El pensamiento de la Izquierda Cristiana

PUNTO FINAL
Año V. Nº 137
Martes 17 de agosto de 1971

Editorial

BIENVENIDO

SE encuentra en Chile el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Raúl Roa. La visita oficial del Canciller cubano es una retribución de la que hiciera recientemente a La Habana el Canciller chileno, Clodomiro Almeyda. Pero más allá de los estrechos límites protocolares, la presencia del Canciller Raúl Roa en nuestro país tiene un significado trascendente. Viene a consolidar las estrechas y óptimas relaciones que mantienen ambos gobiernos y que se fortalecerán aun más con la próxima visita a Chile del Primer Ministro Fidel Castro.

Chile y Cuba tienen hoy en común, además de los lazos históricos y de los intereses coincidentes de naciones latinoamericanas, una lucha que une férreamente a sus pueblos. Los trabajadores de ambos países combaten por construir el socialismo. La Revolución Cubana, pionera en el continente, abrió el camino de liberación que hoy sigue el pueblo chileno. Las primeras dificultades, el costo de algunos errores, algunas vacilaciones al escoger los métodos y herramientas más eficaces, problemas casi todos ya superados por la Revolución Cubana, comienzan a darse en nuestro propio proceso. En algún sentido son señal de que caminamos. Junto a ellos se alzan los peligros que, en su hora, también afrontaron los cubanos. La conspiración permanente y el boicot de los reaccionarles, la actitud inocultablemente agresiva del imperialismo, el trabajo de zapa de los enemigos de la revolución que se disfrazan de demócratas y legalistas, todo eso configura un cuadro bien conocido por toda revolución socialista.

La experiencia cubana, pues, es invalorable para los chilenos. Nuestro proceso, que reviste formas peculiares, tiene en común con las demás revoluciones que aspira, basado en el deseo y en la voluntad de los trabajadores, alcanzar el socialismo. Por lo tanto, lo amenazan los mismos peligros que a toda revolución. Necesitamos derrotar a nuestros enemigos y en esa tarea la amistad de la Revolución Cubana, su colaboración, sus consejos fraternales, pueden sernos de gran ayuda. No cabe duda que la revolución chilena tendrá que desarrollar sus propias formas y tácticas para consolidar el proceso liberador. Pero la experiencia cubana, que se brinda revolucionaria y por lo tanto sin condiciones, debe servirnos grandemente.

De ahí que la visita a Chile del Canciller Raúl Roa, aparte de demostrar una vez más el fin del ominoso bloqueo que había impuesto a Cuba el imperialismo, señale para los trabajadores chilenos la oportunidad de expresar en la persona de ese alto funcionario el aprecio que aquí se siente por la Revolución Cubana, sus dirigentes y sus enseñanzas. Estas últimas involucran una ética revolucionaria y un internacionalismo basado en firmes principios, que por sí mismos constituyen un excelente aporte a las normas en las que nuestro proceso puede recoger orientaciones que lo fortalezcan.

PF


Entrevista

EL PENSAMIENTO DE LA IZQUIERDA CRISTIANA

EL 27 DE JULIO, en la reunión del Consejo Nacional del Partido Demócrata Cristiano, se produjo la división de ese partido. A nombre del ala izquierda del PDC el dirigente Bosco Parra planteó que se debía enviar una circular a los militantes, prohibiendo los pactos y alianzas con la Derecha (Partido Nacional y Democracia Radical) en todos los niveles. La mayoría del Consejo Nacional, dominada por el freísmo, rechazó el planteamiento que hacía Bosco Parra, dejando establecido que el PDC pactaría "hasta con el Diablo" (como diría más tarde el diputado Bernardo Leighton), para regresar al gobierno. La decisión de la mayoría derechista provocó la ruptura del PDC. El primero en renunciar fue el propio Bosco Parra, exdirigente y exparlamentario, militante de ese partido desde la época de la Falange Nacional. Horas más tarde renunciaron al PDC los dirigentes de la Juventud, encabezados por su presidente, Luis Badilla, y siete diputados. A partir de ese momento se ha venido registrando una ininterrumpida serie de renuncias de militantes que pasan a integrar el nuevo movimiento, llamado "Izquierda Cristiana".

PUNTO FINAL conversó con Bosco Parra para conocer los planteamientos del nuevo movimiento que ha declarado su apoyo al programa y al gobierno de la Unidad Popular. El comando nacional de la UP por su parte, expresó sus deseos de que la Izquierda Cristiana termine pronto su etapa de organización para que se integre tanto a la UP como al gobierno. El nuevo movimiento político, asimismo, recibió la adhesión de militantes del MAPU, cuyo Ministro de Agricultura, Jacques Chonchol, y sus tres parlamentarios, pasaron a integrarse a la Izquierda Cristiana.

UNA RUPTURA IDEOLÓGICA

El siguiente es el diálogo de PF con Bosco Parra:

¿Podría describir el punto preciso en que se produjo la ruptura ideológica de Uds. con el PDC?

"El problema es principalmente de práctica política. La Declaración de Principios del PDC y el programa presidencial de la candidatura Tomic contemplan numerosos puntos de vista nuestros. La tesis de la vía no capitalista de desarrollo está oficialmente vigente en ese partido. Lo que motiva la ruptura es nuestro convencimiento de que la Democracia Cristiana subordinará su avance ideológico a sus proyectos de poder, que ve estrechamente ligados a una alianza con la derecha. Nuestro convencimiento socialista es producto de la experiencia reformista. El capitalismo modernizado con algunos elementos de Reforma Agraria demostró ser incapaz de obtener el crecimiento. Paralelamente comprendimos que la perspectiva socialista no puede construirse sino con la completa unidad social y política del pueblo trabajador y de todas sus familias de pensamiento. Propusimos estas ideas al PDC y éste las aceptó fragmentaria y selectivamente. Incorporó a su vocabulario político-ideológico algunos de nuestros conceptos, pero los integró concretamente en una estrategia de alianza con la derecha para reconquistar el poder en 1976. Los dirigentes más importantes de la DC buscaban de esta manera una segunda fase de "modernización" en su planteo propagandístico. Repentinamente aparecen en calidad de socialistas partidarios de la autogestión un conjunto de exgobernantes, que habían impedido hasta los más tímidos avances en materia de participación de los trabajadores en el manejo de la economía pública existente en el sexenio 1964-70. Al amparo de esta nueva denominación se oponen al avance real del socialismo. Nace así una ambigüedad que es preciso liquidar. El punto critico se produce con motivo del triunfo obtenido por la combinación Derecha-PDC en las elecciones de Valparaíso. Este hecho podía haberse interpretado de dos maneras diversas. Una, como la última y más severa advertencia hecha a la UP acerca de la necesidad de poner término a ciertas prácticas erróneas que atentaban contra las posibilidades de obtener una más amplia base de apoyo para la construcción del socialismo (el problema del sectarismo, p. e.). Esta interpretación, aunque riesgosa, ya que toda alianza política con la derecha es deformadora para quienes pretenden el avance social, habría permitido diferir el enfrentamiento definitivo hasta el Congreso DC que debía celebrarse en el curso del presente año.

Pero no prosperó esta interpretación, sino otra muy distinta. Una importante mayoría reaccionó espontáneamente considerando lo de Valparaíso como un primer "ensayo general" de la nueva oleada de alianzas derechistas con vistas al 76. Hubo declaraciones explícitas del senador DC, Alfredo Lorca, que venían a coincidir con el discurso de su colega nacional Pedro Ibáñez y del diputado Aníbal Scarella del mismo partido.

En tales condiciones el problema era muy simple: había que interrumpir drásticamente la práctica derechista si en verdad se quería abrirle al PDC una perspectiva de izquierda y socialista. Toda otra salida era un engaño: palabras de avanzada y hechos reaccionarios. No aceptaron nuestra proposición. Con ello se definía en la práctica la naturaleza política de la DC: una naturaleza crecientemente derechista. Así las cosas, un grupo de izquierda sólo podía cumplir dos funciones en su interior. Una, servir de elemento decorativo y modernizador. Otra, obtener que el tipo de oposición que desarrolla la DC sea lo más democrático posible. Para esta segunda tarea bastan los elementos sanos que permanecen adentro. Cumplir lo primero nos resultaba indecoroso dado el punto de desarrollo a que había llegado nuestra conciencia revolucionaria. Debíamos optar. Lo hicimos".

¿VIENEN A EMPUJAR EL PROCESO REVOLUCIONARIO?

Históricamente la burguesía de este país se las ha arreglado para frustrar la lucha liberadora de los trabajadores. PF tiene la obligación, en ese sentido, de preguntarle a la IC, a través suyo, si el papel que viene a desempeñar será el de retardar o moderar el proceso revolucionario o si, por el contrario, viene a sumarse a los sectores de izquierda empeñados en profundizar y acelerar la construcción del socialismo.

"Los hechos dirán cuál fue nuestro papel. Por ahora sólo puedo describir nuestro ánimo, nuestra voluntad interior y recordar algunos antecedentes que abonen su sinceridad y coherencia.

Estamos, igual que todo el resto de la izquierda, empeñados en profundizar y acelerar la construcción del socialismo. Creemos que ese objetivo se logra dentro de los marcos del programa de gobierno que se impuso legítimamente el 4 de septiembre del año pasado. Ese programa coincide significativamente con el de Tomic y en ningún caso es contradictorio con el contexto ideológico y político que rodeó a esa postulación presidencial. No estamos en consecuencia por retardarlo, sino por cumplirlo. Esa decisión calza con nuestras anteriores actitudes. Su misma revista puede dar testimonio de lo que pensábamos durante la gestión Frei.

Propusimos sistemáticamente convertir el reformismo en una etapa de verdad pre- revolucionaria. Luchamos por acentuar los aspectos antioligárquicos de la labor gubernativa, con el ánimo de hacer posible un reordenamiento de las fuerzas político-sociales, del que habría podido derivarse la puesta en marcha de una política antimperialista. Señalamos que de no procederse así la derecha terminaría prevaleciendo sobre la Democracia Cristiana y advertimos que no permitiríamos una política de alianzas entre ambas. Creemos que hemos sido consecuentes. Confiamos en que seguiremos siéndolo. Ello no sólo dependerá de nosotros mismos. El problema más importante es la dinamización constante de la base social. De ello depende la suerte de todo el proceso. Nos interesa que la clase trabajadora adopte posiciones cada vez más directas y profundas en la dirección de los asuntos sociales. La revolución está siempre amenazada por la desviación del capitalismo de Estado. Está claro que de ese peligro no la libra la burguesía. Se trata de un problema que resolverá en definitiva el proletariado. Es lo que queremos decir cuando concebimos el socialismo como producto de la revolución ininterrumpida de los trabajadores. Ellos constituyen la base social desde donde deben originarse las decisiones. Esas decisiones serán las nuestras. Por ese camino podremos evitar tanto el retardo, como la dispersión de fuerzas y el burocratismo".

SOCIALISMO DE MASAS

En algunas conferencias Ud. ha hablado de la influencia que las revoluciones china y cubana tendrían en la formación de un pensamiento socialista entre los cristianos. ¿Podría precisar este aspecto?

"Quedo debiendo las precisiones propiamente dichas. La premura con que celebramos esta entrevista me permite sólo reiterar consideraciones esquemáticas.

Hay algún marxismo que de cierta manera repite consideraciones mencheviques. Resulta entonces que en los países atrasados no existen revoluciones socialistas, sino simples tomas del poder por parte de organizaciones revolucionarias. Mao y Guevara superan esa aparente restricción. Propugnan el desarrollo de las fuerzas productivas mediante el desarrollo de la conciencia proletaria. Buscan la emergencia de un hombre nuevo, solidario, igualitario, capaz de enfrentar el problema de la escasez inicial apelando a una moral interna que lo inhibe de exigir privilegios en el consumo, so pretexto de la alta calificación de su desempeño profesional o de su ubicación en los tramos superiores de la burocracia.

Pues bien, este es un enfoque que el cristiano revolucionario de nuestros países puede entender con facilidad y entusiasmo. El humanismo revolucionario tiene un fuerte contenido igualitario. La fe llama al cristiano, precisamente, a sentirse igual a sus semejantes, aunque todas las condiciones sociales y materiales para hacer exigible esa igualdad no se hayan reunido. Es, si me permite la expresión, la convergencia de la profecía y la necesidad. Por otra parte, una revolución que parte valorando de tal manera al hombre como agente productivo tiene que ir progresivamente proyectando esa preocupación hacia el resto de los campos. Algo de eso so manifiesta en las soluciones que en el curso del proceso buscan uno y otro al problema de la organización política de las masas. Mao provoca una "desacralización" de las instituciones partidarias y burocráticas cuando ellas entraban la libre creatividad de las masas populares. Castro se expresa en términos de democracia directa proletaria corno una manera de afianzar y desarrollar el papel del hombre socialista en la creación de la nueva economía y la nueva sociedad. Ello confirma al humanismo cristiano y lo estimula a nuevas empresas revolucionarias. Al mismo tiempo indica la necesidad objetiva que experimenta el socialismo de permitir la máxima expresión de todos los pensamientos que destacan la vigencia histórica del hombre y su conciencia solidaria".

"NO HABRÁ ENFRENTAMIENTO"

¿Cómo imaginan Uds. la construcción del socialismo en Chile. Creen que hay una "vía chilena" que, en lo fundamental, podrá desarrollarse sin un enfrentamiento armado con la burguesía y el imperialismo?

"Creemos que ese enfrentamiento armado podrá evitarse. Por lo que se refiere al imperialismo, hay que tomar en cuenta que el Sistema Interamericano ya no puede operar como instrumento de represión colectiva. Hace tiempo que perdió esa posibilidad. Debe reconocerse el papel positivo que desempeñó en este aspecto el canciller Valdés. Tampoco podrá el imperialismo aprovechar problemas locales de balance de poder; la situación con los países vecinos es normal. Por último, existe la imposibilidad para el imperialismo de iniciar intervenciones unilaterales y directas, al menos en esta región del hemisferio. La correlación interna de fuerzas en EE.UU. es cada vez más adversa a ese tipo de aventuras. Existen minorías revolucionarias cada vez más conscientes y activas, además de problemas financieros que harán pensar más de dos veces cualquiera decisión de intervención armada.

En relación con la burguesía nacional, el problema consiste principalmente en establecer quien tiene a su favor el título de legitimidad institucional. Las Fuerzas Armadas respaldarán a quien lo detente. Sabemos que el poder popular está dispuesto a mantener a favor suyo dicho título. Pienso que la burguesía no se atreverá a romper el cuadro por la vía armada. Sabe que si lo hace deberá enfrentar, además de la movilización popular, una represión legal, una coacción democrática y legítima.

La preocupación concreta debe consistir en ampliar el consenso y la basé de apoyo socialista. Es a lo que nos incorporamos".

APOYO A LA UP

Al declarar Uds. su apoyo al programa y al gobierno de la UP ¿creen que las masas que siguen al PDC adoptarán igual actitud?

"Depende. Si nuestra organización logra que la UP supere ciertas manifestaciones sectarias puede levantarse el bloqueo emocional que actualmente ofusca a muchos militantes y simpatizantes de la Democracia Cristiana. Hay muchísimos elementos que hoy día no pueden razonar cabalmente, que no pueden identificar su verdadero interés de clase porque les es difícil pasar por encima de legítimos problemas personales, creados por apremios injustos e innecesarios que han experimentado en sitios de trabajo y en poblaciones. Cuando esta distorsión desaparezca podrá acrecentarse enormemente el caudal de los dispuestos a participar en la tarea socialista. Si ella no desaparece les estaremos regalando gente a la derecha y a la burguesía.

Vale la pena recordar un problema de fondo. Ni siquiera la más leve manifestación de dominación o coacción puede ser empleada por la revolución en contra de los elementos populares que no han cometido otra falta que adolecer de atraso político. El convencimiento, el diálogo y la lucha ideológica constituyen el instrumento adecuado. En esto coinciden desde Gramsci hasta Mao. No debe ser olvidado en Chile".

EL PAPEL DEL MAPU

¿En qué falló el MAPU, a su juicio, como polo de atracción de los sectores que abandonaron el PDC para apoyar la construcción socialista?

"No me atrevo a decir que "falló". La dirección del MAPU parece que nunca se fijó la tarea específica de atraerlos. Prefirió ir a la creación de un partido de cuadros marxista-leninistas. Frente a esta opción, repito una vez más que no negamos a ningún cristiano el derecho que tiene a ingresar a una organización marxista. Puede hacerlo si es su ánimo. Nosotros, eso sí, comprobamos por lo menos un hecho estadístico: el número de los cristianos en esa disposición es escaso. Y lo que el socialismo necesita es acumular nuevos contingentes socio-culturales de la mayor magnitud posible para consolidarse definitivamente, para enriquecerse con pluralidad de estímulos y para asegurar su democratización permanente. Pretendemos constituir, dentro de la organización global de los trabajadores, el conjunto político que se especialice en dicha tarea".


Análisis

¿UN SOCIALISMO COMUNITARIO?

"Pues no hay revoluciones más terribles que las revoluciones de izquierda
hechas por los temperamentos de derecha". J. Maritain. [1]

RESULTA positivo que se sumen a la UP fuerzas políticas que se plantean fortalecerla. Esto es interesante en la medida en que se clarifican aún más las posiciones de clase de los partidos políticos de la burguesía. La hoja de parra de la DC pareció caer abruptamente. En nuestra opinión, el fenómeno de derechización de la DC no es cosa nueva. No se trata de un partido que fue de izquierda y recién ahora se torna de derecha. Sin embargo, desde el punto de vista de la lucha de clases, lo más importante a considerar cada vez que se produce un "desplazamiento" o "crisis orgánica" en algún partido, es el cambio producido a nivel de la correlación de fuerzas sociales. Más que "corridas" políticas a nivel parlamentario, lo más importante es considerar lo que ocurre o pueda ocurrir a nivel de pobladores, obreros y campesinos. Es un hecho que la estructura pluri-clasista de la DC comprende algunos sectores de las capas pobres. Ellos son los que la izquierda debería mirar fundamentalmente al plantearse los llamados dirigidos a ampliar la base de apoyo al gobierno. Se trata de aumentar la base social que movilizada en el enfrentamiento clasista con la burguesía de la ciudad y del campo, se constituye en la única base política de apoyo en términos reales.

Si se legitiman los énfasis por fortalecer la minoría que los partidos populares soportan en el Parlamento, entonces no importa que los líderes de la Izquierda Cristiana, en su meta más ambiciosa, sólo se planteen ganar de la DC unas centenas de dirigentes (entrevista de Luis Maira en "Puro Chile", 8 agosto); no importa que los disidentes del Partido Radical lo hagan por su asco al marxismo-leninismo contenido retóricamente en el voto de la última Convención; no importaría pues "la actitud que hoy adoptamos no altera en nada nuestra resuelta adhesión al programa de la UP y al gobierno que preside Allende". No tiene importancia tampoco que Maira, Bosco Parra y Chonchol decidan formar tienda aparte del MAPU a causa que éste ya no sería cristiano sino "marxista-leninista" (Maira, "Puro Chile").

Pero aquel supuesto es también negación del marxismo.

Toda esta significativa fobia al marxismo, incluso a nivel declamatorio, supone también un rechazo a las formas marxistas-leninistas de lucha, un rechazo que alcanza también al programa socialista.

Veamos algunos pronunciamientos:

Humberto Aguirre Doolan: "¿Qué sentido tiene decir ahora ... que el PR lucha por la abolición de la propiedad privada en los medios de producción, sin hacer distingo de ninguna especie?" [2] . Por eso se va del PR.

Alejandro Ríos Valdivia, Ministro: (la Convención) ... "nos hace aparecer como si nosotros fuéramos auténticamente un partido marxista de trabajadores, y ello no es así" [3] . El ministro se queda en el PR.

Luis Maira: "El MAPU (estimó indispensable) que para poder tener un destino en el movimiento popular chileno, era indispensable adoptar la ideología del proletariado, es decir, el marxismo-leninismo. Nosotros nos situamos en otra perspectiva". [4]

"Nos vamos del Partido Democratacristiano por las mismas razones por las que ingresamos", esto lo dice Jaime Concha, quien después de 32 años se viene a dar cuenta. ¿Qué se propuso hacer la Izquierda Cristiana y se propone todavía? "Organizarse para contribuir a la tarea de construcción del socialismo en nuestro país" [5] . ¿Qué clase de socialismo? "El socialismo comunitario" ¿Qué es el socialismo comunitario? Ahí está el misterio. Desde ya, por lo menos, sabemos lo que no es: no es la ideología del proletariado.

Parecería inoficioso ocuparse del "socialismo cristiano" (ya no se habla del "socialcristianismo") habiendo transcurrido 6 años de praxis democratacristiana, que por sí solos han pasado a ser el mejor mentís a la validez de la teoría. El criterio de verdad está en la praxis (eso dijo Marx y la práctica le ha dado la razón). Aunque se diga: bueno, esos son los democratacristianos, nosotros somos la Izquierda Cristiana, siempre está la declaración de Irureta en el "Acto de Lealtad": "Les deseamos desde el fondo de nuestro corazón que logren mantenerse fieles a los principios del socialismo comunitario, que logren mantenerse en pie como un grupo de izquierda al servicio del pueblo para que cuantas veces podamos encontrarnos ...". Y también siempre quedan los Tomic y los Leighton, disciplinados democratacristianos que, de hecho, se negaron a cerrar la puerta del contubernio con la derecha.

Siempre quedan Frei y su momificada camarilla, los cuales desde su tribuna oficial, "La Prensa", siguen insistiendo majaderamente: "quienes se sienten identificados con el socialismo sin adjetivos, nada tienen en común con una concepción comunitaria, pluralista y democrática que ha sido esencial y permanente en la DC" (9 agosto pág. editorial "La Prensa").

A estos democratacristianos no se les puede tomar en serio "ideológicamente". En primer lugar, porque ni siquiera tienen ideología. La que utilizan la han pedido prestada al imperialismo.

Pero lo que sí es objeto de nuestra preocupación, es el carácter del salvoconducto que los no avisados siguen extendiendo a los reformistas social-cristianos. El reformismo tampoco es ideología proletaria, lo reconocen los propios radicales, y aquella evidencia obliga a hacer claridad a las masas sobre el verdadero carácter de esos sectores venidos a sumarse a las filas de la UP. Porque no vienen a luchar con las armas del proletariado por el programa del proletariado, sino con los métodos de la burguesía para la supervivencia de ella. De allí su asco por las formas "no institucionales", "no democráticas", de lucha de los pobres del campo y la ciudad; de ahí su asco por el "socialismo estatista" (nuevos cristianos) o por la "supresión de la propiedad privada" (nuevos radicales).

Pueden ellos haber sido los cristianos de la izquierda democratacristiana, como antes fueron izquierda falangista e izquierda conservadora. Pero lo cierto es que por sus concepciones pequeñoburguesas todo hace suponer que están llamados a ser los cristianos de derecha dentro de las filas de la UP. Así les dijo Irureta: "nos miraremos sin rencores".

Aclaremos que no estamos planteando una sectarización de la base de apoyo político a la UP, respecto a los sectores no proletarios, las capas medias, que estén dispuestas a suscribir el programa y la ideología del proletariado. Pero eso sí sobre este último entendido: no es la ideología de la pequeña burguesía, la reformista, sino la marxista-leninista de los revolucionarios, la llamada a dirigir.

Es necesario hacer claridad a las masas sobre este nuevo apoyo. Hay que explicar a los obreros, como indicaba Lenin, las reales limitaciones, condiciones y riesgos de estas alianzas. Hay que desnudar lo que no es ideología del proletariado y lo que sí lo es. El diputado José Cademártori, en el último Pleno del PC, señalaba: "El Partido Comunista, deja constancia de su invariable posición al entendimiento con todos los sectores sociales y políticos partidarios de transformaciones revolucionarias. Si el pueblo derrota la política del contubernio y la DC vuelve sobre sus pasos, nuestro partido considera que se crearán condiciones para el diálogo y el acuerdo sobre asuntos de interés común" [6] . Hay que explicar qué objetivos comunes puede tener el proletariado con los partidos de la burguesía, si de lo que se trata, según la ideología marxista-leninista del proletariado, es justamente destruir la sociedad de la burguesía, como lo plantearan Marx y Engels en el Manifiesto de los comunistas: "El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado". [7]

¿QUÉ ES LA IZQUIERDA CRISTIANA?

Para Luis Maira habrían "tres momentos de la participación de los cristianos en la vida política del país. Un primer momento, del predominio conservador. Un segundo momento del predominio de las ideas social cristianas; y un tercer momento del predominio de las manifestaciones cristiano-socialistas". Pasando por alto el análisis del eufemismo que significa la diferencia entre social-cristianismo y cristiano-socialismo, podemos decir que la experiencia histórica chilena nos muestra a los cristianos participando simultáneamente en esos tres momentos (nos referimos a los sectores vinculados con la DC, sus progenitores y sus herederos). Si así no fuera ¿qué entonces era y sigue siendo Frei? ¿Qué fue la masacre de El Salvador, socialcristiana o cristiano-socialista? Del punto de vista de la represión ¿qué diferencia ve Maira entre la masacre de Puerto Montt, "social cristiana", y la de San Gregorio, "conservadora"?; del punto de vista de la desnacionalización del país, y si el imperialismo seguía saqueando nuestras riquezas, ¿qué diferencia esencial existe entre los gobiernos de cristianos "conservadores" y de "avanzada"?

La confusión de los "izquierdistas cristianos" estriba, entre otras, en que no comprenden que la diferencia real en los planteamientos políticos es la que deriva de las posiciones de clase, no de matices de fe. Lo que diferenciaría a Frei de Alessandri no es que uno sea un cristiano más ultra que el otro (o al revés), sino que uno sería más burgués que el otro. Pero como la pertenencia a una clase social hace homogéneos en términos políticos a los que militan en ella, en definitiva no hay diferencias. Ahí está la burguesía, aquí está el proletariado. La lucha no es entre "conservadores" y "avanzados", ni siquiera entre "cristianos" y "ateos".

Allí están Frei y su camarilla, aquí están Camilo Torres y los campesinos. ¿Dónde está la Izquierda Cristiana? Ayer, durante todo el período proimperialista y antipopular de la cristiana DC, en las filas de ese partido. Hoy ellos declaran que su marginación se debe a la "derechización" de la DC: "Si el Partido quería elegir el camino tácito o expreso de un acuerdo con la Derecha, el Partido tendría que renunciar a tener en su seno militantes de izquierda y, en consecuencia, hemos salido del PDC por la misma puerta que entramos". Pero ¿de qué se quiere convencer, acaso de que la DC sólo a partir de la elección de Valparaíso comenzó su derechización? ¿O que la DC es un partido de izquierda que ha comenzado a dar malos pasos? ¿Y qué fueron sus seis años de gobierno? A propósito: si tanto pudor provoca el apoyo electoral abierto del PN ¿cómo este pudor no hizo crisis en 1964, cuando Frei era elegido con aquel mismo apoyo?

Habla Jaime Concha: "Luchamos al igual que los marxistas por cambiar las estructuras del régimen capitalista. Esa es una coincidencia ... Yo creo que en este momento no es lo importante lo que cada uno persigue, la meta a dónde se quiere llegar y la sociedad que se quiere construir".

Nosotros creemos que sí es importante tener clara la meta y la clase de sociedad que se plantea construir. De hecho, aquello determina rigurosidad en la elección de los caminos. Si se trata de la sociedad socialista de los trabajadores, si no se trata de la patria de la pequeña burguesía, como sueñan algunos, los métodos a emplear, so pena que desvirtuemos la meta, son los métodos revolucionarios de lucha, es la praxis consecuente del marxismo-leninismo. Pero esto es ya "ideología del proletariado" y "nosotros (la Izquierda Cristiana) estamos en otra perspectiva".

MARCELO FERRADA NOLI


Tribuna

LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA LEGALIDAD

"En un Estado moderno, el derecho no sólo tiene que corresponder a la situación económica general,
ser expresión suya, sino que tiene que ser, además, una expresión coherente en si misma,
que no se dé de puñetazos con contradicciones internas".
Engels
(Marx-Engels, Obras Escog. II. p. 498).

DECÍAMOS en síntesis (PF. Nº 136), que toda sociedad política posee un sistema jurídico propio. Y que, como consecuencia del cambio sucedido en el país, al Estado de derecho burgués, deberá seguirlo el Estado de derecho socialista.

Muchas, entonces, de las actuales instituciones, organismos y funciones burocráticas, deberán ser eliminadas, substituidas o transformadas substancialmente, con la sola mira del interés colectivo y en consonancia con el nuevo sistema. Y los hombres —funcionarios públicos— que no sepan o no puedan imbuirse de los nuevos conceptos —socialistas— del Estado, deben retirarse de los mandatos o funciones que recibieron del Estado anterior. Es lo ético.

Se desconoce, con claridad, cuál fue el sistema jurídico imperante en la época feudal, anterior a la burguesa que se está despidiendo.

Se sabe que un agro cerrado constituía su base económica y que la sociedad se hallaba estratificada desde el señor (del señorío) o el abad (de la abadía monasterio) hasta el villano y el siervo. Estos últimos, aunque no esclavos, debían prestaciones y servicios de varias clases a sus señores, a quienes cultivaban sus tierras, pudiendo estar obligados, además, a batir las aguas estancadas durante la noche, para que las ranas no impidieran dormir a su señor ("obligación de las ranas") y a sacarle —a su señor— cada noche, las pulgas de su lecho ("obligación de las pulgas"). La necesidad de un tribunal y de una policía, apareció también en esta época, porque había que tutelar el orden social, que hasta entonces estaba basado en la costumbre (Pokrovsky); esto es, en reglas meramente técnicas de organización social, en vez de un sistema clasista como, en buenas cuentas, es el derecho. De esta suerte, fue el tribunal, con su coyunda, la policía, el verdadero y primitivo creador del derecho positivo.

Siguiendo con el feudalismo, cabe decir que la naturaleza "doble" de la explotación feudal, estructuraba una moralidad también doble: "la oficial de la Iglesia" y "la laica, de los nobles". (H. Selsam. "Etica y Progreso").

El código de clase era la caballería. El caballero debía ser "amable" con los "bien nacidos" y "duro" con el "populacho". Proteger a las damas de "alcurnia", pero usar de su derecho "de pernada", con las muchachas "del pueblo".

"El siglo XI —dice P. G. Vinogradov— fue una época que apuntó bastantes cambios en la historia de la civilización europea" y alude, al efecto, a la consolidación de los Papas y a la cristalización del feudalismo en un sistema acabado y coherente.

El paso del feudalismo al capitalismo, se efectuó a través de largos y sangrientos años de reformas religiosas y de revoluciones políticas. "La nueva ética", burguesa, fue repelida con el máximo vigor y denunciada, a los cuatro vientos, como "egoísta y anárquica", por los apologistas del antiguo orden y del antiguo derecho.

Sin embargo, "el fantasma del capitalismo", que había estado "penando" y captando voluntades —puesto que significaba un progreso y, según Hegel, una vez que los hombres han concebido la idea de una vida humana mejor, más digna, empiezan a caminar en esa dirección, sin detenerse— se hizo palpar. Una burguesía naciente, la rudimentaria clase de los comerciantes, manufactureros y bananeros, fue perseguida y vilipendiada por el "Orden" que prohibió la "usura", denominación que se le daba al cobro de intereses. El objetivo de esta ley clasista (todas lo son) estaba en evitar perjuicios económicos a los "terratenientes", poseedores de fincas y de siervos, pero no de metálico.

Como el antiguo siervo no servía como obrero fabril, ni el caballero andante era propio como hombre de negocios, la sociedad burguesa, naciente, igual como sucede ahora, requirió para su ejecutoria, de un nuevo tipo de hombre, imbuido de la personalidad conceptual exigida por el nuevo sistema.

Las cosas duraron así hasta el gran enfrentamiento. Fue la revolución francesa la que puso la losa en la tumba del feudalismo.

"La declaración de los Derechos del Hombre", fue el fruto primoroso de la revolución. Proclamado como el derecho, por excelencia, para toda la humanidad, no resultó, andando el tiempo, otra cosa que un derecho para la burguesía, el derecho de la clase burguesa, aquel derecho que debe ser reemplazado.

Este derecho —burgués— que está basado exclusivamente en la propiedad, que está lleno de incienso atosigador, que divinizó a "su justicia" (haciendo pensar que sus jueces poseían predisposición vocacional extraterrena) dejó fuera de este cuadro ideológico al proletariado, al hombre en cuanto específicamente trabajador y como tal, hombre social, en circunstancias que lo es por esencia, si se piensa que es en él donde manifiesta, de modo eminente, la naturaleza orgánica y organizada del trabajo social.

Hasta en los tópicos más generales, apunta este derecho su condición clasista. La solvencia del fiador, la comprueba su calidad de "propietario de bienes raíces". Por ser "mayor contribuyente", el propietario pasa a ser "hombro bueno" (tasador de bienes que se expropien).

El hombre común, que forma en la masa, no es un ente social, con capacidad de criterio y normal discernimiento para la burguesía.

Es el desprecio de clase, que siente la burguesía, el que habla cuando se repudia airadamente, con iracundia, la creación de Tribunales Vecinales. Resulta inadmisible para la burguesía, que el pueblo se incorpore a la Justicia. Ni aún en los problemas que le son al pueblo más conocidos, próximos y urgentes puede éste utilizar el derecho para fines comunes. Es la aplicación práctica de la parábola bíblica de Los Talentos. ("Porque al que tiene se le dará y abundará, pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará". S. Mateo. 25,29).

Se nos dice que la proyección democrática de la burguesía, se apoya esencialmente en el principio de que la soberanía reside en el pueblo. Lo que se oculta es que dicha soberanía se agota y termina en el sufragio político. Es la burguesía la que se reserva la representación del pueblo en todas las funciones de poder, la que ejerce esas funciones. Pensamos en lo que escribió Rousseau, padre indiscutido de la democracia vigente: "La soberanía popular no puede ser representada, porque esencialmente consiste en la voluntad general: para estar seguros de que la voluntad particular de cada representante es la voluntad general, es necesario que los representantes se confundan con el cuerpo del pueblo, pero entonces ya no son sus representantes, son el pueblo". (Contrato Social III-XV).

Llega el instante en que nos preguntemos: ¿Qué es en realidad el derecho?

Es difícil encontrar una respuesta a esta pregunta. Sin embargo, que, seguramente, pocas palabras han sido tan repetidamente pronunciadas como ésta: "derecho".

Los viejos volúmenes, los gruesos códigos nos dirán que "derecho es el conjunto de normas...'" o el "conjunto de principios" o "la reunión de leyes..." Siempre, primero la disposición, la norma, la ley. Nunca el hombre, el ser humano y sus relaciones sociales.

Preguntaremos, entonces, qué es el derecho a un jurista, el que nos interrogará, a su vez, a qué derecho nos referimos: civil, penal u otro. Y al igual que un médico que nos entrega su medicina, nos recitará la lección aprendida, sin explicarnos, lo mismo que el médico, el contenido esencial de la píldora que nos hace tragar.

Iremos, entonces, donde otro, el que nos expresará que el derecho puede ser "objetivo", si se le toma como el conjunto de normas o leyes, o "subjetivo", cuando se le considera como libertad de obrar. Con esto no nos dirá nada, salvo que el misterioso concepto —"derecho"— tiene dos caras: es "objetivo" o "subjetivo".

No faltará, por fin, quien nos enumere todas las características del derecho, su importancia y valor, agregándonos que una de sus fuentes principales, es la ley. Nos dejará, con esta afirmación, perplejos, puesto que junto con mantenernos en el desconocimiento informal, nos conducirá a la confusión. Porque sabemos, anticipadamente, que la ley no es ni puede ser una verdadera fuente del derecho, puesto que ella no es otra cosa que una consecuencia, una expresión del derecho. De otra manera se llegaría a una situación enteramente artificial, en la que el derecho podría concebirse como fruto del legislador, no, como io es, de la relación social humana.

Ya el viejo jurista romano Pablo, enseñaba: "Non ex regula ins sumatur, sed exiure, quod est regula fiat", esto es, que la ley nace del derecho y no el derecho de la ley. Y Gumplowicz, ha expuesto: "Es claramente indiscutible que el acto legislativo que lo declara obligatorio, no hace más que conferir al derecho privado el rango de norma, pero esto no agota en absoluto el problema del origen de este derecho privado". ("Derecho y Socialismo"). Dicho en otras palabras, "El derecho privado —como ordenamiento de las relaciones sociales—, existe antes que la ley".

La verdad es que a la solución del problema de relación que surge entre los hombres, lo que directamente interesa, lo que cuenta, son los hechos y no la ley. La ley, al lado de éstos, no resulta ser sino un acto ordenativo, aislado, frío y generalizador.

Debemos repetir que las leyes que dejan de corresponder a los intereses actuales, se convierten en un simple papel. Las leyes burguesas, como consecuencia, deben desaparecer junto con la burguesía, aunque ésta se aferre a ellas, como a un salvavidas, puesto que esa legalidad nació de relaciones ya pasadas. Lo malo es que esta intransigencia de la burguesía, ese afán suyo de que sólo es Estado de derecho aquel que se ciñe a sus conceptos y valores, lleva por el escabroso camino de la crisis social.

Es comprensible y hasta natural, que en la sociedad primitiva, se considerara "intangible" a "la costumbre", puesto que ella constituía el contenido mismo de la vida social; pero es fatal y erróneo extender este concepto a la ley; es más, a la letra de la ley, como se hace. Si se acepta que la sociedad es un conjunto "de fenómenos que cambian y se desarrollan según leyes específicas e inminentemente propias"; si se piensa en los cambios conceptuales ocurridos en el mundo desde la época en que el señor feudal (o su vasallo representante) era el juez que resolvía en su propio beneficio, aplicando su ley y convirtiendo al tribunal en fuente de ingresos personales, hasta hoy, no es posible aceptar la fijeza y eternidad de ley alguna. La ley expresa, siempre, la idea dominante y es el reflejo de los intereses que desea proteger. Ayer al feudalismo, hasta hoy la burguesía, pronto, al proletariado.

Nuestra pretensión es contribuir a erradicar los prejuicios legalistas burgueses. Repudiamos los mitos. Lo es el que le asigna a la ley la vitalidad suma de "ser una declaración de la voluntad soberana", cuando sabemos que lo es de una minoría en la actualidad. Lo es, el que "supone a la ley conocida de todos". (Este mito dio nacimiento a "los juristas", que tampoco conocen todas las leyes ): y lo es, en más grave medida, la que ordena "aplicar la letra clara de la ley", en la solución de los conflictos sociales, puesto que menosprecia la importancia misma de la relación en la que se produjeron.

Distintas resultarán las cosas cuando la base del análisis provenga de los hechos humanos incidentes en el problema y se alcen los ojos de la ley, para fijarlos en las personas y en el interés colectivo, social. Sólo entonces, se podrá hablar de un verdadero derecho, de una auténtica interpretación de las relaciones sociales-civiles o penales, para enmarcarlo en palabras, el derecho pasará a constituir "un complejo técnico destinado a resolver problemas de relación social".

ARMANDO ARANCIBIA S.


Denuncia

ANACONDA SE ROBÓ LOS SUBPRODUCTOS DEL COBRE

ENTRE las muchas trampas que ponía en práctica la Anaconda —una de las excompañías del cobre norteamericanas— para llevarse de Chile no sólo "el cristo" sino también "la limosna", a través de su inmisericorde explotación de los yacimientos cupríferos, hay una que investigan paralelamente el Banco Central y la Superintendencia de Aduanas. Se refiere a un fraude mediante la subrepticia exportación a Estados Unidos, desde Chuquicamata, de metales finos contenidos en las barras de cobre blíster para refinación y en el llamado barro anódico, una aparente escoria en el proceso electrolítico, para cuyo transporte hacia las refinerías norteamericanas, la Anaconda se daba el lujo de traer desde Estados Unidos tambores especiales para llevarse aristocráticamente envasado el "despreciado" residuo.

Las primeras comprobaciones avalúan el fraude, que configura los delitos de violación a la Ley de Cambios Internacionales y de contrabando, en una suma aproximada a los 40 millones de dólares, monto original que sube a unos 200 millones si se le agregan las multas con que la ley chilena pena esas maniobras.

En todo caso, la investigación que realizan técnicos de Chuquicamata y personal especializado del Departamento de Resguardo y Policía Aduanera (RESPOL) de Antofagasta tanto en el departamento de Contabilidad Mineral del gigantesco yacimiento como en los despachos aduaneros, se limita a un período de sólo 17 años, a partir de 1954. La pesquisa, por consecuencia, no abarca todo el período de explotación de las compañías norteamericanas, que se inició en 1913, aunque los técnicos chilenos ya habían denunciado que desde hace muchos años se tenía conocimiento que en forma ilegal y con toda clase de artimañas, se estaba sacando oro y otros metales valiosos desde Chuquicamata. La compañía responsable —la Chile Exploration, subsidiaria de Anaconda—, los enviaba con destino a fundiciones norteamericanas, burlando las leyes chilenas para exclusivo provecho de la Anaconda.

Pero fuera de las responsabilidades materiales que afectan a los norteamericanos hay otras de orden moral que tocan directamente la actuación funcionarla de personeros importantes de la Democracia Cristiana en el gobierno anterior. Uno de ellos es el exministro de Minería, Alejandro Hales, a quien el núcleo de técnicos de Chuquicamata y La Exótica, que preside Julio Bazán, denunció estas maniobras, mientras desempeñaba esa cartera de Estado. Los técnicos confidenciaron a PF que "mantenemos copias de esas denuncias en nuestro archivo y esperamos darlas a publicidad para que Chile comprenda que los técnicos hemos estado alertas para cautelar los intereses del país". También aseguraron que exigirán el total esclarecimiento del fraude, para lo cual están ya entregando sus conocimientos y experiencias.

EL FRAUDE

La falta de plantas refinadoras en el país durante largo tiempo, fue el argumento aprovechado por las compañías norteamericanas para llevar a las grandes refinerías de Estados Unidos los pastelones de cobre en bruto, más conocidos con el nombre de "cake" blíster.

Los convoyes ferroviarios que salían de Chuquicamata llevaban los pastelones caratulados "para refinación", junto con las barras de cobre electrolítico y el barro anódico hasta el puerto de Antofagasta, pasando a escasos metros de la Aduana por la vía férrea directa del mineral al muelle de la compañía.

En el año pasado, personal del RESPOL inició la investigación sobre ese tráfico de barras y el 12 de agosto formalizó una denuncia a la Superintendencia de Aduanas por "irregularidades en la salida de minerales de Chuquicamata al exterior".

Los análisis químicos realizados sobre muestras extraídas estuvieron a cargo de los laboratorios aduaneros y del laboratorio de la Escuela de Ingeniería y Química de la Universidad del Norte, a cargo de Hugo Alonso, director del Departamento de Química.

De acuerdo a los informes de las propias compañías se aceptaban en los pastelones de cobre blíster, metales finos como oro y plata (0,1 por ciento y 4 onzas por tonelada, respectiva y aproximadamente), más platino, paladio, selenio (tan caro ahora como la plata por su uso en la electrónica y la transistorización), telurio, radio, rutenio y otros de menor valor.

Para los análisis comprobaron que los porcentajes eran superados en exceso por los "cakes" blíster que habían sido muestreados. En el caso del oro se decuplicaba el porcentaje normal, mientras que en la plata, de las 4 onzas autorizadas y confesadas, se aumentaba hasta las dos mil onzas por tonelada en algunas partidas.

Con estos antecedentes la investigación pasó al otro escalón lógico: el propio mineral de Chuquicamata. Allí se realizó una indagación en diversas dependencias interiorizadas en el proceso del mineral y un estudio acucioso de documentos relacionados con los análisis de composición y leyes de los minerales procesados, pertenecientes al laboratorio, la administración y la gerencia de la Chile Exploration en Chuquicamata. También fueron interrogados técnicos y ejecutivos para esclarecer a diversos niveles el sistema y la ubicación de dónde emanaban las órdenes que concretaban finalmente la evasión de los metales finos en los pastelones de cobre blíster.

La investigación dio un resultado sorprendente: entre 1954 y 1968 se enviaron fuera de Chile por este sistema nada menos que 2.375 kilos de oro y 549.943 kilos de plata.

Por otra parte esta evasión conformaba varios tipos de delitos, entre otros los de fraude aduanero, violación a la ley de cambios internacionales, contrabando de metales finos y no declaración de utilidades. A ojo de buen cubero se estimó el monto de la evasión en 40 millones de dólares, afectos a una multa de unos 200 millones de dólares.

EL BARRO ANÓDICO

La investigación caminó mucho más fácilmente a partir de septiembre pasado. El triunfo de la Unidad Popular abrió algo la celosamente guardada documentación y se presentó la oportunidad de realizar una labor concreta.

Una revisión de pólizas para la exportación de 200 tambores conteniendo barro anódico, provocó dudas a los investigadores porque su valor declarado en la ocasión era de un millón de dólares, en circunstancias que de acuerdo a la costumbre habitual éste debía ser mucho menor.

Los tambores, que son traídos especialmente de Estados Unidos donde se fabrican a un costo naturalmente más alto que lo que resultaría en Chile, tienen un peso unitario de aproximadamente 200 kilos, por lo que la partida investigada hacia un total de 52 toneladas. Las muestras de barro anódico de este mismo cargamento previamente analizadas, entregaron un gran contenido de oro, plata y otros minerales.

El barro anódico es un subproducto de la refinación electrolítica y como tal se procesa en dos plantas separadas. Primeramente se trata el barro anódico propiamente dicho, "chilean sume" soluble (o "anode sume", nombre bajo el cual se le enviaba a Estados Unidos), que contiene mucho cobre no soluble y metales preciosos.

El proceso persigue separar el máximo de metal rojo para dejar libres los metales finos. Aquí queda como residuo un nuevo barro que se denomina lixiviado o "trated sume", con un bajo contenido de cobre. Para estos procesos se construyó la planta conocida con el nombre de Doré, donde se daba forma al metal doré del mismo nombre, con un alto contenido de plata y oro. Sin embargo, el barro anódico se siguió exportando a Estados Unidos y el "trated slime" se enviaba a Alemania. En el hecho, ninguno de los dos barros se dejaba en el país y la planta Doré se mantenía ociosa.

Todas estas investigaciones fueron llevadas a cabo en el Departamento de Contabilidad Mineral en Chuquicamata y ellas dieron como resultado el descubrimiento de gruesos errores en los valores de lo exportado. Los funcionarios de Aduanas materializaron los estudios del caso, pero en ambos la situación se mantiene aún, ya que las 28 páginas del informe, más ochenta de cuadros anexos, no han sido totalmente analizadas por el tribunal aduanero que conoce la irregularidad, más que nada debido a la prolijidad técnica de la reseña.

En el hecho falta un eslabón importante en la investigación. Es el que conforman los ingenieros, abogados y empleados administrativos que salieron del país en forma apresurada antes de la nacionalización. Su partida es una prueba más de que ellos sabían la serie de manejos de tipo doloso que realizaba la Chile Exploration e incluso participaron en las operaciones de decantación del barro anódico.

Y aquí surge otra comprobación, derivada de la falta de información que hubo siempre en el país respecto del verdadero significado de la explotación que se hizo de nuestras riquezas básicas. El cobre fue siempre un tema tabú. Nada se ha sabido realmente de lo que pasaba con el metal. Las estadísticas y resultados de las operaciones son parciales, de difícil elaboración, con datos confusos y no sistemáticos. Documentación encontrada bajo el timbre de "confidencial", ha sido hallada con muchos años de atraso.

Ello fue posible porque en la administración del negocio del cobre los chilenos tuvieron acceso sólo a ciertos niveles y puestos claves. La explotación del cobre blíster y de los barros anódicos revela que la política de no industrialización del cobre en Chile alcanzó una realidad dramática. En 1955, disposiciones de la Ley 11.828 hicieron desaparecer la facultad del Presidente de la República para determinar todos los años qué tipo de cobre y con qué grado de elaboración se debía producir. Sólo mucho más tarde, cuando se comprobó que en Estados Unidos, Perú, Argentina, Brasil, Canadá y otros países se instalaban industrias y refinerías con los excedentes chilenos, se legisló y determinó un impuesto al cobre no refinado que saliera de Chile.

Esta ley prácticamente no operó. La ley de sociedades mixtas, posteriormente, determinó que "las exportaciones de cobre blíster que se realicen en conformidad a las disposiciones dadas a conocer estarán exentas del impuesto de exportación establecido por la Ley 15.575, para las exportaciones de cobre blíster o sin refinar". Debido a esta disposición la Sociedad Minera El Teniente en un proyecto de inversión de 250 millones de dólares no destinó uno solo para refinería. Por su parte, la Compañía Minera Andina no sólo no refino, sino que tampoco produjo cobre blíster, limitándose a exportar concentrados de cobre.

Era una política doblemente productiva ya que permitió a las compañías norteamericanas llevarse cada año del país decenas de millones de dólares en subproductos. Como por una puerta abierta fluyeron hacia Estados Unidos el ácido sulfúrico, la molibdenita, el molibdeno, oro, plata, selenio, telurio, arsénico, níquel y otros metales finos. En los barros anódicos salieron el selenio y el telurio en una proporción de un 95%, mientras en los concentrados de molibdenita se llevaron una cantidad de renio superior a los dos millones de dólares.

Los cálculos en este sentido se pueden expresar diciendo que en subproductos derivados de los procesos de concentración, fundición y refinación se fueron del país, cada año, unos 27 millones de dólares.

P.D.G.


UNA PRUEBA DEL ROBO

UNIVERSIDAD DEL NORTE CHILE
Antofagasta. septiembre 21, 1970.

Señor
Administrador de la Aduana de Antofagasta
Presente.

REF.: Análisis de Barros anódicos solicitado.

Muy señor nuestro:

En respuesta a lo solicitado por Ud. por oficio Nº 1055 de fecha 28 de agosto de 1970, cumplo en informarle que en la muestra de barros anódicos enviada a este Departamento de Química, se han hecho los siguientes análisis con los resultados que se indican :

1.— Plata (Ag). Análisis cuantitativo mediante espectrofotometría de absorción atómica. Resultado: 41.8% en peso.

2.— Oro, Molibdeno, Selenio, Calcio, Cobre, Arsénico. Análisis cualitativo mediante espectrometría de emisión y fluorescencia de rayos X.

Resultados: existencia de los elementos anteriores.

3.— Determinaciones físicas en la muestra. Humedad: 2,5%. Peso específico aparente 3,99 gm/cm3. cm3.

Saluda a Ud. atentamente,

HUGO ALONSO CARBALLO
Director Depto. de Química

Observaciones: Muestra Nº 1 sellada, proveniente del Depto. del Cobre. Póliza de exportación Nº 231/70. Autorización CODELCO Nº 50221. El contenido de plata es muy elevado en relación a los valores habituales que se encuentran en los barros anódicos.


PUNTILLAZOS

EL DÓLAR ACOGOTA A LA GRAN BURGUESÍA

LA decisión del Banco Central de elevar el precio del dólar en el llamado "mercado de corredores", ha permitido a los trabajadores enterarse en alguna medida de la extensión real de los vínculos entre el imperialismo y la gran industria y comercio de Chile. Parte importante del capital extranjero que ingresa al sector privado lo hace a través de los mecanismos del Art. 14º de la Ley de Cambios. Se trata por lo general de préstamos a corto plazo y con altos intereses, sobre los cuales el Estado no tiene ningún control y, hasta ahora, un conocimiento apenas parcial.

Hasta el 26 de julio, el dólar del "mercado de corredores" se mantuvo fijo en Eº 14,33. En el área bancaria el dólar está fijado en Eº 12,21 desde julio del año pasado. El "dólar bancario" es usado en las operaciones de comercio exterior (importación y exporta ción de bienes) mientras que el dólar del "mercado de corredores" se utiliza principalmente para remitir capital al extranjero por pago de utilidades, amortizaciones e intereses, pago de regalías, patentes y licencias, y en la adquisición de las divisas que se usan en los pasajes y cuotas de dólares que ^reciben los residentes que salen al extranjero.

Las divisas que por la vía del "mercado de corredores" salieron en 1970, alcanzaron a las siguientes cifras: viajes, 75 millones de dólares; pago de regalías, patentes, etc., 9 millones; capitales remitidos por concepto de utilidades, amortizaciones e intereses, 45 millones. Total: 130 millones de dólares. Como las entradas de capital extranjero prácticamente han desaparecido, los gastos de divisas a través del "mercado de corredores" contribuyen en forma importante al drenaje de las reservas internacionales del Banco Central. Para mitigar esos efectos y ahorrar las divisas que el país necesita, el Banco Central tomó la decisión de alzar el precio del dólar en el "mercado de corredores". Entonces el Banco anunció: "En el curso de estos meses se ha podido observar que la estabilización del tipo de cambio del mercado bancario ha demostrado ser un instrumento eficaz para contener la inflación. Por el contrario, la mantención del tipo de cambio de corredores no ha aportado ningún beneficio al país; sólo ha favorecido a reducidos sectores sociales que tienen recursos y oportunidades de viajar al extranjero y de remesar divisas con cargo a las reservas de la nación".

La medida de política cambiarla adoptada por el Banco Central ha demostrado la eficacia potencial de un arma a utilizar contra la gran burguesía. Confrontadas con el reajuste en el valor del dólar, gran parte de las más importantes empresas privadas "chilenas" anunciaron su inminente quiebra. ¿Por qué? Porque la "lumpenburguesía" chilena está tan endeudada en el extranjero que no soporta un alza del dólar, no obstante que la medida afectó sólo una parte de sus deudas con el imperialismo. Como ningún capitalista importante invierte ahora en Chile, la burguesía tampoco ha solicitado ningún préstamo al extranjero desde noviembre del año pasado, lo que significa que la deuda privada externa no ha aumentado. Sin embargo, la deuda acumulada tiene que ser pagada. Un vocero de la SOFOFA, que es el núcleo de la gran burguesía chilena, dijo que el pago por amortizaciones e intereses que aún queda por hacer este año alcanza a 80 millones de dólares. En realidad parece más probable que el monto sea del orden de los 40 millones. De todos modos, el aumento del dólar en el "mercado de corredores" duplica, asimismo, el valor en escudos de esa deuda, como también el pago por servicio de la misma. De ahí la chilladera armada por la gran burguesía frente a la medida del Banco Central. Según disposiciones de la Superintendencia de Sociedades Anónimas, una empresa cuyas pérdidas son iguales o superiores al 50 por ciento de su capital, tiene que declararse en quiebra. Puesto que las deudas de las grandes empresas ya eran muy altas, y puesto que los pagos como las deudas mismas aumentan al doble con el nuevo tipo de cambio, las pérdidas para numerosas grandes empresas llegan al límite donde la falencia o disolución se presenta automáticamente. Entre esas figuran algunas de las empresas monopólicas más importantes del país. Los pagos por regalías, patentes, etc.. no parecen tener mayor incidencia, salvo para la industria de los cosméticos que en gran parte correría el riesgo de quebrar. La medida del Banco Central, por cierto, fue adoptada para ahorrar divisas y no con la idea de disolver o nacionalizar empresas en gran escala. Sin embargo, el alza del valor del dólar desnudó una vez más la debilidad extrema del capitalismo privado en Chile y el grado de sus vínculos con el imperialismo. Desde ese punto de vista abrió una coyuntura favorable para golpear a ciertos sectores de la industria monopólica "chilena".

SELMA LAGERLOFF


Cultura

VIOLETA PARRA, EL ARTE CONTRA EL SISTEMA

LAS "Décimas" de Violeta Parra, genuinamente populares y poéticas han podido conocer, después de largos años de clausura, las tintas de la prensa. Paradojalmente serán pocos los que puedan leer el producto de la imprenta, a causa del precio y el tiraje, que impedirán por ahora que sus versos lleguen al destino que Violeta quería: el pueblo.

La edición de más de doscientas páginas pertenece a la Editorial Pomaire, con centro en Barcelona, junto al sello de la Universidad Católica de Chile. En fino papel y delicadamente presentada, sin embargo trae errores tipográficos, fruto de una descuidada corrección. No siempre lo elegante refleja lo más serio.

De todas maneras el libro es un hecho y sólo cabe esperar de las prensas, que se proponen las grandes mayorías chilenas, una edición masiva al alcance de la juventud y los trabajadores, que reúna no sólo estas décimas sino también su cancionero —incluidas flamígeras, pero no difundidas piezas como "Hace falta un guerrillero" y "Yo canto la diferencia"—, reproducciones completas de sus tapices, iconografía, biografía, etc.

La trascendencia latinoamericana que ha cobrado la poesía revolucionaria de Violeta Parra revela ahora para algunos que su ubicación en el arte no siempre fue bien constatada ni justipreciada.

Sus canciones ruedan por el continente y combatientes revolucionarios de La Paz o Montevideo se sienten interpretados por ellas, lo que no deja de confirmar la injusticia y el silencio considerable que durante muchos años rodearon su origen.

Artista intransigente, debió comer el duro pan de la soledad, ganándose la vida como podía, sin desdeñar los menesteres menos bienpensantes, como fregar ropas o freír sopaipillas en la puerta de su casa de Barrancas.

El estupor que causó en los círculos ilustrados de Santiago la exhibición de sus tapices en el Louvre de París, morigeró en parte, por ese poder de influjo que muchos aceptan de las metrópolis, la irritación y el desprecio con que dichos círculos coincidían espontáneamente en mirar a esa mujer proletaria que se negaba a maquillarse y que pretendía ser una artista genial, algo que se considera reservado en exclusividad al linaje seudointelectual.

Precursora y fundadora de esa nueva cultura latinoamericana que brota en América latina junto a los fuegos de la lucha de liberación, Violeta Parra, nacida en San Carlos, Ñuble, el 4 de octubre de 1917, nieta de un obrero agrícola e hija de un profesor desahuciado y una costurera, por la fuerza de su arte, sin los artilugios del mercado estético de la "cultura" existente, llega intacta a la revolución que tanto anheló en sus obras, contra viento o marea.

Sus "Décimas" no son otra cosa que la defensa de su autenticidad y de su origen, una autobiografía de alcance mortífero para el egocentrismo mejorador con que otros emplean la primera persona.

"Mi abuelo por parte'e mai-re/ era inquilino mayor,/ capataz y cuidador/ poco menos que del aire;/ el rico con su donaire/ lo tenía de obli-ga'o/ caballerizo monta'o,/ de vinatero y rondín,/ podador en el jardín/ y hortalicero forza'o/. Todo esto, señores míos,/ por un cuartito de tierra/ y una galleta más perra/ que le llevaba a sus crios;/ algunos reales, ¡Dios mío!,/ pa' alimentar quince humanos,/ sin mencionar los hermanos/ que se apegaban al pial:/ Don Ricardo Sandoval/ cristiano entre los cristianos".

De diez en diez octosílabos precisos, herencia de los payadores americanos recibida de un largo itinerario, trasvasado por el romance español, los trovadores, y el bautismo de pólvora de los soldados de nuestra primera independencia, Violeta Parra filosofa:

"Mas van pasando los años,/ las cosas son muy distintas:/ lo que fue vino, hoy es tinta;/ lo que fue piel, hoy es paño;/ lo que fue cierto, hoy engaño,/ todo es penuria y quebranto,/ de las leyes de hoy me espanto;/ lo paso muy confundida/ y es grande torpeza mida/ buscar alivio en mi canto".

El uso de "mida" por "mía", es estimado en nota de los editores como un "ultracultismo", aunque la licencia de Violeta no hace más que escoger un derivado de uso coloquial.

Violeta Parra ataca, revelando implícitamente las razones del llamativo silencio que la cultura oficial tendió en torno suyo para presentarla como una simple y vulgar "cantora" del montón:

"En este mundo moderno/ qué sabe el pobre de queso,/ caldo de papa sin hueso./ Menos sabe lo que es terno;/ por casa, callampa, infierno/ de lata y ladrillos viejos./ ¿Cómo le aguanta el pellejo?,/ eso sí que no lo sé./ Pero bien sé que el burgués/ se pit' al pobre verdejo./ Yo no protesto por migo,/ porque soy muy poca cosa,/ reclamo porque a la fosa/ van las penas del mendigo./ A Dios pongo por testigo/ que no me deje mentir,/ no me hace falta salir/ un metro fuera 'e la casa/ pa' ver lo que aquí nos pasa/ y el dolor que es el vivir".

El padre de Violeta, un profesor que no desdeñaba el canto y la guitarra, es despedido de su puesto en tiempos de la dictadura de Ibáñez.

Relata Violeta Parra: "Por ese tiempo el destino/ se descargó sobre Chile;/ cayeron miles y miles/ por causa de un hombre indino./ Explica el zorro ladino/ que busca la economía;/ y siembra la cesantía,/ según él lo considera/ manchando nuestra bandera/ con sangre y alevosía./ Fue tanta la dictadura/ que practicó este malvado,/ que sufr' el profesorado/ la más feroz quebradura./ Hay multa por la basura,/ multa si salen de noche,/ multa por calma o por boche;/ cambió de nombre a los pacos;/ prenden a gordos y flacos,/ así no vayan en coche".

"Así creció la maleza/ en casa del profesor,/ por causa del dictador/ entramos en la pobreza./ Juro por Santa Teresa/ que lo que digo es verdad;/ le quitan su actividad/ y en un rincón del baúl/ brillando está el sobre azul/ con el anuncio fatal".

Violeta deja la provincia, aún adolescente, con rumbo a la capital "porque ése era mi destino".

En una décima refleja, con una perspectiva plena de trajines, el primer contacto con la urbe:

"Penetro en un restauran,/ sin malos presentimientos,/ conozco más de trescientos,/ allí m' he gana'o el pan:/ aquel de la capital/ no tiene cambio ninguno,/ me traen un desayuno,/ después me pasan la cuenta;/ con gusto pago cuarenta,/ quedé sin centavo alguno".

El mercado burgués de trabajo, la masa de cesantes, la plusvalía acumulada por la desigualdad de clase, le hace atestiguar: "Ayer, buscando trabajo,/ llamé a una puerta de fierro./ como si yo fuera un perro/ me miran de arrib' abajo,/ con promesas a destajo/ me han hecho volver cien veces,/ como si gusto les diese/ al verme solicitar:/ muy caro me hacen pagar/ el pan que me pertenece".

Concluye esta parte de su decimario con el siguiente disparo: "No pierdo las esperanzas/ de qu'esto tenga su arreglo,/ un día este pobre pueblo/ teng' una feliz mudanza:/ el toro sólo se amansa/ montándolo bien en pelo;/ no tengo ningún recelo/ de verle la pajarilla/ cuando se dé la tortilla/ la vuelta que tanto anhelo".

Para hacer más nítida esta idea, en 1960, cuando no pocos estaban asustados por la irrupción torrentosa de la Revolución Cubana, Violeta Parra, a solas con su coraje de artista indomable y su conciencia de chilena y latinoamericana, componía "Hace falta un guerrillero, un prodigio de tres minutos de duración que, sin embargo, ningún conjunto vocal propagó más allá del archivo discográfico de la propia "viola chilensis", como certeramente fue bautizada. Vale entonces la pena rescatar esa tonada casi clandestina:

"Quisiera tener un hijo/ brillante como un clavel/ligero como los vientos/ para llamarlo Manuel/ y apellidarlo Rodríguez,/ el más preciado laurel./ De niño le enseñaría/ lo que se tiene que hacer/ cuando nos venden la patria/ como si fuera alfiler,/ quiero un hijo guerrillero/ que la sepa defender./ La patria ya tiene al cuello/ la soga de Lucifer,/ no hay alma que la defienda/ ni obrero ni montañés,/ soldados hay por montones,/ ninguno como Manuel./ Levántense de la tumba,/ hermanos, que hay que pelear,/ o la de no su bandera/ se la van a tramitar,/ que en estos ocho millones/ no hay un pan que rebanar./ Me abrigan las esperanzas/ que mi hijo habrá de nacer/ con una espada en la mano/ y el corazón de Manuel/ para enseñarle al cobarde/ a amar y corresponder./ Las lágrimas se me caen/ pensando en el guerrillero,/ como fue Manuel Rodríguez/ debieran haber quinientos,/ pero no hay ni uno que valga/ la pena en este momento./ Repito y vuelvo a decir,/ cogollito de romero,/ perros viles lo mataron/ a traición al guerrillero/ pero no podrán matarlo/ jamás en mi pensamiento".

El desafío valiente y solitario que Violeta lanzó en 1960 tuvo eco en la historia de Chile, donde mil veces más que quinientos están dispuestos a defender su marcha hacia la liberación definitiva.

Todo su "arte poético" está resumido en la primera estrofa de la que quizás sea su canción más bélica, "Yo canto la diferencia". En ella Violeta proclama, y por cierto que supo encarnar la declaración en los hechos: "Yo canto a la chillaneja/ si tengo que decir algo/ y no tomo la guitarra/ por conseguir un aplauso,/ yo canto la diferencia/ que hay de lo cierto a lo falso./ De lo contrario no canto". En rigor, muy pocos la aplaudieron por cantar estos versos, ya que muy pocos pudieron escucharlos.

En otra canción suya que corrió igual suerte, "Arauco tiene una pena", Violeta embiste contra una zona tabú de la institucionalidad: "...Ya rugen las votaciones,/ no se dejan de escuchar,/ pero el quejido del indio,/ por qué no se escuchará,/ aunque resuene en la tumba/ la voz de Caupolicán".

En sus décimas autobiográficas, quien llegó a ser una de las cumbres poéticas del continente mediante el vehículo de la canción, expresa la opinión que le merece la legislación burguesa:

"El código es un deshecho/ de puntos muy singulares;/ en contra del que no sabe/ va la sentencia derecho;/ el que lo aplica, es un hecho/ que tiene títulos varios:/ conservá'or o vicario,/ alcaide o taita de grupo,/ terrateniente macuco,/ industrial o comisario".

Violeta, que odiaba con todo su ser a los "disimuládicos y muy malúlicos" que "bajito cuérdica firman papélicos". se sostuvo, hasta el fin, fiel a sí misma y, simbólicamente, fiel a la historia que le tocó vivir y que quiso cambiar.

Lo supo hacer sin el apoyo de la gran publicidad, las concesiones, los devaneos, las limitaciones en lo político. Es decir, fue una verdadera artista revolucionaria.

Julio Huasi


Reportaje

OBREROS PLANTEAN NO PAGO DE INDEMNIZACIÓN A MAGNATES TEXTILES

"El problema se reduce siempre a lo mismo: el dominio de la burguesía es incompatible con una democracia verdadera, auténticamente revolucionaria. En el siglo XX, en un país capitalista, es imposible ser demócrata revolucionario si SE TEME marchar hacia el socialismo".

Lenin, 10-14 septiembre de 1917

EL fallo de la Corte Suprema absolviendo al senador Raúl Morales Adriasola de concomitancia en el complot sedicioso de octubre de 1970, quedará estampado en los anales históricos como ejemplo de justicia de clase. El caso de la Contraloría frente a la requisición de la industria Yarur S.A., tendrá también su capítulo relevante.

Para Andrés Van Lancker, ingeniero textil, socialista, interventor de la requisada empresa Yarur, la ambigüedad de la Contraloría al cuestionar los decretos de requisición, ha sentado un precedente inaudito, en la historia y la jurisprudencia chilena. El Contralor partió por rechazar las declaraciones de los ministros de fe y por poner en duda la huelga en la fábrica Yarur. En el parte de Carabineros quedaba claro que la huelga había existido y que los trabajadores permanecieron fuera de la fábrica. Quedaba claro también que los inspectores de la DIRINCO comprobaron el desabastecimiento. Para el Contralor nada de eso tuvo validez y exigió pruebas.

Las pruebas le fueron entregadas por los propios trabajadores y por el gobierno.

Esta maniobra que ha dejado perplejos a los trabajadores textiles, no puede mirarse, según Van Lancker, sino dentro del contexto de la lucha de clases imperante en el país. Se advierte claramente la intención de la Contraloría de arrastrar al gobierno fuera de la rutina legal, enviando un decreto de insistencia, que permitiría a la derecha, más adelante, una crítica o una acusación constitucional a los representantes del gobierno. Dentro de este juego de los reaccionarios, perfectamente planeado, se pretende llevar al gobierno y a los trabajadores a salirse del marco institucional, para luego tener una excusa, en un eventual golpe de fuerza.

Sabemos muy bien que la legalidad y la institucionalidad son instrumentos de la clase dominante, de quienes han dominado Chile durante 150 años. Todas las leyes, por lo tanto, son el reflejo del pensamiento y de los intereses de la burguesía y el imperialismo.

Por ejemplo, reflexiona Andrés Van Lancker, se están aplicando leyes con interpretaciones mañosas. El gobierno tiene varias medidas para ir interviniendo en el sector económico, para cumplir con el programa de la Unidad Popular y para evitar el sabotaje: la intervención, la requisición y la expropiación. Todo ello basado en una serie de leyes bastante añejas, de los años 30, con modificaciones legales posteriores y algunas resoluciones de la DIRINCO y del Ministerio de Economía. Esos cuerpos legales descansaban, sin que ningún gobernante anteriormente se acordara de que existían. No hay, por lo tanto, mayor jurisprudencia al respecto. Por eso nada más fácil que seguir usando la costumbre de interpretar esas leyes conforme a los intereses de la burguesía, y eso es lo que ha hecho el organismo fiscalizador llamado Contraloría.

EN PELIGRO LA PARTICIPACIÓN

La derecha y sus representantes se burlan continuamente de la voluntad popular expresada por la elección democrática constitucional que eligió Presidente al doctor Salvador Allende y se burla también de la participación de los trabajadores, que mal puede ejercerse cuando escuchan al. propio Contralor hablar del peligro de una devolución de las industrias. Los trabajadores, mientras tanto, no han mirado impasibles el curso que toma la legalidad burguesa. El ingeniero Andrés Van Lancker nos cuenta que éstos han expresado su voluntad de ir imponiendo su propio criterio, porque es el criterio patriótico y nacional que exige el respeto a su dignidad de clase trabajadora. En una asamblea plenaria de todos los que laboran en la industria Yarur se decidió buscar una solución definitiva, a través de una expropiación sin indemnización. O sea, una confiscación basada en que los capitalistas sacaron durante años utilidades fabulosas qué pagaron con creces todas las inversiones hechas y, por supuesto cualquier indemnización. Las denuncias que se han hecho en todo el sector que pasó al área de propiedad social, sobre el manejo financiero que hicieron los capitalistas, corroboran estos hechos.

Los trabajadores exigen la expropiación, pero sin indemnización. Están conscientes, sin embargo, que como las leyes no fueron hechas para favorecerlos a ellos, no hay una legislación que permita dar curso a esas exigencias. Entienden, entonces, que de seguir respetando la legalidad burguesa, se están también limitando sus intereses y sus derechos. Insisten en el no pago de la indemnización, porque aceptarla sería consolidar la explotación de los monopolistas durante varios años. Si durante tanto tiempo lucharon para que se terminara la represión y la explotación, con la indemnización advierten un paso regresivo en sus conquistas que tienden a arrebatarle el poder a la burguesía.

El interventor de Yarur, Andrés Van Lancker, cuando llega a, este punto de su conversación con PUNTO FINAL, dice: "A raíz de una declaración que hiciera el compañero Subsecretario de Economía, Oscar Garretón, sobre negociaciones que sostenía el gobierno con los industriales textiles, los trabajadores expresaron su inquietud y desorientación. Los obreros plantearon derechamente que no entendían lo que sucedía. Para ellos, estaba claro que el proceso de socialización de la economía tenía que dirigirlo el pueblo, la clase obrera, y no estar al servicio de los intereses del capitalismo. Las negociaciones con los empresarios ponen al gobierno en difícil situación. En el fondo, ¿cómo exigir más esfuerzo, mayor producción, menores costos, si el producto del trabajo de los obreros seguirá enajenado y seguirá haciendo más ricos a los poderosos?"

Los trabajadores tienen confianza en el gobierno de la Unidad Popular y esperan que interprete sus intereses. Se entiende también que en todos los pasos tácticos que se están tomando, hay un costo social. Pero esos pasos tácticos jamás deben obstruir la transformación revolucionaria, ni salirse de un contexto de lucha de clases.

MAS PARA LA CLASE PARASITARIA

Si una empresa cuyo valor de libros es doscientos millones de escudos, se paga con una indemnización escalonada en diez años, significará que los trabajadores tendrán que pagar veinte millones anuales, lo que supera ampliamente los sueldos y salarios pagados a ellos. En ese caso, nos encontramos con que la plusvalía, o sea, el excedente financiero que pueda tener la empresa, no se va a invertir en más escuelas, en más hospitales, en más fuentes de trabajo, sino que servirá para aumentar la riqueza de la clase dominante, de la clase parásita que ciertamente la llevará al extranjero, como siempre lo ha hecho. Es fundamental, sostiene Andrés Van Lancker, tener en cuenta el conflicto de clases. Toda la lucha que sostienen los trabajadores tiene que motivarse en un avance de la clase obrera. Si hay contradicciones, si hay dificultades tácticas, no es solución transar con la burguesía. Tenemos la obligación de pasar a la ofensiva. Tenemos que ir creando desde ya una sociedad socialista y no consolidar la estructura anterior, porque de lo que se trata es de reemplazar a la burguesía por la clase proletaria como nueva clase dominante.

No hay duda que en este proceso de lucha de clases es primordial que los trabajadores tengan participación realmente y que las empresas del sector social sirvan al pueblo entero. Basados en esta realidad, los obreros, en varias asambleas, han planteado que rechazan la legalidad y la institucionalidad burguesa, si ésta no representa sus intereses.

Si no existe una legislación que les ofrezca una solución justa y definitiva, como es la confiscación de los bienes sin indemnización, los trabajadores plantean una renovación de la legalidad actual; un cambio profundo de estructuras que les permita lograr el poder político sin el cual no podrán consolidar su situación en las empresas del área social.

El cambio de estructuras tendrá que hacerse tanto a nivel de Estado, como a nivel legislativo. Necesitan, y así lo expresaron los trabajadores, una asamblea popular que refleje democráticamente la voluntad soberana del pueblo. La participación y la representación de la clase trabajadora no puede hacerse de un modo paternalista. Se necesita que el poder legislativo esté bajo control de los trabajadores para que refleje realmente sus intereses.

CONTROL OBRERO

La participación de los obreros en las empresas estatizadas es un tema que surge simultáneamente con la cuestión de las expropiaciones. En la industria Yarur, pionera entre las empresas textiles requisadas, se ha puesto en marcha una forma de participación. Sobre este punto, el interventor Andrés Van Lancker hace múltiples reflexiones basadas en lo que la experiencia entrega a los revolucionarios.

Hay que tener en cuenta que la participación es un proceso de transición entre el control obrero y el poder obrero, a través del cual la clase obrera se va integrando paulatinamente a la estructura de poder existente, para después ir subvirtiendo el orden establecido y transformar el Estado burgués en un Estado proletario, que sea la organización del proletariado en armas.

Pero en la estructura de gobierno actual, esa participación e integración de los trabajadores es un arma revolucionaria sólo en un contexto y en una estrategia revolucionaria. Es un arma de lucha de clases, en la medida en que hay un contexto de lucha de clases. Se trata de lograr posiciones relativas, pero posiciones de poder para la clase trabajadora, dentro de un contexto de toma del poder. En el fondo, la participación tiene sentido sólo como herramienta de poder, como un paso táctico, en un marco político, con una clara dirección política revolucionaria, en un periodo de enfrentamiento de clases. En el enfrentamiento de la burguesía con el proletariado, hay necesariamente una agudización de las contradicciones y la estrategia revolucionaria consistirá en una guerra de posiciones, en la que el proletariado va utilizando las pocas herramientas que tiene para conquistar la ampliación de ese poder.

Las expropiaciones en la minería, la industria y la tierra, son armas fundamentales de la lucha de clases, que permiten consolidar posiciones a la clase obrera. Al mismo tiempo destruye las posiciones del enemigo, que sustentan al Estado capitalista. Es la lucha de dos mundos, en la cual quien avanza destruye al mismo tiempo las posiciones del enemigo. Aun cuando la integración de los trabajadores en esa lucha no es un fin en sí, sino solamente un paso táctico, permite la consolidación de las posiciones ya alcanzadas y al mismo tiempo da fuerzas para destruir, desde adentro, la actual estructura del poder capitalista. En ese sentido, añade Van Lancker, debemos tener bien en claro la dialéctica que existe entre las formas y el contenido, entre las tácticas y la estrategia.

Obviamente no puede haber revolución proletaria sin participación, sin integración de la clase obrera en esa revolución. Como no puede haber tampoco verdadera participación de los trabajadores, sin una revolución.

IMPULSAR EL PROCESO

En los países capitalistas avanzados existen formas de participación de los trabajadores. Justamente en estos casos, la burguesía usa la participación como arma poderosa para ir frenando a la clase obrera. Es un arma de corrupción, de reformismo y de contrarrevolución. Como todas las reformas, se efectúa para detener el avance de las clases populares.

En sistemas de capitalismo social, como Francia o Suecia, existe también participación, pero éste es un mecanismo más para integrar a la clase trabajadora en el Estado burgués, para encerrarla en la "jaula de oro" de la cual hablaba Marx.

La participación tiene entonces validez si está dentro del marco de un Estado proletario y siempre que no tienda a detener el proceso, sino a impulsarlo. Se trata de conseguir en el área ya dominada, en las zonas liberadas, en los territorios libres de explotación, una estructura que permita entregar realmente el poder de decisión a la clase trabajadora, reemplazando así la estructura estatal de dictadura capitalista por la organización democrática de los trabajadores, dueños de los medios de producción. En el fondo, no basta con cambiar de patrones, no basta cambiar gerentes por burócratas. No se trata, en ningún caso, de comprometer a la clase trabajadora con la estructura capitalista; ni tampoco desplazar el poder de los gerentes títeres del poder capitalista por una estructura de poder burocrático.

Se concluye, entonces, que la integración de los trabajadores, en las empresas del área social, es un paso táctico de la lucha revolucionaria. Por un lado, consolida la infraestructura, la base logística de apoyo a la lucha revolucionaria; emancipa además al proletariado en su lucha, formando los cuadros que permitirán el reemplazo de la burguesía por el proletariado, como nueva clase dominante. Por otra parte, echa las bases que permitirán llegar a la subversión y a la destrucción del Estado burgués, impuesto desde arriba, reemplazándolo por la administración de la economía y de todos los asuntos públicos, por los trabajadores organizados. Se reemplaza en definitiva la dictadura político-burguesa por el centralismo democrático-revolucionario, transformando también la burocracia por la administración de una clase organizada.

ALGUNAS BARRERAS

La participación de los trabajadores en las industrias del área social, dice Andrés Van Lancker, puede ser sólo un engaño si no se logra ampliar su base de competencia. Señalábamos antes lo que sucedería si se pagara indemnización a los empresarios textiles. No habría participación posible de los trabajadores en esas empresas, si van a seguir trabajando cinco, diez o quince años para el mismo patrón. Por otra parte, para que las empresas estén realmente bajo el mando de la clase trabajadora, es fundamental una planificación y una dirección nacional, ya que es la herramienta que tiene el proletariado para ejercer su poder. No puede haber empresas autónomas o de tipo capitalista, que sigan funcionando como entidades económicas enajenadas del resto de la economía. No hay posibilidad de socialismo sin una planificación, sin una dirección de la clase trabajadora. Eso también va limitando las competencias de la participación y de la autonomía de la empresa. Hay que dejar bien en claro que no se trata de una autogestión, ya que la autogestión va en contra de los principios de la lucha de clases que aquí se han planteado. Se trata de una cogestión, a nivel de empresa. Aquí, sin embargo, se plantea la contradicción entre una primera célula de un nuevo tipo de Estado, de corte revolucionario, o sea, proletario, y el Estado de corte capitalista. Esta contradicción sólo puede superarse a través de la ampliación de la estructura de poder, de la estructura de control obrero dentro de la economía.

Otra limitante de la participación de los trabajadores la encontramos en las leyes burguesas que, como en el caso de la Contraloría, que detallábamos antes, coarta las decisiones del proletariado.

PASO TÁCTICO

La participación tiene que enmarcarse por supuesto en el contexto de un paso táctico del control obrero a todos sus niveles. En el actual desarrollo de la lucha de clases, el proletariado no tiene en sus manos el poder. Tiene parcelas de poder que si bien no le permiten tener la dominación, por lo menos le permiten impedir el sabotaje. Tenemos bastante claro, expresa Andrés Van Lancker, que el poder obrero se da solamente al término de la revolución.

En el momento actual, tenemos que impulsar el control obrero en todas las actividades del Estado. Además, junto con aumentar las fuerzas del proletariado ir sancionando todos los abusos, el sabotaje, la especulación, los atropellos a los derechos obreros. Para ello es importante movilizar a las fuerzas populares, pasando de una actitud de defensa activa a la defensa agresiva. Lenin lo planteaba en los primeros días de la Revolución : "Es fundamental entregar a la población el control de todas las actividades, el control de las empresas privadas, el control de la banca, el control de los organismos del Estado y fundamentalmente el control de la distribución".

Sin el control no podemos afianzar el poder, o el poco poder alcanzado por los trabajadores. Si queremos luchar contra el imperialismo, si queremos ahondar la lucha de clases, no podemos actuar con medias tintas, porque se trata de vencer o ser vencidos. Hay que luchar contra el prejuicio de que solamente la burguesía puede gobernar el Estado, de que sólo ella puede organizar la economía. El proletariado tiene que organizar sus fuerzas y a través del ataque, a través de la lucha contra las fuerzas enemigas, ir ampliando su base y su poder. El proletariado está llamado a guiar a todos los trabajadores y a convertirse en la clase políticamente dominante.

GLADYS DÍAZ


OTRA AGRESIÓN DE LA CONTRALORÍA

SIGUIENDO con su política antipopular, la Contraloría reiteró su decisión de defender los intereses de la burguesía monopolista, al disponer la devolución de las industrias textiles requisadas. En esta oportunidad, Héctor Humeres, Contralor General de la República, envió un oficio al jefe de la DIRINCO, expresando que "no podía mantener la eficacia de las resoluciones" que decretaron la intervención de Manufacturas Sumar, Paños Oveja Tomé, Lanera Austral, Algodones Hirmas y Rayonhil.

En resumen, el Contralor ordena la devolución de empresas o bienes requisados a sus "legítimos dueños o administradores". Para la Contraloría, herramienta defensora de los intereses de la clase dominante, los legítimos dueños de las industrias requisadas no son los trabajadores explotados por años y a cuyas expensas se enriquecieron los monopolistas. No es tampoco el pueblo chileno que necesita ser abastecido regularmente y que durante años adquirió telas a precios superiores a los justos. Tampoco es el Fisco que, por décadas, ha sido burlado por los empresarios, en el pago de tributos por evasiones, sobrefacturación y por los interesados manejos de la contabilidad. Para Héctor Humeres, los legítimos dueños son los explotadores que han manejado la política y la economía de este país a su antojo, o sea los Sumar, los Said, los Yarur, etc.

La Contraloría, sin embargo, ya no asusta a nadie. Los trabajadores, al conocer este fallo, se han puesto de pie y han expresado que no se dejarán amedrentar. En una declaración pública, los trabajadores de Sumar dijeron claramente: "No aceptaremos por ningún motivo que estas industrias sean dirigidas por quienes nos explotaron y se enriquecieron a costa de nuestro esfuerzo y sacrificio".

Por su parte, los trabajadores de Rayonhil, de San Antonio, manifestaron su firme propósito de "impedir el regreso de los explotadores y de luchar hasta sus últimas consecuencias por que dicha empresa pase al área de propiedad social".


Análisis

PARLAMENTO:
EL COMPLOT DE LA LEGALIDAD BURGUESA

"El Congreso es un haz de corrompidos. Hay un grupo a quien trabaja
el oro extranjero y que ha corrompido a muchas personas".
Carta de José Manuel Balmaceda a Joaquín Villarino, enero de 1891

I.

SE puede afirmar que después del 4 de septiembre de 1970, y por un periodo que ya ha terminado, el conjunto de la burguesía chilena fue presa de una crisis política. Dicha crisis era expresión de la desorientación que experimentaba al comprender que, al calor de sus propias querellas, había perdido el sector más vital del gobierno: el presidencial. En 1970 el dilema burgués consistía en detener el ascenso de las reivindicaciones de los trabajadores; la alianza política de clases que llevó a Frei al poder se había deshecho y no pudo reconstruirse para solucionar ese problema principal. A comienzos del gobierno de la UP esa situación favorecía su operatividad, mientras la burguesía daba manotazos sin orden ni concierto. Todavía no llegaba el momento de que Pablo Rodríguez, sincronizara su acción con Frei.

A poco andar, sin embargo, la burguesía fue unificando sus criterios. La amenaza del proletariado, su enemigo común, hizo pasar a segundo plano las diferencias y propició la reconciliación de sus partidos políticos. En ese camino se dio la reciente elección en Valparaíso, donde la DC hizo valer su condición de partido burgués mayoritario y se selló el pacto que, de hecho, convirtió a la Democracia Cristiana en la vanguardia política de las fuerzas regresivas. La DC volvía al sitial de 1964.

El auge en el nivel de coherencia política de la burguesía chilena, que se da como consecuencia de un proceso en el que el conjunto de la clase va logrando el necesario nivel de corporatividad, y en el que también se produce una creciente aptitud de sus partidos políticos para interpretar al conjunto de la clase burguesa, permite por ahora comprobar dos cosas. Primera, la posibilidad de actuar eficientemente en la técnica política para 1a entente DC-PN-DR. Segundo, la precariedad de las tácticas de los partidos populares.

En las actuales condiciones, interesa especialmente analizar el segundo aspecto, que tiene su origen en la forma de alcanzar el gobierno que tuvo la UP, pero que nunca debe considerarse determinado por ella. Ya que se accedía a parte del poder político en condiciones impuestas por la burguesía, era natural que se generasen posiciones políticas de compromiso respecto de ella. Se trataba, para la UP, de cumplir el programa, intentando neutralizar los aprontes sediciosos originados en las lesiones que ese programa implicaba para el poder burgués. En el terreno socioeconómico, esa concepción de la Unidad Popular se ha desarrollado haciendo dos cosas:

a) tratando de concretar la movilización orgánica de los trabajadores en procura del control de centros vitales de producción. En esta tarea el MIR ha colaborado con el gobierno popular, b) Estimulando económicamente a sectores burgueses, a través de indemnizaciones, aumento de ingresos y ajustes económicos indirectos, como el crecimiento de la demanda.

No se ha verificado la correlación correcta entre estos dos métodos, y la tendencia predominante ha sido subordinar el primero al segundo. A favor de esta inclinación, se ha favorecido la organicidad del sector burgués. Vacilando entre la aplicación de medidas tendientes a cumplir la primera tarea y las destinadas a efectivizar la segunda, no se consigue ni elevar la combatividad orgánica del proletariado ni neutralizar al enemigo interno.

Estas características del período se han verificado en el terreno político cada vez más claramente. La reciente crisis por que ha atravesado la DC muestra cómo, por una parte la burguesía ha hecho del Parlamento un bastión donde se defiende e intenta pasar a la ofensiva, y cómo el dilema de los partidos de la UP los lleva a desarrollar su acción en el propio terreno parlamentario, es decir, en el ámbito donde el enemigo es más fuerte no sólo numéricamente, sino porque el Parlamento es su producto, un agente burgués de la conservación del sistema burgués.

El gobierno garantiza la legalidad; tal legalidad no sería sino la dificultad institucional para concretar el programa antiburgués. Se llega a hablar de "vía chilena", legal y pluralista: con ello sólo se hace de la dificultad un método. Pero no puede juzgarse como incorrecta la táctica del gobierno y sus partidos. En efecto, cualquier Constitución, aún una burguesa como la nuestra, permite que al ser controlada por sectores antiburgueses, se la aplique contra sus autores históricos. Se trata de ejercer contra la burguesía su propia legalidad, cuando ella aparece necesitando violarla. Pero no obstante hay una dificultad: la legalidad se origina y pasa por el Parlamento. En Chile, al Parlamento lo dominan los partidos de la burguesía y por lo tanto está claro que para la clase dominante no se trata de violar lo legal sino de afirmarse en ello para su defensa. Controlando el Parlamento controlan la ley, controlando la ley controlan al proletariado. Esto lo ha comprendido la derecha chilena. Hoy el poder político de la clase burguesa está radicado centralmente en el Parlamento.

Frente a ello, los partidos del gobierno han tratado de debilitar la homogeneidad política de la burguesía. Se ha enfrentado el problema como una batalla en los pasillos del Congreso, como un asunto de mayorías parlamentarias. Tal el caso de los diputados salidos de la DC; la conducta de las fuerzas del gobierno ha sido semejante a la de quien quiere cortar un árbol arrancándole las hojas. Veamos por qué: Es difícil, por no decir imposible, romper la homogeneidad política de la burguesía sin romper su homogeneidad social, como que la homogeneidad política encuentra su base en la homogeneidad social. Si se procura sólo lo primero, por una Incorrecta dirección de la lucha de clases por parte de los partidos de gobierno, no sólo se estará en riesgo de desgastar esfuerzos, retardar el proceso, etc. Se estará haciendo precisamente lo que la clase enemiga quiere: llevar la lucha al Parlamento, porque en ese nivel político no sólo es por ahora mayoría y puede controlarlo, sino porque en todos los casos allí puede amortiguar la fuerza de las clases dominadas, mitigar los efectos de sus luchas y reducir las expresiones de su conciencia política real.

La historia de Chile muestra cómo la burguesía se desorienta, divide y fracasa cuando la lucha de masas se desarrolla fuera de sus centros de poder. En el caso de la división del PDC so ha empleado el método de arrancar del tronco reaccionario un conjunto de "buenas conciencias" parlamentarias y de dirección. En cambio, si la lucha de clases se agudiza, si todos los mecanismos de la política económica se ponen a funcionar a favor del proletariado, inclusive en favor de sus sectores menos organizados, si no se detiene el nivel de combatividad que alcanzan las masas en aras de ponencias tácticas, los militantes "honestos" de la DC tendrán alternativas concretas y no retóricas para definir si son oportunistas o progresistas.

II

El conflicto inter-poderes, cuya apariencia oculta los reales conflictos de clases, no es nuevo en la historia de Chile. Nos atreveríamos a afirmar que, más bien, constituye una constante. Pero en algunos períodos este conflicto ha alcanzado su máxima tensión. Uno de ellos ocurrió durante la presidencia de José Manuel Balmaceda.

Toda la literatura histórica burguesa hace mención a una lucha acerba librada en esa época entre el poder Ejecutivo y el Legislativo. Según los "historiadores", esa sería la causa principal de la "revolución" de 1891, que culminó en el derrocamiento y suicidio del Presidente Balmaceda.

El Parlamento se movilizó prácticamente en masa contra el Ejecutivo porque de por medio había un problema concreto que nada tenía qué ver con las digresiones jurídicas que lo enmascaraban. Era el problema del salitre. O mejor dicho, el problema de la apropiación de. sus excedentes. A un lado, el Estado. Al otro, las compañías inglesas y sus beneficiarios "nacionales", todas las fuerzas interesadas en mantener las estructuras de dependencia: los grandes agricultores, los empresarios mineros, los financistas, etc.

La lucha se libró desde el Parlamento porque también para la burguesía toda lucha económica es una lucha política. Los partidos burgueses de aquel entonces, especialmente el Conservador, el Liberal y el Radical, olvidando sus antiguas querellas, hicieron causa común en contra del Ejecutivo. Así lo ha comprobado el historiador Hernán Ramírez Necochea:

"Imposibilitados para actuar directamente en el campo político chileno, los capitalistas extranjeros buscaron y encontraron el apoyo de los más prominentes hombres públicos para la defensa de sus intereses. De este modo, radicales como Mac-Iver, Bannen, Trumbell, liberales como Zegers, Eulogio Altamirano, Adolfo Guerrero, Marcial Martínez, Melchor Concha y Toro, Máximo R. Lira y conservadores como Carlos Walker Martínez, Zorobabel Rodríguez y Luís Barros Méndez, actuaban entre los hombres que estaban al servicio de los magnates de la industria salitrera y fueron los portavoces, tanto en los partidos políticos como en el Congreso y en las esferas de gobierno" [8]

El Parlamento de 1891 se convirtió así en la guarida de la sedición.

Naturalmente, la burguesía se escuda en la legalidad porque ella misma la hace.

Todos esos personajes del 91, algunos con fichaje de honorabilidad, cuyos nombres llevan calles de Santiago y otras ciudades, con monumentos algunos, son los héroes de la burguesía: agentes comisionistas del imperialismo, mercenarios, mercachifles internacionales. La historia, indudablemente, tiene sus curiosidades.

Si un Morales Adriasola, por ejemplo, hubiese sacado adelante la sedición, él y otros habrían sido también héroes de la burguesía, y no delincuentes con fuero como hoy todos los conocen. En realidad el Parlamento todavía está lleno de hombres con ilusión de héroes, gente que quiere "salvar al país" a todo trance. El diputado Bernardo Leighton acaba de declarar que el PDC pactará con la Derecha y con el diablo si es necesario para "salvar al país". Así es, en efecto.

¿Por qué hombres tan honorables como un Bulnes Sanfuentes, un Julio Durán o un Narciso Irureta van a ser menos honorables que un Mac Iver, un Zegers o un Walker Martínez?

III.

El Parlamento había cumplido cabalmente su cometido en 1891. Después de esos acontecimientos, sobrevino el llamado "período parlamentario" que culminó en 1925. En el intertanto, la corrupción fue tan evidente en todos los niveles, que ni los mismos cronistas de la burguesía han podido desmentirla. El salitre se entregó a las compañías inglesas. La burguesía nacional, en todas sus fracciones, vivía satisfecha bajo el alero de la dependencia. Los Presidentes no eran más que meros juguetes de un Parlamento corrompido. Pero bajo el festín, una fuerza nueva comenzaba a hacerse presente. Era el proletariado, especialmente el de las salitreras. El Parlamento, entonces, mandó a los presidentes a que asesinaran obreros. Valparaíso. 1903; Santiago, 1905; Antofagasta, 1906; Iquique (Escuela Santa María), 1907.

Pero paulatinamente el salitre dejaba de ser el gran surtidor de ingresos, aun antes de que los alemanes le diesen el golpe de gracia al inventar el salitre sintético. Agreguemos la progresiva caída de los precios agrícolas, la disminución en la demanda de exportaciones que habían tenido un funcionamiento regular (carbón, lana, cobre), etc. Estas grietas en la estructura económica facilitaron el ascenso de masas, que se desarrolló en dos niveles principales

1.—Movilización de nuevos sectores, —especialmente intermedios— que cuando el salitre dejó de reportar capitales presionaron en dirección del Estado a fin de conservar sus posiciones amenazadas.

2.—Ascenso inorgánico del proletariado por cuanto sus organizaciones políticas no pasaban más allá de prácticas mutualistas y sindicalistas (el PC recién estaba naciendo).

Los mismos partidos de la burguesía comenzaron a quebrarse, ya que muchos intentaron un empalme con las nuevas fuerzas emergentes o, lo que es lo mismo, buscaron un crecimiento político a costa de una crisis económica que ellos habían contribuido a crear. En estas condiciones, el proletariado terminó siendo conducido por fuerzas burguesas y pequeño burguesas expresadas en la combinación política llamada Alianza Liberal y por su líder, el histriónico demagogo Arturo Alessandri Palma.

La depresión y la agitación en ciernes requerían que se promovieran determinados ajustes estructurales, incluyendo algunas reformas sociales. Para tal efecto, era necesaria la acción centralizadora del Estado. Como la misma institucionalidad era un obstáculo para modificar el poder político, el agente impulsor tuvo que surgir fuera de ella. Este agente fue el ejército.

En muy breve tiempo sobrevinieron dos oleadas militares. La primera, de los Altos Mandos, era de carácter reaccionario. Su función principal consistió en contener todo síntoma de efervescencia que lesionara la integridad del status. Como la demagogia de Alessandri era un fermento constante, se decretó su salida. La segunda oleada provino de la oficialidad joven. Estos militares buscaban el retorno a un Ejecutivo autoritario, fundamentado en una Constitución presidencial, abogando para tal efecto el retorno de Alessandri. En cierto modo estos militares se identificaban con el clamor populista en ascenso. Cierto es que el resultado de su acción fue de carácter estabilizador más que insurgente, ajustando determinados mecanismos políticos dislocados. Pero, independiente a ese carácter, las consignas que agitaron, como por ejemplo la distribución de ingresos, la dictación de leyes sociales, etc., reflejaban aspiraciones de la pequeña burguesía, sectores medios o incluso del proletariado. En esa realidad, la constitucionalidad sólo podía surgir de su violación flagrante. Su fruto jurídico fue la Constitución de 1925.

De lo expuesto, podemos extraer las siguientes conclusiones:

1.—La reducción del Parlamento en la época de Arturo Alessandri sólo fue posible en virtud del ascenso de las masas, cuyas expresiones inorgánicas sirvieron de apoyo a reivindicaciones políticas de sectores de la burguesía.

2.—El poder parlamentario, incubado en el mercenarismo antibalmacedista, tuvo que ser abatido para cumplir requisitos que no provenían directamente de los trabajadores.

3.—Al igual que durante el período balmacedista la burguesía entre 1920-25, mistificó la realidad trasponiendo ol conflicto real de clases por su mera apariencia jurídico-política.

IV.

Hay otros momentos históricos en los cuales la burguesía se ha ocultado detrás del Parlamento para controlar los procesos sociales. Sólo nos hemos detenido en dos de los más significativos. Ello porque nuevamente estamos asistiendo a la resurrección del fenómeno. Pero hay en las actuales circunstancias una correlación de fuerzas diferente que otorga a las fuerzas populares si no el triunfo, por lo menos posibilidades para lograrlo.

En primer lugar, es evidente que el gobierno del compañero Allende no se encuentra solo. Es un gobierno popular. No es una fracción burguesa nacionalista en el gobierno, como fue la encabezada por Balmaceda. Es un gobierno que no basa su fuerza en elementos o aparatos técnico-políticos, o en el simple control de un sector del gobierno. El gobierno de Allende es una fuerza social. Su fuerza son los pobres de Chile. El proletariado, el campesinado, las capas medias pauperizadas. Los reaccionarios de ayer, los antibalmacedistas, dominando al Parlamento, aislaban al presidente. Los reaccionarios de hoy, los anti-allendistas, dominando al Parlamento se encuentran con un Presidente respaldado por toda una fuerza social. Tarea revolucionaria es por tanto fortalecer en todos los términos esa fuerza social. Creemos que para ello hay que debilitar y/o neutralizar la oposición; incluso la parlamentaria. Pero por paradoja esa tarea no se realiza en el interior del Parlamento, sino afuera.

En segundo lugar, el compañero Allende no es Presidente por decisión de fuerzas irracionales, espontáneas, como fue el caso de Alessandri Palma. Quiénes votaron por Allende votaron por la construcción del socialismo, entendiendo que el programa de la UP abría perspectivas para esa alternativa. Por tanto no debe esperarse que la lucha contra la oposición, reflejada en el Parlamento, provenga de segmentos ajenos a las masas como durante Alessandri Palma. Pero la radicalización orgánica de las masas depende en gran parte de la radicalización de sus organizaciones políticas. Y no es un misterio para nadie afirmar que la UP no es un bloque homogéneo. De tal manera que, enfocando la lucha política en el nivel parlamentario, sólo se logrará desvitalizar la tan necesaria radicalización política, permitiendo que en ese juego afloren y primen las tendencias más oportunistas y transaccionistas del bloque, lo que sólo irá en beneficio de la burguesía, tanto económica como política, y por lo tanto en perjuicio de los trabajadores y de su gobierno.

En tercer lugar, fuera del Parlamento, en la lucha cotidiana, es donde se desarrollan, crecen y fortalecen (aun en la batalla de la producción, siempre que ésta sea enfocada con criterio político y no meramente técnico) las verdaderas conducciones de las masas. Ahí junto son militantes de algunos partidos de la UP, está jugando un papel significativo el MIR. Al otro lado del muro está la DC, como puntal de la reacción. La elección de los "campos de batalla" determinará no sólo el éxito o el fracaso de un gobierno, sino que el de la misma revolución chilena.

Ahora bien, ya hay más que suficientes pruebas del complot parlamentarista. Primero, vino la muralla impuesta a la implantación de los tribunales populares, consagrados en el programa de la UP. Luego los cotidianos desafueros a Intendentes y gobernadores.

 Enseguida, las cortapisas a la reforma agraria. Después, las mutaciones que debió sufrir el proyecto original de nacionalización del cobre. Por último, y como remache, la coalición antipopular de Valparaíso. Debemos esperar mucho más para el futuro, en especial el bloqueo a la Cámara Única.

Es en ese marco dónde hay que juzgar las relamidas letanías que dedica al Parlamento un "honorable" parlamentario como Patricio Aylwin.

Pero a los revolucionarios eso no debe importarles demasiado. Ellos saben que la lucha real no es entre el poder Ejecutivo y el poder Legislativo. Saben que la lucha real es la que se libra entre el poder de los explotadores y el poder de los explotados.

Reiteramos finalmente que el problema fundamental por ahora, no es la abolición del Parlamento por decreto o por la fuerza; ni siquiera es el del plebiscito. El problema fundamental consiste en debilitar en el hecho, más que en el derecho, la fuerza social de la burguesía. Y como ese camino pasa necesariamente por el fortalecimiento del proletariado y el campesinado, implica asumir arduas tareas extraparlamentarias.

JUAN TAMAYO


Planteamientos

"LAS MASAS DEBEN FISCALIZAR LA PRODUCCIÓN Y LA DISTRIBUCIÓN"

LA CAUSA del desabastecimiento es el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores, unido a la incapacidad del aparato productivo, incentivado sólo por el afán de obtener fuertes utilidades para satisfacer la creciente demanda", señaló a PF el jefe de DIRINCO, Alberto Martínez.

El desabastecimiento se ha producido en una situación general que ha sido descrita por el ministro de Economía, Pedro Vuskovic, en diferentes reuniones con pobladores y dueñas de casa. "Lo fundamental es la situación en que ha tenido lugar el desabastecimiento", puntualizó Alberto Martínez.

"En primer lugar —señaló AM— el problema del desabastecimiento parcial ocurre en circunstancias en que la política de salarios y de precios del gobierno ha permitido que el poder de compra de los trabajadores se eleve sustancialmente".

"Si consideramos la situación hasta mayo —añadió— veremos que las cifras del índice de precios nos llevan a la conclusión de que el poder adquisitivo real de los trabajadores ha aumentado más o menos entre un 25 y 30%".

El resultado de esta política, Alberto Martínez lo describe así: "Los trabajadores están en condiciones de adquirir un volumen considerablemente mayor de productos de todo tipo".

CÓMO SUPERAR EL DESABASTECIMIENTO

"Es importante destacar este hecho —manifestó AM—, porque en oportunidades anteriores se han producido también problemas de desabastecimiento, aun en condiciones en que los trabajadores no habían tenido un poder adquisitivo mayor, sino que los aumentos de sueldos y salarios habían sido eliminados por la vía del aumento de los precios".

"Como explicaba el ministro Vuskovic, si quisiéramos seguir la política tradicional en esta materia, se podría hacer desaparecer el desabastecimiento con mucha facilidad. Una política reaccionaria podría hacer desaparecer el desabastecimiento con facilidad permitiendo que los precios se elevaran drásticamente. Y de esta manera bajarían las posibilidades de compra de los trabajadores. No habría desabastecimiento, pero sería precisamente a costa de los sueldos y salarios. Está claro que el Gobierno Popular no puede seguir esa política reaccionaria".

El problema del desabastecimiento también se puede enfrentar con una política diferente: "Es el camino que consiste en aumentar la producción hasta que sea capaz de proveer de todos aquellos bienes que la población necesita y puede comprar".

"Este camino, que es el correcto, sin embargo es más largo y más difícil porque tiene que ver con la respuesta que den los diferentes propietarios de los medios de producción (capitalistas industriales, comerciales y agrícolas) a la extraordinaria ampliación de la demanda que ha provocado el aumento de salarios y la política del gobierno".

POR QUÉ NO HAY AUMENTO DE LA PRODUCCIÓN

La dificultad principal para solucionar el problema del aumento de la producción en el marco de relaciones capitalistas proviene del endurecimiento de la lucha de clases y la contradicción objetiva gobierno - capital. "El Gobierno Popular expresa un aumento creciente del contenido popular del poder político", señaló AM. "Y muchos capitalistas, en especial los grandes monopolios, no sólo no sienten garantizados lo que ellos consideran los derechos de reproducción de su capital, sino que, por el contrario, los ven seriamente amagados".

"En estas circunstancias, estos capitalistas —especialmente los monopolios— tienden a no utilizar, bajo diversos pretextos, la capacidad de producción de sus empresas, no mantienen o reponen debidamente sus instalaciones y, lo que es más grave aun, no realizan las inversiones en equipos que les permitirían aumentar en el futuro su producción, con lo cual comprometen gravemente no sólo la situación actual del abastecimiento, sino que tienden a agravarla en el futuro".

"Bajo estas condiciones —señaló AM—, resulta claro que el problema del abastecimiento en la actualidad —y con mayor razón aún en el futuro cercano— está estrechamente vinculado a la velocidad con que se forme el área de propiedad social, vale decir, que el gobierno y los trabajadores tomen en sus manos esos medios de producción y organicen el trabajo de tal manera que efectivamente se empleen hasta donde sea posible en el presente y se tomen las medidas para ampliar la producción en el futuro inmediato".

EL ROL ACTIVO DE LOS TRABAJADORES

La acción de los trabajadores no debe limitarse a los casos de aquellos monopolios que deben pasar al área de propiedad social. "Aun en los casos en que, en las condiciones de la lucha por el socialismo en Chile, se mantengan empresas dentro del área de propiedad privada, el papel de los trabajadores en el aumento de la producción es fundamental".

"Se trata de que aun en aquellas empresas que claramente permanecen en el área de propiedad privada —y en las cuales sigue dominando la subordinación de la organización de la producción a las utilidades que se obtengan con el capital— muchas instalaciones a veces no se usan debidamente porque pudieran no reportar las elevadas utilidades que los capitalistas requieren, sea porque están influidos política o ideológicamente por los intereses de los grandes monopolios o por cualquiera otra razón".

"En estas condiciones —afirmó AM— sólo la presión de los trabajadores organizados y de acuerdo con el gobierno, puede llevar hasta el extremo de las posibilidades la utilización de esas instalaciones y, al mismo tiempo, forzar a los propios capitalistas a que una parte de su utilidad sea destinada a mejorar y ampliar las instalaciones".

"Teniendo en cuenta las diferencias del caso —afirmó AM—. es posible hacer reflexiones similares para lo que acontece en la agricultura, en la producción agropecuaria".

"En síntesis, se trata de que el problema del abastecimiento está directamente vinculado al problema de la producción. Y una solución verdadera al problema de la producción, a su vez, está directamente vinculado a un acrecentamiento de los cambios fundamentales que requiere la estructura económico social chilena y al papel creciente que debe jugar la clase obrera organizada".

PROBLEMAS DE PRODUCCIÓN EN EL ÁREA DE PROPIEDAD SOCIAL

En el área de propiedad social también existen problemas de producción. Alberto Martínez los caracterizó así: "Tanto en las antiguas empresas públicas que se formaron al calor del capitalismo de Estado, como en las que han sido expropiadas o requisadas en los pocos meses que van corridos del gobierno de la Unidad Popular, el problema se plantea en términos un poco diferentes. Desde luego, como es sabido, en muchas de estas empresas siempre que se organiza debidamente la relación entre la administración de la empresa en representación del gobierno y la organización de los trabajadores correspondiente, se obtienen rápidamente incrementos de producción, aun en instalaciones que aparentemente habían sido utilizadas al máximo. Esto deriva de que la organización de los trabajadores, la comprensión del nuevo papel que están jugando dentro de la estructura económico-social, permite obtener aumentos de productividad. Este mismo hecho está indicando el camino, en el sentido de que también como experiencia vale el que en aquellas empresas, en las cuales estas condiciones no se han dado, la marcha de la producción no ha sido tan satisfactoria como en las primeras. Como decía, estas experiencias están indicando el camino porque aún en el área de propiedad estatal quedan por desarrollar, mucho más plenamente, nuevas relaciones entre los trabajadores y la administración. Las nuevas relaciones están directamente vinculadas con formas tales de trabajo que aseguren a los trabajadores, en la práctica, el que efectivamente entre ellos y el Estado —de un nuevo contenido popular— empiezan a construirse las nuevas relaciones de producción que en el futuro han de constituir las relaciones dominantes, esto es, relaciones socialistas de producción".

"Sobre la base de esta organización, que debe ser cuidada en sus múltiples aspectos —puntualizó AM—, es que será posible dentro del área de propiedad estatal el mejorar al máximo las posibilidades de utilización de las instalaciones y, por ende, de satisfacer en mayor medida las necesidades de la población".

LA ESPECULACIÓN

Cuando se crean condiciones de desabastecimiento, una serie de capas de productores y comerciantes trata de aprovechar circunstancias que consideran favorables para incrementar sus utilidades. Así surge la especulación.

"Grandes productores, tanto industriales como agrícolas, muchas veces tienden a dejar de producir los artículos que corresponden a las lineas de amplio consumo en las cuales eventualmente obtienen menos utilidades, para producir aquellas en las cuales obtienen rendimientos mayores y que corresponden normalmente a bienes que van a satisfacer capas de ingresos más elevados, gente más rica", señaló AM.

"A su vez comerciantes e intermediarios, principalmente intermediarios mayoristas —grandes empresas de distribución, vinculadas a estos intermediarios— tratan de una u otra forma de vender por encima de los precios que han sido legalmente establecidos".

"En síntesis —recapituló Martínez—, las condiciones de una tensión considerable entre las necesidades de compra de la población y las disponibilidades escasas de la producción, son un caldo de cultivo importante para que se desarrollen toda una serie de tendencias especulativas".

"La lucha contra estas tendencias especulativas y contra estas distorsiones que hemos descrito en la producción, no puede concebirse —como ha sido planteado últimamente por diversos funcionarios del Ministerio de Economía—, como un problema puramente burocrático de inspección o control por parte de las autoridades de gobierno. Si no se incorpora la masa de los trabajadores organizados y de la población a esta lucha contra la especulación, no será posible por medios puramente burocráticos o administrativos, controlar estas distorsiones para que se sometan a las diversas disposiciones legales que condicionan el precio, la calidad de los productos, las condiciones de la distribución, etc."

ERNESTO CARMONA


Polémica MIR-PC

¿CUÁNTAS MILLAS MIDE PINTO?

ORLANDO Millas, Roberto Pinto, y otros militantes del Partido Comunista, a través de la revista "PRINCIPIOS" y el periódico "EL SIGLO", se han dedicado este último tiempo a un permanente enjuiciamiento de los planteamientos y actividades políticas del MIR. [9] Debemos preocuparnos de estos juicios porque la mayor parte de ellos se especializan en atribuir al MIR líneas de acción de las cuales no participamos y en desvirtuar los verdaderos planteamientos de nuestra organización. Pero principalmente participamos en esta polémica con el Partido Comunista, pues creemos que ella ayudará a la izquierda en su conjunto, y a las clases trabajadoras, a clarificar las formas correctas de enfrentar a la burguesía para asegurar el triunfo de la revolución socialista en nuestro país.

ALGUNAS NORMAS PARA EL DEBATE ENTRE REVOLUCIONARIOS

El constante recurrir por parte de los polemistas del PC a un supuesto "sectarismo" y "hostilidad anticomunista" en el MIR nos obliga, antes que nada, a aclarar que no existe en nuestra organización asomo de una actitud "anticomunista". No debiéramos ser nosotros quienes recordáramos que el MIR en repelidas circunstancias ha demostrado que no se presta para tales actitudes sectarias, aun en circunstancias tan dolorosas como la muerte de nuestro compañero Arnoldo Ríos. Nuestras críticas y las diferencias que tenemos con el Partido Comunista han sido siempre debatidas con la altura y honestidad que creemos debe haber entre organizaciones revolucionarlas.

Pero este cuidado que ponemos en el diálogo revolucionario no nos impide plantear con absoluta claridad y precisión las debilidades y errores que vemos en la izquierda, así como las formas de lucha que creemos más convenientes para el proceso revolucionario. Diferir o criticar al Partido Comunista no es ser anticomunista. El Partido Comunista no es el "escogido de Dios", ni el depositario de ningún dogma teológico que permita a sus militantes Rodríguez Elizondo o Roberto Pinto calificar a los que difieren de ellos como revolucionarios "deshonestos", o a la inversa, encajonar a los cuarenta miembros del Movimiento "Ranquil" que "redescubrieron la fe" como "gente sana y honesta que reconoció sus errores".

A pesar de que Roberto Pinto quiera limitar el valor de las actividades del MIR al "trabajo de investigación y desenmascaramiento de actividades sediciosas donde han hecho su contribución" [10] , de hecho los planteamientos que debate el MIR son los planteamientos de vastas masas trabajadoras que participan y se encuentran interpretadas por la acción revolucionaria del Frente de Trabajadores Revolucionarios, la Junta Nacional Revolucionaria de los Sin Casa, del Movimiento Campesino Revolucionario y de los FER-MUI. Ya la izquierda tradicional no consigue más que engañarse a sí misma al tratar de seguir levantando la imagen de una izquierda revolucionaria que desapareció diez años atrás: una izquierda de pequeños grupos desligados de las masas. Hoy el MIR representa las aspiraciones y la práctica de lucha de miles de obreros, campesinos, pobladores y estudiantes, organizados a través de todo Chile.

Los militantes comunistas a que aludimos, y el dirigente Orlando Millas, se arrogan el derecho de falsear el pensamiento del MIR y atacar nuestra práctica política. Sin embargo, cuando el MIR formula sus justas críticas al Partido Comunista o a otros sectores de la Unidad Popular, estos mismos dirigentes y militantes claman escandalizados que nuestra organización le hace el juego a la derecha y la burguesía. Nuevamente tenemos que preguntar, ¿qué dogma es el que condena los planteamientos de la izquierda revolucionaria a tener siempre el estigma de servir a la derecha y perjudicar al Partido Comunista? Esta peculiar forma de razonamiento nos obliga a advertir fraternalmente a estos militantes y dirigentes que tras el mal uso de categorías marxistas, están pasando de contrabando una concepción idealista mesiánica del partido político y sus relaciones con otras organizaciones revolucionarias y frentes de la clase trabajadora.

Seríamos ciegos si no viéramos que los plumarios al servicio de la burguesía tratan, y seguirán tratando, de utilizar esta polémica revolucionaria con el propósito de dividir las fuerzas de izquierda y dar a nuestro pueblo una imagen artificial de ruptura. Sin dejar la polémica, porque creemos que ella es positiva para la izquierda, hay una forma de fijar los marcos de ésta y evitar así que la derecha tome de este diálogo elementos que faciliten sus propósitos. Esta forma serian las conversaciones entre las direcciones de las principales fuerzas políticas de la izquierda (PS, PC y MIR). No ha sido el MIR quien ha dejado de asistir a tales conversaciones.

La fórmula para anular los intentos de la derecha de utilizar en su provecho esta polémica revolucionaria, no es hacer eco a las intrigas literarias de los escribanos reaccionarios, como lo hace Orlando Millas en su artículo malintencionadamente titulado: "Jaime Castillo, ideólogo mirista". Estamos convencidos de que la forma de anular los propósitos de la derecha de utilizar esta polémica, es no confundir al enemigo, dejar claramente sentado que la derecha nada tiene que hacer aquí pues lo que aquí se discute es cómo golpearla mejor, cómo fortalecer el desarrollo de las fuerzas revolucionarias en nuestro país.

CONFUSIÓN ENTRE GOBIERNO Y PODER

Toda la arquitectura de las críticas hechas por los articulistas comunistas al MIR, se fundamentan en un grave error político y conceptual: la confusión entre el hecho de que partidos de izquierda que representan a la clase trabajadora tengan acceso al gobierno, y lo que es una revolución de trabajadores que conquista el poder.

El Estado chileno, al igual que en cualquier país capitalista, es un inmenso aparato burocrático que, respaldado en un "orden" legal y sustentado en el monopolio de una fuerza armada permanente y especializada, legaliza y afianza la opresión burguesa sobre las clases trabajadoras. Una revolución consiste en que la clase obrera destruye todo el aparato estatal reemplazándolo por otro nuevo, que se sustenta en los trabajadores armados y en un orden legal revolucionario.

Lo que el 4 de septiembre los partidos de la Unidad Popular lograron no fue la conquista revolucionaria del poder y la destrucción del Estado capitalista por los trabajadores, sino solamente el acceso de dichos partidos al gobierno, a una fracción de esta vasta e intrincada maquinaria que es el Estado capitalista. El orden legal y la burocracia judicial, las Fuerzas Armadas, el Poder Legislativo, y buena parte del propio Poder Ejecutivo, creados por la burguesía, siguen incólumes cumpliendo su función de dominación sobre las grandes mayorías y de amortiguación de los choques entre la clase explotadora y las clases explotadas. El acceso al gobierno de partidos obreros puede favorecer la conquista del poder por los trabajadores si son bien utilizados los recursos que tal situación ofrece, pero dista mucho de ser en sí conquista del poder. La conquista del poder por los trabajadores, base de la revolución socialista, implica necesariamente que la clase obrera y sus clases aliadas destruyan el aparato estatal capitalista existente y no se limiten simplemente a apoderarse de él.

EL SUPUESTO FRACASO DE LA ESTRATEGIA DEL MIR.

Una correcta visualización del problema del Estado y la conquista del poder por los trabajadores nos muestra que la tesis de que el MIR fracasó en su estrategia política porque la Unidad Popular ha sido victoriosa en su meta de llegar al gobierno, es totalmente infundada, a la vez que trata de confundir los planteamientos del MIR con los mismos errores conceptuales de quienes sostienen dicha tesis.

Como organización marxista-leninista, el MIR sostiene que una revolución socialista en Chile, en. tendiendo como paso básico de ésta la destrucción del Estado capitalista y la construcción de un nuevo Estado obrero y campesino, pasa necesariamente por el enfrentamiento violento de la burguesía con las clases trabajadoras. Sólo se pueden suponer derrotadas las tesis revolucionarias del MIR por la victoria electoral de la Unidad Popular si se sueña con que hoy en Chile las clases trabajadoras han conquistado el poder por obra de este triunfo. Y esto no ha ocurrido.

No es secreto para nadie que el MIR pensaba, y así lo dijo, que era extremadamente difícil que la Unidad Popular ganara las elecciones presidenciales pasadas. Creemos que esto fue posible por el error táctico de una burguesía que, estando unida como clase explotadora, se dividió políticamente en el juego electoral. Error, por lo demás, que la burguesía ha sabido remediar con la alianza PDC-PN. Pero la cuestión no estriba en afirmar que el muí está derrotado en su estrategia porque dudaba del triunfo electoral de la Unidad Popular, LA CUESTIÓN ESTRIBA EN DEMOSTRAR QUE EL ACCESO AL GOBIERNO DE LA UNIDAD POPULAR Y LA ACCIÓN POLÍTICA QUE ESTA SE PLANTEA, PERMITIRÁ EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA EN CHILE. Y esto no se demuestra pidiendo a los dirigentes del MIR que se hagan autocríticas que no tienen por qué hacerse. Se demuestra realizando la revolución en Chile.

Las diferencias entre los planteamientos del MIR y los articulistas comunistas son más serias que un vaticinio electoral. Tienen que ver con las graves limitaciones que se encuentran al intentar hacer una revolución mediante un proceso de reformas administrativas, dentro de los marcos de un Estado burgués. Tienen que ver con las formas de lucha que creemos convenientes para el proceso revolucionario en la actual coyuntura histórica de "impasse" de la lucha de clases. Es alrededor de estos puntos donde nos interesa discutir diferencias estratégicas y tácticas con otras fuerzas de la izquierda, en el entendido que tenemos el mismo objetivo revolucionario: la conquista del poder por los trabajadores chilenos.

LA CONQUISTA DEL PODER: TAREA CENTRAL DEL PERIODO

No nos hemos detenido en el problema del Estado simplemente para reivindicar los planteamientos estratégicos del MIR. La clara visión del amarre que el orden legal y el aparato burocrático de esto Estado impone al intento de llevar a cabo reformas con contenido revolucionario, así como la mejor utilización de los recursos que ofrece el acceso a una fracción de este aparato estatal, son fundamentales para precisar las principales tareas de las clases trabajadoras y las organizaciones revolucionarias chilenas en la actual coyuntura histórica.

En relación a esto es pertinente recurrir a las esclarecedoras palabras de Lenin en su polémica con Kautsky: "La esencia de la cuestión radica en que si se mantiene la vieja máquina estatal (enlazada por miles de hilos a la burguesía y empapada hasta el tuétano de rutina y de inercia) o si se la destruye, sustituyéndola por otra nueva. La revolución debe consistir no en que la nueva clase mande y gobierne con ayuda de la vieja máquina del Estado, sino que destruya esta máquina y mande, gobierne con ayuda de otra nueva". [11]

Lenin no levanta la cuestión de la conquista del poder y destrucción del Estado burgués como base fundamental de todo proceso revolucionario en una mera actitud principista. La destrucción del aparato estatal burgués tiene una razón práctica que es la dificultad, más precisamente la imposibilidad, de llevar a cabo reformas revolucionarias dentro de los marcos de este Estado. Más de 150 años le ha llevado a la burguesía la creación y desarrollo del actual Estado chileno. Cada departamento burocrático, cada ley que ordena y reglamenta sus posibilidades de acción, forma parte de un todo in. trincado que tiene por función defender los intereses de la burguesía como clase y facilitar la dominación de ésta sobre las clases asalariadas.

La práctica de los meses de gobierno que lleva la Unidad Popular son suficientes para comprender que el Estado entrega a la burguesía mil recursos por los cuales amarrar al gobierno de izquierda, dificultar sus tareas progresistas, desvirtuar y a veces estancar totalmente sus planes de reformas. En el agro la Reforma Agraria encuentra grandes dificultades por las limitaciones legales y la falta de recursos institucionales.

En la construcción el Ministerio de Vivienda, por ley, no puede construir por sí mismo más del 20% de su presupuesto de obras, lo que deja los planes de construcción a merced de la Cámara Chilena de la Construcción. En la industria, la conquista de más fábricas para el pueblo encuentra la oposición reaccionaria de la Contraloría, y por tanto, el gobierno no tiene instrumentos legales para impedir el boicot industrial, el desabastecimiento, la fuga de capitales y el estancamiento de la inversión privada. El proyecto de nacionalización del cobre que inició el Ejecutivo ha sido desvirtuado por la mayoría artificial reaccionaria en el Congreso. La justicia favorece descaradamente a los grupos sediciosos y a los sectores empresariales. La ley respalda el poderío propagandístico y las campañas terroristas de los medios de comunicación de masas controlados por la burguesía. El Parlamento es la trinchera de la reacción. Muchos otros ejemplos pueden darse para mostrar cómo el Estado burgués conspira contra el intento de reformas de orientación revolucionaria, cómo dificulta y amarra la acción de la izquierda en el gobierno.

Lo que no ven algunos sectores de la izquierda tradicional, lo ven claramente los políticos de la clase dominante. Después del triunfo electoral de la Unidad Popular en septiembre pasado, se produjo en la clase dominante el desconcierto y el pánico. Diversos grupos reaccionarios comenzaron a hacer acciones terroristas, intentaron arrastrar a los sectores más derechistas de las Fuerzas Armadas a una aventura golpista; Frei y su pandilla apoyaron el intento sedicioso que terminó con el asesinato del general Schneider. Sin embargo, después de estos intentos sediciosos apresurados y fracasados, las fuerzas políticas ejes de la burguesía tomaron conciencia que estaban desperdiciando un instrumento fundamental de lucha: el Estado burgués. Desde entonces impera en los partidos de la burguesía la estrategia más madura de aprovechar el peso del Estado burgués para amarrar al gobierno de izquierda, estancar su plan de reformas, promover el boicot económico, lo que sumado a la preparación paciente de grupos sediciosos golpistas y el "trabajo" en los sectores derechistas de las Fuerzas Armadas, crearía las condiciones óptimas para intentar derrocar al gobierno mediante la creación de una crisis político-institucional en su momento más débil. 

LA GRAN BATALLA POR LA PRODUCCIÓN

Son justamente las dificultades que la permanencia del Estado burgués impone al gobierno de la Unidad Popular, lo que lleva al MIR a sostener que hacer de la tarea de aumentar la producción la columna fundamental de la acción política del período, es escoger el peor campo de combate para las clases trabajadoras.

Centrar las tareas del gobierno en la batalla por el aumento de la producción es caer en el ilusionismo de que los partidos de izquierda, desde el gobierno, podrán, dentro de los marcos del Estado actual, convencer a la minoría burguesa que acepte incorporarse a un plan de reformas quo van contra sus intereses de clase. La burguesía ve que tarde o temprano sus intereses están amenazados por la expropiación y, por lo tanto, no tiene ningún incentivo para manejar eficientemente la industria y hacer las inversiones necesarias para aumentar significativamente la producción. Dentro de los marcos del Estado actual, no hay ninguna medida de control administrativo del gobierno que pueda impedir el sabotaje, o simplemente la resistencia pasiva de la industria y la agricultura privadas.

Centrar las tareas del período en la batalla por la producción es arriesgar una derrota que aparecería como el fracaso de la clase obrera, cuando los verdaderos culpables de las deficiencias básicas de nuestra economía no es la falta de trabajo de los obreros y campesinos, sino el irracional sistema de relaciones de producción capitalista dependiente imperante en nuestro país, que imposibilita el desarrollo de las fuerzas productivas. En este sentido es absolutamente correcto cuando el MIR plantea que es necesario que el país tenga claro que quienes son responsables del estancamiento del desarrollo de las fuerzas productivas son los dueños de las industrias y de la tierra, es la burguesía criolla aliada a la burguesía imperialista extranjera. Si la cuestión fuera simplemente que los obreros y campesinos trabajaran más para aumentar la producción, ¿para qué entonces plantearse la necesidad histórica de hacer una revolución socialista en Chile, conquistar los medios de producción para todo el pueblo, arrebatar el poder a la burguesía?

Olvidemos por un momento que la batalla por la producción es el peor campo de combate para las clases trabajadoras. Aun así, es incorrecto darse como tarea principal del período la batalla por la producción, como "tarea que decide en última instancia el éxito del gobierno" [12] . Lo que decide en última instancia el éxito del gobierno de la Unidad Popular, desde una perspectiva histórica y revolucionaria, es si la gestión de este gobierno permite o no la utilización óptima de los recursos de una fracción del Estado burgués para asegurar la conquista del poder por los trabajadores. Esto es lo peculiar del proceso chileno.

En la actual coyuntura histórica chilena un gobierno revolucionario no puede encontrar estabilidad alguna a menos que se niegue a si mismo en cuanto parte de un Estado burgués y se convierta en el germen de una revolución socialista. En otras palabras, a menos que movilice activamente a las masas trabajadoras para arrebatar el poder a la burguesía, destruir el actual aparato estatal y reemplazarlo por el Estado revolucionario de obreros y campesinos.

El MIR no afirma, como tratan de hacer aparecer los articulistas comunistas, estar contra la tarea de aumentar la producción, ni tampoco ignora "la trascendencia de los cambios que se han venido produciendo en Chile desde la constitución del Gobierno Popular" [13] . Lo que el MIR plantea es que si bien estos cambios y la batalla por la producción son importantes para fortalecer y ganar apoyo para el movimiento revolucionario, el aumento de la producción no debe constituir la principal tarea del período.

El MIR sostiene que la cuestión fundamental es la movilización de obreros y campesinos para la conquista del poder. Hacia este objetivo deben canalizarse todos los esfuerzos de las organizaciones políticas de izquierda y los frentes de clase. Hacia este objetivo deben orientarse la agitación política, la propaganda y la organización de las clases trabajadoras. Con esta meta central deben relacionarse todas las luchas reivindicativas y políticas: la conquista de más fundos y fábricas para el pueblo, el no pago de indemnización por el cobre, la lucha contra el boicot y por el aumento de la producción, el desenmascaramiento de los enemigos de clase y la deslegitimación del Estado burgués, el enfrentamiento a la sedición reaccionaria.

***

Dejamos pendientes algunos puntos importantes de polémica, como el problema de la lucha armada, la definición de los amigos y enemigos de clase, la movilización de las masas y la precisión de las formas de lucha en el período actual (burocratismo, tomas de fundos y fábricas, etc.), para tratarlos en los próximos números de esta revista que nos dispensa tribuna.

MANUEL IBARRA ROJAS


Notas:

1. Maritain, "Carta sobre la independencia", en la antología de Bara "La política según Maritain", Ed. Nova Terra, Barcelona, 1963, pág. 100.

2. Aguirre Doolan, en entrevista diario "El Sur" de Concepción, 5 de agosto 1971.

3. Ríos Valdivia, declaraciones en "El Mercurio", 5 agosto 1971.

4. Maira, entrevista con "Puro Chile", 8 agosto 1971.

5. Concha, id.

6. Cademártori, en el Pleno del PC, "El Sur", Concepción, 25 junio 1971.

7. Marx-Engels, "Manifiesto Comunista", en "Los Marxistas" de Wright Mills. Ed. Era, Méx. 1964, pág. 47.

8. Hernán Ramírez Necochea, "Balmaceda y la Contrarrevolución del 91", Santiago. 1958. pág. 184.

9. Roberto Pinto, "Los ataques del MIR al Partido Comunista", "El Siglo", 18 de Julio de 1971; José Rodríguez Elizondo, "Mitología de la ultraizquierda", revista "Principios", Nº 139, mayo-junio 1971; Orlando Millas, "Jaime Castillo, ideólogo mirista", "El Siglo", 14 de Julio de 1971.

10. Roberto Pinto, artículo citado.

11. Lenin. "El Estado y la Revolución", Obras Escogidas. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Moscú. Pág. 396,

12. Víctor Díaz, Informe al Pleno del Partido Comunista, marzo 1971.

13. Roberto Pinto, artículo citado


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02