Una clase a prueba de temblores

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 150
Martes 1 de febrero de 1972

Editorial

EL proceso chileno, comprometido a iniciar la construcción del socialismo, atraviesa un período de definiciones. Se hace necesario que la clase trabajadora haga sentir ahora su voluntad de avanzar hacia la meta, respaldando enérgicamente al gobierno ante las amenazas de sus enemigos. Estos últimos intentan derrocarlo o presionarle para impedir que continúe en el cumplimiento de su programa. Esta última táctica, de debilitamiento político, se ha visto favorecida con el resultado adverso a la Unidad Popular en las elecciones complementarias del 16 de enero. La reacción se ha agigantado utilizando su poder propagandístico y su mayoría en el Congreso Nacional. La derecha ha convertido al Parlamento en su reducto más importante. Desde allí, usando su mayoría, probó su fuerza destituyendo al ministro del Interior, José Tohá González, y recortando una parte del Presupuesto de la Nación, que priva al gobierno de recursos para programas vitales.

Detrás de estos implacables enemigos internos de la clase trabajadora chilena, está el imperialismo norteamericano, decidido defensor de los regímenes fascistas. En la separata de este número de PF se publican documentos del Consejo de Relaciones Exteriores, organismo presidido por William Rogers, Secretario de Estado norteamericano. Se aprecia en ellos que el imperialismo busca, respecto a Chile, formas mucho más sutiles que las empleadas contra Cuba o República Dominicana. Pero que no vacilará en apoyar toda conspiración para hacer abortar la experiencia chilena. Funcionarios yanquis han dicho que "al gobierno de Allende le queda poco" y el propio Nixon acaba de anunciar drásticas medidas —a nivel de los organismos internacionales de crédito— contra los países que, como Chile, nacionalizan inversiones yanquis. Todo esto demuestra la verdadera estatura de los enemigos de los trabajadores chilenos. Es contra ellos que debe levantarse resuelta la unidad de los sectores revolucionarios, para avanzar más velozmente en demanda de posiciones que hagan irreversible lo andado y posible continuar el proceso hasta su culminación.

El pueblo chileno debe tener confianza, en primer lugar, en sus propias fuerzas. Pero, además, en la solidaridad de los países socialistas, para derrotar las maniobras del imperialismo. En cuanto al peligro fascista, que acecha en lo interno, la organización de la clase trabajadora, en términos revolucionarios, debe emprenderse resueltamente. En ambos casos se trata de enemigos implacables que están dispuestos a emplear cualquier método que resulte idóneo a sus propósitos. La masa trabajadora no debe dejarse arrebatar la oportunidad histórica de liberación que tiene a su alcance.

PF.


Análisis

UNA CLASE A PRUEBA DE LOS TEMBLORES

UN alto funcionario describió como "temblor grado 4" el resultado adverso al gobierno de las elecciones complementarias de un senador en O'Higgins y Colchagua y de un diputado en Linares. Es una forma legítima, por cierto, de calificar un fenómeno político. Pero la frase trae ciertas consideraciones en que lo sísmico se mezcla con lo político y lo ideológico.

Los temblores, en efecto, suelen producir pánico en la población, aun cuando nuestro país es permanentemente castigado por ellos. Mucha gente huye de sus casas o lugares de trabajo, ante el temor de que el remezón se convierta en terremoto. Muchos claman al cielo y algunos —que en momentos normales aseguran no profesar creencias religiosas— se acuerdan de Dios, recitan plegarias, se golpean el pecho y juran jamás volver a pecar. Sin embargo, casi siempre hay alguien que conserva la tranquilidad, por lo menos aparentemente. Es el personaje que en la casa, en el cine o en otro sitio concurrido, evita que el desbande se convierta en tragedia. Un grito suyo, oportuno y enérgico' vuelve a los demás a la serenidad y a la cordura.

En el caso de nuestro "temblor electoral", creemos que ese papel corresponde a la clase trabajadora. Es evidente, además, que los dirigentes políticos que actúan en su nombre, deben guardar la debida compostura. Es por eso que asombra que algunos hayan huido despavoridos. Por un simple temblor grado 4, hubo dirigentes políticos que no supieron conservar la serenidad. Salieron corriendo de la casa en busca de un techo más seguro. Aumentaron así la confusión general y en vez de tranquilizar al pueblo, reordenando sus filas, crearon la imagen de una grave derrota que hacía necesario conseguir, a toda costa, el apoyo presuntamente asísmico del Partido Demócrata Cristiano.

Creemos que ha sido un error. Sin negar un hecho evidente, cual es la derrota en tres provincias, se buscó por algunos un remedio que podría conducir al derrumbe total de una oportunidad histórica, como la que hoy tienen en sus manos los trabajadores chilenos.

No vamos a entrar en el fatigoso recuento de los análisis postelectorales, mediante el manipuleo de porcentajes y cifras. Baste señalar —para orientación general— que la Unidad Popular bajó su votación en esas tres provincias con respecto a las elecciones municipales de abril de 1971. La baja fue de unos 8 mil votos en O'Higgins y Colchagua y de unos 4 mil en Linares. En términos porcentuales, la UP retiene en esas zonas centrales del país entre el 46 y el 47%, que es algo más —si se proyectara al plano nacional— que el 36% que obtuvo en la elección presidencial de septiembre de 1970. Pero el hecho es que la izquierda bajó su votación. El ganador de la jornada electoral fue el bloque derechista formado por la Democracia Cristiana (eligió el senador), el Partido Nacional (eligió el diputado) y su retaguardia golpista y fascista, la Democracia Radical y el movimiento "Patria y Libertad". En los hechos fue una victoria táctica del fascismo que maneja desde la cumbre los desplazamientos políticos de la oposición al gobierno del Presidente Allende.

En el campo de la izquierda —como es habitual en estos casos— se desató la inevitable "descarga" de responsabilidades. Los primeros análisis incluyeron una débil autocrítica en beneficio de la búsqueda de culpables. Estos fueron: el MIR (que actuó junto con la UP en la elección de Linares), las mujeres, los periodistas de izquierda, las capas medias, etc.

No pretendemos asumir la defensa de ninguno de esos presuntos responsables de la derrota electoral. El MIR y los periodistas de izquierda tienen canales propios para hacerlo ellos mismos. En cuanto a las mujeres, su retraso político es un hecho tan antiguo que resulta masoquista reiterar un tema que sólo parece causar preocupación en períodos electorales. En cuanto a las capas medias, el tema va tratado en otras páginas de PF.

Pero aun admitiendo que esos sectores tienen responsabilidad en lo ocurrido, lo que es bastante discutible, la falla principal se origina en la dirección y orientación política superior del proceso, papel que corresponde a la Unidad Popular. De modo que por donde se busque se llega a la misma conclusión: que cuando se tiene la dirección de un proceso social como el de Chile, no hay más responsable que el aparato político que dirige. Lo que parece una perogrullada no es ni más ni menos que así.

Ahora bien, la magnitud del temblor no puso en peligro la estabilidad del proceso. Pero esto no significa restarle importancia, como pretenden otros.

El temblor ocurrió y mostró las fallas del edificio. Donde discrepamos con algunos sectores de la Unidad Popular es en el método a seguir para reforzar los cimientos de este proceso. Hace falta, sin duda, un ordenamiento de los destacamentos políticos que apoyan al gobierno. En este sentido, una vez más valga la reiteración; es indispensable la unidad de los sectores revolucionarios. Hay determinadas líneas y acciones conjuntas que deben ser articuladas en términos disciplinados. Para ello se hace necesario un grado de coordinación y consulta permanente que, a través de una adecuada información y discusión, haga posible contar con un ejército político que, aun cuando tenga vanguardia, centro y retaguardia, avance en la misma dirección, disparando en el mismo sentido. Para conseguir este objeto esencial no ayuda en nada que la retaguardia política abra fuego contra la vanguardia del mismo ejército, acusándola de haberse distanciado del cuerpo principal. Tampoco contribuye, es necesario decirlo, que algunos destacamentos inicien operaciones por su cuenta, ante el evidente inmovilismo del conjunto. En el terreno político las operaciones guerrilleras son convenientes siempre que respondan a una estrategia concebida para desorganizar y atemorizar al enemigo.

Sin embargo, ¿qué grado de unidad y coordinación estratégica se puede exigir cuando, en este caso preciso, hubo quienes se adelantaron a sostener que si la izquierda —por ejemplo— ganaba en Linares, sería una victoria de la Unidad Popular, y si perdía sería una derrota del MIR? Esta clase de generales pragmáticos, formados en la escuela militar de Jalisco, no perderán jamás una batalla política. Pero tampoco ganarán nunca la guerra de clases.

Lo lamentable es que en los análisis de izquierda que se han hecho después del "temblor grado 4", parecen olvidarse los intereses de la clase trabajadora. Pareciera, a veces, que para algunos estrategos la clase obrera y su lucha, fueran simples piezas de un ajedrez que se juega con explotadores disfrazados de parlamentarios, jueces y financistas. Se disputa en términos de personas determinadas, de directivas y de mayorías parlamentarias. En algún sentido, que precisaremos en otra oportunidad, el orden institucional burgués aparece hoy mucho menos cuestionado que durante la campaña presidencial de 1970. Las instituciones que el Programa de la UP puso en tela de juicio, están hoy más robustas y agresivas que nunca. La destitución del ministro del Interior, José Tohá, pudiera parecer un hecho más bien adjetivo si se toman en cuenta sus inocuas consecuencias! Pero el Parlamento —dominado por la ideología y los representantes de los explotadores— no sólo logró su propósito en este caso. Lo peor es que lo hizo torciéndole la nariz a la Constitución y a las leyes, que la mayoría parlamentaria dice respetar. Tanto en el caso de Tohá como en el del Presupuesto, se demostró que el Parlamento había violado la Constitución. Pero no pasa nada. En cambio, ¿qué ocurriría si el gobierno fuese sorprendido en falta, sobrepasando la raya que marca la Constitución? Sin duda, sería un temblor con visos de terremoto. El gobierno, en efecto, ha sido colocado en ese plano en situación de interdicción. Sus menores gestos son vigilados por acuciosos gendarmes listos para castigarlo si osa apartarse un milímetro de las leyes y de la Constitución, que esos mismos sectores no vacilan en pisotear a cada rato.

Se comete un grave error, sin duda, en acatar estas reglas del juego en que el adversario tiene todas las ventajas, incluyendo un arbitro silencioso pero poderoso, que puede interrumpir el partido en cualquier momento.

La clase trabajadora, a todo esto, es dejada de lado por algunos sectores políticos de izquierda, que olvidan el contenido profundo del proceso y su dinámica inevitable. Caen en una nueva forma de "paternalismo" al negociar acuerdos políticos bajo el pretexto, justamente, de salvaguardar los intereses de la clase trabajadora. Pero lo hacen confundiendo "directivas políticas" y "mayorías parlamentarias" con clases sociales. Al cometer este error trasladan la lucha de clases —que necesariamente debe tener tácticas y estrategia adecuada—, a un campo restringido, donde la plutocracia y el imperialismo pueden dar cuenta fácilmente de sus adversarios.

Hay quienes desconfían en la fuerza de la clase trabajadora y de su adultez política. Eso les lleva al camino de las concesiones. Y en un proceso como el chileno —que excede toda experiencia anterior en nuestro país—, se vuelve al cauce tradicional donde los problemas políticos eran dilucidados por el selecto grupo de los "políticos". En aquella "bella época", sin duda, era cuestión de pactos, transacciones, un nombramiento por aquí, un proyecto de ley por allá, una liberación aduanera más o menos, algunas jubilaciones prematuras, etc. Pero ahora reducir el problema a ese nivel, además de grotesco, resulta pueril. En Chile —conviene recordarlo— sé ha planteado iniciar la construcción del socialismo. Parecía sencillo, pero no ha resultado así y han entrado a operar ciertas leyes inmutables en un proceso revolucionario. Por ejemplo, la lucha de clases, cuyo nivel ha subido con mayor velocidad que los movimientos de la superestructura política. Como todo temblor que se respete, éste generó su réplica que ha sido la aparición del fascismo, respuesta agresiva de los explotadores. Y —como la historia lo enseñaba— el fascismo se ha lanzado a ganar una plataforma social que haga posible sus pretensiones. Sería ingenuo negar que, en alguna medida, ha avanzado bastante. Y está en la conciencia de toda la izquierda la explicación: porque a los explotadores se les dio tiempo suficiente para reorganizar sus filas, delinear una táctica política y aceitar los engranajes de su maquinaria propagandística, parlamentaria, judicial y burocrática que —habrá que admitirlo— está funcionando a la perfección.

Frente a esa realidad, las contemporizaciones —y no estamos propugnando instaurar el socialismo "por decreto"—, sólo permiten al enemigo de clase avanzar todavía más. Si el "armisticio" que algunos implícitamente plantean, se tradujera en alistar a la clase trabajadora para conquistar posiciones irreversibles, podría justificarse como razón táctica. Pero eso parece estar lejos del propósito de quienes, además de lo dicho, desalientan y hasta insultan la lucha de las masas.

En todo caso, creemos que estos aspectos —y muchos otros que provisoriamente quedan fuera del análisis—, darán origen a un serio debate al interior de los partidos y organizaciones de masas. Tenemos esperanzas de que, en definitiva, la clase trabajadora, que es a prueba de temblores, como lo demuestra la historia, hará sentir su voluntad de avanzar. Su voz poderosa puede hacer recapacitar a quienes, hoy, sostienen posiciones equivocadas.

J. C. M.


Prensa extranjera

FREI TRAMABA UN GOLPE EN 1970, ¿Y AHORA?

EL SIGUIENTE es el texto del artículo que el periodista francés Edouard Bailby publicó en "Le Monde Diplomatique", bajo el título "La derecha ha encontrado un líder", y cuya reproducción parcial causó revuelo en Chile. En el artículo se señala que el ex presidente Frei intentó dar un golpe de estado en 1970, para impedir que Allende asumiera el poder, pero se encontró con la negativa del general René Schneider. Comandante en Jefe del Ejército, que después cayó asesinado, víctima de un comando armado de la derecha.

HARÁ falta saber, finalmente, quién es el más fuerte, ¡ellos o nosotros!" El senador socialista Adonis Sepúlveda, ha resumido bien la situación de Chile. Después de 14 meses de gobierno, la Unidad Popular se ve constreñida, por la dialéctica de los hechos, a acelerar el proceso revolucionario. Han terminado los tiempos donde el PDC. tironeado entre su deseo de no romper totalmente los lazos con la masa obrera y su voluntad de salvaguardar lo esencial del sistema capitalista, oscilaba, bien que mal, entre la izquierda y la derecha. Bajo el impulso del ex presidente Eduardo Frei, está resueltamente volcado hacia la derecha para oponerse a todas las fuerzas progresistas y socialistas de Chile. La crisis del centro, en pocas semanas apenas, ha significado un hecho donde las consecuencias serán decisivas en el curso del año 1972.

Durante los primeros meses del gobierno de Allende, el PDC había preferido las justas oratorias a la oposición directa y sistemática que preconizaban los dos partidos de derecha, el Nacional y la Democracia Radical, pero, a medida que la UP actuaba, en el marco de la Constitución, para hacer las reformas de estructuras, el ala derecha tomaba progresivamente el control del aparato del partido y forzaba a la izquierda democristiana, minoritaria, a crear un movimiento disidente —el segundo en algunos años— que últimamente ha reunido seis partidos en torno al Presidente Salvador Allende, a excepción de un pequeño núcleo liberal, donde los jefes son Radomiro Tomic, candidato derrotado a la Presidencia de la República, y Bernardo Leighton, ex Ministro del interior, el partido de Frei se sitúa mayoritariamente en el campo de la reacción.

La batalla que se ha emprendido resueltamente sobrepasa hoy las fronteras de Chile para inscribirse en el contexto internacional Este-Oeste. es decir, capitalismo o socialismo.

En este sentido el viaje de Fidel Castro ha servido de pretexto a la derecha para desencadenar una ofensiva con carácter múltiple contra el régimen, una vez más, los hechos demuestran que la Revolución Cubana es el punto de mira de gobiernos o partidos y de todas las fuerzas conservadoras en América latina. Ya, en agosto de 1961 ellos habían tomado en Brasil como ocasión la condecoración del CHE por Janio Quadros, para obligarlo a éste a dimitir. Tres años más tarde, bajo el pretexto de detener la "cubanización" de Brasil, derrocaron al Presidente Joao Goulart. O sea, por coincidencia curiosa, el complot actual contra el presidente Allende tiene las mismas características, y verdaderamente el mismo origen internacional, que los dos complots de Brasilia.

LA MARCHA DE LAS CACEROLAS VACÍAS

Muy hábilmente, algunos días antes de la partida de Fidel Castro, que terminaba una visita oficial de tres semanas a Chile, el PDC, el Partido Nacional y la Democracia Radical, organizaron el lº de diciembre una "marcha de las cacerolas vacías", en el centro de Santiago. Cinco mil señoras de la burguesía, la mayoría elegantemente vestidas, bajaron desde los barrios residenciales y desfilaron frente al palacio presidencial de La Moneda, haciendo sonar sus cacerolas. Detalle importante; mezclaban consignas anticubanas a sus reivindicaciones de orden material, unos sesenta elementos armados, refutados entre los comandos de choque de la extrema derecha, las protegieron y provocaron violentos enfrentamientos con los contramanifestantes de izquierda, que llegaron al lugar. Obligada a intervenir, la policía procedió a efectuar 73 arrestos, mientras se produjeron un centenar de heridos. Una vez que la manifestación terminó, todas estas señoras tomaron sus coches para volver a sus casas. La precisión es importante cuando se sabe que el automóvil en Chile es un privilegio de clase, reservado a una pequeña minoría de la población.

Pero, más importante aún qué la manifestación en sí: ciertas agencias informativas se apresuraron en seguida a tratar de hacer creer a la opinión internacional que las dificultades de aprovisionamiento habían desatado una reacción popular contra el régimen. Desgraciadamente, las fotos publicadas en seguida por la gran prensa, demostraron sin duda que estas "valientes dueñas de casa" eran en su mayoría "valientes señoras de la alta sociedad". Esto no fue obstáculo para que el "News World Report" del 20 de diciembre publicara la siguiente leyenda: "Dueñas de casas chilenas fueron atacadas por jóvenes terroristas". Una semana más tarde, el "Time" volvería a decir: "Allende no desaprovecha ninguna ocasión para ofender a los Estados Unidos por sus crecientes dificultades políticas y económicas". Después, la gran prensa norteamericana y europea han seguido el mismo paso, y gota a gota, insidiosamente, ella continúa una campaña de mentiras contra la experiencia de la Unidad Popular en Chile. Es interesante recordar a este propósito los comentarios que "Visión", revista en español distribuida en toda América latina, hacía ya el 23 de octubre de 1971. "Para el primer año de su gobierno. Allende muestra un resultado favorable. De cinco puntos esenciales previstos para el año 1971. cuatro fueron realizados: nacionalización de las grandes minas, estatización de la banca privada, profundización de la reforma agraria y crecimiento del sector estatal en el comercio exterior". Manera sutil de explicar a los lectores: no hay que hacerse ninguna ilusión, Allende cumple sus promesas, la revolución está en marcha. Esto es justamente lo que la derecha chilena no quiere a ningún precio. Desde la elección de Salvador Allende para la Presidencia de la República, un hombre, Eduardo Frei, que en su tiempo había prometido la "revolución en libertad", se ha empleado activamente para sabotear el futuro del gobierno de Allende. Dos iniciativas de su parte, mal conocidas por la opinión pública, son en este sentido muy significativas. La primera: una gestión en torno a Monseñor Raúl Silva Henríquez, Cardenal Primado de Chile, para pedirle que insertara en un documento de la Iglesia, publicado durante la campaña electoral, una frase extremadamente enérgica sobre la incompatibilidad política y filosófica entre marxistas y cristianos. Monseñor Silva Henríquez lo rechazó. Segunda tentativa: viendo la victoria de Allende asegurada, Frei pidió al general René Schneider, Comandante en Jefe del Ejército, asesinado posteriormente, que realizara un golpe de estado "para impedir a los comunistas tomar el poder". "¡Hágalo usted mismo!, le respondió el general Schneider, pero no me lo pida a mí. Yo respeto la Constitución!"

Frente a los hechos cumplidos, Frei volvió a tomar en sus manos, después, la dirección efectiva del PDC para llevarlo a aproximarse progresivamente a la derecha clásica. Esto devino en que demócratas cristianos y nacionales presentaron candidatos comunes a las elecciones complementarias. En el Parlamento, gracias a la voz que ahí dispone, la Democracia Cristiana puede también, aliándose al partido Nacional y a la Democracia Radical, bloquear todas las proposiciones de reformas.

LA TENSIÓN AUMENTA

Consciente de sus posibilidades en el plano legal, así también como en el dominio legislativo y judicial, la DC dirige sus esfuerzos a todos los sectores de la vida nacional. Las Fuerzas Armadas, acusadas de "debilidad"; Universidad de Chile, donde tropas de choque han ocupado, gracias a la complicidad del Rector democristiano Edgardo Boenninger Kausel, tres facultades; sindicatos, en fin, donde ella ha buscado, después del VI Congreso de la CUT, que tuvo lugar entre el 8 y el 12 de diciembre, torpedear el pacto CUT-Gobierno. Brevemente: el PDC ha pasado conscientemente a la acción con el objetivo muy preciso de hacer fracasar la experiencia del presidente Allende y de la Unidad popular.

Ellos no temen para esto aceptar el apoyo de movimientos de extrema derecha, como "Patria y Libertad", donde los "comandos de acción múltiples" son especializados en cierto número de operaciones. Y aunque sus dirigentes, los menos conservadores, se inquieten de una tal cohabitación política, el hecho es que ello se manifiesta más concretamente en el filo de los hechos. Después de la manifestación del 19 de diciembre en Santiago, los atentados se multiplicaron; contra monumentos públicos, escuelas, iglesias, comercios, oficinas y aún a miembros de la UP. Comandos de diez personas, especialmente entrenados en el manejo de explosivos y armas de fuego, se infiltran en las manifestaciones, en las ciudades, en el campo, para sembrar la confusión y provocar el caos. El señor Herbert Klein, director de comunicaciones de la Casa Blanca, y Robert Finch, consejero de la Presidencia de Estados unidos, deben tener elementos de información particularmente interesantes para haber declarado, el mes último, después de un viaje de seis semanas por América latina, que "el gobierno de Allende no durará mucho".

Frente a este empuje de fuerzas conservadoras y reaccionarias, a las cuales vienen a juntarse grupúsculos fascistas listos para sacar partido de la situación, el Presidente Allende ha declarado muy claramente el 8 de diciembre: "Si nuestros enemigos quieren utilizar la violencia reaccionaria, nosotros responderemos con la ley y con la justicia, pero también con la violencia revolucionaria". El año 1972 promete ser fértil en acontecimientos.

EDOUARD BAILBY


Polémica

PRIMERO HAY QUE GANARSE A LA CLASE TRABAJADORA

EL resultado adverso a la izquierda en las elecciones complementarias del 16 de enero en O'Higgins, Colchagua y Linares ha planteado una discusión que excede el marco de una justa académica. Se trata de cómo ganar las capas medias al proceso revolucionario. La discusión —que en el seno de la izquierda se ha llevado substancialmente en las columnas de los diarios "El Siglo" y "Ultima Hora"—, tiene consecuencias políticas muy concretas. Desde luego, desemboca en la adopción de una táctica política, buscando un eje en el cual apoyar el curso futuro del proceso chileno de construcción del socialismo. La polémica tiene, pues, repercusiones objetivas. No termina en especulaciones filosóficas. Se traduce, por ejemplo, en una política de alianzas, en la redefinición de los enemigos y en la elaboración de una política económica concreta, orientada hacia determinados sectores.

El diputado comunista José Cademártori, por ejemplo, expositor de una de las tesis, ha señalado que para ganar a las capas medias hay que diferenciar a los partidos políticos de oposición. El partido Nacional, según Cademártori, es el representante de los intereses del imperialismo y de la oligarquía. El Partido Demócrata Cristiano, en cambio, representaría a la pequeña y mediana burguesía no monopolista. Consecuencia práctica: la Unidad Popular puede llegar a acuerdos con la Democracia Cristiana.

A esto habría que añadir algo que se plantea implícitamente: para conquistar el apoyo de las capas medias hay que trazar una política económica que tranquilice a esos sectores y no los eche en brazos de la oligarquía y del imperialismo. Para ello, según Cademártori, bastaría el propio Programa de la UP, que contempla los intereses "políticos y económicos de esas capas intermedias".

Otra consecuencia práctica a que lleva este planteamiento —enarbolado en el seno de la UP por el Partido Comunista—, es la de emprender una activa lucha contra "las tendencias ultristas que deforman la verdadera esencia del Gobierno Popular y su programa". O sea, para ganarse a las capas medias se hace necesario —adicionalmente a lo señalado— iniciar un combate ideológico en el seno de las masas para imponer esa táctica.

Veamos dónde, a nuestro juicio, están los errores de esta tesis.

Creemos, en primer lugar, que un proceso revolucionario debe trabajar con clases sociales y no continuar aferrado a categorías partidarias que no las representan estrictamente. Para verificar en qué clases residen las debilidades actuales no basta con mirar la alineación de los partidos políticos. .No se puede sostener seriamente que para ganarse a las capas medias, deba tratarse con la directiva demócratacristiana, o que llegar a un acuerdo con el PDC signifique pactar con la pequeña y mediana burguesía no monopolista. Algunos creen que es así de sencillo, porque —y no es hora de deslindar responsabilidades— confunden la lucha parlamentaria con la lucha de clases, o mejor, a los partidos políticos con las clases. Así como en Chile no existe "el" partido de los explotados, tampoco hay "el" partido de los explotadores. Los que viven del trabajo o de la plusvalía están distribuidos en numerosos partidos y a veces se confunden, incluso, en partidos de izquierda. De la misma manera, no existe "el" partido de la pequeña y mediana burguesía, el intermediario político, con el cual se pudiera negociar un acuerdo con esas clases.

(No queremos entrar en aspectos que en estos instantes resultan adjetivos respecto al PDC, pero no está de más señalar que el diputado Cademártori incurre en otro error cuando asimila los intereses del imperialismo y de la oligarquía solamente al Partido Nacional. Claro que eso permite tratar tranquilamente con el PDC. Lo comprendemos. Pero no hay que olvidar el sexenio de gobierno de la Democracia Cristiana que, entre otras cosas, quebró todos los récords en materia de penetración financiera e ideológica del imperialismo, valga señalar sólo el saqueo en el cobre —tan brillantemente expuesto en el pasado por el propio diputado Cademártori—, o las tres masacres que cometió ese gobierno para defender intereses imperialistas y oligárquicos (¿o mejor dicho plutocráticos?).

La confusión del diputado Cademártori, en nuestra opinión, se origina, además del aspecto ya señalado, en una insuficiente información sobre la composición de clases en nuestro país.

Hablar de ganarse a las "capas medias" al proceso revolucionario, puede llevar a desbarrar seriamente, si no se puntualiza qué se quiere decir.

El total de la población activa de Chile se estimaba en 2 millones 990 mil personas, al 31 de diciembre recién pasado. Poco más de 870 mil están organizados, lo que equivale al 30,6%, incluyendo al sector público [1] . Pues bien, un estudio relativamente reciente señala que en la cúspide de la pirámide se encuentra un 5% que es el sector plutocrático propiamente tal de la sociedad chilena. Luego viene un sector intermedio que reúne aproximadamente al 45% de los receptores de rentas. Y abajo está un 50% popular cuyo ingreso medio no llega a la tercera parte del promedio nacional. Está compuesto por la clase trabajadora y los "marginales" cuyo ingreso no llega a la 5a parte del promedio nacional. Pertenecen al mundo que se suele descartar en toda estrategia política con el olímpico calificativo de "lumpen". [2]

Ahora bien, el sector medio que se tratarla de ganar para el proceso revolucionario no es un 45% homogéneo cuya representación política, esté en manos del PDC, o de otro intermediario. El estudio al que hacemos referencia establece varias categorías o subclases en el grupo intermedio cuya disputa puede inclinar el proceso chileno en uno u otro sentido. Desde luego, en conjunto, ese sector tiene un ingreso cuatro veces superior al 50% de población activa que sirve de base a la pirámide social.

No obstante, hay que distinguir en ese sector intermedio una clase media: alta, media y baja, según sus ingresos. Alrededor de un diez por ciento del sector alto está íntimamente unido al sector plutocrático situado en la cúspide. Otro quince por ciento viene a ser con toda propiedad la "clase media", disponiendo de un ingreso superior al promedio nacional. Y por último está un 20 por ciento aproximado de clase media baja cuyo ingreso por persona está por debajo de la "línea de flotación".

De modo que ahora se trata de ver cuál "clase media" es la que interesa ganar. En breve: nos parece obvio que se trata del 20 por ciento que compone el sector bajo. El PDC (¿habrá que traer a colación nuevamente su gobierno?), sin perjuicio que tenga militancia o "clientela" en ese sector, ha demostrado identificarse mucho más con los sectores medio y alto y aun con la plutocracia. Sin perjuicio de un cúmulo de antecedentes, que podrían traerse a colación, basta repasar la plana directiva de la Democracia Cristiana para comprobar que no tiene más que una relación genérica con la "clase media".

Cuando sostenemos que el proceso revolucionario debe apoyarse firmemente en el estrato popular, o sea, en el cincuenta por ciento de la población activa, lo decimos pensando que es allí donde surgen síntomas de peligro. El "temblor grado 4" del 16 de enero, mostró agrietaduras en la base, mucho más alarmantes que en el centro. Aparte del innegable valor indicativo de las elecciones, para medir el grado de conciencia que ha logrado el proceso, existen otros indicios. Hay por ejemplo una encuesta —realizada por un organismo técnico próximo al gobierno—, en que el sector popular aparece, en un porcentaje mayoritario, opinando contra la creación de la Cámara Única, mientras la idea encuentra más simpatía en el sector intermedio. Posiblemente esto se debe a que el trabajo ideológico en el seno de las masas —tarea que compete más a los partidos de izquierda que a los periodistas, a los que se ha tratado de "cargar la cuenta" últimamente—, es muy deficiente.

Otra pregunta acerca del mayor poder adquisitivo actual, fue respondida negativamente por una mayoría del sector popular. Esto puede ser consecuencia de la especulación que reduce la capacidad de compra en las áreas de ingresos más bajos. Mucha gente se encuentra con más billetes en las manos pero es víctima de precios que reducen su poder comprador, sin mencionar —por añadidura— los problemas de abastecimiento, generados por mayor consumo global pero también por boicot productor. Son las capas medias y altas, en cambio, las que usufructúan en mayor medida del aumento en el poder consumidor. Como fuere, el hecho es que esa encuesta —de la que citamos sólo dos aspectos— muestra Inquietantes síntomas, en una base social, que se daría por ganada si se plantea iniciar ahora la conquista de la "clase media".

Creemos, por lo tanto, que al llevar adelante el cumplimiento del programa de la UP, que interesa cuando menos al setenta por ciento de la población activa (que con sus familias forman la enorme mayoría del país), se garantiza el curso del proceso. Como dice el diputado Cademártori, el programa de la Unidad Popular "basta y sobra" para ese objetivo. Pero —resulta al menos obvio— que trazar una política en obsequio de la "clase media" (con propiedad el 15% de la población activa), cuyo ingreso es superior al promedio nacional, reflejado en un capital compuesto de casas del barrio alto, automóviles, artefactos, etc., llevaría a apartarse, quizás irremediablemente, del sector popular.

El diputado Cademártori sostiene que "ganar a las capas medias no significa vender al proletariado, abandonarlo o dejar de apoyarse en él". No tenemos por qué poner en tela de juicio sus palabras. Pero en términos estrictos el diputado Cademártori puede estar pensando en el sector proletario donde radica por lo regular el trabajo partidario de izquierda. Se trataría de los 201.740 obreros organizados en 1.580 sindicatos que existían al 31 de diciembre del año pasado (y quizás de los 140.969 campesinos organizados en 559 sindicatos). Esta es, en efecto, la vanguardia organizada de los trabajadores. Pero en el ancho y ajeno mundo del sector popular, que es la mayoría nacional, están los hermanos del proletariado, los trabajadores no organizados, los pobladores, el "lumpen" (cuyas luchas bien merecen darle un calificativo más fraternal), etc., o sea, sectores que en materia de ingresos están aún por debajo del propio proletariado. Justamente es ese sector, aun más amplio que el que forman los trabajadores organizados, el que hoy debería preocupar más. Abandonados a su suerte, convertidos en parias a los que no se reconoce mayoría de edad política, rasguñan la tierra o sobreviven con miserables oficios en las ciudades, sin que merezcan la delicada atención que se presta a la "clase media".

La clase trabajadora, encabezada por el proletariado, es capaz de llevar a término el proceso iniciado en Chile hace un año. Obreros, campesinos, modestos empleados, trabajadores sin oficio, constituyen una columna vertebral de enorme solidez. Pero hay que ganárselos definitivamente, reemplazando el paternalismo por el estímulo revolucionario y la organización popular en gran escala, contra los explotadores y el imperialismo. No es nada sencillo, claro está. Mucho más fácil es llegar a acuerdos con directivas políticas que dicen representar a la "clase media". Pero ese es un lujo que puede darse la clase trabajadora cuando realmente controla el poder. Y entonces, a veces, no es necesario.

MANUEL CABIESES DONOSO


Entrevista

LA UP DEBA RECUPERAR SU CAPACIDAD OFENSIVA

JUAN Enrique Miquel, subsecretario nacional de la Izquierda Cristiana, nació el 22 de noviembre de 1942 en Naltahua, provincia de Santiago.

Se tituló de abogado en la Universidad de Chile, donde fue presidente de su federación estudiantil (FECH) en 1965/66, como dirigente de la juventud Demócrata Cristiana. Dentro de la inevitable lucha de corrientes del pluriclasista FDC, Miquel fue electo consejero nacional entre 1966/69, y representante de la juventud de 1970 a 1971.

Casado, un hijo, el joven dirigente de la IC, trabaja en la Confederación de Cooperativas. Miquel fue uno de los que dieron la batalla en primera línea cuando la IC, aún encerrada dentro del PDC, cuestionó definitoriamente las alianzas del freísmo con la derecha tradicional, a fines de julio último, dando lugar a la segunda, y para algunos no última, escisión de izquierda en la DC.

PF lo entrevistó para registrar el juicio de la IC sobre la coyuntura política y el futuro de la UP, coalición que integra ese partido. La siguiente es la versión textual de su pensamiento, ofrecido horas antes de partir a Yugoslavia, escala de un viaje a Cuba, donde llegará como invitado al congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

LAS ELECCIONES

PF: ¿Cuáles son, a su entender, las causas del llamado retroceso electoral de la izquierda en las elecciones complementarias de las provincias de Linares, O'Higgins y Colchagua?

MIQUEL: En las tres provincias significó una baja pareja para la Unidad Popular, de poco más de un cuatro por ciento. Las causas responden a dos tipos de fenómenos. El primero es un hecho social muy importante, consolidado durante 1971 y que ahora se expresa electoralmente: la recuperación táctica y la definición de un nuevo método de acción de los partidos que representan el orden social capitalista. La derecha, las clases que tienen que perder con la sustitución del sistema capitalista, con habilidad e inteligencia se han ido adecuando, a lo largo de la historia de Chile, a los cambios, a los empujes del movimiento popular. Ahora, al abrirse en Chile la posibilidad real del socialismo, ha surgido también la unidad de todas las fuerzas derechistas. Esta unidad ha llevado, creciente y progresivamente, a la constitución de un poder reaccionario, que se disfraza bajo slogans y apariencias de "lucha por la democracia", "defensa de garantías constitucionales", etcétera. Esta es sólo la forma de presentación propagandística de lo que en el fondo está en juego, que es un enfrentamiento de clases. La derecha ha sido hábil, esencialmente desde un punto de vista social más que en la superestructura política. Ha reagrupado así a grandes sectores de las capas medias que estaban a favor de los cambios, junto a los que se han opuesto siempre al cambio social. Y más aun, usando banderas demagógicas, ha obtenido que ciertos sectores de trabajadores, con bajo nivel de conciencia de sus intereses y de los del país, se opongan a ciertas medidas de fondo de la UP, generando un conflicto social entre éstos y el gobierno popular. Primero fue en la universidad, donde sectores juveniles provenientes de los grupos privilegiados del país han hecho una política agresiva, aguerrida, de enfrentamiento al gobierno popular. Después, avanzaron la campaña sobre el problema del abastecimiento, tratando de crear la imagen de un gobierno que no es capaz de dirigir eficientemente al país. Otra cosa, tal vez la más significativa y grave, es su acción entre ciertos grupos de trabajadores de empresas del sector monopólico, que por la condición de esas empresas, han podido obtener beneficios laborales más altos. Allí la derecha y la DC trataron de crear, a través de una ilusión de "participación" en la "propiedad" de las empresas, un freno a la medida más substancial del gobierno popular, que es la constitución del área social de la economía, saboteando su estatización. Ejemplo típico es el de la Papelera. También hubo una inteligente utilización política de las mujeres. Allí tiene su papel la "marcha de las cacerolas" mostrada por la propaganda reaccionaria como un repudio de la dueña de casa al gobierno por los problemas que crearía el desabastecimiento en una economía en transición. Esa marcha fue dirigida, organizada y patentada por los partidos de derecha. Se pretendió crear un clima máximo de enfrentamiento, porque simultáneamente convergen en una misma fecha, el conflicto de la Universidad de Chile, con escuelas tomadas, y los fascistas de "Patria y Libertad" actuando allí agresivamente; el conflicto de la Papelera; la iniciativa de los grandes empresarios de la llamada "área privada", en la que incluyen a los pequeños propietarios, y en la que por primera vez plantean la "posibilidad" de una "reforma" en la empresa para que los trabajadores tengan la ficción de una "participación" en ellas. Sobre la base del conflicto social que la derecha genera, surge su alianza política. La DC toma entonces la bandera de una situación artificialmente creada. Surge entonces la acusación contra el Ministro Tohá. Es decir, los sectores que defienden el viejo sistema desarrollaron gran iniciativa táctica, que se tradujo en una reunificación de su gente. En el agro la problemática es similar. La derecha "defiende" el sistema de asentamiento, con todas las fallas que tiene, ya que deja fuera del acceso a la tierra a tres veces más campesinos de los que podrían trabajar en ella. Esto, para que ciertos trabajadores en una situación de privilegio se alien con los latifundistas para frenar así el avance de la reforma agraria. Esta iniciativa de lucha social, de un enfrentamiento agresivo impulsado por el adversario, no ha sido, a nuestro juicio, contestada adecuadamente por el movimiento popular. Las condiciones políticas en el país han ido cambiando. No se puede estimar que la correlación de fuerzas después de la marcha de las cacerolas y de este resultado electoral, que ratifican el movimiento social que el poder burgués ha creado en Chile, se mantengan iguales. Es necesario readecuar la acción del gobierno y del movimiento popular para enfrentar las nuevas condiciones. Cuando gobierna una coalición de partidos y fuerzas sociales, surgen problemas de coordinación, hay fallas en la movilización y también gran cantidad de cuadros de los partidos son absorbidos por otras responsabilidades. El problema de fondo es que la UP, que ha representado un gran paso unitario —por ello es altamente valorada por la IC— tiene algunas insuficiencias en su acción que se refieren no a sus objetivos, sino a fallas de forma que dificultan su funcionamiento. La dirección de un proceso al cual están integrados numerosos partidos políticos, se hace compleja, lenta, tiende a actuar con retardo frente a los hechos, pierde la ofensiva táctica. Por eso cobra valor un esfuerzo necesario para mejorar el nivel de dirección del proceso de enfrentamiento social. El rol principal debe corresponder a la dirección política de la UP. Otro problema son las fallas formales en el comportamiento de los militantes, como el sectarismo. Hay que definir lo que entendemos por sectarismo, porque en Chile cada uno le da un significado distinto. Es un conflicto que se desarrolló fuertemente entre la base social de la UP y la base social popular de la DC, lo que es grave, pues ésta tiene innegablemente una fuerza campesina de importancia. De este modo muchos que apoyan erróneamente a la DC, se han visto enfrentados a un conflicto con la UP. Por su falta de madurez política, han reaccionado como ante un golpe personal, y así esa base campesina se coloca contra la UP, convirtiéndose de hecho en contrarrevolucionaria. Ello no debe traducirse en una falta de punch de la UP; al contrario, ella puede y debe tener mucho más punch. El problema es a quién golpea, y no debe golpear precisamente, por errados que estén, a la base popular de la DC o aun de otros partidos.

LAS FALLAS DE LA UP

PF: ¿Cuáles serían entonces las líneas autocríticas fundamentales a tender en la izquierda y qué debe proyectarse creativamente en el futuro?

MIQUEL: La UP significó en su creación y en los primeros momentos de su gobierno, una fuerza incontenible que, táctica y estratégicamente, daba una orientación al país. Esa iniciativa, poco a poco se ha ido perdiendo y fue capturada, en cambio, por el adversario. Creemos que la UP ha bajado fuertemente su capacidad de movilización social, y ésta no es sólo la capacidad de reunir gente en concentraciones, sino la de entregar tareas al pueblo e integrarlo a los objetivos que el gobierno popular desarrolla. En las fases iniciales de la transición al socialismo se han hecho muchas cosas positivas: la nacionalización del cobre, la aceleración de la reforma agraria, el inicio de la creación del área social de la economía, etcétera. Pero todas esas tareas tocan a ciertos sectores de la población. No hay ninguna tarea planteada hasta el día de hoy que incluya y les dé un rol a todo el pueblo. Y esto hace que mucha gente se sienta progresivamente marginada del proceso; aquella gente que tuvo expectativas de un cambio real en la forma de hacer la política en Chile y que aún no tiene un rol. Los CUP (comités de base de la UP), que han ido desapareciendo, perdiendo su fuerza y vigencia, implican eso que todos los independientes de izquierda que se incorporaban orgánicamente a las tareas de la construcción socialista, no tienen ya tareas ni objetivos. Creo que se ha exagerado al decir que el problema es de información, de prensa. Existe sí un problema de esta naturaleza, derivado de la descoordinación a que aludimos, pero el problema de fondo es de iniciativas capaces de retomar la ofensiva dé la izquierda y que a la vez integren al proceso a los chilenos no comprometidos con el sistema capitalista. El problema no es sólo de presentación periodística, sino el definir puestos de combate para retomar la ofensiva. Lo esencial para avanzar es impedir que el poder social generado por la reacción en la calle, la prensa y el poder político, se consolide en detrimento de la iniciativa y del poder popular. Una reflexión seria debe impulsarnos a tareas concretas. Primero: la necesidad de la unidad de la izquierda. Segundo: la necesidad de nuevas ofensivas. La unidad debe ser mejorada cualitativamente. Las fallas de conducción y su efecto sobre la coordinación deben ser superadas. Hay que hacer conciencia y definir a aquellas enormes masas trabajadoras, campesinas y juveniles que no están en los partidos y que hasta ahora no han podido comprender el proceso y por eso pueden ser engañadas por la derecha. La unidad debe incluir a toda la gente que esté por el cambio social y por la revolución. La unidad no se logra sólo al nivel de la superestructura política. Eso no sería suficiente. Sería mantener las respuestas al nivel de las directivas políticas y no al nivel del enfrentamiento social. La unidad sólo puede ser producto de las iniciativas que la UP redefina, priorice hoy día. Iniciativas capaces de incluir a todos los revolucionarios y, a la vez, de hacer conciencia en los trabajadores equivocados por la propaganda de la derecha. Hacer resaltar lo que el socialismo significa como igualdad; por ejemplo, lo que definió la IC como la igualdad de los niños de Chile, por la que una parte de la economía nacional empieza a salirse de las reglas del mercado, porque todo el país se hace cargo de crear igualdad de condiciones materiales y posibilidades para todos los niños. Tareas e iniciativas que no dejen resquicios a los profetas derechistas del desastre y en que la esencia humanista del socialismo se ilumine para las grandes mayorías nacionales. Naturalmente, el enfrentamiento de la actual institucionalidad. la conquista de todo el poder político para las masas, son materias que deben ser discutidas para ser puestas en práctica por todo el movimiento popular.

LA DECLARACIÓN DE LINARES

PF: Voceros de la derecha sostienen que tanto la "Declaración de Linares", firmada allí por la UP. el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el Consejo Provincial Campesino, y las actividades en la zona de la IC y del MIR, influyeron esencialmente en el retroceso de la votación popular en esa zona. ¿Cuál es su opinión?

MIQUEL: Hay una evidente intencionalidad de la derecha, y especialmente de la DC, que intentan presentar a la IC como una fuerza definida por tendencias ultristas. Tratan de descalificar a la IC como alternativa política para los cristianos. La IC surgió como una fuerza de unidad. La IC está por mejorar y aumentar la calidad del trabajo unitario, de la UP en un primer momento, y en una segunda instancia nuestro objetivo es la unidad de toda la izquierda. No entendemos por esto que se junten representantes de todos los partidos, movimientos y grupos de izquierda que puedan existir y en una mesa de reunión lleguen a acuerdos de tipo superestructural. Creemos que ese es un mal camino, que así no se logra la verdadera unidad de la izquierda. Lo qué realmente interesa y ahora cobra mayor valor ante el poder que ha alcanzado la derecha y su agresividad para impedir el cumplimiento del programa de la UP, consiste justamente en responderle con la unidad de la base social y trabajadora. Contestar al poder reaccionario con el poder de los trabajadores que posibilite una acción en la que todos los revolucionarios confluyan. La "Declaración de Linares" fue, a nuestro juicio, correcta, porque recogió aspiraciones de los campesinos. Atribuimos especial importancia al papel del Consejo Provincial Campesino, organismo que los representa en cuanto tales, no por sus militancias políticas, sino como expresión de clase de los trabajadores del campo, y precisamente en Linares el nivel de enfrentamiento, el grado de radicalizaron del proceso agrario hacían necesario que la dirección política captase y recogiese las aspiraciones campesinas. La baja electoral de la UP no fue mayor en Linares que en O'Higgins y Colchagua. La "Declaración de Linares" suscitó una polémica a nivel nacional por una no adecuada comprensión de su significado real, que debilitó su fuerza, y porque ésta fue una iniciativa, un acuerdo, una comprensión del problema al que se llegó con demasiada tardanza, y que merecía un trabajo más prolongado de clarificación. Ese documento no afectaba los intereses de los pequeños y medianos propietarios, como se ha dicho, por el contrario, estaban resguardados sus intereses al comprometerse todas las fuerzas firmantes a no propiciar la expropiación de fundos con menos de cuarenta hectáreas. Además, esa bandera era capaz de aglutinar a los campesinos y mostrarles realmente dónde están sus aliados y sus enemigos. Hubo toda una orquestación derechista durante y después de la campaña electoral, utilizando la figura del MIR para asustar a determinados sectores. Creemos que esa actitud, de la derecha existirá siempre, así como existe contra otros partidos de la UP que causan tanto temor a los sectores medios como lo puede causar el MIR. La esencia de esa Declaración contenía lo que a nuestro juicio es la clave del momento actual: retomar la iniciativa, y cuando los sectores populares se ponen de acuerdo en aspiraciones debe producirse necesariamente el acuerdo a nivel político. Esa Declaración tomaba la iniciativa y enfrentaba adecuadamente al enemigo, dando las garantías correctas a los pequeños propietarios, pero radicalizando el cumplimiento del programa de la UP en lo que se refiere a los grandes propietarios y los latifundistas.

TÁCTICA DE LA DERECHA

PF: A su entender, ¿cuáles son los objetivos políticos de la alianza derechista, cómo caracterizaría este fenómeno y cuáles son las perspectivas de un frente único, público o encubierto, de las derechas?

MIQUEL: Ese frente derechista se ha ido constituyendo y haciéndose cada vez más público, centrado contra las medidas fundamentales de la construcción del socialismo, especialmente la creación del área económica social. Eso es lo que les duele más a los momios chilenos y su primer objetivo fue parar esa medida. Opusieron progresivamente a la cuota de poder popular un mayor poder reaccionario. La derecha y la DC tuvieron siempre la mayoría en el Parlamento. Sin embargo, ese Parlamento, a comienzos de 1971, en los primeros días del gobierno dei Presidente Allende, es incapaz de oponerse a las medidas que contaban con un respaldo, con una movilización popular muy superiores. Usando el poder que en el Congreso y en todo el sistema institucional conserva la derecha, trata de generar, y lo consigue, un poder reaccionario en la calle. Inician un cuestionamiento al desarrollo político de la base de gobierno de la UP. Su objetivo es someter al gobierno popular a un acosamiento múltiple para enfrentarlo a dos opciones: o frenar el programa para seguir gobernando, o acelerar el conflicto y en esos términos arribar a io que ya anunció uno de los momios más conspicuos de Chile, el diputado Víctor Carmine, quien proclamó que el próximo paso de esa alianza sería la acusación constitucional contra el propio Presidente de la República, vale decir, buscan la coyuntura para hacer un golpe de Estado amparado en las formas legales de la institucionalidad vigente. Esta coyuntura, en que el poder generado por la iniciativa derechista se encuentra en condiciones de imponer sus reglas de juego, se produce por un procedimiento extraordinariamente inteligente. Los partidos de derecha y la DC partían de un contexto por el cual necesariamente acentuarían su vinculación y coordinación: de ahí la acusación contra Tohá, y el contubernio en las últimas elecciones. Logran éxitos importantes, y en el crítico período de diciembre en el que "las cacerolas" crean un clima fascista y de enfrentamiento armado, ya toda la propaganda derechista había generado la imagen de que la violencia era buscada por la izquierda. Las hordas de "Patria y Libertad", que irrumpen en la Escuela de Ingeniería de la universidad de Chile, son excusadas por sus medios de difusión, y el enfrentamiento defensivo de la izquierda frente a los fascistas es colocado como una "agresión", utilizan mujeres para conmover a alguna gente desubicada y crean el enfrentamiento para acusar después al gobierno por esa "violencia". Se ensañan con las Brigadas "Ramona Parra", órgano propagandístico del Partido Comunista; con la Brigada "Elmo Catalán", del Partido Socialista. Todo este cuadro de movilización política se tradujo en acuerdos claros de la derecha, inspirados por una dirección muy inteligente que opera por arriba de las directivas de los partidos de la reacción chilena, y que acusa diáfanamente la mano del imperialismo. Fenómeno muy similar a lo observado en otros países de América latina en momentos de enfrentamientos decisivos. Naturalmente que aquí adecúan la línea a la idiosincrasia chilena, y por ende, al cuadro electoral se le asigna un papel y el Parlamento juega un rol, cuando el acuerdo entre la derecha tradicional y la DC se hace posible. Es sintomático que toda esta coordinación se desarrolle después de la nacionalización del cobre y que funcionarios norteamericanos hayan anunciado, en 'coincidencia con el anuncio de Carmine, que al gobierno popular se le enfrentará, que le quedan pocos días. Es una política que pasa por encima de la esencia programática de lo que debiera ser la DC, sobre la conciencia de muchísimos militantes de la base popular de ese partido, pero que en el fondo no son sino instrumentos de un gran agente que mueve a los distintos grupos de la oposición como piezas en un tablero de ajedrez a fin de conducir a este embotellamiento al gobierno popular.

PF: ¿Qué papel le asigna usted en esta estrategia al ex Presidente Frei, que viajó a los Estados Unidos invitado por el Consejo de Relaciones Exteriores de ese país?

MIQUEL: El papel de todos los ex presidentes de Chile ha sido el de mantener un período más o menos prolongado de ausencia de la política. Frei, en alguna medida, mantuvo ese papel, pero en otra, fue el gran dirigente de esta estrategia. Naturalmente que no tenía que ocupar un lugar en las barricadas, en la lucha cotidiana, sino ser la persona que aglutinase y revalidase la opción que él ya representó en 1964. Ese rol es jugado por Frei de un modo compuesto de omisiones, de dejar que hagan las cosas otros, y retornar a la política para recordar que él está presente, que él es la alternativa en la cual se pueden fundir y concretar todas las líneas convergentes de la derecha.

PF: ¿En qué frentes principales debería la izquierda enfrentar a la coalición derechista encabezada por el freísmo?

MIQUEL: Fundamentalmente retomar la iniciativa. Aparte de lo ya expresado en otras respuestas, avanzar aceleradamente a fin de concluir el proceso de redistribución de la tierra que implica la reforma agraria. Tareas de movilización nacional. Redoblar el trabajo campesino e incrementarlo en los sectores urbanos proletarios. Trabajar especialmente dos sectores: el de la mujer y la definición adecuada de los grupos intermedios dentro del programa de la UP.

PF: Usted mencionó la ofensiva derechista, su instrumentación impulsada desde el exterior y sus objetivos sediciosos. ¿Qué camino entonces le queda al pueblo que aspira a las transformaciones y apoya al gobierno, ante las escaladas sediciosas de la derecha, sean el "golpe legal", las guardias armadas latifundistas, los comandos fascistas de "Patria y Libertad"?

MIQUEL: Trabajadores, campesinos, juventud, sectores medios, deben dar un fuerte respaldo al gobierno popular desarrollando el programa y simultáneamente prepararse para enfrentar a la derecha y el imperialismo en el frente en que éstos quieran situarse. Mantener la normalidad y aumentar la producción y la actividad política, pero junto a ello entender que el nivel de enfrentamiento que los reaccionarios generan para defender sus privilegios los lleva a arrinconamiento del gobierno popular que puede superar los marcos institucionales. En este caso todos debemos estar preparados para defender el triunfo del pueblo y la posibilidad misma de construir el socialismo en Chile.

JULIO HUASI


Tribuna

LOS GUSANOS CHILENOS

EL término "gusano" adquirió valor y carta de ciudadanía continental, con motivo de la Revolución Cubana.

Miles de personas emigraron desde dicho país, principalmente hacia los Estados Unidos, corazón del capitalismo y centro hegemónico del neocolonialismo.

Una gran parte de ellos no deseaba perder prerrogativas burguesas, bienes materiales y acceso a beneficios a los que la gran mayoría no tenía la más remota posibilidad de alcanzar.

Los valores materiales constituían para ellos la razón de ser de su vida. Sin ellos ésta perdía toda magnitud propia, aunque la sociedad que los rodeaba se debatiera en la miseria, la corrupción y los desequilibrios sociales más crueles.

Algo parecido, aunque en mucho menor escala, ha estado ocurriendo con Chile después del triunfo de la Unidad Popular.

La sola perspectiva de tener una sociedad más igualitaria y el hecho de que se corrigieran vicios enclavados en la historia "democrática" (?) misma del país, les ha producido escalofríos a muchos chilenos. No podían aceptar, como toda clase burguesa capitalista, que los obreros, el proletariado postergado ex profeso por el malabarismo del control del poder y de la toma de decisiones, tuvieran, finalmente, aquella reivindicación que por décadas se les había venido prometiendo como un sarcasmo más del verdadero entronque mental que tiene toda siquis burguesa. Que el hijo de un obrero tuviera acceso a la universidad. Que ya no pudieran abarrotar sus refrigeradores importados de filete, o que, entre otras tantas cosas, sus hijos se vieran sentados en el colegio frente a un muchachito de alguna población marginal (de aquellas que según muchos de estos gusanos ya no existen en Santiago), los pone verdaderamente frenéticos.

Pero no se dan cuenta de la violencia cultivada que han estado ejerciendo ilegalmente por años y años, violencia fincada en los privilegios a los que se sentían adheridos como un don divino, violencia refinada que hoy se encuentra dando sus frutos: la toma de conciencia de los postergados para hacer valer sus derechos como cualquier otro ciudadano de acuerdo a la Constitución Política del Estado.

En síntesis, se niegan a perder posiciones principescas, lo cual no viene sino a señalar, una vez más, el terror que se proyecta sobre el medio cuando se observa el alcance del cinismo y la maldad de las personas acomodadas, de estas seudo-élites impensantes, causantes directas de la situación paupérrima y de super atraso en que se encuentra Iberoamérica, el continente postrado.

En cierta manera no se puede ignorar ninguna de las manifestaciones del atraso y de la violencia que existen hoy en la sociedad iberoamericana, las que bajo formas brutales o cultivadas lo está inundando todo, como en una especie de política-ficción.

Pero estos "gusanos", defensores de la justicia y de la democracia, desconocen esta situación.

Se debaten más bien en medio de una entelequia de ritos e hipocresía, a pesar de que muchos de ellos son profesionales, para justificar su éxodo hacia tierras que les permitan seguir disfrutando del edén económico, considerado como un derecho adquirido, no obstante que las injusticias sociales, la brutalidad y el cinismo de muchos países donde ellos se establecen, dejan pálido a cualquier situación de Chile.

Sin embargo, esta situación llega aún a rincones más inauditos. Se ubican estos "gusanos" en el exterior para denigrar, con las más absurdas e infantiles falacias, a su propio país. Reniegan de todo sólo porque su flanco económico y de privilegios se han visto afectados. Explican que en Chile no se puede vivir, pero residen en países que aún no logran emerger de la etapa colonial, en donde cualquier espíritu sensible sufriría al ver no sólo la miseria, si no que, las aberraciones sociales más inauditas.

Esto refleja lo que son: parias de la sociedad industrial, egoístas incansables, protuberancias humanas que no pueden merecer el respeto de nadie. Sin embargo, está bien que se vayan de Chile. El país no los necesita para la nueva y profunda transformación en la cual se encuentra embarcada. Pero así como hay muchos que huyen del terror de la igualdad, habernos unos pocos que pronto regresaremos a colaborar en la transformación más auténtica y sincera que Chile jamás haya tenido en toda su historia. El pasado ha sido sólo paja en un harem de promesas.

BORIS YOPO
Guatemala


Problemas de la revolución

LA CLASE QUE TIENE EL PODER LO DECIDE TODO

EL problema principal de toda revolución es, indudablemente, el problema del poder estatal. ¿Qué clase es la que tiene el poder en sus manos? Ello decide todo".

"No se puede esquivar ni apartar el problema referente al poder, pues precisamente éste es el problema fundamental que lo determina todo en el desarrollo de la revolución, en la política exterior e interna. El hecho de que nuestra revolución haya "gastado en vano" seis meses de vacilaciones respecto a la organización del poder, es indiscutible, y está determinado por la política vacilante de los socialistas-revolucionarios y de los mencheviques. Pero, a su vez, la política de estos partidos se ha determinado, en última instancia, por la posición de clase de la pequeña burguesía, por su inestabilidad económica en la lucha entre el capital y el trabajo".

"El interrogante reside ahora en saber si la democracia pequeño-burguesa ha aprendido algo o no en estos tan importantes seis meses, extraordinariamente ricos en contenido. Si la respuesta es negativa, entonces la revolución ha perecido y sólo una insurrección victoriosa del proletariado podrá salvarla. Si la respuesta es afirmativa, hay que empezar con la inmediata creación de un poder firme y estable. Durante una revolución popular, que despierta a la vida a las masas, a la mayoría de los obreros y campesinos, sólo puede ser estable un poder que se apoye segura e indudablemente en la mayoría de la población. Hasta el momento el poder estatal permanece de hecho en Rusia en manos de la burguesía, que se ve obligada a hacer concesiones parciales (con el propósito de retirarlas al día siguiente), repartir promesas (para no cumplirlas), rebuscar todas las maneras posibles de encubrir su dominio (para engañar al pueblo con la apariencia de una "coalición honesta"), y así sucesivamente. De palabra, un gobierno revolucionario, democrático popular; en la práctica; un gobierno burgués, contrarrevolucionario, antidemocrático y antipopular: ahí está la contradicción que ha existido hasta el presente y el origen de la total inestabilidad y de las vacilaciones del poder, de todos esos "saltos ministeriales" en los que los señores socialistas-revolucionarios y mencheviques se entretuvieron con tan lamentable (para el pueblo) empeño".

"O la dispersión de los soviets y su muerte sin gloria, o todo el poder a los soviets: esto lo dije ante el Congreso de los soviets de toda Rusia a principios de junio de 1917 y la historia de julio y agosto ha confirmado lo justo de estas palabras en forma harto convincente. El poder de los soviets es el único que puede ser estable y apoyarse a ciencia cierta en la mayoría del pueblo, por más que mientan los lacayos de la burguesía, tales como Potrésov, Plejánov y otros, que llaman "ampliación de la base" del poder, a su traspaso efectivo a manos de una minoría insignificante del pueblo, a la burguesía, a los explotadores".

"Sólo el poder soviético podría ser estable, sólo a él no se le podría derrocar, aún en las horas más agitadas de la revolución más violenta; sólo ese poder podría garantizar un desarrollo continuo y amplio de la revolución, una lucha pacífica de los partidos dentro de los soviets. Mientras un poder así no esté creado, son inevitables la indecisión, la inestabilidad, las vacilaciones, las interminables "crisis del poder", la comedia sin desenlace de los saltos ministeriales, los golpes de derecha y de izquierda".

"Pero la consigna "El poder ajos soviets" se entiende, con mucha frecuencia, si no en la mayoría de los casos, de una manera completamente equivocada, en el sentido de "un ministerio formado con los partidos mayoritarios de los soviets"; y en esta opinión profundamente equivocada desearíamos detenernos con más detalle".

"Un ministerio formado con los partidos mayoritarios de los soviets" implica un cambio de personas en el cuerpo ministerial, conservando intangible todo el viejo aparato del poder gubernamental, aparato íntegramente burocrático, íntegramente no democrático, incapaz de llevar a cabo reformas serias que constan incluso en los programas de los socialistas-revolucionarios y de los mencheviques".

"El poder a los soviets" significa una transformación radical de todo el viejo aparato del estado, aparato burocrático que frena todo lo que es democrático; significa la eliminación de dicho aparato y su reemplazo por otro nuevo, popular, o sea, auténticamente democrático, el de los soviets, que implica una mayoría organizada y armada del pueblo: obreros, soldados y campesinos; significa ofrecer la iniciativa y la independencia a la mayoría del pueblo, no sólo en la elección de los diputados, sino también en el manejo del estado y en la realización de reformas y transformaciones".

"Para hacer más clara y palpable esta diferencia recordemos una declaración valiosa hecha hace algún tiempo por el periódico del partido gubernamental—el socialista-revolucionario—, Dielo Naroda. Aun en aquellos ministerios —decía el diario— que fueron entregados a los ministros socialistas (esto se escribía durante la pregonada coalición con los kadetes, cuando los mencheviques y los socialistas-revolucionarios eran ministros), aún en ellos quedó todo el viejo aparato administrativo, el cual frena toda la labor".

"Se comprende. Toda la historia de los países parlamentarios burgueses y, en medida considerable, la de los países burgueses constitucionales, demuestra que un cambio ministerial significa muy poco, pues la labor administrativa real está en manos de un ejército gigantesco de funcionarios. Y este ejército está impregnado de un espíritu antidemocrático, está ligado por miles de hilos con los. terratenientes y la burguesía, dependiendo de ambos en todas las formas imaginables. Este ejército está rodeado por una atmósfera de relaciones burguesas, sólo respira ese aire, se ha congelado, encallecido, anquilosado; no tiene fuerzas para liberarse de esa atmósfera, no puede pensar, sentir ni obrar de otro modo que no sea a la manera antigua. Este ejército está, ligado por relaciones de respeto a la jerarquía, por determinados privilegios ligados a los "servicios del Estado"; en cuanto a sus cuadros superiores, están totalmente supeditados, por medio de las acciones y de los bancos, al capital financiero y vienen a ser, en cierta medida sus agentes, los defensores de sus intereses y transmisores de su influencia".

"El intento de llevar a cabo, por medio de ese aparato estatal, transformaciones tales como la supresión de la propiedad terrateniente sin indemnización o el monopolio del trigo, etc., es una mera ilusión, el más grande autoengaño y el mayor engaño del pueblo. Ese aparato puede servir a la burguesía republicana, creando una república a modo de "una monarquía sin monarcas", tal como la tercera república en Francia; pero un aparato estatal de este tipo es absolutamente incapaz de llevar a cabo reformas que no sólo aniquilen, sino que ni siquiera cercenen o limiten seriamente los derechos del capital, los derechos de la "sagrada propiedad privada". Por eso resulta siempre que, con todos los posibles ministerios "de coalición" donde participan "socialistas", dichos socialistas vienen a ser, en la práctica, aun en el caso de und completa probidad por parte de algunos de ellos, un simple adorno o pantalla del gobierno burgués, un pararrayos de la indignación popular provocada por ese gobierno, un instrumento del gobierno para engañar a las masas".

"Falta de fe en las masas, miedo a su iniciativa, miedo a que actúen por sí mismas, estremecimiento ante su energía revolucionaria, en lugar de un apoyo total y sin reservas, tales han sido los mayores pecados de los jefes socialistas-revolucionarios y mencheviques. Allí está una de las raíces más profundas de su indecisión, de su vacilación, de sus interminables e infinitamente estériles intentos de verter vino nuevo en los viejos odres del aparato estatal burocrático".

V. I. Lenin
Rabochi Put, núm. 10, 27 (14) de septiembre de 1917.
Obras Completas. Tomo 25, p. 357, 358, 359, 360 y 361.


Campesinos

UN BALUARTE DE LA REACCIÓN Y DEL IMPERIALISMO

EL Instituto de Educación Rural (IER) es una fundación de derecho privado, se creó en 1954 y se dedica a la capacitación de los campesinos.

En el año 1970 se vinculó a 103 comunas, es decir al 40% de las comunas agrícolas del país y tuvo relación de capacitación con más de 1.500 organizaciones campesinas de base que agrupaban una población de casi 72.000 socios (Memoria del IER. 1970-71).

Dispone de unos 150 promotores rentados en terreno, 30 centrales de capacitación equipadas, radios transmisores, modernos equipos audiovisuales, vehículos y el número de funcionarios sobrepasa los 500.

Como se aprecia, el poder del IER es inmenso, para saber qué tipo de labor hace, veamos cuál es su orientación en el trabajo práctico y cómo se financia.

La orientación del IER es absolutamente pro-patronal, infunde una mentalidad individualista en los campesinos a favor de la parcela privada y se aprovecha del arraigo cristiano para infiltrar las orientaciones que llegan tanto desde su Consejo Directivo como desde las agencias internacionales que lo financian, veamos algunos ejemplos: en la revista "Surco y semilla" que edita el IER (octubre de 1957) plantea la responsabilidad que les incumbe a los campesinos frente a los patrones y afirma: "Si fueran más responsables, los patrones aumentarían el sistema de tratos y medias" y luego dice en esa revista: "Los alumnos son reclutados por los patrones de los fundos".

En 1964 en la misma revista se hace una apología de las ventajas libertarias y democráticas de Frei y de lo peligroso que sería si Allende saliera Presidente.

Oscar Domínguez en su libro "El campesino chileno y la acción católica rural", asesor del IER, sostiene; "Desde su fundación el IER comprendió que su labor educativa se vería obstaculizada o carecería de una colaboración valiosa, si no lograba presentar a los patrones los fines perseguidos en los programas de los cursos" (página 70).

En Chiñihue en 1965 hubo un curso del IER con 110 participantes, en el cual dieron clases, entre otros, Narciso Irureta (diputado DC) y Luis Larraín Marín (presidente de la SNA).

Si se revisa la composición de los consejeros en sus 17 años de vida, se entiende la orientación reaccionaria del IER. En efecto entre los consejeros figuran destacados latifundistas, incluso presidentes de la SNA y desde luego varios ministros y agentes públicos de la administración de Frei. Ejemplos:

Francisco Ochagavía Hurtado: (latifundista y ha sido miembro del Consejo en cuatro períodos consecutivos).

Manuel Ossa Undurraga: (latifundista y miembro del Consejo por tres veces).

Pedro Undurraga Mackenna: (latifundista y miembro del Consejo en una oportunidad).

Alfredo Schiappaccase: (latifundista y presidente de la tenebrosa agencia comercial denominada "Superación Campesina", manejada por el TER y además consejero en siete períodos).

Enrique Serrano: (latifundista, ex Ministro conservador y consejero en una oportunidad) .

Pedro Enrique Alfonso: (ex senador, latifundista y ex presidente de la SNA y miembro del Consejo en una oportunidad).

Pedro J. Rodríguez: (Ministro de Frei, DC, consejero en dos períodos).

Narciso Irureta: (ex diputado y senador DC y ex presidente del Partido Demócrata Cristiano y miembro del consejo en una oportunidad).

Juan de Dios Carmona: (Ministro DC y consejero en cuatro ocasiones).

Daniel Barría Sánchez: (Subsecretario de Agricultura, DC, consejero en una oportunidad).

Luis Larraín Marín; (latifundista y presidente de la SNA, miembro por tres veces del consejo).

Carlos Figueroa serrano: (Subsecretario de Agricultura y Ministro DC y miembro del consejo en dos períodos).

Jaime Larraín García-Moreno : (latifundista, ex senador, Ministro, dirigente de la SNA y miembro del consejo en cuatro oportunidades).

La composición política y económica de los consejos del IER determinan que esta institución sea en la práctica el brazo más importante que dispone la burguesía agraria para confundir a los campesinos y desviar sus luchas. Esta acción funciona ligada a las orientaciones que infunde el imperialismo y la gran burguesía monopolista nacional hacia el campo chileno. Es decir, en la orientación que el IER da a los campesinos influye: la SNA, la DC, el PN, los monopolios nacionales y el imperialismo.

Pruebas al canto y veamos las principales colaboraciones financieras que este Instituto ha recibido:

I) Del agricultor norteamericano Mr. Jacques Dancinger, que regaló en 1959, 300 millones de pesos en toros finos.

II) De Asfaco; Aluminios Fantuzzi Ferriloza, Cristalerías Chile, Juan Bass, Laboratorios Chile. Tres Montes, Refinería de Azúcar de Viña del Mar, CAP, Caritas Chile, etc.

III) De organismos públicos colaboradores, como el Ministerio de Educación que subvencionó el 50% del costo anual por alumno. El Ministerio de Agricultura que pagó la construcción de las centrales de Santa Ana, Malloco, Loncoche y Huiscapi. La CORA, que en 1965 (Rafael Moreno, vicepresidente) celebró un convenio con el IER para capacitar a los campesinos en Choapa porque allí habían muchos trabajadores de izquierda. Además, hay cuantiosos aportes del Estado que en los dos últimos años llegan a casi 45 millones de escudos.

IV) De la SNA que regaló una casa y una parcela y cancela gastos de alimentación y mantención de profesores.

V) De organismos internacionales, como ser la UNESCO por más de US$ 4.000 y también talleres y equipos audiovisuales, de la FAO, la OIT, etc.

VI) De los Estados Unidos han venido 910.000 dólares a través de convenios con la Misión Económica de los Estados Unidos o AID. Asimismo, el IER, ha recibido aportes de la Esso Standard Oil Company, de la Braden Copper Company, del Cuerpo de Paz de la Kent Davies Industries (US$ 23.000) de la Merril Trust (US$ 20.000) de la Catholic Relief Service (US$ 25.000) de la Cooperativa Americana de Remesas al Exterior (CARE), etc.

VII) También ha recibido aportes del Gobierno Federal Alemán, de MISEREOR, de la Fundación Friedrich Ebert (54 voluntarios para trabajar en provincias), de Bélgica, etc.

Los aportes provenientes de Norteamérica llegaron mientras se encontraban en el Consejo Directivo del IER las siguientes personas: Pedro Enrique Alfonso (DR), Jaime Larraín García-Moreno (PN), Narciso Bureta (DC), Luis Larraín Marín (PN), Manuel Ossa Undurraga (PN), Pedro J. Rodríguez (DC), Francisco Ochagavía Hurtado (PN) y Carlos Figueroa Serrano (DC).

Con razón el 8 de mayo de 1970, cuando se inauguró la Escuela Agrícola "Princesa Paola de Bélgica" en Hospital, el Presidente Frei dijo: "Por eso la cooperación del IER es mirada por el Gobierno y por el Estado con singular simpatía". "Uds. están sembrando en la inteligencia y en el corazón del campesinado, están sembrando conocimientos, están sembrando una doctrina espiritual de paz, están sembrando dignidad".

Lo que está sembrando el IER, señor Frei, con el apoyo que Ud. dio junto a sus Ministros y ejecutivos DC (entre los cuales figura destacada es su protegido, el señor Rafael Moreno) en contubernio con la SNA y el imperialismo, son las ideas de la CIA en Chile, las ideas de la burguesía, de los monopolios, de los latifundistas ¿a eso llama Ud. sembrar dignidad?

Ahora bien: ¿cómo explicarnos, entonces, que semejante organismo privado, a propuesta del Ministerio de Agricultura, vaya a recibir más de 20 millones de escudos del gobierno para operar en 1972? Todavía más, que haya aumentado en términos reales el presupuesto del año anterior.

VÍCTOR VEA


Tribuna

LAS DEFICIENCIAS DE LA LUCHA IDEOLÓGICA

A proposito de algunos artículos publicados en los últimos números de PF, me permito hacer algunas acotaciones que me parecen, en todo caso, necesarias, puesto que creo que quien tenga en estos momentos una idea que pueda ser útil a la revolución, no debe quedarse callado.

El infrascrito es un hombre independiente, aunque fue militante de un partido marxista por muchos años, por lo cual cree contar con alguna experiencia que pueda ser útil para los revolucionarios de hoy. Es un lector asiduo de la revista que, en general, representa su posición política, aunque de vez en cuando discrepe de la manera de enfocar algún problema.

No participé en la campaña presidencial, porque era escéptico, como lo fuimos muchos de los que estamos en esta linea. No creí en ningún momento que los enemigos del pueblo fueren a cometer el error que cometieron. Creí que de alguna manera se las arreglarían para evitar que se instaurara un Gobierno Popular.

Por suerte no ocurrió así. Felizmente para nuestro pueblo, que es tan cómodo, tan evolucionado, pero desgraciadamente con tan poca conciencia de clase, condición que no debemos cargar a su cuenta, ni a la casualidad, sino a las vanguardias populares, que realizaron un mal trabajo.

Pero, afortunadamente, lo que prueba que también en este aspecto existe el azar, los reaccionarios se equivocaron por ambiciosos. Porque ellos ni siquiera querían a Tomic. Querían la torta completa; no la querían compartir con nadie. Por eso corrieron el riesgo con Alessandri, considerándolo seguro. De no ser así, indudablemente habrían apoyado al candidato DC, no obstante su repugnancia.

Además, se imaginaron (y en esto hicieron mal, como le ocurriría a cualquier grupo político en el mismo caso), que después se arreglarían de cualquier manera; ya sea haciendo pacto con la DC, a sabiendas de que dentro de ella habían muchos elementos con gran Influencia que así lo deseaban; convenciendo al ejército para que interviniera; quitándole la elección a Allende por secretaría; matándolo, o asesinando a quien fuese necesario para producir la anarquía, como así ocurrió con el asesinato de Schneider. No hay duda que la integridad del Comandante en Jefe del Ejército fue la causa de su muerte, y también lo que nos salvó de una dictadura militar-fascista, o de una guerra civil, cuyas consecuencias no podríamos prever en estos momentos. Pero eso sí que podemos estar seguros que los enemigos del pueblo estaban y están dispuestos a todo para reconquistar el poder y sus privilegios. Para esa tarea cuentan con su amigo común: el imperialismo norteamericano, que está dispuesto a invertir lo que sea necesario para reconquistar el derecho a seguir explotándonos con tan extraordinarios dividendos. Esta tarea se les facilita enormemente porque por desgracia abundan los elementos mercenarios, tanto entre los políticos desplazados del poder, como entre otros profesionales, especialmente de la prensa, que por plata son capaces de vender hasta su madre; para quienes la patria está sólo en la billetera. O sencillamente porque carecen de sensibilidad social, y nunca se han preocupado de analizar el problema del subdesarrollo, tanto de nuestro país como de América latina, condición muy propia de todos los que nos hemos desarrollado y educado en estos países alienados por la cultura y la propaganda norteamericana, que mamamos desde nuestros primeros años a través de la literatura importada para niños, y por medio de la radio y televisión.

Gracias a esta gente, y a los recursos con que cuentan los enemigos del pueblo, como igualmente debido a la habilidad con que se confeccionan los programas de propaganda de la reacción, que tenemos que reconocer que resultan muy eficaces para engañar al pueblo que, carente de una verdadera orientación política de masas, se traga las píldoras envenenadas que les administra la propaganda contraria.

Desgraciadamente, los programas populares todavía no están a la altura de la técnica de los programas de la derecha, por razones que desconozco, pero que tienen que cambiar para hacer frente a tales infundios. Si hay que cambiar los dirigentes de nuestros programas, es necesario hacerlo cuanto antes; si hay que dar instrucciones a los organismos manejados por el Estado para que cooperen en esa tarea, financiando espacios para hacerlo, no debe esperarse un día más, tal como lo hacen los organismos privados.

Personalmente, el que esto escribe, tiene que escuchar todos los días en la mañana a los comentaristas de Radio Agricultura, porque a esa hora en que me levanto (de 7.30 a 8.30) no hay otro noticiario. [3] Sé que a mí, aparte de las rabietas que tales comentarios me producen, no me hacen mella. Pero no creo que a todo el mundo le pase lo mismo. Además, deduzco que algunas de las cosas que se dicen en tales comentarios deben tener alguna base, porque tampoco debemos taparnos los oídos ni los ojos. Estos tipos y tipas explotan muy bien lo que haya de verdad en tales comentarlos, y por supuesto, también las mentiras, de manera que deben sugestionar a mucha gente que carece de conciencia de clase y conciencia social, que reacciona únicamente en forma individualista, y generalmente mal, sugestionados por tal propaganda.

No se olviden Uds. que un maestro de la propaganda, como era Hitler, manifestaba que por medio de ella era fácil hacer creer a la gente que estaba en el paraíso, aunque estuviera en el infierno, y viceversa. Esto afecta especialmente a las capas medias (pequeña burguesía), a que se refería Fidel, no obstante que están generalmente beneficiados por las medidas de este gobierno. Desde luego, disfrutan de una serie de beneficios: la mayor parte de los productos esenciales no subieron de precios: la leche, el pan, los zapatos, las viviendas, la movilización, aunque ésta es pésima, pero ese problema tendrá que solucionarse cuanto antes, ya sea aumentando las tarifas o los subsidios, o a través de los costos de los repuestos, o como sea, porque el problema es serio.

También las capas medias mas proletarizadas, han sido beneficiadas con el aumento de los salarios vitales, desde el momento en que los obreros que hace apenas un año tenían un salario vital de 12 escudos, desde el primero de enero de este año deberán percibir uno de 30 escudos. Se supone que los maestros, que ganaban 40 escudos, no podrán quedar con una diferencia de sólo 10 escudos; de manera que tendrán que entrar a ganar 60, 80. 100 escudos, etc. Igualmente se benefician con el aumento del salario familiar, que de 45 escudos, que era hace un año, pasa a ser este año 130 escudos.

Habrían soñado los beneficiados con todo esto en un gobierno DC. y para qué hablar de un gobierno encabezado por Alessandri, cuya teoría era rebajar los salarios, directa o indirectamente, aunque no lo haya hecho con su monopolio, porque en tal caso le convenía aumentar, para aumentar las utilidades, ya que no es lo mismo recargar 50% sobre 1.000, que hacerlo sobre 2.000.

Aparte de alegrarnos del aumento de los salarios de los trabajadores más modestos, que eran realmente de hambre, nos debemos congratular especialmente, porque eso significa presión en la demanda, y respectivamente, en la producción, desde el momento en que, el único factor de riqueza, en último término, es el trabajo productivo. Por consiguiente, en términos generales, cualquier mejoramiento que se pretenda, que no esté compensado por una mayor producción, no sólo es ficticio, sino contraproducente. Además, el aumento de la producción significa aumento de la demanda de mano de obra, y por lo tanto, disminución de la cesantía.

Es por todo esto que no estoy de acuerdo con el contenido de aquella parte de la carta de un compañero que se declara contrario a la creación de nuevas industrias para aumentar la producción de artefactos blancos, pues eso, según él, daría alas a la sociedad de consumo.

Yo lo preguntaría a este compañero de qué otro modo piensa él quo podemos conquistar a las capas medias de la población, si no fuere a través de este camino, de proporcionar abastecimiento suficiente para sus necesidades de artefactos, e incluso para muchos obreros que van mejorando sus rentas. Se imagina el compañero que a las capas medias hay que tomarlas y convertirlas en revolucionarias de la noche a la mañana, cuando por desgracia, incluso en los partidos llamados revolucionarlos, hay muchos militantes que todavía no saben lo que es ser un verdadero revolucionario?

Pienso que no sólo debe aumentarse la producción de artefactos, sino de toda clase de producción de consumo, para abastecer las necesidades fundamentales, a fin de evitar el descontento por ese lado, sin perjuicio naturalmente de hacer la tarea que debe ser incansable, de concientización, que se hará más fácil en la medida en que él pueblo en general, cuente con los elementos esenciales para su bienestar, sin exagerar la nota.

En cuanto al control de la revolución, esa es tarea de los revolucionarios, y de los elementos que tales revolucionarios sean capaces de concientizar y trasladar hacia los cuadros revolucionarios de sus respectivas entidades. Esa es la tarea en que debemos poner todo nuestro esfuerzo. Desgraciadamente, los partidos de vanguardia han descuidado este problema, que es fundamental. Y no se trata de ponerles sólo una camiseta, aunque eso es también importante. Se trata de darles orientación política, y disciplina, pues, sin disciplina revolucionaria, es poco lo que se puede hacer.

A propósito de todo esto, ¿qué se han hecho los CUPS? ¿Es que los compañeros revolucionarios creen que basta con haber llegado al gobierno? O es que todavía no se han dado cuenta los compañeros que es indispensable contar con el poder para estar seguros, y que una de las fórmulas para eso, es la organización de los CUP en todos los sectores, empresas, fábricas, talleres, poblaciones, barrios, calles, etc., para impulsar los trabajos, para controlar el cumplimiento de las tareas, y el comportamiento de los elementos que se dicen revolucionarios. O es que tienen temores los compañeros de organizar al pueblo, cuando ésta es la única manera de organizar una verdadera democracia, dándole participación al pueblo, puesto que democracia significa eso, gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.

Este es el problema fundamental que los partidos marxistas deberían impulsar rápidamente. Y si no lo hacen los partidos grandes de la U.P., lo deben tomar en sus manos los partidos menores (donde quiera que estén), porque esta es una tarea que no admite demora. Organizar las masas de simpatizantes, para organizar tareas de hormiga, concretas, aunque sean semillas, sin prepotencia, con el objeto de despertar las simpatías de parte del pueblo hacia este gobierno. Esa

es nuestra tarea fundamental: contrarrestar la funesta propaganda de la reacción, haciéndole ver a la masa las ventajas que está obteniendo; pidiéndole que estudie el problema, que no se deje sugestionar, para lo cual deben hacerse trabajos concretos, a base de mimeógrafo, a máquina o impresos, cuando sea posible, explicando incansablemente al pueblo los problemas. Cada militante del CUP debe comprometerse a pequeñas tareas, a medida de su conciencia. Cada uno debe distribuir esos pequeños trabajos entre sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos, de tal manera que le sirvan dé vehículo para conversar con la gente, única manera de poder captarlos y convencerlos de que no hay otra forma de salir del subdesarrollo, de la miseria en que vivimos y viven estos países subdesarrollados, explotados en todas partes por el imperialismo, por los monopolios extranjeros.

Además, aprovechando la democracia que debe existir en el movimiento revolucionario, no debemos tener temor de discutir los problemas, la marcha de la revolución; las soluciones que se están aplicando, y la forma en que eso se realiza; los errores que se cometan, porque jamás conquistaremos al pueblo, ni terminaremos con ellos, si no reconocemos los errores; sí hacemos la vista gorda a las tonterías o a las incorrecciones que se cometan en nuestros cuadros directivos o burocráticos, especialmente en aquellos relacionados con la producción.

A propósito de esto, debo decir que en la relación diaria que mantengo con diversas personas con quienes nos cabe conversar, hemos tenido la oportunidad de saber que desgraciadamente subsisten muchos vicios de los regímenes anteriores,, que no sólo deben extirparse de raíz de los cuadros burocráticos anteriores, sino también de los nuevos, en los cuales lamentablemente también existen.

He tenido ocasión de constatar personalmente, por ejemplo, que un casimir que está marcado oficialmente a 143 escudos, otro comerciante, que me consta, lo vende a 195 escudos el metro, sin arrugarse, lo que constituye un robo a) pueblo. Quién hace la vista gorda en esto, porque, si no fuera así, si tal o tales comerciantes (porque indudablemente deben haber muchos en este caso) no estuvieran protegidos por algún personaje importante dentro del organismo de control, el que está encargado de proteger los intereses del pueblo, esto no podría ocurrir.

Me consta también otro caso, que he podido comprobar en estos mismos días, sin andarlo buscando. Al visitar el negocio de una persona conocida, me llamó la atención un precio de Eº 830 —en un vestón—, Me pareció subido por lo cual consulté al mismo dueño, quien me manifestó que era el precio marcado por Dirinco, pero que el precio a que él vendía el articulo es sólo de Eº 490.—, que incluye el recargo que acostumbra hacer en sus precios de venta. Se trata de un taller de confecciones.

¿Me podría informar alguien qué significa esto? ¿Qué pasa en Dirinco? Esto demuestra que ese organismo de defensa de los intereses del pueblo está podrido, pues éstas son las cosas que me constan a mí por pura casualidad, sin andarlas escudriñando. Pero he tenido conocimiento de muchas otras, que me han comentado personas serias, responsables, que sé que no me han mentido. ¿Cómo es posible que puedan ocurrir estas cosas, sin que hasta ahora se le haya puesto atajo?

Al primero de los comerciantes lo conozco sólo de vista; pero sé que toda la familia son amigos de la U.P.; pero aparentemente es una amistad muy interesada,, o muy sucia. En cuanto al segundo de los nombrados, no es amigo de la U.P. ni tampoco partidario. Como en ambos casos los datos están a la vista y no me han recomendado confidencia, puedo dar las direcciones en el momento que se estime conveniente.

Es lamentable que en un gobierno popular ocurran estas cosas que creo que nada sacamos con ocultar. Por el contrario, creo que es perentorio denunciarlas, y más perentorio aún. terminar con tales irregularidades.

Los culpables de que ocurran estas cosas son más perjudiciales para la revolución que los enemigos declarados, porque a ésos los conocemos, y la gente consciente no se engaña tan fácilmente. Pero sí que puede ser convencida con estos hechos concretos. Pongamos que una audición enemiga informa de lo que acabo de denunciar y solicita que los auditores que quieran comprobar el hecho vayan a los negocios aludidos, o bien que concurran a la radio para darles las direcciones. Los auditores, en tal caso, ni siquiera se molestarán en comprobar los denuncios, los creerán sencillamente. Por eso, estas cosas no se pueden tolerar que existan.

DONATO VALENCIA W.
Valparaíso


Tribuna

EL SECTARISMO: ¿UNA ENFERMEDAD DE LA VEJEZ POLÍTICA?

A muchas personas el envejecimiento las hace víctimas de enfermedades tales como la arterioesclerosis que, ademas de trastornos orgánicos, les acarrea alteraciones síquicas. A veces esa enfermedad —propia de los años— las torna irascibles y desconfiadas. Confunden la realidad con un mundo imaginario, lleno de vivencias del pasado; desarrollan hábitos de obcecación y adoptan rígidos esquemas de vida, trabajo y convivencia, que entorpecen su desenvolvimiento social, cayendo en un aislamiento progresivo y —ocasionalmente— definitivo.

Pareciera aventurado aplicar esta patología a sectores, grupos o personeros de partidos, tratando de entender determinadas conductas políticas. Aun más cuando esos sectores representan intereses determinados de clase. Probablemente por hacerlo nos van a acusar de "herejes del marxismo", como ya se ha tildado a otros que, sin duda, tenían verdadera autoridad para emitir juicios políticos. En todo caso, vamos al problema.

El sectarismo, que históricamente ha perjudicado al movimiento obrero, no podemos analizarlo como un hecho aislado. Es, en realidad, un virus que ha hecho estragos en el pensamiento y en la acción de los partidos marxistas.

El sectarismo da origen, a su vez, al dogmatismo que muchas veces se disfraza, se niega o se pretende superar con "discusiones" de ritual, sin contenido ni alcance verdaderamente rectificador, y que por tanto llegan también a conclusiones de ritual.

Intentemos configurar las bases del dogmatismo. Dominada por el dogmatismo, la creatividad del marxismo cae en la trampa del pragmatismo político, que juzga la acción con arreglo al éxito; en el pragmatismo histórico, que reorganiza el pasado según las perspectivas del presente; y en el empirismo moral que determina los "valores" según los imperativos inmediatos de la práctica. [4]

Por otro lado, aferrarse ciegamente a esquemas teóricos rígidos y tratar de imponerlos a todo trance a una realidad distinta, conduce a análisis políticos limitados, a definir líneas erradas y a envilecer la práctica política.

Podría agregarse que el sectarismo se basa en un criterio dogmático para enjuiciar determinadas tesis y formulaciones teóricas. Los dogmáticos parten de su propio esquema y si los hechos no se acomodan, prescinden de los hechos. El sectarismo y su engendro, el dogmatismo, pues, significan un divorcio de la realidad. El partido político que se torna sectario y dogmático sufre un fenómeno parecido al que produce la arterioesclerosis en las personas.

El deseo de aferrarse al pasado, a una política, un programa y fórmulas orgánicas que no responden a las nuevas condiciones, significa —como lo advirtió Lenin— una política de inacción revolucionaria. El partido que así actúa se divorcia de las masas, siente desprecio por las posibilidades existentes de trabajo revolucionario y cae en la tendencia de rehuir los problemas candentes que la vida presenta [5] . La arterioesclerosis hace, pues, estragos en el organismo político.

Hay que tener en cuenta claramente que el sectarismo, en todo caso, no es el principal enemigo en el actual proceso de lucha por el poder que se han planteado los trabajadores chilenos.

Los enemigos fundamentales de este proceso siguen siendo la burguesía y el imperialismo norteamericano que tienen una expresión política concreta: el fascismo. Todas las fuerzas del pueblo deberían estar enfiladas contra esos enemigos que actúan representados políticamente por la Democracia Cristiana, los partidos Nacional y Democracia Radical y el movimiento "Patria y Libertad". Pero el sectarismo, aunque enemigo subalterno y propio de las contradicciones que se dan en el seno del pueblo, ocupa tiempo y distrae fuerzas para impedir que crezca. En función de la correlación de fuerzas actual a nivel nacional, todavía más, el sectarismo está deteriorando el proceso y si no se le controla podría quizás hundirlo.

El avance del fascismo, por ejemplo, está lejos de ser la consecuencia de un manejo acertado de la política llevada a cabo por las clases explotadoras. La causa de sus posibles victorias tácticas hay que buscarla, más bien, en los errores y debilidades de la izquierda. El pueblo no ha estado a la ofensiva y esa debilidad hay que cargársela a la izquierda en su conjunto. En esta situación es cuando cobra validez la tesis de que la revolución es el arte de unir fuerzas. El sectarismo, en cambio, es el arte de perder fuerzas y bien lo hacen algunos sectores o personeros de la izquierda tradicional.

Cuando un vocero de esos sectores acusa de "provocadores" a campesinos, obreros o pobladores, y afirma que "están haciéndole el juego al enemigo", no hace otra cosa que insultar a quienes dice representar o defender, introduce la confusión en las masas y debilita la fuerza del pueblo al tratar de separar a la Unidad Popular del MIR. Quizás esa operación sea necesaria para afrontar en mejor pie determinadas conversaciones con la Democracia Cristiana. Pero ciertamente no se puede llegar muy lejos con esa política.

El sectarismo cae así de cabeza en el dogmatismo y ambos desembocan en el más rotundo oportunismo. Cuando se completa ese proceso, producto como decíamos de esta especie de arterioesclerosis política, se busca a los enemigos del pueblo en la Izquierda y a sus amigos en la derecha. ¿No es lo que ha comenzado a ocurrir después de las elecciones complementarias del 16 de enero? La implementación de políticas que impiden llevar a las masas a la ofensiva contra el fascismo, impide objetivamente ampliar la base social de apoyo de la izquierda y endurecer la organización del pueblo. Es por eso que se entrega en bandeja al fascismo a sectores medios que en este período podrían ser aliados tácticos o neutralizados eventualmente.

Cuando se condena a pobladores que se movilizan y cuestionan de hecho la legalidad burguesa y el reformismo, cuando se condena a obreros que se movilizan para extirpar la burocracia, o cuando se desautoriza públicamente a un secretario regional del PC que suscribe una plataforma de lucha del campesinado de Linares, se está cayendo, de hecho, consciente o inconscientemente, en una política de inacción revolucionaria. Se están despreciando las posibilidades existentes para el trabajo revolucionario. No se están condenando las políticas que el MIR levanta en el plano nacional, como se pretende, sino que se está rechazando una política revolucionaria que grandes sectores de base partidaria y juvenil de izquierda, están comenzando a visualizar, y que el MIR, con su accionar político cotidiano, está señalando como el camino consecuentemente revolucionario que el pueblo debe tomar.

Entendemos que cuando decimos estas cosas estamos planteando un debate ideológico y tratamos de hacerlo en el nivel que corresponde, no como algunos inquisidores que insultan, adjetivan, se levantan como poseedores de la verdad absoluta y confunden y debilitan al pueblo que lee o escucha sus diatribas. Entendemos también que las críticas que aquí se hacen corresponden a lo que Lenin pedía, una crítica que conduzca —en la medida que se le dé tratamiento correcto— a superar las debilidades expuestas y que dañan al pueblo y a la izquierda. Entendemos, por último, que cuando criticamos la actuación política de algunos sectores o personeros de la izquierda tradicional, lo hacemos conscientes que no es política oficial de los partidos populares. Porque sabemos que el deber de la izquierda en su conjunto es la movilización revolucionaria de las masas para cerrar el paso al fascismo, es llevar a los trabajadores a la ofensiva contra el fascismo de los dueños del poder y la riqueza, es ampliar y fortalecer la unidad del pueblo y de la izquierda para avanzar hacia la toma del poder por los trabajadores. Y en esta tarea de hoy, el sectarismo, enfermedad que se expresa en el envejecimiento espiritual de algunos sectores, abre paso al fascismo. Y como ya se ha dicho, el fascismo es el precio que el proletariado paga cuando es derrotado en la guerra de clases.

ALEJANDRO ROMERO G.


CARTA DE LA SOFOFA

Señor Director:

En la página 6 del ejemplar correspondiente al 18 del corriente de la revista Punto Final, se transcribe el texto de una carta enviada por esta Sociedad de Fomento Fabril a una empresa industrial asociada, en que se señala el monto de la cuota que le corresponderá pagar en 1972.

Como introducción a la carta citada, se publica una serie de mentiras, como ser que la contribución solicitada tiene por objeto financiar la campaña contra el crecimiento del área social de la propiedad. Esta afirmación es absolutamente falsa y, sin lugar a dudas, mal intencionada.

Los aportes que este Gremio de Industriales ha solicitado a sus asociados para 1972 tienen por objeto financiar sus gastos ordinarios, y se dedican principalmente a la realización de estudios económicos, Jurídicos, de Integración económica, etc. El monto de las cuotas fijadas se determina conforme a una pauta que se ha mantenido invariable durante 12 años y que se basa en una proporción del capital y reservas de las industrias.

Con respecto al presupuesto total de la institución, podemos informar a usted que este se incrementó sustancialmente en el curso de 1971, y aumentará más aún en 1972 debido a la incorporación de cientos de nuevas empresas y gremios asociados. Estas industrias han llegado a la Sociedad de Fomento Fabril porque ven en ella un auténtico organismo gremial cuya única meta es promover el desarrollo industrial del país, a pesar de los enconados ataques con que intentan impedirlo numerosos sectores oficiales.

Le saluda atentamente

FERNANDO DE AGÜERO G.
Subgerente General

N. de PF.—La carta de la SOFOFA contiene un sartal de mentiras, como negar que hace campaña contra la estatización de industrias. El país es testigo del afán de la SOFOFA por impedir el crecimiento del área de propiedad social. Sus estudios económicos, jurídicos, etc., no tienen otro propósito. Las cuotas de sus socios se gastan en promover campañas en defensa de la empresa privada. Lo que preocupa a la SOFOFA es la propiedad de los medios de producción y no "promover el desarrollo industrial", como afirma la carta del Sr. De Agüero. Para eso reúne dinero.


Lucha Ideológica

LA UP PONE EN TELA DE JUICIO A SUS PERIODISTAS

EL proceso de revisión general y, aún, de autocrítica, a que se abocaron las fuerzas de izquierda a consecuencia de los últimos acontecimientos políticos y, particularmente, de los resultados de las contiendas electorales de Linares, O'Higgins y Colchagua, implicó también un cuestionamiento del aparato publicitario del gobierno.

Ese cuestionamiento, empero, ha oscilado entre dos extremos: el juicio excesivamente precipitado, que simplísticamente pareciera inculpar a la prensa de izquierda de dos derrotas electorales, hasta algunas reacciones de parte de esa misma prensa inculpada, deslindando, también, con excesiva ligereza, responsabilidades. Lo uno y lo otro escapa a la rigurosidad que necesariamente debe caracterizar cualquier análisis autocrítico de grupos que tienen la responsabilidad de conducción de un proceso.

En declaraciones de prensa, el senador del Partido Comunista y miembro de la comisión política de esa misma colectividad, Volodia Teitelboim, expresó, anticipando que se trataba de una opinión personal, que debía haber un reajuste total en el aparato de publicidad del gobierno. "No existe publicidad en la Unidad Popular. Todos son francotiradores", acotó el parlamentario, llamando también la atención sobre la "capacidad de formar imágenes" que a su juicio, la oposición posee y el gobierno no tiene. De contrapartida, el matutino "Clarín" rechazó las declaraciones de Teitelboim, y calificó de cargo "injusto y frívolo", la nominación de "francotiradores" que alcanzaría a todos los periodistas de izquierda, incluídos los del Partido Comunista.

FRANCOTIRADORES, ¿POR QUÉ?

La aseveración del senador Teitelboim —"todos son francotiradores"— es cierta, pero no necesariamente peyorativa. En ausencia de una política global y estructurada de difusión, efectivamente, los periodistas de izquierda se han convertido en "francotiradores", término que, paradojalmente también, los sitúa y reconoce en la vanguardia de la lucha ideológica desde los órganos de prensa. Esa ausencia de una política global de difusión, explica —no justifica— a su vez, en muchos casos, la dispersión de fuerzas, la confusión del objetivo y hasta esa misma incapacidad —no del toda absoluta— de formar imágenes a que aludió el parlamentario comunista.

En esa carencia de política global, hay culpas tanto del Ejecutivo como de la prensa comprometida con el proceso que vive el país. La Comisión Relacionadora de Periodistas de Izquierda, nacida en abril del año pasado, ha tenido logros importantes en dos aspectos: consiguió aglutinar a los periodistas tanto de los partidos y movimientos que integran la Unidad Popular, como de otros grupos de izquierda, en una organización férrea y solidaria y se incorporó a sí misma, como organización, a la lucha de masas. Sin embargo descuidó cubrir una necesidad que ahora las circunstancias políticas han revelado como imperiosa: la de elaborar una estrategia que comprometa a toda la prensa de izquierda en la batalla ideológica en forma orgánica y efectiva, y en apoyatura del proceso. En relación a esto último, recién la misma Comisión ha iniciado un contacto real con el gobierno.

Esa estrategia será con toda certeza, tema de debate a profundidad, pero desde ya se advierten ciertas líneas que caen dentro de cualquier esbozo esencial. Entre ellas, la identificación de la función periodística con la naturaleza, esencia y objetivo de la lucha ideológica; la contención de la escalada demócratacristiana y derechista por controlar los medios de comunicación en el país y, finalmente, una autocrítica que conduzca a la eliminación de algunos vicios, como el sectarismo, que se han hecho presentes en medios de prensa de la misma izquierda, generando ventajas sólo a las posiciones reaccionarias.

IDENTIFICACIÓN CON LA NATURALEZA Y OBJETIVO DE LA LUCHA

La identificación con una lucha ideológica y el apoyo a un proceso político social, no implica una homogeneización del estilo ni de la información, fantasma que tanto agita interesadamente la derecha en relación a la prensa comprometida con la construcción del socialismo. Defender estilos hace descender el debate tanto como intentar homogenizarlos. Un análisis más a profundidad revela que son otros los puntos en discusión.

El contenido de la prensa burguesa es obviamente distinto y aún opuesto al de la prensa de izquierda. Pero ello no siempre queda perfectamente probado. Un millonario que fleta aviones particulares a Europa para llevar a París a los acompañantes de su fiesta de cumpleaños es noticia para la primera, porque es una "excentricidad", y para la segunda, porque es una "lacra". Los protagonistas de la noticia, los que en lenguaje periodístico, "hacen noticia", son para la primera los "hombres de poder, económico o político" y para la segunda, los trabajadores. La primera utilizará como gancho de tiraje a la "mujer-objeto", la segunda buscará situarla en el plano de dignidad que ocupa en el mundo socialista.

Al identificarse con la lucha de los trabajadores, anti-burguesa, antioligárquica, antimperialista, la prensa de izquierda no puede caer en la confusión del objetivo. Dispersar fuerzas en pequeñas batallas estériles, parece un lujo que no puede permitirse. Para crear conciencia sobre quién es el "opresor" es necesario desnudar al "opresor", a la clase oligarca, al capitalista y al imperialista. Para identificarse con la lucha de las grandes masas trabajadoras, hay que definir y atacar al enemigo común en base a los mismos intereses de los explotados y convirtiéndose en instrumentos de éstos.

Sibilinamente, "El Mercurio" —y hasta a nivel editorial— y otros órganos de derecha han intentado llamar a una "moderación del lenguaje" autopresentando el que utilizan sus periodistas como la verba de "varones (o damas) prudentes y castos", en un intento táctico y hábilmente concebido de bajar la temperatura de la lucha. Es una trampa en la que la prensa de izquierda no puede caer. No se trata de decir "hurtador" para no llamar "ladrón", al ladrón. La lucha ideológica es violenta y no puede morigerársela verbalmente. Lo que puede buscarse en cambio es una mayor autenticidad del lenguaje, que depure y clarifique las alternativas del proceso, no que las envuelva en nubes azucaradas.

CONTENCIÓN DE LA ESCALADA DEMÓCRATA CRISTIANA-DERECHISTA

El intento de una "retoma de posiciones" de la derecha política y económica, se ha hecho particularmente visible después del último proceso eleccionario y se advierte con especial énfasis en los medios de comunicación donde tiene accesos directos o laterales. Las persecuciones ideológicas contra periodistas de izquierda, no son nuevas. En un pasado muy próximo están el despido de cinco personas del CUP de "El Mercurio", la agitación de conflicto como el de los radio-controles, el diario "La Mañana" de Talca, "El Atacama" de Copiapó y otros. Ahora el caso más grave e ilustrativo de esta escalada es la remoción del jefe de prensa de Canal 13, el periodista Leonardo Cáceres, de la Izquierda Cristiana, y su reemplazo por Vicente Pérez, militante (ala freísta) del Partido Demócrata Cristiano, y que hasta ahora se desempeñaba como subdirector en el mismo departamento. Cáceres cometió un error fatal para las fuerzas reaccionarias: manejó en forma pluralista su departamento de prensa y lo comprometió con los intereses de los trabajadores. Durante cinco años trabajó en armonía con demócratacristianos, socialistas, comunistas, radicales e independientes de izquierda y derechistas, pero no claudicó en su compromiso con el proceso de cambios, y el espíritu renovador de la reforma universitaria.

Los antecedentes de la situación que afectó al jefe de prensa de canal católico revelan incuestionablemente la estrategia seguida por la derecha en el campo publicitario. De contrapartida, dejan al descubierto también la falta de la estrategia contraria.

PF preguntó a Leonardo Cáceres cuándo y cómo se gestó el conflicto.

Su respuesta revela no sólo la larga data del mismo, sino la minuciosidad con que se preparó la escalada.

LCC.— "Creo que el problema se inició en 1967, cuando los estudiantes tomaron la Universidad Católica para iniciar el proceso de reforma universitaria, y fue desplazado de la misma universidad un importante sector social. Esa gente, en ese momento, decidió volver un día a retomarla y convertirla de nuevo en una universidad clasista y reaccionaria.

—La táctica fue dejar que el proceso siguiera, pero empezar a infiltrarse. Faltó allí una dirección política de la izquierda de la universidad, tanto así que el propio movimiento estudiantil perdió la dirección de la FEUC, que a dos años de la reforma pasó al movimiento "gremialista".

—Los reaccionarios fueron infiltrándose a través de varios caballos de Troya, entre otros, Fernando Molina, vice rector académico. Molina entró con una imagen de progresista, hasta el punto que la propia FEUC le hizo durante un tiempo la guerra, introdujo "galletas", profesores demócratacristianos empezaron a ganar concursos, administrativamente también se dio cabida a la reacción.

—En el Departamento de Prensa creímos que desde la reforma en adelante, ésta sería, como se había dicho, una universidad comprometida con los cambios y progresista dentro de lo que podía ser una universidad católica. Procuramos el equilibrio y el respeto a todas las ideas, pero bajo una línea de compromiso. Hicimos un seminario en prensa y analizamos lo que debía ser un departamento comprometido con el proceso de cambios que vivía e] país, y nos abocamos a ello. Esto irritó a la reacción. En ese momento se provoca también una crisis. El Rector exige la salida de Fernando Molina por exceso de partidismo. Finalmente a mediados del 70 se hace un Claustro Pleno. Fernando Molina, que permanece en calidad de profesor y dirige el grupo demócratacristiano, aliado con la derecha, plantea allí con absoluto descaro, una estrategia completa para tomar el departamento de prensa y controlar toda la información del Canal 13.

Los antecedentes que cita Cáceres a PF explican la situación que ahora culminó El sacerdote Raúl Hasbún, designado Director Ejecutivo del Canal, se presentó como "elemento unificador" y elimina a Cáceres, para sustituirlo por un militante demócratacristiano. Las contradicciones en que el mismo sacerdote cae, intentando explicar su actitud, revelan que es apenas un mal instrumento de la reacción, y su gestión ni siquiera es avalada públicamente por el Cardenal Silva Henríquez, pese a que el sacerdote acusa al periodista de "tergiversar" noticias referidas a la Iglesia Católica. Durante los cinco años de la gestión de Cáceres en el Canal 13, nunca tuvo un choque verbal con el Cardenal ni jamás fue llamado por éste, por algún desacuerdo.

(Tuvo ciertamente enemigos pintorescos. El senador Bulnes Sanfuentes le gritó "comunista" por el teléfono, porque el Jefe de Prensa se negó a pasar en el Noticiero una grabación hecha por el USIS, en la que aparecía la hija del senador hablando sobre el "problema racial", y otra vez se disgustó porque debió el senador participar en un programa junto a un dirigente campesino. El senador Pedro Ibáñez protestó en otra oportunidad, porque el Noticiero entrevistó a un Director Zonal de CORA que aseveró que el parlamentario había amenazado con armas a campesinos).

AUTOCRÍTICA EFECTIVA

La tercera línea en la estrategia esbozada, se refería a la eliminación, tras un severo proceso de autocrítica, de ciertas prácticas que están deteriorando o paralizando el trabajo de la prensa de izquierda.

La más dañina de esas prácticas hace referencia al sectarismo, surgido en algunos medios de comunicación íntegramente comprometidos con el proceso de cambios, como Chile-Films. Quimantú y el Canal Nacional de Televisión.

El caso es particularmente grave en la empresa estatal de cine, prácticamente paralizada desde agosto pasado y donde se plantea ahora el despido de dieciséis personas, la mayoría de las cuales pertenecen a la izquierda revolucionaria.

En Chile-Films se formularon, desde antes de la campaña presidencial, dos tesis contradictorias sobre el rol que debía jugar el cine en el proceso. La que planteaba que la empresa siguiera actuando como "arrendadora de servicios", haciendo un cine comercial y por encargo, ciertamente de propaganda al gobierno, y la sustentada por otro grupo de cineastas que constituían mayoría y que proponía realizar un cine político, comprometido y que fuera a la ofensiva en la lucha ideológica, que se proyectara en sindicatos, poblaciones y agrupaciones rurales. Inicialmente se trabajó con unidad en torno a esta segunda tesis. Miguel Littin, independiente de izquierda, garantizó desde la presidencia de Chile-Films esta postura, especialmente a través de "informe", un noticiario político semanal que dirigía Horacio Marotta, y del que alcanzaron a aparecer 11 emisiones. El noticiero fue cuestionado por el Partido Comunista, bajo el argumento de que "no correspondía a la línea de la UP". Pese a que el Presidente Allende avaló con posterioridad el noticiero, éste dejó de realizarse; aludiéndose razones económicas por parte de la empresa. Además, fue cerrada el "área creativa" de la empresa, por la que también habían luchado los trabajadores revolucionarios.

La paralización de la empresa en agosto llevó a los trabajadores a formar una comisión investigadora sobre la situación de la misma, la que denunció fallas administrativas graves, contratación innecesaria de personal por razones políticas, ausencia de una política de distribución, inoperancia de algunas secciones, y otras. Se llegó a un cuestionamiento general de los ejecutivos y a solicitar, por parte de los trabajadores la aplicación del pacto CUT-Gobierno.

Después de ese informe, aprobado por una asamblea de trabajadores realizada en octubre, y al momento de decidir sobre los ejecutivos cuestionados, la UP estrecha filas y se inicia lo que el FTR denunciaría como "persecución sectaria" dentro de la empresa y la directiva sindical se quiebra, con el retiro del FTR y la Izquierda Cristiana. La asamblea aprueba el despido de trabajadores. Lo que empieza con la salida de Miguel Littin, llega ahora al despido masivo de prácticamente todos los realizadores, incluido el director del noticiero. Entre los despedidos están los mejores valores jóvenes del cine nacional; el mismo Littin, Quirone Chan, Patricio Guzmán, Carlos Flores, María Luisa Mallet y otros.

El caso de Chile-Films no es único. En la Editorial Nacional Quimantú, donde surge también recientemente el Frente de Trabajadores Revolucionarios, se amenaza de despido al director de ONDA, el periodista Wilson Tapia.

Ciertamente se trata de vicios que se deben atajar a tiempo, si no se quiere esterilizar la acción de los medios publicitarios de izquierda y otorgar gratuitas ventajas a la prensa reaccionaria. Dentro de toda esa estrategia global a que se hacía mención, la unidad revolucionaria aparece como premisa básica.

REBECA GARCÍA


Reportaje

"EL TENIENTE" POR DENTRO Y POR FUERA

SOBRE la ladera de la montaña aparece el pueblo minero con sus casas amontonadas de un modo impresionante, sobrecogedor. Aquí el obrero y su familia no vive. Más bien, sobrevive. El único panorama que tiene ante la vista es siempre la mina, la fundición, el concentrador. El aire que respira es el hollín de los altos hornos. Y las palabras que escucha parecen una letanía contradictoria y estéril:

—Hay baja en la producción.

—Falta autoridad...

—Perdimos el capital humano.

—No tenemos repuestos.

—Los comunistas quieren controlarlo todo ...

—Pero ahora el cobre es chileno...

Son éstas las impresiones audiovisuales del viajero que llega hasta Sewell y El Teniente, la mina subterránea de cobre más grande del mundo. Enclavada en plena cordillera, al interior de Rancagua, el metal rojo surge allí a dos mil ochocientos metros de altura sobre el nivel del mar.

Si la obra de ingeniería para extraerlo es gigantesca, el esfuerzo humano también lo es. Los errores históricos —sobre todo en los últimos años— son igualmente gigantescos. Y los autores de esos errores, cómplices de uno de los mayores sabotajes contra la economía de Chile, se atrevieron por estos días a levantar la voz al fragor de una campaña electoral.

LA PRODUCCIÓN

—Si hay baja, no lo sé. Nosotros estamos aumentando la producción. Si hay baja debe ser allá afuera, en la fundición o en el molino, pero nosotros trabajamos mucho más, ahora.

Así lo asegura un obrero de El Teniente, y otro señala:

—Si bajó la producción debe ser por las malas cosas que dejó la Braden. Por ejemplo, teníamos participación en las ganancias, pero la Braden siempre dijo que no había ganancias. Ahora sabemos por el gobierno que había muchas ganancias.

—Se produce actualmente más que antes —indica un tercero—. Quizás en los primeros meses la producción bajó. Pero ahora no.

—Los supervisores hicieron una huelga —relata un cuarto minero— y en esos días aumentamos la producción para mostrarles que no los necesitamos (agosto de 1971). Todo el mundo pensaba que iba a bajar la producción ... Pero nada ...

Tras estas palabras de los obreros surge la verdadera realidad de El Teniente. Aquella que conocen los técnicos y que distorsionan los políticos de oposición.

Es cierto que hubo una baja de la producción. Si se examina el cuadro adjunto, aparece la verdadera situación de El Teniente por dentro. Pero hay algo que pasa desapercibido cuando un candidato o un ex Presidente de la República lanzan la acusación:

Vamos por partes:

¿Cuándo bajó la producción?

Ahí en el cuadro está la respuesta. La mayor declinación se registra justamente en el mes de junio. O sea, dos semanas antes de la nacionalización, con apenas 7 mil 704 toneladas métricas. Al mes siguiente, cuando en virtud de la ley de nacionalización los técnicos chilenos tomaron en sus manos la administración del yacimiento, comienza la recuperación del ritmo productivo.

Una de las grandes acusaciones lanzadas por la oposición señala que la menor producción del yacimiento subterráneo se debe a la mala administración. Pero esa administración, hasta junio de 1971 estuvo en manos de los extranjeros, porque así lo establecieron los convenios suscritos con la Braden Copper por el gobierno del señor Eduardo Frei.

Esos convenios también estipularon un plan de expansión cuya meta era entregar en el año que se fue 280 mil toneladas de cobre. El programa fue inaugurado por el entonces presidente Frei en agosto de 1970, un mes antes de la elección para designar a su sucesor. Sin embargo, en lugar de esas 280 mil toneladas, El Teniente sólo produjo 152 mil 714 toneladas.

¿Se puede culpar de este descalabro a los técnicos y trabajadores chilenos? Se puede, porque el papel y la política todo lo permiten, pero en esos programas fracasados en su elaboración y en la dirección de su ejecución no participó ningún chileno. Fueron los expertos extranjeros, con el visto bueno de la Administración Frei quienes engendraron esta criatura.

El fracaso de estos planes —y no otra— es la causa primera y última de los problemas que a comienzos del año pasado se presentaron en El Teniente.

Técnicos franceses, japoneses, canadienses y soviéticos visitaron la mina, conocieron de cerca estos famosos planes. Y en sus informes hubo un denominador común para explicar el fracaso:

Desde el punto de vista técnico, las principales fallas de la llamada expansión están en la fundición de Caletones, en la planta de filtros, en el sistema de recuperación de agua, en la deficiente construcción de la vía férrea del túnel Teniente Ocho (que costó 40 millones de dólares), en las torres de alta tensión que se cayeron con la última nevazón.

Pero el más increíble error está en la concepción misma de la fundición de Caletones.

Explicar en términos sencillos este problema técnico no resulta fácil, pero, pese a su complejidad, los inspectores de la Contraloría que visitaron la mina con motivo del estudio para fijar los montos de la indemnización, lo entendieron. Y fue así como el Contralor Héctor Humeres dispuso que de esa indemnización se le descontara a la Kennecott, propietaria de la Braden, la suma de 20 millones 520 mil 167 dólares con 6 centavos.

Para financiar este plan expansionista, la Administración Frei comprometió al Estado en un crédito por ochenta millones de dólares, con la Braden. Son los mismos ochenta millones de dólares que la Braden había recibido meses antes del propio Estado chileno por la mitad más uno de sus acciones de El Teniente.

Y eso ocurrió en circunstancias que todas las acciones de la empresa, según valor de libros, no superaban los 72 millones de dólares.

Así es El Teniente, bien por dentro.

SABOTAJES

—Existen hechos sintomáticos y menos visibles que atentan contra la producción —asegura un dirigente sindical—. No podemos hacer acusaciones personales, pero grupos existen... Y más que grupos, organizaciones. Aquí mismo sabemos que el Movimiento "Patria y Libertad" está actuando en el Rol Especial (los supervisores que antes ganaban en dólares).

—Una de las dificultades —señala otro trabajador— ocurrió con los espesadores. El espesador es una unidad muy crítica. Cualquier cosa que le caiga encima lo hace detenerse.

—Pensamos también que la instalación de la nueva maquinaria —agregan— tenía un contenido político por parte de los norteamericanos. Esto se manifestó el año pasado cuando llegó el nuevo gobierno. Nos encontramos con fallas tan graves como que no había agua necesaria para procesar en Alto Colón.

—Pero ¿hay algún caso concreto de sabotaje ...?

—Como sabotaje directo se denunció hace algunos días que alguien quiso cortar la correa transportadora de metal. Nosotros la fuimos a ver y estaba cortada 3 centímetros por cada lado y ya con media hora de haber trabajado así se había corrido dos centímetros más. El que lo hizo es un hombre que entiende de correas. Sabía que poco a poco con el uso se habría cortado entera en 48 horas, con el efecto de una bomba de tiempo.

—Hubo un tiempo en que sabotearon descaradamente —cuenta un obrero—. Sacaron lo mejor del mineral. Y donde se podía trabajar empezaron a tirar maderas y otros escombros. Se perdió mucho tiempo, que a la larga significa muchos millones de pesos, en solucionar todo eso.

Pero otro minero añade:

—En el último tiempo han estado mucho más en calma. Da la impresión que entendieron ... Entendieron que es inútil luchar contra la mayoría de los trabajadores en la mina.

El primer sábado de enero, el operador de la subestación eléctrica de Colón advirtió ruidos anormales en la casa de bombas. Al aproximarse un poco pudo apreciar que alguien trataba de hacer partir una bomba de recirculación de agua. La Planta de Colón se hallaba detenida y en el silencio del lugar pudo distinguir nítidamente el fuerte ruido.

Luego de vanos intentos sintió cómo lo máquina por fin partía. Vio cómo lo ventanales de la Casa de Bombas se iluminaban con el intenso resplandor de la explosión provocada por un cortocircuito.

El operador corrió a la sala de control para dar cuenta. Y mientras lo hacía vio un taxi retirándose por el camino de acceso de las instalaciones afectadas.

¿Coincidencia? Los informes técnicos señalan SABOTAJE. Una de las bombas fue hallada con los pernos sueltos. Ese día las máquinas habían sido revisadas EN TRES oportunidades y el supervisor responsable había señalado que todo estaba normal.

Resultado: todo el sistema de recuperación de agua —elemento vital en El Teniente— quedó dañado. Las pérdidas materiales son cuantiosas y las responsabilidades penales están en manos de la justicia.

Pero hay otras acciones también concretas:

23 de octubre: Se descubre un escandaloso fraude en el transporte de Conchuela desde Coquimbo a la planta. La estafa se eleva a los 800 millones de pesos y los responsables son entregados a la justicia.

29 de octubre: Inexplicable corte de corriente en la central termoeléctrica de Coya. Hay daños de consideración en una de las unidades generadoras y paralizaciones en algunos frentes productivos.

8 de noviembre: El caso de la correa transportadora en la fundición de Caletones.

12 de noviembre: Se intenta dañar el sistema de transporte de concentrado, punto clave en la fundición de Caletones. El mismo día se pretende, por tercera vez, paralizar un horno tostador, introduciendo una cañería en su engranaje.

11 de diciembre: Nuevamente en la fundición de Caletones estalla un incendio de proporciones en un pañol donde se habían almacenado varios tubos de oxígeno.

La explosión de estos tubos habría desencadenado una catástrofe, provocada por manos chilenas en esa mina que hasta mediados de julio administraron las manos extranjeras, en virtud de la política de "asociación".

Una política que, en el fondo y en la forma, también fue todo un sistema de sabotaje.

PERSPECTIVAS

—Se están farreando el sueldo de Chile —acusaron los políticos opositores durante la campaña electoral. Y denunciaron, como un gran escándalo, los supuestos sueldos que tendrían los ejecutivos de El Teniente.

También lamentaron que la compañía estuviese gastando elevadas sumas en comprar libros para los trabajadores.

El 21 de diciembre, en un remate público, salieron a la venta en Rancagua cuatro mil botellas de whisky y otros licores finos que los administradores extranjeros importaban desde Nueva York para estimular el plan de expansión. El producto de esa subasta se elevó a 994 millones de pesos.

Con ese dinero se compraron 20 mil libros para los trabajadores.

Armando Arancibia, presidente de la comisión administradora de El Teniente, dice:

—Nuestros actuales planes están basados en un terreno realista. Estamos superando los problemas del pasado y esperamos que en este año la producción se elevará por sobre las doscientas mil toneladas.

Entre esos trabajos, el primero de todos fue la inauguración del nuevo espesador de relaves, construido en sólo cuatro meses. La instalación fue entregada hace dos semanas y en principio su ejecución había sido proyectada para seis meses.

Por estos días, un grupo de ingenieros chilenos encabezados por Héctor Lizama trabaja en la realización de un programa de aducción de aguas, con una inversión de seis millones de dólares. Otro equipo ejecuta la construcción de un nuevo horno de reverbero, con una inversión de cinco millones de dólares.

Mediante estas obras técnicas, los actuales administradores de El Teniente confían en sacar adelante la producción. Y ese optimismo suyo es compartido por los trabajadores que se identifican con el proceso revolucionario y con la nacionalización.

Para los obreros se abren insospechadas posibilidades de tomar parte activa en las determinaciones de la empresa a través de los diversos comités de producción ya constituidos (más de sesenta) y mediante los reglamentos de participación. En función de esos reglamentos, y del mismo modo que sucedió en Chuquicamata a fines de diciembre, en El Teniente se establecerá un consejo de administración la mitad de cuyos miembros serán designados por los trabajadores.

Cuando Eduardo Freí hablaba en Rancagua durante la última campaña electoral y se quejaba por la pérdida del capital humano, no tomó en cuenta estos antecedentes.

—Yo entiendo y tengo claro cuáles son las finalidades de estos comités —dice un trabajador—. Pero no ocurre lo mismo con los demás compañeros. Ellos creyeron que el comité les iba a traer beneficios personales. Yo entendí que no. Al contrario. Todo aquél que entiende y está de acuerdo con el gobierno, aunque no haya votado por él, sabe que el objetivo es producir más.

ENRIQUE J. FERNÁNDEZ


Notas:

1. Este y otros datos pertenecen al estudio "La estadística sindical y el movimiento de la\ clase trabajadora chilena", de Clotario Blest, que PF publicará en el próximo número

1. Un trabajo muy completo —del cual tomamos estos antecedentes— publicó PP Nº 49,\ "Crítica de una tesis tradicional", firmado por Lautaro.

1. Escrito lo anterior, me he impuesto que Radio Caupolicán ha pasado a depender de uno\ de los partidos de la U.P., de manera que se están pasando varios espacios de propaganda\ popular

1. Henry Lefebvre, "Problemas actuales del marxismo", Ed. Nagelkop.

1. Otto V. Kuusinen y otros, "Manual de marxismo-leninismo". Ed. Fundamentos.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02