Las capas medias y el poder de los trabajadores

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 151
Martes 15 de febrero de 1972

Editorial

EN el momento de cerrar esta edición recién se conocían los acuerdos adoptados por la unidad popular en El Arrayán. No alcanzamos a conocerlos exactamente y, por lo tanto, no podremos analizarlos en este número. Sin embargo, esas resoluciones fueron adelantadas, a grandes rasgos, en el discurso que el presidente Allende pronunció en Concepción.

Se trata, en primer lugar, de una caracterización de los partidos opositores. Enemigos y adversarios: entre los primeros, el Partido Nacional, y la Democracia Cristiana entre los segundos. No se descarta por lo tanto la posibilidad de acciones comunes con este último partido. Respecto del MIR: una confrontación ideológica frente a las masas, buscando también puntos de coincidencia, pero rechazando todo tipo de acciones que sobrepasen los límites pautados en el Programa de la UP. Junto con ello, como resultado del análisis que ha hecho la Unidad Popular de los primeros catorce meses de gobierno, se toman medidas que dicen relación con el manejo administrativo, impulsándose una campaña de desburocratización.

Preocupación fundamental ha merecido a la Unidad Popular la actitud de las capas medias respecto al gobierno. En gran medida los acuerdos de El Arrayán obedecen al deseo de ganarse a esos sectores de la población. Por cierto, sobre este tema se ha venido desarrollando una activa polémica entre sectores de la UP, concretamente el Partido Comunista, y de la izquierda revolucionaria. Estos últimos sostienen que la línea fundamental del actual proceso debe apoyarse en las masas obreras y campesinas, conquistando así el apoyo de capas inestables, como la "pequeña burguesía. De hecho esta crítica apunta a una relativa debilidad del trabajo revolucionario en el seno de la clase trabajadora.

La aplicación de una política destinada a ganarse a las capas medias, parece marcar el futuro próximo de la actividad del gobierno. Las opiniones al respecto necesariamente tendrán que aguardar la verificación de los pasos concretos que se adelanten en ese sentido. La incorporación al gobierno del Partido de Izquierda Radical (PIR), surgido de una escisión de derecha en el Partido Radical, se ha hecho en función de esa línea. Al PIR se le han encomendado dos carteras de enorme importancia, económica una y política la otra: Minería y Justicia. La posibilidad de un diálogo y de acuerdos sobre aspectos concretos con la DC, es otra resultante de esta línea. Simultáneamente el gobierno anuncia su propósito de facilitar en todo lo posible la incorporación de los trabajadores a las tareas de dirección en la producción.

En síntesis, el proceso chileno ha entrado a una etapa de redefinición, luego de los resultados electorales adversos. Se ha descartado, al parecer, una modificación plebiscitaria de algunas instituciones del Estado, como el Parlamento. Por el contrario, se buscan fórmulas para que la UP pueda afrontar con lista única las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. O sea, en este sentido, la línea es intentar el próximo año ganar una mayoría parlamentaria que permita modificar el carácter de las instituciones del Estado.

Creemos que los acuerdos de la UP, tal como ha expresado el propio compañero Allende, deben someterse a la discusión de las masas y confrontarse con el nivel de conciencia y de ánimo combativo de los trabajadores. Son ellos, en definitiva, los que tienen la palabra respecto al ritmo y orientación general del proceso.

PF


Debate

LAS CAPAS MEDIAS Y EL PODER DE LOS TRABAJADORES

A consecuencia del sismo electoral de Linares, O'Higgins y Colchagua, en los debates ideológicos de izquierda se ha puesto a la orden del día el tema de las capas medias, o para mejor decirlo, de cómo ganarse a las capas medias para una alternativa revolucionaria.

No obstante, salta a la vista que el concepto "capas medias" es por lo menos excesivamente amplio. De ahí que no sea muy fructífera la tendencia de utilizarlo como algo absolutamente establecido, un concepto tan diáfano que se vuelve premisa sin discusión, por eso, no es malo que, primero, tratemos de aproximarnos al significado del concepto.

I

En un primer lugar, dentro de este bloque social intermedio —más heterogéneo que homogéneo— debemos distinguir entre:

1.—Las capas medias empleadoras,

2—Las capas medias no empleadoras.

También podríamos hablar de:

1.—Las capas medias propietarias de medios de producción.

2.—Las capas medias no propietarias —y también expropiadas por el decurso capitalista— de medios de producción.

Era justamente en relación a los pequeños propietarios de medios de producción que Marx escribía en el Manifiesto:

"Los estamentos medios —el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino— todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son pues revolucionarios sino que conservadores. Más todavía, son reaccionarios ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarios, únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado".

De esta cita clásica podemos extraer dos conclusiones:

1.—Estos pequeños propietarios son esencialmente reaccionarios en su lucha contraía burguesía ascendente.

2—Estos pequeños propietarios ante su inminente caída en el campo del proletariado pueden convertirse en revolucionarios, pero, adoptando el punto de vista del proletariado.

Resulta evidente que la primera apreciación de Marx es rigurosamente atingente a un determinado período histórico: la lucha de la burguesía en su conjunto para imponer la vigencia en gran escala del modo de producción capitalista. No es de reiterar aquí que la perspectiva histórica de consolidación del capitalismo ya está absolutamente finiquitada a nivel mundial. Que en consecuencia no se trata, dado el grado de dominación internacional del sistema, seguir suponiendo, en el más puro estilo democrático-burgués, una contradicción importante entre capas desarrolladas de la burguesía contra vestigios correspondientes a modos de producción pretéritos.

Frente a la segunda apreciación, cabe una pregunta: ¿Contra quiénes pueden hoy día ser revolucionarios los pequeños propietarios?. La respuesta es, contra los monopolistas de la industria y el agro y en contra del Estado. Eso nos lleva a plantear que su lucha no es en contra del capital sino que en contra de determinados usufructuarios del mismo. No libran, en consecuencia, una lucha en contra del sistema. Entonces ¿pueden ser revolucionarios —o mejor dicho, jugar un rol revolucionario— en sus luchas contra los monopolios, en su ensueño febril de revivir el idilio de la libre competencia y en su pugna por ampliar la democracia burguesa? Por sí solas, evidentemente que no. Con el punto de vista del proletariado, afirma Marx. Juegan pues un papel revolucionario cuando actúan en un contexto revolucionario donde ellas no son los actores principales. Esto es, no siendo esencialmente revolucionarias, el grado de contradicción entre el pequeño capital acumulado y el gran capital, al igual que la pugna por obtener mejor participación en el aparato del Estado, les permite convertirse —coyunturalmente— en fuerzas auxiliares de una revolución obrero-campesina. De tal modo pues que el papel revolucionario de los pequeños propietarios está condicionado por la fuerza revolucionaria del bloque histórico obrero-campesino.

II

Pero no olvidemos que también hemos caracterizado a estos sectores como empleadores; esto es. como absorbedores de plusvalía, en pequeña escala. La mayoría de los pequeños y medianos propietarios de medios de producción, son también pequeños y medianos explotadores. De ahí que debamos responder la siguiente pregunta, en cierto modo, punto crucial del debate ideológico que la izquierda hoy libra en Chile:

¿No existe acaso contradicción entre el papel —necesario a nuestro entender— que los estamentos intermedios y bajos de la burguesía deben cumplir en la lucha contra el gran capital y el papel revolucionario del proletariado que justamente le trabaja a esos propietarios?

Desde luego existe y nadie podrá resolverla colocándose en la vitrina del observador imparcial, o de mero ejecutor gobiernista, administrativo o burocrático. La solución de esa contradicción, sólo puede abordarse a partir de un punto de vista de clase, de un compromiso de clase y de una responsabilidad de clase.

III

No es un misterio que el programa del actual gobierno al estatuir un sector mixto y otro privado de producción capitalista, y no plantearse como socialista, no contempla ninguna agresión a los sectores medios de la producción. Por el contrario, por efecto de la desconcentración económica, de la protección crediticia del Estado y del aumento en el poder adquisitivo por parte de la masa consumidora, estas capas iban a ver aumentado el ritmo de sus ganancias. Efectivamente, así ha sucedido. Sin embargo, el gobierno hubo de llevarse una desagradable sorpresa, pues pese a su intención de dar protección a estas capas, ellas volvíanse rotundamente antigobiernistas. Uno de los índices más usados, el electoral, así lo prueba. De igual manera el día en que el comercio paró, hasta los más minúsculos e insignificantes tenderos solidarizaron. ¿Cómo explicarse este fenómeno? A nuestro entender hay algunas razones.

El capitalista, grande o pequeño, siempre es capitalista. Por lo mismo, más que su ganancia inmediata, le interesa su ganancia potencial. Eso significa que justamente por actuar en busca de la acumulación, pretende ampliar su espacio de inversión o sea crecer en cuanto a capitalista. Las posibilidades de inversión no pueden estarles aseguradas por un gobierno que al fin y al cabo tiene a un presidente socialista, con comunistas y socialistas en el gabinete. En su imaginación asustadiza, estas capas piensan que el pan de hoy será el hambre de mañana. Y ese miedo acérrimo, que no es más que el miedo a perder su relación con el capital, las vuelve reaccionarias y caen en los brazos de los partidos de la burguesía.

Por otra parte, no debe olvidarse que esas capas, a la vez que productoras, son compradoras. Frente a un consumo tradicionalmente regulado por la burguesía, debieron entrar de pronto a competir con sectores populares que por primera vez tenían acceso relativo al mercado.

IV

A muchos compañeros de la UP les pareció que todo el problema se reducía a una deficiente labor de convencimiento. Se llegó al superficialismo, increíble en personas con años de circo, de culpar a los medios de comunicación de masas y a los periodistas de izquierda. Pero cualquiera piensa que los periodistas, encargados de difundir ideológicamente las conquistas populares, son periodistas orgánicos, es decir que actúan en relación a sus partidos u organizaciones políticas, que traducen al nivel periodístico una determinada estrategia política. Si ellos no han funcionado, no es un problema técnico, o de deficiencia profesional, sino que político. Un problema de la estrategia política.

Y es en base a esa estrategia política que se ha llegado a afirmar que para ganarse a esos sectores de la pequeña burguesía se hace necesario frenar la movilización de los trabajadores que están bajo su dominio. Aquí se produce la paradoja de que para ganarse a la burguesía es necesario neutralizar al proletariado, pero con esto último ya no hay quien pueda ganar a la burguesía, con lo que a fin de cuentas tenemos que es la burguesía la que ha ganado al proletariado a través de sus estratos intermedios y bajos. Y en tanto el gobierno quede al albur de una alianza sospechosa que incluye fracciones del proletariado con capas capitalistas, su apoyo será cada vez menor; no ya gobierno de clase sino gobierno entre dos clases, caminando hacia cualquier parte, menos hacia la revolución, siendo por lo mismo nidero de burócratas, segmento que, como es sabido, constituye un apéndice genérico de la misma burguesía.

V

Pero, ¿significa entonces que, para salvaguardar la unidad del proletariado, hay que resignarse a perder definitivamente a las capas medias? Por el contrario. Sólo el fortalecimiento del proletariado es condición y garantía de verdadera neutralización y captación de los sectores medios. Esto, que toma la forma de una paradoja, no tiene nada de eso. Expliquémoslo:

Imaginemos que en un pueblo, como hay tantos en Chile, el movimiento poblador, el movimiento campesino y el movimiento obrero, en la medida que en sus respectivos niveles cada uno cobra desarrollo, pueden llegar a elaborar políticas de conjunto. Políticas y programas del pueblo. ¿Cómo se van a negar las capas medias, propietarias o no, a adherir a programas que contemplen más escuelas, hospitales, farmacias, electrificación, alumbrado público, etc.? Las fuerzas del pueblo se han desarrollado gracias a la fuerza de los más pobres del pueblo. Ahora bien, a cualquiera que no esté cansado con esquemas reformistas, le parecería que desarrollar la política del pueblo partiendo de los sectores medios, es una perfecta imbecilidad. Pero hay momentos en que el reformismo hasta de la imbecilidad quiere hacer una vía al socialismo. Y aquello que puede ser válido para una aldea, pueblo o provincia, puede ser válido a nivel nacional. La captación de las capas medias se encuentra en estricta relación con el incremento del poder de los trabajadores.

La captación de los sectores medios hace referencia al incremento de poder político de los trabajadores. Sólo de esa manera, la lucha económico-reivindicativa y la lucha ideológica cobran real sentido.

Aquellos que obsesionados únicamente por ganarse a las capas medias elevan hacia ellas políticas no proletarias, políticas específicas de clase media, olvidan o no conocen el carácter universal del proletariado. Olvidan que ÚNICAMENTE sus reivindicaciones son las reivindicaciones de TODA la sociedad, olvidan lo más elemental del conocimiento dialéctico. Renuncian a la formación por la base del poder obrero campesino, renuncian, por lo mismo, a que el proletariado controle y genere poder político, renuncian a la dictadura del proletariado y eso quiere decir que renuncian al socialismo. Dejan el proceso librado al arbitrio de una burocracia enajenada de las masas, sin control obrero y, en consecuencia, permeable a todas las influencias de la burguesía.

¿Y cómo se consuma esa aventura? A través de la transacción política.

Pero será mejor que en otra ocasión hablemos de la DC y del papel que juega en el actual proceso.

JUAN TAMAYO


La "Maffía" Política

EL PDC "ORDEÑABA" AL BANCO DEL ESTADO

UNA orden de detención, dictada por el juez del Segundo Juzgado del Crimen de Santiago contra Alvaro García Alamos, ex presidente del Banco del Estado, y Miguel Calvo Aguirre, financista de empresas de construcción y transportes, echó otra vez al vuelo las campanas del escándalo. El Partido Demócrata Cristiano tituló "venganza política" al informar en su diario "La Prensa" la detención de ambos personajes. Entre los comprometidos en el nuevo escándalo que afecta a la DC aparece Patricio Silva Echenique, que fue el primer director de "La Prensa" y Subsecretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Frei. Silva Echenique no fue detenido porque previsoramente viajó a Estados Unidos.

Otros implicados seguían prófugos al momento del cierre de esta edición. Ellos son: Francisco Fluxá. Juan Cueto Sierra, Antonio Cordero Díaz y Manuel Villanueva López, que junto con Miguel Calvo Aguirre crearon una empresa fantasma, la Distribuidora y Financiera Oriente Ltda., para sacar fondos al Banco del Estado que se destinaban al PDC y a su candidatura presidencial. Los otros implicados formaban parte del comité ejecutivo del Banco del Estado junto con Alvaro García Alamos: Elías Brugere, Julio Serrano Lamas, Patricio Silva, Juan Mery y Juan Peigneguy Pinochet. Ellos entregaban los préstamos —que según el vespertino "La Segunda"— alcanzaron a 19 millones de escudos para la inexistente Financiera Oriente Ltda.

Radomiro Tomic, que fue candidato presidencial del PDC en 1970, entregó una declaración ante las detenciones de García Alamos y Calvo Aguirre, a los que calificó de "personas de conducta y honorabilidad intachables". Dijo Tomic: "Deseo puntualizar claramente que ese crédito benefició los trabajos de mi postulación y las actividades del Partido Demócrata Cristiano". Añadió que "el saldo de ese crédito se encontraba reducido a la suma de 4 millones 700 mil escudos".

La prensa derechista pretendió sugerir que existiría un compromiso de parte del gobierno en el sentido de no perseguir judicialmente los delitos cometidos por la DC en el Banco del Estado. Naturalmente, esa versión no la cree nadie. El gobierno ha anunciado que no permitirá negociados y escándalos. Aplicando esa orientación se denunció al Primer Juzgado del Crimen al gerente de Promoción y Ahorro del Banco del Estado, Eduardo Isla Núñez, militante del Partido Radical, que fue detenido junto con cuatro industriales y comerciantes. Se había coludido con ellos para obtener préstamos en forma ilegal.

La Democracia Cristiana convirtió al Banco del Estado en la "vaca lechera" de su propia tesorería, y en sombra protectora de un grupo de la burguesía que creció al alero del pasado gobierno. El primer escándalo de resonancia que mostró los manejos de la DC en el Banco del Estado, fue la fuga a España de Luis Pubill. Este hombre de negocios, íntimamente ligado al ex Presidente Frei, hizo víctima al Estado de un cuantioso fraude. Pudo salir del país y radicarse en España con nuevos negocios gracias a la vista gorda ordenada por su "compadre". Hace poco estalló otro escándalo de proporciones cuando se conoció la fuga del empresario de la construcción, Pablo Gumucio Vives. Aunque Frei negó sus vinculaciones con Gumucio, quedó en claro que ese financista operó con el Banco del Estado gracias al visto bueno presidencial, durante la pasada administración, y una parte substanciosa de sus ingresos fue a parar a las arcas del PDC. Solamente por deudas a una oficina del Banco (sucursal Huérfanos), los tribunales conocen una querella por Eº 2.582.748 contra Pablo Gumucio.

Miguel Calvo Aguirre, cuya empresa constructora está tomada por los trabajadores desde hace algún tiempo, fue uno de los grandes favoritos del pasado régimen, su nombre aparece en casi todas las operaciones que permitían a la DC "ordeñar" al Banco del Estado. Por ejemplo, en la Hacienda Rucamanqui (una propiedad del Banco de 15 mil hectáreas en Nuble), de cuyos fondos surgieron los "excedentes" que permitieron al PDC montar su aparato publicitario. Calvo Aguirre fue gratificado mediante contratos para la construcción de caminos interiores de la hacienda y viviendas para los trabajadores. Todo a precios superiores a los reales. Calvo Aguirre aceptaba letras que se descontaban e iban a parar al PDC: era la parte que cobraba la "maffia" política. Como gerente de Rucamanqui, actuaba Julio Serrano Lamas, que a la vez era director del Banco del Estado en representación de Frei. El "hoyo" que dejó en la hacienda alcanza a 40 millones de escudos, que en parte sirvieron para comprar la Sociedad Periodística del Sur (SOPESUR). Entre otros, esa empresa edita el diario "La Prensa" de Santiago. Como presidente de SOPESUR aparece el mismo Julio Serrano. En el directorio de este trust editor figura Héctor Fernández de Miguel que de Rucamanqui extraía jugosas comisiones por la comercialización de la producción de la Hacienda. Sentado en su casa, Fernández de Miguel recibía el 3% de comisión. Si hacía alguna gestión especial, su comisión subía al 6%. Fue otro de los favorecidos por el cuerno de la fortuna bajo el anterior gobierno. SOPESUR le adeuda al Banco del Estado una modesta suma: E̊ 1.347.000. Aún así, "La Prensa" se atreve a publicar que el actual gobierno "amenaza a la libertad de expresión".

Pero no sólo SOPESUR y su cadena de periódicos fueron adquiridos por la DC usando fondos del Banco del Estado. Hay también otras empresas publicitarias, como la Corporación de Radio y Prensa C.P.A. Sus deudas con el Banco del Estado alcanzaban a 1.768.000 escudos. En su directorio vuelven a aparecer los mismos nombres democristianos que hacían las operaciones por cuenta de su partido: Julio Serrano Lamas, Patricio Silva Echenique, Alicia García-Huidobro Severin (esposa de Patricio Silva), Miguel Calvo Aguirre, Rosa Lamas de Serrano, Camilo Aguirre Serrano, Juan Cueto Sierra, Francisco García Puig, Francisco Fluxá Guitart, Manuel Villanueva López, etc. Al mismo circuito de negocios DC pertenece la Sociedad Productora de Cine y Televisión Ltda. (PROCINE) que le debe al Banco del Estado E̊ 3.558.322,75. (Esta era la empresa que hacía las películas de Germán Becker). La Sociedad Periodística Chile Ltda. (en cuyo directorio aparece nuevamente Héctor Fernández de Miguel) que debe Eº 6.389.178. La sociedad periodística La Tarde S.A. (en disolución) con una deuda de Eº 732.459,16 (en su directorio también estaban Julio Serrano, Miguel Calvo Aguirre, Héctor Fernández de Miguel, Juan Cueto Sierra, etc.). La Sociedad Talleres Gráficos Corporación Ltda., Sociedad Periodística, que debe un millón de escudos, y en cuyo directorio están Patricio silva, julio Serrano, Claudio Orrego, etc. La Editorial del Pacífico S. A., antiguo negocio democristiano, que debía Eº 2.658.500, y donde el directorio lo forman casi los mismos ya conocidos: Patricio Silva, Julio Serrano, Juan de Dios Carmona, Jaime Castillo, etc. Hay que contar también la Sociedad Periodística Andes Ltda. C.P.A., la Corporación de Radio y Prensa Ltda. y la Maestranza Andes Ltda., que también forman en el mundo de los negocios publicitarios que el PDC levantó gracias a los fondos del Banco del Estado.

Además, el inagotable Banco del Estado entregó recursos a cuanto democristiano o amigo del anterior régimen lo pidió. Es así como hoy ese Banco tiene cuentas que no ha logrado cobrar, para lo cual ha debido recurrir a los tribunales en muchos casos. Había recientemente cuentas chicas y grandes, desde las estratosféricas de Pablo Gumucio, hasta las miserables de un ex fiscal de INDAP, Hamilton Hurtado Piffaut (Eº 4.500), o de un Jorge Ovalle Quiroz, el abogado que ha tratado de impedir que la Cía. Manufacturera de Papeles y Cartones S. A. pase al área social. El ex senador del PN, Juan Luis Mauras Novella, dejó un rastro de Eº 290.000 en Calama, y de otros Eº 174.200 por "préstamos agrícolas".

El ex diputado DC, Julio Montt Momberg, debía modestamente Eº 215.000. Carlos Montero Schmidt, dirigente del sector latifundista más agresivo, se hace el pesado con una deuda de Eº 643.939,19. En la sucursal Manquehue del Banco, Jorge Johnson Edwards se "olvidó" de pagar Eº 228.467,16. Pubill y Cía. todavía aparece con un saldo pendiente de Eº 80.000. El agresivo diputado Tolentino Pérez Soto, debía sólo Eº 70.000, Jaime Garcés Fernández debía apenas Eº 6.120.000. El diputado Jorge Santibáñez Ceardi, se quedó rezagado con Eº 26.629 y Balbina Vera Albornoz, con Eº 23.070,72. Edmundo Pérez Yoma dejó impaga una cuenta de Eº 3.406,25 en la sucursal Quinta Normal del Banco y lo mismo le ocurrió a Enrique Cuadra Gazmuri por miserables Eº 2.250. En cambio, Ignacio Hurtado Echeñique S.A. tiene "clavado" al Banco en Eº 1.899.345.08. Y Aerolíneas Flecha Austral Ltda., en Eº 99.700. Benito Pérez Zujovic, apenas con Eº 19.000 a la sucursal Antofagasta. Y, etc., etc.

Lo cierto es que adonde se vuelva la mirada en el Banco del Estado, aparecen los negociados democristianos. El que se les cobren Tas deudas —que es lo mínimo que se les puede pedir— origina reacciones desvergonzadas, como la del diario "La Prensa". Para el PDC es una "venganza política" que los tribunales hayan metido sus narices en este feo asunto. Según el criterio de los dirigentes democristianos, las "garantías constitucionales" comprenden, además, la impunidad para aquellos que robaron descaradamente durante la pasada administración. Hay que admitir que la historia política del país no registra precedentes de frescura igual. Por su parte, la reacción indignada de Tomic frente a la detención de García Alamos (que intentó fugarse cuando lo ubicó la policía) y de Calvo Aguirre, sólo es explicable en el contexto de la política tradicional chilena, o sea, cuando los negocios iban del brazo con la política.

REBECA GARCÍA


PUNTILLAZOS

EL PARTIDO DE BALTRA

EL Partido de Izquierda Radical (PIR) tiene dirigentes de lujo. Por algo ya está en el gobierno y nada menos que con las carteras de Minería y de Justicia en sus manos. Entre los dirigentes de la Izquierda Radical (¿por qué se llamará así cuando, obviamente, está a la derecha del Partido Radical?) figura el senador Alberto Baltra Cortés, que casi fue candidato presidencial de la Unidad popular. Hombre serio y estudioso, autor de numerosos libros y de la parte económica del Programa de la Unidad Popular, el profesor Baltra merece gran respeto. Pero su idoneidad académica, su conocimiento profundo de los países socialistas que ha visitado, su contribución a un Programa que plantea iniciar la construcción del socialismo (¿o fue una concesión retórica?), etc., no han conseguido educar ideológicamente a otros dirigentes del PIR.

Por ejemplo, el diputado Manuel Magalhaes Medling, presidente subrogante del PIR, que desde 1958 vino apoyando la candidatura presidencial de la izquierda, ha formulado declaraciones en "El Mercurio" que son el despiporre. Veamos lo más livianito: "...No nos vengan con cuentos de dividir al país en clases... Yo puedo decir que los obreros no son una clase con odios. Por el contrario, el proletariado no politizado, sobre todo, es ¡tan humano, tan fraternal! No tiene odios. Usted puede tener en su casa una habitación sin ocupar, pero seguramente lo pensará dos veces o dudará antes de acoger a otra persona, pero yo he visto muchas veces cómo un obrero que vive en un conventillo, acoge a otro que está sin casa, le da un rincón en su habitación, y el recién llegado así se queda y nadie le pide que se vaya por días y días que pasen. ¡Hasta con el perro lo reciben! La fraternidad es muy grande en la clase de más abajo. Y repito, no tienen odios".

Para decirlo con una frase muy en boga en la política: bueno es el cilantro pero no tanto.

Al diputado Magalhaes le hace falta un cursillo elemental del profesor Baltra.

Por más que el PIR quiera imponerle al gobierno un estilo socialdemócrata, es como mucho que trate de borrar las clases sociales. Es cierto que el cisma del partido Radical se produjo, precisamente, cuando su última Convención Nacional reconoció nuevamente (porque ya lo había hecho hace muchos años, pero después vinieron intervalos políticos que más vale olvidar), la lucha de clases. El PR se matriculó en esa Convención junto a la clase trabajadora y adoptó el marxismo como método científico de interpretación de la realidad. De inmediato un numeroso grupo de parlamentarios, encabezados por los senadores Luis Bossay y Alberto Baltra, abandonaron el PR. Formaron la Izquierda Radical que acusó al PR de haberse convertido en partido marxista y que, por lo tanto, ya no representaba los intereses de la clase media. De modo que, quiérase o no, el PIR se ubicó a la derecha del PR. "En el PIR —dice Magalhaes— está la gente que ha militado en la Izquierda durante muchos años. Entiéndase, izquierda, no marxismo". (Entre los militantes "piristas" figuran izquierdistas tan conocidos como Germán Picó Cañas y otros ex radicales que estuvieron con Jorge Alessandri en el período 1958-64). "Nosotros —añade Magalhaes— nos opondremos a todo lo que este fuera de la Constitución y la ley. En eso somos terminantes y no transamos" (¿y es que alguien en la UP le ha hecho una proposición deshonesta al PIR para violar la Constitución o las leyes?). "Trataremos por todos los medios que se eliminen los excesos que se han producido (sic), que terminen las tomas de predios, que se eliminen los excesos que se han producido (sic, ¡otra vez!), que terminen las tomas de predios, de departamentos, de fábricas y de minas. Y todas las que han sido tomadas en contravención a la ley deben ser devueltas a sus dueños".

Este es el pensamiento político del presidente subrogante del PIR (el titular, senador Bossay, salió a París a renegociar la deuda externa). Pero Bossay antes de viajar dejó firmado un documento —que por supuesto "El Mercurio" publicó in extenso, como todas las declaraciones del PIR—, en que su partido señalaba por qué ingresó al gabinete. Fue especialmente invitado, afirma, y está en el gobierno para vigilar que el proceso no se desmande, para que marche pegadito a las pretinas de la Constitución y "de las leyes. El PIR no aguantará "ultraizquierdistas" dentro ni fuera de la Unidad Popular. Y su aporte es muy valioso, porque es nada menos que el de las capas medias. En este sentido el PIR no le deja ni los faldones de una capa media a la Democracia Cristiana. "Las capas medias, somos nosotros", dice el PIR.

Con esta clase de argumentos, el lector se explicará por qué toda la prensa de derecha celebró editorialmente ese documento del PIR y también por qué la Juventud Radical Revolucionaria emitió una declaración señalando que el ingreso del PIR al gobierno era un retroceso político. Y por qué el diputado socialista Mario Palestro dijo más o menos lo mismo. Y por qué ... bueno, por qué muchas cosas.

FRANCOTIRADOR


Entrevista

EL CAUDILLISMO: UN VICIO PARLAMENTARIO

PUNTO FINAL entrevistó al senador y dirigente socialista Adonis Sepúlveda, sobre el actual Parlamento. El diálogo con el senador Sepúlveda fue el siguiente:

¿Considera usted que el actual Congreso es representativo de los sectores populares? ¿Estima que la estructura del parlamento está obsoleta para el período de cambios que está viviendo el país?

—"La composición del Parlamento actual no es representativa ni de los sectores populares ni de la actual correlación de fuerzas políticas del país. Este Congreso fue elegido durante el gobierno del señor Frei y corresponde a la situación política de aquella época. Después de esa elección se produjo el triunfo de septiembre de la Unidad Popular y su afianzamiento social en las elecciones generales de regidores de abril de 1971. En este evento se manifestó una mayoría absoluta. Es cierto que en Valparaíso, Linares y O'Higgins y Colchagua se bajó del 50%, pero éstas son zonas donde a izquierda no ha podido aún alcanzar una mayoría, pero si, por ejemplo, hubiésemos tenido una elección en Tarapacá y Antofagasta, o en Atacama y Coquimbo o en Concepción, habríamos tenido triunfos aplastantes.

Ahora en cuanto a la segunda parte de la pregunta, sobre el parlamento mismo, sobre su estructura y su vigencia para el actual período de cambios, se puede manifestar con franqueza que no corresponde en absoluto a las necesidades del presente.

Este es un típico Parlamento burgués que como instrumento de este sistema está conformado para servir a este orden. Tras el falso "juego democrático" se esconde siempre la defensa de intereses determinados de clase. Este Parlamento nunca ha dado nada al pueblo. Lo que se ha legislado en esta materia ha sido producto de las luchas de años de los trabajadores. Hay leyes que se han demorado más de 20 años en "salir", por ejemplo, la de las enfermedades profesionales. Por el contrario, frente a una gran presión social o efervescencia de los trabajadores hay leyes que se han tramitado en 48 horas. Pongamos un ejemplo más inmediato y concreto: ¿Por qué antes no se pudo nacionalizar el cobre y en este período, hasta los reaccionarios nacionales la aprobaron? ¿Es porque estos caballeros están realmente de acuerdo con esta medida? ¿O es que ellos no se pudieron sustraer a un estado anímico nacional, a una decisión de todo Chile de recuperar el cobre? Además si todo Chile estuvo de acuerdo en que era necesario nacionalizar el cobre, es también porque durante años la Izquierda batalló creando conciencia sobre este problema.

Es evidente que este Parlamento es un poder del Estado capitalista y como tal le sirve a su clase, la burguesía".

¿Cree una solución la Cámara Única o hay otra forma de hacer más democrático el sistema?

—"La Cámara única es un paso hacia una auténtica Asamblea Popular, realmente representativa y democrática, generada desde las bases sociales más simples hacia arriba, hasta llegar a sus niveles nacionales, que tenga poder efectivo de orden económico y social, una Asamblea de este orden debiera generar todos los poderes del Estado. Es claro que llegado a estas circunstancias, el Estado tendría otro carácter y tendría que llegar a ser también no un órgano de las clases dominantes, sino la expresión del pueblo en el ejercicio del poder.

Pero la Cámara Única no es la Asamblea del Pueblo y sin embargo debe abrir el camino para pasar al museo histórico este tipo de Parlamento que tenemos".

Se ha dicho que el actual Congreso Nacional es la punta de lanza del fascismo. ¿Está usted de acuerdo con esa aseveración?

—"No creo que el Parlamento, por su carácter o por su composición, sea propiamente la punta de lanza del fascismo en el país. Lo que sí es cierto es que se ha convertido, por su mayoría derechista, en un bastión de la oposición, cuyos sectores más retrógrados utilizan métodos fascistas para detener las acciones del gobierno popular y hacerlo retroceder. Más que ser la punta de lanza del fascismo, el Parlamento es el instrumento de defensa del orden capitalista. Ahora, que el fascismo use para su política este arcaico poder institucional es otra cosa".

Un obrero gana 30 escudos al día, un empleado poco más de mil escudos al mes, el Presidente de la República y sus ministros alrededor de 16 mil escudos, en tanto que los parlamentarios reúnen, con una serie de regalías, más o menos treinta mil escudos al mes. ¿Usted considera justo ese privilegio?

—"Yo no justifico la alta dieta parlamentaria de ninguna manera, aunque no os efectivo que llegue a Eº 30.000 mensuales; creo que son 21.000 mensuales, incluidas las regalías. Pero yo creo que el problema no está en la renta que perciba, que indudablemente es de privilegiados, sino en lo que pasa a ser en sí el parlamentario. Se convierte por sí solo en un pequeño poder, a quien se le abren todas las puertas. El ciudadano común y corriente o el funcionario, lo miran de abajo a arriba, con reverencia. Es una pequeña "oligarquía" por encima de la comunidad. Este status es fuente de corrupción, de caudillismo, de envanecimiento. Creo que la inmensa mayoría de los parlamentarios de los partidos populares escapa a la corrupción, pero no así al caudillismo, al engreimiento: por lo tanto se estancan en su formación política.

En todo caso debo manifestar con respecto a la dieta de ios parlamentarios populares, que en su gran mayoría la reciben sus partidos. El PC aplica esto hace muchos años y nosotros, los socialistas, hemos establecido en los Estatutos que la dieta es un bien del partido, y es el C.C. el que determina el monto que deben recibir los parlamentarios. En mi caso personal, que he vivido siempre modestamente, me permite entregar a los organismos partidarios de la zona que represento —Chiloé, Aysén y Magallanes—, sumas mensuales fijas para el trabajo partidario".

De acuerdo con el presupuesto que el parlamento se aprobó para sí mismo, cada parlamentario cuesta al país un millón ciento cincuenta mil escudos. ¿No estima usted como excesivo este valor o es que se trata de un trabajador superior al resto de todos los chilenos?

—"De acuerdo con lo expresado anteriormente, tanto por lo que debiera ser la estructura de un parlamento popular, como por lo negativo de la situación privilegiada que se le crea al parlamentario, lo que cuesta al país cada uno es un exceso. En un Parlamento que fuera la expresión viva y directa del pueblo, cada diputado debiera seguir percibiendo el salario o sueldo que tuviere al ser elegido, conservar su trabajo y volver a la "producción" en todo receso legislativo".

¿Qué solución propondría usted para que en cada elección resultara electo el candidato más idóneo y no el que tiene más dinero para contratar avisos de radio, diarios, revistas y televisión; en fin el que maneja toda una máquina electoral y es financiado por los grandes empresarios?

—"Dentro del sistema democrático-burgués siempre estará vigente la posibilidad que las clases dominantes usen su poder, expresado en mil formas de presión, de coerción, de temor, de cohecho, etc. Será siempre difícil evitar que el hombre representante de sectores poderosos no utilice su fuerza para ganar. Así lo han hecho siempre y lo seguirán haciendo. Sólo cambiando la naturaleza del parlamento puede eliminarse de raíz este mal inherente a la democracia formal... y ésta cambiará sólo en la medida que seamos capaces de instaurar un Estado obrero socialista, es decir los trabajadores en el ejercicio del poder, sin inhibiciones para expresarse, liberados del temor y la incultura, plenamente conscientes de sus derechos humanos".

¿Hay muchos políticos profesionales en el Congreso? ¿Cómo son y cómo actúan? Descríbalos, por favor.

—"No me gusta personificar, aunque hay muchos que se han comprado el título de parlamentario con gran derroche de millones de escudos, podría construirse una población obrera con lo que le ha costado la senaturía a más de algún senador, otros, en cambio, son producto de la ola política o de los juegos o transacciones politiqueras. Lo desagradable en todo caso es la actitud solemne y formal de sus posturas. Muchos hablan con voz engolada y catedrática, leyendo un sesudo discurso que le hizo un "staff" político. Así deja expresado "su pensamiento" en la historia y... en "El Mercurio".

¿Qué trascendencia tienen a su juicio las acciones de la derecha que ha acusado a Tohá, ha recortado el presupuesto y se une para propinar derrotas a la UP en las elecciones? ¿Qué papel histórico están cumpliendo estas alianzas?

—"La acusación a Tohá es la culminación de una ofensiva política de la oposición unida, tendiente a crear condiciones de inestabilidad que puedan conducir a derribar por la vía constitucional al Presidente. Es obvio que en esta acusación no hay fundamento jurídico alguno. Su objetivo es crear la imagen de que el gobierno atropella o abusa de las atribuciones que tiene. Su vieja treta de que defiende la libertad, la democracia, los derechos humanos, etc., se puso en juego para acusar a Tohá en un libelo que en el fondo acusa al gobierno popular. Lo que les duele es que cierto volumen de su poder lo estén perdiendo, que se cumple con el programa, que se profundiza la reforma agraria, el área social de la economía, se nacionalizan los bancos y se empieza a tomar el control de la distribución. Desesperados por estas realizaciones, sin que sus cantos de sirena o sus lágrimas de cocodrilo hayan afectado a las fuerzas armadas, han transformado el parlamento, a base de una mayoría espuria y vergonzante, en una trinchera reaccionaria, obstruccionista.

En el fondo, están defendiendo no una garantía más o una garantía menos de la Constitución, sino su sistema, su orden. Por eso hay un hilo umbilical que une a los nacionales, a la Democracia Radical y al freísmo dominante en la Democracia Cristiana. La actitud de los nacionales es lógica: defienden sin ambages su sistema. Pero Ia DC, que posa de "revolucionaria en libertad" se saca al fin definitivamente su careta. ES en esencia contrarrevolucionaria, aunque agite un programa reformista burgués. Pero se confirma en Chile el papel que ha jugado en el mundo, de salvadora del régimen capitalista. Por eso esta alianza va más allá de un oportunismo electoral, tiene trascendencia histórica; es la conjunción de fuerzas políticas que defienden los intereses de una clase, la supervivencia de un sistema, cualquiera que sea el barniz con que recubren sus actitudes.

Es cierto que en la DC hay sectores populares. No es el primer partido extraño a los trabajadores que se afianza en ellos para defender en esencia intereses contrarios a las masas. Desde luego siempre la oligarquía y la burguesía han buscado insertarse en las masas, pero la dirigencia freísta sabe a dónde va: son el obstáculo para la revolución socialista y quieren agrandar ese obstáculo para enfrentarse al gobierno cuando crean que pueden tener éxito".

ELIANA CEA


Planteamientos

LIBERACIÓN DE LA MUJER Y LUCHA DE CLASES

Este artículo es una síntesis de una charla dictada por invitación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, en octubre de 1371.

La mayor parte de las consideraciones aquí hechas, en verdad, pertenecen a un consenso de los que tratan de enfocar el problema desde una perspectiva de izquierda. Sin embargo, aun siendo así, muy pocos son los que se han preocupado hasta ahora en Chile de tratar de dar una más amplia divulgación, de estimular la discusión y de tratar de profundizar la problemática de la situación de la mujer en el proceso revolucionario.

Es por esto que, considerando la relevancia del tema en la situación actual que vive el país, hemos atendido al pedido de PUNTO FINAL, ocupando nuevamente sus páginas con el asunto "mujer", aunque no seamos especialistas en él.

1.— LA CONCEPCIÓN DE LA BURGUESÍA CHILENA EXPRESADA EN SU PRENSA.

EL sistema capitalista, tanto en los países desarrollados como en los dependientes, ha sido incapaz de promover una efectiva "liberación de la mujer". Y si bien este sistema ha liberado a la mujer del yugo feudal, la ha sometido a nuevas formas de dominación.

En el capitalismo se ha pretendido superar la milenaria familia patriarcal. Pero en la familia de la pareja, que la ha sustituido, la mujer también ha encontrado un puesto subalterno; se ha quedado relegada a las labores domésticas agotadoras y sin remuneración; se ha tratado de incorporarla al proceso productivo, pero esta incorporación ha sido complementaria y restringida y, por lo general, en condiciones más expoliativas. En todo caso, ha resultado en la doble explotación de su trabajo, por cuanto a las labores fuera del hogar se suman las domésticas. Finalmente, la reducción de la mujer a la categoría de objeto nunca ha sido tan utilizada por un sistema como en el capitalista, a pesar de todas las "conquistas" que se han logrado como son algunos derechos jurídicos.

Es por esto que los defensores del sistema burgués no tienen autoridad política, social ni moral para arrogarse el título de defensores de la mujer en cuanto categoría social.

Es también por esto que el tema "liberación de la mujer" se ha puesto tan de moda en los Estados Unidos, en Canadá y en varios países europeos, y va empezando —poco a poco— a ponerse a la orden del día en países como Chile.

La izquierda hasta ahora, por lo general, tímidamente preocupada por el problema, se da cuenta de su gravedad cada vez que queda en claro el conservadorismo de vastos sectores femeninos, lo que ha sido demostrado en la "marcha de las cacerolas" y una vez más reafirmado en los resultados de las últimas elecciones del 16 de enero.

Pero la derecha también se preocupa con el tema y en los últimos meses ha dedicado una destacada atención a él a través de su prensa.

Ejemplo muy expresivo de esto ha sido el suplemento del diario "El Mercurio" (30-6-71) que aparece con el gran titular: "Liberación de la Mujer". En este, se ha tratado de definir su posición, o sea, la posición de la burguesía chilena sobre el problema, que debido a su falta de perspectiva histórica no es siquiera capaz de desarrollar una concepción más progresista y más efectivamente reformista, que estuviera de acuerdo con los intereses de expansión del sistema.

En ese suplemento aparece un "editorialito" firmado por Ada Mongillo; sin ninguna duda las ideas corresponden no sólo a quien las escribe; fundamentalmente expresan el pensamiento del diario que es un genuino representante de una clase.

Parece grotesco a la primera lectura, pero sin duda importante como exposición de una concepción ideológica de un sistema explotador que, siendo incapaz de liberar a la mujer, se aferra a sus valores decadentes para encontrar en ellos la justificación de la mantención de una situación opresiva.

Es por esto que lo vamos a citar y lo vamos a tomar en cuenta, como una buena ilustración de lo que entiende la burguesía chilena por "liberación de la mujer".

En él se empieza planteando que "dentro de algunos años, cuando los historiadores hablen de nuestra época, concederán gran importancia a la conquista del espacio, pero no hay duda que también harán resaltar algo que es evidente en el mundo de hoy: la liberación de la mujer". (...)

La mujer "después de haber recuperado un retraso secular en poco tiempo (¿?) ha sabido superar al hombre en no pocos dominios".

Aquí se parte de algo que realmente es evidente: que nuestra época será la de la liberación de la mujer (y lo será tanto más rápido cuanto más lo sea la destrucción del capitalismo ...). Pero ¿se trata de estimular la competencia entre los dos sexos? Aquí se insinúa un cierto coqueteo con un planteamiento feminista típico, que está siendo felizmente superado por los movimientos más serios para la liberación de la mujer.

En el mismo "editorialito" se habla también de la ignorancia política de la mujer y de sus deberes patrióticos, se hace referencia a la pasividad y de repente se entra en un "otro tema de actualidad": el del presupuesto doméstico. Se plantea que esta es una "responsabilidad que en una gran mayoría de casos recae sobre la mujer. Esto le exige un mayor conocimiento y formación económica y financiera. Parece prácticamente imposible equilibrar un presupuesto si no se saben analizar las posibilidades y realizar cálculos exactos e importantes. Lo imprevisible, como lo imprevisto, ponen en litigio la gestión y obligan a improvisar. Y no es raro que sea la mujer la que se dedique a practicar gimnasia bancaria, con todos los riesgos que ella involucra".

Naturalmente estas consideraciones parecerían increíblemente cínicas si no se tuviese en cuenta que el diario en el cual esto se escribe es dirigido esencialmente a la pequeña burguesía y a la burguesía (aunque ésta no tiene que hacer "gimnasia bancaria" ...). Pero, siendo así... Seria burdo pretender que las mujeres obreras, campesinas, de las clases medias asalariadas, que componen la gran mayoría, fueran a adquirir mayores conocimientos económicos y financieros con el objetivo de ¡controlar su restricto presupuesto doméstico y sus cuentas bancarias inexistentes!

El problema del presupuesto doméstico de las clases explotadas no es del "imprevisible" y de lo "imprevisto" sino de su estrechez, producto del sistema de explotación de la plusvalía, que hace que éste sea insuficiente.

Aquí queda en claro la total incapacidad burguesa de presentar siquiera una concepción modernizante respecto a la situación de la mujer, desviando el asunto para una temática que no es la relevante. Aquí queda claro que por más que se empeñe el sistema capitalista, nada más tiene que ofrecer a esta categoría social superexplotada. A la vez de hablar de la doble explotación de la mujer cuando trabaja también fuera de la casa, se habla de la "doble misión" que la mujer "se ha impuesto" (otorgando de esta forma al sexo femenino la distinción de maso-quista...). Y se reconoce que esta "doble misión" "no deja de complicarla en muchos aspectos (¡SIC!) y tanto, que hay veces en que se pregunta si esta LIBERACIÓN (?) conseguida a fuerza de tantos sacrificios, valía la pena...".

Entonces se dice:

"Y es aquí donde debe entrar en escena la llamada "prensa femenina", que tiene la obligación de ayudar a las mujeres a adaptarse constantemente a la evolución del mundo moderno, ya que exige conocimientos de especialista que desbordan las enseñanzas maternales". (¡SIC!)

La preocupación del editorial va dejando de ser solamente con las cuentas bancarias, pero también se extiende a la preparación: "para emplear los aparatos cada vez más complejos, los productos de limpieza, los alimentos actuales, se necesita poseer una serie de conocimientos".

Se termina diciendo que: "la prensa femenina y familiar de mañana, al acoger en sus páginas todos los temas, abrirá realmente horizontes nuevos a las mujeres, y sobre todo a las dueñas de casa que salen muy poco del estrecho marco de su hogar".

Por esto se percibe claramente que la "liberación de la mujer" para la burguesía consiste en mantenerla como "dueña de casa" en el "estrecho marco de su hogar" y que la prensa femenina burguesa tratará de abrir "horizontes nuevos" acogiendo en sus páginas "todos los temas" que son de interés para mantener la situación de la mujer tal cual, tratando de "modernizarla" en sus quehaceres domésticos. ¿Cuáles son estos "temas"? Basta recorrer las hojas del mismo suplemento femenino de "El Mercurio":

1º página: "Horóscopos".
2ª página: "La moda para el próximo invierno".
3ª página: "Prendas íntimas modernas y refinadas".
4ª página: "Para conservar un abrigo de pieles"; "Novedades de la moda", etc.
5ª página: "Perfume y maquillaje a través del tiempo".
6ª página: "Ritual de belleza".
7ª página: "Cómo imaginan los niños el confort"; "Lesiones cerebrales y aprendizaje".
8ª página: "El nuevo y moderno ajuar del recién nacido".
9ª página: "Los cuatro grupos de alimentos"; "Pollo al limón".
10ª página: "Qué hacer con los restos de papel mural"; "Decoración"; "Las plantas".
11ª página: "El indispensable y agradable baño diario".

Estos son los asuntos tratados en un suplemento que viene bajo el título ¡"Liberación de la mujer"! ... ¡Estos son los temas que la burguesía considera que deben interesar a la mujer! ¡Estos son los temas de la prensa femenina! Y estos son los temas más relevantes no sólo de la "prensa femenina" de "El Mercurio", sino también los temas de todas las revistas femeninas que existen en Chile. (Y por lo general este tipo de prensa femenina es predominante en todos los países capitalistas). Estos son los temas que tratan las revistas como "Paula", "Vanidades", etc., además de que hay otros muy comunes como por ejemplo la vida de los actores de cine, que buscan impregnar el mundo femenino de las pautas de conducta de los que "vencieron en la vida", de los "famosos", lo que no tiene nada que ver con la realidad cotidiana de una "mujer común", como es la gran mayoría.

Además hay otros temas, como son los consultorios sentimentales, o las secciones seudoinstructivas sobre las relaciones entre los dos sexos, que buscan dar normas de conducta para la mujer con el objeto de hacer más soportable su condición de objeto. En general se basan en el "sentido común", en el sentido pragmático del adaptarse a las circunstancias en que uno vive, sin jamás cuestionarlas. Hay siempre un tono bastante cínico en los "consejos" de la prensa femenina.

Su característica fundamental es que ella se destina a la problemática de la mujer burguesa o pequeñoburguesa. A la problemática de la "última moda", de las recetas culinarias, de los papeles murales, o de los pequeños dramas rutinarios y mediocres de los que tienen tiempo para vivirlos. Pero aun siendo así, esto no quiere decir que esta "prensa femenina" no llegue a las mujeres de la clase obrera. Llega y cumple la función de alienarlas de su verdadero mundo que es el mundo de su clase. Cumple la función de imponer a ellas los valores de las clases dominantes, de hacer que ellas aspiren como ideal de vida al ideal burgués. Pero sus efectos son necesariamente distintos. ¿De qué le sirve saber "cómo cuidar un abrigo de pieles", si nunca lo ha tenido? ¿De qué le sirve saber cómo podría maquillarse, si no tiene plata para cosméticos? ¿De qué le sirve la "preparación para emplear los aparatos cada vez más complejos" si al hogar obrero y campesino estos aparatos no han llegado?

En la mujer obrera esta prensa femenina debe provocar frustración, indignación y hacer germinar la semilla de la rebeldía.

En las jóvenes hijas de los obreros, esta prensa es un estímulo a la prostitución, al tratar de buscar la ilusión de conseguir por este medio tener acceso a los productos que la "sociedad de consumo" ofrece. Es obvio que por ese medio nunca lo consiguen, pero una vez que se empeñan en esto es prácticamente imposible retroceder.

La "prensa femenina" es un arma muy eficiente de la dominación burguesa. A través de ella se contribuye efectivamente a mantener a la mujer de hecho como un ser inferior; se logra restringirla al pequeño mundo de las banalidades, y de esta forma ayuda a mantenerla como un objeto pasivo y a la vez como un agente activo de la dominación burguesa.

Es triste observar que esta prensa es admirada también por los sectores femeninos que tienen un mayor acceso a la cultura, como por ejemplo el caso de universitarias, que por lo general, todo así lo indica, ni siquiera llegan a tener una actitud critica-frente a ella. No nos atreveríamos a decir lo mismo de la gran mayoría de las militantes políticas, pero no tenemos muchos elementos para ser muy optimistas, sobre todo frente a la inexistencia de otro tipo de prensa femenina.

2— LA CONCEPCIÓN PROLETARIA Y LAS TAREAS DEL MOMENTO.

De acuerdo a la concepción marxista, la única solución para terminar definitivamente con la explotación de la mujer es la industrialización de la economía doméstica. Esto es imposible bajo el capitalismo y sólo puede ser logrado completamente en una sociedad comunista. Porque la resolución de tal problema supone una economía altamente planificada, supone una nueva orientación en el proceso de producción y de distribución (como por ejemplo la producción prioritaria no de artículos individuales para cada hogar —aunque naturalmente esto se verificará en varias líneas— sino en especial para atender un conjunto mucho más amplio de necesidades públicas, tales como las lavanderías, los casinos, etc.). Supone además una revolución urbanística y arquitectónica en donde, por ejemplo, sea valorizado en los conjuntos habitacionales mucho más el espacio para el esparcimiento y para las actividades culturales, que para las actividades de servicios domésticos que pasan a ser atendidos socialmente y sólo secundariamente en el ambiente familiar.

Es necesario, por tanto, tener en claro en toda su extensión y complejidad el problema, para que se puedan trazar metas a corto, mediano y largo plazo, en el sentido de liberar a la mujer.

En Chile no se ha alcanzado aún el socialismo y el comunismo es, sin duda, un ideal distante. Se trata pues de poner en el orden del día lo que es posible lograr a corto y mediano plazo sin perder de vista las metas mas avanzadas.

A corto plazo se deberían plantear las siguientes metas:

1º La abolición inmediata de todas las leyes que son opresivas para la mujer.

Por lo general las leyes que dicen relación con la mujer tienen dos características: o son directamente opresivas, en el sentido que le reservan una situación subyugada y de objeto, o son leyes que las protegen, partiendo del supuesto que es un ser débil, inferior, indefenso, en suma, de nuevo un objeto.

Se trata, pues, de exigir la plena igualdad jurídica y de lograr la legalización plena de una serie de derechos, como por ejemplo, entre otros, el del aborto, divorcio (que incluso interesa también al hombre), etc. Tales derechos, por lo demás, ya han sido logrados en muchos países capitalistas.

Es necesario tener en claro que la resolución legal de estos problemas es siempre parcial, limitada, formal. Sin embargo, es indudable que significa un gran paso adelante y que ha sido alcanzado al costo de muchas luchas.

Como lo planteaba Lenin después de la victoria de la Revolución Rusa, en 1919, "ningún partido democrático del mundo, en ninguna de las repúblicas burguesas más avanzadas, ha hecho, en este aspecto, en decenas de años ni la centésima parte de lo que hemos hecho nosotros en el primer año de nuestro poder. No hemos dejado piedra sobre piedra en el sentido literal de la palabra, de las vergonzosas leyes que establecían la inferioridad jurídica de la mujer, que ponían obstáculos al divorcio y exigían para él requisitos odiosos, que proclamaban la ilegitimidad de los hijos naturales y la investigación de la paternidad, etc. En todos los países civilizados subsisten numerosos vestigios de estas leyes, para vergüenza de la burguesía y del capitalismo. Tenemos mil veces razón para sentirnos orgullosos de lo que hemos realizado en este sentido". ("Una Gran Iniciativa" — Obras Escogidas. T. II, pp. 229 a 254 — Ed. Progreso, Moscú, 1960).

Esto es tarea de la Unidad Popular, que si bien ya ha empezado a enfrentar la transformación jurídica en lo que dice relación con la mujer, lo ha hecho hasta ahora en forma muy tímida y lenta. Si tratare, pues, de impulsar su revolución con mucho más rapidez y atrevimiento, los partidos de "centro" y de derecha, que se arrogan el derecho de ser los defensores de la mujer y que encuentran en el sector femenino gran parte de su respaldo, tendrían que ir a la cola de la izquierda, o desenmascararse ...

2º Que se empiece a implementar de forma efectiva una serie de medidas, tales como la creación de una amplia red de servicios públicos, las guarderías infantiles, escuelas con seminternados, lavanderías, restaurantes colectivos, etc.

Estos son los pasos iniciales para que la responsabilidad en el servicio doméstico y con el cuidado de los niños vaya pasando a ser sobre todo una responsabilidad social y sólo secundariamente de la familia y de la mujer. Esto es muy importante porque:

a.— disminuye la carga de trabajo doméstico;
b.— crea las condiciones para la eliminación de la situación de servidumbre de las empleadas domésticas;
c.— es un alivio en el presupuesto doméstico;
d.— ofrece al niño una educación más amplia, más completa y socializada.

Las escuelas con seminternado, por ejemplo, además de ofrecer al niño alimentación más adecuada (almuerzo, cena), baño diario, sistema de transporte, libera mano de obra femenina para el trabajo productivo sin que la mujer tenga que someterse a estas tareas que serían cumplidas por el servicio social. El ideal incluso sería que los niños pudieran dormir en las escuelas (internados) cuando los padres tuvieran que salir en la noche para reuniones o actividades culturales, etc. Ningún mal hace a los niños el tener que quedarse en la escuela algunas veces, bajo el cuidado de personas especializadas. Mucho mejor que tener que someterse a las frustraciones de las madres que son eternas prisioneras del hogar o al cuidado de las empleadas domésticas que por ser tan explotadas y además en la mayoría de los casos por no tener ninguna formación especial en el cuidado de los niños, en muchos casos no los pueden cuidar bien.

Es obvio que la reacción derechista frente a los planteamientos anteriores gritará: "¡Quieren destruir la familia!".

Pero, ¿a qué familia se refieren los burgueses cuando tan vehementemente tratan de defenderla?

¡Por supuesto que no es la familia proletaria! Se refieren a la familia burguesa, pues ésta sí tiene problemas, pero de otro tipo ...

Hay que distinguir a cuál familia se refieren, porque existen diversos tipos de familia: la burguesa, la pequeñoburguesa, la proletaria. No son todas del mismo tipo. Son familias que corresponden a las clases respectivas.

Claro es que la imagen pública, la imagen que se conoce de la familia, sus valores fundamentales, son los de la familia burguesa. "Los valores dominantes son los valores de la clase dominante". La burguesía trata de imponer su imagen al conjunto de la sociedad para que las clases dominadas, en particular la clase obrera, al mirarse a sí misma no encuentre sino la faz del opresor y de esta forma se pueda identificar con él.

Sin la pretensión de hacer un análisis detenido de las características fundamentales que distinguen las varias clases de familias, imaginémonos por un momento tres tipos básicos de familias, tratando de destacar en ellas el papel de la mujer.

La familia burguesa es la que se reúne alrededor de la mesa para comer, feliz, tranquila, descansada, con las empleadas sirviéndoles. Puede pagar cuantos empleados necesita (cocinera, niñera, aseador, jardinero, chofer, etc.). Los hijos fuertes, bien nutridos, limpios, educados en los mejores colegios, etc., no necesitan ninguna atención pública especial.

La mujer burguesa, si bien es cierto que en cuanto categoría social no puede escapar a la categoría de objeto y a una posición inferior, no conoce el fenómeno de la explotación de su trabajo. Al revés, ella es servida en todo lo que necesita. Si quiere trabaja, o por vocación, o por entretenimiento. Un porcentaje muy pequeño trabaja. Vive para cultivar las trivialidad -s de la vida, para lucir el último modelo, para "adornar" la casa.

La familia pequeñoburguesa pretende vivir dentro de los padrones burgueses. Pero no puede. La mujer vive en el drama de tener que mantener la apariencia de la casa al estilo burgués, pero, como por lo general cuando puede tener empleada es sólo una, tiene que, por un lado, explotar a ésta intensivamente (el pequeñoburgués generalmente es peor patrón que el burgués) y por otro lado, tiene que trabajar mucho en el hogar. Cuando trabaja afuera, su ritmo de trabajo es, pues, intenso. La familia pequeñoburguesa tiene que ahorrar desmesuradamente para llegar a tener su "casita", su "cochecito", su televisor, su refrigerador, aparatos todos que caracterizan la "vida moderna". Tiene que vestirse bien, veranear, mantener los hijos en buenas escuelas, etc. El poco tiempo que le sobra lo emplea en ponerse bonita, con los peluqueros, las tiendas y modistas. Viven en función de su pequeño mundo cerrado, mediocre, estéril.

Como los ideales de su clase son los de ascensión social, el pequeñoburgués aspira transformarse en burgués. Por lo general, en la mujer la aspiración de afirmación y realización social se cumple a través del marido. Ella se realiza a través de él cuando, por ejemplo, éste logra un ascenso o mayor prestigio profesional, etc.

Como las aspiraciones están vueltas hacia arriba, o sea, hasta llegar a ser parte de la clase dominante, esto hace que la pequeña burguesía sea temerosa a perder lo que ha logrado y lo que cree que puede lograr. Y mientras teme proletarizarse —lo que objetivamente tiende a pasar— se torna cada vez más conservadora y apegada al status.

En la mujer pequeñoburguesa estas características se muestran en forma nítida: su posición de dependencia económica del esposo, su incapacidad profesional, la hace temerosa a los cambios de la estructura social y la torna vulnerable a su utilización por los movimientos derechistas.

Esto explica el despliegue de mujeres pequeñoburgueses que se dirigieron hacia la triste "marcha de las cacerolas" en Santiago.

La familia proletaria tiene una problemática radicalmente distinta. El obrero llega agotado a la casa, la mujer que estuvo todo el día trabajando (en la casa o fuera de ella) sigue trabajando hasta completar la labor doméstica, que sólo termina en lo avanzado de la noche. Los hijos, mal alimentados, mal educados, mal vestidos, muy jóvenes tienen que empezar a trabajar, a ejercer alguna profesión, sin que hayan tenido condiciones de optar por ella. Las niñas van aprendiendo desde temprano los quehaceres domésticos, para cumplir el destino de dueñas de casa. Pero en la gran parte de los casos, ni siquiera llegan a ser dueñas de casa. Sus opciones son muy cortas: obreras, empleadas domésticas o prostitutas. En los dos últimos casos ni siquiera pueden tener el derecho a procrear. Si son empleadas domésticas, el tener un hijo es un drama. Son rechazadas por las matronas o entonces son más explotadas aún, pues se les pagan sueldos más bajos. Los abortos se transforman en una rutina en sus vidas.

La existencia de empleadas domésticas y de la prostitución son dos tipos de problemas que merecerían una atención por parte del Gobierno Popular.

En cuanto a las primeras, la meta por lo menos a mediano plazo debería ser tratar de eliminar esta ocupación típicamente servil. Pero la condición para que eso termine es primero la creación de condiciones para que este contingente laboral pueda ser incorporado en las esferas de la vida productiva; y segundo la creación de condiciones para que este tipo de trabajo se torne innecesario (lo que ha sido planteado antes).

Sin embargo, mientras exista se puede de inmediato reglamentar de la forma más completa posible este tipo de trabajo, a fin de garantizar que su jornada de trabajo, su sueldo, etc., sean efectivamente cumplidos de forma a aliviar una situación increíblemente explotadora.

En cuanto a las prostitutas, es cierto que su eliminación exige una transformación de la estructura económico-social. O sea, la eliminación de la necesidad económica que hace que exista la oferta de prostitutas, y una transformación de los valores culturales, que haga que termine con su demanda.

Sin embargo, de inmediato se debe por lo menos buscar hacer efectiva una reglamentación que proteja este tipo de mujer mientras él exista.

Pero es necesario tener presente que la mantención de esta "profesión" en las condiciones de un Gobierno Popular, cuya meta es lograr el socialismo, es algo inadmisible. En Cuba, por ejemplo, este problema fue solucionado en pocos meses, antes incluso que se hubiera abierto la etapa propiamente socialista de la Revolución. La tarea de incorporación de estas mujeres a la vida productiva debe ser planteada en Chile desde ahora.

Las conclusiones que se pueden sacar de todas estas consideraciones que hemos venido desarrollando son las siguientes:

Si bien la mujer, en general, vive en una situación inferior, sus problemas están directamente relacionados con la situación de la clase a la cual pertenece. La mujer burguesa, si bien está también en una condición de objeto, mientras hace parte de la categoría mujer, en lo esencial no tiene los problemas que tiene la mujer proletaria, pues ésta sí vive plenamente el fenómeno de la doble explotación de su trabajo. Sin embargo, existen varios puntos en común entre lo que se puede considerar como reivindicaciones de la mujer proletaria (y obviamente de la campesina) y la mujer pequeñoburguesa. Aun siendo los problemas mucho más agudos para las proletarias, no se debe perder de vista la importancia que tiene en Chile la pequeña burguesía. Esta clase debe ser incluida en el movimiento revolucionario cuando éste levante reivindicaciones de la mujer. Pero, si bien el trabajo revolucionario de concientizar y organizar a las mujeres debe ser hecho fundamentalmente entre las proletarias, éste debe ser llevado a cabo en unidad con la pequeña burguesía.

3. LA FORMA QUE DEBE ASUMIR LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER

La lucha por la liberación de la mujer no tiene nada que ver con el feminismo. No se trata de ninguna manera de una lucha del sexo femenino en contra del masculino. Tal concepción es absurda y grotesca.

La lucha por la liberación de la mujer es una lucha política y revolucionaria, que por ser una lucha en contra del sistema capitalista, que mantiene y necesita de la opresión de la mujer, está inserta en el contexto de la lucha de clases y tiene que ser dirigida por la clase obrera, a través de sus partidos y organizaciones de vanguardia.

En este sentido, no se trata tampoco de una lucha de mujeres para su liberación, sino que de una lucha de todos los explotados para liberar también a las mujeres. Esta es la forma correcta que debe asumir esta lucha y, por tanto, ella tiene que ser trabada por todos los revolucionarios, hombres y mujeres, aunque inicialmente cabe a éstas impulsarla con mayor dinamismo.

Se debe, pues, comprometer de forma activa en esta lucha a todos los partidos y organizaciones de la izquierda chilena. Es importante no perder de vista que en Chile los partidos juegan un papel fundamental en la conducción de la lucha de clases y que una lucha de tal envergadura, tiene necesariamente que pasar por la conducción y movilización por parte de los partidos revolucionarios, los que hasta ahora no se han empeñado a fondo en esto.

Dada su profundidad y complejidad, es indispensable buscar la convergencia de esfuerzos, no sólo al nivel del frente entre los partidos sino, sobre todo, del frente entre clases: sectores de la pequeña burguesía y proletariado.

Por último es necesario una vez más insistir que sólo bajo la conducción de la clase obrera esta lucha puede realmente lograr sus objetivos más amplios. Esta clase tiene que comprometerse en liderar esta lucha.

Si se hace una gran movilización en torno a la discusión de los problemas de la mujer y su organización, para empezar a resolverlos, inevitablemente sólo la burguesía tendrá que perder con esto. Los revolucionarios no se pueden olvidar de esta realidad: las mujeres obreras y trabajadoras tienen un doble motivo para ser revolucionarias, pues además de la explotación de clases están sometidas a la explotación en cuanto mujeres. "La teoría cuando penetra en las masas se torna fuerza material". Hay que divulgar la concepción marxista sobre la mujer. Hay que romper definitivamente los prejuicios que existen aún entre amplios sectores de la militancia política de izquierda sobre el tema, hay que mostrarles que el mantenimiento de una actitud machista y que lleva a ridiculizar y a rechazar el enfrentamiento de los problemas de las mujeres, es objetivamente una actitud de defensa de los valores burgueses y contrarrevolucionarios.

VANIA BAMBIRRA


EN POS DE LAS CAPAS MEDIAS

LAS "capas medias" se han convertido en las regalonas de la izquierda chilena, después del resultado adverso de las elecciones complementarias del 16 de enero. Una minuciosa polémica —principalmente a través de las páginas de El Siglo y Ultima Hora—, ha fijado los contornos de una discusión de mil aristas. Los columnistas de "El Siglo", órgano oficial del Partido Comunista, han traído a la polémica numerosos argumentos, todos ellos destinados a probar que una política de alianzas para este período no excluye el diálogo con el Partido Demócrata Cristiano. Esto no compromete, según ellos, la marcha de un proceso que se ha propuesto iniciar la construcción del socialismo en Chile.

Naturalmente esa tesis exige echar a la basura lo que sustentaba el informe de Luis Corvalán al XIII Congreso del PC, en octubre de 1965. Entonces —bajo el gobierno democristiano— se sostenía que "el objetivo que persigue la Democracia Cristiana es salvar el capitalismo en Chile e impedir la revolución popular y el socialismo". Ese informe también destacaba los "vínculos con el imperialismo y la derecha" del gobierno democristiano. Ahora, sin embargo, el diputado José Cademártori sostiene que el PDC representa los intereses de la pequeña y mediana burguesía no monopolista, mientras la línea del imperialismo y de la oligarquía está representada por el Partido Nacional y otros grupos de extrema derecha.

Si bien es cierto que los tiempos han cambiado, no es para tanto. El papel de la DC como salvavidas del capitalismo quedó demostrado sin apelación en sus seis años de gobierno. Su carácter proimperialista —como decía Corvalán en 1965— quedó "marcado a fuego con los convenios del cobre" y otras medidas que significaron la entrada a saco del imperialismo en la economía chilena. Frente al gobierno de la Unidad Popular la conducta de la Democracia Cristiana no ha hecho. sino confirmar la apreciación que hacía el PC en 1965. Su apoyo a Allende en el Congreso Pleno estuvo condicionado a la aceptación de un "estatuto de garantías democráticas". Asumió así la DC el papel de un gendarme de la "democracia", que le ha permitido mantener en vilo el proceso durante sus primeros catorce meses. Los planteamientos reformistas avanzados de Tomic en la campaña presidencial de 1970, fueron abandonados por completo. La DC volvió a entablar relaciones formales con la derecha y, apoyados mutuamente, obtuvieron sendas victorias electorales en Valparaíso, primero, y en O'Higgins, Colchagua y Linares, más tarde. Finalmente, para demostrar su poder institucional, la DC hizo aprobar una reforma de la Constitución que mete en un zapato chino el crecimiento del área social de la economía, y, mediante una acusación, hizo destituir al Ministro del Interior, José Tohá. Caracterizarla, pues, como agente político de la pequeña y mediana burguesía no monopolista, es una exageración.

Aunque la DC ha definido esta posición antizquierdista y proimperialista con toda claridad —y por ende un acuerdo con ella sólo puede implicar aceptarle nuevas imposiciones que comprometan el proceso—, los compañeros de "El Siglo" se empeñan en abrir el diálogo con ese partido. Esta posición seguramente se origina en un doble error: el carácter del proceso chileno y la creencia de que la DC representa a la pequeña y mediana burguesía no monopolista, cuando, en realidad, aunque controla ideológicamente sectores populares, representa específicamente los intereses políticos del imperialismo y de la burguesía. Esto último parece bastante claro para la mayoría de los militantes de izquierda, menos para los columnistas de "El Siglo". Del primer error es de donde arranca la equivocada política de alianzas del proletariado que propugnan los compañeros de "El Siglo". Sumado al olvido de la justa caracterización que hacían en 1965 de la DC, les lleva a confundir al partido de Frei con los intereses de clases o capas sociales que pueden ser aliadas de la clase obrera en un proceso revolucionario.

El problema de una justa política de alianzas ha inquietado siempre a los revolucionarios, comenzando por los fundadores de la ideología que sirve a la clase obrera de instrumento de lucha por el poder.

Hay numerosos textos de Marx y Engels dedicados a este aspecto. Por ejemplo, en marzo de 1850, ambos redactaron el Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas, que, como observa el Instituto del Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PC de la URSS "formula la tesis de la revolución permanente, que Lenin enriqueció en la época del imperialismo, convirtiéndola en la teoría del desarrollo y la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista". [1]

En ese trabajo, Marx y Engels analizan una coyuntura precisa, cuál es la lucha revolucionaria en 1848 y 1849 en Alemania. Pero hacen algunas consideraciones de valor vigente sobre la pequeña burguesía democrática. "Muy lejos de desear la transformación revolucionaria de toda la sociedad en beneficio de los proletarios revolucionarios, la pequeña burguesía democrática —escriben Marx y Engels— tiende a un cambio del orden social que pueda hacer su vida en la sociedad actual lo más llevadera y confortable". Luego de describir las reivindicaciones por las que lucha la pequeña burguesía democrática, Marx y Engels señalan que ellas "no pueden satisfacer en modo alguno al partido del proletariado.... Nuestros intereses y nuestras tareas consisten en hacer la revolución permanente hasta que sea descartada la dominación de las clases más o menos poseedoras, hasta que el proletariado conquiste el poder del Estado, hasta que la asociación de los proletarios se desarrolle, y no sólo en un país, sino en todos los países predominantes del mundo, en proporciones tales que cese la competencia entre los proletarios de estos países, y hasta que por lo menos las fuerzas productivas decisivas estén concentradas en manos del proletariado. Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva".

En éste como en otros textos, Marx y Engels insisten en salvaguardar la independencia del partido del proletariado, sin perjuicio de sus alianzas tácticas. "Los obreros —dicen— deberán llevar al extremo las propuestas de los demócratas, que, como es natural, no actuarán como revolucionarios, sino como simples reformistas.... Así pues, las reivindicaciones de los obreros deben regirse en todas partes por las concesiones y medidas de los demócratas". Y subrayan que el "grito de guerra" de los proletarios ha de ser "la revolución permanente". [2]

Por supuesto, Lenin desarrollaría ampliamente el tema de las alianzas del proletariado, destacando siempre que el secreto del éxito en la lucha revolucionaria consiste en que la clase obrera retenga en todo instante la dirección del proceso. Lenin preconizó atraerse a las masas campesinas para llevar a término la revolución democrática, aplastando por la fuerza al feudalismo autocrático que dominaba Rusia, para pasar luego a la revolución socialista, rompiendo el poder de la burguesía. En ambas etapas Lenin señalaba que el proletariado debía paralizar la inestabilidad de la burguesía, en la primera fase, y de los campesinos y de la pequeña burguesía en la segunda.

De este planteamiento leninista, los compañeros del diario "El Siglo" deducen que el proceso chileno encara la etapa de una revolución antimperialista y antioligárquica. Para afirmar esta tesis, se sostiene la existencia de un feudalismo —por ejemplo en el campo— donde en verdad hay relaciones capitalistas de producción y, por lo tanto, una burguesía agraria. Chile estaría, pues, en las condiciones de Rusia en 1905 y no en las de octubre de 1917, cuando Lenin se planteó la revolución socialista. En concreto, los compañeros comunistas acusan a la "ultraizquierda" de pensar que en Chile hay una revolución socialista y de formular planteamientos condicionados a esa presunta realidad. Pero no es así, sin perjuicio de la existencia de algún desatinado que pudiera estar confundiendo esta situación con el octubre ruso.

Lo que ocurre es que tampoco Chile vive las condiciones de una revolución democrático-burguesa. Los objetivos de una revolución de esa naturaleza no tendrían suficiente asidero en Chile, salvo completar la tarea inconclusa de la reforma agraria. El PC ha definido más exactamente la revolución chilena como "antimperialista, antimonopolista y agraria con vistas al socialismo" [3] . Explicando esta tesis, se ha dicho: "La revolución antimperialista y antioligárquica que propician con toda decisión los comunistas chilenos y los demás partidos de la UP, significa, en consecuencia, un profundo paso revolucionario en la perspectiva del socialismo. La experiencia internacional muestra que el proletariado, utilizando todas las posibilidades que brinda el gobierno del pueblo, puede acelerar al máximo el período de transición hacia la revolución socialista. Es más. Hoy por hoy cualquier revolución en América latina que no derive en revolución socialista se frustra como revolución". [4]

En la aplicación práctica de esta tesis, los compañeros comunistas se plantean la formación de un "frente único" para la revolución antimperialista y antioligárquica, formado por la clase obrera, los campesinos, los estudiantes, las capas medias y algunos sectores de la burguesía nacional, que son las fuerzas motrices de la revolución, según las identifican esos compañeros. Las contradicciones entre esas fuerzas, sostiene el PC, son secundarias frente al "interés común en la lucha contra el imperialismo norteamericano y las oligarquías". [5]

Es justamente en este punto donde las posibilidades de "acelerar al máximo el período de transición hacia la revolución socialista" se reducen sobremanera.

La presencia de la "burguesía nacional" en este frente limita todo tipo de medidas que afecten al capitalismo, y, aun más, entorpece las medidas antimperialistas. La existencia o no de una "burguesía nacional" en América latina, ha dado pábulo a una larga discusión en el seno de las fuerzas revolucionarias. Los partidos comunistas coinciden en apreciar su existencia y, por lo tanto, la necesidad de alianzas tácticas con ella para cumplir las ta reas de la revolución antimperialista y antioligárquica.

En el caso chileno, creemos, el gobierno democristiano terminó por demostrar que esa burguesía antiimperialista no existe, al menos en calidad independiente. La avanzada del imperialismo en Chile es precisamente la burguesía. Es ella la que ha construido una "muralla china" institucional en defensa del capitalismo, que es la vinculación orgánica e ideológica de la burguesía con el imperialismo. De modo que la revolución chilena necesariamente tiene que afrontar tareas anticapitalistas en esta fase si desea eliminar la dependencia de nuestro país del imperialismo.

Esta inevitabilidad hace que el proceso chileno se vea obligado a asumir caracteres de un desarrollo continuado si desea evitar una frustración, pero aún más, como lo están demostrando los hechos, el sólo cumplimiento del Programa de la Unidad Popular engendra un grado tal de resistencia de la burguesía que no continuarlo hasta su culminación significa perder hasta la posibilidad misma de una revolución antimperialista y antioligárquica.

Añádase a esto que además de los sectores de burguesía media y alta ya incrustados en la unidad Popular, pero que al menos aceptan de palabra su programa, los compañeros de "El Siglo" proponen un entendimiento con la Democracia Cristiana, el mismo partido al que en 1965 y 1966 definieron como "salvavidas" del capitalismo y marcaron a fuego por sus vínculos con el imperialismo. El contrasentido no puede ser más obvio. Incluso los compañeros de "El Siglo" han tenido que limpiar a la DC de la acusación de estar procediendo contra el gobierno de acuerdo a una táctica fascista. Más aún: hoy sostienen que el fascismo no es una amenaza real en Chile. Todo esto en beneficio de una ampliación del frente único en el cual el proletariado urbano y agrícola comienza a quedar subordinado a los intereses estratégicos de fuerzas que defienden el capitalismo.

Los compañeros de "El Siglo", en busca de argumentos para su tesis, han tenido que recurrir, incluso, al ejemplo de Vietnam pretendiendo que la línea de los compañeros vietnamitas respaldaría la política de alianzas que ellos plantean para Chile. Reprodujeron a este efecto una cita de once líneas de Truong Chinh que hace Carlos Cerda en su libro "El leninismo y la victoria popular" [6] . Se refiere a la estrategia para definir al enemigo principal y derrocarlo, determinar los aliados de la clase obrera en cada etapa, etc.

El libro, de 141 páginas, de Truong Chinh, es demasiado rico en enseñanzas revolucionarias que los compañeros de "El Siglo" pasan por alto. "La experiencia de la revolución vietnamita en los cuarenta años pasados —señala— demostró claramente que la revolución violenta es el único camino justo para lograr la independencia nacional, la democracia popular y el socialismo. La forma fundamental de la violencia en la revolución vietnamita es la combinación estrecha de la lucha política con la armada; una y otra juegan el papel principal según la situación concreta de cada período o de cada región", (pág. 62).

En las condiciones de Vietnam (un país colonial y semifeudal), hay una contradicción fundamental entre el pueblo vietnamita y los agresores imperialistas que ocupan la parte sur del país. La tarea antimperialista, en este caso, es expulsar a los imperialistas y la tarea antifeudal es derrocar a los terratenientes y hacer la reforma agraria. Para enfrentar a imperialistas y terratenientes, los compañeros vietnamitas plantearon la revolución nacional-democrático-popular en el sur, en vías de cumplirse con un Frente Nacional de Liberación, mientras en el norte se desarrolla la revolución socialista. En ambos procesos la dirección la ejerce la clase obrera. "La clase obrera —dice Truong Chinh— debe mantener firmemente la dirección de la revolución nacional - democrático - popular, no puede dividirla con otra clase, cualquiera que sea y mucho menos puede dejarla caer en manos de la burguesía nacional" (pág. 43).

La experiencia vietnamita, pues, debe asimilarse en términos positivos. Un frente amplio antimperialista, pero sometido a la firme dirección de la clase obrera. Eso, en el sur ocupado por agresores imperialistas. Y el norte en plena transición al socialismo, bajo una línea que consiste en "acelerar con rapidez, rigor y seguridad el avance hacia el socialismo".

¿Y en Chile? La preocupación central de algunos sectores parece ser aumentar los compromisos con sectores de la burguesía, cuyo peso específico en la conducción del proceso aumenta a ojos vista. Esa línea no significa sino reforzar las líneas defensivas del capitalismo, dificultando gravemente la posibilidad de pasar a una etapa más elevada del proceso. No gana "capas medias", sino, simplemente, a los agentes del capitalismo. A los que pretenden abortar desde dentro el proceso hacia el socialismo.

MANUEL CABIESES D.


Teoría y Práctica

¿ES "ANTICUADA" LA LUCHA DE CLASES?

“FINALMENTE, una causa muy importante de discrepancias entre los militantes del movimiento obrero reside en los cambios de táctica de las clases dominantes en general y de la burguesía en particular. Si la táctica de la burguesía fuese siempre igual, o por lo menos, del mismo tipo, la clase obrera aprendería rápidamente a responder a ella con una táctica también igual y del mismo tipo. Pero, de hecho, la burguesía en todos los países establece, inevitablemente, dos sistemas de gobierno, dos métodos de lucha por sus intereses y en defensa de su dominio, métodos que van alternándose o que se entrelazan en distintas combinaciones. Es, en primer término, el método de la violencia, el método que no admite concesión alguna al movimiento obrero, el método que apoya a todas las instituciones viejas y ya caducas, el método que rechaza rotundamente las reformas. Esta es la esencia de la política conservadora, que en Europa occidental deja de ser, cada vez más, la política de las clases terratenientes para convertirse en una de las variedades de la política general burguesa. El segundo método es el del "liberalismo", el de dar pasos en el sentido del desarrollo, de los derechos políticos, en el sentido de las reformas, de las concesiones, etc."

"Cuando la burguesía pasa al empleo de uno u otro método, no lo hace obedeciendo a las alevosas intenciones de personas aisladas, ni tampoco por mera casualidad, sino en virtud del carácter profundamente contradictorio de su propia situación. Una sociedad capitalista normal no puede desarrollarse con éxito sin un régimen representativo consolidado, sin conceder ciertos derechos políticos a la población que no puede dejar de distinguirse por sus exigencias "culturales" relativamente elevadas. Esta exigencia de un nivel cultural mínimo es originada por las condiciones del propio modo capitalista de producción, con su técnica elevada, su complejidad, flexibilidad, movilidad, rapidez en el desarrollo de la competencia mundial, etc. Las oscilaciones en la táctica de la burguesía, su paso del sistema de la violencia al de las supuestas concesiones son propias, por lo mismo, de da historia de todos los países europeos durante estos últimos cincuenta años, con la particularidad de que, en determinados período, los distintos países acuden con preferencia a uno u otro método".

"Cuando en 1890 se produjo el viraje hacia las "concesiones", éste resultó ser, como siempre, aún más peligroso para el movimiento obrero, engendrando un eco igualmente unilateral de la política burguesa "de reformas": el oportunismo en el movimiento obrero. "La finalidad positiva real, que persigue la política liberal de la burguesía —dice Pannekoek— es la de desorientar a los obreros, sembrar la escisión en sus filas, transformar su política en un apéndice impotente de la impotente, la siempre impotente y efímera política de supuestas reformas".

"No son pocas las veces en que la burguesía logra sus objetivos, durante cierto tiempo, por medio de una política "liberal", que es, como observa con razón Pannekoek, una política "más astuta". Parte de los obreros, parte de sus representantes, se deja engañar a veces por las aparentes concesiones. Los revisionistas declaran "anticuada" la doctrina de la lucha de clases o comienzan a aplicar una política que, de hecho, significa una renuncia a la lucha de clases. Los zigzags de la táctica burguesa originan un reforzamiento del revisionismo en el movimiento obrero y muchas veces provocan en el seno de éste discrepancias que suelen llevar hasta la escisión".

V. I. Lenin
Obras Completas, Tomo 16, p. 342. (Zvezdá, núm. 1, 16 de diciembre de 1910)


Documentos

EL MIR RESPONDE LOS ATAQUES DEL PARTIDO COMUNISTA

DURANTE años el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ha venido siendo objeto de ataques injuriosos por parte de la dirección del Partido Comunista. En las últimas semanas, a través del diario "El Siglo", la dirección del PC ha pasado otra vez a la ofensiva, atacándonos e injuriándonos diariamente.

Durante todo el último período, nosotros habíamos sido en extremo cuidadosos, evitando la polémica pública y habíamos buscado siempre conversar con estos dirigentes antes de responder a sus agresiones. En verdad, rara vez fue posible hacerlo.

También en esta oportunidad hubiéramos querido conversar con ellos antes de polemizar, pero los dirigentes del Partido Comunista han preferido conversar con el Partido Demócrata Cristiano antes que con el MIR; han preferido halagar a la DC e injuriar al MIR diariamente por "El Siglo". Es así como nos vemos obligados a responder públicamente.

Esperamos que esta vez la dirección del Partido Comunista no acuda a las manoseadas prácticas de acusar de anticomunista a todo el que difiera de sus políticas o se defienda de sus ataques.

Nosotros no hacemos lo que siempre hacen algunos dirigentes del PC, que antes que la discusión ideológica, fraternal y respetuosa, prefieren aprovechar los montajes publicitarios que los reaccionarios han levantado contra el MIR, acusándonos de estridencia, desquiciamiento y extremismo.

Nosotros no caeremos en esas prácticas ; jamás discutiremos con los dirigentes del PC "aprovechando en nuestro favor las" campañas de propaganda anticomunista montadas por los imperialistas y sus sirvientes nacionales a través de décadas.

Más claro aún: el MIR sólo guarda enorme respeto y admiración por Vladimir Ilich Lenin, fundador del Primer Partido Comunista del mundo, por Luis Emilio Recabarren, fundador del Partido Comunista chileno, por los mártires gloriosos del Partido Comunista y por los abnegados y sacrificados militantes del Partido y la Juventud Comunista chilenos.

Pero tampoco esta vez aceptaremos injurias de parte de la dirección del PC. Nadie entre los trabajadores tiene derecho a injuriar a los revolucionarios, menos derecho y autoridad moral tienen para hacerlo los generales y estrategas de los graves reveses que sufre hoy la Unidad Popular.

Decimos esto pues nosotros estamos convencidos, al igual que el PC, que el triunfo electoral del fascismo en O'Higgins, Colchagua y Linares, es un serio revés para el proceso. La diferencia está en que el PC no lo reconoce y elabora en cambio decenas de teorías y explicaciones. Nosotros pensamos que este resultado debe ser enfrentado como un serio revés, para reestudiar las políticas aplicadas, modificarlas y caminar entonces hacia la victoria. Las últimas elecciones parlamentarias en el centro del país deben constituirse en "el naranjazo" que les señale a los trabajadores el camino a la victoria y no debe eludirse su significación con explicaciones infantiles, rebuscadas o desleales. Al pueblo le gusta aprender de los golpes y no que le transformen mañosamente derrotas en victorias.

Más aún, lo que se ha producido no es un desastre. Al contrario, nosotros como MIR apreciamos un enorme crecimiento orgánico, político y de la movilización de los campesinos para toda la Izquierda en Linares. Cuestión distinta es exigirles a las elecciones más de lo que pueden dar.

Lo que se produjo fue un avance objetivo de la izquierda entre los trabajadores del campo y entre los pobladores, a la vez que la representación electoral de este fenómeno fue desfavorable. Es posible que las diferentes apreciaciones deriven de que nosotros estuvimos y estamos trabajando en Linares y que los dirigentes del PC, en cambio, estuvieron casi ausentes o llegaron a última hora.

Algunos dirigentes del Partido Comunista han querido culpar al MIR de la derrota en Linares. Nos limitaremos a responderles.

No deben existir confusiones: ésta no es una derrota de los trabajadores; ésta es una derrota de la estrategia política aplicada en el último año, estrategia que, es fundamentalmente la estrategia del PC.

De nada vale culpar a la publicidad, a las mujeres, al MIR o a los sectores medios: una estrategia es la que ha fracasado. Es la misma estrategia que Fidel Castro criticó por sus debilidades en el Estadio Nacional. Y es la misma por la cual se autocrítico el secretario general del Partido Comunista por cadena nacional de radios en diciembre del año pasado.

La estrategia criticada es vacilante en la lucha ideológica. Es esa que no cuestiona las libertades que los patrones otorgan al pueblo para morirse de hambre, que no cuestiona la libertad de los dueños de los grandes fundos y fabricas para robar y explotar al pueblo, esa que no combate la libertad de los dueños de los diarios y las radios para mentir y engañar al pueblo, esa que no cuestiona la legalidad de los patrones y que, al contrario, compite con los dueños del poder y la riqueza en asegurar su eterna adoración y respeto a ella.

La estrategia que fracasó es la primero aplaude a la Democracia Cristiana como progresista y aliada, confundiendo así al pueblo respecto de quiénes son sus enemigos y que luego, en las elecciones, pretende convencer a los trabajadores que no voten por esa misma Democracia Cristiana y lo hagan por la Izquierda.

Es esa inteligencia política la que hasta aquí le ha regalado la victoria a los demócrata-cristianos, primero en Valparaíso y recientemente en el centro del país. Entendámonos: si se trata de establecer que en la DC hay trabajadores y otros sectores engañados, ello no es misterio para el pueblo y es entendido fácilmente por él; pero lo que sí crea confusión en el pueblo es no definir al PDC como un partido que representa políticamente los intereses del imperialismo y de los patrones. Si existen sectores progresistas en el PDC, esos sólo abandonarán un partido que sea desenmascarado como fascista y reaccionario.

No han cambiado tanto los hechos en Chile. ¿O es que la sangre derramada por el freísmo durante su gobierno no cuenta? ¿O es que la puesta en venta de las riquezas de Chile por el PDC es hoy considerada de carácter progresista? ¿O es que el pueblo debe olvidar y perdonar las torturas que el freísmo aplicó a los revolucionarios? ¿O se trata de que los robos e inmoralidades del freísmo se aprecian hoy como honestidades?

La estrategia que ha mostrado tan grandes debilidades es la que sostiene que es preciso ser mayoría para después avanzar y no, como saben los trabajadores, que es necesario primero avanzar para ganar a la mayoría del pueblo. Es la estrategia de los que no entienden que es necesario ganarse a los obreros, campesinos, pobladores y estudiantes, resolviendo sus aspiraciones, liderando los combates por sus intereses y contra sus enemigos. No es frenando su avance por exigencia del PDC como se gana a los trabajadores, al pueblo en su conjunto.

Es increíble que el PDC confunda y arrebate a la izquierda un sector del pueblo y que la dirección del PC, en vez de ir al combate político e ideológico, palmo a palmo con el PDC para recuperar esos trabajadores, prefiera reconocer el liderazgo del PDC sobre ellos y negocie con el fascismo DC aceptando frenar el proceso o “consolidarlo” como hoy se dice.

El PC ha confundido el desarrollar la iniciativa combativa y movilizadora de las masas con la protección a la iniciativa privada de algunos grandes empresarios.

Lo más grave no es sólo que esté cuestionada una estrategia, sino que se persista en la misma política y no se abra la discusión política en el seno de la Unidad Popular, con un sentido honesto y autocrítico. Ejemplo clarificador de esto es la actitud tomada en Linares donde toda la UP de la provincia, incluido el PC y sumado el MIR, levantaron un programa campesino revolucionario en el que estaban incluidos, es cierto, algunos de los puntos fundamentales del programa agrario del MCR y del MIR. El compañero Orlando Millas de la Comisión Política del Partido Comunista, en vez de abrir la discusión interna con los sectores de la UP y sus militantes que aprobaron ese programa, y también con el MIR, prefirió desconocer el apoyo de la UP de Linares al programa y responsabilizar exclusivamente al MIR.

Nosotros, el MIR, estaríamos orgullosos de representar a todos los que apoyan un programa campesino revolucionario, pero ello no es así. Lo que ocurre es que algunos dirigentes del Partido Comunista no quieren reconocer que ésta no es una polémica entre el MIR y la UP, sino una polémica entre las corrientes revolucionarias de la izquierda —de las que el MIR es sólo una parte y en tanto que otra parte importante está dentro de la propia UP— con una línea más moderada y pusilánime de la Izquierda.

Como dijera un revolucionario ilustre, visitante reciente en nuestro país, los revolucionarios repudian la mentira, enfrentan con valor y entereza la discusión ideológica y no la deforman jamás para comodidad ante sus enemigos de clase.

Con inusitada frecuencia el PC ha venido sosteniendo que las formas tácticas de lucha del MIR asustan a las clases medias, a los oficiales honestos de las FF.AA. y a sectores del pueblo. Incluso han sostenido que nosotros combatimos a las capas medias. Muy por el contrario, el MIR siempre ha sostenido que los trabajadores, en su combate contra los dueños del poder y la riqueza, requieren de aliados, que tienen que ganarse a otras capas. Pero los trabajadores no pueden ganarse a las capas medias retrocediendo y mostrando debilidades. Si por ganarse a las capas medias se frenara el avance de los trabajadores no se estaría en realidad ganando a la pequeña burguesía, sino que la pequeña burguesía estaría ganándose a los trabajadores. Los trabajadores sólo pueden ganarse a las capas medias si son fuertes, si están unidos y avanzan firmemente defendiendo los intereses de todo el pueblo, si avanzan decididos golpeando a sus enemigos de clase, a los enemigos de todos los trabajadores.

Pero eso no es todo. Se nos acusa de entregarle armas al enemigo. Analicémoslo.

¿Qué aleja más del campo de la izquierda a las clases medias y a los oficiales honestos de las FF.AA.: el avance revolucionario de los trabajadores o el lujo, la ostentación y el despilfarro? Si se quiere ganar a las clases medias, a los oficiales y al pueblo, preocúpense de mostrar una imagen cristalina de austeridad y sobriedad.

¿Qué aleja más a las clases medias, el avance revolucionario del pueblo o la triste imagen del cuoteo, de los enfrentamientos fútiles entre los partidos por los cargos públicos?

¿Qué tranquilidad o atracción puede ejercerse sobre las clases medias si ellas ven que algunos dirigentes del PC lideran la persecución y el despido de militantes de la Izquierda en los medios de comunicación de masas por el "delito" de diferir de sus políticas y de negarse a aplaudir a los estafadores y criminales democratacristianos?

¿Cómo quieren ganarse a las clases medias si les prometen un futuro esplendoroso de alto consumo que en la práctica no puede sostenerse, en vez de llamarlas a realizar sacrificios en aras de la construcción de un Chile más digno, más humano y más justo? Más grave aún, cuando aparecen los primeros síntomas del natural desabastecimiento de algunos productos, en vez de explicar al pueblo con entereza moral y valor las causas y los culpables —la burguesía chilena que ha sumido nuestra economía en el atraso y que ha arrendado el país al extranjero— llamándolo a comprender lo que ocurre, se prefiere faltar a la verdad y se niegan hechos objetivos que miles y miles de personas aprecian en el diario vivir.

¿Cómo pretenden ganarse a los sectores medios si todo el país sabe y conoce que el PC, movido sólo por mezquinos y sectarios intereses de partido, en el momento en que toda la Izquierda concentraba sus esfuerzos en el centro del país para enfrentar al fascismo DC-PN, el PC prefería concentrar sus cuadros en la Federación de Estudiantes de Concepción para arrebatarle a una organización revolucionaria de la izquierda la dirección de esa Federación, abriendo así divisiones y enfrentamientos secundarios en el seno del pueblo y de la izquierda, que a todos desconciertan?

Por otra parte, el temor a no definir claramente quiénes son los verdaderos pequeños propietarios, disfrazando así a los grandes propietarios de pequeños, mediante la Ley de Reforma Agraria democratacristiana, limitó e hizo lento el avance sobre los grandes fundos de la burguesía agraria. Así, fue la propia política agraria del PC la que creó las condiciones objetivas para que los pobres del campo tuvieran que luchar por sí mismos, recurriendo a su propia iniciativa, para conquistar la tierra de los grandes propietarios. Estas luchas, que la UP se negó a conducir, fueron la mayor parte de las veces lideradas por el MCR. Al mismo tiempo, por ese procedimiento pusilánime, por esa falta de decisión política, se crearon las condiciones para que algunos campesinos, en su lucha espontánea, golpearan erradamente a pequeños propietarios.

Nunca el MCR o el MIR encabezaron movilizaciones contra pequeños propietarios, a los que sólo buscamos proteger. Al contrario, si el MCR y el MIR no hubieran asumido la dirección de esas luchas que espontáneamente daba el campesinado, la lucha de clases en el campo podría haber derivado en anarquía:

Toda la responsabilidad del alejamiento de algunos sectores de pequeños propietarios en el campo debe recaer sobre estos estrategas de la derrota.

Todas esas son armas entregadas al enemigo de clase, de mucho mayor importancia sobre la conciencia de la pequeña burguesía propietaria y no propietaria, que toda la confusión que pudiera crear el avance revolucionario de los trabajadores.

Este es un momento en el cual el conjunto de la izquierda, todos los militares de la izquierda, deben abrir la discusión claramente. Este es un momento de grandes definiciones políticas: o se frena el proceso para "ganarse las clases medias", aliándose con el PDC y rompiendo con las corrientes revolucionarias en el seno de la Izquierda, o se profundiza y radicaliza el avance de los trabajadores, se denuncia al PDC como partido de los patrones y fascistas y se establece la más férrea alianza de los revolucionarios en la Izquierda. Es un momento en el que la crítica a ciertos métodos de trabajo, a estilos, imágenes públicas y actitudes, además de las políticas de fondo, deben someterse rigurosamente al análisis crítico.

Lo que de fondo está ocurriendo en Chile es que la Unidad Popular se ha ido deteriorando, en la medida en que no se decide a ganar fuerza movilizando a las masas, señalándoles el enemigo y avanzando sobre los fundos y fábricas. Más aún, mientras más concesiones se hagan al PDC, mientras más se frene el proceso, mientras más se negocie con los partidos de los dueños de los fundos y fábricas, mayor será la debilidad de la Izquierda y mayor fortaleza adquirirá la clase dominante. Esta y sus socios extranjeros han pasado a la ofensiva desde hace algunos meses: no se detendrán por más concesiones y halagos que se les haga, por más agresiones que se desaten contra el MIR y las masas revolucionarias para satisfacer al PDC. Así no se detendrá la ofensiva de la clase dominante y el imperialismo.

Se confunde al pueblo cuando se aplaude y saluda al PDC. Todo Chile sabe que los dueños del poder y la riqueza están decididos a derribar al gobierno y reprimir a los trabajadores. Todo Chile sabe que la clase dominante desarrolla su ofensiva a través de un sector golpista, el PN, que toma las iniciativas más agresivas contra el gobierno y de un sector negociador, el PDC, que siempre, en los momentos más difíciles le tiende la mano al gobierno a cambio de concesiones, hasta ahora.

Quiénes le siguen el juego no saben o no quieren entender que el fascismo es un movimiento de masas, un bloque de capas y clases con intereses distintos, contradictorios, y que por eso el fascismo recurre al engaño y a la mentira, levantando reivindicaciones populares que sólo creen los ingenuos y que, una vez en el poder, jamás las cumplen.

No es en las negociaciones, en las deslealtades y en los pasillos donde se encontrarán las formas de frenar al fascismo. Es en el seno del pueblo, es en la movilización de las masas, en la elevación de sus niveles de conciencia y organización, en la lucha a partir de sus intereses de modo que se les permita avanzar y golpear a sus enemigos de clase, donde se ganará el combate contra el fascismo DC-PN. No es en los pasillos y en las negociaciones donde está la solución, sino en cada fábrica, en cada fundo, en cada población, universidad y liceo.

Por último, claramente dicho: el MIR desea y buscará por todos los medios la más férrea unidad de toda la Izquierda y de todo el pueblo para avanzar, para golpear con la fuerza de las masas movilizadas a los enemigos del pueblo.

Pero, al mismo tiempo, queremos fijar públicamente nuestro pensamiento acerca de la unidad en este momento.

Jamás habrá unidad para frenar el avance del pueblo, aunque se lo disfrace de "consolidación".

Jamás habrá unidad para negociar el avance del pueblo con el PDC.

Jamás habrá unidad para desmovilizar a los trabajadores.

Jamás habrá unidad para amparar a grandes empresarios agrarios e industriales disfrazándolos de medianos.

Jamás habrá unidad para perdonar desfalcos aduaneros de los reaccionarios, para esconder robos y estafas de los freistas democratacristianos o para dar garantías crediticias a explotadores, por exigencia del PDC.

Jamás habrá unidad para desalojar campesinos de fundos que les pertenecen a ellos y a todo el pueblo.

Siempre habrá unidad para golpear a los dueños del poder y la riqueza.

Siempre habrá unidad para golpear y denunciar al fascismo del PDC y PN.

Siempre habrá unidad para hacer propiedad de todo el pueblo las grandes fábricas y fundos.

Siempre habrá unidad para avanzar superando las limitaciones que imponen el Parlamento fascista, la justicia de clases y la legalidad de los patrones.

Siempre habrá unidad para organizar y movilizar a los trabajadores del campo y la ciudad.

Siempre habrá unidad para defender la estabilidad del gobierno ante las agresiones fascistas.

Secretariado Nacional
MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)

Santiago, 29 de enero de 1972.


Teatro

CAMINOS PARA UN ARFE EN GESTACIÓN

PARA un espectador de teatro venido de fuera de Chile, la actividad escénica de nuestro país no ofrecería variaciones al observar la cartelera de las distintas salas. Parecería que desde el gobierno de Alessandri o de Frei, en el plano artístico no hubiera sucedido nada. Similitud en los programas, el mismo o menor público en las salas. Repertorio a base de angustia y desesperanza típicas de una burguesía en decadencia o los recursos fáciles para impactar, del uso del desnudo, exhibicionismo erótico o imágenes deformantes por efecto de drogas. Para ejemplo, basta ver avisos de "EL MERCURIO" a toda página, anunciando la exhibición de un grupo hippie, que muestra su trayectoria en común, culminando en un desnudo colectivo. Todo a un precio de centenares de escudos por espectador.

¿Es que no ha pasado nada en el plano cultural? Siguen nuestros trabajadores subordinados al mundo del consumo, donde es necesario el cartel, el ditirambo, la fotografía vendedora o el elogio en cualquier producto subcultural tipo revista "Ritmo"? Más aún, en un verdadero círculo vicioso, las diversas compañías capitalinas se desgastan, salvo excepciones, por satisfacer esa burguesía que paga, ofreciéndole lo que pueda ser vendedor. Ello no obsta para que día a día, ese mismo público disminuya y se refugie en el facilismo de una televisión, donde "Simplemente María" marca el índice más alto de la deformación y venta de producto subcultural.

UN TEATRO POPULAR

Esa es una cara. La externa, publicitada, comercial, de consumo preferente para la burguesía, pero está la otra, silenciosa, experimental, aficionada. Labor anónima, pero cuya tarea va formando paso a paso, la base de una nueva cultura afincada en el proletariado y campesinado. Ya 1971 comenzó a entregar los primeros resultados. La CUT organizó un "Concurso Nacional de obras de teatro social". De 36 textos recibidos, 14 de ellos fueron considerados por el jurado como dignos de premiarse, publicarse o representarse, se han multiplicado los elencos poblacionales, sindicales, gremiales, campesinos, obreros, de empleados, de estudiantes, etc. Los concursos llamados por la Universidad de Chile y por la Universidad de Concepción el año pasado pusieron énfasis en sus bases, de que los autores deberían enfrentar la nueva realidad chilena y responder como artistas recreándola o testimoniándola. De allí surgieron, en el caso primero, "CHILOÉ, CIELOS CUBIERTOS", expresión dramático-poética de la zona sur escrita por María Asunción Requena, en un intento de expresar las características míticas y legendarias de la zona y una obra sobre una figura mapuche, ambientada en la llamada "Pacificación de la Araucanía" a fines del siglo pasado, texto de Osvaldo Obregón. En el segundo caso, una versión chilena del tema de Aristófanes. "LISÍSTRATA GONZÁLEZ", con contenido de lucha social campesina, en creación de Sergio Arrau. Sumemos a ello, numerosos textos de creación colectiva, discutibles a veces, pero no por ello menos encomiable en esta búsqueda de un teatro que realmente exprese la dinámica en un proceso de cambios. " Pare, mire y escuche" del grupo ATEF (Ferrocarriles del Estado) fue uno de tantos casos.

DEFINICIONES ESTUDIANTILES

Durante el mes de junio de 1971, los estudiantes de teatro y grupos teatrales aficionados de todo el país, invitados por el Centro de Alumnos de Teatro de la Universidad de Chile, realizaron una convención para enfrentar la posición de los estudiantes respecto al proceso chileno. Sus resultados sirvieron de base a la revisión de los planes de estudio en las distintas especialidades teatrales existentes en la Universidad de Chile. Una de las conclusiones refrendadas por el Consejo único del Departamento de Teatro consistió en la necesidad de que los diversos cursos fueran a trabajar en terreno, dentro de los sectores trabajadores, conociendo esa realidad, recreándola, enfrentando el producto artístico con el medio que había servido de base a su elaboración, perfeccionando y desarrollando con intensidad este tipo de trabajo.

Las dificultades surgieron de inmediato. Como es de suponer no existía una preparación previa, se enfrentaba una experiencia absolutamente distinta, unido ello a escasa formación ideológica. Sumado a la extracción de clase del alumnado, la comodidad de estar estudiando y trabajando en locales céntricos, los problemas de traslado y distancia. Y además, dentro del profesorado, el choque de dos posiciones. La que respaldaba esta nueva experiencia con los riesgos que involucra toda búsqueda y la de aquellos que sostenían la necesidad de una formación técnica previa, imprescindible para todo creador, labor que debía realizarse dentro de los locales escolares. La discusión se tradujo en que los diferentes cursos aplicaron los planes según estas diferentes posiciones. Al terminar el semestre, se entremezclaron resultados tradicionales con experiencias nuevas.

EL CAMPAMENTO "NUEVA HABANA"

El Tercer Año de Actuación, luego de analizar las posibilidades de trabajo en tres poblaciones, eligió para su experiencia el Campamento "Nueva Habana". Su organización, características propias, permitía a los alumnos iniciar un trabajo de acuerdo a los enunciados de los nuevos planes de estudio. Al comienzo el trabajo no fue fácil. Existía escepticismo frente a los estudiantes. Antes y de manera esporádica o sin constancia, estudiantes habían comenzado intentos que luego abandonaban irresponsablemente. Ganar la confianza de los pobladores se constituyó en tarea primordial, pero ello se obtiene en el trabajo, en el diálogo, en compartir problemas y vías de solución. Los estudiantes empezaron a trabajar en los variados frentes de acción de los pobladores. Muchas veces no se ensayó porque era más importante construir aceras, letrinas, levantar construcciones, escribir para el diario mural. Incluso los alumnos debieron superar disensiones internas minoritarias, por existir posiciones divergentes dentro del grupo frente al quehacer político. Superada esa etapa inicial, creada la confianza, el trabajo se deslizó con agilidad.

Los actores, junto a un joven dramaturgo, estudiante de la U. Católica, Rodrigo González, fueron conversando y recreando mediante improvisaciones primeras las experiencias narradas por los pobladores. Algunos de los habitantes del campamento se convirtieron también en actores complementarios. Lo improvisado tomaba forma escrita en el autor, que luego representado por los muchachos enfrentaba el juicio crítico de los pobladores, un trabajo de cuatro meses entre octubre y enero inclusives. La coordinación estuvo a cargo de un egresado de la escuela, Iván San Martín, que con interpretación personal de canciones sociales iba enlazando el transcurrir dramático.

HASTA LA VICTORIA FINAL

El trabajo se tradujo en la creación de la obra "HASTA LA VICTORIA FINAL", estrenada a fines de enero.

La obra, a lo largo de casi una hora y media sin interrupción, va contando episodios del Campamento, donde se entregan facetas colectivas como la lucha por los terrenos que hoy ocupa, así como situaciones individuales: pobladores alcohólicos, alguno traidor a su clase y vendido a los sectores fascistas, la lucha por la disciplina individual y de grupo. También, el alejamiento del campamento de uno de sus líderes, de origen mapuche, que parte a Cautín a luchar por la recuperación de tierras robadas a los araucanos y muere en un enfrentamiento. Costumbres, detalles del comportamiento familiar, la convivencia y una profunda conciencia ideológica, completan y definen el texto. Aplausos, comentarios, van interrumpiendo la representación. En el comedor popular, y como teatro circular, donde los pobladores rodean a los jóvenes actores, el local, estrecho para contener un público ávido de conocimiento y de participación. Energía que luego vuelca en el foro con que finaliza la representación. Y allí, sorprende el grado de conciencia política y de combatividad, especialmente en las mujeres. Decisión revolucionaria, que proyectada a nivel nacional, aceleraría con increíble rapidez el proceso de transformación, sería tarea para los partidos populares.

UNA NUEVA EXPERIENCIA

Para los estudiantes de teatro, el inicio de una experiencia que acentuarán y enriquecerán en cantidad y calidad durante 1972.

Para el teatro chileno, la apertura a un camino de renovación de posibilidades insospechadas. Hay un público potencial extraordinario que necesita verse en el escenario y expresarse a través del teatro. La tarea no puede quedar sólo en el marco estudiantil, sino envolver a los trabajadores del teatro. De su enfrentamiento con la nueva realidad ha de intensificarse su propia transformación, que los convierta no sólo en mejores actores, sino en intérpretes del proceso histórico.

ORLANDO RODRÍGUEZ B.


Tribuna

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

HAN sido muchos y variados los hechos que se han producido en estos casi 15 meses de gobierno, algunos positivos para la lucha revolucionaria y otros absolutamente negativos y reñidos con los más elementales principios del marxismo-leninismo.

En 1958 hablábamos de mayor democracia, más bienestar social mayor desarrollo económico y mayor independencia nacional.

Eran nuestras consignas del momento y el pueblo se iba paulatinamente ubicando dentro del contexto de clase explotada y se abrían ante sus ojos las posibilidades de suprimir la clase explotadora.

Nuestra voz despertó muchas conciencias, el Norte y el Sur se estremecieron, los campesinos despertaban, los mineros se aceraban aún más, los pobladores y obreros en general se organizaban; todos tras las banderas liberadoras levantadas por el Frente de Acción Popular (FRAP). Estuvimos a un paso del triunfo en las urnas, el que no fue posible debido al tránsfuga que renegó de sus principios, vendió su conciencia y con el dinero que le entregó la derecha conquistó al "lumpen" y algunas descarriadas almas que su voto le dieron.

Pasaron seis difíciles años para la izquierda chilena, donde hubo persecución, apaleos, flagelaciones, encarcelamientos y muertes. En cada caso, se recurría al Ministerio del Interior; se hacían declaraciones pomposas y graves y, por último, se solicitaba permiso para sepultar a los mártires de la clase trabajadora.

Mientras tanto, América se estremecía ya que nacía brillante y clara, una estrella, la Revolución Cubana, y nosotros viramos nuestra vista y fijamos en esa Revolución nuestra concordancia y nuestra inquietud.

La derecha, aglutinada en su concepción clasista junto a su "primo hermano", la Democracia Cristiana, y a su "tío", el imperialismo norteamericano, ve con horror el que pueda en Chile abrirse una posibilidad para instaurar un gobierno socialista y logra, gracias a la más grande y costosa campaña publicitaria jamás conocida, basada en la calumnia y la mentira, triunfar con el slogan de "revolución en libertad".  

Era la misma vaina con distinto bitoque, ya que unos y otros, usufructuaron del poder. Unos, el poder político, y, los mismos, sumados a los otros, el poder económico.

La izquierda había perdido una gran batalla y ya se notaban, en el fragor de la lucha electoral, las claudicaciones frente al enemigo, haciendo ver que existían posiciones de franca crítica a la Revolución Cubana e, incluso, posiciones dispares y adversas frente a OLAS.

El confusionismo fue mayor cuando, en un afán de conquistar las capas medias, se suben al carro del FRAP connotados personajes de la derecha económica chilena y del Partido Radical, quienes, posible, mente, muchos de ellos hípicos, creyeron jugar a ganador.

En esas condiciones, la derecha creía haber "aplastado" definitivamente a la izquierda y serían 30 años de reinado, lo que significaba un proceso irreversible y jugarían para siempre a la "bicoca", o sea, al que le toca le toca.

La izquierda le negó a la derecha la sal y el agua. Pero, para ésta, no le significó gran cosa, ya que el Parlamento les pertenecía e hicieron lo que quisieron y como quisieron.

En la izquierda se perfilaban dos caminos: uno de la convivencia, sostenido y mantenido por el Partido Comunista desde antes de 1964, y el otro, de la vía directa, sin pronunciarse muy a fondo sobre el problema de la vía armada, ni teniendo tampoco una conciencia muy clara con respecto a este camino, posición sustentada por el Partido Socialista.

Se llega finalmente a la campaña electoral de 1970 y gracias al tesón, perseverancia y deseos de ser Presidente, como el propio compañero Allende lo ha manifestado tantas veces, se logra juntar el agua, el aceite, la mermelada y de un cuantoai en la Unidad Popular.

La Izquierda Revolucionaria, donde se ubicaron no sólo el MIR, vanguardia armada, sino también fuertes sectores del Partido Socialista y otros movimientos revolucionarios, concebía una estrategia totalmente distinta a la de la Unidad Popular y consideraba, además, que, debido a la falta de unidad ideológica de la UP, sumado a esto la gran campaña publicitaria de Alessándri, éste sería indefectiblemente el ganador. Nadie, honestamente, creyó en el triunfo de Allende, y justo es reconocer que se debe el triunfo a Radomiro Tomic, quien en los últimos 15 días de campaña desplegó tal actividad, movilizó tal cantidad de pobladores y campesinos, gestó tal campaña publicitaria, que muchos partidarios de Alessándri creyeron que la carta era Tomic y por él votaron.

Ante el insólito triunfo, todas las fuerzas de izquierda ofrecieron su concurso para defender lo conquistado y durante esos 60 días que precedieron hasta la entrega del mando, la izquierda consciente se preocupó de atajar la sedición y vigilar que se cumpliera con el mandato legal, mientras la izquierda inconsciente y oportunista, algunos nacidos el 4 de septiembre en la noche, sólo se preocupaban de asegurarse una pega o sumarse a los "amigos personales" que cundieron como hormigas en época de verano.

Los difíciles y amargos días hasta llegar a ese 3 de noviembre, servirían para escribir muchas páginas duras y dolorosas.

¡AL FIN EN EL PODER!

Por primera vez en la historia de la humanidad, un marxista asumía la Primera Magistratura de una nación, a través de una votación libre y democrática, basada en una Constitución burguesa.

El pueblo era gobierno, y aunque espectador solo ese día de fiesta, no pudo participar directamente en los festejos de Palacio, ya que éstos estaban reservados para invitados oficiales y altos personeros y señoras de maxi o midi: pero en cambio, pudo tener su "show" en la Alameda, el mismo que ha venido viendo por tantas generaciones. Terminan los festejos y hay que trabajar, lo que significa estructurar todo el aparato administrativo y colocar los "peones" que moverán la maquinaria gubernativa.

Empieza el forcejeo y la repartija lógica entre los distintos partidos de la Unidad Popular y al pueblo también se le vienen a la memoria los gobiernos radicales o de Ibáñez, a cuyo símbolo, la escoba, el pueblo no le vio ni el chongo.

Los CUP entraron a funcionar como "agencias de empleos" y los partidos políticos tenían que cerrar sus puertas, como las tiendas cuando hay liquidaciones forzosas y se atestan de público, ya que las pe. gas eran pocas y los candidatos muchos.

Vienen las presiones demócrata, cristianas y a cada presión se cede, ya que el pluralismo, la convivencia, la democracia representativa, la conquista de las capas medias, etc., etc., hacen necesario ceder. Es como el "Lambeth Walk".

La derecha aún asustada, no repuesta, se esconde, huye, apaga las luces de su casa temprano. El pueblo goza viendo a esa derecha que tirita de miedo y, aunque discrepe con muchas cosas de la UP, está feliz.

Así pasa el tiempo, vienen las elecciones de regidores y se mantiene la paridad entre las fuerzas, UP y la oposición, lo que constituye —para ambos bandos— un triunfo.

Sucede, luego, que grupos ultras asesinan a Pérez Zujovic y este hecho marca un "hito" muy importante de referencia en este gobierno, al igual que aquel que marcara el día que a Frei le fue denegado el permiso para viajar a los EE.UU.

Lamentable y censurable lo sucedido con Pérez Zujovic, pero así como la izquierda vio la reacción de Frei a la negativa del Congreso para que viajara a los EE.UU., así también la derecha vio la reacción de Allende ante la muerte de Pérez Zujovic.

En ambos casos se vio que situaciones, aunque tan dispares y distintas, fueron afrontadas sin la energía necesaria.

Si Frei pasa por encima del Congreso, la UP no estaría hoy en el gobierno y seguiría el reinado democratacristiano, incluso basado en la Constitución y ceñido a todas las leyes.

La actitud de Allende frente a las cámaras de televisión y las declaraciones posteriores de los altos personeros de la UP, concibieron una imagen que mostraba debilidad y se sindicaba a los asesinos como vulgares criminales comunes.

Cosechareis los frutos de lo que sembrasteis, dice la Biblia. Jóvenes desubicados anímicamente concibieron una estrategia política sin sentido, que a juicio de ellos podía precipitar el proceso de cambios y endurecer el camino, pero en ningún caso eran delincuentes comunes.

Luego vinieron represalias, allanamientos, situaciones de hecho similares a las de gobiernos anteriores y, por último, la muerte de dos detectives, muerte que significó se le rindiera un minuto de silencio y duelo nacional, sin entrar a analizar quiénes eran los detectives muertos y qué posición habían tenido antes frente a la clase trabajadora.

El tiempo sigue corriendo y ya la derecha y la Democracia Cristiana no conciben una fiera, sino un tigre de papel; saben que mientras tengan voz y ronquen, aquí no pasará nada.

Vienen los problemas lógicos de distribución, abastecimiento y otros, ya analizados en PF, y se sigue por el camino de conquista de capas medias y se empiezan a perder todas las elecciones. El desastre empieza por Valparaíso, sigue por las elecciones sindicales, gremiales, estudiantiles, etc. El pluralismo hay que llevarlo adelante y hay que incorporar nuevos y vastos sectores de la ciudadanía al gran movimiento que devolverá a Chile su dignidad.

La derecha, coludida ya con la Democracia Cristiana, acusa al Ministro Tohá y vemos nuevamente las gestiones a alto nivel, que incluyen conversaciones con Tomic, Leighton y Fuentealba, a fin de conseguir el voto que falta. La maniobra falla debido a que la derecha pide votación pública y el "votito" no puede revelar su identidad. Tohá casi se salva, pero quién sabe a qué precio.

Sigue la historia y nos preparamos para una nueva elección, llevando como candidato a senador por O'Higgins y Colchagua a un gran compañero, luchador de la zona, militante socialista. Pero nuevamente la política de conquistar las capas medias hace caer en reiteradas claudicaciones y los dirigentes máximos de su campaña son hombres venidos de tiendas tan dispares y distintas a la socialista como el PIR, el MAPU, el PSD, el CEN Radical, el API, la Izquierda Cristiana, etc.

En Linares se lleva como candidata a diputada a la compañera Mery, cuyo principal mérito es el haber sido hermana de Hernán Mery, vilmente asesinado por los terratenientes linarenses.

En Linares, al igual que en O'Higgins y Colchagua, se aliña una ensalada rusa, se esgrime una estrategia de lucha, se firma un documento llamado "Pacto de Linares" y hasta el MIR se sube al carro, no se agarra bien y al primer barquinazo se cae y, por supuesto, es la víctima que paga los platos rotos en la derrota.

Se pierden, como era lógico suponer, ambas elecciones y vienen luego los cubileteos de cada partido y las declaraciones que dan la impresión que todos ganaron.

El Ministro del Interior de turno detectó el sismo como grado 4 y creyó que el pueblo comulga con ruedas de carreta.

Para analizar los resultados de esta elección, tendríamos que admitir que los grandes derrotados han sido el Partido Comunista, el Socialista y el MIR.

Los otros partidos o movimientos de la UP, incrementaron sus fuerzas y su posición frente a las masas, ya que fueron ellos los conductores de las campañas y los partidos marxistas aparecían como apéndices.

En ese afán de conquistar las capas medias se han usado partidos nacidos de la burguesía. Gran error de la izquierda tradicional, que piensa que a través de esta política conciliatoria, conquistará esas capas medias que tanto anhela. Puede que por ese camino se conquisten las capas medias, pero se pierda al pueblo.

Creemos absolutamente necesario rectificar rumbos y que sean los auténticos partidos proletarios los que tomen en definitiva la dirección política y económica del gobierno.

Experimentos en Chile ha habido muchos e incluso podríamos decir que la "revolución en libertad" fue una experiencia, en muchos casos también positiva, con el agravante de que ellos sabían que iban a ser gobierno y se prepararon durante 2 años, construyendo ágiles cuadros empresariales que manejaron económicamente al país.

Esa insólita experiencia puede sólo quedar en la mente de unos pocos, en el bolsillo de otros tantos o en ambiciones que destruyen y matan. De todos modos y aunque en el anonimato ayudemos a empujar y luchemos por aquello en que creemos, no dejamos de hacernos la pregunta: ¿hacia dónde vamos?

JULIO DONOSO L.


Entrevista

SEGUIR AVANZANDO, GOLPEAR JUNTOS, NO CONCILIAR

CARLOS Lorca Tobar, secretario general de la Juventud Socialista y miembro del Comité Central del PS, recientemente designado presidente del Comando Juvenil de la Unidad Popular, nació en Santiago el 19 de noviembre de 1945.

Ingresó a la JS en 1965, primer año de la administración freísta; en 1969 llegó a ser presidente del centro de alumnos de la facultad de Medicina de la universidad de Chile, y en 1970-71 fue vocal de la Federación de Estudiantes (FECH).

Carlos Lorca obtuvo el título de médico y fue designado para la secretaría general de la JS en la Vigésima Conferencia de esta juventud política, celebrada en Concepción en septiembre de 1971.

PF lo entrevistó para registrar sus opiniones sobre la actual coyuntura política chilena y esta es la versión textual del diálogo:

PF: A su entender, ¿cómo se manifiesta el enfrentamiento de clases en el plano juvenil, y qué avances han registrado tanto la izquierda como la derecha en ese nivel?

CARLOS LORCA: La juventud está inmersa como toda la sociedad en la lucha de clases y por lo tanto no puede escapar a sus leyes, aunque características propias del período vital le dan un sello particular. Aclaramos que para los marxistas no rige la llamada lucha generacional, ya que la lucha de clases impone su sello en todo orden de cosas. Ahora que la izquierda chilena hace un balance de lo realizado en este período de transformaciones revolucionarias abierto con la conquista del gobierno por los trabajadores, no podemos dejar de mirar con ojo crítico la actividad de la izquierda en el plano juvenil. Han surgido síntomas peligrosos que obligan a rectificar rumbos. La penetración en sectores juveniles por la organización fascista "Patria y Libertad que predica que el "nacionalismo" (léase fascismo) es misión de juventud; la conservación de posiciones de la juventud del Partido Nacional en el plano universitario, y la mantención y aún el crecimiento de influencia democratacristiana, en algunos sectores juveniles (su conquista de la dirección de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES), por ejemplo), son hechos que deben imponernos una seria evaluación crítica y autocrítica.

Por otro lado comprobamos que la izquierda controla las organizaciones juvenil obreras y campesinas y la inmensa mayoría de las federaciones estudiantiles universitarias y de enseñanza media. La reciente victoria de la Unidad Popular en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC), (donde otra fuerza de izquierda obtuvo la segunda mayoría, N.R.); la victoria de los candidatos de izquierda en las elecciones complementarias pasadas en las mesas nuevas, donde los jóvenes tenían muy altos porcentajes de votación, nos demuestra que la juventud constituye una inmensa reserva revolucionaria que no hemos sabido explotar en la debida forma en la lucha por el poder, arrebatándole al enemigo de clase la cuota fundamental de poder que conserva y utiliza en su ofensiva antipopular.

De todo esto se desprende que la agudización extraordinaria de la lucha de clases que se produce en Chile, se refleja también en la juventud, que se vuelca hacia definiciones clasistas, y que sectores importantes que antes permanecían marginados de la lucha política activa hoy se suman al frente reaccionario; muchos por su extracción de clase burguesa.

PF: ¿Existe una ofensiva fascista? ¿Quiénes la encabezan, cómo se manifiesta en la juventud y cuáles serían las tareas de la izquierda para enfrentar al fascismo?

CARLOS LORCA: A los socialistas no nos cabe ninguna duda de que existe una ofensiva fascista. Las clases dominantes, frustradas en sus intentos de impedir que el compañero Allende asumiera la presidencia luego del triunfo electoral del pueblo en 1970, y fracasadas sus tentativas de arrastrar a las Fuerzas Armadas a un golpe reaccionario, se han orientado en este último período a ganar apoyo de masas para una aventura sediciosa. No cabe duda que lograron éxitos de cierta importancia, y agitando demagógicamente valores que se apropian, como los conceptos de patria, libertad y democracia, lograron engañar a importantes sectores de capas medias y aún sectores populares, que por su situación de clase deberían participar del proceso de cambios revolucionarios.

Otro éxito que ellos consiguieron es la aglutinación de los partidos burgueses divididos en el comicio presidencial de septiembre de 1970, y lo lograron gracias al control absoluto que el freísmo, de reiterada vocación contrarrevolucionaria y golpista, ha conquistado sobre el Partido Demócrata Cristiano, derrotando y aislando en la lucha interna a sus sectores reformistas. En la ofensiva fascista iniciada en la llamada "marcha de las cacerolas", no cabe duda de que no fue el PDC sino los sectores más agresivos y extremistas de la reacción quienes tomaron la batuta. Significativamente, cuando Frei debía regresar de los Estados Unidos, donde fue invitado por dos meses por el Consejo de Relaciones Exteriores, dirigido por los altos círculos militares y financieros que orientan la política internacional norteamericana, significativamente, digo, en ese momento el creciente frente derechista, desde el freísmo del PDC hasta los fascistas confesos de "Patria y Libertad", pasando por el Partido Nacional y la Democracia Radical, lanzaron una gran escalada contra el gobierno.

Teniendo claro entonces que es Frei y su grupo la punta de lanza del fascismo en Chile, no es correcto, a nuestro juicio, definir en bloque a la oposición como fascista. Uno de los problemas fundamentales que se debate en la izquierda es caracterizar científicamente al PDC. Creemos que sobre esto se cometen dos errores bastante serios. Por un lado, definirlo como un partido de la pequeña y mediana burguesía, y por lo tanto, un aliado estratégico según la alianza de clases planteada por la UP, olvidando el papel contrarrevolucionario que ha jugado y juega la DC a nivel internacional, y el liderazgo que hoy ejerce de la oposición reaccionaria. El otro error es caracterizarlo como un partido fascista, dejando de ver que en su interior, existen sectores democráticos y que en sus filas hay muchos militantes que por su extracción de clase, desean avanzar por el camino de los cambios, y que es nuestro deber histórico ganarlos para la causa del socialismo.

Las tareas para enfrentar al fascismo pasan, a nuestro juicio, por el cumplimiento acelerado del Programa Popular, particularmente de las medidas económicas que aumentan la base social de apoyo estrujando al máximo todos los recursos legales que otorga el sistema. Pensamos que es preciso utilizar el mecanismo de la intervención en latifundios y monopolios para acelerar el desarrollo de la Reforma Agraria y la ampliación del Área de Propiedad Social. Junto a ello está el impulsar medidas que nos permitan cambiar la correlación de fuerzas, como —por vía de ejemplo— una redistribución de bienes de consumo, preferentemente hacia las capas populares, evitando el desabastecimiento en esos sectores; la rectificación urgente de la ineptitud administrativa y el combate implacable contra la burocracia y la corrupción de algunos funcionarios públicos; la lucha ideológica en el seno de las masas, mostrándoles a sus verdaderos enemigos, y el peligro mortal que entraña, el desarrollo del fascismo y la utilización de toda la capacidad represiva del Estado en contra de los sectores fascistas. A este respecto, pensamos que no es posible seguir tolerando, a vista de la opinión pública, la existencia de hampones, matones y delincuentes a sueldo que se agrupan en "Patria y Libertad".

PF: ¿Cuál es su pensamiento respecto a la unidad de la izquierda y también en cuanto al fenómeno negativo del sectarismo, para llevar adelante las transformaciones revolucionarias y para defender al gobierno de la escalada sediciosa del freísmo y la ultraderecha que usted menciona?

CARLOS LORCA: Creemos que el problema de la acción común de la izquierda no se puede resolver con invocaciones líricas a la unidad. La unidad debe darse en torno a un programa justo para una situación determinada, que precise cuáles son los enemigos fundamentales en esta etapa y adecúe los métodos de lucha y los pasos tácticos a dar a esta concepción general. A nuestro juicio, el Programa de la Unidad Popular plantea con precisión contra quiénes debe dirigirse el golpe principal hoy: el imperialismo, la gran burguesía industrial, comercial y financiera, y la oligarquía terrateniente.

Las fallas de la UP no radican, entonces, en su concepción global, sino en problemas de métodos de trabajo, de estilo, de ritmo, para llevar adelante las transformaciones revolucionarias. Nos parece valioso el debate que en el seno de la izquierda se ha producido como consecuencia de las recientes derrotas electorales, porque puede determinar el rumbo del proceso y permitirnos corregir las insuficiencias que se observan, así como empujar a una definición a sectores que no tienen un pronunciamiento claro sobre el Programa de la UP y dudan de si calificarlo de reformista o revolucionario.

Respecto al sectarismo creemos que éste efectivamente existe y que es un vicio que debemos extirpar, pero que no puede servir de pretexto para ocultar indefiniciones políticas. Para ser francos, hay falta de trabajo unitario en la base de la propia UP, y esto es grave, porque aquí hay un programa común que nos une. La unidad con otros sectores revolucionarios pasa por una definición frente a las tareas fundamentales del momento, si bien estamos ciertos que existe una voluntad común de defender al gobierno de la escalada sediciosa.

Es, por tanto, nuestro anhelo tratar de llegar a un acuerdo global con sectores revolucionarios que están al margen de la UP, de modo de golpear —juntos— a nuestros enemigos comunes, y un paso hacia ello es el intercambio franco de nuestros puntos de vista, el debate ideológico fraternal, que sin hacer concesiones de principios, no reemplace los argumentos por epítetos.

PF: Sectores derechistas gustan opinar que la extrema izquierda actuó como factor negativo en la votación popular en la elección complementaria de Linares. ¿Cuál es su opinión y dónde radicarían las causas del llamado retroceso electoral de la izquierda allí?

CARLOS LORCA: En nuestra opinión, la pregunta está mal formulada. Son sectores de la Unidad Popular los que han emitido juicios acerca del papel del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en las elecciones complementarias del 16 de enero pasado para cubrir dos bancas parlamentarias en tres provincias. Los socialistas no, compartimos la fácil explicación de que la culpa de la derrota la tuvo la extrema izquierda "que asustó a las capas medias". Hay razones de fondo que explican este retroceso relativo de la izquierda, fundamentalmente en capas medias, mujeres y campesinos, ya que la clase obrera entrego su sólido respaldo al gobierno, como lo demuestra la votación en las comunas de Sewell y Machalí, que dieron un amplio triunfo a la izquierda.

Creemos que las razones fundamentales fueron: primero, la falta de una política agraria clara, sólo definida por la UP después de casi un año de gobierno, con el agravante que no se trabajaba unitariamente en su ejecución, y que su puesta en práctica estaba en manos de los funcionarios del agro en su inmensa mayoría de la DC, que sólo se dedicaban a desprestigiar al gobierno. Segundo, la extraordinaria ineficiencia de la burocracia estatal, que es un mal canceroso que corroe al gobierno. Baste decir que en muchas comunas no se había repartido la leche gratuita para los niños desde hacía varios meses, y nadie se había preocupado de resolver el problema. Tercero, por la ineficacia de nuestros medios de propaganda, que fueron incapaces de plantear correctamente la lucha ideológica y de contrarrestar las imágenes que creó la derecha. Cuarto, por la conducción de la campaña. La propaganda y la agitación fueron en torno a personas más que en torno a postulados políticos. Quinto, la votación femenina respondió al impacto de la propaganda sobre el problema de la inseguridad y el desabastecimiento que fueron los grandes temas de las candidaturas de la derecha unida.

De tal manera que nuestro análisis no pasa por la aseveración de que el trabajo del MIR haya sido el factor fundamental de la derrota, ya que la baja electoral de la UP se dio tanto en Linares, donde hubo presencia de los compañeros del MIR, como en O'Higgins y Colchagua, donde no la hubo. No se trata de buscar falsas explicaciones. El resultado de las últimas elecciones complementarias tiene que, necesariamente, producir un remezón en la vida política del país. Lo ha producido en parte: se ha consolidado la unidad política de los enemigos del pueblo, se ha producido un reajuste ministerial, los partidos han emitido declaraciones, pero hay que entender que se debe llegar más allá.

PF: Ante las agresiones armadas de la derecha en el sector agrario, y las manifestaciones del mismo tipo y los sabotajes de la misma derecha en otros sectores, ¿qué actitud debe tomar la juventud de izquierda?

CARLOS LORCA: En este último tiempo se han venido reiterando, por parte de sectores latifundistas, agresiones armadas contra campesinos indefensos, y en otros frentes de la lucha de clases también la derecha ha mostrado creciente agresividad. La respuesta del pueblo y su juventud no puede consistir en acciones aisladas o espontáneas. Eso sería hacerle el juego al enemigo. Nuestra respuesta debe pasar por el desarrollo de las organizaciones de masas populares, por el crecimiento de su influencia, por la puesta en práctica de una vigilancia de masas que cerque al enemigo y ate las manos de los ultra-derechistas, y por las tareas generales que exige la defensa de un proceso revolucionario.

Las acciones aisladas —hasta ahora— de los sectores latifundistas, responden a una actitud de clase tomada por ellos, como respuesta a la aplicación consecuente del programa de la UP. Estamos convencidos que esas actitudes se irán generalizando y arrastrando a otros sectores de las clases dominantes. De allí que es imperioso que el proletariado cuente con mecanismos eficientes para derrotar la eventual contrarrevolución armada; el principal de ellos es su organización, la constitución de miles de comités de defensa de las industrias, de comités de vigilancia, consejos campesinos y otras formas de poder popular.

La experiencia es muy rica para probar que muchos procesos que se iniciaron fueron frustrados por la reacción ante la incapacidad de la dirección revolucionaria para enfrentarla eficazmente: Guatemala, Brasil, Santo Domingo y Bolivia son ejemplos muy claros en la historia reciente de América latina y experiencias fundamentales que el proletariado chileno debe aprender.

PF: ¿Cómo definiría la creciente unidad del freísmo y la ultraderecha tradicional? Ante sus exigencias de freno a la aplicación del programa de la UP, ¿cuál debería ser la respuesta de la izquierda: hacer concesiones o fortalecer la base popular de apoyo al gobierno y avanzar en su cumplimiento?

CARLOS LORCA: No hay duda que una de las conclusiones principales de la elección complementaria es la de que permitió consolidar la unidad de la oposición. Esta conclusión, clara y rotunda, se demostró en las consignas de la gran prensa pronorteamericana local: "la democracia unida jamás será vencida". Lo probaron en Valparaíso en julio pasado y en O'Higgins, Colchagua y Linares en enero. Renán Fuentealba, el presidente del PDC, lo ratificó en una entrevista que dio a un periódico brasileño. "El Mercurio" predica cada día sobre "la importancia de unirse" en un frente para defender la "libertad y la democracia".

En los últimos meses del año pasado se unieron en la Universidad, en la "marcha de las cacerolas", en el "área privada", en el acto del Estadio Nacional organizado por el PDC, pero encubierto en parte por la ultraderecha tradicional, en la reducción del presupuesto nacional, en la acusación al Ministro Tohá y su destitución. Mas que cien conciliábulos, importa el movimiento práctico y lo que se hace. Dentro del PDC esta victoria tiene importantes repercusiones. A nuestro juicio, fortalece al freísmo; muestra a Frei como líder de la contrarrevolución, sella definitivamente el destino de ese partido junto a la ultraderecha. Nuestro partido está convencido de que hay que seguir avanzando, que no puede haber diálogo con la directiva DC en torno a concesiones del Programa, que no es ésta la hora de la conciliación, sino el momento de acabar con el latifundio, avanzar en la ampliación del área de propiedad social, y todo ello con la participación decisiva de los trabajadores.

JULIO HUASI


Notas:

1. Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, Tomo I, Editora Política, La Habana, 1963, pág. 10.

2. Id., págs. 103, 104, 105 y 111.

3. Carlos Cerda, "El leninismo y la victoria popular", pág 131

4. Id. pág. 133.

5. Luis Corvalán, "Unión de las fuerzas revolucionarlas y antimperialistas en América Latina", PF 33, julio de 1967.

6. Truong Chinh, miembro del Buró Político del Partido de los Trabajadores de Vietnam". "Sigamos el camino trazado por Carlos Marx", Ediciones en Lenguas Extranjeras, Hanoi, 1969. Ademas del párrafo citado, que corresponde a la pág. 78 del libro de Truong Chinh. Cerda incluye otros en las págs. 68, 69 y 70 de su propio libro. Los presenta agrupados, aunque corresponden a las págs. 38, 78, 79, 83 y 85 del libro del compañero vietnamita.


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