VOP: El terrorismo sin brújula

PUNTO FINAL
Año V. Nº 133
Martes 22 de junio de 1971

Editorial

EL SOCIALISMO APOYA A CHILE

EL proceso chileno hacia el socialismo necesita también fortalecerse en el plano internacional. Así como en lo interno los últimos sucesos indican claramente que se requiere fortalecer y poner en pie de lucha al pueblo, para que participe en la dirección y en la defensa de este proceso, también esa necesidad surge evidente en el plano internacional.

De ahí que la gira del Canciller chileno, Clodomiro Almeyda, por diferentes países socialistas, durante la cual encontró un clima muy receptivo, resulte muy promisoria en este orden de ideas.

El cambio de estructuras económicas y sociales se relaciona directamente con las relaciones tradicionales que han ligado a Chile con otras naciones, en términos de vergonzosa dependencia en lo que respecta al imperialismo.

Los países socialistas han ofrecido a Chile su cooperación económica, técnica, cultural y científica. Todo esto significa positivas posibilidades de intercambio y de apoyo político a los más altos niveles.

Para nuestro país se abren las mejores perspectivas de respaldo internacional en una etapa en que, ya formalizados los primeros pasos para su independencia económica, se abordan problemas que habrán de tener una indudable significación exterior, como es la próxima nacionalización del cobre. Este solo enunciado, que muestra el comienzo del enfrentamiento real con el imperialismo norteamericano, que ya ha comenzado por la vía de la intervención de la CIA en nuestra política interna, permite evaluar la importancia que tendrá en el futuro el éxito alcanzado en la gira del Canciller chileno. Si al frente tenemos un gigante belicoso y agresivo, obstinadamente porfiado para defender a sangre y fuego sus intereses imperialistas, a nuestro lado están los trabajadores del mundo, encabezados por aquellos estados donde gobierna la clase obrera.

Además de la fuerza efectiva que representan los países visitados por el Canciller Almeyda, junto a Chile están prestando su apoyo sin restricciones los pueblos de Cuba, China Popular, Corea y Vietnam, o sea, el sector más aguerrido del mundo que construye el socialismo.

Por eso, no estamos solos.

PF


Política nacional

TERRORISMO A CONTROL REMOTO

QUIZÁS hasta el nombre que escogieron para su grupo terrorista (Vanguardia Organizada del Pueblo) revela el absoluto menosprecio por la realidad que tenían los dirigentes de la VOP. En casi dos años de actividades pusieron en primer plano un estilo donde se perdía el sello revolucionario, sobrepasado por la marca ominosa de los delincuentes.

Algunos esbozos de trabajo político desarrollado por la VOP, perdieron significado apenas se descascaró el leve barniz político que los recubría.

Llegado el momento, como fruto de una posible infiltración que intoxicó ideológicamente a algunos de sus dirigentes, la VOP pasó a ejecutar acciones terroristas. Algunas las cometió bajo el anterior gobierno, alternándolas con asaltos y robos en que vulgares hampones daban rienda suelta a sus instintos.

En la nueva situación nacional la VOP no distinguió ningún cambio. Sus afiebrados dirigentes, entre los cuales figuraron personas que en algún momento actuaron honestamente en el campo revolucionario, llegaron a un extremo tal de confusión que todo hace suponer que fueron víctimas del manejo de los enemigos del pueblo.

En los hechos, las últimas acciones ejecutadas por la VOP favorecieron objetivamente a los reaccionarios y a la CIA.

El asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, exministro del Interior de Frei, por ejemplo, tenía por objetivo instaurar una dictadura fascista en Chile. El crimen permitió avanzar en sus posiciones políticas a la derecha y debilitó aún más a los socios débiles de la Unidad Popular.

Para contrarrestar las consecuencias políticas del asesinato, el gobierno debió tender puentes a sectores reformistas cuyo eventual apoyo tendría un precio muy alto para el proceso chileno de construcción del socialismo.

Resulta muy difícil entender la confusión abismante en que cayeron los dirigentes de la VOP. Algunos de ellos, como Ronald Rivera Calderón, por ejemplo, habían pasado por las filas de partidos que manejan la ideología revolucionaria. A pesar de sus graves desviaciones políticas, que lo marginaron de esos partidos, no se creía que pudiera llegar a un grado tal de desatino, como hacerle el juego, objetivamente, a la reacción. Es muy posible que Ronald Rivera, que murió batiéndose a tiros con la policía, y su hermano Arturo, que se suicidó para no ser detenido, no fueran responsables por entero, desde el punto de vista personal, de las acciones terroristas que desató la VOP. Pero los sectores revolucionarios, incluso aquellos que los conocieron de cerca, antes que entraran en la pendiente que los llevó a cometer acciones absolutamente contrarrevolucionarias, deben tener en claro que no se trata de héroes equivocados. En el mejor de los casos, en atención al papel correcto que ellos jugaron antes, deben ser considerados como irresponsables, como juguetes desesperados y confundidos en las manos hábiles y siniestras de los que pretenden agredir a los trabajadores chilenos, cortando su camino al socialismo.

Para la reacción interna y extranjera, que no descansa en sus planes agresivos, un grupo confundido y desesperado como la VOP, que había mezclado delincuentes con trabajadores, era el instrumento ideal para golpear a los sectores verdaderamente revolucionarios, a los que luchan por el socialismo.

La víctima escogida, Pérez Zujovic, era ideal para provocar la reacción encolerizada de los sectores más conservadores y tradicionalistas del país. El exministro del Interior se distinguió en la pasada administración por la "mano dura", política que significó severos golpes para la clase trabajadora. Los obreros de SABA encarcelados largos meses, los muertos de Pampa Irigoin en Puerto Montt, etc., fueron las víctimas de esa política, pero en la nueva realidad chilena, Pérez Zujovic sólo significaba algo, políticamente, para los que aspiran a recobrar el gobierno.

Aquí no se trata de si el pueblo había perdonado o no los actos cometidos hace pocos años, bajo la responsabilidad de Pérez Zujovic. Pero muchos servidores del orden burgués, como él, y que tuvieron aún mayor significado en su momento, simplemente han pasado al olvido porque los trabajadores están hoy empeñados en una tarea superior: avanzar hacia el socialismo.

Pérez Zujovic tenía, en cambio, mucha importancia para los sectores conservadores. El senador del Partido Nacional, Víctor García Garzena, por ejemplo, lo describió como "el eslabón que podía unir a las fuerzas democráticas de Chile" y reveló que "estaba abocado a esa tarea" ("El Mercurio", 11/6/ 71). Para el diario "El Mercurio", supremo pontífice de la reacción, era un "emblema de la ley y del orden". Ese mismo diario agregó que Pérez Zujovic pudo ser en 1970 el candidato presidencial de unidad entre la derecha tradicional y la Democracia Cristiana "evitando la dispersión de fuerzas", y si esto no se produjo sólo fue por "incomprensiones en el P.D.C." ("El Mercurio", 13/6/71).

Al asesinar a Pérez Zujovic, pues, como hizo la VOP, aplicando un terrorismo sin brújula política, sin vigencia alguna en la realidad nacional, sin necesidad de ninguna especie, sin asidero en los requerimientos específicos del proceso en marcha, se golpeaba directamente al gobierno del Presidente Allende, al volver en su contra, rabiosos y aguijoneados por el pánico, a los sectores más conservadores. Al asesinar a uno de los personeros caracterizados del ala derecha de la Democracia Cristiana, que según revela el senador García Garzena estaba abocado a la tarea de unir a los sectores conservadores, se daba justamente el pretexto para que tal bloque se consolidara, como en los hechos ha ocurrido.

Las manos que entre bastidores han manejado en el último tiempo a la VOP, apretaron el gatillo contra Pérez Zujovic. Pero mientras Ronald Rivera y algunos de sus compañeros, posiblemente creían vivir una insurrección popular, los verdaderos asesinos estaban apuntando, en realidad, a la clase trabajadora chilena.

En las afiebradas cabezas de los dirigentes de la VOP no cabía comprender el proceso que se vive en Chile. Para ellos, el gobierno de la Unidad Popular, comprometido a iniciar la construcción del socialismo, era un enemigo táctico al que había que quitar del medio. Los atentados terroristas, como el asesinato de Pérez Zujovic, sugeridos a ellos por elementos que veían la utilidad de un grupo arrojado, pero totalmente desorientado, era el método para combatir a un gobierno al que se les convenció que era su enemigo táctico. El corolario de una cadena de atentados terroristas sería, lógicamente, un gobierno "gorila" represivo. Instalado el fascismo en el gobierno —calculaban los dirigentes de la VOP—, la lucha armada se generalizaría, poniendo la insurrección a la orden del día. Esta terminaría llevando finalmente al pueblo en armas al poder.

Los escasos documentos o referencias "políticas" que existen de la VOP, afirman esta suposición. Este era, más o menos, el esquema, tan raquítico en lo ideológico como impecable en lo absurdo, que llevó a la VOP a cometer seis asesinatos (cuatro carabineros, un comerciante y Pérez Zujovic), y una cantidad cercana a cuarenta robos y asaltos entre los que figuran choferes de taxis, almacenes, bombas de bencina etc.

Cuatro días después del asesinato de Pérez Zujovic, los dirigentes de la VOP fueron atrapados en una casa que les servía de cuartel general. Su principal dirigente, Ronald Rivera Calderón, un hombre que había pasado por las filas del Partido Comunista y del MIR, fue muerto a balazos. Su hermano Arturo, más joven, que tuvo parecida trayectoria política, se suicidó para no entregarse a la policía, otros dos también intentaron suicidarse y quedaron heridos junto con un tercero en las mismas condiciones. 72 horas después, uno de los prófugos, Heriberto Salazar, excarabinero, hizo una incursión suicida en el edificio central de la policía civil, logrando matar a tres policías e hiriendo a otro, antes de hacer explotar un cartucho de dinamita que le causó la muerte.

Los que arrastraron a la VOP a una brutal provocación contra el pueblo, deben sentirse satisfechos. Después de utilizar a ese grupo, de intoxicarlo con una ideología ajena a la revolución, lo condujeron a su exterminio. Es éste, desde luego, el método de la CIA, a cuyas criminales maniobras estaremos sometidos largo tiempo, al menos hasta que se consolide el poder popular.

Como suele ocurrir en estos casos, en escena aparecieron algunos agentes extranjeros, un argentino (que sería el "instructor político" del grupo), un japones y una mexicana. También están detenidos; pero al cierre de esta edición de PF no se disponía de mayores antecedentes sobre el papel de estas personas.

Poco después del asesinato de Pérez Zujovic, el gobierno —además— anunció la captara, frente a la caleta Pabellón de Pica, en la provincia de Tarapacá, de un barco de bandera panameña, el "Puelche". Los antecedentes recogidos por la Armada Nacional, que movilizó un avión naval y un destructor para apresar la nave extranjera, señalan que el "Puelche'' entró subrepticiamente en aguas chilenas. Al verse descubierto por el avión naval, arrojó al mar casi la mitad de su carga. Conducido a Iquique se comprobó que llevaba a bordo un contrabando de televisores, tocadiscos, whisky y otros artículos suntuarios. Pero nunca se sabrá qué era el contrabando que, según consta en fotografías tomadas por el avión que lo sobrevoló, el "Puelche" arrojó al mar. Esa carga misteriosa no podrá ser rescatada, porque fue lanzada en un sector donde existe una fosa marina de casi cinco mil metros de profundidad. Pero la Armada Nacional comprobó, además, que en la caleta a la que se acercaba el "Puelche" había un campamento, un camino de acceso en el roquerío y una pista de aterrizaje clandestina. Asimismo, varios camiones y camionetas se dieron a la fuga al comprobar que el desembarco había sido detectado por la Marina de Guerra.

Una operación de esta envergadura sólo puede materializarse en América latina con el apoyo, el visto bueno o el financiamiento y participación directa de la CIA.

Lo más posible es que los dirigentes de la VOP, utilizados para desencadenar en el país un clima de terror, no tuvieron jamás idea de las ramificaciones de un complot que escapaba a su percepción política.

Parece injusto, por ello, el análisis ligero que algunos han hecho de lo ocurrido. Ellos hacen también el juego a los que buscan provocar una persecución contra la izquierda revolucionaria. El juego de los enemigos fundamentales del pueblo está claro. Tratan de identificar a los sectores revolucionarios con el terrorismo sin brújula política y volcar hacia ellos el peso de una persecución que, en definitiva, sólo aislaría al gobierno de la Unidad Popular hasta el punto de conducirlo, debilitado e indefenso, al golpe de gracia.

Un periódico popular como "Puro Chile", por ejemplo, no vaciló en acudir al testimonio de un exnazi, el senador del PN Julio Von Mühlenbrock, para el siguiente análisis superficial: "El senador Julio Von Mühlenbrock, hablando a nombre de su partido, el Nacional, resaltó un hecho de gran fuerza y convincente. Hablando de las tradiciones democráticas de Chile, de las afirmaciones hechas por el Presidente de la República, expresó que: "No hay diferencia entre la ultraizquierda y la ultraderecha, pues de este ámbito tiene que haber emergido la conjura asesina". Años atrás, el senador comunista Volodia Teitelboim, fustigando a los "revolucionaristas" decía que éstos, los ultraizquierdistas, por irse corriendo tan a la izquierda, y como el mundo es redondo, llegaban a instalarse en la Derecha". ("Puro Chile", 13-6-71).

Como fruto de la aspereza de una lucha ideológica en la Izquierda, que en el último tiempo se ha canalizado por cauces más naturales, tratándose como discrepancia en el seno del pueblo y no como un enfrentamiento entre enemigos de clase, el calificativo de "ultraizquierdistas" ha pasado a ser injusto sinónimo de los que se preparan para un enfrentamiento que la agresividad de los enemigos fundamentales corrobora como clara amenaza sobre el proceso chileno.

"Ultraizquierdistas" son llamados todos aquellos que, dentro o fuera de la Unidad Popular, están resueltos a prestar todo su apoyo y compromiso a un proceso que marcha al socialismo, pero que creen que éste debe acentuarse, movilizando revolucionariamente a las masas trabajadoras, para impedir que la burguesía y el imperialismo levanten cabeza.

La presteza con que algunos comentaristas de izquierda buscaron un punto de apoyo desde el cual disparar contra los sectores revolucionarios, escogiendo para ello, indiscriminadamente, a democristianos reaccionarios o progresistas, o a elementos como el senador derechista Von Mühlenbrock, dejó al descubierto otro punto flaco del actual proceso.

En efecto, hay sectores de la Unidad Popular en extremo débiles y que, llegado el momento de una crisis, como la que produjo el asesinato de Pérez Zujovic, caen en el mismo error de la VOP: no son capaces de distinguir al verdadero enemigo. En esos momentos de peligro reflotan las tendencias más socialdemócratas y se llega al punto de poner en peligro todo un paciente trabajo de unificación de las fuerzas de izquierda hacia metas revolucionarias.

Durante el tenso período de amenazas contra el gobierno de la Unidad Popular, que se inició con el atentado terrorista contra Pérez Zujovic, algunos sectores de izquierda mostraron una pronunciada debilidad política ante la contraofensiva que, aprovechando la coyuntura, descargó la derecha. La agresividad derechista llevó a algunos a aceptar, en cierto momento, toda una serie de exigencias que hacían los reaccionarios a través del sector político afectado por el atentado. La rápida investigación policial permitió aflojar la tensión en esos puntos y maniobrar en mejor pie al gobierno. Pero la reacción se dio cuenta perfectamente de la debilidad de algunos sectores de gobierno que aceptaban, con resignación algunos, con indisimulada conformidad otros, cargar el terrorismo a la cuenta de los sectores revolucionarios.

El gobierno está aplicando una línea que si no es bien manejada pudiera capturar en sus redes el lastre que significa la derecha demócrata-cristiana. Pero si encuentra éxito en los sectores a los que llama, impediría por ahora la constitución de un fuerte bloque político opositor. No obstante, la línea principal que adelanta el presidente Allende tiene un carácter positivo. Su discurso del 16 de junio terminó con una clara orientación a radicar la fuerza del gobierno en los trabajadores.

Desde luego, en ese mismo acto firmó el proyecto de ley que permitirá la participación obrera en la administración de las empresas del área social, anunciando que este sector de la economía quedará consolidado en lo que resta del presente año en el sector de alimentos y textiles. Esto significa una profundización del proceso en marcha. Además, el presidente Allende dio todo el valor que se merece a la incorporación activa de los trabajadores a la dirección del proceso.

Igualmente, creemos que es importante destacar la crítica que hizo el presidente Allende a los partidos por la desmovilización de los Comités de Unidad Popular (CUP). Este grave defecto, ya observado en PF, que ha hecho de esos comités simples agencias recolectoras de votos, aunque en oportunidad de su creación fueron descritos como simientes del poder popular, tiene serias repercusiones. El presidente Allende observó que los partidos de la Unidad Popular deben convencerse de que viven otra etapa y que ahora no se trata de ganar el gobierno para lo cual había que volcarse al trabajo electoral. El gobierno ya se tiene, pero se debe conquistar el poder.

Para ello resulta necesario movilizar al pueblo no sólo en la larga y difícil tarea de construir el socialismo, que requiere un enorme esfuerzo productivo y una disciplina social de nuevo tipo, sino también se requiere —y así lo prueban los peligros recientes— poder movilizar rápida y eficazmente a las masas populares, ante cualquier amenaza reaccionaria.

Este aspecto del discurso de Allende merece especial consideración porque, obviamente, en la creación del poder popular desde la base, reside la posibilidad de éxito de un proceso que no ha terminado de afrontar todas las agresiones y emboscadas que la burguesía y el imperialismo tienen preparadas.

Los reaccionarios y la CIA redoblarán sus actividades sediciosas. La misma sigla VOP puede ser usada en el futuro por ellos para nuevos actos de terrorismo que confundan al pueblo sobre el origen y carácter de los atentados. Esta amenaza debe ser encarada desde ahora por los sectores revolucionarios.

La agresividad de la derecha tiene que ser enfrentada resueltamente, profundizando y acelerando el proceso, al menos en los propios marcos que fija el Programa de la Unidad Popular. Pero se necesita para eso que la masa trabajadora tome verdadera conciencia de su rol protagónico revolucionario. Y para conseguirlo se requiere, a la vez, no ceder una sola pulgada del terreno conquistado, y, al contrario, liberar cada vez más territorio económico, político y social. Es por eso que no sólo resulta un contrasentido, sino, mucho más, un grave error, enfrentar la embestida reaccionaria intentando segregar a sectores revolucionarios para aplacar a la derecha.

El proceso chileno pasa por una inevitable lucha de clases que asume contornos de violencia. Pocos días antes de la provocación que significó el asesinato de Pérez Zujovic, en la plaza de San Carlos (Provincia de Ñuble) un matón de la derecha lanzó su automóvil contra un mitin del Movimiento Campesino Revolucionario que pedía la libertad de un dirigente preso. Murió atropellado el campesino Humberto Contreras, de 65 años, y quedaron otros dos heridos. El asesino fue puesto en libertad casi enseguida y la prensa reaccionaria presentó el asunto como un "asalto a la sede del Partido Nacional", aludiendo a la justa protesta, posterior a este hecho, que los campesinos hicieron frente al local del partido que prohíja asesinos a sueldo.

Una semana después del asesinato de Pérez Zujovic, se dio a conocer la sentencia que condena a sólo tres años de presidio al latifundista de Linares, José Benavente Palma, autor del asesinato del jefe zonal de la Corporación de Reforma Agraria, Hernán Mery Fuenzalida, en abril del año pasado. A la misma pena fue condenado el campesino analfabeto José Hipólito Hernández, utilizado por Benavente como instrumento ejecutor del crimen.

El presidente Allende, como lo revela en su Mensaje al Congreso del 21 de mayo (ver PF Nº 132), trata por todos los medios de garantizar el tránsito pacífico hacia el socialismo, reafirmando a cada instante su profundo respeto por los derechos individuales.

Pero la burguesía y el imperialismo, amenazados objetivamente en sus intereses vitales por este proceso, no dan señal alguna de agradecer o respetar estas reglas de juego. Su actividad tiende, más bien, a crear las condiciones para desatar la violencia contra el pueblo, intentando ganar a sectores tradicionalistas, algunos de los cuales pudieran efectivamente neutralizarse o quizás ganarse a la larga para la causa popular, si no fuera por las criminales provocaciones que está montando la derecha.

La actitud de vigilancia revolucionaria que reclama el presidente Allende, y que en efecto se necesita de modo vital, debe ser respaldada sin vacilaciones. Para ello el pueblo debe movilizarse al ritmo de un proceso que marche sin vacilaciones y con acentuada orientación revolucionaria. La tarea más urgente, que es respaldar y fortalecer al gobierno, encierra una paradoja. Es impracticable si a la vez no se profundiza el proceso hacia el socialismo que, a su turno, engendra la rabiosa oposición derechista e imperialista. Pero esta dificultad es más aparente que real. Porque al llevar adelante la construcción del socialismo, en forma que gane la adhesión sin reservas del pueblo, hasta el punto que éste ofrezca su vida en defensa del gobierno que le permite abrirse camino a la liberación, la conspiración derechista disminuirá en peligrosidad efectiva.

La revolución chilena no tiene por qué ser una excepción en este sentido. Las experiencias señalan que un pueblo en pie de combate por el socialismo, es capaz de derrotar a todos sus enemigos. El pueblo soviético, en su hora, lo probó frente a una guerra civil y a la intervención de catorce estados extranjeros. A su turno, el pueblo chino hizo frente a la guerra civil y a la intervención extranjera. El pueblo cubano, cuando llegó el momento, derrotó una invasión mercenaria montada por la CIA. Los trabajadores chilenos, es seguro, somos capaces de derrotar toda clase de obstáculos para construir el socialismo.

MANUEL CABIESES DONOSO


Planteamientos

El MIR

a los obreros, estudiantes y soldados

LA SEDICIÓN DE LA DERECHA Y DEL FREÍSMO DEMÓCRATA CRISTIANO

A partir del atentado que ultimó a Edmundo Pérez Zujovic, la captura y muerte de los hermanos Rivera y el asalto suicida de Heriberto Salazar al Cuartel de Investigaciones, que costó la vida a tres funcionarios de esa institución, la derecha y el freísmo democratacristiano más que lamentar esas muertes las han utilizado para abrir a gritos una contraofensiva reaccionaria y sediciosa en contra de la izquierda y el movimiento de masas.

Han intentado desautorizar al gobierno, de implicar a toda la izquierda en el atentado, crear una imagen de caos y desorden en el país; han hecho llamados abiertamente sediciosos a las Fuerzas Armadas, etc.

Mas aún, han buscado responsabilizar a la izquierda y al gobierno de un clima de "odios y violencias" que ellos abrieron con el asesinato de Schneider y con las "campañas del terror" de las elecciones de septiembre y abril.

Por último, han hecho descarado obstruccionismo en el Parlamento; coludidos derribaron la Mesa de la Cámara y abruman a la prensa con declaraciones, denuncias y comentarios en contra del Gobierno, de la Izquierda y del movimiento de masas.

2.— PRETENDEN FRENAR EL AVANCE DE LOS TRABAJADORES

Esta contraofensiva política la abren en los precisos momentos en que la izquierda y el movimiento de masas avanzan por el camino que hará propiedad de todo el pueblo el cobre, los bancos, las fábricas y la tierra; o sea, cuando el avance del pueblo hiere los intereses de los yanquis y de los dueños de los fundos y de las fábricas.

El griterío y la alharaca sediciosa de los patrones y sus partidos es sólo un pretexto. Pretenden así detener la marcha de los trabajadores, poner a la izquierda a la defensiva, separar a la Unidad Popular de la Izquierda Revolucionaria, impedir que los chilenos sean dueños del cobre, que los campesinos y los obreros hagan suyas las fábricas y los fundos, que los bancos sean de todo el pueblo.

3.— LA JUSTICIA DE LOS PATRONES

Escondidos detrás de la bandera de la justicia y del orden, la derecha y el freísmo democratacristiano han exigido "eficiencia y rigor" en la pesquisa policial sobre la VOP.

Hemos sido categóricos en condenar las acciones de la VOP, pues éstos han utilizado el atentado personal como método, hoy en Chile. Pero esta condena y el griterío de la derecha y el freísmo no pueden impedirnos precisar algunas cuestiones. Los mismos que asesinaron a Schneider, los mismos que organizan grupos armados y terroristas de derecha, los mismos que traen metralletas en barcos subrepticiamente, los mismos que asesinan campesinos en Linares, Cautín y otras provincias, etc., son los que hoy aparentan una novedosa y sorprendente sed de justicia.

¿Por qué no reclamaron e hicieron justicia también cuando Frei, desde su escritorio, mandaba asesinar trabajadores y estudiantes inocentes en El Salvador, Puerto Montt, en las calles y en los campos de Chile?

¿Por qué no exigen "castigo ejemplar" a los asesinos de Schneider que militan en sus propias filas, que ellos mismos protegen y que hoy están libres?

¿Por qué no exigen "la disolución de los grupos armados" de terratenientes que hoy asesinan campesinos en defensa del privilegio y la riqueza en los campos de Chile?

4.— LA VOP

Cuando los freístas y la derecha festejan la muerte de Ronald Rivera, su hermano y la de Heriberto Salazar, y no satisfechos aún piden por la prensa más persecución, ahora apuntando al MIR, es necesario delimitar responsabilidades.

Repudian a los Rivera y a Salazar. Es que los dueños del poder y la riqueza rechazan horrorizados lo que ellos mismos han creado, en odios y violencias, a través de siglos de explotación y miseria a la que han sometido al pueblo.

Los que se han enriquecido a costa del trabajo ajeno, por décadas han explotado, masacrado y sumido en la miseria al pueblo. Así han originado a hombres como Ronald Rivera que, animados por un odio instintivo de clase, llegan a realizar acciones que sobrepasan la racionalidad política y que, desgraciadamente, terminan dañando la causa del pueblo.

Los Rivera y los Salazar, acicateados por las masacres y asesinatos de los anteriores gobernantes, instrumentalizados por sus enemigos de clase, sus organizaciones posiblemente infiltradas por la reacción, en un proceso político tan complejo como el chileno, objetivamente entregaron el pretexto para la contraofensiva reaccionaria y sediciosa. Así su muerte tiene que ser agregada a la de centenares de víctimas del sistema que enriquece a unos a costa del trabajo de otros, y cargada la responsabilidad de ella sobre quienes originaron esto como forma de defender sus privilegios: las clases dominantes.

Ellos, por encima de su arrojo personal, no entendieron la importancia de la táctica y la racionalidad política. Expresaron en su accionar el odio elemental de una clase esclavizada contra los patrones y asesinos de gobiernos anteriores. No comprendieron que la situación había cambiado del 4 de septiembre en adelante. Que el gobierno de Allende era distinto al de Frei, que los enemigos de clase eran los mismos, pero ya no estaban en el gobierno, y por eso, formas de lucha distintas tenían que guiar a los trabajadores y a los revolucionarios.

Objetivamente, más allá de sus sentimientos, entregaron el pretexto que la derecha y el freísmo necesitaban para abrir su ofensiva reaccionaria y sediciosa, y por ello hemos condenado su accionar públicamente.

Para nosotros el camino de los revolucionarios pasa hoy en Chile por la elevación de la conciencia de los trabajadores, su organización y su movilización en todas sus formas, incluso las tomas de tierras y fábricas, sometidas a la correlación de fuerzas, a plano nacional y a los niveles políticos necesarios en cada frente.

5.— UNA NUEVA SITUACIÓN; UN ÚNICO CAMINO

Esta contraofensiva reaccionaria ha llevado a una nueva situación política. Esta está definida por la alianza del freísmo —fuerza hoy predominante en la Democracia Cristiana— con la derecha tradicional, cerrando así objetivamente las posibilidades de colaboración parlamentaria entre la Unidad Popular y la DC para el cumplimiento del programa. Juntos, el freísmo y la derecha, han legitimado el campo sedicioso y antipopular. No es posible equivocarse. No es el momento de lamentar que el PDC se desplace a la derecha, ni de intentar infructuosamente sujetarlo, cuando en los hechos se despeña abiertamente por la pendiente de una política reaccionaria y sediciosa.

Ante esta nueva situación política, a la izquierda no le queda más que un sólo camino: cerrar filas frente al ataque enemigo, seguir avanzando, apoyarse resueltamente en las masas y desde allí quebrarle la mano al freísmo.

Lamentablemente cuando los patrones vociferando atacan, una de las fuerzas de la Unidad Popular —la misma que anteriormente ha tenido una evolución de sus políticas que en general valoramos como positivas— hoy se tienta a equivocar de enemigo, elude responder, o responde débilmente, a las incursiones sediciosas del freísmo democratacristiano y trata de dividir a la izquierda, atacando torpe y artificialmente al MIR, cuando más que nunca es necesaria la unidad de toda la izquierda y los trabajadores.

6.— EL MIR LLAMA A LA MOVILIZACIÓN DE LAS MASAS

El MIR llama a toda la izquierda y a los trabajadores del campo y las ciudades a:

—Mantenerse férreamente unidos frente a la ofensiva reaccionaria.

—A denunciar y responder a los intentos sediciosos de la derecha y del freísmo democratacristiano. Volantes, palomas, rayados, etc., deben explicarlo al pueblo.

—A sacar esta lucha del ámbito exclusivo del Parlamento y llevarla fundamentalmente a las fábricas, fundos, poblaciones, liceos y universidades.

—A organizar allí Comités de Defensa y Vigilancia.

—A estrechar en los barrios los lazos entre el pueblo y los soldados.

—A seguir avanzando, hoy con más fuerza que nunca, por el camino que hará del cobre, los bancos, las fábricas y los fundos, propiedad de todo el pueblo.

¡CONTRA LA OFENSIVA SEDICIOSA MAS FABRICAS Y FUNDOS PARA EL PUEBLO!
¡QUE LA OFENSIVA SEDICIOSA NO NOS DETENGA, TRABAJADORES ADELANTE!
¡GOLPEAR MAS FUERTE SOBRE LOS DUEÑOS DE FUNDOS Y FABRICAS ES PARAR LA SEDICIÓN!

SECRETARIADO NACIONAL DEL
MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)

Santiago, 16 de junio de 1971


RESPUESTA POLÍCRITICA EN LA HORA DE LOS CHACALES

(París, mayo de 1971)

DE qué sirve escribir la buena prosa,
de qué vale que exponga razones y argumentos
si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo,
lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto,
vuelven lo blanco negro, el signo más se cambia en signo menos.

Los chacales son sabios en los telex,
son las tijeras de la infamia y del malentendido,
manada universal, blancos, negros, albinos,
lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman,

De qué sirve escribir midiendo cada frase,
de qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la conducta
Si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias,
Los policías disfrazados.

Los asesores del gorila, los abogados de los trusts
Se encargarán de la versión más adecuada para consumo de inocentes o de crápulas,
fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se instala,
y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta tierra nuestra,
que abre su diario y busca su verdad y se encuentra
con la mentira maquillada, los bocados a punto, y va tragando
baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien cree
y al creer olvida el resto, tantos años de amor y de combate,
porque así es, compadre, los chacales lo saben: la memoria es falible.
y como en los contratos, como en los testamentos, el diario de hoy con sus noticias invalida
todo lo precedente, hunde el pasado en la basura de un presente traficado y mentido.

Entonces no, mejor ser lo que es,
decir eso que quema la lengua y el estómago, siempre habrá quien entienda
este lenguaje que del fondo viene,
como del fondo brotan el semen, la leche, las espigas.

Y el que espere otra cosa, la defensa o la fina explicación
la reincidencia o el escape, nada más fácil que comprar el diario made in USA
y leer los comentarios a este texto, las versiones de Reuter o de la UPI
donde chacales sabihondos le darán la versión satisfactoria,
donde editorialistas mexicanos o brasileños o argentinos
traducirán para él, con tanta generosidad,
las instrucciones del chacal con sede en Washington,

Las pondrán en correcto castellano, mezcladas con saliva nacional,
con mierda autóctona, fácil de tragar *
no me excuso de nada, y sobre todo
no excuso este lenguaje,
es la hora del chacal, de los chacales y de sus obedientes:
los mando a todos a la reputa madre que los parió,
y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que espero.

Explicación del título: hablando de los complejos problemas
cubanos, una amiga francesa mezcló los términos crítica y política,
Inventando la palabra policritique.

Al escucharla pensé (también en francés)
que entre poli y tique se situaba la sílaba cri, es decir grito.
Grito político, crítica política en la que el grito está ahí como un pulmón que respira.

Así la he entendido siempre, así la seguiré sintiendo y diciendo.
Hay que gritar una política crítica, hay que criticar gritando cada vez que
se lo cree justo: sólo así podremos acabar un día con los chacales y las hienas.

Diariamente, diariamente, en mi mesa, los recortes de prensa: París, Londres,
(en poco tiempo, apenas dos semanas) la máquina montada,
Nueva York, Buenos Aires, México City, Río.
La operación cumplida, los liberales encantados, los revolucionarios confundidos,
la violación con letra impresa, los comentarios compungidos,
alianza de chacales y de puros, la manada feliz, todo va bien.

Me cuesta emplear esta primera persona del singular, y más me cuesta
decir esto es así, o esto es mentira.
Todo escritor, narciso, se masturba
defendiendo su nombre, el occidente
lo ha llenado de orgullo solitario.

¿Quién soy yo frente a pueblos que luchan por la sal y la vida,
con qué derecho he de llenar más páginas con negaciones y opiniones personales?
Si hablo de mí es que acaso, compañero,
allí donde te encuentren estas líneas, me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales,
veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más seguro el hombre.

Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba,
no sé de otra manera mejor para abarcar la América latina.
Comprendo a Cuba como sólo se comprende al ser amado,
los gestos, las distancias y tantas diferencias,
las cóleras, los gritos: por encima está el sol, la libertad.

Y todo empieza por lo opuesto, por un poeta encarcelado,
por la necesidad de comprender por qué, de preguntar y de esperar.

Qué sabemos aquí de lo que pasa, tantos que somos Cuba,
tantos que diariamente resistimos el aluvión y el vómito de las buenas conciencias
de los desencantos, de los que ven cambiar ese modelo
que imaginaron por su cuenta y en sus casas, para dormir tranquilos
sin hacer nada, sin mirar de cerca, luna de miel barata con su isla paraíso.

Lo bastante lejana para ser de verdad el paraíso,
y que de golpe encuentran que su cielito lindo les cae en la cabeza.

Tienes razón, Fidel: sólo en la brega hay el derecho al descontento,
sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas mejores,
sí, pero adentro es tan afuera a veces,
y si hoy me aparto para siempre del liberal a la violeta, de los que firman los virtuosos textos
por-que-Cu-ba-no-es-eso-que-e-xi-gen-sus-es-que-mas-de-bu-fe-te,
no me creo excepción, soy como ellos, qué habré hecho por Cuba más allá del amor,
qué habré dado por Cuba más allá de un deseo, una esperanza.

Pero me aparto ahora de su mundo ideal, de sus esquemas,
precisamente ahora cuando se me pone en la puerta de lo que amo.
Se me prohíbe defenderlo,
es ahora que ejerzo mi derecho a elegir, a estar una vez más y más que nunca
con tu revolución, mi Cuba, a mi manera.

Y mi manera torpe, a manotazos,
es ésta, es repetir lo que me gusta o no me gusta,
aceptando el reproche de hablar desde tan lejos
y a la vez insistiendo (cuántas veces lo habré hecho para el viento)
en que soy lo que soy, y no soy nada, y esa nada es mi tierra americana,

Y como pueda y donde esté sigo siendo esa tierra, y por sus hombres
escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.
Comentario de los chacales (vía México, reproducida con alborozo
en Río de Janeiro y Buenos Aires): el ahora francés Julio Cortázar... etc.

De nuevo el patrioterismo de escarapela,
cómodo y rendidor, de nuevo la baba de los resentidos,
de tantos que se quedan en sus pozos sin hacer nada,
sin ser oídos más que en su casa a la hora del bife.

Como si en algo dejara yo de ser latinoamericano, como si un cambio a nivel
de pasaporte (y ni siquiera lo es, pero no vamos a ponernos a explicar, al chacal se lo patea y se acabó)
mi corazón fuera a cambiar,
mi conducta fuera a cambiar, mi camino fuera a cambiar.

Demasiado asco para seguir con esto.
Mi patria es otra cosa, nacionalista infeliz.
Me sueno los mocos con tu bandera de pacotilla, ahí donde estés.
La revolución también es otra cosa.

A su término, muy lejos, tal vez infinitamente
lejos, hay una magnífica quema de banderas, una
fogata de trapos manchados por todas las mentiras y la sangre
de la historia de los chacales y los resentidos y los mediocres y
los burócratas y los gorilas y los lacayos.

Y es así, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier parte,
hay cosas que no trago,
hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz,
nadie llega a la luz si saca a relucir los podridos fantasmas del pasado,
si los prejuicios, los tabúes del macho y de la hembra
siguen en sus maletas,
y si un vocabulario de casuistas, cuando no de energúmenos,
arma la burocracia del idioma y los cerebros, condiciona a los pueblos
que Marx y que Lenin soñaron libres por adentro y por afuera,
en carne y en conciencia y en amor,
en alegría y en trabajo.

Por eso, compañeros, sé que puedo decirles
lo que creo y no creo, lo que acepto y no acepto,
ésta es mi policrítica, mi herramienta de luz,
y en Cuba sé de ese combate contra tanto enemigo,
sé de esa Isla de hombres enteros que nunca olvidarán la risa y la ternura,
que las defenderán enamoradamente,
que cantan y que beben entre turnos de brega,
que hacen guardia fumando,
que son lo que buscó Martí, lo que firmaron
con su sangre tantos muertos
a la hora de caer frente a chacales de dentro
y a chacales de fuera.

No seré yo quien proclame al divino botón el coraje de Cuba y su combate:
siempre hay alguna hiena maquillada de juez, poeta o crítico,
lista a cantar las loas de lo que odia en el fondo de sus tripas,
pronta a asfixiar la voz de los que quieren el verdadero diálogo, el contacto
por lo alto y por lo bajo: contacto con ese hombre que manda en el peligro
porque el pueblo cuenta con él y sabe
que está ahí porque es justo, porque en él se define
la razón de la lucha, del duro derrotero,
porque jugó su vida con Camilo y el Che y tantos que pueblan
de huesos y memorias la tierra de la palma,
y también el contacto
con el otro, el sencillo camarada que necesita la palabra y el rumbo
para impulsar mejor la máquina, para cortar mejor la caña.

Nadie espere de mí el elogio fácil,
pero hoy es más que nunca tiempo de decisión y de aguas claras:
diálogo pido, encuentro en las borrascas, policrítica diaria,
no acepto la repetición de humillaciones torpes,
no acepto confesiones que llegan siempre demasiado tarde,
no acepto risas de los fariseos convencidos de que todo anda bien después de cada ejemplo,
no acepto la intimidación, ni la vergüenza.

Y es por eso que acepto la crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta
en el bastión, de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo alto y en lo bajo,
y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero escritorio.

Y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de mañana,
y te busco la cara, Cuba la muy querida, y soy el que fue a ti
como se va a beber el agua, con la sed que será racimo o canto,
revolución hecha de hombres, llena estarás de errores y desvíos,
llena estarás de lágrimas y ausencias,
pero a mí, a los que en tantos horizontes somos pedazos de América latina,
tú nos comprenderás al término del día,
volveremos a vernos, a estar juntos, carajo,
contra hienas y cerdos y chacales de cualquier meridiano,
contra tibios y flojos y escribas y lacayos
en París, en La Habana o Buenos Aires,
contra lo peor que duerme en lo mejor, contra el peligro
de quedarse atascado en plena ruta, de no cortar los nudos a machetazo limpio,
así yo sé que un día volveremos a vernos,
buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días, mi casa,
mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,
mi caimancito herido y más vivo que nunca,
yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus músculos,
todos juntos iremos a la zafra futura,
al azúcar de un tiempo sin imperio ni esclavos.
Hablémonos, eso es ser hombres: al comienzo fue el diálogo.
Déjame defenderte
cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí.

Y si no lo quieres,
oye, compadre, olvida tanta crisis barata.
Empecemos de nuevo, di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero.
Toma, fuma conmigo, largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos.
Sabes, nunca estuve tan cerca
como ahora, de lejos, contra viento y marea. El día nace.

JULIO CORTÁZAR

Un solo ejemplo: "Padilla recuperó la libertad después de una declaración de autocrítica en que confesó haber proporcionado informes secretos a Cortázar"., etc. (Cable de UPI, París, 12-5-71, publicado en "EL ANDINO", periódico de Argentina)


Reportaje

RADIOGRAFÍA DE LOS CLANES TEXTILES

UNA INMENSA fortuna cimentada en maniobras comerciales ilícitas, construyeron en Chile los cuatro clanes familiares que controlaban el monopolio de la industria textil, ahora bajo el régimen de propiedad social.

La industria controlada por los YARUR, SAID, HIRMAS y SUMAR aportaba alrededor de un 15% al producto industrial nacional, pero adolecía de una extraordinaria ineficiencia debido a la gran concentración de la propiedad en pequeños grupos familiares.

Un limitado grupo de empresas controlaba el mercado. En el sector de la lana existían en 1970 106 establecimientos, pero sólo 6 plantas, controladas por 4 empresarios, atendían más del 50% de la demanda.

La producción estaba también concentrada en esos pocos empresarios, debido a la estructura de la industria textil, mientras que el resto estaba diseminado entre numerosos pequeños y medianos empresarios. Por ejemplo, en el sector algodón, tres empresarios controlaban cerca del 75% de la producción.

Las grandes empresas que poseían plantas integradas fijaban los precios de los productos textiles que por ser tan elevados, frenaban el consumo. Y la estructura personal de las empresas, pese a la pantalla de las "sociedades anónimas", permitía al clan familiar que las controlaba obtener utilidades adicionales ajenas a la operación misma de las firmas (diferencias en compras de equipos y materias primas, devoluciones de gastos de propaganda, etc.).

EL CONTROL FAMILIAR

Las "utilidades adicionales" se obtenían por la vía del fraude, manejado personalmente por los miembros del clan, cuya principal preocupación estaba concentrada en la comercialización, con total descuido de la producción.

Un estudio de CADE (Ingenieros) revela en mayo del 69 que la industria textil era completamente irracional por su estructura familiar. El clan arrasaba las gerencias técnicas para manejar la comercialización.

La constatación de esta realidad llevó a los especialistas de CADE a reflexiones como éstas:

"La desorganización impide alcanzar el máximo rendimiento de las instalaciones y una organización que permita una rebaja real de costo de los productos".

Quizás la reflexión más significativa sea ésta:

"La reticencia de los empresarios actuales de dejar la administración de las plantas a cargo de gerencias técnicas se basa en el temor de dichos empresarios de perder el control de las industrias a su cargo, delegando autoridad en funcionarios ajenos al núcleo familiar que dirige la empresa".

OPERACIÓN "CHAMULLO"

La presencia física del clan familiar en el control de la empresa textil deterioraba la producción debido a la irracionalidad con que se manejaba la industria. Se producía una gran variedad de diseños, que obligaba a paralizar máquinas para programar otro tipo de tejido, con las consiguientes pérdidas. O se producía con máquinas inadecuadas. "Estos equipos — según CADE—, desde el momento mismo en que llegan al país, ya son inadaptables. Se compra con irracionalidad porque nadie ha hecho un estudio para traerlos".

Pero no importaba. Lo principal era la comercialización. Y los "chamullos" que requerían la supervisión personal de la familia.

Veamos algunos:

La "Sociedad Anónima Yarur, Manufacturas Chilenas de Algodón" no vendía directamente a sus clientes. La comercialización era efectuada ñor una firma distribuidora: Empresas Juan Yarur S.A.C.. atendida por un solo empleado.

El "trabajo" de distribución se limitaba a un movimiento de papeles, porque finalmente el cliente retiraba la mercadería desde la misma bodega de la industria. Pero el sobreprecio, derivado de la "distribución", constituía una utilidad neta que iba a las arcas del clan familiar.

El clan era genial en ardides para sacar más plata de sus clientes. Según Francisco Vial, amcionario del Ministerio'de Economía, era común producir unaj escasez artificial de hilados cada cierto tiempo. Y un Yarur, .ubicado detrás del mesón, hacía la "gauchada" de vender un polco de hilado, pero con sobreprecio. El recargo debía pagarse en efectivo. El dinero iba directamente al bolsillo del esforzado empresario; el cliente se iba "agradecido" y no auedaba ninguna huella en facturas o en cualquier otro papel odioso.

MAS CHAMULLOS

Said había perfeccionado el método. Entregaba personalmente la mercadería con sobreprecio y, desde luego, sin factura. Un empleado menor preparaba un recibo convencional en dos ejemplares: uno se lo guardaba Said y el otro servía al cliente para retirar las telas. Tampoco quedaban huellas.

La burla de la facturación presentaba las siguientes ventajas:

1.— No se pagaba ningún impuesto de facturación o compraventa.

2.— El costo permanecía constante y se ocultaban utilidades, por las cuales tampoco se pagaba impuesto.

3.— A los obreros en conflicto podía respondérseles: la industria va mal. No hay utilidades.

Yarur de vez en cuando emitía alguna factura. Y en ese caso, a 90 días, con los intereses y recargos de rigor; pero el cliente debía pagar al contado si auería llevarse la mercadería. La venta a 90 días era más bien simbólica porque el clan familiar no daba jamás "una puntada sin hilo".

BAJA CALIDAD = GANANCIAS

El deterioro de la calidad de los productos también era otra forma de incrementar ganancias.

Un ejemplo: el Ministerio de Economía fijó precio a la crea en Eº 10 el metro. La calidad de esa crea "se echaba a perder" porque se elaboraba un producto con menos hilo. Y llegaba un momento en que la crea era tan mala que nadie la compraba. Entonces aparecía una "nueva" crea, que no era sino la misma original, ahora con un precio de Eº 14.

Las pruebas físicas de esta variedad de "chamullos" fueron entregadas por los propios trabajadores, con muestras de los dos tipos de crea, al Ministerio de Economía.

La fijación y control de precios no tenía sentido, debido a la versátil habilidad yaruriana para hacer dinero. "Nos volvimos locos tratando de fijar cuotas de producción a estos gallos y no hubo caso" (Francisco Vial).

OTRO ESTILO DE FRAUDE

La capacidad creadora de los amos textiles para hacer dinero no tenía límites. Otro hábil procedimiento para incrementar utilidades "off de record" radicaba en el comercio exterior. Es decir, en las importaciones y exportaciones de las empresas.

Las importaciones básicas eran de materia prima y maquinarla. Por ambos rubros se pactaba un precio más alto que el real. Y la diferencia, previo acuerdo con el proveedor (que en algunos casos podían ser industrias de algodón o hilados también de propiedad del clan familiar, era depositada en dólares en alguna de las cuentas de los bancos extranjeros que "trabajaban" con el clan. En el caso de Yarur, podía ser el banco The Chase Manhattan Trust Corp. (Nominees) Ltd., propietario del 26,29% de las acciones de S. A. Yarur.

Un "Informe de la Industria Textil Chilena" elaborado por el Ministerio de Economía señala que "se importan anualmente 30.000 toneladas de algodón con un valor del orden de US$20.000.000. "Se estima —agrega el informe— que las calidades compradas son superiores a las necesidades, y los precios obtenidos no son en general los más ventajosos para el país".

Lo importante era hacer dinero. El sobreprecio permitía obtener ingresos en cuentas en el exterior. Pero también servía para inflar los precios del producto final en el mercado interno porque la materia prima es el principal factor de costo (representa del 18 al 37%).

LA "ALEGRÍA DE IMPORTAR"

El entusiasmo por renovar los equipos también se explica por el sobreprecio que era depositado en el exterior. Lo importante no era comprar la maquinaria adecuada, sino encontrar la firma que aceptara el "chamullo". Y para esto debían hacerse viajes.

Los viajes y otros gastos de tipo personal (casas, lugares de veraneo, etc.) eran imputados en la contabilidad como inversiones o gastos en el desarrollo de la industria. "En el caso de Yarur, declaró a PF Julio Benítez, Subsecretario del Trabajo, estos gastos llegan a Eº 50.000.000".

Y esos "gastos", que en realidad son utilidades, permitieron a Said pagar Eº 90.000.000 en viajes a la firma TURAVION, según Julio Benítez.

"El análisis del parque de máquinas de la industria textil —señala el informe del Ministerio de Economía— pone de manifiesto la sobrecapacidad existente en todos los procesos básicos y a la vez la existencia de una considerable proporción de equipos obsoletos".

"El número de marcas en uso —agrega— es considerable, cada una de las cuales tiene diversos modelos, con el consiguiente problema para el abastecimiento de repuestos".

"Se estima que por razones comerciales ajenas al interés directo de las industrias, algunos de los equipos importados no obedecen a la necesidad del proceso, su capacidad de producción no esta de acuerdo con una clara política de mercado, e incluso en algunos casos se habrían pagado sobreprecios respecto a su verdadero valor comercial", concluye el informe.

¿Y LAS EXPORTACIONES?

En el caso de las exportaciones se invertía el procedimiento. A través del Banco Central se negociaba, en un tira y afloja, un precio más bajo que el realmente convenido. Unos pocos dólares retornaban a Chile y el resto era depositado en las cuentas del exterior.

El método es muy difundido. El Banco Central descubrió hace algunos años un procedimiento similar utilizado por el Laboratorio Cario Erba en las importaciones. Y hace pocos días se paró una exportación de langostinos de una fábrica de San Antonio que pretendía exportar a US$ 1 la caja que realmente vendía a US$ 1,50.

Las operaciones de comercio exterior constituían una importante fuente de utilidades y eran controladas a través de los propios bancos de los clanes familiares (Crédito e Inversiones, Panamericano, del Trabajo y Continental).

La propiedad sobre los bancos permitía, de paso, hacer negocio con el crédito interno, cuya tasa era más o menos controlada, que de cualquier forma incrementaba sus utilidades.

EL NEGOCIO DEL CRÉDITO

Los bancos permitían negociar el crédito interno y externo.

El crédito interno se maneja con la simple posesión de un banco, que recibe depósitos de ahorro y otorga crédito, siguiendo ciertas disposiciones sobre encaje orientadas a impedir "que se preste más plata de la depositada", pero que también suelen ser burladas. Y así, los clanes familiares textiles se auto-otorgaban créditos y, al mismo tiempo, a través del banco controlaban a los medianos y pequeños empresarios textiles para frenar su crecimiento, jibarizarlos o, según el caso, simplemente, hacerlos reventar.

Los bancos tienen también un crédito externo, que es en dólares, proveniente de "líneas de crédito" otorgadas por bancos extranjeros. Y así, los clanes familiares obtenían el crédito a través de "SU" BANCO para poder importar.

El clan mantenía de esta forma el control sobre los pequeños y medianos textileros: negándoles o dosificándoles el crédito y a través del suministro de materia prima importada (eran los únicos que podían importar algodón para atender la demanda de un año y almacenarlo).

RAMIFICACIONES DE LOS CLANES

Los clanes familiares se expandieron como un pulpo por diferentes ramas de la economía chilena abarcando rubros que rebasan la especialidad textil.

El "CLAN HTRMAS", por ejemplo, posee, controla o influye las siguientes empresas:

1.—Empresa Industrial y Comercial "ELSACA". 2.—S. A. I. Hirmas y Kattan. 3.—Hilados de Goma, S. A. 4.—Industria de Materiales para Sastrerías. 5.—Industrias Químicas Graham S. A. 6.—Distribuidora e Industria de Vehículos y Maquinarias. 7.—Agencias Graham S. A. C. 8.—Manufacturera de Neumáticos, S. A. 9.—Hilandería Santiago, S. A.

El "CLAN YARUR", por su parte, posee, controla o influye las siguientes empresas:

1.—S. T. Errázuriz y Cía., S. A. C. 2.—Concovil S. A. Constructora. 3.—South Pacific S. A. Pesquera. 4.—Empresa Pesquera Robinson Crusoe. 5.—S. A. Progreso Urbano Inversiones y Renta. 6.—Textil Progreso S. A. 7.—Comercial Maipo S. A. 8.—Nieto Agrícola Comercial e Industrial. 9.—Distribuidora Talca S. A. 10—Cía. Frutera Chilena "Chilefrut" S. A. (aquí tiene acciones Alan Cooper Alian, prófugo de la justicia por el asesinato del General Rene Schneider). 11.—Química Industrial S. A. 12.—Empresas Juan Yarur S. A. C. 13.— Tejidos Caupolicán. 14.—Distribuidora Materiales de Construcción Futurama. 15.—Fea. de Paños Bellavista Tomé S. A. (requisada). 16.— Paños Fiap Tomé S. A. (requisada). 17.—Fábrica de Hilados y Paños de Lana. 18.—Textil Santa Lucía S. A. 19.—S. A. C. Saavedra Bé-nard (también participa el "Clan Said" a través de Juan Said Kattan). 20— Textil Progreso S. A.

El "CLAN SAID":

1.—Importadora Zalaquett S. A. C. 2.—S.A.C. Saavedra Bénard. 3.—Cía. Sudamericana de Fosfatos S. A. 4.—Textil Viña S. A. 5.—Sociedad Pesquera Guanaye S. A. (el mayor esfuerzo aquí lo hizo CORFO con el 49%). 6.—Cobre Cerrillos S. A. (alianza del Clan con la Phelps Dodge Corp.) 7.—Resinas Arica S. A. C. I. 8.— Envases Modernos S. A. 9.—Textil Mualim S. A. 10.—Industrial y Comercial Sudamericana S. A. 11.— Almacenes Part. y Warrants América S. A. 12.—Inmobiliaria O'Higgins S. A. 13.—Procesamientos Electrónicos S. A. C. 14.— Fábrica Victoria de Puente Alto S.A. 15.— Safico S. A. I. 16.—Importadora y Exportadora de Repuestos Vehículos Motorizados Imex.

El "Clan Sumar" concentró su esfuerzo empresarial en Manufacturas Sumar S. A. y una pequeña participación en Industrias Textiles Jacob Nazal Hermanos, a través de César Sumar Pacha.

CONTROL DE LOS TRABAJADORES

El enorme poder económico concentrado por los cuatro clanes familiares que controlaban el monopolio textil ha recibido un duro golpe con la decisión del gobierno que traslada esas industrias al área de propiedad social. La derecha se ha empeñado en presentar esa decisión como una "agresión a la colonia árabe".

Los trabajadores han contraído responsablemente el compromiso de hacerse cargo de las industrias en la primera experiencia concreta de participación en la conducción de las empresas, de acuerdo al convenio CUT-gobierno.

La producción en Yarur ha aumentado de un 15 a 20%. Se ha triplicado la producción de creas, tocuyos, mezclilla, franelas y otras telas de tipo popular, demostrando así la capacidad conductora de la clase obrera.

ERNESTO CARMONA


Tribuna ideológica

LA TÁCTICA DEL COMPROMISO

EL INMENSO valor de la obra de Lenin reside en que representa una genial aplicación del marxismo a los problemas a que tuvo que enfrentarse el movimiento revolucionario ruso y mundial en un periodo de treinta años. Su importancia se manifiesta en su permanente actualidad, pero sobre todo en el hecho de que ésta se acentúa siempre que las tareas de la revolución se ponen a la orden del día.

Es así cómo acontecimientos recientes han conferido un nuevo interés a una de sus obras más conocidas: La enfermedad infantil del comunismo (el "izquierdismo"). Hojeando de nuevo ese texto, nos hemos preguntado sobre cuál debe ser la verdadera enseñanza que se puede sacar de él, sin traicionar el espíritu del leninismo.

Ante los temas que plantea Lenin —el trabajo en los sindicatos controlados por dirigentes amarillos o simplemente reformistas, la participación en los parlamentos burgueses, la conveniencia de establecer compromisos políticos—, ante estos temas ¿las respuestas que da Lenin son fórmulas definitivas, pautas de comportamiento obligatorias, o tan sólo una lección de cómo plantear los problemas y de cómo solucionarlos? Yendo aún más lejos, en el caso de que lo esencial del texto fuera el método que Lenin utiliza para tratar las cuestiones allí planteadas, ¿habría en él ciertos conceptos o verdades válidos en general, es decir, contenidos aplicables independientemente de las circunstancias en que se formularon?

EL LENINISMO COMO MÉTODO

A la primera pregunta, sobre si el texto es un prontuario de recetas o un ejemplo de aplicación del método marxista, nos inclinamos obviamente por la segunda respuesta. El mismo Lenin lo confirma, cuando niega la posibilidad de rechazar el compromiso en general, y afirma que sólo es posible definirse frente a compromisos concretos, dando el ejemplo del hombre que cede a un grupo de asaltantes dinero y armas, con el propósito de reducir el daño que éstos pueden causar y facilitar su captura, y del hombre que hace lo mismo a fin de participar en el reparto del botín. "Hay compromisos y compromisos —escribe—. Es necesario saber analizar la situación y las condiciones concretas de cada compromiso o de cada modalidad de compromiso".

En donde este enfoque aparece con más nitidez es en el análisis que hace Lenin de la actitud de los bolcheviques frente a la convocatoria del parlamento por el Zar, en 1905 y en 1906. En efecto, en el primer caso, el boicot aplicado por los bolcheviques constituye una táctica exitosa y justa, en la medida en que logra impedir la convocatoria de un parlamento reaccionario, "en el momento en que la acción extra-parlamentaria de las masas (principalmente el movimiento huelguístico) crecía con rapidez excepcional". En esas condiciones, el gobierno no tenía cómo asegurarse ningún apoyo popular y el proletariado sí acrecentaba su influencia sobre las masas. El boicot iba, pues, en el sentido revolucionario de la lucha de clases, ya que contribuía a aislar al gobierno y a facilitar la influencia que el proletario ejercía en el marco de un proceso no parlamentario.

Distinta era la situación en 1906, cuando los bolcheviques mantuvieron el boicot, y más distinta aún a partir de 1907, cuando ya la ola revolucionaria había refluido. El boicot se constituía entonces en un error, que se agravaba por la renovación burguesa de la monarquía. Si la situación anterior había mostrado que, en ciertas circunstancias, es indispensable saber renunciar a las formas parlamentarias de lucha —razona Lenin—, la reacción, que sucede al período revolucionario y se extiende hasta la guerra de 1914, obligaba a combinar formas legales e Ilegales de lucha, imponiendo la participación en el parlamento.

Se observa así que una misma táctica —el boicot parlamentario— era justa en una situación, pero no lo era en otra, porque las condiciones concretas que las determinaban habían variado. Es por lo que, para Lenin, "la táctica debe ser trazada a sangre fría, con una rigurosa objetividad, tomando en cuenta todas las fuerzas de clase en un determinado Estado (lo mismo que en los Estados cercanos y en todos los Estados, en escala mundial), así como la experiencia de los movimientos revolucionarios". El análisis concreto de situaciones concretas, tal es la esencia del método leninista.

EL CONTENIDO DEL LENINISMO

Cabe aquí retomar la pregunta de si, en el texto en cuestión, hay verdades generales, cuya aplicación trasciende las circunstancias en que Lenin las formuló. El propósito mismo de Lenin, al escribir su ensayo, aporta la respuesta: se trata para él de "aplicar a Europa occidental lo que hay de generalmente aplicable, de generalmente significativo, de generalmente obligatorio en la historia y en la táctica actual del bolchevismo". El combate ideológico a las desviaciones que presentaba el movimiento comunista en Alemania, Italia, Inglaterra, es lo que mueve a Lenin a escribir su trabajo y a distribuirlo entre los delegados al II Congreso de la Internacional comunista (1920).

De hecho, Lenin va más allá de lo que se propuso y ofrece indiscutibles aportes teóricos al marxismo. Entre los más significativos, se podrían mencionar la determinación de las condiciones de una coyuntura revolucionaria, el planteamiento sobre las relaciones entre la vanguardia y la masa, la caracterización del revolucionarismo pequeño-burgués. Centremos, sin embargo, nuestra atención en puntos que parecen ser más relevantes para el actual momento.

Desde luego, la actitud leninista frente al compromiso sólo se atiende cuando está enmarcada en la perspectiva de una política revolucionaria. No hay nada allí que pueda justificar compromisos que no hayan sido establecidos en función de los objetivos que el movimiento revolucionario se da. "Es necesario —dice Lenin— en las cuestiones de política práctica que se plantean a cada momento particular o específico de la historia, aquéllas en las que se manifiestan los compromisos, los más inadmisibles, los compromisos de traición, que encarnan el oportunismo funesto a la clase revolucionaria, consagrar todos los esfuerzos para denunciarlos y combatirlos". No es, pues, por acaso que, cuando habla de compromiso, Lenin tenga sobre todo en mente lo que hace la vanguardia revolucionaria "con los varios grupos proletarios, con los diversos partidos de obreros y pequeño-explotadores" (pequeña burguesía rural y urbana).

Porque se legitima un compromiso, no hay que legitimar todos los compromisos. La dialéctica marxista nada tiene que ver con el relativismo burgués, para el cual todo es válido según las circunstancias, y menos aún con el eclecticismo pequeño-burgués, que mezcla un poco de cada cosa y zozobra en la más completa confusión. El conocimiento de la contradicción no se agota, para el marxista, en la constatación de los aspectos "buenos" y de los aspectos "malos" de un proceso: por lo contrario, el marxista va derecho a la determinación del factor que genera la contradicción, con lo que la trasciende y capta la realidad en su movimiento. Es por lo que un marxista no se pierde en dudas y cavilaciones sobre la conveniencia o la inconveniencia de una transacción; él tiene un metro para medirla, y este metro es el interés de la revolución.

El tema constante en todo el texto de Lenin de que nos ocupamos es ese interés. La crítica a los izquierdistas se resume, para él, en una sola: con las tácticas que preconizaban (en la Europa occidental de entonces), ellos separaban a la vanguardia de la masa e impedían a ésta desarrollar su lucha, lucha que culmina en la revolución. ¿Por qué hay que trabajar en los sindicatos, cualquiera que sea su orientación? Porqué allí están las masas y es "absolutamente necesario trabajar allí donde está la masa" (subrayado de Lenin) ¿En función de qué determinar y cómo y cuándo participar en un parlamento burgués? En función de las condiciones existentes en el movimiento de masas, como vimos en el caso de la táctica del boicot que aplicaron los bolcheviques. ¿Qué criterio orienta a los revolucionarios frente a la necesidad de transar, de hacer pactos o compromisos? "Todo consiste —contesta Lenin— en saber aplicar esa táctica (la del compromiso) de manera de elevar, y no de rebajar el nivel general de conciencia del proletariado, su espíritu revolucionario, su capacidad de luchar y vencer" (subrayado de Lenin).

EL CRITERIO DE LA TÁCTICA

La práctica política de las masas, ésta es la clave de la táctica leninista. Toda corriente que, por sus posiciones, limite las posibilidades que tienen las masas de desarrollar su propia práctica política constituye un enemigo a combatir, de la misma manera como se impone el combate a las tendencias que rebajan esa práctica y la desvían de sus objetivos revolucionarios. Es a la luz de este criterio (que corresponde a un tema permanente en la obra de Lenin, desde los primeros escritos contra el economicismo hasta su larga lucha contra el menchevismo y toda forma de oportunismo) que el texto en cuestión debe ser leído y discutido.

No cabe duda de que, si se procede así, no sólo se estará haciendo .honor al verdadero espíritu del leninismo, sino que, además, se hará una contribución efectiva al planteamiento correcto de los problemas a que se enfrenta actualmente el movimiento revolucionario en Chile.

FRANCISCO GARCÍA


PUNTILLAZOS

LA "U" A CONTRAPELO

LOS resultados de las elecciones en la Universidad de Chile confirmaron los temores de aquellos catedráticos y estudiantes que vieron desvirtuarse lentamente, durante tres años, el proceso de reforma iniciado en mayo de 1968. Al reelegir en la rectoría al ingeniero comercial Edgardo Boeninger, por una estrecha diferencia en la votación académica, quedó materializada una situación que resultaría casi cómica, sino fuese por el grave problema que significa para un gobierno que desea transformar la sociedad chilena en una dirección socialista, enfrentarse a una universidad que, en el mejor de los casos, permanecerá indiferente ante el proceso político general.

Tal como ocurrió en la anterior elección, de 1969, Boeninger triunfó gracias a la desorbitada ponderación (65%) otorgada a los votos de los académicos, el único estamento en que logró mayoría. Entre estudiantes y no-académicos, es decir, el grupo más numeroso de universitarios, fue repudiado, igual que en 1969. Esta situación era previsible, y así lo señaló PF en sus ediciones anteriores, pero en esta elección se presentaron nuevos elementos de juicio. En general, y considerando el porcentaje ponderado del total de los votos emitidos, la izquierda mejoró su posición: subió del 46% al 48,25%, mientras la fórmula DC-PN bajaba del 52,51% al 51,42%. Por otra parte, la izquierda sigue siendo numéricamente, en cifras absolutas, mayoría (Novoa - Lagos obtuvieron 26.083 votos en los tres estamentos, frente a 24.489 de Boeninger - Bitrán). pero, mientras esta vez los candidatos izquierdistas lograron mejorar considerablemente su representación entre los académicos, sus fuerzas disminuyeron entre no-académicos (es decir, empleados y obreros de la U) y estudiantes.

Analizadas las cifras, la izquierda tiene el deber de hacerse un severo examen autocrítico respecto a las razones que llevaron a perder políticamente la Universidad por un período de por lo menos cuatro años (que es lo que dura el mandato de las autoridades elegidas el io de junio), que es precisamente aquel en que el Gobierno Popular se verá sometido a los más implacables ataques de parte de la derecha.

Para contrarrestar la campaña que Boeninger realizó impunemente, durante un año y medio, cualquier candidato de izquierda necesitaba tiempo. Y allí está la grave responsabilidad de la dirección política de izquierda en la "U". Desde que comenzó a discutirse la fórmula que debía agrupar a las fuerzas de la UP hasta que surgió la pareja definitiva, Novoa-Lagos, transcurrieron por lo menos dos meses que se perdieron en interminables maniobras y discusiones.

Diferencias pequeñas y ajenas a cualquier debate de principios, similar al mediocre cabildeo parlamentario de pasillos, llevaron a una impasse total. Cuando restaban horas para el vencimiento del plazo de inscripción de los candidatos, se resolvió por fin lanzar los nombres de Eduardo Novoa para rector y Ricardo Lagos para Secretario general.

Los candidatos de la izquierda, pese a su prestigio académico y a su trayectoria dentro de la universidad, sin comparación posible con las de sus oponentes, sólo dispusieron de tiempo para trabajar el sector más "duro": el de académicos. Y su trabajo logró reducir enormemente la ventaja de Boeninger. En cambio, debieron descuidar los estamentos de estudiantes y no-académicos, donde la victoria parecería asegurada. La falla táctica, que les privó del tiempo necesario para entablar un diálogo concientizador con obreros, empleados y estudiantes de la "U", tiene un fondo mucho más grave: revela una falta de rigor político y revolucionario en los cuadros dirigentes de la izquierda universitaria similar a aquellas, dentro del propio gobierno, que pueden frenar peligrosamente el proceso revolucionario chileno.

El otro aspecto particularmente negativo de las elecciones del 10 de junio estuvo en la votación estudiantil. Se notó allí un sólido avance de las fuerzas más reaccionarias (la lista de candidatos del Partido Nacional obtuvo 5.575 votos, la DC logró 10.906, la UP 16.537 y el FER 1.984) y, como ya se explicó, fue el descenso en la votación estudiantil de izquierda el factor determinante en el triunfo de Boeninger. Esto puede atribuirse a varios elementos: 1) Un trabajo insuficiente y poco resuelto de parte de los dirigentes, a nivel de centros de alumnos; 2) Falta de riqueza ideológica de parte de los dirigentes de la FECH, que han puesto el acento más en tareas prácticas, como el trabajo voluntario, que en un debate y una campaña de concientización destinada a ensanchar la base de la izquierda en la juventud universitaria y especialmente en los contingentes masivos que llegan de la educación secundaria con una formación política muy insuficiente, y 3) Composición social burguesa y pequeño-burguesa del estudiantado. Pero este elemento es relativo, porque dicha composición , no ha variado sus-tancialmente desde 1969, cuando los estudiantes prefirieron la candidatura izquierdista de Jadresic a la de Boeninger por 12.783 votos contra 9.880.

UNIVERSITARIO


Denuncia

LOS "GORILAS" ESTÁN AGRESIVOS CONTRA CHILE

DESDE el momento en que el triunfo electoral de Salvador Allende inició en Chile un proceso de cambio político, la dictadura militar brasileña demostró honda preocupación. Esto se debió, en parte, a que la profundización de dicho proceso y su eventual transformación en una auténtica revolución no dejarían de repercutir sobre las fuerzas populares de Brasil, sometidas hoy a la camisa de fuerza de una represión policial-militar sin precedentes en América latina. Pero se derivaba también de otro motivo: la puesta en jaque de un proyecto de dominación continental, ideado por los militares brasileños, que configura un subimperialismo, en la medida en que se da en estrecha conexión con Estados Unidos y en el marco de la hegemonía que ejerce ese país en el mundo capitalista.

EL SUBIMPERIALISMO

El proyecto subimperialista brasileño toma forma inmediatamente después del golpe militar de 1964, que derrocó al Presidente Joao Goulart, y se expresa en la diplomacia llamada de la interdependencia continental, que reemplaza la política externa independiente practicada anteriormente por Itamaraty (nombre bajo el cual se conoce a la cancillería brasileña). La base de la nueva política —que se conoce también como de las "fronteras ideológicas", en la medida en que niega la soberanía nacional de cada país que integra el "mundo libre"— es la doctrina de la barganha (canje) leal, formulada por uno de los más conspicuos integrantes del grupo militar brasileño, el general Golberí do Couto e Silva. [1]

Dicha doctrina, de inspiración geopolítica, "parte del supuesto de que, por su propia posición geográfica, Brasil no puede escapar a la influencia norteamericana. En tal situación, no le quedaría otra alternativa sino la de "aceptar conscientemente la misión de asociarse a la política de Estados Unidos en el Atlántico Sur". La contrapartida de esa "elección consciente" sería el reconocimiento por Estados Unidos de que "el casi monopolio de dominio en aquella área debe ser ejercido por Brasil exclusivamente". [2]

Se entiende, pues, que la dictadura brasileña no podría desinteresarse del surgimiento de lo que puede llegar a ser un nuevo bloque sudamericano, radicalmente opuesto por sus ideales y por las fuerzas sociales que lo sustentan al centro subimperialista representado por Brasil. Es así como, a raíz de la formación del gobierno popular chileno, la prensa brasileña que refleja la posición de los círculos militares "duros", empezó a hablar abiertamente del peligro de una oposición entre el "Pacífico rojo" (en el que incluía, además de Chile, a Bolivia y Perú) y el "Atlántico democrático" (sic).

Un ejemplo, entre muchos: el 4 de noviembre de 1970, al asumir Allende la presidencia, uno de los periodistas vinculados al sector "duro" del ejército brasileño, OHveiros S. Ferreira, escribió en O' Estado de Sao Paulo, influyente órgano conservador, que "los compromisos externos" de Brasil presentaban un nuevo carácter, entendiendo por "nuevo carácter" el hecho de que ese país "no se ha preocupado de América latina desde la gue rra contra Paraguay" [3] . Y añadía: "...como nuestra posición continental y la misión que nos imponen la geografía, la historia y la cultura deberán llevar pronto a que los estados mayores (militares) se den cuenta de que la decisión de intervenir es inevitable, se hace indispensable que la nación esté convencida de la necesidad de la intervención (externa), para evitar fracasos en el frente interno".

LA CORDILLERA NO ES INTRANSPONIBLE

Lo que se preconizaba era, pues, la preparación psicológica de la opinión pública para una agresión intervencionista contra Chile. Ello desencadenó una campaña sistemática de prensa, destinada a identificar Chile con Cuba, con el comunismo, el terrorismo, etc., la cual fue apoyada por medidas como la que redundó en el traslado a Chile, a pedido expreso del gobierno brasileño, de los 70 presos políticos canjeados por el embajador suizo. Ello se completó con declaraciones de personeros oficiales en el mismo sentido.

Una de las más expresivas fue la intervención del Ministro de Educación, general Jarbas Passarinho, en la Facultad de Filosofía de Corumbá, Mato Grosso, el 10 de marzo pasado. En un estilo sibilino, el general-ministro empezó su discurso aludiendo a la cordillera de los Andes, la cual, "siendo un obstáculo físico", no es "necesariamente" divisoria de pueblos e ideas, "en un mundo cada vez más solidario por la regresión de las distancias".

¿Qué pretendió decir con esto? Hay que tomarlo en su contexto: el general-ministro recordó luego que Brasil profesa el principio de no intervención, para decir que "por esto es intolerable que haya naciones empeñadas en la exportación de sus regímenes".

Esta parte del discurso terminaba con el recuerdo de las "hazañas" brasileñas en la Segunda Guerra Mundial, "en un momento crucial de la historia, cuando los carros de combate de Von Rommel estaban a las puertas de Alejandría y los oficiales alemanes avistaban ya el edificio del Kremlin, mien tras el Japón barría del Pacífico a los norteamericanos e ingleses". La impresión que deja es que la intervención de Brasil en la II guerra cambió el curso de la historia.

EL DIC

Ese clima de exaltación nacionalista y de propaganda guerrera se encuentra generalizado en Brasil. Va más allá de las palabras. Comprende una política concreta de movilización de la población civil y de los recursos económicos existentes, así como la implantación acelerada de una industria bélica, directamente impulsada por el Estado.

Ejemplo de lo primero es el programa "Defensa Interna Civil", que pone en práctica el III Ejército, con sede en Río Grande do Sul. De acuerdo a lo divulgado por la prensa [4] , el DIC tiene por objeto reducir las pérdidas humanas y materiales "en situaciones de emergencia, tales como guerra (externa e interna), catástrofes y fenómenos naturales".

Se trata, para esto, de movilizar a la población, puesto que "en la guerra moderna, no sólo las Fuerzas Armadas de los países implicados, sino también la comunidad civil se ven envueltas, o por lo menos la segunda sufre las consecuencias". Por otro lado, las normas trazadas por el DIC establecen que "los diversos organismos gubernamentales y las actividades privadas de servicios esenciales o con más de 100 empleados, deberán contar con un sistema propio de seguridad".

SUBMARINOS Y AVIONES

Paralelamente, la dictadura brasileña se esfuerza por crear un poderío militar propio, con los ojos puestos en el exterior. Esto se observa, entre otros casos, en la delirante orden del día que emitió el Ministro de Marina, almirante Adalberto de Barros Nunes, el 31 de marzo último, para conmemorar el golpe de 1964.

Tras afirmar que Brasil persigue en esta década sumarse a las grandes naciones, el almirante-ministro advierte: "Pero no hay que hacerse ilusiones. La admiración con que nos miran los ojos del mundo (sic), podrá mañana cambiarse en envidia. La historia nos muestra que las responsabilidades de defensa de una nación crecen paralelamente a su ascenso económico".

Acto seguido, el almirante-ministro anunció las muchas iniciativas que tienden a prevenir esta situación, mediante la creación de "los elementos de un poderlo naval válido y compatible con las exigencias brasileñas". Entre estos "elementos" están la construcción de la primera fragata y los planes para la fabricación de dos submarinos.

La carrera armamentista no se detiene allí. La Empresa Brasileña de Aeronáutica (EMBRAER), estatal, viene de confirmar para este año la entrega de los primeros aviones militares "Xavante", de una serie de 112 unidades encomendadas por la Fuerza Aérea. El "Xavante" es la versión brasileña del Aermacchi italiano, un monoreactor capaz de alcanzar hasta 900 km/hora, con un radio de acción de 2.485 Kms.

A través de la producción interna y de la importación, el gobierno brasileño acrecienta a ritmo acelerado su capacidad ofensiva. El presupuesto militar de 1970 fue del orden de los 700 millones de dólares, es decir, 17,3% del presupuesto federal total. Si se le añaden los gastos para la policía militarizada, la cifra llega a 1.000,5 millones de dólares, equivalentes a casi la mitad de los ingresos percibidos en el año por concepto de exportaciones.

LA POLÍTICA DE CERCO

La prensa chilena registró recientemente el revuelo causado en los círculos oficiales de Uruguay por un editorial de O' Estado de Sao Paulo, que llamaba explícitamente al gobierno brasileño a intervenir en aquel país, alegando que una gran nación como Brasil no puede admitir que su seguridad sea amenazada por los desmanes y la incapacidad gubernamental de un pequeño país. Anteriormente, se había noticiado, también aquí, que el general Hugo Bethlem, exembajador de Brasil en Bolivia, fue sorprendido en ese país, en ocasión de la sublevación derechista encabezada por el general Miranda, distribuyendo armas y dinero a grupos militares y civiles de derecha, siendo en consecuencia expulsado de Bolivia.

Bolivia es, naturalmente, una pieza clave en el ajetreo antichileno en que se encuentra empeñado hoy el gobierno militar de Brasil. En el marco de una política de aislamiento y de cerco a Chile, en que los militares brasileños incluyen, para no hablar de Argentina, a Perú (visita de Mercado Jarrín a Brasil) y Paraguay (acuerdo contra el terrorismo, firmado recientemente con este país), Bolivia, por su posición geográfica, ocupa puesto destacado. Su importancia se ve, además, acrecentada por la situación política imperante allí en este momento, que obstaculiza todo esfuerzo serio de Brasil en el sentido de crear una correlación internacional de fuerzas desfavorable a Chile.

Es por esto que, dada la evidencia de que todo intento de desplazar hacia la derecha el eje de la política boliviana la lleva siempre más hacia la izquierda (reemplazo de Barrientos por Ovando, de Ovando por Torres, izquierdización política que siguió al fracasado golpe de Miranda), Brasil pasó a jugar la táctica de la división (que sus maestros norteamericanos han utilizado tantas veces). Es así como ya se hizo público el apoyo que presta a los grupos derechistas de la provincia de Santa Cruz, en el sentido de que ésta se desligue de Bolivia y se sume al "Atlántico democrático". Por otra parte, en días recientes, el mismo general Bethlem, en un almuerzo ofrecido a militares argentinos, los incitó a unirse a Brasil para imponer a' Bolivia un régimen de protectorado.

EL PROYECTO CARAIBA

Hasta qué punto Brasil toma en serio su cruzada antichilena lo revela una importante iniciativa adoptada por el gobierno militar en la esfera de la producción de cobre. Es obvio que aún el simple bloqueo que se impusiera eventualmente a Chile desorganizaría el mercado internacional del metal, provocando fluctuaciones en los precios y dificultades de abastecimiento para los países consumidores.

Ahora bien, poco después de las elecciones presidenciales chilenas, se supo que Brasil, tradicionalmente deficitario en la producción de cobre (la demanda nacional sólo se atiende internamente en un 10%), se daba súbitamente como meta el autoabastecimiento a corto plazo. Para ello, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y la Superintendencia del Desarrollo del Nordeste anunciaron, a mediados de octubre pasado, una cuantiosa inversión, cercana a los 100 millones de dólares., en lo que se considera el mayor proyecto industrial del nordeste: la explotación y refinación de cobre por el grupo Pignatari, en Bahía, para lo que dicho grupo se benefició de un monopolio sancionado por acuerdo de la Suprema Corte (9 de diciembre).

El 15 de noviembre, con la presencia de altas autoridades, se inauguraron oficialmente las obras de la refinería de Caraiba, que beneficiará el metal rojo proveniente de los yacimientos ya prospectados, cuyas reservas se estiman en 50 millones de toneladas. La producción vendrá de las minas de Caraiba y Camaqua, que deberán aportar respectivamente 35 y 12 mil toneladas/año en 1973, equivalentes al 70% de la demanda nacional. Se estudia, además, un proyecto de ampliación, que cubriría el total de la demanda de 1975.

LOS CAMINOS DE LA REVOLUCIÓN

Tanto en el plano interno como externo, desde la propaganda a la carrera armamentista y a la producción de cobre, pasando por la política de cerco internacional, el gobierno militar de Brasil se prepara para hacer frente al "problema chileno" y llevar a cabo su proyecto de dominación subimperialista. El pueblo chileno y sus direcciones políticas deben estar atentos para dar el contragolpe a cada maniobra de la dictadura brasileña.

Es evidente que, en la hipótesis de que se llegue a una aventura agresiva, éste terminaría en la derrota. No es necesario ser muy perspicaz para entender que la agresión contra Chile supondría no sólo que el proceso revolucionario hubiera avanzado en nuestro país, sino también el ejercicio de la violencia por parte del subimperialismo naciente en contra de otros pueblos hermanos, principalmente el boliviano. En otros términos, el subimperialismo brasileño allanaría el camino para la guerra revolucionaria continental.

En ese conflicto no tardaría en verse en la primera línea de las fuerzas revolucionarias al mismo pueblo brasileño, hermanado en los ideales contra los cuales conspira el tenebroso régimen de opresión surgido en Brasil.

L. C.


Notas:

1. Véase su libro Aspectos geopolíticos de Brasil, Rio de Janeiro. Biblioteca del Ejército, 1957.

2. Ruy Mauro Marini, Subdesarrollo y Revolución, México, Siglo XXI, 1969, p. 76. Para ampliar el tema en cuestión véase el capítulo "Ideología y praxis del subimperialismo".

3. El aserto es a todas luces falso, puesto que Brasil se ha preocupado siempre de América latina, como se ve en lo que se ha dicho sobre el subimperialismo, así como en políticas del tipo de la Operación Panamericana, lanzada en 1957, por el entonces presidente Juscelino Kubitschek, con el propósito de poner a Brasil a la cabeza del bloque latinoamericano en las negociaciones económicas con Estados Unidos, que conducirían en 1961 a la Alianza para el Progreso. Lo sintomático es que Ferreira tome como única señal de "preocupación" la guerra llevada a cabo por Brasil, en alianza con Argentina y Uruguay, a mediados del siglo XIX, contra Paraguay, la cual representó para este país el exterminio de casi 2/3 de su población.

4. Folha da Tarde, 23 de marzo de 1971. Las citas que se dan a continuación fueron extractadas del reportaje hecho por ese periódico sobre la DIC, obviamente atendiendo a instrucciones del III Ejército brasileño.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02