La insurrección de la burguesía

PUNTO FINAL
Año VII. Nº 169
24 de octubre de 1972

Editorial

LA ECLOSIÓN DE LA LUCHA DE CLASES

ESTA edición de PF se cerró en momentos en que aún no culminaba la más seria amenaza afrontada por el gobierno de la Unidad Popular desde 1970. Los organismos de clase de la burguesía, tales como la Confederación de la Producción y el Comercio, Sociedad de Fomento Fabril, Cámara de la Construcción, Sociedad Nacional de Agricultura, Confederaciones diversas, colegios profesionales, etc., iniciaron una huelga general a partir de un movimiento de los dueños de camiones que se inició el 11 de octubre. El objetivo de ese movimiento, que llevó al gobierno a declarar en emergencia 19 provincias que fueron puestas bajo control militar, era crear condiciones para el derrocamiento del presidente Allende. El plan sedicioso de la burguesía cuenta con apoyo activo del imperialismo norteamericano y, quizás, con su asesoramiento directo.

La desconfianza crónica de sectores de la UP en la movilización de las masas se hizo sentir nuevamente, pero sin darles siquiera —hasta el momento de escribir este editorial— la oportunidad de encabezar el aplastamiento de su enemigo. Esta misión se delegó en las Fuerzas Armadas que, a casi una semana de iniciada la "insurrección burguesa", se mantenían leales al gobierno constitucional, reteniendo en sus manos la responsabilidad de impedir el quiebre de la legalidad.

No hay duda que la clase trabajadora respalda firmemente al gobierno del presidente Allende. En la medida en que se lo han permitido, los trabajadores han demostrado en esta coyuntura que poseen sobrada capacidad, entereza y serenidad para enfrentar a un enemigo que no oculta su odio revanchista. Es de esperar que el curso de los acontecimientos devuelva a la clase trabajadora organizada su iniciativa para dominar una amenaza que está fundamentalmente dirigida contra los obreros, campesinos y pobladores. La burguesía, luego de acumular fuerzas durante un prolongado período en que disfrutó de las conciliaciones predominantes en la UP, se ha lanzado a una acción subversiva que debe ser enfrentada con ejemplar vigor. Es lo que reclama la clase trabajadora que no sólo apoya a su gobierno, sino que, además, quiere que éste pueda avanzar en el cumplimiento de su programa.

PF


Política

LA INSURRECCIÓN DE LA BURGUESÍA

EL 12 de mayo del año actual, el ministro de Defensa, José Tohá González, informó por oficio secreto Nº 2415/24, dirigido al presidente de una comisión investigadora de la Cámara de Diputados. Luis Undurraga Correa, militante del partido Nacional, que los organismos de Inteligencia de las Fuerzas Armadas no tenían antecedente alguno de actividades de la CIA en nuestro país. El oficio secreto -acogido con satisfacción por la derecha- fue publicado por el diario "La Prensa" del 22 de septiembre, que afirmó que la respuesta echaba por tierra las denuncias de la Unidad Popular. Según el diario democristiano el oficio "deja establecido que la Agencia Central de Inteligencia —CIA— no actúa en Chile, o, al menos, no desarrolló actividades en los tiempos que personeros de gobierno, incluyendo al propio presidente de la República, acusaban a este organismo extranjero de estar saboteando las actuaciones de la Unidad Popular en el Gobierno".

LA BATUTA DE LA CIA

Sin embargo, que los organismos de Inteligencia de las Fuerzas Armadas no tuvieran —como es lógico— información sobre las actividades de la CIA, no significa que el "gobierno invisible" de los EE.UU. no actúe en Chile. Los acontecimientos actuales revelan que la Agencia Central de Inteligencia norteamericana maneja los hilos de la conspiración para derrocar al presidente Salvador Allende.

En efecto, a sus métodos clásicos corresponde el cuadro que confrontaba el país a partir del 12 de octubre, cuando se declaró la huelga de los dueños de camiones, cuya culminación ignorábamos al cierre de esta edición.

No cabe duda que la maduración de ese cuadro, su implementación y estímulo corrieron a cargo de la CIA, utilizando los puntos de apoyo que le permitieron las debilidades y errores del propio gobierno. Seguramente más tarde aparecerán prueban? que así lo demuestren.

Entretanto, cabe remitirse a las actividades conocidas de algunas corporaciones influyentes en Washington, como la International Telephone and Telegraph (ITT), o las antiguas compañías explotadoras del cobre chileno, Anaconda y Kennecott. Algunos ejecutivos de la ITT fueron, en el pasado, directores de la CIA; ellos entregaron al gobierno norteamericano un programa completo para derrocar a Allende, previo barrenamiento de la economía chilena. La ITT no sólo participó en las actividades conspirativas de 1970, sino que además reiteró al año siguiente la necesidad de apoyar a quienes, desde el interior de Chile, trabajan por desalojar al gobierno de la Unidad Popular. Las compañías del cobre —a las que con toda justicia se les ha negado indemnización—, usaron a su vez el filo de los embargos que van siguiendo a las exportaciones de cobre como la sombra al perro. La Casa Blanca, a su turno, obstruyó las válvulas del crédito internacional, obligando a Chile a raspar hasta el fondo sus reservas de divisas para gastarlas en alimentos y materias primas.

La burguesía, convenientemente apoyada por el imperialismo, pudo dedicarse con toda tranquilidad a los aprestos de una singular insurrección en que los protagonistas, que adoptan métodos revolucionarios, incluyendo la huelga general, son los mismos que controlan el Estado y los principales medios de producción.

LA TRAMPA INSTITUCIONAL

La subversión burguesa, destinada a derrocar un gobierno popular y antimperialista, no tiene mucho de original. Se trata del esquema de Brasil en 1964 y de Bolivia en 1971. Sus rasgos de originalidad hay que buscarlos en todo caso en las peculiares condiciones internas de Chile, donde la excelente organización corporativa y gremial de la burguesía pudo supeditar la instancia militar que predominó en los casos anteriores. En Chile, la burguesía tiene fuerzas orgánicas propias, fruto de su lenta maduración en condiciones hegemónicas relativamente pacíficas. Su actividad, estimulada por el imperialismo, la llevó a organizar lo que un senador democristiano anunció hace meses como ''desobediencia civil" y que luego, en labios aún más audaces, se convirtió en "resistencia civil" para subir, en estos momentos, a puro y simple intento de desplazar del poder al presidente constitucional.

El gobierno de la Unidad Popular se empezó a cocer en su propio jugo en cuanto reconoció como intocable la institucionalidad que sirve de plaza fuerte a la burguesía. A partir de ese instante, que se confunde con su propia génesis, la Unidad Popular quedó atrapada en las redes de su enemigo. Las limitaciones que le impone la institucionalidad son a la vez, paradojalmente, el sustento del gobierno. Esa paradoja ha pretendido elevarse a la categoría de tesis revolucionaria para eludir la dramática ausencia de una institucionalidad basada en la fuerza organizada de las masas, que releve a la actual institucionalidad de la burguesía.

Para afrontar la táctica de paralizar el país, que llevaba adelante la burguesía, el gobierno tuvo que acudir al expediente de entregar 19 de las 25 provincias al control de las Fuerzas Armadas. De ese modo se produjo una situación que escapa de los moldes habituales. La huelga insurreccional de la burguesía la encaró el aparato armado y judicial del mismo Estado burgués, en defensa de un gobierno en el que participan partidos de la clase obrera.

Golpear y reprimir a la burguesía no fue tarea del proletariado. Ello quedó confiado a los segmentos más importantes del Estado burgués: las fuerzas armadas, la policía y los tribunales. La clase obrera, en esta materia, quedó inmovilizada —y durante varios días confusa—; su papel se limitó a aplaudir y apoyar medidas protagonizadas por las Fuerzas Armadas.

El encanto de la paradoja se rompe al verificar que de movilizarse la clase obrera para aplastar a su secular enemigo, habría chocado con las Fuerzas Armadas, encargadas de mantener una legalidad que no es la de los trabajadores.

Una iniciativa de las Juntas de Abastecimientos y Precios (JAP) para romper la huelga del comercio, abriendo almacenes y tiendas, tuvo que ser rápidamente anulada por el Presidente de la República. A su vez. una amenaza del presidente en el sentido de que los camiones requisados no serían devueltos, tuvo que ser desmentida por otro funcionario de gobierno porque se violaba el derecho legal de los propietarios de vehículos paralizados. Un llamado al pueblo a movilizarse para defender al gobierno —hecho por un senador del moderado partido Radical-, originó inmediata protesta militar, un ministro tuvo que dar públicas satisfacciones por ese "mal uso" de la cadena radial y un funcionario fue sancionado.

A cambio, piquetes de Carabineros y funcionarios rompieron los candados de algunas tiendas, se hicieron muchas detenciones, se reprimió a grupos de alborotadores fascistas y las fuerzas armadas llevaron a cabo importantes requisiciones. Incluso la CUT organizó brigadas de obreros para apoyar a los soldados que abrieran industrias paralizadas.

¿ALIANZA CON LAS FF.AA.?

En medios políticos de izquierda, que inicialmente vieron con aprensión la hegemonía que entregaban a las Fuerzas Armadas las Zonas de Emergencia, se llegó a pensar en una ofensiva combinada de las masas y el ejército para derrotar a la burguesía, arrancándole sus uñas político-parlamentarias.

Vencidas las inquietudes iniciales y abierta una perspectiva relativamente sencilla de ampliar la cuota de poder, mediante la utilización en favor del pueblo del resorte castrense, la mayoría de la Unidad Popular se volcó a la política de fortalecer la institucionalidad. dejando a las Fuerzas Armadas la misión de golpear a la burguesía por cuenta del proletariado. A la clase obrera se le asignó, fundamentalmente, la tarea de mantener la producción y los servicios esenciales al máximo nivel, función que los trabajadores han cumplido en esta crisis con una entereza ejemplar, si se toman en cuenta los graves problemas de abastecimiento, transporte y otros que ha generado la huelga promovida por la burguesía, en su plan de exasperar a la población. A la altura de los acontecimientos en que fue escrito este comentario —a fines de la semana pasada— resultaba, sin embargo, prematuro prever el grado de éxito que tendría la táctica rígidamente institucional escogida por la UP. Los dividendos favorables, en todo caso, eran concretos en cuanto se refiere al respaldo disciplinado al gobierno que hasta ese momento observaban las Fuerzas Armadas.

Objetivamente quien se colocó fuera de la ley —incluso con disturbios y acciones clandestinas de sabotaje, atentados, etc.— fue la burguesía. La constitucionalidad ("el Moscú de nuestros ejércitos" como se define en la "estrategia de los mariscales rusos" esbozada por el PDC en el mes de junio. PF Nº 161), estaba de lado del gobierno. El peso de la mano militar, en esa forma, cayó sobre sectores instrumentalizados por una burguesía alzada contra su propia institucionalidad.

El toque de queda, erigido en símbolo del poder militar, también inmovilizó a la masa trabajadora, en cuanto clase revolucionaria. No está claro en qué medida —al ceder su representación a las Fuerzas Armadas—, la clase obrera haya hipotecado una vez más su objetivo histórico. Hay ciertas evidencias de que la debilidad en que el reformismo ha sumido a sectores de la clase trabajadora, no hacía aconsejable, tácticamente, acudir al enfrentamiento a que convocaba la burguesía. La erosión ideológica producida por largos años de conducción reformista, recién está en vías de superación por la actividad revolucionaria en el seno de la clase obrera y del campesinado. Marchar detrás de las FF.AA. aparecía, pues, como una nueva esperanza para quienes niegan autonomía revolucionaria a la clase obrera.

La burguesía, cuyos flancos venía espoleando el fascismo, rebasó en cambio la dirección cautelosa de los partidos políticos que la representan, en particular del partido Demócrata Cristiano que se incorporó con tardanza a la sedición. La burguesía prefirió usar sus propios organismos de clase al entrar a una lucha ambientada previamente por sus partidos.

PARTIDOS Y ORGANISMOS DE CLASE

El 6 de octubre —el mismo día que el Instituto Nacional de Estadísticas admitía un 99,8% de alza en el costo de vida en los nueve primeros meses del año—, los partidos burgueses acusaron en el Senado al presidente Allende y a su gobierno de ponerse al margen de la ley. Fue una sesión especial para tratar el caso del monopolio manufacturero de papel, cuya defensa han asumido todos los partidos conservadores. Senadores del PDC, Nacional, Izquierda y Democracia Radical, rivalizaron en caracterizar al gobierno como un régimen ilegal y arbitrario. Según "El Mercurio", el senador Francisco Bulnes (PN) fue el "más incisivo" al afirmar que "el gobierno está colocado definitivamente en la ilegalidad". Ese diario califica de "vibrante" el discurso del senador Américo Acuña, del PIR, quien dijo que el presidente Allende "ha quebrantado el régimen legal en el país". El senador Patricio Aylwin (PDC) dijo que Allende "ha violado todos los compromisos contraídos" y que está haciendo en Chile "una farsa democrática".

Cinco días después se inició la huelga nacional de los dueños de camiones. Ellos transportan la mayor parte de la carga en un país que ha dejado esa actividad vital en manos de la empresa privada. El movimiento fue precedido por un mitin en Santiago —el día 10— de los partidos opositores agrupados en una "confederación democrática". Los discursos fueron del mismo tono que los pronunciados en el Senado, salvo mayor tono dramático de los golpistas. También se produjo la nota jocosa que significó la inclusión entre los oradores del vicepresidente democristiano de la CUT, Ernesto Vogel, quien el día anterior había compartido la tribuna de la UP con el presidente Allende en otro mitin, destinado a repudiar los embargos de cobre chileno en Europa. Vogel, que en la Plaza de la Constitución condenó al imperialismo, en la Alameda atacó al gobierno antimperialista, siendo abucheado en ambos mítines. Este hecho trasciende lo anecdótico porque Vogel encarnaba con propiedad las vacilaciones y escrúpulos que hasta ese momento afectaban a la Democracia Cristiana.

La tesis del PDC era aguardar las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. Tenía confianza en que el deterioro económico producido por el bloqueo yanqui, la paralización de la inversión privada y la agitación política opositora dieran una clara victoria a la "confederación democrática".

Cálculos hacen subir a 140 por ciento la inflación con que cerrará 1972. Algunas industrias han comenzado a paralizar por falta de materia prima importada. Ello disminuirá las cifras de ocupación que el actual gobierno había logrado levantar. La decreciente capacidad importadora del país está volcada a los alimentos para suplir el déficit crónico, agravado por el sabotaje de la burguesía agraria. En fin, la tesis de aguardar a 1973 para golpear al gobierno con la propia institucionalidad era atractiva para sectores moderados de la oposición política.

ODIO DE CLASE

Pero los organismos empresariales que agrupan a la burguesía como clase, pensaban distinto.

A la burguesía no le interesa cuidar la figura democrática, asunto que por razones obvias apasiona a sus agentes parlamentarios. Tampoco le importa el "qué dirán" de aparecer unida al imperialismo que golpea la economía nacional. Tal como la burguesía del Brasil o de Uruguay, la de Chile protege sus intereses aun cuando sea aplastando la institucionalidad que ella misma construyó. No le importa asesinar, torturar o repletar las cárceles de presos políticos. Le da igual su aspecto o prestigio si sus intereses vitales quedan a salvo. Es capaz, si el caso lo requiere, de aprobar la intervención militar de fuerzas extranjeras, con tal de impedir que el proletariado la reemplace como clase dominante.

Para la burguesía no está claro que sus partidos puedan ganar en 1973 en términos capaces de garantizar la destitución legal de Allende o de imponer a la UP una agonía impotente, sometida a interdicción, hasta el término del período constitucional en 1976.

Los errores del gobierno han sido muchos y el desbarajuste económico a partir del cambio de política que significó la salida de Vuskovic (concesión que la burguesía no supo agradecer), han golpeado duramente al pueblo. Pero ello no significa que la clase trabajadora haya vuelto las espaldas a la UP. La nueva política económica, basada en el criterio reformista de hacer concesiones para consolidar, no logró conmover a la burguesía y en cambio introdujo un grado mayor de confusión y desaliento en las masas. Pero los trabajadores sienten —y ahora pueden palparlo— el infinito odio de clase de su enemigo. Están conscientes de las debilidades y limitaciones de la UP. Pero todavía es cuanto tienen en sus manos para enfrentar a la burguesía y al imperialismo. Por eso, lo más seguro es que las masas volverán en 1973 a respaldar con sus votos a la UP y la fuerza electoral de la izquierda se mantendrá más o menos intacta.

La burguesía advierte esto con claridad. Si bien ha logrado mantener a su lado a muy amplios sectores de las capas medias, aguijoneando su insaciable capacidad consumidora y su inagotable arribismo, no ha podido destruir la base social de la izquierda, formada por obreros, campesinos y demás capas explotadas. Al contrario, la masa trabajadora —que incluye a la pequeña burguesía pobre y a sectores de profesionales y técnicos—, se ha ido radicalizando. La cuestión del poder comienza a ubicarse en el centro de su mira estratégica. Esto va definiendo su conducta como clase. La elevación de conciencia es perceptible en el carácter que toman las más recientes movilizaciones obreras y en la naturaleza de la lucha que se libra dentro de las empresas incorporadas al área social.

Ciertamente, dentro de la clase trabajadora se da una lucha ideológica entre reformismo y revolución. Pero en el seno de la burguesía se libra una lucha todavía más aguda por el liderazgo, que en este caso adquiere sórdidas características. Ante la embestida lanzada por la burguesía —en procura de definir ahora y aquí el pleito con la UP—, el partido Demócrata Cristiano se vio en peligro de quedar abajo del carro cuya velocidad él mismo había impulsado. Los dueños de camiones, vinculados al partido Nacional, se limitaron a dar la partida de un movimiento general fraguado como enfrentamiento definitorio. Durante meses —aprovechando la tendencia conciliadora que ha predominado en el gobierno—, la burguesía, aleccionada por el imperialismo, preparó una batalla decisiva. Fortaleció y aceitó los engranajes de sus organismos corporativos, creó otros nuevos e incorporó a la lucha de clases activa a sectores aliados, particularmente los profesionales y capas altas de la pequeña burguesía. Lanzó a las calles —a probar fuerzas— a las mujeres, haciendo sonar ollas, y a los jóvenes lanzando piedras y tomándose locales escolares. No descuidó tampoco el trabajo clandestino. Organizó bandas armadas que aprovisionó de elementos combativos que fueron probados en la carne de campesinos, pobladores y obreros. Su propaganda subversiva —garantizada por un estatuto constitucional que la UP aceptó en 1970—, agotó los extremos de la guerra psicológica, repitiendo lo que la CIA ha hecho en otras partes.

Llegado el momento, se escogió a los gremios de empresarios más agresivos, ligados a instituciones imperialistas, para iniciar una huelga general cuyo único móvil es derrocar al gobierno de la UP. El "pliego de peticiones" comprende desde protección y garantías para el monopolio privado del papel, hasta financiamiento por cuenta de los trabajadores de las radios y diarios de la burguesía.

En el fondo, se invita al gobierno a cancelar su programa y someterse a la dictadura de la burguesía, o a desatar un enfrentamiento que los estrategos de la subversión confían ganar volcando en su favor a las FF.AA. El odio de clase acumulado por quienes se lanzaron a la insurrección se refleja en la participación en la huelga de profesionales como médicos o ingenieros, cuyas funciones son vitales, de organismos que controlan el transporte en todas sus formas, el comercio interno y exterior, etc. Se trata de inmovilizar al país, de rendir por hambre a los trabajadores y de presentar el golpe de Estado como la "salvación nacional".

La "vía chilena" del golpe tiene la originalidad de presentarse como la culminación de un movimiento de masas acaudillado por la burguesía. Si resultara serviría al imperialismo para publicitar a escala mundial el derrocamiento de un gobierno "marxista" como fruto de la presión "popular". De allí lo apetitoso de este bocado para la CIA.

Es la insurrección burguesa.

Un reto a la clase trabajadora a la que se busca golpear, derrocando previamente al gobierno. En estas condiciones, llegará sin duda el momento en que la clase obrera y sus aliados, sin tutores, tengan que asumir en forma directa la defensa de su derecho a la vida y al socialismo.

MANUEL CABIESES DONOSO


Planteamiento

¿PUEDE CHILE EMBARGAR A LA KENNECOTT ?

LOS EMBARGOS sobre bienes chilenos logrados por la Kennecott Copper Corporation en Estados Unidos, Francia y Holanda y la posibilidad de una incautación en Suecia, surgían por estos días como una amenaza concreta contra la economía del país. Tras esas acciones, envueltas en complejos mecanismos jurídicos no del todo claros ni comprensibles, aparece en toda su dimensión el poderío de una compañía transnacional que pretende castigar al Estado que se atrevió a nacionalizar su riqueza básica: el cobre.

Cuatro barcos navegaban la semana pasada llevando hacia los puertos de Europa Occidental partidas de metal rojo por más de dos millones y medio de dólares. Frente a esos buques está la amenaza de los embargos. Tras ellos, y sobre el Atlántico, va quedando una clara estela en la que se mezclan el suspenso y la solidaridad internacional. Y todo esto, cuando los vientos de la oposición agitaban la marea interna del proceso revolucionario chileno, en una especie de sutil coincidencia.

Más allá de ese suspenso y esa solidaridad, más allá de las declaraciones del propio presidente Salvador Allende, más allá de los acontecimientos, que ya la opinión pública conoce, hay un planteamiento que hacer y que entrega una posibilidad concreta de acción: ¿Puede Chile iniciar embargos contra la Kennecott Copper Corporation, para devolverle la mano en esta guerra tan particular? ...

Puede...

CUANDO ESTALLO LA GUERRA

La guerra de la Kennecott contra Chile empezó antes de la nacionalización. William Braden había llegado al país a comienzos de siglo. No venía en calidad de turista sino en su condición de dinámico hombre de negocios. Fue así como en 1903 se convirtió en propietario de lo que antes se llamó la Hacienda de la Compañía y que en otros tiempos perteneciera a Mateo de Toro y Zambrano, presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno. En esa hacienda estaba el mineral de El Teniente.

Así, por esas paradojas que la historia tiene, los bienes que pertenecieron al hombre que simboliza el comienzo de la independencia política de Chile —Mateo de Toro y Zambrano— pasaban a manos de este intrépido inversionista norteamericano que bien puede simbolizar la culminación de la dependencia económica. Dependencia que ya en el siglo pasado se había manifestado con la explotación del salitre por parte de los ingleses.

William Braden funda una sociedad, la Braden Copper Company. Y en 1914, cuando comienza la primera guerra mundial, esa empresa pasa a ser controlada por aquel consorcio que hasta hoy deja sentir su sombra sobre los chilenos, la Kennecott Copper Corporation.

Cincuenta y siete años duró aquello. La Kennecott, la Braden y su fundador iniciaron la explotación del cobre de El Teniente, en la región cordillerana de la provincia de O'Higgins, con una inversión no superior a los 2 millones y medio de dólares. Pero sus utilidades hasta el día de la nacionalización sobrepasaron los 1.500 millones de dólares.

ZARPAZOS EN SOCIEDAD

1967 fue para la Kennecott el año de gracia de la "sociedad mixta". Sus ejecutivos, en conversaciones con el gobierno del entonces presidente Frei llegaron a un acuerdo: asociarse y explotar en conjunto el rico yacimiento subterráneo más grande del mundo.

El Estado adquiere el 51% de las acciones de la empresa, para lo cual paga la suma de 80 millones de dólares. El valor de libros del total de aquella compañía, según consta en la Dirección Nacional de Impuestos Internos, era de USS 72.453.626. O sea, por la mitad de sus capitales traspasados al Estado, la Kennecott estaba cobrando más de lo que valía todo el conjunto.

Pero hay más.

El convenio no consistía sólo en un traspaso de acciones. El socio extranjero se comprometía a que sus técnicos impulsarían para El Teniente un ambicioso plan de expansión. Para financiar ese programa, Kennecott otorgaba a la sociedad un crédito por 80 millones de dólares. Los mismos dólares que el Estado le había entregado por la adquisición de los nuevos derechos. Sin embargo, solamente es la misma cifra, no el mismo dinero. Porque lo que ocurrió en verdad fue que el consorcio norteamericano se llevó esos 80 millones a su país. Y a su vez, contrató nuevos créditos por esa cantidad en organismos de los Estados Unidos.

En otras palabras, el plan de expansión se iniciaba sin que la Kennecott invirtiese un sólo centavo. En cambio el Estado chileno aparecía como aval de los préstamos contraídos. Después de la nacionalización, esa es la pesada herencia que al país le queda: pagar lo que tan generosamente nos prestaron desde Nueva York y Washington.

Como un pequeño detalle al margen, la meta del plan de expansión así financiado era lograr que El Teniente entregase en 1971 una producción de 280 mil toneladas de cobre. No obstante, ese año la producción no superó las 150 mil toneladas. En buen castellano o en buen inglés, el programa ideado y realizado por los técnicos yanquis fracasó. Y fracasó precisamente por razones técnicas, como lo reconocerían misiones de expertos franceses, soviéticos, japoneses y chilenos que revisaron el proyecto y las instalaciones del mineral antes de la nacionalización.

LOS PRIMEROS EMBARGOS

Y por este camino vamos llegando a los primeros conflictos jurídicos que de hecho plantearon los inversionistas de la Kennecott contra Chile.

A fines de mayo del año pasado, en vísperas de la nacionalización, la Kennecott anuncia que no cancelará un centavo más a los proveedores del mineral El Teniente. Tampoco se pagarán los sueldos a los diez mil trabajadores que laboran en ese yacimiento, en Sewell, en Coya, en Coletones o en Rancagua. A comienzos de junio el gobierno dispone la intervención del mineral y nombra allí una comisión de fiscalizadores. Robert Haldemann, ejecutivo máximo de la Kennecott en Chile, huye del país sin darle explicaciones a nadie.

El 11 de julio del año pasado, el Congreso Pleno aprueba por unanimidad la nacionalización de las minas de cobre. Entre ellas, El Teniente. Y una de las disposiciones de Ja nueva ley señala textualmente:

"El Estado no se hará cargo de las deudas cuyo valor no haya sido invertido útilmente a juicio del Presidente de la República".

Ese fue el caso del plan de expansión.

Aquellos 80 millones de dólares que financiaban ese programa fracasado y que llegaron a través de créditos otorgados por la Kennecott a Chile fueron una inversión inútil. Con sus intereses, el volumen se elevaba en realidad a 92 millones.

El 31 de diciembre último llegó el momento de cancelar el primer "pagaré" por este préstamo. El presidente de la República, sin embargo, en uso de su facultad constitucional, dispuso la suspensión de la cancelación para realizar un estudio en torno a la utilidad o inutilidad de aquella inversión. En enero, la Kennecott presentó su primera demanda ante un tribunal federal del distrito sur de Nueva York, exigiendo este pago. El 4 de febrero, las autoridades judiciales norteamericanas ordenaron los primeros embargos sobre bienes de la Corporación del Cobre, la CORFO, el Banco Central y otras instituciones del Estado chileno, el mismo que en otros tiempos fuera socio de los inversionistas.

LOS OTROS EMBARGOS

Las otras acciones de la Kennecott que hoy surgen desde Francia, Holanda o Suecia, comienzan el 8 de septiembre último. Ese día, la empresa transnacional se retira del tribunal especia] que estudia las indemnizaciones. Durante 14 meses, los abogados Enrique Evans y David Stichkin aceptaron, en representación de la Kennecott. el proceso legal de la nacionalización. ¿Cuál fue el origen de su intempestivo retiro?

La causa no fue otra que uno de los principios fundamentales de la "Doctrina Allende". De acuerdo con ese principio, a la Kennecott debe descontársele de la indemnización la suma de 410 millones de dólares que constituyen las "rentabilidades excesivas", que durante dieciséis años obtuvo en nuestro país —entre 1955 y 1970—. Esa decisión del presidente fue considerada por el Contralor cuando hace un año emitió su primer fallo sobre las indemnizaciones. Y con esa deducción los norteamericanos que explotaron El Teniente por más de medio siglo no sólo se quedaron sin pago de compensación, sino que aparecieron adeudando al Estado chileño más de 310 millones de dólares.

Enrique Evans y David Stichkin pidieron al Tribunal del Cobre que modificara esta decisión del Contralor y que revisara el fallo del presidente. El 11 de agosto último, ese organismo se declaró incompetente para efectuar tales revisiones. Los dos abogados chilenos defensores del consorcio norteamericano insistieron. Pidieron al tribunal que reconsiderase su propia resolución. El 7 de septiembre, los miembros de ese tribunal volvieron a decir que no, ratificando el descuento de los 410 millones de dólares. El único voto en contra fue del presidente de la Corte Suprema, Enrique Urrutia.

Al día siguiente, Evans y Stichkin se quedaron sin trabajo. La Kennecott se retiró de los alegatos y anunció que embargaría el cobre de El Teniente en cualquier nación del llamado "mundo libre". La tesis de la Kennecott es que todavía tiene "derechos de propiedad" sobre el yacimiento nacionalizado.

CUATRO BARCOS Y UNA ESTELA

A mediados de la semana pasada, cuatro barcos navegaban hacia los puertos europeos de ese "mundo libre". El "Krylenko", que lleva más de 640 toneladas de metal rojo hacia

Suecia; el "Pogodin", que transporta 860 toneladas al mismo país, y el "Río de Janeiro", con un cargamento de 1.000 toneladas de cobre blíster y refinado a fuego de El Teniente destinadas también a Suecia. Allí la Kennecott ya inició gestiones tendientes a lograr su embargo.

El cuarto buque es el "Birthe Oldendorf" y merece un capitulo aparte en este recuento. Ese navío alemán salió desde San Antonio el 6 de septiembre, horas antes que la Kennecott se retirase del tribunal especial. A comienzos de octubre, cuando se aproximaba a Francia con su cargamento de 1.750 toneladas, el tribunal de la Gran Instancia de París ordenó el embargo o la retención del pago de aquella partida, por un total cercano a los 2 millones y medio de dólares.

Cuando a mediados de octubre el "Birthe Oldendorf" llegó al puerto francés de Le Havre, los obreros portuarios se negaron a desembarcar su cargamento, solidarizando con los mineros chilenos de El Teniente que lo habían extraído desde el fondo de los piques. El buque siguió entonces viaje a Rotterdam. Pero allí los estibadores holandeses adoptaron la misma actitud. Tribunales holandeses habían dispuesto la confiscación del cobre que la nave transportaba. Y su tripulación debió considerar entonces la posibilidad de continuar hacia el puerto de Hamburgo.

Así estaban las cosas a mediados de la semana pasada. Cuatro barcos navegando por el Atlántico dejaban tras sí una clara estela en la que se mezclaban la solidaridad internacionalista y el suspenso de decisiones jurídicas.

CHILE PUEDE ACTUAR AHORA

Esa solidaridad no sólo se manifestó en esta actitud de los obreros portuarios franceses y holandeses. También desde Ginebra, Italia, Uruguay, Perú y otros lugares del mundo capitalista y socialista, llegaron manifestaciones y acuerdos de respaldo a Chile. El Presidente Allende, hablando a representantes de los trabajadores del cobre el martes pasado por la noche, recordaba que nunca un país recibió tanto apoyo cuando emprendió la nacionalización de sus riquezas fundamentales. Ni México, en 1938; ni Cuba, en 1960, ni Perú, en 1969.

—Sin embargo —dijo el doctor Allende— no hemos sabido estar a la altura de esa solidaridad ...

Tal vez en esas palabras se traducía el ánimo del Primer Mandatario cuando debió pronunciar un discurso en una concentración realizada en la Plaza de la Constitución. Mucha gente se había retirado del recinto cuando el Jefe del Estado inició su intervención. Y esa concentración fue convocada justamente para protestar por las acciones de la Kennecott.

Hoy, Chile puede actuar.

No es descabellado pensar en la posibilidad concreta de devolverle la mano a la Kennecott. A fines de febrero último, el presidente de la República resolvió reconocer la deuda del plan de expansión de El Teniente con el consorcio norteamericano. Ese compromiso de "pagarés", según la resolución presidencial es por 84 millones de dólares.

84 millones que "habría" que pagar.

Pero esa suma bien podría ser objeto de un embargo. Del mismo modo como el consorcio extranjero quiere castigar a Chile utilizando las legislaciones de otras naciones, el Estado puede utilizar las herramientas legales, iniciando acciones para retener aquellos pagarés.

Sería la respuesta apropiada para una empresa transnacional que lanza su artillería contra el gobierno de la Unidad Popular en los precisos momentos en que estallan los actos de los sectores que quieren recuperar el poder. Ningún observador, por neutral que sea, puede pensar que entre la Kennecott y la reacción de estos grupos no haya relación alguna. Ciertamente hay más de un vinculo.

Y eso bien merecería una adecuada réplica.

ENRIQUE J. FERNÁNDEZ


LOS CAMPESINOS DE PIE

El Consejo Provincial Campesino de Cautín, ante los graves sucesos que están sacudiendo a nuestra patria, llama a todos los trabajadores a:

a) Ocupar los fundos y fábricas que los patrones vayan paralizando,

b) Formar Comités Coordinadores de Trabajadores en cada comuna. Para esto deberán ponerse en contacto todos los representantes de las organizaciones de la comuna, para ir creando una organización fuerte que una a los trabajadores del área reformada, de los fundos, de los sindicatos, de los Comités de Pequeños Agricultores, de los sindicatos de la ciudad: construcción, fábricas, Centros de Madres, Centros estudiantiles, funcionarios, profesionales, etc., para que movilicen a todas sus organizaciones con el fin de luchar juntos en la solución de sus problemas e ir estableciendo un poder comunal de obreros y campesinos.

c) Discutir en la base en cada lugar de trabajo y en el seno de cada organización las formas prácticas de sacar adelante estas tareas.

d) Finalmente, el Consejo Provincial Campesino llama a todos los trabajadores del campo y la ciudad a permanecer alertas y vigilantes en sus centros de trabajo y estar atentos a cualquier orden que impartan sus organizaciones.

CONSEJO PROVINCIAL CAMPESINO DE CAUTÍN


Libros

LA BATALLA DEL COBRE

EN los próximos días la Editorial Quimantú pondrá en circulación el libro "La batalla del cobre", cuyo autor es el abogado Eduardo Novoa Monreal, presidente del Consejo de Defensa del Estado.

"La batalla del cubre" —un análisis en los planos político y jurídico de la nacionalización— aparecerá justo en los momentos en que Chile libra una lucha singular, ante tribunales extranjeros, contra los embargos obtenidos por la Kennecott. El libro de Novoa da a conocer el significado de la nacionalización, sus dificultades y los fundamentos jurídicos que la apoyan.

Esta obra —llamada a tener amplia repercusión dentro y fuera del país—, contiene la documentación necesaria para comprender y analizar la nacionalización. La parte expositiva da a conocer la política chilena del cobre hasta 1970, destacando en ella la política de "chilenización" y de "nacionalización pactada" del gobierno democristiano, aspectos que son rigurosamente criticados por Novoa. La segunda y tercera parte del libro se refieren al contenido de la nacionalización de 1971, la aplicación de la nacionalización y los problemas subsiguientes. Está escrito en lenguaje sencillo para que pueda ser comprendido por cualquier persona que se interese por conocer a fondo lo que significa la nacionalización total del cobre, los tropiezos que la iniciativa encontró en el Parlamento, su aplicación y los argumentos que demuestran que era la única solución requerida para el país, contando para ello con abundantes fundamentos de justicia.

La nacionalización del cobre y la encarnizada reacción de las compañías norteamericanas Anaconda Company y Kennecott Copper Corporation, ha originado interrogantes que sólo tienen respuesta con la debida información. Una de esas preguntas quemantes podría ser: ¿Sirve de algo ajustarse a fórmulas legales y a principios jurídicos, cuando se trata de enfrentar el poder desatado del imperialismo, en sus formas más rudas? Resulta evidente que cuestiones de esta naturaleza pueden analizarse solamente a la luz de la información y de la atenta observación de acontecimientos como los que hoy tienen lugar en París. "La batalla del cobre" en ese sentido proporciona una síntesis muy completa para formarse una visión global del problema, especialmente en cuanto al origen, desarrollo y aplicación de la nacionalización. Los problemas jurídicos e internacionales, las reacciones solapadas del gobierno norteamericano, los ataques jurídicos de las compañías norteamericanas en Chile y en el extranjero, todo aparece expuesto en forma sintética pero completa.

El libro de Novoa provocará polémica en cuanto demuestra que la "nacionalización pactada" de 1969, pasó a convertirse en un instrumento mediante el cual las compañías se aseguraban por un plazo de 20 años contra una nacionalización total.

La misma "chilenización" de El Teniente, acordada a finos de 1964, viene a descubrirse en "La batalla del Cobre" como un plan de la Kennecott para asociarse con el Estado chileno a fin de profitar mejor de esa mina por la vía de reemplazar sus viejas instalaciones por otras nuevas, mediante créditos respaldados por el Estado. A través de ese ardid, Kennecott retiró totalmente del negocio su capital invertido, pero se reservó el control de la administración y dirección técnica del mineral y las ventas de cobre al extranjero, multiplicando sus utilidades en forma pasmosa.

Inéditas son también las revelaciones que hace Novoa sobre la presión del partido Demócrata Cristiano para que se variaran algunos aspectos importantes del sistema de nacionalización proyectado por el gobierno de la Unidad Popular, lo que dio como resultado que, en definitiva, Chile tendrá que hacerse cargo de todas las deudas de las compañías, que tienen un elevadísimo monto.

El mito de la alta eficiencia técnica de las empresas cupieras extranjeras, queda también destruido en "La batalla del cobre" con solamente señalar los gruesos errores en que incurrieron en la ejecución del plan de expansión. Uno de los puntos que Eduardo Novoa trabaja con mayor insistencia en su libro, es el de las alias utilidades que las compañías norteamericanas obtuvieron en la explotación del cobre chileno y la indicación de que en realidad ellas fueron todavía mayores que las declaradas, en virtud de ardides utilizados para disimularlas. En estrecha relación con esta materia está la demostración sobre la justicia de la deducción por rentabilidades excesivas, cuya aplicación dejó sin la indemnización que pretendían a la Anaconda y Kennecott.

En definitiva, el libro de Novoa es una demostración abrumadora de la plena justicia del sistema de nacionalización total.

LECTOR


Denuncia

REGALOS PARALA CORTE SUPREMA

A las 14.30 horas del lunes 2 de octubre los ministros del Interior y de Justicia llegaron a la Corte Suprema para —entre otras cosas— "dar a conocer a. la máxima autoridad judicial algunas preocupaciones del Poder Ejecutivo respecto de la administración de justicia", ("El Siglo" 3 octubre, Pág. 8).

Quedó consignado que la protocolar visita obedeció "a un interés de mayor colaboración entre los Poderes del Estado" y que ella fue "cordial y muy positiva".

Todo contacto del gobierno popular con el más alto tribunal de justicia burguesa alcanza importantes proyecciones. Especialmente, si se considera que durante los dos años de gobierno de la Unidad Popular el aparato judicial se ha convertido en afilado instrumento político de la derecha para encarcelar trabajadores, facilitar desalojos y propinar golpe tras golpe contra los campesinos en la defensa de los intereses latifundistas, tal como lo ha venido denunciando PF.

En las actuales circunstancias, cuando la administración de Justicia clasista ha dejado en libertad a los asesinos de campesinos y favorecido invariablemente con sus actuaciones a la clase dominante, resulta útil plantear algunas realidades judiciales celosamente ocultas. Su revelación puede contribuir eficazmente a la correcta administración de Justicia, que se supone, busca el Ejecutivo.

En marzo de 1971 fue dictada una ley que limitó los sueldos de empleados públicos a un máximo de veinte sueldos vitales. Se estableció un impuesto sobre los excedentes de ese tope. Los severos Ministros de la Corte Suprema de Justicia ganaban más de veinte vitales por mes. Aparte de eso, disponían do otras granjerías como quinquenios y bonificaciones que perdieron con esa ley.

Pero, además, todos los ministros de la muy solemne Corte Suprema habían obtenido jubilaciones como abogados. Percibían sueldos de magistrados y pensiones de jubilación. Mediante ese sistema no respetaron el tope de los veinte vitales.

En diciembre de 1971, con miras a una legitimación "legal" de su ilegal situación, la Corte Suprema, a través del fiscal, Urbano Marín —venerable caballero con 52 años y cinco meses de servicios judiciales—, pidió pronunciamiento de la Contraloría. Este organismo emitió el dictamen Nº 14.122 que reafirmó la ILEGALIDAD en la percepción de jubilaciones como abogado y de sueldos como ministro. Esta resolución era determinante para que los magistrados que cobraban sueldo y jubilación, devolvieran lo percibido por este último concepto. El dictamen fue emitido por la Contraloría en junio de este año. Sin embargo, ningún ministro de la Suprema ha efectuado devolución alguna hasta la fecha. Cada uno ha percibido por jubilación cinco mil escudos mensuales desde marzo de 1971, lo que representa cien mil escudos "per cápita" a devolver.

GESTIONES

Pero, el dictamen de la Contraloría sólo constituyó la derrota de una escaramuza, porque la batalla no fue perdida. Así lo estiman los severos magistrados.

El jueves 14 de septiembre —vísperas dieciochescas — Ignacio Palma, presidente del Senado, ofreció un almuerzo a todos los ministros de la Corte Suprema. Al ágape asistió también el ministro de Justicia, Jorge Tapia, quien tomó ubicación en la mesa a la izquierda del anfitrión, mientras, a la derecha de éste, lo hacía el presidente de la Corte Suprema, Enrique Urrutia Manzano. También participaron senadores de gobierno y de oposición. Ahí se conversó de todo. Hubo una especie de acuerdo para que el gobierno enviase una indicación al proyecto que crea la Corte de Puerto Montt, a través de la cual se declara válida la percepción de jubilación de abogado y de sueldo de Ministro de Corte Suprema, excediendo el tope de los veinte vitales.

Así surgió la indicación enviada por el ministro de Justicia al proyecto que crea la Corte de Puerto Montt; el artículo 22 de la iniciativa expresa:

"Condónanse las sumas percibidas por los funcionarios del Poder Judicial que, en la aplicación de los artículos 34 y 72 de la Ley Nº 17.416 no incluyeron sus pensiones de jubilación como abogados".

De una plumada, con la aprobación de este artículo quedarían borrados los efectos de la ley de marzo de 1971 y los ministros de Corte autorizados "legalmente" para ganar más de veinte sueldos vitales por mes, sin tope, y en franquicia que no rige para nadie más en el país. Además de quedarse con cien millones de pesos cobrados ilegalmente y que debían devolverse.

REPERCUSIONES

El secretario general del PS, Carlos Altamirano, en un discurso pronunciado en el teatro San Diego, había denunciado con anterioridad la escandalosa discriminación que se pretendía imponer. Refiriéndose a la Corto Suprema, Altamirano puntualizó:

—Este poder que ante Chile aparecía como intocable, no es tal. Los socialistas cuestionamos su honestidad y su pureza, porque estos ministros de la Corte Suprema, al margen de las disposiciones jurídicas, han buscado mecanismos para ganar más allá de los 20 sueldos vitales que establecen las leyes y actualmente tienen remuneraciones superiores y han ido a consultar a la Contraloría y a presionar para poder percibir —y han estado percibiendo— remuneraciones superiores. De manera que su honestidad, su pureza, también la cuestionamos, y no sólo han recibido remuneraciones superiores a la establecida por la ley, sino que también se están prefabricando todo un mecanismo de desahucio que les permitiría ganar millones de millones y percibir un doble desahucio".

El ministro de Justicia, el radical Jorge Tapia, se apresuró a marginar las opiniones del secretario general del principal partido de la UP. "El gobierno —enfatizó Tapia— no comparte ni el tono, ni la fraseología, ni los propósitos del senador socialista Altamirano".

El mecanismo señalado por Altamirano fue el ideado por los magistrados, que propusieron a Jorge Tapia y que éste hizo suyo. En tal virtud los Ministros de la Suprema podrán percibir —los únicos en el país— más de veinte sueldos vitales.

Los magistrados idearon otro mecanismo —que también fue denunciado por Altamirano— para poder cobrar doble desahucio y que también había sido acogido por el Ministro de Justicia.

Se trata que los ministros de la Suprema pudiesen reliquidar su desahucio, cuando se acogieran a jubilación. Para ese objeto se les asignaba 480 sueldos vitales. Cuando todo estaba "cocinado" el diario "El Mercurio" se despistó y atribuyó al gobierno esa martingala, como medio de tentar a los magistrados para abandonar los estrados. Calificó la iniciativa como "una nueva afrenta al Poder Judicial", pero, la idea provenía del propio Poder Judicial. La indicación naufragó en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara. Se opusieron los diputados del Partido Nacional, instruidos por el editorial de "El Mercurio". En otras palabras, ese diario ordenó la inamovilidad del "Departamento Legal del Partido Nacional"; como definió Altamirano a la Corte Suprema.

En todo caso, quedó de manifiesto que las relaciones entre el ministro Tapia y la Corte Suprema son buenas. El secretario de Estado acogió generosamente las ideas o mecanismos sugeridos desde el Poder Judicial para salvar la barrera de los veinte vitales y para inflar la jubilación. No es culpa de Tapia que esta última no pasara. Por eso, el ministro de Justicia, con conocimiento de causa, pudo decir a la prensa al retirarse del palacio délos Tribunales:

—"No es ésta una primera etapa de acercamiento entre ambos poderes, puesto que anteriormente yo mismo he visitado los Tribunales de Justicia en dos oportunidades".

EL PROYECTO

En el proyecto de ley para crear la Corte de Apelaciones de Puerto Montt hay notorios "boomerangs", pese a que cuenta con el patrocinio del gobierno.

La iniciativa, por ejemplo, institucionaliza el "ascenso por ley", con lo cual se priva al Presidente de la República de su facultad privativa para designar a los jueces de Mayor Cuantía de Santiago.

Este proyecto vulnera el programa de la Unidad popular, que plantea "la existencia de un Tribunal Supremo, cuyos componentes sean designados por la Asamblea del Pueblo". También Se busca reemplazar "la actual magistratura individualista y burguesa".

No obstante, el proyecto en trámite —impulsado por El Ministerio de Justicia— refuerza la omnipotencia de las jerarquías superiores del Poder Judicial. Es decir, fortalece los individualismos. Además, los integrantes de las Cortes de Puerto Montt, Copiapó y Los Angeles, cuya creación se consulta, deberán ser designados por "ternas cerradas", vale decir, por funcionarios adictos a la postura ideológica de la Corte Suprema.

En la tramitación del proyecto no han sido oídos los magistrados ni los trabajadores de la Justicia. Sólo han aportado antecedentes en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara, el presidente de la Suprema, Enrique Urrutia Manzano, cuya posición reaccionaria es conocida; el ministro de ese Tribunal, Luis Maldonado Boggiano (ha situado una hija, un hijo, dos sobrinos y un hermano en cargos del poder judicial); Miguel Estuardo, juez del Tercer Juzgado de Menor Cuantía de Santiago y ministro jubilado de la corte de Apelaciones de Chillán, y el dirigente gremial Pedro Farías. Este funcionario es oficial segundo de un Juzgado del Crimen de Menor Cuantía de Santiago y la elevación de categoría de su tribunal y la nueva escala de sueldos para el personal subalterno le permitirá quedar con Eº 17.000 mensuales.

Como puede apreciarse, la participación de los trabajadores en la tramitación del proyecto es nula y la representatividad de quienes han informado al Parlamento es discutible. Los ministros, el juez y el dirigente gremial tienen "su hachita que afilar".

El proyecto de creación de dichas Cortes —pese a lo que sostenga el ministro de Justicia— no beneficia a los trabajadores, por el contrario, las Cortes de Apelaciones de Antofagasta, La Serena y Punta Arenas son Tribunales de Alzada del Trabajo, según el Código Orgánico de Tribunales, dentro del territorio de su jurisdicción. En virtud del proyecto, ahora los mineros de Copiapó, por ejemplo, tendrían que ir a Valparaíso para ver apelaciones de sus causas. Los expedientes de Coyhaique, que demoraban 15 días en ir a Punta Arenas, ahora tardarán 25 en llegar a la de Concepción.

Con estas modificaciones los litigantes deberán viajar. Esto beneficiará a los patrones que poseen poder económico para hacerlo. Obreros, campesinos, mineros, carecen de medios económicos para ejercer sus derechos frente a una administración de justicia que ya les es difícil y hostil y que ahora se les encarece más.

Otro caso: es sabido que la requisición de industrias, técnicamente, es transitoria. ¿Qué ocurrirá cuando la Corte Suprema —omnipotente— y los "jueces" que fueron "ascendidos por ley", haciéndole eco a la Suprema, ordenen la devolución de industrias requisadas a sus antiguos dueños? El gobierno popular se verá enfrentado a tener que acatar una "orden judicial" de desalojo o a sostener consecuentemente la requisición. Se alzará la acusación constitucional que el actual organismo burgués ha puesto en manos de los politiqueros de derecha como arma filuda y certera, dada la mayoría parlamentaria de que dispone.

¿RELACIONES? . .

Se desprende que en las relaciones gobierno-tribunales hay muchos vacíos por llenar, antes que tan frívolamente pueda decirse al país que están como "miel sobre hojuelas". ¿La Justicia seguirá en forma clasista encarcelando campesinos por supuestos delitos y liberando a patrones asesinos y delincuentes? ¿El poder judicial será depurado y los ministros y jueces contrabandistas, evasores de impuestos, traficantes de drogas y otras lindezas que operaban en Iquique serán exonerados? ¿Se mantendrán las ridículas "sanciones" acordadas por la Corte Suprema? ¿Cada uno de los ministros de la Corte Suprema devolverán los cien millones de pesos cobrados ilegalmente durante 20 meses, pese al dictamen de la Contraloría, o sacarán adelante esa generosa legislación proporcionada por el Ministerio de Justicia para que cada ministro de la Suprema sea el único autorizado para ganar mensualmente más de 20 sueldos vitales? ¿El Poder Judicial seguirá siendo instrumento político de la burguesía o servirá sin clasismo al proceso revolucionario chileno?

Las respuestas a esas y muchas otras interrogantes podrán dar la pauta de lo que realmente es el Poder Judicial en relación con el poder Ejecutivo y con el pueblo, llamados a hacer la revolución para construir el socialismo. Si sobre estas cosas hablaron los ministros visitantes con el presidente de la Corte Suprema, no cabe duda que la visita fue positiva, especialmente para obreros y campesinos.

HÉCTOR SUAREZ BASTIDAS


Análisis

LA AYUDA EXTRANJERA INCLINÓ LA BALANZA EN EL SENO DEL PDC

LOS analistas políticos sostienen que el mejor aglutinante de los partidos burgueses y el que promueve mejor su desarrollo y crecimiento es el dinero. Y ningún dinero resulta más convincente que el dólar, esa moneda dura que, a pesar de sus vicisitudes actuales, sigue siendo la áurea fuente de inspiración a la que van a beber los oportunistas de todos los tiempos. Un ejemplo vivo de esta opinión, de calidad casi axiomática, es el Partido Demócrata Cristiano chileno, que se autodefine como una colectividad netamente diferente a la Derecha tradicional por su carácter "pluriclasista", por sus objetivos neocapitalistas, por su ideología desarrollista y por su base de apoyo entre trabajadores y campesinos.

A la sombra del becerro de oro y gracias a un dinamismo que llevó a su movimiento entusiasta a crear una mística que convenció a muchos creyentes de participar en una transformación revolucionaria de la sociedad, los precursores del partido —la Falange Nacional— pudieron exacerbar un crecimiento increíble de su base electoral en menos de una década, elevando el porcentaje de sus electores de un 4% en 1953 a un 56.09% en 1964, cuando llegó al gobierno con la elección de Eduardo Frei como Presidente de la República. En ese camino la Falange absorbió al viejo Partido Conservador, a los agrarios laboristas y, luego, convertida en Partido Demócrata Cristiano, al Panapo, y a los sindicatos campesinos católicos, logrando de paso convencer de su fuerza a la Iglesia y a sus congéneres de Europa, que dominaban sin contrapeso en Italia, Alemania y Bélgica. El guiso que se cocinó en esta olla demócrata-cristiana, con tan alta diversidad de condimentos políticos, atrajo el apetito del imperialismo norteamericano que en última instancia se movió rápido y eficiente para hacer cambiar a la derecha chilena y convencerla que debía camuflarse tras la candidatura de Frei. Fueron los años dorados de la DC —1963 y 1964— cuando incluso en el New York Times, el periodista Bernard Collier reconocía una ayuda electoral de un millón de dólares mensuales de Estados Unidos y otra de más de veinte millones de dólares de los partidos demócratacristianos europeos, para la candidatura freísta. Fue también la hora en que la extrema derecha chilena, estimulada por el Encargado de Negocios de la embajada norteamericana, Joseph Jova se alineó en las legiones de Eduardo Frei.

Luego vino el gobierno demócratacristiano y naturalmente el pago de los compromisos contraídos en la campaña. Desde La Moneda, Frei animó la penetración masiva del capital extranjero en los sectores industriales, favoreció una serie de escándalos y malversaciones millonadas, intensificó la represión, marcando esta nueva línea con masacres tan sangrientas como la de El Salvador, en el cobre, y la de Pampa Irigoin, entre los pobladores de Puerto Montt. La vía progresista e independiente, característica de la "revolución en libertad", desapareció entre la represión y la escandalosa "chilenización" del cobre.

Las contradicciones surgidas en el seno del PDC, entre su base de apoyo popular, su representación reformista burguesa y el sector vinculado directamente con el imperialismo norteamericano y la extrema derecha, son las que han originado fricciones internas que tienen reflejo concreto en grupos de opinión, o en corrientes, que hoy caracterizan a la DC.

En este sentido se pueden distinguir tres grandes corrientes: 1) el "tomicismo" o ala izquierda de la democracia cristiana; 2) el freísmo y la derecha de la DC, subdividida en cuatro grupos, y 3) el centrismo.

EL TOMICISMO

El "tomicismo" es la corriente izquierdista de la Democracia Cristiana y su lider indiscutible es Radomiro Tomic, ex candidato presidencial en la elección de 1970 y en un tiempo —el de "los treinta años de la Democracia Cristiana"— el incuestionable sucesor de Frei. La base ideológica de esta corriente está fundada más en los escritores cristianos (Mounier, Teilhard de Chardin)

que en las encíclicas socialcristianas o en el pensamiento de Maritain. Su mayor influencia la ejerce sobre los curas de izquierda (sacerdotes muy vinculados a la Izquierda Cristiana). Los "tomicistas" se sienten representantes del cristianismo nuevo. En el espectro nacional, son firmes partidarios del socialismo comunitario, a diferencia de otros sectores de la DC que hablan del comunitarismo a secas, refiriéndolo a una sociedad comunitaria. Apoyan la Empresa de los Trabajadores, el desarrollo de un área estatal de la economía y propician el acercamiento a la UP.

Frente a la Derecha son enemigos declarados de una confederación de partidos de la oposición y partidarios de una "apertura hacia la Unidad Popular", como ya se dijo, en el sentido de "ahondar el diálogo con la UP, que no prepara ni el enfrentamlento de clases ni la dictadura del proletariado..." (Planteamientos de Tomic en Cartagena, según "Política y Espíritu" Nº 331. págs. 77-85). Frente al MIR el grupo piensa que ese movimiento es "precursor" y lo considera una posible "alternativa a largo plazo".

La cabeza del "tomicismo" es lógicamente Radomiro Tomic, quien tiene como principales adláteres a Jorge Donoso, Consejero Nacional del PDC; Sergio Saavedra, Director Nacional del Departamento de Pobladores; Santiago Pereira, dirigente Sindical; Carlos Eduardo Mena, Presidente de la Comisión Política de la Juventud DC. y Ernesto Vogel, vicepresidente de la Central Unica de Trabajadores.

En general el "tomicismo" cuenta generalmente con el apoyo de Bernardo Leighton, el diputado que como un corcho flota en todas las aguas del proceloso mar de la política nacional. Aunque Leighton es un "centrista" dentro de la DC se maneja bien con esta corriente, que también muestra ciertas coincidencias y ejerce alguna influencia sobre los diputados Fernando Sanhueza y Mariano Ruiz Esquide, el senador Benjamín Prado, el Presidente de la JDC, Ricardo Hormazábal, y el ubicuo correo de las platas europeas freístas, Enrique Krauss.

El grado de influencia que el "tomicismo" tiene sobre el partido es pequeño y no tiene mayor peso en las bases. Por lo demás, los "tomicistas" no realizan un trabajo muy activo para ensanchar su influencia. Más bien parecen moverse a base de maniobras políticas que dentro de un trabajo orgánico sistemático.

EL FREISMO Y LA DERECHA DC

No es esta una corriente homogénea. Sólo tiene un denominador común que es Eduardo Frei. Por eso mismo está dividida en varios grupos internos, que se diferencian básicamente por el grado del acercamiento a la Derecha que preconizan, por el juego que manipulan dentro del partido para aproximarse más a Frei, y por su posición de poder dentro del aparato partidario. De este modo se distinguen cuatro grupos: a) los independientes freístas y los clanes económicos que apoyan a Frei; b) el movimiento 8 de Junio y los Deístas anti-UP por excelencia: c) la "Cossa Nostra", y d) el "castillismo".

a) LOS INDEPENDIENTES FREISTAS Y LOS CLANES ECONÓMICOS QUE APOYAN A FREI. Este sector es el que financia el freísmo, a nivel nacional, y actúa como su cuerpo diplomático frente al resto de la gran burguesía, especialmente cuando surgen conflictos, limando las asperezas entre los grandes empresarios y el freísmo. Las relaciones públicas a alto nivel son también su tarea predilecta.

Sus líderes, todos miembros del PDC y militantes activos son:

Raúl Devés, el actual regidor de Providencia, ex-Prcsidcnte del Banco del Estado en la anterior administración y socio principal de la poderosa constructora Deven y Del Río.

José Luis del Río, ingeniero, socio principal junto al anterior en la empresa constructora que también lleva su nombre y ex socio de la constructora Torretti & Del Río; dueño de DORTE, representante de Dodge, que importó buses, micros y camiones para el gobierno anterior.

José Claro Vial, yerno de Gabriel González Videla, es el verdadero jefe de Finanzas del PDC. En el gobierno anterior fue Presidente de Codelco y luego presidente de la administración chilenizada de "El Teniente" en tiempos de Frei.

Completan el staff dirigente Sergio Torretti, empresario que todavía domina en la Cámara de la Construcción; Juan Mañosco, los Hermanos Simoneti, dueños de Madeco y Mademsa; Juan Goñi, dueño de Antivero, (importadora de toda la línea Fiat en el régimen anterior), ex director de La Nación, quien como tal defendió al gobierno en la reunión de la SIP cuando se le acusó de comprar las acciones de Sopesur para apoderarse de ella, y hoy procesado por delitos tributarios; Sergio Molina, ex director del Presupuesto con Alessandri, ex Ministro de Hacienda con Frei y ex vice de la CORFO; Alvaro Marfán, director del Instituto de Estudios Políticos y Sociales Elisa Cole, jefe de la campaña electoral de Frei en 1964; Director de Odeplan (de él dijo entonces Pérez Zujovic "que no aceptaba ministerios porque quería ser virrey") y seleccionador de ejecutivos importantes en la administración anterior, y Raúl Sáez, ex vice de la CORFO, planificador del desarrollo económico del gobierno de Frei, renegociador de la deuda externa y encargado de las negociaciones para la chileirzación de El Teniente, gestión esta última tan desastrosa que llevó a opinar al órgano confidencial de los capitalistas de Wall Street "Hanson's American Letter" que "sus condiciones fueron tan desfavorables, revelaron tal ausencia de equilibrio y de juicio y fueron de tal modo contrarias a los intereses de Chile, que provocaron la hilaridad en Washington".

Considera al comunitarismo una utopía, estima que en política el pragmatismo es más importante que la doctrina; es contrario a la idea de la Empresa de los Trabajadores y ofrece en cambio la Empresa Integrada, moción que trata de vender a toda costa dentro de la DC. Su influencia es considerable desde el momento que su poder se basa en su enorme capacidad económica y vinculación con la industria y especialmente con el grupo monopólico llamado "los pirañas". El ejercicio de esta influencia se desarrolla políticamente a través de diversos medios de comunicación de masas que adquirieron en el curso de la administración anterior. Participan escasamente en los debates internos y cuando lo hacen emplean a algunos de sus personeros, los más reaccionarios del sector flcista, que les sirven de ideales "palos blancos". Con su criterio empresarial estiman que la DC deberla dirigirse como una empresa, para evitar que se convierta en un lastre para Frei.

b) MOVIMIENTO 8 DE JUNIO Y FREÍSTAS ANTI-UP. Su único objetivo es aliarse con la Derecha, para liquidar a la UP. Este grupo cuenta con el respaldo del grupo anteriormente mencionado y de hecho opera dentro del PDC como su avanzada. Su posición ideológica naturalmente es anticomunista y cualquier salida para terminar con ese partido la estiman buena. En el hecho se ubican en la extrema derecha y prácticamente se confunden con la línea "jarpista".

Sus miembros más destacados son: LUIS PARETO, un oscuro empresario de microbuses, de pintoresco y florido lenguaje que como diputado ha afinado un tanto sus modales, pero para convertirse en un porfiado fascista; EMILIO LORENZINI, activista campesino hace algunos años y dirigente de las grandes huelgas de Lontué, Sagrada Familia y Molina, victorias que consiguió con el apoyo de la Federación Sindical Cristiana que creó en 1953. Una pelea por títulos de dominio lo alejó de Rafael Moreno, entonces Vice de la CORA y lo convirtió en gran enemigo de la Reforma Agraria. Hoy está volcado a una lucha a muerte contra la UP.

JORGE LAVANDERO, parlamentario por varios períodos, emigró del agrario laborismo a la DC, donde ahora ha marcado su actuación ,con una posición radicalmente anticomunista.

Su influencia interna dentro del aparato partidario fluye de algunas posiciones de poder a través del control del Comité de Diputados (Luis Pareto), la Jefatura de Regidores (Carlos Dupré y Ramón Elizalde, Alcalde de La Reina y regidor del segundo distrito, respectivamente); el Departamento Femenino (Teresa de la Maza) y el llamado sector privado del Departamento Sindical, con dirigentes como Humberto Soto experonista, reciente freísta y ahora consejero en la Caja de EE. PP. y PP. en representación de los gráficos; Juan Chamorro, de Impuestos Internos; Sergio Mella, dirigente gráfico, y Carlos Veloso, dirigente de los Plásticos.

Este sector trata de influir sobre Frei, pero su radicalización a veces lo lleva a plantearse serios desacuerdos con él por considerarlo vacilante frente a los "tomicistas", a quienes no expulsa, y frente a la UP, al no asumir el liderato de la oposición en forma más activa.

c) LA COSSA NOSTRA, o los partidarios de subordinar a la derecha. Este grupo formado por los más cercanos colaboradores de Frei, actúa en forma muy cohesionada, es muy unido y utiliza métodos políticos tales que le han valido la apelación gangsteril que lo caracteriza. Tienen un gran poder dentro del partido. Dentro de su posición política general consideran básica la unidad del PDC para poder así dominar a las otras fuerzas políticas chilenas. Estiman que Chile ha sufrido cambios excesivos que lo han perturbado y que ahora debe buscarse la calma para que se "recupere". Para ellos no hay más salida en la actualidad que la polarización de fuerzas, en la cual se incluyen dentro de la tendencia derechista, pero dominando a la Derecha tradicional y no aceptan, en ningún caso, la situación opuesta.

Así, frente al Partido Nacional son partidarios de la "gran combinación de derecha", con hegemonía DC, ya que estiman que la posición de este "es torpe y sin salida democrática para Chile". Opinan que hay que aplastar al "jarpismo" e, incluso, quieren condicionar los nombres de los candidatos a parlamentarios del PN. Frente a la UP, el grupo es el que propicia la campaña del terror y la presión psicológica para entrar luego a negociar con algunos sectores. Son partidarios de la represión contra el MIR, pero quieren aprovechar los enfrentamientos PC-MIR para que sea el gobierno mismo y la UP los que repriman (identidad con el enfoque Fuentealba).

El líder indiscutido de este grupo es Eduardo Frei. En jerarquía le sigue Eduardo Palma, un sociólogo de Lovaina, que fue asesor político de la Cancillería y hoy miembro del Consejo Nacional de TV, en representación del Senado; Patricio Rojas, ex Subsecretario de Educación, funcionario de la OEA, Ministro del Interior y de nuevo funcionario de la OEA; Marco Antonio Rocca (¿se habrá recibido ya de abogado?) ex asesor juvenil de Frei y ex Director de Deportes del Estado; Raúl Troncoso, ex presidente de la JDC, "orejero" de Frei, ex Subsecretario y Secretario General de gobierno, abogado de Zig Zag en la venta de Quimantú, hoy director del Instituto de Estudios Políticos y Sociales de Elisa Cole; José de Gregorio, actual gerente de Radio Balmaceda; Eugenio Ortega, "yernísimo" de Frei, casado con Carmen, ex Vice del Servicio de Cooperación Técnica; el economista Alvaro Bardon, columnista de "La Tercera"; Juan Achurra Larraín, ex Subsecretario del Interior, fue quien dic el conforme al Intendente subrogante de Llanquihue, para que orientara la masacre de pobladores de Puerto Montt en marzo de 1969. Otros conspicuos de la "Cossa Nostra" son el senador Juan de Dios Carmona (masacre de El Salvador), Sergio Ossa Pretot, Patricio Aylwin, Arturo Frei, Eduardo Zúñiga Pacheco y Máximo Pacheco. Dentro de este grupo hay otra "Cossa Nostra", que se organiza para 1973. La preside Rafael Moreno, senador hoy, ex vice de la CORA ayer, y tiene como miembros importantes a Belisario Velasco y a Felipe Amunátegui y como financista a Fernando Irarrázaval.

El poder de la Cossa Nostra se ejerce dentro del partido a través del control de los siguientes organismos: Instituto de Estudios Políticos (IDEP), Departamento Universitario Obrero y Campesino (DUOC); Instituto de Planificación y Desarrollo (dirigido por Sergio Ossa Pretot), Instituto de Estudios Políticos y Sociales, de la calle Elisa Cole (aquí trabaja toda la Cossa Nostra), el INVISO, el Instituto de Educación Rural (IER), la ANOC, la Confederación Triunfo Campesino, el CIEP y la Editorial del Pacífico.

Los miembros de la Cossa Nostra controlan también parte del diario "La Prensa", el Canal 13 de Santiago y el 4 de Valparaíso. En el hecho tienen el control del poder económico de la DC y manejan los fondos del partido. Su última acción: el manejo de la comisión que designó los candidatos a diputados del PDC.

d) EL CASTILLISMO. Este es el grupo menos numeroso dentro del freismo. Tradicionalmente han sido los más "doctrinaristas", pero su posición no es constante, lo que impide definirlos correctamente. Para ellos hay una cosa que no admite discusión: el liderazgo de Frei.

Dentro del partido integran un sector doctrinariamente influyente, como que su cabecilla Jaime Castillo Velasco, ha sido considerado el "ideólogo" de la DC. Por ello, a pesar de no tener expresión orgánica, muestran una buena imagen. Desde su torre de marfil insisten en un camino propio para la DC, esperando que la Derecha se les sume. En el hecho son instrumentos que utiliza Frei para limar asperezas con el centrismo y disminuir las tensiones que suelen producirse con el "tomicismo".

Sus personeros más característicos son Jaime Castillo Velasco, el "ideólogo"; Fernando Castillo Velasco, hermano del anterior y rector de la Universidad Católica; Ignacio Palma, el gastado político, presidente del Senado; Tomás Reyes, un brillante parlamentario de otra época; Jorge Cash, aprovechado funcionario y periodista de la administración anterior, que fungió de asesor politico de Frei, e Ignacio Bustos.

EL CENTRISMO DC

A falta de una posición ideológica mejor fundamentada, esta corriente, como su nombre lo indica, quiere ofrecer una alternativa entre las dos corrientes polarizadas del "tomicismo" y el freismo, que se han analizado anteriormente, y se opone —en general— a que el cuadro político nacional se polarice. Puede decirse que propugnan una linea de "sentido común".

Su posición política general se caracteriza por su intención de definir al PDC como un partido que está claramente en la oposición, pero ellos desean mantener el dialogó con la UP a fin de "rescatar a los sectores democráticos" de ésta. Son opositores, en la medida que lo han definido sus principales personeros: "Oposición para impulsar cambios y exigir respeto para todos los chilenos (Mariano Ruiz Esquide); "Somos un partido revolucionario en oposición a un gobierno revolucionario". (Renán Fuentealba); "El dilema de Chile no está entre Democracia y Totalitarismo, sino que entre Revolución en Libertad o Revolución con Dictadura" (Fuentealba).

En el fondo los "centristas" procuran a través de negociaciones suplir su carencia de base ideológica evitando la "polarización social" y aplicando su peso politico para contrarrestar el predominio de líneas más definidas. Para ello se presentan frente a las bases con banderas reivindicacionistas y con critica al proceso, aparentemente desde una posición de izquierda, atacando la burocracia, la corrupción, el sectarismo y empujando la participación obrera. En la implementación de estas críticas —que sólo buscan defender los valores tradicionales de la democracia burguesa— mantienen una actitud paternalista frente a la clase obrera, se confunden con la Social Democracia y con las corrientes socialdemócratas de la UP. Por eso muchas veces coinciden con las tácticas de ésta. Frente al gobierno presentan siempre dos posiciones que tratan de hacer aparecer como convergentes. Sus metas tácticas son provocar el quiebre de la UP para constituir la alianza de centro-izquierda, que permita tener posibilidades electorales a algunos de sus personeros, al mismo tiempo que en los frentes sindicales disputan por obtener el máximo de poder y derrotar ideológicamente al marxismo. Por eso utilizan todas las brechas de los sectores más vacilantes del gobierno para combatir a la ultraizquierda. Así lograron en las conversaciones con la UP un acuerdo en el 80% de las materias y mantienen como vigente la posibilidad de constituir una zona de estabilidad democrática que siga presentando a la DC y a su sector centrista como una alternativa viable.

Con respecto al MIR se sienten sus enemigos fundamentales, coincidiendo al respecto con el Partido Comunista, al que califican de "único partido maduro, serio y responsable de la UP". A su juicio hay que terminar con los grupos extremistas y para ello estiman que la represión es lícita.

En resumen, sus objetivos son: a) inmovilizar al Gobierno: b) aislar a la izquierda revolucionaria e impedir la polarización del cuadro politico, y c) quebrar a la UP y rescatar sus sectores democráticos para una alianza de centro izquierda.

Los principales líderes de la corriente centrista son el actual presidente del PDC, senador Renán Fuentealba; su vicepresidente, senador Osvaldo Olguín; otro senador, Narciso Irureta; el diputado por Arauco y jefe de la Comisión Técnica, Claudio Huepe; el diputado Bernardo Leighton, un enlace con el tomicismo, y el senador Luis Papic.

La influencia de este grupo toca a algunos dirigentes juveniles (Gutemberg Martínez, Toledo y Fritis); a dirigentes sindicales como Manuel Rodríguez, Samuel Astorga y Manuel Bustos; al Departamento Femenino a través de Mimi Marinovic y Vilna Saavedra; al Departamento Campesino a través de Victoriano Zenteno y Pedro Salazar; al Frente de Profesionales y Técnicos, por intermedio de Pedro Butazoni (ideólogo de la empresa de trabajadores) y Cristian Fernández, y el Frente de Pobladores, a través de Sergio Saavedra.

M.D.B.


PUNTILLAZOS

IZQUIERDISTAS A PALOS

EN el invierno de 1934 no se salvó ni una sola choza de colonos de Ranquil.

La abundante cosecha de ese año fue arrasada por los dueños de grandes extensiones de tierras de la Frontera; decenas de colonos fueron fusilados al borde de los precipicios y a la orilla de los ríos.

Acompañadas por el ronco runruneo de los aviones, avanzaban las tropas enviadas desde Santiago, Los Angeles y Malleco, para aplastar a los colonos que defendían sus tierras.

La prensa de los terratenientes publicaba partes de guerra sobre la "revolución campesina", dirigida por un supuesto "agente del Soviet ruso", de apellido Leiva Tapia. Esos partes repitieron idénticamente la táctica empleada en 1921, 1922 y 1925, en contra de los trabajadores de la pampa salitrera en San Gregorio; en Santa Cruz y La Tranquilla, ubicadas en Magallanes y en Petorca; en La Coruña, salitrera esta última situada en Alto San Antonio de Tarapacá. Sólo cambiaban la fecha y los nombres de los acribillados por las balas.

En un restaurant de Quinta Normal, Perico Poncho levantó su voz en contra de los "elementos subversivos vendidos al oro de Moscú", que atentaban contra el "sagrado derecho de propiedad", en tanto la policía asaltaba y destruía los talleres de "La Opinión".

* Un cuarto de siglo de expoliación y de atrocidades se habían prolongado paralizando el reloj de la historia.

El Estado estaba convertido en una jauría al servicio de los monopolios nacionales y extranjeros.

Los "izquierdistas a palos" cambiaron su tradicional policromía política por una sinfonía de combate disonante en la Convención de Valparaíso; entre ellos estaban los que hablaban el lenguaje del Rey Midas.

Pero a su lado marchaban los patas de palo y caras de callos en quienes al decir de Alfredo Guillermo Bravo, la "bellaquería" constituía su única filosofía política.

* Corría el año 1935.

La muerte del senador Pedro León Ugalde sorprendió a los partidos populares en los primeros pasos unitarios.

Fue un romántico en la época del más puro materialismo.

Fue un agitador hasta en su muerte. La tarde de sus funerales hubo apaleo en el Cementerio. No recibió honores militares. Pudo más el encono del León. Entre los heridos se encontraba el Dr. Arturo H. Lois.

Esa cabeza rota pudo más que los opositores al Frente Popular.

Cristóbal Sáenz, amén de ser el más grande triguero de Chile, era además el sexto del mundo.

Tenía ciertos rasgos del hombre acampado, no obstante hacer vida social en el Club de la Unión de Santiago. Conocedor de las enfermedades del cuerpo humano y sus debilidades, tocó la fibra de los inquilinos y peones de Bío-Bío. Malleco y Cautín. Les habló de la sublevación de los esclavos, de las tres deidades de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad; de los nuevos sucesos que sacudían a Europa, martirizada por el nazifascismo y de la necesidad de que se unieran los pobres y los ricos para salvar la civilización.

* El verano de 1936 fue explosivo.

El corazón de Chile se paralizó: no circuló un solo tren, ni de pasajero, ni de carga. Por el contrario, muchos saltaron fuera de la vía.

No se movió un solo barco en el litoral.

A la muerte del senador Nicolás Marambio, surgió la candidatura del radical más alessandrista de la derecha, Gabriel González Videla.

Antes de lanzarse a la campaña electoral pasó a La Moneda en un intento de obtener su apoyo. Sólo después de obtener el no del León, aceptó ser candidato del Frente Popular.

En Illapel quedó tendido el cadáver del dentista Peña, decenas de heridos. La Moneda intervino en forma violenta, contrató matones y grupos de choque para aplastar al adversario del elegido por el León, José María Ríos Arias.

El día de la elección, GGV fue golpeado en La Serena por un carabinero.

Ese garrotazo convirtió en izquierdista al más derechista de los radicales.

* El verano de 1938 fue el más rojo. El ambiente político estaba arrebolado. El poder político de la oligarquía y del peculado, llegaba a su crepúsculo. La noche presagiaba el amanecer de un día preñado de violencia.

El 19 de abril fue elegido candidato único Pedro Aguirre Cerda en la Convención de los partidos del Frente Popular.

El 21 de mayo, diputados frentistas fueron agredidos en el Salón de Honor del Congreso

Nacional: Andrés Escobar Díaz, Luis Videla Salinas, Justiniano Sotomayor, Fernando Maira y GGV.

El 5 de septiembre se convirtió en un cementerio de 61 jóvenes nazis, asesinados y repasados a bayoneta en el edificio del Seguro Obrero.

La candidatura de Gustavo Ross, llamado "el último pirata del Pacífico " por Carlos Contreras Labarca, quedó sepultada en sangre.

El 25 de octubre consagró en las urnas el triunfo de Pedro Aguirre Cerda y del Frente Popular.

La mística popular elevada a categoría histórica, permitió dar un paso decisivo en la ruta antimperialista y antifeudal, en el desarrollo de una serie de industrias, en torres eléctricas, pozos petrolíferos, altos hornos y escuelas.

Pero la serpiente de siete cabezas no se dio por vencida. Armó la guerrilla contra los damnificados por el terremoto de 1939; injurió al Presidente Aguirre Cerda, acusó al ministro del Interior de actos deshonestos en el desempeño de sus funciones, en un intento de impedir el cumplimiento del programa.

Desde las bancas liberales se alzó la voz de su presidente para acusar al gobierno de estar "entregado sin contrapeso al comunismo".

La réplica no se dejó esperar: "Los partidos de la derecha están integrados por explotadores, traficantes y ladrones", replicó el joven comunista Orlando Millas.

Los "izquierdistas a palos" no se habían sacudido del derechismo acumulado en el curso de 30 años de colaboración.

* 1940 fue el año de la transacción y de la tregua.

Los "izquierdistas a palos" y de puño a media altura, corrieron a firmar una tregua con la derecha; unidos del brazo con ella se repartieron las consejerías de la CORFO; además, los directorios de Madeco, Mademsa, Insa, Huachipato, Cobre Cerrillos, etc. Y en un rasgo de deshonestidad se repartieron entre ellos las utilidades obtenidas por dichas empresas, vale decir, por el Estado.

Algunos parlamentarios, abogados "izquierdistas a palos", se convirtieron en procuradores de las empresas del salitre, cobre, hierro; en gerentes de bancos y de los monopolios de distribución.

Nadaban en oro.

Cada año eran menos izquierdistas. Hubo ministros que clausuraron El Siglo u ordenaron destruir La Opinión; enviaban circulares a intendentes ordenando perseguir a los "agitadores profesionales" que recorrían los campos.

La huelga bancaria fue ahogada a palos.

La muerte de Pedro Aguirre produjo una vuelta atrás.

*1942 inició la dispersión y la ruptura de los partidos Radical, Socialista y Democrático.

La "Invencible Armada" del partido Liberal, de la mano de los "izquierdistas a palos", cambió el rumbo de la lucha antimperialista y antifeudal. La Falange Nacional con Eduardo Frei a la cabeza, integró la comparsa para hambrear a los trabajadores y salvar de la ruina al "cachimbero" Osvaldo de Castro.

El Congreso despachó la ley económica y otras de carácter inflacionistas destinadas a crearle caja a los bancos. Estados Unidos impuso un precio vil al cobre, despachó, además, la ley que puso fin a las huelgas con la aplicación de zona de emergencia.

Chile agotó 500 millones de dólares en pagar mayores precios a las maquinarias, repuestos y materias primas importadas de Estados Unidos. El pueblo se desangró bajo el sistema de "precios remunerativos"; habían colas interminables para adquirir arroz, azúcar, aceite, clavos, cemento.

Codina, Duncan Fox, Gildemeister y Grace, condicionaron las ventas y estimularon la bolsa negra.

Los bancos acusaron utilidades jamás alcanzadas.

El gobierno impuso el estado de sitio en el Norte Grande, Valparaíso, O’Higgins y Concepción; ordenó la detención de los dirigentes obreros y la disolución de sus sindicatos. Frei se lavaba las manos después de tramitar 60 días a obreros de las empresas de Osvaldo de Castro.

Los "izquierdistas a palos" estaban al cateo de la laucha, en tanto Juan Antonio Ríos agonizaba en la Villa Paidahue.

Hasta los jóvenes turcos de Isauro Torres, andaban con un hacha que afilar.

* 1946 puso flores rojas en la Plaza Bulnes.

La concentración de la CTCH de solidaridad con los huelguistas de las salitreras, fue ametrallada dejando un montón de cadáveres, entre éstos el de Ramona Parra, y más de 50 heridos acompañaron a Andrés Escobar a la Asistencia Pública.

Eduardo Frei renunció al ministerio de Fomento como acto de protesta, pero después de la paletada nada dijo sobre su responsabilidad en la solución de la huelga recomendada a él en Consejo de Gabinete.

Los rasputines que rodeaban al Vicepresidente de la República, Alfredo Duhalde Vásquez, se interpusieron en nombre del "anticomunismo" y aconsejaron rechazar las exigencias de la CTCH. Desde ese instante se generó la división del movimiento sindical y por radio se llamó al odio contra los comunistas.

Toda la plana mayor del CEN radical, rodeó al partido Comunista a fin de empollar un candidato de sus filas para la Presidencia de la República.

* 1947 fue el año de la traición.

Los "izquierdistas a palos" fueron la punta de lanza del imperialismo en su guerra contra el "comunismo continental". Un experto norteamericano en urdir intrigas antisoviéticas, George F. Kenna, dio la señal del ataque.

A la conferencia del partido Comunista acudió un ganso para decir: "Los partidos Radical y Comunista han librado memorables jornadas cívicas por las conquistas de grandes ideales de bien colectivo". A pocos días de esa declaración de Ulises Correa, choferes y cobradores de micros fueron baleados en Bascuñan con Alameda, quedando 4 muertos y 20 heridos.

Los "izquierdistas a palos" se dedicaron a fabricar complots, tales como los de "la vela"; las "patitas de chancho"; el cauceo y el de Margarita, cuyos resultados fueron la prisión del diputado Bernardo Araya, en Concepción; la salida de un general de Carabineros; la disolución de un sindicato campesino de San Bernardo y la muerte de Margarita Naranjo a consecuencia de la huelga de hambre y la prisión de Roberto Lara.

Cambio de programa a gusto del imperialismo.

A partir de la traición de 1947, los "izquierdistas a palos", cambiaron los principios doctrinarios y el programa aprobado en la Convención de Valdivia, diciendo: "Los principios son transitorios... los programas también".

* 1950 culminó una etapa de traiciones.

En su lucha contra el campo de concentración de Pisagua, los trabajadores santiaguinos realizaron una concentración en el Teatro Caupolicán, a fin de obtener su clausura, el respeto a todos los derechos e ideologías y el rechazo del proyecto del ministro de Hacienda, Jorge Alessandri Rodríguez, que propugnaba la reducción de sueldos y salarios y la anulación del sueldo vital; por el respeto al derecho de huelga y reajuste de acuerdo al índice del costo de la vida. En calle San Diego y Arturo Prat quedaron 18 heridos y un inválido para toda su vida: Rodolfo Ortiz, que recibió una bala en la columna vertebral. Aún desfila en una silla de ruedas por las calles de la capital.

Los "izquierdistas a palos" fueron a Estados Unidos y entregaron la riqueza del cobre por una bicoca, según denuncio formulado por Elías Lafertte en sesión del Senado.

* 1960 recibió a golpes a los "izquierdistas a palos". La Juventud Radical los echó de su templo en el curso de una sesión borrascosa.

Volvieron al gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, a "administrar los intereses de la oligarquía", según expresión de Anita Ugalde. Su presencia en los ministerios de Relaciones, Economía y Agricultura, garantizó la dictación del estatuto del inversionista, que permite entrar a saco a los que dejan dólares en el extranjero mediante la adulteración de valores, y colaboraron en la reforma agraria de "macetero".

En nombre de la "bellaquería" de que habló Alfredo Guillermo Bravo, consagraron la ruptura con el gobierno revolucionario cubano por mandato de Estados Unidos; protegieron la fuga de dólares y se convirtieron en los parteros de los bonos-dólares, conocidos como el escándalo mayor del siglo.

En la población José María Caro se mancharon las manos con la sangre de mujeres y niños indefensos.

La juventud les echó en cara el anatema de Galvarino Ampuero: "A muchos radicales hemos visto subir al solio con la espada de la justicia en una mano y la simbólica balanza en la otra, para convertirlos luego en juguetes de la reacción y de la oligarquía".

* 1970 unió al pueblo para ganar el gobierno.

Los "izquierdistas a palos" participan en la confección del Programa del gobierno de la Unidad Popular; se sentaron las bases del gobierno del pueblo; eligieron a Salvador Allende como Presidente de la República; integraron el Gabinete con varios ministros de sus afectos, pero al dar los sartenazos a la prepotencia del imperialismo y de la derecha latifundista, se fueron del gobierno porque el el cumplimiento del Programa no era de su agrado.

El pueblo recorre hoy un camino que ningún otro recorrió en el continente. Pero elios como los mendigos de Jerusalén yacen en la charca del oportunismo y a la vera de los poderosos en espera de la contrarrevolución para compartir con estos últimos las migajas del festín.

* 1972 les dio un bofetón en Coquimbo. Fueron allí a jactarse de que "eran los mejores".

Pero demostraron que, andando con el PN y "Patria y Libertad", eran los peores.

Creyeron que la revolución era un idilio y que el pueblo era un niño obediente y sumiso. Se olvidaron que la oligarquía, en 150 años, hizo valer su poder a sangre y fuego, restregándoles en las narices al trabajador y a la clase media sus pergaminos de casta y el yugo a sus peones.

¿Imaginémonos qué habría ocurrido en Chile si hubiesen sido elegidos presidente de la República Luis Bossay Leiva o Alberto Baltra?

Los "izquierdistas a palos" andan sueltos de cuerpo y alma.

LUIS MEJIAS


Personajes

UN CRISTIANO AUTÉNTICO

"8 de octubre (1970). 7 de la mañana. Preparo desayuno, le ofrezco a Francisco, pero ya hablaba muy despacito y me dice: "Hermanito, no puedo". Quiro estaba echado al lado de él, yo estaba echado sobre una hamaca. Dormí hasta las 11.30. Quiro estaba despierto, pero con los ojos cerrados. A las 12 horas, Quiro me dice con mucha pena: "Alberto, Francisco murió" — "No, le dije yo". Me bajé de la hamaca. Quiro le tomó el pulso y le puso la oreja en el corazón. "Murió, son las 12, a la misma hora, el mismo día que murió Ernesto Che Guevara" — me dice Quiro con lágrimas en los ojos. En esos momentos, pensé en nuestro deber ante el cadáver de nuestro compañero cristiano y decidimos leer parte del Nuevo Testamento que tuviera relación con la muerte. Acompañado por Quiro, leímos y reflexionamos alrededor de un cuarto de hora...".

ASI narra "Alberto", en su diario de combate, la muerte de "Francisco". Néstor Paz Zamora, "Francisco", murió de hambre, después de varios meses de combate en la guerrilla de Teoponte (Bolivia), el 8 de octubre de 1970.

"Omar", que junto al Chato Peredo y otros formaban el Estado Mayor de la guerrilla, escribe sobre "Francisco" lo siguiente: "Ocupa el quinto lugar en la columna guerrillera Nº 1 INTI-PEREDO, pertenece a la primera escuadra de la vanguardia. Pocos días de marcha y es apodado "El Tanque". Llaman la atención sus palabras, intercambia opiniones, ayuda, carga como pocos. Lee al Che, comparte su magra ración, va y viene cumpliendo misiones, orienta, escucha, pregunta. Trata con cariño, respeto y paciencia a los campesinos, les explica detalles minuciosos de la sociedad que buscamos. Intensamente preocupado por elevar los valores morales de la tropa, induce a que se estudie al Che, a Camilo Torres, a la historia de América latina. El amor a sus semejantes lo llevó a empuñar las armas, junto a sus hermanos ELENOS, por brindar paz, amor y comprensión .. . Las primeras luces de lo que será el HOMBRE NUEVO las vislumbramos en este revolucionario a cuyo lado tuvimos la suerte de combatir ...". Cuando "Omar" terminó de leer el diario de combate que "Francisco" nos dejara, escribió al final: "Me has dado la mejor lección de amor a la humanidad. Gracias. Omar".

Creemos que la mejor manera de conocer el camino que nos definió “Francisco” y la vida entregada a la revolución que su ejemplo nos exige, es conocer su diario [1] . Presentamos los trozos más significativos, entresacados del vivo relato de la guerrilla:

"26 de julio (1970)... Quisiera que mi capacidad de amar creciera cada vez más. a la par que mi capacidad guerrillera. Es la única manera de mejorar cualitativamente y cuantitativamente el impulso revolucionario...".

"1º de agosto ...Fue duro dejar un molde de "hombre viejo" para cambiarlo por otro de un "hombre nuevo". Todo crecimiento implica dolor... Hoy estoy más tranquilo, más sereno y con una resolución ya bien asentada: 1º Estoy en !a lucha hasta vencer o morir. 2º Es el camino por donde avanza la historia, no hay otro. 3º Si es así, es cristiano. máxime teniendo en cuenta el sol profético de Camilo Torres.. .".

"6 de agosto ...Ese mundo mejor con el que soñamos será realidad en la justa medida en que seamos fieles a su llamado. Hay un grifo desesperado que por nuestra cobardía muchas veces lo hemos ignorado o directamente acallado. Aquí sopesas todo lo que eso significa. He lo que estoy seguro es que nuestros hijos vivirán en un mundo mejor. Habremos cumplido con él "no hay amor más grande que dar la vida por los amigos".

"27 de agosto ...Nos vamos depurando y el combate nos depurará aún más. De aquí tiene que salir el grupo selecto que lleve al pueblo a la felicidad que tanto se merece. Eso es el resultado de una larga y constante fidelidad' al ideal revolucionario encarnado en la vida guerrillera...".

"29 de agosto... La "Buena Noticia" (Evangelio) se hace vida cuando uno la vive y aquí realmente "se vive"... Creo que no he de morir, tengo ese presentimiento, y si he de morir quiero que sea una muerte cargada de contenido...".

"4 de septiembre ...Yo voy en el Estado Mayor como político y hemos hecho con Chato, Omar, Dante y Guatón un grupo homogéneo y nos llevamos perfectamente bien... A nadie se nos oculta lo crucial de nuestra situación y lo duro de la etapa a seguir; pero hay ánimo y moral suficiente como para vencer toda dificultad por grande que sea...".

"5 de septiembre ...En Chile, Allende ganó, eso nos abre enormes perspectivas. Yo pienso que si en nuestra América un pueblo es capaz de elegir el socialismo masivamente, quiere decir que las condiciones están dadas, no cabe duda...".

"8 de septiembre ...Somos 28, creo que ya por fin dispuestos a TODO, que hemos conformado una columna bastante compacta... Creo que aquí saldrá algo bueno, bueno de veras, que cambiará la historia de este país...".

"12 de septiembre... (este día Francisco escribe una oración que la transcribo íntegramente)

"Mi querido Señor: Te voy a escribir después de mucho tiempo, hoy me siento en verdad necesitado de ti y de tu presencia, quizás sea la cercanía de la muerte o el relativo fracaso de la lucha. Tú sabes que he buscado siempre por todos los medios serte fiel, consecuente con mi ser en plenitud. Por eso hoy estoy aquí. El amor lo entiendo como una urgencia de solucionar el problema del otro donde estás tú. Dejé lo que tuve y me vine. Hoy quizás es mi jueves y esta noche mi viernes. Entrego enteramente en tus manos lo que soy con una confianza sin límites, porque te amo lo que me duele es dejar lo que más quiero aquí, a Cecy y mi familia, y quizás no poder palpar el triunfo del pueblo, su liberación. Somos un grupo lleno de plenitud humana "cristiana" y eso, yo creo, basta para empujar la historia. Esto me conforta. Te amo y te entrego lo que soy y lo que somos, sin medida porque eres mi Padre. Ninguna muerte es inútil si su vida ha estado cargada de significado, y eso, creo, es válido aquí con nosotros. Chau. Señor, quizás hasta tu cielo esa tierra nueva que tanto ansiamos".

"Francisco" vivió el Evangelio de Cristo como revolucionario auténtico. Aquellos que tanto se preocupan de las diferencias entre creyentes y no creyentes, deberían ante todo preocuparse que los pobres de América creyeran en ellos. "Francisco" se hizo creíble como hombre y revolucionario. Como tal, definió una nueva, forma de ser cristiano, en la línea del Che y Camilo Torres. Refutó, con su vida y con su muerte, a los fariseos e ideólogos de la burguesía, que buscan desunir al pueblo oponiendo a cristianos y marxistas, cuando la única oposición histórica es entre explotados y explotadores. "Francisco" urge a los cristianos a definir la radicalidad de su fe en la radicalidad de su compromiso revolucionario. "Francisco" vive y pone al descubierto a los "cristianos" cobardes y fariseos que se esconden en el apoliticismo. Aquellos que no optan porque "la situación es compleja y difícil y no hay que caer en simplismos". Aquellos que se ocultan en largas disensiones sobre los adjetivos que hay que ponerle al socialismo. Aquellos que disfrazan el desorden y la violencia institucionalizada con los nombres de "Libertad y Justicia".

ESTEBAN TORRES


Planteamiento

LA QUINTA COLUMNA DEL IMPERIALISMO

CUANDO la Kennecott y su filial, la Braden Copper, explotaban el mineral "El Teniente" destinaban parte de las cuantiosas ganancias que percibían a financiar las campañas electorales de la reacción y a sobornar a sus dirigentes y parlamentarios para obtener el despacho de leyes que las favorecían. La Kennecott, que tenía acceso a los círculos políticos, financieros y gubernativos, aconsejaba, daba instrucciones e imponía decisiones. Ahora que ha sido nacionalizada y expulsada de Chile, sigue interviniendo en los asuntos internos y dirigiendo a la burguesía chilena.

La acción judicial interpuesta por la Kennecott ante tribunales franceses para embargar el cobre, fue la señal convenida para que la oposición iniciara un paro sedicioso destinado a derrocar al gobierno de Salvador Allende.

La oposición y el imperialismo están concertados y se han distribuido sus tarcas. Desde el exterior, el imperialismo norteamericano pretende asfixiar económicamente al país y debilitarlo. En el interior, la burguesía actuando como la quinta columna del imperialismo intenta asestarle al gobierno constitucional y popular y al pueblo una puñalada por la espalda mientras estamos empeñados en una lucha crucial por defender nuestra principal riqueza y por preservar nuestra independencia y soberanía amenazadas por el imperialismo norteamericano.

Es el momento de desvirtuar algunos eufemismos.

Constantemente se dice que estamos siendo agredidos por la Kennecott o la Anaconda, la otra compañía yanqui nacionalizada. Esta es una verdad a medias. La cuestión no es tan simple. No estamos enfrentados sólo a un conflicto entre el Estado chileno y una o más empresas privadas extranjeras cuyos intereses se habrían visto amagados por la nacionalización de sus inversiones en Chile sin pago de indemnización. No sólo estamos peleando con la Kennecott y la Anaconda sino con el poderoso imperialismo norteamericano. Y queremos precisar. De tanto repetirse, la palabra imperialismo se lia convertido en algo difuso y a veces poco inteligible o en una expresión que se usa para abarcar muchas cosas o para disimular otras. El imperialismo norteamericano es un monstruo de varias cabezas, incluyendo entre ellas la del gobierno norteamericano, la de su Presidente, la del Departamento de Estado, la del Pentágono, la de la Central de Inteligencia o CIA, la de su aparato financiero, crediticio y comercial.

Por razones de imagen y de política interna e internacional, el gobierno norteamericano no aparece públicamente actuando contra Chile, pero él es quien desde las sombras está manejando la agresión externa e interna contra el gobierno y el pueblo chilenos.

La Kennecott y la Anaconda no actúan solo por cuenta propia. Es todo el imperio, es el gobierno norteamericano el que nos está agrediendo a través de esas empresas mercenarias y transnacionales. Y es el gobierno norteamericano el que está implicado en la insurrección de la burguesía chilena, a la cual está ayudando y alentando a través de sus agentes de la CIA. con dinero y con la agresión económica, financiera y comercial de que estamos siendo objeto tanto en Estados Unidos como en Europa.

Los gobernantes norteamericanos siempre han procedido con hipocresía para atacar a pueblos pequeños y subdesarrollados. Para justificar su agresión a Vietnam falsificaron la historia e inventaron una imaginaria agresión vietnamita a barcos norteamericanos, todo lo cual ha sido denunciado y reconocido recientemente.

Fueron también los gobernantes norteamericanos los que dieron su conformidad y prepararon, adiestraron y transportaron a la expedición de gusanos que intentó invadir a Cuba revolucionaria y que fue aventada en Bahía Cochinos.

También las autoridades norteamericanas estuvieron involucradas en la penetración en Guatemala de las fuerzas mercenarias que provocaron la caída del Presidente Jacobo Arbenz. Entonces se trataba de defender el poderoso monopolio de la United Fruit que había sido expropiada. Pero la United Fruit estaba vinculada al imperio y al gobierno norteamericanos y recibió de éste todo el respaldo hasta que recuperó sus plantaciones y se instaló en Guatemala un gobernante títere del imperialismo.

Y asi, cada vez que en América latina ha surgido un gobierno nacionalista, progresista, popular o revolucionario las fuerzas tenebrosas del imperialismo, siempre ligadas con la burguesía nativa, movilizan todos sus recursos y acuden a todos los medios para aplastarlo y devolver el poder a las clases explotadoras, incondicionales vasallas del imperio.

Ahora el imperio y el gobierno norteamericanos tienen metidas las manos en Chile, donde, al igual que en otros países latinoamericanos, cuentan con la complicidad y la colaboración activa de la burguesía, empeñada en recuperar todos sus privilegios, en evitar que se la despoje del poder político y económico que aun conserva y en desalojar al pueblo del gobierno.

Como se ha recordado tantas veces, la ITT, el poderoso monopolio telefónico yanqui, que también espera su turno para ser nacionalizado en Chile, se jugó, combinó y concertó con la burguesía nativa para impedir que Allende asumiera la Presidencia. Pero sería un error pensar que la ITT procedió aisladamente, sólo por proteger a futuro sus intereses económicos y sus empresas e inversiones en Chile. Detrás de la ITT estaba el imperialismo y el gobierno norteamericanos.

Hace algunos meses se destapó por la prensa norteamericana un sonado escándalo. Se descubrió que la ITT estaba fuertemente ligada al Partido Republicano y muy concretamente a ciertas altas autoridades del gobierno norteamericano y que contribuía generosamente al financiamiento de esa colectividad política yanqui y de connotados políticos de ese país, a cambio de todo lo cual recibía el apoyo irrestricto del gobierno, condonaciones de impuestos y toda clase de franquicias.

La responsabilidad del gobierno y del imperialismo norteamericanos en el movimiento insurreccional de la burguesía chilena, así como la agresión económica, financiera y comercial que las autoridades, los bancos y los monoplios yanquis de la Kennecott y la Anaconda están cometiendo contra Chile, deben ser denunciados con mucha fuerza y vigor ante el pueblo norteamericano y debería estar presente en este período electoral que se ha abierto en Estados Unidos para designar al sucesor de Nixon.

Son muchas las acusaciones que podrían formularse contra el gobierno norteamericano y sus monopolios. Los embargos que está Consiguiendo la Kennecott en Europa contra nuestro cobre o su precio de venta, no son las únicas ni serán las últimas agresiones que sufriremos del imperialismo.

El Banco Mundial es un organismo financiero internacional, pero controlado y manejado por Estados Unidos y actualmente presidido por el ex Ministro de Defensa norteamericano MacNamara, el mismo que tuvo activa ingerencia en el asalto militar del imperialismo contra muchos países pequeños.

Chile le ha formulado préstamos para financiar proyectos específicos de desarrollo económico. Pero todos los créditos le han sido negados desde que es Presidente Salvador Allende y sólo por el hecho de encabezar un gobierno popular que soberanamente ha rescatado para la nación su principal riqueza natural que es el cobre.

Gobiernos anteriores avalaron o contrajeron deudas con bancos norteamericanos, especialmente para financiar los planes de expansión de la Gran Minería del Cobre, de las empresas mixtas que se habían formado con la Kennecott y la Anaconda, planes que estas empresas deberían haber solventado con sus propias utilidades extraídas de Chile, lo que naturalmente no hicieron.

Esos bancos le están exigiendo al actual gobierno que le pague esos préstamos, pero ni ellos ni otras instituciones crediticias yanquis le otorgan nuevos recursos económicos a Chile.

Estas son cifras conocidas pero significativas: antes de Allende, los bancos norteamericanos le prestaban a nuestro país 270 millones de dólares anuales. Ahora, apenas 20 millones.

La mayoría de esos bancos están ligados con la Kennecott y la Anaconda, y los más importantes, como el Eximbank o tienen fondos del Estado norteamericano o son controlados o están vinculados con las autoridades yanquis.

El gobierno norteamericano, y no los bancos, es el responsable de que se le hayan cortado los créditos a Chile.

Durante la renegociación de la deuda externa chilena con todos los acreedores, en el Club de París, fueron los representantes norteamericanos, de acuerdo con instrucciones y en cumplimiento de la política del gobierno, los que sabotearon las conversaciones y pusieron las mayores dificultades para lograr un acuerdo y trataron de condicionar éste al reconocimiento por Chile de una supuesta obligación de indemnizar a las empresas nacionalizadas, en lo que fracasaron. De todos modos, la renegociación no fue exitosa pues sólo consiguió la postergación de pagos correspondientes a este año. En diciembre, cuando se renueven las negociaciones, Estados Unidos volverá a extorsionarnos.

En febrero del año en curso, la Kennecott ya nos había demandado en Nueva York por la no cancelación de un pagaré por poco más de 5 millones de dólares correspondiente a un préstamo por 92 millones de dólares que le había hecho a la sociedad mixta El Teniente y que estaba avalado por el Estado. El pago se había suspendido hasta que se determinara si el préstamo se había invertido en obras útiles en ese mineral. Finalmente, después que la Kennecott había embargado diversos bienes y fondos de organismos públicos chilenos en Nueva York, se cometió el error de pagarle. Con eso se levantaron los embargos y se terminó el juicio, pero no desapareció la agresividad de la Kennecott.

Más tarde, la Anaconda siguió las aguas de Kennecott y también nos demandó y embargó por la no cancelación de los pagarés extendidos por Frei para comprar el 51% de sus acciones, documentos que han perdido valor y eficacia en virtud de la reforma constitucional que nacionalizó el cobre.

El juicio continúa y el tribunal yanqui ha decretado embargos por tiempo indefinido y que pueden hacerse efectivos en cualquier momento sobre bienes de la Corporación del Cobre y de las empresas nacionalizadas.

Los actuales pleitos y órdenes de embargo o las amenazas de otros, han obligado a abandonar prácticamente el mercado norteamericano que era el principal abastecedor no sólo de la Gran Minería, sino que de la mayor parte de la industria pública y privada de Chile.

El gobierno norteamericano ha respaldado las acciones judiciales de estas empresas en Estados Unidos y ha contribuido a que se desconozca por los tribunales yanquis la inmunidad de jurisdicción de que gozan los organismos estatales chilenos y sus bienes.

Recientemente, el Departamento de Justicia norteamericano notificó a las oficinas de organismos estatales chilenas con sede en Estados Unidos, que debían inscribirse como agentes de potencia extranjera, lo que significa un trato discriminatorio y hostil y deja sujetas su documentación y funcionamiento a la revisión, control y fiscalización del F.B.I., entidad policial yanqui.

Los consorcios cupríferos y financieros norteamericanos realizan toda clase de maniobras especulativas en la Bolsa de Metales de Londres, donde se regula y fija el precio del cobre, provocando su caída vertical a niveles artificialmente bajos, lo que causa perjuicios inconmensurables a la economía chilena y es la razón principal de la escasez de divisas.

Por último, como ninguna de esas medidas agresivas del imperialismo daban resultado para doblegar a este pequeño país que en actitud desafiante trata de construir el socialismo y defender su soberanía, se utiliza a la Kennccott para que en Francia, primero, luego en Holanda y Suecia y más tarde en otros países europeos plantee su descabellada e insolente reivindicación de que sigue siendo socia de la empresa "El Teniente" y de que, por tanto, es propietaria de sus yacimientos, del metal que de allí se extrae y que ahí se elabora; que la nacionalización no puede ser reconocida porque ella no fue indemnizada y que es acreedora o tiene derecho a incautarse del cobre de las empresas nacionalizadas y especialmente del originario de "El Teniente", que se venda en cualquier pais del mundo, o del precio que corresponda pagar por ese mineral.

Este ataque artero a la comercialización de nuestro principal producto de exportación y fuente generadora del 80% de nuestras divisas o ingresos en dólares, tiene por objeto provocar el descalabro financiero de Chile, agudizar su situación económica, reducir su capacidad de importación, generar el descontento en la población como consecuencia de la imposibilidad de internar alimentos, artículos de consumo, repuestos, maquinarias y equipos.

La Kennecott confía en que ante la amenaza de futuros embargos, fracase la campaña de venta de cobre para 1973; los consumidores europeos se nieguen a comprar cobre chileno o desahucien los actuales contratos o exijan garantías que el Estado chileno no puede conceder ni aceptar; se bloqueen los dineros provenientes de las ventas o los embarques del metal; los bancos o gobiernos europeos se resistan a otorgar a Chile los créditos que necesita para cubrir su déficit de divisas o reemplazar a los préstamos norteamericanos.

Además, no puede descartarse la posibilidad y el riesgo de que la Anaconda secunde a la Kennecott en su perversa agresión contra Chile.

El imperialismo y el gobierno norteamericanos le han declarado la guerra económica a Chile y creen que de esa manera pavimentan el camino para que la burguesía se subleve y derribe al gobierno.

Nuestra situación es difícil, pero ni dramática ni insuperable. El cobre chileno es insustituible en el mercado europeo y podemos encontrar las fórmulas adecuadas para venderlo sin riesgo o, incluso, colocarlo en el mercado socialista.

Chile puede conjurar la agresión imperialista, como lo han hecho Cuba, Vietnam y otros países, con la más férrea unidad interna y el sacrificio generoso, comprensivo y heroico de su pueblo, y con la solidaridad internacional, que cada día es más amplia y efectiva.

Los estibadores de Francia, Holanda y Bélgica expresan su afecto y apoyo a Chile negándose a descargar el cobre embargado. Los principales países exportadores de cobre, agrupados en CIPEC, respaldan a nuestro país y se muestran dispuestos a tomar medidas de emergencia para cautelar la libre comercialización de las materias primas y convocan a una reunión extraordinaria de Ministros de Minería de esas naciones, que se celebrará el próximo mes en Chile, con la asistencia de observadores de numerosas otras naciones. La Junta de Comercio y Desarrollo, UNCTAD, en Ginebra, ratifica el derecho de los Estados a recuperar soberanamente y de acuerdo con sus propias leyes y tribunales, las riquezas naturales en beneficio de sus respectivos pueblos. En las Naciones Unidas, en América latina y en Asia y África, como también en el campo socialista se repudia a la Kennecott y al imperialismo norteamericano, y se respalda la posición chilena. Todos los países pequeños, subdesarrollados, coloniales, dependientes y explotados por monopolios extranjeros se identifican y consideran como propia la lucha que Chile está librando, porque nuestro problema es el suyo y porque si se desconoce o vulnera el derecho soberano de Chile a nacionalizar sus materias primas, se les está negando su facultad de independizarse y ajustar cuentas con el imperialismo.

En especial queremos destacar la fraterna y desinteresada actitud de apoyo y comprensión del pueblo y del gobierno de Perú, donde también se está profundizando un proceso revolucionario y donde el Presidente, el Ministro de Minería y el Canciller expresaron a una delegación chilena su más amplio y decidido respaldo, que ya se ha concretado en varias acciones positivas y prácticas.

La identidad de propósitos de Chile y Perú queda de manifiesto en estas palabras que pronunció el General Jorge Fernández Maldonado, Ministro de Minería de esa nación, con motivo del cuarto aniversario de la recuperación de los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas:

"La lucha por la soberanía es la lucha contra la dominación económica extranjera. Y la lucha por nuestro desarrollo es por eso también un esfuerzo constante por defender nuestras riquezas naturales, la riqueza de nuestro suelo y nuestro mar y el trabajo de nuestros hombres, a fin de que todo ello sirva a una causa de justicia para todos los peruanos y no al interés de quienes no son nuestros. Por todo esto, hay en la esencia misma de nuestra filiación revolucionaria una clara posición antimperialista que no puede ser abandonada, sino al precio de abandonar también nuestra propia razón de ser Gobierno Revolucionario del Pueblo del Perú".

Sin embargo, qué distinto es el panorama en Chile. Aquí, salvo algunas connotadas figuras de la oposición, las clases dominantes y explotadoras y sus partidos en vez de combatir el imperialismo, guardan un ominoso silencio ante la agresión o disfrazan a través de vagas y moderadas declaraciones su simpatía por la Kennecott, y gastan sus energías, no contra el enemigo fundamental de nuestro pueblo, sino contra el gobierno que está defendiendo la dignidad, la independencia y la soberanía de Chile.

En Perú, también la reacción combate al gobierno revolucionario, y a ella, el Ministro de Minería, General Fernández Maldonado, le responde lo mismo que nosotros debemos decirle a la burguesía chilena alzada contra el gobierno popular:

"Pero juntos, como siempre Pueblo y Fuerzas Armadas, sabremos cortar esos tentáculos a la ultraderecha. ¡No toleraremos que continúe con la más mínima capacidad de herir, puesto que si así lo hiciéramos estaríamos permitiendo que ataquen a nuestros hijos, a nuestros hogares, a nuestros hermanos, como lo han hecho en el pasado! ¡A la agresión contrarrevolucionaria responderemos con la implacable justicia revolucionaria! ¡A mayor mentira contrarrevolucionaria opondremos más verdad revolucionaria! ¡A más reacción, más Revolución!"

JAIME FAIVOVICH


Planteamiento

EL MIR FRENTE A LA SITUACIÓN POLÍTICA

FRENTE a la situación política que vivía el país al cierre de esta edición, el MIR entregó una declaración pública que, en sus partes más importantes, expresa:

"Los patrones nacionales y extranjeros, han desencadenado una nueva y más fuerte ofensiva".

"Bajo la consigna de la "resistencia civil" han desencadenado un extenso paro patronal de actividades con el que pretenden paralizar el país, cercar por hambre al pueblo y crear el caos para así precipitar el derrocamiento del gobierno o, a lo menos, lograr un desplazamiento decisivo y permanente del poder desde la esfera civil a la militar".

"La relativa extensión social conseguida por esta estrategia de los patrones y del imperialismo, ha sido posible por las debilidades de sectores del gobierno, durante los dos últimos años. Desde las posiciones de poder y riqueza que los patrones y el imperialismo controlan continúan su ataque al pueblo; la crisis creada por la "resistencia civil" es también el fruto de una política débil y vacilante que urgentemente debemos y podemos modificar.

En este momento, esos mismos sectores pretenden colocar a la clase obrera y al pueblo como fuerza secundaria y auxiliar en la solución de los problemas planteados; pretenden que el pueblo observe cómo los militares y el gobierno intentan resolver la crisis. De esta forma, de hecho, paralizan y desmovilizan al pueblo y, en consecuencia, no consiguen resolver la crisis".

"El enfrentamiento actual se da entre el pueblo y los grandes capitalistas. Por ello, los trabajadores tienen que tomar en sus propias manos la solución del actual enfrentamiento".

"Si los patrones se niegan a producir, transportar, distribuir y comercializar, el pueblo puede y debe tomar en sus manos esas actividades. La clase obrera no necesita a los grandes capitalistas para llevar adelante estas tareas. Si la falta de "democracia y libertad" para explotar y enriquecerse ahogan la iniciativa de los capitalistas, la democracia obrera puede hacer producir las industrias y los fundos y poner en marcha el comercio y el transporte".

"La tarea de fondo que tienen los trabajadores para resolver las crisis y eliminar las causas que las originan es la expropiación de los grandes capitalistas de la industria, el comercio, transporte, la agricultura y la minería, y los medios de comunicación de masas que les sirven. Esta tarea debe ser complementada con el control obrero de las actividades que permanezcan en el sector privado".

"Sólo de esta forma será posible terminar con las bases económicas en que su apoya la "resistencia civil" de los patrones".

"Lo anterior sólo podrá realizarse si se desarrolla un poder popular alternativo al poder patronal y burgués. Este poder popular sólo puede surgir de la lucha y movilización del pueblo, de su unificación desde abajo y su organización a nivel comunal, creando los Consejos Comunales de Trabajadores".

"En lo inmediato, el pueblo no puede permitir que los patrones logren paralizar el país y crear el caos. Por eso mediante la acción organizada de la clase obrera y del resto del pueblo, apoyada por el aparato del gobierno, las Fuerzas Armadas y los soldados, debe normalizarse el transporte, el comercio, la producción, la atención médica al pueblo, etc.

"El pueblo y los revolucionarios no se oponen a que oficiales y soldados ayuden a combatir al fascismo y a impulsar la puesta en marcha de las actividades paralizadas. Al contrario, en eso golpearemos juntos, pero ello no puede ser limitante de la movilización y lucha de los trabajadores contra los patrones, única manera de resolver en definitiva la crisis".

"Para enfrentar las tareas inmediatas y las tareas de fondo es necesario poner en actividad a las masas y desarrollar su iniciativa política, bajo la dirección de la clase obrera y los revolucionarios. Para ello deben impulsarse asambleas cotidianas en las fábricas, fundos, centros de estudios y de vivienda. impulsando la discusión de la situación polítea y la solución a los problemas planteados, a partir de la propia fuerza e iniciativa de los trabajadores.

"Pero sobre todo, lo que se requiere es que en cada comuna se formen Comités Coordinadores de todas las organizaciones de la clase obrera y el pueblo que permitan unificar su actividad y su lucha, e ir avanzando hacia la creación de los consejos comunales.

"Llamamos a la clase obrera y al pueblo y a la izquierda en su conjunto a responder de esta manera al paro capitalista. Frente a la "resistencia civil" de los patrones y el fascismo las llamamos a abrir el cauce de la actividad de los trabajadores, su movilización y sus luchas, para golpear en conjunto al fascismo. Es necesario golpear juntos, no obstante nuestras diferencias y la necesidad de intensificar la lucha ideológica y la lucha por la conducción de las masas en el seno del pueblo y sus organizaciones".

"La reacción patronal e imperialista, la DC y el PN deben tener claro que los trabajadores y el pueblo no se dejarán arrebatar sus conquistas y derechos, no permitirán el derrocamiento del gobierno ni el establecimiento de una dictadura autoritaria o fascista pasivamente. Lo único que conseguirán si persisten en sus propósitos será desencadenar la guerra civil".

19 de octubre de 1972.


Prensa

LA SIP ENCONTRÓ LA HORMA DE SU ZAPATO

"No hay revolución sin unidad, no hay revolución sin movilización de masas. No hay revolución sin el control de los medios de comunicación de masas".
Pedro Miranda, obrero gráfico, en la Asamblea de Trabajadores de la Comunicación, octubre de 1972.

AL poco tiempo de asumir Salvador Allende la presidencia de la República, el gobierno promulgó los estatutos de garantías que modificaron la Constitución, y que entre otros puntos dio un régimen de excepción a los medios de comunicación de masas. Estos sólo podrán ser expropiados, dice la reforma, mediante una ley especial. La Democracia Cristiana condicionó la proclamación de Allende a estas garantías, y sin duda que este es el mayor aporte de ese partido a la sustentación del sistema capitalista.

Se aseguró un régimen legal de dominación ideológica de la burguesía que hoy día rinde todos sus frutos, y cuyos efectos la clase trabajadora está sintiendo en carne propia. La derecha llevó al gobierno a una trampa, donde éste está obligado a respetar una legalidad que no es la de los trabajadores.

Cuando los trabajadores de los medios de comunicación se reunieron en una Asamblea, entre el 9 y el 13 de octubre, en el edificio de la UNCTAD, para enjuiciar a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que celebraba su asamblea anual en el hotel San Cristóbal-Sheraton, analizaron la cuestión de la tenencia de los medios informativos, y concluyeron que el problema central de los trabajadores, en esta materia, es lograr el traspaso definitivo de todos los medios de comunicación a manos del pueblo.

PODER PUBLICITARIO BURGUÉS

Actualmente, la burguesía es dueña de cuarenta y uno de los sesenta diarios que se editan en provincia. Sus periódicos en Santiago con circulación nacional, llegan a 450 mil personas diariamente, lo que significa que nueve de cada diez chilenos se informan con datos entregados por la derecha y sus aliados. Ciento quince radios, de las ciento cincuenta y cinco que existen, pertenecen a la derecha, y se trata de las de mayor alcance nacional, que en su mayoría tienen concesiones hasta el año dos mil.

Estas cifras fueron barajadas en la comisión de tenencia de los medios de comunicación de la Asamblea, para dar una idea de la magnitud del control ideológico capitalista en Chile, y de la necesidad de la clase obrera de transformar esta realidad. Desde su prensa, la derecha viene socavando el poder del gobierno, atacando día a día las conquistas de los trabajadores, desprestigiando su desempeño en el área social de la economía, debilitando las formas de organización y de poder popular mediante una campaña para aislar a la clase obrera, lanzando a los sectores medios en su contra. Una embestida de esta naturaleza, requiere de una respuesta mayor de la que puede dar el gobierno, atado con toda clase de compromisos a la institucionalidad burguesa.

Esa respuesta fue la que discutieron los trabajadores de la comunicación, aunando criterios, y concluyeron que las necesidades tácticas del momento obligaban a conciliar el interés general de librar una lucha abierta por el rescate de los medios de comunicación con los intereses legales del gobierno, a fin de no poner en peligro su estabilidad.

Lo que se aprobó fue una política intermedia, destinada a crear mayor conciencia revolucionaria entre obreros y campesinos, y entre los trabajadores de la comunicación en particular. Por lo demás, los trabajadores de la linea blanca, el martes 17, en medio de la asonada derechista destinada a derrocar al gobierno, exigieron la expropiación de todos los diarios y radios de derecha que en esos momentos alimentaban la campaña sediciosa.

La comisión de tenencia propuso, y la Asamblea lo acordó: "Levantar la política de control de los trabajadores en los medios de comunicación en general, luchando por la implantación de consejos administrativos, con participación de los trabajadores en los medios controlados por la izquierda y consejos de dirección colectiva paritarios en las empresas privadas. La política de control obrero que propiciamos debe exigir fiscalización contable y la creación de comités de dirección periodística".

COMPROMISO CON EL PUEBLO

La Asamblea estuvo de acuerdo en que el actual manejo de la prensa de izquierda tiene todavía muchos vacíos. No siempre cumple con los intereses de la lucha de clases. "La existencia de algunas empresas estatales de comunicación, o en propiedad de personeros vinculados a la izquierda, sólo ha permitido publicitar la administración del Estado; pero no ha logrado crear la comunicación proletaria, la nueva cultura; no ha logrado que la filosofía socialista se haga carne en las masas trabajadoras. Estimamos que ello se debe, especialmente, a la falta de incorporación de las bases de trabajadores en la conducción de esos medios de comunicación. Tal vez el vacío más grande sea que las luchas de las masas no estén suficientemente presentes y, en algunos casos, sean ignoradas por la prensa de izquierda, dijo la Asamblea.

El periodista Jaime Muñoz del diario "La Mañana", de Talca, actualmente intervenido y administrado por sus trabajadores, resumió el sentimiento de la Asamblea, cuando intervino en la sesión de clausura, el viernes 13 de octubre, en el local de Canal 9 de TV: "Nosotros comprendemos —dijo— las limitaciones, las trabas que tiene el gobierno del compañero presidente, que de la propia carta enviada por él a la Asamblea se desprenden las dificultades que afronta, pero también solicitamos la comprensión del gobierno por cuanto para nosotros el único estatuto de garantías que hemos firmado es el estatuto de garantías con la clase trabajadora".

Hay un dictamen judicial que ordena devolver el diario a sus antiguos dueños. La SIP se ocupó de emitir una declaración especial de apoyo a los propietarios de "La Mañana" y puso el caso como un ejemplo de "menoscabo" de la libertad de expresión. Pero, en realidad, es un ejemplo de cómo las luchas de los trabajadores van superando las amarras legales y creando nuevas situaciones de poder en los medios de comunicación. El mismo periodista, Jaime Muñoz, señaló que la SIP no lograba nada conversando con el presidente Allende sobre la situación del diario, y que ni siquiera la suerte del periódico dependía de sus propios trabajadores, sino que la última palabra la decían ahora los trabajadores de toda la zona, junto con los campesinos, los pobladores y los estudiantes, que han hecho suyo el diario para informar e informarse a sí mismos de sus luchas, conquistas y problemas.

Jaime Muñoz contó a la Asamblea la estrecha relación que existía entre el trabajo de los periodistas y las organizaciones de la colectividad trabajadora de Talca. El diario está abierto ahora a todo el pueblo, y nunca ha sido más democrático, por lo tanto más libre, señaló Muñoz.

"Lo hacemos codo a codo con el pueblo", subrayó.

Igualmente la asamblea analizó las técnicas informativas capitalistas, que tienen sojuzgadas la opinión de las grandes mayorías con valores culturales, políticos y morales burgueses. Los trabajadores y el pueblo se informan y se guían en sus criterios mediante valores que les son ideológicamente antagónicos, pero que aceptan como algo natural. En este cuadro informativo, el pueblo, y especialmente la clase obrera, están ignorados o relegados a último plano de prioridad. El rescatar los medios de comunicación significa colocar al trabajador como el principal protagonista del acontecer diario.

DECLARACIÓN FINAL

La Asamblea culminó con el llamamiento a un congreso de trabajadores de la comunicación, a realizarse a mediados de diciembre, y con la constitución de un organismo coordinador de discusión de los actuales problemas del gremio, que agrupa a los principales sindicatos y agrupaciones de la comunicación que no están actualmente federados. La Asamblea emitió una declaración final, que le fue entregada al presidente Allende, junto con los informes de las comisiones de trabajo, el lunes 16 de octubre.

El texto de la declaración final de la Asamblea, es el siguiente:

"En los momentos en que la reacción y el imperialismo endurecen sus ataques al Gobierno Popular, a la clase trabajadora y a la patria misma, se reunió en Santiago del 9 al 13 de octubre, la Asamblea de Trabajadores de los Medios de Comunicación, como expresión unitaria y combativa de rechazo a los enemigos del pueblo chileno.

Sus deliberaciones, en las cuales se escuchó la voz directa de los trabajadores de diarios, revistas, radios, canales de TV y cine, estuvieron orientadas a cohesionar, junto con obreros, campesinos, pobladores y estudiantes, la lucha contra el dominio ideológico del imperialismo y la burguesía sobre los medios de comunicación.

La Asamblea se realizó como un enjuiciamiento directo a la reunión celebrada en nuestro país por la Sociedad Interamcricana de Prensa (SIP), organismo que agrupa a los industriales de la información y de la producción de papel y maquinaria de impresión del continente. Asimismo, acordó rechazar enérgicamente los arteros ataques que la SIP dirigió contra los gobiernos de Chile, Cuba, Perú y Panamá donde tienen lugar experiencias de cambio social y económico favorables a los pueblos. Por otra parte, la mafia de la SIP protege a regímenes proimperialistas, donde la libertad de expresión es una mascarada, mostrándolos como "ejemplos" de democracia.

La Asamblea resolvió declarar que la SIP, una vez más se ha mostrado como lo que es: un instrumento político del Departamento de Estado norteamericano, de los monopolios de prensa de EE.UU. y de los grupos plutocráticos de América latina. Los sibilinos ataques de la SIP al gobierno chileno, defendiendo el monopolio privado del papel, no interpretan en nuestro país sino a una agresiva minoría propietaria de los medios de producción, cuya influencia en los medios de comunicación se mantiene, desgraciadamente casi intocada.

La SIP al reunirse en Chile tuvo como exclusivo propósito asumir la defensa internacional de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones S. A., un monopolio privado que alimenta las más reaccionarias campañas de la prensa derechista nacional. Los trabajadores de medios de comunicación exigen la estatización de la Papelera, cuya producción, por su naturaleza, no debe estar en manos del interés privado.

Recogiendo el profundo sentir de los periodistas, ya expresado en su 1ª Asamblea Nacional de abril de 1971, se acordó unánimemente agitar la lucha por la modificación de la actual tenencia de los medios de comunicación, para hacer de los trabajadores el principal protagonista de la noticia y poner la fuerza ideológica de las comunicaciones al servicio de los intereses revolucionarios. La mayoría de las radios y diarios siguen en poder de la derecha. En el momento actual debe levantarse una política de control por parte de los trabajadores de los medios informativos, a través de consejos administrativos paritarios.

La Asamblea también examinó con sentido autocrítico el papel que están cumpliendo al servicio de esos intereses del proletariado los medios de comunicación de la izquierda, constatando con seria preocupación las limitaciones y deficiencias que se advierten. La Asamblea consideró que es un deber de todo trabajador de medios de comunicación, aplicar su capacidad, tesón e inflexible espíritu unitario para que la clase trabajadora chilena en su enfrentamiento ideológico con la burguesía y el Imperialismo, cuente en ellos con armas eficaces que contribuyan a su victoria definitiva. En este sentido los trabajadores de los medios de comunicación deben estar abiertos a la crítica del conjunto del proletariado, entendiendo que su deber es traducir vigorosa y correctamente el profundo anhelo de cambios del pueblo chileno. Este anhelo impone, por sobre todas las cosas, la unidad de todos los sectores ideológicos que están de acuerdo en que el obietivo histórico de la clase trabajadora es el socialismo, para lo cual se hace necesario desterrar toda manifestación de sectarismo.

La Asamblea señala que estos objetivos son profundamente patrióticos en cuanto recogen la voluntad mayoritaria de la nación, formada por su clase obrera, los campesinos, las capas explotadas y los intelectuales revolucionarios. La patria de los trabajadores es aquella donde son eliminados la explotación, el egoísmo y los irritantes privilegios de una minoría. En cambio los dueños de la mayoría de los medios de comunicación no tienen más patria que aquella que pueden explotar, humillar y vejar diariamente. Así se prueba, por ejemplo, en la actitud antichilena que sus órganos de expresión han observado frente al criminal bloqueo que está levantando el imperialismo contra nuestro país, reflejado principalmente en las maniobras de las compnñias norteamericanas que explotaban nuestro cobre.

Rechazamos por profundamente falso el concepto de "objetividad" con que la prensa reaccionaria disfraza su labor desorientadora de la opinión pública y deformadora de la conciencia nacional.

No existe libertad de expresión en los países explotados y subdesarrollados, donde ese "derecho" es privilegio de la clase que controla los medios de producción y que convierte a la prensa en portavoz de sus intereses económicos. La verdadera libertad de prensa por la cual luchamos, es aquella que devuelve la voz a las amplias masas que rescatan las riquezas nacionales, que pasan a dirigir la producción y el Estado, y que se unen a las demás naciones independientes que luchan contra el imperialismo.

La Asamblea acordó prestar su más decidido respaldo a los trabajadores del diario "La Mañana", de Talca, cuya lucha contra un abusador y prepotente empresario, apoyado por tribunales manejados por la burguesía, es un ejemplo de consecuencia y valentía en defensa de la auténtica libertad de expresión, o sea, de aquella que ejercen los obreros y campesinos.

La Asamblea consideró imprescindible, para hacer más efectiva la lucha unitaria de los trabajadores de medios de comunicación, convocar a un congreso para constituir una Federación con los sindicatos, organizaciones y trabajadores aún no federados, que agrupe al amplio sector que labora en la prensa, radio, televisión, cine y otras actividades afines. A este efecto, se redactó un llamamiento para efectuar este congreso los días 15, 16 y 17 de diciembre, en Santiago, solicitando para ello el patrocinio y la colaboración de la CUT. Asimismo, la asamblea acordó llamar a discutir la constitución de sindicatos únicos por ramas o especialidades. La Federación que llamamos a constituir aspira a reforzar la lucha de los trabajadores bajo la conducción de la CUT.

La Asamblea acordó apoyar todas las iniciativas de la clase trabajadora tendientes a crear nuevas formas y medios de comunicación para dar a conocer sus planteamientos y aspiraciones, rompiendo los moldes tradicionales impuestos por la prensa burguesa.

Finalmente la Asamblea de Trabajadores de los Medios de Comunicación acordó solidarizar activamente con los pueblos que en América latina enfrentan la represión de gobiernos vasallos del imperialismo, saludando al mismo tiempo a todos los pueblos, como el vietnamita, que luchan valientemente por su liberación".


Notas:

1. El diario completo de "Francisco" y otros escritos suyos serán pronto publicados por Quimantú. El libro se titulará: "Los cristianos y la revolución. Un debate abierto en América latina"


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02