Nacionalización sin indemnización

PUNTO FINAL
Año V. Nº 136
Martes 3 de agosto de 1971

Editorial

NACIONALIZACIÓN SIN INDEMNIZACIÓN

LA lucha por rescatar el cobre para Chile ha entrado en una nueva fase. La aspiración del país es que esa riqueza se convierta en el eje del desarrollo económico, sin que Chile se vea obligado a pagar indemnización por lo que en derecho le pertenece. Las compañías norteamericanas, que han explotado la riqueza minera de nuestro país, no pueden en justicia aspirar a recibir una suma adicional en calidad de indemnización. Todos los estudios y análisis sobre lo que ha significado la explotación del cobre chileno por Anaconda y Kennecott, demuestran que el saqueo ha sido formidable. El robo histórico del que ha sido víctima nuestro país no tiene reparación posible, salvo por la vía de impedir que sigan robándonos bajo el disfraz de una indemnización.

En este cuadro es importante anotar que fuerzas políticas populares, como el Partido Socialista, el más grande de la coalición de la Unidad Popular, se han pronunciado en contra del pago de indemnización a las compañías norteamericanas. El 26 de julio la comisión política de ese partido entregó una declaración señalando esa actitud. "El PS —dice el documento— exhorta al pueblo a conquistar, con su lucha, el derecho a rescatar nuestro cobre sin pagar indemnización alguna a los saqueadores imperialistas. La nacionalización sin indemnización es doblemente justa: por la fabulosa riqueza que nos arrebató el imperialismo y por el pésimo estado en que nos han dejado los yacimientos de cobre".

Anteriormente, el MIR se había pronunciado en parecidos términos.

Resulta necesario, ahora, que toda la izquierda chilena se una en la defensa de esta conquista y —como dice el PS— "para apoyar e impulsar al gobierno del compañero Allende en su política patriótica de nacionalización del cobre". "Con el apoyo del pueblo, señala ese partido, el gobierno aplicará con todo rigor la nacionalización del cobre y, legítimamente, no pagaremos indemnización alguna".

A las compañías imperialistas, que en sesenta años se han llevado 10.800 millones de dólares de nuestro país, no les corresponde un sólo centavo de indemnización. Pero, lógicamente, una actitud patriótica así necesita del respaldo organizado del pueblo. Corresponde, por lo tanto, movilizarse con ese rumbo. Dar al gobierno la fuerza de masas necesaria para enfrentar al imperialismo en este punto vital para Chile.

PF


Dilemas

POLITIZAR: MATERIA PRIMA PARA PRODUCIR

LA campaña de aumento de la producción tiene come contrapartida la estructura de la sociedad chilena de hoy. Incitar al aumento de la producción en las industrias privadas, podría concluir en algún género de sarcasmo para los obreros y empleados. No se ha resuelto qué hacer con los aumentos de producción en el sector particular de la industria, pero de todas maneras, sensorialmente, el trabajador sabe que esos aumentos NO pueden ser para su patrón.

PUNTO A FAVOR

Sin embargo, el esqueleto económico de Chile se escapa ampliamente al que predomina en decenas de naciones. En Chile, cuando el cobre pase a manos del Estado, el 60 por ciento del producto bruto nacional será generado por la llamada área social. si se incluye en el sector a los asentamientos agrícolas.

Aun sin adelantar nuevos pasos en el control de la industria por parte del Estado, el poder productivo que concentra es considerable. Por otra parte, con un dinamismo que desconoce la empresa privada chilena, es el Estado el mayor inversionista del país y mientras las particulares participan con el 30% de la inversión, el Estado, a su vez, lo hace con el 70%.

Pero las empresas del Estado, hasta ahora, son prisioneras de los mismos mecanismos que rigen a la empresa privada. La raíz social de una empresa no tiene porqué influir en el espíritu y convivencia que reinan entre sus trabajadores; no guarda una relación mecánica con el tratamiento entre el gerente y los obreros y empleados y —además— no hay razón alguna para que incida en la imaginación creadora y el esfuerzo febril que requiere hoy la nación.

Los países capitalistas modernos tienen decenas de entidades estatales de carácter productivo. El modelo manchesteriano en la economía se ha desdibujado durante el presente siglo hasta resultar irreconocible. En Francia las empresas del Estado son potentes y se encuentran en áreas claves; en Gran Bretaña el laborismo recorrió un largo camino de estatizaciones; en los Estados Unidos fue Roosevelt el que fracturó el modelo clásico e inauguró su Tennessee Valley Administration, conmoviendo en su tiempo los arraigados principios del liberalismo de viejo cuño.

No es la empresa estatal de por sí una garantía de confusión de los intereses de esas empresas (o más bien sus direcciones) con el interés de todo el pueblo.

Las empresas estatales chilenas, insertadas en un vasto marco ideológico capitalista, se rigen por las leyes que norman al conjunto de la sociedad. Un gerente de empresa del Estado, en este sentido, puede equivaler en términos políticos y prácticos a un gerente de la industria privada.

La misma industria privada —la más importante— no es ya regida estrictamente por su propietario. Es regida por un hombre o un equipo de hombres puestos en sus cargos por la impersonal Junta de Accionistas. Así también el Estado puede nombrar a un gerente de una de sus empresas por acuerdo de gabinete.

DIRECCIÓN DE MASAS

Aun cuando la elección del gerente revista las características de una decisión honesta y acertada, su presencia en la industria no constituye garantía de que su gestión tome en cuenta el pensamiento y el desarrollo de la imaginación creadora de los trabajadores. Puede, por el contrario, inhibir la creatividad si la gerencia se ejerce despóticamente, si se administra como un tablero de ajedrez, si, en síntesis, se encuentra ausente la participación de las masas y una permanente politización que en la coyuntura de hoy debe desarrollar la comprensión de los trabajadores en torno a los mecanismos que rigen la economía y la lucha de clases.

POSICIONES

El Partido Socialista, en su Conferencia Nacional Sindical que se clausuró el lunes 26 de julio, discutió ampliamente la situación que existe en las empresas privadas y públicas. Finalmente, según se desprende de sus conclusiones, hizo una clara diferencia entre unas y otras en torno a la campaña de aumento de la producción. Llamó a vigorizar los aumentos de producción en las empresas del área social y dejó para un arreglo posterior —que tendrá que ser objeto de una discusión en el seno de la Unidad Popular— el problema del aumento de la producción en el sector particular.

Pero el Partido Socialista convocó a la participación activa y determinante de las masas en la administración de las empresas del Estado. El llamamiento, por envolver como quedó dicho al 60 por ciento del producto bruto nacional, está llamado a tener repercusión importante en el desarrollo económico de la nación.

Son empresas del Estado los Ferrocarriles y la Línea Aérea Nacional; lo son también la Empresa Nacional de Petróleo, la Empresa Nacional de Electricidad (clasificada teóricamente como sociedad anónima) y la Compañía de Acero del Pacífico; las grandes minas de cobre serán pronto empresas del Estado; IANSA es una empresa, en términos reales, del Estado. Por todo Chile emergen las fábricas y proyectos en marcha en que la Corporación de Fomento tiene inversiones mayoritarias. El Estado, sólo con la incorporación de las grandes minas del cobre, es ya un gigante económico en Chile. Controla parta considerable de los bancos y su destino será controlarlos a todos, cesando el monopolio financiero que tenían las clases dominantes.

Sin embargo el país podría, bajo el punto de vista político e ideológico, no avanzar pese a la importancia de las empresas del Estado y a su incidencia en la vida económica. Porque para avanzar ideológicamente tendría que cesar el marco penetrante del pensamiento burgués que contamina aun toda la atmósfera de la vida chilena.

ALTERNATIVA EN EL SECTOR PRIVADO

Para el sector privado, que actúa minoritariamente pero en esferas de muy directo impacto sobre los consumidores, se han creado los Comités de Vigilancia de la Producción. Estos comités son extremadamente importantes. Los productores privados entregan mercancías que llegan a los almacenes (o que no llegan) y por eso influyen en el ánimo de las amas de casa y, eventualmente, sobre todo el pueblo.

El cobre no llega a los almacenes, el acero de Huachipato tampoco. Las industrias del cemento producen para grandes consumidores y escasamente se venden sacos de cemento al menudeo. El impacto directo de la producción privada, en este sentido es muy grande. El país depende ya más de la producción del área social y es ésta más dinámica que la privada, pero sus productos finales tienen más que ver con el gran mercado (incluso internacional) que con el consumidor que adquiere un limitado número de unidades cada día.

Los Comités de Vigilancia de la Producción pueden realizar en las empresas privadas muy importantes tareas. Desde luego tienen la capacidad de impedir el saboteo abierto que pudiera intentarse. Sin embargo estarán permanentemente lastrados en su acción mientras no se decida qué se va a hacer con los excedentes que produzca el trabajo especial de los obreros y empleados.

El área privada, a excepción del latifundista resentido y del empresario industrial contumaz o monopólico, ha respondido al llamado de aumentar la producción NO por un sentido patriótico sino que a través del estímulo de las mayores ganancias. El mediano empresario obtiene hoy más ganancias que ayer. En el régimen de transición que se vive, éste parece razonable y en efecto lo es (el "enriqueceos kulaks" de la URSS de los años 20). Pero el trabajador de la empresa privada difícilmente se verá estimulado —y ello es natural— a trabajar con especial cuidado y amor para producir más para el viejo patrón.

Aquí, en la subsistencia de la empresa privada, hay una dicotomía entre la necesidad de mantener en marcha la producción y por lo tanto no desbaratar los ritmos de hoy, y la motivación que los trabajadores requieren para lanzarse con la fiebre —que es una categoría específica de las revoluciones— a producir e imaginar soluciones "imposibles".

Los partidos ejes del gobierno (Socialista y Comunista) se muestran de acuerdo en la importancia de los Comités de Empresa. Se entregan a estos comités crecientes tareas, pero persiste aún la duda de si en su gestión NO aparecen algunos de los elementos, que también están presentes en el sindicalismo, que poseen rasgos de burocratismo.

La producción y el país avanzan, pero sería iluso suponer que el avance resuelve problemas. Los problemas aumentan si se tiene presente que lo que está en juego es crear una auténtica sociedad de nuevo tipo.

L. C.


A ORGANIZARSE LLAMAN

EL ABIERTO sabotaje contra el gobierno de la Unidad Popular, que ha producido problemas de abastecimiento en los últimos días, puede enfrentarse con una vasta movilización popular. Las mujeres de la UP han hecho un llamado en este sentido. El ministro de Economía, Pedio Vuskovic, se reunió en asamblea con ellas para darles a conocer la exacta situación. La formación de comités populares en los barrios y poblaciones, surge como una necesidad vital para luchar contra la especulación, el acaparamiento, la venta condicionada, etc. La población trabajadora —flanqueada entre comerciantes inescrupulosos y burócratas heredados de anteriores administraciones—, tiene que tomar en sus propias manos la solución de los graves problemas que la reacción está creando para debilitar al gobierno. Lo mismo puede decirse de la vigilancia en los barrios obreros que hoy padecen las fechorías de grupos de maleantes. Carabineros, que ya no tienen nada que hacer en materia de represión de trabajadores y estudiantes, debería dedicarse a lo que es su misión: proporcionar tranquilidad a los habitantes de barrios y poblaciones de trabajadores. El aparato burocrático, que por inercia o mala fe daña el prestigio del gobierno, puede suplirse con la organización de las masas, haciendo surgir el poder popular que requiere el camino del socialismo.


Debate

SOBRE MITOS EN LA IZQUIERDA

EL triunfo electoral de la derecha en Valparaíso fue sin duda un eslabón más en la cadena ya indisoluble que une a la Democracia Cristiana, al Partido Nacional y a la Democracia Radical, como agentes políticos de los reaccionarios nacionales y sus patrones internacionales. El asesinato de Edmundo Pérez Z., por otra parte. había dado la justificación que necesitaba la derecha para lanzarse abiertamente en una ofensiva para recuperar el gobierno mediante el derrocamiento de Salvador Allende. Desembozadamente, incluso, el mismo Frei y otros personeros de ese sector llamaron a las Fuerzas Armadas a "salvar al país".

En la izquierda, entretanto, se producía una alianza de hecho entre los que alcanzaron el gobierno y la izquierda revolucionaria, surgida necesariamente después de la polarización producida el 4 de septiembre. Esta alianza entre fuerzas que se han fijado caminos distintos determinaba la necesidad del diálogo, de la polémica frente a las masas y en este convencimiento el Movimiento de Izquierda Revolucionaria hizo el primer llamado.

En su último número la revista oficial del Partido Comunista, Principios, entregó la parte más importante de su contenido a una publicitada crónica de José Rodríguez Elizondo titulada "Mitología de la Ultraizquierda". En ella Rodríguez trata de hacer un cuadro de lo que él supone es la Izquierda Revolucionaria. Sin duda que entre lo que escribe Rodríguez y lo que escribían algunos de sus camaradas hace meses hay diferencias importantes, incluso la invitación al diálogo. Sin embargo, Rodríguez cae en aseveraciones que son inaceptables si se trata de polemizar. Por ejemplo, antes de iniciar la polémica determina que el MIR es dogmático, anticomunista, sectario, dependiente cultural de intelectuales a la violeta, impulsadores de acciones anárquicas, etc. Agregando a esto una descalificación que deja abierto sólo el camino de la aceptación a las verdades del Partido Comunista.

El MIR, como lo señalamos antes, jamás ha rehuido la polémica. Por el contrario, la ha llamado. Pero, ello no significa que esté dispuesto a iniciarla sobre supuestos ideológicos y falsificaciones históricas. El MIR repudia el sectarismo, como el que provocó el asesinato del estudiante de la Universidad de Concepción, Arnoldo Ríos. Ya en esa oportunidad demostró que a las actitudes sectarias sabe responder con firmeza y consecuencia revolucionaria, negándose a iniciar una campaña que en definitiva favorecería a los enemigos del pueblo.

Es necesario entender, entonces, que la polémica debe abrirse sabiendo que ésta se hace con miras revolucionarias. El MIR tiene claro que en estos instantes el éxito del proceso depende en gran medida de la alianza táctica entre las fuerzas de la izquierda ante el enemigo común. Pero, esa alianza no significa de ninguna manera la imposición de las verdades de uno a otro. Por eso rechazamos las aseveraciones de Rodríguez en el sentido que sólo lo que piensan los comunistas es correcto y que son honestos revolucionarios nada más que quienes adoptan las posiciones del PC.

La polémica debe surgir en cambio a la luz de los objetivos estratégicos, de la visualización del momento político que vive Chile y de la concepción con que se enfrenta este momento. El MIR se ha fijado como finalidad el derrocamiento del régimen capitalista existente en Chile y su reemplazo por un estado de obreros y campesinos que tendrá por tarea construir el socialismo y avanzar hacia la sociedad sin clases: la sociedad comunista. Para el MIR, la destrucción del capitalismo implica necesariamente el enfrentamiento revolucionario de las clases opuestas. La fundamentación de la acción revolucionaria del MIR se afianza en la lucha de clases y su incondicional compromiso con la clase trabajadora.

Para el MIR existe en este momento, de hecho, una alianza táctica entre los partidos proletarios de la Unidad Popular y la Izquierda Revolucionaria. Esta alianza está determinada por la unión de las fuerzas reaccionarias y su ofensiva luego de la instalación del Gobierno Popular.

Las elecciones del 4 de septiembre cambiaron de manera importante la situación política nacional. El MIR creyó difícil antes de las elecciones el triunfo electoral de la izquierda. Ello no significa, sin embargo, que las concepciones estratégicas de la Izquierda Revolucionaria hayan fracasado. Por el contrario, los resultados electorales agudizaron las contradicciones, produjeron la polarización de las fuerzas y provocaron una impasse que no admite mediaciones. El gobierno conseguido es sólo una porción del poder que será útil a la causa de los trabajadores sólo en la medida que se le instrumentalice para alcanzar la totalidad del poder. Y al respecto la realidad histórica es aplastante: jamás los poderosos dejaron sus privilegios sin antes intentar todas las formas de agresiones, incluida la armada. Y el MIR realmente cree que a la violencia reaccionaria hay que responder con la violencia revolucionaria.

Durante los primeros meses del gobierno se avanzaron trechos importantes en favor del pueblo. Pero, la legalidad vigente está determinando un número cada vez más creciente de limitantes lógicas. Lógicas, porque esta legalidad fue hecha por los explotadores para defender sus intereses y aplastar los intereses de los explotados, y por lo tanto no sirve cuando ha llegado la hora de cambiar los papeles. Y nada más claro para demostrarlo que la realidad. No es necesario escarbar mucho para sacar ejemplos gruesos. Ahí está, por ejemplo, la ley de nacionalización del cobre que despachó el Parlamento. Nada tiene que ver con la iniciativa original y es claro que los cambios introducidos por la mayoría democratacristiana-nacional, tiene como objetivo favorecer a las compañías y no al pueblo. Un ejemplo más viejo, pero que adquiere nuevos visos, es la libertad que aún conserva Raúl Morales Adriasola, quien fue dejado libre de polvo y paja, pese a estar comprobado que tuvo bastante que ver con el asesinato del general Schneider. Hace poco se permitió llevar al Congreso al golpista Arturo Marshall, quien golpeó a un periodista de El Siglo que trataba de tomarle una foto. En otro campo, la Contraloría se niega a reconocer el derecho que tiene el pueblo de quitarles las industrias a los grandes empresarios textiles que se hicieron ricos a costa del trabajo ajeno. Volviendo al Parlamento otra vez, quizás sea bueno recordar cómo la mayoría democratacristiana-nacional se encargó de desaforar a un gobernador comunista porque éste se negó a reprimir a los campesinos de Lautaro. La lista de ejemplos es larga, casi interminable...

De estos hechos se desprende con claridad que es necesario desplazar de esos centros de poder a los reaccionarios. Que la batalla de la producción sin duda que es importante, pero que si no se da primero la batalla por la movilización organizada de las masas con una clara orientación revolucionaria, o sea con una preparación política y material para la toma de todo el poder, se está actuando con infantilismo, alejado de la realidad misma de los trabajadores.

LAS TOMAS

Muchas veces el Partido Comunista a través de sus voceros más autorizados, incluso dentro de eventos particulares, ha tratado de señalar que el MIR tiene como política de este momento la toma indiscriminada y anárquica de fundos, fábricas y departamentos. Esta aseveración la han repetido hasta darle el carácter de piedra filosofal de la acción de la Izquierda Revolucionaria. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Jamás el MIR ha propiciado la toma indiscriminada de fábricas, fundos o departamentos. El MIR piensa que las tomas de fábricas y fundos son una forma legitima de lucha de los trabajadores y como tal las impulsa, pero nunca en forma anárquica o indiscriminada.

Cada vez que los trabajadores se toman una gran fábrica y luchan por su control y cada vez que los campesinos se toman un gran fundo y piden su expropiación, el MIR los apoya, propicia la toma y participa en ella. Lo mismo ocurre cuando los mapuches luchan por la recuperación de sus tierras usurpadas, cuando los patrones boicotean la producción y cuando el alto nivel de conciencia de los trabajadores los lleva a la toma como forma de defensa ante las agresiones patronales. Para el MIR la limitación única en este sentido es la necesidad de una medición en cada momento de la correlación nacional de fuerzas y la existencia de ciertos niveles necesarios de organización y conciencia de los trabajadores en cada frente concreto.

Evidentemente que existen, además de las tomas, otras formas de lucha de los trabajadores; todas esas formas el MIR las conoce y las emplea. Pero estima que no se puede descalificar justamente a la que expresa grados de conciencia, organización y combatividad entre los trabajadores. El Partido Comunista cada vez que se ha tocado el tema ha preferido hablar de tomas "indiscriminadas y anárquicas", tratando de ocultar bajo esta falsa acusación una tendencia de ciertos dirigentes de la izquierda a la desmovilización, el burocratismo, la política de pasillos, la desconfianza en la participación activa de las masas.

HINCHAS DE LA INSURRECCIÓN

José Rodríguez en su artículo llama peyorativamente a los militantes de la Izquierda Revolucionaria, "hinchas de la insurrección". De verdad que resulta increíble que un militante comunista tenga desprecio por una táctica política concreta. En el MIR no existen militantes que desprecien de ese modo al que se constituyó como el principal teórico de la insurrección proletaria: Lenin. Para Lenin, el momento decisivo de la lucha de clases es el momento en que el proletariado se insurrecciona para desplazar definitivamente a la burguesía y a los dueños del poder y la riqueza.

Por otra parte, Rodríguez concentra su ataque a la Izquierda Revolucionaria tratando de inhabilitar al director de Punto Final, Manuel Cabieses, planteando una identificación entre éste y la Izquierda Revolucionaria. En realidad, aunque sin duda se trata de un método incorrecto desde todo punto de vista, el director de Punto Final ha demostrado claramente su consecuencia revolucionaria y la justeza de su actitud. El ataque a Cabieses se hace sobre la defensa del libro Chile al Rojo del periodista comunista Eduardo Labarca. Rodríguez desesperadamente trata de probar que la crítica hecha por Cabieses a esa publicación es injusta y que, por el contrario, se trata de un libro realista. Mal puede afirmar así su ataque a Cabieses el fiscal de CORFO y exredactor de Punto Final, José Rodríguez, ya que el propio Presidente de la República debió personalmente desmentir dos importantes aseveraciones que se hacían respecto a él en el mencionado libro. En lo que se refiere al MIR, el libro Chile al Rojo demuestra una profunda mala fe o mala información del autor, ya que se las arregla para entregar citas truncas y fuera de lugar. Para muestra baste señalar que una declaración hecha a mediados del año 69 aparece aplicada a la elección presidencial del año 70, en un contexto que nada tiene que ver con el que la motivó en su oportunidad. Estos métodos ya empleados por Labarca con respecto a una información sobre Cuba, merecieron un duro calificativo de parte de la Juventud Comunista cubana. Sin embargo, el mismo Labarca en su libro y ahora Rodríguez en su artículo vuelven a usar una técnica periodística producto del sectarismo, técnica que tal como lo dijera Cabieses "ha distinguido por su uso precisamente a los enemigos de los revolucionarios".

Reiteramos: la polémica en el seno de la izquierda sin duda que en este momento es beneficiosa, pero ella debe hacerse de cara a las masas y sin emplear la falsificación histórica ni los supuestos ideológicos para justificar un afán hegemónico.

JOSÉ CARRASCO TAPIA


Análisis

CHILE JUEGA AL AJEDREZ DIPLOMÁTICO

"Los Presidentes de la República Argentina y de la República de Chile expresan su firme voluntad de continuar fortaleciendo los vínculos entre sus pueblos, no interrumpidos desde que ambas naciones alcanzaron su independencia. Esta amistad ha tenido sus bases de sustentación en el respeto al principio de no intervención en los asuntos internos y externos de cada Estado y en la voluntad siempre sostenida de resolver sus problemas polla vía práctica y jurídica. En esta reunión, los jefes de Estado reiteran su convencimiento de que ambas bases son esenciales, por cuanto de ellas emana el respeto al pluralismo político en la comunidad internacional".

Declaración de Salta suscrita por los Presidentes de Chile, Salvador Allende,

y de Argentina, teniente general Alejandro Agustín Lanusse, el 24 de julio de 1971.

EL párrafo precedente de la "Declaración de Salta" es una buena síntesis de lo que significa para el proceso chileno la reunión que el Presidente Allende sostuvo en Salta con el general Lanusse, que ejerce en Argentina la Presidencia de la República a nombre de las Fuerzas Armadas.

En este sentido, consolidando con los vecinos un cuadro internacional que en términos más amplios se muestra favorable, la construcción del socialismo en Chile puede respirar con mayor libertad.

El hecho de que los "gorilas" argentinos acepten el "pluralismo político" en el continente, y que se comprometan con Chile a respetar el principio de no intervención, no significa que repentinamente se hayan vuelto democráticos. Nada de eso. Siguen siendo tan "gorilas" como siempre aunque ahora prometan, en una maniobra forzada por el recrudecimiento de la lucha revolucionaria interna, que permitirán elecciones dentro de "unos tres años". Sencillamente sucede que los militares argentinos, árbitros de la situación desde 1955, comprueban con alarma que Brasil los desplazó del afecto imperialista. Esto tampoco es un problema sentimental, sino que obedece a razones específicamente económicas. Argentina y Brasil, los países más grandes del área, luchan por conseguir un desarrollo compatible con sus aspiraciones de potencias industriales. Los "gorilas" brasileños ganaron para su país la categoría de un modelo de "subimperialismo". Así lo califican algunos expertos como Ruy Mauro Marini. Para lograrlo emplearon una política rastrera que se remonta a la participación de Brasil en la guerra de Corea, junto a las tropas yanquis. Siguió con el envío de tropas a la República Dominicana y con los intentos reiterados de crear una Fuerza Interamericana de Paz que diera carácter multilateral a la intervención en países donde aparezcan brotes "subversivos". También Brasil se ha empeñado en establecer un sistema continental de acción contra los movimientos revolucionarios, a través de la desgastada OEA. A cambio de esta política servil, los "gorilas" brasileños coparon la banca del Pentágono, que les dio una propina a través de los organismos de crédito y estimuló las inversiones que controla en la militarizada economía norteamericana.

LA CUENCA DEL PLATA

Contando con la protección y respaldo de Estados unidos, los "gorilas" brasileños emprendieron la conquista del "área de influencia" que necesita un país que aspira a imitar al imperialismo. Se lanzaron a la conquista de la Cuenca del Plata y en forma prepotente iniciaron la construcción de centrales hidroeléctricas sobre el río Paraná y sus afluentes, sin consultar para nada a los países usuarios entre los que figura Argentina. Esas obras tienen tal envergadura que pueden afectar la navegación aguas abajo del Paraná, que es un río internacional. Brasil ha desviado, además, el río Tiete hacia el Atlántico y proyecta el desvío del Paranapanemá, del río Negro y del río Candas.

Todo esto ha deteriorado las relaciones de Brasil con Argentina. Del conjunto de los países de la Cuenca del Plata, los "gorilas" brasileños sólo se llevan bien con su homónimo paraguayo, Stroessner, cuya amistad cultivan financiando obras públicas que si bien benefician al Paraguay, también encajan en los proyectos expansivos del Brasil. Con Bolivia y Uruguay, las relaciones brasileñas son apenas formales. El general brasileño Hugo Bethlem, ex embajador en La Paz, fue sorprendido financiando un movimiento separatista en la rica región de Santa Cruz. Respecto a Uruguay, donde ya sea la victoria del Frente Amplio o la salida revolucionaria, vía Tupamaros, causa pavor a los "gorilas", se ha insinuado en Brasil una "invasión preventiva" a ese país. El año pasado la flota brasileña maniobró frente a las costas uruguayas sin siquiera pedir permiso.

De esta manera, Bolivia y Uruguay han cerrado filas con Argentina en la Cuenca del Plata. El Presidente uruguayo, Jorge Pacheco Areco, viajó el 9 de julio a Buenos Aires para entrevistarse con Lanusse, mientras Stroessner, que se deja querer, estrechaba la mano de Garrastazu Médici sobre el puente internacional del río Apa, construido por Brasil en la frontera.

El informado periodista argentino José Ricardo Eliaschev, corresponsal de PF, señala que Pacheco Areco pidió el aval argentino para mantenerse firme frente a las amenazas del Brasil. Dos días antes había llegado a Buenos Aires el canciller boliviano, Huáscar Taborga Torrico, que recibió una invitación para que el general Juan José Torres visite Argentina. Dice Eliaschev que el Canciller argentino De Pablo Pardo "observa con mayor preocupación el notorio afán expansionista de Brasil, que la consolidación del gobierno socialista en Chile; es una elección geopolítica muy clara, en la cual se observa una evidente tendencia argentina a estrechar relaciones con su zona de influencia, integrada por Uruguay, Paraguay, Bolivia. Chile y Perú". Cabe añadir que Lanusse anunció que visitará al general Velasco Alvarado en Lima y al cazurro Stroessner en Asunción a fines de este año.

COYUNTURA FAVORABLE A CHILE

En los hechos, los "gorilas" argentinos se encuentran frente a un cuadro fronterizo (Chile, Perú y Bolivia) en que. bajo diversas formas, han comenzado a caminar procesos liberadores. Por eso, el interés argentino por contrarrestar el avance impetuoso del "subimperialismo" brasileño en el Atlántico, ha coincidido con el interés de Chile en mantener las mejores relaciones con sus vecinos trasandinos, lo cual protege el libre desarrollo de su proceso revolucionario.

Así se explica que el Canciller argentino, José María de Pablo Pardo (asesor jurídico de la Armada argentina, hombre vinculado al Pentágono), haya encontrado gran receptividad en Santiago. Poco antes de la entrevista Allende-Lanusse en Salta, el canciller De Pablo Pardo vino a Chile y firmó un convenio sobre la utilización de las cuencas hidrológicas. Entre Argentina y Chile no hay grandes ríos comunes. El más importante es el Futaleufú, en el sur. Pero el convenio firmado con nuestro país permitió a la Cancillería argentina presentarse con una carta de triunfo en la conferencia sobre la Cuenca del Plata, efectuada en Brasil y que terminó en tablas por falta de entendimiento argentino-brasileño. A su vez, Chile obtuvo la conformidad argentina para llevar el viejo problema del Canal Beagle a un arbitraje jurídico.

En este contexto de la batalla por el desarrollo económico, que para Argentina y Brasil involucra el dominio de la Cuenca del Plata, hay que entender la cordialidad que los "gorilas" argentinos muestran con el gobierno popular de Chile. Para nuestro país se trata de una coyuntura favorable, que debe ser aprovechada en beneficio del proceso de construcción del socialismo. En ese sentido, la visita del Presidente Allende a Salta fue un éxito que puede ser valorado en el esquema ya descrito. Por lo demás, pensando hacia el futuro, cuando Argentina también inicie el camino de liberación, el crecimiento económico de la zona tendrá que consultar, indefectiblemente, una estrecha asociación entre Chile y Argentina, países con más de 4 mil kilómetros de frontera común. La región norte de Argentina, donde se efectuó la entrevista presidencial, está íntimamente ligada a Chile. La provincia de Salta, productora agropecuaria y minera, tiene en Antofagasta una salida natural a la exportación marítima. La deficiente comunicación ferroviaria y la casi nula por carretera, dificultan un tráfico más abundante. Chile subutiliza las posibilidades de comercio con toda la zona norte argentina.

No está lejano el día en que Argentina también se sume a los pueblos de América latina que rompen con el imperialismo e inician el camino al socialismo. Desde luego, la heroica actividad de las guerrillas urbanas, que a diario realizan diversas acciones en las principales ciudades argentinas, han obligado a las FF.AA. a plantear un programa "democratizador" que consulta en su primera fase la legalización de los partidos políticos. Se prometen elecciones, pero el peronismo, que sigue siendo el movimiento de masas más importante, tiene razones para desconfiar. La historia reciente señala que los "gorilas" no han tolerado por mucho tiempo los oasis democráticos. En Argentina circula la tesis de que dirigentes peronistas y radicales, que integran una coalición prooficialista llamada "Hora del Pueblo", habrían conversado con el Embajador yanqui. John Davis Lodge, asegurando éste que EE.UU. daría su visto bueno a un gobierno que incorpore parcialmente al peronismo (fracturado en tendencias de derecha e izquierda) y que se muestre amistoso con Washington. Este factor vendría a explicar adicionalmente la apertura diplomática de Lanusse.

MANUEL CABIESES DONOSO


Reportaje

LA DERECHA SE ESCONDE EN LA CONTRALORÍA

SERÁ EL ORGANISMO CLAVE PARA FIJAR INDEMNIZACIÓN EN EL COBRE

DESDE que se convirtió en un poderoso organismo autónomo, la Contraloría General de la República se presentó a los chilenos como una especie de ente administrativo superior, incorruptible, ajeno a influencias políticas y modelo de eficiencia, rigor y justicia. Luego de los oscuros antecedentes que rodearon la reciente devolución de los decretos de requisición de las poderosas industrias textiles, las fuerzas de izquierda del país tienen la obligación de examinar la seriedad de aquellos méritos que se fueron atribuyendo legendariamente a un servicio que debe supervigilar el correcto funcionamiento de la maquinaria administrativa. La urgencia de este examen es mucho mayor ahora que la reforma constitucional que permitirá la nacionalización de la principal industria chilena, el cobre, dejó en manos del Contralor el aspecto más importante: la determinación del monto de las indemnizaciones que el Estado deberá pagar a las compañías norteamericanas.

La "historia contralora" señala como antecedentes del actual organismo al Tribunal Mayor de Cuentas, creado por el Director Supremo Bernardo O'Higgins por Decreto Supremo del 8 de junio de 1820, que sólo funcionó como tal hasta el 7 de diciembre de 1828.

Lo sustituyeron dos organismos: la Contaduría Mayor y el Tribunal Superior de Cuentas, que a su vez sobrevivieron hasta el gobierno de Ramón Barros Luco, en que pasaron a llamarse Corte de Cuentas y Dirección de Contabilidad General (ley del 22 de diciembre de 1875). El Presidente Balmaceda introdujo otra modalidad en 1888, creando el Tribunal de Cuentas, que sustituyó a la Corte y que ya constituyó el esfuerzo más serlo para dotar a un organismo estatal de las atribuciones que hoy tiene el que algunos llaman "cuarto poder del Estado".

En el siguiente capítulo de la historia contralora, ya Chile comienza a quedar dentro de la "esfera de influencia" de Estados Unidos. El gobierno norteamericano, seriamente preocupado por asegurar un manejo ordenado de los fondos que ya empiezan a invertirse al sur del río Grande, presiona a los gobiernos latinoamericanos para que establezcan organismos que vigilen el uso y destino de las inversiones. El primer gobierno de Arturo Alessandri Palma atiende solícito las sugerencias de la Embajada norteamericana y contrata la famosa "Misión Kemerer", que se llama así porque la presidió Edwin Walter Kemerer. Sus consejos, que también fueron seguidos en países vecinos (Bolivia, Ecuador), se vieron acogidos durante la administración de Emiliano Figueroa, que creó la Contraloría General de la República (D.F.L. 400 bis del 12 de mayo de 1927), refundiendo la Dirección General de Contabilidad y el Tribunal de Cuentas. Pero quien le dio ya una fisonomía definitiva fue el general Carlos Ibáñez, con otro D.F.L.: el Nº 2960 bis del 30 de diciembre de 1927, que la reorganizó y la dejó lista para su consagración constitucional, que se produjo con la ley de reforma Nº 7727 del 23 de noviembre de 1943 (gobierno de Juan Antonio Ríos) y para su estructuración definitiva, que llegó con su Ley Orgánica (Nº 10.336, de 1952).

Esta sinopsis histórica presenta a la Contraloría como un sólido organismo; maduró a través del tiempo y de las diversas modificaciones. Sin embargo, con el triunfo popular del 4 de septiembre pasado, no pudo escapar al fenómeno que sacude a todos los escalones de la "institucionalidad" chilena. Dentro de la propia institución, que es ya una especie de mini ministerio, con alrededor de 1.300 funcionarios, fue fortaleciéndose un movimiento crítico, que culminó durante la última convención de empleados, realizada los días 7, 8 y 9 de mayo. Fuera del servicio causó enorme sorpresa que en una repartición de apariencia tan compuestita y conservadora, un candidato de la extrema izquierda estuviese a punto de convertirse en presidente de la Asociación. En definitiva, tras una segunda "vuelta", y por un estrecho margen de 36 votos se impuso el abogado radical de 40 años Rolando Pantoja Bauza, que ahora está convertido en verdadero "hombre fuerte" de la Contraloría y que fue el personaje clave en la devolución de los decretos de requisición del poderoso complejo textil.

En mayo, la izquierda luchó por imponer en el que muchos llaman "elefante bobo" del aparato administrativo chileno la democratización y él funcionamiento colectivo, para terminar con el poder absoluto del Contralor; es decir, lo que se calificó de "absolutismo señorial en la dirección del servicio". Se reclamaba una profunda reforma, capaz de lograr "un Poder Contralor impulsor y sujeto activo del proceso revolucionario que estamos empezando a vivir" y se proponía cambios que significarán: "innovar en el sistema de generación de la autoridad máxima del servicio, como asimismo establecer un cuerpo colegiado en el que estén representadas todas las plantas sin excepción, designando por votación a sus mandatarios, quienes tendrán derecho a voz y voto. Se garantiza de este modo el derecho de los funcionarios a tener un autogobierno, ya que podrán participar en la elección de quienes compongan la colegiatura. A su vez el cuerpo colegiado y por ende los trabajadores, tendrán poder de decisión frente a la formulación de políticas de trabajo en lo administrativo, en la fiscalización". Se llegaba incluso a sustituir los actuales cargos de Contralor y Subcontralor, verdaderos centros omnímodos de poder, cuya generación se consideraba antidemocrática (actualmente el Contralor es designado por el Presidente de la República, con acuerdo del Senado) y se proponía: "Las relaciones del orden contralor con los otros poderes e instituciones, como asimismo la representación del órgano de control en actos oficiales, radicará en un Secretario General, desde luego elegido por el pueblo contralor".

El que tan revolucionarios enunciados estuviesen a punto, en mayo pasado, de obtener el apoyo de la mayoría de los funcionarios, da una idea clara del malestar existente en el "pueblo contralor". Revela en especial el descontento acumulado durante anos y que ha culminado con la gestión del actual Contralor, Héctor Humeros Magnan. Humeres (56 años, profesor de derecho del trabajo en la Universidad de Chile) era funcionario de la Contraloría desde 1949. llegó a Subcontralor en 1965 y ocupó el cargo de Enrique Silva Cimma como subrogante, en 1966, cuando Silva jubiló. En el servicio fue un secreto a voces que el expresidente Frei "no tuvo más remedio que designarlo" como titular, luego que el cargo fue rechazado por Eugenio Velasco (Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la U.) y Jaime Ross (entonces Director de Impuestos Internos). Humeres alegó que se quedaba "por el honor" que significaba ocupar el cargo. En noviembre del año pasado, también decidió quedarse, pero ésta vez se justificó en privado explicando que su alta posición le permitiría "defender la democracia".

Este es el hombre al que el gobierno de la Unidad Popular va a confiar, por mandato constitucional, una misión tan trascendental como la de fijar el monto de las indemnizaciones a las compañías norteamericanas del cobre. Podrían citarse muchos casos, no sólo durante la gestión de Humores, sino también durante la de su antecesor, Enrique Silva, radical, que hoy también ocupa puestos claves en el gobierno popular (entre otros el de integrante del Tribunal Constitucional y miembro del comité organizador de la Conferencia de la UNCTAD), para demostrar cómo la Contraloría, a semejanza de su "prima", la Corte Suprema, no se ha caracterizado precisamente por favorecer los intereses de los trabajadores chilenos, sino al revés.

Pero durante los últimos años de la gestión de Frei se plantearon ante el Contralor cuatro conflictos que resultan muy ilustrativos:

1.— el de la Empresa de Transportes Colectivos del Estado: El Sr. Pérez Pérez, director durante el período freísta, culminó su campaña de persecución contra los dirigentes sindicales de la empresa expulsando, en 1965, a un grupo de alrededor de cien empleados, la mayoría militantes socialistas y comunistas que estaban en uso de permisos médicos. Alegó que sus servicios no eran necesarios a la empresa. Los empleados recurrieron a la Contraloría y un dictamen de Enrique Silva Cimma respaldó la actitud de Pérez. Luego, Héctor Humeres enmendó el error y emitió un dictamen tras otro (diez en total) exigiendo la restitución de los expulsados en sus cargos y el pago de sus sueldos correspondientes a todo el período que llevaban cesantes. Pérez sencillamente se negaba a cumplir las resoluciones (que son obligatorias para cualquier jefe de servicio) y con procedimientos dilatorios, ante la absoluta pasividad de Humeres, cansó a los empleados, que finalmente tuvieron que aceptar el despido y llegar a una transacción económica con la empresa.

2.— el de la Empresa Portuaria: en 1965, los jefes democratacristianos de la empresa, los mismos que hoy se rasgan las vestiduras denunciando la "persecución" de que son objeto, despidieron alrededor de 500 funcionarios, para reemplazarlos por 800 obreros y empleados de su partido. El sindicato decretó la huelga pero en vista de que la situación no tenía salida para los despedidos, se aceptó negociar con la Subsecretaría de Transportes y en el acta quedó establecido que los despedidos serían jubilados con pensiones reajustables. Se dictaron incluso los decretos, pero la Contraloría, consultada por el Ministerio de Hacienda, dictaminó que ¡os jubilados según el arreglo no tenían derecho a la pensión "perseguidora", sino a la pensión normal, no reajustante. Los afectados reclamaron, acompañando la historia de la Ley de Hacienda, que avalaba claramente sus derechos. En vista de ello, el Contralor (Humeres) reconsideró su anterior dictamen, pero resolvió que las pensiones reajustables se pagarían sólo a partir del dictamen en que las aceptó, y no a partir del momento de la jubilación (habían transcurrido ya dos años), como era legal y lógico. Los obreros apelaron a la Corte Suprema, y aunque todavía no hay sentencia, estiman que sus argumentos son tan fuertes que tienen el caso ganado.

3.— el de la Dirección de Aeronáutica: a comienzos de 1970, los empleados plantearon un problema de rentas; reclamaban una asignación especial. Aeronáutica consultó si tenían derecho a ella y el Contralor dictaminó favoreciendo a los empleados. Pero, como en el caso de la ETCE, la empresa se negó a cumplir el dictamen, dilató el procedimiento pidiendo nuevas resoluciones. Los empleados pidieron a la Contraloría que designara un inspector, estrellándose con la pasividad de Humeres. Finalmente, los empleados en conflicto tuvieron que transar sus derechos. Ante esto, la Asociación de Empleados de la Contraloría emitió una declaración de apoyo al movimiento de la Dirección de Aeronáutica. Héctor Humeres reaccionó violentamente, acusó a la directiva de "deslealtad" hacia él y renunció a la Asociación de Empleados de su propio organismo.

4.— el de los indultos a los miembros del MIR: aquí ya comienza a actuar el dirigente radical Rolando Pantoja (que alega públicamente su "compromiso" con el gobierno de la U.P.), que tiene gran influencia en el Departamento Jurídico de la Contraloría, en su condición de jefe del Comité de Finanzas. Siguiendo sus consejos, el Contralor acogió la tesis de que los indultos eran ilegales, porque se trataba de acusados de delitos comunes y porque no se había dictado sentencia, y devolvió los decretos. Con ello faltaba a la propia jurisprudencia de la Contraloría, que anteriormente había aceptado decretos de indulto en casos en que aún no había sentencia. El gobierno debió utilizar el mecanismo del decreto de insistencia.

Es decir, que el caso de la devolución de los decretos de requisición de las empresas textiles (en el que también tuvo participación decisiva Rolando Pantoja) está dentro de una verdadera tradición de la Contraloría, que muestra una gran severidad cuando se trata de defender a las empresas y una pasividad de "elefante bobo" cuando sus dictámenes afectan a obreros o empleados. Pero, en este caso, para los grupos de izquierda de la Contraloría hubo un afán flagrante de crear problemas al gobierno, contribuyendo a robustecer la imagen de "ilegalidad" que la derecha quiere dar a todas las resoluciones que significan atacar los intereses privados.

Según ellos, fue el Contralor, al acoger el criterio de Pantoja, el que actuó de manera ilegal, porque pretendió cuestionar el informe de los inspectores de DIRINCO que establecieron el desabastecimiento creado por la empresa Yarur y procedieron por ello (de acuerdo con el Decreto Ley Nº 520, de 1932) a decretar la requisición. Ese informe es inapelable y la Contraloría sólo debió limitarse a dictaminar si el decreto de requisición de Yarur era ilegal o no. Así lo hizo en un segundo dictamen, el viernes 23 de julio, aceptando los antecedentes de DIRINCO, que eran básicamente los mismos que antes había rechazado. La prueba es que el nuevo decreto se recibió la tarde del jueves 22 y la Contraloría procedió a la toma de razón al día siguiente por la mañana. Por la tarde, Rolando Pantoja y el Contralor pasaron un mal rato, cuando una delegación de obreros de Yarur invadió la venerable Contraloría y exigió explicaciones sobre el procedimiento que se estaba empleando. Pantoja y Humeres, dos hombres hábiles y obsequiosos, fueron muy cordiales. Pero, mientras tanto, los decretos de requisición de las otras industrias textiles (Textil Progreso, Paños Oveja Tomé, Lanera Austral, Algodones Hirmas, Rayonhil, Tejidos Caupolicán) seguían devueltos y sin la necesaria "toma de razón".

Con estos antecedentes, cualquier izquierdista tiene derecho a sentirse inquieto ante la responsabilidad histórica que la reforma constitucional reciente confió al Contralor General de la República. Se establece que él será quien determine el monto de las indemnizaciones, en un plazo de noventa días desde la vigencia de la reforma; plazo que puede ampliar a otros noventa días. Se establece también que para calcular el valor de la indemnización se tendrá en cuenta el valor de libros al 31 de diciembre de 1970, deducidas las revalorizaciones efectuadas con posterioridad al 31 de diciembre de 1964. Para realizar su estimación, el Contralor emitió recientemente dos resoluciones; designando a los integrantes de dos comisiones, una integrada por funcionarios ajenos a la propia Contraloría, técnicos, que deberán realizar "diversas actuaciones en el terreno, en los centros de explotación de Chuquicamata, Exótica, El Salvador, El Teniente y Andina" (Resolución Nº 339, del 16 de julio de 1971). Los designados son cuatro ingenieros militares (José Enrique Jüneman Márquez, Enrique Márquez Muñoz, Florián Silva Arce, Francisco José Cabellos Riveros); un ingeniero mecánico (Juan Etchebarne Riol); tres ingenieros civiles (Fernando Juliet Izquierdo, Leonardo Bitrán Bitrán, Andrés Terraza Montaner); tres ingenieros eléctricos (Eduardo Ahumada Alvarez, Carlos Peralta Mucke, Manfredo Linder Krauthanner) y dos ingenieros de minas (Ernesto Gunckel Naeguel y Héctor Meló Gorigoytía). La otra comisión estará compuesta por cinco inspectores de la Contraloría, a los que se designa "en comisión de servicios" durante 90 días (Resolución Nº 338, del 16 de julio de 1971) y que son en su mayoría bien conocidos por sus tendencias derechistas: Antonio Kusmanic Yercovic (fue periodista, redactor del desaparecido periódico liberal "El Debate", se desempeñará en El Salvador; Edwin Altermatt Laucirica (milita en la Democracia Radical) actuará en la Andina; Eduardo Moreno González (milita en la Democracia Radical), actuará como inspector en El Teniente; Nico Cifuentes Camino, que irá a Chuquicamata y Ornar Moreno Amagada, destinado a La Exótica.

Los funcionarios izquierdistas de la Contrataría se muestran francamente alarmados por estas designaciones, que no muestran ciertamente un criterio nacionalista en las primeras diligencias tendientes a fijar el monto de las indemnizaciones. Pero no es esto lo más grave. Lo peor es que el informe de estas comisiones, que irán "a terreno" será evaluado por otra comisión, dentro de la Contrataría. La presidirá Hugo Araneda Dórr, un funcionario bien conocido por sus compañeros: es jefe del departamento de estudios, profesor de derecho financiero en la Universidad de Chile y en una época perteneció al Ejército, donde alcanzó el grado de capitán. Fue Secretario General de la Contrataría desde 1967 hasta 1970 y se le acusa de actitudes francamentes fascistas: por ejemplo, obligaba a los nuevos empleados a firmar hojas en blanco, que luego le servían para despedirlos a su antojo y por motivos tan increíbles como negarse a afeitarse la barba. Otros miembros de esta comisión serán Luis Espinoza Gari, democratacristiano, contador, que ocupa el puesto de subjefe del Departa, mentó de Toma de Razón y Registro: Héctor Cabezas Arriaza, contador, designado para actuar también en la comisión organizadora de la conferencia de la UNCTAD, actual jefe del departamento administrativo y connotado masón, y el abogado derechista R. Santa María.

A la lista debe agregarse al "hombre fuerte" de la Contrataría, Rolando Pantoja Bauza, que tendrá participación importante en cuanto a determinar el mecanismo legal de las indemnizaciones y cuya actuación en el caso de los decretos de requisición de la industria textil ya hemos examinado. Finalmente, todo quedará en manos del Contralor, Héctor Humeres, quien nunca se ha preocupado de ocultar su antipatía hacia los grupos marxistas. De su "dictamen" se podrá apelar ante un tribunal, cuya composición ya fue examinada por PF (un Ministro de la Corte Suprema, otro de la Corte de Apelaciones, un "Ministro del Tribunal Constitucional, todos designados por esos organismos, el Presidente del Banco Central y el Director de Impuestos Internos) donde el gobierno ciertamente no tendrá mayoría. Es decir, que la célebre "legalidad" chilena ha puesto al gobierno de Salvador Allende, en su misión económicamente más trascendental, que es la nacionalización del cobre, prácticamente a disposición del criterio que quieran imponer la derecha y la Democracia Cristiana. Con la experiencia que Chile tiene acerca de la interpretación que esos sectores hacen del nacionalismo, el porvenir se presenta francamente sombrío.

JOSÉ CAYUELA


Pirquineros

LAS MINAS EN PODER DE LOS MINEROS

EN esto de las tomas de minas por los pirquineros, hay que hacer una historia y hay que ser claro: en un consultivo que hizo la Confederación del Cobre, en Chañaral, un dirigente de Potrerillos planteó una solución en las minas...: ¡debían ser tomadas por los trabajadores, igual como se estaba haciendo con los fundos...! Desde ahí ya principió, y hay que hacer memoria. En el tiempo de los federados ya las organizaciones plantearon: ¡las minas en manos de los mineros! Este consultivo fue hace como cinco años, en Chañaral... Habían ya sindicatos de pirquineros, en la zona de Atacama, por ejemplo... los sindicatos de Tierra Amarilla, los de allá del Salado... Entonces, esto no se llevó a efecto con el régimen de Frei, porque los obreros, en especial los de esos sindicatos de pirquineros del Norte, conocían de antemano que la mayor parte de los que hoy en día pertenecen a la Sociedad Nacional de Minería eran, políticamente, y esto hay que hablarlo franco, de la misma filiación del Gobierno del señor Frei...

En la zona de Cabildo, La Ligua, Petorca, se extiende parte de lo que los obreros llaman "el latifundio minero". Cientos de pertenencias mineras, activas o paralizadas, se encuentran dispersas por los cerros de Aconcagua, Coquimbo y Atacama. Miles de pirquineros laboran en peligrosos socavones para extraer la riqueza de las vetas cupríferas. Algunos de ellos están organizados en incipientes cooperativas formadas por quince, veinte o treinta mineros que cuentan con la asistencia técnica de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI). Los métodos de extracción son, en la mayoría de los casos, absolutamente rudimentarios: una pala, una picota, una lámpara de carburo, algunos cartuchos de dinamita, el capacho —cubo de latón forrado en piel de cabra con unas correas para afianzarlo a la espalda—, una barreta, un harnero, un par de combos; algunos disponen de una tropilla de burros para bajar el mineral hasta el camino.

El pirquén es un sistema de trabajo casi individual. Quienes lo practican viven aislados en los cerros durante semanas y meses y sólo bajan al pueblo para reaprovisionarse de alimentos y de materiales. Muchos duermen en el interior de los socavones, sobre un par de sacos y cubiertos con pieles de animal. Los pirquineros "realizan" el mineral extraído, separándolo según "la ley" (tanto por ciento de cobre que contiene) y lo envían a la Planta Procesadora de ENAMI. De la producción obtenida una parte de ella va a parar a manos del propietario de la concesión; a veces hasta un diez por ciento del total.

Solamente en la zona de Aconcagua existen alrededor de once mil pertenencias mineras declaradas, entregadas por decenas de años en concesión a propietarios particulares; muchas paralizadas por largo tiempo y por cuya explotación pagan al fisco sumas ridículas contempladas en las añejas disposiciones legales vigentes.

Los empresarios y las sociedades explotadoras que operaban en esta zona mantenían a los mineros con salarios bajísimos y en pésimas condiciones de trabajo y de seguridad. Las concesiones de algunas minas pertenecen a empresarios nacionales; otras están en manos de consorcios internacionales, como Sali Hochschild, que posee varias faenas extractivas en la zona (mediana minería).

Esta situación, unida a la cesantía existente en esos lugares, acrecentada durante los últimos años del gobierno de Frei, decidió a los pirquineros a emprender la toma de las minas:

"Con el cambio de régimen, los obreros, en especial los mineros, conscientes ya, que iban a tener esta garantía, dijeron: "bueno, ¡las minas las tomamos, hay trabajo!"... Y analicemos en esta zona. Las minas que tenían los señores Callejas acá, muchos años paralizadas, hoy en día están ganándose el pancito varios compañeros acá... Esta línea está planteada de mucho tiempo, esta línea está planteada de los federados ya, las federaciones obreras de Chile; la FOCH planteaba ya en ese tiempo que debían ser las riquezas mineras el respaldo que iba a tener Chile... para el futuro, y que debía ser dirigido por los trabajadores".

Otto Godoy es un antiguo pirquinero, dirigente hoy de la cooperativa La Vizcacha, que agrupa a unos quince mineros. Su vida está jalonada de duras luchas por la subsistencia y de enfrentamientos con sus enemigos de clase, pero él se niega a relatar su historia personal. Comenzó como pirquinero en la zona de Cabildo, después se fue al Norte, se sabe que allá fue dirigente de un sindicato de pirquineros, para volver más tarde a su lugar de origen:

"Lo positivo es que cuando hemos andado, algo dejamos nomás... En todas partes el minero da algo de lo que ha aprendido con sus años; lo demás no tiene ningún valor".

Después de las tomas, los mineros se han organizado en formar cooperativas. ENAMI ha estado impulsando las cooperativas, entregando ayuda técnica y crediticia. Cada técnico tiene a su cargo cuatro a seis cooperativas, las que visita, regularmente, una vez por semana. Los socavones de donde se extrae el mineral, han sido explotados, en general, de manera indiscriminada y las condiciones de seguridad son bastante precarias. En algunas minas: La Vizcacha, El Arbolito, comienzan a introducirse o perfeccionarse los recursos de mecanización de las faenas, lo que permitiría, en poco tiempo, aumentar al doble, o al triple, la producción de estas cooperativas.

Las formas cooperativas, en general, aparecen concebidas dentro de las reglas del juego capitalista. En la mayoría de los casos tienden a constituirse en pequeñas empresas de autogestión no planificada y a diferenciar los intereses de los trabajadores de un mismo rubro de producción. En la medida en que este tipo de "cooperativismo libre" se desarrolla, se debilitan los lazos de clase que unen a los trabajadores y disminuyen las posibilidades de organización política de ellos como conjunto.

En el caso de las cooperativas de pirquineros, como se ha señalado anteriormente, se dan algunas particularidades. A ellas hay que agregar el marco en que se da la actual lucha de este sector de trabajadores mineros: un gobierno popular, el consiguiente ascenso en el nivel de lucha de las masas, aunque con claras limitaciones en el momento actual, las que se traducen en una insuficiente movilización y organización a nivel nacional.

Otto Godoy ("el compañero Caruso") expone su visión del problema: "Como principio, tiene que principiarse así... Porque aquí los compañeros, en el sector donde a mí me toca dirigir, no se puede a los compañeros aplicarles reglamentos que ellos no aguantan..., porque aquí hay compañeros que nunca han trabajado en compañías, donde están sometidos a reglamentos, a estructuraciones y a cosas así que las tiene el sistema capitalista; aún los compañeros creen aquí que yo soy el patrón..., es peligroso esta cosa..."

"...En el sistema que hubo antes, en donde habíamos dirigidos, habían obreros claves en la producción, que al fallar esa gente, mermaba la producción. Nosotros queremos que ahora en las cooperativas no hayan obreros claves, que si falló uno, el otro lo reemplazó y la producción sigue adelante, que todos tienen que saber que pueden jugar el mismo puesto... Basado en un estudio de la producción nomás; porque seria la única manera de darle una salida, porque si vamos a seguir con la misma otra cosa, vamos a quedar estancados, compañero..."

"Yo creo que en las cooperativas depende de la dirección, del nivel político que tenga la clase trabajadora... ¡en eso vamos! De acuerdo con el nivel político que tengan los trabajadores... no va a haber ningún peligro de que las cooperativas sean autónomas; ¿por qué razón?... Porque van a ser los mismos cooperados los que van a estar con su capacidad... van a estar vigilando estas cosas, orientando a lo justo... Yo entiendo que la clase trabajadora no es mala, está mal dirigida nomás... Estando, que tenga una organización política consciente de lo que va a ser el proceso éste, no hay peligro".

El sistema de trabajo —en este momento cooperativo— es un asunto que, en definitiva, está por verse. Como forma de organización parece haber dado algunos resultados iniciales positivos: ha servido para aglutinar a sectores de pirquineros que laboraban en forma individual y a trabajadores cesantes; ha surgido mediante la utilización de herramientas opuestas a la legalidad burguesa, como son las "tomas" de minas; ha significado, por lo tanto, una elevación del nivel político de los trabajadores y ha rescatado para el pueblo una cantidad de minas paralizadas o a media producción, poniéndolas de inmediato en marcha.

No existe —así lo manifiestan los técnicos de ENAMI— una política definida con respecto a las cooperativas de pirquineros. Es visible un esfuerzo por agrupar a muchos pirquineros que se encuentran dispersos, trabajando con métodos primitivos, y por procurar una explotación racional de las ventas existentes. Aparte del trabajo clásico del pirquén (tres, cuatro o cinco mineros) se dan dos tipos de organización: unos están agrupados como cooperativas y otros como sindicato de pirquineros; es otra cuestión que los mineros tendrán que estudiar y decidir.

A los pirquineros les preocupa el papel del Estado en relación con el sector de la minería que ellos representan:

"Yo creo que el Estado es necesario en este aspecto, porque las cooperativas unidas van a permitir que el Estado estudie la capacidad de producción de las cooperativas e instale una planta acá en El Hierro (caserío cercano a la mina Vizcacha) ...Entonces no se explota ni se subestima el esfuerzo de las más chicas... así yo entiendo que sería la cosa positiva de que, el Estado, por medio de sus técnicos, dirigiera la producción..."

Los miles de pirquineros que laboran y habitan los cerros del Norte Chico y el Norte Grande se vislumbran como uno de los sectores de gran potencial revolucionario dentro de la masa trabajadora. Así lo han demostrado ya, en ocasiones anteriores, cuando realizaron combativas movilizaciones hacia las ciudades y lo demuestran ahora con la toma y puesta en marcha de las minas de la pequeña y mediana minería. Como un próximo paso en la lucha de estos trabajadores aparece la cesación del odioso pago de la "regalía" a quienes todavía detentan la concesión de las minas. Hace un par de meses, un fuerte grupo de pirquineros de Los Andes, se tomó la Planta California (paralizada por sus dueños), agrupados como "Movimiento Pirquinero Revolucionario". Allí se advertía ya una forma superior de organización y un mayor grado de conciencia política.

"Esta toma se creó por la necesidad misma en que nos vimos un grupo de trabajadores, obligados a tomarnos la mina, sabiendo de antemano que estaba arrendada a otro señor; asumiendo la responsabilidad, con la sola perspectiva de trabajar, sin tener otra alternativa más que el esfuerzo, la pujanza; y los trabajadores se tomaron la mina y, como es costumbre, enarbolaron el pabellón nacional".

JOSÉ ANTONIO YUNQUE


Polémica

PF ABRE DISCUSIÓN CON "PRINCIPIOS"

"Los comunistas no se rebajan a disimular sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos solo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. ¡Bien pueden temblar las clases dominantes ante la perspectiva de una revolución comunista! En ella los proletarios no tienen que perder más que sus cadenas. Tienen un mundo que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!"

Marx y Engels. Manifiesto del Partido Comunista

LA revista "Principios", órgano teórico y político del Comité Central del Partido Comunista de Chile, publica en su ultima edición un extenso artículo, en la sección "Asuntos Ideológicos", titulado "Mitología de la ultraizquierda" [1] . Si se leen con cuidado las últimas cuatro de las dieciséis páginas que ocupa, queda un saldo positivo en favor de una discusión ideológica en el seno de la izquierda. La primera parte del artículo, quizás una concesión a viejos problemas personales del autor, está dedicada a vapulear a la revista PUNTO FINAL y a su director. El pretexto que se utiliza son los artículos de PF sobre el libro "Chile al Rojo" de Eduardo Labarca. Como esos artículos forman parte de una polémica ya agotada con el escritor que los contestó a través del diario "El Siglo", nos referiremos aquí sólo a los aspectos nuevos que aborda "Principios".

En lo substancial, "Principios" acusa a la "ultraizquierda " de mitómana, irracional, sentimental y de "hincha de la insurrección". Afirma que el triunfo electoral del 4 de septiembre del año pasado significó que "se había cumplido la hipótesis improbable y que esto produjo pasmo a los sectores que se ubican más allá de las líneas militantes de los partidos de la izquierda tradicional. La "hipótesis improbable" que se verificó en Chile vendría a ser la conquista del poder por vía pacífica. Si se sigue el curso del artículo de "Principios" se confirma que eso, ni más ni menos, es lo que se quiere decir, ya que luego de reconocer que "el costo social del proceso vigente no está aún saldado" y que "la sedición sigue buscando víctimas", afirma que "de tales antecedentes ciertos, no se puede sacar la conclusión geométrica de que el enfrentamiento armado está a la orden del día". Subraya que "eso sería caer exactamente en el juego del enemigo que considera que, en este momento, sólo la guerra civil puede devolverle el pleno goce de sus privilegios".

Los "verdaderos revolucionarios", añade "Principios", no "añoran ni provocan los enfrentamientos armados"; tampoco "los consideran científicamente inevitables, en términos absolutos, ni necesarios para satisfacer escrúpulos teóricos". "Principios", aunque ridiculiza los planteamientos adversos, plantea la polémica en términos irreprochables en cuanto al propósito: "abrir una vía unitaria en los hechos". Pero enseguida agrega un concepto negativo. Sostiene que esa vía unitaria debe liquidar "la peligrosa ambivalencia que mantiene la ultraizquierda con respecto a la "Unidad Popular". Como ejemplo de lo que debería hacer la "ultraizquierda", el artículo de "Principios" elogia la decisión tomada por el Movimiento "Ranquil", que se disolvió, ingresando sus militantes a los partidos Comunista y Socialista. De modo que habría que entender que la "vía unitaria" que propugnan los compañeros de "Principios", sólo conduce —en esta etapa— a pedir el ingreso a las filas de alguno de esos partidos.

PF no niega —sino que, al contrario, siempre ha propugnado— la necesidad de canalizar orgánicamente tareas de conjunto entre la izquierda revolucionaria y la izquierda tradicional. Aun en las etapas más ásperas de la lucha ideológica en el seno de la izquierda, PF ha sostenido eso y sus redactores han actuado en consecuencia con ese pensamiento en diversos frentes de masas o de lucha política. No obstante, es incorrecto plantearse en el seno de la izquierda una polémica cuya única conclusión válida sea admitir a tal punto los argumentos del interlocutor que se termine pidiéndole alero partidario. Sin perjuicio del respeto que merece a PF la decisión tomada por los compañeros del Movimiento "Ranquil" cuyo documento político anunciando su ingreso a los partidos Comunista y Socialista se publicó precisamente en esta revista, no creemos que en esta etapa la única participación posible en el proceso sea ubicarse en las filas de la izquierda tradicional.

La verdadera polémica —por otra parte— no es la que se desarrolla desde las páginas de PUNTO FINAL y "Principios", sino la que está en marcha en el seno del pueblo. En ambas revistas esa polémica adquiere un nivel de problema ideológico. Los argumentos se cubren con ropaje teórico y doctrinario. Pero entre las masas obreras y campesinas, entre los pobladores o los trabajadores intelectuales, empeñados en desarrollar un auténtico proceso hacia el socialismo, la polémica afortunadamente pierde en retórica pero gana en contenido revolucionario. Es allí donde se dilucidará la polémica. A nivel de las masas —según se comprueba a diario— crece la inquietud en sus sectores de vanguardia. Se verifica que el enemigo de clase va recuperándose del golpe sicológico que le significó la elección presidencial. Se percibe —en varios casos con verdadera consternación— que el proceso, en poco más de ocho meses, ha perdido vitalidad debido, fundamentalmente, a un inadecuado trabajo de movilización popular y de educación política de masas. En ese aspecto, la responsabilidad de la izquierda tradicional es insoslayable.

Las insuficiencias notorias en ese terreno quedaron de bulto —por no citar sino un ejemplo— en la elección complementaria de Valparaíso. La izquierda, en todo su conjunto, sufrió una derrota a la cual pueden hallársele diversas explicaciones. Pero según la vara que aplica "Principios" para medir el éxito de una "tesis", vuelve a poner en entredicho la "hipótesis improbable".

Justamente, como para "Principios" el quid de la razón o error de las tesis que sostienen los distintos campos ideológicos de izquierda, reside en los resultados electorales, el significado de la elección de Valparaíso merece una particular consideración que esperamos ver analizada por esos compañeros.

En Valparaíso la burguesía —golpeada en septiembre del año pasado— volvió al esquema al que apela en cada coyuntura electoral, estratégica. Acumuló sus fuerzas —desde democristianos a nacionales— y consiguió una victoria que en sí misma tiene escasa importancia, pero que le permite reordenar sus filas y clarificar una táctica revanchista.

Cuando "Principios" ataca a la izquierda revolucionaria, y particularmente a PUNTO FINAL, por la interpretación que hizo de la elección presidencial del año pasado, dice una verdad pero además incurre en un juicio inexacto. "Entre los "mitos" que cultivaría la izquierda revolucionaria figuraría lo que "Principios" califica de "tesis del error de cálculo". Según esa "tesis" —no creemos que sea para tanto— la burguesía calculó mal la realidad chilena en septiembre de 1970, y llegó con dos candidatos (Alessandri y Tomic) que dividieron sus fuerzas. Pues bien, esa apreciación nos parece correcta. Basta ver lo que ocurrió antes de 1970 en materia de elecciones presidenciales, cuando la burguesía y el imperialismo no cometieron el error de dividir sus fuerzas frente a la izquierda. Por añadidura debe recordarse que la Unidad Popular ganó con un porcentaje de votos mucho menor que el de elecciones presidenciales anteriores. ¿Es aventurado, acaso, entonces, sostener que en 1970 habría vuelto a ganar la burguesía si mantiene en esa oportunidad su conocida táctica electoral? ¿No está demostrando Valparaíso —a ocho meses de gobierno de la Unidad Popular— que ese método sigue rindiendo provecho a la burguesía y al imperialismo?

Cuando "Principios" carga contra PUNTO FINAL olvida en forma absoluta mencionar determinados análisis que se hicieron en esta revista antes del 4 de septiembre. Aunque PF no compartía, obviamente, la táctica electoralista de la Unidad Popular, se puso junto a la candidatura del bloque partidario formado por la izquierda. Al analizar sus perspectivas, PF dijo que frente a una derecha desunida una victoria de izquierda no era imposible. En teoría la suma de partidos con determinado valor electoral debe producir un resultado que se puede prever. Hay que admitir, eso sí, que aun con una derecha dividida al frente, muchos izquierdistas pensaron —entre ellos varios redactores de PF— que sería muy difícil ganar. Pero esto también le ocurrió a muchos activos militantes de la Unidad Popular. Entre la mucha gente que "quedó pasmada" la noche del 4 de septiembre, como dice "Principios", figuran demasiados militantes de la izquierda tradicional como para insistir en el punto de si la posibilidad de victoria era un dogma de fe. El aspecto que "Principios" no toca —pero que sí lo ha abordado PF en otras oportunidades— es un error que reconocemos. Se trata de la subvaloración que se dio en PF al programa de la Unidad Popular, en el sentido de que las medidas que consulta para iniciar la construcción del socialismo pueden, en efecto, poner en marcha un verdadero proceso revolucionario. Pero creemos que la "tesis" del "error de cálculo" derechista es correcta y que no se volverá a repetir, como lo demuestra la notificación de Valparaíso. Por eso no hay otra solución sensata que superar diferencias ideológicas en el seno de la izquierda a fin de hacer irreversible, rápidamente, el proceso hacia el socialismo.

El "mito" que cultivaría la izquierda revolucionaria no es tal. No se necesita apelar a Marx, Engels o Lenin —lo que evitamos para no correr el riesgo de ser acusados de "doctrinarios" o de "hundirse en los manuales" como señala el novísimo calificativo de "Principios"—, para demostrar que la "hipótesis improbable" aún no se ha dado en Chile (ni en ninguna parte del mundo). Aquí no se trata de querer calzar a la fuerza la realidad en el esquema teórico. Es la misma realidad la que está demostrando, en primer lugar, que sigue pendiente la cuestión del poder aunque se hayan dado muchos pasos para debilitar a la burguesía en sus centros de poder financiero. Segundo, que el proceso acusa síntomas inquietantes de debilidad. Tercero, que la derecha —el enemigo de clase suele ser buen alumno— sacó una lección de septiembre de 1970, y no volverá a incurrir en el error.

¿Dónde nos lleva todo esto? A sostener con más vigor que una cosa es la discusión ideológica y otra muy distinta refregarse mutuamente errores presuntos o reales. "Principios" se mofa abiertamente de la sugerencia de PUNTO FINAL de hacer "borrón y cuenta nueva" de estos últimos aspectos, hoy secundarios. Aunque no hemos propuesto jamás olvidar la historia, creemos que en esta etapa, en las actuales difíciles condiciones, no ayuda al proceso una actitud indudablemente marcada por el signo del sectarismo. Es por eso que hemos criticado el libro "Chile al rojo" porque no ayuda a superar rencillas que no están a la orden del día. La izquierda revolucionaria dio una muestra de madurez de la que nos sentimos orgullosos cuando, en vez de cobrar la sangre del estudiante Amoldo Ríos, víctima del sectarismo, lo que habría sido contestar con criterio también sectario y estrecho, abordó el problema con un sentido responsable del momento histórico. PF lo ha dicho y repite. La discusión ideológica no consiste. ahora, en determinar quién tenía razón frente al cuadro electoral de 1970. En primer lugar porque no estuvo nunca en el centro de la polémica si era posible o no ganar, al margen de la fe que cada uno tuviera respecto al resultado. Eso fue un aspecto secundario y dependía del entusiasmo mayor o menor de cada cual. Lo importante en la discrepancia ideológica que mucho antes dio nacimiento en Chile a una izquierda revolucionaria, que ya se expresa en términos de masas, consiste en la creencia o no de que el enemigo de clase se suicidará para dar paso al socialismo. Hay quienes creen posible que mediante el uso de los mismos mecanismos de la democracia burguesa, una vez ganado el gobierno, se puede avanzar sin mayores riesgos en la construcción del socialismo. Esto exige, naturalmente, una política de equilibrio de tal contenido que no haga revolverse furiosa a la burguesía y al imperialismo o que no espante a los aliados débiles con quienes se comparte el gobierno.

Pero esa misma política esconde en su seno peligrosas larvas de derrota. Al postergar el tajo que corte de una vez los tendones fundamentales del sistema creado por la burguesía, se pone en peligro todo el proceso. Las fuerzas de la reacción, enclavadas en los aparatos fundamentales del poder institucional, van recobrando su vigor. Se rehacen de las derrotas políticas y se mueven organizada y cautelosamente para recobrar la totalidad del poder. Los compañeros de "Principios" incurren en un error, creemos, cuando suponen que el enemigo considera que "sólo la guerra civil puede devolverle el pleno goce de sus privilegios". Basta echar una mirada al actual panorama político para verificar que no es así. La guerra civil (para lo que se necesita, además, otro ejército de este lado del confrontamiento), es una de las cartas que juegan la derecha y el imperialismo. Tomemos el caso del Partido Nacional, en el extremo derecho de la política institucionalizada; en ese partido hay quienes, como Onofre Jarpa, trabajan para la salida golpista. Pero también hay quienes, como Francisco Bulnes, se empeñan en urdir la fina telaraña del retorno al gobierno vía alianza electoral con la Democracia Cristiana, el expresidente Frei y su equipo, íntimamente ligado al imperialismo, trabaja en forma incesante por inferir golpes políticos a la Unidad Popular, en la línea de debilitar al gobierno hasta verlo reducido en las mallas de acero de la institucionalidad burguesa. Lo ocurrido en Valparaíso y en el Parlamento, cuyas dos ramas hoy controla la Democracia Cristiana, son frutos de esa táctica.

En términos de la experiencia histórica chilena es, pues, tanto o más peligroso que la guerra civil el revanchismo reaccionario, mediante métodos que respetan en forma escrupulosa la institucionalidad burguesa. De hecho, si las condiciones políticas se le dieran favorables, la reacción podría dar un "golpe legal y constitucional", idea que por lo demás han barajado públicamente voceros de la Democracia Radical. La "vía chilena" es original al punto de consultar también la posibilidad del "golpe a la chilena". Hasta ese extremo están consultadas en el esquema democrático burgués las posibilidades de revancha derechista.

Lógicamente nada de eso podrá tener éxito si la Unidad Popular profundiza el proceso hacia el socialismo. Pero hacerlo significa, claro está, moverse por los mismos lindes del golpe de estado o, en el mejor de los casos, de la guerra civil. Porque una adecuada movilización popular, una reforma agraria que salte las vallas mediatizadoras de la actual ley, la ampliación del área de propiedad social, las nacionalizaciones en términos que no comprometan las posibilidades de desarrollo económico, la democratización del Parlamento y de los Tribunales, la liquidación de los monopolios en sectores vitales, como la construcción por ejemplo, todo eso lleva el proceso hacia el borde del enfrentamiento armado. Pero no hacerlo, a su vez, significa dejar al enemigo las manos libres para que recapture el trozo de poder que le ha sido quitado.

PF acepta, desde luego, la tesis de los compañeros de "Principios" en cuanto a que el enfrentamiento con el enemigo de clase se produce a diario, a cada instante, en múltiples frentes. Hay que ganar cada una de esas batallas. Ahora bien, ¿se están dando y ganando esas batallas? Voceros acreditados de la Unidad Popular han observado con razón la alarmante desmovilización popular. Incluso el compañero Allende ha llamado en varios discursos a revivir y a darles otra orientación a los Comités de Unidad Popular (CUP). Asimismo ha pedido a los partidos políticos que abandonen las prácticas electoralistas para entrar de lleno a movilizar al pueblo en términos revolucionarios. Desgraciadamente no se puede decir que tales llamados o el esfuerzo que algunos partidos hayan realizado en ese sentido, muestren resultados positivos. Si esta desmovilización ocurre, poniendo en peligro la marcha del proceso, sería razonable no exigir a esta altura un apoyo incondicional a la Unidad Popular, tal como hicieron los compañeros de "Ranquil". La izquierda revolucionaria tiene un papel que jugar para lo cual se necesita un grado de independencia que se puede alcanzar definiendo con claridad los campos en que operan las diferencias ideológicas. El proceso en sí mismo determinará el momento en que tales diferencias se borren y se pueda abordar con lógica naturalidad la unión de todos los revolucionarios. Los compañeros de "Principios" hacen mal en decir que la izquierda revolucionaria sostiene "en abstracto" que apoya a la clase proletaria o que se autodefine como "fuerza social auxiliar". Esto último corresponde a una definición que compañeros del MIR han hecho sobre el papel del estudiantado, y es una calificación razonable. Pero no tiene nada de "abstracto" la creciente influencia de la izquierda revolucionaria entre los campesinos, los pobladores y sectores de la clase obrera. Esto quiere decir que cada vez más trabajadores son ganados a una correcta política revolucionaria. Junto con el resuelto apoyo al gobierno de la Unidad Popular, que debe traducirse en participación personal y en compromiso irrestricto en todo lo que signifique trabajar en favor del proceso y en combatir al enemigo de clase, se plantea la necesidad de defender el avance hacia el socialismo. Esto crea tareas que no pueden resolverse en el marco de las relaciones establecidas en el seno de la Unidad Popular ni en los compromisos de ella con la institucionalidad burguesa. La izquierda revolucionaria puede jugar un papel importante en fortalecer en las bases el proceso de construcción del socialismo. En los hechos, lo está haciendo al recuperar para la causa del pueblo a sectores de trabajadores que estaban al margen de la organización revolucionaria. Esto no significa seguir otra linea distinta a la de los sectores marxistas-leninistas de la Unidad Popular, sino, al contrario, consiste en llevar adelante una línea simultánea, en el seno de las masas, cuyo crecimiento orgánico e ideológico pueda garantizar al conjunto del pueblo el elevar con eficacia la calidad de la lucha por el poder.

No creemos oportuno recordar a los compañeros de "Principios" algunas tesis de los autores de la ideología revolucionaria. No creemos que cuando nos acusan de "doctrinarios" o de "hundirnos en los manuales", estén hablando en serio. En primer lugar, porque no creemos que los compañeros —como decía Lenin— estén relegando a un segundo plano o tergiversando el aspecto revolucionario de la doctrina de Marx, haciendo pasar a primer plano o ensalzando todo lo que parece ser aceptable para la burguesía. No tomamos en serio esa crítica, en segundo lugar, porque no es precisamente PF quien puede ser acusado de dogmático o repetidor de manuales. Justamente, en el reciente pasado la acusación más frecuente de los compañeros de "Principios" a las posiciones que defiende PUNTO FINAL fue de que se trataba de herejías pequeño burguesas. Hoy, según los mismos compañeros, seríamos nosotros quienes se artillan en los clásicos del pensamiento revolucionario para defender sus posiciones. Aunque eso no es un agravio, sino al contrario, conviene insistir en que PF está adscrito a la corriente revolucionaria latinoamericana que, a partir de Cuba, se ha librado de traumas del pasado para encarar sobre la base siempre vigorosa del marxismo-leninismo la tarea de liberación en nuestros países.

Creemos, en todo caso, positivo lo fundamental del artículo de "Principios", sobre el cual volveremos; abre los canales de una discusión ideológica que, esperamos, se convierta en verdadero diálogo revolucionario. Aunque "Principios" exige un "debate ideológico rápido", ya que "el horno no está para bollos metafísicos ni para disquisiciones de eruditos", no tenemos igual prisa. Eso sí rechazamos fabricar esa clase de bollos. Pensamos que, entre tanto, como ya dijimos, la verdadera polémica se está dilucidando en el seno de las masas, donde crece la convicción de que se necesita una dirección audaz y resuelta para avanzar hacia el socialismo. Nuestra tarea, por cierto, es alentar a los sectores que quieren echarle para adelante, combatir al enemigo de clase dondequiera se encuentre, y colaborar al máximo en la tarea de crear conciencia que se traduzca en mejores condiciones prácticas para el choque con el adversario.

PF


Sugerencias

UNA INDUSTRIA QUE PODRÍA REQUISARSE

EL Gobierno decidió no expropiar la industria metalúrgica INDUMET, cuya producción de máquinas herramientas cubre el 80% de la demanda nacional de equipos para aserraderos, y que se encuentra paralizada desde hace varios meses.

INDUMET pertenece a cinco hermanos que llegaron de España hace 31 años: Timoteo, Enrique, Maximino, Pablo y José María Diez Sainz. Los Diez tienen un aserradero y fundo en el sur (Sierra Nevada), dos fundos (en trámite de expropiación), una flota de camiones, un depósito de maderas en Arica, otro depósito en Pueblo Hundido, una docena de fundos aún no expropiados, una maestranza y fundición en Valdivia y una gran industria metalúrgica en Logroño. España.

Los cinco hermanos son "emprendedores" hombres de negocios, hábiles en la explotación de los trabajadores y ex combatientes de las fuerzas de Franco.

MAQUINAS HERRAMIENTAS

La industria INDUMET, con sedes en Santiago y Valdivia, tiene cierta importancia estratégica para la economía nacional. Su producción cubre el 80% de la demanda de cepilladoras regruesadoras, sierras huinchas, bancos pastidores, canteadores y otros equipos utilizados en aserraderos. También tiene una importante producción de tornos y, aprovechando toda su capacidad instalada, podría cubrir la demanda nacional de fresadoras, cepillos mecánicos y tornos para las escuelas industriales.

INDUMET puede emplear en Santiago a 250 trabajadores, pero sólo trabajan 50. La filial de Valdivia ocupa a 80 obreros, pero sólo trabajan 5.

La maestranza y fundición de Valdivia también produce máquinas herramientas para aserraderos, rieles y ejes para vagones de ferrocarril.

BOICOT A LA PRODUCCIÓN

La firma INDUMET comenzó a boicotear abiertamente la producción a partir del 4 de septiembre en una escalada que culminó con el abandono de las instalaciones y la partida a España de Enrique Diez, el más importante de los cinco hermanos, el 8 de junio.

La capacidad instalada de la industria no es aprovechada ni siquiera en un 20%. En Santiago tiene una fundición donde podían trabajar 80 obreros, cuya producción provocaría un aumento de la capacidad de empleo de la maestranza. Pero se encuentra paralizada.

Los empresarios comenzaron a sacar dinero del país inmediatamente después del 4 de noviembre. El primer viaje a España lo hizo Marina, hija de Enrique Diez (quien fue capitán del ejército de Franco), llevando una importante cantidad de divisas. Después viajaron separadamente los miembros de la familia y, por último, partió Enrique Diez.

Los propósitos de cerrar la industria eran evidentes. El 4 de mayo, de regreso de su primer viaje a España, Marina Diez enviaba la siguiente nota a su tío Maximino, encargado de la maestranza de Valdivia:

"El tío Pablo me encargó le pidiera lo siguiente:

Copia de boletas de FFCC completas con fecha de entrega con el fin de sacar los retrasos de cancelación de las mismas: incluso unas piezas entregadas de más al final del contrato (éstas se refieren sólo a las del contrato grande que tenemos pendiente de cobro del reajuste).

Por otro lado, me encargó le dijera lo conveniente que es el ir eliminando al personal antiguo que hay allá. Así que oportunidad que se le presente no la desaproveche, de esa forma serla más fácil poder cerrar en Valdivia en el momento preciso. Ud. verá la posibilidad que hay de hacerlo. Cariños de Marina".

ABANDONO DE LA INDUSTRIA

Los trabajadores de INDUMET ganan un salario de Eº 20 diarios. El 4 de mayo presentaron un pliego de peticiones y los empresarios comenzaron a boicotear su discusión hasta que el 14 de junio, simplemente se encerraron en su oficina y decidieron no entregar trabajo a los jefes de sección para su distribución entre los trabajadores.

Los obreros no tuvieron otra alternativa que tomarse la fábrica el 16 de junio. Y así comenzaron un largo peregrinaje por oficinas públicas y ministerios, solicitando la requisición de la industria por su valor estratégico para la economía nacional.

Los hermanos Diez se desentendieron completamente de la industria y dejaron a cargo de todas las negociaciones a un gestor que representa sus intereses. Esta función la cumple Sergio Ramírez, militante del Partido Social Demócrata, quien arrendó junto con sus servicios sus vinculaciones con la Unidad Popular, que explota hábilmente en los pasillos de los ministerios para frenar las legítimas aspiraciones de los trabajadores.

La misión encomendada por los Diez a Sergio Ramírez pareciera haber sido coronada con éxito porque ha convencido a los funcionarios públicos de que INDUMET es una pequeña industria, sin importancia para la economía nacional, en la que "está metida gente de la Unidad Popular".

Los trabajadores no ocultan su desaliento al comprobar cómo sus enemigos de clase han logrado infiltrarse en el aparato burocrático de su propio gobierno y cómo presionan con relativo éxito para distorsionar el cumplimiento del programa.

CAUSALES DE REQUISICIÓN

En INDUMET existen causales legales que pueden determinar su requisición. Hay un boicot declarado a la producción, que incide en el desarrollo de la industria maderera, que a su vez crea problemas al normal desenvolvimiento de la construcción de viviendas. Las disposiciones legales vigentes, en el marco institucional en que se mueve el gobierno, permiten la expropiación.

La industria, además, se ha farreado un capital que pertenece a todos los chilenos, porque adeuda US$ 100 mil a CORFO por un préstamo con el que se importó maquinaria (tornos, fresas, madrinadoras) que está paralizada.

Además, han manipulado maliciosamente la contabilidad. Construyeron la sede de una industria pesquera en Quellón (Empresa Chiloé) con recursos sacados de INDUMET, que aparecen como cargo financiero, es decir, gastos de la industria. Tienen un atraso de un año en las imposiciones al Servicio de Seguro Social y Caja de Previsión de Empleados Particulares.

También paralizaron hace 5 años la edificación de la sede de la industria, no traen materia prima desde la fundición de Valdivia, están retenidas las partes que deben integrar las máquinas que se arman, utilizan "cachureo" dado de baja por mala calidad. Para descalificar la mano de obra de los trabajadores, paralizaron hace un año el horno de la fundición de Santiago, no producen en forma standarizada, etc.

Y contra los trabajadores han cometido "tropelía y media". Desde la agresión física. con su corolario de juzgados y postas, hasta la agresión económica liquidando gratificaciones y conquistas reivindicativas.

El cuadro se completa con otros ingredientes: inexistencia de agua potable en la industria, pésima higiene ambiental (baños insalubres, no hay duchas, etc.), inseguridad industrial, malas instalaciones eléctricas, etc., en resumen, a los hermanos Diez sólo les preocupó sacar divisas del país.

Los trabajadores lo único que quieren es poner nuevamente en producción la maquinaria para servir los intereses de todo el país, en el nuevo marco de relaciones de producción establecido en el área textil.

La industria puede aumentar su producción de máquinas herramientas para aserraderos que directamente significaría un estímulo a las actividades de la construcción. La demanda existe y ha sido incrementada por las necesidades de vivienda derivadas de las últimas catástrofes naturales.

La industria también está en condiciones de producir maquinaria básica que podría permitir las instalaciones de otras fábricas similares (tornos, fresas, etc.) que cubrirían totalmente la demanda nacional de equipos para aserraderos.

Y como si eso fuera poco, existe una demanda internacional que ejerce fuertes presiones a través del Pacto Andino y otros mecanismos. La firma Gimbel de México pidió el 25 de enero una cotización urgente para importar equipos.

INDUMET es una industria que tiene buena maquinaria básica y una clase obrera dispuesta a servir el interés nacional. Lo único que falta es una definición del gobierno, que tiene algunos funcionarios que parecen olvidar a menudo que el ascenso de Allende fue una decisión de las masas trabajadoras, tras alcanzar un notable grado de movilización.

ERNESTO CARMONA


Planteamientos

HACIA EL ESTADO DE DERECHO SOCIALISTA

Fue el proverbio conocido de todos, la primera ley. Uno decía:
"Una vez érase la verdad, pero ahora se ha vuelto falsa".

CUANDO se afirma que nuestra pretensión es abolir el Estado de Derecho, sin agregarle el apelativo de "burgués", se comete un error indudable.

Estado de Derecho, es todo aquel Estado que se ordena en el Derecho. Es decir, se limita en él.

El Estado Socialista es, por esencia, un Estado de Derecho, puesto que se fundamenta y está limitado por el Derecho Socialista; derecho que, para nosotros, constituye la expresión más pura del mismo, desde que surge de la realidad de la vida, como resultado de la "relación humana".

En el Estado de Derecho Socialista se mantienen los Estatutos esenciales, debidamente revalorizados en la peculiar revolución progresiva, social y política; y las relaciones entre gobernantes y gobernados, quedan debidamente establecidas y regladas. Consecuentemente, limitado el poder del Estado, por la norma socialista, con respecto a la persona de los ciudadanos.

Nuestra determinada intención, es la de destruir el derecho burgués, impreso en el Estado, reemplazándolo por el derecho socialista, con lo que se obtendrá —qué duda cabe— el Estado de Derecho Socialista.

Nada es más anti y contrarrevolucionario que el derecho burgués. Destruirlo es tarea grandiosa, porque grandiosa es la voz ética y filosófica que lo construyó y respalda desde hace siglos.

Como superior es la fuerza del imperio que logró levantar con sus beneficios particulares, imperio en el que junto a los auténticos burgueses, semi-viven sus testaferros y sirvientes. Ya muchos años, Anatole France, dijo que, para defenderlo, "la burguesía llegará, incluso, a creer en el Diablo si sobre esta fe es posible mantenerlo o construir un nuevo mundo burgués". ("La revuelta de los Angeles").

Esta frase del viejo escritor, sirve para explicar los diversos sistemas, criterios o seudas concepciones evolucionistas o conciliadoras, algunas violentas (como el nacismo), "manipuladas" para impedir o retrasar los verdaderos cambios.

Sin embargo, es evidente que sólo tres son las concepciones del mundo. La "individualista, liberal o burguesa", en la cual vivimos: la "cristiana", en la que algunos querrían vivir; y la "marxista", hacia la que vamos.

La concepción cristiana representa la mentalidad de la Edad Media. La individualista o liberal o burguesa, el pensamiento de los Siglos XVIII y XIX.

En lo que atañe a la materia, el derecho burgués está constituido en su esencia por la "propiedad". El principio que lo consagra es de carácter absoluto, abstracto, natural o sagrado (esto es, no humano). El derecho de propiedad particular es en sí, un privilegio, ya que pertenece a una persona o a una porción de personas. La generalidad o la gran mayoría, no goza de él.

El Derecho de Propiedad, inmutable, perpetuo —con las facultades omnímodas que otorga a su poseedor— está contenido, como concepción jurídica, en el Código de Napoleón, y constituye la formulación abreviada de la naturaleza misma de la Revolución Francesa y termina por serlo de toda revolución que sea incapaz de alcanzar la meta auténtica, produciendo cambios que hagan las cosas realmente distintas. Este Código representa y está fundamentado en el modelo Romano del derecho de propiedad.

Antor Menger advierte: "La gran revolución francesa ocultó solamente la desigualdad, pero no la eliminó". Mostró las cadenas, pero no las cortó sino para la burguesía.

El Código de Napoleón es la biblia de la burguesía. Los pensadores liberales, sus apóstoles. El escritor Linguet (Siglo XVIII), comentando "El Espíritu de las Leyes", de Montesquieu, dijo: "El espíritu de las leyes, es la propiedad".

El derecho burgués es desconocido para las grandes masas. En otra oportunidad lo analizaremos.

De todos modos es un derecho que agoniza. Muestra su artificio y está ausente de las normas naturales de la vida social, de cuyas relaciones nace el derecho socialista, nuevo, enjundioso, con fuerza social. El derecho socialista brota de las relaciones sociales-humanas-repetidas. Se apoya en la existencia social. En el Concilio Vaticano II, se reconoció: "La Historia está sometida a un proceso tal de aceleración, que apenas es posible al hombre seguirla. La Humanidad pasa así de una concepción más bien estática de la realidad a otra más dinámica y evolutiva de donde surge un nuevo concepto de problemas que exige nuevos análisis y nuevas síntesis". (Constitución Pastoral "Gaudium et Spes").

ARMANDO ARANCIBIA S.


Denuncia

EL "DULCE" MUNDO DE CALAF

LA Central Única de Trabajadores de Talca, que ha estado recibiendo en diversas ocasiones serias quejas formuladas por los obreros, primero, y luego pollos empleados del Sindicato Profesional Nacional de Calaf S.A.I.C., denuncia a la opinión pública las persecuciones de que están siendo objeto los socios de ese Sindicato por parte de la gerencia, representada por don Miguel Calaf Rocossa.

Los propietarios de esta empresa son en su mayoría familiares y los que componen el directorio son: Enrique Mercadal Paccaud que además es director del Hospital Regional de Talca, director de la Fundación León XIII, director del Banco Español, director de la Asociación de Ahorro y Préstamo "Ahorro Centro", Ciudadano Ilustre de Talca (galardón otorgado por los exregidores demócrata-cristianos); Joaquín Calaf Rocossa; Esteban Calaf Rocossa; Alberto Arbizu; Alejandro Zanpighi y Alfredo Colombo, quienes en mayor o menor proporción tienen participación en otras organizaciones y empresas, a excepción de hijos de ellos que, teniendo considerable cantidad de acciones, por ser menores de edad no pueden representar legalmente nada, como es el caso de niños de 3 y 4 años de edad.

Esta poderosa organización que durante años ha sido prácticamente dueña de Talca, a través del control del Banco de Talca, propietario de 3 de los 4 cines de la ciudad y concesionario del cuarto, propietarios de la Confitería Palet, accionistas y directores de Convital S.A., empresa constructora que se financia con el aporte del 5% de la mayoría de las empresas de Talca, transformando este beneficio que debería favorecer principal y moralmente a los trabajadores de las empresas, en lucro personal.

Esa empresa, durante toda su existencia ha logrado mantener divididos a los empleados y ha impedido cualquier intento de organización con el objeto de silenciarlos ante las humillaciones y arbitrariedades de que son presa por parte de la gerencia o de los empleados más representativos de ella.

En múltiples ocasiones se ha procedido a despedir arbitrariamente a trabajadores que demostraban condiciones de líderes que podrían luchar por los intereses de sus compañeros.

Se obliga, a través de presiones morales, a trabajar a los empleados después de horario ordinario, domingos y festivos, sin pagarles el tiempo extraordinario (cargando camiones, en oficinas, y otros).

Se viola la correspondencia personal, argumentando que nadie puede recibirla en el lugar de trabajo.

El 25 de abril, en el local de nuestro organismo en Talca, se logró formar el Sindicato Profesional Nacional de Empleados de Calaf S.A.I.C., a pesar de las amenazas e intimidaciones ejercidas por la gerencia en la forma más grosera e irrespetuosa a la voluntad de los trabajadores para su derecho a organizarse. La gerencia, por intermedio de sus empleados serviles, tuvo la desfachatez de que un buen número de funcionarios no pudiera estar presentes en la formación del Sindicato, para lo cual los obligaron a salir de sus hogares a tempranas horas de la mañana, recogiéndolos y ocultándolos en otros lugares, creyendo que evitarían, en esa forma, su constitución.

Inmediatamente de constituido el Sindicato, comenzó una campaña de persecución, que aún persiste, a pesar de que lo hicieron presente personalmente al señor gerente, don Miguel Calaf R., y posteriormente por escrito a él y a la Inspección del Trabajo. A los choferes se les ha amenazado con vender los vehículos de la empresa, que ellos manejan, si no renuncian al Sindicato.

El señor Miguel Calaf R. se presentó personalmente ante un familiar de un empleado, profiriendo amenazas para que ejerza presión sobre él y renuncie al Sindicato.

A otros empleados se les ha ofrecido aumentos considerables de sus sueldos y mejores puestos.

Otros son molestados diariamente con tratos poco dignos, alterando así su sistema nervioso, al extremo de tener que recurrir a médicos.

Además, al cuarto día de formarse el Sindicato Nacional, la gerencia ordenó formar el Sindicato Comunal Profesional de Empleados de Calaf S.A.I.C, con el único propósito de marcar un paralelismo sindical en sus empleados, ya que seria la única forma de continuar con la división entre ellos.

La directiva del Sindicato Comunal quedó integrada por el señor Oscar Jaramillo T., contador general, ya accionista de la empresa con 50 mil acciones a 15 escudos cada una, dando una cantidad de Eº 750.000; este señor propaga ser socialista, con el propósito de descubrir a los verdaderos izquierdistas para despedirlos de la empresa; el señor Juan Jaramillo, que también dícese socialista con el mismo objetivo de su primo; el señor José Pérez G., también poseedor de Eº 750.000 en acciones.

Socios de ese Sindicato son los siguientes propietarios de la empresa, señores: Alejandro Zampighi, Enrique Concha, Audilio Benavides, Claudio Gelmy, José Mercadal. Este Sindicato elaboró un "pliego de peticiones" impuesto por la gerencia, con el objeto de evitar la presentación del pliego de peticiones del Sindicato Profesional Nacional de Empleados de Calaf S.A.I.C.

Con la persecución y campaña del terror que existe dentro de la empresa, han obligado a socios del Sindicato Nacional a que renuncien, con el objeto de bajar el número de socios a menos de 25, para así lograr su disolución y despedir a los líderes, como siempre han acostumbrado.

Como puede apreciarse, el aire que se respira en esta empresa, aunque contiene azúcar, es amargo como la hiel.

(Fdo.) Sergio Moya M. y Francisco Bernal M., Secretaría de Conflictos;
Luis Contreras, Secretario; Fernando Salazar Alarcón, Secretario General.

CENTRAL ÚNICA DE TRABAJADORES DE CHILE,
SECRETARIADO PROVINCIAL, TALCA.


PUNTILLAZOS

CANAL 13 VIRA A LA DERECHA

CANAL 13. de la Universidad Católica, se ha convertido en el campo de batalla estratégico más importante de la lucha que libran en ésa la izquierda y los partidos de la derecha chilena. Una furiosa arremetida de la Democracia Cristiana y del Partido Nacional, que se inició apenas terminado el gobierno de Freí, encontró a una izquierda dividida y sin cohesión interna.

El Claustro Pleno celebrado a principios de mayo sirvió para que se diera una demostración del poderío creciente que los grupos de derecha han ido adquiriendo en ese centro de estudios. Una Rectoría vacilante, que de acuerdo a las palabras de Fernando Castillo comprometía a la Universidad en el proceso de cambios que se realizan en el país, pero que descuidó el frente interno el cual quedó en manos de los sectores antireformistas, no tuvo la fortaleza indispensable para hacer prevalecer sus ideas. Por el contrario, esgrimiendo el manoseado argumento del "pluralismo", la Derecha se mantuvo a la espera deque se le brindaran las circunstancias favorables. Estas ocurrieron cuando la Democracia Cristiana se inclinó abiertamente a su favor.

LA DERECHA AL ATAQUE

Actuando en conjunto, en el Claustro Pleno se habló principalmente de la política de difusión de la Universidad y, fundamentalmente, de Canal 13 de Televisión. A juicio de los sectores más reaccionarios, éste no mantiene una línea pluralista.

Según informó Manuel A. Garretón, miembro del Consejo Superior, la Democracia Cristiana, y concretamente Rafael Moreno, exvicepresidente de CORA y actual profesor de la Universidad, ofreció a la izquierda su apoyo para diversas mociones, a cambio de la entrega del Departamento Periodístico de Canal 13. En ésto, afirmaron, la DC no transará en ningún momento. La proposición fue rechazada. Pero igual, la DC no cejó en su propósito. Al discutirse en el Consejo superior el reglamento de la Corporación de Televisión, que debe crearse de acuerdo a la ley 17.377, la mayoría del máximo organismo colegiado de la U.C. estableció que el director del Departamento Periodístico debe ser designado por el Directorio de la Corporación. En él, de 21 miembros, sólo tres son representantes de los trabajadores del Canal; uno representa a los trabajadores de toda la Universidad, y el Director Ejecutivo será designado por el Rector, con el asentimiento del Consejo Superior y de los trabajadores del Canal.

CRISIS ECONÓMICA

Con este telón de fondo, el gerente de Canal 13. Omar Pabst, exhibió un lamentable estado económico. Afirmó que los ingresos por publicidad habían disminuido considerablemente. V se echó a correr el rumor de que en dos o tres meses más, no habría plata para pagar los sueldos. Se sumó a la campaña el ingeniero del Canal, mientras el Sindicato analizaba los informes de la gerencia.

Se aplicaron economías que afectaron a todos los Departamentos productores de programas. En forma especial al Departamento Periodístico. Cuatro periodistas, que aunque trabajaban desde hacía varios meses no tenían sus contratos al día. fueron mitineados de despido. Pero el problema se agravó cuando dos de los cuatro programas noticiosos diarios fueron eliminados a partir del 31 de julio.

PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES

Al conocer esas medidas, los trabajadores del Departamento Periodístico plantearon la necesidad de parí hipar en su dirección y luego de Asamblea, con participación de los 50 trabajadores entre periodistas, camarógrafos, compaginadores, archiveros y administrativos, se designó una Comisión para que redactara, un proyecto de participación.

Los grupos de izquierda habían discutido ese problema en diversas ocasiones. El Director Ejecutivo del Canal, Claudio di Girólamo, accedió a la participación, solicitada por el Sindicato del Canal en el último pliego de peticiones. Sin embargo, se dijo que hablar ahora de participación, cuando la situación económica parecía mala, no pasaba de ser una maniobra para legitimar una administración económica deplorable.

Por último, la Asamblea del Departamento Periodístico designó la Comisión cine debía redactar el Reglamento de Participación y se preparó un proyecto de Reglamento, el que se copió a mimeógrafo para distribuir a cada uno de los trabajadores. Desgraciadamente, numerosos ejemplares del mismo se filtraron y cayeron en manos del gerente, del ingeniero Pedro Carabal, de los dirigentes de FEUC y de los miembros del Consejo Superior de la Universidad que encabezan la fracción democratacristiana.

Todos estos "personajes" presentaron el Reglamento como un intento de los grupos marxistas "enquistados" en Prensa para separar ese Departamento de la tutela de la Universidad. Numerosas reuniones privadas, manejadas por algunos ejecutivos del Canal, juntaron a un grupo dé trabajadores técnicos y administrativos que escucharon en esas ocasiones a Rafael Moreno y otros líderes de la ultra derecha democratacristiana.

La izquierda, entretanto, seguía desorganizada. El CUP de Canal 13 dejó de funcionar a mediados de septiembre de 1970. Los trabajadores del Departamento Periodístico discutieron abiertamente el proyecto de Reglamento con el Director Ejecutivo de Canal 13 y el Presidente del Sindicato, y en Asamblea se aprobó un texto definitivo con modificaciones importantes.

Sin embargo, la campaña contra Prensa, que ocultaba una arremetida en contra de la izquierda, seguía funcionando sobre la base del primer anteproyecto.

Nadie se atrevió a impugnar el principio de la participación. Pero se dijo que esto era una maniobra exclusivamente política de los "marxistas" del Departamento Periodístico. En la Asamblea se matriculó totalmente con la directiva del Sindicato el Director del Canal, Claudio Di Girólamo, contra quien Pedro Carabal, Omar Pabst y otros ejecutivos, han alentado una campaña para reemplazarlo por un democratacristiano de partido, que se incline por la linea derechista.

A RÍO REVUELTO ...

En este ambiente de efervescencia sesionó también el Consejo Superior de la Universidad. Allí, los Decanos atacaron con sana las ideas apenas reformistas del Reglamento de Participación de los Trabajadores del Departamento Periodístico y hasta se trajo a colación el programa "A esta Hora se improvisa", de donde algunos consejeros exigen que se expulse al comunista Eduardo Labarca.

La izquierda de Canal 13 debió resistir el chaparrón. Pero sacó claras enseñanzas. Aunque tarde, el CUP se reorganizó, y ahora busca la participación y la autogestión en la forma más amplia y democrática. Manuel Muñoz, Presidente del Sindicato, y fogueado militante de izquierda, afirmó que en la medida en que los trabajadores adquieran conciencia de su ubicación de clase y claridad acerca de sus objetivos, se comprometerán cada vez más en la defensa de sus propios intereses. No importa, por ello, que la participación se realice con todos.

Al día siguiente de la Asamblea del Sindicato en la cual se discutió el problema de la participación, se realizó otra exclusivamente sobre la crisis económica, allí los trabajadores comenzaron a entender que habían otros móviles en la actuación de sus ejecutivos. Tanto fue así, que el ingeniero Carabal se ausentó de la Asamblea cuando vio su causa perdida.

En estos momentos, una Comisión abierta, integrada por representantes de todos los Departamentos de Canal 13, estudian con detenimiento una forma de hacer operativa la famosa "participación" de los trabajadores.

T.V.O.


Crítica

GRAMSCI, MILITANTE REVOLUCIONARIO

EL 22 de enero de 1891, en Ales, Cagliari, nació Antonio Gramsci, cuarto de los siete hijos de un empleado público italiano. En 1937, a su muerte, había quedado una vida ejemplar de militante revolucionario. A los cinco años, cuando probablemente se produjo la caída que luego le ocasionara la deformación de su columna vertebral, el Partido Socialista Italiano contaba sólo con un centenar de afiliados. A ese partido ingresará Gramsci en 1913, poco tiempo antes que su condiscípulo, Palmiro Togliatti, futuro secretario general del Partido Comunista Italiano. Casi toda la vida de Antonio se desarrolló en condiciones de miseria, enfermedad y persecuciones; pero si el marco externo fue de dificultades y padecimientos, en el interior del militante se fueron consolidando no sólo los rasgos de un hombre comprometido con la práctica política del proletariado italiano, sino también un pensamiento potente y claro, una manera de concebir el marxismo que ha dejado marcas fundamentales en la historia del pensamiento revolucionario.

Así como Karl Marx no puede ser catalogado ni de historiador, ni de filósofo, ni de organizador político, ni de economista, a pesar de que varias zonas de sus trabajos puedan ser incluidas en algunos de esos rubros especializados, así Antonio Gramsci no podría ser ubicado fácilmente como critico cultural, teórico político o filósofo. En Marx había un criterio central en toda su acción: el que procuraba la unión del movimiento obrero con la ciencia, la incorporación a las luchas concretas de la clase oprimida de un pensamiento capaz de hacerle comprender el carácter real de sus luchas y el papel que le tocaba cumplir en la destrucción de la sociedad de clases. En Gramsci el criterio central es el de práctica: él es uno de los que más ha trabajado la noción de historia, haciendo ver cómo la condición de las luchas políticas en determinado instante, y la concepción que sobre ellas tienen los actores principales, es perceptible y puede ser resuelta mediante la aplicación del materialismo histórico. Al mismo tiempo, Gramsci ha concebido al marxismo como una filosofía de la praxis, lo que hacía que todos sus análisis sobre problemas culturales o problemas políticos, sobre problemas organizativos o problemas estéticos, tuvieran en cuenta en especial el carácter de práctica social que se esconde detrás de cada una de las manifestaciones de los hombres.

Rescatar el carácter principal de la obra gramsciana, y evitar las dicotomías que a menudo se presentan en la consideración del militante revolucionario italiano, es el objetivo de una reciente antología de sus escritos. Bajo el título de Antología de A. Gramsci la editorial Siglo XXI de México acaba de distribuir una colección de textos gramscianos, que reviste interés para la formación de los militantes políticos de nuestro país.

QUÉ ES MARX PARA EL REVOLUCIONARIO

En 1918, a propósito del centenario de Karl Marx, Gramsci escribió en El grito del pueblo: "Marx es para nosotros maestro de vida espiritual y moral, no pastor con báculo. Es estimulador de las perezas mentales, es el que despierta las buenas energías dormidas que hay que despertar para la buena batalla. Es un ejemplo de trabajo intenso y tenaz para conseguir la claridad de las ideas, la sólida cultura necesaria para no hablar vacuamente de abstracciones. Es bloque monolítico de humanidad que sabe y piensa, que no se contempla la lengua al hablar, ni se pone la mano en el corazón para sentir, sino que construye silogismos de hierro que aferran la realidad en su esencia y la dominan, que penetran en los cerebros, disuelven las sedimentaciones del prejuicio y la idea fija y robustecen el carácter moral. Marx no es para nosotros ni el infante que gime en la cuna ni el barbudo terror de los sacristanes. No es ninguno de los episodios de su biografía, ningún gesto brillante o grosero de su exterior humanidad. Es un vasto cerebro que piensa, un momento singular de la laboriosa, secular búsqueda que realiza la humanidad por conseguir conciencia de su ser y su cambio, para captar el ritmo misterioso de la historia y disipar su misterio, para ser más fuerte en el pensar y en el hacer".

Y es bueno también recordar lo que Gramsci pensaba acerca del voluntarismo, ahora que en Chile se suele endilgar abstractamente a la izquierda revolucionaria ese carácter, como si se designara así su pecado original. Los militantes de izquierda no deben caer en las trampas retóricas, y pueden asumir el verdadero sentido marxista del "voluntarismo". Decía Gramsci: "¿Voluntarismo? Esa palabra no significa nada, o se utiliza en el sentido de arbitrariedad. Desde el punto de vista marxista, voluntad significa conciencia de la finalidad, lo cual quiere decir, a su vez, noción exacta de la potencia que se tiene y de los medios para expresarla en acción. Significa, por tanto, en primer lugar, distinción, identificación de clase, vida política independiente de la otra clase [la burguesía], organización compacta y disciplinada a los fines específicos propios, sin desviaciones ni vacilaciones. Significa impulso rectilíneo hasta el objetivo máximo, sin excursiones por los verdes prados de la cordial fraternidad ...'"

ACERCA DE LAS CORRELACIONES DE FUERZAS

Y así como Gramsci estaba preocupado por la organización del proletariado italiano para la conquista del poder, y la elección de las tácticas correctas, también estaba preocupado por los análisis de situaciones políticas que debían hacerse en cada instante de la lucha. El tema de las correlaciones de fuerzas, que hoy es imprescindible tener en primer plano de la discusión política chilena, le parecía a Gramsci ocasión de caer en graves errores, si es que no se tenían en cuenta varios aspectos.

En primer lugar, el referido a la correlación de fuerzas ligada a la estructura de la sociedad; sobre la base del grado de desarrollo de las fuerzas productivas se tienen las agrupaciones sociales, cada una de las cuales tiene una función y ocupa una posición en la producción misma. Esta correlación de fuerzas comprende el número de empresas, de empleados, obreros, los tipos de población, etc. Este nivel permite estudiar la sociedad y concluir si está o no en condiciones de transformarse, y además permite advertir si las ideologías existentes están en correspondencia con el desarrollo de las fuerzas productivas, o deben ser superadas por una ideología revolucionaria. En segundo término. Gramsci alude a la correlación de fuerzas políticas. Aquí pensaba que debía considerarse el grado de homogeneidad, de autoconciencia y de organización alcanzado por los distintos grupos sociales. Distinguía varias etapas: el momento de la conciencia de los intereses económicos comunes, el momento de la completa solidaridad de los integrantes del grupo que supera la instancia económica y se hace política general y su relación con el Estado. Allí aparece la necesidad de transformarlo, difundiéndose la conciencia del grupo social a todo el conjunto de la sociedad. En este segundo nivel interviene también la situación internacional, donde pueden surgir influencias que consoliden o debiliten a determinadas fuerzas políticas nacionales. En último término. Gramsci consideraba la existencia del momento militar. En este nivel se plantea siempre "la decisión inmediata de cada caso", y es preciso tener en cuenta dos aspectos. No sólo el técnico-militar, que alude a la capacidad de fuego y de potencia militar propiamente dicha, sino también el aspecto político-militar, donde juega papel fundamental el contexto político de cada situación. La hegemonía de determinado sector social o país no se debe sólo a la superioridad técnica militar, sino también al grado de organización y movilización del grupo social o país sobre el cual se ejerce. Así. una sociedad o una clase social no organizada ni capaz de movilizarse es campo propicio para que se realice sobre ella una dominación militar. Por el contrario, la capacidad de resistencia orgánica y de consistencia de la conciencia de clase hace muy difícil la hegemonía basada en la mera superioridad técnica militar. Gramsci daba en 1931 el punto de vista marxista sobre el cual podemos explicarnos el carácter de la guerra de Vietnam y la resistencia victoriosa del pueblo vietnamita. Pero también es preciso entender de su concepción del problema de la correlación de fuerzas que en el presente período chileno, la única garantía contra el proyecto hegemónico de las clases dominantes y su afán de recuperar las posiciones perdidas es el grado de preparación política y de consistencia orgánica de la clase obrera y el campesinado. En Chile, hoy, el momento militar no está planteado concretamente, pero es necesario pensarlo para estar en condiciones de responder prácticamente cuando llegue.

P. A.


Planteamientos

HAY QUE CREAR UNA NUEVA LEGALIDAD

El siguiente es el texto del discurso pronunciado por Miguel Enríquez, secretario general del MIR, el 26 de julio, en el acto de homenaje a Cuba que se efectuó en la comuna de San Miguel.

NOS hemos reunido hoy para rendir homenaje a la primera república socialista de América: la Cuba Revolucionaria. Un homenaje a la Revolución Cubana hoy en Chile sólo puede hacerse destacando las lecciones que nos entrega y en referencia a los logros, avances y dificultades que el proceso de la Revolución chilena encuentra en este instante, proceso que recién comienzan los trabajadores hoy en Chile.

La Revolución Cubana es revolución, y la saludamos hoy aquí, porque golpeó implacablemente a los dueños del poder y la riqueza y porque puso ese poder y riqueza al servicio de los intereses de los trabajadores del campo y la ciudad. La Revolución Cubana es revolución porque golpeó, denunció, destruyó y aplastó el poder norteamericano en Cuba, Es revolución porque comprendió que no se pueden hacer revoluciones hoy en el mundo sin entrar a enfrentar y combatir al imperialismo norteamericano. No se limitó a cambiar el régimen de propiedad jurídica; no se limitó simplemente a cambiar de propietario las empresas norteamericanas que habían en Cuba sino que, además, denunció al imperialismo como el principal enemigo de los trabajadores del mundo; además llamó al pueblo, a los dos mil millones de humillados y ofendidos del mundo, no solamente de Cuba, a combatir al principal enemigo de los trabajadores: el imperialismo norteamericano.

"SÓLO ES REVOLUCIÓN LA QUE RENUNCIA Y COMBATE COMO ENEMIGOS DEL PUEBLO A LOS DUEÑOS DE LAS EMPRESAS NORTEAMERICANAS, DE LOS BANCOS, DE LAS FABRICAS Y LOS FUNDOS".

La Revolución Cubana es revolución porque golpeó, destruyó y denunció a los dueños de los fundos, a los terratenientes que había en Cuba, a los dueños de la tierra, a los que explotaban a los campesinos. La Revolución Cubana es revolución porque golpeó, destruyó, denunció y aplastó implacablemente a los dueños de las fábricas, a los que explotaban obreros en Cuba. La Revolución Cubana es una revolución de verdad, porque golpeó y denunció a los dueños de los bancos, porque golpeó y destruyó la propiedad sobre los bancos privados, porque avanzó por el camino destruyendo enemigos, golpeando enemigos y mostrando enemigos.

Es revolucionario el proceso cubano porque hizo propiedad de todo el pueblo la tierra, porque entregó a los campesinos la tierra, no de algunos fundos, sino de todos los fundos. Entregó las fábricas a los obreros, no algunas fábricas, sino que todas las fábricas, todas las grandes fábricas a todos los obreros. Es revolucionario el proceso cubano porque entregó los bancos a propiedad de todo el pueblo, porque hizo del pueblo cubano dueño de todas las fábricas, todos los fundos y todos los bancos.

De la Revolución Cubana debemos aprender lecciones. Es la única revolución que se ha hecho en América latina. Es la vanguardia hoy en América latina y es la primera república socialista de América. Y es revolución porque comprendió que sólo puede hacerse una revolución en el mundo, una revolución en América, sólo si se golpea al enemigo; no sólo si se le quita la propiedad sobre los medios de producción sino también si destruye su propiedad, si denuncia al mundo la explotación imperialista de los países de América, si al mismo tiempo llama al mundo entero al camino de la revolución. Si le muestra al mundo, como habría que hacerlo en Chile, que una revolución comienza hoy en Chile y ese es el camino de todo el pueblo, de toda América, de toda América latina, y de Chile también.

Sólo es revolución la que enfrenta y combate públicamente, la que denuncia a los yanquis, la que denuncia como enemigos del pueblo a los dueños de las fábricas, a los dueños de los fundos, a los dueños de los bancos.

"SÓLO DESTRUYENDO LA LEGALIDAD Y LAS INSTITUCIONES QUE IMPIDAN EL AVANCE DE LOS TRABAJADORES, PUEDE AVANZARSE EN EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN".

Pero, para hacer una revolución en Cuba, no bastó exclusivamente la intención, no bastó solamente denunciar, no bastó solamente pronunciar cual era el camino del pueblo cubano, sino que la revolución cubana, al mismo tiempo su dirección. Fidel Castro y el Partido Comunista Cubano, fueron destruyendo la legalidad, las ataduras que el sistema tenía. Para poder avanzar el pueblo, para poder construir el socialismo, fueron avanzando y caminando al mismo tiempo que iban destruyendo todas las ataduras, toda la legalidad, todo el sistema que era anterior a ellos. Ese fue el camino de la revolución, ese es el único camino en América, el único camino en Chile, el único camino en Cuba.

Cuando en Cuba se tomó el poder, todas las leyes, todas las instituciones, toda la justicia, todas las Fuerzas Armadas del régimen anterior estaban intactos. Existía un régimen anterior que era el que definía cuáles eran las relaciones, cuál era el camino, qué es lo que era legítimo y qué es lo que era ilegitimo.

Los revolucionarios cubanos no sólo fueron golpeando a los enemigos, no sólo fueron caminando por el camino de la revolución. Los revolucionarios cubanos fueron rompiendo y destruyendo todas las ataduras que impedían el avance del pueblo, todo lo que impedía el camino de los trabajadores al socialismo. Rompieron amarras, destruyeron limitaciones; barrieron con las barreras que les impedían avanzar; rompieron y crearon nuevas leyes; las leyes que les impedían avanzar fueron destruidas y aniquiladas. Toda muralla, todo obstáculo al avance de los trabajadores fue roto, fue pasado a. llevar. La Revolución Cubana sabía dónde iba, sabía lo que tenía que hacer y rompió toda muralla que se le puso en el camino. Nada podía impedir en Cuba el avance de los trabajadores, el avance del pueblo. Sabían los revolucionarios cubanos que las leyes, las instituciones, todo lo que heredaron del régimen anterior fue construido por los dueños de los fundos y las fábricas, fue construido por los norteamericanos, fue construido por los que vivían del goce del privilegio y la riqueza. Sabían los revolucionarios cubanos que todo el régimen, todas las leyes, todas las instituciones fueron construidas para defender la riqueza de unos pocos. Sabían que todas las leyes, todas las instituciones, todo lo que era el régimen legal y jurídico en Cuba, estaba construido para oprimir al pueblo, para explotarlo, para mantenerlo en la miseria, para que unos pocos gozaran de la riqueza a costa de muchos que trabajaban. Por eso destruyeron las instituciones del régimen anterior y crearon nuevas, al servicio del pueblo, al servicio de los trabajadores. Destruyeron el Estado, destruyeron las leyes; construyeron nuevas leyes, construyeron un nuevo Estado, nuevas Fuerzas Armadas, construyeron nuevas instituciones, que se pusieron al servicio del avance de los trabajadores. Crearon una nueva legalidad, crearon una nueva justicia, crearon un nuevo gobierno, crearon un nuevo Estado. La justicia, el Estado y la legalidad de los revolucionarios. La justicia, el Estado y la legalidad de los trabajadores. Sólo así se pudo hacer una revolución, destruyendo la ley que había sustentado la riqueza de unos pocos, destruyendo las instituciones que amparaban el lujo y los privilegios de unos pocos, creando otras nuevas, creando los caminos que los trabajadores necesitaban para hacer una revolución. Sólo así se hacen revoluciones en el mundo y en América. Sólo así es posible hacer revoluciones en Chile, en Cuba, en Vietnam, en China o en la Unión Soviética. Sólo destruyendo las limitaciones al avance de los trabajadores, puede avanzarse en el camino de la revolución. Los trabajadores conquistarán el poder, los trabajadores realmente terminarán con el régimen de explotación cuando destruyan todo lo que los limite, todo lo que los frene, todo lo que impida su avance. Eso es lo que debemos aprender de Cuba. Esas son las lecciones de la Revolución Cubana; por eso Cuba es una Revolución; por eso Cuba es la vanguardia de América; por eso Cuba es la vanguardia de los movimientos revolucionarios de América latina; por eso Cuba es atacada; por eso Cuba sufre el cerco económico del imperialismo; por eso Cuba es combatida; por eso Cuba tiene que defenderse del imperialismo y de las agresiones; por eso respetamos a Cuba, por eso saludamos a Cuba, por eso hoy día rendimos un homenaje a Cuba.

Cuba no es solamente otra revolución; Cuba no es sólo una isla que está alejada de nosotros; Cuba es un ejemplo que los trabajadores, los obreros, los campesinos, los pobladores y los estudiantes quieren seguir, se disponen a seguir y seguirán por todos los medios ... Romperán los trabajadores chilenos todos los obstáculos que se les opongan al avance de ellos, todos los obstáculos que se les pongan por delante.

LO FUNDAMENTAL DEL 4 DE SEPTIEMBRE EN ADELANTE ES LA CAPACIDAD DE INICIATIVA Y MOVILIZACIÓN GANADA POR LOS TRABAJADORES.

Como dijimos, no es posible hoy en Chile saludar a la Revolución Cubana, hacer ningún tipo de homenaje a la Revolución Cubana, si no nos referimos al proceso revolucionario que recién comienza en Chile. No es posible hablar de Cuba sin hablar de Chile hoy. No es posible hablar de Cuba sin hablar de los logros, los avances, que ha hecho el pueblo en Chile hoy y las tremendas dificultades y las tareas que tienen los trabajadores por delante.

El 4 de septiembre, el pueblo y la izquierda chilena conquistaron el gobierno. Conquistaron una porción de poder, una parte del acceso a niveles de decisión. No conquistaron el poder. Los trabajadores en Chile no tienen aún el poder en sus manos. Tienen un instrumento eficaz, tienen en sus manos un instrumento importante que es el gobierno, y que si es bien utilizado, si es tomado como un instrumento de los trabajadores y de los revolucionarios podrá constituir un elemento, un instrumento que desarrolle el trabajo y el camino hacia la revolución. Eso es importante. Y por eso el Movimiento de Izquierda Revolucionaria defiende la estabilidad del gobierno.

Desde el 4 de septiembre el gobierno ha venido tomando una serie de medidas en el cobre, sobre los bancos que eran de unos pocos, ha venido golpeando algunas industrias y pasándolas a propiedad de todo el pueblo; algunos fundos han pasado a propiedad de los campesinos y de todo el pueblo. Esas son cuestiones que aplaudimos en el gobierno, y que los trabajadores apoyan y defienden. Por eso, defendemos la estabilidad del gobierno, defendemos al gobierno contra las agresiones de la reacción y apoyamos las medidas positivas que toma este gobierno.

Mucho más importante que eso, desde el 4 de septiembre en adelante los obreros se han venido movilizando por sus reivindicaciones; han venido luchando por sus derechos los campesinos, primero los mapuches —pequeños propietarios del sur de Chile— se han venido movilizando por el derecho a la tierra, por conquistar el derecho a lo que es de ellos, por combatir la explotación y la miseria. Lo hemos impulsado y en muchas oportunidades lo hemos dirigido. Más aun, posteriormente los obreros agrícolas del centro del país. Linares, Ñuble, Talca, Colchagua, los campesinos gritan por el derecho a la tierra, quieren que la tierra sea de ellos, quieren terminar con el régimen de oprobio y miseria que les imponen los latifundistas. Eso es lo más positivo que ha engendrado este gobierno.

Los pobladores también se han movilizado por sus intereses, los estudiantes también. Eso es lo importante que ha ocurrido desde el 4 de septiembre en adelante. Los obreros, los campesinos, los pobladores y los estudiantes han ganado una capacidad de iniciativa, una capacidad de movilización, una capacidad de organización, un nivel de conciencia que es históricamente significativo. Nunca Chile había tenido tantos obreros y tantos campesinos movilizados, nunca el pueblo de Chile había tenido tanta conciencia por sus derechos, nunca se ha movido con tanta fuerza, nunca había tenido la fuerza suficiente para moverse solo, independiente; hoy como nunca los trabajadores en Chile saben para dónde van, saben lo que quieren, saben quiénes son sus enemigos, saben lo que tienen que hacer. Eso es lo fundamental del 4 de septiembre en adelante, más que todo lo anterior, más que todo lo que se diga. Son los trabajadores, confiando en sí mismos, en sus propias organizaciones, en. sus propias formas de lucha, eligiendo y golpeando ellos a sus enemigos, los que podrán seguir avanzando por el camino que hará de ellos los fundos y las fábricas. Eso es la movilización de los trabajadores, los niveles de combatividad y organización y conciencia; eso es lo que permite fundamentalmente hablar hoy en Chile de que se está iniciando un proceso revolucionario. Una revolución empieza, un camino empieza. Los obreros, los campesinos y los pobladores están abriendo las puertas a un nuevo proceso en Chile.

DESDE SEPTIEMBRE LAS CLASES DOMINANTES HAN VENIDO TRATANDO DE FRENAR, DETENER Y COMBATIR EL AVANCE DE LOS TRABAJADORES.

Pero desde septiembre, los patrones, los dueños de los fundos y las fábricas, los miembros de la Cámara Chilena de la Construcción, el Partido Democratacristiano, el Partido Nacional, la Democracia Radical, los norteamericanos, se han venido oponiendo al avance del gobierno, al avance de los trabajadores, al camino que toman los trabajadores en Chile.

Desde septiembre en adelante, la burguesía, los dueños del poder y la riqueza, los que gozan del privilegio y la riqueza, unos pocos que explotan al resto del pueblo y que viven en función de lo que explotan, han venido combatiendo al gobierno, combatiendo el avance de los trabajadores. Si un campesino se toma un fundo, la burguesía agraria reclama y grita; si un obrero se toma una fábrica, es denunciado como delincuente, como criminal político, como un enemigo del avance, como un enemigo de la legalidad, como un enemigo del orden.

Los obreros y los campesinos han seguido avanzando, pero las clases dominantes, los dueños del poder y la riqueza, desde el 4 de septiembre en adelante han venido levantando sus banderas; las banderas de la legalidad, las banderas del orden, las banderas de la propiedad privada, las banderas que esconden el derecho de unos pocos a gozar de la riqueza mientras otros viven en la miseria y el oprobio. Eso han venido haciendo los democratacristianos, los freístas, los nacionales, la Democracia Radical.

La izquierda ha conquistado el gobierno pero los momios y la derecha todavía tienen posiciones importantes, todavía guardan ciertas reservas de fuerza y todavía tienen posiciones desde las cuales pueden combatir el avance del pueblo. Desde allí tratan, los momios, la Derecha, los dueños del cobre, los fundos y las fábricas, de frenar, dificultar, deformar y detener el avance de los trabajadores. Los dueños de los fundos y las fábricas no se conforman con que el pueblo les quite su propiedad y su riqueza. Han venido durante meses conspirando, preparando asesinatos y ejecutando asesinatos, conspirando desde la clandestinidad sediciosa, combatiendo el avance de los trabajadores. Eso han venido haciendo las clases dominantes, los dueños del poder y la riqueza en Chile.

Se trata fundamentalmente de impedir el avance de los trabajadores. Aquellos que son propietarios de la tierra, los terratenientes, que son dueños de los fundos, sabotean la producción agraria, no siembran, matan animales, desmantelan de maquinaria los fundos, despiden trabajadores y aumentan la cesantía agraria, bajando la producción agropecuaria y creándole problemas de abastecimiento alimenticio al pueblo. Los propietarios de las fábricas no aumentan en forma suficiente la producción, despiden obreros, impiden por el hecho de ser dueños dé las fábricas la redistribución del crédito que la nacionalización de los bancos busca. Los dueños y los miembros de la Cámara Chilena de la Construcción, los dueños de las empresas constructoras impiden y sabotean la construcción de viviendas, la construcción de viviendas para el pueblo. Tratan de detener, tratan de impedir que el pueblo, las quinientas mil familias que en Chile no tienen vivienda, tengan acceso al más elemental derecho, el techo.

Desde el Parlamento, la mayoría democratacristiana y nacional desfigura los proyectos de gobierno; cuando el Gobierno lanza un proyecto que busca permitir que Chile no pague a los ladrones norteamericanos, que no pague ninguna indemnización como todos los trabajadores de Chile reclaman, cuando se presenta un proyecto que permita defender la riqueza del país, la que han producido los trabajadores, e impida que los ladrones norteamericanos tengan derecho a indemnización que no merecen, que se han robado más de lo que es el patrimonio nacional, entonces la mayoría democratacristiana y nacional desfigura el proyecto, lo transforma, lo debilita, y lo llena de ambigüedades, lo llena de debilidades, para que el pueblo de Chile tenga que pagar. Y desde ese instrumento, que ya es más débil, tratan de forzar al gobierno y al pueblo a que tenga que pagar mayores cantidades a los imperialistas, a los que han robado por décadas a Chile.

Desde el Poder Judicial, los jueces, la Corte Suprema, Méndez Braña y compañía, persiguen obreros, detienen campesinos que se toman fundos, llenan las cárceles de estudiantes e impiden la movilización de los trabajadores. Buscan con la represión impedir la movilización de los trabajadores del campo y de la ciudad por sus derechos.

Desde los aparatos represivos, donde todavía conservan algunas posiciones importantes, golpean a los campesinos que luchan por la tierra o detienen estudiantes que van a concientizar campesinos y a enseñarles el camino. Se toman de la ley y tratan de dificultar el avance del pueblo. A través de la Contraloría dificultan hacer las fábricas propiedad de todo el pueblo. Impiden el avance de los obreros por sus fábricas, impiden que la propiedad de las fábricas sea de todo el pueblo, tratan de detener, frenar y amarrar el avance del pueblo.

A través de la prensa, de los grandes consorcios periodísticos, tratan de impedir que el pueblo conozca la verdad, desfiguran y engañan al pueblo, tratan de mentirles sobre lo que ocurre, elevan a primer plano problemas que son secundarios, elevan a primer plano problemas que tratan de dañar la causa del pueblo sobre la base de la propiedad de los medios de producción.

NADA NI NADIE PUEDE DETENER EL AVANCE DE LOS TRABAJADORES.

Los obreros, los campesinos, los pobladores y los estudiantes saltarán y harán barrer hecho añicos cualquier barrera, sea el Parlamento, sea el Poder Judicial, sea la legalidad burguesa, sea la ley de los ricos, sea la ley de los patrones; las harán destruir, las harán saltar hecha añicos para avanzar sobre sus derechos, para caminar por los derechos que le corresponde a todo el pueblo en la propiedad' del cobre, de los fundos y las grandes fábricas.

Sólo aumentará la producción en Chile cuando la propiedad de los fundos y las fábricas sea del pueblo, cuando los grandes fundos y las grandes fábricas sean propiedad de los trabajadores del campo y la ciudad. No es posible convencer a los dueños de las fábricas, a los monopolios, a los que han explotado por años a los trabajadores, que aumenten la producción. Ellos están saboteando la producción. La batalla por la producción no es más que una parte de la batalla por el poder que convierta a los trabajadores del campo y la ciudad en dueños de las fábricas, el cobre y los fundos. Sólo aumentará la producción de las fábricas cuando los obreros sean dueños de ellas, cuando se les quite a los patrones la propiedad de las fábricas, cuando se les quite a los terratenientes la propiedad de los fundos, cuando los grandes fundos sean propiedad de todo el pueblo. Sólo habrá viviendas en Chile cuando se denuncie y se combata a los miembros de la Cámara Chilena de la Construcción, sólo habrá viviendas para el pueblo y techo para el pueblo, cuando se combata el sabotaje de los momios desde la Cámara Chilena de la Construcción.

Y el Parlamento, si los diputados y la mayoría parlamentaria democratacristiana y nacional se pone al servicios de los intereses norteamericanos, si la mayoría democratacristiana y nacional del Parlamento defiende los intereses de los dueños de grandes fábricas, y los dueños de los grandes fundos, entonces el Parlamento habrá de ser combatido, vigilado y denunciado y si es necesario disuelto y reemplazado por organizaciones que realmente representen al pueblo.

Y el Poder Judicial, si los jueces persiguen a los trabajadores y a los campesinos, si siguen dejando libres a los asesinos de Schneider, a todos los conspiradores en Chile, y detienen a estudiantes, obreros y campesinos, entonces una Justicia del Pueblo habrá de implantarse en Chile y entonces el Poder Judicial habrá de ser reemplazado por una justicia realmente del pueblo que persiga a los que explotan y a los que realmente asesinan en Chile. Si la ley en Chile, si la legalidad que levantaron los patrones, los dueños de los fundos, de las fábricas y del cobre sigue oponiéndose a los avances de los trabajadores, si la ley que levantaron los yanquis, si la ley que defiende la riqueza de unos pocos, sigue siendo instrumento de la burguesía, sigue siendo instrumento de quienes explotan y masacran al pueblo, entonces una ley revolucionaria habrá de implantarse en Chile y una nueva legalidad de los trabajadores habrá de imponerse hoy en Chile. Nada puede detener ni nada debe detener el avance de los trabajadores. No hay razón alguna que impida el avance de los trabajadores o que los trabajadores deban medir en ningún sentido. Si la ley, si los jueces, si el Parlamento impiden el avance del pueblo, habrán de ser barridos por el pueblo y reemplazados por nuevas formas. Habrá que transformar la ley, reemplazar el Parlamento, reemplazar los jueces, reemplazar la legalidad y el Poder Judicial, y construir el Poder Judicial, la ley, la justicia y los organismos que realmente representen los intereses del pueblo.

Si los consorcios periodísticos, si las grandes empresas periodísticas, si el clan de los Edwards, si las empresas periodísticas quieren defender los intereses de los patrones, que son minoría en Chile, entonces esas empresas periodísticas habrán de pasar a manos de los trabajadores que allí laboran y de todo el pueblo de Chile. No puede permitir el pueblo que la verdad sea distorsionada por la sola propiedad de los medios de difusión, que la prensa, los diarios, las radios, engañen al pueblo, y mostrarle problemas que no existen. Si es así, los medios periodísticos, la prensa y la radio habrán de ser también del pueblo.

LA FUENTE FUNDAMENTAL DE FUERZA QUE TIENE LA IZQUIERDA SON LAS MASAS MOVILIZADAS.

No basta sólo la intención de transformar el país, no basta solamente convocar al pueblo en plazas, no basta sólo mostrar a los enemigos siquiera, no basta sólo mostrar lo que hay que hacer. Cada paso, cada avance que el pueblo dé, tiene que estar de acuerdo a la fuerza que los trabajadores hoy día tengan en Chile. La burguesía, la clase dominante, los dueños del poder y la riqueza todavía tienen fuerza en Chile. Los trabajadores deben acumular la fuerza suficiente para combatirlos en el momento necesario, con la fuerza suficiente.

Más aún: la única fuente posible de fuerza de los trabajadores, la única fuerza que puede destruir a la burguesía, la fuente fundamental de fuerza que tiene la izquierda son los trabajadores, son las masas, son los obreros, son los campesinos, son los pobladores, son los estudiantes. Sólo la fuerza de los trabajadores puede romper las barreras que hemos mencionado.

Sólo movilizando, organizando, elevando la conciencia de los trabajadores, es posible combatir a las clases dominantes en las posiciones que todavía sustentan. La única forma de movilizar al pueblo es por sus intereses y reivindicaciones. A partir de sus frentes, en contra de sus patrones, mostrándoles al enemigo.

EL MIR APOYA E IMPULSA LAS FORMAS DE LUCHA QUE MOVILIZAN AL PUEBLO.

Por eso, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria apoya las formas de lucha que el pueblo levanta. Por eso, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria apoya cuando los campesinos se toman el fundo de un terrateniente que sabotea la producción, que no siembra, que disminuye la producción, que no cosecha, que combate las movilizaciones del pueblo, que impide el aumento de la producción.

Por eso, el Frente de Trabajadores Revolucionarios y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria apoyan las fábricas que son tomadas por los obreros, cuando éstos combaten un patrón, un dueño de una gran fábrica, que no aumenta la producción, que despide a los obreros, que aumenta la cesantía, que no levanta las líneas de producción que deben satisfacer las necesidades de los trabajadores. Por eso, el MIR proclama el derecho de los trabajadores del campo y la ciudad, a movilizarse, a levantar las formas de lucha que son necesarias. Si son las tomas de fundos, si son las tomas de fábricas, ése es un camino justo, si se está combatiendo el sabotaje de los momios, si se está combatiendo a la derecha y al imperialismo.


Notas:

1. "Principios", Nº 139, correspondiente a mayo-junio de 1971. El autor del artículo es el crítico de cine José Rodríguez Elizondo, exabogado de la Contraloría General de la República, actual fiscal de la CORFO, ejecutivo de Chile-Films, etc.


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