar la producción es empresa difícil, como porque se necesita tiempo para introducir cambios radicales en todos los dominios de la vida y porque la enorme fuerza de la costumbre de dirigir de un modo pequeñoburgues y burgués la economía, sólo puede superarse en una lucha larga y tenaz". [3]

Pero esa lucha tenaz y larga no amedrenta a la clase trabajadora si ella tiene en sus manos la conducción de su propio destino. Tal cosa es posible solamente con la conquista del poder. Una actitud socialista frente al trabajo y en la construcción de la nueva sociedad, sólo puede lograrse cuando los propios trabajadores ejercen el poder. Si se ha ganado una porción del poder —como ocurre en Chile—, sólo avanzando permanentemente sobre las posiciones de la burguesía será posible asegurar el poder conquistado.

Ese aumento de poder en manos del pueblo debe traducirse inevitablemente en la limitación real de los privilegios de que gozaba la clase a la cual se le cercena. Muchos sectores sociales pueden ser convencidos por la clase obrera y conquistados para el socialismo, incorporándose a la tarea de edificar la nueva sociedad. Pero la clase dominante —a cuyas expensas crece el poder proletario— no se resignará en modo alguno a ser despojada de su "derecho" a apropiarse del esfuerzo ajeno. Esto hace ineludible que las fuerzas que luchan por el socialismo, encabezadas por los obreros, apliquen un grado de coerción adecuado a la réplica de la burguesía. Lenin lo advertía: "La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado". [4]

DEBILIDADES PELIGROSAS

No usar un nivel calculado de dictadura, correspondiente al nivel de oposición que su avance encuentra en la burguesía, puede ser fatal para la clase obrera. Los principios "democráticos" por los que claman los burgueses y sus agentes políticos, no han sido jamás otorgados en beneficio del proletariado. Cuando los burgueses piden "igualdad de derechos", están escondiendo que en toda cuestión —desde el consumo hasta el acceso a la cultura.— ellos, siendo minoría, se llevan la parte del león. Cuando exigen respeto a los fallos de los tribunales o acatamiento a los dictámenes de la Contraloría, no dicen que esos son instrumentos que ellos manejan a su antojo. Cuando plantean que las elecciones de marzo son un "plebiscito" y que el gobierno debe ser removido o aj listar su política a los márgenes que acepte la burguesía, están escondiéndose en los faldones de una institución —el Parlamento— creada por ellos y cuyo control se disputa en condiciones siempre favorables para los explotadores.

¿Por qué la clase trabajadora chilena se ha de resignar a perder lo que ha ganado o a contentarse con la conducta que le imponga la burguesía?

¿Sólo porque los agentes políticos de los explotadores han sido capaces de crear un ancho bloque electoral, aprovechando las debilidades del gobierno?

¿Desde cuándo la burguesía conquistó el poder aquí o en cualquier parte mediante una elección limpia, midiendo su dinero con los votos del pueblo? La burguesía en todos lados se encaramó en el poder a sangre y fuego y luego institucionalizó su poder. Su parlamento, sus tribunales, su contraloría, sus universidades y liceos, sus leyes y códigos son posteriores a la toma del poder.

¿Por qué el proletariado, especialmente en Chile, donde las condiciones específicas de este proceso mediatizan la toma de conciencia revolucionaria y su correspondiente organización, ha de respetar las reglas que fijó la burguesía para hacer inaccesible el poder a los trabajadores?

Gane o pierda las elecciones parlamentarias de marzo, el pueblo trabajador tiene legítimo derecho a profundizar su proceso revolucionario, a convertirlo en irreversible y a someter a la burguesía a los dictados de la clase obrera. El número de votos —en el marco de una competencia política regida por normas burguesas y dominada por su ideología—, no hace al derecho revolucionario de los trabajadores de avanzar y conquistar más poder.

La jactancia insolente del partido Nacional ("un resultado favorable a la oposición democrática debe significar un cambio de gobierno") no tiene asidero alguno si el pueblo está decidido a impedir que los ricos, los patrones, los explotadores, recuperen la totalidad del poder.

LA ASAMBLEA REFORMISTA

Pero más peligrosas que las burdas amenazas del partido Nacional, son las del otro intermediario político de la burguesía y del imperialismo: el partido Demócratacristiano. Según el PDC, una victoria de la oposición en marzo debe conducir a una rectificación del Programa y de los objetivos del gobierno de la Unidad Popular. Su actitud sibilina, jesuítica, tiene todas las características de la cobarde asechanza de una serpiente. Es la amenaza del reformismo que asoma en el camino de la clase trabajadora. Para los dirigentes democristianos, que arrastran tras sí a numerosos sectores engañados por su demagogia, es mucho más "higiénico" y provechoso interrumpir el avance de Chile hacia el socialismo mediante una operación quirúrgica que corte los brazos y las piernas del gobierno, pero que lo deje vivo hasta 1976.

¡Qué mejor servicio podría esperar el imperialismo de su viejo socio interno en Chile! Metido en la horma que le fabricaría ad hoc después de marzo, el gobierno de la Unidad Popular tendría el destino augurado por la propia Democracia Cristiana: salir derrotado por donde entró victorioso.

La imagen institucional, democrática, legal, estaría a salvo. Y la propaganda imperialista podría usar a lo ancho y lo largo del mundo el "caso chileno", con la "prueba" de que un pueblo en libertad de decidir rechaza el socialismo. No sería la derrota de los trabajadores chilenos. No sería únicamente la postergación del socialismo en Chile. Sería —y esto es todavía más importante que nuestros propios intereses— el arma a usar contra el socialismo en todo el mundo. El imperialismo proclamaría urbi et orbi el fracaso de una "experiencia socialista". Nuestra derrota serviría para agredir a los países socialistas y para desalentar a los pueblos que, en una u otra forma, luchan por el socialismo en el Tercer Mundo, especialmente en América latina.

Esta circunstancia hace aún más grave la responsabilidad que cae sobre los hombros de la clase trabajadora chilena. No sólo defender nuestro derecho al socialismo, sino, a la vez, impedir que nuestro fracaso pueda ser usado para atacar al campo socialista y para retrasar la liberación en otros países.

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

Pero esta responsabilidad de los revolucionarios chilenos tiene una contrapartida que también afecta al campo socialista.

En efecto, los países socialistas están en capacidad de prestar una ayuda significativa al esfuerzo de los trabajadores de Chile. Ellos pueden hacer bastante para evitar que fracasemos. Los vietnamitas han dicho con mucha claridad cuál es el contenido real del internacionalismo. "Velar por los estrechos e inmediatos intereses de un país —han dicho— no sólo perjudica a los movimientos revolucionarios de otros países, sino que, a fin de cuentas, les ocasiona a ellos mismos pérdidas imprevisibles y el abandono de sus elevados deberes internacionalistas. La vitalidad del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario se refleja, ante todo, en las acciones revolucionarias y no en vagas palabras". [5]

Chile ha recibido algunas muestras concretas de solidaridad del campo socialista. Por ejemplo, en alimentos que son imprescindibles para nuestra población. Pero nuestro proceso necesita mucho más. Y en ese sentido, desgraciadamente, no hemos encontrado hasta ahora la respuesta más favorable de parte de algunos países socialistas poderosos.

En cambio, allí está el ejemplo de la República Democrática Alemana, que espontáneamente —consciente de las dificultades que encara el país en materias de divisas— ofreció pagar por adelantado una partida de cobre. También —y en un plano todavía mayor de adhesión al internacionalismo proletario— está el ejemplo de Cuba. La proposición de Fidel Castro para entregar a Chile cuarenta mil toneladas de azúcar que los cubanos restarán de su propio consumo, no sólo fue acogida en el calor de un acto de masas en la Plaza de la Revolución con motivo de la visita a La Habana del presidente Allende. Posteriormente, analizada y discutida la proposición de Fidel en los Comités de Defensa de la Revolución y en los centros de trabajo, la respuesta favorable fue unánime. Las masas cubanas han decidido sacrificar parte considerable de su consumo de azúcar para enviar ese alimento a sus hermanos de clase chilenos. Lo menos que podría esperarse es que ese azúcar sea distribuido por los trabajadores chilenos a través de las JAP para evitar que un acto de internacionalismo de este relieve se convierta en el negocio de sectores que en octubre mostraron su animosidad contra la clase obrera, cerrando almacenes y tiendas para provocar hambre en la población.

Sin embargo, apelar al internacionalismo proletario también obliga a una contrapartida de quien lo solicita. Es cierto que nosotros necesitamos la solidaridad internacional del campo socialista. Pero debemos alcanzar —como Vietnam- el derecho a exigirla y eso consiste en hacer avanzar nuestro proceso hacia el socialismo.

Si el proceso chileno quedara estancado en fórmulas puramente reformistas, si la clase obrera no conquistara cada vez más poder real, si el retorno de la burguesía a las posiciones de gobierno pasa a ser una amenaza efectiva, naturalmente que la aplicación del internacionalismo proletario pasaría a ser una aventura sin destino en el caso chileno. Preciosos recursos del campo socialista se estarían empleando —en términos internacionalistas— en una situación ajena a los propósitos del socialismo. Por eso que, en esta materia, se trata de un compromiso en doble sentido. Sin el apoyo del campo socialista es muy difícil progresar, pero esa solidaridad hay que ganarla edificando la nueva sociedad, o sea, incorporándose al socialismo.

En este sentido, resulta evidente que los trabajadores chilenos deben ponerle un dique al reformismo, impidiendo que, bajo el pretexto de una derrota electoral en marzo, se apodere del proceso. Caer bajo la conducción hegemónica del reformismo, o aceptar sus presiones al grado de impedir el progreso hacia el socialismo, significarla el derrumbe de las posibilidades que se abrieron en 1970 y que la clase obrera ha ido ensanchando con su propio esfuerzo.

Una alianza de reformistas de derecha y de izquierda para imponerle su dirección a la clase trabajadora, truncaría toda perspectiva real de avance. Su efecto —ya sea retardado o súbito—, no serla sino fatal. Debilitaría hasta un nivel extremo las fuerzas del gobierno, sometiéndolo a las instancias de concesión que estuvieran dispuestos a hacer la burguesía y el imperialismo. La posibilidad de éxito de la clase trabajadora reside, por el contrario, en fortalecer las posiciones revolucionarias, en no ceder un paso en lo ya conquistado, en avanzar con firmeza y en imponer su cohesión de clase y su vigilancia permanente a los afanes revanchistas de la burguesía.

MANUEL CABIESES DONOSO


Análisis

¿QUIÉN LE TIENE MIEDO A LA LIBRETA?

SOLO razones de un mal entendido cálculo electoralista pueden estar postergando la aplicación de una medida que reclama la población trabajadora: establecer una libreta de racionamiento que garantice a cada familia una cantidad justa de alimentos a precios oficiales.

Se equivocan quienes menosprecian el nivel de conciencia del pueblo trabajador al estimar que la institucionalización del racionamiento, en vísperas de las elecciones parlamentarias de marzo, puede reducir la votación de la Unidad Popular.

Mucho peor es el efecto corrosivo del "mercado negro", cuyos tentáculos se han extendido prácticamente hacia todos los niveles del consumo, introduciendo vicios que corrompen la conciencia de las masas.

En el mercado negro se encuentra cualquier artículo al triple y más de su precio normal. Este ha sido uno de los resultados concretos que dejó el movimiento subversivo de la burguesía de los meses de agosto, septiembre y octubre del año recién pasado.

El fenómeno de la escasez de determinados productos se venía haciendo ostensible desde mediados del año. Pero la aparición de las colas —y simultáneamente del mercado negro— recrudeció a partir de la crisis de octubre.

Mientras en el plano político la crisis culminaba con la formación del Gabinete en que la participación de las Fuerzas Armadas garantiza a la oposición una completa libertad de acción electoral [6] , en lo económico quedó marchando una acentuada crisis orientada a crear las condiciones de enardecimiento contra el gobierno.

Durante la crisis provocada por la burguesía, las masas encararon el problema de la distribución y venta directa de alimentos a los consumidores. Por primera vez, la población trabajadora recibió alimentos a precios oficiales y en cantidad razonable. Mientras la mayoría de los comercios permanecían cerrados, adhiriendo al paro patronal, las Juntas de Abastecimientos y Control de Precios (JAP), las juntas de vecinos, los sindicatos, etc., organizaron la distribución y venta en términos de gran eficacia. Por su parte, las industrias del área social y los sindicatos obreros de fábricas que fueron tomadas para impedir su paralización, vendieron productos a precios oficiales en ferias populares que funcionaron en distintos barrios de las ciudades.

UN PASO ATRÁS

La magnitud del esfuerzo de los trabajadores en este campo —similar al observado en otros rubros donde quedó de manifiesto el enorme salto en la conciencia de las masas—, no fue debidamente valorado por las autoridades.

Fue más fuerte la presión de los alarmados especuladores que vieron frustrados los propósitos de su huelga por la rápida y masiva organización del pueblo. El acta con que debutó el nuevo gabinete el 5 de noviembre, indicó a las claras su propósito de imponer a las masas un repliegue (ver PF 171, págs. 16-17).

NO obstante, dado que los gremios patronales no se daban todavía por satisfechos, el pasado 11 de diciembre el gobierno se vio obligado a formular una nueva declaración, precisando más los términos de la solución negociada a comienzos de noviembre. La declaración señala que "mas urgente que el reordenamiento material es imperiosa la pacificación de los ánimos y el retorno de los espíritus a la serenidad general, para que la convivencia entre los chilenos —sin mengua de las posiciones ideológicas o partidistas— incentive el trabajo productor, en beneficio del interés general".

El documento hace un detenido análisis, punto por punto, de los conflictos planteados a raíz del paro patronal, señalando que tienen —en el caso de tomas de industrias— su origen en "un profundo quebrantamiento de las relaciones humanas entre empresarios y ejecutivos con los trabajadores", ante lo cual el gobierno ha desplegado esfuerzos "a fin de lograr una justa avenencia entre los encontrados intereses que dividen a los grupos humanos del sector de la producción". En lo que se refiere al comercio, esa declaración reitera que "en condiciones normales, dichas Juntas (JAP) no están llamadas a efectuar venta alguna directa de productos al público, y que su papel es, por el contrario, de colaboración en la actividad fiscalizadora y en asegurar que no haya obstáculos, burocráticos o de cualquier otro orden, que perturben el abastecimiento por los conductos comerciales y de las cooperativas y el respeto a los precios oficiales".

El papel relativamente secundario que se asigna a las JAP, ha sido enfáticamente reiterado a los comerciantes. El 10 de diciembre, el Ministro de Hacienda, Orlando Millas, dirigió un oficio al Registro Nacional de Comerciantes cuyo contenido —en las actuales condiciones— parece cargado de ingenuidad. Según el diario "El Siglo" de esa fecha, el oficio ministerial tiene como objeto "dejar en claro que tanto las autoridades como los propietarios de negocios establecen el compromiso de luchar en contra del mercado negro y la especulación "El oficio dice textualmente : El gobierno tiene el propósito de que el comercio sea, conjuntamente con las cooperativas legalmente constituidas, el último punto de contacto con el público consumidor"

A pesar de estas concesiones —que se hacen a título de "conquistar las capas medias"—, el gobierno no ha podido permanecer a brazos cruzados ante el vasto fenómeno del mercado negro. Sin embargo, cazado en las contradicciones de su actual política económica, no ha buscado apoyarse en las organizaciones de masas (JAP, sindicatos, cooperativas, comandos comunales, etc.), sino que ha apelado al método tradicional de un proyecto de ley sobre delito económico.

Aparte de que el procedimiento parlamentario es demasiado lento (en los hechos no habrá trabajo legislativo normal hasta mayo al instalarse el nuevo Congreso), la actual mayoría derechista del Senado y la Cámara de Diputados hacen impracticable el método elegido por el gobierno.

Pero, ¿el mercado negro es simplemente una cuestión susceptible de eliminar con herramientas legales? En este punto las dudas son muchas. Particularmente porque el mercado negro ha logrado sobrepasar todas las barreras que le oponían las leyes, reglamentos y organismos oficiales vigentes. Ha pasado a ser un fenómeno habitual en la vida diaria de los chilenos, del cual recogen fabulosos beneficios los mismos sectores a los que ciertas autoridades intentan halagar en desmedro del control y participación de las masas.

Hay numerosos artículos de uso o consumo habitual que han desaparecido por completo del comercio. Pero se les encuentra a elevado precio en el mercado negro. Desde los cigarrillos hasta el aceite o el azúcar, pasando por la carne de res y ave, harina, telas, artefactos eléctricos, etc., se compran en el mercado negro a precios que desbordan los índices oficiales de inflación que en noviembre llegó al 143% en once meses.

MERCADO NEGRO DESBORDADO

La crisis de octubre, al liquidar los stocks de enlace en las distribuidoras, creó una situación de escasez que no ha podido ser superada. Al mismo tiempo, la inflación sin freno ha creado condiciones adicionales para incentivar el mercado negro, donde cada producto se vende con elevado margen de ganancia.

El comercio —en términos generales— ha logrado crear una doble actividad. La venta restringida de artículos a precios oficiales funciona paralelamente con el mercado negro en "beneficio" de los clientes de confianza, o sea de aquellos consumidores que no protestan por los precios que se les cobran.

Estos mismos comerciantes, a los que se ofrece toda suerte de garantías en nombre de su presunta colaboración para reprimir la especulación, son los promotores y beneficiarios del mercado negro. Un comerciante honesto, en estos momentos, se tiene que conformar con utilidades muy bajas respecto a las que obtienen la mayoría de sus colegas a través de operaciones de mercado negro.

El mercado negro es un cáncer que corroe todo el sistema económico y que afecta la vida de un país en todo orden de cosas.

Hay numerosos funcionarios de empresas Públicas o privadas que actúan en el mercado negro. Personas, por ejemplo, que poseen un automóvil, se movilizan por las ciudades ofreciendo carne, pollos, aceite, quesos, jamón, etc., a precios elevados. Verdaderas redes —que de clandestinas tienen muy poco— se han formado para negociar en el mercado negro, incluyendo productores, distribuidores y, por cierto, hasta consumidores que así se garantizan un abastecimiento oportuno, generalmente superior a sus necesidades.

El mercado negro, entre otras consecuencias, produce ese resultado: una distribución injusta. Las familias de mayores recursos económicos —y de mejores vinculaciones con el mercado negro—, obtienen los productos que solicitan sin ninguna limitación. En cambio, las familias obreras o de la pequeña burguesía pobre, carecen a veces de todo lo esencial. La consecuencia política evidente de esta situación es que el gobierno de la Unidad Popular pierde apoyo justamente en los sectores que, como se demostró en octubre, son su pilar fundamental.

Los que ganan con el mercado negro son los grandes capitalistas que mueven stocks de los artículos más escasos en el comercio. Enseguida tos "distribuidores" que esquilman a los consumidores y que en un mercado negro masivo, como el actual, van desde "corporaciones" que se han formado para operar en el comercio ilegal, hasta el modesto lustrador de calzado que ofrece a su cliente una caja de cigarrillos a un precio tres veces superior al oficial.

SUGERENCIAS DE LA BURGUESÍA

La burguesía no sufre en absoluto tos efectos del mercado negro. Por el contrario, su acumulación de dinero ha crecido notoriamente y en la actualidad ni siquiera una parte de sus utilidades se orienta a la inversión reproductiva o a la reposición de maquinarias. Según cifras de la Confederación de la Producción y el Comerció, la producción industrial habría aumentado entre un 4.9 y un 3.3% en relación a 1971; pero en ese año —respecto a 1970— el aumento fue del 8%, debido a la utilización de la capacidad instalada ociosa de las fábricas. La baja del crecimiento de la producción industrial, sin embargo, no ha tenido su réplica en las utilidades.

Los beneficios de la industria y del comercio han seguido en constante aumento en los dos últimos años. La organización empresarial, sin embargo, tiene la desfachatez de proponer al gobierno la adopción de "una serie de medidas que son muy ortodoxas en materia de política económica pero que, sin embargo, en las circunstancias actuales implican crear una fuerte tensión social, con alto costo político". Ellas son: congelar sueldos y salarios; reducir los gastos fiscales y destinar un mayor porcentaje a gastos de inversión; implantar un sistema de ahorro forzoso; y de valuar el tipo de cambio. [7]

En lo que se refiere a la devaluación monetaria, política que tradicionalmente se aplica por "consejo" del Fondo Monetario Internacional, cabe señalar que el FMI ha seguido manteniendo sus vinculaciones habituales con Chile y aparte de las visitas de sus misiones, para examinar aspectos específicos de la política monetaria de nuestro país, ha otorgado préstamos muy celebrados por la derecha. Recientemente el FMI —para disimular el carácter del bloqueo imperialista a Chile— concedió un préstamo por 42 millones 800 mil dólares para "compensar" la baja en el preció del cobre en la balanza de pagos.

LA CORRUPCIÓN MORAL

Pero el mercado negro tiene una repercusión mucho peor en lo que se refiere a la formación de la conciencia, factor esencial en un proceso revolucionario.

La comisión política del Partido Comunista, en un llamado a luchar contra el mercado negro y la especulación, declaró el 20 de diciembre que "los traficantes del mercado negro merodean en las puertas de las fábricas. Desde allí parte el acaparamiento que crea la escasez artificial... La reacción aprovecha la ideología burguesa que todavía perdura en la conciencia de muchos. Hábitos como "el ventajismo", el sacar provecho de las circunstancias, corrompen a los trabajadores incitándolos a convertirse en pequeños especuladores, al entregar al mercado negro los productos de sus propias fábricas".

Esta crítica es rigurosamente cierta. En numerosas fábricas son los propios trabajadores —que tienen derecho a una cierta cantidad de productos a precio de coste — los que abastecen el mercado negro. En algunas empresas una parte, del salario se esta pagando en productos que el trabajador negocia con utilidades, acrecentadas a su vez por quienes actúan organizadamente en el mercado negro.

El mercado negro, como puede verse, no sólo castiga al pueblo en lo económico. También —y esto es más grave— constituye un factor de corrupción en gran escala. Los casos concretos en esta materia presentan un panorama estremecedor. Por supuesto, se trata de la pervivencia de la ideología burguesa, pero mucho más difícil es combatir esos vicios si no se desalojan drásticamente las concepciones reformistas que durante largos años han manejado al conjunto de la clase obrera. En ese sentido, hoy se están pagando duramente los errores de conducción del pasado, política "en la cual tozudamente algunos persisten.

LA LIBRETA

Hace varios meses un partido de la UP —la Izquierda Cristiana—, propuso públicamente la adopción de la libreta de racionamiento para hacer justa la distribución de alimentos. Su planteamiento no sólo no fue escuchado, sino que, además, otros partidos de la UP lo impugnaron, señalaron que la libreta era la mejor manera de ayudar a la burguesía en su campaña de amedrentamiento de las "capas medias". Así hemos llegado a la actual situación en que el mercado negro ha desbordado todos los diques que pretendió oponerle un anticuado e ineficiente aparato estatal. Sólo las masas organizadas, en ocasión de la crisis de octubre, demostraron vigor y capacidad para someter la especulación. La lección era evidente y sin embargo se la menospreció. Se ha optado por medidas en la superestructura, como la creación de una secretaría Nacional de la Distribución y el proyecto de ley sobre delito económico. Tales iniciativas irán al fracaso si no se entrega poder directo a las masas organizadas nacionalizando la distribución y estableciendo por medio de la libreta el derecho al consumo de todas las familias. y A la libreta sólo le tienen temor los especuladores los acaparadores y los privilegiados de este sistema en que el consumo no está relacionado con la necesidad sino con el poder económico del comprador.

J. C. M.


Análisis

MUJER Y POLÍTICA

CUANDO estas dos palabras, política y mujer, son propuestas inmediatamente las asociamos a las ideas de elecciones, posiciones de derecha y de izquierda, mujeres diputados o Jefes de gobierno.

Al mismo tiempo, consciente o inconscientemente, pensamos que a fin de cuentas si bien la mujer vota y es elegida poco ha cambiado hasta hoy su posición en el mundo. Como grupo todavía aceptamos recibir salarios mas bajos que los hombres por igual trabajo, raramente somos promovidas a puestos de dirección, no podemos decidir sobre nuestro propio cuerpo, sobre nuestros hijos, sobre el trabajo que queremos hacer, e incluso, si trabajamos fuera de casa, tampoco las responsabilidades del hogar dejan de ser nuestras.

Para entender la posición del hombre y de la mujer frente a la política, necesitamos volver un poco atrás en la historia, a la época que precede a las conquistas democráticas.

Al fin, ¿qué es la POLÍTICA?

Leemos en el diccionario (Petit Robert):

POLÍTICA: participar de la organización, del ejercicio del poder en una sociedad organizada, en el gobierno de un Estado.

PODER: poderes públicos, conjunto de autoridades que pueden imponer reglas a los ciudadanos.

¿Quién entonces participa de ese poder? ¿Por qué las mujeres no han conseguido modificar su situación en relación a la dependencia del hombre en los países donde vota hace más de 50 años?

El poder fue ejercido durante siglos por grupos que se sucedían hereditariamente. El grupo acumulaba el poder político, el económico y el jurídico. El feudalismo, la monarquía absoluta, independientes del pueblo. El pueblo trabajaba y con su tributo sostenía a ese grupo que ejercía el poder y que en cambio le daba protección militar a sus tierras, en caso de invasiones, o iniciaba guerras de conquista que aumentaban su riqueza con la anexión de nuevas tierras. Hubo durante ese período algunos casos aislados de reinas que asumieron el poder y también algunas mujeres de origen popular, históricamente conocidas, que participaron en las luchas en torno al poder, como Juana de Arco y otras.

Históricamente surge a fines de la Edad Media un grupo que comienza a disputar la hegemonía hasta entonces mantenida por la nobleza. Integrado por artesanos, comerciantes urbanos, a través del control del oro y de préstamos, obtienen cierto poder económico.

La revolución francesa, finalmente, en 1789, cierra esa fase del feudalismo e implanta la república como forma de ejercicio del poder. Algunos países mantienen todavía una monarquía limitada (Inglaterra, Holanda, por ejemplo). En 1840 el sufragio universal es proclamado en Francia, seguida por otros países con pequeños intervalos y bastante derramamiento de sangre. Pero ese derecho a voto seguía restringido todavía a aquéllos que poseían bienes y que pertenecían a ciertas clases sociales. A fines del siglo XIX se extendió a todos los ciudadanos mayores de edad cualesquiera que fueran su origen y sus bienes, excepto a la mujer. Vale decir, la mujer no era considerada una ciudadana independiente, autónoma, dentro de la filosofía reinante. Era el complemento del hombre dentro del matrimonio.

Entonces los HOMBRES empezaron a tomar conciencia de que podían interferir en el ejercicio del poder, a través de la elección de sus representantes. Comprendieron que el individuo depende de quien ejerce el poder, pero el poder no existe sin el individuo. Sólo su trabajo genera riquezas. Y así se sucedieron las conquistas democráticas: sistemas de gobierno fueron sustituidos, la esclavización del hombre fue abolida, la propia noción de igualdad fue revisada y redefinida.

LA MUJER ignoraba todavía que pudiera tener una opinión y escoger sus dirigentes. Aceptó durante algún tiempo que "los hombres" representaran e interpretaran sus intereses. La negación del derecho a la ciudadanía, al voto, fue, sin embargo, la discriminación mas evidente hecha a la mujer, porque surgía en un momento en que una nueva filosofía se imponía, la del reconocimiento de la igualdad de los ciudadanos frente a la ley. La mujer perteneciente a la clase de los señores feudales usufructuó de los privilegios de esta clase, en relación a las mujeres del pueblo. Es claro que sufría una serie de limitaciones por el hecho de ser mujer y no hombre, pero, dentro de cierta coherencia del sistema, su integridad física y la de sus hijos era garantizada en la infancia, juventud y vejez, tuviera o no marido vivo, pues pertenecía antes que nada a una comunidad dentro de su propiedad, de su castillo. No veía nada de común entre ella y la mujer del pueblo, hecho justificado además por la inmensa distancia existente entre el señor feudal y el campesino, sobre el cual el señor tenía poderes casi ilimitados e indiscriminados.

Luego, con la transformación de esos valores, y la ascensión de una clase burguesa oriunda del pueblo y candidata al poder, surge la idea de que TODOS los HOMBRES tienen derechos iguales delante de la ley. ¿Por qué entonces la MUJER no es incluida en la colectividad HOMBRES? ¿Por qué la MUJER del señor feudal identificada a su hermana campesina quedan ambas FUERA del derecho de ciudadanía a menos que un hombre la representara, a pesar de la superioridad cultural media de la mujer noble sobre la mujer del pueblo?

Napoleón definió bien la ideología de la época: "¿Y de qué os quejáis, al fin, señoras? ¿No les reconocemos nosotros una alma? Y sabéis que muchos hombres dudaron. Pretendéis la igualdad. Pero es locura: la mujer es nuestra propiedad, nosotros no somos la suya; porque ella es quien nos da los hijos, y el hombre no se los da. Ella es por tanto de su propiedad como el árbol fructífero lo es del jardinero" (Memorias de Santa Helena —t. IV, p. 102).

En la nueva sociedad industrial que surgía, las condiciones de vida de toda la población se modificaron. Grandes masas de trabajadores iban a vivir al lado de las fábricas. La posición de la mujer dentro de la gran familia del tipo extensivo, que la abrigaba y protegía (sin duda que oprimiéndola también), adonde había un suegro y cuñados además del marido, se transforma en una vida dependiente material y afectivamente de un solo hombre, su marido, limitada únicamente al contacto de su familia, compuesta de madre, padre e hijos solamente, sin otras personas viviendo en la misma casa y dividiendo tareas. Ese fue el caso, y tanto de la burguesa como de la mujer del obrero.

A ambas les fue negado el derecho de ascensión a la ciudadanía. Yo colocaría históricamente en este momento el origen de la identificación de la mujer como grupo dentro de la sociedad, más allá de la clase social a la que pertenece. En el instante en que un gran paso es dado por la humanidad, con la lucha de todos sus miembros, hombres y mujeres, masivamente los HOMBRES niegan a las MUJERES el privilegio del voto y la participación en el poder. Las mujeres toman entonces conciencia de que tendrán que luchar, con el apoyo de una pequeña minoría de los hombres, para obtener su propia emancipación, contra la presión de la mayoría.

Votar fue por eso la piedra de toque de las reivindicaciones feministas en el siglo pasado y en el inicio de este, por falta de argumentación sólida en contra, gradualmente entra en nuestras costumbres nacionales. Alrededor de esta lucha se reunieron las primeras mujeres, sufriendo toda una serie de vejámenes y oposiciones para obtener ese derecho. Dos Estados de Norteamérica lo concedieron antes de 1800. Después siguen Rusia en 14364, Australia en 1867, casi al fin del siglo XIX Suecia y otros países nórdicos. Más tarde la legislación federal extendió el voto a todo el territorio de los Estados Unidos. En Inglaterra la lucha fue la más violenta de que se tiene noticia, con mujeres muertas en la lucha por ese derecho, antes de 1888. La francesa sólo lo obtuvo en 1945 (el Código de Napoleón es uno de los más retrógrados en relación a la mujer y mantiene hasta hoy artículos inusitados en otros países). En Suiza la mujer vota desde 1971 pero todavía no en todos sus cantones.

En América latina conforme a los limitados datos que poseo, ese derecho se ejerce en Argentina, Brasil y Perú desde 1932 y en Chile desde 1947.

En el Brasil hubo un hecho curioso: en 1929 en el estado de Rio Grande del Norte las leyes fueron interpretadas como si no presentaran ningún impedimento al voto femenino, con lo que se podría estimar que la mujer empezó a votar, pero solamente en ese estado, antes del 32. En 1935, cuando la revuelta contra el gobierno constituido, fue ese el único estado donde la toma del poder que duró algunos días fue hecha por civiles, constituyéndose un soviet que gobernaba Natal, la capital. En los otros Estados brasileños la lucha se restringió a los militares, sin constituirse ningún gobierno provisorio de carácter popular.

La mujer conquistó así, oficialmente, a través del derecho a votar y ser elegida, su participación individual al poder, en la política. De hecho, ya había entregado su participación individual al poder, al lado de los hombres en las revoluciones sociales, pues una revolución es nada más que una forma violenta de imponer una solución política.

El voto secreto fue un gran paso para la afirmación individual de la mujer. Fue su primer poder político consciente, su primer contacto cívico con sus contemporáneos. Ese poder le dio importancia a los ojos de aquellos que pretendían ser elegidos. Era una decisión personal, íntima. Su opción no podrá serle reprobada. Nadie necesitará saber cuál escogió, a pesar de que estará contribuyendo a escoger a los que decidirán la vida de su grupo.

Al mismo tiempo el voto secreto de la mujer fue también la primera brecha en la homogeneidad de la familia, en la unidad de la pareja. Está en contradicción con toda la filosofía reinante en el mundo contemporáneo. Para mantener la tradición de unidad del matrimonio ante la sociedad, el derecho de voto sólo podría ser dado a las solteras, divorciadas o viudas. Votar es la única acción de la mujer en que ella es de hecho y de derecho igual al hombre. Es cierto que en una encuesta hecha en Francia sobre la decisión de la mujer en las urnas, se constató que ella vota casi 100% en armonía con el hombre, tiene una abstención mucho mayor, y en el caso de la mujer sólo vota para mantener el statu quo.

En Chile la abstención de la mujer es menor que la del hombre, pero vota también en forma conservadora. Sería necesario verificar la universalidad de esos resultados en países donde la mujer ejerce el derecho de voto desde hace más tiempo, y en donde participa de la producción en mayor porcentaje. De cualquier forma, son resultados previsibles y justificados, puesto que el carácter esencial de la mujer complementario del hombre y dependiente de él no ha sido modificado por la sencilla obtención del derecho de voto. Su psicología de sumisión y dependencia se mantuvo, condicionada por decenas de medidas ratificadas por ley. De allí quizás el casi estancamiento que los movimientos de reivindicaciones feministas sufrieron, después de la obtención del voto.

No vieron las mujeres las otras discriminaciones legales de que eran víctimas y que en cierta forma casi neutralizaban su derecho de opción en el momento de votar.

La unidad social, jurídica y económica de la sociedad era la familia, todavía lo es, y no el individuo, sea hombre o mujer. El responsable por los intereses de esa familia es oficialmente su jefe, el padre, siempre que haya un hombre y una mujer (madres solteras, viudas, divorciadas salen de esa regla, se tornan jefes de familia pero continúan sin participar de las ventajas sociales en la misma medida que el hombre). La ley y las costumbres reforzadas por esas leyes protegen a la madre de familia que tiene un marido legal vivo.

Los deberes, privilegios y poderes de ese jefe de familia son mayores y menores conforme la nación a la que pertenece, a la legislación vigente por último. El refuerzo que el Estado da a la vida conyugal legalmente constituida es inmenso a través de su legislación. Para citar algunos ejemplos: la pensión de viudez es pagada a la mujer que pierde el marido. Aun siendo ella asalariada, aunque se le haya descontado de su salario durante años sus contribuciones sociales, él no tiene derecho a la pensión de viudez, lo que implica un tácito reconocimiento de que a él le toca la protección de los intereses de ella, aún después de su muerte, ya que por definición ella es incapaz de protegerlo. El hecho real y concreto de que sea una asalariada es un detalle incómodo y contradictorio, y caro en demasía para que la sociedad lo reconozca.

Los solteros pagan impuestos a la sociedad (Brasil, Estados Unidos, Francia y otros países). El marido escoge el local de la residencia de la familia. El marido es responsable por las deudas contraídas por la mujer, y a la inversa no siempre es así.

En una crónica de M. Mazeaud, jurista francés, que tuvo gran repercusión, éste escribía:

"¿Será viable una familia en la cual nadie, ni el marido ni la mujer manden o —viene a ser lo mismo— en el cual el marido y la mujer manden uno y otro?"

"Toda agrupación humana necesita no solamente su eficacia, sino para poder durar, de una autoridad... Si nadie manda, el sentido de las responsabilidades se diluye. Nadie quiere asumir las decisiones".

Lo que no explica Mazeaud es por qué tendría que ser el jefe, y por qué no en cada situación la pareja determine el responsable.

En la división de las tareas sociales, dentro de la familia, cabe al hombre la mayor o total responsabilidad del sustento de los suyos y a la mujer las responsabilidades de la vida doméstica, vida afectiva y sexual del marido, maternidad y trabajos de la casa propiamente dichos. (La vida sexual y afectiva de la mujer siempre fue responsabilidad del marido, en todas las sociedades contemporáneas. La del marido varía conforme al país: poligamia institucionalizada y adulterio castigado o caracterizado de forma diversa para el marido o la mujer).

El marido recibe un salario. Según Marx, así se define la remuneración que el trabajador recibe por su trabajo: "El valor de la fuerza de trabajo es determinado por el valor de los objetos de primera necesidad indispensables para producir, desarrollar, conservar y perpetuar la fuerza de trabajo".

Le cabe por tanto a la mujer el invisible trabajo de perpetuar (por la reproducción y crianza de los hijos) y conservar (por la alimentación y asistencia) la fuerza de trabajo del hombre.

Luego, si la vida económica y social de la mujer casada es responsabilidad del jefe de la familia, seria coherente que sólo a él le tocara la elección de sus representantes junto a los poderes administrativos. Ella sólo debería hacerlo cuando fuera jefe de familia, vale decir, madre soltera, divorciada o viuda. Sólo él debería también saber cuáles son las leyes y preceptos que le traen mayores beneficios para sí y los suyos. Recibe por eso una educación distinta de la mujer, participa directamente de la fuerza de trabajo y producción de su país. La participación de la mujer en la producción social es indirecta. Cumple sus deberes con el marido e hijos y esta producción le es remunerada a través del salario de su marido, como se dejó ver arriba. Claro que en los casos de las mujeres jefes de familia ellas no habrían recibido esa educación, pero por el hecho de haber nacido mujeres, y por la fuerza de las circunstancias de verse privadas de un hombre, y haber asumido en el plano económico la doble función de vender fuerza de trabajo a la sociedad y de hacerse cargo de las tareas domésticas (casa, hijos), fueron marginadas en cuanto a la manifestación de sus ansias y necesidades.

¿Por qué entonces no se dio el derecho de voto sólo a esas categorías de mujeres, excluyendo a las legalmente casadas, con marido vivo, de la ciudadanía? Porque antes que nada a las sociedades hasta hoy día les interesó mantener la unidad indisoluble del casamiento monogámico, y votar es un privilegio. ¿Si fuera concedido a la madre soltera solamente, cuál sería la garantía de que las mujeres masivamente no optarían por esa solución?

Dar el derecho de voto a la mujer casada es incurrir en una serie de contradicciones. Darlo solamente a la jefe de familia fuera del casamiento (matrimonio), corresponde a dar un privilegio a quien está fuera de la situación legal aprobada por la sociedad. Veamos algunas de las contradicciones entre el derecho de votar y ser elegida y la legislación referente a la mujer casada, conforme existió en muchos países, y que todavía sigue existiendo en gran parte:

La dependencia conyugal prosigue. El acceso a la cultura y a la información le era prohibido legalmente (no tenía acceso a diversos sectores de la instrucción) y por tradición cultural (leer periódicos, ocupación masculina, así como interesarse en política). Pero ahora el trabajo externo sin autorización del marido está prohibido, a veces bajo la forma indirecta de entregarle a él el derecho de escoger el local de residencia de la familia. ¿Cómo entonces candidatearse a un cargo electivo? ¿Cómo ejercer un mandato fuera de su residencia? En Chile hasta hoy la ley permite al marido abrir la correspondencia de su mujer, en Francia esto fue modificado recientemente. La mujer si bien es considerada por centenas de electores apta para asumir cargos de responsabilidad, depende de la decisión de su marido hacerlo... este puede leer su correspondencia aunque sea senadora... de cierta forma la opinión del marido pasa por encima de la decisión del Estado que la apoyó.

La Fontaine describe en la fábula "La Parte del León", la comunidad creada por una ternera, una cabra y una oveja "con el león". Deberían dividir todas sus presas en cuatro partes iguales. Así lo hicieron. El león se apropió de la primera por ser el león, de la segunda por ser el más fuerte, de la tercera por ser el más valiente. En cuanto a la cuarta el rey de los animales amenazaba estrangular a aquella de sus compañeras que de ella osase privarlo.

Es más o menos lo que pasa entre el hombre y la mujer en las legislaciones vigentes. En particular cuando el salario del marido no es suficiente para la mantención de la mujer y de los hijos. Ella también trabaja fuera de casa sin abandonar las tareas del hogar.

Cuando a través de sus luchas los trabajadores conquistaron el límite de sus horarios de trabajo, les pareció más cómodo ignorar el segundo aspecto de la vida de la dueña de casa. Aún en los países socialistas hoy día todavía a la mujer le toca la responsabilidad del trabajo doméstico. El trabajo externo es enarbolado como bandera de la liberación da la mujer. Y lo es, liberación de la clausura, de un trabajo no escogido, sólo aceptado, repetitivo, monótono, sin perspectivas. Pero es necesario que ese trabajo doméstico sea ejecutado por alguien, que la sociedad en general tome las medidas necesarias para que no le toque exclusivamente a la mujer. Es indispensable la industrialización del trabajo doméstico. Equipos colectivos y servicios colectivos, como lavanderías, cocinas, equipos de limpieza de las viviendas individuales, además de guarderías infantiles por 24 horas, semi-internados desde el curso primario, hasta el secundario, etc. En resumen, servicios ya desarrollados en pequeña escala y sólo accesibles a las familias de alto poder adquisitivo en los países industrializados.

¿Por qué la mujer de comercio o médico cuando llega a la casa tiene que limpiar su residencia y por qué su marido chofer o abogado no tiene que hacerlo? Y eso que no citamos a la pareja de obreros..

Son preguntas sin respuesta coherente.

Luchar para que sean contestadas es la función política de un movimiento feminista.

La distinción entre la mujer-diputado y la feminista-diputado surge de sus posiciones frente a estos problemas. Aquélla resuelve los problemas incorporados de leones, cabras ovejas y terneras, manteniendo la posición de cada uno donde y como está. Esta asume su posición de mujer y busca superar las injustas limitaciones que la sociedad hasta hoy día opuso a su sexo.

Hacer el levantamiento de estas limitaciones, estudiarlas bajo todos los ángulos, elaborar la nueva estructura necesaria para incorporar a la mujer como individuo "entero" a la sociedad, su táctica y estrategia de lucha, esta es la tarea de una política feminista. Claro está que sólo una economía socialista tendrá condiciones para asimilar toda la masa de nuevos asalariados que se incorporarán a la producción, cuando la mujer sea liberada de su tarea doméstica. Pero el advenimiento del socialismo por otro lado no es suficiente por sí solo para terminar con la discriminación en relación a la mujer. Por lo menos hasta hoy no lo fue en los países socialistas.

Esta "revolución cultural" no es sin embargo, o no debería ser una lucha reivindicativa limitada a las mujeres. Sus consecuencias atingen a toda la sociedad, hombres y mujeres, de la misma forma como las victorias anti-racistas no beneficiaron nunca solamente a las razas oprimidas. Es una lucha que agudiza las contradicciones internas del capitalismo, y en los regímenes socialistas será la realización de lo que Lenin dijo: “la verdadera liberación de la mujer, el verdadero comunismo, sólo empezará dónde y cuándo comience la lucha de las masas (dirigida por el proletariado que asumió el poder) contra la pequeña economía doméstica, o, más exactamente, cuando ésta sufra su transformación masiva en gran economía socialista”. (Moscú; 1919 La Gran Iniciativa)

La mujer madre, profesora, educadora, es quien, fundamentalmente, trasmite valores en una sociedad. Si ella VIVE una realidad moral, cívica y económica, contradictoria e hipócrita, esto sólo reforzará valores falsos en las futuras generaciones, perpetuándolos.

DANDA PRADO


Entrevista

CORVALÁN, A CALZÓN QUITADO

LA grabadora tiene un rol significativo en el periodismo actual. Los periodistas reemplazan el lápiz y el papel por la "cassette". El diálogo vivo, directo, ha desplazado la semblanza subjetiva que trazaba el cronista. El contrapunto de preguntas y respuestas, a veces éstas mucho más audaces que las primeras, van mostrando al lector —casi como si lo oyera.—, el pensamiento íntimo del personaje sometido a la curiosidad de la grabadora. En este caso [8] se trata de Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista de Chile, que en 27 "cassettes" (60 minutos cada una), se refiere a una variedad de temas interesantes. El libro de Eduardo Labarca puede ser considerado una buena muestra de las legítimas relaciones públicas del Partido Comunista. Sus preguntas logran el objetivo declarado: recoger infinitas inquietudes "que están en la mente de muchos".

Por ejemplo, "¿qué sucedería si en las elecciones de 1976 pierde la Unidad Popular y gana una combinación derechista - demócratacristiana o cualquiera fórmula de oposición?".

CORVALÁN: "Ya le di mi opinión al respecto. Pero lo que está planteado hoy es, ante todo, que en un instante de dificultades graves, las fuerzas reaccionarias traten de terminar con el gobierno actual por caminos extraconstitucionales o supuestamente constitucionales. Si esto no ocurriera —y nuestra obligación es hacer todo lo posible porque esto no ocurra—, en otros términos, si logramos atar las manos del enemigo, impedir el golpe de Estado, impedir la sedición y asegurar la marcha constitucional del país, si logramos, por lo tanto, que el gobierno del Presidente Allende termine su período y cumpla su programa, por lo menos en lo fundamental, podremos conquistar a aquellos sectores populares que en este minuto no están con nosotros o pudieran estar llenos de dudas e incomprensiones. Y en tal eventualidad, no veo la posibilidad de que el adversario pudiera recuperar tan fácilmente las posiciones perdidas a través de las elecciones de 1976".

Labarca insiste en el tema y Corvalán termina por admitir la hipótesis de la derrota de la UP en 1976. En ese caso, dice, surgirían dos tendencias. "Habría quienes estarían por el reconocimiento de la victoria de las fuerzas adversarias a la UP y quienes pensarían que esto no debiera hacerse. Es claro, se podrá decir que si nos atenemos a la letra de la Constitución y de la Ley no habría más que entregar el gobierno... (Pero) no sólo operan la fuerza de la Ley y la fuerza de la Constitución en situaciones de esta naturaleza, sino otros factores".

El periodista, a quien las respuestas hacen recordar las parábolas de Jesucristo, basadas en ejemplos indirectos, insiste: "¿El PC estaría dispuesto a que se entregara el gobierno a la oposición si la UP pierde en 1976? Esta es la cuestión, compañero Corvalán".

CORVALÁN: "Esta es una pregunta, estimado compañero, fuera de tiempo y fuera de foco. Yo quisiera decirle que, es claro, nuestra orientación es actuar dentro de la Constitución y de la Ley Pero también nuestra obligación es actuar teniendo en cuenta las posibilidades que se puedan crear. Y para mí, la actitud que habría que adoptar en ese momento hipotético, estará determinada por el curso que tome el proceso en estos años. Se trata de llevar adelante este proceso. De convertirlo en irreversible, de lograr realmente que la clase obrera asuma el papel dirigente".

LA VIA NO ARMADA

Este diálogo resulta particularmente interesante en el libro de Labarca, si se considera que Corvalán estima que el PC ha hecho un aporte importante a la teoría revolucionaria. "Como partido, dice, hemos dado nuestro aporte, reconocido mundialmente en lo que respecta a la posibilidad de alcanzar el poder político a través de una vía no armada". El aporte del PC a la victoria electoral de 1970, señala, "fue particularmente decisivo". Esto obedece a que el PC sostuvo la política de la Unidad Popular "con la fe del carbonero". Ya en el prólogo del libro, Labarca nos recuerda que en su congreso, en 1956, el PC "predijo la posibilidad de conquistar en Chile un gobierno de izquierda, por una vía no armada, a través de elecciones". Dos años más tarde "un pequeño y menudo profesor primario, hijo de maestro y de una campesina analfabeta", Luis Corvalán, fue elegido secretario general del PC. Desde entonces ha tenido en sus manos las riendas de una práctica política que condujo al actual gobierno de la UP.

Claro que la vía no armada no aparece todavía respaldada por una revolución consolidada o irreversible, como implícitamente lo reconoce el propio entrevistado. Entre las recientes crisis de septiembre y octubre, Corvalán juzga que fue más peligrosa esta última. "En septiembre —dice— existió el peligro de un golpe por sorpresa, de estilo tradicional, que de haberse perpetrado podría haber creado una situación peor".

EL GABINETE CON LAS FF.AA.

Sin embargo, como resultado de la crisis de octubre fueron incorporadas las FF.AA. al gabinete. Corvalán revela: "Cuando el Presidente de la República nos planteó este problema por primera vez, en el instante que el paro llevaba unos quince días, dijimos que no nos oponíamos por principio, que era un problema digno de considerarlo, que en ese momento no estábamos convencidos de la necesidad de dar este paso, pero a la semana siguiente nuestra opinión fue categóricamente favorable". Aclara Corvalán que no se trató de un cambio de opinión, sino que el papel jugado por las FF.AA. en la defensa del orden interno, hacía lógico que tuviera una proyección ministerial.

Corvalán cree que el programa de la Unidad Popular "en sus términos, textuales y aplicado dentro de los marcos legales no merece objeción de los institutos armados por su contenido esencialmente patriótico". Observa el secretario general del PC que ese programa intenta sacar a Chile del subdesarrollo, por lo cual tiende "a crear condiciones materiales muy sólidas que aumentan la capacidad defensiva de la nación".

"No está descartada, dice, la posibilidad de que la realidad indique que deba (el actual gabinete) continuar más allá de marzo y que la colaboración, de militares y civiles en el gobierno se pueda transformar en una peculiaridad más del proceso revolucionario chileno. Esto está por verse".

La preocupación constante del PC por las "capas medias", se refleja en el curso de la entrevista. Para Corvalán "el éxito de nuestra revolución depende de la lucha, la organización y la unidad de las masas, del cumplimiento del Programa en sus términos literales, delimitando de una vez por todas, por ejemplo, las diferentes áreas de la propiedad. Porque hay que ser francos, si el enemigo tuvo a su lado importantes sectores de las capas medias, es porque en esas capas no había suficiente claridad respecto a nuestra verdadera posición. Esto debemos tomarlo con un sentido autocrítico y corregir con prontitud".

LAS ELECCIONES DE MARZO

Un aspecto importante de la entrevista a Corvalán, lo ocupan las elecciones parlamentarias de marzo. El secretario general del PC cree que la confederación que han formado el PN y el PDC se pudiera romper después de marzo ("no se olvide que allí hay contradicciones muy fuertes y que entre ellos existe una pugna por quién asume el liderazgo"). Corvalán sostiene que, siguiendo la tradición, se puede gobernar sin tener mayoría absoluta en el Congreso. "Hay una mayoría del país —dice— que acepta las reglas del juego constitucional que permite que un gobierno funcione aún sin tener la mayoría en ambas ramas del Congreso". Subraya: "El hecho de no tener mayoría en el Parlamento no es motivo en este país para que un gobierno no complete su período. Yo creo que lo completa no sólo porque tiene y tendrá holgadamente cuando menos el quórum mínimo indispensable que le permita legislar, que es el tercio, sino porque la mayoría piensa que este gobierno, legítimamente constituido como se dice en lenguaje tradicional, debe terminar su período".

Corvalán reitera el pensamiento de su partido respecto a un enfrentamiento armado con los enemigos de la revolución. "Nosotros pensamos —dice— que el enfrentamiento armado no es inevitable, aunque sí probable. Y creemos que hay que hacer todo lo posible, todo lo que podamos hacer, por evitarlo". De allí al tema de la lucha ideológica con la "ultraizquierda", como es lógico, sólo hay un paso. La actitud de la "ultraizquierda", señala, es negativa. Es "objetivamente una ayuda a la política de los reaccionarios". Tampoco ve "la posibilidad de un entendimiento con ellos, a menos que cambien fundamentalmente de posición". Profundizando en el tema, Corvalán agrega: "Somos partidarios de la disciplina social en los marcos de la lucha por el cumplimiento del programa. Somos contrarios a la política del tejo pasado en materia reivindicativa de los trabajadores. Somos partidarios de evitar, en todo lo posible, las huelgas en las condiciones del Gobierno Popular, porque de una u otra forma afectan a la producción, y de producirse, somos partidarios de que se resuelvan con la máxima prontitud, contemplando naturalmente los intereses de los trabajadores y también los intereses generales del movimiento y del país".

Corvalán señala que "no es fundamental, aunque es un buen ideal" que exista un solo partido de la revolución. "En una oportunidad, recuerda, dijo Waldek Rochet, secretario del partido comunista francés que esto del planteamiento del partido único fue una exageración, un abuso de Stalin".

La entrevista —ágil, locuaz y entretenida— termina con una nota amable. Corvalán confiesa que de no haberse dedicado a la política le habría gustado cultivar la tierra y criar animales.

Periodista: ¿Por eso cría pollos en su casa?

Corvalán: Por eso y porque prefiero los pollos caseros a los broiler.

Periodista: ¿Qué edad tiene Ud.?

Corvalán: Cincuenta y seis años.

Periodista: ¿Se siente viejo?

Corvalán: No. No me siento viejo, lo que no quiere decir que los años no empiecen a pesar físicamente.

Periodista: ¿Se siente cansado a veces de la larga trayectoria política?

Corvalán: No. Y tengo muchos deseos de darme tiempo para escribir un poco de lo que he visto y aprendido en la vida".

C. C M.


Planteamiento

PRESENCIA DE LOS CRISTIANOS EN LOS COMANDOS COMUNALES

"Si Uds. quieren tener una idea exacta sobre las primeras comunidades cristianas, no las comparen con las comunidades religiosas actuales; ellas se parecen más bien a las secciones locales de la Asociación Internacional de Trabajadores".

ESTA frase de Renan la cita varias veces Federico Engels en sus estudios sobre el cristianismo primitivo. Engels encuentra muchas semejanzas entre los primeros grupos obreros socialistas y los primeros grupos cristianos.

El cristianismo era en sus orígenes un movimiento de oprimidos. Era la religión de los esclavos, de los pobres, de los hombres privados de derechos, de los pueblos subyugados o dispersos por Roma. Eran perseguidos y torturados, como enemigos del género humano, enemigos del gobierno, de la religión, de la familia y del orden social.

¿Por qué en la Cárcel no hay presos fascistas, traficantes o acaparadores?

En relación a la huelga de hambre que sostuvimos en los días 13, 14 y 15 de diciembre, queremos aclarar:

1º) Que nuestra medida tuvo por objeto denunciar la escalada represiva que la Dirección General de Prisiones ejercía contra nosotros.

2º) Que a la vez demostramos cómo el régimen carcelario sigue Intacto, sirviendo su andamiaje a los dictados de los Tribunales de Justicia hasta en sus mas mínimos detalles, la función de las cárceles y carceleros sigue siendo la prolongación de las sentencias clasistas que dictaminan los Tribunales; fallos escandalosos y mano blanda para los ricos, los fascistas (Viaux, Cumsille, Vilarín), los privilegiados, que a su vez gozan de todas las comodidades Imaginables dentro de la Cárcel (cuando vienen a ella), mientras que los pobres, los trabajadores, campesinos y revolucionarlos que deciden enfrentar a sus enemigos de clase el rigor de las sentencias y del trato en la prisión está encaminada a lograr su destrucción física y moral.

3º) Que la Justicia y el régimen carcelario no han sido tocados por el gobierno. La UP a pesar de que posee la administración de prisiones y tiene a sus hombres en puestos claves, como ocurre y se repite en múltiples situaciones en el burocrático aparato estatal, no ha podido ni puede desarrollar una política de transformaciones de contenido revolucionarlo. Las contradicciones internas de la UP por un lado (cuoteo), sectarismo, por su condición policlasista, y por otro, su política conciliatoria destinada a forzar su antagonismo con los sectores burgueses en pro de conquistar una parte de su poder político y económico, limitan el accionar del gobierno y la movilización de la clase trabajadora sólo hasta donde la conducción pequeño-burguesa impone. Conducción que busca satisfacer intereses de tipo nacionalistas (capitalismo de Estado) dejando a un lado la lucha de clase proletaria y la movilización revolucionarla de los pobres y explotados.

4º) Que como resultado de esta situación en la Cárcel, y como reflejo fiel del sistema, existe persecución política contra los presos de Izquierda, así como contra funcionarios proletarios que son desplazados por parte de los mandos medios derechistas.

5º) Que esta persecución en contra nuestra tenía diversas manifestaciones: 16 horas de encierro, aislamiento, castigos reiterados, retiro de libros a compañeros de la Penitenciaría, allanamientos vandálicos, etc., todo esto planteado durante la huelga de hambre fue ganado en un 90%, quebrándole, de esta manera, la mano a quienes pretendían destruir nuestra capacidad de lucha y entrega.

6º) Que seguimos sosteniendo que la transformación definitiva del Poder Judicial en Tribunales Populares, la desaparición del oprobioso régimen carcelario y, en suma, la liquidación del sistema capitalista sólo se logrará mediante el poder armado dei pueblo y la instauración de la revolución socialista.

7º) ¿Por qué aquí en la Cárcel Pública de Santiago no hay presos de derecha, contrarrevolucionarios, fascistas ni traficantes ni acaparadores?

¿Por qué sólo hay presos políticos de izquierda revolucionarla, obreros y campesinos?

LIBERACIÓN O MUERTE VENCEREMOS

CÁRCEL PUBLICA DE SANTIAGO GALERÍA Nº 2
SANTIAGO, DICIEMBRE DE 1972

En los primeros escritos del cristianismo —escribe Engels— "aparece la convicción que se está en lucha contra todo un mundo, existe un ardor bélico y una certeza de salir vencedor. Todo esto que ha desaparecido en los cristianos de hoy, se encuentra en los socialistas".

En el prólogo a la obra de Marx "La lucha de clases en Francia", Engels escribe: "Hace casi exactamente 1600 años, actuaba también en el Imperio Romano un peligroso partido de la subversión. Este partido minaba la religión y todos los fundamentos del Estado; negaba de plano que la voluntad del emperador fuese la suprema ley; era un partido sin patria, internacional ... Este partido de la revuelta se conocía por el nombre de cristianos...".

El cristianismo que nació luchando contra el Imperio Romano, hoy se encuentra identificado con la ideología burguesa dominante. La crítica de Marx a la religión, en la medida que conocemos su fundamento científico, resulta para los cristianos un instrumento valioso para hacer la crítica del cristianismo. Si el cristianismo "minaba la religión y todos los fundamentos del Estado", ¿por qué hoy mantiene una religión alienante y sacraliza todos los fundamentos del Estado?

LA FUERZA HISTÓRICA DEL CRISTIANISMO

Los cristianos, en la medida que participamos activamente en la lucha de los trabajadores, debemos recuperar la fuerza histórica de ese cristianismo primitivo. Para esto se hace imprescindible el uso del materialismo histórico. Sin este instrumento científico podemos caer en nuevas "mistificaciones" o en un "socialismo utópico" que haría ineficaz nuestra acción.

Uno de los puntos centrales del cristianismo primitivo era el que señalaba Engels: "minaba todos los fundamentos del Estado".

Existe un "poder burgués", creado en Chile por una minoría, que oprime a millones de chilenos. Este poder burgués se ha ido haciendo cada vez más fuerte y ha creado, después de casi un siglo de trabajo, el Estado burgués. Una burocracia estatal poderosa, un poder legislativo y judicial, un sistema educacional y un aparato represivo eficaz. Ningún ámbito de la vida humana se escapa al dominio de este poder burgués. Es un poder cruel que genera un sistema de "violencia institucionalizada": mortalidad infantil, analfabetismo, alcoholismo, desnutrición, desempleo, alienación cultural. Es un sistema que destruye al hombre, divide la sociedad en clases, no permite una vida familiar y se mantiene comprando la fuerza de trabajo del hombre por un poco de dinero. En este sistema nadie surge sino a costa de la pobreza de los demás.

A este sistema la ideología dominante lo presenta descansando en los grandes. valores de la democracia, la libertad, el orden. A la "violencia institucionalizada" se la llama orden, libertad y democracia.

COMBATIR AL ESTADO BURGUÉS

La clase trabajadora, después de 80 y más años de lucha, ha conquistado algunos puestos dentro de este Estado burgués. Ha conquistado la cumbre del poder ejecutivo y algunos sillones en el Congreso. Pero todo el resto del Estado está todavía en manos de la burguesía. Si la clase trabajadora ha conquistado una parte del Estado, esto no significa que la clase trabajadora haga suyo, como algo propio, todo el Estado burgués. El estado burgués debe ser destruido. Es enemigo de la mayoría de todos los chilenos. Ciertamente esta destrucción no se hace de un golpe. Es un proceso largo y difícil. Pero esto no significa que dejemos de denunciar y desenmascarar el Estado burgués. Debemos hacer mucha claridad sobre el carácter del Estado.

La poca denuncia y claridad ideológica sobre el carácter burgués del Estado, ha dado pie al engaño masivo de los chilenos. La burguesía demuestra aquí un cinismo y una hipocresía sin precedentes. Todos los males del Estado que ellos han construido, se los achacan ahora al gobierno. Lo que tiene su causa profunda en el sistema que impera en Chile, lo presentan como causado por la UP. La Unidad Popular aparece como la responsable de todo cuanto ha hecho y construido la burguesía.

LOS COMANDOS COMUNALES

Los llamados Comandos Comunales o Coordinadores son un lugar privilegiado para enfrentar política e ideológicamente al Estado burgués. No se trata de enfrentar al gobierno. En la medida que el gobierno responde a los intereses de la clase trabajadora y desde dentro del Estado combate a la burguesía y tiende a destruir el mismo Estado, en esa misma medida la clase trabajadora puede utilizar al gobierno en función de los intereses de las mayorías.

Los cristianos pueden encontrar en la lucha por constituir estos comandos comunales una trinchera eficaz para minar los fundamentos del Estado burgués. Una trinchera para combatir a muerte el poder burgués.. Las tareas son múltiples.' Individualmente los cristianos deben integrarse a los partidos y organizaciones que buscan constituir estos comandos. Los Cristianos por el Socialismo deben ser una fuerza de apoyo para unir al pueblo en los comandos. Este movimiento no es un partido político y como tal debe reconocer vanguardia en los partidos proletarios existentes. Pero como fuerza de apoyo puede realizar un trabajo eficaz para lanzar y apoyar los comandos. En diferentes lugares el movimiento Cristianos por el Socialismo ha invitado a todos los partidos de izquierda para que discutan el asunto de los comandos. En otros lugares han servido como enlace para invitar a las asambleas por frente a organizaciones de base, como las JAP, centros de madres y juntas de vecinos. Se hacen contactos, reuniones, se rompen prejuicios o sectarismos. Se agitan las líneas directrices de los comandos en todos aquellos grupos u organizaciones que aún no participan. Muchos tienen posibilidades de hacer educación política en grupos que no están en partidos y que no reciben ninguna educación política. Es necesario desbloquear a sectores marginados frente a tareas políticas de poder popular.

Si los cristianos no se juegan ahora en los comandos comunales seguirán utilizando medios artesanales y primitivos de trabajo. No se trata de salirse de las juntas de vecinos o de las JAP, sino de integrar todo el trabajo en organismos de poder obrero. Es hora de pasar, en el trabajo ideológico y político, del arado al tractor. Abandonar los métodos artesanales y usar métodos más científicos y eficaces de trabajo. La guerra al poder burgués desde la base, desde la constitución aún inicial pero poderosa de los comandos, exige unir fuerzas junto a la clase obrera. Unir los pobladores entre sí y con la clase obrera. Unir a los campesinos con los obreros. Unir los estudiantes con los obreros. Unir las mujeres con la clase trabajadora. Todas estas tareas se dan en los comandos. Los cristianos deben integrarse a este trabajo unitario para enfrentar al poder burgués. Para "minar los fundamentos del Estado". Así los cristianos trabajarán en la línea del cristianismo primitivo. Los cristianos nacieron en lucha contra el imperio. Deben morir, día a día, en lucha contra el poder burgués.

ESTEBAN TORRES


Reportaje

LOS CAMPESINOS NO AGACHAN EL MOÑO

AL anochecer del jueves 23 de noviembre, 18 campesinos hastiados de explotación, humillaciones y miseria, se tomaron el fundo "El Carmelo", a cuatro kilómetros de la entrada a Hualañé, en la provincia de Curicó.

Esos trabajadores mantenían en su poder las oficinas de la CORA para llamar la atención de las autoridades por el olvido oficial hacia sus problemas. El predio había sido expropiado, por acuerdo de la Corporación de Reforma Agraria del 7 de agosto. La resolución salió publicada el 15 de septiembre en el Diario Oficial. Pero el terrateniente, Luis Oportus Santander, se movilizó ágilmente y obtuvo del Tribunal Agrario una resolución precautoria que frenó la toma de posesión por parte de CORA.

Producida la toma se parlamentó con los trabajadores durante todo el viernes 24. Ante su exigencia, los dueños debieron hacer entrega voluntaria del fundo. Esto había sido imposible lograrlo, en más de dos años. Durante la discusión del acta uno de los comuneros increpó a Luis Oportus en presencia del Intendente, funcionarios y campesinos: "¡Desgraciado de mierda! Por causa tuya, que has mantenido muertos de hambre a estos campesinos, tenemos este problema... El año pasado los campesinos nos ofrecían dejarnos la mitad del fundo y tú los engañaste... Ahora hay que entregarlo todo... ¡Si dices una palabra te mato, carajo!...". Luis Oportus guardó prudente silencio. Igual cosa hicieron las autoridades, Carabineros y trabajadores. Después se firmó el acta. La misma noche los. campesinos iniciaron los trabajos sin patrón.

Tras el caso de "El Carmelo" surgen una vez más evidencias de que frente a contradicciones e inconsecuencias en la conducción del proceso agrario la decisión de lucha de las masas explotadas en el campo, multiplicada con el ascenso del gobierno popular, se alza como vía correcta para el real exterminio del latifundio. Esa lucha constituye acción primordial de los Consejos Campesinos.

BASTIÓN DE LA BURGUESÍA

La burguesía agraria no ha sufrido golpes que la dejen inerte. Sólo ha recibido mordiscos en su estructura de poder. En la provincia de Cautín, hasta hace poco un bastión del latifundio, mapuches y campesinos sin tierra iniciaron a comienzos del año pasado su lucha contra la miseria y el hambre. Se crearon los Consejos Comunales por la base, se constituyó el primer Consejo Provincial y se extendió la decisión contra la burguesía agraria hacia Valdivia, Llanquihue, Malleco, Concepción, Arauco, Ñuble y Linares. Si bien en esas provincias el latifundio aun no está liquidado ni el poder de la burguesía agraria está aplastado, por lo menos se la mantiene en jaque. Pero hay otras provincias donde los terratenientes no han sido amagados y mantienen intacto su poder de explotación al trabajador y vigente el viejo sistema de abusos que mantiene en vasallaje al campesino.

Curicó es una provincia estratégica para la burguesía agraria y como se reveló durante el paro sedicioso de octubre, en esa provincia está otra ciudadela de la reacción. (Ver PP Nº 170).

Hace 16 años un suizo avispado obtuvo terrenos en la ribera oriente del lago Vichuquén, situado en la provincia de Curicó, a pocos kilómetros de la costa. El paraje de exuberante vegetación y de excepcional belleza cautivó de inmediato a algunos privilegiados. Agustín Edwards adquirió terrenos al suizo y luego lo hicieron otros potentados. El lugar fue denominado El Aquelarre ("reunión de brujas"). Igual nombre se dio a las aguas del Lago Vichuquén en el sector. También se instaló una hostería, "Las Brujas". Así se constituyó una sociedad exclusivista que levantó sus mansiones de veraneo, construidas en piedra, con garages para automóviles y lanchas, edificó una "discotheque", proveyó al lugar de instalaciones de gas licuado, electricidad, calefacción y todo cuanto puede ofrecer grato pasar a los acaudalados dueños del lugar. En "El Aquelarre" hay 480 mansiones de ese tipo, caminos con soleras entre los bosques, canchas de aterrizaje y un ir y venir de zánganos felices que hacen deportes náuticos, pescan en el lago, practican puntería contra los pájaros, beben, bailan y disfrutan. La burguesía ahí creo otro de sus lugares de recreación.

Ahí mismo, durante la rebelión de los zánganos en octubre, se efectuaron reuniones claves capitaneadas por Onofre Jarpa, Sergio Diez, Rafael Moreno, León Vilarín, Rafael Cumsille y otros conocidos de la sedición.

Entre los seleccionados propietarios de "El Aquelarre" figuran algunos nombres conocidos:

CARLOS GARCES FERNANDEZ- Diputado demócratacristiano. Lleva varios períodos como tesorero del PDC. Durante el gobierno de Eduardo Frei nació el sistema de "comisiones" para otorgar créditos a través del Banco del Estado. Uno de los casos más sonados fue la "coima" de la industria Banvarte, de Arica, que esta empresa debió entregar en letras descontables. Estas "operaciones" se tramitaban a través de la cuenta corriente de Carlos Garcés en el Banco del Estado. A su cuenta corriente también se depositaban las "donaciones" o "aportes" de particulares o empresas para el PDC. Representa en el Parlamento a Curicó y Mataquito.

HNOS. MONTALVA QUINDOS.— Hijos de la escritora Juanita Quindos y primos hermanos de Eduardo Frei Montalva. Operan desde hace muchos años como corredores de propiedades, compraventas de sitios y fundos. Marcelo y Aníbal Montalva Quindos tienen sus oficinas en Teatinos 248 y casas de veraneo en "El Aquelarre", aparte de otros lugares. Militantes del PDC.

GUSTAVO RAMÍREZ VERGARA.— Diputado demócratacristiano por Talca, Lontué y Curepto. Posee un fundo entre Llico y Boyeruca cuya expropiación es pedida por los campesinos. Se le conoce en la zona por su sobrenombre "Bolas Locas".

CARLOS PORCILLE.— Conocido personen) de la burguesía agraria atacameña, activo impulsor de toda acción contra los trabajadores y el gobierno popular. Dueño de la Hacienda Chamonete, en Copiapó, militante de "Patria y Libertad".

LUIS VALENZUELA.— Dueño del fundo "Palo Seco", de Boyeruca, donde posee salinas que trabaja "en medias" con los campesinos: el pone el barro y los campesinos su trabajo de sol a sol.

ENEAS CASALL— Dueño del fundo "El Duao", en privilegiada meseta junto a la costa, al norte de Iloca. Este predio fue tomado el año pasado por alrededor de 40 campesinos. Había conflictos laborales y falta de trabajo en el predio. Los campesinos fueron rechazados por latifundistas que llegaron en avionetas a "El Aquelarre". Los campesinos fueron detenidos por Carabineros. El fundo se encuentra bajo intervención judicial desde hace un año, pese a que fue expropiado. La Corte Suprema ha determinado la devolución del predio al latifundista. Un carabinero reside en el fundo como "interventor". Los 40 trabajadores y sus familias —más de cien personas— fueron echados del fundo. Unos debieron salir de la provincia. Otros están cesantes.

LAS CALETAS

Dos kilómetros. antes de llegar al balneario de Iloca, desde Curicó, se levanta el rancherío que forma la caleta pescadora llamada "La Pesca". Como violenta contradicción con "El Aquelarre", en La Pesca se muestran 40 "ranchas" con fonolas y otros modestos materiales donde viven los pescadores artesanales con sus familias. Ahí se sufre con fuerza el poder de la burguesía regional. Dificultades para subsistir, miseria que sobrellevar, frustración para liberarse.

Sólo vienen para acá cuando va a haber elecciones. Ofrecen cosas y más cosas. Pasa la elección y quedamos igual...

Carecen de luz eléctrica, alcantarillado, agua potable, veredas, todo.

Hay casos reveladores del rigor que impone la burguesía en este sector. He aquí dos muestras:

La única posta asistencial está atendida por la practicante María Muñoz de Hormazábal, regidora de la Democracia Radical en Licantén. Su marido tiene fundo en la zona. Ella no perdona a los pescadores de izquierda. Una madre fue a pedirle un medicamento para su hijita, enferma del estómago. María Muñoz le respondió: "¿Medicinas a ti que estás con los comunistas? ... ¡Veneno debía darte! ...". En la distribución de leche para los niños, negó el producto a los hijos de pescadores, "yo no doy nada para la UP". Las madres no se atreven a llevar sus hijos a la Posta y deben viajar con ellos a Licantén. Han reclamado reiteradamente. Pero, María Muñoz de Hormazábal sigue a cargo de la Posta de Primeros Auxilios.

El 31 de agosto de 1970 apareció muerta en la playa, Ludovica del Carmen Alvarado. Era una mujer sola, mariscadora, de 58 años, que tenía un pedazo de terreno con su "rancha". Fue asesinada a fierrazos y su boca taponada con una champa de pasto. El dueño de unos terrenos colindantes al de la mujer, Vital Meléndez, antes la había presionarlo para que le entregase ese retazo de tierras a fin de extender ahí sus siembras. La mujer se negó hasta que apareció asesinada. El juez Augusto Santelices, de Licantén, dueño de fundo, jubilado en la magistratura pero sigue ejerciéndola, eludió la investigación por homicidio. Cerró el proceso por "muerte por asfixia". Tres detectives llevados por los pescadores, se hospedaron en la Residencial "Estrella de Chile", de Iloca. Investigaron y concluyeron que dos individuos, Augusto Oyarce y uno apodado "El Tete", ultimaron a la mujer. "El Tete" es nieto 'de Vital Meléndez. Los detectives informaron después a los pescadores: "no podemos hacer nada más". Curiosamente, en el terreno que perteneció a la víctima, Ludovica del Carmen Alvarado, (carnet 6305, de Licantén) ahora están las siembras de Vital Meléndez. Este no posee escritura, título ni acreditativo alguno de posesión. Como la víctima no tenía parientes, los pescadores han gestionado sin resultados que en esos terrenos se levante una población para los trabajadores del mar.

A 26 kilómetros al sur de Iloca está Llico. Son treinta casas de veraneo, cerradas todo el invierno, 40 familias de pescadores y seis locales comerciales cuyos dueños están afiliados o conectados con el Partido Nacional. Los pescadores y sus familias viven agobiados por la implacable acción especulativa de los seis comerciantes. Un caso basta:

Evaldina Ibarra de Toledo es dueña de la Panadería y Almacén "Erika". Sus posibilidades de venta de pan en el poblado no superan una necesidad de 16 quintales de harina a la semana. Sin embargo, en una reunión celebrada en Licantén con el Intendente y autoridades locales, pidió una cuota de 150 quintales de harina a la semana, lo que significa 600 quintales al mes. Se le ofreció cuota de cien quintales. Esto significa que la comerciante quedará con un margen de más de 80 quintales semanales para revenderlo al precio que ella quiera a los pescadores, en cuyas casas hacen su pan de consumo. Evaldina Ibarra de Toledo continuará amasando en su panadería la cuantiosa fortuna que ya posee, a costa de los pescadores. Proceder semejante mantienen los otros cinco comerciantes, de Llico, enriqueciéndose y empobreciendo a los pescadores. Estos están cazados por las redes especulativas que caló la "mini" burguesía comercial de Llico.

LAS SALINAS

En el sector de Boyeruca, una puntilla con amplia bahía y enorme playa, se equilibran cuatro o cinco "ranchas" de pescadores y una docena de confortables chalets de veraneo de la burguesía. Está al norte de Llico y la fuente de "trabajo" (por llamarla de algún modo) la constituye la extracción de sal. Hay una especie de "ojo de mar" que se alimenta por varios conductos y por los cuales se desplazan las mareas en alza. Circundando esa fuente de sal se extienden alrededor de 40 fundos, cuyos propietarios se han distribuido las salinas. Alrededor de 200 salineros rutinan su vida con las piernas metidas hasta más arriba de la rodilla en el fango, de sol a sol, para extraer la sal. Su trabajo es "en medias" con los patrones de los fundos, que se han adueñado de las salinas. Los campesinos ponen el sudor, el trabajo, la vida miserable de su parte. El patrón pone el barro...

La labor de extracción, con la preparación de canchas, evaporación del agua y todo el proceso dura cerca de seis meses. En ese lapso los trabajadores no perciben un centavo. Deben vivir "al fiado" o "de prestado", según sus palabras. Tras seis meses de" sacrificios venden a 200 escudos el saco de sal a los comerciantes que la transportan en muías para la reventa, con grandes utilidades para ellos. Los salineros deben ceder al patrón con el que "están en medias", la mitad del miserable ingreso. Hay más de cincuenta salinas en estas condiciones y doscientos trabajadores sin previsión, asignaciones familiares o salarios estables. Si no trabajan no tienen dinero para cancelar lo que han comido en seis meses.

Una de estas salinas está en el fundo "Palo Seco", del latifundista Luis Valenzuela. Este tiene el predio sin trabajar y como dejó cesantes a los campesinos, ellos también tuvieron que incorporarse "en medias" a las salineras del patrón. El régimen ahí vigente supera todo límite conocido de implacable explotación al trabajador agrícola.

CONSEJOS COMUNALES

El breve recuento de arbitrariedades, abusos y explotación al trabajador del campo reafirma la perentoria necesidad de fortalecimiento y acción de los Consejos Comunales Campesinos. Contradicciones en la conducción del proceso agrario mantienen anestesiados estos organismos de poder campesino, destinados a gravitar firmemente en el camino de transición al socialismo.

Ahora que el país se encuentra bajo la presión de una campaña electoral, los candidatos de izquierda tienen la ocasión de vigorizar la constitución y acción de los Consejos Comunales Campesinos. Documentos oficiales del PS de antes y después de la elección presidencial plantean la posición de ese partido en relación a los C.C.C. Por eso, no resulta comprensible que, especialmente en las provincias agrarias, ahora se eludan pronunciamientos claros a este respecto de parte de algunos candidatos. Un postulante socialista a senador planteó por TV que los C.C.C. obedecían a una línea política del ex ministro Chonchol. Eso no es efectivo. Los C.C.C. son organismos de poder claramente revolucionarios. Así se planteó desde la constitución del primer C.C.C, el 16 de enero de 1971, en Lautaro, provincia de Cautín. Ahí prendió la llama de estos organismos en el campo. Principal impulsor de ellos no fue Chonchol, sino el socialista Adrián Vásquez, entonces vicepresidente de INDAP.

Los C.C.C. representan —deberían representar— una concreción de la consigna que plantea la organización de trabajadores, obreros, campesinos y pescadores en frentes de clase. Los cordones de obreros en la ciudad, con los Comités Coordinadores de Trabajadores representativos de la alianza obrero-campesina, y los Consejos Comunales Campesinos, en el agro, constituyen una plataforma de escalamiento al poder de los trabajadores. Los C.C.C, desde el 16 de enero de 1971, ya tienen una trayectoria de lucha que puede constituirlos en vanguardia. En esta organización los campesinos actúan y toman decisiones con la experiencia de haber sido los grandes explotados de la burguesía que sacuden el yugo. De tal manera que más allá de una alianza de clases, estos organismos están llamados a gravitar sobre las contradicciones vigentes.

Hay una realidad insoslayable en los dos años y un mes de gobierno popular. Es que se hace necesario ir arrancando el poder a las instituciones para que sea asumido por la real autoridad del pueblo, como es la autoridad de clase. Así, la propia clase quedará capacitada para resolver sus problemas y extirpar los abusos que, hasta ahora, el aparato burocrático-político-estatal ha sido incapaz —como se registra en los hechos— de lograrlo.

HÉCTOR SUÁREZ BASTIDAS


Notas:

1. "La victoria de la tendencia revolucionarla", editorial de "Nhan Dan", Hanoi, 17-8-72.

2. Ibid.

3. Lenin, Un saludo a los obreros húngaros.

4. Lenin, El Estado y la revolución.

5. "La victoria de la tendencia revolucionaria", Ibid

6. Al respecto son ilustrativas las declaraciones del general Carlos Prats, Ministro del Interior, al vespertino "Ultima Hora" del 24-12-72: "Tan importante como esta garantía (el control por las FF.AA. en las últimas 48 horas del proceso electoral) es la de imparcialidad durante los meses en que los candidatos desarrollan sus campañas electorales. La presencia de un militar en la cartera de Interior durante tal lapso, refleja la decisión del gobierno de ofrecer a la ciudadanía la mayor libertad de acción electoral".

7. Ver exposición de la Confederación de la Producción y el Comercio en "El Mercurio" del 15-12-72. 8 "Corvalán 27 horas. El PC chileno por fuera y por dentro", Eduardo Labarca Goddard, Editorial Quimantú, Colección Camino Abierto, 238 páginas, diciembre 1972.


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