Lucha campesina: un polvorín bajo tierra

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 143
Martes 9 de noviembre de 1971

Editorial

EL Gobierno de la Unidad Popular ha cumplido un año. Es una victoria que el pueblo chileno, ha celebrado con regocijo. Aun cuando han comenzado a aflorar algunas contradicciones, los trabajadores apoyan las líneas generales que impulsa el gobierno. En otras palabras, los problemas inherentes a un proceso como el que se intenta en Chile, no desanima a los vastos sectores populares identificados con el gobierno. Todavía más, son precisamente los trabajadores de las ciudades y del campo los que están dispuestos a hacer toda clase de sacrificios, siempre que, claro está, se marche sin vacilaciones en la senda de la construcción del socialismo.

En su primer año, el gobierno de la Unidad Popular que encabeza el Presidente Salvador Allende, ha llevado a cabo importantes realizaciones. La más significativa, sin duda, es la nacionalización del cobre por la que venían luchando largos años los sectores verdaderamente patrióticos. La estatización del salitre, el hierro, el acero, el cemento, la intervención de los monopolios textiles y de los teléfonos, etc., junto con un incremento de la reforma agraria, constituyen antecedentes sobrados como para justificar el apoyo popular de que goza el gobierno. La redistribución del ingreso, favoreciendo sectores injustamente postergados, la disminución de la cesantía y un fuerte avance estatal aun no completado, en la actividad bancaria, son otros signos de lo que se ha caminado en este primer año.

Este proceso hacía el socialismo ha despertado, como era lógico, una lucha de clases que asume paulatino nivel de crecimiento. Las clases poseedoras se han reagrupado después de la derrota electoral de 1970. La Democracia Cristiana ha tomado la batuta política de ellas. Cada vez dificultan más todo progreso en el rápido avance que quieren los trabajadores para consolidar las posiciones ya conquistadas y alcanzar metas irreversibles. La conspiración no ha cesado un segundo. La organización y entrenamiento de grupos armados derechistas, especialmente en el campo, ha crecido con fuerza al punto que han pasado ya a golpear a los trabajadores. En el plano político la Derecha entreteje una red de acero con leyes y reformas constitucionales para constreñir todavía más el cuerpo revolucionario en desarrollo. El imperialismo norteamericano, afectado por las medidas nacionalizadoras, prepara toda una política agresiva bajo el comando del Consejo Nacional de Seguridad. Los trabajadores chilenos se pronuncian, por lo tanto, por radicalizar el proceso y destruir las posiciones enemigas más vulnerables. No quieren perder la oportunidad histórica de liberación que significa el gobierno de la Unidad Popular. El masivo respaldo de trabajadores tiene ese contenido: ansias de avanzar, dejando atrás a los elementos más conciliadores que en algunos planos específicos crean contradicciones entre el gobierno y la aspiración de las masas. Los trabajadores, única garantía real de defensa del gobierno, quieren el socialismo.

PF


Perspectivas

LUCHA CAMPESINA: UN POLVORÍN BAJO TIERRA

EN la noche del viernes 22 de octubre un balazo atravesó el cráneo del campesino mapuche Moisés Huentelaf Alañanco, en el fundo "Chesque", comuna de Loncoche, provincia de Cautín. La muerte de Moisés Huentelaf —a manos de un grupo do latifundistas armados que fueron reforzados por tres carabineros— elevó de inmediato a 75 los fundos de Cautín en poder del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), organización a la que pertenecía Huentelaf. Desató, asimismo, una polémica entre el MLR —que tiene hegemonía política en el MCR— y la Unidad Popular. Un discurso del secretario general del MIR, Miguel Enríquez, pronunciado el 1º de noviembre en Temuco, en un masivo acto de homenaje a Moisés Huentelaf, desató una tempestad política. La derecha ha tratado, infructuosamente, de orientar ese temporal político a la provocación de una lucha fratricida en el campo de la izquierda. Pero los sectores de base de la clase obrera y del campesinado, en cambio, han reaccionado verificando que se trata de una lucha ideológica en el seno de la izquierda, producto del alto nivel alcanzado por la lucha de clases que desata la decisión de avanzar hacia el socialismo.

El fundo "Chesque", donde murió Moisés Huentelaf, nuevo mártir de la lucha campesina por la tierra, es propiedad de Martín Doyharzábal y tiene 830 hectáreas, casi abandonadas, salvo un pequeño cultivo de trigo y raps. En "Chesquc" sólo quedaban 35 animales y muy poca maquinaria, cuando unos 40 campesinos decidieron tomarse el fundo, luego de inútiles peticiones a la Corporación de Reforma Agraria (CORA) para que expropiara "Chesque" y lo entregara a la producción. Las autoridades locales sostienen que las 830 hectáreas del fundo "Chesque" equivalen a las 80 hectáreas de riego básicas que, según la ley de reforma agraria dictada por el gobierno democristiano, se reservan al latifundista. Los campesinos organizados por el MCR, como se sabe, vienen planteando que esa ley debe ser modificada, ya que impide, en los hechos, que se elimine el latifundio. Agrega que es una falla demasiado ostensible que continúe vigente una ley de reforma agraria que fue concebida por la Democracia Cristiana justamente para impedir un vuelco revolucionario en el campo.

La UP afirma, en cambio, que con la actual ley liquidará el gran latifundio en 1972, aunque permitiendo al terrateniente la reserva legal de 80 hectáreas de riego básicas.

Los campesinos del asentamiento "Michimalonco". entre los que se contaba Moisés Huentelaf, se apoderaron, pues, del fundo "Chesque", descartadas las posibilidades de una expropiación ceñida a la ley. El dueño de "Chesque". Martín Doyharzábal, pidió auxilio de inmediato a los grupos que los terratenientes de Cautín, como en otras provincias del país, han armado y entrenado para hacer frente a los campesinos. Acompañados de tres carabineros de Loncoche, el grupo de latifundistas consiguió llegar hasta las casas del fundo, donde se atrincheraron, y abrieron fuego con armas que escondían en ese lugar. Los carabineros se retiraron a Loncoche, pero regresaron más tarde y los campesinos aseguran que los policías también participaron en la lucha en que cayó muerto Huentelaf y en la que resultaron varios heridos. El gobernador de Loncoche, Eduardo Brito, militante del Partido Social Demócrata, fue avisado en tres oportunidades de lo que ocurría en el fundo "Chesque", pero se negó a abandonar una reunión para acudir al lugar del incidente.

En el proceso judicial iniciado más tarde, fueron detenidas cerca de 30 personas, en su mayoría campesinos, y se anunció el hallazgo en el fundo "Casas Viejas" de Loncoche de algunos explosivos que pertenecerían al MCR.

Estos son, a grandes rasgos, los hechos ocurridos en el fundo "Chesque" y que sirvieron de detonante político para llevar otra vez a primer plano la lucha emprendida por los campesinos por conquistar la tierra.

Entretanto, en Santiago, el presidente Allende aplicaba un severo golpe a la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), organismo empresarial de los terratenientes, con motivo de la inauguración en el Parque Cerrillos de la exposición anual de la FISA, el Presidente Allende envió una carta pública a Benjamín Matte, presidente de la SNA. En la carta, Allende rechazó la invitación para inaugurar la FISA, debido al carácter hostil a su gobierno que tendría el discurso del jefe de la SNA. El documento presidencial hace referencia al diálogo casi permanente que el gobierno mantenía hasta ese instante con la SNA y particularmente con Benjamín Matte. Además, expresa la molestia presidencial por la actitud de Manuel Valdés, presidente del Sindicato de Empleadores Agrícolas, que pocos días antes había entregado al Ministerio de Defensa Nacional un memorándum con los "problemas del agro", en abierta maniobra para implicar a las Fuerzas Armadas en el asunto.

La verdad estricta es que el gobierno de la Unidad Popular ha contemporizado demasiado con los terratenientes. Desde luego, al no presentar un proyecto de ley de reforma agraria que modificara el sentido capitalista de la ley democristiana vigente. Aunque la mayoría parlamentaria que han consolidado el Partido Demócrata Cristiano y el Nacional hubiese rechazado una ley de reforma agraria más avanzada, habría quedado explícito en cambio el deseo del gobierno de modificarla y la mayoría legislativa reaccionaria tendría que haberse enfrentado con el movimiento campesino que viene en ascenso en los últimos años.

Por otra parte, en cualquier país del mundo y no necesariamente en un Estado socialista, muchos grandes y medianos terratenientes habrían sufrido todo el rigor de las leyes más severas si, como en el caso de los latifundistas de Chile, hubiesen atentado tan gravemente contra la salud del pueblo.

En efecto, según cifras oficiales, la masa ganadera del país alcanza apenas a 2.500.000 vacunos, cifra idéntica a la que existía en 1936. Ese mismo año —hace más de tres décadas— existían 6 millones de ovinos. Pero ahora solamente hay 5 millones 670 mil. A partir de septiembre del año pasado, luego de la victoria electoral de la Unidad Popular, los terratenientes comenzaron una matanza indiscriminada de ganado o enviaron grandes rebaños a la Argentina. Un solo gran latifundio, la Sociedad Ganadera de Tierra del Fuego, antes de entregar sus estancias en Magallanes a la CORA, sacrificó 130 mil vientres y se calculan en 360 mil hembras las que envió al matadero desde el momento en que se inició la expropiación. Ese ejemplo fue imitado a lo largo de todo el país por los criadores de ganado y por los dueños de fundos que poseían cabezas de vacunos y ovinos. El resultado ha sido un grave problema en el abastecimiento de carne para la población y un enorme gasto de dólares en la importación de alimentos que amenaza agotar las reservas de divisas. El daño a la economía del país y a la salud del pueblo ha sido de tal magnitud que justificaría la adopción de las más severas sanciones contra los latifundistas.

Por otra parte, numerosos fundos han sido casi paralizados en el último año para aumentar los problemas de abastecimiento que afectan, sin duda, al prestigio del gobierno de la Unidad Popular. La maquinaria ha sido desmantelada y en numerosos casos sacada subrepticiamente de los fundos para su venta. Refugiándose en la protección de la ley de reforma agraria, y aprovechando en su favor la tradicional influencia que ejercen sobre jueces, policías y funcionarios rurales, los terratenientes han consumado un grave golpe contra el país. En algunos casos notables, además, han obtenido créditos del Banco del Estado que han convertido en dinero para sacarlo del país, rumbo a la Argentina y otros países.

Las conciliaciones con los grandes agricultores y ganaderos han producido, pues, un efecto negativo, y el mismo resultado se na podido apreciar en los dueños de fundos de mediano y aun pequeño tamaño. Esas debilidades no son compartidas, desde luego, por los campesinos que, en muchos casos, incomprendidos por ciertos niveles de la Administración, han fortalecido una lucha que es la única que puede poner a producir la tierra a plenitud.

Incluso algunos funcionarios leales al campesinado han sido víctimas de las inútiles conciliaciones con los terratenientes que imponen algunos sectores de la UP. Es el caso, por ejemplo, de Gabriel Coll Prado, Director Zonal de CORA en Linares, separado de su cargo debido a las acusaciones en su contra de... ¡los latifundistas! Linares es la misma provincia donde en abril del año pasado fue asesinado Hernán Mery Fuenzalida, democristiano, que desempeñaba idéntico cargo de jefe zonal de CORA. Un grupo de terratenientes, a vista y paciencia de un escuadrón de carabineros, asesinó a Hernán Mery en el fundo "La Piedad" de Longaví, propiedad de Gabriel Benavente, que encontró un campesino analfabeto y alcohólico al que responsabilizar del crimen.

Gabriel Coll Prado, militante socialista, asumió la Dirección Zonal de CORA en diciembre del año pasado. Desde ese momento redobló junto con sus compañeros los esfuerzos por profundizar la reforma agraria en Linares. Debido a esa actividad. Linares aparece este año a la cabeza de las provincias donde se han efectuado más expropiaciones: 156, además de 20 fundos entregados por sus dueños para ser expropiados en el próximo período. Aunque Linares es una de las provincias más pequeñas del país, la actividad de la CORA en esa región logró traspasar a los campesinos mayor superficie regada que en cualquiera otra.

Los terratenientes de Linares no podían permitir esto y lanzaron contra Gabriel Coll la misma campaña que precedió al asesinato de su antecesor, Hernán Mery. Esta vez fueron más sutiles. Se conformaron con una maniobra que culminó con la decisión del vicepresidente de CORA, David Baytelman (PC), de pedirle la renuncia. La Unidad Popular en Santiago aprobó la decisión de Baytelman, incluyendo el partido al que pertenece Coll. Pero en Linares la reacción fue distinta. Toda la izquierda se unió para defender al jefe zonal de CORA. Los funcionarios se declararon en huelga. Los campesinos se tomaron diversas oficinas públicas, incluyendo la Intendencia. La CUT declaró un paro provincial. Las organizaciones de masas enviaron una comisión a Santiago y dieron un plazo perentorio para que Coll fuera reincorporado, corrigiendo así una decisión que era un ramo de olivo para los agresivos latifundistas de la provincia.

Los terratenientes de Linares, en efecto, no sólo tienen a su haber el asesinato de Hernán Mery y la remoción de Gabriel Coll. Su actividad sediciosa armada ha sido constante. Cuando los campesinos se tomaron el fundo "Las Camelias", propiedad de Santiago Urrutia y Ladislao Munita, un comando de "guardias blancas" movilizado en casi 20 automóviles asaltaron a los campesinos, dejando dos heridos. En el fundo "Buen Retiro", la agresión latifundista se tradujo en el empleo de más de mil proyectiles contra los campesinos que se habían tomado el predio. Tanto el Intendente de Linares, Enrique Barrientos, como personal de Investigaciones, comprobaron que las "guardias blancas" habían disparado contra las débiles viviendas de los campesinos. Otro baleo se registró en el fundo "Cuatro Rosas" y un dirigente campesino fue maniatado, flagelado y obligado a confesar bajo amenaza de muerte. En los fundos "Canelo" y "Riquelme" los latifundistas, que suelen actuar en Linares bajo la pantalla de un Sindicato de "Pequeños" Agricultores, también balearon a los campesinos, aun cuando "Canelo" es un asentamiento de la CORA. Un grupo de agentes de Investigaciones, que llegaron al lugar, fueron sacados encañonados por los latifundistas. Posteriormente se logró hacer algunas detenciones, pero los culpables fueron puestos en libertad algunas horas después, sin que se les aplicara la Ley de Seguridad Interior del Estado. En el fundo "La Fortuna" también fueron atacados a balazos los campesinos y los integrantes de las "guardias blancas" puestos en libertad incondicional. El ex senador del PN, Juan Luis Mauras, dueño de un fundo en la zona, abofeteó al presidente del Consejo Provincial Campesino, Anselmo Cancino, y amenazó hacer lo mismo con el jefe de la CORA, Gabriel Coll, quien, ademas, fue objeto de tres agresiones a bala en Parral y San Javier y de un fallido intento de agresión por un grupo de terratenientes. Los funcionarios de CORA en Linares, Erick Zagal y Ricardo Ugarte, asimismo, fueron victimas de atentados con armas de fuego. Las autoridades de gobierno, ante estos hechos, resolvieron permanecer impasibles.

La culminación de la maniobra contra Gabriel Coll, ambientada con frecuentes reclamos en Santiago del Sindicato de "Pequeños" Agricultores, consistió en que un oficial de Carabineros lo detuviera cuando se dirigía en auto a Constitución junto con su esposa y sus cuatro hijos. El teniente Arancibia ordenó a sus hombres allanar el vehículo del jefe de CORA, encontrando una escopeta de caza calibre 16, un revólver calibre 22 de uso personal de la esposa de Coll, y un rifle corto calibre 22. El informe policial a la Intendencia señalaba que Coll viajaba con "armas" y "acompañantes", sin especificar que eran su esposa y cuatro niños de 4 a 8 años de edad. El oficial de Carabineros que allanó a Coll vive —por rara coincidencia— en una casa propiedad de Fernando Romero, regidor del Partido Nacional en San Javier y jefe del Grupo Anticomunista (GRACO). El teniente Arancibia, además, es hijo del coronel en retiro Arancibia Arratia, jefe del grupo armado que mantiene el diario "El Mercurio" en Santiago.

Como es natural, la decisión de separar a Gabriel Coll de su cargo, a raíz de esta maniobra, indignó a los campesinos y demás trabajadores de Linares, testigos directos del comportamiento agresivo y sedicioso de los latifundistas de la provincia. Los pronunciamientos de las organizaciones populares de Linares hacían ver al gobierno que había cometido un error, cayendo en la trampa tendida por los dueños de la tierra. No obstante, hasta el cierre de esta edición no se había ordenado rectificación de la sanción contra Coll, quien se negó a presentar la renuncia solicitada por Baytelman, exigiendo un sumario que dejara en claro su actitud correcta.

Los campesinos difícilmente dejarán de luchar por la tierra o aceptarán las limitaciones que impone la ley de reforma agraria vigente. Eso parece estar suficientemente claro y cualquier encauzamiento de la lucha en el campo debe hacerse a partir de ese hecho.

En cierta medida es parecido a lo que sucede en los centros urbanos. La lucha de los obreros por el control de las grandes fábricas, para asegurar así la construcción del socialismo, no se va a detener y sólo puede ser orientada en la medida que no entorpezca los objetivos de la clase obrera.

El gobierno envió al Parlamento un proyecto que delimita las áreas social, mixta y privada de la economía, el cual venía siendo exigido tanto por la Democracia Cristiana como por los sectores más vacilantes de la propia Unidad Popular. El proyecto fija en 14 millones de escudos el capital mínimo de las industrias susceptibles de expropiación. Esto permitiría transferir al área social de la economía a poco más de 250 industrias o monopolios, cuya fuerza de trabajo no alcanza al 20 por ciento de la población ocupada en el sector manufacturero. Sin embargo, ciertas facultades que se reserva el Presidente de la República, que harían el proyecto susceptible de mejorar, despertaron la inmediata desconfianza derechista. La Democracia Cristiana presentó un proyecto de reforma constitucional, que se está tramitando con apoyo del PN en loca carrera en el Parlamento, a fin de limitar aun más el crecimiento del área social. Asimismo, el proyecto derechista anula los efectos del Decreto Ley 520, que permitió requisar la gran industria textil, y del reglamento que permite a la CORFO abrir poder comprador de acciones bancarias, industriales, etc.

Ampliando el abanico de la legalidad burguesa, a cuyo estricto respeto se ha comprometido la Unidad Popular, la derecha ha ido levantando un cerco cuya altura crece cada vez más. Este cerco no sólo busca aislar al gobierno de las masas, cuyo nivel de lucha ha ido en creciente aumento, sino que, además, impedir a éstas que traspasen la barrera de una legalidad fabricada por sus enemigos de clase. Lo que es un hecho es que la lucha de clases no se va a paralizar por más obstáculos artificiales que se opongan a su desarrollo y evolución.

J. C. M.

Resurrección de Moisés Huentelaf

Naciste esclavo, moriste peleando y renacerás

comandante de la futura república de los pobres coronados, pero

quién te haría un monumento ahora, huentelaf,

mapuche del bosque más sur y más frío de américa,

con tus pies hediondos desde hace cuatro siglos a guerra incesante, tripas aullando, bocas cegadas con piedras

pisando la sangre de tus antepasados en el barro de tu choza

violada por todas las lluvias de cuatrocientos años,

quién te hace el monumento ahora, huentelaf,

que tu propia sangre enrojeció más el viejo barro

por el agujero que te hizo la bala de un patrón

igualito que hace cuatro veces mil doscientas lunas.

Por ese agujero, moisés huentelaf, vas contando con los dedos

las antiguas olas del río de muerte de los tuyos,

afilando en sus lechos todos los cuchillos olvidados

para dar el último tajo a tanta historia igual a otra

en que el rico era siempre el que vencía. Moisés Huentelaf,

te mataron tantas veces que estás más vivo que nunca

y ya son demasiadas muertes que cargamos

y es hora que lloren nuestros asesinos.

Y cómo harían para hacerte el monumento, indio,

si nunca te vieron en un cóctel de embajada,

de ti sólo un vago recuerdo apócrifo flota en tratados de sociología,

quién te reconstruye el rostro ahora, huentelaf moisés

si no dabas conferencias ni desfiles de modas

ni saludabas symposiums sobre inversiones extranjeras.

Usted sólo aró la tierra con los dientes hasta el surco final

que abrió con sus costillas sembrando testículos preciosos

para que la historia tuviera sexo definitivo,

una sola especie, macho y hembra, llamada libertad.

Querías entrar con la trutruca al parlamento

apoyando la música en un pentagrama de fuego, roto huentelaf.

Ahora que te mataron por cuatrocienta vez,

todos los de segunda clase como tú, moisés, pensamos

con las manos como durante estos largos siglos que

sólo la revolución te salvará de las aguas turbias.

JULIO HUASI


Lucha obrera

FRENTE DE TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS:
UN ARMA PARA LA CONQUISTA DEL PODER

EN medio de la expectación de todos los medios políticos, se realizó el 30 y 31 de octubre el Primer Encuentro Provincial de Frentes de Trabajadores Revolucionarios (FTR), que reunió en la sede de la Asociación de Obreros Municipales de San Miguel a los representantes de cerca de un centenar de FTR, integrados por los sectores más radicalizados de los trabajadores manuales e intelectuales de Santiago.

Estos organismos, como lo señala su declaración de principios, son una "corriente de opinión política que agrupa a los sectores revolucionarios de los trabajadores chilenos, se organiza para impulsar desde el seno mismo del movimiento obrero la lucha por la consecución de los objetivos históricos del proletariado, la conquista del poder para instaurar un gobierno obrero y campesino, que destruya el régimen capitalista y haga posible el inicio de la construcción del socialismo en Chile".

Los organizadores del torneo fueron los miembros del FTR del diario "CLARÍN", que se esmeraron por que este Primer Encuentro Provincial cumpliera los objetivos fundamentales para los cuales fue convocado: Darle una organización a los FTR, emitir una declaración de principios y acordar un programa de trabajo que oriente la acción revolucionaria de los trabajadores de Santiago.

Todos estos puntos fueron aprobados en principio, por unanimidad. En estos momentos los delegados de los FTR que asistieron al torneo, como también los dirigentes sindicales de las empresas en las cuales los FTR están en formación, debaten en las bases mismas los documentos elaborados, los cuales serán aprobados en el Encuentro Nacional de Frente de Trabajadores Revolucionarios, que tendrá lugar en Santiago los días 27 y 28 del presente mes.

Entre los invitados al acto inaugural del Encuentro Provincial, que superó todas las expectativas, intervinieron Clotario Blest, viejo líder sindical, y Nelson Gutiérrez, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción y dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Clotario Blest, 52 años de lucha junto a la clase trabajadora y presidente honorario del torneo y de los FTR de la provincia, señaló en su intervención:

—Traigo el saludo de los compañeros del pasado, de los héroes anónimos del pasado. Traigo el saludo de Luis Emilio Recabarren y de los que combatieron junto a él en las pampas del salitre. Traigo el saludo de los dirigentes de la FOCH, y de los hombres del primer período de la Central Única de Trabajadores. Estoy seguro que desde el más allá ellos estarán de acuerdo conmigo en este saludo que les doy. Ellos y nosotros hemos visto cómo el suelo chileno se ha teñido de rojo con sangre obrera, en una lucha larga y dolorosa. Ustedes son los herederos de esas tradiciones, son esa juventud capaz de llevarlas adelante, sin compromisos, sin engaños.

Después de hacer una relación de todos los gobiernos que han llegado al poder en los hombros del pueblo y que después lo traicionaron, Clotario Blest expresó:

—Esta es la sexta revolución que tenemos en Chile, pero no han sido los trabajadores los que han llegado al poder, son sus apoderados, fueron obreros, pero hace muchos años que no lo son. Entre nosotros hay que decir las cosas como son. Atravesamos por un período extraordinario y por eso tenemos que ser claros y precisos en nuestros juicios. Los trabajadores creen estar representados por el gobierno y esperan; pero es una espera incierta porque mientras el pueblo no llegue al poder, no se hará otra cosa que dilatar el problema trágico de la clase trabajadora.

Decir la verdad no es atacar, no es hacer oposición, no queremos traicionar al pueblo. Sería fácil convertirnos en aduladores, en pateros, pero esa no es tarea de revolucionarios. La tarea de los revolucionarios es fortalecer los cuadros, robustecer el proceso. Dicen que nos equivocamos cuando dirigíamos la CUT, pero eso no importa porque los únicos que no cometen errores son los que no hacen nada. La clase trabajadora debe mantener su independencia de lucha y los jóvenes tienen el ardor y el dinamismo, pero no tienen la experiencia. Por eso hay que ser cautos para que no se vuelvan a cometer los mismos errores. Vosotros sois la única moneda válida. La única forma de derrotar a la derecha es haciéndola desaparecer físicamente. Los FTR tienen importancia porque han nacido en el momento justo, en el instante en que el proceso chileno necesita más que nunca del sacrificio joven y desinteresado, no de los "revolucionarios" que viven con dietas parlamentarias y en embajadas, eso es traición. Yo por eso les traigo esta palabra de aliento.

Los delegados a este Primer Encuentro Provincial de los FTR tuvieron oportunidad de analizar exhaustivamente diversos problemas de orden general que afectan a la clase trabajadora.

Todos estos problemas estaban contenidos en el programa de los FTR y entre ellos se puede destacar el auge combativo de las masas.

En este terreno se recordó cómo el auge de la lucha del pueblo había sido violentamente reprimido por el gobierno reaccionario de Eduardo Frei. Se señaló que a pesar de todo la lucha frontal contra la burguesía fue cada vez en aumento y en esta lucha jugó un papel fundamental la Izquierda Revolucionaria.

Se analizó las proyecciones aue tuvo el triunfo electoral de la Unidad Popular, gracias a esta creciente movilización del pueblo, constituyendo una esperanza para el pueblo.

También se incluyó en este punto del debate las vacilaciones del gobierno de la UP, concluyéndose que aparte de las medidas que se han adoptado contra el imperialismo, el gobierno UP podrá jugar un papel importante en favor de la revolución socialista en Chile siempre y cuando sea capaz de herir los intereses del enemigo de clase y favorezca la lucha de los trabajadores por la conquista del poder.

Este punto del debate fue largamente analizado, señalándose como a uno de los enemigos fundamentales del pueblo trabajador, a la burguesía y al estado burgués, que a través de la mantención de las estructuras pretende retomar el gobierno para desde allí hacer efectiva la conspiración que comenzó a gestar el mismo 4 de septiembre de 1970. contra el gobierno elegido por los trabajadores.

Los FTR plantean que se impulsará la lucha por el poder por parte de los trabajadores desde la misma organización y movilización directa de los trabajadores por sus reivindicaciones de clases. La lucha ssrá cotidiana y en todos los frentes en que el enemigo se encuentre.

El Primer Encuentro Provincial de los Frentes de Trabajadores Revolucionarios fue objeto de un virulento ataque, tanto desde la prensa de la reacción como desde los órganos de prensa que controla la Unidad Popular.

El diario comunista "EL SIGLO" fue el primero en saltar a la palestra cuando aún no se iniciaban los debates del Encuentro, sindicando a los FTR como organismos divisionistas y que propugnarían las tomas indiscriminadas de fábricas. La respuesta estuvo contenida en la Declaración de Principios en la cual se señala que los FTR reconocen como organismo máximo de los trabajadores chilenos a la Central Única de Trabajadores.

Sin embargo el vocero oficial del PC ha continuado tergiversando la actitud de los FTR, que, a pesar de ser crítica, está junto a todos los cambios que el gobierno de la Unidad Popular haga en beneficio de la clase obrera.

Los FTR también fueron atacados por periodistas momios que están enqulstados en los órganos de prensa controlados por la Unidad Popular y por periodistas pailones que ganan más que el mismo Presidente Allende.

Tal es el caso de Claudio Espinosa Molina, especialista en temas pornográficos y reportero del diario "CLARÍN". Asimismo se desempeña con un "pituto" en la Radio Santiago, desde donde hace equipo con otros periodistas reaccionarios para atacar al gobierno; como Hernán Millas, que escribe en "CLARÍN" con el seudónimo de Agapito, y otros.

Espinosa también se ha dedicado a las tomas de departamentos, condenadas por los FTR, porque significan una lisa y llana usurpación a los derechos de vivienda adquiridos por otros trabajadores. Espinosa se tomó un departamento, no pagó ni cobre y vive en él regiamente, en Santa Julia Norte.

Los FTR finalizaron sus debates eligiendo un Comando Coordinador Provincial que se encargará de darle una dirección y orientación a la labor de estos organismos.

Este Comando eligió un comité ejecutivo que quedó integrado por las siguientes personas: Presidente. Alejandro Ortega Canelo, del FTR de CLARÍN; vicepresidente, Sergio Bustamante, del FTR de Lanera Chilena, y Ramón Vidal, del FTR de ex Yarur; secretario general, Jorge Contreras, del Banco del Estado y tesorero, Eugenio Rodríguez, del FTR de Comandan. El presidente honorario es Clotario Blest.

También hay otros trece miembros que representan a los distintos sectores de concentración industrial o sectores por actividad, como educación, salud, medios de comunicación, metalúrgicos, construcción, etc., los cuales tienen la responsabilidad ahora de organizar el Primer Encuentro Nacional del FTR de los días 27 y 28 de este mes.


Planteamientos

LIBERACIÓN DE LA MUJER

MARÍA Isabel Urra y Mariela Bachman, alumnas de Obstetricia de la Universidad de Concepción, tienen a su cargo una tarea en que se na empeñado la Federación de Estudiantes penquista. Se trata de impulsar una lucha de carácter nacional por la liberación de la mujer. No obstante, esta lucha no tiene nada de nuevo movimiento feminista, al estilo clasico. Por el contrario, el objetivo que se ha trazado la FEC es organizar a las mujeres chilenas para que participen plenamente en la construcción del socialismo.

"En Chile, dijeron a PF María Isabel Urra y Mariela Bachman, es obvio que la organización de la mujer, para incorporarla a la lucha por el socialismo y a. la lucha por su propia liberación tiene un gran retraso histórico, y esto es responsabilidad nuestra, de las propias mujeres y de las vanguardias que no han sabido incorporar, en la teoría y en la práctica a la mujer en la lucha revolucionaria".

Añadieron:

"Hoy día, es cierto que la mujer, más que nadie, entiende que la única manera de asegurar el proceso político que vivimos, es profundizándolo y acelerando las condiciones que permitan incorporar a más y más capas de la población, pero la mujer en Chile no tiene una organización propia, como en China, cuba o Vietnam, que le permita canalizar su energía revolucionaria. La organización más típica de la mujer chilena, los Centros de Madres, son expresión de una conciencia burguesa acerca de la mujer en tanto que, precisamente su nombre lo indica, tienden a consagrar la reclusión de la mujer en la esfera de la vida doméstica, mejorando sólo sus condiciones de permanencia en ella, pero no buscando las formas de su liberación".

"La mujer chilena necesita organizarse bajo otras formas, que expresen en el plano organizativo la autonomía ideológica y política de la mujer y la decisión de lucha por el socialismo. Esto requiere, entonces, que seamos capaces de organizar una Federación de las Mujeres chilenas y de definir el papel del Ministerio de la Familia, que más bien debiera ser un Ministerio de la Mujer, como un instrumento de servicio de la lucha del proletariado, por lo tanto, al servicio de la lucha por la liberación de la mujer. La tarea de tal Ministerio debe ser la de ir creando, por una parte, las condiciones materiales para la liberación de la mujer, esto es, para ir liberándola de la esclavización del trabajo doméstico".

"Socializar la producción y reproducción de la fuerza de trabajo y la socialización del cuidado de los niños requiere de miles y miles de guarderías y jardines infantiles, lavanderías y comedores colectivos. Por otra parte, el Ministerio de la Familia, junto con la Federación de Mujeres, debe luchar por la supresión de la división del trabajo entre los sexos, y por combatir y desechar todas las formas y expresiones de la conciencia burguesa que todavía subsisten en la mujer chilena".

"Así pues, nuestra tarea como mujeres conscientes debe ser la de emprender una intensa labor de agitación, propaganda y organización en todos los sectores de la sociedad chilena, donde se encuentre la mujer: en el hogar, la fábrica, el liceo, el fundo, la Universidad, etc., para incorporarlas a la tarea que la actual etapa del desarrollo de la lucha de clases nos plantea en el campo específico de la liberación social de la mujer y en la lucha más grande, decisiva y hermosa, la de la revolución social, la del asalto al poder por obreros y campesinos".

C.C.M.


Planteamientos

CONTROL OBRERO DEL ESTADO BURGUÉS

"Mientras llega la fase superior del comunismo, los socialistas exigen el más riguroso control por parte de la sociedad y por parte del Estado sobre la medida de trabajo y la medida de consumo, pero este control sólo debe comenzar con la expropiación de los capitalistas, con el control de los obreros sobre los capitalistas, y no debe llevarse a cabo por un estado de burócratas, sino por el Estado de los obreros armados".

Lenin. "El Estado y la Revolución"

EL PROGRAMA DE LA UNIDAD POPULAR

EL Programa de la Unidad Popular contempla un proceso de transformación de nuestra economía, constituyéndose un área estatal dominante, a través de la expropiación de las principales empresas extranjeras y nacionales.

"Las fuerzas populares unidas —dice el Programa— buscan como objetivo central de su política, reemplazar la actual estructura económica, terminando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, para iniciar la construcción del socialismo".

La expropiación de las riquezas y de las actividades básicas permitirán a las clases trabajadoras, tradicionalmente dominadas, enfrentar victoriosamente a la clase capitalista y sustituirla en el ejercicio del poder. Las transformaciones revolucionarias tienen por finalidad efectuar este traspaso del poder a los obreros y campesinos.

En el enfrentamíento con los capitalistas las clases oprimidas van librando una guerra de posiciones a través de las expropiaciones de los bienes de producción monopólicos. Tal política progresista, junto con ampliar el área de control social de la economía, permite ir debilitando y destruyendo las bases económicas de sustentación del poder de los capitalistas.

CAPITALISMO DE ESTADO O SOCIALISMO

El proceso de transformación social debe permitir un cambio de las relaciones de producción en la empresa. No basta con cambiar de patrones o cambiar un patrón por un burócrata. Se trata de revolucionar las relaciones de hombre a hombre, eliminando la explotación. Se trata, dentro de las limitaciones propias del nivel de poder alcanzado por los trabajadores en su lucha, de crear una estructura de control y de poder revolucionario y democrático que destruya todos los privilegios, cualesquiera que sean, y que no tema aplicar revolucionariamente el centralismo democrático, tanto en la administración empresarial como pública.

No basta que una empresa pase al estado para que se esté construyendo el socialismo. Según Lenin, una empresa capitalista de Estado se transforma en socialista cuando se dan las siguientes condiciones:

1º—Que el Estado que dirija la empresa sea la expresión del poder de los trabajadores como clase dominante;

2º—Que la empresa esté puesta al servicio del pueblo y no para los intereses del capitalista.

La transformación de las empresas estatizadas en empresas socialistas dependerá, por lo tanto, de la conquista del poder por los trabajadores y de su capacidad para administrar las empresas en función de los intereses del pueblo.

LA PRODUCCIÓN AL SERVICIO DEL PUEBLO

Para lograr poner a las empresas al servicio del pueblo es indispensable eliminar la propiedad privada sobre los bienes de producción, ya que en el sistema capitalista, tal propiedad es causal de la explotación, al permitir a los dueños apoderarse de los excedentes (utilidades) creados por los trabajadores. Su fin es, por lo tanto, aumentar el beneficio personal sin preocuparse de las necesidades del pueblo. Lo mismo ocurre si los trabajadores son dueños individualmente de su empresa.

Para salvaguardar los intereses de la clase trabajadora y del pueblo entero, es necesario que la propiedad sea popular, es decir, de todo el país. Sólo así se eliminará la explotación del hombre por el hombre. Todos trabajan para el interés de todos.

Los excedentes que arrojen las empresas en un sistema socialista no serán absorbidos por los propios trabajadores, sino que serán distribuidos a nivel nacional, según las prioridades que se fije el pueblo. Es obvio que las utilidades de una empresa no pueden distribuirse entre los propios trabajadores. Una parte tendrá que dedicarse a mejorar el nivel de vida de toda la población, a construir más escuelas, mis clínicas, más caminos, a dar más trabajo. Otra parte se ocupará en financiar empresas con pérdidas o en nuevas inversiones; una última parte se pondrá a disposición del Consejo de Administración de la empresa para el aumento de las remuneraciones o el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores de la empresa.

Por lo tanto, las empresas socialistas no serán autónomas, no se manejan solas. Forman parte de un complejo regido centralmente, dentro de las normas de planificación central del gobierno.

"Negar a la dirección central —decía Lenin— el derecho de supeditar directamente todas las empresas de un sector dado a escala nacional, sería anarquía sindical regionalista y no comunismo".

Sólo la planificación permitirá poner realmente la producción al servicio del pueblo, lo cual hace indispensable una dirección centralizada.

En esta perspectiva debe entenderse la batalla de la producción en una economía socialista. No se tratará de seguir "explotando" a los trabajadores, sino de producir más para el pueblo, para nosotros mismos. La explotación es cuando una persona (el capitalista) se adueña del trabajo ajeno (del trabajador). Ahora el fruto del trabajo se repartirá en beneficio del pueblo trabajador, es decir de uno mismo.

Por lo tanto, aumentar la producción, combatir el ausentismo, reforzar la disciplina de trabajo, será una tarea revolucionaria, solamente cuando sea para el interés del pueblo, de los trabajadores, bajo el control de los obreros y campesinos como clase dominante y no para los intereses del capital privado o estatal.

CONTROL OBRERO

La clase dominante, por supuesto, no se quedará con los brazos cruzados. La socialización de la economía se hará a través de una dura y larga lucha de clase. En este periodo de transición es tarea fundamental instaurar en todas las actividades nacionales él control real y efectivo de los trabajadores.

Los trabajadores deben movilizarse en torno a la defensa activa de sus intereses de clase, combatiendo el sabotaje, la especulación y el desabastecimiento provocado por la derecha. Sólo una vez afianzado un estricto control de los trabajadores sobre la producción privada, sobre la banca, sobre la distribución y sobre la propia administración del Estado será posible hacer efectivo el poder de los obreros y campesinos.

Este control de los trabajadores también debe realizarse en las empresas estatizadas e incluso en la Administración Pública; entregando un real poder de DECISIÓN a la clase trabajadora. El control obrero permitirá superar las contradicciones propias de un Estado burgués, subvirtiendo la estructura estatal burguesa y reemplazarla por un nuevo tipo de organización estatal, democrática y revolucionaria, de las clases trabajadoras dueñas de los medios de producción.

Los organismos de participación de los trabajadores que contempla el reglamento de participación de la Comisión CUT-Gobierno, permiten la co-administración de los trabajadores, junto con los representantes del gobierno. Si bien es cierto que la estructura de co-administración constituida en la empresa puede configurar la organización del futuro Estado socialista, en dónde los propios trabajadores elaboran en la base, desde abajo, los principios de la administración del sistema económico, también tenemos que reconocer que existen serias limitaciones a esta participación de los trabajadores.

LA CONTRARREVOLUCIÓN INSTITUCIONALIZADA(El Congreso, la Contraloría, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas)

La principal limitación de la participación de los trabajadores tiene su origen en la actual relación de fuerza entre las dos clases antagónicas: los capitalistas y el proletariado. Toda la superestructura legal, todo el aparato burocrático estatal sigue reflejando los intereses añejos y reaccionarios de la burguesía y del imperialismo, que los creó y que aún se mantienen en el poder al amparo de ellos.

No puede haber participación de los trabajadores cuando las leyes burguesas burlan continuamente la voluntad soberana del pueblo. No puede haber participación cuando el Congreso y sus leyes niegan hasta la existencia de los trabajadores o de su Central Unica (CUT). No hay participación posible cuando sigue vigente la institucionalidad burguesa, como instrumento de explotación y de opresión de la clase obrera. ¡Cómo hablar de participación cuando los trabajadores están sujetos a las interpretaciones antojadizas de leyes añejas por funcionarios públicos irresponsables o atemorizados! El "juego" legal de la contraloría y su desprecio total para con los trabajadores demuestra claramente quiénes siguen reteniendo importantes centros de poder.

Son ilusorios y engañosos los derechos de los trabajadores si ellos tienen que ejercerlos ARRODILLADOS.

A través de la dictadura burguesa impuesta por los órganos represivos de la clase capitalista, el Congreso, la Contraloría, la burocracia estatal, el Poder Judicial, las FF.AA., etc., se mantiene la estructura tradicional de dominación bajo la Tachada paternalista de un gobierno, es decir: (el brazo ejecutivo del Estado burgués) popular.

Así los trabajadores seguirán explotados por cinco o diez años, para beneficio del patrón, si el fruto del trabajo diario va a parar a los bolsillos de los explotadores de siempre, en vez de beneficiar a la familia humilde, al trabajador, al pueblo entero. ¿Estamos entonces participando en la construcción del Socialismo, o no sería, quizás, comprometernos con los intereses de la clase capitalista dominante?

¡Cómo exigir, entonces, más esfuerzos, más producción, si el fruto del trabajo sigue enajenándose en favor de los ricos!

LA CONQUISTA DEL PODER POR LOS TRABAJADORES

Cualquiera sea la forma de Gobierno (militar, monárquico, liberal, reformista o populista), el Estado actual sigue siendo el órgano de represión de la clase burguesa dominante. Sólo a través de una revolución las clases trabajadoras (obreros, campesinos, soldados y estudiantes) en ARMAS podrán derrotar a la burguesía y sustituirla en el ejercicio del poder.

El Poder de los trabajadores, conquistado y defendido por el pueblo armado, impulsará irreversiblemente las transformaciones económicas y sociales hacia la construcción del Socialismo.

Desconocer la estructura clasista y represiva del Estado y su necesaria destrucción a través de una revolución violenta llevada a cabo por el pueblo armado, es según Lenin renegar del marxismo. (En el Estado y la Revolución. Cap. VI).

No hay, ni puede haber, verdadera participación de los trabajadores en la Administración Pública (y la empresa es un bien público) sin que se realice una auténtica revolución que entregue el Poder a la clase trabajadora.

Los trabajadores serán impotentes para resolver las contradicciones internas y la agresión latente si no se integran en la lucha contra el SISTEMA EXPLOTADOR CAPITALISTA (tanto privado como estatal). Su victoria será definitiva sólo después de la derrota y del aniquilamiento del poder del capitalismo. Las empresas del sector social no serán "Territorio Libre de Explotación", sino después de haber liberado al país entero de la explotación. Esta lucha es una lucha de clases.

Sólo las transformaciones revolucionarias de las estructuras del pais, bajo la Dictadura del Proletariado, es decir bajo el Poder de los Trabajadores en armas, permitirá a cada uno ser un hombre libre, en un país digno y soberano.

Para hacer realidad la participación activa de los trabajadores, el Programa de la Unidad Popular exige la creación de una Asamblea Popular, democrática y revolucionaria que represente la voluntad popular, defendida por el pueblo armado, y que promulgue las leyes revolucionarias que nos favorezcan. Una Asamblea del Pueblo que ejerza con todo rigor este Poder en favor de las mayorías, en contra de las minorías poderosas. Una Asamblea del Pueblo que promulgue leyes revolucionarias que contemplen las aspiraciones del Proletariado y que no sean un vil instrumento de la derecha.

La participación de los trabajadores en la Administración Pública, acompañada de un auténtico control proletario en la dirección central del Estado burgués, sustituyéndolo por un Estado Obrero democrático y revolucionario, en el cual toda la población trabajadora, en el ejercicio del Poder, participará organizadamente en todos los niveles de la Administración de los bienes públicos y de la Producción.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

La participación de los trabajadores en la Administración de las empresas públicas es una forma fundamental, en la actual etapa histórica, del control obrero sobre los medios de producción.

Con la orientación política de los partidos de vanguardia, los trabajadores ahondarán las contradicciones entre la democracia obrera en la base y la burocracia represiva del Estado burgués dominante.

La participación permitirá asi concientizar a los trabajadores y prepararlos para la conquista del Poder.

A. VAN LANCKER


Documentos

EL DISCURSO

Por
ERNESTO CARDENAL

Antes de abandonar nuestro país, el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, entregó a la redacción de PUNTO FINAL —en carácter de exclusivo— un capítulo de su libro inédito En Cuba, que editará próximamente en Argentina la Editorial Carlos Lohlé.

El poeta-sacerdote, que desde 1966 vive en una colonia de contemplación que él mismo fundara en una de las islas del Lago de Nicaragua, pasó durante todo este año escribiendo su libro en prosa: "un amplio "collage" sobre mi visita a Cuba en 1970", nos dijo. Para Cardenal, el viaje a la Isla socialista y el contacto con su pueblo "es la experiencia más importante de mi vida, luego de mi conversión de sacerdote".

PUNTO FINAL incorpora esta vez en su serie Documentos, trozos del capítulo El Discurso, del libro de Ernesto Cardenal.

EL almuerzo no fue largo. A las 3, Cintio y yo nos fuimos a la Plaza de la Revolución y ya era un mar de gente: la gran plaza y también las calles adyacentes. Los miembros del jurado de la Casa de las Américas teníamos reservado un lugar en la tribuna, muy cerca del pequeño púlpito de cemento donde iba a hablar Fidel. La tribuna era una terraza a bastante altura de la Plaza y al pie del gigantesco monumento a Martí, y en ella había unos 2.000 invitados especiales. Más abajo había otra terraza más amplia con 5.000 invitados. Más abajo, la Plaza con medio millón de personas. Como a 30 metros de nuestro puesto estaba el púlpito de cemento con cuatro micrófonos. Un rumor como de mar agitado subía de la Plaza. La gente se movía incesantemente, y muchos se protegían del sol con sombrillas, plásticos, periódicos, sombreros.

A intervalos se veían quioscos para agua, refrescos, comida; unas casetas que servían de letrinas, y puestos de primeros auxilios y ambulancias. Las fachadas de los edificios más grandes que bordeaban la Plaza tenían descomunales retratos. (Fotos estilizadas con unas pocas masas de sombras). El Che en el Ministerio del Interior, en azul, con su boina y su chaqueta, una estrellita en la boina, juvenil y romántico. Camilo Cienfuegos en el edificio de las Fuerzas Armadas, en rojo, con su cabellera de Nazareno, su sonrisa feliz, su gran sombrero. Abel, a quien estaba dedicado este 26 de Julio, triste, en rojo, sobre el Palacio de Comunicaciones, su foto borrosa de carnet de estudiante —que parecía que le hubieran tomado en momentos en que presentía su muerte y sus torturas— ocupando 7 pisos del edificio. Sobre la Biblioteca Nacional, Fidel y Raúl y otros guerrilleros, la histórica foto tomada en la cumbre del Turquino, en verde. Otros dos grandes paneles: combatientes vietnamitas (en lila), y un machetero cortando caña (amarillo y sepia). Un cartelón grande: ABEL, TUS PUPILAS SON EL FARO DE ESTA REVOLUCIÓN. Siguen llegando enormes contingentes de gente por todas las calles, aunque parece que ya no alcanza nadie más en la Plaza. "Vienen llegando poblaciones enteras", me dice Cintio. A mi lado se puso la profesora Paz Espejo. Detrás de los micrófonos donde iba a hablar Fidel, es el máximo sitio de honor de toda la Plaza, estaban los macheteros que habían cortado más caña en la zafra, los mayores "millonarios". Era la aristocracia de ahora (recordé una frase de Fidel: el vago ocupaba un sitial de honor en la sociedad cubana: ahora ese sitial lo ocupa el hombre que trabaja y eso ha significado la Revolución). Detrás de los cañeros, aunque desde nuestro lugar ya no los veíamos, estaban Dorticós, los ministros, las delegaciones diplomáticas. Un poco más abajo de nosotros estaban los familiares de los muertos del asalto al cuartel Moncada. Estaban los padres de Abel. La mamá de Frank Pais ("esa es", me dijo Cintio). Frank, devoto protestante, tenía 23 años cuando lo mataron. "El más valioso, el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes", habla dicho Fidel. Más abajo, en la segunda tribuna de las 5.000 personas había otro gran número de cañeros. Delante de los micrófonos había ya muchas cámaras de cine y de TV. Había en la tribuna muchos con audífonos de traducciones simultáneas: vietnamitas, rusas, búlgaros, mongoles, norteamericanos, congoleses, chinos. La mamá de Debray tenía su audífono. Una niña estaba dando vueltas junto al lugar donde iba a hablar Fidel. Era Celia, la hija del Che, enfrente de ella, al otro lado de la concentración estaba el retrato grandote de su papá y tal vez recordaría en esos momentos, como lo recordaba yo, la carta de despedida: ("Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario. Hasta siempre hijitos", etc.). Junto a los micrófonos, dando instrucciones a las cámaras está ya el Comandante Almeida. Es negro. Era albañil antes de la Revolución. Fue de los que asaltaron el Moncada, hoy hace 17 años, y fue de los 12 sobrevivientes del desembarco del "Granma". Van a ser las 6. Por todas las calles que desembocan a la Plaza sigue llegando más gente, pero ya no pueden entrar a la Plaza. La multitud está apiñada aun a varias cuadras de la Plaza.

Después del discurso habrá seguramente una recepción oficial para las delegaciones, me dice Cintio, pero Fidel no irá a esa recepción, él se va siempre a la redacción del Granma a comentar con los periodistas el discurso, se está allí hasta la madrugada. El mismo corrige las pruebas, quiere cerciorarse que no haya errores, sobre todo en las cifras —sus últimos discursos están llenos de números— y no se va hasta que sale la edición.

Amenaza lluvia y Paz me dice que Fidel siempre sigue hablando igual, la misma cantidad de horas, aunque llueva a cántaros, y nunca acepta cubrirse. Una vez estaba con laringitis en una concentración y comenzó a llover y no se quería cubrir y todo el pueblo comenzó a gritar: "¡cúbrete!", "¡cúbrete!" y no lo dejaban hablar, hasta que aceptó cubrirse. Cerca de nosotros está la "Estrella" elegida en el Carnaval (en la Cuba socialista no les llaman Reinas), muy pura, ojos verdiazules, y con cola-de-caballo. Para la elección no toman en cuenta sólo la belleza física, sino también las cualidades morales (y sobre todo que sea revolucionaria).

Acaban de dar las 6, Cintio me está hablando de la zafra y me muestra los callos de sus manos, y un atronador aplauso estalla en la Plaza: Fidel todo de verde, está junto a los micrófonos.

Aplausos. Aplausos. Aplausos. Primero son aplausos desbordados. Después los aplausos se hacen rítmicos, con los gritos de: Fí-dél, Fí-dél, Fí-dél...

Está también muy cerca de nosotros, y no vimos de donde salió. Está saludando a los cañeros, mientras siguen los aplausos. Pantalón, guerrillera y quepis, verde-olivo. La barba muy negra y los ojos claros, el cutis fino, fornido, sonriente, muy juvenil. Recordé el verso de Michael McClure: "Los ojos son suaves en tu cara de león". Se ve muy alegre. Junto a él está Raúl, también de verde, también sonriente. Y siguen los aplausos, disminuyen un poco y vuelven a comenzar nuevas oleadas de aplausos. Yo también aplaudo contagiado, en medio de dos (Cintio, católico, y Paz, marxista) que aplauden frenéticamente. Como 8 minutos de aplausos, tal vez 10. Cuando por fin acaban los aplausos, un maestro de ceremonias llega a los micrófonos y dice unas palabras, abriendo este acto en el que escucharemos el discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro... Una nueva ovación. Pero todavía no habla Fidel. Vienen unas condecoraciones. Fidel condecora a unos cañeros. Aplausos. Después es condecorado Fidel por su corte de caña (cortó 15.085 arrobas de caña en 74 días de campo con un promedio de 190 arrobas por jornada). Nuevamente un gran aplauso. Pero tampoco todavía va a hablar Fidel: viene un discurso del Primer Ministro búlgaro. De nuevo el maestro de ceremonias. Anuncia que ahora hablará el Comandante en Jefe Fidel Castro. Una ovación casi tan prolongada como la primera, mientras Fidel sonríe cargado de papeles frente a los micrófonos. No sé cómo la gente aguanta aplaudir tanto (pienso yo). Ya me arden las manos y yo he aplaudido moderadamente, y aún no ha empezado el discurso de Fidel.

Con voz calmada y lenta va diciendo que no será un discurso conmemorativo, para recordar los éxitos y logros de la Revolución, ni tampoco tratará de los problemas internacionales.

En el día de hoy vamos a hablar de nuestros problemas y nuestras dificultades (un aplauso lo interrumpe). Me habían dicho que se esperaba que el discurso sería de crítica a los dirigentes por el fracaso de la zafra y todas las demás cosas que no marchaban bien. El aplauso me demuestra que el pueblo está deseando esa crítica.

Y también que está atento a las palabras, y dialogando con su líder. Un nuevo aplauso cuando dice que ha tenido que traer muchos papeles, porque son muchos los datos y los números.

Y empieza a decir datos y números. Escuetamente, como un profesor dando su clase. Sin ningún recurso oratorio. Sin buscar aplausos. Pronunciando con mucha claridad para que se entiendan bien los números. La población ha aumentado en un millón 709 mil habitantes desde el triunfo de la Revolución. 844 mil es el aumento de los niños o jóvenes que no están en edad de trabajar. 188 mil son personas que ya pasaron la edad de trabajar, por tener más de 55 años si son mujeres, o más de 60 si son hombres. Por tanto, el 60 por ciento del incremento de la población no participan en la producción. La situación no tenderá a mejorarse, sino a agravarse. Entre 1970 y 1975 la población se incrementará en 660 mil personas, y de esos. 280 mil serán jóvenes que aún no han llegado a la edad laboral. Esa es la estructura de la población. Y sólo tenderá a mejorarse desde 1975 a 1980. Ello implica que ahora sólo un 32 por ciento de la población estará ocupada en actividades económicas. Y de este 32 por ciento hay que descontar las personas que prestan servicios que no son productivos sino inversiones para el futuro: servicios de salud, educación, defensa de la Revolución.

En esta estructura de población: la Revolución ha dado pensiones y jubilaciones a 379.842 personas. A 198.260 personas se les han aumentado las pensiones o jubilaciones que tenían antes de la Revolución y que eran irrisorias. Sigue analizando cómo con la Revolución han aumentado los gastos en la seguridad social Salud pública..Educación...Antes de la Revolución había 938.723 personas inscritas en las escuelas. Este año fue ron 1.650.193. Antes de la Revolución eran 23.648 maestros; el año pasado 127.526. El número de becas antes de la Revolución 15.698; ahora 277.505 Siguen las cifras, sigue enumerando los gastos. Se necesitan 18.800 nuevos maestros por año; 64.000 en les próximos 5 años se necesita pero no los podrán graduar). El número de familias que han recibido casas gratis: 268.089. Los que dejaron de pagar renta de la tierra, más de 100000. El pueblo escucha las cifras y las comparaciones de unas con otras en completo silencio. Sin un aplauso. El dinero en efectivo y las cuentas de ahorro del pueblo, 3 mil millones de pesos. Una política de precios para com pensar estos desniveles entre bienes y servicios y dinero habría sido, dice, un sacrificio despiadado para el pueblo. La devaluación es correcta cuando se aplica a los burgueses, pero seria repugnante con relación a los ahorros de los trabajadores fallí hubo un aplauso). Y sigue analizando los problemas.

No va leyendo, excepto cuando son números (y a veces éstos los dice de memoria). El discurso es improvisado y espontáneo pero las palabras le fluyen con facilidad asombrosa. La vocalización es clarísima, cada palabra recalcada en todas sus letras; y la sintaxis siempre es impecable y aunque a veces los párrafos son largos, ninguna frase queda mal construida, nunca tartamudea ni vacila, y a veces hay digresiones, paréntesis dentro de paréntesis, parece que ya se le ha ido la onda, poro regresa después a la idea inicial y ata todos los cabos sueltos y cierra perfectamente la oración.

El cielo se iba oscureciendo. Llegaba la noche.

Y no se pueden reducir los servicios médicos establecidos por la Revolución —tragedia que conocieron millones de personas en este país, familias que vieron morir a miles y decenas de miles y cientos de miles de sus hijos. .. O reducir la educación... No hay nadie eme diga que hay que hacer un poco menos de esfuerzo en la educación, dar un poco menos de becas, crear un poco menos de plazas de maestros, hacer un poco menos de escuelas, .. Se están graduando 60.000 en sexto grado cada año. En un futuro no lejano se deberán graduar 150.000. Y el destino de los hijos de este pueblo es no sólo llegar a sexto grado. (Porque ya hoy prácticamente un simple sexto grado equivale a un analfabetismo). Tampoco se pueden reducir los gastos de las Fuerzas Armadas con un enemigo poderosísimo a 90 millas. A estas realidades hay que añadir una más. dice después: Nuestra propia ineficiencia; la ineficiencia, nuestra ineficiencia en el trabajo general de la Revolución. Sigue enumerando las dificultades del desarrollo (pone un ejemplo de la fabricación de los fertilizantes nitrogenados) y vuelve a decir después: .. .unidas a la incuestionable ineficiencia de todos nosotros.

Lleva ya como una hora, casi sólo de cifras y datos. Y el pueblo sigue callado. Ningún aplauso. Se siente la atención de la multitud.

En aquella época no se hablaba de producción —de la producción se ocupaban los capitalistas—, ni de cifras, ni de estadísticas, ni de estructuras. Eran las necesidades acumuladas por el desempleo, la explotación, el abuso, la injusticia de todo tipo.

Fidel está delante de Martí. Desde nuestro puesto la cara do Fidel es como del tamaño de un bigote de Martí. Y el blanco cuerpo de Martí es pequeño ante el inmenso obelisco también blanco que se alza detrás como un espíritu. Desde la Plaza, Fidel será como un puntito. Y recuerdo que una vez que yo veía con Cintio desde la Biblioteca Nacional este monumento de Martí, y el sitio donde iba a hablar Fidel, él me dijo: "Fidel tiene muchas cosas en común con Martí. Martí se desbordaba escribiendo, como Fidel se desborda hablando. Martí decía que era un mal suyo hacer artículos de periódicos como si fueran libros. Escribía hasta que se le hinchaba la mano. Fidel habla hasta que se le enronquece la voz. Hay descripciones que han hecho de les gestos de Martí, y que parece que son de los gestos de Fidel. Tanto Martí como Fidel son hombres a los eme casi no se les conoce la vida privada. Son hombres de una causa. También los dos tienen la misma pasión por la justicia. Martí decía: Nadie tiene derecho a dormir tranquilo mientras haya un solo hombre infeliz —y esta frase parece de Fidel—. También Martí hablaba de una "redención radical y solemne", impuesta si era necesario a la fuerza. Ahora, esta Revolución de Fidel, y la de Martí: es la misma. No es por nada que Fidel llamó a su movimiento 26 de Julio. El siempre ha dicho que Martí es el iniciador de esta Revolución. La gloria de los dos son distintas: a Fidel le tocó la del triunfo, a Martí la del martirio".

Martí con sus grandes bigotes. Fidel con su gran barba. Y ahora Fidel habla del desbalance de la deuda exterior. La deuda con la Unión Soviética, sobre todo por la importación de petróleo. Nosotros importamos toda la energía de esas luces que nos iluminan... Se vuelve hacia los potentes reflectores —porque ya es de noche y ya las luces están prendidas. Todavía no hemos encontrado un solo ciudadano que nos haya dicho: ¿por qué tanta luz? ¿por qué no un poco menos de luz?

Acaricia un micrófono. Se inclina sobre él como si tuviera un gran peso sobre los hombros. La voz suena cargada de tristeza cuando dice que el esfuerzo heroico para elevar la producción se tradujo en descompensación de la economía.

Claro está que el enemigo usó mucho el argumento de que la zafra de los 10 millones traería algunos de estos problemas. Nuestro deber era hacer el máximo para impedirlo. Y en realidad no hemos sido capaces.

Una pausa. La gran plaza está en profundo silencio. Vuelve a encornarse sobre los micrófonos y sigue:

Nuestros enemigos dicen que tenemos dificultades y en eso tienen razón nuestros enemigos. Dicen que tenemos problemas, y en realidad tienen razón nuestros enemigos. Dicen que hay descontento, y en realidad tienen razón nuestros enemigos. Dicen que hay irritaciones, y en realidad tienen razón nuestros enemigos. Como ven, no tenemos temor de admitir cuando nuestros enemigos tienen razón. Y aquí hay un aplauso que me sorprende. No muy grande, moderado. El pueblo corrobora a su jefe, en cuanto a que hay descontento.

Todo eso que trae, dice —y muestra los grandes legajos de papeles— son un informe altamente secreto de la economía (y aquí otro aplauso lo interrumpe), son esas cosas que los gobiernos mantienen en secreto para que los enemigos no lo sepan.

Y se incorpora y levanta los brazos hacia el cielo mientras su voz va subiendo en intensidad: y si algunas de estas cosas que decimos las explota el enemigo y nos producen profunda vergüenza, ¡bienvenida sea la vergüenza! Aplausos, y él dice, ya a gritos, por encima de los aplausos: ¡bienvenida sea la pena si sabemos convertir la vergüenza en fuerza. Y gritando aún más, de cara al cielo: Si sabemos convertir la vergüenza en dignidad. ("Pobrecito, está llorando" exclama Paz Espejo) y las últimas palabras casi no se distinguen de tan fuerte que las grita: ¡Si sabemos convertir la vergüenza en moral! Aplausos, aplausos y gritos, todo el pueblo puesto de pie, levantando los brazos: Fi-del-Fi-del—Fi-del—Fi-del—Fi-del—Fi-del—Fi-del Fi-del—Fi-del... Desde donde estamos vemos un brillo en su mejilla. Seguramente está llorando, como ha dicho Paz. Y ella de nuevo: "¡Ay, pobrecito, está sufriendo!" Y se une al coro de: Fi-del—Fi-del—Fi-del... La ovación es casi tan grande como al comienzo. Yo pienso: el pueblo ha demostrado antes que está descontento y ahora está demostrando que rro está descontento de él.

Cuando acaba la ovación Fidel continúa con voz calma y ya sonriente: De manera que aquí están los secretos para el pueblo (otro aplauso). Se ríe. Y siguen las cifras, los datos. Va pasando páginas. Hojea un legajo, lo deja y sigue con otro. A veces se detiene porque no encuentra un dato, regresa a hojas anteriores.

Ha pasado una hora más con esos números. El pueblo en completo silencio. No hay aplausos.

En esta enumeración estadística diríamos que sólo aparecen parte de las causas. Hay que señalar la ineficiencia (alguien detrás de nosotros murmura: "¿Para dónde va todo esto?", hay que señalar la ineficiencia, es decir el factor subjetivo entre las causas que han estado incidiendo en estos problemas. Hay sí dificultades objetivas. Pero no estamos aquí para señalar las dificultades objetivas. La tarea es señalar los problemas en concreto... Es el hombre. El hombre está jugando aquí un papel fundamental. Y es fundamentalmente: (su voz suena como un trueno) los hombres que tienen tareas de dirección. El pueblo rompió en un estrepitoso aplauso.

Pienso qué estarán pensando en estos momentos los dirigentes, los que están detrás de él después de los cañeros. El aplauso cuando mencionó los dirigentes fue muy fuerte.

Pero Fidel cambió de voz e inicia una nueva frase con voz muy suave: Vamos a empezar por señalar en primer lugar en todos estos problemas la responsabilidad de todos nosotros (aquí la voz se hace casi sollozo) y la mía en particular. Tal vez otra vez está llorando. La cara está inclinada y la tiene en sombras. Se oyen exclamaciones de la gente. Paz con los ojos en lágrimas: "¡Hay, no!". No pretendo ni mucho menos señalar responsabilidades (y aquí la voz va subiendo, va subiendo hasta convertirse en grito, y el grito parece que termina en llanto) que pretenda que no me pertenecen también a mí y a toda la dirección de la Revolución!". Aplauso. Un aplauso desordenado y también con gritos. No es una ovación, no sé qué quiere demostrar el pueblo con este aplauso. Todo el pueblo está otra vez de pie. Mueven banderas. Lamentablemente estas autocríticas no pueden ser fácilmente acompañadas de otras soluciones consecuentes. La frase es dicha con voz temblorosa. Y después dice con voz ronca: Mejor sería decir al pueblo busquen otro. Y luego gritando, por encima de los gritos de la gente: Incluso: ¡busquen otros! La plaza estalla en gritos: NO! NO! NO! NO! Fidel se ha retirado de los micrófonos. Pareciera que se va a ir de la concentración y crece cada vez más el inmenso coro de gritos y NO. toda la gente levantando las manos, moviendo las insignias y las banderas. NO! NO! NO!... Se acerca a los micrófonos, y cuando se hace la calma: Sería mejor. En realidad también por nuestra parte (sonríe un poco) sería hipócrita. Hace una pausa. Creo que nosotros, los dirigentes de esta Revolución, hemos costado demasiado caro en el aprendizaje. Y desgraciadamente nuestro problema —no cuando se trate de sustituir a los dirigentes de la Revolución (y ya esto lo está gritando y se va exaltando más y más y al final de la frase su voz estremece toda la plaza) ¡que este pueblo los puede sustituir cuando quiera, en el momento que quiera, y ahora mismo si lo quiere! Otra vez da unos pasos hacia atrás y la ovación es gigantesca, la Plaza retiembla de aplausos, aplausos prolongados muchos minutos, tal vez como diez minutos, con los gritos NO! NO! NO! NO! y todas las manos en el aire haciendo la señal de NO! y los gritos de FIDEL por todas partes y después el coro Fi—del—Fi—del—Fi—del / Fi—del—Fi—del— Fi—del / Fi—del—Fi—del—Fi—del... Fidel se había expuesto a que el pueblo lo rechazara allí mismo. Con un silencio de la Plaza, cae. Pero el pueblo le había dado su voto a él, y sólo a él, en una forma que no podía haber sido más elocuente.

Y ya otra vez con la Plaza en calma: Uno de nuestros más difíciles problemas precisamente, y en eso estamos pagando una buena herencia, es el de nuestra propia ignorancia.

El cielo se ha vuelto oscuro y está lleno de estrellas. Los reflectores sobre la cabeza de la gente son más refulgentes. Los retratos de los muertos iluminados contra el cielo negro se ven más espectrales.

La voz de Fidel amplificada por los parlantes de toda la Plaza es también una voz enorme como lo son esos retratos. Y la voz rebota en los edificios de enfrente y regresa repetida adonde estamos nosotros como si los retratos estuvieran repitiendo cada palabra que dice Fidel. El eco del Che, el eco de Abel, el eco de Camilo. Abajo el mar de gente bajo los reflectores. Los cañeros serios, hieráticos detrás de él.

Todas las cámaras de cine y de televisión están funcionando. Muchos fotógrafos se acercan o se hacen a un lado para tomar instantáneas. Almeida a veces da algunas instrucciones a los camarógrafos. En una ocasión Almeida desciende unas gradas y también él toma una foto con su camarita.

Y Fidel cuenta cómo en los días anteriores habla andado visitando toda clase de fábricas y habla hablado con todo el mundo. Recordé lo que en otra ocasión me habla dicho Paz: "Se mezcla con toda la gente y eso pone en apuros a su escolta".

(La hijita del Che aparece otra vez y da unas vueltas cerca de Fidel).

¡Si pudiéramos resolver los problemas simplemente con el cambio de hombres! Tiene que haber cambios, dice, muchos dirigentes están cansados y gastados, y habrá que sustituirlos, pero sería una demagogia y un engaño al pueblo pretender que el problema es sólo de un grupo de hombres. ¡Nosotros creemos que éste es un problema de todo un pueblo! La solución es que la masa sea la que haga las decisiones. Porque donde la decisión sea administrativa siempre estará sujeta a un montón de contradicciones y hasta el riesgo y el peligro del favoritismo (Aplausos). Tiene que haber siempre un responsable, pero la dirección de las fábricas estará compuesta por un organismo colectivo en el que estén representados todos. (Un poeta me habla dicho: "Cuando Fidel está diciendo un discurso es todo el supremo gobierno reunido en pleno el que está presente delante de uno). Lo que él diga en ese momento —y a veces puede ser una inspiración repentina que tiene en el discurso— será la próxima pauta a seguir, hasta un nuevo discurso". Y ahora la pauta es la descentralización. ¿Por qué tiene que ser un administrador el responsable absoluto? ¿Por qué no introducir la representación de aquella colectividad de trabajadores en la dirección de la fábrica? ¿Por qué no tener confianza? ¿Por qué no creer en ese espíritu proletario formidable de hombres que a veces descalzos y con las ropas rotas mantienen allí la producción? (Aplausos).

En la noche, que cada vez es más negra, Fidel iluminado cada vez se destaca más. Todos los ojos puestos en él, y él allá arriba, solo, rodeado de los grandes reflectores.

Y ahora Fidel está hablando de él, de su corte de caña, pero yo al comienzo no me habla dado cuenta de que hablaba de él porque dice "nosotros", y este "nosotros" —después observo que nunca dice "yo"— le da a sus palabras un tono de modestia: pareciera que él, incómodo en esa altura, iluminado sobre la multitud, quisiera disimular su preeminencia. No tiene ningún mérito para nosotros ese corte de caña: nos servía de distracción. Y quizás si lo más difícil de cortar caña para nosotros no es cortar caña, sino cortar caña pensando en los problemas. Y los primeros días, lo que más trabajo nos costaba era apartarnos los problemas de la cabeza, hasta que íbamos más o menos aprendiendo a dominarnos. Pero nosotros hubiéramos querido cortar un poco más de caña. Nos habíamos hecho la ilusión y hay que decirlo así, de que ibamos a poder cortar caña toda la zafra cuatro horas, de que íbamos a poder vivir la utopía de repartir el trabajo manual y el intelectual. Y hacer una cosa tan saludable como esa. Y por eso ustedes ven que se llevaba un buen ritmo, pero ya el 9 de enero se paró la cosa. En realidad nosotros no estábamos pensando en un certificado. Pensábamos en las decenas de miles de hombres que estaban haciendo ese esfuerzo, y queríamos compartir de alguna manera el esfuerzo que ellos estaban haciendo. Y por eso era nuestro deseo, y nuestra ilusión incluso, cortar toda la zafra. Y después empezaron a aparecer los problemas...

Ahora Fidel está hablando de que hacen falta un millón de viviendas. Desde donde estamos, miramos muy bien sus grandes ojos claros. Se arrecuesta. Levanta los brazos al cielo. Se acomoda el quepis. Acaricia un micrófono. Se soba la barba. Y vuelve a tocar los micrófonos. Y está diciendo que una madre puede estar en una sola habitación con 12 hijos, y que tienen asma; que él ve a la gente sufrir, pedir cosas, y quisiera ser un mago para sacar las cosas del bolsillo y dárselas.

El camino es difícil. Sí. Más difícil de lo que parecía. Sí, señores imperialistas: es difícil la construcción del socialismo. (La cabeza levantada, hablando ahora, por encima de la multitud, con otros oyentes).

Yo me emociono cuando empieza a decir, modesto, hablando confidencialmente, sencillo: Cuando nosotros hace 17 años intentábamos tomar la fortaleza del Moncada, no era para ganar una guerra con mil hombres sino para iniciar una guerra y librarla con el pueblo y ganarla con el apoyo del pueblo. Cuando años después volvimos con un grupo de expedicionarios n0 era para ganar una guerra con un puñado de hombres. No habíamos recibido las experiencias maravillosas y las lecciones maravillosas que hemos recibido en estos años, pero sabíamos que aquella guerra sólo se podía ganar con el pueblo.

La batalla que ahora había que ganar, la del desarrollo, era mucho más difícil.

Fue relativamente fácil. Nosotros ni de guerra sabíamos. Y allí el aprendizaje fue rápido. Y allí salieron hombres que sabían dirigir una compañía, un pelotón.

Y alude en el mismo tono modesto y familiar al día más glorioso de su vida: ¡Ah!, no es la primera vez que decimos esto. Lo dijimos cuando llegamos aquí el 6 ó 7 de enero. Y yo pienso: ¿Será posible que no recuerde con exactitud la fecha de su entrada a La Habana?) y decíamos que teníamos conciencia de que la tarea era grande y de que teníamos que aprender.

Camilo Cienfuegos desde su retrato se está riendo, como reía en su caballo blanco cuando entró en La Habana, rodeado de banderas, y las madres levantaban a sus hijos para que lo vieran. Fidel cuando se vuelve a la derecha, a dirigirse a las multitudes de ese lado, parece que también se queda mirando el gran retrato en rojo detrás de ellas, y me parece a mi que interiormente estará diciendo: ¿Voy bien, Camilo? y Camilo se reía —me dicen— una semana antes de su muerte, oyendo a Fidel contando cuentos de la Sierra, y decía que dentro de muchos años todavía estaría contando cuentos "y Camilo se había muerto hacía tiempo". Y pienso en lo doloroso que habría sido para Fidel el tenerse que referir en un discurso —seguramente en esta misma Plaza— a la calumnia de los enemigos, de que él había matado a Camilo. Calumnia en la que el pueblo nunca creyó. "¡Tan lindo el sastrecito!" había dicho el Che a una escritora argentina.

Y ahora Fidel está hablando de cosas tristes, dolorosas, en el mismo tono confidencial, dirigiéndose a la multitud como a un amigo íntimo; y la multitud, recogida, en el más profundo silencio.

Hace 17 años o algo más, 17 años del Moneada. Antes fue necesario hacer un arduo tra bajo de organización, preparación. Hace 18 años empezamos esta lucha, 18 años de nuestras vidas, una parte de nosotros hemos invertido en esto: 18 años, una parte de nuestra juventud la hemos invertido en esto. ("La hemos invertido en esto", repite el eco). ¿Y qué podemos hacer hoy? ("¿Y qué podemos hacer hoy?"). ¿Qué podemos desear hoy más que nunca? Las energías que nos quedan, las energías que nos quedan, hasta el último átomo dedicarlo a esta tarea. Saldar esa deuda que tenemos con tantos enemigos —objetivos, subjetivos—, con los enemigos imperialistas que desean el fracaso de la Revolución; con la pobreza acumulada, con la ignorancia, con la ignorancia general, con nuestra propia ignorancia ("nuestra propia ignorancia").

Enfrente, desde el Ministerio del Interior, está mirando el Che, con una mirada seria, tal vez triste, tal vez trágica también pero a la vez serena; pareciera un Cristo un poco amargado; el ceno ligeramente fruncido; la boina en sombras —en la que brilla la estrellita— y la cabellera también en sombras, agitada por el viento. Una mirada interrogante, fija en el vacío, como si oteara los horizontes de América latina o contemplara la muerte (estaba mirando la explosión del barco francés cargado de municiones en el puerto de La Habana cuando le tomaron la foto). Es curioso, pienso yo: Fidel aquí en esta Plaza ante el gran retrato del Che, recordando el Moneada. Y en los cafés de San José de Costa Rica unos cubanos le contaban al Che la historia de ese asalto y las hazañas de Fidel, y el Che no las creía y les decía: "¿Y ahora por qué no se cuenta una película de cow-boys?". Después el Che conoció a Fidel. ("Lo conocí en una de esas frías noches de México y recuerdo que. nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche —en la madrugada—. era yo uno de los expedicionarios"). Y fue en esta misma Plaza, me han dicho, que Fidel anunció oficialmente, ante un millón de personas silenciosas, la muerte del Che. Cuando lo iba a nombrar, me han dicho, titubeó; no lo llamó Che (demasiado doloroso) sino Ernesto Guevara.

Nosotros frente a los reveses del 26 de Julio, al instante, al segundo, sólo pensábamos en empezar de nuevo, sólo pensábamos en la hora de volver a la lucha; sólo pensábamos, cuando oíamos las noticias espeluznantes de los asesinatos cometidos, que tendría que llegar un día en que ajustáramos cuentas con ellos. Hoy no se lucha contra hombres —si acaso los hombres contra los que luchamos somos nosotros mismos—: luchamos contra limitaciones de todo tipo. Pero es sinceramente el reto mayor que hemos tenido en nuestras vidas y el reto mayor que ha tenido la Revolución.

Y allí estaba Abel mirando con sus ojos tristes, mientras Fidel hablaba de las "noticias espeluznantes". Me han dicho que poco antes del asalto al cuartel, Fidel le había di-' cho que si todos los demás morían, él, Abel, no debía morir, él estaba joven y debía sobrevivir para continuar con la Revolución; y Abel le había dicho que él que estaba joven debía morir, que Fidel debía vivir para llevar a cabo la Revolución. Y Haydée cuenta que cuando el tiroteo, Abel le decía: "Bueno, aquí nos van a matar, pero Fidel es el que no puede morir. ¿Se darán cuenta los que están con él que Fidel no puede morir?". Haydée, cuando habla del Moncada, nunca menciona lo de los ojos de su hermano, ni lo de los testículos de su novio. "Lo demás era una nebulosa de sangre y humo —ha dicho ella—, lo demás estaba ganado por la muerte. Fidel ganaría la última batalla, ganaría la Revolución". Abel, fue, me dicen, el de la idea de que todos los cuarteles de Cuba fueran convertidos en escuelas, y fue en memoria de él que lo hicieron. Pienso que Fidel estará teniendo recuerdos dolorosos cuando mira ese retrato que ocupa del primero al último piso del Palacio de Comunicaciones. Paz Espejo me decía poco antes del discurso que Haydée contaba que desde el asalto del cuartel Moncada, Fidel nunca le había vuelto a mencionar el nombre de Abel. Siempre le decía "tu hermano"; hasta hacía muy pocos días Fidel había vuelto a pronunciar otra vez el nombre de Abel; le habla dicho viendo al hijo de ella: "Tiene los ojos de Abel".

La figura verde de Fidel se movía allí arriba como una palmera agitada por el viento.

¡No buscamos glorias, no buscamos honores! (Y aquí la primera persona del plural otra vez es él, pero el "nosotros" como que borra la distinción .entre él y el pueblo; es un él, plural: Fidel y el pueblo) ¡Servimos una causa que vale más que todas las glorias del mundo, que —como decía Martí— cabían todas en un grano de maíz! Aquí hay un gran aplauso. "Siempre en sus grandes discursos hay una cita de Martí", me dice Cintio, mientras sigue el aplauso.

Abajo tiene la multitud; enfrente los retratos, y arriba el cielo estrellado.

¡No buscamos honores! ¡No buscamos poder! (Y se siente que está siendo profundamente sincero, la voz es ronca y le sale del alma). ¿Para qué sirve el poder si no podemos ganar la batalla a la miseria (su voz es ahora un grito agudo, y casi llanto), a la incultura, a todas estas cosas?

Hay una pausa. Recorre con sus ojos la inmensa concentración que hay a sus pies (medio millón o 700 mil personas, me ha dicho Cintio), levanta los ojos al cielo y exclama:

¡El poder! ¿qué es el poder? Sacude el brazo con un violento gesto de desprecio, el rastró alzado hacia arriba como si se dirigiera también a oyentes más lejos, fuera de Cuba; ¿qué es este poder ni ningún poder?

Lo mirábamos allá arriba solo, entre la multitud y el cielo, como un dios. Pero daba la impresión de que él no se sentía allí en esa altura endiosado sino tal vez más bien empequeñecido: un individuo ante una multitud. Yo habla leído una entrevista publicada en "Play boy" y que me mostraron en Casa de las Américas, donde Fidel decía que no gozaba para nada con las adulaciones de los periódicos, que nunca se habla gozado en eso ni un segundo, que él sabía que los méritos de un individuo son pocos, que los factores son siempre mucho más determinantes en lo que él hace, y que las masas proyectan una estatura heroica en ciertos hombres porque sienten la necesidad de crear símbolos en los que concentrar sus propios sentimientos, y que atribuyen a un individuo lo que no sólo es obra de él sino de muchos otros. "El reconocimiento no es dividido equitativamente. Y sería un error para cualquiera —lo digo sinceramente— no ser consciente de eso, creer que uno merece realmente todo ese reconocimiento y ese afecto". Y decía también que nada le satisfacía más que ver que cada vez las cosas dependían menos de él, porque ninguna importancia podía tener la obra de un hombre si fuera a durar sólo lo que dura ese hombre. Y que él creía que era bueno retirarse relativamente joven; no sólo era un deber sino un derecho; él tenía otras cosas que le atraían además del gobierno. No era el retiro lo que iba a ser difícil para él, sino la vejez: porque ya no podría hacer tantas cosas que le gustan, como el subir montañas, o nadar, o la pesca submarina).

Ninguno de nosotros, como hombres individuales, ni sus honores, ni sus glorias interesan absolutamente para nada, no interesan ni valen nada. Si un átomo de algo valemos, será ese átomo en función de una idea, será ese átomo en función de una causa, será ese átomo en unión de un pueblo.

"Está en uno de sus momentos poéticos —dice Cintio a mi lado—; siempre tiene estos momentos de gran elevación poética. Es poeta" y Fidel está diciendo con el rostro le-ventado hacia el cielo estrellado:

Y los hombres somos de carne y hueso, frágiles hasta lo increíble. No somos nada, si lo podemos decir. Somos algo sólo en función de esto y de esta tarea.

Lo miramos allí arriba solo, entre su pueblo y la noche. "Frágiles hasta lo increíble", me repite Cintio. Me dice que él le oyó una vez a Fidel en un discurso: "¿Qué es el hombre? ¡Una desoladora nada!".

Fidel ahora está dando las gracias al pueblo; ya lleva 3 horas y cuarto y me duele la nuca pero deseo que Fidel siga hablando más y de pronto dice: PATRIA O MUERTE — VENCEREMOS. Da unos pasos atrás. La gran ovación. Qué lástima: ha terminado.

Almeida se le acerca y le dice algo al oído. Fidel se vuelve otra vez a los micrófonos y se interrumpe la ovación. Algo se le había olvidado.

Ciertamente mientras exponíamos esas ideas, ciertamente se nos olvidaba algo que nosotros queríamos comunicarles en el día de hoy... La voz es tensa. Se nota el esfuerzo por dominar la emoción. Hay algo más, que deseamos que el pueblo lo tome con, digamos, una cierta serenidad. Después de hacernos llegar el Diario del Che, el doctor Arguedas luchó y se esforzó por hacer llegar a nuestro país, la mascarilla del Che, la mascarilla que le tomaron allí, el día que lo asesinaron, y además, hizo llegar a nuestro país, las manos del Che. Aplauso, largo aplauso. Miro todas las caras demudadas. Se siente el dolor que está teniendo Fidel. Sus palabras son lentas, ligeramente temblorosas, pero serenas. Es de su materia física, lo único que nos queda. No sabemos siquiera si algún día podremos encontrar sus restos. Pero tenemos sus manos prácticamente intactas. Y es por esto que nosotros queremos preguntarle al pueblo cuál es su criterio. CONSERVARLAS. GUARDARLAS.

CONSERVARLAS. CONSERVARLAS. Infinidad de gritos en la multitud.

¡Conservarlas! (Aplausos).

Entonces lo que nosotros queremos someter a la consideración de ustedes es este proyecto : ... conservar, en una urna de cristal, y colocar aquí en la estatua de Martí... mascarilla y manos. Las manos con que empuñó sus armas libertadoras, las manos con que escribió sus ideas brillantes, las manos con que trabajó en los cañaverales, y en los puertos y en las construcciones. (Un gran aplauso de ratificación).

Muchos estamos mirando el gran retrato azul iluminado, que parece ahora levantado no en el Ministerio del Interior sino en la noche. También parece que esa instantánea del Che mirando la explosión de "La Coubre" es ahora una instantánea de la eternidad.

¡El Che no pertenece a nuestro país! ¡El Che pertenece a América! Y un día esas manos estarán donde los pueblos de América quieran. Mientras tanto nuestro pueblo las conservará y velará por ellas... Algún día todo lo que tengamos será de todos los pueblos. Somos los primogénitos en este camino revolucionario ¡los primeros, pero no los únicos! Y algún día seremos los pueblos de América latina. Y no para enfrentarnos a un imperialismo poderoso, sino para convivir unidos también a un gran pueblo, el día que haya sacudido el yugo imperialista y haya hecho también la Revolución en su propio país: el pueblo de los Estados Unidos. (Aplausos).

Así pues, inauguraremos ese recinto donde estará su mascarilla, estarán sus manos, y donde el pueblo pueda verlas. Aunque confesamos que siempre será duro para cualquiera cuando ese instante llegue. Sé que a muchos compañeros la mera idea los ha impresionado, les ha hecho un fuerte efecto. Una gran cantidad de gente estará llorando. A mi lado Paz Espejo tiene los ojos llenos de lágrimas. Yo también estoy impresionado. Fidel se domina, su voz es serena pero cortante, lenta, temblorosa.

Aquí, al empezar el acto: estaba Aleidita; y yo conversé con ella; y se lo dije; para que no la tomara por sorpresa. Un poco se le enrojecieron los ojos, algunas lágrimas, pero dijo: "Sí, está bien". De manera que la compañera del Che lo sabía, el padre lo sabía; y sólo unos pocos lo sabíamos; los niños no lo sabían.

Eso era lo que me faltaba informarles.

La ovación fue de muchísimo tiempo, pero fue como si toda la Plaza sollozara.

Nos fuimos a buscar el bus de la Casa de las Américas —la Plaza todavía aplaudiendo— y para acortar el camino nos hicieron subir la otra plataforma, bordeando la estatua de Martí. Vimos al pasar el lugar donde estarían la mascarilla y las manos del Che. "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Pero Martí sabía, pensé, lo que significa un grano. ("Si el grano no cae en la tierra y muere..."). Y él había dicho que morir es sembrar. Y mientras bajamos las gradas del otro lado, callados, entre una multitud visiblemente conmovida, pienso que los discursos de Martí tendrían algo de éstos de Fidel. (Un campesino habla dicho que cuando Martí hablaba no entendían todo lo que decía pero sentían deseos de morir por él). Y recordé también que para Martí la imperfección del lenguaje humano era una prueba de la necesidad de la vida futura.

Y cuando ya vamos en el bus, y la multitud se dispersa en todas direcciones, me dice Cintio: "Me impresionó mucho ver a Fidel tan solo en el discurso. Sentí con más claridad que nunca que toda la carga del gobierno la tiene él solo. Y me dio mucha pena verlo tan solo. Sus mejores amigos están muertos: Abel, Frank, Camilo, el Che. Estaba rodeado de esos retratos de muertos, sólo él vivo. Naturalmente tiene muy buenos amigos que lo rodean; pero no tiene ningún amigo íntimo. Ahora ha quedado solo. Bueno, tiene el pueblo".

ERNESTO CARDENAL


Análisis

EL CRÉDITO: UN ARMA DESAPROVECHADA

EL proceso de socialización de la banca dominada por la burguesía está por culminar. Un solo banco importante, el Banco de Chile, permanece todavía bajo el control de los capitalistas, ofreciendo una porfiada resistencia.

El retraso relativo en completar el proceso está perjudicando el avance en el cumplimiento del Programa de Gobierno en el plano del comercio exterior, donde todavía no se puede consolidar el control social sobre las operaciones comerciales de importación y exportación (monopolio del comercio exterior) ni sobre las operaciones cambiarías que permiten la circulación externa de las mercancías (monopolio de divisas).

En buena medida todavía las importaciones y exportaciones siguen en manos privadas (aunque se han reservado a entidades estatales o para-estatales bastantes líneas de productos específicos) y, asimismo, el Banco de Chile sigue manejando y controlando un grueso caudal de las operaciones cambiarias.

Se puede apreciar que hay vacilaciones y temores frente a los riesgos que conllevaría el desplazar al Banco de Chile, sobre todo en el comercio exterior. Se piensa que se perturbarían los flujos de importaciones, que se perderían líneas de crédito, etc. No cabe duda que también aquí se espera que exista un "parto indoloro".

En el terreno de lo que ocurre con la banca estatizada, la situación es muy poco satisfactoria.

En efecto, el "pluralismo" parece que ha sido entendido como "policentrismo", porque cada banco es una institución aparte con metas (ganancias) propias, sin la menor integración objetiva en la práctica.

Entretanto el Banco del Estado, la institución más poderosa, es un "invitado de piedra", o sea, asemeja al marido engañado. Dominado por la masonería y el compadrazgo en sus jerarquías burocráticas altas e intermedias, sus intentos iniciales de "tomar la onda" han sido rápidamente anulados por la maraña de gerentes y subgerentes que, o son decididos opositores del gobierno, o sabotean y desprestigian astutamente las orientaciones de los escasos ejecutivos que pudo sustituir el gobierno y que verdaderamente desean cambiar los principios y orientaciones básicas. Las máquinas internas montadas por la Democracia Cristiana, la masonería y los oportunistas, se traducen, además, en que gran parte de las vacantes se llenan ascendiendo a opositores militantes o elementos caracterizados por su mentalidad o por sus persecuciones a funcionarios progresistas. Con los ascensos de grado ocurre lo mismo. Los comités de base de la Unidad Popular muy pocas veces son tomados en cuenta y la insatisfacción no puede menos que crecer.

Los intentos tímidos de modificar las políticas crediticias en lo tocante a facilitar el crédito a los pequeños productores, comerciantes y, en general, a quienes tienen problemas menores que se podrían resolver con préstamos pequeños, han tropezado con la porfiada idea de pensar que el Banco del Estado es fundamentalmente un banco comercial más.

Todavía existe y se agiganta la paradoja de que las personas modestas que necesitan préstamos de fomento, (basados en cuentas de ahorro), no los pueden obtener porque no cumplen los requisitos de antigüedad o promedio de saldos. O, si necesitan crédito corriente, tampoco lo obtienen por no disponer de garantías, avales, movimiento de depósitos y toda la gama de requisitos, que condujeron a la concentración del crédito sobre la base de "el que tiene mucho dinero tiene crédito" (y viceversa).

En puestos muy delicados —como la parte agrícola comercial— se producen fallas graves producto de la incapacidad, del desarrollado burocratismo y de los arraigados prejuicios de "banquero privado"; únese a lo anterior el hecho de que el gerente responsable no tiene nada que ver con las concepciones de la Unidad Popular. El resultado inevitable de la mezcla, está produciendo problemas políticos muy graves, que irán conociéndose más adelante y agudizándose aún más.

Donde mejor se puede observar la carencia de integración y dirección única es en provincias. En el pequeño mundo de cualquier capital provincial todos se conocen, siendo difícil ocultar cualquier suceso.

En la actualidad, no existe concordancia objetiva y práctica ninguna entre los bancos estatizados, las sucursales de los bancos estatizados con sede en Santiago, el Banco Central y el Banco del Estado.

Se han escuchado numerosas declaraciones, han surgido múltiples comisiones, pero la verdad es que la cosa anda "al lote". Y no nos referimos tan sólo a la inexistencia de una línea política (en términos de que la banca tome partido en la aguda lucha de clases por la que atravesamos: que deje de ser un limbo neutral) sino a la pedestre falta de principios bancarios elementales. Claro está que la carencia de línea política concreta —expresada en la práctica diaria— es la falla fundamental; pero, bastante orden puede introducirse entretanto, creando algunas condiciones que se "caen de la mata".

Así por ejemplo, en primer lugar continúa existiendo el secreto bancario que impide compartir información operativa, Resultado: duplicación de crédito, trasvasijamiento de fondos obtenidos en préstamos de la banca estatal al Banco de Chile, financiamiento de viajes y fugas al exterior, desvinculación de la banca del proceso de Reforma Agraria y, por lo tanto, desperdicio de oportunidades de recuperar créditos pendientes, etc.

En segundo lugar, no se aplica el principio de que quien ha incumplido sus compromisos con un solo banco estatal (al estar en operaciones vencidas, en cobranza judicial, en operaciones castigadas o deudas irrecuperables) está en situación de incumplimiento frente a toda la banca estatal. Y por lo tanto, no puede operar con ninguno mientras no aclare y rectifique su falta de cumplimiento. Como no se aplica esto, el resultado es que sobre la base del amiguismo, la conexión social o personal, quienes 'han estafado al Estado siguen abusando del crédito.

En tercer lugar, no se orienta a la banca estatal (o si se ha hecho no se notai a avanzar hacia el principio lógico de "un cliente, una sola cuenta bancaria"; es decir, plantear a quienes tienen varias cuentas corrientes que se decidan por el banco estatal que deseen y cierren las otras cuentas. Lo que es peor es que ni siquiera se plantea con firmeza la necesidad de elegir entre la banca estatal y el Banco de Chile. Resultado: juego de cheques en el marco de los propios bancos socializados y entre este sector y el Banco de Chile: reforzamiento de este último por los trasvasijamientos de fondos basados en los créditos que los bancos estatales liberalmente otorgan; disputa de clientes entre dichos bancos y consecuentemente "maniobreo" de los solicitantes de crédito; desperdicio de la posibilidad de simplificar los controles formales y reducir el trabajo administrativo, etc.

En cuarto lugar, como se han liberado enormemente determinadas líneas de crédito para favorecer a los productores medianos y grandes, y pomo no existe una línea política clara, el crédito en lugar de permitir desplazar a intermediarios y a las poderosas organizaciones regionales de los terratenientes y oligarcas locales (pseudo-cooperativas, sociedades agrícolas, ferias, monopolios compradores y otros) los ha reforzado, apareciendo éstos como los que graciosamente favorecen a los campesinos, en lugar de ser el Estado, por cierto, la campaña por el aumento de la producción, que es razonable, se ha llevado a extremos tales que, a lo menos en lo tocante al crédito, han atiborrado de recursos financieros a los sectores más reaccionarios, indiscriminadamente, y como los controles son burocráticos y deficientes, quizás en qué se estarán usando los fondos liberalmente otorgados. Hay muchos casos en los que existiendo "poderes compradores estatales", la propia banca estatal financia a los competidores privados de los mismos. En otros casos, se sabe de "patriotas" que se han fugado al extranjero después de recibir préstamos, dejando el hoyo en el banco y con cuotas extras de dólares autorizados por el Banco Central; numerosas maletas repletas de escudos frescos se han llevado a Argentina provenientes de préstamos recién recibidos ...

En quinto lugar, no se detecta un avance firme hacia la integración y especialización de bancos. Cada cual a impulsos de sus propios consejos quiere abarcar más y más. Las consolidaciones y fusiones de bancos son muy escasas.

En sexto lugar, los agentes de los bancos en provincia no dan ninguna garantía de confianza política. Fieles servidores de sus anteriores patrones, arrastran los pies y dejan morir de muerte natural cualquier intento de integrar direcciones o grupos de trabajo locales que permitan dar al aparato bancario objetivos colectivos y un funcionamiento más o menos sensato. Los cuerpos o comités de gerentes o agentes, por tanto, llevan en su propio seno contradicciones irreconciliables porque ni siquiera están formados por elementos electoralmente partidarios de la Unidad Popular. Y ellos están presididos por los agentes del Banco Central, entre los cuales sólo por casualidad se puede encontrar alguno con ideas progresistas.

Podrían seguirse enumerando deficiencias que, en definitiva, rebotan en el pueblo, pero eso sería masoquista.

Lo más grave es que los trabajadores ni participan en la aplicación de la nueva política crediticia, por inoperante que sea, ni son sus principales beneficiarios. Por supuesto, los Consejos Comunales Campesinos ignoran todo respecto a los créditos que concede el aparato bancario estatal en la respectiva comuna; los obreros son igualmente ajenos. Todo es hecho por los "técnicos". Como si se tratara de algo complicado de entender o manejar (o una ciencia dificilísima sólo al alcance de los sabios) el negocio bancario se veda, como un santuario, a los trabajadores. Y no hay nada más erróneo, porque la parte técnica es elemental (y por lo demás es absorbida por los empleados) y la parte de orientación es asimismo muy simple. Justamente aquí es donde más se requiere la participación de los trabajadores para que —a la luz de sus concepciones proletarias— el crédito los favorezca como clase.

Frente a esta visión de la situación en que se encuentra la banca estatal en los hechos prácticos (no en las declaraciones o reportes oficiales) podría argumentarse que se está exigiendo demasiado. O que es prematuro exigir más eficiencia técnica y mejor integración de la banca en el cuadro dado por la lucha de clases que vivimos. Puede que eso sea así; pero también hay que reconocer que esa argumentación se está usando demasiado para enmascarar la propia incapacidad política y técnico-profesional.

IRENIO


Polémica

REFLEXIONES SOBRE EL NOBEL DE LITERATURA

"Las profundas transformaciones que se emprenderán requieren de un pueblo socialmente consciente y solidario, educado para ejercer y defender su poder político, apto científica y técnicamente para desarrollar la economía de transición al socialismo y abierto masivamente a la creación y goce de las más variadas manifestaciones del arte y del intelecto".

Programa de la Unidad Popular, 1969.

EN un país dependiente, en manos de la burguesía y del imperialismo, todo proyecto real de liberación es también un proyecto de liberación cultural. Sea que a la cultura se le asigne un sentido limitado, vale decir se la conciba como el conjunto de los aspectos intelectuales de un pueblo, sea que se la entienda en un sentido más vasto y menos académico, como la forma total de vida de ese pueblo, sin niveles internos prevalecientes, esa liberación se plantea a partir de una comprobación fundamental. Ya no es un descubrimiento señalar que la cultura de un pueblo es, en un determinado momento histórico, no sólo una LECTURA que de ella proporciona la ideología dominante, sino también el resultado de las formas que en ese momento registran las relaciones sociales y de propiedad. Tampoco es un descubrimiento señalar que en una sociedad de clases la ideología de la clase dominante difunde y consagra su lectura cultural como la de validez universal, y elabora desde los criterios científicos de elección hasta los "gustos" artísticos en términos de su propia visión del mundo —lo que equivale esquemáticamente a decir en términos de su interés de clase. Esta doble articulación entre una lectura de la cultura —dé su presente, pero también de su pasado y su futuro— y la determinación de esa cultura por las formas de la existencia social, contribuye de manera decisiva a soldar una imagen a menudo implacable de "consistencia" del modo de producción existente y de sus pretensiones de perduración. Cultura entonces conformada a partir de una sociedad de clases, dirigida por los intereses de las clases dominantes y leída y difundida como universal por parte de esa misma clase o de sus empleados. Desde este punto de vista tampoco es nuevo señalar que el hecho cultural pertenece a la esfera de lo que una sociedad SE IMPONE a sí misma no como fruto de la vida de todos los hombres y de sus intereses globales sino como necesidad del dominio de una clase sobre el resto de la sociedad, dominio que busca reproducirse y perpetuarse.

Para los países dependientes esta forma de consagración del dominio de clases muchas veces se ha verificado como COLONIZACIÓN CULTURAL: fenómeno que alude a la invasión de un terreno ya elaborado culturalmente por otra cultura, la de la metrópolis colonial o, luego, imperialista. Si la generación de los términos de una cultura era guiada y condicionada por la estructuración de las relaciones de propiedad, en los casos citados se trata de un doble movimiento, liquidación de la cultura colonizada, imposición a través de las clases dominantes de la colonia y aliadas con el imperialismo de una cultura que no sólo se impone como tal, sino que se apropia de los vestigios y residuos que a pesar de todo se mantienen en el seno del pueblo dominado. Situación que llevara a Fanón —cuyas concepciones no quisiéramos aquí universalizar— a pensar que el hombre de la colonia sólo podría llegar a ser cabalmente hombre cuando la suma de la violencia que le había sido impuesta por decenios, siglos de explotación, se volviese hacia afuera, como violencia ejercida contra el enemigo imperialista y sus aliados nacionales.

Los datos señalados no son novedad en el plano teórico. Cabe agregar que no existe movimiento de liberación en nuestro siglo que no haya estado marcado profundamente por un deseo de reencontrar el camino propio, culturalmente hablando, que había sido expropiado —junto con el excedente económico— por los sectores imperialistas y sus aliados nacionales. En efecto, basta recordar a la Revolución Cubana, a la lucha de ios pueblos africanos, asiáticos, para advertir cómo ese esfuerzo titánico de liberación buscaba lo que podría denominarse una "recuperación de lo propio", porque se negaba que lo propio fuese eso que los imperialistas y los burgueses querían hacer pasar por tal: ministros educados en Oxford, muchachas para agasajar al turista, poetas que cantaran en la casa del Señor.

De ahí que para hablar de los premios Nobel, de allí que para hacer posible una reflexión —que para algunos podrá ser poco cordial — en este momento en que un chileno ha sido "consagrado" por uno de esos premios, sea necesario partir con la afirmación de datos de la teoría, por el recuerdo de uno de los signos fundamentales de la lucha de los pueblos oprimidos. De allí también que —por razones que más adelante aparecerán más claras— estas notas comiencen por una cita del Programa de la Unidad Popular, hoy en el gobierno de Chile.

2. LA UNIVERSALIZACIÓN DE LOS VALORES DE LA CULTURA DEL CAPITALISMO

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellas mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivas. Y cuando éstos se disponen precisamente a revolucionarse y a revolucionar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal".

Karl Marx.

Nadie podría negar que exista una cultura del capitalismo: no sólo un conjunto de valores, de mitos, de creencias, de nociones acerca de la vida de los hombres del presente y aún de las sociedades primitivas y no sólo también una red de cristalizaciones conceptuales acerca del arte y las relaciones humanas sino también todo un edificio científico, un sistema de enseñanza, una noción de progreso, etc., que están modelados según los términos del mundo capitalista. Esa cultura del capitalismo no está muerta: aunque en muchos terrenos haya llegado a situaciones de asfixia, que no pueden progresar más, subsiste imponiéndose a través de dos mecanismos fundamentales, mecanismos a favorecer a su turno la perduración del capitalismo. Uno. la unificación del mundo capitalista a través del desarrollo de los medios de comunicación. Dos, la imposibilidad para los pueblos que han iniciado la construcción de una sociedad no capitalista de generar rápidamente modelos alternativos de cultura, tanto por la devastación de que fueron objeto cuando eran dominados, como por el permanente asedio que sufren por parte del imperialismo y el capitalismo en su conjunto. Ambos mecanismos han dado como resultado un esquema de UNIVERSALIDAD de la cultura capitalista que aparece incluso como el desiderátum de toda otra. Cultura que en todos los planos que la constituyen ha alcanzado un nivel de complejidad y de desarrollo que supone que los modelos alternativos deben ser tan complejos y completos como esa cultura que pretenden liquidar para liberarse, y ello implica no sólo un largo esfuerzo de esos pueblos en el sentido temporal sino también —es una hipótesis— una universalización de la liberación del capitalismo en la mayor parte dé la humanidad.

Ahora bien, si nadie puede negar ese carácter universal que hoy reviste la cultura del capitalismo, tampoco puede decirse que siempre las fuerzas revolucionarias —y mucho menos los sectores sociales progresistas— hayan estado en condiciones de evitar la filtración capitalista en su propio proyecto cultural, haciéndoles optar puntualmente por vías que no eran revolucionarias, sino todo lo contrario en el plano de la cultura. A la dificultad de hecho de la generación de un modelo cultural alternativo se suma la precariedad del proyecto cultural revolucionario.

Lo que preocupa es que en Chile hayamos asistido, con motivo de la asignación del premio Nobel a Pablo Neruda, a una aceptación alborozada, acrítica y pasiva, a una proposición de gratificación nacional por esa asignación. Porque es claro para muchos que tienen responsabilidad de conducción en ciertos sectores de la izquierda chilena, y hay de ello testimonio escrito, que si la cultura del capitalismo tiene un signo bastardo, ridículo, inhumano y opresivo, ese signo está cristalizado en la concepción, en el contenido, en la circulación y en el protocolo de los premios Nobel. La cultura del capitalismo se universaliza, y los premios Nobel son la resultante de una pretensión de unificación del mundo a partir de una cultura que premia en términos de sí misma, según sus propias leyes del juego, los hechos que le parecen (para su legalidad interna, capitalista) dignos de ser ungidos en el podio de sus elegidos. Los premia con el símbolo mismo del capitalismo: el dinero. En una ceremonia que se realiza año a año, momento en que la cultura de la dominación se viste de gala, propone celosas reverencias tradicionales, el rey de Suecia une su adorno capitalista a la mano de la Academia burguesa.

3. MANIFESTACIONES DEL COLONIALISMO CULTURAL

"Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores: los que podría tener un mono al inventar piruetas. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible".

Ché.

La imposición, el dominio de cualquier tipo tiene un doble mecanismo: por un lado la violencia que se ejerce en el hecho mismo de la compulsión; por el otro, la gratificación al dominado que más se parece al dominante. Y es bien conocida en América latina la política que siguió entre nosotros el dominio cultural norteamericano: su política de becas, de ayudas para la investigación, de invitaciones a distinguidos artistas (y no sólo artistas, ya que Frei tiene escasas vinculaciones con la poesía) para que residieran o dictaran cátedras en EE.UU., etc. Naturalmente, sucede que los planes Camelot no se ejercen sin complicidades locales, bien remuneradas. Pero en el plano más difuso de lo que generalmente se acepta como "actividades culturales" el colonialismo y la dominación no se ejercen solo mediante instrumentos claramente discernibles. Hay casos en que las manifestaciones más plenas de un pueblo son tomadas, apropiadas por las clases dominantes a través de vastos y también difusos mecanismos de consagración. Un ejemplo entre otros, es el caso de ciertas gratificaciones que se han dado en EE.UU. a la raza negra, premiándola por sus excelentes atletas. Gratificaciones que se convierten en escándalo de viuda cuando el atleta negro levanta su puño cerrado, como símbolo de un poder que intenta levantar a su raza frente a la explotación y el racismo capitalista (y no BLANCO). Pero el hecho más flagrante de dependencia cultural —y el más doloroso y nocivo— es aquel que se registra cuando los propios colonizados compiten entre si por el premio del colono, por los laureles del opresor. Y el que lo consigue, lo celebra como un triunfo.

No queremos afirmar que esc haya sido el caso de Pablo Neruda. Pero es bien sabido que, al margen de su eficacia como embajador en Francia, dicho puesto forma parte de la embestida final que está recomendada para un candidato al Nobel de Literatura. Que la búsqueda de prestigio externo se da en muchos casos para consolidar una batalla importante que se esté librando en otros terrenos no impide reconocer que detrás del Nobel hay toda una urdimbre d'e ceremonias, de negociaciones y de tácticas que es preciso cumplir A PESAR Y AL MARGEN de los méritos específicos que se tengan. Los pueblos del Tercer Mundo merecen que sus fuerzas revolucionarias aclaren esa urdimbre, pongan a la luz lo que hay detrás de la asignación de un premio Nobel.

Los mecanismos de la dependencia cultural son variados, sutiles y generalmente monstruosos. En el fondo suyo es preciso leer siempre, incansablemente, el rostro de la cultura capitalista, su afán de perduración.

4. LA CULTURA CAPITALISTA Y LA LIQUIDACIÓN FALSA DE LAS CLASES SOCIALES

Un rasgo del proyecto de universalización de la cultura por parte de las clases dominantes es precisamente el hacer aparecer a una cultura, usufructuada y dirigida por una clase, como patrimonio de "todo el pueblo" Y ya que el premiado chileno hacía poesía, podríamos hacer una metáfora y decir que en este plano, la poesía unifica a todas las clases, las diluye, escamotea su existencia. El mundo unido por la poesía. (Valdría lo mismo para otros terrenos: la ciencia económica, la biología, la física). Unido por la poesía, téngase claro, no quiere decir más que unido por una concepción, propia de la cultura del capitalismo, de la poesía. Desde el punto de vista de una poesía concreta, de una serie de textos poéticos, es legítimo plantear que la cultura del capitalismo la REDUCE, le asigna un valor que nada tiene que ver con los propios textos, le determina un USO social. Desde el punto de vista de la cultura capitalista, poco importa el texto poético: lo que importa es asignarle un sitio, determinarle precisamente un uso y un valor sociales. Y es bien claro que un texto poético que hable de la explotación imperialista, del padecimiento de un pueblo explotado, valdrá para esa cultura capitalista como POESÍA más que como denuncia de una situación histórica concreta. Dicho más simplemente: si el capitalismo tuviera que vérselas en Vietnam nada más que con decenas de poesías que hablaran del sufrimiento de los explotados, bien podría adornar sus librerías con ediciones de lujo de esos textos y sus academias con visitas y cuadros y hasta estatuas de sus autores. Por cierto, miles de hombres en guerra contra el imperialismo impiden galanterías académicas, obligan al napalm.

Así entonces, la cultura del capitalismo es una cultura de la desaparición de las clases sociales, es una mistificación permanente y poderosa de la realidad histórica concreta.

En los países dependientes, el carácter universal de la cultura capitalista, la carencia de un elemento a la vez material y teórico de afirmación de una alternativa, introduce también una deformación en el sentido apuntado. Ha sido entonces mal síntoma que el premio recientemente asignado a Pablo Neruda fuera objeto no sólo de expresiones módicamente marxistas, por decir lo menos, que aludían a la repentina materialización de un MILAGRO, sino también de múltiples intentos por mostrar que TODOS los sectores sociales del país se sentían partícipes y orgullosos por el hecho. Dejemos de lado a los explotados de Chile: seguramente tienen una vivencia del poeta que es legítima y viva, aunque remita a una forma social del arte que seguramente su liberación pondrá entre paréntesis, para superarla. Dejemos de lado el afán espurio de la derecha, presurosa en despojar a Neruda de su pasado político, incluso en mostrar cómo algunos de sus personemos fueron "buenos" con el poeta cuando éste atravesaba por momentos difíciles. Pero hemos visto cómo el periódico de un partido obrero recibía en sus páginas las expresiones de destacados opositores de derecha. Y hemos visto también cómo se na presentado al premio, en el mejor de los casos, como un premio para TODO CHILE. Curiosa forma de la batalla ideológica en un riáis que, se supone, asiste a un período donde "la lucha de clases arrecia", para decirlo con palabras del compañero Jorge Insunza.

5. FALSA CONCIENCIA

Por lo demás, el caso de los Nobel presenta un manejo arbitrario que no responde por supuesto a las alternativas cambiantes del carácter de una docena de académicos suecos, sino a un evidente uso político. Si en su fundamento son expresión de la existencia y afán de perpetuación de una cultura, en su uso concreto esos premios dieron cuenta de la manera más explícita que la cultura en Occidente capitalista es una cultura política, y esa política la del explotador y la inhumanidad. No es preciso andar demasiado atrás para ver cómo el premio Nobel, hoy asignado a Neruda, era en 1970 asignado a un escritor soviético que tiene vinculaciones con la oposición interna en su país. Desde el punto de vista de los académicos suecos, en el caso de Solzhenitsin estaban premiando el talento, pero también "la voluntad empecinada del escritor como crítico de la sociedad". Desde el punto de vista de la URSS, el premio era cabalmente una provocación, en la medida que alentaba a un ciudadano de la oposición interna. Desde el punto de vista del capitalismo, de los Estados Unidos, una buena ocasión para mostrar cómo el sistema burgués democrático era mejor instrumento de convivencia que el sistema soviético. Alternativas de la historia, no fue lo mismo cuando el Nobel lo asignaron a Sholojov, escritor soviético que de una u otra manera representaba lo que podríamos llamar, sin segundas intenciones, la cultura oficial de su país. Y ese uso político está claro para las ilusiones tantas veces postergadas del Nobel para Chile. ¿Acaso la Academia sueca no fue extremadamente sensible, y evitó dar dolor de cabeza a Frei premiando a un comunista?

Sin embargo, no han faltado ahora en Chile puntos de vista para dar cuenta como "defecto" de ese carácter verdadero de los Nobel, y que viesen una mejoría de tal defecto en el caso de Pablo Neruda. Entre ellos, la revista de izquierda MAYORÍA: "La elección de Pablo Neruda en 1971 es un síntoma de esta nueva tentativa de reorientación. Independientemente de los méritos literarios de Neruda, no cabe duda que el papel que Chile ocupa hoy día en el contexto internacional tuvo influencia en la elección". ¡Poco más y se nos dice que en el plano del Nobel se está dando una batalla de la lucha de clases a nivel internacional!

La cultura del capitalismo no sólo se propone liquidar el carácter objetivo de la lucha de clases; también pretende y a veces logra generar mecanismos de falsa conciencia de la realidad, ocasionando formulaciones como la citada. En el fondo esa formulación dice: "Antes era mala cosa, pero ahora que es mía, seguramente ha cambiado". Sea cual sea la vivencia que de ella se tenga, es seguro que continúa perteneciendo al contexto cultural de donde surgió: el de la manipulación de los hombres para afirmar su explotación. Resulta entonces problemático que su profunda impregnación de las categorías originarias, su FUNCIONALIDAD respecto de la cultura del capitalismo, desaparezca porque se intente hacer un uso LOCAL determinado, progresista, de ella.

El Nobel asumido como premio para el Chile de la vía socialista, democrática y pluralista es, de alguna manera, metafóricamente, una vía abierta para que entre a Troya el caballo, no de Ulises, pero sí el de la perduración de valores que es preciso cuestionar, criticar y liquidar asumiéndolos en todo caso en una instancia cultural diferencial: proletaria, socialista, comunista, como quiera llamársela.

6. UN PUEBLO SOCIALMENTE CONSCIENTE Y SOLIDARIO, EDUCADO PARA EJERCER Y DEFENDER SU PODER POLÍTICO.

Es claro que todo lo apuntado asume un carácter polémico: ojalá no sea considerado como antichileno, porque en ese plano no existe diálogo revolucionario. Expresamente no se ha tocado el nivel poético mismo, la instancia específica donde se juega la producción literaria de un hombre, de un comunista, de un chileno. A esa instancia todavía corresponde un tipo de caracterización que, globalmente, no puede ser conceptuada como propiamente marxista. La literatura sigue siendo, privilegio al fin de cuentas demasiado oneroso, uno de los sectores de la vida de los hombres donde aún no ha sido posible diseñar una práctica socialmente revolucionaria, una crítica comprensiva y fiel al pensamiento marxista. Permanece entonces como un elemento humano conflictivo, quizá precisamente de aquellos a los que sólo una modificación sustancial y masiva de la vida de los hombres, de sus relaciones en todos los ámbitos, puede permitir que sean asumidos con un carácter plenamente humano, no mitológico, hecho de toda la sociedad y con un consumo no mercantilizado, no sujeto a las leyes del mercado, sea el estrictamente económico, sea el de los prejuicios ideológicos con forma de valores estéticos, emocionales, políticos.

Interesaba considerar, iniciar más bien la consideración, de un tema difícil y riesgoso, pero absolutamente pertinente. El tema de las formas que asume en Chile el combate de clases a nivel ideológico. El tema de las formas que asume en Chile el proceso de liberación cultural. Que es al fin y al cabo el de las formas que asume en Chile el proceso de liberación entero. Por eso la cita del Programa de la Unidad Popular, que ha guiado, como objetivo político, esta reflexión.

En cuanto a los premios Nobel, es evidente que no responden de manera alguna a los verdaderos protagonistas de la historia, y que ningún artificio de propaganda puede hacer creer que los premiados son los pueblos oprimidos. ¿Es exagerado preguntar, acaso, cuántos niños mueren por segundo en el mundo como consecuencia NATURAL del mismo sistema capitalista que hizo posible que el señor Nobel acumulara una fortuna, luego destinada a producir ganancias de las cuales se sacan año a año suculentas porciones para premiar a unos pocos hombres distinguidos? ¿Es exagerado preguntar cuántos de esos muertos podrían escribir poemas, hacer descubrimientos importantes, o solamente vivir?

PABLO ECHEVERRÍA


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02