El fascismo resucita en Chile

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 153
Martes 14 de marzo de 1972

EL FASCISMO RESUCITA EN CHILE

LA falla principal del proceso chileno sigue siendo la deficiente movilización de masas, entendida como la organización de los trabajadores, a todo nivel, para tomar rumbo hacia el socialismo. Cada vez se hace sentir más la falta de dirección proletaria. Son los obreros y campesinos, más los empleados y trabajadores intelectuales, o sea las capas explotadas, quienes pueden, mediante la presión organizada, hacer avanzar el proceso en términos irreversibles. Los trabajadores deben reclamar la dirección que les corresponde en una coyuntura histórica, creada por ellos mismos. Esa decisión —que requiere la unidad de los sectores revolucionarios para avanzar—, se hace cada día más apremiante. El fascismo —que es una amenazante cuchilla sobre la garganta de la clase trabajadora—, ha ido ganando terreno con inflexible habilidad. Sectores de masas ideológicamente controlados por los fascistas, merced al uso ingenioso de recursos publicitarios y políticos, han ido en aumento. Ello se debe, sin duda, a la ostensible debilidad que muestran las filas de la clase trabajadora. El fascismo, sin embargo, puede ser aplastado a tiempo. Para ello se requiere endurecer la acción sobre la burguesía y no darle tregua al imperialismo. Y eso sólo pueden hacerlo los trabajadores organizados, dirigiendo y orientando el proceso, superando con vigor las vacilaciones de los sectores socialdemócratas. Unidad para avanzar, unidad para golpear al enemigo, unidad para conquistar el Poder, constituyen la clave de la acción para aprovechar a fondo esta oportunidad, impidiendo que la arrebate el fascismo.

PF


Política

EL FASCISMO ASOMA LA CARA EN CHILE

COMO lo han señalado todos los analistas políticos chilenos y extranjeros, 1972 será el año en que el proceso surgido el 4 de noviembre pase la prueba de fuego: o se consolida, profundizándose, o comienza a deteriorarse para apuntar hacia una restauración cuyo signo parece difícil definir con exactitud en este momento. En cualquiera de los dos casos, también resulta obvio que la mayor amenaza que pesa sobre la experiencia es la aparición de manifestaciones de extrema derecha en el espectro político. Por ello, tiene una importancia enorme la publicación de un libro en la editorial Quimantú, en que se hace el primer intento serio de explicar el fenómeno del fascismo, desde sus orígenes y sus fundamentos teóricos, hasta las posibilidades de que llegue a implantarse en Chile.

El título de esta obra es "La Nueva Cara del Fascismo" y su autor, Dick Parker. Parker es un joven (30 años) profesor universitario inglés que llegó a Chile en agosto de 1970 y desde el triunfo de la Unidad Popular se ha comprometido con el éxito del proceso. Antes, enseñó Historia Contemporánea durante cuatro años en la Universidad de Warwick y ello le sirvió para especializarse en cuestiones europeas, especialmente de Alemania e Italia. Precisamente los países que vieron nacer y caer los primeros regímenes fascistas. En Chile tuvo una experiencia muy ilustrada de éste que Fidel Castro llamó "insólito proceso": incorporado al Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, con la promesa de su ex director, Claudio Veliz, de contratarlo como profesor investigador, se vio envuelto en el conflicto que enfrentó a Veliz con un grupo mayoritario de académicos y no académicos. Tomó partido por el sector izquierdista, que posteriormente ocupó el Instituto (la "toma" cumplirá un año el próximo 20 de abril) y como consecuencia de ello, Veliz le negó la contratación. En un artículo publicado en "El Mercurio" lo calificó posteriormente de "joven inglés que busca trabajo en Chile". Pues bien, este "joven inglés" dedicó todo el año 1971 a completar su documentación sobre el fenómeno fascista y, sobre todo, a investigar las posibilidades de que llegase a convertirse en factor político de importancia en Chile.

En la introducción al libro advierte que él "no pretende ser un tratado académico no comprometido". Por el contrario, "una firme convicción antifascista ha presidido su elaboración". Con él se propone "señalar la urgencia actual de la lucha contra el fascismo y entregar un arma ideológica para combatirlo". Explica:

"Desde el triunfo de la Unidad Popular en las elecciones de septiembre de 1970, las opciones políticas en Chile se han polarizado cada vez más. Transcurrido un año, se vislumbran dos alternativas: la consolidación y profundización del proceso revolucionario iniciado por el nuevo gobierno o la reimposición del orden burgués utilizando los métodos fascistas que han servido para defender el sistema capitalista en circunstancias previas de crisis..."

El libro concluye con un examen de las posibilidades de un brote ultra derechista en Chile, pero analizando antes las circunstancias históricas que hicieron posible la implantación de sistemas fascistas en Europa y la supervivencia de este tipo de regímenes en un país europeo, España, y en otro latinoamericano. Brasil. Además, se bosqueja toda una caracterización teórica del fascismo, lo que no es fácil, porque se trata, según Parker, de "una doctrina profundamente anti-racional" donde "no existen los clásicos". Por ello, todo lo que se puede hacer es señalar los rasgos característicos de la ideología fascista, que es: 1.— antimarxista; 2.— antimonopolista, aunque en el poder se apoyó precisamente en los grandes monopolios industriales y en la gran banca; 3.— Antiliberal, fundamentalmente, porque los regímenes liberales fracasan "en el exterminio de los elementos subversivos"; 4.— Chauvinista nacionalista; 5.— "defensor de la propiedad privada"; 6.— profundamente militarista; 7.— atractivo para los jóvenes, por la exaltación que hace del valor y la acción por la acción.

Los capítulos relativos a las experiencias italiana y alemana son de extraordinario valor didáctico, especialmente para los jóvenes izquierdistas chilenos a quienes ya el fenómeno fascista europeo les resulta lejano y difícil de comprender. También tienen gran significado los análisis del régimen de Franco, un fascismo de características muy peculiares, qué son precisamente las que explican (junto al apoyo norteamericano desde la década del 50) su extraordinaria capacidad para sobrevivir, y de la experiencia brasileña. En el caso de Brasil se dan cifras contundentes para desmentir el "milagro económico", tan celebrado por la Derecha chilena. Como en el caso de España, se demuestra que todo lo que se ha hecho es modernizar ciertas estructuras económicas, pero con el fin de enriquecer más y más a la clase dominante y pagando el elevado precio de convertirse en "colonias económicas" del imperialismo norteamericano.

Pero, el capítulo que presenta mayor interés para los chilenos en este momento es el que se refiere a nuestra propia experiencia. Señala Parker, al comenzar el capítulo de "La aparición del fascismo en Chile":

"Insistir en que el fascismo representa un peligro real para Chile y que éste debe ser considerado primordialmente en términos de factores internos, es invitar al escepticismo. Entre los militantes de los partidos comprometidos en la creación de una sociedad socialista en Chile existe una creciente conciencia de la amenaza fascista. Pero entre los que militan en los partidos burgueses, y entre la mayoría de los que no militan, la respuesta típica es hacer caso omiso de dicho peligro y calificarlo como táctica evacionista de la izquierda. Lo que en realidad comporta mayor gravedad es que incluso en el seno de la Unidad Popular, muchos, pese a admitir formalmente la existencia de dicho peligro, demuestran poco interés en considerarlo seriamente o simplemente no disponen de la imaginación necesaria para comprender qué significarla. Existe una cómoda complacencia en la cómoda premisa de que Chile "seguirá siendo Chile". Esto, a pesar de que. ya en 1965, el presidente Frei había dicho que "hoy en nuestro continente ya no queda tiempo para recurrir a la evolución. Quien cree que dispone de 20 ó 25 años para realizar una lenta evolución se equivoca. El proceso revolucionario no va a comenzar. Ya ha comenzado... Si (la democracia de inspiración cristiana) se vuelve una fuerza de conservación del orden establecido, la democracia representativa estaría condenada a la muerte, porque el actual orden es una organización social, económica y política que oprime al 75 por ciento de la población".

Este comentario bien podría haber sido aplicado a Italia antes del año 1922, a Alemania, antes de 1933 a España, antes de la Guerra Civil o a Brasil, antes de 1964. La tesis de esta sección es que la situación así planteada es aún más real en Chile en 1972 que en 1965. cuando Frei hizo el mencionado análisis.

"Sustentamos esta proposición insistiendo en:

a) que hacia 1970 Chile había explotado al limite las posibilidades de desarrollo capitalista dentro del marco de la dependencia, salvo que se hubiese implantado el tipo de solución autoritaria que Alessandri proponía en su campaña presidencial.

b) que la victoria popular de Allende y el programa de la Unidad Popular constituyen una amenaza potencial al sistema de explotación capitalista.

c) que, dadas las circunstancias en que surgen movimientos fascistas, la organización del movimiento "Patria y Libertad" puede ser considerada como sintomática de la profundidad de la crisis política en Chile; y

d) que durante el curso del primer año del gobierno de Allende, las alternativas abiertas en Chile se han venido polarizando cada vez más entre una profundización del proceso revolucionario, por un lado, y por otro, una restauración del crecimiento capitalista, necesariamente sobre bases de una fuerte represión del movimiento obrero y la consiguiente fascistización del Estado burgués..."

Parker hace luego un análisis de la "crisis de la dependencia capitalista en Chile", examina la "estrategia de la Unidad Popular" y entra luego al análisis de los dichos y los hechos del movimiento "Patria y Libertad", apuntando la deliberada coincidencia entre las consignas manejadas por Pablo Rodríguez y las que blandieron en su época los fascistas italianos y los nazis alemanes. Advierte acerca del peligro de que este movimiento, que resulta casi grotesco, consiga sin embargo crecer, capitalizando fundamentalmente a los elementos desclasados y despolitizados que, junto a la Derecha tradicional chilena, constituyeron la fuerza que en 1970 estuvo a punto de volver a instalar a Jorge Alessandri en la Moneda. Concluye: "Sería casi innecesario recordar al lector la sorprendente rapidez con que los movimientos fascistas que ya hemos estudiado, se transformaron de insignificantes sectas en movimientos masivos. Esto no significa, sin embargo, que necesariamente "Patria y Libertad" ha de convertirse en un movimiento de masas efectivo, incluso suponiendo una exitosa contrarrevolución en contra del gobierno popular. Como ya lo hemos indicado cuando hablábamos del caso español, se puede esperar casi con certeza, que las tradicionales fuerzas de Derecha se opongan al surgimiento de un poderoso movimiento fascista independiente. La única forma de impedirlo, sin embargo, es acaparar la base social en potencia del movimiento fascista adoptando métodos de movilización tan efectivos como los fascistas. Señalaremos que precisamente ésta es la política seguida por el Partido Nacional.

Tras un análisis de cómo las ideologías de los partidos de oposición al gobierno de Allende se han ido "fascistizando", Parker llega a la conclusión de su libro, que es una seria advertencia:

"A aquellos que aún permanecen escépticos y siguen sosteniendo que "Chile continuará siendo Chile", sin aceptar que el actual dilema se plantea entre fascismo y socialismo, vale la pena recordarles la experiencia italiana. También Italia tuvo una historia ininterrumpida de gobierno constitucional formal y. en este respecto, puede ser que la historia de Italia antes de 1922 fuese más consistente que la chilena. Pero, cuando el sistema entró en crisis, después de la primera guerra mundial, "en bien del orden, industriales y terratenientes se prepararon para complotar contra la legalidad e incluso recurrir a la subversión".

El libro de Parker, que debiera convertirse en lectura obligada de todos aquellos que se sienten comprometidos con la lucha por el establecimiento del socialismo en Chile, se cierra con una cita del "visionario anarquista italiano, Malatesta", que calza como un guante al momento que vive Chile:

"Si no aprovechamos el momento preciso, pagaremos con lágrimas de sangre el susto que le hemos dado a la burguesía".

JOSÉ CAYUELA


Análisis

LA HORA DE LAS DEFINICIONES

AL cierre de esta edición se perfilaban dos lineas en el cuadro político. Ellas parecen resumir lo esencial del momento. De una parte, los trabajadores y estudiantes iniciaron movilizaciones combativas contra la reforma constitucional, que impide el crecimiento del área social de la economía. Junto con ello, respaldaban al Ministro Pedro Vuskovic que, al requisar industrias, estaba presionando sobre las vallas que impone la reforma del PDC. De otra parte, aplicando la táctica fascista ya familiar en Chile, la burguesía amenazaba con una mano y negociaba con la otra. En una mano agitaba el garrote del enfrentamiento armado con el pueblo —si el gobierno no aceptaba la reforma constitucional en los términos planteados por el Congreso—; y con la otra iniciaba una operación conciliadora a través del Partido Demócrata Cristiano, autor de esa reforma. Esta negociación política, en todo caso, planteaba meter el proceso en un zapato chino que impida su crecimiento. O sea, en esencia, con ambas manos la burguesía pretende estrangular al pueblo.

En esta oportunidad, los negociadores políticos de la burguesía encontraron un eficaz aliado en el seno del propio gobierno: el Partido de Izquierda Radical (PIR). La prensa derechista informó con satisfacción que el PIR discrepa de la política económica que ha llevado adelante el Ministro Vuskovic. Más aún, el PIR estaría conforme con la reforma constitucional aprobada por la derecha en el Parlamento.

En el seno de la Unidad Popular estas circunstancias no son ninguna novedad. En la reunión de El Arrayán (ver PF Nº 152), se vio claramente que existían dos tendencias para encarar las perspectivas del proceso. Una, representada por el PIR y API, exige "disciplina laboral", "garantías para los empresarios que no serán afectados por expropiaciones", "concesiones para las capas medias", etc. Otra, representada por Vuskovic, sostiene la necesidad de avanzar en el cumplimiento del programa, esencialmente en la formación del área social de propiedad. Este sector de la UP "plantea entregar a la clase trabajadora una alta CUOTA de responsabilidad en la conducción del proceso, y se niega a "cohechar"' a las capas medias mediante una política que sacrifique los intereses del proletariado.

En resumen: el Ministro Vuskovic ha venido a simbolizar —por su consecuencia— una posición que tiene amplio apoyo en la clase trabajadora. Las últimas requisiciones de industrias así lo han demostrado. Han sido, además, los propios trabajadores quienes han denunciado el ocultamiento de artículos de consumo popular, lo que ha permitido al Ministerio de Economía incautar alimentos, zapatos y otros productos. Las medidas tomadas por Vuskovic, en resumen, han creado un cierto nivel de movilización de masas, factor estimulante en un proceso que, precisamente, carece de ella en la medida necesaria.

La confrontación de tendencias revolucionarias y socialdemócratas en el seno del gobierno, en realidad, se planteó desde un primer momento. Pero es solamente ahora cuando ha tomado caracteres definitorios. En representación de los dueños de fábricas, bancos, compañías de seguros y otras empresas, el Partido Demócrata Cristiano presentó la reforma constitucional. Ese proyecto, que de inmediato recibió el caluroso apoyo de los Partidos Nacional y Democracia Radical, fue aprobado en el Congreso, que dominan esos partidos. Acto seguido, los parlamentarios derechistas afirmaron que los vetos del gobierno podían ser rechazados por simple mayoría. El Ejecutivo, sostuvo que el rechazo de los vetos requería de dos tercios, cifra que la Derecha no reúne en el parlamento, y anunció que recurriría al Tribunal Constitucional para que dilucidara la cuestión. A su turno, la mayoría parlamentaria negó toda competencia a ese Tribunal y el 2 de marzo emitió un documento de 18 páginas acusando al gobierno de "preparar a la opinión pública para lo que sería una quiebra violenta del orden jurídico y del sistema democrático". Agregaron amenazantes: "Las consecuencias del atentado que se cometería contra la esencia misma de nuestro sistema constitucional, pueden ser de extrema gravedad, pueden traer a la población del país inmensos dolores y quebrantos".

En dos platos: la reacción planteó que el gobierno o aceptaba la reforma constitucional, o sometía el asunto a un plebiscito. En el fiel de la balanza puso la amenaza de una guerra civil.

Una controversia entre el gobierno y el Congreso —que tomó como pretexto el despacho de la ley de presupuesto, pero que, en realidad, se originaba en la política nacionalizadora respecto al salitre del Presidente José Manuel Balmaceda—, desencadenó en 1891 una guerra civil que costó diez mil muertos. Investigaciones históricas han demostrado que el "oro extranjero" —en ese caso inglés— había minado a la mayoría parlamentaria que desconoció la legitimidad del gobierno. La lucha fratricida provocó el suicidio de Balmaceda.

En el caso actual, pocas dudas caben que el imperialismo norteamericano está moviendo sus peones y financiando actividades encaminadas a hacer fracasar al gobierno. Los agentes políticos, administrativos y publicitarios del imperialismo se mueven con entera libertad en el país. Pero es dudoso que se atrevan a desatar una guerra civil de resultados imprevisibles. La técnica imperialista habitual es el golpe de Estado, al estilo de los "coroneles griegos", que en América latina tiene larga trayectoria, o el atentado personal. Sin perjuicio de emplear el golpe en una coyuntura que les asegure echar abajo limpiamente un fruto maduro, los fascistas prefieren —y así se está demostrando en Chile— crear una plataforma social de apoyo, suficientemente vasta para soportar una etapa de dura represión al movimiento obrero.

Pocos días después de entregar la declaración ya mencionada, varios políticos reaccionarios se reunieron en una chacra de Chiñigüe junto con empresarios y publicistas. Estaban representados los cuatro sectores políticos básicos de la derecha: Democracia Cristiana, Partido Nacional, Democracia Radical y Patria y Libertad. El Presidente del Senado, Patricio Aylwin Azocar, fue el más conspicuo de los invitados, en su calidad de jefe del Poder Legislativo. Allí se tomaron diversos acuerdos para intensificar el deterioro del gobierno. Lo fundamental es —según esos conspiradores— ganar apoyo de masas a costa de la Unidad Popular; arrastrar al gobierno a un plebiscito en los términos que convienen a la oposición, en este caso, por ejemplo, confrontando el "estatismo" socialista con las "empresas de trabajadores" que crea la reforma; postergar para 1973, después de las elecciones parlamentarias, el intento de una acusación constitucional contra Allende, que hoy no reúne los dos tercios necesarios; intentar —por la vía del PIR— un acuerdo con el gobierno que signifique paralizar todo lo que sea avanzar en la construcción del socialismo. En este sentido, en Chiñigüe se hicieron duras críticas al Ministro Vuskovic y al "ala izquierda" del Partido Socialista que —según dijeron los invitados a la chacra de Sergio Silva Bascuñán—, obstaculizan todo acuerdo con el gobierno.

Así las cosas, el PIR planteó en el seno del gobierno, la necesidad de iniciar un diálogo con la derecha, por la vía del PDC, buscando superar el problema de la reforma constitucional. El Ministro de Justicia, Manuel Sanhueza, que pertenece a aquel partido, fue el encargado de abrir los contactos con el PDC. que designó a su habitual negociador político, Bernardo Leighton. La Democracia Cristiana dijo que estaba dispuesta a llegar a un acuerdo para limar la retroactividad de la reforma, que obliga a restituir a sus dueños todas las empresas intervenidas, requisadas o estatizadas a partir del 14 de octubre del año pasado. A cambio, el gobierno debería ordenar al Ministro Vuskovic que no siga adelante con las intervenciones, esperando la vigencia de la reforma, según la cual cada empresa que se incorpora al área social necesitará un proyecto de ley separado.

Mientras estas conversaciones se llevaban adelante, con natural receptividad del PIR. que no desea otra cosa, el Ministro Vuskovic intervino una industria textil, otra de pinturas y una granja avícola, ordenando al mismo tiempo numerosos allanamientos para requisar mercaderías y alimentos ocultos. Simultáneamente los obreros de las fábricas intervenidas y los estudiantes comenzaron a salir a la calle, demostrando su apoyo a esa política ejecutada por Vuskovic.

Esto desató la airada protesta de los negociadores políticos tanto en la oposición como en el seno del gobierno. El Partido Nacional declaró que "el comunismo internacional y sus aliados han iniciado el asalto al poder", responsabilizando al PC y al MIR de intentar arrastrar al país a una guerra civil. La Sociedad de Fomento Fabril —que agrupa a los empresarios industriales— protestó contra Vuskovic, coincidiendo con el PN en un poco sutil llamado a las FF.AA. a impedir la "ilegítima e ilegal ocupación de las industrias". El PDC reclamó "garantías" de que Vuskovic no ordenaría nuevas intervenciones en fábricas, mientras se realizaban las negociaciones con el gobierno. El PIR, a su vez, amenazó retirarse del gobierno si no se frenaba a Vuskovic.

Este era —a grandes trazos— el cuadro político nacional al cierre de esta edición. Inevitablemente, cualquier juicio depende mucho del desenlace que tenga la situación. No obstante, hemos querido reseñarla para dejar constancia de algo que sobrepasa la visión de una quincena noticiosa. En realidad, el proceso chileno hacia el socialismo ha llegado a un punto clave de definición. El alineamiento de la burguesía y del imperialismo —este último gravitando desde afuera a través de la negación de créditos y de su intento de seguir sometiendo a Chile al Fondo Monetario Internacional—, busca tronchar la experiencia de la Unidad Popular. Y en el seno del gobierno los elementos vacilantes, como el PIR, hacen lo suyo para contentar a los enemigos. Cada concesión que obtienen esos sectores significa un nuevo, retroceso. Como se recordará, inicialmente el gobierno planteaba el traspaso al área social y mixta de propiedad de las empresas con capital superior a los 14 millones de escudos (254). El proyecto gubernamental de las tres áreas de la economía redujo esa cifra a 91 empresas. Pero eso tampoco logró calmar a la burguesía y al imperialismo, que desean una rendición incondicional. Frente a este cuadro —repetimos lo que viene sosteniendo PF— se hace necesario fortalecer la unidad revolucionaria y que la clase trabajadora imponga ahora su criterio. Un plebiscito para disolver el Congreso, como sugirió el Presidente Allende en Antofagasta, podría quizás alterar la correlación de fuerzas, en favor del pueblo. Siempre que se planteara una sucesión coherente de medidas, como la Asamblea Popular, los tribunales vecinales, la radicalización de la reforma agraria, la suspensión del pago de la deuda externa con EE.UU., la expropiación de todos los monopolios y grandes empresa, etc.

JACINTO FLORES


Denuncia

EL PDC CASI DESMANTELÓ LA HACIENDA "RUCAMANQUI"

UN fallo de la Corte Suprema dejó limpios de polvo y paja legal a los implicados en el "affaire" de la Sociedad Financiera "Oriente", una empresa fantasma que creó el Partido Demócrata Cristiano para sacar fondos del Banco del Estado. Gracias al dictamen de ese Tribunal, de ahora en adelante el partido político que controle el gobierno podrá, sin impedimentos, inventar ese tipo de empresas y traspasarle fondos del Banco del Estado para financiar campañas electorales.

Pero —tal como habíamos prometido informar— los robos del PDC en el Banco del Estado no terminan con la Financiera "Oriente" o su similar, la empresa "Amancay". En esta edición nos vamos a referir a la Compañía Agrícola y Ganadera Rucamanqui , que mantiene una deuda con el Banco del Estado de Eº 27.104.301. a lo que hay que sumar Eº 10 millones 962.706,56 en intereses, lo que hace un total de Eº 38.067.007,56. Ese "hoyo" que dejó la administración democristiana corresponde a la base financiera del imperio publicitario del PDC. En efecto, Rucamanqui compró las acciones de la Sociedad Periodística del Sur (SOPESUR), que edita varios diarios, entre ellos "La Prensa" en Santiago, y en seguida las vendió a "palos blancos" de la DC.

Una comisión especial del Directorio del Banco del Estado, presidida por Nicolás Campano Borlaf e integrada por Sergio Markmann Dimitstein y Máximo Valdés Vial, investigó la situación de la Cía. Agrícola y Ganadera Rucamanqui, llegando a desoladoras conclusiones.

¿QUE ES RUCAMANQUI?

Rucamanqui es una hacienda de 14.202,4 hectáreas, en la precordillera de Ñuble. El 92.17% de sus acciones pertenecen al Banco del Estado y el 7,83% a la Caja de Previsión y Estímulo de los Empleados del mismo Banco.

En mayo de 1966, la Compañía creció mediante la compra al Dr. Arturo Scroggie Vergara, del fundo "El Rosal" (800 Has.) en Los Angeles, Bío-Bío. "El Rosal" —que costó 450 mil escudos— tiene una lechería con cien vacas y complementa a Rucamanqui en la engorda de ganado y producción de pasto. Para la Compañía trabajan 594 personas, lo que significa con sus familias un total de 2.800 personas.

Durante la pasada administración, Rucamanqui se endeudó en forma exagerada con el Banco del Estado. Los fondos, en gran parte, alimentaron la insaciable voracidad del PDC. Tanto es así que la comisión investigadora arriba mencionada resolvió dirigirse al abogado de la Compañía, Rafael Alvarez, ordenándole "seguir acción judicial o aplicar sanciones morales si fuere necesario, a aquellas personas, si las hubiere, culpables de la mala administración de la Hacienda". Los dardos de la comisión van dirigidos contra el gerente que administró Rucamanqui en el período 1965-70. Julio Serrano Lamas, actual presidente de SOPESUR.

El agresivo vocero freísta, "La Prensa", nació en cuna campestre. Sus fondos —que estaban destinados a otros fines— fueron empleados en la adquisición de acciones de SOPESUR. En diciembre de 1965, por orden de Julio Serrano, que era el representante personal del ex presidente Frei en el Directorio del Banco del Estado y, a la vez. gerente de Rucamanqui, la Compañía Agrícola y Ganadera compró 488.644 acciones de SOPESUR, que pertenecían a Carlos de la Maggiora. Se pagaron Eº 390.915.20 al contado (Eº 0.80 la acción). Mas tarde, en junio del mismo año, Rucamanqui compró directamente a SOPESUR 977.286 acciones a Eº 0.10 c/u. En total. Rucamanqui adquirió 1.654.756 acciones de esa empresa periodística que controlaba el Partido Nacional. El contador de Rucamanqui declaró que esas compras de valores las gestionó personalmente Julio Serrano y que él sólo recibía la orden para extender el respectivo cheque y contabilizarlo, sin documentación a la vista. En octubre del mismo año, comenzó la operación al revés: las acciones de SOPESUR pasaron de Rucamanqui a poder de "palos blancos" del PDC. Miguel Calvo Aguirre, por ejemplo, uno de los implicados en el "affaire" de la Financiera "Oriente", y que realizaba trabajos de construcción y transportes para Rucamanqui, adquirió 450.000 acciones. Sergio Amenábar Ruiz compró 150 mil. Diego Montt Aguirre, 500 mil; Pablo Larraín Orrego, 500 mil. Algunos de ellos dieron en parte de pago letras aceptadas por la empresa pesquera "Punta Negra", que fueron protestadas y canceladas "más tarde por el Comité Administrador de Bienes Pesqueros de la CORFO. Finalmente, la Editorial del Pacífico S. A. (otro negocio democristiano) compró 200.933 acciones de SOPESUR.

ROBOS VARIOS

Rucamanqui, sin embargo, no sólo sirvió al PDC para aumentar su poder de fuego publicitario y luchar así por retornar al gobierno, apoyado por los empresarios. También permitió a varios favoritos del pasado régimen darse la gran vida a costa del Estado. Por ejemplo, con fondos de la Compañía fue adquirido un station wagon Oldsmobile 1968, para el gerente. Otros autos fueron vendidos a bajo precio y a largo plazo a los amigos de la gerencia. El constructor Nelson Aguilera recibió un Falcon 1965 en Eº 80.000, que se le descontó de sus honorarios. El entonces Intendente de Cautín, Sergio Merino, recibió una camioneta Chevrolet 1965, Apache 10, en 50 mil escudos. Nelson Aguilera obtuvo la compra de una camioneta G. M. C. 1962 en seis mil 500 escudos, y una camioneta Chevrolet, con radio y calefacción, en 50 mil. El diputado por Concepción, Mario Mosquera, se hizo de una camioneta Ford 1966 en 45 mil escudos a 13 meses plazo. Manuel Díaz Valdés, se tuvo que conformar con una camioneta Ford 1966 en 70 mil escudos. Todos los precios fueron considerablemente rebajados en su valor de libros.

En abril de 1970. la gerencia de Rucamanqui ordenó la compra de 33 televisores a Chilevisión S. A. (Eº 120.450), pagados con un cheque a 60 días. Se entregaron a ciertos funcionarios que los están pagando a largo plazo. Entre los agraciados estuvieron el veterinario Cecil Pappel y el constructor Nelson Aguilera, al que no se le iba una.

En febrero del mismo año, Rucamanqui compró 5 alpacas y 13 llamas, que se trajeron por avión desde Isluda, en Bolivia. Dos alpacas hembras y un alpaca macho le fueron vendidas al gerente, Julio Serrano, en la suma de mil escudos. En el Directorio del Banco del Estado se ha recomendado vender el resto de esos animales que no prestan ninguna utilidad en la Hacienda.

EL GRAN NEGOCIO

Miguel Calvo Aguirre era uno de los empresarios democristianos que hacían el gran negocio en Rucamanqui. En abril de 1970, recibió un contrato por Eº 778.500 para realizar trabajos de ripiadura y reparación de caminos internos de la hacienda. Una comparación entre lo que pagaba Rucamanqui a Calvo Aguirre y lo que este mismo contratista recibía en la Dirección de Vialidad, arrojó sorprendentes resultados. Desde luego, por transporte, Rucamanqui le pagó a razón de Eº 2,64 mientras que Vialidad lo hacía a Eº 1.60. También Vialidad observó que Calvo Aguirre obtuvo el pago separado por extendido de la capa base y por riego y compactación, que es costumbre considerar como un solo rubro en el trabajo caminero.

Según los contadores auditores que revisaron la situación de Rucamanqui, Calvo Aguirre recibió Eº 263.800 pagados en exceso por Rucamanqui.

Otro agraciado por Rucamanqui fue Héctor Fernández de Miguel, que también aparece en varias de las sociedades —como SOPESUR— controladas por el PDC. Fernández de Miguel era el comisionista en las ventas de los productos de Rucamanqui.

El 4 de enero de 1970, la Compañía suscribió con él un acuerdo que le entregaba la comercialización de la madera. Fernández de Miguel recibía el 6% de comisión por las ventas que efectuara personalmente, y el 3% por las ventas que realizara directamente la Compañía. O sea, cobraba comisión de todas maneras, aunque no hiciera nada.

Rucamanqui —todavía más— le pagaba sus comisiones a Fernández de Miguel una vez acordada la venta con el cliente, aun cuando no se hubiese extendido la respectiva factura. A dos empleados de Rucamanqui, Toribio Lira y Rubins Benavente. también se les asignó una comisión del 2.5%. Pero Fernández de Miguel recibía, a su vez. el 3% sobre las ventas efectuadas por Lira y Benavente.

Uno de los negocios más raros, en esta materia, fue la venta de 30 mil pulgadas de pino insigne, tipo exportación, a la firma Laminadora de Madera S. A. Héctor Fernández de Miguel recibió Eº 359.540.18 por concepto de comisiones, entre mayo y octubre de 1970. La venta fue convenida a un precio de Eº 4.50 la pulgada, siendo en realidad de Eº 6,50 FOB Talcahuano.

Las ventas de ganado, a través de los corredores Labbé y Miquel Ltda., que cobraban el 3% de comisión y un recargo por el descuento bancario de letras que mantenían en cartera hasta su vencimiento, encarecía grandemente el precio del producto, disminuyendo las utilidades de Rucamanqui. Por otra parte, en las compras de animales para la hacienda no intervenía el veterinario, lo que presentó numerosos focos infecciosos en Rucamanqui.

En el período de 1968-69 se acusó una baja de 865 cabezas de ganado en la hacienda, siendo los meses de junio a octubre los de mayor mortalidad. ¿La causa? Imprevisión en el acopio de forraje para la alimentación de los animales.

En la mantención de maquinarias y vehículos de Rucamanqui. se cometieron otros desaguisados. En octubre de 1970, la Comisión tuvo que pagar Eº 6.699 por la reparación de un camión Chevrolet que el gerente, Julio Serrano, envió a Santiago a participar en la campaña electoral. El camión fue chocado y baleado en Avda. Balmaceda.

Los fletes también se convirtieron en una mina de oro. Sólo Miguel Calvo Aguirre cobró Eº 416.200 por tres facturas de fletes entre Rucamanqui, Chillán, Bulnes, Los Angeles y San Carlos. Pedro Neira, otro fletero de Rucamanqui, no sólo ganó enormes sumas, sino que, además, compró camiones con préstamos de la Compañía y recibió una "bonificación por venta de madera" correspondiente al 1% de las ventas de la empresa.

Los gastos del administrador de la hacienda tampoco se quedaban en chicas. Además de su sueldo y gratificaciones, recibía gastos de alimentación, lavado, luz, agua, diarios y revistas, consumo y obsequio de ovejas, 1 mozo de cuadra, 3 sirvientes, chofer, etc. En el período 1969-70 consumió 24 ovejas y obsequió 94. Los gastos de mantención de la casa patronal, entre enero y diciembre de 1970, alcanzaron a Eº 54.361,40. Sería largo seguir con el tema Rucamanqui, e inútil después del fallo de la Corte Suprema, que dio pase libre a la corrupción del pasado régimen. Pero de todos modos, seguiremos informando de otros latrocinios que afectan al PDC.

REBECA GARCÍA


Teoría y Práctica

LECCIONES DE LA HISTORIA:
¿CÓMO SURGE EL FASCISMO?

LA PELIGROSA presencia de factores fascistas, que amenazan al proceso chileno, hace necesario que los militantes revolucionarios estudien a fondo cómo se produce ese fenómeno. En estas páginas insertamos un fragmento de lecciones que el dirigente comunista italiano Palmiro Togliatti dictó entre enero y abril de 1935 —antes de la II Guerra Mundial—, en la Escuela Leninista de Moscú. Conviene considerar que fue el proletariado de Italia el primero que tuvo que hacer frente al fascismo. Debe tenerse en cuenta también que el fascismo ha presentado diversas características en los países donde ha surgido. Si la descripción que hace Togliatti no se lee pretendiendo aplicarla mecánicamente a la situación chilena, emergen ante, cedentes que permiten combatir con más eficacia esa amenaza, ya materializada en Brasil, Bolivia y otros países latinoamericanos, y que en el pasado reciente asoló Europa.

La traducción del texto original fue realizada especialmente para PF por Carlos Varela.

¿Qué es el fascismo? ¿Cuál es la definición más completa que haya sido formulada sobre el fascismo?

La definición más completa sobre el fascismo fue formulada por el XIII Pleno de la Internacional Comunista y es la siguiente: "El fascismo es una abierta dictadura terrorista de los elementos más reaccionarios, más chovinistas, más imperialistas del capital financiero".

No siempre se ha dado la misma definición del fascismo. En diferentes etapas, en diferentes momentos, el fascismo ha sido objeto de definiciones diferentes, muchas veces equivocadas.

Sería interesante estudiar (y éste es un trabajo que les aconsejo hacer), las diferentes definiciones que hemos formulado del fascismo en las diferentes etapas.

En el IV Congreso, por ejemplo, Clara Zetkin, pronunció un discurso sobre el fascismo casi totalmente dedicado a destacar el carácter pequeño-burgués del mismo. Bordiga, en cambio, insistió en no ver diferencia alguna entre la democracia burguesa y la dictadura fascista, presentándolas casi como si fueran la misma cosa, diciendo que entre estas dos formas de gobierno burgués existía una especie de rotación.

En estos discursos falta el esfuerzo de unir, de conectar, dos elementos: la dictadura de la burguesía y el movimiento de las masas pequeño-burguesas.

Lo que es difícil, desde el punto de vista teórico, es comprender bien el nexo que existe entre estos dos elementos. Sin embargo, es necesario comprender este vinculo. Si nos quedamos en el primer elemento, no se ve, se pierde de vista, la gran línea del desarrollo histórico del fascismo y el contenido de clase del mismo. Si nos quedamos en el segundo elemento, se pierden de vista las perspectivas.

Este es el error que fue cometido por la socialdemocracia, la cual, hasta hace poco tiempo, negaba todo lo que nosotros sosteníamos sobre el fascismo y lo consideraba como un regreso a formas medioevales, como una degeneración de la sociedad burguesa. Para estas definiciones, la socialdemocracia se basaba exclusivamente en el carácter pequeño-burgués de masa que efectivamente el fascismo había asumido.

Pero el movimiento de las masas no es igual en todos los países. Ni siquiera la dictadura es igual en todos los países. Es por ello que debo precaverme contra un error que se comete fácilmente. No hay que creer que lo que es cierto para Italia deba ser cierto, deba funcionar también para todos los otros países. El fascismo puede presentar formas distintas en los diferentes países. Las masas de los diferentes países también tienen formas distintas de organización. Y también debemos tener presente cuál es el período de que se está hablando. En momentos diferentes, el fascismo puede asumir aspectos diferentes^ incluso en un mismo país. Por consiguiente, debemos tener presente dos elementos. Hemos visto la definición del fascismo, la definición más completa: "El fascismo es una abierta dictadura terrorista de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero".

¿Qué significa esto? ¿Y por qué es precisamente en este momento, en esta etapa del desarrollo histórico, que nos encontramos ante esta nueva forma, es decir, ante la dictadura abierta, no camuflada de los estratos más reaccionarios y más chovinistas de la burguesía?

Es necesario hablar de esto, poique no todos comprenden claramente esta cuestión. Una vez me encontré con un compañero que tenía tan grabada esta definición, que se asombró de que Gramsci afirmase en un articulo que todo Estado es una dictadura.

Es evidente que no se puede contraponer la democracia burguesa a la dictadura. Toda democracia burguesa es una dictadura.

Veamos qué posición tenían los socialdemócratas alemanes en lo que se refiere a la definición del fascismo. Decían que el fascismo toma el poder de manos de la gran burguesía y lo pasa a las manos de la pequeña burguesía, que luego llega a usarlo incluso contra aquélla. Es a partir de esta posición que los socialdemócratas elaboran su estrategia, según la cual la lucha contra el fascismo será combatida por todos los estratos sociales, etc. De esta manera eludían la función que corresponde al proletariado en la lucha contra el fascismo.

Pero observemos también lo que pasa más cerca de nosotros. En 1932. en Alemania, y también en este caso al margen del Partido Comunista, algunas corrientes de oposición afirmaban que el fascismo instauraba la dictadura de la pequeña burguesía sobre la gran burguesía. Esta era una afirmación errónea de la cual derivaba, inevitablemente, una orientación política errónea. Esta afirmación se puede encontrar en todos los escritos de los representantes del ala conservadora de la izquierda. A este respecto también quiero ponerlos en guardia contra otra definición: tengan mucho ojo cuando oigan hablar del fascismo como un sinónimo del "bonapartismo". Esta afirmación, que es el caballo de batalla del trotskismo, ha sido formulada a partir de algunas afirmaciones de Marx, en el 18 Brumario, y de Engels. Pero los análisis de Marx y de Engels, si bien eran correctos entonces, para aquella fase del desarrollo capitalista, adquieren un significado erróneo si son aplicados mecánicamente a la situación actual, en el período del imperialismo.

¿Qué resulta de esta definición del fascismo como "bonapartismo"? Resulta que quien manda no es la burguesía sino que son Mussolini y los militares, quienes le quitaron el poder incluso a la burguesía.

Ustedes se acuerdan, seguramente, de la definición que Trotsky dio del gobierno de Brüning: "gobierno bonapartista". Esta es la concepción que los trotskistas siempre han tenido del fascismo. ¿Cuáles son sus raíces? Sus raíces son el desconocimiento de la definición del fascismo como dictadura de la burguesía.

¿Por qué el fascismo, por qué la dictadura abierta de la burguesía se instaura hoy, precisamente en este período? La respuesta deben buscarla en el propio Lenin, en sus trabajos sobre el imperialismo. No es posible saber en qué consiste el fascismo, si no se conoce qué es el imperialismo.

Ustedes saben cuáles son las características económicas del imperialismo. Conocen la definición de Lenin. El imperialismo se caracteriza por: 1) la concentración de la producción y del capital, la formación de los monopolios con una función decisiva en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el capital industrial y la formación, sobre la base del capital financiero, de una oligarquía financiera; 3) la gran importancia adquirida por la exportación de capitales; 4) el surgimiento de asociaciones monopolistas internacionales de capitalistas; y, por último, el reparto del planeta entre las grandes potencias capitalistas, que ya puede considerarse terminado.

Estas son las características del imperialismo. Sobre esta base se registra una tendencia hacia la transformación reaccionaria de todas las instituciones políticas de la burguesía. Esto también lo encontrarán en Lenin. Existe una tendencia en el sentido de hacer que estas instituciones asuman un carácter reaccionario y que se manifiesta con el fascismo en sus formas más consecuentes.

¿Por qué? Porque, dadas las relaciones entre las clases y dada la necesidad, por parte de los capitalistas, de asegurar sus ganancias, la burguesía debe encontrar la manera de ejercer una fuerte presión sobre los trabajadores. Por otra parte, los monopolios, es decir, las fuerzas dirigentes de la burguesía, se concentran al máximo grado y las viejas formas de dominio se convierten en obstáculos para su desarrollo. La burguesía debe rebelarse contra lo que ella misma ha creado, porque aquello que otrora había representado para ella un factor de desarrollo, hoy se ha convertido en un obstáculo para la conservación de la sociedad capitalista. Esto explica por qué la burguesía debe asumir un carácter reaccionario y recurrir al fascismo.

A esta altura debo ponerlos en guardia contra otro error: el esquematismo. Hay que estar atentos para no cometer el error de considerar como fatal, como inevitable, el pasaje de la democracia burguesa al fascismo. ¿Por qué? Porque el imperialismo no debe necesariamente dar lugar al régimen de dictadura fascista. Veamos esto con ejemplos prácticos: Inglaterra, por ejemplo, aunque es un gran estado imperialista, tiene un régimen democrático parlamentario (con todo, no se puede decir que no existan elementos reaccionarios). Veamos Francia, Estados Unidos, etc. En estos países ustedes encuentran tendencias hacia la forma fascista de sociedad, pero todavía existen las formas parlamentarias. Esta tendencia hacia la forma fascista de gobierno existe en todas partes. Pero esto no quiere decir que en todas partes se deba llegar obligatoriamente al fascismo.

Haciendo esta afirmación se cometería un error esquemático, porque se afirmaría una cosa que no existe en la realidad, y se cometería, al mismo tiempo, un gran error político, en la medida en que no se vería que las probabilidades de instauración de una dictadura fascista, están relacionadas con el grado de combatividad de la clase obrera y con su capacidad de defender las instituciones democráticas. Cuando el proletariado no quiere, es difícil abatir estas instituciones. Esta lucha por la defensa de las instituciones democráticas se amplía y se convierte en lucha por el poder.

Este es un primer elemento que debe ser puesto de relieve al definir el fascismo.

El segundo elemento consiste en el carácter de las organizaciones del fascismo, las cuales tienen una base de masas. Muchas veces se emplea, erróneamente, el término fascismo como sinónimo de reacción, de terror, etc. Esto no es justo. El fascismo no significa solamente la lucha contra la democracia burguesa; no podemos emplear esta expresión sólo cuando estamos en presencia de esta lucha. Debemos emplearla sólo cuando la lucha contra la clase obrera se desarrolla sobre una nueva base de masas con carácter pequeño-burgués, como vemos en Alemania, en Italia, en Francia, en Inglaterra y en todos aquellos países donde existe un fascismo típico.

Por consiguiente, la dictadura fascista se esfuerza por disponer de un movimiento de masas, organizando a la burguesía y a la pequeña burguesía.

Es muy difícil relacionar estos dos elementos. Es muy difícil no subrayar uno en detrimento del otro. Por ejemplo, en el período de desarrollo del fascismo italiano, antes de la marcha sobre Roma, el Partido Comunista ignoró este importante problema: obstaculizar la conquista de las masas pequeño-burguesas descontentas, por parte de la gran burguesía. Esta masa estaba representada entonces por los ex combatientes, por algunos estratos campesinos pobres, pero en proceso de enriquecimiento, y por toda una masa de desplazados creada por la guerra.

Nosotros no comprendimos que en el fondo de todo ello había un fenómeno social italiano; no vimos cuáles eran las profundas causas sociales que lo determinaban. No comprendimos que los ex combatientes, los desplazados, no eran individuos aislados, sino una masa, y que representaban un fenómeno que tenía aspectos de clase. No comprendimos que no era posible mandarlos al diablo sin más ni más. Así, por ejemplo, los desplazados, que durante la guerra habían ocupado posiciones de mando, una vez de regreso querían seguir mandando, criticaban al poder existente y planteaban toda una serie de problemas que nosotros teníamos que tomar en cuenta.

Nuestra tarea consistía en conquistar a una parte de esta masa y en neutralizar a la otra parte, con el fin de impedir que se convirtiese en un instrumento de maniobra de la burguesía. Pero nosotros ignoramos esta tarea. Este es uno de nuestros errores. Un error que también se repitió en otros sectores: ignorar el desplazamiento de los estratos intermedios en el sentido de que en el seno de la pequeña burguesía van surgiendo corrientes que pueden ser usadas por la burguesía contra la clase obrera.

Otro error nuestro consistió en no haber destacado siempre correctamente el carácter de clase de la dictadura fascista. Nosotros pusimos de relieve el hecho de que la dictadura del fascismo se debía a la debilidad del capitalismo. En un discurso de Bordiga se subraya con mucha energía la función que en la creación del fascismo correspondió a los elementos más débiles del capitalismo: los latifundistas. De esta premisa se deducía que el fascismo es un régimen característico de los países con una economía capitalista débil. Este error se explica, en parte, con el hecho de que éramos los primeros que tenían que enfrentarse con el fenómeno fascista. Después asistimos al desarrollo del fascismo en Alemania, etc.

Pero simultáneamente también cometíamos otro error. Al definir el carácter de la economía italiana, nos limitábamos a considerar cuánto se producía en el campo y cuánto en la ciudad.

No teníamos en cuenta que Italia es uno de esos países en los cuales la industria y las finanzas se han concentrado más; no teníamos en cuenta que no bastaba considerar cuál era el papel que jugaba la agricultura, sino que debíamos ver la avanzadísima estructura orgánica que presentaba el capitalismo italiano. Bastaba ver las concentraciones, los monopolios, etc., para sacar la conclusión de que el capitalismo italiano no era un capitalismo débil.

Pero nosotros no fuimos los únicos que cometieron este error. Quizás se puede decir que este error fue general.

En Alemania, por ejemplo, se cometió un error similar al juzgar el desarrollo del movimiento fascista en 1931. Algunos compañeros afirmaban que el fascismo había sido derrotado, que en el país no existía el peligro de una dictadura fascista, porque este peligro no podía presentarse en un país tan avanzado como Alemania, en el cual las fuerzas obreras estaban tan desarrolladas. Nosotros hemos cortado el paso al fascismo, decían ellos. Referencias a esto también se encuentran en varios discursos pronunciados en el XI Pleno. Este es el mismo error que cometimos nosotros: subestimar la posibilidad de desarrollo del movimiento fascista de masas. En 1932, los mismos compañeros estimaban que bajo el gobierno de Brüning ya estaba instaurada la dictadura fascista.

Esto también era un error. Esos compañeros veían el fascismo como la mera transformación reaccionaria de las instituciones burguesas. Pero el gobierno de Brüning todavía no era una dictadura fascista. Le faltaba uno de los elementos: una base de masas reaccionaria que le permitiese combatir victoriosamente, y a fondo, contra el proletariado, allanando así el terreno a la dictadura fascista abierta.

Vean: cuando uno formula un análisis erróneo, es inevitable que la orientación política que deriva del mismo también sea errónea.

En relación con esto surge también otro problema: ¿la instauración de la dictadura fascista representa el afianzamiento o el debilitamiento de la burguesía?

Sobre esto se discute mucho. Especialmente en Alemania. Algunos compañeros cometieron el error de afirmar que la dictadura fascista representaba solamente un síntoma del debilitamiento de la burguesía. Estos compañeros decían: la burguesía recurre al fascismo, porque no puede gobernar con los viejos sistemas. Esto es un signo de debilidad.

Esto es correcto. El fascismo se desarrolla, porque las contradicciones internas llegan a un punto tal que la burguesía se ve obligada a liquidar las formas de democracia. Desde este punto de vista significa que nos encontramos frente a una crisis profunda, que se prepara una crisis revolucionaria a la cual la burguesía quiere hacer frente. Pero ver sólo este aspecto nos lleva a cometer el error de sacar conclusiones como ésta: cuanto más se desarrolla el movimiento fascista, más se agudiza la crisis revolucionarla.

Los compañeros que razonaban de esta manera no veían el segundo elemento, no veían la movilización de la pequeña burguesía. Y no veían que esta movilización, que este elemento, contenía factores de afianzamiento de la burguesía, en la medida en que le permitía gobernar con métodos distintos de los métodos democráticos.

Otro error era el de incurrir en el fatalismo. Radex expresó esta concepción sosteniendo que, según estos compañeros, la afirmación hecha por Marx en el sentido de que entre el capitalismo y el socialismo existe un período de transición representado por la dictadura del proletariado, debería ser sustituida por la afirmación de que entre el capitalismo y el socialismo existe el período de la dictadura fascista.

El resultado de todo esto consiste en perder la perspectiva política y en creer que todo ha terminado cuando el fascismo se encuentra en el poder. Ustedes ven, en cambio, lo que ocurrió en Francia. A la aglutinación de las fuerzas de la burguesía correspondió una concentración de las fuerzas del proletariado. El Partido Comunista supo oponer con mucha habilidad una barrera al surgimiento del fascismo. Hoy en día el problema del fascismo ya no se plantea en Francia como el 6 de febrero: la correlación de fuerzas ha cambiado. El peligro del fascismo no ha pasado, pero allí se luchó contra el fascismo y esto mismo agravó la crisis de la burguesía. El fascismo se prepara para contratacar, para lanzar una nueva ofensiva. Nosotros debemos organizar nuestras fuerzas para rechazarla. Y no podremos comprender el problema si no lo planteamos así, como lucha de clases, como lucha entre la burguesía y el proletariado, en la cual la apuesta de la burguesía consiste en la instauración de su dictadura en su forma más abierta, y la del proletariado consiste en la instauración de su propia dictadura, a la cual llega luchando por la defensa de todas sus libertades democráticas.

Es por esto que Bordiga se equivocaba cuando preguntaba con desprecio: ¿por qué tenemos que luchar por las libertades democráticas si, después de todo, estas son cosas que en el periodo actual tienen que irse al diablo ...? Ya en 1919, polemizando con Bujarin y con Piatakov, a propósito del programa del partido. Lenin respondía a esto. Bujarin y Piatakov sostenían que, habiendo llegado a la fase del imperialismo, ya no era necesario que el programa tuviera presentes las etapas precedentes. Pero Lenin respondía: no, nosotros hemos pasado estas etapas, pero ello no significa que las conquistas que la clase obrera ha hecho en el curso de ellas carezcan de valor. El proletariado debe luchar por la defensa de estas conquistas. En esta lucha se consolida el frente de lucha por la victoria del proletariado.

Veamos ahora otro problema: la cuestión de la ideología fascista. ¿Qué representa en esta lucha?

¿Qué encontramos cuando analizamos esta ideología? Encontramos de todo. Es una ideología ecléctica. De entrada, un elemento común, en todas partes, a los movimientos fascistas, es una ideología nacionalista exasperada. En el caso de Italia no es necesario extenderse. En Alemania este elemento es todavía más fuerte, porque Alemania es una nación que fue derrotada en la guerra y, por lo tanto, el elemento nacionalista se prestaba mayormente a aglutinar a las grandes masas.

Junto con este elemento, figuran numerosos fragmentos que tienen otros orígenes. Orígenes socialdemócratas, por ejemplo. La ideología corporativa, por ejemplo, que se basa en el principio de la colaboración de las clases, no es una invención del fascismo sino de la socialdemocracia. Pero también existen otros elementos que ni siquiera provienen de la socialdemocracia. Por ejemplo, una concepción del capitalismo (no común a todos los fascismos, pero que puede ser encontrada en el italiano, en el alemán y en el francés), consistente en considerar el imperialismo como una degeneración que debe ser eliminada, mientras que la verdadera economía capitalista es la del período original y, por consiguiente, es preciso volver a los orígenes. Esta no es una ideología socialdemócrata sino más bien romántica, con la cual se pone de manifiesto el esfuerzo de la pequeña burguesía por hacer retroceder un mundo que se encamina hacia el socialismo.

En Italia y en Alemania, la ideología fascista presenta conceptos nuevos. En Italia se habla de superar el capitalismo, introduciéndole el factor organización. Aquí vuelve a presentarse el elemento socialdemócrata. Pero también se roban cosas al comunismo: la planificación, etc.

La ideología fascista contiene una serie de elementos heterogéneos. Esto debemos tenerlo presente, porque esta característica nos permite comprender para qué sirve esta ideología. Sirve para aglutinar varias corrientes en la lucha por imponer la dictadura a las masas trabajadoras y para crear, con este fin, un vasto movimiento de masas. La ideología fascista es un instrumento creado con el fin de mantener unidos estos elementos.

Una parte de la ideología, la parte nacionalista, sirve directamente a la burguesía, mientras que la otra sirve como elemento aglutinante.

Quiero ponerlos en guardia contra la tendencia a considerar la ideología fascista como algo sólidamente constituido, acabado y homogéneo. No hay nada que se parezca más a un camaleón que la ideología fascista. No analicen la ideología fascista sin ver el objetivo que el fascismo se propone alcanzar en un determinado momento con un determinado rasgo ideológico.

Como línea fundamental queda lo siguiente: nacionalismo exasperado y analogía con la socialdemocracia. ¿Por qué esta analogía? Porque la ideología socialdemócrata también es una ideología pequeño-burguesa. En otras palabras, en ambas ideologías existe un análogo contenido pequeño-burgués. Pero esta analogía se expresa de maneras diferentes en momentos y en países diferentes.

Y ahora sentaremos rápidamente las bases de la próxima lección. ¿Cómo se planteó en Italia, en un momento determinado, el problema de la organización de la dictadura fascista, y cómo se logró organizar un movimiento reaccionario? Este es el tema.

Vayamos a las raíces. Por un lado tenemos la crisis revolucionaria: la burguesía no puede gobernar con los viejos sistemas, existe un descontento generalizado, una ofensiva de la clase obrera, huelgas políticas, huelgas generales, etc. En una palabra, nos encontramos en la postguerra: la crisis revolucionaria es profunda.

En ella se destaca especialmente un elemento: la imposibilidad, para la clase dirigente italiana, de aplicar la vieja política, la política aplicada hasta 1912, la política de Giolitti, "reformista". Reformista, no porque se encontrasen en el poder los reformistas, sino porque era una política basada en concesiones a determinados grupos, con el fin de mantener en pie la dictadura burguesa en su versión parlamentaria.

En la postguerra esta política ya no funciona, porque las masas obreras y campesinas se rebelan.

En este período se destacan dos grandes hechos: el gran desarrollo del Partido Socialista italiano, que cuenta con centenares de miles de afiliados y con millones de electores. Por otro lado, el despertar de las clases campesinas, con muchos partidos, debido a que los campesinos están divididos. Contemporáneamente tenemos los movimientos de campesinos, las ocupaciones de tierras en el sur, etc.

Los obreros y los campesinos se lanzan al ataque y comienza a formarse el bloque obrero-campesino. Esta confluencia de las ofensivas obrera y campesina alcanza sus formas más desarrolladas en la postguerra italiana y pauta el epílogo de las formas parlamentarias.

La burguesía debe liquidar el parlamentarismo. El descontento no alcanza sólo a los obreros, sino también a la pequeña burguesía. Surgen movimientos pequeño-burgueses, de ex combatientes, etc. La burguesía, la pequeña burguesía ya no tolera el régimen existente, quiere cambiar.

Este es el terreno en el cual surge el fascismo.

¿Cuándo es que este movimiento de la pequeña burguesía se transforma en movimiento único? No al principio sino a fines de 1920. Se transforma cuando interviene un elemento nuevo: cuando las fuerzas más reaccionarias de la burguesía comienzan a jugar como factor de organización.

El movimiento fascista surge durante la guerra. Después continúa en los "grupos de combate". Pero hay elementos que no lo acompañarán hasta el final. Inicialmente el fascismo se componía de varios grupos, no homogéneos, que no habrían de marchar juntos hasta el final. Fíjense en el caso de los comités fascistas urbanos. En 1919-1920, ustedes podían encontrar en ellos a elementos de la pequeña burguesía, pertenecientes a diferentes partidos, que discutían los problemas políticos generales, que planteaban una serie de cuestiones, que formulaban reivindicaciones. En este terreno surge el primer programa del fascismo, prevalentemente pequeño-burgués, que refleja la orientación de los "grupos de combate" urbanos. Fíjense, en cambio, en el panorama del fascismo en el campo, en Emilia, etc. No es lo mismo. Surge más tarde: en 1920. Y se presenta bajo el aspecto de grupos armados para luchar contra el proletariado. Surge como "escuadrismo". A estos grupos armados se incorporarán desplazados, pequeños burgueses, estratos sociales intermedios. Pero casi desde el principio son instrumentos para la lucha contra la clase obrera. En sus sedes no se discute. ¿Por qué esta diferencia? Porque en este caso los latifundistas actuaron casi desde el primer momento como factor de organización.

A partir de mediados de 1921 las "escuadras" también comienzan a surgir en las ciudades. Primero en Trieste, donde el problema nacional es más agudo, y luego en otras ciudades donde existen situaciones de mayor tensión. Las "escuadras" son forjadas según el modelo creado en el ámbito rural. En Turín, ello ocurre después de la ocupación de las fábricas; en Emilia, en cambio, en esa misma época el fascismo ya poseía una fuerte organización.

Hacia fines de 1921 la burguesía también actúa en las ciudades como factor de organización y surgen las "escuadras" fascistas. En este momento comienza una serie de crisis, la crisis de los dos primeros años.

¿Qué discuten? Discuten si son o no son un partido. Este es el problema planteado en el Congreso de Roma: tenemos que convertirnos en un partido. Mussolini sostiene: sigamos siendo un movimiento. Mussolini se esforzaba por mantener aglutinada a la mayor cantidad posible de masas y es por ello que siempre contó con más apoyo que nadie en el movimiento. La lucha estaba planteada entre elementos que querían destruir abiertamente las organizaciones de la clase obrera y aquellos en los cuales todavía existían fuertes residuos de las viejas ideologías.

Mussolini traiciona al movimiento de D'Anunzio, que podía llegar a ser peligroso. En 1920 asume una actitud de simpatía hacia la ocupación de las fábricas, pero luego cambia completamente. Entonces se registran los primeros contactos abiertos entre el movimiento fascista y la organización de los industriales. Comienza la ofensiva que durará dos años, hasta la marcha sobre Roma.

Se había introducido el factor organización: los latifundistas habían formado la organización "escuadrista" que los industriales aplicaron luego en las ciudades.

De este análisis se puede deducir la justeza de lo que sosteníamos precedentemente sobre los dos elementos, sobre las fuerzas de la pequeña burguesía y sobre el factor organización representado por la gran burguesía: (...)

PALMIRO TOGLIATTI


Polémica

ACERCA DEL SUBJETIVISMO

HAY compañeros que critican el subjetivismo. Criticar el subjetivismo es correcto. Pero no es correcto criticar el subjetivismo y caer uno mismo en el subjetivismo. Entonces se está criticando un error que se ve sólo en los demás, y no se ve el error que uno mismo comete.

Los compañeros que critican el subjetivismo, ¿qué están criticando? Ellos dicen: "hay compañeros que proponen hacer cosas y hacen cosas equivocadas, porque no corresponden a las necesidades de los trabajadores". Y agregan lo siguiente: "hay compañeros en el aparato del Estado que pretenden hacer la revolución ahora, y no se dan cuenta de que ahora no podemos hacer la revolución. Entonces cometen el error de decir que el gobierno debe tomar medidas, como si estuviéramos en condiciones de hacer la revolución. Pero no estamos en condiciones de hacer la revolución. Los compañeros esos se impacientan. Quieren forzar al gobierno a hacer algo que no se puede hacer. Entonces se ponen cada vez más impacientes. Se ponen subjetivistas. Las cosas que proponen hacer son subjetivistas, porque no se pueden hacer, porque no corresponden a las posibilidades reales, sino a los deseos e inquietudes de estos compañeros impacientes. Esos compañeros están equivocados, se comportan en forma subjetivista".

Así piensan algunos compañeros de otros compañeros.

Pero los que así piensan se equivocan. Su argumento de si se puede o no hacer la revolución ahora, no es de tanta importancia. Es importante, pero no tanto, porque por último ese es más bien un problema práctico. Nadie puede decir si en algún momento se puede o no se puede hacer la revolución, simplemente con palabras. Eso se demuestra con las acciones de los trabajadores.

Si los trabajadores pueden hacer acciones revolucionarias, es porque existen las condiciones para hacer acciones revolucionarias. Si ellos no las pueden hacer, es porque no existen las condiciones. Pero no se puede decir que existen o no existen las condiciones sin intentar hacer acciones revolucionarias. Si los trabajadores hacen acciones revolucionarias y fracasan, es porque no existen las condiciones para que triunfen. Si los trabajadores hacen acciones revolucionarias y ellas triunfan, es porque las condiciones son buenas. Para ver si existen las condiciones para hacer acciones revolucionarias hay que hacer acciones revolucionarias. Si triunfan, entonces está bien, muy bien, si fracasan, está mal, a veces muy mal.

Los compañeros que critican mucho el subjetivismo, a veces cometen el mismo error que critican. Dicen que las acciones revolucionarias deben estar de acuerdo a las posibilidades históricas que existen en cada momento. Eso es totalmente correcto. Los trabajadores tienen una gran arma para saber adelantarse al resultado de sus acciones. Esa arma es la teoría revolucionaria, el marxismo-leninismo. Pero el marxismo-leninismo no es una teoría para saber si los trabajadores deben realizar acciones revolucionarias o no. El marxismo-leninismo es una teoría para que los trabajadores sepan cómo deben hacer las acciones revolucionarias. O sea que no es para saber si se actúa o no, sino para saber cómo se actúa de acuerdo a las condiciones que existen en cada momento.

No es tan importante, entonces, que los compañeros que hoy tanto critican al subjetivismo estén preocupados de si se puede o no se puede hacer acciones revolucionarias. No es tan importante, porque como vemos, ese es un problema que debe solucionar la práctica de los trabajadores.

El error de los compañeros que critican a otros compañeros, diciendo que son subjetivistas, que son "ultras", que son "ultraizquierdistas", como los llaman, es que ellos creen tener el monopolio para decidir qué acción es revolucionaria y qué acción no es revolucionaria, Pero el monopolio que ellos pretenden tener es un monopolio de las palabras, de las discusiones alrededor de grandes mesas. Ellos quieren decidir si algo es revolucionario o no en conversaciones, acuerdos, documentos, declaraciones, panfletos, impresos, diarios, conferencias. Ellos quieren tener un monopolio burocrático para decidir si algo es revolucionario o si es contrarrevolucionario.

Y esto es grave, ahora, en las actuales circunstancias. Eso es grave en todas las circunstancias históricas, porque es un error grave.

El avance de los trabajadores permitió tomar el control del gobierno. El avance revolucionario permitió quitarle el gobierno a la burguesía y eso significa que a la burguesía los trabajadores le quitaron una herramienta que tenía para explotar a los trabajadores.

Ellos le quitaron a la burguesía una parte de su poder político y le quitaron el control sobre un inmenso aparato de Administración que la burguesía construyó para defender sus intereses.

Pero esto confundió a muchos compañeros, en especial a aquellos que hoy tanto critican el subjetivismo. Ellos creyeron que las fuerzas populares conquistaron el poder. Y esparcieron a todos los vientos la noticia que ahora los trabajadores tenían el poder. Poco a poco se fueron dando cuenta de que no es así la cosa. Por eso hoy ya no repiten tanto esta necesidad.

A pesar de su equivocación, esos compañeros insisten en tener un control burocrático para decidir sobre qué acción es revolucionaria y cuál no. Entonces comienzan a utilizar el gobierno como medio de ese control.

Aquí es, entonces, donde aparece su propio subjetivismo, donde aparece en ellos la equivocación que tanto critican en otros compañeros. Se confunden. Creen que el gobierno es un órgano del poder proletario, y no se dan cuenta de que se alejan cada vez más de las masas. Se olvidan de las contradicciones que hay entre la forma en la que las fuerzas revolucionarias deben actuar dentro de ese gobierno a la forma en que deben impulsar cada vez más la lucha de clase a través de la movilización de todas las masas trabajadoras.

Estos compañeros caen, entonces, en desviaciones subjetivistas. Comienzan a creer que, como ellos ejercen posiciones de control en ese gobierno que se logró a través del avance de la lucha de los trabajadores, se garantiza que él funcione de acuerdo a las necesidades de la lucha de clase. Se olvidan que el gobierno es una parte de toda una estructura social creada por el imperialismo y sus lacayos nacionales. Se olvidan que toda esa estructura es burguesa, que tiene sus propias leyes, que tiene que cumplir funciones objetivamente determinadas.

Aquellos compañeros comienzan a imaginarse que ellos pueden romper las leyes que rigen al gobierno, que ellos pueden, porque sí, hacer lo que más convenga desde el gobierno. Se ponen subjetivistas.

Su propia desviación subjetivista les comienza a cerrar los ojos, y a medida que tienen que experimentar en la práctica sus propios errores, comienzan a desesperarse, y comienzan a culpar a otros compañeros. Culpan a otros de errores de los que no son culpables. Se ponen cada vez más subjetivistas. Se ponen dogmáticos. Se ponen sectarios. Y eso es grave y muy equivocado.

En vez de ayudar a encontrar las formas adecuadas de la lucha de clase, tanto desde las organizaciones de clase, como desde el gobierno, estos compañeros establecen principios generales, dogmáticos, de qué es lo que debe hacer y qué es lo que no debe hacer el gobierno. Y según sus decisiones es que quieren que los trabajadores hagan o no hagan cosas.

Entonces proponen todo tipo de medidas, sin que las masas las conozcan, sin que las masas las discutan. Y también impiden que las masas desplieguen su capacidad creadora, les coartan las iniciativas. Impiden que las masas desplieguen su capacidad creado de lucha.

La palabra "experimentar" les hace pararse los pelos. Llegan a parecerse a los erizos. O al puercoespín en posición de defensa. La sola palabra "experimento" los marea, los turba, y a veces los hace perder la razón, tanto que llegan a olvidarse por momentos quién es el enemigo.

Así es como ellos caen en el error que tanto critican, el subjetivismo. No sacamos nada

con criticar a algunos compañeros que realmente cometen errores, porque no tenemos por qué exigirles a ellos algo que nosotros mismos no estamos en condiciones de cumplir correctamente.

Así, las frases no ayudan a avanzar. Se pierde la posibilidad de discusión ideológica. para avanzar deben ser las acciones de las masas las que juzguen si una posición es correcta ó si es subjetivista. Deben ser las masas las que decidan estos problemas. Para que así sea, la masa debe ser escuchada. Entonces sí habrá participación de las masas, entonces sí estaremos seguros de que ninguna desviación, ni la subjetivista, ni la burocrática, ni la dogmática, ni la sectaria podrá introducirse o crecer en el seno de la clase trabajadora.

CONACHO




CARTA ABIERTA AL MINISTRO DEL INTERIOR

Señor Ministro:

Los abajo firmantes, dirigentes del Comité de Defensa de Los presos políticos de la Izquierda Revolucionarla, al señor Ministro exponen y solicitan:

1.— Que existen en las cárceles del país, numerosos presos políticos acusados de haber contravenido disposiciones de la Ley de Seguridad Interior del Estado;

2.— Que el que menos tiempo lleva en la cárcel, tiene más de seis meses, lo que demuestra la lentitud con que caminan los procesos;

3.— Que la mayor parte de los detenidos, son padres de familia, razón por la cual la situación en sus hogares es angustiosa;

4.—Que la mayor parte de los presos fueron retenidos en Investigaciones hasta seis días, contraviniendo con ello claras disposiciones legales que determinan que todo detenido debe ser puesto a disposición de la Justicia dentro de las 24 horas después de su detención;

5.— Que durante el tiempo que estos compañeros y compañeras estuvieron retenidos en Investigaciones, fueron sometidos a flagelaciones y vejámenes;

6.—Que una parte de los presos está acusada de presuntos delitos sin que hasta la fecha se les haya probado nada;

7.—Que los días de visitas, no se permite la entrada a más de tres personas para visitar a un reo;

8.—Que la alimentación es deficiente y prácticamente incomible;

En mérito de todo lo expuesto es que venimos en solicitar del señor Ministro del Interior, el desestimamiento de la querella interpuesta en contra de los mencionados detenidos, cuya nómina adjuntamos.

El Comité de Defensa de los presos políticos de la Izquierda Revolucionaria, confía en que el Gobierno no aplicará en contra de estos trabajadores y estudiantes, el peso de una justicia de clase de la cual tantas veces ha abominado.

Para suministrar mayores antecedentes sobre la materia, al señor Ministro del Interior solicitamos nos conceda una entrevista o proceda a fijarnos una audiencia.

Sin otro particular lo saludan atentamente,

Humberto Valenzuela, Fresia Salcedo, Ana Castro, Gabriel Albornoz y Manuel Poblete.


Tribuna

AL GERENTE, CON RESPETO

Compañero Director:

En el Nº 152 de su revista, aparecido el 29 de febrero del año en curso, se publica en la Sección "Correo", una nota enviada por el Gerente de la Empresa Editora Nacional Quimantú Ltda. En ella, se hacen una serie de aseveraciones que tocan directamente al FTR que existe en esa institución y, que por su importancia, no podemos dejar pasar.

A propósito de un artículo firmado por la Compañera Rebeca García, y publicado por PF en el número 150, el compañero Sergio Maurin aprovecha la ocasión para lanzar afirmaciones que creemos necesario aclarar.

En primer término, no ha sido posición del FTR Quimantú defender a sus integrantes políticamente y transformarlos así en privilegiados. Jamás hemos planteado la defensa del compañero Wilson Tapia, director de revista "Onda", en ningún terreno. La publicación aparecida en PF es responsabilidad de la revista y no nuestra. El FTR cuando ha tenido que hacer denuncias las ha hecho directamente y con su firma responsable. No estamos por defender al compañero Tapia, ya que reconocemos que él tiene la capacidad suficiente como para hacerlo personalmente. Sin embargo, no es conveniente para la unidad a que llama el compañero Maurín, y que es también una de nuestras más preciadas aspiraciones, el entrar a desconocer ciertos hechos. Para el compañero Maurín no es ningún misterio, porque se discutió en la reunión a que hace mención, el hecho de que el compañero Tapia había sido cuestionado políticamente por el Jefe de la División de que depende "Onda".

Ahora creemos que es conveniente responder las aseveraciones del compañero Maurín, siguiendo el orden en que él las plantea:

SECTARISMO EN QUIMANTÚ

En este punto, el compañero Maurín sostiene que no existe tal práctica nefasta en la empresa, de la cual es Gerente General, y que también se ha desterrado el cuoteo.

Si bien es cierto que en Quimantú laboran compañeros de las más diversas tendencias, por lo cual los asomos de sectarismo que se dan no pueden ser imputables a la dirección de la empresa, no lo es menos que han ocurrido casos de posiciones sectarias.

El caso de la revista "Compañero" es un buen ejemplo de cómo posiciones políticas divergentes impidieron la salida de esa publicación. En aquella oportunidad, quien imposibilitó la circulación y puso fin al proyecto, no fue la dirección de la empresa. Las presiones políticas vinieron desde fuera, y el compañero Maurín lo sabe.

Otro caso, al compañero Enrique Muñoz, que fue despedido de la empresa, se le comunicó que no podría volver a ella. Una de las acusaciones que se le hizo en el seno del partido en que militaba fue que pertenecía al FTR.

Más adelante, y en este mismo punto acerca del sectarismo, el compañero Maurín señala que hasta el artículo aparecido en PF no conocía a ningún integrante del FTR, por lo cual "agradecemos la información que se nos proporcionó acerca de un militante". Tal aseveración podría ser producto de un súbito olvido, ya que el dirigente máximo de la organización en la empresa es conocido por el compañero Gerente y sabe desde hace mucho cuál es SU filiación política.

Por esta razón, que la militancia del compañero Wilson Tapia facilitará los contactos orgánicos, es sólo una verdad a medias. Tales conversaciones podrían haberse mantenido, de haber existido interés por parte del compañero Maurín con anterioridad.

En cuanto a que el compañero Tapia haya sido un individuo sin una identificación política, creemos que la situación es un tanto diferente y que el compañero gerente ha sido mal informado. Cuando el compañero Tapia fue invitado a las reuniones del núcleo del Partido Socialista, tal como lo dice el compañero Maurín, éste planteó su independencia política. Sin embargo, su línea de acción no era desconocida por los compañeros de esa colectividad, ya que trabajaron con el antes, durante y después de la campaña presidencial última, en un programa que tenía el compañero Tapia en la radiotelefonía. Como es de suponer, la posición política de este compañero se conocía todos los días, ya que, obviamente, los programas radiales son públicos y no clandestinos.

Por otra parte, el FTR es una organización de frente de masas que agrupa en su seno a trabajadores revolucionarios que, no necesariamente, deben estar afiliados a algún partido.

Otro punto concreto de sectarismo que se da en la empresa, y que el compañero Maurín tiene conocimiento, es la sistemática destrucción de la propaganda del FTR. Se ha llegado hasta el punto de cambiar un letrero mural pintado frente al edificio de Quimantú, reemplazando FTR por UP. Cuando hicimos el reclamo respectivo, se nos dijo en la Gerencia, que ese era un problema de partidos, independiente de la dirección de la institución. Así lo entendemos y nuevamente insistimos en que no acusamos a la Dirección de Quimantú de aplicar esta errada política. En relación con el cuoteo, basta sólo con echar una mirada a los cargos directivos para darse cuenta de que la aseveración del compañero Gerente, no es del todo cierta. Si, reconocemos que esta práctica no se ha aplicado en algunos casos, pero sólo en los niveles medios y de base.

Al terminar la carta del compañero Maurín, se hacen aseveraciones que no podemos dejar sin su correcta aclaración. En la nota comentada se dice que el FTR "ha adoptado posiciones populistas y demagógicas". Al respecto puntualizamos:

1.— En materia salarial hemos planteado una política que nos parece correcta. No estamos por incentivar las aspiraciones economicistas. En este sentido, el compañero Maurín parece desconocer que no ha sido la izquierda revolucionaria la responsable de haber sustentado tales políticas, que ya han hecho bastante daño a la clase trabajadora chilena.

2.— Para el compañero Gerente no constituyen ningún misterio las diferencias de rentas que se aprecian entre los distintos estamentos de la empresa. Los sueldos de los ejecutivos nada tienen que ver con los de los trabajadores del taller, por ejemplo. Además, las diferencias que hay entre los salarios de un nivel y del siguiente, por lo menos en los estratos altos, son bastante marcados y van más allá del 100 por ciento.

3.— Esa alusión velada que hace en el sentido de que uno de los integrantes del FTR habría solicitado un aumento de sueldo, es falsa. El compañero Maurín tampoco desconoce que en la empresa, en un mismo cargo, existen diferencias marcadas de renta. Estamos por la nivelación de sueldos y porque a igual trabajo debe pagarse un mismo sueldo. En este sentido, creemos que es positiva la actitud adoptada por algunos ejecutivos, de no aceptar el reajuste legal, ya que éste iría solamente a aumentar las diferencias que hoy existen. Desgraciadamente, tal actitud no la han compartido todos los personeros que ocupan tales cargos.

4.— En relación con las "criticas destructivas" que se afirma mantendría el FTR en Quimantú, creemos que es cuestión de interpretaciones. No desconocemos lo que se ha intentado hacer en materia de participación, pero tenemos el legítimo derecho de poner en duda que los resultados obtenidos hasta el momento sean óptimos. Esto queda claro para cualquiera que conozca la realidad de Quimantú. No en vano se está llevando a cabo una discusión que, estamos empeñados, sea lo más profunda posible en relación con el papel que deben jugar los trabajadores en la dirección de la empresa, así como también de los organismos que los representan.

Finalmente, compañero Director, deseamos dejar establecido que estamos dispuestos a una autocrítica y a entregar críticas constructivas. Pero exigimos el mismo trato que se nos pide. Estamos trabajando lealmente por llevar adelante el proceso en esta empresa estatizada y nos oponemos a los intentos derechistas por paralizar su marcha. Las maniobras de la derecha tienen en nosotros decididos oponentes. La unidad de toda la izquierda se hace indispensable. Pero creemos que la unidad no puede significar la aceptación de políticas erradas o la carencia de ellas. Impulsemos el diálogo y la discusión ideológica que, estamos seguros, es el único camino, junto con la acción, que pueden zanjar diferencias.

FTR - QUIMANTÚ
Santiago


Universidad

FELIPE HERRERA, O LA TEORÍA DEL "MAL NECESARIO"

CUANDO el 6 de marzo, la Unidad Popular anunció oficialmente su respaldo garantido y sin reservas a la candidatura de Felipe Herrera Lane, comenzó a cristalizarse el sueño más caro en la ambiciosa carrera del ex presidente del BID. No nos referimos a la rectoría de la Universidad de Chile, que jugaría sólo un papel de trampolín. Si las circunstancias políticas en que se llegó a su nominación sigue su línea lógica, Herrera tiene posibilidades de convertirse en la carta electoral de una probable alianza de centro izquierda en 1976.

Un grupo de profesores independientes ofreció a Herrera Lane la postulación para las elecciones de rector de abril próximo. Pero éste condicionó una respuesta afirmativa al previo respaldo orgánico y público de la UP. En carta respuesta a los académicos dijo: "la conformidad que solicitan de mi parte está condicionada a la circunstancia que los académicos, estudiantes y personal administrativo que hacen suyos los ideales de una Universidad autónoma, pero siempre al servicio de la transformación acelerada de la sociedad chilena, se sumarán a este planteamiento". Al exigir de la UP este reconocimiento, Herrera buscó eliminar las barreras que lo separaron de la izquierda por tantos años y que estorban sus planes futuros. Espera que la publicidad de la campaña ayude a borrar su pasado proimperialista. Esta parte de la propaganda estará dirigida a las bases de la izquierda, a las que habrá que someter a un intenso trabajo de convencimiento.

En la declaración del 6 de marzo, la UP afirmó: "Consideramos, finalmente, positivo que el profesor Herrera haya retornado al país para contribuir con su experiencia a las tareas que, con legítima justicia, encara nuestro pueblo". El retorno a Chile será un punto de apoyo en la nueva imagen de Herrera Lane. Insistentemente circula la versión sobre su reingreso al Partido Socialista. "Herrera desea honestamente regenerarse políticamente", dicen sus amigos. Renunció al PS antes de ser nombrado presidente del BID, rechazando la alianza con el Partido Comunista cuando se formó el FRAP.

La nominación de Herrera Lane fue discutida largo tiempo por las directivas políticas, justamente a raíz de su pasado y por la trascendencia política que implica su candidatura. Su persona no es asociada a la izquierda por la base universitaria y la clase trabajadora. La izquierda enseñó a toda una generación que Herrera era el portavoz del Departamento de Estado; propulsión del desarrollismo; y agente del capital norteamericano. Apoyarlo resulta, necesariamente, una inconsecuencia. Pero tenía la ventaja, en cambio, de ser una carta de triunfo. El argumento era en sí muy simple: la izquierda necesita en la "U" de una figura del mayor renombre, fuera de toda sospecha política, que saque la discusión de los términos en que se llevó hasta ahora y produzca unidad con sectores ideológicamente discrepantes (una alianza de clases más amplia aún que la de septiembre del 70), que junto con neutralizar políticamente la Universidad asegure su normal funcionamiento.

UN MAL NECESARIO

Estas razones operaron ayudadas por las circunstancias políticas de la Universidad, consideradas desfavorables a la Unidad Popular. En todo caso, es un deseo expreso del Presidente Allende no arriesgarse a una nueva derrota electoral. Fue su intervención personal la que impuso la negociación en el conflicto de los reformistas con el fascismo de Boeninger, que dio paso a las elecciones de nuevas autoridades e hizo entrar en escena a Felipe Herrera.

Se consideró que una derrota en la Universidad gravitaría en la imagen del gobierno, que busca afanoso el apoyo de la mediana y pequeña burguesía. De esta forma, la candidatura de Felipe Herrera nace como un "mal necesario" que traerá las ventajas que la UP no puede lograr con sus medios: el triunfo electoral y neutralizar a la derecha. Herrera sería un Rector independiente, que reconciliaría lo irreconciliable: un arbitro por encima de la lucha de clases, que morigeraría sus efectos, con evidente beneplácito de la reacción y el imperialismo, que conservan intactos sus programas de penetración y otros medios concretos de influencia. Este sería el costo de la paz política en la "U".

Una táctica electoral compensatoria, que sacrifica la confrontación ideológica, en el más puro encuadre socialdemócrata, es la base "ideológica" de la postulación de Herrera en la Universidad.

Esta fórmula del "mal necesario" que viene a resolver la situación desmedrada de la UP en la Universidad, tiene posibilidades de repetirse en 1976, con respecto a las elecciones presidenciales.

El activo e influyente grupo de amigos de Herrera Lane lo considera plausible y, bajo este prisma, evaluó la candidatura a Rector como un primer paso. Sus conjeturas están avaladas, desgraciadamente, por tendencias que se perfilan en la Unidad Popular desde el ingreso del PIR.

Las esperanzas presidenciales de Herrera están puestas en el bloque socialdemócrata formado por el PIR y el API, como ala derecha, y el PR y PSD.

En todo caso, el análisis que presupone a Herrera como el "mal necesario" para 1976, se basa en las garantías ofrecidas a la em presa privada más allá de las 91 industrias, el tope de las 80 hectáreas para la reforma agraria, la defensa cerrada del derecho a indemnización, maquinaria, animales y reservas para el latifundista, la delimitación de una frontera de convivencia con los intereses norteamericanos que parece discutirse con la misión del FMI actualmente en Santiago, un statu quo para las instituciones burguesas, sujetando la lucha de clases a los límites del Parlamento y de las instituciones vigentes. 

Para continuar esta línea, Herrera sería el hombre ideal, que lejos de despertar resistencia atraería sectores de la burguesía. En 1976 sería un "mal necesario" para sortear la disyuntiva de conservar el gobierno con todas sus imperfecciones, o perder lo andado.

RAZONES DE LA INCONSECUENCIA

El documento de los 31 profesores manifiesta su deseo de sacar la candidatura del debate político, o sea un planteamiento neutralizador que aísle la universidad de la lucha social: "No es el objetivo de estas líneas evaluar el período del cambio universitario que se perfila en 1968, que se traduce, luego, en un nuevo Estatuto y que se proyecta al presente en los hechos conflictivos conocidos por la opinión pública".

El Frente Universitario (alianza PN - PDC -Patria y Libertad) no tardó en aplaudir estas expresiones: "Creemos firmemente, y así lo hemos sostenido en forma invariable, que la inmensa mayoría de la comunidad universitaria comparte la idea, ahora expresada por ustedes, de que en la Universidad deben realizar una tarea armónica y solidaria personas "pertenecientes a diversos sectores y a distintas definiciones políticas y filosóficas, pero unidas en la común preocupación del futuro de nuestra casa de estudios" (El Mercurio, febrero 13),

Inmediatamente el FU declara la coincidencia con igual esperanza de que el plebiscito ''normalice las tareas", y expresa la confianza de que estos propósitos compartidos impedirán que la Universidad sea "una entidad militante" revolucionaria.

La candidatura herrerista blande las mismas banderas levantadas por el FU, y éste le recuerda, precisamente, que esa causa tiene ya dos nombres que la encarnan, Edgardo Boeninger y Raúl Bitrán, y una fuerza organizada detrás. Los partidarios de Herrera Lane, pues, rivalizan con la reacción en mostrar mayor respeto por el sistema.

Esta filosofía "empatista" que ha pasado a reemplazar la lucha ideológica, dejó atrás también los combativos emplazamientos del profesor comunista Enrique París, hace apenas cuatro meses: "Queda absolutamente en claro, decía, entonces, que ellos reconocen que tienen ese control político. ¿De qué se extrañan, entonces, que en la pugna ideológica los sectores mayoritarios del país deseen desplazarlos? El marxismo nunca tuvo acceso sino en forma bizarra y pintoresca a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Allí se tenía un muestrario con el objeto de decir: "nosotros tenemos personas, profesores que profesan esa ideología tan bizarra, los hemos dejado entrar, les hemos permitido que hagan algunas clases, que hagan algunos seminarios". Pero cuando esa ideología encarna los intereses de nuestro pueblo, en ese mismo momento, cuando ella se convierte en mayoría, cuando logra la carta de ciudadanía frente al pueblo de Chile, dice: "No. Si lo que quieren es tener el control político que nosotros debemos seguir manteniendo para beneficio de unos pocos, para beneficio de la derecha reaccionaria de nuestro país" (Sesión del 26 de octubre, 71, CN). La declaración de principios, de la candidatura de Herrera Lane se incluye en los primeros párrafos de la carta de los 31 profesores: "Nos une en nuestra interpretación; la convicción que siendo toda Universidad parte integrante de la realidad que la circunda, debe actuar en función de su misión específica en el campo de la ciencia, de la técnica, del arte, de las humanidades, de la docencia y de la investigación, pareciera que al presente esta vinculación pasara por profundas dificultades y peligros".

Ya el 27 de noviembre de 1970, Boeninger adelantó esta definición, al margen de la lucha de clases, en el diario "El Mercurio": "La Universidad es el hogar de hombres que son científicos, intelectuales, humanistas y filósofos, que laboran en un centro autónomo de investigación y estudio. Su acción sobre la realidad interior y exterior debe realizarse desde su propia índole como centro de estudio" (...) "En ningún caso puede esto significar que la Universidad se comprometa como entidad con una visión o solución determinada".

La coincidencia esencial entre Boeninger y Herrera está en que ninguno hace un análisis materialista de la Universidad ni del rol que debe cumplir en este momento. No comienzan por denunciar el carácter clasista de la Universidad, inherente a su origen, su calidad de "superestructura" de la burguesía, manipulada inteligentemente para defender el sistema capitalista".

París, en la sesión del 26 de octubre del Consejo Superior, caracteriza la acción de la lucha de clases y su poder como factor de transformación: "Somos los únicos que podemos decir que tenemos esas mismas masas activas y que podríamos en el momento que fuera necesario imponer en nuestra Universidad la ley del pueblo". Sin embargo, cuando el fascismo paraliza la Universidad, se toma cuatro escuelas y levanta alambradas, además de trasladar el conflicto a la calle y apoderarse de la Subsecretaría del Interior, esas masas permanecen inactivas, se retrocede en todo plano y, finalmente, se entrega el poder del Consejo Normativo Superior para tratar de recuperarlo después con la fórmula oportunista de Felipe Herrera.

QUIÉN ES FELIPE HERRERA

Hombres de derecha que adhieren a Herrera, como el profesor Darío Benavente, no votarán necesariamente por los postulados de la UP en el plebiscito, que define cuestiones de principios y poder. En declaraciones a "El Mercurio", Benavente dijo: "tengo una alta idea del profesor Edgardo Boeninger", pero se inclina por Herrera, tomando en cuenta "su desempeño como Ministro de Hacienda, gerente general del Banco Central y, especialmente, la presidencia del BID". Este es otro punto flaco de la nueva estrategia conciliatoria de la UP.

Felipe Herrera Lane estudió en el Colegio Alemán de Valparaíso y posteriormente en la Escuela Militar. De ahí saltó a la Escuela de Derecho. Con un pequeño grupo de intelectuales ingresó al Partido Socialista en busca de un liderato fácil. Llegó a ser presidente de la FECH. De ahí pasa al Banco Central con el cargo de auxiliar. Se casa con la hija de Luis Alamos Barros, presidente del Banco, y asciende a tercer abogado, detrás de Luis Mackenna y Carlos Villarroel. Paralelamente, recibe la cátedra de Política Económica en la Escuela de Derecho. En el gobierno de Ibáñez ocupa la cartera de Hacienda, desde donde sostiene una política inflacionista, altamente ventajosa para la burguesía, que le dedica aplausos. Luego vuelve a la Gerencia General del Banco Central; es entonces cuando el PS rompe con Ibáñez y todos sus militantes renuncian a cargos en el gobierno, menos Herrera. Luego viaja a EE.UU. como Gobernador alterno del BID. A su regreso renuncia al PS, manifestando desacuerdo con los contactos con los comunistas. A fines del mandato de Ibáñez es nombrado Director Ejecutivo del FMI, desde donde salta al BID como presidente, en 1960. Desde ese cargo se convierte en un propagandista de las políticas imperialistas en América latina. Se recuerda especialmente su empeño personal en el llamado programa de "complementación de las economías latinoamericanas" con la de Estados Unidos.

En noviembre de 1964, visita Chile, cuando Frei asume la presidencia. Aprovecha su estada para profundizar sus lazos con Jorge Alessandri, al que deja un canastillo de flores. Ya en esa época la "Acción Cívica y Cultural", organización de derecha, promovía su candidatura presidencial para 1970.

Su contrincante para la Rectoría es Edgardo Boeninger, un reconocido fascista, con todas las características psicopáticas de esas personalidades, y al que no es ajeno la inescrupulosidad y el manejo del soborno en cuestiones políticas. Que lo derrote no significa desplazar al fascismo de la Universidad. A éste sólo puede eliminarlo una confrontación abierta de masas, que ponga a la Universidad al servicio de la revolución.

UNIVERSITARIO


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02