Luciano Cruz: su vida y su ejemplo

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 138 de PUNTO FINAL
Martes 31 de agosto de 1971
Santiago – Chile

LUCIANO CRUZ:
su vida y su ejemplo

Por JOSÉ CARRASCO TAPIA

CAPITÁN ¿qué ocurre?

Luciano levantó la cabeza y sin inmutarse ante el imprevisto observador le gritó:

—Nada, señor. Se trata sólo de una inspección de rutina.

Luego con la misma tranquilidad se dirigió a uno de sus acompañantes:

—A ver cabo, revise usted bien ese sector...

Se trataba de Luciano Cruz, quien como "capitán" al mando de una patrulla de supuestos uniformados participaba en una de las múltiples acciones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Era el mismo periodista italiano que con una grabadora bajo el brazo y una colt 45 en la cintura entrevistó a Roberto Viaux en el interior del Hospital Militar durante tres horas, luego de conversar más de veinte minutos con el oficial de Inteligencia encargado de la custodia del general golpista. El mismo Luciano que, militante del MIR, encabezó el movimiento estudiantil de Concepción, logrando colocarlo en la vanguardia de las movilizaciones estudiantiles del país para que luego engarzara en un real apoyo a la lucha de los trabajadores del campo y la ciudad. El mismo "Juan Carlos" que, hablando lento y gesticulando con fuerza, llevó las posiciones de la Izquierda Revolucionaria hasta los mineros del carbón, los textiles de Tomé, los campesinos de Cautín, los obreros de Santiago y Valparaíso, etc. El mismo Luciano que, de una manera estúpida, perdió la vida sobre dos colchones que tirados en el suelo le servían de cama en un pequeño departamento de la calle Santo Domingo 586 en Santiago. El mismo Luciano Cruz que más de treinta mil personas, venidas desde todo el país, acompañaron hasta el Cementerio General en la demostración más elocuente de decisión revolucionaria que se haya visto en el país en los últimos años.

Luciano Cruz Aguayo, o "Juan Carlos", como lo conoció el MIR, nació el 14 de julio del 44. A su muerte hacía un mes que había cumplido los 27 años. Su herencia: el gran ejemplo combatiente de una vida breve, dedicada a la causa de los explotados en la construcción del socialismo. El ejemplo de quien, durante los últimos diez años se las arregló siempre para ocupar un lugar en la primera fila de los combatientes revolucionarios, especialmente si se trataba de jugarse la vida.

Del Liceo Alemán de Santiago pasó al Liceo número 1 de Concepción. Su figura de líder de masas se perfila ya en los años 59 al 60, en las luchas estudiantiles. Su figura importante, la fuerza de sus acciones y la claridad de sus palabras, lo convierten en dirigente estudiantil en los primeros años de la década del sesenta. El impacto que la Revolución Cubana produce en los jóvenes de toda América, determina de manera importante en Luciano su evolución política e ideológica.

LAS LUCHAS CALLEJERAS

A fines del año 61, en Chile se vive uno de los más prolongados conflictos del magisterio. El gobierno de Alessandri trata de quebrar la mano a los profesores prolongando la huelga, primero, y usando la represión, después. En Concepción los secundarios salen a las calles y se enfrentan violentamente a la represión ordenada por Alessandri, en una de las más grandes manifestaciones estudiantiles que recuerda Concepción. Luciano Cruz, alumno de sexto de humanidades, sin ocupar cargos directivos oficiales, surge en la lucha callejera como el conductor de la movilización. El conflicto en esos instantes ya tenía características nacionales. Los profesores y los estudiantes exigían la salida del reaccionario ministro de Educación, la reforma de la enseñanza media y la abolición del bachillerato, por considerarlo una fórmula clasista de ingreso a la Universidad.

La primera ligazón en la lucha con un sector de trabajadores hace comprender a Luciano Cruz la necesidad de ligar las luchas estudiantiles al movimiento obrero. Entiende, además, que el compromiso con la causa de los explotados debe manifestarse en militancia política. En 1962 junto con ingresar a la Escuela de Medicina de la Universidad de Concepción se incorpora a las Juventudes Comunistas. Como militante comunista desarrolla un trabajo de agitación en sectores de pobladores y como dirigente entre sus compañeros de la Universidad.

Entre los años 62 y 64, la izquierda se ve abocada a un proceso de profunda discusión interna. El impacto creciente de la Revolución Cubana y de los movimientos revolucionarios que surgen en toda América latina, la disputa chino-soviética y la nueva campaña electoral del FRAP, lanzada con vista a las elecciones presidenciales del 64, han planteado con fuerza la discusión sobre el problema de la conquista del poder por el proletariado. Luciano participa activamente en el proceso de discusión, llegando a consolidar posiciones ideológicas que lo llevan a distanciarse de la línea política planteada en ese momento por el Partido Comunista. A fines del 63, el Comité Regional Concepción determina su expulsión del PC.

En la Escuela de Medicina, Luciano estrecha sus lazos de amistad y coincidencia ideológica con los militantes socialistas Miguel Enríquez y Bautista van Schouwen. A comienzos del 64, como resultado de disidencias producidas en la militancia comunista y socialista, surge la Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM) y en ella tienen destacada participación esos tres estudiantes de Medicina. La Vanguardia comienza a realizar una fuerte actividad en la Universidad de Concepción y un naciente trabajo en el movimiento obrero de la provincia.

Las elecciones del 64 determinan que la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, en esos momentos dirigida por el FRAP, busque ligarse más directamente a la lucha política. La Vanguardia Revolucionaria Marxista, a través de sus representantes en la Federación, trata de guiar hacia una nueva dirección que esté claramente determinada por una organización y movilización efectiva de las masas. Ese mismo año Concepción es sede de un Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Medicina, en el que participan jóvenes que militan en los diversos movimientos revolucionarios de América latina. Luciano, junto a Miguel Enríquez y Van Schouwen participan y el Congreso se convierte en un evento que analiza a fondo el carácter del proceso revolucionario latinoamericano, la continentalidad del combate y las formas que asume la lucha armada.

La derrota electoral del 64, determina que la Vanguardia Revolucionaria Marxista logre concertar a los partidos Socialista y Comunista, además de algunos sectores independientes, para enfrentar unidos las elecciones de la Federación de Estudiantes. El triunfo de Frei había determinado ya la alianza de los sectores reaccionarios por una parte, mientras la nueva derrota electoral había provocado un reflujo en el movimiento de masas. Estos dos hechos se reflejan en la Universidad y la Federación pasa a manos democratacristianas. Este hecho sin embargo no determina que los recién surgidos líderes de la izquierda revolucionaria, entren en un período de desaparición. Por el contrario, la imposibilidad que tenían los democratacristianos para conciliar la dirección del movimiento estudiantil con la política represiva y antipopular del gobierno de Eduardo Frei. determina que la real conducción de las luchas estudiantiles pase de hecho a manos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, surgido en agosto del año 65. En el Congreso Constituyente de la nueva organización Luciano Cruz tiene nuevamente una destacada participación surgiendo, al fin del Congreso, como uno de los dirigentes jóvenes de la naciente organización.

El proceso de consolidación política iniciado el año 60 como estudiante secundario, llegaba a su maduración en 1965, convirtiendo a Luciano Cruz en un líder indiscutido en toda la provincia de Concepción con proyecciones nacionales. Su capacidad como orador y conductor de masas y su participación activa en todas las movilizaciones desarrolladas tanto en los sectores estudiantiles como en los sectores obreros le otorgan sin discusión una fuerte influencia. Esta influencia le permite prácticamente dirigir desde las calles la huelga larga de abril del 65, cuando Eduardo Frei injustificadamente otorgaba un alza en las tarifas de locomoción, lo que provocó la reacción de obreros y estudiantes.

Aun como movimiento preponderantemente universitario, pese a su estrecha ligazón con las movilizaciones de los trabajadores, la Izquierda Revolucionaria se destaca por su acción en la Universidad de Concepción. La implantación de los cursos propedéuticas y la creciente influencia norteamericana a través del rector González Ginouvés determina que los estudiantes rechacen activamente la conducción de la Universidad. Las asambleas estudiantiles adquieren una mayor dimensión con la presencia de los representantes de la Izquierda Revolucionaria y la vibrante oratoria de Luciano Cruz hace llegar con mayor nitidez esta presencia a todos los sectores estudiantiles de avanzada, determinando que estos sectores se sintieran impulsados a entablar las luchas con mayor fuerza y decisión.

La agitación estudiantil llega a las calles de Concepción y la Izquierda Revolucionaria crece en su influencia en la medida que su accionar no queda en la palabra y se convierte en los hechos en participación activa en todos y cada uno de los enfrentamientos. Una protesta callejera contra la visita de los marinos norteamericanos integrantes de la Operación Unitas. permite a carabineros detener por primera vez a Luciano Cruz. Sin embargo, el objetivo se consigue y la movilización estudiantil logra entorpecer la intervención de los uniformados norteamericanos. El MIR se ha convertido ya ha fines del 65 en la fuerza preponderante dentro de los sectores de izquierda de la Universidad de Concepción y su presencia comienza a hacerse notar en sectores de obreros textiles y del carbón. Luciano Cruz como dirigente del MIR no sólo impulsa el trabajo entre los estudiantes sino que además lo lleva hasta el seno del proletariado urbano.

La tradición de combate de los estudiantes de Concepción ha comenzado a tejerse. Así el año 66 la crisis que vive la Universidad lleva a los estudiantes a una prolongada huelga que culmina con la ocupación del barrio universitario y en enfrentamientos casi diarios en las calles penquistas. Luciano acrecienta en cada una de esas luchas su ascendiente convirtiéndose de hecho en el primer agitador de la zona, mientras su nombre adquiere notoriedad en todo el país. La acción infatigable del Movimiento de Izquierda Revolucionaria ha determinado que el gobierno de Frei agudice la represión y decida el nacimiento de un cuerpo especial de carabineros: el Grupo Móvil.

Sin embargo, la acción de este grupo y su incursión por el barrio universitario no hace cambiar la situación. Ha nacido el MUI, Movimiento Universitario de Izquierda, bajo el impulso y la conducción del MIR. El MUI, como organismo de masa, bajo la conducción de Luciano Cruz, Miguel Enríquez y Bautista van Schouwen se pronuncia en contra de una visita anunciada por Robert Kennedy a Concepción y lo expulsan violentamente a él y sus guardaespaldas desde el interior de la casa del Deporte, en una acción que alcanzó grandes proyecciones.

Por otra parte, el retroceso que había caracterizado el movimiento de masas luego de la derrota electoral de septiembre del 64, comenzaba ahora a convertirse lentamente en una nueva fuerza movilizada. Las barricadas en los barrios obreros y las tomas de predios e industrias surgen nuevamente como formas de lucha de los trabajadores y a ellas se ligan los estudiantes. El MIR y sus dirigentes están presentes en todas y cada una de esas luchas entregando no sólo su solidaridad sino que confundiéndose con los obreros y los estudiantes en sus acciones.

Luciano Cruz era en esa época Secretario de la Federación de Estudiantes. Los trabajadores de la salud realizan en todo el país una huelga que se prolonga por varias semanas. Desde la Secretaría de la FEC, Luciano logra que la totalidad de los estudiantes participen activamente junto a los trabajadores de la salud. En uno de los enfrentamientos callejeros con la policía, Luciano Cruz es detenido por segunda vez; en esta oportunidad caen con él Miguel Enríquez, Bautista van Schouwen y otros dirigentes del MIR. Luciano ya era dirigente nacional del MIR.

El ascenso de las movilizaciones que durante el 66 eran aún tambaleantes, se consolida el año 67 ante la evidente crisis provocada por el gobierno de Frei. Las luchas de los trabajadores contra el gobierno reaccionario de Frei y la movilización estudiantil por la reforma universitaria marcan ese año. La imagen de Luciano Cruz ya es indiscutiblemente la del líder y el conductor y a fines de ese año es elegido Presidente de la Federación de Estudiantes.

La dirección de la Izquierda Revolucionaria convierte a la FEC en un participante activo y de primera línea en todos los enfrentamientos contra el gobierno derechista de Frei. Los diarios y las radios capitalinas comienzan a tener una preocupación cada vez mayor por la agitada vida política y gremial de Concepción. El nombre de Luciano ya no aparece sólo ligado a la lucha estudiantil, por el contrario, cada vez es mayor su relación con la causa de los trabajadores, con la causa de la revolución socialista para Chile.

La acción agitativa de la Izquierda Revolucionaria en Concepción y el fracaso de las primeras incursiones del Grupo Móvil determinan al gobierno de Frei a agudizar la represión. Allí Luciano Cruz demuestra su capacidad creadora buscando nuevas formas de movilización y combate.

En uno de los múltiples encuentros con la policía Luciano es detenido y llevado hasta la Cuarta Comisaría de Carabineros. Entretanto en las calles de Concepción la lucha se hacía más dura. En el momento en que Luciano es bajado del furgón policial y comienza a ser introducido al cuartel policial fuertemente custodiado, con una acción rápida se zafa de los dos policías que lo llevaban sujeto de los brazos y escapa en medio de una decena de carabineros que lo rodeaban, alcanzando la calle y regresando al centro de la ciudad a dirigir los combates callejeros.

Carabineros, indignados, busca recapturar al dirigente y se introduce en el Barrio Universitario. Sin embargo, los estudiantes siempre encabezados por Luciano, resisten la agresión, se apoderan de un carabinero y lo retienen en el interior del barrio, originándose un conflicto de carácter nacional. Eduardo Frei, al borde de la histeria, amenaza con una incursión represiva de carabineros y militares contra el Barrio Universitario. Los estudiantes no se asustan y preparan la defensa del barrio.

El carabinero es devuelto tres días después y Luciano Cruz procesado por la Ley de Seguridad Interior del Estado y encarcelado durante varias semanas. La movilización de los sectores más conscientes del estudiantado y de los obreros de Concepción determinan su libertad. La solidaridad que recibe de todos los sectores explotados, muestra claramente que se trata del reconocimiento a la labor de agitador infatigable, de defensor de la causa de los trabajadores.

En diciembre de 1967 el MIR realiza su Tercer Congreso Nacional, congreso que reafirma el carácter de la revolución chilena como una revolución socialista y que define la estrategia de la lucha armada para la conquista del poder por obreros y campesinos. Se fija además como una de las tareas importantes la intensificación del trabajo político entre obreros y campesinos y el desarrollo de una organización político-militar que se convierta en la vanguardia de la lucha del proletariado. Las precisiones determinaron cambios en la dirección del MIR, quedando como Secretario General Miguel Enríquez, al paso que Luciano Cruz es elegido miembro del Comité Central y del Secretariado Nacional.

El ascenso de la movilización observado desde 1966 continúa con ritmo creciente durante el 67 y el 68. A fines del 68 Luciano Cruz, como Presidente de la Federación de Estudiantes de Concepción es invitado a Cuba, reintegrándose al trabajo partidario desde los primeros meses del 69. La presidencia de la Federación de Estudiantes sigue en manos del MIR con Nelson Gutiérrez. La influencia del MIR en todo el país se expresa ya de manera incontrovertible. El movimiento surgido en Concepción se ha engrosado con cuadros obreros y campesinos. Los pobladores y los mapuches desde siempre postergados por los partidos tradicionales de la izquierda, encuentran una orientación clara en los agitadores del MIR, entre los que destaca Luciano. El gobierno de Frei embarcado ya en las represiones de El Salvador, Puerto Montt y otras, trata de aplicarlas en Concepción y aprovechando el caso del periodista Hernán Osses, desencadena una feroz represión sobre la dirección del MIR que pasa en conjunto a la clandestinidad.

La foto de Luciano Cruz ocupa el primer lugar en las órdenes de arresto de la policía. Los allanamientos, según la prensa, se hacen siempre minutos después de la salida de Luciano. En algunas ocasiones la policía incluso cree encontrar prendas de vestir del líder revolucionario y asegura que su captura se producirá de un momento a otro.

El Luciano buscado desesperadamente por la policía comienza ahora una nueva etapa. El MIR ha lanzado las acciones directas como la táctica del momento y por otra parte las necesidades de mantención y preparación militar de la organización determinan las expropiaciones bancarias. Pronto son los empleados de bancos los que ven con alguna reiteración el rostro de Luciano. A veces bajo un correcto uniforme de bombero, otras como oficial militar o simplemente de civil.

Por otra parte, su trabajo partidario se encamina ya a las tareas de información e inteligencia. El tacnazo produce una nueva situación en sectores del Ejército que nadie se ha atrevido a investigar más a fondo. Las declaraciones de Viaux no permiten dibujar claramente la realidad de sus planes golpistas. Luciano Cruz decide investigarlo personalmente. El hombre más buscado por la policía chilena decide entrar al Hospital Militar donde se encuentra "detenido" uno de los individuos mas protegidos por el gobierno democratacristiano.

Con una grabadora bajo el brazo, una pistola Colt 45 en la cintura y un aspecto ele despreocupado europeo ingresa al Hospital Militar para entrevistar a Roberto Viaux. El general golpista se siente halagado y accede de inmediato a la entrevista. En ese momento se encuentra ocupado con algunos oficiales y le pide que espere veinte minutos. Luciano acepta y conversa animadamente con la esposa de Viaux y el oficial de Inteligencia encargado de la custodia.

Luciano, que hablaba francés y algo de italiano, les explica que él es Saverio Tuttino, periodista del "Paese Sera" y en un español italianado les habla desde la instalación de la planta FIAT en la Unión Soviética hasta el desarrollo económico de Italia. En un momento la esposa de Viaux consulta:

—¿Cómo es el clima en Roma ...?

Tuttino se levanta, se acerca a una ventana y luego le responde:

—Chimilare al de acá, pero un poquitino más checo ...

Luego viene la entrevista al general Viaux. Durante algunos minutos el oficial golpista se mantiene en sus declaraciones ya largamente difundidas. Sin embargo, su vanidad es superior a su capacidad de simulación, y luego de solicitar al periodista italiano que apague la grabadora accede a conversar de todo, con el compromiso que la conversación no se dé a conocer hasta después del año nuevo —corría el mes de diciembre del 69—.

Tuttino no lo deja terminar asegurándole:

—Genérale. Io he chido entrevistadme de mucha persona importanti y chiempre he chabido guardare un checreto ...

La vanidad del general y el hábil interrogatorio del supuesto periodista fueron dejando claramente a la luz los principales aspectos del plan golpista. Se trataba sin duda de un individuo ambicioso, desconocedor de los principios elementales de la economía y la política, pero al mismo tiempo de un elemento altamente peligroso en la medida que su estructura mental era indiscutiblemente reaccionaria.

Entretanto la policía seguía buscando a los dirigentes del MIR, allanando, torturando. Tratando, incluso, de saber si realmente Luciano Cruz media o no un metro noventa como decían algunos policías traídos especialmente desde Concepción. Si era efectivo que sabía karate, etc.

Un bigote grueso y un par de anteojos de marco oscuro habían hecho cambiar notablemente las facciones de Juan Carlos. En una oportunidad, caminando por la calle Bombero Núñez se encontró en medio de una docena de policías que realizaban un allanamiento a una casa ubicada en la tercera cuadra de esa calle. Luciano acomodó la pistola que llevaba a un costado bajo la chaqueta y enseguida pasó tranquilamente entre los policías.

Para muchos el periodo de clandestinidad del MIR significó un período en el que lo único que importaba era la supervivencia. Para los militantes de esa organización la realidad es distinta. A las acciones directas en el campo y la ciudad se agregaba todo el trabajo de consolidación en los sectores de trabajadores del campo y la ciudad. El movimiento mapuche en Cautín, el desarrollo obrero en Concepción, especialmente en textiles y el carbón, la labor de penetración en los sectores industriales de Santiago y los pirquineros del norte chico eran junto a la preparación política y militar, tareas que determinaban la presencia de los militantes y los dirigentes, perseguidos o no. En este período Juan Carlos tenía una tarea importante: acercar a sectores de suboficiales o tropas a los intereses del pueblo, además de emplear sus dotes de agitador nato entre pobladores, obreros o estudiantes, aunque para ello tuviera a menudo que recurrir a urca máquina grabadora.

La primera vez que lo vi fue en período de plena represión. Llevaba el mismo temo que usó el día de la conferencia de prensa, horas antes de su muerte. Era el mismo terno que llevó el periodista italiano a la entrevista con Viaux. Era el único terno que tenia, se lo había regalado, de segunda mano, un amigo, al igual que el abrigo y la corbata. Como todos los profesionales del MIR recibía un sueldo equivalente al mínimo obrero. Sus únicos bienes al morir lo constituían una buena cantidad de libros y un par de colchones que llevaba como cama cada vez que se cambiaba de casa o guardaba en algún depósito mientras vivía en la casa de un amigo. La situación de Luciano, similar a la de la totalidad de los dirigentes perseguidos del MIR, no impide el desarrollo del trabajo de afianzamiento orgánico continuo.

Por otra parte, el MIR y Luciano Cruz, como combatientes ejemplares, pese a los rigores de la clandestinidad logran mantener su presencia en los sectores de trabajadores del campo y la ciudad y conservar el puesto de vanguardia en las movilizaciones de masas. El avance de los trabajadores y su adhesión creciente a la ideología revolucionaria exigían cada día mayor dedicación y trabajo. Las elecciones presidenciales del 70 encuentran al MIR en un periodo de fuerte desarrollo orgánico e ideológico. El triunfo electoral del 4 de septiembre determinó que la organización destinara parte de sus fuerzas a detectar y desbaratar las maniobras conspirativas. A cargo de esta tarea el MIR designó a Juan Carlos. Los primeros frutos del trabajo se conocieron el día antes de que un grupo de reaccionarios asesinara al general Rene Schneider. La denuncia de la conspiración sediciosa la dio el MIR públicamente entregando luego un detallado informe de todos los hilos que se movían en torno al abortado golpe. La denuncia, que en gran medida permitió impedir el golpe y por lo tanto posibilitó la llegada del gobierno popular, fue el resultado de una intensa labor desarrollada por Luciano al mando de un grupo de compañeros especialmente destinados.

Durante los últimos meses de su vida Juan Carlos había, en buena parte, vuelto a lo que fue el comienzo de su vida política: su trabajo de agitador infatigable entre los trabajadores del campo y la ciudad. En un lapso de tiempo relativamente breve participó en concentraciones con los obreros en Santiago y Concepción, siendo además el principal orador en el acto de homenaje a la revolución cubana realizado en Cautín.

Quizás si una de las mejores definiciones de lo que Luciano significa para el movimiento revolucionario chileno y latinoamericano, la dan sus compañeros del MIR al definirlo como revolucionario, amigo y gran compañero:

—"Luciano Cruz era un combatiente revolucionario que se inscribe en toda la tradición que abrió la revolución cubana, que selló el Che con su entrega ejemplar a la causa del proletariado; como revolucionario pleno no era sólo el agitador o el hombre entregado por completo a las tareas orgánicas del partido, sino que en el curso mismo de sus tareas era el hombre profundamente humano, preocupado por sus compañeros. Tenía una inquietud intelectual siempre viva, excelente conocedor de la literatura, aficionado a la poesía, dedicado a la historia y particularmente a la historia militar. Los estudiantes y los obreros de Concepción, que lo conocieron cuando aún la represión no lo obligaba a pasar a la clandestinidad, recordarán siempre aquellas conversaciones que la multitud de sus conocimientos e inquietudes y su facilidad de comunicación lo convertían en un elemento formador de primera magnitud".

"Murió sorpresivamente, por accidente, por un accidente que es parte de los riesgos que afronta quien debe necesariamente vivir apresurado, muchas veces solo en uno y otro lugar, siempre urgido por el dinamismo de una lucha sin tregua que cada día trae nuevas tareas y que exige entrega total".

"Deja dos hijos, Alejandra y Luciano Ernesto. Deja también su ejemplo de entrega, de compromiso, de un compromiso radical que lo hizo entregarse por entero a la causa del proletariado".

"Su ejemplo acompañará al partido que ayudó a forjar y se constituye en un impulso más a la acción y al trabajo revolucionario de todos".

JOSÉ CARRASCO TAPIA


MILES DE TRABAJADORES LEVANTARON LAS BANDERAS DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

MILES de obreros, campesinos, pobladores y estudiantes portando las banderas rojo y negro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), de la Jefatura de Pobladores Revolucionarios (JPR), y de los estudiantes agrupados en los FER-MUI, recorrieron las calles de Santiago acompañando los restos de Luciano Cruz. Los gritos ¡Luciano: hasta la victoria siempre!, ¡Luciano, Guevara, el pueblo se prepara!, hicieron de estos funerales un combativo homenaje al dirigente revolucionario muerto y una firme manifestación de las masas de su decisión de seguir por el camino de la lucha socialista a la cual Luciano Cruz entregó su vida.

LUCIANO, UN DIRIGENTE DE LOS TRABAJADORES

Al morir nuestro dirigente, la Dirección Nacional del MIR solicitó a la CUT el local provincial de esta organización para velar los restos de Luciano Cruz. Es conocido por todo el país que el presidente, Luis Figueroa, y otros dirigentes comunistas de la CUT, se negaron en una actitud sectaria a que en dicho local los trabajadores rindieran su homenaje al dirigente revolucionario muerto.

Diferentes razones dieron los dirigentes comunistas para justificar su actitud sectaria. Desde el diario "El Siglo" que informó que el MIR "violó" el local de la CUT Provincial, hasta una supuesta reunión del Consejo de la CUT en que se habría decidido no facilitar el local; ha quedado demostrado por las propias declaraciones de los dirigentes socialistas de la CUT (el consentimiento del Secretario General de la CUT, Hernán del Canto, a que se facilitara el local; la declaración del Consejero de la CUT, regidor Tomás Inostroza; la visita a la CUT de Hernán del Canto y Fidelma Allende y otros dirigentes de este organismo de los trabajadores) que fueron estos dirigentes socialistas quienes, comprendiendo que el lugar digno para velar los restos del dirigente revolucionario Luciano Cruz era la CUT, entregaron el local. Adujo también el Partido Comunista, como razón, que los dirigentes del MIR no habían hecho presentes sus condolencias al Partido Comunista ante la desaparición de Oscar Astudillo: es verdad que la repentina muerte de Luciano Cruz no permitió a los dirigentes del MIR estar presentes en los funerales del dirigente comunista, pero el Secretario General del MIR, a nombre de la Comisión Política y del Comité Central de nuestra organización, hizo público saludo al dirigente Oscar Astudillo, militante comunista que dedicó toda una vida a la causa de los obreros.

Estas y otras razones como que el Partido Comunista no empleó para tales efectos un local de la CUT, que no se quería vincular a la CUT con determinadas tendencias políticas, etc., dieron los dirigentes comunistas de la CUT para justificar su injustificable acto. Pero detrás de todas estas explicaciones hay una sola razón valedera: el Partido Comunista quería limitar la imagen de Luciano Cruz a la de un dirigente estudiantil, no quería reconocer que este dirigente de la izquierda revolucionaria era un gran dirigente de toda la clase trabajadora, querido y seguido por obreros, campesinos y pobladores. Y este intento de minimizar el gran significado que tuvo para nuestro pueblo Luciano Cruz, fue echado por tierra por los propios trabajadores, por los miles de trabajadores que fueron al local de la CUT a rendirle su homenaje proletario y que lo acompañaron hasta el Cementerio General. Fue echado por tierra por la presencia del Presidente Allende, de todos los movimientos y partidos de la izquierda.

LAS MASAS ESTÁN CON LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Fuentes policiales calcularon en más de 30 mil las personas que desfilaron acompañando a Luciano y otras 20 mil que se situaron en las veredas a esperar el paso del cortejo. Eran cuadras y cuadras de obreros, de campesinos, de pobladores, y de estudiantes, que marchaban enarbolando las banderas rojo y negro de la izquierda revolucionaria, que marcaban el paso con combativos gritos y consignas.

Los funerales de Luciano Cruz destruyeron definitivamente el mito levantado por la burguesía temerosa, y muchas veces respaldado por sectores de la izquierda tradicional, de que la izquierda revolucionaria es una fuerza desligada de las masas trabajadoras. Los funerales de Luciano Cruz muestran, por el contrario, que vastos sectores de obreros, campesinos y pobladores, los más pobres y más marginados de estos sectores, se identifican con la acción y las banderas de lucha de la izquierda revolucionaria, del MIR.

Actitudes como las que han tenido algunos dirigentes comunistas de la CUT, son producto de la resistencia de sectores de la izquierda tradicional a reconocer que la izquierda revolucionaria constituye una realidad objetiva que agrupa una tendencia revolucionaria de miles de trabajadores organizados a través de todo Chile. Esta negativa a reconocer la realidad y los actos a que esta ceguera lleva, ha obligado al MIR a informar al pueblo sobre tales hechos que en definitiva sólo sirven para debilitar la unidad de la izquierda y de las clases trabajadoras frente al enemigo común. El MIR y los sectores trabajadores que agrupa la izquierda revolucionaria son enemigos de enfrentamientos internos que perjudican a la izquierda en su conjunto, pero también son enemigos de actitudes de sectarismo que sólo son útiles para echar más agua al molino de la reacción.

LAS MASAS TOMAN LAS BANDERAS DE LUCHA DEL MIR

Los miles de trabajadores que acompañaron a Luciano, convirtieron estos funerales en una combativa movilización contra la burguesía, reafirmaron la decisión de lucha que caracterizó la vida del dirigente revolucionario. Esos campesinos, obreros, pobladores y estudiantes, que hacían retumbar el centro de Santiago con sus gritos de lucha y levantaban las banderas rojo y negro, estaban levantando las banderas de lucha del MIR. Los campesinos que vinieron del sur y de los alrededores de la capital a acompañar a Luciano, vinieron a reafirmar con su presencia la decisión del MCR de luchar por la aceleración de la Reforma Agraria, de seguir movilizándose por la conquista de más fundos, de combatir el burocratismo y transformar los Consejos Comunales en órganos de participación y poder campesinos, de tomar los latifundios que boicoteaban la producción, de enfrentar los grupos sediciosos de empresarios agrícolas. Los obreros del FTR que marcharon en el funeral estaban marchando por la conquista de más fábricas para el pueblo, por el control obrero de las industrias, por la defensa de las fábricas en manos de los trabajadores contra los intentos reaccionarios de la Contraloría de favorecer a los empresarios. Los pobladores de la JPR, que estaban en esa marcha, están por la movilización contra el boicot de la Cámara Chilena de la Construcción a los planes de vivienda, por la expropiación de las grandes empresas constructoras, por la creación de brigadas de trabajadores de la construcción y comités de vigilancia de la construcción. Todos esos trabajadores están por el no pago de indemnización en la nacionalización del cobre, están por la movilización contra el Congreso reaccionario, están por el enfrentamiento decidido a los medios de comunicación controlados por la burguesía, están por la lucha abierta contra la sedición PDC-PN, y por la preparación para el enfrentamiento en todos los campos. Todos esos trabajadores están por la destrucción del Estado capitalista actual y la conquista del poder socialista por obreros y campesinos.

MANUEL IBARRA ROJAS


LUCIANO: ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El siguiente es el texto del discurso pronunciado por Miguel Enríquez, Secretario General del MIR, en los funerales de Luciano Cruz, el pasado 16 de agosto:

COMPAÑEROS obreros, compañeros campesinos, compañeros pobladores, compañeros estudiantes venidos de todo el país y que hoy nos escuchan, compañeros del Frente de Trabajadores Revolucionarios, compañeros del Movimiento Campesino Revolucionario, compañeros de la Jefatura Nacional de Pobladores Revolucionarios, compañeros del Frente de Estudiantes Revolucionarios y del Movimiento Universitario de Izquierda, compañeros militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, compañeros:

A nombre del Comité Central y del Secretariado Nacional del MIR, hemos venido aquí a despedir los restos de Luciano Cruz o "Juan Carlos" como le llamábamos.

Los revolucionarios siempre han estado preparados para enfrentar la muerte, para entregar su vida por los objetivos que los guían. Luciano no sólo era un revolucionario, sino que estaba preparado para morir mejor que muchos de nosotros. Arriesgó su vida en innumerables ocasiones, siempre estuvo decidido a entregar la vida por la causa de los trabajadores y el socialismo. Lo más dramático es que no fue así su muerte.

Una organización revolucionaria tiene muchos y buenos cuadros; el MIR también los tiene. Pero Luciano era nuestro líder de masas, era nuestra mejor expresión popular, el pueblo lo quería, lo seguía y lo respetaba. El pueblo debe conocer su corta historia, que es la historia de un militante de la revolución.

Como estudiante secundario ya era el líder de éstos en la ciudad de Concepción. En 1961, ya a los 17 años, combatía en las calles contra la represión alessandrista. En 1963, como estudiante de los primeros años de Medicina, se marginó de las Juventudes Comunistas e ingresó a la izquierda revolucionaria. En 1964, con muchos de nosotros, era miembro de la Vanguardia Revolucionaria Marxista y en 1965, fundamos entre unos pocos el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. En 1967, era miembro de nuestro Comité Central y del Secretariado Nacional, como lo fue hasta el momento de su muerte.

Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR),
Santiago - Chile.

Ante la trágica desaparición del miembro del Secretariado, Luciano Cruz, reciban a nombre de nuestro Partido y pueblo su más sentido pesar y condolencia. Su muerte deviene en sensible pérdida para el proceso revolucionario chileno, del cual fue una de sus figuras dirigentes más decididas y combativas. En esta dolorosa coyuntura les reiteramos los sentimientos de nuestro Partido y pueblo a manera de homenaje solidario.

Comité Central, Partido Comunista Cubano

LA HABANA, 16 de agosto de 1971.

Muchos de nosotros juntos con Luciano fuimos conociendo la vida y la política revolucionaria en la década del 60, al calor del impacto de la primera revolución socialista de América, de las luchas de los pueblos de América latina contra la explotación del imperialismo y de las burguesías criollas, de las luchas de los trabajadores del campo y la ciudad en Chile. Durante los gobiernos reaccionarios de Alessandri y Frei, fuimos formándonos, luchando y creando organización. Innumerables veces combatimos en las calles la represión policial, impulsamos huelgas estudiantiles, marchas callejeras, apoyamos las movilizaciones de obreros, campesinos y pobladores, impulsamos y ayudamos en tomas de fundos y de fábricas. En todo ello, era siempre Luciano quien estaba en la primera línea y quien le imprimía el sello de su calidad innata de conductor de masas.

Eran los años en que los gobiernos de Alessandri y Frei reprimían las movilizaciones de los trabajadores. Luciano era ya el líder indiscutido de los estudiantes de Concepción. En 1967 fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes de Concepción. Como tal y como miembro del Comité Regional de Concepción y del Comité Central del MIR, fue un inagotable agitador, propagandista y organizador entre los mineros del carbón, los obreros textiles, los pobladores y estudiantes de Concepción, los campesinos de Ñuble y Temuco, etc.

En 1969, el gobierno democratacristiano de Frei, ante el enorme ascenso del movimiento de masas, y en curso su escalada represiva sobre los trabajadores, también descargó la represión policial sobre nuestra organización. Entonces comenzó la vida en la clandestinidad para la Dirección Nacional del MIR y para Luciano. Durante casi dos años fue perseguido por todo el país, buscado por todos los órganos policiales, imaginado en todo Chile. Al mismo tiempo, en nuevas condiciones continuó su trabajo político, orgánico y conspirativo, siempre en relación con obreros, campesinos, pobladores y estudiantes.

Fue la etapa de las acciones armadas de nuestra organización; en casi todas ellas arriesgó su vida Luciano; asaltamos innumerables bancos en aquel tiempo, expropiamos el dinero de quienes lo habían robado a los trabajadores para ponerlo al servicio de la defensa de los intereses de los obreros y campesinos; allí siempre estaba Luciano, disfrazado de bombero, de capitán de Ejército, de cargador de la Vega o de lo que fuera; decenas de veces arriesgó su vida. Dormía en los lugares más insospechados, en campamentos de los sin casa, en casas de intelectuales de izquierda, en iglesias y en cuarteles del Ejército, mientras era buscado en todo el país. A nada le temía, nada le detenía, si de luchar por los intereses de los trabajadores se trataba.

En diciembre de 1969, el reaccionario general Roberto Viaux Marambio intentó dar un Golpe de Estado. Mientras los gobernantes de entonces temblaban impotentes y otros sectores de la izquierda se limitaban a declamar, Luciano Cruz, perseguido por toda la policía, en todo Chile, disfrazado de periodista italiano ingresó al Hospital Militar, vigilado entonces y engañando así al militar golpista, le hizo una entrevista de tres horas, a través de la cual pudimos conocer sus verdaderas intenciones. Más aun, él se encargó de un trabajo de captación en el Ejército, fundamentalmente oficiales jóvenes y suboficiales, que junto con toda una preparación política y orgánica, contribuyó en gran medida a desbaratar el intento golpista de Viaux de entonces.

Así llegamos al 4 de septiembre. La izquierda en brazos de un enorme ascenso de las movilizaciones de masas conquistó el Gobierno. Las clases dominantes se arrojaron al camino de la sedición, nadando en decenas de atentados y conspiraciones de derecha; se comenzó a preparar el intento de Golpe de Estado de octubre del año pasado. Luciano, entonces encargado de los aparatos de seguridad e información del MIR, fue quien dirigió los trabajos de infiltración y chequeo que ayudaron a desbaratar el Golpe de Estado del 22 de octubre de 1970, que partía con el secuestro del General Schneider. Así fue como pudimos denunciar públicamente 24 horas antes el cuadrillazo reaccionario que se avecinaba. "Juan Carlos", desde la clandestinidad y sin recursos, pudo más que todos los servicios de seguridad del Gobierno, el que estaba comprometido. En Chile, hay gobierno de la Unidad Popular gracias a las fuerzas y decisión de los trabajadores; pero lo hay también, en gran medida, gracias a que se aplastó un complot conspirativo por nuestros compañeros dirigidos por Luciano.

Durante los últimos meses siguió trabajando en esta misma tarea a la vez que en relación con los trabajadores. Estuvo con los pobladores y obreros de Santiago, con los mineros de Lota y Coronel, con los obreros textiles de Tomé, con los pobladores de Talcahuano, con los pobladores y los obreros de Valparaíso, con los obreros madereros de Valdivia, con los campesinos de Cautín, con los estudiantes de Santiago. Miles de trabajadores y estudiantes conocieron la política revolucionaria por la vibrante palabra de Luciano.

Así fue, brevemente expuesta, la vida de "Juan Carlos". Desde hace por lo menos diez años, toda su vida y actividad diaria no tuvo otro sentido que la lucha revolucionaria. Luciano Cruz, a los 27 años, al morir, no tenía nada de su propiedad, salvo sus ideas, su valor, su nobleza y su inmensa decisión de seguir adelante.

Estamos despidiendo a un revolucionario y en él sus ideas eran lo fundamental.

Las expondremos aquí también.

Su pensamiento era también el nuestro: conquistar el poder para los trabajadores a partir del ascenso de la izquierda al Gobierno y a través de la movilización de masas. Combatir implacablemente a los dueños del cobre, de las grandes fábricas y los fundos. Hacer del cobre, de la tierra y de las fábricas, propiedad de todo el pueblo. Explicarle al pueblo que las clases dominantes hoy se oponen al avance de los trabajadores y se preparan para mañana provocar un enfrentamiento. Aumentar las fuerzas del pueblo a través de la movilización combativa de los trabajadores por sus reivindicaciones y derechos, contra sus patrones y a través de toda forma de lucha que permita mejor combatir al enemigo de clases, incluidas las tomas de fundos y de grandes fábricas. Todo esto como única forma de elevar la conciencia y el nivel de organización de los trabajadores, para así ganar fuerza y golpear al enemigo y avanzar hacia la conquista del poder. La última tarea que "Juan Carlos" habla asumido era la de estrechar los lazos entre los soldados y el pueblo, incorporar al pueblo uniformado a la rica vida política nacional, que abre nuevos horizontes para los uniformados y los civiles. No alcanzó a cumplirla a plenitud.

Ante un proceso político que todos vemos hoy es difícil, lento y contradictorio, se trataba para él como se trata para nosotros de empujar adelante, de hacer avanzar con más fuerza que nunca a los trabajadores, rompiendo todas las trabas que impidieran su avance, modificándolas o destruyéndolas, según la fuerza, no importando si ésta se llama Parlamento, legalidad de patrones, Contraloría o justicia de clase. No detenerse era el objetivo. Este era su pensamiento, sus ideas y su diario accionar.

No tenía más enemigos que los enemigos del pueblo, éstos eran los imperialistas, los dueños de fundos, los dueños de las grandes fábricas, los partidos políticos que defienden los intereses de los que gozan del poder y la riqueza, el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Nacional. Su vida entera estaba entregada a combatirlos en todos los planos y en todas las formas. No vivía sino para defender los intereses de los obreros, los campesinos, los pobladores, los estudiantes y los soldados.

Ante su muerte, los trabajadores, los revolucionarios, sus compañeros, sus amigos y loa que éramos sus hermanos de lucha, hemos sido duramente golpeados. El dolor ante la muerte de un revolucionario y compañero es de los sentimientos más grandes y más dolorosos que pueda sufrir el hombre. Ese dolor han tenido que soportar los compañeros del PC en la muerte del compañero Astudillo. Los acompañamos en su pesar.

A nadie sorprende que sus únicos enemigos, los enemigos del pueblo, intriguen acerca de su muerte. A nadie sorprende que plumarios a sueldo de la riqueza, como lo hace hoy el diario "La Tribuna" del Partido Nacional, lo injurien y lo escupan. Es el odio de los que explotaron y masacraron al pueblo por décadas sentían por Luciano y que a él lo enorgullecía. Así mueren los revolucionarios, escupidos por los dueños del poder y la riqueza y acompañados del dolor de los trabajadores.

La izquierda en general se ha sentido toda conmovida. Innumerables declaraciones de organizaciones obreras, campesinas, de pobladores y de estudiantes han manifestado su pesar. El compañero Allende fue también a despedir a Luciano, así lo hizo también la Comisión Política del Partido Socialista, parlamentarios y miembros de las Juventudes de esa colectividad; dirigentes medios, provinciales y militantes socialistas nos han visitado; el Movimiento de Acción Popular Unitaria, nos ha enviado también su condolencia, asimismo como la Izquierda Cristiana, la J.R.R., el P.S.P., y el Movimiento Revolucionario "Manuel Rodríguez".

Sólo una colectividad de la izquierda se manchó con un hecho. Dada su gravedad, no podemos menos que informar a todo el pueblo.

Es enormemente doloroso que una colectividad de la izquierda, enceguecida por el sectarismo, tantas veces combatido por Luciano, también hoy, muerto nuestro compañero, no haya sido capaz de superarlo.

Muerto Luciano, la Dirección Nacional del MIR se propuso solicitar a la Central Unica de Trabajadores que los restos de nuestro compañero fueran velados en el local de la CUT Provincial. Entendíamos y entendemos que el mejor lugar donde podían estar velados los restos de nuestro compañero, era la casa de los trabajadores por los que Luciano había entregado toda su vida. Solicitamos al compañero Allende que intercediera para ayudarnos a este objetivo; así lo hizo, conversamos también con el Secretario General de la CUT, compañero socialista Hernán del Canto, quien manifestó su acuerdo.

No reaccionaron de la misma forma los compañeros comunistas. Después de tramitarnos por 24 horas, miembros de la Comisión Política del Partido Comunista nos hicieron saber que ellos consideraban que Luciano era todo un líder estudiantil y que por "razones políticas" la presencia de los restos de Luciano Cruz en el local de la Central Única de Trabajadores comprometía a la CUT, dada la política y las actitudes del MIR, y nos ofrecieron otros locales sindicales de menor significación.

Finalmente, el compañero Luis Figueroa, Presidente Nacional de la CUT y diputado comunista, después de tramitarnos por horas y en conocimiento que el cadáver de Luciano esperaba desde hacía ya cinco horas en una camioneta, nos comunicó a las 10 de la noche de ayer que el Consejo Nacional de la CUT era contrario a prestarnos el local de la CUT Provincial. Hoy el diario "El Siglo" del Partido Comunista, afirma que: "El MIR violó el local de la CUT Provincial".

No fue así, compañeros. Es que no sólo hay dirigentes sectarios en la izquierda en Chile. Dirigentes sindicales socialistas de la CUT Provincial nos abrieron el local en la noche de ayer, asumiendo ellos con sus nombres y sus cargos la responsabilidad. Habríamos de saber también, después, por dos compañeros socialistas, miembros del Consejo Nacional de la Central Única de Trabajadores, que el compañero Luis Figueroa no habría reunido dicho organismo. El personalmente se había asignado la representación de los centenares de miles de trabajadores chilenos para negarnos el local de la CUT para velar a nuestro compañero muerto.

Estamos seguros que los militantes del Partido Comunista comparten con nosotros el criterio de que la unidad de toda la izquierda para hacer avanzar este difícil proceso y para enfrentar el enemigo fundamental es decisiva. Sabemos que nos acompañan en el dolor ante la muerte de un revolucionario y estamos ciertos que no piensan como se expresaron ayer algunos de sus dirigentes.

Estamos seguros también que los trabajadores de todo Chile sienten pesar por la muerte de Luciano, que lo ven como su líder y que entienden que la casa de los trabajadores era el lugar donde debían velarse los restos de Luciano.

Nos vemos obligados a tener que hablar hoy de incidentes tan lamentables, en tan tristes horas como éstas, porque creemos que nosotros, que toda la izquierda y que todos los trabajadores, deben luchar y aplastar las manifestaciones sectarias de algunos de sus dirigentes si realmente estamos luchando por el socialismo, por un gobierno de trabajadores y por una nueva sociedad.

Es decisión nuestra que a partir de este incidente no se levante una campaña anticomunista.

Hemos evitado siempre entregar banderas al enemigo; así lo hicimos cuando murió nuestro compañero Arnoldo Ríos. El sectarismo es una deformación que se ha dado en otros procesos revolucionarios y se ha manifestado a veces en Chile, y que como deformación en las organizaciones de la izquierda debe ser combatida y aplastada, como única forma de poder golpear unidos y con más fuerza a nuestros enemigos de clase. Pensamos, como siempre sostuvo Luciano, que la tarea es unir a la izquierda, para hacer avanzar el proceso y así ir superando errores, pero lo entendemos sólo si se hace frente al pueblo.

La muerte de Luciano Cruz es un duro golpe para nosotros. Los trabajadores han perdido un líder, los revolucionarios han perdido un compañero y nosotros un militante, amigo y hermano de lucha.

Su vida fue ejemplo para nosotros y lo será para generaciones venideras. Luciano será ejemplo para miles de jóvenes del pueblo que no quieren vivir de rodillas en la miseria.

Su muerte habrá de ser un impulso para la lucha que se avecina.

Juramos frente a nuestro compañero de lucha combatir implacablemente a los enemigos del pueblo, luchar por conquistar el poder para los trabajadores, por instaurar un gobierno revolucionario de obreros y campesinos y por construir el socialismo en Chile".

LUCIANO: ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!


LUCIANO

ALTO como la patria y joven como la revolución,
Siempre vivo y cercano como el dolor de tu partida
o el vino en las tazas rotas del pueblo junto a las fogatas deliberantes del sur
tu nombre sonará en las batallas su disparo cierto, bienhechor,
en el centro oscuro del invasor que arrojabas de tu América
con tu mano insurrecta que floreció en pistolas imborrables.

En los vientos azarosos de esta tierra, en su útero azul,
como una costilla del cuerpo americano
naciste bandera, Luciano, y seguirás flameando
en cada carga de tu pueblo, en los avances tempestuosos
de la marea carnal que conducías con tu ser como una ola
de fuerza y luz batiendo el roquerío del imperio.

Los muertos no se lloran, dijo tu voz clandestina una vez
ante un cadáver que yacía en pleno pueblo sepultado
por balas norteamericanas, flores lánguidas y lágrimas
para incorporar al caído y transformarlo en armamento,
todo muerto nuestro será un Lázaro que echará a andar y combatir con sus hermanos,
y hoy debemos alzarte, Luciano, cuan largo como Chile
y gatillar tu memoria, su alta potencia de amor
como un mortero de alcance exacto en las vísceras de Washington.

No hay que llorar, lo sé, Luciano, en este agosto sedicioso y tenso,
aunque el sol derrame cirios por las pertinaces goteras de los pobres
y las voces de los niños doblen campanas dulces por tu juventud
jamás hincada, como premoniciones de Lucianos que vendrán,
y las novias sin seda ni zaguán sientan una ausencia honda en su cuello
y la harina de tu nombre hornea un pan flamígero en las bocas del Arauco,
quién, se anima, Luciano, a detener esa lágrima que baja como una espada
por la mejilla crucificada de la abuela mapuche de Pitrufquén
las banderas del MIR tabletean en el aire enlutado de los campamentos
como una salva rojinegra mientras el cuerno resume el desgarrón de todas las gargantas,
los muertos no se lloran, Luciano, se beben despacito, se tragan como
pólvora, apretando los ojos, para vivir con uno más adentro
y liberarlo en la hora en que el pueblo sea su propio rey.

También el absurdo es reaccionario, la desgracia odia al pobre,
con su lógica enemiga de quienes no tienen día ni noche ni
hogar ni mantel en persecución de los contrarrevolucionarios
y en una jornada reúnen la geografía de la liberación
trayendo en los zapatos arena de Atacama a los bosques nevados de Lautaro,
juntando los pétalos de la guerra para que una sola flor abra su victoria,
la victoria de América, Luciano, tu victoria,
no hay adioses, Luciano, no habrá lágrimas, hasta la guerra siempre,
contigo en alto, como una bandera, como un fusil sonriente, cuan largo como Chile,
alto como la patria y joven como la revolución.

JULIO HUASI


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02