Socialismo para aplastar al Fascismo

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 147
Martes 21 de diciembre de 1971

Editorial

SOCIALISMO PARA APLASTAR AL FASCISMO

EL cuadro político ha llegado a un punto peligroso para la izquierda, en especial, para aquellos sectores que desean avanzar hacia el socialismo. Objetivamente se aprecia un avance de las fuerzas opositoras al proceso que dirige el gobierno de la Unidad Popular. Si bien es cierto que los sectores conservadores no son homogéneos, distinguiéndose entre ellos a grupos fascistas extremos, partidos tradicionales, y partidos reformistas, la verdad es que están unidos por un vínculo común. Unos y otros persiguen hacer abortar lo que se ha dado en llamar "experiencia chilena" hacia el socialismo. Los métodos de lucha que sustentan son distintos. Pero en el último período se viene apreciando la hegemonía de los fascistas. El fascismo, último recurso de la burguesía y del imperialismo, ensayado con éxito en Brasil en 1964 y en Bolivia, en agosto de este año, parece ir imponiendo sus tácticas en Chile. Un partido reformista como el Demócrata Cristiano, manejado por su sector más derechista, que encabeza el ex presidente Frei, ha ido acomodándose a esa situación. Se le ve maniobrar con su típico oportunismo, asumiendo el liderazgo de la oposición conservadora. Caben pocas dudas que el PDC está dispuesto a aprovechar cualquier coyuntura para atajar el socialismo en Chile. Quiere, seguramente, salvar su imagen democrática, pero no eludiría en última instancia impartir discreta bendición a una solución de fuerza.

Frente a este cuadro amenazador, en que la orientación fundamental corre por cuenta del fascismo, apoyado por el imperialismo norteamericano, han rebrotado las vacilaciones y debilidades en el campo de la izquierda. Florecen otra vez las tendencias social demócratas que pretenden "salvar" el proceso en base a un entendimiento con el enemigo. Esos sectores tienen temor de avanzar. Le temen a la propia victoria. Buscan fórmulas derrotistas y con ello notifican al enemigo del temor que los embarga, haciéndolo aún más fuerte y agresivo.

Para impedir el avance del fascismo y el éxito de la conspiración imperialista, hay que hacer todo lo contrario. Se necesita pasar a la ofensiva. Cambiar drásticamente las relaciones de propiedad y producción en el campo y la gran industria. Liberar a los medios de comunicación (prensa, radio, cine, televisión, etc.) del dominio burgués e imperialista. Alentar el desarrollo sin trabas de la movilización de masas. Dejar a un lado el paternalismo que suplanta la organización y la conciencia de los ¡propios trabajadores. En una palabra, avanzar hacia el socialismo y entregar la dirección del proceso a la clase trabajadora. Los obreros y campesinos, los trabajadores en general, son los únicos capaces de aplastar al fascismo. Para ello se requiere dejarles vía libre hacia el socialismo.

P. F.


Política

DILEMA CON SOLUCIÓN: AVANZAR O QUEDARSE EN LAS HUINCHAS

HAY dos maneras de enfocar la situación política. Una consiste en auspiciar un "repliegue táctico" que sirva para aliviar tensiones y eventualmente ganar aliados en sectores que hoy aparecen matriculados en una oposición dura al gobierno. Concretamente, se trataría, en este caso, del Partido Demócrata Cristiano. El otro enfoque consiste en propugnar una movilización de las masas en toda la línea, o sea en profundizar el proceso, golpeando el punto más débil del enemigo, consolidar una victoria de neto contenido clasista, y desde allí ampliar la ofensiva hasta ganar la batalla final.

Dos hechos políticos, que se produjeron en las filas de la izquierda, hicieron creer que predominaría la tendencia de pasar a la ofensiva. Uno fue el discurso del Presidente Allende en la inauguración del VI Congreso de la CUT. El otro, el discurso que por radio leyó el secretario general del Partido Comunista, Luis Corvalán. Este último admitió que han sido las propias debilidades de la Unidad Popular las que han abierto las compuertas a una oposición cuyo corte fascista, alentado por el imperialismo, ya resulta indisimulable. Corvalán, a nombre de su partido, uno de los principales de la UP, notificó a los reaccionarios que se les impediría ganar la calle, propósito ostensible de la oposición conservadora.

No obstante el contenido positivo de ambos discursos, los acontecimientos han mostrado en la UP nuevos signos de debilitamiento político.

En algunos sectores de la Unidad Popular han renacido esperanzas de lograr un entendimiento con el PDC. Como una muestra de buena voluntad se aplazó un acto de masas de la izquierda que estaba fijado para el jueves 16, el mismo día en que el PDC, apoyado por los partidos Nacional y Democracia Radical, más el movimiento fascista "Patria y Libertad", realizaba un mitin en el Estadio Nacional.

Simultáneamente se iniciaron conversaciones entre algunas de las fuerzas de la UP con el PDC, buscando acuerdos en torno al proyecto de ley que fija las tres áreas de la economía (social, mixta y privada), y acerca del conflicto creado por la Democracia Cristiana y sus aliados derechistas en la Universidad de Chile.

Vale la pena anotar que entretanto, el gobierno retiró la urgencia al proyecto de las tres áreas de la economía; lo mismo había hecho anteriormente con el proyecto que crea la Cámara Única. Como se sabe, según el procedimiento legislativo, los proyectos de leyes caminan o se estancan según sea el trámite de urgencia que pida el gobierno. Respecto a ambos proyectos, en el Congreso Nacional hay mayoría adversa. Ambas Cámaras están controladas por una alianza PDC-PN. De modo que el rechazo del proyecto de Cámara Única, por ejemplo, habría llevado directamente al plebiscito. Algunos voceros de la UP habían anunciado que no lo rehuirían.

Al margen de que un plebiscito sea oportuno o no, sin entrar al espinudo asunto de qué grado de debilidad afectaría al gobierno en caso de perderlo, hay otro aspecto que interesa en el análisis actual. Tanto el retiro de la urgencia del proyecto de Cámara Única, como las conversaciones iniciadas luego con el PDC, complementadas estas últimas con un notorio esfuerzo de algunos partidos por mostrarse unitarios con la Democracia Cristiana en los frentes de masas, acentuaron una impresión de debilidad de la UP que seguramente no escapa al análisis opositor. En el diseño de su estrategia, la oposición acaudillada por el PDC interpreta cada gesto de buena voluntad de la izquierda como una nueva señal de deterioro. Esto surge claro del endurecimiento que, a su vez, va tomando la oposición conservadora, y en la alianza cada vez más fuerte que se observa entre sus diferentes partidos.

A comienzos de este año, la elección complementaria de un diputado en Valparaíso, fraguó con éxito el pacto PDC-PN que venía dándose a nivel legislativo. Era la misma fórmula encabezada por el reformismo burgués que ganó el gobierno en 1964. Desde la elección de Valparaíso en adelante, fortalecida con esa experiencia, la alianza PDC-PN apoyada en su retaguardia por el fascismo y el imperialismo, inició una vasta campaña para ganar sindicatos, gremios y colegios profesionales.

En la medida en que se hizo patente la debilidad de la UP para movilizar a las masas, creando la mística necesaria a un proceso revolucionario, esa táctica ha sido exitosa en muchos lugares. La derecha ha fomentado el temor de sectores medios a un proceso de construcción socialista, usando con habilidad su enorme poder de propaganda. En este sentido, la carencia de una política definida que desaprovecha los medios de comunicación disponibles, ha traído enormes perjuicios para la izquierda.

Tanto la propaganda como la acción política concreta de la oposición conservadora, fue subiendo rápidamente de nivel. Se ha llegado al extremo que el fascismo sin careta está disputando la calle a la clase trabajadora. Los crímenes y abusos en el campo, cometidos por grupos armados derechistas, fueron sólo un globo de ensayo para la decisiva operación de ganar las ciudades.

En Santiago la reacción logró —imitando casi punto por punto operaciones similares montadas por los fascistas y la CIA en otros países latinoamericanos—, realizar un desfile de mujeres contra el gobierno. Los grupos fascistas desataron la violencia contra obreros y estudiantes que contramanifestaron. El aparato de propaganda reaccionario utilizó esos hechos para hacer aparecer a "inermes mujeres que golpeaban ollas vacías" como agredidas por brigadas izquierdistas y policías. El PDC acordó presentar una acusación constitucional contra el Ministro del Interior, José Tohá, que hasta ahora mantenía como espada chantajista sobre la cabeza de ese funcionario.

Utilizando teléfonos, peluquerías y supermercados como centros de comunicación conspirativa, los cerebros de la operación fascista han organizado a los sectores acomodados del "barrio alto" de la capital en un programa permanente de resistencia contra el gobierno. El pretexto no puede ser más pueril. Se arguye la falta de alimentos, precisamente en un sector donde la más absoluta abundancia es signo de una irritante opulencia.

 (Otra de las paradojas de la situación actual es que en ese virtual "territorio enemigo" que es el Barrio Alto, viven los más altos funcionarios del régimen, que serían prácticamente prisioneros en una situación de emergencia).

"Patria y Libertad", que para no engañar a nadie hasta usa símbolos fascistas, elevó de grado su preparación golpista. En los incidentes callejeros mostró escuadras de individuos semi uniformados, con cascos y garrotes, que en algunos lugares hicieron evoluciones para mostrar su entrenamiento paramilitar. El PDC también sacó a la calle grupos de choque que agredieron a obreros y jóvenes. La prensa derechista mostraría más tarde, en burda falsificación, a los agredidos como agresores.

El 12 de diciembre, aún más, surgió a luz pública otro movimiento reaccionario con el indispensable manifiesto ad hoc en "El Mercurio". Se trata de la "Unión Cívica Democrática" (UCD), auspiciada por distintos elementos conocidos por su animosidad antimarxista. Señalan que se han resuelto a actuar "porque vemos a nuestro Chile extraviado, arrancado de sus rumbos y encaminado, sin desearlo, hacia una era de destrucción, de anarquía y esclavitud". La verdad es que muchos de los patrocinantes de la UCD no han dejado nunca de actuar, aunque sea en las sombras, como es el caso de Jorge Prat Echaurren, viejo mercader de ilusiones fascistas en nuestro país.

El manifiesto de la UCD, firmado por ex generales y coroneles, abogados, profesionales, comerciantes, etc., es interesante en cuanto usa la terminología en boga contra el gobierno del Presidente Allende.

Las invocaciones a la patria, las libertades individuales, etc., forman el rosario de argumentos capciosos y de fácil explotación en que se ha especializado la propaganda contrarrevolucionaria.

Por ejemplo, sostiene que la UCD lucha por "el derecho de propiedad que ampara la ley y el derecho a vivir en su casa u hogar, sin la intromisión de terceros que ocultan el propósito de espiar al hombre hasta en su vida privada". Entre los firmantes, que prometen no "emplear la violencia jamás, sino como respuesta a la violencia", figuran hasta contrabandistas de armas, sorprendidos in fraganti comerciando metralletas con los terratenientes.

La proliferación de este tipo de organizaciones fascistas ha sido notoria en el último tiempo.

Ahora bien, ¿cuál es el papel de la Democracia Cristiana en este cuadro político?

Es indudable que el sector que capitanea el ex Presidente Eduardo Frei posee el control de ese partido. Por lo tanto, cualquier esfuerzo por separar al PDC de la derecha tradicional y de los movimientos fascistas, tendría que hacerse a través de negociaciones con el sector hegemónico del partido.

La última escisión de la Democracia Cristiana —que abrió paso a la formación de la Izquierda Cristiana—, fue contrarrestada a los efectos numéricos parlamentarios por la división del Partido Radical. Junto con surgir una Izquierda Cristiana que apoya a la Unidad Popular, los artífices políticos dividieron al PR, creando un nuevo partido con numerosos parlamentarios. Ese nuevo partido radical se mantiene cerca de la UP, pero no dentro de ella y no es ningún misterio que sus parlamentarios no miran con simpatía la Cámara Única ni otras iniciativas del programa de la UP. En los hechos se trata de un destacamento socialdemócrata que no romperá con la UP en la medida en que ella no radicalice el proceso o no se vea totalmente agotada.

El sector que inició el éxodo del PDC, luego de rechazar la línea actual de la alianza con el Partido Nacional, formaba parte del ala democristiana que reconocía su líder en Radomiro Tomic, el candidato presidencial de 1970. Hasta los hijos de Tomic emigraron del PDC. Pero él se quedó. La actitud de Tomic significó que muchos vacilantes también se quedaran dentro del PDC. De hecho él se convirtió en un dique que impidió que la corriente hacia la Izquierda Cristiana se tornara caudalosa.

Tomic ha regresado recientemente de una gran gira a China Popular, Japón y otros países. Su futuro político es incierto dentro del PDC. Mientras él visitaba China, Frei recorría los Estados Unidos, invitado por el Consejo de Relaciones Exteriores, organismo asesor de la Casa Blanca. En Ohio anunció su retorno a la política activa (como si la hubiese abandonado en algún instante). Junto con él en un foro universitario actuó Joseph J. Jova, embajador yanqui en la OEA, que hace pocos días tuvo un altercado con el embajador chileno ante esa organización, Luis Herrera.

Jova es el mismo diplomático norteamericano que en 1964 articuló el bloque PDC-Derecha que llevó a Frei al gobierno.

En Chile, entretanto, se han divulgado documentos de un archivo secreto de la Braden Copper, filial de Kennecott. Allí se encontraron memorándums de conversaciones privadas que Frei sostuvo en 1963 con Robert M. Haldeman, vicepresidente de la Braden, en las cuales manifestó a "Bob" su disposición de no imponer mayores tributos a las compañías norteamericanas, y de facilitar sus operaciones en Chile.

La derecha y el imperialismo tienen en Frei su única carta electoral. La Democracia Cristiana sabe que cuenta con ese apoyo. La Derecha, que después de la actual experiencia prefiere las veleidades reformistas de la DC a toda fórmula marxista, no tiene otro remedio que aceptar su papel de soporte electoral del PDC. No obstante, posee recursos políticos suficientes como para obligar al PDC a hilar fino en materia de imposiciones. El próximo 16 de enero, por ejemplo, habrá elecciones complementarias en tres provincias: O'Higgins, Colchagua y Linares. En las dos primeras la derecha apoya al candidato democristiano, Rafael Moreno, y en Linares el PDC devuelve la mano apoyando a Sergio Diez, del PN, todo cuidadosamente envuelto en equívocos comunicados y declaraciones que permiten a la DC engañar a sectores de masas con una presunta independencia.

En este cuadro, que repite el esquema de 1964, Tomic no tiene nada que hacer en su partido. Por el contrario, su presencia allí junto a otros democristianos que dicen sustentar posiciones progresistas, permite al PDC construir un espejismo en el que a veces caen no pocos dirigentes de izquierda, afiebrados por la búsqueda de una ampliación de la base social y política del gobierno.

El Partido Demócrata Cristiano está en manos de la derecha y del imperialismo, lo que no excluye que haya sectores de trabajadores, cuyo nivel político les hace víctimas de un engaño y a los que hay que ganar a la causa del socialismo. Pero la manera de hacerles cobrar conciencia y de sumarlos a la lucha liberadora, no es negociando, conciliando y pactando con su aparato dirigente. La manera correcta, nos parece, es movilizando a las masas contra los explotadores y contra el dominio imperialista. Avanzando hacia el socialismo en forma resuelta, se podrán conquistar más y más trabajadores, aun aquellos que hoy militan en un partido como la DC, cuyo papel contrarrevolucionario irá quedando cada vez más al descubierto.

La táctica opositora de la DC es evidente. Consiste en mantener arrinconado al gobierno, sometido a una horma de acero institucional, cuyas palancas y resortes maneja la burguesía. Así espera llevar a la izquierda, en 1976, a una situación de derrota electoral. Por ese camino el debilitamiento de la izquierda será progresivo y acelerado y el fascismo ni siquiera se tomará la molestia de esperar a 1976.

Las tendencias a conciliar con la DC sólo muestran a su equipo dirigente, estrechamente asociado a la burguesía y al imperialismo, un grado de debilitamiento peligroso que suscita mayores exigencias y más endurecimiento reaccionario.

Por lo demás, y esto es aun más grave, esas tendencias no podrían fructificar sino a costa del ritmo y profundidad del proceso iniciado por la Unidad Popular. Sería un precio fatal porque la ganancia en términos parlamentarios o políticos clásicos, costaría el apoyo de los sectores sociales que actualmente apoyan al gobierno de la UP y que están dispuestos a defenderlo y a luchar por el avance revolucionario. Cosa distinta es hacer una política que permita ganar o al menos neutralizar en algunos casos a sectores medios. Esa política parece correcta en esta fase del proceso. Hay muchos sectores que no se han incorporado y que por su condición de explotados deberían estar en la lucha por el socialismo. Pero no hay que confundir una política concreta en el terreno de las medidas económicas y sociales, orientadas a captar a esos sectores medios, con una alianza —por lo demás muy poco factible— con el PDC. Movilizar a las masas, avanzar, organizar, crear conciencia, pasa por la lucha ideológica interna contra enemigos de este proceso, como el PDC. Eso debería estar claro en una coyuntura como la actual, que sólo puede superarse con el apoyo de los trabajadores. Resultará contra producente todo pacto político que signifique paralizar ese proceso. Un avance rápido sobre las posiciones enemigas de la clase trabajadora, hará irreversible el proceso. La conciliación sólo puede debilitarlo todavía más.

J. C. M.


Del archivo secreto de la Braden Copper Company

Santiago, 14 de diciembre de 1964.

Señor
Presidente de Kennecott Copper Corp.
Mr. Frank r. Milliken Presente.—

Muy estimado Sr. Milliken:

Tengo el agrado de acusar recibo de su carta de 3 del presente mes, por la cual Ud. tiene la gentileza de comunicarme el entendimiento a que Ud. ha llegado, como representante de su Compañía, con la comisión que me ha representado en estas negociaciones, compuesta por los señores Javier Lagarrigue y Raúl Sáez.

Me he impuesto del Memorándum acompañado y he sido también informado, por mis representantes, sobre las condiciones del acuerdo adoptado.

Me complazco en repetirle a Ud. lo que tuve ocasión de expresar a Ud., a Mr. Charles Michaelson y a Mr. Robert Haldeman: Uds., no sólo han dado un paso de gran audacia y sabiduría, que tendrá gran repercusión en todo nuestro Continente y las más favorables consecuencias para nuestro país, sino que también van a tener la legítima satisfacción de haber servido a su gran país en la forma generosa en que éste lo merece.

Por la presente tengo el agrado de dar mi aprobación formal al acuerdo alcanzado y rogarle transmita al Directorio de Kennecott Copper Corporation el profundo aprecio con que el Gobierno de Chile considera su actuación personal y la de sus colaboradores norteamericanos y chilenos.

Saluda atentamente a Ud.—

Eduardo Frei M., Presidente de la República.




SIRVIENTES DEL IMPERIALISMO

La revista "Mayoría" ha revelado los secretos del archivo de la Braden Copper Company, la filial de Kennecott que explotaba el yacimiento de cobre de El Teniente.

Han quedado al descubierto numerosos políticos y periodistas que durante años sirvieron los intereses del imperialismo. Entre otros políticos han salido al baile el senador Raúl Morales Adriasola, el ex Presidente de la República, Eduardo Frei, el ex Canciller Carlos Martínez, etc.

También han quedado al descubierto numerosos periodistas que hoy se autocalifican de "libres". Uno de ellos, Carlos Aracena, colaborador de "El Mercurio", fue relacionador público de la Braden Copper. Entre sus muchas ocupaciones, según testimonian los documentos, estaba conseguir que otros periodistas difundieran informaciones y comentarios favorables al imperialismo. Por ejemplo, en 1963, cuando las compañías del cobre impugnaban los impuestos que trataba de ponerles el Estado chileno, Aracena consiguió que la agencia Reuter, el diario "El Mercurio" y varios periodistas al servicio de la Braden, difundieran comentarios adversos a los nuevos tributos. Los documentos muestran a Rene Silva Espejo, director de "El Mercurio", Francisco Quintana, de la agencia Reuter, y Ernesto Meliwosky, que dirigía un diario propiedad del senador Morales Adriasola, encargándose de esa difusión. Otro documento hace aparecer a Carlos Sepúlveda, periodista democratacristiano, dirigente del Colegio de Periodistas, recogiendo información política confidencial para la Braden.

La polvareda que ha levantado la revista "Mayoría" ha mostrado al pueblo cómo actúan sus enemigos y cómo, aprovechando la "libertad de prensa", el imperialismo ha corrompido políticos y periodistas para impedir que Chile ejercite sus derechos soberanos.


Economía

CAPITALISMO DE ESTADO, UNA ETAPA DEL PROCESO

HE tenido oportunidad de leer, en el semanario uruguayo Marcha (número del 30 de julio de 1971), una entrevista realizada a Gonzalo Martner, Director de ODEPLAN. Me parece que tanto los conceptos emitidos por el entrevistado y la importancia de su cargo, como el carácter de síntesis de la política económica del gobierno chileno que se da a las respuestas, hacen interesante el conocimiento y discusión de éstas

Ante todo quisiera aclarar que tengo en cuenta las limitaciones obvias que supone en cuanto a extensión y a profundidad una entrevista. Por ello no haré alusión a eventuales defectos de precisión o a la ausencia de análisis detallados.

Aun teniendo en cuenta estos factores, resultan inquietantes las respuestas del Sr. Martner, y ello en varios sentidos.

1.— Ausencia de una "línea política", o, en términos más económicos, de una estrategia explícita conducente al socialismo.

El entrevistador pregunta por "el mecanismo de conexión entre el cumplimiento de estas tareas inmediatas (...) y el plan a largo plazo (...) para la etapa de construcción del socialismo en Chile", y Martner dice en su respuesta:

"Hacia largo plazo pensamos no sólo en una sociedad socialista, pensamos en una sociedad socialista e industrial. Industrias que permitan que Chile llegue a 1.000 dólares de ingreso por persona, lo que permitirá sacar al país del subdesarrollo [1] . (...) Ahora, la configuración definitiva de la economía hacia fines del siglo va a permitir decir que probablemente Chile será uno de los pocos países que logró pasar digamos la barrera del estancamiento hacia una expansión en la que tengamos una sociedad industrial".

Es decir, responde en términos de crecimiento, industrialización, ingreso por persona a alcanzar, y agrega una lista de los productos industriales que Chile estaría ya en situación de producir (barcos, aviones, etc.). Y termina Martner:

"...ya estamos al borde de entrar al escenario de los países industriales". Y ante un comentario del entrevistador, Martner responde que:

" ...siempre nosotros estamos pensando en vincular lo inmediato con lo trascendente, con la transformación, con lo que va hacia adelante ...", y pone como ejemplo el hecho de que al reconstruir pueblos derribados por el terremoto, se piensa no sólo en reconstruir sino en "remodelar y transformar".

Todo ello refleja un divorcio total entre las soluciones a los problemas de corto plazo y la construcción socialista futura. Todo lo más se piensa en ligar presente y futuro, pero no en términos de un presente en transformación para un futuro socialista, sino en términos de una línea continua que va del presente al futuro. Dicho en otras palabras, se prevé, se construye pensando en el futuro, incluso se planifica, pero previsión del futuro y planificación no son condiciones suficientes para el socialismo; son más bien correcciones de una situación que ha sido general hasta el presente, correcciones que tienden a mejorar el funcionamiento de la actual sociedad y no necesariamente a preparar el advenimiento de una nueva sociedad.

Ante la pregunta-afirmación en el sentido de que el "área social" será el factor dinamizador de toda la economía, Martner responde:

"Exactamente. Nosotros creemos que ya a fines de este año el Estado chileno estará controlando alrededor del 60% del producto nacional. Hacia fines del sexenio no sería raro que llegara al 70 u 80%, muy cerca ya de lo que se llama una economía socialista". (Yo subrayo).

Y esta segunda respuesta reafirma la impresión que se desprende de la primera. Lo que está ausente es la estrategia conducente al socialismo, pero hay una estrategia muy explícita en ambas respuestas. Y ello queda en evidencia al mostrar Martner su concepción de la economía socialista, puesto que si el control estatal total del producto nacional es sinónimo de economía socialista, la primera respuesta adquiere su sentido. Entonces, la estrategia está allí, pero no para conducir hacia el socialismo sino hacia el capitalismo de Estado, pero veremos que esto es reforzado más adelante.

Por otra parte, esta segunda respuesta obliga a preguntar quién llama a eso "economía socialista", como también cuál es el límite entre una economía socialista así definida y una que no lo es. Como el mismo Martner señala, ya antes del gobierno de la UP el Estado chileno controlaba el 40% del producto nacional. ¿Se iba ya entonces camino del socialismo? ¿Quiere esto decir que si Frei pasaba a control estatal el 80% del producto nacional, o incluso el 100%, hubiéramos tenido ya entonces una economía "casi" socialista o socialista por completo?

Grandes inversiones, industrialización, elevación del ingreso por persona no constituyen factores que definan una experiencia como socialista, como tampoco el pasar a manos del Estado todos o la mayoría de los medios de producción. En la concepción de Martner, lo que él llama "sociedad socialista e industrial" es en realidad una sociedad industrial, y entonces el objetivo pasa a ser construir todo eso que el capitalismo privado criollo, débil y deformado por la presencia imperialista, no ha sido capaz de hacer. Y el "aspecto" socialista de esta estrategia, y de esta tarea, está dado por la estatización de los medios de producción. Es decir, la socialización de la economía se presenta como un problema de índole jurídico-administrativa. Y Martner no se plantea en absoluto problemas tan vitales como quién controla el aparato estatal y, por ende, las empresas estatales, cuál es el carácter de las relaciones de producción, qué tipo de fuerzas productivas prevalece, etcétera.

Ese carácter jurídico administrativo que se otorga al problema de la socialización de la economía y esta no consideración de los factores mencionados, reaparecen en otra respuesta de Martner. Cuando se le pregunta por el problema de la integración de las distintas áreas de producción, de los distintos "modos de producción", como dice el entrevistador, Martner responde hablando primero de la coexistencia de distintos modos de producción en la agricultura, y sigue:

"¿Necesitamos una industria ciento por ciento estatal? Tendremos industrias con participación obrera en su dirección; tendremos industrias de trabajadores, existen muchas en el país; pequeñas industrias; tendremos la industria tradicional de la sociedad anónima privada que quiere participar en el proceso y actividades mixtas".

Es decir, se define implícitamente el modo de producción en base al tipo de propiedad de las industrias, y este factor puramente jurídico se emplea para enumerar modos de producción supuestamente distintos. Que las relaciones de producción sean las mismas, que las fuerzas productivas tengan esencialmente el mismo carácter, no importa, pues el régimen de propiedad es diferente. Y esto constituye un aval definitivo para la confusión entre estatización y socialización, puesto que el régimen de propiedad es el determinante fundamental del modo de producción.

2.— Negación de la lucha de clases.

Martner dice:

"... como la transición al socialismo es gradual no se producirá en Chile (esperamos) [2] un problema de desajuste de la organización interna de la economía y de la sociedad. De manera que esperamos no tener un desperdicio de energías como ha ocurrido en muchas otras experiencias en que una guerra, por ejemplo, produjo grandes destrucciones y desarmó organizaciones: donde la vía armada por lo general produce grandes conflictos institucionales y conflictos sociales. Y no va a ocurrir en Chile todo ese desgaste, que en otros casos fue una dificultad más para empezar a trabajar". (Yo subrayo).

A lo que el entrevistador replica con otra pregunta que comienza con un "ojalá sea así" muy significativo. Y Martner continúa, ante una pregunta relativa al rol del área privada y su eventual decrecimiento futuro:

"Como tenemos la impresión que hay algunos empresarios que no le tienen miedo al Estado, no se dejan presionar políticamente, honestamente quieren realizar un proceso productivo que todavía tiene mucho que andar en Chile, en esta etapa histórica, nosotros pensamos que no hay inconveniente de que el sector privado progrese, ¿no es cierto? (...) En resumen, pienso que hay una serie de factores que son diferentes en Chile que en otras realidades, que permiten pensar que el sector privado continuará haciendo un esfuerzo. No tenemos por qué pensar a priori que el sabotaje, el desinterés va a ser un factor dominante en todo el sector privado. Yo conozco muchos empresarios medianos y pequeños que son de la clase media chilena, de origen, digamos así modesto, y que apoyan el proceso que se está dando en Chile".

Ante esto el entrevistador acota discretamente: "No sé, quizás sea una cuestión de ideología ... porque a mí me parece que es la primera vez que ocurre". Y Martner replica:

"... Puede fallar, las máquinas fallan, los hombres también fallan".

Y aquí no sólo está sintetizada una concepción total mente —incluso literalmente— mecanicista de los procesos sociales, sino que además se concibe la reacción de los capitalistas privados como una "falla" y no como lo que es, como una actitud acorde con el eventual deterioro de su situación, como la actitud previsible de una clase que empieza a ver debilitado su poder económico y político. Pero, lo que es más grave, se cae en la ilusión de creer que la construcción socialista es posible sin la oposición de los capitalistas privados. Que ciertos grupos de industriales y comerciantes, favorecidos por diversas circunstancias o por medidas gubernamentales, o incluso movidos por una ideología menos burguesa, apoyen el proceso en un momento dado, no significa que la burguesía como clase estará dispuesta a colaborar, salvo en la medida en que no haya perdido por completo, o tenga la esperanza de no perder por completo, el poder político. Y es el control de gran parte del poder político y de los medios de ideologización fundamentales, además del poder económico, lo que tranquiliza momentáneamente a la burguesía, y lo que hace que todas estas divisiones de la economía en áreas, todas estas estatizaciones y demases sean esencialmente reversibles, tanto que bastaría un triunfo electoral de la burguesía en 1976 para que tales medidas perdieran por completo su significación.

En suma, pareciera tratarse de minimizar la lucha de clases, de hacerla aparecer en el caso chileno como tan suave que prácticamente no tiene efectos apreciables, lo que de paso permitiría justificar el apaciguamiento de las luchas de los obreros y campesinos.

3.— Mentalidad economicista y tecnocrática.

El economicismo está presente en todas las respuestas del Sr. Martner. tanto en aquello que menciona explícitamente: la inversión, la industrialización, la tecnología, el ingreso por persona, como en aquello que olvida: el carácter de clase del Estado, las relaciones de producción existentes, la determinación social de esa tecnología.

Y este economicismo está reforzado por un marcado tecnocratismo. Al preguntársele por los problemas que puede plantear al aparato productivo nacional la "borrachera de consumo" producida con el reajuste, Martner responde;

"Mire, lo que está sucediendo en el mercado, que usted ha tenido la oportunidad de percibir, es algo que estaba planificado, (...) está incluso cuantificado a través de los modelos econométricos que tenemos y de la utilización de todo el instrumental analítico que procesamos por la vía de las computadoras electrónicas, de modo que para nosotros no es una sorpresa, ni nos preocupa mayormente". (Yo subrayo).

Y este, tecnocratismo, además de ingenuo, al suponer que los modelos econométricos, las computadoras y otros medios igualmente sofistica dos son tan decisivos en la solución del problema, resulta altamente peligroso en cuan to supone descuidar aspectos tan importantes de esa "borrachera de consumo" como el endeudamiento de personas con bajos ingresos para comprar televisores y otros, el que esas compras se hacen en detrimento de alimentos, vestuario y vivienda (que para gran parte de la población siguen siendo necesidades tan vitales como insatisfechas), y, sobre todo, el que un pueblo inicia la lucha por el socialismo comprando televisores y otros objetos no menos superfluos (con lo que ello su pone de hábitos de consumo y de modo de vida profundamente burgueses). No entro en la discusión sobre si esto es bueno o malo en la primera etapa de la construcción socialista (cosa que, por cierto, habría que discutir), pero me pregunto si esto también estaba "planificado" y si también dichos efectos los cuantifican esos modelos econométricos de que se dis pone. Si estos efectos estaban planificados es posible que tampoco fueran una sorpresa, pero en cambio llamaría la atención el que "no preocuparan mayormente".

Pero más profundo y decisivo es este tecnocratismo en la respuesta que da el Sr. Martner a la pregunta —que se menciona en el apartado 1— sobre la coexistencia de distintos modos de producción. Al comenzar su respuesta, Martner dice:

"Yo francamente creo que incluso en las experiencias socialistas más avanzadas hay distintos modos de producción [3] . En China, incluso, usted tiene la experiencia de la comuna, de la granja estatal, de las cooperativas y otros distintos ensayos. De modo que se podría afirmar que en cada uno de estos modos de producción hay tecnologías o avances tecnológicos muy diferentes, estadios tecnológicos muy diferentes".

Primero llama la atención el que se hable sólo de tecnologías diferentes al referirse a distintos modos de producción; modo de producción no es sólo tecnología. Y luego atrae la atención el que se hable de estadios tecnológicos diferentes, dando la idea de etapas, unas más avanzadas que otras. Es evidente que aquí han desaparecido las relaciones de producción, que son básicas en la constitución de un modo de producción, como también el carácter de la tecnología, que no se concibe como algo radicalmente transformable sino como algo que evoluciona según una línea continua constituida por diferentes estadios. Lo interesante en esta experiencia china, en este punto, es que allí se da una búsqueda de nuevas técnicas en marcos dados por diferentes relaciones de producción, y no el que se logre un "progreso" técnico.

4.— Concepción por lo menos ingenua de las relaciones económicas internacionales.

Se habla de la acumulación interna [4] , y se dice que resuelto este problema, es necesario canalizar los fondos y convertirlos en:

"Importaciones de equipos, de tecnología, porque Chile no tiene una restricción de balanza de pagos, hasta el momento, como la tuvieron la mayoría de las experiencias de transformación al socialismo", lo que supone profetizar sobre las perspectivas de la balanza de pagos de Chile, pues aunque se agregue la frase "hasta el momento", lo que se hace es plantear aquí una estrategia consistente en importar equipos y tecnología (que evidentemente no se puede alterar de la noche a la mañana si se acaban las divisas), cosa que a su vez implica disponibilidad de divisas o por lo menos capacidad de trueque [5] . Y casi dan ganas de desear que no existan divisas para internar estos equipos y esta tecnología y así buscar alguna vez la solución, en lo esencial, en nuestras propias capacidades [6].

Y esta estrategia ligada al comercio exterior aparece clara y generalizada más allá de la mera internación de equipos, cuando Martner dice:

"... el problema es hacia dónde orientar esa mayor producción que podemos obtener. Pensamos que, por una parte habrá que vincular más la economía chilena al mercado andino y a los países socialistas, manteniendo los mercados tradicionales en Europa Occidental y en Estados Unidos...". (la otra parte es la producción de bienes de consumo popular).

Es decir, pese a la larga y triste experiencia de Chile como país exportador, se insiste en la exportación. Se dirá que ya no será monoexportador, ni exportador sólo de productos primarios, sino que exportará diversos productos industriales. Me parece, sin embargo, que la actual situación del comercio internacional es una buena prueba de las limitaciones de esta estrategia y del grado de inseguridad que siempre lleva consigo. Difícilmente se puede encontrar país más representativo en este sentido que el Japón: exporta miles de productos industriales, altamente desarrollados y producidos a muy bajo costo, y sin embargo las puertas comienzan a cerrársele. Si esto no se quiere tomar como argumento absoluto, es al menos una advertencia para el corto y mediano plazo. Toda estrategia que se apoye a corto o mediano plazo en el comercio internacional tiene el riesgo, más evidente ahora que nunca, de fracasar, y de hacer inadecuada una estructura productiva creada con un inmenso esfuerzo colectivo.

Pero esta confianza en el comercio internacional va incluso más allá. Al hablar Martner de los problemas de balanza de pagos, establece la que a su juicio es "la diferencia" entre Chile, por un lado, y Ceylán, Birmania, Tanzania, etc., por el otro. Estos países exportan productos agrícolas tropicales, "muy deprimidos en el mercado mundial", en cambio Chile exporta productos mineros. Ello refleja la suposición de que el mercado internacional de materias primas mineras continuará sin experimentar depresiones por un buen tiempo, cuando todo hace pensar lo contrario: reducción de los ritmos de producción en Europa, Estados Unidos y Japón, reducción del comercio mundial, aumento de las reservas de cobre en Londres, etc. Pese a todo, Martner dice que ".. .no va a haber un estrangulamiento..." de la balanza de pagos. Y se dice esto pese, también, a las mayores importaciones de equipos y tecnología, a las probables mayores importaciones de productos alimenticios (en un país con déficit crónico de productos alimenticios y con una población que recibe mayores ingresos, sin contar los posibles problemas derivados de la reforma agraria, el impacto de los programas de alimentación infantil, etc.), y pese al muy probable deterioro de los precios internacionales del cobre (que ya es un hecho, por lo demás). Pese a todo esto, se sigue confiando en la palanca mágica del comercio internacional, se sigue pensando en vender nuestra producción en el exterior y en importar equipos y tecnología.

En suma, al hablar de socialismo se habla de industrialización y de ingreso por persona; al hablar de la "transición al socialismo" se la supone gradual y sin conflicto; la "Técnica" (con mayúscula, pues es la técnica universal, neutra, desprovista de todo contenido o determinante social. Con mayúscula, porque esta "Técnica" es la sublimación de la técnica) resuelve todos o casi todos los problemas, problemas que parecen ser puramente económicos, y la economía crece sobre la base de exportar mayor volumen y productos más elaborados y de comprar equipos y tecnología en el exterior. Todo esto es posible gracias a que se estatiza parte de los medios de producción y a que el aparato estatal lo controla en parte un equipo de hombres de buena voluntad.

Es posible que este capitalismo de Estado sea una etapa necesaria en la construcción socialista (cosa que habría que discutir), pero entonces se debe tener claro que esto es capitalismo de Estado y no socialismo, y que además se trata de una etapa y que, por tanto, hay que ir creando desde ya las condiciones para superarla.

Es claro que quedan otras cosas por discutir, pero lamentablemente la ya excesiva longitud de estas líneas me obliga a terminar aquí.

J. V. H.

(NOTA: PF deja la palabra a Gonzalo Martner. Sería de gran interés una respuesta suya).


Polémica

COOPERATIVISMO: LA IDEOLOGÍA DEL ATRASO

CUANDO la UP tomó la decisión de formar Centros de Reforma Agraria en los fundos expropiados por el Gobierno Popular, se veía abrir un camino para una profunda transformación de la estructura social en el campo.

El Centro de Reforma Agraria permite elevar el nivel de conciencia de los campesinos, permite desligar su interés inmediato de los estímulos provenientes de las relaciones mercantiles capitalistas, y sustituirlo por un interés social, a la vez que permite un avance en cuanto a la incorporación de la mujer a todo el proceso de cambio.

Sin embargo, el Partido Comunista prácticamente se ha desentendido del acuerdo adoptado en común, y ha planteado posiciones contrarias a la esencia del CERA, basándose para ello en algunas fuerzas de la UP, específicamente en el MAPU.

El PC ha insistido en que la UP debe asignar la tierra expropiada al latifundio a cooperativas asignatarias de tierra, pasando así los campesinos transformados en socios de esas cooperativas a ser dueños de la tierra.

Consideramos útil ver los argumentos que tiene el PC para insistir en esa posición.

¿QUIÉN TIENE QUE MENTALIDAD?

La base fundamental del PC en su argumentación es la aseveración de que el campesinado tiene hoy mentalidad capitalista, que su interés inmediato es ser dueño de la tierra, y que asignando la tierra a cooperativas se gana a las mayorías campesinas, ampliando así las bases del gobierno.

Estas afirmaciones deben ser objeto de la mayor discusión posible por estar acompañadas de toda una apreciación teórica que nos da una pauta de cuál es el pensamiento de ese partido. Si extremamos nuestro raciocinio, vayan las excusas. Lo importante es ver con claridad el problema.

La base teórica del PC es, en síntesis, que el socialismo en el campo no estaría determinado por la propiedad de la tierra, sino por las relaciones de producción y del intercambio, según lo demostrarían la experiencia internacional y el análisis teórico.

De lo anterior se extrae la conclusión de que carecería de importancia que se organicen cooperativas asignatarias de tierras, porque sería irrelevante el hecho de que éstas hagan dueños a los campesinos desde que ¡la propiedad no determina el socialismo! Esto es, transformar a los campesinos en capitalistas dueños de acciones de una cooperativa asignataria de tierra, no pone en peligro el socialismo porque la propiedad "no tiene importancia" ...

¿Qué tiene importancia entonces para llegar a construir el socialismo en Chile? De acuerdo al PC. por tener nuestro país una economía diversificada, lo decisivo para la construcción del socialismo está en el crédito, en la comercialización interna y externa de los productos e insumos y en el control de los otros sectores de nuestra economía, aje nos a la agricultura.

Lo decisivo no es, pues, la propiedad de la tierra y de los medios de producción para trabajar la tierra, sino el crédito, la comercialización y el control de sectores ajenos a la agricultura. No importa entonces que el Gobierno Popular se someta a la mentalidad "capitalista" de los campesinos, que responda a su supuesto interés inmediato de querer ser dueños de la tierra, porque, teniendo la ventaja de ampliar las bases de la UP, no se pone en peligro el camino hacia la construcción socialista. Antes de responder a esta fantasía, analicemos un poco más lo que está diciendo el PC.

El gobierno de la UP ha estatizado la banca, por lo menos en gran parte, con lo que controla el crédito, y esto es verídico en un cien por ciento para el agro, donde la antigua banca privada prácticamente no tenía campo de acción. Todo el crédito para la agricultura llega a través del Estado. Se cumpliría así aparentemente una de las premisas para construir el socialismo: controlar el crédito.

Con la segunda premisa, la cosa es algo más complicada, pero solucionable al fin. A pesar de las constantes declaraciones en el sentido de que el gobierno terminará con los intermediarios, la realidad es otra. Fuera del comercio de la carne y algunos granos, el gobierno no controla la comercialización ni de los productos para el consumo ni de los insumos. No se controla siquiera la maquinaria. Pero sin entrar en mayores detalles, podríamos también llegar a aceptar que el gobierno logre algún día controlar este sector. Una premisa sería quizás que todo el sector pasara al Ministerio de Economía, porque lo que es el Ministerio de Agricultura ha sido incapaz de realizar la más mínima función en ese sentido.

Y por último el Ministerio de Economía ha logrado impulsar la estatización de los sectores monopólicos de la economía, y también se ha nacionalizado el cobre. Así se ha logra do cierto "control de sectores de la economía ajenos a la agricultura". ¿No están dadas entonces todas las condiciones para "decidir" la construcción del socialismo?

Para el PC el control del gobierno sobre ciertos sectores de la economía garantiza el socialismo en el campo: porque hay un Gobierno Popular, podemos construir el socialismo. Las masas están representadas en él y, por lo tanto, ejercen control sobre los sectores decisivos.

Nos parece que el PC incurre en un "pequeño error". Cuando los capitalistas comenzaron a aparecer en la superficie del mundo seguramente habrían estado felices si hubieran tenido la oportunidad de construir el capitalismo tan fácil como el PC nos pretende hacer creer que podremos construir hoy el socialismo. Aquellos primeros capitalistas que pasaron diversas metamorfosis, no tuvieron la suerte de ganar elecciones y constituirse en Gobierno Popular que interpretaba a la gran mayoría de la población.

Esos primeros capitalistas pasaron por sangrientas luchas, organizaron levantamientos, se rebelaron en contra de los señores feudales, príncipes y reyes, tuvieron que marchar a la guerra. Ellos tuvieron que hacer una revolución, que en algunos países triunfó antes, en otros después. Inglaterra y Holanda la hicieron primero, Francia después.

Lo que los capitalistas hicieron como personas no fue más que el reflejo del desarrollo de las contradicciones materiales de la sociedad. ¿Y lo hicieron en defensa de qué? En defensa de la propiedad de los medios de producción. Para ellos de nada les habría servido hacer grandes revoluciones, si los antiguos señores feudales seguían teniendo el dominio sobre la tierra, si seguían dependiendo de ellos los siervos. Había que apropiarse de los medios de producción, y despojar de ellos a cualquier otra persona.

¡Viva nuestra propiedad!, gritaron, e hicieron revoluciones que les aseguraron la propiedad privada de los medios de producción.

Pero eso era antes, dice el PC, hoy la cosa es distinta. No importa que en el campo haya propiedad privada, lo importante es que el gobierno, en el que estamos nosotros, controle el crédito, la comercialización y algunos sectores. Dicho al pasar, ¿no convendría que el PC se preguntara a esta altura de su raciocinio, por qué EE.UU. no se transformó en un país socialista durante la Segunda Guerra Mundial, ya que su gobierno controló no sólo esos tres aspectos, sino toda la producción del país, los salarios, las ganancias, los precios, las tasas de inversión y ahorro, etc.? Pero por muy buenas intenciones que tenga el gobierno de la Unidad Popular, no basta con que se controle algunos sectores de la economía por el gobierno. Mientras no se cambie el carácter del Estado, transformándolo en un Estado proletario, no hay un control de la sociedad sobre los medios de producción.

¿TIENE IMPORTANCIA EL CARÁCTER DE LA PROPIEDAD?

Negar la importancia de la propiedad privada dentro de la sociedad es negar la necesidad de hacer una revolución en Chile. ¿Se hace innecesario hacer hoy una revolución porque llegamos al gobierno? ¿No será que lo correcto es que debemos hacer una revolución utilizando hasta donde sea posible los medios que están a nuestro alcance ahora que llegamos al gobierno?

Si la respuesta es la última, entonces debemos cambiar el carácter de la propiedad. Esto significa, concretamente, que no podemos reproducir la propiedad privada en el campo aunque sea en su forma cooperativa. Significa que debemos crear las condiciones objetivas para llegar a una forma de propiedad superior, y eso se logra a través del Centro de Reforma Agraria.

¿Qué significa, si no eso, lo que dice Marx, que a través de la revolución socialista se expropiarán los expropiadores y que haciendo la revolución, el trabajo se vuelve a apropiar de sus condiciones objetivas?

¿Por qué actualmente en Chile, a pesar de que vivimos un proceso revolucionario, las masas están desmovilizadas, por qué siguen sometidas a la apatía, por qué un concepto fundamental de un proceso revolucionario socialista como es el concepto de recuperación de la condición humana, de la superación de la enajenación, de la alienación, del cambio de carácter del trabajo, aquí entre nosotros ni siquiera se discute y no hay conciencia de lo que eso significa?

Si negamos que la propiedad tiene importancia para la construcción del socialismo, entonces todo el proceso que describió Marx como proceso revolucionario, toda esa recuperación por parte de la sociedad de los medios de producción se convierte en una mera frase. Pasa a ser un mero cliché. Entonces la enajenación, producto de la producción mercantil capitalista; el fetichismo, producto de relaciones que no son comprendidas por los miembros de la sociedad, pasan a ser conceptos sin contenido. Así hasta se puede concluir que también es indiferente hablar del Estado burgués o del Estado proletario...

El revisionismo se ha encargado de desvirtuar el pensamiento marxista, al caricaturizar y ridiculizar conceptos tan fundamentales como la enajenación del hombre. Pero en ellos no hay nada ridículo. Ridículo es pretender que la conciencia de las masas trabajadoras no tiene relación con la base material de la producción. La conciencia es fiel reflejo de las relaciones de producción y estas relaciones no son más que un reflejo de la propiedad de los medios de producción.

¿Qué entiende el PC bajo el concepto de relaciones de producción si dice que éstas son determinantes para el socialismo, pero a la vez niega a la propiedad de la tierra y de los medios de producción toda influencia en tales relaciones de producción y, por ende, en el socialismo?

Cambiar el carácter de la propiedad no significa sólo expropiar o incluso requisar fábricas o tierras. Significa indudablemente mucho más. Significa que la clase trabajadora crea las condiciones para apropiarse en su totalidad de los medios de producción y esto sólo lo logra destruyendo el Estado burgués. Si logra esto y solamente en ese caso, puede permitir a algunos sectores de la sociedad que posean medios de producción privados, porque la clase trabajadora ha conquistado el poder. Olvidarse de esta premisa fundamental significa no reparar en que, bajo las actuales circunstancias históricas chilenas, la cooperativa asignataria de tierras es un inequívoco retroceso y franquear su constitución un grave error histórico.

La ideología cooperativista se desenmascara así como la ideología del atraso.

CONACHO


Crónica

LA BATALLA DEL PAPEL

LA Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), es un complejo industrial que incluye cuatro fábricas (Puente Alto, Bío-Bío, Concepción y Valdivia), una planta de celulosa (Laja), una fábrica de tarjetas IBM, asociada paritariamente (Laja Crown), un aserradero (San Pedro, Concepción), una sociedad forestal (Mininco S. A.), dos plantas hidroeléctricas (Puntilla y Carena), y 50.000 hectáreas de pino insigne.

Sus casi 5.000 trabajadores fabriles producen 215.000 toneladas métricas de celulosa, de las cuales se exportan 103.000; 156.000 toneladas de papel y cartulina (exportación: 30.000); 50.000 toneladas de cartulinas y papeles especiales de la fábrica de Laja; y además, como substrato de materia prima, 2.000.000 de pulgadas de madera del aserradero San Pedro.

La exportación de la CMPC, asciende a un valor anual cercano a los US$ 30.000.000.

Su producción significa el 85% de los capitales invertidos en Chile en el rubro de papel; el 90% de la producción nacional de papel y celulosa, y el 100% del mercado de papeles tissue y sacos multivall, es decir, la línea de consumo industrial y doméstico.

EL CONTROL MONOPÓLICO

La CMPC es, por tanto, un monopolio, y como tal se comporta. En 1920 fue configurada mediante la absorción, por parte de la fábrica creada por Luis Matte Larraín, de sus dos competidoras, las papeleras "Esperanza" y "Victoria" de Puente Alto. Posteriormente, compró —más exactamente, obligó a vender— a la fábrica rival PROPA, y más adelante, condujo a la quiebra a otra (FANAPEL), mediante el expediente de bajar drásticamente los precios, que fueron alzados el mismo día en que murió su competidora.

Más escandalosos han sido los manejos del monopolio con el Estado, con los intereses de todos los chilenos. Prohibió a INFORSA, empresa estatal, vender su producción en Chile; y pudo prohibirlo, porque el Primer Mandatario del país y el Primer Mandatario de la Papelera eran entonces la misma persona: Jorge Alessandri. Aun más, INFORSA fue desestatizada y entregada a manos particulares que se encargaron de llevarla a una crítica situación, momento en el cual los partidarios de la "libre empresa" exigieron y consiguieron la re-estatización, endilgándole al Estado un mal negocio. Paralelamente, el monopolio papelero maniobraba para impedir que la "Celulosa Arauco", de propiedad fiscal, pudiera vender su producción en territorio nacional.

Esta conducta típica del monopolio, tiene su más claro ejemplo en el caso de la fábrica de celulosa de Laja. Según confesión de la propia compañía (Informe Anual a los accionistas, ejercicio 1969-1970), esa planta fue creada "con la colaboración del Banco Internacional a través de un préstamo de US$ 20.000.000... este ha sido el único crédito obtenido por la Compañía con garantía fiscal por haberse tenido que contratar, de acuerdo a resolución del Gobierno de esa época, en la citada institución que exige ese requisito".

¿Cuál era el "Gobierno de esa época"? Veamos: la fábrica de celulosa de Laja fue puesta en marcha entre julio y agosto de 1959, y en ese carácter funcionó hasta junio de 1960, fecha en que se la consideró definitivamente instalada. Su inscripción data de mediados de 1959 (rol 13321 - 5/22). Su creación data, por lo tanto, del gobierno de JORGE ALESSANDRI RODRÍGUEZ. Y según la confesión de la compañía, que acabamos de citar, resulta que el dueño de la papelera, como Presidente de los chilenos, obliga al dueño de la papelera, como empresario, a gestionar un crédito internacional que exige la garantía del Presidente-Empresario en favor del Empresario-Presidente.

De este modo se cumple el ciclo completo de la moral burguesa: estrangulamiento de la competencia; concentración monopólica; utilización del Estado para fines particulares de lucro; y ahora, frente a la eventual estatización de la Papelera, repudio a la gestión estatal, sencillamente porque el Estado actúa en función del interés nacional.

La CMPC "pertenece" a. 14.952 accionistas, de los cuales:

DIEZ, es decir el 0,07%, controlan el 25% de las acciones;

VEINTINUEVE miembros del clan Matte-Alessandri, y que representan al 0,2% de los accionistas, controlan el 30% de las acciones;

CIENTO CINCUENTA, o sea el 1%, dominan 74.137.000 acciones, que corresponden al 51,02% del total;

Y para resumir, 483 accionistas (el 3,23%), son dueños de 100.044.000 acciones (el 68,8%), en tanto que el 96,77% restante de los accionistas debe contentarse con el 31,2% del paquete accionario.

De este modo, para el ejercicio 1970-1971, en que fue repartido un dividendo de Eº 15.000.000, los DIEZ socios dueños del 25% recibieron Eº 3.750.000 (promedio de Eº 375.000 por socio), mientras que 13.086 pequeños accionistas dueños del 12%, recibieron Eº 1.900.000 (promedio de Eº 145 por socio). ¡Se necesita sumar los dividendos de 2.586 pequeños accionistas, para igualar la ganancia de UNO de los grandes tiburones!

Tan aplastante "democracia" fue seguramente lo que inspiró a esos ejecutivos de la Papelera, que, en ocasión de la visita de una misión comercial de China Popular, hace años, declaró con orgullo: "Esta no es una empresa de propiedad particular tiene 14.000 dueños". A lo que el jefe de la misión China respondió sonriente: "¡Qué bueno! En mi país, todas las empresas tienen 800 millones de dueños..."

LA RED IMPERIALISTA

Pero no se trata tan sólo de la concentración de la propiedad —y del poder que ella engendra— en unas pocas manos. Se trata, además, de comprender los nexos, los vínculos, los lazos que establece esa propiedad con el capital financiero imperialista.

La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, es socia paritaria de Laja Crown S.A.; empresa subsidiaria de Crown Zellerbach International Inc. de San Francisco, California.

Pero además, el clan Matte-Alessandri, que controla inmobiliarias, financieras, compañías de seguros y otras empresas en el país, tiene un poderoso paquete accionario en tres cadenas hoteleras de turismo: en Las Bahamas, Miami y Copacabana (Río de Janeiro). Domina el Banco Sudamericano, y su más potente representante allí, Eleodoro Matte Ossa, es el punto nodal de una intrincada red de intereses que confluyen en la Compañía Industrial y Comercial del Pacífico Sur. Dicha empresa tiene un fuerte paquete de acciones de la Papelera, pero a su vez pertenece a la "misteriosa" LONELY SHIPING STAR de Panamá, de la cual actúa en los hechos como representante el mismo Eleodoro Matte Ossa.

Esa empresa "panameña", que resulta un enigma para los neófitos, no nos parece tan extraña. Para explicar su existencia, es necesario recordar que Panamá y Liberia son países que conceden patentes de casi toda índole, con fuertes desgravaciones y granjerías a empresarios extranjeros. Ello permite a capitalistas de muchos países eludir obligaciones tributarias en su propia patria y generar una sustanciosa fuga de divisas de sus naciones de origen. Así, numerosos navíos que surcan los mares con bandera panameña, son en realidad barcos griegos o europeos. En el terreno editorial, el monopolio gigantesco de las revistas de fotonovelas, posee "oficinas" y patentes de Panamá, las publicaciones se imprimen en EE.UU., y los dueños son consorcios de venezolanos.

En el campo financiero, tales empresas "panameñas" gozan de una verdadera patente de corsario, o filibustero de capitales.

Ahora bien: LONELY SHIPING STAR significa más o menos "NAVIERA DE LA ESTRELLA SOLITARIA"; y creemos que, por esas ironías de la vida, la patriótica marca está denunciando la existencia de uno de esos apatridas tiburones de las finanzas, nacido en Chile. Aquí sería necesario investigar con detenimiento, a fin de establecer si tan grave situación para el interés nacional es la que está operando con la LONELY SHIPING STAR, empresa que, a través del control de la Pacífico Sur y de sus nexos innegables con el clan Matte-Alessandri, viene en realidad a dominar a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones.

Pero hay más. El clan Matte-Alessandri está entrañablemente vinculado al clan Edwards. Son los periódicos de éste los que han llevado la batuta en la orquestación de la campaña en defensa del monopolio papelero. Los Edwards son los principales clientes del papel de diario. Sus deudas con la papelera ascienden a tres millones de escudos. El Banco Edwards encabeza la lista de los banqueros de la CMPC. La deuda de la empresa del papel con los bancos de Chile, Sudamericano y Edwards, alcanza la cifra de treinta millones de escudos (casi el 30% de toda su deuda bancaria). Y el señor Edwards ha encabezado durante mucho tiempo, en Chile, a la principal compañía del Imperio Rockefeller en este país: la INTERNATIONAL BASIC CORPORATION CHILENA, empresa dedicada a adquirir acciones de compañías chilenas, es decir, a tejer la intrincada red de intereses capitalistas en el frondoso árbol de los monopolios extranjeros. Aquí es necesario señalar que el clan Edwards cuenta con los servicios de un genio de las finanzas: se trata de un excolaborador de Hitler, que se escuda hoy bajo el apellido BRONSTEIN, y que después de la caída del III Reich fue protegido por los norteamericanos a cambio de su ayuda en la tarea de entretejer la maraña financiera de la dominación sobre el área de América latina.

El clan Matte-Alessandri tiene vínculos con el grupo latifundista de Punta Arenas, a través de Salvador Correa Larraín, consejero del Banco Sudamericano; y por medio de Ramón Salinas, se enlaza al clan Bulnes (además de los lazos con el Banco de Chile). Y este clan está a su vez ligado a empresas imperialistas, detentando cargos de consejeros y paquetes de acciones en Good Year Tire and Rubber, ITT, American and Foreign Power, Echwager, "Chilena" de Tabacos, etc.

Todas las nacionalizaciones efectuadas por el gobierno de Allende, han afectado, pues, no solamente a intereses extranjeros, sino también a sus socios nativos. La Papelera aparece así como uno de los enclaves más firmes del monopolio internacional, casi pudiera decirse como el nudo gordiano en el cual confluyen los intereses de TODOS los grupos y subgrupos de la tradicional oligarquía financiera chilena. Y en ello, precisamente, reside la explicación de la gigantesca y masiva campaña de mentiras, hipocresías, falsedades, pretextos y subterfugios, que ha emprendido el momiaje en defensa del imperio del papel.

EL CINISMO DE LA REACCIÓN

Toda esa campaña ha sido orientada en orden a demostrar que la estatización del papel pone en peligro la "libertad de prensa". Libertad que, desde luego, no fue reconocida de buena gana al movimiento popular y obrero. Sería largo enumerar las luchas, muchas veces sangrientas de la clase obrera, por conquistar esa y otras libertades. Hay que recordar, sí, que la Ley Nº 15.476 del 22 de febrero de 1964, más conocida como "LEY MORDAZA", lleva la firma del dueño de la Papelera y fue obtenida con el aplauso de quienes hoy defienden la "libertad de prensa"; que el 5 de febrero de 1968, el gobierno del señor Frei ordenó la requisición de la revista "Desfile" porque en sus páginas aparecía una denuncia del democristiano Carlos Neely sobre presiones que los altos funcionarios —y correligionarios suyos— ejercían contra todos los medios de información; que la Agencia "Cóndor", organizada por Germán Becker Ureta bajo el amparo de la pasada administración, hizo la más escandalosa discriminación de que tenga memoria el país, en la distribución de la publicidad fiscal; que durante ese gobierno, se hizo una razzia política en radio Magallanes, cumplida a pesar de las protestas de los diputados Jerez y Silva Solar; que la publicidad oficial se entregó generosamente a radio Nuevo Mundo, de Pablo Gumucio Vives, hoy prófugo de la justicia, y que esa entrega fue patrocinada por el Subsecretario del Interior, Enrique Krauss; que las fuerzas políticas que hoy se mueven en defensa de la "libertad de expresión", negaron apoyo gremial a Augusto Olivares y Manuel Cabieses, muchas veces procesados por el gobierno de Frei; que en septiembre de 1967, los periodistas de radio tuvieron que protestar porque el gobierno de Frei había gastado 14.000 dólares en equipo electrónico destinado a controlar las emisoras; que el 22 de noviembre de 1967, el Intendente Sergio Saavedra advirtió a José Tohá —entonces Director de "Ultima Hora"—, que debía tener "cuidado con las noticias" relativas al paro nacional de la CUT del día siguiente; que durante ese gobierno fue tomado el control omnímodo sobre Zig-Zag, Radio Minería, SOPESUR, Radio SAGO de Osorno. y la revista Topaze...

Entretanto, dice "El Mercurio" (17 de noviembre): "Los diarios independientes constituyen otros tantos baluartes de las libertades públicas". Doble falacia: porque ese mismo diario fue el que elogió perentoriamente, en junio de 1935, las "enérgicas medidas" que culminaron con la matanza de Ranquil; y porque ningún diario capitalista es "independiente".

"La burguesía —dice Lenin— entendía por libertad de prensa la libertad de los ricos de publicar periódicos, el acaparamiento de la prensa por los capitalistas, que condujo por doquier en todos los países, sin exceptuar los más libres, a la venalidad de la prensa... El Gobierno Obrero y Campesino entiende por libertad de prensa la emancipación de la prensa del yugo del capital". (Nº 118 de Izvestia. 7 de noviembre de 1917).

El fariseísmo de "El Mercurio" llega a límites grotescos cuando invoca el derecho de "los periodistas que trabajan en revistas... los escritores independientes... los estudiantes, trabajadores, vecinos y ciudadanos en general, que desean expresarse en la mayor libertad. Todos ellos necesitan tener acceso seguro al papel".

Es el mismo diario que no hace dos meses, despidió a varios de sus trabajadores por el delito de pertenecer a la Unidad Popular.

GRUPO MATTE-ALESSANDRI (ACCIONES DE LA PAPELERA)

1

Jorge Alessandri

375.078,

2

Agrícola y Comercial

1.086.436,

3

Carbono y Metalurgia S. A.

1.438.718,

4

Cía. Distribución y Comercio

1.142.931,

5

Cía Ind. y Com. Pacífico Sur

13.817.417,

6

Empresas Industriales El Melón

3.834.567,

7

Inmuebles y Bosques S. A.

382.006,

8

Eduardo Marín Larraín

1.114.378,

9

Guillermo Marín Larraín

1.156.937,

10

Rosa Matte de Prieto

484.231,

11

Minas y Fertilizantes S. A.

3.935.057,

12

Soc. Renta Urbana Pasaje Matte

3.216.304,

13

Miguel Vial Echeñique

634.398,

14

Fernando Alessandri

59.982,

15

Ernesto Ayala

217.496,

16

Coindustrias Ltda.

8.494.696,

17

Seguros de Vida La Americana

119.248,

18

Seguros Generales La Americana

298.569,

19

Elena Jordán de Marín

145.245,

20

Jaime Larraín García-Moreno

176.302,

21

José Larraín García-Moreno

100.934,

22

Ana Larraín vda. de Valdés

220.097,

23

Patricio Larraín Valenzuela

129.766,

24

Marta Marín

129.923,

25

Francisco Marín

140.633,

26

Guillermo Marín (hijo)

144.256,

27

Primitiva Prieto G. Huidobro

150.249,

28

Soc. Inversiones y Comercio

264.795,

29

Alfonso Vial Errázuriz

197.988,

 

 

43.608.637.

29 accionistas —miembros del clan Matte-Alessandri—, que representan el 0,2% del total de accionistas, controlan el 30% de las acciones de la papelera.

A esto hay que sumar los accionistas del grupo Edwards, de los cuales los seis más poderosos reúnen 2.177.697 acciones. Ligados al clan Matte-Alessandri por numerosas alianzas en otras empresas, reúnen aquí (sólo los más fuertes), este poderío:

35 accionistas, es decir el 0,23 % del total, controlan el 31,6% del total de las acciones.

Sin embargo, el conjunto de estos clanes, y sus alianzas y compromisos en otras áreas de la actividad económica, les permiten controlar efectivamente el 57%, por lo menos, de las acciones de la CMPC.

Hay, además, numerosos miembros del clan Matte-Alessandri que tienen paquetes menores de 100.000 acciones.

Así habla "El Mercurio". Y el coro del freísmo le acompaña. El senador José Musalem, en larga entrevista a "La Segunda" (5 de nov.), insiste en el manoseado tema de la "libertad". Otra cosa dijo la víspera de la masacre de El Salvador, cuando fue prevenido por el periodista Fernando Murillo Viaña sobre lo que allí iba a ocurrir. Su respuesta entonces fue: "El principio de autoridad debe ser restablecido en los minerales". (Periódico "El Cobre", órgano de la CTC, marzo de 1966). Agradezcamos al senador Musalem esta lección de leninismo auténtico: en el mundo capitalista rige para los desposeídos el principio de autoridad, y para los explotadores el principio de libertad.

Y simultáneamente a la campaña "ideológica", aparece la infaltable campaña financiera: Jorge Ovalle Quiroz, C.I. 2285683 de Santiago, abogado, ex-Presidente de los Profesionales Alessandristas de Impuestos Internos (1971), expulsado del Partido Radical por traición (octubre de 1970), candidato a senador —derrotado— por la Décima Agrupación (1971), miembro de la Democracia Radical, instaló en su oficina de Bandera 341, 109 piso, Nº 1054, el Poder Comprador de Acciones de la Papelera, paralelo y competidor del Poder de la CORFO, el 20 de noviembre pasado. Todo ello, en nombre de la "Libertad de Expresión Escrita".

Ese "poder comprador" es de una transparencia inefable: mientras la CORFO compra las acciones a Eº 1,50, los "defensores de la libertad" las adquieren a Eº 1,10, Eº 1,20, o precios similares. Fácil es concebir el fantástico negocio que puede hacerse A COSTA DE LOS PEQUEÑOS ACCIONISTAS: comprarles a través del "Fondo" de la "libertad", y luego vender a la CORFO. Por ello fue que bastó el anuncio de un vespertino, en el sentido de que el "Fondo" estaba siendo sometido a investigación, para que Jorge Ovalle Quiroz publicara un aviso señalando que en adelante, sólo actuaría "asesorando" y "aconsejando" sobre la compra y venta de acciones, y que ésta se haría a través de corredores de la Bolsa. 

LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD

Incapaces de comprender su propio cinismo, los reaccionarios no pueden tampoco concebir otra "libertad" que la que surge del régimen de propiedad capitalista, régimen que presupone la abolición de toda propiedad para las nueve décimas partes de la población, y la concentración de toda la propiedad en un puñado de burgueses.

La estatización de la Papelera no significa un "atentado a la libertad de prensa". Detrás de esa acusación se esconde la voluntad reaccionaria de defender un potente imperio financiero, y un importante enclave de los intereses imperialistas en el país. Los revolucionarios no pueden, no deben renunciar a su deber de quebrar todos los resortes de la dependencia nacional, y de convertir la propiedad de unos pocos privilegiados en la propiedad de todo el pueblo. Al respecto dice Lenin: "Se nos dirá: eso es violar la libertad de prensa. No es cierto. Esto sería ampliar y restablecer la libertad de prensa. Porque la libertad de prensa significa que pueden hacerse públicas todas las opiniones de TODOS los ciudadanos. ¿Y ahora? Ahora SOLO los ricos, y luego los grandes partidos tienen ese monopolio". (Artículo en "Rabochi Put", 15-sept.-1917).

Cierto es que el gobierno de la Unidad Popular no se propone precisamente implantar el criterio leninista de que "si marchamos hacia la revolución social, no podemos agregar a las bombas de Kaledin (los terroristas), las bombas de la mentira ..." (artículo citado de Izvestia). Por el contrario, a la luz de la experiencia de un año, consecuente con las reglas de juego que de antemano aceptara el movimiento popular — y sobre cuyas posibilidades últimas la historia habrá de dar su fallo—, el Presidente Allende ha demostrado estar dispuesto, ya no sólo a tolerar "las bombas de la mentira", sino incluso a garantizar sus detonaciones.

El precepto constitucional —que este gobierno acata rigurosamente—, impide y prohíbe explícitamente la discriminación política en la venta de papel tinta, máquinas de impresión y edición, etc. Y esta es una conquista del movimiento popular y obrero, cuyos periódicos debieron sufrir más de una vez la persecución abierta o sutil de quienes hoy defienden chillonamente "la libertad amenazada". Pero además de eso, Salvador Allende, en carta al presidente de la Asociación Nacional de la Prensa, Germán Picó Cañas, garantiza el derecho de esa institución a participar "en el proceso de distribución del papel de diario, para cuyo efecto dispondré en su oportunidad que esté representada en el comité que al efecto se cree". (25 de octubre de 1971).

Con tales garantías, la estatización de la Papelera queda limitada en su significación, a dos aspectos fundamentales: convertir la propiedad de 14.000 (EN REALIDAD, DE DIEZ) accionistas, en propiedad de diez millones de ciudadanos; y asegurar la integración del papel y la celulosa a los planes de desarrollo NACIONAL y no a las perspectivas de lucro particular.

Las tareas de la revolución en este frente, sin embargo, nos parecen más vastas. La conversión de la "prensa popular" en verdadera prensa revolucionaria que eduque a las masas, que esté inmersa en el meollo de las luchas sociales, que sea capaz de organizar, canalizar y orientar las acciones de la clase obrera; una prensa que ni el más acerbo enemigo pueda calificar como "periodismo de burdel (El Mercurio, 14-nov.-1971); una prensa capaz de liquidar "el estilo administrativo, burocrático", que sea capaz de ofrecer "menos estrépito político. Menos razonamientos intelectualoides. Mantenerse más cerca de la vida. Prestar más atención cómo la masa obrera y campesina construye de hecho lo nuevo en su diario esfuerzo ..." (Lenin, en "Pravda", 20 de sept. de 1918); una prensa que, al estilo de Bilbao y Recabarren, incorpore a las masas trabajadoras al periodismo de la revolución, y traslade el centro de gravedad de la política, del seno de la pequeña burguesía intelectual al seno del proletariado ...

Porque en esta etapa particular de este particular proceso, bajo el alero de un pluralismo QUE LA OLIGARQUÍA NO CONCEDIÓ CUANDO ERA GOBIERNO Y QUE HOY SI SE LE RECONOCE A ELLA, coexisten la infamia y la honradez, la verdad y la mentira; y el frente de combate se encuentra, por lo tanto, en las trincheras de la ideología y la moral, en una medida fundamental. No ha de ser, en definitiva, un decreto gubernamental lo que anule la "libertad" de mentir que la contrarrevolución reclama y ejerce, sino la conciencia revolucionaria de las masas que, ganadas por una prensa revolucionaria, comiencen a preguntarse: "¿En qué es mejor este derecho de publicar noticias falsas que el derecho de poseer campesinos siervos? ¿En nombre de qué debemos reconocer nosotros, los obreros y los campesinos, ese sacrosanto derecho?" (Lenin, artículo citado de "Rabochi Put").

CARLOS VALLEJO


Notas:

1. Implícito: subdesarrollo igual bajo ingreso por persona.

2. Y debía decir "estimamos", pues todo el análisis está basado en ello.

3. Y aquí parece haber una confusión seria respecto al concepto de modo de producción, pues Marx (de paso el entrevistador recuerda, al plantear la pregunta, que este es un concepto marxista) descubre la presencia simultánea de varios modos de producción en la sociedad capitalista. Y más aún, la transición (socialista en el caso que aquí se discute) se caracteriza justamente por el enfrentamiento entre distintos modos de producción.

4. Sobre esto el entrevistador y Martner están de acuerdo para señalar que es éste el principal problema que han afrontado "las economías en transición al socialismo". Creo que aquí se confunde la principal preocupación de los dirigentes de esos países, su concepción de la realidad, con el principal problema concreto planteado, con la realidad misma. Esta concepción fue avalada en su época por las tesis de Preobrajensky sobre la "acumulación socialista primitiva", que me parece una transcripción mecánica a la experiencia socialista de la ley que descubrió Marx al estudiar el modo de producción capitalista. Si la acumulación de capital es la piedra angular del capitalismo, no tiene por qué serlo, ni puede serlo, en el socialismo. En la entrevista aparece esta trasposición, dejando entrever como única diferencia el que la acumulación capitalista es un problema encarado de manera anárquica por un gran número de capitalistas privados, en tanto que la acumulación socialista es encarada de manera planificada por el Estado. Y el que esta acumulación de capital sea en ambos casos el problema crucial y se realice de estas dos diferentes maneras, abona la idea de que lo que se opone aquí no es capitalismo y socialismo, sino capitalismo tradicional y capitalismo de Estado.

5. Habría que agregar, ademas, el problema de la adaptación de esos equipos y tecnologías extranjeros a la realidad chilena, y el problema del impacto que ello supone sobre la estructura productiva, pensando en si este impacto es deseable y en si con tales equipos y tecnologías se podrá construir una economía socialista. ¿O es que ya fueron olvidadas las interminables discusiones sobre lo inadecuado de la importación, especialmente si es indiscriminada, de equipos y tecnología extranjeros? ¿O se piensa que cambiando el origen de esas importaciones se termina el problema?

6. No estaría de más agregar que la Inversión no es sólo uso de recursos financieros o adición de nuevos equipos mediante Importación, es también trabajo, de ese que en Chile abunda con el alto porcentaje de desocupados abiertos y disfrazados existente, y que existe en potencia en las capacidades que el mismo Martner señala: esos 7.000 ingenieros de que habla, pero también esos cientos de miles de obreros y campesinos cuyas capacidades nunca han sido empleadas porque no se les ha dado oportunidad para hacer nada fuera de su estrecha esfera de trabajo, y que el Sr. Martner olvida por completo al hablar sólo de los ingenieros.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02