La verdad tiene su hora

PUNTO FINAL
Año VI. Nº 140
Martes 28 de septiembre de 1971

Editorial

LA VERDAD TIENE SU HORA

UNO de los hechos más importantes de la quincena política lo constituye la reaparición de Frei. El jefe indiscutido de la Derecha, al parecer, había planificado en otra forma su retorno a la actividad política. Comenzó por publicar un artículo en la revista norteamericana "Foreign Affairs", órgano oficioso del Departamento de Estado y de las grandes corporaciones imperialistas. Esa revista suele publicar artículos de colaboradores conceptuados como amigos de Washington. La estrecha relación de "Foreign Affairs" con el gobierno norteamericano y con los monopolios que le otorgan subsidios, concede a sus colaboradores —en especial cuándo son políticos, como Frei—, una innegable calidad de protegidos del imperialismo. El artículo de Frei en la revista que dirige Mc George Bundy, uno de los cerebros de la agresión a Vietnam, fue a su turno publicado aquí por la prensa derechista.

Pero el retorno de Frei a la actividad política no podía ser tan impecable como se pretendía. Junto con el aval otorgado por "Foreign Affairs" un escándalo precipitó los hechos. La Corporación de la Vivienda (CORVI) denunció a los tribunales una multimillonaria estafa cometida por Pablo Gumucio, durante la pasada Administración. Gumucio, que alcanzó a huir antes que la Justicia le echara el guante, perteneció al círculo de hombres de negocios ligado al gobierno que presidió Frei.

Algunos de ellos, como Luis Pubill, que se fugó a España, tuvieron sonadas quiebras en su lucha con la burguesía tradicional. Otros, como Gumucio, aguantaron más. Finalmente, huérfanos del apoyo de un gobierno que siguiera inyectándoles fondos fiscales o permitiéndoles hacer negocios ilícitos, también se fueron a pique.

Así ocurrió con Pablo Gumucio de quién, en su oportunidad, PF se ocupó en forma amplia, revelando sus conexiones con el gobierno democristiano.

El escándalo hizo saltar a primer plano los negocios de la Administración de Frei y éste, rompiendo su madurado plan, debió emitir una declaración. En ella intenta negar toda vinculación con Gumucio —que bajo su gobierno obtuvo multimillonarios créditos del Banco del Estado y contratos ilegales en organismos fiscales—.

Aunque forzado a mezclarse en tan desagradable asunto, Frei no perdió la oportunidad de reclamar la dirección de las fuerzas reaccionarias. Su declaración intenta —lo que no le cuesta mucho— dejar en claro que el personaje anticomunista más importante de Chile es él. Y tiene toda la razón. El centro de gravedad del anticomunismo, o sea de la oposición legal e ilegal al proceso revolucionario, reside en el PDC y más concretamente en las manos de Frei. Su reaparición pública, por lo tanto, deja fuera de foco al Movimiento fascista "Patria y Libertad", al Partido Nacional o al exgeneral Roberto Viaux. El liderazgo pertenece a Frei, que lo comparte con su equipo. Está claro Y es bueno que lo comparta con su equipo. Los demás reaccionarios no tienen otro camino que apoyarle. Eso está claro desde hace tiempo. Y es bueno que ahora se sepa sin limitaciones. Al remecer la mata de uno de los muchos escándalos del anterior gobierno, se echaron a volar los que conspiran contra el pueblo. Todo el país los ha visto y sabe quién va al frente de la bandada.

PF


UPI
LA MENTIRA POR TELETIPO

[FALTA PÁGINA 2 DEL PDF ORIGINAL USADO COMO FUENTE]

La directiva para los colaboradores renegados provenientes de los estados socialistas, apunta un estudio sobre la materia, fue la de que no debían emitir sólo odio y soplar éter en el polvo radiactivo, sino que deberían sentarse en la onda blanda, envuelta en una burbuja de arco iris y enviarla desde los vientos occidentales a sus antiguas patrias.

Nouvel Observateur escribió en el citado reportaje: "Cada año desaparecen en las cercanías de la frontera checoslovaca decenas de millones de dólares y ello en Munich, cerca del Jardín Inglés, en un edificio blanco y feo. Un letrero da a conocer que aquí se encuentra la sede de Radio Europa Libre, en la que trabajan 1.200 personas —el Estado Mayor norteamericano, polacos, checoslovacos, rumanos, húngaros, búlgaros, alemanes, ingleses y australianos— con los ojos, las orejas y el micrófono dirigido hacia los países de Europa del Este".

EL PAPEL DE LAS AGENCIAS

"La Voz de América", también entidad gubernamental yanqui, es el gemelo parlante para América latina de aquella emisora instalada en Europa y cuya falacia comienza con su propio apelativo. Ocultas bajo el velo de una "sui generis" libertad de expresión y camufladas con un disfraz profesionalista, las agencias informativas norteamericanas —Associated Press y United Press International— cumplen el mismo rol de aquéllas y son únicamente las diferencias técnicas, los leves matices que las singularizan en ese insistente quehacer en defensa de los intereses imperialistas y, corolariamente, en sus enconados ataques a la batalla liberadora de los pueblos.

El Presidente Salvador Allende reaccionó con realismo y visión políticos, en defensa del Gobierno Popular, en resguardo de un desarrollo correcto del proceso revolucionario y en amparo de los intereses nacionales, cuando decidió clausurar en Chile la sucursal de UPI, medida que anunció personalmente al pueblo el 15 de septiembre. Respaldada mayoritariamente por la ciudadanía, la resolución presidencial tuvo asimismo el aleccionador efecto de evidenciar la ideología apátrida de la burguesía criolla, cuyos instrumentos informativos y sus expresiones políticas —léase partidos Democratacristiano y Nacional— surgieron y permanecen como los más denodados escuderos de la agrupación imperialista.

La convergencia de la llamada "gran prensa" latinoamericana y de su homónima yanqui en las críticas al doctor Allende, devino en un bumerang que al mismo tiempo que remarcó la comunidad de intereses de los capitalistas en el plano mundial, destruyó por sí misma la manida imputación, de un desvirtuado internacionalismo, achacada al proceso chileno.

Desde otro ángulo, la difusión de la medida que afectaría a UPI subrayó las dificultades internas en la coalición gobernante de la Unidad Popular que expresadas en un legalismo exagerado o en divergencias entre sus componentes, conforman, en la práctica, serias vallas en la materialización de las decisiones adoptadas. Esta es, para algunos, la única explicación para la singular circunstancia de que una semana después de la enfática declaración de Allende, UPI continuara funcionando en Chile, con el agravante de que sus tendenciosos despachos proseguían siendo acogidos en todos los periódicos que respaldan al Gobierno, incluido el progubernamental "LA NACIÓN". (En el caso, este diario se ganó las palmas, al noticiar el día 19 la muerte del revolucionario brasileño Carlos Lamarca, con un bandidesco cable de UPI).

Producida la denuncia del Jefe del Estado, una mínima consecuencia doctrinaria imponía a aquella prensa la supresión en sus páginas de una agencia acusada de violar la seguridad del Estado, pero antes que eso, se constató la situación vergonzante de publicaciones que editorialmente registraban acertadas estigmatizaciones de UPI, en tanto que en su sección internacional registraban los despachos de ella.

LA AP Y EL SOL

"Sólo hay dos fuerzas que pueden llevar luz a todos los rincones del mundo: el Sol desde los cielos y la Associated Press aquí abajo". Cuando Mark Twain acuñó esta ditirámbica metáfora, la AP —fundada en 1848— ya llevaba medio siglo de existencia; mas, el escritor yanqui habría requerido tal vez de mayor elocuencia si hubiera podido conocer a la United Press (UP) nacida en 1907 y fortalecida cincuenta años más tarde al fusionarse con International News Service (INS) y emerger, entonces, como la actual United Press International (UPI).

Mientras AP sale a la luz pública como una cooperativa de importantes periódicos norteamericanos, su eventual rival, la UPI —prohijada por Standard Oil— se desarrolla con tal ímpetu, que muy pronto alcanza el nivel de su antecesora y logra finalmente superarla en el campo local y mundial de la distribución de noticias. Datos recientes señalan que AP entrega informaciones y fotografías a 8.500 diarios y emisoras en 101 países, mientras UPI hace otro tanto con 5.846, pero en 114 naciones. En Estados Unidos, a través de una red de 765.000 kilómetros de cable arrendado, AP sirve a 1.750 diarios y a 2.500 estaciones de radio y televisión. UPI, por su parte, proporciona servicio a 1.192 diarios y a 2.637 emisoras.

Las 94 oficinas de UPI en el exterior, superan con creces las 58 sucursales de AP y ello explica el mayor presupuesto de la primera que confiesa una cifra anual cercana a los cincuenta millones de dólares, pero sin considerar en ese cálculo las también abultadas cifras correspondientes a su filial "UPI Newsfilm Inc."

Los tentáculos de ambas agencias se han extendido como una plaga hacia América latina, creando un virtual monopolio, cuya traducción práctica concluye en que — excluida Cuba— ellas proporcionan el 79,3 por ciento de la información exterior acogida en los medios de expresión del continente. De esta cifra, el 49,5 por ciento corresponde a despachos de UPI y el 29,8 por ciento a la AP. Servicios especiales de radiofotos, filmes de televisión y un singular servicio radiodifusor destinado a barcos en navegación, son también patrimonio del imperio informativo de UPI.

En Chile, la UPI controla gran parte del "mercado" de las noticias internacionales. También posee un servicio nacional que vende noticias del país a diferentes radioemisoras, periódicos y canales de televisión. La agencia funciona con un corresponsal-gerente, Martin Houseman, y un personal chileno cercano a las 30 personas. Doce son periodistas y el resto personal administrativo, técnicos y mensajeros. Estos últimos —para impedir que el personal reúna el número legal de 25, necesario para formar sindicato—, han sido agrupados en la Agencia "El Rayo". Es un apéndice de la UPI pero que a los efectos legales aparece como una entidad diferente. Asimismo, los servicios que vende en Chile son facturados por UPI en Nueva York, calculándolos de manera que en los balances anuales no aparezcan utilidades. Esta situación, que afecta a trabajadores chilenos, fue atentamente considerada por el Gobierno al tomar la medida de clausura parcial de UPI, resolución que, por lo demás, fue calurosamente apoyada por el Consejo Regional Santiago-Maule del Colegio de Periodistas.

El padre periodístico de UPI fue la cadena periodística Scripps-Howard, empresa motejada como el representante de la línea más recalcitrantemente reaccionaria de la prensa yanqui y que de ese modo siguió el ejemplo de los pioneros de AP en la fundación de agencias. La compra de International News Service reforzó en la nueva UPI su alianza con los grandes trusts de Wall Street, pues INS no sólo incorpora a la sociedad su inventario técnico, sino también mucho de la inmoralidad que caracterizó al primer propietario de ella: Randolph Hearst.

Con el nefando título de "rey del periodismo amarillo", Hearst manipula una prensa que se mueve en el fango de las peores causas: en el medio local, paladín del capitalismo, y con la misma tónica, en los asuntos internacionales atiza la guerra con España —cuya meta estratégica es Cuba— insufla luego el belicismo con México; disemina las más descaradas mentiras sobre el naciente estado socialista en Rusia (en los "documentos de Sisson", inventados de punta a cabo y publicados en la cadena de Hearst, Lenin y Trotsky son presentados como "agentes alemanes") y respalda desembozadamente a Hitler y el nazismo.

UNA DEFINICIÓN QUEMANTE

Si la UP crea problemas a Franklin D. Roosevelt y al Gobierno durante la pasada guerra mundial, poco después, la UPI, que es fiel heredera de sus progenitores, encuentra en la Revolución Cubana un escenario proclive a sus fechorías desinformativas y en ese marco colabora con truculentas mentiras en apoyo de la fracasada invasión de Bahía Cochinos. Una técnica similar practicó antes en Guatemala y en Argentina, cuyo Presidente de la fecha, Juan Domingo Perón, la sanciona con la clausura.

Establecida en Chile en 1924, UPI ha tergiversado la realidad local durante décadas y la expulsión de sus corresponsales es una medida que estudian en su oportunidad los expresidentes Carlos Ibáñez y Eduardo Frei. La instalación de un Gobierno Popular —cuyo programa hiere a los monopolios yanquis— es un suceso que acentúa la función provocadora y desinformante de un organismo que fue concebido precisamente para esos fines, aunque es claro que UPI comete ahora el error de cálculo de subestimar la reacción del enemigo.

—"La perversión de las noticias y la traición a la opinión pública no son cosas casuales ni accidentales", escribió en la década del veinte el insobornable Upton Sinclair al caracterizar la prensa estadounidense. "Tales objetivos, enfatizó, han sido algo deliberadamente planeado y realizado, una ciencia y una técnica. Expertos altamente cotizados dedican sus vidas a hacerlo, se sientan en los consejos junto a los amos de la industria e informan en qué forma debe presentarse una cosa o de que modo suprimir otra. Crean una sicología pública, fuerza en cuyas garras el lector, que es la víctima, está tan indefenso como una polilla ante el resplandor de una lámpara. El propósito que se persigue es sólo uno: que los esclavos asalariados de Estados Unidos continúen creyendo y apoyen el sistema que les tritura los huesos ..."

Estos son los lineamientos que las agencias noticiosas y de espionaje de Norteamérica —UPI a la cabeza— aplican rigurosamente en el mundo de las comunicaciones y en este período especialmente en Latinoamérica, donde permanecen aún sus aliados criollos.

Transcurrido medio siglo, la quemante definición de Upton Sinclair, conserva plena vigencia, porque la naturaleza del imperialismo, si no inmutable, está marcada solamente por el cambio negativo de una mayor agresividad recrecida con la agonía.

HERNÁN URIBE O.


Análisis

LA PELEA ES CON EL IMPERIALISMO YANQUI

UNO de los aspectos substanciales de la nacionalización del cobre estaba en vísperas de dilucidarse al cierre de esta edición.

El 29 de septiembre, en efecto, vence el plazo de que dispone el Presidente de la República para ejercer una facultad decisiva en este asunto. Nos referimos por supuesto al descuento que debe hacerse a la indemnización por concepto de rentabilidad excesiva.

El Presidente debe notificar al Contralor General —que a su vez tiene plazo hasta el 14 de octubre para fijar el monto de la indemnización—, cuál es el porcentaje de rentabilidad excesiva que Anaconda, Kennecott y Cerro Corporation percibieron en la explotación del cobre chileno.

Este es un punto fundamental en la nacionalización de la Gran Minería del Cobre. En el último tiempo, PF ha publicado documentados trabajos que demuestran cómo esa rentabilidad excesiva alcanzó una magnitud tal que, en realidad, son las compañías norteamericanas las que deben dinero a Chile.

En efecto, la velocidad y estatura del despojo imperialista fueron enormes, en especial debido a los convenios que el gobierno democristiano suscribió con las compañías yanquis. La nacionalización las sorprendió rebasando lejos la rentabilidad normal de sus inversiones en Chile.

Como si eso fuera poco, el antipatriótico manejo del negocio del cobre que distinguió al anterior gobierno, permitió la existencia de pagarés en poder de las compañías por valor cercano a los 400 millones de dólares.

Esos pagarés, que respaldan créditos internacionales, están avalados por el Estado. Las compañías pretenden no sólo recibir indemnización, sino, además, que el Estado chileno cubra el valor de esos pagarés, lo cual excede todo límite compatible con el interés del país.

En estricta justicia, la rentabilidad excesiva que obtuvieron las compañías norteamericanas torna improcedente el pago de cualquier indemnización. Aun más, convierte a Chile en acreedor de una suma que sobrepasa el monto de los pagarés avalados por el Estado, y que están en poder de las empresas cupreras.

Las compañías norteamericanas han redoblado sus presiones para sacarle a Chile una indemnización que no corresponde pagar. De ahí la múltiple actividad tanto de la extrema derecha como de la Democracia Cristiana, actuando ambos como agentes políticos del imperialismo.

Los sectores ultras, como el Partido Nacional y la Democracia Radical, se inclinaron por una acusación constitucional contra el Ministro de Economía, Pedro Vuskovic, quizás uno de los más consecuentes ejecutores de una política revolucionaria en las esferas de gobierno. La DC, en cambio, jugando todavía la carta de una alternativa destinada a copar por dentro a la Unidad Popular, frustró en la Cámara de Diputados la acusación contra Vuskovic. Para no otorgar su decisivo apoyo a esa acusación, que abría paso a toda una escalada sediciosa "a la chilena", o sea, dentro de cauces constitucionales y legales, la DC abrió negociaciones con el Gobierno. Se concretaron en algunos acuerdos, entre los cuales no el menor fue la reincorporación de boicoteadores despedidos de la industria textil Sumar (lo que fue rechazado en seguida por los trabajadores).

Otro acuerdo fue enviar a la brevedad al Parlamento un proyecto de ley delimitando las áreas de propiedad social, mixta y privada de la economía. Esto, solicitado por los sectores más moderados de la propia UP, es una paradoja difícil de resolver. En efecto, un proceso dinámico de cambios, como el chileno, no puede fijar a priori el ámbito de su desarrollo. La requisición y traspaso al área de propiedad social de una industria cualquiera, acarrea consiguientes medidas con sus ramificaciones, ya sea en aquellas que la abastecen de materia prima o que comercializan sus productos.

Sería perfectamente inútil, por lo tanto, señalar en el papel dónde se levantarán las fronteras de la propiedad social, particularmente en un proceso dinámico, comprometido a iniciar la construcción del socialismo. Una ley sobre la materia sólo tendría validez si se tratara de frenar el proceso.

Cortapisas y límites como el señalado, actuando como gestor de ellos la DC, sólo responden a exigencias de la gran burguesía dependiente del imperialismo. El quid de sus presiones estriba en la nacionalización del cobre, cuyos términos en materia de indemnización definirán la política global del Gobierno.

El imperialismo norteamericano ya ha dado algunos pasos beligerantes contra Chile. Desde luego, ha cortado la espita de los préstamos de la AID y del EXIMBANK. Por su parte, Chile ha planteado francamente el carácter agresivo de esas medidas en foros como la reciente asamblea en Panamá del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES). En el CIES nuestro país planteó posiciones críticas a Estados Unidos que fueron respaldadas por América latina, salvo en el paso concreto de diferir por diez años el pago de la deuda externa con aquel país imperialista.

UNA DEBILIDAD: EL CONTRATO CON CERRO SALES

Sin embargo, la política antimperialista chilena padece de algunos vacíos. Por ejemplo, en vísperas de afinar la nacionalización del cobre, se suscribió un contrato para el abastecimiento de maquinaria y repuestos para la Gran Minería con la Cerro Sales, un apéndice de la Cerro Corporation.

El contrato, que obliga a pagar un honorario mínimo de 50 mil dólares mensuales a esa empresa, pone en manos de una de las compañías nacionalizadas un rubro vital en el desarrollo de la industria cuprera.

El contrato con Cerro Sales, al que según se afirma hizo terminantes observaciones la fiscalía de la Corporación del Cobre (CODELCO), significa una debilidad con el imperialismo que, seguramente, no hará variar su agresividad.

La Cerro Corporation explotaba el yacimiento de Río Blanco en la provincia de Aconcagua y algunos sectores quisieron negociar con ella un trato preferencial en materia de indemnización, antes que fuera promulgada la reforma constitucional que permite la nacionalización del cobre. Ese intento, basado en el supuesto erróneo de que dividía el frente imperialista, fracasó. Sin embargo, la negociación con Cerro Co., que no se concretó, sirvió al EXIMBANK de pretexto para aducir un presunto desconocimiento chileno a un compromiso y de esa manera suspender el crédito que se le solicitaba para adquirir tres aviones Boeing de pasajeros en EE.UU.

El contrato con Cerro Sales, contenido en un documento redactado en idioma inglés por esa compañía, señala que en caso de controversia serán leyes norteamericanas (del Estado de New York) las que dilucidarán el conflicto, de acuerdo con las reglas de la American Arbitration Association. Al entregársele a Cerro Sales la exclusividad del abastecimiento de repuestos para la Gran Minería nacionalizada, se cometió un error que aún es tiempo de subsanar. La anulación del contrato y la adquisición de repuestos en fuentes distintas, o en el propio mercado norteamericano a través de agentes que no dependan directamente de las compañías nacionalizadas, es una imperiosa necesidad. Atarse en materia de abastecimiento de repuestos con una empresa subsidiaria de una compañía nacionalizada —con la que sin duda surgirán conflictos—, aparece como una actitud suicida.

VIENE EL JEFE DEL CUERPO DE PAZ

En materia de algunas debilidades con el imperialismo, también hay que consignar la presencia en Chile del Cuerpo de Paz. Para el 8 de octubre está anunciado el arribo a Santiago de Kevin O'Donnell, director internacional de ese organismo.

El Cuerpo de Paz, creado por la Administración Kennedy para la "conquista pacífica" del tercer mundo, mantiene en Chile un número crecido de agentes. Los "voluntarios de la paz", como dan en llamarse, son en su mayoría vulgares espías y confidentes de la CÍA.

Sin embargo, numerosas reparticiones públicas, como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), por ejemplo, les han confiado importantes funciones. Contratos de numerosos agentes del Cuerpo de Paz han sido renovados bajo el actual gobierno que en esta materia ha asumido una actitud poco cuidadosa.

El Cuerpo de Paz, según ha quedado demostrado en responsables investigaciones practicadas en Estados Unidos, es un peligroso instrumento del imperialismo. La expulsión del Cuerpo de Paz de Chile, es una necesidad derivada de auténticos requerimientos de seguridad nacional. Eludir esa necesidad y, todavía más, prorrogar o renovar contratos a los agentes de ese organismo de penetración y espionaje, constituye una desidia peligrosa.

El nuevo Embajador de los Estados Unidos en Chile, Nathaniel Davis, que ocupó el mismo cargo anteriormente en Guatemala, es un experto en el manejo del filoso instrumento imperialista que es el Cuerpo de Paz. Davis es bien conocido en Chile por esa actividad. Se desempeñó en nuestro país como jefe interino del Cuerpo de Paz que, aprovechando las facilidades de anteriores gobiernos, situó en nuestro país a no menos de quinientos agentes. La mayoría permanecen aquí.

LA OPERACIÓN UNITAS

Resulta imposible cerrar el recuento sin mencionar la Operación Unitas XII, que tres destructores y un submarino norteamericanos, al mando del contralmirante Robert P. Adamson, vienen realizando frente a las costas chilenas. Estas maniobras navales conjuntas —que se prolongarán hasta el 5 de octubre—, menoscaban el grado de independencia que Chile necesita consolidar.

En defensa de las Operaciones Unitas se aducen motivos técnicos ligados a la seguridad nacional.

No obstante, ha sido claro por años para la izquierda chilena que las Operaciones Unitas constituyen un factor más de dependencia respecto del imperialismo. Por esa razón se les criticó severamente. La anterior Operación Unitas necesitó, inclusive, realizarse sin que las naves de guerra norteamericanas tocaran puertos chilenos, debido a la patriótica oposición de la izquierda. Poco después de asumir el Presidente Allende, la Marina norteamericana hizo el desaire a Chile de suspender la visita de un portaviones invitado a tocar puerto en nuestro país. De modo que la Operación Unitas XII que se está realizando aparece como una evidente concesión a un dudoso concepto de defensa nacional. Estas maniobras navales conjuntas, fortalecen anualmente una malsana dependencia en lo militar respecto a EE.UU. Es de esperar que esta sea la última —por razones políticas comprensibles— Operación Unitas en que participa la Armada Nacional.

MANUEL CABIESES DONOSO


Entrevista

MR-2 SE UNE CON EL MIR

PF entrevistó a Jorge Silva Luvecce, secretario general del MR-2, junto a otros miembros de esa dirección central, consultándolos acerca de los resultados del congreso de esa organización revolucionaria.

¿Cuál fue el análisis político nacional que hizo el congreso del MR-2?

"Señalar en primer lugar que la contradicción fundamental, en la actual situación política nacional, es la que se da entre explotados y explotadores: entre las masas asalariadas por un lado y la burguesía y el imperialismo por otro.

Como contradicción secundaria planteamos aquella que se da entre el proletariado y las fuerzas sociales que se oponen al socialismo: esta contradicción se resuelve definitivamente en la lucha de clases sociales antagónicas, con la instauración de la dictadura del proletariado, estando bajo la cual el proletariado puede construir el socialismo.

Tiene importancia fundamental, para nosotros, aunque en el plano de las contradicciones secundarias, aquella que se da entre las posiciones revolucionarias levantadas por la Izquierda Revolucionaria (IR) y sectores al interior de la UP, y las posiciones reformistas que hoy día aparecen predominando en el bloque de la UP.

Por ello, para la IR, la contradicción principal en términos estratégicos, para la consecución del socialismo, es la planteada entre burguesía y proletariado, por lo que nos mantenemos fuera de la UP, con la que coincidimos en sus tareas antimperialistas y antimonopólicas, pero en la cual se genera una contradicción secundaria con nosotros, tras el creciente fortalecimiento de las posiciones socialdemócratas en su interior. Por ello llamamos a definir sus posiciones revolucionarias a los sectores marxistas de la UP, ofreciendo un camino de unidad para la conquista del poder obrero.

En el plano económico creemos que las medidas tomadas por la UP son incapaces de resolver la crisis estructural de nuestra economía dependiente de su programa "democrático-popular", de carácter ambiguo producto también de las posiciones de los reformistas y de la pequeña burguesía que a toda costa quieren evitar la agudización de la lucha de clases en nuestro país.

Por ello señalamos que la tarea de la izquierda revolucionaria en este momento marca la necesidad de levantar un programa revolucionario socialista, general y por frentes, ofreciendo con ello una alternativa de dirección política a las masas, proletarizando las organizaciones cualitativa como cuantitativamente, como única posibilidad de vanguardizar el proceso hacia el socialismo.

Ese programa y esa dirección política, deberá entregarla el Partido de la Revolución, tarea en la cual el MR-2 tiene todo un desarrollo que aportar. Partido que debe unificar a todos los revolucionarios del país. Estas son las ideas centrales que aparecen en nuestro voto político nacional".

¿Por qué la unidad con el MIR?

"En primer lugar debo señalar que todo nuestro voto de unidad parte de un criterio discutido y definido en el congreso: no mantenemos discrepancias políticas insalvables o antagónicas con el MIR. Las coincidencias estratégicas son mucho mayores que las posibles divergencias. A partir de ahí reconocemos una realidad política: el MIR es la organización revolucionaria de mayor trayectoria en el país, de mayor presencia y estructurada a nivel nacional; es pues esta organización la que ofrece las mejores posibilidades de ser aquella que aglutine y permita consolidar un Partido de la Revolución en Chile. Esas son las razones que nos llevaron a plantear nuestra decisión de unirnos a este movimiento político.

Para aquellos compañeros que militaron en el MIR y se marginaron por discrepancias políticas, la unidad es la superación de las discrepancias importantes, a la luz del análisis de los nuevos hechos políticos. Esto no significa que esos compañeros no lleven posiciones políticas y criterios de partido a discutir como militantes al interior del MIR.

La historia impone, hoy como ayer, necesidades y tareas concretas a los revolucionarios; al unirnos con el MIR estamos asumiendo nuestra parte de responsabilidad en el proceso".

¿Se iniciaron las conversaciones con el MIR? ¿Qué curso llevan?

"De acuerdo al mandato de nuestro congreso, y una vez elegida nuestra dirección central, se procedió a hacer entrega de nuestros votos a la dirección del MIR; posteriormente hemos tenido dos conversaciones con miembros de la Comisión Política del MIR. Aun cuando el MIR no define una respuesta política a nuestros planteamientos, han señalado el interés de esa organización por ellos, manifestando una actitud fraternal y respetuosa en esas conversaciones, carácter inherente a las conversaciones entre revolucionarios.

Esperamos a corto plazo una respuesta más concreta que permita ir definiendo la metodología de la unidad. Mientras tanto, y el mandato político de nuestras bases lo señala, procederemos a hacer pública por todos los medios a nuestro alcance, nuestra actitud unitaria en todos los Frentes de Clase que cuenten con nuestra participación: MCR; FTR; JPR y FER".

¿Cuáles son las tareas que los militantes del MR-2 irán a cumplir al interior del MIR? ¿Hay algún tipo de exigencia del MR-2 al MIR en cuanto a cargos directivos o de otra naturaleza?

"Los militantes del MR-2 irán al MIR a cumplir las tareas que cumple cualquier militante de esa organización. Como tales sólo exigen los mismos derechos y los mismos deberes de cualquiera de ellos. Los militantes van a contribuir a la creación del Partido de la Revolución que las circunstancias exigen, y para ello llevan la experiencia de dos años de militancia, discusión y preparación política, desde el primer militante de base hasta el último dirigente del MR-2. Van a luchar por la revolución y por el socialismo.

El MR-2 no plantea exigencia ni condición de ingreso alguno al MIR. Salvo el respeto de sus militantes. Tampoco pide ni exige cargo de dirección para sus dirigentes. Por el contrario cree que cualquier puesto en el cual nos encontremos, será un puesto de combate por la revolución socialista, y para ello respetaremos la distribución de tareas del MIR. Los compañeros, individualmente, tienen posiciones políticas y como tales las someterán a discusión al interior del MIR, seguros de que en su lugar orgánico, tendrán oportunidad de aportar y recibir elementos políticos de análisis y con ello participarán activamente en la dirección política del partido, mediante el centralismo democrático.

Hemos planteado, eso sí, una metodología de unidad que deberá ser discutida con el MIR, señalando categóricamente que ninguno de sus puntos está redactado de manera tal que constituya una valla insalvable para esa necesidad. Por el contrario, creemos que una discusión que consulte criterios de reconocimiento, de trabajo, de concepciones estratégicas, plasmado en un documento que permita a cada militante del MIR y MR-2 comprender cabalmente lo que esta unidad significa, será de mayor ayuda al proceso unitario.

De tal manera confiamos en que la participación de las bases en esta unidad será garantía suficiente para trabajar fraternalmente, en la discusión, elaboración y aplicación del Programa Socialista que hoy reclama el proceso político.

Queremos señalar que esta unidad tiene especial significación para las masas y que es nuestra tarea señalarles lo que esta actitud implica y cómo influye en el proceso de la lucha de clases. Serán las masas obreras y campesinas quienes podrán valorar mejor en su lucha revolucionaria, lo que esta unidad significa.

Por último, queremos hacer un llamado a todos los revolucionarios, estén donde estén, a contribuir a formar el Partido de la Revolución que nos conduzca en el enfrenta-miento definitivo con la burguesía y el imperialismo, construyendo un Estado de obreros y campesinos, en Chile. Estas conclusiones se resumen y explicitan en nuestra consigna del último período post-electoral. ¡A luchar por el socialismo hasta vencer o morir!"

VOTO POLÍTICO PARA LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Comprendemos que:

1.—En la actual situación política, dado un proceso de radicalización de la lucha de clases, que pone sobre el tapete la cuestión del Poder, la tarea fundamental de los revolucionarios chilenos es fortalecer la organización y la conciencia de la clase obrera urbana y rural, que está en consecuente avance hacia el socialismo.

2.—En la actual situación política, el avance de las masas ha superado en muchos sectores (pequeña y gran industria, campesinado, etc.) la conducción política de la UP, lo que viene a colocar a estos sectores, espontáneamente, cerca de la Izquierda Revolucionaria (IR).

3.—Este fenómeno ha sido instrumentalizado por la IR. pero con una manifiesta incapacidad de vanguardizar toda la magnitud del movimiento espontáneo de las masas.

4.—Por lo tanto, se impone a la IR la necesidad de superar su trabajo artesanal y pasar a estructurar una sólida vanguardia para la clase obrera urbana y rural, en lo político, en lo orgánico y en lo militar.

5.—Consecuentemente, se impone un acercamiento de todos los movimientos, fracciones y revolucionarios estén donde estén, pero entendiendo que, hoy más que nunca, es tarea principal para el MR-2 buscar la unidad de la IR con proyecciones históricas de construcción del Partido de la Revolución.

6.—El "Partido de la Revolución" está en proceso de germinación de sus posiciones políticas y concepciones orgánicas, como movimientos o fracciones de partido (UP, MIR, MR-2, etc.). Para el MR-2 se trata de establecer prioridades con respecto al MIR, planteando la necesidad de nuestra unidad.

7.—Puesto que el proceso de unidad es un proceso político y planteada la necesidad de tener programa central y políticas consecuentes al proceso político, para cada frente de masas, la primera tarea de nuestra organización es abocarse a su elaboración.

8.—Este proceso supone la existencia de condiciones internas y externas que sirvan a la implementación de las políticas unitarias. La unidad con el MIR no debe llegar a constituirse en un freno para el desarrollo del MR-2, en lo político y orgánico; y la única posibilidad de garantizar un tal proceso unitario es que cada uno de los compañeros entienda políticamente el proceso y tenga posiciones frente al mismo.

Consecuentemente, acordamos la siguiente metodología:

1.—Expresar públicamente nuestra actitud unitaria a través de todas nuestras posibilidades de expresión, inmediatamente después del Congreso.

2.—Expresar al nivel de todos los frentes nuestra actitud unitaria con respecto al MIR, participando activamente en el FTR, MCR, JPR y FER para lo cual nuestra organización deberá elaborar posiciones en relación con estos frentes (posiciones incluidas en las políticas de frente).

3.—Se debe elaborar un documento de unidad que explicitando los acuerdos del Congreso, consulte criterios de partido, de políticas de frentes y acuerdos con respecto a la situación nacional e internacional. El objetivo de este documento es levantar posiciones, sin imponerlas como condiciones, porque como posiciones se definirán al interior del MIR.

4.—El MR-2 se une al MIR como organización; en esa medida no acepta el cuestionamiento de ninguno de sus militantes.

5.—Iniciar conversaciones con el MIR, a nivel de dirección y frentes, inmediatamente terminado el Congreso, en base a los acuerdos tomados por éste.

(ACUERDOS DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO "MANUEL RODRÍGUEZ" MR-2, SEPTIEMBRE 1971).


Tribuna

LOS DOCUMENTOS DEL PENTÁGONO
Y LA COMEDIA DE LA LIBERTAD DE PRENSA

En junio de este año, el "New York Times" dio a la publicidad parte de un estudio encargado al Pentágono durante la administración Johnson sobre la guerra de Vietnam. Este voluminoso estudio es una historia documentada que ilustra paso a paso las etapas que llevaron a Estados Unidos a participar en la más catastrófica incursión imperialista de su historia. Estos documentos han confirmado las maniobras que el gobierno norteamericano emplea para aplastar a los movimientos de liberación nacional en el mundo entero. Sin embargo, para todo aquel que esté bien informado sobre la naturaleza del conflicto en Vietnam y sobre la forma de operar del imperialismo norteamericano, estos documentos secretos del Pentágono no constituyen ninguna novedad.

Dentro de los Estados Unidos el impacto de la publicación fue doble. Por una parte, la publicación de estos documentos sirvió para remecer la conciencia de muchos liberales ingenuos que aún creen que el gobierno de los Estados Unidos es una democracia del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

Por otra parte, la publicación de estos documentos precipitó una acción legal del gobierno en contra del "New York Times" —y más tarde en contra del "Washington Post "— dirigida a impedir que estos periódicos continuaran publicando estos documentos.

Como consecuencia de esto, la Corte Suprema falló en contra del gobierno y en nombre de la libertad de prensa autorizó a los periódicos para que continuaran su publicación.

De esta manera, en nombre de una supuesta libertad de prensa se fortaleció la legitimidad de los grupos dominantes en la sociedad norteamericana, se transfirió el foco de atención del público del contenido material de los documentos al aspecto procesal legalista, transformando así una pequeña verdad en una grotesca mentira.

LA INSTANCIA LEGAL

Los documentos secretos del Pentágono llegaron a poder del "New York Times" por medio de un exempleado del Pentágono, de, la Rand Corporation y actualmente profesor en una distinguida Universidad del Este de los Estados Unidos. Esta persona robó esos documentos que llevaban el timbre de "top secret" y los hizo llegar a la redacción del diario neoyorquino. Ante esta filtración de documentos clasificados, el gobierno tenía la alternativa de dos caminos legales a seguir. Por una parte podía querellarse en conformidad a las leyes vigentes con el objeto de obligar a los diarios a que asumieran la responsabilidad penal por la publicación de documentos clasificados obtenidos por medios fraudulentos. La ley señala para este delito una pena de 10 años de presidio y/o diez mil dólares de multa. Por otra parte, el gobierno podía solicitar a los tribunales de justicia que dictara una orden prohibiendo a los periódicos que continuaran publicando estos documentos. El gobierno optó por este segundo camino.

Debe tenerse presente que el "New York Times" también tenía dos alternativas. Una de ellas era la de publicar todo el material de una sola vez impidiendo de esta manera la obstaculización legal por parte del gobierno y entregando al pueblo norteamericano esta información que se creía tan valiosa. La otra alternativa era la de publicar el material por entrega en un período de varios días, lo que le permitía obtener jugosos, dividendos y también provocar una acción legal en la cual aparecía como principal defensor de la libertad de prensa. El "New York Times" optó por este segundo camino.

Como era de preverse, el gobierno entabló una acción legal en una Corte Federal y logró que el juez decretara una prohibición temporal ordenando al "New York Times" la suspensión dé la publicación de la serie basada en los documentos del Pentágono.

Esta decisión judicial desencadenó una campaña periodística de solidaridad con el diario neoyorquino a la cual se sumaron los grupos más diversos que componen la amorfa y débil oposición al gobierno de Nixon.

El foco de atención se logró trasladar del contenido material de los documentos del Pentágono a la coreografía legalista que se montó para defender la libertad de prensa.

Por vía de la apelación el caso llegó a la Corte Suprema. La Corte debía decidir acerca de la autoridad del gobierno federal para censurar previamente cualquier impreso.

La defensa del "New York Times" se amparó en la Primera Enmienda Constitucional que establece la prohibición del Congreso para dictar legislación que menoscabe la libertad de prensa. Los abogados del "Times" argumentaron que en presencia de esta absoluta prohibición constitucional ninguna ley podía interpretarse como concediendo al Ejecutivo la facultad para censurar previamente a publicaciones periodísticas.

Hasta aquí, la defensa de la libertad de prensa burguesa está bastante clara. Sin embargo, los abogados del "Times" en la misma defensa dejaron abiertas dos válvulas de escape para que el gobierno norteamericano pueda proseguir la conducción de su política imperialista a espaldas del pueblo norteamericano. Una de estas válvulas es la declaración de la defensa en el sentido de que los periodistas siempre han demostrado y seguirán demostrando en el futuro prudencia política. Esta prudencia política se traduce simplemente en ocultar noticias cuando el interés nacional así lo requiera o cuando las altas esferas de gobierno lo soliciten.

Fue con esta prudencia política que se engañó al pueblo norteamericano cuando Kennedy invadió Cuba en 1961. El señor Reston, columnista del "Times", supo que la invasión era preparada por la CIA y no por cubanos exilados. Sin embargo, bastó una llamada telefónica de Kennedy para que el "Times" silenciara esa noticia. Este incidente entre Kennedy y Reston no es ni un secreto ni un chisme. El propio señor Reston lo contó en una entrevista de televisión que concedió antes de emprender una gira por China Popular. La segunda válvula de escape que la defensa del "Times" dejó abierta fue el reconocimiento de que en algunos casos (p. ej. en caso de guerra declarada) primaba la seguridad nacional por sobre la libertad de prensa. La censura previa en estos casos la podría ejercer el Presidente como una prerrogativa emanada directamente de la Constitución y no de una ley particular.

En este último punto, como lo veremos más abajo, la defensa del "Times" se asemeja a la argumentación de los abogados del gobierno.

La defensa del gobierno se basó en las facultades constitucionales inherentes al cargo de Presidente. Esta argumentación reconoce la existencia de la limitación legislativa impuesta por la primera enmienda; pero, alega que la facultad exclusiva del Presidente de manejar la política exterior le otorga una prerrogativa constitucional como es la de hacer primar la seguridad exterior del Estado por sobre la libertad de prensa. En este caso, el gobierno estimó que la libertad de prensa debía ceder el paso a la seguridad del Estado, ya que la publicación de los documentos acarreaba un daño grave e irreparable al gobierno norteamericano. La similitud entre la defensa del gobierno y la segunda válvula de escape de los abogados del "Times", es clara. Esto ilustra el consenso básico entre las dos facciones de la clase dominante y acentúa aun más el carácter histriónico de la instancia legal.

LA OPINIÓN DE LA CORTE

Con estos antecedentes previos podemos analizar el verdadero contenido y alcance de la decisión de la Corte Suprema norteamericana, que fue saludada por todos los órganos de prensa de la derecha como un triunfo de la libertad de prensa.

La opinión de la Corte Suprema es muy breve y ambigua. Ella establece que en todos los casos que el gobierno solicite a los tribunales la censura previa para una publicación periodística existe una fuerte sospecha de inconstitucionalidad. Que esta sospecha de inconstitucionalidad altera el peso de la prueba en contra del gobierno. En otras palabras, toda vez que se desee aplicar censura a un periódico, el gobierno debe acreditar positivamente que ello es necesario. La decisión concluye expresando que en este caso, el gobierno no demostró la necesidad de aplicar censura previa y por lo tanto, los diarios podían seguir adelante con su publicación.

Aparte de esta breve decisión, cada Ministro se sintió obligado a dar su opinión por separado apoyando la sentencia, rechazándola o adhiriendo a opiniones de otros Ministros de la Corte. En total, el número de opiniones emitidas para este caso por la Corte Suprema suma catorce.

Esto resulta doblemente absurdo si se tiene presente que la Corte está compuesta sólo por nueve miembros y si se considera también que la libertad de prensa se mira como el pilar central de las sociedades burguesas.

En este caso la confusión de la Corte y la vaguedad de la decisión indican la inevitable contradicción en que se ve envuelta la legalidad burguesa al pretender actualizar un derecho que sólo existe como aspiración y que en la realidad se traduce en el privilegio de aquellos que controlan económicamente la prensa.

La Corte Suprema en su decisión satisface a ambas partes. Por un lado, se suma al "Times" en su papel de defensor de la libertad de prensa al autorizar que los documentos del Pentágono continúen publicándose. Pero, por la otra, la Corte, en su razonamiento jurídico, implícitamente da la razón al gobierno.

En efecto, la Corte deja las puertas abiertas para que en el futuro el gobierno pruebe que la publicación de otros documentos —aun cuando no sean secretos— daña el interés nacional y por lo tanto pueda solicitar la censura previa.

El desacuerdo entre la Corte y el gobierno es sólo semántico. Mientras el gobierno estima que únicamente debe acreditar un daño GRAVE e IRREPARABLE, la Corte parece pensar que el daño que debe acreditarse tiene que ser DIRECTO, INMEDIATO e IRREPARABLE. Esta distinción es imposible de hacer y sólo tiene por objeto tender un velo de legalidad para ocultar el acuerdo fundamental entre la Corte y el Ejecutivo.

Esta coincidencia entre la Corte y el Ejecutivo se pondría de manifiesto si la Corte tuviera que fallar un caso similar en que los documentos se refieran a la participación que le cupo al Pentágono en el derrocamiento del General Torres en Bolivia o al plan maestro que tiene la CIA para derrocar el gobierno popular en Chile.

Pero esos casos nunca llegarán a los tribunales, ya que los diarios norteamericanos usarían su llamada prudencia política para mantener al pueblo norteamericano desinformado. La libertad de prensa es de esta manera un privilegio —no un derecho— de los grupos económicos que controlan la prensa imperialista.

En esta grotesca comedia de la libertad de prensa en Estados Unidos, los tribunales de justicia han prestado su sello de legitimidad. Sin embargo, en su decisión, la Corte Suprema ha mostrado con absoluta claridad las contradicciones de la legalidad burguesa. La legalidad burguesa siempre se verá imposibilitada de realizar las aspiraciones contenidas en sus documentos poéticos que declaran los derechos del hombre. Siempre habrá dos leyes para fallar un caso. Cuando no haya dos leyes, habrá dos principios contradictorios. Cuando falten estos principios, habrá dos Jueces y si hay un solo juez, habrá dos jurisprudencias.

JULIO FAÚNDEZ B.
Instituto de Estudios Internacionales U. de Chile


Historia

JOSÉ MIGUEL CARRERA: EL GENERAL DEL PUEBLO

A ciento cincuenta años del asesinato del primer Comandante en Jefe del Ejército de Chile republicano, General José Miguel Carrera, la injusticia clasista que ha hecho su "historia", mantiene escondida en la caja fuerte de sus sacerdotales secretos la verdadera imagen de aquel revolucionario patriota. Es el ostracismo de los Carrera y Manuel Rodríguez.

Ciento cincuenta años de dominio de la oligarquía (salvo contadas excepciones) han plagado de mitos la vida de esos militantes del partido de los "exaltados" y "extremistas", justamente por la vinculación de estos revolucionarios que se constituyeron en la vanguardia del movimiento que un grupo de oficiales jóvenes junto a otros sectores republicanos iniciara el 1811, echando al traste las vacilaciones y transacciones de una oligarquía (los "moderados") renuentes a romper con España y a fundar la República independiente.

A este movimiento de jóvenes oficiales del Ejército (José Miguel Carrera contaba sólo 25 años de edad, su hermano Luis 20, Juan José 28, Manuel Rodríguez 26 y Freiré 2a), es que le debemos realmente la decisión de independizar politicamente a Chile, en aquella época, de España. Lo que ocurría entonces en nuestro país no es tampoco muy divulgado. El Congreso Nacional, constituido por la Junta de 1810, y al igual que ésta, en ningún momento se planteó un rompimiento con los monarcas españoles, sino al contrario "los medios más ciertos de quedar asegurados, defendidos y eternamente fieles vasallos del más adorable monarca Fernando" [1].

Estas palabras que sirvieron de apertura a la ceremonia del Cabildo del 18 de septiembre, fueron ratificadas al año siguiente en el Juramento de los diputados del primer Congreso Nacional en el que tenían mayoría los "moderados" (partidarios. de devolver el poder a la corona una vez que cesara la invasión napoleónica en España, razón por la cual se creaban nuestra Junta y el Congreso, justamente para recalcar que Chile sólo obedecía a España y no a Napoleón u otro gobernante que no fuera el propio Rey de España, Fernando) junto a los "realistas" con los cuales en el fondo se identificaban. Agreguemos que al partido de los "moderados" pertenecía la oligarquía criolla liderada por los Larraín (la familia "de los ochocientos") cuya participación constituyó más adelante la base social y política de apoyo fundamental durante la dictadura de O'Higgins. Minoría ínfima en el Congreso eran los patriotas "extremistas", partidarios de independizarse de inmediato totalmente de España y fundar la república soberana de Chile. Es en este contexto político en que sucede el asalto al gobierno de aquellos oficiales comandados por Carrera (por una extraña casualidad, también un 4 de septiembre) los que disuelven el Congreso de los timoratos y dictan la primera constitución que proclama la soberanía de Chile.

Así dice el texto constitucional promulgado por Carrera en 1812: "Ningún decreto, providencia u orden que emane de cualquier autoridad o tribunales de fuera del territorio de Chile, tendrá efecto alguno; y los que intentaren darles valor, serán castigados como reos del Estado". Y más adelante agrega el artículo 6º: "Si los gobernantes diesen un paso contra la voluntad general declarada en la constitución, volverá al instante el poder a las manos del pueblo..." [2].

Sin embargo, se enseña oficialmente que nuestra independencia fue declarada por primera vez por O'Higgins, seis años después que lo hicieron Manuel Rodríguez y los Carrera.

Por supuesto que tampoco divulga la "historia tradicional" el significativo hecho del Tratado de Lircay de 1814, en donde O'Higgins firmaba, junto con el realista Gaínza, el ignominioso documento cuyo artículo 1º señala a Chile como "parte integrante de la monarquía española" y "reconocía como su monarca al señor don Fernando VII" [3].

LOS MITOS DE LA HISTORIA

Muchos son los mitos que amparan la mentira histórica, o al menos, la ingratitud hacia los forjadores de la independencia política, cuyo delito, como veremos, fue oponerse a la oligarquía y a las tendencias monárquico-constitucionales que aquella planteó como forma de gobierno para Chile después de realizada la independencia. Sin embargo, una de las más antipatriotas actitudes de los poderosos, es la que oculta la relación de Carrera con el Ejército de Chile; se ignora que Carrera fue el fundador del primer Ejército de Chile en campaña contra los españoles; que fue su general en jefe, el que dio la primera victoria a las armas del Ejército que comenzó su historia con la gesta de la Patria Vieja. Un Ejército que con Carrera no conoció la rendición o la firma de tratados con los españoles. Esto es indesmentible. Y no porque los realistas no se lo plantearan, como fue el caso de Yerbas Buenas [4] . Ya pesar de aquello ¿quién se acuerda de Carrera? La propia Escuela Militar del Ejército de Chile, se denomina hoy día "Bernardo O'Higgins", en circunstancias que la primera escuela militar del Ejército fue fundada por el General Carrera, ya en plena Patria Vieja, con el nombre de "Escuela de Jóvenes Granaderos". Es cierto que este instituto armado fue disuelto posteriormente por los realistas, pero es también indesmentible que la Escuela fundada por O'Higgins fue también suprimida y sólo reabierta años más tarde.

Ya es hora de preguntarnos el porqué de todo esto.

LOS "MODERADOS" Y LOS "EXALTADOS"

De los dos bandos que, desde el punto de vista de la organización del gobierno, se establecieron en Chile ya desde 1810, uno de ellos, el de los "moderados", representaba a la aristocracia pelucona proclive al establecimiento de una monarquía constitucional que gobernara a Chile. Es este el partido que se constituyó en el apoyo de O'Higgins. En ese mismo planteamiento se encontraban San Martín y Pueyrredón en Argentina, y en general, todos los miembros de la logia masónica llamada "Lautaro". De los afanes monárquico-constitucionalistas del equipo de O'Higgins, bástenos citar el documento del "Director Supremo" del 14 de abril de 1814, en el cual manifiesta que todo su afán político del período se ha hecho "deseando elegir un gobierno análogo a las ideas generales de la (monarquía". En otras palabras, estas fuerzas políticas al ser promonárquicas. son por eso mismo antirrepublicanas.

En el otro bando, el de los "exaltados", el partido encabezado por Carrera y el guerrillero Manuel Rodríguez, eran abiertamente republicanos, como lo prueba su edicto constitucional de 1812, ya mencionado, y más que por declaraciones constitucionales, por su consecuente accionar político-militar, que los llevó a combatir a las tendencias monárquicas en Chile, a los propios realistas durante las batallas de la Patria Vieja, y posteriormente en el exilio, combatiendo sin descanso con las armas en la mano y en la más pura expresión internacionalista, a la oligarquía argentina. En todo este tiempo y hasta su muerte, Carrera fue odiado por los oligarcas, pero querido por el pueblo, particularmente por los indios, a los que acaudilló. Justamente una de las razones que llevó a Carrera a dar su segundo pronunciamiento militar, fue la que los "Cabildos abiertos" de la época excluían al pueblo en su participación, quedando sólo reservada a los invitados de la oligarquía. Y sobre este carácter popular de José Miguel Carrera se ha levantado un infame mito: el que dice que Carrera, como era "aristócrata", despreciaba al pueblo y también, por esta razón, al "huacho" O'Higgins. Veamos.

PUNTUALIZANDO ALGUNOS HECHOS

En primer lugar, esa falacia de confundir la extracción social de los sujetos políticos con el carácter de la línea política que sostienen, ha sido tan absurda en aquel tiempo como lo es hoy en día. En el caso de Carrera, es efectivo que su familia fue "fundada" en Chile ya en 1639 por don Ignacio de la Carrera, "caballero de Alcántara"; pero José Miguel, que optó por ser caudillo de los indios, mandó destruir el escudo de armas de su familia que ella lucía en la puerta de la casa. O'Higgins, en cambio, ha pasado a la historia oficial como el campeón del democratismo, puesto que abolló los títulos nobiliarios en Chile. Lo que no se dice es que esto lo hizo O'Higgins sólo después de intentar, sin resultado, que España le reconociera a él los títulos de "marqués" y "barón" que ostentara su padre, Ambrosio O'Higgins, por concesión de la corona y en pago a sus servicios. Pero no es eso lo más importante, sino al servicio de qué interés pusieron ellos sus ideas, sus espadas y sus fusiles. Cuando San Martín se encontraba ultimando los preparativos de su llegada a Chile, recibió entre las instrucciones del gobierno de Buenos Aires la siguiente caracterización de la polarización política del Chile de entonces: "Siendo notoria la división en que se hallaba Chile por dos partidos poderosos ... presididos a saber, el uno por la familia de los Carrera y el otro por la casa de los Larraínes (el partido de O'Higgins) ... El General tendrá presente que el primero de dichos partidos (Carrera) contaba con el afecto de la plebe, y que sus procedimientos, aunque nada honestos y juiciosos, investían un carácter más firme contra los españoles; y que al segundo (O'Higgins y los Larraínes) pertenecían la nobleza, vecinos de caudal y gran parte del clero secular y regular, siempre tímidos en sus empresas políticas" [5].

Ahora bien estos últimos resultaron ser la clase que gobernó a Chile a partir de O'Higgins, cuando éste fue apernado en el poder por los masones lautarinos. Esta dominación de la oligarquía, que sólo contó con el respiro de Freiré, general carrerino, volvió definitivamente con Portales para enseñorearse en el poder de la economía, la política, y por supuesto, de la "historia". Esa es la primera gran razón del silencio sobre Carrera. Porque la historia la han cantado hasta aquí fundamentalmente los plumarios de la oligarquía, el enemigo de clase de Carrera.

EL ODIO DE LA SANTA MADRE IGLESIA

A esto hay que agregar el odio profundo de la Iglesia, la que profesó siempre al General Carrera una profunda enemistad. Y no podía ser de otro modo, ya que éste se negó a admitir a la iglesia romana como la "mater noster" de la constitución de 1812, negándose también, como hereje practicante, a "confesarse" con el cura que lo urgía desesperado momentos antes de su fusilamiento. Qué distinta actitud la del "masón" O'Higgins, quien después de oír diariamente misa en el altar improvisado frente a su lecho de enfermo, pidió ser enterrado con el hábito religioso. Favorito de la Iglesia, el que es ahora el héroe nacional, Bernardo O'Higgins, campeón de la democracia y ejemplo de pluralismo, decía en la constitución dictada por su mando en 1818: "La religión católica, apostólica y romana, es la única exclusiva del Estado de Chile". (Y nótese que se habla de "Estado" y no de "República"). Esa misma Iglesia, asociada a cuanto gobierno antipopular ha tenido Chile desde aquel entonces hasta 1970, se preocupó dilectamente de ayudar a la construcción del andamiaje de infamia e ingratitud contra el General del Pueblo, tanto en la poderosa enseñanza que controló durante muchísimos años, como en el púlpito y a través de sus capellanes.

Otra razón, que frecuentemente se cita en medios carrerinos en la explicación del ostracismo del General Carrera, es el hecho que planteó a nuestros gobernantes la necesidad de levantar un héroe militar, nacional, capaz de oponerse a la figura de un San Martin o un Bolívar. Hay aquí mucho de chauvinismo, cuestión que por supuesto no compartimos. Como se sabe, la Patria Nueva surgió de la "liberación" que el Ejército, fundamentalmente argentino en formación y mandos, realizó en su campaña a Chile, tras el paso de los Andes. Realmente, muchos historiadores han planteado que la batalla de Chacabuco fue un "arreglo entre masones". Como sea, el caso es que O'Higgins fue nombrado después de ésta "Director Supremo" y desde allí su figura fue levantada por la oligarquía que lo llevó y apoyó en el poder. En precisión histórica, sólo las campañas militares de la Patria Vieja, dirigidas por Carrera, y las guerrillas de la reconquista, dirigidas por el carrerino Manuel Rodríguez, son los hechos de armas que forjaron la tradición que nuestro ejército de chilenos (sin intervenciones ni "ayudas") ha incrementado posteriormente. En precisión histórica, es a Carrera y Rodríguez a quienes correspondería el sitial que dentro del Ejército y de Chile entero se le ha asignado a O'Higgins. Pero si han sido justamente los enemigos acérrimos del General del Pueblo los que han fabricado las estatuas de nuestra "historia", el traspapelado, oscuro y olvidado lugar en que hoy, a ciento cincuenta años de su asesinato, encontramos a José Miguel Carrera, se entiende perfectamente.

CARRERA, LÍDER DE LOS INDIOS

Después que le fuera negada su intervención en la formación del Ejército Libertador, Carrera, perseguido con saña por los lautarinos, se propone a todo trance el paso a Chile. Busca vanamente aliados en los separatistas argentinos opuestos al poder de Buenos Aires. En su lucha emancipadora encuentra sólo un aliado: los indios. Carrera se hace guerrillero popular. Con ciento treinta chilenos y sesenta mil indios que lo nombran su "Pichi Rey", el húsar del pueblo pasea la bandera tricolor de Chile por toda la pampa argentina. Tres veces a las puertas de Buenos Aires, comienza su gesta internacionalista poniendo en jaque con su montonera a las recias oligarquías de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y otras. Hay un capítulo archidesconocido de la vida de Carrera y en medio del cual, sin embargo, sucede su muerte. O'Higgins, en carta enviada a San Martín, le rogaba, refiriéndose a Carrera, a la sazón en las montoneras argentinas: "Un ejemplar castigo y pronto es el único remedio que puede cortar tan grave mal: desaparezcan de entre nosotros los tres inicuos Carreras, juzgúeseles y mueran, pues lo merecen más que los mayores enemigos de América". El General Carrera fue hecho prisionero mediante la traición, como Zapata, como Sandino. Sus hermanos ya habían sido fusilados por orden de O'Higgins en Mendoza, igual cosa asesinado Manuel Rodríguez en Tiltil por orden de la misma logia lautarina. Lo mismo su padre, Ignacio de la Carrera, muerto de desolación después que O'Higgins le enviara la cuenta de los gastos en balas que significó el fusilamiento de sus hijos, los oficiales de Ejército Luis y Juan José Carrera. Javiera Carrera sería más tarde encarcelada. Así, sin proceso, José Miguel Carrera es fusilado el 4 de septiembre de 1821: Tenía sólo 36 años. Sus manos también fueron separadas de su cadáver. Era también, para su época, un guerrillero heroico; y como el guerrillero heroico fue internacionalista y combatiente de los oligarcas poderosos. Su último grito antes de morir fue: "¡Muero por la Libertad de América!" A ciento cincuenta años de ese grito, nosotros enarbolamos este lema que fuera creado por el propio Carrera, de su puño y letra, de su espada y fusil: "POR LA RAZÓN Y LA FUERZA".

MARCELO FERRADA NOLI


Planteamiento

CHILE NO DEBE INDEMNIZAR A LAS COMPAÑÍAS DEL COBRE

EL gobierno chileno no debe pagar absolutamente ni un centavo de indemnización a las empresas del cobre. Categóricamente son las empresas las que deben pagar a Chile 177 millones de dólares.

La nacionalización del cobre chileno es un acto soberano, es una necesidad de Chile, admitida por el derecho internacional como legítima, principio reconocido por las Naciones Unidas y hasta por la propia Corte Suprema de EE.UU.

Con la nacionalización iniciamos nuestra segunda y definitiva independencia. Ella reivindica principios históricos, por los cuales lucharon y cayeron los Padres de la Patria, O'Higgins, los hermanos Carrera y Manuel Rodríguez; por los cuales cayeron los hijos del pueblo, y por los cuales luchó también el mártir de la revolución latinoamericana, Elmo Catalán. De modo que son principios que no se deben transar.

Dentro de esta concepción, la nacionalización del cobre no se puede tomar como un acto comercial o una simple expropiación. Está por un lado el interés superior de Chile, su propia soberanía, que no se transa, y por el otro el interés de un monopolio internacional.

Quiero fundamentar la afirmación que hago. Los monopolios del cobre invirtieron inicialmente 3,5 millones de dólares y junto a los monopolios del salitre y del hierro se han llevado 10 mil 800 millones de dólares en 60 años. ¡Se han llevado un Chile entero!

Además del saqueo económico y la inicua explotación social que ha provocado silicosis, enfermedades, masacres y muertes, los monopolios norteamericanos han hecho por años de Chile un dependiente sin personalidad propia, un país subdesarrollado en todas sus dimensiones. Por eso, cualquier valor que Chile soberanamente determine pagar, si es que así sucediera, no sería más que un acto de generosidad al cual no está obligado moral ni políticamente.

Chile no debe pagar, Chile en justicia no debe indemnizar a los monopolios del cobre.

Por lo demás, los valores invertidos en Chile por los monopolios que controlan Chuquicamata, Exótica, Potrerillos, El Salvador, Andina y El Teniente, durante toda su historia calificados como activos inmovilizados, alcanzan a 708 millones de dólares. Pero a estos valores se deben deducir sumas contabilizadas en yacimientos mineros, impuestos adeudados, indemnización por años de servicio a los trabajadores, pagos hechos por Chile durante el período de vigencia de las sociedades mixtas y valores invertidos en habitaciones (que corresponden al llamado 5%), que suman un total de 237 millones de dólares.

Por otra parte, estos monopolios adeudan a organismos internacionales de crédito, de los cuales el Estado de Chile es aval, un total de 648 millones de dólares. Los planes de expansión, hablando en jerga popular, prácticamente los hicieron las compañías yanquis con la "negra".

De allí que aun desde un punto de vista estrictamente financiero, no se debe indemnizar a estas empresas puesto que ellas adeudan 177 millones de dólares a Chile como cifra base.

Todavía más, si contabilizáramos el sabotaje, el daño que han causado a la economía nacional y la mala explotación de las minas, naturalmente estos valores serían muy superiores a 177 millones que desde el punto de vista estrictamente comercial adeudan esos monopolios.

FIJACIÓN DE LA INDEMNIZACIÓN

El Congreso Nacional determinó que la Contraloría General de la República fije el valor a indemnizar. Por lo que conozco, la Contraloría General de la República puede determinar un precio que no convenga a Chile. Este organismo contralor es el mismo que está en contra de las intervenciones que legítimamente ha hecho el Estado en las empresas textiles y quiere devolvérselas, ahora normalizadas sus faenas, a sus propietarios. De modo que, desde el punto de vista de Chile, no es un organismo que dé plenas garantías.

Más aún, los técnicos que están asesorando al Contralor, por su conocimiento no acabado de las faenas, pueden ser sorprendidos y no determinar un valor justo. Mucha maquinaria ha sido pintada o transformada a fin de impresionar a los inspectores de la Contraloría que han ido a inventariar. Existen casos concretos en Potrerillos, en El Salvador y en el centro de trabajo de la Sociedad Minera El Teniente. Los trabajadores así lo han denunciado.

De allí que puede fijarse un precio que no convenga a Chile y dudo que sea este organismo contralor, que está en contra de las intervenciones, el que determine de acuerdo a los intereses superiores del país lo más justo.

EL TRIBUNAL NO ES GARANTÍA

El Congreso Nacional ha determinado la formación de un Tribunal ante el cual pueden apelar, sobre el precio que determine la Contraloría, el Estado y los afectados. Este tribunal está compuesto por un Ministro de la Corte Suprema, otro de la Corte de Apelaciones, uno del Tribunal Constitucional, por el Presidente del Banco Central y por el Director Nacional de Impuestos Internos.

Este tribunal tampoco es garantía para los intereses del país. En efecto, el Presidente del Tribunal Constitucional que podría formar parte del tribunal de apelación, no es garantía para Chile. El ha estado en contra de los intereses del Fisco. Fue el propio Presidente de la República, compañero Salvador Allende, quien denunció la artera maniobra contra los intereses nacionales en el Estadio de María Elena y en la Plaza de Machalí, al decir que Fernando Mardones Restat, exjefe de SOQUIMICH, cobraba por irse 3.000 millones de pesos, y justamente el abogado de Mardones Restat es el actual Presidente del Tribunal Constitucional.

ABOGADOS CHILENOS EN CONTRA DE CHILE

El proyecto original para reformar la Constitución y nacionalizar el cobre beneficiaba ciertamente al país. Pero el Congreso Nacional entregó una reforma diferente.

Por ejemplo, Chile debía indemnizar, si era justo, los activos netos de las empresas. El Congreso dijo: aquí hay "sociedades mixtas" e indemnice los activos y los pasivos de las empresas. Ahí estuvo la mano de la derecha, de los socios del imperialismo norteamericano.

Vemos que abogados chilenos, que ha costado a Chile formarlos, porque todos los trabajadores hemos entregado los impuestos para que las universidades formen a estos profesionales, defienden a la Anaconda y Kennecott. Ellos están actuando en contra de Chile. Pero no debe llamar la atención porque los reaccionarios chilenos son y han sido los socios del imperialismo.

David Stitchkin, ex rector de la Universidad de Concepción, cuyos jóvenes son los más comprometidos con la revolución chilena, hoy socio de González Videla; Enrique Evans, Subsecretario de Justicia de Frei; Raúl Várela, militante democristiano, Gustavo Rosellot, de la Ford; Sergio Gutiérrez Olivos, embajador de Alessandri en Estados Unidos; Manuel Vargas, de Anaconda, todos ellos "ABOGADOS CHILENOS", están a las órdenes de los monopolios norteamericanos. Están en contra de Chile. Ellos no tienen derecho a usar su profesión en contra de los intereses del país.

LOS SUPERVISORES DEL COBRE

En cuanto a los supervisores, del cobre, que han creado numerosos problemas a la nacionalización, hay algunas palabras que decir.

La Asociación Nacional de Supervisores (ANSCO) corresponde a un status especial que no tiene razón de existir en el momento que vive Chile. Sabemos positivamente que por disposiciones de tipo jurídico, están clasificados de distinta forma los empleados y obreros, aunque todos pertenecen a la misma clase, a la clase trabajadora. Pero además aparece como muy raro que además surjan los "supervisores" organizados como gremio.

¿Quiénes son los supervisores?

En el fondo, los supervisores correspondían a un grupo de personeros, que componían el "staff" de confianza de los empresarios norteamericanos.

No quiero descalificar al gremio de los supervisores. Pero el hecho de que trabajando en Chile ganaran dólares, nos está informando que gozaban de un status especial, de confianza de las empresas norteamericanas, porque ganar en moneda extranjera, en un país que se paga en escudos, no corresponde a una situación normal. Ahora que todos los trabajadores ganan en escudos, no existe ninguna razón para que los supervisores estén organizados. Para eso están los colegios de profesionales y técnicos, las organizaciones sindicales regulares. Más aun cuando los trabajadores caminan ahora hacia el sindicato único.

Estos personeros se identificaban en gran medida con los intereses de las compañías norteamericanas y naturalmente que la integración de ellos al proceso que vive Chile elimina toda razón de existencia de la ANSCO.

La ANSCO aparece como un grupo de altos funcionarios .que se identificaban con los intereses de los ejecutivos norteamericanos de las empresas. Por este motivo contra los ejecutivos jamás hubo un reclamo antes de que se gestara este proceso nuevo que beneficia a Chile. Sin embargo, es muy sospechoso que ahora que se deben integrar todos los trabajadores a participar para recuperar y hacer funcionar estas minas a favor de Chile, se produzcan movimientos huelguísticos.

Ha sido tan abierta, tan franca, tan transparente la actitud del gobierno, que inclusive los supervisores tienen representantes en los consejos de administración, y casualmente allá en Chuquicamata un señor Aníbal Rodríguez, que era Presidente de esta agrupación de supervisores, también formaba parte del Consejo de Administración.

MARIO VERA VALENZUELA


Polémica

DICTADURA PROLETARIA: UNA NECESIDAD HISTÓRICA

EL número 262 de la revista "Panorama Económico" viene encabezado por un editorial que consideramos importante porque plantea un problema implícito en todas las polémicas: el de la dictadura del proletariado.

El artículo trata de demostrar que sólo por medio de una transición pacífica es viable el camino de Chile al socialismo. Esto evitaría pasar por el "purgatorio" de una dictadura del proletariado, en contra de lo que afirman los "ortodoxos" del marxismo.

No es de negar la existencia de los "ortodoxos", como tampoco de los "herejes" que pretenden hacer de cada caso particular un fenómeno exclusivamente particular. Tal calificativo por supuesto no alcanza al editorialista ya que, según desprendemos, se encuentra "sobre el marxismo". Por eso mismo ha podido decir cosas que muchos "marxistas" repiten hoy de manera encubierta y no sin cierto "complejo de culpa".

EXPERIENCIAS DE LA HISTORIA

El artículo de PE señala que la dictadura del proletariado ha obedecido a fenómenos particulares de las naciones en que el socialismo ha triunfado. La viabilidad chilena hacia el socialismo se diferenciaría en términos casi absolutos de experiencias donde prevalecían fuertes dictaduras.

El editorialista de PE olvida —para citar un ejemplo— que la revolución rusa estuvo precedida por un período de ampliación de las libertades democrático burguesas. Aun antes del gobierno provisional, durante la autocracia, actuaban coexistiendo un cúmulo de formas de representación político burguesas, como la Duma y las asambleas constituyentes. La revolución socialista sólo pudo tener lugar en un marco donde la institucionalidad burguesa alcanzó su máxima expansión posible, desde el momento en que, incluso, integró a partidos que buscaban el socialismo "por otros medios", como los socialistas revolucionarios de derecha y los mencheviques. La Revolución socialista empezó con Lenin y no con Kerensky.

La misma Revolución Cubana partió reivindicando las libertades burguesas. Su casi instantánea transformación en socialista devino del alto grado de integración al imperialismo de la burguesía cubana. Cada reforma antimperialista se volvía necesariamente anticapitalista (y viceversa). Nuestra burguesía no tendría esa condición mercenaria, según el articulista de "Panorama Económico".

Se olvida que el concepto de "dictadura del proletariado" no surgió en relación a países en donde triunfó el socialismo sino en base a experiencias de uno en que no triunfó, justamente porque no hubo dictadura del proletariado. En ese país, Francia, como avistara Marx, se conservó la vieja maquinaria estatal de la burguesía. Francia por lo demás, no poseía un capitalismo subdesarrollado o dependiente, sino, lo que es distinto, deformado.

LAS RELACIONES ENTRE LO PARTICULAR Y LO GENERAL

PE pasa enseguida a lo que constituye el meollo de su argumentación: en virtud de las preeminencias de los particularismos, toda ley, enunciada con carácter general, es relativa aun para el marxismo.

Las leyes en la historia tienen validez en tanto subsisten las condiciones generales que las sustentan. Cabría pues preguntar al editorialista de PE si, a su juicio, han desaparecido esas condiciones generales.

A nuestro entender, la condición más general que homologa la experiencia chilena con otras ya consumadas, reside en la misma existencia del modo de producción capitalista.

En un menor nivel de generalidad, hay que poner de relieve la característica de la dependencia capitalista y por ende, una contradicción social que se eleva a una expresión internacional. Para decirlo en otros términos, una ley no tiene vigencia sobre los planos estáticos sino que sobre fuerzas en desarrollo, o lo que es casi igual, en contradicción. Mientras prevalezcan los términos que hacen la contradicción, la ley tiene vigencia.

¿Han desaparecido las circunstancias que fundamentan la contradicción y por ello la vigencia de esas leyes generales? Eso sería suponer que capitalismo y dependencia Son nociones vacías, carentes de contenido real en virtud de las ¡particularísimas! condiciones chilenas. ¿Y han desaparecido los términos reales de la contradicción fundamental? Eso sería suponer que en Chile han desaparecido el proletariado y la burguesía.

LA INSTITUCIONALIDAD BURGUESA (IB)

A fin de concretar sus planteamientos, el editorialista de PE nos remite al caso chileno. Plantea algunos interrogantes. El primero es el siguiente:

a) ¿Es nuestra Institucionalidad burguesa (IB) tan ficticia y rígida que sólo admite y reclama un acto parecido al de la quebradura de un cascarón duro y sin contenido?

El autor tiene razón cuando afirma que no hay una IB. Las diferencias entre las IB residen tanto en el espacio como en el tiempo. Ahora bien, plantea por lo tanto el editorialista que nuestra IB también ha estado en movimiento y por lo tanto en transformación continua:

La masificación de la participación primarla (político-electoral), la ampliación de las formas tradicionales de organización y la aparición de nuevas modalidades, la partidarización, ideologización y radicalización del proceso, son hechos Indiscutibles, aunque se pueda diferir sobre su profundidad, implicación o el carácter positivo o negativo del fenómeno.

Por otra parte, piensa que la IB ha marchado en un sentido democrático ascendente pues ha deteriorado el poder de ciertos sectores tradicionales:

"... son igualmente diáfanos e irredargüibles los caminos y desplazamientos (o debilitamientos) del lado de los "grupos dominantes" y las clases propietarias. Sólo los desmemoriados o los menores de edad (biológica e Intelectual) podrían pasar por alto su patente erosión al nivel político, como el debilitamiento fundamental de estamentos otrora (o anteayer) tan poderosos en todos los niveles como los grandes propietarios agrícolas, los consorcios extranjeros o los núcleos Industriales rectores o "monopolistas".

Y que, por otro lado, la misma constitución burguesa se adapta perfectamente a las necesidades de la nueva situación:

"...y desde el ángulo estrictamente jurídico, el sistema vigente ha resultado sorprendentemente elástico para responder a las necesidades de la nueva situación como se ha encargado de demostrarlo el profesor Eduardo Novoa y de probarlo el Ministerio de Economía.

Después de argumentar así, el editorialista responde que la IB no es:

"... cascarón osificado y vacío sino que cuadro dinámico y mutante, gracias, en lo principal, al enorme y sacrificado esfuerzo de la mayoría trabajadora, sus partidos dirigentes y la visión esclarecida y realista de líderes y núcleos de otros grupos sociopolíticos".

La IB, pensamos, forma parte de la superestructura social que se divide en dos niveles: el jurídico-político y el ideológico. La IB cubre gran parte de la superestructura.

Ahora bien, a nuestro juicio una de las leyes sociales más importantes es la que dice referencia a la correspondencia o no correspondencia entre la superestructura y la base económica.

La no correspondencia entre superestructura y base puede darse en términos de contradicciones antagónicas o no antagónicas. En el primero de los casos, la única alternativa es el cambio del mismo modo de producción. En el segundo, puede resolverse sin alterar sustancialmente el sistema.

En la experiencia chilena, como en cualquiera otra, siempre la IB se ha encontrado en movimiento. Pero ¿qué sentido han tenido esos movimientos? Han sido, a no dudarlo, fruto de contradicciones no antagónicas, inter-burguesas, o entre la burguesía y sectores populares emergentes, casi siempre en forma espontánea. Observando la historia será posible anotar una serie de períodos en que estas contradicciones han sido resueltas sustancialmente manteniendo "el cambio en la continuidad y la continuidad en el cambio".

LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

Pregunta el editorialista de PE:

C.— ¿Existen realmente posibilidades objetivas y subjetivas para establecer una estructura socioeconómica de cepa socialista sin pasar por el "purgatorio" de un régimen dictatorial (sea de teórica dictadura del proletariado u otra afín)?

Hay que dejar en claro, primero, que el concepto de "dictadura del proletariado" es utilizado por PE en un sentido distinto al que real y genéricamente posee. Dicho en otro modo: hay dos concepciones de dictadura, una, la burguesa que nos remite a un conjunto de principios jurídicos abolidos por la fuerza, y otra, la marxista, que en lugar de la apariencia jurídica que expresa la abolición de la constitucionalidad, nos remite a la dominación efectiva que ejerce una clase sobre otra. De acuerdo a la segunda concepción pueden darse casos de perfecto ordenamiento jurídico-institucional, las más perfectas repúblicas burguesas, y al mismo tiempo dictaduras, ya que una de las formas en que la burguesía ha expresado su dominación es justamente a través de "su" democracia. De la misma manera, puede darse una dictadura (dominación) del proletariado, sin haberse abolido en su integridad la institucionalidad y la jurisdicción burguesas. Para decirlo con palabras de Gramsci:

"La fórmula "dictadura del proletariado" tiene que dejar de ser una mera fórmula, una ocasión para desahogarse con fraseología revolucionaria. El que quiera el fin, tiene que querer también los medios. La dictadura del proletariado es la instauración de un nuevo Estado, típicamente proletario, en el cual confluyen las experiencias institucionales de la clase obrera, en el cual la vida social de la clase obrera y campesina se conviene en sistema general y fuertemente organizado". (Gramsci, Democracia Obrera, en Antología, México, 1970).

De ahí que aquello que debe pasar a un primer plano es el problema de la dominación de clase, problema que se determina por el de la correlación favorable de fuerzas sociales y políticas para ejercer esa dictadura.

Ahora bien, el dominio de los trabajadores comienza a desarrollarse en sus primeros organismos de poder. En el control que comienzan a ejercer los trabajadores sobre la producción y sobre los mecanismos del Estado, en cada ocupación de terreno o predio, en cada consejo campesino, en cada organismo obrero de dirección, está en embrión la dominación o dictadura del proletariado.

Pero el editorialista de "Panorama Económico" alude a dos aspectos que, a su juicio, imposibilitarían en Chile la dictadura del proletariado. Ellas son la vertebración de las instituciones y la integración de los trabajadores al status vigente.

No viene al caso desconocer tales aspectos y, a no dudarlo, constituyen dificultades (si se quiere, el "pecado original" de la experiencia chilena), que impiden el rápido avance del proletariado a los centros de dominación política y económica. La burguesía chilena, en términos históricos, ha basado su dominación de clase en la integración de sectores de trabajadores en cuanto base de apoyo. Ello ha permitido un alto grado de penetrabilidad pero también de institucionalización de los organismos obreros.

Pero eso no dignifica que un proceso como la construcción del socialismo deba realizarse por intermedio de una "cooperativa de clases". Necesariamente, y en forma previa, implica la hegemonía de una clase, o si se prefiere, el paso de la hegemonía burguesa a la hegemonía proletaria que debe anteceder a la dominación o dictadura.

Un proceso como el de la construcción del socialismo, por su propia naturaleza, es desintegrador en el sentido de que, en su propio recorrido, rompe las viejas alianzas de clase y correlaciona las fuerzas sociales en función de sus objetivos reales. No puede concebirse ningún proceso de construcción del socialismo, y ni siquiera de aplicación de un programa que le abra condiciones, sin conducción del proletariado. Lo contrario, es plantear que no debe ni puede intentarse la construcción del socialismo.

LA CORRELACIÓN DE FUERZAS

La cuarta interrogante de PE nuevamente nos remitirá al problema de la correlación de fuerzas.

Según apunta el editorialista, las condiciones negativas para la implantación de una dictadura del proletariado, estarían dadas por los siguientes aspectos:

"Lo que diferencia a Chile de la mayoría de los países latinoamericanos no es la "vocación de libertad" o el "respeto a la institucionalidad", valores importantísimos, pero que no pasan de ser abstracciones para una buena parte de la población. Lo que distingue desde antiguo a esta nación es el grado de estructuración de sus fuerzas sociales. La partidirización de esas mismas fuerzas según cánones clasista e ideológico, la vertebración de instituciones básicas como las Fuerzas Armadas, la propia Iglesia, los sindicatos, las agrupaciones gremiales, los movimientos estudiantiles, etc."

Si el editorialista hubiese querido plantear que en Chile no hay condiciones para la construcción del socialismo, habríamos tenido otro tema de discusión. Pero el que abordamos ahora parte de un intento, que no es exclusivo de PE, por plantear la construcción del socialismo en base a esta carencia de condiciones (supuestas o reales).

Por otra parte, PE reafirma los conceptos emitidos por Salvador Allende en el sentido de que "hemos conquistado el gobierno pero no el poder", frase que, según apunta, carecería de sustancia.

En efecto, a nadie se le podría ocurrir que un gobierno popular pudiera autoconstituirse en dictadura del proletariado en condiciones que se definen desfavorablemente por la escasa movilización de los trabajadores, con los obreros desarmados y con un ejército intacto en su estructura corporativa e identificado como vigilante de la institucionalidad. Pero tan inaceptable como esa alternativa, es la de constituir las dificultades en método o en "vía".

La suma de condiciones desfavorables para una dictadura del proletariado no implica renunciar a su concreción. Eso no es sino renunciar al socialismo. La tarea, en ese caso, es la creación de condiciones favorables para esa fase histórica. Se trata de cambiar la correlación actual de fuerzas, lo que no sólo puede identificarse con el aumento cuantitativo de los adherentes pues, se puede ser mayoría aplastante y actuar sobre una correlación desfavorable de fuerzas. La correlación favorable de fuerzas pasa por la movilidad orgánica y combativa de los trabajadores, y ello no puede realizarse con la burguesía sino que precisamente en contra de ella.

En cuanto a los "costos sociales" a que se refiere PE, nadie puede predecirlos. Pero avalando experiencias históricas, y. algunas geográficamente muy cercanas, es posible afirmar que no hay costo social más grande que el que se produce cuando el proletariado está en las puertas del poder y no entra.

FERNANDO MIRES


Cultura

EL INTELECTUAL EN LA NUEVA SOCIEDAD

EN la nueva sociedad que Chile empieza a construir, el papel del intelectual cambia de manera absoluta. En la sociedad burguesa, el creador y su obra pasan a ser un objeto de uso de los sectores acomodados. Su pintura cuelga de las paredes o de las chimeneas. (Un cable de Gran Bretaña señalaba en el mes de junio, como la tela "La muerte de Actéon", del Tiziano, luego de estar en exhibición pública en un museo durante diez años, pasó a ser rematada en cuatro millones de dólares y la obra se transformó en adorno de la chimenea de la hija del rematante). Si en el Renacimiento, el artista trabajó bajo la "protección" económica del mecenas, la burguesía lo mantuvo a su servicio y uso. Y al mismo tiempo, lo mantuvo en su gran mayoría en la miseria, porque no era en su concepto, un productor, salvo cuando su obra pasaba a la competencia del mercado. Para la burguesía, el artista es un ser "privilegiado", concepto que se cuida de cultivar para su mejor explotación o para una mejor realización del comercio con la obra intelectual.

El nuevo concepto de la sociedad en construcción es que el intelectual o el artista es un trabajador más, que experimenta los avatares de la construcción del proceso, participando activamente en él. En este momento histórico preciso, nuestro intelectual trata de ir colocándose en esta real dimensión, pero dentro de una estructura que conserva los postulados de la concepción burguesa del arte y de la creación. Incluso en su formación. Las escuelas artísticas, como la Universidad, mantienen en plena vigencia los conceptos burgueses sobre este campo del quehacer humano. El concepto de la profesión liberal para el creador, quien debe entrar en esta verdadera selva que es el mundo de la competencia mercantil y de venta de las fuerzas de trabajo.

En entrevista hecha por el Canal 9 de TV al pintor Guillermo Núñez, Director del Museo de Arte Moderno, este definió lo que a su juicio, pensamiento que comparten muchos creadores chilenos actuales, deben ser el artista y su creación hoy.

Dice Núñez: "El artista como ser privilegiado no existe. El artista es un trabajador más. Si uno no ESTA INMERSO en la revolución, no tiene derecho a opinar, no tiene ningún rol que cumplir en la nueva sociedad.

El artista no puede tener una actitud paternalista (educar al pueblo). Por el contrario, debe ir aprendiendo del pueblo. Ser contemporáneo, estar viviendo el momento político.

El término panfletario lo inventó la burguesía. No importa hacer arte panfletario. No le tengo miedo. El arte debe ser ENTENDIDO. Las cosas que uno (artista) quiere decir, deben ser entendidas por aquellos que las aprecian".

Se le preguntó a Núñez su opinión sobre el arte de pueblos que viven la revolución como la Unión Soviética y China. Núñez expresó: "Yo no me atrevo a opinar del arte de otros pueblos. Puede que aquello que están haciendo chinos y soviéticos es lo que les sirve a ellos, son sus valores. No tiene nada que ver con nosotros".

Sobre la conducta del artista actual, señaló: "Si el artista no es militante, no es revolucionario, carece de sentido en este momento. Ya no viviremos en una sociedad de consumo. Los cuadros no son un producto comercial, vendible. El proceso creador en esta nueva sociedad es tan rico, que debe trascender".

El planteamiento de Guillermo Núñez nos lleva a otro enunciado. Si los creadores, como parte de los trabajadores, participan en todo el proceso, van colocando su arte al servicio de esa transformación. La burguesía afirmará que ese es un arte contingente. Será una forma de intento de desvalorización, pero la propia burguesía, consciente del término de su papel histórico, se aferrará de esta afirmación como otra forma de intentar la mantención de sus prerrogativas. Lo interesante es que Núñez y muchos otros creadores han llevado a la práctica su planteamiento. Los brigadistas con la pintura mural incluyendo slogans, consignas y objetivos; los músicos con el ciclo de canciones sobre el programa de la Unidad Popular; los pintores y escultores con la exposición sobre las 40 medidas del Gobierno Popular, etc. En otras palabras, un arte que vive momento a momento un proceso. Posiblemente, la pintura o el texto que enfrenta un problema, pierde su vigencia cuando el problema es resuelto, pero su aporte o el valor testimonial bastan a esta creación. Los intelectuales que en Cuba se plantearon como tema el analfabetismo hasta 1961, después de ese año, al ser erradicado de la isla, no servía como motivo, sin que ello invalidara el quehacer artístico.

El arte entonces puede servir de factor coadyuvante en el proceso de la transformación de la sociedad. Incluso, contribuyendo a las campañas de beneficio mayoritario: de salubridad, educación, preventivas, etc. El artista de hoy no debe temer las calificaciones de la burguesía o de su crítica, mucho menos de los que ejercen la "crítica especializada" en órganos de difusión. El artista no puede olvidar que ese critico profesional es la expresión de la ideología de clase del periódico, radio o canal de TV. Y si recordamos que el más alto porcentaje de esos medios está en manos de la burguesía, podemos concluir cuál es la finalidad y el alcance real de esa crítica. La crítica que hoy debe interesar al artista es la de las grandes mayorías nacionales. Si el conocimiento dé esas mayorías se va enriqueciendo, sus exigencias también serán mayores, y por consecuencia, el artista irá cada vez enfrentando un público con apetencias crecientes y con juicios profundos que le obligará a una rigurosidad cada vez mayor. Ello no significa que HOY puede hacer un arte cualquiera, sino que deberá expresarse de tal manera que su arte de HOY sea compartido con la multitud de HOY. No importan los apellidos. Si se le quiere llamar contingente, no tiene ninguna validez. Su trascendencia radicará en su servicio de contribución al cambio y a la nueva sociedad.

Sobre este punto quisiéramos reproducir lo que escribiéramos en el programa de la candidatura del profesor Eduardo Novoa, como vocero de las fuerzas de izquierda en la elección rectorial de este año en la Universidad de Chile: "Creemos que el arte en la nueva Universidad jugará un papel importante en el desarrollo del proceso social: por una parte, colocando al servicio, conocimiento y goce de las mayorías nacionales postergadas, las expresiones más maduras que el hombre ha creado a lo largo de su historia: obras pictóricas, teatrales, coreográficas, musicales, escultóricas, etc. Colocaremos estas obras a la discusión pública, haciendo de cada espectador un receptor profundo que tenga una actitud activa frente a la obra de arte. Por otra parte, constituirse en un incentivador de la creación popular, pero dejando bien en claro que los contenidos, las ideas, los conceptos, deben nacer y desarrollarse en el seno de esas mayorías que hoy inician la toma del poder.

La Universidad puede jugar entonces, el papel de coadyuvante en la elaboración de la nueva cultura y el nuevo arte. Puede entregar los resortes técnicos, la asesoría de especialistas y maestros formadores que puedan dar herramientas a los creadores que surjan de los nuevos sectores sociales. Estimular la potencialidad creadora e imaginativa de esos sectores, para que logren expresarse con autenticidad, sin dejar por ello de hacerlo dentro de una capacidad adecuada.

La nueva Universidad debe lograr en el ámbito artístico la total realización en uno de los pilares básicos de su quehacer: la extensión universitaria. El arte tiene las posibilidades de servir a la Universidad como uno de los nexos más precisos y directos con la comunidad. Entregar a ella el producto de su trabajo académico creador y tomar de ella la inagotable gama expresiva, dinámica y transformadora que permita a la labor universitaria su propia transformación revitalizada.

La Universidad puede, en la tarea artística, colocar parte de esta actividad como elemento colaborador en las grandes campañas nacionales, promovidas por los sectores mayoritarios en beneficio de su propio enriquecimiento material y espiritual. Se trata no sólo de la experimentación artística, sino de servir también tareas contingentes, que no por ser tales dejan de poseer vital importancia. Así, el arte elaborado en la Universidad puede colaborar en campañas contra el analfabetismo, en campañas de salud, en la batalla de la producción, de culturización, masivas, etc. Es decir, el arte debe ser dentro de la Universidad, un vehículo cuyo dinamismo sea capaz de caminar con el mismo ritmo de los acontecimientos, creadora y críticamente, evaluando, calibrando las apetencias. necesidades e inquietudes de los grandes sectores nacionales. La Universidad de Chile debe ser el receptáculo de esas apetencias, incorporando a sus artistas en un acontecer, cuya meta y posibilidades apenas se vislumbran, en este extraordinario proceso que ha empezado a desarrollarse. Ser artista hoy en la Universidad, constituye un compromiso determinante con un tiempo y una sociedad que no admite respiros ni claudicaciones. El arte en la Universidad debe colocarse a la altura de los acontecimientos. De lo contrario, sólo quedará como expresión de un mundo muerto o en vías de extinción".

La oportunidad y el momento de los planteamientos reproducidos corresponden a una instancia histórica determinada. Y como tal, su vigencia está en relación directa con su ubicación en el devenir histórico. Porque, en esta discusión abierta hoy, otros intelectuales de avanzada podrían sostener puntos de vista como el escritor francés Rene Maublanc, quien, en la revista parisién "COMMUNE", en la década, de 1930, respondía a la encuesta de la publicación sobre el tema: "¿Para quién escribe usted?": "Es indudable que escribo exclusivamente para un público burgués. Primero, porque estoy constreñido a hacerlo —aquí se refiere Maublanc a sus obligaciones profesionales como maestro secundario—, segundo, porque soy de origen burgués, tengo una educación burguesa y procedo de un ambiente burgués, por lo que me siento naturalmente inclinado a dirigirme a la clase a la que pertenezco, a la que mejor conozco y puedo entender mejor. Pero eso no quiere decir que escribo para agradarle o para apoyarla. Por un lado, estoy convencido de que la revolución proletaria es necesaria y deseable, por otro lado, pienso que será tanto más rápida, fácil, exitosa e incruenta, cuanto más débil sea la resistencia de la burguesía... El proletariado necesita hoy aliados en el campo de la burguesía, así como en el siglo dieciocho la burguesía necesitó aliados en el campo feudal. Entre esos aliados quisiera estar yo". (Citado por Walter Benjamin en "Brescht. Ensayos y Conversaciones". Edit. "Arca". Montevideo, 1966). Podría agregarse, como lo hiciera entonces Louis Aragon (citado en el mismo libro): ". No basta con debilitar a la burguesía desde adentro, hay que combatirla CON el proletariado. Ante Rene Maublanc y ante muchos de nuestros amigos escritores que todavía vacilan, está el ejemplo de los escritores soviéticos que salieron de la burguesía rusa y, sin embargo, se han convertido en pioneros de la construcción socialista". A su vez, nos gustaría agregar que este planteamiento de Maublanc, que pudiera ser utilizado por parte de nuestros propios creadores, resulta de una mayor aplicabilidad en una sociedad dominada por la burguesía con lejanas posibilidades de transformación (época mencionada) a diferencia del momento histórico que vive nuestro país, donde el primer paso ya está dado. Pero es valedero en parte, en cuanto ese debilitamiento de la burguesía por dentro, debe intensificarse por parte de los creadores, en la etapa que va del triunfo electoral a la toma del poder.

Desde el 4 de septiembre del año pasado, la discusión sobre los caminos de acción de los intelectuales se ha intensificado. Grupos de escritores, comités de artistas, núcleos de distintas especialidades creadoras se han reunido a discutir y a esbozar cierta planificación. El Tren de la Cultura, en los primeros meses de este año, fue un serio intento. Por otra parte, la medida número 40 del gobierno, la creación del Instituto Nacional de Arte y Cultura, se ha ido postergando en su realización, mientras no se obtenga una clarificación sobre metas y objetivos, por a corto plazo que ellos sean. Se han elaborado informes, se han programado reuniones de tipo nacional que han de desembocar en una convención o congreso nacional de artistas e intelectuales donde se echen las bases de dicho instituto, además de enunciar postulados y líneas de acción inmediatas y mediatas. Los intelectuales y artistas piensan que ese Instituto debe ser el eje de la acción, superándose las estructuras burocratizadas en que suelen desembocar los organismos centralizadores del campo creador. Más bien, que sea un organismo coordinador, nacional, donde la descentralización cultural se acentúe, de tal manera que el proceso muestre igual validez en cualquier rincón de Chile. Entre las reuniones realizadas, en relación al tema que nos preocupa, creemos que el Primer Congreso Nacional de Estudiantes de Teatro, que se realizó en Santiago los días 4, 5 y 6 de junio pasado, planteó conceptos interesantes. Participaron en él, además de los estudiantes, representantes de grupos teatrales universitarios y grupos teatrales aficionados, desde Arica a Valdivia. De sus acuerdos y planteamientos, extractaremos los conceptos más definitorios de su posición. La Comisión que estudió los problemas de la Docencia, señaló en parte al caracterizar el proceso:

"Entendemos que el objetivo de los estudiantes de Teatro es contribuir en la mejor forma a la tarea histórica de la clase trabajadora. CONQUISTAR EL PODER para generar una sociedad distinta, donde la igualdad, social y cultural, esté en la base de una democracia que funciona más allá de las pautas abstractas conque la definió la burguesía. Una democracia que no sea formal, ni se asiente en los criterios de representatividad y delegación, base del poder jerarquizado que legaliza la división de la sociedad en sectores dé diferente rango y privilegio".

Más adelante, expresa: "Nuestro objetivo es la superación de una forma específica, capitalista, de trabajo, que lo vuelve enajenado y dividido, que ha hecho de la división entre trabajo manual y trabajo intelectual la regla maestra de su perduración.

Hemos dicho que la práctica de los sectores más avanzados de las clases oprimidas llama a la constitución de un Frente de Trabajadores de la Cultura: ese Frente no se concibe como un islote autónomo, sino que aporta a la constitución de la autonomía revolucionaria de los trabajadores".

Como punto segundo y bajo el título de "QUEHACER TEATRAL" los estudiantes fueron muy explícitos en su enunciación:

"Nuestro quehacer teatral lo entendemos como una praxis de proletarización. Con este objeto proponemos acordar convenios con las autoridades de gobierno y las organizaciones máximas de los trabajadores del campo y la ciudad, para sumarnos regular y permanentemente al proceso de desarrollo productivo que el país requiera.

Nuestro quehacer específico teatral, lo entendemos como TEATRO POLÍTICO, teatro comprometido con los intereses de la clase trabajadora y orientado a agudizar las contradicciones del sistema capitalista.

Nuestro Teatro debe ser un vehículo de concientización activa, al servicio de la CONQUISTA DEL PODER por la clase trabajadora".

La Comisión que estudió los problemas de la investigación teatral, indicó en su informe, aprobado por la totalidad de los concurrentes: "Nuevos objetivos: a) Rechazo a la ideologización burguesa de la gente de teatro. Es decir, una nueva mentalidad producto de un proceso de concientización estructural del hombre de teatro. La burguesía ha insertado todos sus contenidos en los hombres que tienen en sus manos el quehacer teatral en Chile. La burguesía ha impuesto su lenguaje, sus formas de relación, sus esquemas de vida, sus aspiraciones. La burguesía aún domina la conciencia de muchos hombres de teatro que se defienden ardorosamente detrás de conceptos como el arte por el arte, el pluralismo, etc. Y la consecuencia de esto es la producción de la, gente de teatro todavía en términos burgueses y ahistóricos, escudándose en caducos conceptos de profesionalismo para obtener posiciones, prestigio y bienestar económico, frenando muchas veces el proceso de incorporación del teatro al seno de la clase proletaria.

b) Necesidad de desencadenar un proceso de Revolución Cultural en Chile con el objeto de concientizar a las masas, en mucho ajenas al proceso, sin cauces de participación y desmovilizadas. Dentro de las mismas clases proletarias, hay aún muchas mentes dominadas indirecta o directamente por la clase dominante. Y si los cambios, en el nivel de la superestructura, no se producen armónicamente con los cambios de la infraestructura, la posibilidad más real es el aborto del proceso revolucionario en Chile al convertirse las transformaciones económicas en meras adecuaciones internas del capitalismo. En síntesis, es necesario apoyar el proceso de cambios infraestructurales con una movilización y concientización de las masas obreras y campesinas de Chile a través dé los elementos que sean necesarios para ello, destacándose en ol campo de la cultura, el cine, el teatro y la TV, por ser los medios de comunicación que se manejan a través de la imagen antes que de la palabra.

c) Concientización: incorporación del teatro en las tarcas de concientización. Es decir, la responsabilidad de transmitir los contenidos de la conciencia de clase a las masas proletarias que, según Lenin, no surgen espontáneamente de éstas.

d) Desarrollo de un elemento de expresión colectiva como el teatro en el proletariado. Es la tarea más estratégica para superar las actuales contradicciones y crisis en el quehacer teatral burgués. El único factor que va a revitalizar el arte es el proletariado. Por ello, la misión de los hombres de teatro es entregar este elemento a dicha clase para que ella lo demuestre. El profesional de nuevo tipo, revolucionario, tendrá de nuevo su papel cuando haya que integrar y llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso de desarrollo del teatro en la clase proletaria. Es decir, se trata de desarrollar un nuevo sentido del teatro, primero horizontalmente al ampliársele su base (proletariado). Luego se hace necesario desarrollarlo verticalmente a partir de lo anterior, tarea que debe ser asumida por el profesional universitario sin desconectarse un mínimo del quehacer de la clase. Esto conllevaría a una definición científica de la cultura de la clase proletaria, con un teatro de la clase proletaria conceptualizante de sus realidades económicas, políticas, existenciales que coadyuven en el proceso de superación integral de la clase. Es por ello que entendemos que el teatro en esta etapa debe asumir funciones pedagógicas en una primera instancia para posteriormente pasar a ser un instrumento de liberación crítica y autocrítica en manos del proletariado".

Finalmente, la Comisión que estudió la Extensión Teatral señaló entre los enunciados previos a las resoluciones y bajo el titulo de "¿QUÉ QUEREMOS HACER Y PARA QUIÉN?":

"Partimos de la premisa de que es imposible que el agente universitario (estudiante de Teatro en este caso) vaya a hacer una efectiva labor de concientización, si no parte por concientizarse él mismo. Debemos tener claro el papel de vanguardia que le cabe a este agente.

b) Si consideramos que nuestra estrategia común es la lucha en todos los frentes, por una sociedad socialista, el Teatro debe insertarse en este superobjetivo en una permanente función de concientización y agitación de las masas en todos los sectores.

Con esto, estamos diciendo que debemos llevar nuestra acción, tanto a los sectores proletarios, como al seno mismo de la burguesía, adecuando los contenidos y las formas, en relación directa al frente donde nuestro trabajo se inserte. En los sectores proletarios, nuestra función básica es convertir a la masa reformista en una masa revolucionaria; y en la burguesía, ir a señalarle sus hipócritas esquemas morales, políticos y éticos.

Fundamentalmente sacarlos de su conformismo burgués.

En primer lugar, debemos ganar, en el seno mismo de la burguesía, militantes para la revolución, en segunda instancia catalizar su fuerza presionante y finalmente destruirla como clase.

Como formas de acción teatral, dentro de la burguesía, consideramos que deben utilizarse las líneas vanguardistas de Teatro Shock, Teatro callejero, etc".

A nuestro juicio, los planteamientos de los estudiantes de teatro, algunos de los cuales se han reproducido, deben complementarse con las características y realidad actual de nuestro teatro, para enfocar el proceso en inicio.

ORLANDO RODRÍGUEZ B.


Entrevista

SONIA EDWARDS DESERTÓ DEL CLAN

"El único destino que cabe a EL MERCURIO es la estatización, bajo el control de los trabajadores, con un régimen similar al de las empresas textiles traspasadas al área social".

LA audaz sugerencia pertenece a Sonia Edwards Eastman, Vicepresidenta de la Empresa EL MERCURIO S. A. P., importante accionista de la Sociedad, hermana de Agustín Edwards y, por añadidura, miembro del controvertido clan financiero.

Sonia Edwards saltó espectacularmente al primer plano de la noticia al proclamar públicamente su apoyo a los cinco trabajadores despedidos de la Empresa, por sustentar posiciones coincidentes con el Gobierno Popular. La opinión pública se pregunta ¿cómo es posible que en la familia Edwards haya surgido un militante de la izquierda? Y de inmediato surge otra interrogante: ¿Si Sonia Edwards es Vicepresidenta de la Empresa, por qué no influye en un cambio de la política editorial de "El Mercurio"?

"Yo tengo la impresión que uno de los aspectos que ha tenido más importancia para mi formación política ha sido la elección de Allende, que nos impactó a todos los izquierdistas", dijo a PF. "Nos dimos cuenta —agregó— de que la lucha estaba pasando por otra fase y nadie se podía dar el lujo de tener una posición tibia, una posición intelectual, sin comprometerse en los hechos".

Sonia Edwards, sicóloga, tres hijos, mantenía una posición izquierdista en el ámbito de los problemas en que incidía su profesión. Los trabajos de investigación en la clínica psiquiátrica la mantenían aislada del Clan. "En septiembre de 1970 se dio la posibilidad de romper con todos los marcos tradicionales de clase y se abrió realmente la perspectiva de construir un camino nuevo en Chile. Y entonces me di cuenta de que existía una grave contradicción entre mi posición izquierdista y el desarrollo del movimiento popular chileno con respecto a EL MERCURIO".

Sonia Edwards fue durante años miembro del Consejo de la Empresa. El cargo de directora le pesaba como una carga. "En esa época, yo era más bien un fantasma, que a veces concurría a las sesiones del Consejo, sin que tuviera interés en participar en la política editorial del diario y sin que mi voz se escuchara".

La situación política del país determinó que el hermano mayor, "Dunny" (Agustín Edwards) se fugara a Estados Unidos. Pero antes dejó todos sus negocios a cargo de miembros o periferia del Clan. En "El Mercurio" ese papel lo desempeñaría Fernando Léniz. Y Sonia Edwards se encontró promovida al cargo de Vicepresidenta. "Cuando se constituyó el Consejo, todos me dieron garantías de escuchar y aceptar mis posiciones disidentes. Pero al poco tiempo, cuando comencé a entrometerme en la política editorial del diario y a criticar el criterio con que se enfocaban falazmente algunos acontecimientos, encontré una posición cerrada de esos representantes de la minoría de opinión pública. Mi voz minoritaria en el diario representaba la opinión mayoritaria del pueblo. Eso me daba estímulos para continuar esta lucha interna. Pero al cabo de un año no conseguí mi objetivo".

¿POR QUÉ LA ESTATIZACIÓN?

El trabajo desempeñado por Sonia Edwards durante un año, luchando constantemente contra el resto del Consejo, sometida en el interior del diario a un acoso físico y sicológico, bloqueada en sus relaciones con el personal, etc., constituyó una experiencia más bien dolorosa. "La posibilidad de producir un cambio en el diario me parece ahora remota. El diario boicotea la labor del Gobierno cotidianamente, míente y alienta actividades sediciosas. Entonces, veo que la única solución es la expropiación, para que pase directamente a todos los trabajadores".

Sonia Edwards fue obligada a firmar un contrato de trabajo que garantizaba su despido de la empresa donde era vicepresidenta. Se le negó el acceso a las actas del Consejo, donde sus intervenciones eran distorsionadas. Las "garantías" del Consejo se fueron al diablo. Comenzó una sistemática campaña de persecución. Un objetivo importante consistía en aislarla de los trabajadores. Y para ello, quien se atreviera a visitarla en su oficina, era castigado. En el caso de un obrero, se le descontaba el jornal diario y, por consiguiente, perdía la "semana corrida".


Notas:

1. Galdames, L. "Historia de Chile". Ed. Zig-Zag. Stgo. 1945, pág. 239.

2. Alemparte, J. "Carrera y Freire". Ed. Nascimento. Stgo. 1963. pág. 50.

3. Id. pág. 93.

4. Ferrada. A. "Sorpresa de Yerbas Buenas". Ed. Imprenta Universitaria. Stgo. 1914, pág. 40.

5. Lira, P. "José Miguel Carrera". Ed. Andrés Bello. Stgo. 1960, págs. 75-76.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02