La alternativa en Chile es Socialismo ó Fascismo

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 143 de PUNTO FINAL
Martes 9 de noviembre de 1971
Santiago – Chile

LA ALTERNATIVA DE CHILE ES SOCIALISMO O FASCISMO

DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DEL MIR A NOMBRE DE LA DIRECCIÓN NACIONAL, EN CAUTÍN EL LUNES 19 DE NOVIEMBRE DE 1971 EN HOMENAJE A MOISÉS HUENTELAF, HÉROE DE LA LUCHA CAMPESINA.

COMPAÑEROS campesinos de Cautín y de todo Chile.

Compañeros del Movimiento Campesino Revolucionario y del Frente de Trabajadores Revolucionarios.

Compañeros militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Compañeros:

A nombre de la Dirección Nacional del MIR hemos venido a rendir un homenaje a Moisés Huentelaf; campesino, mapuche, revolucionario y militante de nuestro movimiento, asesinado por los momios latifundistas el viernes 22 de octubre en el fundo Chesque.

La forma en que encontró la muerte Moisés Huentelaf resume gran parte de lo contradictorio y confuso del período porque atraviesa nuestro país.

Como ocurre a lo largo de todo el campo chileno, campesinos pobres, sin tierra, se organizan para conquistar ellos mismos lo que la ley les niega: la tierra. Explotados por décadas, marginados de los beneficios de la sociedad, desarmados, unidos sólo por su miseria y decisión, se tomaron un fundo donde no se explotaba la tierra.

Los dueños del fundo, enriquecidos a costa de la explotación de los campesinos, gozando de la riqueza y el privilegio, que no trabajaron la tierra para crear el hambre en Chile; impunemente, bien armados y organizados, atacaron, dispararon, hirieron y asesinaron campesinos; así se defiende el derecho de algunos a la riqueza y un destino de miseria para otros.

Los campesinos fueron desalojados, Moisés Huentelaf fue asesinado, otros campesinos fueron heridos.

Es un episodio de la lucha entre los dueños del poder y la riqueza por un lado y los trabajadores por el otro, en la forma que adopta hoy en Chile.

Pero eso no fue todo. Tres carabineros ayudaron a los terratenientes a desalojar a los campesinos, el Gobernador de Loncoche fue llamado tres veces para que interviniera, pero se abstuvo, no acudió y dejó que los terratenientes acribillaran por tres horas a los campesinos. Y no terminó allí el incidente.

Esa noche, cuando un campesino fue asesinado por los terratenientes, el juicio que comenzó fue el juicio a los campesinos: fueron cazados en los caminos y en sus chozas; decenas de ellos fueron detenidos, al menos uno de ellos fue torturado, fueron allanadas las casas campesinas a la búsqueda de las armas que no mataron a nadie, fueron golpeadas sus mujeres y sus niños.

Un campesino ha sido asesinado por los terratenientes: la prensa reaccionaria informa al país que son guerrilleros, que los campesinos desatan un clima de terror en los campos, que están armados.

Un campesino ha sido asesinado por los terratenientes, y el Ministro del Interior, horas después, aprovecha de condenar las tomas de fundos por los campesinos.

LAS CONCESIONES DEL GOBIERNO

La muerte de Moisés Huentelaf, su asesinato en el fundo Chesque, nos ofrecen una síntesis de lo que ocurre hoy en Chile más clara que cientos de tratados de teoría política. Los trabajadores hoy en Chile combaten por sus intereses, las clases dominantes defienden a sangre y fuego su poder y riqueza, las instituciones del aparato del Estado capitalista, la ley y la justicia juegan su papel histórico, defienden los intereses de los patrones contra los trabajadores; y el gobierno de la Unidad Popular, elegido por los campesinos y los trabajadores de todo el país, permite que los sectores más conciliadores hagan concesiones a los patrones.

Así perdió la vida Moisés Huentelaf, campesino, mapuche y revolucionario. A los 24 años de edad, después de tres años de militancia en el MIR, deja una compañera y dos hijos. Tenía tierra, la había conquistado poco tiempo antes, pero había dedicado su vida a luchar por conquistar la tierra para todos los trabajadores y a combatir a los terratenientes.

Moisés Huentelaf, héroe de la lucha de los campesinos, une su nombre al de los asesinados en la Coruña, San Gregorio, Ranquil y Lonquimay, el Salvador y Puerto Montt.

Así mueren hoy en Chile los campesinos. Las circunstancias de su muerte resumen lo confuso y contradictorio del período por que atravesamos.

El mejor homenaje que podemos rendirle, es a partir de su muerte explicar a los campesinos , y al pueblo qué ocurre hoy en Chile, en qué consiste este proceso lleno de avances y retrocesos.

Lo haremos no erigiéndonos en jueces, no como observadores ajenos al proceso, sino como partes de él, comprometidos como estamos en su resultado y destino.

Lo haremos de la única forma que es posible, frente al pueblo, frente a los únicos jueces, los obreros y los campesinos. Lo haremos sin esconder nada, mostrando la política reaccionaria de las clases dominantes, saludando los avances que el gobierno y los trabajadores han alcanzado, pero también criticando los errores, las debilidades y las concesiones de este gobierno. Entendemos que sólo así se fortalece el avance de los trabajadores y la izquierda.

NOSOTROS NO CONFUNDIMOS AL ENEMIGO

Demasiado cerca está la experiencia boliviana, es muy alto el costo de los errores y no es tan débil la izquierda y el movimiento de masas como para que no resista la crítica revolucionaria y desde allí se fortalezca. Nosotros no confundimos a nuestros enemigos, que no los confundan quienes no gustan del des bate ideológico en el seno del pueblo.

Desde que este período se inició, dijimos que el ascenso de la Unidad Popular al gobierno era un hecho positivo, pues incorporaba a grandes sectores de masa a la lucha por el socialismo, pues abría grandes posibilidades de organización y movilización de los trabajadores y porque cristalizaba el alineamiento de dos grandes campos: el de los dueños del cobre, de las fábricas y los fundos por un lado; y por el otro el de los trabajadores.

Dijimos entonces, como muchos, que grandes dificultades aparecerían en el camino y que grandes debilidades afectaban el avance de los trabajadores; entre los fundamentales: el poder económico, político y militar de las clases dominantes, el imperio de la ley construida por los patrones, la supervivencia de un Parlamento reaccionario y de una justicia de clase.

Planteamos desde un principio que sólo podían avanzar los trabajadores y el gobierno a través del uso de las dos grandes palancas que le entregarían fuerza: la unidad de todo el pueblo y de la izquierda y la movilización de las masas a partir de sus reivindicaciones, contra sus patrones, para desde allí acumular la fuerza suficiente para conquistar el poder.

Eso pensábamos desde el comienzo, y hoy después de un año de gobierno de la Unidad Popular seguimos pensando básicamente lo mismo.

¿PERO QUE HA OCURRIDO EN LOS HECHOS EN EL ULTIMO AÑO?

Por un lado el gobierno de la Unidad Popular ha nacionalizado el cobre, ha estatizado la casi totalidad de la banca, ha tomado bajo su control algunas industrias, ha expropiado cerca de un tercio del total de fundos que tienen sobre 80 hectáreas de riego básico, ha redistribuido el ingreso nacional a favor de las capas más pobres de la población, ha iniciado una disminución significativa de la cesantía. Eso es lo positivo, es lo que los trabajadores del campo y la ciudad apoyan.

Al mismo tiempo, a estas medidas se oponen los norteamericanos cuando agreden en declaraciones a Chile, cuando le cortan toda ayuda crediticia y cuando amenazan a Chile con sanciones. Frente a estas medidas del gobierno los terratenientes sabotean la producción agropecuaria, buscando crear desabastecimiento; los industriales no aumentan en forma suficiente la producción, la Cámara Chilena de la Construcción sabotea los planes habitacionales; el partido Demócratacristiano y el Partido Nacional atacan y conspiran contra el gobierno, se arman y conspiran contra el pueblo.

Todo lo anterior constituye la forma que adopta la lucha de los explotadores por defender su poder y riqueza en contra del avance de los trabajadores, y el pueblo así lo entiende.

LA REPRESIÓN CONTRA TRABAJADORES

Pero no todo es tan claro para los trabajadores, hay hechos y medidas del gobierno que los confunden, que los desconciertan, que no entienden, que nadie les explica y que sólo unos pocos intentan justificar.

En los campos de Chile se ordena a carabineros que desaloje y reprima a campesinos que luchan por la tierra. En Santiago se apalea a los estudiantes cuando protestan contra las agresiones del gobierno norteamericano.

Se reprime a los pobladores del Campamento Nueva Habana cuando protestan contra el sabotaje de la Cámara Chilena de la Construcción y el trámite burocrático de la Contraloría.

En Concepción, por orden del Intendente se desalojó policialmente un hogar de estudiantes y se impulsó la represión a estudiantes y pobladores en las calles. En Arica se reprimió a estudiantes que protestaban por la visita a nuestro país de la marina norteamericana, masacradora de campesinos en Vietnam. En Loncoche, el Gobernador permitió que un grupo armado de terratenientes acribillara más de tres horas a los campesinos.

Estas medidas y actitudes son las que el pueblo no comprende y rechaza. Estas contradicciones del período son las que queremos hoy explicar a los trabajadores de todo Chile y sólo podremos hacerlo si tomamos el proceso desde su comienzo.

La lucha centenaria y la fuerza de los trabajadores llevó a la unidad Popular al gobierno. Los trabajadores depositaron allí su confianza y se dejaron conducir.

El gobierno comenzó tomando algunas medidas económicas que abrieron un camino en el terreno de la gran minería del cobre, de la banca y de la industria. En este terreno queda, como es evidente, un largo y el más difícil trecho por recorrer: erradicar las inversiones norteamericanas en la industria, redistribuir efectivamente el crédito, incorporar a la propiedad de todo el pueblo la totalidad de la gran industria, etc.

LAS CONTRADICCIONES DEL PERIODO

No fue tan clara la política agraria del gobierno y fueron de más graves consecuencias las medidas adoptadas, dada la mayor intensidad de las luchas campesinas. Desde el comienzo, el gobierno aceptó la ley de Reforma Agraria demócratacristiana y no presentó otro proyecto de ley. Al limitar también el camino de las intervenciones, el gobierno sólo pudo proponerse la expropiación de los predios que tenían más de 80 hectáreas de riego básico, existiendo gran propiedad agraria también en predios de menor cabida. Por este camino el gobierno se vio obligado a conceder la reserva a los terratenientes, a 'tener que indemnizarlos cuando los expropiaba y a todo un procedimiento tecnocrático y burocrático de acceso a la tierra por los campesinos. La situación se hizo más grave aún al limitar el gobierno las expropiaciones en 1971 a 1.300. predios del total de 3.800 que tenían sobre 80 hectáreas de riego básico.

Esto llevó al gobierno a graves contradicciones con el movimiento campesino, y obligó a éste a buscar por todos los medios, a pesar de la política del gobierno, formas para poder seguir avanzando. Así se desarrolló la movilización campesina primero en el sur de Chile y después en el centro del país. El gobierno intentó resolver esta contradicción combatiendo ideológica y políticamente las formas que adoptaba el avance de los trabajadores en el campo y después cayó en las incursiones represivas a las movilizaciones campesinas, las que hoy son cada vez más frecuentes.

DECLARACIÓN DEL CENTRO MAPUCHE Y HOGAR UNIVERSITARIO DE SANTIAGO

A- En virtud de los hechos ocurridos, declara el pueblo mapuche y a la opinión pública, en general, lo siguiente:

1.— Una enérgica protesta contra los latifundistas, que asesinan mapuches que luchan por restituir sus tierras, de las cuales fueron despojados por los huincas.

2.— Hacer extensivas nuestras condolencias a la Comunidad a la cual pertenecía el compañero Moisés Huentelaf, muerto en la toma del fundo "Chesque", de Loncoche; asimismo al Movimiento Campesino Revolucionarlo (MCR), por la pérdida de uno de sus militantes, el cual era nuestro hermano.

3.— Apoyamos y hacemos nuestro al movimiento revolucionarlo de Izquierda que levante como bandera de lucha la justicia hacia nuestro pueblo, que consideramos:

a) Que la desigual distribución de la tierra, creó por una parte a los minifundistas mapuches y por la otra a los latifundistas huincas.

b) El aumento de la población mapuche, la actitud de exterminio de los gobiernos y las leyes creadas para los Intereses de los patrones, tienen al pueblo mapuche en una miseria obligada con cara de hereje;

c) La lenta "RESTITUCIÓN", como la derogación de decretos de expropiación en favor de particulares, actitud contemplativa del gobierno (Gobernador y Director Zonal de CORA), frenando de esta forma las Justas luchas reí vindicativas de los campesinos:

Por tanto.

4.— Exigimos la requisición de los arsenales de armamentos que poseen los 'latifundistas, pues los campesinos mapuches poseen únicamente la lanza.

5.— Exigimos y lucharemos por la eliminación total de todos los latifundios que se hallen en la zona de la Frontera, la no Indemnización porque sería COMO PREMIAR a un ladrón que le ha quitado por siglos la vida y la salud al pueblo mapuche, que hoy pide su liberación sin ceñirse a las leyes, porque no le sirven para salir de la explotación.

Los mapuches residentes en Santiago, obreros y estudiantes, consideramos nuestro deber sembrar la luz donde hay opresión y al Igual que todos nuestros padres, hijos y hermanos, siempre hemos dicho que "si es necesario, reiniciemos la guerra de Arauco".

¡POR EL CAMINO DEL GRAN LAUTARO!

Los terratenientes a su vez, algunos expropiados y otros amenazados, pero la mayoría impunes, pudieron sabotear la producción agropecuaria a su gusto, desmantelar los fundos, etc., y así lograron crear desabastecimiento en algunos rubros.

EL GOBIERNO NO MOVILIZÓ A LAS MASAS

El resultado de una política débil en el sector agrario y el hecho de que el gobierno no haya asumido el liderazgo del movimiento campesino en ascenso, obligó al movimiento campesino, al serle negados los instrumentos legales por medio de los cuales encauzar su lucha, a acudir a formas ilegales de movilización, entre las que están las tomas de fundos, que hemos encabezado. El MIR no inventó la lucha de clases en el campo, sólo hemos organizado y liderado las únicas formas posibles de movilización campesina dadas las condiciones impuestas por la política agraria del gobierno.

Pero, salvo en el sector agrario, no es en el terreno de las medidas económicas donde está el origen fundamental de las contradicciones que el período nos ofrece.

La Unidad Popular, al mismo tiempo que tomaba medidas económicas que abrían un camino a este terreno, no incorporó las masas al proceso en forma adecuada ni en grado suficiente. Más aun, a veces tomó medidas abiertamente contrarias al sentir de los trabajadores, como la reincorporación de los saboteadores de Sumar expulsados por los trabajadores o como la destitución del jefe zonal de CORA de Linares, Gabriel Coll, medida que fue resistida por los campesinos y toda la izquierda de Linares.

Tampoco movilizó a los trabajadores detrás de sus reivindicaciones y contra sus patrones. Al contrario, primero no los movilizó y luego llegó a llevar a cabo incursiones represivas sobre algunas movilizaciones de los trabajadores. Si bien es cierto que desarrolló algunas formas de movilización e incorporación de las masas, o éstas fueron limitadas o fueron por objetivos alejados de sus intereses concretos o fueron también distantes de su nivel de conciencia.

Al proceder de esta forma el gobierno y la Unidad Popular no ganaron la fuerza de masas que le debieron entregar algunas de las medidas económicas tomadas. Así el gobierno no tuvo la fuerza suficiente para golpear, transformar o reemplazar las instituciones que todos antes reconocíamos como contrarias al avance del proceso: la Ley de los patrones, el Parlamento con mayoría demócratacristiana y nacional, y la justicia de clases.

Si no se tuvo la fuerza para golpear estás instituciones, hubo entonces que someterse muchas veces a sus imposiciones. Así, la mayoría parlamentaria demócratacristiana y nacional, al modificar el proyecto de nacionalización del cobre, obliga a Chile a pagar la deuda de las compañías norteamericanas que asciende alrededor de 700 millones de dólares; así el imperio de la justicia de clases dejó libres e impunes a la mayor parte de los asesinos de Schneider a la vez que encarcela estudiantes y campesinos cuando éstos luchan por sus intereses. La legalidad, la ley de los patrones, es el peor enemigo de] avance de los trabajadores y muchas veces el proceso ha sido frenado por ella: es la legalidad de los patrones como la ley de Reforma Agraria demócratacristiana, la que impide que los campesinos conquisten la tierra; es la legalidad de los patrones a través de la Contraloría la que frena y dificulta el rápido aumento de la propiedad de todo el pueblo en la industria; es la legalidad de los patrones la que por favorecer a los empresarios de la Cámara Chilena de la Construcción dificulta el acceso del pueblo a la vivienda; es, finalmente, la legalidad de los patrones la que agrede al movimiento estudiantil hoy en la Universidad de Chile.

Así el gobierno de la Unidad Popular si bien hirió intereses de la clase dominante, si bien comenzó a tomar medidas positivas en el terreno económico en general y mucho más limitadamente en el sector agrario, al no incorporar las masas al proceso y al no golpear el aparato del Estado y sus instituciones, no ganó fuerza y se hizo cada vez más débil. Ahora bien, son precisamente estas dos medidas: la incorporación de las masas al proceso y los golpes al aparato del Estado las que definen un proceso como revolucionario y lo hacen irreversible si se llevan a cabo.

Pero no por ser menos fuerte el gobierno disminuyó la agresividad de las clases dominantes, las que directamente heridas o viendo amenazados sus intereses, con más fuerza aún atacaron al gobierno y los trabajadores. En esa circunstancia se abrió el camino a las concesiones del gobierno frente a las presiones de los dueños del poder y la riqueza.

LAS ACTITUDES POSITIVAS

Pero al mismo tiempo se dan en el gobierno y en la Unidad Popular sectores y actitudes que abren un camino que permita hacer avanzar a los trabajadores. Resultado de ello son las medidas económicas que antes hemos considerado positivas, las actitudes recientes del no pago de indemnización por la nacionalización del cobre, impulsado fundamentalmente por los compañeros socialistas. También es positiva la presentación del decreto de insistencia por el gobierno en lo que se refiere a la requisición de las empresas textiles. Tratamiento adecuado también es el dado por el gobierno a los terratenientes en el acto inaugural de la FISA. Los trabajadores apoyan y refuerzan estos sectores y estas actitudes del gobierno.

Pero no sólo existen sectores y actitudes del gobierno que empujan por el avance de los trabajadores sino que también, y esto es lo fundamental, los trabajadores mismos, si bien no han sido movilizados masivamente por el gobierno, están en todo el país, en los campos y en las ciudades, luchando con más fuerza que nunca por sus intereses, contra sus patrones.

Nunca ha sido mayor la movilización campesina en Chile, la lucha por la tierra SE HA EXTENDIDO como mancha por los campos del sur y del centro del país; campesinos mapuches, pequeños propietarios sin tierra, obreros agrícolas y cesantes agrarios se organizan, movilizan y enfrentan a los terratenientes luchando por conquistar la tierra.

En las ciudades, los obreros de la pequeña, la mediana y la gran industria, los cesantes, los pobladores y los estudiantes luchan también por sus intereses y reivindicaciones y por el avance de los trabajadores.

LAS CONCESIONES LE PAVIMENTAN EL CAMINO A LA SEDICIÓN

Compañeros:

Esto es lo que ha venido ocurriendo en Chile. Chile está hoy dividido en dos grandes bandos: de un lado están los trabajadores, del otro los patrones.

Diariamente, en cada fundo, en cada fábrica, en los campos y las ciudades de Chile se está dando un combate entre los patrones y los trabajadores, una lucha implacable entre los explotados y los explotadores.

Los patrones, los dueños de los fundos y las fábricas, los mismos que hace un año temblaban ante el avance de los trabajadores, los mismos que ayer sabían que el pueblo reconquistaría lo que es suyo, hoy comienzan a levantar cabeza. Retoman la iniciativa y abren una contraofensiva reaccionaria en todos los niveles: se pasean armados por los campos de Chile, desalojan y asesinan campesinos, insultan por sus diarios, conspiran descaradamente. Atrincherados en el Parlamento, escondidos detrás de las banderas de la ley y el orden golpean a los trabajadores, avanzan y logran retomar algunas posiciones. Incluso llegan a confundir a sectores del pueblo.

Desde estas posiciones las clases poseedoras luchan por crear un desgaste político del gobierno entre las masas. Esto se ve favorecido cuando descubren que con su griterío legalista y con sus montajes publicitarios obtienen concesiones de los sectores más vacilantes del gobierno, tratando así de crear graves contradicciones entre el gobierno y el movimiento de masas para quebrar la base de apoyo social del gobierno, dividir a las masas, y desde allí volver a intentar el derrocamiento del gobierno y la represión al movimiento de masas.

De esta forma los que hacen concesiones creyendo que así pueden tranquilizar a los sectores más estridentes de la clase dominante, no hacen otra cosa que favorecer los juegos tácticos de la sedición.

Al mismo tiempo los trabajadores del campo y la ciudad combaten diariamente por sus intereses y contra los patrones. Nunca ha sido mayor la movilización campesina, obrera y pobladora. A lo largo de todo el país los campesinos le arrebatan la tierra a los terratenientes, los obreros luchan en sus fábricas, los pobladores combaten a la Cámara Chilena de la Construcción y los legalismos y burocratismos que dificultan su avance. Pero si los patrones se logran unir y pasan a la contraofensiva, no siempre los trabajadores muestran el mismo grado de decisión y unidad. Las contradicciones del periodo, las concesiones de otros, las agresiones de los patrones, por momentos les desconciertan.

La fuerza y decisión de los trabajadores llevó a la Unidad Popular al Gobierno, lo impuso superando las maniobras reaccionarias, lo defendió e impidió reiterados intentos sediciosos contra el gobierno, c incluso moderó y subordinó sus luchas si así se lo pidieron.

LOS TRABAJADORES DEFINEN UN CAMINO PROPIO

El pueblo entregó toda su confianza a la Unidad Popular y se dejó conducir por ella; entendía que al conquistar el gobierno estaba ganando un instrumento que le ayudaría en la lucha por sus intereses y en contra de sus enemigos. A pesar de las medidas positivas de este gobierno, de los avances que la Unidad Popular ha hecho, las debilidades, las concesiones y las tentaciones de algunos de sus sectores de convertirse en árbitros de la lucha de clases no les dejan a los trabajadores otro camino que recobrar una cuota de la confianza entregada, y apoyando las medidas positivas de este gobierno, combatiendo sus concesiones, pasar los trabajadores a definir un camino propio.

Los trabajadores comienzan a retomar la iniciativa, inician una ofensiva en todos los planos, dejan de esperar que otros les resuelvan sus problemas, y, dirigiéndose ellos mismos, luchan directamente por sus intereses usando todas las formas de lucha.

En el combate de los trabajadores, en la fuerza de sus movilizaciones, se desarrolla una potencia incontenible que nada ni nadie podrá detener, que es la única garantía de un camino revolucionario y socialista.

Esta es la tarea fundamental del período. Es deber de toda la izquierda y del gobierno favorecer y empujar estas movilizaciones. Esta es la única forma de derrotar a las clases dominantes, de resolver los problemas de los trabajadores, de hacer avanzar a los obreros y campesinos, de resolver las contradicciones del período, de combatir las tendencias vacilantes en el gobierno y de afirmar los sectores más radicalizados. Es la mejor forma de defender la estabilidad del gobierno. Es a través de estas movilizaciones que los trabajadores ganan conciencia y organización, las que se traducen posteriormente en fuerza.

Nosotros, los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a través del Movimiento Campesino Revolucionario, del Frente de Trabajadores Revolucionarios, de las organizaciones revolucionarias de los pobladores y del Frente de Estudiantes Revolucionarios, empujaremos estas formas de movilización de las masas y buscaremos asumir su liderazgo.

Llevando a cabo esta tarea los trabajadores obtendrán la fuerza necesaria, la conciencia y organización suficientes para pasar a tareas que vayan definiendo el problema del poder.

Unir a todos los sectores del pueblo en el combate contra el enemigo común de todos los sectores de trabajadores: la legalidad de los patrones.

¡A DISOLVER EL PARLAMENTO!

Obreros, campesinos, pobladores y estudiantes entienden, y cada vez más irán comprendiendo, que lo que frena su avance en todos los terrenos es la legalidad construida por los patrones. Primera tarea será la disolución del Parlamento. Terminar con la mayoría demócratacristiana y nacional que desde allí dispara contra los trabajadores.

Su reemplazo por una Asamblea del Pueblo en la que estén representados los obreros, los campesinos, los pobladores, los estudiantes y los soldados.

Creación de formas de poder local de los trabajadores en el campo y en la ciudad, a través de las cuales vayan asumiendo tareas que sienten las bases de un poder revolucionario y popular. Será tarea de los campesinos impulsar estas tareas a nivel de los Consejos Comunales Campesinos.

Sólo de esta forma se irá ganando la fuerza suficiente, para enfrentar la gran tarea del período: la conquista del poder por los trabajadores.

UNIDAD DE LA IZQUIERDA

Para empujar estas movilizaciones, para combatir la legalidad de los patrones, es imprescindible la unidad de todos los sectores del pueblo. Y ella exige la unidad de las fuerzas más importantes de la izquierda.

La única alternativa hoy en Chile es socialismo o fascismo. Estamos todos comprometidos con el resultado de este proceso. No es posible que se pierdan Federaciones estudiantiles en Santiago, en Temuco y en Ñuble exclusivamente por el sectarismo de algunas fuerzas de la Unidad Popular que han impedido la unidad de la izquierda, entregando así victorias a la democracia cristiana.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria sostiene que a pesar que no concordamos con cada paso de la Unidad Popular, que a pesar de que tengamos diferencias con aspectos de su política, ello no significa que tengamos que ir a una ruptura definitiva con la Unidad Popular.

¿Cómo no quisieran las clases dominantes que el pueblo se dividiera definitivamente? ¿Cómo no quisieran EL MERCURIO, LA PRENSA, LA TRIBUNA, que la izquierda comenzara una lucha fratricida? ¿Cómo no quisieran los reaccionarios que entre la izquierda revolucionaria y el gobierno se abriera un nivel de enfrentamiento que en su desarrollo llevara inexorablemente al hundimiento del proceso?

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria busca la unidad de todo el pueblo y de toda la izquierda para enfrentar en definitiva a las clases dominantes nacionales y extranjeras.

¡A EXPROPIAR SIN INDEMNIZACIÓN TODA LA INVERSIÓN NORTEAMERICANA EN CHILE!

¡A CONQUISTAR TODAS LAS GRANDES FABRICAS PARA EL PUEBLO!

¡POR EL CONTROL OBRERO DE LA PRODUCCIÓN EN LA PEQUEÑA Y MEDIANA INDUSTRIA!

¡A EXPROPIAR TODAS LAS GRANDES EMPRESAS DE LA CONSTRUCCIÓN!

¡A CONSTRUIR LA EMPRESA NACIONAL DE LA CONSTRUCCIÓN!

¡POR LA ESTATIZACIÓN Y DEMOCRATIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA EN CHILE!

¡DERECHO A VOTO Y A SER ELEGIDOS, LOS SUBOFICIALES Y SOLDADOS Y CLASES!

¡A EXPROPIAR TODA LA GRAN PROPIEDAD AGRARIA SIN INDEMNIZACIÓN, SIN RESERVA A TRAVÉS DE LOS CONSEJOS COMUNALES CAMPESINOS!

¡A CONQUISTAR EL PODER PARA LOS TRABAJADORES, A INSTAURAR UN GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE OBREROS Y CAMPESINOS!


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02