¿Reformismo o Revolución?

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 159 de PUNTO FINAL
Martes 6 de junio de 1972.
Santiago - Chile

¿REFORMISMO O REVOLUCIÓN?

El Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Miguel Enríquez, ofreció una conferencia de prensa el lunes 22 de mayo, en la sede del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR). De la grabación respectiva, PF ha tomado los siguientes aspectos que nos parecen fundamentales para comprender el profundo debate político que se desarrolla en estos momentos en el seno de la izquierda chilena.

“A partir de una movilización callejera en la ciudad de Concepción, en la cual participaron entre 15 y 20 mil personas, se ha creado toda una serie de interpretaciones y una serie de actitudes por parte del gobierno, por parte de algunas fuerzas de la izquierda, por parte del movimiento de masas, por parte de la clase dominante y sus partidos, que han ido pronunciándose en distintos sentidos, planteándose fundamentalmente un nuevo enfoque de todo lo que ocurre en este país. Y desde allí, planteando también distintas líneas de avance, o distintas líneas de desarrollo del proceso político en Chile.

¿Qué ocurrió en Concepción? En Concepción, se reunió la Unidad Popular con el MIR. Toda ella acordó junto con el MIR —ante el anuncio de una marcha de la oposición, DC, PN y DR.— impedir la ocupación de las calles, impedir los desmanes de las bandas fascistas del PN, la Democracia Cristiana, Patria y Libertad. Este fue un acuerdo en el cual posteriormente hubo modificaciones. La línea central que guiaba esa actitud era la línea que se había derivado por el conjunto de la izquierda en diciembre de 1971. La primera semana de diciembre del año pasado, la clase dominante y sus partidos ocuparon las calles a través de lo que llamaron "la marcha de las cacerolas", ocasionando desmanes, asaltando locales de distintos partidos de la izquierda, disparando contra la residencia del Presidente en Tomás Moro y provocando incidentes callejeros graves, ante los cuales los distintos sectores de la izquierda se pronunciaron en términos de nunca más permitir aquello. Más aún, el Secretario General del Partido Comunista, Luis Corvalán, prometió en aquel tiempo en una cadena radial nacional nunca más permitir la ocupación de las calles por los fascistas, salir a la calle a combatirlos, e incluso expresó la fórmula de "sacarle la cresta" en la calle.a los fascistas. Sobre la base de estos acuerdos y sobre la base de esta línea central, planteada también por Fidel Castro en Chile, el conjunto de la izquierda en Concepción había acordado impedir los desmanes de estas bandas. Posteriormente el Partido Comunista y el API, como únicas dos fuerzas de la izquierda, se restaron a esta movilización. El Partido Socialista, el MAPU, la Izquierda Cristiana, el Partido Radical, el MIR. acordaron movilizar al conjunto del pueblo, paralelamente a la concentración de la DC y el PN en Concepción para impedir los desmanes. Apoyaron esta movilización y llamaron a la convocatoria de movilización callejera la Central Única de Trabajadores, el Consejo Campesino, las federaciones estudiantiles, etc.

Debo decir que todo esto ha sido escondido tanto por la derecha como también por el aparato publicitario de gobierno, ha sido deformado, y por eso perdemos un tanto el tiempo estableciendo cuáles son los hechos reales.

¿Quiénes llamaron a la movilización callejera de la izquierda y del pueblo? Decíamos: partidos de la Unidad Popular, el primer partido más grande de la UP, el Partido Socialista, el Partido Radical, el MAPU, la Izquierda Cristiana y el MIR. En segundo lugar la CUT en representación provincial del conjunto de todos los obreros de Concepción; el Consejo Provincial Campesino, que representaba al conjunto de los pobres del campo en la provincia de Concepción; la Federación de Estudiantes Universitarios de Concepción, todos los estudiantes secundarios de Concepción, agrupados en la FEPRESCO, la FENATS, que agrupaba a todos los trabajadores de la Salud; el SUTE, a los de la educación, y un conjunto de sindicatos que sería muy largo de enumerar, incluido Lota-Schwager, Huachipato, etc.

¿Quiénes marcharon por las calles? Entre 15 y 20 mil personas, hecho reconocido incluso por el gobierno; marcharon por las calles y expresaron su protesta. ¿Cuánto reunió o cuánta gente logró arrastrar o engañar la DC y el Partido Nacional? No más de mil quinientas o dos mil. Los únicos que no participaban en la movilización de la izquierda eran un pelotón de burócratas, algunos dirigentes del Partido Comunista, carabineros y la derecha. El resto, el conjunto del pueblo estaba en las calles pronunciando claramente su disposición de impedir los desmanes fascistas en Concepción.

¿Qué hizo el gobierno a través del Intendente? Entregó órdenes a carabineros de reprimir la manifestación de izquierda. No operó o casi no operó sobre las manifestaciones y desmanes de la derecha. Puso a carabineros de contrapunto con el pueblo. Reprimió —y podemos decirlo con toda honestidad y seriedad— salvajemente a la manifestación de la izquierda: a los obreros textiles, a los pobladores, a los estudiantes universitarios y secundarios, a los campesinos que habían acudido a expresar su protesta y su deseo de golpear a su enemigo. Fueron golpeados, fueron reprimidos por el aparato del Estado.

Más todavía. ¿Qué situación se creó dentro de esto? Ochenta detenidos, más del 90 por ciento eran de izquierda. Cincuenta heridos, cuatro de ellos graves. Un compañero murió en los incidentes. Ese fue el resultado de lo que acá se ha planteado como "evitar desmanes".

Eso fue lo que ocurrió en Concepción después de la marcha. Más todavía, si siquiera asumieran su responsabilidad. Pero el Subsecretario del Interior, Daniel Vergara, falseó los hechos. Quiso colocar las cosas como que había sido sólo el MIR, cómo que habían sido sólo algunos grupos de estudiantes los que habían salido a las calles, que el pueblo en su conjunto no había participado. Si bien es cierto responsabilizó de los desmanes mayores a la ultraderecha, faltó a la verdad también. No sólo la ultraderecha hizo desmanes. Los desmanes mayores los hizo carabineros que respondían a las órdenes del Intendente, quien responde al Ministerio del Interior.

La mentira, la deformación de los hechos, el negarse a la verdad a través del aparato publicitario del gobierno. De acuerdo con los partidos de la clase dominante, se colocaron en el primer plano. No habian marchado miles de miles de obreros.

Habían marchado algunos estudiantes.

No era toda la Unidad Popular, menos el Partido Comunista y menos el API, los que habían marchado.

Era sólo el MIR.

No eran decenas de miles de trabajadores.

Eran sólo algunos estudiantes.

Esa fue la explicación pública que se dio.

No era carabineros que se había excedido, donde malos oficiales habían desarrollado todo el aparato represivo y habían golpeado salvajemente al pueblo movilizado.

El aparato publicitario del gobierno prefirió deformar las cosas, faltar a la verdad, engañar al pueblo, mentirle.

La mentira se transformaba en la norma de explicación de los hechos fundamentales de este país. Esto no lo decimos nosotros. Esta es la primera versión pública que damos de lo ocurrido. ¿Quién realmente tuvo que desmentirlo? Los mismos partidos fundamentales de la Unidad Popular, emitieron declaraciones que están en las manos de ustedes.

¿Quiénes tuvieron que decirle mentiroso al Subsecretario del Interior de este gobierno? ¿Quién tuvo que rechazar las falsedades que desarrollaba el aparato publicitario del gobierno? El Partido Socialista de Concepción, el MAPU de Concepción, la Izquierda Cristiana, el Partido Radical, el MIR. En conjunto emitieron declaraciones que ustedes tienen en sus manos. Tuvieron que desmentir lo que era una falsedad.

¿Quién era el responsable según estas fuerzas de Concepción? No era el MIR: era la mayor parte de las fuerzas de la UP de Concepción. ¿Quiénes establecieron quién tenía la culpa? No el MIR, no algunos estudiantes; el conjunto de masas y la mayor parte del frente político que está en el gobierno. ¿Qué dijeron? La responsabilidad del Intendente comunista, Chávez, al que exigieron su destitución, y del Grupo Móvil que seguía existiendo a pesar de las promesas del gobierno de disolverlo. Esta es la verdad de los hechos.

Más todavía. No solamente en Concepción la izquierda protestó.

En el resto del país, en distintos centros laborales, en distintas provincias, se emitieron declaraciones. ¿Quiénes las emitían? No el MIR solo. Otra vez el Partido Socialista, el MAPU, la Izquierda Cristiana o el Partido Radical o la Juventud Radical. Los mineros de El Salvador —ustedes tienen ahí el penúltimo anexo—; socialistas, MAPU e Izquierda Cristiana emitieron su declaración repudiando la represión en Concepción y exigiendo la disolución del Grupo Móvil y la destitución del Intendente de Concepción. En Linares, los Comités Regionales del MAPU, la Izquierda Cristiana y del MIR —otra vez, importantes fuerzas de la Unidad Popular— establecieron la verdad de los hechos. Eso es lo que ocurrió realmente en Concepción.

Con unos pocos días de diferencia, en la ciudad de Lautaro, comuna de la provincia de Cautín, un grupo de más o menos cien campesinos con sus mujeres y sus niños, después de una reunión del Consejo Comunal Campesino de la comuna, desarrollaron una manifestación para exigir mejor atención hospitalaria, frente al hospital de Lautaro.

Iban desarmados, iban a protestar. Jamás pensaron en tomarse ese hospital. ¿Cómo los disolvió Carabineros e Investigaciones? ¡A balas! A mujeres, a niños y a campesinos desarmados, carabineros los baleó, les disparó y los golpeó. Seis heridos graves en el hospital, todos campesinos.

¿Qué hizo el gobierno, qué hizo otra vez el Subsecretario del Interior, Daniel Vergara? Dijo lo mismo que dijo hoy y ayer el Partido Comunista en afiches que ha publicado en toda la prensa dé este país: que los campesinos querían tomarse el hospital. Eso tampoco es cierto. Otra vez la mentira fue la norma. Otra vez, antes que asumir la responsabilidad de las represiones que ellos hoy en día han desencadenado, prefirieron responsabilizar a las mujeres, a los niños y a los campesinos. Y dijeron públicamente: los campesinos querían tomarse el hospital, carabineros quiso "persuadirlos" pero los campesinos insistieron y se produjeron graves incidentes por responsabilidad, otra vez, del MIR. Esa fue la declaración básica del gobierno.

Falso, ¿Y quién lo desmiente? ¿Lo desmienten nueve de los catorce Consejos Comunales Campesinos de la provincia. Lo desmienten las Seccionales socialistas, MAPU e Izquierda Cristiana de distintas comunas. Está también en los anexos que ustedes tienen. Esto fue lo que ocurrió en Lautaro. Una vez más la mentira volvía a tratar de establecerse como norma para enfrentar las relaciones entre el gobierno y el movimiento de masas.

¿Quiénes los desautorizan? Los Consejos Comunales Campesinos, la Izquierda Cristiana, partidos de gobierno, y el MIR de Lautaro.

¿Quiénes desautorizan? El Partido Socialista, la Izquierda Cristiana, el MAPU y el MIR de la Comuna de Cuneo. La Juventud Radical, la Izquierda Cristiana, el Partido Socialista y el MIR de Nueva Imperial. La Unidad Popular de Cautín emitió una declaración pública. Responsabiliza fundamentalmente a Carabineros e Investigaciones. El gobierno y su aparato publicitario preferían responsabilizar a los campesinos. Y así lo dijo públicamente. La mentira, una vez más era la norma.

¿Cuál es el fondo del problema de los incidentes de Lautaro y Concepción, que proyectaron una nueva situación a la que haremos referencia después? ¿Cuál es la verdad de lo que está ocurriendo en cuanto a represión?

Durante la absoluta instauración o predominio del sistema capitalista, en la cual el representante temporal de los intereses del Estado burgués eran los partidos de la clase dominante en el gobierno —en otras palabras, mientras gobernaban Alessandri o Frei—, mientras gobernaba la clase dominante, los dueños de fundos y fábricas, en los gobiernos de Alessandri y Frei, la represión era la norma. Las masas no podían protestar ni podían movilizarse.

Allí eran fusilados pobladores, ametrallados los obreros, eran asesinadas mujeres embarazadas. Esa era la norma del aparato represor y así era la relación entre el gobierno, el aparato represor y el movimiento de masas.

Cuando la Unidad Popular ascendió al gobierno, evidentemente se produjo un freno. El aparato represor no pudo operar. Dejó de operar con la norma de rutina y peso represivo que había tenido durante todas las décadas que antecedieron a este gobierno. La Unidad Popular desarticulaba el aparato represor del Estado. La Unidad Popular puso freno a la represión como norma. La Unidad Popular convirtió este régimen en una posibilidad de iniciativa y movilización de las masas. Más claro: la iniciativa, la capacidad de organización y movilización de las masas, se convirtió en la norma en este país. A diferencia del periodo anterior, en que la represión normaba este país.

A pesar de ello, desde el principio y especialmente en el último período el poder judicial, aquellas trincheras que todavía tenía la clase dominante en sus manos, seguían reprimiendo sectores obreros o campesinos que se movilizaban. Hay algunas decenas de campesinos y obreros presos en este país durante el gobierno de la Unidad Popular por responsabilidad de la clase dominante, atrincherada en el Poder Judicial. También el gobierno de la Unidad Popular en algunas ocasiones entró en incursiones represivas y también utilizó el aparato represor para combatir las movilizaciones de masas. Es el caso de algunos pocos desalojos de campesinos en ocupaciones de fundos.

¿Qué ocurre actualmente? ¿Qué es lo que ha cambiado que el aparato represor de nuevo se reactiva?

¿Qué es lo que ocurre en este país que la represión de nuevo aparece? ¿Qué es lo que ocurre que en este minuto el gobierno comienza a tomar una relación con el movimiento de masas en la cual aristas represivas comienzan a representarlo y comienzan a aparecer en el primer plano?

¿Porqué hay estudiantes muertos por carabineros en un gobierno de la Unidad Popular? ¿Por qué hay campesinos baleados por carabineros en un gobierno de la Unidad Popular?

Ese es el problema en este minuto, o uno de los problemas importantes. Lo que ocurre es que la presión de la clase dominante, su fuerza, y luego explicaremos su origen, su presión represiva, el chantaje constante que hace sobre este gobierno, han tenido un grado de éxito. El gobierno se ha debilitado. El gobierno ha sufrido deterioro. No es capaz de controlar el aparato represivo: se le escapa de sus manos. Cuando el movimiento de masas pasa a la ofensiva, cuando el movimiento de masas exige la reivindicación de sus intereses y sus derechos, cuando el movimiento de masas se organiza y combate, el aparato represor se escapa. Entonces el gobierno, débil, no es capaz de controlarlo. El debilitamiento del gobierno aqueja también las relaciones entre el gobierno y el aparato represor.

La inercia represiva de quienes fueron entrenados por décadas para reprimir al pueblo, de quienes siempre vieron como enemigos a los campesinos y a los pobladores, a los obreros y a los estudiantes, se desencadena. Se liberan en ese momento. Eso es exactamente lo que ocurre. Si eso sólo fuera, el problema en cualquier caso, si bien sería grave, no lo sería tanto. Lo más grave del problema es que la Unidad Popular, y fundamentalmente algunos sectores de la Unidad Popular y del gobierno, no asumen la responsabilidad de estos hechos. No quieren reconocerlos ante el pueblo.

Entre carabineros que balean campesinos, eligen a los carabineros. Antes que reconocer que hay malos oficiales, prefieren afirmar que hay malos campesinos.

Antes que impedir la represión, antes que repudiar la represión, prefieren repudiar a los campesinos.

Antes que condenar la muerte del estudiante por carabineros, prefieren denunciar a los estudiantes por "provocadores".

Antes que denunciar a carabineros por reprimir a los obreros, que protestan por los fascistas, prefieren reprimir y legitimar la represión de los obreros. Este es el problema planteado.

La Unidad Popular no tiene el valor moral de enfrentar la situación con la gravedad que está planteada. No tiene el valor moral de reconocer y criticar, plantear el problema general, explicar al pueblo que realmente existen malos oficiales, que carabineros se excedió en Lautaro —como lo dice la Unidad Popular de Cautín, como lo dice el conjunto de la Izquierda de Concepción—. Prefieren defender a un Intendente. Si el Intendente de Concepción es miembro del Comité Central del Partido Comunista, entonces los diez mil, quince mil o veinte mil obreros y pobladores que marchan tienen la culpa. No la tienen los malos oficiales, los malos carabineros, aquellos que se han excedido en la represión. Y eso no está planteado. Eso no se reconoce. Esa es una falta de valor moral. Y de ahí nace la mentira. Y de ahí nace la norma de la mentira. Entonces hay que mentirle al pueblo. Entonces hay que controlar los medios de comunicación de masas. Entonces mejor es ponerse de acuerdo con la clase dominante, para mentir y decir que son provocaciones de la "ultraizquierda". No son provocaciones de los mismos carabineros, que antes masacraban obreros y estudiantes. No son provocaciones de los malos oficiales. No es el pueblo el que tiene la razón. No son los campesinos, las mujeres y los niños que piden atención para sus hijos. Son los carabineros los que tienen la razón. Los campesinos son provocadores. Las mujeres son provocadores. Los niños son provocadores. Las balas se justifican. La "ultraizquierda" estaba provocando. Hay que mentir, única forma de sostener la mentira y la falta de valor moral. La mentira se convierte en la norma. Los medios de comunicación de masas controlados, el aparato de publicidad, se orienta a mentir.

Por último, si sólo mintieran. Digamos, si sólo no tuvieran el valor moral de asumir lo que realmente está ocurriendo y lo que ellos mismos han creado.

Si sólo mintieran, ya sería algo menor. Pero además de eso, prefieren legitimar la represión. Y en el mismo momento en que hay un estudiante muerto en Concepción por carabineros, en el mismo minuto en que hay ochenta heridos de obreros y pobladores de Concepción, en que hay ochenta detenidos en Concepción y que hay seis campesinos heridos graves en Lautaro, en ese mismo instante prefieren legitimar la represión. Entonces, es el minuto de lanzar la consigna nacional. "A combatir las provocaciones de la ultraizquierda. La ley tiene que imperar en Chile". El orden de los patrones, el orden de los dueños de fundos y fábricas. Aquel orden que escribieron los yanquis y los dueños de fundos y fábricas, hace décadas, es el que tiene que imperar. Lo que hay que terminar en Chile es a "la ultraizquierda". Con lo cual le dan legitimidad política a los hechos accidentales o coyunturales que están ocurriendo.

Su falta de valor moral los lleva a la mentira y los lleva incluso a traicionar sus propios principios. Esa es la situación fundamental planteada en este minuto.

¿Qué es lo que han conseguido? Y no por obra de ellos. Ellos, en el fondo, no hacen más que ceder ante las presiones de la clase dominante. ¿Qué es lo que se ha conseguido en este país?

¿Qué es lo que se está operando? Es que en concreto la clase dominante, el partido Demócrata Cristiano, Patria y Libertad, el Partido Nacional, Democracia Radical, los yanquis en este país, han logrado imponer sus montajes publicitarios. Han logrado imponer el montaje de la mentira.

A través de su radio, a través de su prensa, la mentira ha logrado ser establecida como la norma en este país.

Cuando los pobladores de Santiago luchan por un terreno o por el techo, el derecho más elemental de un hombre, son convertidos en "guerrilleros", en asaltantes de caminos, en violentistas, en grupos armados.

Cuando los pobladores se toman terrenos de distintas comunas de Santiago, buscando donde cobijarse, donde esconderse de la lluvia, entonces se denuncia por el diario "La Tribuna" y "La Prensa": "cerco militar a Santiago". Los hambrientos de este país, los pobres de la ciudad "cercan militarmente" Santiago. La mentira de "La Tribuna", la mentira de "La Prensa", la mentira de "El Mercurio", la mentira de "Las Ultimas Noticias".

Cuando los pobladores hacen marchas en las calles, son "entrenamientos militares" del MIR.

Cuando los pobladores marchan protestando por sus derechos, son montajes "paramilitares" del MIR. Son marchas militares que atentan contra el orden, que atentan contra la ley. El derecho a techo atenta contra el orden en este país.

Los campamentos donde se anidan los más pobres de este país, los desposeídos, aquellos que tienen derecho al barro y no al techo, aquellos que rodean Santiago con su hambre y su miseria, son "nidos de metralletas", son "nidos de guerrilleros", que atentan contra Santiago, afean el Barrio Alto de la pituquería y el momiaje en este país.

Cuando los campesinos luchan por la tierra y conquistan el derecho a la tierra, tantas veces prometido y tan lento en su avance, entonces son "guerrilleros". Los campesinos se toman un fundo: son guerrilleros. Son insurgentes, imponen la subversión en los campos del sur. Cuando los fundos son ocupados, esos son "campamentos de entrenamiento" del MIR, guerrillas que quieren asesinar y matar. Todo lo que guía a los pobres de este país es el odio, la violencia, el intento de asesinato, el intento de todo.

Esta es la deformación publicitaria de la derecha: la clase dominante miente. Es la mentira fascista, la que llevó al poder a Hitler, a Mussolini y a cualquiera de los fascistas. Mentir, mentir, mentir, porque algo queda. Convertir cada miserable poblador, cada obrero, cada campesino en un insurgente, un subversivo, un guerrillero, un hombre que quiere destruir el orden, terminar con la paz: esa es la mentira de estos diarios. Ese es el montaje publicitario creado por meses y meses. Y no desmentido por nadie. Esta es la presión que la clase dominante establece desde la prensa.

El Parlamento, los politicastros de cuello y corbata, los asesinos de hace seis años, los que se enriquecieron desde el gobierno, los que representan el privilegio de unos pocos, mienten sucesivamente. Se repite uno tras otro. Defendiendo la ley, el orden, combatiendo los campamentos guerrilleros, las marchas militares del pueblo, aquel cerco militar a Santiago. Se sucede uno a otro politicastro. Mintiendo y mintiendo. Creando contactos, aprovechando las trincheras que la burguesía todavía conserva en este país. Asolando al gobierno, combatiendo al pueblo, atrincherando y arrinconando al gobierno.

A partir de allí, se ha creado un ambiente político. La situación supuestamente es de caos. Los pobres quieren techo. Los pobres del campo quieren tierra. Los obreros quieren las fábricas. El pueblo no quiere que haya unos pocos privilegiados. Eso es "guerrilla". Eso es "desorden". Eso es "caos". Está creado el ambiente. Todo el que sea pobre, es un asaltante de caminos. Todo pobre del campo es un subversivo. Todo pobre de la ciudad, es un asesino en potencia. Ese es el ambiente creado por la derecha.

Entonces, nace la nueva Ley Maldita. La Ley de Defensa de la Democracia, disfrazada en 1972, en el proyecto Carmona. Control de los "grupos armados". ¡Como si los grupos armados fueran el problema de este país! ¡Como si el problema fuera que la izquierda se arma! Cuando el problema son las bandas fascistas de la derecha. Entonces se plantea el problema en el Parlamento, con la pompa del cuello y la corbata, de los ex ministros que no pueden mostrar las manos al pueblo porque las tienen bañadas en sangre obrera. Ellos plantean la necesidad de orden. Terminar con el caos. Y el problema es reprimir al MIR. Y buscar la fórmula que lo permita. Han creado el clima publicitario, el clima político, han logrado vencer las conciencias, han logrado arrastrar incluso a sectores de masas. Han engañado lo suficiente. Entonces, ahora pueden hacer el proyecto Carmona. Juan de Dios Carmona, Ministro de Defensa del Gobierno de Frei, responsable público del asesinato de mujeres y mineros en el mineral de El Salvador, el hombre que desde su escritorio mandaba asesinar mineros y mandaba masacrar mujeres embarazadas. Hoy, está insatisfecho. Añora los tiempos pasados. Cuando desde su escritorio con un botón podía asesinar mujeres, podía asesinar mineros impunemente, podía hacer reprimir a quien reclamara. El senador está insatisfecho. La sangre no corre en este país. No han sido fusilados pobladores por la espalda, como en Puerto Montt. No han sido fusilados obreros en Santiago como el 23 de noviembre. No se ha torturado a los estudiantes. Juan de Dios Carmona está insatisfecho.

Entonces nace la Ley Maldita. Entonces nace la nueva ley de Defensa de la Democracia. El control de los grupos armados. En un clima publicitario en que pareciera que los problemas de este país son los pobres de este país, hay que reprimir, hay que terminar con quien dice la verdad. Hay que terminar con quien encauza la lucha de los trabajadores, hay que controlar al MIR. Ese es el sentido esencial del proyecto. Ese es el objetivo y esa es la nueva situación planteada.

No sólo a esto. A través del proyecto, Juan de Dios Carmona, el ministro de El Salvador, el ministro que tiene que responder a todos los chilenos y a América latina y al mundo entero por haber masacrado mineros, ese mismo ex ministro ¿qué es lo que desea en el fondo? Quiere arrastrar a las Fuerzas Armadas a controlar el gobierno interior del país, que sean las Fuerzas Armadas las que rijan el gobierno interior. Las que rijan las relaciones entre este gobierno y el movimiento de masas. En que los obreros, los campesinos, las fuerzas políticas tengan que enfrentarse directamente con las Fuerzas Armadas. Quiere arrastrar a las Fuerzas Armadas a colocarse contra el pueblo. Esta situación la han conseguido algunos. Existen Juan de Dios Car-monas victoriosos en algunos países de América latina. En Brasil por ejemplo, en Uruguay. En distintos países. En Grecia, en Indonesia Juan de Dios Carmona triunfó. En Chile, no debe triunfar.

¿Que quiere más todavía? El pueblo eligió un presidente y eligió un gobierno. Con ello eligió una cantidad de preceptos políticos y eligió en concreto un gobierno que controlaría las relaciones del gobierno interior. Car-mona pretende restringir las facultades de este gobierno, pretende entregar a quienes nunca fueron elegidos por este pueblo, a las Fuerzas Armadas, el control del gobierno interior. Quiere restringir las facultades del pueblo. El pueblo no ha votado por esto. Algunos politicastros de cuello y corbata, enriquecidos en los gobiernos anteriores, pretenden imponer las normas de relación, de lo que ocurra en el interior del país.

Por último, don Juan de Dios Carmona, los partidos de la clase dominante, a través de este proyecto, ¿qué es lo que pretenden? Pretenden desarrollar y colocar a las Fuerzas Armadas a través de un articulado en que coloca la posible denuncia de grupos armados a partir de todos los parlamentarios. ¿Qué pretende, conociéndolo como lo conocemos todos? Colocar a las Fuerzas Armadas detrás de sus pequeños odios. Sus rencillas, sus rencores, sus pequeños odios, lo que han venido manejando la DC y el PN todas las últimas décadas. Colocar a las Fuerzas Armadas al servicio de las querellas parlamentarias. Bastará con que un parlamentario acuse a una fuerza política, una organización gremial o cualquier organización de masas de tener una pistola, un guatapique o un cortaplumas para que las Fuerzas Armadas se vean arrastradas a enfrentamientos importantes en los cuales esté cuestionado el gobierno interior.

No debe sorprendernos que la clase dominante pretenda todo esto. Juan de Dios Carmona no sorprende a nadie porque pida la represión en este país.

Si sorprende que algunos sectores de la Unidad Popular se hayan tentado con el ambiente, se hayan dejado arrastrar por la situación actual. Sí sorprende que ante todo este clima, permanece en silencio el conjunto de la izquierda, que nadie diga cuánta porción de mentira hay en este país. Hablamos de sus dirigentes nacionales. No hablamos de cada representante en cada comuna campesina, en cada fábrica, población, liceo o universidad, donde sí las fuerzas de la izquierda se han pronunciado claramente.

Se ha permitido en este país —y lo ampara la izquierda— el desarrollo de la mentira. Se ha dado cancha libre a la clase dominante para mentir y montar todo el montaje publicitario que justifica el ambiente represivo. Incluso algunas fuerzas de la izquierda —más claro: algunos dirigentes del Partido Comunista— ayudan al montaje; colaboran en la política de la clase dominante. Colaboran en crear el ambiente prerrepresivo. Justifican y legitiman la mentira y establecen falsedades sin necesidad ni justificativo alguno.

Más todavía, algunos personeros de este gobierno legitiman o impulsan actitudes represivas. Es el caso de Lautaro y Concepción. Cuando decimos algunos personeros, digámoslo claramente: el compañero Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista de Chile, no ha dudado en cadena nacional de radio en asegurar a todo el país que el MIR quiere la guerra civil, igual que la ultraderecha.

¿De dónde ha inventado él eso? ¿Cómo puede mentir de esa forma a sus militantes y a este país? ¿Qué pretende con eso? ¿Ir a avalar la represión de Carmona? Evita pronunciarse sobre aquello: pronúnciese sobre lo que es fundamental.

Más aun. Volodia Teitelboim, miembro de la Comisión Política del Partido Comunista, en entrevista al diario "La Prensa" —porque en este momento los demócratacristianos no necesitan hablar: les basta con publicar las entrevistas a algunos miembros de la Comisión Política del Partido Comunista chileno—, ¿Qué es lo que hace el compañero Volodia Teitelboim? En primer lugar, amenaza descaradamente con la represión. Establece que hay caos, que el problema en Chile es la ultraizquierda, que el problema es tener energía para combatirla y que la ley tiene que imponerse y que el Partido Comunista colaborará en imponer la ley.

Más todavía, no le basta el MIR. Es poco. También ofrece la caza de brujas dentro de la Unidad Popular. Dice que hay asomos de mirismo en el seno de la Unidad Popular. Que hay fuerzas que no se subordinan al gobierno. Que hay importantes sectores de la Unidad Popular —reconoce— que se dejan llevar por políticas revolucionarias. Y que es el minuto también de ponerles atajo. Y por último, termina saludando a los demócratacristianos. En los últimos dos días, el Partido Comunista tapa los diarios de Chile mintiendo otra vez. Dice que el MIR se tomó el hospital de Fresia. No, señor. Se lo tomó el MIR con el Partido Socialista, hace ya varios meses. Dice luego que nos quisimos tomar como MIR el hospital de Lautaro. No, señor. Fueron los campesinos de Lautaro, que no querían tomarse el hospital, sino que fueron a protestar. Y fueron baleados por carabineros. Ha hecho un montaje publicitario el Partido Comunista en el cual coloca, como problema central, el combate a la "ultraizquierda" y a la ultra-derecha. Y centrado fundamentalmente en la "ultraizquierda". Esos son los avisos que podemos ver en los diarios de hoy. Nosotros respondemos:

Gasten ese dinero, gasten ese espacio en combatir a la clase dominante. No pierdan tiempo engañando al pueblo, ni engañando a los campesinos. No avalen la represión de la clase dominante. No ayuden a reprimir al pueblo. Con eso, nada obtienen. De rodillas frente a la clase dominante, no hay nada que esperar. Sólo podemos concluir, siendo cuidadosos con las palabras, que algunos dirigentes del Partido Comunista, se han dejado tentar por el montaje publicitario de la clase dominante. No pensamos que el conjunto de la izquierda, ni siquiera que el conjunto de los militantes del Partido Comunista, coincidan con esta política. Es más, esperamos que el conjunto del Partido Comunista no siga por la pendiente represiva.

Por último, entendemos que el pueblo entero entiende que aquellos que vendieron el cobre a los norteamericanos, que aquellos que reprimieron pobladores, obreros y estudiantes, los demócratacristianos, son enemigos del pueblo.

¿Cuáles serían las consecuencias que por minutos se olvidan? Hay sectores de la izquierda, personeros de gobierno y dirigentes de partidos que están convencidos que el problema es que en este país hay caos. El único caos que hay es la existencia y desarrollo de la clase dominante y sus políticas, que quieren combatir, se tientan con un esquema represivo, creen que defienden la estabilidad del gobierno sobre la base de la represión. Se tientan con el combate a la izquierda revolucionaria.

Se tientan con culpar al MIR de los males de este gobierno. Parece ridículo por minutos. Es como si el Movimiento de Izquierda Revolucionaria hubiera estado gobernando. Por minutos, el mismo Partido Comunista y el gobierno sostienen que el MIR es un grupo chico, pequeño, de algunos estudiantes. Cuando, en vez de reconocer su fracaso necesitan mentir, entonces el MIR es una organización enorme, que abarca todo el país y que representa al conjunto del desorden en este país y que sólo quiere la violencia.

Lo que ocurre, en realidad, es que lentamente distintos sectores reformistas en el gobierno están identificando al MIR con los pobres de este país. Con los pobres del campo y con los pobres de la ciudad. Con aquellos que se movilizan.

Le decimos tanto a la clase dominante como a aquellos reformistas que se tientan con la represión: no jueguen con fuego. Si quieren defender la estabilidad del gobierno a partir de un camino represivo contra el pueblo y los revolucionarios, les podemos asegurar que obtendrán exactamente el resultado contrario. Probablemente, o con certeza, la dinámica que desata el jugar con fuego en este minuto, la dinámica que desaten pretendiendo reprimir revolucionarios y al pueblo sea exactamente la contraria y termine por hundir este proceso en definitiva.

Esta es la Ley Maldita. El proyecto Carmona debe ser recordado por el conjunto del movimiento obrero, por los militantes del Partido Comunista, Socialista y el conjunto de la Unidad Popular, como la Ley Maldita, la Ley de Defensa de la Democracia disimulada, la represión a los sectores de izquierda que en un momento dado quieren combatir, y la represión a ciertos sectores del pueblo que se movilizan.

Más aun, el pueblo marcará a fuego tanto a los que presenten este proyecto como a quienes lo legitimen. A todos los que apoyen, cualquiera sea la modificación del articulado, todos los que apoyen la represión a los revolucionarios, la represión al pueblo, serán marcados por el pueblo. El pueblo no olvidará, como nadie olvidó a Gabriel González Videla en este país. Más todavía, no creen, y cuídense de crear, un abismo infranqueable en el seno de la izquierda. No creen trincheras insuperables.

Entiendan, en definitiva, tanto los reformistas como los vacilantes de la izquierda. Un abismo infranqueable no es gratuito de crear, en un proceso con este desarrollo, en este caso y en este país. Por último, entiendan claramente: la dinámica que desarrolla un fenómeno represivo, la dinámica de reprimir una fuerza política, la dinámica de querer instaurar la represión contra el pueblo en este minuto, en pleno ascenso de las masas, terminará con este proceso, lo hundirá en definitiva.

Lo alertamos hoy, lo decimos ante todo el mundo, y lo decimos claramente: no habrá salida para este país ni habrá camino, si se quiere reprimir a sectores de izquierda. Nadie más que los fascistas, nadie más que los yanquis, nadie más que la clase dominante pueden reprimir con relativa impunidad. Porque incluso en este siglo ya no pueden hacerlo. En las últimas décadas, menos aún. Son los únicos que se benefician. La izquierda en su conjunto debe permanecer alerta. Los únicos que se benefician con reprimir al pueblo y reprimir a los revolucionarios son la clase dominante y sus partidos. Si la represión mañana empezara por algunos campesinos, por algunos obreros, terminará con el conjunto de los obreros y campesinos. Si la represión hoy día comenzara con algunas fuerzas políticas, terminará con el conjunto de la izquierda.

En 1971, hubo medidas positivas, que apoyamos. Sin embargo, hay también una cantidad de insuficiencias y errores que se están pagando caro. No se golpeó al conjunto de la clase dominante. Se amparó a capas de la burguesía agraria. Se amparó a capas de la burguesía industrial. Se debilitó el combate contra el imperialismo. No se redistribuyó el crédito. En concreto, no se golpeó al conjunto de la clase dominante y al conjunto de los enemigos del pueblo. No se incorporó a la lucha y no se incorporó al proceso ni se resolvió los problemas del conjunto de los pobres de la ciudad y del campo. Se resolvieron los problemas para algunas capas de ellos. Por último, no se movilizó a las masas durante 1971. Si se las movilizó, fue en los estrechos márgenes del juego parlamentario, buscando la aprobación demócratacristiana en el parlamento. Eso, hizo fuerte a la clase dominante e hizo débil al gobierno.

En 1972, las distintas derrotas, los golpes inferidos a la izquierda, las distintas derrotas que se han planteado, que no son definitivas porque la fuerza del pueblo todavía es mucha, en cualquier caso han hecho evidente el deterioro de este gobierno. Esos errores se están pagando.

La clase dominante se ha hecho fuerte. Esta clase dominante, además, en 1972, ha pasado a la ofensiva final. Está decidida en su ofensiva. Abarca todos los planos. Tiene como objetivos irrenunciables el derrocamiento del gobierno, la represión de los trabajadores. Todo lo que haga la clase dominante en este país debe ser insertado en un marco en el cual se busca el derrocamiento del gobierno y la represión a los trabajadores.

Los hechos coyunturales de estos días y de las próximas semanas están insertos en la ofensiva final. Este es el objetivo de la clase dominante. Tienen fuerza. Están unidos, están decididos y están a la ofensiva.

El gobierno está débil. El pueblo no está tan débil. Mantiene algo de su fuerza o bastante de ella, y puede todavía remontar el proceso.

El deterioro del gobierno es grande. Entonces, ¿qué ocurre?

¿Qué se propone la clase dominante? Si de derrocar a este gobierno se trata, evidentemente para la clase dominante es mucho más fácil hacerlo frente a un gobierno aislado, debilitado, desprestigiado, dividida la izquierda, colocar a este gobierno reprimiendo al pueblo, obligar a este gobierno a reprimir a sectores del pueblo, de los revolucionarios, obligar al gobierno a reprimir revolucionarios, es una tarea del día para la clase dominante. Y es lo que hacen la prensa, la radio, los parlamentarios, la justicia, la Contraloría, la clase dominante en su conjunto.

Se trata de obligar a este gobierno, creando situaciones de hecho, chantajeándolo y presionándolo, a partir de sus debilidades. Lo peor es que sectores de la izquierda ceden, retroceden, aceptan las condiciones que va imponiendo la clase dominante. Se sienten arrinconados, encajonados en su esquema legalista y parlamentario, no encuentran salida al proceso. Entonces prefieren buscar la alianza. La alianza con sectores de la burguesía, la concesión, el retroceso, y comienzan a ceder ante las presiones represivas. Y comienzan a ceder en el combate contra los revolucionarios. Y por allí está el camino de su caída. Por allí comienzan el derrocamiento. Esto es lo que el gobierno, o por lo menos algunos sectores del gobierno han venido haciendo.

Pensamos, para terminar, que ante la situación actual, existen sólo dos alternativas. Si bien es cierto que hay sectores reformistas dentro del gobierno, que buscan el camino de conciliación, este camino represivo, este camino que se pone en dinámica contra el pueblo, es cierto también que existen grandes corrientes revolucionarias dentro de la UP, fuera de la UP y en el seno del movimiento de masas. Sólo dos alternativas quedan: el gobierno está arrinconado, o al menos se siente arrinconado en su esquema parlamentario. Para sostenerse en el gobierno, tiene dos caminos, y tiene que elegir entre ellos. No elegirá el gobierno. Quienes decidirán esto serán los trabajadores y el conjunto de la izquierda.

Un camino reformista, un camino pusilánime, el camino del retroceso, el camino que envuelve aliarse con el Partido Demócrata-cristiano y encontrar el apoyo institucional del Parlamento. Para ello, el segundo aspecto también se hace importante: es necesario frenar el avance del proceso. El tercero, si es necesario frenar el avance del proceso, debe reprimirse al movimiento de masas que quiere empujar para adelante, y debe reprimirse a la izquierda revolucionaria. En concreto, el camino reformista se dibuja por una tríada siniestra: la tríada de Indonesia, de Brasil o de cualquier país en que el pueblo es derrotado y masacrado, la tríada de la derrota, la alianza con la burguesía —en Chile con la DC—, freno al proceso y su estancamiento, y la represión a sectores del pueblo y la izquierda revolucionaria.

Esa es la tríada que comienza a tentar a algunos sectores del gobierno y a algunos dirigentes de algunos partidos.

La otra alternativa, la revolucionaria, aquella que asegura el éxito o por lo menos lo permite o lo posibilita; aquella que asegura el sostén del pueblo, aquella que se hace de pie y no de rodillas, ya que permite al pueblo avanzar; aquella que en el fondo contiene por lo menos tres elementos:

—Apoyarse en el movimiento de masas, empujar sus movilizaciones y canalizarlas, defender sus intereses, pasar a la ofensiva, hacer un viraje en el momento de las políticas de la Unidad Popular, golpear al conjunto de todos los enemigos y a toda la clase dominante, incorporar al conjunto del pueblo, resolver los problemas de todas las capas de los pobres del campo y la ciudad; movilizar, luchar, organizar por las formas que se hagan necesarias sin mirar la aprobación de Juan de Dios Carmona o los demócratacristianos.

—El segundo elemento: para eso, devolver la confianza a las masas, que cada vez la pierden más. Para eso, transformar el aparato del Estado, reconocer que hay una contradicción entre el aparato burocrático del Estado, construido por la burguesía y el movimiento de masas; incorporar al pueblo a las tareas de poder. Disolver el Parlamento, crear la Asamblea del Pueblo, verdaderamente representativa; en la base, crear los Consejos Comunales de Trabajadores, por comuna, que unan a obreros, pobladores y campesinos, estudiantes, les den tareas de poder, les entreguen tareas, los unan, los organicen, los dirijan y les permitan combatir. En el campo, entregar tareas de poder a los Consejos Comunales Campesinos ya creados, desarrollarlos y a partir de ellos movilizar al pueblo en el campo.

—Por último, el tercer elemento: todo ello exige redefinir la política de alianza de la izquierda. Redefinir el campo de la izquierda. Abandonar los lazos. No mirar más la cara al consejo nacional del PDC. No siempre pensar en los votos del Parlamento, en la mayoría parlamentaria de la DC. No siempre ir mirando a cada parlamentario DC o a la Contraloría y decidirse a crear una alianza revolucionaria dentro de las fuerzas de la izquierda, que existe. Unir al pueblo, unir a los revolucionarios, abandonar los lastres, dentro y fuera de la UP.

Para nosotros, esas son las alternativas y aquí terminamos:

—O combatir al PDC como enemigo de clase, o ceder a su presión.

—O movilizar al movimiento de masas, o reprimir al movimiento de masas.

—O unir a los revolucionarios, o reprimir a los revolucionarios.

Ese es el camino. Son dos políticas. La de los reformistas o la de los revolucionarios. La izquierda y los trabajadores tienen la palabra.

No serán unos pocos politicastros burócratas los que van a definir el camino de la izquierda. Es el movimiento de masas, es el conjunto de la izquierda, son los distintos sectores de la izquierda que ya están conscientes y están luchando.

Por último, las consignas nuestras para el período en nada se acercan a las del Partido Comunista. Para el PC, la consigna es "Con Allende y el Programa de la Unidad Popular, derrotemos las provocaciones de la ultraizquierda y la ultraderecha". Las tres concepciones son falsas. Ni Allende solo es suficiente, sin el pueblo; ni el Programa de la UP, que no está ni siquiera cumpliendo la UP en el gobierno —no ha sido disuelto el Parlamento ni creada la Asamblea del Pueblo, no ha sido disuelto el Grupo Móvil, no hay reajuste automático para los obreros; hay una cantidad de medidas no cumplidas del Programa—. Ni tampoco el problema de las provocaciones de la ultraizquierda ni de la ultraderecha. El problema es el avance del pueblo, y combatir a la clase dominante en su conjunto.

Por último, en la consigna del PC está absolutamente ausente el pueblo. Para nada existe. El Programa y el Presidente serán necesarios, quien sabe, pero por lo menos no son suficientes.

Las consignas que nosotros levantamos son las mismas que el PC levantó antaño, y que progresivamente ha ido abandonando. La primera de ellas: Con las masas y a la ofensiva, a derrotar a los reaccionarios. La segunda: A DERROTAR AL REFORMISMO EN LAS FILAS DE LA IZQUIERDA. La tercera: NO A LA REPRESIÓN. Y pensamos que este último punto es el más dramático y el que se colocará en primer plano por lo menos en las próximas semanas.

PREGUNTA: El Presidente Allende en su Mensaje al Congreso se refiere a algunos grupos de izquierda cuya actuación los sitúa conflictivamente con el gobierno, y rechaza las conductas espontaneístas que surgen impulsadas por sectores de izquierda. ¿Qué dicen ustedes a eso, y cómo sitúan al Presidente en las dos alternativas abiertas al proceso?

RESPUESTA: En primer lugar, el Presidente dice la verdad. Hay grupos de izquierda revolucionaria que se colocan en posición conflictiva con el gobierno. No hay ninguna duda en eso, y basta escucharme hablar a mí para entenderlo. Sobre el segundo aspecto, la lucha contra el espontaneísmo, la suscribiríamos por enteró. La diferencia podría estar en que el MIR no se sostiene a sí mismo como espontaneísta. EL MIR no ha desarrollado ningún espontaneísmo en las masas. Y entremos de lleno al problema de una acusación que se está haciendo repetitivamente en este país. Se está acusando normalmente que, supuestamente por el lado del reformismo, estarían lo que llaman las fuerzas organizadas del movimiento obrero y del movimiento popular, y por el lado de la izquierda revolucionaria, se estaría sembrando la anarquía, se estarla siguiendo el espontaneísmo. El espontaneísmo consiste fundamentalmente en movilizaciones de las masas, por sus intereses, sin ningún sentido político, sin ninguna orientación. Eso también ocurre en Chile. Pero nada tiene que ver con las organizaciones o movilizaciones que desarrolla el MIR. El MIR trabaja en la base de la conquista del poder, de combatir al enemigo fundamental y establecer las alianzas con la izquierda que la izquierda esté dispuesta a sostener, y que se hacen necesarias en este minuto. Eso nada tiene que ver con espontaneísmo. Eso en cuanto al espontaneísmo.

Probablemente aquellos sectores —me refiero fundamentalmente a aquellos documentos escritos por militantes del Partido Comunista, en que han sostenido que las movilizaciones de masas que el MIR desarrolla son fundamentalmente espontaneístas— probablemente tengan que ver con otro problema. Si algunos sectores de gobierno quisieran vivir el paraíso idílico de que este país fuera un mar en paz, la paz social como norma, en la cual no hubiera habido movilizaciones de masas, en la cual los intereses de las clases y los sectores se hubieran olvidado y todos se hubieran puesto detrás del gobierno... Nosotros hemos dicho claramente: antes que nada estamos por levantar un movimiento de masas que cristalice. Y lo levantamos como un motor. La lucha reivindicativa es un motor. Es el motor que usó Lenin, que ha usado cualquier revolucionario. El motor por el cual la masa, los grandes conglomerados de los pobres del campo y la ciudad comienzan a movilizarse. A partir de ello encuentran conciencia y organización para combatir a sus enemigos fundamentales y asumir las grandes tareas políticas.

PREGUNTA: Pero, según el Mensaje, ¿cómo ven al Presidente Allende, como reformista o revolucionario?

RESPUESTA: Ese es un problema que tiene que resolver el conjunto de la izquierda, y el Presidente Allende es parte del conjunto de la izquierda. Y dependerá de la correlación de fuerzas en el seno de la izquierda. Comprenderá que no estamos en sesión de sicoterapia para hacer análisis individuales ni de personas. Lo estoy planteando en términos generales. Hay una correlación de fuerzas en la izquierda. Cada cual, cada sector y cada personen) tiene dos opciones. Están comenzando a plantearse. Evidentemente hay rasgos anteriores de los cuales cada uno tendrá que responder. Sería inoficioso plantearnos sobre ello. El Presidente Allende es un componente más, un personero de la izquierda, un hombre que quiere conducir un proceso adelante. Serán el movimiento de masas y el conjunto de las fuerzas de izquierda los que establecerán la correlación de fuerzas entre reformistas y revolucionarios. Y allí tendrán que ubicarse el Presidente Allende y sus partidarios.

PREGUNTA: ¿Qué va a hacer el MIR frente a este problema ahora?

RESPUESTA: El problema no está hoy planteado entre el MIR y el proceso. Hace unos seis meses, la pregunta sería adecuada. Actualmente, el problema es distinto. Hay toda una reagrupación de fuerzas en el seno de la izquierda, de la cual el MIR es un componente. Son las corrientes revolucionarias en la izquierda, dentro y fuera de la UP, las que van a tomar una determinada actitud.

La política del MIR es bastante clara: el. MIR tiene un objetivo que es la conquista del poder. El MIR no cree en aperturas democráticas. El MIR no considera una etapa superada ésta. Al contrario, cree que hay que pasar mucho más allá. Esta no es la meta del MIR. El MIR piensa que a través de la movilización de las masas y a partir de las verdaderas alianzas entre revolucionarios es posible saltar mucho más allá, y golpear a la clase dominante. En cuanto a los problemas concretos, pensamos que en primer lugar debe plantearse una adecuación programática, porque las políticas de la UP han sido evidentemente insuficientes. Debe levantar políticas en el terreno agrario, industrial, al imperialismo, de adecuación a la situación concreta que está viviendo. Están planteadas y en gran medida suscrita por este bloque que hemos venido mencionando. Por lo menos el PS, Izquierda Cristiana, Mapu y MIR con algún grado de similitud. Pensamos nosotros que eso tampoco es suficiente. Que luego, es necesario transformar el Estado. Son necesarios nuevos instrumentos que permitan empujar hacia adelante. No se puede seguir luchando con un movimiento de base fragmentado por unidades de producción, por fundos, por obreros, diferenciados de campesinos. Hay que ir buscando cómo incorporarlos, cómo organizarías en conjunto. Cómo entregar instrumentos de poder. Que por un lado organiza e incorpora a sectores del pueblo a los Consejos de Trabajadores, y por otro lado, controla la burocracia, destituye a los funcionarios ineficientes, desarrolla la lucha antiburocrática como un paso más allá para recuperar la confianza de las masas y llevar adelante los programas que se prometen por la vía de los discursos.

PREGUNTA: ¿Qué Voluntad hay en ustedes para buscar un entendimiento entre el MIR y el PC?

RESPUESTA: El MIR ha llamado a la unidad de la izquierda y los revolucionarios, repetidas veces. Ha hecho todos los esfuerzos de su parte. Incluso existen conversaciones entre el Comité Político de Unidad Popular y el MIR, que han venido discutiendo una serie de temas fundamentales. Se ha llegado incluso a acuerdos en algunos, y a bastantes desacuerdos en otros puntos.

¿Qué ocurre de por medio? Las corrientes reformistas dentro de la Unidad Popular no desean aquello por todo el esquema que han planteado. Para poder aliarse con el PDC, es necesario frenar el proceso; para frenar el proceso es necesario contener y por tanto reprimir el movimiento de masas. Las conversaciones se han dado paralelas a esta ruptura. Pensamos que la división debilita a la izquierda. Pensamos que la tarea es unir a los revolucionarios y no dividirlos. Menos aún reprimirlos. En concreto, todo lo que esté de nuestra parte para conseguir el entendimiento, al grado que sea, lo estamos haciendo y lo haremos. No encontramos la misma correspondencia de todas las partes.

PREGUNTA: ¿Cómo interpreta el MIR el golpe de timón del que habla Luis Corvalán, secretario general del PC, a la luz de las actuaciones de este partido en distintos niveles?

RESPUESTA: Los golpes de timón son positivos siempre que sean a la izquierda. El temor nuestro es que en este minuto, de acuerdo a las campañas desatadas en el país, esto no sea claramente así. Más que referirnos a Corvalán, tenemos que hablar de la entrevista que dio Volodia Teitelboim a "La Prensa". En él, el golpe de timón es absolutamente a la derecha. Los aliados son la DC, la necesidad es poner orden con la ley, los enemigos son la ultraizquierda, el MIR, y no se plantea ninguna tarea por el avance del proceso. Lo que tenemos que esperar es la cristalización definitiva de esa política en hechos y allí se verá cuáles son las corrientes reales que se están desarrollando.

PREGUNTA: ¿Sigue el MIR en diálogo con el gobierno, o ahora va. a aumentar la confrontación?

RESPUESTA: Creo que se van a dar las dos cosas paralelas. No vamos a renunciar jamás a combatir las políticas reformistas. Cualquier diálogo o entendimiento se va a dar sobre la base de la lucha ideológica y el combate al reformismo. La denuncia de cualquier tendencia a la represión, será una norma del MIR en sus relaciones Con cualquier partido. Al mismo tiempo, estamos dispuestos y abiertos a cualquier posibilidad de diálogo que busque cualquier grado de acuerdo, sobre la condición anterior planteada. Más bien dependerá de la UP y no de nosotros, y de las distintas fuerzas dentro de la izquierda, cual sea la relación que se dé.


LA POSICIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA

EL SECRETARIO general del Partido Comunista, senador Luis Corvalán, ofreció una conferencia de prensa el miércoles 24 de mayo. De la versión que reprodujo el diario "El Siglo" los días 26 y 27 de mayo, hemos tomado los siguientes aspectos que ilustran sobre la posición del PC en la polémica que tiene lugar en este momento en el seno de la izquierda chilena.

“YO quisiera iniciar este diálogo diciendo Y que la Comisión Política del Partido Comunista de Chile, estima que estamos viviendo un momento realmente difícil, difícil no sólo, no tanto, por la ofensiva del enemigo, del imperialismo y de la reacción interna, sino difícil, porque hablando francamente, sin más rodeos, nosotros vemos una crisis muy seria en la Unidad Popular. Una crisis de orientación política, una crisis de conducción política está afectando la marcha misma del gobierno.

Esta crisis ha tenido varias expresiones, la más notoria de las cuales se ha producido en Concepción. Los detalles de lo ocurrido en Concepción están en el conocimiento de todos ustedes y por lo tanto, creo, me puedo privar de la crónica, del relato de lo que ha sucedido en Concepción. Sin entrar en detalles, allí se ha producido una discrepancia muy seria entre los partidos de la UP. Algunos de los partidos miembros de la Unidad Popular, en alianza con el MIR, han tomado, a nuestro juicio, caminos equivocados. Se les ocurrió que Concepción era, y estas son expresiones de ellos —no nuestras—, "territorio libre de América", "territorio allendista" y que allí no tenía cabida, derecho a expresarse ninguna otra fuerza política y trataron, como todos sabemos, de impedir la realización de una marcha a que había convocado la Democracia Cristiana. Ustedes saben que nosotros los comunistas no participamos en esa opinión y conocen los incidentes que se produjeron en Concepción, a raíz de los cuales murió un joven estudiante de 17 años.

Pero esto no es todo. No sólo se trata de una diferencia de opinión respecto a este problema tan importante de la libertad, de los derechos de cada cual, sino se trata de un enfoque diferente de la situación actual y del camino a seguir.

Lo de Concepción no se ha superado; ciertamente hay hechos que tenemos que considerar como positivos, el hecho de que la Comisión Política del Partido Socialista haya entregado a la opinión pública una declaración, que es de conocimiento de todos ustedes, no compartiendo los puntos de vista del Comité Regional del Partido Socialista de esa provincia; otro tanto hizo el Partido Radical. En el seno del Comité Nacional de la UP, hicieron lo suyo, lo propio, el MAPU, la Izquierda Cristiana y los socialdemócratas. En cuanto al API, compartió las posiciones del PC en Concepción. Además hoy apareció una declaración pública del MAPU sobre la misma materia, parcialmente positiva.

No creo necesario reiterar con muchas palabras nuestros pensamientos en el sentido que nosotros consideramos que debemos cumplir cabalmente con el compromiso inserto en el Programa de la Unidad Popular en orden a reconocer los derechos de la oposición que se encuentran en la ley, como era el caso de esa manifestación, de esa concentración convocada por la Democracia Cristiana en la ciudad penquista.

Se han recordado en un diario de izquierda algunas palabras que nosotros pronunciáramos después de la asonada fascista del 1º de diciembre del año pasado, cuando dijimos que no permitiríamos que volvieran a salir a la calle las bandas facciosas. Obviamente nos referíamos a "Patria y Libertad", a manifestaciones como "la marcha de las cacerolas".

Mantenemos esta misma posición. Por eso, muy recientemente, en el mes de abril, cuando se anunció la llamada "marcha de las mujeres de los trabajadores de la Papelera", nosotros, los comunistas, fuimos los primeros en oponernos.

Creo que no cometo ninguna indiscreción si digo que en una reunión de la UP celebrada en Tomás Moro, para tratar no me acuerdo qué problema, incidentalmente se dio a conocer que venía esta marcha y que se le había otorgado el permiso de parte de la Intendencia de Santiago. Cuando a mí me tocó hacer uso de la palabra, dije que me excusaran, pero que, antes de referirme al problema en debate, quería decir que me parecía extraordinariamente grave el hecho que se hubiera autorizado la marcha de las mujeres de los trabajadores de la Papelera de Puente Alto, porque esa era una marcha organizada, inspirada por elementos fascistas, los mismos que organizaron la "marcha de las cacerolas".

Contamos todo esto, porque queremos dejar muy en claro, contra lo que suelen decir ciertos deslenguados, que nosotros tenemos una posición muy definida respecto a los grupos fascistas que tratan de levantar cabeza en nuestro país.

Nosotros creemos que es una obligación del gobierno de la Unidad Popular y de los partidos de la UP, cruzarse en su camino. Consideramos que fue un error haber dado permiso a la marcha de "las cacerolas".

Eso está claro para nosotros. Más todavía, yo quiero decir que tenemos una posición crítica y no desde ahora, sino desde el comienzo del gobierno, respecto a la actitud del gobierno frente a los grupos fascistas y frente a los núcleos más ultramontanos de la reacción chilena.

Particularmente hemos sido críticos en materia de la publicidad, del manejo de los órganos de publicidad de la izquierda y de la actitud del gobierno frente a la calumnia, a la injuria, a la mentira, a la difamación, a las falsas alarmas que todos los días y a cada minuto salen de radios, de órganos de prensa, de periódicos, de revistas.

Y que quede bien claro. Nosotros estamos por el reconocimiento de los derechos de la oposición que se manifiesten dentro de los marcos legales, tal cual lo dice el Programa. Por eso estuvimos de acuerdo con que el gobierno autorizara, y todos los partidos coincidimos, la marcha del 12 de abril. Por eso fuimos partidarios que se otorgase un permiso en Concepción, hace unos diez días, para una marcha similar. De eso somos partidarios. Pero al mismo tiempo somos partidarios de que el gobierno aplique la ley en contra de las publicaciones, de las actividades que incurren en delitos penados por la ley. El encontrón, las dificultades que han surgido en la Unidad Popular de Concepción, dicen relación precisamente en una buena medida, con este problema del reconocimiento de los derechos de la oposición. De manera que nadie podrá decirnos que nosotros pretendemos desconocer los derechos de la oposición.

Reconocemos, perdonen la reiteración, los derechos de la oposición que se encuadre en los marcos legales, pero al mismo tiempo estimamos que el gobierno tiene el derecho y la obligación de aplicar la ley contra aquellos que delinquen, que cometen delitos penados por la ley y en eso estimamos que el gobierno es de una debilidad increíble y en ese sentido hemos sido y somos críticos.

JOSÉ MIGUEL VARAS: Parece que hay sectores en la UP, y no sólo en la ultraizquierda, que en general consideran que la definición de fascista debería englobar, si no a toda, a gran parte de la oposición. Me parece que ahí reside un aspecto básico de las discrepancias entre el Partido Comunista y otras colectividades.

CORVALAN: Yo quiero hablar más adelante sobre el asunto que plantea José Miguel Varas, para retomar lo de Concepción. Dije que, a nuestro juicio, lo que sucedió allí pone de relieve una verdadera crisis en el seno de la UP, que afecta al gobierno y que no sólo se plantea en relación con el problema de los derechos de la oposición, sobre lo cual hemos hablado algo, sino con el enfoque general de la situación actual y del camino a seguir. Todo indica que allí en Concepción tomó cuerpo una tendencia que considera las posibilidades de cambio en los marcos del cumplimiento del programa, en los marcos de la UP, y de los compromisos políticos de la UP, ya estarían agotados. Todo indica que allí surgió una tendencia que plantea en primer lugar, en relación al Gobierno de la UP, una serie de cuestiones que a nuestro juicio son falsas.

Los confabulados de Concepción, por así llamarlos, participan de la idea de que este es un gobierno "reformista" y estiman que hay que cambiar de rumbos, en lo cual como se sabe, lleva el pandero el MIR. El MIR estima que el Gobierno de la UP, es un gobierno reformista y piensa que su deber es combatir ese reformismo desafiando la autoridad del gobierno, sobrepasando esta autoridad y el programa de la UP.

Dicho francamente, nosotros por cierto no le reconocemos autoridad al MIR para dictar cátedra sobre los rumbos políticos del movimiento obrero y popular de nuestro país, porque antes del 4 de septiembre se decía lo mismo: que la política de la UP, particularmente la política del Partido Comunista de Chile, era una política reformista y no revolucionaria.

Como se sabe, triunfó la política del Partido Comunista compartida por los demás partidos de la UP, y esta política dio como resultado la victoria de la Unidad Popular, la elección de Salvador Allende, hecho que tiene una profunda significación revolucionaria en Chile, en América latina y en el mundo entero.

Nosotros, comunistas, consideramos que en la política del gobierno y de la UP, hay rasgos reformistas. Eso es otra cosa. Pero dígase lo que se quiera del gobierno y de la UP, lo cierto es que bajo el gobierno de la UP se han hecho grandes cosas, grandes transformaciones revolucionarias y este gobierno está bajo el asedio del imperialismo y de la reacción porque na herido profundamente sus intereses. Y nosotros creemos que lo más revolucionario es cerrar filas en torno a este gobierno. Pensamos que cualquiera que sea la fraseología que se emplee por parte de alguna gente, todo aquello que va dirigido a minar la autoridad de este gobierno favorece al imperialismo y a la reacción. Esto nos parece absolutamente claro. Pensamos que hay en este terreno un abuso muy grande. Ni el Presidente de la República, Salvador Allende, ni los partidos de la UP, y en primer lugar el Partido Comunista, pensamos ni de lejos que debemos tomar medidas represivas contra aquellos grupos de obreros, campesinos, estudiantes que sobrepasan la legalidad. Esto lo sabe el MIR y de ello abusa.

Sería erróneo creer que las discrepancias están circunscritas a Concepción. En mayor o menor medida las encontramos en todo el país, en unas partes más, en unas partes menos. Nosotros, comunistas, creemos tener algunos deberes con nuestro pueblo, con nuestra clase obrera, con el Gobierno y estamos dispuestos, decididos a enfrentar esta crisis levantando la bandera de la unidad de los trabajadores, de la unidad del pueblo, del cumplimiento irrestricto del programa de la UP sin ninguna trasgresión.

Algunos sostienen que la legalidad, que la institucionalidad constituye una traba, un obstáculo insalvable para seguir avanzando. Ciertamente, los comunistas consideramos que la institucionalidad, la legalidad prevaleciente no nos ayuda precisamente. Estimamos que es un freno, que es un obstáculo al desarrollo del proceso revolucionario, pero no un obstáculo insalvable porque hasta ahora se ha demostrado que se pueden hacer cosas en los marcos de la legalidad y que lo que se puede hacer no depende tanto de la ley como de la lucha, de la organización, de la movilización de las masas, de la correlación de fuerzas en un momento determinado. De otro lado pensamos que no hay ninguna posibilidad hoy, en el minuto presente, para modificar esta legalidad, esta institucionalidad, por ningún camino, ni a través del camino legal ni a través de un camino extralegal.

Creemos que hay urgencia en cerrar filas en torno al Programa de la UP, al Gobierno de la UP, al Presidente de la República y que es posible también la correlación de fuerzas, pues no son fascistas todos los que no están en el gobierno.

De ninguna manera. Ello equivaldría a pensar que la mitad del país sería fascista y eso sería una ofensa a la mitad del país. No es así, los fascistas constituyen una minoría muy reducida, y a esos en primer lugar hay que golpear. Creemos que el momento es difícil, pero no es sin salida. Esto tiene salida y no concebimos ninguna salida ciertamente fuera de los compromisos contraídos por la Unidad Popular y en ese sentido estamos dispuestos a entregar el máximo de nuestro aporte, de nuestra capacidad.

Dentro de lo malo de la situación lo bueno está en que todos comprendemos que vamos mal. Esto tiene, a nuestro juicio, su importancia. Claro, esto no es todo, lo importante es saber cómo salir del paso y en este sentido ciertamente no existe la misma opinión, en este minuto. He ahí el problema. He ahí la crisis que enfrentamos porque no hay un solo rumbo, una sola orientación y nosotros sostenemos que para salir adelante, simplemente hay que cerrar filas. Lo he dicho y lo reitero; en torno al gobierno y tras el cumplimiento irrestricto del programa de los compromisos de la UP. Sin más ni menos, pensamos que esta es la política revolucionaria.

En Concepción eran cinco. Según dicen ya son cuatro, serán tres, serán dos, será uno, no será ninguno de la Unidad Popular, porque estoy convencido que todos los partidos de la UP, aquellos partidos que hicieron causa común con el MIR, poco a poco van a volver al buen camino.

BENIGNO RAMOS: En torno a lo que planteaba Pepe Gómez de lo que aseveró ayer Renán Fuentealba en el Caupolicán, que el Partido Demócrata Cristiano estaría con el Gobierno y la UP, si ésta y el Gobierno enmendaran rumbos que terminaran con los errores cometidos, llámese sectarismo y lo señaló, o burocratismo y una serie de otras cosas más. ¿En ese caso, cuál es la actitud del Partido Comunista, es decir, una conversación con la directiva central de la DC, o, no sé?

CORVALAN: Cuando nosotros hablamos de enmendar rumbos no estamos pensando en lo que la DC considera enmendable. Es posible que en alguna crítica la DC tenga razón total o parcial, pero no son esos los rumbos que nosotros deseamos que haya que enmendar.

Cuando yo he hablado, al comienzo, de la necesidad de que el Gobierno tenga una actitud combativa, más revolucionaria, respecto a determinados sectores de la oposición, aplicando rigurosamente la ley, estoy casi seguro que no estoy coincidiendo con lo que piensan los DC. ¿Verdad? Entonces, no se trata de eso, no se trata de ir a sentarse a una mesa redonda con la DC, puede ser, puede no ser, para una cosa, para otra cosa. Nosotros, sobre el particular, los comunistas no tenemos una posición cerrada, nos hemos juntado con la DC cuando se elaboró el proyecto de reforma constitucional para nacionalizar el cobre. No estamos en contra de sentarnos con la DC para sacar adelante un proyecto, un programa, una medida, una política que corresponda al programa de la UP. Tampoco estamos desesperados por ir a sentarnos con ellos. No hemos tenido este problema.

MIRIAM SAA: Una cosa de los hechos noticiosos más importantes en estos días y que va a seguir siéndolo, es sin duda todo el asunto de la violencia, del control del armamento. ¿Cuál es la posición del Partido Comunista frente al control del armamento por parte de las Fuerzas Armadas?

LUIS CORVALAN: Por ahora quiero decirle que el proyecto de Carmona sobre control de armamentos, a nosotros no nos gusta absolutamente nada.

¿Qué plantea ese proyecto? La exclusividad del control de armamentos por parte de las Fuerzas Armadas. La investigación, por parte de las Fuerzas Armadas, y en materia de denuncio, la acción pública. ¿A qué podría conducir esto? Empecemos por los denuncios. Si hubiese acción pública en materia de denuncios de armamentos ocurre que podría desencadenarse aquí una verdadera caza de brujas. De acción pública, el señor García Garzena, el Marqués Bulnes podrían decir: mire ahí en el local del Partido Comunista tengo idea, pero no tengo entendido fehacientemente, que hay diez metralletas, tantas bazookas, etc., etc. Y en efecto tendrían que venir acá. Y aquí, Volodia Teitelboim podría también decir: mire en el local del Partido Nacional, allí hay tal arsenal. Y el ejército tendría que ir allá, y esto significaría mezclar al Ejército en un asunto poco serio, mezclarlo en un juego político y politiquero bastante bajo. Yo creo que el Ejército no quiere esto tampoco, no está dispuesto a ello. Si como en el proyecto de Carmona se propone o se plantea entregarle al Ejército la investigación, el Ejército se transformaría también en un cuerpo policial, cosa que también creo que el Ejército rechaza. Esto sin referirnos a otras implicancias, al hecho de que mañana el Ejército pueda por la vía de la investigación ir a un lugar "X", en donde efectivamente hubiese armas y se armara la mocha y hubiese bajas del Ejército o de civiles que pudiesen tener armas. De manera que el proyecto de Carmona —yo personalmente no lo he estudiado todavía.— pero, por lo que sé es un proyecto bastante malo, y yo creo que al Ejército mismo no le gusta, y en todo caso, no le conviene y no le conviene al país un proyecto de esa naturaleza.

MIRIAM SAA: Sobre lo mismo; pero, ¿cuál es la posición, porque el proyecto indudablemente puede ser modificado en el Senado, es decir, puede haber múltiples variantes desde que se presenta hasta que salga p:omul-gado, cuál es la posición del Partido Comunista en torno a entregar atribuciones a las Fuerzas Armadas relativas a las armas, al armamento en general?

CORVALAN: Por lo que yo le he dicho, nosotros vamos a rechazar el proyecto Carmona.

FRANCISCO GALDAMES. (Resumen de su intervención y preguntas): "A mí no me cabe la menor duda que esta conversación que tenemos esta noche va a ser un poco de gasolina que le vamos a entregar también a la Derecha, para que haga más críticas respecto de la Unidad Popular...

Yo creo que el problema fundamental que en este momento se está viviendo en la realidad chilena es que la realidad es buena y la imagen es mala. Entonces cómo adecuar esta imagen a la verdadera realidad que estamos viendo, yo creo que ahí está el reto y el desafío que tenemos continuamente los periodistas en cierto modo, y los partidos de la UP, principalmente... Ahora quisiera hacerme cargo en forma muy breve a la referencia que el senador ha hecho nuevamente.

Respecto al diario que yo en estos momentos represento ("Ultima Hora") y que tuve una discrepancia con respecto a la posición del PC, en los sucesos de Concepción. Quiero señalar solamente que precisamente la diferencia que pueda existir precisamente se refiere a un problema de imagen. Nosotros creemos que el hecho que el MIR aparezca como un movimiento suelto, sea pequeño o sea grande, su acción crea una mala imagen frente al Gobierno, entonces todo lo que se pueda hacer para mantener los diálogos... creo es una iniciativa que convendría en alguna forma restablecer... Nosotros tenemos una opinión frente a lo que se conoce con el nombre de fascismo que para nosotros no es exclusivamente "Patria y Libertad"; creo que el fascismo está incrustado especialmente en el PDC, en una proporción muy importante ... yo creo que aquí se cometió, en Concepción, un error de táctica que naturalmente causó una grieta profunda en los partidos de la UP en esa zona... Yo, la pregunta que quisiera hacerle, senador, respecto a lo que Ud. ha dicho es que en esta identificación que Ud. ha hecho frente al proceso chileno y del correctivo que está pensando el PC significa un cambio no sólo en cuanto a táctica, sino que también un cambio en cuanto a persona y me refiero especialmente si el PC está pensando en un cambio en el equipo ministerial a corto plazo y quiero hacerle una pregunta en ese aspecto.

CORVALAN: Voy a responder con calma porque realmente no es mucho lo que yo tengo que responder porque mi amigo Galdámes hizo una serie de acotaciones, con algunas de las cuales yo no tengo ninguna discrepancia. Pero antes de responder a la pregunta, quisiera hacerme cargo de alguna de sus expresiones, en primer lugar él piensa que vamos a darle gasolina a la Derecha con esta conversación. Puede ser, no nos preocupa fundamentalmente.

Lo que nos interesa en este minuto es que el pueblo conozca cuál es la situación que estamos viviendo dentro del propio gobierno y dentro de la propia UP, porque estamos convencidos que sufrimos una crisis de orientación, de dirección, de conducción. Y estamos convencidos que esta crisis no tiene solución a espaldas del pueblo, al margen del conocimiento del pueblo y de la participación del pueblo. De manera que nosotros no tenemos ningún temor de que mañana salga en "El Mercurio" o en cualquier otro diario de Derecha un título que diga: "Los comunistas estiman que hay una crisis en la UP". Ningún temor. No creemos en la política del avestruz, por lo menos en el momento que vivimos. Luego, sobre los asuntos, sobre nuestra discrepancia con "Ultima llora" yo no quisiera por cierto abrir polémica, pero quiero decirle Galdámes que este problema no está referido a las conversaciones con el MIR: que si debe conversarse o no conversarse. Nosotros ayer fuimos partidarios de conversaciones, pero en este momento hemos planteado a la UP que a nuestro juicio no pueden haber conversaciones mientras el MIR no modifique y no aclare su actitud frente al Gobierno. Pero en fin, ese es otro problema, la diferencia que hubo el otro día con "Ultima Hora" fue de otra naturaleza. "Ultima Hora" afirmó a través de Manuel Cabieses que había un cambio en la política del PC, que nosotros habíamos dicho ayer que saldríamos a la calle para impedir que las bandas fascistas levantaran cabeza y que ahora no cumplíamos con nuestra palabra, porque en Concepción salían las bandas fascistas. Entonces habríamos tenido que prohibir la marcha aquí de la DC del 12 de abril, ahí fue la discrepancia.

RONNIE MUÑOZ: Sobre qué medidas, qué actitudes, ha adoptado y seguirá adoptando el Partido Comunista de Chile, para neutralizar a los grupos ultras, concretamente al MIR.

CORVALAN: Yo, en primer lugar, quisiera decir que no sé por qué razón la conversación se carga al tema del MIR, y yo quisiera decir que, en nuestra opinión, la posición del MIR y la existencia del MIR tiene alguna importancia. No quiero minimizarla, pero para qué la vamos a magnificar también. Nosotros tenemos en cuenta, creo, todos los factores que entran en juego, y ciertamente, para nosotros lo principal no es el problema del MIR en el cuadro. Para nosotros, lo principal es la política del gobierno y de la Unidad Popular, frente a lo que siempre hemos llamado el enemigo fundamental: el imperialismo, la oligarquía de este país, la reacción. De allí hay que partir. Nosotros hacemos alguna referencia al MIR dentro de este contexto, porque creemos que la política del MIR favorece al juego de ese enemigo principal y si nosotros hemos de hacer alguna crítica sobre el gobierno y sobre la Unidad Popular, tendríamos que decir, como creo que lo hemos dicho, que nuestra principal crítica parte de sus debilidades ante el enemigo principal, sobre todo ante la reacción interna, sobre todo ante la oligarquía, en diferentes terrenos, particularmente en el terreno político.

VÍCTOR VIO: Pregunta sobre la actitud del PC sobre el hecho —señala— que en diversos medios de difusión aparezca gente del MIR, o pro-MIR o anticomunistas.

CORVALAN: Nosotros somos partidarios y hemos sido partidarios desde el comienzo del Gobierno de que en los medios de comunicación de masas o en todas partes, esté gente que trabaje leal y consecuentemente con el Programa de la Unidad Popular. Nunca hemos hecho cuestión de persona, por asuntos personales. Yo quiero decirle que iniciado el gobierno, el Presidente de la República en una, dos o tres oportunidades, me expresó a mí o me preguntó a mí sí nosotros objetábamos tales personas, de esos que Uds. llaman miristas, promiristas o anticomunistas, y quiero decirle que no siempre comparto esas calificaciones, al menos al tenor de algunas de las intervenciones aquí. Nosotros le respondimos y yo le respondí al compañero Allende, que nosotros lo único que considerábamos es que en esta materia tiene que haber gente que trabaje con el gobierno, que trabaje con la Unidad Popular lealmente. No hacemos cuestión de éste o este otro, por tales o cuales diferencias que hayan tenido con nosotros. No sé si me explico.

PERIODISTA: ...¿Y cómo se portan ellos.. ?

CORVALAN: "Comme ci, comme ca". Ahora nosotros seguimos en todo caso sosteniendo la misma posición, pero no depende de nosotros exclusivamente. Si "X" persona trabaja lealmente, adelante. Voy a ser más claro todavía. Había gente de "Punto Final", que el Presidente quería pasar a algunas funciones. Nosotros dijimos: "Compañero Allende, no tenemos ningún problema, pero que definan su posición". Porque la posición de "Punto Final", en ese momento y creo que también después, no correspondía exactamente a la posición de la Unidad Popular; que decidan: o están con, la posición del gobierno o están con la posición de "Punto Final". Si se deciden por el gobierno, encantados. Nosotros no tenemos ningún problema.

GUILLERMO ATIAS: Yo quiero preguntar lo siguiente: ¿Por qué se estima como insuficientes las explicaciones que han dado las directivas nacionales de los partidos de la Unidad Popular, acerca de los sucesos de Concepción? Estimo que es bastante doloroso para un Comité Central desautorizar a un Comité Regional, es lo que ha sucedido con el Partido Socialista concretamente y con otros partidos de la Unidad Popular. ¿Por qué el Partido Comunista no se da por satisfecho con estas explicaciones?

LUIS CORVALAN: Muy simple, muy simple, Atías, la declaración de la Comisión Política del Partido Socialista es bastante buena, pero la "fiesta" sigue en Concepción, y además ya expresé que estamos convencidos que aquellas actitudes y posiciones en Concepción, también tienen sus ramificaciones en el país. No podemos darnos por conforme con la declaración muy buena, de la superestructura como se dice, cuando sabemos que el fenómeno subsiste. Eso está claro.

MIGUEL GÓMEZ: Compañero Corvalán, yo quisiera preguntar lo siguiente: usted aquí en el fondo, a mi juicio, ha planteado que el éxito o fracaso de la revolución depende fundamentalmente de la correlación de fuerza, es decir, aquí la cuestión se decide respecto de quién tenga más fuerza, el que tiene más fuerza gana la pelea. Yo quisiera consultarle a usted ¿de qué modo el Partido Comunista piensa que es posible modificar la correlación de fuerza a favor del gobierno?

LUIS CORVALAN: A nuestro juicio, podemos modificar la correlación de fuerzas sobre la base de ajustarse mil por mil para no ser tan pretencioso, novecientos noventa y nueve por mil o novecientos cincuenta por mil al Programa de la Unidad Popular. Nosotros estamos convencidos de que el Programa de la Unidad Popular es un programa científico, por así decirlo, que se elaboró teniendo en cuenta la realidad del país, la realidad latinoamericana y la realidad mundial y los cambios que han madurado en el seno de la sociedad chilena, los imperativos históricos, las posibilidades de cambio en la mentalidad chilena dentro del tiempo en que nos toca operar, etc.

De manera que nosotros ajustándonos al Programa de la Unidad Popular y desarrollando las luchas de las masas en función de la aplicación de ese programa, es posible modificar la correlación de fuerzas, porque, no hay peros, la mayoría del país está por los cambios. No todos coinciden en la misma forma de hacer los cambios, pero ya el hecho de que la mayoría esté por los cambios, y la mayoría del país está por cambios dentro de ciertos marcos, ya eso es un gran elementó que juega a nuestro favor. Es decir, apuntando sobre los enemigos principales y desarrollando un movimiento de masas contra estos enemigos principales pensamos que puede y debe producirse un cambio de correlación de fuerza, al mismo tiempo que, entrando a la aplicación práctica de las tareas revolucionarias que corresponden a las nuevas condiciones, al hecho de que estamos en el gobierno, QUE TENEMOS UNA PARTE DEL PODER.

HUGO MURIALDO, Depto. Difusión de INDAP y del semanario "Posición": Deseo hacer la siguiente pregunta al compañero Corvalán. El MIR se mantuvo en una posición solidaria y expectante en los siete primeros meses de gobierno de la Unidad Popular, porque el Gobierno en ese período hizo realmente reformas revolucionarias como la nacionalización del cobre. ¿No cree usted, que él ha tomado la posición de ofensiva actualmente, porque el Programa de la Unidad Popular está, como le quedó corto al Gobierno como que en este momento está parado, está frenando el programa mismo de la Unidad Popular, como que no hay nada más que hacer en materia revolucionaria?

LUIS CORVALÁN: No lo creo. No creo que las cosas se planteen en ese terreno. Ciertamente, el gobierno en sus primeros siete, ocho o diez meses no tengo bien claro, el gobierno inició las transformaciones. Pero no están agotadas de ninguna manera las posibilidades de transformaciones, porque en el curso de este año, por ejemplo, el gobierno de la UP ha expropiado centenares y creo millares de latifundios que están sobre las 80 hectáreas, ha presentado el proyecto de nacionalización de la ITT. En política exterior ha resuelto establecer relaciones con la República Democrática de Vietnam, con la República Democrática de Corea, se reconocerá a Bangla Desh.

Entonces el gobierno no ha renunciado a su programa y de ninguna manera está cerrado el camino para seguir cumpliendo el Programa, de manera que yo no justifico en absoluto la posición del MIR con lo que usted anota. Y, de otro lado, pienso que si porque las pistas se ponen más pesadas, porque el imperialismo y la reacción logran concentrar fuerzas, agrupar fuerzas, lo que corresponde es cerrar filas para vencer esa resistencia y no abrir un segundo frente, porque eso es ayudar a la contrarrevolución.

FRIDA MODAK: He escuchado la serie de preguntas de un compañero que me parece adolece de un error de información. En general me parece que se le ha dado más importancia que la que tiene al MIR, pero creo aun más que hay un error de información al pretender que en los medios de difusión predomina el MIR o que ellos consideran partidarios del MIR. Creo que los periodistas de la Unidad Popular en los casos que eso se ha dado, tuvieron una actuación correcta, que superaron los problemas. Pero aún más, frente a los cuales evidentemente aluden como partidarios del MIR, creo que no saben que en estos momentos precisos pueden estar en la posición del Gobierno Popular, que esos compañeros están hasta cierto punto injuriados por el MIR por defender al gobierno. Yo le pediría que aclarara más esta situación, las apreciaciones sobre el MIR.

CORVALÁN: Yo creo que Frida Modak puso las cosas en su lugar en el sentido de que por A, B, o C el asunto del MIR ha tenido, ha ocupado demasiado espacio de tiempo, porque si nos ubicamos con objetivismo, con realismo, tenemos que llegar a la conclusión que es una parte de la película, pero no es toda la película ni es el protagonista principal, ni por el lado del pueblo, ni por el lado del adversario. En absoluto. Yo tengo interés que eso quede claro. Evidentemente, nosotros hemos tenido que hablar tal vez más de la cuenta sobre el asunto en función de las preguntas, pero para nosotros ese no es el problema capital, más todavía, yo diría que el asunto del MIR o de la ultraizquierda se resuelve en el camino de la lucha con el enemigo principal. Si el movimiento popular y si el gobierno dirige al pueblo contra los enemigos principales, ciertamente abre una perspectiva revolucionaria, puede tomar fila mucha gente, incluso gente que está con el MIR o el MIR incluso, pero ello no desaloja nuestra obligación, por lo menos lo que los comunistas consideramos la obligación de combatir las posiciones de ultraizquierda y en el caso concreto, las posiciones del MIR, en función de la lucha contra el enemigo principal. Eso en primer lugar, luego, yo estoy más cerca de Frida Modak, en cuanto a no calificar, a no extender el calificativo de mirista o promirista, a todos aquellos que en los medios de publicidad o fuera de ellos tienen posiciones que no son compartidas por la Unidad Popular o por los comunistas.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02