El sórdido mundo del fascismo

Suplemento de la edición Nº 169 de PUNTO FINAL
Martes 24 de octubre de 1972
Santiago - Chile

EL SÓRDIDO MUNDO DEL FASCISMO

LA huelga nacional de los dueños de camiones —secundados por los comerciantes y otros gremios que representan los intereses de clase de la burguesía—, venía gestándose desde hace varios meses. Ese movimiento, de claros fines subversivos, fue ideado en el contexto de un amplio plan sedicioso fraguado por el fascismo. La huelga del transporte, en realidad, estaba inserta en el llamado "Plan Septiembre". Correspondía a los dueños de camiones bloquear los caminos, cortar varios puntos de las carreteras principales y provocar un agudo desabastecimiento en las grandes ciudades, particularmente en la capital.

Un oscuro abogado, Valentín Robles Letelier, conocido entre sus colegas por su corrompida moral profesional, fue destacado en el gremio de los dueños de camiones por el grupo fascista "Patria y Libertad" para impulsar la huelga. Apoyándose en la fuerza indudable que tienen los propietarios de camiones, ya que controlan la mayor parte de la carga que se transporta a través del país, y por tanto de ellos depende el abastecimiento de la mayoría de los productos para el consumo de la población, los fascistas idearon un paro nacional de todas las actividades productoras, comerciales, de transportes, etc. El presidente de la Confederación de Dueños de Camiones, León Vilarín Marín, otro personaje digno de la maffia que actúa como punta de lanza de la actividad opositora al gobierno de la Unidad Popular, aceptó desde el comienzo arrastrar a la huelga al gremio que dirige.

León Vilarín, hermano de un revolucionario de la década del 20, Castor Vilarín, que murió mientras huía en un bote con tres compañeros de una isla-prisión, fue en su juventud militante del Partido Socialista que se vio obligado a expulsarlo al comprobar sus sospechosas relaciones con los enemigos de la clase trabajadora. Posteriormente, se convirtió en empresario del transporte y aprovechó los conocimientos de organización adquiridos en las filas revolucionarias, para encumbrarse a los máximos cargos directivos gremiales, convertido en un eficaz sirviente de la clase dominante. Junto con Vilarín actúa el abogado Valentín Robles Letelier, miembro de "Patria y Libertad", en calidad de asesor jurídico. Pero las funciones del abogado Robles van mucho más allá. Desde hace algún tiempo ha abandonado sus actividades profesionales, cambiando incluso la oficina en el centro de Santiago. Está dedicado "full time" a tareas conspirativas de la extrema derecha que le paga a buen precio sus desvelos. Conocido por sus procedimientos gangsteriles en el ejercicio de la abogacía, Robles Letelier encontró en León Vilarín un digno compañero. Los dueños de camiones están organizados en base al modelo de la maffia del transporte de los Estados Unidos. Jimmy Hoffa, el gangster-camionero norteamericano, es el prototipo que imitan Vilarín y otros "capos"' del negocio del transporte en Chile. El matonaje, los métodos coercitivos para recaudar cuotas, el reparto de territorios asignados a caudillos locales, el cobro de "protección", son prácticas habituales que los propietarios de flotas de camiones imponen a los pequeños empresarios de esa actividad. El organismo que preside Vilarín está en relación con organizaciones similares de Estados Unidos y América latina. No existen pruebas que lo demuestren, pero hay la sospecha fundada que la CIA aprovecha esas vinculaciones internacionales de los dueños de camiones para sus actividades contra el gobierno chileno.

Ya en el mes de julio de este año, algunos partidos de izquierda habían entrado en conocimiento de que los propietarios de camiones dirigidos por León Vilarín se habían matriculado en la organización de un paro nacional que debía culminar, junto con otras acciones, en el proyecto conocido como "Plan Septiembre". La actividad del abogado Valentín Robles Letelier, estrechamente ligado al movimiento fascista "Patria y Libertad", fue detectada en forma muy clara. Servía de contacto —bajo el disfraz de asesor jurídico de los camioneros— con otras organizaciones gremiales de la burguesía que estaban participando en la organización de un paro nacional contra el gobierno. Los conspiradores fiaban esperanzas en lograr hacer salir de su neutralidad constitucionalista a las Fuerzas Armadas. Pretendían que rompieran la obediencia que deben al gobierno constituido, creando una situación de caos general mediante la paralización de actividades vitales, como el transporte. Entre las personas a las que los organizadores del "Plan Septiembre" volvían los ojos, estaba el entonces Director de Instrucción del Ejército, general Alfredo Canales Márquez, cuyas simpatías habían estado trabajando cuidadosamente los fascistas. Canales Márquez gozaba de prestigio profesional en el Ejército, cuya Academia de Guerra había dirigido, luego de realizar él mismo varios cursos en Estados Unidos y en Francia. Los conspiradores encontraron campo abonado en Canales quien, dado su temperamento, empezó a emitir opiniones semipúblicas contra el gobierno, caracterizándose sin ambages como partidario de un golpe militar. Los fascistas pensaban que Canales Márquez podría desempeñar un papel determinante en sus planes si conseguía asumir el mando de alguna División del Ejército. Pero su carrera militar se vio interrumpida cuando el Comandante en Jefe del Ejército, general Carlos Prats González, a la vista de informes concretos sobre la creciente actividad conspirativa de Canales, lo llamó a retiro. La salida de las filas del general Canales Márquez constituyó un serio golpe para los conspiradores que habían encontrado en él a un oficial de alto rango dispuesto a escuchar y hacer suyos sus planteamientos golpistas.

La tarea de tratar de convencer a los Altos Mandos del Ejército para que interrumpan el proceso chileno hacia el socialismo, mediante un golpe de Estado, la han tomado a su cargo directamente los grandes empresarios de la industria, el comercio, el transporte, la construcción, etc.

Los dirigentes de "Patria y Libertad" que intentaron hacer esos contactos en forma directa, fueron disuadidos de seguir adelante debido a que encontraron regularmente un muro de sospecha levantado por sus interlocutores. En efecto, los dirigentes de "Patria y Libertad" no gozan de ningún prestigio, más bien sus corrompidos procedimientos y hábitos de vida han trascendido al conocimiento general, hasta el punto que la propia burguesía ha creado un organismo paramilitar (el Comando "Rolando Matus") que les evita entrar en contacto directo con los elementos del hampa y del lumpen que actúan en las filas de "Patria y Libertad".

Es por eso que en las relaciones políticas de alto nivel, la burguesía evita utilizar a los dirigentes de aquella organización, asignándole más bien tareas de choque. De todos modos permite a "Patria y Libertad" participar en la elaboración de los planes conspirativos. Pero son los propios dirigentes de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Confederación de la Producción y el Comercio, Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Asociación de Industríales Metalúrgicos (ASIMET), Cámara Chilena de la Construcción, Sindicato de Dueños de Establecimientos Comerciales (SIDECO), Sindicato de Agricultores, Confederación de Dueños de Camiones, Frente Nacional de la Actividad Privada (FRENAP), Asociación de Industriales de Valparaíso (ASIVA), etc., los que llevan la campaña de "ablandamiento" de las Fuerzas Armadas, utilizando para eso sus relaciones sociales.

"Patria y Libertad" ha colaborado a esta tarea organizando grupos de mujeres de la burguesía que se ocupan de concurrir a las fiestas y actos sociales en que participan oficiales de las Fuerzas Armadas. Su labor consiste en provocar conversaciones con los uniformados en torno a la situación política y económica, orientando la charla a la "esperanza" que tendrían los chilenos que ellas representan de que los militares pongan brusco término al gobierno de la UP. Esos equipos femeninos, perfectamente organizados, están atentos a participar en cuanto acto oficial o fiesta se celebra en escuelas y unidades de las tres ramas de las FF.AA. para sembrar la semilla de la oposición activa al gobierno y para recoger información directa del estado de ánimo de la oficialidad. Este tipo de trabajo, que encaja dentro de la guerra psicológica en la que son expertos los asesores norteamericanos de la conspiración, se ejerce también en forma constante sobre las esposas y otros familiares de los oficiales. En algunos casos las activistas del fascismo han llegado a la provocación abierta, tratando de "gallinas" a los oficiales que expresan su absoluto respeto por la Constitución y por el carácter no deliberante que ella asigna a los institutos armados. En algunas fiestas los oficiales que asisten se han encontrado con que esas mujeres, a sus espaldas, entablan fingidas conversaciones sobre gallinas, pollos, alimentos para aves, etc., en ofensiva alusión indirecta. El general Torres, Intendente de Magallanes, se vio obligado a abofetear en la calle, en Santiago, a un individuo que hizo tales alusiones a su paso. Muchos altos oficiales prefieren vestirse de civil cuando van al cine, de compras o de paseo con sus esposas, a fin de evitarse provocaciones de una burguesía que ha entrado en la desesperación ante el fracaso de sus esfuerzos por provocar un golpe. La revista norteamericana "Times" asegura que un grupo de mujeres del aristocrático Barrio Alto de Santiago arrojó maíz a los cadetes de la Escuela Militar "Bernardo O'Higgins" que hacían ejercicios en el patio del recinto. Un ex director de la Escuela Militar, Alberto Labbé, es actualmente candidato a senador por Santiago del derechista Partido Nacional, y en sus discursos hace ostensibles alusiones a sus ex compañeros de armas invitándolos a sumarse a la "resistencia civil". Labbé fue uno de los primeros en visitar en su casa y felicitar públicamente al ex general Alfredo Canales por sus actividades conspirativas que le costaron el llamado a retiro.

La actividad de "Patria y Libertad" se extiende también hacia el Cuerpo de Carabineros. Sus dirigentes Pablo Rodríguez Grez y Roberto Thieme Schiersand (jefe nacional y secretario general, respectivamente) hacen ostentación, en privado, de sus relaciones con un grupo de oficiales de Carabineros encabezados por un coronel del Grupo Móvil, a quien constantemente solicitan favores, entre ellos resguardo policial para sus locales o protección para los equipos de jóvenes militantes fascistas que salen a las calles a vender el periódico oficial del movimiento.

Una parte de los fondos que recibe "Patria y Libertad" se destina a financiar su periódico semanal de doce páginas cuya portada está casi invariablemente dedicada a incitar a las Fuerzas Armadas contra el gobierno constitucional. Una suma considerable se gastó en darle un gusto al jefe nacional del movimiento, Pablo Rodríguez, editándole un libro ("Entre la democracia y la tiranía") que ha tenido escasa venta aun cuando es considerado el "Mein Kampf" de este pequeño führer.

Como director del periódico de "Patria y Libertad" aparece un periodista, Manuel Fuentes Wendling, miembro de la comisión política o directorio del movimiento. Fuentes Wendling trabajó en "PEC" y en la Radio Balmaceda cuando esta emisora era propiedad del clan textil Yarur. Jefe del Departamento Periodístico era Rafael Otero Echeverría, actual regidor de la Municipalidad de Santiago y candidato a diputado del partido Democracia Radical, organización política estrechamente vinculada al golpismo. Posteriormente, cuando radio Balmaceda fue transferida por Yarur al partido Demócrata Cristiano, Manuel Fuentes mantuvo una audición en esa emisora. El espacio era arrendado por la radio al propio Fuentes que cancelaba puntualmente su valor. Sus ingresos parecen provenir del extranjero. Fuentes Wendling. conocido entre los periodistas como un mercenario anticomunista, de rasgos intelectuales paranoicos, tiene a su cargo la redacción de un boletín al estilo de los que las embajadas norteamericanas financian en otros países. En dicho boletín se publican los nombres de toda clase de personas que estarían "al servicio" de Moscú, Pekín o La Habana, c historias truculentas relacionadas con ellas. Aunque en el gremio periodístico predomina la opinión de que Fuentes es un desequilibrado mental y, a la vez, un profitador de quienes se interesan en pagar sus servicios, lo cierto es que en "Patria y Libertad" él desempeña funciones de bastante responsabilidad. Por ejemplo, tiene a su cargo un equipo para detectar las comunicaciones radiotelegráficas de los servicios de Inteligencia de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, de Carabineros, Investigaciones, Ministerio de Obras Públicas, etc. Este equipo especial, presuntamente proporcionado por la CIA, fue internado al país por Iván Foeldes Engels, un industrial textil y experto en electrónica y radiocomunicaciones, que pertenece a "Patria y Libertad". El equipo fue entregado a Pablo Rodríguez y a Roberto Thieme quienes, a su vez, lo confiaron a Manuel Fuentes. Además de ese equipo que les permite recoger abundante información oficial, los fascistas tienen un transmisor de alta potencia para ser usado como radio clandestina. Ese transmisor también está a cargo de Fuentes Wendling. El propio Iván Foeldes ha afirmado que está en condiciones de paralizar toda la red de comunicaciones del país y hacia el exterior, aislando Santiago o cualquier otra ciudad del resto del territorio en materia de radiocomunicaciones.

La esposa de Iván Foeldes, Clau Senerman Lamas, tiene también un activo papel en "Patria y Libertad". Trabaja en la recaudación de fondos y, a la vez, en tareas de inteligencia e información. En la comisión política de "Patria y Libertad" se le conoce como el "conducto Kelly, o la señora Kelly". Ella ha tomado contacto con algunas personas en Brasil para obtener ayuda económica. En una ocasión en que Pablo Rodríguez planteaba un viaje suyo a Estados Unidos para buscar fondos, la "señora Kelly" hizo saber que ella podía fácilmente tomar contacto en Brasil con las mismas personas —obviamente representantes oficiales norteamericanos— a las que Rodríguez pensaba sacar dinero.

Esta misma Clau Senerman Lamas puso en contacto a Pablo Rodríguez con uno de los hermanos Yarur, aprovechando las relaciones con Yarur de su esposo, que es industrial textil. Asimismo, se asegura que ella adquirió en 400 mil escudos la casa en calle Rafael Cañas Nº 214. que sirve de sede oficial a "Patria y Libertad". Esta operación comercial no habría pasado por las manos de Rodríguez y demás dirigentes del movimiento fascista, de quienes los financistas han comenzado a sospechar.

La desconfianza que muchos industriales y comerciantes sienten por la forma en que los dirigentes de "Patria y Libertad" manejan los fondos, se vio agudizada cuando algunas personas de ese movimiento se retiraron expresando agudas críticas a la conducta moral de los dirigentes.

Entre los que se marginaron de "Patria y Libertad" por estos motivos figuran el profesor universitario Jaime Guzmán Errázuriz, conocido públicamente por su participación en un programa de televisión del Canal 13 de la Universidad Católica; el ingeniero y comisionista Eduardo Boetsch García-Huidobro; el doctor Jaime Corbalán Montero; Gisela Silva Encina, sobrina del Cardenal Silva Henríquez; el ingeniero Carlos Prieto; la activista española Alicia de Caballero, etc. La gota de agua que rebasó la paciencia de estas personas fue el viaje especial que Pablo Rodríguez, jefe nacional del movimiento, hizo a México para buscar a Rosa María Gordon Armas, a quien instaló a mediados de este año en el departamento Nº 104 de la Avenida Américo Vespuccio Nº 1861.

Hasta ese momento las críticas por la conducta estimada inmoral de Rodríguez, Tíñeme y otros dirigentes, la venían haciendo esas personas dentro del ámbito de "Patria y Libertad". En sus criticas abundaban las referencias al manejo de los cuantiosos fondos que recibe dentro y fuera de Chile esa organización. En efecto, los verdaderos ingresos de "Patria y Libertad" son un misterio que manejan personalmente Rodríguez, Thieme, la "señora Kelly" y otros pocos privilegiados. En esta materia subsiste una desconfianza total en el interior de "Patria y Libertad" sobre la honestidad en el manejo de los fondos.

Otra crítica que hacían las personas que se retiraron del movimiento, se refería a la conducta licenciosa de Pablo Rodríguez, Roberto Thieme, Valentín Robles y otros con varias militantes del Frente Femenino de "Patria y Libertad". En esta materia, Pablo Rodríguez sufre una especie de complejo exhibicionista que le impulsa a hacer ostentación de sus "conquistas". Quienes lo conocen en la intimidad aseguran que esto obedece a que en su juventud fue constantemente superado por un hermano mayor, que le arrebataba cuanta mujer intentaba enamorar, lo cual le provocó un trauma que hoy lo lleva a presumir de galán afortunado. El segundo de a bordo, Roberto Thieme, también abandonó a su mujer como consecuencia de enredos sentimentales con militantes del Frente Femenino.

Ese Frente Femenino de "Patria y Libertad" está dirigido por María Olivia Gazmuri y con ella participan activamente María Eugenia Zañartu, estudiante de Historia en la Universidad Católica, que tiene a su cargo la secretaría en el local de calle Irene Morales Nº 11; María Pellegrini, jefa de acción de la Juventud, conocida como "La Pelé"; Karin von Appen, profesora de música en el Conservatorio de la Universidad de Chile; Patricia Peñailillo Palma, secretaria privada de Pablo Rodríguez; Yolanda Salas, secretaria de la sede de calle Rafael Cañas Nº 214; Clau Senerman Lamas; María Isabel Delgado Valdés y María Cristina Soto Nelson.

Un hermanastro de Roberto Thieme, secretario general del movimiento, Ernesto Muller Schiersand, está a cargo del Frente Juvenil que dirige junto con el abogado Ramón Montero Jaramillo, John Schaeffer. y los estudiantes Rafael Peñailillo Palma, Jaime Bulnes Díaz y Germán Mery.

Aparte de Pablo Rodríguez y Roberto Tíñeme, que se reservan los máximos cargos de jefatura, "Patria y Libertad" tiene una comisión política o directorio integrado por Juan Eduardo Hurtado Larraín, empleado del Banco Central, que ejerce el conflictivo cargo de tesorero nacional; John Schaeffer; Saturnino López, gerente de la Papelera del Sur y ex campeón nacional de tiro; Ramón Gutiérrez Gutiérrez, empleado; Jorge Rencoret Holley, ejecutivo de la industria Lever S. A.; María Olivia Gazmuri, esposa del anterior; Sergio Echeverría Eyzaguirre, comisionista; Gonzalo Larraín Mienville, industrial, instructor de tiro; Iván Foeldes Engels, industrial textil; Luciano Morgado Basáez, ex dirigente anarco-sindicalista; el periodista Manuel Fuentes Wendling, y el estudiante León Cox Huneuss, muy vinculado a la familia de Pablo Rodríguez.

Otros jefes de "Patria y Libertad" están a cargo del trabajo en las provincias. Por ejemplo, el responsable del trabajo en el norte es Edison Hugo Torres Fernández, un fascista que participó activamente en los atentados con bombas registrados en los meses de septiembre y octubre de 1970. En aquella época fue detenido y procesado. Los tribunales lo dejaron en libertad bajo fianza. Junto con él trabaja como activista Ricardo Duque del Río. A la provincia de Valparaíso, "Patria y Libertad" le asigna una atención destacada. A cargo del trabajo allí estaba Karin von Appen, pero debido a dificultades con otras militantes fue desplazada, asumiendo transitoriamente sus responsabilidades el propio Roberto Thieme. La Jefatura Sur (O'Higgins a Magallanes) la desempeña Eduardo Vives, un funcionario del movimiento.

Una de las fuentes de dinero que Pablo Rodríguez ha succionado con intensidad es la que formaban sus propios clientes. Bajo el pretexto de reunir fondos para el movimiento, comenzó a solicitar fuertes adelantos a sus clientes. Uno de ellos es Fidel Arredondo Araya que por un juicio sin mayor importancia tuvo que adelantarle 180 mil escudos y, posteriormente, entregarle otros 40 mil, sin que el proceso haya terminado lo que originó agrias protestas de ese cliente que, con razón, se siente estafado.

El más conocido de los clientes de Pablo Rodríguez es el ex general Roberto Viaux Marambio, encarcelado en la Penitenciaría por su responsabilidad en el asesinato del general René Schneider, Comandante en Jefe del Ejército, y en la conspiración que pretendía impedir que Allende asumiera la Presidencia de la República en 1970.

Pablo Rodríguez prometió que no descansaría hasta ver en libertad a Viaux. Pero sus relaciones con el ex general se han ido enfriando debido al vil dinero. Ocurre que Rodríguez —cuyo nivel de vida y nuevas aficiones le exigen gastar mucho dinero—, se preocupa del caso de Viaux solamente en la medida en que el ex general le hace llegar más adelantos por una defensa que no ha logrado conmover a los tribunales. Con motivo de los alegatos en la Corte Marcial, recientemente, Pablo Rodríguez exigió a Viaux el pago de 150 mil escudos para una "campaña de prensa" destinada a crear un ambiente favorable para ablandar a los jueces. La respuesta inicial de Viaux, según se afirma, fue negativa. El ex general ha tenido que pagarle a Rodríguez sumas enormes por su defensa y, en la medida en que sus antiguos amigos lo han ido dejando en el olvido, Viaux ha tenido ca da vez más dificultades para satisfacer la insaciable voracidad de su abogado. Sin embargo, Pablo Rodríguez utiliza el nombre de Viaux para sacarles dinero a algunas personas. Parte de esos fondos se emplean en pagar algunos rayados en muros del Barrio Alto de Santiago (cada vez menos) a fin de mantener en circulación un nombre que le permite a Rodríguez extraer dinero por cuenta de su defendido. En materia de "campañas de prensa", de vez en cuando se registran declaraciones de Viaux en el órgano oficial de "Patria y Libertad" para que el ex general diga alguna ramplonería. Los fascistas adornan tales declaraciones con elogiosos calificativos para Viaux que, en este caso, no es sino una víctima más de la audacia y falta de escrúpulos de los dirigentes de "Patria y Libertad".

La conducta disipada de los dirigentes y el misterioso manejo de los fondos de la organización, hace que militantes de "Patria y Libertad" miren con creciente desconfianza el futuro del movimiento. Algunos opinan que en cualquier momento Rodríguez y sus más cercanos colaboradores pueden huir del país, llevándose el dinero que han acumulado enarbolando la bandera fascista. Roberto Thieme, secretario general del movimiento y uno de los más comprometidos en estos manejos, tiene dos aviones en los aeródromos de Tobalaba y Melipilla que pudieran servir al caso de un rápido mutis por el foro. Los militantes que desconfían de los manejos de Pablo Rodríguez y su camarilla estiman en no menos de un millón de escudos mensuales la suma que aportan a "Patria y Libertad" algunos organismos empresariales como la Sociedad de Fomento Fabril, Sociedad Nacional de Agricultura, etc.

El tesorero nacional de "Patria y Libertad", Juan Eduardo Hurtado Larraín, funcionario del Banco Central, trabaja junto con León Cox Huneuss, al frente de un grupo de mujeres de absoluta confianza, que se encargan de retirar personalmente los aportes para el movimiento fascista. En sus inicios, "Patria y Libertad" tuvo serias dificultades para financiar sus gastos. En octubre de 1971, Pablo Rodríguez Grez y Eduardo Boetsch García-Huidobro, que entonces participaba activamente en el movimiento, idearon varias fórmulas para obtener financiamiento. Incluso hicieron algunos sondeos en Brasil y Argentina, pero con resultados negativos. Posteriormente se abocaron a la tarea de crear mecanismos de financiamiento dentro del país.

Más tarde comenzaron a llegar misteriosos aportes del extranjero, todo lo cual permite a "Patria y Libertad" (o al menos a sus jefes) gozar de una sólida situación económica. Dentro del país el sistema en práctica consiste en solicitar ayuda en efectivo a industriales, comerciantes, latifundistas y profesionales, a los que se asignan cuotas mensuales, trimestrales o semestrales. En algunos casos, a cambio de la ayuda financiera, "Patria y Libertad" concede protección de sus grupos de choque a los empresarios que lo solicitan. También el movimiento se encarga de entregar adiestramiento paramilitar a grupos de personas que, a cambio, pagan determinadas cuotas. Los instructores —por lo regular— son ex oficiales del ejército o de Carabineros.

En busca de dinero y conexiones políticas, Pablo Rodríguez ha hecho varios viajes al extranjero. En la primera mitad de este año, por ejemplo, viajó a lo menos en tres oportunidades a Buenos Aires, donde mantiene un contacto especial. En el mes de mayo viajó a los Estados Unidos, anunciando a sus íntimos que esperaba conseguir una ayuda financiera considerable. A su regreso informó que no le había ido lo bien que esperaba —cosa que muchos no creyeron dentro de "Patria y Libertad"—. Explicó que personeros de los partidos Demócrata Cristiano, Nacional y hasta de la propia Democracia Radical se le habían adelantado, frustrando sus planes por algún tiempo. Lo mismo, añadió, le habría ocurrido en Buenos Aires, donde los representantes de la derecha tradicional mantienen fuertes vínculos. Incluso Pablo Rodríguez se quejó que esos dirigentes políticos lo habían indispuesto con los círculos argentinos a los que esperaba extraer dinero.

La Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), que preside el ingeniero Orlando Sáenz Rojas, ha participado en el financiamiento de las operaciones fascistas de "Patria y Libertad". La SOFOFA agrupa a los grandes y medianos industriales del país, que en gran medida, son beligerantes opositores al gobierno de la Unidad Popular. Orlando Sáenz ha participado personalmente en una serie de charlas y conferencias organizadas por "Patria y Libertad". Algunas fueron públicas y se dictaron en la Sala Mozart de la Municipalidad de Las Condes, cuyo alcalde, Ramón Luco, es un entusiasta colaborador del movimiento fascista. El presidente de la SOFOFA es íntimo amigo de Saturnino López, gerente de la Papelera del Sur, miembro de la comisión política de "Patria y Libertad". Ambos son vecinos en la Avenida Presidente Riesco. Se estima que a través de Saturnino López, la SOFOFA hace llegar sus aportes financieros a "Patria y Libertad". Las relaciones con la SOFOFA son aprovechadas también para tender líneas de contacto hacia círculos militares que frecuentan a los industriales por motivos de amistad o parentesco. En todo caso, muchas conversaciones con oficiales de las Fuerzas Armadas que "Patria y Libertad" no puede entablar directamente en razón del desprestigio de sus dirigentes, son llevadas a cabo por empresarios que apoyan al movimiento y que buscan pretextos sociales para tratar de influenciar el pensamiento de sectores de la oficialidad.

La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), organismo corporativo de la burguesía agraria, es otra de las instituciones que colabora económicamente con "Patria y Libertad", a cambio de lo cual grupos de matones de ese movimiento han desalojado violentamente a campesinos que se han tomado fundos abandonados. En uno de esos encuentros murió el agricultor Rolando Matus, cuyo nombre ha servido para organizar un nuevo comando fascista, de superior nivel paramilitar, que ha desplazado en cierto modo a "Patria y Libertad" en los afectos de la derecha tradicional.

El presidente de la SNA, Benjamín Matte Guzmán, ha puesto a disposición de "Patria y Libertad" la cadena de emisoras que posee ese organismo de los terratenientes. De lunes a sábado a las 20.45 horas, el movimiento fascista mantiene un programa ("Nacionalismo presente") en Radio Agricultura. La emisora que la SNA posee en Los Angeles, estaba siendo utilizada por los fascistas para la transmisión de instrucciones. Al constatar que esa emisora operaba en forma ilegal, ya que su concesión había caducado, el gobierno canceló su permiso para transmitir. "Patria y Libertad" —para retribuir a sus financistas— hizo que la Confederación de Dueños de Camiones colocara entre los puntos de su plataforma de huelga la exigencia al gobierno de que levante la clausura de Radio Agricultura de Los Angeles. Para ello, Rodríguez utilizó al abogado Valentín Robles, enquistado en el cargo de "asesor jurídico" de los camioneros.

Este mismo abogado Valentín Robles es el presidente del Frente Nacional de Profesionales, una organización a base de colegios profesionales, como los de abogados y médicos, donde abundan los elementos de extrema derecha. La formación de ese frente constituye uno de los éxitos de "Patria y Libertad" logrado gracias a] apoyo político que le prestaron los partidos Demócrata Cristiano, Nacional y Democracia Radical. Dirigentes de colegios profesionales que pertenecen a esos partidos facilitaron la tarea de "Patria y Libertad" para agrupar en un Frente a la extrema derecha profesional. Es el caso, por ejemplo, del presidente del Consejo Nacional del Colegio de Periodistas. Carlos Sepúlveda Vergara, redactor de la revista "Ercilla", que aparece en la directiva del Frente Nacional de Profesionales. Sepúlveda Vergara, pertenece al ala derecha del PDC. Fue militante del Partido Radical, pero se incorporó a la Democracia Cristiana cuando ese partido llegó al gobierno, bajo el cual hizo próspera carrera económica como funcionario del Banco Central. En el Colegio de Periodistas hace trabajo político derechista junto con otros cooperadores del fascismo, como María Eugenia Oyarzún de Errázuriz, vicepresidenta del Colegio Nacional, Patricia Guzmán, vicepresidenta del Consejo Regional Santiago-Colchagua, etc. El Frente Nacional de Profesionales, que está manejando el abogado Valentín Robles, publicó un manifiesto a mediados de septiembre y a partir de entonces ha estado haciendo publicaciones de cuyo financiamiento se encarga personalmente Robles. Sus avisos en la prensa le sirven para afirmar cuestiones tales como que en Chile existe "un estado de dictadura marxista, con la agravante de haber adoptado (el gobierno) medidas que obligan a nuestras Fuerzas Armadas a asumir una responsabilidad que es exclusivamente del gobierno". El mismo aviso (publicado en "El Mercurio", del 15 de octubre) llama a los profesionales a llevar a cabo "la única alternativa eficaz ante las autoridades, que las obligue a rectificar la nefasta política actual, cual es la no concurrencia al trabajo, en forma indefinida".

Aún cuando el trabajo de organizar a la burguesía para enfrentarla al gobierno de la UP es una de las tareas principales del fascismo, hay otras labores que no descuida. "Patria y Libertad", por ejemplo, atribuye gran importancia a la tarea de inteligencia o información, en la cual le resultan extraordinariamente útiles los funcionarios opositores que plagan la Administración Pública. El servicio de información de este movimiento funciona en el local de Rafael Cañas Nº 214 y está a cargo de José María Reyes López. Con él trabajan directamente Arturo Hoffmann Yáñez y Aníbal Rodríguez, este último, funcionario del Banco de Crédito e Inversiones. También colabora en estas tareas Iván Foeldes Engels. Algunos de los materiales que recogen a través de sus informantes —individualizados con números—, son proporcionados a la prensa derechista: "Tribuna", "La Segunda", "PEC", "SEPA" y, en ocasiones, al propio diario "El Mercurio" o a "La Prensa" del PDC.

Una de las "hazañas" ejecutadas por este departamento de "Patria y Libertad" fue el secuestro de un aventurero uruguayo que desde entonces intenta proporcionarle documentos e información de organizaciones de la izquierda revolucionaria. Este uruguayo fue capturado por un comando que encabezó Roberto Tíñeme, secretario general del movimiento, y que integraban Saturnino López y David Morales Lazo, ex suboficial del ejército que sirve de guardaespaldas a Pablo Rodríguez. El uruguayo fue llevado primero a la casa de Saturnino López y luego a una mansión de Lo Curro donde el médico Iván Arteaga Lezaeta, que trabaja en el Hospital Militar, le administró drogas. El uruguayo fue interrogado por un individuo conocido como "Víctor", que tiene a su cargo un equi po de vigilancia de residencias del Barrio Alto. entre ellas la casa de Orlando Sáenz Rojas, presidente de la SOFOFA. Pero más tarde el interrogatorio lo tomó a su cargo un individuo que parecía especialista en organizaciones revolucionarias, tanto de Chile como del exterior. Este sujeto, que en todo momento ocultó su rostro, habló a solas con el uruguayo y después anunció que éste, a cambio de su vida, se había comprometido a cooperar con "Patria y Libertad". En diversas ocasiones, Pablo Rodríguez ha hecho llegar informes en sobres lacrados al jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), general Sepúlveda. Se trata de denuncias sobre actividades reales o imaginarias de organizaciones revolucionarias.

La labor fascista de "Patria y Libertad" se completa con sus grupos de choque, cada uno integrado por 20 a 25 personas a cargo de un instructor que regularmente es un militar en retiro. La tarea principal de esos grupos, en la actualidad, es la protección de locales, manifestaciones, residencias de empresarios, algunos fundos, etc. Agentes del fascismo han tomado asimismo a su cargo la organización de los llamados Frentes de Trabajadores Gremialistas en algunas empresas como la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, la fábrica de conservas Nieto Hnos.. la fábrica de acumuladores Helvetia, Cimet, etc. Los grupos armados de "Patria y Libertad" cuentan con metralletas "Batán" de fabricación argentina, calibre 22 mm, además de pistolas y revólveres de distintos calibres. Estos grupos están a cargo de un ex capitán de ejército, Guillermo Jara Llamazares, que fue llamado a retiro por sus conexiones con Viaux. Sus entrenamientos corresponden a simulacros de campañas militares y han realizado varios este año en las zonas de San Antonio, cuesta de Mallarauco y Graneros.

Los dirigentes de "Patria y Libertad" vienen sosteniendo, desde hace tres meses, que ha llegado la "hora de la acción". Afirman que ahora es cuando hay que "jugarse enteros" en contra del gobierno del presidente Allende. Esa tesis difiere de la que manejaban los responsables de la línea política de los partidos de la burguesía. Ellos señalaban que había que esperar las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, antes de tomar decisiones definitivas. Pero el sector fascista de la oposición opina que a pesar del deterioro económico que han provocado el imperialismo y el sabotaje interno de la burguesía, no está claro que la Unidad Popular pierda en forma aplastante esas elecciones. Si la UP gana o pierde por estrecho margen, agregan, la oposición tendrá que aceptar al gobierno de Allende como un hecho consolidado hasta 1976, lapso en el cual la izquierda podría de verdad —empujada por las masas ubreras y campesinas—, crear condiciones irreversibles de marcha hacia el socialismo. Por esa razón —termina el argumento del fascismo—, más vale que la burguesía se decida a dejar el cuidado de su "figura democrática" a un lado y que proceda a empujar sin vacilaciones el derrocamiento del gobierno. Los últimos sucesos registrados en el país prueban que las tesis inmediatistas del fascismo han encontrado caluroso eco en las organizaciones corporativas que agrupan a la burguesía, sobrepasando a los partidos tradicionales que son sus agentes en el plano político.

J. C. M.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02