Diálogo de revolucionarios

PUNTO FINAL
Año V. Nº 132
Martes 8 de junio de 1971

Editorial

EL DIÁLOGO

QUIENES buscan abrir un abismo entre el gobierno y los sectores revolucionarios que actúan más allá de las fronteras partidarias de la UP, van a sufrir una decepción. Eso no ocurrirá por la sencilla razón de que los revolucionarios, dentro y fuera de la UP, saben que la única posibilidad de éxito del proceso de construcción del socialismo reside en la más estrecha unidad de esos sectores.

En el último período, el gobierno que preside el compañero Salvador Allende ha llevado adelante importantes iniciativas, que deben ser valoradas en toda su magnitud. En un rápido recuento habría que consignar la nacionalización del salitre (que estaba en manos de la compañía norteamericana Anglo Lautaro), el traspaso al área de propiedad social de las grandes industrias textiles que operaban en condiciones de monopolio, el anuncio de que en el mes de julio estarán expropiados 1.100 fundos y haciendas, la marcha hacia la estatización de la banca privada, etc.

Junto con ello el presidente Allende presentó su primer mensaje al Congreso (ver separata en esta edición). El mandatario señaló la urgente necesidad de modificar la superestructura porque es evidente que el proceso está tocando "techo legal". La legalidad burguesa se convierte en una traba para seguir avanzando.

Es aquí donde nacen discrepancias tácticas entre revolucionarios. Los sectores más alertas de la UP, aquellos que por sus posiciones de clase no se hacen ilusiones de cuál será la actitud definitiva de la burguesía y del imperialismo, tienen claros los peligros y riesgos que hacen necesaria una fuerte movilización de masas en el campo y la ciudad. En este aspecto se producen puntos concretos de convergencia con sectores revolucionarios que están fuera de la UP. Pero las discrepancias surgen en la medida en que las posiciones socialdemócratas logran imponer su dirección en la UP. Esto hace que el diálogo permanente entre los revolucionarios, su colaboración estrecha en puntos precisos, y la posibilidad de trazar líneas de acción paralelas, se conviertan en el estímulo necesario de este proceso. Discutir a fondo, analizar acciones políticas y aun discrepar pero colocando por encima de las divergencias el objetivo socialista, es legítimo y más aun necesario en estos momentos. Se observan debilidades y peligros y el deber es unir esfuerzos para superar aquéllas y sortear los obstáculos. Este tipo de diálogo que busca sinceramente la coincidencia revolucionaria, no debe infundir temor. Es positivo en una situación de las complejas características que tiene la actual etapa.

PF.


Diálogo revolucionario

ESTO FUE LO QUE DIJO NELSON GUTIÉRREZ
Discurso en la Universidad de Concepción

POR EL INTERÉS polémico que ha suscitado, presentamos una amplia reseña del discurso de Nelson Gutiérrez, presidente de la Federación de Estudiantes de Concepción y dirigente del MIR. La versión que publica PF contiene los conceptos esenciales de ese discurso, pronunciado el 30 de mayo en la Universidad de Concepción, en presencia del Presidente Allende. En las páginas siguientes el lector encontrará una síntesis de lo expresado por el compañero Presidente.

"NOSOTROS queremos hacer un largo saludo a la revolución chilena y a nuestro compañero Presidente. Este saludo va acompañado también de una reflexión acerca de lo que hoy vive el país y las tareas que nosotros, como movimiento estudiantil, debemos cumplir en esta fase del desarrollo de la lucha de clases en Chile. La tradición de lucha del movimiento estudiantil de Concepción, y del movimiento estudiantil chileno, el grado de autoconciencia, organización y autonomía que ha logrado, nos exigen definir permanentemente las tareas de esta fuerza social auxiliar en la lucha que libran la clase obrera y el campesinado por la toma del poder político en nuestro país.

"El movimiento popular chileno logra al derrotar en el terreno electoral a la burguesía, un importante triunfo táctico que le abre nuevas perspectivas, que crea nuevas condiciones para el desarrollo de las luchas de las clases explotadas y de su avance hacia la toma del poder. Las masas empiezan a asomarse a la historia, establecen como consecuencia de sus luchas, un gobierno popular y conquistan el derecho histórico a utilizar una porción del aparato del Estado en la defensa y realización de sus intereses de clase. El control del movimiento popular sobre parte del aparato del Estado y la neutralización de otros sectores, va a permitir avanzar más rápido a la lucha de las masas en los distintos frentes.

Después del 4 de septiembre, la lucha de clases se intensifica en Chile, se eleva el nivel de enfrentamiento social en la ciudad y el campo, la actividad de las masas se acrecienta y desarrolla. Empieza a ser claro para todos después del 4 de septiembre, después del 4 de noviembre y durante estos meses de gobierno, que las masas no van jamás a la revolución, ni empiezan a construir su propia historia, con un plan preconcebido y perfectamente estructurado de la sociedad nueva, sino tan sólo con un sentimiento de la imposibilidad de seguir soportando al viejo orden. Sólo el sector dirigente de su clase tiene un programa político, programa que requiere ser sometido a la prueba de los acontecimientos y a la aprobación de las masas; la dinámica de la lucha de clases va ejerciendo un proceso de izquierdización de las masas y desplazamiento del liderazgo político, que exigen a los sectores dirigentes el deber de interpretar los sentimientos de las clases explotadas y canalizarlos hacia una política que permita ganar fuerzas y seguir avanzando, mediante una conducción correcta.

Es notoria la continuidad del avance del movimiento popular desde el 4 de septiembre. El pueblo se ha fortalecido y unificado en forma creciente a través de sus luchas; esto se expresa en la acción directa en el campo, la toma de tierras y ocupación de centros productivos que ha fortalecido la alianza obrero-campesina en el seno de la estructura agraria. El avance de la clase obrera urbana sobre las grandes industrias. El desarrollo de los Consejos Comunales campesinos como formas embrionarias de poder local, la incorporación de los obreros a la administración de la producción, etc.

El pueblo ha logrado a través de enfrentamientos con sus enemigos de clase, grados más altos de conciencia y organización y ha ido ganando fuerza para el enfrentamiento definitivo; sin embargo, hay un modelo burocrático que postula restringir la lucha de las clases populares al uso de la ley y del control parcial que el movimiento popular ejerce sobre el Estado, desconociendo la imprescindible necesidad de desarrollar la actividad y la iniciativa en las masas, de entender que las conquistas de obreros y campesinos deben ser el producto de sus luchas y enfrentamientos.

Sólo a través de ellos la clase obrera y el campesinado desarrollan su conciencia, ganan en organización y en disposición de lucha".

LA LUCHA SE EXTIENDE

"Es indudable que el campo de lucha de las clases populares se ha extendido en la ciudad y el campo. En la estructura agraria el foco de conflicto se ha extendido desde los pequeños productores de subsistencia, mapuches y chilenos, a los asalariados agrícolas y a los cesantes agrarios. La lucha se ha extendido desde la zona sur del país, al centro y al norte. El conflicto irrumpe en los principales centros urbanos-industriales y los obreros expresan cada vez con más radicalidad la necesidad de extender el proceso expropiatorio sobre la industria y desarrollar el control obrero de la producción.

Es indudable que el pueblo va asumiendo el control de una parte de la vida social, de la vida nacional, pero es cierto también que el actual proceso sólo puede hacerse irreversible a través de medidas que creen una situación nueva de poder para las masas. Esto sólo es posible si las masas a través de sus propias fuerzas se convierten en las protagonistas de la historia, si el obrero, el poblador, el campesino, avanzan sobre el poder, empiezan a ejercer directamente el poder en la fábrica, en el fundo.

Pero la instrumentalización del control parcial del aparato del Estado para llevar adelante el programa de gobierno y dar satisfacción a las aspiraciones de las masas tiene límites objetivos más allá de los cuales no puede ir. Esos limites empiezan hoy a sentirse.

Después del 4 de septiembre, después del 4 de abril, del 21 de mayo, la sociedad chilena se polariza en dos campos enemigos, en dos bloques cada vez más irreconciliables: por una parte las clases dominantes nacionales y extranjeras y sus órganos políticos, la DC, el PN, la DR, por otra, las clases populares, los obreros, los campesinos, la pequeña burguesía radicalizada y sus expresiones políticas, la izquierda revolucionaria y la izquierda tradicional.

Esta situación de polarización, unida a una correlación de fuerzas todavía desfavorable a nivel nacional e internacional para el campo de la revolución, exige más que nunca la unidad del pueblo, la unidad de la izquierda para enfrentar a sus enemigos comunes y definir una táctica que permita desarrollar la unidad del pueblo en el avance y la lucha permanente contra sus enemigos de clase.

Esta polarización de fuerzas se transforma en una guerra velada o abierta de las clases explotadoras contra los intereses del pueblo, que se expresa en el funcionamiento del Parlamento, en la actividad del Poder Judicial que sigue encarcelando dirigentes campesinos y dirigentes estudiantiles, en la ineficacia del aparato burocrático administrativo, en la oposición cerrada de los partidos de la reacción a la decisión del pueblo de avanzar hacia la toma del poder total y la construcción del socialismo; en el boicot de la producción en la ciudad y el campo, en el desarrollo de una política sediciosa.

Sabemos que las clases dominantes nacionales y el imperialismo, han utilizado el Parlamento para boicotear la ley de la nacionalización del cobre, la ley y el Parlamento vulneran los intereses del pueblo, estableciendo una forma de nacionalización lesiva al interés nacional, porque la ley y el Parlamento tienen un carácter de clase.

Sabemos también que el imperialismo no está dispuesto a entregar fácilmente el control sobre la producción del cobre, que no quiere que este proceso sea agitado como bandera política por todo el continente, mostrando el triunfo de un pueblo que ha empezado a liberarse de las ataduras de la Roma imperial de nuestros tiempos.

Sabemos que el enfrentamiento con el imperialismo se acentuará cuando el pueblo y el gobierno decidan en justicia no pagar, o pagar lo justo por la expropiación del cobre, y eso hace necesaria la movilización del pueblo ante el enemigo externo, fortaleciendo la conciencia nacional, la unidad de todo el pueblo. Sabemos que el enfrentamiento será cada vez más duro a medida que el proceso se radicalice. Sabemos que para ello debemos prepararnos ganando fuerza entre las masas, y la fuerza de las masas se levanta combatiendo.

La polarización de fuerzas en la sociedad chilena se expresa en el boicot a la producción que realizan la burguesía industrial y agraria y el imperialismo. Por qué, preguntémonos:

¿Acaso la producción baja porque los obreros se toman las fábricas?

¿Acaso la producción baja porque los campesinos ocupan las tierras?

Todo el pueblo puede contestar que no, que no es así; que son los imperialistas y los burgueses los que sabotean la producción, los que no quieren elevar la producción ni hacer trabajar las industrias a la totalidad de su capacidad instalada, los que no quieren reinvertir, los que no quieren hacer producir la tierra, etc.

Y esa es la reacción natural de una clase que ve amenazados sus intereses.

Entonces, al contrario, el avance del pueblo sobre la riqueza que le pertenece es la única salida para garantizar la mantención y el alza de los actuales niveles de producción y el desarrollo del poder popular.

Pero no es sólo eso, compañeras y compañeros, compañero Presidente, la justicia sigue siendo una justicia de clase, los mismos que amparan a los conspiradores, a los Morales Adriasola, a los Camilo Valenzuela, etc. encarcelan dirigentes campesinos en Llanquihue, Valdivia, Cautín, Malleco, Ñuble, etc. Esos mismos detienen a dirigentes estudiantiles de Concepción por el "delito" de haberse incorporado a la lucha que libran los campesinos contra la burguesía agraria.

La burguesía chilena aislada, sin apoyo, busca como única salida, la sedición y el golpe de Estado, la oposición violenta a la pérdida de sus privilegios. El Partido "Nacional, compañero Presidente, ha contestado a su l.er Mensaje con el cinismo y la agresividad que les caracteriza, señalando que éste es una amenaza al sistema democrático, que ellos se opondrán por todos los medios legales e ilegales a la construcción en Chile de un régimen socialista. Que el único realismo que reconocen en el Congreso, es el realismo que les exige la defensa de sus intereses de clase, que no se sujetarán a establecer una legalidad socialista y que no votarán en el parlamento su autoeliminación como clase como se les pide. Sabemos nosotros que la burguesía se prepara en el terreno militar, en el terreno armado para enfrentar a las clases populares.

Sabemos que hoy tratan de estancar el desarrollo de la política del gobierno a través de la ley y el Parlamento, sabemos que en esto está unida en la santa alianza toda la reacción chilena: DC, PN, DR, Patria y Libertad y sus aliados extranjeros.

El grado de polarización de las fuerzas en la sociedad chilena, la clara comprensión para la burguesía que sus intereses están amenazados plantea al pueblo el problema de que el avance implica hoy un grado de enfrentamiento mucho mayor y que la única salida ante una situación de este tipo, en que la correlación en fuerzas no es favorable para las clases populares, es apoyarse en la fuerza de las masas, en su actividad, iniciativa y organización para enfrentar a las fuerzas burguesas, para ir desarrollando un poder popular respaldado por el poder armado del propio pueblo, que permita mañana la toma del poder total.

EL PROBLEMA DE LA TOMA DEL PODER POR OBREROS Y CAMPESINOS

Es posible que una fuerza social en que el proletariado-campesinado ha establecido una alianza con la pequeña burguesía, alcance el control sobre una porción del aparato del estado. Pero la toma del poder político por una fuerza social revolucionaria, la alianza obrero-campesina, sólo es posible como consecuencia de que la lucha de clases llegue a su máximo enfrentamiento, por tanto al terreno del enfrentamiento armado.

El enfrentamiento decisivo puede darse en condiciones favorables creadas por el desarrollo previo de un movimiento popular; el control del gobierno y el uso de una parte del aparato del Estado y la neutralización de otra, genera condiciones favorables para la movilización de las masas y permite ir cambiando la correlación de fuerzas para el momento del encuentro definitivo entre las fuerzas en pugna. Esa es la tremenda originalidad de la situación chilena. La originalidad de la situación crea condiciones para ir desarrollando una fuerza social revolucionaria capaz de realizar la transición al socialismo, transición que tiene un carácter clasista y que sigue rigurosamente las leyes de la lucha de clases, todo lo cual no nos permite hablar de la posibilidad de una transición al socialismo pluripartidista, pluralista y democratizante. Esto supondría la existencia de una sociedad sin clases. El pasaje hacia el socialismo pasa por el enfrentamiento en su punto máximo entre la alianza obrero-campesina y las actuales clases dominantes, su derrota, la instauración de la dictadura del proletariado, la realización de la democracia proletaria que es democracia para la gran mayoría del pueblo y dictadura para una minoría. Para romper la actual correlación de fuerzas a escala nacional es necesario que seamos capaces de desarrollar y fortalecer la alianza obrero-campesina; en esta tarea histórica debemos estar todos unidos, debemos fortalecer el avance del pueblo y desarrollar su unidad y combatividad. Es el pueblo que nos está invitando y exigiendo que lo acompañemos en su avance, que se expresa en el desarrollo de la alianza obrero-campesina. Es el pueblo, con los pobres de la ciudad y del campo, la clase obrera y el campesinado los que nos invitan a todos a que los acompañemos en su avance; a nosotros los estudiantes, a los intelectuales, a su gobierno popular, a sus representantes; a los soldados. Es el pueblo el que va desarrollando su propia estrategia para la toma del poder a través de sus sectores más claros y avanzados. El pueblo nos convoca para apoyar su avance hacia aquellas zonas de la sociedad chilena en donde aún no se ha librado combate con las fuerzas burguesas, a fortalecer la lucha en las zonas donde hoy se combate, a fortalecer lo ya conquistado. Todo lo cual significa entender que la unidad de las clases revolucionarias se quiebra cuando se frena su avance.

LA NECESIDAD DE FORTALECER Y EXTENDER LA LUCHA
PARA SUPERAR EL ESTANCAMIENTO ACTUAL

Es necesario allí donde se ha conquistado la tierra, se ha expropiado industrias, donde se está desarrollando un área de propiedad social, crear rápidamente las condiciones para transferir el control sobre los centros productivos a la clase obrera y campesinado, incorporándolas al ejercicio directo del poder; de lo contrario lo que se hace es fortalecer esquemas de capitalismo de Estado.

Es necesario allí también, fortalecer la producción y mostrar cómo el pueblo puede desarrollar la producción, aumentar la productividad, crear nuevas tecnologías, aumentar el grado de desarrollo de las fuerzas productivas.

Es necesario fortalecer el combate en las zonas agrarias y extender el proceso de movilización, organización campesina y el proceso expropiatorio de la tierra a todas las zonas agrarias del país, combatiendo aún más fundamentalmente a la burguesía agraria.

Es necesario extender la lucha a otros trentes, a otras zonas de la estructura social, impulsando la batalla del proletariado urbano contra la burguesía industrial y el capital extranjero, aumentando el área de propiedad social, deteniendo así el boicot a la producción e incorporando al obrero al control de la producción.

Es necesario, para fortalecer la unidad del pueblo, desarrollar políticas que permitan movilizar e incorporar al proceso a sectores del proletariado urbano no industrial, del subproletariado, de los pobladores y cesantes. Impulsar la lucha de los pobladores y cesantes contra la Cámara Chilena de la Construcción; agilizar los planes de construcción de viviendas y contratación de mano de obra cesante a través de la creación de una gran empresa estatal de la construcción como lo plantean las masas pobladoras. El problema del trabajo y el consumo son demandas de gruesos sectores del proletariado que es necesario incorporar al proceso. Sólo así, desarrollando una política que toque al proletariado industrial sindicalizado, pero también a los sectores más empobrecidos del proletariado urbano-rural será posible fortalecer la unidad proletaria, la unidad del pueblo.

La lucha económica de la clase obrera y el campesinado asume hoy un carácter clasista, pues se identifica con la toma de tierras, fábricas y centros productivos. Es necesario entender que en el campo, la lucha económica no puede limitarse a los marcos que establece la ley y la instrumentalización del aparato del Estado, pues en el caso de la lucha de los campesinos por la tierra, limitar la movilización campesina a los límites de la actual ley de Reforma Agraria es renunciar a movilizar el sector más importante del campesinado y proletariado agrícola y es de hecho fragmentar y dividir el movimiento campesino y debilitar el conjunto del proceso, es de hecho movilizar a una parte del campesinado.

Las masas ni los procesos revolucionarios se sujetan jamás a marcos y reglamentaciones rígidas, están sujetas a las variaciones y ritmos que le impone la lucha de clases a los cambios de las correlaciones de fuerzas, o a la necesidad de superar la correlación existente.

Entender la necesidad de construir una fuerza social revolucionaria capaz de originar la transición hacia el socialismo es la tarea más urgente del momento. Entender que el pueblo fortalece su unidad ideológica y orgánica en la lucha, avanzando sobre fábricas y fundos, sobre el ejercicio del poder, entender la necesidad de preparar a todos los sectores del movimiento de masas para los enfrentamientos tácticos y el enfrentamiento decisivo que se avecina, es tarea de todos los revolucionarios y de todo el pueblo.

En este contexto podemos decir que en Chile estamos viviendo los inicios de un proceso que puede desembocar en una revolución, estamos en una situación como Ud. Señalaba en su Mensaje, compañero Presidente, muy parecida a la Rusia del 17, pero estamos todavía muy lejos de octubre; las masas comienzan a asomarse en la historia y a caminar con pasos decididos hacia la conquista del poder. Se ha avanzado desde el 4 de septiembre, pero ahora sólo se puede seguir avanzando a costa de aumentar el conflicto social y la participación política y material de las masas en el proceso, única forma de romper la actual correlación de fuerzas.

LAS TAREAS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Definida así la situación, esto exige al movimiento estudiantil, en tanto fuerza auxiliar de las clases revolucionarias, integrarse plenamente a las tareas actuales que la clase obrera y el campesinado están planteando a la revolución chilena.

Abrir la propia Universidad y la educación al avance de la clase obrera y el campesinado, terminar con la actual Universidad y el actual sistema educativo clasista y selectivo para convertirlo en un instrumento al servicio de los trabajadores, de su liberación económica, social, política y cultural.

Suprimir la educación privada, establecer un sistema educativo estatal, centralizado y dirigido por profesores, estudiantes y trabajadores, abrir la Universidad a los hijos del pueblo; iniciar la segunda etapa del proceso de Reforma Universitaria, la etapa de la Universidad Militante, la etapa en que en el seno de la Universidad se tornan hegemónicos los intereses de la clase obrera y el campesinado.

Nuestra lucha es la lucha que libran los obreros de las ciudades por intensificar el proceso de expropiación de las industrias y por establecer la administración obrera de la producción.

Nuestra lucha es la lucha de los pobladores que combaten el boicot que hace la Cámara Chilena de la Construcción al Plan Habitacional del gobierno. Nuestra lucha es, en fin, la lucha del hombre que lucha por recuperar la humanidad perdida.

Es la lucha del Che, ejemplo máximo de la juventud contemporánea.

Nuestra lucha es la lucha que libran en Chile y en América los pueblos, los obreros y los campesinos por la conquista del poder, por iniciar en esta generación, por vivir nosotros y ayudar nosotros a conquistar y construir' el socialismo, en Chile y en América.

Reciba usted, compañero Presidente, el saludo solidario y combativo de los estudiantes de Concepción, y reciba el compromiso de integrarnos a esta lucha hasta conquistar con usted, con el gobierno popular y con toda la izquierda, el poder político para la clase obrera y el campesinado chileno".


Diálogo revolucionario

LA RESPUESTA DE ALLENDE

A CONTINUACIÓN presentamos una síntesis del discurso del Presidente Allende en la Universidad de Concepción. La versión completa de su intervención puede encontrarse en los diarios "La Nación" y "El Siglo" del 31 de mayo, así como una versión amplia en "El Mercurio" del 30 del mismo mes.

"En el Gobierno que presido, se abren para ustedes, jóvenes universitarios, las posibilidades de estudiar y de luchar, como decía el compañero militante del MIR. Pero algo más, se abren las posibilidades de estudiar, de luchar, de criticar y de crear.

Pero, al mismo tiempo, estas posibilidades son más profundas, porque dentro de los cauces de este Gobierno, ustedes están luchando junto al pueblo, porque éste es un Gobierno del pueblo, elegido por la voluntad popular que buscó el camino de las urnas para derrotar a los sectores tradicionales de este país y a las minorías que habían detentado el Gobierno y el poder, más que centenariamente".

"Es fundamental entender la diferencia que hay para la juventud hoy día, entre el derecho justo y legítimo que tenían ayer de criticar un régimen y un sistema y la obligación que tiene hoy que comprender que en este país y en esta hora hay un proceso social que lucha por cambiar el régimen capitalista y substituirlo por una sociedad que conduzca al socialismo, y por lo tanto, que se requiere una actitud sociológica comprensiva muy clara para darse cuenta también que es obligación de los estudiantes que algo saben de teoría, distinguir entre la táctica y la estrategia.

"Reclamo la presencia de los jóvenes en la tarea indispensable de concientización de las masas populares. ¡Cuánto pueden contribuir ustedes a elevar la conciencia política de aquellos que no pudieron, siquiera, aprender a leer! ¡Cuánto pueden contribuir ustedes a abrir un horizonte distinto al campesino, al obrero y sobre todo a la mujer de nuestra patria! ¡Cuánto deben ustedes entregar para afianzar en un nivel político superior la Unidad Popular, base granítica en que descansan las posibilidades creadoras de este Gobierno! Pero para ello se requiere romper el sectarismo y no sentirse depositario implacable de la verdad. Y los jóvenes tienen la obligación de respetar a los que teniendo, como yo, tantos años, por lo menos demuestran todavía la flexibilidad suficiente para entender las inquietudes de la juventud.

Una revolución política, jóvenes, se puede hacer en un día. Una revolución social no la ha hecho ningún pueblo jamás en un día, ni un año, sino que en muchos años, y ¡caramba! que es distinto una revolución en un país situado en este continente, y es innecesario que detalle lo que representa en el ejercido del Gobierno en los distintos países que lo componen. Es muy distinto una revolución en el Cono Sur de América latina, en un continente dependiente en lo económico y presionado en lo político. Es muy diferente una revolución —jóvenes estudiantes— en un país de 10 millones de habitantes, a la revolución que realizaron otros países en otros continentes. Es muy distinta la revolución que queremos hacer nosotros, sin costo social y de acuerdo a nuestra historia, a la heroica y dramáticamente pujante revolución cubana que yo conozco a fondo, porque he estado más de diez veces en Cuba y porque si tengo derecho a decir que fui amigo del "Che" Guevara, soy amigo de Fidel Castro, lo cual no implica que separe y que distinga la realidad de Cuba, luchando contra la dictadura abyecta y brutal de ayer de Batista y la realidad chilena que no combatió contra una dictadura, sino contra un régimen y un sistema. Una revolución que alcanzó el poder con las armas en las manos y una revolución que vamos a hacer por los cauces legales, de acuerdo con el compromiso del pueblo".

"Quiero referirme al proceso que vive Chile y ubicarlo frente a la realidad, corno respuesta respetuosa, pero como respuesta, a las palabras del compañero presidente de la Federación de Estudiantes. Mi respuesta que es necesario darla, no sólo por venir de un joven honrado en sus planteamientos, aunque equivocado, a mi juicio, en gran parte de ella, sino porque me interesa calificar muy claramente cuál es la actitud. Yo no quiero que nadie preste apoyo a este Gobierno, si no comparte la realidad de la táctica y el camino que nos hemos fijado.

Y debo anticiparles que no me inquietan ni los silbidos ni los aplausos. Tengo demasiados años en la lucha social para sentirme intranquilo frente a la represión parcial que puedan tener mis palabras. Y si acaso los jóvenes que expresan aparentemente un repudio, quieren que discutamos en el terreno teórico, yo les digo que vengo preparado para ello, y tengo nada menos que aquí algunas citas de Lenin que le pueden refrescar la memoria a algunos.

Empezaré por la más cruda y no silben porque van a silbar a Lenin, a mí no. Dice: "El extremismo revolucionario es traición al socialismo..." Silben a Lenin, no a mí..."

"Lenin por ejemplo, dice: "El triunfo es seguro y tenemos nueve posibilidades sobre diez de obtenerlo, sin derramamiento de sangre". Y agrega que dependerá de la reacción de los sectores heridos en sus intereses, para que se desate la violencia. ¿Qué etapa está viviendo Chile. compañeros jóvenes y asistentes a este acto? Está viviendo una etapa a la cual hemos llegado no por un hecho casual. La victoria alcanzada en septiembre y reafirmada en abril, señalan un proceso de maduración política, que comienza hace muchos años. La mayoría de ustedes no había nacido, me refiero a los estudiantes, cuando ya las grandes batallas de estudiantes y trabajadores se daban en Chile, para hacer posible conquistas políticas que nosotros debemos preservar. Si hay un hecho que es conveniente no olvidar, es que la teoría marxista de la historia nos enseña que es indispensable superar progresiva y efectivamente cada etapa y que hay que dejar que perduren los aspectos positivos de una sociedad para aprovecharla en el proceso de creación de la otra sociedad. En el caso concreto de Chile, nosotros queremos transformar las conquistas políticas en conquistas sociales. Y ello se alcanzará cuando el hombre haya terminado su alienación, cuando deje el hombre de ser una mercancía en el trabajo, y cuando la explotación del hombre por el hombre cese".

"La realidad histórica nos demuestra que aquí y en nuestro país, hemos utilizado un camino que nuestra realidad ha permitido que se emplee; y este camino ha sido la lucha dentro del sufragio. Muchas veces, y lo puedo decir, estuve solo defendiendo esta posibilidad, en mi propio partido. Los hechos han demostrado que tenía razón, la conquista del Gobierno por las fuerzas populares es un hecho que ha sacudido y muy fuertemente a este país, que ha sacudido y muy fuertemente la conciencia de muchos pueblos de éste y de otros continentes. Hay una minoría que implacable, internacional y nacionalmente, buscará todos los cauces, legales o ilegales, que le permitan obstaculizar la consolidación de la victoria popular".

"Cuántos años lleva un país, que es medio mundo, como China Popular, y, sin embargo. compañeros jóvenes, por qué no se preguntan ustedes, que la realidad es más fuerte que la teoría, ¿cómo un país de 900 millones de habitantes tiene que aceptar Hong Kong, ¿por qué acepta que esté presente Formosa y Chiang Kai Shek? Porque la correlación de fuerzas políticas le obliga a aceptar esa realidad. ¿Quién de ustedes me va a discutir a mí, sobre el contenido revolucionario de Cuba? ¿Y quién de ustedes se atrevería a pedirle a Fidel Castro que mañana tomara la bahía de Guantánamo, que está en poder de los americanos? Si lo hiciera, la revolución sufriría su más grande derrota".

"Jamás he negado lo necesario, lo indispensable que es la participación activa de otras fuerzas revolucionarias que no están en la Unidad Popular. Pero jamás he aceptado ni aceptaré que la conducción política de la Unidad Popular y del Gobierno la lleven otras fuerzas.

Ser dirigente y ser gobernante implica responsabilidad y esa responsabilidad no me la va a enseñar nadie a mi. Así como cumpliré implacablemente el Programa que el pueblo aprobó el 4 de septiembre y reafirmó el 4 de abril, así también no me voy a separar de lo que aquí dije, y por eso es que tienen que entender los estudiantes de la Universidad de Concepción, que tenemos etapas que recorrer y una de ellas, fundamentalmente, es la lucha en que estamos empeñados".

"En este país no hay un solo preso político. ¿Cuántos son los países que pueden decirlo? En este país no hay nadie que pueda decir que no hay libertad de reunión, de asociación, de prensa y de radio. En este país la libertad, en ese aspecto, ha llegado a ser una licencia para atacar implacablemente. No nos inquieta. Tenemos confianza en el pueblo y en su nivel político, que sabe de los ataques que aviesamente defienden bastardos intereses.

Por eso estamos aquí, con tranquilidad de conciencia, porque estamos haciendo un proceso revolucionario sin costo social: ¡ni un preso! Lo repito con profunda satisfacción. No hay un adversario político nuestro perseguido, lo que no ocurre en ningún país del mundo. ¡En ningún país del mundo!".

"Por eso también, sin reticencia, he dicho: serán respetados los derechos de nuestros adversarios políticos, mientras ellos se expresen por los cauces legales; si ellos rompen la ley, que en este caso, óiganlo bien, y puede que a algún revolucionario le parezca mal, el título legal que tengo es la mejor defensa frente a un mundo que quisiera, desde el punto de vista de un sector pequeño, vernos aplastados. Este título de legalidad alcanzado en las urnas, amarra las manos a los que utilizaron la fuerza para invadir países, cuando golpes insurgentes revolucionarios alcanzaron transitoriamente el Gobierno. Nosotros respetaremos los derechos porque son legítimos, porque el pueblo conquistó sus derechos políticos, para que los ejerza la oposición. Pero si se rompe el dique de los cauces legales y si otra gente utiliza la contrarrevolución, y quiere usar la violencia reaccionaria, lo he dicho como candidato y lo he dicho como Presidente, utilizaremos la fuerza de la ley y si no hay tiempo para aplicarla, a la violencia reaccionaria opondremos la violencia revolucionaria".


DECLARACIÓN PERTINENTE

UNA PRETENDIDA organización "revolucionaria", que firma con la sigla VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo), está actuando en Chile de una manera que sólo puede llevar desorganización a las filas del pueblo.

Dos asaltos y dos homicidios —las víctimas un comerciante y un carabinero—, jalonan la actividad de la presunta VOP en el último período.

Al momento de cerrar esta edición de PF, no existía seguridad absoluta que ambos hechos pertenecieran en realidad a la VOP. Pudiera muy bien tratarse de un grupo terrorista de la derecha. Justamente esa circunstancia —que tales acciones más bien corresponden a necesidades tácticas derechistas que a un accionar verdaderamente revolucionario—, hacen pensar que pueda tratarse de una abierta provocación.

Sea de una u otra manera, PF no puede, sino condenar categóricamente que se pretenda mezclar a los sectores revolucionarios en turbias actividades, donde el afán puramente criminal se mezcla con una desorientación abismante respecto al momento que vive Chile. La rica potencialidad de la actual coyuntura, en la que comienzan a separarse las aguas que dividen a reformistas y revolucionarios, exige acentuada firmeza y claridad ideológica. Queremos creer que el grupo conocido como VOP está siendo calumniado por los provocadores derechistas. Pensar lo contrario, que un sector revolucionario equivoque a tal punto su táctica, lleva a declarar sin ambages el repudio que merece, lo que hacemos sin vacilación.

PF.


Polémica.

CAMPESINO DIALOGA CON EL COMPAÑERO ALLENDE

COMPAÑERO Presidente: Nosotros creemos que cuando hay necesidad real de una toma en pro de la justicia campesina, es necesario hacerla, para cooperar con la producción. No es nuestro ánimo crear conflicto, lo que nos interesa es producir, y es justamente en los fundos de menos de 80 hectáreas donde nos encontramos en Linares con los peores casos de abandono, mala explotación e incumplimiento de las leyes sociales".

El Presidente Allende interrumpió la exposición que realizaba ante dirigentes campesinos de Linares para escuchar los planteamientos de Anselmo Lancino, a nombre del Consejo Provincial campesino. Los campesinos habían escuchado el día anterior el discurso de Allende en la plaza de Linares, en que el presidente reiteró que está contra las tomas indiscriminadas de predios, aseguró a los agricultores no expropiados que pueden contar el próximo año con la cosecha de las siembras actuales, y calificó de "afiebrados" a los que quiebran el ritmo que el gobierno se ha fijado. "Nadie me obligará a dar un paso más largo que lo que el programa establece", dijo el presidente. Al día siguiente, los campesinos de las cinco federaciones y del Consejo Provincial Campesino —creado para asegurar la participación de los trabajadores en la Reforma Agraria— iniciaron un diálogo que no quedó agotado esa noche en las Termas de Panimávida.

Los campesinos de Linares plantearon el presidente —a través de Anselmo Lancino— la necesidad de ir a la formación real de los Consejos Comunales campesinos en la provincia.

Explicó Cancino:

—Aquí en Linares se han constituido pero no se han formado los consejos comunales, es decir no tienen funciones, no tienen un poder real. Para nosotros es importante la experiencia que hay en ese sentido en Cautín, donde ha habido congresos comunales y se define realmente la participación de la base campesina en la Reforma Agraria.

El Presidente Allende explicó a los campesinos la urgencia de aumentar la producción para no seguir importando cada vez más millones de dólares en alimentos, y fundamentó allí su decisión de hacer la Reforma Agraria ateniéndose a la ley.

Cancino respondió al compañero Presidente diciendo:

—A veces los campesinos tenemos la impresión de que se desconfía de la conciencia que nosotros tenemos. En la medida que nos faciliten los medios técnicos, vamos a salir adelante, y también en la medida en que nos organicemos desde la base en todo el país.

Por su parte Allende reiteró:

—No estamos capacitados para tomar todas las tierras. Además hay muchos propietarios que no tienen otro medio de subsistencia. Los cientos de trabajadores cesantes que hay no podrán ser absorbidos por la Reforma Agraria. Los campesinos tienen que entender que se requiere tiempo para derrotar la cesantía, se requiere crear más industrias .. .

Anselmo Cancino se refirió entonces a la realidad de la provincia de Linares, con un 65% de mano de obra empleada en la agricultura, y detalló el boicot a la producción agraria que efectúan los latifundistas. Eso —explicó— lleva a los campesinos a tomarse las tierras para elevar la producción.

—Su razonamiento puede ser justo, pero Linares no es Chile, compañero— respondió el Presidente Allende, agregando: "Tomarse la tierra no es sólo eso. Se vulnera un derecho. Y los trabajadores tienen que comprender que forman parte de un proceso revolucionario, de una revolución que estamos haciendo con el menor costo social, con menos muertos, menos hambre. Piensen ustedes, utilizando ese mismo criterio frente a las industrias importantes que quisiéramos que fueran del Estado. Hay 35 mil industrias. ¿Qué ocurriría si tomáramos el control sobre todas?"

"El cambio, compañero Presidente", respondió el dirigente del Consejo Provincial. Allende refutó de inmediato: "No, compañero, el caos. Yo tengo la obligación de explicarles a ustedes que están equivocados. El problema no está sólo en la forma de tenencia, sino en la producción. Y hay países socialistas como Bulgaria, en que un amplio porcentaje de la tierra es del sector privado".

Más adelante Allende preguntó a Cancino si era militante de un partido de la Unidad Popular. El campesino respondió que era simpatizante. "Entonces usted no tiene obligaciones. Pero yo tengo que cumplir con el programa que la UP aprobó", dijo el Presidente, añadiendo:

"Si usted es militante de la UP, tiene la obligación de aceptar el programa. Y yo les recuerdo que en 20 años no se ha hecho nada por tomarse predios. Hoy lo hacen porque saben que no hay represión".

En ese punto del diálogo, un funcionario del sector agrario —que participaba en la discusión— quiso dar a conocer al Presidente una minuta con los problemas de Linares. Allende dijo que prefería seguir debatiendo el problema:

"Me parece fundamental clarificar el camino del pueblo, porque no sacamos nada con seguir adelante si mañana va a haber pronunciamientos y caminos al margen de esto. Y hacer esta discusión es la obligación de todos los funcionarios. Yo no acepto funcionarios que difieran, que piensen que una cosa es la política oficial y otra lo que hagan. Yo no tengo aguantaderas para eso. Y tampoco voy a tolerar que la conducción del proceso político no venga de la Unidad' Popular. La respuesta está en nosotros, no en ellos".

Más adelante explicó a los campesinos su posición frente al MIR:

"Yo converso y discuto con los dirigentes del MIR. Existe un mutuo respeto. Y tanto respeto existe que firmé un decreto para indultarlos. Pero ellos tienen que entender lo que es ser revolucionario frente a un gobierno popular. Yo no quiero la inmovilidad de las masas, sé que allí está la fuerza. Pero si aquí nos desbordamos . .."

En Linares se han realizado 81 expropiaciones bajo el gobierno de la Unidad Popular. Están pendientes 42 expropiaciones más. Había ya un número igual de asentamientos constituidos. Entre los latifundistas de la zona están Carlos Montero Schmidt, dirigente de la Confederación de Empleadores Agrícolas, y los hermanos Benavente, que han protagonizado incidentes violentos con funcionarios del sector agrario, incluyendo el asesinato de Hernán Mery. Fue en Linares donde —durante el gobierno de Frei— los dueños de fundos cortaron la carretera con sus vehículos, para pedir un alza del precio del trigo. Los campesinos señalaron que las tomas de fundos no comenzaron después del 4 de septiembre.

Ramiro Méndez Brañas, presidente de la Corte Suprema, tiene en la provincia un fundo de más de dos mil hectáreas, que está calificado técnicamente como mal explotado. También es de Linares León Cosmelli, uno de los implicados en el asesinato del general Schneider, aprehendido justamente cuando buscaba refugio en un fundo de la provincia.

S. T.


Análisis

LA EXPERIENCIA ALESSANDRISTA

LA política económica de Alessandri fue planteada en términos contrarios a la de Ibáñez, ya que en lugar de actuar sobre la oferta, lo hizo sobre la demanda. Pero no hubo contradicción ni ruptura entre una y otra. Más bien, una fue prolongación de la otra.

Fuerzas exógenas iniciaron durante Ibáñez determinadas políticas tendientes a eliminar la acción nacional del Estado para introducir una mayor dependencia (que trajo consigo una mayor interdependencia con los sectores dominantes del país). El medio usado fue una ampliación del radio de inversiones externas en todos los niveles de la economía. Así, fue necesario incrementar la productividad de las empresas, no en un sentido sustitutivo, sino bajo los signos más rígidos de la dependencia.

EL "LIBERALISMO" DE ALESSANDRI

Cuando más se hacía presente la acción del capital monopólico, la gestión económica del alessandrismo parecía asumir un carácter liberalizador. Incluso, la justificación argumental del proceso utilizaba términos que un liberal de Manchester envidiaría.

Resulta paradojal que cualquier política de liberalización puesta en práctica sobre una estructura dependiente, tiende a intensificar la dependencia, puesto, que permite una mayor integración al capital externo. Más paradojal todavía es que, dado el proceso introductorio de tecnología evolucionada que se gesta, tiene lugar una mayor concentración de la producción. Estas medidas "liberales" toman la forma de política de estabilización.

En términos muy generales, la política económica de Alessandri buscó un reconsolidamiento de la burguesía en su conjunto. De ahí que intentara, por una parte, reactivar la productividad y por otra, abrir un radio de inversiones lo suficientemente amplio donde se realizara el proceso acumulativo.

Tomando en cuenta la semiparalización de las empresas y la imposibilidad estructural de practicar medidas sustitutivas de bienes externos, esta acumulación solamente podía ser factible por una vía externa. Continuó pues la política liberalizante comenzada durante Ibáñez. Pero con una diferencia sustancial: en lugar de hacerse en contra del Estado, se realizó a partir del mismo. Es explicable, entonces, que las primeras medidas consistieran en devaluar el tipo de cambio en un porcentaje mayor al 30%, en unificar las áreas de cambio existentes y en dar libertad a los bancos para que operaran con moneda extranjera. Buscando la introducción de divisas, el Estado tomó a su cargo la apertura de expectativas para los inversionistas extranjeros. Pero a su vez, incrementar la tasa de inversión en el sector público implicó asimismo ampliar la línea de endeudamiento con gobiernos y empresas extranjeras. El procedimiento seguido consistió en revender divisas a los importadores y con la conversión de las mismas en moneda nacional, desarrollar un movimiento de inversión que, en especial, se concretó en el sector de la construcción. Nótese el juego: paralelo al endeudamiento del sector público fueron financiadas importaciones e inversiones provenientes de los mismos centros crediticios. El Estado devino, así, en mediador para una política de autopréstamo, impulsada por el imperialismo, que pudo captar excedentes extras. De 1958 a 1961, el endeudamiento del sector público en moneda extranjera aumentó en 56,1%.

Tales medidas reactivaron, por lo menos durante los primeros años de gobierno, la apariencia de un comercio externo dinámico, en especial por el lado de las importaciones. Pero este auge no dice nada, si no analizamos su consistencia y sus efectos sobre el conjunto de la economía.

En 1955, las importaciones fluctuaban en torno a los 350 millones de dólares. En 1962 alcanzaron los 800 millones de dólares. Sobresalen las de consumo inmediato y, entre ellas, las de productos alimenticios. La liberalización de importaciones, al causar un aumento relativo mayor de las importaciones de bienes de consumo, aun existiendo en el país capacidad ociosa de esos rubros, demostró que la industria nacional no era capaz de responder a los estímulos de la demanda interna. Demostró también la continuidad de la política económica alessandrista respecto a la de Ibáñez. El objetivo fundamental consistía en destruir "desde fuera", a través del "intercambio", la producción interna que había servido de salvaguardia a los capitalistas nacionales. Es fácil advertir el compromiso tácito que existió entre el sector empresarial extranjerizante y los productos de bienes alimenticios, en especial con los capitalistas agrarios, en el sentido de mantener la mínima utilización de la tierra, conservando su alta rentabilidad que provoca el sobreprecio de los productos.

Siendo las exportaciones industriales alrededor de un 7 a 8% de las exportaciones totales de bienes, las importaciones de origen industrial ascendieron a cerca del 80% de las importaciones totales de bienes [1] . Ahora bien, en términos comparativos, la tasa de crecimiento anual generado por el sector productor de bienes de consumo duradero, creció entre 1960-1965 a un promedio de 10,8% mientras que las tasas correspondientes a los sectores de bienes no durables e intermedios fueron de 4,6% y 8,4%, respectivamente.

¿Qué significación poseen estos datos?

1.— Salta a la vista la interrelación entre la estructura monopólica interna y la penetración imperialista. Las inversiones tendieron a orientarse hacia sectores con mayor capacidad de demanda efectiva que, a la vez, mantenían mayores vinculaciones con las agencias externas. Como esta penetración adquiere un desarrollo acelerado y progresivo, se observó una paulatina destrucción del mercado interno, en el sentido que las subsistentes formas de productividad o fueron eliminadas o relegadas a un estacionamiento vegetativo, o terminaron adhiriéndose a las grandes empresas.

2.— La destrucción de las formas productivas que trajo consigo la importación creciente de bienes de índole industrial originó un mercado artificial (en relación a la contextura económica del país) que tendía a facilitar la afluencia de capital fijo. Así cristalizó un rasgo que surgió antes de Alessandri, pero que se acentuó durante su mandato: la extranjerización paulatina del conjunto económico a través del dominio que el capital externo ejerce sobre los mercados, ya sea por medio de agencias seudonacionales o por su instalación abierta. Esta política recibió la complicidad de instituciones "desarrollistas" que propiciaban las importaciones de capital fijo con la "romántica" intención de sustituir importaciones en general. La burguesía empresarial chilena renunció así a cualquier futuro intento por autonomizarse.

3.— Con la afluencia de capital fijo fue afectado, en términos de desplazamientos y costos, el capital variable, verificándose un notorio incremento de la plusvalía relativa. Si durante los primeros años del gobierno de Alessandri no se observó una disminución ostensible de los ingresos de los trabajadores, ellos se vieron disminuidos en la medida en que no aumentaban proporcionalmente al incremento de la productividad. Disminuyó así su capacidad de consumo y por lo tanto se reforzó una estructura que, Gomo expresa Pedro Vuskovic, se distingue por su carácter concentrador y excluyente [2] . Los sueldos y salarios, que en 1960 constituían un 33,7% del valor agregado bruto de la industria manufacturera, bajaron su participación en 1964 al 30,0%, mientras que las actividades brutas subieron del 56,7% en 1960, a un 60,4% en 1964. Esta redistribución en la apropiación del valor agregado industrial se dio en torno a un proceso de considerable crecimiento del sector la tasa anual entre 1960-65 fue de 65%). [3]

LAS ALTERNATIVAS DE ALESSANDRI

Por lo general, el incremento de las tasas de plusvalía relativa, expresa un proceso de crecimiento económico de la burguesía. Esto no quiere decir que desaparece en ese caso la plusvalía absoluta que por lo menos en los países dependientes, es constante. Pero el predominio de una u otra forma de explotación es un índice no desdeñable para evaluar el ascenso o descenso de las ganancias capitalistas.

Si el monto de plusvalía absoluta es predominante, significa que la burguesía ha encontrado nuevos mercados de fuerza de trabajo por sobre los establecidos o, sencillamente, que ha entrado en un período de contracción e implementa, como autodefensa, un sistema de depreciación de la fuerza de trabajo por medio de la disminución paulatina de los salarios nominales.

Durante los primeros años del gobierno de Alessandri, se procedió al aumento de la plusvalía relativa, en tanto que la devaluación monetaria ejecutada por vía estatal, permitió detener la inflación ajustando los mecanismos de la oferta. Pero dado lo artificioso de esta política, hubo un momento en que el gobierno debió elegir entre el conjunto de la economía y el interés de la burguesía empresarial. Como es obvio, Alessandri eligió la segunda alternativa.

Para que el modelo estabilizador propuesto por Alessandri hubiese tenido éxito, era necesaria una serie de prerrequisitos incompatibles con una estructura de dependencia. Señalemos los principales:

Una afluencia violenta de importaciones, como la puesta en marcha con la "liberación" alessandrista, trae consigo un desfinanciamiento y el consiguiente endeudamiento del Estado, respecto a empresas y gobiernos extranjeros, e igualmente con empresarios nacionales. Esta situación es sostenible sólo si la provisión de divisas puede realizarse a través de una condición favorable en el sector exportador, particularmente en el enclave minero. Efectivamente, los primeros años del gobierno de Alessandri se caracterizaron por una "bonanza" en la comercialización del cobre. [4]

Terminada la "bonanza", fue justamente el auge inducido de las importaciones el factor que posibilitó la destrucción de cualquier intento para incentivar la productividad interna y, en consecuencia, un presunto auge del sistema exportador. Se verificó así una incompatibilidad manifiesta entre los intentos por mercenarizar totalmente la economía y aquellos que tendían a conservar alguna autonomía. Alessandri imprimió al Estado una orientación protectora a la penetración imperialista. Un ejemplo de esta actitud fue la persistencia en la devaluación del tipo de cambio que, a su vez, demuestra la farsa de la política "estabilizadora", puesto que cuando ella no pudo sostenerse, debido a la penetración imperialista, Alessandri hizo tabla rasa de esa política?

La devaluación solamente podía mantenerse mediante el aporte del crédito externo, continuando el endeudamiento, máximo generador de la crisis global. Como se evidencio una total renuncia por asumir actitudes proteccionistas, la devaluación enfiló hacia el incremento de las tasas inflacionarias y actuó directamente sobre la disminución délos salarios, tanto nominales como reales.

A fin de solventar la desocupación generada por la destrucción y paralización de empresas, se intentó abrir un pequeño margen de inversiones destinadas a sustituir las actividades internas frustradas. Un ejemplo de esta medida fue el auge de la construcción, que caracterizó los dos primeros años de gobierno. Pero estas inversiones, a más de ser transitorias, son de fácil absorción y no pudieron en ningún momento suplir el papel de las industrias autónomas.

DEL POPULISMO BURGUÉS AL AUTORITARISMO BURGUÉS

Los procesos señalados no fueron específicos de Chile, sino que se manifestaban en todos los países latinoamericanos. Un reordenamiento estructural correlativo (por ello viable) con redistribuciones en el poder político. Escribe Ruy Mauro Marini:

"la burguesía industrial latinoamericana evolucionó de la idea de un desarrollo autónomo hacia una integración efectiva con los capitales imperialistas y da lugar a un nuevo tipo de dependencia, mucho más radical que la que rigiera anteriormente. El mecanismo de asociación de capitales es la forma que consagra, esta, integración, la cual no solamente desnacionaliza la burguesía local, sino, unida como va a la acentuación del ahorro de mano de obra que caracteriza al sector secundario latinoamericano, consolida la práctica abusiva de precios (que se fijan según el costo de producción de las empresas tecnológicamente más atrasadas) como medio de compensar la reducción concomitante del mercado. El desarrollo capitalista integrado acrecienta, pues, el divorcio entre la burguesía y las masas populares, intensificando la superexplotación a que éstas están sometidas y negando lo que representa su reivindicación más elemental del derecho al trabajo".

"La coincidencia de esas dos tendencias —el abandono de la política bonapartista y de las aspiraciones al desarrollo capitalista autónomo— arrastran a la caída a los regímenes liberal-democráticos que habían intentado afirmarse en la postguerra y conduce a la implantación de dictaduras tecnocrático-militares. Ello va unido a la acentuación del papel directivo del Estado y al incremento considerable de los gastos militares que se constituyen en escala creciente en demanda de una oferta industrial que no puede basarse en la expansión del consumo popular. Con las deformaciones de escala naturales, el imperialismo reproduce así en las economías periféricas de América latina los mismos rasgos fundamentales que afirmó en las economías centrales en su tránsito hacia la integración de los sistemas de producción". [5]

Pero la evolución de un capitalismo que conserva relativa autonomía a un capitalismo absolutamente integrado, adquirió en Chile una forma que no se caracteriza justamente por el cambio de un gobierno "bonapartista" de carácter populista, o de una democracia liberal, hacia un sistema tecnocrático-militar. En otros términos, el incremento de la dependencia respecto a Estados Unidos comenzó a realizarse sin que la burguesía tuviera necesidad de violar su propia legalidad. Esta fue la excepción que confirmaba la regla general. ¿Por qué?

Para explicar este fenómeno hay que tener en cuenta que la renuncia de la burguesía a su autonomía, se realizó en parte durante gobiernos elegidos por presiones populistas, como los de Ríos, González Videla y especialmente el de Ibáñez. Esto significa que: 1º— El populismo se expresa como fuerza política, pero no se afinca en el terreno económico; y 2º— Que gruesos sectores de la pequeña burguesía y la "clase media" habían logrado una relativa integración con el sector más mercenario de la burguesía, neutralizándose en parte las contradicciones interburguesas que en otros países aceleraban la movilidad inorgánica de las masas desposeídas. En Chile, el autoritarismo represivo llegaba al poder legitimado por las propias masas.

Fuera de esta excepción, todos los demás requisitos de la caracterización general de Ruy Mauro Marini, se cumplen. Porque puede constatarse cómo, aun bajo formas institucionales, el enfrentamiento se encontraba siempre latente y cómo, detrás de la cobertura democratizante de la burguesía chilena, estaba su real predisposición a la represión manifiesta e implícita.

Como una prueba de la mezcla del poder populista y autoritario de la burguesía, es esclarecedor señalar que el gobierno de Ibáñez efectuó más gastos militares que los del empresario Alessandri. [6]

LA IZQUIERDA ELECTORAL

La "evolución pacífica" de la burguesía hacia su mercenarización absoluta, fue posible debido a la escasa combatividad (o por lo menos, a lo alternativo de su combatividad) del proletariado, situación que responsabiliza directamente a sus partidos hegemónicos.

Si se analiza la correlación política de fuerzas después del triunfo de Alessandri, cualquiera persona no enterada de la historia de la izquierda chilena, habría aventurado la existencia de continuos enfrentamientos. Recordemos que el FRAP constituía un bloque de relativa homogeneidad político-ideológica.

Podría esgrimirse como causa de esta pasividad social que pese a su magnitud considerable, las tasas de explotación de fuerza de trabajo durante el gobierno de Alessandri no alcanzaron el grosor que tuvieron durante el gobierno de Ibáñez. Aníbal Pinto, por ejemplo, cree que la razón principal por la cual la Administración Alessandri "navegó por aguas más tranquilas que las dos anteriores", reside por un lado en "la fuerza específica de la coalición gubernamental" y en la estabilidad económica posibilitada por "la continua y creciente dilatación del sector exterior". [7]

Eso es muy cierto. Puede ser posible que una reducción relativa en el ritmo de la explotación coadyuve a reducir la combatividad proletaria. Pero esa misma lógica nos lleva a dos supuestos: 1º) Que el proletariado se encontraba en un nivel tan bajo de organicidad, que sus movilizaciones dependían únicamente de las mayores o menores recepciones de ingresos; y 2º) Que las organizaciones obreras, tanto las políticas como las sindicales, renunciaron a movilizar las masas en sentido revolucionario, derivando en un accionar meramente economicista.

Si tomamos en cuenta aspectos tales como la fundación de la CUT, la formación del FRAP, la vuelta a la legalidad del PC, la unificación del PS, hay que rechazar de plano el primer supuesto. Existían, pues, niveles orgánicos suficientemente desarrollados, y a ellos corresponde pedir cuentas de la baja combatividad del proletariado durante el período de Alessandri. Porque si nos conformáramos con la explicación de Aníbal Pinto, tendríamos que convenir en que el proletariado dejó de ser combativo en virtud de una mayor dependencia del país respecto al imperialismo. Por lo demás, aun aceptando hipotéticamente una suerte de determinismo económico en relación a la lucha de clases, tendríamos que, como argumento, no nos sirve, pues la relativa estabilidad económica sólo se mantuvo hasta 1962. Después de ese año, la tasa de explotación retornó a su graduación alta. Y es justamente a partir de 1962 cuando la movilización de masas alcanza su expresión más baja. El mismo Aníbal Pinto escribe: "lo cierto es que la crisis vino a tomar cuerpo cuando la atención de los grupos políticos estaba volcada hacia las "próximas" elecciones de 1964". [8] Aquí, parece, ha apuntado la razón fundamental: el electoralismo en la izquierda.

Las elecciones son medios de participación en la política tradicional. En tal sentido, adherir a una viabilidad electoral por parte del proletariado no es "bueno" ni "malo" en abstracto, sino de acuerdo a la circunstancia histórica. Ahora bien, en Chile las elecciones se encargaban de redistribuir periódicamente el poder político. En función y de acuerdo a ellas, los partidos políticos, tanto los de la burguesía como los obreros, implementaban sus respectivas estrategias. Así, las elecciones eran concebidas como tácticas a fin de alcanzar parte o la totalidad del poder político.

La desmovilización de las masas se ajustaba precisamente a la táctica electoral. Pero es necesario preguntarse. ¿Era absolutamente necesario que las elecciones fueran afrontadas por la izquierda a la defensiva, ocultando la potencialidad revolucionaria del proletariado? La respuesta es obvia: eso depende de la estrategia de la que la elección como táctica forma parte. ¿Y cuál era esa estrategia? Revisando las formulaciones ideológicas planteadas por la izquierda antes, durante y después de las elecciones, nos encontramos de nuevo con la famosa tesis de la revolución democrático - burguesa sostenida principalmente por el PC y por el propio programa de la candidatura Allende, que se proclamaba antioligárquico, antimperíalista y antifeudal.

Como el antifeudalismo no podía practicarse donde no había feudalismo, la línea de acción debía reducirse al antioligarquismo y al antimperialismo. Esto trae el supuesto de una burguesía criolla que busca la liberación nacional que para el efecto requiere combatir a la oligarquía extranjerizante y al mismo imperialismo. De tal manera que a esta burguesía le fue asignado un rol progresista, antioligárquico y antimperíalista (y se le agregó, antifeudal). Su papel histórico iba a consistir en preparar las condiciones para la democratización de la sociedad donde el proletariado alcanzaría mayor madurez y, a través de un proceso evolutivo, llegaría al poder e implantaría el socialismo.

El "modelo" descrito, en tanto concebía el proceso revolucionario en forma de etapas sucediéndose en escala histórica, es por lo menos mecánico y nada tiene que ver con un análisis marxista. De partida no toma en cuenta el carácter de las contradicciones interburguesas al suponerlas irreconciliables y antagónicas. Por lo demás, la inconsecuencia dentro de su mismo plano teórico, es grande. Si se presume un antioligarquismo es necesario que exista una delimitación de los grupos sociales que caben en la oligarquía. Si se le asigna un antimperialismo a la burguesía nacional hay que señalar sus exactas contradicciones respecto a la penetración extranjera. Así se llegó al absurdo de actuar políticamente en función de una estrategia que sólo se formula y no se desarrolla.

La realidad política negaba la alternativa democrático-burguesa. Bastaba observar los bloques políticos que desde temprano enfilaban hacia el torneo electoral de 1964, para darse cuenta de que en el FRAP primaba en forma aplastante el proletariado. Así, mientras sus dirigentes creían conducir a un movimiento pluriclasista, conducían electoralmente al mismo movimiento obrero.

Por su parte, los burgueses "progresistas" se habían cobijado en las candidaturas de Prat, Durán y Frei. La misma burguesía señalaba al proletariado el camino. El conflicto real debía ser dirimido entre el proletariado y la burguesía en su sentido genérico y no entre parte de la burguesía antimperialista con otra parte de la burguesía, más los "señores feudales" proimperialistas.

No negaremos aquí la posibilidad de pactar alianzas entre el proletariado y parte de la burguesía. Sólo afirmamos que estas alianzas deben estar configuradas de acuerdo a la alternativa revolucionaria del momento, y ella no era la revolución democráticoburguesa. En estas circunstancias, una política de alianzas debe cuidar el papel de vanguardia del sector social —en este caso el proletariado— que aspira a conducir el proceso. Pero, en la alternativa electoral de 1964 se dio la irrisoria situación de que, en un movimiento de composición social abrumadoramente proletaria: incluso, con la hegemonía de los partidos proletarios, éste no asumió el papel de vanguardia, ocultando su fin histórico. En dirección de sectores pequeñoburgueses y burgueses, que cuantitativamente jugaban un papel sin importancia dentro del FRAP. y que mayoritariamente se encontraban en las candidaturas burguesas, fueron configuradas todas las formulaciones ideológicas y programáticas. Resultado: no se ganaron esos sectores y la desmovilización del proletariado alcanzó grandes proporciones.

Si la realidad mostraba a las claras la invalidez de la alternativa democráticoburguesa, ¿por qué se insistió en esa teoría? Creemos que sólo se insistió en una práctica: conquistar el máximo, de votación burguesa. La revolución democráticoburguesa no era más que la forma ideológica mistificada de una práctica que incluso no era consecuente con su ideología. La realidad de esa práctica consistía solamente en ganar la elección. El electoralismo se convirtió así en práctica e ideología.

En un comienzo, la burguesía afrontaba las elecciones dividida, división que no sólo expresaba diversidades ideológicas, sino también contradicciones estructurales de carácter no antagónico.

Latifundistas del sur, más aquellos sectores de la burguesía llamada sociológicamente "tradicional", iban con Prat. Gran parte de los sectores mencionados, más un margen de los capitalistas agrarios y sectores empresariales, encontraron expresión política en la candidatura de Durán, configurada como "Frente Democrático". Otra vez los mismos sectores, más los nuevos capitalistas alentados por el auge de las importaciones y la extranjerización económica iniciadas por Alessandri, se cobijaron en la candidatura Frei.

La contradicción fundamental entre esos diversos sectores de la burguesía no era su mayor o menor grado de antimperialismo, sino la intención de recibir mayores cuotas de plusvalía, relegando a un lugar secundario, si era preciso, a los otros sectores. Expresaban en buenas cuentas toda la relación social sobre la cual se erigía el Estado: el compromiso político entre el sector agroexportador respecto al sector industrial monopolista.

Ahora bien, independientemente de la proyección burguesa que a esas tres candidaturas caracterizaba, ellas poseían un radio de captación que iba mucho más allá de las clases que representaban políticamente, sobre todo la democristiana que aglutinaba gran parte del campesinado, una parte considerable del proletariado y gruesos sectores de la pequeña burguesía y sectores medios.

El avance cuantitativo que experimentaba el FRAP desde la misma elección de 1958, hizo que los políticos más avisados de la burguesía entendieran que aún no había llegado la hora de romper el compromiso interburgués. Después de abril de 1963, cuando el FRAP alcanzó cerca de 600.000 sufragios, con más del 30% del electorado, fue más que imperativa la unión política de la burguesía. El problema para esta unión era sólo uno: designar al sector político que hegemonizara al bloque. La oportunidad de dirimir tal litigio fue hallada en las elecciones de Curicó para llenar la vacante del fallecido diputado socialista Oscar Naranjo Jara. Fue por ello que Julio Durán, el candidato del "Frente Democrático", otorgó a tal contienda el carácter de plebiscito. La apabullante victoria del FRAP, que llevó de candidato a Oscar Naranjo (hijo), seguido por el candidato democristiano y muy lejos por el Frente Democrático, despejó las dudas de la burguesía. La Democracia Cristiana, que captaba en términos cuantitativos la votación irracional de los sectores medios y de la pequeñoburguesía, pasaba a constituirse en la vanguardia política del conjunto de la burguesía. Las condiciones del enfrentamiento que no pudieron entender los dirigentes del proletariado las entendieron muy bien los dirigentes de la burguesía.

Producida la unificación política de la burguesía, el FRAP nada tenía que hacer en el sentido de ganar la elección. La victoria de la burguesía fue aplastante. Frei: 1.410.000 votos. Allende: 980.000. Duran (que prosiguió su candidatura para guardar las formas): 125.000.

Después del triunfo de la burguesía, los partidos obreros centraron su autocrítica en las "causas" de la derrota. En términos de sufragios, tal derrota no existió. Controlaban nada menos que el 39,5% del electorado. Promedio más que suficiente para derrotar en cualquier justa a una burguesía políticamente dividida. Y para enfrentar ese tipo de contingencia, fue precisamente que nació la candidatura Allende. Después se habló mucho de la "campaña del terror" culpándosela directamente de la derrota, en parte para descargar la cuota de responsabilidad que les cabía a los dirigentes del FRAP. Pero el aspecto fundamental (no el porqué se ganó o perdió), el carácter con que fue implementada la candidatura Allende, sus efectos desmovilizadores, la deseducación revolucionaria que trajo consigo, no se tocaron, o se tocaron muy superficialmente.

En síntesis: en aras de un posible triunfo fueron supervaloradas las divisiones internas de la burguesía y minusvalorizado el papel revolucionario del proletariado. Ello determinó, en gran parte, el auge de masas que alcanzó la Democracia Cristiana durante el gobierno de Alessandri. O lo que es lo mismo, el FRAP alimentó un cuervo que no le arrancó los ojos, pero sí los votos. Pero éste ya es otro tema.

FERNANDO MIRES.


Universidades

LA "U" EN LA ENCRUCIJADA

DURANTE la campaña que se está desarrollando dentro de la Universidad de Chile y que culminará con la elección de sus máximas autoridades, se han examinado los grandes problemas que afectan a la educación superior del país. Al promulgar cerno ley el nuevo estatuto universitario, el Presidente Allende cerró todo un período histórico en la Universidad y abrió uno nuevo. Como lo ha dicho el candidato a rector de la izquierda, Eduardo Novoa. el que se llamó "Estatuto de la Reforma" proporcionó toda una estructura nueva, a la que ahora se trata de darle significación y contenido. Del triunfo de una de las dos listas que postulan a los cargos de rector y secretario general y de la composición política que tenga el Consejo Normativo Superior dependerá que los postulados de a reforma y sus instituciones adquieran un tono revolucionario o sirvan de escudo protector a las fuerzas que pretenden aislar a la universidad en una concepción academicista y falsamente apolítica.

Después de algunas dificultades acerca del nombre de los candidatos, las fuerzas de izquierda se unieron en torno a la fórmula encabezada por el penalista Eduardo Novoa Monreal y el abogado-economista Ricardo Lagos Escobar. Los grupos de extrema izquierda, agrupados en el FER (Frente Estudiantil Revolucionario) resolvieron apoyar también esta candidatura, pero presentaron sus propias listas de postulantes a representar a los estamentos de estudiantes y no-académicos. Con esto quedó simbolizada una situación que tiene dos variables: por una parte, se manifiesta el afán unitario de todos los grupos en el amplio espectro de la izquierda, que podría asimilarse a la actitud que significó en el plano nacional el apoyo a la candidatura presidencial de Salvador Alende y por otra, aparecen algunas diferencias entre los partidos de la UP y los grupos más radicalizados, en cuanto a la definición de ese "contenido" de que hablaba Eduardo Novoa; es decir, en cuanto a la política universitaria y a lo que debe ser la educación superior en un país que se enfrenta a una serie de profundas transformaciones.

El ideal sería que el debate dentro de la izquierda, en cuanto al papel y al destino de la universidad comenzase al día siguiente de la elección, en caso de triunfar la fórmula Novoa-Lagos. Porque, a partir de la promulgación como ley del nuevo Estatuto, la U dispondrá de un presupuesto equivalente al 3.5% del presupuesto fiscal (se calcula que para 1972 será de alrededor de 2.000 millones de escudos) que, manejado racionalmente y con un criterio social y de servicio a la comunidad, puede constituirse en una verdadera herramienta de desarrollo para el país.

Como una forma de iniciar ese debate, nos ha parecido útil examinar algunos de los conceptos incluidos en el programa de la candidatura izquierdista y presentar el esquema alternativo y en algunos aspectos complementario de las fuerzas representadas por el FER.

El programa de Novoa-Lagos plantea desde el comienzo Su toma de posición:

"No caben ya vacilaciones: el proceso del cambio social y político que vive el pueblo chileno exige de la izquierda universitaria la aplicación plena de las ideas contenidas en sus declaraciones de principios. Cuando declarábamos que en nuestra calidad de trabajadores universitarios estábamos junto a la clase obrera y campesina, no sólo contra la burguesía y el imperialismo, sino también contra la indiferencia y neutralidad, grandes encubridores de la explotación, teníamos clara conciencia de las hostilidades que enfrentaríamos para llevar a la práctica estas ideas. Hoy, las posibilidades de concreción son manifiestas y las ideas siguen más firmes".

Las nuevas características que tendrá que asumir la docencia se resumen insistiendo en aspectos políticos y otros formales, como la elaboración de un Reglamento de Carrera Académica "que determinará sustancialmente la selección y promoción de los académicos". Confiriendo seriedad a la profesión docente podrá dársele una nueva orientación: "la docencia universitaria deberá ejercerse en condiciones tales que abran la posibilidad real de fortalecer en los estudiantes una conciencia y una sensibilidad adecuadas a las exigencias que surjan en un país que marcha hacia el socialismo". Y luego se arremete contra la concepción elitista de la función académica: -para un académico... puede ser tan importante participar en un congreso internacional en el dominio de su especialidad, como una participación suya y en ese mismo ámbito, en un congreso de pobladores, trabajadores o estudiantes dentro del país".

En una universidad que cuenta ya con casi 40 mil alumnos y alrededor de 20 mil funcionarios y que tiene el tamaño de un "ministerio medio", según Ja expresión de Ricardo Lagos, la lucha contra el burocratismo y el centralismo excesivo resulta decisiva. El rector y el secretario general deben firmar decenas de miles de documentos, absolutamente todos los nombramientos pasan por sus manos. Por eso, el programa postula que "los servicios descentralizados —a nivel de sedes— deben ser los ejecutores directos de los actos de administración".

El programa se ocupa luego del importante aspecto del bienestar estudiantil; señala que durante el régimen democristiano el aporte universitario a los fondos de ayuda directa a los alumnos bajo de un 74.4% en 1964, al 13.1% en 1970, propone mecanismos que permitan a los estudiantes sin recursos combinar el trabajo con el estudio, entre ellos la creación de una "oficina de colocaciones" e insiste en la necesidad de proporcionar alojamiento adecuado a los estudiantes que lo necesiten, sean solteros o casados. Concluye afirmando: "Será especial preocupación de nuestro rectorado establecer un sistema de becas e ingreso que incluya en la Universidad de Chile a un número cada vez mayor de hijos de obreros y campesinos".

Ante estos postulados de la candidatura de la izquierda, los movimientos agrupados en el FER presentan un esquema alternativo, que fue delineado a PUNTO FINAL por uno de sus dirigentes: Leonardo Schneider, de la Escuela de Sociología. A su juicio, en la elección del 10 de junio se va a definir "qué fuerzas van a controlar el gobierno universitario, pero no el poder; es decir, se repite el fenómeno político general del país. Existen dos fuerzas: las derechistas y las de izquierda. No creemos que Novoa y Lagos sean los mejores representantes de la izquierda, pero tenemos que distinguir entre las contradicciones principales y las secundarias, y los candidatos de izquierda permiten al conjunto de los trabajadores en la universidad un marco más amplio de trabajo. No somos antagónicos y por eso los hemos apoyado, pero tenemos grandes diferencias acerca de io que es la universidad, el movimiento estudiantil; lo que es la universidad dentro del mecanismo de conquista del poder. Incluso si triunfan, no van a ser los elegidos de la izquierda los que van a imprimir el ritmo al proceso, sino sus representados. Estos los irán guiando".

En general, el FER reclama para los estudiantes un papel mucho más importante que el que les asigna el programa de la candidatura Lagos-Novoa: "deben estar integrados al conjunto de las luchas de los trabajadores por la conquista del poder, y en esto, hemos pasado de las actitudes declamatorias a la acción. En la Escuela de Sociología, donde estamos en mayoría, hemos llegado a un convenio con el COCOMA (Comité Coordinador de Trabajadores de Macul), que agrupa a la mayoría de las industrias de Macul. Para crear algo así como una universidad obrera, en que no sólo entreguemos elementos técnicos de buen nivel, como lo hacen las universidades a través de organismos como INACAP o la Universidad Técnica del Estado, sino también elementos políticos. Tenemos un programa básico, común a todos, que incluye alfabetización como primer elemento; luego, un análisis de lo que es Chile, haciendo una historia crítica, un análisis del sistema capitalista y un análisis del proceso de producción. Esto incluye el papel que juega la industria, lo que es el código del trabajo, los sindicatos y sus limitaciones como instrumentos de poder. Además, analizamos los problemas de los pobladores y en especial, la cesantía. Todo ello con el fin último de dar luces a la masa sobre el camino para alcanzar el poder. Tal vez sea posible insertar estos planes en los de la izquierda universitaria, si los partidos están de acuerdo. En todo caso, nosotros ya lo estamos realizando. Por lo demás, este es un tipo de labor casi vedado a la U por el peso de su burocracia. Creemos que éstas son funciones propias de los centros de alumnos, en colaboración con sectores no administrativos y con algunos profesores".

"Es necesario que se adopten nuevas formas de trabajo; los profesores estrellas, con títulos en varias universidades, no tienen nada que hacer, como tales estrellas, si es que implantamos otro concepto de docencia. Tenemos la firme convicción de que los problemas docentes sólo empiezan a solucionarse en el momento en que participan los estudiantes; en que el profesor pierde su carácter de dignidad y se plantea un trabajo socializado, con una permanente relación entre los profesores y la comunidad en que están inmersos. Creemos que en todo instante debe tenerse presente a las masas trabajadoras tiene que haber un cambio cualitativo de la Universidad, que fue creada por burgueses para burgueses. Nosotros tenemos una experiencia aleccionadora: en la sede de Osorno hay una escuela de técnicos agrícolas, en que el nivel de docencia era bajo. Resolvimos este problema integrando a la decencia al alumnado, haciendo un trabajo socializado y empleando un sistema de prácticas con los campesinos. De esa manera, resolvimos el problema y los compañeros aprendieron muchísimo más que con cualquier profesor estrella".

El dirigente del FER concluye así su análisis:

"El sistema capitalista crea una universidad en función de ese sistema: el sistema socialista debe crearla en función del socialismo. Se trata de una nueva concepción de la universidad, en que los problemas de cupo, presupuesto y crecimiento físico no se resuelvan como hasta ahora, para satisfacer las necesidades de los mercados de trabajo de la sociedad capitalista, que son por su esencia limitados. En un sistema socialista esos mercados se amplían y la universidad tiene la obligación de convertirse en un centro de capacitación total, para lograr satisfacerlos".

JOSÉ CAYUELA


Reportaje

POR QUÉ LOS CAMPESINOS SE TOMAN LA TIERRA

LA polémica abierta sobre la legitimidad de la toma de fundos por parte de los campesinos, ha servido para que la prensa reaccionaria y sectores de la prensa de izquierda inicien una campaña tratando de demostrar que la ocupación de predios, casi siempre mal explotados, sería la causa de una posible baja de la producción agropecuaria. La mala intención de la prensa reaccionaria es manifiesta: trata de ocultar el boicot latifundista, culpando a los campesinos. Por otra parte, la interpretación equivocada de un sector de la prensa de izquierda ayuda a mantener esa imagen, sin fijarse que la toma de fundos es la resultante de situaciones insostenibles para la masa campesina que, a la explotación sufrida durante años, se agrega ahora el boicot patronal que pretende crear conflictos políticos, afectando directamente y en primer lugar a los trabajadores del campo.

Cinco tomas campesinas han derivado en el último tiempo en acciones violentas. Ocurrieron en los fundos "Estados Unidos" de la provincia de Malleco; "La Pampa", de Carén, provincia de Cautín; "Nilahue", de la provincia de Colchagua: "Monte Blanco", en Santiago y "Brasil Sur", en Cautín.

El fundo "Estados Unidos" tiene una extensión de 900 hectáreas, 700 de ellas usurpadas a mapuches, reconocimiento que incluso hizo el "dueño" del predio, Anacleto Marín. La primera semana de mayo, 30 familias indígenas ocuparon el predio pidiendo su expropiación y restitución a los verdaderos dueños. El hecho se produjo sin violencia. Una semana más tarde el Gobernador de la zona llamó a su oficina a los dirigentes para solucionar el conflicto. Los cinco dirigentes fueron detenidos cuando cumplían con la petición de entrevistarse con el Gobernador; junto a ellos fue detenido un dirigente del MIR que actuaba como mediador. Los seis aún permanecen encarcelados. Luego vino el desalojo, emprendido por 250 carabineros armados de metralletas, cascos, bombas lacrimógenas y máscaras. Entretanto, en esos mismos días, la CORA alegaba carecer de fuerza pública para tomar posesión de predios cuya expropiación estaba acordada.

En el fundo "Estados Unidos", la decisión de los campesinos mapuches y la beligerancia policial, hacían temer una masacre. Quince minutos antes de la llegada de la policía al lugar, dirigentes del MIR lograron que los campesinos salieran del predio, evitando una masacre.

EL CASO DE CAREN

Fue en 1936 cuando comenzó a gestarse en Pitrufquén la violencia que terminaría en abril pasado con la vida del agricultor Rolando Matus Castillo. Ese año, en noviembre el Juez de Indios, José Ballalta, midió y empadronó la hijuela Nº 13, que en 1905 había sido entregada a Juan Curi Pichún y 19 personas más. Tenía más de 200 hectáreas, estaba ubicada en Colilco, Departamento de Valdivia, y limitaba con los esteros Carén y Curalaufú.

Entre los descendientes de Juan Curi Pichún, habían 4 menores a quienes el 16 de noviembre de 1936, Ricardo Rodríguez "compró" las acciones y derechos sobre tierras ubicadas en Trancura. Asimismo, adquirió los derechos a Filomena Curipe y a María Melipil, que les correspondían por sus respectivos terrenos. En otras palabras, mientras Rodríguez se quedaba con 90 hectáreas, al resto de la comunidad le tocaban alrededor de 7 hectáreas por familia.

Al fallecimiento de Ricardo Rodríguez, el predio pasó a sus herederos y en 1963 el fundo fue adjudicado a Berta Friedly Beck, casada con Otto Grünner.

A mediados de abril de este año un grupo de mapuches de la familia Curipe decidió recobrar las tierras usurpadas. En la madrugada llegaron al fundo para ocuparlo; llevaban carpas, palos y banderas. Otto Grünner esperaba con un grupo de amigos, todos armados. Rolando Ma-tus, un agricultor de la zona que estaba en apuros económicos y debía vender algunos animales, fue invitado al fundo para finiquitar la compra por un regidor nacional recién elegido, y para que estuviera presente esa noche. 23 campesinos llegaron al fundo y se instalaron en carpas. En la madrugada, media docena de agricultores que acompañaban a Grünner salieron sigilosamente de la casa patronal y rodearon al grupo. Acto seguido comenzaron a disparar.

El parte policial es bastante decidor: Ernestina Curipe, de 17 años, herida a bala en la mano y pierna derecha; Salvador Villapinto, de 64, también herido en las piernas; Florinda Curipe, de 48 años, con una bala en la cadera: José Curipe, de 57, con golpes en la cabeza; Herminda Catripán, de 45, con lesiones múltiples; y Rolando Matus Castillo, con herida a bala en el abdomen, quien murió dos días después.

Las investigaciones hechas por la policía no han podido determinar que los campesinos tuvieran armas. Según testigos, la herida de Matus fue, al parecer, provocada por los mismos agricultores al rodear el campamento donde se habían instalado los mapuches.

La comisión del gobierno que viajó a imponerse de la verdad de los hechos estableció que, efectivamente, la aspiración de la familia mapuche Curipe de recuperar lo robado era legítima.

En un informe entregado a las autoridades se llegó a las siguientes conclusiones: 1) La división de la comunidad Juan Curi Piohún se hizo con el exclusivo objeto de privar a los indígenas de parte de sus terrenos. 2) El expediente de división se substanció arbitrariamente y con la manifiesta intención de perjudicar a los indígenas. 3) Al particular Ricardo Rodríguez no pudo legalmente adjudicársele retazo alguno de terreno en esa comunidad, puesto que no era comunero. 4) Rodríguez quedó debiendo el valor de 76,56 has. 5) La posesión y dominio de Ricardo Rodríguez García y sus sucesores, doña Berta Priedly, casada con Otto Grünner, es manifiestamente ilegítima y adquirida en condiciones moral, social y jurídicamente anormales.

Este documento está fechado en Temuco el 10 de mayo de 1971.

UN BASTIÓN MOMIO

Pumanque y Nilahue, en el centro de Colchagua, es un bastión derechista de muchos años.

El gran señor y rajadiablos es Jorge "Coco" Barahona Urzúa, quien en las últimas elecciones salió regidor, después de prometer el reparto de varias hectáreas de una parcela cercana a Nilahue. La promesa aún no se cumple.

El dominio de los Barahona se ha hecho sentir durante tan largo tiempo, que ha conformado una mentalidad alienada entre los campesinos. Una muestra de ello es que el grupo apatronado de la hacienda Nilahue, de más de 4 mil hectáreas, quería que la CORA formara el asentamiento para que ellos pudieran entregarlo posteriormente al patrón de nuevo.

Frente a esta actitud de unos 30 trabajadores, se alzó el pensamiento de otro grupo de 16 campesinos de Nilahue, que conscientes de las injusticias que se cometían y del atraso en que estaban, se organizaron sindicalmente en 1969. Esto les significó el despido. Sin embargo, siguieron luchando por ser reincorporados y porque se respetaran sus derechos.

En febrero de este año ocuparon el fundo y fueron repelidos a balazos por los hermanos Barahona cuando apareció el diputado Joel Marambio. A pesar de que siguió una relativa calma, semanas después el fundo era expropiado y en grandes avisos de la prensa derechista se denunció esta medida como persecución a "una familia trabajadora y honrada". El 29 de abril una comisión de CORA encabezada por Josú Abaroa, tomó posesión del fundo. La comisión fue recibida por Jorge Barahona Puelma y a la conversación se incorporaron su esposa e hijos. Los patrones pidieron 15 días para entregar la casa y tres más para terminar de cosechar. La conversación se llevó más que nada entre los hijos del dueño del fundo y los funcionarios de la Corporación de Reforma Agraria.

Después de tres horas de discusión sobre la forma cómo se entregaría la hacienda, se inició la redacción del acta de acuerdo y sólo cuando se hacía el borrador los representantes de CORA supieron que Jorge Barahona Puelma se encontraba enfermo. Al agravarse, se ofreció trasladarlo en helicóptero a Santiago, lo que fue rechazado. El agricultor murió en la madrugada.

Esta muerte fue debidamente aprovechada por los medios de información de la derecha y se dio visos de héroe de la empresa privada a quien fuera ejecutivo hace largos años de la Caja de Colonización Agrícola.

—A nosotros los campesinos —contó un obrero de la hacienda— nos tenía numerados del uno al cinco; al uno le pagaba más, al dos menos y al que estaba en el número cinco, eso era ya de salida. Cuando nos daba porotos, porotos negros, los entregaba en una paila de lata y salían todos amohosados."

El Monte es una región donde la cesantía se ha instalado por largo tiempo. Los predios están pésimamente explotados; sus dueños constituyen el clan más derechista de la provincia y allí se encuentran algunos como Eduardo Walsen, propietario de "La Puntilla Adentro", relacionado con el asesinato del General Schneider, y Hernán Cuevas Yrarrázaval, quien como embajador en Bélgica canalizaba los aportes extranjeros para la campaña de Alessandri.

Se dan casos de personas que nunca han salido del fundo para bajar a El Monte, y existe un muchacho que aún no ha podido desarrollar la facultad de hablar por falta de contacto con el resto del mundo. En "Puntilla Adentro" Walsen ha construido su casa como fortaleza militar desde donde amedrenta a sus inquilinos cada vez que éstos quieren rebelarse.

En "El Carmen" de Samuel Cornejo, 'as tierras están sin producir y los gallineros que habían fueron desocupados. En "Monte Blanco", más de dos hectáreas de plantaciones de duraznos quedaron sin vender y la producción se pudrió en las matas. Las viviendas campesinas de la zona son malas, no hay locomoción y en "Monte Blanco" la gente se tiene que contentar con beber agua del río Mapocho a través de acequias, mientras Cuevas Yrarrázaval se da el lujo de contar con agua cristalina para su piscina en la cima de un cerro, donde también ha levantado su mansión.

A la salida del pueblo han ido creciendo los rucos de familias cesantes que se mantienen con trabajos ocasionales. Los obreros sin trabajo se desesperan al ver tantas tierras sin producir, mientras ellos se mueren de hambre. Por eso a comienzos de mayo vieron la posibilidad de juntarse con siete trabajadores de "Monte Blanco" y tomarse el predio, lo que se llevó a cabo el 5 de ese mes en la noche.

En la madrugada del domingo 16, cuando el resto del país se unía para efectuar trabajo voluntario, el Intendente de Santiago, Jaime Concha, el dueño del predio y más de 200 carabineros llegaron sorpresivamente a "Monte Blanco" apresando a 5 obreros. Lo que entonces ocurrió lo cuenta la campesina Zoila Venegas, de 56 años, esposa del detenido Luis Godoy, de 58 años:

"Estábamos durmiendo cuándo sentimos que nos echan la puerta abajo, yo prendo la luz y el carabinero lo único que dice: Andando, andando ... Entonces yo salgo al tiro desnuda y me echan al furgón, a pata pelá. Estuve como una hora arriba; a él lo dejaron vestirse, pero a mí no... Si no somos delincuentes, ni criminales, él tiene los papeles limpiecitos ... Y para qué echaban abajo puertas y ventanas; decían que querían registrar para buscar armas. Nos llevaron porque dijeron que habíamos insultado al Intendente, pero yo no oí ningún insulto, sólo le dijeron: estamos aquí porque hay varios cesantes que quieren trabajar. Y le dicen a los carabineros que no entren, pero ellos dicen que sí... pero, ¿para qué viene un regimiento de carabineros? Y para qué me dieron vuelta los catres y los cajones, y rompen las puertas, si nosotros somos solitos ..."

EL CASO DE "BRASIL SUR"

"Ahora nos quedaron bien claras las cosas: cuando muere un latifundista de puro miedo a que lo expropien, vienen los periodistas y le dan mucho bombo al asunto; pero cuando un momio mata a un campesino que sólo reclama lo que es suyo, los diarios no dicen ni una palabra, como si nosotros no fuéramos seres humanos también".

La afirmación pertenece a un mapuche de la comuna de Lautaro, en la provincia de Cautín, que participó el jueves 20 de mayo pasado en la toma del fundo "Brasil Sur", en cuya oportunidad el administrador del predio, Javier Maldonado, dio muerte a balazos a un campesino e hirió a otros tres.

Llueve torrencialmente en el lugar y hace sólo unas pocas horas que la balacera ha terminado. Aún permanecen allí los mapuches de la reducción Burgos, dispuestos a continuar luchando por la restitución de tierras que les pertenecen.

"El ejemplo de nuestro compañero muerto nos ayudará a seguir dando la pelea hasta las últimas consecuencias", señala un compañero del Campamento Caupolicán.

Y este ánimo es el que ha llevado a la reducción Burgos a intentar tomarse el predio de Alfredo Palma por segunda vez en pocos días.

"Estamos cansados de esperar que nos devuelvan nuestras tierras. El fundo "Brasil Sur" ni siquiera aparece en la lista de los predios que expropiará la CORA en esta zona, aunque nosotros lo hemos pedido en numerosas ocasiones porque está mal explotado", afirma otro mapuche.

Horas antes, más de doscientos campesinos, la mayoría de ellos pertenecientes a la reducción ya mencionada y cuyas tierras usurparon los latifundistas de la zona hace mucho tiempo, llegaron hasta el predio de 960 hectáreas con la intención de lograr "por las buenas" que Palma lo entregara a la Corporación de Reforma Agraria para su expropiación. En principio, el propietario aceptó la propuesta. No así el administrador, Javier Maldonado, quien se opuso rotundamente a abandonarlo, señalando que a él no lo sacarían de allí mientras estuviera vivo. Y para convencerlos de que hablaba en serio, comenzó a disparar contra los mapuches desde su propia casa. El saldo trágico: un campesino muerto, Juan Milipán, de 19 años, con una bala en la garganta; y otros tres heridos, uno de ellos de gravedad.

En los últimos meses, la comuna de Lautaro se ha convertido en la zona más combativa de la provincia de Cautín. Y ello no es resultado de la casualidad. Es allí donde las reducciones mapuches han sufrido con mayor intensidad el despojo de sus tierras.

Existen casos como el del agricultor Guillermo Fauré Silva, que convirtió su predio "Huerquenco" en un latifundio, apropiándose de las hijuelas de ocho reducciones indígenas.

La situación, sin embargo, cambió al tomar conciencia los mapuches de la explotación de que eran víctimas. Decidieron entonces iniciar la lucha por la tierra, integrándose al Movimiento Campesino Revolucionario.

Veinticuatro horas después del incidente de "Brasil Sur", Alfredo Palma entregó el fundo a la CORA. Sin embargo, tuvo que morir un campesino mapuche de 19 años para que se decidiera a hacerlo, reconociendo de esta manera que las tierras del predio no le pertenecían y que las explotaba mal.

"Se ha recuperado un fundo, pero se ha perdido un combatiente", declaró un dirigente del MCR al saber la noticia.


Notas:

1. CEDEM, Intervención del Estado en la Economía Chilena, 1968.

2. Pedro Vuskovic, Distribución del Ingreso y Opciones de Desarrollo, Cuadernos de la Realidad Nacional, septiembre de 1970.

3. CORFO, Diagnóstico del Sector Industrial, febrero de 1968, pág. 30.

4. Los economistas Sergio Aranda y Alberto Martínez interpretan por qué esta "bonanza" no redundó en mejores condiciones económicas a largo plazo:

"El movimiento de la producción puede tener, sin embargo, un efecto paradójico sobre la actividad de la industria. Se trata de que en los momentos de auge, y por lo tanto, de abundante aprovisionamiento de divisas, todo pareciera presionar hacia una liberalización de las importaciones. La presión por el consumo suntuario o semisuntuario de las capas de ingresos mas altos, la presión de los productores por un abastecimiento mayor de todo tipo de insumos importados, la presión de los "críticos románticos" de la estructura monopólica que quieren atacarla por vía de la competencia extranjera, etc., se conjugan para que una serie importante de esos recursos se dilapiden en este tipo de adquisiciones. El resultado es doble, por una parte se desaprovecha una cierta amplitud de la "camisa de fuerza" para la actividad nacional, y por la otra, una parte importante de la demanda se desvía hacia los productos importados. Tal pareciera como si las pulsaciones del viejo esquema exportador todavía se hicieran presentes, deprimiendo parcialmente la producción interna mediante la competencia extranjera. Un caso critico de esa naturaleza se produjo entre 1959-1962. (Sergio Aranda, Alberto Martínez, Estructura Económica: Algunas características fundamentales, en "Chile Hoy", 1970. pág. 96).

5. Ruy Mauro Marini, Subdesarrollo y Revolución. México. 1969, pág. 20.

6. Ver Alain Joxe, Las Fuerzas Armadas en el Sistema Político de Chile, 1970, págs. 84-90.

7. Aníbal Pinto, Desarrollo y Relaciones Sociales, en "Chile Hoy", edición citada.

8. Aníbal Pinto, op. cit.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02