Frei, el hombre de Washington

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 141
Martes 12 de octubre de 1971

Editorial

LOS grandes revolucionarios siguen combatiendo aun después de muertos. Es el caso del Comandante Ernesto Che Guevara, caído hace cuatro años en Bolivia.

El imperialismo norteamericano, asestó un feroz golpe a la revolución latinoamericana cuando ordenó el asesinato del Che. Pero no logró liquidar lo que él representaba, se deshizo —es cierto— de un implacable enemigo forjado en la fragua de la Revolución Cubana, que no hacía ninguna concesión en la lucha. Pero la sangre del Che, el calor de su ejemplo, se multiplicó en las venas de nuevos, combatientes. Muchas manos se tendieron para recoger el arma caída. La pureza del fuego revolucionario se expandió sin fronteras, llamando a la acción, espoleando nuevas conciencias, despertando el ánimo heroico que el continente guarda en sus entrañas.

El Che fue asesinado pero no vencido. Su valeroso corazón continúa latiendo en la rebeldía de América latina. Su filo revolucionario ni siquiera ha sido me lado por quienes intentaron, en vano, convertirlo en objeto de un tráfico que tornara inocuo su ejemplo. Era otra manera sutil de combatirlo, pero tampoco resultó. Los revolucionarios lo rescataron de esa celada. El Che ha vuelto a combatir. Está presente en la lucha armada y en el accionar antimperialista. Su recia voluntad se hace presente en la movilización de las masas obreras, campesinas y estudiantiles. En todo el continente crepitan nuevos combates de liberación que se iluminan por la presencia del Che.

En la vanguardia del proceso hacia el socialismo, por el que cayó el Comandante Guevara, ha tomado ahora su lugar el pueblo chileno. En estos días en que el imperialismo yanqui amenaza y ejecuta maniobras para cerrar el paso a Chile, el ejemplo del Che Guevara es un aliciente. Es un estímulo para mantenerse firmes y no claudicar, para rechazar las conciliaciones y comprender que, como parte del continente, hemos ganado la responsabilidad de infligir aquí otra derrota que desgaste todavía más al imperialismo.

PF


Semblanzas

FREI, EL HOMBRE DE WASHINGTON

EL 9 de septiembre el matutino "La Prensa", que edita un grupo ligado al político Eduardo Frei, publicó en su página editorial un artículo titulado "La crisis de la empresa", al pie del cual apareció el seudónimo Erasmo. Su contenido incluía la defensa de la conservadora organización empresarial Sociedad de Fomento Fabril y un ataque al gobierno del Presidente Salvador Allende.

En un diario conservador el artículo no llamó la atención, lo que molestó a su redactor. Entre tantos escritos de corte derechista uno más no tenía por qué destacarse y esto último es lo que buscaba el autor, Eduardo Frei Montalva, ex Presidente de la República.

La frase "Frei rompe el silencio" es una demostración de la capacidad publicitaria del líder derechista, a quien se le puede señalar como el político que mejor domina la propaganda. Eduardo Frei es producto de una publicidad construida en un comienzo por sus propias manos y posteriormente por expertos bien gratificados.

El 19 de septiembre las agencias norteamericanas informaron que la revista semi oficial "Foreign Affairs" había publicado un artículo redactado por Frei. Cuatro días después los diarios de Chile y de algunos países occidentales volvieron a mencionar el nombre del líder conservador a raíz del ataque que lanzó contra el Partido Comunista. Frei escribió: "En esta etapa de la historia del país, en que el Partido Comunista impone su ley y aplica una táctica que ha seguido en todos los países que ha sometido a su esclavitud, le interesa desprestigiar el nombre de cualquiera persona que sea un obstáculo a la implantación de su dictadura funesta".

En menos de un mes y con varios ardides publicitarios, Eduardo Frei había conseguido situarse en la vanguardia noticiosa.

Es indispensable conocer la compleja personalidad del político conservador para comprender mejor sus movimientos y a través de ellos descubrir lo que los ultraderechistas criollos y extranjeros preparan para minar y destruir el gobierno de Allende.

En el futuro, cuando se persiga el estudio histórico de esta fase del proceso chileno, se buscarán antecedentes como los que se extenderán en estas páginas para explicarse los hechos. Por el momento, los antecedentes forman parte de lo que los franceses llaman la "petit histoire", en la cual Eduardo Frei aparece como un personaje rico en matices.

Eduardo Frei ha estudiado su rostro y sabe usar las expresiones que puede arrancarle. Recuerdo que durante la gira que realizó por Europa, como Presidente de la República, solía divertirme jugando con una cámara fotográfica.

En algunos acontecimientos me ponía detrás suyo y hacía chasquear el obturador del aparato fotográfico. En el momento en que se oía el ruido, Frei podía estar riéndose, pero de inmediato se aprestaba para la inmortalización y adoptaba el aire serio que muestra en las fotografías y que en algunos instantes transforma en algo místico para rodear con un halo especial su figura. Frei vive preocupado por la fotografía y así se explica la curiosa foto que consiguió el artista Jorge Opazo, en la cual aparece el líder conservador afirmando el mentón con el dedo gordo de la mano derecha.

Cada movimiento de Frei es producto de un estudio. Recuerdo que el ingeniero Eugenio Heiremans me contó que en una oportunidad le anticipó a un grupo de empresarios fabriles que tenían una cita con Frei, en la época en que era Presidente, los movimientos que haría el gobernante. Se pasearía como con descuido hasta el momento en que ellos aparecieran en la puerta del despacho presidencial, a esa altura daría unas zancadas para recibirlos con cordialidad metódica. El se mantendría de pie, para caminar frente a sus invitados, llevando las manos tomadas a la espalda, dándole una forma normal a su figura algo gibada. En el momento en que se le tocara un tema que exigiera una decisión, metería uno de sus dedos en el disco del citófono para llamar a algún Ministro con el objeto de darle una orden perentoria, la cual cambiaría de tono, por supuesto, una vez que hubiesen partido los peticionarios. Todo ocurrió así y uno de los empresarios no pudo evitar la sonrisa.

Cada movimiento de Frei, incluso los que parecen espontáneos, son estudiados. Hasta prepara los chistes, como el que hizo en la noche del 18 de septiembre del año en curso al llegar al más caro restaurante que existe en la actualidad en Viña del Mar y que se especializa en carne asada a la parrilla.

Al entrar al restaurante advirtió en una vitrina trozos de carne de vacuno. Frente a ellos en voz alta dijo sonriendo:

—¡Bah! los de la Unidad Popular dejaron algo de carne.

Podría pensarse que es un hombre seguro de si mismo, pero los que lo conocen bien saben que se deprime con facilidad y que en los períodos de abatimiento aparece un Frei ignorado por la opinión pública.

Recuerdo una tarde, en 1961, cuando los demócrata-cristianos lamentaban la pérdida en la elección de un senador por la zona norte. Merced a una maniobra del Tribunal Calificador de Elecciones se dio por ganador al entonces radical Juan Luis Mauras sobre el democratacristiano Juan de Dios Carmona. Paseándome con Frei por los pasillos del Senado, le oí decir:

—Esta elección no la ganó Mauras, la perdió Juanito. Por algo le decimos Juanito. Casi no desarrolló campaña, como consecuencia de su eterna flojera y abulia. Tenía que pasarle esto. No hay caso con Juanito...

Luego, al analizar el resultado de una elección de dirigentes en el Partido Demócrata Cristiano, comentó:

—Si no me meto en la Junta para ayudar a Patricio Aylwin, se pierde. Tengo que estar en todo. Ese Patricio se salvó por un pelo y gracias a mi intervención. No tienen remedio.

En los períodos de abatimiento, Frei no pierde la ocasión para zaherir a otro político, aunque se trate de hombres que domina, como Carmona o Aylwin.

Le impresionan los personajes de fuerte personalidad y eso explica que en la actualidad quien ejerce la mayor influencia sobre él sea el abogado fascista Carlos Figueroa a quien aprendió a respetar cuando le planteó en su cara una protesta, en la época en que era Presidente de la República.

A raíz de la denuncia que se planteó en los Tribunales de Justicia contra el hombre de negocios Pablo Gumucio, Frei resultó aludido porque el acusado profitó de la protección presidencial.

Frente a esa relación, Frei envió una declaración a los medios de comunicación en la cual expresó: "Esta campaña ha culminado en estos últimos días hasta el punto de presentar en grandes titulares vinculado mi nombre al del señor Pablo Gumucio. Este señor que no es demócrata cristiano, cuya actitud adversa a mi persona y a mi gobierno era por todos conocida y que tenía manifiestas vinculaciones con otros grupos que hoy no pertenecen a la Democracia Cristiana, les sirve hoy de pretexto para una nueva escalada".

Frei preguntó a Carlos Figueroa su opinión sobre esa declaración y el abogado respondió de inmediato que la encontraba lamentable porque en Chile no se perdona que un amigo niegue a otro cuando lo ve en desgracia.

La familia de Pablo Gumucio, herida por la conducta de Frei, entregó a la prensa la foto que él regaló con la siguiente dedicatoria: "Para Lucy y Pablo Gumucio con el profundo afecto de su viejo amigo. Eduardo Frei".

Entre los amigos de Frei, a raíz de ese hecho, empezó a circular la siguiente chanza: "Raúl Troncoso, anda en un triciclo recogiendo las fotografías que Frei autografió cuando era Presidente".

Frei fue padrino de bodas de Pablo Gumucio y este último estuvo ligado a muchos negocios que realizaron políticos vinculados a Frei. La declaración del ex Presidente molestó incluso a varios de sus amigos y el desacierto de su contenido quedó más en evidencia cuando el ex Ministro Enrique Krauss reconoció su amistad con Pablo Gumucio, aun cuando señaló que sus relaciones comerciales se interrumpieron en cuanto asumió su cargo en el gabinete de Frei.

Eduardo Frei comentó molesto en Viña del Mar, al conocer la declaración de su ex Ministro:

—Este Krauss sí que es afortunado: siempre queda bien parado. Y pensar que dejó sus negocios con Gumucio porque yo se lo exigí, para que así pudiera asumir el Ministerio.

Frei no es un esclavo de la amistad, pero de todos modos causó sorpresa cuando eliminó del comando de su campaña presidencial, en 1963, a su viejo amigo Edmundo Pérez Zujovic, para colocar al frente de ella a un economista sin militancia política: Alvaro Marfán.

Más adelante, ya triunfante, Frei no dio ningún cargo oficial a Pérez Zujovic, lo que llamó la atención del equipo, formado por antiguos falangistas.

Un día de verano de 1965, fui hasta la oficina de Edmundo Pérez Zujovic, en un edificio céntrico de Santiago, para conocer el origen de su alejamiento del que había sido su gran amigo.

Pérez Zujovic era un hombre franco y como diría su amigo, el periodista Fernando Murillo, en un artículo de "Ultima Hora", "un hombre de trato directo". En la larga conversación tuve oportunidad de conocer parte de la personalidad de Edmundo Pérez y conseguí antecedentes para comprender mejor la de Eduardo Frei. Pérez me dijo, entre otras cosas:

—Eduardo es un hombre temeroso. No desea que su viejo amigo, empresario, aparezca ligado a su Gabinete. Pero en cambio tiene a otros empresarios en el gobierno. Lo conozco bien y por eso sé cómo lo enfrentaré. Es cierto que impidió que yo, demócrata cristiano, fundador de la Falange, encabezara su campaña como lo había hecho a través de toda su vida política. En su lugar puso a un tecnócrata porque a él lo maravillan los que hablan un lenguaje difícil y porque se trataba de una persona fácil de manejar.

Le pregunté si él veía para el futuro alguna oportunidad de colaboración directa con el gobierno.

—Yo adivino la fecha en que Frei me llamará y sé también cuando tendrá que recurrir a Raúl Sáez, a quien mucho respeta, pero teme, porque tiene una personalidad recia. Por el momento, Eduardo no tiene problemas, pero los va a tener y entonces me llamará. En la actualidad le basta con los consejos que le manda a la distancia el economista Jorge Ahumada, con quien se entiende mejor que con Sáez. A éste lo va a usar cuando la situación económica se le ponga dura.

Edmundo Pérez Zujovic conocía muy bien a Frei. Efectivamente los llamó (a él y a Sáez) cuando se le complicaron las cuestiones políticas y económicas. El malestar económico del personal de las Fuerzas Armadas agrietó la estabilidad del gobierno y Frei pidió a Pérez y a Sáez que entraran al gabinete. En la conversación del verano de 1965, Edmundo Pérez me anticipó la estrategia que usaría para doblarle la mano a Frei.

—El cree que es muy fácil deshacerse de mí. Se equivoca. Voy a financiar la elección de algunos senadores y diputados en marzo (ese año hubo elecciones generales de parlamentarios). He comprado la revista "Topaze" (era un semanario humorístico de corte político) y a través de ella dejaré en ridículo a sus tecnócratas (así fue como bautizó los "cabezas de huevo" a personas como el economista Alvaro Marfán y como "guardia suizo" al Ministro de Hacienda, Sergio Molina). Además haré elegir a personas de mi confianza en la dirección del Partido (también lo consiguió), entonces Frei tendrá que admitir que soy un hombre fuerte.

Edmundo Pérez Zujovic era un personaje muy existencial, de modo que no puedo decir que le vi abatido, pero sí estaba dolido del comportamiento de su viejo amigo, quien, como quedó en claro a lo largo de la conversación, había recibido muchos favores del empresario nortino.

Es cierto que Frei evita el trato constante con personas que le oponen su personalidad. Le temía al senador Alberto Jerez (ahora en la Izquierda Cristiana) y confiesa que tiene aversión por el senador y correligionario Renán Fuentealba.

Recuerdo que un día en que se votaba en el Senado una acusación contra el senador ultraderechista Francisco Bulnes Sanfuentes, el entonces diputado Fuentealba atravesó el pasillo que separa a los edificios de la Cámara de Diputados del Senado para instruir a los senadores Pablo y Frei que debían apoyar los cargos porque de lo contrario el Partido Demócrata Cristiano, que en esos momentos posaba de izquierdista en la campaña presidencial, aparecería junto a la Derecha. Estaba cerca de Fuentealba y Frei cuando él primero insistió ante el segundo en que tenía que votar contra Bulnes. Frei estaba angustiado. Se recuerda que ante otra acusación contra un parlamentario, el senador Frei se ocultó en los baños del Congreso para no participar en la votación definitiva.

Al irse Fuentealba, Frei que advirtió que yo estaba cerca, me dijo:

—Con todos sus defectos prefiero a Jerez, porque es directo, porque me habla claro; en cambio este Fuentealba, tan retorcido, nunca se sabe para qué lado va a saltar. Es un resentido.

Por su origen Frei no pertenece a la burguesía y los que bien lo conocen dicen que tiene, como otro ex Presidente, el radical Gabriel González Videla, una gran admiración por los residuos de "la oligarquía criolla. Otros amigos dicen que Frei en general admira a las personas que tienen éxito en la vida. Esto explicaría la resistencia para votar contra Francisco Bulnes, con el cual quedaron rotas las relaciones por largo tiempo.

Pero la ruptura fue superada en el momento en que el imperialismo norteamericano y la derecha criolla advirtieron que el médico socialista Salvador Allende llegaría a La Moneda, elegido por el pueblo el 4 de septiembre de 1970.

Las relaciones entre Bulnes y Frei se normalizaron y es posible que hoy sean más fuertes que antes de ese momento en que el demócrata-cristiano, por orden de Partido, tuvo que acusar al senador conservador de usar su influencia parlamentaria en negocios privados.

Francisco Bulnes conspiró abiertamente contra Allende y no es un detalle que su sobrino haya sido uno de los victimarios del Comandante en Jefe del Ejército, general Rene Schneider.

Bulnes mantenía relaciones con cuatro de los ministros de mayor confianza del gabinete de Frei que hicieron esfuerzos por impedir que Allende llegara a La Moneda: Carlos Figueroa, Patricio Rojas, Andrés Zaldívar y Sergio Ossa Pretot. En la actualidad, Frei mantiene excelentes relaciones con tres de ellos y ha enfriado las que tenía con Zaldívar, tal vez porque el ex Ministro persiste en su idea de ser la cabeza de un movimiento unificador de la ultraderecha, lo que significa un desplazamiento de Frei.

La maniobra para impedir que Allende llegara a La Moneda se planeó antes de la fecha de la elección presidencial y una fase de ella debió culminar el 4 de septiembre. Pero la fuerza de la izquierda y de los revolucionarios acobardó al grupo que dirigía la conspiración.

Eduardo Frei no se puso oficialmente a la cabeza de la resistencia antiallendista, pero sus amigos de confianza operaron en la conspiración.

Recuerdo que un día sostuvimos" una larga conversación con el entonces presidente del Partido Nacional, hoy regidor, Sergio Onofre Jarpa, quien garantizó que no participaba en la conspiración.

Jarpa estaba informado y sabía que Francisco Bulnes asumía el control del Partido Nacional al día siguiente de la elección presidencial. Bulnes le dijo a Jarpa que no debía renunciar a la presidencia del PN y agregó ante todos los que lo oían que él, con el senador Julio Duran, encabezarían las gestiones para buscar la fórmula política que impediría la ascensión de Allende a La Moneda.

Jarpa recuerda que el 4 de septiembre en la tarde el Ministro del Interior del gobierno de Frei llamó a la casa de Jorge Alessandri, el contendor más directo de Allende, para decirle:

"¡Ganamos!" Jarpa cuenta que de acuerdo con los antecedentes, a esa misma hora el gobierno demócratacristiano, los alessandristas y los allendistas ya conocían el verdadero resultado, el cual fue manipulado en La Moneda hasta después de las dos de la madrugada.

Jarpa llamó a Alessandri y le contó la verdad y el ex gobernante dio por terminada su participación en la lucha y se recogió a su dormitorio.

Días después Duran y Bulnes visitaron a Alessandri para pedirle que firmara un documento que abriría las posibilidades para repetir la elección presidencial, en la cual el triunfador sería Eduardo Frei.

Recuerdo que conversé telefónicamente con Jorge Alessandri un día que llamó para protestar por un comentario que habíamos hecho sobre su conducta en el programa informativo "Nueve Diario" del Canal 9 de Televisión y que en esa oportunidad el ex Mandatario garantizó que "no se prestaba para ninguna maniobra".

Jarpa recuerda que Frei estaba informado de todo lo que se estaba preparando y que el senador Bulnes se hacía acompañar en las reuniones importantes por el Ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar, que aparecía como el respaldo de La Moneda.

Hay situaciones anteriores al 4 de septiembre que aún no tienen explicación clara.

Muchos periodistas disponíamos de informaciones sobre malestar interno en las Fuerzas Armadas y especialmente en el Ejército. Sin embargo, el palacio de La Moneda no se daba por advertido. Cuarenta y ocho horas antes que Roberto Viaux Marambio provocara el pronunciamiento militar que fue recogido en la historia como "El tacnazo", personeros como Enrique Krauss, advirtieron al entonces Ministro del Interior, Patricio Rojas, un médico de la confianza personal de Frei, que había problemas en las Fuerzas Armadas. No hubo reacción gubernativa y el pronunciamiento castrense se produjo. ¿Por qué no evitó Frei ese alzamiento?

Recuerdo que el 6 de septiembre le expresé al entonces Presidente Electo, doctor Salvador Allende, que la conspiración que estaba en marcha desde antes de la elección, seguía en pie y que La Moneda no podía ignorarla. El líder socialista expresó que había conversado con Frei y recordó la antigua amistad entre ambos para desvanecer la posibilidad de una maniobra en contra de su triunfo. Le costaba a Salvador Allende admitir que Eduardo Frei estuviera implicado en un complot.

Ese domingo 6 de septiembre recuerdo que en el sector alto de la ciudad de Santiago se formaron caravanas de vehículos que recorrían las calles haciendo sonar las bocinas. Eran las primeras manifestaciones publicas de la ultraderecha contra el gobierno. A ellas se sumarían las campañas de teléfono a teléfono invitando al sabotaje, los atentados dinamiteros y las maniobras políticas.

Para demostrar al doctor Allende que La Moneda no estaba interesada en imponer el respeto a la ley, llamé por teléfono al Prefecto Jefe de Carabineros de Santiago al que pedí especial protección para la casa del candidato triunfante. No hubo negativa, pero tampoco se envió la vigilancia especial y en tres oportunidades hubo manifestaciones violentas de jóvenes fascistas contra la casa de Allende.

En la misma noche del 6 de septiembre visitamos, junto a Rodolfo Ortega, en la actualidad Vicepresidente de LAN-Chile, la casa del ex oficial Oscar Fenner para escudriñar si estaba en conocimiento de una conspiración. Había sido abogado de Roberto Viaux y estábamos seguros que tendría alguna pista. Con alarma nos dijo que no quería mezclarse en conspiraciones y reconoció que lo habían visitado algunos veteranos golpistas. Protestó contra Viaux, diciendo que lo había engañado. Pero al salir de su casa nosotros teníamos la convicción que el complot estaba en marcha y La Moneda no reaccionaba.

Recuerdo el día en que el doctor Allende apostrofó al entonces Director General del Servicio de Investigaciones. Luis Jaspard, por no haber intervenido en los delitos, varios cometidos por los conspiradores que dinamitaban lugares estratégicos. Jaspard era funcionario de confianza de Patricio Rojas, Ministro del Interior, miembro del grupo llamado dentro del Partido Demócrata Cristiano "La Cosa Nostra", y hombre ligado a los norteamericanos, como que recibía un sueldo en dólares de la Organización de Estados Americanos, la que en la actualidad le hace aparecer como funcionario.

Los antecedentes sirven para conocer mejor la personalidad de Frei y explican su violenta aparición como anticomunista después de haber conservado como Presidente una "posición de admirador de la Unión Soviética". Cada vez que el ala izquierda de la Democracia Cristiana le visitaba, cuando era Presidente, para protestar por su línea derechista, Frei solía apelar a documentos, como cartas del Presidente de la URSS, para señalar que "le extrañaba que sus compañeros de la línea izquierdista le criticaran cosas que eran alabadas por los gobernantes socialistas". Es otra característica de Frei: usar esos elementos como certificados de buena conducta para defender su línea política personal.

Su objetivo es desbancar a cualquier posible contendor dentro del bloque de la ultra-derecha proimperialista. Convencido que no puede permitirse por mucho tiempo la permanencia de un gobierno encabezado por un socialista, echa carbón en la caldera para acelerar la marcha de la conspiración que no se detuvo después de noviembre de 1970.

Por el momento se esfuerza por recuperar un primer plano publicitario. Es un maestro en el uso de la propaganda.

Recuerdo que a poco de estar Frei en La Moneda, recibí la visita de dos amigos militantes de la Democracia Cristiana que me traían una oferta a cambio de la cual yo tenía que integrarme, indirectamente, en el aparato de propaganda del gobierno. Mis amigos me propusieron:

—Tú mantienes tu línea independiente. Pero nosotros periódicamente te hacemos llegar informaciones excelentes para que te conviertas en el periodista más informado de Chile. No pedimos nada. En algunos casos te rogaremos que comentes especialmente algunos hechos.

Les señalé que tenía una posición muy definida dentro del movimiento revolucionario y que, además, era amigo personal del doctor Salvador Allende y que estimaba que fatalmente el gobierno de Frei mostraría su rostro reaccionario.

Fracasadas las conversaciones me preguntaron sobre nombres de posibles colaboradores dentro de los medios de comunicación. Les dije que había varios publicistas que aman mucho el dinero, como Raúl González Alfaro, que si bien no era democratacristiano, podía trabajar para ellos. Les mencioné otros nombres.

Frei aprovechó los consejos porque vi después que González y otros trabajaron para su gobierno y hoy lo hacen en la ultraderecha. Eso demuestra que por encima de la línea política, a Frei le preocupa sólo la propaganda y en la actualidad está ansioso de recuperar esa vanguardia publicitaria y como tiene recursos económicos y publicistas venales sobran, puede descontar que logrará esa fase de su objetivo.

AUGUSTO OLIVARES B.


Informe especial

OSORNO, DONDE MANDAN LOS MOMIOS

DESDE junio pasado, la provincia de Osorno ocupó en la prensa y radio derechistas el mismo destacado lugar que antes correspondió a la de Cautín. En Osorno se multiplicaban las tomas violentas de fundos, se producían encuentros entre latifundistas y campesinos, los militantes marxistas atacaban a radios católicas y, ahora, en septiembre, se descubría un foco de guerrilleros en la zona cordillerana de Chapuco. Con la misma táctica de Cautín, se pretendía explotar y agrandar cualquier incidente para hacer creer que en aquella región de lagos y volcanes ya no había paz ni mucho menos respeto por el "orden". Y, lo mismo que antes se pasaba por alto el gravísimo problema social que afectaba desde siglos a los mapuches de Cautín, ahora se ignoraba que Osorno es una de las zonas donde la miseria, el déficit de vivienda, el analfabetismo y la desnutrición alcanzan los más altos índices de Chile.

En un breve recorrido de la zona, este cronista pudo entrevistar a los pobladores cesantes que protagonizaron los incidentes de Entre Lagos y también a los "guerrilleros" de Chapuco. Nada mejor para presentar sus casos, que echar antes un vistazo a algunos antecedentes muy poco "turísticos" sobre Osorno: con una extensión de 9.240 km2. y una población de 160.000 habitantes, podría ser uno de los grandes centros productores de alimentos para todo el país, especialmente leche y carne, pero no lo es, y su actividad económica languidece, como lo han señalado todos los estudios realizados por organismos técnicos. La situación se ha ido deteriorando, tanto en la capital de la provincia, Osorno, como en los campos. Por ejemplo, un trabajo muy especializado y completo confeccionado para el Ministerio de Vivienda en 1967. [1] caracterizaba así la situación rural:

—"No existe una institucionalización rural. El área rural carece totalmente de una estructura institucional que preste servicios a la población rural. Esto ocasiona un excesivo centralismo de actividades administrativas en la ciudad de Osorno..."

—"Existe una marcada estratificación social entre los grupos humanos de la población rural: el minifundiario, el agricultor medio y el gran propietario rural agrícola..."

—"El sector agropecuario ha llegado a un límite de producción con la tecnología existente ..."

—"Potenciales pesqueros y madereros no utilizados..."

Esto da una idea general. Pero, hay cifras negativas que Osorno comparte con Valdivia (agrupadas en una sola zona para los efectos de la planificación regional y que precisan el cuadro). Por ejemplo: la tasa de mortalidad infantil es de 150 por mil; hay un médico y un dentista por cada 3.500 habitantes; el analfabetismo en los mayores de 15 años llega al 20 por ciento. Además, las escasas y anticuadas industrias existentes funcionan a media máquina: los aserraderos están sub-utilizados en un 25%; los mataderos en un 40; los molinos en un 75; las curtiembres en un 55 y las fábricas de calzado en un 40%.

Todos estos índices están por debajo de los del país, como promedio. En Osorno mismo, por ejemplo, el ingreso per cápita equivale a un 83 por ciento del correspondiente a la renta media nacional y la cesantía es del orden del 9,5 por ciento, muy superior también a la tasa del conjunto del país. La capital, una ciudad partida en dos por el río Rahue, muestra dos realidades diametralmente diferentes: a la derecha del río viven los ricos y a la izquierda los pobres. Los 75 mil osorninos viven en 12.325 casas (en general los datos corresponden al año 1967, pero aún no se han registrado variaciones esenciales). Pero de ellas, 3.450 casas presentan muy malas condiciones y 2.478 se hallan en "estado de hacinamiento". El déficit se estima en unas 5.900 viviendas; o sea, casi la mitad de las que ahora existen. Sólo el 10 por ciento de las casas reciben agua potable y el 20 por ciento cuentan con electricidad. Este problema, en un clima de alto índice de humedad, como el osornino, lleva a que enfermedades como la neumonía y la tuberculosis hagan estragos entre los pobladores de las peores viviendas, a la izquierda del Raime.

Es en este contexto que deben examinarse los dos casos más explotados por la prensa reaccionarla, a partir del mes de junio: el de la toma de Entre Lagos y el de los "guerrilleros" de Chapuco. Ambos son típicos de la explosiva situación social que vive la provincia. En un artículo posterior hablaremos de lo que ocurre en la zona de San Juan de la Costa, un reducto indígena, huilliche, que también ha dado lugar a incidentes mañosamente presentados por los diarios de la derecha.

Entre Lagos es una población de unos 3 mil habitantes, a cincuenta kilómetros de Osorno, en el camino internacional que pasa a Argentina por el balneario de lujo de Puyehue. El 13 de junio pasado, once familias que vivían hacinadas en "casas" insalubres pero por las que debían pagar subidas rentas, se tomaron el "Club de Huasos" de la zona, llamada Entre Lagos porque se halla entre los lagos Rupanco y Puyehue. Los hombres que participaron en la toma (como otros grupos que se tomaron fundos como el Rupanco, que luego entregaron pacíficamente) son campesinos, cesantes la mayor parte del año, salvo en los meses de roturación, siembra y cosecha de los campos. Durante el invierno, acumulaban deudas con el dueño de las casas y en el verano tenían que trabajar para poder escasamente pagarlas. Explicaron a PF que la "toma" no fue caprichosa: el Club de Huasos (serla mucho más preciso llamarlo club de los ricos latifundistas de la zona que se reunían allí para montar y correr vacas; un deporte nada popular, si pensamos que un caballo "corralero" llega fácilmente a costar 100.000 escudos) funcionaba en los terrenos ocupados antes por la vieja estación del ferrocarril que venia de Valdivia y que fue abandonada cuando se levantó la vía, hace doce años. La Junta de Vecinos de Entre Lagos había resuelto destinar aquellas tierras de propiedad fiscal y los edificios de las oficinas y bodega de la estación al funcionamiento de una escuela granja. Pero, los latifundistas movieron sus influencias y consiguieron que terrenos y edificios les fueran cedidos en propiedad, gratuitamente. Hace dos años, levantaron la medialuna. Los cesantes y sus familias, agrupados en el comité de pobladores sin casa, hartos de la falta de trabajo y de vivir en chozas caras, realizaron la toma pacíficamente, desmontaron la medialuna, que para ellos es todo un símbolo de las desigualdades económicas reinantes en la zona, y con la madera construyeron divisiones en el interior del enorme galpón, que originalmente fue la bodega de la estación y que los "huasos" habían convertido en club donde organizaban fiestas y bailes. Dijo el joven campesino Oscar Vivanco, prosecretario del comité de pobladores:

—Todo se hizo pacíficamente. La única violencia fue la que utilizaron los momios, cuando agredieron al presidente de la Junta de Vecinos de Entre Lagos, Iván Sánchez (profesor socialista), cuatro días después de la toma. El joven latifundista Guillermo Sáez Eikoff, de 21 años, conocido integrante de las guardias blancas que abundan por aquí, fue uno de los que participó en la brutal paliza que dieron a Sánchez. Pero, como es hijo del rico Lautaro Sáez, dueño de fundo y socio de una gran barraca de Entre Lagos, no le pasó nada; Luis Gómez Duhalde. un empleado de la barraca, se echó la culpa de todo y ahora anda en libertad bajo fianza".

Los setenta ocupantes de la vieja estación permanecen firmes en su toma, resueltos a no permitir que se reorganice el Club de Huasos, y aunque enfrentan una situación difícil (les faltan alimentos, prácticamente les resulta imposible calefaccionar el enorme galpón precariamente dividido en habitaciones, muchos están enfermos de los ojos, especialmente los cincuenta niños, porque el clima los obliga a estar encerrados la mayor parte del tiempo y la falta de ventilación hace que el humo de las cocinas a leña enrarezca el ambiente), confían en que se cumplirán las promesas recibidas de las autoridades que les han visitado, como el Ministro Secretario General de Gobierno, Jaime Suárez. No piden nada gratis: sólo desean que les financien la instalación de una fábrica de secado de madera o de muebles, que podrían abastecerlos a ellos mismos y a los campesinos de los fundos expropiados de la zona. Trabajando, podrían construir viviendas dignas en los terrenos de la vieja estación, que ya tienen perfectamente medidos y loteados.

LOS "GUERRILLEROS"

El caso de los "guerrilleros" de Chapuco es bastante más complejo que el de Entre Lagos. Los dos fueron ampliamente explotados por el único diario de Osorno, "La Prensa" y coreados en Santiago por su homónimo "La Prensa" y "El Mercurio". La explicación de esta sincronizada campaña es muy simple: "La Prensa" de Osorno pertenece a la cadena de diarios demócratacristianos Sopesur: su director es el militante de la Democracia Radical, Pedro Oporto, y el subdirector, Fernando Salinas, es al mismo tiempo el corresponsal de "El Mercurio" en la zona. En todos estos voceros de la reacción (lo mismo que en la radio SAGO, perteneciente a la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, la principal de las dos emisoras de la provincia) se pintó al grupo de Chapuco con las más feroces tintas. PF habló con ellos en la cárcel osornina. Con la excepción del campesino de 50 años, Juan Salazar, son muy jóvenes, y muestran una disciplina y una madurez sorprendentes; tres de ellos (Ramón Geldres, 29, vendedor viajero; Armando Barrera, 22, campesino, y Moisés Ortiz, 22, obrero) llegaron de Santiago a comienzos de septiembre para reunirse en la casa de Salazar, en el interior del fundo Miraflores, expropiado por la CORA, los dirigentes socialistas (expulsados a raíz del incidente) Manuel, Germán y Félix Maldonado (hermanos, 22, 18 y 20 años) y Juan Rosas (18), todos campesinos de Chapuco, un centro agrícola ubicado a unos 90 kilómetros de Osorno. Los que venían de Santiago estaban desde hacía tiempo en contacto con los campesinos de la región y su alarma crecía ante las informaciones de que los ricos latifundistas de la provincia se armaban poderosamente (la provincia está llena de rumores de aterrizajes de avionetas en los aeródromos privados de los fundos, que traen armas, especialmente desde la frontera, donde contarían con la complicidad de la Gendarmería argentina y se asegura que se celebran periódicamente reuniones en esos mismos fundos, donde políticos y parlamentarios de derecha venidos de Santiago son recibidos y protegidos por guardias blancas integradas por los latifundistas y sus hijos, y que no hacen grandes esfuerzos por esconder metralletas y otras armas) mientras los partidos de izquierda no hacían ni siquiera un trabajo de concientización política para preparar a los campesinos ante un posible enfrentamiento. La idea era organizar una especie de "escuela de cuadros" en la región. Explicó Ramón Geldres:

—Nosotros entendemos muy bien las dificultades y limitaciones que afronta el Gobierno de la Unidad Popular, pero tenemos muy claro también que hay que hacer la revolución en Chile y que para ello tenemos que orientar y formar al campesinado, lo mismo que al obrero. Mientras no se eliminen las instituciones burguesas, existirá el peligro de un enfrentamiento y creemos que obreros y campesinos deben saber cómo defenderse.

Para todos los del grupo, la forma cómo fueron apresados es la mejor prueba de la falta de conciencia de un gran sector del campesinado. Dijeron:

—Nosotros no somos guerrilleros, no hemos andado peleando. Si lo hubiéramos sido, no estaríamos en la cárcel. Cuando nuestros compañeros campesinos, equivocados, vinieron a buscarnos, pudimos haberlos matado. Pero no habíamos ido allí para eso.

Los campesinos que primero denunciaron a Carabineros y luego apresaron a los ocho del grupo de Chapuco en la casa de Juan Salazar, llegaron hasta allí junto a una pareja de carabineros y al latifundista Luis Eduardo Wieler. Los detenidos denuncian que, luego que se entregaron, los carabineros y algunos campesinos los golpearon brutalmente, primero en el mismo fundo "Miraflores" y luego en la cárcel de Puerto Octay, donde los llevaron en un camión del latifundista Wieler. En cuanto a las armas, confesaron ante el juez, en Osorno, que las habían hallado en las casas del fundo "Rincón La Vaquilla", de Alfredo Burgos, quien confirmó esta versión. En el sumario, les atribuyeron otros robos de frazadas, cuchillos y alimentos:

—Nos cargaron todos los robos que se habían cometido en esos fundos desde hace tiempo —afirmó Manuel Maldonado. Nosotros, para evitar problemas e impedir que los momios siguieran atacando al gobierno de la UP, lo admitimos todo.

La semana pasada, el gobierno se querelló contra el grupo, dando al incidente el cariz político que tiene, según los propios detenidos. El sirve, lo mismo que los desalojos de fundos tomados en la zona, realizados por latifundistas armados y que no han culminado en muertes por la decisión de los campesinos de no caer en provocaciones, lo mismo que las campañas del diario "La Prensa", para advertir cuan frágil es la cuota de poder que el Gobierno Popular tiene en esta provincia. Como lo señalaba a PF un dirigente de la. UP de la zona, "aquí siguen mandando los momios".

JOSÉ CAYUELA


Bitácora

CHILENOS QUE PIENSAN EN INGLÉS

“El nuevo gobierno de la Unidad Popular de Chile es un gobierno netamente nacional que llegó al poder por las condiciones del país que no se repiten en ningún otro país latinoamericano. Se enfrenta con problemas complejos... con medidas que podrían caracterizarse como convencionales, pero que se aplican con un pragmatismo funcionalmente conectado (!) con una definición netamente chilena a aquellos problemas".

“...el Presidente Allende siempre fue una persona destacada entre quienes creen que la transición hacia el socialismo puede efectuarse dentro del marco de la ley. Hay grupos de extrema izquierda en especial el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) el cual siempre consideró con escepticismo la posibilidad de que tal transición ocurra sin una revolución violenta. Siendo pocos numéricamente, tienen apoyo entre los estudiantes universitarios y grupos de campesinos y pobladores. Indudablemente tienen una gran capacidad para molestar (nuisance valué) (?) y sus estridentes declaraciones revolucionarias han llevado a muchos a pensar erróneamente que Chile se verá luego envuelto en un proceso de sublevación apocalíptico. Sin embargo, sus posiciones violentas no son suficientes como para esconder su confusión (embarrassment) política, fruto de su compromiso con la acción revolucionaría y la obligación, impuesta por hechos que no habían anticipado, de aceptar un gobierno popular cuya victoria democrática simboliza su debacle ideológica. De tal suerte que se hallan desde ya en la posición poco envidiable para un movimiento de izquierda de depender del fracaso del gobierno de la Unidad Popular para sobrevivir ya que están conscientes del hecho (?) que el eventual éxito de este gobierno significará la desaparición paulatina de su razón de ser (del MIR)".

Los párrafos precedentes son extractos de un "análisis" con el título "El experimento chileno" del cuestionado director del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Claudio Véliz, en el número de abril de 1971 de la revista norteamericana Foreign Affairs. Es la misma donde acaba de escribir el expresidente Frei un tedioso artículo sobre América latina.

Lo grueso del artículo presenta el mismo nivel de generalidad tan característico de su autor. Véliz, quien ayer se alineaba tras la candidatura presidencial de Tomic, hoy se autoproclama embajador intelectual de la Unidad Popular en los Estados Unidos, con una interpretación "más papista que la del Papa" de la llamada "vía chilena".

Esta interpretación suya se alinea, si bien en un nivel de sofisticación y originalidad muy inferior, con la posición del editorialista de Panorama Económico, previamente rebatida en estas columnas (ver PF Nº 140). Así concluye el citado editorial: .. ."Dicho en términos aún más claros: o la transición al socialismo es relativamente pacífica o no hay transición".

Si no fuera así se hace difícil entender, aun del punto de vista intelectual, el ataque de Véliz a la Izquierda Revolucionaria. Para poder afirmar que la victoria electoral de la izquierda tradicional "simboliza la debacle ideológica" (de la izquierda revolucionaria) el autor debe partir del supuesto falso que esta victoria constituye la parte decisiva de la conquista del poder para iniciar la construcción socialista y que desde ya la izquierda revolucionaria, dentro y fuera de la Unidad Popular, no tiene ningún papel que jugar en la movilización de los trabajadores y la afirmación de su hegemonía en la lucha por el socialismo en Chile.

Tal vez sea útil en este contexto recordar cuál es el foro que utiliza nuestro "embajador" para divulgar su mensaje.

Foreign Affairs, la "revista de los cancilleres" (en el mismo número escriben Michel Debré, Harrison Salisbury, Hans Morgenthau, Seymor Lipset, etc.) está siendo publicada cuatro veces al año por el Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, el cual está estrechamente relacionado con el Departamento de Estado yanqui (ver PF Nº 140, Editorial)

Las discusiones y grupos de estudios de este Consejo tienen muchas veces una influencia decisiva en el desarrollo de la política imperialista norteamericana. Participan hombres de negocios, altos funcionarios civiles y militares así como destacados científicos, comprometidos con el sistema. En estas reuniones se discuten, de manera informal y a puertas cerradas las grandes alternativas estratégicas y tácticas de esta política mundial.

Entre los 1.450 miembros del Consejo figuran, además de los citados redactores de la revista, los embajadores yanquis en Saigón, Cabot Lodge, Maxwell Taylor, E. Bunker, los jefes de la CIA, Allen Dulles, John J. Mc Clay y J. A. Mc Cone, y los generales W. Westmoreland, H. Johnson, L. Lemnitzer, etc.

El Consejo es financiado por contribuciones directas de las grandes empresas monopolistas y "sus" fundaciones.

No es extraño, pues, que en una revista así escriban Véliz y Frei.

C. CASTRO


Periodismo

DEVOLVER EL HABLA AL PUEBLO

EN el campo de las comunicaciones de masas, las fuerzas revolucionarias están enfrentadas a un desafío insoslayable: cómo replantear su estrategia desde aquellos medios de que se dispone a fin de ir consolidando un poder de ataque permanente en contra del viejo sistema demoburgués que ansia paralizar y desvanecer el proceso revolucionario chileno. Naturalmente, una de las formas de precipitar la ruptura del empate será la consolidación del área de propiedad social de los medios de comunicación y cultura. Pero ahí río termina el problema: allí recién comienza. Viene entonces algo mucho más conflictivo y complejo, que es cómo devolver el habla al pueblo. Este planteamiento no puede posponerse ad infinitum, para aquel día feliz en que se haya puesto la última piedra de la edificación de la sociedad socialista. Hay que comenzar a preocuparse desde ya de esta cuestión. Y lo inmediato es ver cómo podemos revitalizar nuestra estrategia dentro de aquellos medios de comunicación con los cuales contamos actualmente.

Conversaba hace días con algunos compañeros publicistas de "Vanguardia" y ellos advertían con razón que hemos entrado a una etapa del desarrollo sui géneris de la revolución chilena en la cual es preciso acelerar la lucha ideológica y la preparación consciente de la mayoría del pueblo para encajonar y aislar a la burguesía y pasar adelante. "Ciertamente —me dijo José Olivares—, no podremos ganar esta esencial batalla con ciertos programas como "Los Titanes del Ring"; pero lo inconcebible es que éste se transmita a lo largo de todo Chile y a través del Canal 7 de Televisión que se supone deberla estar en la primera línea de combate contribuyendo a ganar, tramo a tramo, la guerra ideológica con el enemigo. Igual cosa sucede con otros medios de comunicación de masas en los cuales se refleja deslavadamente lo que ha ocurrido en nuestro país después del 4 de noviembre del año pasado. En ellos campea la crónica roja explotada sensacionalmente y los rutinarios asaltos a los taxistas que de un modo incomprensible ocupan el titular más destacado de la primera plana de algunos de nuestros diarios en los días domingos, y si seguimos dando ejemplos, por desgracia no terminaríamos ..."

Ocurre que continuamos (no sé si por inercia mental; no quisiera pensar en algo peor) desarrollando un periodismo enfermo y amaestrado que responde todavía a los estímulos de las leyes de la oferta y la demanda: la noticia, la información como una mercancía transable. Cuesta desprenderse de la vieja piel, es cierto: sobre todo en este tiempo en que el periodismo —me refiero al que está comprometido con las fuerzas de la transformación— es ejecutado por hombres de transición. Y nadie podría desmentir que estos tiempos transitorios son sin duda los más complejos, contradictorios y difíciles de cualquier proceso social que se programe destruir una sociedad cimentada en los ideales capitalistas. Vivimos, nacimos dentro de un campo de relaciones hegemonizado por aquellas fuerzas sociales que detentaban y detentan buena parte del poderío económico y político; esas fuerzas de la lumpenburguesía criolla (empleando una expresión de André Gunder Frank) edificaron una estructura piramidal y seudo-democrática para regir la vida del país. Nació así un lenguaje oficial "respetuoso" de la autoridad omnipotente e "infalible"; pero, este len guaje asfixiante y coercitivo vio nacer también su antípoda desde el interior de la lucha social.

Ahora, con la victoria popular, este nuevo lenguaje emergente experimenta un cambio de situación que le favorece. Tiene abiertas las puertas para un ascenso ilimitado y ha de contar con el apoyo de las transformaciones que se vayan consolidando en el terreno de la estructura material (entiéndase área de propiedad social, nacionalizaciones, reforma agraria, bancaria, urbana, etc).

¿Qué hacer entonces con los medios de que disponemos, en esta primera etapa? Reivindicar el papel del trabajo, realzar la dignidad del hombre solidario con los demás hombres, elevar a categoría delictual la explotación del hombre por otros hombres que antes actuaban con total impunidad. Evitando los peligros del populismo, se trata hoy de que las clases trabajadoras abandonen para siempre su papel de consumidoras de información y cultura, pasando a convertirse en intérpretes de su propia gesta de construcción del socialismo. Dentro de la línea de Lenin, urge devolver el habla al pueblo vinculando las noticias —como sostiene Armand Mattelart— "con las iniciativas populares que van generándose en el proceso, jornadas de trabajo voluntario efectuadas por obreros, gestión popular de una industria o de una nueva unidad agrícola, acercamientos concretos entre los distintos actores sociales del proceso de cambio..."

HERNÁN LAVIN CERDA


Entrevista

LITERATURA Y LUCHA POLÍTICA EN URUGUAY

MARIO Benedetti llegó a la disparada a Santiago. Estuvo el tiempo suficiente para firmar contratos editoriales y retornó a Montevideo, donde lo esperaba su puesto en la singular pelea que sería configurado en ese trozo de América, revolucionado por el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros y que vio aparecer la coalición electoral del Frente Amplio. En el FA se encuentra el Movimiento "26 de Marzo", del cual Benedetti es uno de los nueve miembros de su mesa ejecutiva. El Movimiento se distingue por su "simpatía y comprensión hacia la lucha del MLN-T", como dirá Benedetti en entrevista exclusiva con PF.

Poeta, novelista, cuentista, ensayista, periodista, uno de los responsables de la revista "Casa de las Américas" y cortador de caña en Cuba, Benedetti es autor del texto de numerosas canciones de vanguardia, que vuelan con llamativa aceptación por el explosivo aire de Montevideo y Buenos Aires.

PF: Recientemente apareció tu libro "Cumpleaños de Juan Ángel" en Montevideo y sabemos que se agotó en quince días. Lo leímos y francamente nos parece un poema épico moderno, una novela CANTADA sobre la revolución uruguaya. ¿Qué móviles te llevaron a escribirlo?

MB: Ese libro tiene una relación con mis libros anteriores y es el interés por las cosas de mi país. Hasta ahora sólo he escrito sobre personajes uruguayos, más bien montevideanos. Cuando mis narraciones transcurren fuera de Uruguay, siempre se trata de uruguayos que están fuera de su patria. Este libro lo tenía proyectado como prosa. Incluso, llegué a escribir unas cincuenta carillas de prosa. Pero en esos intentos había algo que no funcionaba. Me puse a pensar por qué ocurría eso. Entonces me pareció reconocer que en la espina dorsal de esa novela que tenía in mente había una idea poética. Decidí escribirla directamente en verso y allí comenzó a funcionar, aunque me costó mucho. Fue un desafío, por un lado debía cumplir leyes narrativas, y por el otro, con leyes poéticas ... sobre todo en materia de lenguaje.

PF: ¿Qué canta y cuenta a la vez este libro?

MB: Yo creo que la transformación rápida que está aconteciendo en mi país. Una transformación a nivel popular, y también una transformación a nivel de la nación misma. Yo, que he sido un notorio pesimista en libros anteriores con respecto al futuro de mi país, estos últimos años me han convertido al optimismo, y este es mi primer libro de converso. Creo que todavía, evidentemente, estamos dependiendo de muchas cosas, entre ellas el azar, y nuestro destino no se juega sólo dentro de los límites de Uruguay, eso es bien cierto. Pertenecemos a América latina, ahora más que nunca. Pero veo ahora en mi país unas posibilidades de transformación verdaderamente revolucionarias que antes parecían remotas, casi inalcanzables. Eso es lo que trata un poco el libro. El hecho que la acción transcurra en una sola jornada (el cumpleaños de Juan Ángel) es también un modo tal vez inconsciente de decir que ha pasado muy rápido, que ha sido un acontecer urgente lo que ha llevado a esta transformación. También hay una metáfora, esta sí deliberada en el libro, y es el cambio de nombre del personaje, que se empieza llamando Osvaldo Puente y sólo cuando milita en una actividad revolucionaria le es asignado como nombre de guerra el de Juan Ángel. Lo cual es un modo de decir que también Uruguay ha cambiado de nombre y que también se siente más cómodo con su nuevo nombre..

PF: Aunque muchos no pueden ser nombrados ahora...

MB: Sí, evidentemente, es uno de los tantos modos que tiene el gobierno de seguir la técnica del avestruz...

PF: ¿Cómo fue recibido por la crítica de Uruguay el libro?

MB: Bueno, críticas hay todavía muy pocas. En verdad esto es comprensible porque es todo un compromiso escribir sobre un libro que está dedicado a Raúl Sendic y trata de la guerrilla urbana. Entonces es muy difícil para los críticos escribir sobre este libro, tanto para pronunciarse a favor como para pronunciarse en contra...

PF: ¿Una temática política en arte, debe apelar fatalmente al consignismo o, por el contrario, elevar la ambición estética, incluso por auténtico respeto al tema?

MB: El esfuerzo primordial de este libro era cumplir esa doble condición. Es evidente que tiene una intención política, pero puse toda la capacidad posible y mi experiencia anterior para elevar el nivel artístico. No creo haber hecho, deliberadamente al menos, concesiones en este sentido. Esa preocupación de decir lo político sin bajar el nivel estético, es una preocupación de muchos escritores uruguayos en este momento, particularmente en la poesía, que es curiosamente el género en el que se ha empezado a reflejar más fiel y creativamente el momento actual del Uruguay. Todavía los narradores no han encontrado tal vez los caminos mejores para ello. Digo esto porque sé que tienen la misma preocupación. También en el teatro han surgido obras con la misma preocupación. El género que ha resumido un alto nivel es el de la canción política con cultores como Daniel Viglietti, Numa Moraes y otros. En estos momentos estoy componiendo varias, muy entusiasmado; es un trabajo muy interesante. Hay muchos escritores uruguayos que están trabajando ahora en la canción, como Idea Vilariño, Washington Benavidez, Sarandy Cabrera, Juan Carlos Somma, Circe Maia, y creo que esta contribución de los poetas es un elemento importante, y para un poeta que realmente le importe la comunicación, esta veta es muy importante por su repercusión amplia ...

PF: Tú eres miembro de la mesa ejecutiva del Movimiento "26 de Marzo". ¿En qué circunstancias ha nacido esta fuerza política que integra el Frente Amplio y cuál es su significación en el espectro político actual?

MB: El Movimiento "26 de Marzo" fue creado en abril de este año. Su nombre tiene una doble significación para los uruguayos. Una es la fecha en que se izó en Montevideo la bandera de Artigas, durante la primera guerra de independencia. Y la otra es que en esa fecha, este año. se hizo el primer y multitudinario acto de masas del Frente Amplio en Montevideo, que fue el acto político mayor que haya tenido lugar en Uruguay. Nosotros tomamos esa denominación por dos motivos: el rescate de la figura de Artigas, que es un poco el numen de toda intención liberadora, y ese dato inmediato del presente que fue aquel acto político y su significado. El Movimiento "26 de Marzo" tuvo su origen en los militantes independientes del Frente Amplio que por una razón u otra no encontraban expresión en los grupos ya constituidos del Frente, por discrepancias mayores o menores, pero que tenían conciencia que el Frente Amplio era, una realidad innegable y un capítulo muy positivo en el proceso de transformación revolucionaria de mi país. Esos militantes independientes de algún modo eran subutilizados por el Frente Amplio, por el hecho de no militar en ninguno de los partidos políticos. En gran parte de esos independientes se daba una afinidad de apoyar a los candidatos comunes del Frente, no a los candidatos sectoriales, y una preocupación muy honda por efectuar un trabajo en y desde las bases. El nuevo movimiento trata de enraizar en la tradición artiguista, poniendo el acento en la figura de Artigas que de algún modo es el gran derrotado del pasado y el gran victorioso del presente, porque su visión del proceso uruguayo en el siglo pasado y su visión de las necesidades históricas de América latina, suenan a veces más actuales que muchos políticos de hoy. La visión del "26 de Marzo" es nacionalista en el buen sentido de la palabra, es decir, totalmente integrado al destino de América latina, por supuesto antimperialista, antioligárquica, pero sobre todo, lo que de algún modo acentúa los rasgos diferenciales del Movimiento "26 de Marzo" es ese acento que ponemos en las bases. Entendemos que los dirigentes deben ser auténticos portavoces de las bases y esas bases deben constante y creativamente estar presionando al dirigente, en el mejor sentido de esa presión. Por supuesto no limitamos ese trabajo a las bases del "26 de Marzo", sino que tratamos de inculcar esa preocupación a todas las bases del Frente Amplio, y creo que en algún sentido nuestro trabajo ya se está viendo.

PF: ¿Cuál es la definición del Movimiento "26 de Marzo" en la concreta situación política uruguaya en que por un lado existe la coalición electoral del Frente Amplio —de signo antimperialista y antioligárquico— y por el otro el incesante combate revolucionario del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros?

MB: El Movimiento "26 de Marzo", por supuesto, ha elegido la vía legal, por algo está en el Frente Amplio. Es un movimiento de masas. Y en este sentido es evidente que tiene dos diferencias importantes con el MLN-Tupamaros. Pero yo diría que dentro del Frente Amplio, es el sector que mira con más simpatía y más comprensión al MLN-T. Más aún, te diría que los militantes del "26 de Marzo" tienen perfectamente claro que uno de los factores más importantes en esta transformación, estos sucesivos pasos hacia un nuevo Uruguay que hoy se están dando, es evidentemente la acción ejercida por los Tupamaros. Su labor de desmitificación, incluso por la circunstancia de que esa labor está rodeada siempre de riesgos y de cierto sobrio estilo de heroicidad, eso también ha tenido el valor que podría llamarse de fijadores para la opinión pública, de ciertas revelaciones políticas, digamos, que han sido muy importantes en la adquisición de una mayor conciencia y un trabajo de profundización en las masas. Por supuesto la guerrilla urbana no es el único elemento que ha tenido incidencia en esta nueva realidad. Están las luchas estudiantiles de tantos años, luchas que han dado varios mártires a la causa revolucionaria. Está también la labor de las masas obreras, en general agrupadas en torno a los partidos marxistas. Masas obreras que en los últimos años han experimentado un cambio muy positivo, desde los reclamos estrictamente económicos a las reivindicaciones sociales y políticas, ligando ambas cosas. Hoy promueven urgentes reclamos por el cambio de estructuras, la lucha contra el fascismo, la represión, por la amnistía de los presos políticos, la libertad de prensa...

PF: ¿Qué sectores componen el Frente Amplio?

MB: Hay sectores marxistas, sectores cristianos, los que vienen de los partidos tradicionales de la burguesía —Blanco y Colorado—. En estos últimos casos es gente que en determinado momento no aguantó más el estilo de hipocresía con que se ocultaba en esos partidos la estafa que se hacía al pueblo. También hay una importante masa de ciudadanos independientes, muchos de los cuales por primera vez ejercen una activa militancia política. La gran prensa de la burguesía ha llamado despectivamente al Frente Amplio una "colcha de retazos", para ocultar su fuerza. Esta burla terminó prácticamente cuando se le hizo un reportaje en televisión al senador Enrique Rodríguez, del Partido Comunista, que es un hombre muy ducho en estas lides, quien dijo que comprendía que a la burguesía le pareciera muy mal esa "colcha de retazos", pero que él, que venía de un origen muy humilde, tenía muy buen y muy cálido recuerdo de la colcha de retazos que usaba en su niñez y su adolescencia. Esta metáfora de Enrique Rodríguez tiene bastante asidero en la realidad, porque de algún modo esa colcha de retazos tiene un sentido de abrigo popular para las mejores intenciones del pueblo. Todos los sectores del Frente están de acuerdo sobre lo más urgente e inmediato y los desacuerdos no tienen por qué molestar a los acuerdos. Podremos discrepar sobre el cielo, pero sabemos lo que queremos en la tierra. Este cogollo de unión, de elementos unitarios, está formado por lo mejor de todos los sectores, que es la preocupación por el destino del país, por la tremenda crisis económica que vivimos, la firme oposición al dominio y la penetración imperialista y una legítima y honesta preocupación por la justicia social. Es todavía muy azaroso hablar del futuro del Frente Amplio como lo es hablar del destino del país. En realidad es muy difícil prever más de tres o cuatro jugadas, porque el enemigo también juega, pero es evidente que ahora quedó de un lado la oligarquía y del otro la perspectiva revolucionaria, con sus diversas formas y diversos métodos, que en el fondo, en estos momentos del Uruguay, son complementarios.

PF: ¿Cómo definirías la actual coyuntura política del Uruguay, a escasos dos meses del 28 de noviembre, fecha fijada para las elecciones? ¿En qué situación está colocado el gobierno de Pacheco Areco, y cuáles son las perspectivas de las fuerzas revolucionarias y populares que combaten a este gobierno desde el Frente Amplio y desde el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros?

MB: Yo creo que va a haber elecciones. Por distintas razones parecería que ya es muy tarde para el gobierno concretar un golpe antes del 28 de noviembre. No es que esté absolutamente descartado, pero en cierto sentido parecería que perdió el momento de hacerlo. Ahora, eso sí, las elecciones se van a dar en un clima enrarecido, con diarios clausurados, con presos políticos, notoriamente disminuidos en los últimos tiempos aunque no precisamente por ningún decreto de amnistía, confinados en cuarteles, destituidos, leyes mordazas, confiscaciones de libros y con una propaganda masivamente dirigida a calumniar al Frente Amplio y las acciones revolucionarias del MLN-Tupamaros, a desvirtuarlas, a agraviar a los distintos políticos de izquierda, a amenazar constantemente ya sea a nivel nacional, ya sea apelando a eventuales intervenciones del ejército brasileño o de la flota norteamericana. Todo eso, por supuesto, significa elecciones en clima anormal y prácticamente sin garantías. No está descartado que ante un eventual triunfo del Frente Amplio, el gobierno quiera estafar el pronunciamiento popular ...

PF: En ese caso, en que se quisiera desconocer un triunfo popular, ¿qué podría ocurrir?

MB: Bueno, en este sentido el candidato presidencial del Frente Amplio, el general Líber Seregni, lo ha dicho con todas las letras y es que el Frente no está dispuesto a que le trampeen su destino. Esa es una expresión que creo es compartida por todos los sectores del Frente Amplio, y que por supuesto me parece que no tiene límites. Además lo han dicho el propio general Seregni y varios dirigentes del Frente: es obvio, es clarísimo que esta es la última oportunidad que tiene la oligarquía de asistir a una transformación pacífica del país. Por otra parte es evidente que las últimas amenazas de Pacheco Areco son, después de todo, un síntoma de debilidad. Cuanto más agresivo parece y aparece en la televisión, más a la vista queda el ridículo que ha hecho su gobierno en los últimos tiempos. Ese gran acantilado de su prepotencia y su tozudez, está para el público evidentemente perforado por una cantidad de túneles y cloacas que lo dejan en ridículo nacional e internacional. Después de todo también debemos reconocer que la extraña personalidad de Pacheco, que es un uruguayo fuera de serie, porque ni siquiera nos reconocemos en sus defectos y mucho menos en sus virtudes, que son prácticamente invisibles, ha sido de algún modo un hombre providencial para nosotros. Creo que su tozudez ha servido de extraordinaria palanca para acelerar el proceso político en el Uruguay. Creo que hemos hecho tres años en uno, por lo menos. Y creo que en el futuro le tendremos que agradecer este sombrío capítulo que ha protagonizado. Los viejos lugares comunes como "tacita de plata", "como el Uruguay no hay", y "la Suiza de América", se han caído como todas las máscaras que el país venía precariamente sosteniendo en los últimos años. La situación actual no está para etiquetas falsas, la triste realidad quedó demasiado en evidencia y lo único cierto es que este nuevo Uruguay, en todo sentido, aun en el cultural, ha dejado de mirar hacia Europa, de dar las espaldas a América y se ha reconocido en un destino latinoamericano. Eso le ha servido para profundizar en su propia historia y rescatar de ese legado lo más inspirador de este presente. No sólo Artigas. Los Tupamaros tienen un lema: "Habrá patria para todos o no habrá patria para nadie", que es de Aparicio Saravia, que fue un caudillo blanco de fines de siglo, y muchas frases y actitudes nacionalistas y positivas hoy están siendo revalorizados por la izquierda. De algún modo esa violenta represión que ejerce el régimen sobre la izquierda, es también un factor de unidad, garantía de existencia y supervivencia del Frente. Y lo unitario es el cumplimiento de una lealtad elemental para todos los sectores que en este momento tienen una perspectiva que, con matices, es revolucionaria. Esta lección de la realidad, esta lección porfiada de los hechos, ha contribuido grandemente a aminorar actitudes sectarias de muchos militantes e incluso dirigentes políticos. Uno de los resultados más positivos de este momento político de Uruguay es el aprendizaje de la convivencia entre los distintos sectores de la izquierda y es la posibilidad de diálogo para gente que antes ni siquiera se había visto las caras. Creo que una eventual unidad se tiene que basar en hechos concretos, y estos hechos se están dando a diario. Los distintos sectores aprenden una nueva lección y se ha ido profundizando esa unidad y convirtiéndola, de un mero proyecto, en algo que se acerca bastante a una realidad tangible.

JULIO HUASI


Cultura

EL TEATRO EN LA NUEVA SOCIEDAD

NUESTROS trabajadores teatrales se preguntan con verdadera angustia "¿qué hacer?" en el momento actual. Al discutirse los repertorios del año, al programar la labor futura, al enfrentar los concursos de dramaturgia, etc., el problema muestra su complejidad. Existe un deseo teórico de hacerlo, incluso una intención definida, pero el camino práctico parece escapar de esas intenciones.

Los treinta años del teatro universitario que ahora se conmemoran, corresponden a una posición avanzada de la burguesía media y pequeña, que en la expresión política del Frente Popular tomó el poder en 1938, con el respaldo del proletariado. Pero siguió siendo una expresión de la burguesía, hecha para la burguesía, con formación burguesa. No puede negarse el acercamiento sincero de los trabajadores hacia los sectores populares, con las limitaciones materiales e ideológicas, colocadas por el propio ambiente. Por otra parte, una característica de su quehacer artístico, fue el predominio de un arte extranjerizante, con algunos intentos de desarrollo de la creación dramática nacional. Ahora bien, esos mismos trabajadores, ahora dotados de una técnica avanzada, dominando su oficio, sentimentalmente progresistas, aunque ideológicamente débiles, quieren transformar su propia labor, pero no saben cómo nacerlo. Intentan el camino de los talleres con diferente resultado ("U" Católica —predominio de la forma para contenidos de tono menor. Allí, la dependencia del pensamiento burgués se mantiene de manera acentuada. "U." de Concepción —formas y esquemas priman sobre contenidos de mayor compromiso con la realidad presente. En ambos casos nos referimos a realizaciones de 1970). Valga para ellos de todas maneras este afán de búsqueda. Por otra parte, se confunde la agilidad de un espectáculo, con texto cómico y satírico de pleno gusto para la burguesía ("El De genéresis"), con una creación de denuncia o de compromiso con los grandes sectores del país. Por otra parte, el momento histórico posee una dinámica y un ritmo propio. Pero al no tener clara conciencia de ello, se programa una obra, inobjetable por su calidad ("El Jardín de los Cerezos" de Antón Chéjov-DETUCH), pero cuya identificación con éste o nuestra realidad es periférico, o en último caso, de interés para las minorías cultas y avanzadas de la burguesía. Se vive a un ritmo ágil, se quiere construir, producir, activar; por el contrario, el teatro nos habla de un mundo estático, lento, casi nostálgico para algunos, correspondiente exactamente a una etapa precedente en el desarrollo histórico.

Existe, además, la urgencia por una nueva dramaturgia; ver reflejados los grandes problemas o las grandes inquietudes de los sectores masivos; revisar su historia y recrearla; bucear en el mundo mágico del folclor, de las tradiciones, de los mitos; recrear el mundo ignorado de los habitantes de los sectores más lejanos. La vida del hombre anónimo que escribe la historia minuto a minuto, sin esperar nada, pero echando las reales bases de un mundo nuevo. Es la etapa difícil para nuestros creadores. Las rémoras, el peso de treinta años de labor valiosa, que hoy debe renovarse, por cuanto la decadencia corre contra el tiempo, constituyen un fardo muy pesado. Sin embargo, está el esfuerzo, la intención por cambiar. Los balbuceos de labor en los sectores populares (envío de instructores, de profesores, temporadas en teatros carpas con obras de interés masivo, el apoyo al teatro aficionado) necesita una multiplicación de altísima porcentualidad para ponerse a la altura de los acontecimientos. En ello, debe jugar un papel decisivo la política cultural del gobierno, construyendo o habilitando lugares, expandiendo la labor de los instructores, estimulando la creación popular. Dirigiendo su política editorial a difundir los nuevos valores de la dramaturgia en los diversos niveles, partiendo desde el niño hasta el adulto, desde los problemas de la pequeña región campesina, minera o pesquera, hasta el tema de la gran ciudad.

Para los trabajadores del teatro como para los de todo el campo artístico, hoy se hace imprescindible el enfrentamiento con la realidad. Pero ésta no basta con ser analizada en el escritorio, en la cátedra o en la sala de ensayos. Tiene que ser mirada, viviseccionada, vivida, en el terreno, única forma de conocimiento y de enriquecimiento. Hay que ir a la realidad para conocerla y luego recrearla, someterla al enjuiciamiento de quienes viven esa realidad. Para finalmente volver a recrearla con mayor fuerza y calidad artística.

Para el artista acostumbrado al camarín cómodo, a la vida vegetativa del centro urbano, es bastante difícil reencontrarse con esa realidad. Pero está la generación de reserva, la nueva generación para experimentar la vitalidad renovadora. Y esos creadores maduros, cuyo oficio y experiencia no puede desconocerse, servir como valiosos difusores de las grandes creaciones artísticas do otras épocas. Eso sí, con una real política del arte al alcance de todos. Es necesario que los teatros trabajen, no ofreciendo seis escuálidas funciones a la semana, sino doce o catorce, teniendo para ello mayores medios, mayores recursos humanos, con una planificación ágil, sin interrupciones en el año calendario, entendiendo que esa es su forma, una de las tantas, de contribuir al esfuerzo productor de todo un país. Un ritmo social distinto obliga a un ritmo de creación y de producción distintos.

Existe otro aspecto en el campo del teatro, que es nuestro campo, donde es menester detenerse. Si bien los teatros profesionales, sean ellos de dependencia universitaria o independientes, viven la crisis de esta nueva época, otro sector se adelanta en el proceso. Se trata del pujante movimiento teatral aficionado. En el Segundo Festival Nacional de Teatro de Trabajadores y Universitarios, realizado en la Universidad Católica en 1970, los numerosos conjuntos representantes de distintos sectores del país, mostraron líneas de renovación, que en gran medida han de servir de modelo para el proceso de transformación de los teatros profesionales.

El teatro aficionado se expresó entonces con obras hechas en su mayoría por sus propios integrantes. Pero, al margen de lo interesante de este trabajo colectivo, los contenidos de las obras correspondían de alguna manera a los problemas y realidades que sus integrantes vivían en los diferentes lugares o regiones, medios de trabajo o ambientes poblacionales. Tomas de terreno, la lucha por la tierra, el abandono de las poblaciones, la situación de marginalidad, el agua arsenicada, la dificultad de comunicación terrestre en el extremo sur, la conquista de las tierras australes, etc., fueron sólo algunos de los temas que esos autores, muchas veces anónimos, llevaron al escenario. Es decir, mientras el teatro profesional mostraba la realidad de Europa o los Estados Unidos, con temas de interés menor, pero colocándose a la última moda de formas nuevas, con discutibles contenidos o correspondientes a realidades muy ajenas, los aficionados se asomaban al diario enfrentamiento con su realidad, para recrearla en la obra artística.

El teatro de la angustia, de la desesperanza, de la soledad e incomunicación, de la crueldad y la violencia, expresión de una burguesía que siente cómo su ciclo se cumple inexorablemente, expresión del capitalismo en su última etapa, era trasladado al mundo latinoamericano o nacional, donde la historia recién comienza a caminar con paso definido. Por eso, el esfuerzo de los aficionados, con todos sus defectos y debilidades, con elementos de la herencia de una cultura en crisis, de todas formas constituye "un aporte serio, un comienzo a esta tarea de renovación, dentro del desarrollo de una realidad diferente en constante transformación.

ALGUNAS CONCLUSIONES

En este trabajo sólo aspiramos a iniciar una discusión sobre el tema. Ante una nueva experiencia, no valen modelos ni recetas, menos en el campo artístico. Entre todos tenemos que elaborar las nuevas líneas de esta etapa de transición. Sin embargo, nos atrevemos a formular algunas conclusiones, valederas para el momento actual.

Nos parece que dos son los caminos fundamentales de nuestra acción. Primero, aprovechar todos aquellos valores y expresiones culturales creados por las generaciones anteriores que han dejado testimonialmente la imagen de un momento en el devenir histórico. Esas expresiones tienen que dejar de ser, de una vez por todas, patrimonio de una minoría privilegiada, que ha usufructuado hasta hoy de las posibilidades y goces culturales.

Llevar esas creaciones literarias, pictóricas, escultóricas, dramáticas, coreográficas, corales, musicales, etc., a todos los rincones del país. Hacer exposiciones al aire libre o en lugares donde alcance a verdaderas multitudes. En las calles, plazas, lugares abiertos. Una política de extensión artística en poblaciones, provincias, instituciones, clubes deportivos, centros de madres, juntas de vecinos, estadios, colegios, etc., coordinando la tarea universitaria, la labor estatal, municipal. Que los teatros abran sus puertas para que todos tengan acceso a las más grandes obras de la creación del hombre. Aprovechar al máximo nuestros recursos convirtiendo al arte en el medio de comunicación masivo, acorde con el instante histórico que se vive.

Colocar la educación artística desde el nivel infantil más pequeño, puesto que el acervo cultural es labor de años y no de representaciones discontinuas. Enriquecer la extensión con foros, discusiones, charlas, enfrentamiento del artista realizador o creador con el público receptor.

El segundo camino se refiere a la labor creadora en el seno de las mayorías nacionales, quienes han de construir la cultura del futuro. Ahí debe jugar un papel determinante la Central Única de Trabajadores a través de su Secretaría Nacional de Cultura, canalizando la formación, desarrollo y perfeccionamiento de la actividad cultural proletaria. Junto a ella, el trabajo permanente de todos los organismos de base, que creen primero el interés por la actividad cultural, estimulen su desarrollo y difundan el producto creado en sindicatos, poblaciones, asentamientos, cooperativas, sectores campesinos, mineros o pescadores. El encuentro periódico, mediante congresos, reuniones, festivales, intercambios, visitas interregionales, cursillos, visitas, etc., como forma de comunicación, evaluación y, por consecuencia, perfeccionamiento. Concursos permanentes de creación, talleres de elaboración y enriquecimiento de lo elaborado, posibilidades de becas, dentro y fuera del país. La intensificación de la labor difusora, acentuando la muestra de las obras latinoamericanas y chilenas, sin por ello olvidar las grandes obras de otras latitudes.

Otra conclusión se relaciona con el intelectual que en este momento afronta el cambio de una realidad, participando en la construcción de una sociedad distinta. Aquí el intelectual y el artista deberán ponerse en la dura tarea de revisar su propia acción y su concepción artística. Incluso, como lo afirma el notable pintor chileno Roberto Matta, realizar antes que nada "su propia guerrilla interior". Transformarse para contribuir a la transformación y, por ende, a la construcción de algo distinto. Cambiar su escala de valores, entendiendo su condición de ser un trabajador más y no parte de una minoría privilegiada. Tal vez tendrá que realizar una profundización en sus concepciones ideológicas, acorde con su vinculación cada vez más intensa con la realidad que le circunda o en la cual se inserta. Seguramente ha de exigirse con mayor rigurosidad, trabajando ante exigencias cada vez más apremiantes, único camino de llegar a la elaboración cuidada en la obra de arte.

El orden de estas conclusiones someras puede ser invertido.

ÚLTIMA ETAPA

En este enfoque, la tercera y última etapa de este proceso corresponde a la nueva cultura, decantada en una sociedad cuya estructura sea diferente, como producto de la maduración creadora de las mayorías nacionales. Ha de ser sin duda, la cultura correspondiente a la sociedad socialista.

En la experimentación y el enfrentamiento continuo con la realidad enriquecedora, enfrentamiento cada vez más acentuado, ha de nacer el nuevo arte, siempre sometido al análisis, la crítica, al enfoque, evaluación y revisión. Un proceso que ocupará años, décadas, que irá conformándose de manera paralela con la cimentación y estructuración de la nueva sociedad.

No nos atrevemos a teorizar sobre esta etapa. La dinámica social nos enseñó que cáela nuevo proceso presenta aristas muy diferentes y que los modelos anteriores sólo sirven para la realidad que los produjo.

ORLANDO RODRÍGUEZ B.


Economía

LA NOCHE DE LOS AGOREROS

EL Gobierno del Presidente Allende se aproxima al primer año de su gestión con un saldo a favor en el balance económico.

"Estamos pasando de una economía estancada a una economía de expansión", dijo el Primer Mandatario en el curso de una clase magistral con que inauguró los cursos de Alto Mando de las Fuerzas Armadas.

Este diagnóstico del médico socialista, que el 3 de noviembre asumió la presidencia de Chile, está avalado por algunos indicadores fundamentales.

El crecimiento del producto nacional bruto en 1970 fue sólo de 2,5 por ciento y el promedio entre 1967-70, apenas de un 2,7 por ciento, equivalente al crecimiento de la población y uno de los más bajos del mundo.

La producción industrial en 1970 se incrementó sólo en un 0,8 por ciento y la capacidad instalada de las empresas era sólo utilizada en un optimista 75 por ciento en ese mismo periodo. La inflación, desatada desde 1966, llegó a su punto máximo en 1970 con un 34,9 por ciento, índice sólo superado por el régimen de Saigón. La cesantía crónica afectaba a más del ocho por ciento de la población activa.

A este dramático cuadro se sumaba la paralización de la construcción de viviendas, cuyo déficit llegó a seiscientas mil casas; una ganadería en exterminio, consecuencia del envío a mataderos o fuera de las fronteras de más de 200 mil vacas reproductoras por parte de los latifundistas y el abierto sabotaje de éstos y de los sectores monopólicos de la industria que intentaron hundir económicamente al Gobierno popular.

Sobreponiéndose a todas estas maniobras que buscaban y aún persiguen crear escasez, hambre, desocupación y la consiguiente irritación popular que facilite los planes sediciosos de la ultraderecha, el Gobierno de Allende ha conseguido revitalizar la economía, redistribuir más equitativamente los ingresos, absorber parte de la mano de obra ociosa, al mismo tiempo que se cumple inexorablemente el programa de estatización de los sectores más decisivos para el desarrollo del país.

Todos los índices económicos confirman el positivo resultado de la estrategia puesta en práctica por los especialistas que encabeza el Ministro Pedro Vuskovic.

Según el último informe evacuado por el Instituto Nacional de Estadísticas, la producción industrial manufacturera aumentó un 17,3 por ciento en agosto pasado con relación al mismo mes del año anterior y en los ocho primeros meses de 1971 en un 7,8 por ciento con respecto a igual lapso de 1970.

Los expertos consideran que a este ritmo, la producción industrial se habrá incrementado en por lo menos un doce por ciento al término del año en curso.

La cesantía descendió del 8,5 por ciento registrado en diciembre último a sólo un 4,8 por ciento en septiembre, lo que constituye la cifra más baja de los últimos decenios, en tanto que la tasa inflacionaria se reduce notablemente.

El poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos se elevó este año en cerca de un cincuenta por ciento, en tanto que los trabajadores participan ahora globalmente del sesenta por ciento de la renta nacional, contra el cincuenta por ciento que percibían hasta 1970.

En el sector minero, la producción de cobre se elevó en un 7,1 por ciento en los yacimientos nacionalizados en los primeros nueve meses de este año, comparado con similar periodo de 1970, alcanzando a 427 millones 195 mil toneladas contra 398 mil 723 acumuladas en septiembre del año pasado.

Aumentos más espectaculares se comprueban en las salitreras, administradas ahora por sus propios trabajadores. Las proyecciones señalan que la producción de nitrato será un cincuenta por ciento superior a la habida en 1970. En menor grado se producen aumentos importantes también en el yodo, acero, hierro y carbón, todas empresas nacionalizadas.

La generación de electricidad aumentó en el primer semestre de este año en 16 por ciento y la producción del cobre sobrepasará a fines de diciembre las 600 mil toneladas en la gran minería, ahora perteneciente a todos los chilenos.

Respecto a la producción agropecuaria, recientemente el Ministro Jacques Chonchol aseguró que ésta será normal en 1972, aunque se registrará un descenso importante en el sector pecuario, como consecuencia del sabotaje de los grandes ganaderos, lo que ya ha obligado a incrementar las importaciones de alimentos cárneos.

La resistencia a la Reforma Agraria iniciada por el gobierno anterior y la incapacidad crónica del latifundio para satisfacer las necesidades internas del país, ha obligado a los regímenes pasados y a éste, a hacer adquisiciones en el extranjero que fluctúan en los doscientos millones de dólares.

Por su parte, los ejecutivos de la Cámara Chilena de la Construcción han reconocido que las edificaciones de viviendas se han cuadruplicado en lo que va corrido del año.

Todos estos factores permitieron asegurar al Presidente Allende ante los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas que "la producción nacional crecerá en alrededor de un ocho por ciento, contra un 2,5 por ciento que se registró en 1970".

En la misma oportunidad, Allende señaló que las exportaciones del país siguen un ritmo normal y que estas sobrepasarán los mil doscientos millones de dólares én diciembre próximo y que el saldo de la balanza de pagos registrará un superávit de cien millones de dólares, pese a que el precio del cobre este año ha mantenido los niveles más bajos del último tiempo.

Contradiciendo estas cifras, los organismos empresariales, la prensa derechista y los partidos de oposición han intensificado en los últimos días sus pronósticos catastróficos respecto a la salud económica de Chile, coincidiendo con importantes decisiones políticas como el descuento de 774 millones de dólares de la indemnización a las compañías norteamericanas del cobre por concepto de utilidades excesivas arrebatadas al país en los últimos 15 años, la intervención de la filial de la International Telephone and Telegraph y la requisición definitiva —mediante un decreto de insistencia— de diez poderosas empresas textiles privadas.

La Sociedad de Fomento Fabril, en un informe reproducido por diferentes órganos opositores, aseguró que la situación para el año próximo será crítica, que no hay nuevas inversiones, que la producción está estancada, que la balanza de pagos arrojará a fines de 1971 un déficit de 210 millones de dólares, que la importación de alimentos superará esa cifra y que las inversiones externas se suspenderán definitivamente.

Respondiendo a los pitonisos del desastre, el Ministro de Economía, Pedro Vuskovic, recordó ante los trabajadores textiles el 3 de octubre pasado:

"El frente unido del imperialismo y la burguesía desencadenará su contraofensiva a través de todas las formas. Insistirán en sus intentos sediciosos. Seguirán golpeando puertas, a la búsqueda de quienes puedan afirmar un acto contrario a la voluntad de Chile. Y lo harán también por otros medios más sofisticados".

"Primero —agregó— insistirán, como lo ha hecho la Sociedad de Fomento Fabril, en querer dar una imagen de caos, de paralización económica. Y volverán los pitonisos ... que dijeron hace un año que este Gobierno sería el más inflacionario de la Historia de Chile, que la producción se iría abajo, que la cesantía iría en creciente aumento, que el caos estaba a las puertas".

Y concluyó: "La respuesta del Gobierno será siempre la misma. Encontraremos problemas y encontraremos mañana problemas más difíciles de los que encontramos ayer. Y siempre la manera de enfrentarlos será la misma: llevar esos problemas al pueblo, a los trabajadores, a las compañeras de las poblaciones, y discutir la solución de esos problemas con el pueblo mismo".

VÍCTOR VACCARO


Tribuna

LAS DEBILIDADES DE IMPUESTOS INTERNOS

LA toma del poder involucra la utilización revolucionaria de la maquinaria burocrática del Estado. Como quiera que todas las realizaciones programáticas y las medidas del Ejecutivo deben efectuarse a través de organismos administrativos, adquiere gran importancia para el éxito de la gestión del gobierno examinar si di chas entidades desempeñan o no el papel impulsor de la vía del socialismo.

En un artículo anterior nos referíamos a que el sistema tributario, en sus aspectos legal y administrativo, aún no ha sido utilizado para reforzar la conquista del poder.

Decíamos que durante el gobierno de Alessandri se había dado al Servicio de Impuestos Internos una estructura más moderna, y agregábamos que, desde esa fecha, no se había ejecutado un análisis crítico de esa organización para aprovechar la experiencia recogida y, por otra parte, para formular las adaptaciones que convengan a la situación actual.

En todo caso, antes de entrar en materia, parece conveniente precisar que los objetivos más importantes de la administración tributaria serían:

1.— Recaudación óptima; 2.— Economía en las operaciones; 3.— Superación de la técnica funcionaria; 4.— Equidad en la administración; y 5.— Integridad de los funcionarios.

Teniendo presente estas ideas y examinando las diversas dependencias de nuestro Servicio de Impuestos Internos parece posible señalar algunas observaciones.

Si la función principal de dicho Servicio consiste en fiscalizar impuestos con fines de recaudación de ingresos fiscales, llama la atención la existencia de una Subdirección de Estudios que no contribuye a aquellos objetivos, pero que sí sirve desde un punto de vista técnico para ofrecer recomendaciones. Todos sabemos que la política tributaria la fija el Ministerio de Hacienda de modo que las recomendaciones allí estudiadas no tienen importancia si no se ajustan a la política gubernativa. La Subdirección de Estudios, de hecho, no puede dirigir ni influir de manera primordial en los planteamientos tributarios oficiales. Por otra parte, los estudios son realizados por funcionarios preparados de manera específica para fiscalizar impuestos, de modo que su mentalidad es inspectiva, no educada para investigaciones tributarias. Tratándose, pues, de una sección dependiente en lo interno y no integrada por especialistas, parece recomendable sacar de Impuestos Internos estas tareas y volver a su personal a los trabajos de recaudación, para lo cual se creó el Servicio. Los estudios del sistema tributario, para que tengan la elasticidad y solvencia necesarias al proceso que vive Chile, deben estar radicados a nivel de la Presidencia de la República.

Nuestro Servicio de Impuestos Internos posee, además, un Departamento de Informaciones y Difusión que, principalmente, edita un boletín con las instrucciones oficiales e informaciones sobre leyes y decretos promulgados. Hasta la fecha, este Departamento no ha logrado crear un estilo para interesar al contribuyente. Además, la difusión de las obligaciones tributarias no ha significado mejorar la conciencia impositiva. Se sigue pensando que los impuestos constituyen una carga ineludible sin que se comprenda claramente su contrapartida en favor del contribuyente. En un régimen camino al socialismo es lamentable la pérdida de opinión pública que una tarea sin vuelo provoca en la captación de conciencias en favor de un esfuerzo masivo por sacar al país del subdesarrollo. La raíz de este error tiene su origen en que se ha olvidado que las informaciones y la difusión dicen relación con dos actividades profesionales específicas: el periodismo y las relaciones públicas. Pues bien, quienes están a cargo del Departamento a que nos estamos refiriendo, no han sido preparados para su desempeño, pues son funcionarios de carrera cuya capacidad radica en la fiscalización de los impuestos, lo que nada tiene que ver con las técnicas de difusión y propaganda. En la estructura del Servicio de Impuestos Internos debiera existir una modalidad que, sin restar a sus propios funcionarios el aliciente de su carrera, le permita contratar especialistas a fin de suplir capacidades internamente no disponibles.

Otro Departamento, el de Estadística, adolece del mismo mal. Está integrado principalmente por funcionarios de carrera, en circunstancias que allí se requieren sólo estadísticos profesionales. Hace falta para los fines del actual gobierno, proyectar y desarrollar sistemas completos e integrados de datos estadísticos para el manejo de la administración tributaria. En la actualidad, los datos estadísticos u otros estudios de la misma índole no son publicados en el boletín del Servicio y, en consecuencia, el contribuyente ignora por completo la composición del sistema y la exacta distribución de la carga impositiva. Un gobierno popular debe proporcionar este tipo de estadística para contribuir con estudios adecuados a la formación de una mejor conciencia impositiva. Las estadísticas tributarias no pueden seguir siendo secretos de Estado. Para la burguesía y el imperialismo su ocultación era evidentemente una táctica conveniente a sus intereses. Pero la revolución chilena requiere su manejo por especialistas y su divulgación reveladora de un sistema que debe cambiarse.

Existe también en Impuestos Internos un Departamento de Máquinas dotado de elementos IBM y de dos computadores electrónicos, modelos 1401, en uso desde 1960. Es decir son de menor capacidad y rendimiento que los modernos. Vuelve a surgir aquí la situación contradictoria de pretender que sólo funcionarios de carrera puedan dirigir y programar en óptimas condiciones las máquinas disponibles. La administración tributaria siempre ha tenido que lidiar con el papeleo de la recaudación de impuestos. Es necesario recibir declaraciones de diversos tipos, verificarlas, registrarlas, archivarlas, controlarlas, hacer roles de cobro y boletines de pago, extender notas de deuda y de reembolso; preparar planes de auditoría, informaciones estadísticas y muchas otras operaciones. Para tales trabajos es indispensable el amplio uso del computador electrónico, pero a base de un sistema diseñado por expertos en computación.

La facilidad con que la computadora electrónica proporciona datos estadísticos influirá grandemente en una adecuada política y legislación impositivas. Podría emplearse para calcular los efectos de una proyectada reforma legislativa y, en consecuencia, contribuiría a determinar la política que ha de seguirse en el futuro.

Una modernización de los elementos mecánicos y del funcionamiento actual del Departamento de Máquinas de Impuestos Internos es también una tarea importante.

Otra observación a nuestra administración impositiva surge del análisis de la composición de su personal. La planta directiva, profesional y técnica, por ejemplo, se conforma así:
Director Nacional 1
Sub Directores 4
Directores Regionales 5
Visitador General 1
Jefes de Departamentos 84
Jefes de 4ª categoría 114
Jefes de 5ª categoría 292
Abogados 47
Operadores Supervisores 10
Operadores 109
Asistentes Sociales 3
Inspectores (fiscalizadores) 1.015
Técnicos ayudantes (labores accesorias a la fiscalización) 500
Tasadores (de bienes raíces) 212
Total 2.397

El cuadro anterior nos señala que para 1.015 inspectores disponibles para la fiscalización, existe un número casi igual de funcionarios, lo que hace que Impuestos Internos constituya un ejército con más oficiales que soldados. Ahora bien, el número de contribuyentes de un solo impuesto, el de renta, y de una de sus categorías, la primera (que abarca las rentas del capital) es de 84.042 (año comercial 1968), lo que conforma otro antecedente para concluir que la composición de Impuestos Internos no se compadece con la finalidad de ese Servicio que es aplicar, controlar y fiscalizar todos los impuestos a su cargo. Señala también la urgencia que existe en revisar cada una de las operaciones que actualmente realiza y que han burocratizado un organismo que debe ser ágil y dinámico por la naturaleza de su trabajo.

Lo anterior hace lenta la tramitación interna y eleva el costo de la fiscalización, todo lo cual, por cierto, no favorece una recaudación óptima.

Anualmente se elabora en Impuestos Internos un "plan de fiscalización" siguiendo líneas trazadas por consejos de los numerosos asesores norteamericanos que durante años han circulado por ese Servicio y han mantenido allí sus oficinas. Dicho sistema puede ser muy útil en países desarrollados y para contribuyentes con otras normas de conducta. Pero resulta rígido e inconveniente en la etapa actual que vive nuestro país en que se están creando áreas económicas que deben tener un trato diferente o para facilitar la planificación a través de un mejor conocimiento de la verdadera rentabilidad de ciertas actividades económicas.

Por otra parte, no basta planificar una fiscalización. Es muy importante eliminar antes un gran número de contribuyentes de escaso rendimiento, pero que deben estar sometidos a un status especial.

Pero una de las tareas que no pueden dejarse de mano en un régimen camino al socialismo, es la participación del personal de todos los niveles en la discusión y conocimiento de los planes de trabajo del Servicio. La experiencia de cada grupo no puede ser desoída. El desconocimiento de este criterio revolucionario dio origen a que las dos leyes con normas tributarias importantes: la de reajustes para 1971 y la de reconstrucción, despachadas por el actual gobierno, adolecieran de errores y defectos.

Por suerte, en el Servicio de Impuestos Internos se está desarrollando un fuerte movimiento en favor de la efectiva participación del personal en las decisiones mediante la formación de direcciones colectivas en los diversos niveles. Sin embargo, el olvido que se ha hecho de que Impuestos Internos es una entidad en que debe primar la capacidad técnica, ha dificultado un saludable entendimiento. No obstante, el Partido Comunista, en un documento que circula en dicho Servicio expresa: "Los comunistas pensamos que la clase trabajadora es una sola aun cuando en ella se expresen corrientes políticas distintas y, a veces, antagónicas y que, cuando se trata de organizar la participación de los trabajadores, se trata de organizar la participación de la clase en su conjunto y no de un sector de ella".

En nuestra vía al socialismo se requiere una administración tributaria acorde con la dinámica que emana del Programa de la Unidad Popular y del apoyo del pueblo que espera un Servicio de Impuestos Internos con la fisonomía de una entidad básica para el financiamiento de sus legítimas aspiraciones.

Osvaldo Torres Ahumada


Documentos

EN HOMENAJE A LAMARCA

EL MIR PLANTEA SUS LINEAMIENTOS POLÍTICOS

En la Población La Victoria, de Santiago, se realizó el domingo 26 de septiembre un acto en homenaje a Carlos Lamarca, el revolucionario brasileño que cayó luchando contra la dictadura militar. En esta oportunidad habló Bautista Van Schouwen, miembro de la Comisión Política del MIR, que se refirió a la personalidad de Lamarca y, al mismo tiempo, describió los planteamientos del MIR respecto al proceso chileno y a su vinculación con la lucha revolucionarla en el continente. El texto del discurso de Bautista Van Schouwen es el siguiente:

Compañeras y compañeros:

A nombre del MIR hemos querido hacernos presente en este acto de homenaje al comandante Carlos Lamarca, asesinado a manos de la dictadura brasileña. Queremos aprovechar también esta ocasión para traer un saludo fraternal a las organizaciones revolucionarias brasileñas y al sufrido pueblo de ese país.

Por su vida ejemplar de revolucionario, Carlos Lamarca se ha convertido en un testimonio histórico. Expresaba en su persona el tránsito de la izquierda brasileña, que fue el de toda la izquierda latinoamericana después de la Revolución Cubana, desde las posiciones reformistas hacia la posición revolucionaria, que ve en la lucha armada la forma superior de la lucha de clases. Militante del Partido Comunista brasileño en un principio, estuvo después su nombre ligado directamente a por lo menos tres organizaciones revolucionarias: el Movimiento Revolucionario 8 de Octubre, la Vanguardia Popular Revolucionaria y la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares.

Lamarca resumía también en sí el propósito central de desarrollar y combinar las distintas formas de la lucha armada. Notable por sus hechos y actividades en la guerrilla urbana, fue asimismo el conductor de la empresa mas sobresaliente hasta ahora de la izquierda brasileña en la guerrilla rural, la del Valle de Ribeira. Allí, bajo su mando, un pequeño y heroico grupo de combatientes rompió el cerco de miles de soldados de la dictadura, apoyados por la artillería y la aviación, mostrando en perspectiva las posibilidades concretas de ese tipo de lucha en Brasil.

Lamarca simboliza ejemplarmente, uno de los hechos más significativos de los procesos revolucionarios. El de que los militantes revolucionarios provienen de todos los sectores de la sociedad: las fábricas, el campo, las universidades y también de los cuarteles.

Pero el significado de Lamarca es aún mucho más profundo. Representa ante la faz del mundo el combate implacable y tenaz a la dictadura militar brasileña, que lo tildó honrosamente de su Enemigo Número Uno. Honrosamente, porque el actual régimen brasileño no merece sino desprecio y combate frontal, abierto e inclaudicable. Asentada a sangre y fuego sobre la super-explotación de los trabajadores brasileños, haciendo de la tortura y el crimen un método de gobernar y una institución cotidiana por excelencia, la dictadura brasileña es uno de los regímenes más odiosos de América latina, sólo comparable en su barbarie al de Haití, que es el reino de las cavernas en pleno siglo XX.

Pero hay algo más, mucho más: el régimen de opresión representado por la dictadura brasileña trasciende las fronteras naturales de la lucha de clases en Brasil y proyecta su sombra agorera sobre toda América latina. La dictadura brasileña empezó su siniestra trayectoria internacional manchando sus manos con la sangre heroica del pueblo dominicano, al asociarse servilmente a la agresión imperialista yanqui de 1965.

En su delirio subimperialista, ha amenazado constantemente a otros pueblos hermanos, principalmente el de Uruguay. Su actuación más reciente ha sido la desembozada intervención que llevó a cabo en Bolivia, apoyando a la reacción fascista de ese país en su intento (condenado de antemano en la perspectiva de la historia) de detener el avance del pueblo boliviano hacia la supresión del régimen de explotación que lo agobia.

Esta política internacional de la dictadura brasileña da una expresión más concreta a la dominación imperialista de América latina, puesto que la convierte en la base de sustentación y centro articulador de la reacción contrarrevolucionaria en el cono sur. Esto conforma el marco específico dentro del cual tiene que realizarse el internacionalismo proletario en esta parte del mundo, es decir, imprime a la revolución latinoamericana el carácter necesario de revolución continental. La dinámica reaccionaria y contrarrevolucionaria de la dictadura brasileña es hoy día el punto de referencia obligado para elaborar la estrategia continental de la revolución latinoamericana.

La continentalidad de la revolución implica, para nosotros, la certeza de que todos los países de América latina están maduros para incorporarse activamente a la lucha de liberación socialista. América latina se ha convertido toda ella en un vasto campo de batalla, donde se enfrentan las fuerzas que luchan por la revolución socialista y aquellas que defienden el régimen de privilegio y de explotación del hombre por el hombre.

La incorporación a esta lucha no puede adquirir otra forma que la participación activa, militante. No caben aquí las posiciones meramente críticas, que no conducen necesariamente a la acción. La revolución es ella misma crítica, es la única crítica efectiva de las viejas estructuras. Pero debe ser la crítica que derriba lo viejo para crear lo nuevo. Y esto es lo que pretendemos: edificar nuevos marcos de convivencia y de realización para los trabajadores de nuestros países, lo que pasa por la destrucción, piedra por piedra, de la sociedad explotadora burguesa.

No hay otra base valedera para la lucha revolucionaria que no sea la lucha concreta que libran a diario las clases trabajadoras de cada país. La revolución continental es el punto de llegada antes que punto de partida; es el norte estratégico de nuestro accionar revolucionario concreto. La revolución continental no es algo que se da, es algo que se construye a partir de la dinámica real y particular de la lucha de clases en cada uno de nuestros países. Pero la reciproca también es verdadera: ninguno de esos procesos particulares, nacionales, de lucha de clases, por muy radicalizado que sea, conduce por sí solo a la revolución continental. Pero, sí no se ubica en la perspectiva de la revolución continental, está condenado al fracaso. Es por lo que cada momento táctico de la lucha revolucionaria debe estar iluminado y enmarcado por esta perspectiva superior.

Insistamos en este punto. Sostenemos que la base objetiva del proceso latinoamericano es lo que da a nuestra revolución su carácter continental; pero la continentalidad de la revolución es algo que tendrá que construirse pieza por pieza, mediante la decisión consciente de las vanguardias. Siendo el punto de partida que fundamente esa decisión, la revolución continental es el resultado a que se llega.

Esto supone, desde luego, tener presente las condiciones particulares de cada país, en lo que se refiere a la agudización de las contradicciones y las formas que asume su desarrollo. En consecuencia, dentro de la unidad estratégica que supone la continentalidad de la lucha, se da una gran diversidad de situaciones y de planteamientos tácticos. No existen recetas predeterminadas para los movimientos revolucionarios: éstos tienen que forjar sus orientaciones y métodos de lucha, guiándose por la dinámica objetiva de la lucha de clases en cada país. Pero que se nos entienda bien: hablamos de diversidades tácticas, pero de ninguna manera de lineas estratégicas distintas.

En el plano estratégico general los enemigos aparecen con nitidez para todos nosotros. Es el imperialismo norteamericano, son las burguesías criollas, es, sobre todo, el Estado burgués mediante el cual se afianza la dominación imperialista y la explotación capitalista. Y por tanto la revolución asume necesariamente el carácter socialista. Ya lo decía el Che: revolución socialista o caricatura de revolución.

Una revolución socialista, una revolución que destruya hasta los cimientos la dominación imperialista y burguesa, no puede ser pacífica. Ella coloca en primer plano la cuestión fundamental del enfrentamiento armado. Las condiciones vigentes en América latina no dejan a los revolucionarios otro camino y otra perspectiva que el de la lucha armada.

Ahora bien, no hay lucha armada revolucionaria sin la participación activa y combativa de las masas. Esta es también otra enseñanza que nos dejó el Che. Esto no quiere decir ni mucho menos que las vanguardias renuncien a la utilización de métodos violentos, de formas armadas de lucha como un recurso para ir creando las condiciones para esa incorporación activa de las masas a que aludimos, quiere decir tan sólo que, siendo una orientación válida de trabajo político, el recurso a esas formas de lucha no resuelve de por sí el problema fundamental ove la ligazón entre la vanguardia y la masa, entre la articulación de la lucha armada con las luchas de masas.

Esta ligazón y esta articulación representan uno de los problemas más candentes a que se enfrenta hoy la revolución latinoamericana. No hay fórmulas hechas para resolverlo. La solución del problema está en la dinámica de la lucha de clases en cada país y en la aplicación correcta de las enseñanzas del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de lucha que esa dinámica genera. La solución de este problema está siendo buscada en todos los países, en Brasil, en Bolivia, en Uruguay, en Argentina, y también en Chile. Queremos señalar claramente la línea fundamental que orienta nuestra búsqueda en Chile, sin pretender que esa sea la mejor para los demás países, sino tan sólo con el propósito de que se conozca mejor.

El proceso actual chileno hace factible plantearse la conquista efectiva del poder político y coloca, por lo tanto, como tarea central la acumulación de fuerzas para lograr este objetivo. ¿Qué entendemos por acumulación de fuerzas? Antes que nada, debilitar al enemigo de clase, golpearlo en los centros vitales y secundariamente —insisto, secundariamente— neutralizar a las capas vacilantes. Pero golpear al enemigo de clase no supone tan sólo tomar ciertas medidas desde arriba, por vía administrativa, en el sentido de debilitarlo. Golpear al enemigo, es, sobre todo, fortalecer a las masas. Sólo el fortalecimiento de las masas debilita efectivamente a las clases explotadoras. Ese fortalecimiento no es un simple proceso progresivo, de crecimiento cuantitativo de la fuerza de las masas: tiene que ser principalmente un proceso que se manifieste en cambios cualitativos de la correlación de fuerzas, condición necesaria y previa para optar a formas superiores de lucha y a la radicalización del programa político actual.

Las masas no se fortalecen, sino mediante sus propias luchas. La lucha es lo que educa políticamente a las masas, clarifica sus enemigos y desarrolla formas más autónomas e independientes de acción. Las masas no pueden luchar con toda consecuencia si no están plenamente conscientes de sus verdaderas reivindicaciones y enemigos de clase, y si no ven con claridad que el período que vivimos en Chile es un período de transición tan sólo en el sentido de que es un período de preenfrentamiento. Esto coloca a la orden del día el problema de preparación política y material de las masas para el asalto al poder y ésta es la tarea fundamental que cabe a las vanguardias.

El asalto al poder corona la lucha de clases en el plano nacional y abre definitivamente la fase del enfrentamiento internacional. No quiere esto decir que la perspectiva internacional esté ausente en la fase anterior. Como dijimos, ella informa cada momento táctico de nuestra lucha. Pero antes del asalto al poder, el problema internacional se encuentra todavía subordinado a las tareas inmediatas de la lucha de clases en el país.

Pero en el momento en que las fuerzas revolucionarias están lo bastante maduras como para plantearse la conquista efectiva del poder es cuando chocan con los resortes que en última instancia apoyan y respaldan la dominación de la burguesía criolla. Estos resortes se resumen en una sola palabra: el imperialismo. A partir de ese momento, la lucha revolucionaria alcanza un nivel superior y hace cristalizar su carácter necesariamente continental.

Esta es la concepción fundamental que tiene el MIR del proceso revolucionario en Chile. La planteamos aquí porque creemos que es a través del conocimiento mutuo que podemos avanzar en el sentido de formular una verdadera estrategia continental para nuestra revolución. Este conocimiento lo logramos a través de palabras, como ahora, pero se logra sobre todo a través de la acción revolucionaria, como la que encarnó Carlos Lamarca. Lo que une a los revolucionarios es, antes que nada, la acción revolucionaria: es allí donde se establece la verdadera identidad de propósitos y se afinan los métodos conjuntos de lucha. Es a través de la acción como los revolucionarios latinoamericanos honrarán la memoria de sus combatientes, entre los cuales se destaca el Comandante Carlos Lamarca, y sentarán las bases para hacer de la continentalidad de la lucha una realidad.

Carlos Lamarca fue un ejemplo de lucha, porque fue un hombre que comprendió la enseñanza de Marx: mientras la sociedad esté basada en clases y en antagonismos de clases, la última palabra será siempre: "el combate o la muerte; la lucha sanguinaria o la nada. Así es como se halla expuesta invenciblemente la cuestión".


Notas:

1. "Plan General de Desarrollo de Osorno", estudio preparado para el Ministerio de la Vivienda en 1967 por la firma norteamericana Wilsey and Ham International, de San Mateo, California.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02