La SIP: cuervo de la propaganda yanqui

PUNTO FINAL
Año VII. Nº 168
Martes 10 de octubre de 1972

Editorial

LA SIP: CUERVO DE LA PROPAGANDA YANQUI

EN los momentos en que aparece esta edición, se está realizando en Chile una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Ese organismo, instrumento habitual de la política del Departamento de Estado norteamericano, participa activamente en la campaña internacional contra el gobierno y los trabajadores de nuestro país. La SIP agrupa a los grandes empresarios que han convertido la información en una industria de la mentira, al servicio de los objetivos ideológicos del capitalismo. En sus 22 años de existencia, la SIP ha sido constantemente denunciada por los periodistas democráticos y revolucionarios del continente. Esto hace aún más insólita su presencia en Chile, sesionando en un hotel que pertenece a otro implacable enemigo de nuestra patria: la ITT. Los industriales de la información, los propietarios de las agencias noticiosas y de las fábricas de papel de Estados Unidos, apoyados por sus socios latinoamericanos, pretenden erigirse en jueces de la libertad de expresión. Ellos montan otra provocación contra nuestro pueblo. El gobierno jamás debió permitirles que se reunieran en Santiago.

PF se suma a los amplios sectores del país que rechazan la intromisión de esos empresarios norteamericanos y de la troupe de "gusanos" cubanos y socios menores del imperialismo que los acompañan. Al mismo tiempo PF eleva su protesta contra la mayoría reaccionaria que domina la directiva del Colegio de Periodistas y que ha convertido a esa institución en una sucursal de los partidos de derecha. El presidente del Colegio, Carlos Sepúlveda Vergara, no ha vacilado en abusar de su cargo para tomar parte en cuanta campaña antigubernamental plantea la derecha. Siguiendo su ejemplo, otros dirigentes derechistas no han vacilado tampoco en hacer del Colegio un arma política contra la clase trabajadora. Ha llegado el momento en que periodistas y demás trabajadores de medios de comunicación encaren enérgicamente estas maniobras. Los sirvientes de la burguesía y del imperialismo deben ser tratados como tales, sin Concesiones, porque son enemigos jurados de los obreros y campesinos con cuya liberación están comprometidos los verdaderos periodistas e intelectuales chilenos.

PF


Reportaje

SOBRE EL MIEDO SE LEVANTA EL FASCISMO

ALREDEDOR de las 3 de la madrugada de un día cualquiera, sonó el teléfono en una casa situada en el sector Pedro de Valdivia, en el acomodado Barrio Alto de Santiago. Atendió la dueña de casa que escuchó desde el otro lado del aparato una voz que le comunicaba que se había dado la "alarma tres". Adormilada, la mujer salió de su dormitorio y de inmediato empezó a llenar de agua la tina del baño, mientras daba gritos despertando al resto de la familia. Al marido le recordó que la "alarma tres" obliga a colocar el automóvil en disposición de salir de inmediato a la calle.

Una hora después y cuando la casa estaba semi-iluminada, conforme a las instrucciones, sonó nuevamente el teléfono. La misma voz notificó: "Pasó el peligro". La mujer procedió a vaciar la tina del baño y pronto el hogar recuperó su normalidad.

La voz que llamó por teléfono pertenecía a uno de los encargados de vigilancia domiciliaria de PROTECO, sigla que resume el nombre de la organización fascista "Protección a la Comunidad", tras la cual se esconde uno de los aparatos que se han instalado en Chile para aglutinar a los enemigos activos del gobierno de Allende.

La señora que recibió el llamado confesó a PF que ella “no es partidaria de botar al gobierno” y agregó que tuvo que aceptar la afiliación a PROTECO para que no le ocurriera lo que le pasó a su prima, la que por negarse "a participar en líos políticos" recibió la visita de los miembros de la Junta de Vigilancia de la cuadra, que le quebraron casi todos los vidrios.

En los barrios acomodados dé casi todo el país se vive bajo la misma presión que mantiene en ellos un clima de terror; este último es el elemento buscado por los autores del plan fascista que se ha desarrollado a vista y paciencia de las autoridades de gobierno.

El objetivo básico es imponer el terror; con ese elemento se puede reclutar cada día a más personas que forman en PROTECO, de las cuales se elige a las más resueltas para las acciones de choque.

Otra forma del terror: en la cuadra 5200 de la calle La Perousse se efectúa una reunión de vecinos presidida por un sujeto que se identifica como "instructor" de PROTECO.

El sujeto explica que es indispensable que los vecinos se protejan de "las invasiones de los callamperos". Con esa expresión se refiere a los habitantes de las poblaciones modestas, que forman el grueso de los núcleos habitacionales del país.

El sujeto dice que los "callamperos" tienen un plan para atacar "las casas de los ricos" y al respecto agrega que PROTECO tiene una réplica. En la primera reunión habla de la autodefensa, pero en las reuniones siguientes, cuando los vecinos se muestran más definidos, el sujeto dice que hay que anticiparse y que para ese objeto es necesario rodear las "poblaciones".

El Instructor muestra un tipo de escopeta de fabricación norteamericana, con "enfriador", porque explica que se trata de un arma de repetición, pese a su apariencia, ya que dispara solamente perdigones, pero con balines de mayor tamaño que los corrientes. Al parecer, se trata del tipo de proyectiles de aspersión que se usan en la guerra y que están prohibidos por la Cruz Roja Internacional, porque causan horrible daño a las personas.

El instructor esboza el plan: "En la noche del día indicado partiremos con los vehículos hacia la población "Fidel Ernesto" (está ubicarla en el sector más empinado del Barrio Alto de Santiago) y la rodearemos. Lanzaremos hacia el interior cargas de dinamita, como éstas, lo que hará salir a los pobladores: a esa altura encenderemos los faros de los vehículos y comenzaremos a disparar con las escopetas. Así evitaremos su ataque".

Las cargas de dinamita están formadas por tres tubos, con una mecha de tamaño regular. El instructor no muestra la dinamita auténtica sino tres tubos amarrados que representan al explosivo.

Durante el relato hay vecinos que se sobrecogen, otros se entusiasman. El instructor ha captado las reacciones y a los primeros les libera de participar en el ataque, pero en cambio les anuncia que para ellos hay sistemas defensivos: tarros vacíos de "Nescafé" rellenos con pólvora, tachuelas, pernos y otros elementos metálicos, que se instalan en los jardines, amarrados con largas mechas. En caso de necesidad son puestos en contacto y provocan explosiones en cadena.

Lo de los automóviles colocados con el motor hacia la calle tiene dos explicaciones, según otro instructor de PROTECO. Los autos deben estar listos para dejar las casas, o bien pueden ser cruzados con el del vecino de la casa del frente, para provocar barreras que corten el tránsito.

Las instrucciones son variadas, pero con ellas consiguen mantener a los vecinos acomodados en tensión, mientras que los más audaces y violentos piden otras que los sitúen en los primeros lugares de la barricada para ir al enfrentamiento con los "rotos".

Las llamadas nocturnas, con los diversos tipos de alarmas, se registran todas las noches, en distintos sectores. El objetivo es evitar que decaiga la tensión. Hay alerta en grado uno que señala a los vecinos que tienen que aprontar sus armas.

La organización fascista ha surgido do variados modos. Los días 5, 6 y 7 de mayo del año en curso, se realizó el Primer Congreso de la Comunidad Organizada para la integración y el desarrollo de Providencia (otro sector del llamado Barrio Alto de Santiago). Se trató aparentemente de una reunión de vecinos interesados en el adelanto comunal, pero algunos fueron avisados que la cita tenia como objetivo básico unirlos para la defensa contra los comunistas.

Los fascistas han logrado controlar los teléfonos de cada casa. El A de septiembre en la mañana, fecha de celebración del segundo aniversario del triunfo de la Unidad Popular, repartieron en cada cuadra hojas con todos los teléfonos para mantener contacto "en caso de precipitarse el día "D". Para esa fecha los fascistas habían preparado provocaciones, pero la cantidad de manifestantes populares que salió a la calle (sobre 500 mil en Santiago), los retuvo. Alcanzaron a registrarse provocaciones aisladas, pero a través de los teléfonos se dio orden de suspender las acciones violentas.

El terror que han impuesto los fascistas es tal, que hay vecinos que despidieron a sus empleadas, primero, porque temen que "pasen datos al enemigo" y, segundo, porque las piezas que ocupaban las transformaron en lugares refrigerados donde han acumulado alimentos. "Estamos preparados para enfrentar la guerra civil", dicen.

Los audaces forman en las filas de choque. De ellas salieron los que asaltaron los negocios que no cerraron sus puertas el día en que los fascistas ordenaron el paro general del comercio.

En la Avenida Providencia hay un negocio de nombre "Coppelia" cuya especialidad es la venta de helados. El día del paro del comercio no cerró sus puertas y por tal motivo los fascistas destruyeron totalmente el expendio: "Lo tiene merecido por judío y por upeorro", fue la explicación.

Nadie se atrevió a protestar por temor a una represalia peor.

Fue Fidel Castro quien denunció por vez primera la presencia fascista en Chile, cuando habló en el Estadio Nacional, al día siguiente de la "marcha de las cacerolas". Expresó: "Y lo decimos con toda franqueza: que liemos tenido la oportunidad de aprender y de ver el fascismo en acción. Y sinceramente creemos que no habrá nada que pueda enseñarnos tanto a nosotros como esta visita".

Hubo quienes entonces dijeron que Fidel Castro había exagerado, que no podía hablarse de fascismo ante una manifestación violenta de derechistas, aun cuando fue obvio que en ella aparecieron muestras desconocidas hasta ese momento para los que no conocieron en la década del 30 como operaran en Chile los miembros del desaparecido Movimiento Nacional Socialista (partido nazi) y a sus tropas de asalto (las TNA).

En la llamada "marcha de las cacerolas" hubo mujeres y constituyó una manifestación interesante. Pero más que su presencia lo que destacó fue la acción organizada de grupos de choque que lucían distintivos diversos en sus ráseos de combate: insignias de la Juventud Demócrata Cristiana, del movimiento "Patria y Libertad", del Partido Nacional, etc. Llevaban armas contundentes.

Se trataba de grupos de choque dirigidos, que realizaron ataques hasta las cuatro de la madrugada del día siguiente. Como el fenómeno fue nuevo, la policía estuvo en jaque.

El escritor austríaco Stefan Sweig, escribió en su libro "La irrupción de los nazis": "Pero, de pronto, empezaron a presentarse en los pueblos limítrofes de Reichenchall y Bertchsgaden, casi todas las semanas, grupos que al principio eran pequeños, pero fueron luego cada vez más numerosos, de jóvenes con botas y camisas pardas, que llevaban brazaletes de colores llamativos y la cruz esvástica. Organizaban asambleas y desfiles, atravesaban las calles cantando y coreando consignas, y embadurnando los muros con leyendas y enormes carteles con esvásticas. Por primera vez advertí que, detrás de aquellas hordas surgidas inesperadamente, debían ocultarse fuerzas económicas y, en todos los sentidos, influyentes".

En el caso chileno las primeras manifestaciones callejeras las realizó un grupo que usó el mismo nombre de fantasía que el fascismo empleó en Brasil, en vísperas del derrocamiento de Joao Goulart: Fiducia. La organización hoy no es visible.

Fiducia fue útil en Brasil, país donde el imperialismo norteamericano pudo realizar su plan contra Goulart sin necesidad de masas organizadas, porque los izquierdistas y revolucionarios, pese a tradiciones de comienzo de siglo, carecían de poder en las calles y fábricas, pero en Chile, con una clase trabajadora más madura, Fiducia tenía poco que hacer; por eso se buscó una fórmula más similar a la fascista tradicional.

En Chile fue necesario armar un aparato que ganara fuerza en la masa. No puede pensarse en que la aparición de un abogado, Pablo Rodríguez Grez, como formador de un movimiento, al que bautizó con el nombre de "Patria y Libertad" despertó al fascismo en Chile.

Pablo Rodríguez Grez nació el 19 de diciembre de 1937. Hijo de un profesor, pertenece a una familia con muchos problemas. El mismo los tenía por su origen pequeño burgués, que maltrataba sus aspiraciones de convertirse en un "pije" (expresión que se usa para designar a los jóvenes de la alta burguesía).

En la Escuela de Derecho, donde estudió, sufrió las diferencias sociales y por eso ingresó al Partido Radical en la época en que esa colectividad estaba en el gobierno y podía ofrecerle las oportunidades económicas que anhelaba. Abandonó el radicalismo y por momentos vagó entre la Democracia Cristiana y el apoyo a una postulación Izquierdista.

El mismo 4 de septiembre de 1970, día en que se reconoció el triunfo presidencial del socialista Salvador Allende, el joven abogado fue llamado por los líderes de la ultra-derecha y los agentes de la CIA para encabezar un movimiento "anti-comunista", porque, según ellos, "mostró mucho coraje" en un programa-foro de televisen en el cual tuvo que enfrentar a representantes de otras fuerzas políticas. Era un desconocido a tal punto que el senador de la Izquierda Cristiana, Alberto Jerez, al verlo comentó en voz alta, sin darse cuenta que el micrófono que tenía al frente estaba abierto: "¿De dónde salió este huevón?".

El desconocido, pese a todo, consiguió recursos y pronto en los muros de la capital empezó a aparecer una insignia pintada de negro que se identificó como la "svástica" de "Patria y Libertad", nombre que adquirió el organismo que se le montó a Rodríguez. Algunos la llaman la "araña siniestra". Muchos pensaron que estaban frente a un loco. Más lo creían los que recordaban a Rodríguez en su adolescencia.

Se equivocaron; Rodríguez es lo menos importante, lo que vale es el verdadero aparato que está tras él. La revista fascista "Qué Pasa", en su número 67, definió así la organización: "La estructura de "Patria y Libertad" es absolutamente jerárquica. A su cabeza con poderes absolutos, está Pablo Rodríguez, como Jefe Nacional. Sin embargo, según Rodríguez, no hay personalismo en el Frente: si él faltase, sería sustituido sin dificultad y el movimiento seguiría adelante. Bajo las órdenes del Jefe Nacional, se hallan: el Secretario General, Roberto Thieme, a cargo de la organización; una Comisión Política, cuyos integrantes son dato confidencial, (revelar su identidad significaría privar al movimiento de acceso a informaciones que le son vitales), pero que no superan, en promedio, los cuarenta años de edad; un Departamento de Finanzas; otro de Propaganda y Publicidad a cargo de Manuel Fuentes; los "Frentes" mismos —de hombres, mujeres y juventudes— y, finalmente, un Departamento de Organización Rural, cuyos objetivos aparecen deliberadamente vagos".

Está claro el motivo por el cual Rodríguez es el jefe absoluto. A él se le entregan los recursos económicos y si bien tiene dificultades en las rendiciones de cuentas, como le ocurrió hace poco, lo que estuvo a punto de crearle problemas, la materia queda entre los iniciados. Respecto al secreto sobre la identidad de los otros dirigentes, eso explica que en la actualidad en la Juventud Demócrata Cristiana exista un movimiento destinado a descubrir quiénes tienen doble militancia: en el PDC y en "Patria y Libertad" a la vez.

Es importante conocer las interioridades de "Patria y Libertad", pero la verdad es que yerran los que concentran su atención sobre ese movimiento. En la actualidad hay un comando único de los ultra derechistas que dirige la conducta de todos los que se definen como enemigos del gobierno de Allende.

Los recursos económicos llegan de diversos lados al movimiento fascista y uno de los que más aportes traen a Chile es Eduardo Frei o sus correos, los que viajan constantemente a Italia. Venezuela, Estados Unidos, etc.

Hay contradicciones aun dentro de la derecha, especialmente cuando se trata de cuestiones electorales, pero pese a ellas, ahora están en la misma barricada Ernesto Pinto Lagarrigue, Ingeniero alessandrista, encargado de organizar la "desarticulación del aparato de distribución de productos" para crear el desabastecimiento: Juan Hamilton, quien anunció el 31 de agosto que "Allende debe abdicar", y que aparece como demócrata cristiano; Pablo Rodríguez, quien suele viajar a la Argentina con el senador de la Democracia Radical Julio Durán, donde se entrenan elementos de choque para el fascismo) chileno (todos los días en el centro de Buenos Aires los fascistas que se están entrenando en esa ciudad realizan manifestaciones antichilenas), etc.

La búsqueda de la masa por parte de la ultraderecha y del imperialismo yanqui es lo que caracteriza la presencia del fascismo en Chile.

El sector económico chileno, que posee riquezas importantes, es pequeño; el grupo del imperialismo norteamericano que es afectado en Chile lo es también dentro de su mundo; por ese motivo no les es fácil ganar muchos adeptos para una campaña contra el gobierno. De ahí la importancia de conquistar masas y esto último es lo que caracteriza los métodos de trabajo del fascismo.

Por esa razón es que la publicidad y en general todos los elementos psicológicos asumen importancia estratégica para los organizadores de un movimiento fascista.

Una de las características de la publicidad fascista es la creación de elementos propagandísticos, que afectan a la población y que carecen de base real. La manifestación de "las cacerolas" del 1º de diciembre de 1971 mostró el poder de convicción de la publicidad fascista. A esa altura, el proceso económico mostraba leves problemas y sin embargo se sacó a las mujeres a la calle en nombre del "hambre". Lo sorprendente es que las manifestantes pertenecían a la clase alta, que hasta ahora no ha conocido el rigor de un régimen que orienta su política en favor de la clase trabajadora. Sin embargo, la sugestión las hizo aceptar como símbolo la "cacerola vacía". La publicidad fascista mostraba su capacidad de convencimiento.

Los fascistas que operan en Chile se caracterizan por otro elemento de la técnica que es propia a su movimiento a través de la historia: son crueles, y se empeñan en que se conozca su agresividad.

Recordemos lo que escribió Stefan Zweig sobre una acción paramilitar de los jóvenes nazis en Alemania, antes del ascenso de Hitler: "Por casualidad, pronto tuve la ocasión de presenciar una de las "acciones de combate" previamente ensayadas. En uno de los lugares fronterizos, donde los socialistas realizaban de modo más pacífico una asamblea, aparecieron de pronto y a toda velocidad cuatro camiones, repletos de jóvenes nazis, armados con cachiporras y, exactamente del mismo modo que había visto en la Plaza San Marcos de Venecia, en Italia, tomaron de sorpresa a la gente desprevenida. Era, sin duda, el mismo método, aprendido de los fascistas, pero ensayado con mayor precisión militar y preparado, al estilo alemán, sistemáticamente hasta en los menores detalles. Al toque de un silbato, los hombres de la tropa de asalto se lanzaron de los vehículos, golpearon con sus cachiporras a todo el que se les cruzaba en el camino, y antes de que la policía hubiera podido intervenir o hubieran reaccionado los obreros, estaban otra vez sobre los camiones, alejándose a toda marcha".

El relato de Zweig recuerda lo ocurrido el 1º de septiembre en las calles céntricas de Santiago, este año, y en otras oportunidades, en que los fascistas "se tomaron la calle". Lanzaron primero a los estudiantes secundarios, dirigidos por un joven adolescente, llamado Guillermo Yungue, a quien utilizan, y cuando la policía uniformada estaba habituada al estilo de escaramuza planteada por los muchachos, desataron al lumpen, con armas contundentes, que recibía órdenes de elementos como el militante del Partido Nacional, Juan Luis Ossa Bulnes, pariente de uno de los asesinos del Comandante en Jefe del Ejército, Rene Schneider.

El lumpen, contratado para esa tarea, era apoyado por camiones que les entregaban neumáticos viejos y paquetes de papeles para quemar. Los instructores operaban con walkie-talkies y algunos de los atacantes llevaban receptores a transistores, para escuchar instrucciones que les enviaban las emisoras Sociedad Nacional de Agricultura, Cooperativa Vitalicia, Santiago, Sociedad Nacional de Minería, etc.

Hubo quienes creyeron que en esas oportunidades los fascistas habían resuelto desatar el golpe final, porque el mes de septiembre fue señalado clave para el golpe de Estado, como que se contaba con el apoyo de Alfredo Canales, quien hasta esa época ocupaba un cargo de general de ejército en servicio activo (después fue llamado a retiro).

Lo cierto es que las asonadas de agosto y septiembre fueron meros entrenamientos para los fascistas, los cuales realizaron ensayos de otro tipo en zonas rurales.

Los fascistas persiguen objetivos publicitarios con sus entrenamientos. Desean infundir confianza a los tímidos de la derecha, muestran a los que los financian que están en buenas condiciones físicas, y miden la resistencia de los enemigos.

Existe el propósito de mostrar crueldad, para imponer respeto entre sus adversarios. Eso explica el caso de los campesinos que luego de ser amarrados con alambres de púas, fueron lanzados desde un camión en marcha en la provincia de Linares. Está el caso del campesino asesinado a cadenazos por elementos del Comando "Rolando Matus", en pleno día en la ciudad de Los Angeles. Hay un cuádruple crimen en Frutillar (provincia de Llanquihue), en el sur de Chile, del cual todas las víctimas son campesinos, y varios asaltos en Santiago, entre los que figuran los realizados a las casas de Ministros de Estado.

Otra manifestación de crueldad fue el asalto perpetrado el día 27 de septiembre contra el edificio de calle Condell 321, en Santiago, donde funcionan los cursos de la carrera de Servicio Social. El atentado tuvo tales características de violencia que hasta los jóvenes demócratacristianos se sumaron al voto presentado por los izquierdistas de repudio al hecho. Ese mismo día cometieron atentados en otras escuelas universitarias y en la ciudad de Temuco balearon a un estudiante demócratacristiano.

Toda la crueldad acumulada en las cabezas de los fascistas y su afán de conquistar el poder no encontrarían un cauce si detrás de ellos no estuvieran los recursos económicos. Fritz Klein en su obra "La gran burguesía alemana y la preparación de la dictadura", dice: "Es sabido que el partido nazi recibió de la industria pesada una ayuda financiera muy importante". En Chile hay recursos criollos que acumulan personas como Jorge Alessandri, Carlos Vial, Francisco Bulnes, pero como falta la riqueza que representaba en Alemania la industria pesada, que en Chile está nacionalizada, a los primeros se suman los aportes de los imperialistas norteamericanos y alemanes.

Para los elementos de la pequeña burguesía el fascismo es atrayente. El mismo Klein dice en su obra ya citada: "Los nazis habían conquistado una gran parte de sus adherentes disfrazando sus objetivos reales bajo fórmulas seudo socialistas". En Chile, con artimañas parecidas, se puede conquistar incluso a los demócratacristianos. Por lo demás, hay dirigentes de ellos que dicen que las bases del PDC están "más a la derecha que sus ejecutivos" y citan el caso de los abucheos que recibió en la provincia de Cautín el presidente de la colectividad. Renán Fuentealba. por su línea vacilante, y porque se le acusó de estar "acercándose" al gobierno.

El odio a la clase trabajadora es más poderoso que el reformismo social-demócrata y por eso se entiende que políticos pequeño burgueses como Rafael Moreno, que alentaron la reforma agraria en el gobierno demócratacristiano, defiendan hoy a los latifundistas, haciendo con ellos un sólido frente de clase.

Los latifundistas poseen gran cantidad de armas y los que aún conservan fundos fronterizos, como uno que existe en la provincia de Osorno, permiten el traslado de armas de diversos calibres desde Argentina. Otros tienen pistas de aterrizaje clandestinas.

El frente fascista es muy amplio y es un error del gobierno intentar su extirpación sólo con el allanamiento de los locales del grupo "Patria y Libertad". Organizaciones como las armadas últimamente por los profesionales derechistas, u otras como las denominadas "Rolando Matus", "Poder Femenino", "8 de Junio", son nombres de fantasía tras los cuales se esconde el fascismo activo.

El asalto al local del Comité Central del Partido Comunista, el 2 de octubre, ubicado en Santiago, a tres cuadras del Palacio de Gobierno, a dos cuadras del Palacio de los Tribunales de Justicia y a tres del Palacio Legislativo, indica la agresividad del fascismo en Chile.

A. O. B


Entrevista

LA CONCILIACIÓN: CALDO DE CULTIVO DEL FASCISMO

La siguiente es una entrevista a Edgardo Enríquez, miembro de la Comisión Política del MIR, quien respondió a un cuestionario de PF sobre el fascismo y sus implicancias en la actual política nacional.

PF: ¿Existe fascismo hoy en Chile?

—Es evidente que el tema del fascismo se ha prestado para mucha confusión y tergiversación. En efecto, algunos lo identifican exclusivamente con los ejemplos italiano y alemán de la primera postguerra. Otros lo identifican con cualquier manifestación de violencia de la burguesía y, en particular, con el golpismo o gorilismo.

El tema del fascismo también se ha prestado para una legitima polémica. Así, para algunos, el fascismo sólo puede surgir y desarrollarse en los países capitalistas desarrollados o imperialistas. Para otros, el fenómeno también ha aparecido en los países atrasados coloniales y semicoloniales.

Dejemos que la experiencia histórica, la polémica y las ciencias sociales digan la última palabra en la definición rigurosa dei fenómeno fascista y su vigencia en nuestro país.

Sin embargo, las necesidades de la lucha revolucionaria actual no nos permiten esperar. El análisis marxista de la política chilena contingente nos conduce a constatar que indudablemente en nuestro país ha surgido recientemente un brote vigoroso y un proyecto político fascista, desde el interior de los partidos políticos de la clase dominante. Sin duda este proyecto político fascista criollo está despojado de los fines de expansión imperialista que caracterizaron al fascismo italiano y alemán y se propone, en cambio, un propósito de "salvación nacional" (capitalista) dentro del traspatio colonial del imperialismo.

RESPUESTA AL ASCENSO DE LAS LUCHAS OBRERAS

Desde este ángulo, nosotros consideramos que el fascismo ha surgido en Chile como una respuesta de un sector de la clase dominante ante el ascenso de las luchas de los obreros, campesinos y demás capas oprimidas iniciado hace algunos años y que, a partir de mediados de 1970 hasta hoy, ha madurado y mantenido rasgos de un ascenso pre revolucionario. En una palabra, el fascismo ha surgido en Chile como el recurso extremo propuesto por un ala de la burguesía para detener, combatir y aplastar el ascenso pre-revolucionario de las masas explotadas, ascenso que ha cuestionado los recursos represivos, ideológicos y parlamentarios "normales" de la burguesía, haciéndolos insuficientes para mantener el equilibrio de la sociedad.

Pero es preciso distinguir claramente las condiciones del surgimiento del fascismo de las de su desarrollo y crecimiento. En este sentido, la experiencia histórica demuestra que, si bien es cierto el fascismo surge a partir de una coyuntura pre-revolucionaria o de rasgos pre revolucionarios, no es menos cierto que el fascismo sólo puede crecer y desarrollarse a partir de una prolongación y persistencia del ascenso de los trabajadores sin que éstos lleguen a tomar el poder político en sus manos, por obra de la política vacilante y conciliadora de las direcciones políticas reformistas del movimiento popular. En estas circunstancias, sólo una conducción revolucionaria de la clase obrera y demás capas oprimidas puede detener y derrotar al fascismo y conquistar el poder para los trabajadores. En este hecho, constatado ya muchas veces por la experiencia histórica de este siglo, se funda nuestro enunciado de que, a medida que el fascismo avanza aceleradamente y los trabajadores son frenados por el reformismo para combatirlo, la alternativa que asumirá cada vez mayor vigencia es "socialismo o fascismo".

Pero el fascismo no es la única forma que puede emplear la burguesía para detener el ascenso revolucionario de los trabajadores. Dependiendo de las particularidades de cada país, de la situación internacional y de otra serie de circunstancias, la burguesía puede echar mano de una multitud de formas: el gorilismo, el bonapartismo y también, los gobiernos parlamentarios "de compromiso" entre el reformismo y la burguesía.

Desde este ángulo, es necesario decir que en el Chile de hoy aún no está claramente establecido que la burguesía se haya volcado predominantemente en favor de un modelo fascista. Posiblemente prefiere aguardar los resultados de las elecciones parlamentarias de 1973 para decidir.

PF: ¿Quiénes son los fascistas y cuál es el grado de desarrollo de esta fuerza?

—El fascismo constituye un partido político especial de la burguesía que, en las condiciones pre-revolucionarias ya descritas, convoca a los sectores enardecidos y vociferantes de la pequeña burguesía que han sufrido menoscabo en sus ingresos, en su consumo o en cualquier otro aspecto de su nivel de vida anterior y los lanza como arietes a la conquista completa del Estado y al aniquilamiento de las organizaciones políticas (reformistas y revolucionarias) de la clase obrera, sus organizaciones sindicales y gremiales, su prensa, etc. Es decir, cuando se agudiza la crisis social, cuando los partidos políticos de la clase obrera demuestran incapacidad para dirigirla a la conquista del poder, surge un sentimiento de desesperación en amplias capas del pueblo y aparece un partido burgués cuyo objetivo directo es caldear al rojo vivo a la pequeña burguesía y dirigir su odio y su desesperación contra el proletariado. Es el partido fascista. El fascismo acude a todos los recursos: la violencia, la guerra civil, la corrupción y la desmoralización de la clase obrera. Su propósito es ganar el liderazgo del conjunto de la burguesía, conquistar el gobierno y asegurarse la completa domesticación y subordinación de las masas explotadas por un largo período de tiempo, en favor del gran capital.

Los partidos burgueses tradicionales suelen diferenciarse o, al menos, no identificarse directamente con el fascismo. Pero buscan utilizarlo o no les queda más remedio que aliarse a él con el propósito de emprender la tarea común de enfrentar al movimiento obrero. Esta alianza no se lleva a cabo sin arrestos doctrinarios, condiciones y regateos de los partidos burgueses tradicionales hacia el fascismo. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que allí donde el fascismo logró un desarrollo apreciable o el triunfo, los partidos burgueses terminaron subordinados completamente a él o desaparecieron absorbidos por éste.

Ahora bien, en el Chile de 1972, es imposible no reconocer un vigoroso brote fascista cuando se escuchan los discursos y declaraciones rimbombantes y amenazadores de Sergio Onofre Jarpa, las invocaciones a la "autoridad" y la fuerza del coronel (R) Labbé, la explotación política de la exasperación de la pequeña burguesía, la instigación de su odio a la clase obrera por parte del Partido Nacional y su prensa y radio, las concentraciones y manifestaciones públicas vociferantes de la Derecha, sus desmanes callejeros, etc. Pareciera ser que, a partir del viejo tronco del liberalismo político chileno ha .surgido y se ha fortalecido internamente, desde fines de 1970, una rama que propicia sin ambages un proyecto político fascista. Si se analizan los resultados del Consejo General del PN realizado en septiembre, todo indica que el "jarpismo" se impone progresivamente sobre las corrientes más "liberales" de ese partido.

El grupo "Patria y Libertad", que durante un tiempo constituyera la expresión más estridente y farsante del fascismo y al cual se le sindica públicamente todavía como representante único de este último, parece estar siendo actualmente absorbido progresivamente por el PN y derivando hacia un burdo golpismo.

LOS VIRAJES DEL PDC

Por su parte, el Consejo Nacional del PDC, desde marzo hasta hoy, realiza bruscos virajes y oscilaciones entre su necesidad de diferenciarse públicamente del PN y su necesidad de rivalizar en "dureza" con éste para mantener su hegemonía sobre una clientela electoral cada día más derechizada y Vociferante (para no hablar de la penetración de los fascistas en las propias filas del PDC). Todo parece indicar que, después de la ofensiva conjunta del PDC y del PN durante 1971 y principios de 1972, sólo tardíamente el PDC cobró alguna conciencia de su necesidad de diferenciarse públicamente del PN. No se podrían entender de otro modo los acuerdos del Consejo Plenario de marzo, la apertura de conversaciones con el gobierno en junio y —de algún modo— los propios acuerdos del Consejo Plenario de septiembre. Sin embargo, las oscilaciones posteriores (la acusación a Del Canto, el cierre de las conversaciones con el gobierno, la carta de Fuentealba a Allende el 24 de agosto) y la propia constitución de la "Confederación de la Democracia" indican que el PDC, en su propósito de enfrentar al movimiento obrero, no tiene otra alternativa que aliarse con la dirección fascista del PN y, lo que está por verse, terminar subordinado a ésta.

Es inútil que algunos sectores del PDC (como Leighton, la JDC y otros» busquen esconder o diluir su responsabilidad de aliarse con los fascistas mediante toda una serie de pretextos públicos, entre los cuales está el de acusar al MIR de "fascismo de izquierda". Estos señores del PDC harían mejor en explicar sin subterfugios ante sus militantes su alianza con las bandas fascistas en lugar de dirigirnos acusaciones que revelan no sólo tontería sino también ignorancia política en cuestiones elementales.

MÉTODOS DE LUCHA CONTRA EL FASCISMO

PF: A juicio de ustedes, ¿cómo se debe combatir al fascismo en la actualidad?

—En primer lugar, es necesario establecer el hecho de que las fuerzas fascistas criollas no han alcanzado su propósito de ganar el predominio ni el liderazgo de su clase y que, además, han contraído una estrecha alianza política con el resto de los partidos de la burguesía, en particular, con el PDC. Nada indica que, a pesar de las oscilaciones y arrestos "doctrinarios" del PDC, esta alianza esté amenazada o siquiera debilitados sus lazos. Por lo tanto, la lucha contra el fascismo, si se quiere emprender con realismo, debe abarcar no sólo a éste sino al conjunto de la burguesía y sus partidos políticos.

En segundo lugar, es preciso reconocer —y la coyuntura de septiembre es particularmente aleccionadora al respecto— que, a pesar de las vacilaciones y concesiones inherentes al reformismo y su incapacidad para darle contenido revolucionario y de masas a la lucha antifascista, las direcciones políticas del reformismo tienen planteado un conflicto muy serio con el fascismo. Cada día es más evidente que esta lucha la emprenderán preferentemente a través del aparato represivo del Estado, frenando la iniciativa de las masas o llamándolas para objetivos limitados sólo en el último minuto, utilizando prioritariamente la organización de sus militantes, limitándose a la defensa del orden establecido y de "la democracia", dirigiendo súplicas y halagos al PDC, etc.

Es decir, cada día es más evidente que, si bien el reformismo está dispuesto a enfrentar al fascismo, no es menos cierto que para ello no ha contemplado acudir sino circunstancial y limitadamente a la iniciativa de las amplias masas (más allá de sus militantes); no pretende aprovechar el conflicto para unificar y organizar por la base a las capas más extensas del pueblo, para desenmascarar al PDC, como aliado de los fascistas ante los ojos de los trabajadores, ni para elevar los objetivos y métodos de lucha de éstos hacia fines propiamente revolucionarios y anticapitalistas (como la expropiación de la gran burguesía industrial y de la burguesía agraria, como el control obrero de la producción en la industria y agricultura no expropiada, el control real de la distribución y los precios por los consumidores, la constitución de los Consejos Comunales de Trabajadores, etc.).

Desde este punto de vista, la lucha antifascista emprendida por los reformistas necesariamente adquirirá un carácter restringido, defensivo, que tenderá menos a poner a las masas obreras como eje de la lucha antifascista y más a cifrar esperanzas en aislar al fascismo mediante la defensa del "orden público" y los llamados a la "cordura" al PDC. Los reformistas confían fundamentalmente en que su apego a los métodos "constitucionales" para combatir al fascismo y la conducta dócil y controlada de los obreros harán recapacitar a la burguesía y la sumarán a la lucha antifascista. Este camino, en un plazo que puede ser breve o más prolongado, no puede conducir sino al fracaso más estrepitoso.

Por ello, en tercer lugar, debe establecerse que la lucha antifascista sólo puede triunfar si la clase obrera y las otras capas oprimidas son conducidas por una política y un programa revolucionarios que orienten a los obreros y campesinos a combatir al conjunto de la burguesía (y no sólo a su fracción fascista) y a proponerse en definitiva la conquista del poder por los trabajadores. Es evidente que esta conducción no se logrará de un día para otro.

RESPONSABILIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS

En otras palabras, si la responsabilidad fundamental del crecimiento y desarrollo del fascismo corresponde a los reformistas, es a los revolucionarios a quienes corresponde la mayor responsabilidad política en la lucha contra el fascismo. Desde luego, esta lucha no puede ser emprendida por los revolucionarios aisladamente. Los obreros y campesinos que están hoy día bajo la conducción política del reformismo son los compañeros obligados de lucha de los trabajadores revolucionarios. Las organizaciones políticas y sindicales, las conquistas de la clase obrera y, también, el actual gobierno, deben ser defendidos en conjunto de la arremetida del fascismo y de los reaccionarios. Este es el significado y alcance del pronunciamiento público del MIR en cuanto a contribuir en la defensa de la estabilidad del gobierno.

Pero los revolucionarios no pueden emprender esta lucha conjunta contra el fascismo y la reacción subordinados a los reformistas. El deber de los revolucionarios es denunciar implacablemente —en el transcurso mismo de la lucha conjunta— ante los ojos de los obreros conducidos por el reformismo, las debilidades, vacilaciones y limitaciones de este último en la lucha antifascista y sus contemporizaciones con los otros partidos de la burguesía.

Los revolucionarios tienen, además, el deber de levantar ante los trabajadores los programas, políticas y métodos de lucha más realistas y decididos para enfrentar al fascismo y a los reaccionarios en general. Pues, hoy por hoy, el fascismo es sólo uno de los destacamentos políticos de la burguesía, si bien el más audaz y violento. Por ello, los revolucionarios, a la vez que deben ocupar la primera fila en el combate al fascismo, no deben permitir que los reformistas utilicen la lucha antifascista para oscurecer la ofensiva reaccionaria del conjunto de los partidos políticos de la clase dominante y la necesidad de combatirla en todos los terrenos.

Los revolucionarios tienen, por último, el deber de reagruparse políticamente —en el transcurso de esta lucha conjunta,— para llevar más eficazmente sus políticas y programas al seno de las masas explotadas y oprimidas. Este es el significado de nuestra política de llamado al "polo de reagrupación" de los revolucionarios chilenos.

AUGUSTO CARMONA A.


Entrevista

PUNTO FINAL entrevistó al secretario general del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), Jaime Gazmuri. El dirigente de este partido de la Unidad Popular conversó con PF en vísperas de su viaje a la Unión Soviética y Cuba. El texto de la entrevista es el siguiente:

¿Cómo ve el MAPU la situación económica, política y social del país en este momento?

—Nosotros pensamos que la situación actual de Chile es la de un país donde la lucha de clases ha llegado a un punto en que es posible resolver la cuestión del poder en favor de la clase obrera y del pueblo. En otras palabras, la lucha por el poder es lo que para nosotros constituye el problema central de esta etapa. Desde que la Unidad Popular tomó el control del aparato ejecutivo del Estado, vivimos una situación revolucionaria que debe culminar históricamente con la derrota del poder que han ejercido en nuestra sociedad el imperialismo, la burguesía monopólica y la gran burguesía agraria.

La situación económica, y la situación social, deben ser colocadas —a nuestro juicio— en esta perspectiva. Es decir, en la perspectiva de la destrucción del poder económico, material, ideológico, y fundamentalmente político del enemigo, y en la perspectiva de la acumulación de fuerzas a favor del pueblo y de la clase obrera.

En este sentido, creemos que se han efectuado avances importantes. Basta señalar, en el primer aspecto, la expropiación de los intereses imperialistas, y el traspaso a un área de propiedad social de las empresas monopólicas de la industria, del comercio y de la banca. En lo segundo, se ha caminado positivamente en cuanto a la redistribución del ingreso, en salud y nutrición, en la erradicación del desempleo.

Desde el punto de vista del nivel de conciencia de las masas, también se han producido avances. Las combativas y multitudinarias movilizaciones en el segundo aniversario del triunfo de septiembre, y que se desarrollaron en todo Chile, son por su profundo contenido político la demostración de este avance.

A nuestro juicio, el poder de la clase obrera y del pueblo han aumentado en estos veinte meses de Gobierno Popular significativamente.

Pero también hemos tenido debilidades muy grandes. Las más importantes, a nuestro juicio, se derivan del insuficiente desarrollo de una línea de masas.

En efecto, y si tenemos en cuenta que el Gobierno Popular es el arma más poderosa con que cuentan hoy la clase obrera y el pueblo para alcanzar sus objetivos, es preciso tener muy en cuenta cuáles son los límites de tal arma. El aparato ejecutivo del Estado no se escapa del carácter esencialmente burgués del Estado mismo, siéndole propios una infinidad de rasgos burocráticos y antipopulares. Es un aparato construido por la burguesía para servir sus objetivos políticos de clase, y se resiste por tanto a ser utilizado por el movimiento popular, para constituirse en un instrumento que sirva al pueblo en su lucha por el poder.

En estas condiciones, sólo a través de una decidida incorporación de las masas a la dirección del proceso, a la conducción de las tareas revolucionarias que la existencia del Gobierno Popular permite hoy día llevar a cabo, es posible una plena y correcta utilización del Gobierno Popular. Se hace, por tanto, indispensable la incorporación de las masas a los aparatos burocráticos, a la dirección de los órganos ejecutivos, de tal manera que se pueda contrarrestar su inercia burocrática, su inercia antipopular.

En la medida en que el peso de concepciones y prácticas burocráticas se ha dejado sentir fuertemente en la dirección del proceso, toda esta linea de masas no se ha desarrollado suficientemente. Y por lo tanto, no se ha avanzado en el proceso de acumulación de fuerzas con la celeridad que objetivamente es posible avanzar.

El vicepresidente del PDC, Bernardo Leighton, acaba de sostener que “hablando menos de socialismo marxista se hubiera encontrado más coincidencia entre los partidarios del cambio” ¿Participa Ud. de esta idea? ¿Cree en un entendimiento con el PDC?

—Dejando de lado las palabras mismas de Bernardo Leighton, con las que no estemos de acuerdo, pienso que lo que está reflejado en esa frase es el problema del sectarismo —no de palabra, sino de hecho—. Y en ese sentido, no podemos dejar de estar de acuerdo.

Pensamos que, sobre todo en el primer año de gobierno, la Unidad Popular, y especialmente algunos partidos, fueron extraordinariamente sectarios en sus relaciones, principalmente con la base proletaria de la Democracia Cristiana. Lo cual resulta muy grave, y ha resultado muy costoso, por tratarse de sectores de clase que objetivamente sólo tienen su lugar en las filas del pueblo, de la revolución socialista.

Fuera de eso, muchas veces ha habido simple torpeza. Por ejemplo, cuando se ha atacado a dirigentes de ese partido de una manera que a los ojos de las bases los convierte en víctimas. Y sobre todo, el inconcebible atentado contra Pérez Zujovic: una acción tan favorable para la derecha, que es imposible imaginarla sin la intervención de agentes imperialistas.

En cuanto a un entendimiento con la DC como partido, me remito a la respuesta anterior: para nosotros, la Unidad Popular mantiene plena vigencia. Y la Unidad Popular no comprende al Partido Demócrata Cristiano. Nosotros hemos estado por entendimientos parciales, tácticos, en la medida en que tales acuerdos nos permiten avanzar en las cuestiones centrales, y en la medida en que tales acuerdos dificultan de hecho la unidad de acción del freísmo y la derecha.

¿La "vía chilena" ha tenido aplicación? ¿Se podrá con ella construir el socialismo?

—Tal como ha sido planteado en nuestro medio, este término de la "vía chilena" acarrea más de una confusión.

Si se trata de señalar que existe una "vía chilena", en el mismo sentido en que existe una "vía" peculiar para cada país que construye el socialismo, no podemos dejar de estar de acuerdo. No somos de los que creemos en la aplicación mecánica a otros pueblos de las lecciones de cualquier proceso revolucionario.

El problema está en que la especulación sobre la "vía chilena" recubre con frecuencia concepciones derechistas de nuestro proceso.

Así, por ejemplo, se hace de la "vía chilena" sinónimo de "vía pacífica", como si ahí residiera un aspecto esencial del proceso, como si el movimiento obrero chileno se hubiera convertido al pacifismo, en fin, como si estuviera asegurado desde ya el carácter pacifico de la transición al socialismo en nuestro país. O como si en las condiciones particulares de nuestro país, la "vía chilena" significara la posibilidad de efectuar la transición al socialismo sin dictadura del proletariado.

Por nuestra parte, pensamos que la originalidad de nuestro proceso reside en que aquí se combinan tareas que en otros procesos se han desarrollado en distintas etapas. Es así como, al mismo tiempo que luchamos por el poder, llevamos a cabo tareas que nos permitan acumular fuerzas, e iniciamos ya en algunos frentes tareas de construcción socialista.

Ahora, si la pregunta se refiere al problema de la utilización de mecanismos legales en la lucha por el poder (lo que es preciso no confundir con la desviación derechista del legalismo), nos parece evidente que en Chile ese camino ha permitido infligir duros golpes al imperialismo y a los monopolios y que debemos superar utilizándolo. Pero otra cosa, está claro, es construir el socialismo: a nadie, que sepamos, se le ha ocurrido pensar que con esta legalidad (es decir, con este Estado), vayamos a construir en Chile el socialismo.

Abortado el llamado "Plan Septiembre", ¿cree Ud. que se aleja de nuestro medio el peligro de un plan orientado a derribar al gobierno de Salvador Allende?

—Nosotros creemos que el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular es un objetivo coherente desde el punto de vista de los intereses del imperialismo y de los monopolios, y que como tal está en los cálculos del imperialismo y de sectores importantes de la derecha chilena.

Estos complots han fracasado, y fracasarán de nuevo, en la medida en que el gobierno actúe con la firmeza que corresponde al apoyo con que cuenta en los sectores políticamente más maduros y mejor organizados del país: en la medida en que se mantenga en las Fuerzas Armadas la disciplina y la unidad en el mando. Y en la medida en que los militantes de la izquierda se mantengan alertas, movilizados, y en que el pueblo asuma día a día mayores responsabilidades en la dirección del proceso.

Pensamos que la vigilancia de masas contra los fascistas debe redoblarse en este período. La iniciativa de organizar y desarrollar Comités de Defensa en los barrios, propuesta por la Unidad Popular, y las Comisiones de Protección de las Industrias, que ha llamado a constituir la CUT, son los mecanismos a través de los cuales se desarrolla hoy día la vigilancia de masas. El MAPU ha sido decidido partidario de estas iniciativas.

¿Hay buena aplicación de la Reforma Agraria? ¿Es preciso reformar la actual ley? ¿Considera que el campesinado está incorporado realmente al proceso?

—Nuestra reforma agraria se ha caracterizado fundamentalmente por la rapidez con que se ha llevado a cabo en estos dos años la extinción del latifundio de extensión superior a las 80 hectáreas. Realizado utilizando una ley de Reforma Agraria que es burguesa en su esencia, solamente la decidida y drástica aplicación de sus disposiciones sobre expropiación confería otro carácter a este proceso.

Han surgido problemas planteados por algunas concepciones mecanicistas que, en este marco, hacían proposiciones excesivas en materia de organización de la agricultura. Desviaciones izquierdistas, que estaban por impulsar desde ya la organización de nuestra agricultura sobre bases socialistas, sin tener en cuenta el carácter de la fase que atravesamos, ni el grado de conciencia alcanzado por las masas campesinas.

Pero, sobre todo, la rapidez con que se han transformado las relaciones de propiedad en el campo, ha puesto en evidencia de manera irrefutable el alto grado de burocratismo que ha acompañado y acompaña el desarrollo del proceso de Reforma Agraria. Los organismos estatales se han visto desbordados por todas partes, tanto en la aplicación de las medidas de expropiación, como en la organización del área reformada, como en la dirección del proceso productivo en el campo, como en la puesta en práctica de la alianza con los propietarios medianos y pequeños.

No se ha desarrollado una línea de masas en el campo, única manera de corregir las inevitables deformaciones burocráticas de un aparato estatal a todas luces inadecuado.

Una nueva ley de Reforma Agraria, para nosotros, no puede ser de nuevo el resultado de una iniciativa superestructural, sino justamente lo contrario. Lo fundamental es desarrollar ahora una fuerte movilización de masas en el campo, con plataformas claras, de tal manera que de esta movilización, y de la discusión masiva de estas plataformas, surja el proyecto de ley, y nuestra ley de Reforma Agraria.

Esta plataforma, a juicio de los dirigentes campesinos que militan en nuestro partido, a juicio de los funcionarios del partido que trabajan en el agro, en fin, a juicio de nuestra reciente Conferencia Nacional Agraria, debe contemplar al menos los siguientes puntos:

a) Expropiación por sobre las 40 hectáreas, por entenderse que el límite actual no permite terminar con la gran burguesía agraria.

b) Dirección campesina sobre el conjunto del proceso de reforma agraria y sobre el proceso productivo en el campo, sancionada expresamente en la nueva ley.

c) Eliminación del pago al contado de los bienes de producción como animales, maquinarias, construcciones, etc.

d) Eliminación del derecho a reserva, a no ser en aquellos casos en que los propios Consejos Campesinos determinen lo contrario.

Allende ha dicho que la tarea futura, entre otras, es ganar las elecciones de marzo. ¿Y si se pierda, cuál sería la actitud del MAPU y de la UP?

—La actitud del MAPU es la de luchar con todas sus fuerzas por una nueva victoria electoral en marzo.

Una derrota en esas elecciones, que entregara a la derecha una fuerza de masas importante, constituiría un retroceso de proporciones para la UP y para el gobierno. ¡No estamos por ese retroceso! Es más, creemos que si la UP es capaz de movilizar en esa campaña todo su poder de masas, con un estilo que explique, que aclare, que convenza, podremos derrotar la máquina ideológica de la derecha. Hay bases objetivas para una victoria similar a la de abril de 1971. Desde esa fecha, creemos, la UP ha acumulado objetivamente fuerzas. Una elección nunca refleja en forma mecánica la relación de fuerzas objetiva, pero una buena campaña puede acelerar la toma de conciencia en sectores que ahora no están con nosotros.

Es claro lo que para nosotros significa la victoria: la conquista de un segundo aparato del poder del Estado, y la posibilidad de acometer desde allí, con absoluta legitimidad, tareas que hoy día nos están vedadas.

Compartimos, entonces, con el Presidente Allende, la preocupación prioritaria por esa batalla.

BENIGNO RAMOS A.


Polémica

EL FUTURO DE LA DC: DEFINIRSE O MORIR

LA reacción de la DC frente al movimiento "Cristianos por el Socialismo", "Cristianismo Revolucionario" y otros, es desesperada. Han montado toda una maquinaria en su contra, tanto a nivel nacional como internacional. ¿Por qué esta desesperación? Porque estos movimientos la urgen a definirse y en su definición encuentra fatalmente su desaparecimiento y su muerte.

En los últimos tiempos la DC ha publicado una andanada de artículos contra "Cristianos por el Socialismo". Con el pretexto de "contribuir racionalmente a un diálogo" acaba de publicar el libro: "Cristianos por el Socialismo. ¿Consecuencia cristiana o alienación política?". El organismo de la DC, Instituto de Estudios Políticos [1] , ha publicado igualmente el libro de Jesús Ginés: "Pensamiento Cristiano y Acción Política". La revista "Política y Espíritu" ha publicado en los números de mayo y junio una cantidad de artículos igualmente dirigidos contra "Cristianos por el Socialismo".

Entre estos artículos destaca uno titulado: "Los marxistas-cristianos o la nostalgia del integrismo", por un equipo de "teólogos" de otro organismo de la DC que se llama Corporación de Promoción Universitaria [2] . Este artículo demuestra una desesperación ya angustiosa frente a los cristianos de izquierda. Se los tilda de integristas, maniqueos, fariseos, irresponsables, violentos, simplistas e ingenuos. Su desesperación llega incluso al ataque personal: El movimiento "Cristianos por el Socialismo" se explica —según los "teólogos" de la DC— "por la procedencia social de los ideólogos de este movimiento. Son hombres cultos, socializados en la dimensión internacional de la ciencia del saber, acostumbrados al poder que da la "intelligentzia" y aficionados al debate académico universitario. Son grupos elitarios, procedentes en su mayoría de las clases altas, incapaces de comprender con respeto y cariño al hombre común... Su compasión y su compromiso con los oprimidos ... es finalmente intelectual ... es necesario desenmascarar claramente este clasismo ... Esta ciencia ha surgido en círculos intelectuales de París y en connotados organismos internacionales de la ONU... en ella han bebido y beben los marxistas-cristianos ... etc.... etc...." (Política y Espíritu, junio 1972, p. 34).

Esta actitud desesperada de la DC tiene una explicación muy simple. El movimiento "Cristianos por el Socialismo" marca un futuro definido para los cristianos, que significa de hecho la muerte del PDC.

Los cristianos de izquierda, al optar concretamente por el socialismo, al tomar una postura definida en la lucha de clases y al reconocer en el proletariado nacional y continental la vanguardia del proceso de liberación en América latina, rompen de raíz los esquemas ideológicos de "inspiración cristiana" de la DC.

El Movimiento "Cristianos por el Socialismo" no pretende polemizar con la DC. Su estrategia es más bien obligar a los cristianos que militan en la DC a definirse. La DC, por naturaleza, es un partido extremadamente confuso. No es —según ellos—ni capitalista ni marxista. Ni de izquierda ni de derecha. No está ni por el individualismo ni por el colectivismo. Por el contrario, está por el humanismo integral, por el personalismo, por la revolución en libertad, por el comunitarismo, etc., etc.

¿Cómo define la DC estos postulados ideológicos? Recurriendo a la deformación y caricaturización de las posturas que están tanto a su izquierda como a su derecha. Según el "teólogo" de la DC, Claudio Orrego, la política de la DC no es indefinida, sino "paradojal" (para los que no son teólogos, algo es "paradójico"'—según el diccionario— cuando no es racional, sino contradictorio, chocante, exagerado y absurdo).

¿En qué consiste la política "paradojal" de la DC, según Claudio Orrego? En que la DC tiene dos principios fundamentales: la libertad y la justicia. Frente a la Derecha, se une a la izquierda para defender la justicia. Frente a la izquierda, se une a la derecha para defender la libertad (véase el libro de Claudio Orrego: "El Humanismo comunitario frente al totalitarismo"). Como se ve, la indefinición de la DC es casi total. ¿Cómo polemizar con una ideología indefinida? Imposible.

Por eso "Cristianos por el Socialismo" no busca ni buscará polemizar con la DC, sino obligarla a definirse.

En la medida que la DC se defina, desaparece a la derecha o a la izquierda. Es absorbida por la izquierda o la derecha.

Como la existencia de la DC está ligada indisolublemente a su indefinición, su desaparecimiento está ligado indisolublemente a su definición. De ahí que la estrategia acertada frente a la DC es la de obligarla a definirse. El diputado Mariano Ruiz-Esquide de la DC, reconoce, en una entrevista hecha por MUNDO 72 (Nº 54, pág. 45), que la Unidad Popular ha conseguido: "... arrastrar a la Democracia Cristiana a una alianza electoral con la Derecha, a pesar de los esfuerzos que muchos hicimos, dentro del Partido, por impedirlo".

El diputado está en lo cierto cuando reconoce la derechización de la DC, pero se equivoca cuando cree que ésta ha sido una especie de intención "maléfica" de la UP. La definición hacia la derecha de la DC, no se debe a una intención "maléfica" de la UP, sino a una radicalización de la lucha de clases en Chile, que obliga a definirse y a tomar posiciones.

Se confirma lo que decíamos: la DC, en la medida que se define desaparece hacia la derecha o hacia la izquierda.

El proceso de definición de la DC no se dará en la polémica ideológica, sino en los hechos. Ya el mismo Jaime Castillo, ideólogo de la DC, lo decía en una polémica con el Partido Conservador: "Dejemos que los problemas mismos pongan a los ciudadanos de vocación cristiana en la necesidad de aclarar sus propias mentes... Es la realidad la que determina la actitud. Si entre los conservadores actuales hay socialcristianos de alma, los hechos harán que se muestren tales. Si entre ellos hay simples defensores del régimen capitalista, serán también los hechos los que les harán manifestarse. Si entre los demócratacristianos, por su parte, hay, como cree el señor Bulnes, simples servidores del totalitarismo, eso también se verá en su debida oportunidad". (Jaime Castillo. "Los Caminos de la Revolución", pág. 119).

El PDC obligó, en los hechos, al Partido Conservador a definirse. A definirse como un partido que defendía el sistema capitalista y los intereses de la oligarquía chilena. Esta definición hizo que se uniera en definitiva al Partido Liberal, para formar el Partido Nacional, que tiene la misma definición y defiende los mismos intereses. El movimiento "Cristianos por el Socialismo", aunque no es un partido político ni pretende serlo, está obligando a los democristianos a definirse. La definición llevará a la DC a integrarse a los partidos de derecha (proceso que ya se inicia en la alianza electoral de la DC con la derecha) o a optar definidamente por el socialismo. Creemos que ésta es la opción legítima para los cristianos en la actualidad.

"Cristianos por el Socialismo" debe mostrar un camino hacia esta opción a los democristianos más honestos, especialmente a sus bases obreras, campesinas, estudiantiles y pequeña burguesía no propietaria. "Cristianos por el Socialismo" muestra un nuevo camino a los cristianos, en la medida que éstos, por consecuencia cristiana y madurez política, se integran a los partidos proletarios, sin más derechos y más deberes que cualquier revolucionario. Rompen así definitivamente los esquemas terceristas y la ideología dominante burguesa en cualquiera de sus ediciones "modernas" o "progresistas".

"Cristianos por el Socialismo", en la medida que urge a la DC a definirse y, por ende, a desaparecer, marca un futuro para los cristianos honestos. Pero en esa misma medida es atacado fuertemente por los "ideólogos"de la DC, que velan por la subsistencia del partido, representando los intereses de los grupos empresariales y capitalistas existentes dentro de la Democracia Cristiana.

En síntesis. Los cristianos de izquierda deben reforzar su compromiso revolucionario. Sin más derechos y más deberes que cualquier revolucionario, deben encontrarse como cristianos en el seno de la clase trabajadora y sus luchas. Perder su "especificidad cristiana" y renunciar a todo tercerismo divisionista. buscando vivir la radicalidad de su fe en la radicalidad del compromiso revolucionario. De esta manera, y no con polémicas estériles, podrán abrir y marcar un futuro para los cristianos indefinidos, marginados o engañados.

La reacción desesperada y la maquinaria publicitaria, montada por los ideólogos reaccionarios que dominan actualmente a la DC, contra el movimiento "Cristianos por el Socialismo", es un signo de que lo que éstos están haciendo, lo están haciendo bien.

ESTEBAN TORRES


Documento

"LOS SOLDADOS NO DERRAMAREMOS SANGRE DE COMPATRIOTAS"

EL Comandante en Jefe del Ejército, general Carlos Prats González, dirigió, el 29 de septiembre, una carta pública a los periodistas, que PF estima conveniente reproducir. El general Prats, en su carta a la señora María Eugenia Oyarzún de Errázuriz, vicepresidenta del Colegio Nacional de Periodistas, se refiere a la campaña desatada por la prensa derechista en torno al llamado a retiro del general Alfredo Canales Márquez que se desempeñaba como Director de Instrucción del Ejército, y puntualiza su pensamiento frente al momento político.

EN los actos de los Comandantes en Jefe impera la norma de ética militar de guardar reserva oficial sobre los detalles de las causas reales que obligan, en circunstancias especificas, a aplicar medidas internas que afectan a sus subordinados. Esta norma no ha sido quebrantada por mí; pero, en cambio, a raíz del llamado a retiro del general (R) Alfredo Canales Márquez, un sector del periodismo nacional se ha empeñado en una campaña publicitaria en que se le presenta como presunta víctima de una intriga o injusticia y se involucran situaciones que —consciente o inconscientemente— tienden a crear conflictos interinstitucionales.

Por lo tanto, me permito invocar, por su digno intermedio, el sentimiento de patriotas de los señores y señoras profesionales del periodismo, para representarles —por encima de sus posiciones ideológicas— la gravedad que encierra esta participación, que beneficia exclusivamente a quienes buscan el quiebre del régimen constitucional.

Por las Fuerzas Armadas los hombres pasan; lo que importa es la inmaculada supervivencia de Instituciones que son baluarte de la soberanía y de los intereses permanentes de la nación. Para este solo fin, el Estado y su pueblo entregan armas a la fuerza pública; por lo que es ilícito usar el poder militar para atentar contra la integridad misma de la comunidad nacional y contra su sistema de vida democrático.

Por ello, ningún soldado debe apartarse del postulado doctrinario de prescindencia política, ni tampoco adecuarlo —maliciosa o ingenuamente— a sus conveniencias personales o a las posiciones ideológicas que íntimamente sustente como ciudadano. Es deber fundamental de un Comandante en Jefe prevenir que ello ocurra o reaccionar con vigor disciplinario si sucede.

Cuando se pone en marcha todo un aparato psico-lógico-publicitario, con el propósito dé hacer dudar a la opinión pública respecto a la legitimidad o sentido de equidad de las actuaciones o resoluciones de un Comandante en Jefe, se puede presumir que se pretende —también ingenua o maliciosamente— promover la tibieza o el quebrantamiento de la disciplina institucional. Ello no se logrará; porque el Ejército tiene plena conciencia de su rol constitucional y porque los hombres de armas entendemos meridianamente que desarticular o desmoronar la verticalidad del mando, arrastraría al país a una escalada de violencia de siniestras proyecciones para el destino nacional. Los soldados no cometeremos el crimen de lesa patria de adoptar iniciativas espurias, que nos conduzcan a empapar nuestras armas y uniformes con la sangre de miles de compatriotas.

Lo anterior resulta aún más dramático si tal campaña propugna la división entre dos instituciones hermanas, como son la Armada y el Ejército. El empeño en encubrir el real motivo del llamado a retiro del General (R) señor Canales con la insistente repetición de una "delación" de un Almirante, significa desconocer el léxico y la ley. "Delación" es una denuncia anónima de un hecho delictivo. La Ley de Seguridad Interior del Estado obliga a los funcionarios públicos a denunciar todo propósito que atente contra la normalidad constitucional.

El señor Almirante Justiniano dio cuenta oficial de un planteamiento del General (R) señor Canales, que —aunque éste públicamente niegue— tengo la convicción que conscientemente formuló. En un país en que, por desgracia, se ha hecho un hábito el rumor irresponsable y la delación, cuesta entender que surjan actitudes pundonorosas y éticas como la asumida por el señor Almirante, quien, por lo demás, como testimonio de su correcto proceder, comunicó al General (R) señor Canales que había dado cuenta oficial de la conversación sostenida.

Lo que, estimo, debe quedar muy en claro es que por sobre la denuncia oficial del señor Almirante está mi responsabilidad de Comandante en Jefe, pues era de mi exclusiva competencia la decisión consiguiente que habría de adoptarse.

Es efectivo que en febrero del presente año le pedí al señor General (R) Canales que me elevara voluntariamente su expediente de retiro; porque ya entonces lo estimé conveniente para el interés institucional —no por razones de salud, como se ha dicho— como le consta al Cuerpo de Generales, ante el cual di oportunidad al señor General para exponer sus puntos de vista. El Parte Oficial del señor Almirante vino sólo a ratificar mi apreciación de hace siete meses y, en consecuencia, en uso de mis atribuciones, decidí solicitar al Supremo Gobierno su retiro forzoso.

También se ha puesto énfasis en que mi decisión derivó de una rivalidad personal entre ambos. No es así; como Comandante en Jefe y camarada de armas, siempre he reconocido su idoneidad y competencia profesional, a igual nivel que la del resto de los señores Generales.

Mi decisión se inspiró sólo en el superior interés institucional, pues no abrigo ambiciones personales, ya que he alcanzado la meta máxima a que puede aspirar un Oficial.

Ruego encarecidamente a Ud. se sirva representar a los señores y señoras periodistas radiales y de la prensa escrita que participan en esta campaña, lesiva para la disciplina de las Fuerzas Armadas, que invoco un sentido de responsabilidad para que no se continúe en el futuro en esta peligrosa acción periodística; porque así sólo se contribuye a estimular los conatos de grupos minoritarios antidemocráticos, cuyos postulados contemplan conculcar las libertades públicas y, entre ellas, la libertad de expresión, esencia misma del genuino periodismo.

Saluda atentamente a Ud.

(Fdo.) CARLOS PRATS GONZÁLEZ, General de Ejército, Comandante en Jefe".


Análisis

¿ESTABA EQUIVOCADO EL CHE GUEVARA?

NO pretendemos —ni con mucho— evaluar aquí el aporte del Che a la revolución en América latina. Quizás es demasiado temprano para hacerlo con absoluta equidad. La historia de la lucha por el socialismo en nuestro continente, recién la están escribiendo los pueblos que la protagonizan. Sin embargo, se hace necesario someter a examen las ideas del Che, aun cuando sea a título de un juicio provisorio. Esta necesidad surge de un cierto grado de confusión que se ha producido en las filas revolucionarias. Los graves golpes recibidos por algunos movimientos armados (que en algunos casos han significado su desmantelamiento), la aparición en escena de experiencias como la de Chile, aparentemente contradictorias con los planteamientos del Che, y el acercamiento de las grandes potencias en el plano mundial, han llevado a un cuestionamiento generalizado de la vía armada.

Muchos de los críticos de antaño han aprovechado la coyuntura para esgrimir nuevas cartas en su lucha ideológica contra la tendencia revolucionaria. Otros, que en la década del 60 adhirieron con irresponsable frivolidad a las "tesis" del Che, sin asimilarlas correctamente, han abjurado de ellas para sumarse al exitismo reformista. Para ellos, el Che se ha convertido en un molesto personaje al que conviene reducir a la categoría de "honesto equivocado" o en el mejor de los casos, a un "icono sagrado", peligroso destino que amenaza a los grandes revolucionarios cuya herencia se quiere neutralizar.

Los reformistas consecuentes y los oportunistas, pues, se han dado la mano en la tarca de echar paletadas de olvido y tergiversación sobre las ideas del Che. Sin embargo, a cada momento, por cada resquicio que abren sus propias debilidades a las fórmulas conciliadoras, emergen las ideas del Che, más actuales y poderosas que nunca.

Para sus enemigos, el Che —sepultado en una ignorada tumba de Bolivia desde 1967—, está asombrosamente vivo. En cambio, para el campesino, el obrero, el poblador o el estudiante de Chile y otros países, que en sus luchas mantienen permanentemente vivo al Che, esto es muy natural. El Che sigue liderando el combate. Su figura, sus ideas, su nombre participan en la lucha de clases, junto a los oprimidos; su odio a muerte al imperialismo y a las burguesías anima a las vanguardias revolucionarias; sus ideas, que aplican creadoramente el marxismo-leninismo a la realidad latinoamericana, cobran nueva frescura y actualidad; cada vez que el proceso chileno —por ejemplo— entra en una fase peligrosa —y ellas vienen haciéndose cada vez más constantes—, las enseñanzas del Che recobran todo su vigor original.

Esto sucede, porque para el Che un guerrillero no es simplemente un hombre preparado para combatir a un ejército regular. Es algo superior: "El guerrillero es un reformador social", dijo en 1960, añadiendo: "El guerrillero empuña las armas como protesta airada del pueblo contra sus opresores y lucha por cambiar el régimen social, que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria. Se ejercita contra las condiciones especiales de la institucionalidad de un momento dado y se dedica a romper, con todo el vigor que las circunstancias permitan, los moldes de esa institucionalidad". ("Qué es un guerrillero").

Esta concepción ha sido frecuentemente olvidada, de lo cual proceden gravísimos errores que se pueden constatar en muchos países. En ellos la lucha armada ha sufrido momentáneo retroceso, justamente porque en la formación del guerrillero se ha hecho caso omiso de su calidad de reformador social. La fuerza de la guerrilla, etc., radica en la fuerza de las masas.

"Es importante destacar —señalaba el Che— que la lucha guerrillera es una lucha de masas, es una lucha de pueblo; la guerrilla, como núcleo armado, es la vanguardia combatiente del mismo, su gran fuerza radica en la masa de la población". "Por esto - añadía— es preciso acudir a la guerra de guerrillas cuando se tiene junto a si un núcleo mayoritario y para defenderse de la presión un número infinitamente menor de armas". ("Guerra de guerrillas", 1960).

El carácter de lucha de masas revolucionaria que tiene la guerrilla, que, a su vez, es sólo una fase de la guerra, era subrayado por el Che en ese manual:

"El guerrillero cuenta, entonces, con todo el apoyo de la población del lugar. Es una cualidad sine qua non. Y se ve muy claro, tomando como ejemplo gavillas de bandoleros que operan en una región; tienen todas las características del ejército guerrillero; homogeneidad, respeto al jefe, valentía, conocimiento del terreno, y, muchas veces, hasta cabal apreciación de la táctica a emplear. Falta sólo el apoyo del pueblo; e inevitablemente estas gavillas son detenidas o exterminadas por la fuerza pública"

Las palabras del Che desmienten a quienes —desde posiciones conciliadoras o en la adaptación caricaturesca de la Revolución Cubana—, han convertido al guerrillero y al foco guerrillero en equivalentes de un aventurerismo ajeno a la lucha de las masas.

La critica infundada en esta materia no es novedosa. Todavía en julio de 1917, Lenin y los bolcheviques eran también calificados de "grupo irresponsable". Lo hacían quienes detrás de su falso apego a la lucha de masas ocultaban un pretencioso papel administrador que ora movilizaba a los obreros contra golpistas, como el general Kornilov, ora las llamaban a un quietismo respetuoso de la institucionalidad burguesa.

Se trata de una antigua divergencia ideológica que en cada caso no es sino superada con el triunfo de la revolución, con la victoria de la tendencia revolucionaria.

En el propio caso cubano, esas discrepancias se dieron con bastante fuerza. Lo recuerda el Che:"...El PSP se unía a nosotros en algunas acciones concretas, pero existían recelos mutuos que impedían la acción común y fundamentalmente el partido de los trabajadores no había visto con suficiente claridad el papel de la guerrilla, ni el papel personal de Fidel en nuestra lucha revolucionaria. En discusión fraterna le dije una frase a un dirigente del PSP que él repitiera a otros como expresión de una verdad de aquel momento: "Ustedes son capaces de crear cuadros que se dejen despedazar en la oscuridad de un calabozo, sin decir una palabra, pero no de formar cuadros que tomen por asalto un nido de ametralladoras". ("Un año de lucha armada", "Relatos de la guerra revolucionaria", enero de 1964).

Al analizar la razón o sinrazón de las ideas del Che, hay que abundar todavía mas en sus palabras precisando lo que planteaba:

"Por el camino de la polémica —escribía—, suele criticarse a aquellos que quieren hacer la guerra de guerrillas, aduciendo que se olvidan de la lucha de masas, casi como si fueran métodos contrapuestos. Nosotros rechazamos el concepto que encierra esa posición; la guerra de guerrillas es una guerra del pueblo, es una lucha de masas. Pretender realizar este tipo de guerra sin el apoyo de la población, es el preludio de un desastre inevitable". ("Guerra de guerrillas: un método", PF Nº 40).

El realismo con que el Che examinaba el problema revolucionario en América latina, dista mucho de la figura romántica —pero a la vez triste y dramática— que de él han pintado sus críticos de izquierda y derecha.

En el trabajo arriba citado, el Che añadía: "La lucha pacífica puede llevarse a cabo mediante movimientos de masas y obligar —en situaciones especiales de crisis— a ceder a los gobiernos, ocupando eventualmente el poder las fuerzas populares que establecerían la dictadura proletaria. Correcto teóricamente. Al analizar lo anterior en el panorama de América, tenemos que llegar a las siguientes conclusiones: en este Continente existen en general condiciones objetivas que impulsan a las masas a acciones violentas contra los gobiernos burgueses y terratenientes; existen crisis de poder en muchos otros países y algunas condiciones subjetivas también. Claro está que, en los países en que todas las condiciones estén dadas, sería hasta criminal no actuar para la toma del poder. En aquellos otros en que esto no ocurre, es lícito que aparezcan distintas alternativas y que de la discusión teórica surja la decisión aplicable a cada país. Lo único que la historia no admite es que los analistas y ejecutores de la política del proletariado se equivoquen. Nadie puede solicitar el cargo de partido de vanguardia como un diploma dado por la universidad. Ser partido de vanguardia es estar al frente de la clase obrera en la lucha por la toma del poder, saber guiarla a su captura, conducirla por los atajos, incluso".

Contrariamente a lo que ocurre con el sector conciliador del movimiento de izquierda, que se aferra de modo dogmático a un solo método, el Che no es enemigo "en principio" de ninguno que pueda conducir al proletariado a la victoria. Esto, claro, sin olvidar que la burguesía no entregará jamás voluntariamente su poder.

Conocida su franqueza y rigor teórico, por ejemplo, no se puede cuestionar la sinceridad de la dedicatoria que puso en un ejemplar de su libro "Guerra de Guerrillas" al doctor Salvador Allende, quien, según escribe el Che, aspira a llegar a igual objetivo por distinto camino. El Che no era hombre de amabilidades superfluas y esa dedicatoria, que el actual Presidente chileno muchas veces ha mostrado públicamente con justificado orgullo, resulta elocuente.

Pero el Che, que aplicaba con pulcritud los principios generales del marxismo-leninismo, preveía las enormes dificultades que un gobierno popular —como el de hoy en Chile— encontraría al querer aplicar su programa de liberación: "Y cuando se habla de poder por vía electoral —escribía en 1961— nuestra pregunta es siempre la misma: si un movimiento popular ocupa el gobierno de un país por amplia votación popular y resuelve, consecuentemente, iniciar las grandes transformaciones sociales que constituyen el programa por el cual triunfó, ¿no entraría en conflicto inmediatamente con las clases reaccionarias de ese país?; ¿no ha sido siempre el ejército el instrumento de opresión de esa clase? Si es así, es lógico razonar que ese ejército tomará partido por su clase y entrará en conflicto con el gobierno constituido. Puede ser derribado ese gobierno mediante un golpe de Estado más o menos incruento y volver a empezar el juego de nunca acabar; puede a su vez, el ejército opresor, ser derrotado mediante la acción popular armada en apoyo de su gobierno; lo que nos parece difícil es que las fuerzas armadas acepten de buen grado reformas sociales profundas y se resignen mansamente a su liquidación como casta". ("Cuba: excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista", PF Nº 40).

En el caso chileno, los trabajadores están sintiendo vivamente la verdad que encierran estas palabras del Che. En efecto, el proceso chileno ha entrado en conflicto con las clases reaccionarias. Aun cuando no ha tocado la institucionalidad vigente, y otorga además casi absoluta autonomía a las fuerzas armadas, es un hecho que sectores del ejército han sido tentados para tomar partido por la clase dominante. La carta pública del Comandante en Jefe del Ejército (ver en esta edición), lo dice claramente: hay "conatos de grupos minoritarios antidemocráticos, cuyos postulados contemplan conculcar las libertades públicas". Esta cruda advertencia se relaciona con el llamado a retiro de un general que desempeñaba la Dirección de Instrucción del Ejército y que no ocultaba —según honrado testimonio de un almirante— sus intenciones golpistas. No en vano, la táctica fundamental de la oposición reaccionaria, hoy en Chile, consiste en crear un cuadro de descomposición, caos y de aparentes transgresiones de la ley y la Constitución por parte del gobierno. Se quiere inducir a las fuerzas armadas a cumplir el papel represivo que le asigna la clase dominante. Los jefes militares más lúcidos, como el general Prats González, advierten, sin embargo, que, arrastrados a un golpe, los soldados se verían obligados a empapar sus armas y uniformes con la sangre "de miles de compatriotas". Efectivamente sería así. Porque, gracias a enseñanzas como las del Che, los trabajadores de nuestro país no van a tolerar un golpe seco que interrumpa de modo incruento el proceso que plantea una posibilidad de iniciar la construcción del socialismo.

Está claro que un enfrentamiento que vierta la sangre "de miles de compatriotas" es una guerra civil. Creemos que la burguesía en Chile no tendrá —llegado el momento— el menor reparo en derramar la sangre ... ajena. En los hechos, la burguesía se está preparando activamente para el enfrentamiento. Es lógico que pretenda que el ejército actúe por cuenta suya contra el pueblo. Lo que parece difícil es que lo consiga si —como hoy sucede— existe la evidencia de que una masa organizada y preparada está lista a defender el gobierno junto con los soldados patriotas que quieran estar al lado del pueblo.

El cuadro global que se da en Chile, pues, vuelve a dar la razón al Che, y mantiene vigentes sus advertencias.

GUERRILLAS O CARICATURA

El Che consideraba que eran tres las "aportaciones fundamentales" de la Revolución Cubana a los movimientos revolucionarios de América: "lº) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército; 2º) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas; 3º) En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo". ("Guerra de guerrillas").

Ninguna de estas afirmaciones aparece hasta hoy refutada por la realidad. Jamás el Che compartió la caricatura de sus ideas que se ha dado en llamar "foquismo"; ella fue creada como imagen política y militar imperfecta por los mismos que querían atacar los aportes teóricos de la Revolución Cubana. "Cuando se habla de las condiciones para la revolución, señalaba el Che, no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que exista un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y consolidación del primer foco". Incluso el Che iba más allá: "Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica". ("Guerra de guerrillas"). Pero esta afirmación substantiva, fue olímpicamente olvidada por algunos que hoy reprochan a la Revolución Cubana y al Che por el fracaso que premió sus propios errores.

El Che en Bolivia buscaba ajustar en un todo la iniciación de la lucha armada a la seriedad de sus análisis anteriores. De allí sus infructuosos contactos con el Partido Comunista boliviano y su minuciosa exploración de la zona guerrillera, bruscamente interrumpida por la aparición del ejército en Ñancahuazú. Asesores militares yanquis, apresuradamente enviados desde Panamá, junto con armas y equipos, incluyendo helicópteros artillados, revelaron la magnitud del peligro que el imperialismo veía en la guerrilla del ELN boliviano.

El Che, que en su mensaje a la Tricontinental en abril de 1967, definía su acción como "un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los EE.UU. de Norteamérica", recibió del Pentágono y la CIA el tratamiento que ganó como enemigo a muerte del imperialismo.

Su asesinato alevoso y cobarde conmovió a los revolucionarios de todo el mundo; en particular repercutió en Vietnam, a cuyo heroico pueblo el Che dedicó su último documento político. El Che afirmaba en su mensaje a la Tricontinental que Vietnam "está trágicamente solo", criticando a los que "en el momento de la definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista". Junto con esta crítica, el Che preconizó "dos, tres, muchos Vietnam" que obligaran al imperialismo a "dispersar sus fuerzas bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo".

Estas palabras del Che son también objeto de dudas, críticas y precisiones en la izquierda. Pero los propios vietnamitas, hace poco, reforzaban la visión internacionalista de las palabras del Che:

—"Los imperialistas han practicado la política de reconciliación con los países grandes con la intención de fortalecer, con las manos libres, sus fuerzas y oponerse a los movimientos revolucionarios mundiales, reprimir la revolución en su país, aplastar a otros países pequeños y desbaratar a los movimientos de liberación nacional y, al mismo tiempo, no renuncian al plan de preparar una nueva guerra mundial. Para los países socialistas, la salvaguardia y la coexistencia pacifica no pueden separarse del movimiento independentista, democrático y socialista mundial. Velar por los estrechos e inmediatos intereses de un país no sólo perjudica a los movimientos revolucionarios de otros países, sino que, a fin de cuentas, les ocasiona a ellos mismos pérdidas imprevisibles y el abandono de sus elevados deberes internacionalistas. La vitalidad del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario se refleja, ante todo, en las acciones revolucionarias y no en vagas palabras ... Es correcto aprovechar la reconciliación en las condiciones concretas para llevar a las fuerzas revolucionarias a la ofensiva. Pero, si por estrechos intereses nacionales, se ayuda a los poderes más reaccionarios para que eludan los golpes peligrosos, que es como tirar un salvavidas al pirata cuando está a punto de morir ahogado, constituye una criminal reconciliación en favor del enemigo y no de la revolución". ("La victoria de la tendencia revolucionaria", editorial del diario "Nham Dan", órgano oficial del Partido de los Trabajadores de Vietnam, 17/8/72).

Es poco más o menos lo mismo que dijo Fidel Castro en Varsovia el pasado 6 de junio: "Vietnam es hoy la prueba suprema del internacionalismo proletario; Vietnam es hoy la prueba suprema de los principios del marxismo-leninismo". (PF Nº 163).

Las aprensiones vietnamitas de que Nixon aproveche la "tendencia reconciliadora" de algunos países, con vistas a descartar al Gobierno Revolucionario Provisional de la República del Sudvietnam y al Gobierno Real de Unidad Nacional de Camboya, tratando el conflicto indochino a nivel de las grandes potencias, corresponde a la afirmación del Che en 1967, sobre la trágica soledad de Vietnam en su lucha contra el imperialismo, "haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna".

El constatar esta realidad, que hace aún más heroica la lucha vietnamita, no pone en tela de juicio ni ignora la cantidad y calidad de la ayuda que los países socialistas prestan a Vietnam. Es una crítica al latente abandono del internacionalismo proletario en la política que las grandes potencias vienen practicando.

Este rápido repaso a lo que fueron las ideas fundamentales del Che, nos lleva a contestar negativamente la pregunta del título de este artículo.

No, el Che no estaba equivocado. Tenía la razón que le sigue dando un correcto análisis revolucionario de la situación latinoamericana y mundial. Caracterizado por algunos como un aventurero ("y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades"), el Che verificó acertadamente las condiciones que asumirá la lucha en nuestro continente, expuso ordenadamente tales ideas, propugnó un método principal de lucha e intentó llevarlo consecuentemente a la práctica. El mismo advirtió que sería una "guerra prolongada", con muchos frentes y que costará innúmeras vidas. "Pero, algo más —preconizó el Che—, los fenómenos de polarización de fuerzas que están ocurriendo en América, la clara división entre explotadores y explotados que existirá en las guerras revolucionarias futuras, significan que al producirse la toma del poder por la vanguardia armada del pueblo, el país o los países que lo consigan, habrán liquidado simultáneamente en el opresor a los imperialistas y a los explotadores nacionales. Habrá cristalizado la primera etapa de la revolución socialista; estarán listos los pueblos para restañar sus heridas e iniciar la construcción del socialismo". ("Guerra de guerrillas: un método").

Este fenómeno de polarización previsto por el Che se está dando en el continente y, particularmente, en nuestro país. A qué dudar, entonces, que en este pronóstico tampoco el Che estará equivocado.

MANUEL CABIESES DONOSO


La SIP

ENEMIGOS DE CHILE SE REÚNEN EN... CHILE

13 de septiembre de 1972

Sr. Director
PUNTO FINAL
Unión Central 1010
Santiago, Chile

Estimado señor Director:

La Sociedad Interamericana de Prensa celebrará su XXVIII Asamblea Anual, del 9 al 13 de octubre en el Hotel Sheraton-San Cristóbal, de Santiago.

Por encargo expreso de nuestro presidente, Sr. John C. A. Watkins, me es grato invitarlo a asistir.

Los días 9 y 10 de octubre sesionarán la Comisión de la Libertad de Prensa y nuestra Junta de Directores, y los días 11, 12 y 13 la Asamblea General.

Le rogamos que nos diga con anticipación si piensa asistir o no, para prepararle el distintivo correspondiente.

En las sesiones de la Comisión de la Libertad de Prensa se analizará la situación de la prensa en cada uno de nuestros países, para luego elaborar el informe que se rendirá a la Asamblea General. Le ruego que nos diga si usted desea inscribirse para hablar ante dicha comisión. Deseamos darle la mayor latitud posible a los debates.

Proyectamos, también, un foro público sobre El Papel de la Prensa en la Sociedad Moderna, la mañana del 12 de octubre. Invitamos, asimismo, su participación en este sugestivo debate.

En espera de sus noticias, me es grato suscribirme su atento servidor.

JAMES B. CANEL
Gerente General

LAS singularidades del proceso político chileno han impulsado al gobierno de la Unidad Popular a permitir aquí la deliberación de sus enemigos. Con ello, se afirma, se impide que una negativa sea utilizada torcidamente como una vulneración de la libertad de expresión.

Provista de una gran dosis de cinismo —y de ninguna vergüenza— la SIP solicitó que se le facilitara un edificio público, el que sirvió de sede a la conferencia de UNCTAD. Sugirió, asimismo, que las sesiones fueran inauguradas por el Presidente de la República. Ambas peticiones fueron rechazadas y de ahí que la SIP buscara entonces el lugar que le corresponde: el Hotel Sheraton-San Cristóbal, levantado en Santiago con fondos de la International Telegraph and Telephone (ITT). La ITT ha participado activamente en planes sediciosos dirigidos en contra de la Administración del Presidente Salvador Allende.

Mas, en torno a su vigésimo octava asamblea anual, la SIP ha urdido otra aparentemente hábil maniobra: la invitación enviada a medios informativos de izquierda chilenos para que participen en los debates.

PUNTO FINAL repudia, por cierto, la sibilina propuesta, ya que su aceptación sería otorgarle patente de tribuna democrática a un organismo que integra el aparato publicitario del imperialismo yanqui, el más enconado enemigo de Chile. Nadie que esté imbuido de principios podría caer en la ingenuidad de pensar que en dicha tribuna, los revolucionarios pueden realizar una labor política.

Estas y otras poderosas razones son las que cimentan nuestro rechazo.

DIME CON QUIEN ANDAS...

La SIP no es siquiera una organización internacional o regional de carácter estatal, sino la asociación privada de los grandes empresarios de la prensa norteamericana y latinoamericana. Un somero vistazo a quienes forman su plana mayor ayudará a conocer la ideología que impulsa los objetivos de una entidad inscrita en Estados Unidos como sociedad local y cuya sede oficial se encuentra en Miami, Florida.

Trátese del Comité Ejecutivo, del Consejo Consultivo o de la Junta de Directores, en todos ellos figuran los nombres de los poderosos consorcios periodísticos norteamericanos junto a los de sus aliados criollos latinoamericanos, entre estos últimos, algunos también fuertes empresarios y otros simples peones de aquéllos. El actual presidente de la SIP es el norteamericano John C. A. Watkins, dueño del "Providence Journal Bulletin" y sus vicepresidentes: Rodrigo Madrigal Nieto, costarricense, y Robert U. Brown, ciudadano yanqui.

Agustín Edwards, principal copropietario de la cadena chilena de "El Mercurio", cabecilla de uno de los más potentes grupos económicos locales y asociado al clan Rockefeller, fue presidente de la SIP en 1969 y hoy forma parte del Comité Ejecutivo. Edwards, cuyo banco comercial —hoy estatizado— cometió desfalcos a nivel internacional, se encuentra prófugo y reside en Estados Unidos.

En la dirección de la SIP aparecen conocidos empresarios de los periódicos más reaccionarios del continente: Alberto Gaínza Paz (La Prensa, Buenos Aires); Julio de Mesquita Neto (O Estado, Sao Paulo): Pedro G. Beltrán (La Prensa, Lima); Jorge Mantilla (El Comercio, Quito); Roberto García Pena (El Tiempo, Bogotá).

Junto a estos industriales de la noticia y, por cierto, con mayor peso, están los personeros de los empresarios yanquis: Marian Heiskell (The New York Times); E. W. Scrips (Scripp League Newspapers); Jack D. Fendell (Hearst Corp.); Andrew Heiskell (Time, Nueva York); John T. O. Rourke (Scrips-Howard Newspapers).

Un lugar especial ha sido reservado en la directiva a ex empresarios periodísticos cubanos que florecieron bajo la dictadura de Batista: Guillermo Martínez Márquez y Amadeo J. Barletta, quienes son fantasmales representantes de dos diarios desaparecidos: (El Mundo y El País).

La falacia de la SIP se percibe ya en el hecho de que su "Comisión de Libertad de Prensa" esté presidida por Germán E. Ornes, director del periódico "El Caribe", editado en Santo Domingo, República Dominicana. Este diario fue el más incondicional servidor de Trujillo, uno de los más siniestros y duraderos personajes de la fauna dictatorial caribeña.

MENTIR CON TÉCNICA

Fundada en La Habana, Cuba, en 1944, durante la primera dictadura de Fulgencio Batista, la SIP se ha autobautizado desde entonces ilegítimamente como una agrupación de periodistas, en circunstancias que sus afiliados practican solamente la industria de la desinformación.

"Cuando la burguesía roba a las masas la fuerza laboral y la salud, debe arrebatarles también el juicio sensato", señala el ensayista Ernst Wimmer, quien subraya el concepto al afirmar: "Quien se proponga disponer de inmensas concentraciones de capital, debe también dominar la conciencia de las masas". Aliados naturales, los monopolios imperiales del norte y las oligarquías latinoamericanas, dedican enormes recursos a dicho objetivo y han levantado, especialmente en América latina, aquellas "trincheras de ideas" que anotaba Martí y que se traducen en un férreo control informativo. En referencia a las agencias norteamericanas United Press International (UPI) y Associated Press (AP) acotábamos en oportunidad anterior (PF Nº 140):

"Los tentáculos de ambas agencias se han extendido como una plaga hacia América latina, creando un virtual monopolio, cuya traducción práctica concluye en que —excluida Cuba— ellas proporcionan el 79,3 por ciento de la información exterior acogida en los medios de expresión del continente".

Dichas agencias, como los demás medios de expresión poderosos de Estados Unidos, son controlados por los trusts económicos y tanto ellos como la llamada "gran prensa" latinoamericana practican la técnica de la manipulación mental en cumplimiento del objetivo "social" que los medios de información persiguen en el régimen capitalista: inculcar a las masas las ideas que para las clases gobernantes conforman una garantía ele seguridad. Para los asociados de la SIP sigue válida la afirmación que hace medio siglo hizo Upton Sinclair respecto de la filosofía de la prensa de su patria: "El objetivo que se persigue es sólo uno: que los esclavos asalariados de los EE.UU. continúen creyendo y apoyen" el sistema que les tritura los huesos".

Como vocero directo del imperialismo yanqui y de sus aliados latinoamericanos, la SIP ha sido desde su fundación el paladín de las más nefandas causas. La SIP trabaja en coordinación con el aparato de espionaje de Washington y son por ejemplo, de antología, las mentiras que sus miembros difundieron con ocasión de la frustrada invasión a Cuba en Playa Girón. La SIP respaldó, asimismo, la ocupación militar norteamericana de la República Dominicana. Hoy se muestra "preocupada" por la situación de la prensa en Brasil, pero fueron los asociados de la SIP los que en el plano publicitario coadyuvaron al derrocamiento del presidente constitucional, Joao Goulart, en 1964. La más severa censura existe en Brasil desde que los militares "gorilas" se encaramaron al poder, pero la SIP ha sostenido siempre que allí está incólume la libertad de expresión.

Es que la SIP dice defender una muy singular libertad de prensa y hace un todo de este concepto y de los intereses imperialistas y de las clases gobernantes de América latina. Para ella es sinónimo de libertad la permanencia del capitalismo, de la empresa privada y, por ende, de la explotación de las masas y la expoliación de las riquezas en las naciones dependientes.

Cuando el pueblo cubano elimina el yugo imperialista, termina con la dictadura clasista e instaura el socialismo, la SIP proclama que en Cuba se acabaron las libertades, porque allí en realidad fue aventada para siempre la posibilidad de la dominación económica y cultural capitalista.

EL TURNO DE CHILE

Hoy es el turno de Chile, cuyo pueblo ha iniciado el camino de su segunda independencia. La nacionalización del cobre y de otras empresas foráneas, la estatización de los monopolios locales, provocan la inmediata reacción del imperio. La represalia de índole económica y el respaldo a la sedición interna son sólo sus primeros pasos. En ese plan, la SIP cumple su parte y proyecta una tergiversada imagen del gobierno de la Unidad Popular. Hace justamente un año, las falacias propaladas por la agencia UPI fueron de tal magnitud que el Presidente Allende pensó —acertadamente— en clausurar su oficina en Chile.

Aunque manido, el recurso para los ataques de la SIP es siempre el del anticomunismo. Desde el mismo 4 de noviembre de 1970 la prensa opositora local —pero antinacional— acogerá sistemáticamente las tesis de la propaganda incubada en Washington que proyectan la imagen de un Chile en la ruta hacia un "régimen comunista" inventado por ellos. El objetivo es el de siempre: confundir a la opinión pública al hacer equivalentes una política de liberación con la instauración de la caricatura del socialismo que pinta la SIP.

"Los Estados Unidos y otros países de América observarán atentamente la evolución de la política exterior chilena, porque aunque la Condición legal del gobierno del Presidente Salvador Allende NO es dudosa, su ideología probablemente influya en sus acciones". Esta afirmación corresponde nada menos que al Secretario de Defensa de Estados Unidos, Melvin Laird, quien, con desparpajo, sostiene que los chilenos han caído en desgracia al inclinarse por un sistema político-social poco grato al imperio.

Esta concepción gendarmeril fue acogida en la misma época por el llamado "Informe Plank" (El Mercurio, 7-9-71), el cual en alusión a Chile dijo: "Algunos grupos consideran que Chile es más amenaza, no en la forma de guerrillas o las aventuras militares convencionales, sino como una fuente de infección ideológica y como posible base de una ofensiva china y/o soviética de esa naturaleza". En la fecha en que dicho documento fue publicitado por integrantes de la SIP, el presidente del ultraderechista Partido Nacional, Sergio Onofre Jarpa, declaró en Santiago: "Cada paso que se da, cada medida que se toma, cada información que se entrega, cada programa de gobierno que se transmite, tiene un sólo propósito: transformar lentamente a Chile en un Estado comunista totalitario, abrir camino a la penetración soviética en América latina".

Como se constata, una perfecta coordinación entre aliados empeñados en un objetivo común: la permanencia del sistema capitalista.

PROVOCACIÓN

La SIP es el altavoz publicitario de esta "santa alianza" de imperialistas, partidos opositores locales y organismos fascistas, unidos por el común denominador de la ideología capitalista. La asamblea de la SIP en Santiago ha sido coordinada con una renovada campaña enfilada a obstaculizar la estatización de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, una empresa privada que con tres plantas, conforma un monopolio de hecho, pues fabrica el ochenta por ciento de la producción nacional de papel. A la cabeza de esta campaña se ubica la cadena periodística de "El Mercurio", cuyo fugitivo ejecutivo, Agustín Edwards, fue recientemente condecorado por la organización fascista yanqui Legión Americana. El más recalcitrante enemigo del gobierno de la Unidad Popular, "El Mercurio", es simultáneamente el más destacado representante de la SIP, la cual en mérito a esa doble condición, premió recientemente a su subdirector, Arturo Fontaine, con una condecoración especial.

Esta es la gente, y la expuesta, la ideología de los asociados de la SIP. Su reunión en Santiago constituye en la práctica una descarada provocación en contra del gobierno y del pueblo de Chile y requiere, entonces, de una adecuada respuesta.

PF


Notas:

1. Financiado desde sus Inicios hasta hoy por la Fundación Conrad Adenauer, de la DC de Alemania Federal.

2. Igualmente financiado por la DC de Alemania Federal: Fundación Conrad Adenauer.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02