Frente a la infamia


FRENTE A LA INFAMIA

Santiago, 25 de noviembre de 1966.
Señor
Director de "La Nación":

En "La Nación" de hoy página 2, aparece una Información titulada "¿Quién financia "Punto Final"?", y en ella se asevera que esta revista "es editada a un alto costo", que "prácticamente no tiene avisos", y que "algunas personas" preguntan de dónde provienen los fondos que permiten editarla. Asimismo, desliza la siguiente calumniosa imputación: "Si el dinero fuera aportado por un país extranjero ¿que gravedad tendrían las posibles injurias que se lanzaran contra las Fuerzas Armadas de Chile?". Termina diciendo que éstas y otras preguntas deberán ser respondidas por los responsables de la publicación, hoy declarados reos por el Fiscal Militar.

Con esta misma fecha, he acudido al Colegio Nacional de Periodistas, organismo que Ud. supongo conocerá al menos de oídas, para que se encargue de Investigar esa Insolente y aviesa información.

Debo agregar que, por convicciones ideológicas y por respeto a los principios de mi profesión, no acudo a los Tribunales de Justicia donde Ud. deberla responder de esa Infamia.

Es de conocimiento público —su diario también lo ha Informado— que "Punto Final" afronta un proceso militar en el cual el director que suscribe y el colega Augusto Olivares Becerra, ambos periodistas profesionales, hemos sido declarados reos en libertad provisional. Es superfluo que llame su atención sobre lo innoble de un ataque como el que me refiero, en momentos en que afrontamos un Juicio Instigado por el Gobierno y que es de imprevisibles consecuencias. La lucha política, desde luego, acostumbra a olvidar ciertas consideraciones. En este sentido, mis compañeros y yo, sabemos combatir sin dar ni pedir cuartel. Pero, la Información a que me estoy refiriendo excede toda medida tolerable ya que plantea una especie mentirosa, absolutamente falsa, y que ofende profundamente la condición de chilenos patriotas, de quiénes publicamos "Punto Final". Estamos siendo procesados, precisamente, por defender nuestras mejores tradiciones nacionales al denunciar la peligrosa intromisión norteamericana, tolerada y alentada por el actual Gobierno, en las filas de las FF.AA. El Gobierno ha reaccionado —con su estilo peculiar— obligando a las FF.AA. a presentar una querella, eludiendo jesuíticamente su propia responsabilidad. Desafío al señor Director a publicar en su diario las informaciones de "Punto Final", que presuntamente habrían ofendido a las FF.AA.

Comprendo, por cierto, que Ud. desarrolle el Juego que ha planeado el Gobierno en su intento de aplastar una voz periodística independiente y revolucionaria como "Punto Final". Es notorio que el Gobierno no tolera voces disidentes, mucho menos las que están abiertamente en contra suya. Por último, me explico que un Gobierno surgido en gran medida por la ayuda económica extranjera, a través de aportes concedidos por Alemania Occidental, Bélgica, Holanda, Estados Unidos, Italia, etc., considere que toda lucha política se hace con dinero girado del exterior. La Promoción Popular, Caritas, el Instituto de Educación Rural, por vía de ejemplos, siguen demostrando ese amor al "oro extranjero".

Por otra parte, su reciente aparición en el campo del periodismo lo libera a Ud. de la obligación de saber que "Punto Final" es una revista hecha por periodistas de Izquierda que trabajan gratuitamente y sólo por convicciones. Esto debe resultar ajeno a toda comprensión de los personeros del actual Gobierno. Pero así es. Además, es cuestión fácil de comprobar que nuestras últimas ediciones se han agotado, lo que nos permite seguir adelante sin necesidad de avisos fiscales ni de concesiones a empresas privadas. Tenemos las manos Ubres para luchar y la conciencia limpia para usar nuestro derecho a decir la verdad, aunque ello se haya convertido en algo más peligroso en el país. Sin embargo, todo esto no lo dispensa a Ud. de la grave responsabilidad que le cabe como director de un diario que Injuria la condición de chilenos de quiénes trabajamos en "Punto Final", por el solo hecho de no ser democristianos, lo que parece ser ahora una nueva condición de la nacionalidad. Estamos dispuestos a demostrar, y así lo haremos, si su Gobierno no nos silencia antes, quiénes son los que en realidad actúan en Chile al servicio de potencias extranjeras, dependiendo del dinero y de la ayudo de otros países para no hundirse en el fracaso. Por último me parece sugestiva la frase final de esa información en que se nos define como "periodistas marxistas", como si ello constituyera un "agravante" del presunto delito por el cual se nos procesa. Esto es un índice más que revela los verdaderos objetivos que persigue el Gobierno.

Me repugna como periodista acudir a las disposiciones legales que obligan a Ud. a publicar esta carta. Espero un ápice de hidalguía de su parte para dar a conocer estas líneas.

MANUEL CABIESES DONOSO,
Director de "Punto Final"

Dos caras de una querella

Las alternativas del proceso contra PUNTO FINAL que se ventila ante la Justicia Militar han mostrado dos caras muy definidas. Una de ellas, hosca y desagradable, la del Gobierno y su órgano informativo "La Nación", empeñados en silenciar una voz independiente que se opone a sus objetivos. La otra, fraternal y solidaria, mostrada por diversas colectividades políticas, por la casi totalidad de nuestros colegas periodistas, y, lo que nos resulta más halagador, por el respaldo de los jóvenes universitarios.

Como primer resultado de la querella contra PUNTO FINAL han sido declarados reos su director y el redactor Augusto Olivares. Ambos se encuentran en libertad provisional por decisión del Fiscal Militar, Francisco Saavedra. Los propósitos evidentes que perseguía el Gobierno al querellarse en nuestra contra —intimidarnos en el propósito de denunciar la intromisión norteamericana en todos los órdenes de la vida nacional— conmovieron a la opinión pública. El proceso contra PUNTO FINAL pasó, a ser una noticia importante que atrajo la atención del país sobre los hechos informados por esta revista. Allí sufrieron el primer traspiés los instigadores de esta acción judicial. Sin que nosotros lo hubiésemos premeditado PUNTO FINAL se colocó en la vanguardia de los sectores patrióticos que están denunciando desde la prensa y la tribuna la insólita penetración norteamericana en las filas de nuestras Fuerzas Armadas, en la economía y en la cultura del país. Comprendiendo el fracaso de su maniobra los promotores de la querella no vacilaron en recurrir al arsenal de la infamia. Pero al hacerlo así dejaron al descubierto la mano rectora de esta ofensiva contra la prensa de izquierda. En "La Nación" se publicó un párrafo injurioso (ver página 1) de transparente intención. Se pretendió meter de contrabando el viejo y gastado argumento que se lanza contra los revolucionarios: que estaríamos financiados por un país extranjero para injuriar a nuestras Fuerzas Armadas. El objetivo es obvio en momentos en que afrontamos el juicio severo de los tribunales militares. Se pretendió enconar el ánimo de nuestros jueces, mediante una afirmación falaz, cobarde y carente de toda base. De inmediato recurrimos al organismo máximo de los periodistas, el Colegio Nacional, requiriendo una investigación sumaria de esta imputación. Como era natural encontramos allí el interés que merecía nuestro caso y el Consejo Nacional, actuando rápidamente, ordenó al Colegio Regional Santiago, instruir el sumario que solicitamos. Ante ese organismo gremial, único que según la ley debe dirimir las querellas entre periodistas, los responsables del diario "La Nación", órgano oficial del Gobierno, tendrán que responder de su pérfida acusación.

En esos mismos momentos, cuando soportábamos esta ofensiva siniestra capitaneada por personeros del Gobierno, se hizo presente la solidaridad y el apoyo de quiénes anhelan que Chile sea efectivamente de los chilenos y para los cuáles cualquier tipo de atropello a la soberanía nacional resulta un atropello a su propia dignidad.

Estamos interpretando a un vasto sector de la ciudadanía y eso lo prueba, en primer lugar, el que nuestras dos últimas ediciones se agotaron totalmente y que, gracias a este respaldo del público, seguiremos aumentando el tiraje de nuestra revista y fortaleciendo cada vez más la lucha en que estamos empeñados.

No pueden decir lo mismo aquellos que históricamente y día tras día han ido vendiendo jirones de la Patria y que hoy están más aislados que nunca. "El Diario Ilustrado", el viejo tronco de la oligarquía criolla de donde nació la Democracia Cristiana, aprovechó la ocasión para lanzarnos un mordisco editorial. En ese gesto la coyunda entre la vieja y la nueva Derecha apareció en toda su realidad.

Ya hablamos de la solidaridad universitaria. Ella fue caudalosa y espontánea. Estamos contentos de ese gesto ya que en una medida importante PUNTO FINAL está orientado hacia los sectores jóvenes del país. A ellos, en primer lugar, queremos llegar con una expresión nueva de conciencia revolucionaria. Los votos de respaldo a PUNTO FINAL emitidos por la Brigada Universitaria Socialista, la Brigada del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), por los Centros de Alumnos del Instituto Pedagógico, de Filosofía, de Sociología, etc., comprometen no sólo nuestro agradecimiento sino que nos obligan a persistir en esta tarea periodística y a desafiar cualquier tipo de persecución política. También recibimos la fraternal solidaridad de Óscar Núñez, Secretario General de la CUT.

Los organismos profesionales de periodistas igualmente nos dieron su apoyo y el Colegio Nacional emitió un voto, al cual siguieron otros de organismos periodísticos. Nuestros colegas, por sobre cualquiera diferencia ideológica, comprendieron que nuevamente estaba en juego un principio en cuya defensa no hay egoísmos. Nos referimos al derecho de informar, al de criticar cualquiera actuación de las instituciones del Estado, guardando por supuesto las normas elementales de la ética periodística.

En el Congreso Nacional, asimismo, se elevaron voces como las de los senadores Aniceto Rodríguez, Secretario General del Partido Socialista; Salvador Allende, candidato presidencial del FRAP en 1964; y Raúl Ampuero, Presidente de la Comisión de Defensa Nacional. Ellos interpelaron al Ministro de Defensa, Juan de Dios Carmona, que tuvo que hacer esfuerzos de imaginación para no delatar el hecho de que La Moneda había lanzado la querella contra PUNTO FINAL a través del Ejército para eludir su deseo de acallarnos.

Mientras ocurrían estos hechos una información dada por un vespertino sobre los llamados a retiro de altos oficiales del Ejército, provocó una reacción bastante diferente a la producida por nuestras informaciones. El Alto Mando del Ejército se vio obligado a entregar una declaración pública explicando al país los antecedentes que tuvo en vista la Junta Calificadora de Generales para actuar como lo hizo. Este es sin duda el procedimiento lógico en una democracia que presume de tal. El ejército es un organismo del Estado, se debe a la opinión pública y sus actos tienen que ser claros como la luz del día. Contrasta esa actitud con la observada frente a PUNTO FINAL que, sin duda, merecía, más que una querella, una clarificación pública. No es nuestra intención, por cierto, polemizar con el ejército. Lo sabemos obediente y leal al Poder civil. Si alguien tiene que rendir cuentas al país sobre la penetración yanqui, es en primer lugar el Gobierno. Sin embargo, el ejército bien pudo, frente a las denuncias de PUNTO FINAL, explicar al país porqué si no hay ningún Tratado que lo obligue, nuestros comandantes en jefe concurren regularmente a las Conferencias de Ejércitos Americanos organizadas por el Pentágono a partir del triunfo de la Revolución Cubana. Sería interesante también saber porqué nuestro ejército utiliza material equipos y hasta uniformes norteamericanos porqué se han creado, recientemente, "fuerzas especiales" que, como todo el mundo sabe tienen como propósito combatir la insurgencia popular. No es a nosotros, sino al país al que el ejército debe una explicación que no conseguirá ocultar detrás de una querella.

El proceso no ha terminado. No sabemos cuál será su epílogo. Pero si él puede servir de algo, nos parece que es dando base a los partidos populares para promover un debate nacional en gran escala. Es necesario construir un vigoroso muro de contención para poner a salvo a las Fuerzas Armadas de la perniciosa intromisión ideológica norteamericana, para rescatar a la Universidad de los manejos que a costa de la educación superior pretenden hacer los organismos gubernamentales y las fundaciones privadas yanquis, y para, en fin liberar al país de esta dominación económica que mantiene a Chile en la categoría de una colonia, dependiente de la explotadora "ayuda" de los Estados Unidos.

PUNTO FINAL

A Cash lo que es de Cash

El diario de Gobierno, "La Nación", en la actualidad en manos de los democratacristianos, atacó jesuíticamente a PUNTO FINAL en su edición del viernes 25 de noviembre, con el aparente propósito de liberarse de toda responsabilidad. En lugar de afirmar, empleó un tono interrogativo, destilando la insidia sin riesgo.

El personero que aparece como director responsable, el abogado e importador de vehículos Ford y Fiat, Juan Goñi Swiderski, expresó que no le cabía responsabilidad en el ataque artero, porque se generó cuando se encontraba ausente del país.

La conducción política de ese diario recae sobre el asesor del Presidente Frei, Jorge Cash, quien aparece como presidente de; Consejo de la Empresa Periodística "La Nación".

PUNTO FINAL no rehuye la polémica y prefiere, como revista de ideas, que ella se haga en ese campo, en el cual le agradaría encontrarse con el ahora asesor presidencial y ex - columnista del diario de avanzada ULTIMA HORA; pero es obvio que esa tarea es difícil, porque es indispensable que previamente aclare las ideas que ahora sustenta, bastante alejadas de aquellas que orientaban su estilo cuando firmaba con el afrancesado seudónimo de VENDREDI.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02